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    <title><![CDATA[elDiario.es - David López Canales]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/david_lopez_canales/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - David López Canales]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los años bárbaros: la españolada de Juan Carlos I y Bárbara Rey que encierra un thriller político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/anos-barbaros-espanolada-juan-carlos-i-barbara-rey-encierra-thriller-politico_1_11722063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7137732-fc99-4cc6-bac4-4c75fde6d072_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los años bárbaros: la españolada de Juan Carlos I y Bárbara Rey que encierra un thriller político"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los detalles, treinta años después, de su relación con Bárbara Rey dejan en evidencia la actuación del Estado cubriendo los excesos del monarca</p><p class="subtitle">Juan Carlos I agradeció que Armada no dijera “ni una palabra” tras el 23F y se distanció de Fernández Campo por estar “largando”
</p></div><h2 class="article-text">Pr&oacute;logo. A&ntilde;o 2000.&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Quintero, sobrio con camisa blanca, chaqueta oscura y sin fular, recibe a B&aacute;rbara Rey, con vestido negro, los hombros descubiertos y melena corta, en su programa &lsquo;Vagamundo&rsquo; de la televisi&oacute;n andaluza. &ldquo;Nunca busqu&eacute; el esc&aacute;ndalo&rdquo;, le cuenta ella. &Eacute;l le mira, sonr&iacute;e, le deja hablar. &ldquo;Pero siempre por un motivo u otro me he visto envuelta en alg&uacute;n esc&aacute;ndalo&rdquo;, a&ntilde;ade mientras juguetea con un cigarrillo sin encender entre los dedos. B&aacute;rbara guarda silencio, ahora habla Quintero y ella aprovecha para prenderlo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Y esa cinta que compromete a personas importantes&hellip;&mdash; dice &eacute;l. No emplea un tono interrogativo. Est&aacute; a mitad de camino entre una pregunta y una respuesta, una frase que lanza para que su invitada complete como quiera los puntos suspensivos.
    </p><p class="article-text">
        B&aacute;rbara da una calada al pitillo antes de responder. Con su sonrisa se puede especular si est&aacute; pens&aacute;ndose la respuesta o recre&aacute;ndose con el momento.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;T&uacute; crees que solamente hay una cinta? Debe haber cientos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cientos de millones&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cientos de millones, sobre todo detr&aacute;s de las cintas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Pero esas cintas est&aacute;n en tu poder?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No&hellip; Est&aacute;n en manos de otras personas. Y yo creo que tanto t&uacute; como yo nos imaginamos en manos de qui&eacute;n pueden estar&hellip;
    </p><h2 class="article-text">Primer acto: Esto es un esc&aacute;ndalo</h2><p class="article-text">
        A&ntilde;o 1994. El rey Juan Carlos vive su mejor momento. Han quedado atr&aacute;s los a&ntilde;os inciertos de la Transici&oacute;n, Espa&ntilde;a comienza a ser un pa&iacute;s moderno y la valoraci&oacute;n de la monarqu&iacute;a en las encuestas supera el notable. Nunca volver&aacute; a ser tan alta. El rey le ha confesado, incluso, pocos a&ntilde;os antes a un amigo, grabado sin saberlo por el Centro Superior de Investigaci&oacute;n de la Defensa (CESID), el servicio de inteligencia espa&ntilde;ol, que est&aacute; feliz. B&aacute;rbara Rey, Mar&iacute;a Garc&iacute;a Garc&iacute;a (Totana, 1950), como figura en su DNI, musa de la Transici&oacute;n, vedete, actriz, chica del destape, artista de variedades y exesposa ya del domador &Aacute;ngel Cristo, como los medios le completan el nombre, ha posado ya varias veces desnuda en <em>Intervi&uacute;</em>. &ldquo;Juan Carlos es mi pol&iacute;tico preferido&rdquo;, dice en el titular de una de las entrevistas con las que la revista rellena la sesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta historia podr&iacute;a ser el argumento de una comedia. De una espa&ntilde;olada, probablemente. Incluso de una de aquellas pel&iacute;culas rancias del destape como las que ella protagoniz&oacute;. B&aacute;rbara Rey y Juan Carlos han quedado en su casa y ella le preparar&aacute; un arroz para comer. Un arroz sencillito, como lo define, con muslos de pollo, cinta de lomo y beicon. Para que no sea todo carne le va a a&ntilde;adir tambi&eacute;n unas alcachofitas, berenjena, calabac&iacute;n, pimiento y, de remate, unos judiones de los gordos. Sencillito&hellip; Para acompa&ntilde;arlo, ensalada. Y para maridarlo, un vino de 1982, a&ntilde;o en el que rey presum&iacute;a internacionalmente de ser el h&eacute;roe que hab&iacute;a salvado a Espa&ntilde;a y su reci&eacute;n nacida democracia de un golpe de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Se han conocido hace ya tiempo. Durante los a&ntilde;os de la Transici&oacute;n, el rey la vio por televisi&oacute;n, le hizo til&iacute;n (hacer til&iacute;n era muy de la &eacute;poca) y pidi&oacute; conocerla. Desde entonces ambos han mantenido una relaci&oacute;n sentimental en dos fases. La primera, entonces, hasta que ella se cas&oacute; con el domador en 1980. La segunda tras su divorcio, a finales de la d&eacute;cada. Ahora llevan una temporada juntos, o todo lo juntos que se puede estar con un rey jefe del Estado, mujeriego empedernido y casado con una reina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta pel&iacute;cula habr&iacute;a, por supuesto, una larga secuencia de la preparaci&oacute;n del arroz y alg&uacute;n gui&ntilde;o comi&eacute;ndolo. Los debates sobre el punto del arroz son cuesti&oacute;n nacional y suelen durar m&aacute;s que las paellas. Despu&eacute;s pasar&iacute;an al dormitorio. Sin pensar demasiado, el guionista incluir&iacute;a di&aacute;logos de reyes y reinas, quiz&aacute; una escena de persecuci&oacute;n en calzoncillos alrededor de la cama (indispensable en el cine del despelote) y humo de cigarrillos en el despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero el vodevil no se queda ah&iacute;. Algo sucede en la relaci&oacute;n entre ambos, dicen que &eacute;l la va a dejar, y ella ese d&iacute;a (supuestamente) ha colocado una c&aacute;mara oculta en su dormitorio. Adem&aacute;s ha pedido a su hijo &Aacute;ngel, de trece a&ntilde;os, que se esconda y les fotograf&iacute;e juntos.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto lo sabemos hoy porque a finales de septiembre una revista holandesa public&oacute; unas fotograf&iacute;as del encuentro, con ambos bes&aacute;ndose, sin arroz en el plano. Las ha vendido el hijo de B&aacute;rbara Rey, que ya supera los cuarenta a&ntilde;os y mantiene una guerra abierta con su madre que enturbia la comedia y que realmente no importa en esta historia.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lo sabemos porque un peri&oacute;dico, <em>OK Diario</em>, ha publicado decenas de conversaciones grabadas de B&aacute;rbara Rey con Juan Carlos. Ha bautizado a la serie como <a href="https://okdiario.com/investigacion/audio-del-chantaje-barbara-rey-rey-esta-deuda-conmigo-como-puta-voy-ser-mas-cara-13571344" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Barbaraleaks&rdquo;</a> y se publica d&iacute;a a d&iacute;a como un follet&iacute;n. Lo es. Aunque no s&oacute;lo es eso. La fuente de las grabaciones supuestamente es tambi&eacute;n el hijo, llevando esa guerra familiar m&aacute;s all&aacute;. Pero eso es lo que ella cree porque ni &eacute;l ni el peri&oacute;dico lo han confirmado. Tampoco, para esta historia, importa demasiado y complica la trama.
    </p><p class="article-text">
        El arroz era sencillito, pero la digesti&oacute;n le resulta pesada a Juan Carlos. Pocos d&iacute;as despu&eacute;s de la cita el monarca se pone en contacto con Emilio Alonso Manglano, teniente general del Ej&eacute;rcito y desde 1981 director del CESID.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me llam&oacute; B&aacute;rbara Rey y me fui a almorzar con ella&hellip; Le toqu&eacute; el pecho&hellip; &mdash; le confiesa el rey. Despu&eacute;s le cuenta que se han puesto en contacto con &eacute;l advirti&eacute;ndole que existen fotos del encuentro y que quieren 100.000 d&oacute;lares (s&iacute;, as&iacute;, en d&oacute;lares, como en las pel&iacute;culas de Hollywood) por ellas. Esto lo sabemos porque lo escribi&oacute; en sus diarios el propio Manglano y lo han publicado los periodistas Javier Chicote y Juan Fern&aacute;ndez-Miranda en &lsquo;El jefe de los esp&iacute;as&rsquo; (Roca Editorial), su biograf&iacute;a sobre el militar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Manglano detecta enseguida un chantaje de la actriz y pone en marcha la maquinaria de protecci&oacute;n del rey. La denomina &lsquo;Operaci&oacute;n Estado&rsquo;. El nombre no acompa&ntilde;a demasiado a la comedia. Ser&aacute; el primer pago que le realicen para desactivarla. Veinticinco millones de pesetas (125.000 euros) gestionados por uno de los hombres m&aacute;s cercanos de Juan Carlos: Manuel Prado y Col&oacute;n de Carvajal. Tan cercano que era su testaferro. A&uacute;n le quedaban diez a&ntilde;os para entrar en la c&aacute;rcel. En 2009 se llev&oacute; a la tumba todos sus secretos sobre el rey.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no bastaba con el dinero. B&aacute;rbara Rey pide m&aacute;s. Quiere trabajo, pero no un trabajo cualquiera de m&iacute;rame a ver d&oacute;nde me puedes poner que cobre bien y haga poco, sino que exige un programa en la televisi&oacute;n. Y tampoco en una cualquiera: en Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola. All&iacute; present&oacute; de 1994 a 1996 las noches de los s&aacute;bados &lsquo;Esto es un esc&aacute;ndalo&rsquo;.
    </p><h2 class="article-text">Segundo acto: En casa de B&aacute;rbara&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Es 1997, han pasado tres a&ntilde;os, B&aacute;rbara deb&iacute;a tener muchos gastos porque ha hecho varias llamadas m&aacute;s pidiendo dinero (as&iacute; lo anota Manglano y lo desvelan Chicote y Fern&aacute;ndez-Miranda en su libro) y se han acabado sus noches de fiesta en la televisi&oacute;n p&uacute;blica. Es ahora cuando la comedia del destape se transforma en un <em>thriller</em> y aparecen nuevos personajes.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Emilio, B&aacute;rbara Rey ha vuelto a pedir ayuda, sabe cosas&mdash; le ha dicho el rey a Manglano semanas antes.
    </p><p class="article-text">
        Pero B&aacute;rbara no s&oacute;lo sabe cosas. B&aacute;rbara tiene (supuestamente, aqu&iacute; hay muchas cosas que siguen siendo supuestamente) en su poder varias grabaciones de ambos. Audios y v&iacute;deos en los que no hablan precisamente sobre arroz ni aparecen prepar&aacute;ndolo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Meses antes, un actor secundario de esta historia, pero que no es un simple secundario sino una estrella invitada, ha participado en la pel&iacute;cula. Se trata del banquero Mario Conde, a quien la justicia ya le est&aacute; despeinado la gomina. Conde, como cuenta &eacute;l, ha recibido una llamada de su abogado, Jes&uacute;s Santaella.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tienes que ir a hablar con B&aacute;rbara Rey&mdash; le anuncia.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;&iquest;Yo!? &iexcl;&iquest;Con B&aacute;rbara Rey?! &mdash; le responde incr&eacute;dulo.
    </p><p class="article-text">
        Santaella no es s&oacute;lo abogado de Conde. Tambi&eacute;n de Juan Alberto Perote, el n&uacute;mero dos del CESID, el anterior nombre del CNI.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, &eacute;l, con B&aacute;rbara Rey. Y va.
    </p><p class="article-text">
        De su reuni&oacute;n el exbanquero recuerda que no le gust&oacute; nada lo que escuch&oacute;. &ldquo;Esto es un problema&rdquo;, concluy&oacute;. Hizo un informe por escrito y se lo remiti&oacute; al rey. A partir de aqu&iacute; desaparece de escena, al menos f&iacute;sicamente, porque dice que no sabe qu&eacute; m&aacute;s sucedi&oacute; ni qui&eacute;n lo solucion&oacute;. Decimos f&iacute;sicamente porque con los a&ntilde;os, que es cuando se recuerdan las pel&iacute;culas y se cuentan, su nombre ha aparecido recurrentemente entre los de quienes podr&iacute;an tener las grabaciones. Pero &eacute;l, dice, ni las tiene, ni las tuvo ni las vio, aunque escuch&oacute; hablar de ellas, de unas supuestas (de nuevo, supuestas) cintas de VHS en las que pon&iacute;a un t&iacute;tulo en la pegatina que despu&eacute;s no se correspond&iacute;a con la grabaci&oacute;n. Dec&iacute;a &lsquo;Lo que el viento se llev&oacute;&rsquo; pero ah&iacute; no actuaba en ninguna escena Vivian Leigh poniendo a Dios por testigo de nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema no s&oacute;lo no se resolvi&oacute;, sino que empeor&oacute;. A partir de este momento la acci&oacute;n se acelera. Los esp&iacute;as del CESID intentaron hacerse con las cintas para anular los chantajes. O supuestamente lo intentaron. El caso es que alguien asalt&oacute; la casa de la actriz en Boadilla del Monte, a las afueras de Madrid. Fue entonces cuando la actriz estall&oacute;. O no justo entonces, porque el asalto se produjo en enero y ella lo denunci&oacute; en mayo a la Polic&iacute;a. De ese intervalo es uno de los audios publicados por <em>Ok Diario</em> en el que B&aacute;rbara Rey habla con un emisario del rey, que el peri&oacute;dico no desvela, en el que ella le dice que Juan Carlos est&aacute; en deuda con ella. &ldquo;Le puede costar todo; le puede costar la corona, le puede costar el puesto que tiene y que no piense jam&aacute;s que le tengo miedo&rdquo;, le anuncia. &ldquo;Porque no lo he sido nunca, pero si tengo que serlo, como puta, voy a ser la m&aacute;s cara del mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;B&aacute;rbara Rey denuncia que sufre amenazas para proteger a una alta personalidad&rdquo;, public&oacute; <em>El Pa&iacute;s</em> a finales de junio. Una copia de la denuncia hab&iacute;a llegado d&iacute;as antes de forma an&oacute;nima a la redacci&oacute;n del peri&oacute;dico. En ella se se&ntilde;alaba a Col&oacute;n de Carvajal como acusado. Aunque era cuesti&oacute;n de unir los puntos, no aparec&iacute;a el nombre del rey Juan Carlos. El peri&oacute;dico a&ntilde;ad&iacute;a, adem&aacute;s, que la noche anterior a la publicaci&oacute;n del art&iacute;culo la presentadora hab&iacute;a entrado en directo por tel&eacute;fono en el programa &lsquo;T&oacute;mbola&rsquo;, &ldquo;en aparente estado de histeria&rdquo;, se&ntilde;alaba el texto, para confirmar la veracidad de la denuncia.
    </p><p class="article-text">
        La trama alcanzaba el punto &aacute;lgido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A las presiones, o a la falta de la recompensa exigida, o probablemente a ambas, B&aacute;rbara Rey reaccion&oacute; atacando. <em>T&oacute;mbola</em> se hab&iacute;a estrenado aquella primavera en Canal Nou y una semana despu&eacute;s ya lo hab&iacute;a comprado tambi&eacute;n Telemadrid. Era un bombazo (de audiencia, la calidad era otra cosa). El programa de moda. Ah&iacute; telefone&oacute;, como mencionaba el peri&oacute;dico, B&aacute;rbara Rey para denunciar que la estaban amenazando. A los directores del programa les salivaban los colmillos. La invitaron para que fuera al plat&oacute; en Valencia a contarlo todo en directo y ella acept&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as previos a la cita fueron de locos. Llamadas cruzadas, B&aacute;rbara Rey perseguida por los reporteros de otros programas del coraz&oacute;n, anuncios de que finalmente no ir&iacute;a, luego de que s&iacute;... Hasta que horas antes de la emisi&oacute;n el director, &Aacute;ngel Moreno, recibi&oacute; una llamada de la direcci&oacute;n de la cadena: B&aacute;rbara Rey no pod&iacute;a salir. Pero B&aacute;rbara Rey quer&iacute;a salir. Ni siquiera dici&eacute;ndoselo y anul&aacute;ndole los billetes pagados impidieron que se presentara en Valencia a la hora que deb&iacute;a estar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        B&aacute;rbara estaba b&aacute;rbara. Echaba chispas. Lleg&oacute; fren&eacute;tica. Moreno no sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Le promet&iacute;a que le pagar&iacute;an lo acordado, pero que ten&iacute;a &oacute;rdenes de que no apareciera. Pero ella segu&iacute;a queriendo aparecer. Hasta que, como recuerda Moreno, irrumpieron en los estudios dos hombres vestidos de negro que le ense&ntilde;aron una placa y se llevaron a la presentadora a un despacho. Moreno no sabe qui&eacute;nes eran porque con los nervios del momento no recuerda qu&eacute; le dijeron ni se fij&oacute; tampoco en su identificaci&oacute;n. Si le hubieran ense&ntilde;ado una galleta cree que le hubiese producido el mismo efecto.
    </p><p class="article-text">
        Cuando sali&oacute; del despacho, la presentadora se fue con los dos hombres. Estaba mucho m&aacute;s tranquila. Por supuesto, no particip&oacute; en &lsquo;T&oacute;mbola&rsquo;. Del programa en el que entr&oacute; en directo y de aquel siguiente con una aparici&oacute;n que nunca sucedi&oacute; no es posible hoy siquiera conseguir una copia. Han desaparecido de la hemeroteca de Canal Nou.
    </p><p class="article-text">
        En octubre, Manglano, que ya no era jefe del CESID, anota en sus diarios que se ha reunido con el rey en la Zarzuela y que este le ha anunciado que se ha llegado a un acuerdo con B&aacute;rbara Rey. Ella firmar&aacute; su silencio y a cambio se le dar&aacute;n 100 millones de pesetas (600.000 euros) de inicio y despu&eacute;s 50 m&aacute;s al a&ntilde;o durante diez a&ntilde;os en cuotas mensuales. En total, 600 millones de pesetas (3,6 millones de euros). El sueldo mensual lo pagar&iacute;a el CESID. La entrada a&uacute;n no se sab&iacute;a de qu&eacute; bolsillos saldr&iacute;a. Manglano anota tambi&eacute;n que el rey le ha confirmado que Aznar est&aacute; al corriente de todo, aunque no le ha hecho gracia la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Aznar estaba fr&iacute;o &mdash;apunta Manglano que le ha contado Juan Carlos.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2000 B&aacute;rbara Rey estren&oacute; un programa de cocina (s&iacute;, s&iacute;, de cocina&hellip;) en Canal Nou (s&iacute;, el de &lsquo;T&oacute;mbola&rsquo;). Ella lo presentaba pero no cocinaba los platos porque no sab&iacute;a, aunque simulaba hacerlo. Esto lo hemos sabido porque lo ha contado el verdadero cocinero. Tampoco importaba. La televisi&oacute;n es la televisi&oacute;n. Estuvo cinco a&ntilde;os en antena. Se llam&oacute; &lsquo;En casa de B&aacute;rbara&rsquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tercer acto: la varita m&aacute;gica</h2><p class="article-text">
        A&ntilde;o 2024. Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han conocido algunos de los datos de la historia, entre ellos los (supuestos, faltar&iacute;a m&aacute;s, porque no hay recibos ni se han pagado impuestos por ellos) pagos realizados con dinero p&uacute;blico por el silencio. Ha sido una vez rotos todos los velos que cubrieron y protegieron al rey Juan Carlos durante d&eacute;cadas. Y en esta &eacute;poca en la que no s&oacute;lo ha aflorado este caso, sino las pruebas de la fortuna oculta y corrupta del monarca. Pero el caso de B&aacute;rbara Rey resulta como un fantasma que contin&uacute;a vagando por palacio. Todav&iacute;a con algunos puntos c&oacute;micos, como cuando la propia B&aacute;rbara Rey reconoc&iacute;a p&uacute;blicamente que sent&iacute;a l&aacute;stima porque el rey se hubiera marchado de Espa&ntilde;a y por la vida solitaria que lleva en Oriente Medio. Pero ha sido estos d&iacute;as cuando se ha confirmado, o todos hemos confirmado, que las famosas grabaciones existen.
    </p><p class="article-text">
        Con la serie revelada por <em>Ok Diario</em> se confirma, adem&aacute;s, que no es una sola, sino muchas. Al menos de audio. En ellos los amantes se interpelan como &ldquo;cari&ntilde;o m&iacute;o (&eacute;l), &rdquo;mi vida&ldquo; y &rdquo;mi amor&ldquo; (ella). Los guionistas de la pel&iacute;cula no se han roto demasiado la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        A B&aacute;rbara Rey cada uno puede cuestionarle su talento como actriz, como presentadora o como cocinera. Aunque en este &uacute;ltimo punto probablemente haya consenso. M&aacute;s a&uacute;n entre los valencianos por su receta del arroz. Pero de lo que no hay duda es de que es una notable entrevistadora. En sus conversaciones grabadas con el rey le tira de la lengua y este habla y habla. Habla, de hecho, m&aacute;s de lo que se le ha escuchado como rey en cuarenta a&ntilde;os de reinado.
    </p><p class="article-text">
        Habla de su vida con la reina Sof&iacute;a, a quien &eacute;l le ha dicho ya que las cosas entre ellos no volver&aacute;n a ser nunca como antes, con quien no comparte en palacio ni almuerzos porque ella se encierra en su habitaci&oacute;n o quien como reina es &ldquo;comod&iacute;sima&rdquo; para &eacute;l, as&iacute;, s&iacute;, comod&iacute;sima, porque &ldquo;cumple y no se va con otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Habla tambi&eacute;n de que la madre de B&aacute;rbara le ha telefoneado pidi&eacute;ndole un trabajo para su hija. La presentadora se escandaliza cuando se lo dice. O hace que se escandaliza. Juan Carlos se lo toma bien pero se sacude el tema. Le ha dicho a su madre, como le cuenta a la hija, que a ver qu&eacute; pueden hacer, que ya lo mirar&aacute;n, pero que &eacute;l no tiene una varita m&aacute;gica. Si estuvi&eacute;ramos en la pel&iacute;cula inicial del destape el guionista hubiera hecho un chiste f&aacute;cil con esto de la varita. Tambi&eacute;n Quintero, de haberlo escuchado, seguro que se lo hubiera lanzado a ella en la entrevista con una mirada c&oacute;mplice, a ver qu&eacute; pescaba.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto ya no es una comedia. Ni un <em>thriller</em>. Ahora es una trama pol&iacute;tica, densa y oscura. Porque el rey<a href="https://www.eldiario.es/politica/juan-carlos-i-agradecio-armada-no-dijera-palabra-23f-distancio-fernandez-campo-largando_1_11702659.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> habla tambi&eacute;n de las cosas que suceden en Espa&ntilde;a</a>, de que se ha fugado Luis Rold&aacute;n y al rey le ha contado la Guardia Civil que prefieren que aparezca muerto (aunque ah&iacute; B&aacute;rbara no le pregunta qu&eacute; significa eso y c&oacute;mo aparece alguien muerto), de que en el PSOE y en la izquierda hay partidarios &ldquo;de una cosa que es la rep&uacute;blica&rdquo; y a &eacute;l le preocupa y de que desconf&iacute;a de Sabino Fern&aacute;ndez Campo, que era jefe de la Casa Real, y a quien el rey sustituir&iacute;a pocos meses m&aacute;s tarde porque estaba dando chivatazos a la prensa de sus andanzas para as&iacute; intentar controlarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fern&aacute;ndez Campo no es su &uacute;nico jefe de la Casa a quien menciona. Tambi&eacute;n se refiere a Alfonso Armada, cerebro del 23F, que ya ha salido de la c&aacute;rcel tras cumplir siete a&ntilde;os de condena por la asonada y se ha retirado a Galicia. &ldquo;Y el t&iacute;o jam&aacute;s ha dicho una palabra. &iexcl;Jam&aacute;s!&rdquo;, le dice el rey. Aqu&iacute; tambi&eacute;n falla la entrevistadora, que no le pregunta sobre qu&eacute; no ha hablado, porque no sabemos si se refiere a sus l&iacute;os extramatrimoniales (como Sabino) o al golpe de Estado, y sobre lo segundo, lamentablemente, quedan a&uacute;n muchos m&aacute;s interrogantes que sobre lo primero.
    </p><p class="article-text">
        De esta historia, de la espa&ntilde;olada, salvo que haya confesiones grav&iacute;simas, falta ya s&oacute;lo el v&iacute;deo final. Ese que (supuestamente) se grab&oacute; tras el arroz, o los d&iacute;as del arroz, que podr&iacute;a ser un buen t&iacute;tulo para el filme. El de don Juan Carlos con los calzoncillos por los tobillos o en posici&oacute;n horizontal. Adem&aacute;s de sordidez, poco aportar&iacute;a. Cada uno, probablemente, haya completado ya mentalmente, incluso sin quererlo, los puntos suspensivos de la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pocos d&iacute;as despu&eacute;s de que empezaran a publicarse los audios B&aacute;rbara Rey cogi&oacute; su tel&eacute;fono y llam&oacute; a un programa de televisi&oacute;n. Como hizo en 1997 en &lsquo;T&oacute;mbola&rsquo;. Entr&oacute; en &lsquo;Espejo p&uacute;blico&rsquo; para negar haber cobrado esas cantidades y protestar, porque se centraba en ella la atenci&oacute;n, en la disputa con su hijo, y se le hac&iacute;a a ella culpable, dec&iacute;a, de todo, en vez de poner el foco en Juan Carlos, &ldquo;que es quien ten&iacute;a una familia y quien se deb&iacute;a a su pueblo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De la otra historia, la que realmente tapa esta comedia entre t&oacute;rrida y cutre devenida en culebr&oacute;n de coraz&oacute;n, falta a&uacute;n mucha informaci&oacute;n. A Felipe Gonz&aacute;lez, presidente del Gobierno los d&iacute;as del arroz, le han preguntado por las grabaciones y &eacute;l ha respondido, a la carrera, que no sabe nada. Literalmente, que no tiene <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/no-puta-idea-reaccion-felipe-gonzalez-audios-juan-carlos-i-barbara-rey-presidente_132_11706591.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;ni puta idea&rdquo;</a> &mdash;este &ldquo;puta&rdquo; es un gran aporte del guionista, a veces una sola palabra dice much&iacute;simo&mdash; y que hay &ldquo;algunos problemas serios&rdquo;. Esto no debe serlo, como dice sin decirlo. Pero tampoco dice si lo fue entonces. Siempre es m&aacute;s f&aacute;cil hablar de lo que hacen otros que de lo que uno hizo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esta otra es la historia que tiene un servicio de inteligencia con cinco directores distintos y tres Gobiernos diferentes trabajando para proteger al rey de sus deslices (supuestamente, asaltando casas y amenazando) y realizando pagos con fondos reservados (dinero p&uacute;blico) de los que, y aqu&iacute; no es supuestamente si no por la ley de gastos reservados, se debe informar al presidente del Gobierno y al Congreso (en la Comisi&oacute;n de Secretos Oficiales) y cuyo desembolso s&oacute;lo pueden autorizar los ministros, y ni siquiera de todos los ministerios. &iquest;Se cumpli&oacute;, por lo menos, la ley?
    </p><p class="article-text">
        La historia que tiene un rey hablando de m&aacute;s (&iquest;hasta d&oacute;nde llegan las cosas que le contaba? &iquest;a cu&aacute;ntas m&aacute;s se las contaba? &iquest;A qu&eacute; se refiere realmente en los audios hasta ahora conocidos?). Y la historia que muestra una amplia red de complicidades que involucran a esp&iacute;as, empresarios, pol&iacute;ticos y, por supuesto, la Casa Real.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy sabemos, adem&aacute;s, que el caso de B&aacute;rbara Rey no es el &uacute;nico. Que esta pel&iacute;cula era una serie porque durante estos a&ntilde;os hemos conocido tambi&eacute;n el cap&iacute;tulo de Corinna Larsen, con otro jefe de la inteligencia, F&eacute;lix Sanz Rold&aacute;n, y otros Gobiernos protegiendo al monarca como se hizo con B&aacute;rbara Rey. El paralelismo es notable. Incluso en hablar de m&aacute;s. Con Corinna Larsen no hay grabaciones &iacute;ntimas (ni supuestamente), pero s&iacute; las confesiones de ella. Entre otras, que el rey le ped&iacute;a que le leyese los informes confidenciales que recib&iacute;a porque a &eacute;l le daba pereza hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero de todo esto, de las grabaciones, de los pagos millonarios, de las fundaciones opacas, del servicio de inteligencia al servicio de su majestad, los pol&iacute;ticos, empresarios, militares y agentes involucrados no dicen nada. El rey Juan Carlos, por supuesto, tampoco da ninguna explicaci&oacute;n. Nunca lo ha hecho. Ni la Casa Real, con nuevos reyes, para la que el rey Juan Carlos p&uacute;blicamente no existe y por cuyas acciones no responden, aunque sea rey em&eacute;rito y el padre de Felipe VI. Y los presidentes o guardan tambi&eacute;n silencio o dicen, como Gonz&aacute;lez, que no tienen ni puta idea. Como tampoco sabe nadie sobre el silencio espeso con el que se cubri&oacute; todo durante d&eacute;cadas, las que pasaron entre los a&ntilde;os del arroz y los de la varita m&aacute;gica. O el que permite hoy hablar de la vida del rey em&eacute;rito pero no de los actuales.
    </p><p class="article-text">
        De 1997 es un corte de televisi&oacute;n de B&aacute;rbara Rey exaltada dentro de su coche. Repite una vez m&aacute;s que est&aacute; recibiendo amenazas de muerte. &ldquo;&iexcl;No sab&eacute;is en manos de qui&eacute;n estamos!&rdquo;, a&ntilde;ade, mirando fijamente a la c&aacute;mara fuera del veh&iacute;culo. Ya ha hablado por tel&eacute;fono en &lsquo;T&oacute;mbola&rsquo; y se prepara para acudir al programa. Es uno de los d&iacute;as de aquella semana de verano en la que lo iba a contar todo y nunca cont&oacute; nada, o en la que estaba ya contando todo pero no supimos, o no quisimos, escucharla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/anos-barbaros-espanolada-juan-carlos-i-barbara-rey-encierra-thriller-politico_1_11722063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Oct 2024 21:10:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los años bárbaros: la españolada de Juan Carlos I y Bárbara Rey que encierra un thriller político]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Monarquía española,Rey,Casa Real,Juan Carlos I]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El otro aniversario de la boda real: 20 años de un viaje a Cuenca que no lo era y de una luna de miel a todo lujo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/aniversario-boda-real-20-anos-viaje-cuenca-no-luna-miel-lujo_1_11387909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5093469a-bb68-47ca-b4d8-864561432c80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El otro aniversario de la boda real: 20 años de un viaje a Cuenca que no lo era y de una luna de miel a todo lujo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El regalo millonario del viaje de novios, filtrado por Corinna Larsen en 2020, se mantiene hoy, junto a las fundaciones opacas donde figuraba el rey como beneficiario, en la zona de sombras de su reinado
</p><p class="subtitle">Felipe VI y Juan Carlos I se encuentran en el aeropuerto de Vitoria</p></div><p class="article-text">
        Hace 20 a&ntilde;os, el 22 de mayo de 2004, los pr&iacute;ncipes Felipe y Letizia se casaron. Lo sabemos porque el evento fue fastuoso. Se retransmiti&oacute; a todo el mundo y cost&oacute; entre 20 y 40 millones de euros. Todav&iacute;a hoy se desconoce el presupuesto real, a pesar de ser fondos p&uacute;blicos. Al d&iacute;a siguiente acapar&oacute; todas las portadas. &ldquo;Los reyes del siglo XXI&rdquo;, titul&oacute; El Pa&iacute;s. &ldquo;Un s&iacute; bajo la lluvia&rdquo;, lo hizo El Mundo. La lluvia era la que hab&iacute;a ca&iacute;do en Madrid el d&iacute;a anterior, no la que estaba cayendo tras las bambalinas y que tardar&iacute;a a&uacute;n a&ntilde;os en calar.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lo sabemos porque estos d&iacute;as los especiales de televisi&oacute;n recordando el evento han sido m&uacute;ltiples, as&iacute; como el contenido en todos los medios. Incluso desde Casa Real se celebraba la pasada semana el aniversario con una docena de fotograf&iacute;as de los hoy ya reyes Felipe y Letizia y sus hijas, Leonor y Sof&iacute;a, posando en los jardines aleda&ntilde;os al Palacio Real, donde se celebr&oacute; el banquete.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es el &uacute;nico vig&eacute;simo aniversario que se celebra. Tambi&eacute;n el de la luna de miel, que empez&oacute; dos d&iacute;as despu&eacute;s, el 24 de mayo, en Cuenca. &ldquo;Pocos pa&iacute;ses pueden ofrecer riquezas en su patrimonio como Espa&ntilde;a&rdquo;, se anunci&oacute; desde Casa Real entonces, para ensalzar por qu&eacute; los reci&eacute;n casados comenzaban all&iacute; su viaje de novios. Tambi&eacute;n lo sabemos porque lo contaron, adem&aacute;s de la Zarzuela, los medios. Despu&eacute;s de Cuenca viajar&iacute;an a Teruel, a Zaragoza, plegaria a la virgen del Pilar incluida, a Navarra y a Euskadi. Pocos pa&iacute;ses pod&iacute;an ofrecer riquezas como las de Espa&ntilde;a. Pero no eran suficientes... Y eso es lo que no sab&iacute;amos. 
    </p><p class="article-text">
        Durante todo su reinado, Juan Carlos I hizo dos tipos de viajes. Unos, los oficiales, son los que lo llevaban como rey por toda Espa&ntilde;a y por el mundo, desde tomas de posesi&oacute;n de nuevos presidentes en Latinoam&eacute;rica hasta viajes con empresarios para abrir negocios para las empresas espa&ntilde;olas. Sobre ellos se informaba desde Casa Real o desde el Gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        Los otros, los privados, numerosos, lo llevaron a todo tipo de lugares y por causas desconocidas, porque de estos jam&aacute;s se inform&oacute;. En uno de ellos en 2012 en Botsuana se romper&iacute;a la cadera en un safari de elefantes hoy maldito para la corona. En otro, diez a&ntilde;os antes, en Kazajist&aacute;n, el rey se fue a cazar cabras salvajes pero no s&oacute;lo regres&oacute; intacto, sino m&aacute;s rico con un malet&iacute;n con cinco millones de d&oacute;lares en met&aacute;lico regalo del presidente kazajo. Hoy lo sabemos <a href="https://www.eldiario.es/politica/juan-carlos-i-kazajistan-caceria-cabras-salvajes-cinco-millones-maletines-rey-no_130_6402184.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">porque lo contamos en elDiario.es</a>. 
    </p><h3 class="article-text">'El se&ntilde;or y la se&ntilde;ora Smith'</h3><p class="article-text">
        La luna de miel de Felipe y Letizia replic&oacute; el modelo que tan bien le funcion&oacute; durante d&eacute;cadas al rey Juan Carlos. Un viaje oficial, por Espa&ntilde;a, como se cont&oacute;, y que continu&oacute; en Jordania, donde se casaban el pr&iacute;ncipe Hamzah y la princesa Noor, que unos d&iacute;as antes asistieron a su vez en Madrid a la boda real. De lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s no se supo nada. S&oacute;lo que un mes m&aacute;s tarde de haber viajado a Cuenca los pr&iacute;ncipes volv&iacute;an al trabajo en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Lo que sucedi&oacute; en esas semanas lo sabemos hoy, pero no por la Casa Real, sino porque lo public&oacute; en Inglaterra, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2020, <a href="https://www.telegraph.co.uk/news/2020/06/20/revealed-king-spains-half-a-million-dollar-secret-honeymoon/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Telegraph</a>. El viaje privado, del que no se inform&oacute; en la Zarzuela porque era eso, privado, y por, como se justific&oacute;, &ldquo;preservar la intimidad&rdquo; de los reci&eacute;n casados, no hab&iacute;a llevado a Felipe y Letizia de visita por el rico patrimonio espa&ntilde;ol, sino al 'se&ntilde;or y la se&ntilde;ora Smith', como se los llam&oacute; en clave, por Fiji, Samoa, Estados Unidos y M&eacute;xico en un viaje de absoluto lujo. Tanto que cost&oacute; cerca de medio mill&oacute;n de euros: 467.000 d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        Casi la mitad del dinero, 200.000 d&oacute;lares (170.000 euros en 2004) lo pag&oacute; el rey Juan Carlos. Aquel 2004 debi&oacute; de ser un buen a&ntilde;o para &eacute;l, porque aparte de ese dinero le prest&oacute; 1.200.000 euros a su hija Cristina para que se comprara la casa de Pedralbes, en Barcelona, donde vivi&oacute; su familia y donde ella e I&ntilde;aki Urdangarin desarrollaron el hoy famoso Instituto N&oacute;os por el que su marido acab&oacute; en la c&aacute;rcel y ella condenada y multada como corresponsable de un delito fiscal. En 2004 el salario del rey a&uacute;n era secreto. Se revelar&iacute;a por primera vez en 2011, precisamente cuando acababa de ser imputado Urdangarin: 292.000 euros brutos. Si siete a&ntilde;os antes el rey Juan Carlos ten&iacute;a ya un sueldo similar, aquel 2004 se gast&oacute;, entre la luna de miel y el pr&eacute;stamo para la casa, su sueldo &iacute;ntegro de ocho a&ntilde;os. Eso, por supuesto, si el dinero sali&oacute; de su patrimonio oficial, porque hoy sabemos tambi&eacute;n que era &iacute;nfimo en comparaci&oacute;n con el oculto en para&iacute;sos fiscales. Como en los viajes, hab&iacute;a unos ahorros oficiales y otros privados. 
    </p><p class="article-text">
        La otra parte del viaje, 269.000 d&oacute;lares, la sufrag&oacute; Josep Cus&iacute;, el amigo m&aacute;s &iacute;ntimo de Juan Carlos, a trav&eacute;s de su empresa Navilot. Un regalo de casi un cuarto de mill&oacute;n de euros, por tanto, de un empresario al pr&iacute;ncipe de Asturias, futuro jefe del Estado. Al mismo Felipe que diez a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2014, tras su coronaci&oacute;n, aprob&oacute; un c&oacute;digo de conducta para la Casa Real en el que se establece que los miembros de la casa y sus trabajadores &ldquo;rechazar&aacute;n cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya m&aacute;s all&aacute; de los usos habituales, sociales y de cortes&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os antes o no se aplicaba el c&oacute;digo o la cortes&iacute;a cotizaba muy al alza. En cualquiera de los dos casos, el regalo deb&iacute;a declararse a la Agencia Tributaria. Los regalos de boda deben declararse a trav&eacute;s del impuesto de donaciones y sucesiones. Los de menor cuant&iacute;a, los que normalmente hacen los invitados a las bodas, no est&aacute;n exentos, pero, <a href="https://www.gestha.es/index.php?seccion=actualidad&amp;num=920" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como explican los t&eacute;cnicos de Hacienda</a>, normalmente no se comprueban. A partir de los 3.000 euros de regalo, tanto en met&aacute;lico como en especie, como un coche, un inmueble o un viaje de lujo, no declararlos se considera una falta grave. Este multiplicaba por 150 la cantidad de cortes&iacute;a, o del l&iacute;mite de gravedad.
    </p><h3 class="article-text">Las revelaciones de Corinna Larsen</h3><p class="article-text">
        Esta otra luna de miel, la privada, la conocemos hoy s&oacute;lo porque la public&oacute; el peri&oacute;dico ingl&eacute;s. La noticia, sin embargo, no apareci&oacute; al d&iacute;a siguiente en la portada de papel de ninguno de los peri&oacute;dicos espa&ntilde;oles. Pero la conocemos, sobre todo, porque hubo una persona que quiso que la conoci&eacute;ramos y que fue quien se la filtr&oacute; al diario brit&aacute;nico: Corinna Larsen. 
    </p><p class="article-text">
        Larsen ya no era en aquel 2020 la &ldquo;amiga &iacute;ntima&rdquo;, como se la bautiz&oacute; en la prensa espa&ntilde;ola, del rey Juan Carlos, la mujer con la que el monarca hab&iacute;a mantenido una relaci&oacute;n sentimental durante a&ntilde;os y con la que hab&iacute;a llevado, literalmente, una doble vida, compartiendo casa con ella en el propio recinto del parque natural de El Pardo, a pocos kil&oacute;metros de la Zarzuela. Ya se hab&iacute;a convertido en su enemiga &iacute;ntima y pasaba en ese a&ntilde;o 2020 a ser su enemiga p&uacute;blica. Aquella primavera de 2020 Larsen cambiaba su estrategia. Si hasta entonces manten&iacute;a una pugna soterrada con el rey Juan Carlos por los 100 millones de d&oacute;lares que &eacute;ste hab&iacute;a recibido de Arabia Saud&iacute;, que le hab&iacute;a transferido a ella y que le reclamaba de vuelta, ahora pasaba a incluir en su disputa tambi&eacute;n al rey Felipe. Su punto de mira se desviaba del rey Juan Carlos para apuntar a la corona. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo lo hizo? Con la informaci&oacute;n de la que dispon&iacute;a: filtr&aacute;ndola. Primero, que Felipe aparec&iacute;a como beneficiario de dos fundaciones con fondos millonarios ocultos en para&iacute;sos fiscales: la fundaci&oacute;n Lukum en Panam&aacute; y Zagatka en Liechtenstein. Fue la noticia que deton&oacute;, en plena pandemia, en paralelo a la declaraci&oacute;n del estado de alarma, la reacci&oacute;n desde Zarzuela del rey Felipe castigando p&uacute;blicamente a su padre retir&aacute;ndole el sueldo y renunciando a su herencia. Adem&aacute;s, se anunci&oacute; desde palacio, en un comunicado, porque el rey jam&aacute;s se ha referido a ello, que el monarca desconoc&iacute;a su participaci&oacute;n en esas fundaciones y que tras descubrirla hab&iacute;a dado orden para ser eliminado de ellas. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el relato de la Zarzuela, el rey Felipe lo supo un a&ntilde;o antes y acudi&oacute; a un notario para desaparecer como beneficiario. Seg&uacute;n el relato porque no se aport&oacute; ninguna prueba que lo confirmara. Todav&iacute;a hoy, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, s&oacute;lo existe la explicaci&oacute;n, pero no documento alguno que la respalde. El anuncio desde Zarzuela, el relato, lo conocemos, en cualquier caso, porque Larsen filtr&oacute; la informaci&oacute;n a los medios. No se produjo un a&ntilde;o antes, cuando los abogados de Larsen se lo comunicaron a Casa Real, como una amenaza poco sutil del arsenal que ella pod&iacute;a tener y usar. S&oacute;lo se reaccion&oacute; oficial y p&uacute;blicamente cuando no qued&oacute; m&aacute;s remedio que hacerlo. Si no, hubiera permanecido en privado.
    </p><p class="article-text">
        Semanas despu&eacute;s, Larsen volv&iacute;a a apuntar a los hoy reyes. De nuevo, como con las fundaciones ocultas, con unos hechos que cuestionan o ensombrecen la &ldquo;ejemplaridad&rdquo; que pol&iacute;ticos y medios de comunicaci&oacute;n ensalzan acr&iacute;ticos del rey Felipe y con la que lo diferencian de su padre para protegerlo. Ahora Larsen disparaba con la luna de miel como munici&oacute;n, con la otra luna de miel, la que se hab&iacute;a mantenido en secreto. Y conoc&iacute;a bien los detalles porque ella fue quien la plane&oacute;. En aquella &eacute;poca trabajaba organizando safaris de lujo y el rey Juan Carlos, que ya ten&iacute;a una relaci&oacute;n con ella, le pidi&oacute; que organizara el viaje en secreto. &ldquo;Apenas dorm&iacute;a. No me separaba de los dosieres y estaba muy preocupada de que no se filtrase nada&rdquo;, le contaba Larsen a este periodista sobre aquella &lsquo;misi&oacute;n&rsquo; que le encomend&oacute; el rey Juan Carlos. A&ntilde;ad&iacute;a que le hab&iacute;a resultado muy complicado organizar un viaje as&iacute; por todo el mundo, en contacto con las embajadas y sin que trascendiera. 
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, no trascendi&oacute;. Y as&iacute; hubiera seguido, sin trascender, de no ser por ella. &ldquo;Otro bochorno m&aacute;s para el rey Felipe&rdquo;, subtitul&oacute; The Telegraph su exclusiva sobre la boda. El rey hab&iacute;a castigado p&uacute;blicamente a su padre, renunciando a su herencia, pero a&ntilde;os antes se embarcaba en un exclusivo viaje pagado por &eacute;l con unos fondos cuya procedencia se desconoce.
    </p><p class="article-text">
        Sobre aquella luna de miel nunca se han dado explicaciones desde Zarzuela. Ni sobre las dudas que plantea, m&aacute;s all&aacute; de las evidentes del caso concreto del viaje. Ese regalo lo conocemos hoy s&oacute;lo porque lo expuso Larsen. Porque la luna de miel de 2004 se transform&oacute; en 2020 en su guerra contra Juan Carlos en una luna de hiel. Pero, &iquest;cu&aacute;ntos m&aacute;s regalos hubo? &iquest;De qu&eacute; cuant&iacute;as? &iquest;Qui&eacute;n los pag&oacute;? &iquest;Se declar&oacute; alguno de ellos? Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de aquella primera noche en el Parador de Cuenca, pocos pa&iacute;ses ofrecen las riquezas de Espa&ntilde;a, seguimos sin saberlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/aniversario-boda-real-20-anos-viaje-cuenca-no-luna-miel-lujo_1_11387909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 May 2024 20:03:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El otro aniversario de la boda real: 20 años de un viaje a Cuenca que no lo era y de una luna de miel a todo lujo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rey,Reyes,Monarquía,Monarquía española,Felipe VI,Reina Letizia,Juan Carlos I,Corinna Larsen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francisco Paesa: mil vidas y tres muertes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/francisco-paesa-mil-vidas-tres-muertes-conversacion-paris_1_10422715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61057e2c-97b6-4def-86eb-766facc103e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francisco Paesa: mil vidas y tres muertes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta el final de sus días, en el anodino Bois-Colombes, donde lo visité por última vez, el espía mantuvo el perfil irónico y esquivo que lo convirtió en un protagonista irrepetible de la historia reciente de España</p><p class="subtitle">La muerte final del espía Francisco Paesa: a los 87 años, en las afueras de París y sin que nadie se haya enterado</p></div><p class="article-text">
        La primera vez que Francisco Paesa muri&oacute; se enter&oacute; todo el mundo. Fue hace justo veinticinco a&ntilde;os, el verano de 1998, cuando el peri&oacute;dico <em>El Pa&iacute;s</em> public&oacute; una esquela comunicando su muerte. Hab&iacute;a fallecido el d&iacute;a 2 de julio en <a href="https://www.eldiario.es/politica/tailandia-retrasa-votacion-primer-ministro-continua-bloqueo-politico_1_10406000.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tailandia</a>, donde supuestamente se incineraron sus restos. La esquela anunciaba tambi&eacute;n que durante todo el mes de agosto se celebrar&iacute;an misas gregorianas en su honor en el monasterio cisterciense burgal&eacute;s de San Pedro de Carde&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero no estaba muerto.
    </p><p class="article-text">
        Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, lo localizaba en Luxemburgo un detective y su foto, fumando, por supuesto, Paesa fumaba incluso muerto, aparec&iacute;a en la portada de <em>El Mundo</em>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El muerto est&aacute; vivo&rdquo;, titulaba.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;&iquest;Le ven&iacute;a mejor estar muerto?&rdquo;, le pregunt&eacute; a&ntilde;os despu&eacute;s de aquello.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;No es que me viniese mejor, es que me daba igual. Ah, &iquest;que estoy muerto? Bueno, pues estoy muerto, &iquest;y qu&eacute;?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las misas gregorianas, literalmente, se la soplaban.
    </p><p class="article-text">
        La segunda vez que Francisco Paesa muri&oacute; solo se enter&oacute; &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Bueno, esto no es del todo cierto, tambi&eacute;n lo hizo el m&eacute;dico. Sucedi&oacute; har&aacute; unos cuatro a&ntilde;os. As&iacute; me lo cont&oacute; &eacute;l mismo. Estaba tan exhausto de trabajar, aseguraba, de encadenar operaciones, de no dormir, que se desvaneci&oacute; en la calle en Par&iacute;s. Lleg&oacute; la ambulancia, le tomaron el pulso y escuch&oacute; que el m&eacute;dico dec&iacute;a: &ldquo;<em>Il est mort</em>&rdquo;. Pero no pod&iacute;a responderle que no, <em>je suis pas mort,</em> porque no pod&iacute;a hablar, ni moverse, ni nada. Sin embargo, ah&iacute; estaba, presente su alma, o su mente, o ambos, en un cuerpo inerte. Escuch&aacute;ndolo todo.
    </p><p class="article-text">
        Aquella vez tampoco estaba muerto.
    </p><p class="article-text">
        Volvi&oacute; en s&iacute;, despert&oacute; y anunci&oacute; al m&eacute;dico que estaba vivo, aunque no hac&iacute;a falta que lo hiciera.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;Usted haga mejor su trabajo, que yo har&eacute; el m&iacute;o&rdquo;, me cont&oacute; que le recrimin&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La tercera vez que Francisco Paesa muri&oacute; no se enter&oacute; nadie.
    </p><p class="article-text">
        Ocurri&oacute; el pasado 3 de mayo, a las afueras de Par&iacute;s, donde viv&iacute;a. <em>Monsieur</em> Francisco Paesa S&aacute;nchez, como dice la esquela francesa, ten&iacute;a 87 a&ntilde;os. Hab&iacute;a muerto ya muchas veces, como &eacute;l mismo dec&iacute;a, pero esta era la definitiva. Sucedi&oacute; hace tres meses, pero hasta este lunes, <a href="https://www.eldiario.es/politica/muerte-final-espia-francisco-paesa-87-anos-afueras-paris-nadie-haya-enterado_1_10421353.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que lo contamos en elDiario.es</a>, no hab&iacute;a trascendido. Francisco Paesa muri&oacute; como el fantasma en el que se hab&iacute;a logrado convertir. Hasta su muerte ha resultado esquiva. Su nombre figura hoy en el registro de fallecidos de mayo del instituto nacional franc&eacute;s de estad&iacute;stica entre el del maliense Siriman Camara y el de la argelina Djamila Chenichene. Si lo viera &eacute;l, probablemente pensar&iacute;a qu&eacute; dos buenos nombres y qu&eacute; dos buenos pasaportes. Esos creo que no los ten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Entrevist&eacute; a Paesa en Par&iacute;s el verano de 2016. Se iba a estrenar pr&oacute;ximamente la pel&iacute;cula &lsquo;El hombre de las mil caras&rsquo;, de Alberto Rodr&iacute;guez, basada en el libro hom&oacute;nimo del periodista Manuel Cerd&aacute;n. Este libro y los reportajes firmados durante a&ntilde;os por Cerd&aacute;n y por Antonio Rubio, en <em>El Mundo</em>, y por Jos&eacute; Mar&iacute;a Irujo, en <em>El Pa&iacute;s</em>, son, probablemente, la mejor forma de acercarse al curr&iacute;culum de Paesa. O a una parte, al menos. El retrato inacabado pintado durante a&ntilde;os de trabajo period&iacute;stico de una vida de dobles vidas y m&uacute;ltiples identidades, de golpes casi m&aacute;gicos y trampas chapuceras, de persecuciones y de huidas. Desde Guinea en los a&ntilde;os sesenta, pasando por Ginebra y el secreto de los bancos con secretos, los GAL y la lucha contra ETA, hasta el Par&iacute;s del final de su vida donde viv&iacute;a perseguido por un magnate ruso. 
    </p><p class="article-text">
        No todo eran sombras. Tambi&eacute;n hab&iacute;a luces. Paesa, por ejemplo, fue uno de los hombres clave de la conocida como operaci&oacute;n Sokoa, un golpe crucial al aparato log&iacute;stico ETA en 1986. Esta historia <a href="https://www.sonora.com/sokoa/64a3d52ef683720001365bb3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cuenta muy bien el podcast &lsquo;Sokoa&rsquo;</a>, de Jer&oacute;nimo Andreu y Rafael M&eacute;ndez, estrenado hace justo unas semanas en la plataforma Sonora. Y tampoco, por supuesto, era todo negro. En todo caso, gris. Pero, adem&aacute;s, hab&iacute;a colores. Hasta el rosa. Ah&iacute; est&aacute;, se puede encontrar la imagen f&aacute;cilmente en Google, congelado en la fotograf&iacute;a, junto a Dewi Sukarno con un abrigo de vis&oacute;n en la nieve suiza en la portada del <em>&iexcl;Hola!</em> en los a&ntilde;os setenta. Y debe ser una de las pocas fotos en la que no fuma. 
    </p><p class="article-text">
        Durante mis conversaciones con &eacute;l a lo largo de los a&ntilde;os le pregunt&eacute;, por supuesto, por toda esa vida. O esas vidas, mejor dicho. Y &eacute;l, por supuesto, respondi&oacute; como le dio la gana. Entre otras cosas me dijo que hab&iacute;a sugerido a Rold&aacute;n, tras ayudarlo a fugarse, que se entregara y que devolviera el dinero. &ldquo;No todo, claro, porque llev&aacute;rselo tambi&eacute;n es un trabajo&hellip;&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;. El caso Rold&aacute;n le dio la fama que no hubiera querido nunca, fue el m&aacute;s notorio de su carrera, pero ni mucho menos el &uacute;nico. Como tampoco Espa&ntilde;a fue su &uacute;nica zona de operaciones. Probablemente, ni siquiera la principal. 
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                Paesa, fotografiado en septiembre de 2022, en París. El paquete de cigarrillos de Paesa, vacío.                            </span>
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        En mi primer encuentro con &eacute;l en 2016, Paesa ten&iacute;a ya casi 80 a&ntilde;os pero fumaba incansable, como si tuviera pulmones de recambio o acabara de empezar a hacerlo. Dec&iacute;a que si fumaba no ment&iacute;a. Dec&iacute;a tambi&eacute;n que sab&iacute;a de qu&eacute; color vest&iacute;a las bragas la reina de Inglaterra porque le hab&iacute;an invitado en una ocasi&oacute;n a Balmoral y estaba la ropa tendida en el jard&iacute;n. Dec&iacute;a que hab&iacute;a aprendido a correr huyendo de su padre, siendo ni&ntilde;o, por el pasillo de la casa familiar en el barrio madrile&ntilde;o de Chamber&iacute;. Dec&iacute;a muchas cosas m&aacute;s...
    </p><p class="article-text">
        Aquella vez le pregunt&eacute; por qu&eacute; no regresaba a Espa&ntilde;a y respondi&oacute; que no ten&iacute;a nada que hacer all&iacute; y, cuando le insist&iacute; que era su pa&iacute;s, me solt&oacute;:<strong> &ldquo;</strong>Muy bien, pues si quiere vuelvo y chupo el suelo. &iquest;Y?&rdquo;. Tambi&eacute;n le pregunt&eacute;, de todo lo que hab&iacute;a sido en su vida y que dec&iacute;an que hab&iacute;a sido, banquero, diplom&aacute;tico, agente secreto, traficante, truhan, playboy o estafador, con qu&eacute; se sent&iacute;a m&aacute;s identificado. &ldquo;Nunca he sido un estafador&rdquo;, afirm&oacute;. &ldquo;Del resto estoy muy contento de todas las vidas. Incluso si han salido mal por culpa de alg&uacute;n hijo de puta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;&iquest;Y qui&eacute;n ha sido el gran amor de su vida?&rdquo;, a&ntilde;ad&iacute;.
    </p><p class="article-text">
         &mdash; &ldquo;Yo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde aquel verano mantuve el contacto con &eacute;l. M&aacute;s a&uacute;n estos &uacute;ltimos a&ntilde;os. El pasado septiembre lo visit&eacute; por &uacute;ltima vez en Bois-Colombes, donde viv&iacute;a. A apenas diez minutos en cercan&iacute;as de Par&iacute;s, era un sitio tan apacible como anodino, con mercadillo de alimentos en la placita principal, edificios bajos y las v&iacute;as del tren cortando el pueblo como un costur&oacute;n. Paesa estaba muy mayor y d&eacute;bil de salud, ve&iacute;a el final cerca y as&iacute; lo dec&iacute;a. Pero segu&iacute;a siendo el mismo hombre desconfiado, ir&oacute;nico, exagerado y envuelto en una nube de secretos y mentiras. Probablemente, para &eacute;l ya no lo eran, sino el relato repetido muchas veces hasta hacerse verdad. 
    </p><p class="article-text">
        Si uno quer&iacute;a aproximarse a Paesa como un fiscal, exigi&eacute;ndole verdades, l&oacute;gica y coherencia absolutas, estaba perdido. Era mejor acercarse a Paco y atravesar con &eacute;l esa vida entre la realidad y la ficci&oacute;n, entre las versiones m&uacute;ltiples y contradictorias, como se atraviesa una selva. Con br&uacute;jula para no perderse y machete para despejar el camino, por supuesto, pero disfrutando el viaje dej&aacute;ndose llevar. 
    </p><p class="article-text">
        En unas horas con &eacute;l te hablaba de Papas, de que hab&iacute;a conocido al Papa Francisco cuando era cura en Buenos Aires y se telefoneaban de tanto en cuanto o de que Juan Pablo II lo dejaba fumar en su despacho del Vaticano; de presidentes como Emmanuel Macron, que lo hab&iacute;a invitado a desayunar al El&iacute;seo pero no le gustaba ir porque no le ca&iacute;a bien su esposa; o de que estuvo en Libia el d&iacute;a que mataron a Gadafi. Daba igual preguntarle qu&eacute; era verdad o si hab&iacute;a algo de verdad. 
    </p><p class="article-text">
        Aquellos &uacute;ltimos d&iacute;as que estuve con &eacute;l alternaba el bast&oacute;n con una silla de ruedas pero hablaba a&uacute;n de subirse a aviones y marcharse a otros pa&iacute;ses a completar misiones. Tambi&eacute;n segu&iacute;a fumando. Benson and Hedges, su marca de siempre. Despu&eacute;s de hacerlo, a lo largo de una tarde infinita de caf&eacute; descafeinado y humo, remov&iacute;a las colillas con la punta del &iacute;ndice derecho en el cenicero de lat&oacute;n y se lamentaba por el recuento. Sab&iacute;a que no deb&iacute;a fumar. Pero estoy convencido de que tambi&eacute;n sab&iacute;a que eso no lo matar&iacute;a ya. 
    </p><p class="article-text">
        Seis meses antes hab&iacute;a muerto Luis Rold&aacute;n. Podr&iacute;a haber sido su antagonista si no hubiese sido el pol&iacute;tico corrupto que fue, quien se fug&oacute; y acab&oacute; detenido en Tailandia. Tambi&eacute;n si en esta historia hubiese buenos y malos, blancos y negros, y Paesa hubiera reconocido haberse pulido el bot&iacute;n. Pero como esta historia no es as&iacute; y la verdad quiz&aacute; ya no la conozcamos, cuando se lo record&eacute; torci&oacute; el gesto. Sent&iacute;a l&aacute;stima. No solo por Rold&aacute;n, sino tambi&eacute;n, como me confes&oacute;, porque ve&iacute;a que apenas quedaba nadie de la gente de su vida.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;&iquest;Hay vida m&aacute;s all&aacute;?&rdquo;, aprovech&eacute; el momento para preguntarle. 
    </p><p class="article-text">
        Se supon&iacute;a que &eacute;l hab&iacute;a estado muerto. Eso me hab&iacute;a vuelto a contar, exactamente igual que la primera vez que lo hizo, ese mismo d&iacute;a solo un rato antes.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;No&rdquo;, me contest&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;&iquest;Cree en Dios?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;&iexcl;Claro, creo en m&iacute; mismo!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        ___________________
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>C&oacute;mo frenar las mentiras</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En la campa&ntilde;a del 23J ha quedado clara la tremenda importancia que tiene la prensa libre, que depende de sus lectores y no le debe nada a nadie m&aacute;s. La inmensa mayor&iacute;a de los grandes medios son propiedad de bancos, de fondos y grandes grupos de comunicaci&oacute;n. La gran mayor&iacute;a de ellos han blanqueado a los ultras y est&aacute;n bajo el control de la agenda que marca la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Por eso te pedimos tu apoyo. Necesitamos crecer. Contratar a m&aacute;s periodistas. Reforzar nuestras ediciones locales frente a las mentiras de los gobiernos locales y auton&oacute;micos de la extrema derecha. Fichar a m&aacute;s reporteros de investigaci&oacute;n. Nos hace falta llegar a m&aacute;s gente, construir un peri&oacute;dico m&aacute;s grande, capaz de contrarrestar la brutal ola de propaganda conservadora a la que nos vamos a enfrentar. Y que dejar&aacute; peque&ntilde;a la que hemos vivido en esta sucia campa&ntilde;a electoral.
    </p><p class="article-text">
        Si te preocupa el futuro de este pa&iacute;s, ap&oacute;yanos. Hoy te necesitamos m&aacute;s que nunca porque nuestra labor es m&aacute;s necesaria que nunca.&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=catalunya&amp;utm_campaign=eell&amp;utm_medium=all" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">Hazte socio, hazte socia, de elDiario.es</span></a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/francisco-paesa-mil-vidas-tres-muertes-conversacion-paris_1_10422715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Aug 2023 19:55:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Francisco Paesa: mil vidas y tres muertes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eduardo Zaplana,Política,Paris]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La muerte final del espía Francisco Paesa: a los 87 años, en las afueras de París y sin que nadie se haya enterado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/muerte-final-espia-francisco-paesa-87-anos-afueras-paris-nadie-haya-enterado_1_10421353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc22fd17-fb47-4e06-b402-6e56364b21c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1078390.jpg" width="1921" height="1081" alt="La muerte final del espía Francisco Paesa: a los 87 años, en las afueras de París y sin que nadie se haya enterado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El polifacético personaje, que llegó incluso a simular su muerte en 1998 tras el escándalo del caso Roldán, falleció el pasado 3 de mayo en Bois-Colombes</p><p class="subtitle">Francisco Paesa: mil vidas y tres muertes</p></div><p class="article-text">
        Vivi&oacute; gran parte de su vida oculto, incluso simulando morir antes de que le tocara hacerlo, para poder huir mejor, sobre todo de las noticias que &eacute;l protagonizaba y de la mala fama que le daban, y termin&oacute; muriendo igual, con una muerte que logr&oacute; esquivar las noticias y los focos. Hasta hoy. Francisco Paesa, esp&iacute;a, banquero, pr&oacute;fugo internacional, <em>playboy</em>, personaje inclasificable, falleci&oacute; el pasado 3 de mayo a los 87 a&ntilde;os a las afueras Par&iacute;s, donde viv&iacute;a desde hac&iacute;a d&eacute;cadas, seg&uacute;n ha podido confirmar elDiario.es en el registro oficial de Bois-Colombes, municipio en el que resid&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Con Paesa desaparece un gran protagonista de la Espa&ntilde;a de los a&ntilde;os noventa y tambi&eacute;n uno de los personajes m&aacute;s ins&oacute;litos e interesantes de la historia reciente del pa&iacute;s. Una mezcla de agente de inteligencia, diplom&aacute;tico, experto en finanzas internacionales, embaucador y, sobre todo, prestidigitador del dinero.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquellos a&ntilde;os noventa protagoniz&oacute; su caso m&aacute;s famoso, que se convirti&oacute; tambi&eacute;n en su esc&aacute;ndalo m&aacute;s sonado. Paesa colabor&oacute; entonces con <a href="https://www.eldiario.es/politica/luis-roldan-pais-cosas-extraordinarias_1_8860366.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la fuga del director de la Guardia Civil, Luis Rold&aacute;n</a>, acusado de corrupci&oacute;n. El pol&iacute;tico hab&iacute;a reunido un bot&iacute;n millonario cobrando comisiones ilegales de las reformas de las casas-cuartel de la Guardia Civil en todo el pa&iacute;s y saqueando los fondos reservados del Estado. En total, m&aacute;s de diez millones de euros hoy. Paesa lo ocult&oacute; en Par&iacute;s y le ayud&oacute; tambi&eacute;n a esconder el millonario bot&iacute;n movi&eacute;ndolo entre bancos internacionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la huida de Rold&aacute;n, cuando ya hab&iacute;a trascendido y era un esc&aacute;ndalo pol&iacute;tico creciente para el gobierno del PSOE, Paesa colabor&oacute; con el Gobierno, previo pago de una recompensa, para entregar a Rold&aacute;n. Supuestamente, tras aquella operaci&oacute;n Paesa se qued&oacute; con todo: con el rescate y con la fortuna corrupta. Eso cuenta la versi&oacute;n m&aacute;s oficial, si es que la hay, de la historia, que es tambi&eacute;n la versi&oacute;n de Rold&aacute;n. Seg&uacute;n la suya, Paesa fue devolviendo el dinero a los abogados de Rold&aacute;n y a su mujer mientras el pol&iacute;tico estaba en la c&aacute;rcel. La versi&oacute;n real, hoy, tras su muerte, es uno de los muchos secretos que se ha llevado a la tumba. Y pocas veces se aplica mejor la frase hecha que con Paesa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rold&aacute;n tambi&eacute;n se los llev&oacute; en marzo de 2022, <a href="https://www.eldiario.es/politica/muere-luis-roldan-exdirector-guardia-civil-condenado-saquear-arcas-publicas_1_8857748.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando falleci&oacute; a los 79 a&ntilde;os</a>. Su caso fue uno de los m&aacute;s c&eacute;lebres y pol&eacute;micos de unos a&ntilde;os de corrupci&oacute;n ligada al Partido Socialista que terminar&iacute;an cost&aacute;ndole la presidencia a Felipe Gonz&aacute;lez. Tambi&eacute;n fue el caso que m&aacute;s contribuy&oacute; a construir el perfil de Paesa. M&aacute;s a&uacute;n cuando, en 1998, mientras a Rold&aacute;n lo condenaban, &eacute;l se inventaba su propia muerte publicando una esquela en el diario <em>El Pa&iacute;s.</em> Esta esquela, que inclu&iacute;a una referencia a los cantos gregorianos que se iban a entonar en su honor, forma ya parte de las obras cumbre de la picaresca espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Madrid en 1936, Paesa apenas ten&iacute;a 30 a&ntilde;os cuando logr&oacute; el primer hito de su curr&iacute;culum. Fue en los a&ntilde;os sesenta en Guinea Ecuatorial, que proclamaba entonces su independencia de Espa&ntilde;a. Paesa convenci&oacute; a Francisco Mac&iacute;as, primer presidente democr&aacute;tico del pa&iacute;s y poco despu&eacute;s dictador, para crear un banco central. La aventura dur&oacute; un suspiro porque Paesa acabar&iacute;a huyendo del pa&iacute;s acusado de estafa. Las huidas fueron siempre una din&aacute;mica de su vida. En esta ocasi&oacute;n lo hizo a Ginebra e inici&oacute; all&iacute; una nueva vida.
    </p><p class="article-text">
        En Ginebra, Paesa descubri&oacute; y aprendi&oacute; el secreto de los bancos con secreto. Tambi&eacute;n se convirti&oacute; en un personaje c&eacute;lebre, habitual de la prensa del coraz&oacute;n, de las revistas de papel cuch&eacute;, por su relaci&oacute;n con Dewi Sukarno, la japonesa viuda del dictador Sukarno de Indonesia. Con ella, y vestido con abrigo de piel, posaba en 1973 para la portada de <em>&iexcl;Hola!</em> en la estaci&oacute;n de esqu&iacute; de Gstaad.
    </p><p class="article-text">
        Durante sus a&ntilde;os en Suiza, Paesa estableci&oacute; las relaciones con los traficantes de armas que le permitir&iacute;an colaborar, a&ntilde;os despu&eacute;s, con el Gobierno espa&ntilde;ol en la lucha contra ETA. Fue en 1986 con la conocida como operaci&oacute;n Sokoa. Paesa vendi&oacute; primero una partida de pistolas de nueve mil&iacute;metros a la banda terrorista, y despu&eacute;s dos lanzamisiles que llevaban incorporados sendos localizadores cedidos por la CIA. Gracias a estos se descubri&oacute; en la f&aacute;brica de muebles Sokoa, en el Pa&iacute;s Vasco franc&eacute;s, un almac&eacute;n oculto de ETA con un arsenal que inclu&iacute;a los misiles, pero, sobre todo, repleto de cajas de documentos e informaci&oacute;n que revelaban desde estructuras clave de la banda hasta los millonarios ingresos que obten&iacute;a con el todav&iacute;a desconocido impuesto revolucionario.
    </p><p class="article-text">
        Tres a&ntilde;os despu&eacute;s el juez Baltasar Garz&oacute;n quiso procesar a Paesa acusado de presionar a una testigo de los GAL, los grupos y acciones paramilitares contra ETA financiadas con los fondos reservados del gobierno en los a&ntilde;os ochenta. Paesa no era entonces Paesa sino Alberto Seoane, pero Garz&oacute;n no pudo hacer nada m&aacute;s que emitir una orden de busca y captura porque Seoane, que era Paesa, estaba desaparecido. Hab&iacute;a vuelto a huir. Como har&iacute;a, de nuevo, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, tras el caso Rold&aacute;n, con esa fuga que inclu&iacute;a su muerte simulada.
    </p><p class="article-text">
        Paesa no ten&iacute;a causas pendientes en Espa&ntilde;a, pero continuaba viviendo oculto. Lo hac&iacute;a en Par&iacute;s, donde aseguraba que ten&iacute;a protecci&oacute;n de los servicios secretos franceses, con los que hab&iacute;a colaborado tambi&eacute;n en el pasado. Y durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, a las afueras de la capital francesa, en Bois-Colombes, donde muri&oacute; en mayo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De la historia de Paesa, de su historial, de ah&iacute; lo fascinante del personaje, se conocen sobre todo los episodios de su biograf&iacute;a relacionados con Espa&ntilde;a, pero apenas se sabe nada del resto. Y hablamos de un hombre que vivi&oacute; en Buenos Aires, en Londres, en Bahr&eacute;in o en el L&iacute;bano, entre otros pa&iacute;ses, y que dispuso de pasaportes de muchos de esos pa&iacute;ses. De Santo Tom&eacute; y Pr&iacute;ncipe, una isla-Estado min&uacute;scula frente a la costa de Guinea Ecuatorial, lleg&oacute; a ser incluso embajador ante la ONU en Ginebra. Lo m&aacute;s importante para &eacute;l del puesto era, por supuesto, el pasaporte diplom&aacute;tico que inclu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco fue Francisco Paesa el protagonista de una de sus &uacute;ltimas escapadas, sino Francisco Pando, una identidad que utiliz&oacute; con frecuencia, sobre todo a finales de los a&ntilde;os noventa, cuando Rold&aacute;n cumpl&iacute;a ya condena, Espa&ntilde;a se olvidaba del esc&aacute;ndalo y Paesa estaba muerto, como dec&iacute;a su esquela. Hasta 2004 no lo encontrar&iacute;a un detective en Luxemburgo. Lo contar&iacute;a el diario <em>El Mundo</em> en portada: &ldquo;El muerto est&aacute; vivo&rdquo;; un a&ntilde;o despu&eacute;s le entrevist&oacute; <em>Intervi&uacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Paesa volv&iacute;a a ser Paesa y a seguir escabull&eacute;ndose. Tras &eacute;l ten&iacute;a ya, lo ha tenido hasta su muerte, al magnate ruso Alexander Lebedev, afincado en Londres, due&ntilde;o, entre otros negocios, de <em>The Independent</em>. Lebedev lleva veinte a&ntilde;os persiguiendo a Paesa por una operaci&oacute;n en Bahr&eacute;in en la que desaparecieron veinte millones de d&oacute;lares suyos y s&oacute;lo diez volvieron a aparecer. Seg&uacute;n la versi&oacute;n del ruso, Paesa, o Pando, o S&aacute;nchez, no importa la identidad ni el pasaporte sino el hombre, lo estaf&oacute;. Seg&uacute;n Paesa, los estafaron a ambos: fallaron los contactos en Bahr&eacute;in y fue un pr&iacute;ncipe, supuesto socio, quien se la jug&oacute; cuando iban a abrir un banco con ese dinero y se lo qued&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que Paesa ha muerto a los 87 a&ntilde;os, habiendo esquivado en la vejez hasta el acecho de un exagente sovi&eacute;tico como Lebedev. Y en Par&iacute;s, donde llevaba d&eacute;cadas viviendo y donde ya ocult&oacute; a Rold&aacute;n en una fuga tan de pel&iacute;cula que como tal lleg&oacute; a los cines en 2016 con el t&iacute;tulo &lsquo;El hombre de las mil caras&rsquo;, basada en la novela de Manuel Cerd&aacute;n 'Paesa, el esp&iacute;a de las mil caras'. El director, Alberto Rodr&iacute;guez, y el guionista, Rafa Cobos, confesaban que les hab&iacute;a impresionado el personaje hasta la obsesi&oacute;n por querer saber m&aacute;s sobre &eacute;l. Y eso que no lo conocieron. Ni siquiera, de hecho, sab&iacute;an mientras hac&iacute;an la pel&iacute;cula si a&uacute;n estaba vivo. Lo descubrieron el mismo d&iacute;a que la estrenaron en el festival de San Sebasti&aacute;n, cuando apareci&oacute; el viejo esp&iacute;a posando en la revista <em>Vanity Fair</em>. Parec&iacute;a un golpe de efecto digno de Paesa, el <em>playboy</em>. O de Pando. O de S&aacute;nchez. De ese hombre que vivi&oacute; entre sombras y cuya muerte final sale hoy, tres meses despu&eacute;s, a la luz.
    </p><p class="article-text">
        -----------
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>C&oacute;mo frenar las mentiras</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En la campa&ntilde;a del 23J ha quedado clara la tremenda importancia que tiene la prensa libre, que depende de sus lectores y no le debe nada a nadie m&aacute;s. La inmensa mayor&iacute;a de los grandes medios son propiedad de bancos, de fondos y grandes grupos de comunicaci&oacute;n. La gran mayor&iacute;a de ellos han blanqueado a los ultras y est&aacute;n bajo el control de la agenda que marca la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Por eso te pedimos tu apoyo. Necesitamos crecer. Contratar a m&aacute;s periodistas. Reforzar nuestras ediciones locales frente a las mentiras de los gobiernos locales y auton&oacute;micos de la extrema derecha. Fichar a m&aacute;s reporteros de investigaci&oacute;n. Nos hace falta llegar a m&aacute;s gente, construir un peri&oacute;dico m&aacute;s grande, capaz de contrarrestar la brutal ola de propaganda conservadora a la que nos vamos a enfrentar. Y que dejar&aacute; peque&ntilde;a la que hemos vivido en esta sucia campa&ntilde;a electoral.
    </p><p class="article-text">
        Si te preocupa el futuro de este pa&iacute;s, ap&oacute;yanos. Hoy te necesitamos m&aacute;s que nunca porque nuestra labor es m&aacute;s necesaria que nunca.&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">Hazte socio, hazte socia, de elDiario.es</span></a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/muerte-final-espia-francisco-paesa-87-anos-afueras-paris-nadie-haya-enterado_1_10421353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Jul 2023 19:45:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La muerte final del espía Francisco Paesa: a los 87 años, en las afueras de París y sin que nadie se haya enterado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Guardia Civil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crónicas desde la línea de meta: motivación, felicidad e inquietud en las etapas avanzadas de la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cronicas-linea-meta-motivacion-felicidad-e-inquietud-etapas-avanzadas-vida_1_9208243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e05e365-a283-42d1-8705-2758feef76a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crónicas desde la línea de meta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay muchas formas de vivir las etapas avanzadas de la vida, y estos testimonios son solo una pequeña muestra: seis hombres y mujeres (jubilados, trabajadores, estudiantes, artistas) relatan qué les motiva, qué les preocupa y qué les hace felices hoy, en sus años de madurez</p><p class="subtitle">Este artículo pertenece a la revista 'La revolución de los viejos' de elDiario.es. Hazte socia o socio y te enviamos a casa nuestras revistas trimestrales</p></div><p class="article-text">
        Agust&iacute;n Zamarr&oacute;n, a sus 75 a&ntilde;os, vive una segunda vida, una segunda carrera, como dice, convertido en el imprevisto diputado m&aacute;s mayor del Congreso. Con la misma edad, la Tati, c&eacute;lebre bailaora flamenca de Madrid, sigue acudiendo a impartir clases a sus alumnas en la escuela Amor de Dios. Le queda un a&ntilde;o a&uacute;n para colgar los zapatos de baile, aunque no quiere retirarse. En cambio, Paulino Ramos, de 65, cuenta ya las horas para dejar por fin el restaurante al que ha dedicado su vida. Tiene tantas cosas pendientes por hacer que lo necesita; entre ellas, estudiar. Eso hace a diario Benedicta Mart&iacute;nez, de 70 a&ntilde;os, matriculada en la Universidad para Mayores. Las dos caras de la vejez las muestran Andr&eacute;s Jim&eacute;nez, de 82, un abuelo feliz con sus seis nietos, y Manuela del Castillo, de 92, con una cabeza y memoria prodigiosas que no le impiden reflexionar sobre lo sola que se siente. Seis realidades diferentes de una etapa de la vida que cuenta con muchas modalidades m&aacute;s&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Zamarr&oacute;n lleg&oacute; al Congreso hace dos a&ntilde;os, en tren, desde Miranda de Ebro, donde vive, atus&aacute;ndose su barba valleinclanesca y dejando atr&aacute;s, como dice &eacute;l, la vida monacal que hab&iacute;a hecho siempre. M&eacute;dico de carrera, su d&iacute;a a d&iacute;a fueron durante d&eacute;cadas sus pacientes, su familia y el estudio, siempre el estudio, pasi&oacute;n compartida con su esposa. En 2019 no es que decidiera presentarse en las listas por Burgos del PSOE, sino que &ldquo;acept&oacute; hacerlo&rdquo;, afirma, porque se lo propusieron y porque &ldquo;cuando a uno lo llaman para representar sus ideas no puede oponerse&rdquo;. Hoy, dos a&ntilde;os y medio despu&eacute;s, Zamarr&oacute;n, esdr&uacute;julo y did&aacute;ctico como un profesor de literatura, que cita reincidente y pasionalmente a Antonio Machado, afable y conversador vehemente, siente que ha vivido dos vidas. A sus 75 a&ntilde;os es el pol&iacute;tico de m&aacute;s edad del Congreso, y un hombre que considera que se le ha dado &ldquo;la oportunidad de vivir hechos nuevos en la vejez&rdquo;; tambi&eacute;n, la de jubilarse dos veces &ldquo;y rara vez la gente tiene esa suerte&rdquo;. Pero, sobre todo, ha tenido la oportunidad de volver &ldquo;a servir a mi naci&oacute;n&rdquo;, como dice que ya hizo en su juventud, en ese territorio hoy propiedad de la memoria que fue el servicio militar. Cuenta Zamarr&oacute;n, que preside la Comisi&oacute;n de Cultura de la c&aacute;mara, que sus compa&ntilde;eros de partido lo llaman &ldquo;don Agust&iacute;n&rdquo;. &Eacute;l les agradece el don, aunque le suena raro. Pero agradece m&aacute;s todav&iacute;a la &ldquo;condescendencia y el amor&rdquo; con los que lo tratan. &ldquo;Y que me escuchen y me soporten, porque son tolerantes con mi pesadez y con mis defectos&rdquo;, afirma con una sonrisa asomando bajo la tupida barba. &ldquo;Todos tenemos defectos, s&iacute; &ndash;reconoce&ndash;. Pero yo no los disimulo ya&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zamarr&oacute;n no tiene colegas de su generaci&oacute;n en un hemiciclo en el que la edad media es inferior a 50 a&ntilde;os, pero confiesa sentirse igualmente representado all&iacute; porque &ldquo;la juventud o la vejez est&aacute;n en el esp&iacute;ritu, no en la cronolog&iacute;a. A lo mejor uno, por haber vivido, cree saberlo todo. Pero, como dijo don Antonio: en mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad&rdquo;. S&iacute; echa en falta, concede, un debate m&aacute;s amplio sobre las personas mayores; que no se quede todo en las pensiones. &ldquo;Se nos hace menores. La pensi&oacute;n est&aacute; bien, pero me suena a cuando, con siete a&ntilde;os, me daban la paguita, que tambi&eacute;n estaba bien. Hay que luchar para que lleguemos a edades mayores con mayor salubridad, salud y proyecci&oacute;n&rdquo;. Zamarr&oacute;n vive de martes a viernes en Madrid y regresa el fin de semana a Miranda, con su esposa, a su a&ntilde;orada y ahora aplazada vida monacal de la jubilaci&oacute;n y a esas lecturas con las que ha llenado, y sigue haci&eacute;ndolo, su vida. Recientemente, cuenta, ha rele&iacute;do al Arcipreste de Hita y esa idea de que el mayor vicio que existe es la codicia. Haci&eacute;ndolo, se ha percatado de que en su nueva vida en el Congreso, como en la anterior, ha mantenido siempre una &ldquo;carencia muy valorable: no he tenido nunca ambici&oacute;n&rdquo;. Eso le ha permitido siempre, cuenta tambi&eacute;n, encontrarse consigo mismo. 
    </p><p class="article-text">
        A sus 92 a&ntilde;os, Manuela del Castillo es un portento de memoria y de locuacidad. Sin pararse apenas a respirar, cuenta la historia de su familia, desde sus antepasados que llegaron de Sevilla a Madrid hasta el trabajo actual de sus nueve sobrinos; viaja a un Madrid, el de su infancia, que era todo campo, y a un Vallecas, el barrio donde naci&oacute; y donde sigue viviendo, en el que eran todos como familia; narra la vida de artistas que hoy son calle o estatua; y entrelaza, a pinceladas, los retales de una vida, la suya, en la que creci&oacute; pasando hambre pero odiando la fruta &ndash;a&uacute;n hoy la odia&ndash;, trabajando 40 a&ntilde;os como ayudante de cocina hasta que se jubil&oacute;, agotada, a los 60, y teniendo un novio, Paco, durante 12 a&ntilde;os, con el que finalmente, contra pron&oacute;stico, contra los tiempos, contra todo, parece, no se cas&oacute; para ser finalmente soltera y, como confiesa, nunca arrepentirse ni pensar demasiado en ello. Manuela se va por las ramas de su &aacute;rbol geneal&oacute;gico y de ah&iacute; salta a fechas, lugares, emociones y hechos en todas direcciones hasta que, sorprendentemente, como una equilibrista deslumbrante, termina aterrizando en el punto donde comenz&oacute; y cerrando el c&iacute;rculo del recuerdo. Pero hay en todos esos c&iacute;rculos que traza una idea recurrente y punzante que Manuela repite. Se siente, cuenta, muy sola. &ldquo;A todo el que he podido he echado una mano y durante a&ntilde;os he cuidado de much&iacute;sima gente, desde mi familia hasta, incluso, la de mi exnovio. Y no me pesa, pero no he recibido nada y ahora no tengo a nadie&rdquo;, se lamenta. 
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                &quot;Durante años cuidé de todos; ahora no tengo a nadie&quot;, Manuela del Castillo, 92 años. Jubilada.                            </span>
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        Se asoma al descansillo del piso donde vive &ndash;por el que paga 600 &euro; de los 900 que cobra de pensi&oacute;n, con la que llega a fin de mes gracias a la ayuda que le da un sobrino&ndash;; dice que no sabe qui&eacute;n vive alrededor ni a qui&eacute;n pedir ayuda si le pasa algo, porque ahora no solo no se conocen los vecinos, sino que ni siquiera le dan confianza. Manuela lleva una pulsera de asistencia, &ldquo;el bot&oacute;n&rdquo;, como lo llama, para pedir ayuda si la necesita. Lo ha pulsado en varias ocasiones porque se ha ca&iacute;do &ldquo;muchas veces&rdquo; y el bot&oacute;n palia el miedo a que vuelva a pasar. Cada semana recibe, adem&aacute;s, a Mayte, voluntaria de la ONG Grandes Mayores, que le hace una grieta a la soledad viscosa en la que vive. Manuela del Castillo, cuentan los responsables de la ONG, es un perfil recurrente en Espa&ntilde;a: una anciana que ha sobrevivido a todos y que vive sola, que ha cuidado toda su vida y que ahora se encuentra sin atenci&oacute;n. &iquest;Y qu&eacute; le hace feliz? &ldquo;Pensar en una muerte buena. Algo instant&aacute;neo. Porque con los a&ntilde;os que tengo pienso que me tengo que morir...&rdquo;. &iquest;Piensa mucho en ello? &ldquo;S&iacute;, porque son tantas horas sola...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es lunes, dos de la tarde, y Francisca Sadornil, &lsquo;la Tati&rsquo;, sale renqueante del estudio n&uacute;mero 2 de la escuela de baile flamenco Amor de Dios de Madrid. Acaba de impartir una clase de tres horas y est&aacute; agotada. El zapateo de las aulas contiguas atruena los pasillos. &ldquo;&iexcl;Esto parece una carpinter&iacute;a!&rdquo;, se queja. La Tati a&ntilde;ora ese flamenco, el suyo, el de siempre, el que aprendi&oacute; desde ni&ntilde;a en el barrio del Rastro, el que bail&oacute; durante d&eacute;cadas en tablaos y teatros por todo el mundo, que no era tanta &ldquo;gimnasia&rdquo;, como dice, tanto virtuosismo de piernas y pies. &ldquo;Yo soy una de las que empezaron a ense&ntilde;ar el flamenco agitanado, el del tablao. Antes era todo m&aacute;s de academia. Pero en mi &eacute;poca comenzamos a venir a dar clases los gitanos y los genuinos, los que ven&iacute;amos de los tablaos. Era siempre un flamenco m&aacute;s de inspiraci&oacute;n que de contar los n&uacute;meros del comp&aacute;s &ndash;cuenta&ndash;. A&uacute;n hoy, cada vez que bailo es diferente. Mira, yo si me miro al espejo y me veo dos d&iacute;as la misma cara, me aburro. Me tengo que pintar un ojo, cambiar el peinado, algo&hellip; &iquest;Por qu&eacute; te crees que estoy viva? Pues porque no me aburro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La Tati sigue bailando, pero no por el dinero, sino por necesidad espiritual: quiere saber que puede hacerlo, que aún puede dar algo a sus alumnas

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Tati anda pensando ya en &ldquo;cortarse la coleta&rdquo;, como dice. Quiere hacerlo el a&ntilde;o que viene, sobre los escenarios, con un espect&aacute;culo al que ya le da vueltas. Tambi&eacute;n se retirar&aacute; de las clases diarias, aunque planea seguir dando algunas especiales. &ldquo;Yo porque soy una superdotada, porque con mi edad no hay nadie bailando, al menos con mi cabeza, mi figura y mi equilibrio. Todos los dem&aacute;s se han muerto o se han ido&rdquo;, afirma orgullosa. La Tati es una leyenda del baile flamenco en Madrid. M&aacute;s que eso, casi un unicornio. A sus 75 a&ntilde;os sigue acudiendo a dar clase a Amor de Dios, donde empez&oacute; a ser maestra de otros bailaores en 1976. Desde entonces, dice, &ldquo;he trabajado much&iacute;simo, pero esta academia ha sido siempre mi cuartel general&rdquo;. La Tati se ha pasado seis d&eacute;cadas sobre los escenarios, pero hoy vive &ndash;y pide al periodista que lo escriba, para que se conozca la realidad del flamenco&ndash; gracias a su pensi&oacute;n de viudedad. De su trabajo, dice, nada. &ldquo;Casi nunca me cotizaron, ni siquiera con algunas giras de los a&ntilde;os 60 patrocinadas por el Gobierno&rdquo;. Sigue dando clase, pero no por el dinero, apunta. &ldquo;Lo hago porque lo necesito. El dinero es primordial, qu&eacute; tonter&iacute;a, pero es solo una ayuda&rdquo;. Su necesidad va m&aacute;s all&aacute;. &ldquo;Es espiritual, digamos. Por saber que puedo hacerlo y que todav&iacute;a puedo darles algo a mis alumnas. Porque yo no me quiero ir con equipaje encima. Yo quisiera irme de este mundo habiendo dado todo lo bueno que puedo: desde amor y baile hasta mi ropa de bailar o mis joyas. Libre y ligera como una lib&eacute;lula&rdquo;. 
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                &quot;No me quiero con equipaje encima; quiero darlo todo&quot;, Francisca Sadornil, &#039;la Tati&#039;, 75 años. Bailaora.                            </span>
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        Paulino Ramos no ha decidido a&uacute;n cu&aacute;l ser&aacute; el primer sitio al que viaje cuando se jubile, pero s&iacute; que necesita &ldquo;hacer cosas distintas, que me realicen&rdquo;. Ya tiene un listado, que parece confeccionado con tinta de a&ntilde;os y paciencia de santo: retomar el ingl&eacute;s que empez&oacute; a aprender mientras vivi&oacute; un a&ntilde;o en Inglaterra, tras estudiar Turismo (antes de que el restaurante donde creci&oacute;, Casa Paulino, lo abdujera para siempre); leer historia; dedicarse a la familia; ir a conferencias; hacer excursiones por la monta&ntilde;a... &ldquo;Hacer cosas que no he hecho nunca, que no he podido tener&rdquo;, resume, y suspira antes de dar un trago a la copa de vino con la que se ha sentado a charlar en una de las mesas de su restaurante. Son las seis de la tarde y este es el primer momento en que ha parado. Cuando termine la conversaci&oacute;n se levantar&aacute; a la carrera; a&uacute;n hay trabajo pendiente: recoger las mesas y preparar las cenas. A las ocho debe estar todo listo de nuevo. Segundo &lsquo;round&rsquo; del d&iacute;a. As&iacute;, siete d&iacute;as a la semana. &ldquo;Estoy &lsquo;aperreao&rsquo; &ndash;se resigna&ndash;. Como un perro, de asfixiado, de trabajo, de no llegar nunca a terminarlo&rdquo;. Paulino tiene 65 a&ntilde;os y una fecha en el calendario: el a&ntilde;o que viene. Entonces, por fin, se jubilar&aacute;. El punto y final a m&aacute;s de 40 a&ntilde;os tras la barra de la tasca que sus padres abrieron en Chamber&iacute; en 1954, y que &eacute;l convirti&oacute;, con esfuerzo y ganas de innovar, en uno de los primeros locales que empezaron a hacer comida diferente a precios populares. Cuando lo haga, dice, tratar&aacute; de que sus empleados sigan con el restaurante. Si no quieren o no funciona, lo traspasar&aacute;. La nostalgia no le ata. &ldquo;Pienso m&aacute;s en todas esas vivencias que quiero tener, porque las necesito&rdquo;, se justifica. Con Paulino, como ensalza &eacute;l, desaparecer&aacute; &ldquo;uno de los &uacute;ltimos hosteleros que quedan en Madrid&rdquo;. Uno de esos due&ntilde;os y cocineros, atentos, que dan todo lo que pueden al restaurante porque el restaurante ha sido y es toda su vida. Cuando finalmente lo haga, Paulino sabe ya que a&ntilde;orar&aacute;, si no las mesas, s&iacute; a sus inquilinos. A los clientes que durante a&ntilde;os se han convertido en amigos, &ldquo;lo mejor de este trabajo&rdquo;, y a los que ya ha propuesto seguirles cocinando para peque&ntilde;as celebraciones. As&iacute; &eacute;l podr&aacute; continuar haciendo lo que hace ahora: cocinar &ndash;su pasi&oacute;n&ndash;, ver c&oacute;mo disfrutan de sus platos y sentarse a las copas, como uno m&aacute;s, para charlar.
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        Benedicta Mart&iacute;nez confiesa, con su acento marcado de A Coru&ntilde;a, que no se le hizo raro el d&iacute;a que cambi&oacute;, casi una vida despu&eacute;s, la pizarra del profesor por la mesa de los alumnos. Benedicta pas&oacute; de ser maestra de primaria a alumna de la Universidad para Mayores de la Complutense. Desde 1999, esta divisi&oacute;n, como otras universidades en Espa&ntilde;a, ofrece cursos no oficiales, pero impartidos por profesores de la instituci&oacute;n. Inicialmente estaba abierta para mayores de 65, pero hace cuatro a&ntilde;os se rebaj&oacute; la edad de ingreso hasta los 50. Benedicta se apunt&oacute; en cuanto se jubil&oacute;. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hac&iacute;a si no? &iquest;Me quedo en casa aislada? Quise hacerlo por retomar el ambiente de estudiante y porque es una forma, adem&aacute;s, de mejorar la memoria, de tener el cerebro m&aacute;s activo&rdquo;, explica. Benedicta tiene 70 a&ntilde;os y est&aacute; divorciada. Desde hace un a&ntilde;o, vive con uno de sus tres hijos en el pueblo madrile&ntilde;o de Pedrezuela, aunque confiesa que echa de menos la ciudad porque all&iacute; ten&iacute;a todo m&aacute;s a mano. Sobre todo, su universidad. Benedicta comenz&oacute; haciendo los estudios de primer ciclo, un curso de cuatro a&ntilde;os enfocado en las humanidades, con arte, literatura, historia, filosof&iacute;a... Luego sigui&oacute; con cursos monogr&aacute;ficos, desde el antiguo Egipto hasta la poes&iacute;a espa&ntilde;ola del siglo XX, al que est&aacute; apuntada este cuatrimestre, cuenta sacando del bolso una antolog&iacute;a de Luis Cernuda. La pandemia, sin embargo, trastoc&oacute; todo. Se suspendieron los cursos presenciales y Benedicta se qued&oacute; sin esa otra parte de su universidad que tanto le gusta, la de las relaciones sociales, las nuevas amistades y los viajes y excursiones culturales que se organizan. Desde que lleg&oacute; la pandemia, ha hecho dos cursos virtuales, pero ya espera impaciente, y as&iacute; lo dice varias veces, retomar los presenciales. La mayor&iacute;a de los cursos se aprueban con trabajos finales. Son pocos los profesores que ponen ex&aacute;menes. Pero aun as&iacute; &ndash;ciertas costumbres no se pierden nunca&ndash; algunos alumnos los plagian de internet. Benedicta no. A ella le gusta investigar. &ldquo;&iquest;Para qu&eacute;? Si me apunt&eacute; para eso. Si no estudias, la memoria no trabaja, y hay que tener el cerebro activo. Es una forma de mantenerte m&aacute;s joven&rdquo;.
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                &quot;Estudiar me mantiene más joven&quot;, Benedicta Martínez, 70 años. Universitaria.                            </span>
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        Vizmanos, Soria, donde Andr&eacute;s Jim&eacute;nez naci&oacute; y creci&oacute;, era un pueblo de menos de 300 habitantes. Se viv&iacute;a de la agricultura y la ganader&iacute;a, de la trashumancia, de lo que se pod&iacute;a. All&iacute; no hab&iacute;a siquiera carretera. La m&aacute;s cercana estaba a nueve kil&oacute;metros. La que hoy por fin existe, para un pueblo convertido ya en una aldea sin apenas vecinos, empez&oacute; a construirse en los a&ntilde;os 60, cuando comenz&oacute; tambi&eacute;n la gran ola de emigraci&oacute;n a las ciudades. Andr&eacute;s se fue en 1964, a Madrid. All&iacute; estudi&oacute; electricidad del autom&oacute;vil, all&iacute; hizo carrera en la f&aacute;brica de Pegaso, all&iacute; se jubil&oacute; con 54 a&ntilde;os y all&iacute; ha hecho su vida. Tiene 82 a&ntilde;os y cuando cuenta a alguno de sus seis nietos todo eso del pueblo, donde regresa cada primavera ansioso por echarse al campo a buscar perrechicos, ellos lo miran sin comprenderle bien. &ldquo;&iquest;Y no hab&iacute;a carretera? &ndash;le preguntan&ndash;. &iquest;Y ten&iacute;ais que ir a caballo?&rdquo;. Cuando naci&oacute; Marina, la mayor de sus nietos, que hoy tiene nueve a&ntilde;os, Andr&eacute;s a&uacute;n se echaba al suelo para jugar con ella. Con Juan, de cuatro, el &uacute;ltimo en llegar, ya no puede enredar tanto; pero a&uacute;n juega al f&uacute;tbol en el pasillo de su casa. Andr&eacute;s es, como lo describe su familia, un &ldquo;abuelo feliz&rdquo;, retrato de esos hombres y mujeres que llegan a esta etapa ya jubilados, con la vida hecha, los hijos &ldquo;colocados&rdquo;, como dice &eacute;l, y con nietos de los que disfrutar. Feliz o &ldquo;relajado&rdquo;, como lo describe Andr&eacute;s, con esa parquedad en las palabras y esa moderaci&oacute;n del norte. &ldquo;Nuestra vida no est&aacute; mal, es tranquila, tenemos lo suficiente para vivir decentemente. Eso es lo mejor de esta etapa. Las metas que ten&iacute;as est&aacute;n m&aacute;s o menos cumplidas y toca relax&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Ni los achaques de las mu&ntilde;ecas y rodillas le impiden disfrutar de esos nietos, los hijos de sus tres hijos, a los que intenta ver al menos un d&iacute;a a la semana en sus casas y que cuando vienen a la suya entran en tropel buscando al abuelo, aunque la abuela, a veces, se ponga celosa. &ldquo;Y la entiendo&hellip; &ndash;concede Andr&eacute;s&ndash;, porque ella hace muchas m&aacute;s cosas que yo y tiene m&aacute;s dedicaci&oacute;n a ellos&rdquo;. Andr&eacute;s cuenta tambi&eacute;n que la llegada de esos nietos le cambi&oacute; la vida tras una jubilaci&oacute;n muy temprana. &ldquo;Est&aacute;s m&aacute;s pendiente de ellos. Al fin y al cabo son la prolongaci&oacute;n de tus hijos y sientes que tienes unas obligaciones tambi&eacute;n&rdquo;, afirma. Lo peor de esta etapa, sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de la rodilla pu&ntilde;etera, es que &ldquo;quieras o no, cada vez ves m&aacute;s cerca el final&rdquo;. Frente a eso, el presente absoluto de los ni&ntilde;os. Pocos d&iacute;as antes de recibirnos, Andr&eacute;s celebr&oacute; su cumplea&ntilde;os junto a uno de sus nietos. &Eacute;l cumpl&iacute;a 82 y El&iacute;as, ocho, pero le ha dicho el ni&ntilde;o que solo los separan dos a&ntilde;os. El abuelo se re&iacute;a. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; dices?&rdquo;, le preguntaba. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo va a ser?&rdquo;. El ni&ntilde;o retir&oacute; entonces la vela con forma de dos. &ldquo;&iquest;Lo ves?&rdquo;. Llevaba raz&oacute;n.
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                &quot;Las metas están cumplidas y ahora toca relax&quot;, Andrés Jiménez, 82 años. Abuelo.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Aug 2022 19:57:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crónicas desde la línea de meta: motivación, felicidad e inquietud en las etapas avanzadas de la vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La revolución de los viejos,Personas mayores,Ancianos]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La vida sin terminators]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vida-terminators_129_9112440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d432e513-110c-4984-bab4-c5bf05e287bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida sin terminators"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No aguantamos tener una pareja al lado que nos diga continuamente lo que debemos hacer pero sí una aplicación. No hay nada tan satisfactorio hoy como que una máquina nos reconozca que hemos cumplido como humanos</p></div><p class="article-text">
        Caliento medio vaso de leche en el microondas y cuando termina pita como si estuviera enriqueciendo uranio. Lleno la nevera de regreso del mercado y pita la puerta como si fuera la de un avi&oacute;n a diez mil pies del suelo. El coche es una gota malaya de pitidos si no me he puesto el cintur&oacute;n, aunque est&eacute; parado, o si quiero llevar un bulto que no sea humano en el asiento del copiloto. El tel&eacute;fono me recuerda tres d&iacute;as antes que tengo un vuelo a Par&iacute;s. La v&iacute;spera me insiste que haga el <em>check in</em>. El mismo d&iacute;a amanezco con mensajes que me dicen que vaya al aeropuerto al menos con dos horas de antelaci&oacute;n. La noche previa me he acostado con el tel&eacute;fono advirti&eacute;ndome&nbsp;que ya deber&iacute;a haberlo hecho, que me estoy saltando el intervalo de sue&ntilde;o, que no voy a poder dormir las horas que necesito. El despertador, m&aacute;s pitidos cuando ya los hab&iacute;a olvidado, me anuncia que la m&aacute;quina no descansa y yo tampoco ya. Una alarma me acaba de recordar que ten&iacute;a que haber escrito ya este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas la ciencia ficci&oacute;n del cine y la literatura nos vaticin&oacute; que en el futuro, ahora, ya, hace tiempo que llegamos a ese futuro de la pantalla, los robots nos dominar&iacute;an o lo intentar&iacute;an. Habr&iacute;a guerras entre <em>terminators</em> y personas -taxistas, electricistas, dependientes, cualquiera que no sab&iacute;a c&oacute;mo se hab&iacute;a llegado a eso- convertidas en la resistencia, en el &uacute;ltimo basti&oacute;n frente al acero y los chips, la esperanza final para la humanidad. En algunas de esas historias gan&aacute;bamos nosotros, los buenos, los seres vivos. En otras triunfaban las m&aacute;quinas y la &uacute;nica inc&oacute;gnita y alternativa era ver cu&aacute;ntos qued&aacute;bamos y c&oacute;mo nos las arregl&aacute;bamos mientras segu&iacute;amos pensando en recuperar el mundo perdido. &Eacute;se era, sin duda, el peor horizonte posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tel&eacute;fono m&oacute;vil nos recuerda hoy tambi&eacute;n que nos hemos escabullido de caminar los 8.000 pasos diarios en los que parece estar ahora la aritm&eacute;tica del bienestar universal. Tenemos aplicaciones de salud que analizan los alimentos que comemos, las pulsaciones que tenemos o los movimientos que hacemos o no hacemos, como si la &uacute;nica forma de avanzar fuese hacia adelante, como si fuera terrible quedarnos quietos sin hacer nada. Son la voz de una conciencia digital que nos recuerda constantemente lo que no hacemos, lo que hacemos mal, lo que se nos olvida, lo que no queremos hacer, lo que, en definitiva, nos convierte en humanos. Y se lo consentimos. No aguantamos tener una pareja al lado que nos diga continuamente lo que debemos hacer pero s&iacute; una aplicaci&oacute;n. No hay nada m&aacute;s satisfactorio hoy a que una m&aacute;quina nos reconozca que hemos cumplido como humanos. Pero podemos estar y respirar tranquilos porque no han venido los <em>terminators</em> a colonizarnos y seguimos siendo los listos de la Tierra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vida-terminators_129_9112440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jul 2022 19:11:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida sin terminators]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alcarràs y la realidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alcarras-realidad_129_8955017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc65f36e-c86a-49d5-8457-fb2eef54935c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alcarràs y la realidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay muchas escenas maravillosas. Todas, de hecho, lo son. Cuesta escoger una al salir del cine, o los días posteriores, cuando se recuerda, porque la película de Carla Simón es de las que se quedan bajo la piel y no se desprenden con la caña de después</p><p class="subtitle">'Alcarràs', una obra maestra íntima y política que ya es historia de nuestro cine</p></div><p class="article-text">
        Hay una escena en la pel&iacute;cula <em>Alcarr&agrave;s</em>, que primero conquist&oacute; Berl&iacute;n y ahora lo har&aacute; seguro a todo aquel que la vea, maravillosa. En realidad, hay muchas escenas maravillosas. Todas, de hecho, lo son. Cuesta escoger una al salir del cine, o los d&iacute;as posteriores, cuando se recuerda, porque la pel&iacute;cula de Carla Sim&oacute;n es de las que se quedan bajo la piel y no se desprenden con la ca&ntilde;a de despu&eacute;s. En &eacute;sta, y no desvelo nada, est&aacute; Quimet (Jordi Pujol Doncel) terminando su &uacute;ltima cosecha del melocot&oacute;n, desesperado por un final del verano con el que no s&oacute;lo termina una estaci&oacute;n sino una vida, y a su alrededor pulula su hija Iris (Ainet Jounou) dando pitidos con la flauta de pl&aacute;stico que le ha tra&iacute;do el ratoncito P&eacute;rez. Es esa misma flauta de pl&aacute;stico que ha martirizado, y sigue haci&eacute;ndolo, a varias generaciones de padres y que sobrevive en las reformas educativas que cada gobierno hace. Los pol&iacute;ticos tienen la sangre muy fr&iacute;a para la venganza contra los ciudadanos o no tienen hijos ya en edad escolar. Probablemente, ambas opciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la escena, a Quimet los pitidos se le clavan en la cabeza mientras todo se desmorona y parece que est&aacute; a punto de pegar el gran grito a su hija y de arrancarle la flauta como si fuera un cartucho de dinamita para arrojarla hacia el horizonte de melocotoneros. Contemplas la escena y te adelantas y sabes que suceder&aacute; exactamente eso porque lo has vivido o porque sientes que eso es lo que har&iacute;a cualquiera en ese momento y que la ni&ntilde;a se asustar&aacute; y se echar&aacute; a llorar despu&eacute;s pero la tortura cesar&aacute;. Y entonces Quimet, que por supuesto le ha suplicado ya a Iris que deje la flauta e Iris, por supuesto, no le ha hecho caso, lo que hace es, sencillamente, nada. Bueno, s&iacute;, suspirar, mirarla y dejarla que siga con lo que est&aacute; haciendo. Para eso es una ni&ntilde;a. Para eso es verano. Para eso todo se termina menos esa familia a la que Carla Sim&oacute;n retrata con los ojos y el alma de todos sus miembros. Quimet se traga en un segundo los demonios que se lo est&aacute;n llevando. La flauta s&oacute;lo es la puntilla estridente de un instante. Se contiene y la vida sigue. Para Iris, feliz.
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado ya una semana desde que vi la pel&iacute;cula y a&uacute;n me pregunto c&oacute;mo lo han hecho. Primero, Quimet, el padre de familia, en su desesperaci&oacute;n y frustraci&oacute;n, en su lucha perdida de antemano para salvar un mundo, el suyo, que desaparece, para contenerse. M&aacute;s que una escena es una lecci&oacute;n de vida. Segundo, la directora. C&oacute;mo lo ha hecho para lograr una pel&iacute;cula as&iacute;, con actores que no lo son, con ni&ntilde;os, adolescentes, con mayores&hellip; Con tantos personajes, con tantos mundos tan dispares y tan unidos y que se revelan todos naturales, brillantes, verdaderos. Resulta tan real que sorprende. Despu&eacute;s sorprende que lo que sorprenda sea la realidad. Encerrados en burbujas cada m&aacute;s peque&ntilde;as e impermeables y rodeados por c&aacute;maras de eco, olvidamos que el mundo sigue girando ah&iacute; fuera, con nosotros dentro, y no alrededor de nosotros orbitando nuestra burbuja. La realidad y la verdad, pese a los filtros, el individualismo, las noticias que no lo son y las verdades que tampoco, siguen ah&iacute;, nadie las ha tocado, no se puede acabar con ellas. S&oacute;lo hay que saber d&oacute;nde mirar. O c&oacute;mo. As&iacute; ha hecho Carla Sim&oacute;n. Y no es la &uacute;nica. 
    </p><p class="article-text">
        Hay una nueva generaci&oacute;n de directores tan maravillosos como esta <em>Alcarr&agrave;s</em> reci&eacute;n estrenada que saben c&oacute;mo mirar. Por eso la semana pasada <em>Le Monde</em> sacaba en su portada -s&iacute;, s&iacute;, en su portada; s&iacute;, s&iacute;, en Francia; s&iacute;, s&iacute;, a un espa&ntilde;ol- a Jon&aacute;s Trueba, que estrenaba en Par&iacute;s <em>Qui&eacute;n lo impide</em>, el documental con el que lleva, como dec&iacute;a el peri&oacute;dico, &ldquo;a los j&oacute;venes de Madrid al poder&rdquo;. El valioso y largo trabajo, de a&ntilde;os y metraje, con el que retrata a la juventud dejando que sea ella la que lo haga. Mientras haya qui&eacute;n sepa mirar, habr&aacute; realidad. La segunda parte depende del resto, de todos: saber d&oacute;nde mirar. O no olvidarlo. O, quiz&aacute;, volver a aprender a hacerlo. Como Quimet en <em>Alcarr&aacute;s</em>, que no ve la flauta, sino a su hija, una ni&ntilde;a viviendo feliz bajo la tormenta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alcarras-realidad_129_8955017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Apr 2022 19:34:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alcarràs y la realidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tu anuncio y cada vez el de más periodistas: ¿Es ético utilizar la credibilidad como reclamo comercial?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/anuncio-vez-periodistas-etico-utilizar-credibilidad-reclamo-comercial_130_8749741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49d91657-01d4-4025-89b3-6620d647866a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tu anuncio y cada vez el de más periodistas: ¿Es ético utilizar la credibilidad como reclamo comercial?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La última y llamativa campaña de Matías Prats para una aseguradora en la que él mismo busca a su sustituto como imagen de la empresa reabre el debate crónico sobre las líneas que deben separar la información y la publicidad y el conflicto de intereses de los periodistas que anuncian empresas</p></div><p class="article-text">
        Periodistas deportivos cantando a coro el eslogan de un banco. Las caras m&aacute;s conocidas de la televisi&oacute;n pujando por ser la imagen de una compa&ntilde;&iacute;a de seguros. Presentadoras de magazines que cargan sus escaletas con cr&iacute;menes y sucesos, vendiendo en las pausas publicitarias sobre las bondades de tal o cual alarma... Es el qui&eacute;n lava m&aacute;s blanco de nuestra era, empresas de servicios que pagan millonadas para poner la credibilidad de periodistas muy reconocidos al servicio de sus marcas. El &uacute;ltimo y m&aacute;s ruidoso ejemplo es el de la compa&ntilde;&iacute;a de seguros L&iacute;nea Directa. Tras m&aacute;s de una d&eacute;cada, el periodista Mat&iacute;as Prats ha anunciado que deja de serlo. Lo ha hecho con un<a href="https://www.youtube.com/watch?v=nF8OO8iYuRo" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> spot sorprendente, en el que el propio Prats comunica la decisi&oacute;n y busca a su sustituto para la aseguradora</a>. Los candidatos a relevarlo son otros dos periodistas muy conocidos: M&oacute;nica Carillo y Juanma Casta&ntilde;o, adem&aacute;s del c&oacute;mico e imitador Carlos Latre. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creemos que esta f&oacute;rmula, que es la primera vez que se ve en la historia de la publicidad en Espa&ntilde;a, demuestra elegancia, empat&iacute;a y liderazgo&rdquo;, ensalza la idea, desde la propia compa&ntilde;&iacute;a, Antonio Valor, su director de marketing. Hasta ahora los embajadores o prescriptores de una marca, dos t&eacute;rminos con los que se conoce en el sector a las personas, ya sean actores, deportistas o, como en este caso, periodistas, que anuncian un producto o una compa&ntilde;&iacute;a, hac&iacute;an las campa&ntilde;as y eran sustituidos por otras en las siguientes sin ning&uacute;n tipo de transici&oacute;n ni anuncio. En este caso, de ah&iacute; lo llamativo, es el propio Prats el que se despide de los clientes de la empresa y ayuda en la b&uacute;squeda de su sustituto, que tanto los clientes como los espectadores pueden escoger por tel&eacute;fono. &ldquo;Desde que apostamos por Prats como imagen de la compa&ntilde;&iacute;a, se ha mantenido siempre, a&ntilde;o a a&ntilde;o, entre las 10 personalidades espa&ntilde;olas m&aacute;s reconocidas y mejor valoradas por los espectadores. Es un gran profesional, serio, riguroso y con la credibilidad, confianza y cercan&iacute;a que le otorga llevar tantos a&ntilde;os al frente de un informativo, y eso el p&uacute;blico lo valora&rdquo;, ensalza as&iacute; Valor al hombre que ha sido el rostro, y la voz, de la empresa desde 2012. La campa&ntilde;a resulta in&eacute;dita en Espa&ntilde;a, no as&iacute; las preguntas que subyacen que son antiqu&iacute;simas y parten de viejos debates en la profesi&oacute;n period&iacute;stica: &iquest;hasta qu&eacute; punto es &eacute;tico utilizar la credibilidad profesional para recomendar productos a cambio de importantes sumas de dinero? &iquest;C&oacute;mo delimitar la l&iacute;nea que debe separar la informaci&oacute;n de la publicidad si la persona que traslada el mensaje es un periodista que da noticias en la misma cadena que emite los anuncios? &iquest;C&oacute;mo y qui&eacute;n debe regular la actividad comercial de los periodistas? 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo percibe el público o el lector al periodista como informador cuando previamente le ha visto anunciando los productos de una empresa?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es c&eacute;lebre, y repetida, la idea de que la &eacute;tica hace referencia a las personas, o profesionales, que somos, mientras que la credibilidad se sustenta en aquello que otros piensan de nosotros. En esa dualidad, en ese equilibrio, se sit&uacute;a este debate y la labor de los periodistas. Si deben ser, por definici&oacute;n y responsabilidad, rigurosos, imparciales, objetivos y honestos, y mantenerse al margen de intereses y opiniones personales cuando ofrecen informaci&oacute;n a la sociedad, &iquest;se pueden mantener esas cualidades cuando se realizan anuncios publicitarios y se trabaja y cobra de una compa&ntilde;&iacute;a? &iquest;C&oacute;mo percibe el p&uacute;blico o el lector al periodista como informador cuando previamente le ha visto anunciando los productos de una empresa? Pongamos un ejemplo pr&aacute;ctico. Un periodista radiof&oacute;nico realiza una campa&ntilde;a publicitaria para un banco por la que cobra una cuantiosa cantidad. Ese banco puede convertirse en noticia por algo negativo: despidos, investigaciones a sus directivos o recorte de sucursales, por citar tres ejemplos que han sido y son noticia. Si ese periodista debe informar sobre ese banco, &iquest;c&oacute;mo se garantiza la objetividad e imparcialidad, sabiendo que ha cobrado de ese banco? Y aunque se mantengan esa objetividad e imparcialidad, &iquest;c&oacute;mo se puede garantizar que el oyente no pueda dudar de &eacute;sta y cuestionarla sabiendo que ha cobrado? Y &eacute;sas son s&oacute;lo las primeras preguntas, las m&aacute;s b&aacute;sicas y evidentes, que se generan, pero hay m&aacute;s. Entre otras, &iquest;c&oacute;mo afecta esa duda sobre un periodista concreto al medio de comunicaci&oacute;n en el que trabaja y al resto de informaciones que se cubren?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando el que hace un anuncio es un periodista, ¿ha abandonado su profesión?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bernardo Díaz Nosty</span>
                                        <span>—</span> Catedrático de Periodismo de la Universidad de Málaga.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El periodista, al hacer publicidad, traslada su credibilidad como relator de la realidad, sujeto a valores &eacute;ticos, a un fin de prescriptor ajeno a los principios profesionales y a los valores tasados en la cultura democr&aacute;tica como el derecho a la informaci&oacute;n&rdquo;, argumenta Bernardo D&iacute;az Nosty, catedr&aacute;tico de Periodismo de la Universidad de M&aacute;laga. D&iacute;az Nosty<strong> </strong>lanza una pregunta al aire, &ldquo;cuando el que hace un anuncio es un periodista, &iquest;ha abandonado su profesi&oacute;n?&rdquo;, para responderla inmediatamente:<strong> &ldquo;</strong>Ciertamente, s&iacute;. Y al mismo tiempo resta credibilidad al medio donde informa, en la medida del papel ambiguo que juega&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la teor&iacute;a, el debate en la profesi&oacute;n es muy claro. No hay m&aacute;s que consultar los c&oacute;digos deontol&oacute;gicos de los colegios profesionales y las asociaciones de prensa para verlo. El de la Federaci&oacute;n de Asociaciones de Periodistas de Espa&ntilde;a (FAPE) establece que &ldquo;se entiende contrario a la &eacute;tica de la profesi&oacute;n period&iacute;stica su ejercicio simult&aacute;neo con la publicidad&rdquo;. El del Colegio de Periodistas de Catalunya afirma que &ldquo;no es admisible simultanear el ejercicio del periodismo con otras actividades remuneradas que pongan en peligro los principios de veracidad e independencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que un periodista haga publicidad supone un conflicto de intereses y una falta de ética</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como norma general, los profesionales de la informaci&oacute;n deben evitar cualquier situaci&oacute;n de conflicto de intereses, ya sea de &aacute;mbito pol&iacute;tico, comercial, econ&oacute;mico, financiero o familiar que ponga en cuesti&oacute;n la credibilidad e imparcialidad de su funci&oacute;n. C&oacute;digos similares existen en todos los pa&iacute;ses europeos con las mismas referencias: la publicidad y el periodismo deben estar claramente diferenciados; que un periodista haga publicidad supone un conflicto de intereses y una falta de &eacute;tica. Al menos sobre el papel. Al menos en teor&iacute;a... Cada medio de comunicaci&oacute;n tiene, a su vez, sus propias normas. En Espa&ntilde;a, en la televisi&oacute;n, en los dos grandes grupos empresariales, Atresmedia (Antena 3 y La Sexta) y Mediaset (Telecinco y Cuatro), se autoriza. En el caso de ambas antes de hacerlo lo &ldquo;habitual&rdquo;, apuntan desde las empresas, es comunicarlo previamente y se permite cuando no es contrario a los intereses de la propia empresa o, m&aacute;s evidente, a la legalidad. Lo mismo sucede fuera de Espa&ntilde;a. En la BBC rige una pol&iacute;tica similar. No se restringe pero la actividad que se realice no puede, dice el c&oacute;digo de conducta de la cadena, &ldquo;da&ntilde;ar la integridad&rdquo; de &eacute;sta ni poner en riesgo su &ldquo;credibilidad&rdquo;. En el diario <em>The New York Times </em>en cambio, por citar un caso opuesto, como confirman desde el mismo, directamente no est&aacute; permitido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si te pagan mal, pues no te compensa. Pero si te pagan bien, te anima. Todos queremos y tenemos derecho a mejorar nuestra calidad de vida, ¿no?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernando Ónega</span>
                                        <span>—</span> Periodista que realizó anuncios para Banco Pastor.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El conocido y veterano periodista Fernando &Oacute;nega es uno de los muchos comunicadores que han hecho campa&ntilde;as de publicidad. Hace diez a&ntilde;os realiz&oacute; varias para el Banco Pastor. &Eacute;l mismo, que cuenta su caso a <a href="https://www.eldiario.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, aclara que previamente hab&iacute;a realizado tambi&eacute;n una institucional del euro y otra comercial para una bodega de vinos. &ldquo;Es un debate necesario y, por lo tanto, supongo que &uacute;til&rdquo;, afirma, al otro lado del tel&eacute;fono. &Eacute;l mismo dice que lo tuvo, consigo mismo, cuando le hicieron la propuesta del banco. &ldquo;En mi caso hab&iacute;a dos componentes que me inclinaron a aceptarla. Uno, digamos, sentimental, porque soy gallego y es un banco gallego, que adem&aacute;s era ya mi banco, y me tiraba, digamos, la <em>terri&ntilde;a</em>. El otro, el serio, porque consider&eacute; que no afectaba a mi trabajo profesional porque no me dedico a la informaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo;, explica. A eso, reconoce, se a&ntilde;adi&oacute; la oferta econ&oacute;mica, que no cuantifica. &ldquo;Si una vez despejada esa duda te pagan mal, pues no te compensa. Pero si te pagan bien, te anima. Todos queremos y tenemos derecho a mejorar nuestra calidad de vida, &iquest;no?&rdquo;, a&ntilde;ade. &Oacute;nega no ve &ldquo;ning&uacute;n riesgo&rdquo;, como dice, &ldquo;de incompatibilidad ni inconveniencia en que los periodistas hagamos publicidad, siempre, eso s&iacute;, que no sea constante, que ese periodista no se convierta en un hombre o una mujer anuncio&rdquo;. Tambi&eacute;n cree, cuando se le pregunta, que su postura ser&iacute;a la misma aunque &eacute;l hubiese rechazado aquellas campa&ntilde;as.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se puede cobrar por un día de trabajo haciendo un anuncio lo mismo que ingresan por un año entero en sus medios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, decenas de periodistas en Espa&ntilde;a las han realizado. Todos ellos rostros y voces muy reconocidos y valorados del periodismo espa&ntilde;ol, desde Carlos Herrera, Gemma Nierga, Angels Barcel&oacute;, Olga Viza, Roberto Arce, Pedro Piqueras a Julia Otero, por mencionar s&oacute;lo algunos nombres. Algunas &lsquo;estrellas&rsquo; de la televisi&oacute;n a las que ha contactado este peri&oacute;dico y han rechazado esas ofertas hablan de remuneraciones por esas campa&ntilde;as &ldquo;casi insultantes&rdquo; en las que se puede cobrar por un d&iacute;a de trabajo haciendo un anuncio lo mismo que ingresan por un a&ntilde;o entero en sus medios. &ldquo;A un periodista se le presuponen ciertos atributos que no necesariamente ostenta una <em>celebrity</em> al uso.&nbsp;Un periodista de un medio bien percibido por la audiencia puede ser considerado como una fuente de contenido v&aacute;lida y fiable&rdquo;, explica Pelayo Alonso, codirector general de la agencia de comunicaci&oacute;n Edelman, por qu&eacute; algunas marcas recurren a estos. &ldquo;Quieren demostrar a sus audiencias su propia credibilidad, que toma prestada de ese periodista. Un deportista o un actor pueden tener notoriedad y generar una sensaci&oacute;n de familiaridad con la audiencia, pero si lo que se quiere transmitir es objetividad y rigor por encima de otros aspectos emocionales, la figura del periodista funciona mejor porque supuestamente eso es precisamente lo que hace en su vida profesional&rdquo;, a&ntilde;ade. As&iacute; explican tambi&eacute;n en L&iacute;nea Directa que entre los posibles sustitutos de Prats, que ya est&aacute;n apareciendo en esa campa&ntilde;a de transici&oacute;n, figuren dos periodistas como Carrillo y Casta&ntilde;o. &ldquo;Son personalidades que, por su profesi&oacute;n y exposici&oacute;n diaria ante los espectadores, gozan tambi&eacute;n de un elevado nivel de credibilidad y cercan&iacute;a entre la audiencia&rdquo;, lo argumentan desde la compa&ntilde;&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Pedro Piqueras en un anuncio de Gallina Blanca.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El periodista catal&aacute;n Manuel L&oacute;pez lleva a&ntilde;os embarcado en una cruzada casi personal, una &ldquo;larga batalla&rdquo;, como la llama, por denunciar estos casos e intentar que &eacute;ste deje de ser s&oacute;lo un debate cr&oacute;nico e irresuelto en la profesi&oacute;n. Hace tres a&ntilde;os public&oacute; incluso un libro, &lsquo;La &eacute;tica y los periodistas que hacen publicidad&rsquo; (ediciones Carena), analizando esta realidad. En ella contin&uacute;a hoy. Su siguiente paso anuncia que ser&aacute; pasar un listado de los periodistas que han hecho publicidad, m&aacute;s de una treintena, a los colegios profesionales &ldquo;para que a aquellos que formen parte de esos colegios [en Espa&ntilde;a no es obligatorio estar colegiado para ejercer] se les abra un expediente&rdquo;. L&oacute;pez es partidario de que se les expulse de los mismos porque lo considera una &ldquo;falta &eacute;tica&rdquo;, dado que figura claramente en esos c&oacute;digos deontol&oacute;gicos, y cree que ser&iacute;a bueno que se produjera alguna expulsi&oacute;n &ldquo;para que el resto tome nota&rdquo; y cambie la situaci&oacute;n. L&oacute;pez lleva el debate y la cr&iacute;tica tambi&eacute;n a las empresas que los contratan para convertirlo en un asunto de responsabilidad social corporativa. &ldquo;Deben saber qu&eacute; contratan y que no, y en este caso saben que existen unos c&oacute;digos &eacute;ticos contrarios a esas contrataciones&rdquo;, argumenta. Sin embargo, el periodista se queja y denuncia que el primer escollo est&aacute; en la propia profesi&oacute;n, en unos colegios profesionales y asociaciones que, como dice, &ldquo;se ponen de lado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La misma opini&oacute;n la comparten muchos de los expertos consultados por este peri&oacute;dico. Entre ellos, el catedr&aacute;tico Diaz Nosty, que es miembro, adem&aacute;s, de la Comisi&oacute;n de Deontolog&iacute;a, &Eacute;tica y Garant&iacute;as Profesionales de la Asociaci&oacute;n de la Prensa de Madrid<strong>. &ldquo;</strong>Se ha llegado a esta situaci&oacute;n por la dejaci&oacute;n manifiesta de las organizaciones profesionales, que conocen el problema, lo tienen identificado y s&oacute;lo muy de pasada se han referido a &eacute;l. Lo que en principio fue un <em>tel&eacute;fono rojo, </em>al no ser zanjado de ra&iacute;z, entendiendo que un periodista cuando realiza esa funci&oacute;n, leg&iacute;tima por otra parte, deja de estar habilitado para hacer informaci&oacute;n, se ha extendido de forma notable, especialmente en radio y televisi&oacute;n&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        El problema, o la clave, es que ni siquiera en esos colegios hay una postura clara, a pesar de lo que establecen esos c&oacute;digos, ni se han tomado nunca decisiones al respecto. La FAPE, que agrupa a las asociaciones de todo el pa&iacute;s, tiene una Comisi&oacute;n de Arbitraje, Quejas y Deontolog&iacute;a del Periodismo constituida como &oacute;rgano independiente de autocontrol de la profesi&oacute;n. Esta comisi&oacute;n s&oacute;lo se ha pronunciado en una ocasi&oacute;n sobre el tema. Lo hizo en 2014 con una resoluci&oacute;n en la que, pese al choque con el c&oacute;digo &eacute;tico, conclu&iacute;a que la participaci&oacute;n de periodistas en anuncios era &ldquo;aceptable&rdquo; siempre que fuese puntual, quedara claramente delimitada como publicidad y no guardase relaci&oacute;n directa con el trabajo informativo del periodista. 
    </p><p class="article-text">
        El jurista Rafael de Mendiz&aacute;bal, exmagistrado del Tribunal Constitucional y del Supremo, fundador y presidente de la Audiencia Nacional durante una d&eacute;cada, ya presid&iacute;a la comisi&oacute;n entonces, como sigue haciendo hoy. Pero confiesa, a sus 95 a&ntilde;os, que no recuerda los detalles de aquella resoluci&oacute;n y c&oacute;mo se hizo. Mendiz&aacute;bal reconoce, en cambio, que existe un consenso en esa comisi&oacute;n de que est&aacute; &ldquo;lejos de la correcci&oacute;n &eacute;tica&rdquo; que un periodista haga publicidad, pero que ese consenso &ldquo;no sirve para nada porque a la comisi&oacute;n no le hace caso nadie&rdquo;. Existen en el sector, argumenta, intereses cruzados que provocan que se hable &ldquo;mucho de &eacute;tica y pureza pero no sirva para nada&rdquo;. Mendiz&aacute;bal se muestra tambi&eacute;n partidario de la expulsi&oacute;n de esos periodistas de los colegios. &ldquo;Ser&iacute;a lo correcto&rdquo;, afirma, &ldquo;pero teniendo en cuenta que los colegios son &oacute;rganos electos de la propia profesi&oacute;n es complicado, porque todos los profesionales, como los jueces o los abogados, tiran para su conveniencia y para los del grupo que la dirige&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El público tiene derecho a que el informador sea imparcial, lo cual difícilmente se dará si tiene un compromiso -económico o de otro tipo- con quién es objeto de una información veraz y a la vez perjudicial para sus intereses</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roger Jiménez</span>
                                        <span>—</span> Expresidente del Consell de la Informació de Catalunya.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Catalunya, dentro del Colegio de Periodistas, tambi&eacute;n existe una comisi&oacute;n equivalente. Se denomina Consell de la Informaci&oacute; de Catalunya. All&iacute; se ha tratado esta cuesti&oacute;n en al menos una decena de ocasiones, como se puede comprobar en las resoluciones que emite. Al Consell han llegado, durante a&ntilde;os, quejas de espectadores, oyentes, lectores e incluso de otros periodista denunciando esa incompatibilidad que en teor&iacute;a supone, con el c&oacute;digo &eacute;tico del colegio, que los periodistas anuncien productos. Con cada reclamaci&oacute;n, antes de resolverse, siempre evidenciando el conflicto de intereses que implica, el Consell trataba de consultar los argumentos de los periodistas cuestionados. &ldquo;Desgraciadamente, casi ninguno de los afectados respondi&oacute;&rdquo;, se lamenta hoy Roger Jim&eacute;nez, veterano periodista de la Agencia Efe y <em>La Vanguardia</em> que presidi&oacute; esta comisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En 2016 el Consell realiz&oacute; un informe en el que, al contrario que la resoluci&oacute;n de la Comisi&oacute;n de Quejas de la FAPE, conclu&iacute;a que &ldquo;los profesionales de la comunicaci&oacute;n que trabajen en programas, diarios o formatos informativos en cualquier soporte no tienen que hacer publicidad comercial de empresas o productos. Tampoco tienen que hacer publicidad de productos de su propia empresa&rdquo;.&nbsp;Como argumentaba, &ldquo;el p&uacute;blico tiene derecho a que el informador sea imparcial, lo cual dif&iacute;cilmente se dar&aacute; si tiene un compromiso -econ&oacute;mico o de otro tipo- con qui&eacute;n es objeto de una informaci&oacute;n veraz y a la vez perjudicial para sus intereses&rdquo;. Jim&eacute;nez, sin embargo, no es partidario de las sanciones y de las expulsiones de esos periodistas. &ldquo;No creo en esa opci&oacute;n de maltratar, pero s&iacute; en la de hac&eacute;rselo ver, como con las resoluciones que public&aacute;bamos, para mostrar el da&ntilde;o que le hacen al oficio&rdquo;. Jim&eacute;nez es partidario tambi&eacute;n, y en eso coinciden los m&aacute;s cr&iacute;ticos con esta &lsquo;dualidad&rsquo;, que no se premie a aquellos periodistas que hacen publicidad, una pr&aacute;ctica frecuente, porque son comunicadores muy relevantes y populares, &ldquo;porque si les das un premio ensalzas y pones medallas a alguien que no las merece de ninguna de las maneras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un caso paradigm&aacute;tico es el de Mat&iacute;as Prats, que lleva presentando informativos desde 1976. cuando debut&oacute; al frente del Telediario de TVE. Tras medio siglo de carrera, Prats acumula premios y reconocimientos profesionales que pocos osar&iacute;an poner en duda. Pero en los &uacute;ltimos a&ntilde;os su figura aparece asociada a diferentes marcas, Prats es tambi&eacute;n la cara que se asocia al eslogan &ldquo;tu banco y cada vez el de m&aacute;s gente&rdquo;, del conglomerado ING, una multinacional con 85 millones de clientes y 130.000 empleados en todo el mundo. Tras la crisis de 2008, han sido varias las entidades bancarias que han reclutado a periodistas para ofrecer su imagen. Ah&iacute; est&aacute;n por ejemplo las conversaciones del Banco Sabadell, que han tirado de profesionales muy reconocidos como Julia Otero, Angels Barcel&oacute; o John Carlin. 
    </p><p class="article-text">
         El asunto abre infinidad de preguntas en un sector que no quiere ni o&iacute;r hablar de imposiciones externas y que siempre ha abogado por una autorregulaci&oacute;n, que rara vez tiene efectos reales. &iquest;Puede, o debe, un periodista presentar eventos de una empresa o una marca? &iquest;Puede, o debe, impartir cursos, desde c&oacute;mo hablar en p&uacute;blico hasta c&oacute;mo responder entrevistas, para una compa&ntilde;&iacute;a? &iquest;Aplican tambi&eacute;n estos criterios para la prensa deportiva? &Eacute;ste &uacute;ltimo es uno de los casos m&aacute;s habituales y llamativos de esta realidad y, sin embargo, tambi&eacute;n de los m&aacute;s aceptados. En los programas deportivos de radio la publicidad est&aacute; plenamente integrada en los programas. Casi ic&oacute;nico es el &ldquo;&iexcl;Pepe, un purito!&rdquo; que cre&oacute; el locutor Pepe Domingo Casta&ntilde;o en el &lsquo;Carrusel&rsquo; de la cadena SER, hasta que se prohibi&oacute; la publicidad del tabaco. Hoy, un domingo de jornada de Liga de f&uacute;tbol, uno puede sintonizar una emisora, escuchar a los periodistas tarareando a coro anuncios de empresas sin que a nadie le extra&ntilde;e. Casta&ntilde;o, <a href="https://www.eldiario.es/economia/pepe-purito-publicidad-juego-quejas-tribunales-ingresos-perdidos_1_8501502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como contaba recientemente en este peri&oacute;dico</a>, cree que la publicidad en estos formatos es tambi&eacute;n contenido. &ldquo;No es una pausa, tiene que formar parte del programa y estar integrada, que es lo que nosotros hacemos. Lo que yo hago no podr&iacute;a hacerlo en el programa de Carlos Herrera, pero en todos los programas hay que buscar la forma de integrarla&rdquo;, lo argumentaba. Incluso entre los grandes cr&iacute;ticos de esta realidad, como el periodista Manuel L&oacute;pez, la l&iacute;nea no est&aacute; clara. &Eacute;l cree que el periodismo deportivo &ldquo;es especial&rdquo; y la prensa deportiva &ldquo;el menor de los problemas&rdquo; de este debate. &ldquo;Ellos mismos dicen que si les quitaran la publicidad los matar&iacute;an&rdquo;, lo justifica. El catedr&aacute;tico D&iacute;az Nosty, sin embargo, cree que esta &ldquo;anomal&iacute;a&rdquo;, como lo denomina, es &ldquo;extrema&rdquo; en el periodismo deportivo, &ldquo;porque la propia pr&aacute;ctica ha convertido a los periodistas en animadores de espect&aacute;culos, en <em>hooligans</em> comerciales, en voces corales que pierden ante sus audiencias, en gran medida, la condici&oacute;n de periodistas y que contribuyen al deterioro generalizado del ya escaso prestigio social del conjunto de los periodistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se da la circunstancia de que las empresas de apuestas que hasta hace nada inundaban las programaciones deportivas -hasta que el Ministerio de Consumo decidi&oacute; establecer restricciones por los problemas que genera la adicci&oacute;n al juego- son a la vez anunciantes de los equipos de f&uacute;tbol sobre los que se informa en esos mismos programas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante años el periodismo ha sufrido en España, y también en el mundo, una pérdida de confianza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        D&iacute;az Nosty lleva as&iacute; el debate m&aacute;s all&aacute;. Su visi&oacute;n negativa del sector, ese &ldquo;escaso prestigio social&rdquo;, como lo analiza con dureza, hace referencia a una realidad no tan negativa como sus palabras pero real: durante a&ntilde;os el periodismo ha sufrido en Espa&ntilde;a, y tambi&eacute;n en el mundo, una p&eacute;rdida de confianza. La crisis econ&oacute;mica de 2008, con la ca&iacute;da generalizada en la confianza en casi todas las instituciones que supuso, el auge de las <em>fake news</em> y la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica han contribuido a ello. Tambi&eacute;n un sector que atraviesa desde hace a&ntilde;os un tiempo de transformaci&oacute;n y de debilidad econ&oacute;mica por el descenso de los ingresos publicitarios. Y a todo ello se ha sumado un nuevo modelo de medios digitales, sobre todo, pero tambi&eacute;n sucede en los tradicionales, en los que la l&iacute;nea clara, o m&aacute;s clara, que antes separaba el contenido informativo del publicitario hoy es borrosa y en ocasiones inexistente. Como alerta la UNESCO en sus informes sobre la prensa en el mundo, &ldquo;esa tendencia y pr&aacute;ctica da&ntilde;a el periodismo independiente, porque borra la l&iacute;nea entre &eacute;ste y el contenido de pago&rdquo;. El caso de los periodistas que realizan anuncios publicitarios es as&iacute; s&oacute;lo un aspecto m&aacute;s, o una cara, tal vez la m&aacute;s llamativo, por la personalizaci&oacute;n que permite, de una realidad y debates mucho m&aacute;s amplios.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un negocio millonario y pujante. Las menciones de anuncios por parte de presentadores de espacios informativos copan las parrillas de televisiones y radios. Una sola de las decenas de menciones a las casas de apuestas que se repiten machaconamente en los medios puede reportar 200 euros al periodista en la radio y multiplicar esas cantidades por 10 o por 20 en la televisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy tentador&rdquo;, se&ntilde;ala un reportero de televisi&oacute;n que ha recibido (y rechazado) muchas propuestas de ese tipo. &ldquo;Si te ofrecen 280.000 euros por ir a grabar un d&iacute;a a un aeropuerto subido a un coche del que solo tienes que decir una frase, pues entiendo que haya mucha gente que se lo piense&rdquo;, defiende este periodista que ha visto pasar por delante muchas de esas ofertas a las que ha dicho no, pero que pide no ser identificado porque tampoco quiere erigirse en &ldquo;ejemplo para nadie&rdquo;. &ldquo;Yo no lo hago, creo que el material con el que trabajamos es la credibilidad y que eso es muy delicado. Adem&aacute;s, una vez que empiezas a hacer anuncios, es sencillo meterse en la rueda del dinero f&aacute;cil y encadenar una campa&ntilde;a tras otra&rdquo;.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema es que como no hay una regulación del derecho a la información, esos códigos deontológicos se convierten en brindis al sol. Si queremos que se cumplan, debe haber una ley” </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Quico Ràfols</span>
                                        <span>—</span> Presidente del Sindicato de Periodistas de Catalunya.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aparte de los dilemas personales, el debate ha suscitado respuestas diferentes dentro de los propios colegios profesionales, aunque en un punto s&iacute; coinciden la mayor&iacute;a. &iquest;Deber&iacute;an regularse, por ley, cuestiones como &eacute;sta? &iquest;Si los c&oacute;digo &eacute;ticos no permiten una actividad pero no hay autorregulaci&oacute;n en la profesi&oacute;n para evitarla, se deber&iacute;a regular por ley? Existen casos as&iacute;. Con excepciones, en B&eacute;lgica est&aacute; prohibido por ley desde los a&ntilde;os sesenta que los periodistas hagan publicidad. &ldquo;El problema es que como no hay una regulaci&oacute;n del derecho a la informaci&oacute;n, esos c&oacute;digos deontol&oacute;gicos se convierten en brindis al sol. Si queremos que se cumplan, debe haber una ley&rdquo;, lo defiende Quico R&agrave;fols, presidente del Sindicato de Periodistas de Catalunya. &ldquo;En Espa&ntilde;a se han regulado todos los derechos b&aacute;sicos, desde la sanidad, a la educaci&oacute;n o la justicia, pero no la informaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade. La suya, de todas las personas que participan en este reportaje, es la &uacute;nica voz partidaria de esta regulaci&oacute;n. El resto coinciden en oponerse. Como las resume el jurista Mendiz&aacute;bal, &ldquo;la mejor ley de prensa es la que no existe&rdquo;. Para &eacute;l, fue esa libertad &ldquo;lo que hizo que Estados Unidos sea el primer pa&iacute;s del mundo&rdquo;. La libertad, dice tambi&eacute;n, &ldquo;es creadora&rdquo;. Y en esa libertad seguir&aacute;n la profesi&oacute;n y este debate sobre los periodistas y la publicidad, viejo ya y recurrente en el sector pero que lo trasciende. Como dec&iacute;a el propio Mat&iacute;as Prats en los anuncios de L&iacute;nea Directa, &ldquo;perm&iacute;tame que insista&rdquo;...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/anuncio-vez-periodistas-etico-utilizar-credibilidad-reclamo-comercial_130_8749741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Apr 2022 19:41:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tu anuncio y cada vez el de más periodistas: ¿Es ético utilizar la credibilidad como reclamo comercial?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Publicidad,FAPE - Federación de Asociaciones de Periodistas de España,Periodistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salida de emergencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/salida-emergencia_129_8888103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eba167ec-d5fd-4ce7-b0ff-6b9c60c645e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salida de emergencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay como meternos a 200 en un avión para que afloren nuestros peores instintos. También, en ocasiones, los mejores. Embarquen y desembarquen, por ejemplo. A la entrada siempre hay quien trata de bordearte o saltarte como si le fueran a quitar el sitio o así llegara antes a su destino</p></div><p class="article-text">
        Hace una d&eacute;cada salt&oacute; una falsa alarma a mitad de un vuelo de British Airways Londres-Hong Kong. Los pasajeros deb&iacute;an prepararse para un amerizaje de emergencia. El p&aacute;nico, por supuesto, se desat&oacute; a bordo, aunque la tripulaci&oacute;n logr&oacute; calmar a los viajeros y explicarles que se trataba de un fallo t&eacute;cnico y el mensaje hab&iacute;a saltado por error. La mayor&iacute;a no se quedaron tranquilos hasta que el avi&oacute;n aterriz&oacute;. No importaba que fuera imposible acabar en el mar sobrevolando tierra en todo momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los miedos a volar est&aacute;n suficientemente estudiados. No solo estos, tambi&eacute;n el estr&eacute;s que provoca en todos los pasajeros. El cat&aacute;logo de temores y fobias se dispara ya desde la llegada al aeropuerto, para quien sufre agorafobia, fobia a las multitudes, o acrofobia, a esas alturas a las que pronto se estar&aacute; expuesto. A partir de ah&iacute; se pueden sumar el miedo al extra&ntilde;o, f&aacute;cilmente entendible y dif&iacute;cil de superar cuando vemos con qui&eacute;n nos toca compartir ocho horas de vuelo, la claustrofobia o, por supuesto, el propio temor al vuelo, a que el avi&oacute;n, por mucho que digan las estad&iacute;sticas que es m&aacute;s f&aacute;cil que se estrelle un coche o descarrile un tren, caiga en picado. Mientras algunos caigan, a ver qui&eacute;n nos convence de que no es el nuestro. Cualquier m&iacute;nimo vaiv&eacute;n, la m&aacute;s leve de las turbulencias, desata todo los miedos. Como en algunas parejas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no existen estudios sobre c&oacute;mo nos comportamos en los aviones en las situaciones m&aacute;s corrientes y poco permite conocer mejor al ser humano. No hay como meternos a 200 en un avi&oacute;n para que afloren nuestros peores instintos. Tambi&eacute;n, en ocasiones, los mejores. Embarquen y desembarquen, por ejemplo. A la entrada siempre hay quien trata de bordearte o saltarte como si le fueran a quitar el sitio o as&iacute; llegara antes a su destino. A la salida abandonamos el avi&oacute;n como una manada desbocada. Da igual que sepas que despu&eacute;s esperar&aacute;s recogiendo la maleta o en el autob&uacute;s que aguarda a pie de pista. Tambi&eacute;n sucede cuando sirven la comida. Sea la hora y el men&uacute; que sea, algunos comen como si acabaran de rescatarlos de una isla desierta. Por una inercia extra&ntilde;a, sin apenas masticar, probablemente por la ansiedad inconsciente que provoca el vuelo. Presenciarlo justifica el miedo al extra&ntilde;o y dispara tambi&eacute;n el odio al rico: en primera clase los hay que comen igual, pero no tienes que verlos.
    </p><p class="article-text">
        La mejor evidencia de c&oacute;mo somos, sin embargo, sucede justo antes del despegue y revela que, ante todo, somos seres conservadores. Por eso la tripulaci&oacute;n explica a quienes ocupan las salidas de emergencia que en caso de accidente o aterrizaje forzoso, cuando desencajen la puerta de emergencia deben arrojarla fuera. El impulso, incluso en pleno caos, quiz&aacute; sea dejarla dentro. Aunque el avi&oacute;n se vaya a hundir o est&eacute; ya en varios pedazos tal vez pensamos que la puerta se pueda salvar... Y eso, frente a todo lo anterior, da esperanza en el ser humano: tambi&eacute;n somos optimistas. O, s&iacute;, lo s&eacute;, a&uacute;n m&aacute;s tontos que en tierra firme... Pero prefiero quedarme con la primera hip&oacute;tesis. Por optimismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/salida-emergencia_129_8888103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Apr 2022 19:45:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salida de emergencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cirugías en la era Instagram: "¿Ves cómo me pone los labios este filtro? ¡Así los quiero!"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cirugias-instagram-ves-pone-labios-filtro-quiero_1_8729208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8203bf79-3cd3-428e-b342-247316eb93b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cirugías en la era Instagram: &quot;¿Ves cómo me pone los labios este filtro? ¡Así los quiero!&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Crece el número de jóvenes que buscan someterse a operaciones y tratamientos para ser como en sus 'selfies' pasados por las aplicaciones del móvil: el impacto de las redes sociales en los problemas de autoestima se ha disparado tras la pandemia</p></div><p class="article-text">
        La cirujana Isabel Moreno, presidenta de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica y Est&eacute;tica (AECEP), est&aacute; acostumbrada ya, como sus compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n, a que se presenten en su consulta j&oacute;venes que saquen su tel&eacute;fono m&oacute;vil y le muestren un <em>selfie</em> suyo, pasado por los filtros de las aplicaciones, y le digan cosas como: &ldquo;&iquest;Ves c&oacute;mo me pone los labios esta aplicaci&oacute;n? &iexcl;As&iacute; los quiero!&rdquo;. Les sucede desde hace cuatro o cinco a&ntilde;os. Cada vez con mayor frecuencia. 
    </p><p class="article-text">
        Antes llegaban a sus consultas, en ocasiones, pacientes con recortes de las revistas con la foto de alguna actriz famosa pidi&eacute;ndoles su nariz, su barbilla o sus labios. Incluso sus culos, como ha estado (y sigue, aunque descendiendo) de moda: el <em>efecto Kim Kardashian</em>. Despu&eacute;s las actrices dejaron de ser la referencia, como tambi&eacute;n las revistas el soporte, y los interesados acud&iacute;an con el tel&eacute;fono m&oacute;vil pidiendo lo mismo pero con alguna <em>influencer</em> de las redes sociales como ejemplo aspiracional. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy el referente no son otros, sino ellos mismos, pero un ellos mismos pasado por los filtros de belleza &ndash;as&iacute; se los conoce, ya la propia denominaci&oacute;n encierra la trampa&ndash; que algunas aplicaciones y redes sociales ofrecen para retocar las fotos. La mayor&iacute;a coinciden: narices m&aacute;s finas y estilizadas, p&oacute;mulos alzados, ojos ligeramente achinados, pieles de porcelana tan perfectas que rozan la apariencia de los mu&ntilde;ecos de cera, mentones m&aacute;s cuadrados en el caso de los hombres, labios gruesos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Moreno explica que sobre todo quieren &ldquo;transformar su cara&rdquo;. Que sea como la de esa foto. Si los de la foto son ellos, pura l&oacute;gica, tambi&eacute;n pueden ser ese ellos fuera de las fotos. &ldquo;Pero nosotros no podemos transformar una cara&rdquo;, afirma la cirujana. Es, como lo define y coinciden todos los cirujanos consultados por este peri&oacute;dico, una cuesti&oacute;n de &ldquo;falsas expectativas&rdquo;. El yo virtual no es el real y, por mucho que se quisiera, nunca se podr&iacute;a alcanzar en la realidad el resultado de unas fotos que son irreales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con un filtro podemos adelgazar la nariz, levantar las cejas o afilar la cara tanto como queramos. Los filtros no tienen l&iacute;mites; la cirug&iacute;a pl&aacute;stica, s&iacute;&rdquo;, describe el cirujano Arturo Ram&iacute;rez-Monta&ntilde;ana, miembro del comit&eacute; de la Sociedad internacional de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica y Est&eacute;tica. Eso es lo que deben explicarles y hacerles comprender a esos j&oacute;venes. Y eso es lo que hac&iacute;a un d&iacute;a de consulta la doctora Moreno cuando su paciente,  recuerda, no s&oacute;lo no lo entend&iacute;a sino que se cabre&oacute; tanto que empez&oacute; a chillarle. Le arroj&oacute; por encima del ordenador una botella de agua y se march&oacute; al grito de: &ldquo;&iexcl;Me buscar&eacute; a otro cirujano!&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Dismorfia de Snapchat</h3><p class="article-text">
        Desde que esta realidad empez&oacute; a verse en las consultas, aunque los cirujanos, como Ram&iacute;rez-Monta&ntilde;ana, lo consideran &ldquo;algo m&aacute;s excepcional que la regla&rdquo;, se han publicado diferentes estudios, en revistas m&eacute;dicas profesionales de Estados Unidos, sobre todo, analizando el fen&oacute;meno. Si previamente ya se hab&iacute;a estudiado la influencia de los medios tradicionales &ndash;la televisi&oacute;n, la publicidad&ndash;como motivaci&oacute;n para que algunas personas, sobre todo mujeres, considerasen la cirug&iacute;a est&eacute;tica, el impacto de las redes sociales no estaba estudiado. Seg&uacute;n estos art&iacute;culos, se estaba produciendo un aumento de los procedimientos de cirug&iacute;a est&eacute;tica facial as&iacute; como una relaci&oacute;n directa entre el uso de filtros en las fotos y una mayor aceptaci&oacute;n de la cirug&iacute;a est&eacute;tica. Fruto de esos estudios es la creaci&oacute;n incluso de un t&eacute;rmino con el que se ha etiquetado hoy esta realidad: dismorfia de Snapchat.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con un filtro podemos adelgazar la nariz, levantar las cejas o afilar la cara tanto como queramos. Los filtros no tienen límites; la cirugía plástica, sí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Arturo Ramírez-Montañana</span>
                                        <span>—</span> Sociedad internacional de Cirugía Plástica y Estética
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La dismorfofobia o trastorno dism&oacute;rfico corporal no es nuevo. As&iacute; se conoce la percepci&oacute;n que una persona tiene de su f&iacute;sico cuando no se ajusta a la realidad. Uno se obsesiona con su cuerpo y con defectos que no son reales. La anorexia es el ejemplo m&aacute;s conocido. La dismorfia de Snapchat &ndash;as&iacute; bautizada por esta red social, que permite aplicar esos filtros&ndash; ser&iacute;a por lo tanto la obsesi&oacute;n provocada por la comparaci&oacute;n entre la imagen real y la fotograf&iacute;a filtrada. El choque entre la realidad, el yo que nos devuelve cada ma&ntilde;ana el espejo, e irrealidad, el supuesto yo real que vemos en nuestros <em>selfies</em> retocados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No lo considero un trastorno dism&oacute;rfico, sino que aqu&iacute; estamos hablando de problemas de autoestima que enfocamos en el f&iacute;sico&rdquo;, argumenta la psic&oacute;loga Rosana Pereira, directora de las cl&iacute;nicas Hazt&uacute;a Psicolog&iacute;a Positiva. &ldquo;Por m&aacute;s que se les diga que son filtros y que no son la realidad, quieren ser eso. Pero es normal que busquen formar parte del grupo sintiendo que su imagen est&aacute; acorde a lo que ven en las redes. El ser humano siempre ha querido formar parte del grupo, sea el que sea, y esto no es algo in&eacute;dito. Lo que sucede es que esa presi&oacute;n del grupo antes llegaba de otras formas, y ahora se queda m&aacute;s en lo externo. Hoy todo son fotograf&iacute;as y la forma de comunicarse es a trav&eacute;s de ellas&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el fondo &ndash;secunda la cirujana Eva Guisantes&ndash; es m&aacute;s realista porque la base es la propia cara, no la de Angelina Jolie, por ejemplo&rdquo;. El hecho de que una foto, como afirma tambi&eacute;n Ram&iacute;rez-Monta&ntilde;ana, diga en ocasiones &ldquo;m&aacute;s que mil palabras&rdquo;, puede ayudarlos &ldquo;a comprender claramente lo que siente el paciente, hablar sobre ello. Facilita el intercambio de ideas, expectativas y posibilidades reales&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">M&aacute;s mujeres que hombres</h3><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno, explican los cirujanos, se da m&aacute;s en mujeres que en hombres, aunque tambi&eacute;n ellos acuden a las consultas con esos <em>selfies</em> como referencia. Suelen ser pacientes entre 22 y los 25 a&ntilde;os, muy metidos en las redes sociales, que antes no ve&iacute;an en sus consultas. &ldquo;Para m&iacute; lo alarmante no es que quieran verse mejor, porque eso va ligado a la adolescencia y a la juventud y no es nuevo, sino que es importante que los padres y los profesionales est&eacute;n encima de ellos para evitar que se hagan tratamientos que no son saludables o que puedan ser desproporcionados para su edad&rdquo;, a&ntilde;ade la cirujana Guisantes. Padres &ldquo;que no saben c&oacute;mo gestionar estos casos. Nos dicen: es que es lo que ellos quieren&hellip; pero tienen que ser fuertes y controlarlos&rdquo;, reflexiona su colega Moreno.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo alarmante no es que quieran verse mejor, eso va ligado a la adolescencia, lo importante es que padres y profesionales estén encima de ellos para evitar que se hagan tratamientos que no son saludables o que puedan ser desproporcionados para su edad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La chica que se enfad&oacute; tanto en la consulta de Moreno cuando rechaz&oacute; operarla y se march&oacute; prometiendo que encontrar&iacute;a a alguien que le hiciera la intervenci&oacute;n, encarna para estos cirujanos un riesgo muy real. &ldquo;Porque siempre acaban encontrando un m&eacute;dico que acepta. Es dif&iacute;cil evitarlo. No todos decimos que no. Para algunos priman sus intereses comerciales&rdquo;, se lamenta Guisantes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En algunas cl&iacute;nicas y franquicias, por ejemplo, la primera visita ni siquiera se hace con un especialista, sino con alguien a quien llaman asesora est&eacute;tica pero que es una comercial, que seguramente cobra a comisi&oacute;n y que querr&aacute; que te operes s&iacute; o s&iacute;&rdquo;, contin&uacute;a. Para ella es clave educar a los pacientes para que no se dejen enga&ntilde;ar o llevar por la publicidad enga&ntilde;osa &ldquo;porque hay mucho bombardeo&rdquo;, para que desconf&iacute;en de sorteos, promociones y descuentos y para que pidan que &ldquo;siempre sea un m&eacute;dico&rdquo; quien les atienda. Y sobre todo, que si finalmente se van a operar comprueben que el m&eacute;dico est&aacute; colegiado y tiene la formaci&oacute;n para poder hacerlo, &ldquo;porque desgraciadamente hay mucho intrusismo en el sector&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">400.000 intervenciones al a&ntilde;o </h3><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es el und&eacute;cimo pa&iacute;s del mundo donde m&aacute;s procedimientos de cirug&iacute;a y medicina est&eacute;tica se realizan, seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de la Sociedad Internacional de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica y Est&eacute;tica. Estados Unidos, Brasil y Alemania ocupan los primeros puestos. En 2020, &uacute;ltimo a&ntilde;o con datos actualizados, se realizaron casi 400.000 intervenciones: 165.000 operaciones quir&uacute;rgicas y 230.000 que no lo eran, con los tratamientos con b&oacute;tox y &aacute;cido hialur&oacute;nico acaparando la mayor parte de ellas. 
    </p><p class="article-text">
        Desde hace a&ntilde;os, las operaciones quir&uacute;rgicas m&aacute;s demandadas son el aumento de pechos, en el caso de las mujeres, y su reducci&oacute;n, la ginecomastia, en el de los hombres. En segundo lugar, para ambos, las liposucciones. En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica Reparadora y Est&eacute;tica, de 2018, previos a la pandemia, una de cada cuatro operaciones se hac&iacute;a a menores de 29 a&ntilde;os, un n&uacute;mero que, como confirman los cirujanos, crece cada a&ntilde;o.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde hace años, las operaciones quirúrgicas más demandadas son el aumento de pechos, en el caso de las mujeres, y su reducción, la ginecomastia, en el de los hombres</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De hecho, esa generaci&oacute;n es a la que se destaca en Estados Unidos desde la Asociaci&oacute;n de Cirujanos Pl&aacute;sticos como la que posee mayor potencial de crecimiento en la actualidad por el impacto de las redes y por la capacidad de encontrar cirujanos e informaci&oacute;n tambi&eacute;n en esas redes. En este incremento figura tambi&eacute;n un n&uacute;mero cada vez mayor de pacientes masculinos, que ha pasado en pocos a&ntilde;os en Espa&ntilde;a de suponer un 2% del total al 10%.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace a&ntilde;os la cirug&iacute;a era poco accesible y cara. Parec&iacute;a propio de un nivel social o de una frivolidad. Pero esa imagen ya no existe. Hoy veo pacientes de todos los perfiles y clases sociales y es muy sencillo pedir una consulta con un cirujano&rdquo;, describe Moreno. Esa mayor normalizaci&oacute;n de la cirug&iacute;a pl&aacute;stica es otro de los factores que describen los especialistas que influyen para que no solo cada vez haya m&aacute;s pacientes, sino tambi&eacute;n m&aacute;s pacientes j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo sucede con la medicina est&eacute;tica. Como apuntan los &uacute;ltimos informes de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Medicina Est&eacute;tica, antes la entrada en este sector se hac&iacute;a en torno a los 35 a&ntilde;os; ahora hay cada vez m&aacute;s pacientes, mujeres mayoritariamente, reci&eacute;n llegadas a la veintena, que acuden sobre todo a por tratamientos de b&oacute;tox y de &aacute;cido hialur&oacute;nico para rellenar los labios. &ldquo;Los j&oacute;venes est&aacute;n entrando en una din&aacute;mica que a m&iacute; me preocupa much&iacute;simo. Hay tratamientos que son una barbaridad para personas de 20 a&ntilde;os&rdquo;, afirma la cirujana Maritina Mart&iacute;nez Lara, &ldquo;pero hoy veo que los chavales no se gustan si no es con filtro; no lo hacen con una foto normal&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La realidad de las redes</h3><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a los adultos navegan de media una hora y 40 minutos en las redes sociales al d&iacute;a. Los adolescentes, tres horas. Entre las redes m&aacute;s populares, y que ofrecen esos filtros para retocar las fotos, reina Instagram. Tiene m&aacute;s de 1.100 millones de usuarios en el mundo, casi 22 de ellos en Espa&ntilde;a, pr&aacute;cticamente la mitad de la poblaci&oacute;n, donde se ha triplicado el n&uacute;mero de perfiles en los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os. Un tercio de los usuarios globales de la plataforma tiene menos de 24 a&ntilde;os y dos tercios, de 34. En Instagram, las fotos de caras reciben de media un 38% m&aacute;s de likes. Tik Tok le sigue a la zaga. Mil millones de usuarios, casi la mitad menores de 30 a&ntilde;os. Y Snapchat cierra el podio, con 300 millones, cuatro de cada diez, entre 18 y 24 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Y las redes no son ajenas a este fen&oacute;meno. En oto&ntilde;o de 2019 Instagram tuvo que reaccionar a esta realidad y anunci&oacute; que prohib&iacute;a las aplicaciones que permit&iacute;an alterar una foto &ndash;realidad aumentada, se llama&ndash; para ver el resultado final que la cirug&iacute;a est&eacute;tica supuestamente tendr&iacute;a sobre ella. Fueron eliminados as&iacute; algunos efectos que permit&iacute;an hacer en los <em>selfies</em> esos retoques est&eacute;ticos que luego algunos j&oacute;venes llevan a las cl&iacute;nicas. Pero hoy siguen disponibles en la aplicaci&oacute;n numerosos filtros que, aunque no tengan esa apelaci&oacute;n directa a la cirug&iacute;a, permiten retocar las im&aacute;genes de la misma forma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2019 Instagram prohibía las aplicaciones que permitían alterar una foto para ver el resultado que la cirugía tendría sobre ella; en septiembre, su propietaria reconocía que la app afecta negativamente a la imagen corporal de un tercio de las jóvenes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El pasado septiembre, Meta (antes Facebook), la empresa matriz de Instagram, protagoniz&oacute; una pol&eacute;mica muy reveladora sobre los efectos secundarios de su red social. Documentos internos de la propia compa&ntilde;&iacute;a, <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/facebook-instagram-afecta-salud-mental-adolescentes-minimiza-publico_1_8302276.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revelados por el diario </a><a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/facebook-instagram-afecta-salud-mental-adolescentes-minimiza-publico_1_8302276.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Wall Street Journal,</em></a><em> </em>reconoc&iacute;an que Instagram afectaba negativamente a la imagen corporal de un tercio de las adolescentes. &ldquo;Las comparaciones en Instagram pueden cambiar la forma en que las adolescentes se ven y se describen a s&iacute; mismas&rdquo;, dec&iacute;a el informe que los directivos de la compa&ntilde;&iacute;a habr&iacute;an ignorado. Y a&ntilde;ad&iacute;a: &ldquo;Los adolescentes culpan a Instagram de los aumentos en la tasa de ansiedad y depresi&oacute;n&rdquo;. ElDiario.es ha tratado de contactar con las tres plataformas, Instagram, Snapchat y Tik tok, para conocer c&oacute;mo valoran el posible impacto negativo de sus redes y filtros y si tienen previstos planes de actuaci&oacute;n al respecto. Ninguna ha respondido a los correos electr&oacute;nicos enviados a las tres empresas estadounidenses.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cultura de la imagen es algo que lleva ya mucho tiempo y que ha afectado siempre m&aacute;s a las mujeres que a los hombres, desde la cosificaci&oacute;n a la sexualizaci&oacute;n. Internet, en ese sentido, es un reflejo de la sociedad. Los adolescentes, adem&aacute;s, tienen esos patrones de la cultura de la imagen muy integrados. Y las redes son tambi&eacute;n ese reflejo&rdquo;, analiza Eulalia Alemany, directora del centro de investigaci&oacute;n sociol&oacute;gico Reina Sof&iacute;a sobre adolescencia y juventud, que pertenece a la Fundaci&oacute;n de Ayuda contra la Drogadicci&oacute;n (FAD). 
    </p><p class="article-text">
        Alemany destaca c&oacute;mo Internet ha tra&iacute;do un cambio de paradigma que afecta desde el c&oacute;mo nos mostramos al c&oacute;mo aprendemos y que ese cambio, como en el caso de las redes, ha cogido a la sociedad &ldquo;a contrapi&eacute;&rdquo;. No todos nos adaptamos de la misma manera. Y eso sucede en las redes. &ldquo;En ellas se muestra otro yo, un yo diferente. Para algunos es un juego. Pero otros no est&aacute;n preparados y tienen una confusi&oacute;n de roles. La mayor&iacute;a de los j&oacute;venes, como nos dicen ellos mismos, saben distinguir el yo virtual del real, pero hay otros que no. 
    </p><p class="article-text">
        Las personas m&aacute;s vulnerables sufren m&aacute;s. Las redes no lo provocan, sino que &ldquo;es algo que est&aacute; ah&iacute; pero que se muestra o se acent&uacute;a en esas redes o con ellas&rdquo;, afirma. Cuatro de cada diez j&oacute;venes, seg&uacute;n mostraba en 2018 un estudio realizado por el Centro Reina Sof&iacute;a y la Fundaci&oacute;n Mapfre, consideraba que el uso de las redes sociales hab&iacute;a hecho aumentar su autoestima frente a uno de cada diez que confesaba que les afectaba negativamente. Alemany insiste en que es fundamental, en cualquier caso, que todos sepan que pueden recibir ayuda y que deben &ldquo;siempre, siempre&rdquo; pedirla si sienten que la necesitan.
    </p><h3 class="article-text">Los efectos de la pandemia</h3><p class="article-text">
        Pero la pandemia ha afectado tambi&eacute;n a esta realidad. La prolongada y exagerada exposici&oacute;n a las pantallas, como a&ntilde;ade Alemany, &ldquo;ha aumentado los malestares de la juventud, donde se ve, adem&aacute;s, una fractura de g&eacute;nero, porque las mujeres sufren m&aacute;s&rdquo;. La psic&oacute;loga Pereira habla de &ldquo;avalancha&rdquo; para describir el n&uacute;mero de consultas que les piden desde hace meses j&oacute;venes menores de 25 a&ntilde;os con problemas de ansiedad, autolesiones o gesti&oacute;n de las emociones. &ldquo;La pandemia ha resultado devastadora&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ante los jóvenes que insisten en la cirugía, algunos cirujanos plantean a veces como alternativa que en lugar de operarse se realicen un tratamiento de medicina estética en cantidades muy pequeñas. &quot;Ese pequeño pinchazo de bótox tiene un efecto placebo&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No resulta f&aacute;cil encontrar datos actualizados para mostrarlo. Antes de la pandemia, dos de cada diez adolescentes, seg&uacute;n un estudio mundial de Unicef, padec&iacute;a problemas mentales. De entonces son tambi&eacute;n los datos del Centro Reina Sof&iacute;a que mostraban que la mitad de los j&oacute;venes entre los 15 y los 29 a&ntilde;os consideraba haber tenido alg&uacute;n problema de saludad mental durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o, 20 puntos m&aacute;s que en 2017. Hoy, seg&uacute;n los trabajos del mismo centro, se ha triplicado en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, hasta el 15%, el n&uacute;mero de j&oacute;venes que dicen sufrir esos trastornos, desde ansiedad a depresi&oacute;n, continuamente o con bastante frecuencia.
    </p><h3 class="article-text">El efecto placebo</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros no nos hemos encontrado, dentro de esa avalancha, con ning&uacute;n chaval que haya manifestado su deseo de someterse a una cirug&iacute;a est&eacute;tica&rdquo;, se&ntilde;ala Pereira. La psic&oacute;loga cree que&nbsp;se debe a que, en el propio diagn&oacute;stico que se han hecho, quienes acuden al cirujano se han 'autoconvencido' de que el suyo es un problema de imagen y no de psic&oacute;logo. Pereira cree que en todos esos casos no hay una problem&aacute;tica real sino mental, y que por eso puede funcionar la alternativa que algunos cirujanos les plantean a veces para evitar que insistan en la cirug&iacute;a: que en lugar de operarse se realicen un tratamiento de medicina est&eacute;tica en cantidades muy peque&ntilde;as. &ldquo;Ese peque&ntilde;o pinchazo de b&oacute;tox, por ejemplo, tiene un efecto placebo. La imagen que tienen ante el espejo no es real porque siempre se ven peor, as&iacute; que un peque&ntilde;o pinchazo, aunque sea m&iacute;nimo, puede hacer que se vean bien&rdquo;, lo explica Pereira.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso son soluciones como reacci&oacute;n. Soluciones, tanto la de los tratamientos psicol&oacute;gicos como la de los est&eacute;ticos, una vez se ha producido ya el trastorno o el malestar. Y el caso de esos j&oacute;venes que acuden a los cirujanos para ser como sus yo virtuales asoma como la punta m&aacute;s extrema o impactante de un iceberg mayor. 
    </p><p class="article-text">
        Bajo la superficie sigue el efecto negativo que las redes sociales pueden provocar. Unas redes en las que, con mayor o menor intensidad, est&aacute;n presentes la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles. Solo con hacer una regla de tres con los n&uacute;meros globales de Instagram en el pa&iacute;s (un tercio de los usuarios tienen menos de 24 a&ntilde;os) en Espa&ntilde;a da un resultado de siete millones. La poblaci&oacute;n en Espa&ntilde;a entre los 10 y los 24 a&ntilde;os suma siete millones y medio de personas. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar del alcance, por poblaci&oacute;n, y de la incidencia, por uso de las redes, esas tres horas diarias, apenas se ha debatido esta cuesti&oacute;n. En el Congreso de los Diputados, por ejemplo, no hay una sola iniciativa que haga referencia a esta realidad y al posible impacto en los j&oacute;venes. El debate pol&iacute;tico en torno a Internet y juventud e infancia se ha centrado durante a&ntilde;os en la seguridad, en el acceso, en el ciberacoso, el crimen o m&aacute;s recientemente en las <em>fake news</em>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Congreso debatirá una iniciativa, apoyada por todos menos Vox, para &quot;promover la concienciación sobre las consecuencias potencialmente dañinas que el uso abusivo de filtros y de realidad aumentada pueden producir&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La &uacute;nica iniciativa en este sentido es tan reciente que se aprob&oacute; el pasado mes de diciembre con los votos de todos los partidos a favor y la abstenci&oacute;n de Vox. &ldquo;El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a promover la concienciaci&oacute;n sobre las consecuencias potencialmente da&ntilde;inas que el uso abusivo de filtros y de realidad aumentada pueden producir a trav&eacute;s de campa&ntilde;as educativas dirigidas a ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes, as&iacute; como a sus familias&rdquo;, dice el texto de la misma. Los diputados han pedido as&iacute; al Gobierno que realice campa&ntilde;as de prevenci&oacute;n para evitar el impacto que ya se est&aacute; viendo que algunas redes pueden provocar en los j&oacute;venes m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca se hab&iacute;a tocado este tema. S&iacute; otros de Internet, pero m&aacute;s por control de acceso, de adicciones o de derechos digitales. Pero tampoco desde las asociaciones y organizaciones con las que trabajamos, de protecci&oacute;n de la infancia, nos lo hab&iacute;an trasladado&rdquo;, revela Carmen Ba&ntilde;os, la diputada del PSOE que present&oacute; la iniciativa. Lo hizo en octubre, en la Comisi&oacute;n de Derechos de la Infancia y la Adolescencia, inspirada por la iniciativa similar que en primavera una compa&ntilde;era de partido suya, diputada en la Asamblea de Murcia, quiso presentar all&iacute; y que no prosper&oacute;. Antes de llevarla al Congreso Ba&ntilde;os, por pertenecer al PSOE, tuvo que remitirla al Gobierno para su aprobaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Inicialmente era m&aacute;s ambiciosa, porque ella quer&iacute;a que se obligara a que las fotos con filtros o retocadas tuvieran que ser obligatoriamente etiquetadas en las redes como tal. Pero desde el Gobierno, como explica a este peri&oacute;dico la diputada, le dijeron que no pod&iacute;a exigirse eso en Espa&ntilde;a porque hacerlo, para el caso de estas redes y plataformas, es una competencia europea. En el Parlamento Europeo, donde Ba&ntilde;os quiere intentar ahora hacer llegar la misma iniciativa, no se ha debatido ninguna medida similar. S&iacute; se ha hecho, en cambio, el caso m&aacute;s reciente, fuera de la Uni&oacute;n Europea: desde el pasado verano en Noruega se obliga por ley a <em>influencers</em> y anunciantes a que adviertan que sus im&aacute;genes promocionales retocadas lo est&aacute;n.
    </p><h3 class="article-text">El 'efecto zoom'</h3><p class="article-text">
        El iceberg, sin embargo &ndash;el s&iacute;mil sigue funcionando&ndash;, no est&aacute; compuesto solo de ese hielo m&aacute;s joven. No son los j&oacute;venes a los &uacute;nicos a quienes les afecta el mundo digital de esta manera. Los cirujanos y los m&eacute;dicos est&eacute;ticos hablan hoy de un &ldquo;efecto <em>zoom</em>&rdquo; para referirse al incremento de pacientes que a ra&iacute;z de la pandemia han acudido a sus cl&iacute;nicas a hacerse operaciones o tratamientos faciales. Las operaciones de blefaroplastia, para reparar la ca&iacute;da de los p&aacute;rpados, se han incrementado un 30% durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o. Tambi&eacute;n han subido los tratamientos menos invasivos, como la inyecci&oacute;n de b&oacute;tox o &aacute;cido hialur&oacute;nico, para corregir las arrugas de frentes y ojos.
    </p><p class="article-text">
        El efecto, como lo confirma Sergio Fern&aacute;ndez, m&eacute;dico est&eacute;tico y vocal de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Medicina Est&eacute;tica (SEME), de habernos pasado tantas horas mir&aacute;ndonos en videoconferencias. &ldquo;La sociedad te impulsa a que seas pr&aacute;cticamente perfecto. Es un nivel de exigencia muy alto. Los pacientes j&oacute;venes no se inventan lo que tienen, sino que es el deseo de perfecci&oacute;n, de estar bien en todo momento&rdquo;, analiza el fen&oacute;meno. Jam&aacute;s, en definitiva, j&oacute;venes y menos j&oacute;venes, nos hab&iacute;amos expuesto tanto. En esas videconferencias de trabajo o personales, en esas fotos que nos hacemos y con las que nos comunicamos y en esas redes sociales donde hacemos y compartimos vida. El espejo solo es ya otro reflejo m&aacute;s de nosotros. Ni siquiera, probablemente, el m&aacute;s importante ni el m&aacute;s usado. Pero, esa es la realidad, y en los j&oacute;venes se acent&uacute;a, hoy cuanto m&aacute;s nos miramos, y nunca lo hab&iacute;amos hecho tanto, menos nos gustamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cirugias-instagram-ves-pone-labios-filtro-quiero_1_8729208.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Apr 2022 19:44:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cirugías en la era Instagram: "¿Ves cómo me pone los labios este filtro? ¡Así los quiero!"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cirugía estética,Instagram,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Lucharía usted por su país?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lucharia-pais_129_8843157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b76fdd20-08b2-4d0e-ab6a-d45c23720ef2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Lucharía usted por su país?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace siete años fue la última vez que la empresa de sondeos Gallup hizo su estudio global sobre cuánta gente en el mundo está dispuesta a luchar por su país. La media era del 61%. Marruecos, con el 94%, lideraba la clasificación. Japón, escaldado tras la Segunda Guerra Mundial, con el 11, la cerraba</p></div><p class="article-text">
        En Ucrania pasaron de un d&iacute;a para otro de escuchar en la radio recetas sobre c&oacute;mo preparar la sopa kapusniak a c&oacute;mo fabricar c&oacute;cteles molotov caseros. Y el resto del mundo a vivir, en directo, minuto a minuto, su invasi&oacute;n y su guerra. La guerra, un espect&aacute;culo tan repulsivo como magn&eacute;tico, da audiencia. La proximidad geogr&aacute;fica sube el <em>share</em>. El miedo, ya se sabe, paraliza. Tambi&eacute;n para no cambiar de canal. Aunque se repitan las noticias y solo parezca moverse el recuento de los d&iacute;as y las v&iacute;ctimas. Esto de la guerra, vaya, no tiene los tirabuzones de las series; a ver cu&aacute;ndo empieza la segunda temporada. Y aunque los comentarios y conversaciones que genera, tambi&eacute;n, se estandaricen y agoten. Hasta que nos aburramos, como nos pasa con todo, de entre todas esas reacciones me quedo con una pregunta hoy recurrente: &iquest;estar&iacute;as dispuesto a luchar por tu pa&iacute;s? En Ucrania, lo estamos viendo desde el primer d&iacute;a, antes incluso, cuando la invasi&oacute;n era todav&iacute;a un delirio que no se quer&iacute;a creer pero para el que se preparaban ya, muchos lo est&aacute;n haciendo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y usted? Quiz&aacute; se lo hayan preguntado. Seguramente usted mismo se lo haya planteado. Hace unos d&iacute;as se lo formulaban a los estadounidenses en una encuesta en la que s&oacute;lo una leve mayor&iacute;a, el 55%, respond&iacute;a afirmativamente. En el pa&iacute;s probablemente con m&aacute;s banderas del mundo, una plantada en cada jard&iacute;n, y donde los pol&iacute;ticos acaban sus discursos pidiendo a Dios que bendiga a Am&eacute;rica, solo la mitad (y eso respondiendo a la encuesta, que no es vinculante y uno puede venirse arriba...) luchar&iacute;an. Algunos comentaristas, sobre todo de los medios m&aacute;s conservadores, ve&iacute;an en el dato una evidencia m&aacute;s de la decadencia del pa&iacute;s, as&iacute; la llaman, y de la crisis existencial y de fe de &eacute;ste, tambi&eacute;n as&iacute; la defin&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Hace siete a&ntilde;os fue la &uacute;ltima vez que la empresa de sondeos Gallup hizo su estudio global sobre cu&aacute;nta gente en el mundo est&aacute; dispuesta a luchar por su pa&iacute;s. La media era del 61%. Marruecos, con el 94%, lideraba la clasificaci&oacute;n. Jap&oacute;n, escaldado tras la Segunda Guerra Mundial, con el 11, la cerraba. Entre medias, pa&iacute;ses como Ucrania, donde ya un 62% aseguraba que lo har&iacute;a, 3 puntos m&aacute;s que en Rusia; o Finlandia, con un 74 muy revelador por la fronteriza y latente amenaza rusa. Y en la parte final de la tabla, Espa&ntilde;a, con un 21. Haga la cuenta hoy, con las conversaciones, a ver si cuadran los n&uacute;meros... El caso de Espa&ntilde;a, sin embargo, no es exclusivo, sino del entorno geogr&aacute;fico. En Portugal sube al 28 pero en Italia se queda en el 20.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Luchar&iacute;a usted? &iquest;No hacerlo demuestra la decadencia de un pa&iacute;s? &iquest;Es un deber legal o, por lo menos, moral de los ciudadanos? La realidad, como apuntaba en 2015 un estudio publicado en el <em>Journal of Peace Research</em>, es que seg&uacute;n progresan los pa&iacute;ses, cuanto m&aacute;s se avanza en calidad y esperanza de vida y m&aacute;s oportunidades hay, menos dispuesta est&aacute; la poblaci&oacute;n a sacrificarse. Apreciamos m&aacute;s la vida humana, no solo nuestro pellejo, y aumentan tambi&eacute;n los valores morales que la protegen y que hacen menos admisible su destrucci&oacute;n. Y eso propicia tambi&eacute;n que la paz sea cada vez m&aacute;s s&oacute;lida y duradera en el mundo. &iquest;Decadencia, por tanto, o esplendor? &iquest;La crisis existencial de una naci&oacute;n es inversamente proporcional a la madurez de sus ciudadanos? La paradoja es que esa paz y esa p&eacute;rdida de voluntad de defender el propio pa&iacute;s dejen tambi&eacute;n v&iacute;a libre a los tiranos. Con eso, quiz&aacute;, contaba Putin, para pasearse triunfal por Kiev. Le est&aacute;n fallando los c&aacute;lculos. Y no puede culpar a las encuestas. Que hubiera invadido Jap&oacute;n. O Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lucharia-pais_129_8843157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Mar 2022 20:29:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Lucharía usted por su país?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hello Lenin!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hello-lenin_129_8782552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/020165fa-cb83-43af-92a0-a1079edd1b7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hello Lenin!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El muro cayó en 1989, primera pieza del dominó de piedra que siguió desplomándose durante los siguientes años. Pero durante las últimas tres décadas el mundo ha seguido girando con las revoluciones de la inercia que dejó la Guerra Fría, en piloto automático con casi idénticos escenarios y retórica</p></div><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula &lsquo;Good bye Lenin!&rsquo; un hijo ve c&oacute;mo su madre entra en coma en el Berl&iacute;n comunista justo antes de la ca&iacute;da del muro y despierta cuando ya son cascotes tanto &eacute;ste como, parece, su ideolog&iacute;a. La se&ntilde;ora, ferviente comunista, sobre todo tras abandonarla su marido para cruzar al otro lado, contin&uacute;a viviendo en la realidad paralela que su hijo se esfuerza por recrearle. Un mundo, un Berl&iacute;n, una vida, la suya, en la que el muro sigue en pie y todo como siempre, como su madre necesita para sobrevivir al pasado y resistir el presente entregada y aferrada a una causa, as&iacute; lo siente o se lo ha contado ella, mayor que su marido desaparecido.
    </p><p class="article-text">
        El muro cay&oacute; en 1989, primera pieza del domin&oacute; de piedra que sigui&oacute; desplom&aacute;ndose durante los siguientes a&ntilde;os. Pero durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas el mundo ha seguido girando con las revoluciones de la inercia que dej&oacute; la Guerra Fr&iacute;a, en piloto autom&aacute;tico con casi id&eacute;nticos escenarios y ret&oacute;rica. Cuentan los expertos en relaciones internacionales y en pol&iacute;ticas de defensa que siempre se cree que el mundo ser&aacute; en el futuro como en el pasado y que as&iacute; se proyecta. Las guerras y las pol&iacute;ticas de seguridad se hacen con relaci&oacute;n a la &uacute;ltima guerra y siempre, siempre, tambi&eacute;n, se quiere ganar la guerra anterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando comenz&oacute; la pandemia hace ya dos a&ntilde;os pill&oacute; al planeta desprevenido. Como si hubiera sido algo fortuito, imprevisible, una cat&aacute;strofe que no se pod&iacute;a prever, contener ni controlar. Pero no era cierto. Durante a&ntilde;os decenas de informes alertaron no solo de que era posible que sucediera, sino muy probable. Sin embargo, una posible pandemia estaba pr&aacute;cticamente fuera de la ecuaci&oacute;n, de la l&oacute;gica con la que los gobiernos miraban el mundo y de las pol&iacute;ticas de seguridad y defensa. En la estrategia nacional de Estados Unidos aprobada por Trump en 2017, la &uacute;ltima previa al covid, la palabra pandemia solo se mencionaba dos veces. Misil, en cambio, 11. ISIS y Rusia, 13 cada una. China, ganadora absoluta, 16. Cuando ya andaba el planeta confinado y Trump viendo c&oacute;mo su <em>Am&eacute;rica great again</em> se desmoronaba, el presidente hablaba del virus chino, invocando la pandemia como una versi&oacute;n moderna de la vieja Guerra Fr&iacute;a. Esta vez el enemigo no era la URSS, sino China, pero el enemigo segu&iacute;a siendo la URSS, el comunismo, o su fantasma. En realidad solo hab&iacute;a cambiado un nombre y se hab&iacute;a ampliado el mapa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mundo parec&iacute;a que hab&iacute;a cambiado, pero no lo hac&iacute;a. Como cada uno de nosotros. Viv&iacute;a, y vive, anclado en un pasado, con ret&oacute;rica y relato de pasado, enfrent&aacute;ndose a los peligros del pasado. Como cada uno de nosotros. Lo peor de los pasados es que nunca lo son. Que vivimos, desconfiados, amenazantes y temerosos a partes iguales, esperando que vuelvan a repetirse los errores, disgustos o problemas que tuvimos, preparados para enfrentarnos de nuevo a ellos porque estamos seguros de que vendr&aacute;n. Alertas a las se&ntilde;ales para adelantarnos y actuar, para no volver a perder o sufrir, o para ganar, esta vez, aunque sea huyendo. El resultado son las profec&iacute;as autocumplidas. Cuando interpretamos las se&ntilde;ales, o el mundo, en esa clave, sin que lo sea, incapaces de ver que lo malo no tendr&iacute;a por qu&eacute; repetirse si no lo invocamos y lo queremos encontrar y si no lo tratamos de evitar. M&aacute;s a&uacute;n sabiendo que enfrente hay un tirano. M&aacute;s de 30 a&ntilde;os son suficientes para que los buenos de la pel&iacute;cula, los que ahora ordenan solemnes, en&eacute;rgicos y graves a Putin que deponga las armas, hubieran hecho algo mejor, siempre se puede hacer algo mejor, que ensayar esas frases del guion que hoy, ya presente, el futuro volver&aacute; a ser pasado, se revelan tan in&uacute;tiles, tan absurdas y tan tristes. Pero para qu&eacute;, en el pasado y contra el pasado se sobrevive mejor. Como en &lsquo;Goodbye Lenin!&rsquo;. Como todos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hello-lenin_129_8782552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Feb 2022 22:36:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hello Lenin!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rusia,Crisis Ucrania,Vladímir Putin,Otan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adicción a las criptodivisas, la cara oculta de las monedas virtuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/adiccion-criptodivisas-cara-oculta-monedas-virtuales_130_8697356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52250818-d27e-4f8f-b88b-c5f5d62bc765_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adicción a las criptodivisas, la cara oculta de las monedas virtuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La volatilidad, la incertidumbre y el cortoplacismo hacen que este tipo de inversiones, que atraen sobre todo a los jóvenes, sean equiparables a las apuestas online y a su riesgo de provocar o acentuar las adicciones</p></div><p class="article-text">
        Ara H. vive en Los &Aacute;ngeles, California, y lleva 26 a&ntilde;os sin jugar. Los cuenta por d&iacute;as. Casi 9.600 ya. Ara se rehabilit&oacute;, y sigue haci&eacute;ndolo, en Jugadores An&oacute;nimos (Gamblers Anonymous, en ingl&eacute;s), cuyo comit&eacute; de relaciones internacionales preside. Ara cuenta que durante todos estos a&ntilde;os de terapia y reuniones ha conocido a infinidad de personas con adicci&oacute;n al juego: casinos, apuestas h&iacute;picas, deportivas, tragaperras, black jack... pero que muy pocos han aparecido confesando ser adictos a las criptomonedas. &ldquo;Pero creo que ya afecta a muchas personas, porque muchos llegan, sobre todo gente muy joven, hablando de que invierten en ellas pero sin verlo como un problema y tratando de justificar que eso no es apostar&rdquo;, explica. Ara cuenta tambi&eacute;n que &eacute;l no trata de refutarles su idea. Las reuniones son para escuchar y hablar libremente. &ldquo;Yo simplemente intento aconsejarles y espero que me escuchen...&rdquo;, a&ntilde;ade. Ara cree tambi&eacute;n que es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de tiempo que este tipo de adicci&oacute;n sea real, que se estudie y se revele, &ldquo;para evitar ese tipo de tentaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde que una persona empieza a echar unas monedas a una m&aacute;quina tragaperras hasta que no puede dejar de hacerlo -se convierte en una patolog&iacute;a- pueden pasar de seis a ocho a&ntilde;os. Eso se conoce como periodo de latencia. El tiempo que tarda en desarrollarse la enfermedad que sufren los adictos al juego. Ese plazo se repite, con mayor o menor longitud, en el juego presencial. Pero en el <em>online</em> desde que alguien comienza, por ejemplo, a hacer apuestas deportivas hasta que se engancha a ellas se recorta dr&aacute;sticamente hasta los seis u ocho meses. Y eso, apuntan los expertos, es lo que puede estar sucediendo hoy con las criptomonedas.
    </p><p class="article-text">
        Algunos medios de comunicaci&oacute;n y expertos hablan ya de una &ldquo;epidemia moderna&rdquo;. Tambi&eacute;n de una &ldquo;epidemia silenciosa&rdquo;. Incluso, morboso y futurista, de &ldquo;criptoadictos&rdquo;. La realidad es que las criptomonedas, como las monedas tradicionales, tienen tambi&eacute;n dos caras. Por un lado son esa inversi&oacute;n emergente y extremadamente incierta que a lo largo del pasado a&ntilde;o, y especialmente durante el oto&ntilde;o, bati&oacute; todos sus r&eacute;cords, aunque durante las &uacute;ltimas semanas ha sufrido tambi&eacute;n una brutal ca&iacute;da. 
    </p><p class="article-text">
        El bitcoin, la m&aacute;s conocida y cotizada, alcanz&oacute; el pasado octubre su techo hasta la fecha con m&aacute;s de 66.000 d&oacute;lares de cotizaci&oacute;n. Hab&iacute;a subido m&aacute;s del 50 por ciento en un mes y cuadruplicado su valor en un a&ntilde;o. Hoy, tras el <em>crack</em> de este comienzo de a&ntilde;o, est&aacute; por debajo de los 34.000. La otra cara es la que revela las consecuencias imprevisibles que este tipo de inversi&oacute;n puede tener para algunas personas. Sobre todo para los j&oacute;venes, que son quienes m&aacute;s est&aacute;n introduci&eacute;ndose en este sector y para quienes m&aacute;s atractivo resulta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La inversión en criptomonedas tiene muchas similitudes con las apuestas."
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                La inversión en criptomonedas tiene muchas similitudes con las apuestas.                            </span>
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        'Invertir no es apostar' es una m&aacute;xima que se repet&iacute;a hasta ahora. Hab&iacute;a, o hay, diferencias claras entre una acci&oacute;n y otra. Invertir requiere un (supuesto) conocimiento del sector, una habilidad y las decisiones se toman pensando en un plazo medio o largo. Pero algunas inversiones, m&aacute;s especulativas, de mayor riesgo, como demuestran diferentes estudios realizados por especialistas de todo el mundo, est&aacute;n m&aacute;s cercanas a la apuesta. Se reduce la informaci&oacute;n sobre la inversi&oacute;n, se manejan plazos cort&iacute;simos para obtener beneficios y son altamente vol&aacute;tiles e inciertas. Ese es el caso de las criptomonedas, cuya cotizaci&oacute;n, de subidas vertiginosas a ca&iacute;das imparables, adem&aacute;s, no se detiene. Eso significa siete d&iacute;as a la semana y 24 horas al d&iacute;a de inversi&oacute;n, o apuesta, continua. Para algunos inversores eso supone adrenalina, reto constante y riesgo tambi&eacute;n en presente continuo. La suma de ambos factores da como resultado comportamientos m&aacute;s cercanos a los de apostadores compulsivos: preocupaci&oacute;n constante por la fluctuaci&oacute;n de los precios, dedicaci&oacute;n excesiva a la inversi&oacute;n, decisiones impulsivas e incluso graves alteraciones del sue&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, este tipo de inversiones pueden crear adicci&oacute;n, como conclu&iacute;a en 2019 un estudio coordinado por el Centro de Estudios del Juego de la la Universidad Rutgers de Nueva Jersey. Como establec&iacute;a tambi&eacute;n, las personas con problemas de adicci&oacute;n al juego son m&aacute;s propensas para engancharse a la inversi&oacute;n en criptomonedas. E iba m&aacute;s all&aacute; al apuntar que muchas personas con patolog&iacute;as previas por el juego est&aacute;n hoy metidas en criptomonedas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro estudio demuestra que muchas personas que invierten en criptomonedas tambi&eacute;n apuestan con frecuencia y muestran un riesgo elevado de tener problemas con el juego&rdquo;, explica a elDiario.es Devin J. Mills, especialista en trastornos adictivos de la Texas Tech University y uno de los investigadores que realiz&oacute; el informe. &ldquo;La clave est&aacute; en que muchos entienden las apuestas s&oacute;lo como lo que se hace en un casino, en el p&oacute;quer o en las tragaperras, y que no consideran este tipo de inversiones como apuesta sino como inversi&oacute;n, lo que les lleva a pensar que es algo seguro. Pero la inversi&oacute;n en criptomonedas se sit&uacute;a en una zona media entre ambas acciones&rdquo;, a&ntilde;ade Mills.
    </p><p class="article-text">
        Aunque este tipo de adicci&oacute;n o de riesgo est&aacute; comenzando a analizarse, se sabe ya que el perfil del inversor es muy parecido al de las apuestas <em>online</em>: un hombre joven. En el caso concreto de Espa&ntilde;a es en ese sector de la poblaci&oacute;n donde mayor impacto ha tenido el juego <em>online</em> durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os. De acuerdo con los datos de la Fundaci&oacute;n de Ayuda Contra la Drogadicci&oacute;n (FAD), cuatro de cada diez nuevos apostantes tienen entre 18 y 25 a&ntilde;os. Eso ha disparado tambi&eacute;n las patolog&iacute;as. En los centros espa&ntilde;oles de rehabilitaci&oacute;n, antes de la legalizaci&oacute;n del juego <em>online</em> hace una d&eacute;cada los menores de 25 a&ntilde;os supon&iacute;an s&oacute;lo el 3,8 por ciento de nuevos ingresos. Pocos a&ntilde;os despu&eacute;s la cifra se hab&iacute;a multiplicado por cuatro.
    </p><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n a la criptomonedas es un fen&oacute;meno tan reciente, tan desconocido y de consecuencias tan imprevisibles que apenas se ha estudiado. Ni en el Consejo Nacional de Problemas del Juego de Estados Unidos, como confirman, disponen a&uacute;n de datos e informes. Pero ya ha acaparado titulares en la prensa en todo el mundo. El caso m&aacute;s llamativo sucedi&oacute; hace tres a&ntilde;os. Castle Craig, una cl&iacute;nica escocesa de rehabilitaci&oacute;n, situada a las afueras de Edimburgo, se anunci&oacute; entonces como la primera especializada en tratar a adictos por criptomonedas. En realidad, el tratamiento para este trastorno no se diferencia del de otros adictos al juego, pero la cl&iacute;nica logr&oacute; que su nombre diera la vuelta al mundo y que le dedicaran reportajes desde la BBC o la CNN al <em>New York Post</em> su portada. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, como confirma a este peri&oacute;dico Tony Marini, su director, han multiplicado sus solicitudes de informaci&oacute;n y de tratamiento desde todo el mundo. Tambi&eacute;n se ha debido, como ensalza, al auge que ha habido de casos, &ldquo;sobre todo tras la pandemia y de pacientes j&oacute;venes menores de 25 a&ntilde;os&rdquo;. Marini, como explicaba tambi&eacute;n Mills, apunta que las personas &ldquo;al principio, no ven que est&aacute;n apostando, sino simplemente invirtiendo. Pero una vez que se cruza la l&iacute;nea de la adicci&oacute;n aparecen los s&iacute;ntomas de forma muy r&aacute;pida&rdquo;.
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            <span class="title">
                Recreación de criptomonedas.                            </span>
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        &ldquo;Nosotros hemos escuchado que se est&aacute;n dando casos, pero no es una realidad con la que nos hayamos encontrado a&uacute;n. Incluso hemos debatido sobre estudiarlo, pero creemos que la incidencia es a&uacute;n muy baja para hacerlo. Salvo que est&eacute; escondida y explote&rdquo;, afirma Maxi Guti&eacute;rrez, presidente de la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Jugadores de Azar (FEJAR), que agrupa a las asociaciones de jugadores rehabilitados y en rehabilitaci&oacute;n de toda Espa&ntilde;a. Como apunta Guti&eacute;rrez, el problema de esta adicci&oacute;n, o de esta realidad cuya dimensi&oacute;n a&uacute;n se desconoce, es que tenga ese periodo de latencia tan bajo como el del juego <em>online</em>. &ldquo;Nos asusta que pueda pasar tambi&eacute;n con las criptomonedas. Esos tiempos van a una velocidad desorbitada por las nuevas tecnolog&iacute;as&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una realidad que empieza a estar ah&iacute;. Se comienza a ver jugadores patol&oacute;gicos que ven un nuevo fil&oacute;n en las criptomonedas&rdquo;, analiza Rosana Santolaria, psic&oacute;loga de FEJAR y responsable de terapias <em>online</em> de la federaci&oacute;n. El proceso, como lo describe, es el de una persona que primero deja de jugar o de apostar <em>online</em>, que se recupera econ&oacute;micamente y que ve en estas inversiones un sustituto. Los perfiles adictivos son propensos a caer en otras adicciones, en sustituir unas por otras. Pero en el caso de los jugadores, como explica, &ldquo;es raro que se metan en alcohol o drogas, porque lo ven perjudicial para la salud, pero s&iacute; pueden caer en estas inversiones, porque adem&aacute;s tienen un nivel cultural que les hace pensar que conocen el sector&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"> &ldquo;La ambici&oacute;n por el dinero&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Luis (nombre cambiado) tiene 30 a&ntilde;os, vive fuera de Espa&ntilde;a y es paciente de Santolaria. Empez&oacute; a jugar con 18 a&ntilde;os y, como cuenta, a los pocos meses &ldquo;ya estaba enganchado&rdquo;. Jugaba, sobre todo, al p&oacute;ker. Cogi&oacute;, como los llama, &ldquo;los a&ntilde;os de la fiebre del p&oacute;ker&rdquo; y gan&oacute; mucho dinero. Varios premios de m&aacute;s de 10.000 euros y de 50.000. Despu&eacute;s fue perdiendo todo lo que hab&iacute;a ganado. Mientras tanto, segu&iacute;a haciendo, dice, su vida. Hasta que con 28, hace dos, sinti&oacute; que tocaba fondo y empez&oacute; a rehabilitarse. Desde entonces ha tenido dos reca&iacute;das.
    </p><p class="article-text">
        Luis se dedica al sector financiero y empez&oacute; a invertir en criptomonedas hace cuatro a&ntilde;os. Las conoc&iacute;a y le gustaban como productos de inversi&oacute;n. &ldquo;La ambici&oacute;n por el dinero&rdquo;, adem&aacute;s, como lo define, &ldquo;siempre la llevas dentro&rdquo;. Hoy sigue invirtiendo en ellas. Luis habla con su psic&oacute;loga sobre el tema y ella no se f&iacute;a. Ambos saben que es una l&iacute;nea muy fina que una inversi&oacute;n a largo plazo, como la que &eacute;l se plantea con las criptomonedas, se convierta en una apuesta a corto, inmediata, y que en esa fina l&iacute;nea est&aacute; el riesgo. &ldquo;Yo s&eacute; que eso est&aacute; ah&iacute;, pero a&uacute;n as&iacute; lo mantengo. Esto es para toda la vida, pero no voy a dejar de tener ambici&oacute;n por hacer dinero. En eso consiste tambi&eacute;n la terapia que hago, en saber controlarla&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Luis es consciente, sin embargo, que este tipo de inversi&oacute;n es &ldquo;p&eacute;sima&rdquo; para la gente con ludopat&iacute;a como &eacute;l. Tanto que cree que el &ldquo;boom de la ludopat&iacute;a vendr&aacute; por ah&iacute;&rdquo;, porque &eacute;ste es, adem&aacute;s, &ldquo;un sector sin controles ni verificaciones para entrar a invertir&rdquo;. Los j&oacute;venes, como &eacute;l, y los a&uacute;n m&aacute;s j&oacute;venes, lo analiza, lo ven como una apuesta deportiva. &ldquo;Explotar&aacute; como los tulipanes&rdquo;, pronostica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/adiccion-criptodivisas-cara-oculta-monedas-virtuales_130_8697356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jan 2022 21:51:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Criptomonedas,Bitcoin,Adicciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Teo en el Ala Oeste]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/teo-ala-oeste_129_8678175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee32f146-c5e2-4645-9ce0-8cfc055498ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Teo en el Ala Oeste"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A Pablo Casado le gusta mucho, también lo sabemos, lo de pasar, como Teo, el día en la granja. Ya lo hizo el año pasado, en pleno confinamiento, el momento más duro de la pandemia, retratándose en un corral de ovejas</p></div><p class="article-text">
        En <em>Teo en la granja</em>, un cl&aacute;sico ya de la literatura, Teo, el protagonista, un ni&ntilde;o que parece un hijo no reconocido de Ronald McDonald, se va de visita a una granja. El t&iacute;tulo es de los que no enga&ntilde;an. All&iacute; orde&ntilde;a vacas sonrientes, echa de comer a gallinas alegres y da el biber&oacute;n a un corderito. Despu&eacute;s se ba&ntilde;a en pelotas en un r&iacute;o, persigue por una colina a una ni&ntilde;a vestida de azul y siega trigo junto a un espantap&aacute;jaros tambi&eacute;n risue&ntilde;o que atrae a los p&aacute;jaros. Es una granja para los ni&ntilde;os, buc&oacute;lica, con animales felices y granjeros felices que parecen m&aacute;s de fin de semana en una casa rural, que no se manchan y que venden la leche y la fruta en el mercado local.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, como Teo, se fue, ya lo sabemos, Pablo Casado a una granja de &Aacute;vila a pasear y posar, sobre todo posar, rodeado de vacas hermosas y libres para hablar de la pol&eacute;mica de las macrogranjas y defender la carne de Espa&ntilde;a -total, nadie le iba a llevar la contraria...- como la mejor del mundo. A Pablo Casado le gusta mucho, tambi&eacute;n lo sabemos, lo de pasar, como Teo, el d&iacute;a en la granja. Ya lo hizo el a&ntilde;o pasado, en pleno confinamiento, el momento m&aacute;s duro de la pandemia, retrat&aacute;ndose en un corral de ovejas. A Casado, como al Troy McClure de los Simpson, le conocemos tambi&eacute;n de fotos anteriores como 'voy a mostrar mi frustraci&oacute;n y dolor frente al espejo del ba&ntilde;o, en blanco y negro, que le da m&aacute;s dramatismo, sin jab&oacute;n para lavarme las manos y con el grifo abierto'. Casado renov&oacute; su gabinete la primavera pasada. M&aacute;s de seis meses despu&eacute;s se fue el otro d&iacute;a a &Aacute;vila a hacer lo mismo que antes. Algunas ideas, parece, no se renuevan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace casi 25 a&ntilde;os ya que se estren&oacute; <em>El Ala Oeste de la Casa Blanca</em> y desde entonces nos creemos que las bambalinas de la pol&iacute;tica son tan eficaces, astutas e inteligentes; y que as&iacute; es tambi&eacute;n el trabajo en la sombra de los asesores que crean y sostienen l&iacute;deres y hacen realmente pol&iacute;tica porque ya se conoce esa frase famosa que dice que la pol&iacute;tica es demasiado seria para dej&aacute;rsela a los pol&iacute;ticos. Pero la realidad tiene menos agudeza y brillo. 
    </p><p class="article-text">
        En Londres, a Boris Johnson, que se pensaba que ten&iacute;a, y con raz&oacute;n, el mejor trabajo del mundo porque pod&iacute;a beber en horario de oficina le est&aacute; sacudiendo, desde fuera, Dominic Cummings, el asesor que le lanz&oacute;, al que despidi&oacute; y que hoy se ha convertido en su gran amenaza acus&aacute;ndolo de inmoral y mentiroso. En pol&iacute;tica muchas veces los enemigos m&aacute;s fuertes no son quienes est&aacute;n enfrente, sino quienes estuvieron al lado, como descubre ahora Boris Johnson, o quienes siguen dentro, como le sucede a Casado. Y aqu&iacute; no hay <em>Arte de la guerra</em> ni filosof&iacute;a griega como bibliograf&iacute;a, sino una estrategia entre <em>Teo va a la granja</em> y el <em>Que viene el lobo</em>. La l&iacute;nea que separa el populismo del rid&iacute;culo en ocasiones no es fina, sino invisible. Lo advirti&oacute; hace m&aacute;s de 50 a&ntilde;os, otra c&eacute;lebre cita, el periodista Edward R. Murrow: &ldquo;Una naci&oacute;n de ovejas engendra un gobierno de lobos&rdquo;. O de bobos, hoy, que tambi&eacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/teo-ala-oeste_129_8678175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jan 2022 20:47:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Teo en el Ala Oeste]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El juego del amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/juego-amor_129_8636167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31147429-5ba9-42c8-b8f2-fec9370c6301_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El juego del amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dicen que nosotros, los humanos, apenas tenemos ya instinto animal, que cuanta mayor es la evolución menor el instinto, que lo sustituimos por la cultura, por el aprendizaje y por la sociedad, que sabemos controlarlo e incluso reprimirlo</p></div><p class="article-text">
        En &lsquo;El juego del calamar&rsquo;, la serie de Netflix, 500 infelices, jugadores del macabro capricho de un anciano millonario, recurren a su argucia para sobrevivir. En &lsquo;El juego del amor&rsquo;, la serie documental de la BBC que se emite en Movistar, miles de animales recurren a su instinto, jugadores del caprichoso destino de la naturaleza, para encontrar pareja y reproducirse. La primera tiene el morbo de la sangre y de la ficci&oacute;n. La segunda, la belleza abrumadora de lo desconocido, de la naturaleza viva que nos resulta cada vez m&aacute;s ajena, cada d&iacute;a m&aacute;s ficci&oacute;n, aunque la realidad siempre, siempre la supera y es infinitamente, tambi&eacute;n, m&aacute;s hermosa. M&aacute;s a&uacute;n si se desarrolla, como en uno de los cinco cap&iacute;tulos, en el infinito de las profundidades marinas.
    </p><p class="article-text">
        En ese abismo azul, la ballena jorobada canta para encontrar un macho y veinte de ellos terminan peleando por ella. Los nudibranquios, moluscos que parecen peque&ntilde;os monstruos gelatinosos creados por ordenador, ciegos y multicolores para anunciar su piel de veneno a sus depredadores, no son machos ni hembras, sino ambos, y cuando se encuentran no se cortejan ni compiten, sino que se fecundan mutuamente y el amor funciona pl&aacute;cido y fluido como en una comedia rom&aacute;ntica con final feliz. Pero los platelmintos, gusanos enormes pasados por un rodillo, tambi&eacute;n ciegos y hermafroditas, luchan y se baten en un duelo de esgrima submarina para resolver cu&aacute;l de los dos fecunda al otro con su pene de doble punta. En el mismo arrecife los caballitos de mar se encuentran y quieren -no olvidemos que juegan al juego del amor- durante a&ntilde;os, y la hembra transfiere sus huevos al macho, que los fecunda y gesta hasta que da a luz, contracci&oacute;n tras contracci&oacute;n, a decenas de peque&ntilde;os caballitos que nacen bailando transl&uacute;cidos e ingr&aacute;vidos. En ese escenario tan vac&iacute;o, el h&aacute;bitat m&aacute;s grande y menos poblado de la Tierra, los animales se llaman, se acarician, bailan, cantan, luchan... Se buscan, en definitiva, y algunos se encuentran. No todos pueden ganar. Pocos, de hecho, lo hacen. Y ah&iacute; siguen...
    </p><p class="article-text">
        Dicen que nosotros, los humanos, apenas tenemos ya instinto animal, que cuanta mayor es la evoluci&oacute;n menor el instinto, que lo sustituimos por la cultura, por el aprendizaje y por la sociedad, que sabemos controlarlo e incluso reprimirlo. Pero veo en ese vac&iacute;o y en el canto de las ballenas a nosotros en nuestras ciudades sobrepobladas, que tambi&eacute;n son, cada vez m&aacute;s, vac&iacute;o, un vac&iacute;o horror vacui, trampantojo de edificios de una nada. Y en ese oc&eacute;ano nadamos tambi&eacute;n, como el caballo de mar, como los nudibranquios, como el pez payaso, como las mantas o las ballenas, buscando acertar en el juego del amor, pero desconfiando, tal vez, del instinto, o neg&aacute;ndolo para volver a intentarlo, como los animales, hasta que triunfemos. Hemos venido a jugar. Y eso no solo es sobrevivir, sino vivir.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/juego-amor_129_8636167.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jan 2022 21:06:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El juego del amor]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del "¡Pepe, un purito!" al fin de la publicidad del juego: quejas y tribunales por los ingresos perdidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/pepe-purito-publicidad-juego-quejas-tribunales-ingresos-perdidos_1_8501502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01f9c891-3350-4e93-b97a-2389cde40c01_16-9-discover-aspect-ratio_default_1034738.jpg" width="3982" height="2240" alt="Del &quot;¡Pepe, un purito!&quot; al fin de la publicidad del juego: quejas y tribunales por los ingresos perdidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El real decreto que prohíbe esta publicidad como se prohibió la del tabaco tiene dos recursos en contra aún pendientes en el Supremo. Las agrupaciones sectoriales critican la dureza de la regulación y lamentan los ingresos publicitarios perdidos, sobre todo en los medios y programas deportivos, en un momento de crisis</p><p class="subtitle">El Gobierno endurece la publicidad de las apuestas: prohibida salvo de madrugada y sin excepciones para el fútbol</p></div><p class="article-text">
        Han pasado m&aacute;s de 15 a&ntilde;os, pero el locutor Pepe Domingo Casta&ntilde;o sigue sintiendo la ley que prohibi&oacute; en 2005 la publicidad del tabaco como &ldquo;una pu&ntilde;alada en el coraz&oacute;n&rdquo;. Casta&ntilde;o, el animador m&aacute;s veterano y destacado de la radio deportiva espa&ntilde;ola, hab&iacute;a creado el que dice que ha sido uno de los mejores anuncios de su carrera. &ldquo;&iexcl;Pepe, un purito!&rdquo;, le ped&iacute;an a coro sus compa&ntilde;eros de estudio en el <em>Carrusel</em> de la Cadena SER para introducir los puritos Reig. La frase tuvo tanto &eacute;xito que se convirti&oacute; en una coletilla frecuente y logr&oacute; que Reig desbancara a Farias como la marca de puros del f&uacute;tbol. Casta&ntilde;o tem&iacute;a entonces que se le recordase y se le se&ntilde;alase por la calle por ella. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aquello nos rob&oacute; uno de los momentos m&aacute;gicos del programa&rdquo;, se lamenta. Casta&ntilde;o, como confiesa, se considera un &ldquo;oyente ferviente de la radio&rdquo;. Tanto que cada vez que alguien dice &ldquo;y ahora una pausa para la publicidad&rdquo; &eacute;l se enrabieta, porque la publicidad en la radio no es una pausa, dice, sino un contenido que debe formar parte del programa y estar integrado en &eacute;l. &ldquo;Eso es lo que nosotros hac&iacute;amos con ese 'un purito' y lo que seguimos haciendo&rdquo;, explica el locutor, hoy en la cadena Cope.
    </p><p class="article-text">
        El 1 de septiembre de este a&ntilde;o, a Casta&ntilde;o le volvi&oacute; a doler aquella herida que le dej&oacute; quedarse sin su purito en antena. &ldquo;No entiendo las prohibiciones. Tampoco esta nueva de las apuestas deportivas. Esto deja en la estacada a equipos de f&uacute;tbol que necesitaban esa publicidad. Tambi&eacute;n a emisoras de radio y medios que necesitamos esos ingresos para vivir. Y todo por una gansada de este se&ntilde;or&rdquo;, se enfada Casta&ntilde;o. Defiende que tiene muchos a&ntilde;os ya para decir lo que piensa.
    </p><p class="article-text">
        Este se&ntilde;or al que se refiere es el ministro de Consumo, Alberto Garz&oacute;n.<a href="https://www.eldiario.es/economia/garzon-inminente-publicidad-casas-apuestas-no-sido-facil_1_8256926.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> En la v&iacute;spera de ese 1 de septiembre, escribi&oacute; en Twitter: </a>&ldquo;Esta noche entra en vigor la prohibici&oacute;n de la publicidad de juegos de azar y apuestas. No ha sido f&aacute;cil. El f&uacute;tbol y el resto de competiciones ser&aacute;n m&aacute;s sanos, limpios y acordes a los valores del deporte&rdquo;. As&iacute; recib&iacute;a la entrada en vigor del real decreto aprobado en noviembre del a&ntilde;o pasado que regula la publicidad del juego. Desde entonces, solo est&aacute; permitida en los medios de comunicaci&oacute;n entre la una y las cinco de la ma&ntilde;ana o en los portales de juego. Adem&aacute;s, se proh&iacute;be tambi&eacute;n que las casas de apuestas patrocinen clubes deportivos y que los anuncios que hagan en internet muestren a personajes famosos promocionando los portales. Quedaban fuera de las restricciones, en cambio, los juegos de la Organizaci&oacute;n Nacional de Ciegos Espa&ntilde;oles (ONCE) y Loter&iacute;as y Apuestas del Estado, considerados de inter&eacute;s p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno ya hab&iacute;a ensayado la regulaci&oacute;n prohibiendo este tipo de publicidad durante los meses que dur&oacute; el estado de alarma por la pandemia. Entonces se incluyeron tambi&eacute;n las loter&iacute;as. El confinamiento, lejos de reducir el juego, con todos encerrados en las casas, lo aument&oacute;, con el riesgo, como lo justific&oacute; el Ministerio entonces, de que se pudieran agravar los problemas de adicci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Crecimiento sostenido del juego online desde su legalizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La realidad muestra que el juego online no ha dejado de crecer desde su legalizaci&oacute;n hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. Si en las loter&iacute;as se pas&oacute; de 10.500 a 11.400 millones de euros jugados de 2015 a 2019, seg&uacute;n los datos de la Direcci&oacute;n General de Ordenaci&oacute;n del Juego del Ministerio de Consumo, en juego online la cifra se dispar&oacute; en esos cuatro a&ntilde;os desde los 8.800 a los 19.200 millones para casi un mill&oacute;n y medio de jugadores activos. El a&ntilde;o pasado, adem&aacute;s, la pandemia, pese a esa prohibici&oacute;n de la publicidad, no fren&oacute; la escalada. En el margen de juego o juego real, como se denomina en el sector a los ingresos que reciben los operadores una vez descontados los premios entregados, se alcanzaron los 850 millones de euros, el r&eacute;cord desde que la cartera recoge esos datos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En paralelo a ese crecimiento se ha producido tambi&eacute;n el de la publicidad del juego, que en estos diez a&ntilde;os, seg&uacute;n un estudio realizado por el Consejo Audiovisual de Catalu&ntilde;a (CAC) y el Consejo de Colegios de M&eacute;dicos de Catalu&ntilde;a (CCMC), ha subido un 160%. Casi la mitad de los anuncios, como recog&iacute;a el mismo informe, se emit&iacute;an en horario infantil.
    </p><p class="article-text">
        Durante este periodo tambi&eacute;n se ha estudiado el impacto de esa publicidad. Lo ha hecho, entre otros, el Centro Reina Sof&iacute;a sobre Adolescencia y Juventud y la Fundaci&oacute;n de Ayuda contra la Drogadicci&oacute;n (FAD). Un informe publicado el a&ntilde;o pasado sobre su impacto en adolescentes apunta que siete de cada diez adolescentes confirmaban ver o escuchar a menudo o muy a menudo publicidad de apuestas y que tambi&eacute;n un 15% de la poblaci&oacute;n general y un 35% de la poblaci&oacute;n jugadora en tratamiento por esta adicci&oacute;n confesaban que la publicidad hab&iacute;a provocado que apostaran m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en esa poblaci&oacute;n m&aacute;s joven, de hecho, donde mayor impacto ha tenido el juego durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Seg&uacute;n los datos de la FAD, cuatro de cada diez nuevos apostantes tienen entre 18 y 25 a&ntilde;os. La edad de inicio en el juego estar&iacute;a hoy cercana a los 15 a&ntilde;os. Son esos j&oacute;venes los que han disparado la alarma en los centros de tratamiento. &ldquo;El impacto de la publicidad est&aacute; estudiado cient&iacute;ficamente. Con la permisibilidad al juego online se permiti&oacute; la proliferaci&oacute;n de su publicidad con mensajes agresivos y enfocada a sectores de la poblaci&oacute;n especialmente vulnerables, como la adolescencia&rdquo;, analiza Juan Lamas, director t&eacute;cnico de la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Juegos de Azar (FEJAR), que agrupa a las asociaciones regionales de personas rehabilitadas o en rehabilitaci&oacute;n. &ldquo;Esa publicidad repercuti&oacute; en el perfil de las personas que jugaban, baj&oacute; la edad de los jugadores y subieron las cantidades. &iquest;Por qu&eacute; si no iban a estar en los anuncios gente como Cristiano Ronaldo o Messi? Eso no va destinado a los jugadores de bingo de 50 a&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade Lamas. 
    </p><p class="article-text">
        Los datos con los que trabajan en FEJAR confirman el incremento de j&oacute;venes que acuden a tratamiento. Si antes de la legalizaci&oacute;n los menores de 25 a&ntilde;os eran s&oacute;lo un 3,8% de los nuevos ingresos, solo cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s la cifra hab&iacute;a subido al 16. El juego online, sobre todo las apuestas deportivas, era la principal causa de adicci&oacute;n. El juego online, seg&uacute;n FEJAR, es hoy la segunda causa de ludopat&iacute;a en Espa&ntilde;a, por detr&aacute;s de las m&aacute;quinas tragaperras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El asunto dar&iacute;a para un debate deontol&oacute;gico sobre la mezcla de publicidad e informaci&oacute;n y el uso de referentes profesionales para anunciar actividades como el juego. Pepe Domingo Casta&ntilde;o cuenta que a lo largo de su carrera, y son ya varias d&eacute;cadas aferrado a un micr&oacute;fono, solo ha tenido una ocasi&oacute;n en la que se haya negado a hacer un anuncio. Sucedi&oacute; este verano, durante la Eurocopa de f&uacute;tbol. &ldquo;No dir&eacute; de qu&eacute; anunciante se trataba, solo que no cre&iacute;a en ello. No me sent&iacute;a a gusto haciendo ese anuncio y dije que no&rdquo;, explica. Con la publicidad del juego, en cambio, afirma que nunca ha tenido ninguna duda. &ldquo;Ni se me ha ocurrido pensar que estaba haciendo da&ntilde;o a nadie, porque quien quiera apostar va a hacerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Preguntado por el efecto que puede tener en los j&oacute;venes, responde: &ldquo;Es que est&aacute;n en su derecho de jugar si quieren. T&uacute; no est&aacute;s obligando a nadie a hacerlo. Es como si proh&iacute;bes las discotecas porque en ellas hay tambi&eacute;n drogas. Creo que lo que hay que hacer es ense&ntilde;arles, desde la juventud, que son due&ntilde;os de sus propias decisiones. Pero no prohibir. Seg&uacute;n eso, &iquest;por qu&eacute; no se proh&iacute;be la publicidad de los coches, que tienen accidentes? &iquest;Y por qu&eacute; se mantiene la de las Loter&iacute;as del Estado? &iquest;Qu&eacute; pasa, que como con &eacute;sas s&iacute; ingresa dinero el Estado no son malas?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Tiempo de juego</em>, su programa en Cope, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os Casta&ntilde;o ha cambiado aquel c&eacute;lebre &ldquo;&iexcl;Pepe, un purito!&rdquo; por &ldquo;&iexcl;Pepe, una Estrella!&rdquo; para anunciar cerveza o un caribe&ntilde;o &ldquo;Ay, Arehucas, desde que llegaste a mi cubata&rdquo; para promocionar ron. Pero tambi&eacute;n entonaba un &ldquo;qu&eacute; bonito es el p&oacute;ker online con Pokerstars&rdquo; o un &ldquo;entra en Bet365, entra en Bet365&rdquo; cantado a ritmo de <em>La Bamba</em>. Con la nueva ley estos dos &uacute;ltimos anuncios han desaparecido. Con la nueva ley, su programa, confirma Casta&ntilde;o, ha perdido cinco anunciantes que resultaban vitales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos ha afectado una brutalidad. Justo cuando empez&aacute;bamos a salir a flote tras la pandemia. Y ahora hay que tratar de buscar esos anunciantes que se han perdido en otros sectores, pero cada d&iacute;a es m&aacute;s complicado&rdquo;, afirma. &ldquo;Hoy las campa&ntilde;as se hacen por uno o dos meses, cuando antes se contrataba toda la temporada. Y eso que nosotros tenemos suerte, porque contamos con anunciantes que llevan con nosotros desde que nos vinimos a la Cope hace once a&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade. El fichaje entonces de Paco Gonz&aacute;lez, el director del programa, y de Casta&ntilde;o, se negoci&oacute; y se anunci&oacute; como los traspasos millonarios de los futbolistas que rellenan sus programas. Ambos eran l&iacute;deres de la programaci&oacute;n deportiva, con anunciantes fieles y potentes y fueron la gran apuesta de la Cope. Desde esta primavera pasada,&nbsp;<em>Tiempo de juego</em> supera al <em>Carrusel</em> de la SER en audiencia uno de los dos d&iacute;as del fin de semana. 
    </p><p class="article-text">
        El sector del juego invirti&oacute; en publicidad, seg&uacute;n los datos de Infoadex, 142 millones en 2019.&nbsp;Ocupaba el und&eacute;cimo puesto en el listado de grandes anunciantes que encabezaba la automoci&oacute;n con 564 millones. Ese a&ntilde;o, mientras el resto de sectores disminu&iacute;a su inversi&oacute;n, el juego la aumentaba m&aacute;s de un 11%. En 2020, durante varios meses con la publicidad prohibida por el Gobierno, la cifra alcanz&oacute; los 120 millones. Al margen de la ONCE, uno de los veinte grandes anunciantes en Espa&ntilde;a, que invierte cada a&ntilde;o cerca de 30 millones en publicidad, la mayor parte de esa publicidad ha provenido durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os del juego online. Incluso el a&ntilde;o pasado, tras el final del estado de alarma, se volvi&oacute; a disparar la inversi&oacute;n publicitaria. Casi la mitad se hac&iacute;a en televisi&oacute;n, seguida por la radio y a mucha mayor distancia los portales digitales y los diarios impresos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una p&eacute;rdida muy fuerte de ingresos publicitarios para los medios de comunicaci&oacute;n. Y se produce, adem&aacute;s, en un momento de inestabilidad en el sector. El a&ntilde;o pasado la inversi&oacute;n publicitaria cay&oacute; cerca del 20%, siendo a&uacute;n m&aacute;s pronunciada en medios impresos, lo que agrav&oacute; la crisis a&uacute;n m&aacute;s profunda que se produce desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. A los medios de comunicaci&oacute;n no s&oacute;lo les afect&oacute; la recesi&oacute;n iniciada en 2008, sino tambi&eacute;n, o, sobre todo, un cambio de modelo. En 2020 la televisi&oacute;n se manten&iacute;a como el medio que recib&iacute;a la mayor inversi&oacute;n en publicidad (1.697 millones), pero seguido por los motores de b&uacute;squeda (1.000), las redes sociales (884) y, en cuarto y quinto lugar, la prensa (667) y la radio (337). La publicidad se ha desplazado de los medios al digital, pero en ese digital en el que caben desde diarios hasta buscadores, s&oacute;lo Google y Facebook absorben el 70% de la inversi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, para tratar de evitar esa p&eacute;rdida, o de paliarla, en enero del a&ntilde;o pasado se hizo un intento de autorregulaci&oacute;n. Ya estaba sobre la mesa la necesidad de regular el sector del juego. Lo estaba, de hecho, desde el anterior Gobierno, del PP. Pero con la llegada del PSOE y Unidas Podemos al Ejecutivo se hab&iacute;a convertido en una promesa. Quer&iacute;an, y as&iacute; lo hab&iacute;an anunciado, una regulaci&oacute;n similar a la del tabaco. Aquel intento de autorregulaci&oacute;n, impulsado por asociaciones de anunciantes, de medios de comunicaci&oacute;n y operadores de juego online, recog&iacute;a, entre otras medidas, que no se recurrir&iacute;a ya a deportistas en activo para hacer las campa&ntilde;as o que no se publicitar&iacute;an bonos o promociones para los usuarios durante las transmisiones deportivas. Pero el c&oacute;digo no funcion&oacute;. O no sirvi&oacute; para lo que se esperaba. que era frenar la regulaci&oacute;n del Gobierno o que esta fuera m&aacute;s laxa.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La televisi&oacute;n, el medio m&aacute;s afectado econ&oacute;micamente </h3><p class="article-text">
        &ldquo;Nos preocupa mucho y lamentamos que este Gobierno se empe&ntilde;e en regular por real decreto, cuando la autorregulaci&oacute;n es el sistema m&aacute;s eficaz. Una autorregulaci&oacute;n asociada a mensajes de prevenci&oacute;n, consumo responsable y de alerta por riesgo de adicci&oacute;n u obesidad tiene una alta efectividad, unida al impulso de normativas que mejoren la composici&oacute;n de distintos productos para hacerlos m&aacute;s saludables&rdquo;, afirma Eduardo Olano, presidente de UTECA, la Uni&oacute;n de Televisiones Comerciales Asociadas. 
    </p><p class="article-text">
        La televisi&oacute;n es el medio m&aacute;s afectado econ&oacute;micamente con la regulaci&oacute;n, aunque el recorte de la publicidad del juego est&aacute; lejos de poner en riesgo al sector. A pesar de la crisis, Mediaset y Atresmedia, los dos principales grupos, cerraron 2020 con beneficios de 178 y 23 millones de euros, respectivamente. Pero desde esta agrupaci&oacute;n sectorial temen, de ah&iacute; la alusi&oacute;n a la alimentaci&oacute;n, que la regulaci&oacute;n del ministerio comenzada con el sector del juego se ampl&iacute;e tambi&eacute;n pr&oacute;ximamente, en el desarrollo de la nueva ley audiovisual que prepara el Gobierno, y como ya ha apuntado el ministro Garz&oacute;n, a algunos tipos de alimentos y su publicidad en horario infantil, lo que supondr&iacute;a nuevas e importantes p&eacute;rdidas para los medios. Para Olano, &ldquo;este af&aacute;n regulatorio, sin dar la oportunidad al mercado para que aplique mecanismos de autorregulaci&oacute;n, es impropio y no est&aacute; justificado&rdquo;. Como apunta, existen ejemplos que demuestran la utilidad de esa autorregulaci&oacute;n, como el caso de los medicamentos, &ldquo;desde hace varios a&ntilde;os vinculados a las campa&ntilde;as de prevenci&oacute;n y uso responsable, con mensajes divulgativos que han calado entre la poblaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde la Asociaci&oacute;n de Medios de Informaci&oacute;n (AMI), que agrupa a m&aacute;s de 80 cabeceras de prensa nacionales y regiones, se critica, adem&aacute;s, que el Gobierno haya optado por regular de la forma m&aacute;s restrictiva. En este sector donde m&aacute;s impacto ha tenido la ley es en la prensa deportiva. Antes de la aprobaci&oacute;n final del Real Decreto en noviembre de 2020 se barajaron otros textos que daban mayor margen de maniobra y por lo tanto mayor publicidad e ingreso a los medios. En uno de ellas, de febrero de 2020, previa a la pandemia, por ejemplo, se permit&iacute;a la publicidad en los medios digitales siempre que &eacute;sta no invadiera autom&aacute;ticamente la pantalla. Hoy, con la normativa aprobada, toda la publicidad est&aacute; prohibida, salvo aquella que aparezca en las secciones de juegos y apuestas de los medios y previo control de acceso para mayores de edad. 
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica de AMI al real decreto ha llegado hasta el Tribunal Supremo, donde se recurri&oacute; para que se retirara el art&iacute;culo que proh&iacute;be esa publicidad en los medios digitales. El recurso est&aacute; a&uacute;n pendiente de votaci&oacute;n y fallo en el tribunal. No es el &uacute;nico. Tambi&eacute;n los portales de juego recurrieron la normativa ante el Supremo. Lo hizo JDigital, la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Juego Digital, que aglutina a los principales operadores de juego online en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Como explican desde la asociaci&oacute;n, a pesar de la aprobaci&oacute;n del decreto, esta contin&uacute;a exponiendo, como parte de su labor de lobby, tambi&eacute;n a los grupos pol&iacute;ticos con los que tienen contacto, su preocupaci&oacute;n por la norma. A esos grupos pol&iacute;ticos les dicen, como apuntan tambi&eacute;n en ese recurso judicial, que la prohibici&oacute;n de la publicidad puede provocar un aumento del juego ilegal. La publicidad, seg&uacute;n argumentan, &ldquo;es de las pocas ventajas competitivas entre los portales legales y los ilegales. Gracias a &eacute;sta se dirige a los jugadores hacia los primeros, les da referencias. Pero sin ella pueden irse a otros portales donde no haya, por ejemplo, medidas para que no jueguen los menores&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el lado opuesto est&aacute;n, en cambio, las personas que han tenido o tienen problemas con el juego. Para ellas la normativa resulta, como apuntan desde FEJAR, insuficiente. &ldquo;Es un primer paso. Pero sigue sin existir en esta ley demandas que hemos hecho, como la de reparaci&oacute;n de da&ntilde;o y rehabilitaci&oacute;n por parte de los operadores de juego y la de prevenci&oacute;n&rdquo;, apunta Lamas, su director t&eacute;cnico. En algo, en cambio, eso s&iacute;, coinciden con quienes critican la nueva ley: tampoco ellos entienden que las Loter&iacute;as y Apuestas del Estado y la ONCE se queden fuera, &ldquo;porque nosotros consideramos que siguen vendiendo juego. Ah&iacute; hay una contradicci&oacute;n. Si se recorta la publicidad de unos pero se aumenta la p&uacute;blica, tambi&eacute;n es insuficiente&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/pepe-purito-publicidad-juego-quejas-tribunales-ingresos-perdidos_1_8501502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Dec 2021 20:26:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del "¡Pepe, un purito!" al fin de la publicidad del juego: quejas y tribunales por los ingresos perdidos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Publicidad,Juego,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El gran negocio de las quiebras empresariales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/gran-negocio-quiebras-empresariales_1_8409650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae6cc811-2a3b-44b3-9741-d1a11e757107_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El gran negocio de las quiebras empresariales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">España afronta una nueva avalancha de quiebras con la sospechosa elección a dedo de los administradores concursales, que llegan a cobrar millones de euros por la gestión de empresas arruinadas</p><p class="subtitle">El Gobierno reconduce la nueva ley concursal para mantener la prevalencia del pago de cotizaciones e impuestos</p></div><p class="article-text">
        Primer caso. A la abogada valenciana Antonia Magdaleno la conoc&iacute;an en el sector como la &ldquo;dama concursal&rdquo;. Fue una de las administradoras concursales estrella en el escenario in&eacute;dito que se abri&oacute; en Espa&ntilde;a tras la crisis financiera de 2008. Aquel a&ntilde;o fue nombrada, junto a la firma KPMG y Bankinter, una de las tres administradoras del concurso de acreedores que present&oacute; la inmobiliaria Martinsa Fadesa, el mayor de la historia de Espa&ntilde;a hasta aquel momento. Durante los siguientes a&ntilde;os sigui&oacute; acaparando concursos. Entre otros, el de las inmobiliarias Llanera, el grupo Urazca o, en 2010, el que termin&oacute; de darle la fama y su sobrenombre: Viajes Marsans. En septiembre del a&ntilde;o pasado Magdaleno ingres&oacute; en prisi&oacute;n. Fue condenada a cuatro a&ntilde;os de c&aacute;rcel por una estafa de 4,67 millones de euros a su exbufete, Broseta. La sentencia, confirmada por el Tribunal Supremo y para la que pidi&oacute; un indulto al Gobierno que no le concedieron, establec&iacute;a que la abogada hab&iacute;a pedido al bufete que le facturase unos honorarios muy inferiores a los que realmente hab&iacute;a cobrado por las administraciones de Martinsa Fadesa y Urazca. Por la primera fueron casi ocho millones de euros y por la segunda, casi uno y medio. Pero en sus honorarios oficiales del despacho figuraban la mitad. El resto desaparecieron.
    </p><p class="article-text">
        Segundo caso. En 2011 el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sancion&oacute; a Fernando Presencia, magistrado mercantil de Valencia. Fue trasladado a Toledo. Hab&iacute;a cometido una falta muy grave. El Consejo abri&oacute; expediente al juez tras comprobar que hab&iacute;a adjudicado administraciones concursales de empresas a m&aacute;s de la mitad de los alumnos de un m&aacute;ster que costaba 12.000 euros, que &eacute;l organizaba y por el que &eacute;l cobraba.
    </p><p class="article-text">
        Tercer caso. Edorta Etxarandio es juez mercantil en Bilbao. O lo era, en ejercicio, hasta 2008. Aquel a&ntilde;o de comienzo de la crisis adjudic&oacute;, entre otros, el concurso de acreedores de la constructora Urazca a Antonia Magdaleno, que a&uacute;n no era conocida como la dama concursal. A finales de aquel a&ntilde;o Etxarandio dejaba el juzgado y fichaba por el despacho Broseta. Desde entonces se convirti&oacute; en otro de los administradores concursales estrella de la crisis. Fue nombrado, entre otros, para el concurso de Viajes Marsans, para el cual fich&oacute; como auxiliar a Magdaleno. Etxarandio aspir&oacute; hasta marzo, cuando el CGPJ decidi&oacute; finalmente nombrar a I&ntilde;aki Subijana, a presidir el Tribunal Superior de Justicia del Pa&iacute;s Vasco. El pasado mes de diciembre Etxarandio present&oacute; una queja al Consejo. El todav&iacute;a aspirante a presidir el tribunal criticaba que entre los res&uacute;menes de prensa que elabora el Consejo para sus miembros figuraba un art&iacute;culo en el que se hablaba de los negocios privados que &eacute;l hab&iacute;a realizado tras dejar el juzgado. Desde el CGPJ no s&oacute;lo se rechaz&oacute; su queja, sino que se ratific&oacute; la inclusi&oacute;n de aquel art&iacute;culo en el resumen porque, dec&iacute;an, era informativo. La pol&eacute;mica se interpret&oacute; en el sector como un torpedo lanzado desde dentro del propio Consejo al juez en su aspiraci&oacute;n presidencial.
    </p><p class="article-text">
        Estos son tres de los casos m&aacute;s representativos de una realidad que se revel&oacute; tras la crisis de 2008. Espa&ntilde;a pas&oacute; en un par de a&ntilde;os de tener apenas un par de centenares de concursos de acreedores, de empresas en quiebra, a dispararse la cifra hasta los casi 10.000 de los a&ntilde;os 2012 y 2013, los m&aacute;s duros de la Gran Recesi&oacute;n. Todos se gestionaron con una ley, de 2003, no s&oacute;lo pensada en una &eacute;poca de bonanza en la que resultaba ins&oacute;lito un horizonte como el que lleg&oacute;, sino con un sistema que dej&oacute; en evidencia una zona de sombras que tampoco se hab&iacute;a considerado previamente. Fue una tormenta perfecta de jueces desbordados, falta de recursos y, sobre todo, ausencia tambi&eacute;n de experiencia previa en la que muchos magistrados eligieron para la oleada de empresas en quiebra a los administradores con los que ya hab&iacute;an trabajado antes. Como establece la ley, todav&iacute;a en vigor, los magistrados pueden nombrar discrecionalmente a los responsables de encarnar esta figura. Los administradores concursales son profesionales designados por el juez (normalmente, expertos abogados o economistas del sector privado con experiencia en la materia) que gestionan la empresa que entra en concurso en beneficio de todas las partes.
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                Reunión de la Asamblea General de la Asociación Profesional de Administradores Concursales (Aspac).                            </span>
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        Para ser administrador concursal hay que apuntarse, a trav&eacute;s de los colegios de abogados, en un listado. Entre los requisitos, ser abogado con cinco a&ntilde;os de experiencia en el ejercicio de la abogac&iacute;a, acreditar formaci&oacute;n especializada en derecho concursal o ser una sociedad profesional integrada por un abogado en ejercicio y un economista. Hoy hay en Espa&ntilde;a casi 13.000 personas apuntadas a esas listas por provincias, casi cuatro veces m&aacute;s que el n&uacute;mero de concursos presentados los a&ntilde;os previos a la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Durante aquellos a&ntilde;os de la crisis se publicaban clasificaciones de los administradores que m&aacute;s concursos acaparaban. Hab&iacute;a, parec&iacute;a, abogados, como Magdaleno, con apodo incluido, que se convert&iacute;an en los Messi y los Cristiano Ronaldo de esa nueva Espa&ntilde;a con miles de empresas solicitando el concurso. No s&oacute;lo por la fama. Tambi&eacute;n por los honorarios que se cobraban. Aquella ley de quiebras de 2003 establece unas retribuciones por porcentaje de la masa activa, los bienes y derechos de la empresa, y la pasiva, las deudas. 
    </p><p class="article-text">
        Como resultado, los administradores de Afinsa, presentada a concurso en 2006, se embolsaron m&aacute;s de 16 millones de euros, el de Pescanova casi cuatro millones y los de Martinsa Fadesa, entre los que se encontraba Magdaleno, m&aacute;s de 18 millones, por citar tres de los casos m&aacute;s importantes de grandes empresas ca&iacute;das. Seg&uacute;n dicta la ley, adem&aacute;s, cuanto m&aacute;s se alargaba el concurso, m&aacute;s cobraba el administrador, porque en la primera fase del procedimiento, denominada fase com&uacute;n, se fijan los honorarios, seg&uacute;n ese porcentaje de los activos y los pasivos, pero en las siguientes, de convenio y liquidaci&oacute;n, se cobra mensualmente un porcentaje de esos honorarios mientras no termine el proceso. Los seis primeros meses, un 10%; a partir del s&eacute;ptimo, un 5%. Pod&iacute;a &ndash;pueden, mejor dicho&ndash; durar a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eran remuneraciones escalofriantes&rdquo;, como las define el registrador mercantil Luis Fern&aacute;ndez del Pozo. Aquellos concursos m&aacute;s grandes y, sobre todo, las cifras que arrojaban, atrajeron al sector entonces a los grandes despachos de abogados y a las cuatro grandes, como se conoce al grupo de las mayores firmas mundiales de consultor&iacute;a y auditor&iacute;a: Ernst &amp; Young (EY), Deloitte, KPMG y PriceWaterhouseCoopers. Era un gran negocio. Y nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Pero con el negocio llegaron tambi&eacute;n las sombras. &ldquo;La realidad es que hab&iacute;a administradores concursales que se acercaban demasiado al juez y jueces que se dejaban querer... Los concursos grandes son muy golosos y surgieron esos casos en los que parec&iacute;a haber cierta connivencia de los jueces&rdquo;, recuerda Fern&aacute;ndez del Pozo. Por provincias, los jueces escogen libremente a quien quieran de esas listas de administradores. Esa absoluta discrecionalidad y el comportamiento de algunos administradores que se enriquecieron con las quiebras, con la posibilidad de alargar, adem&aacute;s, el proceso para incrementar las ganancias, azuzaron las sospechas. Una de las mayores estaba en los cursos de administraci&oacute;n concursal. Durante aquellos a&ntilde;os se hac&iacute;an decenas de ellos, la mayor&iacute;a organizados por grandes despachos de abogados. Entre los ponentes siempre hab&iacute;a jueces mercantiles. Las retribuciones que se pagaban en algunos cursos propiciaban que circulasen los rumores sobre el trato de favor que algunos magistrados pod&iacute;an dar con los nombramientos a los abogados y los despachos que les hab&iacute;an contratado para hacer de ponentes y que les permit&iacute;an ganarse un notable sobresueldo apenas sin esfuerzo. Un juez mercantil tiene en Espa&ntilde;a un sueldo base que no llega a los 20.000 euros y que puede incrementarse, por trienios y complementos, como el de destino, hasta los 70.000. 
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;La tentaci&oacute;n es bestial&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Los jueces mercantiles tienen un trabajo exorbitante y una remuneraci&oacute;n mierdosa. La tentaci&oacute;n es bestial&rdquo;, lo ensalza el registrador. &ldquo;Como punto de partida, nosotros creemos que los jueces nunca son sospechosos&rdquo;, lo rechaza Diego Comendador, presidente de la asociaci&oacute;n de administradores ASPAC, la &uacute;nica que existe en el sector. ASPAC agrupa a 200 de esos 13.000 administradores, todos al menos con cinco concursos en su historial, y fue creada en 2014 durante la cresta de la ola de la anterior crisis. El abogado niega esas sombras que se extendieron por el sistema, pero en el c&oacute;digo de buenas pr&aacute;cticas de la asociaci&oacute;n uno de sus art&iacute;culos hace referencia directa a ellas. &ldquo;En el caso de eventos formativos organizados, dirigidos o patrocinados por administradores concursales y en los cuales intervengan jueces o magistrados&rdquo;, enuncia, &ldquo;ser&aacute; necesario que la retribuci&oacute;n que eventualmente perciban estos &uacute;ltimos sea ajustada a las circunstancias y tambi&eacute;n an&aacute;loga a la del resto de ponentes y que se d&eacute; transparencia a los honorarios que los ponentes perciban por su participaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El caso del juez de Valencia sancionado por el concurso puso nombre y apellido a este tipo de sospechas. Tampoco ayudaron al sector otros como el del magistrado Etxarandio, que dejaba el juzgado para trabajar en un bufete llevando concursos de acreedores. Una puerta giratoria legal pero que, lejos de arrojar luz sobre las sombras, las oscurec&iacute;a. Desde el CGPJ dicen hoy oficialmente que no poseen datos sobre jueces sancionados por estas conductas porque en sus expedientes figura el motivo de la sanci&oacute;n pero no la explicaci&oacute;n de por qu&eacute; se produjo, y que tampoco se ha hecho, desde la anterior crisis, ning&uacute;n tipo de informe o dec&aacute;logo al respecto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se sabe que esos casos pol&eacute;micos han existido y que el CGPJ los ha intentado atajar desde entonces&rdquo;, afirma, en cambio, Jos&eacute; Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez Seijo, magistrado mercantil de Barcelona. &ldquo;Pero muchos de ellos fueron fomentados por despachos competidores, que no estaban contentos con las decisiones de los jueces. Adem&aacute;s, de los 120 o 130 jueces mercantiles que somos en Espa&ntilde;a, menos de seis se han pasado a un despacho privado, y en general lo han hecho a grandes firmas y no llevan concursos. El problema que tenemos es que aunque sean casos residuales tienen un gran impacto en todo el colectivo&rdquo;, a&ntilde;ade el magistrado. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La fama que tenemos hoy los administradores fuera del mundo judicial no es buena, hay que reconocerlo. Yo, en general, me he encontrado gente muy buena y v&aacute;lida, aunque tambi&eacute;n tuve mis dudas respecto a ellos cuando estaba en el otro lado de los concursos como acreedor financiero&rdquo;, reconoce el abogado Carlos Perell&oacute;, socio del despacho PBC, que lleg&oacute; junto a sus dos socias a este sector en 2018. La propia creaci&oacute;n de la ASPAC confirma esta realidad. Frente a las sombras, su fundaci&oacute;n, adem&aacute;s de para convertirse en <em>lobby</em> a favor del sector, buscaba tambi&eacute;n fomentar una campa&ntilde;a de imagen positiva para la que ten&iacute;an incluso contratada una agencia de comunicaci&oacute;n y relaciones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de aquella nueva realidad fue que se cuestion&oacute; el sistema y la ley, tanto los nombramientos por parte de los jueces como los honorarios de los administradores. Desde 2011 se ha cambiado la legislaci&oacute;n para corregirlo. Se ha introducido cerca de una veintena de cambios legales, pero la mayor&iacute;a no se aplica a&uacute;n porque no se realiz&oacute; el desarrollo normativo de esas leyes. En 2014 el Congreso de los Diputados requiri&oacute; al Gobierno, entonces del Partido Popular, que aprobara un estatuto de la administraci&oacute;n concursal y regulara el sector. Siete a&ntilde;os m&aacute;s tarde, y ahora con el PSOE en la Moncloa, todav&iacute;a no existe. Hoy, el cambio m&aacute;s significativo es que se ha pasado de tres administradores concursales a uno. Durante estos a&ntilde;os se han aprobado tambi&eacute;n otras medidas, como limitar los honorarios de los administradores a un m&aacute;ximo de un mill&oacute;n y medio de euros, aunque tampoco se aplican todav&iacute;a. Est&aacute;n pendientes de esa regulaci&oacute;n. El pasado agosto, por fin, se dio un paso decisivo. El Gobierno aprob&oacute; el anteproyecto de Ley de Reforma de la Ley Concursal. Ya est&aacute; en el Congreso. Cuando finalmente se apruebe, regular&aacute; todas esas zonas de sombras que se revelaron tras la crisis. Pero no todo cambiar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el anteproyecto, para los concursos de tama&ntilde;o peque&ntilde;o y mediano los jueces nombrar&aacute;n administrador siguiendo un orden correlativo por la lista de profesionales apuntados. Pero para los casos m&aacute;s grandes seguir&aacute;n teniendo libertad de elecci&oacute;n, aunque con la limitaci&oacute;n a tres en el n&uacute;mero de nombramientos en dos a&ntilde;os que pueden hacer del mismo administrador.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa lista corrida da aparentemente una igualdad de oportunidades, pero muchos concursos son complejos para algunos profesionales. La discrecionalidad no es mala. En Barcelona funciona. Los jueces dan oportunidades a los que tienen poca experiencia y reparten juego entre el resto. Los casos negativos no justifican la imagen de los administradores concursales como si fueran una &eacute;lite que ganara m&aacute;s dinero que nadie. Lo que sucedi&oacute; tras la crisis hizo mucho da&ntilde;o a la profesi&oacute;n&rdquo;, afirma Yvonne Pav&iacute;a desde la junta de gobierno del Colegio de la Abogac&iacute;a de Barcelona. &ldquo;Un juez necesita contar con un administrador fiable, profesional y dedicado. Es importante que le quite problemas y no se los genere&rdquo;, opina el abogado Perell&oacute;. Para &eacute;l, &ldquo;este sistema a dedo es el menos malo que existe, porque el juez decide a su mejor criterio qui&eacute;n lo puede hacer mejor en funci&oacute;n de la persona, de su curr&iacute;culum, de sus recursos y de su inter&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con el sistema actual, en los concursos dif&iacute;ciles el juez puede buscar a alguien de su confianza, pero tambi&eacute;n cualquier problema puede verse con ojos m&aacute;s subjetivos. Ahora se evaluar&aacute; de forma m&aacute;s severa&rdquo;, afirma el magistrado Fern&aacute;ndez Seijo. &ldquo;Hoy, por la desconfianza que se gener&oacute; en el sistema, los jueces mercantiles son muy cuidadosos y muy exigentes con los administradores&rdquo;, a&ntilde;ade Guillermo Ramos, socio de EY. Tras aquellos a&ntilde;os de crisis y de casos muy medi&aacute;ticos de administradores con sueldos estratosf&eacute;ricos para una empresa en quiebra, muchos jueces optaron por una estrategia diferente: nombrar, sobre todo, a grandes despachos y firmas como las grandes consultoras. &ldquo;As&iacute;, si el concurso sale mal, puede parecer que es culpa de ese despacho que se ha elegido... En cierta manera el juez se cubre las espaldas. Aunque puede entenderse, de esta manera se impide que despachos m&aacute;s peque&ntilde;os crezcan con esos concursos porque seguro que lo har&iacute;an igual o mejor que los primeros&rdquo;, se lamenta Perell&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las soluciones que proponen los administradores est&aacute; limitar esa interminable lista de casi 13.000 nombres. Como piden desde ASPAC, es &ldquo;necesaria&rdquo; una regulaci&oacute;n y crear un estatuto del administrador concursal que establezca, entre otras medidas, un examen p&uacute;blico para ejercer. As&iacute;, dice Comendador, su presidente, se &ldquo;profesionalizar&iacute;a&rdquo; el sector. Con un listado reducido de profesionales con conocimiento y capacidad, dicen los administradores, no habr&iacute;a sospechas sobre el sistema. Ramos, de EY, propone una alternativa intermedia. En las empresas que cotizan en Bolsa el juez elige al administrador, como ha sucedido esta primavera con el concurso de Abengoa, adjudicado a su consultora y que &eacute;l encabeza, entre una terna de nombres que propuso la Comisi&oacute;n Nacional del Mercado de Valores (CNMV). &ldquo;Podr&iacute;a aplicarse un sistema parecido, en el que el juez no decidiera sobre toda la lista, sino sobre una terna. En ese caso habr&iacute;a que pensar y establecer qui&eacute;n propone a los candidatos&rdquo;, explica.
    </p><h3 class="article-text">Tope a los honorarios en la nueva Ley</h3><p class="article-text">
        El anteproyecto de ley s&iacute; introducir&aacute;, en cambio, modificaciones m&aacute;s importantes en los honorarios. Se mantiene el porcentaje actual para establecer la tarifa de los administradores, pero se impone un l&iacute;mite de un mill&oacute;n de euros y se deja a la consideraci&oacute;n del juez la posibilidad de incrementar un 50% los honorarios para procesos complejos. El techo m&aacute;ximo estar&iacute;a, por lo tanto, en ese mill&oacute;n y medio de euros establecido en 2015 pero todav&iacute;a sin vigencia. Con este cambio desaparecer&aacute;n esas remuneraciones estratosf&eacute;ricas de los grandes concursos de la Gran Recesi&oacute;n. Adem&aacute;s se da al juez capacidad de imponer sanciones a los administradores por los retrasos, para evitar, tambi&eacute;n, las malas pr&aacute;cticas que se evidenciaron con algunos casos.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas medidas se ven desde ASPAC como &ldquo;un brindis al sol&rdquo; o un gesto, dice Comendador, &ldquo;de cara a la galer&iacute;a&rdquo;. Como critica, &ldquo;en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os no ha habido un s&oacute;lo caso que haya superado ese tope de honorarios. Adem&aacute;s hay concursos, de empresas con miles de millones de pasivo y sucursales en todo el mundo, en los que ese l&iacute;mite se puede quedar corto porque no alcanza para pagar a todos los profesionales que trabajan en ellos&rdquo;. Las penalizaciones por retrasos tampoco son la alternativa en un sistema, a&ntilde;aden, que se retrasa la mayor&iacute;a de las ocasiones por la &ldquo;saturaci&oacute;n&rdquo; de los juzgados.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las mayores quejas del sector no est&aacute;n en esos grandes concursos ni en ese riesgo de sanciones, sino en los peque&ntilde;os, los que se quedaron, por esas sombras que inundaron el sistema tras la Gran Recesi&oacute;n, fuera de foco, a oscuras. El 90% de las empresas que declaran concursos de acreedores son peque&ntilde;as y medianas. Y en la mayor&iacute;a de los casos, m&aacute;s de nueve de cada diez, independientemente del tama&ntilde;o, terminan en liquidaci&oacute;n y desaparecen. En una parte importante de esos concursos de pymes los honorarios son muy bajos o incluso inexistentes porque las empresas llegan sin activos siquiera para pagar al administrador, aunque cobra el primero por delante de la Seguridad Social y de Hacienda y del resto de acreedores. El anteproyecto de ley pretende resolver esta otra realidad, la del extremo opuesto de los concursos millonarios, con la creaci&oacute;n de un fondo de reserva. Cada administrador har&iacute;a una aportaci&oacute;n de los concursos que gestione, de tal manera que se crear&iacute;a una bolsa, que provendr&iacute;a, sobre todo, de los grandes, para poder pagar a los peque&ntilde;os cuando no haya dinero en las empresas. &ldquo;Pero nadie ha pensado c&oacute;mo hacerlo ni tampoco se ha calculado si hay fondos suficientes, porque no creo que salgan las cuentas&rdquo;, afirma el registrador mercantil Fern&aacute;ndez del Pozo. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, seg&uacute;n contempla hoy el anteproyecto, est&aacute; previsto que se elimine la figura del administrador concursal para las peque&ntilde;as y medianas empresas. Una norma que tambi&eacute;n genera dudas y cr&iacute;ticas en el sector. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se van a poner de acuerdo deudor y acreedores con el trabajo que eso supone y en un ambiente de desconfianza? Eso puede dar lugar a estafas por un lado y a que los acreedores saturen los juzgados con demandas a los deudores porque no se f&iacute;en de ellos o ante cualquier movimiento sospechoso&rdquo;, vaticina el abogado Perell&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sistema hoy es perfeccionable y modificable. Pero, sobre todo, tenemos una gran lacra y es que una empresa en concurso en Espa&ntilde;a se convierte en una empresa paria y nadie quiere trabajar con ella&rdquo;, trata de ir m&aacute;s all&aacute; Jos&eacute; Luis Luna, socio de Ontier. Su despacho no trabaja como administrador, sino como representante de los concursados o los acreedores. Luna compara el caso espa&ntilde;ol con Estados Unidos para explicar la diferencia. All&iacute;, como recuerda, American Airlines estuvo en concurso de acreedores y no dej&oacute; de vender billetes ni de operar vuelos. &ldquo;En cambio, en Espa&ntilde;a llegan las empresas al concurso ya exhaustas, y porque tienen que presentarlo, pero ninguna con caja suficiente. Saben que si lo hacen antes pueden perder clientes, la confianza e incluso el control de la empresa&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, apunta, la clave del sistema, m&aacute;s all&aacute; de corregir las sombras, est&aacute; en que el procedimiento de reestructuraci&oacute;n funcione para que sobrevivan m&aacute;s empresas de las poqu&iacute;simas que lo hacen hoy. &ldquo;Y para ello necesitamos un buen derecho preconcursal, para que las compa&ntilde;&iacute;as con ciertos problemas se anticipen y no tengan que entrar en concurso&rdquo;, apunta.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="Empresas en bancarrota" aria-label="Interactive line chart" id="datawrapper-chart-XLSUN" src="https://datawrapper.dwcdn.net/XLSUN/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="500"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(e){if(void 0!==e.data["datawrapper-height"]){var t=document.querySelectorAll("iframe");for(var a in e.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<t.length;r++){if(t[r].contentWindow===e.source)t[r].style.height=e.data["datawrapper-height"][a]+"px"}}}))}();
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    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La cultura del concurso en Espa&ntilde;a todav&iacute;a, a d&iacute;a de hoy, no existe. No se percibe como una soluci&oacute;n para las empresas en crisis. Funciona mal el procedimiento, hay administradores que no tienen la formaci&oacute;n necesaria y tampoco hay ese conocimiento entre los empresarios&rdquo;, le secunda Ramos, de EY. Para &eacute;l, era &ldquo;necesario&rdquo;, como ahora se har&aacute;, regular sanciones por retrasos indebidos, pero cree que no ser&aacute; un factor clave para que se salve una empresa. La penalizaci&oacute;n har&aacute; que los administradores sean &ldquo;m&aacute;s conscientes de la importancia del proceso y es bueno para lograr una mayor profesionalizaci&oacute;n&rdquo;, pero el problema &ldquo;es que siguen entrando las empresas a concurso en estado de UCI, ya casi muertas. Y en esa situaci&oacute;n por muy bien que gestiones el concurso el impacto reputacional, entre otras cosas, es brutal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se han presentado en Espa&ntilde;a, hasta octubre, m&aacute;s de 4.600 concursos. El pasado, 4.300. Pero la cifra no es real. El Gobierno aprob&oacute; en 2020, por la crisis desencadenada por la pandemia, una moratoria y hasta final de este a&ntilde;o no es obligatorio presentar el concurso voluntario ni que los jueces admitan a tr&aacute;mite las solicitudes de los acreedores. La inc&oacute;gnita est&aacute; ahora en saber qu&eacute; suceder&aacute; cuando finalice esa moratoria. Algunos expertos prev&eacute;n que ser&aacute; como el derrumbe de una presa tras el cual llegar&aacute; la avalancha. Seg&uacute;n las previsiones m&aacute;s negativas, hasta 40.000 empresas podr&iacute;an ir a concurso. El anteproyecto de ley, sin embargo, no estar&aacute; a&uacute;n en vigor. Supuestamente, debe estar aprobado en julio, pero previsiblemente se retrasar&aacute; hasta finales del a&ntilde;o que viene. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si viene el tsunami habr&aacute; que gestionarlo con los mimbres que tenemos ahora&hellip;&rdquo;, lo resume el magistrado Fern&aacute;ndez Seijo. Es decir, a pesar de que habr&aacute;n pasado casi 15 a&ntilde;os y se conocen las grietas del sistema, con pr&aacute;cticamente las mismas leyes con las que se gestion&oacute; el colapso de 2008. &ldquo;Aunque es dif&iacute;cil que se vuelvan a producir aquellas malas pr&aacute;cticas&rdquo;, avisa el juez. No todos, sin embargo, lo ven igual. &ldquo;En momentos de crisis, el sistema judicial espa&ntilde;ol puede gestionar 10.000 concursos. Si ahora llegaran esos 40.000, hay riesgo de colapso. Y eso dar&aacute; pie de nuevo a que salgan m&aacute;s comportamientos sinverg&uuml;enzas&rdquo;, vaticina el administrador Fern&aacute;ndez del Pozo. &ldquo;El sistema est&aacute; agotado. Y cuando hay colapso, los sinverg&uuml;enzas, porque este sistema los atrae, florecen&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/gran-negocio-quiebras-empresariales_1_8409650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Nov 2021 20:39:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El gran negocio de las quiebras empresariales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qatar, Arabia Saudí y el fútbol: Amnistía Internacional pide gestos pero la selección española guarda silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/qatar-arabia-saudi-futbol-amnistia-internacional-pide-gestos-seleccion-espanola-guarda-silencio_1_8443847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eab6eca5-dbc0-499f-a963-edfb10f17b2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1033013.jpg" width="648" height="365" alt="Qatar, Arabia Saudí y el fútbol: Amnistía Internacional pide gestos pero la selección española guarda silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las organizaciones de derechos humanos llevan años alertando de las pésimas condiciones de vida y trabajo de los inmigrantes en las instalaciones para la Copa del Mundo de 2022. Qatar y Arabia Saudí son ejemplo de lo que se ha etiquetado como ‘sportswashing’, el blanqueamiento de regímenes a través del deporte</p><p class="subtitle">6.500 trabajadores inmigrantes han muerto en Qatar desde su elección para celebrar el Mundial de fútbol de 2022</p></div><p class="article-text">
        En noviembre de 2020 enviaron la primera carta a la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de F&uacute;tbol. Despu&eacute;s, siguiendo el protocolo de trabajo de la organizaci&oacute;n, llamaron tambi&eacute;n por tel&eacute;fono. En marzo volvieron a hacerlo. Y a finales de agosto repitieron por tercera vez. Tres cartas en las que la organizaci&oacute;n de derechos humanos Amnist&iacute;a Internacional ped&iacute;a una reuni&oacute;n con la Federaci&oacute;n, responsable de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol, para mostrarle su preocupaci&oacute;n por la situaci&oacute;n de los inmigrantes que trabajan desde hace una d&eacute;cada en Qatar, desde que el pa&iacute;s fue elegido como sede de la Copa del Mundo de 2022, en la construcci&oacute;n de los estadios y las instalaciones para el campeonato. 
    </p><p class="article-text">
        La respuesta a los tres intentos fue la misma: silencio administrativo. El d&iacute;a 4 de noviembre el seleccionador nacional, Luis Enrique, dar&aacute; su lista de convocados para los dos partidos &mdash;el d&iacute;a 11 ante Grecia en Atenas y el 14 frente a Suecia en Sevilla&mdash; en los que Espa&ntilde;a busca su clasificaci&oacute;n directa para esa Copa del Mundo. Y Amnist&iacute;a Internacional quiere aprovechar la ocasi&oacute;n de nuevo para reclamar un &ldquo;gesto&rdquo; a la selecci&oacute;n que a&uacute;n no se ha producido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pasado agosto Amnist&iacute;a Internacional public&oacute; un informe, 'En lo mejor de su vida', en el que contaba los casos documentados de una treintena de trabajadores inmigrantes en Qatar que hab&iacute;an fallecido supuestamente por causas naturales, como dec&iacute;an los certificados de defunci&oacute;n, a pesar de no tener ning&uacute;n tipo de problema previo de salud. A ninguna de las familias de los fallecidos se le permiti&oacute; que se realizara un informe forense ni se le indemniz&oacute; por las muertes. Son algunos ejemplos de una realidad que se denuncia much&iacute;simo m&aacute;s amplia, de unas cifras dif&iacute;ciles de calcular pero que se intuyen demoledoras. 
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones de trabajo en Qatar, sobre todo por las alt&iacute;simas temperaturas, por las jornadas extenuantes y por las p&eacute;simas condiciones de vida, casi en reg&iacute;menes de semiesclavitud, han sido denunciadas desde que empez&oacute; a brotar en el desierto el Qatar moderno. All&iacute; han llegado durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas miles de trabajadores de pa&iacute;ses como India, Bangladesh o Nepal para trabajar en la construcci&oacute;n del nuevo y moderno Qatar. La diferencia, ahora, como se&ntilde;alan las organizaciones de derechos humanos, es que con la Copa del Mundo ya no s&oacute;lo es responsabilidad del poco transparente Gobierno qatar&iacute;, sino tambi&eacute;n de la FIFA como organizadora de la Copa del Mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas oficiales de Qatar, recogidas en el informe, muestran que en la &uacute;ltima d&eacute;cada, desde la adjudicaci&oacute;n del torneo, han fallecido en Qatar m&aacute;s de 15.000 trabajadores extranjeros. No todos estaban relacionados con la construcci&oacute;n de las instalaciones del campeonato. Ese es el problema: poder saber, realmente, cu&aacute;ntos s&iacute; lo estaban y cu&aacute;ntas de esas muertes pueden ser atribuidas a esas dur&iacute;simas condiciones de trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        El pasado febrero el diario brit&aacute;nico <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/6-500-trabajadores-inmigrantes-han-muerto-qatar-prepara-mundial-futbol_1_7256627.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Guardian</em></a> hizo otro informe revelador. Public&oacute; que al menos 6.500 trabajadores de India, Pakist&aacute;n, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka hab&iacute;an fallecido en el pa&iacute;s desde que comenzaran las obras de la Copa del Mundo y Qatar iniciara un programa de construcci&oacute;n de infraestructuras sin precedentes. La cifra real, apuntaba el peri&oacute;dico, ser&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s elevada porque no se inclu&iacute;an los muertos de pa&iacute;ses como Filipinas o Kenia, puntos frecuentes de origen, tambi&eacute;n, de la mano de obra barata que inunda Qatar.
    </p><p class="article-text">
        Desde las organizaciones de derechos humanos reconocen que se han hecho avances. Se han reunido con la FIFA y &eacute;sta se ha preocupado por la situaci&oacute;n e inst&oacute; incluso a Qatar a cambiar sus leyes y normativas de trabajo para suavizar esas condiciones de trabajo, sobre todo en los meses de m&aacute;s calor, cuando las temperaturas superan f&aacute;cilmente los 40 grados. Pero se quejan de que esos cambios, como explica Carlos de las Heras, responsable en Espa&ntilde;a de esta campa&ntilde;a de Amnist&iacute;a Internacional, &ldquo;se quedan sobre el papel&rdquo;. &ldquo;La FIFA debe adoptar medidas para que realmente se apliquen&rdquo;, subraya. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ha conseguido el compromiso de la FIFA de que para futuras concesiones de la Copa del Mundo se incluir&aacute;n cl&aacute;usulas concretas sobre derechos humanos. &ldquo;Y eso est&aacute; muy bien, pero no llega a tiempo para Qatar&rdquo;, dice De Las Heras. A su juicio, la clave es que la FIFA se rija &ldquo;por los principios rectores de la ONU sobre empresas, que establecen que &eacute;stas son responsables de las violaciones de derechos humanos que se puedan cometer con su actuaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero estas organizaciones aspiran ahora a llevar el tema, y el debate, m&aacute;s all&aacute; de la FIFA. De ah&iacute; el contacto con las federaciones nacionales. &ldquo;La campa&ntilde;a est&aacute; dirigida a la FIFA, que es a la que se exige responsabilidades, pero las federaciones nacionales tambi&eacute;n tienen su responsabilidad como integrantes de la FIFA. Queremos esa reuni&oacute;n para exponerles nuestra preocupaci&oacute;n por la situaci&oacute;n de esos trabajadores y pedirles que tengan por lo menos un gesto&rdquo;, explica De las Heras. 
    </p><p class="article-text">
        Ya existen precedentes. En primavera, las selecciones de Noruega, Alemania y Finlandia posaron con camisetas con lemas a favor de los derechos humanos y la FIFA, poco amiga de los gestos que se salen del gui&oacute;n y del negocio, y que proh&iacute;be expresamente las declaraciones pol&iacute;ticas, no las sancion&oacute; tras deliberar sobre ello. &ldquo;Y eso es lo que queremos que haga tambi&eacute;n la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola: pueden ser camisetas, un brazalete de capit&aacute;n, una bandera...&rdquo;, explica De Las Heras. Desde la Federaci&oacute;n justifican a elDiario.es su silencio. &ldquo;La Copa del Mundo es competencia de la FIFA y &eacute;sta ya se ha pronunciado sobre este tema&rdquo;, afirman.
    </p><p class="article-text">
        La espa&ntilde;ola no es la &uacute;nica federaci&oacute;n que ha respondido con silencio. Tampoco Francia e Inglaterra han contestado a las cartas y llamadas de estas organizaciones. En los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos, en cambio, la relaci&oacute;n ha sido m&aacute;s positiva. En Suecia, incluso, la presi&oacute;n de estas organizaciones y de los clubes ha provocado que la federaci&oacute;n sueca cancele una minigira prevista para comienzo de a&ntilde;o en Qatar como preparaci&oacute;n para la Copa del Mundo. Y en Finlandia se han pronunciado hasta algunos de sus jugadores. &ldquo;No debemos estar callados. Somos el producto por el que los pa&iacute;ses pujan y del cual la FIFA se aprovecha para sacar una fortuna en derechos televisivos. Tenemos nuestros canales y asociaciones de futbolistas; debemos tener m&aacute;s influencia que nunca para ayudar a mejorar las condiciones de los trabajadores en Qatar&rdquo;, ha declarado Tim Sparv, capit&aacute;n de la selecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Qatar no s&oacute;lo acoger&aacute; la Copa del Mundo de f&uacute;tbol. El pa&iacute;s se ha convertido durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas en un escenario frecuente de grandes eventos deportivos, sobre todo relacionados con el motor, como los grandes premios de motociclismo. Qatar es hoy uno de los mejores ejemplos de un fen&oacute;meno que se ha etiquetado, en ingl&eacute;s, como <em>sportswashing</em>, y que hace referencia al intento por blanquear reg&iacute;menes antidemocr&aacute;ticos o con graves carencias en el respeto de los derechos humanos a trav&eacute;s del deporte.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El poder blando </h3><p class="article-text">
        A principios de los a&ntilde;os noventa, el polit&oacute;logo estadounidense Joseph Nye cre&oacute; un t&eacute;rmino para las relaciones internacionales que enseguida fue adoptado por la comunidad acad&eacute;mica e internacional: poder blando. Nye distingu&iacute;a as&iacute;, en las relaciones entre Estados, y en esa b&uacute;squeda constante de influir en otros que &eacute;stas persiguen, entre el poder duro que se aplic&oacute; durante siglos a trav&eacute;s de medios econ&oacute;micos y militares y una nueva forma de poder, blando, que buscaba persuadir, influir y atraer por otros medios. Frente al acoso o la dominaci&oacute;n militar o econ&oacute;mica, el poder blando, como pueden ser la cultura o la cooperaci&oacute;n internacional, tiene una imagen positiva. El deporte forma parte de ese cat&aacute;logo de opciones de poder blando que pueden utilizar los pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto, en realidad, ha pasado durante toda la historia. Siempre ha habido <em>sportswashing</em>, lo que sucede es que ahora lo hemos etiquetado as&iacute;&rdquo;, explica a este peri&oacute;dico Simon Chadwick, experto en geopol&iacute;tica del deporte del Emlyon Business School. &ldquo;Por ejemplo, yo, que soy brit&aacute;nico, si miro la historia de mi pa&iacute;s y sus colonias puedo verlo tambi&eacute;n ah&iacute;. En Sud&aacute;frica hab&iacute;a miles de personas recluidas en campos de concentraci&oacute;n a comienzos del siglo XX, al mismo tiempo que el gobierno enviaba equipos de f&uacute;tbol ingleses para celebrar partidos y crear relaciones positivas con la poblaci&oacute;n local&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        El siglo XX, de hecho, es un amplio cat&aacute;logo de este fen&oacute;meno. Desde los Juegos Ol&iacute;mpicos en la Alemania nazi de 1936 a la Copa del Mundo de f&uacute;tbol en la Argentina de la dictadura de 1978. Desde los Juegos Ol&iacute;mpicos de 1980 en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica a los siguientes, cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en Estados Unidos, escenario ambos de la Guerra Fr&iacute;a. Desde los grandes premios de motociclismo y f&oacute;rmula uno en los pa&iacute;ses de Oriente Pr&oacute;ximo a los Juegos Ol&iacute;mpicos de Pek&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que ha cambiado son los pa&iacute;ses que ahora utilizan ese <em>sportswashing</em>, pero porque tambi&eacute;n ha cambiado el mundo y el equilibrio de poder&rdquo;, apunta el profesor Chadwick. &ldquo;Obviamente, es preocupante que existan pa&iacute;ses alrededor del mundo, incluido el m&iacute;o, usando el deporte para proyectar poder blando o cultivar una imagen positiva. Pero al mismo tiempo esto tambi&eacute;n arroja luz sobre esos pa&iacute;ses y abre debates&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Para este experto, &eacute;ste es un fen&oacute;meno con dos caras. Por un lado, sirve de propaganda al pa&iacute;s que celebra ese evento, que proyecta una imagen internacional como sede que no lograr&iacute;a de otra manera. Pero, en paralelo, como sucede ahora con Qatar y la situaci&oacute;n de sus inmigrantes, se expone tambi&eacute;n al escrutinio internacional. &ldquo;Hace diez a&ntilde;os nadie hab&iacute;a o&iacute;do hablar de Qatar ni de d&oacute;nde est&aacute; ni qu&eacute; hace, pero hoy mucha gente tiene asociaciones negativas con el pa&iacute;s que antes desconoc&iacute;a. Tienen la percepci&oacute;n de que quiz&aacute; sea corrupto, posiblemente explote trabajadores migrantes, que persigue grupos minoritarios, que no hay igualdad de g&eacute;nero&hellip; Elegir acoger un gran acontecimiento internacional hace que los pa&iacute;ses sepan que se van a iluminar zonas de sombras y que se les someter&aacute; a escrutinio&rdquo;, describe Chadwick. &ldquo;Incluso en 2022 Qatar seguir&aacute; expuesto a ese escrutinio. Y no creo que se haya blanqueado su imagen. Seguir&aacute; teniendo asociaciones muy negativas. Por eso en lugar de poder blando algunas personas hablan de desempoderamiento blando, porque de alguna forma pierdes el control sobre aquello a lo que vas a estar expuesto y de lo que se puede hablar por acoger esos eventos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo perfecto de esta realidad es Arabia Saud&iacute;. Se ha visto recientemente con la compra del Newcastle United, de la Premier League, por parte de un consorcio saud&iacute;. Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os el pa&iacute;s se ha gastado, seg&uacute;n un informe de la organizaci&oacute;n Grant Libery, m&aacute;s de 1.500 millones de d&oacute;lares en acoger eventos internacionales deportivos: golf, ajedrez, motor&hellip; En ese total est&aacute;n incluidos los cerca de 300 millones que se embolsar&aacute; la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de F&uacute;tbol por el acuerdo con el pa&iacute;s para que se celebre all&iacute;, hasta 2029, la Supercopa de Espa&ntilde;a. El acuerdo fue alcanzado en 2019 por tres temporadas, pero tras cancelarse, por la pandemia, la celebraci&oacute;n del campeonato en Arabia Saud&iacute; el a&ntilde;o pasado, a comienzos de este 2021 se renov&oacute; hasta final de d&eacute;cada. 
    </p><p class="article-text">
        Ya entonces, cuando se firm&oacute; el primer contrato, Amnist&iacute;a Internacional contact&oacute; con la Federaci&oacute;n. Quer&iacute;an, como ahora con Qatar, compartir sus informes sobre el pa&iacute;s al que estaban llevando el f&uacute;tbol espa&ntilde;ol y la buena imagen de &eacute;ste. Tampoco en ese momento hubo respuesta aunque, como apuntan desde la Federaci&oacute;n, se establecieron cl&aacute;usulas con el Gobierno saud&iacute; para que las mujeres pudieran entrar, con la misma libertad y condiciones que los hombres, a los estadios donde se disputase la competici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El fen&oacute;meno del <em>sportswashing</em> no es un asunto aislado, sino que forma parte de un contexto mucho m&aacute;s amplio y profundo de relaciones geopol&iacute;ticas en el que estos eventos o patrocinios son uno m&aacute;s de acuerdos comerciales mucho m&aacute;s grandes&rdquo;, afirma Chadwick. &Eacute;sa es la realidad. No se trata de que se dispute el f&uacute;tbol espa&ntilde;ol en Arabia Saud&iacute;. No es una excepci&oacute;n, sino probablemente la parte m&aacute;s llamativa de unas relaciones comerciales entre pa&iacute;ses en las que las exportaciones espa&ntilde;olas all&iacute; se han triplicado en la &uacute;ltima d&eacute;cada hasta superar los 2.000 millones de euros. La m&aacute;s llamativa, por supuesto, exceptuando las relaciones del rey Juan Carlos con los monarcas &aacute;rabes y las donaciones millonarias que hoy se investigan en Suiza. Ambas monarqu&iacute;as, como siempre se ensalz&oacute; desde ambos tronos, se consideran &ldquo;hermanas&rdquo;. Pero &eacute;se es otro deporte. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/qatar-arabia-saudi-futbol-amnistia-internacional-pide-gestos-seleccion-espanola-guarda-silencio_1_8443847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Oct 2021 20:03:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qatar, Arabia Saudí y el fútbol: Amnistía Internacional pide gestos pero la selección española guarda silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Real Federación Española de Fútbol,Qatar,Inmigrantes,Amnistía Internacional,Mundial de Fútbol Qatar 2022]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los mayores regresan a sus salas de fiesta: "Mi vacuna es el baile"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/mayores-regresan-salas-fiesta-vacuna-baile_1_8422385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c619d48-e05d-4eae-9509-14c4f77ab78d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los mayores regresan a sus salas de fiesta: &quot;Mi vacuna es el baile&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sólo los jóvenes celebran la reapertura del ocio nocturno. También los más mayores han regresado a las pistas con las mismas sensaciones, la ausencia de algunos compañeros y el anhelo de recuperar los pasos perdidos durante la pandemia</p><p class="subtitle">Galicia abre pubs y discotecas al 100% de aforo y amplía su horario hasta las cinco de la madrugada en fin de semana</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Aunque te quiebren la vida/aunque te muerda un dolor/no esperes nunca una ayuda/ni una mano, ni un favor&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Suena Julio Iglesias cantando un tango.
    </p><p class="article-text">
        Juan Pinilla ha llegado maqueado de pies a cabeza. Zapatos blancos, pantal&oacute;n tambi&eacute;n blanco, camisa marinera con anclas doradas estampadas, chaleco gris y un sombrero que ha dejado posado como un p&aacute;jaro muerto junto a su cerveza sin alcohol sobre la esquina de la barra en la que siempre se coloca. Desde ella posee la mejor perspectiva de la pista de baile. Pinilla tiene 81 a&ntilde;os, fue taxista durante dos d&eacute;cadas y luego lo dej&oacute; para dedicarse a la compra-venta de &ldquo;to-do&rdquo;, como dice remarcando las s&iacute;labas. A los cincuenta empez&oacute; a bailar. A bailar de verdad, porque bailar hab&iacute;a bailado siempre. Pero antes tuvo que sacar a la familia adelante. Pinilla es un entrevistado formidable porque no hace falta ir a buscarlo, &eacute;l mismo se acerca a hablar con los periodistas, y porque sin apenas preguntarle ya lo cuenta todo solo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La pista de baile de la sala &#039;Golden&#039; se vuelve a llenar.                            </span>
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        Son las siete y diez de la tarde. Hace apenas diez minutos que ha abierto sus puertas la sala Golden, en el centro de Madrid, una discoteca para mayores, y la pista ya est&aacute; repleta de parejas bailando. Pinillla lleva 21 a&ntilde;os viniendo, dice orgulloso. Como no bebe cerveza ni whisky, dice tambi&eacute;n, ni tampoco viaja, bailar es su hobby. Presume de que es uno de los que m&aacute;s a&ntilde;os suma acudiendo all&iacute;. Y el &uacute;nico, presume a&uacute;n m&aacute;s, que lo hace todos los d&iacute;as. Le gusta bailar todo lo que suene a espa&ntilde;ol, incluidas las sevillanas, remarca, y conoce a todos los clientes asiduos como &eacute;l. &ldquo;Sobre todo a las amigas, que son las que me interesan... Ellos, la verdad, menos&rdquo;. Con ellas baila. Nada m&aacute;s. Pinilla lleva ya d&eacute;cadas divorciado. Hace treinta a&ntilde;os se ech&oacute; una novia, sali&oacute; la cosa mal y entonces se dijo hasta aqu&iacute; hemos llegado. Ahora las amigas son s&oacute;lo para bailar. 
    </p><p class="article-text">
        Pinilla estaba deseando que abriera de nuevo el Golden. Lo hizo, por fin, a mediados de septiembre. Antes de eso se consolaba escap&aacute;ndose a un local de Getafe. All&iacute; con las restricciones deb&iacute;an estar sentados, pero cuando nadie les ve&iacute;a se levantaban y bailaban en el pasillo o entre las mesas. Si llegaba la polic&iacute;a, como sucedi&oacute; en un par de ocasiones, se sentaban de nuevo r&aacute;pidamente, disimulaban y esperaban hasta que se marchara para volver a ponerse en pie. Pinilla cuenta tambi&eacute;n que hace unos a&ntilde;os la ves&iacute;cula casi lo manda al otro barrio, y no se refiere a Getafe. Estuvo 45 d&iacute;as en la UVI. Hoy se confiesa en plena forma gracias al gimnasio y al baile. En el primero camina cuatro kil&oacute;metros al d&iacute;a por la cinta. Con el segundo calcula que llega hasta los diez. 
    </p><p class="article-text">
        No todos, eso s&iacute;, est&aacute;n como &eacute;l. Tambi&eacute;n en el Golden ha detectado los estragos de la pandemia. Lamenta la ausencia de tres colegas que faltan y afirma que algunas de sus compa&ntilde;eras han vuelto a la pista muy torpes despu&eacute;s de tantos meses paradas &mdash;&ldquo;no pueden con las piernas&rdquo;&mdash;. Reconoce que si no se &ldquo;defienden&rdquo;, ni intenta bailar con ellas. &ldquo;Porque para andar arrastrando kilos no bailo&rdquo;, admite. 
    </p><p class="article-text">
        Todos en el Golden llevan puesta la mascarilla, sentados y bailando, aunque Pinilla cree est&aacute;n demasiado &ldquo;obsesionados&rdquo; con ella y que &eacute;l, cuando puede, se la baja para bailar porque est&aacute; gordo y si no se asfixia. Pinilla habla sentado en su rinc&oacute;n de la barra, atalaya de cuero negro desde la que otea el horizonte de bailarines. De ah&iacute;, anuncia, ya s&oacute;lo lo mover&aacute; San Pedro cuando le toque irse a bailar al cielo. 
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                    alt="Una pareja baila en la pista de la discoteca &#039;Golden&#039;."
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            <span class="title">
                Una pareja baila en la pista de la discoteca &#039;Golden&#039;.                            </span>
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        &ldquo;Uy, ahora vuelvo, voy a por este pasodoble, que me gusta mucho...&rdquo;. Y desaparece en la pista.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No te puedo querer/porque no sientes lo que yo siento/Ya no te puedo querer&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Suena un pasodoble y la pista se llena.
    </p><p class="article-text">
        Alejandro Saavedra, el DJ, cuenta que eso, el pasodoble, es lo que m&aacute;s gusta. Todas las tardes arranca suave, con vals, boleros, pasodobles y chachach&aacute;. El calentamiento para ir avanzando seg&uacute;n lo haga la noche hasta m&uacute;sica disco de los ochenta y salsa, mucha salsa. Saavedra pincha dos temas de cada. Pura psicolog&iacute;a, dice. As&iacute; a quien no le gusta algo sabe que dos temas despu&eacute;s cambiar&aacute; el ritmo. A &eacute;l, cuando volvieron a abrir, todos los clientes le confesaban las ganas que ten&iacute;an por regresar a la pista. Lleva m&aacute;s de treinta a&ntilde;os siendo DJ en todo tipo de salas pero lo que sucede en locales como &eacute;ste no pasa en ning&uacute;n otro. &ldquo;Es abrir las puertas y a los cinco minutos ya est&aacute;n bailando&rdquo;, alucina todav&iacute;a, porque lleva poco en el negocio de los mayores. 
    </p><p class="article-text">
        En el Golden, el d&iacute;a que reabrieron la cola en la puerta giraba alrededor de la plaza de los Mostenses, donde est&aacute; situada la sala. Tampoco era nada nuevo. Todos los d&iacute;as hay cola porque no se reservan mesas y los habituales tienen ya sus sitios favoritos y pocas ganas de que se los quiten. Si hay que esperar, se espera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La pista de &#039;Golden&#039; tras la reapertura de las salas de baile para mayores."
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            <span class="title">
                La pista de &#039;Golden&#039; tras la reapertura de las salas de baile para mayores.                            </span>
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        <em>&ldquo;Y nos dieron las diez y las once/las doce y la una y las dos y las tres/Y desnudos al anochecer nos encontr&oacute; la luna&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Suena Sabina cantando ranchera.
    </p><p class="article-text">
        En una de las mesas junto a la pista hay un hombre con camisa negra que no deja de arrimarse a la mujer sentada a su lado. Est&aacute; radiante con vestido rojo y el cabello dorado. &Eacute;l la agarra por los hombros o la abraza y cada vez que termina de hacerlo baja su mano izquierda hasta aferrarla a su muslo derecho. Parecen novios entregados o amantes sin tiempo. La diferencia b&aacute;sica entre un <em>voyeur</em> y un periodista es que el periodista no se conforma con mirar. La pareja son Pedro y Rosa. Y no, no son novios. Tampoco amantes. Llevan 52 a&ntilde;os juntos. &Eacute;l tiene 78 y ella, 75. &ldquo;Es que esto es para toda la vida...&rdquo;, dice Pedro.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Qu&eacute; suerte tiene, Rosa, qu&eacute; gusto de marido, menuda pasi&oacute;n&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Anda, &iexcl;y yo! &iexcl;Suerte la m&iacute;a!, se adelanta Pedro a responder . A Rosa se le iluminan los ojos.
    </p><p class="article-text">
        Pedro y Rosa llevan cuarenta a&ntilde;os bailando todas las semanas. &ldquo;El baile sale de dentro de uno&rdquo;, confiesa ella. En realidad, lo hacen desde cr&iacute;os, cuando aprendieron en las verbenas, que fue su &uacute;nica escuela. Ambos dicen que son de los pocos que quedan ya. Se refieren a una &eacute;poca, y una generaci&oacute;n, en la que se bailaba en Madrid y que hicieron del baile un motor y la pasi&oacute;n de su vida. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora vienen al Golden dos o tres d&iacute;as a la semana, pero hace a&ntilde;os acud&iacute;an hasta cinco. Les tiran los bailes de sal&oacute;n. Son de bolero, samba, rumba, chachach&aacute; y peric&oacute;n. Pero pocos, se lamentan, saben ya ni siquiera c&oacute;mo se baila el peric&oacute;n, ese vals nacido en la pampa, porque ya ni suena en las pocas salas que quedan en Madrid. &ldquo;&iquest;Ves?, das pasos cruzados, luego te sueltas, despu&eacute;s vuelves...&rdquo;, baila Pedro el peric&oacute;n con las manos, sobre la mesa, cuando se le pregunta c&oacute;mo se hace.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Y el baile ha ayudado a que se quieran tanto?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Eso es el amor.... Es que los j&oacute;venes no os lo tom&aacute;is en serio. Sois m&aacute;s libertinos.
    </p><p class="article-text">
        Pedro y Rosa tambi&eacute;n echan en falta en la sala a algunos conocidos. No saben a&uacute;n qu&eacute; ha sido de ellos. Tal vez, apuntan, tengan miedo todav&iacute;a de salir. Pedro cuenta que &eacute;l acude a un centro de mayores en Legan&eacute;s y que all&iacute; la pandemia ha hecho &ldquo;una escabechina&rdquo;. Se pone tambi&eacute;n un poco nost&aacute;lgico y dice que antes, y no se refiere a antes de la pandemia, sino a mucho antes, hab&iacute;a ese &ldquo;Madrid que bailaba&rdquo; y que hoy es complicado encontrar sitios para hacerlo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora parece que todo vale&rdquo;, le secunda Rosa. Hablan cogidos de la mano. No paran de tocarse. Sobre todo Pedro, que no pierde el contacto. Cada vez que deja de gesticular con la mano la baja de nuevo hasta su pierna por debajo de la mesa, como si se escondieran, el deseo es siempre mayor si tiene algo de furtivo, y Rosa de vuelta le acaricia el dorso de la misma. &ldquo;Y menos con la salsa, que todo es salsa ahora...&rdquo;, se quejan. &ldquo;Pero antes&hellip; Ay, hab&iacute;a gente que bailaba que era una maravilla. Como Anto&ntilde;ito. M&iacute;ralo, el hombre del jersey azul, &iquest;lo ves? Anto&ntilde;ito bailaba el tango en La Carroza y a todos se nos ca&iacute;a la baba...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A veces quiero irte a buscar/y a punto de llorar/no s&eacute; c&oacute;mo me aguanto/es tan dif&iacute;cil olvidar/ cuando hay un coraz&oacute;n que quiso tanto&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Suena la letra de Jos&eacute; Alfredo cantada por rumba.
    </p><p class="article-text">
        Anto&ntilde;ito tiene cuerpo y pose de banderillero peque&ntilde;o. Flaco y fibroso como una espiga. Baila tan serio que asusta. Hasta que deja de hacerlo y le inunda la cara una sonrisa p&iacute;cara a juego con sus ojos azules. Anto&ntilde;ito es Antonio Silveira, tiene 76 a&ntilde;os y es del barrio madrile&ntilde;o de Tetu&aacute;n. All&iacute; empez&oacute; a bailar con 13 a&ntilde;os. Iba a las fiestas de la Plaza de Castilla y despu&eacute;s le colaba un amigo de su padre en el Metropolitano, el mejor club de baile que hubo en Madrid, define. All&iacute; la gente &ldquo;bailaba que lo romp&iacute;a&rdquo;. Cada uno ten&iacute;a dos o tres especialidades y se esperaban a que sonaran para salir a lucirse. Las de Antonio fueron siempre el tango y la m&uacute;sica cubana. Se le daban tan bien que en una ocasi&oacute;n un cuerpo de baile cubano dej&oacute; de bailar para verlo a &eacute;l y alucinaban de que hubiera aprendido all&iacute;, en las orillas de Bravo Murillo, a un mundo de distancia de las del Malec&oacute;n de La Habana. En esa &eacute;poca se celebraban cada d&iacute;a concursos de baile en las salas y hab&iacute;a gente que viv&iacute;a de ellos. 15.000 pesetas (90 euros) para el primero, 10.000 para el segundo y 5.000 para el tercero. Algunas noches se mov&iacute;an de sala en sala y participaban en dos o tres concursos diferentes. &ldquo;Antes s&iacute; que se bailaba...&rdquo;, suspira.
    </p><p class="article-text">
        Antonio cuenta que apenas ha bailado durante el confinamiento. Y eso que tiene una pareja con la que lo hace, a la que lleva a&ntilde;os ense&ntilde;ando, &ldquo;haci&eacute;ndola a m&iacute;&rdquo;, como lo describe, porque el baile &ldquo;se diga lo que se diga, es cosa de dos y si uno falla el otro no se luce&rdquo;. Antonio tuvo un taller mec&aacute;nico cuando era joven pero se deshizo de &eacute;l porque su madre, que tej&iacute;a flores de tela y las vend&iacute;a en los mercadillos, le recomend&oacute; que se dejara de coches y se dedicara a las flores que daban mucho dinero. &ldquo;Y vaya si lo daban&hellip; Much&iacute;simo. Pero como era tan f&aacute;cil ganarlo tambi&eacute;n era muy f&aacute;cil gastarlo&hellip;.&rdquo;. Antonio anduvo en el negocio de las flores de tela hasta que llegaron las flores chinas de pl&aacute;stico, la globalizaci&oacute;n, vamos, y se pas&oacute; a ellas pero sigui&oacute; ganando una buena pasta. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy ha vuelto a sus or&iacute;genes y repara coches y motos antiguas. Eso durante el d&iacute;a. Cuando anochece, baila. Antonio, que enviud&oacute; joven, ha tenido siempre parejas que lo hac&iacute;an con &eacute;l. Tuvo una durante 14 a&ntilde;os a quien conoci&oacute; en La Carroza, uno de esos locales de bailes desaparecidos, donde cuando &eacute;l bailaba el tango se retiraban todos de la pista para mirarlo con los ojos abiertos como dibujos animados. Tambi&eacute;n a ella le hab&iacute;a ense&ntilde;ado a bailar. Antonio lo cuenta como un viejo maestro de artes marciales. Pero ahora ella tiene otra pareja de baile. &ldquo;Rega&ntilde;&eacute;...&rdquo;, anuncia, escueto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Rega&ntilde;aron por el baile?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; No, porque hab&iacute;a una pintona que estaba muy guapa y me li&eacute; con ella y la dej&eacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Vaya&hellip; &iquest;Y luego se arrepinti&oacute;?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Por la pareja de baile s&iacute;, porque estaba hecha a m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Salero, gracia y ol&eacute;/de mi Espa&ntilde;a la alegr&iacute;a/soy espa&ntilde;ol y andaluz/Mi tierra es Andaluc&iacute;a&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Vuelve a sonar pasodoble.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un hombre se prepara para bailar en la discoteca &#039;Golden&#039;                            </span>
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        Pinilla se ha atravesado la sala desde su puesto de guardia para buscar al periodista. No s&oacute;lo es un entrevistado espl&eacute;ndido, tambi&eacute;n sabe que de un periodista no hay que fiarse si promete que enviar&aacute; el art&iacute;culo cuando se publique y viene a pedir el n&uacute;mero de tel&eacute;fono para asegurarse de que lo haga. Pinilla, el perfecto Cicerone de la Golden, aprovecha el paseo para presentar al periodista a Tom&aacute;s y a Tere. Tom&aacute;s, de 78 a&ntilde;os, inmaculado con pantalones beige, americana azul, camisa blanca y corbata roja y un pelo blanco de candidato perfecto a la Casa Blanca, est&aacute; divorciado. Tambi&eacute;n Tere, 74 a&ntilde;os, pantal&oacute;n negro, blusa lila, pelo corto y una sonrisa que no le cabe en el rostro. No son pareja. O s&iacute;, pero de baile, porque ambos se arrancan a bailar juntos a mitad de entrevista. 
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s se ha pasado la pandemia deseando volver a la pista. Y para no perder el paso, porque en la sala todos dicen que es de los mejores, se iba al Retiro a bailar. Tom&aacute;s dice muy serio y muy alto que el d&iacute;a que no pueda bailar se pegar&aacute; un tiro. Tere cuenta que durante el confinamiento ella aprendi&oacute; a hacer v&iacute;deos bailando y que con eso iba tirando, pero que sin baile durante a&ntilde;o y medio sent&iacute;a morirse porque el baile es lo &uacute;nico que tiene ahora, a pesar de que ha hecho y hace de todo, hasta collares, como el que luce hoy sobre el jersey.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Y de las parejas de baile aqu&iacute; salen novios tambi&eacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Pueden salir, s&iacute;, otra cosa es lo que duren&hellip;. , dice Tere. Lo hace se&ntilde;alando a Juan, que acaba de darse la vuelta, y gui&ntilde;ando un ojo. 
    </p><p class="article-text">
        Juan se ha percatado del gesto y viene hacia nosotros.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Resistir&eacute;, para seguir viviendo/Soportar&eacute; los golpes y jam&aacute;s me rendir&eacute;&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Canta el D&uacute;o Din&aacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Juan Machuca ha cumplido ya los 81 aunque aparenta, con su traje azul impecable, su cabeza rapada al cero y morena y la piel tersa, por lo menos diez menos y lo sabe porque todos se lo dicen y a todos les responde siempre que la procesi&oacute;n va por dentro. Juan conoci&oacute; a su pareja, Pilar,&nbsp;bailando. Fue hace 14 a&ntilde;os ya. Lo hac&iacute;an en otra sala Golden que hab&iacute;a en la calle O&rsquo;Donnell. Hoy siguen juntos y bailando. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Y el baile ayuda a la pareja?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iexcl;Por supuesto! Y para ser felices. Cantar y bailar te hace feliz, responde Pilar.
    </p><p class="article-text">
        Durante la pandemia se han echado, dicen, &ldquo;alg&uacute;n bailecito&rdquo; en casa, pero nada como esto. Juan est&aacute; plet&oacute;rico. No es para menos: es el primer d&iacute;a que han vuelto al Golden. No se hab&iacute;an enterado a&uacute;n de que hab&iacute;a reabierto y por eso hoy no puede estarse quieto. &ldquo;Ten&iacute;amos unas ganas locas de volver a bailar&rdquo;, confiesa. &ldquo;A nosotros, los que tenemos ya una edad y adem&aacute;s estamos bien, esto nos ha quitado mucho tiempo. Este a&ntilde;o y medio es mucho m&aacute;s que un a&ntilde;o y medio.... Adem&aacute;s hemos sido los olvidados. Hasta que a Ayuso no se le puso en los cojones decir que no abr&iacute;a el ocio nocturno no hemos podido siquiera bailar&rdquo;, se lamenta. La libertad era condicional. O no era para todos.
    </p><p class="article-text">
        Los mayores, en eso, no son tan mayores. O son unos mayores iguales que los j&oacute;venes. &ldquo;Por eso a m&iacute; no me gusta hablar de mayores, porque les sucede lo mismo que a los m&aacute;s j&oacute;venes, aunque de los primeros no se habla. Han tenido tantas restricciones que provoca que ahora la vuelta la perciban de esa forma, con esas ganas de querer hacer muchas cosas y vivirlas mucho&rdquo;, explica Manuel Nevado, profesor de psicolog&iacute;a de la vejez de la Universidad Nebrija. Cambia, adem&aacute;s, confiesa Juan, el concepto del tiempo. &ldquo;Para una persona que no sabe cu&aacute;nto le puede quedar es algo m&aacute;s importante y valioso que para otras&rdquo;, secunda el psic&oacute;logo. 
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                Varias parejas entran en la discoteca &#039;Golden&#039; de Gran Vía.                            </span>
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        <em>&ldquo;Bailando, bailando/ tu cuerpo y el m&iacute;o/ llenando el vac&iacute;o/ subiendo y bajando/ bailando&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Canta Enrique Iglesias.
    </p><p class="article-text">
        Adri&aacute;n, camarero de la sala desde hace veinte a&ntilde;os, presume de clientela. Cuenta que le tratan como a un hijo y que como a un hijo lo abrazan y lo abrazaron tambi&eacute;n en septiembre cuando volvieron a abrir. Pinilla y Antonio, Pedro y Rosa o Tom&aacute;s y Tere no son supervivientes de la pandemia, que tambi&eacute;n. Son, sobre todo, n&aacute;ufragos de un Madrid que no era los<em> relaxing cups of</em> caf&eacute; con leche ni las ca&ntilde;as en las terrazas. Un Madrid hoy casi extinguido en el que se bailaba porque hab&iacute;an crecido bailando, como dice Antonio, porque en esa &eacute;poca hab&iacute;a s&oacute;lo cine o baile. Un Madrid, define Pedro, &ldquo;m&aacute;s pobre, s&iacute;, pero m&aacute;s limpio&rdquo;. Un Madrid de salas de fiesta y de baile donde la vida se viv&iacute;a en la pista. Sobre ella se enjuagan las penas y se celebran las alegr&iacute;as. Ah&iacute; siguen. A esa vida han vuelto por fin. A Pinilla ver el Golden a&ntilde;o y medio cerrado casi le da un susto peor que el de la ves&iacute;cula. Y ni siquiera est&aacute; vacunado. Su vacuna, dice, es el baile.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/mayores-regresan-salas-fiesta-vacuna-baile_1_8422385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Oct 2021 20:20:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los mayores regresan a sus salas de fiesta: "Mi vacuna es el baile"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Discotecas,Coronavirus,Personas mayores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nobleza en duda: la asociación nobiliaria más numerosa de España que llegó a presidir un falso conde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/nobleza-duda-asociacion-nobiliaria-numerosa-espana-llego-presidir-falso-conde_1_8377351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72b0cb3b-244e-4d21-9d0a-34e893e1e81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nobleza en duda: la asociación nobiliaria más numerosa de España que llegó a presidir un falso conde"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Real Asociación de Hidalgos de España cuenta con un patrimonio de 36 millones de euros y una nómina de miembros cuyo 30% no son nobles legítimos, según admite la propia organización</p><p class="subtitle">El conde que falsificó su nobleza: la picaresca nobiliaria que obligó a actuar al Consejo de Ministros</p></div><p class="article-text">
        <em>Sobre esta publicaci&oacute;n se han recibido solicitudes de rectificaci&oacute;n de</em><a href="https://www.eldiario.es/politica/actualizacion-rectificacion_1_8402022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> D. Luis Enrique L&oacute;pez-Pozas y Lanuza</em></a><em>,</em><a href="https://www.eldiario.es/politica/rectificacion-d-manuel-ladron-guevara-e-isasa_1_8411511.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> D. Manuel Ladr&oacute;n de Guevara e Isasa</em></a><em> y la</em><a href="https://www.eldiario.es/politica/rectificacion-real-asociacion-hidalgos-espana_1_8411637.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Real Asociaci&oacute;n de Hidalgos de Espa&ntilde;a</em></a>. 
    </p><p class="article-text">
        La sede de la Real Asociaci&oacute;n de Hidalgos de Espa&ntilde;a, en el madrile&ntilde;o barrio de Chamber&iacute;, huele a&uacute;n a nueva. Son dos pisos, bajo y s&oacute;tano, unidos por una escalera. En el inferior est&aacute;n las oficinas. El superior, el se&ntilde;orial, presidido en su entrada por un retrato en &oacute;leo de los reyes Felipe y Letizia, dispone de sal&oacute;n de conferencias, salas de reuniones, despachos e incluso una sala de juegos con cuatro mesas con tapetes verdes todav&iacute;a por estrenar. Pr&aacute;cticamente toda la sede lo est&aacute;. All&iacute; se mud&oacute; la asociaci&oacute;n en enero del a&ntilde;o pasado, en febrero terminaron las obras y luego se qued&oacute; vac&iacute;a por la pandemia. Todo parece reci&eacute;n desembalado. Las puertas huelen a madera nueva, las paredes a pintura casi fresca y la tarima y los sof&aacute;s de terciopelo verde est&aacute;n impolutos. Manuel Pardo de Vera, su presidente, con traje gris claro, pelo cano y gafas de montura met&aacute;lica, ejerce de perfecto y cort&eacute;s anfitri&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Como tema central de la visita, que se alargar&aacute; durante casi tres horas, figura <a href="https://www.eldiario.es/politica/conde-falsifico-nobleza-picaresca-nobiliaria-obligo-actuar-consejo-ministros_1_8375747.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el caso de Jos&eacute; Antonio Mart&iacute;nez de Villarreal, conde de Villarreal, que fue presidente de la asociaci&oacute;n pese a que ostentaba un t&iacute;tulo falsificado</a>. Pardo de Vera confiesa en un par de ocasiones que hubiese preferido que fuese el diario ABC, hist&oacute;ricamente mon&aacute;rquico y conservador, el que estuviera all&iacute; hoy, pero que aun as&iacute; cree que es bueno &ldquo;abrir las puertas de la asociaci&oacute;n&rdquo; y contar qui&eacute;nes son. Antes de hacerlo &eacute;l, deja que lo adelante un v&iacute;deo promocional de diez minutos. En el mismo aparece esta nueva sede y sus estancias, con m&uacute;sica de fondo de pel&iacute;cula &eacute;pica, mientras una voz en <em>off</em> cuenta la historia de la asociaci&oacute;n y termina destacando el &ldquo;compromiso con la naci&oacute;n en los valores de la honradez, el honor y el patriotismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta asociaci&oacute;n presume de ser la corporaci&oacute;n nobiliaria con m&aacute;s miembros de Espa&ntilde;a. El resto tienen 10 y hasta 20 veces menos; son dos docenas de diferentes agrupaciones que re&uacute;nen a los nobles espa&ntilde;oles. Muchas de ellas comparten miembros. En ning&uacute;n pa&iacute;s europeo la nobleza est&aacute; tan dividida en organizaciones ni existen tantas. En otros lugares, como Francia o Suecia, entre muchos otros, existe una sola corporaci&oacute;n que los re&uacute;ne a todos y que es la referencia del sector. En Espa&ntilde;a lo m&aacute;s parecido a eso es la Diputaci&oacute;n de la Grandeza, &oacute;rgano consultivo del Ministerio de Justicia, junto al Consejo de Estado, para los temas nobiliarios. Pero en ella solo est&aacute; representada lo que se conoce como nobleza titulada. La que posee alguno de los t&iacute;tulos reconocidos por el reino: bar&oacute;n, vizconde, conde, marqu&eacute;s, duque y grande de Espa&ntilde;a, ordenados de menor a mayor seg&uacute;n su categor&iacute;a. En Espa&ntilde;a existen cerca de 3.000 t&iacute;tulos que poseen algo m&aacute;s de 2.000 personas. Pero esta, la oficial, o la titulada, no es hist&oacute;ricamente la &uacute;nica nobleza.
    </p><p class="article-text">
        A finales del siglo XVIII se estima que hab&iacute;a en Espa&ntilde;a unos 400.000 nobles. Era una de las noblezas m&aacute;s numerosas del continente. El grueso lo constitu&iacute;a, sobre todo, lo que se llama nobleza no titulada. Nobles que no pose&iacute;an un t&iacute;tulo como los mencionados. Ni siquiera patrimonio. Agricultores, campesinos o artesanos, muchos de ellos. Sobre todo, en el norte, donde en Asturias, Cantabria o el Pa&iacute;s Vasco un gran porcentaje de la poblaci&oacute;n eran hidalgos, los m&aacute;s numerosos, el estrato inferior de la nobleza. Una condici&oacute;n hereditaria de padres a hijos que se transmit&iacute;a solo por l&iacute;nea de var&oacute;n. Una hija pod&iacute;a ser hidalga, pero sus hijos no lo ser&iacute;an salvo que se casara con otro hidalgo. Seg&uacute;n la asociaci&oacute;n, en Espa&ntilde;a hubo tantos hidalgos que hoy calculan que m&aacute;s de un mill&oacute;n y medio de personas pueden serlo. 
    </p><p class="article-text">
        Cualquier lector que est&eacute; leyendo esto podr&iacute;a ser noble y no saberlo. Sobre todo si es del norte. M&aacute;s a&uacute;n si proviene de Vizcaya, donde se concedi&oacute; la hidalgu&iacute;a universal a los vizca&iacute;nos originarios. Quien trate de averiguar si est&aacute; entre los distinguidos, que no se haga ilusiones. De nada sirve. Desde la promulgaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1837, que declar&oacute; a todos los espa&ntilde;oles iguales en derechos y deberes, se abolieron en Espa&ntilde;a los privilegios asociados a la nobleza, sobre todo exenciones fiscales y el acceso a cargos oficiales. Desde entonces esa nobleza no titulada se qued&oacute;, literalmente, en un limbo. M&aacute;s a&uacute;n en el siglo XX. Ni Franco le dio un trato especial ni tampoco se le otorg&oacute; con la democracia. El Estado solo administra y regula los t&iacute;tulos nobiliarios, pero no interviene. Solo comprueba que los cambios de poseedor son legales y que el t&iacute;tulo, previa presentaci&oacute;n del decreto de concesi&oacute;n, lo es. La hidalgu&iacute;a, la nobleza no titulada, ni siquiera figura ah&iacute;. Solo existe en algunas corporaciones nobiliarias, en los &aacute;rboles geneal&oacute;gicos o en el valor que cada uno d&eacute; a una distinci&oacute;n con siglos de historia pero ning&uacute;n presente.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n a qui&eacute;n se pregunte hoy por esta asociaci&oacute;n de hidalgos responde de una manera. Para Jos&eacute; Miguel de Mayoralgo, responsable jur&iacute;dico de la Diputaci&oacute;n de la Grandeza, es &ldquo;honorable&rdquo;. Como apunta, &ldquo;no hay falsedad ninguna, salvo que se meta gato por liebre. Pero eso puede pasar tambi&eacute;n en otras corporaciones&rdquo;. Para Rodrigo de Pe&ntilde;alosa, noble, abogado y experto genealogista, &ldquo;todas las organizaciones abrieron la mano de una u otra manera a finales del siglo XX&rdquo; pero entre ellas hay diferencias y entre las &ldquo;menos rigurosas&rdquo; coloca a la de hidalgos. &ldquo;Est&aacute; llena de mentiras&rdquo;, afirma rotundo, &ldquo;pero tiene una gran habilidad para cazar a gente que s&iacute; son nobles antiqu&iacute;simos, nobil&iacute;simos, que les dan prestigio y buena imagen y que, no s&eacute; bien por qu&eacute;, se prestan al juego. Tal vez, simplemente, por figurar&rdquo;. Entre esas &ldquo;mentiras&rdquo; de las que habla no est&aacute; solo el caso del falso conde que lleg&oacute; a presidente, cuya falsificaci&oacute;n fue, como se excusa el presidente Pardo de Vera, a pesar de que su asociaci&oacute;n presume p&uacute;blicamente de su pericia nobiliaria y geneal&oacute;gica, &ldquo;una sorpresa may&uacute;scula para todos&rdquo;. La clave para comprenderlas, como buena historia de nobles que es esta, se halla en su pasado.
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n se fund&oacute; en 1954. Su ide&oacute;logo y creador fue Vicente de Cadenas, un personaje, como el propio Pardo de Vera reconoce hoy, &ldquo;con muchas luces, pero tambi&eacute;n con grandes sombras&rdquo;. Militante radical de las JONS desde sus or&iacute;genes y experto en la propaganda nazi que fue a estudiar en Alemania, era antifranquista, incluso se march&oacute; a vivir a Italia, pero regres&oacute; a Espa&ntilde;a cada vez m&aacute;s convencido del r&eacute;gimen, o cada vez m&aacute;s acostumbrado a &eacute;l y a sus posibilidades. Cre&oacute; la asociaci&oacute;n para reunir a esa nobleza no titulada, a pesar de que esta no exist&iacute;a ya legalmente ni la dictadura le daba valor o estatus. 
    </p><p class="article-text">
        En sus primeros a&ntilde;os la idea no despegaba. Pero Cadenas estaba tan bien conectado dentro del movimiento que enseguida logr&oacute; sumar a la misma a personalidades destacadas. Uno de los casos m&aacute;s notables es el de Luis Coronel de Palma, que lleg&oacute; a ser gobernador del Banco de Espa&ntilde;a y que era ya director de la Confederaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Cajas de Ahorro y director del Instituto de Cr&eacute;dito de las Cajas de Ahorro. Entr&oacute; en la asociaci&oacute;n en 1964. Como figura en el anuario de su ingreso, lo hizo &ldquo;por reunir las condiciones tradicionales para ello&rdquo;. Nada se mencionaba de que fuera marqu&eacute;s. Cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, Coronel de Palma se convert&iacute;a en marqu&eacute;s de Tejada, un t&iacute;tulo de supuesto origen italiano que hab&iacute;a logrado que se reconociese en Espa&ntilde;a. Lo curioso es que la familia de Coronel de Palma no era noble en su origen. Los Coronel eran burgueses y fabricantes de zapatos de Elda, como figura en su partida de nacimiento, de 1925. Los Palma, originarios de Madrid, tampoco eran marqueses. El &lsquo;de&rsquo; entre ambos apellidos lo a&ntilde;adi&oacute; &eacute;l. Tras su muerte, de hecho, cuando su hijo quiso heredar el marquesado, el Ministerio de Justicia solicit&oacute;, procedimiento habitual, el certificado de concesi&oacute;n del t&iacute;tulo. No fue presentado. Coronel de Palma es un personaje muy revelador porque fue uno de los art&iacute;fices del milagro econ&oacute;mico de la asociaci&oacute;n. El hombre que consigui&oacute; los 100 millones de pesetas con los que esta levant&oacute; su primer negocio: una residencia para ancianos. Su hijo, Luis Coronel de Palma, ha rechazado comentar el caso con este peri&oacute;dico y remite a la asociaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La conexi&oacute;n italiana, donde vivi&oacute; Cadenas y ten&iacute;a numerosos contactos, resulta tambi&eacute;n relevante y reveladora. De Italia llegaron a Espa&ntilde;a durante a&ntilde;os numerosos t&iacute;tulos nobiliarios. As&iacute; fue, sobre todo, como explican desde la Diputaci&oacute;n de la Grandeza, hasta hace 15 o 20 a&ntilde;os. T&iacute;tulos, la mayor&iacute;a, falsos. El enga&ntilde;o se conoce hoy como el timo del laudo arbitral. La ley italiana permite que una disputa civil entre dos personas se resuelva constituyendo un tribunal arbitral, consensuado entre ambas, que emita un dictamen. En este caso, se utiliza para hacer un parip&eacute;. Una persona dice que es la heredera, por ejemplo, del t&iacute;tulo de conde de elDiario.es. La otra, con la que est&aacute; compinchada, se opone. Entre ambas forman ese tribunal, que dar&aacute; la raz&oacute;n a la primera. El dictamen es irrelevante, en realidad, pero como se inscribe en un juzgado italiano, el documento oficial de ese registro, donde figuran las conclusiones, serv&iacute;a como justificaci&oacute;n oficial de que el t&iacute;tulo exist&iacute;a, que correspond&iacute;a a esa persona y que pod&iacute;a, por tanto, lograr su reconocimiento tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a. La conexi&oacute;n italiana est&aacute; presente tambi&eacute;n en el caso del conde de Villarreal, que contamos en este art&iacute;culo. La sospecha de los expertos consultados es que fuera el propio Cadenas el cerebro detr&aacute;s, entre otros, del caso del falso conde. Pardo de Vera, desde la asociaci&oacute;n, ni siquiera intenta defenderlo. &ldquo;No s&eacute;&rdquo;, dice, &ldquo;si tuvo algo que ver o no&rdquo;. Solo insiste en que el conde, al menos, &ldquo;no falsific&oacute; su hidalgu&iacute;a&rdquo;. Todo esto forma parte de esa amplia zona de sombras de Cadenas. Pero no es lo &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a aquellas conexiones, la asociaci&oacute;n despeg&oacute; por fin en los a&ntilde;os sesenta. Tanto que hoy posee un patrimonio que, seg&uacute;n sus cuentas, supera los 36 millones de euros. Desde esa &eacute;poca son due&ntilde;os de dos residencias de ancianos privadas en Madrid y en Ciempozuelos y de un colegio mayor. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/esperanza-aguirre-cristobal-colon-intervenidas_1_6046128.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este a&ntilde;o han inaugurado, adem&aacute;s, una tercera residencia en Tres Cantos. Una de ellas fue intervenida, como contamos en este peri&oacute;dico, durante la pandemia.</a> 
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n tiene el reconocimiento de ser de utilidad p&uacute;blica. Gracias a este se consiguen, sobre todo, beneficios fiscales. En 2016, sin embargo, la Audiencia Nacional les retir&oacute; esa condici&oacute;n. Seg&uacute;n sentenci&oacute;, la asociaci&oacute;n actuaba como una empresa mercantil con ingresos de m&aacute;s de 10 millones al a&ntilde;o de los que solo una m&iacute;nima parte se dedicaban realmente a fines sociales. El Tribunal Supremo, sin embargo, al que recurri&oacute; la asociaci&oacute;n, les devolvi&oacute; dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde su estatus previo. Hoy siguen manteni&eacute;ndolo.
    </p><p class="article-text">
        Dice Pardo de Vera que la clave de todo es el a&ntilde;o 2007 y que hay un antes y un despu&eacute;s de ese a&ntilde;o. Vicente de Cadenas falleci&oacute; en 2005, a los 90 a&ntilde;os, y tras su muerte comenz&oacute; la nueva &eacute;poca para la asociaci&oacute;n. Hasta entonces, como reconoce su presidente, el &aacute;rea social, la obra social que se supone que hac&iacute;an con los ingresos millonarios de los negocios que poseen, las residencias y el colegio mayor, &ldquo;no estaba desarrollada&rdquo; y que fueron ellos, un nuevo equipo del que dice formar parte, aunque ya antes &eacute;l era miembro de la junta directiva de la asociaci&oacute;n, quienes lo hicieron.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y todos los ingresos de los 50 a&ntilde;os previos?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Bueno, se invert&iacute;a mucho en archivos culturales y en publicaciones, porque tenemos una editorial muy importante en el sector. Pero la direcci&oacute;n econ&oacute;mica no estaba bien planteada. Aunque eso no significa que los fondos se desviasen, eh, que aqu&iacute; nadie tiene sueldo y todas las cuentas se auditan y presentan anualmente. Con esos fondos hemos reformado recientemente el colegio mayor y una residencia y construido otra.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Pardo de Vera la asociaci&oacute;n dona hoy cerca de medio mill&oacute;n de euros a diferentes ONG y proyectos sociales con los que colabora. Seg&uacute;n sus cuentas, publicadas en la gaceta que env&iacute;an a sus miembros, el a&ntilde;o pasado se repartieron 240.000 en donaciones. Durante a&ntilde;os dijeron desde la asociaci&oacute;n que sus residencias eran para nobles sin recursos. Salvo algunas plazas, como las que ensalza el presidente que ofrecen gratuitamente, todas cuestan una media de 2.000 euros mensuales. Ni siquiera los miembros de la asociaci&oacute;n tienen hoy el descuento del 25 por ciento que disfrutaron durante a&ntilde;os. Tambi&eacute;n este se recort&oacute; porque se consideraba demasiado alto.
    </p><h3 class="article-text">Nobles por m&eacute;rito</h3><p class="article-text">
        Pero este no es el &uacute;nico antes y despu&eacute;s de ese 2007. Ni el m&aacute;s interesante. Cadenas, dicen quienes lo conocieron, ten&iacute;a un concepto muy peculiar de la nobleza, contrario al criterio estrictamente hist&oacute;rico del resto de organizaciones europeas. No era la nobleza hist&oacute;rica y leg&iacute;tima la que le importaba, sino una hidalgu&iacute;a que equiparaba con la clase media falangista. Una nobleza que pudiera demostrar su hidalgu&iacute;a de linaje pero tambi&eacute;n otra nobleza, como se denomina, por m&eacute;ritos o por dignidad personal. Eso signific&oacute; que durante a&ntilde;os se abri&oacute; la asociaci&oacute;n a todo tipo de personas que pasaban, tras su ingreso, a ser considerados nobles. Comisarios, ingenieros, altos mandos del ej&eacute;rcito, catedr&aacute;ticos, alcaldes. A Cadenas lo que le interesaba es que fueran los m&aacute;ximos miembros posibles. Y ni siquiera le importaba que no pagaran sus cuotas como asociados. Para tener ingresos ya dispon&iacute;an de los negocios de las residencias y del colegio mayor. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy son oficialmente en la asociaci&oacute;n cerca de 2.000 miembros. De ellos se diferencia entre dos categor&iacute;as: asociados e inscritos. Los segundos no pagan y no pueden, por tanto, como explica su presidente, acceder a los servicios de la asociaci&oacute;n. Los primeros s&iacute; lo hacen, salvo los menores de 25 a&ntilde;os y los mayores de 75, exentos de cuota. En total pagan los 70 euros anuales unos 600.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de aquella pol&iacute;tica implantada por Cadenas, seg&uacute;n se comprueba analizando los anuarios hist&oacute;ricos de la asociaci&oacute;n, es que m&aacute;s de un 30 por ciento de sus miembros no eran nobles leg&iacute;timos, por t&iacute;tulo o hidalgu&iacute;a probada, sino esos otros nobles por dignidad, m&eacute;ritos o cualquier otro criterio que se aceptara. El propio Pardo de Vera confirma ese porcentaje, pero dice que eso &ldquo;era antes&rdquo; y que una vez dentro no se les puede expulsar porque podr&iacute;an demandarlos. Y con antes se refiere a ese 2007 en el que, insiste, todo cambi&oacute; en la asociaci&oacute;n. Ahora, anuncia, ese porcentaje de pseudonobleza, como se la denomina, o de &ldquo;mentiras&rdquo;, como lo calificaba el experto Pe&ntilde;alosa, es &ldquo;mucho menor&rdquo;, pero no da el dato de cu&aacute;nto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, seg&uacute;n su presidente, la asociaci&oacute;n ha cambiado, ha endurecido sus requisitos y solo acepta nobles titulados o hidalgos demostrados. Hoy, sin embargo, seg&uacute;n revelan sus propias gacetas de nuevos inscritos, se puede seguir ingresando sin cumplirlos. Un ejemplo: Mar&iacute;a Luisa Fern&aacute;ndez-Simal fue admitida como esposa de hidalgo. Otro: Luis Enrique L&oacute;pez-Pozas, hijo, nieto y bisnieto de oficiales del ej&eacute;rcito. Un tercero: Jos&eacute; Vicente Gonz&aacute;lez, coronel del ej&eacute;rcito. Tres casos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os de pseudonobleza. Todos, casos posteriores a ese antes y despu&eacute;s de 2007.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos muy escrupulosos con la legitimidad. Un equipo de ocho personas decide cada nuevo ingreso. Y cuando llegan indicios razonables y justificados de que hay algo incorrecto, por supuesto, lo estudiamos&rdquo;, dice Pardo de Vera. De nuevo, la referencia al cambio de rumbo que repite que impusieron.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Y en esa escrupulosidad que menciona, &iquest;c&oacute;mo debe interpretarse su propio caso?
    </p><p class="article-text">
        Pardo de Vera da un leve respingo en la butaca de terciopelo del sal&oacute;n de la asociaci&oacute;n en el que habla con este peri&oacute;dico, pero no pierde el temple. La propia nobleza del presidente es debatible. Su tatarabuelo y su bisabuelo eran, dice, hidalgos. Pero su abuelo, Gerardo, naci&oacute; fuera del matrimonio y hasta los 17 a&ntilde;os, como consta en los documentos a los que ha accedido este peri&oacute;dico, no fue reconocido como hijo natural por su padre. Pero eso no lo convert&iacute;a en hijo leg&iacute;timo, nacido del matrimonio, que la nobleza establece para sus sucesiones. Si solo los hijos leg&iacute;timos pod&iacute;an heredar la hidalgu&iacute;a, como consideran algunos expertos, el m&aacute;ximo representante de los hidalgos de Espa&ntilde;a no lo ser&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Pardo de Vera se confiesa molesto porque la entrevista haya alcanzado a su familia, pero defiende su hidalgu&iacute;a con referencias de archivo a dos docenas de casos hist&oacute;ricos resueltos por la Chanciller&iacute;a de Valladolid, el tribunal de la corona de Castilla durante la Edad Media, a favor de hijos naturales ileg&iacute;timos. &ldquo;Quien diga que los hijos naturales no heredaban la hidalgu&iacute;a, miente&rdquo;, afirma. Como dice, estos no son lo mismo &ldquo;que los bastardos, nacidos de relaciones ad&uacute;lteras, los sacr&iacute;legos, como un hijo de un cura, o los incestuosos, nacidos de una relaci&oacute;n no permitida por la Iglesia, como pod&iacute;a ser la de dos primos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y su tesorero?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No tengo ning&uacute;n motivo para dudar de su hidalgu&iacute;a. Si alguien me la presenta.
    </p><p class="article-text">
        En ese ensalzamiento de la nueva &eacute;poca que abrieron en la asociaci&oacute;n en 2007 cuentan que hoy solicitan tres pruebas de nobleza para admitir a un nuevo miembro. Tres documentos que muestren la condici&oacute;n heredada de esa persona. Sin embargo, Manuel Ladr&oacute;n de Guevara, directivo desde hace a&ntilde;os de la asociaci&oacute;n, hoy tesorero de la misma, solo tiene una, y tambi&eacute;n debatible. Cuando entr&oacute; en la misma lo hizo alegando que era tataranieto y sobrino-bisnieto de militares reconocidos como nobles. Su tatarabuelo, Jos&eacute; Manuel Ladr&oacute;n de Guevara, nacido en 1793 y descendiente de plateros y sombrereros, fue ascendiendo en el cuerpo de artilleros. Empez&oacute; en lo m&aacute;s bajo, como guarda-almacenes, como se llamaba entonces a la intendencia, y fue escalando hasta convertirse en comisario de guerra de segunda clase. Ni siquiera era el pelda&ntilde;o m&aacute;s alto del escalaf&oacute;n. Al menos hay dos m&aacute;s por encima. Ladr&oacute;n de Guevara adujo como condici&oacute;n de noble que en su hoja de servicios pon&iacute;a noble. 
    </p><p class="article-text">
        Y es cierto. En su hoja de servicios, de 1844, consultada por este peri&oacute;dico, as&iacute; est&aacute; escrito. Aunque esa calificaci&oacute;n en esos documentos militares, como apuntan algunos expertos e historiadores, no puede considerarse prueba irrefutable de nobleza: se les a&ntilde;ad&iacute;a a muchas personas de clase baja que ascend&iacute;an en el escalaf&oacute;n porque les daba m&aacute;s categor&iacute;a o la a&ntilde;ad&iacute;an ellos mismos. Sin embargo, en la de su t&iacute;o-bisabuelo, Bernardo Ladr&oacute;n de Guevara, ni siquiera figura, como su descendiente aleg&oacute; para justificar su hidalgu&iacute;a. En su hoja militar, de 1855, tambi&eacute;n consultada por este peri&oacute;dico, no hay ni rastro de esa palabra. Adem&aacute;s, si su padre lo hubiera sido, el tatarabuelo del que habla, &eacute;l tambi&eacute;n lo ser&iacute;a, por descendencia. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, es solo una prueba de nobleza, y cuestionable, frente a las tres que dicen pedir a los nuevos miembros. Ladr&oacute;n de Guevara es, adem&aacute;s, miembro de otras corporaciones nobiliarias, entre ellas el Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid, donde acaba de ser nombrado vicefiscal. Es decir, es una de las personas responsables de garantizar que los nobles lo sean y de controlar la legitimidad de los reci&eacute;n llegados.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Esa &uacute;nica prueba no es motivo para dudar de su hidalgu&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        -Yo eso no lo he visto. Si fue aceptado en su momento es porque estaba todo bien.
    </p><h3 class="article-text">Mara&ntilde;a de organizaciones espa&ntilde;olas de nobles</h3><p class="article-text">
        Aquel a&ntilde;o 2007 que tanto menciona Pardo de Vera, ese antes y despu&eacute;s, realmente lo fue. Pocos meses m&aacute;s tarde la Asociaci&oacute;n de Hidalgos fue expulsada de CILANE (las siglas, en franc&eacute;s, de la comisi&oacute;n europea de enlace de la nobleza). CILANE es una asociaci&oacute;n que no tiene entidad jur&iacute;dica, pero funciona desde hace d&eacute;cadas como punto de encuentro o de contacto entre los diferentes organizaciones nobiliarias europeas. Cada pa&iacute;s tiene una corporaci&oacute;n que la representa. En general no hay problema con los pa&iacute;ses, que tienen a sus nobles muy bien organizados y ordenados. Salvo en Espa&ntilde;a, por esa mara&ntilde;a de organizaciones. La Asociaci&oacute;n de Hidalgos entr&oacute; en CILANE a comienzos de los ochenta. Espa&ntilde;a no ten&iacute;a representante. Hab&iacute;a dos opciones, por volumen de miembros y capacidad de representaci&oacute;n: que lo hicieran la Diputaci&oacute;n de la Grandeza o los hidalgos. Pero como la Diputaci&oacute;n es solo para nobles con t&iacute;tulo, se opt&oacute; por los hidalgos. En 2008 fueron expulsados. No cumpl&iacute;an las normas. El alto n&uacute;mero de pseudonobles propici&oacute; la decisi&oacute;n. Las sospechas sobre algunos de sus directivos la confirm&oacute;. Desde la Asociaci&oacute;n de Hidalgos dicen hoy que no necesitan a CILANE para nada, que ellos eran los que le hac&iacute;an un favor formando parte y que no estaban all&iacute; por el prestigio y el refrendo internacional que daba a la asociaci&oacute;n. &ldquo;Todo lo que hacen, adem&aacute;s, es un bailecito al a&ntilde;o y un congreso cada dos. Es decir, nada&rdquo;, dice Pardo de Vera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta 1985 todav&iacute;a figuraba en el DNI la condici&oacute;n de nobles para aquellos que ten&iacute;an un t&iacute;tulo. Hoy ni siquiera es delito el uso indebido de un t&iacute;tulo nobiliario, salvo que se utilice para cometer un delito. Tambi&eacute;n desapareci&oacute; del C&oacute;digo Penal. En algunas cosas, Espa&ntilde;a ha cambiado mucho. En otras, no lo ha hecho demasiado en cuatro siglos. De 1647 es la obra <em>El diablo cojuelo</em>. En ella Luis V&eacute;lez de Guevara escribe: &ldquo;Esta [calle] es m&aacute;s temporal y del siglo que ninguna &ndash;le respondi&oacute; el Cojuelo&ndash;, y la m&aacute;s necesaria, porque es la roper&iacute;a de los abuelos, donde cualquiera, para todos los actos positivos que se le ofrece y se quiere vestir de un ag&uuml;elo, porque el suyo no le viene bien, o est&aacute; tra&iacute;do, se viene aqu&iacute;, y por su dinero escoge el que le est&aacute; m&aacute;s a prop&oacute;sito. [&hellip;] Otro, a esa otra parte, llega a volver un abuelo suyo de dentro afuera y de atr&aacute;s adelante, y a remendarlo con la abuela de otro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque, quiz&aacute;, ni siquiera esto sea patrimonio espa&ntilde;ol. En el siglo XVIII el escritor irland&eacute;s Jonathan Swift escribi&oacute;: &ldquo;Los nobles son como las patatas: todo lo bueno lo tienen bajo tierra&rdquo;. Pero que nadie se ofenda. Quien escribe esto, y quien lo lee, ya saben, puede ser tambi&eacute;n noble.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Oct 2021 18:48:10 +0000]]></pubDate>
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