Crítica

'Linternas', la excelente 'True Detective' de superhéroes que habla de heridas muy humanas

Hal Jordan y John Stewart en un fotograma de 'Linternas'

Sergio Diez

Un par de detectives (Hal Jordan y su pupilo, John Stewart) llegan a un pequeña población de Nebraska a resolver un crimen, con la ayuda de la sheriff local, pero enseguida chocan con un clan familiar que tiene mucho poder en esa zona. La premisa de Linternas (Lanterns) de HBO Max podría parecer algo trillada... de no ser porque en realidad se trata de una adaptación de los cómics de Linterna verde de DC. Una serie de superhéroes que se nos presenta, de forma muy original, como un drama lleno de misterio por el que sobrevuelan amenazas extraterrestres. Apuesta por darle la vuelta a algunos de los lugares comunes del thriller: no importan tanto los giros argumentales (que también) como la personalidad de los protagonistas y el estudio de su compleja relación, pues se respetan y se detestan, se admiran y se temen. Y cambian mucho a lo largo de 10 años.

Porque Linternas nos muestra ya desde su primer capítulo que es una serie que juega con los saltos temporales. Hal y John van en 2016 a Rushville a investigar un tiroteo, pero al final de esa primera entrega ya sabemos que buena parte de la miga va a estar en saber qué pasa (también en Rushville) en 2026, cuando uno de los policías espaciales aparece asesinado. Por tanto, desde el mismo piloto la historia tiene una dimensión trágica, pues sabes que uno de los personajes de los que te vas a encariñar no va a sobrevivir. Lo que viene siendo jugar fuerte.

Hal Jordan, John Stewart y la sheriff Kerry Kane en 'Lanterns'

Los creadores de Linternas -que son Damon Lindelof (The Leftovers, Watchmen, Perdidos), Chris Mundy (Ozark) y Tom King, reputadísimo autor de cómics-, han comentado en múltiples entrevistas que su principal referencia fue True Detective, ya desde el día en que King le propuso a James Gunn, que buscaba nuevos proyectos de DC que llevar a pantalla, una historia de los Linternas Verde contada como un drama de corte realista a loTrue Detective. También han mencionado que Training Day o incluso Fargo son otras de las ficciones en las que se inspiraron (todo ello con toques de Men In Black, podríamos añadir nosotros).

La serie es capaz de dibujar con solo unas pocas pinceladas algunos de los principales acontecimientos de la mitología de estos cómics, como la llegada de Abin Sur a la Tierra; la existencia de los Manhunters y el peligro que suponen; o la rebelión de Sinestro, un agente renegado, antiguo mentor de Hal Jordan, que llega a asesinar a uno de los Guardianes, que son los jefes ante los que responden los Linternas Verde. Pero todo esto se nos cuenta a través de alusiones que los personajes hacen de pasada... de modo que, como sucedía en Juego de tronos (a cuya historia nos asomábamos años después de la rebelión de Robert), eres consciente de llegar in media res a un mundo interesante y complejo que tiene mucho pasado a sus espaldas, y que tienes que ir descifrando poco a poco.

La serie se divide en dos partes claramente diferenciadas: la primera, que va hasta el capítulo 5 y que es una especie de final anticipado, se centra mucho más en los acontecimientos de 2016. La segunda, que abarca los tres últimos episodios, sucede en su mayoría en el 2026, y nos cuenta también qué ha pasado entre esos años. El resultado es una serie excelente, entretenidísima y emotiva, la mejor de un DC que ya ha dado pie a dos propuestas tan atractivas como El pingüino y El pacificador:

Hal Jordan en 'Lanterns'

Linternas no renuncia a la acción, como la que se ve en ese espectacular capítulo 5; ni a dar toques de ciencia ficcón geniales por aquí y por allá (como la maravillosa mascota Earl; el viaje a Oa, planeta de los Guardianes, con su prisión de máxima seguridad; o cuando se nos muestra el desolado planeta destruido en el pasado por los Manhunters). Pero prefiere centrarse en el estudio de personajes y en un conflicto mucho más humano: lo complicadas que son las relaciones cuando no hay confianza. La serie establece que solo puede haber un Linterna verde por cada sector. John está ahí supuestamente para cubrir a Hal si le pasara algo, pero Hal se huele la tostada: los Guardianes han enviado a John en realidad para reemplazarlo, pues ya no se fían de él. Por tanto, los protagonistas sienten que el otro es una amenaza, y están dispuesto a luchar por lo que piensan que es lo único que les define, su gran misión: portar el anillo que les da superpoderes. Incluso si se pierden a sí mismos por el camino.

Hal Jordan y John Stewart en 'Linternas'

La serie también aborda un tema tan profundo como el de luchar contra nuestra propia naturaleza, no dejarnos llevar por los peores presagios ni pensar que nuestro destino está ya escrito (sobre todo si es uno oscuro). Nos habla de curar las heridas heredadas de generaciones anteriores, y transmitidas muchas veces sin querer. Nos propone aceptar los errores de quienes nos han criado y procurar no cometerlos de nuevo. Y, sobre todo, nos anima a no definirnos por los miedos que nos han venido dados, ni por las expectativas que han puesto en nosotros. Intentar ser conscientes de por qué elegimos lo que hacemos. Este tema se explora en detalle con el personaje de John Stewart (Aaron Pierre), que aprende a ponerse límites y a preguntarse hasta qué punto un objetivo noble puede dejar de merecer la pena si se lleva por delante todo lo demás por el camino, o si te obliga a traicionarte a ti mismo. Todo ello se resume a la perfección en esa escena que recuerda tanto al western en la que John devuelve su particular estrella de sheriff a las autoridades.

El personaje de Hal Jordan, a su vez, explora el miedo a seguir el mismo trágico camino que generaciones anteriores, especialmente en ese emocionante penúltimo capítulo, titulado El legado de los chicos Jordan, probablemente uno de los mejores de toda la serie (mi favorito sin duda junto al piloto, con especial mención también a esa escena tan triste, tierna y divertida como es la del funeral del episodio 6). Porque si John Stewart queda establecido como un futuro Linterna sólido y bien interesante, que es capaz de encontrar su camino y de responder a su propio código, es el Hal Jordan del carismático Kyle Chandler el alma de esta primera temporada: pasas en cuestión de segundos de despreciarlo a admirarlo, o a compadecerlo.

Sinestro en 'Linternas'

A la construcción de este Hal Jordan tan completo contribuye, además de la brillante interpretación de Chandler, las diferentes capas del personaje que te muestran en poco episodios: en 2016 es un agente descreído, y podríamos decir que hasta corrupto por la necesidad que tiene de conservar a todo precio el anillo; en el 2026, es un hombre que intenta reparar algo del daño que ha hecho, levantarse todos los días y hacer lo correcto, a pesar de solo recibir desprecio en su entorno; pero en 1996 era un héroe que empieza su camino y que se mostraba por primera vez al mundo con firmeza, seriedad y convicción en su propósito...

Pero es quizá la versión de 2006, la que se conserva en el anillo a modo de copia de seguridad (o de Hal-ograma, como lo llaman en la serie en un juego de palabras) donde se ve su visión más pura o, al menos, la que dejará más huella en los espectadores. La de un hombre que ya ha recibido varios golpes de la vida, que ha aprendido muchas lecciones, algunas de ellas muy duras, y que se ha asomado a la oscuridad y convive con sus miedos... pero que es un mejor detective gracias a la experiencia, y que no tiene miedo a abrirse emocionalmente cuando lo cree conveniente. Que es capaz no solo de ver lo bueno que hay en los demás, sino de conectar con ellos. Todas esas capas y facetas de Hal Jordan hacen de él uno de los mejores y más interesantes protagonistas que se nos han mostrado en una historia de superhéroes.

John Stewart y Guy Gardner en 'Linternas'

La serie tiene otros personajes estupendos más allá de sus protagonistas: la sheriff Kerry Kane interpretada por la estupenda Kelly Macdonald (No es país para viejos), otro de los pilares de la serie; la familia Macon, en sus distintas facetas y generaciones; el pequeño personaje de Laura Linney, que interpreta a uno de esos Guardianes que se muestran tan ajenos a la condición humana; o el mismísimo Guy Gardner de Nathan Fillion, que aporta su habitual sentido del humor a pesar de tener una dimensión mucho más seria que en la genial Superman de James Gunn de 2025 (de hecho, algunos de los personajes de Linternas aparecerán en Man Of Tomorrow, la continuación de la historia de Superman, que se estrenará en el verano de 2027). Y nos presenta un Sinestro sensacional (interpretado por Ulrich Thomsen) que, pese a ser un prisionero, no deja de manipular a los protagonistas a la vez que los asesora en la investigación de los crímenes, de una forma que recuerda a Hannibal Lecter en El silencio de los corderos.

John Stewart y Hal Jordan en 'Linternas'

El final de la serie deja unas cuantas incógnitas que probablemente nos gustaría resolver con más detalle, pero tiene un cierre emocional a la altura, centrado en sus protagonistas, que será lo que más recordemos de ella cuando pasen los años. Porque Linternas aborda temas tan importantes como lo triste y bonito que es entender por fin a alguien, después de muchos roces, cuando ya no lo tienes a tu lado. Que te habla de que siempre se puede aliviar algo el daño que han causado tus acciones, aunque estés cansado y ya no tengas tanta energía. Una serie sobre lo recomendable que es a veces dar un paso al lado y evaluar si seguimos con nuestro día a día por inercia o porque todavía creemos en lo que hacemos. Una historia sobre el poder de las ficciones que, a veces (solo a veces), nos da la oportunidad de despedirnos una vez más de aquellos a los que echamos en falta, y decirles de nuevo 'te quiero' antes de seguir nuestro camino, manteniendo vivo su legado.

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