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    <title><![CDATA[elDiario.es - Capitalismo]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Capitalismo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El nuevo Camp Nou: de la arquitectura de masas a la arquitectura de mercado y para VIPs]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/nuevo-camp-nou-arquitectura-masas-arquitectura-mercado-vips_129_13476161.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9733a72e-ca26-4bec-a3da-3d226af3c0bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x207y865.jpg" width="1200" height="675" alt="El nuevo Camp Nou: de la arquitectura de masas a la arquitectura de mercado y para VIPs"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La explotación económica gana peso y modifica la experiencia de la grada: los nuevos palcos introducen una fractura física en el enjambre inmenso de asientos que durante años hizo del estadio del Barça un foro colectivo</p><p class="subtitle">La constructora del Camp Nou presenta un ERE para 399 trabajadores
</p></div><p class="article-text">
        El nuevo Spotify Camp Nou empieza a convertirse en un edificio que ya puede ser observado, recorrido y discutido por la parroquia <em>tribunera </em>blaugrana. Despu&eacute;s de tres a&ntilde;os de obras, la tercera grader&iacute;a ha adquirido pr&aacute;cticamente su forma definitiva y sobre ella empieza a levantarse la estructura que sostendr&aacute; la futura cubierta, cuya volumetr&iacute;a permite ya intuir el aspecto definitivo del estadio.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s lo m&aacute;s llamativo sea la aparici&oacute;n de las cristaleras de los dos nuevos anillos VIP, que introducen una presencia in&eacute;dita en la secci&oacute;n del Camp Nou y rompen la imagen continua de un manto de asientos que durante d&eacute;cadas hab&iacute;a vestido el grader&iacute;o. El tercer piso se abrir&aacute; progresivamente durante la temporada 2026-27 y la cubierta, &uacute;ltimo gran elemento de la intervenci&oacute;n, est&aacute; prevista para el verano de 2027 y devolver&aacute; al equipo a la monta&ntilde;a de Montjuic temporalmente.
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo doble anillo acristalado destinado al <em>hospitality</em> suma alrededor de 32.000 metros cuadrados, una superficie equivalente, aproximadamente, a la de una torre entera como podr&iacute;a ser la Torre Gl&ograve;ries. El t&eacute;rmino <em>hospitality</em> engloba el conjunto de servicios y espacios de car&aacute;cter <em>premium </em>que el estadio ofrece, desde los nuevos palcos privados y <em>suites</em> hasta las localidades con servicios exclusivos. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ello se traduce en nuevos recintos privados y butacas de alto <em>standing</em>. El Bar&ccedil;a calcula que esta nueva explotaci&oacute;n del estadio permitir&aacute; generar unos ingresos de 350 millones de euros, una cifra que ayuda a entender hasta qu&eacute; punto el <em>hospitality</em> ha dejado de ser un complemento del espect&aacute;culo para convertirse en una de las piezas centrales de los nuevos estadios.
    </p><p class="article-text">
        El Camp Nou que se est&aacute; construyendo permite empezar a juzgar decisiones que hasta ahora s&oacute;lo pod&iacute;an intuirse sobre el papel. Para entenderlas conviene volver precisamente al proyecto que dio origen a esta transformaci&oacute;n y, antes todav&iacute;a, a aquel otro concurso que precedi&oacute; al actual y que en 2007 gan&oacute; Norman Foster, cuya propuesta de envolvente gaudiniana para el estadio nunca lleg&oacute; a ejecutarse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Imagen virtual del proyecto de Nikken Sekkei y Pascual Ausió                            </span>
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        En 2016, el concurso convocado por el FC Barcelona escogi&oacute; la propuesta presentada por Joan Pascual-Ramon Ausi&oacute; Arquitectes junto al despacho japon&eacute;s Nikken Sekkei. El proyecto planteaba una operaci&oacute;n bastante m&aacute;s radical que la de sus rivales y, parad&oacute;jicamente, a la vez m&aacute;s contenida. El nuevo Camp Nou no deb&iacute;a envolverse en una nueva fachada espectacular que ocultara su estructura, sino que deb&iacute;a aparecer pr&aacute;cticamente desnudo, con la estructura a la vista y una sucesi&oacute;n de grandes balcones perimetrales desde los que el estadio se relacionar&iacute;a con la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Era una propuesta particularmente afortunada porque entend&iacute;a que el Camp Nou pod&iacute;a encontrar su nueva identidad precisamente en aquello que los estadios contempor&aacute;neos parec&iacute;an empe&ntilde;ados en esconder. Mientras el f&uacute;tbol internacional se llenaba de cubiertas imposibles, fachadas multimedia, pieles tecnol&oacute;gicas y envolventes plateadas, el proyecto de Pascual-Ausi&oacute; y Nikken Sekkei propon&iacute;an una arquitectura m&aacute;s cercana a la tradici&oacute;n mediterr&aacute;nea del mirador, un edificio abierto en el que los espectadores formar&iacute;an parte de su propia imagen.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta planteaba adem&aacute;s una intervenci&oacute;n especialmente respetuosa con el Camp Nou de Francesc Mitjans, inaugurado en 1957. En lugar de sustituirlo por completo, conservaba las dos primeras grader&iacute;as del proyecto original y a&ntilde;ad&iacute;a una tercera grader&iacute;a perimetral, que completaba el volumen del estadio hasta darle su nueva capacidad. 
    </p><p class="article-text">
        La idea enlazaba con una determinada manera de entender el estadio que hab&iacute;a caracterizado al proyecto de Mitjans. Su estructura pod&iacute;a funcionar como una suerte de radiograf&iacute;a que adquir&iacute;a vida cuando las pasarelas y las grader&iacute;as se llenaban de aficionados. En la propuesta de Pascual-Ausi&oacute; y Nikken, los grandes balcones exteriores recuperaban parcialmente esa condici&oacute;n, convirti&eacute;ndose en lugares desde los que contemplar y ser contemplado. La afici&oacute;n formaba parte de la arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La precisa y elegante m&aacute;quina de masas de Mitjans</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando el Barcelona decidi&oacute; construir un nuevo estadio en los a&ntilde;os cincuenta, el problema fundamental era bastante elemental y, visto desde hoy, casi entra&ntilde;able: el viejo campo de Les Corts se hab&iacute;a quedado peque&ntilde;o. El nuevo recinto deb&iacute;a acoger a una cantidad extraordinaria de aficionados y permitir que todos ellos pudieran ver f&uacute;tbol con unas condiciones de visibilidad razonables.
    </p><p class="article-text">
        Francesc Mitjans, hasta entonces arquitecto de obras residenciales, junto a Jos&eacute; Soteras y Lorenzo Garc&iacute;a Barb&oacute;n, proyect&oacute; una estructura que aspiraba inicialmente a los 150.000 espectadores y que acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en una de las obras m&aacute;s sofisticadas de la arquitectura deportiva de su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La triple grader&iacute;a superpuesta garantizaba una visibilidad &oacute;ptima desde pr&aacute;cticamente cualquier localidad. La estructura de hormig&oacute;n armado era llevada a unos l&iacute;mites todav&iacute;a poco explorados en Espa&ntilde;a y la gran marquesina de la tribuna alcanzaba un vuelo superior a los cuarenta metros. Un sistema de rampas y pasarelas exteriores permit&iacute;a distribuir a los espectadores por las diferentes cotas del estadio.
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                Marquesina del Camp Nou de Francesc Mitjans                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Mitjans lleg&oacute; hasta esta soluci&oacute;n despu&eacute;s de un intenso proceso de investigaci&oacute;n que, tal y como document&oacute; el arquitecto <a href="https://upcommons.upc.edu/entities/publication/7f0cf731-a9f1-42e2-bdd8-23e3416cf680" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio L&oacute;pez Alonso</a> en su tesis doctoral sobre el Camp Nou, le llev&oacute; a estudiar decenas de estadios y a viajar por Europa y Brasil para conocer de primera mano algunas de las experiencias m&aacute;s avanzadas de la arquitectura deportiva internacional. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado se alejaba deliberadamente de los modelos que todav&iacute;a dominaban buena parte de los campos de f&uacute;tbol de la &eacute;poca y apostaba por una modernidad radical, visible especialmente en la secci&oacute;n asim&eacute;trica del estadio, en la manera de superponer las grader&iacute;as y en una estructura de hormig&oacute;n que, pese a sus enormes dimensiones, buscaba transmitir una cierta sensaci&oacute;n de ligereza. 
    </p><p class="article-text">
        La asimetr&iacute;a, inspirada en algunas de las propuestas m&aacute;s avanzadas de la arquitectura moderna de Le Corbusier, Niemeyer o en el Estadio Ol&iacute;mpico de Helsinki, permit&iacute;a adem&aacute;s que la gran marquesina de la tribuna adquiriera un protagonismo extraordinario, con su vuelo majestuoso.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello respond&iacute;a a una misma obsesi&oacute;n arquitect&oacute;nica: construir un recipiente capaz de albergar a una multitud gigantesca y, a su vez, hacerla part&iacute;cipe de la esencia del edificio. El Camp Nou de Mitjans era una arquitectura de masas tratada con la sofisticaci&oacute;n y el detalle de quien construye una obra contenida e ic&oacute;nica de la modernidad. 
    </p><p class="article-text">
        La escala del proyecto ven&iacute;a determinada por el n&uacute;mero de personas que deb&iacute;a albergar, por la manera de moverlas y por la necesidad de garantizarles una buena visi&oacute;n del terreno de juego. La arquitectura organizaba a la masa alrededor de un acontecimiento que permanec&iacute;a en el centro de todo.
    </p><p class="article-text">
        El estadio termin&oacute; costando 288 millones de pesetas, frente a los 67 millones por los que hab&iacute;a sido licitado, una desviaci&oacute;n que contribuy&oacute; decisivamente a la crisis econ&oacute;mica del club en ese momento. A aquella arquitectura se le permiti&oacute; cierta autonom&iacute;a frente a las cuentas, signo de una &eacute;poca mucho m&aacute;s despreocupada por el Excel.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la arquitectura deportiva contemporánea, el arquitecto ha dejado de ser la personalidad que imagina el edificio para convertirse en uno de los tantos actores que intervienen en un engranaje mucho más complejo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una obra de la envergadura del nuevo Camp Nou, cuyo coste se ha incrementado desde los primeros c&aacute;lculos hasta una cifra que rondar&iacute;a los 1.500 millones de euros, dif&iacute;cilmente puede quedar circunscrita al control de un &uacute;nico estudio de arquitectura. El proyecto que gan&oacute; el concurso en 2016 llevaba la firma de Joan Pascual-Ramon Ausi&oacute; Arquitectes y Nikken Sekkei, pero en 2017 se incorpor&oacute; b720 Ferm&iacute;n V&aacute;zquez Arquitectos y, posteriormente, IDOM entr&oacute; en el equipo para revisar y desarrollar el proyecto.
    </p><p class="article-text">
        En 2022, la direcci&oacute;n de la fase de construcci&oacute;n pas&oacute; a la UTE formada por Torrella Arquitectura-Ingenier&iacute;a y JG Ingenieros y, al a&ntilde;o siguiente, el Bar&ccedil;a adjudic&oacute; las obras a la constructora turca Limak. Nikken Sekkei, que hab&iacute;a continuado vinculado al proyecto, acabar&iacute;a desvincul&aacute;ndose. 
    </p><p class="article-text">
        La sucesi&oacute;n de agentes hace que el rastro del autor resulte ya dif&iacute;cil de seguir. El Camp Nou de 1957 puede atribuirse a una idea arquitect&oacute;nica concreta, reconocible en su secci&oacute;n, su estructura y en cada una de las decisiones que llevaron a Mitjans a convertirse en el nombre visible de una de las grandes obras de la arquitectura moderna catalana. 
    </p><p class="article-text">
        El nuevo estadio, sin embargo, responde a una cadena mucho m&aacute;s extensa de arquitectos, ingenieros, consultores, gestores y constructores, en la que las decisiones arquitect&oacute;nicas quedan necesariamente sometidas a cuestiones de coste, plazos, financiaci&oacute;n, seguridad, construcci&oacute;n, explotaci&oacute;n y rentabilidad.
    </p><p class="article-text">
        El resultado se parece cada vez menos a una obra de autor y m&aacute;s a una obra de <em>project management</em>, en la que la arquitectura constituye una pieza de una operaci&oacute;n econ&oacute;mica, t&eacute;cnica y financiera de enorme complejidad. Hay muchos nombres detr&aacute;s del edificio, pero cuesta encontrar una mirada &uacute;nica capaz de explicar el conjunto. Y quiz&aacute; esa sea una de las grandes transformaciones de la arquitectura deportiva contempor&aacute;nea: el arquitecto ha dejado de ser la personalidad que imagina el edificio para convertirse en uno de los tantos actores que intervienen en un engranaje mucho m&aacute;s complejo.
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            <span class="title">
                Imagen virtual de la zona VIP del nuevo Camp Nou                            </span>
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        La consecuencia m&aacute;s visible de esta nueva l&oacute;gica se encuentra en la propia concepci&oacute;n del estadio. Durante el desarrollo del proyecto han ganado peso las necesidades derivadas de su explotaci&oacute;n econ&oacute;mica, hasta modificar incluso la experiencia de la grada. Los nuevos palcos introducen una fractura f&iacute;sica en aquel enjambre inmenso de asientos que durante d&eacute;cadas convirti&oacute; al Camp Nou en un foro colectivo e indiscriminado.
    </p><p class="article-text">
        La grada siempre tuvo diferencias de precio, posici&oacute;n y visibilidad, pero manten&iacute;a una cierta condici&oacute;n democr&aacute;tica: miles de personas compart&iacute;an un mismo espacio y acud&iacute;an al estadio para participar de un acontecimiento com&uacute;n. La nueva concepci&oacute;n segmenta esa experiencia y lleva al f&uacute;tbol una cultura de consumo preferente que hace tiempo hemos asumido ya en restaurantes, aviones, playas, discotecas o parques tem&aacute;ticos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Camp Nou deja atrás la sobriedad e inteligencia de la obra de Mitjans para dar lugar a un estadio que se asemeja a muchos otros emplazados en latitudes lejanas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los grandes clubes ya no pueden permitirse que un estadio de miles de millones de euros permanezca improductivo durante buena parte de la semana. El recinto debe generar actividad y rentabilidad de manera permanente, mediante restauraci&oacute;n, comercio, museo, <em>hospitality</em>, eventos, visitas y cualquier otro uso capaz de convertir sus metros cuadrados en ingresos. El estadio empieza a acercarse as&iacute; al funcionamiento de un gran centro comercial, aunque su principal producto siga siendo el f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        El Bernab&eacute;u ofrece el ejemplo de las dificultades que puede conllevar este nuevo modelo. La reforma del estadio madrile&ntilde;o apost&oacute; por convertirlo en una gran infraestructura de eventos, con los conciertos como una de sus principales fuentes de explotaci&oacute;n extrafutbol&iacute;stica. La suspensi&oacute;n de estos espect&aacute;culos a ra&iacute;z de los problemas de ruido y <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/justicia-exime-real-madrid-ruido-conciertos-bernabeu-evita-juicio-mano-derecha-florentino-perez_1_13217238.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los posteriores conflictos administrativos y judiciales</a> han demostrado que un estadio dise&ntilde;ado para producir actividad permanente sigue teniendo que enfrentarse a una ciudad que establece sus propios l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        El Camp Nou, igualmente emplazado en el barrio residencial de Les Corts, todav&iacute;a tendr&aacute; que demostrar qu&eacute; resultado produce en esta nueva f&oacute;rmula cuando la obra est&eacute; terminada. Por el camino, sin embargo, ya hemos dejado atr&aacute;s la sobriedad e inteligencia de la obra de Mitjans para dar lugar a un estadio que se asemeja a muchos otros emplazados en latitudes lejanas. La arquitectura que durante el siglo XX se preocup&oacute; fundamentalmente por ser la expresi&oacute;n funcional y democr&aacute;tica de la multitud que albergaba alrededor de un espect&aacute;culo empieza a dise&ntilde;arse para segmentarla y buscar la rentabilidad en base a la experiencia individualizada que impone el nuevo mantra capitalista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/nuevo-camp-nou-arquitectura-masas-arquitectura-mercado-vips_129_13476161.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 19:22:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El nuevo Camp Nou: de la arquitectura de masas a la arquitectura de mercado y para VIPs]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Barcelona,FC Barcelona,Capitalismo,Fútbol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | La maternidad tardía y el mercado de la fertilidad [R]]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/untemaaldia/podcast-maternidad-tardia-mercado-fertilidad-r_132_13389131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d521f92-b929-4528-a8fb-dcdcc9abd2eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | La maternidad tardía y el mercado de la fertilidad [R]"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Volvemos a uno de los episodios de esta temporada en los que tratamos temas de calado social desde los datos y desde la vivencia de cada uno de los testimonios. En este caso, en torno a la maternidad</p><p class="subtitle">Un tema Al día, ¡en el teatro! Ven a verlo en directo el 3 de octubre en Madrid. Consigue ya tus entradas</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/la-maternidad-tard-a-y-el-mercado-de-la-fertilidad-r/embed?media=audio&size=wide&style=cover" allow="autoplay; clipboard-write; fullscreen" allowfullscreen width="100%" height="180" frameborder="0" title="La maternidad tardía y el mercado de la fertilidad [R]"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Recuperamos un episodio que surge a partir de unos datos bastante evidentes: En Espa&ntilde;a cada vez nacen menos ni&ntilde;os, y las madres de esos ni&ntilde;os son cada vez m&aacute;s mayores: 2014 fue el primer a&ntilde;o desde que existen registros en el que hubo m&aacute;s partos de mujeres mayores de 40 a&ntilde;os que de mujeres menores de 30. Este cambio demogr&aacute;fico tiene causas estructurales que han arrinconado la decisi&oacute;n de la maternidad al plano de lo individual y lo privado. En ese caldo de cultivo social germina y florece el mercado de la reproducci&oacute;n, el negocio superlucrativo de la natalidad.  
    </p><p class="article-text">
        Hablamos con cuatro mujeres, Almudena, Ang&eacute;lica, Camino y Mar&iacute;a, que han sido madres rozando los 40 a&ntilde;os, para conocer mejor c&oacute;mo y por qu&eacute;. Con Alberto Sanz, profesor de Sociolog&iacute;a en la Universidad Complutense de Madrid, repasamos el impacto de esta situaci&oacute;n en la sociedad y en las familias. Con Julia, una mujer que congel&oacute; &oacute;vulos, miramos de cerca una experiencia por la que pasan en Espa&ntilde;a miles de mujeres sanas. Y con Silvia Nanclares, escritora y periodista que ha investigado y escrito sobre la maternidad en el siglo XXI y es autora de libros como Qui&eacute;n quiere ser Madre, reflexionamos sobre la reproducci&oacute;n asistida y sus contradicciones a trav&eacute;s de su experiencia en primera persona. Yuly Jara y Ainhoa D&iacute;ez, de la secci&oacute;n de Datos de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, han colaborado en la producci&oacute;n de este episodio. 
    </p><p class="article-text">
        *** Este episodio se emiti&oacute; por primera vez el 4 de mayo de 2026***
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Env&iacute;anos una nota de voz por </strong>WhatsApp cont&aacute;ndonos <strong>alguna historia que conozcas</strong> o <strong>alg&uacute;n sonido</strong> que tengas cerca y que te llame la atenci&oacute;n. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. <strong>Gu&aacute;rdanos en la agenda como &ldquo;Un tema Al d&iacute;a</strong>&rdquo;. El n&uacute;mero es el <strong>699 518 743</strong>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <em>Un tema Al d&iacute;a</em> es el podcast diario de actualidad de elDiario.es que, en episodios de unos 15 minutos, explica cada d&iacute;a un asunto de actualidad. Est&aacute; presentado y dirigido por Juanlu S&aacute;nchez, subdirector de elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/eldiario-recoge-ondas-tema-dia-podcast-revelacion-viva-periodismo-sonoro_1_10172525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Ondas al podcast Revelaci&oacute;n</a>, <em>Un tema Al d&iacute;a </em>es el daily l&iacute;der en Spotify, Apple Podcast, iVoox, Amazon Music o Podimo, seg&uacute;n los datos p&uacute;blicos de las plataformas, donde acumula m&aacute;s de 190.000 suscriptores. Ha sido reconocido como &ldquo;podcast revelaci&oacute;n&rdquo; por Amazon y recomendado como &ldquo;imprescindible&rdquo; por Apple.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos cap&iacute;tulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelaci&oacute;n respecto al resto de lectores. Recibir&aacute;s el enlace en tu correo electr&oacute;nico en el bolet&iacute;n del Adelanto de noticias.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si no eres socio/a, el episodio est&aacute; disponible&nbsp;<strong>a primera hora de la ma&ntilde;ana en cualquier aplicaci&oacute;n</strong>&nbsp;que uses habitualmente.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/54Vnd9qwrTaINwzCkTTIWO?si=dwfgtj3_QNC8ZyKejFcSjQ&amp;dl_branch=1&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/un-tema-al-d%C3%ADa/id1586302997" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-un-tema-al-dia_sq_f11360990_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ivoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Podimo </a></li>
                                    <li><a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=7b609ffcf1&amp;e=37e93612d2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amazon Music</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/fdb7ac24-1c3a-4a0d-b03b-ada400b2e7a1/161b26db-5f85-42a9-abc8-ada6008a528b/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Feed RSS</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanlu Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/untemaaldia/podcast-maternidad-tardia-mercado-fertilidad-r_132_13389131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 06:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | La maternidad tardía y el mercado de la fertilidad [R]]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fertilidad,Maternidad,Capitalismo,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adam Hanieh, investigador: "La preparación permanente para la guerra deja un mundo atado al petróleo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/adam-hanieh-investigador-preparacion-permanente-guerra-deja-mundo-atado-petroleo_128_13446026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/327ac849-d92d-47d9-a81b-010c9631698e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x957y436.jpg" width="1200" height="675" alt="Adam Hanieh, investigador: &quot;La preparación permanente para la guerra deja un mundo atado al petróleo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesor de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres (SOAS) aborda la historia del desarrollo capitalista mundial escrita desde el petróleo como elemento nuclear</p><p class="subtitle">La guerra en Irán evidencia la necesidad de un 'electroshock' que corte con el petróleo y ataje el cambio climático
</p></div><p class="article-text">
        Pocos pensadores han hecho tanto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por desplazar el centro de gravedad de la econom&iacute;a pol&iacute;tica cr&iacute;tica hacia el petr&oacute;leo &mdash;y, con &eacute;l, tambi&eacute;n hacia Oriente Medio&mdash; como Adam Hanieh, profesor de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres (SOAS) y figura de referencia en el cruce entre los estudios sobre el golfo P&eacute;rsico, la cr&iacute;tica ecol&oacute;gica y el marxismo contempor&aacute;neo. Autor de una trilog&iacute;a imprescindible sobre la regi&oacute;n p&eacute;rsica &mdash;<em>Capitalism and Class in the Gulf Arab States</em> (2011), <em>Lineages of Revolt</em> (2013) y <em>Money, Markets, and Monarchies</em> (2018)&mdash;, Hanieh se ha volcado en demostrar que esa zona del mundo es uno de los n&uacute;cleos productivos y financieros m&aacute;s activos e innovadores del capitalismo global.
    </p><p class="article-text">
        <em>Crude Capitalism: Oil, Corporate Power, and the Making of the World Market</em> (<em>Capitalismo del crudo: petr&oacute;leo, poder empresarial y el nacimiento del mercado global, </em>Verso, 2024) es, en cierto modo, la culminaci&oacute;n de su obra, una historia del desarrollo capitalista escrita desde el petr&oacute;leo. No desde el petr&oacute;leo como combustible o como bot&iacute;n geopol&iacute;tico, sino desde el petr&oacute;leo como sustrato material de una forma espec&iacute;fica de vida social, la que ha hecho posible la mecanizaci&oacute;n de la producci&oacute;n, la aceleraci&oacute;n del tiempo de rotaci&oacute;n del capital, la urbanizaci&oacute;n del autom&oacute;vil, la arquitectura financiera del d&oacute;lar y, sobre todo, la silenciosa colonizaci&oacute;n petroqu&iacute;mica de los objetos cotidianos, que vuelve al crudo omnipresente y, al mismo tiempo, invisible. 
    </p><p class="article-text">
        Hanieh habla con elDiario.es sobre c&oacute;mo esta narrativa hist&oacute;rica puede arrojar luz sobre un presente, el nuestro, marcado por los l&iacute;mites y posibilidades de la transici&oacute;n ecol&oacute;gica, la guerra contra Ir&aacute;n, el genocidio en Gaza o los dilemas estrat&eacute;gicos del internacionalismo de izquierdas.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Crude Capitalism</strong></em><strong> sit&uacute;a el petr&oacute;leo como la mercanc&iacute;a clave del capitalismo contempor&aacute;neo. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde mediados del siglo XX, el petr&oacute;leo ha sostenido la producci&oacute;n industrial, ha apuntalado la supremac&iacute;a militar, ha modelado los patrones de urbanizaci&oacute;n y de transporte, y ha proporcionado la materia prima para innumerables petroqu&iacute;micos, pl&aacute;sticos, fertilizantes y bienes manufacturados. El petr&oacute;leo es, adem&aacute;s, central para la arquitectura financiera del capitalismo global. La fijaci&oacute;n del precio del crudo en d&oacute;lares, el reciclaje de los petrod&oacute;lares a trav&eacute;s de los bancos y los mercados financieros internacionales, y el papel de los ingresos petroleros en el sostenimiento tanto de los centros financieros occidentales como de los fondos soberanos del Golfo: todo ello ha vinculado profundamente el petr&oacute;leo a la configuraci&oacute;n de las finanzas modernas.
    </p><p class="article-text">
        El argumento central del libro nace de la insatisfacci&oacute;n con cierto modo habitual de hablar del petr&oacute;leo, una suerte de determinismo de la mercanc&iacute;a, que pretende explicar el aparente poder del petr&oacute;leo sobre nosotros a partir de las propiedades f&iacute;sicas de la mercanc&iacute;a misma, en lugar de situarlo en las relaciones sociales y en el tipo de sociedad y sistema econ&oacute;mico en el que vivimos. Lo que intento hacer en el libro es justamente lo contrario: inscribir el petr&oacute;leo en nuestro sistema social y comprender de qu&eacute; modo sus propiedades f&iacute;sicas &mdash;la densidad energ&eacute;tica, la portabilidad y dem&aacute;s&mdash; se enlazan con las din&aacute;micas internas del capitalismo: la tendencia a una acumulaci&oacute;n en expansi&oacute;n permanente, la aceleraci&oacute;n del tiempo de rotaci&oacute;n del capital, de la producci&oacute;n y del consumo, la mecanizaci&oacute;n, etc&eacute;tera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde mediados del siglo XX, el petróleo ha sostenido la producción industrial, ha apuntalado la supremacía militar, ha modelado los patrones de urbanización y de transporte y ha proporcionado la materia prima para innumerables productos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Su libro funciona como una elocuente narrativa sobre c&oacute;mo la hegemon&iacute;a estadounidense promovi&oacute; el tr&aacute;nsito del carb&oacute;n al petr&oacute;leo, especialmente en Europa Occidental, y c&oacute;mo el petr&oacute;leo, a su vez, consolid&oacute; la influencia global de EEUU. &iquest;C&oacute;mo llegaron a entrelazarse el petr&oacute;leo y la hegemon&iacute;a estadounidense? &iquest;Qu&eacute; papel desempe&ntilde;a el militarismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Petr&oacute;leo y hegemon&iacute;a estadounidense se entrelazaron en torno a la Segunda Guerra Mundial y esa relaci&oacute;n cuaj&oacute; en las d&eacute;cadas de posguerra. Hasta entonces, el carb&oacute;n hab&iacute;a sido el combustible dominante del capitalismo industrial, sobre todo en Europa. Pero el petr&oacute;leo presentaba una serie de ventajas: era m&aacute;s denso en t&eacute;rminos energ&eacute;ticos, m&aacute;s f&aacute;cil de transportar y especialmente apto para la guerra mecanizada, el poder naval, la aviaci&oacute;n y, despu&eacute;s, el uso masivo del autom&oacute;vil. Estados Unidos result&oacute; decisivo en este viraje porque emergi&oacute; de la guerra como el principal productor mundial de crudo y como la potencia capitalista dominante. Dispon&iacute;a de la capacidad industrial y del alcance militar necesarios para reorganizar el orden de posguerra en torno al petr&oacute;leo.
    </p><p class="article-text">
        Esto sucedi&oacute; por varias v&iacute;as. Estados Unidos contribuy&oacute; a reconstruir Europa Occidental sobre un modelo de crecimiento basado en el autom&oacute;vil, el transporte por carretera, la petroqu&iacute;mica y la industria alimentada con petr&oacute;leo. Al mismo tiempo, las compa&ntilde;&iacute;as petroleras estadounidenses se expandieron por Oriente Medio, asegurando al capital occidental el acceso a crudo barato en condiciones favorables. La fijaci&oacute;n del precio del crudo en d&oacute;lares y el reciclaje de los ingresos petroleros a trav&eacute;s de los mercados financieros estadounidenses ataron entonces los hidrocarburos a la arquitectura m&aacute;s amplia del poder financiero norteamericano, sobre todo a partir de los a&ntilde;os setenta, tras la ruptura del v&iacute;nculo entre el d&oacute;lar y el oro.
    </p><p class="article-text">
        El militarismo atraviesa toda esta historia. El giro hacia el petr&oacute;leo estuvo impulsado en buena medida por la guerra, porque el crudo se volvi&oacute; esencial para las nuevas m&aacute;quinas militares: tanques, aviones, buques de propulsi&oacute;n petrolera... Pero el militarismo tambi&eacute;n contribuy&oacute; a sostener el orden petrolero una vez establecido. Estados Unidos construy&oacute; alianzas militares, bases e infraestructuras navales para asegurar los flujos de crudo y proteger las regiones estrat&eacute;gicas, especialmente el golfo. El petr&oacute;leo qued&oacute; as&iacute; profundamente imbricado con el poder coercitivo necesario para construir y reproducir el dominio global estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pese a la centralidad de EEUU, su relato es, en realidad, global. &iquest;C&oacute;mo influyeron &mdash;y desafiaron&mdash; la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y los pa&iacute;ses poscoloniales en el sistema petrolero mundial?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La estructura del sistema petrolero global se conform&oacute; bajo presiones, desaf&iacute;os y alternativas constantes, provenientes tanto del bloque sovi&eacute;tico como del mundo poscolonial. La URSS resultaba importante porque se situaba, en parte, fuera del orden petrolero dominado por Occidente. Desarroll&oacute; una industria petrolera propia a gran escala, suministr&oacute; energ&iacute;a a Estados aliados y ofreci&oacute; un polo alternativo de poder industrial y militar. Esto no derrib&oacute; el sistema petrolero global, pero s&iacute; signific&oacute; que el control sobre el petr&oacute;leo estuviese siempre entreverado con las pugnas por la influencia que la Guerra Fr&iacute;a libraba en Europa, Asia, &Aacute;frica y Oriente Medio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El giro hacia el petróleo estuvo impulsado en buena medida por la Segunda Guerra Mundial, porque el crudo se volvió esencial para las nuevas máquinas militares. Pero el militarismo también contribuyó a sostener el orden petrolero una vez establecido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses poscoloniales fueron igual de importantes, en particular, los grandes Estados productores de Oriente Medio y Am&eacute;rica Latina. Tras la descolonizaci&oacute;n formal de la posguerra, esos Estados plantaron cara al poder extraordinario que las grandes petroleras occidentales hab&iacute;an ejercido durante d&eacute;cadas. La fundaci&oacute;n de la OPEP a comienzos de los a&ntilde;os 70 y la oleada de nacionalizaciones de los recursos en los 60 y 70 cuestionaron el viejo patr&oacute;n colonial seg&uacute;n el cual las firmas extranjeras controlaban la producci&oacute;n y se apropiaban de la mayor parte de la renta. Estas luchas contribuyeron a desplazar una porci&oacute;n mayor de los ingresos petroleros hacia los Estados productores y les confirieron un mayor peso geopol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Pero aqu&iacute; tambi&eacute;n hab&iacute;a una contradicci&oacute;n. Estados productores clave, como Arabia Saud&iacute;, pudieron nacionalizar sus recursos petroleros, pero al mismo tiempo quedaron incorporados a las estructuras del poder estadounidense a lo largo de los a&ntilde;os 70 y 80, sobre todo en el plano financiero. Estados Unidos garantiz&oacute; la supervivencia de las monarqu&iacute;as del golfo a cambio de la estabilizaci&oacute;n de los mercados del crudo y de la recirculaci&oacute;n continua de los excedentes financieros hacia los mercados estadounidenses. La nacionalizaci&oacute;n del petr&oacute;leo, en otras palabras, alter&oacute; los t&eacute;rminos en que los Estados productores participaban en la econom&iacute;a mundial, pero tambi&eacute;n ayud&oacute; a edificar un orden global que sigui&oacute; dominado por Estados Unidos.
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                Fotografía de archivo de una bomba de petróleo en Alemania.                             </span>
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        <strong>Dos episodios anclan la historia del petr&oacute;leo en Oriente Medio a mediados del siglo XX: el golpe de Estado de 1953 contra Mohammad Mosaddeq en Ir&aacute;n y el ascenso y posterior disoluci&oacute;n del movimiento 'Todo el petr&oacute;leo &aacute;rabe para los &aacute;rabes' bajo Gamal Abdel Nasser en Egipto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El golpe contra Mosaddeq supuso un punto de inflexi&oacute;n decisivo, porque demostr&oacute; que cualquier intento de someter el petr&oacute;leo a un control nacional pleno pod&iacute;a desatar la intervenci&oacute;n imperial directa. La nacionalizaci&oacute;n por Mosaddeq de la Anglo-Iranian Oil Company representaba un desaf&iacute;o m&aacute;s amplio a las estructuras a trav&eacute;s de las cuales las potencias occidentales hab&iacute;an dominado durante mucho tiempo los recursos de la regi&oacute;n. El golpe, respaldado por Reino Unido y Estados Unidos, restaur&oacute; el r&eacute;gimen mon&aacute;rquico y reafirm&oacute; la influencia extranjera sobre el sector petrolero iran&iacute;. Al hacerlo, instituy&oacute; un patr&oacute;n que resonar&iacute;a en las d&eacute;cadas siguientes: el petr&oacute;leo era demasiado central para la econom&iacute;a mundial emergente y para el poder estrat&eacute;gico occidental como para dejarlo en manos de agentes verdaderamente aut&oacute;nomos. Ir&aacute;n solo se hizo con el control efectivo de sus recursos petroleros tras la revoluci&oacute;n [isl&aacute;mica] de 1979.
    </p><p class="article-text">
        El nacionalismo &aacute;rabe, especialmente en el Egipto de los a&ntilde;os 50 y 60, expresaba la esperanza, compartida por amplios sectores en Oriente Medio, de que el petr&oacute;leo pudiera movilizarse como instrumento de soberan&iacute;a, de desarrollo regional y de unidad antiimperialista. Pero ese proyecto choc&oacute; con l&iacute;mites pol&iacute;ticos y estructurales considerables. La guerra de 1967 entre Israel y los principales Estados &aacute;rabes constituy&oacute; una ruptura profunda: debilit&oacute; al <em>nasserismo</em> y asest&oacute; un duro golpe al proyecto panarabista en su conjunto, que hab&iacute;a buscado poner el petr&oacute;leo al servicio de una transformaci&oacute;n a escala regional. Al mismo tiempo, el centro de gravedad de la econom&iacute;a petrolera se desplazaba hacia las monarqu&iacute;as conservadoras del golfo &mdash;con Arabia Saud&iacute; a la cabeza&mdash;, cuyo creciente peso en la OPEP contribuy&oacute; a alejar la pol&iacute;tica del petr&oacute;leo de las ambiciones desarrollistas y pan&aacute;rabes de Nasser.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La nacionalización del petróleo, en otras palabras, alteró los términos en que los Estados productores participaban en la economía mundial, pero también ayudó a edificar un orden global que siguió dominado por EEUU</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel juega el petr&oacute;leo en </strong><a href="https://www.eldiario.es/internacional/registran-explosiones-caracas-medio-tensiones-eeuu_1_12882787.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>el secuestro de Maduro por EEUU</strong></a><strong> o la guerra contra Ir&aacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No creo que el secuestro de Maduro tuviera que ver con la captura directa del crudo venezolano, sino m&aacute;s bien con un intento m&aacute;s amplio por parte de Estados Unidos de reafirmar su autoridad en su esfera de influencia tradicional. Esto tambi&eacute;n se ha vuelto m&aacute;s urgente conforme China ha ampliado su presencia econ&oacute;mica en Am&eacute;rica Latina. La presi&oacute;n sobre Venezuela busca, por tanto, demostrar que Washington sigue fijando los l&iacute;mites de lo pol&iacute;tica y econ&oacute;micamente posible en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ir&aacute;n se sit&uacute;a en el filo m&aacute;s afilado de este proceso. La guerra est&aacute; vinculada al intento de restaurar la primac&iacute;a estadounidense en Oriente Medio a trav&eacute;s de Israel, impulsar la normalizaci&oacute;n entre Israel y las monarqu&iacute;as del golfo y consolidar un bloque regional alineado con el poder de EEUU. Ir&aacute;n obstaculiza ese proyecto. Y se ubica adem&aacute;s en un espacio regional en el que China se ha convertido en el principal comprador del crudo del golfo y en una presencia diplom&aacute;tica y econ&oacute;mica creciente, pese a que los excedentes financieros del golfo siguen profundamente enlazados con los mercados estadounidenses y con el sistema financiero centrado en el d&oacute;lar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo reconfiguran estos nuevos conflictos la demanda global de combustibles f&oacute;siles?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El efecto inmediato de la guerra sobre la demanda de combustibles f&oacute;siles ha sido contradictorio. A corto plazo, los precios m&aacute;s altos, las disrupciones del transporte mar&iacute;timo y la desaceleraci&oacute;n de la econom&iacute;a mundial han deprimido el consumo. Pero el efecto pol&iacute;tico m&aacute;s amplio de la guerra apunta en sentido contrario. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Conflictos como estos refuerzan la centralidad estratégica de los combustibles fósiles, porque aceleran el rearme y empujan a los Estados a anteponer la seguridad energética a los objetivos climáticos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Conflictos como estos refuerzan la centralidad estrat&eacute;gica de los combustibles f&oacute;siles, porque aceleran el rearme y empujan a los Estados a anteponer la seguridad energ&eacute;tica a los objetivos clim&aacute;ticos. El gasto militar global ya hab&iacute;a alcanzado los 2.887 billones de d&oacute;lares en 2025 &mdash;el und&eacute;cimo aumento anual consecutivo&mdash; y esta guerra est&aacute; intensificando esa tendencia, sobre todo en Europa, Oriente Medio y Asia. Los ej&eacute;rcitos modernos son instituciones extraordinariamente intensivas en el uso del petr&oacute;leo y un mundo organizado en torno a la preparaci&oacute;n permanente para la guerra es tambi&eacute;n un mundo m&aacute;s firmemente atado a los hidrocarburos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribe que es falsa &ldquo;la imagen popular de las grandes petroleras como dinosaurios arrastrados a rega&ntilde;adientes hacia el inevitable final de la era f&oacute;sil&rdquo; y que estas empresas &ldquo;est&aacute;n desempe&ntilde;ando un papel protag&oacute;nico en la determinaci&oacute;n de las opciones energ&eacute;ticas futuras&rdquo;. &iquest;De qu&eacute; modos est&aacute;n configurando ese futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que quer&iacute;a cuestionar con esa frase es la idea reconfortante de que las petroleras se limitan a ir <em>por detr&aacute;s</em> de un viraje energ&eacute;tico inevitable. En realidad, las petroleras est&aacute;n configurando activamente el aspecto que adopta esa supuesta transici&oacute;n. Una de las v&iacute;as es orientar la inversi&oacute;n hacia formas de energ&iacute;a que preserven su poder existente. El ejemplo m&aacute;s claro es el gas, en particular el GNL (Gas Natural Licuado). La Agencia Internacional de la Energ&iacute;a se&ntilde;al&oacute; a finales de 2025 que las decisiones finales de inversi&oacute;n en nuevos proyectos de GNL se han disparado, mientras que grandes compa&ntilde;&iacute;as como Shell o TotalEnergies siguen presentando el GNL como una l&iacute;nea de negocio central en t&eacute;rminos de crecimiento. Dicho de otro modo, el futuro que se est&aacute; construyendo no desplaza los combustibles f&oacute;siles, los prolonga.
    </p><p class="article-text">
        Las petroleras tambi&eacute;n est&aacute;n moldeando el futuro mediante un control selectivo sobre los t&eacute;rminos que toma el proceso de descarbonizaci&oacute;n. En lugar de aceptar un repliegue r&aacute;pido del petr&oacute;leo y el gas, las grandes firmas se han concentrado en falsas soluciones: captura de carbono, hidr&oacute;geno vinculado al gas natural, biocombustibles, compensaciones y negocios el&eacute;ctricos que conviven con la expansi&oacute;n continua de los hidrocarburos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando uno se detiene un instante, mira a su alrededor y advierte hasta qué punto el petróleo es ubicuo. Es una paradoja: el petróleo está en todas partes, pero no podemos verlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un &uacute;ltimo elemento es pol&iacute;tico. Las petroleras contribuyen a definir el horizonte de lo que los gobiernos consideran realista. Hacen <em>lobby</em>, se asocian con los Estados y atan a las econom&iacute;as a sistemas infraestructurales de larga vida &uacute;til basados en los combustibles f&oacute;siles. Una dimensi&oacute;n muy importante en este punto es el papel de Estados ricos en petr&oacute;leo no occidentales, como Arabia Saud&iacute; o Emiratos &Aacute;rabes Unidos, que est&aacute;n desempe&ntilde;ando un papel destacado en la direcci&oacute;n de la pol&iacute;tica clim&aacute;tica actual. Lo que distingue a estos Estados es que tienen un asiento fijo en la mesa donde se elabora la pol&iacute;tica clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro otorga un peso poco habitual a la petroqu&iacute;mica, a la omnipresencia &mdash;y relevancia&mdash; de pl&aacute;sticos, cauchos, pinturas o fertilizantes, una dimensi&oacute;n a menudo desatendida de la supremac&iacute;a del petr&oacute;leo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n hacia un mundo sint&eacute;tico comenz&oacute; a mediados del siglo XX. Y supuso que productos naturales como la madera, el vidrio, el caucho natural o los fertilizantes se vieran desplazados sistem&aacute;ticamente por derivados del petr&oacute;leo: pl&aacute;sticos, fibras sint&eacute;ticas, fertilizantes sint&eacute;ticos y otros productos qu&iacute;micos de base petrolera. Esto hizo posible una expansi&oacute;n enorme de la cantidad y la diversidad de mercanc&iacute;as que pod&iacute;an producirse y consumirse, abarat&oacute; la manufactura y redujo los costes laborales y aceler&oacute; el tiempo de rotaci&oacute;n de la circulaci&oacute;n del capital. Por supuesto, todo ello vino acompa&ntilde;ado de consecuencias ecol&oacute;gicas desastrosas.
    </p><p class="article-text">
        Ese momento fue fundamental para la consolidaci&oacute;n del petr&oacute;leo como principal combustible f&oacute;sil del mundo, porque permiti&oacute; que el crudo se convirtiera en el sustrato material de pr&aacute;cticamente todas las mercanc&iacute;as que nos rodean. Cuando uno se detiene un instante, mira a su alrededor y piensa de d&oacute;nde proviene todo eso, advierte hasta qu&eacute; punto el petr&oacute;leo (y, cada vez m&aacute;s, el gas f&oacute;sil) es ubicuo. Ha tejido los combustibles f&oacute;siles en nuestra vida cotidiana, pero de manera invisible. Es una paradoja: el petr&oacute;leo est&aacute; en todas partes, pero no podemos verlo.
    </p><p class="article-text">
        Esto obliga a desplazar la conversaci&oacute;n sobre el petr&oacute;leo y sobre el origen de su aparente poder en una direcci&oacute;n distinta. Y tambi&eacute;n ayuda a pensar el problema de los pl&aacute;sticos de otro modo. La narrativa dominante sobre los pl&aacute;sticos sostiene que el problema radica en los residuos t&oacute;xicos y en la necesidad de mejorar el reciclaje. Es evidente que los residuos pl&aacute;sticos son un asunto enormemente importante, pero, cuando situamos la emergencia de la petroqu&iacute;mica en el cuadro m&aacute;s amplio de lo que aporta al capitalismo, el problema resulta ser mucho mayor. Esto ayuda asimismo a explicar por qu&eacute; la demanda de petroqu&iacute;micos y pl&aacute;sticos crece tan deprisa. Las estimaciones indican que el consumo de pl&aacute;sticos se triplicar&aacute; para 2060.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es evidente que los residuos plásticos son un asunto enormemente importante, pero, cuando situamos la emergencia de la petroquímica en el cuadro más amplio de lo que aporta al capitalismo, el problema resulta ser mucho mayor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>A la luz del giro autoritario en EEUU y en tantos otros lugares del mundo, &iquest;se parecer&aacute; nuestro futuro a la situaci&oacute;n actual de los pa&iacute;ses del golfo, con esa fusi&oacute;n entre sistema dictatorial, riqueza familiar y dependencia f&oacute;sil? Trump no oculta su fascinaci&oacute;n por el modelo saud&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay similitudes, pero yo ser&iacute;a cauto con cualquier afirmaci&oacute;n simple del tipo &ldquo;Estados Unidos se est&aacute; convirtiendo en Arabia Saud&iacute;&rdquo;. Las monarqu&iacute;as del golfo descansan sobre una estructura social muy espec&iacute;fica, con poblaciones de ciudadanos relativamente reducidas, una fuerte dependencia de la mano de obra no ciudadana temporal y sistemas pol&iacute;ticos organizados en torno a la monarqu&iacute;a y a la distribuci&oacute;n gestionada de la riqueza. Eso no es lo mismo que Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; parece comparable es la estrecha fusi&oacute;n entre pol&iacute;tica autoritaria, desigualdad espectacular, enriquecimiento personal y un desprecio cada vez m&aacute;s abierto por los procedimientos democr&aacute;tico-liberales. La relaci&oacute;n de Trump con Arabia Saud&iacute; siempre ha sido reveladora a este respecto. Ha elogiado abiertamente al reino y ha profundizado los lazos empresariales con socios del golfo, incluidos importantes proyectos vinculados a Arabia Saud&iacute;. Esto no demuestra una imitaci&oacute;n en sentido estricto, pero s&iacute; evidencia una afinidad con un modelo en el que la riqueza del Estado y la de la familia gobernante est&aacute;n estrechamente entrelazadas.
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                Imagen de archivo de barriles en un depósito de petróleo.                             </span>
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        <strong>&iquest;Y cu&aacute;n estables son hoy los reg&iacute;menes &aacute;rabes del golfo P&eacute;rsico? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Ninguna de las monarqu&iacute;as del golfo parece estar al borde del colapso. Conservan aparatos coercitivos formidables, mantienen grandes reservas financieras y pueden absorber choques que desestabilizar&iacute;an a Estados m&aacute;s pobres. Pero <a href="https://www.eldiario.es/internacional/paciencia-limite-paises-golfo-atrapados-represalia-iran-guerra-eeuu-e-israel_1_13086063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la guerra ha puesto al descubierto algunas vulnerabilidades reales</a>. El golfo aparece ahora bastante menos seguro que la imagen pulida que se proyectaba antes de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto ha agudizado, adem&aacute;s, las tensiones internas del Consejo de Cooperaci&oacute;n del Golfo. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/salida-emiratos-arabes-unidos-club-productores-petroleo-reconfigurar-oriente-medio_129_13181669.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La decisi&oacute;n de Emiratos &Aacute;rabes Unidos de abandonar la OPEP</a> [el pasado abril] es un buen reflejo de estas fricciones. Por supuesto, estas divisiones no comenzaron con la guerra: ya eran visibles en los alineamientos pol&iacute;ticos rivales y en los grupos armados respaldados por Emiratos y por Arabia Saud&iacute; en lugares como Yemen o Sud&aacute;n. Pero la guerra ha vuelto esas fracturas m&aacute;s consecuentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se ver&aacute; afectada la hegemon&iacute;a estadounidense en la regi&oacute;n por la guerra en curso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El panorama es incierto. En cierto sentido, la guerra ha confirmado que Estados Unidos sigue siendo la &uacute;nica potencia exterior capaz de ofrecer protecci&oacute;n militar a las monarqu&iacute;as del golfo. Arabia Saud&iacute; y Emiratos se han acercado a Washington a lo largo del conflicto. Pero la guerra tambi&eacute;n ha expuesto los l&iacute;mites del poder estadounidense. La asimetr&iacute;a militar entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Ir&aacute;n, por otro, es enorme. Y, sin embargo, Ir&aacute;n no necesita una paridad militar avanzada para infligir da&ntilde;os graves. Su capacidad para perturbar el tr&aacute;fico mar&iacute;timo en Ormuz &ndash;e imponer as&iacute; costes may&uacute;sculos a la econom&iacute;a global&ndash; muestra c&oacute;mo una potencia m&aacute;s d&eacute;bil puede a&uacute;n explotar las vulnerabilidades de un mundo articulado en torno al petr&oacute;leo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La capacidad de Irán para perturbar el tráfico marítimo en Ormuz –e imponer así costes mayúsculos a la economía global– muestra cómo una potencia más débil puede aún explotar las vulnerabilidades de un mundo articulado en torno al petróleo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El libro se&ntilde;ala los diversos l&iacute;mites e insuficiencias de la apuesta por la bioenerg&iacute;a, los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos y el hidr&oacute;geno verde como pilares de la transici&oacute;n verde, pero cuando trata de apuntar hacia una 'alternativa ecosocialista', las recetas parecen excesivamente lejanas, carentes de la acumulaci&oacute;n de fuerzas necesaria. &iquest;C&oacute;mo deber&iacute;a la izquierda navegar la brecha entre la cr&iacute;tica estructural l&uacute;cida y una pol&iacute;tica capaz de jugar a la vez a corto y a largo plazo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la izquierda tiene que rechazar la falsa disyuntiva entre lo que se siente inmediatamente realista y el replegarse a un maximalismo abstracto. La cr&iacute;tica estructural importa precisamente porque nos dice qu&eacute; es lo que en &uacute;ltima instancia hay que cambiar: el capitalismo. Pero esa estrategia tiene que partir de donde la gente realmente est&aacute;. Eso significa construir demandas que mejoren la vida en el presente, al mismo tiempo que fortalezcan los movimientos a largo plazo. Por ejemplo: en lugar de reclamar m&aacute;s veh&iacute;culos el&eacute;ctricos como respuesta a la dependencia de los combustibles f&oacute;siles, deber&iacute;amos exigir sistemas de transporte p&uacute;blico gratuitos y verdes y formas distintas de organizar la vida urbana.
    </p><p class="article-text">
        A menudo, hay una confusi&oacute;n entre estrategia y t&aacute;ctica. Podemos sostener una estrategia anticapitalista orientada al cambio revolucionario y, al mismo tiempo, recurrir a un repertorio de t&aacute;cticas modeladas por las circunstancias concretas en las que nos organizamos. Eso significa pensar en serio en c&oacute;mo construir poder en el presente, sin perder de vista el horizonte m&aacute;s amplio de la transformaci&oacute;n. Las t&aacute;cticas variar&aacute;n seg&uacute;n los lugares y los momentos, pero la estrategia debe mantenerse clara respecto a la magnitud de la crisis y a la profundidad del cambio requerido.
    </p><p class="article-text">
        Como parte de esto, la izquierda necesita ser mucho m&aacute;s audaz al articular tanto la visi&oacute;n como la posibilidad de una transformaci&oacute;n social real. Una de las lecciones m&aacute;s n&iacute;tidas del vaciamiento de la socialdemocracia convencional en los &uacute;ltimos a&ntilde;os es que la timidez no nos protege. La pol&iacute;tica de la acomodaci&oacute;n no ha frenado a la derecha ni ha inspirado movimientos populares duraderos. En muchos casos, no ha hecho m&aacute;s que ahondar en el desencanto y dejar el campo pol&iacute;tico abierto a las fuerzas autoritarias y nacionalistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos C. Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/adam-hanieh-investigador-preparacion-permanente-guerra-deja-mundo-atado-petroleo_128_13446026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 20:37:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adam Hanieh, investigador: "La preparación permanente para la guerra deja un mundo atado al petróleo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Petróleo,Arabia Saudí,Emiratos Árabes Unidos,Irán,Estados Unidos,Venezuela,Capitalismo,Economía,Transición energética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De psicoanálisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/psicoanalisis_132_13447284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a48c1f67-6ff3-4e0a-8cca-d260125db4e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De psicoanálisis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La corrupción insulta la democracia, pero eliminarla liquida a la democracia y abre las puertas del totalitarismo. Defender la democracia es combatir la corrupción salvando el carácter paradójico que la democracia esconde dentro
</p></div><p class="article-text">
        Hay un pensador, <strong>Slavoj Zizek</strong>, que se me antoja un gran descubrimiento porque anuncia claves para entender algo raro que nos pasa y que no es otra cosa que transitar la vida moderna, siendo c&oacute;mplices de una situaci&oacute;n que, aunque nos perjudica, contribuimos a perpetuar.
    </p><p class="article-text">
        Para ello este hombre ha tenido que darse <strong>una mano de pintura de Lacan y otra de Marx</strong>. La huella lacaniana le hace pensar que la ideolog&iacute;a que tenemos todos penetra el actual homo sapiens como una pr&aacute;ctica inconsciente y que, de ninguna manera a forma de redenci&oacute;n o excusa, se trata de ignorancia. Lacan ya dec&iacute;a que el deseo humano nunca se satisface del todo y esto, instalado en el ADN del hombre actual, tiene consecuencias importantes. Nosotros, los que habitamos hoy el planeta, no deseamos tanto a un objeto como a la propia experiencia de desear.
    </p><p class="article-text">
        Pasamos de Lacan a Marx. Aqu&iacute; la ideolog&iacute;a es una forma de consciencia desviada, reproducimos el sistema, aunque nos perjudique. En el Marx hist&oacute;rico, lo hacemos por desconocimiento. En el marxismo de Zizek lo hacemos a sabiendas.
    </p><p class="article-text">
        En el cocktail de Marx y Lacan, Zizek advierte que esto es posible porque el individuo no es algo cerrado y soberano, sino que tiene muchas fisuras y cerrar esas grietas es lo que nos define como individuos soberanos. El sistema actual, si quieren le llaman capitalismo, es el que nos mete de lleno en esta paradoja y nos ofrece el deseo. Hoy la ideolog&iacute;a ya no necesita ocultar la verdad, funciona organizando nuestro deseo y se resiste cuando descubrimos que nos est&aacute;n enga&ntilde;ando. Por eso ha dejado de importar la verdad. Ese goce que nos produce la absurda situaci&oacute;n no es un placer, es una pulsi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y si aplicamos la teor&iacute;a de Zizek a escenas de la vida cotidiana vemos a menores metidos en las redes que claramente les perjudican, y a sus mayores soportando la situaci&oacute;n a rega&ntilde;adientes. Leemos la historia y encontramos la rep&uacute;blica de Weimar que trajo a los nazis y a lo peor del siglo XX. C&oacute;mo fue posible solo se explica porque prevaleci&oacute; ese goce inconsciente y se tomaron decisiones en beneficio de unos pocos y contra la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Que alguien me diga por qu&eacute; los madrile&ntilde;os votan Ayuso y es porque la ideolog&iacute;a nos ubica como sujeto en el lugar del c&iacute;nico desencantado que a sabiendas vota lo malo porque es un goce sin llegar a ser placer. Puedo equivocarme con Zizek pero yo no la votar&iacute;a ni borracho. Y muchos como yo le votan.
    </p><p class="article-text">
        Zizek es contundente con otra consecuencia. La corrupci&oacute;n insulta la democracia, pero eliminarla liquida a la democracia y abre las puertas del totalitarismo. Defender la democracia es combatir la corrupci&oacute;n salvando el car&aacute;cter parad&oacute;jico que la democracia esconde dentro. Se me olvidaba, Zizek es esloveno y tambi&eacute;n psicoanalista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Francisco Henríquez Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/psicoanalisis_132_13447284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 10:20:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De psicoanálisis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el trabajo deja de enriquecer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/trabajo-deja-enriquecer_129_13437879.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34079f71-a349-4df5-9d32-f046a82adeb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el trabajo deja de enriquecer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vivienda se ha revalorizado en cantidades muy elevadas, pero eso no crea riqueza, sino que redistribuye derechos. Para el capital occidental es mucho más atractivo invertir en actividades especulativas, y el resultado es una inflación de activos (especialmente inmobiliarios, pero no sólo)</p></div><p class="article-text">
        La cantidad que se espera que la generaci&oacute;n <em>boomer </em>legue a sus descendientes a lo largo de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os es tan grande que se ha etiquetado al fen&oacute;meno como &ldquo;La Gran Sucesi&oacute;n&rdquo;. Los <a href="https://www.eldiario.es/economia/herencias-boomers-concentrar-riqueza-rentas-altas_1_11817302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escenarios m&aacute;s conservadores</a> hablan de una transferencia media de 250.000 euros, equivalente a diez a&ntilde;os de trabajo con salario mediano, y especialmente en forma de patrimonio inmobiliario. Eso significa que una cantidad enorme de riqueza est&aacute; a punto de cambiar de manos precisamente en un momento en que resulta extraordinariamente dif&iacute;cil crear nueva riqueza mediante el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Debemos comenzar se&ntilde;alando que, en general, hay tres formas por las que un individuo puede incrementar su riqueza: ganarla trabajando, haciendo &ldquo;rendir&rdquo; a propiedades que ya se poseen o recibirla de otra generaci&oacute;n. Lo que ha ocurrido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas es que la primera puerta se ha ido cerrando, la segunda exige superar una barrera de entrada muy dif&iacute;cil y la tercera se ha convertido en un ascensor relativamente eficaz, pero injusto. Como consecuencia, la propiedad ha adquirido una importancia creciente para las familias, lo mismo que su desigual distribuci&oacute;n entre los hogares para el conjunto de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hemos analizado muchas veces la <a href="https://www.eldiario.es/economia/ganamos-perdemos-adquisitivo-datos-contar-historias-distintas_129_13320680.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evoluci&oacute;n del salario real en la econom&iacute;a espa&ntilde;ola</a>, cuya caracter&iacute;stica principal es que est&aacute; pr&aacute;cticamente estancado desde hace d&eacute;cadas (aunque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os remonte ligeramente). Tambi&eacute;n hemos hablado de lo enga&ntilde;oso que es hablar de un salario real promedio, cuando en la distribuci&oacute;n salarial hay salarios muy elevados y salarios muy bajos al mismo tiempo. Pero adicionalmente podemos ampliar el foco y darnos cuenta de que tambi&eacute;n puede coexistir al mismo tiempo un trabajador con un salario alto y sin propiedades y, por otro lado, un trabajador con un salario modesto, pero con varias propiedades inmobiliarias que le proporcionan unos complementos que, dado el mercado de alquiler, pueden ser superiores incluso a su remuneraci&oacute;n laboral. En esas circunstancias, es obvio que los ingresos laborales no nos ofrecen toda la informaci&oacute;n de lo que est&aacute; sucediendo en nuestro pa&iacute;s. Y lo cierto es que estamos asistiendo a una mutaci&oacute;n en la forma del enriquecimiento de las familias, sobre todo entre lo que se llama convencionalmente clase media.
    </p><p class="article-text">
        Pi&eacute;nsese que durante buena parte del capitalismo de posguerra en occidente existi&oacute; un v&iacute;nculo bastante estrecho entre crecimiento de la productividad, salarios reales y capacidad de acumulaci&oacute;n de los hogares. Aunque no hay que idealizarlo, los trabajadores pod&iacute;an aumentar su riqueza a trav&eacute;s de un canal que comenzaba con las mejoras de productividad en la econom&iacute;a, segu&iacute;a con salarios reales m&aacute;s altos y consecuentemente con una cierta capacidad de ahorro, la compra de activos como una vivienda, y el resultado final era un incremento de patrimonio. Esta es, b&aacute;sicamente, la sucesi&oacute;n t&iacute;pica de una persona de la generaci&oacute;n &lsquo;boomer&rsquo; que, a d&iacute;a de hoy, ya ha terminado de pagar la hipoteca y dispone de un nivel importante de riqueza neta (activos menos deudas).
    </p><p class="article-text">
        Pero el r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n actual es mucho m&aacute;s problem&aacute;tico. Las reformas neoliberales de los a&ntilde;os ochenta desmantelaron en todo Occidente la l&oacute;gica anterior, provocando particularmente una ruptura en el canal que vincula el crecimiento de la productividad con el crecimiento salarial. Se trataba de un efecto buscado, en tanto el programa neoliberal se anclaba en la idea de que la competitividad s&oacute;lo era posible con costes laborales unitarios m&aacute;s bajos, es decir, salarios baratos. La consecuencia ha sido que la capacidad de ahorro de los trabajadores ha disminuido mientras activos como la vivienda se han revalorizado, lo que ha dificultado el acceso a una vivienda en propiedad y desembocado en una disminuci&oacute;n del patrimonio neto. 
    </p><p class="article-text">
        Dado que con los salarios no es posible acumular riqueza, entonces el rentismo se ha convertido en una opci&oacute;n atractiva. Especialmente del inmobiliario. Pero para convertirse en rentista primero hay que haber acumulado patrimonio, cosa que no est&aacute; al alcance de todos. Dicho de otra forma: aunque el mercado de la vivienda ofrezca rentabilidades alt&iacute;simas, hay que tener dinero para pagar la compra de una vivienda o, al menos, la entrada a una hipoteca. Y con los precios actuales se trata de una barrera de entrada alt&iacute;sima. Eso agrava el car&aacute;cter desigual del rentismo, ya que la acumulaci&oacute;n patrimonial acaba dependiendo de la propia acumulaci&oacute;n patrimonial. En otro contexto, el economista y premio Nobel Gunner Myrdal habl&oacute; de &ldquo;causalidad circular acumulativa&rdquo; para referirse a una din&aacute;mica como esa: bajo esas reglas, cuanto m&aacute;s rico eres, m&aacute;s rico ser&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Si tomamos la actualidad como punto de partida, la foto es horrible porque la riqueza en Espa&ntilde;a est&aacute; realmente mal distribuida. Seg&uacute;n la Encuesta Financiera de las Familias, el 10% m&aacute;s rico de los hogares es propietario de m&aacute;s de la mitad de la riqueza neta (53%). Como vemos en el siguiente gr&aacute;fico, adem&aacute;s es una cifra superior a la de comienzos de siglo (43%). Pero ese incremento de casi diez puntos es principalmente el resultado del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que hundi&oacute; el valor de las propiedades inmuebles de todos los hogares propietarios, pero afect&oacute; m&aacute;s a las clases medias &mdash;ya que las clases altas tienen una cartera m&aacute;s diversificada e invierten en otros activos&mdash;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="El 10% más rico concentra 10 puntos más de la riqueza que en 2002" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-p9Iik" src="https://datawrapper.dwcdn.net/p9Iik/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="589" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Esto abunda en la idea de que en Espa&ntilde;a la riqueza y su desigual distribuci&oacute;n est&aacute;n estrechamente asociadas a la evoluci&oacute;n del mercado inmobiliario. Y, naturalmente, el cambio de manos dentro de una familia es una forma de reproducir en el tiempo esa desigualdad. Por ejemplo, seg&uacute;n el <a href="https://nadaesgratis.es/admin/herencias-y-desigualdad-de-la-riqueza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo de Pedro Salas-Rojo y Juan Gabriel Rodr&iacute;guez</a>, cerca del 70% de la desigualdad de riqueza en Espa&ntilde;a est&aacute; asociada a las herencias. Pero esto no s&oacute;lo vale para las familias ricas, que heredan en cantidades monetarias muy elevadas, sino tambi&eacute;n para familias mucho m&aacute;s modestas aunque para ellos las cantidades operen m&aacute;s como alivio que como mecanismo de reproducci&oacute;n de &eacute;lites. 
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, &iquest;qu&eacute; les queda a los trabajadores que, con salarios modestos y sin propiedades que rentabilizar, quieren incorporarse al circuito de la acumulaci&oacute;n o simplemente prosperar? En efecto, heredar de sus padres y familiares. En un pa&iacute;s donde la herencia es fundamentalmente inmobiliaria, la herencia no es tanto un reparto como una forma de determinar qui&eacute;n entra en el mercado de activos y qui&eacute;n se queda fuera de &eacute;l para siempre. 
    </p><p class="article-text">
        Supongamos, para verlo con claridad, que ma&ntilde;ana al despertar todas las viviendas de Espa&ntilde;a valieran exactamente el doble. El patrimonio inmobiliario del pa&iacute;s se habr&iacute;a duplicado en las estad&iacute;sticas, los propietarios se sentir&iacute;an m&aacute;s ricos, y, sin embargo, no habr&iacute;a ni una vivienda m&aacute;s ni una vivienda mejor: lo &uacute;nico que habr&iacute;a ocurrido es una transferencia de valor desde los compradores futuros hacia los propietarios presentes. Y los que no son propietarios estar&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s lejos de acceder a ese circuito. Por eso se puede afirmar que la revalorizaci&oacute;n no crea riqueza, sino que redistribuye derechos. Una econom&iacute;a puede duplicar su riqueza contable mientras su inversi&oacute;n productiva neta se estanca, que es aproximadamente lo que ha pasado. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esto es relativamente nuevo porque deriva del hecho de que la vivienda se ha revalorizado en cantidades muy elevadas. De hecho, que hoy trabajadores jubilados sean contablemente &ldquo;ricos&rdquo; es consecuencia de decisiones de compra de patrimonio hace d&eacute;cadas. Esas generaciones anteriores no s&oacute;lo pudieron comprar porque ganaban proporcionalmente m&aacute;s, sino especialmente porque los activos inmobiliarios eran mucho m&aacute;s baratos. Comprar una vivienda en los a&ntilde;os ochenta requer&iacute;a un esfuerzo econ&oacute;mico mucho menor que en la actualidad, y debido a la revalorizaci&oacute;n del suelo esas viviendas ahora tienen mucho m&aacute;s valor; un &ldquo;premio&rdquo; que heredar&aacute;n sus descendientes.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta del mill&oacute;n es por qu&eacute; las viviendas se han encarecido tanto en estas &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Desde luego no puede reducirse todo a una simplista lectura de oferta y demanda. Hay muchos factores que influyen, y la mayor&iacute;a tienen que ver con las caracter&iacute;sticas propias del r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n del capitalismo contempor&aacute;neo: un capitalismo financiarizado en el que el dinero no se dirige tanto a inversiones productivas como a inversiones especulativas. Dicho de otra forma: el capitalismo occidental tiene serias dificultades para encontrar oportunidades de inversi&oacute;n productiva que sean suficientemente rentables. Para el capital occidental, estrangulado crecientemente por la competencia internacional &mdash;especialmente de China&mdash; es mucho m&aacute;s atractivo invertir en actividades especulativas, y el resultado es una inflaci&oacute;n de activos (especialmente inmobiliarios, pero no s&oacute;lo). A ello cabe sumar otros factores, como los demogr&aacute;ficos, regulatorios, etc.
    </p><p class="article-text">
        Este contexto es importante, ya que el capitalismo occidental se encuentra ante una combinaci&oacute;n de problemas: menor crecimiento de la productividad, menor dinamismo de la inversi&oacute;n que refleja menor rentabilidad, elevados niveles de endeudamiento, tensiones geopol&iacute;ticas que expresan una mayor competencia internacional y restricciones energ&eacute;ticas y ecol&oacute;gicas. El resultado es un entorno de crecimiento mucho m&aacute;s d&eacute;bil que el de todos los periodos anteriores. Como se puede ver en el siguiente gr&aacute;fico, con datos para pa&iacute;ses de la OCDE, el crecimiento medio anual del PIB por habitante ha descendido en forma de escalera a lo largo de tres per&iacute;odos: la posguerra hasta 1974, el ciclo neoliberal hasta 2008 y la d&eacute;cada larga posterior a la crisis financiera, que es la m&aacute;s mediocre de los tres. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="El crecimiento de los países de la OCDE muestra una tendencia claramente decreciente" aria-label="Gráfico de columnas" id="datawrapper-chart-ae7It" src="https://datawrapper.dwcdn.net/ae7It/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="587" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
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    </figure><p class="article-text">
        Obs&eacute;rvese que este desplazamiento desde un capitalismo anclado en la inversi&oacute;n productiva hacia un capitalismo financiarizado es el correlato macroecon&oacute;mico del desplazamiento del enriquecimiento personal v&iacute;a trabajo (donde cambiamos nuestro tiempo de trabajo por dinero) hacia el enriquecimiento v&iacute;a rentismo (donde cambiamos dinero por m&aacute;s dinero). En realidad, se trata de un aspecto fetichizado, ya que en la narrativa convencional es equivalente invertir en finanzas o en industria, de la misma forma que tiene la misma legitimidad ganar dinero trabajando o por el alquiler que te pagan los inquilinos. Pero lo que hay detr&aacute;s en todas las actividades financieras son los derechos de captura sobre el trabajo ajeno, tambi&eacute;n en esa &ldquo;casa que se paga sola&rdquo; para el peque&ntilde;o propietario de clase media.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en una econom&iacute;a de bajo crecimiento, una proporci&oacute;n creciente de la poblaci&oacute;n necesita que los activos se revaloricen para mantener su posici&oacute;n econ&oacute;mica, precisamente porque los salarios ya no lo hacen suficientemente. Y eso ayuda a explicar por qu&eacute; la exenci&oacute;n sobre el impuesto de donaciones y sucesiones es apoyada no s&oacute;lo por las elites sino tambi&eacute;n por importantes sectores de las clases medias y populares. De hecho, este impuesto no est&aacute; de moda: en el conjunto de la OCDE la recaudaci&oacute;n por este concepto ha ca&iacute;do con fuerza desde los a&ntilde;os sesenta, y en ese mismo per&iacute;odo siete pa&iacute;ses europeos lo han suprimido por completo, a los que hay que sumar fuera del continente casos como India o Rusia, mientras China nunca lleg&oacute; a establecerlo. En Espa&ntilde;a, donde la carga efectiva es pr&aacute;cticamente residual por el juego de bonificaciones auton&oacute;micas, sigue siendo objeto de un debate intermitente y desaforado en torno a lo que las derechas bautizaron como &ldquo;impuesto a la muerte&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Existe, desde luego, una &eacute;lite cuyo enriquecimiento casi exponencial depende de que las transmisiones no se toquen. Es el tipo de comportamiento que criticaba un liberal como John Stuart Mill, quien estaba en contra de las &ldquo;familias perpetuas&rdquo; tanto por razones morales como de eficiencia &mdash;consideraba que los herederos eran m&aacute;s ociosos y menos dispuestos a trabajar duro&mdash;. Pero esa &eacute;lite cuenta con aliados en una coalici&oacute;n de propietarios modestos cuyo &uacute;nico patrimonio es una o dos viviendas, y que perciben cualquier gravamen sobre el patrimonio como una amenaza a la poca seguridad que les queda fuera de un Estado social (sanidad, educaci&oacute;n, pensiones&hellip;) amenazado por los recortes y la p&eacute;rdida de calidad. Como ya dije en <a href="https://www.eldiario.es/economia/no-atreven-bajar-precio-vivienda_129_13376005.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el an&aacute;lisis de la vivienda</a>, esta oposici&oacute;n responde a incentivos materiales muy concretos, porque cuando el salario ya no es estable ni permite acumular riqueza, la vivienda familiar es literalmente la &uacute;ltima frontera frente a la intemperie. Lo curioso es que la misma din&aacute;mica que concentra la riqueza arriba convierte a los de abajo en guardianes de la concentraci&oacute;n. Los estudios al respecto han repetido una y otra vez que la propiedad de vivienda reduce el apoyo a la redistribuci&oacute;n, y la revalorizaci&oacute;n lo reduce todav&iacute;a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es importante subrayar que esto no es una cuesti&oacute;n &uacute;nicamente, ni principalmente, generacional. Los <em>boomers </em>no son culpables de la situaci&oacute;n de las generaciones posteriores: ellos tambi&eacute;n fueron producto de unas condiciones econ&oacute;micas que les permitieron acumular patrimonio trabajando y comprando activos cuando eran relativamente baratos. Esas condiciones fueron el resultado no s&oacute;lo de un capitalismo occidental m&aacute;s s&oacute;lido y mejor posicionado, sino tambi&eacute;n de las luchas obreras que empujaron hacia una redistribuci&oacute;n m&aacute;s justa del excedente. El asunto central es que esas condiciones ya no existen. Y no lo hacen porque el capitalismo occidental est&aacute; perdiendo su lugar de honor en la econom&iacute;a-mundo, porque las luchas obreras han perdido capacidad de influencia y porque otras regiones del mundo se est&aacute;n desenvolviendo mejor en la lucha competitiva que impone el sistema. Como consecuencia, el capitalismo occidental est&aacute; en una deriva decadente tal que el trabajo (y el salario) es cada vez menos importante y, sin embargo, lo es mucho m&aacute;s el aguij&oacute;n especulativo que, parad&oacute;jicamente, hace m&aacute;s pobre y d&eacute;bil a la econom&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/trabajo-deja-enriquecer_129_13437879.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 19:25:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando el trabajo deja de enriquecer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Precios,Inversiones,Capitalismo,Riqueza,Patrimonio,Impuestos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué aparece el "marxismo gótico": Frankenstein contra el capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/aparece-marxismo-gotico-frankenstein-capitalismo_1_13409543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1030174-b195-4fde-9c0e-51eb51cdb455_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148238.jpg" width="1988" height="1118" alt="Por qué aparece el &quot;marxismo gótico&quot;: Frankenstein contra el capitalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lógica depredadora de nuestro sistema económico deja en bandeja el uso del terror para explicarnos el mundo; seguiendo la estela de Jacques Derrida, Mark Fisher, ahondan en esta idea Jon Greenaway y David McNally</p><p class="subtitle">Ni hombres lobo ni vampiros: lo más terrorífico de la literatura es el miedo a quedarte sin casa
</p></div><p class="article-text">
        Desde la publicaci&oacute;n de <em>Frankenstein</em> en 1818, ning&uacute;n otro monstruo ha suscitado tantas interpretaciones filos&oacute;ficas, pol&iacute;ticas y culturales como la criatura hecha con pedazos de cad&aacute;veres que imagin&oacute; Mary Shelley. Durante dos siglos ha sido considerada un s&iacute;mbolo de la arrogancia cient&iacute;fica, una advertencia contra los excesos de la t&eacute;cnica, una alegor&iacute;a de la exclusi&oacute;n e incluso una figura anticipatoria de la inteligencia artificial. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, para el marxismo g&oacute;tico, el quid de la cuesti&oacute;n no radica en <em>qu&eacute; </em>es el monstruo, sino en <em>por qu&eacute; </em>el monstruo es, la raz&oacute;n misma de su existencia. Dicho de otro modo, qu&eacute; condiciones de vida llevan a alguien a concebir semejante abominaci&oacute;n. La respuesta, claro, es el capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El capitalismo es una historia de terror&rdquo;, sentencia Jon Greenaway. Tras &eacute;l se esconde &ldquo;una masa de violencia&rdquo; intr&iacute;nseca a su l&oacute;gica depredadora, escribe el doctor en Estudios G&oacute;ticos brit&aacute;nico. Una violencia, no obstante, que pese a sufrirla a diario en nuestras propias carnes muchas veces no sabemos reconocer. 
    </p><p class="article-text">
        Para David McNally, &ldquo;la perversidad del engendro capitalista se halla en su invisibilidad&rdquo;: al erigirse en la &uacute;nica forma que tenemos de entender el mundo &mdash;lo que Mark Fisher llam&oacute; &ldquo;realismo capitalista&rdquo;&mdash;, la excepcional brutalidad del sistema no nos parece tal, sino algo propio del orden natural de las cosas. Y, por tanto, inevitable. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&#039;Licántropo&#039; (2027) es la próxima película de Robert Eggers, director de &#039;Nosferatu&#039; (2024)"
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                &#039;Licántropo&#039; (2027) es la próxima película de Robert Eggers, director de &#039;Nosferatu&#039; (2024)                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tiene esto que ver con el monstruo de Frankenstein? Para Greenaway, McNally y el resto de pensadores alineados con el marxismo g&oacute;tico, absolutamente todo. La criatura, como tantas otras entidades que pueblan los relatos de miedo desde finales del XVIII (vampiros, fantasmas, muertos vivientes, lic&aacute;ntropos, casas encantadas), cataliza todo ese horror, lo encarna y lo hace visible. All&iacute; donde el realismo describe un mundo aparentemente normal, lo g&oacute;tico desvela las grietas, las ruinas y la muerte que esa supuesta normalidad necesita esconder. 
    </p><h2 class="article-text">La alianza con lo fant&aacute;stico </h2><p class="article-text">
        En <em>Constelaciones del marxismo g&oacute;tico</em> (&Aacute;peiron, 2026), el profesor de filosof&iacute;a Alfredo L&oacute;pez Pulido define el marxismo g&oacute;tico &mdash;el t&eacute;rmino lo acu&ntilde;&oacute; originalmente Margaret Cohen en <em>Profane illumination</em> (1995)&mdash; como &ldquo;la confluencia entre el pensamiento cr&iacute;tico materialista y las imaginaciones sombr&iacute;as de la tradici&oacute;n g&oacute;tica&rdquo;. O lo que vendr&iacute;a a ser lo mismo, la &ldquo;alianza con lo fant&aacute;stico&rdquo; que McNally exige a la teor&iacute;a cr&iacute;tica. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/84bcb871-c8a2-4dd7-b8c3-8f224bc11688_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        De entrada puede parecer un malabarismo conceptual algo forzado, pero las ra&iacute;ces del marxismo g&oacute;tico son mucho m&aacute;s antiguas de lo que su llamativo nombre sugiere. El propio Marx, sin ir m&aacute;s lejos, recurri&oacute; muchas veces al imaginario de lo h&oacute;rrido en sus textos. El comienzo del <em>Manifiesto comunista</em> est&aacute; protagonizado por un ectoplasma que recorre Europa, &ldquo;el fantasma del comunismo&rdquo;, y en <em>El capital</em> las mercanc&iacute;as se convierten en objetos embrujados, el dinero adquiere poderes sobrenaturales y el capital se presenta como un vampiro que &ldquo;vive chupando trabajo vivo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No son meros ornamentos ret&oacute;ricos. Para Marx, el capitalismo produce una realidad que escapa a toda comprensi&oacute;n racional: relaciones sociales que se presentan como propiedades de las cosas, objetos que gobiernan a quienes los producen y una riqueza que parece reproducirse por s&iacute; misma al tiempo que mantiene entre sombras la explotaci&oacute;n sobre la que se sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Walter Benjamin, por su parte, identific&oacute; los escombros de las revoluciones fracasadas y los cuerpos de los derrotados enterrados bajo las promesas del progreso; restos que siguen acech&aacute;ndonos, embrujando el presente. Son los mismos fantasmas a los que Jacques Derrida dedic&oacute; <em>Espectros de Marx</em> (1993) y que Mark Fisher insert&oacute; en la cr&iacute;tica cultural mediante su reformulaci&oacute;n pop de la hauntolog&iacute;a, la ciencia de lo espectral enunciada por el franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Poner en valor todas estas declinaciones fant&aacute;sticas constituye la principal aportaci&oacute;n del marxismo g&oacute;tico al pensamiento pol&iacute;tico contempor&aacute;neo: una apertura del materialismo cient&iacute;fico a la participaci&oacute;n de lo m&aacute;gico y lo simb&oacute;lico. 
    </p><h2 class="article-text">Lo que no puede ocultarse</h2><p class="article-text">
        No extra&ntilde;a que el marxismo g&oacute;tico haya encontrado un terreno especialmente f&eacute;rtil en el siglo XXI. La crisis financiera de 2008, la precarizaci&oacute;n del trabajo, la emergencia clim&aacute;tica o la expansi&oacute;n de las tecnolog&iacute;as digitales han reforzado la sensaci&oacute;n de habitar un mundo dominado por fuerzas sobrenaturales que parecen escapar a cualquier control democr&aacute;tico. El sistema parece haberse convertido en una casa encantada de la que nadie encuentra la salida.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/23aabddf-6e94-4ca5-9025-f87edf0e8895_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La persistencia de lo g&oacute;tico explica en buena medida nuestra relaci&oacute;n con nuestra incertidumbre. Las sociedades modernas se definieron a s&iacute; mismas mediante promesas de superaci&oacute;n: de la superstici&oacute;n mediante la raz&oacute;n, de la escasez mediante el progreso, de la violencia mediante la civilizaci&oacute;n, de la desigualdad mediante la emancipaci&oacute;n. Con todo, muchas de estas promesas permanecen incumplidas. Los tropos g&oacute;ticos expresan precisamente esta situaci&oacute;n, en tanto que huellas de lo no superado.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el actual <em>boom</em> del cine de terror y los <em>creepypasta</em> de internet, la imbricaci&oacute;n de las historias de miedo con el sentir ansioso y depresivo que domina la &eacute;poca, resulta m&aacute;s que sintom&aacute;tico. Cuando no sabemos explicarnos la angustia a trav&eacute;s de un entendimiento profundo de lo real, los monstruos sirven para dar salida a todo el malestar acumulado. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1af82b7c-723f-4e85-b7cb-e2c56ba0377e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el inter&eacute;s por este tipo de lectura ha comenzado a consolidarse. Las traducciones al castellano de <em>Monstruos del mercado</em> (Levanta Fuego, 2022) de McNally y de <em>Capitalismo: una historia de terror</em> (Mutatis Mutandis, 2024) de Greenaway, as&iacute; como los trabajos de investigadores como Alfredo L&oacute;pez Pulido, han contribuido a introducir un marco de an&aacute;lisis que hasta hace pocos a&ntilde;os apenas circulaba fuera del &aacute;mbito anglosaj&oacute;n. La singularidad de cada uno de estos autores pone de manifiesto que, antes que una escuela cerrada, el marxismo g&oacute;tico funciona como una sensibilidad com&uacute;n: una forma de examinar la cultura popular, la literatura y el cine para descubrir aquellas contradicciones y violencias que el capitalismo pretende camuflar. Reconocerlas y hacerlas inc&oacute;modas ser&iacute;a el primer paso para cambiarlo.
    </p><h2 class="article-text">'Monstruas' del patriarcado</h2><p class="article-text">
        De todos los &aacute;mbitos m&aacute;s all&aacute; del marxismo estricto en los que se ha extendido la perspectiva g&oacute;tica, su comuni&oacute;n con el feminismo ha sido especialmente fecunda. De Mariana Enr&iacute;quez a Charlotte Perkins Gilman, muchas autoras de ficci&oacute;n han recurrido a las figuras monstruosas &mdash;brujas, vampiras, fantasmas o dobles&mdash; para pensar formas espec&iacute;ficas de violencia vinculadas al g&eacute;nero, la reproducci&oacute;n o el trabajo de cuidados. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de representar simples desviaciones, la rareza de las monstruas expresa las tensiones secretas sobre las que se sostiene el orden patriarcal. De nuevo, lo an&oacute;malo se transforma en un dispositivo cr&iacute;tico capaz de exponer aquello que la normalidad necesita expulsar para afirmarse: los trabajos invisibles, los cuerpos ind&oacute;ciles, los deseos no normativos, las memorias reprimidas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;¡La novia!&#039; (2026), dirigida por Maggie Gyllenhaal                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, la bruja remite a la persecuci&oacute;n de los saberes femeninos y al disciplinamiento del cuerpo reproductivo; la vampira subvierte las expectativas asociadas a la feminidad pasiva; la fantasma encarna los traumas que se pretenden clausurar sin haber sido elaborados; la doble pone en cuesti&oacute;n la estabilidad de la identidad y los papeles de g&eacute;nero. Todos estos iconos resisten a los envites del orden patriarcal por silenciar las vidas relegadas al &aacute;mbito dom&eacute;stico, el trabajo de cuidados, la violencia sexual, la explotaci&oacute;n afectiva.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/870241ef-f23e-495e-b432-7dc6a35b7239_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &Iacute;ngrid Guardiola y N&uacute;ria G&oacute;mez Gabriel, autoras de <em>Feminisme g&ograve;tic</em> (H&amp;O), emplean el t&eacute;rmino &ldquo;g&oacute;tico&rdquo; &ldquo;de forma anacr&oacute;nica y <em>queer</em>, para hablar de aquellas emanaciones femeninas de car&aacute;cter sobrenatural, m&oacute;rbido, misterioso, tremendo e incluso abyecto que han resistido el oprobio, la difamaci&oacute;n o la violencia extrema&rdquo;. Lejos de romantizar el sufrimiento, su propuesta reivindica la potencia pol&iacute;tica e imaginativa de la ficci&oacute;n de terror. Las <em>monstruas </em>del feminismo g&oacute;tico, como los monstruos del marxismo g&oacute;tico, devienen formas de resistencia, recuerdos encarnados de la opresi&oacute;n y posibilidades de imaginar otros modos de habitar el cuerpo, el deseo y la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, <em>Frankenstein, </em>como todo lo g&oacute;tico, sigue siendo fundamental. No porque nos hable de un monstruo imaginario, sino porque contin&uacute;a mostrando el car&aacute;cter inquietante de una modernidad que, desde sus or&iacute;genes, ha tenido dificultades para reconocerse a s&iacute; misma sin recurrir a fantasmas y monstruos. Quiz&aacute; ha llegado la hora de amar al alien, como dec&iacute;a Bowie, para que cese la mascarada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Rosell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/aparece-marxismo-gotico-frankenstein-capitalismo_1_13409543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué aparece el "marxismo gótico": Frankenstein contra el capitalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Ensayos,Capitalismo,Terror,Cine de terror,Literatura fantástica,Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Greta Alfaro y su mirada disidente sobre el sacrificio: “Falta memoria histórica para entender que la crítica hacia la simbología católica no es gratuita”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/greta-alfaro-mirada-disidente-sacrificio-falta-memoria-historica-entender-critica-simbologia-catolica-no-gratuita_1_13398954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26ec45de-387f-40f5-b126-9e10dcea70bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1061y445.jpg" width="1200" height="675" alt="Greta Alfaro en la Nave 0 de Matadero en su exposición &#039;Ofertorio&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista navarra transforma Matadero Madrid en una arquitectura sagrada para conectar los ritos del pasado con la explotación de los cuerpos en el capitalismo neoliberal
</p><p class="subtitle">Los retratos a Alejandro Sanz, Amaia Montero o Antonio Banderas que definen y revisan los años 90 en España</p></div><p class="article-text">
        En la Nave 0 de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/arganzuela/vecinos-academicos-artistas-recuperan-memoria-matadero-espacio-represion-murieron-838-mendigos_1_12909210.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Matadero</a>, en Madrid, una imponente l&aacute;mpara de cuchillos de carnicero gira suspendida en el aire, proyectando destellos rojos y plateados sobre sus muros. Ese resplandor que recorre toda la sala, y que forma parte de la exposici&oacute;n<em> Ofertorio</em> (hasta el 30 de julio), es la met&aacute;fora de nuestro modelo pol&iacute;tico y econ&oacute;mico: la superestructura del espect&aacute;culo nos deslumbra para invisibilizar la explotaci&oacute;n, el sacrificio de los cuerpos y, en definitiva, la violencia estructural sobre la que se sostiene la maqueta <a href="https://www.eldiario.es/cultura/victoria-camps-neoliberalismo-thatcher-reagan-pecata-minuta-comparado-venido-despues-cat_128_12634586.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neoliberal</a>.
    </p><p class="article-text">
        Esa mirada que escarba bajo capas de barniz social es el sello de Greta Alfaro (Pamplona, Navarra). Licenciada en <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/gran-exposicion-museo-bellas-artes-valencia-descifra-origen-rubens_132_13352150.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bellas Artes</a> por la Universidad Polit&eacute;cnica de Valencia y m&aacute;ster en Fotograf&iacute;a por el <em>Royal College of Art </em>de Londres, la artista combina con habilidad su inspiraci&oacute;n en el folclore y el paisaje ancestral con una formaci&oacute;n cosmopolita y antropol&oacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Ofertorio</em> aborda, desde la industria c&aacute;rnica, la deshumanizaci&oacute;n que acompa&ntilde;a al hiperconsumismo, una representaci&oacute;n que nos recuerda que el llamado progreso esconde la crueldad tras la publicidad de productos empaquetados con narrativas amables. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si vas al supermercado, te van a vender siempre cerditos felices y cosas dentro de un pl&aacute;stico, de manera que un ni&ntilde;o que haya nacido en la ciudad nunca jam&aacute;s sabr&aacute; que ese cerdo no vive en el campo, no se parece al de la foto y vive en una granja intensiva&rdquo;, explica la artista en una entrevista con este medio realizada mientras recorre la exposici&oacute;n. Con este gesto, Alfaro evidencia c&oacute;mo la sociedad oculta la violencia en los procesos para vender una ficci&oacute;n libre de culpa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Pieza central de &#039;Ofertorio&#039;                            </span>
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        Para su &uacute;ltima exposici&oacute;n, espec&iacute;ficamente creada para el espacio madrile&ntilde;o, la artista ha aprovechado la propia arquitectura del espacio para articular una nave ceremonial. &ldquo;Seg&uacute;n entramos, la sala est&aacute; organizada de manera sim&eacute;trica, he intentado que parezca un templo. Aprovechando la arquitectura, los arcos, las columnas...&rdquo;, explica Greta Alfaro durante el recorrido. 
    </p><p class="article-text">
        La pieza central opera a modo de retablo medieval con una videoinstalaci&oacute;n de tres canales enfrentada por una figura femenina anat&oacute;mica de cera del siglo XVIII (cedida por el Museo de Anatom&iacute;a Javier Puerta) e iluminado por una imponente pieza en el techo. Una l&aacute;mpara de cuchillos que &ldquo;funciona como el elemento que unifica todo el espacio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este templo interroga el origen del sacrificio. &ldquo;El espacio en el que estamos es un matadero industrial (...) Me interesa c&oacute;mo hemos industrializado la muerte. Y c&oacute;mo mucha parte del progreso a nivel tecnol&oacute;gico, t&eacute;cnico y cient&iacute;fico est&aacute; basado en cosas que se han desarrollado para la guerra, para la muerte&rdquo;, subraya.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Inicio de la exposición &#039;Ofertorio&#039; en la Nave 0 de Matadero"
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            <span class="title">
                Inicio de la exposición &#039;Ofertorio&#039; en la Nave 0 de Matadero                            </span>
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        Al cruzar las cortinas de la nave, confeccionadas con huesos de animales adornados con lazos rojos, el espectador tropieza con la paradoja de la belleza y el desecho. &ldquo;Las he tratado como si fueran reliquias. Son huesos de animales que te comer&iacute;as, pero les he dado una especie de aire hacia lo sagrado, con la composici&oacute;n de las reliquias de los santos&rdquo;, comenta la artista. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta reapropiaci&oacute;n de la iconograf&iacute;a religiosa funciona como un ejercicio de distancia cr&iacute;tica que choca de frente con la reciente reivindicaci&oacute;n est&eacute;tica y neoconservadora de los s&iacute;mbolos cat&oacute;licos. &ldquo;Me horroriza la fascinaci&oacute;n por esta imaginer&iacute;a si no es desde la cr&iacute;tica y la iron&iacute;a&rdquo;, advierte Alfaro respecto al auge tradicionalista que se est&aacute; dando entre los sectores m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;La gente m&aacute;s joven que se deja seducir por estas ideas no ha vivido en sus carnes los rigores ni los horrores de la religi&oacute;n en Espa&ntilde;a, la parte triste, castradora y de castigo que ejerci&oacute; la Iglesia durante el franquismo. Falta Memoria Hist&oacute;rica y cultura para entender que la cr&iacute;tica hacia la simbolog&iacute;a cat&oacute;lica no es gratuita, sino que nace de una realidad muy cruda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la artista, el movimiento reaccionario instrumentaliza lo sagrado e impone adem&aacute;s una moralidad peligrosa si se basaba en el concepto de pureza.<em> &ldquo;</em>A m&iacute; me interesa hablar de &eacute;tica, de empat&iacute;a y de igualdad, y en ese discurso la &eacute;tica no existe. La pureza siempre es una imposici&oacute;n desde el poder, desde el hombre blanco, occidental y conservador. &iquest;Qu&eacute; es la pureza? La que se le exige a una mujer o la que se exige a la sangre seg&uacute;n d&oacute;nde has nacido. En el momento en que se decide qui&eacute;n es puro y qui&eacute;n es impuro, se rompe por completo con la idea de igualdad&rdquo;, cuestiona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cuerpo anatómico cedido por el Museo de Anatomía Javier Puerta para &#039;Ofertorio&#039;"
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            <span class="title">
                Cuerpo anatómico cedido por el Museo de Anatomía Javier Puerta para &#039;Ofertorio&#039;                            </span>
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        En el universo de Alfaro se desvelan otras realidades. Inspirada por los ritos, el imaginario barroco de v&iacute;sceras y martirios, y el modo en que el capitalismo se ha apropiado de las din&aacute;micas en torno al sacrificio, la artista traza un puente directo entre la propaganda sagrada del siglo XVII y la tiran&iacute;a actual de las pantallas. &ldquo;En el Barroco se decide hacer propaganda de la fe a trav&eacute;s del arte y los sentidos para convencerte de que hay algo sagrado&rdquo;, explica la artista desde Matadero, mientras a&ntilde;ade que &ldquo;la sociedad capitalista bebe de esa misma creencia&rdquo;. &ldquo;Nos seduce y nos convence a trav&eacute;s de lo sensorial, sin dejar espacio ni tiempo para pensar&rdquo;, critica.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta sobredosis de im&aacute;genes en redes sociales, pantallas y luces, dise&ntilde;adas para anestesiar el juicio cr&iacute;tico, Alfaro dirige la atenci&oacute;n precisamente hacia lo que se deja fuera de campo visual, desvelando la trastienda de explotaci&oacute;n que la cultura del hiperconsumo necesita embellecer para seguir sosteni&eacute;ndose.
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            <span class="title">
                Fotograma de la pieza de videoarte expuesta en &#039;Ofertorio&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Este ocultismo deliberado responde a una estrategia hist&oacute;rica de limpieza social. &ldquo;Hay un paralelismo claro desde el momento en que se sacan los mataderos y los cementerios fuera de las ciudades o se ponen retretes en las casas: quitamos de la vista la enfermedad, la excrecencia, el sufrimiento y la muerte&rdquo;, analiza la creadora. Sin embargo, esa negaci&oacute;n de la realidad genera una grieta que el mercado no tarda en capitalizar: &ldquo;Es curioso que la explosi&oacute;n de la imagen suave y &lsquo;cuqui' coincida con el auge del <em>true crime</em>. Como nos negamos a mirar la parte oscura de frente en nuestra vida diaria, necesitamos tener una catarsis y la ficcionalizamos, pensando siempre que la violencia es algo que les ocurre a otros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia, basada en disfrazar la dominaci&oacute;n con narrativas amables o sagradas, conecta directamente con c&oacute;mo educamos el deseo y justificamos la explotaci&oacute;n de los cuerpos. Se trata de un mecanismo anest&eacute;sico que tambi&eacute;n opera en los roles de g&eacute;nero. &ldquo;Para ser ama de casa se lo tienes que vender como algo superbonito del amor rom&aacute;ntico, pero en realidad le est&aacute;s vendiendo una c&aacute;rcel&rdquo;, se&ntilde;ala Alfaro. 
    </p><p class="article-text">
        Esa misma mirada que oculta la violencia y la sangre es la que invisibiliza a la clase obrera, la m&aacute;s vulnerable del sistema encargada de mantener la maquinaria econ&oacute;mica. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n trabaja en un matadero matando miles de reses al d&iacute;a y luego llega a su casa a cenar tranquilamente? La gente m&aacute;s pobre&rdquo;, reflexiona la artista ante sus collages, concebidos como dos peque&ntilde;os altares a los laterales de la sala. &ldquo;Hay muchos niveles de explotaci&oacute;n escondidos. En esta sociedad nos vendemos al capital dentro de estos templos del hiperconsumismo&rdquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        Su trabajo renuncia a la contemplaci&oacute;n pasiva del arte para sacudir la apat&iacute;a y despertar la empat&iacute;a del visitante. En un sistema que anestesia la conciencia a trav&eacute;s del consumo masivo de im&aacute;genes, el arte cobra sentido si esa sacudida nos mueve a actuar contra la ceguera cotidiana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Benavent]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/greta-alfaro-mirada-disidente-sacrificio-falta-memoria-historica-entender-critica-simbologia-catolica-no-gratuita_1_13398954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 20:47:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Greta Alfaro y su mirada disidente sobre el sacrificio: “Falta memoria histórica para entender que la crítica hacia la simbología católica no es gratuita”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Arte,Videoarte,Matadero Madrid,Neoliberalismo,Muerte,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo estás haciendo mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/haciendo-mal_132_13404956.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/433216a3-e8fc-4514-98b5-16b510e46153_16-9-discover-aspect-ratio_default_1115633.jpg" width="4912" height="2763" alt="Lo estás haciendo mal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un sistema que consigue convencernos de que todo nuestro malestar se debe a nuestros propios fallos, no necesita defenderse. Se empodera mientras nos señala con el dedo y cambia la dirección de la vigilancia hacia nosotros mismos y hacia nuestros semejantes</p></div><p class="article-text">
        Mi madre tiene uno de esos relojes inteligentes (odio llamarlos as&iacute;) que te miden las horas de sue&ntilde;o, si has alcanzado los 10.000 pasos diarios y todas esas cosas. Si no ha cumplido los objetivos, le manda mensajes tipo: &ldquo;&iexcl;Todav&iacute;a est&aacute;s a tiempo de alcanzar tu meta diaria!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Vamos! Solo te quedan 2.000 pasos!&rdquo;, o &ldquo;tu calidad de sue&ntilde;o ha sido un poco peor que la de ayer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que acab&eacute; borrando la aplicaci&oacute;n de Duolingo porque el b&uacute;ho de las narices no paraba de darme la brasa con que no hac&iacute;a lo suficiente. Me recriminaba que llevaba tres d&iacute;as sin practicar mi ingl&eacute;s, que iba a perder mi racha, que as&iacute; no iba a subir de nivel. Lo que me faltaba. Por si no fuera suficiente con mi voz interior, ahora va a venir el b&uacute;ho a recordarme lo mal que lo estoy haciendo.
    </p><p class="article-text">
        Si abro Instagram, la historia se repite. Aqu&iacute; el lenguaje ya es pel&iacute;n m&aacute;s agresivo. Decenas de creadores de contenido: entrenadores <em>online</em>, nutricionistas, <em>influencers</em>, psic&oacute;logos, gur&uacute;s del bienestar, te lanzan un: &ldquo;Lo est&aacute;s haciendo mal&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Te sientes hinchada despu&eacute;s de comer? Est&aacute;s comiendo mal&rdquo;, &ldquo;&iquest;No puedes conciliar el sue&ntilde;o? Te est&aacute;s yendo a la cama mal&rdquo;, &ldquo;&iquest;Tienes ojeras hasta el suelo? Est&aacute;s usando el retinol mal&rdquo;, &ldquo;&iquest;Te duelen los lumbares, las caderas, las rodillas y sientes que tu cuerpo apenas puede sostenerte? Est&aacute;s entrenando mal. Mal. Mal. Mal. Prueba estos tres <em>tips</em>&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por supuesto, también me culpo por su existencia, porque tengo que aprender a no exigirme tanto, a tratarme mejor. Resulta que esto también lo hago mal. Y en este bucle infinito, empiezo a pensar de dónde sale esa vocecilla, qué la alimenta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras sube el nivel de las aguas negras del pozo de la culpa, convencida de que no duermo bien porque miro pantallas antes de irme a la cama, de que mi dermatitis cr&oacute;nica se debe a que no s&eacute; gestionar bien el estr&eacute;s o que me duele terriblemente la espalda porque no dedico tiempo a activar el <em>core</em>, me doy cuenta de que dentro de mi cabeza vive una peque&ntilde;a tirana. Una que me abronca constantemente. Incluso en los peores momentos, cuando estoy triste, agotada, o sobrepasada, me dice: &ldquo;Por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, tambi&eacute;n me culpo por su existencia, porque tengo que aprender a no exigirme tanto, a tratarme mejor. Resulta que esto tambi&eacute;n lo hago mal. Y en este bucle infinito, empiezo a pensar de d&oacute;nde sale esa vocecilla, qu&eacute; la alimenta. &iquest;Estuvo siempre ah&iacute;? &iquest;Y si no fuera m&iacute;a? &iquest;Y si es la voz de un sistema que nos hace creer que todo nuestro malestar es responsabilidad individual para que no nos d&eacute; por mirar hacia arriba?
    </p><p class="article-text">
        Porque claro, si mir&aacute;semos, aparecer&iacute;an los trabajos precarios, la inestabilidad laboral, la preocupaci&oacute;n por si el casero te subir&aacute; el alquiler el mes que viene, la falta de tiempo para pasear o estar con tus seres queridos, la hiperconectividad que nos hace tener que estar disponibles continuamente, la multitarea que merma nuestra capacidad de concentraci&oacute;n, la angustia por el auge del fascismo, el racismo y el machismo, el clima de violencia pol&iacute;tica y social...
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sospechar de la baja del compañero de trabajo en lugar de reconocernos en su dolor y unirnos para exigir unas condiciones más humanas, no solo nos convierte en una especie de policías del sistema, sino que acaba con la posibilidad de solidaridad y empatía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y es que un sistema que consigue convencernos de que todo nuestro malestar se debe a nuestros propios fallos, no necesita defenderse. Se empodera mientras nos se&ntilde;ala con el dedo y cambia la direcci&oacute;n de la vigilancia hacia nosotros mismos y hacia nuestros semejantes. Sospechar de la baja del compa&ntilde;ero de trabajo en lugar de reconocernos en su dolor y unirnos para exigir unas condiciones m&aacute;s humanas, no solo nos convierte en una especie de polic&iacute;as del sistema, sino que acaba con la posibilidad de solidaridad y empat&iacute;a. Nos convierte en seres m&aacute;s solitarios y aislados.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta pensar que una peque&ntilde;a forma de rebeli&oacute;n pueda ser decirnos: &ldquo;Lo est&aacute;s haciendo bien. Haces lo que puedes. Intentas ser buena gente, ganarte la vida, cuidar y ser feliz. No es nada f&aacute;cil y ah&iacute; est&aacute;s, intent&aacute;ndolo. Est&aacute; bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Contra la optimizaci&oacute;n constante de la vida, los contadores de pasos y horas de sue&ntilde;o o los algoritmos que nos exigen m&aacute;s, m&aacute;s y m&aacute;s, quiz&aacute; poder dedicarnos unas pocas palabras amables sea una acci&oacute;n m&aacute;s que significativa.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que con estas palabras me despido hasta septiembre, queridos lectores. Descansen, manden a paseo al b&uacute;ho del Duolingo, paseen por el placer de hacerlo, perm&iacute;tanse no ser una mejor versi&oacute;n de s&iacute; mismos, r&iacute;an, coman rico, disfruten de la familia y los amigos. Lo est&aacute;n haciendo bien.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Hojman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/haciendo-mal_132_13404956.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 19:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo estás haciendo mal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Bienestar,Trabajo,Precariedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La FIFA, el césped embalsamado y el negocio de la fe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/fifa-cesped-embalsamado-negocio-fe_129_13382199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8168ab05-3b30-4787-b605-f5250394cf5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147498.jpg" width="1255" height="706" alt="La FIFA, el césped embalsamado y el negocio de la fe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Saramago advirtió de que a los dioses del pasado los había sustituido uno implacable: el Mercado. Y, cuando hablamos del Mundial, queda bastante claro quién oficia la misa. </p><p class="subtitle">Fuera de juego - Los mejores momentos del Mundial que nunca existieron</p></div><p class="article-text">
        Lo confieso. Era el Mundial m&aacute;s largo y al final se me ha hecho corto. Quiz&aacute; porque he cumplido el reto de escribir sobre el torneo sin necesidad de ver m&aacute;s de tres minutos seguidos de un encuentro. &ldquo;&iquest;No querr&aacute;s que vea los partidos?&rdquo;, pregunt&eacute; a Jos&eacute; Precedo cuando me convoc&oacute; para <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/enric-gonzalez-lucia-taboada-gonzo-juan-tallon-mundial-eldiario_1_13284368.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su especial.</a> Fue entonces cuando sospech&oacute; que hab&iacute;a llamado a la persona equivocada.
    </p><p class="article-text">
        Esta distancia me ha permitido observar el fen&oacute;meno desde otro punto de vista. Cuando una deja de seguir el bal&oacute;n, empieza a entender el ritual. El f&uacute;tbol tiene peregrinos, liturgias, santos, demonios, milagros y hasta objetos sagrados. Y si la religi&oacute;n era el opio del pueblo, aqu&iacute; huele a hierba reci&eacute;n cortada. 
    </p><p class="article-text">
        Durante siglos hubo gente dispuesta a recorrer media Europa para contemplar una astilla de la cruz de Cristo, una gota de la leche de la Virgen o hacerse con un diente santificado cuya autenticidad depend&iacute;a del entusiasmo del vendedor. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora la FIFA toma el relevo y vender&aacute; peque&ntilde;os cuadrados del c&eacute;sped de la <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/argentina-messi-remonta-inglaterra-batalla-epica-cita-espana-final_1_13383732.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">final que disputar&aacute;n Espa&ntilde;a y Argentina.</a> Desde 450 d&oacute;lares, ofrece trozos de apenas 6,35 cent&iacute;metros de lado encapsulados en una urna.
    </p><p class="article-text">
        No es cualquier hierba, claro. Es hierba consagrada. Hierba que estuvo bajo el gol decisivo, el abrazo de los campeones o la l&aacute;grima del derrotado. El c&eacute;sped ya no es solo c&eacute;sped: es una reliquia.
    </p><p class="article-text">
        Durante estas semanas ya hab&iacute;an preparado el terreno para un remate as&iacute;. En este Mundial todo ten&iacute;a un precio no apto para cualquier bolsillo. El verdadero milagro es que haya gente capaz de pagar eso por un poco de hierba que ni siquiera tiene fines recreativos.  
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, no todas las reliquias que vende la FIFA son iguales y <a href="https://store.fifa.com/es-es/collections/world-cup-2026-piece-of-pitch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha establecido en su tienda diversos packs seg&uacute;n capacidad adquisitiva</a>. El fervor espiritual tambi&eacute;n admite diferentes presupuestos.
    </p><p class="article-text">
        El modelo b&aacute;sico, <em>Foundation Edition</em>, es un cubo acr&iacute;lico con el fragmento de c&eacute;sped y un USB con certificado de autenticidad. Si pagas el doble, 900 d&oacute;lares, te env&iacute;an la misma porci&oacute;n de campo, pero con &ldquo;acabados premium&rdquo;. Lo que quiera que sea eso. 
    </p><p class="article-text">
        La FIFA ha logrado la cuadratura del c&iacute;rculo, literal. La edici&oacute;n <em>Legacy, </em>de 1.200 d&oacute;lares, a&ntilde;ade caja de lujo y una r&eacute;plica en miniatura del bal&oacute;n de la final dentro de otro cubo. La versi&oacute;n m&aacute;s exclusiva se llama <em>Hero Edition</em> y cuesta 3.000 d&oacute;lares. Es un pedazo de hierba algo m&aacute;s grande e incluye, adem&aacute;s de la minipelota, una peque&ntilde;a reproducci&oacute;n de la Copa del Mundo en cristal (que ya puede ser Duralex) y una entrada conmemorativa grabada en metal dorado que no sirve para entrar en ning&uacute;n lugar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Captura de la web de la tienda de la FIFA con el pack &quot;Hero Edition&quot;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Antes de ser envasada, la hierba es sometida a una especie de &ldquo;embalsamamiento&rdquo;. Seg&uacute;n <a href="https://www.keepstub.com/pages/faqs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explica la compa&ntilde;&iacute;a que fabrica estos recuerdos</a>, le aplican un proceso de conservaci&oacute;n previo al encapsulado en resina transparente. Garantizan que quedar&aacute; preservada para siempre. La eternidad va incluida en el precio. 
    </p><p class="article-text">
        Cada edici&oacute;n est&aacute; limitada a 2.026 unidades. Si todas las porciones encuentran due&ntilde;o, la FIFA facturar&aacute; m&aacute;s de once millones de d&oacute;lares gracias a una alfombra troceada de c&eacute;sped muerto. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso en qu&eacute; estar&aacute; pensando el devoto <em>premium </em>que decida gastarse 3.000 d&oacute;lares en ese cuadrado todav&iacute;a verde. Quiz&aacute; no compre hierba, sino un altar contra la incertidumbre. Me gusta imaginarlo acariciando el metacrilato en la futura final de 2030, rezando en el momento decisivo a San VARtolom&eacute;, patr&oacute;n de los penaltis. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias, Prece, por dejarme jugar a esto. Tal vez haya acabado entendiendo algo del f&uacute;tbol. Saramago advirti&oacute; de que a los dioses del pasado los hab&iacute;a sustituido uno implacable: el Mercado. Y, cuando hablamos del Mundial, queda bastante claro qui&eacute;n oficia la misa. Pod&eacute;is ir en paz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vanesa Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/fifa-cesped-embalsamado-negocio-fe_129_13382199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 19:44:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La FIFA, el césped embalsamado y el negocio de la fe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,FIFA,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Saca tu capitalismo de mi lucha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/saca-capitalismo-lucha_132_13372076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a52824d-92e1-40bd-88ad-12b53fd6ded1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Saca tu capitalismo de mi lucha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las grandes corporaciones saben que hay un nicho de mercado para la memoria y no van a perder la ocasión de sacarle rentabilidad. Eso sí, pasando antes todos estos relatos por esos filtros de belleza que eliminan manchas, arrugas y fricciones</p></div><p class="article-text">
        No es ninguna sorpresa que el capitalismo lo absorbe todo. Vivimos un tiempo en el que todo se ha convertido en un producto consumible: nuestras vidas, los lugares a los que viajamos, la salud mental, la menopausia, la orientaci&oacute;n pol&iacute;tica, el malestar... Hagan la prueba y abran cualquier red social. El algoritmo, que les conoce mejor que su propia madre, les ofrecer&aacute;, con absoluta precisi&oacute;n, el contenido que mejor se ajuste a sus inquietudes. Si tienen insomnio porque viven asfixiados por la precariedad laboral, el precio de la vivienda, la falta de tiempo para mantener v&iacute;nculos sociales o la dificultad para conseguir asistencia m&eacute;dica, lo m&aacute;s probable es que terminen canalizando su angustia enganchados a un scroll infinito de reels que les hablar&aacute;n de cortisol, suplementos de magnesio, ritmos circadianos y pautas de alimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ese precioso tiempo de nuestra vida no lo dedicaremos a movilizarnos, y se lo regalaremos a Elon Musk, Mark Zuckerberg y todos estos se&ntilde;ores que sustentan los sistemas que nos oprimen. Les haremos m&aacute;s ricos con nuestra atenci&oacute;n. Y s&iacute;, tambi&eacute;n nos compraremos los suplementos, tengo toda una colecci&oacute;n en mi mesita de noche.
    </p><p class="article-text">
        Lo tengo m&aacute;s o menos asumido porque soy consciente de nuestra humanidad y vulnerabilidad. Sin embargo, hay algo que me resulta desolador por lo bien que funciona y lo peligroso que me parece, y es c&oacute;mo el capitalismo ha logrado hacerse tambi&eacute;n con nuestras luchas y movimientos sociales. Es toda una victoria, tomar aquello que era subversivo, que naci&oacute; para cuestionarlo y derribar sus estructuras, triturarlo y devolv&eacute;rnoslo en una forma domesticada, consumible e inocua.
    </p><p class="article-text">
        Lo vimos con el feminismo y el fen&oacute;meno &ldquo;girlboss&rdquo;. La protesta y la denuncia fueron sustituidas por la aspiraci&oacute;n individual a ser una jefaza, una triunfadora, una l&iacute;der emprendedora con &eacute;xito financiero. Para qu&eacute; destruir las estructuras si puedes formar parte de ellas mientras te pones una camiseta con el lema &ldquo;Girl Power&rdquo; fabricada bajo explotaci&oacute;n laboral.
    </p><p class="article-text">
        Como adolescente de los noventa, recuerdo perfectamente a las Spice Girls, abanderadas de ese lema y todav&iacute;a hoy, consideradas un icono cultural feminista, declararse admiradoras de Margaret Thatcher, a la que definieron como &ldquo;la primera Spice&rdquo;. (Breve recordatorio para lectores j&oacute;venes: su gobierno impuso un neoliberalismo salvaje, desmantel&oacute; el estado de bienestar, asfixi&oacute; a la clase trabajadora y apoy&oacute; dictaduras sangrientas).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hablaba Mark Fisher en su &#039;Realismo capitalista&#039; de esta absorción de la rebeldía. El mercado ya no trata de perseguir lo subversivo, sino de apropiárselo. Nos devuelve nuestra protesta envuelta en celofán y purpurina, atractiva, deseable, ligera, inofensiva. Lista para consumir. Así la desactiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo vemos en los &uacute;ltimos tiempos con la mercantilizaci&oacute;n del Orgullo (ahora Pride, que recuerda menos a lucha y m&aacute;s a marca global), con sus buenas dosis de pinkwashing, sus carrozas de Idealista y fiestas patrocinadas por grandes marcas que han sabido ver el negocio en lo que naci&oacute; como una manifestaci&oacute;n pol&iacute;tica por los derechos, la memoria y la dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;ltimo, y confieso que esto no me lo vi venir, es la mercantilizaci&oacute;n de la memoria democr&aacute;tica. La creaci&oacute;n de productos culturales blancos que toman historias o personajes marcados por el exilio o la violencia de la Guerra Civil y la dictadura, despoj&aacute;ndolos de toda la rabia pol&iacute;tica que les dio origen para convertirlos en productos de entretenimiento descafeinado.
    </p><p class="article-text">
        Las grandes corporaciones saben que hay un nicho de mercado para la memoria y no van a perder la ocasi&oacute;n de sacarle rentabilidad. Eso s&iacute;, pasando antes todos estos relatos por esos filtros de belleza que eliminan manchas, arrugas y fricciones. Calculando con exactitud el porcentaje de memoria que no cuestione demasiado.
    </p><p class="article-text">
        Hablaba Mark Fisher en su <em>'Realismo capitalista'</em> de esta absorci&oacute;n de la rebeld&iacute;a. El mercado ya no trata de perseguir lo subversivo, sino de apropi&aacute;rselo. Nos devuelve nuestra protesta envuelta en celof&aacute;n y purpurina, atractiva, deseable, ligera, inofensiva. Lista para consumir. As&iacute; la desactiva.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer ante esto? No tengo ni idea. Supongo que mantener los ojos abiertos, no dejarnos cegar por el brilli brilli, seguir buscando y protegiendo la grieta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Hojman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/saca-capitalismo-lucha_132_13372076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 20:06:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Saca tu capitalismo de mi lucha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué el modelo alemán ha dejado de funcionar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/modelo-aleman-dejado-funcionar_129_13358830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89eb5abc-f0fd-4c03-980b-edeb45ba1baa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué el modelo alemán ha dejado de funcionar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La arquitectura económica que organizó Europa durante las últimas tres décadas está dejando de existir. Durante muchos años se nos ha intentado hacer creer que el modelo de crecimiento alemán era la referencia indiscutible, y ese modelo está en crisis porque ahora hay competidores aún más feroces, como China</p><p class="subtitle">Alberto Garzón: “El sistema nos oprime hasta tal punto que captura nuestro tiempo”</p></div><p class="article-text">
        El Consejo de Administraci&oacute;n de Volkswagen debatir&aacute; esta semana el <a href="https://www.eldiario.es/motor/sector_y_mercado/grupo-volkswagen-planea-ampliar-recorte-plantilla-100-000-empleos_1_13336226.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciado despido de 100.000 trabajadores en todo el mundo</a>, junto con el cierre de hasta cuatro plantas de fabricaci&oacute;n de veh&iacute;culos en Alemania (tres de Volkswagen y una de Audi). Se trata de un nuevo episodio de la profunda reestructuraci&oacute;n que atraviesa la industria alemana tras varios a&ntilde;os de estancamiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el canciller conservador Merz atribuye esta situaci&oacute;n a la burocracia y a la supuesta generosidad del Estado del bienestar, la crisis alemana no puede entenderse sin la creciente competencia internacional, especialmente la <a href="https://www.eldiario.es/economia/coches-chinos-inundan-europa-guia-no-perderse-mapa-marcas_1_13314515.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">procedente de China</a>. M&aacute;s a&uacute;n, constituye uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s visibles del cambio que est&aacute; experimentando la divisi&oacute;n internacional del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordar que la divisi&oacute;n internacional del trabajo es una noci&oacute;n que representa la forma en la que se &ldquo;ordena&rdquo; la econom&iacute;a-mundo, y nunca es est&aacute;tica: expresa una jerarqu&iacute;a productiva donde algunos pa&iacute;ses concentran las actividades tecnol&oacute;gicamente m&aacute;s complejas y otros quedan especializados en tareas de menor valor a&ntilde;adido. Ello tiene implicaciones de desigualdad econ&oacute;mica y ecol&oacute;gica, pero lo relevante aqu&iacute; es que esa jerarqu&iacute;a est&aacute; cambiando. El ascenso industrial de China y el giro proteccionista de Estados Unidos est&aacute;n erosionando el modelo exportador que convirti&oacute; a Alemania en la gran potencia econ&oacute;mica europea.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de un problema no solo alem&aacute;n, sino tambi&eacute;n europeo. Las actuales instituciones europeas y su integraci&oacute;n econ&oacute;mica no pueden entenderse sin el papel central que han jugado hist&oacute;ricamente tanto Francia como Alemania, especialmente esta &uacute;ltima desde la reunificaci&oacute;n. En efecto, desde los a&ntilde;os noventa Alemania ha sido la potencia econ&oacute;mica indiscutible de Europa, cuya influencia sobre las dem&aacute;s es visible en el esp&iacute;ritu ordoliberal &mdash;un neoliberalismo mercantilista&mdash; que domina una instituci&oacute;n como el Banco Central Europeo y las normas y regulaciones europeas. Durante la crisis de 2008-2010 y la crisis del euro posterior los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos sufrimos en gran medida las consecuencias de esta visi&oacute;n econ&oacute;mica conservadora, profundamente arraigada en el imaginario econ&oacute;mico alem&aacute;n. Aquellos fueron unos a&ntilde;os en los que la econom&iacute;a alemana parec&iacute;a ser la &uacute;nica capaz de resistir a la crisis econ&oacute;mica, convirtiendo a su canciller Merkel y su modelo econ&oacute;mico en referencia can&oacute;nica de lo que aparentemente s&iacute; &ldquo;funcionaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s visibles del <a href="https://www.eldiario.es/internacional/merz-elimina-bajas-laborales-telefono-alemania-desventaja-competitiva_1_13351117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deterioro actual del modelo alem&aacute;n</a> es la p&eacute;rdida de dinamismo econ&oacute;mico. Mientras Espa&ntilde;a ha registrado un mayor crecimiento del PIB durante buena parte de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, Alemania lleva varios a&ntilde;os en recesi&oacute;n. Tanto es as&iacute; que, tras la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica de 2015, Espa&ntilde;a ha crecido pr&aacute;cticamente todos los a&ntilde;os m&aacute;s que Alemania. Debemos precisar que eso no ha hecho similares a ambas econom&iacute;as, puesto que la espa&ntilde;ola parte de un nivel sustancialmente inferior. Como se puede comprobar en el siguiente gr&aacute;fico, el PIB per c&aacute;pita de Espa&ntilde;a es todav&iacute;a un 80% del alem&aacute;n (en paridad de poder adquisitivo). 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="El PIB de España crece casi todo los años desde 2015" aria-label="Columnas múltiples" id="datawrapper-chart-CLRjf" src="https://datawrapper.dwcdn.net/CLRjf/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="664" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual resulta parad&oacute;jica porque, como he mencionado, el modelo alem&aacute;n se ha presentado habitualmente como un caso de &eacute;xito. Por un lado, la industria alemana es la m&aacute;s poderosa de toda Europa y est&aacute; concentrada en sectores de alta intensidad tecnol&oacute;gica. Por otro lado, el crecimiento econ&oacute;mico se ha basado en una fuerte orientaci&oacute;n hacia las exportaciones de esos bienes industriales (significativamente autom&oacute;viles, pero tambi&eacute;n maquinaria, biotecnolog&iacute;a y otros productos de alto valor a&ntilde;adido). 
    </p><p class="article-text">
        Las cadenas de valor globales organizadas por las empresas alemanas se han estructurado siguiendo esa l&oacute;gica, con filiales en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a que se dedican al ensamblado y otros segmentos de menor valor mientras las sedes centrales en Alemania manten&iacute;an los segmentos m&aacute;s valiosos y los mayores beneficios. La expansi&oacute;n hacia el este de esas cadenas de valor globales, aprovechando la cercan&iacute;a geogr&aacute;fica, pero sobre todo una mano de obra m&aacute;s barata, ha moldeado la econom&iacute;a europea durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. La ampliaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea hacia el este est&aacute; estrechamente relacionada con esta nueva funcionalidad asignada a las econom&iacute;as post-sovi&eacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Esa especializaci&oacute;n convirti&oacute; a Alemania en una econom&iacute;a extraordinariamente dependiente de la demanda externa. Mientras el comercio internacional crec&iacute;a y sus principales mercados manten&iacute;an su dinamismo, el modelo funcion&oacute;. Pero esa misma dependencia la hace especialmente vulnerable cuando cambian las condiciones de la competencia internacional, y eso es lo que estamos viendo.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, este orden de las cosas ha funcionado mientras Alemania no ten&iacute;a rival econ&oacute;mico en sus sectores dominantes, y mientras pod&iacute;a aprovecharse de la mano de obra y de los recursos naturales baratos que extra&iacute;a de otros pa&iacute;ses. Los combustibles f&oacute;siles rusos han sido un soporte tan importante como la deslocalizaci&oacute;n de segmentos industriales a fin de maximizar las ganancias. La incorporaci&oacute;n de China a la econom&iacute;a mundial en 2001 no solo permiti&oacute; a las empresas alemanas externalizar su producci&oacute;n a lugares m&aacute;s &ldquo;baratos&rdquo;, sino tambi&eacute;n ampliar sus mercados de venta, ya que una econom&iacute;a en v&iacute;as de industrializaci&oacute;n como la china requer&iacute;a grandes cantidades de maquinaria y otro tipo de productos en los que Alemania dominaba su producci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras eso suced&iacute;a, China se dedicaba a la producci&oacute;n y exportaci&oacute;n de productos de bajo valor a&ntilde;adido, tales como juguetes, textiles, muebles o electr&oacute;nica b&aacute;sica, todos los cuales no compet&iacute;an seriamente con la producci&oacute;n alemana. Era, aparentemente, un win-win tanto para Alemania como para China. 
    </p><p class="article-text">
        El problema alem&aacute;n ha llegado cuando China ha comenzado a destacarse como productora de <a href="https://www.eldiario.es/economia/china-fija-prioridad-proxima-decada-alcanzar-autosuficiencia-tecnologica_1_12713035.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productos de alto valor a&ntilde;adido,</a> como los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos, tecnolog&iacute;as de transici&oacute;n energ&eacute;tica y productos qu&iacute;micos y farmac&eacute;uticos que ahora s&iacute; compiten con los alemanes. Durante dos d&eacute;cadas China aprovech&oacute; las rentas generadas por su r&aacute;pido proceso de industrializaci&oacute;n y expansi&oacute;n exportadora para financiar una gigantesca pol&iacute;tica industrial, invertir en capacidades tecnol&oacute;gicas y ascender progresivamente hacia los segmentos de mayor valor a&ntilde;adido. Adem&aacute;s, las circunstancias espec&iacute;ficas de la producci&oacute;n china, con un Estado planificando la pol&iacute;tica industrial y respaldando a sus empresas privadas y p&uacute;blicas, y con econom&iacute;as de escala enormes, ha dotado de una ventaja considerable a los productos chinos. Por si fuera poco, China no solo est&aacute; impulsando su econom&iacute;a hacia la producci&oacute;n de alta tecnolog&iacute;a, sino que adem&aacute;s busca controlar toda la cadena de suministros: desde los minerales cr&iacute;ticos hasta los suministros intermedios.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia china aspira a conseguir un grado alto de autosuficiencia, lo que le ha hecho reducir su dependencia de las importaciones que antes proced&iacute;an de, entre otros, Alemania. Para empeorar la situaci&oacute;n, el gobierno de Estados Unidos, que sufre la misma competencia desde China, ha impuesto aranceles del 15% a la producci&oacute;n europea y, por ende, ha estrechado tambi&eacute;n ese mercado (que en el a&ntilde;o 2024 era el destino del 11% de las exportaciones alemanas).
    </p><p class="article-text">
        Los indicadores de producci&oacute;n industrial alemana no dejan lugar a dudas. Como puede verse en el siguiente gr&aacute;fico, desde 2018 la producci&oacute;n industrial est&aacute; sufriendo una ca&iacute;da sostenida y acumula ya un 14% de ca&iacute;da. La demanda externa que sosten&iacute;a su modelo de crecimiento se ha venido abajo &mdash;con China y Estados Unidos destacadamente&mdash; y nada indica que esa tendencia vaya a revertirse.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="La producción industrial de Alemania acumula ya un 14% de caída" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-ZjhAv" src="https://datawrapper.dwcdn.net/ZjhAv/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="588" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
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    </figure><p class="article-text">
        Todos estos acontecimientos se est&aacute;n desplegando muy r&aacute;pidamente en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, y provocan preguntas inquietantes que rara vez son motivo de discusi&oacute;n pol&iacute;tica: &iquest;qu&eacute; impacto tiene esta transformaci&oacute;n en las econom&iacute;as del resto de Europa, especialmente aquellas &iacute;ntimamente conectadas con la alemana como es el caso de las de los pa&iacute;ses del Este? &iquest;Qu&eacute; tipo de consecuencias desatar&aacute; una reacci&oacute;n mercantilista, del tipo estadounidense, por parte de la Uni&oacute;n Europea? &iquest;C&oacute;mo impacta en las trayectorias de transici&oacute;n energ&eacute;tica el hecho de que la mayor&iacute;a de la producci&oacute;n de infraestructuras renovables proceda de China? &iquest;Qu&eacute; efectos sociopol&iacute;ticos implica que una regi&oacute;n como Europa, que fue el centro del sistema-mundo, sea &ldquo;descendida&rdquo; en la nueva divisi&oacute;n internacional del trabajo? &iquest;Est&aacute; el ascenso de la extrema derecha en Alemania relacionado con esta crisis econ&oacute;mica del modelo de exportaci&oacute;n y esa sensaci&oacute;n de <em>downgrading </em>pol&iacute;tico y econ&oacute;mico?
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, este caso nos permite recordar que el sistema econ&oacute;mico capitalista es una instituci&oacute;n en la que todos compiten contra todos, y que hay aspectos en los que las reglas funcionan como un juego de suma cero. No es solo una cuesti&oacute;n de l&iacute;mites ecol&oacute;gicos, sobre los que insisto recurrentemente, sino tambi&eacute;n de que no todos los pa&iacute;ses pueden ser exportadores netos. Las exportaciones de unos pa&iacute;ses son las importaciones de otros, de manera que la exaltaci&oacute;n de un modelo basado en exportar m&aacute;s de lo que se importa &mdash;Alemania, China&mdash; se sostiene &uacute;nicamente a costa de una feroz competencia y de la existencia de otros pa&iacute;ses que importen m&aacute;s de lo que exportan. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en Europa durante muchos a&ntilde;os se nos ha intentado hacer creer que el modelo de crecimiento alem&aacute;n era la referencia indiscutible, el espejo donde mirarse para hacer las cosas bien. Y ese modelo est&aacute; en crisis porque ahora hay competidores a&uacute;n m&aacute;s feroces y competentes, de modo que en la nueva divisi&oacute;n internacional del trabajo, con el ascenso de China y el intento neomercantilista de defenderse por parte de Estados Unidos, Alemania ha quedado atrapada en las viejas inercias. 
    </p><p class="article-text">
        Todo esto es uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s visibles de que la arquitectura econ&oacute;mica que organiz&oacute; Europa durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas est&aacute; dejando de existir. Comprender esa transformaci&oacute;n y ser capaz de abordarla ser&aacute; una de las tareas intelectuales y pol&iacute;ticas m&aacute;s importantes de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/modelo-aleman-dejado-funcionar_129_13358830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué el modelo alemán ha dejado de funcionar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Volkswagen,Alemania,China,Industria,Capitalismo,Exportaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juana Dolores, escritora: "Las mujeres seguimos siendo guarras y locas, y haciendo de madres y psicólogas de los hombres"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juana-dolores-escritora-mujeres-seguimos-guarras-locas-haciendo-madres-psicologas-hombres_1_13343967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5078d68f-4e5f-4409-bc00-4c69f72b3929_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x105y47.jpg" width="1200" height="675" alt="Juana Dolores, escritora: &quot;Las mujeres seguimos siendo guarras y locas, y haciendo de madres y psicólogas de los hombres&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora catalana traduce su poemario 'Bisutería' al castellano seis años después de su publicación en catalán: "El machismo es un síntoma de la enfermedad del capitalismo"</p><p class="subtitle">La guerra interna de Mägo de Oz: sentencias, indemnizaciones y un portazo a reunir al grupo original
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juana-dolores-escenario-vacilar-mundo-detesto-cae-mal_1_8476240.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juana Dolores</a> gan&oacute; en 2020 el Premi Amadeu Oller con <em>Bijuter&iacute;a</em>, su primer poemario. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, la tambi&eacute;n actriz, dramaturga, directora de escena y videoartista, se lanz&oacute; a traducirse a s&iacute; misma del catal&aacute;n al castellano y ofrecer sus poemas en una edici&oacute;n biling&uuml;e, <em>Bisuter&iacute;a</em>, editada por La U&ntilde;a Rota. Sus versos no han perdido un &aacute;pice de pertinencia, tenacidad, combatividad y claridad a la hora de criticar el capitalismo, hablar sobre lo que significa ser mujer, la violencia y el deseo.
    </p><p class="article-text">
        La autora catalana sostiene que durante este tiempo no siempre ha tenido la misma relaci&oacute;n con su poemario, que lleg&oacute; a &ldquo;cogerle un poco de man&iacute;a&rdquo; y &ldquo;dudar&rdquo; de ella misma, pero que ahora se siente &ldquo;orgullosa y satisfecha&rdquo; porque escribi&oacute; el libro &ldquo;que quer&iacute;a&rdquo;. Sigue dedic&aacute;ndoselo a todos sus amantes, como buena &ldquo;yonqui del amor&rdquo;: &ldquo;Me encanta experimentarlo y contarlo, tambi&eacute;n que me lo expliquen, o&iacute;rlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En &lsquo;Idea sin imagen&rsquo;, escribe: &ldquo;Ni siento ni callo como una mujer&rdquo;. &iquest;Ha cambiado el concepto de lo que es &ldquo;ser mujer&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres seguimos siendo putas, guarras, escandalosas, exageradas, fr&iacute;gidas, aburridas, locas, enfermas mentales, feas o guapas, delgadas o gordas, y seguimos haciendo de madres y psic&oacute;logas a los hombres. Adem&aacute;s, nos siguen acosando, agrediendo, violando y matando. Los feminicidios y las violaciones no han disminuido a pesar del <em>boom</em> del movimiento feminista en 2018 que ha acabado diluy&eacute;ndose en el simbolismo anecd&oacute;tico y en la agenda parlamentaria. 
    </p><p class="article-text">
        Sin olvidar que la explotaci&oacute;n y la pobreza est&aacute; totalmente feminizada, solo hace falta considerar la existencia del Tercer Mundo para no tener ninguna duda sobre ello. El machismo es un s&iacute;ntoma de una enfermedad que es el capitalismo. Es cierto que arrastramos estructuras, violencias y concepciones patriarcales de anta&ntilde;o, pero el capitalismo se las ha hecho propias, las ha sofisticado o las ha sustituido por otras. 
    </p><p class="article-text">
        Las proletarias estamos jodid&iacute;simas. Las burguesas son otra cosa, no son mujeres. No son nuestras aliadas ni mucho menos nuestras compa&ntilde;eras de lucha. Sus intereses y los nuestros son distintos, incompatibles, contrarios, antag&oacute;nicos. Podemos compartir violencias a las que podemos estar sujetas tanto nosotras como ellas, pero jam&aacute;s la vida de una rica ser&aacute; igual que la vida de una pobre. 
    </p><p class="article-text">
        Se nos bombardea con propaganda sexista y clasista constantemente en relaci&oacute;n con nuestros cuerpos y al mismo tiempo se nos condena a tener arrugas porque no podemos pagar los tratamientos que las famosas ricas s&iacute;, y a&uacute;n seguimos pensando que Rosal&iacute;a realmente es feminista. Quiz&aacute;s s&iacute; lo es. Pues entonces nosotras tenemos que ser <em>otra cosa</em>. Si el PSOE es la izquierda, pues nosotras tenemos que ser tambi&eacute;n <em>otra cosa</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que el descr&eacute;dito tanto del movimiento feminista como de la izquierda tiene que ver con su car&aacute;cter institucional burgu&eacute;s. De nada sirve un papel de Yolanda D&iacute;az o Irene Montero para erradicar la misoginia. Solo ofrecen medidas preventivas y paliativas, no destructivas. Nosotras debemos luchar por destruir la misoginia. 
    </p><p class="article-text">
        Como se dice en el programa <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-pK_c9YR0T4&amp;t=1768s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>72DIES, L&rsquo;opressi&oacute; de g&egrave;nere: an&agrave;lisi i perspectives de superaci&oacute;</em></a>, sin combatir la opresi&oacute;n de g&eacute;nero no hay estrategia comunista exitosa y no se puede acabar con la opresi&oacute;n de g&eacute;nero sin estrategia comunista exitosa. La socialdemocracia, la corriente pol&iacute;tica que cree que el capitalismo puede ser reformado, PSOE, Sumar, Podemos, CUP, Bildu, BNG o cualquier otro chiringuito socialdem&oacute;crata no tiene nada que ofrecernos a las mujeres trabajadoras, solo falsas promesas y mentiras. 
    </p><p class="article-text">
        Si escribo que no siento ni callo como una mujer es porque me gustar&iacute;a aprender a sentir y a callar como una revolucionaria. Ese es el &uacute;nico g&eacute;nero que me interesa porque es el &uacute;nico que puede superar el g&eacute;nero mismo. Todo lo dem&aacute;s me parece identitario. Accesorio en la posibilidad m&aacute;s bonita, pero accesorio. Nunca determinante. Pero la clase no es accesoria. Y s&iacute; es determinante. Sin acabar con el capitalismo no acabaremos con ning&uacute;n tipo de opresi&oacute;n y/o violencia. Y ser mujer seguir&aacute; siendo lo mismo pero con variaciones; es decir, humillante y traum&aacute;tico de una forma u otra. Devenir mujer bajo el capitalismo es un aut&eacute;ntico trauma en todos los sentidos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El machismo es un síntoma de la enfermedad del capitalismo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juana Dolores</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En otro de sus poemas afirma y repites que &ldquo;el deseo siempre es violento&rdquo;, &iquest;por qu&eacute;?</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f21fedb6-e280-4561-a0e3-84b080f5e0de_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Me fascina que bajo el capitalismo muchas mujeres fantaseemos er&oacute;ticamente y sexualmente con la violaci&oacute;n, indistintamente de si hemos sido violadas antes o despu&eacute;s o nunca. Me fascina y me espanta. Erotizamos la dominaci&oacute;n hist&oacute;rica que los hombres han ejercido contra nosotras. &iquest;Por qu&eacute;? Me pregunto. Ese verso tiene algo de esa fascinaci&oacute;n y espanto. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, para m&iacute; la pol&iacute;tica tiene algo de libidinal. Y en ese sentido deseo violentamente. Defiendo el odio de clase porque sin odio de clase no hay conciencia de clase. Y sin ser consciente de la realidad, del mundo que me rodea, de <em>lo que pasa</em>, estar&iacute;a totalmente enajenada y eso ser&iacute;a como estar muerta en vida. Toda esa moda de tematizar la dulzura y la ternura como herramientas pol&iacute;ticas y blablabl&aacute; me parece una farsa, una estafa intelectual. &iquest;De qu&eacute; dulzura y de qu&eacute; ternura estamos hablando? 
    </p><p class="article-text">
        Criticar el capitalismo en abstracto ocultando la lucha de clases y, por lo tanto, obviando que existen clases cuyos intereses respectivos son antag&oacute;nicos, es no criticar nada. Si para Sara Torres los afectos son lo que dice que es, para las mujeres de clase trabajadora son determinantemente <em>otra cosa muy diferente</em>. Vivimos una crisis de la vivienda hist&oacute;rica. Estamos siendo espectadores de genocidios, de secuestros y asesinatos a bocajarro de civiles en manos de cuerpos parapoliciales nazis, del auge del fascismo contempor&aacute;neo y la nueva extrema derecha en todo el mundo. Han sido publicados documentos que recogen pruebas y testimonios de las atrocidades cometidas a ni&ntilde;as pobres por las oligarqu&iacute;as econ&oacute;micas. Y el d&uacute;o sionista EEUU-Israel bombarde&oacute; un colegio asesinando a m&aacute;s de 150 ni&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        La decadencia de la moral burguesa no solo es una realidad sino que ha sido publicada y mediatizada. As&iacute; que una siente la violencia del capitalismo y sabe que debe cultivar con violencia su deseo de conseguir negarlo y superarlo. Porque hay dos tipos de violencia, la ileg&iacute;tima que es la que se nos impone y la leg&iacute;tima que es la que combate la imposici&oacute;n. No hay nada m&aacute;s violento que el dolor de los otros te sea ajeno, as&iacute; que no me vengan a hablar de ternura radical y dulzura como posicionamientos pol&iacute;ticos. Es una desfachatez. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que es imprescindible pol&iacute;ticamente ahora mismo es organizarse en organizaciones y sindicatos de clase. En este mundo de barbarie, dividido entre la clase explotadora y la clase explotada, el &uacute;nico gesto dulce y tierno es la solidaridad y la unidad de los que sufren, de los oprimidos, de la clase trabajadora en su total diversidad. Y para ello es imposible eludir el conflicto. Hay que se&ntilde;alarlo, exponerlo y discutirlo. L&aacute;stima que en la far&aacute;ndula se coman el culo los unos a los otros y nadie quiera discutir con seriedad y voluntad pol&iacute;tica. Me preocupa mucho la despolitizaci&oacute;n generalizada. Romantizar la vida es siempre algo asquerosamente reaccionario. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El descrédito del movimiento feminista y de la izquierda tiene que ver con su carácter institucional burgués</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juana Dolores</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Ocurri&oacute; con </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/hay-detras-julio-iglesias-latin-lover-devorador-senoras_1_12903501.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Julio Iglesias</strong></a><strong>, pero ni mucho menos fue el primer caso en el que frente a los </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/mujeres-denuncian-espana-julio-iglesias-agresion-sexual-trata-seres-humanos_1_12902790.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>agresores sexuales</strong></a><strong>, la 'respuesta' fue el silencio por parte de las mujeres, e incluso de la sociedad, c&oacute;mplice de ellos. &iquest;Cree que en alg&uacute;n momento se pondr&aacute; fin a tanta impunidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la gente debe empezar a saber, a entender y a reconocer que no vivimos bajo ninguna democracia real, que vivimos bajo la dictadura capitalista, bajo la dictadura de la burgues&iacute;a. As&iacute; que lo que est&aacute; en crisis no son &ldquo;las democracias&rdquo; como se dice, lo que realmente est&aacute; en crisis es el modo de producci&oacute;n capitalista. Hasta que esta situaci&oacute;n no sea superada, ser&aacute; imposible lograr poner fin a la impunidad de los hombres con poder. Un sistema basado en el dinero es un sistema de moral corrompida y perversa. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto al caso particular de Julio Iglesias, no quiero dejar de decir que es imprescindible analizarlo, sobre todo, en su dimensi&oacute;n de clase y dejar de fetichizar la violencia sexual contra las mujeres desde el morbo, el sensacionalismo, el victimismo y/o el r&eacute;dito pol&iacute;tico. Es horrible. Las mujeres que trabajan en el servicio de las casas de los ricos aguantan y normalizan estar sometidas a condiciones de semiesclavitud. No tengo mucho m&aacute;s que a&ntilde;adir. Siento mucho agradecimiento y orgullo de las mujeres que decidieron y consiguieron denunciarlo p&uacute;blicamente, es una experiencia que ninguna persona querr&iacute;a vivir. Adem&aacute;s, los procesos judiciales especialmente en cuestiones de g&eacute;nero son burocr&aacute;ticamente macabros, perversos y soci&oacute;patas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juana-dolores-escritora-mujeres-seguimos-guarras-locas-haciendo-madres-psicologas-hombres_1_13343967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 19:57:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juana Dolores, escritora: "Las mujeres seguimos siendo guarras y locas, y haciendo de madres y psicólogas de los hombres"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Poemas,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mundo al revés: Cuba abre el mercado y el Reino Unido quiere recuperar el Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/contraoferta/mundo-reves-cuba-abre-mercado-reino-unido-quiere-recuperar_132_13330266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1b85856-9926-4265-a9a4-6082684d851f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mundo al revés: Cuba abre el mercado y el Reino Unido quiere recuperar el Estado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La isla de las Antillas aprueba en tiempo récord 176 reformas para abrir su economía mientras Andy Burnham, favorito para suceder a Starmer, defiende revertir cuatro décadas de privatizaciones en el Reino Unido</p><p class="subtitle">Recibe Contraoferta en tu correo - Apúntate para que te enviemos cada semana las claves de cómo afecta la economía a tu día a día
</p></div><p class="article-text">
        Hola.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo llevas la semana?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vida te da sorpresas, cantaba Rub&eacute;n Blades. Hay semanas en que la actualidad econ&oacute;mica produce el tipo de paradoja que ning&uacute;n manual de teor&iacute;a econ&oacute;mica sabe bien c&oacute;mo clasificar. Cuba ha aprobado en apenas siete d&iacute;as <a href="https://www.eldiario.es/internacional/cuba-aprueba-reforma-inedita-liberalizar-economia-plena-crisis_1_13316869.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mayor paquete de reformas econ&oacute;micas</a> de los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os: 176 medidas que pasan por la autorizaci&oacute;n de la banca privada, la inversi&oacute;n extranjera directa de la di&aacute;spora cubana, la creaci&oacute;n de pymes agr&iacute;colas por primera vez en la historia del pa&iacute;s y el fin gradual de los subsidios universales de la libreta de abastecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        A miles de kil&oacute;metros, en el Reino Unido, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/andy-burnham-favorito-suceder-starmer-primer-ministro-reino-unido_1_13321153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andy Burnham, el favorito para suceder a Keir Starmer</a> como primer ministro, defiende exactamente lo contrario: recuperar el control p&uacute;blico del agua, la energ&iacute;a, el transporte y la vivienda, bajo lo que &eacute;l llama &ldquo;manchesterismo&rdquo;, una apuesta por deshacer cuatro d&eacute;cadas de privatizaciones thatcheristas, <a href="https://www.theguardian.com/politics/2026/jun/21/burnham-ally-to-unveil-ambitious-plan-to-reverse-decades-of-privatisation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n avanzaba The Guardian</a>. La isla comunista mira hacia el mercado y la cuna del capitalismo industrial reclama m&aacute;s Estado.
    </p><p class="article-text">
        Las motivaciones de cada movimiento son tan distintas como sus puntos de partida, aunque el diagn&oacute;stico de fondo comparte un hilo conductor: el modelo vigente ha fallado a la gente corriente. En Cuba, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/miguel-diaz-canel-trump-busca-asfixia-cuba-haya-estallido-social-tenga-pretexto-intervenir_128_13274186.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el presidente D&iacute;az-Canel</a> ha reconocido ante la Asamblea Nacional que el pa&iacute;s &ldquo;vive las horas m&aacute;s dif&iacute;ciles de este siglo&rdquo; y que &ldquo;es tiempo de cambiar todo lo que tiene que ser cambiado&rdquo;. &nbsp;El d&iacute;a previo, el Granma &mdash;el &oacute;rgano oficial del Comit&eacute; Central del Partido Comunista de Cuba (PCC)&mdash; destacaba el espaldarazo del gran camarada Ra&uacute;l Castro a los cambios: <a href="https://www.granma.cu/cuba/2026-06-17/no-solo-resistir-tambien-avanzar-y-desarrollarnos-17-06-2026-22-06-24" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;No solo resistir, tambi&eacute;n avanzar y desarrollarnos&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n es doble: el <a href="https://www.eldiario.es/blog/contraoferta/bce-vuelve-foco-inflacion-guerra-cuba-colapsa-escribano-atrinchera-indra_132_13080042.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deterioro econ&oacute;mico interno acumulado</a> durante seis a&ntilde;os y el bloqueo petrolero de la Administraci&oacute;n Trump, que ha dejado a regiones enteras de la isla con apenas dos horas de electricidad cada tres d&iacute;as. En el caso brit&aacute;nico, el ensayo <a href="https://www.mainstreamlabour.org/publications/the-productive-state" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Productive State</em></a>, publicado por el think tank Common Wealth como marco te&oacute;rico del &ldquo;manchesterismo&rdquo;, argumenta que los ciudadanos pagan una especie de &ldquo;prima de privatizaci&oacute;n&rdquo;, un impuesto regresivo oculto en las facturas cotidianas que transfiere riqueza de los hogares a los inversores, mientras el Estado se ve obligado a subvencionar con ayudas sociales los costes inflados por la gesti&oacute;n privada de los servicios esenciales.
    </p><p class="article-text">
        La gran pregunta, en ambos casos, es si las reformas llegar&aacute;n a buen puerto. En el Reino Unido, el anuncio de que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/devoro-monstruo-brexit-seis-primeros-ministros-10-anos_129_13324114.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Burnham podr&iacute;a llegar a Downing Street</a> ya ha puesto nerviosos a los mercados financieros, que han elevado el coste de la deuda p&uacute;blica brit&aacute;nica. En Cuba, el escepticismo tiene ra&iacute;ces m&aacute;s profundas: desde la era de Ra&uacute;l Castro, el Gobierno cubano ha hecho reiterados anuncios reformistas que luego no se aplicaron, se rebajaron en su alcance o quedaron atrapados en una mara&ntilde;a burocr&aacute;tica. Y sobre todo esto planea <a href="https://www.eldiario.es/internacional/cronicas-desde-trumplandia/cuba-vivimos-schock_132_13270805.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la sombra del bloqueo estadounidense</a>, que amenaza con asfixiar cualquier apertura antes de que pueda generar los frutos que promete. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>El dato</strong></h2><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">7.239</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Son los millones de euros que el Gobierno destinar&aacute; a la dependencia en 2027. Se trata de la mayor inyecci&oacute;n financiera a la dependencia de la historia&hellip;y de un movimiento con claro aroma a precampa&ntilde;a que busca refundar el maltrecho &ldquo;cuarto pilar&rdquo; del Estado del Bienestar. &nbsp;El Ejecutivo sumar&aacute; 2.218 millones de euros en 2026 y <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sanchez-anuncia-mayor-inversion-dependencia-democracia-6-200-millones-euros-anos_1_13325113.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movilizar&aacute; 6.200 millones extra</a> hasta 2027 respecto a los &uacute;ltimos Presupuestos, logrando la pirueta de duplicar la inversi&oacute;n de 2025 sin nuevas cuentas p&uacute;blicas y multiplicando por cinco los fondos desde que S&aacute;nchez lleg&oacute; a la Moncloa. Este manguerazo de millones busca revertir el colapso de un sistema infrafinanciado desde los recortes de la era Rajoy, que ha provocado que miles de dependientes mueran sin recibir sus ayudas. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el 1 de julio, las comunidades recibir&aacute;n m&aacute;s recursos por cada persona atendida: la cuant&iacute;a mensual para la gran dependencia pasar&aacute; de 290 a 660 euros; para la dependencia severa, de 130 a 260; y para la moderada, de 76 a 90. El objetivo urgente es <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/listas-espera-ayudas-mejores-condiciones-laborales-sirven-7-000-millones-dependencia_1_13326993.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reducir una lista de espera que asfixia a m&aacute;s de 265.000 personas</a>, potenciar la atenci&oacute;n domiciliaria y dignificar un sector muy precarizado. No obstante, el decreto deber&aacute; superar ahora el examen de un Congreso hostil para convalidarse, mientras se tramita en paralelo una reforma legal m&aacute;s profunda que pretende cambiar el modelo actual hacia cuidados menos centrados en residencias tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, fue el gobierno presidido por Rodr&iacute;guez Zapatero el que aprob&oacute; en 2006 la ley de la Dependencia como el cuarto pilar del Estado de Bienestar.
    </p><h2 class="article-text">&nbsp;<strong>Tipos (y tipas) de inter&eacute;s</strong></h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Sube Juan Jos&eacute; Ganuza, presidente de la Comisi&oacute;n Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). </strong>El elegio por el<strong> </strong>ministro de Econom&iacute;a, Carlos Cuerpo, para relevar a <a href="https://www.eldiario.es/economia/presidenta-cnmc-despide-admitiendo-errores-lamenta-critica-injusta-organismo_1_13293019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cani Fern&aacute;ndez</a> es un perfil marcadamente acad&eacute;mico y t&eacute;cnico. Ganuza es licenciado en Ciencias F&iacute;sicas por la Complutense, doctor en Econom&iacute;a por la Carlos III, catedr&aacute;tico de Econom&iacute;a y Empresa en la Universitat Pompeu Fabra y, desde 2014, responsable de la divisi&oacute;n de regulaci&oacute;n y competencia de Funcas. El perfil acredita solvencia t&eacute;cnica fuera de toda duda. La iron&iacute;a es que el propio Ganuza fue uno de los acad&eacute;micos que en su d&iacute;a critic&oacute; con dureza el dise&ntilde;o del superregulador que ahora presidir&aacute;, alertando de que un mal dise&ntilde;o institucional pod&iacute;a perjudicar la reputaci&oacute;n de cualquier experto que aceptara el cargo. Trece a&ntilde;os despu&eacute;s, el destino lo coloca ante su propio espejo. 
    </p><p class="article-text">
        El primer frente que le espera es el digital, y no tiene tiempo que perder. Espa&ntilde;a ha designado a la CNMC como autoridad competente para hacer cumplir la regulaci&oacute;n de mercados digitales de la UE, pero el organismo arrastra un vac&iacute;o operativo de envergadura: el bloqueo parlamentario de la legislatura ha impedido que las Cortes aprueben las reformas legales necesarias para dotarlo de herramientas sancionadoras reales. Vigilar algoritmos, frenar abusos de las grandes plataformas y regular la nube es hoy, literalmente, imposible con la estructura actual. 
    </p><p class="article-text">
        A eso se suma un <a href="https://www.eldiario.es/temas/cnmc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tablero empresarial tensionado</a> por la reconversi&oacute;n energ&eacute;tica, con las propuestas de las redes de gas de distribuci&oacute;n y transporte o los 66 expedientes sancionadores incoados en relaci&oacute;n con el apag&oacute;n. Tambi&eacute;n la <a href="https://www.eldiario.es/economia/competencia-investiga-bankinter-banco-santander-bbva-unicaja-caixabank-sabadell-politicas-comerciales_1_13307237.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n sobre los precios&nbsp;de las hipotecas</a> que se anunci&oacute; recientemente y que ha ca&iacute;do como una bomba en el sector bancario.
    </p><p class="article-text">
        Tiene otro reto que es pol&iacute;tico. Ganuza no llega solo: el Consejo de Ministros ha propuesto tambi&eacute;n a Carmen Balsa, exdirectora de gabinete de Nadia Calvi&ntilde;o y t&eacute;cnica comercial del Estado; al exdiputado de ERC Joan Capdevila; y a la catedr&aacute;tica Marina Echebarr&iacute;a, a propuesta de Sumar, lo que deja al Partido Popular sin representaci&oacute;n en esta renovaci&oacute;n. <a href="https://www.eldiario.es/politica/ultima-hora-actualidad-politica-directo_6_13325088_1123734.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La oposici&oacute;n ya habla de &ldquo;blindaje progresista&rdquo; y el ruido amenaza</a> con contaminar la credibilidad del supervisor antes de que dicte su primera resoluci&oacute;n. As&iacute; que el gran desaf&iacute;o de Ganuza no ser&aacute; solo t&eacute;cnico, que pocos lo discuten, sino de resistencia institucional: demostrar, con resoluciones incontestables, que el criterio de la CNMC est&aacute; por encima de las cuotas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>No todo nos parece mal</strong></h2><p class="article-text">
        El grupo Roca ha logrado enderezar el rumbo financiero tras dejar atr&aacute;s el doloroso peaje de su salida de Rusia. La multinacional catalana de sanitarios, fundada en 1917, cerr&oacute; el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 43 millones de euros, una cifra que contrasta con los 61 millones de p&eacute;rdidas registrados el a&ntilde;o anterior debido al proceso de desinversi&oacute;n en el mercado ruso. <a href="https://www.eldiario.es/madrid/paseo-sentimental-historia-lucha-obrera-roca-alcala-henares-convertirse-ecobarrio_1_12935203.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emplea a 20.000 trabajadores.</a>
    </p><p class="article-text">
        Este regreso a los n&uacute;meros negros se ha conseguido en un contexto de estancamiento de la construcci&oacute;n en Occidente y un notable par&oacute;n en las reformas del hogar, ya que el consumidor postpandemia prefiere gastar en servicios y experiencias antes que en cambiar los azulejos.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la facturaci&oacute;n resisti&oacute; el golpe situ&aacute;ndose en los 1.960 millones de euros el &uacute;ltimo a&ntilde;o, un 3,8 % m&aacute;s a tipos de cambio constantes, si bien el aumento final de las ventas fue del 0,6 % tras la depreciaci&oacute;n de algunas de las monedas en las que opera la compa&ntilde;&iacute;a, ha se&ntilde;alado la compa&ntilde;&iacute;a en un comunicado. 
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de Roca pasa por abrir el grifo de la inversi&oacute;n y mirar hacia arriba: destin&oacute; 126 millones de euros en 2025 a automatizar sus plantas con f&aacute;bricas robotizadas, avanzar en sostenibilidad y explorar la integraci&oacute;n de la inteligencia artificial aplicada a la salud en el ba&ntilde;o. Pero el verdadero giro de guion es corporativo: reforz&oacute; su apuesta por los segmentos 'premium' y de lujo con la adquisici&oacute;n de la mayor&iacute;a del fabricante italiano Antonio Lupi Design, especializado en equipamiento de ba&ntilde;o de alta gama, y de la australiana Phoenix Industries, dedicada a la grifer&iacute;a de gama alta. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Nos gusta la competencia</strong></h2><p class="article-text">
        Estas informaciones de otros medios me han parecido interesantes:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.nzz.ch/wirtschaft/zu-anspruchsvoll-und-anstrengend-die-generation-z-interessiert-sich-immer-weniger-fuer-technische-berufe-jetzt-schlagen-experten-alarm-ld.10011053?utm_source=MoEngage&amp;utm_medium=EMAIL&amp;mktcid=nled&amp;mktcval=105&amp;kid=nl105&amp;ga=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;Demasiado exigentes y agotadores&rdquo;: La generaci&oacute;n Z muestra cada vez menos inter&eacute;s en las profesiones t&eacute;cnicas.</a> Los pa&iacute;ses de habla alemana fueron considerados en su d&iacute;a un basti&oacute;n de &ldquo;inventores y aficionados a la tecnolog&iacute;a&rdquo;. Pero los j&oacute;venes los j&oacute;venes evitan estas carreras al considerarlas y prefieren disciplinas sociales o la influencia identitaria de las redes virtuales. Esta falta de vocaci&oacute;n, sumada a la jubilaci&oacute;n masiva de la vieja guardia de ingenieros y a la presi&oacute;n de que las universidades rebajen los niveles de exigencia para retener alumnos, est&aacute; obligando a sectores estrat&eacute;gicos a depender de la inmigraci&oacute;n cualificada para frenar el avance de competidores como China. (NZZ)</li>
                                    <li>&nbsp;<a href="https://www.bloomberg.com/news/articles/2026-06-20/ray-ban-heir-escalates-fight-for-control-of-family-fortune?srnd=homepage-americas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El heredero de Ray-Ban intensifica la lucha por el control de la fortuna familiar.</a> A las puertas de la junta del 30 de junio, Leonardo Maria Del Vecchio ha exigido p&uacute;blicamente al consejo de Delfin Sarl (holding con sede en Luxemburgo que gestiona la inmensa fortuna de la familia italiana Del Vecchio) que respalde su plan de 10.000 millones de euros para comprar el 25% de las acciones de sus hermanos Luca y Paola, lo que lo convertir&iacute;a en el mayor socio del holding familiar. Sin embargo, el movimiento afronta las dudas de los bancos sobre su complejo paquete de financiaci&oacute;n, lo que ha llevado al presidente de Delfin a sopesar una alternativa: que sea el propio holding el que recompre las acciones para redistribuirlas y mantener el equilibrio entre los seis herederos restantes. (Bloomberg)</li>
                                    <li><a href="https://agendapublica.es/noticia/21196/jesus-ruiz-huerta-catedratico-economia-aplicada-no-tiene-mucho-sentido-culpar-mayores-jovenes-est-mal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Jes&uacute;s Ruiz-Huerta, catedr&aacute;tico de Econom&iacute;a Aplicada: &ldquo;No tiene mucho sentido culpar a los mayores de que los j&oacute;venes est&eacute;n mal&rdquo;</a>. El director del Laboratorio de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas de la Fundaci&oacute;n Alternativas habla, en esta largu&iacute;sima entrevista, sobre el estado de la desigualdad en Espa&ntilde;a y sus distintos retos: desde el plano fiscal hasta la concentraci&oacute;n de la riqueza, pasando por el debate generacional. El economista advierte de que, si el poder de los grandes patrimonios avanza &ldquo;sin l&iacute;mites&rdquo;, &ldquo;el sistema democr&aacute;tico y el funcionamiento del Estado del bienestar pueden quedar seriamente afectados&rdquo;. (Agenda P&uacute;blica)</li>
                                    <li><a href="https://elpais.com/economia/2026-06-21/los-extranjeros-regularizados-con-alfombra-roja-185000-directivos-y-teletrabajadores-ya-son-residentes-en-espana.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Los extranjeros regularizados con alfombra roja: 185.000 directivos y teletrabajadores ya son residentes en Espa&ntilde;a.</a> Hombre rico, hombre pobre, realidades distintas. Espa&ntilde;a cuenta desde 2013 con un r&eacute;gimen ideado para atraer a perfiles extracomunitarios estrat&eacute;gicos, y el n&uacute;mero de permisos se ha disparado tras la pandemia. (El Pa&iacute;s)</li>
                                    <li><a href="https://www.nytimes.com/2026/06/17/opinion/remote-work-depression.html?searchResultPosition=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Nos gustaba el teletrabajo. Pero luego analizamos los datos.</a> Un estudio de quince a&ntilde;os revela que, pese a su popularidad, el teletrabajo ha profundizado el aislamiento y el malestar psicol&oacute;gico, explicando un tercio del deterioro de la salud mental entre 2011 y 2024. El impacto es especialmente duro para quienes viven solos, cuyo bienestar cay&oacute; un 20%, debido a que el 84% de los trabajadores remotos pasan su jornada completamente aislados, disparando las recetas de antidepresivos. Las autoras concluyen que el remedio no es volver a la rigidez de 2019, sino que empresas y empleados redise&ntilde;en el modelo laboral para priorizar de forma intencionada el tiempo cara a cara y reconstruir los v&iacute;nculos sociales. (The New York Times)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Eso es todo por esta semana.&nbsp;Nos vemos el jueves que viene con m&aacute;s reflexiones y noticias econ&oacute;micas. Ya sabes que si tienes tus propuestas o ideas me puedes escribir a <a href="mailto:contraoferta@eldiario.es" target="_blank" class="link">contraoferta@eldiario.es</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Un abrazo!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Serafí del Arco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/contraoferta/mundo-reves-cuba-abre-mercado-reino-unido-quiere-recuperar_132_13330266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 07:17:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mundo al revés: Cuba abre el mercado y el Reino Unido quiere recuperar el Estado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuba,Raúl Castro,Reino Unido,Keir Starmer,Andy Burnham,Privatizaciones,Capitalismo,Dependencia,CNMC - Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vidas vulnerables: la desprotección es estructural y no un fallo del sistema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/anarquismo-vidas-vulnerables-activismo-comunidad_132_13285206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0677a67-bb68-47af-a045-9939fc63eb34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vidas vulnerables: la desprotección es estructural y no un fallo del sistema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando lo que está en juego son vidas vulnerables, humanas o no, la respuesta se diluye en trámites, excusas y falta de voluntad política. La desprotección no es un fallo del sistema: es una de sus características estructurales.</p></div><p class="article-text">
        Hay una constante que atraviesa nuestra &eacute;poca con una claridad inc&oacute;moda: cuanto m&aacute;s vulnerable es un ser, menos protecci&oacute;n institucional recibe. No es una anomal&iacute;a puntual ni una suma de errores administrativos; es un patr&oacute;n. Un patr&oacute;n que se repite en la forma en que se trata a los animales no humanos y en c&oacute;mo se abandona a quienes, dentro de nuestra propia especie, ocupan los m&aacute;rgenes.
    </p><p class="article-text">
        La denuncia hace unas semanas por <a href="https://elbierzo.eldiario.es/comarca/denuncian-desaparicion-lillo-bierzo-diez-perros-caza-vinculados-caso-presunto-maltrato-animal_1_13135475.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la desaparici&oacute;n de varios perros de caza</a> en Lillo del Bierzo, vinculados a un presunto caso de maltrato, volvi&oacute; a poner sobre la mesa una realidad que las activistas llevan a&ntilde;os se&ntilde;alando: las administraciones p&uacute;blicas no est&aacute;n dise&ntilde;adas para proteger a los animales no humanos. Cuando lo hacen, es tarde, es insuficiente o es puramente simb&oacute;lico. La impunidad con la que operan quienes explotan, abandonan o maltratan animales no es una excepci&oacute;n, sino la consecuencia l&oacute;gica de un sistema que los considera recursos antes que vidas.
    </p><p class="article-text">
        Algo similar ocurri&oacute; con la decisi&oacute;n de varias comunidades de <a href="https://www.rtve.es/noticias/20260217/comunidades-tumban-propuesta-gobierno-declarar-anguila-peligro-extincion/16941405.shtml" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">tumbar la propuesta de declarar la anguila en peligro de extinci&oacute;n</a>. A pesar de los datos cient&iacute;ficos, de la evidencia acumulada sobre el colapso de la especie, la respuesta institucional ha sido mirar hacia otro lado. No por desconocimiento, sino por intereses, porque proteger a la anguila implica incomodar a sectores econ&oacute;micos. Cuando hay que elegir entre la vida y el beneficio, la balanza se inclina, una vez m&aacute;s, hacia el beneficio.
    </p><p class="article-text">
        Ante este vac&iacute;o, son las activistas quienes sostienen, en la pr&aacute;ctica, la defensa de los animales. Cada d&iacute;a, en silencio o bajo riesgo, rescatan, documentan, denuncian, liberan. Lo hacen sin recursos, sin respaldo institucional y, en muchos casos, enfrent&aacute;ndose a la criminalizaci&oacute;n. Mientras tanto, la Administraci&oacute;n gestiona expedientes, archiva denuncias o aplica sanciones que rara vez tienen un efecto disuasorio real. La protecci&oacute;n efectiva, la que salva vidas, no viene de arriba.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser una anomal&iacute;a, esta desprotecci&oacute;n ha sido ampliamente analizada por la tradici&oacute;n anarquista. Emma Goldman ya advert&iacute;a que el Estado no es una estructura neutral, sino una herramienta dise&ntilde;ada para preservar un orden social basado en la dominaci&oacute;n. En sus textos, insist&iacute;a en que las instituciones no protegen a quienes sufren, sino que estabilizan las condiciones que hacen posible esa misma explotaci&oacute;n. Piotr Kropotkin, por su parte, desmont&oacute; la idea de que el Estado encarna el inter&eacute;s com&uacute;n. En su an&aacute;lisis hist&oacute;rico, mostr&oacute; c&oacute;mo las estructuras estatales han servido sistem&aacute;ticamente para proteger la propiedad privada y los privilegios de las &eacute;lites econ&oacute;micas, incluso cuando ello implicaba perpetuar el sufrimiento de amplias capas de la poblaci&oacute;n. El Estado interviene, s&iacute;, pero lo hace de forma selectiva: reprime cuando el orden es cuestionado y se inhibe cuando la violencia proviene de quienes lo sostienen.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s recientemente, autoras como Silvia Federici han se&ntilde;alado c&oacute;mo el Estado moderno ha sido fundamental en la organizaci&oacute;n de la explotaci&oacute;n, especialmente en lo que respecta al trabajo reproductivo y los cuerpos feminizados. Desde esta perspectiva, la desprotecci&oacute;n no es una carencia, sino una herramienta: mantener a determinados cuerpos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad permite sostener relaciones de poder profundamente desiguales.
    </p><p class="article-text">
        En una l&iacute;nea convergente, Murray Bookchin denunci&oacute; que las instituciones estatales est&aacute;n intr&iacute;nsecamente ligadas a una l&oacute;gica de dominaci&oacute;n que se extiende tambi&eacute;n a la naturaleza. La jerarqu&iacute;a social, argumentaba, no solo organiza la explotaci&oacute;n entre humanos, sino que legitima la dominaci&oacute;n sobre el resto de seres vivos. La crisis ecol&oacute;gica y la violencia contra los animales no son fallos del sistema: son su consecuencia directa.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica no se limita al &aacute;mbito animal, sino que es la misma que rige la relaci&oacute;n del poder con los seres humanos m&aacute;s vulnerables. Las personas sin hogar siguen siendo gestionadas como un problema de orden p&uacute;blico m&aacute;s que como una emergencia social. Las mujeres que sufren violencia machista se enfrentan a sistemas saturados, revictimizantes y, en demasiadas ocasiones, ineficaces. Las personas racializadas contin&uacute;an siendo objeto de discriminaci&oacute;n estructural, controles policiales y exclusi&oacute;n sistem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        No es falta de capacidad. Es una cuesti&oacute;n de prioridades.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se trata de proteger los intereses de las grandes corporaciones, los recursos aparecen con una rapidez asombrosa. Se movilizan unidades antidisturbios para desalojar protestas frente a sedes bancarias. Se blindan infraestructuras cr&iacute;ticas cuando peligran beneficios privados. Se aprueban subvenciones millonarias para grupos empresariales bajo el pretexto del crecimiento econ&oacute;mico. La maquinaria institucional funciona con precisi&oacute;n quir&uacute;rgica siempre que el objetivo sea preservar el orden econ&oacute;mico existente.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, cuando lo que est&aacute; en juego son vidas vulnerables, humanas o no, la respuesta se diluye en tr&aacute;mites, excusas y falta de voluntad pol&iacute;tica. La desprotecci&oacute;n no es un fallo del sistema: es una de sus caracter&iacute;sticas estructurales.
    </p><p class="article-text">
        Este paralelismo no es casual. Responde a una misma l&oacute;gica de dominaci&oacute;n que jerarquiza las vidas en funci&oacute;n de su utilidad. Aquellas que no generan beneficio, que no encajan en la l&oacute;gica productiva o que cuestionan el orden establecido, son f&aacute;cilmente descartables. En ese marco, tanto los animales explotados como las personas marginadas ocupan el escal&oacute;n m&aacute;s bajo.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esto, la acci&oacute;n institucional, tal y como est&aacute; configurada, no solo es insuficiente: es parte del problema. No se trata &uacute;nicamente de que falten recursos o voluntad pol&iacute;tica; se trata de que el propio dise&ntilde;o del sistema impide una protecci&oacute;n real de quienes no resultan rentables. Se interviene en los s&iacute;ntomas, se administra la miseria, pero no se transforman las causas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay otro hilo que atraviesa estas realidades: la organizaci&oacute;n colectiva desde abajo. Son redes de apoyo mutuo las que sostienen a personas sin hogar cuando el sistema las abandona. Son colectivos feministas los que acompa&ntilde;an a mujeres frente a la violencia cuando las instituciones fallan. Son activistas antiespecistas quienes rescatan animales de situaciones de explotaci&oacute;n y maltrato cuando nadie m&aacute;s lo hace.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; se realiza una actividad pol&iacute;tica real.
    </p><p class="article-text">
        Si algo demuestran estas pr&aacute;cticas es que existen otras formas de proteger, de cuidar y de organizar la vida. Formas que no dependen de la l&oacute;gica del beneficio ni de la burocracia institucional, sino de la solidaridad, la empat&iacute;a y la acci&oacute;n directa. Formas que no delegan la responsabilidad, sino que la asumen colectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de los m&aacute;s vulnerables no deber&iacute;a ser un ejercicio de compasi&oacute;n, sino un punto de partida para cuestionar las estructuras que producen esa vulnerabilidad y, sobre todo, para asumir una responsabilidad colectiva: la de organizarnos para construir poder popular.
    </p><p class="article-text">
        Un poder que no se limite a resistir, sino que sea capaz de crear condiciones materiales de protecci&oacute;n y cuidado. Que articule redes, que genere recursos, que dispute espacios. Que haga posible que ninguna vida quede desprotegida por no ser rentable. Frente a la indiferencia institucional, la &uacute;nica respuesta efectiva es la organizaci&oacute;n. Frente a la desprotecci&oacute;n, la construcci&oacute;n de herramientas propias. Frente al abandono, comunidad organizada. No como una alternativa simb&oacute;lica, sino como una estrategia de supervivencia y de transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos hacerlo nosotras mismas porque nadie va a venir a salvar a las m&aacute;s vulnerables
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bilbo Bassaterra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/anarquismo-vidas-vulnerables-activismo-comunidad_132_13285206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 04:01:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vidas vulnerables: la desprotección es estructural y no un fallo del sistema]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maltrato animal,Anarquismo,Estado,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[What's Up, Bunny?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/what-s-up-bunny_132_13277581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9faab28-5229-46a3-87ef-b528e7992774_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1652y583.jpg" width="1200" height="675" alt="What&#039;s Up, Bunny?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El problema sería esperar que un artista global, convertido en una de las mayores industrias culturales del planeta, pueda situarse realmente fuera de las dinámicas económicas que hacen posible su éxito"</p></div><p class="article-text">
        Leo que Bad Bunny canta <a href="https://www.xataka.com/musica/bad-bunny-canta-gentrificacion-turistificacion-su-gira-ha-subido-29-precio-hoteles-madrid" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contra la gentrificaci&oacute;n y la turistificaci&oacute;n</a>, pero su gira ha subido un 29% el precio de los hoteles en Madrid. Un artista globalizado que denuncia la gentrificaci&oacute;n, la expulsi&oacute;n de residentes y la mercantilizaci&oacute;n de los territorios genera, al mismo tiempo, un acontecimiento que contribuye a encarecer el alojamiento, intensifica los flujos tur&iacute;sticos y moviliza enormes cantidades de capital. &iexcl;Qu&eacute; paradoja! O no. Lo parad&oacute;jico es pensar que Bad Bunny canta contra el sistema.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que el hecho de que los hoteles suban de precio durante unos conciertos no equivale exactamente a un proceso de gentrificaci&oacute;n, que implica transformaciones duraderas del mercado inmobiliario, sustituci&oacute;n de poblaci&oacute;n residente y reconfiguraci&oacute;n social de los barrios. Pero s&iacute; forma parte de la misma l&oacute;gica de ciudad convertida en plataforma de consumo y atracci&oacute;n de visitantes. Los grandes conciertos, congresos, eventos deportivos o festivales participan de una econom&iacute;a urbana que trata el territorio como recurso competitivo. En Bilbao empezamos a saber mucho de esto.
    </p><p class="article-text">
        Desde siempre el capitalismo ha demostrado una extraordinaria capacidad para absorber las cr&iacute;ticas dirigidas contra &eacute;l y convertirlas en mercanc&iacute;a. La rebeld&iacute;a, la autenticidad, la denuncia social o la reivindicaci&oacute;n de identidades subalternas no quedan necesariamente fuera del mercado; al contrario, con frecuencia se transforman en productos altamente rentables. La cr&iacute;tica se consume, la disidencia se convierte en espect&aacute;culo y el propio capitalismo cultural necesita constantemente narrativas de transgresi&oacute;n para renovarse. Como analizaron Luc Boltanski y &Egrave;ve Chiapello en 'El nuevo esp&iacute;ritu del capitalismo', una parte importante de la cr&iacute;tica social y art&iacute;stica de los a&ntilde;os sesenta y setenta fue incorporada por el propio capitalismo para legitimarse y reinventarse.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, el problema no es que Bad Bunny denuncie la gentrificaci&oacute;n mientras su gira produce efectos gentrificadores. El problema ser&iacute;a esperar que un artista global, convertido en una de las mayores industrias culturales del planeta, pueda situarse realmente fuera de las din&aacute;micas econ&oacute;micas que hacen posible su &eacute;xito. Su figura es inseparable de una compleja maquinaria de plataformas digitales, promotoras, aerol&iacute;neas, cadenas hoteleras, patrocinadores y mercados globales del entretenimiento. Por eso la pregunta sociol&oacute;gicamente relevante no es tanto si el artista es coherente o incoherente, sino c&oacute;mo un sistema econ&oacute;mico es capaz de integrar incluso los discursos que lo cuestionan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que &eacute;l s&iacute; se presenta personalmente como cr&iacute;tico del sistema. Si nos situamos en el plano de la autopercepci&oacute;n o de la imagen p&uacute;blica que proyecta, Bad Bunny no aparece simplemente como un artista que incorpora ocasionalmente mensajes cr&iacute;ticos, sino como alguien que se presenta a s&iacute; mismo como portavoz de determinadas resistencias: frente a la colonizaci&oacute;n cultural, la turistificaci&oacute;n de Puerto Rico, la especulaci&oacute;n inmobiliaria, el racismo o la homofobia. Desde esa perspectiva, la contradicci&oacute;n resulta m&aacute;s visible. Porque una cosa es reconocer que nadie puede situarse completamente fuera del sistema y otra muy distinta construir una identidad p&uacute;blica basada en la oposici&oacute;n a &eacute;l mientras se ocupa una posici&oacute;n extraordinariamente privilegiada dentro de las industrias globales del entretenimiento.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, tampoco conviene exagerar la singularidad del caso. Se trata de una tensi&oacute;n cl&aacute;sica en la historia de la cultura popular. Ya ocurri&oacute; con el rock, el punk, el hip-hop o incluso con determinadas figuras de la canci&oacute;n protesta. Artistas que nacieron cuestionando el orden establecido acabaron convertidos en marcas globales. El sistema no solo comercializa los productos culturales; comercializa tambi&eacute;n las identidades contestatarias.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la cuesti&oacute;n no es tanto si Bad Bunny es sincero. Tal vez lo sea cuando denuncia los efectos del turismo masivo sobre Puerto Rico o la expulsi&oacute;n de la poblaci&oacute;n local de determinados barrios, pero su capacidad para difundir ese mensaje depende precisamente de las infraestructuras econ&oacute;micas y culturales de la globalizaci&oacute;n que producen fen&oacute;menos similares en muchos otros lugares. Se trata de un ejemplo muy contempor&aacute;neo de cr&iacute;tica integrada: una voz que denuncia ciertos efectos del capitalismo global desde una posici&oacute;n que es, al mismo tiempo, uno de los grandes &eacute;xitos de ese mismo capitalismo global.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Artistas que nacieron cuestionando el orden establecido acabaron convertidos en marcas globales. El sistema no solo comercializa los productos culturales; comercializa también las identidades contestatarias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto no significa que toda cr&iacute;tica sea in&uacute;til o que toda denuncia est&eacute; condenada a convertirse en mero espect&aacute;culo. Pero, en una &eacute;poca en la que incluso la rebeld&iacute;a puede convertirse en mercanc&iacute;a, el problema ya no es distinguir qui&eacute;n est&aacute; dentro y qui&eacute;n est&aacute; fuera, sino preguntarnos qu&eacute; cr&iacute;ticas transforman realmente las estructuras y cu&aacute;les terminan formando parte del espect&aacute;culo que las reproducen. Los discursos p&uacute;blicos pueden contribuir a visibilizar problemas reales, generar conciencia social y abrir espacios de debate, pero el capitalismo contempor&aacute;neo ha demostrado una notable tolerancia hacia las formas simb&oacute;licas de contestaci&oacute;n. Lo que le resulta mucho m&aacute;s dif&iacute;cil gestionar no son las canciones que lo cuestionan, sino las regulaciones que limitan sus beneficios, las pol&iacute;ticas urban&iacute;sticas que frenan la especulaci&oacute;n, las reformas fiscales que redistribuyen riqueza o las normas laborales que reducen la precariedad. Ah&iacute; es donde la cr&iacute;tica deja de ser una est&eacute;tica y se convierte en una fuerza material.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;What's Up, Doc?&rdquo;, dec&iacute;a otro Bunny, en este caso Bugs. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hay de nuevo, viejo?&rdquo;, en su traducci&oacute;n al castellano. No hay nada nuevo en el caso Bad Bunny. Es todo muy viejo: se llama capitalismo. Del machismo hablaremos otro d&iacute;a...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imanol Zubero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/what-s-up-bunny_132_13277581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 19:46:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Bad Bunny,Capitalismo,Gentrificación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Stalin o Mickey Mouse? 80 minutos le bastan a Pawel Pawlikowski para analizar las heridas de la Guerra Fría en la gran ‘Fatherland’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/stalin-mickey-mouse-80-minutos-le-bastan-pawel-pawlikowski-analizar-heridas-guerra-fria-gran-fatherland_129_13223501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c829e1ff-fd19-43d9-b659-6a67dc63866e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2443y1122.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Stalin o Mickey Mouse? 80 minutos le bastan a Pawel Pawlikowski para analizar las heridas de la Guerra Fría en la gran ‘Fatherland’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de 'Ida' y 'Cold War' apunta al palmarés con su depurada, inteligente y concisa adaptación de la biografía del escritor Thomas Mann, 'El mago'</p><p class="subtitle">Una heredera moderna para David Lynch: Jane Schoenbrun conquista Cannes con un 'slasher' lleno de sangre y sexo
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Stalin o<a href="https://www.eldiario.es/cultura/raton-no-toca-lucha-disney-llegada-mickey-mouse-dominio-publico-termina-2024_1_10799014.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Mickey Mouse?</a>&rdquo;. La frase se escucha en la primera escena de<em> Fatherland, </em>la nueva pel&iacute;cula de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cold-war-pesimismo-amantes-tormentosos_1_1907479.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Pawel Pawlikowski </a>con la que opta a la Palma de Oro en el Festival de Cannes, y es incre&iacute;ble como cuatro palabras pueden condensar la esencia de una pel&iacute;cula. En un plano fijo, que encuadra con una belleza apabullante en su tradicional blanco y negro, el cineasta polaco muestra a Klauss Mann, hijo del m&iacute;tico escritor <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/thomas-mann-escritor-borde-propio-relato_1_12360343.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thomas Mann </a>&mdash;premio Nobel y autor de obras maestras como<em> La monta&ntilde;a m&aacute;gica</em>&mdash; sentado en el suelo, desnudo, en su habitaci&oacute;n en Cannes. Hay rastros de droga y sexo. Es 1949 y habla con su hermana por tel&eacute;fono. Le dice que est&aacute;n condenados. Que su pa&iacute;s, Alemania, invent&oacute; una lengua solo para mentir, y que ellos estar&aacute;n siempre atravesados por la misma pregunta: &iquest;Stalin o Mickey Mouse?, &iquest;oriente u occidente?
    </p><p class="article-text">
        La escena con la que abre Pawlikowski su pel&iacute;cula, la tercera en donde aborda las heridas de la Guerra Fr&iacute;a en Europa y en el mundo tras Ida (con la que gan&oacute; el Oscar a Mejor pel&iacute;cula internacional) y Cold War (con la que gan&oacute; el Premio a la Mejor direcci&oacute;n en Cannes), sirve como una condensaci&oacute;n de todo lo que vendr&aacute; a continuaci&oacute;n. Pawlikowski logra de forma magistral marcar la est&eacute;tica, el tono (austero, condensado y lleno de elipsis), los temas de los que hablar&aacute;, y tambi&eacute;n la concisi&oacute;n con la que lo har&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Porque, y aqu&iacute; lo prodigioso y hasta sorprendente, el director consigue radiografiar un pa&iacute;s, un continente, y mirar al presente para tender un hilo que nos explica y nos cuestiona, en solo 80 minutos. De hecho, la pregunta con la que abre el filme ser&aacute; preguntada de nuevo y de forma directa a Thomas Mann en una rueda de prensa: &ldquo;&iquest;Capitalismo o comunismo?&rdquo;, le lanza una periodista. &ldquo;Los dos sistemas son fallidos&rdquo;, dice Mann siempre navegando entre esas dos aguas en otra frase que condensa la esencia de <em>Fatherland.</em>
    </p><p class="article-text">
        En menos de hora y media Pawel Pawlikowski le pasa la mano por la cara a todos los directores megal&oacute;manos que muchas veces se toman tiempos innecesarios para contar. <em>Fatherland </em>es, de hecho, la pel&iacute;cula m&aacute;s corta de toda la secci&oacute;n oficial. Pero es que, de los 22 t&iacute;tulos que compiten por la Palma de Oro solo siete bajan de las dos horas. Solo cuatro de ellas duran menos de 100 minutos.
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            </figure><p class="article-text">
        Lo que hace Pawlikowski es una adaptaci&oacute;n prodigiosa e inteligent&iacute;sima del libro <em>El mago</em>, ya de por s&iacute; una excelente biograf&iacute;a novelada de Thomas Mann que en Espa&ntilde;a public&oacute; Lumen y que escribi&oacute; Colm Toibin. Aquella obra abarcaba toda la vida del escritor. Desde antes de la primera guerra mundial, el periodo de entreguerras, la segunda, su exilio en EEUU y, finalmente, el regreso a una Alemania dividida. Es ese regreso en el a&ntilde;o 1949 el que el cineasta coge para resumir todo lo dem&aacute;s. Porque consigue que uno entienda todo lo que pasa por la mente del escritor, que debe decidir si visitar&aacute; Alemania del Este sabiendo que la guerra fr&iacute;a est&aacute; en todo su estallido y desde EEUU pueden denegar el pasaporte a su hija, que le acompa&ntilde;a como asistente en este viaje.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que Toibin despliega en su larga novela &eacute;l lo cuenta con silencios, con miradas, con conversaciones donde el peso de la historia se nota en cada palabra. Es<em> Fatherland </em>un filme que conf&iacute;a ciegamente en la inteligencia de su espectador. Quien no tenga ni idea del personaje y de la historia de Europa se perder&aacute; en sus elipsis, ver&aacute; solo la historia de un duelo compartido contada de forma hermosa, pero no comprender&aacute; todas las aristas pol&iacute;ticas que componen su figura. Thomas Mann destac&oacute; por su apoyo a un nacionalismo alem&aacute;n en la primera guerra mundial, tard&oacute; en condenar el nazismo, pero finalmente tuvo que huir del pa&iacute;s y ser acogido como exiliado en EEUU. Un escritor para el que la palabra &lsquo;patria&rsquo; ten&iacute;a tanta importancia perdi&oacute; el sentimiento de pertenencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>Fatherland </em>habla de esa palabra, patria, y se pregunta qu&eacute; significa. &iquest;Es la patria el lugar donde se nace, el que te abre sus puertas? Quiz&aacute;s la patria es para Mann y para Pawlikowski aquellos que te acogen sin juzgar y los que permiten dudar y hasta equivocarse. Y, quiz&aacute;s por eso, Thomas no lo fue para un hijo al que siempre, de alguna forma, repudi&oacute; y sinti&oacute; poco digno de ser heredero de su legado.
    </p><p class="article-text">
        Pawlikowski aborda todo esto con el mismo gusto est&eacute;tico que ya demostr&oacute; en sus anteriores obras. La excelente fotograf&iacute;a de Lukasz Zal vuelve a lucir perfecta en su hermoso blanco y negro y su gusto por el encuadre sobresaliente que culmiman en una escena dolorosamente bella, en donde hija y padre (interpretados de forma brillante por Sandra Huller y Hanns Zischler) se reencuentran escuchando un &oacute;rgano en una iglesia. El director cuenta tambi&eacute;n su historia con los lugares donde ocurre. Hay tantos matices en las casas que visitan. Las diferencias entre los edificios de la Alemania occidental y la Oriental. La forma en la que visten. Los restaurantes donde paran. Todo est&aacute; lleno de sentido y significados. 
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;nico que se le puede achacar a Pawlikowski es que ha hecho la pel&iacute;cula que esper&aacute;bamos que hiciera. No falla y est&aacute; claro que Fatherland merece entrar en el palmar&eacute;s de Cannes, pero tambi&eacute;n es hora de que aporte algo m&aacute;s. Su estilo formal se ha repetido en una trilog&iacute;a que &eacute;l mismo parece concebir como un mismo universo, ya que aqu&iacute; aparece incluso Joana Kuligg, la protagonista de <em>Cold War, </em>que all&iacute; interpretaba a una cantante en el a&ntilde;o 1949 &mdash;el mismo en el que se desarrolla su nueva pel&iacute;cula&mdash;y que aqu&iacute; aparece como, precisamente, cantante en un acto en un gui&ntilde;o a s&iacute; mismo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/stalin-mickey-mouse-80-minutos-le-bastan-pawel-pawlikowski-analizar-heridas-guerra-fria-gran-fatherland_129_13223501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 19:48:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Festival de Cannes,Críticas de cine,Crítica,Guerra Fría,Alemania,Europa,Capitalismo,Comunismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hamaguchi apunta a la Palma de Oro con una humanista y anticapitalista mirada capaz de desarmar al más cínico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/hamaguchi-apunta-palma-oro-humanista-anticapitalista-mirada-capaz-desarmar-cinico_129_13225275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8fad178-cf09-4266-8c71-ab474903b371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hamaguchi apunta a la Palma de Oro con una humanista y anticapitalista mirada capaz de desarmar al más cínico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cineasta japonés, que ganó el Oscar con 'Drive my car', emociona con 'Soudain (All of a sudden)', más de tres horas que son como un abrazo </p><p class="subtitle">Diego Luna aborda la migración en Cannes: “Hay una narrativa de conflicto y confrontación entre España y México”
</p></div><p class="article-text">
        En un momento donde el cine vive de grandes gestos, de exhibiciones de autor&iacute;a enmascaradas en un exhibicionismo epatante<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/hamaguchi-regresa-drive-my-car-pelicula-salvaje-capitalismo_1_11343513.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, Riusuke Hamaguchi </a>es una especie en extinci&oacute;n. Una excepci&oacute;n que tambi&eacute;n es la medicina a ese cine que, por si fuera poco, suele estar cargado de un cinismo recalcitrante. El cine actual, y el que suele triunfar en los festivales, tiene una extra&ntilde;a caracter&iacute;stica, y es que parece odiar el mundo. Y nosotros, los que venimos a esos cert&aacute;menes, acabamos dentro de esa bola de demolici&oacute;n comprando una mirada que aporta poco en un momento donde el mundo vive un retroceso claro.
    </p><p class="article-text">
        Hamaguchi dej&oacute; marcadas las reglas de su cine con<a href="https://www.eldiario.es/cultura/critica-drive-my-car-oscar-2022_1_8719319.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/critica-drive-my-car-oscar-2022_1_8719319.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Drive my car,</em></a> fen&oacute;meno que naci&oacute; en Cannes, donde gan&oacute; el Mejor guion, antes de ganar el Oscar a la Mejor pel&iacute;cula internacional y estar nominado en las categor&iacute;as de Mejor direcci&oacute;n y Mejor pel&iacute;cula. Hasta Hollywood se qued&oacute; prendado del estilo pausado, contemplativo y de grandes conversaciones de este director japon&eacute;s que, entre medias entre aquel filme y este, se sac&oacute; de la manga otra pel&iacute;cula portentosa, <em>El mal no existe,</em> que gan&oacute; el segundo premio en Venecia.
    </p><p class="article-text">
        En su regreso a la Croisette, Hamaguchi ha vuelto con la misma receta contra el mundo c&iacute;nico que nos rodea. Se llama <em>Soudain (All of a sudden)</em> y ven&iacute;a con la etiqueta de ser la pel&iacute;cula m&aacute;s larga de la competici&oacute;n: m&aacute;s de tres horas de duraci&oacute;n. Sin embargo, y tras verla, queda claro que cada segundo de esta pel&iacute;cula cercana a la obra maestra cuenta. Hamaguchi apunta, sin duda, a la Palma de Oro que se le resisti&oacute; en 2021. Lo hace con una mirada humanista y anticapitalista al mundo a trav&eacute;s de dos mujeres cuyo encuentro casual provoca un terremoto.
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        Pero no un terremoto de grandes acontecimientos, sino un terremoto de amor, cari&ntilde;o y humanidad. Una de ellas, francesa &mdash;a la que interpreta Virginie Efira&mdash;, dirige una residencia de ancianos que utiliza m&eacute;todos para dar autonom&iacute;a y dignidad a los enfermos de Alzh&eacute;imer y aquellos que ven sus capacidades cognitivas disminuir. La otra, una directora de escena japonesa, Tao Okamoto, tiene c&aacute;ncer y dirige en Par&iacute;s una obra sobre c&oacute;mo los manicomios en Italia desaparecieron para que lo que pasaba fuera, y lo que pasaba dentro, se mezclara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hamaguchi acompa&ntilde;a a estas dos mujeres en su encuentro y su relaci&oacute;n. Lo hace, simplemente, escuch&aacute;ndolas. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n eres?&rdquo; Se preguntan en su primera charla para darse cuenta de que lo que decimos de nosotros (soy m&eacute;dico, soy periodista) no nos define, pero s&iacute; lo hace en una estructura capitalista que marca las normas y las relaciones de las personas respecto a lo que producen a la econom&iacute;a. La c&aacute;mara del cineasta se dedica a abrazar ese encuentro, las sigue y las acompa&ntilde;a en grandes planos secuencia donde no hay exhibicionismo, todo lo contrario, simplemente una voluntad de desaparecer para dejar en el centro la esencia, el coraz&oacute;n de esta amistad incipiente.
    </p><p class="article-text">
        <em>Soudain</em> es una pel&iacute;cula llena de humanismo, de esas que desarman al m&aacute;s c&iacute;nico porque realmente creen en la bondad del ser humano de una forma genuina. Y lo hace con un enfoque claramente anticapitalista. Ambas mujeres hablan de c&oacute;mo el capitalismo ha marcado el mundo actual, desde la baja natalidad al cambio clim&aacute;tico. Un sistema que ha marcado las normas de tal forma, que hasta los que no creen en &eacute;l las han asumido. &ldquo;No necesito dormir mucho&rdquo;, dice Efira antes de ser advertida de que eso es uno de los s&iacute;ntomas de que incluso ella, con un estudio sobre el tema, ha comprado el marco ofrecido. Un marco que borra a todo lo que no est&aacute; en una situaci&oacute;n de poder, que consume recursos, naturaleza y expulsa a los m&aacute;s pobres. &iquest;Y cu&aacute;ndo no tiene nada m&aacute;s que consumir? La guerra.&nbsp;
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        Sin embargo, y a pesar de esas conversaciones que dejan claro que es casi imposible salir de ese sistema, Hamaguchi nos hace creer en que lo que al menos podemos hacer como base del cambio es mirar a los dem&aacute;s, cuidarles. Estas dos mujeres se cuidan, se escuchan. Y cuidan a los dem&aacute;s. No es un cuidado unidireccional, sino que recibe un retorno. Es rec&iacute;proco. Ellas cuidan a esos ancianos enfermos de Alzh&eacute;imer con un cari&ntilde;o extremo, el mismo con el que Hamaguchi les graba. Ellos acaban cuidando tambi&eacute;n a ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mirada humanista est&aacute; tambi&eacute;n en la forma de encuadrar. Hay una escena en donde van a cambiar a una mujer que ha orinado en la cama que est&aacute; tratada con tanta dignidad que es imposible no emocionarse. Hamaguchi sabe que el centro de su historia son su dos protagonistas, pero dedica todo el tiempo necesario a cada personaje secundario que las rodea, y todos acaban siendo piezas del puzzle del filme: la veterana enfermera que no cree en los m&eacute;todos, el joven rapero que trabaja de noche, los ancianos que viven all&iacute;&hellip; todos son tratados con el mismo cari&ntilde;o por el director, que incide en que nadie somos normales. Con un ritmo pausado, delicado y que presta atenci&oacute;n a los detalles, Hamaguchi construye un filme que se siente como un aut&eacute;ntico milagro dentro del momento actual de la industria del cine. 
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula, que tambi&eacute;n es un viaje con los d&iacute;as contados por la enfermedad de una de ellas, la emoci&oacute;n entra sin avisar. No lo hace con m&uacute;sica de orquesta, ni con discursos melodram&aacute;ticos para meter el dedo en el ojo, lo hace permitiendo que el espectador se sienta parte de ese encuentro, de ese abrazo que propone. Una pel&iacute;cula que llena el coraz&oacute;n, que emociona hasta la l&aacute;grima, y que, encima de todo, propone que ser buenas personas es algo revolucionario y la primera piedra para cambiar este mundo de mierda. En el momento en el que vivimos, no se me ocurre una Palma de Oro m&aacute;s oportuna.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/hamaguchi-apunta-palma-oro-humanista-anticapitalista-mirada-capaz-desarmar-cinico_129_13225275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 16:55:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Festival de Cannes,Humanismo,Capitalismo,Residencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De los síntomas a las causas: pensar estructuralmente el capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/sintomas-causas-pensar-estructuralmente-capitalismo_132_13176441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3475379-2a6a-4496-a875-d2a44c04dd44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De los síntomas a las causas: pensar estructuralmente el capitalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El capitalismo, como todas las estructuras de dominación, ha naturalizado la dominación. Su forma de hacerlo es que nosotras, cada una de nosotras, mediante nuestra agencia cotidiana, la reproduzcamos incluso aunque nuestra intención sea la contraria"</p></div><p class="article-text">
        En este art&iacute;culo propongo una mirada global al capitalismo desde las dos perspectivas imprescindibles para hablar de &eacute;l: la estructural y la interseccional. La perspectiva estructural es fundamental, porque el capitalismo es una estructura social, concretamente una estructura de dominaci&oacute;n; la perspectiva interseccional es fundamental, porque el capitalismo es el contenedor de los otros dos grandes sistemas de dominaci&oacute;n: el patriarcado y el colonialismo. Sin ellos el capitalismo no ser&iacute;a posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toda aproximaci&oacute;n a los problemas sociales y sociol&oacute;gicos debe ir acompa&ntilde;ada de una mirada hacia las posibilidades de acabar con ellos. Y con el capitalismo no es menos. Aunque nos cueste, porque el &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; construido por &eacute;l mismo nos haya capado la imaginaci&oacute;n y el atrevimiento, siempre debemos aspirar a acabar con &eacute;l. Por eso, el objetivo final de este texto es pensarnos cada una de nosotras como agentes de cambio, como personas con la responsabilidad individual de 'no colaborar'<em> </em>con las din&aacute;micas sociales que naturalizan la violencia y la exclusi&oacute;n, con la responsabilidad de 'interrumpir', como dice <a href="https://www.youtube.com/watch?v=BP5fdL96X3E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Imanol Zubero</a>. Estar un poco m&aacute;s cerquita de comprender que el cambio solo puede ocurrir si ocurre en nosotras, en nosotras con otras, claro.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Las estructuras sociales de dominaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Las principales estructuras sociales en las que desarrollamos nuestras vidas son la patriarcal, la colonial y la capitalista. La patriarcal se basa en el privilegio masculino, la colonial en el privilegio blanco y la capitalista en el privilegio de clase. Y aqu&iacute;, al hablar de privilegios, entramos en la cuesti&oacute;n central: las estructuras sociales en las que nos desarrollamos son estructuras sociales de dominaci&oacute;n. Y esto debemos decirlo y escribirlo siempre: la palabra &ldquo;dominaci&oacute;n&rdquo; es esencial en toda descripci&oacute;n de las estructuras sociales que nos constituyen. Debemos nombrarla si queremos ser rigurosas en nuestros an&aacute;lisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; vinculamos privilegio a dominaci&oacute;n? Porque el privilegio es algo cuyo ejercicio siempre es sobre otras personas o seres. Ejercer los privilegios que nos otorgan las estructuras sociales es ejercer violencia m&aacute;s o menos sutil. Hoy, aqu&iacute;, comprar una prenda de ropa nueva es, casi con total seguridad, estar ejerciendo el privilegio blanco o colonial, porque, normalmente, esa prenda est&aacute; fabricada en territorios donde los derechos humanos son vulnerados. Podr&iacute;amos hablar tambi&eacute;n aqu&iacute; de antropocentrismo, de privilegio antropoc&eacute;ntrico, porque la fabricaci&oacute;n de esa prenda requiere una enorme cantidad de recursos naturales no humanos.
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo, como todas las estructuras de dominaci&oacute;n, ha naturalizado la dominaci&oacute;n. Su forma de hacerlo es que nosotras, cada una de nosotras, mediante nuestra agencia cotidiana, la reproduzcamos incluso aunque nuestra intenci&oacute;n sea la contraria. Hemos naturalizado los privilegios de clase, g&eacute;nero y origen, y esto es muy importante saberlo y asumirlo, porque solo as&iacute; podremos estar lo suficientemente atentas a los que se nos otorgan y a los que ejercemos. Y solo as&iacute; podremos plantearnos dejar de ejercerlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reni Eddo-Lodge, escritora inglesa de madre nigeriana, en su libro 'Por qu&eacute; no hablo con blancos sobre racismo', define el privilegio blanco como la ausencia de consecuencias negativas del racismo. Lo mismo ocurre con el privilegio masculino, es la ausencia de consecuencias negativas del machismo, y con el privilegio de clase, que es la ausencia de consecuencias negativas del clasismo. Son ausencias. &iquest;Y c&oacute;mo combatimos ausencias? Ah&iacute; est&aacute; la clave: solo con intenci&oacute;n y mucha atenci&oacute;n al impacto que nuestros actos cotidianos tienen en nuestro entorno y en el resto del mundo. Debemos recordar siempre, y me repito: un privilegio solo puede ser ejercido a costa de una peor posici&oacute;n de otra persona o colectivo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es el capitalismo?</h2><p class="article-text">
        El capitalismo es una estructura social de dominaci&oacute;n. Es un sistema siempre feroz, can&iacute;bal, como dice Nancy Fraser; es homicida, suicida, carn&iacute;voro, como dice Francesca Grazoli; es excluyente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo es un sistema de ideas, es una ideolog&iacute;a. La econom&iacute;a capitalista es una forma, en base a una ideolog&iacute;a, de administrar los bienes de una sociedad. Pero para que un sistema econ&oacute;mico se instale y funcione es necesario un ecosistema propio. Para que exista el capitalismo debemos vivir en sociedades capitalistas. Por lo tanto, una de las tareas principales de esta estructura de dominaci&oacute;n, como del resto, es su propia supervivencia, su propia reproducci&oacute;n. Y eso se realiza mediante la producci&oacute;n de sentido y de deseo. El capitalismo necesita producir y reproducir un &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; que legitime su existencia. Necesita que el conjunto de la sociedad, que es explotada y expropiada, asuma como aceptable su existencia y sus din&aacute;micas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su libro 'Capitalismo can&iacute;bal'<em>, </em>Nancy Fraser propone el t&eacute;rmino 'can&iacute;bal', porque, entre otras cosas, el capitalismo devora su propia base social, una base social, por cierto, que &eacute;l no produce: no produce personas, pero se las come, no produce territorio, pero se lo come, no produce vida animal ni vegetal de ning&uacute;n tipo, pero se la come. Utiliza recursos extraecon&oacute;micos y no devuelve nada, roba vida y provoca muerte. No debemos caer en el error de creer que el capitalismo es una realidad solo econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes he dicho que el capitalismo es una forma de administrar los bienes de una sociedad en base a una ideolog&iacute;a. Voy a matizar aqu&iacute; que los bienes de una sociedad son materiales e inmateriales. El capitalismo, el patriarcado y el colonialismo deciden, adem&aacute;s, c&oacute;mo se administran los bienes inmateriales de la sociedad: el respeto, la dignidad, el poder, la educaci&oacute;n, la credibilidad. Esta &uacute;ltima es fundamental para crear un sentido com&uacute;n excluyente. Por ello, nuestras vidas transcurren principalmente bajo el mandato de tres tipos de econom&iacute;a de la credibilidad: la econom&iacute;a machista de la credibilidad, la econom&iacute;a racista de la credibilidad y la econom&iacute;a clasista de la credibilidad. Esto hace que, a grandes rasgos y utilizando un imaginario binario, el reparto de la credibilidad quede as&iacute;: creemos menos a una mujer que a un hombre; creemos menos a una persona racializada que a una persona blanca; y creemos menos a una persona empobrecida que a una persona enriquecida. Esta idea es de Miranda Fricker y la pod&eacute;is encontrar desarrollada en su libro 'Injusticia epist&eacute;mica'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas principales de las sociedades capitalistas es el papel distintivo de los mercados. Los mercados siempre han existido a lo largo de la vida humana incluso en las sociedades no capitalistas; sin embargo, en el capitalismo, el mercado se distingue porque asume la funci&oacute;n clave de plantear y responder las preguntas fundamentales respecto del modo en que las personas deseamos vivir: d&oacute;nde invertimos nuestras energ&iacute;as colectivas, c&oacute;mo nos proponemos equilibrar el &ldquo;trabajo productivo&rdquo; con la vida familiar, qu&eacute; ocio construimos, c&oacute;mo nos relacionamos con la naturaleza no humana, c&oacute;mo queremos que las generaciones futuras se relacionen con ella, qu&eacute; gesti&oacute;n de la vivienda consideramos aceptable, etc. En definitiva, quedan en manos de las &ldquo;fuerzas del mercado&rdquo; las decisiones m&aacute;s importantes de la vida. Esta es, como asegura Nancy Fraser, la caracter&iacute;stica m&aacute;s relevante y perversa del capitalismo: &ldquo;el hecho de ceder las cuestiones m&aacute;s decisivas a un mecanismo orientado a la expansi&oacute;n cuantitativa del valor monetizado, que es cong&eacute;nitamente indiferente a los indicadores cualitativos de riqueza social y bienestar humano&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los mercados est&aacute;n en el centro del funcionamiento del capitalismo, pero no debemos confundir esto con la idea de que todo est&aacute; mercantilizado. El mercado parece ocuparlo todo, pero tambi&eacute;n necesita que haya espacios no mercantilizados. El ejemplo m&aacute;s claro es el trabajo asalariado, que no podr&iacute;a sostenerse sin el trabajo dom&eacute;stico, la crianza, la educaci&oacute;n, el cuidado emocional y muchas otras actividades que permiten formar nuevas generaciones de trabajadores y mantener a las actuales, adem&aacute;s de sostener los lazos sociales y los marcos compartidos de sentido. De este modo, al igual que la llamada &ldquo;acumulaci&oacute;n originaria&rdquo;, la reproducci&oacute;n social constituye una condici&oacute;n esencial para que la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as sea posible.
    </p><p class="article-text">
        Para el capitalismo y su herramienta principal, el mercado, siempre debe haber expropiaci&oacute;n de recursos, es decir, robo (matiz: no siempre la expropiaci&oacute;n es robo, en el caso del capitalismo, s&iacute;, porque su objetivo es empobrecer a muchas para enriquecer a unos pocos). Esos recursos que extrae son el trabajo de cuidados, tierras, cuerpos, ideas, creatividad, principios &eacute;ticos y morales, etc. Necesita robar todo eso para hacerlo suyo y, entonces s&iacute;, adaptarlo a la forma del mercado y transformarlo en producto. Y, por supuesto, quitar todo viso revolucionario. Uno de los slogans publicitarios que m&aacute;s me impact&oacute; hace unos a&ntilde;os fue el que vi en el escaparate del Corte Ingl&eacute;s de cara al 8M: &ldquo;joyas para la igualdad&rdquo;. Es obsceno. La industria de la joyer&iacute;a es una de las que mayor explotaci&oacute;n, desigualdad y muerte genera. Esto es un uso del feminismo para quitarle valor y para ganar dinero. Y aunque ganar dinero es un objetivo importante para el capitalismo, tambi&eacute;n lo es vaciar de contenido el feminismo, un movimiento emancipador que lucha contra l&oacute;gicas como las del mercado. El feminismo es anticapitalista.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los afectos, por ejemplo, jam&aacute;s ser&aacute;n mercantilizados. Y no es solo porque eso es imposible, sino porque al mercado le interesa que cuidemos a otras por amor (esto est&aacute; relacionado con lo que hemos dicho sobre el trabajo asalariado), pero, adem&aacute;s necesita que veamos este acto de amor como un sacrificio, que veamos como sacrificio el acto de amor de cuidar, que es reproducir la vida. Y lo consigue haciendo: 1) que el trabajo sea la base de la supervivencia (sin trabajo no tienes salario y no comes); 2) que el empleo ocupe tu vida y tu salud trabajando un n&uacute;mero de horas inaceptable en condiciones inaceptables; y 3) que el trabajo asalariado sea una de las fuentes de tu superaci&oacute;n personal y tu emancipaci&oacute;n (esto en el caso de quienes tienen trabajos cualificados). Y en relaci&oacute;n a todo esto, no podemos elegir: o trabajas o cuidas. Las pol&iacute;ticas de conciliaci&oacute;n no funcionan completamente ni para todas porque son construidas bajo las bases ideol&oacute;gicas de las estructuras de dominaci&oacute;n; por lo tanto, todas sus soluciones pasan por salvar las estructuras, no por deshacer sus bases. Recordemos que las estructuras sociales se reproducen a s&iacute; mismas continuamente mediante instituciones y personas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Contra el deseo impuesto</h2><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute;n tambi&eacute;n las grietas del sistema. En lo no mercantilizado. Debemos hacernos fuertes e impedir que nadie se aproveche de algo tan potente y bello como amar a otros seres y al entorno. No podemos dejar que nuestro amor por la naturaleza se convierta en un viaje a EEUU a ver secuoyas. Aqu&iacute;, en este viaje, en la comida que al parecer no podemos dejar de comer (carne, alcohol, aguacates, soja, pescado, etc.), en el ocio cotidiano, en las cuestiones est&eacute;ticas, en la ropa que compramos o no compramos, etc. En todo esto y m&aacute;s se cuela la construcci&oacute;n capitalista del deseo. Siempre, recordemos, en colaboraci&oacute;n con el patriarcado y el colonialismo. &iquest;C&oacute;mo son nuestras vacaciones? &iquest;Nuestros fines de semana? &iquest;D&oacute;nde deseamos vivir? &iquest;Nos vamos a hipotecar? &iquest;Vamos a vivir en comunidad? &iquest;Qu&eacute; comemos? &iquest;Qu&eacute; ropa compramos? &iquest;Seguimos comprando ropa?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existe una cadena global de sufrimiento que empieza en nuestras decisiones en esta parte de mundo y termina en el asesinato por inanici&oacute;n en otros territorios. Esto lo hemos visto muy claro con el genocidio del pueblo palestino: hemos hablado y practicado boicot mediante el consumo. Y lo hemos hecho porque somos conscientes de que esa cadena de sufrimiento existe. &iquest;Por qu&eacute; nos detenemos ah&iacute;? &iquest;Qu&eacute; hay del resto de sufrimientos? Hemos dicho que necesitamos asumir que tenemos y ejercemos privilegios y que debemos estar muy atentas para no seguir haci&eacute;ndolo en nuestra cotidianidad. Para eso, debemos respondernos a estas y otras muchas preguntas. La no colaboraci&oacute;n con el sistema en nuestra cotidianidad es fundamental y debe ir siempre acompa&ntilde;ada de una colectivizaci&oacute;n de la misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo necesita que pensemos m&aacute;s en su propio beneficio que en el nuestro, necesita que pongamos lo productivo por delante de lo reproductivo, que entendamos que la producci&oacute;n de muerte tiene m&aacute;s sentido que la producci&oacute;n de vida. Para eso, una de las cosas que hace es generar deseos haci&eacute;ndolos pasar por necesidades. Ojo con lo que deseamos, porque cuando hablamos de deseos construidos por el capitalismo hablamos de qu&eacute; vidas importan m&aacute;s que otras. Cuando mi 'necesidad' es a costa de la explotaci&oacute;n de otras, estamos aceptando impl&iacute;citamente que las vidas de esas personas importan menos que las nuestras. Judit Butler lo expresa muy bien en su libro 'Marcos de guerra', cuando habla de vidas que merecen ser lloradas y vidas que no lo merecen.
    </p><p class="article-text">
        En su precioso libro 'Refugio', Terry Tempest Williams escribe una frase que describe a la perfecci&oacute;n qu&eacute; es el capitalismo y, en general cualquier estructura de dominaci&oacute;n. Refiri&eacute;ndose a las consecuencias de los ensayos nucleares en el desierto de Nevada, cerca de donde ella y much&iacute;simas especies animales viven, dice lo siguiente: &ldquo;Cuando la Comisi&oacute;n de la Energ&iacute;a At&oacute;mica describi&oacute; el territorio al norte de los campos de pruebas de Nevada como 'desierto virtualmente deshabitado', mi familia y las aves del Gran Lago Salado &eacute;ramos algunos de esos 'deshabitantes virtuales'&rdquo;. Y es que para el capitalismo somos eso: deshabitantes virtuales, despersonas virtuales, desanimales virtuales, desnaturaleza virtual.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La responsabilidad individual colectivizada</strong></h2><p class="article-text">
        La no colaboraci&oacute;n es necesaria y, creo, deber&iacute;a ser la base &eacute;tica y pol&iacute;tica de todas las entidades y personas que trabajamos por la justicia social. &iquest;Cu&aacute;les son las l&iacute;neas rojas de las entidades a las que pertenecemos? &iquest;D&oacute;nde nos plantamos y decimos por aqu&iacute; no vamos a seguir? &iquest;Cu&aacute;les son nuestras l&iacute;neas rojas personales dentro de esas entidades? &iquest;Se&ntilde;alamos aquello que est&aacute; colaborando con los sistemas de opresi&oacute;n? &iquest;Nos sentimos c&oacute;modas con lo que hacemos?
    </p><p class="article-text">
        Existe una herramienta epistemol&oacute;gica que, adem&aacute;s, es un posicionamiento pol&iacute;tico en s&iacute; mismo, que nos sirve para pensarnos: la <a href="https://eapneuskadi.org/wp-content/uploads/2025/10/3-LIM.ACCESO_MUJERES_FINAL.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&eacute;tica feminista</a>. La &eacute;tica feminista no es una rama de la &eacute;tica, es una forma diferente de pensar nuestras acciones cotidianas y su impacto en el entorno. Es otra forma de hacer &eacute;tica que trata de liberarse de los sesgos machistas, racistas y clasistas que ha caracterizado generalmente la &eacute;tica hegem&oacute;nica. Porque nuestros criterios &eacute;ticos no son neutros, como no lo es nada en una sociedad patriarcal, colonial y capitalista. &iquest;Nos hemos preguntado alguna vez seriamente cu&aacute;les son nuestros principios &eacute;ticos? &iquest;Nos hemos propuesto pensar en el impacto de nuestras acciones cotidianas y decidir qu&eacute; vamos a interrumpir, con qu&eacute; no vamos a colaborar m&aacute;s? O actuamos conscientemente o reproducimos la violencia estructural.
    </p><p class="article-text">
        La escritora Ursula K. Le Guin tiene un cuento que se llama 'Quienes se marchan de Omelas'. Es un relato que creo que da para conversar toda una vida. Ursula K. Le Guin nos coloca ante la realidad de una vida feliz que solo es posible sobre el sufrimiento de otras. Omelas es ese mundo feliz. &iquest;Te marchar&iacute;as al conocer el sufrimiento sobre el que se erige tu privilegio? &iquest;Te marchar&aacute;s? Porque conocerlo, ya lo conoces.
    </p><p class="article-text">
        Marcharse de Omelas es muy dif&iacute;cil, porque Omelas es el mundo en el que vivimos, pero debemos aspirar siempre a marcharnos. Debemos caminar ya en direcci&oacute;n a la salida. Actuar como si ya hubi&eacute;semos hecho la revoluci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo vivir&iacute;amos si la revoluci&oacute;n ya hubiese tenido lugar, si nos hubi&eacute;semos marchado ya de Omelas? Pensemos en serio c&oacute;mo ser&iacute;a el mundo, c&oacute;mo ser&iacute;amos nosotras, c&oacute;mo ser&iacute;an nuestros actos cotidianos, y desarrollemos aquellos que ya, desde ahora mismo, podemos poner en pr&aacute;ctica. No se trata aqu&iacute; de tener que hacerlo todo para salvar el mundo, se trata de hacer algo, algo m&aacute;s. Por cierto, la misma autora tiene otro cuento llamado 'El d&iacute;a antes de la revoluci&oacute;n'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existen much&iacute;simas personas y colectivas que est&aacute;n ya imaginando mundos diferentes, que est&aacute;n actuando como si la revoluci&oacute;n ya existiera: pueblos ocupados, iniciativas de cesi&oacute;n de tierras a personas migradas o migrantes, espacios voluntarios de acogida a v&iacute;ctimas de violencia machista y violencia racista, centros sociales construidos con las manos de quienes quieren tener espacios f&iacute;sicos en los que hacer comunidad, iniciativas colectivas para parar a las grandes empresas energ&eacute;ticas que quieren continuar robando territorio, etc. El mundo est&aacute; lleno de luces a las que mirar. Y podemos elegir mirar hacia all&iacute; cuando nos pensemos en el mundo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia González Llama]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/sintomas-causas-pensar-estructuralmente-capitalismo_132_13176441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 19:46:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De los síntomas a las causas: pensar estructuralmente el capitalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Patriarcado,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En el 250 aniversario de la biblia del mundo contemporáneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/250-aniversario-biblia-mundo-contemporaneo_129_13115898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b343cf06-dacb-4cd5-be19-923fa263b874_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En el 250 aniversario de la biblia del mundo contemporáneo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos una nueva biblia como lo fue 'La riqueza de las naciones' de Adam Smith. Nos hemos quedado sin un mito que explique el mundo y necesitamos un nuevo relato que llegue allá donde no llegó un profesor de filosofía moral del año 1776</p></div><p class="article-text">
        Adam Smith naci&oacute;, en el a&ntilde;o 1723, en el coraz&oacute;n de una pregunta: &iquest;C&oacute;mo se organiza una sociedad de extra&ntilde;os?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kirkcaldy era un pueblito min&uacute;sculo en la costa del Mar del Norte. A pocos kil&oacute;metros, en la orilla opuesta del fiordo de Forth, Edimburgo se estaba convirtiendo en una suerte de improvisada ciudad de los rascacielos. Encaramada en un risco diminuto sin espacio f&iacute;sico para crecer, la capital se hab&iacute;a visto arrasada por sucesivas oleadas migratorias que hab&iacute;an duplicado su poblaci&oacute;n a una velocidad vertiginosa. Sin otra posibilidad, los reci&eacute;n llegados hab&iacute;an ido convirtiendo la urbe en un experimento chiflado de chabolismo vertical: sobre los antiguos edificios medievales hab&iacute;an ido levantando planta tras planta hasta alcanzar las diez, doce, incluso catorce alturas a base de precarias estructuras de madera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para cuando Smith tuvo edad de comprender lo que estaba ocurriendo, cerca de 60.000 personas se hacinaban en medio kil&oacute;metro cuadrado &mdash;algo as&iacute; como cinco veces la densidad de una ciudad moderna&mdash; y aquellas estructuras hab&iacute;an empezado a ceder. Los muros se arqueaban, los cimientos se desplazaban, y no era raro que inmuebles enteros se vinieran abajo de la noche a la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Como los edificios de la Royal Mile, tambi&eacute;n las estructuras que ordenaban la sociedad escocesa de finales del siglo XVIII empezaban a resquebrajarse bajo la presi&oacute;n de la urbanizaci&oacute;n y la industrializaci&oacute;n. Y es que en aquellos a&ntilde;os en el sur de Escocia se estaba fraguando la transformaci&oacute;n de la experiencia humana m&aacute;s importante &ndash;y m&aacute;s infravalorada&ndash; de la historia reciente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1750 hab&iacute;a, quiz&aacute;, cinco o seis ciudades de m&aacute;s de 100.000 habitantes en Europa: Londres, Par&iacute;s, Viena, N&aacute;poles y Madrid. Fuera de ellas, la pr&aacute;ctica totalidad de la poblaci&oacute;n del mundo a&uacute;n viv&iacute;a, como hab&iacute;an hecho sus antepasados durante milenios, en grupos tan peque&ntilde;os que era posible tener un conocimiento &iacute;ntimo de todos los vecinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esas comunidades, cada persona sab&iacute;a no solo qui&eacute;n era qui&eacute;n, sino tambi&eacute;n qui&eacute;nes hab&iacute;an sido sus padres y sus abuelos y cu&aacute;ntas veces su estirpe hab&iacute;a estado vinculada o hab&iacute;a entrado en conflicto con otra. Todo el mundo pod&iacute;a juzgar por s&iacute; mismo si alguien era confiable o no, si representaba un peligro, cu&aacute;l era su estatus y si val&iacute;a la pena su tiempo. Donde no llegaba ese conocimiento, las iglesias hab&iacute;an asumido el papel de ordenante de la vida en com&uacute;n. As&iacute; que los mecanismos que durante milenios nos hab&iacute;an permitido comprender las sociedades humanas segu&iacute;an, hasta finales del siglo XVIII, pr&aacute;cticamente intactos.
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces los terratenientes escoceses comenzaron a promover las <em>enclosure acts</em>, unas leyes que prohib&iacute;an a los campesinos usar los pastos comunes que hasta entonces hab&iacute;an sido la base de su subsistencia. Privados de su forma de vida, miles de personas se vieron obligadas a desplazarse a las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Esas ciudades empezaron a convertirse en arrabales donde todo el mundo era nuevo y desconocido. Por primera vez en la historia, los grupos humanos superaban los l&iacute;mites de lo que pod&iacute;a entenderse desde la cognici&oacute;n individual y no ten&iacute;an ni iglesia, ni tradici&oacute;n a la que agarrarse para entender lo que estaba ocurriendo. As&iacute; surgi&oacute; un desaf&iacute;o completamente in&eacute;dito: &iquest;c&oacute;mo comprender a alguien que no conoces? &iquest;C&oacute;mo saber si puedes confiar en otra persona sin tener una referencia directa y personal? &iquest;C&oacute;mo transmitir tu propio estatus o reconocer el de alguien a quien nunca has visto?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese escenario, la religi&oacute;n ya no era capaz de contestar esas preguntas. Ni pod&iacute;a seguir dando forma al mundo, ni sostener el orden social. Sus preceptos &mdash;no solo su manera de entender el tiempo y el espacio, sino, sobre todo, su funci&oacute;n como arquitectura invisible de la vida en com&uacute;n&mdash; comenzaban a desmoronarse.
    </p><p class="article-text">
        La obsesi&oacute;n de Smith, como la de tantos de sus contempor&aacute;neos, era la de sustituir esas premisas: encontrar los fundamentos de la naturaleza humana y las reglas que nos gobiernan para crear un mantra universal que ordenase la sociedad que estaba naciendo.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, por m&aacute;s que la Historia se haya empe&ntilde;ado en presentarlo as&iacute;, Adam Smith no era un economista. La econom&iacute;a ni siquiera exist&iacute;a en aquel momento como disciplina. Lo m&aacute;s cercano era la &ldquo;econom&iacute;a pol&iacute;tica&rdquo;, que se ocupaba principalmente del gasto p&uacute;blico y de la recaudaci&oacute;n. Y la creencia general es que era el Estado el que produc&iacute;a la riqueza de las naciones. Smith, sin embargo, era profesor de filosof&iacute;a moral y su ambici&oacute;n era ofrecer un marco para orientar la conducta de sus contempor&aacute;neos. La econom&iacute;a, podr&iacute;amos aventurar, fue el artefacto que se invent&oacute; para convencernos de que aquel manual ten&iacute;a alg&uacute;n sentido.
    </p><p class="article-text">
        Y <em>La riqueza de las naciones</em> no es un tratado t&eacute;cnico, sino algo mucho m&aacute;s poderoso: es una f&aacute;bula. Un relato sobre esa sociedad naciente. Un mito fundacional que vino a sustituir a la religi&oacute;n. Como todos los mitos fundacionales, no tuvo &eacute;xito porque fuera literalmente cierto, sino porque result&oacute; extraordinariamente eficaz. Con un libro, Smith proporcion&oacute; un andamiaje intelectual sobre el que se termin&oacute; por levantar una civilizaci&oacute;n entera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El relato dec&iacute;a algo as&iacute;: la riqueza de las naciones no depende de lo que poseen, sino del trabajo que son capaces de movilizar. Pero hay algo desconcertante: en todas partes las personas trabajan, y sin embargo unas sociedades prosperan mientras otras se estancan. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la diferencia?, se preguntaba Smith. Y su respuesta era tan simple como revolucionaria: en la organizaci&oacute;n del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Un artesano, trabajando por su cuenta, pod&iacute;a hacer un producto al d&iacute;a, quiz&aacute; dos. Pero en una cadena de montaje pod&iacute;a hacer miles. La riqueza de los pa&iacute;ses depend&iacute;a de lo bien que se organizasen. Y para organizarse, requer&iacute;an capital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De manera que hay tres formas de contribuir a la sociedad: una, mediante sacrificio, aportando el ahorro que uno podr&iacute;a gastar en placeres superfluos; otra, con esfuerzo, entregando tiempo y trabajo; y la tercera, a trav&eacute;s de la capacidad de organizar, de poner en marcha estructuras que multipliquen la productividad. Los pa&iacute;ses que logren dominar estas tres dimensiones &mdash;ahorrar, trabajar y organizarse&mdash; ser&aacute;n los que prosperen y dejen atr&aacute;s a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Este mito ten&iacute;a una ventaja extraordinaria en aquel momento hist&oacute;rico. El esfuerzo y el sacrificio, a diferencia de la devoci&oacute;n religiosa o de la fe, eran contables. Las horas de trabajo, las libras invertidas o ahorradas, pod&iacute;an anotarse en una hoja de c&aacute;lculo. De esta manera, el mito resolv&iacute;a ese gran problema de la sociedad que nac&iacute;a: c&oacute;mo valorar a las personas m&aacute;s all&aacute; de los v&iacute;nculos familiares, de la comunidad local y del fervor religioso. Smith ofrec&iacute;a un sistema universal para medir y guiar la conducta humana, un reemplazo secular para la autoridad moral que antes resid&iacute;a en la iglesia y en la tradici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue como el mito de Adam Smith sustituy&oacute; a la religi&oacute;n punto por punto, en todas sus facetas. Hab&iacute;a un dios &mdash;ya no en el cielo, sino en la organizaci&oacute;n del trabajo&mdash; que promet&iacute;a ganancias infinitas. Hab&iacute;a virtudes &mdash;el ahorro y el trabajo&mdash; que otorgaban el favor de ese dios. Y hab&iacute;a un infierno: la pobreza y la exclusi&oacute;n, el atraso en lugar del progreso, para quienes no cumpl&iacute;an los preceptos. Lo que uno val&iacute;a y lo que val&iacute;a el resto iba a quedar para siempre registrado en una gigantesca hoja de c&aacute;lculo que llamar&iacute;amos <em>econom&iacute;a</em>.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hoy, 250 a&ntilde;os despu&eacute;s, vivimos palabra por palabra en ese mito. Las categor&iacute;as econ&oacute;micas que se ense&ntilde;an en la universidad (el trabajo y el capital como factores de la producci&oacute;n, la productividad, etc.) todav&iacute;a nacen de ese libro. Pero no solo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n le seguimos ense&ntilde;ando a nuestros hijos la importancia del esfuerzo. Igual que nos ense&ntilde;aron nuestros padres. Hasta nos machacamos en silencio cuando sentimos que &ldquo;no nos hemos esforzado lo suficiente&rdquo;. Por su parte, varias de las cat&aacute;strofes de la sociedad contempor&aacute;nea &ndash;como la crisis de la vivienda o la burbuja de las bolsas&ndash; se explican porque seguimos convencidos de que el ahorro es una actitud virtuosa que merece una recompensa (aunque no produzca valor y aunque no corra riesgos, que eran las cosas que se supon&iacute;a que hac&iacute;a el ahorro en el cuento de Smith).
    </p><p class="article-text">
        La crisis que atraviesa nuestra sociedad tambi&eacute;n se explica por las limitaciones de ese relato. Smith pensaba que el conocimiento era irrelevante, un subproducto de la actividad humana que no deb&iacute;a contarse. En varias ocasiones a lo largo del texto desprecia la contribuci&oacute;n de los obreros que inventaban mejoras para las m&aacute;quinas o de las profesiones que no contribu&iacute;an a mover la cadena de montaje. Y a pesar de que el dios de su historia &ndash;la divisi&oacute;n del trabajo&ndash; es una forma muy evidente de conocimiento, ni en sus planteamientos, ni en las ecuaciones que despu&eacute;s dieron forma a la econom&iacute;a de los siguientes 250 a&ntilde;os qued&oacute; reflejada esta faceta de la actividad humana salvo como un &ldquo;residuo&rdquo; que no se puede contar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, todo nuestro marco moral, que despu&eacute;s se refleja tambi&eacute;n en la arquitectura de la econom&iacute;a como ciencia, descansa sobre el esfuerzo e ignora sistem&aacute;ticamente la esencia de la actividad de los seres humanos: el conocimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero resulta que hoy hemos superado esa necesidad de esfuerzo que ten&iacute;amos en el inicio de la Revoluci&oacute;n Industrial: vivimos en una era del conocimiento en la que el trabajo &ndash;en ese sentido de la aplicaci&oacute;n de la fuerza&ndash; cada vez es menos necesario para producir valor (y menos lo ser&aacute; a medida que avancen las energ&iacute;as renovables). Y, sin embargo, carecemos de herramientas para valorarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis del mundo moderno nace de esa carencia: necesitamos una nueva biblia. Nos hemos quedado sin un mito que explique el mundo y necesitamos un nuevo relato que llegue all&aacute; donde no lleg&oacute; un profesor de filosof&iacute;a moral del a&ntilde;o 1776. Uno que d&eacute; sentido a este tiempo nuevo y que nos empuje hacia adelante otros 250 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;--&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque sus casi 1.000 p&aacute;ginas pueden echar a alg&uacute;n lector para atr&aacute;s, <em>La riqueza de las naciones</em> es una lectura muy entretenida que se puede limitar a los tres primeros libros (unas 300 p&aacute;ginas). Hay una versi&oacute;n reducida <a href="https://archive.org/details/adam-smith-la-riqueza-de-las-naciones_202304/page/7/mode/2up" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el dominio p&uacute;blico aqu&iacute;</a> que se puede encontrar tambi&eacute;n en <a href="https://www.amazon.es/riqueza-las-naciones-I-II-III-selecci%C3%B3n/dp/842065096X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro de bolsillo de Alianza Editorial</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/250-aniversario-biblia-mundo-contemporaneo_129_13115898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 20:16:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En el 250 aniversario de la biblia del mundo contemporáneo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que la Inteligencia Artificial revela sobre el capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/inteligencia-artificial-revela-capitalismo_129_13020702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2ad69cf-8c9a-46c9-9f1f-ea0d920f68de_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131522.jpg" width="1920" height="1080" alt="Lo que la Inteligencia Artificial revela sobre el capitalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tecnología y las máquinas deberían servir para liberar al ser humano, no para afianzarlo a esa rueda del hámster que es el capitalismo. De hecho, el problema no es que existan esclavos energéticos, sino quién los controla, con qué propósito y en beneficio de quién</p></div><p class="article-text">
        El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, se ha defendido de las acusaciones de despilfarro energ&eacute;tico de las aplicaciones de inteligencia artificial (IA) argumentando que tambi&eacute;n se gasta mucha energ&iacute;a para entrenar a un humano. Seg&uacute;n Altman, si contamos toda la energ&iacute;a que un ser humano necesita desde su nacimiento hasta ser productivo &mdash;unos 20 a&ntilde;os, de acuerdo con sus c&aacute;lculos&mdash;, entonces la IA es igual o m&aacute;s eficiente energ&eacute;ticamente. Como era previsible, esta analog&iacute;a entre m&aacute;quinas y seres humanos ha sido muy criticada por deshumanizadora, pues sugiere una equivalencia moral entre, por ejemplo, mantener con vida a un beb&eacute; y el entrenamiento de la inteligencia artificial. Sin embargo, creo que la cr&iacute;tica debe situarse en un plano mucho m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        La virtud de la analog&iacute;a de Altman es que es t&eacute;cnicamente correcta, al menos en primera instancia. Desde el punto de vista energ&eacute;tico, tanto las m&aacute;quinas como los organismos vivos somos entidades que requieren la &ldquo;ingesta&rdquo; continua de energ&iacute;a para poder &ldquo;funcionar&rdquo; &mdash;lo que en t&eacute;rminos f&iacute;sicos supone realizar <em>trabajo</em>&mdash;. Lo que var&iacute;a es el tipo de combustible que necesitamos, ya que mientras las m&aacute;quinas pueden utilizar la madera, el carb&oacute;n, el petr&oacute;leo, la electricidad&hellip; los seres humanos estamos m&aacute;s limitados y nuestro metabolismo solo acepta lo que nuestras enzimas pueden transformar, como los alimentos: no podemos comer carb&oacute;n ni beber petr&oacute;leo. Pero el proceso bioqu&iacute;mico es b&aacute;sicamente el mismo, y digerir un terr&oacute;n de az&uacute;car libera aproximadamente la misma cantidad de energ&iacute;a qu&iacute;mica que quemarlo al aire libre, aunque mediante procesos distintos. Esta es la raz&oacute;n por la que es posible medir las diferentes formas de la energ&iacute;a en la misma unidad: julios o calor&iacute;as, por ejemplo. Desde el punto de vista energ&eacute;tico, &iexcl;somos comparables!
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser algo obsceno, este punto es central para comprender tanto las fortalezas como las vulnerabilidades de las sociedades contempor&aacute;neas. Y de paso me permite darle la vuelta al argumento de Altman. Baste un ejemplo elemental al que me gusta recurrir: si las aristocracias griega y romana pod&iacute;an trasladarse de un lado a otro sin caminar era porque ten&iacute;an a su disposici&oacute;n a un grupo de esclavos humanos que usaban su potencia para llevar al propietario de un lado a otro. Eso s&iacute;, a los esclavos hab&iacute;a que alimentarlos continuamente; lo que no siempre era barato. Hoy, esos esclavos han sido sustituidos por veh&iacute;culos de transporte que, debido a su enorme potencia f&iacute;sica, adem&aacute;s pueden conseguir velocidades mucho mayores; pero tambi&eacute;n hay que alimentarlos, solo que con combustibles f&oacute;siles &mdash;y con electricidad en el caso de los el&eacute;ctricos&mdash;. Para hacernos una idea, un SUV de 250 caballos trabajando a potencia m&aacute;xima es equivalente a unos 2.000 esclavos humanos trabajando simult&aacute;neamente. Debido a lo barato de los combustibles f&oacute;siles y la falta de problemas morales para &ldquo;explotarlos&rdquo;, la generalizaci&oacute;n de estas m&aacute;quinas ha permitido una elevaci&oacute;n del bienestar material de gran parte de la sociedad en los &uacute;ltimos 250 a&ntilde;os. As&iacute;, la era del antropoceno es tambi&eacute;n la era de la masificaci&oacute;n de los <em>esclavos energ&eacute;ticos</em>.
    </p><p class="article-text">
        Si esta equivalencia energ&eacute;tica chirr&iacute;a a nuestro sentido com&uacute;n es precisamente porque hemos naturalizado lo que el antrop&oacute;logo Alf Hornborg llama el fetichismo de las m&aacute;quinas, es decir, que miramos hacia otro lado respecto a los flujos de energ&iacute;a y recursos naturales que son necesarios para hacer funcionar a nuestras m&aacute;quinas (desde secadores de pelo hasta veh&iacute;culos de transporte, pasando por ordenadores y otros productos electr&oacute;nicos). Lo cierto es que el mantenimiento de toda nuestra tecnoestructura &mdash;de todas esas m&aacute;quinas que sostienen la vida moderna, particularmente en los pa&iacute;ses desarrollados&mdash; depende de la entrada continua de recursos y energ&iacute;a, procedentes muchas veces de otras partes pobres y explotadas del mundo, y adem&aacute;s genera costes ambientales, que tambi&eacute;n suelen externalizarse. Y, como sucede con nuestros organismos, si dejamos de incorporar energ&iacute;a como &ldquo;alimento&rdquo;, las m&aacute;quinas se convierten en cacharros in&uacute;tiles. El propio Hornborg suele contar que, con el colapso de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y el desabastecimiento local de muchos suministros, los agricultores rusos pronto se dieron cuenta de que sin gasoil sus tractores eran poco m&aacute;s que chatarra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy sabemos que la generalizaci&oacute;n de las m&aacute;quinas impulsadas por combustibles f&oacute;siles no solo ha mejorado nuestro bienestar material &mdash;porque ha permitido elevar la productividad econ&oacute;mica a niveles sin precedentes en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos&mdash; sino que, como afirm&oacute; el historiador Tony Wrigley, tambi&eacute;n ha abierto la caja de Pandora: el impacto ecol&oacute;gico es descomunal, empezando por el cambio clim&aacute;tico que amenaza la vida misma en el planeta. El reto civilizatorio actual es, de hecho, ser capaces de transitar hacia nuevas fuentes de energ&iacute;a renovables que alimenten a nuestras m&aacute;quinas y que permitan sostener formas de bienestar material compatibles con los l&iacute;mites del planeta. No hay urgencia mayor que esa en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto podr&iacute;amos cuestionar si de verdad estamos disfrutando de ese bienestar material. Est&aacute; fuera de toda duda que tanto las m&aacute;quinas como la tecnolog&iacute;a est&aacute;n cada vez m&aacute;s avanzadas, como demuestra la espectacularidad de la inteligencia artificial. Pero si observamos las condiciones de trabajo de los seres humanos, estas no han variado tanto a lo largo de las d&eacute;cadas; y cuando lo han hecho ha sido a peor: precariedad, flexibilidad, explotaci&oacute;n&hellip; Los seres humanos seguimos siendo un h&aacute;mster en la rueda de la producci&oacute;n capitalista, y las m&aacute;quinas no nos est&aacute;n liberando, sino que se est&aacute;n adaptando a ese destino tr&aacute;gico. Es aqu&iacute; donde se encuentra la carga de profundidad del comentario de Sam Altman: para qu&eacute; sirve realmente la IA.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier avance tecnol&oacute;gico es, potencialmente, liberador: en tanto permite producir lo mismo en menos tiempo, abre la puerta a que el ser humano disfrute de m&aacute;s ocio y menos trabajo. El problema es que cuando la tecnolog&iacute;a se inserta en un sistema institucional como el capitalismo, esa puerta se cierra para siempre y solo queda emplear todos los recursos en producir m&aacute;s cantidad en el mismo tiempo &mdash;o en m&aacute;s tiempo, si las condiciones sociopol&iacute;ticas lo toleran&mdash;. Esto es a lo que se refiere Sam Altman cuando sugiere que un ser humano solo es productivo al llegar a los 20 a&ntilde;os, dando por hecho que todo el tiempo previo es una simple inversi&oacute;n energ&eacute;tica. As&iacute;, lo importante para &eacute;l parece limitarse al car&aacute;cter &ldquo;productivo&rdquo; del instrumento, sea una m&aacute;quina o un ser humano. El punto cr&iacute;tico no es que compare los consumos energ&eacute;ticos de m&aacute;quinas y seres humanos, sino que conceptualiza a ambos como sacrificios necesarios para un bien mayor: el del beneficio privado capitalista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema, por lo tanto, no es la tecnolog&iacute;a, sino el capitalismo. Aunque las alarmas hayan saltado al expresarse una equivalencia energ&eacute;tica entre m&aacute;quinas y humanos, lo verdaderamente problem&aacute;tico es que no estemos cuestionando que las m&aacute;quinas &mdash;y ello incluye a la inteligencia artificial, que es una tecnolog&iacute;a que requiere un consumo brutal de recursos naturales y energ&iacute;a&mdash; est&eacute;n &uacute;nicamente al servicio del beneficio empresarial. No se trata de elegir entre m&aacute;quinas y humanos, como pens&oacute; el movimiento luddita en el siglo XIX o como ocurre con el debate contempor&aacute;neo sobre la automatizaci&oacute;n de empleos, sino de conseguir construir una sociedad donde las m&aacute;quinas sean &ldquo;esclavas&rdquo; no solo energ&eacute;ticamente sino tambi&eacute;n pol&iacute;ticamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, la tecnolog&iacute;a y las m&aacute;quinas deber&iacute;an servir para liberar al ser humano, no para afianzarlo a esa rueda del h&aacute;mster que es el capitalismo. De hecho, el problema no es que existan esclavos energ&eacute;ticos, sino qui&eacute;n los controla, con qu&eacute; prop&oacute;sito y en beneficio de qui&eacute;n. Utilizadas de otro modo, esas mismas tecnolog&iacute;as podr&iacute;an permitirnos vivir mejor dentro de los l&iacute;mites del planeta, reduciendo el tiempo de trabajo necesario y ampliando el tiempo de ocio y disfrute. A esa posibilidad muchos la llamamos ecosocialismo. Y ofrece un horizonte mucho m&aacute;s amable para la vida y, seguramente, el &uacute;nico viable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/inteligencia-artificial-revela-capitalismo_129_13020702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 21:19:03 +0000]]></pubDate>
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