David Janer llega con “vértigo” a 'Sueños de libertad' 10 años después del final de 'Águila Roja': “Quedó en la retina de la gente”

David Janer ya es uno más en el reparto de Sueños de libertad. El actor llega a la serie diaria líder de nuestra televisión para dar vida a Josema García Fuentes, un arquitecto dispuesto a revolucionar por completo el futuro de la ficticia Perfumerías De la Reina. Con motivo de su incorporación, Janer toma asiento en verTele para reflexionar sobre su presente en la ficción de Antena 3, pero también sobre su pasado en míticos títulos como Compañeros o Águila Roja.

El intérprete se pronuncia ante una de las noticias más inesperadas de la temporada: el regreso de Compañeros en Atresmedia cuando se cumplen 25 años de su final. “De momento no estoy en esa lista”, asegura, manifestando además un enorme agradecimiento por haber formado parte de la 'segunda generación' de protagonistas: “Lo recuerdo como una oportunidad porque fue la primera serie que hice en Madrid. Me abrió un poquito al mercado”.

Durante el repaso de su trayectoria profesional, Janer también recuerda su “buena época” en Águila Roja. El personaje de Gonzalo, tal y como destaca, “se ha quedado en la retina de la gente” cuando se cumple una década del cierre de la serie en RTVE: “Todo lo que recibo es buen feedback”. Incluso aprovecha para destacar que se estableció un “vínculo bastante fuerte” con los espectadores: “Te conviertes en esa pequeña abstracción de la vida y les renuevas un poco los sentimientos”.

David, te incorporas a 'Sueños de libertad' para interpretar a Josema, un arquitecto dispuesto a revolucionarlo todo. ¿Cómo ha sido aterrizar en una maquinaria tan engrasada y qué destacarías del personaje?

¡Perfecto porque ya estaba todo el trabajo casi hecho! La serie funciona y está siendo muy bien recibida. Y aparte, yo entro en un complejo, en un entramado, que ya conozco muy bien. El equipo técnico es el mismo de Amar es para siempre, lo cual es un placer. ¡Mejor acompañado no puedo estar! Si llegas a una serie en la que no conoces a nadie, personalmente tardo un tiempo en ir aclimatándome. Aquí ha sido casi desde el primer día. Los cámaras, técnicos, maquillaje, peluquería, vestuario… ya los conozco a todos. Es mucho más amable.

He sido muy bien recibido dentro del equipo. Los espectadores, que ya me conocían de otras cosas, están un poco… digamos que a la expectativa. Se han emitido pocos capítulos de momento, ya se verá. Siempre da un poquito de vértigo y pesar esa responsabilidad hacia el público, hacia los seguidores y el espectador en general.

¿Qué dirías que tiene Josema de ti y qué ha sido lo más difícil de encajar en este universo de época?

Gonzalo en Águila Roja, por ejemplo, era más lejano en el tiempo. Sueños de libertad se ubica en los años 60 y tampoco hay mucha diferencia. Morales diferentes, sí; pero bueno, eso está ya detallado en el texto, con lo cual tampoco ha supuesto demasiado problema. Más que nada, a veces el problema aparece si son personajes que hablan de alguna manera técnica: médicos o arquitectos, como es este caso. Ese vocabulario, esos tecnicismos, no lo tienes tanto por la mano. Pero además, siempre intentas incorporarle cosas tuyas al personaje, más luego lo que él pueda tener de singular.

Una serie diaria es una escuela magnífica para el actor, te mantiene activo constantemente y no te puedes permitir el lujo de dormirte

No es tu primera vez en una serie diaria, pero ahora hay una diferencia: ya no son “culebrones”, sino el pulmón de la industria. ¿Cuál es tu balance de esta evolución?

Es totalmente positivo. Una serie diaria es una escuela magnífica para el actor, te mantiene activo constantemente y no te puedes permitir el lujo de dormirte. Se ruedan seis o siete secuencias diarias: en la primera estás llorando y en la siguiente estás riendo. Tienes que tener muy bien engrasada la maquinaria como actor. Esto está muy bien, y es una forma de conectar con el público. Cada vez se hacen series con mayor calidad y con mejores tramas. Todo lo que rinde en beneficio del actor, de las series y del espectador es positivo siempre.

El reto al que te enfrentas no es menor, teniendo en cuenta que te sumas a la serie líder de la televisión. 'Sueños de libertad' consigue diariamente más espectadores que las ficciones de prime time…

Bueno, Amar es para siempre también tuvo bastantes seguidores. Las series tienen un público muy fiel. Las diarias, ya sea por el horario o por las tramas, son muy cercanas al espectador. Hay muchos personajes, son series corales, con personajes casi de toda la gradación de colores morales. Con lo cual, es muy fácil que termines enganchándote a un personaje u otro… y luego a ese universo. Esto es muy fácil y muy de agradecer.

Hablemos del regreso de 'Compañeros'. Ahora que la nostalgia está en auge, ¿cómo recuerdas aquella época? ¿Estarías dispuesto a retomar tu personaje?

Que yo sepa, se están centrando en la primera generación, digamos. Yo entré en la segunda generación, así que de momento no estoy en esa lista. Pero no sé cómo van a ir las cosas, ya sabes. Pero bueno, lo recuerdo como una oportunidad porque fue la primera serie que hice en Madrid. Me abrió un poquito las puertas, o el mercado, a esta ciudad. Yo venía a hacer series en la televisión autonómica. Ahí me cogió una representante y me presentó al casting que estaban haciendo en esos momentos para Compañeros. Se me brindó la oportunidad y hasta aquí.

Hace algunas semanas, Verónica Sánchez nos confirmó en una entrevista que para nada "tuerce el gesto" cuando los espectadores le preguntan por 'Los Serrano'. ¿Te ocurre algo similar con Gonzalo, de 'Águila Roja'?

Depende de cada actor… Para mí, por ejemplo, fue una época muy buena y que ha quedado en la retina de la gente. Entonces, todo lo que recibo relacionado con Águila Roja, incluso con Amar es para siempre, es buen feedback. A la gente le encantaba, se está volviendo a emitir, me lo dicen, recuerdan a los personajes en situaciones muy buenas o menos buenas donde la veían.

Entonces, eso estableció un vínculo bastante fuerte. Fueron nueve temporadas en las que se emitía un capítulo a la semana. Pero Amar es para siempre y Sueños de libertad son diarias; entonces, entras cada día en la vida de esas personas. Un día lo tienen bueno, otro día lo tienen malo, pero tú sirves de ese pequeño paréntesis. Te conviertes en esa pequeña abstracción de la vida y les renuevas un poco los sentimientos. Les remueves, y eso es bueno; es como un poquito de oxígeno.

Hablando de la profesión en general, parece que cada vez es más habitual escuchar voces que denuncian la precariedad. ¿Cómo valoras que este tema ya no sea tan tabú como antaño?

La gente siempre ha ido opinando más o menos. Más que el conjunto de agentes, pues hay actores que están más involucrados y pueden hablar más y otros que no. A veces tienes que tener la circunstancia favorable detrás para permitirte hablar, también es verdad. O sea, en este trabajo o cualquier otro. Esta libertad también te la da el tener una carrera más o menos sólida.

En cuanto a la precariedad… yo creo que siempre ha habido cierta precariedad. Es una profesión muy voluble. No depende de ti. Tú entras en una serie, pero cuando se acaba… no sabes si te van a volver a llamar o no, ni qué criterios van a usar para llamarte. Ahora mismo estamos viviendo la era de las redes sociales y parece que el número de seguidores es una variable más a tener en cuenta. Esto facilita las cosas a algunos, pero a otros no.

¿Serías capaz de resumir en una sola oración la mayor baza de 'Sueños de libertad'?

Asomarte a las series diarias es como asomarte a la vida: a sus contradicciones, a sus alegrías y a sus dolores.

.