Trump se enfrenta a una guerra más larga de lo esperado en Irán con problemas en los suministros de munición y armas
No es lo mismo un puñado de días que dos meses. Y no es lo mismo tirar unas cuantas bombas con la intención de destruir sitios específicos del programa nuclear iraní que bombardear durante varias semanas seguidas y tener que proporcionar defensas antiaéreas a los aliados del Golfo para repeler los ataques iraníes y “otro país muy lejano llamado Ucrania”, como dijo este miércoles la secretaria de Prensa de la Casa Blanca.
La intensidad de fuego está resultando costoso. En los primeros días de la guerra, Estados Unidos gastó alrededor de 2.000 millones de dólares al día, aunque esa cifra ha descendido hasta cerca de los 1.000 millones y se espera que siga bajando a medida que continúe la guerra, según una persona familiarizada con un análisis preliminar del Departamento de Defensa citada por The Guardian.
Así, la Administración Trump tiene previsto reunirse este viernes en la Casa Blanca con ejecutivos de las mayores empresas contratistas de defensa del país para pedirles que aceleren de la producción de armas, mientras el Pentágono intenta reponer suministros por los ataques contra Irán, según ha adelantado Reuters.
Empresas como Lockheed Martin y RTX, matriz de Raytheon, junto con otros proveedores importantes, han sido convocadas a una reunión que evidencia la urgencia que se siente en la Administración Trump por reforzar las reservas de armas después de que la operación en Irán esté agotando las municiones.
Pero la Administración Trump intenta dar un mensaje optimista. Este jueves, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, decía: “Nuestro compromiso con los objetivos de nuestra misión no hace más que aumentar a medida que nuestras ventajas siguen creciendo, no nos faltan municiones. Nuestras reservas de armas defensivas y ofensivas nos permiten mantener esta campaña todo el tiempo que sea necesario, y nuestro estado de municiones solo aumenta a medida que nuestra ventaja incrementa nuestras capacidades. Apenas hemos comenzado a luchar. La cantidad de poder de combate que podremos proyectar sobre Irán es mucho más de lo que es actualmente. Las guerras políticamente correctas del pasado son lo contrario de lo que estamos haciendo aquí”.
Desde que Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero de 2022 e Israel inició su genocidio en Gaza tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, EEUU ha gastado miles de millones de dólares en reservas de armas, incluidos sistemas de artillería, municiones y misiles antitanque. Y la actual guerra contra Irán está consumiendo entre los aliados de EEUU en Oriente Próximo misiles de mayor alcance que los suministrados a Kiev.
Así, se espera que la reunión de este viernes sirva para presionar a los fabricantes de armas para que aceleraran el aumento de la producción. Trump declaró a Politico en una entrevista el martes que “las empresas de defensa están trabajando a toda velocidad para fabricar todo lo que necesitamos. Están bajo órdenes de emergencia”.
Los debates abiertos en Washington sobre la posible invocación de una Ley de Producción de Defensa ponen de relieve la creciente preocupación del Gobierno y del Congreso por las reservas estadounidenses en medio de una guerra que, según Trump, podría durar al menos un mes para alcanzar sus objetivos y que, según ha sugerido, podría prolongarse indefinidamente. También está poniendo de relieve el enorme volumen de municiones que Estados Unidos está utilizando para atacar a Irán y para defenderse de los ataques de Irán en todo Oriente Medio.
El martes, el comandante del Mando Central de Estados Unidos, el almirante Brad Cooper, dijo: “Llevamos menos de 100 horas en esta operación y ya hemos atacado casi 2.000 objetivos con más de 2.000 municiones”.
Incluso una guerra relativamente corta puede agotar significativamente las reservas de misiles estadounidenses: EEUU gastó aproximadamente una cuarta parte de sus reservas de interceptores de misiles de alta gama Terminal High Altitude Area Defense (THAAD) durante la guerra de 12 días de Israel con Irán el pasado mes de junio, frustrando ataques a un ritmo que supera con creces la producción, según CNN. El sistema antimisiles móvil THAAD, de fabricación estadounidense, se lanza desde un vehículo, con ocho interceptores por vehículo lanzador.
El Proyecto de Defensa Antimisiles del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un grupo de expertos de Washington, estimó que en 2025, Estados Unidos disparó hasta el 20% de los interceptores Standard Missile-3 (SM-3) que se esperaba que tuviera disponibles, y entre el 20% y el 50% de los misiles THAAD. El informe añadía que el gasto en THAAD era “preocupante”, ya que los datos de entrega sugieren que EEUU está disparando misiles THAAD a un ritmo mayor sin aumentar la producción para compensarlo.
Una de las principales preocupaciones del Pentágono es mantener un stock suficiente de interceptores para el THAAD, que las fuerzas estadounidenses también operan en Corea del Sur y Guam, con el fin de disuadir a Corea del Norte y China.
El Pentágono también busca reponer las existencias de interceptores Patriot y Standard Missile, que también eliminan amenazas aéreas y se utilizan para defenderse de los misiles y drones iraníes, informa The Wall Street Journal. Los Patriot responden a amenazas que vuelan a menor altura, mientras que los SM-3 pueden interceptar misiles balísticos por encima de la atmósfera terrestre.
Los interceptores de defensa aérea no son las únicas municiones que escasean. Estados Unidos también está utilizando misiles de crucero Tomahawk lanzados desde el mar, conocidos como TLAM, y armas lanzadas desde aviones contra objetivos iraníes. Esto se produce tras la Operación Rough Rider, la campaña estadounidense del año pasado en la que Estados Unidos utilizó armas de precisión de largo alcance contra los militantes hutíes con base en Yemen.
“Un país lejano llamado Ucrania”
En una publicación en sus redes sociales este lunes, Trump culpaba a los suministros aprobados por Biden para Ucrania de la falta de reservas de armas más avanzadas. Y en su afán de culpar a su predecesor, no tuvo problemas en insultar al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a quien llamó PT Barnum, un conocido embaucador estadounidense del siglo XIX: “Las reservas de municiones de EEUU nunca han sido tan altas ni tan buenas en cuanto a calidad media y media-alta. Según me han informado hoy, disponemos de un suministro prácticamente ilimitado de estas armas. Se pueden librar guerras 'eternamente' y con mucho éxito utilizando solo estos suministros (¡que son mejores que las mejores armas de otros países!). En el extremo superior, tenemos un buen suministro, pero no estamos donde queremos estar”.
“Tenemos almacenadas muchas más armas de alta calidad en países periféricos”, se lamentaba Trump: “El somnoliento Joe Biden dedicó todo su tiempo y el dinero de nuestro país a DARLO todo a PT Barnum (¡Zelenski!) de Ucrania, por valor de cientos de miles de millones de dólares, y, aunque regaló gran parte de lo mejor (¡GRATIS!), no se molestó en reemplazarlo. Afortunadamente, reconstruí el ejército en mi primer mandato y sigo haciéndolo. Estados Unidos está abastecido y listo para GANAR”.
En la misma línea, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, decía este miércoles: “Durante cuatro años tuvimos un líder muy estúpido e incompetente en la Casa Blanca que regaló muchas de nuestras mejores armas a cambio de nada, de forma gratuita, a otro país muy lejano llamado Ucrania”.
“Estoy profundamente preocupado por Ucrania”, decía a la revista Time el senador Richard Blumenthal, demócrata por Connecticut y miembro del Comité de Servicios del Ejército del Senado: “Por simple sentido común, nuestros recursos y suministros son limitados, y creo que en algún momento nos veremos en la difícil situación de tener que decirle a Ucrania lo que se avecina”.
Pero 24 horas después de ese comentario despectivo sobre Ucrania, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, informaba de la petición de ayuda por parte de Washington para combatir los drones iraníes, causantes de la muerte de seis soldados estadounidenses en Kuwait, en lo que tiene experiencia Kiev por ser usados por Rusia.
“Recibimos una solicitud de Estados Unidos para que brindemos apoyo específico en materia de protección contra los 'shaheds' en la región de Oriente Medio”, dice Zelenski en X. “Di instrucciones para que se proporcionen los medios necesarios y se garantice la presencia de especialistas ucranianos que puedan garantizar la seguridad requerida. Ucrania ayuda a los socios que contribuyen a garantizar nuestra seguridad y proteger la vida de nuestro pueblo”.
El martes pasado, miembros de la Administración Trump dijeron a los congresistas durante una reunión a puerta cerrada que los drones Shahed de Irán representan un gran desafío y que las defensas aéreas estadounidenses no podían interceptarlos todos. Los drones, según reconocieron el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y Caine, están planteando un problema mayor de lo previsto, según CNN. Se sabe que vuelan a baja altura y lentamente, una característica que les permite evadir las defensas aéreas más fácilmente que los misiles balísticos.
El subsecretario de Defensa para Política, Elbridge Colby, en una intervención ante el Consejo de Relaciones Exteriores, reconoció la posible necesidad de financiación adicional: “En cuanto a los costes, tengo entendido que puede haber nuevas solicitudes”.
Lo cierto es que la reunión de este viernes en la Casa Blanca se produce cuando el subsecretario de Defensa, Steve Feinberg, ha estado liderando el trabajo del Pentágono en los últimos días sobre una solicitud de presupuesto suplementario de alrededor de 50.000 millones de dólares que podría publicarse tan pronto como este viernes.
El nuevo dinero se destinaría a suplir las armas utilizadas en conflictos recientes, incluidos los de Oriente Medio. La cifra es preliminar y podría cambiar.
El impulso para aumentar la producción se ha intensificado tras los ataques militares estadounidenses contra Irán, donde Estados Unidos ha desplegado misiles de crucero Tomahawk, cazas F-35 y drones de ataque. El fabricante de misiles Tomahawk, Raytheon, tiene un nuevo acuerdo con el Pentágono para aumentar la producción hasta 1.000 unidades al año. El Pentágono tiene previsto actualmente comprar 57 de estos misiles en 2026 a un coste medio de 1,3 millones de dólares cada uno, informa Reuters.
Preocupación en los países del Golfo
Al menos uno de los aliados de Estados Unidos en el Golfo ya se está quedando sin municiones para defenderse de los ataques con misiles y drones iraníes, según informaron dos fuentes a CNN. “Aún no cunde el pánico, pero cuanto antes lleguen, mejor”, dijo una fuente regional a CNN, refiriéndose a la solicitud que su Gobierno ha hecho a Washington para obtener más interceptores.
Es un reflejo más de la preocupación en toda la región, incluido Israel, por las reservas de armas necesarias para defenderse de los ataques iraníes, sobre todo ahora que Trump ha planteado una prolongación de los ataques.
Antes de que comenzara la guerra, el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, y otros líderes militares advirtieron a Trump de que una campaña militar prolongada podría afectar a las reservas de armas de Estados Unidos, en particular a los suministros a Israel y Ucrania, según CNN.
“Cada interceptación representa cientos de horas de entrenamiento, preparación y tecnología que se unen para funcionar según lo previsto”, dijo Caine en una rueda de prensa el lunes.
9