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    <title><![CDATA[elDiario.es - Novela]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/novela/]]></link>
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    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['Jenny', la novela de Sigrid Undset que desmontó el mito del amor romántico hace más de un siglo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/jenny-novela-sigrid-undset-desmonto-mito-amor-romantico-siglo_1_13384983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5abd708-e79e-4edc-b13c-987f8757d791_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x603y162.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Jenny&#039;, la novela de Sigrid Undset que desmontó el mito del amor romántico hace más de un siglo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Espinas recupera la novela más autobiográfica de la escritora noruega, inédita hasta el momento en castellano</p><p class="subtitle">Pino Aprile, autor de 'Elogio del error': “Si el cristianismo nos convirtiera a todos en santos, la Iglesia dejaría de existir”</p></div><p class="article-text">
        La noruega Sigrid Undset (Kalundborg, Dinamarca,1882-Lillehammer, Noruega, 1949) fue la tercera mujer galardonada con el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/laszlo-krasznahorkai-gana-premio-nobel-literatura-2025_1_12669502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nobel de Literatura</a>, en 1928, despu&eacute;s de la sueca <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/siglo-sociedad-nieve-primera-mujer-ganar-nobel-literatura-abordo-moralidad-canibalismo_1_11605432.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Selma Lagerl&ouml;f</a> (1909) y la italiana Grazia Deledda (1926). Pese a haber nacido en Dinamarca, su familia se traslad&oacute; pronto a Oslo, donde creci&oacute; la futura escritora. All&iacute;, su ni&ntilde;ez estuvo marcada por la muerte temprana del padre, que sumi&oacute; a la familia en las dificultades econ&oacute;micas. Undset tuvo que interrumpir sus estudios para trabajar, aunque no cej&oacute; en su empe&ntilde;o de escribir y consigui&oacute; una beca para formarse en Roma, donde conoci&oacute; a su marido, el pintor noruego Anders Castus Svarstad (1869-1943).
    </p><p class="article-text">
        En esa estancia en la capital italiana se basa su novela <em>Jenny. Retrato de una mujer libre</em> (1911; Espinas, 2024, trad. Lourdes Crespo S&aacute;nchez), que desde hace unos meses puede disfrutarse por fin en castellano. La autora es m&aacute;s conocida por su faceta hist&oacute;rica, sobre todo por <em>Cristina, hija de Lavrans</em> (1920-1922), una monumental trilog&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-rompe-imagen-oscura-edad-media-descubre-mundo-globalizado-viajero_1_12646796.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ambientada en la Edad Media</a> que sigue los pasos de una mujer; este a&ntilde;o, la editorial Encuentro, que ya la hab&iacute;a publicado hace a&ntilde;os en edici&oacute;n de bolsillo, la ha reeditado en tres vol&uacute;menes en r&uacute;stica con una tipograf&iacute;a m&aacute;s c&oacute;moda. Antes de lanzarse al pasado, no obstante, Undset escribi&oacute; sobre las mujeres de su tiempo, y merece la pena detenerse en esa vertiente.
    </p><p class="article-text">
        Jenny Winge es una joven pintora noruega que a principios del siglo XX disfruta de una estancia en Roma para dedicarse de lleno a su arte. Junto a su amiga Francesca Jahrman, vagan por la ciudad en busca de experiencias que nutran su creatividad y sacien esa sed de vida de la juventud. En una de esas conocen a un compatriota, Helge Gram, un reci&eacute;n llegado a la <em>citt&agrave; </em>eterna que, pese a fijarse primero en la llamativa y desenvuelta Cesca, estrechar&aacute; su relaci&oacute;n con la m&aacute;s discreta Jenny.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/da447874-c4c0-4c1b-9219-fa45baec355b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A partir de la figura de Jenny, que puede verse como el <em>alter ego</em> de la autora en muchos aspectos, Undset retrata a las mujeres contempor&aacute;neas en su b&uacute;squeda de emancipaci&oacute;n: familiar &ndash;dos j&oacute;venes solteras que pasan una temporada en Roma, lejos de sus familias&ndash;, profesional &ndash;tienen una vocaci&oacute;n y es importante para ellas sentirse reconocidas en su trabajo&ndash;, econ&oacute;mica &ndash;aspiran a ganarse la vida por sus propios medios, sin depender de nadie&ndash; y, no menos importante, emocional &ndash;sin cerrarse al amor, no quieren que una hipot&eacute;tica pareja o matrimonio las aparte de sus otras facetas, del arte en particular&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        En aquella &eacute;poca, las chicas como Jenny no dejaban de ser una minor&iacute;a privilegiada, las que hab&iacute;an recibido una formaci&oacute;n intelectual y art&iacute;stica que despert&oacute; en ellas el esp&iacute;ritu independiente. Sus preocupaciones iban en sinton&iacute;a con el movimiento de la primera ola feminista, en cuyos debates particip&oacute; la autora, y que culmin&oacute; con el sufragio femenino en varios pa&iacute;ses. Undset capta esos vientos de cambio en su novela, y con ellos sus torbellinos, porque, como se puede suponer, el camino estaba lleno de obst&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros cap&iacute;tulos, que ponen de relieve los contrastes entre las dos amigas, la protagonista parece recelar del amor: mientras que Cesca se entrega al coqueteo y a los placeres de la vida romana, Jenny tiene un car&aacute;cter m&aacute;s introspectivo y prudente, es una trabajadora disciplinada que no quiere que nada perturbe sus horas en el taller. Se toma en serio a s&iacute; misma como artista, aunque sepa que a&uacute;n le queda mucho por aprender, y esta actitud ya es un desaf&iacute;o al <em>statu quo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no es una ermita&ntilde;a, ni una mis&aacute;ntropa; no se cierra en banda, aunque le d&eacute; m&aacute;s vueltas a todo que su colega. Se abre a Helge, y al principio las cosas parecen fluir, pero despu&eacute;s de los d&iacute;as felices en Roma se topan con la realidad, una realidad en la que hab&iacute;a pocos hombres dispuestos a aceptar a una mujer comprometida con su carrera y su arte: &ldquo;No comparto esa pasi&oacute;n por tu trabajo, y siento celos. Ya ves, si no me convences de que lo soy todo para ti, no dejar&eacute; de sentir celos y tendr&eacute; miedo a que un d&iacute;a me dejes por otro a quien ames m&aacute;s y te entienda mejor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Las relaciones t&oacute;xicas</h2><p class="article-text">
        Por desgracia, m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s las contrariedades que enfrenta Jenny siguen a la orden del d&iacute;a para muchas mujeres (y no solo en pa&iacute;ses donde carecen de unos derechos elementales). Tal vez ahora, en Occidente, no exista ese dilema entre la vida en pareja o la realizaci&oacute;n profesional en la juventud, pero &iquest;cu&aacute;ntas renuncian o postergan su carrera al convertirse en madres o para cuidar de los parientes mayores? La conciliaci&oacute;n es a&uacute;n un reto, por mucho que en lo ideol&oacute;gico el debate est&eacute; (m&aacute;s o menos) superado.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s interesante todav&iacute;a es su radiograf&iacute;a de lo que hoy se llamar&iacute;a amor &ldquo;t&oacute;xico&rdquo;, con un Helge que mide el sentimiento en celos, exclusividad y sacrificio de la otra parte. La amiga de Jenny, por otro lado, tampoco se puede considerar paradigma de hero&iacute;na para el feminismo; no todas ten&iacute;an un compromiso con su obra tan fuerte como el de Jenny. En medio del conflicto, aparece el padre de Helge, que, a diferencia del hijo, con el que no se entiende desde hace tiempo, comprende bien a la muchacha porque comparte su sensibilidad art&iacute;stica, lo que termina por enturbiar m&aacute;s el malestar de la pareja.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La caída en desgracia de Jenny es una advertencia de que ni las buenas intenciones colectivas ni la firmeza individual bastan para garantizar un futuro cimentado en la igualdad de oportunidades</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La novela, que se inscribe en la tradici&oacute;n del realismo, est&aacute; contada al estilo cl&aacute;sico, con pulso para la narraci&oacute;n, estructura en orden cronol&oacute;gico y unos personajes s&oacute;lidos, de la protagonista al secundario menor. A la manera de una tragedia griega, la protagonista se ve atrapada en unas circunstancias adversas cuando se atreve a romper su rutina, vive su particular descenso a los infiernos &ndash;aunque no ponga nombres cl&iacute;nicos, se podr&iacute;a hablar tambi&eacute;n de salud mental, de depresi&oacute;n&ndash; y, a partir de ah&iacute;, la pregunta ser&aacute; c&oacute;mo salir de nuevo a la superficie, c&oacute;mo retomar sus prop&oacute;sitos vitales. Si es que a&uacute;n puede.
    </p><p class="article-text">
        Poco tiene que ver la Jenny terca e indomable del principio con la que se revela despu&eacute;s de los acontecimientos, pero al fin y al cabo nadie sale inc&oacute;lume de la aventura de vivir, y a veces quien parece m&aacute;s fuerte puede perder pie, m&aacute;s a&uacute;n en un mundo que es como una pista de obst&aacute;culos para las mujeres que se atreven a rebelarse al orden establecido. La ca&iacute;da en desgracia de Jenny es una llamada de atenci&oacute;n, una advertencia de que ni las buenas intenciones colectivas ni la firmeza individual bastan para garantizar un futuro cimentado en la igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, Sigrid Undset tuvo m&aacute;s fortuna (o tom&oacute; mejores decisiones, seg&uacute;n se mire) que su personaje, y no solo no se achant&oacute; nunca &ndash;tampoco al denunciar la barbarie nazi, por la que perdi&oacute; a un hijo tras la ocupaci&oacute;n de Noruega, adem&aacute;s de sufrir la prohibici&oacute;n de sus libros en las universidades bajo dominio nazi y verse obligada a exiliarse a Estados Unidos hasta el final de la guerra&ndash;, sino que dej&oacute; para la posteridad novelas tan ricas e interesantes, tan representativas de una &eacute;poca y sus contradicciones como <em>Jenny</em>. Dos mujeres, autora y personaje, dignas de descubrir, dignas de no olvidar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/jenny-novela-sigrid-undset-desmonto-mito-amor-romantico-siglo_1_13384983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 19:33:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Jenny', la novela de Sigrid Undset que desmontó el mito del amor romántico hace más de un siglo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Premios Nobel,Nobel de Literatura,Literatura,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eva Quevedo, escritora: "Muchas personas con ansiedad se preguntan: 'Si lo tengo todo, ¿por qué estoy así?'"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/eva-quevedo-escritora-personas-ansiedad-preguntan-si_1_13385975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d31e0366-527d-48bd-9568-1685bc726143_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x443y220.jpg" width="1200" height="675" alt="Eva Quevedo, escritora: &quot;Muchas personas con ansiedad se preguntan: &#039;Si lo tengo todo, ¿por qué estoy así?&#039;&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La novela ‘Ansiosos anónimos’ utiliza el humor y el realismo mágico para desmontar los prejuicios sobre un trastorno que puede permanecer oculto cuando, desde fuera, todo parece ir bien</p><p class="subtitle">Ansiedad en vacaciones: cuando la urgencia por descansar es lo que no te deja desconectar del todo</p></div><p class="article-text">
        La ansiedad no siempre llega despu&eacute;s de una gran tragedia. Tampoco convierte necesariamente la vida en un caos. Puede instalarse en personas con trabajo, pareja, amigos y una rutina aparentemente tranquila. De hecho, esa aparente normalidad es, muchas veces, lo que la vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil de entender. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre esa idea construye la publicista y escritora Eva Quevedo (Madrid, 1974) <em>Ansiosos an&oacute;nimos </em>(Penguin Random House), una novela ambientada en una terapia de grupo en un centro de salud que recurre al humor y al realismo m&aacute;gico para poner palabras a una experiencia que millones de personas viven en silencio. 
    </p><h2 class="article-text">La ansiedad tambi&eacute;n aparece cuando &ldquo;todo va bien&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Miranda L&oacute;pez Quintana ronda los cuarenta a&ntilde;os. Tiene un trabajo estable, una pareja que la quiere y la apoya, amigos, salud y una vida que, vista desde fuera, parece completamente normal. Aun as&iacute;, ninguna de esas certezas basta para mantener a raya la ansiedad. La novela arranca cuando recibe un correo de su centro de salud en el que la convocan a una terapia grupal para &ldquo;tratar la ansiedad generalizada y cr&oacute;nica que padece&rdquo;. Ser&aacute; en esas once sesiones donde conozca a otros pacientes cuyas historias permitir&aacute;n a Quevedo explorar distintas formas de convivir con este trastorno.
    </p><p class="article-text">
        La escritora construye a Miranda precisamente desde esa aparente contradicci&oacute;n: se siente &ldquo;querida, valorada y acompa&ntilde;ada&rdquo;; no es rica, pero puede permitirse unas vacaciones; est&aacute; sana&hellip; Y, sin embargo, como reconoce en la novela, &ldquo;nada vale cuando el cami&oacute;n de la tristeza bascula su volquete con un movimiento hidr&aacute;ulico y vuelca toneladas de mierda sobre mis hombros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con ella, la autora cuestiona una de las ideas m&aacute;s extendidas sobre la ansiedad: que siempre debe existir un gran acontecimiento que la explique. Cuando es una guerra, una cat&aacute;strofe o una gran p&eacute;rdida el motivo que despierta la ansiedad, Quevedo cree que es m&aacute;s sencillo reconocer que la padecemos. Tenemos una especie de respaldo que permite a la sociedad entender la causa del problema. Sin embargo, sin esta explicaci&oacute;n la cosa cambia. &ldquo;Muchas veces yo misma, amigas m&iacute;as o conocidos nos hemos preguntado: &lsquo;Si lo tengo todo, &iquest;c&oacute;mo es posible que est&eacute; as&iacute; de nerviosa?&rsquo;, &lsquo;Si en realidad no me pasa nada, &iquest;c&oacute;mo es posible que no pueda dormir por las noches o que cualquier cosa me haga llorar?&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novela parte de esta contradicci&oacute;n. La ansiedad no siempre irrumpe como una emergencia visible ni responde a una l&oacute;gica f&aacute;cil de explicar. A veces se instala en la rutina y acompa&ntilde;a a quien la padece incluso en los momentos que, sobre el papel, deber&iacute;an ser felices. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El humor es casi mi única forma de poder enfrentarme a los problemas y a prácticamente todo en la vida. Es como si a un monstruo muy grande, en el momento en que eres capaz de reírte de él, lo hicieras pequeñito</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El &ldquo;enano&rdquo; que se sienta en el pecho </h2><p class="article-text">
        &ldquo;Sensaci&oacute;n constante o frecuente de inquietud interna; mal estado general con molestias generalizadas o localizadas; pensamientos rumiativos; sensaci&oacute;n de inutilidad o vulnerabilidad; autoestima baja con sensaciones de tristeza, de desesperanza, de apat&iacute;a&rdquo;... La ansiedad puede tener muchas caras, pero en <em>Ansiosos an&oacute;nimos</em> deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una presencia corp&oacute;rea. Miranda la bautiza como &ldquo;el enano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El origen de este &ldquo;enano&rdquo; se encuentra en las propias experiencias personales de la autora. &ldquo;Yo hablaba de mi enano cuando sufr&iacute;a un episodio de ansiedad a las siete u ocho de la tarde, de repente y sin que nada lo provocara. Lo llamaba as&iacute; porque me costaba respirar y era efectivamente como si tuviera a una persona subida o sentada encima de mis costillas. Quise hacerlo corp&oacute;reo en la novela precisamente por eso, porque como dice la terapeuta de Miranda: &lsquo;si yo lo siento, para m&iacute; es real&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al convertir la ansiedad en un personaje, Quevedo desplaza el foco de los ataques puntuales &mdash;la parte m&aacute;s visible del trastorno&mdash; a esa presencia constante con la que muchas personas conviven sin que su entorno llegue a percibirla. &ldquo;Una persona con ansiedad probablemente sea perfectamente funcional. No es igual que una depresi&oacute;n profunda que te paraliza en la cama (...) Hay gente que a lo mejor no puede subirse en el metro pero puede ir caminando a trabajar, o gente que no es capaz de subirse a un avi&oacute;n pero busca una alternativa para poder viajar&rdquo;, explica. Todos estos casos pueden pasar desapercibidos. Por eso, asegura, &ldquo;somos muchas las personas con enanos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;enano&rdquo; funciona as&iacute; como una met&aacute;fora: una compa&ntilde;&iacute;a inc&oacute;moda que no siempre desaparece, pero que tampoco impide necesariamente seguir adelante. Quevedo utiliza el humor no para restar importancia a la ansiedad, sino para hacerla m&aacute;s cercana y poder hablar de ella. 
    </p><h2 class="article-text">Re&iacute;rse del monstruo para hacerlo m&aacute;s peque&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Este enano es solo uno de los recursos de los que se vale la autora para retratar las verdades y experiencias de los pacientes que acompa&ntilde;an a Miranda en sus sesiones de terapia grupal. Quevedo nos presenta a Maril&oacute; &mdash;que despu&eacute;s de un desenga&ntilde;o amoroso ha perdido la capacidad de escuchar a los hombres&mdash;, Olga &mdash;que poco a poco se ha ido volviendo invisible y es capaz de viajar gratis en los taxis y comer sin pagar en los bares&mdash; o Casandra &mdash;a quien le crece la cabeza cuando est&aacute; muy preocupada o tiene que procesar mucha informaci&oacute;n&mdash;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No hay ningún tipo de pudor en contar a toda la oficina que has tenido cólicos y te has quedado sentado en el váter toda la noche. Sin embargo, a nadie le cuentas que llevas seis meses sin poder dormir o con taquicardias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Abordar la ansiedad desde el humor era una decisi&oacute;n imprescindible para la autora.<strong> </strong>&ldquo;El humor es para m&iacute; casi mi &uacute;nica forma de poder enfrentarme a los problemas y a pr&aacute;cticamente todo en la vida. Porque es como si a un monstruo muy grande, en el momento en que eres capaz de re&iacute;rte de &eacute;l, lo hicieras peque&ntilde;ito. Es una forma de quitarle hierro&rdquo;, explica. En la novela, esa mirada permite hablar de una realidad inc&oacute;moda de una manera m&aacute;s cercana: &ldquo;Ya es dif&iacute;cil una conversaci&oacute;n sobre la ansiedad, pues hag&aacute;moslo de la forma m&aacute;s agradable posible&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Dejar de esconder al &ldquo;enano&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La ansiedad no solo se enfrenta a trav&eacute;s de herramientas para gestionarla, tambi&eacute;n contra el silencio que todav&iacute;a la rodea. En <em>Ansiosos an&oacute;nimos</em>, los personajes no solo aprenden a convivir con sus s&iacute;ntomas, sino tambi&eacute;n a hablar de ellos en voz alta y compartirlos con otros. Para Quevedo, romper ese aislamiento es una parte fundamental del proceso, demostrando c&oacute;mo uno de los grandes obst&aacute;culos sigue siendo la verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay ning&uacute;n tipo de pudor en contar a toda la oficina que has tenido c&oacute;licos y te has quedado sentado en el v&aacute;ter toda la noche, aun con el riesgo de que la gente te imagine en esa situaci&oacute;n; es algo que consideramos normal. Sin embargo, a nadie le cuentas que llevas seis meses sin poder dormir o con taquicardias&rdquo;, explica la escritora. En el caso de un alimento en mal estado o una enfermedad hay &ldquo;un tercero&rdquo; al que echarle la culpa, pero cuando se trata de un problema de salud mental, parece que &ldquo;el fallo est&aacute; en ti, que no sabes gestionar bien tus sentimientos&rdquo;, y esto hace que lo ocultemos.
    </p><p class="article-text">
        Esa presi&oacute;n se intensifica, seg&uacute;n Quevedo, en una sociedad marcada por la exigencia constante. &ldquo;Nuestro d&iacute;a a d&iacute;a tal y como hemos construido nuestro sistema social nos obliga a ser los mejores en todo. Todo son obligaciones (...) Adem&aacute;s, ves lo que est&aacute; pasando en tant&iacute;simas partes del mundo que se te cae el alma los pies. Todo esto tambi&eacute;n hace una presi&oacute;n sobre la propia persona. La sociedad est&aacute; construida ahora mismo con unas prisas y exigencias constantes. Todo eso son clavitos que nos generan m&aacute;s ansiedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cree que debemos eliminar &ldquo;el estigma de pensar que por tener ansiedad eres una persona d&eacute;bil&rdquo;. M&aacute;s aun viviendo en un &ldquo;mundo de &lsquo;tiburones empresariales&rsquo; donde no se nos permite ser d&eacute;biles, porque al d&eacute;bil se le rechaza&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;La gente que llora o empatiza no es m&aacute;s d&eacute;bil, al contrario, esa sensibilidad podr&iacute;a hacer del mundo un lugar mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, no es casualidad que <em>Ansiosos an&oacute;nimos</em> transcurra en un centro de salud p&uacute;blico y alrededor de una terapia de grupo. Para Quevedo, igual que acudimos al m&eacute;dico ante una dolencia f&iacute;sica, deber&iacute;amos poder encontrar en nuestro ambulatorio un lugar donde pedir ayuda cuando la ansiedad se convierte en una compa&ntilde;era permanente. La novela no busca ofrecer un manual sobre salud mental, sino recordar a quienes conviven con ese &ldquo;enano&rdquo; que no est&aacute;n solos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/eva-quevedo-escritora-personas-ansiedad-preguntan-si_1_13385975.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 19:44:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eva Quevedo, escritora: "Muchas personas con ansiedad se preguntan: 'Si lo tengo todo, ¿por qué estoy así?'"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ansiedad,Salud mental,Libros,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guillermo Zapata: "La novela no tiene que dar soluciones, en cambio, la política tiene que proponer herramientas concretas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/guillermo-zapata-novela-no-dar-soluciones-cambio-politica-proponer-herramientas-concretas_1_13358578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d574021-9bdc-4801-a4cf-4bb5983fbb1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x735y354.jpg" width="1200" height="675" alt="Guillermo Zapata: &quot;La novela no tiene que dar soluciones, en cambio, la política tiene que proponer herramientas concretas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor, que fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid, publica 'Animales de costumbres', una novela de misterio y terror sobre una urbanización aislada donde el clasismo y la falta de empatía lo contaminan todo</p><p class="subtitle">Entrevista - Pablo Und Destruktion: “Hay identidad en la casita de Bad Bunny, pero ninguna conciencia de clase”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Un cruce de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/stephen-king-maurice-sendak-union-inesperada-coherente-revisar-cuento-hansel-gretel_1_12814863.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stephen King</a> y Annie Ernaux, pero a lo bestia&rdquo;, as&iacute; presenta <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/rivas/bob-pop-muestra-presente-cuerpo-rivas-escribir-unica-forma-pensar_1_13339140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bob Pop</a> la novela <em>Animales de costumbres </em>(Editorial Plasson e Bartleboom, 2026), la &uacute;ltima novela del escritor y guionista Guillermo Zapata. Primero fue <em>Perfil bajo </em>(Lengua de Trapo, 2018), un ensayo en primera persona sobre la libertad de expresi&oacute;n, redes sociales y espacio p&uacute;blico; luego vino <em>No a todo</em> (Lengua de Trapo, 2023), <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/guillermo-zapata-guion-votacion-reforma-laboral-pareceria-succession_1_10349570.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un ensayo a partir de su investigaci&oacute;n sobre el Tamayazo</a>. Ahora Zapata se estrena en el g&eacute;nero de misterio y terror con esta historia de ficci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En <em>Animales de costumbres</em>, las ciudades y los pueblos han cambiado radicalmente porque un gas t&oacute;xico naranja recorre todo el territorio. La vida transcurre ahora bajo c&uacute;pulas de filtrado de aire y trajes de protecci&oacute;n. En una sociedad que recuerda mucho a la espa&ntilde;ola y en las ruinas a&uacute;n respirables de una crisis econ&oacute;mica y urban&iacute;stica que nunca termin&oacute; de irse, la historia se ubica en un cruce improbable entre <em>Twin Peaks</em> y <em>La que se avecina, </em>desarroll&aacute;ndose casi enteramente en la urbanizaci&oacute;n de Valleluz. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Las urbanizaciones pueden llegar a dar mucho miedo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Las urbanizaciones son algo que conozco y he vivido desde peque&ntilde;o. Mir&aacute;ndolas desde la perspectiva del miedo hay elementos que me interesan especialmente. La idea de comunidad cerrada, con reglas propias que tienden a ser homog&eacute;neas y que generan un cierto aislamiento. Eso ofrec&iacute;a para m&iacute;, por un lado, la posibilidad de vivir aventuras en una especie de castillo imaginario ajeno a la realidad del resto de las personas y, por otro lado, lo perverso de vivir en un estado de control donde todo el mundo se vigila y proyecta sus temores. Sobre todo despu&eacute;s de que haya habido un asesinato. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El asesinato de un perro. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es. Me parec&iacute;a interesante la idea de considerar que el asesinato de un perro se le&iacute;a igual que la muerte de cualquier persona de esa comunidad. Para m&iacute; las novelas de misterio tienen unas reglas y una de las m&aacute;s importantes era que conoci&eacute;ramos al cad&aacute;ver desde el principio. Porque a lo que asistimos a partir de ese momento es a la investigaci&oacute;n en torno a por qu&eacute; ha muerto ese perro y qui&eacute;n lo ha matado. Y a partir de ah&iacute; construir una estructura de sospechas. 
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            <span class="title">
                Guillermo Zapata en 2023                            </span>
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        <strong>Una de las sospechosas es Evelyn, una trabajadora dom&eacute;stica que ha desarrollado alergia al perro, &iquest;qu&eacute; era lo que encontrabas interesante de esa situaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El punto de partida es una an&eacute;cdota real que me contaron de una familia en la que hab&iacute;a un perro que le daba alergia a la mujer que limpiaba la casa y cuidaba a los hijos y se enfrentaba a la duda de qu&eacute; hacer, si despedir a esa mujer o deshacerse del perro. Me parece un dilema muy interesante para la ficci&oacute;n porque articula toda una serie de cuestiones relacionadas con la clase y con la incapacidad de encontrar soluciones que no pasaran por el clasismo o la exclusi&oacute;n. Evelyn representa una figura exterior que se relaciona con esa comunidad y que no est&aacute; atravesada por las violencias que esta produce. Ella es un faro de dignidad en un contexto donde muchos personajes la han perdido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, la historia est&aacute; plagada de esos personajes y constantemente tienen comportamientos cuestionables. Luego conocemos un poco mejor su historia y llegamos a empatizar con ellos&hellip; pero no del todo. &iquest;Era esa la intenci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay una diferencia entre comprender por qu&eacute; alguien act&uacute;a de una determinada manera y empatizar del todo. Las actitudes cuestionables pueden venir de sus deseos, de cuestiones de clase, de g&eacute;nero, de sus diferentes maneras de dominio. Pero cuando ya te has acercado lo suficiente quieres exigirles un poco m&aacute;s y se genera la expectativa de que cambien o elijan otros caminos. Y cuando eso no sucede, nuestra empat&iacute;a se detiene. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dejando un momento de lado la novela y considerando su experiencia pol&iacute;tica, &iquest;esa 'empat&iacute;a que se detiene' es algo que nos impide entender mejor el giro ultraconservador?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me interesa esa tensi&oacute;n entre la experiencia pol&iacute;tica y la novela porque creo que responde a maneras distintas de enfocar los problemas. La novela, para empezar, no tiene por qu&eacute; dar soluciones, mientras que la pol&iacute;tica tiene que proponer todo el rato herramientas concretas. Estamos en un momento que necesita una enorme empat&iacute;a. La extrema derecha quiere producir una imagen homog&eacute;nea del mundo, muy estrecha. En esa imagen quiere atrapar incluso a sus propios votantes, porque as&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil mantenerlos juntos. Yo creo que hay que resistirse a esa imagen homog&eacute;nea, asumiendo la complejidad, por un lado, e identificando problemas comunes, por otro. Necesitamos unir lo que est&aacute; separado y separar lo que se presenta como homog&eacute;neo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Escribir o producir cultura nos compromete y genera vínculos, queramos o no. Y obviar eso me parece problemático</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guillermo Zapata</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En la novela hay al menos dos personajes (Emilio y Marcos) que representan muy bien cierta idea de clase media cuyos principios morales no siempre parecen respetar los derechos m&aacute;s b&aacute;sicos&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Emilio y Marcos son dos personas atrapadas en una ficci&oacute;n aspiracional. A uno se le ha derrumbado, pero sigue como el Coyote andando por el precipicio y persiguiendo al Correcaminos como si no pasara nada. El otro est&aacute; atrapado en las trampas que &eacute;l mismo se ha contado sobre lo que es el &eacute;xito. Es un hombre endeudado que dice ser un triunfador. Lo que los une es que los dos est&aacute;n dispuestos a hacer da&ntilde;o a otras personas por mantener su mentira. A m&iacute; eso es lo que me da miedo. El esfuerzo por mantener una normalidad irreal puede llegar a hacer da&ntilde;o a otras personas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n aparece un escritor aparentemente desconectado de la comunidad&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que quiz&aacute;s ahora es diferente, pero durante un tiempo la producci&oacute;n cultural ha tenido una especie de prestigio as&eacute;ptico y poco problem&aacute;tico. Introducir la figura de una persona que escribe en la novela es una llamada de atenci&oacute;n en relaci&oacute;n a que no por el hecho de escribir o de producir una historia tienes que estar separado del mundo de las responsabilidades. O incluso al rev&eacute;s, escribir o producir cultura nos compromete y genera v&iacute;nculos, queramos o no. Y obviar eso me parece problem&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los adolescentes de la novela parecen estar solos y salen retratados como incomprendidos, &iquest;hay una cr&iacute;tica al adultocentrismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no he querido hacer una especie de teor&iacute;a sobre la sociedad pero entiendo que la historia genere ciertas resonancias. S&iacute; he querido hablar de gente joven que est&aacute; desamparada y desorientada. Y a la que le resulta muy hostil el mundo de los adultos sin haber hecho nada especialmente raro o nada especialmente conflictivo para con ese mundo. Es como si su mera existencia, sus meros c&oacute;digos, distintos a los de los adultos, los volvieran sospechosos. Y es una cosa que a m&iacute; me preocupa y me interesa. Al final es una historia que habla sobre lo que pasa cuando la empat&iacute;a desaparece. Y eso s&iacute; es algo que nos sucede a los adultos a menudo con gente joven y adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por &uacute;ltimo, para una persona que siempre ha defendido escribir desde la esperanza, &iquest;pasar al g&eacute;nero de terror tiene algo que ver con el actual pesimismo colectivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una pregunta que yo me hago tambi&eacute;n bastante. Creo que el desaf&iacute;o es resultar esperanzador dentro de un formato que est&aacute; entregado a lo oscuro, a lo que falla, a las cosas que salen mal, a la violencia y en definitiva, a lo que nos angustia. Me parece m&aacute;s desafiante intentar escarbar esperanza a partir de ese formato que pensar que el contexto me ha llevado a escribir una historia m&aacute;s desesperanzada. Yo creo que hay elementos en la historia que hacen llamadas constantes al presente y es una historia dura, pero no creo que sea una historia en la que no haya esperanza o salidas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe G. Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/guillermo-zapata-novela-no-dar-soluciones-cambio-politica-proponer-herramientas-concretas_1_13358578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Escritores,Guillermo Zapata,Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Taxis, "tiki-taka" e imágenes que nadie quiere perderse: la novela sobre el Mundial de Sudáfrica como hito de la España en crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/taxis-tiki-taka-e-imagenes-nadie-quiere-perderse-novela-mundial-sudafrica-hito-espana-crisis_1_13353054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2d95359-0b57-4c4b-a6e8-5d6e20eeda06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x784y254.jpg" width="1200" height="675" alt="Taxis, &quot;tiki-taka&quot; e imágenes que nadie quiere perderse: la novela sobre el Mundial de Sudáfrica como hito de la España en crisis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pablo Caldera publica 'Lo nunca visto', particular acercamiento al triunfo de la selección en 2010 que indaga en el poder de las imágenes y el fútbol en una historia de robos, retrovisores y fiestas estrafalarias que desafía las expectativas del lector: se ambienta en su mayor parte dos años después de la gesta mundialista</p><p class="subtitle">España se encuentra a sí misma frente a Austria y espera a Portugal</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Todo el mundo puede imaginarse su pa&iacute;s, y solo unos pocos tratan de convencernos de que su imagen es real. Quiz&aacute;s la m&aacute;s equitativa, la m&aacute;s justa, sea la que aparece en la mente del futbolista justo cuando ve que el bal&oacute;n se cuela en la red. Es consciente de que hay medio pa&iacute;s vi&eacute;ndolo, celebrando en plazas y en bares y en casas, pero a &eacute;l, en ese momento, la energ&iacute;a no le da para delirios de grandeza. &Eacute;l piensa, probablemente, en su madre&rdquo;. El inter&eacute;s de Pablo Caldera (Madrid, 1997) por pensar las im&aacute;genes desemboca en este pasaje de su primera novela, el cual versa precisamente sobre la posible imagen definitoria de Espa&ntilde;a. Acaba encontrando la respuesta en otra de sus pasiones, el f&uacute;tbol, sugiriendo si acaso fue Andr&eacute;s Iniesta quien logr&oacute; esa postal total de lo espa&ntilde;ol antes que cualquier poeta, pensador, artista o dictador.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Lo nunca visto</em>, nueva entrega de la colecci&oacute;n Episodios Nacionales de la editorial C&iacute;rculo de Bellas Artes - Lengua de Trapo (actualizaci&oacute;n moderna y colectiva del proyecto de P&eacute;rez Gald&oacute;s), el lector no encontrar&aacute; sin embargo casi ninguna referencia a la selecci&oacute;n que en 2010 toc&oacute; el cielo en Sud&aacute;frica. Tampoco a los ag&oacute;nicos partidos que la llevaron a la gloria con goles de Villa o Puyol y paradas de Casillas. De hecho, Caldera ambienta la acci&oacute;n en Madrid y solo una peque&ntilde;a parte de ella trascurre ese a&ntilde;o. El grueso de la trama discurre durante la Eurocopa de 2012. El &uacute;ltimo triunfo de aquel equipo imparable que nos acostumbr&oacute; a ganar, que nos empach&oacute; de victorias hasta convertirlas en una fea costumbre.
    </p><p class="article-text">
        El escritor atiende a este peri&oacute;dico horas antes de que la selecci&oacute;n recupere la sensaci&oacute;n de rodillo ante Austria. En esta ocasi&oacute;n no las tiene todas consigo y vaticina que Inglaterra se llevar&aacute; el gato al agua en este Mundial. Augura que Espa&ntilde;a alcanzar&aacute; las semifinales, donde nos echar&aacute; Francia. La conversaci&oacute;n tiene lugar en una terraza de Lavapi&eacute;s entregada a la Copa del Mundo, con un bander&iacute;n de Espa&ntilde;a en cada mesa y un pantall&oacute;n en la terraza preparado para emitir la goleada.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente en un sitio como este habr&iacute;an acabado Adri&aacute;n y Beto, los hermanos protagonistas del libro, si aquella noche en la que Espa&ntilde;a se impuso a Holanda en Johannesburgo hubiesen decidido salir a ver el partido. Pero no, a estos esp&iacute;ritus quinquis del siglo XXI se les ocurri&oacute; aprovechar que todo el mundo estar&iacute;a mirando los televisores para perpetrar un robo en un chal&eacute; una zona noble de la capital. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, su madre, una taxista amante de escudri&ntilde;ar a los pasajeros que se suben a su veh&iacute;culo, encontrar&aacute; sin buscarlo una oportunidad para desentra&ntilde;ar el misterio de la desaparici&oacute;n de sus hijos.
    </p><h2 class="article-text">Una ficci&oacute;n sobre el Mundial de 2010 sin Shakira ni Iniesta</h2><p class="article-text">
        Con este punto de partida, el autor del ensayo <em>El fracaso de lo bello </em>(La Caja Books, 2021) ofrece su particular mirada a un proyecto en el que le plante&oacute; participar la propia editorial. Cont&oacute; con libertad incluso para seleccionar su propio episodio nacional. &ldquo;Propuse tres: la legalizaci&oacute;n del PCE, la aprobaci&oacute;n del matrimonio homosexual y el Mundial de 2010. Nos pareci&oacute; que en este &uacute;ltimo estaba el verdadero desaf&iacute;o identitario&rdquo;. Reconoce eso s&iacute; que los otros dos acontecimientos se acabaron filtrando en un par de momentos del libro. A los escritores atentos no les ser&aacute; dif&iacute;cil identificarlos.
    </p><p class="article-text">
        Preguntado acerca de la decisi&oacute;n de desplazar la mayor parte de la historia durante la Eurocopa de Polonia y Ucrania, admite una cierta pulsi&oacute;n por &ldquo;no convertir a Espa&ntilde;a en una entelequia y por huir de las narrativas fetichistas del Mundial&rdquo;. No hay rastro del <em>Waka-waka</em>, aunque se cuela una menci&oacute;n al pulpo Paul. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n reconoce su inter&eacute;s en &ldquo;hackear&rdquo; el planteamiento inicial de los Episodios Nacionales. Incluso la propia idea de &ldquo;evento hist&oacute;rico&rdquo;. Algo de eso hay en la apuesta por eludir la reconstrucci&oacute;n o el seguimiento de los partidos, lo cual queda reservado y de manera colateral para el Espa&ntilde;a-Portugal de las semifinales de 2012 (antecedente del partido de octavos del pr&oacute;ximo lunes). No hay una descripci&oacute;n de la final del Mundial ni del gol de Iniesta, en una decidida apuesta por alejarse de la catarsis colectiva y abordar m&aacute;s bien los rescoldos que dej&oacute; todo aquello.
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                    alt="Portada de la novela de Pablo Caldera &#039;Lo nunca visto&#039;."
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                Portada de la novela de Pablo Caldera &#039;Lo nunca visto&#039;.                            </span>
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        No es que se centre en una historia aleda&ntilde;a, como hizo Bernardo Atxaga con el Mundial de Espa&ntilde;a 82 en <em>El hombre solo</em>, thriller literario donde segu&iacute;a a un grupo de exmilitantes de ETA que preparan una &uacute;ltima operaci&oacute;n. A Caldera s&iacute; le interesa el propio evento, pero m&aacute;s si cabe &ldquo;la cuesti&oacute;n de los que no vieron el Mundial, aunque eso les causara <em>fomo </em>[miedo de quedarse fuera]&rdquo;. As&iacute;, cuando se lanz&oacute; a escribir le revoloteaba una pregunta: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; est&aacute; por encima de una imagen que deseas ver?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hilvana de ese modo una primera parte desarrollada casi en tiempo real e &iacute;ntegramente a trav&eacute;s de di&aacute;logos, que reconstruye el robo a trav&eacute;s de un &ldquo;tiqui-taca&rdquo; conversacional entre los hermanos. &ldquo;Quise intentar escribir o dialogar como se juega al f&uacute;tbol. No narrarlo como si fuese un partido, lo cual puede llevar a fetichizarlo, sino que la propia forma literaria remitiese a los pasos del bal&oacute;n&rdquo;. &ldquo;La primera novela siempre es un ensayo, as&iacute; que quer&iacute;a demostrarme a m&iacute; mismo que pod&iacute;a construir di&aacute;logos y una trama, que en este libro es lo central por encima de las reflexiones&rdquo;, asegura. Con el paso de las p&aacute;ginas fue desechando esa estructura dialogada y el relato adopta unas formas m&aacute;s propias de quien sigue el deporte que de quien lo practica: &ldquo;M&aacute;s que un futbolero, soy un espectador. Es una novela que trata c&oacute;mo es ver el f&uacute;tbol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n con el avance de las p&aacute;ginas, <em>Lo nunca visto </em>va dejando atr&aacute;s el realismo que el propio Caldera admite que se propuso &ldquo;recuperar para la literatura espa&ntilde;ola sin que fuera rancio&rdquo;. Avanza hacia una especie de &ldquo;bastard&iacute;a realista&rdquo;, en un desenlace imprevisible donde los personajes se pierden en las im&aacute;genes. Entre todos ellos destaca Julia, la madre taxista de los desgraciados asaltantes. &ldquo;No es la protagonista. Lo son los dos hermanos, pero desaparecen. Ella es un personaje secundario, lo cual no quiere decir que menos importante, lanzado a ocupar un espacio principal en la narrativa. La forma literaria la empuja al foco y eso le genera una incomodidad que yo quer&iacute;a transmitir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Julia es una mujer marcada por el cansancio, por un cierto agotamiento con su vida y con el Madrid donde la desarrolla (&ldquo;las ciudades crecen para que las desconozcamos&rdquo;, escribe Caldera). Unas circunstancias que trenza con la Eurocopa de 2012 y su mon&oacute;tono camino al &eacute;xito: &ldquo;Me transmite una idea de repetici&oacute;n y agotamiento. Como si nunca pudiera salir de esa final del Mundial en la que se esfumaron sus hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dice adem&aacute;s que es un torneo no tan contado, en el que el <em>soy espa&ntilde;ol, &iquest;a qu&eacute; quieres que te gane? </em>coincide con lo peor de aquellos a&ntilde;os de devastaci&oacute;n econ&oacute;mica y laboral. &ldquo;2008 es euforia precrisis y 2010 es plena crisis. En esa tercera victoria consecutiva se notaban mucho m&aacute;s las distancias de clases&rdquo;. No es casualidad que en <a href="https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-le-importa-15m_132_13220329.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medio surgiera el 15-M</a>. El pa&iacute;s parec&iacute;a estar ya a otras cosas, a un cambio que nunca se termin&oacute; de materializar. Y gran parte de la izquierda todav&iacute;a despreciaba el f&uacute;tbol, no buscaba reapropi&aacute;rselo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La novela está atravesada por retóricas del cine y la tele. Los espejos son pantallas y el final es pura ciencia ficción de los ochenta. Mezclar esas películas con la idea de España y el fútbol me parecía interesante para generar una cosa bastarda</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese contexto de furor en las teles y ruina en las casas, la protagonista inesperada pasa sin pretenderlo &ldquo;de la invisibilidad a la visibilidad&rdquo;. De observar a los pasajeros del taxi, jugando con la perspectiva de sus retrovisores, a suscitar todas las miradas en una &ldquo;valleinclanesca&rdquo; fiesta de la alta sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Todo por la aparici&oacute;n de un personaje de nombre cinematogr&aacute;fico, c&oacute;mo no, llamado Brando. Caldera es un cin&eacute;filo empedernido, quiz&aacute; la &uacute;ltima etiqueta que desear&iacute;a un entrevistado, pero una que al fin y al cabo se ajusta a la realidad. De ah&iacute; que su escritura tambi&eacute;n beba de los c&oacute;digos del cine, no tanto por una acumulaci&oacute;n de referencias como por la forma de exponer las acciones. &ldquo;El principio es muy teatral, como precinematogr&aacute;fico. Pero luego la novela est&aacute; atravesada por las ret&oacute;ricas del cine y la tele. Los espejos son pantallas y el final es pura ciencia ficci&oacute;n de los ochenta. Mezclar esas pel&iacute;culas con la idea de Espa&ntilde;a y con el f&uacute;tbol me parec&iacute;a interesante. Quer&iacute;a generar una cosa bastarda&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Espa&ntilde;a y Madrid, territorios bastardos </h2><p class="article-text">
        El resultado de las curiosas estrategias narrativas es una asombrosa paradoja: su novela sobre la gloria de <em>La Roja </em>acaba siendo m&aacute;s madrile&ntilde;a que espa&ntilde;ola. &ldquo;Para m&iacute; lo espa&ntilde;ol es tan complejo que no se puede retratar. El franquismo convirti&oacute; s&iacute;mbolos regionales en s&iacute;mbolos de lo espa&ntilde;ol, es justamente tambi&eacute;n muy bastardo. Lo madrile&ntilde;o igual, pero me atrevo m&aacute;s con ello. No me imaginaba la historia en otro lado, sab&iacute;a que la M-30 ser&iacute;a el vector principal de la conversaci&oacute;n entre los dos hermanos con la que empieza. Es una novela sobre c&oacute;mo Madrid es una condena, sobre todo en verano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo nunca visto </em>se reserva tambi&eacute;n un pasaje &ldquo;muy almodovariano&rdquo; donde una travesti roba el coraz&oacute;n al lector. Ojo a su canci&oacute;n sobre la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola, todo un derroche de sutiles met&aacute;foras sexuales a partir de las diferentes posiciones del terreno de juego (&ldquo;el defensa la toca y a m&iacute; me descoloca&rdquo;). &ldquo;Ten&iacute;a miedo a traicionarme con una novela sobre f&uacute;tbol, no soy un <em>gymbro</em>. Creo en la complejidad de las identidades. Tampoco soporto cuando algunos amigos me dicen que si me interesa el f&uacute;tbol es por alg&uacute;n trauma del pasado. Si algo define el f&uacute;tbol no es tanto la unidad de todo el mundo frente a una cosa, sino la complejidad de esa falsa unidad&rdquo;, explica. &ldquo;Por eso el t&iacute;tulo original del libro era <em>Unidos en esto</em>&rdquo;<em>.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si algo define el fútbol no es tanto la unidad de todo el mundo frente a una cosa, sino la complejidad de esa falsa unidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Caldera tiene claro que &ldquo;el f&uacute;tbol, sus im&aacute;genes, atrapan&rdquo;. A partir de ah&iacute;, emerge otra cuesti&oacute;n: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; buscamos en esa imagen? Cada uno algo distinto, no necesariamente el partido en s&iacute;: el futbolista sudando [uno de los motivos de la pasi&oacute;n de Pasolini por este deporte], contemplar a unos &iacute;dolos que luego imitaremos, la sensaci&oacute;n colectiva de vivir algo juntos...&rdquo;. No le mov&iacute;a negar esas pasiones, sino retratar una diversidad que las expande. As&iacute; se explica que reserve uno de los pasajes m&aacute;s emocionantes a una tanda de penaltis (esas que Espa&ntilde;a evit&oacute; en Sud&aacute;frica): &ldquo;Es ah&iacute; cuando el f&uacute;tbol se convierte en algo realmente emocionante, en una especie de tenis&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Escribe Pablo Caldera en su novela que &ldquo;no toda fabulaci&oacute;n es narcisista, y es posible proyectar todo un mundo sin imaginarse apenas en &eacute;l&rdquo;. Quiz&aacute; eso explica que sea capaz de construir una ficci&oacute;n que no necesita an&eacute;cdotas tan enternecedoras como la que vivi&oacute; su familia aquel 11 de julio de 2010. &ldquo;Vimos la final casa de mi abuela y recuerdo mucho a mi madre, que jam&aacute;s hab&iacute;a visto ni volvi&oacute; a ver un partido de f&uacute;tbol. De repente se perdi&oacute; un gatito que yo acababa de adoptar. No sali&oacute; de su escondite justo hasta que todos gritamos el gol de Iniesta. Mi t&iacute;o dijo que hab&iacute;a venido a unirse a la celebraci&oacute;n&rdquo;. Nadie quiere perderse lo nunca visto y lo que, al menos hasta el pr&oacute;ximo d&iacute;a 19, nunca volvimos a ver.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Hormigo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/taxis-tiki-taka-e-imagenes-nadie-quiere-perderse-novela-mundial-sudafrica-hito-espana-crisis_1_13353054.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 19:42:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Taxis, "tiki-taka" e imágenes que nadie quiere perderse: la novela sobre el Mundial de Sudáfrica como hito de la España en crisis]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucía Solla Sobral, en el FIC: “La precariedad te lleva a no poder dejar una relación por no tener a donde ir”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/lucia-solla-sobral-fic-precariedad-lleva-no-relacion-no_1_13338982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0e7ebd4-8a0a-4d98-b13e-478618a82548_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucía Solla Sobral, en el FIC: “La precariedad te lleva a no poder dejar una relación por no tener a donde ir”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora de 'Comerás flores' ha aprovechado su conversación en el Festival de las Ideas y la Cultura para acercar al público la experiencia de mujeres que sufren violencia machista</p><p class="subtitle">‘Un Tema al Día’ sube el monstruo de la vivienda al escenario del Festival de elDiario.es</p></div><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil identificar la violencia cuando viene acompa&ntilde;ada de gritos, portazos o amenazas expl&iacute;citas, pero reconocerla se complica cuando llega disfrazada de atenciones constantes o una buena relaci&oacute;n con el entorno de la v&iacute;ctima. Dispuesta a desarmar los mecanismos invisibles de la sumisi&oacute;n y a reivindicar la importancia de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/jaula-oro-podcast-muestra-violencia-genero-llega-altas-esferas_1_7387670.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dar voz a quienes sufren maltrato</a>, la escritora Luc&iacute;a Solla Sobral ha puesto el foco en los l&iacute;mites del dolor y la supervivencia emocional sobre el escenario del Festival de las Ideas y la Cultura en Rivas. &ldquo;Siempre nos hacen creer que somos las responsables como si no hubiese un agresor, y eso genera mucha culpa y verg&uuml;enza. Lo silencia&rdquo;, ha declarado.
    </p><p class="article-text">
        La autora de<em> Comer&aacute;s flores</em> (2025) ha aprovechado la conversaci&oacute;n con Laura Garc&iacute;a Higueras, redactora de Cultura, para acercar al p&uacute;blico la experiencia de mujeres que han sufrido <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/violencia-machista-espectro-aterroriza-mujeres-llanto_1_11763594.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violencia machista</a>. Es algo que hace en su novela a trav&eacute;s del personaje de Marina, pero para ello tuvo que documentarse previamente con personas que han pasado por ello. &ldquo;Creen que son las &uacute;nicas que est&aacute;n pasando por eso y se sienten tontas al creer que est&aacute;n solas, pero, en cuanto empec&eacute; a observar comportamientos, me di cuenta de que los de ellos se repiten much&iacute;simo. Parece que hay un manual no escrito para ser un maltratador&rdquo;, ha detallado la escritora. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, Solla Sobral ha se&ntilde;alado que el sentimiento que se repite en las mujeres es el de &ldquo;culpa&rdquo;, lo que la impuls&oacute; a escribir la obra &ldquo;con mucha rabia&rdquo;. Durante el proceso, la autora se dio cuenta de que sobre la v&iacute;ctima no solo afecta la violencia del abusador, ya que la clase social tambi&eacute;n tiene un papel importante. &ldquo;La precariedad influye en el hecho de que cuando quieras irte de una relaci&oacute;n, no puedas hacerlo porque no tener a donde ir, no solo porque el agresor fue capaz de romper tu red, sino porque quiz&aacute; no tienes dinero para alquilar un piso&rdquo;, ha apuntado, a&ntilde;adiendo que, &ldquo;cuantas m&aacute;s herramientas tengas, va a ser m&aacute;s f&aacute;cil detectarlo a tiempo o salir, pero no es igual salir de una relaci&oacute;n si no llegas a fin de mes que si tienes mucho dinero&rdquo;.  
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        Por otro lado, la escritora ha explicado c&oacute;mo las series y las pel&iacute;culas, independientemente de su &eacute;poca, pueden repercutir en la normalizaci&oacute;n del machismo. &ldquo;Hay mucho contenido que todav&iacute;a perpet&uacute;a ese amor rom&aacute;ntico que te da a entender que es la soluci&oacute;n a todos los problemas, haci&eacute;ndote ser de una forma que no eres&rdquo;, ha contado la autora de <em>Comer&aacute;s flores</em>. Su novela propone un discurso diferente: &ldquo;Siempre se dice que la escritura es terap&eacute;utica. Me divert&iacute; mucho escribiendo porque me lo paso genial con la escritura, pero lo que s&iacute; est&aacute; siendo terap&eacute;utico es la lectura. Que las mujeres lo lean y se sientan refugiadas o comprendidas hace que todo esto sea bienvenido&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Las consecuencias de la bulimia</h2><p class="article-text">
        Entre las consecuencias de quienes sufren violencia de g&eacute;nero est&aacute; la bulimia, uno de los temas esenciales de la obra. &ldquo;En una relaci&oacute;n de maltrato las mujeres son m&aacute;s propensas a sufrir un TCA. Es terrible la cantidad de tutoriales que consiguen saltarse las normas de las redes y que te dan trucos para vomitar. Tenemos la imagen social de que quienes sufren TCA son adolescentes y v&iacute;ctimas de las redes sociales, pero hay personas con 40 o 50 a&ntilde;os que estamos a un paso del TCA. Si piensas en la comida como un premio o una compensaci&oacute;n, algo est&aacute; mal, pero es tan sutil que no pensamos en ello&rdquo;, ha argumentado Solla Sobral. Esto se suma &ldquo;que te dejen sin energ&iacute;a como superviviente&rdquo;. &ldquo;Nos movilizamos menos porque llegamos a casa derrotadas&rdquo;, ha indicado.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la bulimia, la escritora ha puesto &eacute;nfasis en la gente que se queda a un lado porque no sabe gestionar que un ser querido est&eacute; pasando por esto. Esas personas son la familia y las amigas, y no siempre conocen que una situaci&oacute;n de violencia machista est&aacute; ocurriendo. &ldquo;Quer&iacute;a mostrar c&oacute;mo un maltratador no es tan evidente aunque desde fuera lo parezca, puesto que no sabes nada de esa persona, no lleva un letrero ni es un maltratador las 24 horas del d&iacute;a. Y no solo conquista a la pareja, tambi&eacute;n al entorno, por lo que la gente no tiene por qu&eacute; sospechar&rdquo;, ha dicho. &ldquo;La &uacute;nica forma de entender que algo va mal es ver cu&aacute;nto est&aacute; adelgazando la v&iacute;ctima, pero como socialmente est&aacute; bien vista la delgadez, nadie lo ve raro&rdquo;, ha agregado.
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                Lucía Solla Sobral conversa en el FIC sobre la violencia machista                            </span>
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        En un momento del encuentro, Estefan&iacute;a, una espectadora, ha intervenido para preguntar a Luc&iacute;a Solla Sobral sobre por qu&eacute; la amiga de Marina desaparece. Ella mont&oacute; un club de lectura en 2024 y, algo que hicieron para ellas mismas, acab&oacute; siendo para una veintena de personas. &ldquo;Ten&iacute;a ganas de saltarme la realidad y que hubiese esa hero&iacute;na que te prepara para el final de la pel&iacute;cula, pero es que no funciona as&iacute;&rdquo;, ha contado la autora. &ldquo;Contrat&eacute; un psic&oacute;logo para trabajar en el personaje de Marina. A &eacute;l le llegu&eacute; a preguntar qu&eacute; podemos hacer como amigas la soluci&oacute;n es esperar. Pasarte 12 a&ntilde;os a que tu amiga logre dar una se&ntilde;al para que puedas decirle que est&aacute;s ah&iacute; y que no las vas a juzgar... Para ellas es m&aacute;s f&aacute;cil huir de ti que afrontar esa realidad&rdquo;, ha a&ntilde;adido.
    </p><p class="article-text">
        Una de las experiencias m&aacute;s bonitas de Solla Sobral ha sido la de llevar<em> Comer&aacute;s flores </em>a la prisi&oacute;n, por lo que la artista ha animado a sus compa&ntilde;eros a ir a prisiones porque lo considera &ldquo;fundamental&rdquo;. &ldquo;[Los reclusas] est&aacute;n muy solos, abandonados. Te vas de all&iacute; sintiendo que no haces lo suficiente, pero fue muy especial. En un club de lectura con 20 hombres, ver c&oacute;mo entend&iacute;an la lectura y c&oacute;mo empatizaban o no juzgaban a la v&iacute;ctima fue incre&iacute;ble&rdquo;, ha comentado la escritora. &ldquo;En el caso del grupo con las mujeres tambi&eacute;n fue maravilloso, pero me fui con bastante tristeza. Cuentan sus historias, lo que vivieron, y te vas con el coraz&oacute;n encogido&rdquo;, ha declarado, destacando que &ldquo;e importante que no nos olvidemos de que tambi&eacute;n existen y de que tienen voz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras el &eacute;xito de la obra, la autora ha confesado que no piensa mucho en el buen recibimiento que ha tenido. &ldquo;Lo escucho, pero lo olvido&rdquo;, reconoce. &ldquo;No me paro a pensar en todo lo que est&aacute; pasando porque entonces no lo disfrutar&iacute;a y me volver&iacute;a loca&rdquo;, ha alegado, pero piensa aprovechar la &ldquo;suerte&rdquo; que ha tenido en su incursi&oacute;n en el mundo editorial. &ldquo;Por supuesto que hay una parte de esfuerzo y de saber escribir, pero hay una parte de suerte: que el editor abra ese correo, que decida leer ese manuscrito... Hay muchos componentes que van m&aacute;s all&aacute; del trabajo&rdquo;, ha explicado. &ldquo;Lo m&aacute;s dif&iacute;cil, que es ese primer paso, ya est&aacute; dado, pero lo m&aacute;s dif&iacute;cil es hacer una carrera de esto. Lo voy a intentar&rdquo;, ha sentenciado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/lucia-solla-sobral-fic-precariedad-lleva-no-relacion-no_1_13338982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 20:07:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lucía Solla Sobral, en el FIC: “La precariedad te lleva a no poder dejar una relación por no tener a donde ir”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Literatura,Escritores,Novela,Violencia machista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Querida Angela Merkel, líbranos del apocalipsis: el Nobel Krasznahorkai se zambulle en el mundo del odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/querida-angela-merkel-libranos-apocalipsis-nobel-krasznahorkai-zambulle-mundo-odio_1_13323522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9ab6c50-027f-4feb-b3c5-edda66f99616_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Querida Angela Merkel, líbranos del apocalipsis: el Nobel Krasznahorkai se zambulle en el mundo del odio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘Herscht 07769’, el premio Nobel de Literatura 2025 se adentra en la mente de un protagonista inocentón que se mueve entre neonazis</p><p class="subtitle">László Krasznahorkai, premio Nobel de Literatura: “Debería haber dedicado toda mi obra a los que no tienen nada”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La esperanza es un error&rdquo;. Con esta sentencia, m&aacute;s provocadora que pesimista, se abre <em>Herscht 07769</em> (2021; Acantilado, 2026, trad. Adam Kovacsics), la &uacute;ltima novela en traducirse al castellano de L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai (Gyula, Hungr&iacute;a, 1954), autor galardonado con el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/laszlo-krasznahorkai-gana-premio-nobel-literatura-2025_1_12669502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nobel de Literatura 2025</a>. Y, en efecto, lo que sigue despu&eacute;s de esa frase es un viaje sin tregua por lo peor y lo mejor de la naturaleza humana, una deriva que invita a cuestionarse de forma constante si el enunciado tiene raz&oacute;n o no.
    </p><p class="article-text">
        Desde un pueblo de Turingia, Florian Herscht, un tipo grandull&oacute;n cuya imponencia f&iacute;sica contrasta con la candidez de su car&aacute;cter, escribe cartas a Angela Merkel, siempre con su apellido y el c&oacute;digo postal como remitente, de ah&iacute; el t&iacute;tulo de la novela. En sus misivas, le pide ayuda para salvar el mundo de lo que percibe como una amenaza que, al contrario de lo que podr&iacute;a parecer, no se fundamenta en la realidad que observa en su d&iacute;a a d&iacute;a, sino en lo que ha averiguado gracias al estudio de las ciencias del universo (la excanciller es f&iacute;sica de formaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de redactar esas cartas que en la oficina de correos nunca se toman en serio, el protagonista dedica su tiempo a acompa&ntilde;ar a un hombre apodado el Jefe, un neonazi para el que trabaja limpiando grafitis. Este Jefe y sus secuaces encarnan los principios de la ultraderecha contempor&aacute;nea: odio, discriminaci&oacute;n, machismo, violencia, groser&iacute;a. Esos rasgos, sin embargo, conviven con un gusto exquisito por Bach, una &iquest;paradoja? que, s&iacute;, remite al culto de Hitler por Wagner.
    </p><p class="article-text">
        Junto al Jefe, el protagonista se convierte en una esponja que absorbe lo que lo rodea. No se convierte en un neonazi al uso &mdash;su interior se mantiene, en cierto modo, &ldquo;puro&rdquo;; no nace de &eacute;l un impulso hacia el odio o la brutalidad&mdash;; pero, a su manera, comienza a asumir que su superior tiene raz&oacute;n, que su visi&oacute;n del mundo es acertada. Como un alumno que conf&iacute;a en su maestro, cree sin dar r&eacute;plica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e2d9708c-777a-4828-a650-17995274afc3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El protagonista recibe m&aacute;s influencias, como la de un viejo profesor de f&iacute;sica retirado, de quien aprendi&oacute; esa curiosidad por la astronom&iacute;a. &Eacute;l es solo uno de los (abundantes y jugosos) personajes secundarios que pueblan esta novela, y, si el Jefe representa esa ola ultra, el profesor es el intelectual pesimista que ve c&oacute;mo sus esfuerzos, concretados en la educaci&oacute;n de Herscht, caen en saco roto en cuanto el chico sale del microcosmos de la escuela para perderse en los confines de la vida adulta, donde no mandan ni gu&iacute;an los sabios, sino los espec&iacute;menes como el Jefe.
    </p><p class="article-text">
        El libro, que conserva la iron&iacute;a y el humor negro distintivos del autor, puede leerse como una met&aacute;fora de la sociedad occidental contempor&aacute;nea, con ese protagonista que teme m&aacute;s lo incierto, lo que no ve (las fuerzas del universo), que lo que sucede ante sus ojos. Porque el discurso neonazi siembra miedo, y, por eso mismo, adeptos: lugare&ntilde;os que comienzan a temer al vecino, que extienden el peligro al dar p&aacute;bulo a quienes justifican sus acciones en prejuicios. Como una onda expansiva, la ideolog&iacute;a ultra se extiende sin que Herscht tome conciencia de sus implicaciones. Y Herscht no es &uacute;nico: para cuando la poblaci&oacute;n se da cuenta, ya es demasiado tarde para reaccionar; de hecho, a sus temores se ha a&ntilde;adido ese, el de plantar cara.
    </p><h2 class="article-text">La salvaci&oacute;n v&iacute;a Bach</h2><p class="article-text">
        No es casualidad que Krasznahorkai elija como localizaci&oacute;n un territorio que integr&oacute; la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica de Alemania (RDA), es decir, un pa&iacute;s que en apenas un siglo ha vivido la decadencia de un imperio, una rep&uacute;blica fr&aacute;gil atenazada por numerosas crisis, el totalitarismo del Tercer Reich, el desencantado sue&ntilde;o comunista y una reunificaci&oacute;n que, a pesar de la ilusi&oacute;n, no ha cumplido las expectativas. Y, dentro de ese pa&iacute;s, en un pueblo ficticio imaginario que podr&iacute;a ser cualquier rinc&oacute;n de Occidente: un lugar donde todos se conocen y, tal vez precisamente por tenerse tan vistos, no perciben la amenaza que se va fraguando, no perciben la gravedad del cambio en curso.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre hoy es inseparable del pasado reciente, en el que la estabilidad pol&iacute;tica ha durado menos que sus promesas; el autoritarismo dej&oacute; secuelas que la democracia no ha sabido resolver. &iquest;Est&aacute; a tiempo a&uacute;n de frenar ese cataclismo inminente? En contra de la afirmaci&oacute;n inicial, Krasznahorkai sugiere una posible redenci&oacute;n a trav&eacute;s de Bach, de la m&uacute;sica que transforma al protagonista de forma mucho m&aacute;s profunda que los discursos tan airados como superficiales del Jefe. Porque Bach, que naci&oacute; en el mismo Estado que &eacute;l, demostr&oacute; que incluso desde ah&iacute;, desde esas mismas ra&iacute;ces, uno se puede forjar otro camino: el de la elevaci&oacute;n espiritual a trav&eacute;s de la sublimaci&oacute;n art&iacute;stica.
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                    alt="El Premio Nobel de Literatura 2025, László Krasznahorkai en Barcelona, en su primer acto público fuera de Hungría tras recibir el galardón"
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            <span class="title">
                El Premio Nobel de Literatura 2025, László Krasznahorkai en Barcelona, en su primer acto público fuera de Hungría tras recibir el galardón                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Es la fuerza del arte en todas sus manifestaciones: la m&uacute;sica, pero tambi&eacute;n la literatura, la pintura, la escultura, el cine, la arquitectura, la danza, la fotograf&iacute;a y un largo etc&eacute;tera. Todo escritor, como todo artista, sabe que, si hay una salvaci&oacute;n posible, es a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n, de la entrega a un cometido que le llevar&aacute;, no solo a trascender lo mundano y caduco, sino a conectar con sus semejantes en lo m&aacute;s &iacute;ntimo, a entregarles un sentido, un anclaje, una pertenencia que no encuentran en un entorno donde cada vez se sienten m&aacute;s solos, m&aacute;s perdidos, m&aacute;s asustados.
    </p><p class="article-text">
        Escribir a pesar de todo, seguir escribiendo despu&eacute;s de las calamidades, es en s&iacute; un salto (laico) de fe en pos de la esperanza. Y leer, al igual que escuchar las composiciones de Bach, un acto de resistencia. Porque se oponen al ruido, lo silencian o lo contrarrestan, aunque sea por un rato, y proporcionan herramientas para protegerse ante &eacute;l. El hecho de que Krasznahorkai siga escribiendo es en s&iacute; mismo un gesto de esperanza. Que los lectores podamos contar con sus libros nos garantiza otro puerto seguro donde arraigar, si estamos dispuestos a emprender una traves&iacute;a arriesgada sobre aguas turbulentas.
    </p><h2 class="article-text">Hipn&oacute;tico y adictivo</h2><p class="article-text">
        Porque Krasznahorkai hace honor a esa fama del Nobel de premiar a autores &ldquo;dif&iacute;ciles&rdquo;. La dificultad de lectura puede ser, hasta cierto punto, un concepto relativo, que depende de la experiencia previa del lector, de sus preferencias e incluso de su receptividad en el momento de comenzar a leer. Aun as&iacute;, hay aspectos objetivos que permiten delimitar el grado de complejidad, y en el caso de este escritor son siempre evidentes. En primer lugar, su estilo, de frases largas, ramificadas, que, m&aacute;s que trazar una l&iacute;nea recta, cavan socavones, giran para captar otros &aacute;ngulos, se disgregan hasta que parece que se pierden para luego enderezar de nuevo el rumbo, m&aacute;s pesadas, eso s&iacute;, con nuevas piedras en los hombros, que hacen ir despacio pero tambi&eacute;n proporcionan una solidez desconocida.
    </p><p class="article-text">
        Esta prosa, que para muchos lectores puede resultar ardua, es, sin embargo, para quien conecta con el narrador h&uacute;ngaro, hipn&oacute;tica e incluso adictiva, capaz de envolver en una atm&oacute;sfera que no por inquietante y oscura deja de ser fascinante; basta pensar en <em>Tango sat&aacute;nico</em> (1985), su primera novela y la brillante adaptaci&oacute;n de B&eacute;la Tarr, para entender ese magnetismo, ese esplendor de un mundo decadente, esa <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/laszlo-krasznahorkai-premio-nobel-literatura-deberia-haber-dedicado-obra-no_1_13020426.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">b&uacute;squeda de un lenguaje sin concesiones</a> que sacude convenciones y alcanza planos metaf&iacute;sicos. Porque las obras de Krasznahorkai, y <em>Herscht 07769</em> no es una excepci&oacute;n, son tambi&eacute;n y ante todo una exploraci&oacute;n del alma humana, una meditaci&oacute;n existencial que, m&aacute;s que revelarse de inmediato, se desvela poco a poco, como una ara&ntilde;a que se va adhiriendo al cuerpo casi de forma inapreciable, hasta llegar a un punto en el que ya no es posible liberarse.
    </p><p class="article-text">
        Esta larga frase que es <em>Herscht 07769</em> deja respirar en algunos momentos, con unos sintagmas separados del cuerpo del texto que se perciben como cambios de cap&iacute;tulo. Estos conjuntos de palabras, cuando se ponen uno detr&aacute;s de otro, componen una suerte de poema que condensa la esencia de la novela: &ldquo;de la nada en la nada / de alguna parte a alguna parte / el mundo desaparece / [&hellip;] en Bach no hay nada f&aacute;cil / ofrec&iacute;a un consuelo m&aacute;s profundo / serv&iacute;a bolas de helado grandes / [&hellip;] no hay nada m&aacute;s perfecto que / pero de color celeste / el vac&iacute;o absoluto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No, en Bach no hay nada f&aacute;cil, y en Krasznahorkai tampoco; por eso mismo leerlo deja una huella m&aacute;s profunda que muchas publicaciones contempor&aacute;neas. <em>Herscht 07769</em>, en concreto, adem&aacute;s de dialogar con el presente con un ojo cl&iacute;nico poco habitual, sintetiza todas las obsesiones del autor &mdash;la danza tambaleante hacia el abismo que es la existencia humana, la desintegraci&oacute;n de un orden pol&iacute;tico a trav&eacute;s del retrato de una peque&ntilde;a comunidad, la atm&oacute;sfera l&uacute;gubre, por el espacio pero sobre todo por la negrura de quienes lo pueblan&mdash; y es, en s&iacute; mismo, un ant&iacute;doto contra el conformismo, contra la vacuidad, la furia y lo vol&aacute;til que se imponen en estos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Porque Florian Herscht es un personaje especial: bonach&oacute;n, manipulable y, por eso mismo, peligroso; pero tambi&eacute;n es sensible, atento, receptivo para escuchar a Bach y dejar que anide en &eacute;l con m&aacute;s fuerza que el odio; un hombre-esponja, para lo bueno y para lo malo. Todos, a nuestra manera, lo somos; de nosotros depende permitir que nos cale: el miedo&hellip; o las novelas de un autor como Krasznahorkai.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/querida-angela-merkel-libranos-apocalipsis-nobel-krasznahorkai-zambulle-mundo-odio_1_13323522.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 19:01:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Querida Angela Merkel, líbranos del apocalipsis: el Nobel Krasznahorkai se zambulle en el mundo del odio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios Nobel,Nobel de Literatura,Hungría,Angela Merkel,Literatura,Neonazis,Alemania,Libros,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La comedia romántica del verano que ha decepcionado a los fans con las primeras imágenes de su adaptación al cine: “Sacado de mis pesadillas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/comedia-romantica-verano-decepcionado-fans-primeras-imagenes-adaptacion-cine-pm_1_13313419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1c399ad-3637-4e2d-a690-8bc4a6766cbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La comedia romántica del verano que ha decepcionado a los fans con las primeras imágenes de su adaptación al cine: “Sacado de mis pesadillas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reacción de gran parte de la audiencia fue decepción porque no ven a Patrick Schwarzenegger en ese papel protagonista</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Con m&aacute;s de ocho millones de copias vendidas en todo el mundo, Emily Henry es uno de los nombres m&aacute;s le&iacute;dos en la literatura rom&aacute;ntica y ya sabe tambi&eacute;n lo que es triunfar en cuanto a cine se refiere despu&eacute;s de que hayan comenzado a adaptarse algunos de sus libros m&aacute;s populares, con &ldquo;Gente que conocemos en vacaciones&rdquo; siendo uno de los estrenos m&aacute;s destacados de principios de este a&ntilde;o en Netflix, y cuya fue parcialmente rodada en Espa&ntilde;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        Tras la buena acogida de esta adaptaci&oacute;n, ya se est&aacute; preparando otra, con el que fue su debut y que previsiblemente se ver&aacute; en pantalla grande en salas de cine. Hablamos de &ldquo;La novela del verano&rdquo;, que se hizo viral en su d&iacute;a en TikTok y que se ha convertido en una lectura estacional durante los meses estivales. Sin embargo, las primeras im&aacute;genes del largometraje no han dejado buen sabor de boca a los lectores. 
    </p><h2 class="article-text">Patrick Schwarzenegger no convence: &ldquo;No es mi Gus&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La novela del verano&rdquo; de Emily Henry llegar&aacute; a los cines de la mano de Yulin Kuang, quien ya particip&oacute; en el guion de &ldquo;Gente que conocemos en vacaciones&rdquo;, como directora y guionista, y <span class="highlight" style="--color:white;">con&nbsp;Phoebe Dynevor y&nbsp;Patrick Schwarzenegger como la pareja protagonista de la novela rom&aacute;ntica. Fue Dynevor la que se anunci&oacute; primero como reparto, en el papel de January Andrews, y desde el primer momento fue vista como una gran elecci&oacute;n por parte de los lectores. </span>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no pas&oacute; lo mismo con el actor que da vida a Gus Everett<span class="highlight" style="--color:white;">, pues la reacci&oacute;n de gran parte de la audiencia fue decepci&oacute;n porque no ven a Patrick </span>Schwarzenegger en ese papel protagonista. El hijo de Arnold  Schwarzenegger es conocido tambi&eacute;n por sus interpretaciones en 'Gen V' y 'The White Lotus'. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los hechos por los que muchos lectores no lo ven en el papel de Gus es tambi&eacute;n debido a su origen, pues no ven a un Schwarzenegger y un Kennedy (por parte de madre) meterse<span class="highlight" style="--color:white;"> en la piel de un personaje marcado por el trauma heredado, el maltrato infantil y la clase social.&nbsp;</span>
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DZVFJB8JYS_/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero las criticas no se quedan ah&iacute;, y tampoco consideran que su f&iacute;sico encaje con el de Gus, un hombre de piel oliv&aacute;cea, cabello oscuro despeinado y p&oacute;mulos marcados, seg&uacute;n la descripci&oacute;n de la novela de Emily Henry. </span>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en la imagen compartida por la directora de &ldquo;La novela del verano&rdquo; se pueden leer comentarios negativos como un<span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;</span><strong>&ldquo;No, gracias&rdquo;, &ldquo;Es incluso peor de lo que hab&iacute;a imaginado&rdquo; </strong>o<strong> &ldquo;Parece algo sacado de mis pesadillas&rdquo;. </strong>Pero es que tambi&eacute;n la pareja que conforma con su compa&ntilde;era de reparto para muchos es vista mejor para dar vida a los protagonistas de &ldquo;Un lugar feliz&rdquo;, tambi&eacute;n de Emily Henry. 
    </p><h2 class="article-text">Mas adaptaciones de Emily Henry en marcha </h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En cualquier caso las opiniones pueden cambiar hasta el 7 de mayo de 2027, que es cuando se espera el estreno de la pel&iacute;cula en cines. De esta forma, ser&aacute; la segunda adaptaci&oacute;n de Henry en ver la luz despu&eacute;s de &ldquo;Gente que conocemos en vacacilnes&rdquo; de Netflix, siendo la primera en cines. </span>
    </p><p class="article-text">
        Pero quedan m&aacute;s tambi&eacute;n pendientes, pues ya hay firmadas las de otras de <span class="highlight" style="--color:white;">sus historias como &lsquo;Book lovers&rsquo;, &lsquo;Un lugar feliz&rsquo; y &lsquo;Una historia divertida&rsquo;.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/comedia-romantica-verano-decepcionado-fans-primeras-imagenes-adaptacion-cine-pm_1_13313419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 13:29:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La comedia romántica del verano que ha decepcionado a los fans con las primeras imágenes de su adaptación al cine: “Sacado de mis pesadillas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cine,Películas,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora favorita de Almodóvar que ocupa espacios de la derecha y renuncia al caché de llamarse novelista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritora-favorita-almodovar-ocupa-espacios-derecha-renuncia-cache-llamarse-novelista_1_13317373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbdfc752-97da-447d-b76e-c1a954672b51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora favorita de Almodóvar que ocupa espacios de la derecha y renuncia al caché de llamarse novelista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Irene Cuevas, "una tía superbollera de izquierdas" autora de 'Un momento de ternura y de piedad', salta de la novela al cuento, su verdadero hogar, con 'Animal Print', </p><p class="subtitle">Mary Beard: “Pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor es absurdo, siempre fue peor”
</p></div><p class="article-text">
        Mientras que muchos escritores noveles empiezan con un compendio de cuentos y luego dan el salto a la novela, Irene Cuevas lo hizo al rev&eacute;s. En 2024 apareci&oacute; por primera vez en las librer&iacute;as con <em>Un momento de ternura y de piedad</em>, que Pedro Almod&oacute;var se&ntilde;al&oacute; como su &ldquo;novela femenina favorita del a&ntilde;o&rdquo; y ahora regresa con el libro de relatos <em>Animal Print</em> (ambos en Reservoir Books). Historias de personajes que se enfrentan a una sociedad que intenta domesticar su manera de ser, de desear o de sentir y que, de manera literal o metaf&oacute;rica, conectan con el mundo de los animales no humanos para resistir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo hab&iacute;a empezado este libro hace seis a&ntilde;os, pero en la editorial me pidieron que primero sacase una novela. Soy cuentista y estaba rabiosa porque me preguntaba por qu&eacute; nadie lee relatos&rdquo;, dice durante una entrevista que tiene lugar en Barcelona. Como le explicaron, la decisi&oacute;n respond&iacute;a a las l&oacute;gicas del mercado, algo de lo que se ha dado cuenta con la promoci&oacute;n de este nuevo trabajo, que ha resultado m&aacute;s complicada que la anterior.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La palabra cuento echa para atr&aacute;s. Luego gusta mucho, pero cuesta que la gente se acerque&rdquo;, afirma, aunque tambi&eacute;n ve que el p&uacute;blico cada vez se abre m&aacute;s a este g&eacute;nero. Autoras tan conocidas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/eider-rodriguez-escritora-quiero-haya-literatura-euskera-viva-cat_1_13057960.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eider Rodr&iacute;guez</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/samanta-schweblin-gana-premio-aena-narrativa-dotado-millon-euros_1_13127738.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Samanta Schweblin</a>, ganadora del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, han ayudado a abrir el camino en los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Cuevas, que concibe su &uacute;ltimo libro &ldquo;como un disco, porque todos los textos suenan a una m&uacute;sica parecida&rdquo;, explica que escribir un volumen de cuentos &ldquo;es un proceso que requiere mucha destilaci&oacute;n&rdquo;. No cree que se pueda hacer una antolog&iacute;a de relatos cada uno o dos a&ntilde;os, porque necesita mucha investigaci&oacute;n y trabajo. El germen del primero, que da nombre a toda la recopilaci&oacute;n, fue la idea de una chica que caminaba sola por la calle vestida con un disfraz de leopardo. Se le ocurri&oacute; sin haberla visto, algo que sucedi&oacute; tiempo despu&eacute;s. &ldquo;Iba por mi barrio con un grupo de amigas y la vi. Yo me dije &lsquo;pero qu&eacute; es esto&rsquo;, porque adem&aacute;s ese cuento es como muy estadounidense. Y entonces me vino el t&iacute;tulo: <em>Animal Print</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese texto primigenio que envi&oacute; a la editorial y le consigui&oacute; un contrato se ha publicado sin cambiar ni una palabra aunque hayan pasado seis a&ntilde;os desde que lo redact&oacute;. Lo que s&iacute; hizo fue continuarlo en otro cuento porque quer&iacute;a imaginar lo que le hab&iacute;a pasado a la protagonista. Es un <em>modus operandi</em> que, hasta ahora, le ha servido: recuperar pensamientos antiguos para desarrollarlos en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con la novela tambi&eacute;n me sucedi&oacute;, era una idea que yo hab&iacute;a tenido diez a&ntilde;os atr&aacute;s. Hubo una &eacute;poca en la que era muy imaginativa y ten&iacute;a muchas ideas. Las apunt&eacute; todas y ah&iacute; se quedaron porque no era su momento&rdquo;, desarrolla. Ahora se encuentra de expedici&oacute;n por ese caj&oacute;n de textos del pasado por si alguno merece ser rescatado.
    </p><h2 class="article-text">Animales, monstruos y otros referentes</h2><p class="article-text">
        Una de las cosas que tienen en com&uacute;n sus personajes es que pertenecen al colectivo LGTBIQ+, como la propia escritora, que es lesbiana. Para ella que su trabajo sirva para visibilizar esa realidad y pueda servir de referente para otra persona es &ldquo;el sue&ntilde;o&rdquo; pero, en realidad, quer&iacute;a escribir sobre lo que le pasa a ella y la gente que la rodea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mucha gente hetero me dice que escribo unas cosas muy fantasiosas y muy extra&ntilde;as pero es que esa es la realidad de mi vida&rdquo;, afirma. En uno de sus relatos, un chico le echa en cara a su hermana que le aburre con sus cuentos <em>woke,</em> una palabra que utiliz&oacute; uno de sus profesores para comentar su trabajo. &ldquo;Para la gente es extra&ntilde;o lo que para m&iacute; es lo normal. Mis personajes van a ser LGTB, aunque les pasen muchas cosas que no tienen del todo que ver con su identidad&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Sus cuentos contienen trazas de realidad, aunque ella no considera que se puedan categorizar como autoficci&oacute;n. Cuevas los define como &ldquo;ficciones de mis fantas&iacute;as&rdquo;. &ldquo;El otro d&iacute;a comentaba con la escritora Estela Sanch&iacute;s que siempre que escribimos hacemos como un Frankenstein de much&iacute;sima gente. Nadie es alguien en concreto, tampoco somos nosotras mismas, pero obviamente todos los personajes tienen algo nuestro&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, de su d&iacute;a a d&iacute;a tambi&eacute;n menciona a referentes que le han servido para su trabajo como Donna Haraway y su <em>Manifiesto para c&iacute;borgs</em> o Suniti Namjoshi con su libro <em>F&aacute;bulas feministas</em>, en el que reinvierte f&aacute;bulas orientales y occidentales. Su preferido se titula <em>Cuento con moraleja</em> y en &eacute;l: &ldquo;Le da la vuelta a la f&aacute;bula de La Bella y la bestia porque habla de que la bestia era la mujer porque estaba enamorada de otra mujer y eso es monstruoso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuevas toma el testigo de ambas autoras e invita a agarrar la monstruosidad para crear nuevas existencias. &ldquo;Haraway acu&ntilde;a el t&eacute;rmino desde una visi&oacute;n positiva, como algo a lo que tenemos que tender las mujeres para liberarnos de esta mierda patriarcal. Como la salamandra a la que le cortan un trocito de cola y despu&eacute;s se regenera, nosotras tenemos que ser as&iacute; y permanecer fuertes. Somos monstruosas para afuera, pero dentro somos un pedazo de ternura&rdquo;, determina.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos se ha publicado una buena cantidad de libros relacionados, de una u otra manera, con los animales. Cuevas ha a&ntilde;adido una lista con algunos de esos t&iacute;tulos en un ap&eacute;ndice al final del libro, entre los que se encuentran <em>Olor a hormiga</em>, de J&uacute;lia Per&oacute;; <em>El ataque de las cabras</em>, de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/laura-chivite-escritora-familias-son-cuadro-excepcion_1_12094183.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Laura Chivite</a>; <em>Leche cruda</em>, de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gata-teta-lengua-tres-claves-angelo-nestore-combatir-sociedad-miedo-ultraderecha_128_12602371.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &Aacute;ngelo N&eacute;store </a>o <em>Animales peque&ntilde;os</em>, de Mercedes Duque Espiau, entre otros. Y desde que se cerr&oacute; su libro, hace unos cuatro meses, a&uacute;n han salido m&aacute;s como<em> Zorra</em>, de Gabriela Jauregui. &ldquo;Tengo la sensaci&oacute;n de que, como estamos yendo a una sociedad cruel y horrible que da lugar a un colapso tecnol&oacute;gico, nos estamos rebelando un poco y dirigiendo a lo animal para ver si ah&iacute; encontramos empat&iacute;a&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Baile y resistencia</h2><p class="article-text">
        En el mencionado ap&eacute;ndice, la autora tambi&eacute;n incluye una lista de canciones que han sido importantes para ella y quiere compartir con sus lectores. La m&uacute;sica est&aacute; muy presente en su d&iacute;a a d&iacute;a y a veces tambi&eacute;n ejerce de DJ. &ldquo;Este libro lo escrib&iacute; bailando, me puse much&iacute;sima m&uacute;sica y hay textos que escrib&iacute; con m&uacute;sica techno de fondo con luces de discotecas&rdquo;, declara. Las protagonistas de uno de sus cuentos, que han pasado por un proceso muy traum&aacute;tico, van a Berl&iacute;n a un templo del baile como Berghain y consiguen aprobar el criterio de selecci&oacute;n de los porteros. Una vez all&iacute;, entran en comuni&oacute;n con el resto de personas presentes, incluida una que ha sido determinante para la vida de ambas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; era muy importante porque estos dos &uacute;ltimos a&ntilde;os el baile me ha salvado mucho, he conectado con un mont&oacute;n de gente preciosa&rdquo;, manifiesta la escritora y remarca: &ldquo;Los refugios hay que construirlos con amigos y el baile es el gran lugar de refugio ahora mismo para m&iacute;&rdquo;. A este respecto menciona a Mckenzie Wark y su libro <em>Raving, </em>en el que cuenta que la rave &ldquo;es un sitio muy queer, donde puedes generar un poco tu familia&rdquo;, resume Cuevas. La lista musical que incluy&oacute; en el volumen es tambi&eacute;n un homenaje a dicha autora y una herramienta de acompa&ntilde;amiento para quienes entren en sus relatos. &ldquo;Si despu&eacute;s de leerlos est&aacute;s emocionalmente rara, igual esto te ayuda porque suena a lo mismo que suena mi libro. En realidad es una <em>playlist </em>que es su atm&oacute;sfera&rdquo;, esclarece.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de novelas y cuentos, Cuevas tambi&eacute;n tiene una columna semanal en El Mundo. Aquel profesor que defini&oacute; sus relatos como <em>woke</em>, volver&iacute;a a hacerlo con los textos que publica en dicho medio y que generan pol&eacute;micas encendidas. &ldquo;Soy muy inc&oacute;moda, me han criticado un mont&oacute;n, me han insultado mucho con comentarios muy bestias. Pero qu&eacute; voy a hacer, eso no me va a callar&rdquo;, manifiesta. De hecho, considera que esas agresiones verbales la hacen m&aacute;s combativa y cree que hay que contestarlas: &ldquo;Estoy dando en los lugares de abuso de poder y la mayor&iacute;a los cometen hombres. Tambi&eacute;n hablo de mujeres que cometen abusos, pero la mayor&iacute;a son hombres. Hay que decirlo y sobre todo si se tiene un altavoz tan grande&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella se define como &ldquo;una t&iacute;a de izquierdas superbollera&rdquo; y no tiene claro c&oacute;mo ha acabado con un espacio en ese peri&oacute;dico, pero cuando se lo propusieron acept&oacute; porque pens&oacute;: &ldquo;Si no, va a venir alguien de derechas a escribirla. Pues ya ocupo yo el espacio&rdquo;. Y qui&eacute;n sabe, quiz&aacute; ese esti&eacute;rcol de insultos acabe por ser abono para que florezcan nuevos relatos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritora-favorita-almodovar-ocupa-espacios-derecha-renuncia-cache-llamarse-novelista_1_13317373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 19:33:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora favorita de Almodóvar que ocupa espacios de la derecha y renuncia al caché de llamarse novelista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Pedro Almodóvar,Relato,Relato corto,Novela,Cuentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué 'La broma infinita' de Wallace aún fascina pese a los años y sus 1200 páginas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/broma-infinita-wallace-fascina-pese-anos-1200-paginas-cat_1_13311631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acfa7b53-6ca4-402a-ae18-58fa62c45db5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x346y479.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué &#039;La broma infinita&#039; de Wallace aún fascina pese a los años y sus 1200 páginas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista Antonio Lozano publica ‘El libro infinito. Cómo David Foster Wallace asombró al mundo’, una reflexión sobre el legado de ‘La broma infinita’, la vigencia de su autor y la extraña capacidad de la novela para seguir interpelando a lectores nacidos en la era de TikTok
</p><p class="subtitle">Patrick Modiano después del Premio Nobel: un escritor fiel a sí mismo</p></div><p class="article-text">
        El autor publica <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/616727-libro-el-libro-infinito-serie-endebate-9791388092107?srsltid=AfmBOoqrwxKXc-_Cbk7M0dqDjqsdY10HdhrHCM3ncIvfu54ass9e9ByQ" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>El libro infinito. C&oacute;mo David Foster Wallace asombr&oacute; al mundo</em></a>, una reflexi&oacute;n sobre el legado de <em>La broma infinita</em>, la vigencia de su autor y la extra&ntilde;a capacidad de la novela para seguir interpelando a lectores nacidos en la era de TikTok.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que leer una novela de m&aacute;s de mil p&aacute;ginas pod&iacute;a interpretarse como algo muy exigente intelectualmente. Hoy, en una &eacute;poca dominada por las notificaciones, los v&iacute;deos de pocos segundos y la competencia constante por nuestra atenci&oacute;n, parece una heroicidad. 
    </p><p class="article-text">
        A muchos les cuesta concentrarse m&aacute;s de cinco minutos leyendo sin sentir la necesidad imperiosa de mirar el m&oacute;vil. Ya ni siquiera tiene que ver que el libro nos guste o no, sino en conseguir concentrarse lo suficiente como para mantener los ojos en la p&aacute;gina. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta tan llamativo que, treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n, <em>La broma infinita</em>, un libro que supera las 1200 p&aacute;ginas, siga despertando fascinaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La monumental novela de David Foster Wallace contin&uacute;a generando clubes de lectura, p&oacute;dcast, foros de discusi&oacute;n y nuevas generaciones de lectores dispuestos a enfrentarse a una obra que desaf&iacute;a muchas de las convenciones narrativas habituales. Y no solo eso, lo que en 1996 parec&iacute;a una rareza literaria se ha convertido con el tiempo en una referencia ineludible para entender algunas de las obsesiones del presente.
    </p><p class="article-text">
        En <em>El libro infinito. C&oacute;mo David Foster Wallace asombr&oacute; al mundo</em> (En Debate, 2026), Antonio Lozano explora las razones de este hecho. Su ensayo reconstruye la historia de una novela que cambi&oacute; la trayectoria de la literatura estadounidense contempor&aacute;nea y analiza c&oacute;mo muchas de las intuiciones de Wallace sobre el entretenimiento, la soledad, la adicci&oacute;n o la atenci&oacute;n resultan hoy sorprendentemente actuales. 
    </p><p class="article-text">
        Hablamos con el periodista y ensayista sobre el legado de un autor que sigue generando admiraci&oacute;n, controversia y debate casi dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de su muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que todo el mito que rodea a David Foster Wallace ha acabado yendo en contra de su legado literario o de que su obra se lea?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al contrario. Su leyenda, donde se mezclan la dificultad de sus textos, su extraordinario sentido del humor, los mensajes sobre la empat&iacute;a presentes en su obra y, por supuesto, su suicidio, ha contribuido a mantenerlo muy presente. No hay nada como una muerte tr&aacute;gica para despertar el inter&eacute;s, pero en su caso el fen&oacute;meno va m&aacute;s all&aacute;. La constante atenci&oacute;n acad&eacute;mica y las reediciones de sus libros demuestran que el inter&eacute;s sigue vivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; seguimos hablando de Wallace y de</strong><em><strong> La broma infinita</strong></em><strong> tantos a&ntilde;os despu&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque la novela conserva un aura muy particular. Sigue siendo vista como una obra magna, desafiante y descomunal. Enfrentarse a ella implica aceptar un reto. Pero adem&aacute;s es un caso extra&ntilde;o de literatura de alta exigencia que ha conseguido penetrar en la esfera popular. A eso se suma la vigencia de su mensaje contra la soledad y contra las formas vac&iacute;as de entretenimiento. Al final, esto es lo m&aacute;s importante, la conexi&oacute;n emocional con el lector. Wallace hablaba de algo tan universal como la dificultad de encontrar sentido y direcci&oacute;n en un mundo saturado de falsos est&iacute;mulos y cada vez m&aacute;s pobre en introspecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro sostiene que la obra de Wallace tiene algo de prof&eacute;tico. &iquest;C&oacute;mo logr&oacute; anticipar fen&oacute;menos como la colonizaci&oacute;n de la atenci&oacute;n o incluso figuras pol&iacute;ticas como Donald Trump?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todas las se&ntilde;ales ya estaban ah&iacute;. Wallace era consciente de su propia adicci&oacute;n a la televisi&oacute;n y lleg&oacute; a deshacerse de su aparato para terminar la novela. Tambi&eacute;n se preguntaba qu&eacute; ocurrir&iacute;a cuando la tecnolog&iacute;a permitiera experiencias virtuales casi indistinguibles de las reales. Antes de las redes sociales o las plataformas de streaming, que el libro ya anticipa, ya le parec&iacute;a que la oferta de entretenimiento era descomunal y narcotizante. Proyectar esa tendencia unas d&eacute;cadas hacia adelante implicaba imaginar una intensificaci&oacute;n salvaje del fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica ocurre algo parecido. Figuras como Reagan o Bush pod&iacute;an verse como precedentes de l&iacute;deres medi&aacute;ticos como Trump. En cualquier caso, Wallace seguramente habr&iacute;a rechazado la etiqueta de visionario. Como dec&iacute;a su amigo Don DeLillo, no se trata de predecir el futuro, sino de prestar suficiente atenci&oacute;n al presente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante a&ntilde;os, </strong><em><strong>La broma infinita</strong></em><strong> fue tambi&eacute;n un s&iacute;mbolo de estatus cultural. &iquest;Eso ha cambiado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En su momento, como ocurri&oacute; con el <em>Ulises </em>de Joyce, la novela fue en gran medida un objeto de decoraci&oacute;n y una forma de generar un estatus impostado. No s&eacute; si la p&eacute;rdida del valor cultural y el brillo social que anta&ntilde;o otorgaba la lectura de obras desafiantes pervive m&iacute;nimamente hoy, lo que provocar&iacute;a que se siguiera buscando la falsa apariencia de persona le&iacute;da o capaz de escalar un Everest como <em>La broma infinita</em>. Prefiero pensar que las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, hartas de la superficialidad del<em> scrolling</em>, est&aacute;n abraz&aacute;ndola en un acto a un tiempo de rebeld&iacute;a y amor por lo significativo, llegando hasta el final a un ratio muy superior al de sus pares treinta a&ntilde;os atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si tuviera que dar tres razones para leer </strong><em><strong>La broma infinita</strong></em><strong> en 2026, &iquest;cu&aacute;les ser&iacute;an?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera ser&iacute;a el uso explosivo del lenguaje. La segunda, la desconcertante combinaci&oacute;n de tristeza y humor brillantina que atraviesa toda la novela. Y la tercera, la posibilidad de entrar en contacto con una comunidad de lectores, estudiosos y fan&aacute;ticos que llevan d&eacute;cadas interpret&aacute;ndola desde perspectivas muy distintas. Si tuviera que reducirlo a una sola raz&oacute;n, dir&iacute;a que jam&aacute;s se han encontrado, ni se encontrar&aacute;n, con algo ni remotamente parecido, no les parecer&aacute; que algo as&iacute; pod&iacute;a siquiera existir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro afirma que la novela exige un peaje inicial al lector.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dado que la novela busca en parte alertarnos sobre el peligro del entretenimiento, no pod&iacute;a enganchar desde el principio, o su tesis se desmoronar&iacute;a a las primeras de cambio. Hay que superar el desconcierto inicial porque las lecturas previas no nos han preparado para algo as&iacute;. Aconsejar&iacute;a leer alg&uacute;n ensayo previo sobre el libro, que en cierta manera requiere, o agradece, un manual de instrucciones previo sobre c&oacute;mo leerlo, tanto a nivel de contenido como desde un punto de vista pr&aacute;ctico. Si se persevera, y se produce un clic (lo que, sinceramente, no siempre ocurre), se te abre un mundo con el que puedes alucinar (y como extra, ese arranque tan desconcertante adquiere todo el sentido al cabo de mil p&aacute;ginas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Wallace rechazaba la etiqueta de posmoderno y prefer&iacute;a hablar de realismo. &iquest;A qu&eacute; se refer&iacute;a exactamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Realista en el sentido de que capta el modo en que procesamos el entorno y las toneladas de est&iacute;mulos e informaci&oacute;n que nuestro cerebro registra y procesa sin descanso. Realista en el sentido de que no tira de los artificios de la escuela presuntamente realista para generar orden y estructura en un mundo que es por defecto ca&oacute;tico, confuso, r&aacute;pido, enigm&aacute;tico, asfixiante... Realista en el sentido de que busca explicar c&oacute;mo somos los seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela lleg&oacute; a Espa&ntilde;a seis a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n original. Usted vivi&oacute; aquel momento desde la revista </strong><em><strong>Qu&eacute; Leer.</strong></em><strong> &iquest;Qu&eacute; impacto tuvo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue un impacto relativamente limitado a ciertos c&iacute;rculos literarios. La dificultad de la obra hizo que muchos hablaran de ella m&aacute;s por su tama&ntilde;o o su reputaci&oacute;n que por haberla le&iacute;do realmente. Por esto mismo, jam&aacute;s lleg&oacute; al gran p&uacute;blico, que si se lleg&oacute; a enterar fue en tanto que producto hype. La obra en general de David Foster Wallace s&iacute; que provoc&oacute; (aspirantes a) imitadores entre muchos practicantes de una narrativa espa&ntilde;ola llam&eacute;mosla poco ortodoxa o atrevida, sobre todo j&oacute;venes. Pero cabe incidir en el hecho de que los que s&iacute; leyeron con pasi&oacute;n <em>La broma infinita</em>, por lo general se adhirieron al culto, que es lo que genera, no una comunidad de lectores agradecidos, sino una pl&eacute;yade de fans entregados. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro recuerda una frustrada entrevista suya con Wallace. Sin desvelar todo lo que ocurri&oacute; en esa historia, &iquest;qu&eacute; sinti&oacute; al recibir las respuestas del autor, c&oacute;mo fueron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dado que una serie de obst&aacute;culos y malentendidos limitaron enormemente el n&uacute;mero de sus respuestas a un cuestionario por e-mail que era extenso, la sensaci&oacute;n fue de frustraci&oacute;n (que se encabalgaba ya a la resultante de la imposibilidad de no haberlo podido entrevistar en persona). Sin embargo, con el tiempo queda la alegr&iacute;a de contar con unos mensajes del autor que apenas concedi&oacute; entrevistas a medios europeos, los cuales atesoro en el ba&uacute;l de los grandes recuerdos de mi trayectoria period&iacute;stica. Aunque tambi&eacute;n debo confesar que leyendo ahora mis preguntas me producen algo de bochorno por su simpleza y falta de filo, lo que ante la inteligencia descomunal de Foster Wallace parece una falta intolerable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; cree que pensar&iacute;a Wallace de la sociedad de 2026?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Probablemente a la secreta satisfacci&oacute;n por haber visualizado con tanto acierto la progresiva narcotizaci&oacute;n de la sociedad a manos de las industrias tecnol&oacute;gicas se unir&iacute;a una preocupaci&oacute;n sincera por el estado del mundo. Como ya ha resaltado tanta gente, es una verdadera l&aacute;stima no haber podido contar con el an&aacute;lisis de una mente tan l&uacute;cida en asuntos como TikTok, Instagram, los palos de selfie o Donald Trump. Con su agudeza y sentido del humor seguro que habr&iacute;a firmado unas piezas de ficci&oacute;n o no ficci&oacute;n extraordinarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Considera que la obra de Wallace ha sido bien tratada despu&eacute;s de su muerte?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha sufrido un gran malentendido. Se le ha visto como un ser moral superior o un gur&uacute; de la autoayuda por su &eacute;nfasis en la compasi&oacute;n en su discurso 'Esto es agua', lo que casi todo el mundo conoce de &eacute;l. Muchos interpretaron su muerte tr&aacute;gica como una fragilidad emocional imposible de lidiar con la desconexi&oacute;n humana que atravesaba <em>La broma infinita</em>. Tambi&eacute;n un semiintento de cancelaci&oacute;n por su actitud violenta con la escritora y expareja Mary Karr, una relaci&oacute;n espor&aacute;dica y tormentosa que nace en el peor marco imaginable: un centro de rehabilitaci&oacute;n para alcoh&oacute;licos y drogadictos. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las reediciones de <em>La broma infinita</em>, la gran atenci&oacute;n medi&aacute;tica con motivo de su aniversario, la proliferaci&oacute;n de comunidades (en buena parte j&oacute;venes) que utilizan las redes sociales para vertebrar clubs de lectura sobre la misma, y el resurgimiento del autor en la cultura popular (citas en <em>Rick y Morty</em> o en <em>The Lowdown</em>) dan fe de que sigue despertando inter&eacute;s y admiraci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;ntos coet&aacute;neos que emergieron a finales de los 90 mantienen viva su obra?  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de volver a leer </strong><em><strong>La broma infinita</strong></em><strong> para escribir este ensayo, &iquest;qu&eacute; impresi&oacute;n le dej&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conserva intacta lo que la defini&oacute; en su momento: est&iacute;mulo, exigencia, asombro, exasperaci&oacute;n moment&aacute;nea... Aunque algunos detalles ligados a la tecnolog&iacute;a, y a la sensibilidad que hoy mostramos hacia temas como las minor&iacute;as o la representaci&oacute;n equitativa de ambos sexos, puedan haber quedado algo anticuados, su mensaje sobre la necesidad de conexi&oacute;n interpersonal y de cuidado de la salud mental solo se han visto reforzados con el tiempo. Leerla hoy, en tiempos de encogimiento de la atenci&oacute;n, adquiere unos niveles de heroicidad, satisfacci&oacute;n y recompensa probablemente mayores que cuando apareci&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/broma-infinita-wallace-fascina-pese-anos-1200-paginas-cat_1_13311631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 21:14:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué 'La broma infinita' de Wallace aún fascina pese a los años y sus 1200 páginas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Almodóvar anuncia 'El hombre que solo escribía en los aviones', su primera novela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pedro-almodovar-anuncia-hombre-escribia-aviones-primera-novela_1_13286325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb8a2fb2-f667-400d-be2e-af15a500e6bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Almodóvar anuncia &#039;El hombre que solo escribía en los aviones&#039;, su primera novela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la publicación de su libro de relatos 'El último sueño', el cineasta regresa al sector literario con una novela en la que pretende explorar "caminos poco transitados en el mundo de la ficción"</p><p class="subtitle">Ni el colegio ni la biblioteca, los nuevos lectores se forman en las redes: “Sin TikTok no estaría aquí”</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/amarga-navidad-pedro-almodovar-reflexiona-responsabilidad-creativa-brillante-arriesgada_129_13080306.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro Almod&oacute;var</a> ha anunciado su primera novela, <em>El hombre que solo escrib&iacute;a en los aviones</em>. Se publicar&aacute; el pr&oacute;ximo 29 de octubre de la mano de Reservoir Books y supondr&aacute; su vuelta al sector literario tras el lanzamiento en 2023 del libro de relatos <em>El &uacute;ltimo sue&ntilde;o</em>. La editorial ha adelantado que su pr&oacute;xima obra ser&aacute; una &ldquo;narraci&oacute;n sinuosa que se adentra con cierto frenes&iacute; en una selva de experiencias y lecturas, de tramas inventadas y de ideas prestadas&rdquo;, explorando &ldquo;caminos poco transitados en el mundo de la ficci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La historia de <em>El hombre que solo escrib&iacute;a en los aviones</em> girar&aacute; en torno al personaje de Flavio Guijarro, un &ldquo;hombre que ha pasado media vida reinvent&aacute;ndose&rdquo;, seg&uacute;n reza la sinopsis de la obra. &ldquo;Ha tenido decenas de aficiones, pero pocas veces han culminado en una profesi&oacute;n; la de actor es la que ha logrado cultivar con m&aacute;s o menos fortuna. En un viaje de promoci&oacute;n, sin embargo, a diez mil metros de altura, descubre tard&iacute;amente una nueva vocaci&oacute;n: la escritura&rdquo;, contin&uacute;a la premisa del libro.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9ae2418f-bf5f-49c8-8516-b131f263a73d_source-aspect-ratio_default_1144878.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Desde entonces va a dedicarse en cuerpo y alma a combatir sus bloqueos creativos y perseguir ese sue&ntilde;o&hellip; que irremediablemente se le escapa de las manos en cuanto se acerca el momento de poner el punto final. Acudir&aacute; en busca de inspiraci&oacute;n a los lugares m&aacute;s insospechados y, para su sorpresa, descubrir&aacute; una ins&oacute;lita aptitud como coach de actores. Lo que no imagina es ad&oacute;nde puede conducirlo esta nueva etapa de su vida, ni qu&eacute; futuro le espera a su incipiente historia de amor con el actor m&aacute;s exitoso del momento&rdquo;, concluye la sinopsis. 
    </p><p class="article-text">
        En su anterior trabajo literario,&nbsp;<em>El &uacute;ltimo sue&ntilde;o</em>, Almod&oacute;var brinda la m&aacute;xima informaci&oacute;n sobre &eacute;l &ldquo;como cineasta, como fabulador (como escritor)&rdquo;, y del modo en que su vida &ldquo;hace que una cosa y otra se mezclen&rdquo;. Se trataron de relatos in&eacute;ditos que comienzan con sus primeros coqueteos con la ficci&oacute;n, como <em>Vida y muerte de Miguel,</em>&nbsp;una especie de&nbsp;<em>Benjamin Button</em>&nbsp;escrito con menos de 20 a&ntilde;os debajo de una parra y con un conejo desollado colgando de una cuerda en Madrigalejos.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vida-muerte-miguel-relato-pedro-almodovar-libro-ultimo-sueno_1_10106524.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los socios y lectores de elDiario.es pueden leer uno de esos relatos</a>,&nbsp;<em>Vida y muerte de Miguel</em>.
    </p><p class="article-text">
        Este no es el &uacute;nico proyecto de Pedro Almod&oacute;var para este a&ntilde;o, pues hace unos meses volvi&oacute; a los cines con <em>Amarga Navidad</em>, una pel&iacute;cula que tambi&eacute;n compiti&oacute; en la Secci&oacute;n Oficial del Festival de Cannes. Su estructura, donde una historia contiene a la siguiente, ha llevado al director a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/pedro-almodovar-analiza-escenas-clave-amarga-navidad_1_13088679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reflexionar sobre la responsabilidad del artista</a> y hasta qu&eacute; punto un creador est&aacute; legitimado a vampirizar a los que tiene a su alrededor pese a que esa sea su inspiraci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pedro-almodovar-anuncia-hombre-escribia-aviones-primera-novela_1_13286325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 08:33:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Almodóvar anuncia 'El hombre que solo escribía en los aviones', su primera novela]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Editoriales,Pedro Almodóvar,Novela,Ficción,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bellos, gays y rockeros: Lestat y otros vampiros de Anne Rice que rejuvenecieron el mito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/bellos-gays-rockeros-lestat-vampiros-anne-rice-rejuvenecieron-mito_1_13278117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5820a48d-c61e-45e7-96cc-dc4caf27ae2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bellos, gays y rockeros: Lestat y otros vampiros de Anne Rice que rejuvenecieron el mito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen 50 años de 'Entrevista con el vampiro', una novela ya inmortal como sus personajes, que reaparecen en la serie 'El vampiro Lestat' de AMC </p><p class="subtitle">El vampiro Lestat, entre las 13 series de la semana</p></div><p class="article-text">
        Mucho hab&iacute;a llovido desde que Bram Stoker public&oacute; su obra maestra cuando Anne Rice (Nueva Orleans, 1941 - Rancho Mirage, California, 2021), por entonces una escritora en ciernes que acababa de perder a su hija de cinco a&ntilde;os por una leucemia, decidi&oacute; escribir una novela sobre vampiros. <em>Entrevista con el vampiro</em> (1976), cuyo &eacute;xito fue fulgurante, dio comienzo a un ciclo que sumar&iacute;a un total de trece vol&uacute;menes, <em>Cr&oacute;nicas vamp&iacute;ricas</em> (1976-2018), que no hay que confundir con la saga hom&oacute;nima de L. J. Smith. La autora, que durante el intenso proceso de redacci&oacute;n se documentaba de d&iacute;a y escrib&iacute;a de noche, se alej&oacute; del arquetipo de <em>Dr&aacute;cula</em> (1897) e introdujo un nuevo modelo de vampiro en la cultura popular que influy&oacute; en autoras como Stephenie Meyer o Charlaine Harris.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la publicaci&oacute;n estuvo en manos de Ediciones B, con traducci&oacute;n de Marcelo Covi&aacute;n Fasce. No obstante, es probable que muchos conozcan la obra no por el original de Anne Rice, sino por la adaptaci&oacute;n de 1994 a cargo de Neil Jordan, que inmortaliz&oacute; a unos j&oacute;venes Tom Cruise, Brad Pitt, Antonio Banderas y Kirsten Dunst como los cuatro vampiros protagonistas, unas criaturas de aspecto andr&oacute;gino y sensual que cautivaron al p&uacute;blico juvenil y establecieron, con su est&eacute;tica g&oacute;tica, un nuevo paradigma del g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        De forma m&aacute;s reciente, en 2022, se hizo una serie de televisi&oacute;n dirigida por Rolin Jones y <a href="https://www.eldiario.es/vertele/series/series-semana-8-junio-estrenos-el-inmortal-final-movistar-todos-nuestros-anos-prime-video_1_13274127.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este lunes 8 de junio AMC+ estrena </a><a href="https://www.eldiario.es/vertele/series/series-semana-8-junio-estrenos-el-inmortal-final-movistar-todos-nuestros-anos-prime-video_1_13274127.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El vampiro Lestat,</em></a> adaptaci&oacute;n del segundo volumen de <em>Cr&oacute;nicas vamp&iacute;ricas</em> en el que el inmortal al que hace referencia el t&iacute;tulo se convierte en estrella del rock. De un modo u otro, su historia sigue presente cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n, por lo que merece la pena analizar algunas claves de esta reinvenci&oacute;n del mito.
    </p><h2 class="article-text">Qui&eacute;n invent&oacute; al vampiro</h2><p class="article-text">
        En su origen, y aunque cada cultura tiene sus variantes, el vampiro se presentaba como una criatura siniestra, poco m&aacute;s que un monstruo macabro que atacaba con sa&ntilde;a a unas v&iacute;ctimas inocentes. Durante la Edad Media, a ra&iacute;z de las grandes epidemias, arraig&oacute; en el folclore europeo la figura del vampiro ligada a personajes hist&oacute;ricos, que dio lugar a numerosas supersticiones y acusaciones. Sin embargo, fue en la regi&oacute;n de Transilvania donde se fragu&oacute; el mito que ha moldeado el imaginario occidental, gracias al legendario pr&iacute;ncipe Vlad III de Valaquia, el Empalador, la base del Conde Dr&aacute;cula de Bram Stoker. Un vampiro cruel y poderoso que se debilita con el sol, el ajo y los crucifijos.
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                Béla Lugosi interpretando a Drácula.                            </span>
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        Junto con <em>Dr&aacute;cula</em> (1897), hubo dos t&iacute;tulos en la literatura moderna que asentaron esta figura: el cuento <em>El vampiro</em> (1816), del malogrado John Polidori &ndash;que surgi&oacute; en aquel emblem&aacute;tico verano en Villa Diodati orquestado por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/crueldad-adulterio-e-incesto-byron-enamorado-perfila-edna-brien_1_11383925.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lord Byron</a> que tambi&eacute;n inspir&oacute; el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/frankenstein-libro-mary-shelley-nacio-pesadilla-regresa-sintoma-crisis-contemporanea_1_12748031.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Frankenstein</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/frankenstein-libro-mary-shelley-nacio-pesadilla-regresa-sintoma-crisis-contemporanea_1_12748031.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (1818) de Mary Shelley</a>&ndash;, y <em>Carmilla</em> (1872), de J. T. Sheridan Le Fanu, inspirada en la legendaria condesa Elizabeth B&aacute;thory, a quien se atribuye la tortura y la muerte de miles de chicas j&oacute;venes, de quienes se dec&iacute;a que extra&iacute;a la sangre para usarla como ant&iacute;doto de belleza, una suerte de fuente de la eterna juventud. 
    </p><p class="article-text">
        Esos vampiros decimon&oacute;nicos ya ten&iacute;an un lado seductor, que Anne Rice potencia con sus libros. <em>Entrevista con el vampiro</em> parte de la t&aacute;ctica cl&aacute;sica del personaje que cuenta su historia a un interlocutor que solo interviene de forma t&iacute;mida al comienzo y al final del relato &ndash;como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/frankenstein-libro-mary-shelley-nacio-pesadilla-regresa-sintoma-crisis-contemporanea_1_12748031.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Frankenstein</em></a>, a prop&oacute;sito&ndash; para contar la vida de Louis de Pointe, un vampiro de m&aacute;s de cien a&ntilde;os. Su periplo comenz&oacute; en Nueva Orleans en el siglo XVIII, cuando era el propietario de una plantaci&oacute;n. La muerte de su hermano menor le sumi&oacute; en una crisis, y en ese estado se cruz&oacute; en su camino el misterioso Lestat de Lioncourt, un vampiro que lo convierte en uno de los suyos, y con quien vive un intenso romance a lo largo de un siglo.
    </p><h2 class="article-text">Criaturas de la noche sure&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Los vampiros de Anne Rice siguen ligados a la noche, la transgresi&oacute;n y la sangre, pero ni el ajo, ni las estacas, ni la luz los da&ntilde;an. La autora introduce variaciones con respecto al modelo europeo; del mismo modo, el escenario difiere tambi&eacute;n del paraje donde vive el Conde Dr&aacute;cula: una plantaci&oacute;n del sur de Estados Unidos, que da pie a tratar la cuesti&oacute;n de la esclavitud, las supersticiones y los rituales del lugar. En cierto punto de la historia, los protagonistas viajan a Europa en busca de sus ancestros. All&iacute;, entran en escena otros vampiros, con particularidades diferentes en sus costumbres, como el seductor Armand, que enreda todav&iacute;a m&aacute;s el conflicto amoroso.
    </p><p class="article-text">
        La principal novedad, con todo, es la &ldquo;humanizaci&oacute;n&rdquo; del vampiro, al menos del reci&eacute;n convertido Louis: a diferencia de Lestat, que se alimenta de sangre humana, lo hace con animales; como har&aacute;n sus hom&oacute;logos de <em>Crep&uacute;sculo</em> (2005), de Stephenie Meyer. Su nueva condici&oacute;n le genera un problema moral: su mente sigue funcionando seg&uacute;n los valores de la sociedad humana, pero el cuerpo, el <em>instinto</em>, lo empuja en una direcci&oacute;n que no le gusta, porque, para &eacute;l, matar sigue siendo un pecado. En su intento por no degradarse, se reprime, pese a la tensi&oacute;n constante en la que vive.
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            <span class="title">
                Lestat haciendo crowdsurfing en la nueva serie de AMC+.                            </span>
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        El hecho de conseguir que los vampiros resulten, adem&aacute;s, sensuales y atractivos, tiene algo que ver con esta dimensi&oacute;n psicol&oacute;gica: es necesario dotarlos de personalidad, de matices, de sombras, para que fascinen al lector y no sean meros monstruos matarifes. La atracci&oacute;n, los remordimientos, la culpa, la tentaci&oacute;n o el trauma son algunas de las emociones que experimentan, y que hacen del libro una novela llena de pasiones, unas pasiones que tambi&eacute;n despierta &mdash;en un polo u otro: las cr&iacute;ticas nunca fueron un&aacute;nimes&mdash; en los lectores. Y, por supuesto, est&aacute; la erotizaci&oacute;n del vampiro, aqu&iacute; un ser asexuado para el que no existen tab&uacute;s cuando se trata de amar.
    </p><p class="article-text">
        La palabra &ldquo;t&oacute;xico&rdquo; se quedar&iacute;a corta si tuvi&eacute;ramos que juzgar el tipo de relaci&oacute;n que establecen los personajes. Buena parte de la pol&eacute;mica que rodea la obra se debe, no en vano, a todas las fronteras que cruza, como el homoerotismo o, incluso, cierta pederastia al introducir el personaje de Claudia, una vampira convertida a los cinco a&ntilde;os, que madura como cualquier mujer pero que mantiene el mismo cuerpo, que no crece ni crecer&aacute;; otro ejemplo del sufrimiento que padecen estos vampiros. Y hay, adem&aacute;s, tri&aacute;ngulos, alianzas entre amantes y tentativas de venganza; todo gira en la corriente de un amor obsesivo, que en un periodo tan largo da tantos giros que el inter&eacute;s del lector no decae.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tom Cruise en &#039;Entrevista con el vampiro&#039;.                            </span>
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        Y, cuando se habla de amor, hay que hablar tambi&eacute;n de soledad. La herida incurable del vampiro, una criatura que se siente tentada por la inmortalidad para luego descubrir que, en la pr&aacute;ctica, trae m&aacute;s desdicha que placer. La naturaleza eterna, adem&aacute;s, frustra sus pretensiones de romper por completo con el otro cuando la situaci&oacute;n no es grata. Y, en otro orden de cosas, los empuja a matar a m&aacute;s humanos, en un intento desesperado por tener compa&ntilde;&iacute;a. El vampiro es, desde esta perspectiva, un ser d&eacute;bil, impulsivo, voluble, con un profundo dolor enquistado imposible de sanar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Entrevista con el vampiro</em> es una novela oscura, porque oscuras eran las circunstancias de la autora cuando la escribi&oacute;: sumida en una grave depresi&oacute;n por la p&eacute;rdida de su hija, el libro, que tuvo su origen en un relato escrito a&ntilde;os antes, fue un refugio y a la vez tuvo un efecto cat&aacute;rtico en ella. De alg&uacute;n modo, su inclinaci&oacute;n por los extremos &mdash;la soledad y el apego enfermizo, la muerte y la pulsi&oacute;n sexual, el amor y la destrucci&oacute;n, la culpa y el castigo, la carnalidad y el esp&iacute;ritu, la lujuria y la moral&mdash; act&uacute;a asimismo sobre el lector como la buena narrativa g&oacute;tica, que a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n, de las atm&oacute;sferas l&uacute;gubres, la pasi&oacute;n encendida y los escenarios t&eacute;tricos, canaliza el lado m&aacute;s turbio del ser humano.
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                Brad Pitt y Kirsten Dunst en &#039;Entrevista con el vampiro&#039;.                            </span>
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        Y es que los vampiros, como los zombis, son las criaturas que mejor parecen captar el aire de estos tiempos: seres narcisistas, atractivos en la apariencia y seductores por sus promesas, pero atormentados consigo mismos y chup&oacute;pteros con los dem&aacute;s. La est&eacute;tica s&oacute;rdida de su mundo no deja de ser un reflejo de su alma doliente y p&eacute;rfida, que ejerce tanta fascinaci&oacute;n como miedo. Nadie quiere toparse con un &ldquo;vampiro&rdquo; de carne y hueso, pero disfrutarlo en los mundos de la imaginaci&oacute;n es, nunca mejor dicho, otra historia. Y, adem&aacute;s de las nuevas versiones que llegan a las librer&iacute;as y al cine, esta <em>Entrevista con el vampiro </em>de Anne Rice, convertida ya en todo cl&aacute;sico moderno, sigue siendo una lectura capaz de levantar pasiones entre los lectores, para bien o para mal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/bellos-gays-rockeros-lestat-vampiros-anne-rice-rejuvenecieron-mito_1_13278117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 20:30:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bellos, gays y rockeros: Lestat y otros vampiros de Anne Rice que rejuvenecieron el mito]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura de terror,Cine de terror,Series de televisión,Series,Novela,Fantasía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eva Moreda, escritora: “Quizás en la literatura gallega exista cierto pudor a criticar los lazos familiares”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/eva-moreda-escritora-literatura-gallega-exista-pudor-criticar-lazos-familiares_1_13276602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31d59f3b-28ba-44c2-9339-583ef927cddb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eva Moreda, escritora: “Quizás en la literatura gallega exista cierto pudor a criticar los lazos familiares”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La novelista gallega, profesora de musicología en la Universidad de Glasgow, se ha embarcado en una singular serie de libros de aire generacional y prosa atmosférica en tono menor sobre todo tipo de distancias, la extrañeza de las relaciones familiares o las migraciones intraeuropeas en la Gran Recesión</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Cid Cabido, el novelista 'salingeriano' que desestabiliza la literatura gallega con una obra extrañada y vanguardista </p></div><p class="article-text">
        No suceden grandes cataclismos en las novelas de Eva Moreda. Su trama, tenue como tenue es la trama de la vida, no depende de giros sensacionalistas ni de hallazgos truculentos. Tampoco de protagonistas decisivos en episodios hist&oacute;ricos de cart&oacute;n piedra. Su prosa atmosf&eacute;rica, en tono menor, cuidad&iacute;sima, levanta un mundo cotidiano y, as&iacute;, pre&ntilde;ado de extra&ntilde;eza. El cr&iacute;tico Javier G&oacute;mez habl&oacute; de &ldquo;po&eacute;tica del anticl&iacute;max&rdquo;. Las distancias -f&iacute;sicas, emocionales-, los opacos lazos familiares, la entrada en la vida adulta, el amor como pasi&oacute;n peque&ntilde;a e inexplicable, las servidumbres existenciales del trabajo inevitable, punt&uacute;an <em>Hortensias, camelias, palmeiras</em> (en gallego, Aira, 2025) y <em>Convent&iacute;culo</em> (en gallego, Aira, 2026), sus dos &uacute;ltimos libros. Conforman la mitad de una serie -ser&aacute;n cuatro t&iacute;tulos en total- situada entre la Galicia del norte y Gran Breta&ntilde;a y cuyo personaje central se llama Teresa y estudia para dedicarse a la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Moreda (1981), asturiana de nacimiento -aun en zona de habla gallega, A Veiga- pero criada en Galicia desde los tres a&ntilde;os, es profesora de musicolog&iacute;a en la Universidad de Glasgow (Escocia). M&aacute;s all&aacute; de la espinosa y ubicua etiqueta de autoficci&oacute;n, las coincidencias no son, obviamente, casuales. &ldquo;A poco que alguien sepa de mi vida, es inevitable asociarla con mi obra&rdquo;, admite en conversaci&oacute;n con elDiario.es, &ldquo;pero lo importante es que yo quer&iacute;a hablar de temas que conozco bien y, a partir de ah&iacute;, trabajar en las atm&oacute;sferas, en los puntos de vista. No quer&iacute;a perder la concentraci&oacute;n buscando documentaci&oacute;n&rdquo;. Luci&aacute;n es el nombre que, en las novelas, adopta la villa de A Mari&ntilde;a donde Teresa forma parte del coro, estudia en el instituto al tiempo que se forma como pianista y de donde parte hacia Europa a la procura de salidas primero acad&eacute;micas y despu&eacute;s profesionales.
    </p><p class="article-text">
        Con esos materiales y una perspectiva distanciada de los usos m&aacute;s habituales en la literatura gallega, Moreda se embarc&oacute; en un cuarteto que, seg&uacute;n su propia opini&oacute;n, explora las relaciones familiares pero desde &aacute;ngulos no tan frecuentados en, de nuevo, la literatura gallega. &ldquo;S&iacute; aparecen los v&iacute;nculos de pareja, por ejemplo. Cuando aparecen los lazos familiares es a menudo en contexto de conflicto obvio, la Guerra Civil o el franquismo&rdquo;, desarrolla, &ldquo;est&aacute; muy bien, lo entiendo, pero quer&iacute;a intentar otra cosa. Parece que todo conflicto se sustenta en una diferencia de opini&oacute;n pol&iacute;tica y no es el caso&rdquo;. Una cierta frialdad domina los sentimientos de Teresa hacia su padre y su segunda mujer, Esther, con la que tuvo a A Nena, su media hermana. Pero no hay melodrama, las cosas suceden como a menudo suceden en la realidad, una mezcla de inercias, decisiones impl&iacute;citas y silencios c&oacute;modos. &ldquo;No s&eacute; si en la literatura gallega existe cierto pudor a criticar los lazos familiares. Tal vez pese esa idea de que somos m&aacute;s rurales que otras sociedades y, seg&uacute;n esa idealizaci&oacute;n, m&aacute;s respetuosos con los mayores&rdquo;, aventura, &ldquo;tampoco soy una especialista en literatura gallega y a lo mejor s&iacute; existen esos libros. Yo no los conozco&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El mito de que todo iba a ir mejor</h2><p class="article-text">
        S&iacute; hay, sin embargo, pol&iacute;tica. La crisis de 2008 y sus consecuencias sobre todo generacionales planean sobre <em>Convent&iacute;culo</em>. &ldquo;Fue la ca&iacute;da de ese mito de nuestros padres seg&uacute;n el que todo iba a ir a mejor&rdquo;, explica. El neoliberalismo desembridado trunc&oacute; sus propias promesas, ese es el paisaje de fondo, y empuj&oacute; a miles de j&oacute;venes a buscarse la vida fuera de Galicia. Teresa acaba siendo una de ellas, finalizados los estudios no le ve sentido a regresar a un pa&iacute;s en el que no encuentra lugar. Moreda retrata esa migraci&oacute;n intraeuropea con su escritura atenta al detalle y que huye de grandes dramatismos. &ldquo;Por mi personalidad literaria, no soy dada a ellos&rdquo;, considera, &ldquo;yo quer&iacute;a recoger esos primeros momentos en la emigraci&oacute;n en que no haces grandes cosas, no vas a visitar el Big Ben, sino que acabas de cenar y piensas 'ahora qu&eacute; hago, &iquest;veo una pel&iacute;cula?' Eso tambi&eacute;n es la emigraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente un filme, del cineasta gallego Eloy Dom&iacute;nguez Ser&eacute;n, <em>No Cow on the Ice</em> (2015), le ayud&oacute; a construir la voz de sus novelas, recuerda la escritora. Hab&iacute;an coincidido en <a href="https://emigracion.xunta.gal/files/evento/2017/06/programa.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">unas jornadas de la Universidad de Saint Andrews</a> -tambi&eacute;n en Escocia- sobre las im&aacute;genes culturales de la di&aacute;spora gallega. &ldquo;Dom&iacute;nguez Ser&eacute;n hab&iacute;a emigrado a Suecia y la pel&iacute;cula trata sobre eso. Tambi&eacute;n filma su casa natal con un registro anticlim&aacute;tico que me interes&oacute; mucho&rdquo;, se&ntilde;ala. Como le interes&oacute; otro referente confeso de la serie que comenz&oacute; en <em>Hortensias, camelias, palmeiras</em>, la autora modernista brit&aacute;nica Dorothy Richardson. Su obra m&aacute;s reconocida, apenas traducida a las lenguas del Estado, son las 13 novelas semiautobiogr&aacute;ficas de <em>Pilgrimage</em> [<em>Peregrinaci&oacute;n</em>] publicadas entre 1915 y 1967. &ldquo;Me fascinan sus experimentos con el mon&oacute;logo interior y como maneja otra manera de acercarse a la dicotom&iacute;a entre lo objetivo y lo subjetivo&rdquo;, dice.
    </p><h2 class="article-text">Obsesionada con la oralidad</h2><p class="article-text">
        Eva Moreda reside lejos de su pa&iacute;s natal, y por lo tanto del contexto social de su idioma literario, desde hace casi dos d&eacute;cadas. &iquest;C&oacute;mo se arregla la escritora para trabajar con una lengua a distancia? &ldquo;Cuando empezaba a publicar no le daba importancia. No era una estilista&rdquo;, se extiende, &ldquo;pero en 2012 sufr&iacute; una gran crisis. La lengua de mis libros me parec&iacute;a forzada, y llevaba ya seis o siete a&ntilde;os fuera de Galicia. Empec&eacute; a obsesionarme por la oralidad. Me parec&iacute;a que en gran parte de la literatura gallega la lengua estaba encorsetada&rdquo;. El gallego de sus libros dio as&iacute; un giro a partir de la novela <em>Para toda a vida</em> (Aira, 2020), sobre el retorno de una profesora universitaria a su casa natal. &ldquo;No tengo contacto diario con el gallego, tiro mucho de memoria. Y me apasiona su uso en las redes sociales. Esa es la base de la lengua que utilizo al escribir&rdquo;, sostiene. 
    </p><p class="article-text">
        Eso y su profesi&oacute;n, la investigaci&oacute;n y la docencia en musicolog&iacute;a. &ldquo;Influye en mi obra porque es parte de mi vida&rdquo;, reconoce, &ldquo;hay adem&aacute;s aspectos internos de la m&uacute;sica que est&aacute;n presentes en lo que escribo. La connotaci&oacute;n en vez de la representaci&oacute;n, por ejemplo&rdquo;. La m&uacute;sica, a&ntilde;ade, no es mim&eacute;tica y ella quiere exportar esa condici&oacute;n a la escritura. &ldquo;En la novela <em>O raposo na fronde</em> (Morgante, 2024) hay animales que aparecen recurrentemente. No son s&iacute;mbolos, sino elementos evocadores, como motivos musicales&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La distancia f&iacute;sica le sirve tambi&eacute;n para observar la escena literaria con escepticismo. Escribe cr&iacute;tica con asiduidad en <a href="https://biosbardia.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la p&aacute;gina web Biosbardia</a> -&ldquo;&uacute;ltimamente menos, por falta de tiempo&rdquo;- y su objetivo es &ldquo;ver si es posible desarrollar una mirada sobre la literatura gallega no influida por las modas&rdquo;. A su juicio, lo que denomina sistema literario gallego tiene un tama&ntilde;o id&oacute;neo para distribuir la atenci&oacute;n entre el centro y los m&aacute;rgenes. &ldquo;Pero copia din&aacute;micas de los sistemas grandes, la dependencia de los premios y la ley del m&aacute;s fuerte. El libro que recibe diez rese&ntilde;as, recibe otras diez&rdquo;, lamenta, celosa por salvaguardar una &ldquo;posici&oacute;n independiente&rdquo;. Su literatura, desde luego, lo hace.  
    </p><p class="article-text">
        El tercer t&iacute;tulo de la serie que comenz&oacute; en <em>Hortensias, camelias, palmeiras</em> ser&aacute; <em>Os mu&iacute;&ntilde;os do demo</em> y saldr&aacute; a inicios del a&ntilde;o que viene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Salgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/eva-moreda-escritora-literatura-gallega-exista-pudor-criticar-lazos-familiares_1_13276602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eva Moreda, escritora: “Quizás en la literatura gallega exista cierto pudor a criticar los lazos familiares”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Cultura,Literatura,Escocia,Emigración,Novela,Gallego]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Solvej Balle, la narradora que analiza la vida atrapada en un bucle temporal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/solvej-balle-narradora-analiza-vida-atrapada-bucle-temporal_1_13265122.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9d9a8bc-df60-482b-b02b-f3aa443d88b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144269.jpg" width="1080" height="608" alt="Solvej Balle, la narradora que analiza la vida atrapada en un bucle temporal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘El volumen del tiempo’ es el proyecto narrativo de esta autora danesa compuesto por siete volúmenes que explora algunos de los conflictos existenciales más acuciantes de nuestra sociedad</p><p class="subtitle">Entrevista - Teo Lucadamo: “Claro que hay música para fascistas, los conciertos de esa peña son mítines de Vox”</p></div><p class="article-text">
        No ser&iacute;a de extra&ntilde;ar que, m&aacute;s pronto que tarde, el Premio Nobel de Literatura volviera a recaer, despu&eacute;s de distinguir al noruego <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leer-jon-fosse-premio-nobel-puntos-aparte_1_10573378.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jon Fosse</a> en 2023, en un escritor n&oacute;rdico, y no porque los suecos tengan predilecci&oacute;n por sus vecinos: autores como la islandesa Au&eth;ur Ava &Oacute;lafsd&oacute;ttir, la finesa Sofi Oksanen, la danesa Kristen Thorup y los noruegos Vigdis Hjorth, Karl Ove Knausg&aring;rd y Per Petterson llevan a&ntilde;os acumulando m&eacute;ritos. Y, a ellos, hay que sumarles otro nombre, el de la danesa que est&aacute; escribiendo uno de los proyectos narrativos m&aacute;s ambiciosos de la actualidad, una obra con potencial para hacer historia.
    </p><p class="article-text">
        <em>El volumen del tiempo</em> es el nombre con el que la Solvej Balle (Bovrup, S&oslash;nderjylland, 1962) ha bautizado su ciclo narrativo en curso, del que est&aacute;n previstos siete tomos. En dan&eacute;s, comenzaron a editarse en 2020, y en 2025 ya se hab&iacute;an publicado seis; mientras que en Espa&ntilde;a disponemos por ahora de los tres primeros, publicados por Anagrama con traducci&oacute;n al castellano de Victoria Alonso y al catal&aacute;n de Maria Rosich. Solvej Balle ya ten&iacute;a una trayectoria a sus espaldas cuando comenz&oacute; a escribirlo, pero ha sido este proyecto el que le ha permitido consagrarse y darse a conocer a nivel internacional. Entre los reconocimientos que ha recibido, destacan el Premio de Literatura del Consejo N&oacute;rdico 2022 y, por su traducci&oacute;n al ingl&eacute;s, la nominaci&oacute;n al Premio Booker 2025.
    </p><p class="article-text">
        Una obra literaria de esta magnitud suele acaparar la atenci&oacute;n de inmediato; al fin y al cabo, su creadora est&aacute; dedicando una parte sustancial de sus a&ntilde;os a ella &ndash;incluso cuando los vol&uacute;menes no son demasiado extensos: estos tienen en torno a doscientas p&aacute;ginas&ndash;, por lo que se tiende a pensar que, como m&iacute;nimo, algo tendr&aacute;, no ser&aacute; un librito trivial. Ahora bien, amplitud no es sin&oacute;nimo de excelencia: algunos escritores, precisamente, naufragan cuando emprenden &ldquo;la gran novela&rdquo; por un exceso de autoconciencia. Por fortuna, no es el caso de Solvej Balle con <em>El volumen del tiempo</em>.
    </p><h2 class="article-text">Atrapada en el tiempo</h2><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Era dieciocho de noviembre por cuarta vez y en aquel momento ya supe que aquel d&iacute;a tampoco iba a permanecer en su recuerdo&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Tara Selter y su marido Thomas son una pareja de anticuarios especializados en libros ilustrados del siglo XVIII. Durante un viaje de trabajo a Par&iacute;s, ella, que viajaba sola, se hace una peque&ntilde;a quemadura con una estufa de gas. Despu&eacute;s, se acuesta en el hotel con la intenci&oacute;n de continuar su itinerario la pr&oacute;xima jornada. Sin embargo, cuando a la ma&ntilde;ana siguiente se despierta, se da cuenta de que el calendario sigue marcando el mismo d&iacute;a: 18 de noviembre. Ella recuerda que ya ha vivido esa fecha, pero todo se repite. Los dem&aacute;s, los que est&aacute;n a su alrededor, no la han vivido; para ellos, es 18 de noviembre por primera vez, las horas no han transcurrido.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d9a5974d-f39f-4d84-8cdb-dee8f7a78e6d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Cuando comienza la narraci&oacute;n, donde nos habla ella misma en primera persona, la protagonista ya lleva m&aacute;s de cien repeticiones de aquel fat&iacute;dico 18 de noviembre, su particular d&iacute;a de la marmota. Ese es el primer acierto de la autora: nos ahorra todo el momento de incredulidad, conocemos a una protagonista ya curtida en lo que ocurre, que ha tenido oportunidades para poner a prueba su situaci&oacute;n y tratar de solucionarla. Sin &eacute;xito, claro: al inicio de la narraci&oacute;n, ha regresado a su casa, donde se instala en la habitaci&oacute;n de invitados, que ha convertido en una especie de b&uacute;nker.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;c&oacute;mo ha llegado hasta ah&iacute;? En un principio, Tara repasa cada paso que dio aquel d&iacute;a, en el que solo detecta dos posibles anomal&iacute;as: el sestercio romano que adquiri&oacute; y la quemadura. Sin embargo, aun introduciendo min&uacute;sculas variaciones &ndash;las que dependen tan solo de ella misma, no de los dem&aacute;s&ndash;, permanece en el bucle. No encuentra la causa, si es que la hay, de modo que no sabe c&oacute;mo actuar, d&oacute;nde hallar la rendija por la que se col&oacute;, si es que se puede hablar en estos t&eacute;rminos. La tragedia es que no existe siquiera un lenguaje con el que referirse a lo que le ocurre; esto solo era algo de ciencia ficci&oacute;n 
    </p><h2 class="article-text">Soledad, envejecimiento, miedo</h2><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Viv&iacute;amos en dos tiempos diferentes, simplemente eso. Eran dos tiempos cuyos m&aacute;rgenes se hab&iacute;an desbordado. Y en alg&uacute;n punto los r&iacute;os se encuentran y corren juntos&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Tara es consciente de que, mientras ella permanece atrapada, es probable que el resto de la humanidad est&eacute; <em>avanzando</em>, es decir, que en una suerte de dimensi&oacute;n paralela los d&iacute;as transcurran con normalidad y la gente viva nuevas experiencias. Esa &ldquo;gente&rdquo; incluye su c&iacute;rculo &iacute;ntimo: su marido. La gesti&oacute;n de una pareja en la que sus integrantes no pueden acoplarse es un punto fuerte de este ciclo: de entrada, al ver que por s&iacute; misma no logra revertir la situaci&oacute;n, Tara decide regresar a casa (aunque el 18 de noviembre se repita en el calendario, ella tiene libertad de movimiento para no hacer las mismas acciones que la primera vez) para contarle lo que le ocurre.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/122af901-d44e-4164-b139-ee0445e5a115_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Por supuesto, eso implica muchos intentos, porque a la incredulidad esperable se suma la dificultad a&ntilde;adida de tener que repetirle lo mismo durante d&iacute;as, hasta que, por fin, se dan las circunstancias para tramar un plan juntos que la saque del limbo. Solo que &ndash;y se sabe de antemano&ndash; nada da sus frutos; la protagonista sigue en el mismo d&iacute;a. Con todo, estos intentos, y, por extensi&oacute;n, las tensiones emocionales que generan, son lo que nutre la novela: aunque carezca de una acci&oacute;n progresiva al uso, en ese dar vueltas en c&iacute;rculos mantiene la atenci&oacute;n del lector (y tiene m&eacute;rito, dada la vastedad del ciclo).
    </p><p class="article-text">
        Tara se da cuenta de que, a diferencia de las personas con quienes interact&uacute;a, que siguen igual que estaban ese 18 de noviembre original, ella cambia, el cuerpo sigue el curso de la naturaleza: la quemadura se quema, el cabello crece. Hay un momento en el que Tara teme envejecer mientras su marido &ndash;el marido con el que puede interactuar desde su plano&ndash; permanece congelado en la mediana edad. Claro que no hace falta irse al plano f&iacute;sico para temer el distanciamiento entre ellos: si ella se reincorporara al orden natural, se habr&iacute;a perdido tantas vivencias que ser&iacute;a casi como despertar de un coma. No puede compararse con un preso, porque ni siquiera desde la c&aacute;rcel est&aacute;n tan desconectados.
    </p><p class="article-text">
        El miedo a que su marido perciba el desajuste &ndash;los cambios en ella, comportamientos dif&iacute;ciles de justificar incluidos&ndash;, junto con su propia frustraci&oacute;n por no poder disfrutar de su relaci&oacute;n como deber&iacute;a, la conducen a confinarse en ese cuarto. Est&aacute; sola, porque no conoce a nadie que se halle en aquel estado. Como quien no quiere la cosa, Solvej Balle condensa muchos terrores contempor&aacute;neos en este planteamiento imposible: la soledad no deseada; la inseguridad en muchos niveles; la sensaci&oacute;n de vivir como un h&aacute;mster en la rueda, repitiendo d&iacute;a tras d&iacute;a lo mismo sin estar <em>en el presente</em>; la falta de conexi&oacute;n con los dem&aacute;s, pese a encontrarnos rodeados de sus identidades virtuales.
    </p><h2 class="article-text">Entre la supervivencia y la b&uacute;squeda interior</h2><p class="article-text">
        <em>&ldquo;En lugar de movernos vacilantes, con precauci&oacute;n, en un asombro continuo, vamos por la vida como si nada hubiera pasado, subestimamos lo extraordinario, y el v&eacute;rtigo solo aparece cuando la existencia se muestra como lo que es: inveros&iacute;mil, imprevisible, extraordinaria&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de envejecer, se produce otra evoluci&oacute;n de naturaleza fisiol&oacute;gica: la comida que toma desaparece, lo que implica que los estantes de los supermercados y tiendas se van vaciando a medida que consume. Esto, adem&aacute;s de un problema log&iacute;stico, amenaza su supervivencia, por lo que, a la manera de un Robinson Crusoe, Tara debe convertirse en una superviviente, solo que en una isla tan grande como el planeta Tierra.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/50785722-d454-4129-a43d-1fa267bf6e56_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Estas dificultades que se van a&ntilde;adiendo a la historia, como el jugador que supera niveles de un videojuego &ndash;otro paralelismo con la realidad&ndash;, o como el viejo juego de las sillas en el que cada vez quedan menos sitios donde sentarse, son esenciales para mantener e incluso incrementar la tensi&oacute;n narrativa; y, cuando hablamos del salto de un libro a otro, el reto se vuelve m&aacute;s importante. La autora consigue algo muy complicado, como es dotar de dinamismo una trama est&aacute;tica: la receta del cambio en la continuidad funciona.
    </p><p class="article-text">
        Y funciona porque va acompa&ntilde;ada de una prosa clara, incisiva y nada proclive al sentimentalismo, ni siquiera al hablar de amor (porque, y esto es todo un acontecimiento en una obra literaria actual, Tara y Thomas se quieren, son un matrimonio bien avenido que no estaba atravesando ninguna crisis aquel 18 de noviembre). Reflexiva, tambi&eacute;n, porque la b&uacute;squeda de Tara tiene mucho de meditaci&oacute;n existencial: parad&oacute;jicamente (o no), ha tenido que pararse el tiempo para que pudiera detenerse a analizar su vida.
    </p><p class="article-text">
        <em>El volumen del tiempo</em> no puede inscribirse en el g&eacute;nero de la ciencia ficci&oacute;n seg&uacute;n los c&oacute;digos tradicionales, pero es, como las buenas novelas de esta categor&iacute;a, filos&oacute;fica e inquietante, porque interpela de forma directa nuestro presente. Captar ese c&uacute;mulo de malestares y concentrarlos en la peripecia de un solo personaje es otro de sus m&eacute;ritos. Sin duda, hay mucho que decir &ndash;y habr&aacute; m&aacute;s cuando se haya publicado por completo&ndash; de esta obra. De momento, qu&eacute;dense con el nombre de la autora, Solvej Balle, porque ella s&iacute; que tiene un futuro real por vivir, y va a estar lleno de reconocimientos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/solvej-balle-narradora-analiza-vida-atrapada-bucle-temporal_1_13265122.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 19:35:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Solvej Balle, la narradora que analiza la vida atrapada en un bucle temporal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora cántabra Laura Campo presenta su novela ‘El jarrón de los girasoles’ este jueves en Santander]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/escritora-cantabra-laura-campo-presenta-novela-jarron-girasoles-jueves-santander_1_13249770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d5edf8a-5e53-45ce-9a48-f6caad9464b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora cántabra Laura Campo presenta su novela ‘El jarrón de los girasoles’ este jueves en Santander"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Será en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca a partir de las 19.00 horas</p></div><p class="article-text">
        La escritora c&aacute;ntabra Laura Campo presentar&aacute; este jueves su &uacute;ltima novela, &lsquo;El jarr&oacute;n de los girasoles&rsquo;, en el &Aacute;gora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca a partir de las 19.00 horas en la calle Juan XXIII 22, de Santander. 
    </p><p class="article-text">
        La novela propone una historia marcada por los secretos familiares, la culpa y las consecuencias del pasado. La trama arranca cuando Rena regresa a la vivienda familiar durante una cena navide&ntilde;a. All&iacute; vuelve a encontrarse con el jarr&oacute;n de los girasoles, un objeto que siempre ocup&oacute; un lugar destacado en casa de su abuela y cuya historia parec&iacute;a formar parte de la memoria familiar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la protagonista descubrir&aacute; que detr&aacute;s de ese aparente s&iacute;mbolo dom&eacute;stico se esconde una verdad silenciada durante a&ntilde;os. A partir de ese momento, la obra alterna dos l&iacute;neas temporales que permiten reconstruir una historia atravesada por decisiones equivocadas, ambici&oacute;n y silencios mantenidos durante d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras en el pasado dos j&oacute;venes se adentran en una realidad vinculada al dinero f&aacute;cil y a situaciones cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles de controlar, en el presente Rena comienza a unir piezas y a comprender que algunas herencias familiares no solo se reciben, sino que tambi&eacute;n terminan condicionando la vida de quienes llegan despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;El jarr&oacute;n de los girasoles&rsquo; se presenta como una novela de misterio familiar en la que la autora reflexiona sobre los l&iacute;mites de la protecci&oacute;n hacia los seres queridos y sobre el coste personal de ignorar determinadas verdades.
    </p><p class="article-text">
        La entrada ser&aacute; gratuita hasta completar aforo y el encuentro podr&aacute; seguirse tambi&eacute;n en directo a trav&eacute;s del canal de YouTube del &Aacute;gora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca.
    </p><h2 class="article-text">Quinta novela</h2><p class="article-text">
        Laura Campo (Santander, 1985) inici&oacute; su trayectoria creativa vinculada al mundo audiovisual. Desde peque&ntilde;a mostr&oacute; inter&eacute;s por el cine y los videojuegos, una afici&oacute;n que la llev&oacute; a especializarse en efectos especiales y a participar en distintos cortometrajes de animaci&oacute;n de car&aacute;cter internacional.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los a&ntilde;os encontr&oacute; en la literatura una nueva v&iacute;a para desarrollar historias y personajes. En 2017 public&oacute; &lsquo;La voluntad de Larienel&rsquo; como coautora y posteriormente firm&oacute; t&iacute;tulos como &lsquo;Acero y cenizas&rsquo; (2019), &lsquo;El temblor del mundo&rsquo; (2022) y &lsquo;Martina y la lira de Apolo&rsquo; (2024), por lo que esta es su quinta novela.
    </p><p class="article-text">
        La autora compagina actualmente la escritura de novelas, especialmente dentro del g&eacute;nero fant&aacute;stico, con proyectos audiovisuales. Adem&aacute;s, ha escrito y dirigido varios cortometrajes, entre ellos &lsquo;Histeria&rsquo;, &lsquo;La merienda&rsquo;, &lsquo;La cita&rsquo;, &lsquo;Feliz aniversario&rsquo; y &lsquo;Nuestro hijo&rsquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Cantabria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/escritora-cantabra-laura-campo-presenta-novela-jarron-girasoles-jueves-santander_1_13249770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 07:56:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Novela,Cantabria,Santander]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cultura española, por fin sin caspa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cultura-espanola-caspa_129_13197461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42e1e2f8-907b-4e72-b454-4c64b35dcebc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142346.jpg" width="774" height="435" alt="La cultura española, por fin sin caspa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Itinerario errabundo y caprichoso por medio siglo de cultura, desde Carmen Martín Gaite, Pedro Almodóvar o Héroes del Silencio, a Rosalía, ‘El Ministerio del tiempo’, Los Javis, Marta Sanz, Javier Cercas o Elisabeth Duval</p><p class="subtitle">Este artículo forma parte de nuestra revista '50 años de libertad'. Si quieres recibir nuestras revistas, hazte socio o socia de elDiario.es por 8 euros al mes y te las enviamos en papel o digital (como tú elijas)</p></div><p class="article-text">
        La mitificaci&oacute;n del pasado cultural es una patolog&iacute;a com&uacute;n entre las &eacute;lites intelectuales, y las nuestras no escapan a esa propensi&oacute;n, pero caen de cuatro patas cuando se trata de hablar de la Transici&oacute;n. Ah&iacute; se concitan todos los demonios contra el presente porque aquel pasado, ay, aquel pasado s&iacute; era de verdad exuberante, dialogante, pac&iacute;fico, exigente y perdurable. En realidad, los protagonistas de la Transici&oacute;n no lo ve&iacute;an nada claro, o m&aacute;s bien muy oscuro, cuando la vivieron en directo: consideraban que la cultura espa&ntilde;ola posfranquista entraba en una barrena abismal, incapaz de generar nada de valor, ensimismada, noqueada, est&eacute;ril e impotente. Eso vale cuando menos para la cultura literaria, la novela, la poes&iacute;a, etc., como si Eduardo Mendoza o &Aacute;ngel Gonz&aacute;lez, Carmen Mart&iacute;n Gaite, Jaime Gil de Biedma, Juan Benet o Juan Mars&eacute;, no estuviesen por entonces escribiendo cosas que est&aacute;n viv&iacute;simas hoy mismo y que se hab&iacute;an desprendido sin miedo ni pesar de los restos de las sotanas y las casacas militares. Pero la percepci&oacute;n de la &eacute;lite cultural era esa, desencantada porque la muerte del general&iacute;simo Franco no hab&iacute;a sido capaz de cuajar todav&iacute;a en una producci&oacute;n cultural a la altura del ensue&ntilde;o, la expectativa o la ilusi&oacute;n del antifranquismo. Eran diagn&oacute;sticos ampliamente compartidos por quienes llegaban a la f&aacute;brica de la democracia en la plenitud de su madurez, entre los cuarenta y los cincuenta, y a lo mejor ese es un factor clave para entender su des&aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        A lo mejor es que la expresi&oacute;n cultural de la democracia se iba a dejar ver mejor en otros formatos, en otras artes por inventar (como la calidad destacad&iacute;sima de muchas de las series espa&ntilde;olas recientes) y quiz&aacute; incluso segregada o imaginada por quienes no ten&iacute;an memoria franquista o eran tan j&oacute;venes en los setenta y ochenta que nada los ataba a la mugre castrense y eclesi&aacute;stica (pero quiz&aacute; tampoco a la disciplina comunista ni a los arrebatos revolucionarios). Las radios espa&ntilde;olas y las calles de capitales y pueblos iban a poblarse en seguida de una banda sonora de grupos con nombres ex&oacute;ticos, letras provocadoras, surfeos con las drogas, acidez variable y mucho humor, no solo blanco o inocuo. Estaban dando su propia batalla sin mirar en ning&uacute;n caso al pasado y hasta huyendo a toda velocidad de cualquier sombra o alusi&oacute;n a la tenebrosa dictadura: a unos les gustar&iacute;a gritar cantando con el grupo No me pises que llevo chanclas y a otros con la languidez de H&eacute;roes del silencio, o enternecerse con Coque Malla o pringarse con el maquillaje de Alaska o con el rockabilly sentimental de Loquillo. Tampoco callaban voces rotas o casi rotas como la de Joaqu&iacute;n Sabina, o las que ven&iacute;an de algo m&aacute;s atr&aacute;s, como Joan Manuel Serrat o Jaume Sisa o Miguel R&iacute;os, y algunos han saltado directamente a El &Uacute;ltimo de la Fila o a los Estopa.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que nadie dej&oacute; de ver fue el rojo pasi&oacute;n de las pel&iacute;culas de Pedro Almod&oacute;var, de colores saturad&iacute;simos, aunque el origen de todo estuviese en la pura y fr&iacute;a desolaci&oacute;n de Carmen Maura, estamp&aacute;ndole benditamente a su marido una pata mondada de jam&oacute;n en &lsquo;&iquest;Qu&eacute; he hecho yo para merecer esto?&rsquo;. En las primeras pel&iacute;culas hasta &lsquo;Mujeres al borde de un ataque de nervios&rsquo; es imposible no ver el resplandor feliz de una cosa nueva que late, que vibra, que divierte y que casi parece ir por delante de la mayor&iacute;a de la sociedad espa&ntilde;ola: todo est&aacute; lleno de mujeres, de homosexuales, de consumidores compulsivos u ocasionales de drogas y hasta de enamorados perdidos como Antonio Banderas (aunque es l&oacute;gico que lo estuviese de Victoria Abril en &lsquo;&Aacute;tame&rsquo;, como su propio nombre indica). Es verdad que hoy sigue existiendo ese culto hipersensible a &lsquo;Arrebato&rsquo; (Iv&aacute;n Zulueta), que no fue m&aacute;s que un experimento o s&iacute;ntoma de &eacute;poca, pero no exactamente la mejor pel&iacute;cula de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os seg&uacute;n creen tantos.
    </p><p class="article-text">
        Lo innegable es que hasta los m&aacute;s viejos del lugar, pero tambi&eacute;n los j&oacute;venes, tienen identificado como propio un &lsquo;starsystem&rsquo; espa&ntilde;ol de popularidad y autoridad art&iacute;stica, y en ese cuadro estelar est&aacute;n muchos de los nombres mayores y m&aacute;s internacionales de un cine que ha hecho grandes cabriolas felices y ca&iacute;das ternuristas o toscas, s&iacute;, pero que ha contado con la m&aacute;s absoluta actriz de nuestra historia, Pen&eacute;lope Cruz, y su gigante pareja, Javier Bardem. De ambos las retinas sentimentales de la ciudadan&iacute;a retendr&aacute;n decenas de instantes ic&oacute;nicos: desde que eran ni&ntilde;os en &lsquo;Jam&oacute;n, jam&oacute;n&rsquo;, de Bigas Luna, hasta que est&aacute;n a punto de ser padres de familia y a ellos se acerca apaciblemente Woody Allen para hacer una pel&iacute;cula menor. Pero la rotundidad de la escena de Bardem en &lsquo;Antes que anochezca&rsquo; haciendo de Reinaldo Arenas, en &lsquo;Los lunes al sol&rsquo; haciendo de parado o en &lsquo;El buen patr&oacute;n&rsquo; haciendo de tarado, est&aacute; a la altura, aunque sea tan diferente, de la inaudita plasticidad de Pen&eacute;lope Cruz en manos de Almod&oacute;var con papeles insuperables (siempre).
    </p><p class="article-text">
        No se acuerda ya nadie, pero medio siglo da para mucho, y dio tambi&eacute;n para adaptar al cine y a la televisi&oacute;n magn&iacute;ficamente algunos t&iacute;tulos mayores de la novela espa&ntilde;ola, y esas adaptaciones las vimos todos, quiz&aacute; m&aacute;s ni&ntilde;os y quiz&aacute; menos, pero las vimos con resultados tan extraordinarios como &lsquo;Los santos inocentes&rsquo;, de Mario Camus, o las &lsquo;Ca&ntilde;as y barro&rsquo; que adaptaba la novela de Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez con una turbadora presencia liberadora de mujeres protagonistas. Aunque quiz&aacute; ninguna como &lsquo;La Regenta&rsquo;, que encarn&oacute; Aitana S&aacute;nchez-Gij&oacute;n, y entre ellas estuvo &lsquo;El Quijote&rsquo;, en una magn&iacute;fica adaptaci&oacute;n de Manuel Guti&eacute;rrez Arag&oacute;n; u otro deslumbrante experimento como el que leg&oacute; a la posteridad Pilar Mir&oacute; muy poco antes de morir en 1997: &lsquo;El perro del hortelano&rsquo;, de Lope de Vega, con dos arrebatadores Emma Su&aacute;rez y Carmelo G&oacute;mez.
    </p><p class="article-text">
        Cero caspa, cero gualdrapa, cero sacrist&iacute;a, pese a quedar todo en casa: espa&ntilde;oles adaptando cosas de espa&ntilde;oles. Pero parecen otros, nacidos de otro tiempo, encauzados con otros ra&iacute;les, hechos de otra pasta, y esa es seguramente parte de la ruta que explica que la era de las series haya pillado a Espa&ntilde;a en un punto &oacute;ptimo para que nuevas cabezas, m&aacute;s j&oacute;venes todav&iacute;a, y m&aacute;s libres de prejuicios y m&aacute;s atrevidas se hayan puesto a fabular a su aire, y muy destacadamente la impagable &lsquo;La Mes&iacute;as&rsquo; de Los Javis (&iexcl;o &lsquo;La Veneno&rsquo;!) como intrusi&oacute;n sin secretos en el mundo de la fe sectaria. Pero hubo muchas m&aacute;s series antes, y no todas nacidas del talento de &Aacute;lex Pina (&lsquo;La casa de papel&rsquo;): la creatividad y la intencionalidad hasta pol&iacute;tica de &lsquo;El Ministerio del tiempo&rsquo; siguen sin haber sido superadas como serie de la televisi&oacute;n p&uacute;blica, y por supuesto ah&iacute; sigue &lsquo;La casa de papel&rsquo; como el mayor &eacute;xito global de una producci&oacute;n espa&ntilde;ola que supo entremeter en una trama de robos el sujeto colectivo sublevado en las calles del 15-M. Vale, hay m&aacute;s, muchas m&aacute;s y muy buenas, como &lsquo;Arde Madrid&rsquo; en manos de Paco Le&oacute;n, o &lsquo;El Apag&oacute;n&rsquo;, de varios directores, entre ellos, Rodrigo Sorogoyen, el mismo de la corrosiva &lsquo;Antidisturbios&rsquo;, o como la malvada &lsquo;Vida perfecta&rsquo;, de Leticia Dolera, o &lsquo;Esto no es Suecia&rsquo; (como podr&iacute;a decir Finlandia), de Aina Clotet y Mar Coll, o tan raras como &lsquo;Autodefensa&rsquo;, de Bel&eacute;n Barenys y Berta Prieto, o la insoportable naturalidad de &lsquo;Querer&rsquo; de Alauda Ruiz de Az&uacute;a (con Eduard Sola como su impecable coguionista, como lo fue de &lsquo;Casa en flames&rsquo; y su impresionante Emma Vilarasau).
    </p><p class="article-text">
        Ese ha sido parte del regalo central e irreversible de medio siglo de cultura en Espa&ntilde;a: ellas, muchas, se han puesto a contar y a hacerlo en cualquier formato, con im&aacute;genes, con voces como las de Rosal&iacute;a, Rozal&eacute;n o Silvia P&eacute;rez Cruz, o por escrito, como est&aacute; haciendo en literatura una escuadra desatada e imprevisible, con nombres muy j&oacute;venes como Cristina Ara&uacute;jo o Sara Barquinero. La personalidad de Isabel Coixet es tan magn&eacute;tica en &lsquo;Mi vida sin m&iacute;&rsquo; como felizmente desinhibida en la serie &lsquo;Foody Love&rsquo;, mientras el coraje restalla en la estremecida &lsquo;Tres d&iacute;as con la familia&rsquo;, de Marc Coll, y Carla Sim&oacute;n da su mejor voz en &lsquo;Estiu 1993&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ha sido la opulencia creciente de las pel&iacute;culas de Alejandro Amen&aacute;bar lo que ha ido dejando atr&aacute;s la veracidad y el im&aacute;n moral que hab&iacute;a en &lsquo;Tesis&rsquo; o &lsquo;Mar adentro&rsquo;, mientras est&aacute; tan viva como el primer d&iacute;a &lsquo;Belle &Eacute;poque&rsquo;, de Fernando Trueba, tan aviesamente inocente, o la docuficci&oacute;n de David Trueba sobre Jorge Sanz. Ya no son nombres desconocidos ni una nueva hornada de actores, aunque algunos lo sean &ndash;Luis Tosar, Sergi L&oacute;pez, Candela Pe&ntilde;a, Luis Zahera, Antonio de la Torre, Patricia L&oacute;pez Arnaiz, Marta Etura, Quim Guti&eacute;rrez, &Uacute;rsula Corber&oacute;, etc.&ndash;, ni una nueva tanda de directores, no siempre vinculados al afortunado paso de muchos de ellos por la Escac: Alberto Rodr&iacute;guez y &lsquo;La isla m&iacute;nima&rsquo;, Daniel S&aacute;nchez Ar&eacute;valo y &lsquo;Azul oscuro casi negro&rsquo; o &lsquo;El bola&rsquo; de Achero Ma&ntilde;as; pero pocas pel&iacute;culas llevan encima el poder hipn&oacute;tico de Albert Serra y sus impactantes &lsquo;Tardes de soledad&rsquo;, o el aire de Cesc Gay y su burla mate de las aprensiones de la clase media.
    </p><h2 class="article-text">Una clase intelectual carbonizada</h2><p class="article-text">
        Por fortuna ya no hay clase intelectual mandarina (que viene de mandar&iacute;n) ni existe nada parecido a eso: lo ha mandado del todo a paseo la horizontalidad compulsiva de las redes sociales y la ultrarrapidez de la opini&oacute;n y el sartenazo digital. Pero eso existi&oacute; durante al menos las tres d&eacute;cadas finales del siglo XX, y entre nosotros hab&iacute;a jerarqu&iacute;as ejecutivas que pasaban casi siempre por el diario El Pa&iacute;s. Eso tambi&eacute;n se acab&oacute;, por supuesto, pero, &iquest;os imagin&aacute;is que tuvi&eacute;semos que seguir escuchando, viendo y leyendo a las autoridades intelectuales del &uacute;ltimo tercio del siglo tipo Juli&aacute;n Mar&iacute;as, Camilo Jos&eacute; Cela o Pedro La&iacute;n Entralgo, todo el d&iacute;a congestionados con la angustia del ser de Espa&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que a algunos de los nuevos autores de por entonces, joviales, hedonistas y explosivos, se les ha ido poniendo con el tiempo cara de congesti&oacute;n moral al estilo de los otros, pero al menos durante d&eacute;cadas fueron aut&eacute;nticas lluvias torrenciales de ideas, desplantes, desvelamientos y arbitrariedades felices. No tuvieron siempre el amarillismo que los ti&ntilde;e hoy Fernando Savater o F&eacute;lix de Az&uacute;a, y algunos otros se murieron antes de tener tiempo de amarillear, como uno de los sabios de la tribu, Rafael S&aacute;nchez Ferlosio. Pero nadie deber&iacute;a dejar de meterse en el cuerpo (o poniendo el cuerpo, o como haya que decirlo), algunos libros formidables de estos autores hoy tan reaccionarios, pero que fueron de lo mejor que dio de s&iacute; durante d&eacute;cadas el pensamiento en Espa&ntilde;a. Y eso fue mucho, y por ah&iacute; entran las abreviaturas esc&eacute;pticas y radicales que reserv&oacute; Ferlosio para su libro &lsquo;Vendr&aacute;n m&aacute;s a&ntilde;os malos y nos har&aacute;n m&aacute;s ciegos&rsquo; (acert&oacute; en todo menos en la profec&iacute;a hist&oacute;rica), o la pionera meditaci&oacute;n sobre el cine de Eugenio Tr&iacute;as en &lsquo;Lo bello y lo siniestro&rsquo;, o la irresistible inteligencia ir&oacute;nica de Savater en &lsquo;La infancia recuperada&rsquo;, en la valiente &lsquo;La tarea del h&eacute;roe&rsquo;, o en las intermitencias de un &lsquo;Diccionario de filosof&iacute;a&rsquo; que no tiene nada de diccionario, pero s&iacute; de literatura fecunda y adictiva como las mejores brever&iacute;as de TikTok.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Mujeres? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las mujeres que piensan? Claro que las hab&iacute;a, pero eran pocas y con menos impacto p&uacute;blico que hoy: estuvieron ah&iacute; Victoria Camps y Adela Cortina, y estuvo tambi&eacute;n Mar&iacute;a Zambrano a&uacute;n para disfrutar de algunos a&ntilde;os de democracia, pero no fueron muchas. Ha habido que esperar a escucharlas sueltas, libres, cuajadas y desprejuiciadas a los albores del siglo XXI, y es entonces cuando han ido rumiando en p&uacute;blico y en voz alta voces como Remedios Zafra, Marina Garc&eacute;s, Marta Peirano, Clara Serra o Elisabeth Duval, sin que callase nunca Maruja Torres o explotase por cuenta de su &lsquo;Olvidado rey Gud&uacute;&rsquo; la gran Ana Mar&iacute;a Matute.
    </p><p class="article-text">
        Era mujer tambi&eacute;n quien mejor habl&oacute; de qu&eacute; nos pasa cuando leemos novelas y por qu&eacute; nos arrebata que nos cuenten historias: fue Carmen Mart&iacute;n Gaite en un libro escrito durante casi toda la vida, y hecho de la enhebraci&oacute;n de su propia biograf&iacute;a de lectora, de escritora y de mujer, &lsquo;El cuento de nunca acabar&rsquo;, aunque hemos ido descubriendo que el cuento s&iacute; se acaba. Y esa mezcla tan rara y tan suya de confidencia, reflexi&oacute;n, apunte y exploraci&oacute;n me trae a la memoria la proliferaci&oacute;n por primera vez masiva en nuestras letras de obras dispuestas a contar la vida propia con una veracidad a veces abrumadora, como la que us&oacute; Juan Goytisolo en los ochenta para su &lsquo;Coto vedado&rsquo; y &lsquo;Los reinos de taifas&rsquo;, o como la a veces azorantes que emple&oacute; Carlos Castilla del Pino un poco despu&eacute;s en otro tomo como &lsquo;Pret&eacute;rito imperfecto&rsquo;: gente que intent&oacute; contar su biograf&iacute;a mintiendo lo menos posible, como hizo tambi&eacute;n un hombre orquesta del espect&aacute;culo medi&aacute;tico, Terenci Moix, y tambi&eacute;n memorialista valioso en &lsquo;El peso de la paja&rsquo;; o como hizo un actor de lujo y director, Adolfo Marsillach.
    </p><p class="article-text">
        Hasta se habilit&oacute;, y ah&iacute; sigue, la ruta esquiva y dif&iacute;cil del diario/dietario de escritor, con el ejemplo de un extraordinario pionero, Pere Gimferrer, y la reinvenci&oacute;n del g&eacute;nero que empuj&oacute; durante muchos a&ntilde;os Francisco Umbral con unas cuantas obras maestras (de &lsquo;La noche que llegu&eacute; al caf&eacute; Gij&oacute;n&rsquo; o &lsquo;Diario de un escritor burgu&eacute;s&rsquo; a &lsquo;Un ser de lejan&iacute;as&rsquo;), secundaron Miguel S&aacute;nchez-Ostiz, &aacute;cido, compulsivo, temerario, o Antonio Mart&iacute;nez Sarri&oacute;n, tan intencionadamente esquinado y exigente, y estabiliz&oacute; en una suerte de portaviones un miembro actual de la cofrad&iacute;a del sufrimiento espa&ntilde;ol, Andr&eacute;s Trapiello. Nada de ese sufrir patri&oacute;tico lacerante de hoy est&aacute; en los innumerables tomos de una obra gigante &ndash;y burlona, y chismosa, y l&iacute;rica y valiente&ndash; como la serie de sus diarios titulada &lsquo;Sal&oacute;n de pasos perdidos&rsquo;.
    </p><h2 class="article-text">La novela se hizo mestiza</h2><p class="article-text">
        La &uacute;nica a&ntilde;oranza que puede ser medio leg&iacute;tima sobre el pasado tiene que ver con la aclimataci&oacute;n espa&ntilde;ola de la excepcional narrativa nacida en Am&eacute;rica Latina, y esa fue la experiencia literaria m&aacute;s poderosa del tr&aacute;nsito entre la dictadura y la democracia. A nadie se le escurr&iacute;a entre los dedos una novela de Garc&iacute;a M&aacute;rquez o unos cuentos de Julio Cort&aacute;zar, un experimento humor&iacute;stico de Alfredo Bryce Echenique o una narraci&oacute;n queer de Manuel Puig &ndash;sin saber que era queer&ndash; ni un gigantesco juego de palabras de Guillermo Cabrera Infante ni la infinita piedad que inspiran los diarios de Julio Ram&oacute;n Ribeyro. Ni por supuesto ninguna de las grandes novelas de Mario Vargas Llosa, a despecho de que muchos de sus lectores identificasen en sus novelas una izquierda que contradec&iacute;a a rajatabla su articulismo de derechas, y entonces les explotara la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso estaba, estuvo (est&aacute;) en las librer&iacute;as y en las tablets a la vez que brotaba un ecosistema editorial y literario (Anagrama, Tusquets, Alfaguara, Seix Barral, y m&aacute;s tarde Asteroide, Perif&eacute;rica, etc.), capaz de inventarse lectores para nuevos autores que apenas sonaban a nadie, pero fueron cuajando hasta hoy como testigos veraces de un tiempo nuevo. La densidad emocional y moral de Antonio Mu&ntilde;oz Molina era distinta de la elevaci&oacute;n especulativa de Javier Mar&iacute;as o de la ansiedad anal&iacute;tica de &Aacute;lvaro Pombo, y apenas nada ten&iacute;an que ver la metaliteratura autoficticia de Enrique Vila-Matas o las averiguaciones de Ignacio Mart&iacute;nez de Pis&oacute;n con la frescura primero y la reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica despu&eacute;s de Almudena Grandes, o el impulso de denuncia que empuja a Elvira Lindo, Bel&eacute;n Gopegui y Marta Sanz, y que anid&oacute; tambi&eacute;n en Rafael Chirbes (para m&iacute; el mejor est&aacute; en &lsquo;La buena letra&rsquo;). E igual que hab&iacute;an habitado entre nosotros algunos de los nombres mayores americanos, lo hicieron tambi&eacute;n sus herederos, en una curiosa repetici&oacute;n en diferido y diferente del fen&oacute;meno, y por aqu&iacute; anduvieron durante a&ntilde;os, y regresan a menudo, nombres mayores de las letras en espa&ntilde;ol como el muy tempranamente desaparecido Roberto Bola&ntilde;o, Cristina Peri Rossi, H&eacute;ctor Abad Faciolince, Juan Gabriel V&aacute;squez, Jordi Soler, Sergio Ram&iacute;rez o Gioconda Belli.
    </p><p class="article-text">
        Algunos pod&iacute;an vender mucho y salir a hombros de las portadas del Babelia, pero ninguno o casi ninguno pudo hacerlo como la continuidad de la buena literatura comercial, y nadie la ha hecho mejor que otro fallecido prematuro como Carlos Ruiz Zaf&oacute;n o como Arturo P&eacute;rez-Reverte, con variaci&oacute;n hist&oacute;rica o sin ella, y una larga lista de autoras de mega&eacute;xitos comerciales que hablan de lo que lee la inmensa mayor&iacute;a de la gente, no siempre literatura de calidad incontestable, por decirlo as&iacute;, como Mar&iacute;a Due&ntilde;as, Julia Navarro, Elisabeth Benavent o la derivaci&oacute;n espa&ntilde;ola de &lsquo;Cincuenta sombras de Grey&rsquo;, Megan Maxwell (aunque la firma parezca extranjera, es espa&ntilde;ola, y vende centenares de miles de ejemplares).
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tuvo por suerte tambi&eacute;n su versi&oacute;n de la literatura concentracionaria bajo la firma de Jorge Sempr&uacute;n (aunque sus libros los escribiese casi siempre en franc&eacute;s), como tuvo una industria literaria unipersonal detr&aacute;s del nombre de Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n para reinventar la novela de detectives y exportar el modelo de Carvalho, de la misma manera que la democracia ha vivido casi sin darse cuenta la expansi&oacute;n estatal de literatura escrita en catal&aacute;n, en euskera o en gallego, y por eso resultan familiares novelistas tan obvios como Bernardo Atxaga, como Manuel Rivas o como Carme Riera, Quim Monz&oacute; y Sergi P&agrave;mies. Aunque sea amigo hace cuarenta a&ntilde;os, nada impide identificar en la publicaci&oacute;n en 2001 de &lsquo;Soldados de Salamina&rsquo;, de Javier Cercas, el origen de una inflexi&oacute;n genuina en la novela contempor&aacute;nea espa&ntilde;ola e internacional. Se met&iacute;a a s&iacute; mismo en el libro sin ser &eacute;l mismo, y casi todo el mundo crey&oacute; que era &eacute;l sin ser &eacute;l del todo, y de ah&iacute; sali&oacute; el empuje para retar a la novela a buscar el mismo efecto de la ficci&oacute;n con libros que no llevaban ficci&oacute;n, y eso hizo en obras maestras como &lsquo;Anatom&iacute;a de un instante&rsquo; o &lsquo;El impostor&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la cultura en Espa&ntilde;a la democracia le sent&oacute; de miedo. Sin esas sacudidas en todos los &aacute;mbitos (y muchos que ni he mencionado, como la estrafalaria genialidad de Miquel Barcel&oacute;, como la contenida l&iacute;rica de Joan Margarit y de Luis Garc&iacute;a Montero, como el aplomo de la escultura de Cristina Iglesias, como la aventura interrumpida del arquitecto Enric Miralles o la atrevida imaginaci&oacute;n est&eacute;tica de Manuel Borja-Vilell), el estallido prolongado en el siglo XXI en el que andamos hubiera sido m&aacute;s dif&iacute;cil o simplemente imposible: una segunda Edad de Plata de la cultura espa&ntilde;ola, dir&iacute;a sin demasiados remilgos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Gracia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cultura-espanola-caspa_129_13197461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 21:17:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La cultura española, por fin sin caspa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Literatura,Actores,Libros,Novela,Películas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando las mujeres tuvieron miedo de sus maridos: Joanna Russ y los tópicos del gótico moderno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/mujeres-tuvieron-miedo-maridos-joanna-russ-topicos-gotico-moderno_1_13233764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e7007c9-74da-4b09-842a-db6d91e9c23c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143364.jpg" width="1600" height="900" alt="Cuando las mujeres tuvieron miedo de sus maridos: Joanna Russ y los tópicos del gótico moderno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siruela recupera ‘Alguien me quiere asesinar… y creo que es mi marido’ (1973), que analiza cómo la ficción perpetúa el rol de víctima de la mujer de clase media</p><p class="subtitle">El cine seguirá costando dos euros los martes para los mayores de 65 años
</p></div><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo de este libro lo podr&iacute;a pronunciar una mujer de hoy, porque, por desgracia, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/hombre-mata-expareja-pleno-dia-calle-figueres-policia-le-detiene-lugar-hechos_1_13233392.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los cr&iacute;menes machistas no dejan de poblar los titulares</a>. Hubo un tiempo, sin embargo, en el que estos asesinatos, estas din&aacute;micas de violencia contra las mujeres, se camuflaban, se escond&iacute;an (algo que a&uacute;n sucede en algunas partes del mundo). En el siglo XX, estaban tan normalizadas en las conductas sociales que ni siquiera se percib&iacute;an como los abusos que son. En ese contexto, muchas obras culturales, de forma consciente o inconsciente, actuaron como una herramienta para perpetuar el <em>statu quo</em>, incluso cuando esta cultura era producida por y para ellas. Es m&aacute;s: <em>sobre todo</em> actuaba as&iacute; cuando se dirig&iacute;a a ellas; para ser exactos, al subgrupo de mujeres blancas de clase media.
    </p><p class="article-text">
        El ama de casa de clase media encarnaba el tipo de p&uacute;blico con cierta formaci&oacute;n (pero no demasiada) e inquietudes culturales (o m&aacute;s bien mucho tiempo libre, mucho tiempo para aburrirse) que, adem&aacute;s, contaba con el dinero (del salario del marido) para adquirir, en este caso, las novelitas con las que entretenerse. &ldquo;Novelitas&rdquo;, porque de lo que se ocupa <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/formas-historicas-ridiculizar-escritoras_1_1853978.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joanna Russ</a> (Nueva York, 1937-Tucson, 2011) en el ensayo <em>Alguien me quiere asesinar&hellip; y creo que es mi marido</em> (1973) es de ese corpus de ficci&oacute;n de consumo, tan abundante en clich&eacute;s, que, m&aacute;s que por su calidad, interesa como fuente de estudio de los valores y costumbres inherentes a una &eacute;poca, una clase social, un pa&iacute;s: mujer blanca occidental de clase media, a mediados del siglo XX, en Estados Unidos.
    </p><h2 class="article-text">La virtud de la mujer casada</h2><p class="article-text">
        El llamado &ldquo;g&oacute;tico moderno&rdquo; vivi&oacute; una eclosi&oacute;n en la novela popular de aquel tiempo, de forma similar a la que han experimentado el romance o los relatos de testimonios en otros periodos. Eran publicaciones baratas, en edici&oacute;n de bolsillo, con cubiertas <em>kitsch</em> que identificaban el g&eacute;nero de manera f&aacute;cil e inmediata. Su contenido era tan previsible como su dise&ntilde;o: un tipo de ficci&oacute;n que, siguiendo la estela de cl&aacute;sicos como <em>Jane Eyre</em> o <em>Rebecca</em>, presenta a una hero&iacute;na que, desde que contrae matrimonio y convive con su marido, comienza a descubrir que este no es quien pensaba que era.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d1f7fd23-b801-4f65-8972-db0418cb1ca9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La rutina de la mujer, lejos de emular la imagen id&iacute;lica de una joven reci&eacute;n casada, se vuelve inquietante. La protagonista se halla recelosa, sospecha de todo. En su centro se debate una contradicci&oacute;n: est&aacute; entre el amor hacia su esposo y el miedo que empieza a sentir. Adem&aacute;s, los clich&eacute;s del g&eacute;nero llevan la situaci&oacute;n al extremo: el hombre, por definici&oacute;n, es siempre una figura poderosa, alguien m&aacute;s maduro, resolutivo, un agente activo en la sociedad; mientras que ella, condenada a ser la eterna <em>chica</em>, es, adem&aacute;s de inexperta y sin opciones de escapar del hogar, una joven sin familia que la apoye, sin amigos, sin referentes; en suma, est&aacute; desamparada. Incluso la casa se le revela hostil: una vivienda grande, imponente y misteriosa, donde ya se hab&iacute;an establecido unas normas antes de su llegada, y donde ella no deja de sentirse una intrusa.
    </p><p class="article-text">
        Situaciones extremas para apelar al dramatismo m&aacute;s barato y sentimental: ah&iacute; estaba la receta para despertar emociones en las vidas mon&oacute;tonas de las lectoras. En las novelas que analiza la autora, el enigma en torno al hombre tiene que ver, como en los cl&aacute;sicos, con una cuesti&oacute;n moral: un tab&uacute; que se intenta encubrir, lo que da pie al miedo, a esas elucubraciones de la mujer ingenua a quien no se revela nada, que solo puede escuchar a hurtadillas y completar lo que no sabe con la imaginaci&oacute;n, que suele inducir m&aacute;s de la cuenta. La actividad il&iacute;cita del marido, por consiguiente, a&ntilde;ade una dimensi&oacute;n de lo &ldquo;prohibido&rdquo; al relato, esto es, una perversi&oacute;n del orden apacible que buscaba la hero&iacute;na.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El g&oacute;tico moderno es una expresi&oacute;n directa de la situaci&oacute;n tradicional de la mujer [&hellip;] y ofrece la clase exacta de lectura de evasi&oacute;n que necesitan las mujeres de clase media creyentes en la m&iacute;stica de la feminidad, sin conllevar elementos que vayan m&aacute;s all&aacute;&rdquo;, afirma Joanna Russ, escritora, acad&eacute;mica y cr&iacute;tica literaria conocida sobre todo por su novela de ciencia ficci&oacute;n feminista <em>El hombre hembra</em> (1975) y el ensayo <em>C&oacute;mo acabar con la escritura de las mujeres</em> (1983). De alg&uacute;n modo, con su desarrollo previsible y la condici&oacute;n de v&iacute;ctima sin remedio de la protagonista, que no pasa de ser un sujeto pasivo, esas ficciones <em>confirman</em> el corpus de creencias socialmente aceptadas sobre el matrimonio, la vida conyugal y la moral puritana.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d93e4538-2006-4614-a7cb-2098c8e5fca0_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Son textos que no esquivan la sexualidad, pero esta se plantea siempre desde un enfoque conservador, con la protagonista como la joven virgen e inmaculada que se escandaliza ante cualquier sospecha de desviaci&oacute;n moral. En contraste con esos picos emocionales, las novelas se prodigan en descripciones del vestuario y la decoraci&oacute;n (siempre de lujo), adem&aacute;s de las comidas: esos elementos en los que la mujer de casa media se sostiene en su d&iacute;a a d&iacute;a, aquello en lo que deviene una experta, que puede mantener bajo control y le confiere una seguridad de la que carece en el aspecto &iacute;ntimo. El mensaje impl&iacute;cito es claro: reforzar la imagen de la mujer como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/pucheros-libros-amas-casa-impulsaron-clubes-lectura-80_1_12234840.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ama de casa</a>, de se&ntilde;ora feliz con sus labores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El g&oacute;tico moderno es una suerte de paranoia justificada&rdquo;, concluye la autora, &ldquo;la gente <em>tiene </em>la intenci&oacute;n de hacerte cosas horribles; <em>no puedes</em> confiar en tu marido [&hellip;]; las motivaciones de todo el mundo <em>son</em> ladinas y retorcidas, y solo estando en guardia de forma <em>sumamente</em> rigurosa podr&aacute;s arrancar alguna migaja de felicidad en las fauces de la destrucci&oacute;n&rdquo;. En otras palabras: se promueve el rol de una mujer pasiva, miedosa y desconfiada, lo que la lleva a encerrarse m&aacute;s en s&iacute; misma y a renunciar a la rebeld&iacute;a. Es lo contrario de lo que fomentan los relatos de sororidad: tejer v&iacute;nculos para saber que no est&aacute;n solas, que no son las &uacute;nicas que sufren, que existen otras formas de estar en el mundo y que est&aacute; en sus manos la posibilidad de cambiar su realidad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ac832931-9c0f-49ed-954b-11d6eca7af56_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A diferencia de la gran literatura, donde las protagonistas, pese a enfrentarse a situaciones amenazantes, se distingu&iacute;an por su determinaci&oacute;n &mdash;la propia Jane Eyre es un ejemplo de ello&mdash;, las novelitas de consumo r&aacute;pido no corren riesgos, perpet&uacute;en el clich&eacute;, por lo que no suponen ning&uacute;n desaf&iacute;o para la lectora. No pretenden provocar en ella una reacci&oacute;n ni despertar su esp&iacute;ritu cr&iacute;tico; al contrario: velan por su supuesta integridad, le confirman lo que ya conoce o intuye por otros medios. Su &uacute;nica &ldquo;aventura&rdquo; posible es la historia de amor, y en ella concentran sus pensamientos, mientras procuran vestir bien y mantener la casa arreglada para actuar conforme a lo que se espera de ellas. En suma, se persiste en el concepto tradicional de &ldquo;virtud&rdquo;: &ldquo;Mi valor sexual es mi valor personal y es respetado por todo el mundo, salvo por los malvados y las malvadas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Del g&oacute;tico moderno a la novela negra contempor&aacute;nea</h2><p class="article-text">
        Hoy la ficci&oacute;n popular se ha sofisticado: ya no se mueve en formato econ&oacute;mico por los circuitos de serie B, sino que se viste con las sobrecubiertas brillantes de grandes sellos comerciales. Del mismo modo que la novela rom&aacute;ntica cambi&oacute; de traje y pas&oacute; a primera l&iacute;nea tras el fen&oacute;meno de <em>Cincuenta sombras de Grey</em> (2011), de E. L. James, los relatos de tintes oscuros, que remueven los bajos fondos de la sociedad, ya no corresponden al g&oacute;tico de los a&ntilde;os cincuenta, sino que han adoptado las pautas de la novela negra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy la ficción popular se ha sofisticado: ya no se mueve en formato económico por los circuitos de serie B, sino que se viste con las sobrecubiertas brillantes de grandes sellos comerciales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        S&iacute;, hace a&ntilde;os que la novela negra y el <em>thriller</em> son los g&eacute;neros de moda, le&iacute;dos tanto por ellos como por ellas, pero los estudios confirman que la mayor&iacute;a de lectores de ficci&oacute;n son <a href="https://www.gremieditors.cat/wp-content/uploads/2020/07/2020-Informe-Mujeres-Que-Leen-en-Espan%CC%83a-Julio-2020-EntreEditores.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujeres de mediana edad</a>. El an&aacute;lisis de Joanna Russ, hoy, podr&iacute;a trasladarse ah&iacute;, porque estas obras suelen tener un elemento en com&uacute;n muy significativo: las v&iacute;ctimas del crimen, con frecuencia, son mujeres, casi siempre j&oacute;venes de las que, adem&aacute;s, han abusado, cuyos cuerpos aparecen con se&ntilde;ales de una violencia que roza el sadismo. Hay autores (y autoras) que se recrean en la descripci&oacute;n escabrosa del cuerpo y la pulsi&oacute;n sexual hasta extremos que van m&aacute;s all&aacute; de lo que justifica el hecho literario.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Existe un sesgo patriarcal en el t&oacute;pico de la chica asesinada? Podemos aventurarnos a decir que s&iacute;: no deja de ser una versi&oacute;n actual del martirio de la virgen beatificada, una muchacha &ldquo;inocente&rdquo;, &ldquo;bella&rdquo; y &ldquo;en la flor de la vida&rdquo;, cuyo asesinato escandaliza m&aacute;s, causa m&aacute;s conmoci&oacute;n social que si se tratara de alguien m&aacute;s maduro, de vuelta de todo; alguien que, quiz&aacute;, se defendi&oacute;. Tampoco se puede obviar la naturaleza morbosa de la descripci&oacute;n del cad&aacute;ver: a pesar de narrar una atrocidad (o quiz&aacute; precisamente por ello), se busca, con el detalle, perturbar a&uacute;n m&aacute;s al lector, recalcando la dimensi&oacute;n obscena del crimen, del criminal, sobre el que no existe redenci&oacute;n posible.
    </p><p class="article-text">
        Este clich&eacute; persiste incluso cuando la investigadora al mando es una mujer. El caso de <em>Los hombres que no amaban a las mujeres</em> (2005), el libro de Stieg Larsson con el que se inici&oacute; esta tendencia (o que, al menos, la pone en el centro del mercado), resulta paradigm&aacute;tico en este sentido: el periodista Mikael Blomkvist recurre, para investigar el caso, a Lisbeth Salander, una joven <em>hacker</em>. Adem&aacute;s de situar a la mujer <em>por debajo</em> del protagonista (es su <em>colaboradora</em>, no la investigadora principal; y es m&aacute;s joven, y con menos contactos, y se la toman menos en serio que a &eacute;l), ella re&uacute;ne la doble condici&oacute;n de v&iacute;ctima, por su pasado, y vengadora, por el modo en el que canaliza ese trauma.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/025e37aa-eb22-4754-af4e-d28d3ab0d339_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Lisbeth Salander, a diferencia de la mujer casada del g&oacute;tico moderno, es una chica con estudios, de mente brillante y con una profesi&oacute;n pionera, unos valores m&aacute;s acordes con los de la lectora media de hoy, que, como ella, es una mujer formada, con inquietudes y una vida m&aacute;s all&aacute; del hogar. Lisbeth, adem&aacute;s, no viste seg&uacute;n los c&aacute;nones asociados a la feminidad, sino que usa la ropa como expresi&oacute;n de una identidad subversiva, rebelde a conciencia, que no busca complacer la mirada masculina heterosexual. Sus aficiones, la inform&aacute;tica, no se corresponden tampoco a las actividades de esparcimiento que se han asociado por tradici&oacute;n a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Por estos motivos, se ha aplaudido a Lisbeth Salander como referente del feminismo, un modelo m&aacute;s inspirador e independiente que las mujeres tradicionales. Sin embargo, ese mito es cuestionable, porque la joven tambi&eacute;n representa una serie de fragilidades, marcadas por los abusos sufridos, como el car&aacute;cter antisocial, el miedo a los hombres (disfrazado de odio) o el temor a comprometerse. Su identidad se articula por reacci&oacute;n a lo que le ha hecho da&ntilde;o, no tanto por una b&uacute;squeda interior de s&iacute; misma. En s&iacute;ntesis: no es pasiva, como las hero&iacute;nas de anta&ntilde;o, y su mundo es m&aacute;s expansivo; ahora bien, su perfil psicol&oacute;gico y su <em>modus operandi</em> distan mucho de ser mod&eacute;licos, salvo que una aspire a (re)construirse sobre la rabia y la venganza.
    </p><p class="article-text">
        De un modo u otro, el miedo, el crimen y el esc&aacute;ndalo siguen abundando en la ficci&oacute;n comercial. Por mucho que a menudo se venda como entretenimientos intrascendentes, cuando un t&oacute;pico se repite tanto y tiene una amplia acogida cabe preguntarse qu&eacute; nos est&aacute; diciendo de nosotros como sociedad, qu&eacute; nos quiere transmitir. Joanna Russ respondi&oacute; a esta pregunta con respecto al g&eacute;nero predominante a mediados del siglo XX; en la actualidad los desaf&iacute;os para las mujeres han cambiado, y la literatura tambi&eacute;n, pero ensayos como el suyo ponen de relieve la necesidad de no perder de vista la ideolog&iacute;a impl&iacute;cita, de ra&iacute;z patriarcal, que mantienen buena parte de esas novelas, por mucho que sus autoras o sus protagonistas se presenten como &ldquo;feministas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/mujeres-tuvieron-miedo-maridos-joanna-russ-topicos-gotico-moderno_1_13233764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 21:05:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando las mujeres tuvieron miedo de sus maridos: Joanna Russ y los tópicos del gótico moderno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Novela,Literatura,Novela negra,Feminismo,Escritores,Libros,Mujer,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Olvidado Rey Gudú’, la obra maestra que salvó a Ana María Matute (y que también te puede salvar a ti)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/olvidado-rey-gudu-obra-maestra-salvo-ana-maria-matute-salvar_1_13228713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b79ba82f-78c4-45c9-8ee8-e20a757b70b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Olvidado Rey Gudú’, la obra maestra que salvó a Ana María Matute (y que también te puede salvar a ti)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen 30 años de la publicación de esta emblemática novela de fantasía épica que marcó el regreso literario de la barcelonesa tras décadas de silencio</p><p class="subtitle">La “libertad radical” de Ana María Matute, una escritora siempre al lado de los débiles</p></div><p class="article-text">
        La historia se ha contado muchas veces: tras su separaci&oacute;n, en una &eacute;poca en la que las mujeres perd&iacute;an todo derecho de custodia, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ana-maria-matute-nina-eterna-fascinada-bosques-guerra-le-hizo-perder-inocencia_1_12483686.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Mar&iacute;a Matute</a> (Barcelona, 1925-2014) tuvo que bregar para mantener la relaci&oacute;n con su hijo, que hab&iacute;a quedado a cargo de su ex (siempre le estuvo agradecida a su suegra, a prop&oacute;sito, que le permit&iacute;a verlo: al final, el entendimiento llega entre mujeres, entre madres). Como resultado, cay&oacute; en una grave depresi&oacute;n, que fren&oacute; su hasta entonces fulgurante carrera literaria &ndash;antes de cumplir los cuarenta a&ntilde;os ya hab&iacute;a publicado t&iacute;tulos tan emblem&aacute;ticos como <em>Peque&ntilde;o teatro</em> (1954), <em>Luci&eacute;rnagas</em> (1955), <em>Los hijos muertos</em> (1958) o <em>Primera memoria</em> (1960)&ndash;, que la llev&oacute; a un periodo de bloqueo creativo que se alarg&oacute; m&aacute;s de dos d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Durante ese tiempo, su agente, Carmen Balcells, esa mezcla de hada madrina y abogada irredenta cuando se trataba de defender los derechos de sus autores, la mantuvo durante sus problemas econ&oacute;micos y la anim&oacute; a perseverar en la escritura de la gran novela que ten&iacute;a entre manos. No era, como sus obras previas, una evocaci&oacute;n de la Guerra Civil o la posguerra, periodos negros que marcaron a la escritora, sino algo distinto, una novela de fantas&iacute;a de tintes medievales a la vieja usanza, como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ana-maria-matute-nina-eterna-fascinada-bosques-guerra-le-hizo-perder-inocencia_1_12483686.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aquellos relatos que fascinaron a Ana Mar&iacute;a Matute desde peque&ntilde;a</a>. Teniendo en cuenta que el g&eacute;nero no contaba con demasiados adeptos en Espa&ntilde;a, y no era habitual que lo cultivaran los novelistas de las corrientes principales, aquel apoyo parec&iacute;a un salto de fe, una confianza ciega absoluta.
    </p><p class="article-text">
        Y, treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, se puede decir que vali&oacute; la pena. Una vez m&aacute;s, Carmen Balcells acert&oacute; de lleno: esa novela, <em>Olvidado Rey Gud&uacute;</em> (1996), no solo ser&iacute;a el gran libro de la vida de Ana Mar&iacute;a Matute, sino que se convirti&oacute; en el favorito de muchos lectores, que en muchos casos la descubrieron siendo j&oacute;venes, gracias a las aventuras de este elenco de personajes. La escritora regres&oacute; por la puerta grande, haciendo lo que siempre hab&iacute;a querido hacer, sin ce&ntilde;irse a modas ni a lo que le hab&iacute;a funcionado antes. En realidad, lo que le hab&iacute;a funcionado era su buen hacer literario, algo que no desapareci&oacute;, sino que alcanz&oacute; otras cotas. Los lectores veteranos comprobaron que segu&iacute;a siendo una de las mejores; y los j&oacute;venes descubrieron en ella a una aliada que entend&iacute;a su mundo.
    </p><h2 class="article-text">Las claves de una lectura capaz de salvar de muchos des&aacute;nimos</h2><p class="article-text">
        <strong>1. Un cuento de hadas para adultos.</strong> Ana Mar&iacute;a Matute llev&oacute; el imaginario fant&aacute;stico de los Hermanos Grimm y compa&ntilde;&iacute;a (el original, es decir, el <em>oscuro</em>, el que no tiene un final feliz) a un nivel superlativo. <em>Olvidado Rey Gud&uacute;</em> es una novela redonda, <em>total</em>, en la que tienen cabida batallas, romances, hechizos, metamorfosis, viajes, amores y lujurias, matrimonios e incestos, conquistas y traiciones, princesas, caballeros, magos, trasgos y otras criaturas fascinantes. Es algo as&iacute; como la novela que todo adulto que una vez fue un ni&ntilde;o embelesado por los cuentos quiere leer. Un regalo. Y un reto, porque no es una obra f&aacute;cil de leer, pero conf&iacute;a en el lector (y eso es otra forma de regalo).
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Un viaje de resistencia, tambi&eacute;n para el lector. </strong>Umberto Eco escribi&oacute;, en las notas finales de <em>El nombre de la rosa</em> (1980), que hab&iacute;a concebido la novela como un viaje en el que el lector deb&iacute;a ascender unos primeros escalones arduos, de modo similar al mito de la caverna de Plat&oacute;n, para llegar m&aacute;s tarde a disfrutarla en plenitud. Con esta novela puede suceder algo parecido: los primeros episodios narran la g&eacute;nesis del reino, todo su legado, una parte en la que las historias personales apenas tienen continuidad. Eso, junto con la complejidad del estilo, que evoca el tono de las narraciones medievales, puede de entrada desalentar a algunos lectores. Aun as&iacute;, merece la pena seguir, porque llegar&aacute; un momento en el que esos hilos confluyan al final y toda la historia cobre un gran sentido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. La Reina Ardid, una extraordinaria protagonista femenina.</strong> Se podr&iacute;a decir que la autora jug&oacute; al despiste al poner el nombre del monarca en el t&iacute;tulo, cuando de hecho la gran protagonista de la novela, y sin duda uno de los mejores personajes femeninos que jam&aacute;s se han escrito, es la excepcional Ardid. Desde su entrada en escena, como la ni&ntilde;a desamparada con sed por aprender, somos testigos de su evoluci&oacute;n hasta convertirse en una mujer poderosa, aunque no por ello imbatible, ni exenta de equivocarse. Ardid es el personaje m&aacute;s inteligente, pero tambi&eacute;n tiene miedos, es vulnerable. No le faltan aliados ni amigos: ni est&aacute; sola ni niega la necesidad constante de aprender de los dem&aacute;s. Es leal, pac&iacute;fica; y en su trayectoria se intuye mucho la de la propia Ana Mar&iacute;a Matute.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La escritora Ana María Matute                            </span>
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        <strong>4. Reivindicaci&oacute;n del g&eacute;nero.</strong> Durante muchos a&ntilde;os se ha escuchado, incluso en boca de pretendidos eruditos, que en Espa&ntilde;a no se escribe (buena) fantas&iacute;a. No solo es falso, sino que ignoran que una de sus mejores autoras inscribi&oacute; una de sus obras maestras en &eacute;l. Porque Ana Mar&iacute;a Matute amaba la maravilla de los cuentos de hadas, el imaginario medieval, las novelas de caballer&iacute;as, todo ese universo m&aacute;gico que de peque&ntilde;a le hab&iacute;a permitido sobrellevar su etapa de ni&ntilde;a enfermiza y m&aacute;s adelante escapar por un rato de la desolaci&oacute;n de la guerra. Con esta novela construy&oacute; un mundo propio con gui&ntilde;os a los cl&aacute;sicos que se erige como un monumento del g&eacute;nero para lectores asiduos y puntuales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. El ingenio por delante de la fuerza bruta.</strong> No es una novela sobre la Guerra Civil ni la posguerra, o al menos no de forma realista, pero, desde luego, los hechos que marcaron a la autora est&aacute;n presentes en ella, lo mismo que su mensaje pacifista. La Reina Ardid, a diferencia de sus predecesores, no aspira a sumar territorios a sus feudos ni a aniquilar a los dem&aacute;s con su ej&eacute;rcito; al contrario, aboga por el entendimiento, el respeto que puede dar pie a intercambios enriquecedores para ambas partes, empezando por una existencia tranquila en la que la gente sencilla pueda prosperar. Desde el principio, a trav&eacute;s de este personaje se lanza un alegato a favor del estudio, el aprendizaje y el cultivo de la mente, que por supuesto exige esfuerzo, dedicaci&oacute;n y paciencia, en contraste con el entreno de la fuerza bruta. Es asimismo un elogio de la (hoy tan denostada) figura del maestro.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La fantasía épica ha sido, a lo largo de su historia, un género muy masculino, tanto por sus autores como por sus temas predominantes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>6. Conciencia feminista.</strong> La fantas&iacute;a &eacute;pica ha sido, a lo largo de su historia, un g&eacute;nero muy masculino, tanto por sus autores como por sus temas predominantes. Sin renunciar a buena parte de ese imaginario de luchas y espadas &ndash;merecen una menci&oacute;n especial los dibujos que la propia autora hizo, durante el proceso de escritura, de las armaduras y la disposici&oacute;n de los ej&eacute;rcitos&ndash;, Ana Mar&iacute;a Matute los narra con otro enfoque, en el que Ardid y otros personajes femeninos memorables (como Tontina, Ondina o Gudrilkja) dan cabida a asuntos menos tratados en el g&eacute;nero, como el rol de una reina madre, las ambiciones de las mujeres o la relaci&oacute;n con su imagen y el envejecimiento. Tambi&eacute;n merecen una menci&oacute;n los personajes masculinos que se salen del canon del h&eacute;roe y se definen por otras cualidades, como la emoci&oacute;n (Alm&iacute;bar) o la sabidur&iacute;a (Hechicero).
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. La madurez como etapa de plenitud.</strong> En el g&eacute;nero fant&aacute;stico abundan asimismo los protagonistas j&oacute;venes, tanto en los h&eacute;roes que afrontan su particular viaje de iniciaci&oacute;n a la vida adulta como en las (bellas) doncellas en apuros que son salvadas por un pr&iacute;ncipe encantador (e igualmente hermoso). En <em>Olvidado Rey Gud&uacute;</em>, no obstante, vemos a Ardid crecer hasta convertirse en una mujer madura, que, lejos de hacerse a un lado, contin&uacute;a activa, como la reina soberana poderosa que es. Es interesante conocerla en diferentes etapas, con sus consiguientes retos, sin idealizar ni la juventud ni la veteran&iacute;a, porque en todo momento somos humanos imperfectos. Tampoco es casual que los personajes m&aacute;s instruidos, los <em>brujos</em>, sean el Hechicero y la abuela de Ondina, ambos ancianos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. Mensaje poderoso sobre el amor y el olvido.</strong> Es dif&iacute;cil resumir en pocas l&iacute;neas todo lo abarca esta monumental novela, pero se pueden destacar dos puntos: la imposibilidad de Gud&uacute; de sentir amor de verdad, del apego a alguien por un sentimiento genuino, algo que contrasta con la trayectoria de otros personajes. Todos, sin embargo, son una suerte de n&aacute;ufragos condenados al olvido, con un final similar al de <em>Cien a&ntilde;os de soledad</em>. De alg&uacute;n modo, nos recuerda la naturaleza ef&iacute;mera de la existencia humana; y nos recuerda que, puestos a desaparecer, m&aacute;s vale haber vivido sin coraza, y sin estar pendiente de la pretendida posteridad, que dedicarse a sembrar el odio y el temor en los semejantes. En otras palabras: un s&iacute; rotundo al amor y a las segundas oportunidades en etapas tard&iacute;as de la vida (la autora lo sab&iacute;a bien), aunque su desenlace no sea el de un cuento de Disney.
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            <span class="title">
                La escritora Ana María Matute                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>9. El sentido del humor.</strong> <em>Olvidado Rey Gud&uacute;</em> es una novela muy oscura, muy cruenta, con personajes toscos, hura&ntilde;os y vengativos que act&uacute;an con una ferocidad despiadada. Y en su trasfondo se tratan asuntos complejos, llenos de aristas y controvertidos; nada de moralejas amables. Con todo, como los grandes maestros, la autora salpica la obra con un sano sentido del humor, por ejemplo, en la original elecci&oacute;n de los nombres de los personajes, que tanto por significado como por sonoridad dan pistas (o trampas) sobre su car&aacute;cter (Ardid, Alm&iacute;bar, Predilecto Furcio, Tontina). Esas humoradas, en forma de iron&iacute;a, tambi&eacute;n est&aacute;n presentes en la narraci&oacute;n, que no da puntada sin hilo y deja caer alg&uacute;n que otro gui&ntilde;o. Ana Mar&iacute;a Matute no tiene un estilo simple, pero, cuando se conecta con ella, cada frase de su prosa deviene un aut&eacute;ntico deleite.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. La fantas&iacute;a como met&aacute;fora del trauma.</strong> &iquest;Qu&eacute; son los cuentos de hadas sino un armaz&oacute;n de s&iacute;mbolos con los que el ni&ntilde;o comienza a entender los misterios humanos? &iquest;Acaso no son las novelas de fantas&iacute;a y ciencia ficci&oacute;n unos retratos atinad&iacute;simos de los conflictos presentes en la sociedad contempor&aacute;nea? Los hechizos, las metamorfosis, los personajes mitol&oacute;gicos y el sentido de la maravilla en general nunca han sido un recurso decorativo, sino que est&aacute;n cargados de significado, y, cuando se eligen con inteligencia, pueden alcanzar tanta o m&aacute;s penetraci&oacute;n que una novela realista. Por ello, en el fondo, <em>Olvidado Rey Gud&uacute;</em> no es tan distinta de sus predecesoras: difiere en la forma, pero en el fondo no deja de ser la culminaci&oacute;n de lo que siempre estuvo en su obra: la infancia rota por la guerra, la violencia del ser humano hacia sus semejantes, la fuerza del amor para elevar el esp&iacute;ritu humano, el desgarro de la p&eacute;rdida, la depresi&oacute;n, el refugio de los libros y el estudio, la amistad, el olvido, la esperanza.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Bonus track</strong></em>. Para quienes ya hayan le&iacute;do <em>Olvidado Rey Gud&uacute;</em> &ndash;o quienes se nieguen en redondo a sumergirse en una novela de fantas&iacute;a (&iexcl;all&aacute; ellos!)&ndash;, ah&iacute; van dos sugerencias de la misma autora: <em>Los hijos muertos</em> (1958), otra novela extensa, escrita con esa prosa rica en matices, s&iacute;mbolos e im&aacute;genes, que, como bien dec&iacute;a Almudena Grandes, es una de las&nbsp;mejores obras que se han escrito sobre la Guerra Civil espa&ntilde;ola; y, para los que no tengan &aacute;nimo para una aventura de largo aliento, pero no renuncien a un toque de maravilla, los cuentos reunidos en el volumen <em>La puerta de la luna</em>: Ana Mar&iacute;a Matute tambi&eacute;n fue una cuentista fabulosa, una faceta que no se le reconoce lo suficiente. Sea como sea, no hay que dejar de leer a la autora. Ella s&iacute; que no debe caer en el olvido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/olvidado-rey-gudu-obra-maestra-salvo-ana-maria-matute-salvar_1_13228713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 19:34:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Olvidado Rey Gudú’, la obra maestra que salvó a Ana María Matute (y que también te puede salvar a ti)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Literatura,Escritores,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una edición sin erratas ni censura de 'Tiempo de silencio' se publica sin consentimiento de los herederos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/edicion-erratas-censura-tiempo-silencio-publica-consentimiento-herederos_1_13222083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/464fcce8-3517-4bc9-918c-5566b67c2c39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una edición sin erratas ni censura de &#039;Tiempo de silencio&#039; se publica sin consentimiento de los herederos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Además, los hijos de Luis Martín-Santos, que tienen prevista una edición de su obra cumbre en 2028, consiguieron eliminar algunos pasajes de una biografía publicada en 2009 que ahora ve la luz al completo</p><p class="subtitle">Santiago Alba Rico: “Cuando tu propósito en la literatura es transformar el mundo, no lo transformas”
</p></div><p class="article-text">
        No solo se trata de los errores que la edici&oacute;n de <em>Tiempo de silencio </em>arrastra desde su publicaci&oacute;n en 1962, sino del esfuerzo por parte de los herederos de Luis Mart&iacute;n-Santos de evitar la publicaci&oacute;n de ciertos pasajes de una biograf&iacute;a a cambio de autorizar la publicaci&oacute;n de citas y documentos in&eacute;ditos regidos a&uacute;n bajo los derechos de autor. Los movimientos de Roc&iacute;o y Luis Mart&iacute;n-Santos Laff&oacute;n respecto a la obra de su padre dejan tras de s&iacute; varias pol&eacute;micas en las que la legalidad se cruza con el derecho y el inter&eacute;s general de la sociedad al acceso a la cultura, seg&uacute;n los especialistas.
    </p><p class="article-text">
        La obra magna de Mart&iacute;n-Santos se public&oacute; en la editorial Seix Barral despu&eacute;s de que la censura franquista eliminara algunos pasajes. &ldquo;Cuando la publicaron, se basaron en la copia mecanogr&aacute;fica del manuscrito, plagada de errores y equivocaciones&rdquo;, dice Alfonso Rey, profesor em&eacute;rito de Literatura Espa&ntilde;ola en la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y estudioso que lleva cuatro d&eacute;cadas analizando dicha novela.
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento, el escritor, natural del protectorado espa&ntilde;ol de Marruecos, no tuvo ocasi&oacute;n de ir a Barcelona y no lleg&oacute; a corregir las galeradas a tiempo. Para la segunda edici&oacute;n, &ldquo;algo m&aacute;s esmerada&rdquo;, seg&uacute;n Rey, ya hab&iacute;a fallecido el autor, tambi&eacute;n reconocido por sus contribuciones a la psiquiatr&iacute;a. &ldquo;Y as&iacute; es como ha llegado hasta nuestros d&iacute;as una edici&oacute;n con defectos que nunca se han enmendado&rdquo;, a&ntilde;ade. En 2014, apareci&oacute; en el Archivo General de la Administraci&oacute;n de Alcal&aacute; de Henares el manuscrito. Seg&uacute;n el profesor universitario, se demostr&oacute; que &ldquo;la impresi&oacute;n inicial fue m&aacute;s defectuosa de lo que se cre&iacute;a&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ba9846bc-ce16-444c-96dd-b3c55ad47fa9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A&ntilde;os antes, Rey ya hab&iacute;a escrito una edici&oacute;n cr&iacute;tica y anotada de la novela a petici&oacute;n del fil&oacute;logo Francisco Rico, quien hab&iacute;a conseguido el benepl&aacute;cito de los herederos de Mart&iacute;n-Santos, sus hijos Roc&iacute;o, Luis y Juan Pablo. Los dos primeros gestionan la obra de su progenitor. Se public&oacute; en la colecci&oacute;n Cl&aacute;sicos y Modernos de la editorial Cr&iacute;tica en el 2000. &ldquo;Realizamos aquel libro con la presunci&oacute;n de que iba a sustituir al de Seix Barral, pero no fue as&iacute;. No tengo pruebas fehacientes, pero todo hace pensar que los herederos se opusieron a ello. Mi impresi&oacute;n es que consent&iacute;an que mi libro saliera, pero solo en una editorial m&aacute;s peque&ntilde;a&rdquo;, a&ntilde;ade el investigador. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/fede7605-d755-486a-a4dc-2881987f8829_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Cr&iacute;tica cerr&oacute; su colecci&oacute;n de Cl&aacute;sicos y Modernos, por lo que el libro de Rey termin&oacute; descatalogado despu&eacute;s de su reedici&oacute;n en 2005. Con el descubrimiento de 2014, el estudioso volvi&oacute; a intentar publicar la novela sin errores en Seix Barral. En esta ocasi&oacute;n, Roc&iacute;o y Luis se negaron a ello expl&iacute;citamente. Ni siquiera diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde, con la celebraci&oacute;n del centenario del nacimiento de Mart&iacute;n-Santos, sali&oacute; a la luz la edici&oacute;n tal y como la hab&iacute;a perge&ntilde;ado el autor originalmente. La edici&oacute;n que public&oacute; Seix Barral en 2024 reproduce los mismos errores que acompa&ntilde;an al texto desde hace 60 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">Sin erratas, pero no oficial</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No me acuerdo&rdquo; es la respuesta que Roc&iacute;o Mart&iacute;n-Santos da a elDiario.es cuando se le pregunta por lo ocurrido con la edici&oacute;n de Rey a principios de siglo. &ldquo;S&iacute; s&eacute; que nos escribi&oacute; para sacar una edici&oacute;n ampliada de ese libro. Le contestamos que lo sent&iacute;amos mucho, pero que no pod&iacute;amos autorizarlo porque ten&iacute;amos unos compromisos adquiridos con Seix Barral y Galaxia Gutenberg&rdquo; a&ntilde;ade. Esta &uacute;ltima editorial se est&aacute; encargando de la publicaci&oacute;n de las obras completas de Mart&iacute;n-Santos, que comenzaron a ver la luz en 2022 y cuyo &uacute;ltimo volumen llegar&aacute; a las librer&iacute;as en 2028. La obra con la que culminar&aacute;n la serie es una edici&oacute;n cr&iacute;tica oficial de <em>Tiempo de silencio, </em>que &ldquo;restituir&aacute; fielmente todas las carencias de las ediciones anteriores&rdquo;, seg&uacute;n la hija del autor.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0fb7f9e4-4308-4925-bd9a-a351f481f26a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Pero Rey no se qued&oacute; parado. Se ha autoeditado su propio libro, <em>Edici&oacute;n cr&iacute;tica de 'Tiempo de silencio'</em> (Letrame, 2026), como si fuera una actualizaci&oacute;n del que vio la luz en 2005, aunque esta vez sin la autorizaci&oacute;n de Roc&iacute;o y Luis Mart&iacute;n-Santos Laff&oacute;n. Los fragmentos censurados que ya se pueden leer gracias al trabajo de este profesor de la USC son de un marcado cariz pol&iacute;tico. Por ejemplo, cuando el protagonista de <em>Tiempo de silencio</em> es liberado en la Direcci&oacute;n General de Seguridad, ve a unos estudiantes j&oacute;venes con muy mal aspecto. Le pregunta al polic&iacute;a que va con &eacute;l que qui&eacute;nes son. Aunque Mart&iacute;n-Santos escribi&oacute; que eran unos estudiantes que hab&iacute;an repartido octavillas, en referencia a los estudiantes detenidos por las protestas universitarias de aquellos a&ntilde;os, la edici&oacute;n de Seix Barral reprodujo que la respuesta fue que &ldquo;eran unos chalaos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0d08599f-604f-4573-9a7e-1efc4d573ad7_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Otros ejemplos tienen un car&aacute;cter m&aacute;s estil&iacute;stico. Para Rey, esto pudo ser un &ldquo;descuido&rdquo; del cajista a la hora de preparar la impresi&oacute;n. Son gazapos como publicar &ldquo;educada&rdquo; en lugar de &ldquo;adecuada&rdquo; y &ldquo;c&aacute;scara&rdquo; en lugar de &ldquo;m&aacute;scara&rdquo;. Se trata de errores incluso con resultado c&oacute;mico. Mientras que el original recoge &ldquo;cuadraditos de queso con pimienta, aceitunas rellenas, galletitas saladas, salm&oacute;n ahumado, salchichas enanas calientes y hojaldres&rdquo;, en la edici&oacute;n de Seix Barral aparece el fragmento &ldquo;cuadraditos de queso con pimienta, aceitunas enanas calientes y hojaldres&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La cancelaci&oacute;n en la biograf&iacute;a</h2><p class="article-text">
        No es la &uacute;nica pol&eacute;mica que ha sorteado la obra de Mart&iacute;n-Santos a cuenta del uso de los derechos de propiedad intelectual de los que gozan sus herederos. Jos&eacute; L&aacute;zaro, escritor y director de Hed&oacute;nica, una revista literaria, biografi&oacute; a Mart&iacute;n-Santos antes de encontrarse con las cortapisas de Roc&iacute;o y Luis Mart&iacute;n-Santos, a pesar de haber colaborado junto a la primera en algunos trabajos en los a&ntilde;os 90 y primera d&eacute;cada de este siglo. En 2004 le propuso a la heredera escribir la vida de su padre. Respondi&oacute; que no habr&iacute;a problema.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7e50cc6e-6896-477b-9225-6d8c8a191c64_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Cuando concluy&oacute; la primera versi&oacute;n del libro en 2008, al que la editorial Tusquets le acabar&iacute;a concediendo el XXI Premio Comillas de Historia, Biograf&iacute;a y Memorias, le facilit&oacute; el original mecanoscrito a la hija. Lo sucedido lo relata el mismo L&aacute;zaro en el pr&oacute;logo de la nueva edici&oacute;n que este a&ntilde;o ha publicado de la biograf&iacute;a: &ldquo;Roc&iacute;o me ofreci&oacute; una hermosa selecci&oacute;n de fotograf&iacute;as familiares para ilustrar el libro y me indic&oacute;, sin necesidad de l&aacute;piz rojo, cu&aacute;les eran las p&aacute;ginas y p&aacute;rrafos del original que yo ten&iacute;a que 'cancelar' [a&uacute;n no se utilizaba ese eufemismo] para que ella me autorizase el resto de las citas y documentos incluidos en la obra que en aquel momento eran in&eacute;ditos y ten&iacute;an, por tanto, derechos de autor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, Roc&iacute;o Mart&iacute;n-Santos contrargumenta: &ldquo;No nos parec&iacute;a adecuado que pretendiera publicar en medio de una biograf&iacute;a un importante cuerpo de in&eacute;ditos sin un estudio ponderado de profesionales especializados&rdquo;. &ldquo;Hablamos con Tusquets y lo entendieron perfectamente. Decidimos hacer uso de nuestros derechos y que no se publicara material in&eacute;dito&rdquo;, agrega la heredera, con tal aversi&oacute;n al pr&oacute;logo explicativo escrito por L&aacute;zaro que prefiere no escuchar ning&uacute;n fragmento del mismo.
    </p><h2 class="article-text">Cuatro obras in&eacute;ditas ya publicadas</h2><p class="article-text">
        Entre los pasajes a suprimir se encontraba la descripci&oacute;n y comentario de texto de cuatro obras in&eacute;ditas en poder de L&aacute;zaro. &ldquo;Y eran obras importantes para entender la evoluci&oacute;n de Mart&iacute;n-Santos antes de escribir <em>Tiempo de silencio&rdquo;,</em> asegura este profesor de Humanidades M&eacute;dicas en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid (UAM), ya jubilado. Se trataba de la novela juvenil <em>El vientre hinchado</em> y las obras de teatro <em>Viaje hasta el l&iacute;mite, Claudia</em> e <em>Irma.</em> &Eacute;l lleg&oacute; a tener esos trabajos tras la cesi&oacute;n de los mismos por parte de Josefa Rezola, la &uacute;ltima pareja de Mart&iacute;n-Santos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/72de8ed6-0314-4b3f-90a4-648755ace38b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Otro pasaje parcialmente &ldquo;cancelado&rdquo;, tal y como los denomina el mismo L&aacute;zaro, fue la relaci&oacute;n con la comunidad Osho, en California, de Luis Mart&iacute;n-Santos Laff&oacute;n, hijo del autor, quien s&iacute; colabor&oacute; en un primer momento con el bi&oacute;grafo. &ldquo;Nos guste o no, Osho le hizo una terapia que le permiti&oacute; reorientar su vida en un sentido muy positivo. No tengo respeto por las sectas orientaloides, pero ah&iacute; est&aacute;n las pruebas. Yo en el libro digo que Luis hijo se benefici&oacute; de alguna forma con Osho del tipo de psicoterapia que su padre plante&oacute;&rdquo;, defiende. Ante dicho extremo, Roc&iacute;o responde: &ldquo;No ven&iacute;a a cuento introducir en una biograf&iacute;a de mi padre una entrevista inmensa sobre la vida de uno de mis hermanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el antiguo profesor de la UAM accedi&oacute; a eliminar los fragmentos que Roc&iacute;o le hab&iacute;a pedido y el libro sali&oacute; bajo el t&iacute;tulo <em>Vidas y muertes de Luis Mart&iacute;n-Santos</em> (Tusquets, 2009). &ldquo;Si no lo hac&iacute;a as&iacute;, no me autorizaban a publicar el otro material in&eacute;dito, y sin ese material no hab&iacute;a libro&rdquo;, reconoce. Tras salir a la luz oficialmente en los vol&uacute;menes de Galaxia Gutenberg las cuatro obras que L&aacute;zaro conoci&oacute; en 2008, el bi&oacute;grafo entiende que ya no hay problema en abordarlas. Por eso, ha decidido publicar la biograf&iacute;a original bajo el mismo t&iacute;tulo, sin la &ldquo;cancelaci&oacute;n&rdquo; de Roc&iacute;o, en la editorial Triacastela, sello creado hace tres d&eacute;cadas por una fundaci&oacute;n no lucrativa de la que L&aacute;zaro es el secretario de su patronato.
    </p><h2 class="article-text">Consecuencias para la investigaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Malmierca, abogada especializada en propiedad intelectual, detalla que los causahabientes o herederos de la obra in&eacute;dita de un autor tienen la facultad de divulgar o no esa obra. &ldquo;Aqu&iacute; se desvela la tensi&oacute;n que siempre existe entre los derechos de los autores y sus herederos y el inter&eacute;s general de la sociedad en el acceso a la cultura&rdquo;, prosigue. En el caso de Mart&iacute;n-Santos, sus hijos decidir&aacute;n qu&eacute; y c&oacute;mo se publica la obra de su padre hasta que trascurran 80 a&ntilde;os de la muerte del psiquiatra, acaecida en 1964.
    </p><p class="article-text">
        La tambi&eacute;n asesora jur&iacute;dica de la Asociaci&oacute;n de Editores de Madrid remarca que la ley prev&eacute; que el conflicto se pueda judicializar. &ldquo;Un juez podr&iacute;a llegar a adoptar medidas para garantizar el derecho a la cultura, aunque llevarlo a la pr&aacute;ctica es complicado porque hay que ver el inter&eacute;s leg&iacute;timo y que esas medidas no supongan un perjuicio injustificado a los derechos de los herederos&rdquo;, se explaya.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de lo sucedido con los in&eacute;ditos, Malmierca a&ntilde;ade que, en este caso, entra en juego la protecci&oacute;n a la intimidad u honorabilidad familiar. &ldquo;El autor tiene dos opciones. O solicitar a un juez que adopte las medidas pertinentes para hacer p&uacute;blico algo que se ha demostrado de gran valor o negociar con la familia o el biografiado&rdquo;, apunta. Seg&uacute;n la especialista, en ocasiones, es mejor ceder ante la eliminaci&oacute;n de un contenido y contar con la familia para acceder a otro tipo de contenido que, si no fuera de esta forma, ser&iacute;a imposible de conocer.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo ocurrido es legal. Ellos tienen unos derechos legales que hacen que tengan que autorizar la publicaci&oacute;n de ciertos asuntos sobre la obra de su padre, pero eso lo han utilizado para exigir que se sacaran aspectos que no ten&iacute;an nada que ver con la obra&rdquo;, desarrolla L&aacute;zaro. Por eso, uno de sus objetivos es abrir un debate sobre las consecuencias que esta potestad de los herederos tiene en la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica, cultural y editorial sobre los autores. &ldquo;Tienen un poder incre&iacute;ble, hasta para elegir qu&eacute; se expone de ellos y qu&eacute; no&rdquo;, subraya.
    </p><h2 class="article-text">La edici&oacute;n oficial, para 2028</h2><p class="article-text">
        Respecto a lo que se expone, L&aacute;zaro se refiere a la muestra que la Biblioteca Nacional de Espa&ntilde;a dedic&oacute; al escritor en 2024 con motivo del centenario de su nacimiento. Denominada <em>Tiempo de libertad, </em>estuvo comisariada por Juli&agrave; Guillamon, quien asegura que se mantuvo al margen de la disputa. &ldquo;Me dediqu&eacute; a montar una exposici&oacute;n did&aacute;ctica que fuera agradecida para el p&uacute;blico y no entr&eacute; en esas batallas&rdquo;, afirma a este medio. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n dice que &ldquo;la familia Mart&iacute;n-Santos fue la verdadera comisaria porque Luis y Roc&iacute;o supervisaron todos los contenidos&rdquo;, por lo que &eacute;l tuvo un papel m&aacute;s t&eacute;cnico. Ni los libros de Rey ni de L&aacute;zaro estuvieron presentes en la muestra. Roc&iacute;o exclama que &ldquo;no le vieron sentido&rdquo; a aludir a estos trabajos cuando ya perge&ntilde;aban la publicaci&oacute;n de las obras completas de su padre.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, Galaxia Gutenberg se est&aacute; encargando de publicar las obras completas de Mart&iacute;n-Santos, que concitan textos de narrativa breve, novelas, teatro, psiquiatr&iacute;a, ensayo y poes&iacute;a en ocho vol&uacute;menes. Terminar&aacute;n en 2028 con la edici&oacute;n cr&iacute;tica oficial de <em>Tiempo de silencio</em> y <em>Tiempo de destrucci&oacute;n, </em>a cargo de Domingo R&oacute;denas, catedr&aacute;tico de Literatura Espa&ntilde;ola en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/edicion-erratas-censura-tiempo-silencio-publica-consentimiento-herederos_1_13222083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 May 2026 22:49:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una edición sin erratas ni censura de 'Tiempo de silencio' se publica sin consentimiento de los herederos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Propiedad intelectual,Biografías,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María José Galé, escritora: “La sangre que se usa como elemento para describir vínculos fuertes es a veces tan inconstante como el propio afecto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/maria-jose-gale-escritora-sangre-elemento-describir-vinculos-fuertes-veces-inconstante-propio-afecto_1_13226934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69e7a255-63bf-49d3-b521-c8e97f97c6a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143163.jpg" width="2820" height="1586" alt="María José Galé, escritora: “La sangre que se usa como elemento para describir vínculos fuertes es a veces tan inconstante como el propio afecto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su primera novela, Arterial, la autora reflexiona sobre la pérdida, la soledad, el vínculo, los afectos y los cuidados
</p></div><p class="article-text">
        El duelo, el arte y la sangre son las tres sustancias que confluyen en esta materia vibrante que es <em>Arterial</em> (Ed Candaya, 2025), la primera y ya magistral novela de Mar&iacute;a Jos&eacute; Gal&eacute; Moyano, zaragozana de Hospitalet, escritora en la que cabe una poeta, una narradora, una artista, una ensayista, una cient&iacute;fica, una psic&oacute;loga, y no sabemos cu&aacute;ntas cosas m&aacute;s. Lo descubriremos en el futuro brillante que le espera. De momento, aqu&iacute; tenemos esta novela que es la transfusi&oacute;n en vena, o en arteria, de una literatura exquisita, sugerente y abismada, que en dos tardes de absorbente lectura (no se puede parar de leerla) nos cura de la anemia que ven&iacute;amos arrastrando desde hace meses o a&ntilde;os, producida por tantas formas de inanici&oacute;n, vitales y culturales, que nos irradian. 
    </p><p class="article-text">
        Novela de personajes tan divergentes como paralelos, m&aacute;gicamente enlazados por algo que no es exactamente el argumento, sino lo que este acierta a revelar: los inesperados y no newtonianos fluidos que contienen nuestros afectos y que a veces se adensan, a veces se desparraman; que hacen familia de los extra&ntilde;os, y viceversa. Mar&iacute;a Jos&eacute; Gal&eacute;, inmersa en su ruta Candaya, hace parada en Murcia y aprovecho para entrevistarla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Arterial es tu primera novela, aunque no tu primer libro. Has publicado </strong><em><strong>Mujeres Barbudas. Cuerpos Singulares</strong></em><strong> (Ed Bellaterra, 2016) un ensayo proveniente de tu tesis doctoral, as&iacute; como numerosos ensayos acad&eacute;micos. Si bien toda forma de escritura entra&ntilde;a un potencial literario, &iquest;c&oacute;mo valoras este cambio de piel? &iquest;Qu&eacute; nuevas perspectivas o sensaciones ha abierto para ti el empleo de la ficci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si hay tanto un mudar de piel como un explorar las formas de poner palabras a la realidad. Quiz&aacute; mi discurso m&aacute;s acad&eacute;mico, si puede considerarse as&iacute;, ya era cr&iacute;tico con el encorsetamiento de algunas formas discursivas y hac&iacute;a una b&uacute;squeda de las grietas de ese tipo de lenguaje. Desde lo literario no hay del todo un abandono ni de lo acad&eacute;mico ni de las grietas, al punto de que he insertado la forma del ensayo en algunos cap&iacute;tulos, pero es una suerte de falso ensayo, con una cierta iron&iacute;a para hacer pasar por el tamiz de la academia lo que no suele formar parte de ella. 
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la ficci&oacute;n permite establecer un pacto distinto con lo que leemos, no se espera encontrar respuestas verdaderas o &uacute;nicas, es importante el tr&aacute;nsito, tiene m&aacute;s posibilidades de ser un artefacto en el que nos adentramos para desarrollar una vivencia. Con algunos textos literarios sucede que no somos las mismas personas al entrar y al salir, tras su lectura. Y en esa experiencia de vida que es la literatura transformamos nuestras l&oacute;gicas, las suspendemos aunque sea durante el tiempo que dura el trayecto a lo largo del libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay un momento muy conmovedor al inicio de la novela, cuando Django, un joven que acaba de perder a su madre, observa que en el puesto de helados de su barrio el recipiente del helado de lim&oacute;n est&aacute; intacto, porque, al parecer, solo su madre lo tomaba. Entonces pide un helado de lim&oacute;n, aunque no le gusta, solo para restaurar la presencia de su madre, para mantener vigente su huella en el mundo. Esta escena me ha hecho preguntarme si es el duelo una forma de transmisi&oacute;n de gustos, comportamientos, actitudes, equivalente a la herencia y el aprendizaje. &iquest;C&oacute;mo y cu&aacute;nto crees que inciden los ausentes en la formaci&oacute;n de nuestra personalidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos constituimos en la ausencia, devenimos quienes somos tambi&eacute;n por todo lo que nos falta y por todo lo que existi&oacute; que ha dejado el rastro de esa falta. En este caso Django, y toda la novela, son como un compendio de ausencias, de silencios, de elementos que faltan que se completan al leer. No s&eacute; si hay una forma de escribir el duelo o la ausencia o cu&aacute;l es esa manera en realidad. En <em>Arterial</em> las ausencias se condensan de diversos modos y todos son muy situados, se centran en detalles muy peque&ntilde;os, el helado de lim&oacute;n, como dices, las zapatillas de andar por casa, las u&ntilde;as pintadas, los tatuajes, pero tambi&eacute;n est&aacute;n en las palabras que heredamos y que suponen una forma de aproximarnos al mundo, a lo que nos rodea. En la novela tambi&eacute;n se atiende a esos momentos de encuentro entre las ausencias que habitan al resto de personajes y que precisamente al unirse encuentran peque&ntilde;as luces, habla de la vulnerabilidad, de la herida y del c&oacute;mo nos sostenemos desde lo que nos vincula.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quienes ya no est&aacute;n nos dejan muchas cosas, algunas materiales y otras no. Se puede pensar en los legados y las lealtades hacia quienes no est&aacute;n de diversas formas. Ese legado puede consistir en objetos, pero tambi&eacute;n en el lenguaje, en las palabras. Y as&iacute; hay f&oacute;rmulas, como esa que inicia los cap&iacute;tulos titulados &ldquo;Sangre&rdquo;, que dice que la sangre es m&aacute;s densa que el agua. A trav&eacute;s de esas palabras que funcionan como herramientas conceptuales para enfrentarnos a lo que nos rodea no percibimos a veces c&oacute;mo se llevan a cabo ejercicios de exclusi&oacute;n, se ordenan y se jerarquizan los afectos.&nbsp;Hay una reflexi&oacute;n importante en todo el texto sobre la p&eacute;rdida, la soledad, el v&iacute;nculo, los afectos y los cuidados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La otra protagonista de la novela, Florencia, es una artista que fotograf&iacute;a la interioridad de los cuerpos: huesos y v&iacute;sceras. Un d&iacute;a, encuentra una mancha de sangre en el portal de su casa. Este hallazgo, que podr&iacute;a ser el punto de partida de una novela policiaca, le produce lo que llamas un s&iacute;ndrome de Florencia&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el texto hay un juego con distintos elementos y uno de ellos es ese que vincula el nombre de la protagonista y aquello que determina esa noci&oacute;n diagn&oacute;stica que ser&iacute;a el s&iacute;ndrome de Florencia o s&iacute;ndrome de Stendhal. El s&iacute;ndrome ser&iacute;a ese v&eacute;rtigo, ese desmayo, esas palpitaciones que el autor sinti&oacute; al contemplar la Santa Croce en su viaje a Florencia. En este caso, la protagonista, que comparte nombre y s&iacute;ndrome, lo siente ante una mancha de sangre que encuentra en su portal. Habr&iacute;a un cuestionamiento aqu&iacute; de la noci&oacute;n de lo bello y de lo terrible, de la idea de ante qu&eacute; sufrimos una experiencia est&eacute;tica, qu&eacute; significa lo que es bello y qui&eacute;n lo decide. Hay tambi&eacute;n un mirar hacia esa transformaci&oacute;n que supone convertir el arrebato ante una manifestaci&oacute;n de la belleza en un s&iacute;ndrome, como si hubiese una posibilidad de hacer una descripci&oacute;n exacta de ese estado, de delimitarlo. Se tratar&iacute;a de hacer una lectura cr&iacute;tica de esa idea de transformar una experiencia est&eacute;tica o una acci&oacute;n que es dif&iacute;cil de comprender en un s&iacute;ndrome, de una sensaci&oacute;n corporal ante lo inaudito a un estado alterado, una enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Florencia limpia la mancha despu&eacute;s de retratarla, pensando que la copia es copia respecto a un original. &ldquo;S&oacute;lo haciendo desaparecer la mancha la obra ser&aacute; tal. Un testimonio de lo que ya no est&aacute;. No un testimonio. La &uacute;nica realidad&rdquo;. &iquest;Est&aacute;s defendiendo una apuesta por la imagen dominable frente a la realidad que tiende al desborde, a lo monstruoso? &iquest;Es el ideal del arte el dominio de la realidad a trav&eacute;s de la imagen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s bien ser&iacute;a una apuesta por el exceso, por lo inabarcable, por la experiencia corporal de ella ante lo que no puede acotar. Es una reflexi&oacute;n sobre lo que nos desborda. La mancha de sangre desborda el discurso art&iacute;stico y est&eacute;tico a trav&eacute;s del cual ella pretende representarla. Ella encuentra que la &uacute;nica manera de que su propuesta ocupe todo el lugar es hacerla desaparecer. Pero esa mancha de sangre se sit&uacute;a en ese lugar porque responde a algo que ha permanecido en silencio durante mucho tiempo en su vida y que de repente toma un lugar preferente. 
    </p><p class="article-text">
        Delante de la mancha derramada, Florencia, que se define a s&iacute; misma como <em>insider</em>, encuentra el interior desvelado, a la vista de cualquiera y eso la impele a tomar una decisi&oacute;n que la hace cruzar l&iacute;mites.&nbsp;Es una apuesta por vislumbrar esos l&iacute;mites y por reflexionar sobre c&oacute;mo se establecen y a qu&eacute; responden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo que siente Florencia ante la mancha de sangre lo resumes en tres sensaciones: &ldquo;El asco. La fascinaci&oacute;n. El miedo&rdquo;. En su libro </strong><em><strong>El sexo y el espanto</strong></em><strong>, Pascal Quignard habla de la relaci&oacute;n entre fascinaci&oacute;n y miedo, que est&aacute;n presentes tambi&eacute;n en la categor&iacute;a de lo sublime seg&uacute;n Edmund Burke, y que indudablemente conforman el s&iacute;ndrome de Florencia. Sin embargo, t&uacute; a&ntilde;ades el asco, y eso es lo novedoso, lo que no estaba en Stendhal. El asco como experiencia est&eacute;tica est&aacute; muy presente en la obra de Florencia, &iquest;no te parece?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El asco de Florencia forma parte de todo el compendio de respuestas que su cuerpo va performando ante la mancha, que no son aisladas, son una respuesta compleja ante lo que se le presenta sin esperarlo. En este caso, el asco en particular ser&iacute;a algo as&iacute; como un despertar, una vulneraci&oacute;n de lo que se espera y que se transforma al ser contemplado con otro lenguaje o desde otro lugar. El arte contempor&aacute;neo ha trabajado con ello de manera contundente. 
    </p><p class="article-text">
        De alg&uacute;n modo, aprendemos lo que nos debe fascinar y lo que nos debe causar rechazo, hay reacciones muy f&iacute;sicas que no dejan de estar atravesadas de elementos simb&oacute;licos, aprendemos a gustar de, a amar, a desear. Ese despertar, ese reconfigurar su primera respuesta, supone una modificaci&oacute;n del yo y una vulneraci&oacute;n de la norma. Lo que hace Florencia es transformar desde ese lugar. Su vinculaci&oacute;n con esa obra es corporal y al relacionarse con ella, en el proceso art&iacute;stico que lleva a cabo, se transforma a s&iacute; misma, adquiere otra entidad. Esto tiene un sentido importante en la novela, que se ir&aacute; desvelando.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Florencia se pasa toda la noche trabajando en su nuevo proyecto basado en la mancha de sangre. Estamos acostumbrados a encontrar en las biograf&iacute;as de los artistas el relato de estos brotes de creatividad obsesiva, que forman parte de la mitolog&iacute;a del genio. &iquest;Por qu&eacute; crees que es tan atractiva la imagen de alguien que se abisma en su trabajo hasta perder la noci&oacute;n del tiempo y de sus propias necesidades b&aacute;sicas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En general, lo que el texto transmite no es tanto &mdash;o no solo&mdash; el proceso creativo de ella, sino m&aacute;s bien el dolor y la contundencia de lo que ese proceso supone cuando le resulta inevitable, cuando no puede dejar esa obra. La mancha se incorpora, se hace cuerpo, en Florencia porque esa obsesi&oacute;n suya responde a algo para lo que no ha tenido lenguaje hasta ahora. Ella ha buscado en el interior, a trav&eacute;s de sus obras, algo as&iacute; como lo profundo, como una verdad &uacute;ltima que le ayude a entender su propia vida. Con esa experiencia est&eacute;tica de transformaci&oacute;n que es el encuentro y la acci&oacute;n sobre la mancha, logra hacer algo con lo que la rodea, da algunas respuestas a su propia herida, vuelve a leer su existencia con otras claves. Hasta entonces el arte le hab&iacute;a servido para mantener en suspenso a los fantasmas, para detener la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sospecho que no muchos de tus lectores conocer&iacute;an el concepto de fluido no newtoniano antes de leer </strong><em><strong>Arterial</strong></em><strong>. &iquest;Qu&eacute; es un fluido no newtoniano y por qu&eacute; te sirve como met&aacute;fora para hablar de los afectos?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las propuestas cient&iacute;ficas est&aacute;n plagadas de met&aacute;foras. Ya estaba dando vueltas a esa idea de la sangre como m&aacute;s o menos espesa que el agua y de todos los significados que eso arrastra y encuentro que como fluido, sin que yo sea en absoluto experta en ello, se comporta de tal manera que su viscosidad es distinta seg&uacute;n la temperatura y seg&uacute;n la tensi&oacute;n que se le aplica. Esto supone que nuestras met&aacute;foras afectivas que pretenden ser constantes, se encuentran armadas en un fluido que no lo es, que es inconstante. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto me hizo pensar en los afectos y en la sangre, en todos los significados que arrastra. Y se convirti&oacute; para m&iacute; en uno de esos elementos que me interesan de forma particular porque contienen en s&iacute; mismos la manera de desarticularse. La sangre que se usa como elemento para describir v&iacute;nculos fuertes es a veces tan inconstante como el propio afecto. Me pareci&oacute; una forma est&eacute;tica y metaf&oacute;rica de reflexionar sobre la idea de que hay v&iacute;nculos m&aacute;s v&aacute;lidos que otros, o m&aacute;s autorizados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay una interioridad que nadie ve de s&iacute; mismo, y es la del propio cuerpo. Escribes: &ldquo;de alg&uacute;n modo no llegamos nunca a saber qui&eacute;nes somos&rdquo;. Y, sin embargo, dos aparatos digestivos son m&aacute;s parecidos entre s&iacute; que dos rostros. Lo mismo pasa con la sangre: queremos distinguirnos por nuestra sangre (raza, familia), pero no podemos distinguir la sangre de una persona de la sangre de otra. Pienso que estas reflexiones atraviesan la novela al modo de un alegato antirracista que no llega a formularse como tal, pero que es el m&aacute;s elegante, arrollador y visceral que pueda imaginarse. &iquest;Has llegado t&uacute; a alguna conclusi&oacute;n con la escritura de este libro?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; m&aacute;s que llegar a una conclusi&oacute;n a trav&eacute;s de la escritura, la cr&iacute;tica contra el racismo, el clasismo, el machismo o la lgtbiq+fobia estaban ya en el tejido con el que se arma la novela. Son indisolubles del proceso de escritura. Son mis herramientas conceptuales. El libro es una entidad con circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea, un organismo, lo que subyace a este proceso de su escritura quiz&aacute; es un intento de responder sin poder responder del todo a algunas preguntas: &iquest;c&oacute;mo impregnar un objeto a trav&eacute;s del cual estamos entrando en la ficci&oacute;n para constituir la realidad de otra manera? &iquest;C&oacute;mo proponer un artefacto que suponga una experiencia performativa con una l&oacute;gica de un mundo otro o con una desarticulaci&oacute;n de este?
    </p><p class="article-text">
        El proceso entonces ser&iacute;a algo as&iacute; como suspender la l&oacute;gica hegem&oacute;nica por un rato, durante una noche literaria que es un camino de sangre, que pone atenci&oacute;n sobre nuestra vulnerabilidad constitutiva y sobre los v&iacute;nculos que nos ayudan a permanecer en la vida.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Bleda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/maria-jose-gale-escritora-sangre-elemento-describir-vinculos-fuertes-veces-inconstante-propio-afecto_1_13226934.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 22:21:46 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Penélope desde o outro lado: Begoña Caamaño, as lentes violetas e a narrativa feminista galega]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/penelope-outro-lado-begona-caamano-as-lentes-violetas-e-narrativa-feminista-galega_1_13223727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52ae516c-6fd6-49a7-b016-af3645dda054_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Penélope desde o outro lado: Begoña Caamaño, as lentes violetas e a narrativa feminista galega"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A autora, celebrada no Día das Letras Galegas 2026, insírese coa súa rescritura de personaxes da Odisea e da Materia de Bretaña nunha longa xinea de escritoras que procuraron politizar a novela para subtraela á dominación patriarcal </p><p class="subtitle">Hemeroteca - O Día das Letras Galegas recoñecerá en 2026 a narrativa feminista de Begoña Caamaño</p></div><p class="article-text">
        Non o disimulaba, ao contrario. A s&uacute;a escritura estaba situada, hab&iacute;a un programa. &ldquo;Intentar a construci&oacute;n dunha narrativa explicitamente feminista&rdquo;, resume Mar&iacute;a Xes&uacute;s Nogueira, unha das especialistas na s&uacute;a obra. Nunca desatend&iacute;a, por&eacute;n, a pescuda formal. As d&uacute;as novelas que publicou nos seus 50 anos de vida asaltan Homero e Cunqueiro e devolven a outra face da mitolox&iacute;a: a ollada das mulleres, a emerxencia do negado. &ldquo;O bo das feministas &eacute; que o dicimos abertamente, non existe a neutralidade, tampouco na literatura&rdquo;, declaraba Bego&ntilde;a Caama&ntilde;o nunha entrevista meses antes de morrer, en 2014, debido a un cancro. A Real Academia Galega dedica o D&iacute;a das Letras &aacute; autora de <em>Circe ou o pracer do azul</em> (Galaxia, 2009) e <em>Morgana en Esmelle</em> (Galaxia, 2012), inseirida nunha longa xinea de escritoras que procuraron politizar a literatura para subtraela &aacute; dominaci&oacute;n patriarcal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bego&ntilde;a abriu un cami&ntilde;o cun obxectivo claro&rdquo;, concorda Lara Rozados, canda Charo Lopes autora do estudo <em>Begonha Caamanho, uma das nossas</em> (Atrav&eacute;s editora, 2026), &ldquo;reconstru&iacute;r os arquetipos da mitolox&iacute;a, aqueles que practicamente nos configuran como civilizaci&oacute;n, os cl&aacute;sicos e os c&eacute;lticos&rdquo;. <em>Circe ou o pracer do azul</em>, a primera das novelas publicada case por sorpresa por esta xornalista radiof&oacute;nica nada en Vigo en 1964, protagon&iacute;zana Circe e Pen&eacute;lope, que cruzan cartas e informaci&oacute;ns sobre Ulises, Laertes ou Tel&eacute;maco. &ldquo;Oh, magnifica Pen&eacute;lope, se de verdade quixerdes fuxir dun mundo feito &aacute; medida dos homes&rdquo;, escribe cun coidado estilo que arremeda a literatura grecolatina, &ldquo;consagr&aacute;devos a deidades m&aacute;s favor&aacute;beis &aacute;s mulleres&rdquo;. <em>Morgana en Esmelle, </em>por outra banda, recomp&oacute;n o mundo art&uacute;rico e, en di&aacute;logo coas reapropiaci&oacute;ns que Cunqueiro ensaiara no <em>Merl&iacute;n e familia</em> (1955), coloca a Morgana, filla do rei Gorlois e da s&uacute;a muller Igraine, no centro dunha trama sobre a asunci&oacute;n das consecuencias. Cando morreu, Caama&ntilde;o, feminista militante, sindicalista e significada independentista de esquerdas, recoll&iacute;a documentaci&oacute;n para escribir a terceira pata da trilox&iacute;a, dedicada a Sherezade e o universo das <em>Mil e unha noites</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                A escritora e xornalista Begoña Caamaño (dereita) coa súa compañeira Rosa Martínez na Radio Galega en Vigo                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Christa Wolf, Atwood, Angela Carter</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Non &eacute; tanto que rescriba os mitos, sen&oacute;n que coloca o foco noutro lugar. Desenterra as historias que hai por debaixo da <em>Odisea</em> ou da Materia de Breta&ntilde;a&rdquo;, engade Rozados. A estratexia enlaza co facer de autoras como a alem&aacute; Christa Wolf en <em>Cassandra</em> (1983), a canadiana Margaret Atwood en <em>The Penelopiad</em> (2005) ou a brit&aacute;nica Angela Carter a respecto dos contos populares. Nas letras galegas fora, por&eacute;n, un m&eacute;todo menos habitual. Rozados menciona <em>Amantia</em> (1984), a novela de Mar&iacute;a Xos&eacute; Queiz&aacute;n (Vigo, 1939) dedicou ao c&iacute;rculo de mulleres ilustradas que acompa&ntilde;aba ao bispo Prisciliano na Galicia do s&eacute;culo IV, e, da mesma autora, a obra de teatro <em>Ant&iacute;gona, a forza do sangue</em> (1989), que traslada o mito grego ao Reino de Galicia de Don Garc&iacute;a, no s&eacute;culo XII. Mar&iacute;a Reim&oacute;ndez, ela mesma novelista, ensa&iacute;sta e tradutora, coincide: Mar&iacute;a Xos&eacute; Queiz&aacute;n &eacute; talvez a m&aacute;is egrexia das narradoras feministas galegas. &ldquo;Buscamos as nosas devanceiras, buscamos as nosas iguais e buscamos as que vir&aacute;n&rdquo;, engade Reim&oacute;ndez, para quen o feminismo na literatura depende sobre todo de dous aspectos, &ldquo;a mirada e a intenci&oacute;n da escrita&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero tam&eacute;n Queiz&aacute;n, que ten 87 anos e publicou en 2015 a s&uacute;a &uacute;ltima novela -<em>Son noxento</em>- e en 2020 o seu &uacute;ltimo ensaio -<em>Despoxos e v&iacute;sceras ilustres</em>- ten devanceiras. Mar&iacute;a Reim&oacute;ndez vai tan atr&aacute;s que chega &aacute; poeta fundacional da literatura galega moderna, Rosal&iacute;a de Castro (1837-1885), pero sinala entre as contempor&aacute;neas a novela <em>Adios, Mar&iacute;a</em> (1971), de Xohana Torres (1929-2017), publicada por primeira vez en Bos Aires. &ldquo;Xunta a conciencia de clase e a conciencia de x&eacute;nero&rdquo;, argumenta sobre un cl&aacute;sico de culto que relata, mediante unha t&eacute;cnica avanzada que incl&uacute;e mon&oacute;logo interior ou saltos temporais, a historia dunha adolescente cuxos pais emigran a Francia. Lara Rozados est&aacute; de acordo e mesmo aventura unha comparaci&oacute;n: a s&uacute;a protagonista, Mar&iacute;a, queda no pa&iacute;s mentres os seus pais marchan e &ldquo;non deixa de ser unha pequena Pen&eacute;lope&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;is esc&eacute;ptica respecto dunha xenealox&iacute;a da narrativa feminista na literatura galega &eacute; Mar&iacute;a Xes&uacute;s Nogueira. &ldquo;Entendo que na poes&iacute;a, especialmente na dos 90, a relectura de Pen&eacute;lope &eacute; unha tradici&oacute;n gritante&rdquo;, aduce, non poucas das poetas desa xeraci&oacute;n en di&aacute;logo aberto co c&eacute;lebre EU TAM&Eacute;N NAVEGAR de Xohana Torres -o poema e a poeta que Caama&ntilde;o elixiu para o p&oacute;rtico de <em>Circe ou o pracer do azul</em>. &ldquo;Pero&rdquo;, engade Nogueira, autora con Ana Roman&iacute; de <em>Volveredes brindar por min. Unha biograf&iacute;a de Bego&ntilde;a Caama&ntilde;o</em> (Galaxia, 2026), &ldquo;res&uacute;ltame m&aacute;is complicado pensar en antecesoras da obra de Caama&ntilde;o, f&oacute;ra de voces illadas. Agora os tempos mudaron e si apareceron&rdquo;. A n&oacute;mina da novela feminista contempor&aacute;nea, ou da novela atravesada de feminismo, aumenta a cada paso. O &uacute;ltimo premio Follas Novas &aacute; mellor novela, <em>Punto de ara&ntilde;a</em> (Galaxia, 2025), de Nerea Pallares, sen ir m&aacute;is lonxe, unha historia de realismo l&iacute;rico e &aacute; vez fant&aacute;stico localizada en Camari&ntilde;as, na Costa da Morte, onde as palelleiras exercen de demi&uacute;rgas secretas do mundo.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;A escritura feminista non &eacute; s&oacute; un estilo ou o tema&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Se algo &eacute; relevante en Bego&ntilde;a Caama&ntilde;o &eacute; a s&uacute;a coherencia&rdquo;, sost&eacute;n Reim&oacute;ndez, &ldquo;e esa coherencia provoca &aacute;s veces rexeitamento, porque &eacute; como un espello. Un esp&iacute;rito coherente entre discurso, obra e acci&oacute;n semellante v&eacute;xoo en contempor&aacute;neas como Eli R&iacute;os ou Susan S&aacute;nchez Arins. A escritura feminista non &eacute; s&oacute; un estilo ou uns temas, &eacute; tam&eacute;n participar na sociedade&rdquo;. R&iacute;os e S&aacute;nchez Arins, como Reim&oacute;ndez, fan parte do activo <a href="https://www.asega-critica.gal/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">blog de cr&iacute;tica literaria feminista A Sega</a>. Lara Rozados ampl&iacute;a a taxonom&iacute;a e mesmo estabelece subdivisi&oacute;ns: se a segunda e moi celebrada novela de Teresa Moure, <em>Herba Moura</em> (Xerais, 2005), fac&iacute;a que a ra&iacute;&ntilde;a Cristina de Suecia discutira a Descartes, ambos os dous namorados en secreto, Berta D&aacute;vila asenta a s&uacute;a escritura, limpa e profunda, na experiencia e nesa tan discutida e presente etiqueta, a autoficci&oacute;n, en obras como <em>Illa Decepci&oacute;n</em> (2020) ou <em>Os seres queridos</em> (2002). Rozados fala ademais da &ldquo;distop&iacute;a feminista&rdquo; do <em>Clan das barbies</em> (2024), de Ant&iacute;a Y&aacute;&ntilde;ez, ou da reconstruci&oacute;n hist&oacute;rica de <em>Besta do seu sangue</em> (2018), en que Emma Pedreira revisa cunha sorte de lirismo escuro e perspectiva de x&eacute;nero a figura de Romasanta, o c&eacute;lebre lic&aacute;ntropo de Allariz.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe unha vontade com&uacute;n de recoller a tradici&oacute;n, a historia ou a mitolox&iacute;a e darlle outra forma, outra ollada, a das subalternas&rdquo;, sintetiza Rozados a s&uacute;a an&aacute;lise da narrativa feminista galega. Ese foi, finalmente, o programa da breve pero intensa e reco&ntilde;ecida obra -<em>Morgana en Esmelle</em> obtivo case todos os galard&oacute;ns de narrativa no ano da s&uacute;a publicaci&oacute;n- de Bego&ntilde;a Caama&ntilde;o. Mar&iacute;a Reim&oacute;ndez e Mar&iacute;a Xes&uacute;s Nogueira tam&eacute;n apuntan ao coidado da forma e ao seu modelo de escritura. &ldquo;&Aacute;s veces p&eacute;nsase que a escritura feminista son os temas e d&eacute;ixase de lado a innovaci&oacute;n formal&rdquo;, entende Reim&oacute;ndez, &ldquo;e a forma &eacute; o que que m&aacute;is me interesa de Caama&ntilde;o&rdquo;. A propia escritora, que por certo non gustaba de se considerar escritora, explic&aacute;bao durante unha presentaci&oacute;n do <em>Morgana</em> en Compostela recollida no libro de Rozados e Charo Lopes: &ldquo;Eu non creei as mulleres das que falo. Tampouco eu as re-invento. Non me c&oacute;mpre facelo: existen de seu e est&aacute;n en todas partes&rdquo;. A literatura, finalmente, como mecanismo para alumear zonas que ficaban, por s&eacute;culos, en sombra. 
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                A escritora e xornalista Begoña Caamaño, protagonista do Día das Letras Galegas 2026                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Daniel Salgado]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 20:11:01 +0000]]></pubDate>
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