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    <title><![CDATA[elDiario.es - Aitor Sáez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/aitor_saez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Aitor Sáez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los venezolanos que esperan con cautela en Colombia: "Faltan muchos años para que Venezuela pueda ser como era"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/venezolanos-esperan-cautela-colombia-faltan-anos-venezuela-pueda_1_12888528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85cacadd-5acd-4811-a1f3-0dd03bb81c8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los venezolanos que esperan con cautela en Colombia: &quot;Faltan muchos años para que Venezuela pueda ser como era&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Cúcuta, una ciudad limítrofe en el norte colombiano, miles de personas viven pendientes de lo que sucede en su país, pero el derrocamiento de Nicolás Maduro no revierte el éxodo de los últimos años: "No sabemos qué va a pasar"</p><p class="subtitle">Trump utiliza la agresión a Venezuela para amenazar a los gobiernos de América que no se someten a EEUU</p></div><p class="article-text">
        La tanqueta blindada avanza, varios soldados cortan el tr&aacute;fico para permitir que aparque y un enjambre de periodistas se amontonan junto a los tres veh&iacute;culos militares para grabar con sus c&aacute;maras. Es el &uacute;nico movimiento inusual en el puente Sim&oacute;n Bol&iacute;var, el principal paso fronterizo entre Venezuela y Colombia, por donde cada d&iacute;a cruzan unas 30.000 personas. 
    </p><p class="article-text">
        La afluencia se mantiene normal tras la operaci&oacute;n militar ilegal de EEUU y la captura de Nicol&aacute;s Maduro; incluso ha bajado, seg&uacute;n los vendedores ambulantes que llenan de puestos las aceras. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy un poco m&aacute;s aliviada, pero con mucha expectativa, no sabemos qu&eacute; va a pasar con el pa&iacute;s. No ser&aacute; pronto, faltan muchos a&ntilde;os para que Venezuela pueda ser como era&rdquo;, asegura Adriana Salazar, una venezolana que vive en Colombia desde hace varios a&ntilde;os y regresa despu&eacute;s de pasar las Navidades en su pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        La euforia inicial de la di&aacute;spora venezolana &ndash;cerca de ocho millones en todo el mundo&ndash; ha dado paso a la cautela. En C&uacute;cuta, ciudad lim&iacute;trofe en el norte de Colombia, centenares de venezolanos salieron la noche del domingo a festejar el derrocamiento de Maduro, pero nadie asisti&oacute; a una nueva concentraci&oacute;n convocada para el d&iacute;a siguiente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estoy un poco más aliviada, pero con mucha expectativa, no sabemos qué va a pasar con el país. Faltan muchos años para que Venezuela pueda ser como era</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Adriana Salazar</span>
                                        <span>—</span> venezolana residente en Colombia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no opino nada. Uno opina algo y se mete en problemas, tengo a mi familia en Venezuela, no me voy a arriesgar por dar opiniones que no deber&iacute;a&rdquo;, dice Henry Mac&iacute;as, que cruza la frontera cada d&iacute;a para trabajar de alba&ntilde;il. El temor de los venezolanos en su pa&iacute;s contrasta con el desahogo de los que viven fuera. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era algo que la mayor&iacute;a de venezolanos est&aacute;bamos esperando que sucediera, en alg&uacute;n momento, y &iexcl;qu&eacute; milagro que pudo suceder de verdad!. Para m&iacute; es una gran alegr&iacute;a&rdquo;, dice Luis Rumano, que vive en Chile desde hace nueve a&ntilde;os. Su vuelo se cancel&oacute; por el cierre del espacio a&eacute;reo venezolano tras el ataque de EEUU el s&aacute;bado de madrugada y ha tenido que salir con toda su familia por tierra. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto las opiniones de Mac&iacute;as y Rumano, como las descripciones de la situaci&oacute;n en Venezuela, son opuestas. Para Henry est&aacute; &ldquo;todo calmado, sin esc&aacute;ndalos&rdquo;, mientras que para Luis &ldquo;hay mucha tensi&oacute;n, todo muy silencioso&rdquo;, porque la poblaci&oacute;n no sale de casa &ldquo;por miedo a que personas armadas les amedrenten&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se refiere a los colectivos, grupos chavistas en motocicleta que suelen salir a las calles en momentos de tensi&oacute;n como forma de intimidaci&oacute;n. Desde Caracas, varios residentes han enviado a elDiario.es fotograf&iacute;as de esos hombres motorizados con armas largas realizando rondas de vigilancia en estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Otro migrante venezolano, Ariles Allen, ha viajado m&aacute;s de 12 horas desde Caracas y cuenta que ha pasado por diez controles de carretera de las fuerzas armadas bolivarianas en ese trayecto de 800 kil&oacute;metros. &ldquo;No me han parado en ninguno, todo muy ligero, hab&iacute;a pocos veh&iacute;culos&rdquo;, afirma. En la capital, dice Allen, han abierto &uacute;nicamente farmacias, supermercados y gasolineras, y se han formado largas colas de personas para hacer acopio de bienes b&aacute;sicos. &ldquo;Se llevan sobre todo enlatados y arroz, pero no hay bulla; por primera vez, hay orden&rdquo;, cuenta. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Era algo que la mayoría de venezolanos estábamos esperando que sucediera, en algún momento, y ¡qué milagro que pudo suceder de verdad!</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Rumano</span>
                                        <span>—</span> venezolano residente en Chile
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otra de las mujeres que camina con varias maletas sobre el puente asegura que los uniformados venezolanos le han pedido 50.000 pesos (unos 11 euros) por dejarla pasar en uno de los controles. 
    </p><p class="article-text">
        Aparte de los que s&iacute; pueden cruzar la frontera, hay decenas de periodistas internacionales que han llegado a la parte colombiana pero no puede pasar: las autoridades venezolanas ya han devuelto a varios por no disponer de un visado de prensa, imposible de conseguir en estos momentos. En Venezuela ya se ha informado de la detenci&oacute;n de al menos siete periodistas locales en Caracas.
    </p><p class="article-text">
        Tal d&iacute;a como hoy, hace justo un a&ntilde;o, el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodr&iacute;guez, dijo que cualquier extranjero que entre al pa&iacute;s sin autorizaci&oacute;n ser&aacute; tratado como invasor. Esa advertencia est&aacute; ahora m&aacute;s vigente que nunca. 
    </p><h2 class="article-text">Aumenta la tensi&oacute;n entre Washington y Bogot&aacute;</h2><p class="article-text">
        Nada en la frontera y en Venezuela hace pensar que se vaya a producir un &eacute;xodo masivo de la poblaci&oacute;n, pero ese fue el motivo que esgrimi&oacute; el presidente colombiano, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/colombia-despliega-ejercito-frontera-venezuela-ataque-eeuu-caracas_1_12883260.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gustavo Petro, para enviar a unos 30.000 militares</a> a lo largo de los 2.200 kil&oacute;metros de la porosa frontera con el pa&iacute;s vecino, adem&aacute;s de prometer asistencia a los refugiados. 
    </p><p class="article-text">
        Su ministro de Defensa fue m&aacute;s all&aacute; y asegur&oacute; que se activaron todas las capacidades para &ldquo;anticipar y neutralizar&rdquo; cualquier ataque del Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n Nacional (ELN), la guerrilla que opera a ambos lados de esos lindes y que en el &uacute;ltimo a&ntilde;o ha recrudecido sus acciones armadas. &ldquo;[El ELN] es nuestra amenaza permanente, sobre la cual enfocamos nuestro accionar para mitigar, debilitar y poder derrotar militarmente esa amenaza&rdquo;, explica a elDiario.es el teniente coronel Jonathan Artus en el puente Sim&oacute;n Bol&iacute;var. 
    </p><p class="article-text">
        El ELN controla el tr&aacute;fico de drogas en esa regi&oacute;n, el Catatumbo, con el apoyo expl&iacute;cito o la omisi&oacute;n de la fuerza p&uacute;blica venezolana. Por eso, ante la agresi&oacute;n militar de Estados Unidos y la captura de Maduro y la posible p&eacute;rdida de poder del chavismo, al Gobierno venezolano le preocupa que la guerrilla binacional pueda replegarse de nuevo hacia el interior de su territorio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un integrante del Ejército colombiano en el Puente Internacional Simón Bolívar, en Cúcuta (Colombia), el 4 de enero de 2026."
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            <span class="title">
                Un integrante del Ejército colombiano en el Puente Internacional Simón Bolívar, en Cúcuta (Colombia), el 4 de enero de 2026.                            </span>
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        Por otro lado, en caso de un ataque terrestre o a&eacute;reo por parte de Estados Unidos, como ha sugerido Donald Trump en varias ocasiones, todo indica que el objetivo ser&iacute;a el Catatumbo, la zona con mayor producci&oacute;n de coca. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-utiliza-agresion-venezuela-amenazar-gobiernos-america-no-someten-eeuu_1_12886299.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La posibilidad de una intervenci&oacute;n militar en territorio colombiano</a> ha disparado la tensi&oacute;n entre Washington y Bogot&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Tras la captura de Maduro, el presidente colombiano dijo que no le preocupaba para nada una operaci&oacute;n militar de Estados Unidos en su territorio, a lo que Trump respondi&oacute;: &ldquo;Entonces ser&aacute; mejor que vigile su trasero&rdquo;. Al d&iacute;a siguiente, el mandatario colombiano insist&iacute;a: &ldquo;Atacar nuestra soberan&iacute;a es declarar la guerra&rdquo;. Trump volvi&oacute; a advertir que Colombia puede ser el pr&oacute;ximo objetivo y Petro elev&oacute; el tono de su r&eacute;plica: &ldquo;Jur&eacute; no tocar una arma m&aacute;s desde el pacto de paz de 1989, pero por la patria tomar&eacute; de nuevo las armas que no quiero&rdquo;, en referencia a su pasado como guerrillero.
    </p><p class="article-text">
        Las declaraciones de Trump han calado entre la poblaci&oacute;n colombiana y en la campa&ntilde;a de las elecciones presidenciales previstas para el pr&oacute;ximo mes de mayo. &ldquo;Mejor que se vaya Petro, porque solo nos va a dar problemas&rdquo;, opina Augusto Ortiz, due&ntilde;o de un taller. El miedo es otra forma de imponer la voluntad de Washington en la regi&oacute;n, sin necesidad de lanzar un misil.
    </p><h2 class="article-text">Cautela de los venezolanos en C&uacute;cuta</h2><p class="article-text">
        En una barriada a las afueras de C&uacute;cuta, cerca del puente Sim&oacute;n Bol&iacute;var, hay infraviviendas de lat&oacute;n y tablones que bautizaron como Venezuela, porque fueron levantadas por decenas de familias de ese pa&iacute;s que lo abandonaron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Zuly Guerra sali&oacute; hace cinco a&ntilde;os por la acuciante necesidad econ&oacute;mica. Hoy casi 8 millones de venezolanos necesitan ayuda urgente para sobrevivir, seg&uacute;n la ONU. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me duele lo que est&aacute; pasando en mi pa&iacute;s, porque no es un justo que un presidente de Estados Unidos da&ntilde;e la paz de tantos venezolanos, deje a madres sin sus hijos que son militares&rdquo;, dice la joven, militar retirada, que ni siquiera abre la reja de su casa. &ldquo;Aqu&iacute; hay mucho sicariato, mucha matadera. Si andas en motocicleta nueva, te matan para rob&aacute;rtela&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Le agradezco a Trump por liberar a Venezuela, que sea como antes. Allá no podemos hablar de la liberación, porque, si no, nos matan, nos llevan presos, nos quitan los hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ciliana Suárez</span>
                                        <span>—</span> venezolana residente en Colombia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El lodo anega los callejones del asentamiento precario, parad&oacute;jicamente parte del barrio La Esperanza. Esa palabra repite Ciliana Su&aacute;rez varias veces. &ldquo;Le agradezco a Trump por liberar a Venezuela, que sea como antes. All&aacute; no podemos hablar de la liberaci&oacute;n, porque, si no, nos matan, nos llevan presos, nos quitan los hijos&rdquo;, lamenta. 
    </p><p class="article-text">
        La mujer recuerda c&oacute;mo en Trujillo, a 700 kil&oacute;metros de C&uacute;cuta, lloraba por tener que alimentar a los suyos con papaya guisada para que se llevasen algo de comida caliente a la boca. Ahora llora por no poder volver a su tierra. Est&aacute; agradecida con Colombia por darle a sus hijos la oportunidad de estudiar, pero se queja de la discriminaci&oacute;n que ha sentido y que le ha impedido encontrar trabajo en seis a&ntilde;os. &ldquo;Aqu&iacute; al menos tenemos luz y agua&rdquo;, se consuela.
    </p><p class="article-text">
        En C&uacute;cuta viven, o sobreviven como pueden, m&aacute;s de 200.000 venezolanos, una cuarta parte del total de sus habitantes. &ldquo;Aqu&iacute; las mujeres somos putas, porque dicen que les robamos a los maridos. Y a los hombres los ven a todos como ladrones&rdquo;, reclama otra vecina sobre el ambiente de hostilidad que ha generado el &eacute;xodo de m&aacute;s de tres millones de venezolanos en Colombia. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, pese a las precarias condiciones, la marginalidad y la inseguridad, ni Zuly ni Ciliana piensan, de momento, en regresar. &ldquo;Hay que ver c&oacute;mo sigue la situaci&oacute;n&rdquo;, dice la primera. El futuro de Venezuela sigue en el aire y en la frontera los sue&ntilde;os se han roto demasiadas veces como para aventurarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/venezolanos-esperan-cautela-colombia-faltan-anos-venezuela-pueda_1_12888528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jan 2026 20:56:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Venezuela,Colombia,Fronteras,Refugiados,Nicolás Maduro,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Migrantes que intentan llegar a EEUU, desesperanzados por el nuevo plan de Biden: "Son las mismas restricciones con otro nombre"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-llegar-eeuu-desesperanzados-nuevo-plan-biden-son-restricciones-nombre_1_9861608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa7c591c-db6c-4600-bd19-ed0ad158b610_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Migrantes que intentan llegar a EEUU, desesperanzados por el nuevo plan de Biden: &quot;Son las mismas restricciones con otro nombre&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estados Unidos permitirá la entrada cada mes de 30.000 migrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, pero endurece los castigos a quienes crucen irregularmente
</p><p class="subtitle">Indignación frente a la estrategia de Biden para frenar la entrada de migrantes: “Nos ha decepcionado”
</p></div><p class="article-text">
        Mientras el presidente de Estados Unidos, <a href="https://www.eldiario.es/temas/joe-biden/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joe Biden</a>, anunciaba desde la Casa Blanca <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/indignacion-frente-estrategia-biden-frenar-entrada-migrantes-decepcionado_1_9853940.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su nueva pol&iacute;tica migratoria</a> el primer jueves del a&ntilde;o, Mar&iacute;a Virginia Paredes recog&iacute;a las mantas donde hab&iacute;a pasado la noche junto a sus hijos de cinco y 11 a&ntilde;os en la terminal de autobuses del poniente de la Ciudad de M&eacute;xico. &ldquo;Tengo que meterme en Facebook para indagar sobre lo que ha dicho y ver c&oacute;mo hago, pero casi no tengo internet&rdquo;, dice la venezolana desde un cuartucho en la periferia de la capital que pudo alquilar pocos d&iacute;as despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El programa de Biden permitir&aacute; la entrada cada mes de hasta 30.000 personas de Cuba, Hait&iacute;, Nicaragua y Venezuela, siempre y cuando puedan demostrar que tienen a alguien en Estados Unidos que les brindar&aacute; apoyo financiero. El objetivo lo precis&oacute; el propio Biden: &ldquo;No se presenten en la frontera. Qu&eacute;dense donde est&aacute;n y soliciten (el acceso) de forma legal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo que hablar con una pariente lejana en Nueva Jersey y un t&iacute;o en Los &Aacute;ngeles para ver c&oacute;mo est&aacute; su situaci&oacute;n, si me pueden ayudar. Pero &iquest;puedo hacer el tr&aacute;mite desde M&eacute;xico?&rdquo;, pregunta Mar&iacute;a, con m&aacute;s dudas que certezas ante los constantes cambios en materia migratoria. Su mayor preocupaci&oacute;n es haber transitado irregularmente hacia el norte, porque el nuevo plan denegar&aacute; la posibilidad de iniciar el proceso de visado a quienes ingresen a Estados Unidos, M&eacute;xico o Panam&aacute; sin autorizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a sali&oacute; de Maracaibo hace tres meses para salvar la vida de sus hijos de los malos tratos de su marido. Se cruz&oacute; la mort&iacute;fera selva del Dari&eacute;n con los dos peque&ntilde;os a cuestas, atraves&oacute; en bus Panam&aacute;, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala, para ser detenida en Tapachula, la ciudad en la frontera sur de M&eacute;xico donde el Gobierno de <a href="https://www.eldiario.es/temas/andres-manuel-lopez-obrador/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador</a> ha levantado desde 2019 <a href="https://www.eldiario.es/internacional/muro-maldito-estafas-chapuzas-delitos-promesa-estrella-trump_129_6174805.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el primer muro</a> impuesto desde Washington mediante un despliegue de miles de militares y decenas de retenes. Esa fue la ruta de al menos dos millones de migrantes durante el a&ntilde;o fiscal 2022, seg&uacute;n las cifras de aprehensiones en los lindes de Estados Unidos; un aumento hist&oacute;rico de 300.000 respecto al curso anterior y <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ultima-tragedia-migrantes-texas-evidencia-peligros-persisten-frontera-eeuu_1_9129327.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un flujo nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial</a>.
    </p><h3 class="article-text">La cara amarga del nuevo plan</h3><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-arma-politica-gobernadores-republicanos-mandan-miles-venezolanos-nueva-york_1_9682245.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oposici&oacute;n conservadora</a> ha utilizado esos r&eacute;cords de cruces irregulares, tildados de &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo;, como una de sus principales armas para atacar a Biden, que, tras dos a&ntilde;os tratando de cincelar una <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/biden-tratando-migrantes-mejor-trump-vergonzoso_129_8356263.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;tica migratoria</a> m&aacute;s humana, ha decidido reforzar el control fronterizo y endurecer los castigos. Quienes ingresen ilegalmente o no puedan defender sus peticiones de asilo ser&aacute;n expulsados r&aacute;pidamente y se les prohibir&aacute; la entrada a Estados Unidos por cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos inquietud. Son medidas que permiten a las autoridades estadounidenses denegar el acceso a personas que quieran solicitar asilo por razones humanitarias. Nos causa preocupaci&oacute;n est&aacute; limitaci&oacute;n de un derecho humano&rdquo;, dice a <em>elDiario.es</em> el coordinador de comunicaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM) en M&eacute;xico, Alberto Cabezas. &ldquo;La parte positiva es que se crean v&iacute;as de migraci&oacute;n regular, pero hay que ver c&oacute;mo se aplica, porque hay requisitos (sobre todo financieros) dif&iacute;ciles de cumplir&rdquo;, a&ntilde;ade sobre un desaf&iacute;o may&uacute;sculo que admiti&oacute; el propio mandatario dem&oacute;crata. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas acciones por s&iacute; solas no van a arreglar todo nuestro sistema de inmigraci&oacute;n (&hellip;) Pero, pueden ayudar mucho&rdquo;, reconoce, tras quejarse de que los republicanos rechazaron en el Congreso un plan integral para la frontera que contemplaba la ampliaci&oacute;n de fondos y la contrataci&oacute;n de funcionarios y jueces para agilizar las tramitaciones de asilo.
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            <span class="title">
                El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en la frontera con México en El Paso, Texas, 8 de enero de 2023.                            </span>
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        El nuevo plan sigue sin resolver la presi&oacute;n migratoria del lado mexicano de la l&iacute;nea divisoria, ya que se devolver&aacute; la misma cantidad de extranjeros que sean aceptados ante la imposibilidad de deportar personas a pa&iacute;ses con los que la Casa Blanca no mantiene buena relaci&oacute;n. &ldquo;La dificultad que entra&ntilde;an las medidas es que en el norte de M&eacute;xico vemos cada vez m&aacute;s personas migrantes <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/reynosa-pesadilla-sueno-americano_129_9182336.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expulsadas sin las necesidades b&aacute;sicas cubiertas</a> y lo m&aacute;s probable es que crezcan estas necesidades&rdquo;, dice Cabezas, que ha visto de cerca las enormes carencias de un sistema de asistencia con escaso presupuesto.
    </p><p class="article-text">
        A finales de junio, el Tribunal Supremo estadounidense emiti&oacute; un dictamen que permiti&oacute; a Biden cumplir una de sus promesas de campa&ntilde;a: suprimir el 'Permanece en M&eacute;xico', el programa de su antecesor, <a href="https://www.eldiario.es/temas/donald-trump/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Donald Trump</a>, que obligaba a la mayor&iacute;a de los solicitantes de asilo a esperar la resoluci&oacute;n de su proceso en el vecino del sur. A la par, no obstante, la administraci&oacute;n de L&oacute;pez Obrador exigi&oacute; un nuevo requisito para circular por Oaxaca, el estado contiguo a Chiapas, frontera con Guatemala, otro obst&aacute;culo al camino de extranjeros que provoc&oacute; el en&eacute;simo embudo en el camino hacia Estados Unidos.
    </p><h3 class="article-text">El nuevo epicentro de la migraci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        San Pedro Tapanatepec ha duplicado sus 15.000 habitantes con la llegada de migrantes desde julio. Su carretera principal es ahora una avenida comercial de lonas y troncos donde locales y for&aacute;neos ofrecen refrescos, carne asada, cigarrillos, fotocopias y hasta servicios de peluquer&iacute;a. Antes de que el sol empiece a escocer, los miles de venezolanos, cubanos, haitianos y tambi&eacute;n hind&uacute;s, nepal&iacute;es y africanos, aprovechan para bajar al r&iacute;o a ba&ntilde;arse y lavar sus ropas. Avanzada la ma&ntilde;ana se forman en una larga fila dentro de un solar custodiado por la polic&iacute;a donde se solicitan y expiden los permisos de tr&aacute;nsito.
    </p><p class="article-text">
        La multitud es tan frondosa que los agentes ni se percatan de nuestro ingreso. Los propios migrantes se organizan en grupos para apresurar un tr&aacute;mite que puede tardar m&aacute;s de una semana. Muchas familias con menores se resguardan bajo improvisados sombreros de cart&oacute;n. Por las tardes, el vaiv&eacute;n se concentra entre las carpas o frente al &uacute;nico banco para recibir las remesas de sus familiares.
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                Migrantes hacen fila para recibir alimentos, en la ciudad de Tapachula, estado de Chiapas (México), 13 de enero de 2023.                            </span>
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        &ldquo;Los indocumentados han sido una bendici&oacute;n para nosotros&rdquo;, dice Teresa Mel&eacute;ndez, una vecina que ha cedido el garaje de su casa a varios venezolanos para cocinar arepas a cambio de una comisi&oacute;n. La gran mayor&iacute;a renta los cuartos de su vivienda o se ha puesto a vender cualquier producto. El anodino pueblo del istmo de Tehuantepec &mdash;la zona m&aacute;s estrecha de M&eacute;xico y, por tanto, la de mayor facilidad para controlar el paso&mdash; se dedica a la cosecha del mango, que tan s&oacute;lo permite vivir por fuera de la pobreza a la mitad de su poblaci&oacute;n, as&iacute; que la presencia de extranjeros ha dejado una importante derrama econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En una de las aceras de Tapanatepec durmi&oacute; varios d&iacute;as Mar&iacute;a junto a sus dos hijos, antes de que un vecino le diese trabajo como limpiadora de un consultorio m&eacute;dico. Por las tardes vend&iacute;a jugos y pizzas en la calle, lo que le alcanz&oacute; para pagar un cuartito, pero no el billete de bus hacia el norte del pa&iacute;s. &ldquo;Despu&eacute;s de un mes aqu&iacute; varada, no tuve m&aacute;s remedio que subirme a La Bestia, porque se me agotaba el tiempo&rdquo;, dice la venezolana, forzada a encaramarse al tren de carga que atraviesa el pa&iacute;s para conseguir llegar la frontera con Estados Unidos antes del 21 de diciembre.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La herencia de Trump</h3><p class="article-text">
        Ese mi&eacute;rcoles expiraba el T&iacute;tulo 42, la pol&eacute;mica norma impuesta por Trump en marzo de 2020 para expulsar en caliente a cualquier extranjero con el argumento de prevenir brotes de coronavirus. El Supremo, sin embargo, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/tribunal-supremo-eeuu-ordena-mantener-expulsiones-inmediatas-frontera_1_9828378.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aplaz&oacute; el fin de la iniciativa horas despu&eacute;s</a> de que una coalici&oacute;n de 19 estados republicanos presentasen una moci&oacute;n para alargarla ante el temor de un colapso fronterizo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a esper&oacute; en un albergue de Ciudad Ju&aacute;rez, pero el d&iacute;a 23 decidi&oacute; atravesar <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/sobrevivir-rio-grande-peligrosa-ruta-migratoria-sueno-americano_1_9298227.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el r&iacute;o Bravo</a>, harta de la ola g&eacute;lida que hab&iacute;a enfermado a su peque&ntilde;a de cinco a&ntilde;os. &ldquo;Me entregu&eacute; a migraci&oacute;n (la Patrulla Fronteriza) pensando que para esa fecha ya me aceptar&iacute;an, sobre todo porque ando con dos criaturas. Con este nuevo proceso que anunci&oacute; el presidente (Biden), ya no conf&iacute;o&rdquo;, dice Mar&iacute;a, que pas&oacute; las Navidades en la <em>hielera</em>, como se conocen las c&aacute;rceles migratorias estadounidenses.
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                Un grupo de migrantes cruzan hacia la frontera estadounidense por el río Grande desde México hasta Eagle Pass, Texas, 12 de agosto de 2022.                            </span>
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        La administraci&oacute;n de Biden no ha logrado convencer al tribunal para poner fin al T&iacute;tulo 42, una pol&iacute;tica criticada por las organizaciones de derechos humanos y que incluso un juez de distrito federal tach&oacute; de inhumana, porque devuelve a miles de personas a lugares donde probablemente sean &ldquo;perseguidos, torturados, golpeados o violados&rdquo;. A Mar&iacute;a la retornaron por Matamoros, a 1.300 kil&oacute;metros de donde la detuvieron, en una de las ciudades m&aacute;s peligrosas de M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        En ese extremo de la frontera malviven Javier y su pareja, Argelis, desde hace un mes. Las temperaturas bajo cero penetran en la tienda de campa&ntilde;a y se clavan en sus huesos. &ldquo;Las manos se nos paralizaban del fr&iacute;o. Por suerte no nos enfermamos, solo resfriado y el asma que se agrav&oacute;&rdquo;, dice con optimismo el militar desertor venezolano. En el campamento a orillas del r&iacute;o Bravo los rumores corren m&aacute;s r&aacute;pido que los tr&aacute;mites de asilo. &ldquo;Nos han dicho que van a activar un nuevo <em>link </em>para inscribirse&rdquo;, se refiere el joven a la aplicaci&oacute;n 'CBP One' donde ahora los migrantes podr&aacute;n realizar su solicitud desde sus pa&iacute;ses.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Mismas restricciones, otro nombre&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En octubre, Washington abri&oacute; un cupo de 24.000 visados humanitarios para venezolanos, la nacionalidad con mayor aumento de migrantes. Solo entre mayo y septiembre del pasado a&ntilde;o se multiplicaron por seis los encuentros fronterizos, el eufemismo para hablar de detenciones. Seg&uacute;n las autoridades, gracias al plan el cruce de venezolanos se ha reducido un 90%. Este &ldquo;&eacute;xito&rdquo;, en palabras del secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, inspir&oacute; el nuevo plan de Biden: &ldquo;Se ha comprobado que una v&iacute;a legal simplificada reduce la migraci&oacute;n irregular y facilita una migraci&oacute;n segura y ordenada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una vez aprobada su solicitud, los migrantes tendr&aacute;n que presentarse en alg&uacute;n punto de entrada terrestre y, sin posibilidad de pagar un pasaporte o un vuelo para aterrizar en M&eacute;xico, igualmente tendr&aacute;n que superar la salvaje traves&iacute;a. &ldquo;&iquest;Pedir asilo desde Venezuela? T&uacute; est&aacute;s loco. Eso es otro Gobierno, otro mundo. Venimos huyendo, no sacando pasajes para Disneyland&rdquo;, se r&iacute;e Javier. Tuvieron que elegir entre gastar los 10.000 d&oacute;lares ahorrados para pagar a los coyotes durante el trayecto o los sobornos en las oficinas de Caracas para expedir el pasaporte. Escogieron la primera. &ldquo;Mejor me vengo pa&rsquo; la frontera y ya de aqu&iacute; vemos. Siempre ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;, valora el joven.
    </p><p class="article-text">
        Para el investigador del Colegio de la Frontera Norte, Eliseo D&iacute;az, el nuevo programa de Biden es &ldquo;discriminatorio&rdquo;, porque solo tendr&aacute;n acceso las personas que tengan los recursos para asumir esos cuantiosos costes extra y, adem&aacute;s, tengan a alguien acomodado en Estados Unidos. &ldquo;Se mantienen las mismas restricciones de antes, pero con otro nombre&rdquo;, dice D&iacute;az.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la nueva medida solo permite patrocinar econ&oacute;micamente a tres individuos, seg&uacute;n les han contado a Javier y Argelis, aunque esa informaci&oacute;n no se especifica en las directrices. La pareja tiene un amigo en Arizona, pero les angustia que ya haya acogido a varios compatriotas en los &uacute;ltimos meses.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Obrador y Biden, en sinton&iacute;a</h3><p class="article-text">
        Casualmente, Joe Biden y Mar&iacute;a Virginia Paredes coincidieron en Ciudad de M&eacute;xico del domingo al martes. El dirigente pisaba por primera vez en su mandato un pa&iacute;s latinoamericano para asistir a la Cumbre de L&iacute;deres de Am&eacute;rica del Norte, en la que descart&oacute; con &eacute;nfasis que su gesti&oacute;n fronteriza sea &ldquo;demasiado blanda&rdquo; o de &ldquo;mano dura&rdquo;. Antes hizo una breve escala de cuatro horas en El Paso, la urbe texana fronteriza con Ciudad Ju&aacute;rez, en la que evit&oacute; acercarse al caos de los albergues saturados.
    </p><p class="article-text">
        El encuentro entre los &lsquo;Three Amigos&rsquo; [Biden, Obrador y el primer ministro de Canad&aacute;, Justin Trudeau] sirvi&oacute; tambi&eacute;n para escenificar la buena sinton&iacute;a con L&oacute;pez Obrador ante la reci&eacute;n estrenada pol&iacute;tica migratoria, que entreabre las puertas a cambio de que el gobierno mexicano se haga cargo de todos aquellos que no cumplan los requisitos. &ldquo;Quiero agradecerle, se&ntilde;or presidente, por dar un paso adelante y recibir en M&eacute;xico a aquellos que no sigan los caminos legales que hemos establecido&rdquo;, le dijo Biden a su hom&oacute;logo, que lo enjabon&oacute; con el mismo entusiasmo: &ldquo;Usted es el primer presidente de Estados Unidos que no ha construido ni un solo metro del muro y se lo agradezco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;pez Obrador, euf&oacute;rico por la primera visita de un presidente estadounidense en casi una d&eacute;cada, tambi&eacute;n celebr&oacute; que exista un esp&iacute;ritu distinto para enfrentar el drama humanitario en la frontera y la promesa de invertir miles de millones de d&oacute;lares en proyectos de desarrollo que resuelvan las causas del &eacute;xodo en Centroam&eacute;rica.
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                Los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador (c), de Estados Unidos, Joe Biden (i), y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, en el Palacio Nacional en Ciudad de México (México), esta semana.                            </span>
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        Las autoridades trasladaron a Mar&iacute;a y sus dos hijos de Matamoros a la capital mexicana la noche del 31 de diciembre. Empezaron el nuevo a&ntilde;o dentro de un autob&uacute;s sin saber ad&oacute;nde iban y d&oacute;nde pasar&iacute;an el resto de la noche. Despu&eacute;s de varios d&iacute;as durmiendo a la intemperie, bajo los seis grados que rondan las madrugadas de M&eacute;xico, encontraron un techo de seis por seis metros, sin calefactor ni cocina, gracias a un 't&iacute;o lejano' &mdash;como los venezolanos denominan a los coyotes, que recientemente se trata de compatriotas que ya han empezado a involucrarse en las <a href="https://www.eldiario.es/temas/trafico-de-personas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">redes de tr&aacute;fico</a>&mdash;. El supuesto pariente tambi&eacute;n le dio un empleo los domingos como dependienta de un almac&eacute;n de productos de limpieza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Voy a quedarme en M&eacute;xico un tiempo para reunir algo de dinero y hacer el proceso online&rdquo;, se resigna Mar&iacute;a. Esta madre venezolana de 36 a&ntilde;os apuesta el destino de su familia a los pesos que pueda ahorrar de la venta ambulante de dulces. Todav&iacute;a faltan muchos enlaces de redes sociales, abogados enga&ntilde;osos, noches de hogueras y pedazos de pan seco para alcanzar el norte. La esperanza la perdi&oacute; cantando villancicos a sus hijos entre barrotes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-llegar-eeuu-desesperanzados-nuevo-plan-biden-son-restricciones-nombre_1_9861608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Jan 2023 21:03:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Migrantes que intentan llegar a EEUU, desesperanzados por el nuevo plan de Biden: "Son las mismas restricciones con otro nombre"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Joe Biden,Migrantes,Migraciones,Estados Unidos,Latinoamérica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivir solo en un bosque asediado por la tala ilegal, los cárteles y la industria aguacatera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/biologo-michoacan-vivir-bosque-asediado-tala-ilegal-carteles-industria-aguacatera_130_6628071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5228bbc1-0ce5-4ed3-9ee0-5dfe9f94fc2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivir solo en un bosque asediado por la tala ilegal, los cárteles y la industria aguacatera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Juan Manuel, conocido como El Biólogo de Michoacán, vive solo en un bosque asediado por la tala ilegal y una sangrienta batalla entre cárteles. Ha recibido amenazas por su activismo para frenar la depredación de los pinares por parte de la ingente industria aguacatera.</p></div><p class="article-text">
        La charanda es una tierra rojiza, marchitada por el maltrato al bosque. La tala inmoderada, los incendios y las plagas sin sanar, arrasaron con toda su materia org&aacute;nica. Esta arcilla pesada se endurece en periodos secos. Se reblandece y se infla por las lluvias. La loma late. Una alfombra aterciopelada que refulge fresca bajo el sol y se encarro&ntilde;a en la sombra. Es una tierra inservible, muerta.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Es incre&iacute;ble, mira qu&eacute; color! &mdash;se maravilla el caminante a su paso por ese suelo oxidado que pisa todos los d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juan Manuel Madrigal Miranda vive solo en medio de 100 hect&aacute;reas de pinos y encinos desde hace tres d&eacute;cadas. Un bosque ubicado en la periferia sur de Uruapan, en el coraz&oacute;n de Michoac&aacute;n y de la guerra en M&eacute;xico. En el &uacute;ltimo a&ntilde;o, un frente de batalla entre c&aacute;rteles de la droga que ahora tambi&eacute;n se disputan los campos y el agua.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ah&iacute; est&aacute;n los halcones (vigilantes de un grupo criminal) &mdash;se&ntilde;ala una garita de tablones a treinta metros&mdash;. Si preguntan, eres estudiante.
    </p><p class="article-text">
        El hombre de 72 a&ntilde;os carga una cubeta en su mano izquierda y un machete en la otra, sus utensilios para salir cada ma&ntilde;ana a regar las plantas. Su &uacute;nica compa&ntilde;&iacute;a y distracci&oacute;n desde que las balas llovieron sobre su cabeza.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Escuch&eacute; un estruendo muy fuerte y me tir&eacute; al piso. Se estuvieron disparando como veinte minutos, pero luego dur&oacute; una hora el olor a p&oacute;lvora. Un aire y un silencio de muerte. Hasta los p&aacute;jaros dejaron de cantar &mdash;recuerda sobre aquel 22 de mayo de 2019, a las dos de la tarde, a cien metros de su casa. Los Viagras emboscaron un convoy de su grupo rival, el C&aacute;rtel Jalisco Nueva Generaci&oacute;n (CJNG), y abatieron a 12 de sus integrantes. El enfrentamiento involucr&oacute; a un centenar de sicarios de ambos bandos.
    </p><p class="article-text">
        La charanda se volvi&oacute; a te&ntilde;ir de sangre. No era el primer combate en esa arboleda, pero s&iacute; el que deton&oacute; una etapa a&uacute;n m&aacute;s salvaje del conflicto en Michoac&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Juan Manuel tiene ojos diminutos, vidriosos, los p&aacute;rpados inferiores hinchados como a punto de soltar una l&aacute;grima. Sus arrugas de la garganta, su perilla canosa y sus prominentes venas en las manos parecen pesarle y encorvar su delgada figura. Viste un polo amarillo con un chaleco de pana que repite todos los d&iacute;as y usa cordones verdes. Tiene aspecto y alma de <em>hippie</em>, pero es un superviviente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Juan Manuel en uno de los mingitorios construido sobre la charanda con tablas de madera, como todos los cobertizos del Ecocentro Cupatitzio. De fondo, el valle de Uruapan"
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            <span class="title">
                Juan Manuel en uno de los mingitorios construido sobre la charanda con tablas de madera, como todos los cobertizos del Ecocentro Cupatitzio. De fondo, el valle de Uruapan                            </span>
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        Estudiaba Filosof&iacute;a en la capital y militaba en las juventudes comunistas, cuando en el 68 estall&oacute; la revuelta estudiantil. Su familia lo envi&oacute; a casa de una de sus hermanas en California para ponerlo a salvo. En la Universidad de Berkley, donde sol&iacute;a merodear sin estar matriculado, descubri&oacute; el incipiente movimiento ecologista.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La Tierra ser&aacute; como sea el ser humano. Somos cabrones, pues la destruiremos. Desde ah&iacute; que empec&eacute; a hablar del calentamiento global y aqu&iacute; en M&eacute;xico me miraban como un loco &mdash;resume Juan Manuel de aquellas ense&ntilde;anzas por entonces visionarias.
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; viajando largos periodos por todo Michoac&aacute;n para impartir talleres de compostaje, huertos sostenibles y reciclaje, tanto en facultades como en comunidades ind&iacute;genas. All&aacute; donde iba, regalaba semillas org&aacute;nicas, por lo que se gan&oacute; el apodo de <em>Juanito Manzanas</em>, el legendario arboricultor n&oacute;mada de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        En 1983, fund&oacute; junto a varios colegas Viva Natura, una de las primeras organizaciones ambientalistas en el pa&iacute;s, que logr&oacute; detener algunos saqueos de madera y manantiales en la regi&oacute;n. Naciones Unidas los invit&oacute; a Nueva York en 1991 para preparar la Cumbre de la Tierra del siguiente a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo m&aacute;s importante del movimiento ambientalista es que haya ejemplos vivos de lo que significa la naturaleza. Necesit&aacute;bamos un lugar donde mostrar que era posible una vida sustentable &mdash;indica el profesor la idea que sac&oacute; de ese encuentro.
    </p><p class="article-text">
        Viva Natura consigui&oacute; que los ejidatarios (persona con derechos agrarios en M&eacute;xico) de Zumpimito, el barrio en ese ap&eacute;ndice de Uruapan, les cedieran un pedazo de su bosque charandoso, porque les resultaba improductivo. En esas tres hect&aacute;reas crearon el Ecocentro Cupatitzio con la intenci&oacute;n de ofrecer un espacio de preservaci&oacute;n para el estudio del entorno natural y para fines recreativos. A su inauguraci&oacute;n en 1999 asistieron representantes de la embajada de Canad&aacute; y Reino Unido, que contribuyeron a financiar la iniciativa, y m&aacute;s tarde lo visitaron sendos embajadores.
    </p><p class="article-text">
        Juan Manuel pernoct&oacute; varios meses en una cama de paja bajo un cedro, para cuidar los materiales de construcci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Nos dec&iacute;an que est&aacute;bamos al lado de un barrio bravo, pero nosotros lo vimos como una oportunidad para hacer trabajo comunitario &mdash;rememora de unos inicios en que contrat&oacute; a alba&ntilde;iles de esa misma barriada para levantar las caba&ntilde;as del conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Desde ah&iacute; los pobladores le llaman <em>El Bi&oacute;logo</em>, porque siempre est&aacute; con las plantas.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        La historia del proyecto, de ese bosque, es la historia de la violencia.
    </p><p class="article-text">
        El Ecocentro colinda con Arroyo Colorado, nombre dado por el rojizo de su suelo charandoso, cuyos desprendimientos formaron una barranca por donde penden un pu&ntilde;ado de chabolas de lata. Un asentamiento de unas 200 familias humildes, la mayor&iacute;a dedicadas al reciclaje de chatarra del basurero cercano. Siempre tuvo fama de peligroso, pero al ambientalista nunca le import&oacute;. A esa comunidad llevaba grupos de voluntarios extranjeros para dar clases, pintar la escuela o repartir juguetes y ropa en Navidad. Tambi&eacute;n sol&iacute;an reforestar y abrir los caminos necesarios para los moradores.
    </p><p class="article-text">
        Juan Manuel se sienta en unas banquetas colocadas en c&iacute;rculo, cubiertas de pinaza, al igual que las largas mesas de picnic:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Aqu&iacute; hac&iacute;amos unas fogatas preciosas. Ven&iacute;an alemanes, espa&ntilde;oles, holandeses&hellip; hasta quince j&oacute;venes de diferentes nacionalidades. Nos pon&iacute;amos a tocar m&uacute;sica y a charlar sobre el futuro del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Los voluntarios for&aacute;neos dejaron de venir hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, cuando revent&oacute; la llamada 'guerra contra las drogas' en M&eacute;xico, iniciada precisamente en Uruapan. En septiembre de 2006, varios hombres entraron a un club nocturno de la ciudad y arrojaron cinco cabezas humanas, los primeros decapitados que ver&iacute;a el pa&iacute;s. El 10 de diciembre, el entonces gobernador de Michoac&aacute;n pidi&oacute; ayuda al Ejecutivo federal para combatir a los c&aacute;rteles que ese a&ntilde;o hab&iacute;an provocado medio millar de muertes en el estado.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, el presidente Felipe Calder&oacute;n declar&oacute; la guerra al narcotr&aacute;fico y lanz&oacute; un operativo en ese estado que marc&oacute; el comienzo de una acuciante oleada de violencia que ha destrozado a M&eacute;xico hasta la actualidad, superando m&aacute;ximos mes a mes, hasta registrar 34.608 homicidios dolosos en 2019, el a&ntilde;o m&aacute;s letal de su historia moderna.&nbsp;Michoac&aacute;n sum&oacute; 2.049 asesinatos, cuatro veces m&aacute;s que al inicio de esa cruzada. Su epicentro fue Uruapan, la d&eacute;cima ciudad mexicana con mayor tasa homicida y entre las veinte urbes m&aacute;s peligrosas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Hacia 2014, la fuerza p&uacute;blica hab&iacute;a engendrado movimientos de autodefensa &mdash;grupos de civiles alzados en armas&mdash;, que proliferaron en Michoac&aacute;n y expulsaron al crimen organizado de la mayor&iacute;a de municipios. Decenas de los sicarios que huyeron con sus familias se instalaron en Arroyo Colorado, donde pasaron desapercibidos.
    </p><p class="article-text">
        Entre semana Juan Manuel sigui&oacute; recibiendo a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de escuelas para ense&ntilde;arles sobre la fauna y flora end&eacute;micas y a universitarios que aprend&iacute;an sobre agrosistemas y t&eacute;cnicas de conservaci&oacute;n. Los s&aacute;bados acud&iacute;an familias enteras a celebrar cumplea&ntilde;os o cualquier festejo, no sin antes darles un recorrido guiado.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Maestro, yo siempre cre&iacute; que la vida pod&iacute;a ser de otra forma y esta visita me lo demostr&oacute; &mdash;le dijo una vez un estudiante&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso fue un regalazo para m&iacute;, fue la mejor recompensa, por eso ya vali&oacute; la pena&rdquo;, asiente <em>el Bi&oacute;logo</em> sobre una iniciativa so&ntilde;ada como reserva natural, hoy abandonada y amenazada.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Juan Manuel en el interior de su casa.                            </span>
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        La maleza engulle los cinco cobertizos esparcidos que conforman el Ecocentro, de listones carcomidos y tapados con una lona para evitar que se filtre la lluvia. Una viga rota amaga con derrumbar el techo del aula principal. El moho corroe la amplia cocina. S&oacute;lo quedan la mitad de los colchones en las seis literas del dormitorio com&uacute;n. Un deshidratador de verduras que &eacute;l mismo fabric&oacute; yace destartalado entre los matorrales.
    </p><p class="article-text">
        Hace una d&eacute;cada que el proyecto dej&oacute; de obtener subvenciones y hace m&aacute;s de un a&ntilde;o que Juan Manuel no recibe ninguna visita por razones de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        A finales de 2018, se mudaron a Arroyo Colorado decenas de miembros de Los Viagras, banda criminal surgida de las extintas autodefensas, cuyo nombre proviene del uso excesivo de gomina que utilizaba uno de sus fundadores, los hermanos Sierra Santana, para ponerse el pelo de punta. Hicieron del arrabal, su cuartel. A veces Juan Manuel se cruza con hombres &mdash;o mejor dicho, muchachos&mdash; armados y encapuchados cerca de su casa:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Normalmente ni nos miramos, pero en una ocasi&oacute;n me dijeron: '&iexcl;Ah, usted es el que ayuda a la gente, <em>el Bi&oacute;logo</em>, qu&eacute; buena onda!'. Quiz&aacute; mi labor comunitaria me salv&oacute; la vida y me la sigue salvando, pero pueden cambiar de opini&oacute;n. Son chavitos de 16 a&ntilde;os que van con los pinches fusiles. Son pobres sin oportunidades, producto de las circunstancias. No querr&iacute;a verlos en la c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Por eso sale con el machete? &mdash;le pregunto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;No! Es algo psicol&oacute;gico para sentirme seguro &mdash;se r&iacute;e&mdash;. Con los <em>malandros</em> (delincuentes) no sirve de nada, andan con puro <em>cuerno</em> (AK-47). Esto es s&oacute;lo por si me encuentro alg&uacute;n maleante. Antes hab&iacute;a un par de adictos que me molestaban. Algunos d&iacute;as sacaba una vieja escopeta para asustarlos, pero ya hace tiempo que no est&aacute;n. Me contaron que los mismos <em>viagras</em> los hab&iacute;an desaparecido. Ellos imponen su ley.
    </p><p class="article-text">
        Por momentos Juan Manuel eleva su mirada, pensativa, misteriosa, clavada en alguna nube, unas ramas, un p&aacute;jaro o quiz&aacute; en nada concreto. Un &aacute;pice de demencia que disimula entre sus apuntes hist&oacute;ricos. Se detiene al lado de un tanque de agua, pero en esta ocasi&oacute;n agacha la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No mires demasiado, ah&iacute; arriba de esa colina est&aacute;n los <em>pillosos</em> (Los Viagras), donde hacen el desmadre talando. Alguna vez los he visto ba&ntilde;arse aqu&iacute; en mi dep&oacute;sito. Por ah&iacute; se dan bala con los de Jalisco. &Eacute;sos, si se enteran que soy ambientalista, nos <em>dan</em> <em>chicharr&oacute;n</em> [tirotean] antes de preguntar&mdash;se refiere al CJNG&mdash;. Ya no podemos avanzar m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El Ecocentro es uno de los frentes de la guerra entre Los Viagras y el CJNG &mdash;antes aliados&mdash; que desde 2018 se libra barrio a barrio, cerro a cerro. Una pugna por la que se derrama m&aacute;s que sangre para apropiarse de una calle o media hect&aacute;rea.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese bosque es un punto estrat&eacute;gico para el crimen organizado porque conecta Uruapan con Tierra Caliente, una vasta depresi&oacute;n que divide el interior michoacano de la costa, escenario de los m&aacute;s feroces enfrentamientos. Por Arroyo Colorado hay brechas que permiten moverse r&aacute;pido hacia ambas direcciones.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La privilegiada ubicaci&oacute;n de la loma produce una atm&oacute;sfera particular, donde crecen tanto &aacute;rboles de fr&iacute;o como de calor, pinos y pl&aacute;tanos. Hacia abajo se desliza el valle que trae un aire c&aacute;lido durante el d&iacute;a. Por la noche predominan los vientos frescos de la parte alta. Con arduo esfuerzo, cari&ntilde;o y mucho abono, Juan Manuel logr&oacute; que en la charanda germinase ca&ntilde;a de az&uacute;car, mango y papaya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Antes ten&iacute;a una hortaliza preciosa, pero no la pude conservar porque estamos en tiempos de guerra. Los vegetales son como beb&eacute;s, necesitan calma, requieren de log&iacute;stica para cuidarlos. Tambi&eacute;n ten&iacute;a muchos perros que no pude mantener &mdash;se lamenta el profesor, que subsiste con un sueldo mensual de 5.000 pesos (unos 200 euros) por dar clases en la universidad.&nbsp;
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                    alt="Antigua biblioteca en el segundo piso del aula principal. Entrada a la vivienda de Juan Manuel. Dormitorio con la mitad de sus colchones. Velas improvisadas por la ausencia de electricidad."
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                Antigua biblioteca en el segundo piso del aula principal. Entrada a la vivienda de Juan Manuel. Dormitorio con la mitad de sus colchones. Velas improvisadas por la ausencia de electricidad.                            </span>
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        En marzo de 2019, pocos meses despu&eacute;s de la llegada de Los Viagras, el ruido de las motosierras quebrant&oacute; definitivamente la tranquilidad del lugar y del ermita&ntilde;o. Frente a su casa transitan a menudo caravanas de mini-camiones cargados de troncos y hombres armados que al d&iacute;a realizan hasta treinta viajes. Las taladoras sobresaltan a Juan Manuel al alba y el estr&eacute;pito se alarga hasta el anochecer.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Incluso han metido maquinaria pesada para abrir caminos. Calculo que han cortado 30.000 pinos, la mitad del monte. Este bosque es regulador del clima de Uruapan, ya he notado un calor inusual &mdash;asevera&mdash;. Adem&aacute;s, hay manantiales en riesgo. El agua viene de los pinos, que son como f&aacute;bricas de agua. Sin este bosque, habr&aacute; menos agua en toda la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Varias colonias de Uruapan han sufrido un creciente desabasto de agua potable debido a la significativa disminuci&oacute;n de su capacidad h&iacute;drica. Esto por efecto de la deforestaci&oacute;n, seg&uacute;n reconoci&oacute; el secretario michoacano de Medio Ambiente, Ricardo Luna, quien ha externado en repetidas ocasiones su preocupaci&oacute;n por la tala ilegal en esa foresta del Ecocentro. Las autoridades estatales y municipales tienen conocimiento del atropello, pero hasta ahora no se han tomado medidas para proteger la zona.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Aqu&iacute; vino la Polic&iacute;a cuando llegaron los <em>pillosos</em>, a menudo sobrevuelan helic&oacute;pteros, pero nada. (Colegas pol&iacute;ticos) me dijeron que eran muy peligrosos y estaban viendo c&oacute;mo entrarles. Pero si los hubiesen querido agarrar, ya lo hubiesen hecho. Se pasean por el barrio con las <em>pinches</em> ametralladoras &mdash;se exaspera el septuagenario ante una desidia que ha denunciado p&uacute;blicamente. Las represalias no se hicieron esperar.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        La modesta vivienda de Juan Manuel se mimetiza entre el ecosistema. Una caba&ntilde;a de madera de dos pisos y tejado puntiagudo, con detalles verdes y paredes amarillas por donde trepan numerosas plantas marchitas y cuelga una desgastada vitrina propia de un parador tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        La cerradura de la puerta todav&iacute;a tiene la huella de barro de una bota. El 15 de junio de 2019, varios elementos de la Polic&iacute;a estatal asaltaron el Ecocentro y robaron varias herramientas de valor, colchones, ropa, documentos y paneles solares, seg&uacute;n reclama <em>el Bi&oacute;logo</em>. Varios vecinos vieron ingresar a tres patrullas encabezadas por el comandante Daniel Alfonso Moreno, identificado por sus abusos contra la ciudadan&iacute;a y relegado a otro municipio en agosto de ese mismo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Al momento de interponer la queja, los mismos funcionarios judiciales avisaron a Juan Manuel de que ser&iacute;a dif&iacute;cil investigar el caso, dado que en el Departamento de Asuntos Internos de la Polic&iacute;a Michoac&aacute;n &ldquo;existe mucha corrupci&oacute;n&rdquo;. En ese segundo allanamiento en menos de un mes, los presuntos agentes dejaron una nota de advertencia:
    </p><p class="article-text">
        <em>NI TE ARRIMES</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Q ya sabemos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Que tu los</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Escondes aqu&iacute; en</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tu ecosentro</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>biologo Te llamas Juan&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        (sic)
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No me van a callar ni me van a mover de aqu&iacute; &mdash;murmura el ermita&ntilde;o mientras abre la puerta. Despu&eacute;s de entrar, la cierra de inmediato con llave, pese a vivir solo en mitad de la nada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Huella de barro de los supuestos policías. Nota intimidatoria de dichos agentes tras el supuesto asalto. Cuerpos de la docena de sicarios del CJNG emboscados en Arroyo Colorado (Foto: anónima)."
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                Huella de barro de los supuestos policías. Nota intimidatoria de dichos agentes tras el supuesto asalto. Cuerpos de la docena de sicarios del CJNG emboscados en Arroyo Colorado (Foto: anónima).                            </span>
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        Por la sala principal resulta imposible caminar sin tropezarse con alguno de los montones de libros, archivos y cajas. Las tablas crujen t&eacute;tricas a cada paso. Unas estrechas escaleras conducen a la parte de arriba, donde apenas cabe un maltrecho colch&oacute;n, un fog&oacute;n a gas y un escritorio repleto de papeles y notas.&nbsp; Juan Manuel se resign&oacute; a una soledad que mata dibujando y escribiendo ensayos, poemas y dem&aacute;s reflexiones hasta que la luz del d&iacute;a se lo permite. Cuando le invade la inspiraci&oacute;n, enchufa un cable hasta la bater&iacute;a de su coche para encender una tenue bombilla o prende algunas velas. Las estanter&iacute;as se arquean sobre su cabeza por el peso de los infinitos libros, cintas, casetes. Abarrot&oacute; las paredes de crucifijos, im&aacute;genes del evangelio, de buda, y retratos de sus padres y de sus dos hijos. Varias efigies ind&iacute;genas y orientales terminan de rebosar el dormitorio-cocina-despacho de unos 20 metros cuadrados, insuficientes para almacenar toda una vida de ascetismo y activismo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La naturaleza es uno de los lenguajes por donde el misterio de Dios nos habla. Es belleza &mdash;concluye el Diogeniano sobre su hol&iacute;stica percepci&oacute;n del mundo, cuya explicaci&oacute;n interrumpe por momentos para alertarme&mdash;: Si ves a alguien, me dices. Corre la mosquitera para que no te vean.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otras veces detiene la conversaci&oacute;n para admirar un piulido, unas hojas agitadas por la brisa o el enjambre de insectos que se amontonan sobre un cesto de frutas maduras, casi podridas. Su dieta habitual.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Escucha los jilgueros, cantan incre&iacute;&iacute;&iacute;ble! &mdash;atributo que repite con el mismo entusiasmo ante cualquier detalle de la naturaleza. Inclina levemente su cuello para contemplarla por encima de sus gafas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Parte de arriba de la vivienda del Biólogo.                            </span>
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        Desde el palmo de balc&oacute;n del segundo piso, Juan Manuel medita todas las tardes con la vista perdida en un horizonte cada vez menos tupido. &ldquo;Hola, don Juan, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;&rdquo;, le gritan unos chiquillos que pasan a buscar algo de le&ntilde;a y lo despiertan de su abstracci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;C&oacute;mo me voy a ir? Esto es bello. Si me voy, lo destruyen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La charanda es una tierra erosionada que antes fue andisol, un tipo de suelo de origen volc&aacute;nico formado a partir de cenizas. Muy f&eacute;rtil y abundante en Michoac&aacute;n, donde se dan las condiciones de terreno, clima y altura id&oacute;neas para que crezca el aguacate, el frutal m&aacute;s productivo del planeta. La charanda se menosprecia al convivir junto a esa superficie pr&oacute;spera.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Toda la tala de este bosque en realidad esconde un plan m&aacute;s ambicioso, meterle luego aguacate. Los ejidatarios viejos de Zumpimito eran campesinos, valoraban su bosque, pero ahora los j&oacute;venes, por 500 pesos (20 euros) dejan que te lleves la madera que quieras. Se venden a cualquier precio &mdash;lamenta Juan Manuel, organizador de varias manifestaciones en contra de la sobreexplotaci&oacute;n aguacatera.
    </p><p class="article-text">
        Sus en&eacute;rgicas reclamaciones enardecieron a algunos productores, quienes primero lo insultaron por chats de whatsApp y hace dos a&ntilde;os le robaron un viejo coche del 95, seg&uacute;n les acusa. Ante su vehemencia, finalmente, concretaron sus amenazas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hace un a&ntilde;o y medio me dejaron un asesinado en la entrada. Hace varios meses, otro muerto tirado encima de un coche. Los aguacateros son muy poderosos, andan con matones para que los cuiden y tambi&eacute;n se dedican a intimidar &mdash;baraja sobre los cuerpos encontrados en la valla que da acceso al Ecocentro&mdash;. Son se&ntilde;ales, no es por casualidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque si en alguna parte se pudiese conjugar ese azar, ser&iacute;a en Zumpimito, donde el 2 de febrero [dos semanas antes de mi estancia] localizaron 11 cuerpos en una fosa clandestina; donde diez d&iacute;as antes, dejaron un ejecutado a pedazos y un narcomensaje cerca de una escuela, y donde aparecen con frecuencia otros <em>encobijados</em> &mdash;cad&aacute;veres envueltos en mantas&mdash; en la plaza del barrio a plena luz del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya ni se molestan en ocultarlos, no es que lo hagan siempre para intimidar, es que hay tanta impunidad que no necesitan ni esconderse. Es como su tiradero de muertos. Los pol&iacute;ticos no quieren frenar esto porque forman parte del negocio, tienen cultivos de aguacate o cobran de ellos &mdash;considera Juan Manuel, quien ha visto esa colusi&oacute;n de primera mano. Trabaj&oacute; como secretario t&eacute;cnico de la Comisi&oacute;n de Ecolog&iacute;a del Congreso del Estado entre noviembre de 2019 y enero pasado, cuando renunci&oacute; a su cargo despavorido por las corruptelas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        El consumo de aguacate en Estados Unidos se ha triplicado en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. Michoac&aacute;n produce m&aacute;s del 80% de aguacates del pa&iacute;s y es el &uacute;nico estado mexicano autorizado para enviarlos al vecino del norte. Esas exportaciones se han cuadruplicado en la &uacute;ltima d&eacute;cada hasta alcanzar un m&aacute;ximo de ventas por 2.453 millones de d&oacute;lares en 2018 &mdash;con una leve disminuci&oacute;n el pasado a&ntilde;o&mdash;: el producto nacional con mayor valor de exportaci&oacute;n por detr&aacute;s de la cerveza. Y duplica las divisas del petr&oacute;leo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un recolector, llamados cortadores, escala un árbol de aguacate, que suelen medir unos siete metros.                            </span>
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        Los rayos se cuelan por el grueso follaje y aguijan a Javier Guerrero. El aguacatero lanza instrucciones a un par de jornaleros que descargan sacos de abono.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Antes de que se pudiese vender a Estados Unidos (1997), nos pagaban un d&oacute;lar o menos la caja. Ahora ya va por encima de 100 d&oacute;lares el kilo y el precio sigue para arriba. Se pueden sacar unos 200.000 pesos (unos 8.000 euros) por hect&aacute;rea. Da como veinte veces m&aacute;s que cualquier otro cultivo. El aguacate en este pueblo nos ha beneficiado mucho, pero tambi&eacute;n cuesta &mdash;asegura Javier, productor que ha visto multiplicar las ganancias de su huerta familiar a la par de los problemas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El llamado 'oro verde' trajo una boyante riqueza a la regi&oacute;n, pero tambi&eacute;n desigualdad, violencia y devastaci&oacute;n ambiental.
    </p><p class="article-text">
        ***&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uruapan es la capital del lucrativo negocio, donde se instalaron las grandes empresas comercializadoras. Uno de los polos econ&oacute;micos m&aacute;s din&aacute;micos de Michoac&aacute;n y donde m&aacute;s se evidencian los lastres del aguacate, de la repentina fortuna: modernos chal&eacute;s adosados junto a barracas de ladrillo descascarillado y l&aacute;minas; concesionarios de lujo al lado de comercios ruinosos; las fronteras invisibles en barrios donde qued&oacute; prohibido transitar, las calles des&eacute;rticas. El vaiv&eacute;n cotidiano de sus 320.000 habitantes disfraza el profundo desasosiego de la segunda ciudad mexicana con mayor sensaci&oacute;n de inseguridad (94,1%).
    </p><p class="article-text">
        Cuando las autodefensas desterraron en 2014 al crimen organizado, &eacute;ste se estableci&oacute; en Uruapan, puerta de entrada a Tierra Caliente y lugar de paso obligado en la ruta del narcotr&aacute;fico entre los principales puertos (Manzanillo y L&aacute;zaro C&aacute;rdenas) y la capital del estado, Morelia.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, los c&aacute;rteles hegem&oacute;nicos &mdash;La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios (surgidos de la renovaci&oacute;n del primero)&mdash; ampliaron sus actividades delictivas al narcomenudeo de metanfetaminas (<em>crystal</em>), la tala ilegal y el expolio a la industria aguacatera. Luego se sumaron un creciente n&uacute;mero de grupos criminales atra&iacute;dos por llevarse su parte del pastel, m&aacute;s rentable que el tr&aacute;fico de marihuana y sint&eacute;ticos com&uacute;nmente instaurado en Michoac&aacute;n. Los secuestros y extorsiones se pusieron a la orden del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por mi padre tuvimos que pagar un rescate de 1,7 millones de pesos (unos 70.000 euros). A dos primos se los llevaron, uno acab&oacute; muerto y el otro desaparecido &mdash;cuenta Javier&mdash;. Ped&iacute;an unos mil pesos (unos 40 euros) por hect&aacute;rea mensuales y diez pesos (40 c&eacute;ntimos) por cada kilo. Te dejaban una gu&iacute;a (libreta) para ir anotando tu producci&oacute;n y pagarles. Si te encontraban sin la gu&iacute;a, te robaban el cami&oacute;n. O directamente se adue&ntilde;aban de las huertas. Te forzaban a firmar las escrituras.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        La fiebre por el 'oro verde' ha acelerado la expansi&oacute;n de este cultivo intensivo hasta superar las 180.000 hect&aacute;reas, como toda la provincia de Gipuzkoa. Cuatro de cada diez aguacates que hay en el mundo provienen de Michoac&aacute;n, donde la mitad de municipios siembra esta fruta de la que viven m&aacute;s de 400.000 personas. Y en aumento.
    </p><p class="article-text">
        Decenas de mont&iacute;culos chatos, extintos volcanes, se esparcen por los alrededores de Uruapan, abrigados por un manto de huertas. La moda por los beneficios nutritivos del aguacate devora a los pinos, encinos y oyamel (abetos). Aunque de lejos, todo se ve verde.
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            <span class="title">
                Vista de uno de los extintos volcanes de la zona de Uruapan, envuelto de aguacatales, los árboles de hojas amarillentas, durante su etapa de flor marcela.                            </span>
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        Michoac&aacute;n perdi&oacute; cerca de dos millones de hect&aacute;reas de bosque, dos tercios de su cobertura total, en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas, seg&uacute;n la C&aacute;mara Nacional de la Industria Maderera.
    </p><p class="article-text">
        Michoac&aacute;n perdi&oacute; 65.000 hect&aacute;reas de masa forestal en los &uacute;ltimos 18 a&ntilde;os, seg&uacute;n la Secretar&iacute;a de Medio Ambiente (Semarnacc) del estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Michoac&aacute;n perdi&oacute; en ese periodo 66.000 hect&aacute;reas anuales de superficie vegetal, seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Forestal perteneciente a la misma Secretar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No hay cifras fiables de la voraz deforestaci&oacute;n, ni tampoco inter&eacute;s por dimensionar la magnitud de la cat&aacute;strofe. &ldquo;Ha habido abusos, aunque no de manera grave. El problema es que no tenemos estudios para medir el impacto que est&aacute; provocando esta deforestaci&oacute;n. No hay incentivos para financiar investigaciones que puedan perjudicar los intereses de la industria. Hay dinero para pagar anuncios millonarios en la Superbowl, pero para esto no&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el director de la oficina michoacana del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, en entrevista con el diario <em>El Pa&iacute;s</em>.
    </p><p class="article-text">
        Por sexto a&ntilde;o consecutivo, Avocados from Mexico &mdash;rama estadounidense de la poderosa asociaci&oacute;n aguacatera de Michoac&aacute;n&mdash; coloc&oacute; un anuncio de sus aguacates en el descanso del evento deportivo con m&aacute;s telespectadores del planeta. Los treinta segundos de publicidad costaron cinco millones de d&oacute;lares. Para esta edici&oacute;n de la Superbowl, Michoac&aacute;n bati&oacute; otro r&eacute;cord al exportar 140.000 toneladas de aguacates hass, diez veces el peso de la c&uacute;pula de la Bas&iacute;lica de San Pedro.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Se vuelven locos por cultivar aguacate, ya siembran en zonas fr&iacute;as donde antes no se pod&iacute;a por las heladas. Est&aacute;n talando mucho. Provocan incendios para arrasar los pinos y luego tumbarlos &mdash;sigue Javier&mdash;. Ya hemos notado un calor inusual y que llueve muy poco, fuera de temporada, se vienen unas granizadas como nunca que destrozan la cosecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Javier se pas&oacute; al aguacate org&aacute;nico hace siete a&ntilde;os, tanto para aminorar ese impacto ambiental como para soslayar al crimen. Ahora exporta a Europa, sus ingresos se redujeron, pero gan&oacute; tranquilidad. La huerta se amarillenta por un sol que dora a la flor marcela, abri&eacute;ndose &mdash;una de las cuatro etapas de floraci&oacute;n&mdash;. Los productores novicios se alborozan con la flor loca, la que sale antes, se corta primero y se vende a mejor precio. Pero Javier sabe que <em>la loca</em> no conviene porque pesa m&aacute;s, se cae pronto y no florecen las otras.
    </p><p class="article-text">
        Oficialmente se estima que una cuarta parte de los aguacatales son ilegales, mientras que el Grupo Interdisciplinario de Tecnolog&iacute;a Rural Apropiada (GIRA) indica que la mitad de &aacute;reas boscosas se vendieron mediante artilugios legales. Lo cierto es que hace veinte a&ntilde;os que las autoridades estatales no otorgan ning&uacute;n permiso para el cambio de uso de suelo, pero este monocultivo sigue extendi&eacute;ndose a un ritmo incalculable.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El gobierno por v&iacute;a sat&eacute;lite identifica d&oacute;nde se est&aacute; talando, pero cuando vienen, les aflojan un dinero y hacen la vista gorda. Todo sigue igual &mdash;asegura otro productor que se incorpora exaltado a la conversaci&oacute;n, aunque se reh&uacute;sa a dar su nombre.
    </p><p class="article-text">
        La fuerza p&uacute;blica michoacana destruy&oacute; 700 hect&aacute;reas de cultivos de aguacate il&iacute;citos en 2019, tal y como se&ntilde;al&oacute; su titular de Medio Ambiente al peri&oacute;dico <em>La Jornada</em>. Fuentes de esa instituci&oacute;n me dicen que los operativos de erradicaci&oacute;n tuvieron que suspenderse a mediados del curso &ldquo;por la fuerte resistencia de los campesinos y las agresiones del crimen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de febrero del presente a&ntilde;o, el gobernador del estado, Silvano Aureoles, declar&oacute; una nueva cruzada contra los aguacateros ilegales, a quienes culp&oacute; de la quema intencionada de 14.000 hect&aacute;reas forestales tan s&oacute;lo en la primera mitad de 2019. En el &uacute;ltimo lustro, sin embargo, apenas se present&oacute; una denuncia por ocasionar incendios, debido al temor o a la resignaci&oacute;n frente a la enorme impunidad. &ldquo;Los mantos acu&iacute;feros se est&aacute;n afectando y hay regiones que se est&aacute;n quedando sin agua&rdquo;, alert&oacute; el mandatario sobre los efectos de esta pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la Comisi&oacute;n Nacional del Agua otorg&oacute; concesiones para extraer m&aacute;s de 200.000 m&sup3; de agua al a&ntilde;o a tres de las principales empresas aguacateras de Uruapan, mientras la mitad de la poblaci&oacute;n de siete comunidades ind&iacute;genas en ese municipio padece desabasto del vital recurso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Javier Guerrero se cataloga como ‘productor mediano’ por miedo a represalias.                            </span>
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        El &aacute;rbol de aguacate requiere cinco veces m&aacute;s agua que un pino de 12 metros, arroj&oacute; un estudio del bi&oacute;logo Alberto G&oacute;mez-Tagle. Los pinares generan agua mientras que los aguacatales necesitan mucha. La tala inmoderada seca las profundidades terrestres y eleva la temperatura atmosf&eacute;rica. Los incendios aceleran este recalentamiento que disminuye la cantidad de lluvias. Brota menos agua de los manantiales por el sobreconsumo de los mantos fre&aacute;ticos. Una demoledora rueda que, seg&uacute;n la misma investigaci&oacute;n, provocar&aacute; el colapso de los cultivos de 'oro verde' en menos de medio siglo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A este ritmo, en diez a&ntilde;os ya no quedar&aacute; agua, ni para el aguacate ni para nadie &mdash;lapida Javier, a quien un funcionario le propuso facilitarle el permiso para construir otro pozo de agua y luego poder venderla&mdash;. &iquest;Y a cu&aacute;nta gente voy a perjudicar por ganar m&aacute;s dinero? El problema es que cada vez perforan m&aacute;s y se roban m&aacute;s agua de tomas clandestinas.&nbsp;Antes los agricultores vigilaban que no les quitasen su producto, ahora andan armados de madrugada para cuidar sus dep&oacute;sitos de agua. Un d&iacute;a nos vamos a matar por el agua.
    </p><p class="article-text">
        Javier se considera un productor mediano, aunque su sembrad&iacute;o se desvanece en el horizonte. Se oculta tras el ala de su sombrero vaquero y elude con rodeos dar la cantidad exacta de hect&aacute;reas que posee. Nadie quiere ser de nuevo blanco de la delincuencia, revivir la pesadilla.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Tras un lapso de relativa calma, a finales de 2018 repunt&oacute; la coacci&oacute;n criminal, cuando el C&aacute;rtel de Jalisco irrumpi&oacute; fiero en Michoac&aacute;n, decidido a ensanchar su poder&iacute;o al estado contiguo. Eso inclu&iacute;a disputarse el dominio del lucro aguacatero contra un amalgama de al menos una docena de bandas ya afincadas en la zona de Uruapan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La delincuencia se ha vuelto a poner muy muy fuerte. Hace poco balearon a un compa&ntilde;ero que trataban de levantar (secuestrar), han vuelto a cobrar cuotas (extorsiones), a asaltar camiones. Afecta a todo el gremio. Las carreteras est&aacute;n cerradas muchas veces porque montan retenes. Hay toques de queda que ni los ni&ntilde;os pueden ir a la escuela &mdash;explica Jaime Blanco, propietario de Yarely, una peque&ntilde;a empacadora que distribuye al interior del pa&iacute;s, por lo que sus ganancias son limitadas.
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            <span class="title">
                Jaime Blanco vierte los aguacates donde inicia la cadena del proceso de empaque                            </span>
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        Los ingresos multimillonarios se generan de las ventas a Estados Unidos. La cuota para adherirse a la Asociaci&oacute;n de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de Michoac&aacute;n (APEAM) &mdash;requisito indispensable para exportar&mdash; asciende a 300.000 d&oacute;lares anuales. En 2014, el entonces presidente de dicha patronal apareci&oacute; en un v&iacute;deo reunido con Servando G&oacute;mez, alias <em>La Tuta</em>, l&iacute;der de Los Templarios, acompa&ntilde;ado de otros empresarios y pol&iacute;ticos locales.
    </p><p class="article-text">
        Blanco defiende que en aquella &eacute;poca era com&uacute;n negociar con el narco para resolver percances y rebajar tensiones, por voluntad propia o bajo amenaza. Lo sabe, aunque su rudimentaria f&aacute;brica se mantiene al margen de esas presiones, seg&uacute;n dice. Varios recolectores descargan cajas al ritmo de Los Tucanes de Tijuana y su canci&oacute;n <em>Barbarino</em>, gatillero de la vieja guardia del C&aacute;rtel de Sinaloa que se hizo famoso por m&iacute;ticos narcocorridos dedicados a su carrera, ultimada a balazos hace un lustro:
    </p><p class="article-text">
        <em>Trae m&aacute;s armas que el gobierno</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y m&aacute;s gente que Al Qaeda,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>apoyado por el Mayo y Joaqu&iacute;n Guzm&aacute;n Loera.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Me refiero a Barbarino,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>hombre valuado en docenas.</em>
    </p><p class="article-text">
        El jolgorio y la m&uacute;sica del cami&oacute;n enmudecen al sacar mi c&aacute;mara. Tanto los mozos como los operarios del empaque se apresuran en tapar sus rostros.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay mucho p&aacute;nico. La gente no quiere ni salir a la calle por el miedo. Las cuadrillas (de recolectores) no quieren salir ni a cortar, porque los paran, los investigan, los esculcan. Quedan pocos municipios libres &mdash;afirma Jaime.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        En las principales avenidas de los pueblos, tropeles de jornaleros aguardan desde temprano la oportunidad de hacinarse en la parte de atr&aacute;s de alguna camioneta que les d&eacute; trabajo en la huerta. Son el eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil del ingente negocio y de una cadena productiva maniatada por la delincuencia organizada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Ya te chingaste, ya pronto se te lleva la ma&ntilde;a (crimen)!&rdquo;, bromean varios cortadores mientras hablo con uno de ellos. Los dem&aacute;s se esconden entre las espesas copas del aguacatal, cuyo propietario prefiere omitir su ubicaci&oacute;n. Nos cuenta que con frecuencia el crimen organizado secuestra a las cuadrillas para llevarlos a cortar a sus terrenos. A veces los regresan y otras, los desaparecen.
    </p><p class="article-text">
        A Javier Medina le cuesta encaramarse por las retorcidas ramas de esos &aacute;rboles, de una altura de ocho a doce metros.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es peligroso, es f&aacute;cil caerse. Uno ya de avanzada edad no puede seguir trabajando en esto, es arriesgado, pero aqu&iacute; no hay m&aacute;s chamba (empleo). Uno sobrevive &mdash;dice el hombre de 49 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace diez que se meti&oacute; de cortador porque la paga es mucho mejor que, por ejemplo, en los campos de ma&iacute;z. Gana 400 pesos (unos 15 euros) por una jornada de nueve horas y por las tardes completa el sueldo con otros quehaceres. Un 51% de Uruapan vive en situaci&oacute;n de pobreza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="avier Medina sujeta una larga vara con canasta en su extremo para recoger los aguacates de las ramas más altas."
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                avier Medina sujeta una larga vara con canasta en su extremo para recoger los aguacates de las ramas más altas.                            </span>
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        Antes el distribuidor se encargaba de su contrato y contaba con seguro m&eacute;dico, pero recientemente el servicio de cuadrillas se ha delegado en subcontratas que no siempre les ofrecen esas prestaciones m&iacute;nimas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pues si me caigo, ya no sirvo. &iquest;Ya para qu&eacute; el seguro, si no voy a tener para comer? Cada vez pagan menos porque lo ven a uno tarugo y ha bajado el trabajo. Antes hac&iacute;amos seis d&iacute;as corridos y ahora s&oacute;lo tres o cuatro, porque cada vez vienen m&aacute;s cuadrillas de fuera &mdash;se queja Javier. &ldquo;&iexcl;Por los de Oaxaca!&rdquo;, vociferan a lo lejos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Supone un riesgo trabajar en las huertas? &mdash;le pregunto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Por las ca&iacute;das? &iquest;Los bichos? &mdash;esquiva con una sonrisa nerviosa.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por el crimen.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No, aqu&iacute; est&aacute; muy tranquilo, todo calmado &mdash;atiesa el bigote.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Tanto en la ciudad como en los cerros de Uruapan resulta muy dif&iacute;cil que alguien hable del CJNG. Quien lo hace, siempre se refiere como a &ldquo;los nuevos&rdquo;, &ldquo;los que reci&eacute;n llegaron&rdquo; o a lo sumo &ldquo;los de Jalisco&rdquo;. Aunque se sabe qui&eacute;nes son y en d&oacute;nde est&aacute;n: &ldquo;pa'l norte de la ciudad es su territorio&rdquo;, &ldquo;controlan de la central (de buses) pa' arriba&rdquo;, &ldquo;se metieron por Zamora y ya tienen su base en Los Reyes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El CJNG se cre&oacute; en 2007 como brazo armado del C&aacute;rtel de Sinaloa bajo el nombre de Los Mata Zetas, su banda archienemiga compuesta de exmilitares. Luego se independizaron y se dieron a conocer en 2011 liderados por Nemesio Oseguera, alias <em>El Mencho</em>. Tras la ca&iacute;da del <em>Chapo</em> Guzm&aacute;n y la casi extinci&oacute;n de Los Zetas, la organizaci&oacute;n se emplaz&oacute; como la m&aacute;s vigorosa y despiadada del pa&iacute;s. Consolid&oacute; su dominio por toda Am&eacute;rica y parte de Asia mediante unas pr&aacute;cticas tan s&aacute;dicas como para no atreverse ni a pronunciar sus siglas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La noche del pasado 8 de agosto, desparramaron hasta 19 cad&aacute;veres en el centro de Uruapan. Unos colgados de un puente, otros decapitados&hellip; regados en pedazos por tres kil&oacute;metros de una misma calle, el concurrido bulevar Industrial. M&eacute;xico volv&iacute;a a amanecer horrorizado por la en&eacute;sima barbarie y el mundo escandalizado pon&iacute;a el ojo en Michoac&aacute;n por un d&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una semana despu&eacute;s, funcionarios del Servicio de Inspecci&oacute;n Animal y Vegetal de Estados Unidos &mdash;encargados de certificar los aguacatales aptos para exportar&mdash; fueron interceptados, amedrentados y su veh&iacute;culo robado tras suspender las actividades de una huerta. El Departamento de Agricultura estadounidense amenaz&oacute; con retirar el permiso de exportaci&oacute;n al fruto de Michoac&aacute;n si no se tomaban medidas para garantizar la seguridad de su personal sanitario, a trav&eacute;s de una carta enviada a la APEAM. Una advertencia ins&oacute;lita en los 22 a&ntilde;os de vigencia de dicha certificaci&oacute;n, pero&nbsp; m&aacute;s inaudito a&uacute;n es que la patronal aguacatera publicase esa misiva. &ldquo;Fue para mandar un mensaje al crimen y que se relajase, porque se quedaban todos sin negocio&rdquo;, sostienen algunos lugare&ntilde;os bajo anonimato.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, se suaviz&oacute; el hostigamiento contra la industria aguacatera y se moder&oacute; la incesante escabechina durante el &uacute;ltimo trimestre de 2019. Pese a ello, Uruapan cerr&oacute; el curso con 243 homicidios dolosos, m&aacute;s del doble que dos a&ntilde;os atr&aacute;s.&nbsp;
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                El rudimentario empaque Yarely distribuye a nivel nacional, por lo que genera ingresos menos que las empacadoras exportadoras                            </span>
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        Por la carretera entre Uruapan y el municipio de Perib&aacute;n, a unos 200 km, nos adelantan a toda velocidad cuatro <em>pick ups</em> blancas con los cristales tintados. Nos estacionamos en se&ntilde;al de que nuestro veh&iacute;culo no tiene nada que ver con lo que est&eacute; aconteciendo. &ldquo;Esos son del (c&aacute;rtel) Jalisco. Mejor vamos despacio por si hay balacera delante&rdquo;, dice el conductor, quien ya se ha quedado en medio de un fuego cruzado tres veces en el &uacute;ltimo a&ntilde;o. Los lugare&ntilde;os reconocen los veh&iacute;culos de cada banda, sus movimientos y zonas de influencia. Y esa direcci&oacute;n no corresponde al CJNG. &ldquo;&Uacute;ltimamente se est&aacute;n dando duro por esta &aacute;rea&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        El avispero se agit&oacute; al inicio de este a&ntilde;o. Uruapan registr&oacute; 124 asesinatos s&oacute;lo en el primer trimestre. El 3 de febrero, varios sicarios del CJNG masacraron a nueve personas, entre ellos a cuatro menores, en un local de m&aacute;quinas tragaperras. Entraron preguntando por dos integrantes de Los Viagras y al no obtener respuesta empezaron a disparar. Se hallaron 65 balas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;xico es el pa&iacute;s en donde m&aacute;s se ha agravado la peligrosidad para la ni&ntilde;ez en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. En 2018, fueron asesinados de 3 a 4 menores a diario. Una tasa de 4.9 homicidios dolosos de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que triplica a la de Siria o Palestina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Juan Manuel se cri&oacute; en una familia de madre soltera y seis hermanos que andaban con los zapatos agujereados. Su hogar se ubicaba a dos cuadras del bulevar Industrial, donde aparecieron los 19 cuerpos descuartizados. La neur&aacute;lgica calle empedrada y sus r&uacute;sticas casitas de teja atesoran el decadente encanto de lo que bien podr&iacute;a haber sido un 'pueblo m&aacute;gico', pero que se qued&oacute; en infierno. Por donde alg&uacute;n d&iacute;a pasearon grupos de turistas desde la plaza mayor hasta un bello parque de manantiales, hoy los vecinos se apresuran en cruzar las desoladas calles. Ya&nbsp; las paredes se desconcharon, repletas de garabatos y persianas bajadas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cuando era peque&ntilde;o se hablaba de muertos o robos como algo de otro mundo. Desde por la ma&ntilde;ana se dejaban las puertas de la casa abiertas para que le entrase aire a las plantas &mdash;recuerda el profesor sobre su infancia y la costumbre tan michoacana de decorar los pasillos con macetas&mdash;. Nunca imagin&eacute; que &iacute;bamos a llegar a este punto de violencia.
    </p><p class="article-text">
        Muchos anhelan los tiempos en que una sola familia copaba todo el negocio de la droga. Desde 1990, los Valencia produjeron a sus anchas marihuana, hero&iacute;na y coca&iacute;na, sin mayor pretensi&oacute;n que venderla a las bandas del norte. Camuflaron sus actividades en la comercializaci&oacute;n del 'oro verde', de ah&iacute; conocidos como <em>Los Reyes del Aguacate</em>. Hacia 1998, estructuras de otros territorios de M&eacute;xico envidiaron su poder&iacute;o, en concreto por el control del puerto mar&iacute;timo de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas. Ese fue el a&ntilde;o m&aacute;s violento hasta entonces en Michoac&aacute;n con m&aacute;s de un millar de muertes. El c&aacute;rtel del Golfo &mdash;de Tamaulipas, estado lim&iacute;trofe con EEUU y el Atl&aacute;ntico&mdash; envi&oacute; al combate a su fuerza paramilitar, los Zetas, desertores de una unidad de &eacute;lite del ej&eacute;rcito mexicano. La contienda concluy&oacute; en 2002 con la eliminaci&oacute;n de los integrantes clave de la familia Valencia. Pero, en lugar de limitarse a regentar la ruta de la droga, los Zetas diversificaron sus negocios il&iacute;citos con extorsiones, secuestros y el sometimiento de la poblaci&oacute;n. En 2006, un clan local conform&oacute; La Familia Michoacana para enfrentarlos y liberarse de sus tropel&iacute;as, pero tambi&eacute;n&nbsp; terminaron por aplicar los mismos atroces m&eacute;todos. Ese a&ntilde;o, el Estado declar&oacute; la guerra al crimen organizado y Michoac&aacute;n se sumi&oacute; en un cicl&oacute;n de violencia que ha involucrado a decenas de grupos. Una guerra de mil cabezas a la que en &uacute;ltima instancia se ha incorporado el CJNG.
    </p><p class="article-text">
        Los de Jalisco tambi&eacute;n tocaron a la puerta del <em>Bi&oacute;logo</em>. Un supuesto comandante del c&aacute;rtel llam&oacute; a muchos habitantes de Uruapan para extorsionarlos bajo la promesa de brindarles seguridad. &ldquo;Necesitamos que nos apoye para proteger a la poblaci&oacute;n&rdquo;, fue lo poco que escuch&oacute; Juan Manuel antes de colgarle, a sabiendas de esas llamadas que ya hab&iacute;an recibido algunas de sus amistades. A cada uno le pidieron diferentes cantidades dependiendo de sus posibilidades econ&oacute;micas. Por su lado, Los Viagras hacen lo propio en Zumpimito, donde cobran 5.000 pesos (unos 200 euros) por hect&aacute;rea sembrada, a modo de 'tarifa de protecci&oacute;n'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Esto jam&aacute;s fue as&iacute;. Siempre ha habido pobreza, pero no hab&iacute;a tanta ant&iacute;tesis. El aguacate es el causante de toda esta desigualdad. Ha tra&iacute;do mucha riqueza, pero mucha violencia &mdash;se indigna mientras muestra fotos antiguas de colegas sonrientes en sitios emblem&aacute;ticos de Uruapan&mdash;. Ha tra&iacute;do violencia hacia las personas y hacia la naturaleza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Guardabosque                            </span>
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        La charanda se compacta como una piedra en la estaci&oacute;n seca y se resquebraja en hondas grietas. Abrupta e impredecible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ochentero <em>vocho</em> &mdash;Volkswagen Beetle&mdash; de Juan Manuel sufre entre esos socavones de la senda hacia su caba&ntilde;a. A menudo se ha quedado atascado en el pegajoso barro que se forma al humedecerse, aunque eso ahora no le preocupa mientras salimos del Ecocentro.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ag&aacute;chate, aqu&iacute; tambi&eacute;n hay halcones &mdash;me pide antes de cruzar la valla de acceso al bosque, donde rondan dos j&oacute;venes en motocicleta que no se marchan hasta que nos alejamos del lugar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Volkswagen Beetle, conocido como vocho, de los años ochenta.                            </span>
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        El <em>escarabajo</em> est&aacute; tan repleto de papeles y carpetas que debo sentarme sobre una pila de portafolios. Por mi entrepierna asoma una pesta&ntilde;a etiquetada como 'Estimulaci&oacute;n, Aburrimiento, Violencia', uno de sus ensayos sobre la f&oacute;rmula para la pacificaci&oacute;n de M&eacute;xico. Atr&aacute;s lleva ropa desparramada y un saco de dormir. El coche es el segundo hogar y oficina del <em>Bi&oacute;logo</em>.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Nunca s&eacute; si voy a poder volver. A veces hay bloqueos de los narcos; otras, hay derrumbes o &aacute;rboles ca&iacute;dos. Entonces debo quedarme en donde alg&uacute;n amigo &mdash;habla sobre los nueve kil&oacute;metros entre su vivienda y el centro de Uruapan, un trayecto donde siempre nos topamos con al menos un ret&eacute;n policial&mdash;. Baja la ventanilla para que no se preste a suspicacias. A veces los <em>malandros</em> (delincuentes) est&aacute;n con ellos en los controles. O los mismos agentes trabajan para uno u otro grupo. Si preguntan, eres estudiante.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Juan Manuel sol&iacute;a enfilar ese camino hacia el norte cuando era adolescente y sal&iacute;a los fines de semana al pueblo de sus padres, Paracho, a 40 km de Uruapan. La v&iacute;a franquea el Cerro de la Cruz, que el profesor recuerda como un t&uacute;nel de espesa vegetaci&oacute;n. Hoy, un paisaje de arbustos, pastizales y por supuesto aguacatales. Nos cruzamos con cuatro camiones cargados de troncos en apenas una hora por esa carretera que conduce a Paracho y por donde nos desviamos hacia Arantepacua. Ambos pueblos se ubican en la Meseta Pur&eacute;pecha, una regi&oacute;n ind&iacute;gena que ocupa el centro-oeste de Michoac&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Tocaron las campanas! &mdash;repite Francisco Hern&aacute;ndez como un mantra.
    </p><p class="article-text">
        Tocaron las campanas de la iglesia de Arantepacua para alertar de que por la variante hacia el pueblo avanzaba una marabunta de 300 polic&iacute;as estatales a bordo de camionetas y furgones encabezados por <em>el rinoceronte</em>, el cami&oacute;n blindado que aplast&oacute; la endeble barricada de acceso y todo lo dem&aacute;s a su paso.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Entraron a matar, echaron bala por todos lados. Nunca tuvieron intenci&oacute;n de dialogar, era como una guerra. Nosotros est&aacute;bamos desarmados, hab&iacute;a gente mayor &mdash;relata Francisco sobre la hora que dur&oacute; la balacera&mdash;. Todos corrimos a nuestras casas a refugiarnos, pero nos sacaban a rastras, a golpes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eran las 14:50 horas del 5 de abril de 2017.
    </p><p class="article-text">
        Minutos m&aacute;s tarde, Francisco recibi&oacute; una llamada. Hab&iacute;an matado a su sobrino, Lu&iacute;s Gustavo Hern&aacute;ndez, estudiante de 17 a&ntilde;os. El operativo de la fuerza p&uacute;blica dej&oacute; un saldo de cuatro pobladores muertos.
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                Francisco Hernández en el sepulcro de su sobrino Luís Gustav                            </span>
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        Lu&iacute;s Gustavo hab&iacute;a llegado desde otro municipio alarmado por los estruendosos disturbios, narra Francisco. Al ver la carnicer&iacute;a en la avenida principal, se ech&oacute; hacia el monte para esconderse, pero el disparo de un presunto francotirador de la polic&iacute;a impact&oacute; en su brazo derecho. Desangr&aacute;ndose, se arrastr&oacute; varios metros hasta que una docena de uniformados lo siguieron, lo tumbaron, lo patearon hasta cansarse y luego le dieron el tiro de gracia.
    </p><p class="article-text">
        'Ya cay&oacute; el de rojo', se escucha en radiocomunicaciones policiacas difundidas por medios locales. El de rojo era Lu&iacute;s Gustavo.
    </p><p class="article-text">
        Su t&iacute;o lo encontr&oacute; en mitad de un campo de papas y ah&iacute; lo enterr&oacute;. Unos cien metros hacia abajo, se ve la calle por donde se despleg&oacute; la polic&iacute;a y desde donde el joven sali&oacute; corriendo. Unos cien metros hacia arriba, empieza la arboleda donde pretend&iacute;a refugiarse. Entre el fango revuelto reposa una gavilla envuelta por unas maderas blancas y una corona funeraria azul. Francisco se apoya en el austero altar para romper en llanto. Adecenta un manojo de ramas secas antes de seguir hablando:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No entendemos por qu&eacute; esa brutalidad, por qu&eacute; nos quisieron humillar de esa manera, no era tan grande el problema para que actuaran as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a antes, 38 comuneros de Arantepacua fueron a Morelia (capital de Michoac&aacute;n) para reunirse con el gobierno estatal a fin de resolver una hist&oacute;rica discordia territorial con el pueblo contiguo, Cap&aacute;cuaro, que en esos d&iacute;as se hab&iacute;a agravado. El encuentro termin&oacute; sin acuerdos y a su regreso la comitiva de Arantepacua fue detenida y encarcelada, acusados de secuestrar al conductor del autob&uacute;s que los transportaba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las zonas clave                            </span>
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        A fin de exigir su liberaci&oacute;n, la comunidad bloque&oacute; sus inmediaciones y retuvo una veintena de veh&iacute;culos entre autobuses y camiones de reparto. La Secretar&iacute;a de Seguridad P&uacute;blica michoacana justific&oacute; que en el &ldquo;rescate&rdquo; del 5 de abril participaron 200 polic&iacute;as antimotines, que iban desarmados y s&oacute;lo se defendieron del ataque con piedras y cohetones que les lanzaban los comuneros. En im&aacute;genes divulgadas por las autoridades se aprecia a varios agentes heridos presumiblemente por esos artefactos.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto entre Arantepacua y Cap&aacute;cuaro se recrudeci&oacute; a partir de 1984, cuando el entonces presidente mexicano decret&oacute; que las controversiales 520 hect&aacute;reas de suelo eran propiedad de Cap&aacute;cuaro, pese a situarse en la localidad de Arantepacua y encontrarse ah&iacute; su principal fuente de agua. Desde entonces se libr&oacute; una disputa a muerte por recuperar el trozo de bosque que les abastece del vital recurso. Las administraciones estatales de turno se han inclinado de un bando o del otro sin ofrecer una soluci&oacute;n real a lo que califican de &ldquo;problema &eacute;tnico de l&iacute;mites y colindancias&rdquo;. Un 64% del territorio pur&eacute;pecha se encuentra en litigios entre comunidades, catalogadas como 'puntos rojos'.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        En la calle por donde embisti&oacute; el tropel de agentes todav&iacute;a hay viviendas a medio construir. En los muros donde antes hab&iacute;a anuncios de candidatos, ahora hay pintadas del emblem&aacute;tico l&iacute;der revolucionario Emiliano Zapata disparando a una rata con las siglas del PRI, PAN y PRD, rodeado de palabras como 'Autonom&iacute;a', 'Libertad', 'Respeto' y un mensaje en grande: '5 de abril, ni perd&oacute;n ni olvido'.
    </p><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s de la masacre, los 3.000 habitantes de la comunidad decidieron expulsar a los partidos pol&iacute;ticos, a la polic&iacute;a, declararon un auto-gobierno y crearon su propio cuerpo de seguridad. Arantepacua sea tal vez el &uacute;ltimo municipio de M&eacute;xico que se sublev&oacute; contra el Estado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Varios civiles cachean a un joven en el retén de acceso a Arantepacua.                            </span>
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        Dos camionetas abolladas y una decena de civiles armados custodian un ret&eacute;n de m&uacute;ltiples badenes. A un lado de la carretera, un parapeto de sacos terreros. Al otro, la antigua caseta de vigilancia policial remodelada con la colorida bandera pur&eacute;pecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;En qui&eacute;n podemos confiar, si son los pol&iacute;ticos y la fuerza p&uacute;blica quienes vinieron a agredirnos? Nos quedamos desprotegidos y nos vimos en la necesidad de velar por nuestra propia integridad &mdash;justifica una de las paisanas.
    </p><p class="article-text">
        Juana Morales viste un chaleco antibalas donde guarda un viejo rev&oacute;lver Smith &amp; Watson Modelo 10, dos cargadores de fusil y un tubo de papeles. Mide un metro y medio, pero su presencia impone. Escudri&ntilde;a imperturbable cada momento. Permanece impasible, con las manos en los bolsillos, mientras varios hombres enfusilados cachean contra la pared a un muchacho de aspecto andrajoso.
    </p><p class="article-text">
        Ella es la jefa de Seguridad de Arantepacua. Lidera a catorce <em>kuaris</em>, comuneros que tomaron las riendas de las labores de vigilancia. Su mirada penetrante s&oacute;lo se empa&ntilde;a al hablar del 5 de abril:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hab&iacute;a personas tiradas, carros chafados. No se escuchaba ni el sonido de los perros, ni los p&aacute;jaros. Quedaba mucho humo, ol&iacute;a todo a quemado. Empezamos a buscarnos entre todos. Me abrac&eacute; con mi madre y nos pusimos a llorar. Casi la matan, pero no importaba, ella por su pueblo daba la vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Juana Morales, jefa de Seguridad de la policía comunitaria de Arantepacua, en una de sus patrullajes"
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                Juana Morales, jefa de Seguridad de la policía comunitaria de Arantepacua, en una de sus patrullajes                            </span>
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        La mujer tiene una amplia tradici&oacute;n de lucha en Arantepacua (en pur&eacute;pecha, &ldquo;lugar plano&rdquo;). Al momento del asalto policial, hab&iacute;a 38 hombres presos en Morelia y medio centenar acababa de partir hacia la capital para pedir su excarcelaci&oacute;n. Las mujeres, entre ellas la madre de Juana, salieron con palos y machetes para defender a sus maridos capturados por los agentes durante el operativo. Desde entonces se consolid&oacute; el reconocimiento al papel de la mujer y su derecho a participar en la autoridad.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Siempre me hab&iacute;a involucrado en la lucha social. Ayud&eacute; en la log&iacute;stica de los bloqueos, pero desde <em>los hechos</em> (como suelen referirse a la arremetida policial) empec&eacute; a acercarme a las asambleas y me present&eacute; a las elecciones del consejo. Lo hice por el dolor que traigo, porque me da fuerza para demostrarle al gobierno que seguimos en pie &mdash;asegura la joven de 33 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Fue la candidata m&aacute;s votada para formar parte de un consejo comunal integrado por seis mujeres y seis hombres. Una paridad establecida hace tres a&ntilde;os al configurarse como una estructura de gobierno horizontal, donde nadie est&aacute; por encima.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Nunca pens&eacute; que luego el consejo me escoger&iacute;a para Seguridad, porque a las mujeres sol&iacute;a tocarles en Asuntos Sociales o Civiles. Decid&iacute; entrarle para demostrar a las dem&aacute;s que tambi&eacute;n podemos encargarnos de la vigilancia &mdash;argumenta Juana&mdash;. Hubo algunos en la asamblea que dijeron que &eacute;ste era un trabajo de hombres. Al principio algunos compa&ntilde;eros sent&iacute;an que les robaba la autoridad. Hubo diferencias, pero ya las resolvimos.
    </p><p class="article-text">
        La joven sigue sin soltar una mueca, con el mismo semblante sosegado a la hora de dirigir un arresto o de indicar con un leve movimiento de cabeza los veh&iacute;culos sospechosos que deben revisar en el ret&eacute;n. En ocasiones Juana se sacude para ajustarse un chaleco antibalas que le queda grande y que se nota, le incomoda. Por las ma&ntilde;anas, imparte clases en una escuela primaria. Por la tarde, cambia la tiza por la pistola para ejercer de comandanta.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cuando llego a mi comunidad, dejo de ser maestra y soy comunera. Pero mi arma son el l&aacute;piz y los libros para ense&ntilde;ar a los ni&ntilde;os c&oacute;mo deben defenderse del gobierno, porque a veces no son necesarios los fusiles. Nosotros nos defendemos con armas porque el gobierno nos traicion&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Ya, v&aacute;monos, suban!&rdquo;, ordena Juana al grupo que hoy comanda: cinco hombres armados, de variadas edades, y una mujer de unos 60 a&ntilde;os con una cachiporra. Algunos usan pantal&oacute;n o camiseta de camuflaje; otros, chaqueta negra serigrafiada con las palabras <em>Kuaricha Jarhanipacua</em> (Polic&iacute;a Arantepacua). Casi todos se cubren el rostro con pasamonta&ntilde;as o pa&ntilde;uelos para evitar que los reconozcan.
    </p><p class="article-text">
        Los comuneros portan una escopeta calibre 12, un par de fusiles R-15, un Ruger mini-14 y una AK-47 cl&aacute;sica, que se echan en sendas espaldas para subirse a una Ford Ranger y una Nissan NP300. Ambas <em>pick ups</em> antiguas, sin matr&iacute;cula, rotuladas en su cap&oacute; y puertas delanteras con un ind&iacute;gena armado y la palabra <em>Kuaricha</em>, insignia de esa polic&iacute;a aut&oacute;noma.
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            <span class="title">
                La Kuaricha durante una ronda de vigilancia en un cerro de la comunidad.                            </span>
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        Juana otea la llanura, sin inmutarse, sujeta con firmeza a una de las varas del soporte que instalaron en la parte trasera. Las camionetas se empinan por una pedregosa trocha para adentrarse entre encinos y pinos sembrados hace poco. Adem&aacute;s de custodiar los accesos a la comunidad y patrullar sus calles, la ronda comunitaria tambi&eacute;n resguarda los bosques.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Vimos que estaban tumbando &aacute;rboles para plantar aguacate, la tala estaba muy fuerte. Si los atrapamos, los detenemos por tres o cuatro d&iacute;as y deben pagar los da&ntilde;os. Ya se lo piensan dos veces antes de cometer el delito &mdash;se&ntilde;ala Juana sobre la aplicaci&oacute;n de su propia ley, que incluye tambi&eacute;n la obligaci&oacute;n de reforestar. Esas pinedas tardar&aacute;n unas dos d&eacute;cadas en alcanzar su tama&ntilde;o m&aacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qui&eacute;nes talan? &iquest;El crimen, como en otras comunidades aleda&ntilde;as? &mdash;pregunto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es la propia gente de la comunidad que tala por necesidad, pero les hicimos entender que a la larga les perjudicaba. Antes a diario nos encontr&aacute;bamos talamontes, pero ahora ya ha disminuido, sucede como cada tres meses &mdash;expone la guardabosque.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s del 80% de la poblaci&oacute;n de Arantepacua vive en la pobreza y su principal ingreso proviene de la fabricaci&oacute;n de muebles. En Michoac&aacute;n se da sobre todo una 'tala hormiga', a peque&ntilde;a escala, pero constante y dilatada. Por ello, raramente se ven las impactantes im&aacute;genes de c&uacute;mulos de &aacute;rboles serrados, como en la Amazon&iacute;a. Por eso tambi&eacute;n, se trata de un desastre silencioso e invisibilizado.
    </p><p class="article-text">
        Desde la colina se observa todo el valle pelado, reseco, una pastura por donde se esparce alg&uacute;n raqu&iacute;tico ganado. Parches de terreno asolado escalan por las monta&ntilde;as lejanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa tala hormiga ha depredado un 60% de las 680.700 hect&aacute;reas de superficie de la Meseta Pur&eacute;pecha, como arrasar con toda la Gran Buenos Aires o Se&uacute;l. Un ritmo de degradaci&oacute;n superior al del resto de Michoac&aacute;n, el tercer estado con la mayor industria maderera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        En el altiplano se localizan 2.500 aserraderos clandestinos, de los 3.000 que se calculan en todo Michoac&aacute;n, donde al a&ntilde;o se extraen ilegalmente un mill&oacute;n de metros c&uacute;bicos de madera &mdash;el volumen del Empire State&mdash;, m&aacute;s del doble que la producci&oacute;n legal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El crimen organizado entr&oacute; al negocio maderero en 2006, a&ntilde;o en que se produjo el asesinato de un agente federal del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) en una balacera con talamontes sorprendidos por la redada policial. El c&aacute;rtel preeminente, La Familia Michoacana (y luego Los Templarios), tuvo aterrorizada durante a&ntilde;os a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena tanto por la feroz devastaci&oacute;n de su entorno natural como por los secuestros y extorsiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ustedes se est&aacute;n metiendo en un problema, la mafia tiene el compromiso de vender la madera aqu&iacute; y en el extranjero. Nadie los va a poder parar&rdquo;, parafrasea un lugare&ntilde;o que prefiere no identificarse sobre la respuesta que les dio el entonces gobernador michoacano, Leonel Godoy, cuando le pidieron apoyo para encarar al crimen organizado. En 2011, la comunidad vecina de Cher&aacute;n se alz&oacute; en armas y expuls&oacute; a los narcotraficantes y taladores. Luego conform&oacute; la primera red propia de guardabosques armados, una estructura que emularon otros pueblos originarios.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tenemos que encargarnos de preservar la naturaleza, porque el gobierno, como ya se ha visto, no la cuidar&aacute; por nosotros &mdash;indica Juana.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades clausuraron apenas una decena de aserraderos ilegales en todo el 2018. La administraci&oacute;n estatal reconoci&oacute; este enero que la tala ilegal, a menudo camuflada como 'tala de salvamento', ha aumentado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os sin acciones permanentes para combatirla y se ha visto acrecentado el tr&aacute;fico de camiones que trasladan rollos de madera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema se agrav&oacute; con la irrupci&oacute;n del C&aacute;rtel Jalisco Nueva Generaci&oacute;n (CJNG) en Michoac&aacute;n. El pasado agosto, los <em>kuaris</em> de Arantepacua interceptaron dos camionetas con hombres armados que cruzaban el poblado al mediod&iacute;a. Eran sicarios del CJNG en una de sus incursiones para expandir su dominio territorial. Mantuvieron una reuni&oacute;n para dejarles claro que la comunidad no iba a permitir la presencia de bandas criminales. Hasta la fecha, ning&uacute;n otro c&aacute;rtel ha aparecido. Juana se enorgullece y enfatiza su convicci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En esta tierra ya no entra ni la polic&iacute;a, ni los narcotraficantes, ni los talamontes... esta tierra la vamos a defender aunque nos cueste la vida.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Las patrullas de la <em>Kuaricha</em> se detienen en otro terrapl&eacute;n. El m&aacute;s joven, con una AK-47 culata de madera, siempre se adelanta a Juana para escoltarla y apartar las ramas. Es de los pocos que en ning&uacute;n momento se cubre el rostro, con una actitud satisfecha por la funci&oacute;n que cumple. Cierra la columna uno de los conductores, el &uacute;nico con una pistola semiautom&aacute;tica, una Colt 1911.
    </p><p class="article-text">
        Caminamos media hora entre una floresta de con&iacute;feras hasta llegar a un barranco. Una lona pl&aacute;stica reviste el inmenso hoyo escarbado por los comuneros. Ser&aacute; el nuevo ojo de agua artificial de Arantepacua, que no cuenta con ninguna fuente acu&iacute;cola m&aacute;s que la que se escurre de unos enjutos manantiales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las mujeres lavan la ropa en la única pila de Arantepacua, que suele secarse en la época de estiaje"
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            <span class="title">
                Las mujeres lavan la ropa en la única pila de Arantepacua, que suele secarse en la época de estiaje                            </span>
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        &mdash;En los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os llega un 30% menos de agua, calculamos, por la deforestaci&oacute;n y porque se la consumen toda en los cultivos de aguacate de las partes altas. Este dep&oacute;sito es la &uacute;nica alternativa que encontramos, porque tampoco nos dejan perforar (pozos) &mdash;lamenta Juana sobre una demanda a&ntilde;eja.
    </p><p class="article-text">
        Jim&eacute;nez Cris&oacute;stomo, uno de los comuneros asesinados en el operativo policial de 2017, formaba parte del colectivo que reclamaba el otorgamiento de nuevos permisos de perforaci&oacute;n de pozos para el suministro de agua en esa comunidad ante la constante mengua de sus afluentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuatro de cada diez hogares michoacanos no disponen de agua corriente ni la reciben a diario, un porcentaje por encima de la media nacional. Las dificultades de acceso al imprescindible l&iacute;quido se acent&uacute;an en las comunidades ind&iacute;genas, seg&uacute;n una encuesta oficial.
    </p><p class="article-text">
        En la demarcaci&oacute;n de Nahuatzen, donde se ubica Arantepacua, s&oacute;lo hay cinco pozos de agua potable que a duras penas abastecen a sus 30.000 habitantes con un volumen anual de 516.288 m&sup3;. Mientras, en los alrededores de Uruapan no existe restricci&oacute;n para el uso industrial del agua. S&oacute;lo la empresa Bebidas Azteca de Occidente, la embotelladora de Coca-Cola, utiliza 300.000 m&sup3; al a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En total, las principales f&aacute;bricas refresqueras del &aacute;rea consumen 842.554 m&sup3; de agua, seg&uacute;n los datos recopilados en el libro <em>El agua o la vida: Otra guerra ha comenzado en M&eacute;xico</em>, del periodista michoacano Jes&uacute;s Lemus, encarcelado en 2008, acusado de pertenecer a La Familia Michoacana. Pas&oacute; m&aacute;s de tres a&ntilde;os en prisi&oacute;n hasta demostrar su inocencia. Hab&iacute;a revelado supuestos nexos de familiares del presidente Felipe Calder&oacute;n con dicha organizaci&oacute;n narcotraficante.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Un grupo de mujeres lava ropa en la &uacute;nica pila de Arantepacua. En sus carretillas se amontonan las prendas sucias de una semana. Las m&aacute;s j&oacute;venes se cubren las piernas con una bolsa de basura. Las mayores aprovechan su delantal de percal que protege la colorida falda sabanilla, su indumentaria tradicional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya no hay agua en los montes. Cuando era ni&ntilde;a hab&iacute;a mucha agua, era una barranca, pero ya no. En el mes de mayo que hace mucho calor, escasea mucho el agua &mdash;cuenta Juanita Mart&iacute;nez, de 26 a&ntilde;os, sin levantar la vista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frota la pastilla de jab&oacute;n contra una camisa y la restriega contra la piedra. Vierte un cubetazo y vuelta. Estruja y escurre sucesivamente hasta el atardecer.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En casa tenemos mangueras, pero llega poquita agua. A veces ni llega. Tenemos que comprar garrafones. La gente nos juntamos aqu&iacute; desde las tres de la ma&ntilde;ana para lavar, cargar agua en carretillas, en cubetas &mdash;sigue la joven en un vacilante castellano.
    </p><p class="article-text">
        Un campesino se acerca para que su caballo beba del escu&aacute;lido abrevadero por donde baja el agua hasta el pil&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Juanita Martínez (en el centro, de rosa) junto a algunas vecinas                            </span>
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        ***
    </p><p class="article-text">
        Por la humilde comunidad de Arantepacua, de casitas coloridas y adobe, los bueyes suelen obstaculizar el tr&aacute;fico por las estrechas calles de losas embarradas. Pero nadie toca la bocina. Los ni&ntilde;os corretean solos &mdash;algo ya inusual en un M&eacute;xico pavoroso&mdash;. Se ven sobre todo mujeres. Muchos hombres migran a Estados Unidos o salen largas temporadas para laborar como cortadores en las huertas de aguacate. La mayor&iacute;a de las mujeres todav&iacute;a conservan los atuendos t&iacute;picos y hablan pur&eacute;pecha entre ellas, a diferencia de las localidades aleda&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hemos mantenido mucho nuestras ra&iacute;ces, porque un 70% del pueblo somos maestros. Hemos creado esa conciencia &mdash;explica Juana mientras recibe varios mensajes por <em>walkie-talkie</em> que no responde.
    </p><p class="article-text">
        Hacia los a&ntilde;os sesenta un profesor de Arantepacua se construy&oacute; una casita de tabiques, material costoso en aquella &eacute;poca. Sus vecinos pensaron que dar clases estaba bien remunerado y muchos se inclinaron por ese oficio. La comunidad emergi&oacute; como feudo del movimiento estudiantil en la regi&oacute;n, abanderado por las escuelas normales rurales &mdash;centros educativos para campesinos, de base marxista y con una notoria trayectoria de lucha social en todo el pa&iacute;s&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las hip&oacute;tesis que barajan los lugare&ntilde;os sobre las razones para emplear semejante brutalidad policial el 5 de abril de 2017, es que &ldquo;el gobierno pretend&iacute;a disuadir del todo las protestas de los normalistas que arreciaban en la regi&oacute;n desde hac&iacute;a un a&ntilde;o&rdquo;. La otra conjetura, que &ldquo;uno de los autobuses secuestrados por los comuneros transportaba droga&rdquo;. Esa misma teor&iacute;a se maneja para la desaparici&oacute;n de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en el lim&iacute;trofe estado de Guerrero.
    </p><p class="article-text">
        Cinco d&iacute;as despu&eacute;s del operativo, la Procuradur&iacute;a General de Justicia de Michoac&aacute;n (PGJE) justific&oacute; que los polic&iacute;as estatales reaccionaron a un primer ataque perpetrado por Benito Morales, alias <em>El Benny</em>, expolic&iacute;a y primo del alcalde de Nahuatzen. Lo se&ntilde;alaban de liderar una c&eacute;lula de Los Viagras y de ocultarse en Arantepacua. El reporte alega que dos agentes fueron lesionados por impactos de bala de alto calibre. No encontraron al <em>Benny</em> y nunca se volvi&oacute; a saber de &eacute;l, pero esa versi&oacute;n oficial sirvi&oacute; para dar carpetazo al caso.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Nadie del estado atendi&oacute; el suceso. Tuvimos que elevarlo a nivel federal. Esperamos que en pocas semanas salga la recomendaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para reabrir la investigaci&oacute;n. Nada m&aacute;s es un primer paso, lo que realmente quiere Arantepacua es que se haga justicia con el encarcelamiento de los autores intelectuales, porque fue un crimen de Estado y no un enfrentamiento a la ligera como lo venden &mdash;rabia Juana sobre la intervenci&oacute;n ordenada bajo el mandato del actual gobernador.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, los comuneros de Arantepacua esperan que el posicionamiento de la CNDH contribuya a completar su autonom&iacute;a con el acceso a justicia, a fin de lograr una reparaci&oacute;n por los da&ntilde;os f&iacute;sicos, materiales y psicol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        El 5 de abril qued&oacute; grabado a fuego en los tres mil comuneros y marc&oacute; el porvenir de esa peque&ntilde;a comunidad. En la columnata del antiguo ayuntamiento, hoy consejo comunal, cuatro retratos de bronce rememoran a los 'ca&iacute;dos'. Bajo el p&oacute;rtico, coloridos murales de campesinos y multitudes ind&iacute;genas rodean el emblema <em>Juchari Uinapekua</em> (Nuestra Fuerza).
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ese d&iacute;a mataron a cuatro compa&ntilde;eros, pero hubo mujeres embarazadas que perdieron a sus criaturas, mucha gente mayor falleci&oacute; luego de diabetes o de presi&oacute;n alta. Se est&aacute;n muriendo de otras enfermedades por todo el miedo que sienten desde entonces. El trauma es enorme. Cuando salimos a Uruapan y los ni&ntilde;os ven a un polic&iacute;a, les piden a sus pap&aacute;s que les protejan, porque piensan que les van a golpear &mdash;exclama Juana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las dos patrullas se estacionan en la plaza principal frente al Consejo, tras una ronda que finaliza al caer el sol y relevarse por el turno de la noche. La jefa de Seguridad se dirige de inmediato al callej&oacute;n trasero del edificio. Abre el candado de una puerta met&aacute;lica: la c&aacute;rcel comunitaria, un zulo medieval sin ventanas. Tras las rejas de una segunda puerta se asoma un desali&ntilde;ado hombre encerrado en una celda de dos por tres sin nada m&aacute;s que una manta.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Porfa, comandante, d&eacute;jeme ir. No he hecho nada. S&oacute;lo llevaba para consumo propio &mdash;le suelta a Juana en cuanto la ve entrar. Agarraron al joven fumando marihuana cerca de una escuela.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Celda de la prisión comunal, improvisada por el auto-gobierno para castigar delitos al instante, sin juicio previo."
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            <span class="title">
                Celda de la prisión comunal, improvisada por el auto-gobierno para castigar delitos al instante, sin juicio previo.                            </span>
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        Por andar ebrio o alteraci&oacute;n del orden en el espacio p&uacute;blico, los retienen algunas horas; por el consumo de estupefacientes, 24 horas; por robo o agresiones leves, un par de d&iacute;as y una multa; por portar armas o talar &aacute;rboles, hasta cuatro d&iacute;as y una multa que aumenta conforme al grado del delito.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Aplicamos esas sanciones para que sirvan de ejemplo. Como hay poco empleo, debemos prevenir el reclutamiento criminal o los robos &mdash;arguye Juana&mdash;. Hemos visto un cambio muy dr&aacute;stico despu&eacute;s de <em>los hechos</em>. La comunidad qued&oacute; lesionada. Se quebrantaron los valores, se dispar&oacute; la drogadicci&oacute;n entre los j&oacute;venes y el alcoholismo.
    </p><p class="article-text">
        Suenan las campanas de la sobria torre parroquial. Son las siete de la tarde. El atardecer colma de ambarino el t&iacute;mido z&oacute;calo y languidece sus sombras. Juana se funde en ese letargo:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El viernes despu&eacute;s del mi&eacute;rcoles de ceniza era la festividad del pueblo. Todas las familias sub&iacute;amos al bosque. Las ni&ntilde;as llevaban c&aacute;ntaros, los escond&iacute;an entre los manantiales y los ni&ntilde;os ten&iacute;an que buscarlos. Luego del 5 de abril, dejamos de organizar el festejo. Por la tala tampoco se puede celebrar, porque el agua se est&aacute; secando. &iquest;D&oacute;nde esconder&iacute;an los c&aacute;ntaros? Peleo para que mi comunidad vuelva a ser la de antes: un pueblo arm&oacute;nico, solidario, tranquilo. Pero es tan dif&iacute;cil sanar esa herida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El sacerdote                            </span>
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        La charanda retiene poca humedad. Por las lluvias torrenciales, cada vez m&aacute;s fuertes en Michoac&aacute;n, sus terrones desprovistos de vegetaci&oacute;n se deslavan y arrastran todo a su paso. El azolve obstruy&oacute; centenares de tomas de agua y da&ntilde;&oacute; v&aacute;lvulas en Uruapan el pasado agosto. Unas 100.000 personas &mdash;un tercio de la ciudad&mdash; se quedaron sin agua en sus domicilios durante varios d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido sucedi&oacute; en el siglo XVI en un oasis natural en el centro de Uruapan, hoy el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio, donde nace el r&iacute;o que le da nombre y la f&aacute;bula de La Rodilla del Diablo. La leyenda cuenta que ese manantial dej&oacute; de emanar agua por causa de una presencia maligna, aunque en realidad se debi&oacute; a la acumulaci&oacute;n de desechos. El monje franciscano espa&ntilde;ol Juan Fray de San Miguel, fundador de la ciudad en 1533, realiz&oacute; un ritual para destaponarlo. Ante sus oraciones el diablo sali&oacute; ahuyentado de una cueva, tropez&oacute; y dej&oacute; la marca de su rodilla en un pedrusco.
    </p><p class="article-text">
        Juan Manuel fue director del Parque a comienzos de los ochenta. Hacia 1986, su organizaci&oacute;n Viva Natura consigui&oacute; frenar la entubaci&oacute;n de esos manantiales con el prop&oacute;sito de extraer agua para los cultivos de aguacate y hoteles.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Nos dimos cuenta de que detr&aacute;s de cuestiones ambientales, siempre hab&iacute;a motivaciones de poder. Armamos manifestaciones, juntamos unas 6.000 personas, mucha gente en esa &eacute;poca. Fue uno de nuestros primeros logros. Cuando detuvimos el proyecto, nos ba&ntilde;amos en este r&iacute;o para celebrarlo. Aqu&iacute; tambi&eacute;n aprend&iacute; a nadar de ni&ntilde;o &mdash;se&ntilde;ala la hendidura en la roca por donde brota el agua hacia esa piscina natural, que hoy apenas les cubrir&iacute;a medio cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        La Rodilla del Diablo ha disminuido dos tercios su aforo en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. Pese a decretarse parque natural en 1938, la Barranca del Cupatitzio sufri&oacute; durante d&eacute;cadas el saqueo de su agua para venderla, la invasi&oacute;n urbana y hasta la construcci&oacute;n de una granja de truchas. En a&ntilde;os recientes, ese manantial de agua cristalina se ha enturbiado por la basura de toda &iacute;ndole que transportan las lluvias por la Barranca de La Guerra, donde se vierten residuos domiciliarios, aguas fecales y agroqu&iacute;micos.
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                Vista de uno de los manantiales del Parque Cupatitzio.                            </span>
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        <em>El Bi&oacute;logo</em> se embelesa por los helechos y musgos que bordean las exuberantes cascadas. La frondosa vegetaci&oacute;n refresca el paseo de decenas de visitantes, los pocos que todav&iacute;a se atreven a acercarse a la que fuese una de las principales atracciones tur&iacute;sticas de Michoac&aacute;n. Las tenderas saludan a Juan Manuel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Este lugar es especial, desde la &eacute;poca precolonial fue un centro ritual. Siempre agarro fruta y me siento aqu&iacute; a comerla mientras contemplo esta belleza. Mi alma es el parque &mdash;afirma el anacoreta, quien por ese afecto bautiz&oacute; a su proyecto como Ecocentro Cupatitzio (en pur&eacute;pecha, &ldquo;r&iacute;o que canta&rdquo;)&mdash;. Este parque es el mismo ecosistema del Ecocentro, s&oacute;lo que la mancha urbana cort&oacute; el corredor natural. Mi intenci&oacute;n fue crear un lugar de estudio para tipificar esa fauna y flora, pero nunca hubo demasiado inter&eacute;s de las universidades. Entender el Ecocentro es entender el parque, es un term&oacute;metro del nivel de conciencia ambiental del municipio y sus impactos.
    </p><p class="article-text">
        Las 19 hect&aacute;reas de esa lengua selv&aacute;tica son un vertedero de residuos y excrementos que en el &uacute;ltimo lustro atascan las fuentes de agua cuando empieza la temporada lluviosa. Los contaminados manantiales del Cupatitzio abastecen de agua a toda Uruapan y a gran parte de Tierra Caliente.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        El calor azuza a medida que descendemos. Por la ventanilla zumba un viento abrasante. Las pinedas y aguacatales dan paso a un desierto de infinita variedad de cactus. La temperatura m&iacute;nima no baja de los 34 grados, de ah&iacute; viene el nombre de Tierra Caliente, aunque bien podr&iacute;a darse por ser una de las zonas m&aacute;s violentas del pa&iacute;s. Las 19.000 hect&aacute;reas de valle &aacute;rido &mdash;el tama&ntilde;o de Madrid y Asturias juntas&mdash; atraviesan todo Michoac&aacute;n y se adentran en el Estado de M&eacute;xico y Guerrero.
    </p><p class="article-text">
        Apatzing&aacute;n de la Constituci&oacute;n &mdash;130.000 habitantes&mdash; se considera la capital de ese <em>far west</em> mexicano, donde las camionetas blindadas sustituyeron a los caballos. Gregorio L&oacute;pez Jer&oacute;nimo es sacerdote, pero viste una camisa de cuadros y unos jeans con andares vaquerizos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La mayor&iacute;a de j&oacute;venes se han enrolado en los c&aacute;rteles. Si no son asesinados, terminan drogadictos. Aqu&iacute; les damos un techo y terapias para atender toda la ecuaci&oacute;n de la indigencia &mdash;afirma el m&aacute;s conocido como 'padre Goyo'.
    </p><p class="article-text">
        En el amplio local sin puertas ni ventanales, una veintena de camas rodean una larga mesa presidida por la Virgen Mar&iacute;a. El albergue el Buen Samaritano Una Luz de Esperanza acoge a personas en situaci&oacute;n de calle. Varios deambulan por las baldosas como zombis. Uno dice tener una cadena de tiendas, otro asegura ser hijo de Donald Trump&hellip; resulta imposible mantener una conversaci&oacute;n coherente con alguno de ellos. Otro duerme inm&oacute;vil durante toda la ma&ntilde;ana.
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                El padre Goyo en el albergue Una luz de esperanza, que abrió en octubre pasado.                            </span>
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        &mdash;Todos se han quedado idiotizados por inhalar los qu&iacute;micos en los laboratorios o por usarlos como cobayas para probar la droga. El crimen los agarra para cocinar (droga) y, despu&eacute;s de un a&ntilde;o o dos que ya no sirven, los arrojan a las calles. Luego los mismos c&aacute;rteles utilizan a esos indigentes como carne de ca&ntilde;&oacute;n para cometer asesinatos y robos. Apatzing&aacute;n se ha vuelto un basurero humano y yo me dedico a recoger esos <em>desechos</em> para darles una vida digna &mdash;dice el eclesi&aacute;stico de 52 a&ntilde;os sobre su pretensi&oacute;n de atajar ese c&iacute;rculo vicioso mediante la apertura del albergue en octubre pasado.
    </p><p class="article-text">
        En Tierra Caliente se concentran muchos de los laboratorios de metanfetamina y ahora de fentanilo, el incipiente opioide cien veces m&aacute;s potente que la morfina y que provoca unas 30.000 muertes anuales en Estados Unidos, m&aacute;s letal que la hero&iacute;na. Un tercio (460) de los laboratorios desmantelados en M&eacute;xico entre 2005 y 2015 se hallaron en Michoac&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Apatzing&aacute;n, a unos 80 km al sur de Uruapan, es &ldquo;la joya de la corona para los criminales&rdquo;, seg&uacute;n las propias autoridades. Se ubica a 200 km de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, el principal puerto de entrada de los precursores para drogas, junto al de Manzanillo, la segunda ciudad mexicana m&aacute;s violenta en 2019. Los qu&iacute;micos llegan en su mayor&iacute;a desde China y se suelen intercambiar por barita, piedra que se utiliza para la perforaci&oacute;n de pozos petroleros, as&iacute; como por otros minerales valiosos que se extraen de la sierra cercana.
    </p><p class="article-text">
        Las sustancias se procesan en los escondrijos de Tierra Caliente, de amplia tradici&oacute;n en el camuflaje de cultivos de marihuana. El sint&eacute;tico final sale hacia Estados Unidos a menudo a trav&eacute;s de la l&iacute;nea ferroviaria del tren de carga Kansas City Southern, que cruza todo M&eacute;xico hasta las norte&ntilde;as ciudades fronterizas de Nuevo Laredo y Matamoros (Tamaulipas), emblem&aacute;ticos pasos de contrabando.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Nunca ha pensado en negociar con los narcos? &mdash;le pregunto sobre una t&aacute;ctica que han empleado algunos p&aacute;rrocos en el colindante estado de Guerrero.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tengo invitaciones a comidas y dem&aacute;s, pero con el diablo, ni a las canicas. Un delincuente no tiene palabra, ha vivido siempre fuera de la ley. Con un delincuente no se pacta, se le ataca &mdash;zanja en un recurrente tono belicista.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        En la costa michoacana permanecen operativas algunas de las &uacute;ltimas polic&iacute;as comunitarias. El comandante del ejido de Coahuayana, alias <em>Teto</em>, omite atendernos porque se encuentra ocupado en combates contra el CJNG en Aquila y Chinicuila, municipios sierra adentro donde el crimen organizado utiliza la minera transnacional Ternium como fachada para explotar minas ilegales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El camarada de <em>Teto </em>en la vecina comunidad ind&iacute;gena de Ostula, alias <em>Toro</em>, quien abandon&oacute; su trabajo de profesor para comandar la polic&iacute;a rural, nos concede una entrevista con la condici&oacute;n de no tomar im&aacute;genes ni grabaci&oacute;n de voz. Las &uacute;ltimas apariciones en prensa les han tra&iacute;do contratiempos de seguridad a ambos. En abril, las autodefensas de Ostula hicieron un llamado a un nuevo levantamiento armado en todo Michoac&aacute;n y se ofrecieron a colaborar con la fuerza p&uacute;blica para combatir al C&aacute;rtel de Jalisco.
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                    alt="Retén de la policía comunitaria de Ostula para controlar el acceso a su comunidad, en pie de guerra contra el CJNG."
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                Retén de la policía comunitaria de Ostula para controlar el acceso a su comunidad, en pie de guerra contra el CJNG.                            </span>
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        Por los 200 km de carretera comarcal que bordea la costa desde Ostula hasta L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, atravesamos decenas de r&iacute;os desecados. Vadeamos tres camionetas abandonadas en la cuneta, calcinadas. El deterioro de sus carrocer&iacute;as denota que llevan ah&iacute; pocos meses. A la altura de Pichilinguillo, dos civiles con fusil y el rostro cubierto, charlan con la se&ntilde;ora de uno de los escasos merenderos. Al paso de mi veh&iacute;culo, se levantan y observan con el dedo en el gatillo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es frecuente que el crimen organizado coopte a lugare&ntilde;os en posiciones estrat&eacute;gicas y los obligue a ejercer labores de vigilancia (halcones). Y uno de los puertos del Pac&iacute;fico con mayor contrabando debe blindarse como un baluarte.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        El padre Goyo encabez&oacute; el movimiento de autodefensas en Apatzing&aacute;n, alzado en armas en 2013 para echar al c&aacute;rtel de Los Templarios. En el s&oacute;tano de la catedral ayud&oacute; a instalar las oficinas del Centro de Investigaci&oacute;n y Seguridad Nacional (CISEN), los servicios de inteligencia. El gobierno federal impuls&oacute; y se ali&oacute; con esos grupos de civiles para combatir al crimen organizado en Michoac&aacute;n, cuyos tent&aacute;culos hab&iacute;an penetrado en todas las esferas de poder. El pasado diciembre, EEUU arrest&oacute; por su v&iacute;nculo con el C&aacute;rtel de Sinaloa al secretario mexicano de Seguridad P&uacute;blica, Genaro Garc&iacute;a Luna, encargado de dirigir la fallida guerra contra el narco durante el gobierno de Felipe Calder&oacute;n (2006-2012).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&mdash;Hubo un momento en que la delincuencia no estaba fuera, sino dentro del sistema. Eran los propios polic&iacute;as, jueces, fiscales, que estaban coludidos. Tuvimos que tomar la Fiscal&iacute;a para reclamar el Estado de Derecho. Apoy&eacute; con estratagemas a organizar a la sociedad y concientizar, poniendo los valores del ser humano pisoteado por encima incluso de la ley. Pero no siento que me levant&eacute; en armas &mdash;valora el vicario, quien en aquella &eacute;poca usaba chaleco antibalas sobre su sotana, se mov&iacute;a acompa&ntilde;ado de un s&eacute;quito de pobladores con armas cortas a modo de escoltas y &eacute;l mismo cargaba una pistola hasta hace apenas un par de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por su rol, el padre Goyo sufri&oacute; tres intentos de atentado durante 2013. El m&aacute;s grave se produjo el 25 de abril, cuando despu&eacute;s de un evento religioso en La Uni&oacute;n de Guerrero, un pelot&oacute;n de sicarios <em>templarios</em> lo esperaron en las inmediaciones y amenazaron con explotar un puente en su camino de regreso. El Ej&eacute;rcito tuvo que sacarlo en helic&oacute;ptero. Se retir&oacute; a Italia varios meses de 2014 hasta que se calmase la situaci&oacute;n, pero nunca abandon&oacute; su lucha.
    </p><p class="article-text">
        Dio una gira por Estados Unidos para pedir la liberaci&oacute;n de centenares de autodefensas presos. Despu&eacute;s de arrinconar a varias estructuras del narco gracias a su apoyo, el ejecutivo de Enrique Pe&ntilde;a Nieto persigui&oacute; a los l&iacute;deres de ese movimiento civil a partir de 2014.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En lugar de buscar a los criminales que da&ntilde;an a la comunidad,&nbsp;el ej&eacute;rcito mexicano, por &oacute;rdenes superiores, fue a desarmar a las autodefensas (&hellip;) y agredir a personas indefensas&rdquo;, denunci&oacute; el obispo de Apatzing&aacute;n, quien tild&oacute; a Michoac&aacute;n de &ldquo;estado fallido por la ausencia de la ley y la justicia&rdquo;. La carta pastoral pon&iacute;a en duda un despliegue de la fuerza p&uacute;blica, que finalmente s&oacute;lo debilit&oacute; a alguno de los c&aacute;rteles dominantes y favoreci&oacute; el surgimiento de otras bandas.
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            <span class="title">
                Un civil detona su R-15, en un punto de Michoacán durante un entrenamiento de tiro.                            </span>
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        &mdash;El gobierno vino a corromper a las autodefensas metiendo a delincuentes que hoy son un nuevo c&aacute;rtel. Ah&iacute; el ejemplo de Los Viagras, que el gobierno los arm&oacute; y luego los pervirti&oacute; &mdash;se irrita el padre Goyo, a quien el Obispado de Apatzing&aacute;n suspendi&oacute; de su ministerio durante seis meses como castigo por su activismo&mdash;. Tambi&eacute;n hay presi&oacute;n de la misma autoridad religiosa. Tienen miedo y esa omisi&oacute;n les hace c&oacute;mplices. Nos han tratado de sacar, de hacernos callar con la amenaza de destituirnos.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Otro de los cl&eacute;rigos rebeldes en Tierra Caliente es el padre Jos&eacute; Lu&iacute;s Segura, compa&ntilde;ero de batallas de Goyo. Suele advertirle de los riesgos que corre o directamente los narcos lo utilizan de mensajero para sus intimidaciones.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;'Te est&aacute;n buscando como agua al chocolate', 'Estamos esperando la oportunidad para bajarnos a ese canijo'. Jos&eacute; Lu&iacute;s siempre me manda las razones (recados) &mdash;bromea el padre Goyo tras abrazar a su colega, con quien coincidi&oacute; cuando &eacute;ste era el p&aacute;rroco de La Ruana, poblado limonero que tambi&eacute;n se alz&oacute; en armas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ese de ah&iacute;, el de rojo, es el polic&iacute;a que me sigue a todas partes &mdash;lo primero que suelta Jos&eacute; Lu&iacute;s, serio. Nos escabullimos del c&eacute;ntrico restaurante ante esa incomodidad.
    </p><p class="article-text">
        El padre Segura estableci&oacute; un corredor humanitario para introducir alimentos a La Ruana, asediada por Los Templarios, despu&eacute;s de su destierro en 2013 por parte de los comuneros liderados por Hip&oacute;lito Mora, estandarte del movimiento de autodefensas en Michoac&aacute;n; hoy escondido, contando los minutos hasta que alguien acuda a matarlo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el c&aacute;rtel retom&oacute; La Ruana un a&ntilde;o despu&eacute;s del levantamiento, el padre Segura permaneci&oacute; como capell&aacute;n de esa comunidad. Los delincuentes se tomaron su venganza. Pasaban toda la noche rompiendo botellas contra la iglesia, justo en la pared de su habitaci&oacute;n, y disparando al aire. Un hostigamiento que se intensificaba las madrugadas del s&aacute;bado previas a la misa dominical y que jam&aacute;s ces&oacute; hasta que lo trasladaron en 2016.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Por qu&eacute; cree que no lo mataron? &mdash;le pregunto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No lo s&eacute;, pero seguro que no fue por ser hombre de Dios. Eso ni lo respetan. A muchos p&aacute;rrocos los matan por negarnos a casar a narcos o a bautizar a sus hijos, porque incumplen los requerimientos. Es muy aleatorio &mdash;asegura y pone como ejemplo al joven sacerdote V&iacute;ctor Manuel Diosdado, ultimado a tiros en junio de 2012, pocas semanas despu&eacute;s de suceder a Jos&eacute; Lu&iacute;s en la parroquia de San Jos&eacute; de Chila (Aguililla).
    </p><p class="article-text">
        Durante el sexenio de Pe&ntilde;a Nieto (2012-2018) fueron asesinados 26 cl&eacute;rigos, seis de ellos en Tierra Caliente. &ldquo;Quienes atentan contra religiosos buscan limitar las actividades del trabajo pastoral de la Iglesia en M&eacute;xico, que tiene su acci&oacute;n en campos donde dif&iacute;cilmente llegan otras entidades civiles, pol&iacute;ticas o gubernamentales&rdquo;, denunci&oacute; en su informe el Centro Cat&oacute;lico Multimedial sobre la ausencia del Estado en extensos territorios del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El padre Segura regenta la capilla de Presa del Rosario, un suburbio de Apatzing&aacute;n de calles sin asfaltar. Cuando lo trasladaron all&iacute; en mayo de 2016, los narcos eran amos y se&ntilde;ores de la comunidad, incluso organizaban las fiestas santas, verbenas con peleas de gallos al son de mariachis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Adem&aacute;s del poder pol&iacute;tico, judicial, social, tambi&eacute;n han copado el poder religioso. Al principio tambi&eacute;n trataron de intimidarme, se paseaban armados como diciendo 'cuidado que aqu&iacute; estamos' &mdash;cuenta el septuagenario sacerdote&mdash;. Antes sal&iacute;a m&aacute;s en medios (de comunicaci&oacute;n), pero yo mismo prefer&iacute; bajarle. Una autocensura. Tengo que ver hasta d&oacute;nde puedo decir las cosas para que no me callen.
    </p><p class="article-text">
        <em>Callar</em>, en el argot mexicano, &ldquo;matar&rdquo;. Ahora utiliza las redes sociales para al menos visibilizar los atropellos que se producen a su alrededor. En una ocasi&oacute;n le bloquearon su p&aacute;gina de Facebook y el d&iacute;a que nos encontramos [28/02/2020] le hab&iacute;an quitado internet despu&eacute;s de subir una cr&iacute;tica contra el gobierno, al que achaca de esa mordaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La violencia est&aacute; muy disimulada en la regi&oacute;n. No hay asesinatos en las zonas urbanas, sino rurales. Las autoridades tratan de ocultar la violencia, pero en la periferia hay m&aacute;s homicidios, extorsiones, secuestros, desapariciones&hellip; Busco que se sepa. Ayer hubo dos balaceras que ni salieron en los medios &mdash;se enfurece Jos&eacute; Lu&iacute;s con la misma impavidez que conserva al hablar de su tormentosa vida.
    </p><p class="article-text">
        En 2018, cinco municipios de la Tierra Caliente michoacana rebasaron la tasa de asesinatos de Tijuana, que ese a&ntilde;o fue la ciudad m&aacute;s violenta del mundo. Ante ese mort&iacute;fero repunte, el presidente Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador (Amlo) anunci&oacute; que la Guardia Nacional (GN) &mdash;corporaci&oacute;n que fusion&oacute; a polic&iacute;as federales y militares, pilar de su estrategia de seguridad&mdash; dar&iacute;a prioridad a Guanajuato, Jalisco y Michoac&aacute;n por ser los estados con &ldquo;m&aacute;s problemas de violencia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No por acaso, en febrero del presente ejercicio, Amlo inaugur&oacute; el primer cuartel de la GN en Jiquilpan, Michoac&aacute;n, donde se instalaron 22 de las 69 comandancias hasta la fecha. A lo largo del pasado a&ntilde;o se desplegaron 76.000 elementos en toda la Rep&uacute;blica, 4.217 de ellos en territorio michoacano, la segunda entidad con mayor presencia de la GN.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Nada m&aacute;s (los guardias nacionales) realizan rondines para hacer notar su presencia, andan por las carreteras quemando gasolina. Es un enga&ntilde;abobos porque no atrapan a nadie &mdash;se queja el padre Segura sobre los planes de seguridad de Amlo bajo el lema 'abrazos, no balazos'&mdash;. Con abrazos no va acabar al crimen, ellos no trabajan as&iacute;. Ahora parece que se les dio derechos (a los c&aacute;rteles), hay que tratarlos bien. Tampoco creo en la guerra contra el narco, sino que se detenga de forma quir&uacute;rgica a los cabecillas. Pero que no los dejen libres, porque hay tanta impunidad que siempre salen de prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por toda la regi&oacute;n nos cruzamos a diario con un par de destacamentos de la GN a bordo de camionetas Cheyenne, siempre abanderadas con una metralleta Browning M2 calibre 50 sobre el techo. A pesar del fuerte despliegue de la Guardia Nacional, en este primer trimestre aumentaron un 58% los homicidios dolosos respecto al mismo periodo del a&ntilde;o anterior. Michoac&aacute;n ya se sit&uacute;a como el quinto estado con mayor cantidad de asesinatos.
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            <span class="title">
                Un joven con una AK-47 recortada custodia una carretera indeterminada de Michoacán.                            </span>
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        Tampoco ha mejorado el acceso a la Justicia. Tan s&oacute;lo uno de cada diez atentados contra la vida obtuvo sentencia condenatoria en 2019.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La gente vive atemorizada, pero es un miedo que ya es cotidiano, soportable y natural. Nadie se sorprende de nada. Suceda lo que suceda, la gente aguanta y callan, porque saben que si denuncian, las matan &mdash;describe el religioso la normalizaci&oacute;n de esa violencia&mdash;. Mi funci&oacute;n es consolar a esas personas, aunque tampoco dir&eacute; que un asesinato es voluntad de Dios. Siempre voy a las comunidades por muy peligrosas que est&eacute;n. Les llevo ropa, alimentos, medicinas. Cuando ya tienen que huir, las oriento y canalizo para que se vayan a Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Michoac&aacute;n es el estado donde m&aacute;s personas <em>se tiran pa'l norte</em>, una expresi&oacute;n recurrente por estas latitudes: 84.590 oriundos residen en Estados Unidos, m&aacute;s del 10% del total de migrantes mexicanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al salir del recinto parroquial en Presa del Rosario, un hombre con una pistola en su cintura aguarda a unos treinta metros. Habla por tel&eacute;fono, o quiz&aacute; trata de cubrirse el rostro con el aparato. Otros dos j&oacute;venes observan desde un banco un poco m&aacute;s apartado, pero no llego a identificar si tambi&eacute;n van armados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No los mires. Ya vete &mdash;masculla nervioso el padre Segura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pistolero s&oacute;lo termina su <em>llamada</em> y se aleja, cuando me subo al coche y abandono la plazuela.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        El z&oacute;calo de Apatzing&aacute;n rebosa de tenderetes por el Festival Internacional de Cine que se celebra en esas fechas [del 28 de febrero al 1 de marzo]. Una multitud pasea entre el bullicioso tr&aacute;fico del centro. Dos efectivos de la GN, uniformados de camuflaje gris y enfusilados, pasan desapercibidos bajo un &aacute;rbol en un costado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nadie dir&iacute;a que en 2018 se produjeron dos centenares de asesinatos, y el pasado a&ntilde;o fue el tercer municipio michoacano con mayor incidencia delictiva, en la posici&oacute;n 38 de todo M&eacute;xico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nadie dir&iacute;a que en la ciudad donde se firm&oacute; la primera Constituci&oacute;n en Latinoam&eacute;rica (1814), hoy su poblaci&oacute;n vive con el permiso de los narcotraficantes.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Nadie dir&iacute;a que estamos en guerra &mdash;interrumpe el padre Goyo la panor&aacute;mica&mdash;. Apatzing&aacute;n siempre ser&aacute; &iacute;cono de la delincuencia. Es una tierra pr&oacute;diga que da en abundancia, pero, si el producto del campo no se paga bien, &iquest;a qu&eacute; te dedicas? Ser delincuente sale mejor, es la carrera que m&aacute;s dinero deja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su caldo de cultivo es la falta de oportunidades. Un 78% de la poblaci&oacute;n de Apatzing&aacute;n sufr&iacute;a dificultades para acceder al seguro social en 2010 y el municipio se declar&oacute; en &ldquo;crisis econ&oacute;mica extrema&rdquo; por el cierre de comercios y el desempleo tras los enfrentamientos de 2014. La localidad todav&iacute;a no se ha recuperado de ese impacto ni ha cerrado las cicatrices de un conflicto enquistado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Adem&aacute;s, tenemos al personal corrompido. Hay polic&iacute;as metidos en la delincuencia que reciben dos n&oacute;minas. La ley est&aacute; coludida con el crimen. Es un terreno f&eacute;rtil para el narco &mdash;agrega el padre Goyo mientras conduce su Volkswagen Amarok, una robusta 4x4 con la suspensi&oacute;n levantada para poder meterse por todo tipo de terrenos, atender cualquier llamado y &ldquo;escapar r&aacute;pido de los malos&rdquo;, guasea.
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                El padre Goyo en su templo, la Parroquia del Carmen en Apatzingán                            </span>
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        Hasta hoy le llegan amenazas de muerte, al menos una vez al mes. Una de las &uacute;ltimas vino de un tal <em>Tiburoncillo</em>, a quien le pagaron 10.000 pesos (poco menos de 400 euros) por <em>quebrarlo</em> &mdash;otro de los verbos aut&oacute;ctonos para &ldquo;matar&rdquo;&mdash;. A la semana el mercenario se fue a Estados Unidos y los narcos lo balearon en uno de sus t&uacute;neles de contrabando. El padre Goyo lo cuenta jocoso, se mofa del peligro contra su vida, de la posibilidad de recibir un disparo en cualquier esquina o misa.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Para qu&eacute; me voy a <em>paniquear</em> (asustar)? Todav&iacute;a temo por mi vida, claro, pero ese riesgo ya nunca se ir&aacute;. Estoy dispuesto a jugarme el pellejo y a morir, porque esto lo requiere. Tiene que correr sangre para que se arreglen las cosas &mdash;recupera una belicosidad que a ratos lo asemejan m&aacute;s a un comandante que a un religioso&mdash;. Los delincuentes me tienen miedo porque saben que soy capell&aacute;n militar. Atiendo a cinco comandos. En cualquier momento puedo tener mil escoltas a mi alrededor. Estoy decidido a caer por la gente, pero tampoco me voy a dejar matar. Trabajo para un buen patr&oacute;n, que es Dios.
    </p><p class="article-text">
        En 2016 se apart&oacute; por un par de a&ntilde;os a la Ciudad de M&eacute;xico debido a la intensificaci&oacute;n de las amenazas. Estudi&oacute; en la Universidad Pontificia, donde realiz&oacute; su tesis <em>M&iacute;stica horizontal de ojos abiertos</em>,<em> </em>sobre el deber moral de la Iglesia cat&oacute;lica para apoyar a los desfavorecidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay tiempos que se enrojece m&aacute;s el asunto, se torna la cosa m&aacute;s agresiva. Hab&iacute;a que salirse de inmediato porque mi vida corr&iacute;a peligro. Me fui a la capital para bajar el perfil &mdash;alega.
    </p><p class="article-text">
        Cuando regres&oacute; a su natal Apatzing&aacute;n a mediados de 2019, puso en pr&aacute;ctica las reflexiones de su estudio. Adem&aacute;s del albergue, rent&oacute; varias hect&aacute;reas de tierra en un rancho a las afueras de la ciudad donde los exconvictos (v&iacute;ctimas y victimarios del narco) cultivan chile y lim&oacute;n. Un trabajo que favorece su reintegraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Aqu&iacute; est&aacute;n los m&aacute;s perseguidos. A los que sus antiguos c&aacute;rteles buscan para matarlos. Trato de mantenerlos m&aacute;s alejados para protegerlos &mdash;indica el padre Goyo en un campo donde faenan tres hombres y dos mujeres&mdash;. No los juzgo ni les pregunto a qu&eacute; banda pertenecieron, a cu&aacute;ntos mataron. Mi labor es darles cobijo.
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                Uno de los drogodependientes en el albergue.                            </span>
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        ***
    </p><p class="article-text">
        Valent&iacute;n (nombre ficticio) dice haber matado a m&aacute;s de 40 personas.
    </p><p class="article-text">
        En 2013, asesinaron a uno de sus seis hijos [informaci&oacute;n contrastada, no incluidos los detalles por precauci&oacute;n]. Valent&iacute;n regres&oacute; de Estados Unidos, donde resid&iacute;a, con el objetivo de vengar su muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me traje cinco R-15 y cinco <em>cuernos</em> (AK-47) de Sonora y nos juntamos seis amigos en solitario. Matamos al menos una cuarentena de gentes &mdash;murmura el hombre de unos 50 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Un 70% de las armas de fuego usadas en alg&uacute;n delito en territorio mexicano proceden de Estados Unidos. Gran parte de las 700.000 armas que se contrabandearon en 2019 ingresaron por Sonora, una porosa frontera id&oacute;nea para el tr&aacute;fico il&iacute;cito, el segundo estado donde m&aacute;s armamento se confisc&oacute; (531) durante el primer a&ntilde;o de mandato de Amlo. Michoac&aacute;n, el tercero (521).
    </p><p class="article-text">
        &mdash;And&aacute;bamos seis pistoleros que le entramos a arreglar cuentas con la gente. Nos metimos como autodefensas para encubrirnos. Nos ten&iacute;an miedo, nos llamaban <em>Los Seis de Michoac&aacute;n</em>. Les dimos duro a La Familia Michoacana, los que asesinaron a mi hijo. A nosotros s&oacute;lo nos mataron a dos &mdash;menciona Valent&iacute;n sobre su pandilla de bandoleros. Aunque no existen referencias claras sobre ese mote, varias noticias de esos a&ntilde;os tratan eventos con un arsenal id&eacute;ntico al que describe Valent&iacute;n, quien elude entrar en detalles sobre ese periodo.
    </p><p class="article-text">
        El vengador se refugi&oacute; en Sonora hasta 2017, cuando regres&oacute; contratado como escolta para un alcalde del este de Tierra Caliente, vinculado al narcotr&aacute;fico [informaci&oacute;n contrastada, se omiten nombres por seguridad]. Cobraba 5.000 pesos (unos 200 euros) mensuales &mdash;arriba del salario m&iacute;nimo de 3.746 pesos en M&eacute;xico&mdash;, por protegerlo del CJNG.
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                    alt="Camioneta calcinada en la cuneta de una carretera secundaria de Michoacán."
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            <span class="title">
                Camioneta calcinada en la cuneta de una carretera secundaria de Michoacán.                            </span>
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        El C&aacute;rtel de Jalisco se disputa la plaza con Los Viagras a trav&eacute;s de c&eacute;lulas locales, cuadrillas criminales asentadas desde 2014 que cambian de bando seg&uacute;n sople el viento. Por estos confines es muy difusa la l&iacute;nea entre la autoridad pol&iacute;tica y los capos de la droga, entre polic&iacute;as y sicarios &mdash;a menudo clonan indumentaria y veh&iacute;culos oficiales&mdash;. Valent&iacute;n ha combatido toda su vida en esos frentes de Tierra Caliente, en los lindes de Michoac&aacute;n con Guerrero. Conoce personalmente a sus caciques y los movimientos de un tablero complejo de dilucidar [se prescinden detalles para salvaguardar la integridad del entrevistado].
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mi hijo no va a revivir, me arrepiento de todas las muertes que dej&eacute;. Hace m&aacute;s de un a&ntilde;o que ya no me meto con nadie, pero no me dejan en paz. No se vale que sigan matando a mi familia &mdash;balbucea Valent&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hace un mes (enero 2020) secuestraron a su madre, hermana, cu&ntilde;ado y dos sobrinos mientras almorzaban y luego los ejecutaron. El padre Goyo medi&oacute; para enviar un helic&oacute;ptero de la Guardia Nacional a sacar los cad&aacute;veres, porque sus mismos verdugos imped&iacute;an el acceso [el evento se archiv&oacute; como 'clasificado' y nunca sali&oacute; a la luz]. Su esposa y su hija murieron hace unos meses por el impacto de supuestas balas perdidas en Zicuir&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        En Zicuir&aacute;n (La Huacana) gobierna Miguel &Aacute;ngel Gallegos Godoy, alias <em>Migueladas </em>o <em>El Se&ntilde;or de Zicuir&aacute;n, </em>quien colabor&oacute; en el levantamiento popular de 2013, pero en realidad se le considera el verdadero capo de los capos michoacanos desde hace dos d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo a&ntilde;o se asoci&oacute; al CJNG, que ha asaltado Michoac&aacute;n con una demostraci&oacute;n de soberbia nunca vista desde&nbsp; los tiempos del <em>Chapo</em>: caravanas de hombres con los fusiles en alto disparando al aire para anunciar su conquista de municipios; lanzamiento de cientos de panfletos desde una avioneta para ofrecer recompensas por la cabeza de alg&uacute;n enemigo; retenes a plena luz del d&iacute;a exhibiendo sus siglas; cuatro arremetidas contra la fuerza p&uacute;blica en apenas la primera quincena de este a&ntilde;o&hellip; tom&aacute;ndose el lujo de grabar muchas de las acciones y subirlas a las redes.
    </p><p class="article-text">
        El 26 de mayo de 2019, pobladores de La Huacana sometieron a una decena de militares para que devolviesen las armas que hab&iacute;an decomisado minutos antes a sicarios de <em>Migueladas. </em>Tras asegurar el arsenal, los elementos del Ej&eacute;rcito fueron interceptados por hombres enfusilados y en el enfrentamiento dos vecinos resultaron heridos por balas perdidas. Esto desencaden&oacute; la furia de la comunidad, que desarm&oacute; a golpes a los soldados.
    </p><p class="article-text">
        En uno de los numerosos v&iacute;deos subidos durante la captura, se escucha a uno de los civiles que exhorta a un supuesto comandante militar al otro lado del tel&eacute;fono:
    </p><p class="article-text">
        <em>T&uacute; matas en nombre del pueblo. T&uacute; sabes cu&aacute;les son las armas, no te voy a decir cu&aacute;les&hellip; Aqu&iacute; est&aacute;n tus muchachos y no se van a ir hasta que me lleguen nuestras armas&hellip; No est&aacute;s en cuesti&oacute;n de pedir nada, aqu&iacute; est&aacute;n los muchachos, si vieras las caras que tienen&hellip; Mira, &iquest;vienes o no? No te hagas, las armas que le quitaste a los muchachos que nos estaban defendiendo se las llevaste a Gabino Barrera en Churumuco </em>(el l&iacute;der del antag&oacute;nico c&aacute;rtel de Los Viagras en la localidad vecina).
    </p><p class="article-text">
        Simult&aacute;neamente a esa retenci&oacute;n, 24 camionetas con las iniciales del CJNG ingresaron al centro de Zamora &mdash;tercera ciudad m&aacute;s poblada y violenta de Michoac&aacute;n&mdash; y asesinaron a cuatro uniformados. Su forma de presi&oacute;n para el cumplimiento de las demandas en La Huacana, a 220 km.
    </p><p class="article-text">
        Los militares fueron liberados a cambio de la entrega del arsenal confiscado, armas de alto alcance entre las que destacaba un fusil antiblindaje Barrett calibre 50, el rifle m&aacute;s letal del mundo y preferido por el narco para enfrentar a las Fuerzas Armadas mexicanas, que ni siquiera pueden utilizarlo porque estar&iacute;an cometiendo un crimen de guerra. En 2016, tambi&eacute;n en La Huacana, un francotirador de <em>Migueladas</em> derrib&oacute; a un helic&oacute;ptero polic&iacute;aco con dicha Barrett.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Varios civiles armados en un puesto de control de carretera, en Michoacán.                            </span>
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        En agosto pasado, otra patrulla de la Guardia Nacional fue agredida con palas y escobas en pleno centro de Los Reyes, una de las trincheras del CJNG en su avance territorial.
    </p><p class="article-text">
        En octubre, el mismo c&aacute;rtel masacr&oacute; a 13 polic&iacute;as estatales en una emboscada en Aguililla, cuya autor&iacute;a firm&oacute; en una nota entre los cad&aacute;veres. &ldquo;Fue una circunstancia que se dio como la que se da en todos los eventos en el pa&iacute;s&nbsp;todos los d&iacute;as, a todas horas, en todos los lugares del pa&iacute;s&rdquo;, respondi&oacute; a la matanza la secretaria de Gobernaci&oacute;n &mdash;an&aacute;loga a Ministra del Interior&mdash;, Olga S&aacute;nchez Cordero, en un M&eacute;xico donde ya no cabe la conmoci&oacute;n, donde su funesta declaraci&oacute;n tambi&eacute;n pas&oacute; desapercibida.<strong> </strong>En 2019, se contabiliz&oacute; el asesinato de 446 polic&iacute;as, 41 en Michoac&aacute;n, la segunda entidad con mayor n&uacute;mero de estos atentados contra la autoridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aguililla es un inh&oacute;spito pueblo de 9.000 habitantes y lugar de nacimiento del <em>Mencho</em>, el narco mexicano m&aacute;s acaudalado y buscado. La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) ofrece desde marzo 10 millones de d&oacute;lares a quien aporte informaci&oacute;n para su captura, el doble de la recompensa por <em>el Chapo</em> y cinco veces el precio que pusieron a Pablo Escobar.
    </p><p class="article-text">
        El patr&oacute;n del CJNG estar&iacute;a oculto en alg&uacute;n rec&oacute;ndito punto de la insondable sierra que separa a Tierra Caliente del oc&eacute;ano Pac&iacute;fico, seg&uacute;n informaci&oacute;n de la inteligencia mexicana. Testimonios de la zona apuntan a que el <em>Mencho</em> querr&iacute;a terminar sus &uacute;ltimos d&iacute;as en su tierra. Para su regreso definitivo a Aguililla, el l&iacute;der de los Jalisco debe convertir su comunidad en &ldquo;un b&uacute;nker de murallas humanas&rdquo;, lo que pasa por dominar tambi&eacute;n los municipios colindantes.
    </p><p class="article-text">
        El 25 de abril &mdash;en plena contingencia por la covid-19&mdash; el CJNG lanz&oacute; un ataque indiscriminado en Aguililla que dej&oacute; un saldo de 21 v&iacute;ctimas mortales, tal y como recogieron testimonios que tambi&eacute;n hablan del arribo de sicarios en avionetas particulares. No por casualidad tampoco, el pasado marzo, hombres armados saquearon una parroquia de esa comunidad y tirotearon su fachada.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un civil detona su R-15, en un punto de Michoacán sin especificar por razones de seguridad."
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            <span class="title">
                Un civil detona su R-15, en un punto de Michoacán sin especificar por razones de seguridad.                            </span>
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        Apatzing&aacute;n es la urbe donde se bifurca la &uacute;nica carretera en condiciones hacia Aguililla, a unos 80 km. Una calzada donde en los &uacute;ltimos meses se han sucedido virulentos enfrentamientos y narcobloqueos con la quema de camiones. Otro campo de batalla del CJNG y Los Viagras, cuyo basti&oacute;n en la circunscripci&oacute;n de Buenavista ocupa parte de esa v&iacute;a. Por la cercan&iacute;a entre ambas localidades, algunos de los combatientes son primos en bandos contrarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese tramo, una muchedumbre de pobladores de Buenavista &mdash;auspiciados por Los Viagras&mdash; atac&oacute; a huevazos a una patrulla de la Guardia Nacional este febrero. En uno de los videos, un vecino increpa a gritos a un militar:
    </p><p class="article-text">
        <em>Aqu&iacute; no somos jaliscos (del c&aacute;rtel), hijos de su puta madre. Aqu&iacute; somos Michoac&aacute;n&hellip; &iquest;quieren que los desarmemos, cabr&oacute;n? Aqu&iacute; los vamos a sacar todo el pueblo</em>
    </p><p class="article-text">
        El CJNG hizo su declaraci&oacute;n de guerra en Tierra Caliente el 5 de marzo del pasado a&ntilde;o. Durante toda la noche, un notorio convoy recorri&oacute; las calles de Apatzing&aacute;n mientras sus tripulantes disparaban r&aacute;fagas al aire. El tenebroso desfile termin&oacute; a las puertas de la perif&eacute;rica Acahuato. Tres semanas despu&eacute;s, el CJNG arremeti&oacute; contra varios de sus c&aacute;rteles rivales en diversas colonias de la ciudad. La refriega dur&oacute; seis horas y se detonaron incluso granadas.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Esto es Irak &mdash;repite lac&oacute;nico el padre Goyo.
    </p><p class="article-text">
        La acometida del CJNG y el despliegue de la Guardia Nacional en el centro urbano orillaron a Los Viagras a las afueras de Apatzing&aacute;n. Instalaron su cuartel en el humilde poblado de Acahuato, una zona bajo su influencia desde el final de las autodefensas. Diez kil&oacute;metros hacia el norte por la en&eacute;sima &ldquo;carretera de la muerte&rdquo; en M&eacute;xico, si es que el sobrenombre no ha quedado caduco en el estado con mayor cantidad de matanzas: 11 en apenas nueve meses. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Los secuestrados los traen para ac&aacute;, &eacute;sta es su sede. La delincuencia siempre busca pueblitos en torno a las grandes ciudades para ocultarse y operar a sus anchas &mdash;asegura el religioso dando un aceler&oacute;n para enderezarnos por la yerma loma.
    </p><p class="article-text">
        La serpenteante carretera recorre cada uno de esos episodios. Veinte minutos de un macabro trayecto por los vestigios de una guerra perenne, imperceptible, que se manifiesta sin avisar. En cada curva contenemos la respiraci&oacute;n a la espera de toparnos con lo peor, pero s&oacute;lo hay m&aacute;s roca, otro bofet&oacute;n de sofocante aire, m&aacute;s asfalto, tal vez una se&ntilde;al, m&aacute;s paisaje des&eacute;rtico. Nada.
    </p><p class="article-text">
        Pasamos frente a una de las lujosas propiedades de Francisco Galeana N&uacute;&ntilde;ez, alias <em>El Pantera</em>, uno de los siete principales l&iacute;deres de Los Templarios. El caser&oacute;n de estilo californiano, varios negocios opulentos alrededor y hasta una b&oacute;veda con tarima para espect&aacute;culos, contrasta con las infraviviendas y anodinos talleres de esa rancher&iacute;a. El conjunto luce abandonado desde hace tiempo, los arbustos del jard&iacute;n engullen los mellados paredones.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Varias partes del lujoso conjunto residencial del Pantera, uno de los líderes de Los Templarios                            </span>
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        <em>El Pantera </em>fue abatido el 27 de febrero de 2014 en un operativo de la polic&iacute;a federal. Se le conoci&oacute; como uno de los cabecillas <em>templarios</em> m&aacute;s despiadados. Obligaba a sus novias y secuaces a tatuarse una pantera. Las autoridades lo dieron por muerto en una balacera un a&ntilde;o antes, pero, tras aniquilarlo <em>de verdad,</em> informaron que en la anterior ocasi&oacute;n s&oacute;lo fue detenido. Se desconoce por qu&eacute; o cu&aacute;ndo lo liberaron.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El tipo<em> </em>ten&iacute;a un emporio. (Los narcos) pagan a muchachitos para que cumplan sus condenas, para que se metan de chivos (expiatorios) en la c&aacute;rcel. Y al rato los sacan porque no tienen pruebas &mdash;asevera el padre Goyo, quien prefiere no detenerse frente a la vivienda por si colocaron vigilantes para evitar su incautaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el siguiente recoveco sobrepasamos un r&iacute;o completamente seco, como casi todos en la regi&oacute;n. Esa quebrada de piedras era un salto de agua hace apenas una d&eacute;cada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante en una cuneta hay estacionado un coche blanco con tres civiles que se comunican por radio al ver nuestro veh&iacute;culo asomarse. Los <em>halcones</em> ya han avisado del ingreso de desconocidos a su fort&iacute;n. En ese punto, un mes despu&eacute;s [este 2 de abril], varios delincuentes disfrazados de polic&iacute;as secuestraron a algunos conductores, seg&uacute;n narr&oacute; una de las v&iacute;ctimas liberada a los cuatro d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En la peque&ntilde;a comunidad de Acahuato, sus 700 habitantes viven en un alto grado de marginaci&oacute;n, aunque por su pu&ntilde;ado de calles se ven m&aacute;s <em>pick ups</em> lujosas que transe&uacute;ntes. En una esquina de la plazoleta se junta un grupo de j&oacute;venes recostados en un par de motocicletas. No nos quitan el ojo en ning&uacute;n momento. El padre Goyo los saluda de lejos.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Aqu&iacute; la raza ya me conoce. Los Viagras me respetan aunque somos contras. Les interesa llevarse bien con diferentes &aacute;mbitos &mdash;vacila el p&aacute;rroco para aligerar la tensi&oacute;n que se respira.
    </p><p class="article-text">
        Goyo visitaba a menudo Acahuato desde que en 1995 fundase un seminario, pero en los &uacute;ltimos tiempos viene con menos frecuencia. Cuando en 2017 se instal&oacute; en esas tierras <em>el Rifle</em>, jefe <em>viagra</em>, tuvo que trasladar la instituci&oacute;n a otra localidad por el peligro que entra&ntilde;aba.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Utilizaban el seminario de trinchera. Cuando hab&iacute;a combates se refugiaban como si fuese su b&uacute;nker. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n reclutaban a los ni&ntilde;os cuando sal&iacute;an de sus clases &mdash;susurra el vicario&mdash;. Por aqu&iacute; los ni&ntilde;os anhelan enrolarse en el narco, su vocaci&oacute;n es ser sicarios. Cada vez nos cuesta m&aacute;s encontrar alumnos, porque ha bajado el inter&eacute;s en estudiar.
    </p><p class="article-text">
        En 2018, hab&iacute;a unos 460.000 menores de edad en las filas del narco, un 153% m&aacute;s que tres a&ntilde;os atr&aacute;s. Los c&aacute;rteles han roto cualquier m&iacute;nimo c&oacute;digo de conducta que pudiesen respetar en la &eacute;poca de las grandes empresas criminales que operaban como multinacionales. La fragmentaci&oacute;n de esas estructuras y la diversificaci&oacute;n de sus actividades delictivas han arrocinado (m&aacute;s si cabe) sus m&eacute;todos. La semilla ya estaba plantada: seis de cada diez menores mexicanos son criados a golpes en sus hogares.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Los Viagras eran un grupo de autodefensa que el gobierno arm&oacute; para integrarlos a una unidad especial de la Polic&iacute;a Rural encargada de combatir a Los Templarios. Tras cumplir con su objetivo, Los Viagras emergieron como el c&aacute;rtel &ldquo;m&aacute;s sangriento y peligroso&rdquo; del estado, seg&uacute;n el propio gobernador. Forjaron su apogeo gracias a la subestimaci&oacute;n de las autoridades y a las alianzas y traiciones tanto a Los Templarios como a los de Jalisco.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Desde que se establecieron aqu&iacute; (Los Viagras), han aumentado los pagos de plaza. Primero extorsionaban por los cultivos, luego a los comercios y ahora por el agua &mdash;dice el padre Goyo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vista del río Acahuato.                            </span>
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        Acahuato es otro enclave valioso, compuerta entre Tierra Caliente y el Pico de Tanc&iacute;taro, la zona m&aacute;s productiva para el cultivo de aguacate. Desde el mirador de la localidad se extiende una planicie bald&iacute;a que abraza a Apatzing&aacute;n. Al otro lado se divisa el verde de un macizo que se pierde en el horizonte. La Polic&iacute;a Comunitaria que resguarda la localidad de Tanc&iacute;taro y a sus aguacateros, nos niega el ingreso tras solicitar su autorizaci&oacute;n por seis meses. Est&aacute;n prevenidos ante la intrusi&oacute;n de periodistas y for&aacute;neos debido a varias publicaciones que se refieren a su negocio como 'el aguacate de sangre' y que sugieren su posible v&iacute;nculo con el narcotr&aacute;fico. Tanc&iacute;taro es un monte acorazado.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La siembra de aguacate en la parte alta ha disminuido el agua que baja hasta ac&aacute;. Los manantiales se est&aacute;n secando. Esa escasez ha venido a afectar a la econom&iacute;a fuertemente. Antes se sembraba lima, mamey, caf&eacute;. Ahora s&oacute;lo nopal (un cactus comestible) &mdash;musita el jefe de Tenencia local, Jaime &Aacute;lvarez, amilanado durante toda la escueta conversaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Los aguacateros han abusado sobremanera de los manantiales. Antes hab&iacute;a chorros, cascadas y ahora los r&iacute;os se han secado &mdash;enfatiza el padre Goyo&mdash;. Y la poca agua que baja, probablemente llegue infectada por los agroqu&iacute;micos aplicados en las huertas. Sobre esa contaminaci&oacute;n y sus afectaciones en la salud tampoco hay estudios concluyentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, Acahuato significa &ldquo;lugar del agua&rdquo; en n&aacute;huatl y da nombre a la patrona de Tierra Caliente. A su santuario peregrinan cada a&ntilde;o miles de paisanos para agradecerle por los favores recibidos, por el agua en sus campos. Durante los noventa, entre los exvotos tambi&eacute;n acud&iacute;an narcotraficantes para corresponder a la sant&iacute;sima, pero por sus fruct&iacute;feros cultivos de marihuana.
    </p><p class="article-text">
        La Virgen de Acahuato preside un pomposo altar desde donde al parecer no se alcanzan a o&iacute;r las plegarias. En 2017, el gobierno reconoci&oacute; por primera vez la carencia de agua en algunos lugares de Michoac&aacute;n, contradictoriamente la entidad con m&aacute;s agua superficial de M&eacute;xico. Citaron a Acahuato y Apatzing&aacute;n como las localidades m&aacute;s acuciadas por esta problem&aacute;tica. Sus pobladores tienen que conseguir el agua de camiones cisternas (pipas) o en garrafones.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Los delincuentes cobran cuota (extorsi&oacute;n) al repartidor por cada viaje y ellos le suben el precio a la gente. Tienen que escoltar las pipas para que no se las roben &mdash;a&ntilde;ade el sacerdote.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ida al pueblo nos cruzamos con un cami&oacute;n de bomberos que acababa de distribuir agua, acompa&ntilde;ado de dos patrullas policiales. Uno de cada tres hogares mexicanos no dispone de agua corriente, siendo el pa&iacute;s donde m&aacute;s agua embotellada se consume. Para las familias de bajos recursos representa un desembolso del 20% de sus ingresos, un sacrificio sobrehumano que se agudiza en las zonas rurales.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Los Viagras tienen muchos terrenos y huertas (de aguacate) en la zona y se apoderaron de los cuatro ojos de agua que abastec&iacute;an al pueblo. Los campesinos tienen que pagarles para recibir agua. Si te rebelas, te aplican la ley de fuga: 'O te vas, o te <em>bajamos</em>' (una expresi&oacute;n m&aacute;s para &ldquo;matar&rdquo;) &mdash;prosigue.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Aqu&iacute; se ha ido mucha gente, han tenido que salirse &mdash;interviene &Aacute;lvarez, capataz de un pueblo donde a simple vista la mitad de las viviendas aparentan estar deshabitadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el jefe de Tenencia insiste en que &ldquo;todo est&aacute; calmo&rdquo; por estos lares, aunque la presencia del narco es omnipresente y adquiere m&uacute;ltiples rostros. A comienzos de abril, durante la crisis por la covid-19, Los Viagras repartieron decenas de despensas &mdash;con productos robados&mdash; a la poblaci&oacute;n de Acahuato. En un video se escucha la voz de uno de los hombres armados:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta ayuda que viene aqu&iacute;, se la est&aacute; haciendo la gente de Acahuato, Nuestra Se&ntilde;ora de la Virgen que viene a regalar una despensa a cada uno. Son los que mandan aqu&iacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        A mediados del pasado a&ntilde;o, el p&aacute;rroco de Par&aacute;cuaro &mdash;contiguo a Acahuato&mdash; denunci&oacute; que las presiones del crimen han dejado muchos 'pueblos fantasma' en ese municipio y en otras partes de Tierra Caliente. Se estima que m&aacute;s de 10 millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares desde 2011. Michoac&aacute;n es el tercer estado con mayor desplazamiento forzado, una problem&aacute;tica invisibilizada en M&eacute;xico, donde a menudo se disfraza de migraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un creciente n&uacute;mero de estos episodios se relacionan a la devastaci&oacute;n de los recursos naturales por parte del crimen organizado. El arzobispo de Morelia advirti&oacute; que la guerra del agua ya empez&oacute; en el estado. &ldquo;Es una guerra que puede volverse una cat&aacute;strofe mundial, si no logramos resolver esos conflictos locales&rdquo;, sentenci&oacute; monse&ntilde;or Carlos Garfias, en alusi&oacute;n a la apocal&iacute;ptica declaraci&oacute;n del Papa Francisco: &ldquo;Me pregunto si en esta Tercera Guerra Mundial en pedacitos que vivimos, no estamos en camino de la Tercera Guerra Mundial por el Agua&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El padre Goyo observa alrededor con disimulo antes de aportar su conclusi&oacute;n:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Los delincuentes entregan agua a cambio de estar sirvi&eacute;ndoles y mantenerse callados. Quien tiene el agua, tiene el control. El agua es un arma de guerra que utilizan contra la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Cinco j&oacute;venes con armas cortas rodean nuestro veh&iacute;culo en tres motos hasta que salimos del pueblo. En el mismo ret&eacute;n de la ida, ahora hay dos coches, uno a cada lado, y el doble de hombres. Esta vez nos muestran sus cartucheras.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay un vac&iacute;o de poder, un Estado fallido. La ley es la impunidad y la corrupci&oacute;n, que est&aacute; en todos los niveles. Hay viudas que pasan hambre porque los c&aacute;rteles usurparon su negocio familia &mdash;enumera desencajado el cl&eacute;rigo&mdash;. A una mujer le desaparecieron a 13 familiares y no hizo la denuncia a la Fiscal&iacute;a por miedo a que estuviesen involucrados. Fui al primero al que se lo cont&oacute;, varios meses despu&eacute;s, y a&uacute;n miraba alrededor temerosa.
    </p><p class="article-text">
        El padre Goyo se pasa el d&iacute;a de un lado al otro, siempre en la calle. Tan s&oacute;lo regresa a su iglesia para dar la misa de las siete de la tarde.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A m&iacute; no me interesa la viejita <em>comeostias</em> que se la pasa en la capilla, sino los j&oacute;venes que est&aacute;n metidos en las drogas, en los c&aacute;rteles. Hay que salir permanentemente a las periferias a buscar a los descartados sociales, a la gente violentada, al 90% que no vienen a la iglesia porque no les defendi&oacute; &mdash;se sulfura el p&aacute;rroco con aspavientos&mdash;. Como Iglesia necesito buscar a ese feligr&eacute;s dolido, para hacer su causa, mi causa.
    </p><p class="article-text">
        Pese a las constantes amenazas de muerte, la verja de entrada al recinto sacro est&aacute; abierta de par en par. En lugar de muro, la fachada principal la componen tres portones met&aacute;licos. M&aacute;s que un templo parece un hangar. La &uacute;nica ala del crucero se dej&oacute; a medio construir con sus vigas al descubierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El padre Goyo fren&oacute; las obras de ampliaci&oacute;n de la Parroquia del Carmen, donde fue asignado tras su retorno a Apatzing&aacute;n, para invertir todo el presupuesto de la financiaci&oacute;n municipal en abrir el albergue, alquilar la parcela del rancho&hellip; y ahora planea comprar un islote de un r&iacute;o cercano para alojar un centro de rehabilitaci&oacute;n de m&aacute;xima seguridad.&nbsp;
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                Pasillo de la Parroquia del Carmen a medio construir, presidido por un retrato de Juan Pablo II.                            </span>
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        &mdash;Hace tres semanas vinieron al albergue por la noche varios tipos armados que buscaban a uno de los j&oacute;venes. Aqu&iacute; no es seguro para ellos. El c&aacute;rtel no avisa, si sabes demasiado, te <em>chingan</em> (el en&eacute;simo localismo para &ldquo;matar&rdquo;). Adem&aacute;s, quiero dedicar un espacio para mujeres, ahora tienen que estar mezclados &mdash;se entusiasma, tan en&eacute;rgico como cuando blande cr&iacute;ticas en contra de la delincuencia durante su homil&iacute;a desde un austero presbiterio. Aunque ahora se concentra en acciones caritativas, cada tanto llama a construir unas nuevas autodefensas para combatir al narco.
    </p><p class="article-text">
        Se apresura en ponerse su h&aacute;bito blanco y la estola violeta. En el pasillo hacia la sacrist&iacute;a cuelga un retrato de Juan Pablo II, el &uacute;nico adorno en esas paredes de hormig&oacute;n desnudo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Por qu&eacute; no ponen la imagen de Francisco? &mdash;le pregunto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El Vaticano todav&iacute;a ni nos envi&oacute; la de Benedicto. Aqu&iacute; no llega el Papa ni en foto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La charanda es una bebida alcoh&oacute;lica t&iacute;pica de Michoac&aacute;n, un destilado de ca&ntilde;a de az&uacute;car.&nbsp; La primera bodega de este aguardiente se ubic&oacute; a comienzos del siglo pasado en un c&eacute;ntrico cerro de Uruapan llamado La Charanda (en pur&eacute;pecha, &ldquo;tierra colorada&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como en los &uacute;ltimos veranos, al iniciar la temporada de lluvias se activaron las alarmas por el riesgo de desprendimientos en los asentamientos que penden de las barrancas de la ciudad. El pasado 13 de agosto, un recio aguacero desgaj&oacute; la c&aacute;rcava y el alud sepult&oacute; un domicilio en la falda de La Charanda. En su interior falleci&oacute; asfixiado un menor de 16 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una semana antes, otro argayo derrumb&oacute; un puente en una carretera cercana. Y en 2010, una avalancha acab&oacute; con la vida de 34 personas en Angangueo, al este de Michoac&aacute;n. Estos bruscos eventos clim&aacute;ticos se han intensificado debido a la acci&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;xico es el cuarto pa&iacute;s del mundo con mayor deforestaci&oacute;n desde 2001. Perdi&oacute; un tercio de sus bosques y selvas en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas, seg&uacute;n c&aacute;lculos oficiales. Ser&iacute;a como asolar la mitad de Espa&ntilde;a, el Reino Unido entero u otras 167 naciones.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La destrucci&oacute;n de la naturaleza acabar&aacute; con nosotros, si antes no nos matamos entre todos &mdash;sentencia Juan Manuel, quien convive con los criminales y su devastaci&oacute;n de los recursos naturales. Ve de cerca la muerte.
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                    alt="en unas banquetas en círculo donde se reunían alrededor de una hoguera, en la época en que acudían voluntarios extranjeros al Ecocentro."
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                en unas banquetas en círculo donde se reunían alrededor de una hoguera, en la época en que acudían voluntarios extranjeros al Ecocentro.                            </span>
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        El 20 de octubre de 2017, un comando asesin&oacute; a Felipe Ram&iacute;rez, activista ind&iacute;gena. Siete sujetos en motocicleta lo interceptaron en una carretera y, despu&eacute;s de balearlo, huyeron escoltados por polic&iacute;as estatales. Hasta la fecha no hay pistas de los responsables, pero la principal hip&oacute;tesis apunta a Los Templarios como autores materiales. Ram&iacute;rez protestaba desde los a&ntilde;os setenta por la instalaci&oacute;n de la Central Hidroel&eacute;ctrica de Zumpimito&nbsp; &mdash;al lado del Ecocentro Cupatitzio&mdash;, gestionada por la Comisi&oacute;n Federal de Electricidad (CFE). Utiliza m&aacute;s de 20 millones de metros c&uacute;bicos de agua, superando por mucho el consumo de Urbi Construcciones del Pac&iacute;fico, la empresa mexicana que m&aacute;s agua traga. La explotaci&oacute;n de esa hidroel&eacute;ctrica nacional aceler&oacute; el desabasto en Uruapan, pese a ser una de las ciudades con mayor recurso h&iacute;drico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En enero de 2018, hallaron en una zanja el cad&aacute;ver estrangulado de Guadalupe Campanur, ambientalista ind&iacute;gena de Cher&aacute;n, &iacute;cono del autogobierno. La joven de 32 a&ntilde;os hab&iacute;a trabajado como guardabosques en la Polic&iacute;a Rural y se dedicaba a combatir la tala criminal de los bosques pur&eacute;pecha.
    </p><p class="article-text">
        En 2019, fueron asesinados 33 defensores de Derechos Humanos en todo el pa&iacute;s: 21 eran&nbsp; ambientalistas y la mayor&iacute;a pertenec&iacute;an a pueblos originarios. Un 41% de los ataques fueron perpetrados por servidores p&uacute;blicos, seg&uacute;n datos gubernamentales. Ninguno ha obtenido sentencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese curso, Michoac&aacute;n contabiliz&oacute; una defensora asesinada, Zenaida Pulido, tiroteada cuando regresaba de interponer una denuncia. Hab&iacute;a recibido amenazas por su tarea en la b&uacute;squeda de familiares desaparecidos. Colectivos civiles, sin embargo, se&ntilde;alaron la ejecuci&oacute;n de al menos seis ambientalistas y la desaparici&oacute;n de otros tres. Es la cuarta entidad con m&aacute;s activistas (74) bajo el Mecanismo de Protecci&oacute;n que brinda el gobierno.
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                    alt="Retén de la policía comunitaria de Cherán, a la que pertenecía Guadalupe Campanur, ambientalista indígena de la Meseta Purépecha."
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                Retén de la policía comunitaria de Cherán, a la que pertenecía Guadalupe Campanur, ambientalista indígena de la Meseta Purépecha.                            </span>
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        El primer homicidio de 2020 fue el de Homero G&oacute;mez Gonz&aacute;lez, cuyo cuerpo localizaron sin vida en un pozo agr&iacute;cola dos semanas despu&eacute;s de su desaparici&oacute;n, el 13 de enero. Este l&iacute;der ejidal administraba uno de los santuarios de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, al este de Michoac&aacute;n, a s&oacute;lo 130 km de la capital mexicana. La Comisi&oacute;n Estatal de Derechos Humanos indic&oacute; que su fatal desenlace se debi&oacute; a sus esfuerzos por preservar el h&aacute;bitat de la mariposa monarca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El crimen organizado ha penetrado en la industria aguacatera, que ya ha expandido sus terrenos hacia el oriente de Michoac&aacute;n mediante una tala ilegal que pone en peligro inminente a esa reserva&rdquo;, considera una portavoz del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), organizaci&oacute;n civil que registr&oacute; 39 ataques contra ambientalistas el pasado a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la zona de la Reserva donde asesinaron a Homero, varios comuneros confirman que los taladores se han metido hasta el coraz&oacute;n del &aacute;rea protegida y han percibido los efectos. &ldquo;Antes las vacas com&iacute;an mariposas, se cubr&iacute;a todo el pasto&rdquo;, me cuentan sobre los millones de Monarcas que vuelan cada invierno 4.000 km para huir del fr&iacute;o en Estados Unidos, uno de los fen&oacute;menos naturales m&aacute;s asombrosos del planeta. Su llegada marcaba el tradicional D&iacute;a de Muertos, pues los habitantes cre&iacute;an que las mariposas eran las almas de sus seres queridos. Pero al este de Michoac&aacute;n ya no hay mucho que festejar, la leyenda se esfum&oacute; por el declive de esa migraci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un ejemplar de mariposa monarca en el santuario de la Reserva Natural al este de Michoacán.                            </span>
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        El 2019 fue el a&ntilde;o m&aacute;s violento para los protectores de la Tierra en M&eacute;xico, el cuarto pa&iacute;s del mundo en asesinato de activistas, de acuerdo a una lista de Front Line Defenders (FLD), que sit&uacute;a a cinco pa&iacute;ses latinoamericanos entre los seis m&aacute;s peligrosos para la defensa de los Derechos Humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo m&aacute;s importante para la defensa del medioambiente es que haya ejemplos vivos de lo que significa la naturaleza &mdash;considera <em>el Bi&oacute;logo.</em>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la matanza de una docena de sicarios a menos de cien metros de su casa y la advertencia de muerte, los hijos de Juan Manuel le pidieron que se mudase del Econcentro. Pero la &uacute;nica medida de protecci&oacute;n que tom&oacute; el profesor fue sacar sus objetos de valor (un ordenador, documentos y libros) y resguardarlos en casas de amigos.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mi hijo me llam&oacute; en cuanto se enter&oacute; de la balacera: 'No te hagas el pendejo, salte de ah&iacute; ya, no seas necio'. Se preocupan mucho. Pero les digo que ahora cualquier parte de Uruapan es insegura &mdash;considera.
    </p><p class="article-text">
        Pone como ejemplo que hace poco paseaba por mitad del z&oacute;calo una pareja del CJNG uniformada con sus siglas, y ni las autoridades hicieron nada. Por nombrar lo menos en una ciudad que en enero ardi&oacute; en autom&oacute;viles incendiados por los narcos, desatados por la detenci&oacute;n de varios de sus l&iacute;deres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra an&eacute;cdota en el pa&iacute;s de los cien asesinatos al d&iacute;a, de las m&aacute;s de 60.000 desapariciones, de los dos millares de fosas clandestinas. Un M&eacute;xico acostumbrado a sumar r&eacute;cords de violencia hasta rebasar los 275.000 homicidios desde 2006. Cifras de una guerra en un territorio sin guerra declarada, pero que vive el segundo conflicto m&aacute;s mort&iacute;fero del siglo XXI, s&oacute;lo por detr&aacute;s de Siria.
    </p><p class="article-text">
        <em>Frente a la adversidad</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El Bi&oacute;logo</em> se resiste a abandonar su bosque,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        aunque la parcela ni siquiera sea de su propiedad.
    </p><p class="article-text">
        Se resiste a que el crimen organizado arrase sus &aacute;rboles,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        aunque no le aporten ning&uacute;n beneficio econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Se resiste a que sus con&iacute;feras dejen de oxigenar a su ciudad,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        su suelo se deslave y arrolle a sus paisanos,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        su cerro deje de emanar agua y el aire achicharre&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        y nos ahogue.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque seguramente&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ya no est&eacute; para verlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        O tal vez s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Juan Manuel se paraliza bajo la copa de un pino reto&ntilde;o. Dice sentir el frescor. Acaricia un tallo con mimo. Entre sus dedos, las agujas se suavizan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Estoy abierto a todas las opciones, as&iacute; no habr&aacute; derrota posible. Hay j&oacute;venes que est&aacute;n retomando las luchas ambientales, pero asumo que no hubiese un relevo en el Econcetro. Ser&iacute;a una forma de aferramiento pensar que alguien vendr&aacute; para seguir protegiendo este bosque. Me doy por bien servido con lo que he hecho &mdash;cavila antes de citar al poeta mexicano Octavio Paz: &ldquo;Basta una sola persona que lea tu poema para entrar en el r&iacute;o de la conciencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sus palabras suenan a despedida. Afronta con resignaci&oacute;n ese 'adi&oacute;s'.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Ve cercana su muerte?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Si no me han matado ya es porque no han querido. Quiz&aacute; se ablandaron por las im&aacute;genes religiosas de los cobertizos; quiz&aacute; porque trato de ayudar a la comunidad; o porque se pensar&aacute;n que ya me queda poco y les doy l&aacute;stima.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Le da miedo vivir aqu&iacute; solo?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me da nervios, pero no miedo. Acept&eacute; la posibilidad de morir por la naturaleza, por este lugar. Cuando uno decide morir, ya est&aacute; todo claro. Ya se puede seguir viviendo tranquilo &mdash;evoca Juan Manuel un consejo que le dio Mireles, reconocido autodefensa seriamente amenazado de muerte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Juan Manuel bajo un pino joven del Ecocentro Cupatitzio.                            </span>
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        El hombre de 72 a&ntilde;os escucha a lo lejos a las madres de Arroyo Colorado cuando ri&ntilde;en a sus hijos. Escribe entre las sombras de una tenue vela. A menudo se ducha con una cubeta de agua fr&iacute;a y percibe los incendios en los cerros circundantes. Ya no recolecta sus propios frutos, porque dejaron de florecer, pero apenas come alimentos cocinados. La soledad lo ha vuelto el alma del bosque, pero sobre todo, una de sus &uacute;ltimas especies.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Mira las clavellinas, son incre&iacute;bles! &mdash;se distrae Juan Manuel para olfatear un manojo de flores fucsias, que colorean los porches del desmadejado conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Hace tres d&eacute;cadas se ve&iacute;an coyotes por el Ecocentro. Su agilidad y pelaje rojizo los camuflaban entre la charanda, donde cavaban sus madrigueras. Tan s&oacute;lo se hac&iacute;an notar por su aullido y el destello de sus ojos en la noche. En un cerro cercano tambi&eacute;n hab&iacute;a venados grises, su animal preferido y sagrado en varias culturas originarias de M&eacute;xico. Un ciervo sigiloso, de afinado olfato y o&iacute;do. Por su gran sensibilidad en las pezu&ntilde;as, se asientan en ecosistemas sanos. Son indicadores de la calidad de conservaci&oacute;n del suelo.
    </p><p class="article-text">
        Tanto el venado como el coyote, en peligro de extinci&oacute;n en Michoac&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo <em>el Bi&oacute;logo</em> sobrevive en la charanda. 
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Actualizaci&oacute;n:</strong></em><em> Este 20 de julio (al cierre del reportaje), la Di&oacute;cesis de Apatzing&aacute;n suspendi&oacute; al padre Goyo de sus actividades dentro de la Iglesia Cat&oacute;lica, alegando&nbsp;&ldquo;faltas graves que han ocasionado serios problemas en la comunidad eclesial y que tambi&eacute;n han sido faltas a la dignidad de los sacramentos&rdquo;. El presb&iacute;tero consider&oacute; que la decisi&oacute;n tiene que ver con su activismo contra el crimen organizado:&nbsp;&ldquo;Ni me quitan el sacerdocio ni me excomulgan (&hellip;). Me quitan&nbsp;algo que me estorbaba, la verdad. Siendo cura te tienen con un bozal en el hocico y un tapujo en los ojos. A nosotros nos dicen: lo que veas y oigas no lo digas; t&uacute; nom&aacute;s celebra, reza y cuenta&nbsp;limosna. Es lo que tienes que hacer. Pero hay temas muy delicados que no se pueden callar&rdquo;.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/biologo-michoacan-vivir-bosque-asediado-tala-ilegal-carteles-industria-aguacatera_130_6628071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Jan 2021 20:58:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivir solo en un bosque asediado por la tala ilegal, los cárteles y la industria aguacatera]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres semanas de ocupación feminista contra AMLO: "De aquí no nos vamos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/tres-semanas-ocupacion-feminista-amlo-no_130_6246036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/205dfd60-f767-4af0-aaa2-3d2d1c971752_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres semanas de ocupación feminista contra AMLO: &quot;De aquí no nos vamos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Decenas de activistas encapuchadas ocupan desde hace tres semanas la sede de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, un edificio del Gobierno de México, para protestar contra los feminicidios y la pasividad de López Obrador</p></div><p class="article-text">
        El esc&aacute;ner de seguridad de la entrada del edificio sirve de cajonera de espr&aacute;is. En el suelo, una decena de extintores para actuar con rapidez ante cualquier ataque. Un par de j&oacute;venes ataviadas de negro hacen guardia en el vest&iacute;bulo de la Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Otro grupo de mujeres, en tejanos y camiseta, conversan distendidamente. La sede del organismo gubernamental en el centro hist&oacute;rico de la Ciudad de M&eacute;xico es hoy un b&uacute;nker feminista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es la concreci&oacute;n de a&ntilde;os de trabajo. Es nuestro basti&oacute;n, aunque todav&iacute;a sea un paso peque&ntilde;o&rdquo;, se&ntilde;ala a <em>elDiario.es</em> una de las activistas que desde el pasado 3 de septiembre ocupan el edificio. Ya no hay espacio en las paredes para expresar tanto hartazgo por tantos motivos: una decena de feminicidios al d&iacute;a en M&eacute;xico, el pa&iacute;s del mundo con <a href="https://www.jornada.com.mx/2019/01/06/politica/008n1pol" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s abuso sexual a menores seg&uacute;n la OCDE</a>, <a href="https://mexico.unwomen.org/es/noticias-y-eventos/articulos/2018/11/violencia-contra-las-mujeres" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seis de cada diez mexicanas v&iacute;ctimas de la violencia</a> y una impunidad superior al 95%, entre otras aberraciones catalizadas en el mural de una llama y una mujer encapuchada que preside el barandal superior bajo el lema &lsquo;Mujeres Luchando&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        El grupo de feministas, organizadas entorno al Bloque Negro &mdash;sin relaci&oacute;n con los grupos <em>black block </em>de otras partes del mundo&mdash; , ha resumido un sinf&iacute;n de reivindicaciones en un pliego de 14 puntos que van desde su inmunidad, la rendici&oacute;n de cuentas y la protecci&oacute;n a la v&iacute;ctima hasta la instalaci&oacute;n de una ducha. &ldquo;De aqu&iacute; no nos vamos, esto ya es de las mujeres&rdquo;, zanja una activista. Ninguna de ellas revela su nombre, edad u ocupaci&oacute;n, tanto por su seguridad como para evitar protagonismos en un movimiento horizontal.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades tampoco tienen previsto sacarlas a la fuerza, seg&uacute;n el compromiso expresado por la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n &mdash;Ministerio del Interior&mdash; en conversaciones con las feministas, que han acercado la posibilidad de que se acepte otra de sus demandas: la liberaci&oacute;n de Elis Hern&aacute;ndez, universitaria de 24 a&ntilde;os detenida en agosto, cuatro meses despu&eacute;s de ocupar su facultad en la periferia de Ciudad de M&eacute;xico. 
    </p><p class="article-text">
        La Polic&iacute;a ha disuelto la ocupaci&oacute;n de otra sede de la CNDH en Ecatepec, en esos mismos lindes capitalinos donde, fuera del foco medi&aacute;tico, las mujeres denuncian haber sido golpeadas por funcionarios p&uacute;blicos una vez presas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una criminalizaci&oacute;n y persecuci&oacute;n de la protesta &mdash;agrega otra encapuchada sobre una de las razones de la desmovilizaci&oacute;n estudiantil&mdash;. Cuando salimos de aqu&iacute; nos hacen seguimientos, nos paran los agentes para amedrentarnos. El acoso policial se ha vuelto peligroso&rdquo;. Ese hostigamiento ha obligado a las feministas a extremar las precauciones como no salir solas, vigilar los coches sospechosos y evitar el uso de la red wifi del edificio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Pintada &#039;No perdonamos ni ¡olvidamos!&#039; en una oficina de la Comisión Nacional de Derechos Humanos."
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            <span class="title">
                Pintada &#039;No perdonamos ni ¡olvidamos!&#039; en una oficina de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>El hartazgo hacia el sistema patriarcal</strong></h3><p class="article-text">
        Hacia las cinco de la tarde una decena de mujeres se re&uacute;ne en el comedor, la antigua sala de juntas, para almorzar un arroz con pollo o zanahoria. En la oficina adjunta se lee la consigna &ldquo;no perdonamos ni &iexcl;olvidamos!&rdquo;. En ese despacho de la presidenta de la CNDH arranc&oacute; la simb&oacute;lica protesta cuando la madre de una ni&ntilde;a violada se encaden&oacute; a la mesa despu&eacute;s de la en&eacute;sima reuni&oacute;n sin recibir respuestas concretas sobre su caso. El espont&aacute;neo acto recibi&oacute; el apoyo de varios colectivos de madres de desaparecidos y acab&oacute; en la ocupaci&oacute;n por parte de grupos feministas. &ldquo;No es una protesta contra este organismo, sino contra todo un sistema que ha desatendido los derechos y la vida de las mujeres&rdquo;, aseguran.
    </p><p class="article-text">
        Rosa &mdash;nombre ficticio&mdash; lleg&oacute; al edificio hace tres d&iacute;as desde Guadalajara junto a su hija de 12 a&ntilde;os. En 2012 se separ&oacute; de su marido despu&eacute;s de meses de golpes a ambas. El maltrato psicol&oacute;gico continu&oacute; durante siete a&ntilde;os hasta que el agresor la enga&ntilde;&oacute; para llevarse a sus otras dos hijas (de 10 y 8 a&ntilde;os) e internarlas en un hogar de menores alegando que la madre les pegaba. &ldquo;He ido a una, dos, tres instituciones y no me hacen caso. Nunca resolvieron mi denuncia por maltrato y ahora tampoco el proceso para devolverme a mis ni&ntilde;as, porque no hay elementos para inculparme. La Justicia es muy lenta. Vine aqu&iacute; para cambiar eso y porque es el &uacute;nico lugar donde entienden mi dolor&rdquo;, explica la mujer, de unos 40 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Hace unos d&iacute;as habl&oacute; por tel&eacute;fono con una de sus hijas, a la que que no ha podido ver desde hace un a&ntilde;o:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&mdash;Estoy cerquita del presidente &mdash;le dijo entre l&aacute;grimas en referencia a los 900 metros que separan la sede de la CNDH del Palacio Nacional.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&mdash;&iquest;Le vas a decir que nos saque de aqu&iacute;? &mdash;le respondi&oacute; la peque&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Su hija de 12 a&ntilde;os pulula de un lado para el otro: &ldquo;Tenemos que quedarnos aqu&iacute;, es como mi familia. Me gusta porque son puras mujeres y quiero aprender de ellas y ayudarlas. S&eacute; que han sufrido mucho&rdquo;.
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            <span class="title">
                Madre e hija en la Comisión Nacional de Derechos Humanos.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>El desd&eacute;n de L&oacute;pez Obrador</strong></h3><p class="article-text">
        Uno de los principales objetivos de la Okupa es convertir las instalaciones en un refugio de mujeres. &ldquo;Hay una falta de espacios para mujeres, mucha desatenci&oacute;n&rdquo;, considera una activista. 
    </p><p class="article-text">
        El presidente Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador (AMLO) amag&oacute; al inicio de su mandato con retirar las subvenciones a la Red Nacional de Refugios, la organizaci&oacute;n civil que lidera la protecci&oacute;n a v&iacute;ctimas con m&aacute;s de 67 albergues de m&aacute;xima seguridad. El Gobierno ha planteado un modelo paralelo con escasa implementaci&oacute;n y una l&iacute;nea telef&oacute;nica de emergencia, pero sin ofrecer planes integrales y acciones concretas para atajar una violencia machista que sigue en aumento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el mandatario, el fin de la violencia en general en M&eacute;xico pasa por erradicar la pobreza. Bajo esa premisa, su gobierno ha priorizado la entrega de ayudas sociales por transferencia directa mientras recorta el presupuesto en pol&iacute;ticas de g&eacute;nero. &ldquo;Lo del presidente es una falta de respeto hacia las mujeres, porque convierte la violencia machista en una cuesti&oacute;n de clases. S&oacute;lo pretende invisibilizarnos&rdquo;, replica una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        AMLO ha omitido la violencia contra las mujeres de su discurso y en las contadas ocasiones que ha hablado al respecto, ha negado un incremento de esas agresiones, ha asegurado que el 90% de las llamadas de auxilio son falsas y suele diluir los feminicidios entre la criminalidad en general. El presidente ha restado importancia a la toma de la CNDH, reduci&eacute;ndolo a rencillas personales y un asunto pol&iacute;tico &ldquo;abrazado por el conservadurismo y magnificado&rdquo; para perjudicarle.
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            </figure><h3 class="article-text"><strong>Iconoclasia en la lucha feminista</strong></h3><p class="article-text">
        Asimismo, L&oacute;pez Obrador ha acusado a las manifestantes de &ldquo;vandalismo&rdquo; por dibujar sobre el retrato de Francisco I. Madero, entre otros lienzos de pr&oacute;ceres que intervinieron las okupas. Una de las que pintaron el retrato del expresidente fue una ni&ntilde;a violada a los 7 a&ntilde;os por su padrastro. &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo se indigna [AMLO] por este cuadro! &iquest;Por qu&eacute; no se indign&oacute; cuando abusaron de mi hija? Este cuadro no siente, mi hija s&iacute;&rdquo;, responde Erika Mart&iacute;nez, la madre de la menor, en una de las contestaciones que, igual que el cuadro alterado, se han vuelto icono de la lucha feminista.
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                Cuadro de Francisco I. Madero pintado por las activistas en la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México                            </span>
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        Tres a&ntilde;os despu&eacute;s, el violador sigue libre y Erika y su hija tuvieron que abandonar su vivienda. Encontraron un hogar en ese n&uacute;mero 60 de la calle Cuba. &ldquo;Hemos instalado una mesa de trabajo con la CNDH y otras instancias para analizar los casos. Cada d&iacute;a nos vienen de cinco a ocho mujeres para pedir ayuda y canalizamos sus denuncias. Pretenden (el gobierno) que trabajemos conjuntamente para dar largas a las reclamaciones y que nos cansemos&rdquo;, apunta Erika a este diario. Varias de las salas se encuentran cerradas bajo llave con un letrero de 'clausurado', donde se resguarda toda la documentaci&oacute;n de la CNDH, que ning&uacute;n funcionario ha acudido a recoger pese al ofrecimiento de las ocupantes.
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n tomado el edificio, Erika se asom&oacute; al balc&oacute;n para exhibir varias bolsas con generosos cortes de carne hallados en el congelador del edificio, lo que blandieron como muestra del despilfarro y omisi&oacute;n de los encargados de velar por los Derechos Humanos en el pa&iacute;s. A su lado se encontraba Yesenia Zamudio, madre de Marichuy, estudiante acosada por uno de sus profesores, quien supuestamente la asesin&oacute; en 2016 al arrojarla de un quinto piso. Desde entonces, Yesenia encabeza el Frente Ni Una Menos y se ha erigido como una de las l&iacute;deres m&aacute;s medi&aacute;ticas y activas en la b&uacute;squeda de justicia para las madres de v&iacute;ctimas de feminicidio.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La fractura con las madres de v&iacute;ctimas</strong></h3><p class="article-text">
        Su liderazgo ha chocado con la estructura asamblearia de otros colectivos feministas y se han producido roces por decisiones estrat&eacute;gicas como aceptar ayuda de ciertos entes, abrir mayores canales de negociaci&oacute;n o por el manejo del dinero recibido en donaciones. &ldquo;(Las anarquistas) me est&aacute;n atacando, nos violentan a m&iacute;, a mis hijas y al resto de mam&aacute;s&rdquo;, dice Zamudio a <em>elDiario.es</em>. El 16 de septiembre abandon&oacute; el edificio junto a varias madres de mujeres asesinadas. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se deslindaron del Bloque Negro las familiares de desaparecidos que, tras siete meses acampadas en el lobby de la Comisi&oacute;n Ejecutiva de Atenci&oacute;n a V&iacute;ctimas (CEAV), protestan por el incumplimiento de la atenci&oacute;n y entrega de ayudas que AMLO les hab&iacute;a prometido en campa&ntilde;a. &ldquo;Nos dicen que el a&ntilde;o que viene van a quitar los apoyos para b&uacute;squedas (de desaparecidos). Nos sentimos enga&ntilde;adas, pisoteadas, han jugado con nuestro dolor. &Eacute;l (AMLO) empez&oacute; a hacernos una reuni&oacute;n al mes en palacio y ya no hizo m&aacute;s&rdquo;, se queja Maribel Medina. A su hijo lo secuestraron hace seis a&ntilde;os y nunca apareci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre abrazaremos la lucha de las madres que tanto han sufrido, pero no podemos tolerar que alguien quiera apoderarse de esta lucha conjunta&rdquo;, argumentan sobre la ruptura que ha dejado el edificio medio vac&iacute;o. Las activistas de dentro afirman que suele haber de 30 a 40 mujeres en el edificio y que van entrando y saliendo seg&uacute;n las posibilidades y necesidades de cada una. &ldquo;Es un lugar de tr&aacute;nsito, estamos en un momento de transformaci&oacute;n&rdquo;, justifican. En el momento de la visita hab&iacute;a alrededor de 15 personas dentro.
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                Mujeres durante la ocupación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México                            </span>
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        Las horas transcurren entre la limpieza, la cocina, talleres de danza a&eacute;rea, de prevenci&oacute;n de la drogadicci&oacute;n, terapias comunitarias&hellip; &ldquo;Desgasta, claro que la convivencia genera ri&ntilde;as, pero todo anecd&oacute;tico. Estamos muy juntas, con la capacidad de querer algo m&aacute;s. Esto solo empieza&rdquo;, apunta una de las encapuchadas que trabaja en el planeamiento de un &aacute;rea de clases en l&iacute;nea para que las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os sin acceso a internet puedan estudiar durante el cierre de escuelas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La radicalizaci&oacute;n del movimiento</strong></h3><p class="article-text">
        En el patio colonial se amontonan bultos de ropa que la poblaci&oacute;n ha donado y que las feministas han repartido entre la poblaci&oacute;n necesitada. &ldquo;Ahora nos hace falta ropa negra, rodilleras, cascos y <em>tasers</em> [pistolas el&eacute;ctricas] para la seguridad sobre todo en las marchas&rdquo;, agrega una activista. El Bloque Negro pretende mantener la presi&oacute;n en las calles. 
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os el movimiento feminista ha escalado los niveles de lucha, llevando a cabo en ocasiones acciones como pintadas de estatuas emblem&aacute;ticas y destrozo de mobiliario. Esos m&eacute;todos les han costado numerosas cr&iacute;ticas y su criminalizaci&oacute;n en medios de comunicaci&oacute;n. Pero, seg&uacute;n ellas, les ha ayudado a ganar apoyo social: &ldquo;Antes lo hac&iacute;amos por la v&iacute;a pac&iacute;fica y no se lograba nada. Ya nos cansamos, el feminismo se encapuch&oacute;. Y ahora ya s&iacute; nos voltean a ver. No es vandalismo, contamos con mucha empat&iacute;a de la comunidad&rdquo;. Como ejemplo, la gran cantidad de donaciones de ropa para esta ocupaci&oacute;n y la hist&oacute;rica participaci&oacute;n en la &uacute;ltima marcha del 8-M y la posterior huelga de mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las activistas se para a responder algunas preguntas de este periodista:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute; sigue ahora?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El 28 de septiembre, prepararnos para la marcha (del d&iacute;a mundial por un aborto legal y seguro).
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Por qu&eacute; la necesidad de que en esas marchas no se permita el acercamiento de hombres?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por seguridad. En marchas anteriores nos han agredido, hasta nos han tirado &aacute;cido. En algunas movilizaciones estudiantiles hay hombres que nos han tra&iacute;do comida que est&aacute; envenenada o incluso una bomba en una maceta.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Por qu&eacute; ahora permitirme el acceso a esta ocupaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No dejamos entrar hombres porque no estamos dispuestas a educar a acosadores. Pero entendemos que haya prensa extranjera con s&oacute;lo un corresponsal hombre y queremos que esta lucha sea mundial y llegue a otros lados.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Consideran esta ocupaci&oacute;n un referente del movimiento feminista?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Nos consideramos hermanas. Vamos por pasos, reci&eacute;n estamos armando esto. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fachada de la antigua sede de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.                            </span>
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        En las protestas han participado j&oacute;venes de Suiza, Estados Unidos, Chile, Argentina y Espa&ntilde;a, seg&uacute;n cuentan sobre la aspiraci&oacute;n de internacionalizar la lucha. Aunque el feminismo mexicano todav&iacute;a no se ha articulado entre diferentes regiones del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En la fachada de la antigua sede de la CNDH cuelgan centenares de fotograf&iacute;as de mujeres asesinadas, violadas o desaparecidas entre consignas que claman justicia. Del balc&oacute;n pende una bandera nacional que reza &lsquo;M&eacute;xico Feminicida&rsquo;, retirada de lo alto de un m&aacute;stil donde ahora ondea una bandera morada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/tres-semanas-ocupacion-feminista-amlo-no_130_6246036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2020 21:07:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres semanas de ocupación feminista contra AMLO: "De aquí no nos vamos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Feminismo,Protestas,Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Somos la pura gente del señor Mencho": armas y sombras tras el cartel más poderoso de México]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/pura-gente-senor-mencho-armas-sombras-cartel-poderoso-mexico_1_6120290.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/adeff9ed-8cfd-46f4-9360-5a09c8b8b5cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Somos la pura gente del señor Mencho&quot;: armas y sombras tras el cartel más poderoso de México"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un vídeo de una veintena de vehículos blindados y unos 80 sicarios del Cartel de Jalisco con armas de alto calibre revela la ausencia del Estado en ciertos territorios de México.</p><p class="subtitle">El cartel de Santa Rosa de Lima: un cartel emergente que aterroriza México</p></div><p class="article-text">
        <em>Julio de 2017. Madera, Chihuahua (norte). M&aacute;s de un centenar de integrantes del Cartel de Sinaloa a bordo de unos 50 veh&iacute;culos blindados se enfrentan con cartel rival y luego con el Ej&eacute;rcito. Entre 20 y 30 muertos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Noviembre de 2019. Villa Uni&oacute;n, Coahuila (norte). Unos 130 sicarios del Cartel del Noreste atacan en 25 camionetas a la polic&iacute;a. 25 muertos.</em>
    </p><p class="article-text">
        Son tan s&oacute;lo un par de ejemplos recientes de grandes convoyes narcotraficantes desplegados en combate. La veintena de camionetas blindadas y unos 80 hombres fuertemente armados que aparecen en un video tampoco son una gran novedad en el M&eacute;xico del casi centenar de ejecutados diarios. S&iacute; es novedad el video en s&iacute;, su puesta en escena y su amplia difusi&oacute;n en redes desde que empez&oacute; a circular el pasado viernes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style="left: 0; width: 100%; height: 0; position: relative; padding-bottom: 56.0417%;">        <iframe src="https://www.dailymotion.com/embed/video/x7v5gn4"          style="border: 0; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; position: absolute;"          allowfullscreen scrolling="no"          allow="encrypted-media">        </iframe>      </div>
    </figure><p class="article-text">
        Los integrantes del Cartel Jalisco Nueva Generaci&oacute;n (CJNG) se presentan a gritos como el &lsquo;Grupo &Eacute;lite&rsquo; de dicha organizaci&oacute;n criminal y como &lsquo;Pura Gente del Se&ntilde;or Mencho&rsquo;, el alias de su l&iacute;der, Nemesio&nbsp;Oseguera Cervantes. Entre el arsenal destacan decenas de fusiles de asaltos, una ametralladora antia&eacute;rea, otras nueve metralletas y una decena de fusiles Barrett calibre .50, capaces de tumbar una aeronave como ya hiciese ese mismo cartel con un helic&oacute;ptero militar en 2015. El Ej&eacute;rcito mexicano, sin embargo, tiene prohibido el uso de ese armamento de alto poder porque incurrir&iacute;a en un crimen de guerra, seg&uacute;n las convenciones internacionales, al no encontrarse el pa&iacute;s en una guerra declarada. Aunque el alcance armament&iacute;stico relucido en el video tampoco es novedad entre la sofisticaci&oacute;n de los carteles mexicanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cartel m&aacute;s poderoso</strong>
    </p><p class="article-text">
        El CJNG surge en 2010 de la escisi&oacute;n del Cartel del Milenio, aliado al Cartel de Sinaloa en los lindes entre Jalisco y Michoac&aacute;n (centro-oeste). Se dan a conocer un a&ntilde;o despu&eacute;s al abandonar 35 cad&aacute;veres en pleno centro de Veracruz (centro-este), en una matanza firmada bajo el nombre Mata Zetas &ndash;en referencia a uno de los grupos criminales m&aacute;s vigorosos en ese entonces&ndash;. Esa carta de presentaci&oacute;n dio cuenta de una brutalidad que les ha distinguido en toda su expansi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Inicia su ascenso a partir del 2014, tras la primera detenci&oacute;n del capo sinaloense, el <em>Chapo</em> Guzm&aacute;n, y la fragmentaci&oacute;n o extinci&oacute;n de otros c&aacute;rteles hegem&oacute;nicos, hasta erigirse como el grupo narcotraficante m&aacute;s poderoso y acaudalado de M&eacute;xico, con distribuci&oacute;n en Estados Unidos, Canad&aacute; y el Pac&iacute;fico asi&aacute;tico. El acuerdo sellado esta semana entre la Europol y el pa&iacute;s centroamericano para abrir un canal de comunicaci&oacute;n directa corrobora la expansi&oacute;n de los tent&aacute;culos de c&aacute;rteles mexicanos tambi&eacute;n en Europa, aunque todav&iacute;a no se ha concretado la presencia del CJNG.
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                    alt="Jóvenes protestan por el asesinato de tres jóvenes estudiantes de cine de la Universidad de Artes Audiovisuales en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Las autoridades atribuyeron este hecho a miembros del CJNG. Abril de 2018."
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            <span class="title">
                Jóvenes protestan por el asesinato de tres jóvenes estudiantes de cine de la Universidad de Artes Audiovisuales en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Las autoridades atribuyeron este hecho a miembros del CJNG. Abril de 2018.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En marzo, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) posicion&oacute; al CJNG como su principal objetivo tras <a href="https://www.eldiario.es/politica/eeuu-asesta-cartel-cjng-peligrosos_1_1028794.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">detener a 200 supuestos integrantes del grupo</a> en su territorio en un operativo coordinado sin precedentes, que se sumaba a otras 500 aprehensiones en meses anteriores, entre otras la de la hija del <em>Mencho</em>, considerado el enemigo p&uacute;blico n&uacute;mero uno. Ese mismo d&iacute;a, la DEA elev&oacute; a 10 millones de d&oacute;lares la recompensa por informaci&oacute;n sobre el capo, el doble de lo ofrecido por el <em>Chapo</em> y cinco veces el precio que pusieron a Pablo Escobar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Influencia, pero sin presencia dominante</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese operativo de la DEA es una patra&ntilde;a. Detienen a alguien con droga, que se la ha vendido uno, a &eacute;ste se la ha vendido otro, y as&iacute; una cadena hasta ligarlos al CJNG y decir que eran sus operadores. En realidad lo &uacute;nico que hace el CJNG es entregar el cargamento y las bandas estadounidenses lo distribuyen. Washington necesita crear este discurso del enemigo externo omnipresente para justificarse, cuando es todo m&aacute;s difuso&rdquo;, indica a <em>elDiario.es</em> el experto en seguridad Alejandro Hope, quien pone en duda el poder&iacute;o real del CJNG: &ldquo;Es m&aacute;s una marca que una organizaci&oacute;n jer&aacute;rquica, vertical, donde haya una clara l&iacute;nea de mando. Es una red de bandas que utilizan las siglas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las reglas del juego han cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Ya no existe un grupo criminal que llega a un territorio y se asienta, como antes, cuando el negocio se limitaba al contrabando de droga. &ldquo;Ahora hay multiplicidad de actores y se han diversificado los negocios, por lo que se vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil imponerse a esas bandas locales muy arraigadas entre su poblaci&oacute;n&rdquo;, agrega el analista. El CJNG se ali&oacute; con varios de la docena de grupos en Michoac&aacute;n y luego algunos lo traicionaron; en Guerrero se enfrenta a m&aacute;s de cuarenta pandillas, y as&iacute; a lo largo de 21 de los 32 estados de la Rep&uacute;blica, donde los de Jalisco tienen influencia o cierta presencia, pero no ejercen un dominio claro, como indica un informe del centro de investigaci&oacute;n <em>InSight Crime</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si tuviesen un dominio preponderante, no les llevar&iacute;a tantos a&ntilde;os derrotar a Los Viagras o al <a href="https://www.eldiario.es/internacional/nuevo-batalla-crimen-organizado-mexico_1_6079693.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cartel Santa Rosa de Lima</a>&rdquo;, zanja Hope, sobre dos grupos regionales de Michoac&aacute;n y Guanajuato, muy debilitados por los azotes de la fuerza p&uacute;blica y con un rudimentario aparato b&eacute;lico. En las &uacute;ltimas semanas, el CJNG ha recrudecido su batalla para expandirse por Guanajuato y otros estados del centro del pa&iacute;s, a fin de controlar el robo y contrabando de combustible (huachicoleo).
    </p><p class="article-text">
        Esto se deber&iacute;a a la necesidad del cartel de ampliar sus rubros ante la ca&iacute;da de ventas de drogas por la contingencia de la COVID-19. Gran parte de su r&aacute;pido ascenso vino favorecido por su control de los territorios (Guadalajara, Colima, Nayarit y partes de Michoac&aacute;n) de producci&oacute;n de metanfetamina y recientemente fentanilo, as&iacute; como los puertos del Pac&iacute;fico claves para recibir los precursores qu&iacute;micos desde China y para el transporte de coca&iacute;na y la trata de personas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Falso debilitamiento</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pese a la galopante oleada de homicidios, el presidente Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador (Amlo) mantiene su eslogan electoral de &lsquo;abrazos, no balazos&rsquo; para el combate al crimen organizado. No obstante, su estrategia de atajar el problema de la delincuencia desde la ra&iacute;z, reduciendo la pobreza mediante programas sociales, se tambalea ante el estancamiento econ&oacute;mico del pasado a&ntilde;o y la notable recesi&oacute;n del actual debido a la crisis por la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Una de las pocas acciones del gobierno contra el CJNG fue el bloqueo de unas 2.000 cuentas bancarias vinculadas a la organizaci&oacute;n a comienzos de junio. &ldquo;Esto no es suficiente. Para desmantelar a Los Zetas dedicamos m&aacute;s de un a&ntilde;o a trabajos de inteligencia y otros cuatro en operativos&rdquo;, indica a este diario el exfuncionario del antiguo Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (Cisen) durante el Gobierno de Felipe Calder&oacute;n (2006-2012), Guillermo Vald&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Este golpe contra la estructura financiera, sumado al operativo de la DEA, sirvi&oacute; a las autoridades para subrayar el debilitamiento del CJNG y el arrinconamiento de su l&iacute;der. El <em>Mencho</em> se encontrar&iacute;a escondido en la insondable sierra entre Michoac&aacute;n y Jalisco, seg&uacute;n informes de inteligencia, que se&ntilde;alan que el capo sufre problemas de salud que dificultan su huida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ninguna organizaci&oacute;n grande se desmorona porque detengan a su cabecilla. Ya se vio con el <em>Chapo</em>, que al final s&oacute;lo provoca una guerra de mil cabezas, m&aacute;s violenta, para hacerse con el vac&iacute;o de poder&rdquo;, apunta Vald&eacute;s. Podr&iacute;a desatarse una disputa a&uacute;n m&aacute;s sangrienta en el caso del descabezamiento del CJNG, que ha basado su expansi&oacute;n sobre todo en alianzas locales poco estables. La reciente proliferaci&oacute;n de fosas comunes en Jalisco &ndash;feudo de la organizaci&oacute;n&ndash; ser&iacute;a un indicativo de posibles escisiones internas que demuestran que el <em>Mencho</em> no es el l&iacute;der indiscutido tal y como se presenta, aunque siga siendo el narco con mayor fuerza.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 28 de junio, el CJNG hizo alarde de su poder&iacute;o al atentar contra uno de los m&aacute;ximos jefes de la polic&iacute;a capitalina, Omar Garc&iacute;a Harfuch, en uno de los barrios m&aacute;s exclusivos en el centro de la Ciudad de M&eacute;xico. &ldquo;Nunca en la historia del pa&iacute;s hab&iacute;a sucedido algo as&iacute;. Se pas&oacute; una l&iacute;nea roja y se lanz&oacute; un enorme desaf&iacute;o contra el Estado, que puso de manifiesto su debilidad ante un crimen organizado que se siente intocable debido a la inacci&oacute;n del gobierno&rdquo;, considera Vald&eacute;s. Once d&iacute;as antes, el mismo cartel <a href="https://www.eldiario.es/politica/matan-federal-esposa-oeste-mexico_1_6069455.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asesin&oacute; en Colima a un juez federal</a> que investigaba a algunos de sus miembros. 
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                    alt="Especialistas trabajan el lugar donde el jefe de policía Omar García Harfuch recibió disparos. Ciudad de México, México, 26 de junio de 2020."
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                Especialistas trabajan el lugar donde el jefe de policía Omar García Harfuch recibió disparos. Ciudad de México, México, 26 de junio de 2020.                            </span>
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        Ambos ataques se consideran actos de venganza por la extradici&oacute;n a Estados Undios del hijo de Nemesio Oseguera y uno de los jefes del cartel, alias <em>el Menchito</em>, a finales de febrero. Sin embargo, no son hechos aislados: el CJNG se ha caracterizado desde sus inicios por sus embates contra la fuerza p&uacute;blica. Uno de los episodios m&aacute;s cruentos se registr&oacute; en octubre con la masacre de 13 agentes en Aguililla, ciudad natal del <em>Mencho</em> en Michoac&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cartel 2.0</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchas de esas atrocidades fueron grabadas por el CJNG y difundidas ampliamente en redes: emboscadas a militares, interrogatorios y posterior ejecuci&oacute;n de polic&iacute;as, montones de cad&aacute;veres de supuestos rivales. Tambi&eacute;n el despliegue de convoyes de m&aacute;s de veinte veh&iacute;culos en carreteras principales, incursiones a pueblos de camionetas cargadas de hombres con el fusil en alto, r&aacute;fagas de disparos al aire para anunciar su llegada a ciudades intermedias, o lectura de cartas dirigidas al presidente. 
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez, por tanto, que el CJNG publica videos con una cuidada escenograf&iacute;a donde todos sus elementos portan una indumentaria a modo de Ej&eacute;rcito estampada con sus siglas, mismas que lucen a plena luz del d&iacute;a en retenes montados en los accesos a ciudades de decenas de miles de habitantes.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia es que este fin de semana fueron dos videos en distintas zonas, entre Jalisco y Michoac&aacute;n y Guanajuato, en algunos de los estados con mayor crisis de seguridad donde pocos d&iacute;as antes el presidente L&oacute;pez Obrador hab&iacute;a realizado una gira para mostrar que no estaban controlados por el narco. &ldquo;Los videos tienen un claro objetivo propagand&iacute;stico a diferentes niveles. Por un lado, es una r&eacute;plica al gobierno. Mover semejante cantidad de veh&iacute;culos sin que nadie haga nada, pone en evidencia la ausencia del Estado en vastos territorios. Por otro lado, sirve de mensaje de advertencia y disciplina interna para los jefes regionales de la organizaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala a este medio Javier Oliva, polit&oacute;logo de la Universidad Aut&oacute;noma Nacional de M&eacute;xico (Unam). En efecto, pese a que el supuesto grupo de &eacute;lite del cartel que aparece en las tomas nunca se ha enfrentado a las Fuerzas Armadas, logr&oacute; espantar a la poblaci&oacute;n mexicana y poner en cuesti&oacute;n (de nuevo) la capacidad del gobierno, que se limit&oacute; a emitir un listado con el arsenal visualizado.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, &ldquo;hay un salto cualitativo en la producci&oacute;n, con el uso de drones, doblaje, y una planificaci&oacute;n para que se vean el fin de semana, cuando la gente m&aacute;s se pega a las redes. Adem&aacute;s, se utilizan las siglas del cartel con los colores de la bandera nacional, lo que denota un intento de apoderarse del discurso, de tomarse parte de la representaci&oacute;n de M&eacute;xico&rdquo;, concluye Oliva.
    </p><p class="article-text">
        Todos los expertos consultados coinciden en que los atentados y videos son una forma de mostrar m&uacute;sculo, pero que el CJNG no tiene la suficiente fuerza para hacerle frente a la Guardia Nacional, desplegada con 90.000 elementos en todo el territorio. Aunque tambi&eacute;n todos concuerdan en que no se vislumbra un horizonte para frenar la expansi&oacute;n del cartel mexicano m&aacute;s poderoso. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/pura-gente-senor-mencho-armas-sombras-cartel-poderoso-mexico_1_6120290.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2020 20:41:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Somos la pura gente del señor Mencho": armas y sombras tras el cartel más poderoso de México]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Narcotráfico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miles de migrantes, atrapados por la pandemia entre el muro de Trump y el crimen organizado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/hacinados-estancados-frente-muro-trump_1_6060445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93395f04-f921-43ca-8358-00ca4665d708_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Un par de veces por semana, Emilia Valle cruza a Estados Unidos a buscar algo de madera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 2.000 centroamericanos malviven desde hace meses en un campamento de la frontera norte en condiciones de hacinamiento e insalubridad frente al riesgo del coronavirus</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Un par de veces por semana, Emilia Valle cruza a Estados Unidos a buscar algo de madera. Se quita las chancletas y la mascarilla y se sumerge en el r&iacute;o Bravo, el arremolinado afluente que separa a M&eacute;xico del Norte y que ha engullido a miles de migrantes. Esta guatemalteca de 52 a&ntilde;os tarda menos de dos minutos en nadar los treinta metros del peligroso caudal. El truco, dice, est&aacute; en mover las piernas en lugar de bracear.
    </p><p class="article-text">
        Llega a la orilla estadounidense, hurga entre el ca&ntilde;averal para amontonar un manojo de ramas y se regresa con el agua hasta el cuello. La vida en la frontera vale un pu&ntilde;ado de le&ntilde;a, un bien imprescindible para los m&aacute;s de&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Reynosa-infierno-secuestro-extorsion-migrantes_0_969753375.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2.000 centroamericanos acampados</a> frente al puente fronterizo de Matamoros, la ciudad mexicana en el extremo noreste.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algunos d&iacute;as nos traen troncos pero no alcanzan para todos. Necesitamos la le&ntilde;a para cocinar o para el fr&iacute;o que hace de madrugada, para no enfermarnos&rdquo;, asegura Emilia. La mayor&iacute;a de los migrantes se adentran varios kil&oacute;metros por el bosque para conseguir unos palos, pero para ella resulta demasiado arriesgado ir sola, debido a la presencia del crimen organizado. Emilia sali&oacute; de Guatemala en 2016 junto a Corina, su hija de 11 a&ntilde;os, y ha avanzado por M&eacute;xico conforme al dinero que lograba ganarse ante la imposibilidad de pagar un coyote.
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que cruz&oacute; el r&iacute;o Bravo un grupo de patrulleros estadounidenses se acerc&oacute; de inmediato pistola t&aacute;ser en mano. Ahora ya ni le prestan atenci&oacute;n y a veces conversan con ella mientras recoge sus ramas. La llaman, 'the crazy one' [la loca] o 'the blond one' [la rubia], seg&uacute;n el agente. En el otro margen la conocen como la G&uuml;era, por su cabello tintado de ocre.
    </p><p class="article-text">
        La G&uuml;era vive en la carpa gris, en el segundo pasillo del tercer toldo, frente a la tienda n&uacute;mero cuatro. El campamento improvisado hace nueve meses se ha vuelto otro barrio de Matamoros con abarrotes, cl&iacute;nica, lavander&iacute;a&hellip; pero todo entre lonas y barro. &ldquo;Con lo que hemos aguantado aqu&iacute;, la gente ya somos inmunes al virus&rdquo;, suelta Emilia esc&eacute;ptica.
    </p><h3 class="article-text">Estancados frente al virus</h3><p class="article-text">
        Con el tiempo se ha normalizado el hacinamiento, la insalubridad y la falta de servicios b&aacute;sicos, enemigos para prevenir la propagaci&oacute;n del coronavirus. &ldquo;Las condiciones han ido mejorando, pero a veces no hay agua, o por las noches hace mucho fr&iacute;o y los ni&ntilde;os se resfr&iacute;an. Ahora con lo del&nbsp;COVID nos preocupa mucho todo eso&rdquo;, se&ntilde;ala Larissa Bautista mientras ba&ntilde;a a cubetazos a su hijo de tres a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades municipales han cercado el campamento con una valla de p&uacute;as para restringir la movilidad de los migrantes, aunque el mayor peligro est&eacute; afuera, en la ciudad del estado de Tamaulipas con mayor &iacute;ndice de contagios. De momento, la ardua labor de varias organizaciones humanitarias ha permitido evitar un brote, pero no deja de ser un potencial foco de infecci&oacute;n cuyo riesgo aumenta a diario en un pa&iacute;s donde el pico de la pandemia se extiende semana a semana.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n del gobierno estadounidense de suspender <em>sine die</em> la admisi&oacute;n de demandantes de asilo ha agravado la situaci&oacute;n para 25.000 migrantes estancados a lo largo de esa frontera norte. Antes, los solicitantes deb&iacute;an aguardar varios meses y hasta un a&ntilde;o en territorio mexicano su proceso de acogida en EEUU, bajo el programa &lsquo;Permanece en M&eacute;xico&rsquo;. Ahora la espera no tiene plazo ni fecha para retomarse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos desanima bastante no saber hasta cu&aacute;ndo llegar&aacute; nuestra cita para el tr&aacute;mite, no tener una expectativa de futuro y estar viviendo as&iacute;&rdquo;, indica Larissa. Pese a esas dificultades y el riesgo de contraer el virus, no le queda m&aacute;s remedio que quedarse ah&iacute;. No puede regresar a Honduras porque su marido la matar&iacute;a. Emilia tampoco, porque una pandilla la amenaz&oacute; de muerte tras negarse a pagar una extorsi&oacute;n y ya hab&iacute;an asesinado a varios familiares cercanos. Y as&iacute; para el resto de esta comunidad de centroamericanos que afrontan una subsistencia cada vez m&aacute;s angustiante.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos detectado que la enorme ansiedad que sufren por el miedo al virus, al crimen organizado, ha agravado otras patolog&iacute;as que padec&iacute;an y ha crispado la tensi&oacute;n&rdquo;, explica Dylon Rojas, voluntario de la&nbsp;ONG Global Response Management que opera en ese recinto.
    </p><h3 class="article-text">Devoluciones en caliente sin garant&iacute;as</h3><p class="article-text">
        Por otro lado, el presidente Donald Trump emiti&oacute; un decreto a finales de marzo para expulsar de forma expr&eacute;s a cualquier detenido tratando de cruzar la frontera. La medida unilateral, prorrogada indefinidamente bajo el pretexto de la pandemia, permite a las autoridades estadounidenses efectuar retornos expeditos de extranjeros sin que pasen por las estaciones migratorias fronterizas, sin registro ni diferenciaci&oacute;n entre migrantes y solicitantes de asilo. Esto anula la posibilidad de pedir refugio e incumple as&iacute; las normas del derecho internacional.
    </p><p class="article-text">
        De las m&aacute;s de 20.000 devoluciones en caliente &ndash;aunque esa pr&aacute;ctica no se contemple en la jurisdicci&oacute;n de estos lindes&ndash; apenas se realizaron pruebas de coronavirus a quienes presentaron s&iacute;ntomas graves como fiebre. Lo mismo sucede para los cerca de 15.000 migrantes que permanec&iacute;an aprehendidos en centros de detenci&oacute;n estadounidenses y fueron deportados con el argumento de que resultaba imposible proteger su salud.
    </p><p class="article-text">
        Al principio, todas esas repatriaciones masivas se efectuaban por v&iacute;a terrestre y M&eacute;xico, que de nuevo acat&oacute; la imposici&oacute;n de Washington, trasladaba a los centroamericanos hasta su frontera sur, donde quedaban atrapados ante el cierre de los cruces a Guatemala. La ONU denunci&oacute; que esta situaci&oacute;n aumentaba su vulnerabilidad dada la falta de &ldquo;condiciones de voluntariedad, salubridad y dignidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces los centroamericanos son enviados en vuelos directos a sus pa&iacute;ses de origen. El gobierno guatemalteco reclam&oacute; a finales de abril que un centenar de los deportados dieron positivo, mientras que un migrante mexicano expulsado de Houston (Texas) contagi&oacute; a otros 14 en un albergue de Nuevo Laredo, en Tamaulipas, entidad que recibe a un 33% de los repatriados. En el puente fronterizo de Reynosa, a 100 km de Matamoros, las autoridades estadounidenses entregan entre 50 y 100 migrantes mexicanos al d&iacute;a, sin previo aviso y en ocasiones a altas horas de la noche.
    </p><h3 class="article-text">El doble peligro de la frontera: salud e inseguridad</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Es un riesgo que trasladen aqu&iacute; a personas desde ciudades (de EEUU) donde hay un alto &iacute;ndice de contagios. Es complicado dedicar espacios de aislamiento para ponerlos en cuarentena. Aqu&iacute; tambi&eacute;n es peligroso para ellos por el crimen organizado&rdquo;, se queja el responsable del instituto migratorio estatal, Ricardo Calder&oacute;n, quien a&ntilde;ade que ambos gobiernos hab&iacute;an pactado devolverlos v&iacute;a &aacute;rea a Ciudad de M&eacute;xico, pero el acuerdo a&uacute;n no se ha puesto en marcha.
    </p><p class="article-text">
        En las escaleras de la oficina de Migraci&oacute;n de Reynosa reposan varios j&oacute;venes, deca&iacute;dos, con los pantalones embarrados y las botas desgarradas. Cruzaron el r&iacute;o Bravo anoche y se arrastraron toda la ma&ntilde;ana para sortear a la guardia fronteriza. &ldquo;Nos agarraron al mediod&iacute;a y en una hora ya nos trajeron aqu&iacute;. Nos tomaron la temperatura, nos preguntaron si ten&iacute;amos diarrea o v&oacute;mitos y nada m&aacute;s&rdquo;, cuenta un muchacho de 21 a&ntilde;os, oriundo de Oaxaca, que prefiere ocultar su identidad. Teme m&aacute;s al crimen que al virus, que considera &ldquo;un invento para jodernos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Perdi&oacute; su empleo de comerciante por la contingencia y eso le empuj&oacute; a tirarse pal norte. Todos los ahorros que se gast&oacute; (unos 500 euros) en un coyote que lo cruzase a EEUU, se han reducido a un par de naranjas, unas galletas, una botella de agua y una mascarilla que ni siquiera lleva bien puesta: el kit de bienvenida que le dieron en esa oficina migratoria.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de <em>dreamers</em> mexicanos suele desembolsar unos 2.000 euros a los coyotes para disponer de varios intentos sucesivos de superar la frontera sin ser atrapados, pero los nuevos &lsquo;migrantes del covid&rsquo; apenas tuvieron tiempo de ahorrar para una sola oportunidad. A muchos ni siquiera les queda efectivo para regresar a su ciudad de origen, un trayecto de centenares de kil&oacute;metros que a veces los obliga a pagar otro coyote.
    </p><p class="article-text">
        El grupo de j&oacute;venes espera hasta la tarde al autob&uacute;s que les ofrece el gobierno de Tamaulipas para trasladarlos de manera segura al estado contiguo. Afuera de esa oficina merodean varios traficantes para captar a su pr&oacute;ximo cliente, voluntario o forzado. En Reynosa los migrantes viven con permiso de los criminales, a quienes pagan una cuota a cambio de que no los secuestren. Un negocio que suele involucrar a los propios agentes fronterizos.
    </p><h3 class="article-text">La&nbsp;Covid sirve a Trump para levantar su muro</h3><p class="article-text">
        Quedarse en Reynosa tampoco es m&aacute;s una opci&oacute;n. La mayor&iacute;a de albergues en la frontera norte han cerrado debido a la contingencia. El &uacute;nico abierto en esa ciudad, el Senda de Vida, ya no admite nuevos ingresos. Los 200 migrantes acogidos, la mayor&iacute;a haitianos, tienen prohibido salir. Si lo hacen, ya no pueden volver a entrar. &ldquo;Se ha puesto muy duro con lo del coronavirus, porque no podemos ir ni a comprar o buscar alg&uacute;n trabajo. A nuestros familiares tambi&eacute;n les ha afectado esta crisis y no pueden enviarnos casi dinero&rdquo;, afirma una joven venezolana, Ana Paola Gonz&aacute;lez, que carga en sus brazos a una ni&ntilde;a de dos a&ntilde;os y un beb&eacute;, con quienes pretend&iacute;a desde hace tres meses reunirse con su marido en Nueva York.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Administraci&oacute;n estadounidense est&aacute; utilizando la pandemia para recrudecer sus medidas migratorias que ya eran muy restrictivas, pero al menos deber&iacute;an considerar brindar atenci&oacute;n m&eacute;dica a los migrantes que expulsan&rdquo;, asegura Valerio Granello, el coordinador de M&eacute;dicos Sin Fronteras en ese albergue. &ldquo;Los migrantes sufren una doble estigmatizaci&oacute;n y ahora se ven en estas ciudades como posibles portadores del virus. Eso provoca que estas personas, al presentar s&iacute;ntomas, se escondan y no accedan al sistema de salud&rdquo;, agrega Granello sobre una xenofobia que ya se hab&iacute;a disparado durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Ante la negligencia de Washington y el rechazo social, la&nbsp;ONG destin&oacute; un &aacute;rea de aislamiento para que los repatriados cumplan cuarentena, instalada dentro de un gimnasio habilitado para atender casos severos de COVID-19 entre la poblaci&oacute;n de Reynosa.
    </p><p class="article-text">
        Las urbes norte&ntilde;as han asumido un mayor riesgo frente al virus al mantener las f&aacute;bricas en funcionamiento, debido a la presi&oacute;n del gobierno y empresarios estadounidenses para reactivar la producci&oacute;n en M&eacute;xico de bienes intermedios de los que depende en gran medida la industria de EEUU.
    </p><p class="article-text">
        La frontera nunca cerr&oacute; al comercio, pero s&iacute; a la migraci&oacute;n, mientras que por el sur de M&eacute;xico dejaron de ingresar centroamericanos ante el candado echado por Guatemala. En la pr&aacute;ctica, la pandemia ha permitido a Trump culminar el endurecimiento de la pol&iacute;tica migratoria en su so&ntilde;ado muro, sin un horizonte para reabrirse.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la contingencia, los d&iacute;as en el campamento de Matamoros pasaban en una cuenta atr&aacute;s hasta la pr&oacute;xima cita de asilo en EEUU. Semanas antes del tr&aacute;mite los migrantes se preparaban para acicalarse y se pegaban al tel&eacute;fono para darles a sus familias un motivo de esperanza. El Covid-19 no penetr&oacute; en este arrabal de carpas, pero asol&oacute; a sus dos millares de habitantes, sin reloj ni calendario, confinados entre concertinas sin la alternativa de regresar a sus pa&iacute;ses donde les espera una bala con su nombre.
    </p><p class="article-text">
        Los cruces de la G&uuml;era por el r&iacute;o Bravo son el mayor espect&aacute;culo para estos migrantes. Muchos se aglomeran para observarla nadar en esa trampa para tant&iacute;simos compatriotas. El vitoreo termina en aplauso cuando Emilia llega a suelo americano, como quien pisa la Luna, mientras su hija preadolescente se ruboriza frente a sus colegas. El pu&ntilde;ado de le&ntilde;a le servir&aacute; para cocinar huevos fritos durante tres d&iacute;as, cuando vuelva a distraer a sus vecinos de su eterno letargo, cuando les haga sentir un poco m&aacute;s cerca de Estados Unidos y olviden por unos instantes que su vida depende de una rama, una corriente o un estornudo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/hacinados-estancados-frente-muro-trump_1_6060445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2020 20:13:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miles de migrantes, atrapados por la pandemia entre el muro de Trump y el crimen organizado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Estados Unidos,Covid-19,México]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin agua para lavarse las manos y basura sin control: pobreza crítica en Ciudad de México]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/basura-lastres-mexico-frente-covid-19_1_5871600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e30431c-21bc-4fc0-8638-d31dab113835_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin agua para lavarse las manos y basura sin control: pobreza crítica en Ciudad de México"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de barrenderos y basureros que recogen los desechos puerta a puerta en el estado más afectado por el coronavirus del país no cuentan con medidas de protección y en una de cada tres casas no hay agua potable todos los días</p><p class="subtitle">La crisis del coronavirus convertirá en pobres a 35 millones de personas más en América Latina</p></div><p class="article-text">
        El cami&oacute;n de la basura se detiene en un cruce cada&nbsp;100 metros. Alonso salta del contenedor y empieza a tocar una campana por toda la calle. Decenas de vecinos salen de sus casas para tirar sus bolsas de desechos. El joven las recibe, las abre y las vuelca en el dep&oacute;sito del cami&oacute;n. Su compa&ntilde;ero, Mario, separa con las manos los restos de comida, pl&aacute;stico y papel. Sin guantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El rudimentario, pero funcional, sistema p&uacute;blico de recogida de residuos en Ciudad de M&eacute;xico se ha vuelto ahora en un peligro para los recolectores y la propagaci&oacute;n del coronavirus. La capital suma unos 2.000 casos confirmados, una cuarta parte del total en el pa&iacute;s, y es el estado con mayor &iacute;ndice de infectados, m&aacute;s de 20 por cada 100.000 habitantes, cuadruplicando el promedio nacional. El pa&iacute;s ha registrado cerca de 500 muertes de pacientes con coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos asusta mucho. Si nos enfermamos, &iquest;qui&eacute;n nos va a curar? No hay un aseo donde te puedas ba&ntilde;ar al terminar, donde te puedas sacar la infecci&oacute;n que hay en tu ropa&rdquo;, se queja Alonso Hern&aacute;ndez, preocupado por contagiar a su mujer y sus dos hijos al regresar a su hogar. Como &eacute;l, en la capital mexicana hay unos 10.000 recolectores informales, sin contrato ni seguro m&eacute;dico, que cobran de las propinas que la gente les deja en una lata colgada a un lado del cami&oacute;n&nbsp;o en mano.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahorita baj&oacute; el pago. Antes me llevaba unos 200 pesos (unos 8 euros) diarios, pero ahora solo 100 (unos 4 euros). Por lo mismo del virus, mucha gente ya no sale a tirar la basura tan a menudo, se espanta&rdquo;, cuenta el otro machetero&nbsp;[basurero ayudante], Mario Vargas, sobre una ganancia inferior a uno de los salarios m&iacute;nimos m&aacute;s bajos de Am&eacute;rica Latina.
    </p><h3 class="article-text">M&aacute;s riesgo del&nbsp;habitual</h3><p class="article-text">
        Habitualmente, los recolectores enfrentan por su labor un elevado riesgo de infecciones, cortes y ca&iacute;das. &ldquo;Hay mucha contaminaci&oacute;n de residuos. Aqu&iacute; encontramos sangre, jeringas, vidrio, toallas (compresas), todo tipo de cosas, todo mezclado&rdquo;, explica Alonso, de 28 a&ntilde;os, quien lleva desde los 16 de &lsquo;voluntario&rsquo;, el eufemismo que emplean las instituciones para referirse a estos trabajadores informales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno capitalino hizo un llamado a la ciudadan&iacute;a a separar en una bolsa los residuos sanitarios, marcarla para su identificaci&oacute;n, rociar una soluci&oacute;n de agua y cloro, y avisar a los recolectores a la hora de entregarla. En las ocho horas que dur&oacute; esa jornada, ninguno de los vecinos cumpli&oacute; esta petici&oacute;n. Tampoco ninguno se hab&iacute;a enterado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mismo comunicado de comienzos de abril, el&nbsp;Gobierno solicit&oacute; a las alcald&iacute;as reforzar las medidas de seguridad de los trabajadores de limpieza para que usen guantes gruesos, mascarillas, se laven las manos con frecuencia&nbsp;y utilicen gel antibacterial [desinfectante]. Tambi&eacute;n, que desinfecten los camiones a diario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Gel antibacterial? &ndash;se r&iacute;e Luis, el conductor del cami&oacute;n&ndash;. Hasta ahora no nos han dado ning&uacute;n material de protecci&oacute;n y creo que har&iacute;a un poquito de falta&rdquo;. Luis Rangel es el jefe de esa cuadrilla, uno de los 14.000 recolectores regularizados en la ciudad. Pese a ser un trabajador p&uacute;blico, tampoco ha recibido ning&uacute;n utensilio para cuidarse frente a&nbsp;la COVID-19.&nbsp;&ldquo;No preocupa tanto el contagiarnos, porque pr&aacute;cticamente toda la vida nos hemos dedicado a esto. El temor es que a los muchachos&nbsp;[sus ayudantes] les quiten la chamba [empleo] porque no hay medidas de seguridad&rdquo;, afirma.
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        El Gobierno federal ha lanzado un sustancioso plan de ayudas a trabajadores formales e informales, as&iacute; como acciones para proteger sus salarios y empleos. Durante semanas el presidente Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador blandi&oacute; la econom&iacute;a de los m&aacute;s desfavorecidos para rechazar la aplicaci&oacute;n de&nbsp;medidas dr&aacute;sticas como el confinamiento, que todav&iacute;a hoy no es obligatorio. Pese a esa laxitud, M&eacute;xico no se ha visto tan azotado por el coronavirus como los pa&iacute;ses europeos, y tambi&eacute;n contabiliza menos contagios que otros pa&iacute;ses latinoamericanos como Chile o&nbsp;Ecuador.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las autoridades mexicanas est&aacute;n utilizando el sistema de vigilancia centinela que no efect&uacute;a un monitoreo masivo sino que&nbsp;se limita a localizar brotes y calcular con esos datos posteriormente el potencial alcance de la enfermedad, que estiman que es ocho veces mayor. Esto ha generado cierta desconfianza e incertidumbre entre la poblaci&oacute;n sobre el alcance real de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Deber&iacute;an darles protecci&oacute;n (a los basureros), tanto por ellos como los vecinos, porque yo les bajo la bolsa, me la regresan y no s&eacute; si ya est&aacute; contaminada. O yo se la di contaminada. Al llegar a casa tengo que desinfectarme, pero ellos no pueden&rdquo;, lamenta una de las vecinas que baja a tirar su basura ataviada con guantes de l&aacute;tex y una l&aacute;mina transparente que cubre todo su rostro. Nadie m&aacute;s en todo el recorrido toma tales precauciones.
    </p><h3 class="article-text">El abandono hacia los trabajadores informales</h3><p class="article-text">
        Ante la misma desprotecci&oacute;n se encuentran los cerca de 10.000 barrenderos que al d&iacute;a, entre todos, caminan la distancia de Espa&ntilde;a a Jap&oacute;n. En total, se estima que unas 50.000 personas trabajan directamente en la basura en Ciudad de M&eacute;xico y unas 250.000 viven de ella si se suma a sus familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es imposible de contabilizar porque el Gobierno se ha negado a realizar un censo, el primer paso para regularizar la situaci&oacute;n de los informales. Esa desidia se traduce ahora en un riesgo a la salud e incluso a la vida para estas personas que realizan una labor imprescindible para la ciudad pero sin ninguna prestaci&oacute;n laboral ni derechos. Sin espacios adecuados para su higiene personal&rdquo;, critica Tania Espinosa, representante de Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO, por sus siglas en ingl&eacute;s).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ONG&nbsp;elabor&oacute; un informe a partir del cual la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos de la Ciudad de M&eacute;xico (CDHDF) emiti&oacute; en 2016 un listado de 224 recomendaciones al Gobierno capitalino para mejorar las condiciones de estos trabajadores, pero apenas se han cumplido un 15%, seg&uacute;n denunci&oacute; la CDHDF. &ldquo;Tampoco con la nueva&nbsp; administraci&oacute;n &ndash;del mismo partido de L&oacute;pez Obrador&ndash; ha habido avances significativos. Sin estar regularizados, los informales jam&aacute;s recibir&aacute;n las medidas de protecci&oacute;n si es que llegan. Este desconocimiento supone ante esta contingencia una amenaza para la salud p&uacute;blica&rdquo;, considera Espinosa sobre la recogida de basura puerta a puerta en una metr&oacute;polis de unos nueve millones de habitantes que al d&iacute;a generan unas 13.000 toneladas de residuos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La contrataci&oacute;n es una v&iacute;a pero tambi&eacute;n es un tema complejo. No todo el tiempo se pueden hacer contrataciones masivas porque los recursos son siempre limitados&rdquo;, reconoce&nbsp;a eldiario.es una de las directoras de la Secretar&iacute;a de Medio Ambiente de la ciudad, Andr&eacute;e Lilian Guigue, quien asegura que &ldquo;los trabajadores de limpia ser&aacute;n de los primeros grupos en recibir guantes y mascarillas&rdquo; que su Gobierno ya ha empezado a distribuir.
    </p><h3 class="article-text">Sin agua para lavarse las manos</h3><p class="article-text">
        El agua es el otro gran lastre en la lucha contra la epidemia para la quinta urbe m&aacute;s poblada del planeta, contando su zona metropolitana. Marta estalla de alegr&iacute;a cuando ve pasar por su calle al cami&oacute;n cisterna, que sale a detenerlo en mitad de la calzada. Una vez a la semana debe hacer fila desde las cinco de la ma&ntilde;ana para anotarse en la lista de reparto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces vienen y otras no. Muchas veces tenemos que ir a traer la pipa [cami&oacute;n] nosotros. Ahorita ya ten&iacute;amos dos semanas sin agua&rdquo;, explica Marta Romo mientras su marido y sus tres hijos se afanan en pasarse la manguera para llenar los cuatro tanques de la casa. Desde siempre este bien esencial es un lujo en Iztapalapa, una de las zonas de la capital m&aacute;s afectadas por este desabastecimiento, donde una cuarta parte de sus dos millones de habitantes no cuenta con agua corriente. Esta escasez hist&oacute;rica agrava la situaci&oacute;n de vulnerabilidad de sus habitantes frente a la COVID-19.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con esto del&nbsp;coronavirus nos dicen que tenemos que tener la casa limpia, pero, &iquest;c&oacute;mo vamos a limpiar sin agua? No es justo que tengamos que apartar el agua de ba&ntilde;arnos para limpiar el patio y el suelo&rdquo;, exclama esta ama de casa. &ldquo;A m&iacute; me llega una vez al mes (el cami&oacute;n) y eso de vez en cuando, porque tengo mala suerte, los del reparto no me quieren dejar&rdquo;, se queja su vecina, Er&eacute;ndira L&oacute;pez, quien acaba de salir de su casa para aprovechar el &ldquo;milagro de que venga aqu&iacute; la pipa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Seg&uacute;n dicen que nos lavemos las manos y aqu&iacute; el agua de la llave, cuando llega muy de vez en cuando, sale mugrosa, as&iacute; que mejor me dejo las manos sucias. El agua que nos traen de la pipa, un poco mejor, pero igual mugrosa&rdquo;, dice&nbsp;L&oacute;pez. Ambas mujeres denuncian que en algunas ocasiones conductores del cami&oacute;n del agua les cobran por repartirles, pese a que se trata de un servicio p&uacute;blico gratuito.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Una peligrosa escasez</h3><p class="article-text">
        Asimismo, ni el&nbsp;conductor que esta vez les ha dejado el agua ni su hijo de nueve a&ntilde;os que le&nbsp;ayuda en su recorrido llevan guantes o mascarilla. &ldquo;Antes ped&iacute;an cinco o seis pipas por secci&oacute;n y ahora unas 200 diarias. Nunca damos abasto con el agua, siempre es m&aacute;s y m&aacute;s la que piden&rdquo;, cuenta el funcionario que acompa&ntilde;a ese cami&oacute;n de reparto. Debido a la cuarentena en los hogares, se ha disparado la demanda entre el mill&oacute;n de capitalinos que no disponen de este recurso b&aacute;sico.
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                </figure><p class="article-text">
        Ante esta necesidad por la contingencia de&nbsp;la COVID-19 el Gobierno de Ciudad de M&eacute;xico se comprometi&oacute; a incrementar los 1.500 viajes diarios&nbsp;actuales hasta los 2.100, adem&aacute;s de reforzar la vigilancia policial de los veh&iacute;culos y pozos de agua. &ldquo;Se tienen que resguardar estos veh&iacute;culos porque a veces la gente, desesperada, que entra en p&aacute;nico, hace acciones ilegales como el secuestro de pipas&rdquo;, asevera a este medio Diego Aguilar, director territorial de la Alcald&iacute;a de Iztapalapa, uno de los barrios m&aacute;s humildes y con mayor violencia de la ciudad. La nueva administraci&oacute;n, del partido gubernamental, logr&oacute; reducir el robo de agua, una pr&aacute;ctica habitual anteriormente que ante esta crisis vuelve a suponer un riesgo a la seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Uno de cada tres hogares mexicanos no recibe agua todos los d&iacute;as, unas 10,5 millones de familias. M&aacute;s de dos millones deben conseguirla por su cuenta de pozos, r&iacute;os o lagos. Este desabastecimiento&nbsp;se acent&uacute;a en comunidades ind&iacute;genas, cuya cobertura es del 87,2% frente al 94,4% a nivel nacional.
    </p><h3 class="article-text">El c&iacute;rculo vicioso de la desigualdad</h3><p class="article-text">
        La ONU advirti&oacute; que la lucha contra la pandemia tiene pocas posibilidades de &eacute;xito si la higiene personal, la principal medida para prevenir el contagio, no est&aacute; al alcance de quienes no tienen acceso a servicios de agua potable. Por ello el organismo exhort&oacute; a los gobiernos a proporcionar el&nbsp;acceso continuo a este recurso a las poblaciones vulnerables, que &ldquo;se pueden convertir en v&iacute;ctimas de un c&iacute;rculo vicioso&rdquo;. &ldquo;El acceso limitado las hace m&aacute;s propensas a infectarse, lo que da lugar a enfermedades y medidas de aislamiento. Esto dificulta que las personas sin seguridad social sigan gan&aacute;ndose la vida y su vulnerabilidad aumenta&rdquo;, expres&oacute; la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, un 57% de los empleados mexicanos trabajan en la informalidad, un volumen semejante al de la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses en Am&eacute;rica Latina. &ldquo;El acceso al recurso h&iacute;drico ser&aacute; uno de los grandes desaf&iacute;os. Hay gente en este pa&iacute;s que no podr&aacute; lavarse las manos. La desigualdad se va a hacer absolutamente visible&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; la directora de Amnist&iacute;a Internacional en M&eacute;xico, Tania Reneaum Panszi sobre un&nbsp;bien vital para combatir una pandemia <a href="https://www.eldiario.es/internacional/coronavirus-convertira-millones-America-Latina_0_1009650191.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que amenaza con ahondar la brecha social </a>en M&eacute;xico y la regi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A inicios de esta semana,&nbsp;en Iztapalapa se viv&iacute;a el bullicio habitual, casi en total normalidad y con la mayor&iacute;a de comercios abiertos, pese a la orden del Gobierno federal de cesar las actividades no esenciales. &ldquo;Aqu&iacute; no podemos parar, &iquest;cu&aacute;l cuarentena? Si no nos mata el virus, nos morimos del hambre&rdquo;, suelta uno de los vecinos en la fila del agua. Iztapalapa es el distrito de la capital con mayor n&uacute;mero de contagios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/basura-lastres-mexico-frente-covid-19_1_5871600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2020 18:29:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin agua para lavarse las manos y basura sin control: pobreza crítica en Ciudad de México]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,México]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más de la mitad de las personas que huyen de Centroamérica sufren violencia a su paso por México, según MSF]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mexico-acorrala-migrantes_1_1139102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/702e86d8-4bfd-402d-8a83-3ac42e6e6dc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más de la mitad de las personas que huyen de Centroamérica sufren violencia a su paso por México, según MSF"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un informe de Médicos Sin Fronteras concluye que un 57,3% de los migrantes centroamericanos atendidos por la ONG asegura haberse expuesto a la violencia en su tránsito por México</p></div><p class="article-text">
        Violencia, m&aacute;s violencia o arriesgar la vida. Esos son los tres destinos que enfrentan los migrantes centroamericanos. Seg&uacute;n un nuevo informe de M&eacute;dicos Sin Fronteras, el 45,8% de las personas que huyen de los pa&iacute;ses del Tri&aacute;ngulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) tomaron la decisi&oacute;n de abandonar sus hogares tras sufrir un episodio violento. Pero, en su decisi&oacute;n de migrar a EEUU para encontrar seguridad, un 57,3% asegura haberse expuesto a la violencia en su tr&aacute;nsito por M&eacute;xico, revela un informe de la ONG a partir de 480 entrevistas realizadas en 2018.
    </p><p class="article-text">
        No pueden volver atr&aacute;s y, para seguir adelante, enfrentan niveles de peligro similares a&uacute;n mayores del lugar del que quieren escapar, mientras el Gobierno mexicano cada vez les obstaculiza m&aacute;s su paso a EEUU. &ldquo;La situaci&oacute;n ha empeorado&rdquo; y &ldquo;los migrantes y refugiados son v&iacute;ctimas del endurecimiento de las pol&iacute;ticas migratorias y del desmantelamiento de las pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n (asilo y refugio), lo que aumenta los riesgos para una poblaci&oacute;n ya de por s&iacute; vulnerable&rdquo;, resalta la organizaci&oacute;n humanitaria sobre el impacto de la criminalizaci&oacute;n por parte de Estados Unidos y M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        A Carlos -nombre ficticio- le tiembla el labio inferior al entrar a la consulta de MSF en Reynosa, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Reynosa-infierno-secuestro-extorsion-migrantes_0_969753375.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciudad mexicana al noreste de la frontera</a>. Diagn&oacute;stico: estr&eacute;s postraum&aacute;tico. Causa: intento de secuestro. Este joven hondure&ntilde;o se niega a salir del albergue Senda de Vida, que extrema las medidas de seguridad ante la amenaza del crimen organizado que a menudo env&iacute;a a sus halcones (vigilantes) a merodear la zona para amedrentar a los migrantes.
    </p><p class="article-text">
        El 78% de 3.695 personas atendidas por MSF presentaban alg&uacute;n factor desencadenante relacionado con la exposici&oacute;n a la violencia. Un 39,2% de los entrevistados por la organizaci&oacute;n sufrieron un asalto violento en M&eacute;xico y un 27,3% amenazas o extorsi&oacute;n. &ldquo;En ocasiones, estos actos se perpetran con la connivencia de las autoridades mexicanas&rdquo;, indica el documento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos visto que al momento de regresar de su cita migratoria en EEUU, ya hay camionetas afuera del puente esper&aacute;ndolos para secuestrarlos (&hellip;) Cuando son retornados de EEUU Migraci&oacute;n mexicana no les apoya con traslados a lugares seguros. Nos dicen que los devuelven a altas horas de la noche en plazas p&uacute;blicas. Esto los expone much&iacute;simo&rdquo;, asegura a este medio la responsable de Apoyo Social de MSF en ese punto, Anayeli Flores, quien atiende a Carlos.
    </p><h3 class="article-text">Sobrevivir a la espera</h3><p class="article-text">
        El Protocolo de Protecci&oacute;n a Migrantes (MPP por sus siglas en ingl&eacute;s) sellado entre Washington y M&eacute;xico en enero pasado, obliga a los migrantes a esperar en territorio mexicano mientras se cursa su proceso de asilo, lo que eleva el peligro que enfrentan los migrantes a ser v&iacute;ctimas del crimen organizado, seg&uacute;n concluye el informe <em>Sin Salida.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ocho de cada diez personas atendidas por MSF en Nuevo Laredo durante los nueve primeros meses del pasado a&ntilde;o refirieron haber sufrido violencia. En septiembre, el 43,9% de los pacientes acogidos a los MPP hab&iacute;an sido secuestrados recientemente, en octubre el porcentaje se disparaba al 75%. Nuevo Laredo se ubica en Tamaulipas, uno de los estados m&aacute;s violentos del pa&iacute;s y que EEUU situ&#769;a en el nivel 4 de peligrosidad para viajar, el mismo de Siria o Afganista&#769;n.
    </p><p class="article-text">
        Los MPP, mejor conocidos como el programa <em>Qu&eacute;date en M&eacute;xico</em>, han favorecido el 'secuestro expr&eacute;s' como una pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica. Se calcula que el llamado negocio de la migraci&oacute;n representa 2.500 millones de d&oacute;lares para las organizaciones criminales, que se adaptan a los cambios en el flujo migratorio y en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os han duplicado hasta cerca de los 11.000 d&oacute;lares sus tarifas por cruzar de Guatemala a Estados Unidos, lo que indica un aumento en el pago de sobornos a las autoridades migratorias mexicanas, seg&uacute;n recopila MSF. Adem&aacute;s, la organizaci&oacute;n destaca que cada vez resultan m&aacute;s comunes los secuestros en grupo de migrantes que encierran en casas de seguridad por largos per&iacute;odos, como demuestran las numerosas liberaciones en los &uacute;ltimos meses.
    </p><p class="article-text">
        A esta amenaza se enfrentan m&aacute;s de 59.000 solicitantes de asilo, incluidos 16.000 menores de edad, que fueron enviados a M&eacute;xico, entre quienes apenas un 4% logra ser representado por un abogado -puede costar alrededor de 6.000 d&oacute;lares- y menos del 1% ha recibido protecci&oacute;n en un a&ntilde;o de vigencia del programa.
    </p><h3 class="article-text">Represi&oacute;n contra los migrantes</h3><p class="article-text">
        Sin embargo, tampoco esta pol&iacute;tica de &ldquo;tolerancia cero&rdquo; del presidente Donald Trump sirvi&oacute; para aminorar la llegada de migrantes, casi un mill&oacute;n en 2019. Por ello Washington ejerci&oacute; una &ldquo;enorme presi&oacute;n&rdquo; sobre M&eacute;xico para adoptar &ldquo;medidas m&aacute;s agresivas&rdquo; a fin de frenar el flujo, seg&uacute;n considera MSF. Tras la amenaza de imponer aranceles a M&eacute;xico en junio, el gobierno de Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador (AMLO) <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Mexico-caravana-migrante-Gobierno-Trump_0_952255160.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despleg&oacute; 25.000 efectivos de la Guardia Nacional</a>, la mayor&iacute;a en la frontera sur, y en un mes triplic&oacute; las detenciones de extranjeros.
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        Numerosos organismos han denunciado el uso de la fuerza en esas aprehensiones y la violaci&oacute;n de derechos humanos en los centros de detenci&oacute;n, colapsados &ldquo;por el doble de personas de su capacidad real en algunos casos (&hellip;). No se respetan los servicios m&iacute;nimos, no se ofrece informaci&oacute;n sobre el proceso jur&iacute;dico y aumentan los abusos y situaci&oacute;n de discriminaci&oacute;n y maltrato&rdquo;, informa MSF en base a visitas propias y denuncias de numerosas organizaciones.
    </p><p class="article-text">
        Esto ha provocado que entre los detenidos haya m&aacute;s del doble de casos con trastorno de estr&eacute;s agudo en comparaci&oacute;n con albergues y otros puntos de la ruta donde trabaja MSF. Dicho trastorno grave se manifiesta al poco de un evento traum&aacute;tico asociado muy probablemente con la detenci&oacute;n y estancia en dichos centros, seg&uacute;n la organizaci&oacute;n m&eacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a beb&eacute;s de dos meses. Si los ni&ntilde;os lloraban porque ten&iacute;an hambre, quer&iacute;an leche, (los agentes migratorios) les pegaban dur&iacute;simo a las madres, incluso una se cay&oacute; y la dejaron en el piso, nadie hizo nada&rdquo;, relata a este diario una migrante cubana sobre el &ldquo;infierno&rdquo; en la estaci&oacute;n migratoria Siglo XIX, de la que escap&oacute; en abril tras un mot&iacute;n. Luego trabaj&oacute; en un burdel de esa misma ciudad, Tapachula, un embudo para los migrantes en la frontera sur.
    </p><p class="article-text">
        El presidente de EEUU forz&oacute; a AMLO a dar <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Mexico-presiones-Trump-caravanas-migrantes_0_892411268.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un giro radical en su pol&iacute;tica migratoria</a> hacia medidas represivas contra los migrantes que, en la pr&aacute;ctica, representaron levantar una barrera militar y psicol&oacute;gica para frenar la llegada de extranjeros. Y el mandatario estadounidense redobl&oacute; su presi&oacute;n durante la segunda mitad del a&ntilde;o, en que, tambi&eacute;n bajo amenazas comerciales, sell&oacute; acuerdos con Guatemala, Honduras y El Salvador para reconocerlos como &ldquo;terceros pa&iacute;ses seguros&rdquo;. Esto es, que cualquier migrante que hubiese pisado alguno de estos territorios antes de llegar a EEUU podr&iacute;a ser devuelto a dichos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de un enfoque contrario al derecho internacional, que podr&iacute;a dar lugar al traslado de personas muy vulnerables a pa&iacute;ses donde sus vidas podr&iacute;an correr el riesgo&rdquo;, reprendi&oacute; en un ins&oacute;lito comunicado ACNUR, que recoge que un 70% de migrantes encuestados aseguraron que, en caso de regresar a su pa&iacute;s, se enfrentar&iacute;an a un riesgo contra su vida, integridad o libertad por la situaci&oacute;n de violencia.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, 138 salvadore&ntilde;os <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Cientos-salvadorenos-deportados-EEUU-HRW_0_992500826.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fueron asesinados en su pa&iacute;s desde 2013 tras ser deportados y 70 sufrieron agresiones</a>, seg&uacute;n datos de Human Rights Watch. Pese a ello, EEUU deport&oacute; a 267.258 personas el pasado a&ntilde;o fiscal, un 4,3% m&aacute;s que el anterior, mientras que M&eacute;xico deport&oacute; a 119.000 centroamericanos el pasado a&ntilde;o natural, un 6,4% m&aacute;s que el anterior, seg&uacute;n datos oficiales.
    </p><p class="article-text">
        Esas medidas disuasorias contuvieron considerablemente la llegada de migrantes. De mayo a noviembre disminuyeron un 70% las detenciones de migrantes por parte de la Patrulla Fronteriza en Estados Unidos: 42.710 aprehensiones en noviembre. En esos siete meses tambi&eacute;n cayeron un 60% hasta los 7.651 los migrantes presentados ante el Instituto Nacional de Migraci&oacute;n (INM) mexicano.
    </p><h3 class="article-text">Barreras burocr&aacute;ticas y psicol&oacute;gicas</h3><p class="article-text">
        Sin embargo, Washington mantiene la presi&oacute;n. Stephen Miller, el principal asesor en migraci&oacute;n de Trump, dej&oacute; claras sus intenciones: &ldquo;Mi mantra persistente ha sido enfrentar a los extranjeros con m&uacute;ltiples dilemas irresolubles, para lograr un impacto ya desde el mismo momento en el que reflexionan si iniciar el arduo viaje&rdquo;, declar&oacute; cuando EEUU implement&oacute; a finales de 2018 la pr&aacute;ctica del <em>metering</em> o &ldquo;regulaci&oacute;n&rdquo;, que restringe las solicitudes de asilo que <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/EEUU-tribunales-inmigrantes-solicitantes-Mexico_0_985502109.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se procesan a diario en los puertos de entrada</a> regulares a EEUU.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces los turnos se han ido dilatando y ahora la espera puede durar hasta varios meses o m&aacute;s de un a&ntilde;o, lo que &ldquo;limita dr&aacute;sticamente el derecho de asilo&rdquo;, reclama el informe. En noviembre se estimaba que hab&iacute;a 21.398 casos en lista, sumados a los cerca de 800.000 procesos pendientes en los saturados juzgados estadounidenses. Ese largo per&iacute;odo en la zona fronteriza multiplica el riesgo para los migrantes, especialmente para las mujeres.
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                </figure><p class="article-text">
        Una de cada cinco migrantes hab&iacute;an sido violadas en los dos a&ntilde;os anteriores a abandonar su pa&iacute;s y un 36,4 fueron acosadas sexualmente. Mientras, en su tr&aacute;nsito por M&eacute;xico, el 22,5% de las mujeres hab&iacute;an sido acosadas sexualmente, el 12,8% tuvieron una relaci&oacute;n sexual no deseada y un 10% fueron forzadas a tener sexo a cambio de algo, seg&uacute;n la encuesta de MSF, que revela que cerca de la mitad de las centroamericanas han sufrido violencia sexual en la ruta. El impacto psicol&oacute;gico es alarmante: un 37% de las mujeres atendidas ten&iacute;an pensamientos suicidas.
    </p><p class="article-text">
        Por esa violencia, quedarse en M&eacute;xico no es una opci&oacute;n. Tampoco resulta viable el asilo para los centroamericanos. En 2018 se tramitaron 17.116 peticiones de asilo, de las cuales un 72% proven&iacute;an del Tri&aacute;ngulo Norte. El pasado a&ntilde;o hubo m&aacute;s de 70.000 solicitudes, lo que colaps&oacute; la Comisi&oacute;n Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). Asimismo, el informe de MSF reclama que M&eacute;xico &ldquo;deniega de forma arbitraria el reconocimiento de la condici&oacute;n de refugiado (&hellip;). Aunque existen otras formas de legalizar la situaci&oacute;n migratoria en el pa&iacute;s, son precarias y temporales, y existe muy poca informaci&oacute;n o confianza en el sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los migrantes quedan atrapados en un conglomerado de muros burocr&aacute;ticos y barreras administrativas que les impide escapar de la violencia recurrente&rdquo;, sintetiza el informe <em>Sin Salida</em>. La &uacute;ltima alternativa: jugarse la vida para llegar a EEUU. El pasado a&ntilde;o murieron 497 migrantes en su intento por cruzar la frontera norte, 26% m&aacute;s que en el a&ntilde;o anterior. La mayor&iacute;a perdieron la vida ahogados en el r&iacute;o Bravo, seg&uacute;n los datos de la Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM). Ese incremento deja a los l&iacute;mites entre M&eacute;xico y Estados Unidos como la segunda frontera m&aacute;s letal. La primera, el Mediterr&aacute;neo, con m&aacute;s de un millar de muertes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mexico-acorrala-migrantes_1_1139102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Feb 2020 17:55:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más de la mitad de las personas que huyen de Centroamérica sufren violencia a su paso por México, según MSF]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Migrantes,Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reynosa, el enclave del narco mexicano que obliga a los migrantes a pagar una cuota para seguir su camino a EEUU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/reynosa-infierno-secuestro-extorsion-migrantes_1_1208811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f0af423-ed2d-4da1-adfd-424ddfce9bbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reynosa, el enclave del narco mexicano que obliga a los migrantes a pagar una cuota para seguir su camino a EEUU"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para vivir en Reynosa, punto de entrada a EEUU, los migrantes deben pagar una cuota al crimen organizado que controla esa ciudad, una de las más violentas del país</p><p class="subtitle">Centenares de migrantes denuncian  también extorsiones de hasta 1.000 dólares en los retenes de las autoridades migratorias</p><p class="subtitle">Un 12% de los extranjeros que atiende Médicos Sin Fronteras ha sufrido secuestro; la ONG advierte que esperar el asilo estadounidense en México los pone más en riesgo</p></div><p class="article-text">
        El caf&eacute; de Ya&iacute;ma es muy dulce. Porque &ldquo;la dulzura nunca se pierde, papi, y adem&aacute;s quita el hambre&rdquo;, suelta bajo una mueca esta cubana que vende refrigerios en un albergue para migrantes en la frontera de Reynosa, al noreste. Lleg&oacute; hace cinco meses tras un ag&oacute;nico periplo.
    </p><p class="article-text">
        Ya&iacute;ma y su esposo Maykel entraron a M&eacute;xico en enero por M&eacute;rida, donde su <em>coyote </em>(traficante) los estaf&oacute; y dej&oacute; casi sin dinero, por lo que tuvieron que trabajar durante cuatro meses en la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n hasta ahorrar lo suficiente para comprarse un vuelo a Monterrey. Reci&eacute;n aterrizados el 14 de junio, en el trayecto del aeropuerto al terminal de autobuses, un grupo de hombres armados asalt&oacute; su taxi y los secuestr&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estuvimos encerrados cuatro d&iacute;as en que me golpearon, me violaron no s&eacute; cu&aacute;ntas veces... al segundo d&iacute;a ya estaba resignada, pens&eacute; que me iban a matar&rdquo;, cuenta. As&iacute; aplicaron su castigo los verdugos porque la cu&ntilde;ada de Ya&iacute;ma, residente en Miami, no dispon&iacute;a de los dos mil d&oacute;lares que exig&iacute;an por la liberaci&oacute;n de ambos. Los soltaron moribundos en una carretera bald&iacute;a donde recibieron el auxilio de una vecina para continuar su traves&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Por qu&eacute; hacia Reynosa?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Un conocido nos dijo que por aqu&iacute; estaban dando asilo m&aacute;s r&aacute;pido. Yo ya hab&iacute;a mirado por Acu&ntilde;a (otra ciudad fronteriza), pero al &uacute;ltimo momento cambiamos. La peor decisi&oacute;n, esto es un infierno &mdash;lamenta Ya&iacute;ma.
    </p><h3 class="article-text">El constante riesgo de secuestro</h3><p class="article-text">
        Reynosa sea tal vez el punto fronterizo norte&ntilde;o m&aacute;s peligroso para los migrantes. La ciudad <a href="https://elmanana.com.mx/tiene-tamaulipas-2-ciudades-de-terror/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">registr&oacute; 295 asesinatos el pasado a&ntilde;o</a>, una tasa de 41 por cada 100 mil habitantes que la coloc&oacute; en el puesto 42 entre las urbes m&aacute;s violentas del mundo. Un 96% de su poblaci&oacute;n se siente insegura, la localidad mexicana con mayor percepci&oacute;n de inseguridad seg&uacute;n una encuesta oficial en diciembre pasado. Tamaulipas, donde se ubica Reynosa, es el estado mexicano con mayor desaparici&oacute;n forzada: 6.000 personas en la &uacute;ltima d&eacute;cada y apenas se localizaron menos de 200. Los migrantes son a&uacute;n m&aacute;s vulnerables ante esta pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        Por eso Ya&iacute;ma se afana en hacer la compra antes de oscurecer. &ldquo;No podemos andar de noche, aunque hasta en el d&iacute;a te secuestran. A varios paisanos se los han llevado a la salida del (supermercado) Soriana, porque saben que ah&iacute; recogemos el dinero que nos env&iacute;an&rdquo;, asegura la isle&ntilde;a sobre un municipio donde s&oacute;lo se puede vivir con permiso del crimen organizado: &ldquo;Vas por la calle y cualquiera te pide <em>clave</em>. Si no la tienes, te levantan (secuestran)&rdquo;. La <em>clave </em>consiste en una contrase&ntilde;a num&eacute;rica que los delincuentes entregan a los migrantes al pagar su cuota de unos 300 pesos mensuales (unos 14 euros) que les permite permanecer en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Un 45% de los 2.300 pacientes que atendi&oacute; M&eacute;dicos Sin Fronteras (MSF) en la frontera tamaulipeca desde junio pasado ha sufrido violencia y un 12% han sido v&iacute;ctimas de secuestro. La oeneg&eacute; denuncia que el Protocolo de Protecci&oacute;n a Migrantes, por el cual los solicitantes deben esperar varios meses su proceso de asilo en territorio mexicano, enfrenta a los migrantes al secuestro que ha aumentado a lo largo de la ruta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos visto que al momento de regresar de su cita migratoria en EEUU, ya hay camionetas afuera del puente esper&aacute;ndolos para secuestrarlos&rdquo;, apunta a <em>eldiario.es</em> la responsable de Apoyo Social de MSF en ese punto, Anayeli Flores, quien destaca la inacci&oacute;n y la desprotecci&oacute;n de las autoridades: &ldquo;Cuando son retornados de EEUU no les apoyan con traslados a lugares seguros. Nos dicen que los devuelven a altas horas de la noche en plazas p&uacute;blicas. Esto los expone much&iacute;simo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el Secretario T&eacute;cnico de la alcald&iacute;a, Hugo Ram&iacute;rez &mdash;inhabilitado por falsificaci&oacute;n de documentos&mdash;, subray&oacute; a este diario que han descendido los delitos contra los extranjeros en el municipio. Y agrega: &ldquo;Existen riesgos que debemos cuidar, pero ellos (los migrantes) ya saben a lo que se exponen cuando vienen a las ciudades fronterizas que siempre son m&aacute;s complejas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Aumenta el negocio del secuestro</h3><p class="article-text">
        No hay cifras oficiales sobre el volumen de secuestros de extranjeros, pero varios expertos consultados coinciden en que la actual pol&iacute;tica migratoria ha disparado esta pr&aacute;ctica cada vez m&aacute;s sistematizada en la frontera norte. A comienzos de agosto, la fuerza p&uacute;blica liber&oacute; a 151 migrantes retenidos en una casa, en octubre a 45, en mayo a 19, en marzo a 107. Todos en Reynosa, entre algunos ejemplos que dan cuenta de la magnitud de este delito.
    </p><p class="article-text">
        En esta red de trata humana participan presumiblemente las autoridades migratorias, por colusi&oacute;n o como autores a tenor de algunos episodios recientes. En febrero fue destituido el delegado del Instituto Nacional de Migraci&oacute;n (INM) en Reynosa tras numerosas acusaciones de encabezar una red que encerraba a los migrantes en el s&oacute;tano de la misma estaci&oacute;n fronteriza para pedir rescates de 3.500 d&oacute;lares a sus familiares. En marzo cesaron de su cargo a una treintena de oficiales migratorios por irregularidades tras la desaparici&oacute;n de 25 migrantes a bordo de un autob&uacute;s asaltado por el crimen organizado a unos 150 km de Reynosa. Una semana antes desaparecieron a otra veintena de migrantes en la misma carretera. En esa zona de San Fernando asesinaron a 72 migrantes en 2010, una masacre que tampoco sirvi&oacute; de parteaguas para cambiar nada, tal y como reflejan los &uacute;ltimos eventos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como consecuencia de su duraci&oacute;n, de la normalizaci&oacute;n de la naturaleza de la ruta migratoria a trav&eacute;s y desde M&eacute;xico, y el elevado n&uacute;mero de involucrados, M&eacute;xico probablemente registra el problema m&aacute;s extenso de extorsi&oacute;n y secuestro de migrantes a nivel global&rdquo;, sostiene <a href="http://www.mixedmigration.org/resource/everyones-prey-kidnapping-and-extortionate-detention-in-mixed-migration/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una investigaci&oacute;n del Mixed Migration Centre</a>, que considera como &ldquo;epidemia&rdquo; el secuestro de migrantes en territorio mexicano. S&oacute;lo en 2013 hubo unos 20.000 extranjeros que sufrieron este crimen, alrededor del 10% del flujo total, seg&uacute;n el registro m&aacute;s reciente de la Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes se lucraban (los criminales) principalmente por cruzarlos a EEUU, pero ahora los migrantes esperan para hacerlo legal, porque si los detienen cruzando, los van a devolver igual y perder&aacute;n opciones de recibir el asilo. Pero el crimen quiere mantener su negocio y lucrarse con ellos igual, as&iacute; que en lugar del cruce ahora se dedican al secuestro&rdquo;, explica a este medio Gladys Ca&ntilde;as, activista de Matamoros, ciudad cercana a Reynosa donde cerca de 2.000 migrantes se instalaron desde hace meses en tiendas de campa&ntilde;a frente al puente fronterizo para as&iacute; cuidarse frente a la delincuencia. Tambi&eacute;n por la amenaza de ser detenidos y enviados a la frontera sur con Guatemala para aguardar el proceso de asilo a 2.200km, unos traslados desde la frontera norte que iniciaron en agosto y que los obliga a afrontar de nuevo los costes y peligros de ese viaje.
    </p><h3 class="article-text">Aterrorizados ante la vigilancia del crimen</h3><p class="article-text">
        La pareja de cubanos pudo alquilar un apartamento en Reynosa junto a seis compatriotas. Entre todos pagan 8.000 pesos (unos 380 euros) al mes, con todos los gastos incluidos. En la vecindad cerrada residen s&oacute;lo familias cubanas. Al entrar se asoman dos hombres de apariencia mexicana. En el espacioso apartamento de Ya&iacute;ma y Maykel cada pareja tiene una nevera en su dormitorio y el aire acondicionado al m&aacute;ximo. Resulta dif&iacute;cil pensar que por ese precio el propietario regale semejante consumo de electricidad y otros servicios, as&iacute; como que el crimen todav&iacute;a no haya hecho presencia para cobrar su impuesto. &ldquo;Seguro se trata de una vivienda ocupada cuyo regente ya se encarga de pagar la correspondiente tarifa a <em>la ma&ntilde;a </em>(como se conoce por estos lindes a la delincuencia organizada)&rdquo;, sopesa el periodista local que nos acompa&ntilde;a y prefiere ocultar su identidad por temor a represalias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La ma&ntilde;a tiene ojos en todas partes. Te vigilan cuando sales, andan haciendo guardia y cuando te se&ntilde;alan a veces ya me ha tocado correr. Vivimos en una tensi&oacute;n constante, con mucho miedo&rdquo;, indica Maykel. Las dos facciones del C&aacute;rtel del Golfo que se disputan esa plaza mantienen un f&eacute;rreo control de la ciudad, al estilo de las maras en Centroam&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        En la plaza principal tres hombres se acercan de inmediato para tomarnos fotos. Varios de esos <em>halcones</em> (vigilantes) merodean los edificios donde entramos a realizar entrevistas. En dos ocasiones funcionarios nos advierten para abandonar r&aacute;pido el lugar. Nos recomiendan evitar grabar en los cincuenta metros que separan el paso fronterizo de la sede del Instituto Tamaulipeco de Migraci&oacute;n. Por ah&iacute; camina una veintena de mexicanos reci&eacute;n repatriados de EEUU. Ah&iacute; les esperan los coyotes para proponerles su oferta y llev&aacute;rselos. Tampoco permiten grabar en las oficinas del INM donde los deportados realizan su registro. Llegaron unos cuarenta pero s&oacute;lo sali&oacute; la mitad. &ldquo;Los otros ya tienen arreglado su cruce con los mismos de Migraci&oacute;n y los sacan por otro lado&rdquo;, afirma el reportero local.
    </p><h3 class="article-text">Extorsionados por agentes migratorios</h3><p class="article-text">
        La extorsi&oacute;n se ha vuelto otro de los negocios explotados por los oficiales de Migraci&oacute;n. A finales de junio unos 200 migrantes denunciaron p&uacute;blicamente que los agentes del INM en Reynosa les solicitaban entre 1.200 y 1.500 d&oacute;lares para adelantarlos en una lista de espera cada vez m&aacute;s demorada y as&iacute; acelerar su tr&aacute;mite de asilo. &ldquo;El endurecimiento de la pol&iacute;tica migratoria mexicana, por las detenciones masivas, as&iacute; como las medidas disuasorias de EEUU para dilatar los plazos para el proceso de asilo, por supuesto favorece un incremento de la extorsi&oacute;n por parte de funcionarios&rdquo;, asegura a este medio Rodolfo Cruz, investigador del Colegio Frontera Norte. El INM rehus&oacute; dar respuesta a este medio sobre los diferentes se&ntilde;alamientos.
    </p><p class="article-text">
        Este cobro suele recaer especialmente en los cubanos, quienes reciben notables remesas de sus familiares en EEUU, a diferencia del resto de centroamericanos. Ya&iacute;ma y Maykel sufrieron esa extorsi&oacute;n en uno de los retenes migratorios de Monterrey a Reynosa, justo despu&eacute;s de salir de su secuestro, seg&uacute;n relata la habanera de 38 a&ntilde;os:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&eacute; que Ustedes van subiendo para pasar a EEUU &mdash;les dijo el encargado del INM tras bajarlos del bus y meterlos a su oficina.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tenemos papeles en regla, la visa, podemos transitar por M&eacute;xico. Nos acaban de secuestrar y dar una paliza &mdash;suplic&oacute; la pareja de cubanos con el rostro lleno de moratones.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pero mis muchachos tienen que comer, &iquest;c&oacute;mo le hacemos? &mdash;solt&oacute; el oficial.
    </p><p class="article-text">
        Tuvieron que darle 500 pesos (unos 24 euros), aunque ped&iacute;a el doble, para seguir su camino. Este tipo de cobros son habituales a lo largo de todo el trayecto, seg&uacute;n las constantes denuncias por parte de los migrantes. A mediados de este a&ntilde;o, el presidente Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador inform&oacute; que medio millar de funcionarios del INM hab&iacute;an sido despedidos por su presunta involucraci&oacute;n en casos de corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando les muestras (a los agentes migratorios) tus documentos, te preguntan &iquest;d&oacute;nde est&aacute; el papel verde? Que son los d&oacute;lares. A m&iacute; me han pedido entre 100 y 500 d&oacute;lares. Si no traes el papel verde, te detienen y te llevan a la estaci&oacute;n migratoria donde te maltratan&rdquo;, asegura otro joven cubano que rechaza dar su nombre por p&aacute;nico.
    </p><h3 class="article-text">Un oasis en medio de la violencia</h3><p class="article-text">
        Pr&aacute;cticamente nadie interpone una denuncia formal. &ldquo;&iquest;De qu&eacute; sirve si las propias autoridades cometen el delito? No se juzgar&aacute;n ellos mismos y a nosotros nos joden. A m&iacute; me ha dado trauma de todo lo que he pasado por el camino, hermano&rdquo;, reniega toc&aacute;ndose tembloroso la sien el isle&ntilde;o, quien recibe atenci&oacute;n psicol&oacute;gica del equipo de M&eacute;dicos Sin Fronteras que opera en Senda de Vida, el &uacute;nico albergue en Reynosa donde los migrantes pueden refugiarse del crimen organizado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es como un oasis donde sentirse segura&rdquo;, apunta Ya&iacute;ma, aunque su venta de caf&eacute; ya no le da suficientes ingresos. En el recinto apenas quedan unas 80 personas, lejos de las 3.000 que en abril triplicaron la capacidad del albergueo de las 500 del mes pasado. Tras arduos esfuerzos de la Alcald&iacute;a por demostrar que el municipio era inseguro para los migrantes, en octubre EEUU dej&oacute; de aceptar solicitudes de asilo en el paso de Reynosa a McAllen. Por eso la mayor&iacute;a de los solicitantes se desplazaron a Matamoros.
    </p><p class="article-text">
        Pero Ya&iacute;ma se resiste a abandonar lo poco que ha logrado: una habitaci&oacute;n donde dormir, el trabajo de su marido en una f&aacute;brica, algo de ahorro... &ldquo;Adem&aacute;s dicen que en Matamoros ya est&aacute;n secuestrando como aqu&iacute;. Eso est&aacute; bravo igual&rdquo;, a&ntilde;ade. A finales de octubre tuvo la &uacute;ltima cita con la corte norteamericana para su asilo.&ldquo;Ni las fotos de las lesiones durante el secuestro, ni los partes m&eacute;dicos y psicol&oacute;gicos sirvieron para dar constancia de nuestro 'miedo cre&iacute;ble' a permanecer en M&eacute;xico. Nada de eso aplica como tortura, tienes que ir con amputaciones&rdquo;, se queja Ya&iacute;ma, desde entonces enferma por la preocupaci&oacute;n de reunir el dinero para pagar a un abogado: &ldquo;Tiene que estar reconocido en EEUU, nos piden 7.000 d&oacute;lares, es imposible&rdquo;. Como cada ma&ntilde;ana Ya&iacute;ma llega al albergue temprano para 'endulzar' el desayuno de los migrantes, pero cada vez el caf&eacute; le sale m&aacute;s aguado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/reynosa-infierno-secuestro-extorsion-migrantes_1_1208811.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2019 20:25:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reynosa, el enclave del narco mexicano que obliga a los migrantes a pagar una cuota para seguir su camino a EEUU]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migrantes,México,Secuestros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caso del ladrón que robó un móvil en la frontera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/robos-frontera_1_1290509.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ef8f2f1-566d-4724-87af-fec22ea2858b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El caso del ladrón que robó un móvil en la frontera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta es la historia de dos robos que jamás se contarían si la víctima del primer hurto y el autor del segundo no fuesen un migrante hondureño en México</p><p class="subtitle">La reacción social y mediática ante el hurto de un teléfono por parte de David, un migrante centroamericano, evidencia el doble rasero de la ciudadanía en función del origen del autor</p><p class="subtitle">El creciente flujo migratorio alimenta una sensación de inseguridad injustificada: en la ciudad fronteriza de Tenosique, los robos han descendido a la mitad mientras se han multiplicado las llegadas</p></div><p class="article-text">
        Dos robos de tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Uno con violencia y el otro sin. Un par de semanas de diferencia entre ambos sucesos. Ninguno judicializado. Un mismo implicado: David. Esta historia jam&aacute;s se contar&iacute;a si la v&iacute;ctima del primer hurto y autor del segundo, no fuese hondure&ntilde;o. O mejor dicho, si no fuese un hondure&ntilde;o en M&eacute;xico. Es decir, migrante.
    </p><p class="article-text">
        Corr&iacute;a otro achicharrante mediod&iacute;a en Tenosique, ciudad tabasque&ntilde;a fronteriza a Guatemala, cuando en una de las esquinas de la plaza central se arm&oacute; el revuelo entre el tumulto de gente que hac&iacute;a fila a las puertas del Banamex para cobrar su ayuda social. Una patrulla de polic&iacute;as municipales rodeaba a David, un corpulento afrodescendiente. Los agentes lo custodiaron varios metros calle abajo hasta el Hotel Don Jos&eacute;, donde comprobaron en sus c&aacute;maras de seguridad que, en efecto, &eacute;l hab&iacute;a aprovechado un momento de despiste de la recepcionista para robar un tel&eacute;fono m&oacute;vil de su mostrador.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; mismo le colocaron las esposas con las manos en la espalda para subirlo al veh&iacute;culo policial. Treinta metros al grito de &ldquo;&iexcl;Ratero!&iexcl;Que lo devuelvan a su pa&iacute;s!&rdquo;, entre los asistentes. David se revolv&iacute;a en la parte trasera de la camioneta para tratar de entregarle un tel&eacute;fono m&oacute;vil a su mujer. Los agentes lo imped&iacute;an. Daniela asist&iacute;a at&oacute;nita sin comprender el motivo de la detenci&oacute;n. En sus brazos cargaba una beb&eacute; de seis meses.
    </p><h3 class="article-text">El escarnio social</h3><p class="article-text">
        Los trabajadores del hotel ya hab&iacute;an reunido a varios colegas para mostrar en bucle el v&iacute;deo del hurto. &ldquo;&iexcl;Pinches rateros que s&oacute;lo vienen aqu&iacute; a delinquir! &iexcl;Nosotros les abrimos las puertas, los acogemos y as&iacute; nos lo pagan! Ya ni podemos salir de noche a la calle&rdquo;, se ceban contra los migrantes argumentando que el incremento de la delincuencia se debe a la creciente presencia de extranjeros. Pero los datos de la Fiscal&iacute;a de Tabasco muestran lo contrario:
    </p><p class="article-text">
        De enero a junio de este a&ntilde;o hubo 58 robos a transe&uacute;ntes (el tipo de delito que mayormente la poblaci&oacute;n atribuye a los migrantes) en Tenosique. En el mismo periodo del a&ntilde;o anterior, se produjeron 60 de estos asaltos. En el primer semestre de 2017, se registraron 120.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, los hurtos en la v&iacute;a p&uacute;blica se han reducido a la mitad en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, pese a la llegada de migrantes.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, entre enero y marzo de 2019 se contabilizaron 130 robos con violencia, otra de las modalidades que achacan a los extranjeros. Sin embargo, en los tres meses siguientes cuando se form&oacute; el embudo migratorio en la localidad, esos delitos se redujeron a 98.
    </p><p class="article-text">
        Una de las funcionarias de la Fiscal&iacute;a Especializada para la Atenci&oacute;n a Migrantes en esa localidad indica a <a href="http://www.eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiario.es</a> que en los primeros cinco meses del a&ntilde;o se abrieron unas 500 carpetas de investigaci&oacute;n de delitos que involucran a extranjeros y apenas una veintena que se&ntilde;alan a un migrante como autor. De &eacute;stos, seg&uacute;n indica, &ldquo;casi todos son incidentes entre los propios migrantes&rdquo;. Ninguno de los casos se refiere a violaciones u homicidios, como espeta alguno de los tertulianos m&aacute;s col&eacute;ricos del hospedaje Don Jos&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a las concluyentes estad&iacute;sticas, en los pr&oacute;ximos d&iacute;as uno de los pocos peri&oacute;dicos estatales, <a href="https://www.tabascohoy.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tabasco Hoy</a>, publicar&aacute; un art&iacute;culo sobre el hurto de David, lo que alimenta la percepci&oacute;n de un aumento de la inseguridad debido a la oleada migratoria. &ldquo;Como es robo de un extranjero, ya es una noticia de impacto&rdquo;, valora Hilario Paredes, el &uacute;nico periodista en ese municipio, quien se apresura a sentenciar que &ldquo;al cometer un delito, este hombre ya est&aacute; listo para la deportaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los discriminatorios se&ntilde;alamientos contra los migrantes vienen del m&aacute;s alto nivel institucional. &ldquo;Eso es un aviso para toda la migraci&oacute;n transcontinental, de que as&iacute; sean de Marte los vamos a mandar, hasta la India, hasta Camer&uacute;n, hasta el &Aacute;frica&rdquo;, solt&oacute; esta semana el titular del Instituto Nacional de Migraci&oacute;n (INM), Francisco Gardu&ntilde;o, quien acus&oacute; a &ldquo;humanos de la raza negra&rdquo; de agredir a la fuerza p&uacute;blica. El Consejo Ciudadano del INM censur&oacute; esas palabras &ldquo;despectivas&rdquo; por &ldquo;promover la criminalizaci&oacute;n de los migrantes en un contexto de hostilidad y discurso de odio&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Aumenta el riesgo para los migrantes</h3><p class="article-text">
        Daniela ignora lo ocurrido hasta que acude a la estaci&oacute;n policial y se lo cuenta Daisy, la due&ntilde;a del tel&eacute;fono y recepcionista del hotel. &ldquo;No sab&iacute;a nada. Que Dios te guarde y te bendiga&rdquo;, se disculpa desde el banco de al lado, mientras rompe a llorar ante las consecuencias que el acto pueda acarrear. &ldquo;Les estamos alojando aqu&iacute;, no es justo. Yo por m&iacute; sigo con el proceso. Me da miedo que salga y m&aacute;s adelante me haga algo&rdquo;, asegura Daisy sobre una denuncia que, sin embargo, no va a proceder ya que el tel&eacute;fono fue un regalo navide&ntilde;o de su hermano que vive lejos y no podr&aacute; presentar la factura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te entiendo, a nosotros tambi&eacute;n nos robaron&rdquo;, asegura la hondure&ntilde;a una vez tranquilizada. Daniela y David abandonaron San Pedro Sula junto a sus cuatro hijos de catorce, ocho, dos a&ntilde;os y Yired, de seis meses, que todo el tiempo trata de jugar en el regazo donde su madre resguarda una bolsa repleta de papeles arrugados: toda su documentaci&oacute;n. Hace dos semanas cruzaron El Ceibo, el paso fronterizo con Guatemala, y tuvieron que caminar un d&iacute;a entero para recorrer los 60 kil&oacute;metros hasta Tenosique, la primera ciudad en territorio mexicano.
    </p><p class="article-text">
        Durante la noche en ese trayecto los asaltaron dos j&oacute;venes en motocicleta. &ldquo;Manosearon a mi hija mayor y cuando mi marido se meti&oacute; para pararlos, lo golpearon con palos. Luego nos quitaron el celular, casi toda la ropa, la leche para la beb&eacute; y los 6.000 lempiras (unos 210 euros). Toda la plata que tra&iacute;amos&rdquo;, relata Daniela. Al llegar al municipio denunciaron los hechos ante la Fiscal&iacute;a, donde les dieron un papel y los llevaron a 'La 72', el &uacute;nico albergue para migrantes en ese punto.
    </p><p class="article-text">
        El encargado de La 72, el espa&ntilde;ol Ram&oacute;n M&aacute;rquez, reclama que las agresiones en Tabasco &ndash;especialmente en esa carretera hacia Tenosique&ndash; se han casi triplicado. En enero, el albergue registr&oacute; 166 agresiones, frente a las 58 del mismo mes de 2018. &ldquo;Los robos violentos contra migrantes han seguido en aumento en lo que va de a&ntilde;o y hemos detectado un alarmante incremento de secuestros sin precedentes desde 2016&rdquo;, subraya M&aacute;rquez a este diario. Desde julio la instituci&oacute;n constat&oacute; al menos 36 personas privadas de la libertad en los accesos al municipio.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n de Washington sobre M&eacute;xico para frenar el flujo migratorio ha multiplicado el riesgo al que se exponen los migrantes. Desde la entrada en vigor en febrero del acuerdo por el cual los demandantes de asilo deb&iacute;an aguardar su proceso en territorio del vecino del sur, eufem&iacute;sticamente denominados Protocolos de Protecci&oacute;n a Migrantes (MPP), las detenciones por parte de las autoridades migratorias mexicanas se triplicaron en los siguientes cinco meses, hasta alcanzar su m&aacute;ximo hist&oacute;rico de 31.560 migrantes detenidos s&oacute;lo en junio, mes en que el presidente estadounidense <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Trump-Mexico-aranceles-productos-inmigracion_0_905009528.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Donald Trump lanz&oacute; su amenaza de imponer aranceles a los productos mexicanos</a>.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno de Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador despleg&oacute; entonces a contrarreloj a 6.000 militares, casi la mitad en la estrecha frontera sur, convertida en la pr&aacute;ctica en un 'muro'. &ldquo;Las redadas y arrestos masivos condenan a los migrantes a la clandestinidad y bloquean su acceso a refugios, provocando cada vez m&aacute;s sufrimiento a esta poblaci&oacute;n, muy vulnerable ante las redes criminales&rdquo;, denuncia la ONG M&eacute;dicos Sin Fronteras sobre esa &ldquo;pol&iacute;tica represiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las detenciones como medida disuasoria, M&eacute;xico detuvo la entrega de visas humanitarias y las supli&oacute; por un permiso temporal con fuertes restricciones de movilidad y permanencia, as&iacute; como dificult&oacute; y dilat&oacute; su otorgamiento.
    </p><h3 class="article-text">Leche sin lactosa: una acuciante necesidad</h3><p class="article-text">
        Dicho tr&aacute;mite supuso un calvario para Daniela desde que pis&oacute; suelo mexicano. Su proceso se ha estancado en un callej&oacute;n sin salida: necesitan el permiso del padre de la ni&ntilde;a de 14 a&ntilde;os, Silvia, a quien Daniela tuvo a los 16 a&ntilde;os y ni siquiera sabe d&oacute;nde localizarlo. Se estima que cerca de la mitad de madres en Honduras son solteras o bien no cuentan con el apoyo del padre.
    </p><p class="article-text">
        Daniela ha mantenido a sus hijos durante dos semanas gracias al env&iacute;o de dinero de una amiga en Houston, pero el paso de los d&iacute;as agrava su estancia. El albergue les brinda comida suficiente para subsistir, pero, desbordado por casi el triple de su capacidad, tampoco puede ofrecerles mucho m&aacute;s. Su necesidad m&aacute;s acuciante: leche sin lactosa, que puede costar entre 15 y 20 euros el tarro, impagable en las condiciones de esta familia.
    </p><p class="article-text">
        Yired es al&eacute;rgica a la lactosa y desde que naci&oacute; ha rechazado la leche materna. &ldquo;Le dan unos ardores tan fuertes que deja de comer. Se la pasa llorando del dolor o porque tiene hambre. Es desesperante&rdquo;, explica Daniela sobre la &uacute;nica explicaci&oacute;n que encuentra sobre el motivo que empuj&oacute; a David a robar el tel&eacute;fono. Tambi&eacute;n les hacen falta pa&ntilde;ales, que trata de reutilizar varios d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, ninguna de esas carencias le vale a Daniela para justificar a su marido. &ldquo;Todo el esfuerzo que hemos hecho, por lo que hemos venido y &eacute;l haciendo pendejadas. Esto en Honduras nunca lo hab&iacute;a hecho&rdquo;, se queja. En San Pedro Sula la familia ten&iacute;a una vida apacible, o al menos estable entre la extendida pobreza y violencia en el pa&iacute;s. Daniela, de 30 a&ntilde;os, era cocinera; y David, de 35, trabajaba en la construcci&oacute;n: &ldquo;No &eacute;ramos ricos, pero nos manten&iacute;amos&rdquo;. Tuvieron que huir de su hogar cuando una de las maras se hizo con el control del barrio. &ldquo;No ten&iacute;amos planes de venirnos &ndash;cuenta&ndash;, pero salimos r&aacute;pido, casi con lo puesto, en el momento en que ya asesinaron a nuestra vecina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su objetivo ni siquiera es entrar a EEUU, ni avanzar al norte hacia las regiones m&aacute;s ricas de M&eacute;xico. &ldquo;La idea era quedarnos en Villahermosa y buscar algo de trabajo. Si aqu&iacute; podemos vivir, &iquest;para qu&eacute; arriesgarnos?&rdquo;, se pregunta.
    </p><p class="article-text">
        La capital de Tabasco tampoco promete grandes expectativas de empleo, pero para esta familia representa un salvavidas. Se ubica a tan s&oacute;lo 200 kil&oacute;metros de Tenosique, a unas tres horas en un autob&uacute;s que cuesta poco m&aacute;s de diez euros. Un trayecto corto, pero custodiado por hasta tres retenes migratorios.
    </p><p class="article-text">
        Ante la amenaza de ser detenidos, sin un permiso de residencia cada vez m&aacute;s complicado de obtener, para ellos ese recorrido se tornar&aacute; incierto y arriesgado. Deber&aacute;n abordar el tren de mercanc&iacute;as conocido como 'La Bestia' que les transportar&aacute; por un serpentino camino que ni siquiera pasa por Villahermosa. Daniela desconoce la traves&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Un paso fronterizo conflictivo</h3><p class="article-text">
        Pasada la hora de espera en la entrada de la comisar&iacute;a acude al lugar Francisco L&oacute;pez, el administrador del destartalado hotel donde se cometi&oacute; el robo. Su jefe, el propietario del alojamiento, lo ha enviado para &ldquo;supervisar que se haga justicia&rdquo;. Ambos han vivido sendas experiencias traum&aacute;ticas relacionadas con los migrantes, por lo que su presencia enfr&iacute;a la cordialidad de la conversaci&oacute;n entre las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n &eacute;l, era conductor de autobuses cuando en 1998 lo detuvieron en un ret&eacute;n en Palenque, mientras transitaba de Villahermosa a Veracruz, por transportar a 32 indocumentados de los que asegura no tener conocimiento. Pas&oacute; ocho a&ntilde;os en la prisi&oacute;n de Matamoros, al norte del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Al propietario del hotel, Armando, le asesinaron a su hijo en marzo de 2010. &Aacute;ngel Fernando Paz era menor cuando lo secuestraron, mataron y arrojaron su cuerpo a un pozo de agua. Varios meses despu&eacute;s aprehendieron a tres sujetos &ndash;dos hondure&ntilde;os y un mexicano&ndash;, quienes reconocieron la autor&iacute;a del crimen, as&iacute; como ser <em>halcones</em> (vigilantes del paso de migrantes) para el crimen organizado. El c&aacute;rtel de Los Zetas controlaba entonces ese cruce fronterizo.
    </p><h3 class="article-text">Crece el rechazo contra los migrantes</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Si viene el patr&oacute;n se pone fuera de serie. Es como tocar al diablo con este tema&rdquo;, advierte Francisco, quien bajo la consigna 'pueblo chico, infierno grande' lanza improperios contra todo aquel que apoya a los migrantes en esos lindes. Es la punta del iceberg de un creciente malestar generalizado en todo el pa&iacute;s. Un 61,5% de los mexicanos est&aacute; de acuerdo en impedir el paso a los migrantes indocumentados, mientras que en octubre (<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Caravana-hondurena-migrantes-causas-causantes_0_830817128.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">antes de la Caravana de centroamericanos</a>) esta opci&oacute;n la defend&iacute;an un 49%, casi a la par con los favorables de permitir su ingreso. Se observa un alza similar entre quienes abogan por expulsar inmediatamente a los migrantes detenidos y quienes se muestran en desacuerdo con entregarles visas de trabajo, <a href="https://www.eluniversal.com.mx/nacion/mexicanos-quieren-que-se-impida-paso-de-migrantes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n una encuesta del diario mexicano El Universal</a>, elaborada a mediados de junio tras la amenaza arancelaria de Trump.
    </p><p class="article-text">
        Este rechazo se acent&uacute;a en las localidades fronterizas, especialmente en las m&aacute;s peque&ntilde;as como Tenosique, de unos 70.000 habitantes. Su alcalde, Ra&uacute;l Guti&eacute;rrez, refleja en sus palabras a este medio ese recelo: &ldquo;Aqu&iacute; hay una situaci&oacute;n de choque de culturas con la llegada de migrantes (...) Lo que queremos es regularizar su estatus migratorio, pero desafortunadamente aqu&iacute; la manera en que ellos legalizan su estancia es mediante denuncias en la Fiscal&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El jefe municipal considera que los migrantes inventan los delitos que sufren en territorio mexicano para &ldquo;ganar puntos&rdquo; a la hora de obtener su visa humanitaria o refugio. Aunque los datos desmienten esa suposici&oacute;n; al contrario, los migrantes apenas denuncian un 12% del total de agresiones, seg&uacute;n la comparativa de la cifra negra. La Fiscal&iacute;a Especializada abri&oacute; 137 investigaciones por robo con violencia en 2018, mientras que el albergue La 72 registr&oacute; 1.107 casos.
    </p><h3 class="article-text">Enorme impunidad por igual</h3><p class="article-text">
        Asimismo, m&aacute;s de la mitad de las denuncias presentadas, el 52%, quedaron archivadas puesto que los migrantes que la interponen, siguen su camino sin aportar m&aacute;s pruebas. Aunque de poco o nada servir&iacute;a dar seguimiento al proceso, puesto que de las casi 800 carpetas de investigaci&oacute;n por esas agresiones en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os tan s&oacute;lo seis obtuvieron sentencia, un 1%, seg&uacute;n datos de la Fiscal&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La enorme impunidad en M&eacute;xico afecta a todos por igual. &ldquo;El proceso no avanzar&aacute;. No hay supuesto de flagrancia, porque no hay cuerpo del delito (el tel&eacute;fono)&rdquo;, susurra uno de los agentes municipales alejado de los implicados. Daisy y los empleados del hotel se percataron del robo media hora despu&eacute;s de producirse y capturaron al sujeto por su propia cuenta una hora despu&eacute;s. David ya hab&iacute;a vendido el tel&eacute;fono en el mercado de la ciudad por 400 pesos, unos 18 euros, dinero que cargaba en el momento de su detenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro horas despu&eacute;s de su arresto trasladan al hondure&ntilde;o a ese mercado y hallan al comprador. Daisy recupera su m&oacute;vil y se retira de las instalaciones policiales junto a Francisco, convencidos de que el ladr&oacute;n seguir&aacute; encerrado y ser&aacute; devuelto a su pa&iacute;s. Los agentes as&iacute; se lo comunican para evitar mayores enfados y enredar la situaci&oacute;n. A los pocos minutos liberan a David tras pagar una multa de 200 pesos (unos nueve euros). Una sanci&oacute;n que en realidad era del doble, pero que informalmente la reducen al no disponer de esa cantidad. Lo dejan ir sin cargos y sin informar a las autoridades migratorias para efectos de su posible deportaci&oacute;n. Nada de eso le libra de la rega&ntilde;ada de Daniela, que desahoga su angustia tras un breve abrazo.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro meses despu&eacute;s del episodio, el encargado del albergue asegura que la familia ya se mud&oacute; a Villahermosa, sin poder detallar cu&aacute;ndo, y David regres&oacute; en una ocasi&oacute;n el mes pasado para recoger algunos documentos. El vigilante del hotel donde se produjo el hurto cuenta que se encontr&oacute; a Daniela por la ciudad a comienzos de setiembre y, seg&uacute;n le dijo, su marido se hab&iacute;a adelantado hacia la capital de Tabasco antes de llevar a toda la familia. Su tel&eacute;fono se extravi&oacute; en el albergue. Daniela se conect&oacute; al whatsapp por &uacute;ltima vez el 29 de julio.
    </p><p class="article-text">
        El LG K9 de Daisy cuesta 3.000 pesos, unos 137 euros. La desesperaci&oacute;n de David lo llev&oacute; a venderlo por una d&eacute;cima parte de su valor. Ese dinero apenas le hubiese alcanzado para comprar poco m&aacute;s que una lata de 400gr de leche sin lactosa, que puede durar unos diez d&iacute;as. Seguramente bastantes menos d&iacute;as que los que la familia todav&iacute;a deber&aacute; esperar en Tenosique hasta arreglar sus papeles. El Samsung S6 que le robaron en la carretera costaba el doble que el de Daisy: el doble de tiempo para alimentar a su beb&eacute;. Pero la frontera no entiende de n&uacute;meros ni de justicia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/robos-frontera_1_1290509.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Oct 2019 20:12:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El caso del ladrón que robó un móvil en la frontera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Honduras,México]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser periodista en el feudo del narcotráfico en México: "Vemos como algo natural que nos amenacen"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/periodismo-mexico-violencia_1_1480473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5a254ca-347d-42f7-ae59-49b69fb3736e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ser periodista en el feudo del narcotráfico en México: &quot;Vemos como algo natural que nos amenacen&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">México es el país del mundo que registra más asesinatos a periodistas sin estar en guerra: esta semana han muerto hasta tres periodistas</p><p class="subtitle">Las historias de Dulcina, Marichuy y Cynthia, tres reporteras de Sinaloa, relatan las dificultades para la profesión en el feudo del narcotráfico en México</p><p class="subtitle">Durante los primeros ocho meses de Gobierno de López Obrador, asciende a nueve el número periodistas asesinados</p></div><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Cu&aacute;l es su &uacute;ltimo deseo?&ndash; le pregunt&oacute; su captor.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Que Dios le perdone, porque va a dejar a tres ni&ntilde;as hu&eacute;rfanas&ndash; respondi&oacute; la periodista.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s esas palabras le salvaron la vida. Era la primera vez que una de sus v&iacute;ctimas bendec&iacute;a al verdugo, quien luego hizo todo lo posible por frenar la orden de ejecuci&oacute;n de Dulcina Parra, la reportera sinaloense que hab&iacute;an secuestrado hac&iacute;a unas horas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Hoy no se va. Hoy no es su hora&ndash; le dijo el joven sicario tocando su rodilla. Antes hab&iacute;a discutido por tel&eacute;fono con su jefe por negarse a disparar a una mujer. Dulcina sinti&oacute; en esa mano un alivio, una tranquilidad inmensa en medio del p&aacute;nico: &ldquo;En aquella situaci&oacute;n, era lo m&aacute;s cercano al amor, a la vida&rdquo;. Ese mismo 19 de diciembre de 2009 la soltaron en un inh&oacute;spito camino de tierra. &ldquo;&iexcl;Avanza sin voltearte a mirar!&rdquo;, le gritaron los hombres armados desde la camioneta. &ldquo;Cada paso que daba, cerraba los ojos esperando la bala. Le ped&iacute;a a Dios por mis hijas. Escuchaba, ida, el retumbar de los coches a lo lejos. Era consciente de que me iban a matar porque ya les hab&iacute;a visto la cara&rdquo;, relata la reportera.
    </p><p class="article-text">
        Una semana antes hab&iacute;a publicado una investigaci&oacute;n period&iacute;stica sobre un hospital local donde el C&aacute;rtel de Sinaloa intimidaba a los m&eacute;dicos para que no diesen parte de sus integrantes heridos que atend&iacute;an. Cuando el Ej&eacute;rcito cerc&oacute; el centro sanitario, los narcotraficantes creyeron que Dulcina era informante de los militares. Tras un intenso interrogatorio durante las seis horas de cautiverio, se percataron de que estaba limpia (no trabajaba para el crimen ni para la autoridad).
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de su liberaci&oacute;n Dulcina descans&oacute; durante unos d&iacute;as, pero nunca pens&oacute; en abandonar su ciudad, Los Mochis, feudo del narco donde se produjo la &uacute;ltima captura del capo mexicano Joaqu&iacute;n 'el Chapo' Guzm&aacute;n en enero de 2016. La periodista volvi&oacute; a agarrar su libreta a los diez d&iacute;as de su levant&oacute;n (secuestro expr&eacute;s) debido a la desaparici&oacute;n de otro compa&ntilde;ero, Jos&eacute; Lu&iacute;s Romero, que indagaba sobre el mismo tema. Consciente de la importancia de actuar en las primeras horas, Dulcina sinti&oacute; la obligaci&oacute;n de volver a reportear sobre aquel hecho ya que ninguno de sus colegas se atrev&iacute;a a denunciarlo por temor a represalias contra ellos. A las dos semanas lo encontraron muerto.
    </p><p class="article-text">
        Nada ha cambiado en <a href="https://www.eldiario.es/temas/mexico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&eacute;xico</a> desde hace una d&eacute;cada para garantizar la libertad de expresi&oacute;n. Igual que en 2009, en 2018 fueron asesinados nueve periodistas en el pa&iacute;s sin guerra declarada m&aacute;s peligroso para ejercer el oficio, solo por detr&aacute;s de Afganist&aacute;n (15) y Siria (11), seg&uacute;n cifras de Reporteros Sin Fronteras. Esta semana ha sido especialmente cruenta, hasta tres periodistas han sido asesinados. Rogelio Barrag&aacute;n, director del portal Guerrero al Instante, fue encontrado en el interior de una furgoneta con claros s&iacute;mbolos de tortura. En el mismo estado de Morelos ha sido encontrado el cad&aacute;ver de &Eacute;dgar Nava, director de La verdad de Zihuatanejo. <a href="https://www.animalpolitico.com/2019/08/jorge-celestino-ruiz-periodista-asesinato-veracruz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Celestino Ruiz V&aacute;zquez</a>, reportero del diario El Gr&aacute;fico, fue asesinado el viernes a balazos en el distrito de Veracruz. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n esta semana, en el norte del pa&iacute;s <a href="https://elpais.com/internacional/2019/08/02/mexico/1564769320_512076.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la redacci&oacute;n de un diario local ha sido atacada</a> con c&oacute;cteles molotov, obligando al director ha dejar de imprimir la publicaci&oacute;n. Estos &uacute;ltimos homicidio elevan a nueve el n&uacute;mero periodistas asesinados bajo los primeros ocho meses de la Administraci&oacute;n de Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador, uno menos que la cifra registrada durante los &uacute;ltimos once meses de mandato del gobierno anterior en 2018, seg&uacute;n la ONG <a href="https://articulo19.org/periodistasasesinados/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Article 19</a>. 
    </p><h3 class="article-text">Un entorno permeado por el narco</h3><p class="article-text">
        Seis meses despu&eacute;s de su secuestro mientras cubr&iacute;a un enfrentamiento, Dulcina se top&oacute; con uno de sus captores, el joven que a su vez le hab&iacute;a perdonado la vida. Este se quit&oacute; el pasamonta&ntilde;as para que lo reconociese, &ldquo;como se&ntilde;al de agradecimiento por no haberlos denunciado &ndash;cree&ndash; la condici&oacute;n que me pusieron para liberarme&rdquo;. En 2013 volvi&oacute; a verlo al llegar a la escena de un homicidio. Muerto. Yac&iacute;a en el suelo, baleado. La reportera rompi&oacute; a llorar cuando se le acerc&oacute; una joven: &ldquo;&Eacute;l era mi esposo. &iquest;Usted es Dulcina? 'Tavo' me hablaba mucho, &eacute;l siempre estuvo al pendiente de Usted. S&eacute; que hizo cosas malas pero era por necesidad, porque somos muy pobres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese encuentro la marc&oacute; para siempre. Dulcina comprendi&oacute; los difusos m&aacute;rgenes que engloba la etiqueta 'narco': &ldquo;Algunos j&oacute;venes se meten a polic&iacute;as y terminan comprados, otros de gatilleros, otros drogadictos. Todos entran por cierta carencia y luego se vuelve codicia. Algunos vienen de familias pudientes y colaboran con su empresa puntualmente, para el blanqueo de dinero. Despu&eacute;s ya ninguno puede salirse. Todos terminan asesinados pronto (como sus cuatro secuestradores)&rdquo;, reflexiona sobre las escasas alternativas en un contexto permeado por el narcotr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        En la costera ciudad de Los Mochis se respira una aparente normalidad. Algunas parejas de extranjeros incluso pasean apacibles por las amplias y limpias avenidas al estilo de las metr&oacute;polis estadounidenses. Tambi&eacute;n transitan a sus anchas los lujosos todoterrenos de narcos junto a sus buchonas (chicas operad&iacute;simas de apariencia extravagante) que suelen exhibirse al mediod&iacute;a en las tradicionales marisquer&iacute;as.
    </p><h3 class="article-text">Los Mochis, donde las amenazas se vuelven rutina</h3><p class="article-text">
        La muerte en Los Mochis tan solo merodea entre quienes osan inmiscuirse en los negocios il&iacute;citos. Entre ellos, la mayor&iacute;a de informadores locales que sufren hostigamiento y que se han acostumbrado a vivir con una carta de adi&oacute;s bajo la almohada. &ldquo;La cultura del narco que tenemos aqu&iacute; hace que veamos como algo natural que te amenacen, perdemos la capacidad de asombro&rdquo;, asegura Dulcina. Ella ha recibido desde mensajes intimidatorios por redes sociales hasta una corona f&uacute;nebre con su nombre. &ldquo;Lastimosamente si nos amenazan significa que estamos haciendo bien nuestro trabajo, porque alguien se siente descubierto por nuestra informaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Otra forma de callar a los periodistas consiste en comprarlos. &ldquo;Es habitual que el narco ofrezca dinero. Y muchos se ven obligados a tomarlo, porque o lo aceptas o te matan. Conmigo ni siquiera lo han intentado porque saben que lo rechazo y adem&aacute;s luego los destapo&rdquo;, enfatiza con sorna.
    </p><p class="article-text">
        Dulcina ha pasado por varias de las radios, peri&oacute;dicos y televisiones locales, as&iacute; como algunas nacionales. Siempre dedicada a temas de seguridad, lo que en Sinaloa se traduce en cubrir tiroteos, redadas, detenciones y sacar a la luz las actividades de los c&aacute;rteles y la corrupci&oacute;n de las autoridades. Ha informado sobre el homicidio de un pu&ntilde;ado de comandantes que ella misma hab&iacute;a se&ntilde;alado por su v&iacute;nculo con el tr&aacute;fico de droga.
    </p><p class="article-text">
        A veces las advertencias provienen directamente de la misma fuerza p&uacute;blica. &ldquo;No se crea de hule [creerse de hierro], porque tambi&eacute;n le entran las balas. Por eso matan a los periodistas, por ser muy bocones&rdquo;, le solt&oacute; un jefe policial en plena rueda de prensa. En esa &eacute;poca la guerra contra el narco escal&oacute; hasta el intercambio de paquetes con cabezas decapitadas. Para Dulcina, un 90% de la polic&iacute;a municipal est&aacute; en la n&oacute;mina del narco, es decir, reciben sus sobornos. O forman en s&iacute; una estructura delictiva. As&iacute; lo manifiesta por en&eacute;sima vez frente al micr&oacute;fono de Nova Radio, la humilde emisora donde cada ma&ntilde;ana locuta su bolet&iacute;n.
    </p><h3 class="article-text">El hallazgo de 15 cad&aacute;veres</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de su cotidiana cobertura de cr&oacute;nica roja, Dulcina desempe&ntilde;&oacute; tras su secuestro cierto activismo en la prevenci&oacute;n del reclutamiento de j&oacute;venes por parte de los c&aacute;rteles y en los derechos de las v&iacute;ctimas, sobre todo mujeres. En los &uacute;ltimos tiempos ha centrado sus esfuerzos en monitorear la lucha de las madres de desaparecidos en la regi&oacute;n, organizadas entorno al colectivo 'Rastreadoras de El Fuerte'. Este nombre se lo puso Javier Valdez, el reconocido cronista de Culiac&aacute;n (capital de Sinaloa) <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Asesinan-periodista-Javier-Valdez-Sinaloa_0_643936405.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asesinado el 15 de mayo de 2017</a>, cuyo homicidio <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/redaccion-periodista-asesinado-Javier-Valdez_0_654784729.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dio la vuelta al mundo</a> para evidenciar el peligro que corren los comunicadores mexicanos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hace tres semanas las Rastreadoras hallaron 15 cad&aacute;veres &ndash;o pedazos de ellos&ndash; enterrados en un terreno bald&iacute;o a las afueras de Los Mochis. A primera hora de la ma&ntilde;ana hab&iacute;an encontrado dos cuerpos y hacia la tarde ya llevaban una docena. Se trataba de un pante&oacute;n del narco, un cementerio clandestino, la mayor fosa com&uacute;n descubierta en el estado desde que el colectivo inici&oacute; sus b&uacute;squedas hace cuatro a&ntilde;os. Un notable descubrimiento, pero irrisorio en cifras en un pa&iacute;s con m&aacute;s de 40 mil personas desaparecidas.
    </p><p class="article-text">
        Dulcina grababa con su tel&eacute;fono para retransmitir durante horas el hallazgo a trav&eacute;s de un Facebook Live, mientras varias mujeres hund&iacute;an sus varillas y cavaban en los pedazos de tierra blanda. Un par de hoyos emanaban un hedor putrefacto, cad&aacute;veres arrojados recientemente. De uno de los huecos sacaron tres cuerpos envueltos en una tela, apilados. En otro se ve&iacute;a un cr&aacute;neo. La tristeza, el estupor de encontrarlos sepultados como animales; se mezclaba con la alegr&iacute;a, el consuelo de al menos haberlos encontrado. &ldquo;&iquest;Ser&aacute; el m&iacute;o, mi hijo?&rdquo;, se preguntaban las madres entre sollozos y abrazos alentadores.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las mujeres vest&iacute;an camisetas blancas con el rostro de su hijo y un juramento a su espalda: 'Te buscar&eacute; hasta encontrarte'. Las que ya hab&iacute;an dado con su familiar usaban camiseta verde con la frase: 'Promesa cumplida'. En ocasiones, este segundo grupo tambi&eacute;n se pon&iacute;a camisetas blancas, porque su solidaridad se manten&iacute;a intacta ante una tarea incompleta, interminable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que seguir buscando, aqu&iacute; hay muchos m&aacute;s&rdquo;, exclamaba repetidamente Mirna Medina, la lideresa del colectivo. El intenso sol y las incesantes picaduras de los jejenes (mosca negra de molesta picadura) no imped&iacute;an continuar escarbando. Tampoco deten&iacute;an a Dulcina para narrar sin descanso cada detalle.
    </p><h3 class="article-text">Reducir riesgos gracias a un Facebook Live</h3><p class="article-text">
        Los pocos periodistas locales que acudieron a la escena, as&iacute; como otras madres de desaparecidos y algunos vecinos solidarios que trajeron comida, se enteraron gracias a la emisi&oacute;n en directo de Dulcina. La presencia de un mayor n&uacute;mero de personas al lugar sirvi&oacute; como protecci&oacute;n para las madres, que apenas contaban por casualidad con el resguardo del escolta armado de Mirna. &ldquo;Estamos en una zona muy caliente, de mucho riesgo. Si aqu&iacute; han trasladado tantos cuerpos, se trata de un enclave del crimen organizado. Pueden venir en cualquier momento porque no les interesa que se descubra esto. Y ellos manejan armas largas, poco puede ayudarnos un solo hombre con pistola&rdquo;, advert&iacute;a Dulcina en medio de unos maizales alejados a varios kil&oacute;metros de la mancha urbana. La inseguridad tampoco asustaba a esas mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Al mediod&iacute;a se presentaron un par de patrullas municipales para brindar cierto apoyo y no fue hasta el final de la tarde cuando acudieron los representantes de la Fiscal&iacute;a con los forenses encargados de levantar los cuerpos. &ldquo;Han tardado m&aacute;s de siete horas en venir porque a las propias autoridades ni les interesa que se descubra esto. &iquest;Qui&eacute;n sabe si hay agentes implicados en esas desapariciones, como suele suceder? Despu&eacute;s de este hallazgo vuelvo a estar en el punto de mira por las consecuencias que puede traer para los culpables&rdquo;, considera Dulcina mientras conduce al anochecer para salir de los cultivos. En ocasiones ha recibido avisos en referencia a su tarea con las familiares de desaparecidos: &ldquo;Anda con cuidado si no quieres acabar como ellos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Autocensura como mejor medida de precauci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        A lo largo de la jornada la periodista sinaloense ha enviado su ubicaci&oacute;n y mensajes a varios compa&ntilde;eros para avisar que se encontraba bien. Esa es una de las pocas medidas de autoprotecci&oacute;n que habitualmente toman los periodistas bajo amenaza. &ldquo;Si me desaparecen, as&iacute; pueden actuar r&aacute;pido. Y si me matan, que al menos tengan una idea de d&oacute;nde buscarme&rdquo;, afirma Dulcina, que conoce la angustia entorno a la desaparici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia la &uacute;nica forma de protegerse pasa por la autocensura, tanto por parte del trabajador como del medio. &ldquo;Es muy f&aacute;cil acusar a instituciones en general pero, cuando tienes que citar nombres propios, te lo piensas dos veces. Aunque una vez delante del micro, te puede la emoci&oacute;n y no puedes callarte&rdquo;, admite. 
    </p><p class="article-text">
        En su mayor&iacute;a, a&ntilde;ade, &ldquo;tu propio jefe te pide que desistas de contar cierta informaci&oacute;n, que &eacute;l no quiere que le tiroteen la redacci&oacute;n o le pongan una bomba&rdquo;. Por eso algunos reporteros como ella han encontrado en las redes sociales la oportunidad de ejercer el periodismo que limitan los mismos medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; sucedi&oacute; en el caso de Mar&iacute;a Jes&uacute;s Estrada, conocida como 'Marichuy', otra redactora de Los Mochis amenazada recientemente. A mediados de febrero firm&oacute; una investigaci&oacute;n en su diario local El Debate, en la que denunciaba el desv&iacute;o de fondos federales por parte de tres administraciones municipales. El mismo d&iacute;a de la publicaci&oacute;n se present&oacute; en su casa un hombre armado exigiendo que le entregase los documentos que revelaban ese acto de corrupci&oacute;n.
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        &ldquo;Cuando me pidi&oacute; los archivos se puso la mano en la pistola. Le dije que no ten&iacute;a esos documentos y luego se march&oacute; en una camioneta seguida de un coche de la polic&iacute;a municipal&rdquo;, cuenta Marichuy, quien supone que esa intimidaci&oacute;n &ldquo;s&oacute;lo pudo venir de los pol&iacute;ticos involucrados, porque solo a ellos les implicaba, ni siquiera al narco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de la mitad de las agresiones contra la prensa mexicana las comete un funcionario p&uacute;blico: 230 ataques el pasado a&ntilde;o, seg&uacute;n datos de <a href="https://www.article19.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Article 19</a>, ONG que registra los delitos contra la libertad de expresi&oacute;n. &ldquo;La pol&iacute;tica, al menos en Los Mochis, cada vez est&aacute; m&aacute;s coludida con el narco&rdquo;, interviene Dulcina. Ese hostigamiento oblig&oacute; a Marichuy a mudarse durante un tiempo a otra ciudad. Tras el incidente su peri&oacute;dico detuvo la publicaci&oacute;n de la segunda parte de las averiguaciones.
    </p><p class="article-text">
        De poco sirvi&oacute;. A comienzos de abril forzaron la puerta de casa de Marichuy mientras estaba fuera. No se llevaron nada, no era un robo. Para ella se trat&oacute; de otra advertencia que esta vez le hizo plantearse huir de su ciudad indefinidamente por temor a un recrudecimiento de los ataques. &ldquo;Yo no quiero formar parte de las estad&iacute;sticas&rdquo;, como se refieren los periodistas mexicanos a ser asesinados.
    </p><h3 class="article-text">Protecci&oacute;n deficiente, sobre todo para las periodistas</h3><p class="article-text">
        El gobierno estatal le ofreci&oacute; un escolta que jam&aacute;s se present&oacute; en persona, tan solo la llam&oacute; por si lo necesitaba, y le entreg&oacute; un tel&eacute;fono de emergencia, &ldquo;que tampoco tendr&iacute;a tiempo a usar en caso de un ataque&rdquo;, considera Marichuy. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo voy a confiar en un guardaespaldas enviado por las mismas autoridades que he denunciado, de las que seguramente provienen las amenazas?&rdquo;, cuestiona. 
    </p><p class="article-text">
        Ante la inoperancia del Mecanismo de Protecci&oacute;n para Defensores de Derechos Humanos y Periodistas, El Debate la respald&oacute; con todos sus gastos, le mantuvo el sueldo y la ayud&oacute; en su traslado. Un apoyo inusual por parte de los medios, que a menudo abandonan a sus redactores. Cynthia Yarel Valdez, otra corresponsal en Sinaloa tuvo que refugiarse en Ciudad de M&eacute;xico al d&iacute;a siguiente del asesinato de su colega Javier Valdez hace dos a&ntilde;os. Despu&eacute;s de su huida los medios nacionales para los que colaboraba le dieron la espalda.
    </p><p class="article-text">
        Cynthia y Javier publicaron en sendos portales la misma entrevista con 'el Licenciado', uno de los empleados del Chapo Guzm&aacute;n que se disputaba el control del narco en Sinaloa tras la detenci&oacute;n de su jefe. Esa publicaci&oacute;n supuestamente precipit&oacute; el homicidio del cronista de Culiac&aacute;n a manos de 'los hijos de El Chapo', el c&aacute;rtel rival. &ldquo;Tras esa publicaci&oacute;n nos amenazan de muerte. Quieren [los narcos] que ya no investiguemos sobre ellos y que solo saquemos la informaci&oacute;n que se estaba manejando a nivel nacional. Entonces nosotros guardamos silencio, dejamos de reportear. Pero Javier sigui&oacute;&rdquo;, explica afligida.
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        Cynthia vive escondida en la capital azteca bajo la protecci&oacute;n del Mecanismo, que critica con dureza: &ldquo;He sufrido una revictimizaci&oacute;n, por parte de las instituciones, del mecanismo federal, del local. Todo es un monstruo burocr&aacute;tico al que te enfrentas para acceder&rdquo;. Es una de los 292 periodistas bajo ese esquema de seguridad que brinda el Estado y que acoge tambi&eacute;n a 498 defensores de derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Le facilitaron un apartamento, un coche blindado y un bot&oacute;n de p&aacute;nico. Pero Cynthia considera esas medidas insuficientes. &ldquo;No hay un apoyo integral sobre todo para las mujeres comunicadoras, porque debe tenerse en cuenta que tenemos familia, hijos. No hay una unidad de atenci&oacute;n con enfoque de g&eacute;nero, se viola el principal derecho de los ni&ntilde;os a la educaci&oacute;n, porque no existe ese apoyo y acompa&ntilde;amiento&rdquo;, reclama.
    </p><h3 class="article-text">Una respuesta ambigua del Gobierno de AMLO</h3><p class="article-text">
        Ante esas deficiencias el ejecutivo de <a href="https://www.eldiario.es/theguardian/presidente-mexicano-hipocresia-criminaliza-protesta_0_926357486.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador</a> (AMLO) anunci&oacute; a finales de marzo un incremento de unos seis millones de euros del presupuesto para el Mecanismo. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de los aspectos administrativos, el problema es la enorme burocracia, ligada a limitaciones en la formaci&oacute;n de personal capacitado para evaluar el nivel de riesgo&rdquo;, reconoce a eldiario.es Alejandro Encinas, subsecretario de Gobernaci&oacute;n para Derechos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        De igual modo, exige mayor cooperaci&oacute;n a los periodistas sujetos al Mecanismo: &ldquo;No tienen encendido siempre el bot&oacute;n de p&aacute;nico, porque no quieren que la autoridad sepa d&oacute;nde se mueven (de los 790 botones, 209 fueron apagados por sus usuarios). Se requiere tambi&eacute;n que cumplan normas b&aacute;sicas y colaboren a no generar situaciones de peligro innecesariamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa afirmaci&oacute;n culpabiliza a los reporteros por asumir peligros en su labor, en la misma l&iacute;nea de la insinuaci&oacute;n del presidente AMLO en una rueda de prensa reciente: &ldquo;Creo que ustedes [quienes asisten a sus conferencias matutinas diarias] no solo son buenos periodistas, son prudentes porque aqu&iacute; les est&aacute;n viendo y si ustedes se pasan, ya saben lo que sucede&rdquo;. El propio mandatario ha etiquetado despectivamente a cierto sector de la prensa y ha menospreciado en p&uacute;blico a algunos medios.
    </p><p class="article-text">
        Numerosas organizaciones civiles han reprochado esas descalificaciones hacia los periodistas hasta el punto que en marzo un centenar de activistas y ONG firmaron una carta de rechazo titulada <a href="https://www.change.org/p/andr%C3%A9s-manuel-l%C3%B3pez-obrador-en-democracia-se-vale-no-estar-de-acuerdo-defendamos-libertades-y-el-estado-de-derecho?use_react=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'En democracia se vale no estar de acuerdo'</a>. &ldquo;Esos comentarios tienden a criminalizar la labor period&iacute;stica. Si el presidente externa esas opiniones, luego esa postura se replica entre los gobernadores y alcaldes. Y en el &aacute;mbito local, esos se&ntilde;alamientos frontales pueden costar vidas de reporteros&rdquo;, apunta a este diario Sara Mendiola, directora de Propuesta C&iacute;vica, colectivo que provee asesor&iacute;a legal para casos de periodistas amenazados o asesinados.
    </p><p class="article-text">
        Un 99,13% de los cr&iacute;menes contra informadores quedan en la impunidad, seg&uacute;n Article 19. Pese a esta casi absoluta falta de justicia, el gobierno de AMLO plante&oacute; en su propuesta de presupuestos una reducci&oacute;n del 30% para la Fiscal&iacute;a Especializada en Delitos contra la Libertad de Expresi&oacute;n. &ldquo;Eso demuestra que la protecci&oacute;n a periodistas ni siquiera figura como una de las prioridades del actual gobierno igual que tampoco para los anteriores&rdquo;, destaca Mendiola. En los ocho meses desde la llegada al poder de AMLO han sido asesinados once reporteros en M&eacute;xico por raz&oacute;n de su oficio; menos que nueve muertos durante los once primeros meses de 2018 con el gobierno de Enrique Pe&ntilde;a Nieto, seg&uacute;n datos de Article 19.
    </p><h3 class="article-text">Ni un escolta ni la notoriedad salvan una vida</h3><p class="article-text">
        Resulta complejo dimensionar la problem&aacute;tica, ya que a menudo el peligro ni siquiera se reporta. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo vamos a denunciar que nos persiguen, nos vigilan, si todo el tiempo creo que me est&aacute;n siguiendo?&rdquo;, suspira Marichuy. Sufre delirios de persecuci&oacute;n al igual que sus compa&ntilde;eras. Tras su secuestro Dulcina experiment&oacute; brotes de ansiedad, pesadillas. &ldquo;Cuando llego a un lugar o por la calle, siempre analizo qui&eacute;n hay, qu&eacute; llevan en la mano, cualquier movimiento brusco me altera&rdquo;, cuenta sobre el suceso que trastoc&oacute; para siempre su calma: &ldquo;Una tiene miedo, claro. No somos de piedra, la alerta siempre est&aacute; ah&iacute;&rdquo;.
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        En el estado de Sinaloa, azotado durante d&eacute;cadas por la violencia, se suele sobrevivir a las amenazas, m&aacute;s que superarlas. Cualquier respuesta del gobierno federal sabe a poco. En esa suerte de territorio comanche, los periodistas trabajan conscientes de que las balas llevan nombres y que, cuando escriben el tuyo en una, ya es demasiado tarde para tomar cualquier medida. &ldquo;Si de verdad con tu investigaci&oacute;n haces tambalear a una gran estructura pol&iacute;tica o de la droga, no importa que lleves un escolta o un convoy policial entero, te matar&aacute;n de todas formas&rdquo;, asegura Dulcina, quien a la semana de su secuestro rehus&oacute; el acompa&ntilde;amiento del guardaespaldas que le proporcionaron: &ldquo;Trabajo con v&iacute;ctimas, muchas veces v&iacute;ctimas de la fuerza p&uacute;blica, no puedo andar con un polic&iacute;a pegado. Eso me limitaba m&aacute;s que las propias amenazas. Y si a m&iacute; me impiden ser periodista, me matan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dulcina entr&oacute; como becaria en una radio local a los 17 a&ntilde;os. Ese verano le asignaron una sustituci&oacute;n en asuntos de Seguridad. En el primer enfrentamiento armado que le toc&oacute; cubrir, varios compa&ntilde;eros de otros medios la enga&ntilde;aron. La hicieron esperar en una esquina apartada con la promesa de recogerla en un rato, pero se fueron a reportar el tiroteo. &ldquo;No me permitieron cumplir mi labor, porque eso era trabajo de hombres. &iquest;Por qu&eacute; una mujer iba a estar presente en un contexto violento, por qu&eacute; una mujer les iba a robar la noticia? Eso no se vale&rdquo;, se dijo enfurecida en aquel momento. Aquel desprecio la llev&oacute; a especializarse de lleno en la actualidad polic&iacute;aca.
    </p><p class="article-text">
        Desde su juventud la reportera sinaloense se ha sobrepuesto a la subestimaci&oacute;n de pol&iacute;ticos y agentes por ser mujer. Todav&iacute;a hoy hay mucho recelo por parte de los mismos compa&ntilde;eros. &ldquo;Una debe adoptar un lenguaje m&aacute;s fuerte para imponerse en esos contextos masculinos. Una aprende a hacerse respetar&rdquo;, subraya. Este diciembre la revista Time la nombr&oacute; personaje del a&ntilde;o junto a otros periodistas de todo el mundo en un reconocimiento coral a <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/Jamal-Khassoggi-periodistas-perseguidos-Time_6_845225483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Los guardianes de la verdad'</a>. &ldquo;Sin duda eso te da notoriedad, pero aqu&iacute; en mi ciudad ya me conoc&iacute;an. Por eso quiz&aacute; no me mataron en 2009. El respeto puede servir de atenuante para ejecutarte o no, pero tampoco es un seguro de vida. S&oacute;lo un milagro te salva&rdquo;, asegura.
    </p><h3 class="article-text">La estigmatizaci&oacute;n por ser mujer periodista</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la discriminaci&oacute;n laboral y el machismo generalizado, Dulcina se ha enfrentado al escarnio social por ser reportera mujer. &ldquo;A veces tratan de desprestigiarte a trav&eacute;s de las redes con comentarios denigrantes como mujer. En una ocasi&oacute;n, asesinaron a un comandante de la Polic&iacute;a y me acusaron de ser su amante. Eso a menudo te da&ntilde;a m&aacute;s que una amenaza de muerte. Porque esas injurias las leen tus hijas, tus amigos, y pueden llegar a ponerte en duda&rdquo;, lamenta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El acoso y la estigmatizaci&oacute;n en redes sociales se ha vuelto una pr&aacute;ctica recurrente para hostigar a periodistas mujeres&rdquo;, se&ntilde;ala a este medio Ana Ruelas, directora regional de Article 19. Su &uacute;ltimo informe anual revela un aumento de m&aacute;s del 500% en las agresiones contra las informadoras. Mientras que en 2012 &ndash;el inicio del sexenio de Enrique Pe&ntilde;a Nieto&ndash; se documentaron 32 ataques contra ellas, para 2018 ascendieron a 164. De estos, trece tuvieron connotaci&oacute;n de g&eacute;nero y diez un componente sexual.
    </p><p class="article-text">
        De los 124 comunicadores asesinados en M&eacute;xico en lo que va de siglo, 115 son hombres y 9 mujeres, un 7% del total. Un porcentaje que contrasta con el tercio del total de las agresiones que se producen contra mujeres. Es decir, &ldquo;las periodistas, en proporci&oacute;n, corren mayor riesgo de sufrir ataques, que con frecuencia hemos detectado que se dirigen contra los hijos como estrategia para amedrentarlas&rdquo;, apunta Ruelas. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, el &uacute;nico l&iacute;mite de Dulcina para dejar la profesi&oacute;n ser&iacute;a que atentasen contra alguna de sus tres hijas de 10, 14 y 20 a&ntilde;os. &ldquo;Yo ya estoy curada de espantos, pero ellas no tienen que padecer eso&rdquo;, afirma. Por eso otra de sus precauciones es mantener a la familia al margen: &ldquo;A ellas nunca les cuento lo que hago hasta despu&eacute;s. A veces se enteran por los medios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, las reporteras en Latinoam&eacute;rica son &ldquo;doblemente propensas a ser v&iacute;ctimas de violencia&rdquo; por razones de g&eacute;nero, como indica un estudio de la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos, que establece la violencia sexual como la agresi&oacute;n m&aacute;s com&uacute;nmente reportada. Seg&uacute;n una encuesta global de International Women&rsquo;s Media Foundation, el 63% de las comunicadoras se&ntilde;al&oacute; haber sido amenazada o acosada en l&iacute;nea; el 58%, en persona, y el 26% v&iacute;ctima de ataques f&iacute;sicos. &ldquo;Antes de amenazar con matarla, a una periodista suelen amenazarla con violarla&rdquo;, concluye Ruelas. As&iacute; sucedi&oacute; en el emblem&aacute;tico <a href="https://www.eldiario.es/politica/Mexico-periodista-Lydia-Cacho-DDHH_0_855665436.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caso de Lydia Cacho</a>, torturada por la Polic&iacute;a durante una detenci&oacute;n ilegal en 2005 en que la amenazaron con dejarla violar por otras presas.
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Matan a muchos m&aacute;s hombres, porque hay muchos m&aacute;s hombres dedicados a temas riesgosos, debido a las dificultades que enfrentamos las periodistas. Si cada vez hay m&aacute;s periodistas agredidas, es porque hemos ganado m&aacute;s espacio en la profesi&oacute;n&rdquo;, valora Dulcina sobre las estad&iacute;sticas. Ante ese creciente desaf&iacute;o unas 140 comunicadoras se unieron entorno al colectivo 'Reporteras en guardia'.
    </p><h3 class="article-text">Las reporteras asumen mayores sacrificios</h3><p class="article-text">
        Uno de los obst&aacute;culos recurrentes se encuentra en el propio hogar, en conciliar su labor con la vida familiar. Dulcina tuvo que renunciar a su matrimonio. &ldquo;Casi todas las periodistas mexicanas que cubrimos temas de seguridad estamos sin pareja, divorciadas (como ella), porque el hombre no aguanta ese rol de la mujer, que no sea encargarnos de la casa. No soporta que nos reconozcan m&aacute;s que a ellos. Al rev&eacute;s nunca sucede con las esposas de reporteros. M&aacute;s bien los maridos renuncian a nosotras periodistas&rdquo;, bromea.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco pudo dedicar a sus ni&ntilde;as todo el tiempo deseado y se criaron con su hermana Laura, como una madre para ellas. Aun as&iacute;, Dulcina es muy protectora. Siempre est&aacute; pendiente de d&oacute;nde y con qui&eacute;n salen. Interroga a los amigos de su hija mayor cual polic&iacute;a. &ldquo;Me volv&iacute; desconfiada con el mundo, con todo lo que me rodea. A veces es un sinvivir, una angustia constante, pero ya no me imagino haciendo otra cosa, con otro trabajo&rdquo;. A sus 43 a&ntilde;os Dulcina no puede entender la vida sin el periodismo.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera el dinero &ndash;los sueldos bajos que cobra&ndash; recompensa arriesgar tu vida, como alguna vez le exhortaron sus hijas para que abandonase su profesi&oacute;n. &ldquo;No renunciar&iacute;a por nada y menos por la plata&rdquo;, insiste imp&aacute;vida. Sus palabras resuenan fr&iacute;as en la cocina de casa de su madre, donde su familia comparte techo con la de su hermana por el aprieto econ&oacute;mico para comprar una vivienda propia. Y por seguridad para que sus hijas siempre est&eacute;n acompa&ntilde;adas.
    </p><p class="article-text">
        A Laura y a su hija Yoselyn, la mediana, se les escapa alguna l&aacute;grima al escucharla. Conocen esas respuestas, pero es la primera vez en que se sientan a conversarlo abiertamente. &ldquo;Mi hija no hab&iacute;a tenido el espacio para hablar de nuestra relaci&oacute;n con esa franqueza. A veces creo que trato de evadir esa charla, como cuando me piden que me frene un poco por temor. Siempre cambio de tema&rdquo;, admite Dulcina al ver a su hija estallar en un profundo gimoteo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Vale la pena todo ese sacrificio?
    </p><p class="article-text">
        Yoselyn es la &uacute;nica que tiene la respuesta e interrumpe el largo silencio con un hilo de voz quebrado:
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Tal vez yo no quiera ser periodista, pero s&iacute; tan valiente como mi mam&aacute;. Ella hace algo por el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/periodismo-mexico-violencia_1_1480473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Aug 2019 18:37:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ser periodista en el feudo del narcotráfico en México: "Vemos como algo natural que nos amenacen"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Periodismo,Narcotráfico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los migrantes intentan escapar de las redadas del Gobierno mexicano: "Vamos con miedo, hay muchos obstáculos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/apuntaron-arma-quitaron-traiamos_1_1496123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28a7170a-3015-4432-ada5-cb1fa232cbf0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los migrantes intentan escapar de las redadas del Gobierno mexicano: &quot;Vamos con miedo, hay muchos obstáculos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El incremento de los arrestos y deportaciones, triplicados durante el Gobierno de López Obrador, obliga a los migrantes a correr mayores riesgos en su ruta</p><p class="subtitle">Vivian y su hijo de cuatro años, junto a un grupo de guatemaltecos, fueron detenidos justo antes de llegar al primer albergue donde iban a poder refugiarse</p><p class="subtitle">El acuerdo con EEUU ante las presiones de Trump apenas ha supuesto cambios en un control fronterizo que se viene intensificando desde finales de marzo</p></div><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Falta mucho, mam&aacute;? &mdash;pregunta Wilmer, de cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya llegamos &mdash;repite Vivian.
    </p><p class="article-text">
        Es la misma respuesta que le da desde hace varias horas. Pero, esta vez, su promesa es cierta. Les faltan cinco kil&oacute;metros para llegar a Tenosique, la primera ciudad en territorio mexicano, despu&eacute;s de haber caminado otros 60&nbsp;desde la frontera con Guatemala. Casi un d&iacute;a entero a pie para un trayecto de una hora en veh&iacute;culo. Los conductores de autobuses impiden que se suban&nbsp;porque pueden condenarlos por tr&aacute;fico de personas. El rebufo de los coches pasando a escasos metros los ventila ante el abrasante sol que&nbsp;pesa sobre sus cabezas. Ya no encuentran nada con qu&eacute; cubrirse ni &aacute;rboles donde tomar un respiro.
    </p><p class="article-text">
        Wilmer carga una cantimplora vac&iacute;a desde hace bastantes kil&oacute;metros. &ldquo;Llevamos un d&iacute;a caminando sin comer nada, sin beber agua. Hemos pedido agua pero nos la han negado&rdquo;, lamenta Vivian. &ldquo;Vamos con miedo, hay muchos obst&aacute;culos. Mucha gente que estafa, que miente para cobrar dinero&rdquo;. Por el mismo arc&eacute;n caminan su hijo de 8 a&ntilde;os, otra madre con tres ni&ntilde;os de 12 a 6 a&ntilde;os, y una pareja de mujeres. Sus maridos avanzan unos cien metros m&aacute;s adelante para advertir si viene alguna patrulla migratoria. Todas partieron de Ciudad de Guatemala y se conocieron en El Naranjo, la &uacute;ltima urbe fronteriza de ese pa&iacute;s desde d&oacute;nde se planea un cruce a M&eacute;xico cada vez m&aacute;s arriesgado.
    </p><h3 class="article-text">La persecuci&oacute;n pone en riesgo sus vidas</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Mexico-presiones-Trump-caravanas-migrantes_0_892411268.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El recrudecimiento de la persecuci&oacute;n contra los migrantes</a>&nbsp;por parte de las autoridades mexicanas va en aumento desde finales de marzo, cuando el Gobierno de Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador dio un giro en su pol&iacute;tica migratoria de puertas abiertas hacia la contenci&oacute;n. En los cinco meses desde su llegada a la presidencia la cifra de deportaciones casi se ha triplicado, rozando las 15.000 en abril, m&aacute;ximo hist&oacute;rico seg&uacute;n datos del Instituto Nacional de Migraci&oacute;n (INM). Y la tendencia sigue al alza con unas 22.700 detenciones en mayo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las redadas y detenciones masivas &ndash;denuncia M&eacute;dicos Sin Fronteras (MSF) &ndash;fuerzan a la poblaci&oacute;n migrante a la clandestinidad y bloquean su acceso a los servicios m&eacute;dicos&rdquo;. Una de las rutas alternativas a Tapachula (Chiapas), el paso m&aacute;s concurrido, es por Tenosique, en el estado de Tabasco. Buena muestra de ello es la presencia sin precedentes de cubanos y haitianos, que ahora optan por entrar a M&eacute;xico por uno de los puntos con mayor &iacute;ndice de violencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mucha caravana por all&aacute; en Tapachula, entonces las autoridades est&aacute;n deteniendo m&aacute;s a uno. Aqu&iacute; se arriesga m&aacute;s, pero hay menos migraci&oacute;n&rdquo;, explica sin aminorar su paso el hondure&ntilde;o Fredy Mata, junto a sus dos hijos. Durante la noche, su grupo se escondi&oacute; entre los matorrales cada vez que pasaba un veh&iacute;culo ante el temor a ser detenidos o asaltados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos percibido un incremento de consultas por golpes, traumas, lesiones f&iacute;sicas y tambi&eacute;n violencia sexual en este tramo de la ruta. Todo esto por el aumento del peligro debido a la criminalizaci&oacute;n de los migrantes&rdquo;, afirma a este medio Perla G&oacute;mez, la encargada m&eacute;dica de MSF en la zona. En cuatro d&iacute;as de junio se registraron siete casos de violaciones y abusos sexuales en ese camino de 60&nbsp;kil&oacute;metros, adem&aacute;s de numerosos atracos y varios secuestros.
    </p><p class="article-text">
        A Sender Ram&iacute;rez y su colega los atacaron con machetes para robarles el tel&eacute;fono m&oacute;vil, su ropa y los pocos pesos que cargaban. &ldquo;Nos apuntaron con el arma y nos dijeron que nos meti&eacute;semos al monte que si no, nos iban a matar. Entonces ya estando en el monte nos quitaron todo lo que tra&iacute;amos&rdquo;, explica el joven guatemalteco tembloroso y con una profunda herida que le impide mover el brazo derecho.
    </p><h3 class="article-text">El despliegue fronterizo tras las amenazas de Trump</h3><p class="article-text">
        Pese al blindaje de la frontera sur, el flujo migratorio ha seguido creciendo. Estados Unidos intercept&oacute; a 144.000 migrantes en mayo, un 32% m&aacute;s que en el mes anterior. El presidente Donald Trump utiliz&oacute;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/Trump-Mexico-aranceles-productos-inmigracion_0_905009528.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> esas cifras para lanzar su amenaza de imponer aranceles a todos los productos procedentes de M&eacute;xico.</a>&nbsp;Tras el ultim&aacute;tum, el Gobierno mexicano&nbsp;acab&oacute; pleg&aacute;ndose ante la mayor&iacute;a de exigencias de Washington para restringir la llegada de personas indocumentadas en un plazo de 45 d&iacute;as. No obstante, hasta la fecha, el acuerdo alcanzado con EEUU hace dos semanas apenas ha representado cambios sustanciales en la intensificaci&oacute;n del control fronterizo que ya se ven&iacute;a produciendo desde hace dos meses.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;xico se comprometi&oacute; a desplegar en la frontera sur a 6.000 miembros de la Guardia Nacional (GN) &ndash;cuerpo reci&eacute;n creado para combatir el narcotr&aacute;fico&ndash;, con el fin de contentar al vecino del norte. En la pr&aacute;ctica, &ldquo;la Guardia como tal no puede desplegarse porque la primera generaci&oacute;n se forma el 30 de junio&rdquo;, seg&uacute;n explican&nbsp;fuentes&nbsp;de la Secretar&iacute;a de Seguridad P&uacute;blica consultadas por eldiario.es. Es decir, por el momento, se reduce a polic&iacute;as y militares portando brazaletes con las siglas &lsquo;GN&rsquo;. La propia Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos (CNDH) [entidad gubernamental] alert&oacute; que esos efectivos actuar&aacute;n en tareas migratorias &ldquo;sin una formaci&oacute;n y conocimiento en derechos humanos&rdquo;. En Tapachula es el &uacute;nico de los ocho puntos fronterizos oficiales donde algunos miembros de la GN,&nbsp;alrededor de 500, han iniciado operaciones, pero su presencia no&nbsp;ha frenado, al menos significativamente, el ingreso de personas extranjeras en el pa&iacute;s.
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                </figure><p class="article-text">
        Para sortear la aduana de El Ceibo, el cruce fronterizo de Tabasco, los migrantes pagan a un 'coyote' [traficante de personas] unos 200 pesos, unos 9 euros, para que los gu&iacute;e por un sendero selv&aacute;tico de media hora a pie, a tan solo 50 metros del paso legal. &ldquo;Si la 'migra' [agentes de inmigraci&oacute;n] tapa esto, pasaremos a los mojados [migrantes] m&aacute;s arribita&rdquo;, asegura Miguel, uno de los vecinos de ese pu&ntilde;ado de casuchas que ahora se gana un dinero extra con esos recorridos.
    </p><p class="article-text">
        Sellar los&nbsp;1.000 kil&oacute;metros de porosa frontera entre Guatemala y M&eacute;xico resulta&nbsp;poco factible. Por ello los planes del Gobierno de&nbsp;L&oacute;pez Obrador se encaminan a crear una barrera de contenci&oacute;n en el istmo del pa&iacute;s, &ndash;la parte m&aacute;s estrecha de la geograf&iacute;a, ya&nbsp;dentro&nbsp;del territorio mexicano&ndash;, de unos 200&nbsp;kil&oacute;metros de ancho. Sin embargo, a la dificultad de tapiar la frontera se suma la extendida corrupci&oacute;n de las autoridades migratorias y policiales, que &ldquo;suelen recibir pagos de los 'coyotes' para hacer la vista gorda&rdquo;,&nbsp;explican los lugare&ntilde;os sobre lo que consideran un secreto a voces. El refuerzo de los controles migratorios&nbsp;empuja&nbsp;a los migrantes a exponerse a las redes de traficantes y a situaciones de mayor riesgo como viajar dentro de camiones o atravesar rutas inh&oacute;spitas controladas por el narcotr&aacute;fico. Tambi&eacute;n aumenta el precio que los traficantes cobran por cada tramo.
    </p><h3 class="article-text">Centros saturados</h3><p class="article-text">
        Hace un mes, unas 200 unidades de la Polic&iacute;a Federal y el Ej&eacute;rcito llegaron a Tenosique para acompa&ntilde;ar a las autoridades migratorias en sus labores de &ldquo;rescate&rdquo; y &ldquo;aseguramiento&rdquo;, eufemismos empleados para referirse a las detenciones de migrantes. El despliegue fue tan precipitado que los agentes fueron hospedados en los escasos hoteles de la ciudad, donde parad&oacute;jicamente cada ma&ntilde;ana se topan con los migrantes, tambi&eacute;n alojados ah&iacute;, a los que tal vez interceptar&aacute;n m&aacute;s adelante.
    </p><p class="article-text">
        Solo en Tabasco, uno de los estados fronterizos menos transitados, se cuadruplicaron las detenciones en mayo respecto a marzo, superando las 4.000 aprehensiones, seg&uacute;n c&aacute;lculos de la Agencia de la ONU para Refugiados (Acnur) a los que tuvo acceso eldiario.es. Una de las modalidades recientes ha consistido en parar el tren de mercanc&iacute;as&nbsp;al que se suben los migrantes, conocido como 'La Bestia', en una zona deshabitada a unos 10&nbsp;kil&oacute;metros de Tenosique. En concreto, en el puente Boca del Cerro que atraviesa el r&iacute;o Usumacinta, donde los migrantes tienen menos opciones de escapar. Algunos periodistas locales explican que, de este modo, las autoridades eluden adem&aacute;s la&nbsp;vigilancia de las organizaciones de derechos humanos y los medios de comunicaci&oacute;n en caso de incidentes en el operativo.
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        La intensificaci&oacute;n de estos&nbsp;operativos, que las organizaciones en defensa de los derechos de los migrantes califican de 'cacer&iacute;a', ha saturado la estaci&oacute;n migratoria &ndash;centro de detenci&oacute;n para migrantes&ndash; de la localidad. &ldquo;Las condiciones son preocupantes porque si tiene una capacidad de 100 personas y hay 400 dentro, se produce desabastecimiento de alimentos, agua y medicamentos. Adem&aacute;s, tener encerrado a alguien en un espacio tan reducido durante un tiempo prolongado ya constituye una violaci&oacute;n de los derechos humanos&rdquo;, sostiene en una conversaci&oacute;n con eldiario.es el responsable de Acnur en la regi&oacute;n, Andre Righetti, quien subraya que su organismo &ldquo;siempre ha instado al Gobierno mexicano a no detener a poblaci&oacute;n en riesgo como mujeres y menores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente son los grupos poblacionales que m&aacute;s abundan en el centro de internamiento, donde los vigilantes se afanan en impedir que los migrantes se acerquen a los barrotes para hablar con la prensa. Algunos lanzan gritos de auxilio para que sus consulados los saquen de lo que tachan como &ldquo;infierno&rdquo;. Por el hueco de una de las puertas asoman un par de botellas con orina donde los migrantes deben hacer sus necesidades y que han logrado arrojar para evitar recargar el hedor. Muchas de las madres abanican con cartones a sus beb&eacute;s dormidos en el suelo para aliviarlos de los asfixiantes&nbsp;40 grados que aprietan durante casi todo el d&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">A cinco&nbsp;kil&oacute;metros de la 'salvaci&oacute;n'</h3><p class="article-text">
        Uno de los pocos espacios de sosiego que hallan los migrantes en Tenosique es 'La 72', el &uacute;nico albergue del municipio, aunque en las &uacute;ltimas semanas tambi&eacute;n se ha visto desbordado con picos de hasta 400 personas. Aun as&iacute;, sigue siendo un oasis para los migrantes ya que ah&iacute; no pueden ser detenidos. Adem&aacute;s se ubica a pocos metros de la l&iacute;nea ferroviaria a la que corren en desbandada en cuanto les dan el aviso de que va a pasar un tren.
    </p><p class="article-text">
        A cinco kil&oacute;metros de esa suerte de 'salvaci&oacute;n' se encontraban Vivian, su hijo Wilmer y el resto del grupo de guatemaltecas cuando&nbsp;los atrap&oacute; 'la migra'. Reposaban bajo una de las escasas sombras, quiz&aacute; uno de los &uacute;ltimos descansos tras un d&iacute;a de caminata, cuando apareci&oacute; la camioneta del INM, escoltada por dos patrullas de la Polic&iacute;a Federal y el Ej&eacute;rcito, que los custodian en caso de requerir el uso de la fuerza. No ser&aacute; en esta ocasi&oacute;n. Ni siquiera&nbsp;pueden ponerse de pie cuando un funcionario les pide que lo&nbsp;acompa&ntilde;en. Entre caras largas se suben sin rechistar a la 'perrera', como los migrantes conocen la furgoneta de Migraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tranquilo, no pasa nada, no te asustes &mdash;le dice Vivian a su hijo de&nbsp;cuatro a&ntilde;os, al borde del llanto al verse rodeado de uniformados fusiles en mano.
    </p><p class="article-text">
        Apenas tardan 10 minutos en transportarlos a la estaci&oacute;n migratoria. Ah&iacute; buscar&aacute;n un pedazo de suelo desocupado donde poderse recostar durante algunas horas. Ah&iacute; esperar&aacute;n su deportaci&oacute;n que puede tardar varios d&iacute;as o semanas. Ah&iacute; termina una huida cada vez m&aacute;s obstaculizada, con un final cada vez m&aacute;s anticipado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/apuntaron-arma-quitaron-traiamos_1_1496123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Jun 2019 19:04:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los migrantes intentan escapar de las redadas del Gobierno mexicano: "Vamos con miedo, hay muchos obstáculos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Migrantes,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los migrantes a los que EEUU lanzó gases lacrimógenos en la frontera: "Nos sentimos humillados, no traemos armas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-eeuu-lacrimogenos-frontera-humillados_1_1820678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/add17007-ae75-405c-a2ec-9b3e6d2f953b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los migrantes a los que EEUU lanzó gases lacrimógenos en la frontera: &quot;Nos sentimos humillados, no traemos armas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de la caravana migrante trató de trepar este domingo la primera valla fronteriza que divide EEUU y México y la policía fronteriza estadounidense respondió lanzándoles gases lacrimógenos</p><p class="subtitle">"Intentamos levantar la mano para que nos detuvieran y nos dijeron: 'Regresen a México', 'les voy a disparar", cuenta uno de los heridos</p><p class="subtitle">Tras los incidentes, la caravana se sume en un desconcierto sin una hoja de ruta definida</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/caravana-migrantes-enfermos-agotados-kilometros_0_835367277.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Despu&eacute;s de 4.500 kil&oacute;metros de recorrido por tres pa&iacute;ses durante 44 d&iacute;as,</a> solo faltaban dos m&aacute;s para alcanzar el destino. Los que separan la unidad deportiva Benito Ju&aacute;rez, acondicionada como albergue, y el paso fronterizo peatonal hacia San Diego. Los dos mil pasos m&aacute;s dif&iacute;ciles eran los de antes de saltar la valla que los separa de Estados Unidos, una decena de calles en Tijuana por donde unas 500 personas de la caravana migrante <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Migrantes-intentan-EEUU-reciben-lacrimogeno_0_839566440.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corrieron en estampida durante toda la ma&ntilde;ana</a> de este domingo para encontrar el punto m&aacute;s f&aacute;cil por donde 'brincar': arriesgar su vida saltando el muro met&aacute;lico de unos ocho metros de altura para pisar suelo estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        A mitad de ese camino, un pu&ntilde;ado de antidisturbios bloque&oacute; la subida por el puente que lleva directamente al paso fronterizo peatonal de El Chaparral. &ldquo;Si no se puede por arriba, vamos por abajo&rdquo;, susurraban los m&aacute;s inquietos. Tras media hora de espera, los centroamericanos rompieron el fr&aacute;gil cord&oacute;n policial y corrieron hacia el canal seco que cruza hacia el muro fronterizo.
    </p><p class="article-text">
        El r&iacute;o de manifestantes se ramific&oacute; en grupos desorientados sobre la direcci&oacute;n a seguir. La Polic&iacute;a federal activaba un fuerte despliegue de antidisturbios que cercaba a la multitud para evitar que se acercase a la valla. En el choque hubo algunos golpes entre manifestantes y los agentes.
    </p><p class="article-text">
        Al trote, los migrantes se avisaban que deb&iacute;an dirigirse hacia las v&iacute;as del tren. Un grupo de unos 200 se plant&oacute; frente a la malla met&aacute;lica. Al otro lado aguardaban numerosos agentes de la Patrulla Fronteriza que no dudaron en lanzar varias bombas de gases lacrim&oacute;genos a los primeros en llegar en respuesta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Intentamos levantar la mano para que nos detuvieran y nos dijeron: 'Regr&eacute;sense para M&eacute;xico'. 'Les voy a disparar' nos dijo y empez&oacute; a dispararnos. A m&iacute; me dispararon tres balas de goma pero solo me dieron dos nada m&aacute;s&rdquo;, explica a eldiario.es uno de los heridos por ese ataque, el hondure&ntilde;o Jos&eacute; Ra&uacute;l Hern&aacute;ndez. Al joven, de 26 a&ntilde;os, lo atendieron al momento y ya llevaba la mano vendada, mientras con la otra se sub&iacute;a la camiseta para mostrar un hematoma en las costillas.
    </p><p class="article-text">
        Muchas familias con ni&ntilde;os abandonaban las v&iacute;as del tren por miedo a peores desenlaces. &ldquo;Ah&iacute; van a disparar balas, eso est&aacute; muy peligroso para los ni&ntilde;os, les van a disparar&rdquo;, exclamaba Edma Contreras mientras empujaba el carrito de su hijo, asustada por las amenazas del presidente estadounidense <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Trump-Ejercito-podria-apedreado-migrantes_0_831167385.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Donald Trump de abrir fuego en caso de una agresi&oacute;n de los migrantes.</a> D&iacute;as antes de la marcha, el dirigente anunci&oacute; que los agentes fronterizos no cargar&iacute;an armamento letal.
    </p><p class="article-text">
        Pese al irritante tufo a gas en los primeros instantes, un centenar permanecieron encaramados a la valla y subidos al tren, donde uno de ellos ondeaba una bandera de Honduras. Uno de los sargentos mexicanos confirmaba a este medio que &ldquo;es ilegal que los agentes estadounidenses lancen cualquier objeto en territorio mexicano, es un ataque a la soberan&iacute;a&rdquo;. Aunque ese detalle poco importaba para cuando llegaron refuerzos y retiraron a los centroamericanos de la zona con tranquilidad, entre las quejas de quienes los comparaban con la Polic&iacute;a 'gringa'.
    </p><p class="article-text">
        Algunos todav&iacute;a no se daban por vencidos. Mientras el grueso de los manifestantes regresaba al albergue, un centenar de j&oacute;venes bordeaba el canal para probar un segundo intento de saltar por los alambres, uno de los puntos menos complicados de superar pero de los m&aacute;s custodiados.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez los agentes estadounidenses lanzaron al menos una decena de bombas lacrim&oacute;genas para alejar al grupo. Uno de los artefactos impact&oacute; en la cabeza de un periodista hondure&ntilde;o que tuvo que recibir cuatro puntos de sutura. Rabiosos por esa nueva arremetida, algunos de ellos lanzaron piedras a los polic&iacute;as y se taparon el rostro para evitar represalias al regresar hacia el albergue. El Gobierno federal ha anunciado que reforzar&aacute; la seguridad de esos puntos fronterizos, pero afirma que no desplegar&aacute; al Ej&eacute;rcito.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Toca volverlo a intentar, pasar al otro lado como sea&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Los disturbios terminaron con la detenci&oacute;n de 36 personas, 29 hombres y 7 mujeres, por alteraci&oacute;n del orden p&uacute;blico. El director de la Polic&iacute;a municipal, Mario Mart&iacute;nez, culpaba a la caravana por los altercados en declaraciones a este diario y negaba que hubiese da&ntilde;os f&iacute;sicos, pese a que hac&iacute;a pocos minutos que el periodista hondure&ntilde;o pasaba cerca con la cabeza vendada y sangre en la camisa: &ldquo;Afortunadamente no hubo ninguna persona lesionada a pesar del comportamiento violento que mantuvieron los centroamericanos. Se control&oacute; la situaci&oacute;n. Se logr&oacute; contener&rdquo;. Todav&iacute;a no hay informaci&oacute;n oficial del recuento de heridos, aunque fueron pocos y leves.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;xico asegura que deportar&aacute; a los migrantes que han intentado cruzar el muro. &ldquo;El Instituto Nacional de Migraci&oacute;n (INM) va a actuar y proceder a la deportaci&oacute;n inmediata de (estas) personas&rdquo;, dijo en una entrevista televisiva el titular de la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n (Segob), Alfonso Navarrete, en declaraciones recogidas por la Agencia Efe.
    </p><p class="article-text">
        Por la tarde se respiraba una intranquila normalidad en el albergue. Los corrillos se divid&iacute;an entre a quienes los disturbios hab&iacute;an envalentonado para tratar de entrar de nuevo a la fuerza &ndash;la mayor&iacute;a j&oacute;venes&ndash; y los que dec&iacute;an sentirse &ldquo;enga&ntilde;ados&rdquo; por haber confiado en que la marcha iba a ser pac&iacute;fica &ndash;muchas mujeres con ni&ntilde;os y hombres adultos&ndash;.
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        &ldquo;No &iacute;bamos a cruzar la frontera. Solo nos dijeron que iba a ser una marcha pac&iacute;fica. Ya no voy a apoyar m&aacute;s marchas, nos tienen enga&ntilde;ados, luego hacen lo que quieren&rdquo;, se quejaba Adilez Men&eacute;ndez, venida desde San Pedro Sula cargando a su hija de tres a&ntilde;os. En efecto, la consigna de la protesta era cero violencia. Desde anteayer los migrantes prepararon pancartas con s&aacute;banas con banderas de sus pa&iacute;ses y lemas como &ldquo;Trump We Hate You Too&rdquo; o &ldquo;No tener papeles no es un delito. No quita los derechos humanos&rdquo; y muchas referencias a Dios.
    </p><p class="article-text">
        La fe ha mantenido vivos los &aacute;nimos de esta caravana por su agotadora traves&iacute;a. Por eso, la marcha arrancaba con una oraci&oacute;n coral con un deseo. &ldquo;Vamos a rezar para que las autoridades puedan dar pase libre al sue&ntilde;o americano. Vamos a dar gracias al padre celestial porque nos tiene hasta ac&aacute; alentados y nos tiene en una lucha pac&iacute;fica. Es una lucha pac&iacute;fica&rdquo;, insist&iacute;a el orador por un meg&aacute;fono media hora antes de producirse el intento de cruzar la frontera. Al frente, Roger, un ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os, sosten&iacute;a una pancarta con la bandera de honduras que convenc&iacute;a al resto de madres que esa protesta iba a ser tranquila.
    </p><p class="article-text">
        Los migrantes avanzaron el kil&oacute;metro hacia el puente azuzados por los mismos c&aacute;nticos que entonaron al cruzar, tras choques con la Polic&iacute;a, la frontera de Guatemala hacia M&eacute;xico en Suchiate, hace m&aacute;s de un mes: &ldquo;&iexcl;Alerta, alerta, alerta al que camina. La lucha del migrante por Am&eacute;rica Latina!&rdquo; y &ldquo;&iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; nos discriminan, si somos la esperanza de Am&eacute;rica Latina?&rdquo;. Los pu&ntilde;os en alto iban baj&aacute;ndose a medida que se acercaban al inesperado cord&oacute;n de antidisturbios y el sol de las 10 de la ma&ntilde;ana comenzaba a abrasar.
    </p><p class="article-text">
        Los disturbios posteriores tampoco intimidaron a muchos de los j&oacute;venes. &ldquo;Pues toca volverlo a intentar, pasar al otro lado como sea. Porque la misi&oacute;n es cruzar a Estados Unidos. Tenemos que hacerle frente, pero pasar vamos a pasar&rdquo;, sonr&iacute;e Denis Guzm&aacute;n junto a su grupo de amigos venidos de Santa B&aacute;rbara, Honduras.
    </p><p class="article-text">
        Pocos esperaban una respuesta tan contundente por parte de las autoridades estadounidenses. &ldquo;Fue como una amenaza para todos. Nosotros nos sentimos asombrados, humillados ante la ley del Estado americano, porque nunca esper&aacute;bamos eso. Nosotros no traemos ni armas&rdquo;, asegura el hondure&ntilde;o Emilio Hern&aacute;ndez, de 43 a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text">Incertidumbre sobre el futuro</h3><p class="article-text">
        Tras los incidentes, la caravana se sume en un desconcierto sin una hoja de ruta definida. La mayor&iacute;a han rechazado pedir asilo en M&eacute;xico, incluso adornadas con una posible oferta de trabajo que el Gobierno ha insistido en impulsar desde la capital azteca para convencer a los migrantes de quedarse y frenar as&iacute; su avance.
    </p><p class="article-text">
        La otra opci&oacute;n es 'brincar' el muro y entregarse, pero Estados Unidos apenas concedi&oacute; asilo a un 10% de los centroamericanos que lo solicitaron el pasado a&ntilde;o, as&iacute; que la inmensa mayor&iacute;a tiene escasas posibilidades de obtenerlo. Otra ser&iacute;a pagar entre seis y siete mil d&oacute;lares a un coyote para entrar seguros sin ser atrapados. Y finalmente, aventurarse a atravesar el desierto durante varios d&iacute;as poniendo en riesgo sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        De momento, la espera se hace cada vez m&aacute;s angustiosa. Desde la llegada del resto de la caravana, el albergue acoge a unos 5.000 migrantes, de los m&aacute;s de 7.400 entre Tijuana y Mexicali. Ya no caben m&aacute;s tiendas en el estadio y muchos deben dormir afuera. Los ba&ntilde;os se colapsan a menudo y deben hacer filas de m&aacute;s de una hora para recibir un plato de arroz con frijoles o un caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Las necesidades del albergue rebasan a una ciudad desbordada ante la llegada de la caravana. Las autoridades locales insisten cada d&iacute;a con mayor vehemencia sobre &ldquo;la necesidad de apoyo del Gobierno federal para que esto no se vuelva un caos&rdquo;, como indicaba a este medio el gestor del recinto, Manuel Figueroa, el director municipal de Servicios Sociales.
    </p><p class="article-text">
        Para iniciar el proceso de asilo en EEUU, la caravana debe ponerse a la cola de los 2.500 migrantes que ya se encontraban en Tijuana antes de su llegada y que llevaban al menos dos meses esperando para ingresar al pa&iacute;s, unos plazos que podr&iacute;an dilatarse por el volumen de la caravana.
    </p><p class="article-text">
        Varios medios estadounidenses han publicado un posible acuerdo entre la Casa Blanca y el Gobierno mexicano entrante de Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador para tramitar esas peticiones de asilo para EEUU desde territorio mexicano y evitar as&iacute; que los migrantes pisen suelo estadounidense. El proceso puede durar entre varias semanas hasta m&aacute;s de un a&ntilde;o. Tijuana tiene poca capacidad para sostener a las miles de personas que han arribado en unas condiciones dignas para vivir durante tan largo periodo.
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma el rechazo de una parte de la poblaci&oacute;n. La semana pasada se celebr&oacute; una protesta contra los migrantes que mostr&oacute; el punto m&aacute;s &aacute;lgido de un creciente brote de xenofobia. &ldquo;Tijuana es una ciudad de acogida &ndash;la mitad de la poblaci&oacute;n es de origen migrante&ndash;, pero somos muy celosos del orden&rdquo;, afirma Francisco Rueda, el secretario de gobierno de Baja California.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto los migrantes rompieron el cord&oacute;n policial, Washington orden&oacute; el cierre del paso fronterizo de veh&iacute;culos, que se alarg&oacute; seis horas. En los primeros momentos, la fila de autom&oacute;viles llegaba a los tres kil&oacute;metros. El trasiego por el paso de San Ysidro, la frontera terrestre m&aacute;s transitada, es uno de los pilares para el comercio y el turismo local. Una decena de comerciantes agredi&oacute; a varios migrantes con palos de madera y se teme que la crispaci&oacute;n vaya en aumento.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, atardec&iacute;a por el lado mexicano. En la calle del albergue se formaba como casi siempre una interminable fila de centenares de migrantes a la espera de recibir cualquier donaci&oacute;n. Sus estiradas sombras se acercaban con timidez a Estados Unidos. Desde ah&iacute; se ve el muro. Se ve ondear burlona una bandera estadounidense. Tan cerca y tan lejos. Cruzar una carretera y un canal seco. Dos kil&oacute;metros por calles peatonales. Algunos p&aacute;jaros se posan en los barrotes de la valla met&aacute;lica y vuelan de un lado al otro. Para estos migrantes es imposible cruzar esa frontera a menos de veinte minutos a pie. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-eeuu-lacrimogenos-frontera-humillados_1_1820678.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Nov 2018 11:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los migrantes a los que EEUU lanzó gases lacrimógenos en la frontera: "Nos sentimos humillados, no traemos armas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fronteras,Estados Unidos,Donald Trump,Caravana de migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De reclutador de las pandillas a vivir escondido de ellas: "Estar en la Mara te da poder"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/pandillero-escondido-iglesia_128_1851142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70d09b4c-825c-4af0-85c0-dd6cc5059233_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De reclutador de las pandillas a vivir escondido de ellas: &quot;Estar en la Mara te da poder&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"O me escondo o me matan", asegura un expandillero sobre el castigo que le aplican las maras a sus desertores</p><p class="subtitle">"Me obligaron a cortarles el pelo y ahora huyo por miedo", nos cuenta un joven barbero bajo amenaza</p><p class="subtitle">eldiario.es se adentra en los barrios más peligrosos de Tegucigalpa para conocer el control que ejercen las pandillas a punta de terror</p></div><p class="article-text">
        Nadie abandona jam&aacute;s a la Mara. &ldquo;O me sal&iacute;a y sab&iacute;a que la pandilla me iba a estar buscando para matarme. O me quedaba y cualquier d&iacute;a comet&iacute;a un error que me costara la vida&rdquo;, cuenta Jes&uacute;s, un expandillero que ahora vive escondido en un retiro de la Iglesia. La &uacute;nica alternativa para salvar su vida, la de un marero, que de lo contrario casi nunca supera la veintena sin morirse de un disparo.
    </p><p class="article-text">
        Fue el 26 de octubre de 2010, recuerda con precisi&oacute;n, cuando decidi&oacute; entrar al Barrio 18. &ldquo;En mi calle hab&iacute;an matado a cinco muchachos, uno crea rencor. Junto a otro ni&ntilde;o pensamos que necesit&aacute;bamos un arma para no ser los siguientes que matasen&rdquo;, cuenta sobre los motivos de su ingreso con apenas 10 a&ntilde;os. &ldquo;Si ustedes aceptan est&aacute; bien, pero una vez dentro, ya no pueden salirse&rdquo;, fue la advertencia que recibieron desde el primer momento por parte de &ldquo;uno de los hommies (pandilleros) ya tatuados con su nombre y apellido&rdquo;, como se identifica a los l&iacute;deres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Primero tiraba esquina (vigilaba), luego a vender drogas, coca&iacute;na, crack, marihuana. En 2014 se puso de moda la extorsi&oacute;n. &Iacute;bamos a empresas, entr&aacute;bamos a las oficinas con las trampas (pistolas) y les pon&iacute;amos una tarifa al mes&rdquo;, relata sobre un delito por el que todav&iacute;a tiene pendiente una sentencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo quisiste abandonar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando estuve en la c&aacute;rcel. Ah&iacute; me di cuenta de que todo el mundo es igual, afuera tienes tu respeto. Estar en la Mara te da poder, y el poder es algo que a uno lo engrandece.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ese respeto se gana matando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No siempre eres necesario para matar. S&iacute; hay que matar porque el grupo lo demanda. Otros ya han descuartizado y uno, no. Uno coge cari&ntilde;o a los otros ni&ntilde;os y cuando los matan, le crece el rencor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y para qu&eacute; eras t&uacute; necesario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La gente ven&iacute;a a m&iacute; a hablarme y les contaba lo bueno de estar en la familia (mara), nunca de lo que iban a sufrir &ndash;asegura el expandillero sobre el reclutamiento de ni&ntilde;os que empieza desde los diez a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s perdi&oacute; a su familia y a su hijo pese a haber abandonado a 'la 18'. &ldquo;No puedo ponerlo en riesgo de que venga a visitarme para que lo maten&rdquo;, explica. Ni siquiera puede utilizar tel&eacute;fono m&oacute;vil, como el resto de los 80 j&oacute;venes en el Proyecto Victoria, una de las pocas iniciativas para reinserci&oacute;n de expandilleros. Tampoco utilizan su nombre real entre ellos: los estrictos protocolos para velar por su seguridad. &ldquo;Dios te ama&rdquo; o &ldquo;Cree en el Se&ntilde;or Jesucristo y ser&aacute;s salvo&rdquo; se lee en algunas de las coloridas casitas que se esparcen por la colina. Un campamento en medio de la nada para evitar que sean localizados.
    </p><h3 class="article-text">Honduras reduce los homicidios, pero no la violencia</h3><p class="article-text">
        Nadie se escapa de los tent&aacute;culos de las maras. Hasta en el centro de Tegucigalpa llegan a cobrar impuestos y amenazar. En los barrios, el control se aplica a base de terror. Junto a una patrulla policial de la capitalina colonia San Miguel entramos a una 'casa loca'. Varios agentes con fusiles de asalto y chaleco antibalas revisan las esquinas en ruinas. En sus paredes todav&iacute;a se ven pintadas de la MS (Mara Salvatrucha), un par de colchones, ropa desgarrada... &ldquo;Aqu&iacute; es donde torturan a sus v&iacute;ctimas o venden la droga&rdquo;, afirma el polic&iacute;a al mando.
    </p><p class="article-text">
        Honduras ha bajado de m&aacute;s de 90 homicidios a 42 por cada 100.000 habitantes en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os. Ciudades como Tegucigalpa han pasado del cuatro al puesto 36 de las urbes m&aacute;s peligrosas del mundo. El traslado de 755 pandilleros a c&aacute;rceles de m&aacute;xima seguridad, la depuraci&oacute;n de 4.500 polic&iacute;as corruptos, la modernizaci&oacute;n del c&oacute;digo penal o el trabajo conjunto con las comunidades ha permitido desarticular a las grandes estructuras criminales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos detenido a los principales l&iacute;deres de las pandillas, pero sabemos que surgen nuevos&rdquo;, considera a este diario el comisionado de la Polic&iacute;a, Jair Meza, sobre la fragmentaci&oacute;n de la delincuencia y la diversificaci&oacute;n del crimen, y a&ntilde;ade: &ldquo;Ahora se dedican m&aacute;s a la extorsi&oacute;n porque tienen menos peligrosidad de ser atrapados&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La intimidaci&oacute;n, forma de control pandillero</h3><p class="article-text">
        Los pandilleros mantienen ahora un perfil bajo para salvar su negocio. Ya no marcan su territorio con grafitis, como se puede comprobar al subir por los cerros, pero ejercen la misma intimidaci&oacute;n entre la poblaci&oacute;n. A Johan* lo obligaron a ser su barbero particular durante meses. Hace medio a&ntilde;o mont&oacute; una peluquer&iacute;a junto a su primo, ambos de 19 a&ntilde;os. &ldquo;Al principio llegaban los pandilleros a cortarse el pelo y pagaban. Luego decidieron cobrarnos la renta (extorsi&oacute;n), 400 lempiras (unos 15 euros) al mes&rdquo;, relata. Hasta que un d&iacute;a lo fueron a buscar para llevarlo a una de esas &lsquo;casas locas&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pens&eacute; que era para la renta, como siempre, pero una vez all&iacute; entend&iacute; que no. Pens&eacute; que me iban a matar, pero me dijeron que les ten&iacute;a que cortar el pelo, que ya no pod&iacute;an bajar a mi tienda por el riesgo a otras bandas &ndash;apunta&ndash;. No pod&iacute;a decirles que no. Si uno no hace lo que ellos quieren, siempre toman la violencia&rdquo;. Le exigieron que cada viernes se programara para dedicarles todo el d&iacute;a a ellos.
    </p><p class="article-text">
        En una ocasi&oacute;n, mientras les cortaba el pelo empez&oacute; una balacera con la polic&iacute;a. &ldquo;El muchacho que le estaba cortando sac&oacute; su arma y se levant&oacute; con la capa puesta. Yo me tuve que esconder hasta que pude escapar&rdquo;, recuerda. Ese mismo d&iacute;a lo llamaron para terminar los cortes ya de noche: &ldquo;Con una mano sosten&iacute;a el celular con la linterna y cortaba con la otra. Sudaba, temblaba porque me fuese a equivocar y se enojasen. Que me matasen por eso. Tuve mucho miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir del incidente decidi&oacute; con su primo cerrar la barber&iacute;a y ahora vive escondido. &ldquo;Me llamaban a menudo para cortarles el pelo y les dec&iacute;a que ahora trabajaba de alba&ntilde;il. Me iban a buscar a la casa y mi familia les dec&iacute;a que no estaba. Ni pod&iacute;a salir de mi cuarto&rdquo;, asegura sobre una amenaza que puede costarle la vida: &ldquo;Cualquier d&iacute;a vienen a matarme&rdquo;. Desde entonces ambos salen contadas veces a la calle y siempre con su abuela. &ldquo;Si van con una persona mayor no les van a hacer nada&rdquo;, conf&iacute;a la mujer de 72 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta a la Polic&iacute;a le tengo miedo. Hace unos d&iacute;as estaba un grupo de j&oacute;venes del barrio, llegaron los agentes y les puso unos chalecos para meterlos presos. Los chavos (muchachos) eran trabajadores, se equivocan&rdquo;, cuenta sobre la presi&oacute;n policial en los sectores de influencia pandillera.
    </p><p class="article-text">
        Ante ese temor, la &uacute;nica soluci&oacute;n es huir a Estados Unidos. &ldquo;S&oacute;lo queremos trabajar tranquilos, hacer nuestro dinero para ayudar a la familia&rdquo;, justifica Johan. Este jueves inician su viaje con lo poco que ahorraron malvendiendo todos los utensilios de la barber&iacute;a. Su intenci&oacute;n es unirse a alguna de las caravanas para tener algo de seguridad en su peligroso trayecto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Hab&iacute;ais pensado antes en migrar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En Honduras todo el mundo piensa en irse. A cada uno le llega su momento cuando ya no puede soportarlo m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/pandillero-escondido-iglesia_128_1851142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Nov 2018 19:59:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De reclutador de las pandillas a vivir escondido de ellas: "Estar en la Mara te da poder"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pandillas,Honduras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mujeres hondureñas se ven más forzadas a huir: "Mi marido me violaba delante de mis hijos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/marido-violaba-mujeres-hondurenas-forzadas_1_1865627.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1168ae1e-d7da-421b-8be4-185837c23e0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mujeres hondureñas se ven más forzadas a huir: &quot;Mi marido me violaba delante de mis hijos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miriam estuvo casada con un pandillero y ha tratado de migrar siete veces a EEUU, por el miedo a represalias</p><p class="subtitle">De entre los 722.000 emigrantes hondureños hasta el pasado año, 420.000 son mujeres y 302.000 hombres, según los datos oficiales</p><p class="subtitle">Según cálculos del Consejo Noruego para Refugiados, "la mayoría del total de desplazados forzosos hondureños son amas de casa y mujeres comerciantes"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No puedo estar aqu&iacute; (larga pausa), por los pandilleros. Tengo que tener cuidado, no puedo andar tranquila, ando escondida, no camino con mis hijos por miedo a que los maten. A&uacute;n estando embarazada me dec&iacute;an que me iban a sacar a mi beb&eacute; y lo iban a matar&rdquo;, relata Miriam* mientras desmenuza un pa&ntilde;uelo en sus manos.
    </p><p class="article-text">
        Siete veces ha tratado de 'llegar al norte'. Lo consigui&oacute; en una ocasi&oacute;n y la deportaron al pisar San Antonio, en Texas. &ldquo;Esa vez agarramos doce trenes y pasamos 32 t&uacute;neles, estuvimos cinco d&iacute;as en el desierto&rdquo;, recuerda. La migraci&oacute;n hondure&ntilde;a hacia EEUU aument&oacute; un 61% en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, seg&uacute;n datos del gobierno norteamericano: 300 hondure&ntilde;os al d&iacute;a tratan de cruzar la frontera.
    </p><p class="article-text">
        Miriam tiembla. &ldquo;El pap&aacute; de mis hijos me violaba delante de mis hijos &ndash;contin&uacute;a despu&eacute;s de varios sollozos&ndash;. Hubieron golpes, deseaba morirme. En ocasiones trat&eacute; de quitarme la vida, pero aguantaba porque no pod&iacute;a trabajar, no pod&iacute;a mantener a mis hijos&rdquo;. Se se&ntilde;ala varias cicatrices en el rostro por las palizas de su exmarido, pandillero. La nariz dislocada. Una mordida que le abri&oacute; el labio. Fue por esa agresi&oacute;n que en su &uacute;ltimo viaje hacia EEUU hace cuatro a&ntilde;os se llev&oacute; a sus tres hijos, de un a&ntilde;o y medio, tres y doce a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No fue f&aacute;cil, sent&iacute;a temor. Estuvimos bajo la tormenta, con fr&iacute;o, los ni&ntilde;os me dec&iacute;an que ten&iacute;an hambre. Se me enfermaban. S&oacute;lo yo y ellos sabemos lo que vivimos&rdquo;, explica. Su recorrido se trunc&oacute; por una alerta migratoria de su propio marido. &ldquo;Yo puse la denuncia, ped&iacute; refugio en M&eacute;xico con mis hijos, pero en lugar de eso me encarcelaron porque &eacute;l reclam&oacute; que hab&iacute;a robado a mis ni&ntilde;os&rdquo;, se lamenta mientras mira a su hijo mediano chutar un bal&oacute;n contra las chapas que rodean el patio. Pasaron ocho meses detenidos antes de ser deportados.
    </p><h3 class="article-text">Las mujeres, v&iacute;ctimas de m&uacute;ltiples violencias</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la delincuencia com&uacute;n, las mujeres en Honduras sufren otras m&uacute;ltiples formas de violencia, como de g&eacute;nero o violaciones. En 2017 se registraron m&aacute;s de dos mil denuncias de abuso sexual, aunque se estima que esa cifra ser&iacute;a exponencialmente mayor debido al temor a denunciar. Asimismo, las madres &ndash;la mayor&iacute;a madres solteras&ndash; sufren el acoso de los pandilleros por reclutar a sus hijos desde ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, las mujeres se ven con mayor frecuencia obligadas a huir. De entre los m&aacute;s de 190.000 desplazados internos en Honduras, seg&uacute;n c&aacute;lculos del Consejo Noruego para Refugiados, &ldquo;la mayor&iacute;a se trata de amas de casa y mujeres comerciantes, que sufren mayor violencia, extorsi&oacute;n o como una forma de proteger a sus hijos del reclutamiento&rdquo;, asegura Andr&eacute;s Celis, Jefe de la Oficina del ACNUR en ese pa&iacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Los datos migratorios oficiales &ndash;sin distinci&oacute;n entre migraci&oacute;n y desplazamiento forzado&ndash; corroboran esta tendencia. De entre los 722.430 emigrantes hondure&ntilde;os hasta el pasado a&ntilde;o, 420.257 son mujeres y 302.174 hombres. La migraci&oacute;n femenina supera en un 17% a la masculina. &ldquo;Muchas mujeres son obligadas a prostituirse por las maras, otras veces las fuerzan a ser la pareja de un pandillero. Es evidente la mayor vulnerabilidad de la mujer en ese contexto de violencia&rdquo;, asegura a este diario Sally Valladares, la coordinadora del Observatorio Migratorio de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de Honduras (UNAH).
    </p><p class="article-text">
        La cifra de homicidios dolosos se redujo un 54% el pasado a&ntilde;o con respecto a 2016, tal y como indican datos oficiales que algunas ONG ponen en duda. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os las principales modalidades delictivas de las maras han mutado del asalto y el secuestro a la extorsi&oacute;n y el narcomenudeo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa reducci&oacute;n de asesinatos no supone un descenso de violencia y por ende tampoco se alivian las causas para migrar. Los principales motivos para pedir asilo que dan los migrantes hondure&ntilde;os son la extorsi&oacute;n y la intimidaci&oacute;n, que se mantienen igual de alarmantes&rdquo;, matiza Valladares.
    </p><h3 class="article-text">El desplazamiento forzado se disfraza de migraci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        A esa amenaza se suma la necesidad que atraviesa la poblaci&oacute;n en las mismas zonas m&aacute;s azotadas por el crimen. En ese sentido, el desplazamiento forzado se suele disfrazar de migraci&oacute;n. &ldquo;Aunque yo busque la manera de trabajar, no puedo, no me rinde lo que gano. No puedo alimentar a mis tres hijos con 100 lempiras (menos de cuatro euros) al d&iacute;a que me paguen. Una libra de frijoles ya cuesta 80 lempiras. Si se me enferman, en los puestos de salud no hay medicinas&rdquo;, apunta Miriam, que vive en la peque&ntilde;a casa de su madre donde se hacinan otros ocho familiares. Desde su ventana se observa un mar de chabolas que escala por los incontables cerros de la capital.
    </p><p class="article-text">
        Un 75% de la poblaci&oacute;n hondure&ntilde;a vive en la pobreza y un 57% de los que trabajan por cuenta propia, en la extrema pobreza, seg&uacute;n datos de CEPAL. La pobreza ha aumentado un punto y medio en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os. Pese a una tasa de desempleo baj&iacute;sima, datos oficiales arrojan un 44% de subempleo, trabajos con salarios que no alcanzan para llegar a final de mes. Es el caso de la familia de Miriam. Sus ocho miembros sobreviven del puesto de ropa que regenta su madre en el mercado.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera la destartalada casa donde habitan es de su propiedad. Su madre tuvo que venderla para pagar el rescate de su hijo, secuestrado por el grupo narcotraficante de Los Zetas en M&eacute;xico durante uno de los intentos de alcanzar Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Varios hombres nos asaltaron y nos obligaron a quitarnos la ropa. A m&iacute; no me hicieron nada porque iba sangrando (debido a una enfermedad), pero a mi t&iacute;a la violaron. A mi hermano le hicieron agacharse y le miraron todas sus partes para ver si llevaba dinero&rdquo;, recuerda Miriam sobre ese trayecto en que ella tuvo que regresar por las dolencias que padec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En otra ocasi&oacute;n, su viaje termin&oacute; por complicaciones en una hernia debido a la mala alimentaci&oacute;n que la forzaron a acudir a un hospital para ser operada de urgencia. Y as&iacute;, un pu&ntilde;ado de &ldquo;experiencias horribles&rdquo;, como recuerda antes de tragar saliva para hablar del &uacute;ltimo periplo junto a sus hijos: &ldquo;Nos maltrataban, nos humillaban por un plato de comida, otros migrantes abusaron de mi hijo en el centro de detenci&oacute;n migratorio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Miriam siempre ha viajado sin pagar a los traficantes de personas. &ldquo;Uno se arriesga, yo no llevo <em>coyotes</em>, ahora como empeora la situaci&oacute;n est&aacute;n cobrando 6.000 d&oacute;lares para pasarte &ndash;se&ntilde;ala&ndash;. No puedo pagarlos, pocos pueden. Yo me voy a puro autob&uacute;s y pidiendo ayuda&rdquo;. La desesperaci&oacute;n supera las adversidades. Pronto volver&aacute; a tratar de alcanzar Estados Unidos. Ser&aacute; el octavo intento por salvar su vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/marido-violaba-mujeres-hondurenas-forzadas_1_1865627.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Nov 2018 19:06:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las mujeres hondureñas se ven más forzadas a huir: "Mi marido me violaba delante de mis hijos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Honduras,Inmigración,Estados Unidos,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Artesanas de una comunidad indígena en México denuncian el plagio de Zara a uno de sus bordados tradicionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/plagio-zara-comunidad-indigena-mexico_1_1930303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7251ac2c-39fa-4d82-98ca-5cfbb93029b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de tejedoras de un poblado de Chiapas y la ONG Impacto acusan a la marca española de copiar por segunda vez uno de sus diseños, su principal sustento familiar</p><p class="subtitle">"Hay una protección al patrimonio individual con los derechos de autor, pero no al colectivo que lleva cientos de años: la ley no las protege", explica Impacto</p><p class="subtitle">En la localidad de la que proceden, ocho de cada diez personas viven en condiciones de pobreza, según datos oficiales</p></div><p class="article-text">
        No es una pasarela de Par&iacute;s o Mil&aacute;n, pero la industria de la moda se ha fijado en la originalidad de sus vestimentas. Por los pedregosos caminos de Aguacatenango, un humilde poblado de Chiapas, desfilan a pasos cortos mujeres ind&iacute;genas luciendo coloridas prendas tejidas por ellas mismas. Algunos de esos estampados son similares a los que vende la marca espa&ntilde;ola Zara. Las artesanas, junto a la ONG Impacto, denuncian el reciente &ldquo;plagio&rdquo; de uno de sus bordados tradicionales por parte de la firma de ropa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace dos a&ntilde;os vinieron unos chinos, nos exigieron mucho trabajo, nos pagaron muy poco, vinieron solo dos veces y ya no aparecieron m&aacute;s&rdquo;, apunta a eldiario.es una de las tejedoras, Mar&iacute;a M&eacute;ndez, sobre la que es su principal hip&oacute;tesis del origen del plagio denunciado, aunque tambi&eacute;n apuntan que podr&iacute;an haberlo &ldquo;robado&rdquo; de im&aacute;genes en redes sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Los efectos, denuncian, son da&ntilde;inos para la fr&aacute;gil econom&iacute;a de la comunidad. &ldquo;Nos afecta bastante porque la gente ya no nos compra a nosotras porque lo pueden encontrar en una tienda o ya nos dicen que son parecidos. Perdemos ese beneficio, que es nuestro principal sustento en el hogar&rdquo;, cuenta Mar&iacute;a, de 39 a&ntilde;os y madre de siete hijos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo se&ntilde;alan las consecuencias sobre su econom&iacute;a. Los dibujos representan la manera de ver el mundo de la comunidad y son un s&iacute;mbolo de identidad que todav&iacute;a hoy visten. &ldquo;Es una falta de respeto porque esos bordados son de nuestros ancestros, que nos ense&ntilde;aron nuestros abuelos cuando fuimos creciendo, y as&iacute; de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Es una tradici&oacute;n, no es justo que la copien&rdquo;, asegura en un esforzado castellano.
    </p><p class="article-text">
        Con mucha dedicaci&oacute;n, Mar&iacute;a puede producir cuatro prendas al mes por las que obtendr&aacute; cerca de 400 pesos (unos 18 euros): siete veces menos el salario m&iacute;nimo en M&eacute;xico. Mientras la blusa de Zara se tarda en fabricar con m&aacute;quinas unos pocos minutos y cuesta 599 pesos mexicanos (unos 27 euros). Las artesanas de Aguacatenango tardan m&aacute;s de 50 horas en tejer esa misma prenda y deben malvenderla, dicen, en 200 pesos, unos 9 euros. Contactadas por eldiario.es, fuentes del grupo Inditex indican que &ldquo;no van a hacer comentarios&rdquo; sobre este asunto.
    </p><h3 class="article-text">Denuncian su desprotecci&oacute;n ante las multinacionales</h3><p class="article-text">
        En el patio de Mar&iacute;a se re&uacute;nen hoy 37 mujeres con sus ovillos y agujas, que guardan en sus camisas holgadas. Conversan entre susurros sin apartar la vista de sus manos con cierta resignaci&oacute;n. Es la segunda ocasi&oacute;n en la que denuncian que Zara ha utilizado dise&ntilde;os tradicionales de esta misma comunidad sin tenerlas en cuenta: ya lo hizo en 2016 con otra blusa, seg&uacute;n explican. Tampoco era la primera vez. Desde 2012, Impacto ha documentado que ocho marcas internacionales han copiado los bordados de pueblos originarios mexicanos de los estados de Oaxaca, Hidalgo y Chiapas sin reconocer a sus autoras ni hacerles llegar una contraprestaci&oacute;n econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una protecci&oacute;n al patrimonio individual con los derechos de autor, pero no al patrimonio colectivo que lleva cientos de a&ntilde;os. La legislaci&oacute;n no las protege porque no hay una organizaci&oacute;n colectiva que pueda hacer vinculante una ley y las autoridades no atienden estos casos&rdquo;, lamenta a eldiario.es Adriana Aguerrebere, directora de Impacto, la organizaci&oacute;n que apoya a m&aacute;s de 500 artesanas mexicanas para revalorizar su trabajo y lograr un comercio &eacute;tico, as&iacute; como denunciar casos de plagio, una batalla que les ha tra&iacute;do m&aacute;s contratiempos que &eacute;xitos.
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                </figure><p class="article-text">
        El pasado octubre, publicaron en Instagram la imagen de una prenda de la marca estadounidense Santa Marguerite para advertir de que fue copiada de un <em>huipil</em> [tipo de camisa] de San Juan Cancuc, otra comunidad chiapaneca. La empresa acus&oacute; a Impacto de usar una fotograf&iacute;a con derechos de autor y forz&oacute; a que Instagram cerrase la cuenta de la organizaci&oacute;n, que contaba con m&aacute;s de 40.000 seguidores. Lejos de bajar los brazos, Impacto empez&oacute; de cero con el nuevo <em>hashtag</em> y la cuenta @viernestradicional, una campa&ntilde;a para que la gente publique cada viernes sus ejemplos de aut&eacute;nticas ropas de pueblos originarios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La culpa tambi&eacute;n es de los compradores, que deben informarse sobre esos abusos, hacerse conscientes, tener respeto y practicar un consumo responsable. Siempre reclamamos autenticidad y al final compramos copias, no vemos ni nos interesa el trasfondo (...) Adem&aacute;s hay una incongruencia de pagar precios muy altos en una tienda y no quererlos gastar en una comunidad ind&iacute;gena&rdquo;, puntualiza Andrea Velasco, una de las dise&ntilde;adoras que trabaja de forma colaborativa con las mujeres de Aguacatenango.
    </p><p class="article-text">
        Velasco paga 20 pesos (un euro) la hora de trabajo a las artesanas. Son unos 50 euros por una blusa: siete veces m&aacute;s de lo que suelen recibir habitualmente. &ldquo;Cuando nos dio todo eso por nuestras prendas, no lo pod&iacute;amos creer. Nunca nos hab&iacute;an pagado por hora. A veces nos lo promet&iacute;an pero cuando les dec&iacute;amos las horas que dedicamos, no quer&iacute;an&rdquo;, apunta Margarita Espinosa, otra de las ind&iacute;genas tseltales que hoy ha asistido a uno de los talleres de costura impartido por otra dise&ntilde;adora voluntaria de Impacto.
    </p><h3 class="article-text">Los abusos en el comercio local</h3><p class="article-text">
        Las tejedoras de esta comunidad aseguran que tambi&eacute;n se enfrentan a diario a la explotaci&oacute;n de su trabajo por parte de los intermediarios urbanos. &ldquo;Una dedica dos semanas para terminar una chamarra (camisa) y le dan 150 pesos (unos 7 euros). Es muy poco, pero no nos queda m&aacute;s remedio que aceptarlo por necesidad&rdquo;, se queja Margarita.
    </p><p class="article-text">
        Sus principales compradores son los comerciantes del mercado de Santo Domingo, en la tur&iacute;stica ciudad de San Crist&oacute;bal de las Casas, donde enjambres de extranjeros acuden a llevarse un recuerdo de la tradici&oacute;n ind&iacute;gena, que en realidad muchos son souvenirs importados masivamente desde pa&iacute;ses asi&aacute;ticos, o bien, malpagados a las artesanas de comunidades alejadas. &ldquo;Hay mucho regateo y es muy dif&iacute;cil entrar a vender tu producto directamente. Eso incentiva que los coyotes (intermediarios) paguen lo m&iacute;nimo&rdquo;, comenta Aguerrebere.
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        Los comerciantes abusan de las mujeres de Aguacatenango por su situaci&oacute;n de vulnerabilidad. En la localidad, ocho de cada diez personas viven en condiciones de pobreza, seg&uacute;n datos oficiales, y la mayor&iacute;a de menores abandonan la escuela antes de los diez a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En el camino de acceso a esta villa un cartel oxidado advierte: 'Prohibida la entrada a funcionarios de empresa el&eacute;ctrica para cortar luz'. Es una de las escasas muestras de resistencia de esta comunidad azotada por los abusos pese a ubicarse en el entorno de influencia zapatista. Estos d&iacute;as de fiestas patronales se ven hombres en el pueblo. No es com&uacute;n. La &uacute;nica actividad econ&oacute;mica en la comunidad es la siembra y cosecha de milpa [ma&iacute;z], que apenas se da un par de veces al a&ntilde;o y se paga a un jornal &iacute;nfimo. Por esta raz&oacute;n, los campesinos suelen irse durante largas temporadas para trabajar en la construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; la milpa no rinde. Uno se va a buscar la plata por otros lados. Nos vamos tres o seis meses por fuera&rdquo;, cuenta Miguel, marido de Mar&iacute;a. &ldquo;El esposo no tiene trabajo fijo, a veces se van pero no encuentran nada. El &uacute;nico sustento seguro son nuestros textiles, es lo que nos mantiene&rdquo;, a&ntilde;ade Margarita. El trabajo de la mujer se convierte as&iacute; en el pilar de la econom&iacute;a familiar y, por ende, en una forma de autonom&iacute;a para estas tejedoras.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de bordar una de las flores de su blusa azul celeste, Mar&iacute;a carga varios troncos para hacer le&ntilde;a. Es la hora del almuerzo y dos de sus hijos ya han regresado de la escuela. El fuego empieza a chamuscar la madera cuando la mujer alza a su nieta de dos a&ntilde;os: &ldquo;El bordado nos hace sacar adelante a nuestra familia. Cuando tejo tengo que echarle ganas porque pienso que con eso voy a alimentar a mis hijos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/plagio-zara-comunidad-indigena-mexico_1_1930303.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Sep 2018 19:13:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Artesanas de una comunidad indígena en México denuncian el plagio de Zara a uno de sus bordados tradicionales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Zara]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los indígenas embera, castigados por la guerra y las secuelas de la conquista española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/indigenas-embera-castigados-secuelas-conquista_1_3137896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90a8ffb5-580f-4b11-8c98-5d42f09a9a75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los indígenas embera, castigados por la guerra y las secuelas de la conquista española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Centenares de familias desplazadas en Bogotá viven en condiciones infrahumanas abocadas a la mendicidad para sobrevivir en la ciudad</p><p class="subtitle">Despojo de tierras, esclavitud, explotación sexual y rituales mortíferos: los embera arrastran cinco siglos después a muchos de los lastres que dejó la colonización</p><p class="subtitle">En la ciudad son discriminados por un sistema sin enfoque étnico que, según los expertos, los arroja al borde de la extinción cultural y física</p></div><p class="article-text">
        El hedor a orina concentrado ahoga apenas entrar. Los dos finos halos de luz que se cuelan por las pocas ventanas destapiadas dejan entrever los restos de esos desechos. Solo hay un ba&ntilde;o y la &uacute;nica agua es la que se cuela de la lluvia. Este bloque conocido como 'La Fortaleza' lo habitan ahora hacinados decenas de ind&iacute;genas embera despojados de unas tierras por las que dejaron su sangre desde la llegada de los espa&ntilde;oles. Los due&ntilde;os de esas praderas andinas viven ahora en un zulo.
    </p><p class="article-text">
        Unos 736 ind&iacute;genas desplazados por el conflicto en Choc&oacute; y Risaralda malviven en los c&eacute;ntricos barrios de Santa Fe y San Bernardo, los m&aacute;s azotados por la violencia y el tr&aacute;fico de drogas en Bogot&aacute;. Abandonados desde hace m&aacute;s de tres a&ntilde;os sobreviven en la marginalidad y en unas precarias condiciones que les obligan incluso a lavar su ropa y cocinar con la misma agua que se filtra por el techo. La miseria les ha robado hasta la identidad, que dos bombillos parpadeantes han reducido a sombras. &ldquo;No tenemos comida. No tenemos colchones. No tenemos trabajo&rdquo;, lamenta Arnuvio Restrepo, uno de los l&iacute;deres de la comuna, en un castellano casi incomprensible.
    </p><p class="article-text">
        Si algo les permite preservar las ra&iacute;ces es su lengua nativa y las pulseras de chaquira, que se han vuelto ahora su principal sustento. Mientras introducen con minucia cada una de las diminutas pepitas coloridas por el hilo, las mujeres recuerdan la naturaleza que perdieron y recrean esas formas ancestrales.
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        Entre otras la de la serpiente, como las que, dicen, envi&oacute; su dios Karagabi&#769; para repeler a los conquistadores durante la &eacute;poca colonial. Ellas mismas pasan hasta 16 horas al d&iacute;a vendiendo en la calle esas artesan&iacute;as o mendigando para traer a casa los pocos ingresos que permitan costear el 'pagad&iacute;as', el alquiler diario de cada habitaci&oacute;n de cuatro por cuatro donde pueden vivir hasta diez personas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mujer trabaja m&aacute;s que el hombre porque necesita m&aacute;s platica. Por eso, nosotras andamos en la calle con los ni&ntilde;os hasta las 8 de la noche. La gente me pregunta por qu&eacute; mendigamos y yo les digo que para conseguir una librita de arroz, o panela y, tambi&eacute;n, para pagar la habitaci&oacute;n que cuesta 15 mil pesos diarios&rdquo;, explica Olivia Cherichia, quien a sus 45 a&ntilde;os parece mucho mayor por las secuelas que le ha dejado su lucha por sacar adelante a sus siete hijos y su nieto.
    </p><p class="article-text">
        Las Farc asesinaron a su padre en 1996 por ser uno de los caciques que se opuso a colaborar con la guerrilla. Irrumpieron en su casa con fusiles. Desde entonces se ha desplazado en repetidas ocasiones por varias ciudades colombianas, como un 20% de la comunidad embera obligada a abandonar su hogar. La &uacute;nica similitud con su pasado n&oacute;mada, ahora forzado por la guerra. &ldquo;Antes de los espa&ntilde;oles, viv&iacute;amos bien, ten&iacute;amos de todo, comida, riqueza. Nos pint&aacute;bamos la cara de oro&rdquo;, rememora Olivia de sus antepasados ilumin&aacute;ndose sus t&iacute;midos ojos.
    </p><h3 class="article-text">Una persecuci&oacute;n arraigada desde la conquista</h3><p class="article-text">
        Para el maestro de sabidur&iacute;a de la Unesco 2009, Armando Wouriyu Valbuena, los criollos perpetuaron de los primeros espa&ntilde;oles la persecuci&oacute;n contra los ind&iacute;genas.  &ldquo;Trataron de cambiar los linderos por medio de subnormales actos de despojos y desalojo de la tierra&rdquo;, considera el historiador. Despu&eacute;s, apunta, como luego los pr&oacute;ceres &ldquo;tropezaron&rdquo; en resolver la cuesti&oacute;n. Tras una tregua en el siglo XIX donde funcion&oacute; la categorizaci&oacute;n de los ind&iacute;genas, desde los noventa volvieron a revivir el acoso invasor, que ahora ven&iacute;a por parte de los grupos armados internos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En tres siglos de relaci&oacute;n con la corona, el despojo, las masacres, los asesinatos selectivos o colectivos, la cristianizaci&oacute;n, la castellanizaci&oacute;n fueron el ejercicio pol&iacute;tico de exclusi&oacute;n econ&oacute;mica social pol&iacute;tica y cultural. De 1991 hasta hoy los pueblos ind&iacute;genas son los mayores desplazados y despojados de sus territorios ancestrales y aumenta cada vez m&aacute;s la desestructuraci&oacute;n cultural&rdquo;, explica a eldiario.es el historiador, secretario de la alta instancia especial &eacute;tnica para el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, que excluyeron las reivindicaciones hist&oacute;ricas de esas comunidades ind&iacute;genas. &ldquo;Es un acuerdo de derrota ya que el modelo econ&oacute;mico no cambi&oacute; y la expansi&oacute;n latifundista sigui&oacute; donde hay gran parte de los territorios ancestrales&rdquo;, apunta Wouriyu. 
    </p><h3 class="article-text">Atrapados entre hormig&oacute;n, en condiciones insalubres</h3><p class="article-text">
        La brillantez que tra&iacute;an los embera de sus monta&ntilde;as se diluy&oacute; en la indigencia del hormig&oacute;n. En 'La Fortaleza' se acumula la basura y los restos de comida. Arnuvio cuenta que por esa insalubridad y falta de comida los ni&ntilde;os padecen diarrea, v&oacute;mito y sarna, pero todav&iacute;a ninguna autoridad m&eacute;dica se ha hecho cargo de estos problemas. 
    </p><p class="article-text">
        Eso no impide a las decenas de ni&ntilde;os que correteaban en pa&ntilde;os menores por el edificio, meterse en un charco lleno de mugre en cuanto salen a la acera, ajenos a los drogadictos y proxenetas que los vigilan. &ldquo;Es su forma de estar en contacto con la escasa naturaleza&rdquo;, sonr&iacute;e Olivia.
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        Para alimentar a duras penas a sus hijos, el yerno de Olivia tuvo que abandonar la escuela, pero le ha resultado imposible encontrar empleo en la capital. A sus 16 a&ntilde;os, ni trabaja ni estudia. Dice que no hace nada. Entretanto, su mujer Olga sale junto a su madre a buscar dinero. &ldquo;A los hombres les averg&uuml;enza pedir limosna. Le compro leche de la tienda porque no me sale suficiente. Si no, no puedo alimentarlo&rdquo;, cuenta la joven de 15 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, la necesidad es tan acuciante que terminan atrapados en redes de explotaci&oacute;n. Las autoridades locales de Cartagena advirtieron hace dos a&ntilde;os que &ldquo;varias familias desplazadas del resguardo Ember&aacute; Kat&iacute;o estar&iacute;an siendo forzadas a pedir limosna con ni&ntilde;os en brazos a cambio de recibir hospedaje&rdquo;. La nueva forma de esclavitud del siglo XXI que tambi&eacute;n han alertado la Fiscal&iacute;a y otras ciudades como Medell&iacute;n. En otros casos, seg&uacute;n apunta a este diario &Aacute;ngela Anzola, Alta Consejera para el Derecho de las V&iacute;ctimas, &ldquo;los propios padres utilizan a sus hijos para mendigar&rdquo;, lo que considera no como &ldquo;trabajo forzado&rdquo; sino como &ldquo;instrumentalizar al menor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Olga se desenvuelve la tela entre su escu&aacute;lido cuerpo y negr&iacute;sima melena para dejar a su reci&eacute;n nacida en el ro&ntilde;oso suelo, al lado de una peque&ntilde;a estufa. Tuvo a su hijo en un hospital, como cuenta, porque en la ciudad escasean las parteras, quienes tradicionalmente traen al mundo a los embera. 
    </p><h3 class="article-text">La ablaci&oacute;n, heredada de la &eacute;poca colonial</h3><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n son las encargadas de amputar el cl&iacute;toris de las beb&eacute;s. Hasta hace dos a&ntilde;os Colombia era el &uacute;nico pa&iacute;s de Latinoam&eacute;rica donde se practicaba la ablaci&oacute;n genital femenina, considerada una violaci&oacute;n de los Derechos Humanos, y que las autoridades y ONG han dedicado grandes esfuerzos en erradicar. Desde entonces no se han producido m&aacute;s casos de muertes por desangramiento, aunque resulta complicado detectarlos por esconderse en un &aacute;mbito muy privado. Olivia y Olga prefieren no hablar del asunto por ese motivo. El ritual fue adoptado de los esclavos africanos tra&iacute;dos por los colonizadores.
    </p><p class="article-text">
        Ya en la ciudad, los riesgos para las mujeres son otros. En medio de esa olla del narco y la prostituci&oacute;n, algunas j&oacute;venes han llegado a vender sus cuerpos, como han aceptado miembros de la comunidad, aunque ese tambi&eacute;n sigue siendo un tema tab&uacute;. Al preguntarles, tanto Olivia como los hombres presentes cruzan sus miradas y guardan un silencio inc&oacute;modo. La organizaci&oacute;n patriarcal, adem&aacute;s, ha ahondado la brecha cultural entre hombres y mujeres. Mientras ellos gozan de una vida social, ellas siguen reducidas al &aacute;mbito dom&eacute;stico m&aacute;s all&aacute; de la mendicidad en las calles. Mantienen sus faldas y bisuter&iacute;a tradicionales, el &uacute;nico broche de color en ese l&uacute;gubre agujero.
    </p><p class="article-text">
        La mujer es la que mantiene viva la cultura frente a la discriminaci&oacute;n de la sociedad. &ldquo;Algunos ni&ntilde;os han tenido problemas e incluso han sido golpeados por profesores. Dentro de la educaci&oacute;n no se ha integrado el enfoque &eacute;tnico y desconocerlo elimina su cultura&rdquo;, asegura a eldiario.es Pilar Su&aacute;rez, una de las pocas activistas dedicadas a esta causa. 
    </p><p class="article-text">
        Pone como ejemplo, los rega&ntilde;os de docentes contra ni&ntilde;os que se niegan a comer papilla, que a ellos les parece plastilina en lugar de alimento, reh&uacute;san quitarse sus vestimentas t&iacute;picas o les exigen hablar en castellano. Imposiciones que recuerdan a la evangelizaci&oacute;n de la Iglesia cat&oacute;lica a golpe de l&aacute;tigo.
    </p><p class="article-text">
        Durante la visita del Papa Francisco a Colombia a comienzos de setiembre de este a&ntilde;o, las autoridades prohibieron a los embera permanecer en las calles a modo de 'limpieza' ante su llegada. Olivia pas&oacute; hasta tres d&iacute;as tirada en el suelo con una hemorragia interna a la espera de una ambulancia que nunca lleg&oacute;. La punta del iceberg de un de por s&iacute; dif&iacute;cil acceso a la salud que sufren estos ind&iacute;genas, que ahora ni siquiera pueden preparar sus propios remedios caseros por la imposibilidad de encontrar en la ciudad los ingredientes necesarios de sus terrenos.
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones de extrema pobreza, la p&eacute;rdida de costumbres, la permanente opresi&oacute;n de su pensamiento y sus constantes &eacute;xodos, los arroja al borde de la extinci&oacute;n f&iacute;sica y cultural, tal y como declar&oacute; la Corte Constitucional. &ldquo;Su desintegraci&oacute;n cultural es la forma como los seguimos matando&rdquo;, resume Su&aacute;rez. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el apoyo institucional y las ayudas humanitarias siguen siendo nulas, o en muchos casos absorbidas por la corrupci&oacute;n. &ldquo;El Gobierno no nos est&aacute; ayudando y las entidades se han robado la plata. No nos ayudan en nada&rdquo;, reclaman Olivia y Arnuvio. Al contrario, denuncian que la Polic&iacute;a les hace retirar sus puestos ambulantes y los funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) les recriminan por mendigar con sus beb&eacute;s a cuestas, a quienes no tienen d&oacute;nde dejar.
    </p><h3 class="article-text">Discriminados por un sistema sin enfoque &eacute;tnico</h3><p class="article-text">
        La Alta Consejera para las V&iacute;ctimas, &Aacute;ngela Anzola, admite que las instituciones no est&aacute;n preparadas para una atenci&oacute;n acorde a la diversidad &eacute;tnica: &ldquo;Cuando uno retira un menor en el ICBF, la entidad no est&aacute; pensada para ni&ntilde;os ind&iacute;genas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los esfuerzos pol&iacute;ticos se centran en el &aacute;mbito territorial. En su lugar de origen, el gobierno defini&oacute; un &aacute;rea como resguardo, frecuentemente violada por grupos armados, y que su resultado fue coartar su tradici&oacute;n n&oacute;mada acorralando su desarrollo econ&oacute;mico y cultural. Anzola reconoce a eldiario.es el &ldquo;complejo caso&rdquo; para atender a los embera y, a&ntilde;ade, pese a &ldquo;haber un sentido de urgencia muy grande, no se pueden tomar soluciones r&aacute;pidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo jueves 19 se entregar&aacute; a las entidades la caracterizaci&oacute;n, esta vez m&aacute;s precisa que la del siglo XIX pero con el mismo trasfondo, para abrir una mesa para comenzar el retorno de las comunidades ind&iacute;genas. Sin embargo, subraya Anzola, &ldquo;su relaci&oacute;n ancestral se interrumpi&oacute; en la ciudad, y muchos de los que han vivido mucho tiempo en la urbe ya no los quieren aceptar en sus territorios&rdquo;. Una distanciamiento que dificulta todav&iacute;a m&aacute;s la vuelta a sus territorios.
    </p><h3 class="article-text">Nuevos riesgos de volver a su territorio</h3><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los embera no puede regresar, seg&uacute;n ellos mismos, porque recientemente se ha reavivado la amenaza de nuevas bandas criminales que est&aacute;n ocupando el espacio que las Farc abandonaron con su desmovilizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En su lugar de origen, el gobierno defini&oacute; un &aacute;rea como resguardo, frecuentemente violada por grupos armados, y que su resultado fue coartar su tradici&oacute;n n&oacute;mada acorralando su desarrollo econ&oacute;mico y cultural.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es all&iacute;, en su tirra donde se encuentra su forma de supervivencia. &ldquo;Si me falta algo, lo agarro de mi huerta, all&aacute; no se pasa hambre&rdquo;, concluye Olivia sobre una soluci&oacute;n aparentemente simple. Ahora sufre porque van a demoler su chabola en Bogot&aacute;, donde su comunidad permanece en un limbo.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Se mantiene el mismo esquema de la colonia&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Ni en la ciudad ni en el campo est&aacute;n a salvo. &ldquo;En las zonas rurales se mantiene el mismo esquema de la colonia, las encomiendas les expropiaron sus tierras y los hicieron esclavos y esas condiciones no cambiaron con la independencia. Ahora, el sistema actual es el mismo. Los terratenientes, due&ntilde;os de grandes posesiones de tierras, han resuelto quedarse con las tierra de los ind&iacute;genas, ya no les basta con lo que les quitaron&rdquo;, afirma el historiador Enrique Santos Molano sobre un perenne hostigamiento que se traduce en la vulnerabilidad y explotaci&oacute;n heredada de la &eacute;poca colonial. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aquella era una esclavitud no declarada pero en la realidad s&iacute; lo era. Los obligaban a trabajar a los encomenderos sin ninguna remuneraci&oacute;n. Ahora los est&aacute;n desplazando a las ciudades en ese cord&oacute;n de miseria y en la ciudades son discriminados eso crea una situaci&oacute;n de malestares o recae en conflictos sociales e injusticias, como la persecuci&oacute;n o los asesinatos, las desapariciones las estamos viendo casi que a diario, no solo en Colombia sino en toda Am&eacute;rica Latina&rdquo;, reflexiona Santos Molano.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Nadie les atiende sus reclamos porque son ciudadanos tratados como si fueran ciudadanos de tercera (...) Como parte de la pauperizaci&oacute;n de los ind&iacute;genas tienen consecuencia en la explotaci&oacute;n econ&oacute;mica, en la mendicidad, en unas condiciones precarias e indignantes.&rdquo;, apunta el historiador, para quien el &lsquo;D&iacute;a de la Raza&rsquo;, como se celebra en Colombia el 12 de octubre, &ldquo;en realidad no festeja la raza ind&iacute;gena, sino la espa&ntilde;ola, porque los ind&iacute;genas en todo el continente est&aacute;n en una situaci&oacute;n tan grave como cuando llegaron los conquistadores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace medio milenio arrastran muchos de los lastres del desembarco de los espa&ntilde;oles en Latinoam&eacute;rica. Y pese a la marginalidad, empobrecimiento y discriminaci&oacute;n, todav&iacute;a hablan de resistencia. Quiz&aacute;, a la espera de que Karagab&iacute; mande de nuevo a &eacute;goro (su tierra) un pu&ntilde;ado m&aacute;s abundante de serpientes o truenos para protegerlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez, M. Otálora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/indigenas-embera-castigados-secuelas-conquista_1_3137896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Oct 2017 18:35:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los indígenas embera, castigados por la guerra y las secuelas de la conquista española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Indígenas,Colombia,Bogotá]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Solo queremos que la paz no nos cueste la vida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/victimas-campesinos-colombianos_1_3684071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fba7eaf3-18bd-4cf2-a26d-0219d1290c69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Solo queremos que la paz no nos cueste la vida&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ola de homicidios contra activistas en Colombia se ha intensificado desde la firma del primer acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC</p><p class="subtitle">eldiario.es habla con líderes campesinos amenazados y la familia de una de las personas asesinadas</p><p class="subtitle">"Casi no salimos al pueblo porque cada vez que se acerca alguien creo que me va a atacar, mis hijos tienen miedo", dice Maribel Lozano, defensora de derechos humanos y esposa de uno de los líderes atacados</p></div><p class="article-text">
        19 de octubre. 19.45. Dos hombres encapuchados paran en motocicleta en frente de la casa de Esneider Gonz&aacute;lez, en Corinto, quien se encontraba hablando con una vecina. La motocicleta se cal&oacute;. Tardaron dos segundos en encenderla antes de dispararle cuatro veces. Tiempo que salv&oacute; la vida de Esneider.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empuj&eacute; a mi vecina y me volte&eacute; hacia la puerta. Me alcanzaron dos disparos en la cabeza y uno en la espalda&rdquo;, cuenta a eldiario.es el hombre de 35 a&ntilde;os. Tres d&iacute;as antes en esa misma regi&oacute;n, dos sicarios en motocicleta mataron a balazos a Yimer Ch&aacute;vez Rivera, en Sierra. Ambos eran defensores de derechos humanos&nbsp;en sus comunidades, en el departamento del Cauca, donde seg&uacute;n organizaciones sociales <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/asesinatos-lideres-sociales-Colombia_0_584092298.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se han producido 17 asesinatos en lo que va de a&ntilde;o</a>.
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio del Interior, basado en datos de la oficina de Derechos Humanos de la ONU, estima que en 2016 han muerto cerca de 60 l&iacute;deres sociales, al menos una treintena han sufrido atentados y alrededor de 300 son v&iacute;ctimas de amenazas. Una ola de homicidios contra activistas que se ha intensificado en los &uacute;ltimos tres meses, desde <a href="http://www.eldiario.es/internacional/Colombia-medio-siglo-conflicto-FARC_0_563443674.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la firma del primer acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC</a>, y que devuelve a Colombia la pesadilla de las masacres en las zonas rurales.
    </p><p class="article-text">
        Esneider sobrevivi&oacute; de milagro al ataque. &ldquo;Me sal&iacute;a sangre de la boca, la nariz, la espalda. Mi esposa me dec&iacute;a que las heridas eran muy feas&rdquo;, relata junto a su mujer, Maribel Lozano, abogada en formaci&oacute;n y tambi&eacute;n defensora de derechos humanos. &ldquo;Mi hija (6 a&ntilde;os) se fue a una esquina de la cama, se tap&oacute; con una almohada y empez&oacute; a gritar '&iexcl;Mi pap&aacute; no!', '&iquest;Por qu&eacute; a mi pap&aacute;?'. Mi hijo, de 13 a&ntilde;os, igual&rdquo;, a&ntilde;ade Maribel, quien se encontraba en la casa en el momento de los hechos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El atentado ha marcado la vida de la familia, como narra Maribel: &ldquo;Para m&iacute; fue muy traum&aacute;tico ver a mis hijos en <em>shock</em>. Cada vez que le veo las heridas, recuerdo a mi marido lleno de sangre. Ese temor no se borra&rdquo;. La pareja, con sus dos hijos, tuvieron que abandonar su hogar en la ciudad de Corinto para esconderse en una vereda apartada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie sabe d&oacute;nde estamos, muchos creen que mi esposo falleci&oacute;. En la zona donde estamos es dif&iacute;cil acceder. Casi no salimos al pueblo porque cada vez que se acerca alguien creo que me van a atacar, mis hijos tienen miedo. Mi hija no quiere volver&rdquo;, explica la mujer de 38 a&ntilde;os en la casa donde ahora viven en secreto.
    </p><h3 class="article-text">Desplazados por el temor</h3><p class="article-text">
        Ellos mismos tuvieron que manejar sus propias medidas de protecci&oacute;n, pues las autoridades, seg&uacute;n su experiencia, no han hecho nada al respecto. &ldquo;Me trasladaron a un hospital de Cali, custodiado por la Polic&iacute;a, y a los dos d&iacute;as me sacaron por temor a que me rematar&aacute;n all&iacute; (&hellip;) Me dieron un chaleco antibalas y un bot&oacute;n de p&aacute;nico y me mandaron para casa. L&oacute;gicamente nunca volvimos&rdquo;, afirma Esneider.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ni siquiera han hecho un estudio sobre la posibilidad de regresar a nuestro hogar. Tampoco nos han dado respuestas sobre la investigaci&oacute;n, la archivaron y ya&rdquo;, se queja Maribel, quien desconf&iacute;a de las fuerzas de seguridad y lamenta la falta de garant&iacute;as para los defensores de derechos humanos, tal y como se estableci&oacute; en los acuerdos de paz alcanzados en La Habana.
    </p><p class="article-text">
        Esneider pertenece a una asociaci&oacute;n agraria de su localidad. Fue una pieza clave en la investigaci&oacute;n por el asesinato a machetazos el 8 de setiembre de Cecilia Coicue, l&iacute;der ind&iacute;gena de la misma regi&oacute;n, al hallar una chaqueta con su sangre. Maribel es integrante de la Red de Derechos Humanos del Suroccidente 'Francisco Isa&iacute;as Cifuentes'. Un mes antes hab&iacute;a denunciado la presencia en el municipio de bandas de narcotraficantes. Recibi&oacute; entonces una amenaza telef&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Esneider, Maribel y Cecilia ten&iacute;an algo en com&uacute;n: eran integrantes de Marcha Patri&oacute;tica, movimiento pol&iacute;tico de izquierdas que los sectores m&aacute;s conservadores han vinculado a las FARC. La organizaci&oacute;n ha denunciado el asesinato de m&aacute;s de 120 militantes desde su fundaci&oacute;n en 2012. Alrededor de una veintena desde el pasado agosto. &ldquo;Solo queremos que la paz no nos cueste la vida&rdquo;, zanja Maribel.
    </p><p class="article-text">
        A una hora de la vereda donde se resguarda la pareja, en la carretera entre Caloto y El Palo, fue asesinado el pasado 1 de noviembre Jhon Jairo Rodr&iacute;guez, otro l&iacute;der campesino ligado a Marcha Patri&oacute;tica. Encontraron su cuerpo con tres disparos de bala en la cuneta al lado de su motocicleta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sali&oacute; de casa y al poco rato nos llamaron que hab&iacute;a sufrido un accidente. Cuando llegamos, vimos que no era un accidente&rdquo;, cuenta a este diario su hermana, Noralba Rodr&iacute;guez. Todav&iacute;a sigue traumatizada: &ldquo;Yo viv&iacute;a en Caloto y me vine para ac&aacute;, porque solo el viaje, pasar por donde lo mataron, era un temor. Nos vamos a dormir y al escuchar la puerta no abrimos, nos da miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las pertenencias del joven de 34 a&ntilde;os se acumulan en una de las camas. Su cuarto est&aacute; desierto. &ldquo;Sentimos un vac&iacute;o enorme, &eacute;l todo el tiempo nos hac&iacute;a re&iacute;r, nos apoyaba mucho. Era la compa&ntilde;&iacute;a de mi madre y le ha dado muy duro, no deja de llorar&rdquo;, asegura Noralba, sec&aacute;ndose las l&aacute;grimas mientras se pregunta qui&eacute;n pudo querer matarlo. Las autoridades tampoco les han dado respuestas.
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                </figure><h3 class="article-text">La amenaza del neoparamilitarismo</h3><p class="article-text">
        Marcha Patri&oacute;tica y varias organizaciones sociales se&ntilde;alan a los paramilitares como autores de los asesinatos. &ldquo;No hubo un proceso de desmonte del paramilitarismo como tal, lo que hubo fue un ejercicio pr&aacute;cticamente teatral, de desmonte de las cabezas de las principales estructuras&rdquo;, asegura a este diario el portavoz de Marcha en el Cauca, Jonathan Centeno, sobre el proceso de desmovilizaci&oacute;n del paramilitarismo &ndash;unos 31.000 combatientes&ndash; a trav&eacute;s de la pol&eacute;mica Ley de Justicia y Paz, aprobada en 2005 por el entonces presidente, el ultraderechista &Aacute;lvaro Uribe, hoy m&aacute;ximo detractor del acuerdo de paz con la guerrilla.
    </p><p class="article-text">
        Varias ONG, como Human Rights Watch, criticaron el proceso por conceder demasiada impunidad a los victimarios. Once a&ntilde;os despu&eacute;s de esa ley, con vigencia original hasta 2014, apenas se han aplicado 23.000 condenas de un universo de 312.000 delitos. La Fiscal&iacute;a anunci&oacute; recientemente que se necesitar&aacute;n seis a&ntilde;os m&aacute;s para cerrar ese cap&iacute;tulo judicial.
    </p><p class="article-text">
        Los ex paramilitares se han reagrupado en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os en clanes ligados al narcotr&aacute;fico en casi un tercio de los municipios del pa&iacute;s, seg&uacute;n la Fundaci&oacute;n Paz y Reconciliaci&oacute;n, con un notable repunte de sus acciones armadas, especialmente en las zonas antes controladas por las FARC.
    </p><p class="article-text">
        El retiro de la guerrilla &ldquo;deja un vac&iacute;o en sus sitios hist&oacute;ricos donde actuaban imponiendo un 'orden'&rdquo; en regiones con ausencia del Estado y donde predominan &ldquo;econom&iacute;as ilegales, como cultivos il&iacute;citos y miner&iacute;a ilegal&rdquo;, indica la ONU.
    </p><p class="article-text">
        El neoparamilitarismo utiliza a menudo las mismas pr&aacute;cticas y distintivo de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el denominativo de los paramilitares. En varios municipios del pa&iacute;s se han lanzado panfletos, cada vez con mayor frecuencia este a&ntilde;o, con el sello de las AUC anunciando una &ldquo;limpieza social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La escalada de la violencia en las zonas rurales recuerda a la persecuci&oacute;n y masacre en los ochenta por parte de paramilitares de m&aacute;s de 3.000 integrantes de Uni&oacute;n Patri&oacute;tica, el partido surgido de las FARC a ra&iacute;z del acuerdo de paz con el Gobierno de Belisario Betancur.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Operan de la misma forma. Primero amenazan con matar a todos los maleantes, prostitutas, drogadictos. Y con ese pretexto acaban por asesinar a personas de izquierda&rdquo;, afirma Centeno, quien considera que &ldquo;se baraja el mismo patr&oacute;n motivado por intereses familiares, delincuenciales, amorosos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Necesidad de medidas urgentes</h3><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n ha activado las alarmas entre los movimientos sociales, que reclaman acciones contundentes al Gobierno. &ldquo;Para solucionar un problema, primero hay que reconocerlo. Y el Gobierno sigue negando la existencia del paramilitarismo. As&iacute; no se podr&aacute; resolver nada&rdquo;, lamenta a este diario Deivin Hurtado, coordinador departamental del Cauca de la Red de DDHH Suroccidental. Las FARC han insistido durante los cuatro a&ntilde;os de negociaciones en exigir al Gobierno el reconocimiento y combate contra el paramilitarismo.
    </p><p class="article-text">
        El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, orden&oacute; el pasado 22 de noviembre intensificar la implementaci&oacute;n de las medidas del cese al fuego y acelerar la labor investigativa de la Fiscal&iacute;a para esclarecer los hechos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta incertidumbre va aumentando los riesgos y por eso la urgencia de tomar las decisiones. Es urgente pasar a la siguiente fase: el agrupamiento de las FARC en las zonas veredales de transici&oacute;n (donde se producir&aacute; el desarme)&rdquo;, anunci&oacute; sobre la persecuci&oacute;n a l&iacute;deres sociales, que relacion&oacute; con el retraso en la dejaci&oacute;n de armas de la guerrilla, despu&eacute;s de paralizarse el proceso de desmovilizaci&oacute;n tras el rechazo al acuerdo de paz en el plebiscito del 2 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio se produjo un d&iacute;a despu&eacute;s de que Naciones Unidas expresara su preocupaci&oacute;n por la oleada de asesinatos y exhortara al Gobierno a tomar &ldquo;urgentemente medidas para evitar el recrudecimiento de la violencia, que socava la confianza en las perspectivas de una paz estable y duradera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 2 de diciembre la misi&oacute;n de la ONU en Colombia fue m&aacute;s lejos en sus advertencias y sugiri&oacute; una articulaci&oacute;n planeada de esos homicidios: &ldquo;Los m&eacute;todos de asesinatos y atentados manifiestan mayor grado de sofisticaci&oacute;n para encubrir a los autores intelectuales&rdquo;, reza el comunicado en que desvela que el 75% de las v&iacute;ctimas desarrollaban su actividad en el &aacute;mbito rural.
    </p><h3 class="article-text">Un obst&aacute;culo para la implementaci&oacute;n de la paz</h3><p class="article-text">
        La escalada de asesinatos contra adalides de la defensa de la paz en el terreno puede obstaculizar la implementaci&oacute;n del<a href="http://www.eldiario.es/internacional/Congreso-Colombia-acuerdo-firmado-FARC_0_586191546.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> nuevo Acuerdo de Paz firmado con las FARC el 24 de noviembre</a>, tal y como admiti&oacute; el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, en entrevista con 'La W Radio'.
    </p><p class="article-text">
        En especial, debilita uno de los puntos clave: la reforma rural integral. &ldquo;Los financiadores de los paramilitares siguen siendo grandes terratenientes que quieren continuar manteniendo las tierras que usufructuaron durante d&eacute;cadas por la fuerza&rdquo;, denuncia Hurtado. Varios organismos, como la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos (OEA), ya hab&iacute;an avisado sobre este riesgo. &ldquo;En pleno proceso de construcci&oacute;n de paz, este fen&oacute;meno es preocupante, eso crea zozobra en el campo. Lo antes posible pedimos se esclarezcan las circunstancias en que esas muertes se dan&rdquo;, asevera a este diario Rikard Nordgren, el subjefe de la misi&oacute;n de la OEA en Colombia.
    </p><p class="article-text">
        Pese a las constantes advertencias, todav&iacute;a no se han percibido avances en la prevenci&oacute;n y persecuci&oacute;n de estos casos. La fiscal de la Fiscal&iacute;a 92 especializada en derechos humanos&nbsp;de Bogot&aacute;, Alba Nelly Agudelo, explica a este diario que en Popay&aacute;n apenas hay una fiscal encargada de esas investigaciones, como la de Cecilia, Jhon Jairo y Esneider, entre otras. &ldquo;Falta personal, como en todas partes&rdquo;, afirma. Y reconoce que &ldquo;al menos en la oficina central de Bogot&aacute; no han recibido nuevos recursos&rdquo; desde el compromiso de Santos para reforzar la labor judicial.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n fuentes de la Fiscal&iacute;a consultadas por este diario, la oficina fiscal de derechos humanos&nbsp;de Popay&aacute;n tan s&oacute;lo cuenta con cuatro agentes del Cuerpo T&eacute;cnico de Investigaci&oacute;n (CTI), la polic&iacute;a judicial. &ldquo;Los cuatro son prestados, uno es de Cali, otro de Neiva y otros los comparten con otras unidades. Entonces la labor investigativa comienza a entorpecerse en primer lugar desde la falta de personal&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Los fiscales dictan &oacute;rdenes y a los investigadores les da miedo ir solos a los lugares peligrosos, con toda la raz&oacute;n, entonces as&iacute; se retrasan las diligencias&rdquo;. Las v&iacute;ctimas tampoco conf&iacute;an en la eficiencia de la polic&iacute;a judicial. El pasado mayo detuvieron a ocho investigadores del CTI en Popay&aacute;n acusados de haber desaparecido coca&iacute;na por valor de unos 300.000 euros despu&eacute;s de incautarla.
    </p><p class="article-text">
        En las ciudades que cruzamos para llegar a las veredas, los polic&iacute;as motorizados llevan casco y chaleco antibalas y el de atr&aacute;s carga la pistola calibre 9mm apoyada en su rodilla. &ldquo;Esto es una calentura&rdquo;, &ldquo;si nos descubren nos dejan el carro como un cenicero&rdquo; o &ldquo;aqu&iacute; no me bajo que nos cosen a plomo&rdquo; son algunas de las advertencias, a veces en un tono distendido, que repiten nuestros gu&iacute;as durante el camino.
    </p><p class="article-text">
        En el trayecto de vuelta a Popay&aacute;n tras finalizar las entrevistas nos sigue un jeep blanco en uno de los tramos. Sus ocupantes suben los cristales tintados al adelantarnos. Esperan en el sem&aacute;foro. Al rebasarlos, nos paramos en la primera gasolinera. &ldquo;Ellos no saben si vamos armados y vamos a afrentarlos. Hay que jugar con eso&rdquo;, afirman ya nerviosos los acompa&ntilde;antes, acostumbrados a esas situaciones.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo <em>jeep</em> blanco gira en el desv&iacute;o antes de llegar a la gasolinera. Al retomar la carretera nos desviamos hacia Pasto, la direcci&oacute;n contraria, para hacer un cambio de sentido a los dos minutos y tomar la senda correcta. El temor diario para <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/asesinatos-lideres-sociales-Colombia_0_584092298.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los defensores de la paz en Colombia</a>. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/victimas-campesinos-colombianos_1_3684071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Dec 2016 19:14:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Solo queremos que la paz no nos cueste la vida"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Acuerdos de paz,Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Piden investigar a la Guardia Costera griega por su presunto intento de hundir una barca con refugiados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/grecia-acusaciones-turquia-guardacostas-refugiados_1_2358348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95648080-7599-4118-b51b-9aeb6b24e56d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Captura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un vídeo muestra cómo presuntamente la Guardia Costera de Grecia pincha un bote cargado de refugiados</p><p class="subtitle">Human Rights Watch pide abiertamente una investigación a la Guardia Costera helena tras esta nueva prueba, que consideran un posible caso de devolución en caliente</p><p class="subtitle">El Gobierno heleno considera "deplorables" las críticas contra la Guardia Costera nacional, que ha salvado a parte de los "90.000 refugiados" rescatados este año en el mar Egeo</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La Guardia Costera helena niega categ&oacute;ricamente los art&iacute;culos en la prensa extranjera, as&iacute; como el material audiovisual publicado, en los que presuntamente una patrulla de la Guardia Costera helena trata de hundir un bote cargado de refugiados&rdquo;. As&iacute; comienza la nota emitida por el Ministerio de Asuntos Exteriores griego sobre las acusaciones tras la divulgaci&oacute;n de un v&iacute;deo en que parece apreciarse a un guardacostas griego tratando de pinchar una lancha con cerca de 60 refugiados a bordo.
    </p><p class="article-text">
        Esa ha sido la &uacute;nica reacci&oacute;n por el momento del Gobierno griego. Ninguna aparici&oacute;n ni declaraciones de representantes pol&iacute;ticos ante unas im&aacute;genes que ponen en entredicho el papel de los equipos de vigilancia helenos. Tampoco la prensa helena se ha hecho eco de la pol&eacute;mica y el v&iacute;deo no ha suscitado debate alguno en Grecia.
    </p><p class="article-text">
        Ante esa atenuaci&oacute;n medi&aacute;tica: una tibia respuesta oficial. El breve comunicado oficial justifica que &ldquo;la tripulaci&oacute;n emple&oacute; el anzuelo n&aacute;utico &ndash;la larga vara con un gancho en el extremo&ndash; para acercarse a la peque&ntilde;a embarcaci&oacute;n&rdquo; y detalla entre par&eacute;ntesis que &ldquo;esa herramienta se usa para ese prop&oacute;sito seg&uacute;n las t&eacute;cnicas y pr&aacute;cticas internacionales de pesca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la nota considera &ldquo;contradictoria&rdquo; la acusaci&oacute;n por ser &ldquo;incompatibles con los valores de nuestra cultura y absolutamente deplorable cuando la Guardia Costera helena ha rescatado este a&ntilde;o a algunos de los 90.000 refugiados en las operaciones desplegadas en el mar Egeo&rdquo;. Algunas de estas maniobras se realizan en coordinaci&oacute;n con la marina de Turqu&iacute;a, como en este caso, en que &ldquo;los guardacostas turcos asisten en el rescate alumbrando y facilitando las tareas con un foco de luz&rdquo;, aunque el texto niega que se produjese &ldquo;un intercambio relevante de di&aacute;logo entre los responsables de ambos equipos de guardacostas, como se present&oacute; en los art&iacute;culos en la prensa turca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/VIDEO-Guardacostas-hinchable-refugiados-rescatan_0_454255010.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n esas informaciones</a>, el almirante turco, Hakan Ustem, pidi&oacute; supuestamente a su colega griego &ldquo;ordenar a su equipo parar con esos actos&rdquo;. El v&iacute;deo muestra c&oacute;mo la propia Guardia Costera turca rescata m&aacute;s tarde ese bote una vez el buque griego abandona el lugar. A mediados de agosto un pescador turco public&oacute; otro v&iacute;deo que recog&iacute;a el naufragio de un bote despu&eacute;s de ser interceptado por un buque heleno. El pescador asegur&oacute; haber visto a los guardacostas &ldquo;golpear la lancha con un palo&rdquo;. A comienzos de septiembre la cadena CBS emiti&oacute; otro v&iacute;deo en que se aprecia una escena similar pero con una lancha sin identificar.
    </p><h3 class="article-text">Denuncias de 'devoluciones en caliente'</h3><p class="article-text">
        &Eacute;stas no son las &uacute;nicas acusaciones a las que se enfrenta la Guardia Costera helena. Un informe de Human Rights Watch (HRW) de octubre denuncia la presencia de &ldquo;hombres armados enmascarados&rdquo; alrededor de las islas griegas buscando botes de refugiados y haci&eacute;ndoles recular, a veces quit&aacute;ndoles los motores. El documento se basa en nueve testimonios y, en concreto, en dos episodios ocurridos el 7 y el 9 de octubre, en que &ldquo;los atacantes supuestamente desactivaron los motores de varios botes e incluso agujerearon el inflable.
    </p><p class="article-text">
        Algunos fueron arrastrados hasta aguas turcas&ldquo;. Para la representante de HRW en Grecia, Eva Cosse, estas &rdquo;acciones criminales requieren una respuesta urgente de las autoridades griegas&ldquo; y exige abiertamente &rdquo;una investigaci&oacute;n del Gobierno heleno a la Guardia Costera&ldquo; por su posible implicaci&oacute;n en estos incidentes que &rdquo;un viaje ya de por s&iacute; peligroso, sea m&aacute;s probable que resulte en muerte&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las propias Naciones Unidas han exigido explicaciones a Grecia en repetidas ocasiones. La &uacute;ltima a finales de octubre en una reuni&oacute;n del comit&eacute; de Derechos Humanos para analiza un informe del pa&iacute;s del a&ntilde;o anterior. Uno de los expertos exhort&oacute; a la delegaci&oacute;n griega a presentar nuevas actualizaciones sobre la investigaci&oacute;n de dos de los casos de <em>push-backs</em> (devoluciones en caliente) m&aacute;s conocidos: el &ldquo;caso Praggi&rdquo; en 2013 y el &ldquo;caso Farmakonissi&rdquo; en 2014.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, pregunt&oacute; sobre el conocimiento de la confiscaci&oacute;n de bienes personales y agresiones con porras el&eacute;ctricas por parte de las fuerzas de seguridad helenas, ya que &ldquo;el n&uacute;mero de quejas era demasiado elevado como para ignorarlo&rdquo;. El representante de Grecia se limit&oacute; a responder que &ldquo;se han tomado medidas para entrenar a las patrullas&rdquo;, &ldquo;se ha traducido al griego un manual de Frontex de buenas pr&aacute;cticas fundamentales para los guardias fronterizos&rdquo; y &ldquo;se han establecido oficiales para supervisar los derechos fundamentales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ya en 2013, Amnist&iacute;a Internacional, hab&iacute;a denunciado ese tipo de pr&aacute;cticas en alta mar que se produc&iacute;an &ldquo;de forma regular&rdquo; desde hac&iacute;a tres a&ntilde;os. El informe advert&iacute;a que el n&uacute;mero de <em>push-backs</em> es &ldquo;alarmante&rdquo; y ponen en riesgo la vida de los refugiados. Otros refugiados entrevistados por este diario aseguran que tambi&eacute;n sufren agresiones por parte de las autoridades turcas.
    </p><h3 class="article-text">Cr&iacute;ticas a la actuaci&oacute;n policial turca</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando partimos de la costa, los guardias comenzaron a dispararnos bolas de goma desde tierra&rdquo;, cuenta nervioso un joven sirio pocos segundos despu&eacute;s de alcanzar suelo europeo en una playa la isla griega de Lesbos. &ldquo;A la mierda Turqu&iacute;a&rdquo;, concluye enfadado se&ntilde;alando al horizonte.
    </p><p class="article-text">
        Hasta cuatro refugiados corroboran el uso de ese material antidisturbio lanzado desde la costa turca hacia su bote, aunque ninguno habla de las embarcaciones de la Guardia Costera. Desde las playas de Behram, donde parten miles de refugiados al d&iacute;a, este diario pudo observar c&oacute;mo uno de los botes se cruzaba con un buque de la armada turca y luego segu&iacute;a su camino hacia aguas griegas.
    </p><p class="article-text">
        Los esfuerzos de Grecia y la Uni&oacute;n Europea para que Turqu&iacute;a ataje el flujo migratoria no han surtido efecto. El &uacute;ltimo intento se produjo el mi&eacute;rcoles pasado con una visita del primer ministro heleno, Alexis Tsipras, a su hom&oacute;logo turco, Ahmet Davutoglu, y el presidente Tayyip Erdogan, en Ankara. Una reuni&oacute;n que sirvi&oacute; para lograr un cierto acercamiento pero que culmin&oacute; sin ning&uacute;n compromiso para crear puntos de registro de refugiados en Turqu&iacute;a, la principal soluci&oacute;n que propone Atenas para &ldquo;poner fin a la tragedia humanitaria en el mar Egeo&rdquo;, que s&oacute;lo en octubre perdieron la vida 714 personas.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente en ese encuentro &ndash;celebrado por los medios helenos como una oportunidad de acercamiento entre dos pa&iacute;ses hist&oacute;ricamente enemistados&ndash; las autoridades turcas mostraron el v&iacute;deo grabado el 12 de noviembre al vice-almirante de la Guardia Costera helena, Athanasios Athanasopoulos, quien, seg&uacute;n la prensa turca, qued&oacute; &ldquo;chocado&rdquo; y se comprometi&oacute; a &ldquo;tomar las medidas pertinentes&rdquo;. Dos d&iacute;as m&aacute;s tarde el Instituto Turco para la Diplomacia P&uacute;blica sacaba a la luz las im&aacute;genes. El Gobierno griego todav&iacute;a no ha emprendido ninguna acci&oacute;n frente a la en&eacute;sima acusaci&oacute;n contra la Guardia Costera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/grecia-acusaciones-turquia-guardacostas-refugiados_1_2358348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Nov 2015 20:44:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Piden investigar a la Guardia Costera griega por su presunto intento de hundir una barca con refugiados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Refugiados,Turquía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viaje a las islas griegas: "Es una cárcel"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/isla-kos-celda-inmigrantes_1_2520289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48662514-5579-4c7d-b0b5-79a6bb70d26a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viaje a las islas griegas: &quot;Es una cárcel&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de refugiados están atrapados en la Isla de Kos tras arriesgar su vida en el Mediterráneo</p><p class="subtitle">"Aquí pasamos los días sin saber cuándo podremos salir y nadie nos da explicaciones", dice un joven afgano</p><p class="subtitle">La inacción del Gobierno agravan las condiciones de los recién llegados: "La mayoría de niños ya sufre desnutrición", dicen desde MSF</p></div><p class="article-text">
        Danial se apoya en el murete del paseo mar&iacute;timo observando el mar. Podr&iacute;a ser un turista, pero en vez de subir a un hotel, pasar&aacute; la noche en la playa entre cartones. <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Grecia-centros-recepcion-indocumentados-Egeo_0_421358221.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Es uno de los 3.000 refugiados</a> e inmigrantes atrapados en la peque&ntilde;a isla griega que se hacinan en cualquier rinc&oacute;n de la ciudad. Este hombre afgano lleg&oacute; a la costa helena hace veinte d&iacute;as, junto a su mujer y a su hijo de un a&ntilde;o, Saim, al que sostiene en sus brazos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta es la peor etapa de todo el viaje. Es una c&aacute;rcel&rdquo;, asegura Danial, quien ha tenido que cruzar por Ir&aacute;n y Turqu&iacute;a, escapando de la amenaza de los talibanes, que &ldquo;han matado a muchos amigos&rdquo;. La mayor&iacute;a de los reci&eacute;n llegados reconoce sentirse &ldquo;euf&oacute;rico&rdquo; al desembarcar en suelo europeo, pero pronto &ldquo;nos damos cuenta que aqu&iacute; no somos bienvenidos&rdquo;. Alcanzaron Grecia en una lancha de tres metros donde viajaban hasta 13 personas, poniendo en riesgo su vida y la de su familia. &ldquo;Aunque Saim es fuerte&rdquo;, asiente con una mueca mirando al beb&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tres semanas sin recibir respuesta por parte de las autoridades, muchos han perdido la paciencia. &ldquo;Nos tratan como perros, no quieren que estemos aqu&iacute;&rdquo;, se queja Amir Rahmati, quien tuvo que huir de Irak por la entrada del autodenominado Estado Isl&aacute;mico. &ldquo;Ya no queda remedio. O est&aacute;s con ellos o contra ellos. No hay lugar para los neutrales&rdquo;, explica. Las consecuencias de sus opositores, &ldquo;ya las conoces&rdquo;, apunta Amir, quien prefiere no recordar las barbaridades que vivi&oacute; en los &uacute;ltimos meses.
    </p><p class="article-text">
        El joven iraqu&iacute; ha encontrado cobijo en un hotel abandonado donde conviven unas 300 personas. El &ldquo;Captain Elias&rdquo;, que antes luc&iacute;a un aspecto vacacional, se ha convertido en un vertedero con colchones. &ldquo;Muchos piensan que son afortunados por tener un techo, pero el hecho de estar hacinados aumenta el riesgo para su salud&rdquo;, advierte una voluntaria de M&eacute;dicos Sin Fronteras (MSF). La organizaci&oacute;n envi&oacute; dos doctores y dos enfermeros que no dan abasto para atender a todos los expatriados.
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        En el hotel algunas familias han podido hacerse con las habitaciones, mientras que en el <em>hall</em> duermen amontonados los m&aacute;s j&oacute;venes. Por las esquinas, basura, y un fuerte hedor. Tan s&oacute;lo disponen de un par de duchas y una manguera, frente a la que hacen cola varias personas para llenar su cubo de agua y poder lavar sus prendas. En los pasillos corretean y juegan algunos ni&ntilde;os, ajenos a esas condiciones. La responsable de comunicaci&oacute;n de MSF, Ioulia Kourafa, avisa del trance que supone si la situaci&oacute;n se prolonga. &ldquo;La mayor&iacute;a de ni&ntilde;os ya sufren desnutrici&oacute;n y otros problemas por dormir en la calle&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cansados&rdquo;, repite varias veces con los ojos humedecidos Hasan, un afgano que ha pasado tres semanas durmiendo en un parque. Algunos, &ldquo;m&aacute;s afortunados&rdquo;, seg&uacute;n &eacute;l, han logrado una tienda de campa&ntilde;a, instaladas en las aceras menos transitadas o en la playa de la localidad. Kos es ahora un campo improvisado de refugiados.
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                </figure><h3 class="article-text">La diferencia de trato entre los sirios y el resto</h3><p class="article-text">
        Para aliviar la situaci&oacute;n una de las escasas reacciones del Gobierno heleno fue fletar un ferry para trasladar de inmediato a los refugiados hasta Atenas, pero sin embargo estuvo atracado durante una semana, pues su propietario exig&iacute;a un refuerzo de las medidas de seguridad para el viaje. El barco que acoge a unas 1.700 personas ha partido este mi&eacute;rcoles hacia el puerto de Sal&oacute;nica, con escalas en las islas de K&aacute;limnos y Leros, tambi&eacute;n desbordadas por el masivo aumento de las llegadas estos d&iacute;as, para recoger a otros refugiados.
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        Todos los ocupantes del buque son sirios. El interior luce un aspecto de crucero, donde los &ldquo;hu&eacute;spedes&rdquo; reciben dos comidas al d&iacute;a, algunos gozan de camarote y se efect&uacute;an con rapidez los tr&aacute;mites de entrega del permiso de estancia de tres meses. El 'Eleftheros Venizelos', conocido en la isla como el &ldquo;hotel para inmigrantes&rdquo;, concede todas las facilidades que deber&iacute;an proporcionar los centros de acogida, inexistentes en la isla. Este trato &ldquo;privilegiado&rdquo; a los sirios ha aumentado la tensi&oacute;n entre el resto de reci&eacute;n llegados.
    </p><p class="article-text">
        En la puerta de la comisar&iacute;a se aglomeran decenas de expatriados paquistan&iacute;es, iran&iacute;es, iraqu&iacute;es y afganos que protestan por lo que tachan de &ldquo;discriminaci&oacute;n&rdquo;. Uno de los presentes, Abdul, considera que &ldquo;el hecho de jugarse la vida para llegar a Europa deber&iacute;a ser motivo suficiente&rdquo; para demostrar que en sus pa&iacute;ses corren peligro.
    </p><p class="article-text">
        Como el resto de personas que han alcanzado la isla griega estas semanas, Abdul parti&oacute; de Bodrum &ndash;ciudad turca a tan s&oacute;lo 15 kil&oacute;metros de Kos&ndash; en una peque&ntilde;a lancha y pas&oacute; cinco horas a la deriva en alta mar. Este paquistan&iacute; alza los brazos y grita junto a un grupo de compatriotas &ldquo;&iexcl;Pakist&aacute;n, Pakist&aacute;n!&rdquo; cada vez que los agentes abren la verja para dejar entrar a los sirios. Abdul abandon&oacute; su pa&iacute;s porque no ten&iacute;a &ldquo;ni electricidad, ni agua, ni trabajo&rdquo; y por &ldquo;la amenaza del Gobierno de captarte para el Ej&eacute;rcito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, el coordinador principal de Emergencias de ACNUR, Roberto Mignone, explica a este diario que &ldquo;en Grecia y Europa hay una percepci&oacute;n de que los sirios son evidentemente refugiados por la situaci&oacute;n de guerra que vive su pa&iacute;s&rdquo; y por eso &ldquo;reciben un trato especial y el estatus de asilados con mayor rapidez&rdquo;. Ocho de cada diez de los reci&eacute;n llegados provienen de Siria. Para Mignone, sin embargo, estas facilidades deber&iacute;an ofrecerse tambi&eacute;n &ldquo;para los iraqu&iacute;es y afganos&rdquo; en vista de las extremas dificultades que sufren en sus lugares de origen.
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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Nadie nos da explicaciones&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Varios efectivos de Acnur se han desplazado a la zona para agilizar el registro de personas, mucho m&aacute;s lento de lo habitual en las &uacute;ltimas semanas por la falta de personal. Algunos de los refugiados, como Ahmed Razani, compraron su billete de barco para Atenas hace algunos d&iacute;as, pero todav&iacute;a no pueden abandonar la isla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; pasamos los d&iacute;as sin saber cu&aacute;ndo podremos salir y nadie nos da explicaciones. La Polic&iacute;a ni nos mira a la cara, o nos empuja como objetos&rdquo;, cuenta el joven afgano. Necesitan obtener el permiso de tres meses de estancia en el pa&iacute;s para poder salir hacia la capital griega y desde all&iacute; seguir su viaje hacia el norte de Europa.
    </p><p class="article-text">
        A media tarde se forman corrillos en frente de la comisar&iacute;a de Kos para escuchar a los miembros de Acnur. Algunos grupos arrancan a aplaudir y a gritar de alegr&iacute;a cuando les informan que tienen una cita en las oficinas policiales pasado ma&ntilde;ana para iniciar su proceso. Una muestra del desespero acumulado tras largas semanas sin recibir &ldquo;ni siquiera alguna noticia&rdquo;, como lamenta Ahmed.
    </p><p class="article-text">
        Este joven afgano tambi&eacute;n asegura que se sienten &ldquo;abandonados&rdquo;. Hace unos d&iacute;as MSF denunci&oacute; el paso de la &ldquo;inacci&oacute;n&rdquo; a la &ldquo;mano dura&rdquo; por parte de la Polic&iacute;a, as&iacute; como el abuso del Gobierno hacia los refugiados, que apenas ha asumido responsabilidad en el asunto.
    </p><p class="article-text">
        Tras semanas de &ldquo;silencio&rdquo; el Ejecutivo anunci&oacute; esta semana la creaci&oacute;n de inmediato de tres nuevos centros de recepci&oacute;n de inmigrantes y refugiados, seg&uacute;n informa la agencia Efe, en las islas de Kos, J&iacute;os y Leros, en el mar Egeo, tres de las zonas m&aacute;s afectadas. Hasta la puesta en marcha de estos centros habr&aacute; nuevos traslados, dos veces por semana, desde las islas hasta el puerto ateniense del Pireo. En Atenas el Gobierno heleno ha construido un nuevo campo de recepci&oacute;n temporal con capacidad para 600 personas, donde el domingo ya se alojaron m&aacute;s de 200 refugiados que acampaban en un parque del centro de la ciudad.
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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;El Gobierno ha fracasado&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La respuesta de las autoridades ha sido &ldquo;m&iacute;nima y tard&iacute;a&rdquo;. La propia Anna Goudeli, miembro de Syriza en Kos, asegura que al Ejecutivo &ldquo;parece no importarle los inmigrantes&rdquo;. La viceministra de Pol&iacute;tica Migratoria, Tasia Christodoulopoulou, admiti&oacute; que el Gobierno &ldquo;ha fracasado a la hora de anticipar&rdquo; el fen&oacute;meno. Entre enero y julio alcanzaron la costa griega unas 124.000 personas, hasta siete veces m&aacute;s que en el mismo per&iacute;odo de 2014. S&oacute;lo en julio se registraron 50.000 entradas m&aacute;s que en el mes anterior, y la prensa local apunta que en las primeras semanas de agosto est&aacute;n llegando unos 2.000 expatriados al d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El primer ministro heleno, Alexis Tsipras, hizo un llamamiento a la Uni&oacute;n Europea (UE) recientemente para recibir m&aacute;s ayuda: &ldquo;Ahora se ver&aacute; si esta es la Europa de la solidaridad o la de los intereses econ&oacute;micos donde cada uno solo mira por su frontera y por su pa&iacute;s&rdquo;. Sin embargo, la respuesta ha sido muy tenue. La UE decidi&oacute; el lunes destinar 474 millones de euros a Grecia para aliviar la crisis migratoria, una cifra proporcionalmente muy inferior a lo que le corresponde. Por ejemplo, Espa&ntilde;a recibi&oacute; de esa misma partida hasta 522 millones, cuando el n&uacute;mero de inmigrantes apenas alcanz&oacute; los 6.800 en los primeros seis meses del a&ntilde;o, unas veinte veces menos del volumen que acoge Grecia.
    </p><p class="article-text">
        El freno en la entrega de ayudas tiene varios motivos. Por un lado, la escasa presi&oacute;n del Gobierno griego estos &uacute;ltimos meses, &ldquo;&uacute;nicamente preocupado por temas econ&oacute;micos&rdquo;, seg&uacute;n Goudeli. En ese sentido, la responsable en Grecia de Human Rights Watch, Eva Cosse, acus&oacute; a Atenas de desaprovechar hasta 500 millones en ayudas comunitarias para este asunto por no haber realizado los tr&aacute;mites necesarios. Por otro lado, los anteriores Gobiernos, se&ntilde;ala Goudeli, utilizaron el dinero destinado a inmigraci&oacute;n para otros fines, algo que ha deteriorado la confianza de la UE.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso son temas pol&iacute;ticos que el peque&ntilde;o Saim no entiende, ni tampoco su padre, Danial, quien reconoce compungido que esa &ldquo;no es la Europa que esperaba&rdquo;. Prefiere no responder si se hubiese quedado en Afganist&aacute;n en lugar de arriesgarse &ldquo;para esto&rdquo;. Se&ntilde;ala el suelo y un mont&oacute;n de mantas que ha recogido en la basura. &ldquo;Son para el beb&eacute;&rdquo;, que &ldquo;por suerte todav&iacute;a se alimenta de la leche de su madre&rdquo;. De lo contrario, &ldquo;este viaje ser&iacute;a imposible&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/isla-kos-celda-inmigrantes_1_2520289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2015 17:21:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viaje a las islas griegas: "Es una cárcel"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Inmigración,Refugiados,Siria,Afganistán]]></media:keywords>
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