Arguiñano desvela la edad a la que planea retirarse de la TV y recuerda la primera oferta que recibió por sus chistes
Karlos Arguiñano ya empieza a hablar con naturalidad del final de su larga trayectoria delante de las cámaras. El cocinero vasco, uno de los rostros más veteranos y queridos de la televisión nacional, ha desvelado la edad a la que le gustaría poner punto final a su carrera televisiva, al tiempo que ha echado la vista atrás para recordar una de las primeras propuestas profesionales que recibió gracias a su característico sentido del humor.
Sus declaraciones llegan, además, en un momento en el que el relevo generacional en Cocina abierta de Karlos Arguiñano ya ha comenzado a materializarse. Desde hace unas semanas, su hijo Joseba Arguiñano presenta el espacio cada viernes, mientras Karlos continúa al frente del formato de lunes a jueves. Una decisión con la que Antena 3 ha comenzado a preparar el futuro del programa sin prescindir todavía de su principal reclamo.
Una retirada con fecha... pero sin prisas
En una reciente entrevista en el programa Dos y Medio de Canal Sur, Arguiñano explicó a Juan y Medio que su intención es seguir en activo hasta los 80 años. El cocinero, que actualmente tiene 77 años, aseguró que se encuentra con fuerzas para continuar unos años más antes de despedirse definitivamente de la televisión, después de casi cuatro décadas cocinando a diario para los espectadores.
“Voy a cumplir 78 años en septiembre... igual cuando cumpla 80. Aunque si estoy como ahora, igual voy a por los 81”, confesó.
Su primera oferta para contar chistes en TV
Durante esa misma conversación, Arguiñano también recordó que, hace años, recibió una propuesta para presentar un programa centrado exclusivamente en su faceta como humorista. La anécdota se remonta a una cena que Joan Manuel Serrat mantuvo con su equipo en el restaurante de Karlos Arguiñano, en Zarautz, tras un concierto. Durante la sobremesa, marcada por el buen humor y las risas, alguien del entorno del cantautor le propuso al cocinero grabar una cinta o un programa basado exclusivamente en sus chistes, convencidos de que esa faceta tenía recorrido televisivo.
“Vinieron 10 o 12 personas de su equipo a cenar, empecé a contar historias y se morían de la risa conmigo y con mis chistes. Les hacía mucha gracia. A las 3 de la mañana uno de ellos me propuso hacer vídeos de chistes. Yo le dije que lo que a mí me gustaría sería hacer un programa de cocina. A los días, uno de los que estaba en esa mesa me lo ofreció, y con él arranqué”, relató a Juan y Medio.
Aquella conversación acabaría siendo un avance de lo que sería su carrera: pocos días después recibió una oferta para presentar un pequeño espacio culinario en ETB. Más tarde dio el salto a RTVE, iniciando una trayectoria televisiva que se acerca ya a las cuatro décadas y que le ha llevado a pasar también por Mediaset y por Atresmedia, su casa desde 2010.
Su estilo, que combina gastronomía, humor y cercanía, ha sido precisamente una de las claves de un éxito televisivo que se prolonga desde hace lustros y que le ha permitido convertirse en uno de los comunicadores más reconocibles de la pequeña pantalla.
Así, aunque el cocinero ya pone horizonte a su despedida, su retirada se plantea como un proceso progresivo en el que el testigo irá pasando poco a poco de padre a hijo, sin renunciar a la esencia que ha convertido el programa en un clásico de las mañanas televisivas.