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Cómo Flightradar24 se ha convertido en la plataforma de referencia para seguir las crisis aéreas mundiales

Flightradar24 muestra el espacio aéreo vacío sobre Oriente Medio debido a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

Callum Jones

6 de marzo de 2026 13:44 h

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Mikael Robertsson y Olov Lindberg no se propusieron crear uno de los monitores más destacados del espacio aéreo mundial. Con el fin de atraer más atención hacia su portal sueco de comparación de precios de vuelos, los empresarios añadieron una página que mostraba el tráfico aéreo.

Esa página se convirtió en Flightradar24, el portal al que ahora recurren personas de todo el mundo cuando se produce el caos —y el drama— en los cielos.

“Muy pronto, este rastreador de vuelos...se hizo más popular que la propia herramienta de comparación de precios”, recuerda Robertsson a The Guardian desde la oficina de la empresa en Estocolmo. En 2010, cuando la erupción del volcán Eyjafjallajökull en Islandia liberó una enorme nube de cenizas que dejó en tierra a los vuelos de toda Europa, millones de personas recurrieron a Flightradar24 para seguir en tiempo real los movimientos de los vuelos (o la falta de ellos).

Era la primera vez que la plataforma atraía a una gran cantidad de usuarios curiosos, deseosos de ver cómo se desarrollaba un acontecimiento importante en tiempo real. No sería la última.

“Después de eso, puedes elegir cualquier tipo de acontecimiento aeronáutico importante que desees”, afirma Fredrik Lindahl, director ejecutivo de Flightradar24, desde la desaparición del vuelo 370 de Malaysia Airlines en 2014 hasta el inicio de la pandemia de COVID-19, que paralizó el sector turístico en 2020.

Si bien las crisis que afectan a millones de personas pueden provocar un fuerte aumento de la audiencia de la plataforma, también lo puede hacer la huida de una sola persona. Cuando el difunto activista opositor ruso Alexei Navalny fue evacuado a Berlín para ser tratado por una presunta intoxicación en 2020, y cuando regresó a Rusia en 2021, los usuarios siguieron ambos viajes en directo y en masa.

Esta semana, cuando la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán despejó rápidamente el espacio aéreo sobre Oriente Medio, provocando un caos generalizado en los viajes que afectó a cientos de miles de viajeros, espectadores de todo el mundo se han sentido atraídos por la plataforma.

El sábado, después de que EEUU e Israel lanzaran ataques aéreos contra Irán y este desplegara una lluvia de misiles de represalia en todo Oriente Medio, los países de la región cerraron rápidamente su espacio aéreo.

En Flightradar24, el impacto en la aviación fue evidente. Con grandes zonas de Oriente Medio cerradas al tráfico aéreo, surgieron dos estrechos corredores de vuelo, repletos de pequeños símbolos amarillos de aviones: el primero al norte de Irán, a través del Cáucaso, pero por debajo del espacio aéreo cerrado de Ucrania; y el segundo al sur, a través de Egipto, Arabia Saudí y Omán.

“Cada vez que hay un gran evento aeronáutico, registramos un gran aumento del tráfico, que luego vuelve a descender”, explica Lindahl. “Pero el tráfico se mantiene ligeramente por encima de los niveles anteriores”.

Ningún evento ha atraído más atención hacia Flightradar24 que el viaje del féretro de la difunta reina en 2022, cuando 4,8 millones de personas siguieron el corto trayecto del avión desde Edimburgo a Northolt.

¿Cómo funciona?

Flightradar24 realiza el seguimiento de todo esto a través de una red de unos 58.000 receptores de radio, incluidos una docena en la Antártida.

Empezó con solo dos, instalados por Robertsson y Lindberg en sus respectivas casas, después de descubrir que era posible monitorizar el espacio aéreo con dispositivos comprados en el Reino Unido.

“Parecía algo imposible”, dijo Robertsson. “¿Cómo se puede rastrear el tráfico aéreo con una pequeña caja? Probablemente lo clasificaría como una estafa si encontrara algo así hoy en día”.

Cada aeronave cuenta con un transmisor que envía información de vuelo (su indicativo de llamada, posición, dirección, velocidad y altitud), la cual es recogida por los receptores.

A principios de 2010, hasta 40.000 personas visitaban Flightradar24 cada día. Cuando el Eyjafjallajökull entró en erupción en abril de ese año, expulsó una gigantesca nube de cenizas que cerró más de 300 aeropuertos, dejó en tierra a más de 100.000 vuelos y provocó un extraordinario aumento del interés por el espacio aéreo mundial. “Creo que tuvimos como cuatro millones de visitantes en un par de horas”, dijo Robertsson.

Cuando estalló la guerra en Irán el sábado, las visitas a Flightradar24 se duplicaron con creces. “El sábado hubo un pico, luego bajamos un poco el domingo y luego hubo un pico aún mayor el lunes”, dijo Robertsson. “Y ahora estamos volviendo a perder tráfico poco a poco”.

Flightradar24 ha construido un negocio en torno a esta audiencia intermitente, comercializando un nivel premium con más datos para sus usuarios más ávidos. Las suscripciones representan alrededor del 70% de sus ingresos, y también vende paquetes comerciales a operadores del sector, así como publicidad.

La plataforma depende de los entusiastas de la aviación. “Realmente estamos tratando de tener un producto gratuito muy sólido porque...lo que subyace a todo esto es como el aspecto de crowdsourcing [colaboración abierta distribuída] de Flightradar24, con personas de todo el mundo alojando nuestros receptores”, dijo Lindahl.

Para mantener un mapa fiable, “necesitamos tener un producto sólido, al que mucha gente tenga acceso”, añadió. “Y entonces, algunos de ellos se interesarán lo suficiente como para pensar: 'Oh, quizá debería alojar uno de estos receptores'”.

Hoy, Flightradar24, que vendió una participación del 35% a Sprints Capital, una empresa de capital riesgo con sede en Londres, en septiembre de 2025, cuenta con más de 1,5 millones de suscriptores de pago y suele atraer a unos 60 millones de visitantes gratuitos a su sitio web cada mes.

“Sin duda, la cifra será mayor en marzo”, afirma Lindahl.

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