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    <title><![CDATA[elDiario.es - Reforma Constitucional]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Reforma Constitucional]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Tribunal Constitucional y la consulta en Cataluña: certezas, ambigüedades, decepción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/trubunal-constitucional-cataluna-ambiguedades-decepcion_1_4350373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9c4246b-d2ef-4cd0-bf95-31ab70cc70dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Tribunal Constitucional y la consulta en Cataluña: certezas, ambigüedades, decepción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sentencia, de 25 de febrero de 2015, no aporta nada al encauzamiento jurídico del proceso soberanista de Cataluña ya que los pronunciamientos claros son restrictivos y los ambiguos apuntan a un paso atrás.</p></div><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n esencial que es preciso plantearse para encauzar jur&iacute;dicamente el proceso independentista de Catalu&ntilde;a es, en nuestra opini&oacute;n, la siguiente: &iquest;puede celebrarse en Catalu&ntilde;a, sin reforma constitucional previa, una consulta no vinculante sobre el futuro pol&iacute;tico de este territorio? Desde Catalu&ntilde;a, y con fundamento en el principio democr&aacute;tico del art&iacute;culo 1.1 CE, se han se&ntilde;alado diversas v&iacute;as para llevar a cabo dicha consulta: el refer&eacute;ndum convocado por el Estado, el refer&eacute;ndum convocado por la Generalidad con autorizaci&oacute;n del Estado, la transferencia a la Generalidad de la competencia estatal para autorizar refer&eacute;ndums y la consulta no referendaria convocada por la Generalidad sin necesidad de autorizaci&oacute;n del Estado. A esta problem&aacute;tica se refiere la STC de 25 de febrero de 2015 sobre la ley catalana 10/2014 de consultas no referendarias. Los pronunciamientos del Tribunal Constitucional son claros en algunos puntos y m&aacute;s ambiguos en otros pero denotan en todo caso un criterio restrictivo y por este motivo resultan, desde nuestra perspectiva, decepcionantes.
    </p><p class="article-text">
        Entre los elementos de certeza que se desprenden de la sentencia del Tribunal Constitucional debe destacarse, en primer lugar, la inviabilidad constitucional de las consultas no referendarias de alcance general reguladas por la ley catalana 10/2014. Como se recordar&aacute;, mediante dicha ley el Parlamento de Catalu&ntilde;a, tras no ser atendidas por el Estado a lo largo de los a&ntilde;os 2013 y 2014 las demandas de la Generalidad de celebrar un refer&eacute;ndum pactado, pretend&iacute;a ofrecer un marco legal para realizar una consulta sobre la independencia de Catalu&ntilde;a que ser&iacute;a convocada por las instituciones catalanas y sin autorizaci&oacute;n del Estado. La ley 10/2014, a partir de una determinada interpretaci&oacute;n de la STC 103/2008 avalada por el Dictamen 19/2014 del Consejo de Garant&iacute;as Estatutarias de Catalu&ntilde;a, entend&iacute;a que las consultas no referendarias se diferenciaban de los refer&eacute;ndums por su &aacute;mbito subjetivo m&aacute;s amplio (el cuerpo electoral incrementado por los mayores de 16 a&ntilde;os y los extranjeros con un tiempo m&iacute;nimo de residencia) y por su procedimiento espec&iacute;fico de garant&iacute;as basado en unas Comisiones de Control y no en las Juntas Electorales. A esta pretensi&oacute;n de la ley catalana la sentencia del Tribunal Constitucional, acogiendo el razonamiento de la minor&iacute;a discrepante del Consejo de Garant&iacute;as Estatutarias de Catalu&ntilde;a, responde en s&iacute;ntesis que una consulta de alcance general, se llame como se llame y m&aacute;s all&aacute; de algunas posibles diferencias en la configuraci&oacute;n del cuerpo electoral y del procedimiento, es materialmente un refer&eacute;ndum y, en consecuencia, no puede ser convocado por una Comunidad Aut&oacute;noma. En definitiva, el Tribunal con este pronunciamiento, a diferencia de lo que pod&iacute;a colegirse de la STC 103/2008, restringe la admisibilidad de las consultas no referendarias y acepta solamente aquellas de alcance sectorial.
    </p><p class="article-text">
        Un segundo elemento de certeza derivado de la sentencia del Tribunal Constitucional, de 25 de febrero de 2015, se refiere a la interpretaci&oacute;n del art&iacute;culo 122 EAC en lo relativo a si este precepto otorga o no a la Generalidad la competencia de regular refer&eacute;ndums sin perjuicio de la necesaria autorizaci&oacute;n del Estado para su convocatoria. En este punto el Tribunal mantiene la doctrina avanzada en la STC 31/2010 y en este sentido reitera que el art&iacute;culo 122 EAC se circunscribe a las consultas no referendarias. En consecuencia, si el Tribunal no modifica este criterio restrictivo sobre las competencias de la Generalidad, es f&aacute;cil de prever la suerte que le espera a la ley catalana 4/2010, de consultas por v&iacute;a de refer&eacute;ndum: la declaraci&oacute;n de su inconstitucionalidad y nulidad. Si ello es as&iacute;, esta v&iacute;a no podr&aacute; ser utilizada para conocer la opini&oacute;n de los ciudadanos de Catalu&ntilde;a sobre su futuro pol&iacute;tico colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Descartada claramente la constitucionalidad de la consulta no referendaria convocada por la Generalidad y la del refer&eacute;ndum convocado por la Generalidad con la autorizaci&oacute;n del Estado, la sentencia de 25 de febrero de 2015 tambi&eacute;n se refiere, si bien en este caso de manera indirecta y m&aacute;s ambigua, a la posibilidad de que sea el Estado el que organice y convoque un refer&eacute;ndum sobre la independencia de Catalu&ntilde;a. Sobre esta cuesti&oacute;n la STC 42/2014, sin ser un pronunciamiento expl&iacute;cito, permit&iacute;a ser interpretada en el sentido de que el Tribunal no cerraba la puerta a la admisibilidad constitucional de un refer&eacute;ndum no vinculante sobre el futuro pol&iacute;tico de Catalu&ntilde;a convocado por el Estado y sin mediar previamente reforma de la Constituci&oacute;n. Abonaban esta interpretaci&oacute;n algunos elementos presentes en la STC 42/2014 tales como los siguientes: la declaraci&oacute;n de constitucionalidad del derecho a decidir de Catalu&ntilde;a y la distinci&oacute;n entre actividades preparatorias en el ejercicio de este derecho (sin excluir ninguna prevista en la CE) y la consecuci&oacute;n efectiva del mismo que deb&iacute;a realizarse en el marco de los procedimientos de reforma constitucional. Ahora la sentencia de 25 de febrero de 2015 parece volver a la doctrina de la STC 103/2008 y excluir que se pueda realizar un refer&eacute;ndum como el apuntado anteriormente. Hay una frase reveladora a este respecto: <em>&ldquo;Es patente, pues, que el parecer de la ciudadan&iacute;a sobre tales cuestiones ha de encauzarse a trav&eacute;s de los procedimientos constitucionales de reforma&rdquo;</em> FJ 6). Con todo, a continuaci&oacute;n en el mismo FJ la sentencia vuelve a reiterar con cita expresa la doctrina de la STC 42/2014 y por ello cabe calificar de ambiguo el pronunciamiento del Tribunal en este punto.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, la sentencia del Tribunal Constitucional, de 25 de febrero de 2015, no aporta nada al encauzamiento jur&iacute;dico del proceso soberanista de Catalu&ntilde;a ya que los pronunciamientos claros son restrictivos y los ambiguos apuntan a un paso atr&aacute;s. Para no ser totalmente pesimistas hay que confiar en que el mantenimiento de la doctrina de la STC 42 /2014 permita al Tribunal Constitucional resoluciones m&aacute;s estimulantes en el futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Vintró]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/trubunal-constitucional-cataluna-ambiguedades-decepcion_1_4350373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2015 20:36:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Tribunal Constitucional y la consulta en Cataluña: certezas, ambigüedades, decepción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reforma Constitucional: el cómo sí importa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/reforma-constitucional-importa_1_4387173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/257df8b4-e42d-4826-b9d6-ad054b25d820_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reforma Constitucional: el cómo sí importa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experiencia comparada nos puede aportar muchos ejemplos de los que podemos aprender y que pueden servir como inspiración para crear una vía propia de debate y construcción de una nueva institucionalidad democrática.</p></div><p class="article-text">
        El Partido Popular empieza a quedarse solo en su negativa a abrir el debate sobre la reforma constitucional. El debate reciente gira en torno a si es el momento apropiado, a si podr&iacute;an alcanzarse los acuerdos necesarios o, sobre todo, a cu&aacute;les son los contenidos a renovar, incluyendo si deben hacerse reformas muy parciales o pensar un esqueleto constitucional muy diferente.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, casi nadie ha explicitado como imagina ese proceso. Quiz&aacute;s hay unos que imaginan a los Miguel Herrero, Sol&eacute; Tura y compa&ntilde;&iacute;a del 2014, negociando y pactando en secreto en alg&uacute;n Parador. Seguramente otros vislumbran un amplio debate social reproducido en miles de c&iacute;rculos por todo el pa&iacute;s. Pero la discusi&oacute;n sobre c&oacute;mo deber&iacute;a desarrollarse ese proceso apenas se ha puesto encima de la mesa. Y, seguramente, las dos f&oacute;rmulas que acabamos de caricaturizar (la que tendr&iacute;an en su cabeza los defensores del r&eacute;gimen del 78 y el defendido por los partidarios &nbsp;de crear algo nuevo) sean igual de poco factibles en el contexto actual.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la experiencia reciente &nbsp;de otros pa&iacute;ses nos aporta algunas ideas y modelos de c&oacute;mo puede abordarse un proceso de reformas institucionales (m&aacute;s o menos profundas) que nos permiten enriquecer los imaginarios colectivos sobre c&oacute;mo podr&iacute;a desarrollarse un debate de este tipo.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2012/10/21/actualidad/1350834999_663633.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la experiencia islandesa</a>&nbsp;ha formado parte de las referencias de la izquierda que imagina un proceso constituyente, con una asamblea encargada de elaborar un nuevo texto constitucional, elegida directamente por la ciudadan&iacute;a y sin presencia directa de los partidos. En su haber, la capacidad de ilusionar, de elaborar un nuevo texto constitucional innovador y que fue aprobado en refer&eacute;ndum con una clara mayor&iacute;a. En su debe, la dificultad de importar el modelo al caso espa&ntilde;ol (la poblaci&oacute;n de Islandia es comparable a la de dos distritos de Madrid, sin fueros, nacionalidades hist&oacute;ricas, ni cuatro niveles de gobierno a contemplar, por citar s&oacute;lo algunos ejemplos). Adem&aacute;s, si en un escenario poco partitocr&aacute;tico como el island&eacute;s, los partidos pol&iacute;ticos fueron capaces de terminar paralizando un proceso que hab&iacute;a conseguido un nivel de legitimidad ciudadana considerable, parece muy dif&iacute;cil imaginar que la historia pudiera ser muy diferente en el caso espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Otra f&oacute;rmula diferente ser&iacute;a la deliberativa, protagonizada por alg&uacute;n tipo de asamblea ciudadana elegida por sorteo, como las utilizadas para <a href="http://www.oxfordscholarship.com/view/10.1093/acprof:oso/9780199567843.001.0001/acprof-9780199567843" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proponer reformas electorales en Holanda o en Ontario</a>. En estos casos, el protagonismo recay&oacute; exclusivamente en personas elegidas al azar que, tras un largo proceso de informaci&oacute;n y deliberaci&oacute;n, terminaron proponiendo un nuevo modelo. Aunque se trate de procesos que han sido muy alabados por la calidad del debate y por el inter&eacute;s de las propuestas, lo cierto es que ninguna de sus propuestas ha terminado siendo adoptada, a veces por menosprecio por parte de los partidos gobernantes y en otros porque la f&oacute;rmula propuesta no logr&oacute; apoyos suficientes en los refer&eacute;ndums que deb&iacute;an aprobar y legitimar el trabajo de esas instancias deliberativas. Pensando en el caso espa&ntilde;ol, seguramente sea una f&oacute;rmula interesante para abordar alg&uacute;n tema concreto (desde el encaje europeo a la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica), aunque dif&iacute;cilmente sirva para construir un nuevo cuerpo constitucional completo dada la excesiva complejidad de la tarea.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podr&iacute;a buscarse inspiraci&oacute;n en las islas brit&aacute;nicas, donde se han utilizado un conjunto de f&oacute;rmulas innovadoras en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Por ejemplo, el modelo escoc&eacute;s de principios de los a&ntilde;os 90, basado en representantes de organizaciones de la sociedad civil, que trabajaron conjuntamente con representantes de los partidos pol&iacute;ticos. Aunque probablemente se trate de un modelo poco adecuado para un pa&iacute;s con una sociedad civil organizada relativamente d&eacute;bil como el nuestro, donde la presencia de estos grupos a&ntilde;adir&iacute;a complejidad al proceso sin aportarle mucha mayor legitimaci&oacute;n ciudadana. O, <a href="https://www.constitution.ie/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la convenci&oacute;n constitucional irlandesa de los &uacute;ltimos a&ntilde;os</a>, que est&aacute; trabajando con una f&oacute;rmula mixta, donde la mayor&iacute;a de sus miembros son ciudadanos elegidos al azar como en los ejemplos antes citados, pero combinados con un tercio de representantes nombrados por los partidos pol&iacute;ticos. De nuevo, Irlanda y Espa&ntilde;a pueden ser muy diferentes y el proceso irland&eacute;s a&uacute;n no ha concluido para poder hacer una evaluaci&oacute;n definitiva del mismo, pero el balance provisional es prometedor y sugiere que un proceso con protagonismo mixto (con los mecanismos adecuados para evitar el predominio excesivo de los pol&iacute;ticos profesionales en el mismo) puede combinar y aportar frescura y visiones apartidistas y, a la vez, lograr un resultado que los partidos no vayan a menospreciar por haber estado ausentes del mismo.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a ser que ninguno de estos modelos sirviera para el caso espa&ntilde;ol, donde la plurinacionalidad y el fort&iacute;simo componente de desafecci&oacute;n ciudadana existente en estos momentos (hacia los partidos y los pol&iacute;ticos en general en todo el pa&iacute;s, hacia la propia idea de un estado espa&ntilde;ol en Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco) dificultan enormemente cualquier proceso de construcci&oacute;n de nuevos acuerdos. Pero lo que es seguro es que ninguna de estas dificultades es un buen argumento para negar la creciente demanda social de cambios institucionales profundos. La experiencia comparada, aunque no incluya ning&uacute;n modelo perfecto f&aacute;cilmente imitable, nos puede aportar muchos ejemplos de los que podemos aprender y que pueden servir c&oacute;mo inspiraci&oacute;n para crear una v&iacute;a propia de debate y construcci&oacute;n de una nueva institucionalidad democr&aacute;tica, adaptada a los retos y demandas de la sociedad actual.
    </p><p class="article-text">
        Porque el contenido de esa reforma constitucional importa, pero que el proceso a trav&eacute;s del cual se realice la misma sea percibido como lo suficiente incluyente y permeable a la voz de la ciudadan&iacute;a para ser considerado leg&iacute;timo, tambi&eacute;n. Y, sin duda, la sociedad espa&ntilde;ola y sus expectativas al respecto, son muy diferentes a las de 1978.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Font Fàbregas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/reforma-constitucional-importa_1_4387173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2015 17:21:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reforma Constitucional: el cómo sí importa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La herestética en el debate sobre Cataluña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/soberanismo-seguira-monopolizando-politica-catalana_1_4423742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5860faf9-894b-4c91-9c90-68a27f0d2874_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La herestética en el debate sobre Cataluña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fijación del debate soberanista no solo está condicionando la valoración del gobierno de Mas y de sus políticas, sino que también ha fragmentado el espacio de izquierdas</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Intervenci&oacute;n en Hoy por Hoy: <a href="http://cadenaser.com/programa/2015/01/16/hoy_por_hoy/1421392253_582432.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El debate soberanista ha fragmentado el espacio de izquierdas</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El debate soberanista ha adquirido una posici&oacute;n central en el panorama catal&aacute;n desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, pero su predominio ha tenido efectos especialmente intensos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hasta el punto de que ha eclipsado completamente el resto de temas en un contexto de medidas impopulares (recortes, privatizaciones&hellip;) para afrontar la crisis econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Lo suficiente como para que esto haya permitido que los efectos los recortes del gobierno catal&aacute;n o de la corrupci&oacute;n de CDC hayan repercutido menos negativamente en el apoyo al presidente Mas de lo que cabr&iacute;a esperar.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que Willliam Riker denomin&oacute; la estrategia &ldquo;herest&eacute;tica&rdquo; o de la &lsquo;manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica&rsquo;: c&oacute;mo fijar la atenci&oacute;n de los ciudadanos sobre temas que benefician al gobierno sin alterar necesariamente el orden de las preferencias pol&iacute;ticas de los ciudadanos. As&iacute; se produce un efecto de pantalla que tapa o neutraliza otros temas que a priori ser&iacute;an m&aacute;s relevantes para los ciudadanos pero m&aacute;s perjudiciales para las expectativas del gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Esto explica que, seg&uacute;n las encuestas del CIS o del CEO catal&aacute;n, los temas m&aacute;s importantes para los catalanes sean la econom&iacute;a, el paro o la corrupci&oacute;n, y sin embargo, desde hace dos a&ntilde;os, la agenda pol&iacute;tica catalana est&aacute; monopolizada por el soberanismo y, en el trasfondo, la competencia electoral entre CDC y ERC.
    </p><p class="article-text">
        El empleo de mecansimos herest&eacute;ticos es muy com&uacute;n entre actores pol&iacute;ticos para condicionar decisiones y votaciones (mediante el control de la agenda, la introducci&oacute;n de nuevas dimensiones, etc.). Pensemos en el uso de la candidatura ol&iacute;mpica en Madrid en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en el recurso al anticatalanismo en la pol&iacute;tica valenciana, o la estrategia de Bush de convertir las elecciones presidenciales de 2004 en un plebiscito sobre la Guerra de Irak.
    </p><p class="article-text">
        Son temas que desv&iacute;an la atenci&oacute;n de los votantes de aquellos otros que realmente les importan cuando la econom&iacute;a va mal o el gobierno tiene pocos resultados que ofrecer. Al fin y al cabo, todos los gobiernos tratan de centrar el debate en aquello que les puede beneficiar y dejar al margen los que resulten m&aacute;s costosos en apoyo electoral.
    </p><p class="article-text">
        Y es f&aacute;cil de entender su uso en el caso catal&aacute;n, donde, como en la mayor&iacute;a de Comunidades Aut&oacute;nomas, la capacidad de elaborar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas ha quedado socavada por la ca&iacute;da de ingresos y los problemas de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. Solo un dato: entre 2009 y 2012 el descenso en el gasto de sanidad y educaci&oacute;n fue de 20 puntos. Un recorte mucho mayor que el que ha realizado el gobierno central en pensiones o prestaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo del caso catal&aacute;n es c&oacute;mo la fijaci&oacute;n del debate soberanista no solo est&aacute; condicionando la valoraci&oacute;n del gobierno de Mas y de sus pol&iacute;ticas, sino que tambi&eacute;n ha fragmentado el espacio de izquierdas, y ha llevado el sistemas de partidos catal&aacute;n al borde de la implosi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el &eacute;xito del empleo de la herest&eacute;tica no es eterno, y funciona hasta que los actores rivales consiguen alterar la agenda pol&iacute;tica o introducir nuevos temas o dimensiones en el debate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/soberanismo-seguira-monopolizando-politica-catalana_1_4423742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jan 2015 10:54:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La herestética en el debate sobre Cataluña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pautas para una reforma constitucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/pautas-reforma-constitucional_1_4460139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64037de8-df5b-4248-9ad5-06d2b3914521_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pautas para una reforma constitucional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los principios básicos en los que se fundamenta la Constitución de 1978 siguen siendo válidos y son compartidos con los países de nuestro entorno. El problema reside en la incapacidad política para hacer efectivos, al menos en parte, algunos de estos principios.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Esta y otras ideas se debatir&aacute;n ma&ntilde;ana durante la presentaci&oacute;n del informe <a href="http://www.tienda.aranzadi.es/productos/ebooks/pautas-para-una-reforma-constitucional-expres-duo/6547/4294967101" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">'Pautas para una reforma constitucional'</a> que organiza la Fundaci&oacute;n Alternativas (<a href="http://www.falternativas.org/agenda/presentacion-del-libro-pautas-para-una-reforma-constitucional" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">m&aacute;s informaci&oacute;n aqu&iacute;</a>)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Las opiniones sobre la reforma constitucional que provienen del &aacute;mbito acad&eacute;mico suelen converger en su necesidad y en que el consenso no puede ser una condici&oacute;n para iniciar el procedimiento, sino un resultado que s&oacute;lo puede forjarse de manera progresiva y laboriosa. Se puede matizar que debe haber un acuerdo inicial de m&iacute;nimos sobre el alcance de los cambios (el &ldquo;per&iacute;metro de la reforma&rdquo;) y el procedimiento, incluido el ritmo y los tiempos. Pero tambi&eacute;n se debe confiar en que el procedimiento parlamentario sirva para generar acuerdos sobre las soluciones. Se necesita por ello una reflexi&oacute;n abierta y plural acerca de para qu&eacute; debe servir la reforma, dejando simplemente apuntadas alguna de las alternativas, que habr&iacute;a que valorar con mayor detalle en un momento posterior.
    </p><p class="article-text">
        El Informe que ha coordinado Javier Garc&iacute;a Roca (<a href="http://www.tienda.aranzadi.es/productos/ebooks/pautas-para-una-reforma-constitucional-expres-duo/6547/4294967101" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pautas para una reforma constitucional</em></a>, publicado en Aranzadi-Civitas-Thomson-Reuters) tiene como finalidad promover este debate. Un primer rasgo del libro es la amplitud de los temas que han sido analizados. Mediante seminarios mensuales, que se celebraron entre mayo de 2013 y septiembre de 2014, revisamos la mayor&iacute;a de las cuestiones en las que existen propuestas de reforma constitucional: la cla&uacute;sula europea, los derechos fundamentales, el sistema electoral del Congreso, la composici&oacute;n y las funciones del Senado, la Corona, el sistema parlamentario, el Gobierno, el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, el Estado auton&oacute;mico (competencias y financiaci&oacute;n) y el propio procedimiento de reforma. La raz&oacute;n que explica este enfoque se halla en la conveniencia de disponer de una panor&aacute;mica de la Constituci&oacute;n antes de seleccionar los contenidos en los que se centre la reforma. Si se compara el actual estado de la cuesti&oacute;n con la propuesta de reforma del bienio 2004-2006 se observa una progresiva ampliaci&oacute;n de los temas que podr&iacute;an incluirse en una eventual reforma. Esta sensaci&oacute;n, de cierto v&eacute;rtigo, se agudiza cuando se dialoga con los estudiantes que cursan la asignatura de Derecho Constitucional. Se debe romper una inercia en la que la Constituci&oacute;n no se modifica por una tendencia m&aacute;s favorable a su actualizaci&oacute;n, conforme a lo que suele ser habitual en los pa&iacute;ses de nuestro entorno. La anterior afirmaci&oacute;n es compatible con un entendimiento minimalista de la reforma. Posiblemente se deba seleccionar lo m&aacute;s necesario o urgente. Adem&aacute;s se mantiene abierta la alternativa entre una &uacute;nica propuesta con varios contenidos o sucesivas reformas centradas cada una en un objeto concreto.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad y la urgencia de las reformas deben modularse en cada caso. En este sentido, es preciso valorar qu&eacute; problemas requieren inexorablemente acudir a la reforma constitucional y cu&aacute;les, en cambio, es posible encauzar mediante cambios legislativos (reglamentos parlamentarios, legislaci&oacute;n electoral, ley de partidos...) u otros pactos. La experiencia reciente anima a pensar que la estrategia de mejorar el sistema institucional y auton&oacute;mico &uacute;nicamente mediante reformas legislativas es insuficiente. La modificaci&oacute;n del reglamento del Senado para introducir la Comisi&oacute;n General de las Comunidades Aut&oacute;nomas o la &uacute;ltima ronda de reformas en los Estatutos de Autonom&iacute;a evidencian que s&oacute;lo mediante una reforma constitucional es posible clarificar y equilibrar el sistema de distribuci&oacute;n de competencias y convertir al Senado en un genuino cauce de participaci&oacute;n de las Comunidades Aut&oacute;nomas en la aprobaci&oacute;n de las leyes del Estado que configuran el modelo territorial.
    </p><p class="article-text">
        El libro no es una sucesi&oacute;n de cap&iacute;tulos en los que cada autor analiza de forma individual un tema. Por el contrario, es el resultado de la reflexi&oacute;n en com&uacute;n de un grupo de profesores de diversas universidades, disciplinas acad&eacute;micas, generaciones y sensibilidades pol&iacute;ticas. El libro refleja que se puede llegar a acuerdos razonables en numerosos temas, siempre que se est&eacute; dispuesto a fundamentar las ideas propias y, en su caso, a aceptar argumentos de otros. El freno al abuso del decreto-ley, la mejora del sistema de renovaci&oacute;n de los magistrados constitucionales, la democratizaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n interna de los partidos, el reforzamiento de los instrumentos de control parlamentario al gobierno o la reducci&oacute;n de la conflictividad competencial entre el Estado y las Comunidades Aut&oacute;nomas son objetivos ampliamente compartidos. Otras cuestiones, como el sistema electoral del Congreso, pueden requerir m&aacute;s tiempo, pero la sensaci&oacute;n es que tambi&eacute;n puede llegarse a soluciones consensuadas. Si la transacci&oacute;n y el acuerdo son posibles entre juristas, podemos preguntarnos por qu&eacute; no puede serlo entre nuestros representantes pol&iacute;ticos. Disponemos adem&aacute;s de la experiencia acumulada en estas tres d&eacute;cadas y de estudios sobre la mayor&iacute;a de los temas (una perspectiva con la que no pudieron contar en 1978). Un acervo que desmiente la reiterada comparaci&oacute;n de la reforma constitucional con la apertura de un mel&oacute;n que no se sabe si est&aacute; maduro.
    </p><p class="article-text">
        Una &uacute;ltima reflexi&oacute;n acerca de la disyuntiva entre la reforma constitucional y la apertura de un nuevo proceso constituyente. Durante estos meses de discusi&oacute;n no hemos encontrado ning&uacute;n asunto que no pudiera afrontarse a trav&eacute;s de la reforma constitucional. Sin embargo, la ausencia de l&iacute;mites materiales a la reforma es tan importante como la aplicaci&oacute;n de las normas parlamentarias en un sentido que favorezca la adecuada discusi&oacute;n de las iniciativas que puedan plantear los grupos parlamentarios o los parlamentos auton&oacute;micos. Por otra parte, aunque algunos aspectos del procedimiento de reforma puedan ser cuestionables, las mayor&iacute;as exigidas en el mismo tienen sentido: la exigencia de un acuerdo que incluya a los partidos pol&iacute;ticos m&aacute;s representativos garantiza la estabilidad constitucional y la capacidad del texto para cumplir una funci&oacute;n integradora. Finalmente, creo que los principios b&aacute;sicos en los que se fundamenta la Constituci&oacute;n de 1978 siguen siendo v&aacute;lidos, y son compartidos con los pa&iacute;ses de nuestro entorno (sometimiento de los poderes p&uacute;blicos al Derecho, democracia representativa y forma de gobierno parlamentaria, car&aacute;cter normativo de la Constituci&oacute;n, garant&iacute;a de los derechos fundamentales recogidos en las convenciones internacionales, descentralizaci&oacute;n territorial). El problema no est&aacute;, me parece, en el modelo constitucional, sino posiblemente en los obst&aacute;culos para hacer efectivos, al menos en parte, algunos de estos principios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio García Vitoria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/pautas-reforma-constitucional_1_4460139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Dec 2014 19:58:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pautas para una reforma constitucional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es de izquierdas reivindicar un Estado independiente?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/izquierdas-reivindicar-independiente_1_4466099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/602256a5-94c8-43aa-b83d-157c6148dc24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es de izquierdas reivindicar un Estado independiente?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La izquierda independentista catalana presenta, según el autor, tres flancos débiles en sus tesis</p></div><p class="article-text">
        Doctrinalmente no deja de sorprender que una buena parte de la izquierda pol&iacute;tica catalana haya optado por el independentismo ya que la tradici&oacute;n ideol&oacute;gica de los partidos vinculados al movimiento obrero fue siempre la de primar la solidaridad de clase entre los trabajadores por encima de las lealtades patri&oacute;ticas. No obstante, es bien sabido que tal principio gen&eacute;rico se rompi&oacute; a nivel internacional en fecha tan temprana como 1914.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, tal <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/10/17/catalunya/1413566366_587705.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como Llu&iacute;s Orriols ha recordado recientemente</a>, los catalanes independentistas que se consideran de izquierdas no lo son tanto en esta segunda dimensi&oacute;n como creen serlo. El eje etno-territorial (Catalu&ntilde;a <em>versus</em> Espa&ntilde;a) es transversal y no est&aacute; objetivamente conectado con el eje derecha/izquierda, aunque s&iacute; lo est&aacute; en la percepci&oacute;n subjetiva de los sectores mencionados, pese a tratarse de una asociaci&oacute;n metodol&oacute;gicamente err&oacute;nea. El razonamiento determinista de fondo ser&iacute;a el siguiente: si se es independentista, aunque de <em>Converg&egrave;ncia</em>, se es &ldquo;progresista&rdquo;, pero si alguien se identifica con <em>Ciutadans</em> se es pr&aacute;cticamente un &ldquo;fascista&rdquo; (de acuerdo con la t&oacute;pica banalizaci&oacute;n actual de este t&eacute;rmino). <em>Podemos</em> puede plantear ahora un interesante dilema: si bien asume la autodeterminaci&oacute;n, no es un partido independentista, y adem&aacute;s, se considera de izquierdas, al menos mientras siga vinculado al grupo Izquierda Unitaria Europea en el Parlamento Europeo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; ERC, la CUP y la mitad de ICV son independentistas? A mi juicio, porque parten de dos apriorismos indemostrables: 1) el Estado espa&ntilde;ol no tiene arreglo posible y 2) una Catalu&ntilde;a independiente ser&iacute;a una conquista progresista que pr&aacute;cticamente podr&iacute;a &ldquo;garantizar&rdquo; la igualdad y el bienestar sociales, al margen de qui&eacute;n gobierne y sin considerar el enorme poder condicionante de las grandes corporaciones financieras y empresariales existentes. Convendr&iacute;a hacer otra reflexi&oacute;n: &iquest;cu&aacute;ndo estuvo peor Catalu&ntilde;a? Sin duda alguna bajo la siniestra dictadura franquista. &iquest;Reivindicaron entonces las izquierdas catalanas la independencia? En absoluto ya que entonces se luch&oacute; por restablecer la democracia y recuperar la autonom&iacute;a. Por tanto, si ni siquiera bajo la dictadura se reivindic&oacute; la independencia, &iquest;por qu&eacute; se hace ahora, en una situaci&oacute;n incomparablemente mejor que la de entonces? Las carencias de la democracia espa&ntilde;ola y las insuficiencias del autogobierno territorial no tienen por qu&eacute; ser permanentes y, es m&aacute;s, hay s&iacute;ntomas de que la actual situaci&oacute;n estancada podr&iacute;a desbloquearse pol&iacute;ticamente en 2015.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otro modo, no se entienden las prisas de los independentistas: Qu&eacute;bec ha debatido (y votado en dos ocasiones) durante unos treinta a&ntilde;os la autodeterminaci&oacute;n y Escocia unos diez. Un asunto tan serio como la secesi&oacute;n no se puede liquidar sin profundos y plurales debates en apenas a&ntilde;o y medio como se pretende. &iquest;Vive hoy Catalu&ntilde;a sometida a una tiran&iacute;a explotadora insoportable que no deje m&aacute;s salida que la secesi&oacute;n? No lo parece desde ning&uacute;n punto de vista objetivo: la independencia es, por supuesto, un objetivo leg&iacute;timo y respetable (siempre que se exprese de modo democr&aacute;tico, pac&iacute;fico y legal), pero no se comprende el entusiasmo de buena parte de la izquierda catalana por esta opci&oacute;n tan dr&aacute;stica e incluso anticuada en pleno proceso de integraci&oacute;n europea, con todas sus contradicciones.
    </p><p class="article-text">
        A mi juicio, la izquierda independentista presenta tres flancos d&eacute;biles en sus tesis:
    </p><p class="article-text">
        1) No tiene sentido reproducir a escala catalana el anacr&oacute;nico y decimon&oacute;nico modelo del Estado-Naci&oacute;n, justo lo que se critica (acertadamente) en el caso espa&ntilde;ol. Es cierto que algunos independentistas afirman que no son nacionalistas, pero para ser cre&iacute;bles deber&iacute;an asumir que un Estado catal&aacute;n independiente ser&iacute;a plurinacional. Y es que si Espa&ntilde;a es plurinacional (y lo es), Catalu&ntilde;a tambi&eacute;n (as&iacute; lo muestran las encuestas sobre identidades c&iacute;vicas), una realidad inc&oacute;moda para los independentistas/nacionalistas.
    </p><p class="article-text">
        2) La independencia de Catalu&ntilde;a tendr&iacute;a efectos negativos no s&oacute;lo internos (que tambi&eacute;n), sino para el resto de Espa&ntilde;a porque har&iacute;a mucho m&aacute;s dif&iacute;cil mantener operativamente los v&iacute;nculos de solidaridad entre los trabajadores y con los movimientos progresistas. No tiene sentido reducir Espa&ntilde;a -la &uacute;nica supuestamente posible- al PP (que no estar&aacute; siempre en el gobierno) y ni siquiera a &eacute;ste y el PSOE y UPyD: m&aacute;s all&aacute; de los partidos (y debe recordarse que IU y <em>Podemos</em> reconocen el principio de la autodeterminaci&oacute;n) muchos ciudadanos espa&ntilde;oles no se identifican con partido alguno. Por tanto, si Catalu&ntilde;a se escindiera, la izquierda sociol&oacute;gica espa&ntilde;ola quedar&iacute;a muy debilitada y pol&iacute;ticamente se har&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil vencer a la derecha, precisamente porque ya no podr&iacute;a contar en las elecciones con el peso de la izquierda catalana.
    </p><p class="article-text">
        3) La izquierda catalana siempre se ha declarado europe&iacute;sta, pero un Estado catal&aacute;n le plantear&iacute;a un problema muy serio a la UE. No tanto por los problemas del reingreso (que ser&iacute;an notables y no r&aacute;pidos de solucionar, incluso en el caso de una separaci&oacute;n amistosa con &ldquo;Espa&ntilde;a&rdquo;, el &uacute;nico modo hipot&eacute;ticamente posible de proceder con m&iacute;nimas perspectivas de &eacute;xito), sino porque no es una buena idea aumentar el n&uacute;mero de Estados comunitarios. Si una UE de 28 no funciona bien, una con -por ejemplo- el doble de miembros quedar&iacute;a pr&aacute;cticamente paralizada. Esto ser&iacute;a as&iacute; porque, a m&aacute;s Estados (y los peque&ntilde;os est&aacute;n sobrerrepresentados en las instituciones de la UE) m&aacute;s intergubernamentalismo y m&aacute;s dilaci&oacute;n y confusi&oacute;n en la toma de decisiones comunitarias de calado. En otras palabras, la perspectiva de una Europa pol&iacute;tica federal (cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil) quedar&iacute;a aplazada <em>sine die</em> si el n&uacute;mero de Estados miembros se va multiplicando indefinidamente.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, si la izquierda catalana quiere seguir siendo europe&iacute;sta (y parece que s&iacute;, aunque la CUP est&aacute; en contra de la <em>actual</em> UE) no parece una muy buena idea crear un nuevo Estado-Naci&oacute;n que introducir&iacute;a una dificultad a&ntilde;adida. Por lo dem&aacute;s, cada nuevo Estado no hace m&aacute;s que fragmentar la coordinaci&oacute;n eficaz entre grupos progresistas de diversos pa&iacute;ses- un problema que no tiene el gran capital- y debilita la fuerza para intentar regular los mercados ( si los Estados grandes tienen dificultades al respecto, los peque&ntilde;os muchas m&aacute;s).
    </p><p class="article-text">
        En suma, una Catalu&ntilde;a independiente quedar&iacute;a de inmediato integrada en el orden neoliberal global y qui&eacute;n crea lo contrario desconoce cu&aacute;l es la real correlaci&oacute;n de fuerzas europeas e internacionales. Por &uacute;ltimo, no se ve c&oacute;mo podr&iacute;a garantizarse m&aacute;s justicia social en una Catalu&ntilde;a independiente con el tan mediocre personal pol&iacute;tico que hoy hay y con el poder de la oligarqu&iacute;a financiera y empresarial absolutamente intacto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cesáreo Rodríguez-Aguilera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/izquierdas-reivindicar-independiente_1_4466099.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2014 20:43:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es de izquierdas reivindicar un Estado independiente?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No, España no es un Estado federal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/espana-federal_1_4469599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a602569-a39a-4db7-982d-527a305e6af4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No, España no es un Estado federal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si nos atenemos a los criterios federales identificados por los expertos no podemos decir que España sea un Estado federal.</p></div><p class="article-text">
        La tesis que hace del Estado espa&ntilde;ol un sistema federal entre muchos otros es, en mi opini&oacute;n, un lugar com&uacute;n demasiado extendido en la literatura especializada. Es m&aacute;s, se trata de una tesis realmente desconcertante pues lo apuesta todo por un enfoque emp&iacute;rico-comparatista (comparar el sistema espa&ntilde;ol con los sistemas federales conocidos) que, aplicado con rigor, prueba lo contrario de lo que afirma.
    </p><p class="article-text">
        En lo que sigue trato de mostrar que dicha tesis carece de base emp&iacute;rico-positiva, raz&oacute;n por la cual las dudas que pesan sobre su car&aacute;cter ideol&oacute;gico, es decir no cient&iacute;fico, pueden parecer fundadas.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos en federalismo han podido identificar un grupo de caracter&iacute;sticas que tiene o debe tener todo sistema federal bien pensado. Entre ellas, las m&aacute;s com&uacute;nmente citadas son:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Una Constituci&oacute;n r&iacute;gida, norma suprema com&uacute;n, con previsiones expl&iacute;citas y, en la medida de lo posible, claras en cuanto al reparto de competencias (idealmente exclusivas) entre el nivel federal y el nivel federado.</li>
                                    <li>Existencia de constituciones en los territorios federados, expresi&oacute;n y garant&iacute;a de su autonom&iacute;a pol&iacute;tica, por cuanto se aprueban y reforman sin intervenci&oacute;n del nivel federal.</li>
                                    <li>Doble nivel de poder p&uacute;blico, o separaci&oacute;n vertical de poderes. Los Estados federados tienen un poder ejecutivo, legislativo, e idealmente judicial, propios.</li>
                                    <li>Autonom&iacute;a financiera del nivel federado (o haciendas separadas), soporte y garant&iacute;a de sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.</li>
                                    <li>Existencia de un Senado federal que represente los intereses de los territorios federados, al lado de la C&aacute;mara baja de representaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a federal, y garantice tambi&eacute;n su participaci&oacute;n en el gobierno compartido de la federaci&oacute;n.</li>
                                    <li>Existencia de un &oacute;rgano jurisdiccional (Tribunal Supremo o Tribunal Constitucional) &aacute;rbitro imparcial de los conflictos entre nivel federal y nivel federado. Para garantizar la imparcialidad de este &oacute;rgano es importante la participaci&oacute;n de las unidades federadas en el proceso de selecci&oacute;n y nombramiento de los magistrados que lo forman.</li>
                                    <li>Participaci&oacute;n de los Estados federados a la reforma constitucional, garant&iacute;a de que la Constituci&oacute;n federal no se reformar&aacute; sin contar con su voluntad.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntos de estos criterios re&uacute;ne el Estado espa&ntilde;ol? Si se responde a la pregunta con cierta benevolencia, se podr&iacute;a decir que el primero y el tercero. Se podr&iacute;a a&ntilde;adir con todo, y ser&iacute;a as&iacute; una respuesta m&aacute;s completa, que la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola no establece (punto 1) un reparto de competencias favorable a las CCAA (como hace la cl&aacute;usula residual en EEUU por ejemplo: todas las competencias no atribuidas expl&iacute;citamente al nivel federal son competencia del nivel federado), ni reglas repartidoras claras que protejan las competencias de las CCAA frente a las posibles y de hecho frecuentes invasiones de la autoridad central, como tampoco prev&eacute; (punto 3) una separaci&oacute;n vertical completa de los poderes, pues no hay en las CCAA un poder judicial propio, como s&iacute; lo hay para el Estado central. En ambos casos se observa la existencia de previsiones asim&eacute;tricas, claramente favorables al nivel central, lo cual en absoluto se justifica desde un enfoque objetivo del problema. Es decir, no necesariamente tiene por qu&eacute; favorecer el reparto de competencias o la distribuci&oacute;n vertical de poderes al Estado central o federal, como con meridiana claridad lo muestra el modelo can&oacute;nico de los EEUU. Pero dejando de lado este debate, por interesante que sea (en mi opini&oacute;n lo es), lo que aqu&iacute; me importa es subrayar que de los 7 criterios citados, Espa&ntilde;a cumplir&iacute;a, de manera imperfecta o muy discutible, solo 2. Veamos:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Las Comunidades Aut&oacute;nomas no tienen Constituciones. Los Estatutos Auton&oacute;micos necesitan el concurso del Estado central para su aprobaci&oacute;n y reforma, lo que implica un control pol&iacute;tico inimaginable en un sistema federal bien ordenado.</li>
                                    <li>No hay un Senado que represente a las Comunidades Aut&oacute;nomas (el Senado espa&ntilde;ol es un Congreso bis) y que garantice la participaci&oacute;n y el peso de &eacute;stas en el proceso legislativo, en el de selecci&oacute;n y nombramiento de los m&aacute;s altos magistrados del Estado (Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Constitucional), o a&uacute;n en el proceso de reforma constitucional.</li>
                                    <li>No hay tampoco autonom&iacute;a financiera, exceptuando quiz&aacute;s los casos excepcionales del Pa&iacute;s Vasco y Navarra.</li>
                                    <li>No hay tampoco, como ya se ha dicho, participaci&oacute;n de las Comunidades Aut&oacute;nomas en la reforma constitucional, siendo as&iacute; que el sistema espa&ntilde;ol podr&iacute;a recentralizarse contra la voluntad de estas (o de algunas) si los dos partidos mayoritarios actualmente se pusieran de acuerdo a tal efecto.</li>
                                    <li>Tampoco participan realmente las Comunidades Aut&oacute;nomas en el procedimiento de selecci&oacute;n y nombramiento de los magistrados del Tribunal Constitucional, pudiendo ser as&iacute; percibido este &oacute;rgano del Estado como juez y parte en los conflictos que pueden enfrentar a las CCAA con el Estado central. La actuaci&oacute;n reciente del TC entrando a conocer de actos y declaraciones que no ten&iacute;an ni valor ni efectos jur&iacute;dicos (la declaraci&oacute;n de soberan&iacute;a del <em>Parlament</em>, la consulta alternativa del 9N) ha mostrado sin duda la versi&oacute;n menos sutil y refinada de la intervenci&oacute;n de la justicia constitucional en defensa de los intereses pol&iacute;ticos del Estado cuando no se garantiza lo suficientemente bien su imparcialidad.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Habr&aacute; quiz&aacute;s quien objete que muy pocos son los Estados federales que re&uacute;nen todos esos criterios, o al menos una gran parte. Y puede que lleve raz&oacute;n. Mas eso no mejorar&aacute; desde luego la posici&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol cuando se mide a los criterios seleccionados por los expertos. Como mucho, cabr&iacute;a preguntar por la pertinencia de dichos criterios para dar cuenta de lo que es realmente un sistema federal. No creo que ese camino lleve muy lejos, pero quien discuta la pertinencia de los criterios propuestos por los expertos ha de argumentar su posici&oacute;n. Y posiblemente no sea muy f&aacute;cil. A falta de tal demostraci&oacute;n, lo &uacute;nico que podemos afirmar con seguridad hoy, en el estado actual de nuestro conocimiento sobre las federaciones presentes y pasadas, es que Espa&ntilde;a est&aacute; muy lejos del modelo federal. Incluso el parecido no deja de ser lejano. L&oacute;gico por otro lado, pues no es lo que se quer&iacute;a construir en 1978.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, lo &uacute;nico que podemos afirmar como estudiosos del tema, y celosos de la objetividad que caracteriza el discurso cient&iacute;fico, es que el cotejo de Espa&ntilde;a con los criterios federales que los expertos han identificado no permite decir que el Estado espa&ntilde;ol es federal. A partir de ah&iacute;, se puede afirmar tambi&eacute;n, y con el mismo grado de certeza, que el margen que tiene Espa&ntilde;a para avanzar hacia el modelo federal es mucho m&aacute;s que grande. Si esto es as&iacute;, para convertir a Espa&ntilde;a en una federaci&oacute;n har&iacute;a falta algo m&aacute;s que una reforma parcial de la Constituci&oacute;n. Har&iacute;a falta una reforma casi total del modelo de Estado. Cuesti&oacute;n diferente es que los actores pol&iacute;ticos acepten tomar ese camino, o que ese camino les resulte apetecible. El discurso cient&iacute;fico en eso calla, pero podemos pensar que ofrece ya un buen punto de partida para un debate p&uacute;blico bien informado y sin trampas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Cagiao Conde]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/espana-federal_1_4469599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2014 20:24:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No, España no es un Estado federal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estado federal y Estado de las autonomías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/federal-autonomias_1_4517044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc839a79-6caf-4f90-97a5-88e62e983a1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estado federal y Estado de las autonomías"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Reproducimos la intervenci&oacute;n de esta ma&ntilde;ana de Argelia Queralt en el programa <a href="http://cadenaser.com/programa/hoy_por_hoy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hoy por Hoy</a> de La Ser.</li>
                            </ul>
            </div><h4 class="article-text">&iquest;De qu&eacute; hablamos cuando nos referimos al modelo federal?</h4><p class="article-text">
        Cuando hablamos de Estado Federal hacemos referencia a un determinado modelo de organizaci&oacute;n territorial en el que se produce una divisi&oacute;n vertical del poder pol&iacute;tico (adem&aacute;s de la divisi&oacute;n horizontal cl&aacute;sica de 3 poderes: legislativo, ejecutivo y judicial). As&iacute;, el Estado Federal es un modelo de organizaci&oacute;n territorial en el que existe un doble nivel de gobierno: esto significa que tanto el estado central o federaci&oacute;n y los entes subestatales o estados federados se distribuyen el poder pol&iacute;tico (por tanto, no s&oacute;lo administrativo), delimitando sus responsabilidades a trav&eacute;s de las competencias y a trav&eacute;s de mecanismos de coordinaci&oacute;n, cooperaci&oacute;n y resoluci&oacute;n de conflictos.
    </p><h4 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; Estados son federales?</h4><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a dentro de la etiqueta &ldquo;Estado federal&rdquo; se auto-incluyen estados cuyo nivel de distribuci&oacute;n competencial es muy variado: desde estados como EEUU o Alemania, altamente descentralizados y con sistemas de relaci&oacute;n entre Estado y estados federados muy s&oacute;lidos o, Brasil, con unos niveles muchos menores de autonom&iacute;a por parte de los estados federados. O incluso Suiza que se autodenomina confederal y responde a la estructura federal
    </p><h4 class="article-text">&iquest;Cabe afirmar que Espa&ntilde;a es un Estado Federal?</h4><p class="article-text">
        Para algunos expertos Espa&ntilde;a s&iacute; es federal, ya que consideran que se trata tan s&oacute;lo de una cuesti&oacute;n de nombre; estos consideran que el estado auton&oacute;mico s&oacute;lo necesita una serie de reformas (por ejemplo, tener un Senado que realmente desarrolle su funci&oacute;n de c&aacute;mara de representaci&oacute;n territorial).
    </p><p class="article-text">
        Otro sector de expertos defiende, en cambio, que no se trata tan s&oacute;lo de reformas estructurales del sistema, sino que lo que falta en nuestro estado de las autonom&iacute;as y a todos los actores implicados es <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=2&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCcQFjAB&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.eldiario.es%2Fagendapublica%2Freforma-constitucional%2Ftextura-federal-cultura_0_173933140.html&amp;ei=h7VpVNPUAcLYasmUgrAH&amp;usg=AFQjCNEMilloUviLdg91xEKVsOTdQyl7kw&amp;bvm=bv.79142246,d.d2s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultura federal</a>. La cultura federal implica reconocer al otro como un actor leg&iacute;timo en el reparto de poder pol&iacute;tico, siendo las relaciones de jerarqu&iacute;a excepcionales: a lo que solemos referirnos con la expresi&oacute;n alemana &ldquo;budestreuere&rdquo; o lealtad federal que debe ser bilateral. Existe todav&iacute;a una gran desconfianza respecto de la capacidad de autogobierno de las CCAA. Podemos reformar la CE pero sin asumir la cultura federal (identidad nacional plural, delimitaci&oacute;n clara de competencias y buenos y s&oacute;lidos sistemas de cooperaci&oacute;n) nada cambiar&aacute; en el fondo.
    </p><p class="article-text">
        Para contextualizar pod&eacute;is leer este debate que hicimos hace unas semanas: <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/DEBATE-Necesitamos-momento-federal_0_317068511.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DEBATE: &iquest;Es Espa&ntilde;a un Estado Federal?</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Argelia Queralt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/federal-autonomias_1_4517044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Nov 2014 08:45:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estado federal y Estado de las autonomías]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[DEBATE 9N: "Los resultados no pueden considerarse legítimos, la movilización ciudadana, sí."]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/resultados-considerarse-legitimos-movilizacion-ciudadana_1_4528451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c59e5cd2-9af2-4223-a356-96112fab34ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="DEBATE 9N: &quot;Los resultados no pueden considerarse legítimos, la movilización ciudadana, sí.&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Andrés Boix: "Los resultados serán totalmente legítimos como medida de reivindicación, protesta y, si se quiere, publicitaria de la causa independentista"</p><p class="subtitle">Astrid Barrio: "Se hace difícil imaginar que la propia UE inste a un proceso que pudiera culminar con la modificación de sus fronteras"</p><p class="subtitle">Carol Galais: "La utilidad de la votación como precalentamiento movilizador y escenificación de unidad está condicionada a la celebración urgente de unas elecciones plebiscitarias"</p><p class="subtitle">Antoni-Ítalo de Moragas: "La “votación” de hoy padece de las mismas limitaciones que un sondeo"</p></div><p class="article-text">
        Hemos pedido a algunos expertos que nos respondan dos cuestiones sobre el proceso participativo que ayer tuvo lugar en Catalunya. Por un lado, sobre la legitimidad de los resultados, y por otro, sobre si el resultado del proceso participativo tendr&aacute; alg&uacute;n efecto en la posici&oacute;n que hasta ahora ha mantenido la comunidad internacional y la Uni&oacute;n Europea.
    </p><h3 class="article-text">Andr&eacute;s Boix Palop - Profesor de Derecho Administrativo. Universitat de Val&egrave;ncia</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/andres_boix_palop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andr&eacute;s Boix Palop</a>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Crees que los resultados de la &ldquo;votaci&oacute;n&rdquo; de ayer pueden considerarse leg&iacute;timos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los resultados ser&aacute;n totalmente leg&iacute;timos como medida de reivindicaci&oacute;n, protesta y, si se quiere, publicitaria de la causa independentista, pero nada m&aacute;s, como por otro lado es bastante evidente. Las dimensiones que ha adquirido el proceso participativo son correlativos a la importancia de la reivindicaci&oacute;n y de la protesta. Pero en el fondo no va m&aacute;s all&aacute; de ah&iacute;. Tampoco menos, eso s&iacute;, pues no conviene minusvalorar el efecto de una movilizaci&oacute;n ciudadana importante en este sentido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Consideras que &ldquo;el proceso de participaci&oacute;n ciudadana&rdquo; har&aacute; cambiar la posici&oacute;n de la comunidad internacional/Uni&oacute;n Europea sobre la necesidad de que en Catalunya pueda darse un proceso de consulta con todas las garant&iacute;as democr&aacute;ticas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No por s&iacute; solo, al menos mientras no sea frustrado por medio del ejercicio de la coacci&oacute;n p&uacute;blica frente a reivindicaciones pac&iacute;ficas, que a d&iacute;a de hoy est&aacute;, l&oacute;gicamente, muy mal visto por la comunidad internacional y, especialmente, la Uni&oacute;n Europea. Ello no obstante, forma parte de un proceso de reivindicaci&oacute;n y protesta que, en la medida en que es sostenido en el tiempo y muy ampliamente respaldado por gran parte de la sociedad catalana, inevitablemente tiene (de hecho, ha tenido ya) un efecto no menor en la visi&oacute;n que de todo este proceso (y de la calidad de la democracia espa&ntilde;ola) se tiene en el resto de Europa.
    </p><h3 class="article-text">Astrid Barrio - Doctora en Ciencia Pol&iacute;tica y de la Administraci&oacute;n, Profesora en la Universidad de Valencia</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/astrid_barrio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Astrid Barrio</strong></a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Crees que los resultados de la &ldquo;votaci&oacute;n&rdquo; de ayer pueden considerarse leg&iacute;timos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En general cualquier opini&oacute;n pol&iacute;tica expresada por medios pac&iacute;ficos, como ha sido el caso, y cuyo contenido sustantivo respete el principio de equidad y los derechos humanos ha de ser considerada como leg&iacute;tima en una democracia, precisamente porque el pluralismo pol&iacute;tico es consustancial a la democracia. Pero si optamos por una interpretaci&oacute;n legalista del concepto de legitimidad caben algunas dudas ya que el proceso por el cual se ha expresado esta opini&oacute;n no ha sido legalmente autorizado, con independencia de la raz&oacute;n o justicia de la demanda.
    </p><p class="article-text">
        <strong> &iquest;Consideras que &ldquo;el proceso de participaci&oacute;n ciudadana&rdquo; har&aacute; cambiar la posici&oacute;n de la comunidad internacional/Uni&oacute;n Europea sobre la necesidad de que en Catalunya pueda darse un proceso de consulta con todas las garant&iacute;as democr&aacute;ticas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si bien uno de los objetivos que persigue la consulta-proceso participativo es la proyecci&oacute;n internacional de la cuesti&oacute;n catalana y muy especialmente situarla en la agenda europea, probablemente las autoridades europeas seguir&aacute;n consider&aacute;ndolo un asunto interno de Espa&ntilde;a y a lo sumo abogar&aacute;n por una soluci&oacute;n negociada sin manifestar preferencias sobre los resultados. Adem&aacute;s, se hace dif&iacute;cil imaginar que la propia UE inste a un proceso que pudiera culminar con la modificaci&oacute;n de sus fronteras. Otra cosa es que la proyecci&oacute;n medi&aacute;tica de las reiteradas y masivas acciones colectivas de los catalanes a favor del derecho de autodeterminaci&oacute;n consigan tener impacto en la opini&oacute;n p&uacute;blica europea e internacional.  
    </p><h3 class="article-text">Carol Galais - Doctora en Ciencias Pol&iacute;ticas por la Universitat Pompeu Fabra</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/carol_galais/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carol Galais </a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Crees que los resultados de la &ldquo;votaci&oacute;n&rdquo; de ayer pueden considerarse leg&iacute;timos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Leg&iacute;tima en tanto que de acuerdo con la ley, o al menos con ciertos par&aacute;metros democr&aacute;ticos &ndash;censo, etc.-, no puede serlo porque no la han dejado. Aunque eso es lo de menos, porque la legitimidad de las instituciones que se la han cargado est&aacute; siendo cuestionada desde todos los frentes. Leg&iacute;tima en tanto que &uacute;til como toma de pulso de la opini&oacute;n p&uacute;blica, tampoco, porque siempre ser&aacute; m&aacute;s ineficiente que una buena encuesta representativa. S&oacute;lo es leg&iacute;tima como protesta, y s&oacute;lo por lo cerril de las instituciones y actores pol&iacute;ticos del Estado. Ante la sospecha de que la intenci&oacute;n de CiU siempre fue celebrar este &ldquo;proceso&rdquo;, y no una consulta o un refer&eacute;ndum, incluso esta legitimidad est&aacute; condicionada a las decisiones que tome el Govern en los pr&oacute;ximos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Consideras que &ldquo;el proceso de participaci&oacute;n ciudadana&rdquo; har&aacute; cambiar la posici&oacute;n de la comunidad internacional/Uni&oacute;n Europea sobre la necesidad de que en Catalunya pueda darse un proceso de consulta con todas las garant&iacute;as democr&aacute;ticas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Qu&eacute;bec &ndash;desde donde escribo- el inter&eacute;s por  el futuro de Catalu&ntilde;a se ha desinflado tras el refer&eacute;ndum escoc&eacute;s. Para que lo que est&aacute; pasando en Catalu&ntilde;a fuera noticia internacional, se deber&iacute;a haber escalado el conflicto, o al menos mantenerlo a la misma intensidad que las hostilidades del gobierno de Espa&ntilde;a; esto es, manteniendo la  consulta en los t&eacute;rminos propuestos por la ley y asumiendo las consecuencias, que las hubiera habido. Pero tambi&eacute;n primeras planas, reflexiones y pronunciamientos internacionales.
    </p><h3 class="article-text">Antoni-&Iacute;talo de Moragas - Doctorando en Econom&iacute;a en el Instituto Universitario Europeo de Florencia</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/antoni-italo_de_moragas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antoni-&Iacute;talo de Moragas</a>
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        <strong>&iquest;Crees que los resultados de la &ldquo;votaci&oacute;n&rdquo; de ayer pueden considerarse leg&iacute;timos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El proceso participativo tiene unos incentivos muy distintos de los que tendr&iacute;a un refer&eacute;ndum cuyos resultados tuvieran consecuencias claras. La ausencia de estos incentivos distorsiona los resultados mediante dos mecanismos. 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, en un refer&eacute;ndum, el votante expresa su voto no solamente teniendo en cuenta la simpat&iacute;a que le suscita cada opci&oacute;n sino, tambi&eacute;n, anticipando los beneficios y riesgos que &eacute;sta tiene asociada. En la votaci&oacute;n de hoy, los ciudadanos han manifestado, mayoritariamente, su simpat&iacute;a hacia la independencia pero hay personas que simpatizan con la independencia y que, en un eventual refer&eacute;ndum, votar&iacute;an una opci&oacute;n m&aacute;s conservadora.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, en los refer&eacute;ndums en los que se trata una cuesti&oacute;n tan fundamental como una secesi&oacute;n, la participaci&oacute;n es extraordinariamente elevada (84,59% en el refer&eacute;ndum por la independencia de Escocia o 93,52% en el &uacute;ltimo del Quebec). Esta alta participaci&oacute;n garantiza que los votos sean representativos de las preferencias de la poblaci&oacute;n. Es evidente que las personas que hoy se han abstenido no son indiferentes.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en ausencia de incentivos reales, la &ldquo;votaci&oacute;n&rdquo; de hoy padece de las mismas limitaciones que un sondeo: las personas no desvelan sus preferencias reales y, adem&aacute;s, aunque la muestra sea mucho mayor, el sesgo de selecci&oacute;n la hace menos representativa. Los resultados de la votaci&oacute;n no pueden, por tanto, considerarse leg&iacute;timos, la movilizaci&oacute;n ciudadana, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Consideras que &ldquo;el proceso de participaci&oacute;n ciudadana&rdquo; har&aacute; cambiar la posici&oacute;n de la comunidad internacional/Uni&oacute;n Europea sobre la necesidad de que en Catalunya pueda darse un proceso de consulta con todas las garant&iacute;as democr&aacute;ticas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dudo que una movilizaci&oacute;n haga cambiar la posici&oacute;n de la comunidad internacional y de la Uni&oacute;n Europea. De hecho, la posici&oacute;n de la comunidad internacional es, hasta cierto punto, irrelevante. Si algo ha demostrado el 9N y sus posteriores variantes es que mientras Catalunya forme parte de Espa&ntilde;a no es posible realizar una consulta con las suficientes garant&iacute;as democr&aacute;ticas sin la autorizaci&oacute;n del Gobierno Espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agenda Pública]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/resultados-considerarse-legitimos-movilizacion-ciudadana_1_4528451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Nov 2014 20:35:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[DEBATE 9N: "Los resultados no pueden considerarse legítimos, la movilización ciudadana, sí."]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El camino al 9N]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/camino_1_4529237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c61c23cb-93ec-459a-aed5-73a7e98eba71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El camino al 9N"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy, día 9 de noviembre, analizamos los debates que creemos que han existido hasta día de hoy y a los que Agenda Pública ha querido aportar el conocimiento de los mejores expertos y científicos sociales.</p></div><p class="article-text">
        El 3 de octubre de 2012, tercer d&iacute;a de vida de Agenda P&uacute;blica, publicamos un art&iacute;culo de Ignacio S&aacute;nchez Cuenca en que el autor se preguntaba si <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/puede-apoyar-referendum-secesion-independentista_6_52554748.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Se puede apoyar un refer&eacute;ndum de secesi&oacute;n si ser indepenentista?</a> a lo que &eacute;l mismo respond&iacute;a que s&iacute; y defend&iacute;a el refer&eacute;ndum previo a la reforma constitucional como instrumento oportuno para conocer la opini&oacute;n del pueblo de Catalunya respecto a su encaje en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces Catalunya y la celebraci&oacute;n de una consulta ha sido uno de los temas que han centrado el an&aacute;lisis de Agenda P&uacute;blica porque todas las dudas sobre la consulta o refer&eacute;ndum, m&aacute;s o menos intensas, no esconden que en Catalunya existe una amplia parte de la ciudadan&iacute;a que se ha cre&iacute;do o que ha cre&iacute;do que esta se iba a producir. Hoy, d&iacute;a 9 de noviembre, queremos aprovechar para repasar los debates que creemos que han existido hasta d&iacute;a de hoy y a los que Agenda P&uacute;blica ha querido aportar el conocimiento de los mejores expertos y cient&iacute;ficos sociales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El encaje de la consulta en la Constituci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        El pasado mes de diciembre, y ante la inminente presentaci&oacute;n oficial de la consulta, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/consulta-legal_0_201930251.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xavier Bernard&iacute; explicaba cinco v&iacute;as legales para consultar a los ciudadanos de Catalu&ntilde;a sobre su futuro pol&iacute;tico</a>. Seg&uacute;n Bernad&iacute;, los impedimentos a dicha consulta no se encontraban tanto en el texto de la Constituci&oacute;n, sino en el plano de la interpretaci&oacute;n de dicho texto por parte del Tribunal Constitucional (TC). Todas ellas, por cierto, descartadas por las instituciones del Estado pese a los intentos de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, el silencio del Estado, encontr&oacute; su respuesta en la presentaci&oacute;n unilateral por el President Mas de las preguntas a realizar a la ciudadan&iacute;a catalana el 9 de noviembre. Quedaban as&iacute; fijados el contenido y alcance de la consulta y su fecha de celebraci&oacute;n. Sin embargo,  el debate sobre la constitucionalidad qued&oacute; en el aire hasta el pasado mes de septiembre, con la definitiva aprobaci&oacute;n de <a href="http://www.parlament.cat/actualitat/actes/19092014DictamenCAI_CONSULTES.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Ley de consultas catalana</a>. Inmediatamente despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/reflexiones-juridicas-despues-septiembre_0_304820367.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eduardo V&iacute;rgala avis&oacute;</a> que, en caso de que se recurriera la inconstitucionalidad de dicha ley, y se impugnara la convocatoria de la consulta, el TC no tendr&iacute;a m&aacute;s remedio que decretar la suspensi&oacute;n autom&aacute;tica porque la ley le obliga a ello.  A la vez admit&iacute;a que con ello no se aportaba nada para solucionar el problema y que el ordenamiento deb&iacute;a permitir una salida que posibilitara  el pronunciamiento claro de los catalanes. La misma conclusi&oacute;n, y un an&aacute;lisis parecido, al que <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/constitucionalidad-convocatoria-consulta_0_307969413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicaba d&iacute;as despu&eacute;s Andr&eacute;s Boix</a>.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, en aquellas mismas fechas <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/constitucionalidad-ley-catalana-consultas-populares_0_305869925.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Merc&egrave; Barcel&oacute; apuntaba</a> que a la luz de la doctrina del Tribunal Constitucional cab&iacute;a mantener la plena constitucionalidad de la ley de consultas catalana. Seg&uacute;n ella, una de las claves reside en la diferencia entre refer&eacute;ndum y consulta popular no referendaria. Desde Agenda P&uacute;blica publicamos <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Diferencias-Referendum-Consulta_0_306220129.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una tabla para poner un poco de luz y ayudar a diferenciar entre los dos conceptos</a>.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, finalmente lleg&oacute; la suspensi&oacute;n del TC, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/suspension-Tribunal-Constitucional_0_308669208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como explic&oacute; Argelia Queralt en un art&iacute;culo</a> en el que se presentaba paso a paso todo el proceso de impugnaci&oacute;n y suspensi&oacute;n de la Ley y la convocatoria de la consulta y como esta potestad de forzar la suspensi&oacute;n es una potestad de la que &uacute;nicamente goza el gobierno del estado y no, en cambio, los gobiernos auton&oacute;micos. Unos d&iacute;as despu&eacute;s <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Presuncion-constitucionalidad-suspension-leyes_0_310419212.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel &Aacute;ngel Presno Linera completaba el an&aacute;lisis</a> recordando que, pese a lo que pudiera parecer, la suspensi&oacute;n no presupone la inconstitucionalidad de los actos impugnados.  
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la reacci&oacute;n a este escenario por parte de la Generalitat, convocando el nuevo 9-N, volvi&oacute; a activar el mismo mecanismo de impugnaci&oacute;n por parte del gobierno y la posterior suspensi&oacute;n del TC. <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Esbozo-coordenadas-juridicas-suspension-participatiu_0_320918804.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andr&eacute;s Boix analiz&oacute; las claves para entender esta suspensi&oacute;n</a>. En este art&iacute;culo destacaba por lo novedoso del enfoque las dudas que generaba al autor el hecho de que el nuevo 9N pudiera ser impugnado ante la jurisdicci&oacute;n constitucional, siendo, en cambio, la v&iacute;a adecuada la jurisdicci&oacute;n ordinaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es el refer&eacute;ndum la soluci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Pau Mar&iacute;-Klose nos plante&oacute; en <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Volem-votar-visca-paradoja-Condorcet_0_180232117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Volem votar, &iexcl;y Visca la paradoja de Condorcet!&rsquo;</a>, la necesidad de estudiar en qu&eacute; medida los procedimientos de consulta permiten identificar y ofrecer un cauce de expresi&oacute;n a preferencias mayoritarias s&oacute;lidas. En concreto, el autor afirmaba que la agregaci&oacute;n de decisiones individuales que se realiza en un refer&eacute;ndum no garantiza necesariamente la adopci&oacute;n de una decisi&oacute;n colectiva capaz de derrotar a otras opciones posibles. En una l&iacute;nea similar, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/consulta_0_232377338.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Sof&iacute;a Cardenal nos mostraba</a>, a trav&eacute;s de un experimento, la posibilidad de que el resultado del refer&eacute;ndum en Catalunya no cierre de una vez por todas la negociaci&oacute;n sobre este tema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De la ley a la pol&iacute;tica</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Legitimidad-legalidad-Cataluna_0_307619574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n Manuel Arias Maldonado</a>, la soluci&oacute;n a la situaci&oacute;n actual entre Catalunya y Espa&ntilde;a la encontramos en la legitimidad democr&aacute;tica basada en el respeto a un conjunto de principios, normas y procedimientos que garantizan las condiciones en que se desarrolla el proceso pol&iacute;tico. En otras palabras, no estamos ante un &ldquo;choque de legitimidades&rdquo;, precisamente porque no existen dos legitimidades. Y es que el conflicto no puede solucionarse fuera de una legitimidad que garantiza la neutralidad institucional y el respeto a las voces de las minor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En otro art&iacute;culo, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/Catalunya-Derecho-politica-ciudadania_0_301670799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Argelia Queralt apuntaba</a> que los impedimentos jur&iacute;dicos a la consulta no pod&iacute;an esconder que en Catalunya existe una amplia parte de la ciudadan&iacute;a que se ha cre&iacute;do o que ha cre&iacute;do que esta se iba a producir. Por su parte, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Constitucion-politica_0_304120207.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Cagiao avisaba</a> que plantear la Constituci&oacute;n como un l&iacute;mite infranqueable para ciertos proyectos pol&iacute;ticos es un error. Se trata de una descripci&oacute;n equivocada de la realidad jur&iacute;dica. En este sentido, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/aprendimos-Canada_0_319168817.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mismo Cagiao defend&iacute;a</a> en &lsquo;Lo que no aprendimos de Canad&aacute;&rsquo;, que el ejemplo canadiense podr&iacute;a haber sido de gran utilidad para los magistrados del TC.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en una entrevista, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Cataluna-debe-entender-simplemente-decir_0_296770777.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el profesor de la Universidad de Montreal Jean Leclair</a>, se&ntilde;alaba que &ldquo;los ciudadanos tenemos derecho leg&iacute;timo a formar parte de m&aacute;s de una comunidad pol&iacute;tica y a no renunciar a ninguna de nuestras identidades&rdquo;, y a&ntilde;ad&iacute;a &ldquo;la comunidad internacional no legitima refer&eacute;ndums s&oacute;lo porque la gente diga que tiene derecho a decidir. Catalunya debe entender que no es simplemente decir me voy.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Estrategia de las &eacute;lites o movimiento social?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Existen dos formas distintas de entender el origen y el desarrollo de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en Catalunya. Vi&eacute;ndolo como un proceso iniciado por las &eacute;lites y trasladado a la ciudadan&iacute;a, o al rev&eacute;s, un proceso bottom-up, en el que la ciudadan&iacute;a ha dirigido a los partidos pol&iacute;ticos hacia sus posicionamientos.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/partidos-ayudado-polarizar-politico-Cataluna_0_313219315.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;C&oacute;mo los partidos han ayudado a polarizar el debate pol&iacute;tico en Catalu&ntilde;a (&iquest;hasta perder el control?)&rsquo;</a>, Juan Rodr&iacute;guez y Astrid Barrio defienden el primer punto de vista. Seg&uacute;n ellos, la visi&oacute;n de que los partidos han ido a remolque de los ciudadanos indignados no se sostiene a tenor de lo que dicen los datos. Creen que ello es resultado de que en Catalunya los partidos escogieron la organizaci&oacute;n territorial como el eje principal en el que se disputa la competici&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, Jordi Mu&ntilde;oz opina que pese al inter&eacute;s acad&eacute;mico sobre el origen y el motor del cambio en la opini&oacute;n p&uacute;blica catalana, pol&iacute;ticamente s&oacute;lo es relevante por las implicaciones que algunos, interesadamente, derivan de una u otra postura. Lo analiz&oacute; en <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Elites-ciudadanos-Elije-propia-aventura_0_313219147.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;&iquest;&Eacute;lites o ciudadanos? Elige tu propia aventura&rsquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9-N: sin debate plural no hay decisi&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        En <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/importancia-pregunta_0_307969409.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;La pregunta s&iacute; importa&rsquo;</a>, Xavier Arb&oacute;s apuntaba que no se podr&aacute; votar si no es desde la legalidad, y ning&uacute;n voto servir&aacute; si no se formula con las garant&iacute;as que solamente la legalidad puede otorgar.
    </p><p class="article-text">
        Una vez conocimos la f&oacute;rmula para el proceso que hoy se lleva a cabo, pedimos a distintos expertos para que <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/decision-debate-plural-garantias-democraticas_0_313919306.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nos ayudaron a entender la propuesta</a>. La opini&oacute;n mayoritaria fue que una decisi&oacute;n de este tipo, tomada sin debate plural, no ten&iacute;a las garant&iacute;as democr&aacute;ticas suficientes.
    </p><p class="article-text">
        Javier P&eacute;rez Royo era muy claro al respecto: &ldquo;Si hay acto de convocatoria, hay recurso y, por tanto, suspensi&oacute;n autom&aacute;tica. (...) Y si no hay acto de convocatoria por el President de la Generalitat, no se como se puede celebrar la votaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y ahora qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Juan Rodr&iacute;guez Teruel,<a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/incertidumbre-politica-continuara-Cataluna_0_313569710.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en un art&iacute;culo publicado conjuntamente en Agenda P&uacute;blica y en Europp Blog de la London School of Economics</a>, dibujaba el escenario pol&iacute;tico en Catalunya. Seg&uacute;n &eacute;l, si Junqueras o Mas no desisten ante el otro, se vislumbra un panorama donde la inestabilidad y la incertidumbre no dejar&aacute;n de incrementarse.
    </p><p class="article-text">
        Planteando un posible escenario a partir del 10-N, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/habla-elecciones-plebiscitarias-Cataluna_0_314268949.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oriol Bartomeus analiz&oacute; la posibilidad de que se convoquen elecciones en Catalunya y que estas se presenten como unas plebiscitarias</a>. Seg&uacute;n &eacute;l, el car&aacute;cter plebiscitario de unos comicios viene dado por el encuadramiento de las diferentes fuerzas en dos bloques antag&oacute;nicos. No sabemos si esto pasar&aacute; en Catalunya, lo que s&iacute; sabemos es que si se habla de ello es debido al inter&eacute;s de algunas fuerzas pol&iacute;ticas a dar a estas hipot&eacute;ticas elecciones un car&aacute;cter trascendental.
    </p><p class="article-text">
        Estos dos a&ntilde;os han puesto de manifiesto que s&iacute; se puede estar a favor de un refer&eacute;ndum sin ser independentista, sin embargo, sigue sin resolver el encaje de Catalunya en Espa&ntilde;a o su desencaje final. Es necesario recordar, nuevamente, la frase de Alberto L&oacute;pez Basaguren: <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/politica-evitar-callejon-salida_0_203330297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;la pol&iacute;tica tiene que evitar el callej&oacute;n sin salida</a>&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agenda Pública]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/camino_1_4529237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Nov 2014 06:34:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El camino al 9N]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claves para entender la suspensión del nuevo 9-N]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/esbozo-coordenadas-juridicas-suspension-participatiu_1_4538406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b1ba9b4-3cbf-4af2-864f-34cbbe781a3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claves para entender la suspensión del nuevo 9-N"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es evidente ni mucho menos que la actuación del Tribunal Constitucional sea neutra. La Constitución y la ley reservan al TC para actuar frente a las más importantes actuaciones públicas o privadas y sobre ellas le atribuyen competencia, pero no se entiende que la tenga</p><p class="subtitle">per se</p><p class="subtitle">para controlar cualquier acto con relevancia jurídica</p></div><p class="article-text">
        El Tribunal Constitucional <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1979-23709" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha anunciado que admite a tr&aacute;mite</a> la impugnaci&oacute;n que el Gobierno del Reino de Espa&ntilde;a plante&oacute; hace unos d&iacute;as contra la propuesta de &laquo;proceso de participaci&oacute;n ciudadana&raquo; que el gobierno catal&aacute;n hab&iacute;a puesto en marcha. La Generalitat de Catalunya ya ha anunciado que no se siente concernida por esta prohibici&oacute;n y que el proceso en cuesti&oacute;n sigue su curso. A efectos de analizar con cierto rigor la situaci&oacute;n quiz&aacute;s sea interesante recordar las coordenadas jur&iacute;dicas b&aacute;sicas de una pugna que hace ya mucho tiempo que en lo esencial es pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        1. El 9-N bis es distinto del 9-N original. Hace unas semanas, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/constitucionalidad-convocatoria-consulta_0_307969413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trat&eacute; de exponer las razones por las que, aunque era criticable que no se hubiera permitido el voto por el gobierno, el 9-N original no ten&iacute;a cabida en la Constituci&oacute;n</a>: b&aacute;sicamente porque se parec&iacute;a tanto a un refer&eacute;ndum que materialmente lo era  y, guste o no, nuestra Constituci&oacute;n dice que la competencia para autorizarlos la tiene en exclusiva el gobierno. En cambio, parece bastante claro que lo que hay previsto para Catalu&ntilde;a este domingo no es, ni mucho menos, un refer&eacute;ndum ni nada que se le parezca.
    </p><p class="article-text">
        2. A pesar de estas diferencias, &iquest;es igualmente inconstitucional el nuevo 9-N? Las razones que podr&iacute;an fundamentar la inconstitucionalidad del nuevo 9-N son mucho menos s&oacute;lidas esta vez. <a href="http://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/boln/Paginas/2014/boln20141101.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El gobierno, en su recurso</a>, ha hecho hincapi&eacute; en que el contenido de la pregunta, al ser la misma que la del 9-N original, lo retrotrae al mismo y ello arrastrar&iacute;a cierta inconstitucionalidad. De nuevo, el argumento esencial de fondo, expresado de una forma u otra, es que nuestra Constituci&oacute;n no permite que se vote nada que no quepa en el marco constitucional  y que si bien es leg&iacute;timo expresar ese deseo s&oacute;lo hay una manera de hacerlo: instar una reforma constitucional. El problema, sin embargo, para aceptar este argumento es que nuestra Constituci&oacute;n s&iacute; permite defender posiciones contrarias a lo que establece nuestro ordenamiento constitucional vigente as&iacute; como, por supuesto, actuar pol&iacute;ticamente para defender esas ideas y expresarlas en p&uacute;blico. Una serie de derechos constitucionales absolutamente esenciales est&aacute;n en juego en esta pugna. Y parece dif&iacute;cil desconocerlos a la hora de analizar si cabe o no aceptar que ciudadanos y colectivos sociales se re&uacute;nan para protestar, reivindicar o incluso &ldquo;votar&rdquo; (sin m&aacute;s efectos que los meramente simb&oacute;licos o reivindicativos, pues no es un proceso electoral organizado a tal fin) en favor de ciertas pol&iacute;ticas o reformas. No parece sencillo, la verdad, sentirse c&oacute;modo con un Estado moderno y democr&aacute;tico de Derecho que impidiera algo as&iacute; ni, por otro lado, creo que nuestra Constituci&oacute;n est&eacute; en esa l&iacute;nea. Es claro, pues, que la actividad material de fondo en que consiste en nuevo 9-N es perfectamente constitucional. &iexcl;Faltar&iacute;a m&aacute;s que no pudiera la gente reunirse para &ldquo;votar&rdquo; sin efectos legales pero s&iacute; de exhibici&oacute;n simb&oacute;lica a favor de lo que sea!
    </p><p class="article-text">
        3. Dicho lo cual, &iquest;puede participar la Administraci&oacute;n en esa convocatoria o ser parte de esos actos e, incluso, promoverlos, incentivarlos y dedicar recursos p&uacute;blicos a ello? Nuestro modelo constitucional acept&oacute; tempranamente con toda normalidad desde los reglamentos independientes (dictados sin base legal previa) all&iacute; donde la materia no est&aacute; reservada a la ley  hasta todo tipo de acciones administrativas no legalmente previstas (por ejemplo, cooperaci&oacute;n internacional de municipios) si no hay prohibici&oacute;n expresa. A partir de esta evoluci&oacute;n, la participaci&oacute;n de la Generalitat en el 9-N alternativo no plantear&iacute;a mayores problemas y ser&iacute;a un ejemplo m&aacute;s de este entendimiento que ampl&iacute;a las labores de las Administraciones y les permite hacer cada vez m&aacute;s cosas m&aacute;s all&aacute; de lo estrictamente previsto en las leyes. Otra cosa es que pol&iacute;ticamente guste m&aacute;s o menos a los ciudadanos lo que haga en concreto cada gobierno en este &aacute;mbito. Pero esa es una cuesti&oacute;n que aqu&eacute;llos habr&iacute;an de zanjar en las siguientes elecciones.
    </p><p class="article-text">
        4. Las claves  &uacute;ltimas de la importancia de la decisi&oacute;n del Tribunal Constitucional son de tipo formal y procedimental. Dicho todo esto, conviene recordar, como ya ocurri&oacute; con la anterior impugnaci&oacute;n del primer 9-N, que <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/suspension-Tribunal-Constitucional_0_308669208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la decisi&oacute;n del Tribunal Constitucional de admitir un recurso a tr&aacute;mite no tiene que ver con su evaluaci&oacute;n sobre el fondo del asunto</a>. Del mismo modo, esta segunda convocatoria est&aacute; cautelarmente suspendida porque as&iacute; lo ha solicitado el Gobierno al impugnarla y nada puede hacer al respecto el Tribunal Constitucional cuando acepta admitir a tr&aacute;mite un recurso del gobierno. Y, sin embargo, en este caso, no es evidente ni mucho menos que la actuaci&oacute;n del TC sea neutra porque hay discusi&oacute;n jur&iacute;dica sobre la posibilidad de admitir un recurso sobre actividad meramente material de la Administraci&oacute;n. <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1978-31229" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Constituci&oacute;n prev&eacute; en su art. 161</a> que los recursos ante el Tribunal son respecto de leyes u otras disposiciones y tambi&eacute;n respecto de las disposiciones y resoluciones de los &oacute;rganos auton&oacute;micos. Por su parte, en la LOTC esto se traduce en &ldquo;leyes, disposicones y actos impugnados&rdquo; (v&eacute;ase su T&iacute;tulo II). Es decir, en general, parece que el Tribunal Constitucional est&aacute; para actuar respecto de cierta actividad administrativa de las Comunidades Aut&oacute;nomas, la formalizada, pero no la informal o material. Esta idea, la verdad, es algo m&aacute;s o menos razonable. De hecho, en muchas otras &aacute;reas de nuestro ordenamiento el Tribunal Constitucional no act&uacute;a siempre y en todo caso para controlar cualquier actuaci&oacute;n. <a href="http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=85" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ni siquiera respecto de cualquier violaci&oacute;n de los derechos fundamentales lo hace desde que fue reformada la LOTC para hacer el recurso de amparo potestativo</a>. Es decir, la Constituci&oacute;n y la ley reservan al Tribunal Constitucional para actuar frente a las m&aacute;s importantes actuaciones p&uacute;blicas o privadas y sobre ellas le atribuyen competencia, pero no se entiende que la tenga per se para controlar cualquier acto con relevancia jur&iacute;dica. Es cierto que existe un <a href="http://politica.elpais.com/politica/2014/10/24/actualidad/1414179056_430654.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lejano precedente que permiti&oacute; al TC decretar la falta de competencia del gobierno vasco para convocar unas elecciones sindicales por v&iacute;a material y no formalizada</a>, pero la diferencia entre ese caso y el del &laquo;procedimiento catal&aacute;n&raquo; es evidente, en la medida en que esa acci&oacute;n del gobierno vasco pretend&iacute;a tener efectos jur&iacute;dicos.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, algo parecido ocurre con la actividad material de la Administraci&oacute;n. Con la excepci&oacute;n de los casos de v&iacute;a de hecho, su impugnaci&oacute;n ha sido tradicionalmente muy complicada y los tribunales eran muy restrictivos. El Tribunal Constitucional avalaba estas interpretaciones sin problemas e incluso tras la <a href="http://boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1998-16718" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de la Jurisdicci&oacute;n Contencioso-administrativa de 1998</a>, que supuestamente permite ya un control pleno de la actividad de la Administraci&oacute;n, subsisten ciertas lagunas. <a href="http://www.tribunalconstitucional.es/es/salaPrensa/Documents/NP_2014_083/P%206540-2014.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La providencia de admisi&oacute;n del recurso, sin embargo,  ni siquiera se digna en argumentar m&iacute;nimamente esta cuesti&oacute;n</a>, algo que, como m&iacute;nimo, habr&iacute;a sido de agradecer. Porque es muy probable que las cuestiones de fondo que s&iacute; puede plantear el nuevo 9-N (esencialmente, la discusi&oacute;n sobre si la Administraci&oacute;n puede v&aacute;lidamente participar en algo as&iacute;, organizarlo incluso y destinar a ello recursos p&uacute;blicos) hubieran debido ser residenciadas, en su caso, en un recurso ante los tribunales ordinarios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/esbozo-coordenadas-juridicas-suspension-participatiu_1_4538406.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Nov 2014 19:59:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claves para entender la suspensión del nuevo 9-N]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El referéndum de 1995 en Quebec: Comentario sobre 'El día después']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/referendum-quebec-comentario-dia-despues_1_4550455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9d9e8dd-3084-4098-beda-a9bcfbac3ebe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El referéndum de 1995 en Quebec: Comentario sobre &#039;El día después&#039;"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Destacamos los aspectos m&aacute;s importantes de <a href="http://www.randomhouse.com/book/224820/the-morning-after-by-chantal-hebert" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><em>El d&iacute;a despu&eacute;s</em></a>, una obra fundamental para entender qu&eacute; pensaban los l&iacute;deres pol&iacute;ticos en activo durante el refer&eacute;ndum en Quebec de 1995</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>El d&iacute;a despu&eacute;s</em> (<a href="http://www.randomhouse.com/book/224820/the-morning-after-by-chantal-hebert" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Morning After</a>), de Chantal Hebert y Jean Lapierre, consiste en una serie de entrevistas con los protagonistas m&aacute;s destacados del <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Quebec_referendum,_1995" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">refer&eacute;ndum</a> de 1995 en Quebec. Los autores plantearon a los pol&iacute;ticos qu&eacute; hubiese ocurrido en el caso hipot&eacute;tico de una victoria del S&iacute;, en lugar de haber perdido por los pelos (49,42% S&iacute;, 50,58% No). Aunque se centra exclusivamente en Quebec, es de un gran inter&eacute;s para quienes han ido siguiendo con inter&eacute;s los casos de Escocia y de Catalu&ntilde;a. Destacan algunos elementos:  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Confusi&oacute;n sobre c&oacute;mo interpretar el resultado</strong>. La lecci&oacute;n principal es que una pregunta ambigua genera problemas. En el <a href="http://fr.wikipedia.org/wiki/R%C3%A9f%C3%A9rendum_de_1995_au_Qu%C3%A9bec" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caso</a> de Quebec, los actores principales (en ambos bandos) ten&iacute;an opiniones diferentes y hasta contradictorias sobre lo que se estaba votando, y por lo tanto sobre c&oacute;mo interpretar el resultado del refer&eacute;ndum.
    </p><p class="article-text">
        Fuera de Quebec muchos partidarios del No insist&iacute;an que la votaci&oacute;n era algo de blanco y negro &ndash;o uni&oacute;n o separaci&oacute;n&ndash; aunque algunos de los entrevistados confiesan que era una interpretaci&oacute;n puramente t&aacute;ctica. En cambio, en el bando del S&iacute; se defend&iacute;a el concepto de una asociaci&oacute;n renovada para atraer a votantes indecisos. El libro explica que dos de los tres principales lideres soberanistas (<a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCYQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fes.wikipedia.org%2Fwiki%2FLucien_Bouchard&amp;ei=olJSVIuoFYvzavi_ghA&amp;usg=AFQjCNEWQPcZEIxUNGgys3IXeHQF_BWB_w&amp;bvm=bv.78597519,d.d2s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lucien Bouchard</a> y <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCUQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fen.wikipedia.org%2Fwiki%2FMario_Dumont&amp;ei=rlJSVIvIJYnmasaegYgN&amp;usg=AFQjCNGYcxsuX6BHmJSA6cKsn7YjK7kasQ&amp;bvm=bv.78597519,d.d2s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mario Dumont</a>) pensaban que una victoria del S&iacute; provocar&iacute;a negociaciones y una federaci&oacute;n renovada, mientras que el presidente de Quebec, <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCMQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fes.wikipedia.org%2Fwiki%2FJacques_Parizeau&amp;ei=yVJSVIiPGMbdaMiMgYAE&amp;usg=AFQjCNGTFhopLlHO-oizp1185VQFPjX0Yg&amp;bvm=bv.78597519,d.d2s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jacques Parizeau</a>, nunca crey&oacute; en un nuevo pacto y se preparaba para una independencia unilateral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tensiones dentro de los bloques.</strong> Al largo de la campa&ntilde;a, Parizeau fue sustituido por Bouchard (quien fue nombrado negociador-principal) como la cara visible de la campa&ntilde;a del S&iacute;. Sin embargo, Hebert y Lapierre documentan c&oacute;mo Parizeau ten&iacute;a la intenci&oacute;n de excluir a Bouchard de las negociaciones en el caso de una victoria del S&iacute;. Los dos hombres ni siquiera se comunicaron el d&iacute;a del refer&eacute;ndum. Mientras tanto, la ministra principal para los asuntos constitucionales, <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCMQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fen.wikipedia.org%2Fwiki%2FLucienne_Robillard&amp;ei=NVNSVOyNH4eVaobQgogD&amp;usg=AFQjCNEx-X7m6xMqLUx20Ur3w8lvPa_I2A&amp;bvm=bv.78597519,d.d2s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lucienne Robillard</a>, fue apartada de los circuitos de informaci&oacute;n porque estaba dispuesta a aceptar una victoria del S&iacute;. Se comenta la posibilidad de que fue embargada a prop&oacute;sito la noche electoral para que evitase haciendo declaraciones desafortunadas (desde el punto de vista del bando del No). Se dio el caso que simult&aacute;neamente, una parte principal del S&iacute; hubiera interpretado una victoria ajustada del S&iacute; como un mandato para negociar, y que una parte principal del No lo hubiera interpretado como un mandato para la secesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Concesiones a &uacute;ltima hora.</strong> Como en el caso escoc&eacute;s, un primer ministro comprometido con una l&iacute;nea dura, <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCMQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fes.wikipedia.org%2Fwiki%2FJean_Chr%25C3%25A9tien&amp;ei=aVNSVNKJNsXUaoGOgugN&amp;usg=AFQjCNHmwM8aMvdNvw3KHxhswyOre_YnbA&amp;bvm=bv.78597519,d.d2s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jean Chr&eacute;tien</a>, al ver que las encuestas eran desfavorables &ndash;el S&iacute; ganaba en las encuestas la &uacute;ltima semana&ndash; prometi&oacute; un nuevo pacto a la ultima hora. En este caso, el reconocimiento del hecho diferencial de Quebec (distinct society) y un nuevo arreglo constitucional. Pese a esta promesa, nunca se adapt&oacute; la Constituci&oacute;n. Los expertos federalistas ya lo hab&iacute;an advertido: cualquier cambio constitucional ten&iacute;a que apelar al resto de Canad&aacute; y no se pod&iacute;a ver como algo dise&ntilde;ado exclusivamente para satisfacer a Quebec.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Confusi&oacute;n en el seno del estado.</strong> En ning&uacute;n momento hubo unidad dentro del bando federalista (federal y provincial). En el caso de una victoria del S&iacute;, los ministros del resto de Canad&aacute; se estaban preparando para defenestrar el primer ministro, que ven&iacute;a de Quebec, cuestionando si podr&iacute;a negociar en nombre de Canad&aacute;. La oposici&oacute;n parlamentaria, mayoritariamente de la parte occidental del pa&iacute;s (y recordando algo a UKIP), iba a pedir la dimisi&oacute;n del primer ministro a cambio de no abandonar la c&aacute;mara de diputados. Seg&uacute;n sus contactos con Parizeau, estaban dispuestos a negociar una secesi&oacute;n inmediatamente. Hebert y Lapierre revelan que hasta una provincia como Saskatchewan estaba haciendo planes de contingencia en secreto, donde no se descartaba ninguna opci&oacute;n &ndash;ni la secessi&oacute;n del resto de Canad&aacute;. Mientras tanto, Chretien hab&iacute;a prohibido a su burocracia que hicieran planes de contingencia, mientras que &eacute;l en secreto estaba preparando un gabinete de emergencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La dimensi&oacute;n internacional es relevante.</strong> Los autores describen que el entonces Presidente de los EEUU, Bill Clinton, hab&iacute;a dado garant&iacute;as que su pa&iacute;s estaba dispuesto a respaldar al gobierno canadiense en cualquier caso, independientemente de cual fuera su reacci&oacute;n a una victoria del s&iacute;. La respuesta de la Francia de Jacques Chirac hubiese sido mucho m&aacute;s imprevisible, porque ambos bandos contaban con &eacute;l. Ambos bandos enfocaban sus estrategias del d&iacute;a despu&eacute;s hacia la comunidad internacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El refer&eacute;ndum solo era un elemento m&aacute;s dentro de un largo proceso constitucional.</strong> El refer&eacute;ndum de 1995 se produjo, en gran parte, debido al fracaso en 1990 de la ronda constitucional que culmin&oacute; el Pacto de Meech Lake. Era <a href="http://www.youtube.com/watch?v=e3GRnyVe7Jo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un detonante</a> parecido a la sentencia del Estatuto. Inicialmente, fue el partido (federalista) Liberal de Quebec que propuso un segundo refer&eacute;ndum sobre la soberan&iacute;a. Este refer&eacute;ndum no fue celebrado inicialmente, porque se someti&oacute; otro nuevo pacto constitucional a refer&eacute;ndum en 1992 (el Acuerdo de Charlottetown) y fue derrotado en las urnas, tanto en Quebec como en el resto de Canad&aacute;. El caso canadiense es una muestra clara de c&oacute;mo las negociaciones constitucionales pueden fracasar repetidamente, y alargarse durante a&ntilde;os o hasta d&eacute;cadas. Finalmente, despu&eacute;s de la experiencia de 1995, triunf&oacute; la tesis de que la claridad era necesaria en cuanto a los t&eacute;rminos de una secesi&oacute;n. Tesis que, por cierto, en sus inicios era el planteamiento de la l&iacute;nea dura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El contexto econ&oacute;mico importa</strong>. Para acabar, otro curioso paralelismo a los procesos escoceses y catalanes. Algunos de los personajes entrevistados indican que el gobierno federal de Canad&aacute; no se centr&oacute; en Quebec porque estaba demasiado centrado en el equilibrio presupuestario. En 1995, el a&ntilde;o del refer&eacute;ndum, tuvieron lugar los mayores recortes al gasto social que se hab&iacute;an producido en Canad&aacute; durante d&eacute;cadas. Si se pretende mantener la unidad de un pa&iacute;s, resulta ser que la austeridad a la ultranza no es la mejor estrategia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Lizoain]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/referendum-quebec-comentario-dia-despues_1_4550455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Oct 2014 19:59:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El referéndum de 1995 en Quebec: Comentario sobre 'El día después']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que no aprendimos de Canadá]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/aprendimos-canada_1_4550320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29c41c10-d328-4284-84fe-5ddedee1dc0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que no aprendimos de Canadá"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sería una excelente noticia para la democracia española si, inspirándose en sus colegas canadienses, los magistrados del TC se limitaran a realizar un examen jurídico de la consulta</p></div><p class="article-text">
        En Canad&aacute; ha habido y hay un rechazo y un miedo, de id&eacute;ntica intensidad que en Espa&ntilde;a, frente a lo que se ha dado en llamar en nuestro pa&iacute;s el &ldquo;desaf&iacute;o soberanista&rdquo;. Sin embargo, la estrategia para enfrentar el desaf&iacute;o planteado por el nacionalismo quebequense ha sido muy diferente de la adoptada en Espa&ntilde;a. Aqu&iacute; la Constituci&oacute;n se ha blandido para hacer que sea imposible lo que probablemente no se puede detener. Por lo menos no de esa forma.
    </p><p class="article-text">
        Se ha hablado mucho sobre la v&iacute;a canadiense, sobre el muy conocido y celebrado <a href="http://scc-csc.lexum.com/scc-csc/scc-csc/fr/item/1643/index.do" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dictamen sobre la secesi&oacute;n unilateral</a> de Quebec del Tribunal Supremo de Canad&aacute; (TSC) en 1998, y en t&eacute;rminos generalmente muy positivos. Pero no parece que hayamos aprendido la m&aacute;s m&iacute;nima lecci&oacute;n de lo que pas&oacute;, y de lo que, por la misma v&iacute;a, acaba de pasar en el Reino Unido con Escocia. Veamos:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. No se combate la independencia impidiendo votar</strong>. De los refer&eacute;ndums que nos interesan, comparables con el anunciado para el 9-N, me refiero a los dos de Quebec y al de Escocia, todos se han saldado con un NO a la independencia. Es cierto que el segundo NO en Quebec gan&oacute; por unos escasos 50000 votos (50,58 % SI, 49,42 % NO), pero los otros dos tuvieron un resultado m&aacute;s holgado para el NO (59,56 % - 40,44 % en 1980 en Quebec, y 55,3 % - 44,7 % en Escocia). Si se observa el equilibrio de fuerzas en Catalu&ntilde;a, as&iacute; como <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mayoria-independentista-Cataluna-parece_6_191140888.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunos an&aacute;lisis propuestos</a> a partir de los sondeos de opini&oacute;n de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, puede concluirse que el voto independentista no ser&iacute;a necesariamente el favorito en un refer&eacute;ndum de independencia en Catalu&ntilde;a. El miedo al salto al vac&iacute;o que supone la independencia, aun cuando el nacionalismo sea mayoritario, dificulta mucho el voto independentista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Votar sobre un &ldquo;contenido ilegal&rdquo;, como puede ser la independencia de un territorio en un sistema que no la prev&eacute; o la rechaza, no vulnera el orden jur&iacute;dico</strong>. Una de las conclusiones m&aacute;s relevantes del dictamen del TSC es que el resultado de un refer&eacute;ndum de independencia, por s&iacute; mismo, no tiene efectos jur&iacute;dicos: &ldquo;La Constituci&oacute;n no trata de un recurso al refer&eacute;ndum, y los resultados de un refer&eacute;ndum no tienen ning&uacute;n peso ni efecto jur&iacute;dico en nuestro sistema constitucional [&hellip;]. [&hellip;] un refer&eacute;ndum, por s&iacute; solo y sin m&aacute;s, no tendr&iacute;a ning&uacute;n efecto jur&iacute;dico y no podr&iacute;a por s&iacute; solo realizar una secesi&oacute;n unilateral&rdquo; (&sect;87, p. 265). Tampoco ten&iacute;a efectos vinculantes la consulta inicialmente prevista en Catalu&ntilde;a (menos a&uacute;n la de ahora), y por ello afirmar que su celebraci&oacute;n vulnerar&iacute;a el orden jur&iacute;dico espa&ntilde;ol es algo que se sostiene con dificultad trat&aacute;ndose de una consulta cuyo resultado no obliga a los poderes p&uacute;blicos. Si no fuese as&iacute;, no tendr&iacute;a sentido la distinci&oacute;n que se hace en derecho entre &ldquo;vinculante&rdquo; y &ldquo;no vinculante&rdquo;. Si el derecho es vinculante, aquello que no lo es, l&oacute;gicamente, no es derecho.      
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Utilizar el derecho para impedir votar no es defender id&oacute;neamente el Estado de derecho</strong>. Seg&uacute;n el TSC, los principios constitucionales (federalismo, democracia, constitucionalismo e imperio de la ley, y protecci&oacute;n de las minor&iacute;as) obligan a los poderes p&uacute;blicos a no discriminar ninguno de ellos. Es as&iacute; como la oposici&oacute;n entre legalidad (constitucionalismo e imperio de la ley) y legitimidad (democracia) en un debate como el que nos ocupa carece de pertinencia para el TSC si lo que con esa oposici&oacute;n se busca es negar ya sea la importancia del respeto del marco legal, ya sea la importancia del principio democr&aacute;tico en sociedades pol&iacute;tica y jur&iacute;dicamente complejas como la canadiense. Puede ocurrir en Canad&aacute; que el principio democr&aacute;tico lleve en un territorio a defender un proyecto secesionista. Es de hecho el propio sistema el que permite proyectos pol&iacute;ticos diferentes dentro del mismo orden jur&iacute;dico. Y precisamente porque esto puede ocurrir &ndash;explica el TSC- puede parecer desacertado privilegiar el constitucionalismo y la regla de derecho, haciendo caso omiso de las demandas secesionistas, del mismo modo que lo ser&iacute;a (desacertado) pretender que el sistema jur&iacute;dico deba ceder ante la reclamaci&oacute;n democr&aacute;ticamente leg&iacute;tima pero unilateral de un territorio secesionista: &ldquo;Quienes muy leg&iacute;timamente insisten en la importancia de la primac&iacute;a del derecho no pueden al mismo tiempo abstraerse de la necesidad de actuar conforme a los principios y valores constitucionales y deben as&iacute; poner lo que se precisa por su parte para contribuir a la preservaci&oacute;n y promoci&oacute;n de un marco en el que la regla de derecho pueda consolidarse&rdquo; (&sect;95, pp. 268-269).
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Un problema pol&iacute;tico requiere una soluci&oacute;n pol&iacute;tica negociada</strong>. El TSC insiste en el car&aacute;cter pol&iacute;tico del problema que en su d&iacute;a se le plante&oacute; y en su dif&iacute;cil <em>justiciabilidad</em>. De hecho, si atendemos a lo ocurrido tras su dictamen de 1998, podremos observar que la <a href="http://laws-lois.justice.gc.ca/PDF/C-31.8.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Clarity Act</a> aprobada por el Parlamento canadiense en 2000 no ha zanjado el conflicto con Quebec. A dicha ley le sigui&oacute; otra ley del Parlamento de Quebec en 2001 (<a href="http://www2.publicationsduquebec.gouv.qc.ca/dynamicSearch/telecharge.php?type=2&amp;file=%2F%2FE_20_2%2FE20_2.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ley sobre el ejercicio de los derechos fundamentales y las prerrogativas del pueblo quebequense y del Estado de Quebec</a>) en respuesta a lo que se percibi&oacute; como un intento por parte del Gobierno canadiense de seguir teniendo, jur&iacute;dicamente hablando, la sart&eacute;n por el mango. En efecto, frente a lo que parece prever la <em>Clarity Act</em>, la ley quebequense afirma que un 50 % m&aacute;s un voto favorable a la independencia ser&iacute;a suficiente. La existencia de dos leyes que se contradicen sobre aspectos importantes del debate (la claridad de la pregunta o la mayor&iacute;a necesaria para la independencia) muestra que el uso del derecho con el fin de satisfacer fines unilaterales no resuelve el problema pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. La reforma de la Constituci&oacute;n debe aceptarse</strong>. La actitud del Gobierno espa&ntilde;ol, en su negativa a la reforma constitucional, lo pone en una posici&oacute;n insostenible atendiendo a los principios y valores de la democracia, del constitucionalismo y del Estado de derecho (&ldquo;La constituci&oacute;n no es una camisa de fuerza&rdquo; - &sect;150, p. 293). Desde el momento en que surgen demandas serias y numerosas de reforma constitucional (o de independencia), hablar de &ldquo;falta de consenso&rdquo; o explicar que &ldquo;no es el momento&rdquo;, como lo hace el Gobierno espa&ntilde;ol, es abusar de su posici&oacute;n dominante al frente del aparato del Estado e imponer as&iacute; su voluntad obviando los principios de democracia, constitucionalismo y Estado de derecho, a los que se podr&iacute;an tambi&eacute;n a&ntilde;adir los dos restantes a los que se refiere el TSC: el federalismo (la descentralizaci&oacute;n en Espa&ntilde;a) y la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as. Si seguimos al TSC en su dictamen, el Gobierno espa&ntilde;ol estar&iacute;a adoptando una posici&oacute;n muy reprochable desde el punto de vista jur&iacute;dico al contrariar principios y valores constitucionales que no debe ignorar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. La justicia constitucional debe ser imparcial</strong>. El Gobierno espa&ntilde;ol ha puesto en manos del TC la cuesti&oacute;n relativa a la constitucionalidad de la consulta. Bajo forma diferente (consultiva), lo mismo pas&oacute; en Canad&aacute;. Pero en Canad&aacute;, la respuesta del TS sorprendi&oacute; gratamente al emitir un dictamen de una envidiable calidad jur&iacute;dica, y que permiti&oacute; asimismo rebajar la tensi&oacute;n pol&iacute;tica. No se sabe lo que dir&aacute; nuestro TC sobre la consulta, pero parece dif&iacute;cil que cambie la posici&oacute;n adoptada en su <a href="https://www.boe.es/boe/dias/2008/10/10/pdfs/T00003-00014.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">STC 103/2008</a>, sobre todo si tenemos en cuenta que no hace mucho acept&oacute; <a href="http://www.tribunalconstitucional.es/es/salaPrensa/Documents/NP_2014_026/2013-01389STC.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el examen de la declaraci&oacute;n de soberan&iacute;a del Gobierno catal&aacute;n</a>. Ser&iacute;a en cualquier caso una excelente noticia para la democracia espa&ntilde;ola si, inspir&aacute;ndose de sus colegas canadienses, los magistrados del TC se limitaran a realizar un examen jur&iacute;dico de la consulta. Como lo se&ntilde;alaba <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/referencia-canadiense-2586994" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xavier Arb&oacute;s</a> recordando aquel dictamen del TSC, podr&iacute;a verse tambi&eacute;n como un ejercicio de sentido com&uacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Cagiao Conde]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/aprendimos-canada_1_4550320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Oct 2014 19:58:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que no aprendimos de Canadá]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[DEBATE: ¿Es España un Estado Federal?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/debate-necesitamos-momento-federal_1_4566205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Enoch Alberti Rovira: "Un estado federal se define por una estructura jurídica y por una cultura política, sin la cual dicha estructura no resulta efectiva ni viable a largo plazo. España no dispone ni de una cosa ni de la otra."</p><p class="subtitle">Ana M. Carmona Contreras: "A pesar de los más de 30 años de experiencia autonómica y de los avances que se han producido, la ciudadanía no ha interiorizado la idea de España como un Estado federal"</p><p class="subtitle">Alberto López Basaguren: "Nos debe preocupar cuáles son los problemas específicos de nuestro sistema y de qué forma la experiencia de los sistemas federales más solventes de nuestro entorno nos pueden ayudar a resolverlos"</p><p class="subtitle">Fernando Álvarez-Ossorio: "Carecemos de impulso federal Constituyente, es decir, que en el pacto fundante de la Federación, o en su reforma, la voluntad de los territorios sea tomada en cuenta y en ningún caso presupuesta"</p><p class="subtitle">José Tudela Aranda: "España sería un Estado materialmente federal. Sin embargo, no sería posible identificarlo con un federalismo ortodoxo"</p></div><p class="article-text">
        Hemos preguntado a diferentes expertos y expertas del mundo jur&iacute;dico hasta qu&eacute; punto podemos considerar que Espa&ntilde;a es un Estado federal. Aunque hay disparidad en las opiniones y los razonamientos, destaca la idea de que adem&aacute;s de los posibles problemas con la estructura jur&iacute;dica, el principal freno reside en la falta de cultura pol&iacute;tica, de interiorizaci&oacute;n de la idea federal.
    </p><h3 class="article-text">Enoch Alberti Rovira - Catedr&aacute;tico de Derecho Constitucional en la Universitat de Barcelona y decano de su facultad de derecho</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/enoch_alberti_rovira/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Enoch Alberti Rovira</strong></a>
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        <strong>&iquest;Considera que cabe afirmar que Espa&ntilde;a es materialmente un Estado Federal? &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un estado federal se define por una estructura jur&iacute;dica, pero tambi&eacute;n por una cultura pol&iacute;tica, sin la cual dicha estructura no resulta efectiva ni viable a largo plazo. Y, a mi juicio, Espa&ntilde;a no dispone ni de una cosa ni de la otra. Desde el punto de vista de la arquitectura jur&iacute;dica, el estado federal se caracteriza, esencialmente, por basarse en un doble nivel de gobierno territorial, cada uno responsable en determinados &aacute;mbitos, y coordinados entre si en los asuntos de inter&eacute;s com&uacute;n. En Espa&ntilde;a, el sistema de distribuci&oacute;n de competencias, tal como se dise&ntilde;&oacute; pero, sobre todo, tal como se ha desarrollado, impide esta delimitaci&oacute;n de responsabilidades. Adem&aacute;s, no existen cauces adecuados para propiciar la coordinaci&oacute;n y la colaboraci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de la mera imposici&oacute;n del nivel central de gobierno. Y desde el punto de vista de la cultura pol&iacute;tica, incluso m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n territorial, la que impera en Espa&ntilde;a se basa m&aacute;s en el uniformismo y la imposici&oacute;n que en el respeto de la diversidad y el di&aacute;logo para lograr compromisos estables.
    </p><p class="article-text">
        Creo que hemos vivido durante unos a&ntilde;os en un espejismo constitucional, creyendo que Espa&ntilde;a hab&iacute;a creado unas bases s&oacute;lidas para garantizar la convivencia pol&iacute;tica y territorial y superar sus problemas hist&oacute;ricos, pero parece que finalmente no se deja que la Constituci&oacute;n cumpla con su funci&oacute;n integradora y se la vuelve a utilizar en sentido estrecho y excluyente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; elementos deber&iacute;an modificarse para poder hablar propiamente de un Estado Federal? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Los elementos relativos a la arquitectura jur&iacute;dica son f&aacute;ciles de identificar t&eacute;cnicamente, con independencia de que pol&iacute;ticamente resulten muy dif&iacute;ciles de modificar. B&aacute;sicamente serian tres: una buena distribuci&oacute;n de competencias, que permita delimitar claramente &aacute;mbitos de responsabilidad y que garantice la personalidad de las partes; un adecuado dise&ntilde;o de las v&iacute;as de colaboraci&oacute;n y participaci&oacute;n, entre ellos el Senado, y que abarque tambi&eacute;n los asuntos europeos; y un sistema de financiaci&oacute;n basado en la autonom&iacute;a fiscal y financiera y la solidaridad transparente.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s dif&iacute;cil seria modificar la cultura pol&iacute;tica que debe animar y presidir esta nueva organizaci&oacute;n. Una cultura basada en el reconocimiento y el respeto a la diversidad (que comporta necesariamente una nueva concepci&oacute;n de la igualdad, no basada en el uniformismo), en la lealtad institucional, que deber vincular a todas las partes, y en el di&aacute;logo y la b&uacute;squeda de acuerdos y compromisos, en lugar de la actuaci&oacute;n unilateral y la imposici&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Ana M. Carmona Contreras - Doctora en Derecho Constitucional por la Universidad de Sevilla</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/ana_m_carmona_contreras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana M. Carmona Contreras</a>
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        <strong>&iquest;Considera que cabe afirmar que Espa&ntilde;a es materialmente un Estado Federal? &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues depende de la &oacute;ptica que apliquemos a la hora de responder. Porque si acudimos al planteamiento jur&iacute;dico es obvio que, a pesar del silencio constitucional y de la carencia de una verdadera c&aacute;mara de representaci&oacute;n territorial, Espa&ntilde;a es sin lugar a dudas un Estado materialmente federal. El nivel de descentralizaci&oacute;n pol&iacute;tica existente en nuestro ordenamiento, m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n sem&aacute;ntica, apunta claramente en tal sentido.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, si abordamos la cuesti&oacute;n desde una perspectiva m&aacute;s amplia y echamos mano de un concepto tan esencial para cualquier sistema pol&iacute;tico como es el de &ldquo;cultura pol&iacute;tica&rdquo;, entonces, la respuesta ya no es tan clara, ya que en Espa&ntilde;a adolecemos de una cultura federal. A pesar de los m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de experiencia auton&oacute;mica y de los avances que se han producido, no cabe afirmar que en la conciencia de los ciudadanos se haya instalado la idea de Espa&ntilde;a como Estado federal. Con todo lo que ello implica. No s&oacute;lo en t&eacute;rminos de organizaci&oacute;n territorial del poder, jur&iacute;dicamente hablando, sino tambi&eacute;n y sobre todo, en lo relativo a la construcci&oacute;n de la noci&oacute;n misma de Estado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; elementos deber&iacute;an modificarse para poder hablar propiamente de un Estado Federal/profundizar en su naturaleza federal? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Profundizar en la naturaleza federal del Estado requerir&iacute;a, por supuesto, una reforma de la Constituci&oacute;n, incorporando una referencia expresa a la dimensi&oacute;n federal que, l&oacute;gicamente, conduce a la formulaci&oacute;n del elenco de estados que integran la federaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n resultar&iacute;a necesario introducir una c&aacute;mara de representaci&oacute;n territorial, reforzando los mecanismos de colaboraci&oacute;n entre los distintos niveles de gobierno sobre la base de un principio esencial: la lealtad institucional. En este sentido, hay que ser conscientes de que, m&aacute;s all&aacute; de la regulaci&oacute;n jur&iacute;dica, la clave del &eacute;xito reside en la existencia de una cultura del di&aacute;logo que, en la actualidad, no s&oacute;lo es escasa sino profundamente insatisfactoria.
    </p><h3 class="article-text">Fernando &Aacute;lvarez-Ossorio - Profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/fernando_alvarez-ossorio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fernando &Aacute;lvarez-Ossorio</strong></a><strong> - Profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla</strong>
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        <strong>&iquest;Considera que cabe afirmar que Espa&ntilde;a es materialmente un Estado Federal? &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si por Estado Federal entendemos Estado compuesto, es decir, un Estado integrado por dos niveles pol&iacute;ticos de actuaci&oacute;n, que cuenta con una clara distribuci&oacute;n de competencias entre las distintas unidades pol&iacute;ticas que lo conforman y, por &uacute;ltimo, que dispone de una instancia independiente para la resoluci&oacute;n de conflictos competenciales, pudiera decirse que s&iacute;. &iquest;Pero es eso, o solamente eso, un Estado Federal? Pienso que no. La forma federal de un Estado, a mi modo de ver, se sustenta en una cultura de la que carecemos, deficiencia que comienza con las reticencias que encontramos para reconocernos como Estado plurinacional -motor de arranque de la idea federal-. Nuestro Estado de las Autonom&iacute;as, su creaci&oacute;n y evoluci&oacute;n, surge de unos presupuestos bien diferentes. No somos, en este sentido, un Estado federal de llegada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; elementos deber&iacute;an modificarse para poder hablar propiamente de un Estado Federal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Insistir&eacute; sobre la misma idea. Lo federal l&oacute;gicamente necesita de &ldquo;organizaci&oacute;n&rdquo;, y eso te lleva a hablar de Senado como c&aacute;mara de representaci&oacute;n de los territorios, adem&aacute;s de a otros mecanismos imprescindibles para gestionar eficientemente lo territorialmente plural: Conferencias sectoriales, de Presidentes u otras f&oacute;rmulas colaborativas. Pero m&aacute;s all&aacute; de esto, creo que de lo que carecemos es de impulso federal Constituyente, es decir, de la necesidad de que en el pacto fundante de la Federaci&oacute;n, o en su reforma, la voluntad de los territorios sea tomada en cuenta y en ning&uacute;n caso presupuesta. El principio de lealtad federal ser&iacute;a consecuencia l&oacute;gica de esta voluntad expresa de pertenencia y la vocaci&oacute;n de dicho pacto la de perdurar en el tiempo. Un &ldquo;momento&rdquo; federal, eso es lo que nos har&iacute;a falta, nada m&aacute;s y nada menos.
    </p><h3 class="article-text">Alberto L&oacute;pez Basaguren - Catedr&aacute;tico de Derecho Constitucional de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/alberto_lopez_basaguren/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Alberto L&oacute;pez Basaguren</strong></a><strong> - </strong>
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        <strong>&iquest;Considera que cabe afirmar que Espa&ntilde;a es materialmente un Estado Federal? &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los especialistas extranjeros en federalismo que se han ocupado del tema concluyen, de forma pr&aacute;cticamente un&aacute;nime, afirmando la condici&oacute;n federal de nuestro sistema auton&oacute;mico: D. Elazar, R. Watts, R. Simeon, A. Stepan, R. Agranoff, J. Rodden. Esa condici&oacute;n se pone en entredicho, de forma casi exclusiva, por autores espa&ntilde;oles. Creo que es debido a que, por una parte, algunos siguen apegados a una interpretaci&oacute;n del sistema federal vinculada al federalismo cl&aacute;sico -especialmente al norteamericano- que ha sido ampliamente superada en la literatura acad&eacute;mica; y, por otra, a una concepci&oacute;n del federalismo (muy significativamente, lo que han dado en llamar el &ldquo;federalismo plurinacional&rdquo;) que tiene muy poco que ver con los sistemas federales realmente existentes. La negaci&oacute;n de la condici&oacute;n federal de Espa&ntilde;a suele esconder dos tipos diferentes de pretensiones: tratar de mantener algunas singularidades del sistema espa&ntilde;ol -muy significativamente, la &ldquo;funci&oacute;n constitucional&rdquo; del Estatuto de autonom&iacute;a- o echar sobre el sistema espa&ntilde;ol una sombra pol&iacute;tica negativa, excluy&eacute;ndolo de la &ldquo;primera divisi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que define a un sistema federal es la existencia de una divisi&oacute;n de poderes, privativos unos de los territorios dotados de autonom&iacute;a (<em>self-rule</em>) y otros de las instituciones comunes (<em>shared rule</em>), constitucionalmente garantizados -lo que en Espa&ntilde;a se materializa en la relaci&oacute;n entre Constituci&oacute;n y EA-, cuyas controversias son dirimidas por un &oacute;rgano de naturaleza &ldquo;judicial&rdquo; -Tribunal Supremo o Constitucional, seg&uacute;n los casos, en &uacute;ltima instancia-.
    </p><p class="article-text">
        Creo que no debi&eacute;ramos perder demasiado tiempo en estos debates. Lo que nos debe preocupar es cu&aacute;les son los problemas espec&iacute;ficos de nuestro sistema y de qu&eacute; forma la experiencia de los sistemas federales m&aacute;s solventes de nuestro entorno nos pueden mostrar el camino para resolverlos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; elementos deber&iacute;an modificarse para poder hablar propiamente de un Estado Federal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los problemas m&aacute;s importantes de nuestro sistema se han puesto de manifiesto en el &aacute;mbito de la distribuci&oacute;n de competencias y en el sistema de financiaci&oacute;n. El recurso al esquema bases-desarrollo, como eje fundamental de la distribuci&oacute;n de poderes ha fracasado. Y el sistema de financiaci&oacute;n no ha logrado establecer criterios de coherencia incontestable en la distribuci&oacute;n de recursos, de forma que la nivelaci&oacute;n o redistribuci&oacute;n responda a criterios claros, generales y coherentes, de forma que sean dif&iacute;cilmente impugnables. Adem&aacute;s, ser&iacute;a conveniente establecer un sistema institucional que -muy especialmente en el &aacute;mbito legislativo, pero no exclusivamente- obligue al logro de consensos sobre la base de la necesaria confluencia de distintas voluntades. Con ello, se impulsar&iacute;a, de forma muy importante, el desarrollo de una cultura federal, que es una de nuestras deficiencias m&aacute;s importantes. Eso es lo que hace que en los sistemas federales no sea determinante que la segunda C&aacute;mara represente directamente a los gobiernos de los territorios -lo que es exclusivo de Alemania-, sino que obligue a consensos sobre la base de confluencia de voluntades pol&iacute;ticas articuladas sobre bases distintas.
    </p><h3 class="article-text">Jos&eacute; Tudela Aranda - Secretario General de la Fundaci&oacute;n Manuel Gim&eacute;nez Abad</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/jose_tudela_aranda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Jos&eacute; Tudela Aranda</strong></a><a href="http://www.fundacionmgimenezabad.es/index.php?option=com_content&amp;view=frontpage&amp;Itemid=100660" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Manuel Gim&eacute;nez Abad</a>
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        <strong>&iquest;Considera que Espa&ntilde;a es un Pa&iacute;s materialmente federal? &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La respuesta exige determinar la premisa. En este sentido, la pregunta obligada es qu&eacute; es un Estado federal. Si por tal se entiende un Estado descentralizado pol&iacute;ticamente, con un nivel cuantitativo y cualitativo de autonom&iacute;a relevante y que cumple de forma aceptable los est&aacute;ndares m&iacute;nimos com&uacute;nmente aceptados por la doctrina para el federalismo como modelo, Espa&ntilde;a es un Estado materialmente federal. No en vano en la pr&aacute;ctica totalidad de los estudios de Derecho comparado sobre federalismo Espa&ntilde;a es estudiado como Estado federal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; elementos deber&iacute;an modificarse para hablar propiamente de un Estado federal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, de acuerdo con la respuesta anterior, ser&iacute;a un Estado materialmente federal. Sin embargo, no ser&iacute;a posible identificarlo con un federalismo ortodoxo. Partiendo del axioma de que hay tantos modelos de federalismo como Estados se llaman federales, lo cierto es que para hacer m&aacute;s c&oacute;moda la adscripci&oacute;n de Espa&ntilde;a al federalismo, ser&iacute;an convenientes y/o necesarias algunas reformas. En mi opini&oacute;n, una definici&oacute;n m&aacute;s clara del &aacute;mbito competencial, dotando de mayor garant&iacute;a tanto al Estado como a las Comunidades Aut&oacute;nomas en el ejercicio de las que les pueda corresponder; la definici&oacute;n constitucional de las bases de un sistema de financiaci&oacute;n que garantice estabilidad al modelo y autonom&iacute;a y responsabilidad de las Comunidades; la creaci&oacute;n de procesos e instituciones que sirvan a la participaci&oacute;n efectiva de las Comunidades en la integraci&oacute;n de la voluntad del Estado y el dise&ntilde;o de un marco efectivo de relaciones intergubernamentales horizontales y verticales, ser&iacute;an elementos esenciales de esa correcci&oacute;n federal. Todo ello deber&iacute;a estar incorporado a un texto constitucional que definiese a Espa&ntilde;a como Estado federal, relacionando los territorios que lo conforman.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agenda Pública]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/debate-necesitamos-momento-federal_1_4566205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2014 18:59:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[DEBATE: ¿Es España un Estado Federal?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué se habla de elecciones plebiscitarias en Catalunya?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/habla-elecciones-plebiscitarias-cataluna_1_4584340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/faee4f6a-eedb-4483-94f2-619a449691c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué se habla de elecciones plebiscitarias en Catalunya?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El carácter plebiscitario de unos comicios viene dado por el encuadramiento de las diferentes fuerzas en dos bloques antagónicos</p></div><p class="article-text">
        En su alocuci&oacute;n del pasado lunes, Artur Mas dio por finiquitada la posibilidad de realizar una consulta amparada en la ley catalana, recurrida por el gobierno central y suspendida cautelarmente por el Tribunal Constitucional, y abog&oacute; en su lugar por la realizaci&oacute;n de un proceso de participaci&oacute;n ciudadana, que deber&iacute;a dar paso a un avance electoral en el que los partidarios de la independencia presenten &ldquo;<em>candidatura y programa</em>&rdquo; conjuntos.
    </p><p class="article-text">
        A partir del discurso presidencial, se ha generalizado la idea de que las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas ser&aacute;n de car&aacute;cter &ldquo;plebiscitario&rdquo;, sin saber en muchos casos qu&eacute; quiere decir exactamente el concepto. De hecho, no es la primera vez que se habla en Catalunya de elecciones plebiscitarias. Para la convocatoria avanzada de 2012 tambi&eacute;n se us&oacute; el t&eacute;rmino por parte de partidos, l&iacute;deres y opinadores (<a href="http://lizoain.tumblr.com/post/61745512085/falsa-alarma-les-eleccions-plebiscitaries-de-2012#.VD6N1lceqSo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Lizoain hizo una interesante recopilaci&oacute;n</a>). Entonces, como ahora, el concepto plebiscitario es usado como sin&oacute;nimo de &ldquo;hist&oacute;rico&rdquo; o &ldquo;transcendental&rdquo;. Ahora bien, &iquest;qu&eacute; son realmente unas elecciones plebiscitarias?, &iquest;puede alguien convocar unas elecciones de este tipo? Y finalmente, &iquest;por qu&eacute; se habla de elecciones plebiscitarias?
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el diccionario de la RAE, se entiende por plebiscito la &ldquo;<em>consulta que los poderes p&uacute;blicos someten al voto popular directo para que apruebe o rechace una determinada propuesta sobre soberan&iacute;a, ciudadan&iacute;a, poderes excepcionales, etc.</em>&rdquo;. Por lo tanto, unas elecciones de car&aacute;cter plebiscitario son aquellas en las que se presentan dos opciones con posiciones antag&oacute;nicas sobre un tema, lo cual permite al ciudadano aprobar o rechazar de forma n&iacute;tida y clara una de esas dos posiciones. Evidentemente, en sistemas de tipo parlamentario pluralista, y con modelos electorales de tipo proporcional, es muy complicado que se den elecciones de esta naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, en momentos de fuerte encono pol&iacute;tico podr&iacute;an ser posibles elecciones de este tipo, como en Febrero de 1936 en Espa&ntilde;a. Ahora bien, estas elecciones no se convocan como tales, no hay un decreto de la presidencia disolviendo el Parlament y convocando elecciones &ldquo;plebiscitarias&rdquo;. El car&aacute;cter plebiscitario de unos comicios viene dado por el encuadramiento de las diferentes fuerzas en dos bloques antag&oacute;nicos. El propio Mas lo dijo en su alocuci&oacute;n del lunes: ser&aacute;n &ldquo;<em>los partidos y no el gobierno</em>&rdquo; los que transformen estas elecciones &ldquo;<em>en un refer&eacute;ndum de facto</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues no es facultad de nadie convocar unas elecciones plebiscitarias. El car&aacute;cter plebiscitario de unas elecciones se va formando a medida que los diferentes partidos se agrupan en bloques antag&oacute;nicos. &iquest;Pasar&aacute; esto en Catalunya? No lo sabemos. Entonces, &iquest;a qu&eacute; viene tanto debate? Simplemente al inter&eacute;s de algunas fuerzas en dar a estas elecciones (que a&uacute;n no han sido convocadas) un car&aacute;cter transcendental. A CiU le conviene reunir en una sola candidatura a todas las fuerzas nacionalistas para evitar una m&aacute;s que previsible derrota, y eso solo es posible revistiendo la convocatoria de un car&aacute;cter terminal, &ldquo;plebiscitario&rdquo; en su mala traducci&oacute;n. El PP tambi&eacute;n podr&iacute;a estar interesado en ello. Pero ERC, a qui&eacute;n todas las encuestas se&ntilde;alan como ganador, &iquest;estar&iacute;a interesada en una &uacute;nica lista nacionalista? Ah&iacute; estar&aacute; la clave para definir si la convocatoria auton&oacute;mica avanzada acaba siendo plebiscitaria o no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/habla-elecciones-plebiscitarias-cataluna_1_4584340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Oct 2014 18:45:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué se habla de elecciones plebiscitarias en Catalunya?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Consulta 9N Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[DEBATE: "La decisión sin debate plural no tiene garantías democráticas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/decision-debate-plural-garantias-democraticas_1_4582631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Javier Pérez Royo: "El President proyecta un acto de agitación política no susceptible de ser evaluado jurídicamente"</p><p class="subtitle">Mercè Corretja: “La nueva “consulta popular” tiene su fundamento en los artículos 9.3 CE y 43 EAC”</p><p class="subtitle">Alberto López Basaguren: "La impresión es que Mas y CiU tratan de alargar una actuación que hace ya mucho tiempo se ha convertido en puro artificio"</p><p class="subtitle">Jordi Capo: "No se me ocurre de qué forma puede convocarse una consulta alternativa sin utilización del Derecho"</p><p class="subtitle">Dolors Comas d'Argemir: "Puede que el 9-N se convierta en una nueva movilización de carácter expresivo en favor del independentismo, pero nada más"</p><p class="subtitle">Xavier Arbós: “Sin decreto no hay garantías suficientes, y por tanto el resultado no puede tener credibilidad”</p></div><p class="article-text">
        El Presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, ha decidido suspender la consulta y propone a los catalanes que el d&iacute;a 9 de noviembre participen en &ldquo;otra consulta&rdquo; que ser&aacute; entendida como un &ldquo;proceso de participaci&oacute;n ciudadana&rdquo;. Hemos preguntado a diferentes expertos y expertas que nos expliquen desde un punto de vista pol&iacute;tico y jur&iacute;dico c&oacute;mo entender y situar la nueva propuesta que se plantea a los catalanes.
    </p><h3 class="article-text">Xavier Arb&oacute;s - Catedr&aacute;tico de Derecho Constitucional de la Universitat de Barcelona </h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/xavier_arbos_marin/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Xavier Arb&oacute;s</strong></a><strong> - </strong><strong> </strong>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; se basa el proceso participativo que plantea Mas? &iquest;Ofrece las garant&iacute;as suficientes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El President Mas no quiso precisar el marco legal, salvo invocar gen&eacute;ricamente la competencia de la Generalitat en materia de participaci&oacute;n. S&iacute; que preciso que no firmar&iacute;a ning&uacute;n decreto. Tal vez con eso pretende impedir la impugnaci&oacute;n suspensiva, pero sin forma jur&iacute;dica no existen las garant&iacute;as que otorga el Derecho. Una cosa es una movilizaci&oacute;n en forma de consulta, que es un ejercicio de libertad de expresi&oacute;n. Otra es contar los votos obtenidos sin garant&iacute;as legales: eso quita credibilidad al resultado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay razones para pensar que el Gobierno central impugnar&aacute;, tambi&eacute;n, este proceso participativo? &iquest;Se puede llevar a cabo con las mismas preguntas de la consulta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El gobierno central s&oacute;lo puede imponer resoluciones de las CCAA, por lo tanto habr&aacute; que ver la forma jur&iacute;dica mediante la cual el Presidente convoque la consulta. Si no lo hace mediante un instrumento jur&iacute;dico entonces el Gobierno no podr&aacute; impugnar.
    </p><p class="article-text">
        Quedar&iacute;a una puerta abierta a la impugnaci&oacute;n si hay alg&uacute;n comportamiento irregular de un funcionario. Pero por el hecho de la movilizaci&oacute;n, eso no es una consulta, sino una movilizaci&oacute;n, con las obligaciones y limitaciones que conlleva.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista jur&iacute;dico sino hay un base legal de la que pueda derivar la pregunta, entonces se puede preguntar cualquier cosa. Pero solo valdr&aacute; como un estado de opini&oacute;n. No creo que se quiera preguntar as&iacute; si se quiere tener al amparo de la ley de consultas.
    </p><h3 class="article-text">Jordi Capo Giol - Catedr&aacute;tico de Ciencia Pol&iacute;tica de la Universitat de Barcelona</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/jordi_capo_giol/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Jordi Capo Giol</strong></a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&#8234;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; se basa el proceso participativo que plantea Mas? &iquest;Ofrece las garant&iacute;as suficientes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunas partes de la Ley de consultas no est&aacute;n suspendidas cautelarmente. Parece que el Gobierno de la Generalitat quiere acogerse a este resquicio para impulsar una extra&ntilde;a votaci&oacute;n en la que los votantes  (y aqu&iacute; no utilizo la expresi&oacute;n &ldquo;ciudadanos&rdquo; porque esta &ldquo;consulta alternativa&rdquo; no se dirige a los ciudadanos sino a los convencidos), los votantes, dec&iacute;amos, ir&aacute;n configurando el censo electoral. &iquest;Alguien duda de que si esta votaci&oacute;n llegara a producirse los resultados a favor del s&iacute;-s&iacute; superar&iacute;an el 95% o acaso el 99%?. &iquest;La sociedad catalana es as&iacute;? No importa ahora conseguir reflejar la opini&oacute;n de todos los ciudadanos sobre la &ldquo;estatalidad&rdquo; de Catalu&ntilde;a; en absoluto se trata de esto sino de una evidente maniobra  pol&iacute;tica con otras finalidades.
    </p><p class="article-text">
        Entonces no vale la pena hablar de garant&iacute;as. La pregunta lleva a pensar en las garant&iacute;as formales: el control de los resultados, la presencia equilibrada de las posiciones en los medios de comunicaci&oacute;n, etc. Ni las hay, ni se las espera. &iquest;Para qu&eacute;, si el adversario no est&aacute; llamado realmente a participar? Pero &eacute;ste es precisamente el tema de fondo de todo este largo  proceso. Sabemos que Barrab&aacute;s fue preferido a Jes&uacute;s en una consulta popular; pero no nos consta que hubiera votos en contra. Recomiendo que lean <a href="http://books.google.es/books/about/La_crucifixi%C3%B3n_y_la_democracia.html?id=28a7AQAACAAJ&amp;redir_esc=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La Crucifixi&oacute;n y la Democracia&rdquo;</a> de <a href="http://it.wikipedia.org/wiki/Gustavo_Zagrebelsky" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">G. Zagrebelsky</a>. Su tesis: la decisi&oacute;n sin debate plural no tiene garant&iacute;as democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Y este tema da para mucho. Para hablar de la necesidad de un pacto. Porque solo el pacto permite la existencia &ldquo;real&rdquo; de adversarios, y de debate. Pero esto excede mis l&iacute;mites para el comentario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay razones para pensar que el Gobierno central impugnar&aacute;, tambi&eacute;n, este proceso participativo? &iquest;Se puede llevar a cabo con las mismas preguntas de la consulta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Respuesta r&aacute;pida S&iacute;-NO (malpensados, abstenerse). En mi opini&oacute;n, el gobierno impugnar&aacute;, no por el procedimiento, sino porque las preguntas exceder&iacute;an las competencias de la Generalitat por referirse a un tema de soberan&iacute;a del pueblo espa&ntilde;ol. El Tribunal Constitucional suspender&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s interesante me parece comentar algunas frases de la presentaci&oacute;n de esta consulta alternativa que indican que se sabe que el Tribunal Constitucional est&aacute; presente. Una: la Generalitat utilizar&aacute; alguno de los marcos legales existentes. No es la primera vez que se habla de marcos legales en todo este proceso; pero la expresi&oacute;n o quiere decir leyes ( y, en este caso, confunde a sabiendas) o quiere decir marcos, y cualquier jurista sabe (y sin ello no se aprueba Derecho Constitucional) que, mientras Catalu&ntilde;a no sea independiente, el marco de cualquier ley catalana es la Constituci&oacute;n. C&oacute;mo se interprete &eacute;sta es otro problema, pero no hay marcos.
    </p><p class="article-text">
        Otra: la consulta alternativa se har&aacute; sin decretos para que no se pueda impugnar. Curioso,  porque el Estado (y la Generalitat lo es) habla a trav&eacute;s del Derecho. La Generalitat es el Diari Oficial (DOGC). Sin &eacute;ste, no se diferencia de un partido pol&iacute;tico, de un grupo de presi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Perm&iacute;tanme que me ponga surrealista. Se podr&iacute;a convertir la Generalitat en una marca comercial que anuncia un lanzamiento publicitario. El  8-N a las 12 de las noche, las burbujas soberanistas aparecer&aacute;n en nuestra televisi&oacute;n para decirles d&oacute;nde tiene usted que votar y c&oacute;mo hacerlo.  No se me ocurre de qu&eacute; otra forma puede convocarse una consulta alternativa sin utilizaci&oacute;n del Derecho y que no sea impugnada. Y aun as&iacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de lo mismo. Mas en lo mismo. Mientras se gana tiempo para otro prop&oacute;sito.
    </p><h3 class="article-text"> </h3><h3 class="article-text">Dolors Comas d'Argemir - Antrop&oacute;loga Social. Catedr&aacute;tica de la Universitat Rovira i Virgili</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/dolors_comas_d-argemir/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Dolors Comas d'Argemir</strong></a>
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        <strong>&iquest;En qu&eacute; se basa el proceso participativo que plantea Mas? &iquest;Ofrece las garant&iacute;as suficientes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No ofrece garant&iacute;as. No es lo que se hab&iacute;a prometido y comprometido. Una consulta sin censo electoral y sesgada en organizaci&oacute;n y participaci&oacute;n, no es una consulta: es un enga&ntilde;o. Y m&aacute;s a&uacute;n si se plantea como lo que precede a la convocatoria de unas elecciones supuestamente plebiscitarias. Se convierte en una mera estrategia partidista. Muchos catalanes queremos votar sobre el futuro de nuestro pa&iacute;s, seriamente, porque en su momento votamos la reforma del Estatuto de Autonom&iacute;a en un refer&eacute;ndum, y queremos que se restituya lo que el Tribunal Constitucional nos arrebat&oacute; como pueblo y nos indign&oacute;. Por esto la consulta no puede ser sustituida por una broma, no puede ser devaluada. Si sigue adelante la propuesta de Artur Mas, puede que el 9-N se convierta en una nueva movilizaci&oacute;n de car&aacute;cter expresivo en favor del independentismo, pero nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay razones para pensar que el Gobierno central impugnar&aacute;, tambi&eacute;n, este proceso participativo? &iquest;Se puede llevar a cabo con las mismas preguntas de la consulta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En todo este proceso no hay que hacer lecturas jur&iacute;dicas sino pol&iacute;ticas. El gobierno del PP pasa a los jueces lo que es incapaz de resolver pol&iacute;ticamente. Y es tan impermeable e irritantemente inflexible en este tema, tan poco racional e inteligente, que resulta dif&iacute;cil saber hacia donde va a dirigirse ahora. Si impide esta no-consulta har&aacute; un gran favor a Mas, pero no creo que este gobierno sea capaz de tanta sutileza.
    </p><h3 class="article-text">Merc&egrave; Corretja Torrens - Jefa del &Aacute;rea de Investigaci&oacute;n del Instituto de Estudios Auton&oacute;micos</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/merce_corretja_torrens/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Merc&egrave; Corretja Torrens</strong></a>
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        <strong>&iquest;En qu&eacute; se basa el proceso participativo que plantea Mas? &iquest;Ofrece las garant&iacute;as suficientes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde mi punto de vista, la nueva &ldquo;consulta popular&rdquo; tiene su fundamento en los art&iacute;culos 9.3 CE y 43 EAC y en la competencia exclusiva de la Generalitat de Catalunya sobre consultas populares, encuestas y otros instrumentos de participaci&oacute;n (art&iacute;culo 122 EAC). Se tratar&iacute;a de un proceso participativo ad hoc, con un formato similar a la consulta popular suspendida y con los mismos efectos consultivos. Con anterioridad, ya se han realizado otros procesos participativos en el &aacute;mbito del medio ambiente o del agua. El t&iacute;tulo III de la Ley catalana 10/2014, no recurrido, podr&iacute;a darle un marco legal. En cuanto a las garant&iacute;as se tendr&aacute;n que dise&ntilde;ar junto con el proceso y pueden ser similares a las de la consulta popular prevista, ya que &eacute;sta se encuentra suspendida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay razones para pensar que el Gobierno central impugnar&aacute;, tambi&eacute;n, este proceso participativo? &iquest;Se puede llevar a cabo con las mismas preguntas de la consulta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No veo ning&uacute;n argumento jur&iacute;dico sustantivo para fundamentar la impugnaci&oacute;n de este tipo de consulta, ya que el gobierno catal&aacute;n tiene la competencia exclusiva, el proceso participativo carece de elementos jur&iacute;dico-formales y la pregunta es similar a las que el &ldquo;Centre d&rsquo;Estudis d&rsquo;Opini&oacute;&rdquo; incluye en algunas de sus encuestas.
    </p><h3 class="article-text">Alberto L&oacute;pez Basaguren - Catedr&aacute;tico de Derecho Constitucional de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/alberto_lopez_basaguren/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Alberto L&oacute;pez Basaguren</strong></a><strong> - </strong>
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        <strong>&iquest;En qu&eacute; se basa el proceso participativo que plantea Mas? &iquest;Ofrece las garant&iacute;as suficientes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; muy bien qu&eacute; es lo que pretende el <em>president </em>Mas. Los procesos participativos regulados en la Ley de consultas no referendarias no son de utilidad. Al margen de la &ldquo;consulta&rdquo;, la Ley regula las &ldquo;encuestas&rdquo;, las &ldquo;audiencias p&uacute;blicas&rdquo; y los &ldquo;foros de participaci&oacute;n&rdquo;. Pero salvo la primera, esas figuras, de acuerdo a su configuraci&oacute;n legal, son manifiestamente inapropiadas para lo que se pretende: cuantificar el apoyo del &ldquo;electorado&rdquo; a las dos preguntas. No parece que el Sr. Mas est&eacute; pensando en hacer una encuesta.
    </p><p class="article-text">
        Un suced&aacute;neo de la fallida &ldquo;consulta&rdquo; solo es posible al margen de un procedimiento institucional p&uacute;blico. Pero no sirve para lo que se pretende, porque no crea las condiciones adecuadas de participaci&oacute;n ni de cuantificaci&oacute;n del apoyo ciudadano recibido. Solo sirve para demostrar el mantenimiento del apoyo ciudadano a la reclamaci&oacute;n de un refer&eacute;ndum... si Mas y CiU consiguen que partidos y asociaciones se sumen a su iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        La impresi&oacute;n es que Mas y CiU tratan de alargar una actuaci&oacute;n que hace ya mucho tiempo se ha convertido en puro artificio, pura representaci&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay razones para pensar que el Gobierno central impugnar&aacute;, tambi&eacute;n, este proceso participativo? &iquest;Se puede llevar a cabo con las mismas preguntas de la consulta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A la espera de que se concrete qu&eacute; pretende hacer, la alternativa a la consulta se sit&uacute;a en el &aacute;mbito de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, en sentido estricto, sin ninguna pretensi&oacute;n jur&iacute;dico-formal. Si esto fuese as&iacute;, no veo qu&eacute; actos podr&iacute;an ser objeto de impugnaci&oacute;n. Salvo, en su caso, la responsabilidad en que se pudiera incurrir por el uso de medios p&uacute;blicos. Si lo organizan asociaciones ciudadanas o partidos, pueden hacerlo con las mismas preguntas. Otra cosa es para qu&eacute; sirva.
    </p><h3 class="article-text">Javier P&eacute;rez Royo - Catedr&aacute;tico de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/autores/javier_perez_royo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Javier P&eacute;rez Royo</strong></a><strong> - </strong>
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        <strong>&iquest;En qu&eacute; se basa el proceso participativo que plantea Mas? &iquest;Ofrece las garant&iacute;as suficientes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es posible saber en qu&eacute; se basa el proceso participativo propuesto por el President Mas. Pero se base en lo que se base, est&aacute; claro, por lo que ha dicho hasta el momento, que no es que no ofrezca garant&iacute;as, sino que se sit&uacute;a en un terreno en el que el uso del t&eacute;rmino garant&iacute;as en el sentido jur&iacute;dico del t&eacute;rmino no tiene cabida. Lo que el President proyecta es un acto de agitaci&oacute;n pol&iacute;tica no susceptible de ser evaluado jur&iacute;dicamente. Desde el punto de vista de la legitimidad, no es descartable que se le pueda encontrar justificaci&oacute;n, pero esa es otra historia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay razones para pensar que el Gobierno central impugnar&aacute;, tambi&eacute;n, este proceso participativo? &iquest;Se puede llevar a cabo con las mismas preguntas de la consulta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si hay acto de convocatoria, hay recurso y, por tanto, suspensi&oacute;n autom&aacute;tica. Todo lo dem&aacute;s, antes del 9 N, es irrelevante. Podr&iacute;a tener inter&eacute;s &ldquo;acad&eacute;mico&rdquo;, pero nada m&aacute;s. Y si no hay acto de convocatoria por el President de la Generalitat, no se como se puede celebrar la votaci&oacute;n. Es una escaramuza bastante infantil esta suerte de juego del rat&oacute;n y el gato que el President Mas est&aacute; poniendo en circulaci&oacute;n. No es posible analizarlo con un m&iacute;nimo de seriedad. Lo siento en el alma, porque el problema de fondo s&iacute; es muy serio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agenda Pública]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/decision-debate-plural-garantias-democraticas_1_4582631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2014 19:01:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[DEBATE: "La decisión sin debate plural no tiene garantías democráticas"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Consulta 9N Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esto no es Escocia: la incertidumbre política seguirá aumentando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/incertidumbre-politica-continuara-cataluna_1_4581220.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e68ee92-3710-4135-9267-38f3523636c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esto no es Escocia: la incertidumbre política seguirá aumentando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si Junqueras o Mas no desisten ante el otro, se vislumbra un panorama donde la inestabilidad y la incertidumbre no dejarán de incrementarse</p></div><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo publicado previamente en LSE EuroppBlog</em><a href="http://blogs.lse.ac.uk/europpblog/2014/10/14/why-political-uncertainty-will-continue-in-catalonia-despite-the-decision-to-cancel-the-proposed-independence-referendum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LSE EuroppBlog</a>
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas, diversos comentaristas y peri&oacute;dicos anglosajones de prestigio han expresado su preocupaci&oacute;n por la evoluci&oacute;n de los hechos en Catalu&ntilde;a, y han reclamado al presidente Rajoy una soluci&oacute;n pol&iacute;tica, m&aacute;s all&aacute; de la estrategia legal desplegada hasta el momento. No han escondido la inquietud que genera el creciente riesgo de inestabilidad en Catalu&ntilde;a y, por extensi&oacute;n, en el conjunto de Espa&ntilde;a. Lo cierto es que la secesi&oacute;n contin&uacute;a siendo un escenario improbable pero no imposible.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva anglosajona, es inevitable observar la cuesti&oacute;n catalana desde la experiencia escocesa. As&iacute;, en comparaci&oacute;n con la decisi&oacute;n del gobierno de David Cameron de firmar un acuerdo sobre la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum en Escocia, el gobierno espa&ntilde;ol ha sido absolutamente reacio a aceptar cualquier tipo de concesi&oacute;n en este punto, lo que se podr&iacute;a entender como una actitud de terquedad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque Rajoy est&aacute; siendo profundamente criticado por la ausencia de reacci&oacute;n desde hace casi dos a&ntilde;os, puede que tenga buenas razones para esperar. Entre ellas, porque el margen de actuaci&oacute;n de Rajoy es menor del que dispon&iacute;a Cameron. Del mismo modo que el de Artur Mas tampoco es el de Alex Salmond. Por ello, la inquietud de los medios extranjeros est&aacute; planamente justificada: en Catalu&ntilde;a las cosas <em>no pueden</em> a ir exactamente igual que en Escocia. Se&ntilde;alemos cinco diferencias b&aacute;sicas que nos ayudan a entender por qu&eacute;.
    </p><h4 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; los gobiernos no pudieron acordar un referendo?</h4><p class="article-text">
        En primer lugar, las normas constitucionales hacen que el acuerdo espa&ntilde;ol sea un poco m&aacute;s complicado, ya que fijan con mayor definici&oacute;n los procedimientos para la reforma del sistema pol&iacute;tico y restringen el margen de actuaci&oacute;n para los l&iacute;deres. Aunque los obst&aacute;culos legales no deber&iacute;an ser un freno para que la pol&iacute;tica resuelva las demandas de secesi&oacute;n en los Estados multinacionales, los partidos pol&iacute;ticos catalanes pueden sufrir si ignoran la ley y fuerzan votos ilegales o alientan la desobediencia civil. Esto incentiva la actitud pasiva del Gobierno espa&ntilde;ol ante la cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, aunque no sea f&aacute;cil de medir, podemos afirmar que el grado de autogobierno en Catalu&ntilde;a es, en general bastante bastante equivalente al de Escocia (seg&uacute;n el <a href="http://www.arjanschakel.nl/regauth_dat.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Regional Authority Index</a>), e incluso m&aacute;s alto de lo que era hace diez a&ntilde;os en la propia Catalu&ntilde;a. Recordemos que el refer&eacute;ndum sobre la autonom&iacute;a tuvo lugar hace s&oacute;lo ocho a&ntilde;os. Y aunque muchos han considerado la posterior sentencia del Tribunal Constitucional de julio de 2010 <em>casus belli</em> en la pol&iacute;tica catalana, no deja de ser una significativa paradoja que el auge de la secesi&oacute;n se haya dado en el momento en que Catalu&ntilde;a ha obtenido su mayor nivel de autogobierno de los &uacute;ltimos tres siglos. Esto provoca que la &lsquo;devolution max&rsquo; que el Gobierno espa&ntilde;ol podr&iacute;a ofrecer a Catalu&ntilde;a exija, de facto, una federalizaci&oacute;n real del sistema, mucho m&aacute;s que una simple reforma de la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, tampoco ayuda la improvisaci&oacute;n de los partidos catalanes en esta cuesti&oacute;n. A diferencia de la paciente evoluci&oacute;n de los independentistas escoceses, la evoluci&oacute;n soberanista de CDC, el principal partido de todo este proceso ha sido reciente y excesivamente condicionada por el contexto de competici&oacute;n pol&iacute;tica frente a otros partidos. En verano de 2012 Artur Mas a&uacute;n se mostraba reacio a definir con precisi&oacute;n c&oacute;mo iba a plasmar el llamado 'derecho a decidir' que su partido hab&iacute;a adoptado como eje discursivo pocos a&ntilde;os antes. Existe un consenso en interpretar la disoluci&oacute;n anticipada de septiembre de 2012 como un giro t&aacute;ctico poco meditado y fundado en pron&oacute;sticos electorales muy desacertados. El posterior acuerdo con ERC solo ha servido para forzar el curso de Mas, y acentuar la sensaci&oacute;n de que su evoluci&oacute;n hacia el independentismo responde a una necesidad de supervivencia pol&iacute;tica. Aparentemente.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, existen dos &uacute;ltimas diferencias que a veces parecen pasar desapercibidas incluso en nuestra propia perspectiva casera.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, Mariano Rajoy no es Cameron porque no &lsquo;juega&rsquo; solo. La pol&iacute;tica espa&ntilde;ola no es cosa de dos, y cada d&iacute;a menos. Aunque el nacionalismo catal&aacute;n intenta definir la situaci&oacute;n como una lucha entre Catalu&ntilde;a y el Estado espa&ntilde;ol, la competici&oacute;n multipartidista y la pol&iacute;tica multinivel (en este aspecto, casi como un sistema federal) introducen m&aacute;s actores en el escenario. Algunos de ellos, aut&eacute;nticos &lsquo;jugadores con veto&rsquo;, que pueden estar en desacuerdo, en &uacute;ltima instancia, con el resultado de una negociaci&oacute;n entre Rajoy y Mas, sea el que sea.
    </p><p class="article-text">
        Desde la d&eacute;cada de los 90 todos los presidentes del Gobierno han sufrido ejemplos de oposici&oacute;n, incluso entre sus propias filas, cuando ha tratado de establecer unilateralmente un acuerdo con Catalu&ntilde;a por intereses de estabilidad parlamentaria. Muy en particular, los l&iacute;deres regionales se han convertido en figuras casi determinantes en la pol&iacute;tica nacional. As&iacute;, las principales crisis pol&iacute;ticas internas de la &uacute;ltima d&eacute;cada en PP y PSOE han estado tambi&eacute;n vinculadas a facciones territoriales internas. Adem&aacute;s, crece la competencia externa: algunos de los nuevos partidos, como UPyD y Ciutadans, se han hecho fuertes sobre la base del discurso antinacionalista, a veces anti-auton&oacute;mico. En conjunto, estas limitaciones internas y externas act&uacute;an como barreras no solo para las aspiraciones catalanas, sino incluso para el margen de actuaci&oacute;n de Rajoy. Peor: estimula a menudo la estrategia anti-catalana en sectores de la derecha espa&ntilde;ola, a lo que el PP no se pudo resistir durante la d&eacute;cada pasada&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En el otro lado del tablero, Artur Mas tampoco est&aacute; solo. En contraste con la posici&oacute;n predominante del SNP como el 'partido indpeendentista' dentro del sistema de partidos escoc&eacute;s, el &lsquo;terreno de caza&rsquo; electoral (en t&eacute;rminos de Panebianco) del soberanismo e independentismo catal&aacute;n est&aacute; cada vez m&aacute;s fragmentado entre varios partidos, desde los conservadores a la extrema izquierda. La fragmentaci&oacute;n del sistema de partidos no ha dejado de aumentar en Catalu&ntilde;a, desde que Jordi Pujol decidi&oacute; encaminar sus pasos hacia su &uacute;ltima legislatura, lo que aliment&oacute; la competencia entre los dos principales partidos nacionalistas, CDC y ERC. Esta competencia, en forma de subasta interminable, condicion&oacute; inexorablemente, y quiz&aacute; no para bien, la reforma del Estatuto de Autonom&iacute;a entre 2004 y 2006. El resultado es una inercia hacia el &ldquo;maximalismo&rdquo; que dificulta enormemente cualquier intento de enfriamiento entre Barcelona y Madrid. Y menos a&uacute;n posibles acuerdos basados en el pragmatismo que tan bien conoce la cultura pol&iacute;tica brit&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos factores ayudan a entender las dificultades para alcanzar un acuerdo entre Rajoy y Mas sobre un refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a. Desde entonces, apenas se han movido las posiciones. Y as&iacute; ser&aacute; hasta el 9 de noviembre: gesticulaci&oacute;n y prietas las filas. M&aacute;s f&aacute;cil en el PP que en CDC.
    </p><p class="article-text">
        Pero ni siquiera es seguro que el 10 de noviembre el panorama empiece a desencallarse. En las actuales circunstancias y con un complicado a&ntilde;o electoral por delante, Rajoy podr&iacute;a dudar entre correr el riesgo de poner en marcha una reforma constitucional para dar cabida a las demandas catalanas, o seguir con su posicionamiento respecto al nacionalismo catal&aacute;n, temiendo que cualquier concesi&oacute;n a Catalu&ntilde;a pueda da&ntilde;ar sus perspectivas electorales en las elecciones locales, regionales y generales previstas para 2015.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, como vimos ayer, Artur Mas mantendr&aacute; abierta la b&uacute;squeda de una salida a la situaci&oacute;n pol&iacute;tica actual, aunque su supervivencia pol&iacute;tica cada vez resulta m&aacute;s vulnerable. Rajoy y Mas son hoy todo lo contrario que Cameron y Salmond hace dos a&ntilde;os: dos l&iacute;deres pol&iacute;ticos acosados y sin mucho margen para alcanzar acuerdos que sean aceptados por la mayor&iacute;a de sus competidores.
    </p><p class="article-text">
        De todo ello puede beneficiarse el gran factor diferencial respecto a Escocia: Oriol Junqueras, el l&iacute;der del partido que viene ostentando la llave de los equilibros en la pol&iacute;tica catal&aacute;n desde hace una d&eacute;cada y media. En este escenario, Junqueras seguir&aacute; tratando de aumentar la apuesta secesionista de Mas. Resultado: hace falta mucha imaginaci&oacute;n para vislumbrar un panorama donde la inestabilidad y la incertidumbre no dejen de incrementarse en los pr&oacute;ximos meses. Junqueras ser&aacute; el agente decisor, con un tal&oacute;n de Aquiles: no dispone de ninguna palanca institucional, de ning&uacute;n bot&oacute;n rojo para el momento cr&iacute;tico. Pero aqu&iacute; tiene un modelo a seguir. &iquest;Sabr&aacute; Junqueras extraer las lecciones pertinentes de la carrera de Alex Salmond antes de 2007?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/incertidumbre-politica-continuara-cataluna_1_4581220.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Oct 2014 19:05:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esto no es Escocia: la incertidumbre política seguirá aumentando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Consulta 9N Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo los partidos han ayudado a polarizar el debate político en Cataluña (¿hasta perder el control?)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/partidos-ayudado-polarizar-politico-cataluna_1_4583221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0411258b-c042-490d-9769-122a1c7b8ad3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo los partidos han ayudado a polarizar el debate político en Cataluña (¿hasta perder el control?)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Los partidos a remolque de los ciudadanos indignados? Los datos generales no permiten sostener esa afirmación.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Sobre este tema tambi&eacute;n</strong>: <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Elites-ciudadanos-Elije-propia-aventura_0_313219147.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&iquest;&Eacute;lites o ciudadanos? Elije tu propia aventura</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Uno de los &aacute;mbitos m&aacute;s intensos donde se dirime el &lsquo;proceso&rsquo; a favor del refer&eacute;ndum/independencia en Catalu&ntilde;a es el de la legitimaci&oacute;n. <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Legitimidad-legalidad-Cataluna_0_307619574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como nos recordaba Manuel Arias hace unos d&iacute;as</a>, la disputa ideol&oacute;gica entre legalidad y legitimidad es un aspecto crucial del proceso pol&iacute;tico catal&aacute;n. Dos posturas tratan de explicar el origen del proceso. Por un lado, el relato del movimiento soberanista pone el &eacute;nfasis en la indudable capacidad de movilizaci&oacute;n conseguida, y que ha hecho visible una demanda popular que surge &lsquo;de abajo&rsquo;, al margen de los partidos. Frente a esta versi&oacute;n, algunos medios madrile&ntilde;os han preferido pensar que todo se trata de una confabulaci&oacute;n de la clase pol&iacute;tica catalana, de un Mas &lsquo;enloquecido&rsquo; o de una reacci&oacute;n &lsquo;burguesa&rsquo; para defender privilegios, ante una &lsquo;mayor&iacute;a silenciosa&rsquo; que sufre la dictadura nacionalista. Parad&oacute;jicamente, esta versi&oacute;n de un elitismo simplista tiene mucho &eacute;xito entre los activistas y creadores de opini&oacute;n favorables a la secesi&oacute;n, que la reutilizan y la exageran hasta lo rid&iacute;culo a fin de realzar a&uacute;n m&aacute;s la &lsquo;verdadera&rsquo; explicaci&oacute;n, la otra, la popular.
    </p><p class="article-text">
        Preguntarse c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute; no es un ejercicio banal, gratuito ni intelectualmente ingenuo. Si bien muchos querr&aacute;n extraer de esa respuesta el grado de legitimidad real (absoluto para unos, nulo para otros) que posee todo lo que ha venido pasando en Catalu&ntilde;a desde septiembre de 2012, desde un punto de vista desapasionado y cr&iacute;tico tal pregunta tiene otro inter&eacute;s mayor: nos puede ayudar a intuir por d&oacute;nde evolucionar&aacute;n los hechos, m&aacute;s all&aacute; de los movimientos t&aacute;cticos de trinchera que despistan al paciente observador medio. Saber c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute; nos puede ayudar a entender c&oacute;mo puede seguir de aqu&iacute; en adelante.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, hay diversos factores que se han combinado en un c&oacute;ctel excepcional. Un contexto muy duro: crisis econ&oacute;mica, desafecci&oacute;n pol&iacute;tica, descr&eacute;dito de instituciones y dirigentes estatales, erosi&oacute;n de la marca &lsquo;Espa&ntilde;a&rsquo;. A esto se a&ntilde;ade una creciente politizaci&oacute;n de sectores de clase media y con estudios, cuyos hijos est&aacute;n descubriendo c&oacute;mo baja el ascensor social. Y en consecuencia, un incremento de la movilizaci&oacute;n social, especialmente si se trata de acciones de protestas y de expresi&oacute;n contra el poder establecido. Ciertamente, la impresi&oacute;n que suscita el panorama catal&aacute;n desde hace dos a&ntilde;os es el de una sociedad muy activa y movilizada que ha desbordado a los principales partidos pol&iacute;ticos. No obstante, si se desprovee esta interpretaci&oacute;n del voluntarismo de la creencia dogm&aacute;tica, el observador esc&eacute;ptico podr&aacute; encontrar inconsistencias, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/Destino-Itaca-bordo_6_134096594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya nos suger&iacute;a Pau Mar&iacute;-Klose</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Identidad nacional individual en Catalunya (1980-2013)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Una observaci&oacute;n de los datos de opini&oacute;n p&uacute;blica en Catalu&ntilde;a desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os no nos permite detectar grandes cambios estructurales en el tiempo, y, en cambio, sugieren que los cambios de los &uacute;ltimos a&ntilde;os dependen m&aacute;s del debate pol&iacute;tico catal&aacute;n de lo que el relato soberanista propugna. El gr&aacute;fico 1 nos muestra la evoluci&oacute;n del sentimiento de identidad nacional en Catalu&ntilde;a desde 1989, mientras que el gr&aacute;fico 2 describe las opiniones sobre el estatus pol&iacute;tico que deber&iacute;a tener Catalu&ntilde;a. Desde la perspectiva del individuo como motor de lo que est&aacute; pasando en Catalu&ntilde;a, deber&iacute;amos observar que un cambio estructural importante en las preferencias identitarias o pol&iacute;ticas de los ciudadanos precediera a los movimientos de los partidos y gobiernos. Sin embargo, no es eso lo que reflejan los gr&aacute;ficos, sino m&aacute;s bien lo contrario: el p&uacute;blico reacciona a cambios previos en las estrategias de competici&oacute;n de los partidos.
    </p><p class="article-text">
        Para ello hemos marcado cuatro puntos clave: el momento en el que el PSC decide adoptar una nueva estrategia al pedir la reforma del Estatuto (2001) para presionar a CiU y acercar a ERC; el inicio de la reforma del Estatut en el Parlament de Catalunya (2004); el giro soberanista en el discurso de CDC, partido de Artur Mas (2007), que desembocar&iacute;a meses m&aacute;s tarde en el Congreso del partido, que ratifica ese cambio; y las elecciones auton&oacute;micas en las que CiU vuelva al poder desalojando al tripartito del gobierno (2010), meses despu&eacute;s de la sentencia del TC.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2. Preferencias de estatus pol&iacute;tico para Catalu&ntilde;a (1991-2013)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La correlaci&oacute;n, aunque no permita afirmar causalidad, s&iacute; resulta muy reveladora: la entrada del debate de la reforma del Estatuto (y la reacci&oacute;n del gobierno del Aznar) aliment&oacute; posturas in&eacute;ditas de mayor identidad catalana exclusiva y de mayor preferencia por el federalismo. Igualmente, el proceso de reforma revirti&oacute; estas tendencias, hasta el punto de que el fin del proceso situ&oacute; el autonomismo y la identidad dual en cotas altas. La radicalizaci&oacute;n de CDC, previa a la sentencia del TC sobre el Estatuto alimenta de nuevo la radicalizaci&oacute;n, especialmente entre el electorado nacionalista. Y finalmente la llegada de CiU al poder, sus problemas al frente de la Generalitat y la activaci&oacute;n de grupos de presi&oacute;n surgidos del entorno de CDC y ERC (aunque no de sus dirigentes), organizados entorno a la <em>Assemblea Nacional de Catalunya </em>y otras organizaciones precede a un aumento sin parang&oacute;n de las posturas m&aacute;s extremas en t&eacute;rminos de identidad e independentismo. &iquest;Los partidos a remolque de los ciudadanos indignados? Los datos generales no permiten sostener esa afirmaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.academia.edu/6792494/_Por_que_se_han_radicalizado_los_partidos_politicos_en_Cataluna_El_sistema_de_partidos_y_el_auge_del_soberanismo_1999-2012_" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como hemos tratado de argumentar m&aacute;s extensamente</a>, esta perspectiva interpretativa subraya la influencia de los partidos, y la competencia entre ellos, sobre el debate pol&iacute;tico y las posiciones de los individuos. Es verdad que no podemos concluir que los partidos manipulan a su antojo las preferencias de los individuos. Pero como dir&iacute;a <a href="http://books.google.es/books/about/The_semisovereign_people.html?id=GXdHAAAAMAAJ&amp;redir_esc=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Schattchneider</a>, &ldquo;organizar es movilizar inclinaciones&rdquo;. En esa l&iacute;nea, diversos autores han llamado la atenci&oacute;n sobre el poder de la conformaci&oacute;n de la agenda p&uacute;blica. Esta perspectiva ayuda a proyectar una perspectiva m&aacute;s amplia sobre la evoluci&oacute;n de la pol&iacute;tica catalana, situando el foco sobre c&oacute;mo los partidos y los dirigentes han venido definiendo el debate pol&iacute;tico catal&aacute;n desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, a trav&eacute;s de sus opiniones, programas, estrategias e interacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3. Suma del % de esca&ntilde;os de CiU y ERC en el Parlament de Catalunya</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Si nos fijamos, por ejemplo, en la competici&oacute;n por el poder que se ha dado entre partidos, nos daremos cuenta de que tras esa competici&oacute;n hay escenas de batalla continua determinantes. El Gr&aacute;fico 3 nos muestra uno de esos ejes de competici&oacute;n clave, centrado en el electorado nacionalista: CiU y ERC han venido a representar la misma porci&oacute;n de diputados desde los a&ntilde;os 80s&hellip; a la baja y en detrimento de CiU. As&iacute;, podemos entender hasta qu&eacute; punto el auge de ERC entre el electorado de CiU, por razones diversas, llev&oacute; a algunos dirigentes de CDC a apostar por recuperar votantes (y posiciones de poder) a trav&eacute;s de una evoluci&oacute;n al soberanismo, desafiando a ERC en su terreno. Los resultados, hasta el momento, han sido p&iacute;rricos para CiU, pero fulminantes sobre la radicalizaci&oacute;n del debate pol&iacute;tico en Catalu&ntilde;a y, a la postre, de las opiniones de muchos catalanes.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la mera competencia interpartidista podr&iacute;a sugerir que, al fin y al cabo, los partidos anticipan los movimientos de los votantes, y se mueven en aquella direcci&oacute;n en la que tambi&eacute;n esperan se recompensados por estos en el futuro. Algo de eso hay tambi&eacute;n en la pol&iacute;tica catalana de la &uacute;ltima d&eacute;cada. Pero algunos autores han sugerido que tambi&eacute;n puede haber jugado a favor una preferencia de entrada, por parte de los dirigentes pol&iacute;ticos de varios partidos catalanes, hacia posturas m&aacute;s radicales que las de sus votantes. O incluso que las de sus propios militantes de partidos. El problema para tratar de corroborar este tipo de hip&oacute;tesis es que normalmente no disponemos de datos apropiados. La mayor&iacute;a de estudios sobre las preferencias de los partidos suelen basarse en lo que opinan sus votantes, de modo que nos perdemos una parte importante de la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 4. Identidad nacional de dirigentes, militantes y votantes (2000)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Por suerte, para el caso catal&aacute;n disponemos de datos poco comunes y muy &uacute;tiles. Los trabajos de <a href="http://www.casadellibro.com/libro-nacionalismo-y-politica-linguistica-el-caso-de-cataluna/9788425913471/1120908" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thomas Jeffrey Miley</a>, <a href="https://www.academia.edu/908987/The_Constitution_and_the_Politics_of_National_Identity_in_Spain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enric Mart&iacute;nez Herrera</a>, <a href="http://ddd.uab.cat/pub/papers/02102862n92/02102862n92p29.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xavier Coller</a> y otros sobre parlamentarios nos han ense&ntilde;ado que entre los diputados de la mayor&iacute;a de partidos nacionalistas catalanes existen perfiles y <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Independentismo-catalan-representacion_0_150135481.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">opiniones</a> que pueden haber favorecido el debate sobre la cuesti&oacute;n nacional frente a otros ejes. Adem&aacute;s, encuestas a activistas (delegados de congreso) de partidos catalanes desde los a&ntilde;os 90s apuntan en esa misma l&iacute;nea. El gr&aacute;fico 4 nos muestra que, en el a&ntilde;o 2000, los l&iacute;deres de partidos nacionalistas eran m&aacute;s extremos que sus votantes e, incluso, y esto es mucho menos usual, que sus propios militantes en materia de identidad nacional. Solo los miembros de las organizaciones juveniles de esos partidos (muchos de ellos militantes y dirigentes de esos partidos en la actualidad) eran m&aacute;s extremos que los propios dirigentes. En este mismo sentido, <a href="https://www.academia.edu/8510562/Does_leaders_radicalization_make_more_radical_voters_Party_elites_outbidding_competition_and_secessionism_in_Catalonia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros datos</a> nos muestran que durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, los dirigentes de partidos nacionlistas en Catalu&ntilde;a han conseguido atraer a muchos de sus votantes hacia las posiciones m&aacute;s extremas en t&eacute;rminos de identidad y de preferencias pol&iacute;ticas territoriales.
    </p><p class="article-text">
        Si bien de estos datos no puede deducirse una explicaci&oacute;n puramente vertical, s&iacute; nos ayuda a contrastar el discurso basado en la idea de ciudadanos que arrastra a partidos. Por supuesto, la realidad es suficientemente compleja para esquematizar excesivamente la relaci&oacute;n entre elites y ciudadanos. Pero una perspectiva en la que los partidos tienen un peso decisivo en la configuraci&oacute;n de la competici&oacute;n pol&iacute;tica (y, por extensi&oacute;n, de los ciudadanos), nos resulta &uacute;til para intuir por d&oacute;nde seguir&aacute; la evoluci&oacute;n de los hechos.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace 15 a&ntilde;os, en Catalu&ntilde;a se est&aacute; jugando la redistribuci&oacute;n del poder pol&iacute;tico. Desde un primer momento, los l&iacute;deres de los principales partidos escogieron el terreno de la organizaci&oacute;n territorial para disputar esa competici&oacute;n, poniendo en cuesti&oacute;n el papel de Catalu&ntilde;a en el marco constitucional. Primero fue PSC vs CiU. Luego ERC vs CiU. Pero esta disputa ha acabado fragmentando el sistema de partidos catal&aacute;n y polarizando a sus votantes. El ascenso de un grupo de presi&oacute;n transversal, y cada vez mejor articulado, nos sugiere nuevas y estimulantes hip&oacute;tesis. La pr&oacute;xima estaci&oacute;n: la lucha por organizar un eventual &lsquo;Movimiento del <em>President</em>&rsquo; frente a los que apuesten por una m&aacute;s decidida &lsquo;Asamblea por la Independencia&rsquo;. Con permiso de ERC.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel, Astrid Barrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/partidos-ayudado-polarizar-politico-cataluna_1_4583221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2014 19:09:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo los partidos han ayudado a polarizar el debate político en Cataluña (¿hasta perder el control?)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Élites o ciudadanos? Elige tu propia aventura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/elites-ciudadanos-elije-propia-aventura_1_4584645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c9f7d11-95cc-44d3-b62d-cdd7b3afa5d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Élites o ciudadanos? Elige tu propia aventura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar del interés académico que tiene el debate sobre el origen y motor del cambio en la opinión pública catalana, políticamente sólo es relevante por las implicaciones que algunos, interesadamente, derivan de una u otra postura</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Sobre este tema tambi&eacute;n</strong>: <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/partidos-ayudado-polarizar-politico-Cataluna_0_313219315.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">C&oacute;mo los partidos han ayudado a polarizar el debate pol&iacute;tico en Catalu&ntilde;a (&iquest;hasta perder el control?)</a></li>
                            </ul>
            </div><h4 class="article-text">Opci&oacute;n A: Una revuelta espont&aacute;nea</h4><p class="article-text">
        <strong>Opci&oacute;n A: Una revuelta espont&aacute;nea</strong><em>9 de julio de 2010. 7:20 AM. La mayor&iacute;a de catalanes se levanta y entra a la ducha. Bajo el agua fresca, para combatir el calor pegajoso del julio mediterr&aacute;neo, van repasando mentalmente lo que tienen que hacer durante el d&iacute;a. Los que tienen hijos en edad escolar, tratan de encajar el puzle cotidiano de las vacaciones escolares. Los que a&uacute;n conservan su empleo, intentan prever el panorama que se encontrar&aacute;n esta ma&ntilde;ana cuando lleguen a su puesto de trabajo. Y los que lo han perdido, afrontan un nuevo d&iacute;a tratando de mantener las pocas esperanzas que les quedan ante un panorama econ&oacute;mico cada vez m&aacute;s sombr&iacute;o. De fondo, escuchan en la radio los detalles de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. Una legi&oacute;n de tertulianos batalla por hacer el comentario m&aacute;s ocurrente del d&iacute;a. De repente, a las 7:36, bajo la ducha, decenas de miles de catalanes tienen una revelaci&oacute;n. Nadie les ha dicho nada al respecto, pero ahora han visto la luz: la soluci&oacute;n a todos, todos sus males es la independencia. Es una suerte de revelaci&oacute;n divina. Algunos la procesan de inmediato y bajan al bazar chino m&aacute;s cercano a buscar una bandera estelada para colgarla en su balc&oacute;n. Otros escuchan la voz en su interior pero a&uacute;n no le hacen caso. Deber&aacute;n pasar semanas, o unos meses, hasta que la revelaci&oacute;n se materialice. Pero caer&aacute;n: les ha salido de dentro y no lo pueden reprimir. Espont&aacute;neamente m&aacute;s de un tercio de la sociedad catalana ha decidido unirse a los que hace a&ntilde;os que ven&iacute;an reclamando la independencia: votar&aacute;n en las consultas municipales, se inscribir&aacute;n a la ANC y vestir&aacute;n camisetas llenas de estelades. </em>
    </p><h4 class="article-text">Opci&oacute;n B: la manipulaci&oacute;n de las &eacute;lites</h4><p class="article-text">
        <strong>Opci&oacute;n B: la manipulaci&oacute;n de las &eacute;lites</strong><em>9 de julio de 2010. 7:20 AM. S&oacute;tano secreto de la casa dels canonges, edifico anexo al Palau de la Generalitat. La flor y nata de las &eacute;lites pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, acad&eacute;micas, medi&aacute;ticas y culturales catalanas se halla reunida en pleno para el gran momento. El plan que llevan d&eacute;cadas labrando hoy se va a materializar. Tras a&ntilde;os y a&ntilde;os de lluvia fina en las escuelas y la televisi&oacute;n, tras mucha inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, mucho Club S&uacute;per 3, mucho Bar&ccedil;a y mucha telenovela de sobremesa llena de mensajes subliminales, ha llegado el momento de dar el paso definitivo. La poblaci&oacute;n catalana, que nunca se ha interesado por su autogobierno, ser&aacute; definitivamente inoculada del virus del separatismo. Un equipo de cient&iacute;ficos catalanes lleva a&ntilde;os trabajando en un lugar secreto del desierto de Israel en un proyecto que lo cambiar&aacute; todo: se trata de un humo imperceptible al ojo humano que, dispersado desde todos los repetidores de TV3, ser&aacute; respirado por la poblaci&oacute;n civil y conseguir&aacute; el efecto deseado sin que se note el cuidado. Los cient&iacute;ficos aprovechan una rara condici&oacute;n gen&eacute;tica que s&oacute;lo tienen determinados grupos humanos, c&oacute;mo los norcoreanos o los alemanes, y que permite su manipulaci&oacute;n a gran escala. El jefe secreto del plan, el ex presidente de la Generalitat, que acaba de volver de pasar unos d&iacute;as en Andorra, dar&aacute; la orden definitiva para esparcir el humo, entre el regocijo general de pol&iacute;ticos, banqueros y grandes empresarios. La tradici&oacute;n de la burgues&iacute;a catalana es contraria a la ostentaci&oacute;n y el exceso, pero en esta ocasi&oacute;n el champ&aacute;n caro y los habanos circulan con alegr&iacute;a. Y es que, con este humo en circulaci&oacute;n, ya nadie husmear&aacute; m&aacute;s en sus negocios.</em>
    </p><p class="article-text">
        Si te satisface alguna de las anteriores explicaciones, o una versi&oacute;n algo menos exagerada de las mismas, no hace falta que sigas leyendo. En lo que sigue, trato de argumentar que ninguna respuesta maniquea se ajusta a lo que ha pasado recientemente en Catalunya. Pero tambi&eacute;n defiendo la postura que, a pesar del inter&eacute;s acad&eacute;mico que tiene el debate sobre el or&iacute;gen y motor del cambio en la opini&oacute;n p&uacute;blica catalana, pol&iacute;ticamente s&oacute;lo es relevante por las implicaciones que algunos, interesadamente, derivan de una u otra postura.
    </p><h4 class="article-text"> 1. El debate acad&eacute;mico</h4><p class="article-text">
        <strong> 1. El debate acad&eacute;mico</strong>Pero la realidad es m&aacute;s compleja. La investigaci&oacute;n en ciencia pol&iacute;tica est&aacute; b&aacute;sicamente de acuerdo en que, en general, los mensajes de las &eacute;lites son fundamentales para que los ciudadanos se formen sus opiniones sobre los temas pol&iacute;ticos relevantes. Algunos de los modelos m&aacute;s influyentes al respecto son el de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Philip_Converse" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Converse</a> (1962) o el m&aacute;s reciente de <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCYQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fen.wikipedia.org%2Fwiki%2FJohn_Zaller&amp;ei=l_o7VNPvOM3qaM_TgaAE&amp;usg=AFQjCNGd70obDZs36LQP178EBRd1UhtDrw&amp;sig2=N8HoZwkIWiwStr-SeL38IQ&amp;bvm=bv.77161500,d.d2s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Zaller</a> (1992). Seg&uacute;n Zaller en general la opini&oacute;n p&uacute;blica no tiene actitudes consistentes, y las forma en buena medida a partir de la influencia de las elites. Pero dicha influencia requiere que los ciudadanos a) reciban los mensajes y b) los acepten. La recepci&oacute;n est&aacute; condicionada por la exposici&oacute;n a informaci&oacute;n pol&iacute;tica, y la aceptaci&oacute;n depende de la congruencia o incongruencia de los mensajes con las creencias previas de los ciudadanos. El factor clave es la sofisticaci&oacute;n pol&iacute;tica, o los niveles de conocimiento pol&iacute;tico de los ciudadanos: los ciudadanos muy sofisticados reciben muchos mensajes, pero son m&aacute;s selectivos en la aceptaci&oacute;n de los mismos. Los ciudadanos con menos conocimientos sobre pol&iacute;tica reciben menos mensajes pol&iacute;ticos, porque no prestan atenci&oacute;n, pero tienen menos elementos para seleccionar los que aceptan y los que no. En niveles medios de conocimiento pol&iacute;tico, pues, deber&iacute;amos esperar la mayor influencia de las elites.
    </p><p class="article-text">
        Las elites deben entenderse en este contexto en un sentido amplio, como los emisores de mensajes &lsquo;partidistas&rsquo; en un sentido u otro. Movimientos sociales, l&iacute;deres de opini&oacute;n y, obviamente, partidos pol&iacute;ticos lanzan constantemente mensajes a la arena p&uacute;blica. La identificaci&oacute;n, o simpat&iacute;a que tengan los ciudadanos con dichos emisores de mensajes, as&iacute; como la claridad y homogeneidad de los mensajes y la polarizaci&oacute;n entre ellos aumenta la influencia que pueden ejercer. Y, en cualquier caso, los ciudadanos no son meros receptores pasivos que, cual zombis, se alinean tras los mensajes de sus elites. Como ha subrayado Zaller recientemente, sus creencias propias son un filtro fundamental para decidir qu&eacute; importa, y aceptar o no los mensajes recibidos y ajustar sus actitudes acorde a los mismos. Establecer la intensidad y mecanismos de influencia de las elites sobre sus seguidores (y viceversa) en cada caso concreto es un reto metodol&oacute;gico que requiere de dise&ntilde;os de investigaci&oacute;n mucho m&aacute;s complejos de los que hemos visto entre los que defienden una u otra postura en el caso catal&aacute;n.
    </p><h4 class="article-text"> 2. El caso catal&aacute;n</h4><p class="article-text">
        <strong> 2. El caso catal&aacute;n</strong>No hay razones evidentes para pensar que el caso del soberanismo catal&aacute;n sea una excepci&oacute;n a los modelos generales de formaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica. No se dan en Catalunya unas condiciones excepcionalmente propensas a la manipulaci&oacute;n a gran escala de la opini&oacute;n, al estilo Pyongyang. Pero tampoco la ciudadan&iacute;a catalana est&aacute; especialmente informada c&oacute;mo para resistir a las influencias de las elites y tener una opini&oacute;n completamente independiente de los mensajes que lanzan sus l&iacute;deres pol&iacute;ticos, medi&aacute;ticos y de movimientos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no disponemos de datos apropiados para testar ambas hip&oacute;tesis, si nos fijamos en la secuencia de los hechos podemos observar varias cosas. La primera es que el crecimiento del apoyo a la independencia es sostenido desde, almenos, 2006. Se acelera entre 2010 y 2011 en un momento en que s&oacute;lo los partidos tradicionalmente independentistas defend&iacute;an esta opci&oacute;n. Coincide con la sentencia del Tribunal Constitucional, y con un per&iacute;odo de intensa actividad movilizadora protagonizada fundamentalmente por el independentismo tradicional frente a la que el entorno de CiU manten&iacute;a una postura calculadamente amb&iacute;gua.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Preferencia por un estado independiente, por simpat&iacute;a de partido </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Cuando, en 2012, tras la manifestaci&oacute;n del 11S y de la negativa de Rajoy a negociar el pacto fiscal, Mas y CDC hacen expl&iacute;cito su giro soberanista se produce tambi&eacute;n un aumento significativo del apoyo social a la independencia. Es razonable pensar que buena parte del mismo se deba al efecto de las elites pol&iacute;ticas, m&aacute;xime cuando dicho aumento fue especialmente intenso entre los simpatizantes de CiU. Esto se puede observar en el gr&aacute;fico 1, que muestra la evoluci&oacute;n de la preferencia por un estado independiente entre los simpatizantes de las formaciones partidarias de la consulta, o con una posici&oacute;n amb&iacute;gua al respecto. No se trata de la intenci&oacute;n de voto en la consulta, sino de la opci&oacute;n preferida en una pregunta multiopci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero la historia parece algo m&aacute;s compleja: en el mismo periodo hubo un crecimiento del apoyo a la independencia tambi&eacute;n en otros grupos de la sociedad cuyos l&iacute;deres no cambiaron de posici&oacute;n en aquel momento, bien porque ya eran claramente independentistas (ERC), bien porque siguen sin serlo (ICV). Quiz&aacute;s respond&iacute;an al est&iacute;mulo de la movilizaci&oacute;n del 11S, o quiz&aacute;s era tambi&eacute;n un efecto de las elites, pero en negativo. Es plausible pensar que el tono y contenido de los mensajes de la elite pol&iacute;tica espa&ntilde;ola hayan generado un efecto de reacci&oacute;n capaz de modificar las actitudes pol&iacute;ticas de una parte de la poblaci&oacute;n catalana. Pero, de nuevo, es una hip&oacute;tesis que requerir&iacute;a, para ser contrastada, otro tipo de dise&ntilde;o emp&iacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Es, como digo, evidencia fragmentaria e insuficiente para establecer con claridad la direcci&oacute;n de la influencia. El gr&aacute;fico, de hecho, muestra una sucesi&oacute;n de encuestas pero no a las mismas personas, por lo que no puede leerse simplemente como la evoluci&oacute;n de la posici&oacute;n de unos grupos m&aacute;s o menos constantes. Los que, en cada momento, declaran simpat&iacute;a por un partido van cambiando. En cualquier caso, parece plausible suponer que nos encontramos ante una situaci&oacute;n de influencias cruzadas y multicausalidad que dif&iacute;cilmente admite respuestas sencillas.
    </p><h4 class="article-text"> 3.Las implicaciones pol&iacute;ticas</h4><p class="article-text">
        <strong> 3.Las implicaciones pol&iacute;ticas</strong>Se trata, sin duda, de un apasionante debate acad&eacute;mico. Pero &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;a ser relevante pol&iacute;ticamente en el caso que nos ocupa? &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s da si el origen del giro soberanista proviene de un cambio de postura de determinadas &eacute;lites pol&iacute;ticas, o fueron los partidos los que respondieron a un cambio previo de la opini&oacute;n p&uacute;blica? Quienes argumentan vehementemente que el independentismo proviene de una manipulaci&oacute;n a gran escala de las elites pol&iacute;ticas, lo hacen con dos objetivos. El primero es sugerir que no se dan, en Catalunya, las condiciones objetivas para un debate plural y democr&aacute;tico. El segundo es argumentar que esto es un sufl&eacute;, y que tal y c&oacute;mo ha llegado, esta cuesti&oacute;n desaparecer&aacute; de la opini&oacute;n p&uacute;blica porque no es una cuesti&oacute;n que realmente importe a los catalanes.
    </p><p class="article-text">
        El primer argumento no merece mayor atenci&oacute;n, puesto que forma parte de la propaganda m&aacute;s burda. Pero el segundo s&iacute; es m&aacute;s interesante, porque de hecho ha sido tan influyente que ha guiado la inacci&oacute;n del gobierno espa&ntilde;ol hasta el momento. La evidencia por ahora va en contra de esta hip&oacute;tesis, y la movilizaci&oacute;n y el debate social no han hecho m&aacute;s que intensificarse. Lejos de ser una ficci&oacute;n televisiva, el debate est&aacute; muy presente en las calles de Catalunya. En las de Barcelona y las de Tarragona. En los balcones y las redes sociales. Hasta en los blogs de an&aacute;lisis pol&iacute;tico de uno u otro signo.
    </p><p class="article-text">
        El hecho es que, independientemente de las consideraciones o prejuicios que tenga cada cu&aacute;l sobre su origen, existe hoy en Catalunya un problema pol&iacute;tico de primer orden. La consulta del 9N es una propuesta de resoluci&oacute;n del mismo. Es, seguramente, imperfecta porque es fruto del consenso de una parte del arco parlamentario catal&aacute;n, y no de todo. Es una parte muy mayoritaria, eso s&iacute;, pero a&uacute;n incompleta. Seguro que con el concurso de los sectores contrarios a la independencia se podr&iacute;a mejorar el dise&ntilde;o de la consulta y acordar un procedimiento, una pregunta y un calendario que satisfagan a todas las partes. Ser&iacute;a un grave error si el soberanismo no estuviese dispuesto a revisarlo todo a cambio de un refer&eacute;ndum pactado.
    </p><p class="article-text">
        Pero por desgracia, de momento, desde la otra parte no hay ning&uacute;n planteamiento de este tipo. El rechazo a la posibilidad misma de la consulta ha generado una situaci&oacute;n de bloqueo que s&oacute;lo puede tener consecuencias negativas. Parece razonable intentar buscar los caminos para romper el bloqueo y acercarnos a una soluci&oacute;n democr&aacute;tica a la situaci&oacute;n. Una soluci&oacute;n a la escocesa. Mientras tanto, lo m&aacute;s parecido que hay sobre la mesa es el 9N.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/elites-ciudadanos-elije-propia-aventura_1_4584645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2014 19:07:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Élites o ciudadanos? Elige tu propia aventura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Consulta 9N Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presunción de constitucionalidad y suspensión de leyes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/presuncion-constitucionalidad-suspension-leyes_1_4603215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc575a53-d4ec-4de8-9b9a-facd8cc50146_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Presunción de constitucionalidad y suspensión de leyes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cabe recordar que toda Ley aprobada después de la entrada en vigor de la Constitución, sea norma estatal o autonómica, lo ha sido a través de un procedimiento público que garantiza la expresión del pluralismo y el debate en las Cámaras parlamentarias</p></div><p class="article-text">
        El s&aacute;bado 27 de septiembre fue publicada la <a href="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fportaldogc.gencat.cat%2FutilsEADOP%2FPDF%2F6715%2F1373015.pdf&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNEjWEv4FOsp7Gdsn7IZmQmSPGodWg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de consultas populares no refrendarias</a> aprobada por el Parlament de Catalunya y, con fundamento en dicha norma, el president Mas convoc&oacute;, por <a href="http://www20.gencat.cat/portal/site/portaldogc/menuitem.c973d2fc58aa0083e4492d92b0c0e1a0/?vgnextoid=485946a6e5dfe210VgnVCM1000000b0c1e0aRCRD&amp;appInstanceName=default&amp;action=fitxa&amp;documentId=671070&amp;language=ca_ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Decreto</a>, la consulta para el 9 de noviembre. Es tambi&eacute;n conocido, y aqu&iacute; se ha explicado con detalle por <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/suspension-Tribunal-Constitucional_0_308669208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Argelia Queralt</a>, que se han recurrido ambas normas ante el Tribunal Constitucional (TC): en el caso de la <a href="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fportaldogc.gencat.cat%2FutilsEADOP%2FPDF%2F6715%2F1373015.pdf&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNEjWEv4FOsp7Gdsn7IZmQmSPGodWg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de consultas</a>, se ha interpuesto un recurso de inconstitucionalidad; en el caso del <a href="http://www20.gencat.cat/portal/site/portaldogc/menuitem.c973d2fc58aa0083e4492d92b0c0e1a0/?vgnextoid=485946a6e5dfe210VgnVCM1000000b0c1e0aRCRD&amp;appInstanceName=default&amp;action=fitxa&amp;documentId=671070&amp;language=ca_ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Decreto de convocatoria</a>, se impugn&oacute; una disposici&oacute;n sin fuerza de ley y se sigue, por la remisi&oacute;n del art&iacute;culo 77 de la <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">LOTC</a>, lo previsto en los art&iacute;culos 62 a 67 para los conflictos positivos de competencias.
    </p><p class="article-text">
        Al margen de otras consideraciones sobre el fondo del asunto -&iquest;de qu&eacute; hablamos cuando hablamos de consultas no refrendarias?-, que requieren un tratamiento pormenorizado, parece oportuno recordar dos cosas: en primer lugar, toda Ley aprobada despu&eacute;s de la entrada en vigor de la Constituci&oacute;n, sea norma estatal o auton&oacute;mica, lo ha sido a trav&eacute;s de un procedimiento p&uacute;blico que garantiza la expresi&oacute;n del pluralismo y el debate entre las diferentes formaciones presentes en las C&aacute;maras parlamentarias; se sirve as&iacute; a la realizaci&oacute;n del principio democr&aacute;tico y, por este motivo, cabe declarar inconstitucional una Ley si se ha producido una infracci&oacute;n del procedimiento legislativo que haya alterado la voluntad de la C&aacute;mara (<a href="http://hj.tribunalconstitucional.es/HJ/es/Resolucion/Show/831#complete_resolucion&amp;fundamentos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">STC 99/1987, F. 1</a>). Ese fue el motivo que emple&oacute; el TC (<a href="http://hj.tribunalconstitucional.es/HJ/es/Resolucion/Show/6335#complete_resolucion&amp;dictamen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">STC 103/2008, F. 5</a>) para anular la Ley del Parlamento Vasco 9/2008, &ldquo;de convocatoria y regulaci&oacute;n de una consulta popular al objeto de recabar la opini&oacute;n ciudadana sobre la apertura de un proceso de negociaci&oacute;n para alcanzar la paz y la normalizaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El respeto al principio democr&aacute;tico y al de unidad de todo el ordenamiento dota, pues, de presunci&oacute;n de constitucionalidad a las Leyes, lo que significa que son v&aacute;lidas siempre que quepa una interpretaci&oacute;n de la mismas compatible con la Norma Fundamental; no se trata de que tenga que haber una concordancia absoluta sino de que no haya una discordancia clara; dicha compatibilidad puede conseguirse por una sentencia del TC que no anule la Ley sino que diga c&oacute;mo debe ser interpretada.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, las normas de rango legal se benefician del llamado &ldquo;privilegio jurisdiccional de la Ley&rdquo;, en virtud del cual &uacute;nicamente el TC puede declararlas nulas. Tal cosa no ocurre con las normas reglamentarias que, en general, est&aacute;n sometidas a control por parte de los Tribunales de lo Contencioso-Administrativo. La excepci&oacute;n se encuentra en <a href="http://www20.gencat.cat/portal/site/portaldogc/menuitem.c973d2fc58aa0083e4492d92b0c0e1a0/?vgnextoid=485946a6e5dfe210VgnVCM1000000b0c1e0aRCRD&amp;appInstanceName=default&amp;action=fitxa&amp;documentId=671070&amp;language=ca_ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Decretos</a> como el que nos ocupa, pues contra ellos s&iacute; cabe una impugnaci&oacute;n ante el TC porque as&iacute; lo ha querido la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si las Leyes, estatales y auton&oacute;micas, gozan de la presunci&oacute;n de constitucionalidad, &iquest;c&oacute;mo es que algunas pueden quedar en suspenso? Tal eventualidad la ha introducido la Constituci&oacute;n respecto de disposiciones legales y reglamentarias de las Comunidades Aut&oacute;nomas impugnadas por el Gobierno y cuando este &oacute;rgano pide expresamente la suspensi&oacute;n; en ning&uacute;n otro supuesto, por muy evidente que pueda parecer la inconstitucionalidad de una Ley, cabe dejar de aplicarla por el hecho de que haya sido recurrida al TC.
    </p><p class="article-text">
        Dada la excepcionalidad de la medida, parece necesario que el Gobierno invoque motivos, distintos a las que cuestionan la constitucionalidad de la norma, que justifiquen esa suspensi&oacute;n. Pues bien, el recurso presentado contra la Ley de consultas es, en lo que a esta cuesti&oacute;n se refiere, de una pobreza argumentativa palmaria, pues se limita a invocar los preceptos que avalan la petici&oacute;n: &ldquo;habi&eacute;ndose amparado el Gobierno en el art. 161.2 CE y hecha la pertinente invocaci&oacute;n expresa en el encabezamiento de esta demanda&hellip; Suplica que se declare en suspenso, desde la fecha de la interposici&oacute;n del recurso, la vigencia y aplicaci&oacute;n de los preceptos legales que&hellip; se recurren&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La suspensi&oacute;n dura como m&aacute;ximo 5 meses, pudiendo el propio TC levantarla antes o prolongarla hasta que resuelva los recursos. A este respecto, el TC ha admitido que los Gobiernos y Parlamentos auton&oacute;micos soliciten el levantamiento de la suspensi&oacute;n antes de los cincos meses (<a href="http://hj.tribunalconstitucional.es/HJ/es/Resolucion/Show/16683" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Auto 221/1995</a>): &ldquo;el mantenimiento o levantamiento de la suspensi&oacute;n de una norma auton&oacute;mica debe decidirse teniendo en cuenta el alcance de la misma y las consecuencias que podr&iacute;an derivarse&hellip;, estimando como uno de los criterios relevantes la irreparabilidad o dificultad de reparaci&oacute;n de los perjuicios que pudieran generarse, y todo ello examinado desde la perspectiva del car&aacute;cter cautelar de la medida y sin prejuzgar la soluci&oacute;n que reclame la decisi&oacute;n de fondo, sin olvidar, por otra parte, la presunci&oacute;n de legitimidad de que gozan las Leyes -expresi&oacute;n de la voluntad popular- y que hace que el mecanismo previsto en el art. 161.2 C.E. no pueda ser prolongado sin una justificaci&oacute;n expresa y suficiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A todo lo anterior se ha a&ntilde;adido el debate sobre si se pueden aprobar Decretos que desarrollen la Ley que ha quedado suspendida; el TC admiti&oacute;, con condiciones, la aprobaci&oacute;n de esas normas en el <a href="http://hj.tribunalconstitucional.es/HJ/es/Resolucion/Show/18922#complete_resolucion&amp;completa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Auto 61/2002</a>, al rechazar un recurso del Abogado del Estado contra un Decreto del Gobierno de Castilla-La Mancha: no se acredit&oacute; que se hubieran producido actos concretos de aplicaci&oacute;n del Decreto que desarrollaba la Ley suspendida ni que esa norma fuera autoejecutiva; es decir, que produjera por su mera aprobaci&oacute;n alg&uacute;n efecto de prohibici&oacute;n, habilitaci&oacute;n o limitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, susceptible de complicarse m&aacute;s, y en beneficio de todos, que dir&iacute;a Siniestro total, ser&iacute;a de agradecer que, al menos en este caso, el Tribunal Constitucional cumpliera el mandato que le impone su Ley Org&aacute;nica: concluido el per&iacute;odo de alegaciones dictar&aacute; sentencia en el plazo de 10 d&iacute;as, salvo que, mediante resoluci&oacute;n motivada, estime necesario un plazo m&aacute;s amplio que, en ning&uacute;n caso, podr&aacute; exceder de 30 d&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Presno Linera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/presuncion-constitucionalidad-suspension-leyes_1_4603215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Oct 2014 17:33:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Presunción de constitucionalidad y suspensión de leyes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Consulta 9N Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La suspensión del Tribunal Constitucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/suspension-tribunal-constitucional_1_4619326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c0fc89c-28c7-47db-bcd2-ca2d5bd49c80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La suspensión del Tribunal Constitucional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos días estamos asistiendo en riguroso directo a una clase práctica de procedimientos de control de constitucionalidad.</p></div><p class="article-text">
        El pasado s&aacute;bado fue publicada la <a href="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fportaldogc.gencat.cat%2FutilsEADOP%2FPDF%2F6715%2F1373015.pdf&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNEjWEv4FOsp7Gdsn7IZmQmSPGodWg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de consultas populares no refrendarias</a> aprobada por el Parlament de Catalunya (106 diputados de 135 votaron a favor) y acto seguido el President Mas <a href="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww20.gencat.cat%2Fportal%2Fsite%2Fportaldogc%2Fmenuitem.c973d2fc58aa0083e4492d92b0c0e1a0%2F%3Fvgnextoid%3D485946a6e5dfe210VgnVCM1000000b0c1e0aRCRD%26appInstanceName%3Ddefault%26action%3Dfitxa%26documentId%3D671070%26language%3Dca_ES&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNFeX2V2S873NGVsWviyu2tLMj600Q" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">convoc&oacute; la consulta derivada de dicha ley mediante un Decreto</a>. A partir de aqu&iacute;, el Gobierno de Mariano Rajoy puso en marcha los mecanismos necesarios para impugnar tanto la Ley de consultas como el Decreto de convocatoria. Para ello, lo primero que hizo fue solicitar al Consejo de Estado un <a href="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.consejo-estado.es%2Farticulos%2FArt2_2.htm&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNHaq7lNV_6jkh-IUcQZ66mtmCIONQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dictamen preceptivo</a>, esto es, el gobierno est&aacute; obligado a pedirlo, pero no es vinculante, el Gobierno no queda obligado por los argumentos de dicho &oacute;rgano. El Consejo, reunido en sesi&oacute;n extraordinaria en domingo por primera vez en su historia democr&aacute;tica, dict&oacute; sendos dict&aacute;menes: uno respecto de la <a href="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.boe.es%2Fbuscar%2Fdoc.php%3Fid%3DCE-D-2014-964&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNGJI2LDEzq0OqvRSeSFT5hQbW_yAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">constitucionalidad de la ley</a> y otro <a href="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.boe.es%2Fbuscar%2Fdoc.php%3Fid%3DCE-D-2014-965&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNFH65zjE1di2Cg8OMejTTyquhE5yQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respecto de la constitucionalidad de la consulta</a>. B&aacute;sicamente, y resumiendo, el Consejo, por unanimidad, dictamina que la Ley es inconstitucional porque entre otras no regula una consulta no referendaria sino un refer&eacute;ndum, instrumento que s&oacute;lo est&aacute; en manos del Gobierno central y que, adem&aacute;s, atribuye al President la capacidad de convocar una consulta respecto de la que, consecuentemente, no tiene competencia. Parecidos argumentos se aplican a la constitucionalidad de la consulta. Dicho lo cual debe advertirse que el Consejo de Estado es un &oacute;rgano asesor del Gobierno del Estado pero no es un tribunal, ni ordinario ni constitucional. Esto es, la &uacute;nica instituci&oacute;n que tiene la potestad para en su caso anular la consulta es el Tribunal Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Ayer por la ma&ntilde;ana, tras cumplir todas las formalidades, el Gobierno adopt&oacute; la decisi&oacute;n de presentar sendos recursos ante el Tribunal Constitucional: un recurso de inconstitucionalidad contra la Ley de consultas popular no refrendarias y una impugnaci&oacute;n de disposiciones sin fuerza de Ley y resoluciones de las Comunidades Aut&oacute;nomas prevista en el <a href="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.boe.es%2Fbuscar%2Fact.php%3Fid%3DBOE-A-1978-31229%26tn%3D1%26p%3D20110927%26vd%3D%23a161&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNHG-6zg0CBLXp7e_FfBVWhyYsUX2w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo 161.2 de la Constituci&oacute;n</a> contra el Decreto de convocatoria. El recurso de inconstitucionalidad, si as&iacute; lo decide el Gobierno, tambi&eacute;n puede ir acompa&ntilde;ado de la invocaci&oacute;n del art. 161. 2 CE lo que implica la suspensi&oacute;n autom&aacute;tica de ley por el mismo acto en el que se admite el recurso. Esta potestad de provocar la suspensi&oacute;n de la norma s&oacute;lo la tiene el Gobierno frente a las leyes auton&oacute;micas y no, en cambio, los Gobiernos auton&oacute;micos frente a las leyes estatales. De hecho, el a&ntilde;o 2013, <a href="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.tribunalconstitucional.es%2Fes%2Ftribunal%2Fmemorias%2FPaginas%2Fmemoria_2013.aspx&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNF2eZzMKiD1Xlxm_GfeTCgBvRLmjA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de los 21 recursos de inconstitucionalidad presentados por el Gobierno por motivos competenciales en 15 se invoc&oacute; la suspensi&oacute;n de la ley auton&oacute;mica</a>. Y, como dec&iacute;a, cab&iacute;a la posibilidad de interponer el recurso de inconstitucionalidad sin requerir la suspensi&oacute;n. En cuanto a la impugnaci&oacute;n del Decreto de convocatoria, como se acaba de explicar, tambi&eacute;n el Gobierno ha decidido utilizar la v&iacute;a de recurso que conlleva la suspensi&oacute;n. Hay que ser conscientes de que podr&iacute;a haber optado por no hacerlo y dirigir la impugnaci&oacute;n a trav&eacute;s de un conflicto positivo de competencias que no produce la suspensi&oacute;n autom&aacute;tica del acto auton&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Las impugnaciones han obtenido en poqu&iacute;simas horas (unas 7 horas) sendas providencias del Tribunal Constitucional que se ha reunido de forma urgente y extraordinariamente con el &uacute;nico objeto de decidir sobre la admisi&oacute;ns de estos dos recursos. Providencias que, como era de esperar, han admitido a tr&aacute;mite los recursos que el Tribunal Constitucional entrar&aacute; a conocer del fondo en las pr&oacute;ximas semanas o meses. En todo caso, la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite ha provocado la suspensi&oacute;n de <a href="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.tribunalconstitucional.es%2Fes%2FsalaPrensa%2FDocuments%2FNP_2014_074%2FP%25205829-2014.pdf&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNFy4O6BTmWp7Gw3KBngFwAYDHefGA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;los arts. 3 a 39 y las disposiciones transitorias primera y segunda, y la disposici&oacute;n final primera, de la Ley del Parlamento de Catalu&ntilde;a 10/2014, de 26 de septiembre, de consultas populares no referendarias y de otras formas de participaci&oacute;n ciudadana&rdquo;</a>. Y, tambi&eacute;n, ha acordado <a href="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.tribunalconstitucional.es%2Fes%2FsalaPrensa%2FDocuments%2FNP_2014_074%2FP%25205830-2014.pdf&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNGYOB8s46nK48SIVWriZT1C2isIAg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;suspender el Decreto impugnado y sus Anexos (desde hoy, fecha de interposici&oacute;n del recurso, para las partes del proceso y desde su publicaci&oacute;n en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado para los terceros), as&iacute; como las restantes actuaciones de preparaci&oacute;n para la convocatoria de dicha consulta o vinculadas a ella&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        En ambos casos, el Tribunal Constitucional cuenta desde hoy con 5 meses para decidir si levanta la suspensi&oacute;n o no de las normas impugnadas, plazo tras el cual puede, o bien mantener la suspensi&oacute;n, o levantarla.
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos d&iacute;as la Generalitat podr&aacute; personarse para ofrecer sus alegaciones tanto sobre la suspensi&oacute;n como sobre el fondo del asunto. Debe tenerse en cuenta que la suspensi&oacute;n s&oacute;lo afecta a la vigencia, a la eficacia de la norma impugnada, no a su validez. Esto es, podr&iacute;a darse el caso de que el Tribunal Constitucional resolviera finalmente diciendo que la ley y/o el decreto de convocatoria son constitucionales, que lo son parcialmente o, incluso, estableciendo cual es la interpretaci&oacute;n de ambas normas para que se entiendan compatibles con el texto constitucional. La suspensi&oacute;n no presupone que las normas afectadas sean inconstitucionales.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar ahora en problemas m&aacute;s enjundiosos, que los hay, de la jurisdiccionalizaci&oacute;n de este proceso, debe tenerse en cuenta que, en contra de lo que suele hacer, el Tribunal Constitucional en este asunto es muy preciso en la identificaci&oacute;n de los contenidos normativos que quedan en suspenso, y lo es especialmente en relaci&oacute;n con el Decreto de convocatoria respecto del que expresamente dice que se suspende su Anexo I. Esta precisi&oacute;n no es balad&iacute; porque en el art. 1 de este Anexo queda regulada la campa&ntilde;a institucional en favor de la realizaci&oacute;n de la consulta. As&iacute; pues, entramos en un nuevo escenario no explorado en el que, pese a las palabras del President Mas este fin de semana en diversos medios de comunicaci&oacute;n afirmando que la campa&ntilde;a y la preparaci&oacute;n de la consulta seguir&iacute;an su camino, parece dif&iacute;cil que estas actividades puedan mantenerse sin violentar la providencia del TC.  
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, respecto a los tiempos de resoluci&oacute;n sobre el fondo, y como mero ejercicio especulativo, si tomamos como referencia -como viene siendo habitual en relaci&oacute;n con todo el <em>Proc&eacute;s</em>- la ley de consultas aprobada por el Parlamento Vasco en 2008, publicada el 15 de julio, fue impugnada por el Gobierno de Zapatero inmediatamente, invocando el art&iacute;culo de la Constituci&oacute;n que permite la suspensi&oacute;n autom&aacute;tica de la norma auton&oacute;mica, y el Pleno admiti&oacute; y decret&oacute; la suspensi&oacute;n el d&iacute;a 17 de julio. En aquel caso, la consulta estaba convocada para el d&iacute;a 15 de septiembre y el Tribunal Constitucional declar&oacute; la inconstitucionalidad de la ley el 11 de septiembre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Argelia Queralt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/suspension-tribunal-constitucional_1_4619326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Sep 2014 08:53:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La suspensión del Tribunal Constitucional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Consulta 9N Cataluña]]></media:keywords>
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