'Padre no hay más que uno' y el reto de sobrevivir sin Santiago Segura con una serie que busca no caer en estereotipos

Atresplayer estrena la serie de 'Padre no hay más que uno'

Sergio Soriano

Santiago Segura ostenta desde hace varios años el título de 'Padre de España'. No lo decimos nosotros. Así se refieren a él Inés de León y Raúl Navarro, directores en la serie de Padre no hay más que uno. Ahora, ese trono que tanto vértigo sugiere busca heredera en nuestra pequeña pantalla. El reto no es baladí. Una franquicia de enorme éxito cinematográfico desembarca en Atresplayer convertida en ficción seriada, pero con la firme intención de no ser una fotocopia. Esta producción se concibe como una evolución necesaria, que tiene como premisa de partida el choque frontal de la “educación consciente” con la realidad de un hogar.

La plataforma de Atresmedia estrena su nueva apuesta este domingo, 25 de enero, presentando a una familia que bebe de la esencia de sus 'parientes' cinematográficos, pero que pretende ser completamente distinta. Incluso se esfuerza por no caer en los criticados estereotipos. Los catalizadores de la historia son Helena (Mariam Hernández) y Mateo (Daniel Pérez Prada), un matrimonio joven que tiene cinco hijos. Todo se transforma cuando la matriarca cambia de trabajo, motivando una curiosa decisión: su marido abandona su carrera profesional para encargarse de sus retoños. Curiosamente, se advierte una querencia a la estética de Modern Family o Paquita Salas.

Hasta aquí, todo parece bastante similar a lo que ofrece Santiago Segura en la gran pantalla. Sin embargo, el giro de tuerca en la serie de Padre no hay más que uno se ubica en un enfoque pedagógico que invade las redes sociales: la educación responsiva. Si estás en contra del método, esta serie reafirma por completo este pensamiento. En caso contrario, verás que esas técnicas no se aplican con suficiente empeño en la ficción como para cumplir los objetivos. El entretenimiento también cumple esta función: despertar cierta reflexión en el espectador mientras ríe y se divierte.

No todos los días es posible compartir impresiones con las mentes encargadas de llevar una historia a nuestra televisión. El grupo de comunicación convocó a verTele y otros medios al Atresplayer Day, lugar en el que no solo charlamos con Inés de León y Raúl Navarro: también pudimos disfrutar de los cuatro primeros capítulos de la serie. Con este punto de partida, es el momento de medir el peso del éxito de cinematográfico, el sustancial cambio con el que se presenta esta comedia, si este adiós al patriarcado conecta con lo que la audiencia demanda y cómo se planteó la cuestión de los estereotipos en la ficción.

La herencia del 'Padre de España' y el vértigo en un contexto de “libertad”

La serie nace como una expansión que busca su propia voz más allá de ser una adaptación televisiva de un éxito cinematográfico. Mirando hacia las salas, la franquicia Padre no hay más que uno, con cinco películas, mantiene una recaudación superior a los 65 millones de euros. Santiago Segura supo dar un paso a un lado para dejar que el nuevo proyecto respirase por su cuenta: “Nos ha dejado total y absoluta libertad”, explica Inés de León, también creadora y guionista. Tras una reunión previa donde se plasmó la idea, el “padre de España” dejó pista libre a los directores y encargados de los guiones.

“Si funciona es como otro éxito de Santiago Segura. Si no funciona, es como, '¿quién contrata a Inés y a Raúl para hacer nada?'”, nos cuenta la directora. La premisa, aunque respeta el espíritu “gamberro y familiar” de las cintas originales, introduce un matiz clave: la educación consciente. Mateo es un padre obsesionado con la crianza moderna: “Está convencido de que lo va a hacer increíble”, destaca la directora, aunque su pensamiento dista sobremanera de la realidad. Ahí está precisamente la comedia: los libros de pedagogía no sirven de nada cuando cinco hijos están dispuestos a sabotear cada plan.

Inés de León y Raúl Navarro, directores de la serie de 'Padre no hay más que uno'

Anatomía de la comedia: el 'salto' a los 25 minutos

Una de las grandes novedades de la serie de Padre no hay más que uno tiene que ver con su propia anatomía. Frente a la tónica habitual de la industria, “donde lo más habitual es tener seis capítulos de 50 minutos”, la ficción apuesta por 12 capítulos de entre 20 y 25. Para Raúl Navarro, este planteamiento es “una maravilla”: “Para la comedia, este formato va mucho mejor y las tramas son mucho más picadas. Se ve superfácil y que es muy divertida”.

La evolución de la industria, marcada por el cambio en los hábitos de consumo, provoca que las nuevas producciones tengan que adaptarse a las nuevas tendencias. Con una duración sustancialmente menor, la serie pretende atrapar a los espectadores frente a la televisión: “El cine es más complicado. Tienes que convencer a la gente para que salga de sus casas, pague sus dineritos y que se meta en la sala. Nosotros ya los tenemos en casa”, insisten los directores.

Conviene resaltar que el auge de los vídeos cortos en el universo de internet parece estar influyendo directamente en nuestra manera de disfrutar del entretenimiento. La audiencia se está acostumbrando a consumir contenido de breve duración haciendo scroll en las pantallas del móvil, motivando que la capacidad de atención se reduzca. En algunos estudios ya comienza a plantearse si las redes sociales fomentan patrones de consumo más impulsivos y menos profundos.

Imagen capitular de la serie de 'Padre no hay más que uno'

Mateo y Helena: adiós al patriarcado y hola a la crianza responsiva

El reto más complicado no solo tenía que ver con el ritmo: también con la representación de los personajes. ¿Cómo crear una madre y un padre sin que la sombra de Santiago Segura y Toni Acosta les persiguiese? Inés de León se muestra contundente al respecto: “Quería diferenciar para que nadie comparase”. El resultado es una estructura familiar donde Helena asume el liderazgo profesional en una aplicación llamada Conchy —este invento da para mucho a lo largo de la serie—, mientras que su marido intenta gestionar el hogar.

Mateo, con más confianza que sentido común en muchas ocasiones, intenta hacer ver que lo tiene todo bajo control. Pero la realidad es muy distinta. La serie se preocupa por decir adiós a un patriarcado aún vigente en algunos aspectos de nuestra sociedad, eso sí, aderezando el proceso con sentido del humor. ¿Cuál es entonces la diferencia entre la serie y las películas? “Que este padre está obsesionado con la educación consciente. Aunque es el mismo paradigma, se introduce esta cosa de 'lo voy a hacer increíble'. Luego descubrirá que no es tan fácil”, insiste De León.

Daniel Pérez Prada y Mariam Hernández, en la serie de 'Padre no hay más que uno'

El espejo de la sociedad: ¿la serie acaba con los estereotipos de la película?

La saga, pese a ser una de las más taquilleras de los últimos tiempos, no está exenta de polémica. Inés de León y Raúl Navarro se pronuncian al respecto tras una cuestión formulada por verTele: “Siento que, como guionistas, aprendemos en el futuro. Entonces, ya nos diréis en qué hemos fallado, y lo intentaremos hacer mejor”. Ambos intentaron aportar su propia “experiencia social” y cómo les gustaría “ver representada a una madre o a un padre”: “Nuestra intención no es caer en estereotipos”.

“Hemos intentado, dentro de lo posible, ser lo menos encorsetados con los personajes”, asegura la directora, poniendo énfasis además en “las relaciones” entre ellos o su “representación” en pantalla: “Nadie es perfecto, tampoco quiero ser yo una abanderada de la perfección. Pero me encantaría haberlo hecho bien”. Por su parte, Navarro añade una nota de realismo a las declaraciones de su compañera: “A veces no te das cuenta de que estás dibujando un estereotipo hasta que lo ves y te lo dicen. Es la forma de avanzar y de aprender”.

¿Un nuevo punto de encuentro para toda la familia?

La serie se presenta, en conclusión, como una evolución del Padre no hay más que uno original. Su intención siempre fue traer esa esencia de éxito cinematográfico a la televisión, con unos personajes que tuviesen entidad propia y escapasen de las temidas comparaciones con el núcleo encabezado por Santiago Segura y Toni Acosta. Uno de sus grandes retos fue alejar cada capítulo de los estereotipos para ser una comedia blanca alejada por completo de las críticas.

Una de las claves para medir su rendimiento será, sin duda, la percepción de los más pequeños de la casa. Al final, el legado de Santiago Segura se la juega en nuestra pequeña pantalla para sobrevivir: ¿tendrá capacidad para seguir siendo ese punto de encuentro donde, por un rato, toda la familia dirija su mirada hacia la pequeña pantalla? La intención de Inés de León y Raúl Navarro siempre fue estar a la altura y crear un producto “fresco” que no fuese una simple fotocopia.

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