Crítica

'Nos vemos en otra vida': Disney+ cuenta en una sólida miniserie la historia del primer condenado por el 11M

El 11M ha sido objeto de numerosas producciones televisivas a lo largo de los últimos 20 años. Casi todas ellas se han acercado a los trágicos hechos desde el reportaje o el formato documental, siendo escasos los ejemplos que encontramos dentro del género de la ficción.

Hasta el año pasado, la principal excepción era 11M, una miniserie de dos episodios que Telecinco emitió en 2011 con un burdo subtítulo (Para que nadie lo olvide) y con los hechos probados en las sentencias de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo como material sobre el que construir los guiones. Años más tarde, en el San Valentín de 2023, Netflix estrenó Todas las veces que nos enamoramos, comedia romántica que presentaba a sus protagonistas como víctimas del atentado —incluyendo una escena de muy dudoso gusto dentro de uno de los estrenes— para justificar el primero de los muchos vaivenes que sufre su relación a lo largo de la serie.

Ahora, este miércoles 6 de marzo, a cinco días del 20 aniversario de la tragedia, Disney+ lanza Nos vemos en otra vida, miniserie de seis episodios que repasa la trama asturiana del 11 de marzo a través del sumario del macrojuicio y de la entrevista que Gabriel Montoya Vidal ‘Baby’, el primer condenado por los atentados y el único menor de edad, concedió al periodista Manuel Jabois en 2015.

El resultado de aquel encuentro fue el libro Nos vemos en esta vida o en la otra, publicado al año siguiente, y que los hermanos Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo (Crematorio, La Zona) han convertido en una serie de televisión previa consulta con algunos supervivientes y familiares de las víctimas. De hecho, según han contado ellos mismos en entrevistas promocionales, Disney+ anunció la serie a finales de enero, y no antes, porque fue entonces cuando los consultados dieron su aprobación al resultado final.

'El Minero', el otro protagonista de la serie

Por lo tanto, Nos vemos en otra vida se acerca a los entresijos del 11M con el máximo respeto a los hechos y sus consecuencias. No opta por redimir a Gabriel (también apodado 'El Gitanillo' por la prensa de la época) y excusarle de sus actos por el mero hecho de que fuera un menor de edad que se crio en un entorno difícil. El joven nunca mostró arrepentimiento por lo que hizo, ni en el juicio ni en la entrevista a Jabois, y la serie no lo hace por él. De hecho, trata su historia con cierta frialdad, sin florituras, mostrando que pudo haber elegido un camino diferente al que tomó.

Nos vemos en otra vida prefiere exponer antes que juzgar. Y eso es lo que hace: contar cómo un adolescente sin oficio ni beneficio de Avilés llegó a ser el primer condenado (concretamente, a seis años en un centro) por el mayor atentado yihadista de la historia de Europa. Su historia va de la mano de otra, la de José Emilio Suárez Trashorras, 'El Minero'. Trashorras, enfermo de esquizofrenia, fue condenado a 34.175 años de cárcel como colaborador necesario de los atentados, la condena más larga impuesta a un ciudadano en la historia de la justicia española. Fue él quien suministró los explosivos a los terroristas y quien ahora, 20 años después de la tragedia, ha vuelto a la primera plana informativa. ¿El motivo? Haber pedido acogerse a la ley de eutanasia.

Nos vemos en otra vida cuenta la amistad que tuvieron ambos y cómo su mala vida, marcada por el consumo y el tráfico de drogas por las calles de Avilés, los llevó a verse involuntariamente involucrados en el 11M. Sin embargo, el primer capítulo se centra en Gabriel, que para eso es el protagonista del libro de Jabois. El periodista gallego ha contado en alguna ocasión que, al principio, la historia de 'Baby' no le pareció digna de un libro, sino que pensaba que con un buen reportaje sería suficiente. Sin embargo, a medida que fue hablando con el chico fue viendo que ahí había más de lo que podía parecer en un primer momento.

Una sólida propuesta de principio a fin

Con la serie pasa exactamente lo mismo. Los primeros compases invitan a pensar que aquí no hay material para seis capítulos, que con una película se podría haber contado la historia de Montoya, que no parece más que la de un gamberro de poca monta que acaba en el lugar equivocado con la gente equivocada. Pero, claro, sin esa gente y ese lugar equivocados no se entienden los atentados del 11M. Los creadores de Nos vemos en otra vida son conscientes de este problema, así que apuestan por dar saltos temporales entre los meses previos y los meses —incluso años— posteriores al 11 de marzo para solucionarlo a lo largo del primer episodio

A partir de aquí, la historia se va haciendo más grande y, con ella, también la propia serie, que va ganando enteros y haciendo gala de una notable solidez en guion, puesta en escena y ritmo, así como con las actuaciones del debutante Roberto Gutiérrez (versión adolescente de Baby) y de un excelente Pol López (Trashorras). 

Todo esto, desde el respeto y con una pregunta en el aire: ¿por qué se cuenta una historia así? La propia serie da la respuesta en una escena que recrea la entrevista del Gabriel adulto (Quim Àvila) y el Jabois de la ficción (Jaime Zatraín). “Está bien contar las cosas, ¿no?”, dice vagamente el periodista. Después hay un largo silencio. A veces no hace falta decir más ni hace falta decir menos para explicar el porqué de contar historias como esta, que expone y da a conocer al gran público amplios detalles de uno de los capítulos más trágicos y dolorosos de nuestra historia.