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    <title><![CDATA[elDiario.es - Capitalismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/capitalismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Capitalismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La historia se repite, pero cada vez sale más cara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/historia-repite-vez-sale-cara_129_13593969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bcfcb80-6f33-408a-8a43-9cdaca8dabef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1368y258.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia se repite, pero cada vez sale más cara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Toynbee y los Durant ya no están de moda, por diversas razones. Conviene tenerles en cuenta, sin embargo, porque sus extensísimos estudios los llevaron a coincidir en un punto clave: la importancia esencial de la concentración de riqueza en el auge y decadencia de las sociedades</p></div><p class="article-text">
        Hay personas que acometen tareas intelectuales de dimensiones casi inconcebibles. Como, por ejemplo, Arnold Joseph Toynbee (1889-1975), que escribi&oacute; <em>Un estudio de la Historia</em>: trece vol&uacute;menes en los que comparaba las causas del auge y decadencia de una veintena de &ldquo;civilizaciones&rdquo;. O William James Durant (1885-1991), que, junto a su esposa Ariel, acometi&oacute; una <em>Historia de la Civilizaci&oacute;n</em> en once vol&uacute;menes. Pese a la longevidad de los Durant (su historia de amor es maravillosa), solo tuvieron tiempo de llegar a la era napole&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Toynbee y los Durant ya no est&aacute;n de moda, por diversas razones. Conviene tenerles en cuenta, sin embargo, porque sus extens&iacute;simos estudios los llevaron a coincidir en un punto clave: la importancia esencial de la concentraci&oacute;n de riqueza en el auge y decadencia de las sociedades (o &ldquo;civilizaciones&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Leamos a los Durant: &ldquo;La concentraci&oacute;n de la riqueza es natural e inevitable, y es peri&oacute;dicamente aliviada por una redistribuci&oacute;n parcial, violenta o pac&iacute;fica. Desde este punto de vista, toda la historia de la econom&iacute;a es el lento latido del organismo social, unos vastos s&iacute;stole y di&aacute;stole de riqueza concentrada y redistribuci&oacute;n compulsiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Toynbee, por su parte, se&ntilde;alaba como rasgo com&uacute;n en 21 civilizaciones finalmente fracasadas, empezando por la sumeria, la &ldquo;concentraci&oacute;n de la propiedad&rdquo; y la incapacidad de las &eacute;lites para resolverla.
    </p><p class="article-text">
        Veamos el ejemplo del siglo XX. Empieza con el liberalismo tradicional (&ldquo;laissez faire, laissez passer&rdquo;) en pleno auge. Los grandes patrones de la econom&iacute;a estadounidense, los Vanderbilt, Morgan, Rockefeller, Carnegie, etc&eacute;tera, (denominados &ldquo;barones ladrones&rdquo;) han acumulado fortunas colosales. Algo parecido sucede en los imperios brit&aacute;nico y franc&eacute;s. Pero la cat&aacute;strofe burs&aacute;til de 1929 acaba con aquel viejo mundo.
    </p><p class="article-text">
        El mundo que nace entonces muestra rasgos muy variados (desde el &ldquo;new deal&rdquo; de Franklin Roosevelt en Estados Unidos al nazismo de Adolf Hitler en Alemania, desde el primer gobierno laborista en el imperio brit&aacute;nico hasta el Frente Popular en Francia) y un important&iacute;simo rasgo com&uacute;n: el auge del Estado como redistribuidor de la riqueza.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;era socialdem&oacute;crata&rdquo; posterior a la Segunda Guerra Mundial suele explicarse por dos motivos: la necesidad de pagar las deudas b&eacute;licas, con una alt&iacute;sima presi&oacute;n fiscal (pagar entre un 70% y un 90% de los ingresos en el impuesto sobre la renta se convirti&oacute; en la nueva normalidad de los ricos), y la &ldquo;suavizaci&oacute;n&rdquo; del capitalismo para evitar que la clase trabajadora se pasara en masa al comunismo. En realidad, el concepto del Estado redistributivo y algunos rasgos que podr&iacute;amos llamar &ldquo;iliberales&rdquo; ya estaban vigentes antes de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 80, &ldquo;la d&eacute;cada de la codicia&rdquo;, una socialdemocracia paralizada por el desempleo y la inflaci&oacute;n se rinde ante el viejo liberalismo. Irrumpen Margaret Thatcher y Ronald Reagan, el &ldquo;Consenso de Washington&rdquo; es adoptado como doctrina por el Fondo Monetario Internacional y la oleada de privatizaciones y bajadas de impuestos desarma al Estado. Se dispara de nuevo, como en el siglo XIX y principios del XX, la acumulaci&oacute;n de la propiedad en pocas manos.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno ha proseguido hasta hoy. El 1% de la humanidad acumula m&aacute;s de la mitad de la riqueza generada. Quiz&aacute; llegamos al momento que describe Toynbee en su historia comparativa de las civilizaciones: &ldquo;Al principio, la Minor&iacute;a Dominante intenta mantener por la fuerza (contra la raz&oacute;n y el derecho) una posici&oacute;n de privilegio heredado que ha dejado de merecer; y entonces el Proletariado repaga la injusticia con resentimiento, el miedo con odio y la violencia con violencia. Sin embargo, todo eso acaba en actos de creaci&oacute;n positiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Conviene fijar la atenci&oacute;n en los tres puntos fundamentales del programa de gobierno de Xi Jinping, l&iacute;der de la potencia emergente: innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, orden en el mercado y redistribuci&oacute;n de la riqueza. Incluso China, pol&iacute;ticamente comunista y econ&oacute;micamente capitalista, con tasas de crecimiento a&uacute;n muy superiores a las del resto del mundo y un gobierno f&eacute;rreo, se&ntilde;ala como gran problema la creciente concentraci&oacute;n de la propiedad.
    </p><p class="article-text">
        Resentimiento, odio y violencia: recuerden lo de Toynbee unas l&iacute;neas atr&aacute;s. Los estadounidenses han encumbrado a Donald Trump y su gobierno de ladrones. En Europa est&aacute; en auge la ultraderecha. Atravesamos la etapa en que la minor&iacute;a dominante de Toynbee azuza a los pobres (las antiguas clases medias, reales o aspiracionales) contra los m&aacute;s pobres (los inmigrantes) para mantener sus propios privilegios. Seg&uacute;n los se&ntilde;ores tecnofeudales, lo mejor para todos es que ellos se hagan cada vez m&aacute;s ricos.
    </p><p class="article-text">
        Tiempos convulsos. Acabemos con una frase de William Durant: &ldquo;La historia se repite, pero cada vez sale m&aacute;s cara&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/historia-repite-vez-sale-cara_129_13593969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:11:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Riqueza,Capitalismo,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sven Beckert, historiador: “El capitalismo es una historia de guerra constante”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/sven-beckert-historiador-capitalismo-historia-guerra-constante_1_13566681.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5e28b55-df13-4ca5-9cb3-8b40f84d8f22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1525y342.jpg" width="1200" height="675" alt="Sven Beckert, historiador: “El capitalismo es una historia de guerra constante”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El académico publica 'Capitalismo. Una historia global', donde recoge el origen de un sistema económico que denomina "revolución permanente": “Trump y Bolsonaro representan un cambio de régimen donde el neoliberalismo ya no es sagrado”</p></div><p class="article-text">
        El historiador Sven Beckert (Frankfurt, 1961) no est&aacute; cansado de hablar de su libro. &ldquo;Despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os escribi&eacute;ndolo, lo disfruto&rdquo;, bromea. El acad&eacute;mico acaba de publicar en espa&ntilde;ol <em>Capitalismo. Una historia global</em> (Cr&iacute;tica), un monumental compendio de 1.300 p&aacute;ginas donde detalla el origen de este sistema desde su g&eacute;nesis, con las primeras comunidades de comerciantes, hasta la actualidad, donde el mismo tel&eacute;fono que sirve para comprar a distancia se ha ensamblado en una larga cadena que atraviesa continentes.
    </p><p class="article-text">
        Beckert recibe a elDiario.es en Madrid, el mismo d&iacute;a en que una empresa, Urbagesti&oacute;n, decidi&oacute; expulsar de su casa a Maricarmen, de 87 a&ntilde;os, <a href="https://www.eldiario.es/economia/maricarmen-mujer-prendio-revuelta-vivienda-espana-precipito-elecciones_1_13570143.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fallecida este mi&eacute;rcoles convertida en icono de la crueldad en la crisis de la vivienda</a>. &ldquo;Creo que el capitalismo le ha fallado a la clase trabajadora y que tiene que ver con todos los problemas pol&iacute;ticos en los que nos vemos envueltos hoy&rdquo;, responde. Sobre la migraci&oacute;n, las desigualdades, la inteligencia artificial y hasta la Corona de Castilla discurre la entrevista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las cosas que m&aacute;s me sorprendieron del libro es que descentraliza la mirada del capitalismo desde nuestra perspectiva europea. &iquest;Hay solo una forma de capitalismo o son varias en funci&oacute;n del momento hist&oacute;rico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El libro arranca en el puerto de Ad&eacute;n, Yemen en la actualidad, hace mil a&ntilde;os con un grupo de mercaderes y termina en las f&aacute;bricas textiles de Camboya en el a&ntilde;o 2023. Muchos lectores esperan que hablar del capitalismo sea una historia casi exclusiva sobre el continente europeo. Pero esa historia es incorrecta y no podemos contarla as&iacute; en el presente, en una era en la que las econom&iacute;as capitalistas m&aacute;s din&aacute;micas est&aacute;n en Asia, Latinoam&eacute;rica o &Aacute;frica. Cada momento de la historia del capitalismo, desde su origen m&aacute;s primigenio hasta la Revoluci&oacute;n Industrial, solo puede entenderse desde una perspectiva global, que es lo que intento hacer en el libro.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a vivimos en un mundo que ya no es euroc&eacute;ntrico. Gran parte de nuestra forma de ver el capitalismo est&aacute; influida por los pensadores cl&aacute;sicos como Adam Smith, Karl Marx o Max Weber, que escribieron en un momento en el que la econom&iacute;a global estaba focalizada en Europa. En 2026, cuando miramos al mundo, vemos algo completamente diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute; que podemos rastrear su origen tambi&eacute;n en otros continentes y regiones.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo es una especie de punto de partida revolucionario en la organizaci&oacute;n de la vida econ&oacute;mica, una nueva l&oacute;gica que se encuentra en las comunidades de comerciantes a larga distancia de todo el mundo: en ciudades como Florencia, G&eacute;nova o &Aacute;msterdam. Pero tambi&eacute;n en China, la India, el este de &Aacute;frica o el mundo &aacute;rabe. El capitalismo fue global desde el principio y su aparici&oacute;n ha de ser entendida como global.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Espa&ntilde;a somos algo inseguros de nuestro papel en el mundo y en la historia. Y menciona en el libro la importancia que el Reino de Castilla tuvo en la expansi&oacute;n de este protocapitalismo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica tuvo un papel muy importante. Los comerciantes de la Pen&iacute;nsula ib&eacute;rica y sus dirigentes navegaron por la costa occidental de &Aacute;frica. Vasco da Gama encontr&oacute; una v&iacute;a para navegar en torno al Cuerno de &Aacute;frica. Crist&oacute;bal Col&oacute;n trat&oacute; de encontrar una v&iacute;a a la India y acab&oacute; en las Am&eacute;ricas. A Col&oacute;n, un comerciante de G&eacute;nova, lo env&iacute;a la Corona de Castilla a buscar el camino a la India. Ah&iacute; se ve claramente c&oacute;mo el capitalismo arranca tanto por emprendedores privados como por los estados.
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                Sven Beckert, en un momento de la entrevista.                            </span>
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        <strong>El capitalismo se asoci&oacute; inicialmente a familias burguesas antes de permear al resto de la sociedad, como la nobleza o, m&aacute;s tarde, el proletariado. &iquest;Qui&eacute;nes dir&iacute;a que son esas &eacute;lites ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pongo mucho &eacute;nfasis en la importancia de los comerciantes, porque fueron los primeros que organizaron su vida econ&oacute;mica en torno a una l&oacute;gica &lsquo;extra&ntilde;a&rsquo;. La mayor parte del planeta produc&iacute;a su propia subsistencia: plantaban, pescaban, cos&iacute;an&hellip; e intentaban cuidar de s&iacute; mismos, de sus familias y sus comunidades. En el caso de los comerciantes, ellos son diferentes: ni cosechaban, ni pescaban, ni cos&iacute;an&hellip; Invert&iacute;an su capital en proyectos con el objetivo de producir m&aacute;s. Era una forma de ser muy diferente a la de los campesinos, pero tambi&eacute;n a la de los ricos de entonces, los se&ntilde;ores feudales, que b&aacute;sicamente pose&iacute;an y explotaban a sus aldeanos. Los mercaderes se hicieron muy ricos, pero tambi&eacute;n de manera diferente. Ahora, visto desde 2026, su l&oacute;gica de hace mil a&ntilde;os estructura nuestras vidas. Es un cambio radical en las relaciones humanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; hay de diferente entre la l&oacute;gica de hoy en d&iacute;a y la que comentaba de los comerciantes primigenios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El principio es el mismo: el objetivo es que el capital privado produzca m&aacute;s capital. Pero por supuesto que el capitalismo ha cambiado radicalmente: el capitalismo de 1650 en Barbados estaba enfocado en el colonialismo, la esclavitud, la producci&oacute;n de az&uacute;car&hellip; Y es muy diferente del de mediados del siglo pasado en Europa, centrado en industrias como el acero o el carb&oacute;n. Hoy en d&iacute;a ese capital industrial es marginal y producir cosas ya no te hace rico. Ahora es una suerte de coordinaci&oacute;n de procesos, lo que nos lleva de vuelta a una etapa previa del capitalismo en la que esa era una manera de hacerse rico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al principio los Estados tuvieron un papel muy importante en la expansi&oacute;n del capitalismo, pero hoy en d&iacute;a no es tan relevante como entonces. Ahora, las grandes compa&ntilde;&iacute;as, especialmente las </strong><em><strong>big tech</strong></em><strong>, han reemplazado en parte el poder de los Estados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que no estoy del todo de acuerdo con esa afirmaci&oacute;n, ya que el capitalismo siempre ha sido un orden econ&oacute;mico muy estatista. El Estado siempre tiene un papel importante, desde el principio hasta hoy. El porcentaje del producto interior bruto (PIB) controlado por los Estados hoy en d&iacute;a es muy alto, el m&aacute;s alto de la historia. Por eso creo que su importancia no ha disminuido. Por supuesto, como se ha visto a lo largo de la historia, los capitalistas privados, los comerciantes, los industriales&hellip; han sido muy poderosos. La familia F&uacute;car, en Augsburgo, fue extremadamente importante para la corona espa&ntilde;ola porque financi&oacute; las expediciones a Am&eacute;rica. Ha habido otros momentos en la historia del capitalismo en los que se podr&iacute;a decir que el poder de los emprendedores privados ha competido directamente con el de los Estados. Pienso en la Compa&ntilde;&iacute;a Brit&aacute;nica de las Indias Occidentales, que era casi un Estado en s&iacute; misma, con sus ej&eacute;rcitos y marina propios, con un control de parte del territorio&hellip; As&iacute; que creo que no es un fen&oacute;meno tan nuevo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la novedad es que, al principio, las compa&ntilde;&iacute;as depend&iacute;an del Estado y estaban arraigadas a una naci&oacute;n en concreto. Pienso en Carnegie Steel, que ten&iacute;a sus ra&iacute;ces en Estados Unidos y no en otras partes del mundo. Pero ahora las compa&ntilde;&iacute;as pueden elegir qu&eacute; lugar les conviene para desarrollar sus actividades. Apple dise&ntilde;a sus productos en Estados Unidos, pero los ensambla en Asia, donde emplean a miles de trabajadores. As&iacute; que, de alguna manera, tambi&eacute;n est&aacute;n conectados al Estado chino. Y en lo que refiere a sus beneficios, trata de acumular el m&aacute;ximo posible en Irlanda, con un r&eacute;gimen impositivo muy favorable. De alguna manera pueden atraer a varios Estados y hacer que compitan entre ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos una civilización fósil, pero España es el ejemplo de cómo tener energía sin quemar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sven Beckert</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Esa es la cuesti&oacute;n: las grandes tecnol&oacute;gicas como Apple o Meta tienen un grand&iacute;simo poder en la actualidad y pueden hacer pr&aacute;cticamente lo que quieran. Y los Estados carecen del poder suficiente para doblegarlas. &iquest;Billonarios como Elon Musk, a los que en Espa&ntilde;a ya se les llama tecnoligarcas, son un s&iacute;ntoma o una evoluci&oacute;n del capitalismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son parte de esta revoluci&oacute;n permanente que es el capitalismo. Y creo que es acertada esa afirmaci&oacute;n:<strong> </strong>la diferencia entre Andrew Carnegie y la industria acelera es que una vez constru&iacute;an una acer&iacute;a, no pod&iacute;an trasladarla a otro territorio. Hoy en d&iacute;a el capital es m&aacute;s m&oacute;vil y puede hacer que los Estados se enfrenten unos con los otros. Eso les otorga nuevos poderes a esta clase de compa&ntilde;&iacute;as y, tambi&eacute;n, crea nuevas desigualdades. Puede que haya regulaci&oacute;n, pero cada vez es m&aacute;s complicado controlar estas acumulaciones de capital. Y, sin embargo, no debemos tirar la toalla: la Uni&oacute;n Europea, por ejemplo, ha hecho esfuerzos para regular a estas compa&ntilde;&iacute;as tecnol&oacute;gicas y crear nuevos reg&iacute;menes fiscales.
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            <span class="title">
                El historiador Sven Beckert.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; pasa con pol&iacute;ticos como Donald Trump o Jair Bolsonaro? &iquest;Cu&aacute;l es su papel en esta &ldquo;revoluci&oacute;n permanente&rdquo;, como lo llama, del capitalismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se puede mirar desde dos puntos de vista. Por un lado, con gente como Trump o Bolsonaro, desde la perspectiva de nuestras propias vidas los vemos como un cambio radical. Porque crecimos en un mundo con el orden neoliberal, en el que cuanto mayor comercio, mejor, y el proteccionismo era algo malo. La idea de contener la industria dentro de las fronteras nacionales se consideraba err&oacute;nea; era necesario globalizar las cadenas de producci&oacute;n. Y un Estado intervencionista era casi sacr&iacute;lego.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, de repente, tenemos al presidente de Estados Unidos convertido en el gran defensor del proteccionismo, empieza a invertir con la Administraci&oacute;n en compa&ntilde;&iacute;as y les dice qu&eacute; es lo que deber&iacute;an hacer. Es una ruptura total con el orden neoliberal... pero a lo largo de la historia del capitalismo el proteccionismo es totalmente normal. Probablemente, hay m&aacute;s momentos proteccionistas que de libre comercio. No digo que sea bueno, pero no es un mundo tan diferente del que ha existido en el pasado. Es distinto del orden neoliberal, pero no es tan diferente de lo que ha pasado en la historia del capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        Y esto me lleva a otra idea: el capitalismo tambi&eacute;n est&aacute; en proceso de cambio. Las cosas cambian un poco cada d&iacute;a, pero tambi&eacute;n en el &aacute;mbito institucional. El orden neoliberal se mantuvo estable desde la d&eacute;cada de los 70 hasta fechas recientes, pero antes hubo algo as&iacute; como un orden keynesiano, durante los a&ntilde;os dorados de posguerra. Ahora estamos en uno de esos momentos de cambio de r&eacute;gimen en el que el orden neoliberal ya no es algo &lsquo;sagrado&rsquo;. La crisis de 2008, que en Espa&ntilde;a fue grav&iacute;sima, fue muy seria tanto para la historia del capitalismo como para el orden neoliberal. Movimientos como las protestas contra la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio u Occupy Wall Street se impulsaron desde posiciones de izquierda, pero tambi&eacute;n hay resistencia desde la derecha populista. &iquest;Qu&eacute; viene despu&eacute;s? No lo sabemos, es una pregunta al aire. Por supuesto, si lees los pronunciamientos de Donald Trump y gente como &eacute;l, tienes una idea de cu&aacute;l ser&aacute; ese nuevo orden. No lo defiendo, pero tampoco est&aacute; escrito que ese sea el nuevo modelo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En un momento dado, menciona en el libro c&oacute;mo el capitalismo y el comercio se desarrollaron en un estado constante de guerra. &iquest;Cu&aacute;l es el papel de estos conflictos b&eacute;licos en un momento en que tenemos guerras en Ucrania o en Ir&aacute;n, entre otros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Normalmente, cuando pensamos en el capitalismo, lo hacemos en el Estado de Derecho, contratos, mano de obra pagada, la libertad humana, paz... Y no es del todo falso, pero tambi&eacute;n vino de la mano de colonialismo, de esclavitud, especialmente de la poblaci&oacute;n afrodescendiente. De alguna manera, la historia del capitalismo es una historia de guerra constante. Obviamente, hab&iacute;a guerras antes del capitalismo, pero la revoluci&oacute;n capitalista se desarroll&oacute; con un enorme grado de violencia entre estados y algunas de esas guerras estuvieron directamente relacionadas con el capitalismo, como aquellas para asegurar los dep&oacute;sitos de materias primas o mercados. Presumiblemente, esa es la raz&oacute;n tambi&eacute;n hoy en d&iacute;a: Oriente Medio, Ucrania o Venezuela son, por razones diferentes y particulares, importantes para la econom&iacute;a global. Y eso explica por qu&eacute; han estallado esas guerras, por qu&eacute; duran tanto y por qu&eacute; son tan graves.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El capitalismo le ha fallado a la clase trabajadora</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sven Beckert</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El capitalismo ha significado libertad de movimiento para los bienes y tambi&eacute;n para las personas, pero hoy en d&iacute;a la migraci&oacute;n se ve como un problema global. Habr&aacute; visto las im&aacute;genes de Ceuta. &iquest;Necesita el capitalismo de la desigualdad, que haya pa&iacute;ses ricos y pobres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estuve hace una semana en Ceuta. Creo que esta pregunta es dif&iacute;cil de contestar porque el capitalismo ha adoptado diferentes facetas y formas de desigualdad. No sabemos qu&eacute; es lo que necesita el capitalismo. Creo que el momento m&aacute;s desigual de la historia es entre finales del siglo XIX y principios del XX, cuando una parte del mundo se hizo mucho m&aacute;s rica a costa del resto. Esto fue Europa y Estados Unidos contra los dem&aacute;s. Ahora vemos que eso est&aacute; cambiando y la desigualdad global disminuye por el gran crecimiento econ&oacute;mico en Asia y en China.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con la migraci&oacute;n, la gente siempre lo ha hecho. Cuando muchos europeos eran pobres, como los espa&ntilde;oles, se mudaron a Am&eacute;rica porque hab&iacute;a m&aacute;s oportunidades. Europa fue un continente emisor de migrantes y millones emigraron como refugiados econ&oacute;micos. Ahora Europa es rica, necesita poblaci&oacute;n y hay partes del mundo que son mucho m&aacute;s pobres, con menores oportunidades. No puedo decirte c&oacute;mo gestionarlo, pero s&iacute; puedo decirte que durante gran parte de la historia europea, los europeos estuvieron al otro lado. Eran los que migraban en busca de oportunidades. Y quiz&aacute;s est&aacute; cambiando, pero creo que Espa&ntilde;a ha sido, y de largo, un pa&iacute;s acogedor para los refugiados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El carb&oacute;n y las energ&iacute;as f&oacute;siles han sido claves para el desarrollo del capitalismo, pero tambi&eacute;n una de las razones del cambio clim&aacute;tico y de parte de las desigualdades de las que habl&aacute;bamos. &iquest;Hasta qu&eacute; punto es viable un capitalismo que no da&ntilde;e el planeta o que agote sus recursos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es otra de esas cuestiones que es muy dif&iacute;cil de responder. En el pasado no ha sido posible. La revoluci&oacute;n capitalista bebe de los llamados dones gratuitos de la naturaleza: recursos agr&iacute;colas, mineros&hellip; El crecimiento econ&oacute;mico desde 1850 se debe a los combustibles f&oacute;siles, cuando se convirtieron en esenciales. Y hoy en d&iacute;a todav&iacute;a se ve que el crecimiento econ&oacute;mico y el uso de combustibles f&oacute;siles son dos l&iacute;neas que pr&aacute;cticamente van en paralelo. Vivimos en una civilizaci&oacute;n f&oacute;sil. Cada vez extraemos m&aacute;s y m&aacute;s recursos del planeta para mantener nuestros est&aacute;ndares de vida y el crecimiento econ&oacute;mico al que aspiramos. Y esto provoca una crisis muy seria, porque el capitalismo va de crecimiento, es su esencia. Un capitalismo sin crecimiento econ&oacute;mico es inimaginable, conceptualmente, su l&oacute;gica es de crecimiento permanente y exponencial. Por ejemplo, m&aacute;s de la mitad de todos los combustibles f&oacute;siles que se quemaron en el planeta, se han quemado despu&eacute;s de 1990. Antes de eso, la mitad fue en cientos de a&ntilde;os. Esa es la l&oacute;gica del capitalismo. La l&oacute;gica de la naturaleza por supuesto que tiene l&iacute;mites. Y ambas chocan. Pero el capitalismo es creativo y, por supuesto, ha habido otras crisis ecol&oacute;gicas en su historia. Y hay salidas. Espa&ntilde;a, de nuevo, es un ejemplo fant&aacute;stico de c&oacute;mo tener un mont&oacute;n de energ&iacute;a sin quemar combustibles f&oacute;siles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En esta era del capitalismo y la inteligencia artificial amenazando con reemplazar al trabajo humano, &iquest;cree que el capitalismo le ha fallado a la clase obrera? &iquest;Tiene esto que ver con el alza de la extrema derecha?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, creo que le ha fallado a la clase trabajadora y creo tambi&eacute;n que tiene que ver con todos los problemas pol&iacute;ticos en los que nos vemos envueltos hoy. La gente sufre de incrementos de precios que no se acompasan con los de sus salarios, de problemas para acceder a la vivienda, a educaci&oacute;n de alta calidad, a sanidad. Y ve que el orden en el que viven ya no les proporciona el bienestar que s&iacute; les dio a sus padres o abuelos, por lo que encuentran la soluci&oacute;n en levantar muros o cerrar fronteras. Buscan soluciones y la derecha populista les ofrece respuestas sencillas. No creo que sean las correctas, pero responden a las preguntas adecuadas. 
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que entender que el orden neoliberal en el que nacimos est&aacute; llegando a su fin. Muchos partidos socialdem&oacute;cratas en Europa o Estados Unidos que se oponen a los populistas de extrema derecha buscan maneras de volver al mundo de los 2000. Y esto es imposible. Hay que solventar los problemas que el propio orden neoliberal ha creado, enormes problemas para las clases trabajadoras. Y estas respuestas no se pueden encontrar dentro del propio orden neoliberal. Tiene que haber una conversaci&oacute;n sobre cu&aacute;les deben ser estas respuestas, que est&aacute;n fuera de las propuestas de la extrema derecha o la resurgencia fascista que vemos en muchas partes del mundo. No creo que necesariamente vaya a funcionar, pero si no lo intentamos, las sociedades que hemos conocido y en las que vivimos est&aacute;n muy amenazadas por el surgimiento de la extrema derecha.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Celorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/sven-beckert-historiador-capitalismo-historia-guerra-constante_1_13566681.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 20:34:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Capitalismo,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La economía moral del desahucio de Maricarmen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/economia-moral-desahucio-maricarmen_129_13542216.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3f0988c-d330-43ee-9014-1e01c0c1b1e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La economía moral del desahucio de Maricarmen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las multitudes han expresado estos días como punta del iceberg un problema más profundo: la constatación de que algo está roto en la relación entre la legalidad y la legitimidad y, en concreto, en la función predominante que debe asignarse a la vivienda, si como valor de uso (para vivir) o valor de cambio (para invertir)</p><p class="subtitle">Todo lo que ha fallado hasta desahuciar a Maricarmen</p></div><p class="article-text">
        A lo largo de los &uacute;ltimos d&iacute;as, <a href="https://www.eldiario.es/economia/ultima-hora-protestas-desahucio-maricarmen-directo_133_13540019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">miles de personas se han manifestado en toda Espa&ntilde;a</a> para protestar por el desahucio, ya ejecutado, de Maricarmen. El procedimiento por el que se ha expulsado de su casa a esta mujer de 87 a&ntilde;os <a href="https://www.eldiario.es/blog/el-boletin-del-director/desahucio-maricarmen_132_13539933.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">era completamente legal</a>, pero la percepci&oacute;n de injusticia se ha extendido hasta convertir su caso en todo un s&iacute;mbolo. Como respuesta ante la reacci&oacute;n popular, y ahora tambi&eacute;n bajo la presi&oacute;n de una acampada en la Puerta del Sol de Madrid, <a href="https://www.eldiario.es/economia/15m-vivienda-presiona-partidos-pactar-medidas-urgentes_1_13540478.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Gobierno se ha apresurado a negociar una nueva norma</a> para intentar abordar algunos aspectos del problema de la vivienda &mdash;aquellos que le permite la aritm&eacute;tica parlamentaria y la urgencia del momento&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todo el mundo est&aacute; en contra de la ejecuci&oacute;n de este desahucio. En los medios conservadores tambi&eacute;n hemos le&iacute;do a analistas que se alegraban de que se cumpliera la ley, argument&aacute;ndose que es m&aacute;s importante proteger el derecho del propietario. Incluso ha habido quien ha responsabilizado a Maricarmen de su situaci&oacute;n por haber desperdiciado la &ldquo;oportunidad&rdquo; de comprar el piso&nbsp;cuando todav&iacute;a los precios estaban bajos. Ambas visiones, la de quienes defienden un desahucio legal y quienes se oponen a &eacute;l, son posiciones antag&oacute;nicas. Pero <a href="https://www.eldiario.es/economia/fallado-desahuciar-maricarmen-sentencia-supremo-intransigencia-urbagestion_1_13531415.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el caso de Maricarmen es bastante m&aacute;s que un conflicto entre un casero y un inquilino</a>, ya que forma parte de una tensi&oacute;n hist&oacute;rica que acompa&ntilde;a al capitalismo desde sus or&iacute;genes, la que enfrenta las necesidades sociales con la l&oacute;gica del mercado. Como estamos viendo estos d&iacute;as, esa tensi&oacute;n cristaliza con gran fuerza en la crisis de la vivienda, y nos interpela acerca de tareas pendientes mucho m&aacute;s ambiciosas que un simple Real-Decreto.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La &lsquo;renta antigua&rsquo;, un instrumento de protecci&oacute;n de los inquilinos</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando la familia de Maricarmen lleg&oacute; en 1956 a su vivienda en el barrio madrile&ntilde;o de El Retiro, lo hizo con un contrato que hoy llamamos &lsquo;renta antigua&rsquo;. Se trata de una modalidad de alquiler que prorroga autom&aacute;ticamente el contrato y que tiene su precio congelado. Lo firm&oacute; su padre y, cuando muri&oacute;, el contrato se subrog&oacute; a su madre tal y como permit&iacute;a la ley, pero al fallecer ella en el a&ntilde;o 2005 la ley ya hab&iacute;a cambiado y no se permit&iacute;a una nueva subrogaci&oacute;n. Y la propiedad del piso, que pas&oacute; de una familia a una sociedad de inversi&oacute;n inmobiliaria, sab&iacute;a que se trataba de un activo que estaba rindiendo una rentabilidad inferior a la del mercado. En 2020 le ofrecieron comprar su vivienda por 247.000 euros, un dinero que la inquilina no ten&iacute;a, y ante la negativa vendieron el piso a otra sociedad. <a href="https://www.eldiario.es/economia/detras-urbagestion-fondo-desahuciado-maricarmen-niega-buitre_1_13532315.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La nueva propiedad, la ahora funestamente famosa Urbagesti&oacute;n,</a> exigi&oacute; actualizar el precio del alquiler desde los 500&#8239;&euro; mensuales de la renta antigua hasta los 2.650&#8239;&euro;. Como la pensi&oacute;n de Maricarmen era de 1.350&#8239;&euro;, la operaci&oacute;n result&oacute; ser inviable y los propietarios activaron los procesos legales para echarla de la vivienda. A pesar de la oposici&oacute;n vecinal, al cuarto intento se logr&oacute; ejecutar el desahucio. Y se levant&oacute; la polvareda social.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que debemos observar es que el instrumento que hab&iacute;a protegido durante casi toda su vida a Maricarmen es la llamada &lsquo;renta antigua&rsquo;. Aunque desde las posiciones conservadoras se ha insistido en que es un producto del franquismo, esto solo es media verdad. Porque, aunque la ley que orden&oacute; el instrumento es de 1946, el origen de ese tipo de medidas en Espa&ntilde;a se remonta a los debates parlamentarios de 1919-1920. Aquel debate estuvo notablemente influenciado por el clima internacional, ya que desde el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 se hab&iacute;an generalizado en todo el mundo los controles sobre los precios de los alquileres. Y a esas alturas en Espa&ntilde;a el problema del acceso a la vivienda se hab&iacute;a convertido ya en un problema de orden p&uacute;blico, especialmente en las grandes ciudades como Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante leer las sesiones del Congreso durante aquellos debates, porque resuenan muy actuales. El diputado socialista Juli&aacute;n Besteiro habl&oacute; de que &laquo;la demanda de casas, de habitaciones, est&aacute;n reguladas por la especulaci&oacute;n, est&aacute;n reguladas por la codicia, est&aacute;n reguladas por el ansia de beneficio de los propietarios&raquo; y critic&oacute; al ayuntamiento de Madrid por ser &laquo;una especie de oficina de encarecimiento de la vida&raquo;. Por su parte, el republicano Barriobero recordaba que la &laquo;vivienda es art&iacute;culo de primera necesidad&raquo; y que &laquo;hay que declarar comercio il&iacute;cito el de la vivienda&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hubo una suerte de consenso parlamentario entre liberales, republicanos y socialistas en proteger a comerciantes, industriales y vecinos de la codicia de unos rentistas a los que, como <a href="https://revistes.ub.edu/index.php/b3w/article/view/25974" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resume el historiador Miguel Artola</a> al estudiar el debate, se les conced&iacute;a obtener rentas superiores a las de la deuda p&uacute;blica. En la actualidad, por cierto, ese diferencial es <a href="https://www.eldiario.es/economia/diferencial-explica-dinero-ladrillo_129_13121259.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cinco veces superior, como vimos en este an&aacute;lisis</a>. El debate condujo a que el gobierno aprobara la pr&oacute;rroga obligatoria en las grandes ciudades y limitara las subidas de precios tomando como referencia los precios preexistentes en 1914. Ah&iacute; est&aacute; el precedente de la &lsquo;renta antigua&rsquo;, y tanto la II Rep&uacute;blica como el franquismo mantuvieron en lo fundamental tales protecciones a los inquilinos. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>La mercantilizaci&oacute;n y la econom&iacute;a moral</strong></h2><p class="article-text">
        Como sociedad hemos naturalizado la existencia de un mercado inmobiliario, dando por hecho que ha existido siempre en la forma actual, pero, en realidad, se trata de una instituci&oacute;n muy reciente. A lo largo de la historia de la humanidad, las clases populares y sufrientes han accedido a una vivienda como parte de otras relaciones sociales o econ&oacute;micas. En el campo, los campesinos pobres se constru&iacute;an sus propias viviendas, los m&aacute;s afortunados acced&iacute;an a una casa adscrita a la tierra que trabajaban para el se&ntilde;or y otros muchos viv&iacute;an directamente en las viviendas de estos &uacute;ltimos. En las ciudades, los trabajadores malviv&iacute;an de alquiler en viviendas patrocinadas por caciques locales, en los talleres de los gremios en los que se formaban y desarrollaban o en nuevas construcciones p&uacute;blicas con rentas normalmente congeladas. La idea de que las personas tienen que acudir al mercado para encontrar un techo, y que el precio es el principal mecanismo para decidir qui&eacute;n puede acceder a &eacute;l, es una construcci&oacute;n hist&oacute;rica del capitalismo. Como dijo el antrop&oacute;logo Karl Polanyi, la construcci&oacute;n de la sociedad ut&oacute;pica del mercado autorregulado exig&iacute;a la separaci&oacute;n del ser humano y la tierra, y su nuevo tratamiento como simples mercanc&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Para Polanyi, sin embargo, tanto el trabajo como la tierra eran en realidad mercanc&iacute;as ficticias. Quer&iacute;a decir con eso que eran elementos de la vida que no hab&iacute;an sido producidos para ser vendidos y que, sin embargo, bajo la l&oacute;gica capitalista se trataban como una mercanc&iacute;a cualquiera. Polanyi argumentaba que la sociedad capitalista era una excepci&oacute;n en la historia de la humanidad, porque hab&iacute;a logrado que todos los aspectos de la sociedad quedaran subordinados a la l&oacute;gica del mercado, es decir, a la din&aacute;mica de los precios. La tesis de Polanyi es que hab&iacute;a algo antinatural en ese proceso, de modo que cuando se produc&iacute;a una ola &ldquo;mercantilizadora&rdquo; sobre la sociedad tambi&eacute;n se produc&iacute;a un &ldquo;contramovimiento&rdquo; que buscaba protecci&oacute;n frente a ese avance. Al fin y al cabo, que dimensiones centrales como el trabajo o la vivienda dependieran del mercado significaba elevar el nivel de angustia e incertidumbre en las expectativas de las clases trabajadoras; las cuales, hasta entonces, y al margen de otras privaciones y dificultades, s&iacute; contaban con ciertas certezas y seguridades bajo los &oacute;rdenes sociopol&iacute;ticos anteriores.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algo está roto en el sistema, y la gente lo siente. Y hay que recordar que una sociedad entra siempre en crisis cuando la legalidad protege aquello que una parte creciente de la población considera ilegítimo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como <a href="https://www.eldiario.es/economia/si-capitalismo-tuvo-inicio-tendra-final_129_13526570.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha mostrado tambi&eacute;n Sven Beckert</a>, la expansi&oacute;n del capitalismo no consisti&oacute; simplemente en la aparici&oacute;n de los mercados, sino en la progresiva subordinaci&oacute;n de instituciones y relaciones sociales a una l&oacute;gica de acumulaci&oacute;n. Adem&aacute;s, cada momento mercantilizador tuvo sus propias resistencias, que se producen porque los valores y principios de los diferentes grupos sociales colisionan con esa l&oacute;gica. Y cuando la ley se dise&ntilde;a y aprueba para garantizar un orden social mercantilizado, entonces puede surgir una fisura entre la legalidad (determinada por el gobernante) y la legitimidad (ordenada por los valores y moralidad de la poblaci&oacute;n). Ese es el punto en el que nos encontramos al analizar el desahucio de Maricarmen: la resistencia que genera la aplicaci&oacute;n de una ley que prioriza el derecho del propietario frente al derecho del inquilino a tener cobijo. O, como dir&iacute;a un viejo amigo, una ley que antepone el valor de cambio sobre el valor de uso.
    </p><p class="article-text">
        Esa cesura entre lo legal y lo leg&iacute;timo fue objeto de estudio del historiador marxista Edward P. Thompson, quien estudi&oacute; con detalle c&oacute;mo reaccionaron las clases campesinas a los proyectos de mercantilizaci&oacute;n de la tierra y del trabajo que los capitalistas ingleses llevaron a cabo en el siglo XVIII. Para Thompson estaba claro que lo que inspiraba los motines y rebeliones de aquellos tiempos no era solo el hambre, sino el deseo de aferrarse a usos y costumbres que estaban siendo destruidos con el avance de la mercantilizaci&oacute;n y el capitalismo. Como en el caso de los desahucios actuales, los campesinos sab&iacute;an que la desposesi&oacute;n que estaban sufriendo era legal, pero cuestionaban duramente su legitimidad. Buscaban protecci&oacute;n y en ocasiones la encontraban en rasgos paternalistas de los sistemas anteriores, aunque fueran jer&aacute;rquicos y patriarcales&nbsp;&mdash;como acredit&oacute; Nancy Fraser&mdash;. 
    </p><p class="article-text">
        Thompson denomin&oacute; esa visi&oacute;n como &laquo;econom&iacute;a moral&raquo;, es decir, como una forma de entender las relaciones econ&oacute;micas en las que importaba algo m&aacute;s que los precios y la l&oacute;gica mercantil; se opon&iacute;a as&iacute; a la abstracta &laquo;econom&iacute;a pol&iacute;tica&raquo;, que era lo que defend&iacute;an quienes apoyaban el avance de la mercantilizaci&oacute;n. Aunque hay que a&ntilde;adir que ni siquiera los economistas pol&iacute;ticos, como Adam Smith, hubieran imaginado hasta d&oacute;nde hemos llegado con la mercantilizaci&oacute;n de la vida. En la actualidad, de hecho, la frontera de la mercanc&iacute;a capitalista alcanza incluso al vientre de las mujeres y, en algunas regiones del mundo, incluso a otros &oacute;rganos b&aacute;sicos. La expansi&oacute;n de la l&oacute;gica mercantil tiende a extender las relaciones de mercado hacia &aacute;mbitos que anteriormente estaban regulados por normas sociales, pol&iacute;ticas o comunitarias, lo que genera las fricciones y resistencias que describ&iacute;an Polanyi y Thompson.
    </p><p class="article-text">
        Un ingrediente central de esta historia es que todo avance de la mercantilizaci&oacute;n ha estado inserto en una narrativa sobre la modernizaci&oacute;n. En la medida que los anclajes de seguridad &mdash;a una vivienda o a un trabajo seguro&mdash; para las clases trabajadoras se deb&iacute;an a los &oacute;rdenes feudales o preindustriales, todo el proyecto ilustrado de modernizaci&oacute;n social consisti&oacute; en erosionar esos sistemas mediante la mercantilizaci&oacute;n. Solo cuando se comprob&oacute; que los resultados fueron tan brutales que amenazaban el orden p&uacute;blico, como ocurri&oacute; en Inglaterra con la llegada a las ciudades de oleadas de parias, se reintrodujo la llamada &ldquo;cuesti&oacute;n social&rdquo;. Esa cuesti&oacute;n social, por ejemplo, es la que se discut&iacute;a en 1920 en el debate sobre la codicia de los arrendadores, y la que permiti&oacute; reintroducir l&iacute;mites a la mercantilizaci&oacute;n de los diferentes &aacute;mbitos de la vida. Pero la existencia de esos l&iacute;mites no impidi&oacute; que siguiera dominando la idea de que el mercado es el mejor asignador de recursos y que, por tanto, la mercantilizaci&oacute;n es un signo de modernidad. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando el Partido Socialista desmont&oacute; en 1984 las protecciones que la &lsquo;renta antigua&rsquo; ofrec&iacute;a a algunos inquilinos, tambi&eacute;n hablaba de modernizaci&oacute;n. Seg&uacute;n su interpretaci&oacute;n, tal instrumento era un residuo del pasado que lastraba el potencial del desarrollo econ&oacute;mico. Y el argumentario a&ntilde;ad&iacute;a que se trataba de leyes franquistas que hab&iacute;a que superar, ignorando que, en realidad, eran vestigios de una lucha m&aacute;s antigua relacionada con la cuesti&oacute;n social y el bienestar y tranquilidad de las familias trabajadoras. Las reformas subsiguientes en materia de vivienda privilegiaron este enfoque en el que la capacidad de cualquier persona para acceder a una vivienda est&aacute; marcada exclusivamente por su poder adquisitivo. La consecuencia inmediata fue una mayor segregaci&oacute;n social por barrios, pero tambi&eacute;n el no tomarse en serio la creaci&oacute;n de amplios stocks de vivienda p&uacute;blica y social como s&iacute; existen en otros pa&iacute;ses. Cuando la inflaci&oacute;n de activos financieros, el crecimiento econ&oacute;mico y el incremento de poblaci&oacute;n se han cruzado al t&eacute;rmino de la pandemia, el ajuste del mercado ha reca&iacute;do principalmente entre las clases trabajadoras con menos recursos y m&aacute;s vulnerables. As&iacute;, la expulsi&oacute;n de una mujer de 87 a&ntilde;os es solo la punta del iceberg de la masiva cantidad de expulsados (y no solo desahuciados) de la vivienda por el mero hecho de no tener suficiente dinero. El valor de cambio por encima del valor de uso.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Conclusiones</strong></h2><p class="article-text">
        Las multitudes que salieron a protestar por el injusto desahucio de Maricarmen son, desde este punto de vista, expresi&oacute;n evidente de la &ldquo;econom&iacute;a moral&rdquo; de Thompson. No es necesario, y de hecho es improbable, que los miles de personas que protestaban estuvieran al d&iacute;a de las condiciones jur&iacute;dicas que para jueces y polic&iacute;as justificaban el desahucio. Tampoco es necesario, y de nuevo improbable, que entre esa masa de personas exista una visi&oacute;n &uacute;nica de c&oacute;mo debe organizarse la cuesti&oacute;n de la vivienda en Espa&ntilde;a. Lo que s&iacute; hab&iacute;a, y es lo que realmente se ha expresado en estos d&iacute;as como punta del iceberg de un problema m&aacute;s profundo, es la constataci&oacute;n de que algo est&aacute; roto en la relaci&oacute;n entre la legalidad y la legitimidad y, en concreto, en la funci&oacute;n predominante que debe asignarse a la vivienda, si como valor de uso (para vivir) o valor de cambio (para invertir). 
    </p><p class="article-text">
        Eso significa que lo que tenemos por delante es un debate, sobre todo, moral y pol&iacute;tico. No es un problema sobre la optimizaci&oacute;n de recursos o la adecuada aplicaci&oacute;n de las leyes existentes, sino de algo inmediatamente anterior: c&oacute;mo organizamos los recursos a fin de dar protecci&oacute;n y seguridad a las familias trabajadoras, especialmente las m&aacute;s vulnerables. As&iacute;, el resultado del Real Decreto del pr&oacute;ximo martes ser&aacute; una escaramuza en una batalla de largo aliento &mdash;tanto que, en Espa&ntilde;a, su precedente documentado es de hace m&aacute;s de cien a&ntilde;os&mdash;. Algo est&aacute; roto en el sistema, y la gente lo siente. Y hay que recordar que una sociedad entra siempre en crisis cuando la legalidad protege aquello que una parte creciente de la poblaci&oacute;n considera ileg&iacute;timo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/economia-moral-desahucio-maricarmen_129_13542216.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 20:40:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La economía moral del desahucio de Maricarmen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Economía,Capitalismo,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo acelerar una canción hipercomercial para romper el mercado con ella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/acelerar-cancion-hipercomercial-romper-mercado_1_13529732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5abb0bb-83d0-48d2-998c-fc3e685d573b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151860.jpg" width="4285" height="2410" alt="Cómo acelerar una canción hipercomercial para romper el mercado con ella"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora Julie Ackermann analiza cómo el género denominado hyperpop lleva al extremo los códigos del pop para jugar con el capitalismo y reflejar la economía de la atención, la cultura digital y la crisis de la autenticidad</p><p class="subtitle">El dj que vio venir el reguetón, pero el estallido le pilló en la cárcel: “Estuve en el infierno y sé qué es la maldad”</p></div><p class="article-text">
        Hay un tipo de m&uacute;sica que parece querer competir con la velocidad de internet: cambia de forma constantemente, exagera las voces, convierte los sonidos artificiales en protagonistas y lleva hasta el l&iacute;mite todo aquello que durante d&eacute;cadas hab&iacute;a definido al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/componer-cadena-auge-campamentos-abastecen-exitos-pop_1_13375288.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pop comercial</a>. El hyperpop no solo juega con los estribillos pegadizos, el autotune o la &uacute;ltima moda que hayan impulsado los algoritmos, sino que convierte esos elementos en parte de su propio lenguaje. Son canciones marcadas por una &eacute;poca predominada por las pantallas, la exposici&oacute;n permanente y una cultura cada vez m&aacute;s dominada por la necesidad de llamar la atenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para entender el hyperpop hay que detenerse precisamente en aquello que exagera: los mecanismos del pop. A esto recurre la escritora francesa Julie Ackermann en su &uacute;ltima obra, <em>Hyperpop. El pop en tiempos del capitalismo digital</em>, que present&oacute; en la &uacute;ltima edici&oacute;n del festival Back to the Book en Madrid. La autora dedica su trabajo a reflexionar sobre la cultura pop y sus m&aacute;rgenes, algo que la ha llevado a fijarse en los sonidos de este movimiento musical. &ldquo;Es m&uacute;sica pop extrema y consciente de s&iacute; misma&rdquo;, resume Ackermann. La idea de este g&eacute;nero, explica, es hacer una versi&oacute;n &ldquo;condensada&rdquo; de todo lo que caracteriza al pop para convertirlo en &ldquo;impactante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un planteamiento que conecta directamente con una sociedad en la que la atenci&oacute;n se ha convertido en un recurso econ&oacute;mico. Las redes sociales necesitan que permanezcamos conectados, que pasemos de un contenido a otro y que sigamos consumiendo informaci&oacute;n, v&iacute;deos, m&uacute;sica y, con ello, publicidad. Para Ackermann, esta transformaci&oacute;n forma parte de un sistema m&aacute;s amplio. &ldquo;La sociedad es muy capitalista, neoliberal e individualista&rdquo;, sostiene, enfatizando que este capitalismo de plataformas favorece el aislamiento y la conexi&oacute;n permanente &ldquo;para que la gente pase m&aacute;s tiempo frente a las pantallas, consumiendo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/55b1fdc9-8ea5-474d-9974-a3dac58a232b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La paradoja es que nunca hemos estado tan conectados y, al mismo tiempo, cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil <a href="https://www.eldiario.es/era/audio-haber-sido-llamada-telefonazo-amigos-peligro-extincion_1_13518277.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mantener experiencias compartidas</a> con los otros. Saltamos entre contenidos, audios de WhatsApp y <em>stories </em>a una velocidad que fragmenta nuestra atenci&oacute;n, una experiencia que se ha reflejado muy bien en el hyperpop, especialmente en grupos como 100 Gecs. &ldquo;Es una especie de m&uacute;sica <em>zapping</em>. Es decir, escuchas una canci&oacute;n y, cada 10 segundos, cambia&rdquo;, explica sobre las canciones del d&uacute;o estadounidense conformado por Dylan Brady y Laura Les, capaz de fusionar d&eacute;cadas de g&eacute;neros musicales en un solo tema. La difunta productora escocesa Sophie y la cantante brit&aacute;nica <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/charli-xcx-gestiona-resaca-brat-lanzandose-actriz-homenaje-senores-le-apasionan_1_13467706.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Charli XCX</a> fueron pioneras de este movimiento junto al colectivo PC Music.
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de percibir el mundo era antes caracter&iacute;stica de personas especialmente conectadas a internet, pero la pandemia extendi&oacute; esa experiencia a una parte mucho mayor de la poblaci&oacute;n. La COVID, por tanto, no ha creado esta transformaci&oacute;n, sino que la ha acelerado. El resultado, seg&uacute;n Ackermann, es una experiencia &ldquo;muy fragmentada y difusa&rdquo; en la que estamos &ldquo;cr&oacute;nicamente conectados&rdquo; a internet pero, a la vez, &ldquo;extremadamente desconectados de la vida real&rdquo;. El hyperpop, de hecho, condensa estas consecuencias: su propia estructura reproduce la sensaci&oacute;n de pasar continuamente de un est&iacute;mulo al siguiente. Un ejemplo es <em>Vroom Vroom</em> de Charli XCX y producida por Sophie, que comienza con un ambiente oscuro para abrazar el pop en el estribillo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border: 0; width: 100%; height: 120px;" src="https://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=1744925820/size=large/bgcol=ffffff/linkcol=0687f5/tracklist=false/artwork=small/transparent=true/" seamless><a href="https://gojii.bandcamp.com/album/charli-xcx-vroom-vroom-astro-pup-gojii-2k21-edit">CHARLI XCX - VROOM VROOM (ASTRO☆PUP + ♥ GOJII ♥ 2K21 EDIT) de CHARLI XCX</a></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Al igual que sucede en ese tema, una canci&oacute;n de hyperpop puede cambiar de ritmo o de sonido pocos segundos despu&eacute;s de empezar, obligando al oyente a permanecer alerta. &ldquo;Siempre presiona esa atenci&oacute;n y te hace, en cierto modo, estar consciente todo el rato y potenci&aacute;ndolo con su extremismo&rdquo;, indica la experta. La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/musica-mundo-escucha-baila-tiktok-llama-budots-reivindica-clase-obrera_1_13364313.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l&oacute;gica de TikTok</a> ha hecho que esto todav&iacute;a sea m&aacute;s importante, pues ahora las canciones ya no compiten &uacute;nicamente con otras, sino con todo lo que puede aparecer en pantalla en el mismo instante. Ackermann destaca el trabajo de Sophie, que antes incluso del auge de TikTok ya se preguntaba c&oacute;mo conseguir captar la atenci&oacute;n de la forma m&aacute;s eficaz.
    </p><h2 class="article-text">Los artistas, marcas de s&iacute; mismos</h2><p class="article-text">
        Pero la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n no solo modifica las canciones, tambi&eacute;n transforma la manera en que nos presentamos ante los dem&aacute;s. Las redes sociales exigen que nuestras vidas puedan resumirse en im&aacute;genes o mensajes sencillos, una l&oacute;gica que termina afectando a nuestra identidad. &ldquo;Los m&uacute;sicos se han convertido en una marca de s&iacute; mismos y tienen que pensar: 'Vale, soy m&uacute;sico, tengo una imagen muy clara de lo que hago y me vendo a m&iacute; mismo'. Todo el mundo se est&aacute; convirtiendo en una marca&rdquo;, subraya la escritora, que a esto lo denomina &ldquo;capitalismo de dibujos animados&rdquo;. Consiste en presentar algo complejo de forma simplificada y reconocible por cualquiera.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que esa simplificaci&oacute;n no afecta solo a la informaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n a las personas. &ldquo;Es casi como una caricatura&rdquo;, explica, puesto que cada individuo acaba convertido en una versi&oacute;n reducida de s&iacute; mismo que los dem&aacute;s pueden identificar f&aacute;cilmente. Y esa versi&oacute;n suele estar construida para resultar atractiva: &ldquo;Es una marca feliz de s&iacute; mismos porque la depresi&oacute;n no vende&rdquo;. Queremos mostrarnos como somos, pero las herramientas digitales hacen cada vez m&aacute;s sencillo modificar aquello que los dem&aacute;s ven. &ldquo;Ahora mismo es muy dif&iacute;cil ser sincero porque todo est&aacute; construido gracias a la IA, al Photoshop y al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/autotune-trampa-cantar_1_8684651.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autotune</a>&rdquo;, afirma Ackermann. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border: 0; width: 100%; height: 120px;" src="https://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=3334762463/size=large/bgcol=ffffff/linkcol=0687f5/tracklist=false/artwork=small/transparent=true/" seamless><a href="https://nmbrs.bandcamp.com/album/product-2015">PRODUCT (2015) de SOPHIE</a></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        El hyperpop plantea una respuesta particular a esta crisis de la autenticidad: no fingir que esas herramientas no existen, sino utilizarlas. Para Ackermann, la posibilidad de manipular la voz, el cuerpo o la imagen no tiene por qu&eacute; alejarnos necesariamente de la honestidad. &ldquo;Podemos hacer algo que sea real, m&aacute;s cercano a nosotros mismos, pero utilizando todas estas herramientas y todos estos recursos artificiales&rdquo;, cuenta a este peri&oacute;dico, argument&aacute;ndolo con que la tecnolog&iacute;a ya forma parte del entorno en el que vivimos. &ldquo;No estamos al margen de ella. Siempre estamos dentro de ella, as&iacute; que forma parte de nosotros&rdquo;, apunta. No es casual que Sophie titulara <em>Product </em>a su primer gran recopilatorio, pues, en su m&uacute;sica, lo artificial, lo comercial y lo art&iacute;stico est&aacute;n relacionados.
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute; como aparece una de las dimensiones pol&iacute;ticas del hyperpop: su relaci&oacute;n con las identidades queer. Si la tecnolog&iacute;a permite modificar aquello que durante mucho tiempo se ha presentado como natural e inalterable, tambi&eacute;n puede servir para cuestionar las normas sobre c&oacute;mo debe ser un cuerpo, una voz o una identidad. Ackermann se&ntilde;ala que muchos artistas utilizan esas herramientas para alejarse de una supuesta &ldquo;voz natural&rdquo; y construir otra relaci&oacute;n con su imagen, un proceso que relaciona con la posibilidad de &ldquo;reinventarse a s&iacute; mismos&rdquo;. En lugar de defender una huida del capitalismo, plantea que algunos cantantes intentan utilizar las herramientas que este sistema pone a su alcance para intervenir sobre &eacute;l. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No podemos escapar del capitalismo, está presente en todas partes, así que estos artistas defienden que se puede cambiar desde dentro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julie Ackermann</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos escapar del capitalismo, est&aacute; presente en todas partes, as&iacute; que lo que estos artistas defienden es que se puede cambiar desde dentro&rdquo;, aclara la experta, aceptando la contradicci&oacute;n que conlleva poder criticar el capitalismo y, al mismo tiempo, disfrutar de aquello que nos ofrece. &ldquo;Pensamos que est&aacute; destruyendo el planeta, es muy violento y, aun as&iacute;, nos sigue gustando&rdquo;, afirma. &ldquo;El capitalismo nos despierta el deseo, lo disfrutamos aunque pensemos que es muy malo&rdquo;, a&ntilde;ade, observando que el pop puede formar parte de ese problema y, aun as&iacute;, convertirse en una herramienta para combatirlo y alterarlo.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que Ackermann describa el pop como &ldquo;una especie de banda sonora del capitalismo&rdquo;. La m&uacute;sica acompa&ntilde;a nuestros espacios de consumo, pero tambi&eacute;n impulsa el deseo por estos espacios. &ldquo;Es una m&uacute;sica que te alegra, que te hace comprar cosas porque es lo que escuchamos en los centros comerciales&rdquo;, detalla. Pese a que el hyperpop puede sonar extra&ntilde;o, excesivo o incluso inc&oacute;modo, consigue mostrar algunos de los mecanismos de la cultura digital que normalmente pasan desapercibidos y, a la vez, obliga a reconsiderar el valor del pop comercial. &ldquo;Durante mucho tiempo la m&uacute;sica pop se ha asociado con la feminidad, con la m&uacute;sica consumista, con una m&uacute;sica que no eliges&rdquo;, recuerda Ackermann.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, que una canci&oacute;n sea pegadiza no significa que sea sencilla de crear ni que carezca de valor art&iacute;stico. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil componer una buena canci&oacute;n pop&rdquo;, defiende la experta, que recalca que &ldquo;es todo un arte elegir los elementos adecuados y dar con el tono musical correcto&rdquo;. El hyperpop, as&iacute;, puede escucharse como una m&uacute;sica acelerada y excesiva, pero tambi&eacute;n como el reflejo de una sociedad que vive deprisa, expuesta a un exceso de est&iacute;mulos, y que parece haberse rendido en su lucha contra el capitalismo. Quiz&aacute; en el hyperpop haya parte de la soluci&oacute;n, puesto que, como recuerda Ackermann al hablar del capitalismo neoliberal, &ldquo;aquello que no le gusta es la disrupci&oacute;n&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/acelerar-cancion-hipercomercial-romper-mercado_1_13529732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 20:22:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo acelerar una canción hipercomercial para romper el mercado con ella]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Música,Industria musical,Canciones,Pop,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si el capitalismo tuvo un inicio, ¿tendrá un final?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/si-capitalismo-tuvo-inicio-tendra-final_129_13526570.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f23e791-5ac9-4638-b309-27144418bc52_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151690.jpg" width="3337" height="1877" alt="Si el capitalismo tuvo un inicio, ¿tendrá un final?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando a comienzos del XX la competencia entre países se recrudeció y contribuyó a crear las condiciones que desembocaron en las dos guerras mundiales, Beckert sugiere que las reacciones defensivas de países como Francia o Alemania estuvieron motivadas por el miedo a una potencia en ascenso, Estados Unidos</p><p class="subtitle">Alberto Garzón: “El sistema nos oprime hasta tal punto que captura nuestro tiempo”</p></div><p class="article-text">
        Esta semana se publica en espa&ntilde;ol el monumental libro de Sven Beckert, <em>Capitalismo: una historia global </em>(Cr&iacute;tica). Son m&aacute;s de 1.000 p&aacute;ginas con una descripci&oacute;n exhaustiva de la trayectoria hist&oacute;rica del capitalismo, escoltadas por m&aacute;s de trescientas p&aacute;ginas adicionales de bibliograf&iacute;a y notas. No abundan las obras tan documentadas y, a pesar de ello, tambi&eacute;n amenas en su redacci&oacute;n; se encuentra en el equilibrio id&oacute;neo entre el profundo conocimiento del acad&eacute;mico y el &aacute;nimo divulgador que sale de las torres de marfil de las universidades para llegar al gran p&uacute;blico. El libro fue publicado en ingl&eacute;s a finales del a&ntilde;o pasado, recibiendo una entusiasta acogida que reconoc&iacute;a, ante todo, la capacidad de Beckert para sintetizar el vast&iacute;simo conocimiento acumulado sobre la historia del capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, tambi&eacute;n ha recibido cr&iacute;ticas por el enfoque general de la obra, por la aproximaci&oacute;n respecto a diversos asuntos y por ciertas ausencias o insuficiencias. Pero claro, cuando alguien se propone escribir nada m&aacute;s y nada menos que la historia del capitalismo, y adem&aacute;s remont&aacute;ndose a procesos que tuvieron lugar hace mil a&ntilde;os, supongo que damos por hecho que resulta imposible contentar a todo el mundo. No existe, ni puede existir, tal cosa como una obra perfecta. Pero una cosa est&aacute; clara: <em>Capitalismo</em> es ya un texto de referencia imprescindible para quien quiera saber de d&oacute;nde venimos y adem&aacute;s desee disponer de herramientas con las que comprender mejor hacia d&oacute;nde nos dirigimos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El motor de la transformaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        En <em>Capitalismo</em>, debemos pensar el capital como una especie de virus, cuya primera fotograf&iacute;a se captura en el siglo XII en Ad&eacute;n, en la actual Yemen. All&iacute; est&aacute; documentada la existencia de pr&aacute;cticas de maximizaci&oacute;n del beneficio por parte de un grupo notable de mercaderes, es decir, de personas que obten&iacute;an dinero gracias al comercio de bienes. Aunque se trataba de una sociedad fundamentalmente agraria y tributaria, que estaba regida por normas y costumbres sociales, la actividad de estos mercaderes estaba marcada por una l&oacute;gica totalmente distinta. Esa l&oacute;gica es la que justifica que se considere el caso de Ad&eacute;n como una &ldquo;isla del capital&rdquo;, una simiente de lo que estaba por venir. 
    </p><p class="article-text">
        Recalca Beckert que Ad&eacute;n no fue la cuna del capitalismo, pero s&iacute; la prueba de que exist&iacute;an ya capitalistas en tiempos pret&eacute;ritos. Y como all&iacute;, tambi&eacute;n en otros lugares del planeta donde los capitalistas eran elementos marginales dentro de sociedades no capitalistas. Desde esta perspectiva, el capitalismo se fue gestando progresivamente en la interrelaci&oacute;n entre esas islas del capital, en un proceso que contaminaba con su l&oacute;gica a otros espacios del mundo y, al final, ha llegado a infectar el mundo entero. Si hoy casi todo a nuestro alrededor es una mercanc&iacute;a, y consecuentemente tiene un precio &mdash;incluy&eacute;ndonos a nosotros mismos como fuerza de trabajo&mdash; todo ello comenz&oacute; en esas islas del capital.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, aquellos mercaderes encarnaban las pr&aacute;cticas que hoy conocemos como capitalistas, y que poco a poco fueron invadiendo no solo otras regiones del planeta sino tambi&eacute;n otros espacios de la vida econ&oacute;mica y social. A medida que los mercaderes se relacionaban entre s&iacute; en el comercio a larga distancia, fueron constituy&eacute;ndose archipi&eacute;lagos del capital y sus posiciones ganaron fuerza. En un continuo despliegue y expansi&oacute;n, fueron colonizando la vida humana al tiempo que generaban resistencias entre las gentes comunes y las &eacute;lites tradicionales, celosas de la riqueza creciente de los mercaderes. Esas resistencias y otros obst&aacute;culos pod&iacute;an ser superados mediante el establecimiento de alianzas con y dentro del Estado, lo que la mayor&iacute;a de las veces quer&iacute;a decir la fuerza y la guerra. En <em>Capitalismo</em>, en efecto, el Estado es un actor central sin el cual no puede entenderse ni el origen ni el triunfo de la l&oacute;gica del capital y de sus actores habituales, como las empresas privadas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las resistencias pol&iacute;ticas, en <em>Capitalismo </em>tambi&eacute;n hay l&iacute;mites ecol&oacute;gicos que los mercaderes buscan superar. Se trata de la escasez relativa de recursos naturales, y que es responsable de lo que Beckert llama &ldquo;fronteras de mercanc&iacute;as&rdquo;, es decir, una forma de designar al proceso por el cual el agotamiento de un recurso &mdash;un bosque, un suelo, una poblaci&oacute;n a la que esclavizar&mdash; provoca un desplazamiento de la actividad hacia otro lugar donde poder seguir explotando nuevos recursos. As&iacute;, el movimiento del capital se caracteriza por el aterrizaje en un territorio, la mercantilizaci&oacute;n de los recursos que requiere el capital para reproducirse, su explotaci&oacute;n y esquilmaci&oacute;n y, tras el agotamiento definitivo, la mudanza a otro lugar en el que seguir replicando el proceso. <em>Capitalismo </em>est&aacute; lleno de casos hist&oacute;ricos en los que se documenta este proceso de explotaci&oacute;n y saqueo sucesivo y que demuestra, siguiendo a Jason Moore, que el capital pone a su servicio la &ldquo;naturaleza barata&rdquo; en un despliegue aparentemente sin fin. Esta l&oacute;gica llega a la actualidad y, por ejemplo, la b&uacute;squeda competitiva y la extracci&oacute;n desenfrenada de minerales cr&iacute;ticos conforma lo que Theo Riofrancos llama &ldquo;fronteras del capitalismo verde&rdquo;. En este sentido, las fronteras no son l&iacute;mites nacionales, sino la capa m&aacute;s exterior de la l&oacute;gica del capital. Con estas palancas, los mercaderes y las fronteras de mercanc&iacute;as, el capitalismo de Beckert se despliega a lo largo de sus estimulantes p&aacute;ginas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los l&iacute;mites del capitalismo</strong></h2><p class="article-text">
        En <em>Capitalismo </em>hay algo que se echa bastante en falta: la cuesti&oacute;n de los l&iacute;mites. Cuando se concedi&oacute; el premio Nobel de 2025 ya tuve la oportunidad de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nobel-suicidio-ecologico_129_12705328.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hablar de ello en estas mismas p&aacute;ginas</a>, pero merece la pena insistir en ello. Si para la mayor&iacute;a de los marxistas el origen del capitalismo est&aacute; en la historia del comercio y/o en las transformaciones en las relaciones de propiedad, para los economistas convencionales suele situarse en el surgimiento de instituciones tales como la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, la democracia o el sistema monetario. Pero ninguno de ellos suele conceder suficiente importancia a la energ&iacute;a y el papel de los recursos naturales.
    </p><p class="article-text">
        Hoy el sentido com&uacute;n dominante sugiere que el capitalismo no enfrenta l&iacute;mites reales, sino, en el mejor de los casos, obst&aacute;culos salvables a trav&eacute;s de la acci&oacute;n humana. As&iacute; que suponemos que el crecimiento econ&oacute;mico podr&iacute;a continuar indefinidamente si se toman las decisiones correctas; el debate habitual est&aacute; en cu&aacute;les son esas decisiones (&iquest;Ampliar o disminuir el espacio del mercado autorregulado? &iquest;Reducir la desigualdad de ingreso y riqueza? &iquest;Recuperar la soberan&iacute;a monetaria? &iquest;Invertir mucho m&aacute;s en investigaci&oacute;n y desarrollo?). Sin embargo, desde los a&ntilde;os setenta lo que hoy conocemos como Econom&iacute;a Ecol&oacute;gica ha desafiado esa creencia y ha puesto encima de la mesa la posibilidad de que el capitalismo enfrente l&iacute;mites al margen de las decisiones humanas, esto es, l&iacute;mites biof&iacute;sicos; es decir, l&iacute;mites sobre los que se puede actuar, pero que no se pueden derogar. Con todo, la mayor&iacute;a de los economistas hacen caso omiso de estas advertencias, minimizando el problema (incluso cuando una de sus expresiones es el cambio clim&aacute;tico, que tiende a reconocerse) o confiando en que la creatividad humana terminar&aacute; resolviendo los problemas con m&aacute;s tecnolog&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La iron&iacute;a es que los economistas cl&aacute;sicos, como David Ricardo y Thomas Malthus, y, ya despu&eacute;s, William Stanley Jevons, consideraban que el crecimiento econ&oacute;mico infinito era imposible. Para ellos era obvio que exist&iacute;an l&iacute;mites asociados a la tierra y/o a los recursos naturales. Marx fue reticente a la idea de l&iacute;mites absolutos v&aacute;lidos para todo sistema econ&oacute;mico, aunque el asunto sigue discuti&eacute;ndose; aceptaba que el capitalismo ten&iacute;a l&iacute;mites internos, pero no que el socialismo del futuro arrastrara tal d&eacute;ficit. Y aunque esta v&iacute;a qued&oacute; cegada para la construcci&oacute;n del <em>sentido com&uacute;n </em>de la mayor&iacute;a de los economistas, sigui&oacute; siendo materia de investigaci&oacute;n y teorizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde este otro programa de investigaci&oacute;n, que se inspira en el trabajo de E. A. Wrigley, Kenneth Pomeranz, Georgescu-Roegen o Paolo Malanima, el capitalismo industrial solo fue posible porque se ech&oacute; mano de los combustibles f&oacute;siles (primero como fuente de calor, liberando tierra, y luego de energ&iacute;a mec&aacute;nica, elevando la productividad). Esa condici&oacute;n necesaria, pero no suficiente, permiti&oacute; a las econom&iacute;as romper con los l&iacute;mites que hab&iacute;a impuesto la tierra a todas las sociedades desde el surgimiento de la humanidad, pero a costa de consumir un stock no renovable que estamos dilapidando como si fu&eacute;ramos un heredero imprudente. As&iacute;, la disponibilidad de una fuente incre&iacute;ble de energ&iacute;a fosilizada permiti&oacute; a las sociedades que supieron aprovecharlo dar un salto gigante en la capacidad productiva y, cuando la lucha pol&iacute;tica lo promovi&oacute;, tambi&eacute;n en las mejoras de condiciones de vida del conjunto de la poblaci&oacute;n. Las consecuencias de este hecho no son meras externalidades, que es como se suele presentar al cambio clim&aacute;tico o a otros impactos ecol&oacute;gicos, sino que son consustanciales a la din&aacute;mica econ&oacute;mica. Ello quiere decir que el futuro del capitalismo est&aacute; tambi&eacute;n asociado necesariamente al destino de los combustibles f&oacute;siles y a la capacidad que tengan los seres humanos para sustituirlos por fuentes de energ&iacute;a alternativa que proporcionen los mismos servicios f&iacute;sicos (entre ellos la potencia, clave de la elevaci&oacute;n sistem&aacute;tica de la productividad en los &uacute;ltimos doscientos a&ntilde;os).
    </p><p class="article-text">
        En este punto, Beckert entra solo superficialmente. Por un lado, acepta que las sociedades preindustriales ten&iacute;an su crecimiento restringido por la disponibilidad fija de tierra, pero asume que tales limitaciones fueron superadas por los avances tecnol&oacute;gicos y, en consecuencia, los miedos maltusianos no quedaron confirmados. Es una lectura demasiado convencional, porque la preocupaci&oacute;n de los cl&aacute;sicos no qued&oacute; anulada sino suspendida, en la medida en que ese salto se sosten&iacute;a en el recurso a un stock finito. &iquest;Qu&eacute; quedar&aacute; cuando ese stock se agote? Por otro lado, en el ep&iacute;logo Beckert tambi&eacute;n concede que la creatividad que estimula el capitalismo ha sido capaz de desacoplar el crecimiento econ&oacute;mico del consumo de los combustibles f&oacute;siles. Esto es una cesi&oacute;n demasiado precipitada, porque el desacople observado es entre crecimiento econ&oacute;mico y emisi&oacute;n de gases de efecto invernadero y v&aacute;lido solo para las econom&iacute;as m&aacute;s desarrolladas, y, por ejemplo, los niveles absolutos de consumo de combustibles f&oacute;siles alcanzaron en 2025 un nuevo m&aacute;ximo hist&oacute;rico. Adem&aacute;s, hoy seguimos dependiendo de los combustibles f&oacute;siles no solo para el transporte, sino tambi&eacute;n para la mayor&iacute;a de los bienes y alimentos que consumimos. De hecho, a rengl&oacute;n seguido de la cesi&oacute;n, Beckert se pregunta abiertamente si el capitalismo ser&aacute; capaz de coexistir con un mundo natural que siempre ser&aacute; finito. Y lo cierto es que, de momento, ninguna combinaci&oacute;n de fuentes energ&eacute;ticas ha logrado a la vez las dos cosas que har&iacute;an falta: dar a la econom&iacute;a mundial los servicios f&iacute;sicos que hoy le dan los f&oacute;siles, y hacerlo a tiempo.
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El mundo que viene</strong></h2><p class="article-text">
        Si bien <em>Capitalismo</em> no abunda en cuestiones energ&eacute;ticas, s&iacute; es generoso con la tierra &mdash;suelos agotados, bosques talados, fronteras que se desplazan&mdash;. Y ocurre lo mismo con los conflictos sociales derivados del capitalismo. Estos est&aacute;n descritos con una maravillosa profundidad, y, particularmente para las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, organizados en funci&oacute;n de los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos. Las partes sobre la domesticaci&oacute;n del capitalismo, es decir, de lo que hemos llamado &ldquo;&eacute;poca dorada del capitalismo&rdquo; (por sus elevados niveles de crecimiento econ&oacute;mico, hoy pura quimera en Occidente), son brillantes. Y permiten contrastar con acierto las caracter&iacute;sticas del conflicto social dentro del neoliberalismo, emergiendo as&iacute; una fotograf&iacute;a de fuerte debilidad estructural de la capacidad que tienen las organizaciones obreras para influir sobre las decisiones econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n una conocida an&eacute;cdota, Margaret Thatcher lleg&oacute; a decir que una de sus principales victorias fue el laborismo y su propio l&iacute;der, Tony Blair. No le faltaba raz&oacute;n, porque aquella tercera v&iacute;a fue tanto la renuncia al reformismo (que, con todo, segu&iacute;a persiguiendo una sociedad socialista) como la manifestaci&oacute;n de la derrota ideol&oacute;gica frente a los promotores de ideas como &ldquo;el capitalismo popular&rdquo;. Durante d&eacute;cadas, en Occidente la izquierda pol&iacute;tica ha vivido tan a la defensiva que las nuevas y modestas propuestas de autores como Thomas Piketty, Gabriel Zucman o, m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/daron-acemoglu-nobel-economia-debate-amenaza-existencial-ia-esconde-riesgos-inmediatos_1_13517771.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recientemente, Daron Acemoglu</a> parecen revolucionarias. Quiz&aacute;s por eso la derrota autoinfligida del neoliberalismo tras la crisis financiera de 2008 no dio paso a una ola progresista y socialista &mdash;que es lo que esperaba incluso alguien como Nicol&aacute;s Sarkozy cuando se adelant&oacute; para pedir una r&aacute;pida refundaci&oacute;n del capitalismo&mdash; sino a un verdadero y peligroso tsunami reaccionario en todo Occidente. La combinaci&oacute;n de una nueva divisi&oacute;n del trabajo que degrada el lugar de las econom&iacute;as que han conformado el centro mundial desde el siglo XVI, la creciente desigualdad producto de la inercia neoliberal y las ansiedades ecol&oacute;gicas y laborales son el c&oacute;ctel perfecto.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, Beckert recuerda que la densidad sindical est&aacute; en retroceso, y que no es solo una cuesti&oacute;n de voluntarismo sino de problemas estructurales. Y su argumento permite plantear una cuesti&oacute;n adicional. Cuando la l&oacute;gica del capital ha avanzado hasta contaminar casi cada aspecto de nuestra vida, convirtiendo a los seres humanos en individuos aislados y tensados hasta el l&iacute;mite bajo la competencia en el mercado, es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil lograr que se abran paso comportamientos cooperativos. Una econom&iacute;a mundial en la que miles de millones de trabajadores compiten por los segmentos mejor remunerados del mercado laboral es, para el capital, una carrera a la baja salarial. Y en ese contexto estructural, en el que los trabajadores de Camboya o Kenia ocupan la &uacute;ltima posici&oacute;n en la escalera global de explotaci&oacute;n, los trabajadores de Marruecos o Tailandia la pen&uacute;ltima y los de Espa&ntilde;a o el Reino Unido los pelda&ntilde;os superiores, no es dif&iacute;cil comprender &mdash;pero nunca justificar&mdash; que el miedo azuce a los trabajadores a enfrentarse entre ellos, reclamando pol&iacute;ticas proteccionistas y/o pol&iacute;ticas antiinmigraci&oacute;n que mitiguen esa ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        Con esto llegamos al &uacute;ltimo punto que me gustar&iacute;a se&ntilde;alar en este an&aacute;lisis: las tensiones geopol&iacute;ticas. Aunque el liberalismo ingl&eacute;s nacido de las guerras napole&oacute;nicas, y especialmente desde 1846, se sosten&iacute;a sobre el imperialismo directo e indirecto sobre otras regiones del mundo, segu&iacute;a proclamando la idea de que el capitalismo estaba asociado a la paz y a un futuro mejor. Incluso una parte considerable de los pensadores de izquierdas de aquel tiempo asum&iacute;a esa tesis &mdash;muchos seguidores de Richard Cobden&mdash; que todav&iacute;a hoy muchos defienden al afirmar la equivalencia entre comercio y paz. Sin embargo, el cap&iacute;tulo 13 de <em>Capitalismo</em> nos permite retornar a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando la competencia entre pa&iacute;ses se recrudeci&oacute; y contribuy&oacute; a crear las condiciones que desembocaron en las dos guerras mundiales. La pregunta central es, &iquest;por qu&eacute; pas&oacute;? Beckert sugiere que las reacciones defensivas de pa&iacute;ses como Francia o Alemania estuvieron motivadas por el miedo a una potencia en ascenso, Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        Cabe recordar que tanto Alemania como Estados Unidos estaban entonces acelerando su industrializaci&oacute;n, que se llev&oacute; a cabo mediante pol&iacute;ticas mercantilistas de protecciones arancelarias y apoyo a las industrias nacientes, y se sab&iacute;an necesitados de materias primas. Beckert cita, por ejemplo, a Friedrich Naumann, un pol&iacute;tico liberal alem&aacute;n que defendi&oacute; la necesidad de expandir las colonias a fin de asegurar la provisi&oacute;n de recursos naturales que requer&iacute;a su industria. Era una visi&oacute;n generalizada y que, adem&aacute;s, ten&iacute;a un precedente hist&oacute;rico inmediato: era justo lo que hab&iacute;a hecho Estados Unidos al expandirse hacia el oeste, matando y aislando a los nativos &mdash;que la ideolog&iacute;a dominante consideraba inferiores&mdash; y haci&eacute;ndose con sus tierras y recursos. El colonialismo de finales del siglo XIX tambi&eacute;n reflejaba una concepci&oacute;n de mundo de suma cero. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s no por casualidad, actualmente asistimos a un retorno de las mismas propuestas mercantilistas en Occidente y, en gran medida, justificadas con argumentos similares. La militarizaci&oacute;n de Occidente avanza a ritmos agigantados mientras las industrias se repliegan a sus territorios, donde el cobijo de los Estados les garantiza buenas defensas frente a sus amenazas en el mercado internacional. El Estado est&aacute; volviendo, pero no para ensanchar los derechos de la clase trabajadora, sino para dirigir la pol&iacute;tica industrial que busca &ldquo;asegurar&rdquo; las cadenas de producci&oacute;n. En otro lugar he defendido este p&eacute;ndulo entre libre comercio/proteccionismo y concepci&oacute;n de la riqueza como juego de suma positiva/suma cero. Hoy, en medio de la crisis ecosocial, y cuando ni siquiera los milmillonarios conf&iacute;an en el futuro, deseosos de marchar a Marte o construir b&uacute;nkeres subterr&aacute;neos, parece m&aacute;s urgente que nunca reorganizar las resistencias al capitalismo. Porque nos va la vida en ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/si-capitalismo-tuvo-inicio-tendra-final_129_13526570.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2026 20:03:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si el capitalismo tuvo un inicio, ¿tendrá un final?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Alemania,Francia,Estados Unidos,Industria,Comercio,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[O retorno dos días felices]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/blog/opinion/retorno-dias-felices_132_13521461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/569563bc-2418-4f1c-9d05-fad0ac606ecd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x633y710.jpg" width="1200" height="675" alt="O papa León XIV, nunha imaxe recente."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Magnífica Humanitas', a encíclica de León XIV, dá no cravo co seu título, que invoca a confianza na admirable humanidade e ofrece unha bafarada de aire fresco</p></div><p class="article-text">
        <em>Happy days are here again</em> &eacute; o t&iacute;tulo dunha canci&oacute;n, escrita en 1929 con m&uacute;sica de Milton Ager e letra de Jack Yellen. Apareceu na pel&iacute;cula de 1930 <em>Chasing Rainbows</em> e foi a canci&oacute;n da campa&ntilde;a electoral de Franklin D. Roosevelt en 1932, despois da Gran Depresi&oacute;n de 1929. A mensaxe ( &ldquo;Os d&iacute;as felices est&aacute;n aqu&iacute; outra vez / Os ceos brillan outra vez&rdquo;) era un canto de optimismo e confianza no futuro. &ldquo;Nada hai que temer m&aacute;is que ao medo mesmo&rdquo;. Ese foi o contido do New Deal que sentou as bases da protecci&oacute;n social moderna nos Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Le retour des jours heureux</em> foi tam&eacute;n o lema do programa pol&iacute;tico do Consello Nacional da Resistencia franc&eacute;s de 1944. A Resistencia, baixo a direcci&oacute;n de Jean Moulin, preparaba a Liberaci&oacute;n cun vasto programa de medidas, entre as que se inclu&iacute;an nacionalizaci&oacute;ns e unha ampla Seguridade Social. Baixo ese lema fundouse o modelo social franc&eacute;s moderno. Hoxe La France Insoumise utiliza ese eslogan.
    </p><p class="article-text">
        O gran tema da nosa &eacute;poca &eacute; o secuestro e cancelaci&oacute;n do futuro. En definitiva, a prohibici&oacute;n do optimismo como programa pol&iacute;tico: a esperanza de que &ldquo;alg&uacute;n d&iacute;a todo estar&aacute; ben&rdquo; (Voltaire). Iso &eacute; o que as elites queren borrar do rostro do mundo. Ese &eacute; o epicentro da estratexia cultural da nova dereita. Con estratexias de lavado de cerebro lanzadas dende grandes plataformas medi&aacute;ticas crean crises imaxinarias e sementan malestar. Estenden o <em>leit-motiv</em> da decadencia para presentarse como os valedores da antiga grandeza imaxinaria antes de que ca&iacute;amos no abismo. A realidade perde peso para abrir a fiestra ao pesimismo que, como afirma o novelista Ian MacEwan, &ldquo;ten un efecto paralizador, coma se f&oacute;ra un pegamento metaf&iacute;sico contra o que temos que loitar&rdquo;. Esa confraternizaci&oacute;n coa distop&iacute;a &aacute;brelle a porta aos ultras que te&ntilde;en como programa o regreso a unha comunidade de orixe fabulosa e incontaminada. Unha subxectividade pol&iacute;tica constru&iacute;da sobre un mito reaccionario: ese &eacute; o punto no que nos atopamos.
    </p><p class="article-text">
        Como hai cen anos, cando o fascismo estivo a punto de cambiar o curso da Historia, tr&aacute;tase de atopar un pandote para vehicular o odio e a vinganza de masas embrutecidas. Para Ren&eacute; Girard o chibo expiatorio &eacute; o modo en que unha sociedade en crise dirixe a s&uacute;a violencia interna cara un inocente para unificarse e restaurar imaxinariamente a orde social. Un delirio, do que sobran exemplos na historia. O declive do Estado de Benestar, a causa fundamental do malestar social, non provoca ira dirixida contra o tecnocapitalismo financeiro que o socava. Moi cucas, as elites que se benefician de desmontar a protecci&oacute;n social desv&iacute;an a atenci&oacute;n coa f&oacute;rmula de prometer identidade e unha imaxe fabulosa, fant&aacute;stica, falsa, do pasado. 
    </p><p class="article-text">
        Agora ben, a cancelaci&oacute;n do futuro non pode combaterse s&oacute; mediante unha visi&oacute;n m&aacute;is mesurada e positiva do presente nas sociedades occidentais (negando a premisa maior da cadea de falacias coas que o p&uacute;blico &eacute; bombardeado sen descanso a trav&eacute;s dun lavado de cerebro masivo e constante) sen&oacute;n co retorno da Utop&iacute;a, ou como lle queiramos chamar a unha sociedade cun m&iacute;nimo de decencia, sentido de xustiza e alegr&iacute;a, non odio e paix&oacute;ns tristes, nas r&uacute;as. A tarefa do momento &eacute; imaxinar un mundo alternativo. Un contra proxecto sen complexos. Un sentido de futuro. 
    </p><p class="article-text">
        Hai elementos no aire, pero &eacute; precisa unha s&iacute;ntese convincente. No plano econ&oacute;mico a Teor&iacute;a Monetaria Moderna &eacute; unha v&iacute;a a explorar para abordar o gasto p&uacute;blico e a protecci&oacute;n social, como o fan Sanders e Melenchon. No cultural, vemos como, na nosa propia cara, as grandes plataformas tecnol&oacute;xicas est&aacute;n roubando e privatizando o legado cultural da humanidade: &eacute; inadmisible. O imperio da cultura de masas, que alzou como xu&iacute;zo de gusto a mediocridade e as estruturas repetitivas, ving&aacute;ndose do complexo e refinado, ten que ser destronado. Hai que volver, non &aacute; vangarda, pero si ao tentativo, aberto e experimental. O mercado non pode ser a vara de medir do Esp&iacute;rito. O tema de <em>Odiseo</em>, a pel&iacute;cula de Cristopher Nolan, &eacute; que pode causar a fin dunha civilizaci&oacute;n: o peche da mente moderna. Dende hai d&eacute;cadas estamos vendo o asasinato da imaxinaci&oacute;n pol&iacute;tica e a eliminaci&oacute;n da cultura humanista. Unha sociedade que s&oacute; sabe imaxinarse a si mesma a trav&eacute;s do cristal do nihilismo, da pura violencia e do poder do m&aacute;is forte, non pode sobrevivir. Esa arrogancia -esa <em>hubris</em>- reclama a s&uacute;a n&eacute;mesis.
    </p><p class="article-text">
        Agora non &eacute; antes: non se trata de facer filolox&iacute;a restaurativa, como se o problema tivera sido desviarse do recto cami&ntilde;o, as&iacute; se trate de Marx ou de Castelao. M&aacute;is ben hai que formular unha v&iacute;a para o s&eacute;culo XXI, consciente da experiencia hist&oacute;rica pero virada ao futuro. E haina. Hai bases filos&oacute;ficas, econ&oacute;micas, culturais e hai riqueza dabondo para que sexa posible unha sociedade m&aacute;is igualitaria, plural, complexa e feliz. Hai riqueza. Que se pode distribu&iacute;r. E hai vida. Que se pode gozar. Fronte a unha oligarqu&iacute;a que est&aacute; rompendo as regras do xogo, subir impostos e reducir a xornada laboral &eacute; o primeiro. A disociaci&oacute;n entre os gobernos e a opini&oacute;n p&uacute;blica sobre o xenocidio en Gaza indica que a insidia difundida <em>urbi et orbi</em> non trunfa sobre o sentido com&uacute;n humano. O mesmo vale para os enxoitos logros da machosfera ou a impugnaci&oacute;n do cambio clim&aacute;tico e da ciencia. 
    </p><p class="article-text">
        Unha pol&iacute;tica baseada en principios humanos ten que erguer a bandeira da esperanza e un relato de posibilidades positivas. De recuperaci&oacute;n dos d&iacute;as felices. <em>Magn&iacute;fica Humanitas</em>, a enc&iacute;clica de Le&oacute;n XIV, d&aacute; no cravo co seu t&iacute;tulo, que invoca a confianza na admirable humanidade e ofrece unha bafarada de aire fresco. &ldquo;Cada xeraci&oacute;n recebe en herdanza a tarefa de dar forma ao seu tempo: de facer madurecer a historia como un lugar onde a dignidade de cada persoa sexa salvagardada, a xustiza promovida e a fraternidade posibilitada&rdquo;. Humanismo, pacifismo e doutrina social: as bases dunha nova Democracia Cristi&aacute;, aborrecida polos campi&oacute;ns do militarismo tecnol&oacute;xico, como Peter Thiel, o m&aacute;is parecido ao Anticristo que anda solto hoxe no mundo. Le&oacute;n XIV, cr&iacute;tico da IA, &eacute; o l&iacute;der europeo que m&aacute;is se esforza en darlle voz &aacute; paz e sona &aacute;s veces coma Pico della Mirandola. Di aquilo que os l&iacute;deres pol&iacute;ticos da UE non queren dicir por covard&iacute;a ou propio convencemento. Ten moito m&eacute;rito nun momento en que os prexu&iacute;zos fan r&aacute;pida met&aacute;stase en paranoia, amplificados por xornais, teles e radios que dan vergo&ntilde;a allea, voces dos seus amos.
    </p><p class="article-text">
        Dende logo, a tecnocracia que se limita a xestionar, por ben intencionada que sexa, non &eacute; a resposta, nin moito menos a idolatr&iacute;a neoliberal do lucro. Sabemos que &ldquo;Con usura non ten o home casa de boa pedra. Duccio non veu por usura, nin Piero della Francesca..&rdquo;. Non hai beleza se s&oacute; hai c&aacute;lculo. O dogmatismo da moderaci&oacute;n, como sinalaba hai pouco nunha entrevista o ex presidente chileno Gabriel Boric, tampouco &eacute; a resposta. Neces&iacute;tase un contra proxecto, unha visi&oacute;n magn&aacute;nima e magn&iacute;fica dunha sociedade futura, que algu&eacute;n ten que saber constru&iacute;r. Non necesitamos xente ru&iacute;n que pense ru&iacute;n: para iso xa est&aacute;n os mediocres dirixentes da UE e outros que andan m&aacute;is cerca. Antes de que nos metan nunha guerra, antes de que a crueldade anegue o espazo, hai que volver a mirar cara a beleza do mundo; hai que restitu&iacute;r a confianza como v&iacute;nculo social, disipando os malos humores. Hai, si, utop&iacute;as factibles, posibles, para atallar o incendio do mundo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antón Baamonde]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/blog/opinion/retorno-dias-felices_132_13521461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2026 04:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[O retorno dos días felices]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Opinión pública,Geopolítica,Socialismo,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La autora que teoriza por qué el amor es política: “Romper con la monogamia es liberador pero no tumbará el capitalismo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/autora-teoriza-amor-politica-romper-monogamia-liberador-no-tumbara-capitalismo_128_13513797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4397ee9-7cbd-435d-bb2d-76fa3dd65b1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151530.jpg" width="4000" height="2250" alt="La autora que teoriza por qué el amor es política: “Romper con la monogamia es liberador pero no tumbará el capitalismo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista alemana Şeyda Kurt analiza en ‘Ternura radical’ cómo conceptos que damos por naturales como enamorarse, casarse, formar una familia o ser monógamos hay que entenderlos en contextos sociales y también ideológicos</p><p class="subtitle">El último Rincón de pensar - 'España contra el desierto': la batalla por el futuro energético</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Hacemos pol&iacute;tica cuando amamos? Por muy contradictoria que pueda resultar esta pregunta, la escritora y periodista &#350;eyda Kurt (Colonia, 1992) est&aacute; convencida de que esto es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Kurt, una de las voces m&aacute;s interesantes e incisivas de las letras germanas, aborda esta pregunta en su primer libro publicado en castellano <a href="https://www.libreriatrama.com/es/libro/ternura-radical_419786" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Ternura radical</em></a><em> </em>(Siglo XXI, 2026), escrito originalmente en 2021.
    </p><p class="article-text">
        Hija de inmigrantes de origen turco, la mirada de Kurt conecta la teor&iacute;a pol&iacute;tica o filos&oacute;fica con su propia experiencia personal, dando lugar a un ensayo con tintes autobiogr&aacute;ficos en el que trata de desmontar la ilusi&oacute;n de que nuestros amores y desamores se encuentran en un &aacute;mbito privado alejado de toda creencia ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; dice que el amor es pol&iacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de convulsi&oacute;n pol&iacute;tica e incertidumbre, mucha gente se refugia en el amor. Pero este para&iacute;so no existe en el vac&iacute;o, est&aacute; inmerso en las l&oacute;gicas y sistemas de opresi&oacute;n que estructuran c&oacute;mo nos relacionamos entre nosotros: el capitalismo patriarcal y racial, la cuesti&oacute;n de a qu&eacute; cuerpos tenemos derecho a acceder o qui&eacute;n es considerado siquiera digno de amor. Y, por supuesto, la propia idea del amor rom&aacute;ntico como la forma definitiva de relaci&oacute;n, en cuyo nombre descuidamos todas las dem&aacute;s formas de v&iacute;nculo.
    </p><p class="article-text">
        Decir que algo es pol&iacute;tico tambi&eacute;n significa, para m&iacute;, que los t&eacute;rminos, conceptos, autodefiniciones y definiciones externas, as&iacute; como todas las relaciones en las que se enmarca nuestra comprensi&oacute;n del amor, son creaciones humanas. Que estas ideas tienen una historia ligada a la dominaci&oacute;n, la lucha pol&iacute;tica, la liberaci&oacute;n y la emancipaci&oacute;n. Y que, en este sentido, tambi&eacute;n se pueden cambiar, si luchamos por ello.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto conceptos que damos por naturales como enamorarse, casarse, formar una familia o ser mon&oacute;gamos son construcciones hist&oacute;ricas y sociales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El amor rom&aacute;ntico, por ejemplo, es una invenci&oacute;n muy moderna. La idea de elegir a alguien para casarse por deseo emocional o sexual solo surge en el seno de la burgues&iacute;a en el siglo XVIII. Por un lado, es una idea progresista, que se libera de las ataduras materiales de la propia clase o de la autoridad paterna. Al mismo tiempo, es un concepto bastante burgu&eacute;s, reservado a unos pocos individuos masculinos y propietarios.
    </p><p class="article-text">
        Las estructuras relacionales siempre han sido objeto de disputa pol&iacute;tica, y lo siguen siendo hoy en d&iacute;a. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la derecha global tambi&eacute;n ha invocado cada vez m&aacute;s estos roles en sus esfuerzos de movilizaci&oacute;n: a trav&eacute;s de la est&eacute;tica de las <em>tradwives </em>y una hipermasculinidad que supuestamente debe rescatar a la mujer blanca europea de presuntos invasores musulmanes. Todo ello mientras socavan simult&aacute;neamente los valores tradicionales y conservadores y promueven una hipersexualizaci&oacute;n de la vida p&uacute;blica. Basta con mirar a Trump.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro sugiere que el amor tambi&eacute;n es trabajo y que nuestras relaciones est&aacute;n moldeadas por el tiempo, el dinero, la dependencia y las condiciones materiales de vida. &iquest;C&oacute;mo funciona esa relaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Silvia Federici, Selma James y otras feministas marxistas acu&ntilde;aron una frase en la d&eacute;cada de 1970 como parte de su campa&ntilde;a Sueldo para el Trabajo Dom&eacute;stico: &ldquo;Lo llam&aacute;is amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado&rdquo;. Su objetivo era exponer c&oacute;mo, bajo el nombre de amor femenino o materno, el trabajo dom&eacute;stico (y emocional) se naturaliza: un trabajo que, bajo el capitalismo patriarcal, se distribuye deliberadamente de forma desigual y se deval&uacute;a, a pesar de ser al mismo tiempo de fundamental importancia. 
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de trabajo no pagado garantiza la reproducci&oacute;n, el cuidado y el mantenimiento de los trabajadores, asegurando as&iacute; la mercanc&iacute;a m&aacute;s importante del libre mercado: la fuerza de trabajo. Sin la sopa en la mesa, sin los calcetines remendados, sin el consuelo y el rol materno, los trabajadores no podr&iacute;an presentarse listos para la f&aacute;brica o la oficina al d&iacute;a siguiente. Este trabajo no pagado realizado en nombre del amor se ha intensificado hoy en d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, uno de los mayores factores impulsores de la violencia machista es la dependencia material de las mujeres: el no poder encontrar un piso propio, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel han jugado el patriarcado, la propiedad, la herencia y el colonialismo en el establecimiento de la pareja mon&oacute;gama como norma?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La norma de la monogamia estuvo entretejida con las relaciones patriarcales de posesi&oacute;n y propiedad mucho antes del capitalismo. Y, naturalmente, esto siempre ha tenido mucho que ver con la pregunta de &ldquo;&iquest;qui&eacute;n hereda qu&eacute;?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que significa que los hombres que ostentaban el poder y la propiedad necesitaban tener la certeza de que su descendiente y heredero no fuera en realidad el hijo de la familia vecina. Para garantizar esto, ten&iacute;an que ejercer un control sobre la sexualidad de las mujeres, por ejemplo, bajo la forma de una obligaci&oacute;n a la monogamia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Uno de los mayores factores impulsores de la violencia machista es la dependencia material de las mujeres: el no poder encontrar un piso propio, por ejemplo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es una relaci&oacute;n abierta una alternativa genuinamente revolucionaria? &iquest;Qu&eacute; tendr&iacute;a que cambiar para que nuestras relaciones fueran realmente menos jer&aacute;rquicas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Romper con la monogamia puede ser liberador, pero no tumbar&aacute; el capitalismo. De esas nuevas relaciones no va a surgir una multiplicidad resistente y revolucionaria en la que la solidaridad y los cuidados se organicen de otra manera. 
    </p><p class="article-text">
        Por mi parte, creo m&aacute;s en la revalorizaci&oacute;n de la amistad, la cual, en su forma pol&iacute;tica (el compa&ntilde;erismo de lucha) alberga, desde mi punto de vista, el verdadero poder revolucionario. Ah&iacute; es donde las personas se eligen porque comparten objetivos, intereses y visiones comunes de una buena vida. Ah&iacute; reside el mayor poder revolucionario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; significa exactamente &ldquo;ternura radical&rdquo;? &iquest;Y por qu&eacute; la ternura necesita ser radical?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os he sentido un cierto malestar con el t&eacute;rmino &ldquo;amor&rdquo;. Por un lado, el concepto de amor es incre&iacute;blemente el&aacute;stico e indefinido. Lo cual en realidad est&aacute; genial, si no fuera porque la omnipresencia de la palabra nos da la ilusi&oacute;n de que existe un significado fijo y socialmente aceptado del amor que se aplica a todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        La ternura conlleva un car&aacute;cter m&aacute;s activo. Se trata de fragilidad, pero al mismo tiempo de algo duradero, algo que resuena y repercute. Y se vuelve radical all&iacute; donde cuestiona y ataca fundamentalmente las condiciones que sofocan y limitan nuestra ternura. Para m&iacute;, es una &eacute;tica de la justicia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si estamos constantemente ocupados trabajando, produciendo y consumiendo, &iquest;podemos realmente formar conexiones profundas sin tener tiempo para ellas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me temo que no. Las conexiones profundas prosperan al abrirse a la propia vulnerabilidad y a la de los dem&aacute;s, en la fricci&oacute;n, en las contradicciones, en la generosidad&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y al mismo tiempo, requieren valent&iacute;a y una claridad que siga situando y defendiendo el ser propio y el compartido en el mundo. Y luego, por supuesto, todas las dem&aacute;s cosas que llevan tiempo: la organizaci&oacute;n compartida de una vida, el pensar con perspectiva y el cuidarse mutuamente, la intimidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a una sociedad organizada en torno a la ternura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a un mundo sin capitalismo, patriarcado, racismo ni otros sistemas de orden y dominaci&oacute;n que clasifican a las personas, las jerarquizan y destruyen y limitan nuestros cuerpos y espacios relacionales. 
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad radicalmente tierna se desplegar&iacute;a alrededor de la red de nuestras relaciones de cuidado: las relaciones que, en &uacute;ltima instancia, hacen posible la vida en esta tierra en primer lugar. Y con esto no quiero decir que todos tengamos que tratarnos con amor. A lo que voy es a pensar el cuidado como una estructura en la que la dignidad de una persona no dependa de la buena voluntad de los individuos, sino donde la inviolabilidad de nuestros cuerpos est&eacute; garantizada pol&iacute;ticamente. 
    </p><p class="article-text">
        Esta sociedad partir&iacute;a de la premisa de que todos dependemos unos de otros y estamos interconectados. Los sistemas en los que trabajamos, en los que organizamos la producci&oacute;n y la reproducci&oacute;n, ser&iacute;an radicalmente democr&aacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos movernos sin miedo, y volvernos hacia el otro sin miedo, experimentar, fracasar y empezar de nuevo una y otra vez. Tendr&iacute;amos el tiempo, el ocio y los espacios para todo eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/autora-teoriza-amor-politica-romper-monogamia-liberador-no-tumbara-capitalismo_128_13513797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 20:09:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La autora que teoriza por qué el amor es política: “Romper con la monogamia es liberador pero no tumbará el capitalismo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Política,Libros,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | Bienvenidos a la era de La Desregulación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/un-tema-al-dia/podcast-bienvenidos-a-la-era-de-la-desregulacion_132_13503333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d386fa0f-c8e8-4fe4-8f07-ca151d04afd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | Bienvenidos a la era de La Desregulación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Otro concepto más que se ha colado en la política. Otro señuelo para convencer de que la vida puede ser más fácil sin tantas normas. Una contradicción y un viejo conocido en las entrañas de la política local e internacional</p><p class="subtitle">Un tema Al día, ¡en el teatro! Ven a verlo en directo el 3 de octubre en Madrid. Consigue ya tus entradas</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/bienvenidos-a-la-era-de-la-desregulaci-n/embed?media=audio&size=wide&style=cover" allow="autoplay; clipboard-write; fullscreen" allowfullscreen width="100%" height="180" frameborder="0" title="Bienvenidos a la era de La Desregulación"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        La derecha y la ultraderecha hoy ganan votos prometiendo eliminar tr&aacute;mites administrativos para poder construir, prometiendo relajar los controles medioambientales, acabar con reglamentos contra la homofobia, la brecha de g&eacute;nero o los abusos laborales&hellip; Hemos pasado de tener consejer&iacute;as de Igualdad, de Ordenaci&oacute;n del Territorio o de Cambio Clim&aacute;tico, nomenclaturas que intentaban al menos quedar bien, a inaugurar consejer&iacute;as de Desregulaci&oacute;n. De momento hay cuatro: en Andaluc&iacute;a, Castilla y Le&oacute;n, Arag&oacute;n y Extremadura, donde el PP y Vox gobiernan en coalici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es esto de la desregulaci&oacute;n? &iquest;Es la teor&iacute;a liberal, neoliberal, de toda la vida, con otro nombre? &iquest;Tiene otros matices, otras consecuencias? Lo analizamos con Eduardo Garz&oacute;n, economista, y con Franco Delle Donne, experto en movimientos de ultraderecha. Con Antonio Vega, director de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> en Castilla y Le&oacute;n, recordamos uno de los episodios m&aacute;s sintom&aacute;ticos de estas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Env&iacute;anos una nota de voz por </strong>WhatsApp cont&aacute;ndonos <strong>alguna historia que conozcas</strong> o <strong>alg&uacute;n sonido</strong> que tengas cerca y que te llame la atenci&oacute;n. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. <strong>Gu&aacute;rdanos en la agenda como &ldquo;Un tema Al d&iacute;a</strong>&rdquo;. El n&uacute;mero es el <strong>699 518 743</strong>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <em>Un tema Al d&iacute;a</em> es el podcast diario de actualidad de elDiario.es que, en episodios de unos 15 minutos, explica cada d&iacute;a un asunto de actualidad. Est&aacute; presentado y dirigido por Juanlu S&aacute;nchez, subdirector de elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/eldiario-recoge-ondas-tema-dia-podcast-revelacion-viva-periodismo-sonoro_1_10172525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Ondas al podcast Revelaci&oacute;n</a>, <em>Un tema Al d&iacute;a </em>es el daily l&iacute;der en Spotify, Apple Podcast, iVoox, Amazon Music o Podimo, seg&uacute;n los datos p&uacute;blicos de las plataformas, donde acumula m&aacute;s de 200.000 suscriptores. Ha sido reconocido como &ldquo;podcast revelaci&oacute;n&rdquo; por Amazon y recomendado como &ldquo;imprescindible&rdquo; por Apple.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos cap&iacute;tulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelaci&oacute;n respecto al resto de lectores. Recibir&aacute;s el enlace en tu correo electr&oacute;nico en el bolet&iacute;n del Adelanto de noticias.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si no eres socio/a, el episodio est&aacute; disponible <strong>a primera hora de la ma&ntilde;ana en cualquier aplicaci&oacute;n</strong> que uses habitualmente. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/54Vnd9qwrTaINwzCkTTIWO?si=dwfgtj3_QNC8ZyKejFcSjQ&amp;dl_branch=1&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/un-tema-al-d%C3%ADa/id1586302997" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-un-tema-al-dia_sq_f11360990_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ivoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Podimo </a></li>
                                    <li><a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=7b609ffcf1&amp;e=37e93612d2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amazon Music</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/fdb7ac24-1c3a-4a0d-b03b-ada400b2e7a1/161b26db-5f85-42a9-abc8-ada6008a528b/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Feed RSS</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &#9654; Acu&eacute;rdate de suscribirte al podcast 'Un tema al d&iacute;a' en tu app para que te lleguen autom&aacute;ticamente los nuevos cap&iacute;tulos. Es gratis.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Tendr&aacute;s disponibles tambi&eacute;n todas las entregas de 'Un tema Al d&iacute;a' en <a href="https://www.eldiario.es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es/aldia</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanlu Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/un-tema-al-dia/podcast-bienvenidos-a-la-era-de-la-desregulacion_132_13503333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2026 19:20:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | Bienvenidos a la era de La Desregulación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox,Administración pública,PP - Partido Popular,Neoliberalismo,Javier Milei,Capitalismo,Democracia,Estado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El nuevo Camp Nou: de la arquitectura de masas a la arquitectura de mercado y para VIPs]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/nuevo-camp-nou-arquitectura-masas-arquitectura-mercado-vips_129_13476161.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9733a72e-ca26-4bec-a3da-3d226af3c0bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x207y865.jpg" width="1200" height="675" alt="El nuevo Camp Nou: de la arquitectura de masas a la arquitectura de mercado y para VIPs"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La explotación económica gana peso y modifica la experiencia de la grada: los nuevos palcos introducen una fractura física en el enjambre inmenso de asientos que durante años hizo del estadio del Barça un foro colectivo</p><p class="subtitle">La constructora del Camp Nou presenta un ERE para 399 trabajadores
</p></div><p class="article-text">
        El nuevo Spotify Camp Nou empieza a convertirse en un edificio que ya puede ser observado, recorrido y discutido por la parroquia <em>tribunera </em>blaugrana. Despu&eacute;s de tres a&ntilde;os de obras, la tercera grader&iacute;a ha adquirido pr&aacute;cticamente su forma definitiva y sobre ella empieza a levantarse la estructura que sostendr&aacute; la futura cubierta, cuya volumetr&iacute;a permite ya intuir el aspecto definitivo del estadio.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s lo m&aacute;s llamativo sea la aparici&oacute;n de las cristaleras de los dos nuevos anillos VIP, que introducen una presencia in&eacute;dita en la secci&oacute;n del Camp Nou y rompen la imagen continua de un manto de asientos que durante d&eacute;cadas hab&iacute;a vestido el grader&iacute;o. El tercer piso se abrir&aacute; progresivamente durante la temporada 2026-27 y la cubierta, &uacute;ltimo gran elemento de la intervenci&oacute;n, est&aacute; prevista para el verano de 2027 y devolver&aacute; al equipo a la monta&ntilde;a de Montjuic temporalmente.
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo doble anillo acristalado destinado al <em>hospitality</em> suma alrededor de 32.000 metros cuadrados, una superficie equivalente, aproximadamente, a la de una torre entera como podr&iacute;a ser la Torre Gl&ograve;ries. El t&eacute;rmino <em>hospitality</em> engloba el conjunto de servicios y espacios de car&aacute;cter <em>premium </em>que el estadio ofrece, desde los nuevos palcos privados y <em>suites</em> hasta las localidades con servicios exclusivos. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ello se traduce en nuevos recintos privados y butacas de alto <em>standing</em>. El Bar&ccedil;a calcula que esta nueva explotaci&oacute;n del estadio permitir&aacute; generar unos ingresos de 350 millones de euros, una cifra que ayuda a entender hasta qu&eacute; punto el <em>hospitality</em> ha dejado de ser un complemento del espect&aacute;culo para convertirse en una de las piezas centrales de los nuevos estadios.
    </p><p class="article-text">
        El Camp Nou que se est&aacute; construyendo permite empezar a juzgar decisiones que hasta ahora s&oacute;lo pod&iacute;an intuirse sobre el papel. Para entenderlas conviene volver precisamente al proyecto que dio origen a esta transformaci&oacute;n y, antes todav&iacute;a, a aquel otro concurso que precedi&oacute; al actual y que en 2007 gan&oacute; Norman Foster, cuya propuesta de envolvente gaudiniana para el estadio nunca lleg&oacute; a ejecutarse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Imagen virtual del proyecto de Nikken Sekkei y Pascual Ausió                            </span>
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        En 2016, el concurso convocado por el FC Barcelona escogi&oacute; la propuesta presentada por Joan Pascual-Ramon Ausi&oacute; Arquitectes junto al despacho japon&eacute;s Nikken Sekkei. El proyecto planteaba una operaci&oacute;n bastante m&aacute;s radical que la de sus rivales y, parad&oacute;jicamente, a la vez m&aacute;s contenida. El nuevo Camp Nou no deb&iacute;a envolverse en una nueva fachada espectacular que ocultara su estructura, sino que deb&iacute;a aparecer pr&aacute;cticamente desnudo, con la estructura a la vista y una sucesi&oacute;n de grandes balcones perimetrales desde los que el estadio se relacionar&iacute;a con la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Era una propuesta particularmente afortunada porque entend&iacute;a que el Camp Nou pod&iacute;a encontrar su nueva identidad precisamente en aquello que los estadios contempor&aacute;neos parec&iacute;an empe&ntilde;ados en esconder. Mientras el f&uacute;tbol internacional se llenaba de cubiertas imposibles, fachadas multimedia, pieles tecnol&oacute;gicas y envolventes plateadas, el proyecto de Pascual-Ausi&oacute; y Nikken Sekkei propon&iacute;an una arquitectura m&aacute;s cercana a la tradici&oacute;n mediterr&aacute;nea del mirador, un edificio abierto en el que los espectadores formar&iacute;an parte de su propia imagen.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta planteaba adem&aacute;s una intervenci&oacute;n especialmente respetuosa con el Camp Nou de Francesc Mitjans, inaugurado en 1957. En lugar de sustituirlo por completo, conservaba las dos primeras grader&iacute;as del proyecto original y a&ntilde;ad&iacute;a una tercera grader&iacute;a perimetral, que completaba el volumen del estadio hasta darle su nueva capacidad. 
    </p><p class="article-text">
        La idea enlazaba con una determinada manera de entender el estadio que hab&iacute;a caracterizado al proyecto de Mitjans. Su estructura pod&iacute;a funcionar como una suerte de radiograf&iacute;a que adquir&iacute;a vida cuando las pasarelas y las grader&iacute;as se llenaban de aficionados. En la propuesta de Pascual-Ausi&oacute; y Nikken, los grandes balcones exteriores recuperaban parcialmente esa condici&oacute;n, convirti&eacute;ndose en lugares desde los que contemplar y ser contemplado. La afici&oacute;n formaba parte de la arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La precisa y elegante m&aacute;quina de masas de Mitjans</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando el Barcelona decidi&oacute; construir un nuevo estadio en los a&ntilde;os cincuenta, el problema fundamental era bastante elemental y, visto desde hoy, casi entra&ntilde;able: el viejo campo de Les Corts se hab&iacute;a quedado peque&ntilde;o. El nuevo recinto deb&iacute;a acoger a una cantidad extraordinaria de aficionados y permitir que todos ellos pudieran ver f&uacute;tbol con unas condiciones de visibilidad razonables.
    </p><p class="article-text">
        Francesc Mitjans, hasta entonces arquitecto de obras residenciales, junto a Jos&eacute; Soteras y Lorenzo Garc&iacute;a Barb&oacute;n, proyect&oacute; una estructura que aspiraba inicialmente a los 150.000 espectadores y que acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en una de las obras m&aacute;s sofisticadas de la arquitectura deportiva de su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La triple grader&iacute;a superpuesta garantizaba una visibilidad &oacute;ptima desde pr&aacute;cticamente cualquier localidad. La estructura de hormig&oacute;n armado era llevada a unos l&iacute;mites todav&iacute;a poco explorados en Espa&ntilde;a y la gran marquesina de la tribuna alcanzaba un vuelo superior a los cuarenta metros. Un sistema de rampas y pasarelas exteriores permit&iacute;a distribuir a los espectadores por las diferentes cotas del estadio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Marquesina del Camp Nou de Francesc Mitjans                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Mitjans lleg&oacute; hasta esta soluci&oacute;n despu&eacute;s de un intenso proceso de investigaci&oacute;n que, tal y como document&oacute; el arquitecto <a href="https://upcommons.upc.edu/entities/publication/7f0cf731-a9f1-42e2-bdd8-23e3416cf680" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio L&oacute;pez Alonso</a> en su tesis doctoral sobre el Camp Nou, le llev&oacute; a estudiar decenas de estadios y a viajar por Europa y Brasil para conocer de primera mano algunas de las experiencias m&aacute;s avanzadas de la arquitectura deportiva internacional. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado se alejaba deliberadamente de los modelos que todav&iacute;a dominaban buena parte de los campos de f&uacute;tbol de la &eacute;poca y apostaba por una modernidad radical, visible especialmente en la secci&oacute;n asim&eacute;trica del estadio, en la manera de superponer las grader&iacute;as y en una estructura de hormig&oacute;n que, pese a sus enormes dimensiones, buscaba transmitir una cierta sensaci&oacute;n de ligereza. 
    </p><p class="article-text">
        La asimetr&iacute;a, inspirada en algunas de las propuestas m&aacute;s avanzadas de la arquitectura moderna de Le Corbusier, Niemeyer o en el Estadio Ol&iacute;mpico de Helsinki, permit&iacute;a adem&aacute;s que la gran marquesina de la tribuna adquiriera un protagonismo extraordinario, con su vuelo majestuoso.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello respond&iacute;a a una misma obsesi&oacute;n arquitect&oacute;nica: construir un recipiente capaz de albergar a una multitud gigantesca y, a su vez, hacerla part&iacute;cipe de la esencia del edificio. El Camp Nou de Mitjans era una arquitectura de masas tratada con la sofisticaci&oacute;n y el detalle de quien construye una obra contenida e ic&oacute;nica de la modernidad. 
    </p><p class="article-text">
        La escala del proyecto ven&iacute;a determinada por el n&uacute;mero de personas que deb&iacute;a albergar, por la manera de moverlas y por la necesidad de garantizarles una buena visi&oacute;n del terreno de juego. La arquitectura organizaba a la masa alrededor de un acontecimiento que permanec&iacute;a en el centro de todo.
    </p><p class="article-text">
        El estadio termin&oacute; costando 288 millones de pesetas, frente a los 67 millones por los que hab&iacute;a sido licitado, una desviaci&oacute;n que contribuy&oacute; decisivamente a la crisis econ&oacute;mica del club en ese momento. A aquella arquitectura se le permiti&oacute; cierta autonom&iacute;a frente a las cuentas, signo de una &eacute;poca mucho m&aacute;s despreocupada por el Excel.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la arquitectura deportiva contemporánea, el arquitecto ha dejado de ser la personalidad que imagina el edificio para convertirse en uno de los tantos actores que intervienen en un engranaje mucho más complejo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una obra de la envergadura del nuevo Camp Nou, cuyo coste se ha incrementado desde los primeros c&aacute;lculos hasta una cifra que rondar&iacute;a los 1.500 millones de euros, dif&iacute;cilmente puede quedar circunscrita al control de un &uacute;nico estudio de arquitectura. El proyecto que gan&oacute; el concurso en 2016 llevaba la firma de Joan Pascual-Ramon Ausi&oacute; Arquitectes y Nikken Sekkei, pero en 2017 se incorpor&oacute; b720 Ferm&iacute;n V&aacute;zquez Arquitectos y, posteriormente, IDOM entr&oacute; en el equipo para revisar y desarrollar el proyecto.
    </p><p class="article-text">
        En 2022, la direcci&oacute;n de la fase de construcci&oacute;n pas&oacute; a la UTE formada por Torrella Arquitectura-Ingenier&iacute;a y JG Ingenieros y, al a&ntilde;o siguiente, el Bar&ccedil;a adjudic&oacute; las obras a la constructora turca Limak. Nikken Sekkei, que hab&iacute;a continuado vinculado al proyecto, acabar&iacute;a desvincul&aacute;ndose. 
    </p><p class="article-text">
        La sucesi&oacute;n de agentes hace que el rastro del autor resulte ya dif&iacute;cil de seguir. El Camp Nou de 1957 puede atribuirse a una idea arquitect&oacute;nica concreta, reconocible en su secci&oacute;n, su estructura y en cada una de las decisiones que llevaron a Mitjans a convertirse en el nombre visible de una de las grandes obras de la arquitectura moderna catalana. 
    </p><p class="article-text">
        El nuevo estadio, sin embargo, responde a una cadena mucho m&aacute;s extensa de arquitectos, ingenieros, consultores, gestores y constructores, en la que las decisiones arquitect&oacute;nicas quedan necesariamente sometidas a cuestiones de coste, plazos, financiaci&oacute;n, seguridad, construcci&oacute;n, explotaci&oacute;n y rentabilidad.
    </p><p class="article-text">
        El resultado se parece cada vez menos a una obra de autor y m&aacute;s a una obra de <em>project management</em>, en la que la arquitectura constituye una pieza de una operaci&oacute;n econ&oacute;mica, t&eacute;cnica y financiera de enorme complejidad. Hay muchos nombres detr&aacute;s del edificio, pero cuesta encontrar una mirada &uacute;nica capaz de explicar el conjunto. Y quiz&aacute; esa sea una de las grandes transformaciones de la arquitectura deportiva contempor&aacute;nea: el arquitecto ha dejado de ser la personalidad que imagina el edificio para convertirse en uno de los tantos actores que intervienen en un engranaje mucho m&aacute;s complejo.
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                    alt="Imagen virtual de la zona VIP del nuevo Camp Nou"
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            <span class="title">
                Imagen virtual de la zona VIP del nuevo Camp Nou                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La consecuencia m&aacute;s visible de esta nueva l&oacute;gica se encuentra en la propia concepci&oacute;n del estadio. Durante el desarrollo del proyecto han ganado peso las necesidades derivadas de su explotaci&oacute;n econ&oacute;mica, hasta modificar incluso la experiencia de la grada. Los nuevos palcos introducen una fractura f&iacute;sica en aquel enjambre inmenso de asientos que durante d&eacute;cadas convirti&oacute; al Camp Nou en un foro colectivo e indiscriminado.
    </p><p class="article-text">
        La grada siempre tuvo diferencias de precio, posici&oacute;n y visibilidad, pero manten&iacute;a una cierta condici&oacute;n democr&aacute;tica: miles de personas compart&iacute;an un mismo espacio y acud&iacute;an al estadio para participar de un acontecimiento com&uacute;n. La nueva concepci&oacute;n segmenta esa experiencia y lleva al f&uacute;tbol una cultura de consumo preferente que hace tiempo hemos asumido ya en restaurantes, aviones, playas, discotecas o parques tem&aacute;ticos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Camp Nou deja atrás la sobriedad e inteligencia de la obra de Mitjans para dar lugar a un estadio que se asemeja a muchos otros emplazados en latitudes lejanas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los grandes clubes ya no pueden permitirse que un estadio de miles de millones de euros permanezca improductivo durante buena parte de la semana. El recinto debe generar actividad y rentabilidad de manera permanente, mediante restauraci&oacute;n, comercio, museo, <em>hospitality</em>, eventos, visitas y cualquier otro uso capaz de convertir sus metros cuadrados en ingresos. El estadio empieza a acercarse as&iacute; al funcionamiento de un gran centro comercial, aunque su principal producto siga siendo el f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        El Bernab&eacute;u ofrece el ejemplo de las dificultades que puede conllevar este nuevo modelo. La reforma del estadio madrile&ntilde;o apost&oacute; por convertirlo en una gran infraestructura de eventos, con los conciertos como una de sus principales fuentes de explotaci&oacute;n extrafutbol&iacute;stica. La suspensi&oacute;n de estos espect&aacute;culos a ra&iacute;z de los problemas de ruido y <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/justicia-exime-real-madrid-ruido-conciertos-bernabeu-evita-juicio-mano-derecha-florentino-perez_1_13217238.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los posteriores conflictos administrativos y judiciales</a> han demostrado que un estadio dise&ntilde;ado para producir actividad permanente sigue teniendo que enfrentarse a una ciudad que establece sus propios l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        El Camp Nou, igualmente emplazado en el barrio residencial de Les Corts, todav&iacute;a tendr&aacute; que demostrar qu&eacute; resultado produce en esta nueva f&oacute;rmula cuando la obra est&eacute; terminada. Por el camino, sin embargo, ya hemos dejado atr&aacute;s la sobriedad e inteligencia de la obra de Mitjans para dar lugar a un estadio que se asemeja a muchos otros emplazados en latitudes lejanas. La arquitectura que durante el siglo XX se preocup&oacute; fundamentalmente por ser la expresi&oacute;n funcional y democr&aacute;tica de la multitud que albergaba alrededor de un espect&aacute;culo empieza a dise&ntilde;arse para segmentarla y buscar la rentabilidad en base a la experiencia individualizada que impone el nuevo mantra capitalista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/nuevo-camp-nou-arquitectura-masas-arquitectura-mercado-vips_129_13476161.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 19:22:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El nuevo Camp Nou: de la arquitectura de masas a la arquitectura de mercado y para VIPs]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Barcelona,FC Barcelona,Capitalismo,Fútbol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | La maternidad tardía y el mercado de la fertilidad [R]]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/un-tema-al-dia/podcast-maternidad-tardia-mercado-fertilidad-r_132_13389131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d521f92-b929-4528-a8fb-dcdcc9abd2eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | La maternidad tardía y el mercado de la fertilidad [R]"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Volvemos a uno de los episodios de esta temporada en los que tratamos temas de calado social desde los datos y desde la vivencia de cada uno de los testimonios. En este caso, en torno a la maternidad</p><p class="subtitle">Un tema Al día, ¡en el teatro! Ven a verlo en directo el 3 de octubre en Madrid. Consigue ya tus entradas</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/la-maternidad-tard-a-y-el-mercado-de-la-fertilidad-r/embed?media=audio&size=wide&style=cover" allow="autoplay; clipboard-write; fullscreen" allowfullscreen width="100%" height="180" frameborder="0" title="La maternidad tardía y el mercado de la fertilidad [R]"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Recuperamos un episodio que surge a partir de unos datos bastante evidentes: En Espa&ntilde;a cada vez nacen menos ni&ntilde;os, y las madres de esos ni&ntilde;os son cada vez m&aacute;s mayores: 2014 fue el primer a&ntilde;o desde que existen registros en el que hubo m&aacute;s partos de mujeres mayores de 40 a&ntilde;os que de mujeres menores de 30. Este cambio demogr&aacute;fico tiene causas estructurales que han arrinconado la decisi&oacute;n de la maternidad al plano de lo individual y lo privado. En ese caldo de cultivo social germina y florece el mercado de la reproducci&oacute;n, el negocio superlucrativo de la natalidad.  
    </p><p class="article-text">
        Hablamos con cuatro mujeres, Almudena, Ang&eacute;lica, Camino y Mar&iacute;a, que han sido madres rozando los 40 a&ntilde;os, para conocer mejor c&oacute;mo y por qu&eacute;. Con Alberto Sanz, profesor de Sociolog&iacute;a en la Universidad Complutense de Madrid, repasamos el impacto de esta situaci&oacute;n en la sociedad y en las familias. Con Julia, una mujer que congel&oacute; &oacute;vulos, miramos de cerca una experiencia por la que pasan en Espa&ntilde;a miles de mujeres sanas. Y con Silvia Nanclares, escritora y periodista que ha investigado y escrito sobre la maternidad en el siglo XXI y es autora de libros como Qui&eacute;n quiere ser Madre, reflexionamos sobre la reproducci&oacute;n asistida y sus contradicciones a trav&eacute;s de su experiencia en primera persona. Yuly Jara y Ainhoa D&iacute;ez, de la secci&oacute;n de Datos de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, han colaborado en la producci&oacute;n de este episodio. 
    </p><p class="article-text">
        *** Este episodio se emiti&oacute; por primera vez el 4 de mayo de 2026***
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Env&iacute;anos una nota de voz por </strong>WhatsApp cont&aacute;ndonos <strong>alguna historia que conozcas</strong> o <strong>alg&uacute;n sonido</strong> que tengas cerca y que te llame la atenci&oacute;n. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. <strong>Gu&aacute;rdanos en la agenda como &ldquo;Un tema Al d&iacute;a</strong>&rdquo;. El n&uacute;mero es el <strong>699 518 743</strong>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <em>Un tema Al d&iacute;a</em> es el podcast diario de actualidad de elDiario.es que, en episodios de unos 15 minutos, explica cada d&iacute;a un asunto de actualidad. Est&aacute; presentado y dirigido por Juanlu S&aacute;nchez, subdirector de elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/eldiario-recoge-ondas-tema-dia-podcast-revelacion-viva-periodismo-sonoro_1_10172525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Ondas al podcast Revelaci&oacute;n</a>, <em>Un tema Al d&iacute;a </em>es el daily l&iacute;der en Spotify, Apple Podcast, iVoox, Amazon Music o Podimo, seg&uacute;n los datos p&uacute;blicos de las plataformas, donde acumula m&aacute;s de 190.000 suscriptores. Ha sido reconocido como &ldquo;podcast revelaci&oacute;n&rdquo; por Amazon y recomendado como &ldquo;imprescindible&rdquo; por Apple.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos cap&iacute;tulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelaci&oacute;n respecto al resto de lectores. Recibir&aacute;s el enlace en tu correo electr&oacute;nico en el bolet&iacute;n del Adelanto de noticias.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si no eres socio/a, el episodio est&aacute; disponible&nbsp;<strong>a primera hora de la ma&ntilde;ana en cualquier aplicaci&oacute;n</strong>&nbsp;que uses habitualmente.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/54Vnd9qwrTaINwzCkTTIWO?si=dwfgtj3_QNC8ZyKejFcSjQ&amp;dl_branch=1&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/un-tema-al-d%C3%ADa/id1586302997" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-un-tema-al-dia_sq_f11360990_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ivoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Podimo </a></li>
                                    <li><a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=7b609ffcf1&amp;e=37e93612d2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amazon Music</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/fdb7ac24-1c3a-4a0d-b03b-ada400b2e7a1/161b26db-5f85-42a9-abc8-ada6008a528b/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Feed RSS</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &#9654; Acu&eacute;rdate de suscribirte al podcast 'Un tema al d&iacute;a' en tu app para que te lleguen autom&aacute;ticamente los nuevos cap&iacute;tulos. Es gratis.
    </p><p class="article-text">
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    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanlu Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/un-tema-al-dia/podcast-maternidad-tardia-mercado-fertilidad-r_132_13389131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 06:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | La maternidad tardía y el mercado de la fertilidad [R]]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adam Hanieh, investigador: "La preparación permanente para la guerra deja un mundo atado al petróleo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/adam-hanieh-investigador-preparacion-permanente-guerra-deja-mundo-atado-petroleo_128_13446026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/327ac849-d92d-47d9-a81b-010c9631698e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x957y436.jpg" width="1200" height="675" alt="Adam Hanieh, investigador: &quot;La preparación permanente para la guerra deja un mundo atado al petróleo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesor de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres (SOAS) aborda la historia del desarrollo capitalista mundial escrita desde el petróleo como elemento nuclear</p><p class="subtitle">La guerra en Irán evidencia la necesidad de un 'electroshock' que corte con el petróleo y ataje el cambio climático
</p></div><p class="article-text">
        Pocos pensadores han hecho tanto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por desplazar el centro de gravedad de la econom&iacute;a pol&iacute;tica cr&iacute;tica hacia el petr&oacute;leo &mdash;y, con &eacute;l, tambi&eacute;n hacia Oriente Medio&mdash; como Adam Hanieh, profesor de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres (SOAS) y figura de referencia en el cruce entre los estudios sobre el golfo P&eacute;rsico, la cr&iacute;tica ecol&oacute;gica y el marxismo contempor&aacute;neo. Autor de una trilog&iacute;a imprescindible sobre la regi&oacute;n p&eacute;rsica &mdash;<em>Capitalism and Class in the Gulf Arab States</em> (2011), <em>Lineages of Revolt</em> (2013) y <em>Money, Markets, and Monarchies</em> (2018)&mdash;, Hanieh se ha volcado en demostrar que esa zona del mundo es uno de los n&uacute;cleos productivos y financieros m&aacute;s activos e innovadores del capitalismo global.
    </p><p class="article-text">
        <em>Crude Capitalism: Oil, Corporate Power, and the Making of the World Market</em> (<em>Capitalismo del crudo: petr&oacute;leo, poder empresarial y el nacimiento del mercado global, </em>Verso, 2024) es, en cierto modo, la culminaci&oacute;n de su obra, una historia del desarrollo capitalista escrita desde el petr&oacute;leo. No desde el petr&oacute;leo como combustible o como bot&iacute;n geopol&iacute;tico, sino desde el petr&oacute;leo como sustrato material de una forma espec&iacute;fica de vida social, la que ha hecho posible la mecanizaci&oacute;n de la producci&oacute;n, la aceleraci&oacute;n del tiempo de rotaci&oacute;n del capital, la urbanizaci&oacute;n del autom&oacute;vil, la arquitectura financiera del d&oacute;lar y, sobre todo, la silenciosa colonizaci&oacute;n petroqu&iacute;mica de los objetos cotidianos, que vuelve al crudo omnipresente y, al mismo tiempo, invisible. 
    </p><p class="article-text">
        Hanieh habla con elDiario.es sobre c&oacute;mo esta narrativa hist&oacute;rica puede arrojar luz sobre un presente, el nuestro, marcado por los l&iacute;mites y posibilidades de la transici&oacute;n ecol&oacute;gica, la guerra contra Ir&aacute;n, el genocidio en Gaza o los dilemas estrat&eacute;gicos del internacionalismo de izquierdas.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Crude Capitalism</strong></em><strong> sit&uacute;a el petr&oacute;leo como la mercanc&iacute;a clave del capitalismo contempor&aacute;neo. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde mediados del siglo XX, el petr&oacute;leo ha sostenido la producci&oacute;n industrial, ha apuntalado la supremac&iacute;a militar, ha modelado los patrones de urbanizaci&oacute;n y de transporte, y ha proporcionado la materia prima para innumerables petroqu&iacute;micos, pl&aacute;sticos, fertilizantes y bienes manufacturados. El petr&oacute;leo es, adem&aacute;s, central para la arquitectura financiera del capitalismo global. La fijaci&oacute;n del precio del crudo en d&oacute;lares, el reciclaje de los petrod&oacute;lares a trav&eacute;s de los bancos y los mercados financieros internacionales, y el papel de los ingresos petroleros en el sostenimiento tanto de los centros financieros occidentales como de los fondos soberanos del Golfo: todo ello ha vinculado profundamente el petr&oacute;leo a la configuraci&oacute;n de las finanzas modernas.
    </p><p class="article-text">
        El argumento central del libro nace de la insatisfacci&oacute;n con cierto modo habitual de hablar del petr&oacute;leo, una suerte de determinismo de la mercanc&iacute;a, que pretende explicar el aparente poder del petr&oacute;leo sobre nosotros a partir de las propiedades f&iacute;sicas de la mercanc&iacute;a misma, en lugar de situarlo en las relaciones sociales y en el tipo de sociedad y sistema econ&oacute;mico en el que vivimos. Lo que intento hacer en el libro es justamente lo contrario: inscribir el petr&oacute;leo en nuestro sistema social y comprender de qu&eacute; modo sus propiedades f&iacute;sicas &mdash;la densidad energ&eacute;tica, la portabilidad y dem&aacute;s&mdash; se enlazan con las din&aacute;micas internas del capitalismo: la tendencia a una acumulaci&oacute;n en expansi&oacute;n permanente, la aceleraci&oacute;n del tiempo de rotaci&oacute;n del capital, de la producci&oacute;n y del consumo, la mecanizaci&oacute;n, etc&eacute;tera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde mediados del siglo XX, el petróleo ha sostenido la producción industrial, ha apuntalado la supremacía militar, ha modelado los patrones de urbanización y de transporte y ha proporcionado la materia prima para innumerables productos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Su libro funciona como una elocuente narrativa sobre c&oacute;mo la hegemon&iacute;a estadounidense promovi&oacute; el tr&aacute;nsito del carb&oacute;n al petr&oacute;leo, especialmente en Europa Occidental, y c&oacute;mo el petr&oacute;leo, a su vez, consolid&oacute; la influencia global de EEUU. &iquest;C&oacute;mo llegaron a entrelazarse el petr&oacute;leo y la hegemon&iacute;a estadounidense? &iquest;Qu&eacute; papel desempe&ntilde;a el militarismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Petr&oacute;leo y hegemon&iacute;a estadounidense se entrelazaron en torno a la Segunda Guerra Mundial y esa relaci&oacute;n cuaj&oacute; en las d&eacute;cadas de posguerra. Hasta entonces, el carb&oacute;n hab&iacute;a sido el combustible dominante del capitalismo industrial, sobre todo en Europa. Pero el petr&oacute;leo presentaba una serie de ventajas: era m&aacute;s denso en t&eacute;rminos energ&eacute;ticos, m&aacute;s f&aacute;cil de transportar y especialmente apto para la guerra mecanizada, el poder naval, la aviaci&oacute;n y, despu&eacute;s, el uso masivo del autom&oacute;vil. Estados Unidos result&oacute; decisivo en este viraje porque emergi&oacute; de la guerra como el principal productor mundial de crudo y como la potencia capitalista dominante. Dispon&iacute;a de la capacidad industrial y del alcance militar necesarios para reorganizar el orden de posguerra en torno al petr&oacute;leo.
    </p><p class="article-text">
        Esto sucedi&oacute; por varias v&iacute;as. Estados Unidos contribuy&oacute; a reconstruir Europa Occidental sobre un modelo de crecimiento basado en el autom&oacute;vil, el transporte por carretera, la petroqu&iacute;mica y la industria alimentada con petr&oacute;leo. Al mismo tiempo, las compa&ntilde;&iacute;as petroleras estadounidenses se expandieron por Oriente Medio, asegurando al capital occidental el acceso a crudo barato en condiciones favorables. La fijaci&oacute;n del precio del crudo en d&oacute;lares y el reciclaje de los ingresos petroleros a trav&eacute;s de los mercados financieros estadounidenses ataron entonces los hidrocarburos a la arquitectura m&aacute;s amplia del poder financiero norteamericano, sobre todo a partir de los a&ntilde;os setenta, tras la ruptura del v&iacute;nculo entre el d&oacute;lar y el oro.
    </p><p class="article-text">
        El militarismo atraviesa toda esta historia. El giro hacia el petr&oacute;leo estuvo impulsado en buena medida por la guerra, porque el crudo se volvi&oacute; esencial para las nuevas m&aacute;quinas militares: tanques, aviones, buques de propulsi&oacute;n petrolera... Pero el militarismo tambi&eacute;n contribuy&oacute; a sostener el orden petrolero una vez establecido. Estados Unidos construy&oacute; alianzas militares, bases e infraestructuras navales para asegurar los flujos de crudo y proteger las regiones estrat&eacute;gicas, especialmente el golfo. El petr&oacute;leo qued&oacute; as&iacute; profundamente imbricado con el poder coercitivo necesario para construir y reproducir el dominio global estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pese a la centralidad de EEUU, su relato es, en realidad, global. &iquest;C&oacute;mo influyeron &mdash;y desafiaron&mdash; la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y los pa&iacute;ses poscoloniales en el sistema petrolero mundial?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La estructura del sistema petrolero global se conform&oacute; bajo presiones, desaf&iacute;os y alternativas constantes, provenientes tanto del bloque sovi&eacute;tico como del mundo poscolonial. La URSS resultaba importante porque se situaba, en parte, fuera del orden petrolero dominado por Occidente. Desarroll&oacute; una industria petrolera propia a gran escala, suministr&oacute; energ&iacute;a a Estados aliados y ofreci&oacute; un polo alternativo de poder industrial y militar. Esto no derrib&oacute; el sistema petrolero global, pero s&iacute; signific&oacute; que el control sobre el petr&oacute;leo estuviese siempre entreverado con las pugnas por la influencia que la Guerra Fr&iacute;a libraba en Europa, Asia, &Aacute;frica y Oriente Medio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El giro hacia el petróleo estuvo impulsado en buena medida por la Segunda Guerra Mundial, porque el crudo se volvió esencial para las nuevas máquinas militares. Pero el militarismo también contribuyó a sostener el orden petrolero una vez establecido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses poscoloniales fueron igual de importantes, en particular, los grandes Estados productores de Oriente Medio y Am&eacute;rica Latina. Tras la descolonizaci&oacute;n formal de la posguerra, esos Estados plantaron cara al poder extraordinario que las grandes petroleras occidentales hab&iacute;an ejercido durante d&eacute;cadas. La fundaci&oacute;n de la OPEP a comienzos de los a&ntilde;os 70 y la oleada de nacionalizaciones de los recursos en los 60 y 70 cuestionaron el viejo patr&oacute;n colonial seg&uacute;n el cual las firmas extranjeras controlaban la producci&oacute;n y se apropiaban de la mayor parte de la renta. Estas luchas contribuyeron a desplazar una porci&oacute;n mayor de los ingresos petroleros hacia los Estados productores y les confirieron un mayor peso geopol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Pero aqu&iacute; tambi&eacute;n hab&iacute;a una contradicci&oacute;n. Estados productores clave, como Arabia Saud&iacute;, pudieron nacionalizar sus recursos petroleros, pero al mismo tiempo quedaron incorporados a las estructuras del poder estadounidense a lo largo de los a&ntilde;os 70 y 80, sobre todo en el plano financiero. Estados Unidos garantiz&oacute; la supervivencia de las monarqu&iacute;as del golfo a cambio de la estabilizaci&oacute;n de los mercados del crudo y de la recirculaci&oacute;n continua de los excedentes financieros hacia los mercados estadounidenses. La nacionalizaci&oacute;n del petr&oacute;leo, en otras palabras, alter&oacute; los t&eacute;rminos en que los Estados productores participaban en la econom&iacute;a mundial, pero tambi&eacute;n ayud&oacute; a edificar un orden global que sigui&oacute; dominado por Estados Unidos.
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                Fotografía de archivo de una bomba de petróleo en Alemania.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Dos episodios anclan la historia del petr&oacute;leo en Oriente Medio a mediados del siglo XX: el golpe de Estado de 1953 contra Mohammad Mosaddeq en Ir&aacute;n y el ascenso y posterior disoluci&oacute;n del movimiento 'Todo el petr&oacute;leo &aacute;rabe para los &aacute;rabes' bajo Gamal Abdel Nasser en Egipto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El golpe contra Mosaddeq supuso un punto de inflexi&oacute;n decisivo, porque demostr&oacute; que cualquier intento de someter el petr&oacute;leo a un control nacional pleno pod&iacute;a desatar la intervenci&oacute;n imperial directa. La nacionalizaci&oacute;n por Mosaddeq de la Anglo-Iranian Oil Company representaba un desaf&iacute;o m&aacute;s amplio a las estructuras a trav&eacute;s de las cuales las potencias occidentales hab&iacute;an dominado durante mucho tiempo los recursos de la regi&oacute;n. El golpe, respaldado por Reino Unido y Estados Unidos, restaur&oacute; el r&eacute;gimen mon&aacute;rquico y reafirm&oacute; la influencia extranjera sobre el sector petrolero iran&iacute;. Al hacerlo, instituy&oacute; un patr&oacute;n que resonar&iacute;a en las d&eacute;cadas siguientes: el petr&oacute;leo era demasiado central para la econom&iacute;a mundial emergente y para el poder estrat&eacute;gico occidental como para dejarlo en manos de agentes verdaderamente aut&oacute;nomos. Ir&aacute;n solo se hizo con el control efectivo de sus recursos petroleros tras la revoluci&oacute;n [isl&aacute;mica] de 1979.
    </p><p class="article-text">
        El nacionalismo &aacute;rabe, especialmente en el Egipto de los a&ntilde;os 50 y 60, expresaba la esperanza, compartida por amplios sectores en Oriente Medio, de que el petr&oacute;leo pudiera movilizarse como instrumento de soberan&iacute;a, de desarrollo regional y de unidad antiimperialista. Pero ese proyecto choc&oacute; con l&iacute;mites pol&iacute;ticos y estructurales considerables. La guerra de 1967 entre Israel y los principales Estados &aacute;rabes constituy&oacute; una ruptura profunda: debilit&oacute; al <em>nasserismo</em> y asest&oacute; un duro golpe al proyecto panarabista en su conjunto, que hab&iacute;a buscado poner el petr&oacute;leo al servicio de una transformaci&oacute;n a escala regional. Al mismo tiempo, el centro de gravedad de la econom&iacute;a petrolera se desplazaba hacia las monarqu&iacute;as conservadoras del golfo &mdash;con Arabia Saud&iacute; a la cabeza&mdash;, cuyo creciente peso en la OPEP contribuy&oacute; a alejar la pol&iacute;tica del petr&oacute;leo de las ambiciones desarrollistas y pan&aacute;rabes de Nasser.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La nacionalización del petróleo, en otras palabras, alteró los términos en que los Estados productores participaban en la economía mundial, pero también ayudó a edificar un orden global que siguió dominado por EEUU</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel juega el petr&oacute;leo en </strong><a href="https://www.eldiario.es/internacional/registran-explosiones-caracas-medio-tensiones-eeuu_1_12882787.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>el secuestro de Maduro por EEUU</strong></a><strong> o la guerra contra Ir&aacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No creo que el secuestro de Maduro tuviera que ver con la captura directa del crudo venezolano, sino m&aacute;s bien con un intento m&aacute;s amplio por parte de Estados Unidos de reafirmar su autoridad en su esfera de influencia tradicional. Esto tambi&eacute;n se ha vuelto m&aacute;s urgente conforme China ha ampliado su presencia econ&oacute;mica en Am&eacute;rica Latina. La presi&oacute;n sobre Venezuela busca, por tanto, demostrar que Washington sigue fijando los l&iacute;mites de lo pol&iacute;tica y econ&oacute;micamente posible en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ir&aacute;n se sit&uacute;a en el filo m&aacute;s afilado de este proceso. La guerra est&aacute; vinculada al intento de restaurar la primac&iacute;a estadounidense en Oriente Medio a trav&eacute;s de Israel, impulsar la normalizaci&oacute;n entre Israel y las monarqu&iacute;as del golfo y consolidar un bloque regional alineado con el poder de EEUU. Ir&aacute;n obstaculiza ese proyecto. Y se ubica adem&aacute;s en un espacio regional en el que China se ha convertido en el principal comprador del crudo del golfo y en una presencia diplom&aacute;tica y econ&oacute;mica creciente, pese a que los excedentes financieros del golfo siguen profundamente enlazados con los mercados estadounidenses y con el sistema financiero centrado en el d&oacute;lar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo reconfiguran estos nuevos conflictos la demanda global de combustibles f&oacute;siles?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El efecto inmediato de la guerra sobre la demanda de combustibles f&oacute;siles ha sido contradictorio. A corto plazo, los precios m&aacute;s altos, las disrupciones del transporte mar&iacute;timo y la desaceleraci&oacute;n de la econom&iacute;a mundial han deprimido el consumo. Pero el efecto pol&iacute;tico m&aacute;s amplio de la guerra apunta en sentido contrario. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Conflictos como estos refuerzan la centralidad estratégica de los combustibles fósiles, porque aceleran el rearme y empujan a los Estados a anteponer la seguridad energética a los objetivos climáticos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Conflictos como estos refuerzan la centralidad estrat&eacute;gica de los combustibles f&oacute;siles, porque aceleran el rearme y empujan a los Estados a anteponer la seguridad energ&eacute;tica a los objetivos clim&aacute;ticos. El gasto militar global ya hab&iacute;a alcanzado los 2.887 billones de d&oacute;lares en 2025 &mdash;el und&eacute;cimo aumento anual consecutivo&mdash; y esta guerra est&aacute; intensificando esa tendencia, sobre todo en Europa, Oriente Medio y Asia. Los ej&eacute;rcitos modernos son instituciones extraordinariamente intensivas en el uso del petr&oacute;leo y un mundo organizado en torno a la preparaci&oacute;n permanente para la guerra es tambi&eacute;n un mundo m&aacute;s firmemente atado a los hidrocarburos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribe que es falsa &ldquo;la imagen popular de las grandes petroleras como dinosaurios arrastrados a rega&ntilde;adientes hacia el inevitable final de la era f&oacute;sil&rdquo; y que estas empresas &ldquo;est&aacute;n desempe&ntilde;ando un papel protag&oacute;nico en la determinaci&oacute;n de las opciones energ&eacute;ticas futuras&rdquo;. &iquest;De qu&eacute; modos est&aacute;n configurando ese futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que quer&iacute;a cuestionar con esa frase es la idea reconfortante de que las petroleras se limitan a ir <em>por detr&aacute;s</em> de un viraje energ&eacute;tico inevitable. En realidad, las petroleras est&aacute;n configurando activamente el aspecto que adopta esa supuesta transici&oacute;n. Una de las v&iacute;as es orientar la inversi&oacute;n hacia formas de energ&iacute;a que preserven su poder existente. El ejemplo m&aacute;s claro es el gas, en particular el GNL (Gas Natural Licuado). La Agencia Internacional de la Energ&iacute;a se&ntilde;al&oacute; a finales de 2025 que las decisiones finales de inversi&oacute;n en nuevos proyectos de GNL se han disparado, mientras que grandes compa&ntilde;&iacute;as como Shell o TotalEnergies siguen presentando el GNL como una l&iacute;nea de negocio central en t&eacute;rminos de crecimiento. Dicho de otro modo, el futuro que se est&aacute; construyendo no desplaza los combustibles f&oacute;siles, los prolonga.
    </p><p class="article-text">
        Las petroleras tambi&eacute;n est&aacute;n moldeando el futuro mediante un control selectivo sobre los t&eacute;rminos que toma el proceso de descarbonizaci&oacute;n. En lugar de aceptar un repliegue r&aacute;pido del petr&oacute;leo y el gas, las grandes firmas se han concentrado en falsas soluciones: captura de carbono, hidr&oacute;geno vinculado al gas natural, biocombustibles, compensaciones y negocios el&eacute;ctricos que conviven con la expansi&oacute;n continua de los hidrocarburos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando uno se detiene un instante, mira a su alrededor y advierte hasta qué punto el petróleo es ubicuo. Es una paradoja: el petróleo está en todas partes, pero no podemos verlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un &uacute;ltimo elemento es pol&iacute;tico. Las petroleras contribuyen a definir el horizonte de lo que los gobiernos consideran realista. Hacen <em>lobby</em>, se asocian con los Estados y atan a las econom&iacute;as a sistemas infraestructurales de larga vida &uacute;til basados en los combustibles f&oacute;siles. Una dimensi&oacute;n muy importante en este punto es el papel de Estados ricos en petr&oacute;leo no occidentales, como Arabia Saud&iacute; o Emiratos &Aacute;rabes Unidos, que est&aacute;n desempe&ntilde;ando un papel destacado en la direcci&oacute;n de la pol&iacute;tica clim&aacute;tica actual. Lo que distingue a estos Estados es que tienen un asiento fijo en la mesa donde se elabora la pol&iacute;tica clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro otorga un peso poco habitual a la petroqu&iacute;mica, a la omnipresencia &mdash;y relevancia&mdash; de pl&aacute;sticos, cauchos, pinturas o fertilizantes, una dimensi&oacute;n a menudo desatendida de la supremac&iacute;a del petr&oacute;leo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n hacia un mundo sint&eacute;tico comenz&oacute; a mediados del siglo XX. Y supuso que productos naturales como la madera, el vidrio, el caucho natural o los fertilizantes se vieran desplazados sistem&aacute;ticamente por derivados del petr&oacute;leo: pl&aacute;sticos, fibras sint&eacute;ticas, fertilizantes sint&eacute;ticos y otros productos qu&iacute;micos de base petrolera. Esto hizo posible una expansi&oacute;n enorme de la cantidad y la diversidad de mercanc&iacute;as que pod&iacute;an producirse y consumirse, abarat&oacute; la manufactura y redujo los costes laborales y aceler&oacute; el tiempo de rotaci&oacute;n de la circulaci&oacute;n del capital. Por supuesto, todo ello vino acompa&ntilde;ado de consecuencias ecol&oacute;gicas desastrosas.
    </p><p class="article-text">
        Ese momento fue fundamental para la consolidaci&oacute;n del petr&oacute;leo como principal combustible f&oacute;sil del mundo, porque permiti&oacute; que el crudo se convirtiera en el sustrato material de pr&aacute;cticamente todas las mercanc&iacute;as que nos rodean. Cuando uno se detiene un instante, mira a su alrededor y piensa de d&oacute;nde proviene todo eso, advierte hasta qu&eacute; punto el petr&oacute;leo (y, cada vez m&aacute;s, el gas f&oacute;sil) es ubicuo. Ha tejido los combustibles f&oacute;siles en nuestra vida cotidiana, pero de manera invisible. Es una paradoja: el petr&oacute;leo est&aacute; en todas partes, pero no podemos verlo.
    </p><p class="article-text">
        Esto obliga a desplazar la conversaci&oacute;n sobre el petr&oacute;leo y sobre el origen de su aparente poder en una direcci&oacute;n distinta. Y tambi&eacute;n ayuda a pensar el problema de los pl&aacute;sticos de otro modo. La narrativa dominante sobre los pl&aacute;sticos sostiene que el problema radica en los residuos t&oacute;xicos y en la necesidad de mejorar el reciclaje. Es evidente que los residuos pl&aacute;sticos son un asunto enormemente importante, pero, cuando situamos la emergencia de la petroqu&iacute;mica en el cuadro m&aacute;s amplio de lo que aporta al capitalismo, el problema resulta ser mucho mayor. Esto ayuda asimismo a explicar por qu&eacute; la demanda de petroqu&iacute;micos y pl&aacute;sticos crece tan deprisa. Las estimaciones indican que el consumo de pl&aacute;sticos se triplicar&aacute; para 2060.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es evidente que los residuos plásticos son un asunto enormemente importante, pero, cuando situamos la emergencia de la petroquímica en el cuadro más amplio de lo que aporta al capitalismo, el problema resulta ser mucho mayor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>A la luz del giro autoritario en EEUU y en tantos otros lugares del mundo, &iquest;se parecer&aacute; nuestro futuro a la situaci&oacute;n actual de los pa&iacute;ses del golfo, con esa fusi&oacute;n entre sistema dictatorial, riqueza familiar y dependencia f&oacute;sil? Trump no oculta su fascinaci&oacute;n por el modelo saud&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay similitudes, pero yo ser&iacute;a cauto con cualquier afirmaci&oacute;n simple del tipo &ldquo;Estados Unidos se est&aacute; convirtiendo en Arabia Saud&iacute;&rdquo;. Las monarqu&iacute;as del golfo descansan sobre una estructura social muy espec&iacute;fica, con poblaciones de ciudadanos relativamente reducidas, una fuerte dependencia de la mano de obra no ciudadana temporal y sistemas pol&iacute;ticos organizados en torno a la monarqu&iacute;a y a la distribuci&oacute;n gestionada de la riqueza. Eso no es lo mismo que Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; parece comparable es la estrecha fusi&oacute;n entre pol&iacute;tica autoritaria, desigualdad espectacular, enriquecimiento personal y un desprecio cada vez m&aacute;s abierto por los procedimientos democr&aacute;tico-liberales. La relaci&oacute;n de Trump con Arabia Saud&iacute; siempre ha sido reveladora a este respecto. Ha elogiado abiertamente al reino y ha profundizado los lazos empresariales con socios del golfo, incluidos importantes proyectos vinculados a Arabia Saud&iacute;. Esto no demuestra una imitaci&oacute;n en sentido estricto, pero s&iacute; evidencia una afinidad con un modelo en el que la riqueza del Estado y la de la familia gobernante est&aacute;n estrechamente entrelazadas.
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                Imagen de archivo de barriles en un depósito de petróleo.                             </span>
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        <strong>&iquest;Y cu&aacute;n estables son hoy los reg&iacute;menes &aacute;rabes del golfo P&eacute;rsico? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Ninguna de las monarqu&iacute;as del golfo parece estar al borde del colapso. Conservan aparatos coercitivos formidables, mantienen grandes reservas financieras y pueden absorber choques que desestabilizar&iacute;an a Estados m&aacute;s pobres. Pero <a href="https://www.eldiario.es/internacional/paciencia-limite-paises-golfo-atrapados-represalia-iran-guerra-eeuu-e-israel_1_13086063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la guerra ha puesto al descubierto algunas vulnerabilidades reales</a>. El golfo aparece ahora bastante menos seguro que la imagen pulida que se proyectaba antes de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto ha agudizado, adem&aacute;s, las tensiones internas del Consejo de Cooperaci&oacute;n del Golfo. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/salida-emiratos-arabes-unidos-club-productores-petroleo-reconfigurar-oriente-medio_129_13181669.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La decisi&oacute;n de Emiratos &Aacute;rabes Unidos de abandonar la OPEP</a> [el pasado abril] es un buen reflejo de estas fricciones. Por supuesto, estas divisiones no comenzaron con la guerra: ya eran visibles en los alineamientos pol&iacute;ticos rivales y en los grupos armados respaldados por Emiratos y por Arabia Saud&iacute; en lugares como Yemen o Sud&aacute;n. Pero la guerra ha vuelto esas fracturas m&aacute;s consecuentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se ver&aacute; afectada la hegemon&iacute;a estadounidense en la regi&oacute;n por la guerra en curso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El panorama es incierto. En cierto sentido, la guerra ha confirmado que Estados Unidos sigue siendo la &uacute;nica potencia exterior capaz de ofrecer protecci&oacute;n militar a las monarqu&iacute;as del golfo. Arabia Saud&iacute; y Emiratos se han acercado a Washington a lo largo del conflicto. Pero la guerra tambi&eacute;n ha expuesto los l&iacute;mites del poder estadounidense. La asimetr&iacute;a militar entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Ir&aacute;n, por otro, es enorme. Y, sin embargo, Ir&aacute;n no necesita una paridad militar avanzada para infligir da&ntilde;os graves. Su capacidad para perturbar el tr&aacute;fico mar&iacute;timo en Ormuz &ndash;e imponer as&iacute; costes may&uacute;sculos a la econom&iacute;a global&ndash; muestra c&oacute;mo una potencia m&aacute;s d&eacute;bil puede a&uacute;n explotar las vulnerabilidades de un mundo articulado en torno al petr&oacute;leo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La capacidad de Irán para perturbar el tráfico marítimo en Ormuz –e imponer así costes mayúsculos a la economía global– muestra cómo una potencia más débil puede aún explotar las vulnerabilidades de un mundo articulado en torno al petróleo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El libro se&ntilde;ala los diversos l&iacute;mites e insuficiencias de la apuesta por la bioenerg&iacute;a, los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos y el hidr&oacute;geno verde como pilares de la transici&oacute;n verde, pero cuando trata de apuntar hacia una 'alternativa ecosocialista', las recetas parecen excesivamente lejanas, carentes de la acumulaci&oacute;n de fuerzas necesaria. &iquest;C&oacute;mo deber&iacute;a la izquierda navegar la brecha entre la cr&iacute;tica estructural l&uacute;cida y una pol&iacute;tica capaz de jugar a la vez a corto y a largo plazo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la izquierda tiene que rechazar la falsa disyuntiva entre lo que se siente inmediatamente realista y el replegarse a un maximalismo abstracto. La cr&iacute;tica estructural importa precisamente porque nos dice qu&eacute; es lo que en &uacute;ltima instancia hay que cambiar: el capitalismo. Pero esa estrategia tiene que partir de donde la gente realmente est&aacute;. Eso significa construir demandas que mejoren la vida en el presente, al mismo tiempo que fortalezcan los movimientos a largo plazo. Por ejemplo: en lugar de reclamar m&aacute;s veh&iacute;culos el&eacute;ctricos como respuesta a la dependencia de los combustibles f&oacute;siles, deber&iacute;amos exigir sistemas de transporte p&uacute;blico gratuitos y verdes y formas distintas de organizar la vida urbana.
    </p><p class="article-text">
        A menudo, hay una confusi&oacute;n entre estrategia y t&aacute;ctica. Podemos sostener una estrategia anticapitalista orientada al cambio revolucionario y, al mismo tiempo, recurrir a un repertorio de t&aacute;cticas modeladas por las circunstancias concretas en las que nos organizamos. Eso significa pensar en serio en c&oacute;mo construir poder en el presente, sin perder de vista el horizonte m&aacute;s amplio de la transformaci&oacute;n. Las t&aacute;cticas variar&aacute;n seg&uacute;n los lugares y los momentos, pero la estrategia debe mantenerse clara respecto a la magnitud de la crisis y a la profundidad del cambio requerido.
    </p><p class="article-text">
        Como parte de esto, la izquierda necesita ser mucho m&aacute;s audaz al articular tanto la visi&oacute;n como la posibilidad de una transformaci&oacute;n social real. Una de las lecciones m&aacute;s n&iacute;tidas del vaciamiento de la socialdemocracia convencional en los &uacute;ltimos a&ntilde;os es que la timidez no nos protege. La pol&iacute;tica de la acomodaci&oacute;n no ha frenado a la derecha ni ha inspirado movimientos populares duraderos. En muchos casos, no ha hecho m&aacute;s que ahondar en el desencanto y dejar el campo pol&iacute;tico abierto a las fuerzas autoritarias y nacionalistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos C. Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/adam-hanieh-investigador-preparacion-permanente-guerra-deja-mundo-atado-petroleo_128_13446026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 20:37:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adam Hanieh, investigador: "La preparación permanente para la guerra deja un mundo atado al petróleo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Petróleo,Arabia Saudí,Emiratos Árabes Unidos,Irán,Estados Unidos,Venezuela,Capitalismo,Economía,Transición energética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De psicoanálisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/psicoanalisis_132_13447284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a48c1f67-6ff3-4e0a-8cca-d260125db4e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De psicoanálisis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La corrupción insulta la democracia, pero eliminarla liquida a la democracia y abre las puertas del totalitarismo. Defender la democracia es combatir la corrupción salvando el carácter paradójico que la democracia esconde dentro
</p></div><p class="article-text">
        Hay un pensador, <strong>Slavoj Zizek</strong>, que se me antoja un gran descubrimiento porque anuncia claves para entender algo raro que nos pasa y que no es otra cosa que transitar la vida moderna, siendo c&oacute;mplices de una situaci&oacute;n que, aunque nos perjudica, contribuimos a perpetuar.
    </p><p class="article-text">
        Para ello este hombre ha tenido que darse <strong>una mano de pintura de Lacan y otra de Marx</strong>. La huella lacaniana le hace pensar que la ideolog&iacute;a que tenemos todos penetra el actual homo sapiens como una pr&aacute;ctica inconsciente y que, de ninguna manera a forma de redenci&oacute;n o excusa, se trata de ignorancia. Lacan ya dec&iacute;a que el deseo humano nunca se satisface del todo y esto, instalado en el ADN del hombre actual, tiene consecuencias importantes. Nosotros, los que habitamos hoy el planeta, no deseamos tanto a un objeto como a la propia experiencia de desear.
    </p><p class="article-text">
        Pasamos de Lacan a Marx. Aqu&iacute; la ideolog&iacute;a es una forma de consciencia desviada, reproducimos el sistema, aunque nos perjudique. En el Marx hist&oacute;rico, lo hacemos por desconocimiento. En el marxismo de Zizek lo hacemos a sabiendas.
    </p><p class="article-text">
        En el cocktail de Marx y Lacan, Zizek advierte que esto es posible porque el individuo no es algo cerrado y soberano, sino que tiene muchas fisuras y cerrar esas grietas es lo que nos define como individuos soberanos. El sistema actual, si quieren le llaman capitalismo, es el que nos mete de lleno en esta paradoja y nos ofrece el deseo. Hoy la ideolog&iacute;a ya no necesita ocultar la verdad, funciona organizando nuestro deseo y se resiste cuando descubrimos que nos est&aacute;n enga&ntilde;ando. Por eso ha dejado de importar la verdad. Ese goce que nos produce la absurda situaci&oacute;n no es un placer, es una pulsi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y si aplicamos la teor&iacute;a de Zizek a escenas de la vida cotidiana vemos a menores metidos en las redes que claramente les perjudican, y a sus mayores soportando la situaci&oacute;n a rega&ntilde;adientes. Leemos la historia y encontramos la rep&uacute;blica de Weimar que trajo a los nazis y a lo peor del siglo XX. C&oacute;mo fue posible solo se explica porque prevaleci&oacute; ese goce inconsciente y se tomaron decisiones en beneficio de unos pocos y contra la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Que alguien me diga por qu&eacute; los madrile&ntilde;os votan Ayuso y es porque la ideolog&iacute;a nos ubica como sujeto en el lugar del c&iacute;nico desencantado que a sabiendas vota lo malo porque es un goce sin llegar a ser placer. Puedo equivocarme con Zizek pero yo no la votar&iacute;a ni borracho. Y muchos como yo le votan.
    </p><p class="article-text">
        Zizek es contundente con otra consecuencia. La corrupci&oacute;n insulta la democracia, pero eliminarla liquida a la democracia y abre las puertas del totalitarismo. Defender la democracia es combatir la corrupci&oacute;n salvando el car&aacute;cter parad&oacute;jico que la democracia esconde dentro. Se me olvidaba, Zizek es esloveno y tambi&eacute;n psicoanalista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Francisco Henríquez Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/psicoanalisis_132_13447284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 10:20:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el trabajo deja de enriquecer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/trabajo-deja-enriquecer_129_13437879.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34079f71-a349-4df5-9d32-f046a82adeb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el trabajo deja de enriquecer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vivienda se ha revalorizado en cantidades muy elevadas, pero eso no crea riqueza, sino que redistribuye derechos. Para el capital occidental es mucho más atractivo invertir en actividades especulativas, y el resultado es una inflación de activos (especialmente inmobiliarios, pero no sólo)</p></div><p class="article-text">
        La cantidad que se espera que la generaci&oacute;n <em>boomer </em>legue a sus descendientes a lo largo de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os es tan grande que se ha etiquetado al fen&oacute;meno como &ldquo;La Gran Sucesi&oacute;n&rdquo;. Los <a href="https://www.eldiario.es/economia/herencias-boomers-concentrar-riqueza-rentas-altas_1_11817302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escenarios m&aacute;s conservadores</a> hablan de una transferencia media de 250.000 euros, equivalente a diez a&ntilde;os de trabajo con salario mediano, y especialmente en forma de patrimonio inmobiliario. Eso significa que una cantidad enorme de riqueza est&aacute; a punto de cambiar de manos precisamente en un momento en que resulta extraordinariamente dif&iacute;cil crear nueva riqueza mediante el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Debemos comenzar se&ntilde;alando que, en general, hay tres formas por las que un individuo puede incrementar su riqueza: ganarla trabajando, haciendo &ldquo;rendir&rdquo; a propiedades que ya se poseen o recibirla de otra generaci&oacute;n. Lo que ha ocurrido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas es que la primera puerta se ha ido cerrando, la segunda exige superar una barrera de entrada muy dif&iacute;cil y la tercera se ha convertido en un ascensor relativamente eficaz, pero injusto. Como consecuencia, la propiedad ha adquirido una importancia creciente para las familias, lo mismo que su desigual distribuci&oacute;n entre los hogares para el conjunto de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hemos analizado muchas veces la <a href="https://www.eldiario.es/economia/ganamos-perdemos-adquisitivo-datos-contar-historias-distintas_129_13320680.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evoluci&oacute;n del salario real en la econom&iacute;a espa&ntilde;ola</a>, cuya caracter&iacute;stica principal es que est&aacute; pr&aacute;cticamente estancado desde hace d&eacute;cadas (aunque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os remonte ligeramente). Tambi&eacute;n hemos hablado de lo enga&ntilde;oso que es hablar de un salario real promedio, cuando en la distribuci&oacute;n salarial hay salarios muy elevados y salarios muy bajos al mismo tiempo. Pero adicionalmente podemos ampliar el foco y darnos cuenta de que tambi&eacute;n puede coexistir al mismo tiempo un trabajador con un salario alto y sin propiedades y, por otro lado, un trabajador con un salario modesto, pero con varias propiedades inmobiliarias que le proporcionan unos complementos que, dado el mercado de alquiler, pueden ser superiores incluso a su remuneraci&oacute;n laboral. En esas circunstancias, es obvio que los ingresos laborales no nos ofrecen toda la informaci&oacute;n de lo que est&aacute; sucediendo en nuestro pa&iacute;s. Y lo cierto es que estamos asistiendo a una mutaci&oacute;n en la forma del enriquecimiento de las familias, sobre todo entre lo que se llama convencionalmente clase media.
    </p><p class="article-text">
        Pi&eacute;nsese que durante buena parte del capitalismo de posguerra en occidente existi&oacute; un v&iacute;nculo bastante estrecho entre crecimiento de la productividad, salarios reales y capacidad de acumulaci&oacute;n de los hogares. Aunque no hay que idealizarlo, los trabajadores pod&iacute;an aumentar su riqueza a trav&eacute;s de un canal que comenzaba con las mejoras de productividad en la econom&iacute;a, segu&iacute;a con salarios reales m&aacute;s altos y consecuentemente con una cierta capacidad de ahorro, la compra de activos como una vivienda, y el resultado final era un incremento de patrimonio. Esta es, b&aacute;sicamente, la sucesi&oacute;n t&iacute;pica de una persona de la generaci&oacute;n &lsquo;boomer&rsquo; que, a d&iacute;a de hoy, ya ha terminado de pagar la hipoteca y dispone de un nivel importante de riqueza neta (activos menos deudas).
    </p><p class="article-text">
        Pero el r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n actual es mucho m&aacute;s problem&aacute;tico. Las reformas neoliberales de los a&ntilde;os ochenta desmantelaron en todo Occidente la l&oacute;gica anterior, provocando particularmente una ruptura en el canal que vincula el crecimiento de la productividad con el crecimiento salarial. Se trataba de un efecto buscado, en tanto el programa neoliberal se anclaba en la idea de que la competitividad s&oacute;lo era posible con costes laborales unitarios m&aacute;s bajos, es decir, salarios baratos. La consecuencia ha sido que la capacidad de ahorro de los trabajadores ha disminuido mientras activos como la vivienda se han revalorizado, lo que ha dificultado el acceso a una vivienda en propiedad y desembocado en una disminuci&oacute;n del patrimonio neto. 
    </p><p class="article-text">
        Dado que con los salarios no es posible acumular riqueza, entonces el rentismo se ha convertido en una opci&oacute;n atractiva. Especialmente del inmobiliario. Pero para convertirse en rentista primero hay que haber acumulado patrimonio, cosa que no est&aacute; al alcance de todos. Dicho de otra forma: aunque el mercado de la vivienda ofrezca rentabilidades alt&iacute;simas, hay que tener dinero para pagar la compra de una vivienda o, al menos, la entrada a una hipoteca. Y con los precios actuales se trata de una barrera de entrada alt&iacute;sima. Eso agrava el car&aacute;cter desigual del rentismo, ya que la acumulaci&oacute;n patrimonial acaba dependiendo de la propia acumulaci&oacute;n patrimonial. En otro contexto, el economista y premio Nobel Gunner Myrdal habl&oacute; de &ldquo;causalidad circular acumulativa&rdquo; para referirse a una din&aacute;mica como esa: bajo esas reglas, cuanto m&aacute;s rico eres, m&aacute;s rico ser&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Si tomamos la actualidad como punto de partida, la foto es horrible porque la riqueza en Espa&ntilde;a est&aacute; realmente mal distribuida. Seg&uacute;n la Encuesta Financiera de las Familias, el 10% m&aacute;s rico de los hogares es propietario de m&aacute;s de la mitad de la riqueza neta (53%). Como vemos en el siguiente gr&aacute;fico, adem&aacute;s es una cifra superior a la de comienzos de siglo (43%). Pero ese incremento de casi diez puntos es principalmente el resultado del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que hundi&oacute; el valor de las propiedades inmuebles de todos los hogares propietarios, pero afect&oacute; m&aacute;s a las clases medias &mdash;ya que las clases altas tienen una cartera m&aacute;s diversificada e invierten en otros activos&mdash;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="El 10% más rico concentra 10 puntos más de la riqueza que en 2002" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-p9Iik" src="https://datawrapper.dwcdn.net/p9Iik/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="589" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
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    </figure><p class="article-text">
        Esto abunda en la idea de que en Espa&ntilde;a la riqueza y su desigual distribuci&oacute;n est&aacute;n estrechamente asociadas a la evoluci&oacute;n del mercado inmobiliario. Y, naturalmente, el cambio de manos dentro de una familia es una forma de reproducir en el tiempo esa desigualdad. Por ejemplo, seg&uacute;n el <a href="https://nadaesgratis.es/admin/herencias-y-desigualdad-de-la-riqueza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo de Pedro Salas-Rojo y Juan Gabriel Rodr&iacute;guez</a>, cerca del 70% de la desigualdad de riqueza en Espa&ntilde;a est&aacute; asociada a las herencias. Pero esto no s&oacute;lo vale para las familias ricas, que heredan en cantidades monetarias muy elevadas, sino tambi&eacute;n para familias mucho m&aacute;s modestas aunque para ellos las cantidades operen m&aacute;s como alivio que como mecanismo de reproducci&oacute;n de &eacute;lites. 
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, &iquest;qu&eacute; les queda a los trabajadores que, con salarios modestos y sin propiedades que rentabilizar, quieren incorporarse al circuito de la acumulaci&oacute;n o simplemente prosperar? En efecto, heredar de sus padres y familiares. En un pa&iacute;s donde la herencia es fundamentalmente inmobiliaria, la herencia no es tanto un reparto como una forma de determinar qui&eacute;n entra en el mercado de activos y qui&eacute;n se queda fuera de &eacute;l para siempre. 
    </p><p class="article-text">
        Supongamos, para verlo con claridad, que ma&ntilde;ana al despertar todas las viviendas de Espa&ntilde;a valieran exactamente el doble. El patrimonio inmobiliario del pa&iacute;s se habr&iacute;a duplicado en las estad&iacute;sticas, los propietarios se sentir&iacute;an m&aacute;s ricos, y, sin embargo, no habr&iacute;a ni una vivienda m&aacute;s ni una vivienda mejor: lo &uacute;nico que habr&iacute;a ocurrido es una transferencia de valor desde los compradores futuros hacia los propietarios presentes. Y los que no son propietarios estar&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s lejos de acceder a ese circuito. Por eso se puede afirmar que la revalorizaci&oacute;n no crea riqueza, sino que redistribuye derechos. Una econom&iacute;a puede duplicar su riqueza contable mientras su inversi&oacute;n productiva neta se estanca, que es aproximadamente lo que ha pasado. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esto es relativamente nuevo porque deriva del hecho de que la vivienda se ha revalorizado en cantidades muy elevadas. De hecho, que hoy trabajadores jubilados sean contablemente &ldquo;ricos&rdquo; es consecuencia de decisiones de compra de patrimonio hace d&eacute;cadas. Esas generaciones anteriores no s&oacute;lo pudieron comprar porque ganaban proporcionalmente m&aacute;s, sino especialmente porque los activos inmobiliarios eran mucho m&aacute;s baratos. Comprar una vivienda en los a&ntilde;os ochenta requer&iacute;a un esfuerzo econ&oacute;mico mucho menor que en la actualidad, y debido a la revalorizaci&oacute;n del suelo esas viviendas ahora tienen mucho m&aacute;s valor; un &ldquo;premio&rdquo; que heredar&aacute;n sus descendientes.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta del mill&oacute;n es por qu&eacute; las viviendas se han encarecido tanto en estas &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Desde luego no puede reducirse todo a una simplista lectura de oferta y demanda. Hay muchos factores que influyen, y la mayor&iacute;a tienen que ver con las caracter&iacute;sticas propias del r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n del capitalismo contempor&aacute;neo: un capitalismo financiarizado en el que el dinero no se dirige tanto a inversiones productivas como a inversiones especulativas. Dicho de otra forma: el capitalismo occidental tiene serias dificultades para encontrar oportunidades de inversi&oacute;n productiva que sean suficientemente rentables. Para el capital occidental, estrangulado crecientemente por la competencia internacional &mdash;especialmente de China&mdash; es mucho m&aacute;s atractivo invertir en actividades especulativas, y el resultado es una inflaci&oacute;n de activos (especialmente inmobiliarios, pero no s&oacute;lo). A ello cabe sumar otros factores, como los demogr&aacute;ficos, regulatorios, etc.
    </p><p class="article-text">
        Este contexto es importante, ya que el capitalismo occidental se encuentra ante una combinaci&oacute;n de problemas: menor crecimiento de la productividad, menor dinamismo de la inversi&oacute;n que refleja menor rentabilidad, elevados niveles de endeudamiento, tensiones geopol&iacute;ticas que expresan una mayor competencia internacional y restricciones energ&eacute;ticas y ecol&oacute;gicas. El resultado es un entorno de crecimiento mucho m&aacute;s d&eacute;bil que el de todos los periodos anteriores. Como se puede ver en el siguiente gr&aacute;fico, con datos para pa&iacute;ses de la OCDE, el crecimiento medio anual del PIB por habitante ha descendido en forma de escalera a lo largo de tres per&iacute;odos: la posguerra hasta 1974, el ciclo neoliberal hasta 2008 y la d&eacute;cada larga posterior a la crisis financiera, que es la m&aacute;s mediocre de los tres. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="El crecimiento de los países de la OCDE muestra una tendencia claramente decreciente" aria-label="Gráfico de columnas" id="datawrapper-chart-ae7It" src="https://datawrapper.dwcdn.net/ae7It/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="587" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
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    </figure><p class="article-text">
        Obs&eacute;rvese que este desplazamiento desde un capitalismo anclado en la inversi&oacute;n productiva hacia un capitalismo financiarizado es el correlato macroecon&oacute;mico del desplazamiento del enriquecimiento personal v&iacute;a trabajo (donde cambiamos nuestro tiempo de trabajo por dinero) hacia el enriquecimiento v&iacute;a rentismo (donde cambiamos dinero por m&aacute;s dinero). En realidad, se trata de un aspecto fetichizado, ya que en la narrativa convencional es equivalente invertir en finanzas o en industria, de la misma forma que tiene la misma legitimidad ganar dinero trabajando o por el alquiler que te pagan los inquilinos. Pero lo que hay detr&aacute;s en todas las actividades financieras son los derechos de captura sobre el trabajo ajeno, tambi&eacute;n en esa &ldquo;casa que se paga sola&rdquo; para el peque&ntilde;o propietario de clase media.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en una econom&iacute;a de bajo crecimiento, una proporci&oacute;n creciente de la poblaci&oacute;n necesita que los activos se revaloricen para mantener su posici&oacute;n econ&oacute;mica, precisamente porque los salarios ya no lo hacen suficientemente. Y eso ayuda a explicar por qu&eacute; la exenci&oacute;n sobre el impuesto de donaciones y sucesiones es apoyada no s&oacute;lo por las elites sino tambi&eacute;n por importantes sectores de las clases medias y populares. De hecho, este impuesto no est&aacute; de moda: en el conjunto de la OCDE la recaudaci&oacute;n por este concepto ha ca&iacute;do con fuerza desde los a&ntilde;os sesenta, y en ese mismo per&iacute;odo siete pa&iacute;ses europeos lo han suprimido por completo, a los que hay que sumar fuera del continente casos como India o Rusia, mientras China nunca lleg&oacute; a establecerlo. En Espa&ntilde;a, donde la carga efectiva es pr&aacute;cticamente residual por el juego de bonificaciones auton&oacute;micas, sigue siendo objeto de un debate intermitente y desaforado en torno a lo que las derechas bautizaron como &ldquo;impuesto a la muerte&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Existe, desde luego, una &eacute;lite cuyo enriquecimiento casi exponencial depende de que las transmisiones no se toquen. Es el tipo de comportamiento que criticaba un liberal como John Stuart Mill, quien estaba en contra de las &ldquo;familias perpetuas&rdquo; tanto por razones morales como de eficiencia &mdash;consideraba que los herederos eran m&aacute;s ociosos y menos dispuestos a trabajar duro&mdash;. Pero esa &eacute;lite cuenta con aliados en una coalici&oacute;n de propietarios modestos cuyo &uacute;nico patrimonio es una o dos viviendas, y que perciben cualquier gravamen sobre el patrimonio como una amenaza a la poca seguridad que les queda fuera de un Estado social (sanidad, educaci&oacute;n, pensiones&hellip;) amenazado por los recortes y la p&eacute;rdida de calidad. Como ya dije en <a href="https://www.eldiario.es/economia/no-atreven-bajar-precio-vivienda_129_13376005.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el an&aacute;lisis de la vivienda</a>, esta oposici&oacute;n responde a incentivos materiales muy concretos, porque cuando el salario ya no es estable ni permite acumular riqueza, la vivienda familiar es literalmente la &uacute;ltima frontera frente a la intemperie. Lo curioso es que la misma din&aacute;mica que concentra la riqueza arriba convierte a los de abajo en guardianes de la concentraci&oacute;n. Los estudios al respecto han repetido una y otra vez que la propiedad de vivienda reduce el apoyo a la redistribuci&oacute;n, y la revalorizaci&oacute;n lo reduce todav&iacute;a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es importante subrayar que esto no es una cuesti&oacute;n &uacute;nicamente, ni principalmente, generacional. Los <em>boomers </em>no son culpables de la situaci&oacute;n de las generaciones posteriores: ellos tambi&eacute;n fueron producto de unas condiciones econ&oacute;micas que les permitieron acumular patrimonio trabajando y comprando activos cuando eran relativamente baratos. Esas condiciones fueron el resultado no s&oacute;lo de un capitalismo occidental m&aacute;s s&oacute;lido y mejor posicionado, sino tambi&eacute;n de las luchas obreras que empujaron hacia una redistribuci&oacute;n m&aacute;s justa del excedente. El asunto central es que esas condiciones ya no existen. Y no lo hacen porque el capitalismo occidental est&aacute; perdiendo su lugar de honor en la econom&iacute;a-mundo, porque las luchas obreras han perdido capacidad de influencia y porque otras regiones del mundo se est&aacute;n desenvolviendo mejor en la lucha competitiva que impone el sistema. Como consecuencia, el capitalismo occidental est&aacute; en una deriva decadente tal que el trabajo (y el salario) es cada vez menos importante y, sin embargo, lo es mucho m&aacute;s el aguij&oacute;n especulativo que, parad&oacute;jicamente, hace m&aacute;s pobre y d&eacute;bil a la econom&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/trabajo-deja-enriquecer_129_13437879.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 19:25:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando el trabajo deja de enriquecer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Precios,Inversiones,Capitalismo,Riqueza,Patrimonio,Impuestos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué aparece el "marxismo gótico": Frankenstein contra el capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/aparece-marxismo-gotico-frankenstein-capitalismo_1_13409543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1030174-b195-4fde-9c0e-51eb51cdb455_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148238.jpg" width="1988" height="1118" alt="Por qué aparece el &quot;marxismo gótico&quot;: Frankenstein contra el capitalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lógica depredadora de nuestro sistema económico deja en bandeja el uso del terror para explicarnos el mundo; seguiendo la estela de Jacques Derrida, Mark Fisher, ahondan en esta idea Jon Greenaway y David McNally</p><p class="subtitle">Ni hombres lobo ni vampiros: lo más terrorífico de la literatura es el miedo a quedarte sin casa
</p></div><p class="article-text">
        Desde la publicaci&oacute;n de <em>Frankenstein</em> en 1818, ning&uacute;n otro monstruo ha suscitado tantas interpretaciones filos&oacute;ficas, pol&iacute;ticas y culturales como la criatura hecha con pedazos de cad&aacute;veres que imagin&oacute; Mary Shelley. Durante dos siglos ha sido considerada un s&iacute;mbolo de la arrogancia cient&iacute;fica, una advertencia contra los excesos de la t&eacute;cnica, una alegor&iacute;a de la exclusi&oacute;n e incluso una figura anticipatoria de la inteligencia artificial. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, para el marxismo g&oacute;tico, el quid de la cuesti&oacute;n no radica en <em>qu&eacute; </em>es el monstruo, sino en <em>por qu&eacute; </em>el monstruo es, la raz&oacute;n misma de su existencia. Dicho de otro modo, qu&eacute; condiciones de vida llevan a alguien a concebir semejante abominaci&oacute;n. La respuesta, claro, es el capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El capitalismo es una historia de terror&rdquo;, sentencia Jon Greenaway. Tras &eacute;l se esconde &ldquo;una masa de violencia&rdquo; intr&iacute;nseca a su l&oacute;gica depredadora, escribe el doctor en Estudios G&oacute;ticos brit&aacute;nico. Una violencia, no obstante, que pese a sufrirla a diario en nuestras propias carnes muchas veces no sabemos reconocer. 
    </p><p class="article-text">
        Para David McNally, &ldquo;la perversidad del engendro capitalista se halla en su invisibilidad&rdquo;: al erigirse en la &uacute;nica forma que tenemos de entender el mundo &mdash;lo que Mark Fisher llam&oacute; &ldquo;realismo capitalista&rdquo;&mdash;, la excepcional brutalidad del sistema no nos parece tal, sino algo propio del orden natural de las cosas. Y, por tanto, inevitable. 
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                &#039;Licántropo&#039; (2027) es la próxima película de Robert Eggers, director de &#039;Nosferatu&#039; (2024)                            </span>
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        &iquest;Qu&eacute; tiene esto que ver con el monstruo de Frankenstein? Para Greenaway, McNally y el resto de pensadores alineados con el marxismo g&oacute;tico, absolutamente todo. La criatura, como tantas otras entidades que pueblan los relatos de miedo desde finales del XVIII (vampiros, fantasmas, muertos vivientes, lic&aacute;ntropos, casas encantadas), cataliza todo ese horror, lo encarna y lo hace visible. All&iacute; donde el realismo describe un mundo aparentemente normal, lo g&oacute;tico desvela las grietas, las ruinas y la muerte que esa supuesta normalidad necesita esconder. 
    </p><h2 class="article-text">La alianza con lo fant&aacute;stico </h2><p class="article-text">
        En <em>Constelaciones del marxismo g&oacute;tico</em> (&Aacute;peiron, 2026), el profesor de filosof&iacute;a Alfredo L&oacute;pez Pulido define el marxismo g&oacute;tico &mdash;el t&eacute;rmino lo acu&ntilde;&oacute; originalmente Margaret Cohen en <em>Profane illumination</em> (1995)&mdash; como &ldquo;la confluencia entre el pensamiento cr&iacute;tico materialista y las imaginaciones sombr&iacute;as de la tradici&oacute;n g&oacute;tica&rdquo;. O lo que vendr&iacute;a a ser lo mismo, la &ldquo;alianza con lo fant&aacute;stico&rdquo; que McNally exige a la teor&iacute;a cr&iacute;tica. 
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            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/84bcb871-c8a2-4dd7-b8c3-8f224bc11688_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        De entrada puede parecer un malabarismo conceptual algo forzado, pero las ra&iacute;ces del marxismo g&oacute;tico son mucho m&aacute;s antiguas de lo que su llamativo nombre sugiere. El propio Marx, sin ir m&aacute;s lejos, recurri&oacute; muchas veces al imaginario de lo h&oacute;rrido en sus textos. El comienzo del <em>Manifiesto comunista</em> est&aacute; protagonizado por un ectoplasma que recorre Europa, &ldquo;el fantasma del comunismo&rdquo;, y en <em>El capital</em> las mercanc&iacute;as se convierten en objetos embrujados, el dinero adquiere poderes sobrenaturales y el capital se presenta como un vampiro que &ldquo;vive chupando trabajo vivo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No son meros ornamentos ret&oacute;ricos. Para Marx, el capitalismo produce una realidad que escapa a toda comprensi&oacute;n racional: relaciones sociales que se presentan como propiedades de las cosas, objetos que gobiernan a quienes los producen y una riqueza que parece reproducirse por s&iacute; misma al tiempo que mantiene entre sombras la explotaci&oacute;n sobre la que se sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Walter Benjamin, por su parte, identific&oacute; los escombros de las revoluciones fracasadas y los cuerpos de los derrotados enterrados bajo las promesas del progreso; restos que siguen acech&aacute;ndonos, embrujando el presente. Son los mismos fantasmas a los que Jacques Derrida dedic&oacute; <em>Espectros de Marx</em> (1993) y que Mark Fisher insert&oacute; en la cr&iacute;tica cultural mediante su reformulaci&oacute;n pop de la hauntolog&iacute;a, la ciencia de lo espectral enunciada por el franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Poner en valor todas estas declinaciones fant&aacute;sticas constituye la principal aportaci&oacute;n del marxismo g&oacute;tico al pensamiento pol&iacute;tico contempor&aacute;neo: una apertura del materialismo cient&iacute;fico a la participaci&oacute;n de lo m&aacute;gico y lo simb&oacute;lico. 
    </p><h2 class="article-text">Lo que no puede ocultarse</h2><p class="article-text">
        No extra&ntilde;a que el marxismo g&oacute;tico haya encontrado un terreno especialmente f&eacute;rtil en el siglo XXI. La crisis financiera de 2008, la precarizaci&oacute;n del trabajo, la emergencia clim&aacute;tica o la expansi&oacute;n de las tecnolog&iacute;as digitales han reforzado la sensaci&oacute;n de habitar un mundo dominado por fuerzas sobrenaturales que parecen escapar a cualquier control democr&aacute;tico. El sistema parece haberse convertido en una casa encantada de la que nadie encuentra la salida.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/23aabddf-6e94-4ca5-9025-f87edf0e8895_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La persistencia de lo g&oacute;tico explica en buena medida nuestra relaci&oacute;n con nuestra incertidumbre. Las sociedades modernas se definieron a s&iacute; mismas mediante promesas de superaci&oacute;n: de la superstici&oacute;n mediante la raz&oacute;n, de la escasez mediante el progreso, de la violencia mediante la civilizaci&oacute;n, de la desigualdad mediante la emancipaci&oacute;n. Con todo, muchas de estas promesas permanecen incumplidas. Los tropos g&oacute;ticos expresan precisamente esta situaci&oacute;n, en tanto que huellas de lo no superado.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el actual <em>boom</em> del cine de terror y los <em>creepypasta</em> de internet, la imbricaci&oacute;n de las historias de miedo con el sentir ansioso y depresivo que domina la &eacute;poca, resulta m&aacute;s que sintom&aacute;tico. Cuando no sabemos explicarnos la angustia a trav&eacute;s de un entendimiento profundo de lo real, los monstruos sirven para dar salida a todo el malestar acumulado. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1af82b7c-723f-4e85-b7cb-e2c56ba0377e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el inter&eacute;s por este tipo de lectura ha comenzado a consolidarse. Las traducciones al castellano de <em>Monstruos del mercado</em> (Levanta Fuego, 2022) de McNally y de <em>Capitalismo: una historia de terror</em> (Mutatis Mutandis, 2024) de Greenaway, as&iacute; como los trabajos de investigadores como Alfredo L&oacute;pez Pulido, han contribuido a introducir un marco de an&aacute;lisis que hasta hace pocos a&ntilde;os apenas circulaba fuera del &aacute;mbito anglosaj&oacute;n. La singularidad de cada uno de estos autores pone de manifiesto que, antes que una escuela cerrada, el marxismo g&oacute;tico funciona como una sensibilidad com&uacute;n: una forma de examinar la cultura popular, la literatura y el cine para descubrir aquellas contradicciones y violencias que el capitalismo pretende camuflar. Reconocerlas y hacerlas inc&oacute;modas ser&iacute;a el primer paso para cambiarlo.
    </p><h2 class="article-text">'Monstruas' del patriarcado</h2><p class="article-text">
        De todos los &aacute;mbitos m&aacute;s all&aacute; del marxismo estricto en los que se ha extendido la perspectiva g&oacute;tica, su comuni&oacute;n con el feminismo ha sido especialmente fecunda. De Mariana Enr&iacute;quez a Charlotte Perkins Gilman, muchas autoras de ficci&oacute;n han recurrido a las figuras monstruosas &mdash;brujas, vampiras, fantasmas o dobles&mdash; para pensar formas espec&iacute;ficas de violencia vinculadas al g&eacute;nero, la reproducci&oacute;n o el trabajo de cuidados. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de representar simples desviaciones, la rareza de las monstruas expresa las tensiones secretas sobre las que se sostiene el orden patriarcal. De nuevo, lo an&oacute;malo se transforma en un dispositivo cr&iacute;tico capaz de exponer aquello que la normalidad necesita expulsar para afirmarse: los trabajos invisibles, los cuerpos ind&oacute;ciles, los deseos no normativos, las memorias reprimidas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;¡La novia!&#039; (2026), dirigida por Maggie Gyllenhaal                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, la bruja remite a la persecuci&oacute;n de los saberes femeninos y al disciplinamiento del cuerpo reproductivo; la vampira subvierte las expectativas asociadas a la feminidad pasiva; la fantasma encarna los traumas que se pretenden clausurar sin haber sido elaborados; la doble pone en cuesti&oacute;n la estabilidad de la identidad y los papeles de g&eacute;nero. Todos estos iconos resisten a los envites del orden patriarcal por silenciar las vidas relegadas al &aacute;mbito dom&eacute;stico, el trabajo de cuidados, la violencia sexual, la explotaci&oacute;n afectiva.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/870241ef-f23e-495e-b432-7dc6a35b7239_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &Iacute;ngrid Guardiola y N&uacute;ria G&oacute;mez Gabriel, autoras de <em>Feminisme g&ograve;tic</em> (H&amp;O), emplean el t&eacute;rmino &ldquo;g&oacute;tico&rdquo; &ldquo;de forma anacr&oacute;nica y <em>queer</em>, para hablar de aquellas emanaciones femeninas de car&aacute;cter sobrenatural, m&oacute;rbido, misterioso, tremendo e incluso abyecto que han resistido el oprobio, la difamaci&oacute;n o la violencia extrema&rdquo;. Lejos de romantizar el sufrimiento, su propuesta reivindica la potencia pol&iacute;tica e imaginativa de la ficci&oacute;n de terror. Las <em>monstruas </em>del feminismo g&oacute;tico, como los monstruos del marxismo g&oacute;tico, devienen formas de resistencia, recuerdos encarnados de la opresi&oacute;n y posibilidades de imaginar otros modos de habitar el cuerpo, el deseo y la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, <em>Frankenstein, </em>como todo lo g&oacute;tico, sigue siendo fundamental. No porque nos hable de un monstruo imaginario, sino porque contin&uacute;a mostrando el car&aacute;cter inquietante de una modernidad que, desde sus or&iacute;genes, ha tenido dificultades para reconocerse a s&iacute; misma sin recurrir a fantasmas y monstruos. Quiz&aacute; ha llegado la hora de amar al alien, como dec&iacute;a Bowie, para que cese la mascarada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Rosell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/aparece-marxismo-gotico-frankenstein-capitalismo_1_13409543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué aparece el "marxismo gótico": Frankenstein contra el capitalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Ensayos,Capitalismo,Terror,Cine de terror,Literatura fantástica,Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Greta Alfaro y su mirada disidente sobre el sacrificio: “Falta memoria histórica para entender que la crítica hacia la simbología católica no es gratuita”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/greta-alfaro-mirada-disidente-sacrificio-falta-memoria-historica-entender-critica-simbologia-catolica-no-gratuita_1_13398954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26ec45de-387f-40f5-b126-9e10dcea70bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1061y445.jpg" width="1200" height="675" alt="Greta Alfaro en la Nave 0 de Matadero en su exposición &#039;Ofertorio&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista navarra transforma Matadero Madrid en una arquitectura sagrada para conectar los ritos del pasado con la explotación de los cuerpos en el capitalismo neoliberal
</p><p class="subtitle">Los retratos a Alejandro Sanz, Amaia Montero o Antonio Banderas que definen y revisan los años 90 en España</p></div><p class="article-text">
        En la Nave 0 de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/arganzuela/vecinos-academicos-artistas-recuperan-memoria-matadero-espacio-represion-murieron-838-mendigos_1_12909210.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Matadero</a>, en Madrid, una imponente l&aacute;mpara de cuchillos de carnicero gira suspendida en el aire, proyectando destellos rojos y plateados sobre sus muros. Ese resplandor que recorre toda la sala, y que forma parte de la exposici&oacute;n<em> Ofertorio</em> (hasta el 30 de julio), es la met&aacute;fora de nuestro modelo pol&iacute;tico y econ&oacute;mico: la superestructura del espect&aacute;culo nos deslumbra para invisibilizar la explotaci&oacute;n, el sacrificio de los cuerpos y, en definitiva, la violencia estructural sobre la que se sostiene la maqueta <a href="https://www.eldiario.es/cultura/victoria-camps-neoliberalismo-thatcher-reagan-pecata-minuta-comparado-venido-despues-cat_128_12634586.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neoliberal</a>.
    </p><p class="article-text">
        Esa mirada que escarba bajo capas de barniz social es el sello de Greta Alfaro (Pamplona, Navarra). Licenciada en <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/gran-exposicion-museo-bellas-artes-valencia-descifra-origen-rubens_132_13352150.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bellas Artes</a> por la Universidad Polit&eacute;cnica de Valencia y m&aacute;ster en Fotograf&iacute;a por el <em>Royal College of Art </em>de Londres, la artista combina con habilidad su inspiraci&oacute;n en el folclore y el paisaje ancestral con una formaci&oacute;n cosmopolita y antropol&oacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Ofertorio</em> aborda, desde la industria c&aacute;rnica, la deshumanizaci&oacute;n que acompa&ntilde;a al hiperconsumismo, una representaci&oacute;n que nos recuerda que el llamado progreso esconde la crueldad tras la publicidad de productos empaquetados con narrativas amables. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si vas al supermercado, te van a vender siempre cerditos felices y cosas dentro de un pl&aacute;stico, de manera que un ni&ntilde;o que haya nacido en la ciudad nunca jam&aacute;s sabr&aacute; que ese cerdo no vive en el campo, no se parece al de la foto y vive en una granja intensiva&rdquo;, explica la artista en una entrevista con este medio realizada mientras recorre la exposici&oacute;n. Con este gesto, Alfaro evidencia c&oacute;mo la sociedad oculta la violencia en los procesos para vender una ficci&oacute;n libre de culpa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Pieza central de &#039;Ofertorio&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para su &uacute;ltima exposici&oacute;n, espec&iacute;ficamente creada para el espacio madrile&ntilde;o, la artista ha aprovechado la propia arquitectura del espacio para articular una nave ceremonial. &ldquo;Seg&uacute;n entramos, la sala est&aacute; organizada de manera sim&eacute;trica, he intentado que parezca un templo. Aprovechando la arquitectura, los arcos, las columnas...&rdquo;, explica Greta Alfaro durante el recorrido. 
    </p><p class="article-text">
        La pieza central opera a modo de retablo medieval con una videoinstalaci&oacute;n de tres canales enfrentada por una figura femenina anat&oacute;mica de cera del siglo XVIII (cedida por el Museo de Anatom&iacute;a Javier Puerta) e iluminado por una imponente pieza en el techo. Una l&aacute;mpara de cuchillos que &ldquo;funciona como el elemento que unifica todo el espacio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este templo interroga el origen del sacrificio. &ldquo;El espacio en el que estamos es un matadero industrial (...) Me interesa c&oacute;mo hemos industrializado la muerte. Y c&oacute;mo mucha parte del progreso a nivel tecnol&oacute;gico, t&eacute;cnico y cient&iacute;fico est&aacute; basado en cosas que se han desarrollado para la guerra, para la muerte&rdquo;, subraya.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Inicio de la exposición &#039;Ofertorio&#039; en la Nave 0 de Matadero"
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            <span class="title">
                Inicio de la exposición &#039;Ofertorio&#039; en la Nave 0 de Matadero                            </span>
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        Al cruzar las cortinas de la nave, confeccionadas con huesos de animales adornados con lazos rojos, el espectador tropieza con la paradoja de la belleza y el desecho. &ldquo;Las he tratado como si fueran reliquias. Son huesos de animales que te comer&iacute;as, pero les he dado una especie de aire hacia lo sagrado, con la composici&oacute;n de las reliquias de los santos&rdquo;, comenta la artista. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta reapropiaci&oacute;n de la iconograf&iacute;a religiosa funciona como un ejercicio de distancia cr&iacute;tica que choca de frente con la reciente reivindicaci&oacute;n est&eacute;tica y neoconservadora de los s&iacute;mbolos cat&oacute;licos. &ldquo;Me horroriza la fascinaci&oacute;n por esta imaginer&iacute;a si no es desde la cr&iacute;tica y la iron&iacute;a&rdquo;, advierte Alfaro respecto al auge tradicionalista que se est&aacute; dando entre los sectores m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;La gente m&aacute;s joven que se deja seducir por estas ideas no ha vivido en sus carnes los rigores ni los horrores de la religi&oacute;n en Espa&ntilde;a, la parte triste, castradora y de castigo que ejerci&oacute; la Iglesia durante el franquismo. Falta Memoria Hist&oacute;rica y cultura para entender que la cr&iacute;tica hacia la simbolog&iacute;a cat&oacute;lica no es gratuita, sino que nace de una realidad muy cruda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la artista, el movimiento reaccionario instrumentaliza lo sagrado e impone adem&aacute;s una moralidad peligrosa si se basaba en el concepto de pureza.<em> &ldquo;</em>A m&iacute; me interesa hablar de &eacute;tica, de empat&iacute;a y de igualdad, y en ese discurso la &eacute;tica no existe. La pureza siempre es una imposici&oacute;n desde el poder, desde el hombre blanco, occidental y conservador. &iquest;Qu&eacute; es la pureza? La que se le exige a una mujer o la que se exige a la sangre seg&uacute;n d&oacute;nde has nacido. En el momento en que se decide qui&eacute;n es puro y qui&eacute;n es impuro, se rompe por completo con la idea de igualdad&rdquo;, cuestiona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cuerpo anatómico cedido por el Museo de Anatomía Javier Puerta para &#039;Ofertorio&#039;                            </span>
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        En el universo de Alfaro se desvelan otras realidades. Inspirada por los ritos, el imaginario barroco de v&iacute;sceras y martirios, y el modo en que el capitalismo se ha apropiado de las din&aacute;micas en torno al sacrificio, la artista traza un puente directo entre la propaganda sagrada del siglo XVII y la tiran&iacute;a actual de las pantallas. &ldquo;En el Barroco se decide hacer propaganda de la fe a trav&eacute;s del arte y los sentidos para convencerte de que hay algo sagrado&rdquo;, explica la artista desde Matadero, mientras a&ntilde;ade que &ldquo;la sociedad capitalista bebe de esa misma creencia&rdquo;. &ldquo;Nos seduce y nos convence a trav&eacute;s de lo sensorial, sin dejar espacio ni tiempo para pensar&rdquo;, critica.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta sobredosis de im&aacute;genes en redes sociales, pantallas y luces, dise&ntilde;adas para anestesiar el juicio cr&iacute;tico, Alfaro dirige la atenci&oacute;n precisamente hacia lo que se deja fuera de campo visual, desvelando la trastienda de explotaci&oacute;n que la cultura del hiperconsumo necesita embellecer para seguir sosteni&eacute;ndose.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fotograma de la pieza de videoarte expuesta en &#039;Ofertorio&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Este ocultismo deliberado responde a una estrategia hist&oacute;rica de limpieza social. &ldquo;Hay un paralelismo claro desde el momento en que se sacan los mataderos y los cementerios fuera de las ciudades o se ponen retretes en las casas: quitamos de la vista la enfermedad, la excrecencia, el sufrimiento y la muerte&rdquo;, analiza la creadora. Sin embargo, esa negaci&oacute;n de la realidad genera una grieta que el mercado no tarda en capitalizar: &ldquo;Es curioso que la explosi&oacute;n de la imagen suave y &lsquo;cuqui' coincida con el auge del <em>true crime</em>. Como nos negamos a mirar la parte oscura de frente en nuestra vida diaria, necesitamos tener una catarsis y la ficcionalizamos, pensando siempre que la violencia es algo que les ocurre a otros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia, basada en disfrazar la dominaci&oacute;n con narrativas amables o sagradas, conecta directamente con c&oacute;mo educamos el deseo y justificamos la explotaci&oacute;n de los cuerpos. Se trata de un mecanismo anest&eacute;sico que tambi&eacute;n opera en los roles de g&eacute;nero. &ldquo;Para ser ama de casa se lo tienes que vender como algo superbonito del amor rom&aacute;ntico, pero en realidad le est&aacute;s vendiendo una c&aacute;rcel&rdquo;, se&ntilde;ala Alfaro. 
    </p><p class="article-text">
        Esa misma mirada que oculta la violencia y la sangre es la que invisibiliza a la clase obrera, la m&aacute;s vulnerable del sistema encargada de mantener la maquinaria econ&oacute;mica. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n trabaja en un matadero matando miles de reses al d&iacute;a y luego llega a su casa a cenar tranquilamente? La gente m&aacute;s pobre&rdquo;, reflexiona la artista ante sus collages, concebidos como dos peque&ntilde;os altares a los laterales de la sala. &ldquo;Hay muchos niveles de explotaci&oacute;n escondidos. En esta sociedad nos vendemos al capital dentro de estos templos del hiperconsumismo&rdquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        Su trabajo renuncia a la contemplaci&oacute;n pasiva del arte para sacudir la apat&iacute;a y despertar la empat&iacute;a del visitante. En un sistema que anestesia la conciencia a trav&eacute;s del consumo masivo de im&aacute;genes, el arte cobra sentido si esa sacudida nos mueve a actuar contra la ceguera cotidiana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Benavent]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/greta-alfaro-mirada-disidente-sacrificio-falta-memoria-historica-entender-critica-simbologia-catolica-no-gratuita_1_13398954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 20:47:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Greta Alfaro y su mirada disidente sobre el sacrificio: “Falta memoria histórica para entender que la crítica hacia la simbología católica no es gratuita”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Arte,Videoarte,Matadero Madrid,Neoliberalismo,Muerte,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo estás haciendo mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/haciendo-mal_132_13404956.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/433216a3-e8fc-4514-98b5-16b510e46153_16-9-discover-aspect-ratio_default_1115633.jpg" width="4912" height="2763" alt="Lo estás haciendo mal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un sistema que consigue convencernos de que todo nuestro malestar se debe a nuestros propios fallos, no necesita defenderse. Se empodera mientras nos señala con el dedo y cambia la dirección de la vigilancia hacia nosotros mismos y hacia nuestros semejantes</p></div><p class="article-text">
        Mi madre tiene uno de esos relojes inteligentes (odio llamarlos as&iacute;) que te miden las horas de sue&ntilde;o, si has alcanzado los 10.000 pasos diarios y todas esas cosas. Si no ha cumplido los objetivos, le manda mensajes tipo: &ldquo;&iexcl;Todav&iacute;a est&aacute;s a tiempo de alcanzar tu meta diaria!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Vamos! Solo te quedan 2.000 pasos!&rdquo;, o &ldquo;tu calidad de sue&ntilde;o ha sido un poco peor que la de ayer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que acab&eacute; borrando la aplicaci&oacute;n de Duolingo porque el b&uacute;ho de las narices no paraba de darme la brasa con que no hac&iacute;a lo suficiente. Me recriminaba que llevaba tres d&iacute;as sin practicar mi ingl&eacute;s, que iba a perder mi racha, que as&iacute; no iba a subir de nivel. Lo que me faltaba. Por si no fuera suficiente con mi voz interior, ahora va a venir el b&uacute;ho a recordarme lo mal que lo estoy haciendo.
    </p><p class="article-text">
        Si abro Instagram, la historia se repite. Aqu&iacute; el lenguaje ya es pel&iacute;n m&aacute;s agresivo. Decenas de creadores de contenido: entrenadores <em>online</em>, nutricionistas, <em>influencers</em>, psic&oacute;logos, gur&uacute;s del bienestar, te lanzan un: &ldquo;Lo est&aacute;s haciendo mal&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Te sientes hinchada despu&eacute;s de comer? Est&aacute;s comiendo mal&rdquo;, &ldquo;&iquest;No puedes conciliar el sue&ntilde;o? Te est&aacute;s yendo a la cama mal&rdquo;, &ldquo;&iquest;Tienes ojeras hasta el suelo? Est&aacute;s usando el retinol mal&rdquo;, &ldquo;&iquest;Te duelen los lumbares, las caderas, las rodillas y sientes que tu cuerpo apenas puede sostenerte? Est&aacute;s entrenando mal. Mal. Mal. Mal. Prueba estos tres <em>tips</em>&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por supuesto, también me culpo por su existencia, porque tengo que aprender a no exigirme tanto, a tratarme mejor. Resulta que esto también lo hago mal. Y en este bucle infinito, empiezo a pensar de dónde sale esa vocecilla, qué la alimenta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras sube el nivel de las aguas negras del pozo de la culpa, convencida de que no duermo bien porque miro pantallas antes de irme a la cama, de que mi dermatitis cr&oacute;nica se debe a que no s&eacute; gestionar bien el estr&eacute;s o que me duele terriblemente la espalda porque no dedico tiempo a activar el <em>core</em>, me doy cuenta de que dentro de mi cabeza vive una peque&ntilde;a tirana. Una que me abronca constantemente. Incluso en los peores momentos, cuando estoy triste, agotada, o sobrepasada, me dice: &ldquo;Por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, tambi&eacute;n me culpo por su existencia, porque tengo que aprender a no exigirme tanto, a tratarme mejor. Resulta que esto tambi&eacute;n lo hago mal. Y en este bucle infinito, empiezo a pensar de d&oacute;nde sale esa vocecilla, qu&eacute; la alimenta. &iquest;Estuvo siempre ah&iacute;? &iquest;Y si no fuera m&iacute;a? &iquest;Y si es la voz de un sistema que nos hace creer que todo nuestro malestar es responsabilidad individual para que no nos d&eacute; por mirar hacia arriba?
    </p><p class="article-text">
        Porque claro, si mir&aacute;semos, aparecer&iacute;an los trabajos precarios, la inestabilidad laboral, la preocupaci&oacute;n por si el casero te subir&aacute; el alquiler el mes que viene, la falta de tiempo para pasear o estar con tus seres queridos, la hiperconectividad que nos hace tener que estar disponibles continuamente, la multitarea que merma nuestra capacidad de concentraci&oacute;n, la angustia por el auge del fascismo, el racismo y el machismo, el clima de violencia pol&iacute;tica y social...
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sospechar de la baja del compañero de trabajo en lugar de reconocernos en su dolor y unirnos para exigir unas condiciones más humanas, no solo nos convierte en una especie de policías del sistema, sino que acaba con la posibilidad de solidaridad y empatía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y es que un sistema que consigue convencernos de que todo nuestro malestar se debe a nuestros propios fallos, no necesita defenderse. Se empodera mientras nos se&ntilde;ala con el dedo y cambia la direcci&oacute;n de la vigilancia hacia nosotros mismos y hacia nuestros semejantes. Sospechar de la baja del compa&ntilde;ero de trabajo en lugar de reconocernos en su dolor y unirnos para exigir unas condiciones m&aacute;s humanas, no solo nos convierte en una especie de polic&iacute;as del sistema, sino que acaba con la posibilidad de solidaridad y empat&iacute;a. Nos convierte en seres m&aacute;s solitarios y aislados.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta pensar que una peque&ntilde;a forma de rebeli&oacute;n pueda ser decirnos: &ldquo;Lo est&aacute;s haciendo bien. Haces lo que puedes. Intentas ser buena gente, ganarte la vida, cuidar y ser feliz. No es nada f&aacute;cil y ah&iacute; est&aacute;s, intent&aacute;ndolo. Est&aacute; bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Contra la optimizaci&oacute;n constante de la vida, los contadores de pasos y horas de sue&ntilde;o o los algoritmos que nos exigen m&aacute;s, m&aacute;s y m&aacute;s, quiz&aacute; poder dedicarnos unas pocas palabras amables sea una acci&oacute;n m&aacute;s que significativa.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que con estas palabras me despido hasta septiembre, queridos lectores. Descansen, manden a paseo al b&uacute;ho del Duolingo, paseen por el placer de hacerlo, perm&iacute;tanse no ser una mejor versi&oacute;n de s&iacute; mismos, r&iacute;an, coman rico, disfruten de la familia y los amigos. Lo est&aacute;n haciendo bien.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Hojman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/haciendo-mal_132_13404956.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 19:00:39 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La FIFA, el césped embalsamado y el negocio de la fe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/fifa-cesped-embalsamado-negocio-fe_129_13382199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8168ab05-3b30-4787-b605-f5250394cf5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147498.jpg" width="1255" height="706" alt="La FIFA, el césped embalsamado y el negocio de la fe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Saramago advirtió de que a los dioses del pasado los había sustituido uno implacable: el Mercado. Y, cuando hablamos del Mundial, queda bastante claro quién oficia la misa. </p><p class="subtitle">Fuera de juego - Los mejores momentos del Mundial que nunca existieron</p></div><p class="article-text">
        Lo confieso. Era el Mundial m&aacute;s largo y al final se me ha hecho corto. Quiz&aacute; porque he cumplido el reto de escribir sobre el torneo sin necesidad de ver m&aacute;s de tres minutos seguidos de un encuentro. &ldquo;&iquest;No querr&aacute;s que vea los partidos?&rdquo;, pregunt&eacute; a Jos&eacute; Precedo cuando me convoc&oacute; para <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/enric-gonzalez-lucia-taboada-gonzo-juan-tallon-mundial-eldiario_1_13284368.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su especial.</a> Fue entonces cuando sospech&oacute; que hab&iacute;a llamado a la persona equivocada.
    </p><p class="article-text">
        Esta distancia me ha permitido observar el fen&oacute;meno desde otro punto de vista. Cuando una deja de seguir el bal&oacute;n, empieza a entender el ritual. El f&uacute;tbol tiene peregrinos, liturgias, santos, demonios, milagros y hasta objetos sagrados. Y si la religi&oacute;n era el opio del pueblo, aqu&iacute; huele a hierba reci&eacute;n cortada. 
    </p><p class="article-text">
        Durante siglos hubo gente dispuesta a recorrer media Europa para contemplar una astilla de la cruz de Cristo, una gota de la leche de la Virgen o hacerse con un diente santificado cuya autenticidad depend&iacute;a del entusiasmo del vendedor. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora la FIFA toma el relevo y vender&aacute; peque&ntilde;os cuadrados del c&eacute;sped de la <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/argentina-messi-remonta-inglaterra-batalla-epica-cita-espana-final_1_13383732.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">final que disputar&aacute;n Espa&ntilde;a y Argentina.</a> Desde 450 d&oacute;lares, ofrece trozos de apenas 6,35 cent&iacute;metros de lado encapsulados en una urna.
    </p><p class="article-text">
        No es cualquier hierba, claro. Es hierba consagrada. Hierba que estuvo bajo el gol decisivo, el abrazo de los campeones o la l&aacute;grima del derrotado. El c&eacute;sped ya no es solo c&eacute;sped: es una reliquia.
    </p><p class="article-text">
        Durante estas semanas ya hab&iacute;an preparado el terreno para un remate as&iacute;. En este Mundial todo ten&iacute;a un precio no apto para cualquier bolsillo. El verdadero milagro es que haya gente capaz de pagar eso por un poco de hierba que ni siquiera tiene fines recreativos.  
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, no todas las reliquias que vende la FIFA son iguales y <a href="https://store.fifa.com/es-es/collections/world-cup-2026-piece-of-pitch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha establecido en su tienda diversos packs seg&uacute;n capacidad adquisitiva</a>. El fervor espiritual tambi&eacute;n admite diferentes presupuestos.
    </p><p class="article-text">
        El modelo b&aacute;sico, <em>Foundation Edition</em>, es un cubo acr&iacute;lico con el fragmento de c&eacute;sped y un USB con certificado de autenticidad. Si pagas el doble, 900 d&oacute;lares, te env&iacute;an la misma porci&oacute;n de campo, pero con &ldquo;acabados premium&rdquo;. Lo que quiera que sea eso. 
    </p><p class="article-text">
        La FIFA ha logrado la cuadratura del c&iacute;rculo, literal. La edici&oacute;n <em>Legacy, </em>de 1.200 d&oacute;lares, a&ntilde;ade caja de lujo y una r&eacute;plica en miniatura del bal&oacute;n de la final dentro de otro cubo. La versi&oacute;n m&aacute;s exclusiva se llama <em>Hero Edition</em> y cuesta 3.000 d&oacute;lares. Es un pedazo de hierba algo m&aacute;s grande e incluye, adem&aacute;s de la minipelota, una peque&ntilde;a reproducci&oacute;n de la Copa del Mundo en cristal (que ya puede ser Duralex) y una entrada conmemorativa grabada en metal dorado que no sirve para entrar en ning&uacute;n lugar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Captura de la web de la tienda de la FIFA con el pack &quot;Hero Edition&quot;"
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                Captura de la web de la tienda de la FIFA con el pack &quot;Hero Edition&quot;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Antes de ser envasada, la hierba es sometida a una especie de &ldquo;embalsamamiento&rdquo;. Seg&uacute;n <a href="https://www.keepstub.com/pages/faqs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explica la compa&ntilde;&iacute;a que fabrica estos recuerdos</a>, le aplican un proceso de conservaci&oacute;n previo al encapsulado en resina transparente. Garantizan que quedar&aacute; preservada para siempre. La eternidad va incluida en el precio. 
    </p><p class="article-text">
        Cada edici&oacute;n est&aacute; limitada a 2.026 unidades. Si todas las porciones encuentran due&ntilde;o, la FIFA facturar&aacute; m&aacute;s de once millones de d&oacute;lares gracias a una alfombra troceada de c&eacute;sped muerto. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso en qu&eacute; estar&aacute; pensando el devoto <em>premium </em>que decida gastarse 3.000 d&oacute;lares en ese cuadrado todav&iacute;a verde. Quiz&aacute; no compre hierba, sino un altar contra la incertidumbre. Me gusta imaginarlo acariciando el metacrilato en la futura final de 2030, rezando en el momento decisivo a San VARtolom&eacute;, patr&oacute;n de los penaltis. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias, Prece, por dejarme jugar a esto. Tal vez haya acabado entendiendo algo del f&uacute;tbol. Saramago advirti&oacute; de que a los dioses del pasado los hab&iacute;a sustituido uno implacable: el Mercado. Y, cuando hablamos del Mundial, queda bastante claro qui&eacute;n oficia la misa. Pod&eacute;is ir en paz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vanesa Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/fifa-cesped-embalsamado-negocio-fe_129_13382199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 19:44:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La FIFA, el césped embalsamado y el negocio de la fe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,FIFA,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Saca tu capitalismo de mi lucha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/saca-capitalismo-lucha_132_13372076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a52824d-92e1-40bd-88ad-12b53fd6ded1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Saca tu capitalismo de mi lucha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las grandes corporaciones saben que hay un nicho de mercado para la memoria y no van a perder la ocasión de sacarle rentabilidad. Eso sí, pasando antes todos estos relatos por esos filtros de belleza que eliminan manchas, arrugas y fricciones</p></div><p class="article-text">
        No es ninguna sorpresa que el capitalismo lo absorbe todo. Vivimos un tiempo en el que todo se ha convertido en un producto consumible: nuestras vidas, los lugares a los que viajamos, la salud mental, la menopausia, la orientaci&oacute;n pol&iacute;tica, el malestar... Hagan la prueba y abran cualquier red social. El algoritmo, que les conoce mejor que su propia madre, les ofrecer&aacute;, con absoluta precisi&oacute;n, el contenido que mejor se ajuste a sus inquietudes. Si tienen insomnio porque viven asfixiados por la precariedad laboral, el precio de la vivienda, la falta de tiempo para mantener v&iacute;nculos sociales o la dificultad para conseguir asistencia m&eacute;dica, lo m&aacute;s probable es que terminen canalizando su angustia enganchados a un scroll infinito de reels que les hablar&aacute;n de cortisol, suplementos de magnesio, ritmos circadianos y pautas de alimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ese precioso tiempo de nuestra vida no lo dedicaremos a movilizarnos, y se lo regalaremos a Elon Musk, Mark Zuckerberg y todos estos se&ntilde;ores que sustentan los sistemas que nos oprimen. Les haremos m&aacute;s ricos con nuestra atenci&oacute;n. Y s&iacute;, tambi&eacute;n nos compraremos los suplementos, tengo toda una colecci&oacute;n en mi mesita de noche.
    </p><p class="article-text">
        Lo tengo m&aacute;s o menos asumido porque soy consciente de nuestra humanidad y vulnerabilidad. Sin embargo, hay algo que me resulta desolador por lo bien que funciona y lo peligroso que me parece, y es c&oacute;mo el capitalismo ha logrado hacerse tambi&eacute;n con nuestras luchas y movimientos sociales. Es toda una victoria, tomar aquello que era subversivo, que naci&oacute; para cuestionarlo y derribar sus estructuras, triturarlo y devolv&eacute;rnoslo en una forma domesticada, consumible e inocua.
    </p><p class="article-text">
        Lo vimos con el feminismo y el fen&oacute;meno &ldquo;girlboss&rdquo;. La protesta y la denuncia fueron sustituidas por la aspiraci&oacute;n individual a ser una jefaza, una triunfadora, una l&iacute;der emprendedora con &eacute;xito financiero. Para qu&eacute; destruir las estructuras si puedes formar parte de ellas mientras te pones una camiseta con el lema &ldquo;Girl Power&rdquo; fabricada bajo explotaci&oacute;n laboral.
    </p><p class="article-text">
        Como adolescente de los noventa, recuerdo perfectamente a las Spice Girls, abanderadas de ese lema y todav&iacute;a hoy, consideradas un icono cultural feminista, declararse admiradoras de Margaret Thatcher, a la que definieron como &ldquo;la primera Spice&rdquo;. (Breve recordatorio para lectores j&oacute;venes: su gobierno impuso un neoliberalismo salvaje, desmantel&oacute; el estado de bienestar, asfixi&oacute; a la clase trabajadora y apoy&oacute; dictaduras sangrientas).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hablaba Mark Fisher en su &#039;Realismo capitalista&#039; de esta absorción de la rebeldía. El mercado ya no trata de perseguir lo subversivo, sino de apropiárselo. Nos devuelve nuestra protesta envuelta en celofán y purpurina, atractiva, deseable, ligera, inofensiva. Lista para consumir. Así la desactiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo vemos en los &uacute;ltimos tiempos con la mercantilizaci&oacute;n del Orgullo (ahora Pride, que recuerda menos a lucha y m&aacute;s a marca global), con sus buenas dosis de pinkwashing, sus carrozas de Idealista y fiestas patrocinadas por grandes marcas que han sabido ver el negocio en lo que naci&oacute; como una manifestaci&oacute;n pol&iacute;tica por los derechos, la memoria y la dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;ltimo, y confieso que esto no me lo vi venir, es la mercantilizaci&oacute;n de la memoria democr&aacute;tica. La creaci&oacute;n de productos culturales blancos que toman historias o personajes marcados por el exilio o la violencia de la Guerra Civil y la dictadura, despoj&aacute;ndolos de toda la rabia pol&iacute;tica que les dio origen para convertirlos en productos de entretenimiento descafeinado.
    </p><p class="article-text">
        Las grandes corporaciones saben que hay un nicho de mercado para la memoria y no van a perder la ocasi&oacute;n de sacarle rentabilidad. Eso s&iacute;, pasando antes todos estos relatos por esos filtros de belleza que eliminan manchas, arrugas y fricciones. Calculando con exactitud el porcentaje de memoria que no cuestione demasiado.
    </p><p class="article-text">
        Hablaba Mark Fisher en su <em>'Realismo capitalista'</em> de esta absorci&oacute;n de la rebeld&iacute;a. El mercado ya no trata de perseguir lo subversivo, sino de apropi&aacute;rselo. Nos devuelve nuestra protesta envuelta en celof&aacute;n y purpurina, atractiva, deseable, ligera, inofensiva. Lista para consumir. As&iacute; la desactiva.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer ante esto? No tengo ni idea. Supongo que mantener los ojos abiertos, no dejarnos cegar por el brilli brilli, seguir buscando y protegiendo la grieta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Hojman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/saca-capitalismo-lucha_132_13372076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 20:06:05 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué el modelo alemán ha dejado de funcionar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/modelo-aleman-dejado-funcionar_129_13358830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89eb5abc-f0fd-4c03-980b-edeb45ba1baa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué el modelo alemán ha dejado de funcionar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La arquitectura económica que organizó Europa durante las últimas tres décadas está dejando de existir. Durante muchos años se nos ha intentado hacer creer que el modelo de crecimiento alemán era la referencia indiscutible, y ese modelo está en crisis porque ahora hay competidores aún más feroces, como China</p><p class="subtitle">Alberto Garzón: “El sistema nos oprime hasta tal punto que captura nuestro tiempo”</p></div><p class="article-text">
        El Consejo de Administraci&oacute;n de Volkswagen debatir&aacute; esta semana el <a href="https://www.eldiario.es/motor/sector_y_mercado/grupo-volkswagen-planea-ampliar-recorte-plantilla-100-000-empleos_1_13336226.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciado despido de 100.000 trabajadores en todo el mundo</a>, junto con el cierre de hasta cuatro plantas de fabricaci&oacute;n de veh&iacute;culos en Alemania (tres de Volkswagen y una de Audi). Se trata de un nuevo episodio de la profunda reestructuraci&oacute;n que atraviesa la industria alemana tras varios a&ntilde;os de estancamiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el canciller conservador Merz atribuye esta situaci&oacute;n a la burocracia y a la supuesta generosidad del Estado del bienestar, la crisis alemana no puede entenderse sin la creciente competencia internacional, especialmente la <a href="https://www.eldiario.es/economia/coches-chinos-inundan-europa-guia-no-perderse-mapa-marcas_1_13314515.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">procedente de China</a>. M&aacute;s a&uacute;n, constituye uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s visibles del cambio que est&aacute; experimentando la divisi&oacute;n internacional del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordar que la divisi&oacute;n internacional del trabajo es una noci&oacute;n que representa la forma en la que se &ldquo;ordena&rdquo; la econom&iacute;a-mundo, y nunca es est&aacute;tica: expresa una jerarqu&iacute;a productiva donde algunos pa&iacute;ses concentran las actividades tecnol&oacute;gicamente m&aacute;s complejas y otros quedan especializados en tareas de menor valor a&ntilde;adido. Ello tiene implicaciones de desigualdad econ&oacute;mica y ecol&oacute;gica, pero lo relevante aqu&iacute; es que esa jerarqu&iacute;a est&aacute; cambiando. El ascenso industrial de China y el giro proteccionista de Estados Unidos est&aacute;n erosionando el modelo exportador que convirti&oacute; a Alemania en la gran potencia econ&oacute;mica europea.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de un problema no solo alem&aacute;n, sino tambi&eacute;n europeo. Las actuales instituciones europeas y su integraci&oacute;n econ&oacute;mica no pueden entenderse sin el papel central que han jugado hist&oacute;ricamente tanto Francia como Alemania, especialmente esta &uacute;ltima desde la reunificaci&oacute;n. En efecto, desde los a&ntilde;os noventa Alemania ha sido la potencia econ&oacute;mica indiscutible de Europa, cuya influencia sobre las dem&aacute;s es visible en el esp&iacute;ritu ordoliberal &mdash;un neoliberalismo mercantilista&mdash; que domina una instituci&oacute;n como el Banco Central Europeo y las normas y regulaciones europeas. Durante la crisis de 2008-2010 y la crisis del euro posterior los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos sufrimos en gran medida las consecuencias de esta visi&oacute;n econ&oacute;mica conservadora, profundamente arraigada en el imaginario econ&oacute;mico alem&aacute;n. Aquellos fueron unos a&ntilde;os en los que la econom&iacute;a alemana parec&iacute;a ser la &uacute;nica capaz de resistir a la crisis econ&oacute;mica, convirtiendo a su canciller Merkel y su modelo econ&oacute;mico en referencia can&oacute;nica de lo que aparentemente s&iacute; &ldquo;funcionaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s visibles del <a href="https://www.eldiario.es/internacional/merz-elimina-bajas-laborales-telefono-alemania-desventaja-competitiva_1_13351117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deterioro actual del modelo alem&aacute;n</a> es la p&eacute;rdida de dinamismo econ&oacute;mico. Mientras Espa&ntilde;a ha registrado un mayor crecimiento del PIB durante buena parte de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, Alemania lleva varios a&ntilde;os en recesi&oacute;n. Tanto es as&iacute; que, tras la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica de 2015, Espa&ntilde;a ha crecido pr&aacute;cticamente todos los a&ntilde;os m&aacute;s que Alemania. Debemos precisar que eso no ha hecho similares a ambas econom&iacute;as, puesto que la espa&ntilde;ola parte de un nivel sustancialmente inferior. Como se puede comprobar en el siguiente gr&aacute;fico, el PIB per c&aacute;pita de Espa&ntilde;a es todav&iacute;a un 80% del alem&aacute;n (en paridad de poder adquisitivo). 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="El PIB de España crece casi todo los años desde 2015" aria-label="Columnas múltiples" id="datawrapper-chart-CLRjf" src="https://datawrapper.dwcdn.net/CLRjf/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="664" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual resulta parad&oacute;jica porque, como he mencionado, el modelo alem&aacute;n se ha presentado habitualmente como un caso de &eacute;xito. Por un lado, la industria alemana es la m&aacute;s poderosa de toda Europa y est&aacute; concentrada en sectores de alta intensidad tecnol&oacute;gica. Por otro lado, el crecimiento econ&oacute;mico se ha basado en una fuerte orientaci&oacute;n hacia las exportaciones de esos bienes industriales (significativamente autom&oacute;viles, pero tambi&eacute;n maquinaria, biotecnolog&iacute;a y otros productos de alto valor a&ntilde;adido). 
    </p><p class="article-text">
        Las cadenas de valor globales organizadas por las empresas alemanas se han estructurado siguiendo esa l&oacute;gica, con filiales en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a que se dedican al ensamblado y otros segmentos de menor valor mientras las sedes centrales en Alemania manten&iacute;an los segmentos m&aacute;s valiosos y los mayores beneficios. La expansi&oacute;n hacia el este de esas cadenas de valor globales, aprovechando la cercan&iacute;a geogr&aacute;fica, pero sobre todo una mano de obra m&aacute;s barata, ha moldeado la econom&iacute;a europea durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. La ampliaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea hacia el este est&aacute; estrechamente relacionada con esta nueva funcionalidad asignada a las econom&iacute;as post-sovi&eacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Esa especializaci&oacute;n convirti&oacute; a Alemania en una econom&iacute;a extraordinariamente dependiente de la demanda externa. Mientras el comercio internacional crec&iacute;a y sus principales mercados manten&iacute;an su dinamismo, el modelo funcion&oacute;. Pero esa misma dependencia la hace especialmente vulnerable cuando cambian las condiciones de la competencia internacional, y eso es lo que estamos viendo.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, este orden de las cosas ha funcionado mientras Alemania no ten&iacute;a rival econ&oacute;mico en sus sectores dominantes, y mientras pod&iacute;a aprovecharse de la mano de obra y de los recursos naturales baratos que extra&iacute;a de otros pa&iacute;ses. Los combustibles f&oacute;siles rusos han sido un soporte tan importante como la deslocalizaci&oacute;n de segmentos industriales a fin de maximizar las ganancias. La incorporaci&oacute;n de China a la econom&iacute;a mundial en 2001 no solo permiti&oacute; a las empresas alemanas externalizar su producci&oacute;n a lugares m&aacute;s &ldquo;baratos&rdquo;, sino tambi&eacute;n ampliar sus mercados de venta, ya que una econom&iacute;a en v&iacute;as de industrializaci&oacute;n como la china requer&iacute;a grandes cantidades de maquinaria y otro tipo de productos en los que Alemania dominaba su producci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras eso suced&iacute;a, China se dedicaba a la producci&oacute;n y exportaci&oacute;n de productos de bajo valor a&ntilde;adido, tales como juguetes, textiles, muebles o electr&oacute;nica b&aacute;sica, todos los cuales no compet&iacute;an seriamente con la producci&oacute;n alemana. Era, aparentemente, un win-win tanto para Alemania como para China. 
    </p><p class="article-text">
        El problema alem&aacute;n ha llegado cuando China ha comenzado a destacarse como productora de <a href="https://www.eldiario.es/economia/china-fija-prioridad-proxima-decada-alcanzar-autosuficiencia-tecnologica_1_12713035.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productos de alto valor a&ntilde;adido,</a> como los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos, tecnolog&iacute;as de transici&oacute;n energ&eacute;tica y productos qu&iacute;micos y farmac&eacute;uticos que ahora s&iacute; compiten con los alemanes. Durante dos d&eacute;cadas China aprovech&oacute; las rentas generadas por su r&aacute;pido proceso de industrializaci&oacute;n y expansi&oacute;n exportadora para financiar una gigantesca pol&iacute;tica industrial, invertir en capacidades tecnol&oacute;gicas y ascender progresivamente hacia los segmentos de mayor valor a&ntilde;adido. Adem&aacute;s, las circunstancias espec&iacute;ficas de la producci&oacute;n china, con un Estado planificando la pol&iacute;tica industrial y respaldando a sus empresas privadas y p&uacute;blicas, y con econom&iacute;as de escala enormes, ha dotado de una ventaja considerable a los productos chinos. Por si fuera poco, China no solo est&aacute; impulsando su econom&iacute;a hacia la producci&oacute;n de alta tecnolog&iacute;a, sino que adem&aacute;s busca controlar toda la cadena de suministros: desde los minerales cr&iacute;ticos hasta los suministros intermedios.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia china aspira a conseguir un grado alto de autosuficiencia, lo que le ha hecho reducir su dependencia de las importaciones que antes proced&iacute;an de, entre otros, Alemania. Para empeorar la situaci&oacute;n, el gobierno de Estados Unidos, que sufre la misma competencia desde China, ha impuesto aranceles del 15% a la producci&oacute;n europea y, por ende, ha estrechado tambi&eacute;n ese mercado (que en el a&ntilde;o 2024 era el destino del 11% de las exportaciones alemanas).
    </p><p class="article-text">
        Los indicadores de producci&oacute;n industrial alemana no dejan lugar a dudas. Como puede verse en el siguiente gr&aacute;fico, desde 2018 la producci&oacute;n industrial est&aacute; sufriendo una ca&iacute;da sostenida y acumula ya un 14% de ca&iacute;da. La demanda externa que sosten&iacute;a su modelo de crecimiento se ha venido abajo &mdash;con China y Estados Unidos destacadamente&mdash; y nada indica que esa tendencia vaya a revertirse.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="La producción industrial de Alemania acumula ya un 14% de caída" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-ZjhAv" src="https://datawrapper.dwcdn.net/ZjhAv/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="588" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Todos estos acontecimientos se est&aacute;n desplegando muy r&aacute;pidamente en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, y provocan preguntas inquietantes que rara vez son motivo de discusi&oacute;n pol&iacute;tica: &iquest;qu&eacute; impacto tiene esta transformaci&oacute;n en las econom&iacute;as del resto de Europa, especialmente aquellas &iacute;ntimamente conectadas con la alemana como es el caso de las de los pa&iacute;ses del Este? &iquest;Qu&eacute; tipo de consecuencias desatar&aacute; una reacci&oacute;n mercantilista, del tipo estadounidense, por parte de la Uni&oacute;n Europea? &iquest;C&oacute;mo impacta en las trayectorias de transici&oacute;n energ&eacute;tica el hecho de que la mayor&iacute;a de la producci&oacute;n de infraestructuras renovables proceda de China? &iquest;Qu&eacute; efectos sociopol&iacute;ticos implica que una regi&oacute;n como Europa, que fue el centro del sistema-mundo, sea &ldquo;descendida&rdquo; en la nueva divisi&oacute;n internacional del trabajo? &iquest;Est&aacute; el ascenso de la extrema derecha en Alemania relacionado con esta crisis econ&oacute;mica del modelo de exportaci&oacute;n y esa sensaci&oacute;n de <em>downgrading </em>pol&iacute;tico y econ&oacute;mico?
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, este caso nos permite recordar que el sistema econ&oacute;mico capitalista es una instituci&oacute;n en la que todos compiten contra todos, y que hay aspectos en los que las reglas funcionan como un juego de suma cero. No es solo una cuesti&oacute;n de l&iacute;mites ecol&oacute;gicos, sobre los que insisto recurrentemente, sino tambi&eacute;n de que no todos los pa&iacute;ses pueden ser exportadores netos. Las exportaciones de unos pa&iacute;ses son las importaciones de otros, de manera que la exaltaci&oacute;n de un modelo basado en exportar m&aacute;s de lo que se importa &mdash;Alemania, China&mdash; se sostiene &uacute;nicamente a costa de una feroz competencia y de la existencia de otros pa&iacute;ses que importen m&aacute;s de lo que exportan. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en Europa durante muchos a&ntilde;os se nos ha intentado hacer creer que el modelo de crecimiento alem&aacute;n era la referencia indiscutible, el espejo donde mirarse para hacer las cosas bien. Y ese modelo est&aacute; en crisis porque ahora hay competidores a&uacute;n m&aacute;s feroces y competentes, de modo que en la nueva divisi&oacute;n internacional del trabajo, con el ascenso de China y el intento neomercantilista de defenderse por parte de Estados Unidos, Alemania ha quedado atrapada en las viejas inercias. 
    </p><p class="article-text">
        Todo esto es uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s visibles de que la arquitectura econ&oacute;mica que organiz&oacute; Europa durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas est&aacute; dejando de existir. Comprender esa transformaci&oacute;n y ser capaz de abordarla ser&aacute; una de las tareas intelectuales y pol&iacute;ticas m&aacute;s importantes de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/modelo-aleman-dejado-funcionar_129_13358830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué el modelo alemán ha dejado de funcionar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Volkswagen,Alemania,China,Industria,Capitalismo,Exportaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juana Dolores, escritora: "Las mujeres seguimos siendo guarras y locas, y haciendo de madres y psicólogas de los hombres"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juana-dolores-escritora-mujeres-seguimos-guarras-locas-haciendo-madres-psicologas-hombres_1_13343967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5078d68f-4e5f-4409-bc00-4c69f72b3929_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x105y47.jpg" width="1200" height="675" alt="Juana Dolores, escritora: &quot;Las mujeres seguimos siendo guarras y locas, y haciendo de madres y psicólogas de los hombres&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora catalana traduce su poemario 'Bisutería' al castellano seis años después de su publicación en catalán: "El machismo es un síntoma de la enfermedad del capitalismo"</p><p class="subtitle">La guerra interna de Mägo de Oz: sentencias, indemnizaciones y un portazo a reunir al grupo original
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juana-dolores-escenario-vacilar-mundo-detesto-cae-mal_1_8476240.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juana Dolores</a> gan&oacute; en 2020 el Premi Amadeu Oller con <em>Bijuter&iacute;a</em>, su primer poemario. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, la tambi&eacute;n actriz, dramaturga, directora de escena y videoartista, se lanz&oacute; a traducirse a s&iacute; misma del catal&aacute;n al castellano y ofrecer sus poemas en una edici&oacute;n biling&uuml;e, <em>Bisuter&iacute;a</em>, editada por La U&ntilde;a Rota. Sus versos no han perdido un &aacute;pice de pertinencia, tenacidad, combatividad y claridad a la hora de criticar el capitalismo, hablar sobre lo que significa ser mujer, la violencia y el deseo.
    </p><p class="article-text">
        La autora catalana sostiene que durante este tiempo no siempre ha tenido la misma relaci&oacute;n con su poemario, que lleg&oacute; a &ldquo;cogerle un poco de man&iacute;a&rdquo; y &ldquo;dudar&rdquo; de ella misma, pero que ahora se siente &ldquo;orgullosa y satisfecha&rdquo; porque escribi&oacute; el libro &ldquo;que quer&iacute;a&rdquo;. Sigue dedic&aacute;ndoselo a todos sus amantes, como buena &ldquo;yonqui del amor&rdquo;: &ldquo;Me encanta experimentarlo y contarlo, tambi&eacute;n que me lo expliquen, o&iacute;rlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En &lsquo;Idea sin imagen&rsquo;, escribe: &ldquo;Ni siento ni callo como una mujer&rdquo;. &iquest;Ha cambiado el concepto de lo que es &ldquo;ser mujer&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres seguimos siendo putas, guarras, escandalosas, exageradas, fr&iacute;gidas, aburridas, locas, enfermas mentales, feas o guapas, delgadas o gordas, y seguimos haciendo de madres y psic&oacute;logas a los hombres. Adem&aacute;s, nos siguen acosando, agrediendo, violando y matando. Los feminicidios y las violaciones no han disminuido a pesar del <em>boom</em> del movimiento feminista en 2018 que ha acabado diluy&eacute;ndose en el simbolismo anecd&oacute;tico y en la agenda parlamentaria. 
    </p><p class="article-text">
        Sin olvidar que la explotaci&oacute;n y la pobreza est&aacute; totalmente feminizada, solo hace falta considerar la existencia del Tercer Mundo para no tener ninguna duda sobre ello. El machismo es un s&iacute;ntoma de una enfermedad que es el capitalismo. Es cierto que arrastramos estructuras, violencias y concepciones patriarcales de anta&ntilde;o, pero el capitalismo se las ha hecho propias, las ha sofisticado o las ha sustituido por otras. 
    </p><p class="article-text">
        Las proletarias estamos jodid&iacute;simas. Las burguesas son otra cosa, no son mujeres. No son nuestras aliadas ni mucho menos nuestras compa&ntilde;eras de lucha. Sus intereses y los nuestros son distintos, incompatibles, contrarios, antag&oacute;nicos. Podemos compartir violencias a las que podemos estar sujetas tanto nosotras como ellas, pero jam&aacute;s la vida de una rica ser&aacute; igual que la vida de una pobre. 
    </p><p class="article-text">
        Se nos bombardea con propaganda sexista y clasista constantemente en relaci&oacute;n con nuestros cuerpos y al mismo tiempo se nos condena a tener arrugas porque no podemos pagar los tratamientos que las famosas ricas s&iacute;, y a&uacute;n seguimos pensando que Rosal&iacute;a realmente es feminista. Quiz&aacute;s s&iacute; lo es. Pues entonces nosotras tenemos que ser <em>otra cosa</em>. Si el PSOE es la izquierda, pues nosotras tenemos que ser tambi&eacute;n <em>otra cosa</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que el descr&eacute;dito tanto del movimiento feminista como de la izquierda tiene que ver con su car&aacute;cter institucional burgu&eacute;s. De nada sirve un papel de Yolanda D&iacute;az o Irene Montero para erradicar la misoginia. Solo ofrecen medidas preventivas y paliativas, no destructivas. Nosotras debemos luchar por destruir la misoginia. 
    </p><p class="article-text">
        Como se dice en el programa <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-pK_c9YR0T4&amp;t=1768s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>72DIES, L&rsquo;opressi&oacute; de g&egrave;nere: an&agrave;lisi i perspectives de superaci&oacute;</em></a>, sin combatir la opresi&oacute;n de g&eacute;nero no hay estrategia comunista exitosa y no se puede acabar con la opresi&oacute;n de g&eacute;nero sin estrategia comunista exitosa. La socialdemocracia, la corriente pol&iacute;tica que cree que el capitalismo puede ser reformado, PSOE, Sumar, Podemos, CUP, Bildu, BNG o cualquier otro chiringuito socialdem&oacute;crata no tiene nada que ofrecernos a las mujeres trabajadoras, solo falsas promesas y mentiras. 
    </p><p class="article-text">
        Si escribo que no siento ni callo como una mujer es porque me gustar&iacute;a aprender a sentir y a callar como una revolucionaria. Ese es el &uacute;nico g&eacute;nero que me interesa porque es el &uacute;nico que puede superar el g&eacute;nero mismo. Todo lo dem&aacute;s me parece identitario. Accesorio en la posibilidad m&aacute;s bonita, pero accesorio. Nunca determinante. Pero la clase no es accesoria. Y s&iacute; es determinante. Sin acabar con el capitalismo no acabaremos con ning&uacute;n tipo de opresi&oacute;n y/o violencia. Y ser mujer seguir&aacute; siendo lo mismo pero con variaciones; es decir, humillante y traum&aacute;tico de una forma u otra. Devenir mujer bajo el capitalismo es un aut&eacute;ntico trauma en todos los sentidos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El machismo es un síntoma de la enfermedad del capitalismo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juana Dolores</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En otro de sus poemas afirma y repites que &ldquo;el deseo siempre es violento&rdquo;, &iquest;por qu&eacute;?</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f21fedb6-e280-4561-a0e3-84b080f5e0de_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Me fascina que bajo el capitalismo muchas mujeres fantaseemos er&oacute;ticamente y sexualmente con la violaci&oacute;n, indistintamente de si hemos sido violadas antes o despu&eacute;s o nunca. Me fascina y me espanta. Erotizamos la dominaci&oacute;n hist&oacute;rica que los hombres han ejercido contra nosotras. &iquest;Por qu&eacute;? Me pregunto. Ese verso tiene algo de esa fascinaci&oacute;n y espanto. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, para m&iacute; la pol&iacute;tica tiene algo de libidinal. Y en ese sentido deseo violentamente. Defiendo el odio de clase porque sin odio de clase no hay conciencia de clase. Y sin ser consciente de la realidad, del mundo que me rodea, de <em>lo que pasa</em>, estar&iacute;a totalmente enajenada y eso ser&iacute;a como estar muerta en vida. Toda esa moda de tematizar la dulzura y la ternura como herramientas pol&iacute;ticas y blablabl&aacute; me parece una farsa, una estafa intelectual. &iquest;De qu&eacute; dulzura y de qu&eacute; ternura estamos hablando? 
    </p><p class="article-text">
        Criticar el capitalismo en abstracto ocultando la lucha de clases y, por lo tanto, obviando que existen clases cuyos intereses respectivos son antag&oacute;nicos, es no criticar nada. Si para Sara Torres los afectos son lo que dice que es, para las mujeres de clase trabajadora son determinantemente <em>otra cosa muy diferente</em>. Vivimos una crisis de la vivienda hist&oacute;rica. Estamos siendo espectadores de genocidios, de secuestros y asesinatos a bocajarro de civiles en manos de cuerpos parapoliciales nazis, del auge del fascismo contempor&aacute;neo y la nueva extrema derecha en todo el mundo. Han sido publicados documentos que recogen pruebas y testimonios de las atrocidades cometidas a ni&ntilde;as pobres por las oligarqu&iacute;as econ&oacute;micas. Y el d&uacute;o sionista EEUU-Israel bombarde&oacute; un colegio asesinando a m&aacute;s de 150 ni&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        La decadencia de la moral burguesa no solo es una realidad sino que ha sido publicada y mediatizada. As&iacute; que una siente la violencia del capitalismo y sabe que debe cultivar con violencia su deseo de conseguir negarlo y superarlo. Porque hay dos tipos de violencia, la ileg&iacute;tima que es la que se nos impone y la leg&iacute;tima que es la que combate la imposici&oacute;n. No hay nada m&aacute;s violento que el dolor de los otros te sea ajeno, as&iacute; que no me vengan a hablar de ternura radical y dulzura como posicionamientos pol&iacute;ticos. Es una desfachatez. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que es imprescindible pol&iacute;ticamente ahora mismo es organizarse en organizaciones y sindicatos de clase. En este mundo de barbarie, dividido entre la clase explotadora y la clase explotada, el &uacute;nico gesto dulce y tierno es la solidaridad y la unidad de los que sufren, de los oprimidos, de la clase trabajadora en su total diversidad. Y para ello es imposible eludir el conflicto. Hay que se&ntilde;alarlo, exponerlo y discutirlo. L&aacute;stima que en la far&aacute;ndula se coman el culo los unos a los otros y nadie quiera discutir con seriedad y voluntad pol&iacute;tica. Me preocupa mucho la despolitizaci&oacute;n generalizada. Romantizar la vida es siempre algo asquerosamente reaccionario. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El descrédito del movimiento feminista y de la izquierda tiene que ver con su carácter institucional burgués</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juana Dolores</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Ocurri&oacute; con </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/hay-detras-julio-iglesias-latin-lover-devorador-senoras_1_12903501.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Julio Iglesias</strong></a><strong>, pero ni mucho menos fue el primer caso en el que frente a los </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/mujeres-denuncian-espana-julio-iglesias-agresion-sexual-trata-seres-humanos_1_12902790.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>agresores sexuales</strong></a><strong>, la 'respuesta' fue el silencio por parte de las mujeres, e incluso de la sociedad, c&oacute;mplice de ellos. &iquest;Cree que en alg&uacute;n momento se pondr&aacute; fin a tanta impunidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la gente debe empezar a saber, a entender y a reconocer que no vivimos bajo ninguna democracia real, que vivimos bajo la dictadura capitalista, bajo la dictadura de la burgues&iacute;a. As&iacute; que lo que est&aacute; en crisis no son &ldquo;las democracias&rdquo; como se dice, lo que realmente est&aacute; en crisis es el modo de producci&oacute;n capitalista. Hasta que esta situaci&oacute;n no sea superada, ser&aacute; imposible lograr poner fin a la impunidad de los hombres con poder. Un sistema basado en el dinero es un sistema de moral corrompida y perversa. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto al caso particular de Julio Iglesias, no quiero dejar de decir que es imprescindible analizarlo, sobre todo, en su dimensi&oacute;n de clase y dejar de fetichizar la violencia sexual contra las mujeres desde el morbo, el sensacionalismo, el victimismo y/o el r&eacute;dito pol&iacute;tico. Es horrible. Las mujeres que trabajan en el servicio de las casas de los ricos aguantan y normalizan estar sometidas a condiciones de semiesclavitud. No tengo mucho m&aacute;s que a&ntilde;adir. Siento mucho agradecimiento y orgullo de las mujeres que decidieron y consiguieron denunciarlo p&uacute;blicamente, es una experiencia que ninguna persona querr&iacute;a vivir. Adem&aacute;s, los procesos judiciales especialmente en cuestiones de g&eacute;nero son burocr&aacute;ticamente macabros, perversos y soci&oacute;patas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juana-dolores-escritora-mujeres-seguimos-guarras-locas-haciendo-madres-psicologas-hombres_1_13343967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 19:57:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juana Dolores, escritora: "Las mujeres seguimos siendo guarras y locas, y haciendo de madres y psicólogas de los hombres"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Poemas,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
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