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    <title><![CDATA[elDiario.es - Daniel Alonso Viña]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/daniel-alonso-vina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Daniel Alonso Viña]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Diógenes digital: ¿qué pasa cuando almacenas cosas compulsivamente en tu móvil?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/diogenes-digital-pasa-almacenas-cosas-compulsivamente-movil_1_12329417.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed1b0022-5d6b-4311-97f0-ffa4f4841e7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diógenes digital: ¿qué pasa cuando almacenas cosas compulsivamente en tu móvil?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acumular fotos, vídeos, capturas de pantalla, pestañas y archivos se ha convertido en una trampa cotidiana que puede aumentar la ansiedad
</p><p class="subtitle">Y ahora, ¿qué hacemos con sus cosas? El trabajo emocional de vaciar las casas de nuestros padres y abuelos</p></div><p class="article-text">
        Desde que recuerda, Carmen, de 28 a&ntilde;os, acumula informaci&oacute;n digital. Tiene decenas de alarmas, paga unos cinco euros al mes para que Apple le deje espacio infinito en su nube, ha superado el l&iacute;mite de pesta&ntilde;as abiertas en el navegador y nunca ha borrado una conversaci&oacute;n de WhatsApp. &ldquo;Con la acumulaci&oacute;n de objetos f&iacute;sicos da m&aacute;s angustia, porque es dif&iacute;cil convivir con ello y eso te obliga a tirar m&aacute;s cosas, pero en el m&oacute;vil puedo tener absolutamente cualquier cosa&rdquo;, explica. Su caso no es excepcional, desde hace tiempo circula por Internet un t&eacute;rmino para definir esa acumulaci&oacute;n constante de informaci&oacute;n en nuestros dispositivos: Di&oacute;genes digital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El nombre lo toma prestado del s&iacute;ndrome que se caracteriza, entre otras cosas, por la acumulaci&oacute;n de objetos inservibles. Y aunque no se trata de un trastorno de conducta, el psic&oacute;logo Gabriel Pozuelo aventura una definici&oacute;n que comparte caracter&iacute;sticas con el s&iacute;ndrome cl&aacute;sico: &ldquo;Acumular informaci&oacute;n digital de manera descontrolada y sentir angustia al tener que desprendernos de eso que hemos ido guardando&rdquo;. Juan Antonio Rom&aacute;n, psic&oacute;logo de Acierta Psicolog&iacute;a, considera esto m&aacute;s un &ldquo;trastorno de acumulaci&oacute;n&rdquo;, porque el s&iacute;ndrome de Di&oacute;genes &ldquo;tambi&eacute;n implica suciedad&rdquo;, y ese no es el problema de una persona que acumula decenas de pesta&ntilde;as abiertas. La psic&oacute;loga Sonia Caldera tambi&eacute;n asocia este trastorno al FOMO <em>(Fear of Missing Out</em>, traducido como &ldquo;miedo a perderse algo&rdquo;): &ldquo;Es ese miedo obsesivo a estar ausente, a no enterarse de algo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Por qu&eacute; acumulamos?</strong></h2><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno est&aacute; muy extendido entre la poblaci&oacute;n. Una encuesta del Instituto de Marketing Digital TEDKI, realizada entre m&aacute;s de 1.000 alumnos de 25 a 50 a&ntilde;os en 2021 se&ntilde;alaba que m&aacute;s del 70% no recordaba haber borrado archivos en el &uacute;ltimo mes, y a nueve de cada 10 les costaba diferenciar entre lo que quer&iacute;an conservar y lo que no necesitaban. Un estudio realizado a principios de a&ntilde;o por <a href="https://laopcenter.com/mental-health/digital-hoarding/#:~:text=Approximately%2050%25%20of%20Americans%20admit,to%20Tolin%2C%20D.%20F.%20et%20al." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los Angeles Outpatient Center</a>, centro especializado en ese tipo de trastornos, apunta que cerca del 50% de los estadounidenses admite acumular archivos digitales, y el 25% se siente desbordado por ello. Y una encuesta de <a href="https://www.highspeedinternet.com/resources/cyber-hoarding-statistics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">High Speed Internet</a> realizada a 1.000 estadounidenses en 2022 determin&oacute; que un 62% de la poblaci&oacute;n siente cierto grado de ansiedad o estr&eacute;s debido al exceso de archivos digitales que acumula.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que comienza como algo aparentemente inocente puede convertirse en una fuente real de estrés y ansiedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gabriel Pozuelo</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Carla Mouri&ntilde;o es periodista, escritora y experta en comunicaci&oacute;n de <em>startups</em> de 30 a&ntilde;os. Acumula por muchas razones, pero, seg&uacute;n cuenta a elDiario.es, sobre todo por FOMO: &ldquo;As&iacute; tengo m&aacute;s sensaci&oacute;n de control, me lo guardo para cuando pueda. Por ejemplo, guardo todas las pel&iacute;culas que quiero ver porque quiero verlas en alg&uacute;n momento, aunque luego nunca tenga tiempo&rdquo;. La pasi&oacute;n de Gloria, de 25 a&ntilde;os, son las capturas de pantalla: &ldquo;De eventos a los que quiero ir, pero tambi&eacute;n cosas que me inspiran, una persona vestida de cierta manera, o hago capturas de pantallas de las historias de un artista que me obsesiona&rdquo;, cuenta. Tiene dos cuentas en Instagram, as&iacute; que se manda cosas a s&iacute; misma constantemente. &ldquo;A lo mejor estoy perdiendo el tiempo&rdquo;, reflexiona, &ldquo;porque luego nunca lo uso, lo tengo por si acaso&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La revista <em>Psychology Today</em> ha hecho un repaso de los rasgos que pueden determinar que una persona tiene el trastorno de acumulaci&oacute;n digital <em>(digital hoarding</em>, en ingl&eacute;s): acumular archivos digitales aunque no sean importantes, dificultad para borrar archivos que no usas, dificultad para encontrar los que necesitas, apego emocional a los archivos y guardar en varios dispositivos y plataformas. Este tipo de pr&aacute;cticas puede generar, seg&uacute;n Caldera, sobrecarga cognitiva, fatiga mental, estr&eacute;s, sensaci&oacute;n de caos, ansiedad, y otros problemas como la procrastinaci&oacute;n a la hora de realizar una tarea que requiera de esos archivos que se han guardado de forma desorganizada.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede afectar a nuestra salud? &ldquo;Claro que s&iacute;&rdquo;, contesta Pozuelo. &ldquo;Lo que comienza como algo aparentemente inocente puede convertirse en una fuente real de estr&eacute;s y ansiedad&rdquo;. Pozuelo explica que la acumulaci&oacute;n excesiva de informaci&oacute;n en las distintas plataformas digitales que habitamos &mdash;la secci&oacute;n de &ldquo;elementos guardados&rdquo; de Instagram, las pesta&ntilde;as abiertas en el ordenador pendientes de lectura, los cientos de correos sin abrir&mdash; pueden llevar a la &ldquo;frustraci&oacute;n al no encontrar lo que buscamos, puede afectar nuestra tranquilidad, concentraci&oacute;n e incluso llegar a da&ntilde;ar nuestra autoestima porque agrava nuestra sensaci&oacute;n de que no llegamos, de que no tenemos tiempo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El impacto en el medioambiente</strong></h2><p class="article-text">
        La acumulaci&oacute;n digital no solo afecta a la salud mental o la productividad: tambi&eacute;n tiene un coste ambiental real. Aunque parece que los archivos digitales 'no ocupan espacio', todo lo que almacenamos &mdash;fotos, correos, v&iacute;deos, documentos&mdash; se guarda en servidores f&iacute;sicos ubicados en centros de datos. Estas infraestructuras utilizan una cantidad masiva de electricidad para funcionar las 24 horas del d&iacute;a, mantener temperaturas estables y garantizar el acceso constante a sus servidores. Los centros de datos consumen aproximadamente 400 teravatios-hora al a&ntilde;o, una cantidad equivalente a la producci&oacute;n de 30 centrales nucleares y que representa el 1,5% del consumo el&eacute;ctrico mundial, seg&uacute;n la <a href="https://www.iea.org/news/ai-is-set-to-drive-surging-electricity-demand-from-data-centres-while-offering-the-potential-to-transform-how-the-energy-sector-works" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agencia Internacional de la Energ&iacute;a</a>. Es much&iacute;sima energ&iacute;a.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me gustaría que estuviera todo más ordenado, y de vez en cuando tengo arrebatos de intentar ordenar. Pero siempre acabo volviendo al caos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carla Mouriño</span>
                                        <span>—</span> periodista, escritora y experta en comunicación de startups
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el 60% y el 70% de los datos almacenados nunca se vuelve a consultar, seg&uacute;n <a href="https://www.netapp.com/blog/data-sustainability-dirty-secret/#:~:text=Matt%20Watts&amp;text=Did%20you%20know%20that%2068,Aston%20Martin%20F1%C2%AE%20Team." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">NetApp</a>. Esa &ldquo;basura digital&rdquo; se convierte en una fuente silenciosa pero persistente de emisiones contaminantes. Hoy en d&iacute;a, los centros de datos consumen aproximadamente el 2% de la electricidad mundial, y el almacenamiento representa entre el 15% y el 20% de ese consumo, seg&uacute;n c&aacute;lculos de la misma empresa tecnol&oacute;gica. El impacto de este almacenamiento inconsciente es tal que las fotos digitales no deseadas generan 10,6 kg de di&oacute;xido de carbono al a&ntilde;o por adulto en Reino Unido, seg&uacute;n un <a href="https://news.sky.com/story/dirty-data-posting-pictures-online-and-storing-emails-are-contributing-to-climate-crisis-says-report-12444665#:~:text=report%20%7C%20Sky%20News-,Climate%20change%3A%20Posting%20pictures%20online%20and%20storing%20emails%20are%20contributing,flights%20from%20London%20to%20Australia." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de 2021 del Instituto de Ingenier&iacute;a y Tecnolog&iacute;a (IET por siglas en ingl&eacute;s). El consumo energ&eacute;tico de los centros de datos ya <a href="https://www.oneninenine.agency/articles/the-cloud-now-has-a-greater-carbon-footprint-than-the-airline-industry" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">supera</a> al de toda la industria de la aviaci&oacute;n, y muchas de estas instalaciones est&aacute;n alimentadas por fuentes de energ&iacute;a no renovable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existen formas sencillas de empezar a reducir el ruido digital. Una de las m&aacute;s efectivas es establecer rutinas de limpieza peri&oacute;dicas, igual que se hace con el armario o la casa: borrar archivos obsoletos, vaciar la carpeta de descargas, organizar documentos y eliminar lo que ya no sirve. Pozuelo recomienda la regla del 80/20: asumir que el 80% de lo que guardamos probablemente no volveremos a utilizarlo nunca. Tambi&eacute;n hay herramientas que facilitan el proceso: programas como TreeSize o Duplicate Cleaner permiten detectar archivos duplicados y liberar espacio. Un peque&ntilde;o pensamiento antes de hacer clic en &ldquo;guardar&rdquo; tambi&eacute;n puede marcar la diferencia: preguntarse si realmente va a hacer falta esa &uacute;ltima captura de pantalla en el futuro puede evitar muchas capas innecesarias de desorden.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Guardar como acto rom&aacute;ntico</strong></h2><p class="article-text">
        Mouri&ntilde;o, sin embargo, defiende su postura: &ldquo;Guardo en un intento de que la vida no se me escape. Mientras trabajo, me cruzo con informaci&oacute;n interesante a la que no puedo prestar atenci&oacute;n porque estoy haciendo otras cosas, as&iacute; que guardo. Para retenerlo, para hacerlo eterno en esta vida acelerada que nos ha tocado vivir&rdquo;. Como al resto de personas preguntadas para este reportaje, no le molesta la pesta&ntilde;a abierta en el ordenador. &ldquo;Es una herramienta de trabajo&rdquo;. Pero confiesa que a veces sue&ntilde;a con una vida menos ca&oacute;tica. &ldquo;Me gustar&iacute;a que estuviera todo m&aacute;s ordenado, y de vez en cuando tengo arrebatos de intentar ordenar. Pero siempre acabo volviendo al caos&rdquo;. Carmen, pese a todo, defiende a ultranza el guardar: &ldquo;Creo que es algo muy rom&aacute;ntico, es dar importancia a algo por tonto o insignificante que parezca&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/diogenes-digital-pasa-almacenas-cosas-compulsivamente-movil_1_12329417.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 May 2025 20:13:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diógenes digital: ¿qué pasa cuando almacenas cosas compulsivamente en tu móvil?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Digital,Móviles,Ansiedad,Tecnología,Redes sociales,Internet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cada vez tenemos menos en común: cómo sobrevivir a los reencuentros navideños con amigos del pasado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vez-comun-sobrevivir-reencuentros-navidenos-amigos-pasado_1_11928704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8499b5aa-3052-4bb2-ba98-b132d373c135_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cada vez tenemos menos en común: cómo sobrevivir a los reencuentros navideños con amigos del pasado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Compañeros de instituto, de un trabajo anterior o de un grupo de amigos ahora extinto reaparecen por Navidad en plena saturación ociosa: "Voy porque si no quedas fatal"</p><p class="subtitle">El fenómeno de la Navidad intensiva o cómo se ha convertido en una celebración cada vez más larga</p></div><p class="article-text">
        Es tan inevitable como el turr&oacute;n, los villancicos o la cena familiar <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/bingo-cunao-bulos-memeces-seran-trending-topic-reuniones-familiares-navidad_132_11923220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con el cu&ntilde;ado</a> llena de comentarios inc&oacute;modos: las reuniones por Navidad con los amigos del colegio, el instituto, la universidad o el antiguo trabajo se han convertido en un evento can&oacute;nico al que es dif&iacute;cil renunciar. Algunos lo sufren m&aacute;s que otros. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo le resumo yo a alguien todo lo que me ha pasado en un a&ntilde;o?&rdquo;, dice Rosa (nombre ficticio), una mujer de 50 a&ntilde;os que ya se ha cansado de ir a estas convocatorias. Todos los testimonios de este art&iacute;culo &mdash;excepto el consejo de los psic&oacute;logos&mdash; han sido recabados con la promesa de mantener su anonimato. No quieren quedar mal con esos antiguos amigos con los que cada vez tienen menos cosas en com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rosa sol&iacute;a quedar por estas fechas con sus amigas de la facultad de Derecho, pero en los &uacute;ltimos tiempos sus personalidades ha divergido tanto que ya no es capaz de sentarse con ellas a charlar como si nada estuviera pasando, a fingir que est&aacute;n en la misma situaci&oacute;n o en el mismo punto vital. Durante el a&ntilde;o todav&iacute;a queda de forma individual con dos de las amigas de este grupo, a las que s&iacute; considera &iacute;ntimas, pero al resto prefiere evitarlas. &ldquo;Sus vidas han cambiado tanto que ya no me siento muy integrada&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Su pareja, sentada a su lado, lo ve de una forma m&aacute;s radical: &ldquo;No, no tengo amigos que solo vea en Navidad. Si son amigos, intento ir a verles o quedar con ellos en otras &eacute;pocas del a&ntilde;o&rdquo;.&nbsp;En unas <a href="https://www.eldiario.es/era/fenomeno-navidad-intensiva-convertido-celebracion-vez-larga_1_11914891.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fechas de calendarios hiperplanificados</a>, en los que la cascada de reencuentros puede llegar a saturarnos, hay quien se plantea por qu&eacute; quedar justo ahora si hace tiempo que se han debilitado los lazos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo voy allí como mayoría silenciosa, como ese 50% de gente a la que no le queda más remedio que ir porque si no quedas fatal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos (pseudónimo)</span>
                                        <span>—</span> 51 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La din&aacute;mica de este tipo de eventos puede ser intensa desde su germen. Alguien del grupo &mdash;Carlos, otro de los entrevistados (51 a&ntilde;os), lo llama &ldquo;figura aglutinante&rdquo;&mdash; se encarga de convocar al resto, hace llamadas, monta un grupo de WhatsApp y convence a un n&uacute;mero de gente suficiente como para que la reuni&oacute;n se perciba casi como obligatoria. Como si perd&eacute;rsela fuera una falta de respeto al resto de personas que se han esforzado para encontrar un momento y juntarse. &ldquo;Yo voy all&iacute; como mayor&iacute;a silenciosa, como ese 50% de gente a la que no le queda m&aacute;s remedio que ir porque si no quedas fatal&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o se re&uacute;ne con sus 'amigos' de un trabajo anterior. &ldquo;Fueron compa&ntilde;eros de trabajo y quieren que nos juntemos en Navidad como si fu&eacute;ramos amigos, pero no somos amigos, fuimos solo compa&ntilde;eros de trabajo&rdquo;, dice. Para &eacute;l, &ldquo;esas amistades de gente que no te llama, que no se preocupa por ti, que no te cuida, no son de verdad&rdquo;. As&iacute; que va y juega un rol que tiene claro: &ldquo;Mi papel es el de re&iacute;r las gracias, hablar a la gente cuando ya no tiene con quien m&aacute;s hablar, y tratar de esquivar las preguntas que me hacen sobre mi vida. Luego se termina la cena y chao, hasta el pr&oacute;ximo a&ntilde;o&rdquo;.&nbsp;Pero reconoce que su visi&oacute;n sobre el asunto es algo &ldquo;pesimista&rdquo; y que &ldquo;hay gente que necesita este tipo de reuniones y le gustan y le hacen bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Juan Antonio Rom&aacute;n, psic&oacute;logo en la cl&iacute;nica Acierta Psicolog&iacute;a, explica que la forma de encarar estos encuentros depende mucho del tipo de persona que seamos. Las personas extrovertidas, explica, se llenan de energ&iacute;a cuando est&aacute;n en grupos grandes y ajetreados. A los introvertidos, sin embargo, estas reuniones les resultan agotadoras, y har&iacute;an bien en buscar peque&ntilde;as v&iacute;as de escape para recuperar fuerzas. &ldquo;Este tipo de perfiles pueden buscar tareas para alejarse del grupo y bajar la intensidad, o salir de vez en cuando a tomar el aire para calmarse&rdquo;, aconseja Rom&aacute;n. &ldquo;Cada persona deber&iacute;a buscar sus propias estrategias para lidiar con esto&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Son los ritos de la Navidad: están los regalos, el cuñado pesado y reencontrarse con esa vida pasada del instituto o la carrera en la que éramos personas diferentes. Creo que puede ser bonito</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rodrigo (pseudónimo)</span>
                                        <span>—</span> 37 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Rodrigo, madrile&ntilde;o de 37 a&ntilde;os, entiende estos encuentros de una forma distinta a los entrevistados m&aacute;s mayores. &ldquo;Creo que hay dos casos diferentes: el de las amistades que mantienes por compromiso, porque si vuelves a tu ciudad c&oacute;mo no vas a tomar algo con esa gente que ha sido tan importante para ti. Pero tambi&eacute;n est&aacute;n los amigos de toda la vida que puede que vivan lejos y no pasa nada si les ves una vez al a&ntilde;o. Es como si no hubiera pasado el tiempo&rdquo;, dice. &ldquo;Yo tengo un amigo en Australia, nos vemos una vez al a&ntilde;o, pero cuando viene y charlamos durante un rato es como si no hubiera pasado el tiempo y recuperas en unos momentos la confianza que ten&iacute;as en esa persona&rdquo;. Son los ritos de la Navidad, opina Rodrigo: &ldquo;Est&aacute;n los regalos, el cu&ntilde;ado pesado y reencontrarse con esa vida pasada del instituto o la carrera en la que &eacute;ramos personas diferentes. Creo que puede ser bonito&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La parte m&aacute;s perjudicial de estas reuniones puede residir no tanto en la cena, el alcohol o la nostalgia de una juventud que se ha romantizado, sino en las diferencias que se han ido forjando entre unos y otros &ndash;ideol&oacute;gicas, de car&aacute;cter, vitales&ndash; y en las comparaciones derivadas de estas.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Mar&iacute;a Delblanch explica que &ldquo;en principio, conectar con los amigos de la infancia es &uacute;til, porque nos ayuda a reconectar con esa parte de nuestras vidas que hemos perdido o que hemos dejado atr&aacute;s, y no es malo volver a sentirse en ese entorno un poco m&aacute;s infantil o juvenil&rdquo;. Puede tener su parte positiva rememorar viejas batallas, pero en alg&uacute;n momento de la noche tambi&eacute;n puede entrar en juego esa inquietud de compararse con el otro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bien gestionadas, estas reuniones pueden ser útiles para subir la autoestima y afianzar el sentido de identidad que poseemos cada uno de nosotros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Delblanch</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La teor&iacute;a de comparaci&oacute;n de Festinger defiende que las personas se comparan con otros individuos constantemente para evaluar sus propias decisiones vitales, y que de forma innata nos comparamos con las personas m&aacute;s similares a nosotros&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga. Los individuos que m&aacute;s pueden sufrir en estas reuniones no son los que menos hayan conseguido en la vida, en t&eacute;rminos de dinero, familia o &eacute;xito profesional, sino aquellos con una baja autoestima. Son estas personas, seg&uacute;n Delblanch, las que salen de esas convocatorias pensando que les va mucho peor que a los dem&aacute;s, aunque la realidad no sea esa. &ldquo;Pero, bien gestionadas, estas reuniones pueden ser &uacute;tiles para subir la autoestima y afianzar el sentido de identidad que poseemos cada uno de nosotros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para no sufrir en exceso, Delblanch recomienda acudir a estas reuniones navide&ntilde;as con las expectativas muy claras, siendo consciente de que la comparaci&oacute;n social es una experiencia com&uacute;n, y sabiendo identificar los efectos negativos para frenar a tiempo y poner l&iacute;mites. En vez de compararse con los dem&aacute;s, tambi&eacute;n es &uacute;til centrarse &uacute;nicamente en las fortalezas personales, hacer deporte o dormir bien antes de la cita, y encontrar dentro del grupo una persona o dos personas que puedan servir de apoyo: &ldquo;Aquellas con las que puedas compartir experiencias agradables sin sentir la enorme presi&oacute;n del resto del grupo&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vez-comun-sobrevivir-reencuentros-navidenos-amigos-pasado_1_11928704.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Dec 2024 20:14:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cada vez tenemos menos en común: cómo sobrevivir a los reencuentros navideños con amigos del pasado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Navidad,Fiestas,Nochebuena,Nochevieja,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orgullo abstemio: por qué cada vez más gente habla de su renuncia al alcohol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/orgullo-abstemio-dejar-de-beber-alcohol_1_11702905.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/961873ab-c3d7-4532-a1a5-ca5381d7ed78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orgullo abstemio: por qué cada vez más gente habla de su renuncia al alcohol"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La letra de la última canción de Rosalía con Ralphie Choo –"ya no bebo, ya no fumo, no consumo y lo presumo"– da pistas sobre un cambio social: la abstinencia es ahora un camino menos solitario, pasar de beber alcohol y contarlo empieza a normalizarse con alegría</p><p class="subtitle">Entrevista - Bob Pop: "No beberíamos como bebemos si no viviéramos como vivimos"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no bebo, ya no fumo, no consumo y lo presumo&rdquo;. Son dos versos de <em>Omega,</em> la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-pone-sentimental-omega-nueva-cancion-ralphie-choo_1_11679952.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltima canci&oacute;n de Rosal&iacute;a</a> con Ralphie Choo, y han dado para mucho. Es dif&iacute;cil saber cu&aacute;nto de realidad hay en ellos porque el mismo d&iacute;a que sali&oacute; la canci&oacute;n, el 25 de septiembre, la cantante apareci&oacute; en varias fotos y v&iacute;deos <a href="https://x.com/escaos99/status/1839239841554334146" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fumando</a> a la salida de su fiesta de cumplea&ntilde;os en Par&iacute;s. No importa. Algunos han utilizado ese verso para abrir la conversaci&oacute;n abstemia y compartir sus logros en redes sociales. &ldquo;Pues s&iacute;, esta semana hago <a href="https://x.com/lunamonelle/status/1838709682401325097" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">11 meses sin beber</a>&rdquo;, dice en X la escritora Luna Miguel compartiendo una captura del videoclip. En los comentarios, muchos la felicitan &mdash;&ldquo;&iexcl;Enhorabuena!&rdquo;&mdash;, y otros aprovechan para compartir tambi&eacute;n sus &eacute;xitos. Gerardo celebra 10 meses sin ingerir alcohol, Nadal ya lleva tres y el 2 de octubre, Irene cumple un a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1838709682401325097?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Esta pulsi&oacute;n de compartir en redes sociales los logros y beneficios de una vida sin alcohol revelan una experiencia a&uacute;n solitaria, un tanto incomprendida. &ldquo;Estamos saliendo del armario&rdquo;, dice Fernando de C&oacute;rdoba, especialista en estrategia de marca de Madrid. Nunca le ha gustado el alcohol y tampoco lo necesita, pero conseguir hace unos a&ntilde;os que la gente comprendiera su decisi&oacute;n de no beber habitualmente era una batalla perdida. &ldquo;Antes a lo mejor dec&iacute;as que no te apetec&iacute;a, que ten&iacute;as que conducir o que no quer&iacute;as beber ese d&iacute;a. Ahora lo decimos m&aacute;s abiertamente&rdquo;, analiza. Pero est&aacute; harto de tener que dar explicaciones all&aacute; donde va. &ldquo;Es hora de normalizar el no beber, y que empecemos a reflexionar sobre el papel que el alcohol juega en la sociedad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Brotes verdes entre generaciones j&oacute;venes</h2><p class="article-text">
        Un estudio de 2021, el &uacute;ltimo <a href="https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/sistemaInformacion/pdf/2022_Informe_EDADES.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">realizado</a> por el Ministerio de Sanidad a nivel nacional, refleja una sociedad semialcoholizada que todav&iacute;a no ha sido capaz de mirarse al espejo y decirse la verdad. De media &mdash;es decir, que un buen n&uacute;mero de ellos empieza antes&mdash;, los j&oacute;venes empiezan a beber a los 14 a&ntilde;os. Todav&iacute;a est&aacute;n en tercero de la ESO. A esa edad, el 73,9% de los j&oacute;venes encuestados ya ha consumido alguna vez en su vida, el 1,6% bebe diariamente y el 23,2% se ha emborrachado al menos una vez en el &uacute;ltimo mes. Como indica el informe, los efectos de esta ingesta pueden ser devastadores para un cuerpo y una mente que todav&iacute;a est&aacute;n en desarrollo: da&ntilde;a el hipocampo, la zona de cerebro encargada de la memoria y el aprendizaje, y aumenta las posibilidades de desarrollar una adicci&oacute;n al alcohol en la edad adulta.
    </p><p class="article-text">
        Luis Labarga, miembro del Comit&eacute; de Informaci&oacute;n P&uacute;blica de Alcoh&oacute;licos An&oacute;nimos, detecta algunos brotes verdes entre las nuevas generaciones: &ldquo;Parece que hay un poco m&aacute;s de concienciaci&oacute;n sobre los peligros del alcohol entre los j&oacute;venes en general, seguramente por cuestiones de formaci&oacute;n e informaci&oacute;n sobre prevenci&oacute;n y peligros&rdquo;. Labarga achaca esta &uacute;ltima tendencia al efecto de la pandemia: &ldquo;Cambiaron la manera de hacer las cosas y ha bajado un poco la masificaci&oacute;n de j&oacute;venes que salen a beber de forma descontrolada en forma de botellones y dem&aacute;s. Han surgido planes que van en otra direcci&oacute;n&rdquo;. Los datos reflejan ese descenso, aunque solo sea ligeramente. La &uacute;ltima <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">encuesta</a> sobre uso de drogas en ense&ntilde;anzas secundarias en Espa&ntilde;a (ESTUDES), elaborada por el Ministerio de Sanidad, dice que hace 15 a&ntilde;os un 41,4% de adolescentes se emborrachaban al menos una vez al mes. Hoy este porcentaje se ha reducido casi a la mitad (27,9%).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos saliendo del armario. Antes a lo mejor decías que no te apetecía, que tenías que conducir o que no querías beber ese día. Ahora lo decimos más abiertamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernando de Córdoba</span>
                                        <span>—</span> abstemio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Socializaci&oacute;n 0,0</h2><p class="article-text">
        Josefa Ros Velasco, de 36 a&ntilde;os, ha sido &ldquo;bebedora social&rdquo; toda su vida. &ldquo;Se convirti&oacute; en mi opci&oacute;n por antonomasia durante el fin de semana&rdquo;, cuenta. &ldquo;Me aburro con mucha facilidad de las interacciones sociales y me cuesta mucho disimularlo, y el alcohol me ayudaba a sentirme interesada en las cosas que normalmente no me interesaban&rdquo;. Pero hasta de eso se aburri&oacute;. &ldquo;Estaba cansada de la amnesia, de tener resaca y no poder disfrutar de las cosas, y cansada de tener que recurrir al alcohol para hacer la vida m&aacute;s interesante&rdquo;, cuenta a elDiario.es. Muchas veces se plante&oacute; dejar de beber, pero nunca tan en serio como hace un mes. &ldquo;Cuando lo comentaba con mi c&iacute;rculo me dec&iacute;an que estaba exagerando, pero aun as&iacute; yo quer&iacute;a dejarlo y no pod&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las personas que hab&iacute;a a su alrededor hace ocho a&ntilde;os cuando se plante&oacute; por primera vez ser abstemia y que le dijeron que no pasaba nada por beber, ahora le han dicho: &ldquo;Vale, ahora vas a dejar de beber, y te vamos a apoyar&rdquo;. Y est&aacute; disfrutando del proceso, mucho m&aacute;s de lo que esperaba. &ldquo;Est&aacute; siendo maravilloso y sigo junt&aacute;ndome con mis amigos. Est&aacute;n content&iacute;simos con mi decisi&oacute;n y, de hecho, contra lo que se pueda esperar, estoy saliendo m&aacute;s, me estoy relacionando m&aacute;s, pero solo con la gente que me interesa de verdad&rdquo;. Tiene m&aacute;s ganas de hacer cosas, de relacionarse con la gente y si se aburre y no le interesa, pues &ldquo;hasta luego&rdquo;, sentencia. &ldquo;Muchas veces me escudaba en mi trabajo, soy fil&oacute;sofa y adem&aacute;s trabajo con personas mayores en residencias, y pensaba que a la fuerza, de vez en cuando, ten&iacute;a que beber para tener un respiro. Pero eso es una gilipollez&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está siendo maravilloso y sigo juntándome con mis amigos. Están contentísimos con mi decisión y, de hecho, contra lo que se pueda esperar, estoy saliendo más, me estoy relacionando más, pero solo con la gente que me interesa de verdad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Josefa Ros Velasco</span>
                                        <span>—</span> dejó de beber hace un mes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay otras personas que a&uacute;n no han experimentado esa aceptaci&oacute;n social m&aacute;s generalizada y para las que el peso de esta <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sociedad-alcoholocentrica-abstemios-sufren-no-les-cabeza-no-bebas_1_9230816.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sociedad 'alcoholoc&eacute;ntrica'</a> es notable. Carlos Pastor, de 25 a&ntilde;os, no se olvida de sus batallas para explicar a la gente su decisi&oacute;n de no beber. Empez&oacute; bebiendo en el Parque de las Moreras, en la vereda del r&iacute;o Pisuerga a su paso por Valladolid, y no par&oacute; hasta los 19, cuando su mente hizo clic.<em> </em>&ldquo;De repente me pregunt&eacute;: &iquest;por qu&eacute; tengo que beber? No es una cosa que me aporte absolutamente nada y no me lo paso mejor por estar bebiendo, as&iacute; que lo dej&eacute; de forma radical&rdquo;. Habla por tel&eacute;fono desde Suiza, donde est&aacute; trabajando en un restaurante en las monta&ntilde;as. Le gusta la m&uacute;sica tecno y no cree que eso est&eacute; re&ntilde;ido con su abstinencia casi total. &ldquo;No me hace falta salir de fiesta y beber para pas&aacute;rmelo bien. Es m&aacute;s, me lo paso mejor que todo el mundo porque me entero de todo y al d&iacute;a siguiente no tengo una resaca espantosa&rdquo;. Aunque para aguantar la noche entera, cuenta, se toma dos <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/bebidas-energeticas-adolescentes-no-dan-alas-ansiedad-taquicardias_1_10609240.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red Bull</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero muchos no lo entienden. &ldquo;Todo el rato me est&aacute;n preguntando: '&iquest;C&oacute;mo no bebes? &iquest;C&oacute;mo no bebes?', y es exasperante. Me gustar&iacute;a mucho poder transmitirte la reacci&oacute;n de la gente cuando estoy de fiesta y se enteran de que no estoy bebiendo alcohol. No se lo terminan de creer&rdquo;, dice. &ldquo;M&aacute;s de dos personas ya me han dicho: 'mira a ver si aprendes a divertirte, que no fumas ni bebes ni te drogas'. Y yo me quedo: '&iquest;Pero de verdad me est&aacute;s diciendo esto?'. Y todo por no beber alcohol&rdquo;. A la pregunta de si ha conocido a alguien abstemio de su edad, contesta: &ldquo;Absolutamente nadie, nadie, nadie, nadie, nadie&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hacer de la abstinencia un camino menos solitario</h2><p class="article-text">
        Los hay, pero en muchos casos siguen siendo la excepci&oacute;n dentro de sus c&iacute;rculos, por eso las redes sociales y algunos famosos est&aacute;n jugando un papel importante a la hora de aliviar la sensaci&oacute;n de soledad de estas personas. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, cada vez m&aacute;s han tenido el coraje para contar su batalla con el alcohol. Anne Hathaway, en la gira de presentaci&oacute;n de la pel&iacute;cula <em>La idea de tenerte</em>, habl&oacute; abiertamente del &ldquo;hito de llevar m&aacute;s de cinco a&ntilde;os sobria&rdquo;. &ldquo;Mi experiencia personal es que todo es mejor. Para m&iacute;, significaba revolcarme en combustible&rdquo;, <a href="https://www.revistavanityfair.es/articulos/anne-hathaway-entrevista-carrera-peliculas-internet" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo</a> a la revista Vanity Fair. El actor brit&aacute;nico Tom Holland empez&oacute; con el reto <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/dry-january-beneficios-salud-dejar-alcohol_1_10816449.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enero Sin Alcohol</a> <em>(Dry January)</em> en 2022 y lo pas&oacute; tan mal que decidi&oacute; seguir con ello: &ldquo;Solo pod&iacute;a pensar en beber. Me despertaba pensando en ello&hellip; y me asust&eacute; mucho. Fue como: 'puede que tenga un peque&ntilde;o problema con el alcohol&rdquo;. La lista sigue: Brad Pitt, Bradley Cooper, Miley Cyrus, Adele&hellip;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando alguien famoso deja de fumar o beber y lo comunica, muchos jóvenes lo interpretan como una señal de que esas conductas no son necesaria para el éxito o la autenticidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gabriel Pozuelo</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la abstinencia es todav&iacute;a un camino solitario y disfrutar en una fiesta pese a ser el &uacute;nico sobrio puede ser complicado. &ldquo;Para no sucumbir a esta presi&oacute;n social, hace falta una fuerte convicci&oacute;n personal y un entorno de apoyo&rdquo;, asegura el <a href="https://mipsicologomadrid.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">psic&oacute;logo Gabriel Pozuelo</a>. &ldquo;Muchas veces, la clave est&aacute; en encontrar nuevas formas de relacionarse que no giren alrededor del consumo de drogas o alcohol&rdquo;, defiende. El hecho de que figuras relevantes como Rosal&iacute;a &ndash;aunque sea a trav&eacute;s de una canci&oacute;n&ndash; hablen de ese cambio de h&aacute;bitos puede tener un gran impacto en los m&aacute;s j&oacute;venes, que todav&iacute;a los ven como &iacute;dolos y est&aacute;n en una etapa en la que se va formando su identidad. &ldquo;Cuando alguien famoso deja de fumar o beber y lo comunica, muchos j&oacute;venes lo interpretan como una se&ntilde;al de que esas conductas no son necesarias para el &eacute;xito o la autenticidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez hay m&aacute;s aplicaciones que intentan arropar al que no bebe. Sunnyside, por ejemplo, es una <em>app</em> que promueve el &ldquo;consumo consciente&rdquo; de alcohol contabilizando lo bebido. &ldquo;Nuestro objetivo es ayudarte a desarrollar mejores h&aacute;bitos en torno al consumo de alcohol y que no te sientas presionado a dejar de beber si eso no se adapta a tu estilo de vida&rdquo;, dice la aplicaci&oacute;n, que no es la &uacute;nica que ofrece este servicio. DrinkControl o DrinksMeter rastrean el n&uacute;mero de copas que se ha tomado el usuario durante una noche concreta. Easy Quit hace un seguimiento de la ingesta de alcohol del usuario hasta que lo deja por completo y I Am Sober (estoy sobrio) registra los d&iacute;as de abstinencia. Con la opci&oacute;n Sobrio Plus, puedes incluso formar tu propio grupo de compa&ntilde;eros abstemios en la red. Parece que hay un mercado incipiente de no bebedores que tambi&eacute;n quieren pas&aacute;rselo bien.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/renunciar-al-alcohol-tambi-n-da-dolor-de-cabeza-3/embed" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="Renunciar al alcohol también da dolor de cabeza"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/orgullo-abstemio-dejar-de-beber-alcohol_1_11702905.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Oct 2024 19:53:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Orgullo abstemio: por qué cada vez más gente habla de su renuncia al alcohol]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alcohol,Consumo de alcohol,Consumo,Estilo de vida,Ocio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Qué hacemos todavía aquí?" Testimonios desde X, una red social en decadencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/abandonar-twitter-x-elon-musk_1_11645309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecff159f-af81-41e5-a093-0a976446eff4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Qué hacemos todavía aquí?&quot; Testimonios desde X, una red social en decadencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cada vez hay que rebuscar más en la mierda para encontrar un diamante". Desde que la plataforma antes conocida como Twitter fue galvanizada por Elon Musk en 2022 ha perdido usuarios. La reciente decisión de un juez brasileño de eliminar su uso en el país y el contenido cada vez más propagandístico y violento ha propiciado que algunos usuarios se planteen si quieren (y pueden) abandonarla</p><p class="subtitle">Pável Dúrov y los "hombres de alto valor": la nueva idea de éxito pasa por el culto al cuerpo y el ultraliberalismo</p></div><p class="article-text">
        La gente est&aacute; desencantada con el antiguo Twitter (ahora X). &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hacemos a&uacute;n en esta putrefacta red social?&rdquo;, escribe en la plataforma la cantante Miren Iza (<a href="https://x.com/TulsaMiren/status/1831958224054186487" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tulsa</a>). Le lanza la pregunta a los que todav&iacute;a merodean por sus esquinas intentando encontrar algo &uacute;til que llevarse a la mente. &ldquo;Pues la verdad es que antes me gustaba informarme, conocer otros puntos de vista. Ahora opino igual que t&uacute;&rdquo;, contesta alguien con el nombre de Lila Rico. &ldquo;Esta cuenta queda relegada a una mera herramienta de promoci&oacute;n&rdquo;, anunciaba hace unos d&iacute;as la escritora <a href="https://x.com/VelvetMolotov/status/1832404518186971351" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alana Portero</a> en un tuit que ha fijado en lo alto de su <em>feed</em>. &ldquo;No voy a aportar contenido activo alguno a esta red cuyo due&ntilde;o ha convertido en una m&aacute;quina de propaganda ultraderechista y de odio&rdquo;. Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, tambi&eacute;n ha salido: &ldquo;Cuando me un&iacute;, en 2008, Twitter era un espacio abierto donde compartir informaci&oacute;n y opiniones. Ahora, sin embargo, se ha convertido en un lugar lleno de odio, intolerancia y mentiras&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1832312912569876864?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Cuando entras en el navegador y escribes &ldquo;twitter&rdquo; en la barra superior, todav&iacute;a aparece, por un brev&iacute;simo instante, la direcci&oacute;n web de <a href="https://twitter.com/home" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;https://twitter.com/home</a>&rdquo;. Luego, como si la aplicaci&oacute;n intentara esconder su verdadera naturaleza, cambia muy r&aacute;pido, casi autom&aacute;ticamente, a <a href="https://x.com/home" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;https://x.com/home</a>&rdquo;. Es dif&iacute;cil conseguir que Twitter deje de ser Twitter. Ahora, el nombre de la &ldquo;plaza p&uacute;blica de Internet&rdquo; &mdash;as&iacute; la defini&oacute; Elon Musk antes de comprarla hace dos a&ntilde;os&mdash; es t&eacute;cnicamente X, as&iacute;, una letra, y las cosas que contiene parecen m&aacute;s propios de una habitaci&oacute;n cerrada con pestillo que de cualquier lugar p&uacute;blico. Por nombrar algunas: altavoz de su &uacute;nico propietario, v&oacute;mito de v&iacute;deos virales, asidero de <em>fake news, </em>m&aacute;quina ahuyentadora de <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/despidos-masivos-caida-anunciantes-bajadas-ingresos-compra-twitter-elon-musk_1_9685047.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciantes</a>, quebradero de cabeza de los acad&eacute;micos que la usaban para compartir y aprender de otros, y un herramienta cada vez m&aacute;s rota que algunos hasta ahora usaban para cultivar contactos laborales o comunidades de intereses con los que dif&iacute;cilmente consiguen reencontrarse en otras plataformas.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo pasado en el que Twitter era mejor. Auxi Barea fue de las primeras usuarias de la red social en Espa&ntilde;a, hace m&aacute;s de 15 a&ntilde;os. &ldquo;Siempre me ha gustado mucho&rdquo;, cuenta por tel&eacute;fono. &ldquo;Pero la verdad es que cada vez es un sitio menos amable. Cada vez cuesta m&aacute;s entrar en la plataforma y disfrutar, ya no es ese lugar donde conversar, re&iacute;rse y tener otro tipo de experiencia, conocer otras perspectivas&rdquo;, explica. Todav&iacute;a no ha perdido la esperanza: &ldquo;Creo que si sabes trabajar bien el algoritmo, Twitter todav&iacute;a tiene perfiles interesantes, porque hay gente aportando valor de forma diferencial&rdquo;. Uno de los que le permite mantener esa esperanza es <a href="https://x.com/leyendoenmetro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@leyendoenmetro</a>, un perfil que publica fotos de gente leyendo en el metro y el nombre de los libros. &ldquo;Pero no s&eacute; qu&eacute; ser&aacute; del futuro de la plataforma, porque cada vez es menos <em>disfrutable</em>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La llegada de Elon Musk fue un punto y aparte en la historia de la empresa. Tras la adquisici&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/despidos-masivos-caida-anunciantes-bajadas-ingresos-compra-twitter-elon-musk_1_9685047.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despidi&oacute; a la mitad de la plantilla</a> y empezaron los problemas con el sistema de verificaci&oacute;n, que termin&oacute; siendo de pago. La moderaci&oacute;n de contenidos est&aacute; en declive y el algoritmo parece que busca maximizar el n&uacute;mero de visitas, y poco m&aacute;s. El resultado es palpable: &ldquo;X se ha visto afectado por un estancamiento en el crecimiento de usuarios&rdquo;, aseguraba el <a href="https://www.ft.com/content/1829abb6-d8d0-4d67-9b1b-628f583b3291" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Financial Times</em></a> hace un mes. El n&uacute;mero de usuarios activos diarios en el segundo trimestre del 2024 ha sido de 251 millones, un 1,6% m&aacute;s que en el mismo periodo del a&ntilde;o pasado. El crecimiento es m&iacute;nimo comparado con los dos d&iacute;gitos que caracterizaban a la plataforma antes de la compra de Musk en 2022.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez es un sitio menos amable. Cuesta más entrar en la plataforma y disfrutar, ya no es ese lugar donde conversar, reírse y tener otro tipo de experiencia, conocer otras perspectivas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Auxi Barea</span>
                                        <span>—</span> usuaria de X (antes Twitter) desde su origen
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otras plataformas han intentado ocupar el hueco que se abr&iacute;a. Pero parece que no lo consiguen. Mark Zuckerberg asegur&oacute; que Threads ten&iacute;a 175 millones de usuarios activos mensuales en 2023, pero la empresa de an&aacute;lisis Sensor Tower cree que en realidad est&aacute; en torno a los 38 millones. <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/mastodon-red-alternativa-decepciona-adictos-twitter_1_9702471.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mastodon</a>, otra candidata a ocupar el trono, se ha estancado en el mill&oacute;n de usuarios activos diarios, seg&uacute;n <a href="https://mastodon-analytics.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mastodon Analytics</a>, despu&eacute;s de alcanzar los 2,5 millones poco despu&eacute;s de que Musk comprara a su rival. Zoe Williams, columnista de <em>The Guardian</em>, cuenta su intento de huida de Twitter en un <a href="https://www.theguardian.com/technology/article/2024/sep/05/racism-misogyny-lies-how-did-x-become-so-full-of-hatred-and-is-it-ethical-to-keep-using-it?utm_term=Autofeed&amp;CMP=twt_gu&amp;utm_medium&amp;utm_source=Twitter#Echobox=1725509844" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">texto</a> reciente. &ldquo;Me un&iacute; a Mastodon, pero r&aacute;pidamente me di cuenta de que nunca conseguir&iacute;a los 70.000 seguidores que ten&iacute;a en Twitter. No es que quisiera la atenci&oacute;n en s&iacute;, pero hay algo inquietante y un poco deprimente en un <em>feed </em>de redes sociales que no se actualiza con la suficiente frecuencia&rdquo;, se lamentaba. 
    </p><p class="article-text">
        Brasil acaba de experimentar la migraci&oacute;n en masa a otra plataforma. El s&aacute;bado 31 de agosto, Twitter dej&oacute; de estar disponible en los tel&eacute;fonos. Fue la respuesta de un juez brasile&ntilde;o al &ldquo;reiterado incumplimiento de &oacute;rdenes judiciales&rdquo; <a href="https://www.eldiario.es/internacional/justicia-brasilena-amenaza-cierre-inminente-red-social-x-desobediencia-elon-musk_1_11619158.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la compa&ntilde;&iacute;a</a>. Los 22 millones de usuarios de la plataforma se quedaron, por unos instantes, sin un lugar en el descargar sus rabias y enterarse de la realidad. Luego se mudaron masivamente a Bluesky. Cuatro d&iacute;as despu&eacute;s de la prohibici&oacute;n, la red social hab&iacute;a sumado 2 millones de usuarios, seg&uacute;n <a href="https://techcrunch.com/2024/09/03/bluesky-continues-to-soar-adding-2m-more-new-users-in-a-matter-of-days/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>TechCrunch</em></a>. Elon Musk acus&oacute; al magistrado de ser &ldquo;un dictador&rdquo; y de dictar &ldquo;&oacute;rdenes ilegales para censurar a sus opositores pol&iacute;ticos&rdquo;. De nuevo, el due&ntilde;o se convirti&oacute; en el centro de la pol&eacute;mica, y todav&iacute;a no ha conseguido devolver Twitter a los brasile&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Margot Rot, escritora y fil&oacute;sofa acostumbrada a reflexionar sobre la virtualidad (public&oacute; recientemente el ensayo <em>Infoxicaci&oacute;n </em>con Paid&oacute;s), no est&aacute; de acuerdo con este discurso tan derrotista. &ldquo;Yo creo que es un cansancio coyuntural&rdquo;, defiende. &ldquo;Yo no creo que la gente odie Twitter. Puede que te encienda un poco lo que lees, pero bueno, tambi&eacute;n necesitamos tener algo contra lo que rebotar tus propios pensamientos&rdquo;. Aunque tambi&eacute;n es cierto que la aplicaci&oacute;n est&aacute; pasando por un momento extra&ntilde;o. &ldquo;Me salen tuits inveros&iacute;miles, fruto de un algoritmo que parece que no funciona, y eso suscita cierta gana de irse&rdquo;. Pero de esa frustraci&oacute;n moment&aacute;nea a cambiar de plataforma, hay un paso. Para ella, la aplicaci&oacute;n todav&iacute;a es importante: &ldquo;Si te vas de Twitter es como si te vas de una parte del presente&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo creo que es un cansancio coyuntural. No creo que la gente odie Twitter. Puede que te encienda un poco lo que lees, pero bueno, también necesitamos tener algo contra lo que rebotar tus propios pensamientos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Margot Rot</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;Infoxicación&#039; (Paidós)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchos se sienten atrapados en esa tesitura. Twitter es el lugar al que uno va para actualizar su visi&oacute;n particular del mundo, pero cada vez tiene que pagar un precio m&aacute;s alto. Hasta los acad&eacute;micos se quejan. &ldquo;Si el mundo acad&eacute;mico de X se hunde, &iquest;hacia d&oacute;nde ir&aacute;n las organizaciones dedicadas a la investigaci&oacute;n?&rdquo;, se pregunta Andy Tattersall, profesor de la London School of Economics, en un <a href="https://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2024/09/05/if-academic-x-is-sinking-where-are-research-organisations-going/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> publicado a principios de mes. &ldquo;Para el mundo de la investigaci&oacute;n, X puede ser un poco como la banda del Titanic, que sigue tocando mientras el barco se hunde&rdquo;, lamenta. Un <a href="https://leading.business.columbia.edu/main-pillar-digital-future/digital-future/opinion-elon-musk-x-twitter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> de la Columbia Business School asegura que los usuarios de Twitter ha cambiado desde la llegada de Musk: &ldquo;Est&aacute;n menos interesados en hechos imparciales. Las cuentas de verificadores de datos y de medios de comunicaci&oacute;n imparciales reciben un 52% y un 27% menos de interacciones, respectivamente. Y las fuentes menos fiables est&aacute;n recibiendo m&aacute;s atenci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fernando L&oacute;pez-Pita es el fundador de Sustrato, una comunidad de autores independientes. Ha entrado a la red social m&aacute;s por necesidad que por gusto. &ldquo;No me queda otra que estar ah&iacute;. Twitter es la primera fuente de emisi&oacute;n de todo lo relevante que ocurre en muchos &aacute;mbitos&rdquo;, analiza, &ldquo;y hay que estar ah&iacute; si quieres tener esa informaci&oacute;n de primera mano&rdquo;. Es consciente del precio que est&aacute; pagando: la pesta&ntilde;a donde el algoritmo le suministra contenido se le ha llenado de &ldquo;accidentes, violencia, noticias falsas y hasta contenido pornogr&aacute;fico&rdquo;. Y termina de contar su experiencia con una frase categ&oacute;rica, que resume el momento actual la red social: &ldquo;Cada vez hay que rebuscar m&aacute;s en la mierda para encontrar un diamante&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/abandonar-twitter-x-elon-musk_1_11645309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Sep 2024 19:58:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Qué hacemos todavía aquí?" Testimonios desde X, una red social en decadencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes,Redes sociales,Twitter,Elon Musk,Internet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El auge de la moda 'cutre': por qué arrasa la ropa del Lidl o la gorra de Caja Rural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/auge-moda-cutre-arrasa-ropa-lidl-gorra-caja-rural_1_11463136.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/438022b3-b389-4dae-b04e-44a2d085dbd9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El auge de la moda &#039;cutre&#039;: por qué arrasa la ropa del Lidl o la gorra de Caja Rural"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes nadie las quería porque eran una horterada. Ahora los más modernos se pelean por una gorra de Caja Rural o una riñonera del Lidl porque lo cutre se ha puesto de moda. ¿Qué está pasando? </p><p class="subtitle">Cuidarse para seguir funcionando: a cuánto ocio y disfrute renunciamos para mantenernos al 100% en el trabajo</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Campos es una de esas personas. Sabe perfectamente que su pasi&oacute;n por la moda 'cutre' es dif&iacute;cil de explicar (y de comprender), pero no le importa. O mejor. No es que no le importe, es que le encanta. &ldquo;Cuando sali&oacute; la primera colecci&oacute;n del Lidl me compr&eacute; dos pares de calcetines, unas chanclas y una camiseta&rdquo;, cuenta orgullosa. Eso fue en 2020. Desde entonces, el auge de la ropa barata de empresas ajenas &mdash;en principio&mdash; al mundo de la moda ha sido constante e indiscutible. Rosa Moreno, analista de tendencias de moda y profesora del Istituto Europeo di Design (IED), da una pista para explicar el fen&oacute;meno: &ldquo;Durante muchos a&ntilde;os la mayor&iacute;a de marcas han sido aspiracionales: vest&iacute;as aquello en lo que te quer&iacute;as convertir. Ahora estamos en otro paradigma&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pasado jueves, Lidl sac&oacute; una nueva l&iacute;nea de chaquetas, ri&ntilde;oneras, sandalias, gorras y camisetas con su logotipo azul y amarillo estampado en grande. Triunfaron. Las sandalias de 4,99 euros ya est&aacute;n agotadas, aunque pueden encontrarse por 21 euros en Wallapop, una aplicaci&oacute;n para vender productos de segunda mano. Varias camisetas, sobre todo las m&aacute;s horteras (<a href="https://www.lidl.es/es/lidl-camiseta-azul-para-mujer/p66238" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la peor es la azul con cuadrados </a>amarillos que ondean por toda la tela), tambi&eacute;n se han terminado, pero alguien ya las vende en Wallapop al m&oacute;dico precio de 30 euros. Lidl las ten&iacute;a a 4,99. Tampoco hay existencias disponibles de una ri&ntilde;onera de color amarillo chill&oacute;n. Y del gorro azul de pescador es mejor olvidarse. Est&aacute; agotado y ni siquiera aparece en Wallapop.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Campos tiene 31 a&ntilde;os y trabaja en un grupo editorial en Madrid. Recuerda que, cuando era peque&ntilde;a, su familia siempre la llevaba a comprar al Lidl de su barrio en Murcia. &ldquo;Por eso lo de ser fan de la marca&rdquo;, escribe en una conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico. &ldquo;La gente consideraba que era un supermercado de pobres, pero ten&iacute;an unos productos buen&iacute;simos, cosas que no vend&iacute;an en otros sitios porque eran m&aacute;s t&iacute;picas de Alemania&rdquo;, explica. Desde entonces, su afici&oacute;n por la ropa considerada como &ldquo;cutre&rdquo; se ha extendido a otras marcas, como las camisetas de los supermercados Pryca y Continente o la gorra verde con el logo amarillo de Caja Rural, que se vende en Wallapop por 25 euros. &ldquo;La quiero, pero no estoy dispuesta a pagar m&aacute;s de tres euros por ella&rdquo;, sentencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Moreno tambi&eacute;n es fan secreta del Lidl y lleva a&ntilde;os estudiando el fen&oacute;meno. &ldquo;Es todo iron&iacute;a que se crea con la intenci&oacute;n de subvertir una serie de valores que hab&iacute;amos dado por sentados en cuanto a la moda&rdquo;. No es la primera vez que pasa. Los pantalones vaqueros fueron utilizados originalmente por los obreros de las f&aacute;bricas. El estilo de marinero que diferencia a la marca Jean Paul Gautier surgi&oacute; de la est&eacute;tica del duro y desagradecido trabajo de marinero. &ldquo;<em>Glamurizamos</em> cosas cotidianas&rdquo;, dice Moreno. El problema llega cuando la &eacute;lite de la moda se apropia de esos c&oacute;digos y los despoja de significado: &ldquo;Esos objetos se convierten en s&iacute;mbolos vac&iacute;os&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que el fen&oacute;meno ha traspasado las fronteras de lo barato y <em>underground</em>. Hasta Balenciaga (el ep&iacute;tome de la moda ir&oacute;nica) se ha subido al carro y est&aacute; completamente entregada a esta nueva tendencia. A principios de julio van a sacar una nueva colecci&oacute;n. Est&aacute; inspirada en el turista cutre que arrampla con todos los <em>souvenirs</em> a su paso por Par&iacute;s: <a href="https://www.balenciaga.com/es-es/camiseta-i-love-paris-y-balenciaga-oversize--blanco-787349TRVU99012.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">camisetas</a> de &ldquo;I love Paris&rdquo; por 450 euros, una <em>totebag</em> con el mismo motivo por 195 euros o, si no, un sobre de siete <a href="https://www.balenciaga.com/es-es/postal--multicolor-821882T01978518.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">postales</a> con las fotos m&aacute;s horrendas de la torre Eiffel por solo 75 euros. Aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, Eduardo Navarrete ha utilizado los tri&aacute;ngulos verdes, blancos y negros de <a href="https://www.eduardonavarrete.com/shop/p/bolso-compra-desplegable-3lzxz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Corte Ingl&eacute;s</a> para incorporarlas a sus dise&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta peque&ntilde;a revoluci&oacute;n supone un cambio de paradigma. &ldquo;Durante mucho tiempo hemos vivido en el mundo de las marcas aspiracionales. Comprabas una marca porque aspirabas a tener el estilo de vida que te propon&iacute;a. Ahora las marcas buscan ser inspiracionales y entra la idea de la ruptura de los l&iacute;mites y de romper el molde del buen gusto&rdquo;, explica Moreno. Antes eran las &eacute;lites las que impon&iacute;an los c&oacute;digos de vestimenta. Ahora es la gente de abajo la que rescata s&iacute;mbolos olvidados o relegados al trabajo precario para elevarlos hasta las alturas. El futuro de la moda pasa, seg&uacute;n Moreno, por sacar a la calle las sandalias con calcetines o las zapatillas de estar en casa.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“El propio paso del tiempo ha mitificado algunas de estas marcas, y probablemente te recuerdan una época en la que eras más feliz”</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernando de Córdoba</span>
                                        <span>—</span> Especialista en estrategia de marcas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las marcas que no tienen nada que ver con el mundo de la moda est&aacute;n aprendiendo a aprovecharse de este fen&oacute;meno. Desde que el Lidl vio la respuesta que tuvo la primera l&iacute;nea de ropa que sacaron con su logotipo, han repetido cada a&ntilde;o. Fernando de C&oacute;rdoba, especialista en estrategia de marcas, dice que saben perfectamente lo que hacen. &ldquo;Todo tiene un punto ir&oacute;nico y Lidl sabe aprovecharse de esa percepci&oacute;n porque poco a poco van siendo conscientes de la iconicidad de su marca&rdquo;, asegura, y cita otros ejemplos como la bolsa azul del Ikea, un icono que Balenciaga puso a la venta por 1.700 euros, en un ejercicio de apropiaci&oacute;n muy cercano al plagio. O las camisetas de Pryca. &ldquo;El propio paso del tiempo ha mitificado algunas de estas marcas, y probablemente te recuerdan una &eacute;poca en la que eras m&aacute;s feliz&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Campos, la editora y fan&aacute;tica del Lidl, tiene otra visi&oacute;n. &iquest;Cree que la &eacute;lite se est&aacute; apropiando del estilo de barrio? &ldquo;S&iacute;. La gente con pasta llega con su varita m&aacute;gica del privilegio para apropiarse de las cosas bonitas y dignificar algo que muchos ven&iacute;amos haciendo ya a&ntilde;os. Me caen fatal&rdquo;, sentencia. &ldquo;Las prendas del Lidl no gustan por ser bonitas, sino porque han sabido apropiarse de lo que hace muy pocos a&ntilde;os se habr&iacute;a entendido como hortera. Son el ep&iacute;tome de lo <em>kitsch</em> de una forma muy consciente. Y a la gente le encanta participar de ese discurso a un precio tan asequible&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El moderno que pudiendo llevar unas Vans se pone unas deportivas de 13 euros del Lidl podrá ser visto como pionero estético, pero es su contexto socioeconómico el que le permite jugar en esa liga discursiva</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rosa Moreno</span>
                                        <span>—</span> Analista de tendencias de moda
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El problema es que, aunque el precio sea muy asequible, no cualquiera puede aprovecharse de ello, por contradictorio que parezca. Moreno lo explica as&iacute;: &ldquo;Ahora estamos en un momento en el que la tendencia la asumen los adaptadores tempranos (los <em>early adopters</em> de un producto, en el lenguaje empresarial). Es juego de <em>insiders</em>. Una ri&ntilde;onera del Lidl es una declaraci&oacute;n de intenciones que va dirigida a tu grupo social, porque la mirada ajena a ese grupo no es importante. Es bizarro, pero es as&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Campos es m&aacute;s tajante: &ldquo;Es una moda que solo pueden permitirse quienes ocupan ese pedestal c&iacute;nico de los guais de clase media alta. El moderno que pudiendo llevar unas Vans de 90 euros se pone unas deportivas de 13 euros del Lidl podr&aacute; ser visto como pionero est&eacute;tico, pero es su contexto socioecon&oacute;mico el que le permite jugar en esa liga discursiva. No s&eacute; si una vecina de Ba&ntilde;os y Mendigo (Murcia) podr&iacute;a salir a la calle con unas chanclas del Lidl y que sus vecinos entiendan que es una t&iacute;a guay y no una mamarracha&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/auge-moda-cutre-arrasa-ropa-lidl-gorra-caja-rural_1_11463136.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jun 2024 20:10:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El auge de la moda 'cutre': por qué arrasa la ropa del Lidl o la gorra de Caja Rural]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Moda,Supermercados,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mil euros para pasar cuatro horas con Llados, pseudogurú de la libertad financiera: "¡Me has cambiado la vida, 'bro'!"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llados-evento-madrid-aranjuez-mil-euros_1_11377854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ee489a9-0f7d-4973-8e65-803a1fd7cbd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1095430.jpg" width="5883" height="3309" alt="Mil euros para pasar cuatro horas con Llados, pseudogurú de la libertad financiera: &quot;¡Me has cambiado la vida, &#039;bro&#039;!&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conocido por prometer a chavales jóvenes una vida de éxito económico y personal a base de burpees y la pertenencia (previo pago) a su sistema de afiliados, el youtuber y "empresario" convoca en el Casino de Aranjuez (Madrid) un evento que califica como "masterclass para crear la vida de tus sueños" </p><p class="subtitle">Dentro del macroevento de un gurú del "desarrollo personal y las finanzas": "Se aprovecha de nuestras carencias"</p></div><p class="article-text">
        De entre la multitud sale un hombre que ronda los 30 a&ntilde;os, se quita la mochila, la deja en el suelo y se pone a hacer flexiones. Va vestido con un ch&aacute;ndal negro y unas gafas de sol tan gruesas como sus dedos. Tiene la barba perfilada y un fin&iacute;simo degradado en el pelo. Es s&aacute;bado, son las 8.30 de la ma&ntilde;ana y en el exterior del Gran Casino de Aranjuez se ha reunido un nutrido grupo de gente. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n esperando al profeta de los <em>fucking</em> <em>burpees</em>, al pseudogur&uacute; financiero que vende con insultos y descalificaciones la promesa de una vida alejada de los &ldquo;<em>fucking</em> mileuristas&rdquo; y la &ldquo;<em>fucking</em> panza&rdquo;. Se llama Amadeo Llados y tiene 32 a&ntilde;os, 1,3 millones de seguidores en Instagram, muchos tatuajes y &ndash;dice&ndash; varios coches de lujo y una casa en Miami. Su modelo de negocio es peculiar: promete ingresos extraordinarios a sus seguidores si pagan una mensualidad de 50 euros y dedican parte de su tiempo a promocionar su contenido y conseguir as&iacute; nuevos &ldquo;afiliados&rdquo;.
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                Asistentes al evento de Amadeo Llados en el Casino de Aranjuez.                            </span>
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        Una, dos, tres, cuatro, cinco, diez flexiones hace el asistente reci&eacute;n llegado sobre el asfalto. La gente se gira fascinada, divertida, motivada. &ldquo;Pues yo tambi&eacute;n le doy&rdquo;, dice otro de ellos mientras se tira al suelo y empieza a hacer flexiones. Luego se une otro m&aacute;s, y otro. As&iacute; hasta que hay siete personas haciendo flexiones y <em>burpees</em> en el suelo. El <em>burpee</em> es un ejercicio que consiste en hacer una flexi&oacute;n, levantarse, dar un salto y volver a empezar. Sin embargo, la versi&oacute;n de Llados es sin salto porque el salto es de <em>&ldquo;fucking</em> pobres&rdquo;, repite una y otra vez en sus redes sociales. Cosas de millonarios. Despu&eacute;s de unos minutos, los m&aacute;s motivados se cansan de hacer <em>burpees</em> sin salto y las cosas vuelven a la normalidad.
    </p><p class="article-text">
        Ya son casi las nueve. Abren la verja del Gran Casino y los afiliados al Club Jefazos, los que han pagado los 1.000 euros que indicaban en la web del Evento Tu1millon [sic] empiezan a entrar a la conferencia. El encargado de darles paso dice a este medio que son entre 150 y 200 personas las que han venido hoy aqu&iacute;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1791931459634090269?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        David Fern&aacute;ndez, funcionario de 31 a&ntilde;os, es uno de ellos. Est&aacute; en el nivel m&aacute;s bajo dentro del club (ha pagado 1.000 euros para ser miembro, asegura), as&iacute; que solo podr&aacute; asistir a las <em>&ldquo;masterclass&rdquo; </em>que se imparten de 9.00 a 13.00 horas. El acceso al resto de actividades que culminar&aacute;n la jornada est&aacute; restringido a los miembros con acceso &ldquo;VIP&rdquo; y &ldquo;DIAMANTE&rdquo;. &ldquo;Llados me cambi&oacute; la vida&rdquo;, cuenta. &ldquo;Yo estaba en un <em>mindset</em> [estado mental] muy malo y sus v&iacute;deos me ayudaron a cambiar. La gente solo ve los coches de lujo, pero realmente es algo psicol&oacute;gico&rdquo;. Empez&oacute; a seguirle en diciembre del a&ntilde;o pasado, despu&eacute;s de ver el que ya es conocido como el &ldquo;v&iacute;deo del croissant&rdquo;. <a href="https://www.tiktok.com/@davidtetero/video/7254630128100199707?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Llados dec&iacute;a as&iacute;</a>: &ldquo;Entro en una cafeter&iacute;a, miro a un lado y veo, literalmente, pan con mermelada; miro al otro lado, croissant con <em>fucking</em> caf&eacute;; miro al otro lado, panza, panza, panza, mileurista, mileurista, mileurista. Es como <em>fuck</em>, yo no puedo durar mucho aqu&iacute;, &iquest;sabes?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;deo se expandi&oacute; como la p&oacute;lvora por Internet y recibi&oacute; much&iacute;simas cr&iacute;ticas, pero tambi&eacute;n lleg&oacute; a gente como Fern&aacute;ndez. &ldquo;Todo se puede lograr, ese es el mensaje que transmite&rdquo;, sentencia el joven, que encontr&oacute; en ese v&iacute;deo una fuente de inspiraci&oacute;n. Christian V&aacute;zquez, de unos 35 a&ntilde;os, ha venido desde Lima, Per&uacute;, para ver a su &iacute;dolo, pero solo tiene entrada para el evento general. No le ha dado tiempo a conseguir la entrada m&aacute;s exclusiva. Esa, seg&uacute;n cuentan algunos de los asistentes a elDiario.es, cuesta 5.000 euros &ndash;en la web no se especifica el precio&ndash; y da acceso al resto de actividades, que consisten en una cena y <em>coaching </em>personalizado con Llados en un grupo reducido.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo se puede lograr, ese es el mensaje que transmite</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Christian Vázquez</span>
                                        <span>—</span> ha venido desde Perú para asistir al evento
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        V&aacute;zquez cuenta que empez&oacute; el programa hace seis meses y ya ha creado su propio Club Jefazos con m&aacute;s de 100 personas inscritas. Sigue el m&eacute;todo que Llados predica a rajatabla: &ldquo;Hay que vibrar superalto y no fallar, seguir todos los d&iacute;as con la disciplina. Yo antes era indisciplinado, pero Llados me ha cambiado la vida&rdquo;, asegura entusiasmado.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces llega el gran predicador en su Lamborghini dorado. El coche ruge de potencia y la gente ruge con &eacute;l mientras intentan hacerse la foto para Instagram. V&aacute;zquez se quita la camiseta y en su pecho aparece un tatuaje enorme: &ldquo;EL JEFAZO&rdquo;. M&oacute;vil en mano y grabando, el joven motivador se acerca hasta la puerta de Llados: &ldquo;&iexcl;Me has cambiado la vida, <em>bro</em>! &iexcl;Me has cambiado la vida, superjefazo!&rdquo;. Llados se saca una foto con V&aacute;zquez, le choca la mano y desaparece hacia la zona restringida donde el resto de &ldquo;superjefes&rdquo; est&aacute;n aparcando sus deportivos.
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            <span class="title">
                Amadeo Llados a su llegada al evento en el Casino de Aranjuez.                            </span>
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        El disc&iacute;pulo, todav&iacute;a emocionado, levanta las manos en alto y, ante todos los que le miran fascinados, grita: &ldquo;&iexcl;Es una puta locura, sent&iacute; su energ&iacute;a!&rdquo;. Luego se dispersan. Los que tienen entrada acceden al evento y los que no, aparentemente m&aacute;s j&oacute;venes, se quedan fuera esperando a que vuelva a salir.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El discípulo, todavía emocionado, levanta las manos en alto y, ante todos los que le miran fascinados, grita: &#039;¡Es una puta locura, sentí su energía!</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Aprende en este Evento como he ido de un Hostal a un Bugatti en 7 a&ntilde;os&rdquo; [sic], dice la <a href="https://www.tu1millon.com/eventotu1millon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina web</a>. &ldquo;Esto no lo aprender&aacute;s en la universidad, esto no lo aprender&aacute;s en ning&uacute;n otro lado &iexcl;porque nadie lo ha hecho! Nadie lo ha documentado desde el hostal, desde fregar platos, desde obrero... al Bugatti, la mansi&oacute;n, el <em>jet</em> privado, el megayate, el f&iacute;sico de mis sue&ntilde;os, la mujer de mis sue&ntilde;os, las amigas de mis sue&ntilde;os... &iexcl;Ahora te toca a ti aprender para que seas el siguiente JEFAZO!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las conferencias que Llados imparte esta ma&ntilde;ana en un casino en Aranjuez (Madrid) se presentan como <em>&ldquo;masterclass&rdquo;</em> y versan sobre temas tan poco concretos como variopintos: relaciones y marketing, h&aacute;bitos y salud, educaci&oacute;n financiera para &ldquo;escapar de la Matrix&rdquo;, esp&iacute;ritu (&ldquo;conecta con tu alma para redescubrir qui&eacute;n eres y encontrar tu prop&oacute;sito&rdquo;) o desarrollo de marca personal (&ldquo;el mundo se mueve con atenci&oacute;n, aprende c&oacute;mo me hice uno de los hombres m&aacute;s conocidos de Internet&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ideolog&iacute;a sin patas de este personaje tan medi&aacute;tico y controvertido ya <a href="https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se ha analizado en varios art&iacute;culos y reportajes audiovisuales</a>. Su estilo de personaje inquebrantable y su quebradizo mensaje se suman al auge de las filosof&iacute;as individualistas que han encontrado su nicho en <a href="https://www.eldiario.es/era/macroevento-guru-desarrollo-personal-finanzas-aprovecha-carencias_1_11287798.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">j&oacute;venes vulnerables y con pocos recursos</a>. Lourdes, que est&aacute; esperando a que su hijo de 20 a&ntilde;os salga del casino, explica a este medio que el chico paga 50 euros al mes por el 'privilegio' de promocionar la filosof&iacute;a de Llados en sus propias redes sociales. Si consigue alg&uacute;n suscriptor m&aacute;s, le pagan el 30% de los beneficios que genere. Han venido desde Bilbao, ella es enfermera de urgencias y asegura que los 50 euros mensuales que paga su hijo le han dado pase al evento, aunque el resto de asistente preguntados por este peri&oacute;dico dicen que, conforme lo anunciado en la web, hab&iacute;a que pagar al menos 1.000 para acceder y formar parte del &ldquo;club&rdquo;.
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            <span class="title">
                Amadeo Llados a su salida del evento en Aranjuez.                            </span>
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      <p class="quote-text">Las conferencias que Llados imparte en este evento se presentan como &#039;masterclass&#039; y versan sobre temas tan poco concretos como variopintos: relaciones y marketing, hábitos y salud, educación financiera para &#039;escapar de la Matrix&#039; o espíritu (&#039;conecta con tu alma para redescubrir quién eres y encontrar tu propósito&#039;)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Que la gente se cuide me parece bien, pero no a costa de tener que pagarle a &eacute;l y tener que vender sus productos. Son mentes que est&aacute;n sin hacer, y si encuentran algo que les motiva en un momento en el que se sienten vulnerables, pues les engancha&rdquo;, explica Lourdes, que lleva casi un a&ntilde;o viendo c&oacute;mo su hijo es succionado por el universo Llados. &ldquo;Es que mi hijo ya habla como &eacute;l. Le pregunto: &iquest;c&oacute;mo est&aacute;s?, y me dice 'ganando', &iexcl;pero c&oacute;mo que ganando! Te he preguntado que c&oacute;mo est&aacute;s. Y es cierto que ahora se ha puesto <em>cachas</em> y tiene una vida m&aacute;s sana, pero ya no sale con los amigos porque, seg&uacute;n &eacute;l, solo van a beber, y encima dice que ya no necesita a la gente para ser feliz&rdquo;, cuenta. &ldquo;Es que Llados no puede decir esas cosas en mentes de gente tan joven&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cuatro horas de conferencias, termina el evento y empieza a salir la gente. Es dif&iacute;cil sacar algo concreto de lo que ha sucedido ah&iacute; dentro. No tanto porque haya pasado algo turbio, sino porque quiz&aacute;s no ha pasado. &ldquo;Unas peque&ntilde;as clases de marca personal, relaciones, salud, f&iacute;sico, tema econ&oacute;mico tambi&eacute;n&rdquo;, esboza Andrei Dulca, de 25 a&ntilde;os, conductor de VTC. Sigue a Llados desde hace un a&ntilde;o y forma parte de la masa de personas que pagan para promocionar su contenido por el 30% de porcentaje sobre las ventas conseguidas. &ldquo;Mucha gente se r&iacute;e, pero para m&iacute; ha sido una gran ayuda. He vuelto a hacer deporte, he aprendido lo que es la disciplina, dejar la fiesta, el fumar, rodearte de gente que no te aporta&rdquo;. Tambi&eacute;n entr&oacute; en este mundo por el v&iacute;deo del croissant. Un amigo se lo mand&oacute; de broma.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No ha dicho nada nuevo, es lo mismo que en los vídeos. Es la energía que hay ahí dentro, ha sido como salir de un spa. Lo que ha contado no es nada nuevo, pero verle ahí delante motiva muchísimo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Asistente al evento</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El hijo de Lourdes por fin aparece. &ldquo;Ya podemos ir de vuelta a Bilbao&rdquo;, dice ella, m&aacute;s harta que cansada. Quiz&aacute;s sin darse cuenta, su hijo revela la verdad sobre lo que ha pasado ah&iacute; dentro en las cuatro horas de <em>&ldquo;masterclass&rdquo;</em>. &ldquo;No ha dicho nada nuevo, es lo mismo que en los v&iacute;deos. Es la energ&iacute;a que hay ah&iacute; dentro, ha sido como salir de un spa. Lo que ha contado no es nada nuevo, pero verle ah&iacute; delante motiva much&iacute;simo&rdquo;, dice su hijo, m&aacute;s t&iacute;mido que motivado despu&eacute;s de esta catarsis.
    </p><p class="article-text">
        Por la pradera frente al Gran Casino pasea el expansivo V&aacute;zquez mientras cuenta su experiencia. Dos horas m&aacute;s tarde, despu&eacute;s de la comida con Llados a la que solo se han quedado los clientes VIP y DIAMANTE (los que m&aacute;s pagan), sale el coche dorado de Llados. Ah&iacute; est&aacute; V&aacute;zquez, esper&aacute;ndole para conseguir m&aacute;s fotos. Y las consigue. Hace calor, ha quitado la capota de su<em> lambo</em> y no tiene escapatoria. V&aacute;zquez se quita la camiseta otra vez, se hace una foto con &eacute;l y con su novia. Y al terminar, grita: &ldquo;&iquest;Lo vieron? Me reconoci&oacute;. Ya me puedo ir contento a Per&uacute;&rdquo;.
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            <span class="title">
                Amadeo Llados en las inmediaciones del Casino de Aranjuez.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llados-evento-madrid-aranjuez-mil-euros_1_11377854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 May 2024 20:51:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mil euros para pasar cuatro horas con Llados, pseudogurú de la libertad financiera: "¡Me has cambiado la vida, 'bro'!"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinero,Redes,Redes sociales,Youtube,Youtubers,TikTok,Internet,Fitness]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA["¡No puedo estar siempre pendiente!": la tiranía de los grupos de WhatsApp que nos demandan participación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/la-tirania-de-los-grupos-whatsapp_1_10912322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b0cf041-80c1-4fb1-93b1-f6e140577399_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¡No puedo estar siempre pendiente!&quot;: la tiranía de los grupos de WhatsApp que nos demandan participación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Coger el móvil y ver asomar cientos de mensajes que esperan ser respondidos se ha convertido en algo habitual. Nuestra forma de comunicarnos ha cambiado, pero no siempre hay consenso sobre la importancia o la inmediatez que estas nuevas vías requieren. ¿Hay que responder siempre? ¿Por qué nos agobian los mensajes sin leer? ¿Cómo usar los chats grupales sin que se vuelva en nuestra contra?</p><p class="subtitle">Inmersos en la cultura del 'sold out': cómo el capitalismo caníbal ha fagocitado nuestro ocio y disfrute</p></div><p class="article-text">
        Los grupos de WhatsApp siempre est&aacute;n ah&iacute;. Su presencia es inevitable, constante, categ&oacute;rica. Cada d&iacute;a aparecen unos y desaparecen otros. Se han convertido casi en una extensi&oacute;n de nuestra mano, en una herramienta esencial que nos mantiene conectados al mundo o a quienes est&aacute;n lejos, que nos acompa&ntilde;an en muchos momentos y tambi&eacute;n en una forma pr&aacute;ctica de resolver asuntos: organizar una quedada, comprar un regalo. Pero muchas veces la realidad se desvirt&uacute;a, se expande y se transforma a trav&eacute;s de ellos. Escapar es dif&iacute;cil, &iquest;qui&eacute;n no pertenece a alguno aunque lo mantenga silenciado?
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes se ven tan atrapados por su telara&ntilde;a que sienten la necesidad imperiosa de salir. Llegan entonces los mensajes que anuncian que &ldquo;alguien ha abandonado el grupo&rdquo;, a veces con diplomacia y elaboradas excusas, otras de forma airada, pero a menudo comentado entre los que permanecen. &iquest;En qu&eacute; momento se acord&oacute; que hay que responder siempre? &iquest;Por qu&eacute; nos agobian esos mensajes sin leer? &iquest;C&oacute;mo usar los chats grupales sin que se vuelva en nuestra contra?
    </p><p class="article-text">
        Olivia (pseud&oacute;nimo) es una de esas j&oacute;venes de 25 a&ntilde;os cuya vida ha sido vilmente secuestrada por la socializaci&oacute;n extrema de Internet. Tiene siete amigas que conversan sin parar por siete grupos de WhatsApp diferentes, todos activos y todos generando un ruido atronador que al final del d&iacute;a le deja exhausta. &ldquo;Lo primero que me genera ansiedad es ver que tengo mensajes en siete grupos que se podr&iacute;an reducir a uno solo y he tenido que silenciar las notificaciones porque si no, no hay forma de vivir&rdquo;, dice al otro lado del tel&eacute;fono. &ldquo;A veces me desconecto para trabajar y cuando vuelvo a coger el m&oacute;vil tengo 1.200 mensajes sin leer. Y claro, no me da tiempo a leerlos y mis amigas se enfadan porque dicen que no participo, que no les importo. &iexcl;Pero es que es imposible estar siempre pendiente!&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me genera ansiedad ver que tengo mensajes en siete grupos que se podrían reducir a uno solo y he tenido que silenciar las notificaciones porque si no, no hay forma de vivir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Olivia (pseudónimo)</span>
                                        <span>—</span> 25 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay tantos grupos de WhatsApp como estrellas en la galaxia. Tenemos uno para la familia m&aacute;s cercana, donde se comparten paseos y felicitaciones; otro para <a href="https://www.eldiario.es/era/pasar-navidad-familia-elegida_1_10802752.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la familia m&aacute;s extensa (con t&iacute;os y primos)</a>, donde la <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/vuelve-bingo-cunao-nuevos-bulos-invents-majaderias-escuchareis-nochebuena_132_10782169.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;tica rancia</a> se mezcla con el v&iacute;deo de la prima peque&ntilde;a diciendo &ldquo;abuela&rdquo; por primera vez. Est&aacute; tambi&eacute;n el grupo del trabajo, donde se intenta descubrir qui&eacute;n se ha llevado la taza favorita de alguien; el de los amigos del colegio que han pasado a formar parte del pasado lejano; el de la universidad y el grupo de los amigos del barrio que resucita cuando alguno vuelve a casa por Navidad. Tambi&eacute;n hay grupos m&aacute;s raros y muy nicho, como el que junta a cientos de extra&ntilde;os que solo comparten <a href="https://www.google.com/search?q=grupo+de+whatsapp+cristiano+ronaldo+siuuu&amp;sca_esv=c61a3541004a5e3a&amp;rlz=1C1CHBD_esES1033ES1033&amp;ei=KmnHZfzbLZ7si-gP-7qs-AE&amp;ved=0ahUKEwj8mOKj4KCEAxUe9gIHHXsdCx8Q4dUDCBA&amp;uact=5&amp;oq=grupo+de+whatsapp+cristiano+ronaldo+siuuu&amp;gs_lp=Egxnd3Mtd2l6LXNlcnAiKWdydXBvIGRlIHdoYXRzYXBwIGNyaXN0aWFubyByb25hbGRvIHNpdXV1SLUIUPMFWPMFcAF4AJABAJgBa6ABxAGqAQMxLjG4AQPIAQD4AQHiAwQYASBBiAYB&amp;sclient=gws-wiz-serp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">audios diciendo el m&iacute;tico &ldquo;siuuu&rdquo;</a> que gritaba Cristiano Ronaldo al marcar un gol.
    </p><p class="article-text">
        Pese a la saturaci&oacute;n que muchas veces acaban generando los grupos de WhatsApp, esta aplicaci&oacute;n de mensajer&iacute;a sigue estando en lo m&aacute;s alto en el <a href="https://iabspain.es/estudio/estudio-de-redes-sociales-2023/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>ranking</em></a><a href="https://iabspain.es/estudio/estudio-de-redes-sociales-2023/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de redes sociales</a>. La utiliza un 87% de la poblaci&oacute;n en Espa&ntilde;a y es la m&aacute;s transversal en cuanto a rangos de edad, seg&uacute;n el centro de an&aacute;lisis IAB Spain, que emite todos los a&ntilde;os un informe sobre uso de aplicaciones. Le siguen Instagram (65%) y Facebook (tambi&eacute;n con un 65%), todas en manos de Meta, la empresa de Mark Zuckerberg. Quiz&aacute;s por su simpleza y facilidad de uso, WhatsApp es adem&aacute;s la que m&aacute;s satisfacci&oacute;n genera entre los usuarios: un 8,3 frente al resto, que no superan el 7,3 (YouTube). De media, la gente pas&oacute; una hora y media al d&iacute;a en WhatsApp en 2023.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De media, la población española pasó una hora y media al día en WhatsApp en 2023</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cada uno se relaciona con estos chats grupales a su manera. Algunas personas nadan en ellos como peces en el agua, contestan r&aacute;pido, aportan, proponen planes, mandan enlaces, memes graciosos, fotos y v&iacute;deos mientras siguen el curso de su vida<em> offline</em>. Otros se ahogan en el mar de mensajes, no contestan nunca y siempre son los &uacute;ltimos en enterarse de los planes y las noticias. De nuevo, se les ha olvidado 'leer el grupo'. Olivia, que ha escogido este pseud&oacute;nimo precisamente porque no quiere ser identificada por sus amigas, es una de ellas. &ldquo;Todo eso que antes se comentaba en las cenas o en las comidas, ahora se comenta por WhatsApp, al momento. Luego quedamos en persona y no tenemos nada que decirnos porque ya nos lo hemos contado todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para mucha gente, los grupos de WhatsApp son igual de reales que las conversaciones alrededor de la mesa de un bar, y no estar atento a lo que ah&iacute; se discute puede generar tensiones. A veces estas estallan en forma de discusi&oacute;n a trav&eacute;s de la propia aplicaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando con estos chats? Alba Taboada, soci&oacute;loga e investigadora en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, defiende que la comunicaci&oacute;n entre grupos est&aacute; cambiando a una velocidad vertiginosa y hay algunos individuos que no se adaptan tan f&aacute;cilmente como otros a las nuevas &ldquo;exigencias comunicativas&rdquo;. &ldquo;El valor que le damos a lo que pasa en Internet es diferente entre las distintas generaciones y grupos de personas, no hay un c&oacute;digo compartido entre todos, no hay un pacto social en torno a la importancia que debemos darle a las redes sociales&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text"> El valor que le damos a lo que pasa en Internet es diferente entre las distintas generaciones y grupos de personas, no hay un código compartido entre todos, no hay un pacto social en torno a la importancia que debemos darle a las redes sociales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alba Taboada</span>
                                        <span>—</span> socióloga e investigadora en la UAM
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esas diferencias llegan a generar ansiedad y estr&eacute;s en algunas personas. Sienten que no est&aacute;n a la altura de un mundo que exige contestar al instante y participar a todas horas en los diversos canales disponibles para socializar. La psic&oacute;loga Carolina Casado expone que &ldquo;es normal que se te acumulen los mensajes o no seas capaz de estar al d&iacute;a de los grupos y las interacciones, pero eso no impide que se pueda producir un desgaste emocional y la erosi&oacute;n de algunas relaciones&rdquo;, sobre todo de aquellas cuyo mantenimiento, por ejemplo por distancia f&iacute;sica, dependen en mayor medida de esta tecnolog&iacute;a. Casado defiende que lo mejor es salir de los grupos que no nos est&eacute;n resultando &uacute;tiles respecto a la finalidad con la que un d&iacute;a nos unimos o en los que apenas participamos, aunque d&eacute; un poco de p&aacute;nico quedarse aislado de esas personas con quienes hubo una conexi&oacute;n. &ldquo;No necesitas acumular interacciones vac&iacute;as&rdquo;, opina la psic&oacute;loga, &ldquo;quiz&aacute;s, lo mejor que puedes hacer por tu salud mental es abandonar el chat&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay personas que ya recorren ese arduo <a href="https://www.eldiario.es/era/escapar-algoritmo-cuesta-redes-dejarnos-arrastrar-ruido_1_10642753.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">camino de liberaci&oacute;n tecnol&oacute;gica</a>, pero la batalla no es sencilla y han perdido incluso amigos en el proceso. Andrea, una joven trabajadora de 24 a&ntilde;os de Madrid, contestaba cientos de mensajes de forma diligente hasta que, un buen d&iacute;a, se hart&oacute;. &ldquo;Ahora reniego bastante del uso de WhatsApp en general&rdquo;, cuenta a elDiario.es. &ldquo;Pero es que parece que responder rapid&iacute;simo cuando alguien me escribe es una obligaci&oacute;n, y a m&iacute; eso me molesta mucho, porque yo te responder&eacute; cuando tenga tiempo, cuando tenga ganas, cuando pueda prestarte atenci&oacute;n y contestarte bien. Hay gente que tiene dependencia del WhatsApp y se molesta si no le respondes, porque les dejas en le&iacute;do y parece que hay que responder inmediatamente&rdquo;. Andrea defiende que uno tiene que tomarse su tiempo y contestar y vivir al ritmo que marcan los propios pasos, no los ajenos. Aunque eso moleste.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parece que responder rapidísimo cuando alguien me escribe es una obligación, y a mí eso me molesta mucho. Te responderé cuando tenga tiempo, cuando tenga ganas, cuando pueda prestarte atención y contestarte bien</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea</span>
                                        <span>—</span> 24 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C3GOdtotDz9/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/C3GOdtotDz9/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/C3GOdtotDz9/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de michelgaubert™ (@michelgaubert)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Como no contesto, la gente se acaba enfadando conmigo. No es que no me importen, es tener una vida y ser adulto y tener cosas que hacer igual que ellos tienen cosas que hacer y no les exijo que me respondan al minuto&rdquo;. Su estrategia no est&aacute; libre de culpa ni de otras consecuencias. Como no contesta a los mensajes, se le acumulan, y a veces le produce ansiedad tener que responder. Eso hace que evite abrirlos y tarda todav&iacute;a m&aacute;s en dar respuesta. &ldquo;Pero es que hay que tener respeto por el tiempo de la otra persona. Yo no hablo todo el rato con mi pareja cuando no estamos juntas, y no pasa nada. Puede haber un mensaje de qu&eacute; tal est&aacute;s, pero no hay exigencia&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay otros grupos que son una maravilla&rdquo;, apunta Olivia. Aparte de esos chats que atosigan con cientos de mensajes que se convierten en ruido, est&aacute;n esos otros que realmente ayudan a mantener las relaciones vivas, que ofrecen refugio y acompa&ntilde;an en momentos importantes &mdash;de camino a una prueba m&eacute;dica, antes de una entrevista de trabajo o durante una <a href="https://www.eldiario.es/era/pasar-navidad-familia-elegida_1_10802752.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cena navide&ntilde;a hostil</a>&mdash; o en los que solo se habla para planear brevemente el partido de f&uacute;tbol o las ca&ntilde;as, se concreta una hora, se mandan unos memes para hacer la gracia y listo. Suelen ser grupos m&aacute;s reducidos, con gente que tienen una conexi&oacute;n fuerte entre ellos o con una finalidad muy espec&iacute;fica. &ldquo;No todo es como el de mis amigas. Tengo un grupo con mi familia que solo utilizamos para preguntarnos lo b&aacute;sico, como '&iquest;vas a venir a comer a casa?' o para informarnos cuando alguien tiene planes, y ya&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/la-tirania-de-los-grupos-whatsapp_1_10912322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Feb 2024 22:38:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¡No puedo estar siempre pendiente!": la tiranía de los grupos de WhatsApp que nos demandan participación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Whatsapp,Relaciones,Internet,Mensajería instantánea,Tendencias,Sociedad,Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El delulu es la solulu": la nueva filosofía del autoengaño que se propaga en redes prometiendo alcanzar el éxito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/delulu-solulu-filosofia-autoengano-tiktok_1_10833740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2253ad2e-bf2a-431b-b920-589bde65c07a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El delulu es la solulu&quot;: la nueva filosofía del autoengaño que se propaga en redes prometiendo alcanzar el éxito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abrazar la locura transitoria de ser ya, en este preciso instante, la persona en la que nos gustaría convertirnos, ese es el método que propone esta fórmula 'mágica' que triunfa gracias a un viejo mensaje de autoayuda envuelto en palabras nuevas y debidamente empaquetado en vídeos cortos</p><p class="subtitle">"Ahora fantaseamos con ser funcionarios": el descontento de una generación que ha desacralizado el trabajo</p></div><p class="article-text">
        Este tipo de filosof&iacute;as siempre han tenido algo muy tentador en su seno, la posibilidad de escapar de la complicada realidad que nos rodea y dejarse abrazar por la locura transitoria de ser ya, en este preciso instante, la persona en la que nos gustar&iacute;a convertirnos. Ese es el m&eacute;todo que propone el &ldquo;<em>delulu</em> es la <em>solulu</em>&rdquo;, la f&oacute;rmula 'm&aacute;gica' para el &eacute;xito que ha triunfado en redes sociales gracias a un viejo mensaje envuelto en palabras nuevas: que cada uno de nosotros tiene en su interior a alguien rico, amado y exitoso que est&aacute; a la espera de hacer su entrada triunfal en la realidad. Solo hay que abrirle la puerta. La palabra <em>delulu </em>tiene m&aacute;s 5.200 millones visualizaciones en TikTok: &iquest;hay que preocuparse por quienes la predican?
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino viene del ingl&eacute;s <em>delusional</em>, delirante en espa&ntilde;ol, y la definici&oacute;n m&aacute;s cercana ser&iacute;a algo as&iacute; como que &ldquo;autoenga&ntilde;arse es la soluci&oacute;n&rdquo; para conseguir lo que quieres en la vida. Su significado se ha transformado a lo largo del tiempo y ha perdido su connotaci&oacute;n m&aacute;s relacionada con la salud mental, por mucho que en el diccionario la palabra &ldquo;delirar&rdquo; implique &ldquo;desvariar, tener perturbada la raz&oacute;n por una enfermedad o una pasi&oacute;n violenta&rdquo;. Mar&iacute;a Dolors Delblanch, psic&oacute;loga especializada en j&oacute;venes, todav&iacute;a se acuerda de la primera vez que se encontr&oacute; el t&eacute;rmino <em>delulu </em>en su consulta. &ldquo;Esa palabra se utilizaba de manera despectiva dentro de la propia <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/k-pop-corea-del-sur_1_6669700.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunidad de fans del K-pop</a> [g&eacute;nero musical de origen coreano] para referirse a los que pensaban genuinamente que iban a salir con su cantante favorito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino ha sido rescatado recientemente por los usuarios de TikTok y puesto al servicio de esta corriente filos&oacute;fica que entronca con otros fen&oacute;menos como la manifestaci&oacute;n (afirmar o pensar repetidamente en tu cabeza la vida que quieres para que se convierta en realidad), la vieja &ldquo;ley de la atracci&oacute;n&rdquo; o libros can&oacute;nicos de la autoayuda como <em>El Secreto</em>, de Rhonda Byrne. Este fue un &eacute;xito de ventas cuando sali&oacute; en 2006 y ahora sus ense&ntilde;anzas han vuelto, debidamente empaquetadas en peque&ntilde;os v&iacute;deos de menos de un minuto, en la red social de moda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ser una <em>delulu</em> es ser una delirante&rdquo;, explica en TikTok <a href="https://vm.tiktok.com/ZM6htffS9/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la influencer Juliana Gonz&aacute;lez</a>, &ldquo;todo el tiempo esta persona piensa que todo es posible, que si quiere ser la siguiente reina de Inglaterra, obvio va a poder serlo, que si un hombre no le escribe es porque est&aacute; muy enamorado de ella y es muy t&iacute;mido. B&aacute;sicamente, es eso, creer que todo es posible y que, en cualquier situaci&oacute;n, eres la mejor&rdquo;. El v&iacute;deo tiene 40.000 'me gusta' y comentarios en los que las usuarias descubren que, en verdad, ellas tambi&eacute;n son <em>delulu girls </em>(chicas <em>delulu</em>).<em> </em>&ldquo;En mi adolescencia fui <em>delulu girl </em>y no lo sab&iacute;a&rdquo;, dice una de ellas. Esta manera de vivir, de estar en el mundo, <a href="https://vm.tiktok.com/ZM6htukGu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">traspasa las barreras</a> de lo real para anclarse en la fantas&iacute;a de lo imposible, en el autoenga&ntilde;o como m&eacute;todo para alcanzar un &eacute;xito que llegar&aacute; como por arte de magia, a fuerza de creer que todo es posible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El término &#039;delulu&#039; ha sido rescatado en TikTok y puesto al servicio de esta corriente filosófica que entronca con otros fenómenos como la manifestación, la vieja &#039;ley de la atracción&#039; o libros de autoayuda como &#039;El Secreto&#039;, de Rhonda Byrne</p>
          </div>

  </blockquote><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7304092050230742278"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;El autoenga&ntilde;o no lleva a nada&rdquo;, sentencia la psic&oacute;loga Delblanch. &ldquo;Los seres humanos tenemos tres estrategias para enfrentar los problemas: de afrontamiento, compensatoria y de evasi&oacute;n&rdquo;, explica. El <em>delulu </em>entrar&iacute;a en la &uacute;ltima categor&iacute;a. Ante un problema, quienes creen en esto deciden escapar hacia adelante, &ldquo;enfoc&aacute;ndose en el futuro y esperando a que pase el problema que tengo ahora mismo delante de m&iacute;&rdquo;. &ldquo;Esta reacci&oacute;n es muy mala, va a impedir la felicidad de estos j&oacute;venes porque les va a impedir llevar a cabo cosas que realmente pueden conseguir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga dice sin embargo que, en peque&ntilde;a medida, algo en la actitud que plantea esta filosof&iacute;a &ldquo;puede ser positivo en la medida en que enfatiza la importancia de la confianza en uno mismo. Creer en uno mismo y en las propias habilidades es una herramienta poderosa para superar grandes desaf&iacute;os&rdquo;. Sobre todo en tiempos en el que los j&oacute;venes cada vez hablan m&aacute;s de t&eacute;rminos opuestos como el <a href="https://www.eldiario.es/era/la-agridolce-vita-quan-zhou_1_10691012.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndrome del impostor</a> (creer que tienes menos capacidades de las que muestran las evidencias) y viven en un mundo donde la <a href="https://www.eldiario.es/era/perdona-pagas-alquiler-jovenes-responden-pregunta-viral-evidencia-calvario-casa_1_10395644.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">precariedad laboral y vital</a> genera una serie de incertidumbres que no han enfrentado otras generaciones. &ldquo;La confianza en un mismo puede llevar a la autoeficacia, que es la confianza en la capacidad que poseemos de realizar tareas y conseguir objetivos&rdquo;, dice Delblanch.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7282933357585927430"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno ha tenido tanto predicamento en TikTok que est&aacute; empezando a saltar a redes sociales <a href="https://www.linkedin.com/news/story/embracing-the-delulu-mindset-5682860/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s serias como LinkedIn</a>, enfocada en la b&uacute;squeda de empleo. Porque ser <em>delulu </em>en el trabajo tambi&eacute;n puede ser &uacute;til para conseguir los objetivos, aseguran sus creyentes. &ldquo;Voy a ser <em>delulu </em>con mis objetivos porque muchas veces nos ponemos metas de las que somos capaces, pero nuestra mente nos dice que no podemos&rdquo;, escribe en esa red social la <em>influencer</em> Elle-Louise Wilmot. En Amazon ya se venden camisetas, sudaderas y <a href="https://www.amazon.es/s?k=delulu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carteles con esta extra&ntilde;a palabra</a>. Y ya est&aacute; a la venta el libro, traducido a espa&ntilde;ol, <em>Que todo tu delulu se convierta en trululu: un diario guiado de la manifestaci&oacute;n.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ser una delulu es ser delirante&#039;, explica en TikTok Juliana González, &#039;esta persona piensa que todo es posible, que si quiere ser la siguiente reina de Inglaterra, puede serlo (...) Es creer que todo es posible y que, en cualquier situación, eres la mejor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero las herramientas filos&oacute;ficas como esta tienen mucho tiempo. Hay una famosa cita, muy recuperada y compartida en tiempos <em>online</em>, que se atribuye a Marco Aurelio, y dice que &ldquo;nuestra vida es lo que nuestros pensamientos crean&rdquo;, que la realidad que vemos realizada en nuestro mundo es fruto de lo que pensamos de ella y, a trav&eacute;s de la mente, tambi&eacute;n podemos transformarla. A Buda Siddharta Gautama, que vivi&oacute; 500 a&ntilde;os a.C, tambi&eacute;n se le atribuyen unas palabras en esta l&iacute;nea: &ldquo;Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge de nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos construimos el mundo que nos rodea&rdquo;. Los pensamientos forman parte de nuestra identidad, de lo que hemos sido y de lo que seremos, pero las nuevas generaciones no utilizan estas herramientas para ser mejores, sino para ser los mejores en TikTok, cosa muy diferente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El autoengaño no lleva a nada. Los seres humanos tenemos tres estrategias para enfrentar los problemas: de afrontamiento, compensatoria y de evasión. El &#039;delulu&#039; entraría en la última categoría</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Dolors Delblanch</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en jóvenes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sabrina Bahsoon, la <em>influencer</em> conocida en redes como &ldquo;<a href="https://www.tiktok.com/@sabrinabahsoon/video/7278386962401152264" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la chica del metro</a>&rdquo;, utiliz&oacute; esta filosof&iacute;a para meterse en el metro de Londres y empezar a bailar delante de la gente yendo al trabajo. El resultado fue inevitable: los 19 millones de visitas en uno de los v&iacute;deos y los miles de seguidores que vinieron despu&eacute;s la han convertido en la <em>influencer</em> que tanto so&ntilde;aba. La psic&oacute;loga Carolina Casado, de la consulta Despertares en Madrid, lamenta que haya una generaci&oacute;n incapaz de lidiar con el di&aacute;logo interno negativo, en una sociedad que &ldquo;parece valorar &uacute;nicamente a las personas que destacan. Eso vuelve deseable una singularidad que todos tenemos de base, pero que no implica necesariamente tener fama o una mansi&oacute;n&rdquo;, aunque cada vez sea m&aacute;s dif&iacute;cil vivir sin so&ntilde;ar con algo de eso.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/delulu-solulu-filosofia-autoengano-tiktok_1_10833740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jan 2024 21:21:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El delulu es la solulu": la nueva filosofía del autoengaño que se propaga en redes prometiendo alcanzar el éxito]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Psicología,Jóvenes,TikTok,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es buena idea tener una relación con un compañero de trabajo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/buena-idea-relacion-companero-trabajo_1_10766231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3579df3-05a3-4275-80d4-d1f91c526206_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086443.jpg" width="1798" height="1012" alt="¿Es buena idea tener una relación con un compañero de trabajo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La diferencia de rangos entre los trabajadores, el atractivo añadido del compañero que se sienta al lado y entretiene en un contexto tedioso o los idilios de oficina que suponen una infidelidad a la pareja que está fuera son algunos de los factores que engrosan el enredo; ¿conviene aventurarse?</p><p class="subtitle">"Tengo amigos a los que ya no veo sin sus novias": el eterno debate sobre cómo compaginar amistades y pareja</p></div><p class="article-text">
        Ra&uacute;l y Elena trabajaban juntos en la misma empresa desde hac&iacute;a un tiempo, pero no se conocieron en profundidad hasta que les mandaron juntos a Ecuador a preparar un proyecto. Once a&ntilde;os despu&eacute;s est&aacute;n de vuelta en Madrid, casados y con una hija en com&uacute;n de cuatro a&ntilde;os, Celia, que m&aacute;s de una noche les roba el sue&ntilde;o. Los dos estaban solteros cuando se conocieron y su relaci&oacute;n nunca ha supuesto un obst&aacute;culo en el trabajo; no suelen tener problemas para cuadrar sus vacaciones juntos o para turnar los cuidados a la ni&ntilde;a cuando se pone enferma. Pero no siempre es as&iacute;, el universo de los romances laborales es vasto y no es dif&iacute;cil que surjan conflictos o contratiempos derivados de ellos. La diferencia de rangos entre los trabajadores, el atractivo a&ntilde;adido del compa&ntilde;ero que se sienta al lado y entretiene en un contexto tedioso o los idilios de oficina que suponen un infidelidad a la pareja que est&aacute; fuera son algunos de los factores que engrosan el enredo. &iquest;Es realmente una buena idea aventurarse?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los datos en torno a este fen&oacute;meno han variado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, sobre todo despu&eacute;s del aumento del teletrabajo y la disminuci&oacute;n de la presencialidad tras la pandemia. Una <a href="https://orientacion-laboral.infojobs.net/estudio-del-amor-en-el-trabajo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> del portal de empleo InfoJobs realizada en 2018 a 1.000 trabajadores mostr&oacute; que el 31% de ellos hab&iacute;a mantenido una relaci&oacute;n sentimental con una persona de su entorno laboral. En 2022, esa <a href="https://nosotros.infojobs.net/prensa/notas-prensa/menos-relaciones-sentimentales-en-el-trabajo-pero-mas-duraderas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">misma encuesta</a> arroj&oacute; unos resultados bastante diferentes: solo el 14% revel&oacute; haber tenido una relaci&oacute;n sentimental con alguien del trabajo, pero un porcentaje mayor (el 56%) asegur&oacute; seguir con la pareja que conoci&oacute; en su entorno laboral. El mayor impacto por el confinamiento y el teletrabajo ha reca&iacute;do en los j&oacute;venes: uno de cada tres siente que las relaciones con gente de la misma empresa se han visto reducidas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2022, una encuesta realizada por InfoJobs en España reveló que el 14% de los entrevistados había mantenido alguna vez una relación sentimental con un compañero de trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con las cenas navide&ntilde;as de empresa a la vuelta de la esquina, no es dif&iacute;cil que la idea de un romance laboral ronde la cabeza. Trabajadores que se encuentran despu&eacute;s de haberse visto solo por videollamada, viejos conocidos que se reencuentran y vuelven a conectar, y un ambiente festivo que invita a alargar la noche dando pie a encuentros fugaces (o no tanto) que luego cuesta gestionar. Una primera cuesti&oacute;n a tener clara es si estamos ante una atracci&oacute;n pasajera o puede ser algo m&aacute;s. &ldquo;Hay gente con pareja que de repente se empieza a sentir atra&iacute;da por alguien del trabajo y se siente mal. No saben si eso significa que ya no quieren a su pareja. Pero muchas veces el trabajo es rutinario y aburrido y es f&aacute;cil construirse la fantas&iacute;a, por entretenimiento. No tiene por qu&eacute; tener m&aacute;s implicaci&oacute;n&rdquo;, dice la psic&oacute;loga y sex&oacute;loga Ana Lombard&iacute;a, especializada en v&iacute;nculos de pareja.
    </p><p class="article-text">
        Pedro y Ver&oacute;nica, fisioterapeuta y enfermera, se conocieron en la residencia en la que trabajaron juntos durante un tiempo. No ten&iacute;an pareja, empezaron a salir y las cosas fueron bien. &ldquo;A m&iacute; me gustaba, pero ella no me hac&iacute;a caso&rdquo;, cuenta Pedro al otro lado de la pantalla. &ldquo;Luego me invit&oacute; a un concierto, fue en 2014, y desde ah&iacute; pues ya empezamos a salir&rdquo;. Al principio lo mantuvieron en secreto para evitar cotilleos: &ldquo;Eso tambi&eacute;n ten&iacute;a su jugo, nos d&aacute;bamos un beso si nos encontr&aacute;bamos en el ascensor y ten&iacute;a mucha gracia&rdquo;, cuenta Pedro entre risas. Luego ella se cambi&oacute; de trabajo, pero la relaci&oacute;n sigui&oacute; adelante. Ahora, como Ra&uacute;l y Elena, est&aacute;n casados y tienen una hija peque&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pedro y Verónica mantuvieron su relación en secreto al principio para evitar cotilleos: &#039;Eso también tenía su jugo, nos dábamos un beso si nos encontrábamos en el ascensor y tenía mucha gracia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque Pedro y Ver&oacute;nica hubieran comunicado su relaci&oacute;n a sus superiores, la empresa no podr&iacute;a haber tomado represalias. As&iacute; ocurre en Espa&ntilde;a, mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, las empresas s&iacute; tienen derecho a incluir en los contratos cl&aacute;usulas que proh&iacute;ban las relaciones entre empleados. Aqu&iacute; ese tipo de herramientas no est&aacute;n permitidas. &ldquo;Las empresas siempre intentan maniobrar&rdquo;, dice Roberto Mangas Moreno, abogado laboralista en Madrid, &ldquo;pero no hay reglamento que proh&iacute;ba expresamente los romances entre trabajadores. No es motivo de despido en los convenios que yo he le&iacute;do, sobre todo porque vulnera el derecho a la igualdad y a la no discriminaci&oacute;n&rdquo;. En un caso en el que el abogado trabaj&oacute; &mdash;cuenta&mdash;, la empresa se enter&oacute; del romance que hab&iacute;a entre dos de sus empleados y trataron de cambiarlos de turno, pero consiguieron evitarlo. &ldquo;La empresa no se atrev&iacute;a a actuar directamente contra ellos. No puede&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre la conveniencia de los romances laborales tanto en el &aacute;mbito de la relaci&oacute;n como en el del propio desempe&ntilde;o del trabajo no es nuevo. &ldquo;Una vez fue simplemente un tema de chisme para el grupo de mecan&oacute;grafos de la empresa. Hoy en d&iacute;a, el romance de oficina se discute y debate en los despachos ejecutivos, donde la pregunta no es &iquest;qu&eacute; es esto llamado amor?, sino &iquest;qu&eacute; implicaciones puede tener en los resultados finales?&rdquo;, puede leerse en una columna de opini&oacute;n publicada en The New York Times en 1982 bajo el t&iacute;tulo <a href="https://www.nytimes.com/1982/05/17/style/relationships-the-issue-of-office-romances.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El problema de los romances de oficina</em></a>. El gran cambio que hab&iacute;a desencadenado esta conversaci&oacute;n entonces, seg&uacute;n recog&iacute;a la pieza, era que &ldquo;a medida que m&aacute;s y m&aacute;s mujeres escalan en los rangos corporativos, muchas de ellas solteras, las posibilidades de que surjan romances en la oficina aumentan&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hablar de lo mismo con esa persona en el trabajo y luego en casa puede ser perjudicial. Las parejas tienen que tener espacios en blanco, áreas de independencia, si estás 24 horas con la otra persona puede ser complicado crear una relación sana</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos García</span>
                                        <span>—</span> psicólogo especializado en vínculos de pareja
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El texto cuenta tambi&eacute;n el caso de Mary E. Cunningham, vicepresidenta de una compa&ntilde;&iacute;a relevante del momento, que hab&iacute;a tenido que renunciar a su puesto por los crecientes rumores de un romance con el director de la empresa, William M. Agee. Los dos insistieron en que eran &ldquo;solo amigos&rdquo;, pero el peri&oacute;dico estadounidense cuenta que empezaron a salir &ldquo;formalmente&rdquo; justo despu&eacute;s de que ella renunciara a su puesto y poco tiempo despu&eacute;s anunciaron que se casaban. Han pasado m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os desde que se escribi&oacute; esa peque&ntilde;a pieza, pero los despidos y las renuncias por romances en el trabajo no se han disipado.
    </p><p class="article-text">
        El entorno laboral, donde pasamos buena parte de nuestro tiempo cada semana, propicia un primer punto de encuentro, un cruce de conversaci&oacute;n o una primera v&iacute;a de comunicaci&oacute;n que da pie a sostener la relaci&oacute;n en otras esferas. Carlos Garc&iacute;a, psic&oacute;logo especializado en parejas lo explica as&iacute;: &ldquo;A lo mejor descubres que [tu compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era] es una gran persona y esto genera un v&iacute;nculo que trasciende a algo m&aacute;s que una amistad o una aventura pasajera. Pero la vida de los seres humanos no es el trabajo, lo que realmente te enamora de la otra persona son una serie de valores, la posibilidad de un proyecto de vida en com&uacute;n. El trabajo no es un motivo que garantice un proyecto a largo plazo&rdquo;. Sobre todo por las dificultades que pueden surgir: &ldquo;Hablar de lo mismo con esa persona en el trabajo y luego en casa puede ser perjudicial. Las parejas tienen que tener espacios en blanco, &aacute;reas de independencia, si est&aacute;s 24 horas con la otra persona puede ser complicado crear una relaci&oacute;n sana&rdquo;, dice Garc&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está bien trabajar en el mismo sitio porque entiendes a la otra persona cuando, por ejemplo, le toca sentarse al ordenador el domingo. A veces, si vemos que no paramos de hablar de trabajo, uno de los dos salta: &#039;Ya, tenemos que dejar de hablar de esto&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raúl y Elena</span>
                                        <span>—</span> compañeros de trabajo y pareja desde hace 11 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ra&uacute;l, de 50 a&ntilde;os, y Elena, de 44, han sabido lidiar con todas estas dificultades sin mucho drama. Al principio, cuando eran los &uacute;nicos trabajadores de la empresa en Ecuador, viv&iacute;an en habitaciones separadas del mismo hotel. Despu&eacute;s de unos meses viviendo sin cocina y en la extra&ntilde;eza de una habitaci&oacute;n que no puedes hacer tuya, decidieron pedir a la empresa que les pusiera juntos en un apartamento. Desde entonces no han tenido problemas por hacer el mismo trabajo, incluso ahora que est&aacute;n teletrabajando desde Madrid. &ldquo;Est&aacute; bien trabajar en el mismo sitio porque entiendes a la otra persona cuando, por ejemplo, le toca sentarse al ordenador el domingo. A veces, si vemos que no paramos de hablar de trabajo, uno de los dos salta: &lsquo;Ya, tenemos que dejar de hablar de esto&rsquo;. Pero en casa cada uno est&aacute; en su puesto, nos juntamos en la comida y le preguntas al otro: &iquest;qu&eacute; tal el d&iacute;a?&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/buena-idea-relacion-companero-trabajo_1_10766231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Dec 2023 20:49:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es buena idea tener una relación con un compañero de trabajo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Trabajo,Pareja,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mercantilización de la tristeza en la zona más oscura de TikTok: depresión, ansiedad y 'coaching']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mercantilizacion-tristeza-zona-oscura-tiktok-depresion-ansiedad-coaching_1_10686976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d03c6ab-0260-4cea-99b1-6bd8a2392633_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mercantilización de la tristeza en la zona más oscura de TikTok: depresión, ansiedad y &#039;coaching&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vídeos que acumulan 'me gusta' gracias al contenido en torno al malestar psicológico y 'coaches' sin capacitación que hacen negocio con ello; las redes sociales tienen todavía grandes retos por delante para proteger a los usuarios del contenido más peligroso
</p><p class="subtitle">La tendencia de grabarse ordenando 'habitaciones de depresión': "Lo que ayuda es hacer un vídeo para TikTok"</p></div><p class="article-text">
        El v&iacute;deo, con m&aacute;s de 800.000 'me gusta' en TikTok y m&aacute;s de 44.000 comentarios, es muy desagradable. Los comentarios son a&uacute;n peores. En la grabaci&oacute;n, un hombre de unos 40 a&ntilde;os comienza soltando un mensaje altamente sensible para captar la atenci&oacute;n: &ldquo;Tres formas de suicidarte sin dolor&rdquo;. Despu&eacute;s de una pausa dram&aacute;tica, mira fijamente a la c&aacute;mara y, como queriendo disuadir de esta idea a quien lo ve, pregunta: &ldquo;&iquest;Pero qu&eacute; haces ah&iacute;? Desliza&rdquo;. Luego hace una mueca de compasi&oacute;n, con una m&uacute;sica triste de fondo, y termina su peque&ntilde;o discurso: &ldquo;&iquest;Est&aacute;s bien? Cansado de caerte, &iquest;no? Pues venga, nos levantamos, levant&eacute;monos juntos, de todo se puede salir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hombre tiene 356.000 seguidores y en su perfil aparece un enlace directo a su p&aacute;gina web, en la que se presenta como <em>coach</em> o entrenador de la mente, una definici&oacute;n autoasignada que prolifera en redes, usada por quienes prometen ayudar a otros con problemas de malestar o salud mental sin ning&uacute;n t&iacute;tulo oficial que avale su capacitaci&oacute;n profesional para abordar estos asuntos. La biograf&iacute;a del se&ntilde;or en cuesti&oacute;n, que est&aacute; contada en un apartado de su web, tampoco acredita estudios profesionales de Psicolog&iacute;a. Lo que s&iacute; se puede encontrar all&iacute;, por 25 d&oacute;lares, es el libro en el que relata su 'proceso de transformaci&oacute;n'. Tambi&eacute;n ofrece talleres para la gesti&oacute;n de emociones que cuestan 50 d&oacute;lares y otros para la gesti&oacute;n y el desarrollo de la &ldquo;marca personal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es muy dif&iacute;cil llegar a estos v&iacute;deos. Redes sociales como TikTok o Instagram han puesto en marcha barreras en el <a href="https://www.tiktok.com/community-guidelines/es-es/youth-safety/?cgversion=2023" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acceso a menores</a> y los <a href="https://www.tiktok.com/community-guidelines/es-es/mental-behavioral-health/?enter_method=left_navigation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contenidos sensibles</a>, con advertencias y restricciones que se activan cuando el usuario hace b&uacute;squedas relacionadas con el suicidio, las autolesiones, retos o actividades potencialmente peligrosas o que puedan inducir a trastornos alimentarios; pero no son suficientes. Al introducir la palabra &ldquo;suicidio&rdquo;, la aplicaci&oacute;n china muestra una pantalla sin v&iacute;deos y unos enlaces sobre c&oacute;mo conseguir ayuda profesional. Pero, al escribir otras variables con esta misma idea &mdash;que no mencionaremos para no facilitar el acceso a esos contenidos&mdash;, el resultado es una serie de v&iacute;deos en los que se habla, de una forma oscura y peligrosa, sobre depresi&oacute;n y otros trastornos de la salud mental.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El nicho de la tristeza en TikTok y otras redes sociales es vasto y acumula millones de visitas en contenidos asociados a palabras como &#039;depresión&#039;, &#039;ansiedad&#039; o &#039;tristeza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los usuarios que ha visto el v&iacute;deo del hombre mencionado anteriormente solicita en el primer comentario que aparece, y que tiene cientos de 'me gusta', esos &ldquo;consejos&rdquo; para cometer el acto. Las respuestas son demoledoras porque la gente responde a la petici&oacute;n del usuario. Pero las barreras de moderaci&oacute;n de TikTok no llegan tan lejos, y esos comentarios llevan en la aplicaci&oacute;n desde el 2022.&nbsp;Entrar en este nicho de contenidos tambi&eacute;n condiciona el algoritmo, que acabar&aacute; sumiendo al usuario en una espiral de contenido af&iacute;n a este. Si la aplicaci&oacute;n observa que el usuario se engancha m&aacute;s a ese tipo de v&iacute;deos que a otros m&aacute;s alegres, tender&aacute; a mostrar cada vez m&aacute;s contenido similar. Algo que la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en ingl&eacute;s), que entr&oacute; en vigor en la UE el pasado agosto, est&aacute; tratando de acotar <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/europa-moviliza-acabar-diseno-adictivo-nicotina-facebook-instagram-tik-tok_1_10672962.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reclamando a estas plataformas mayor transparencia</a> en sus algoritmos.
    </p><p class="article-text">
        El nicho de la tristeza en TikTok y otras redes sociales es vasto y acumula millones de visitas. Con palabras claves como &ldquo;depresi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;ansiedad&rdquo; o &ldquo;tristeza&rdquo;, la gente hace v&iacute;deos en los que se muestra llorando, cansada de la vida y aparentemente incapaz de encontrar una salida a su desesperaci&oacute;n. Tambi&eacute;n proliferan aquellos con <em>hashtags</em> como <em>&ldquo;sadboy</em>&rdquo; (chico triste) o <em>&ldquo;sadgirl</em>&rdquo; (chica triste), en los que se mezclan este mismo tipo de v&iacute;deos con otros que recogen fragmentos de pel&iacute;culas o series para enmarcar este sentimiento &mdash;produciendo una suerte de estetizaci&oacute;n de la tristeza&mdash; y comentarios de &aacute;nimo y consejos para superar ese valle de tristeza con otros de gente que est&aacute; en la misma situaci&oacute;n desesperada y busca ayuda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos preocupa sinceramente el bienestar de los miembros de nuestra comunidad y deseamos generar felicidad, enriquecimiento y uni&oacute;n&rdquo;, <a href="https://www.tiktok.com/community-guidelines/es-es/mental-behavioral-health/?enter_method=left_navigation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice TikTok sobre su pol&iacute;tica de salud mental</a>. &ldquo;Trabajamos para asegurarnos de que todo ello tenga lugar en un entorno propicio que no afecte negativamente la salud psicol&oacute;gica de los usuarios&rdquo;, contin&uacute;a. Pese a las proclamas, los usuarios siempre encuentran un nuevo lenguaje com&uacute;n para hablar de estos temas. En ingl&eacute;s, en vez de <em>&ldquo;suicide</em>&rdquo;, hablan del tema bajo <a href="https://es.wired.com/articulos/tiktok-algoritmo-cambian-forma-de-hablar-de-suicidio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevos t&eacute;rminos</a> que, como apuntaban desde Wired, est&aacute;n creando un lenguaje paralelo en torno a las ideaciones suicidas. Esos y otros vocablos como &ldquo;tristeza&rdquo;, &ldquo;ansiedad&rdquo; o &ldquo;depresi&oacute;n&rdquo; acumulan centenares de v&iacute;deos sin regular en los que se ofrece un falso apoyo a la persona que los ve, o consejos de dudosa calidad que reproducen cada d&iacute;a las personas m&aacute;s vulnerables de la red.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es <a href="https://www.amnesty.org/es/latest/news/2023/11/tiktok-risks-pushing-children-towards-harmful-content/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tan grande que hasta Amnist&iacute;a Internacional</a> ha emitido, a principios de este mes, el resultado de una investigaci&oacute;n sobre el tema. No es nada alentador. La organizaci&oacute;n, despu&eacute;s de trabajar con el Algorithmic Transparency Institute y AI Forensics, ha concluido que &ldquo;el sistema de recomendaci&oacute;n de contenidos de TikTok y sus pr&aacute;cticas invasivas de recolecci&oacute;n de datos suponen un peligro para los j&oacute;venes que utilizan la plataforma&rdquo;. La principal raz&oacute;n: &ldquo;Amplifican contenidos depresivos y suicidas que podr&iacute;an empeorar problemas de salud preexistentes&rdquo;. En Espa&ntilde;a esta red social tiene <a href="https://newsroom.tiktok.com/es-es/espana-mau-octubre-2023" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">18,3 millones de usuarios activos</a>, casi la mitad de la poblaci&oacute;n, con un &eacute;xito importante entre los m&aacute;s j&oacute;venes. Un <a href="https://iabspain.es/estudio/estudio-de-redes-sociales-2023/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">75% de personas</a> entre 12 y 17 a&ntilde;os tiene TikTok, muchas m&aacute;s que cualquier otra franja de edad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sistema de recomendación de contenidos de TikTok y sus prácticas invasivas de recolección de datos suponen un peligro para los jóvenes (...) Amplifican contenidos depresivos y suicidas que podrían empeorar problemas de salud preexistentes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amnistía Internacional</span>
                                        <span>—</span> informe &#039;Empujados a la oscuridad&#039; sobre la función &#039;Para ti&#039; de TikTok
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En un perfil similar al mencionado al principio de este art&iacute;culo, otro usuario comparte contenido sobre salud mental y contesta en sus v&iacute;deos a preguntas como: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; lloro?&rdquo;. Se describe como &ldquo;coach en PNL&rdquo; (programaci&oacute;n neuroling&uuml;&iacute;stica), que &eacute;l define como la &ldquo;disciplina que estudia la excelencia humana&rdquo; despu&eacute;s de haber realizado un &ldquo;m&aacute;ster&rdquo; <em>online</em> hace unos a&ntilde;os que, dice, le &ldquo;cambi&oacute; la vida&rdquo;. Uno de los cursos que ofrece el enlace al que lleva su perfil promete ayudar a &ldquo;sanar a tu ni&ntilde;o interior&rdquo; y otro ofrece &ldquo;capacitaci&oacute;n&rdquo; para vivir sin ansiedad. Tampoco parece tener ning&uacute;n t&iacute;tulo oficial y como toda formaci&oacute;n menciona una habilitaci&oacute;n que habr&iacute;a pagado hace unos a&ntilde;os con el <em>&ldquo;coach</em> n&uacute;mero uno de Latinoam&eacute;rica en programaci&oacute;n neuroling&uuml;&iacute;stica&rdquo;, asegura a trav&eacute;s de mensajes de TikTok.
    </p><p class="article-text">
        Este segundo perfil defiende que cre&oacute; la cuenta &ldquo;espec&iacute;ficamente para aportar valor sin fin lucrativo&rdquo;, y luego pasa a compartir su teor&iacute;a de por qu&eacute; la gente est&aacute; mal y qu&eacute; es lo que tienen que hacer para estar bien. &ldquo;El gran problema de las personas que est&aacute;n pasando por temas de ansiedad o una posici&oacute;n similar es que no est&aacute;n dispuestas a hacerse cargo de sus vidas&rdquo;, asegura. Tiene un v&iacute;deo, con casi 480.000 'me gusta' y 6,3 millones de reproducciones, en el que pretende ayudar a quienes le ven al otro lado de la pantalla a diagnosticar su ansiedad. Lo peor no es el v&iacute;deo, son los comentarios, que var&iacute;an entre gente que revela que tiene problemas y necesita ayuda &mdash;entonces el autor les recomienda otro de sus v&iacute;deos&mdash; y aquellos que, a su vez, 'ayudan' con consejos. &ldquo;Busca en Internet ejercicios de c&oacute;mo tratarla&rdquo;, recomienda a una persona que, a partir de su v&iacute;deo de dudosa profesionalidad, &ldquo;acaba de descubrir&rdquo; que tiene ansiedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un vídeo realizado por uno de estos autodenominados &#039;coaches&#039;, sin capacitación profesional acreditada en salud mental, acumula casi 480.000 &#039;me gusta&#039; y 6,3 millones de reproducciones presentándose como supuesta ayuda para el diagnóstico de la ansiedad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Si hablamos de salud mental, acudir a un <em>coach </em>sin formaci&oacute;n puede producir m&aacute;s da&ntilde;os que bienestar en la persona&rdquo;, opina la psic&oacute;loga Sandra Ribeiro a elDiario.es. Y comenta su frustraci&oacute;n ante la poca informaci&oacute;n a la que tiene acceso la ciudadan&iacute;a sobre los peligros derivados del uso de estas aplicaciones. Ribeiro tiene un centro en Madrid especializado en adolescentes y j&oacute;venes, y ha observado de cerca el efecto nocivo de las redes sociales en una personalidad que todav&iacute;a no est&aacute; completamente formada y no es capaz de discernir la calidad de la informaci&oacute;n que consume. En su pr&aacute;ctica cl&iacute;nica se enfrenta a j&oacute;venes que desarrollan conductas violentas y antisociales cuando sus padres intentan limitar el tiempo que utilizan las redes sociales. &ldquo;Estamos utilizando una tecnolog&iacute;a que no comprendemos y que no controlamos&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga se ha encontrado con casos en los que el joven empieza a desarrollar problemas de salud mental a ra&iacute;z de su consumo de redes sociales. &ldquo;A veces el adolescente ve ese contenido y la cantidad de <em>likes </em>que tiene la persona. Eso produce una respuesta social positiva que le lleva a decir: 'Voy a hablar yo del mismo tema'. Porque piensa que esa persona mola mucho y, a estas edades, los j&oacute;venes se mueven por imitaci&oacute;n, no tienen los recursos psicol&oacute;gicos para no imitar&rdquo;, cuenta Ribeiro. &ldquo;Hay adolescentes que vienen con un bagaje complicado, pero tambi&eacute;n hay otros que aprenden a imitar el comportamiento para conseguir atenci&oacute;n&rdquo;, dice. Eliminar por completo estos dispositivos y aplicaciones de la vida de los j&oacute;venes no es siempre una soluci&oacute;n posible o compaginable con los recursos y formas de vida, pero empiezan a surgir <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/familias-unen-pactan-no-dar-movil-hijos-16-anos-evitamos-presion-social_1_10651858.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grupos de padres que se organizan</a> para ello.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces el adolescente ve ese contenido y la cantidad de &#039;likes&#039; que tiene la persona. Eso produce una respuesta social positiva que le lleva a decir: &#039;Voy a hablar yo del mismo tema&#039;. A estas edades los jóvenes se mueven por imitación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Ribeiro</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en menores y adolescentes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cada vez aparecen m&aacute;s famosos (modelos, deportistas, cantantes) que exponen sus problemas de salud mental en las redes. Bella Hadid, una de las modelos m&aacute;s cotizadas del mundo, con un Instagram de apariencia impecable seg&uacute;n los c&aacute;nones, rompi&oacute; los est&aacute;ndares en 2021 cuando apareci&oacute; llorando y hablando sobre sus problemas de ansiedad y avisando a sus fans de que &ldquo;las redes sociales no son reales&rdquo;. Cuando personas con alta repercusi&oacute;n medi&aacute;tica salen en redes exponiendo sus problemas de salud o salud mental, el efecto que tienen en la sociedad puede ser beneficioso. &ldquo;Nos ayudan much&iacute;simo a visibilizar el problema y a que la gente aprenda a pedir ayuda&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Sin perder de vista que a veces esa visibilizaci&oacute;n puede ser pervertida o usada como reclamo por parte de algunos usuarios para ganar visitas, la psic&oacute;loga apunta que parte de la soluci&oacute;n pasa por educar a los adolescentes en los peligros de estas aplicaciones, pero sobre todo a los adultos. &ldquo;Si yo estoy informada puedo ayudar a mi hijo, educarle para que tenga un pensamiento cr&iacute;tico, activar el control parental en los m&oacute;viles, exigir el derecho de ver el contenido que consumen nuestros hijos en las redes sociales&rdquo;, explica Ribeiro. Y sobre todo, huir de la gente que vende servicios de <em>coaching </em>para resolver esos problemas. &ldquo;En las redes sociales vemos a mucha gente aplicando <a href="https://www.eldiario.es/era/positivismo-toxico_1_10603952.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frases motivacionales</a> que pueden ser totalmente da&ntilde;inas para personas con cuadros depresivos. La persona se sentir&aacute; m&aacute;s incapaz, culpable y presentar&aacute; altos niveles de estr&eacute;s&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga. No es que la persona no quiera levantarse de la cama, es que no puede. &ldquo;Pero tenemos que educar a la poblaci&oacute;n en general, solo as&iacute; podr&iacute;amos empezar a salir de esto&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mercantilizacion-tristeza-zona-oscura-tiktok-depresion-ansiedad-coaching_1_10686976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Nov 2023 22:14:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La mercantilización de la tristeza en la zona más oscura de TikTok: depresión, ansiedad y 'coaching']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7d03c6ab-0260-4cea-99b1-6bd8a2392633_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Salud mental,TikTok,Depresión,Ansiedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escapar del algoritmo: por qué nos cuesta tanto usar las redes sin dejarnos arrastrar por el ruido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/escapar-algoritmo-cuesta-redes-dejarnos-arrastrar-ruido_1_10642753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/950ceec8-bf34-41ab-ae7b-cdfa9a2996cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escapar del algoritmo: por qué nos cuesta tanto usar las redes sin dejarnos arrastrar por el ruido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No podemos huir de las plataformas digitales, pero podemos aprender a moderar su uso; y cada vez hay más personas que se plantean cómo hacerlo</p><p class="subtitle">"Llamar es superinvasivo": por qué cada vez más gente prefiere comunicarse exclusivamente por mensaje</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a estaba tomando el caf&eacute; con una amiga cuando, de repente, cogi&oacute; el m&oacute;vil de encima de la mesa, abri&oacute; Instagram, lo cerr&oacute;, levant&oacute; la cabeza y me dijo: &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; me pasa. A veces cojo el m&oacute;vil y entro en Instagram sin darme cuenta. Es autom&aacute;tico&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; hacer? Estar fuera de las redes sociales es una forma de vida que se pueden permitir cada vez menos personas en un <a href="https://www.eldiario.es/era/vida-a-1-5x-vivir-acelerados-generacion-faster_129_10628623.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mundo hiperconectado</a> que exige y <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/comerciantes-atencion_129_6138063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comercia con nuestra atenci&oacute;n</a> constante. &iquest;Y el resto? Estamos condenados a encontrar una salida, una soluci&oacute;n intermedia entre mantener nuestra presencia en el mundo virtual y no desconectarnos del mundo tangible, donde en la tienda de la esquina te dan los buenos d&iacute;as con una sonrisa y el amigo de toda la vida encuentra un rato para charlar.
    </p><p class="article-text">
        Algunos, como Daniel Rodr&iacute;guez, <em>community manager </em>de 24 a&ntilde;os que vive en Madrid, lo tienen cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil. Su trabajo le obliga a pasar su jornada frente a la pantalla y navegando en busca de seguidores para las redes sociales de peque&ntilde;as empresas. Dise&ntilde;a campa&ntilde;as para el lanzamiento de nuevos productos o eventos y administra el flujo de im&aacute;genes y v&iacute;deos que publican a diario, todo esto mientras busca nuevas ideas y trata de estar al tanto de las &uacute;ltimas tendencias. &ldquo;No quiero ver el tiempo que paso en redes porque me voy a dar un susto&rdquo;, cuenta al tel&eacute;fono. A pesar de ser plenamente consciente de ese tiempo excesivo que est&aacute; expuesto a los designios del algoritmo, no para. Al final de la jornada, cuando se sienta a descansar, sigue deslizando el dedo por la pantalla: &ldquo;Me pongo a ver los resultados de lo que hemos publicado durante el d&iacute;a o a buscar inspiraci&oacute;n para las ideas que tengo. Hay que estar siempre pendiente de lo nuevo&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        De los 47 millones de personas que viven en Espa&ntilde;a, 40,7 millones eran usuarios de alguna red social en 2022, seg&uacute;n calcula el <a href="https://wearesocial.com/es/blog/2022/01/digital-report-2022-el-informe-sobre-las-tendencias-digitales-redes-sociales-y-mobile/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe Digital</a> de ese mismo a&ntilde;o elaborado por Hootsuite, plataforma l&iacute;der en gesti&oacute;n de redes sociales, y We Are Social. El estudio, que analiza las tendencias de uso de redes y m&oacute;vil, revela que los espa&ntilde;oles est&aacute;n de media una hora y 53 minutos al d&iacute;a en estas plataformas sociales y que las m&aacute;s utilizadas son WhatsApp, Facebook e Instagram (todas propiedad de la misma empresa, Meta).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">De los 47 millones de personas que viven en España, 40,7 millones eran usuarios de alguna red social en 2022</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para quienes se consideran personas &ldquo;extremadamente <em>online</em>&rdquo; y que han acabado convirtiendo su inter&eacute;s genuino por el ecosistema de internet y la tecnolog&iacute;a en su trabajo, como es el caso de la analista de cultura digital Janira Planes, las fronteras entre el tiempo de trabajo frente a la pantalla y el de ocio y consumo personal se desdibujan m&aacute;s f&aacute;cilmente, y entonces toca marcarlas. Planes, que ahora trabaja como<em> brand manager</em> en Barcelona, dice que el tiempo y el uso que hacemos de las redes &ldquo;depende mucho del tipo de trabajo&rdquo; que tengamos. &ldquo;Yo antes estaba trabajando como directora de comunicaci&oacute;n y marca, ten&iacute;a un rol directivo, pero tambi&eacute;n ten&iacute;a que pensar contenido y ejecutarlo, estaba constantemente con el m&oacute;vil y me quemaba&rdquo;, dice a este peri&oacute;dico.
    </p><h3 class="article-text">C&oacute;mo utilizar menos el m&oacute;vil</h3><p class="article-text">
        El <a href="https://www.humanetech.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centre for Humane Technology</a>, surgido de las entra&ntilde;as de Silicon Valley, es una organizaci&oacute;n creada por Tristan Harris, antiguo dise&ntilde;ador &eacute;tico de Google, y Aza Raskin, el (arrepentido) creador del <a href="https://www.eldiario.es/hojaderouter/internet/redes-sociales-adiccion-efectos-ciencia_1_4437735.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>scroll</em></a><a href="https://www.eldiario.es/hojaderouter/internet/redes-sociales-adiccion-efectos-ciencia_1_4437735.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> infinito</a> que nos arrastra hasta las profundidades de Twitter, TikTok o Instagram. Esta, centrada en promover un uso &eacute;tico de la tecnolog&iacute;a, pone a disposici&oacute;n de la gente herramientas sencillas para limitar el tiempo que pasamos enganchados a las plataformas digitales.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Para quienes tienes trabajos que requieren navegar y estar conectados, las fronteras entre el tiempo laboral frente a la pantalla y el de consumo personal se desdibujan más fácilmente, y entonces toca marcarlas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como principales consejos a seguir para evitar caer en el bucle de contenido y ruido, se&ntilde;alan: quitar las notificaciones, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/configurar-movil-no-robe-tiempo_1_10334149.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">utilizar el modo &ldquo;sin distracciones&rdquo; del m&oacute;vil</a> y activar el modo blanco y negro. Tambi&eacute;n aconsejan generar espacios libres de tecnolog&iacute;a. Los primeros momentos de la ma&ntilde;ana y los &uacute;ltimos de la noche deber&iacute;an estar libres de dispositivos, as&iacute; como las comidas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas aplicaciones se benefician de nuestra adicci&oacute;n, nuestra distracci&oacute;n y la desinformaci&oacute;n&rdquo;, asegura la organizaci&oacute;n. Un ejemplo de c&oacute;mo estas grandes empresas tecnol&oacute;gicas usan a su favor esos mecanismos lo est&aacute; dejando la actual difusi&oacute;n de im&aacute;genes y contenidos sobre la guerra entre Israel y Ham&aacute;s en Gaza; donde Bruselas ha intervenido para <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/bruselas-abre-investigacion-meta-tik-tok-desinformacion-conflicto-israel-hamas_1_10611207.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pedir a empresas como X, TikTok o Facebook</a> que demuestren (en base a la ley de servicios digitales, DSA) de qu&eacute; manera est&aacute;n tratando de frenar la desinformaci&oacute;n y proteger los derechos de sus usuarios. Para controlar el uso desmedido e involuntario de estas plataformas, el Centre for Humane Technology aconseja desde eliminar esas aplicaciones en la medida de lo posible hasta dificultar su acceso dentro del propio tel&eacute;fono y dejar de seguir cuentas que promuevan el odio y el enfrentamiento.
    </p><p class="article-text">
        Janira Planes, analista de redes sociales, explica que, a ra&iacute;z de su cambio de trabajo, ha notado un descenso del tiempo navegando y, principalmente, una mejor experiencia al hacerlo. Su nuevo rol le permite estar &ldquo;horas&rdquo; sin tocar el m&oacute;vil y, cuando lo hace, trata de consumir contenido &uacute;til o estimulante. &ldquo;Sigo cuentas que me inspiran. Intento consumir contenido que me guste, que me aporte algo, y adem&aacute;s estoy suscrita a muchas <em>newsletters</em>&rdquo;, explica. Cuando puede, deja el m&oacute;vil en casa o lo pone en modo avi&oacute;n unas horas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Sigo cuentas que me inspiran. Intento consumir contenido que me guste, que me aporte algo, y además estoy suscrita a muchas &#039;newsletters&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Janira Planes</span>
                                        <span>—</span> analista de redes y cultura digital
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Daniel Rodr&iacute;guez, al contrario que Planes, todav&iacute;a sigue buscando la f&oacute;rmula para trabajar de lo suyo sin estar pendiente del m&oacute;vil d&iacute;a y noche. El momento del d&iacute;a en el que consigue desconectar, cuenta, es cuando hace deporte: &ldquo;La &uacute;nica vez que no cojo el m&oacute;vil es cuando estoy escalando&rdquo;. Quiz&aacute;s le vendr&iacute;a bien una de las &uacute;ltimas recomendaciones del Centre for Humane Technology: escoger uno o varios d&iacute;as a la semana para desintoxicarse. La organizaci&oacute;n propone seleccionar un d&iacute;a &ndash;los domingos puede ser una buena opci&oacute;n&ndash; para estar desconectado y avisar a amigos y familiares de que as&iacute; lo haremos.
    </p><p class="article-text">
        A menudo, el hartazgo y las reflexiones sobre la saturaci&oacute;n del uso de las redes y c&oacute;mo depurarlo se acaban expresando en las mismas. Hace unos d&iacute;as, Delia Rodr&iacute;guez, subdirectora de La Vanguardia y autora de <em>Memecracia: los virales que nos gobiernan</em> (Gesti&oacute;n 2000), que lleva m&aacute;s de una d&eacute;cada escribiendo sobre nuestra relaci&oacute;n con Internet, publicaba al respecto una columna titulaba <a href="https://www.lavanguardia.com/opinion/20231017/9304373/navegar-mejor.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Navegar mejor</em></a>. &ldquo;Deber&iacute;amos renunciar al algoritmo que nos ha reblandecido las cervicales y el cerebro. Dejar de usar las redes para entretenernos con la deriva y el espect&aacute;culo de la indignaci&oacute;n. Entrenar la navegaci&oacute;n consciente y deliberada. Recordar los lugares que nos sirvieron en un pasado y agradecer regresando. Descubrir voces nuevas. Hacer caso de sus recomendaciones. Cuidar de nuestros marcadores como de un jard&iacute;n&rdquo;. En X, un profesor contaba que acababa de usar esa reflexi&oacute;n de Rodr&iacute;guez a modo de regalo para un alumno de Periodismo: &ldquo;Para que piense&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1716350519185199335?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Frente a la preocupaci&oacute;n por la deriva del uso desmedido de los dispositivos, Jos&eacute; Mar&iacute;a Ruiz S&aacute;nchez, experto en neuropsicolog&iacute;a y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, explica la diferencia entre pasar mucho tiempo en las redes sociales y ser adicto a ellas. &ldquo;Hay un cierto alarmismo. El hecho de que exista una peque&ntilde;a proporci&oacute;n de individuos adictos a ellas no es motivo para limitar su uso&rdquo;, dice. El consumo se vuelve adictivo cuando este provoca un &ldquo;menoscabo en la vida profesional o personal de la persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Comienza a ser problem&aacute;tico cuando el c&iacute;rculo cercano de la persona juzga que est&aacute; demasiado tiempo aislada, no estudia para sus ex&aacute;menes o no rinde en su trabajo&rdquo;, asegura. Su investigaci&oacute;n actual est&aacute; centrada en el momento de transici&oacute;n entre el consumo recreativo de una sustancia o experiencia hasta el consumo abusivo que realiza por compulsividad. &ldquo;Las personas transitan una especie de eje imaginario y pasan de disfrutar a consumirlo solo para reducir el malestar que les genera no consumirlo&rdquo;, dice. Transitar esa l&iacute;nea hacia la adicci&oacute;n depende mucho de los factores ambientales que rodean al individuo: &ldquo;Le llamamos factor protector y se da cuando existe un ambiente enriquecido en lo intelectual, emocional, familiar, laboral. Parece que ese enriquecimiento funciona como un factor protector contra las adicciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos en una sociedad mucho m&aacute;s individualista que antes. Se ha perdido esa conciencia colectiva y el conocer a los vecinos del bloque en el que vives. Ahora nadie se conoce, como individuo ya no necesitas formar parte de ese colectivo. Ese individualismo ha hecho triunfar a las redes sociales&rdquo;, explica el neuropsic&oacute;logo. Sin embargo, Tristan Harris, el creador del Center for Humane Technology, cree que todav&iacute;a podemos salvarnos de caer en un mundo dominado por estas tecnolog&iacute;as. <a href="https://www.nytimes.com/2019/12/05/opinion/digital-technology-brain.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n dijo en un art&iacute;culo de opini&oacute;n publicado</a> en <em>The New York Times</em>: &ldquo;Somos la &uacute;nica especie lo suficientemente consciente de s&iacute; misma como para identificar este desajuste entre nuestro cerebro y la tecnolog&iacute;a que utilizamos. Eso significa que tenemos el poder de revertir esta tendencia&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/escapar-algoritmo-cuesta-redes-dejarnos-arrastrar-ruido_1_10642753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Oct 2023 20:49:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escapar del algoritmo: por qué nos cuesta tanto usar las redes sin dejarnos arrastrar por el ruido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Internet,Psicología,Bienestar,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Los cambios no llegan leyendo frases motivacionales”: los peligros del positivismo tóxico que prolifera en redes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/positivismo-toxico_1_10603952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4622ecd8-57bd-46c7-a531-cfbf356e146d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Los cambios no llegan leyendo frases motivacionales”: los peligros del positivismo tóxico que prolifera en redes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las redes sociales siguen pobladas de mensajes positivos y simplones que venden una vida inalcanzable o un estado emocional siempre alegre donde no hay espacio para la tristeza o el enfado; hacerles caso puede jugar en nuestra contra
</p><p class="subtitle">Del tabú al “todo el mundo debería ir a terapia”: ¿se está pervirtiendo la conversación sobre salud mental?</p></div><p class="article-text">
        La cuenta<strong> </strong>tiene 10 millones de seguidores en Instagram. Una de <a href="https://www.instagram.com/p/Cx7yvA-OpdG/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las &uacute;ltimas frases</a> publicadas dice que cuando &ldquo;nos rodeamos de gente que sonr&iacute;e mucho y tiene muy buena vibra, la vida empieza a cambiar para mejor&rdquo;. Parece imposible que, en este rinc&oacute;n de Internet donde proliferan los perfiles &mdash;hay decenas de ellos&mdash; que rezuman positivismo y &ldquo;buena vibra&rdquo;, pueda pasar algo remotamente malo. Y sin embargo, los psic&oacute;logos alertan que tanta positividad puede llegar a ser perjudicial porque ahoga la necesidad natural que tiene el ser humano de vivir, experimentar y aceptar una emoci&oacute;n negativa. Uno de los comentarios que responde a la frase mencionada reza: &ldquo;Un d&iacute;a sin sonre&iacute;r es un d&iacute;a perdido&rdquo;. Y ah&iacute; empieza el problema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo llaman positivismo t&oacute;xico, aunque yo prefiero llamarlo positivismo desadaptado, porque no se adapta a nuestra realidad&rdquo;, dice Mar&iacute;a Dolores Delblanch, psic&oacute;loga catalana especialista en terapia infantil y juvenil. El nombre deriva del sentimiento que se produce despu&eacute;s de haber le&iacute;do esas frases: &ldquo;Al principio notas un subid&oacute;n y piensas que te vas a enfrentar a la vida de forma diferente, pero eso no sucede y hay un momento de deca&iacute;da, porque no has tomado conciencia de lo que sientes&rdquo;. En muchas ocasiones, la gente se rodea de frases positivas como mecanismo para rechazar las emociones dif&iacute;ciles y crear una falsa ilusi&oacute;n que puede derivar en cuadros de depresi&oacute;n y ansiedad. &ldquo;El cambio no llega leyendo frases motivacionales, sino entendiendo los factores externos que provocan esos sentimientos negativos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vanesa Fern&aacute;ndez, doctora en psicolog&iacute;a por la Universidad Complutense de Madrid, lamenta que &ldquo;hay personas que se sienten aut&eacute;nticos perdedores por tener miedo, por ser inseguros o porque no les apetece enfrentarse a ese trabajo o a esa situaci&oacute;n dif&iacute;cil. Se sienten incompetentes, y ese tipo de mensajes positivos consiguen el efecto contrario al que buscan&rdquo;. Fern&aacute;ndez lo ilustra con un ejemplo visto en su propia consulta, donde acompa&ntilde;a psicol&oacute;gicamente a un paciente con c&aacute;ncer que, adem&aacute;s de hacer frente a la enfermedad, tiene que lidiar con mensajes que &mdash;aunque se lanzan habitualmente con buena intenci&oacute;n&mdash; acaba gener&aacute;ndole m&aacute;s frustraci&oacute;n: &ldquo;Le dicen 'hay que luchar', 'hay que seguir adelante&rdquo;, pero &eacute;l no quiere entrar en ese discurso en el que, en el fondo, se reduce la superaci&oacute;n de la enfermedad a una cuesti&oacute;n de actitud y adem&aacute;s se exige de manera indirecta que esto se haga sin perder la sonrisa. &ldquo;Tenemos derecho a no querer hacer algo, a no enfrentarnos siempre a nuestros miedos&rdquo;, dice la psic&oacute;loga.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CyRtfp9u8aC/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CyRtfp9u8aC/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CyRtfp9u8aC/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Cultura Positiva (@culturapositiva)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        La realidad es que cuando esos objetivos irreales, sin sustento, no se cumplen en un periodo muy corto de tiempo, las personas &ldquo;se desmotivan, se genera frustraci&oacute;n, baja autoestima, bajada de la autoconfianza, ansiedad o depresi&oacute;n&rdquo;,<strong> </strong>asegura Fern&aacute;ndez. &ldquo;Tenemos que aprender a ajustar nuestras expectativas en base a lo que podemos hacer, tomar decisiones mesuradas y ajustadas&rdquo;, propone. Pero las redes sociales, que se han convertido otro espacio vital en el que relacionarse y acompa&ntilde;arse, est&aacute;n repletos de estos mensajes creadores de expectativas inalcanzables. Est&aacute;n ah&iacute; en forma de frases y en forma de <em>coaches </em>motivacionales, entrenadores a los que pagas por una <em>masterclass </em>en motivaci&oacute;n para salir del hoyo.
    </p><p class="article-text">
        Cuentas con nombres como <a href="https://www.instagram.com/culturapositiva/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cultura positiva</a>, <a href="https://www.instagram.com/eresinteligente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eres inteligente</a>, <a href="https://www.instagram.com/espirituspositivos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esp&iacute;ritus positivos</a> o <a href="https://www.instagram.com/amordeuncafe/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amor de un caf&eacute;</a> son omnipresentes en redes sociales con millones de seguidores que cada d&iacute;a se levantan con una frase 'para empezar bien el d&iacute;a'. &ldquo;Comienza tu d&iacute;a con el coraz&oacute;n y la mente llena de amor y gratitud&rdquo;, &ldquo;por un d&iacute;a lleno de noticias positivas&rdquo;, &ldquo;todo suceder&aacute; de repente y agradecer&aacute;s no haberte rendido&rdquo;. Pero el fen&oacute;meno trasciende a las redes sociales y se cuela en las pizarras de cafeter&iacute;as y oficinas, y en librer&iacute;as, donde se mezclan t&iacute;tulos como <em>El poder del pensamiento positivo,</em> <em>Piensa en positivo </em>o<em> Vive en positivo</em> con otros que tratan de derrocar el mito, como <em>Hasta los cojones del pensamiento positivo </em>o <em>Positividad t&oacute;xica, felicidad real en mundo obsesionado con las &ldquo;good vibes&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En España, cuatro de cada 10 personas valoran de forma negativa el estado de su salud mental, según el informe &#039;La situación de la salud mental en España&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta forma de pensamiento basada en enfrentar la vida siempre de manera positiva, sin matices ni lugar a reflexi&oacute;n, casi acaba con Mahmoud Khedr, estadounidense creador de FloraMind, una empresa que en la actualidad provee servicios de salud mental en los colegios del pa&iacute;s. As&iacute; explica el fen&oacute;meno del positivismo t&oacute;xico a partir de su experiencia en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=5EOj2Z7hw5w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una charla TED</a>: &ldquo;Hubo una &eacute;poca en la que durante todo el d&iacute;a iba por la ciudad sonriendo y dando charlas inspiracionales, pero me dorm&iacute;a llorando y pensando que no merec&iacute;a vivir (...) &iquest;Por qu&eacute; esta desconexi&oacute;n? Porque al nivel m&aacute;s fundamental, el est&aacute;ndar que nos exige la sociedad de ser positivos a toda costa no encaja con la naturaleza humana&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Cyd78rovk9F/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/Cyd78rovk9F/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/Cyd78rovk9F/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de EresInteligente | Reflexiones ☘️ (@eresinteligente)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        El empresario, que trabaj&oacute; en grandes tecnol&oacute;gicas como Google y Facebook previamente, destaca una consecuencia perniciosa de este bombardeo positivista: &ldquo;Bloquea de forma instant&aacute;nea la oportunidad para tener una conversaci&oacute;n sobre los sentimientos negativos que est&aacute; teniendo la otra persona. Nos impide pedir ayuda&rdquo;. El resultado de esta cultura, asegura Khedr, son las cifras de problemas de salud mental que persiguen a los j&oacute;venes y a los no tan j&oacute;venes. En Espa&ntilde;a, <a href="https://consaludmental.org/sala-prensa/actualidad/primer-informe-situacion-salud-mental/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuatro de cada 10 personas</a> valoran de forma negativa el estado de su salud mental, seg&uacute;n el informe <a href="https://consaludmental.org/centro-documentacion/estudio-situacion-salud-mental/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La situaci&oacute;n de la salud mental en Espa&ntilde;a</em></a>, presentado en marzo de este a&ntilde;o por la Confederaci&oacute;n de Salud Mental espa&ntilde;ola y la Fundaci&oacute;n Mutua Madrile&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El estándar que nos exige la sociedad de ser positivos a toda costa no encaja con la naturaleza humana</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mahmoud Khedr</span>
                                        <span>—</span> en su charla TED sobre positivismo tóxico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El informe se&ntilde;ala tambi&eacute;n que un 40% de las personas diagnosticadas con un problema de salud mental ha sentido rechazo social por parte de su entorno despu&eacute;s de compartir los problemas con los que estaba tratando de lidiar. Adem&aacute;s, el 15% de las personas encuestadas hab&iacute;an tenido ideas suicidas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el 42% admite haber sufrido depresi&oacute;n a lo largo de su vida y un 47% ha experimentado ataques de ansiedad o de p&aacute;nico. Los j&oacute;venes son de los de los m&aacute;s afectados por esta crisis de salud mental. Estos, que hacen m&aacute;s vida <em>online,</em> son el p&uacute;blico objetivo de una nueva serie de perfiles de <em>influencers</em> que hacen de la &ldquo;motivaci&oacute;n&rdquo; y el &ldquo;<em>coaching</em>&rdquo; &mdash;seg&uacute;n autoproclaman&mdash; su negocio. Se enfrentan as&iacute; a hombres y mujeres <a href="https://www.instagram.com/tu1millon/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">supuestamente ricos y muy musculados</a> que insisten en sus v&iacute;deos en tener las claves motivacionales para que la gente llegue a ser como ellos (si quieres, puedes).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Cyd7BohgCHE/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/Cyd7BohgCHE/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; 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font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/Cyd7BohgCHE/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de 🦋 Amor Propio 🌻 (@espirituspositivos)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Iv&aacute;n Pico, psic&oacute;logo gallego especializado en la rama deportiva, lo ve en su trabajo: &ldquo;Una frase motivacional te hace liberar dopamina, eso acaba generando una dependencia a ese tipo de mensajes, y cuando empiezas a hacer <em>scroll </em>en esa red social entras en un bucle pernicioso&rdquo;, explica. El algoritmo detecta la necesidad que tiene la persona de ese tipo de mensajes y empieza a mandar m&aacute;s im&aacute;genes y v&iacute;deos del mismo talante, &ldquo;pero nunca llegan a profundizar, no van a la ra&iacute;z de los problemas&rdquo;. Los m&aacute;s afectados por estas tendencias acaban siendo las personas m&aacute;s vulnerables, aquellos &ldquo;que no han desarrollado pensamiento cr&iacute;tico, personas vulnerables econ&oacute;micamente, con falta de habilidades sociales. Ese es el nicho de estos mensajes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una frase motivacional te hace liberar dopamina, eso acaba generando una dependencia a ese tipo de mensajes que nunca llegan a profundizar, no van a la raíz de los problemas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iván Pico</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La positividad t&oacute;xica crea un discurso lleno de trampas. &ldquo;El lenguaje que utilizamos para describir nuestra situaci&oacute;n y la de los dem&aacute;s crea realidades&rdquo;, explica Delblanch. &ldquo;El cambio no depende de leer frases motivacionales, sino de entender los factores externos que provocan la ansiedad o las emociones negativas. Tiene que haber un proceso de encajar ese positivismo con la realidad y crear objetivos alcanzables. Est&aacute; bien no sentirse bien todos los d&iacute;as. Hay que conocer esas emociones y canalizarlas de forma adecuada&rdquo;, recomienda la psic&oacute;loga. &ldquo;Hay d&iacute;as que no sale sonre&iacute;r porque uno no est&aacute; contento y est&aacute; bien sentirse cada d&iacute;a de una forma diferente, contento, triste o enfadado&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/positivismo-toxico_1_10603952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Oct 2023 20:36:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Los cambios no llegan leyendo frases motivacionales”: los peligros del positivismo tóxico que prolifera en redes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
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