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Sobre este blog

Piedras de papel es un blog en el que un grupo de sociólogos y politólogos tratamos de dar una visión rigurosa sobre las cuestiones de actualidad. Nuestras herramientas son el análisis de datos, los hechos contrastados y los argumentos abiertos a la crítica.

Autores:

Aina Gallego - @ainagallego

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¿Hay una mayoría independentista en Cataluña? No parece

Alberto Penadés

A juzgar por las encuestas publicadas, la preferencia independentista no es mayoritaria en Cataluña. Los datos del CEO, si se leen a través de lo que harán los votantes de cada partido, indican que la mayoría no es independentista ni votará por la independencia. Los datos del CIS de hecho registran un cierto retroceso de las posiciones más reformistas, y un avance de la defensa del statu quo y hasta del centralismo en Cataluña. Todo esto no quiere decir que la preferencia por la independencia no esté muy extendida y, lo que tal vez sea más importante, haya crecido de forma espectacular en poco tiempo. Tampoco quiere decir que no haya una amplia mayoría reformista. Solo que la ruptura no parece alcanzar el umbral de mayoría.

Voy a comenzar con los datos de los barómetros del CEO (Centre d’Estudis d’Opinió) de la Generalitat de Cataluña, pues son los datos tenidos, en general, como indicadores de la tendencia al alza del independentismo en Cataluña, mientras que los datos del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) del Ministerio de la Presidencia (Gobierno de España), a veces se dice que “rebajan” dicha tendencia.

Es necesario distinguir al menos dos formas de preguntar por el independentismo. La primera, que llamaremos “preferencia independentista”, se refiere a las personas que eligen la independencia como alternativa preferida para Cataluña de entre un conjunto de opciones relevantes. Las otras alternativas son un Estado federal dentro de España, una Comunidad Autónoma y una Región. La segunda pregunta se refiere a la intención de votar -sí o no- por la independencia en un hipotético referéndum que se celebrase “mañana”. Esto nos permite suponer que, por regla general, las personas entrevistadas comparan solo dos alternativas, la independencia y el statu quo. Dado que el conjunto de elección se reduce a dos opciones, lo llamaremos “preferencia independentista restringida”.

Pues bien, según la estimación del barómetro del CEO de junio (último disponible) el 55,6 % de los catalanes votaría “sí” en un referéndum inminente, mientras que un 47 % prefiere la independencia a otras formas de organización territorial (un 21,2 % es federalista y un 22,8 %, autonomista). Parece claro que una fracción de federalistas y, tal vez, algunos autonomistas, elegirían la independencia si la alternativa fuera el statu quo, por lo que la diferencia entre las dos medidas mencionadas tiene sentido.

Sin embargo, creo que las cifras del CEO pueden rebajarse de forma razonable si se tienen en cuenta las proporciones de los colores políticos que se recogen en la encuesta. Una estimación basada en una ponderación de los datos por el recuerdo de voto nos lleva a matizar este resultado. Según un cálculo sencillo, si ajustamos la composición política de la muestra (2.000 entrevistas) por su recuerdo de voto y, nótese bien, suponiendo que en el referéndum votaran los mismos que votaron en noviembre de 2012, la mayoría (en opción restringida) sería más ajustada, pues solo el 51 % votaría “sí”. Con todo, para toda la población de Cataluña, la preferencia restringida por la independencia puede estimarse en un 44 % (y seguramente no más de un 47 %), muchos puntos menos de la estimación sin ajuste del CEO (55,6 %). Por eso, una participación mayor, o distinta, a la de 2012 haría muy difícil llegar al 50%.

Cuadro 1. Independentismo restringido (aquellos que prefieren independencia al statu quo)

Elaboración propia con datos del CEO (BOP 723 junio 2013) y resultados electorales

(1) Porcentaje en el electorado de 2012 multiplicado por su propensión a votar SI

(2) A la suma de abstención, voto blanco y voto nulo se le ha asignado una propensión del 30 % a votar SI.

Como es de esperar, la preferencia independentista, no restringida, es aún más baja, siguiendo los mismos cálculos. Entre los votantes de 2012 puede estimarse que hay un 41 % de independentistas, y en el conjunto de la población hay alrededor del 37% (seguramente no más del 39%). Bastante menos que el 47 % que estima el CEO sin hacer ajustes en la muestra. Aunque son muchos, naturalmente.

Cuadro 2. Independentismo irrestricto (aquellos que prefieren la independencia a otras alternativas, incluyendo federalismo, autonomismo y regionalismo)

Elaboración propia con datos del CEO (BOP 723 junio 2013) y resultados electorales

(3) Porcentaje en el electorado de 2012 multiplicado por su propensión a votar SI

(4) A la suma de abstención, voto blanco y voto nulo se le ha asignado una propensión del 30 % a votar SI.

El CIS, en tiempos recientes, solo ha preguntado de forma directa por la independencia en el Barómetro Autonómico III (estudio 2956), con entrevistas realizadas entre mediados de septiembre y comienzos de octubre de 2012. Entonces, quienes querían que Cataluña fuera un Estado independiente eran el 33,7 %, según estimación del CIS, mientras que los federalistas eran el 21,4 % y los autonomistas el 29,4 %. Una vez corregidos los datos del CEO, no parecen tan distintos a los estimados por el CIS hace ya un año. Por desgracia, el CIS no ha preguntado por la intención de voto en un hipotético referéndum, por lo que no podemos comparar la preferencia restringida.

El CIS, en sus encuestas habituales, con la excepción notada, no pregunta de forma directa por la preferencia independentista no restringida, sino con algunos circunloquios: “mayor autonomía” en lugar de “federalismo”, y “posibilidad de independencia” en lugar de “independencia”. Llamémoslo preferencia por la organización territorial. Por medio del barómetro autonómico sabemos que solo una parte de quienes prefieren “un estado donde fuera posible la independencia” (un 37,4 % de los catalanes en septiembre-octubre de 2012) se declaran independentistas (un 33,7 % en esa misma encuesta). La ventaja de esta alambicada formulación es que se repite a menudo, en casi todos los barómetros mensuales (quién sabe por qué, este año ha faltado en junio), por lo que puede mirarse su evolución.

Cuadro 3. Evolución reciente de las preferencias por la organización territorial

(1) Barómetro Autonómico III

(2) Encuesta preelectoral elecciones al Parlamento Catalán

(3) Barómetros mensuales, submuestras de Cataluña

Si bien el CIS no recoge datos representativos de Cataluña todos los meses, la fracción de muestra del total de España que le corresponde en el barómetro mensual es lo suficientemente grande como para que valga la pena observarla. Los datos registrados indican que las preferencias sobre el modelo territorial en Cataluña experimentaron una suerte de perturbación al alza en el periodo electoral, a partir de un nivel que ya era históricamente alto (aquí puede verse la evolución hasta el barómetro autonómico de 2012), pero que durante 2013 se ha vuelto a valores previos e incluso más “centralistas” y menos “independentistas” que a finales de 2012.

Al margen de los posibles sesgos que puedan hallarse en las muestras del CIS, como en las de cualquier instituto de investigación, lo importante es notar el cambio, pues la metodología con la que el CIS realiza las distintas encuestas es esencialmente la misma. Sean cuales sean los valores absolutos, este instrumento de medición detecta un crecimiento modesto pero insólito en la fracción de centralistas en Cataluña, además de un aumento de los defensores del statu quo, a la vez que un descenso en la de independentistas. La mayoría de los catalanes se muestran muy claramente a favor de superar el statu quo, unos para romper definitivamente, otros solo para ganar autonomía, pero estos cambios de corriente podrían tener alguna relación con los movimientos en el electorado que registran algunas encuestas, como la del CEO de ayer. No sé qué pensarán los expertos. Más, espero, en próximos capítulos.

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