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    <title><![CDATA[elDiario.es - Capitalismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/capitalismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Capitalismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La FIFA, el césped embalsamado y el negocio de la fe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/fifa-cesped-embalsamado-negocio-fe_129_13382199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8168ab05-3b30-4787-b605-f5250394cf5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147498.jpg" width="1255" height="706" alt="La FIFA, el césped embalsamado y el negocio de la fe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Saramago advirtió de que a los dioses del pasado los había sustituido uno implacable: el Mercado. Y, cuando hablamos del Mundial, queda bastante claro quién oficia la misa. </p><p class="subtitle">Fuera de juego - Los mejores momentos del Mundial que nunca existieron</p></div><p class="article-text">
        Lo confieso. Era el Mundial m&aacute;s largo y al final se me ha hecho corto. Quiz&aacute; porque he cumplido el reto de escribir sobre el torneo sin necesidad de ver m&aacute;s de tres minutos seguidos de un encuentro. &ldquo;&iquest;No querr&aacute;s que vea los partidos?&rdquo;, pregunt&eacute; a Jos&eacute; Precedo cuando me convoc&oacute; para <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/enric-gonzalez-lucia-taboada-gonzo-juan-tallon-mundial-eldiario_1_13284368.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su especial.</a> Fue entonces cuando sospech&oacute; que hab&iacute;a llamado a la persona equivocada.
    </p><p class="article-text">
        Esta distancia me ha permitido observar el fen&oacute;meno desde otro punto de vista. Cuando una deja de seguir el bal&oacute;n, empieza a entender el ritual. El f&uacute;tbol tiene peregrinos, liturgias, santos, demonios, milagros y hasta objetos sagrados. Y si la religi&oacute;n era el opio del pueblo, aqu&iacute; huele a hierba reci&eacute;n cortada. 
    </p><p class="article-text">
        Durante siglos hubo gente dispuesta a recorrer media Europa para contemplar una astilla de la cruz de Cristo, una gota de la leche de la Virgen o hacerse con un diente santificado cuya autenticidad depend&iacute;a del entusiasmo del vendedor. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora la FIFA toma el relevo y vender&aacute; peque&ntilde;os cuadrados del c&eacute;sped de la <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/argentina-messi-remonta-inglaterra-batalla-epica-cita-espana-final_1_13383732.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">final que disputar&aacute;n Espa&ntilde;a y Argentina.</a> Desde 450 d&oacute;lares, ofrece trozos de apenas 6,35 cent&iacute;metros de lado encapsulados en una urna.
    </p><p class="article-text">
        No es cualquier hierba, claro. Es hierba consagrada. Hierba que estuvo bajo el gol decisivo, el abrazo de los campeones o la l&aacute;grima del derrotado. El c&eacute;sped ya no es solo c&eacute;sped: es una reliquia.
    </p><p class="article-text">
        Durante estas semanas ya hab&iacute;an preparado el terreno para un remate as&iacute;. En este Mundial todo ten&iacute;a un precio no apto para cualquier bolsillo. El verdadero milagro es que haya gente capaz de pagar eso por un poco de hierba que ni siquiera tiene fines recreativos.  
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, no todas las reliquias que vende la FIFA son iguales y <a href="https://store.fifa.com/es-es/collections/world-cup-2026-piece-of-pitch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha establecido en su tienda diversos packs seg&uacute;n capacidad adquisitiva</a>. El fervor espiritual tambi&eacute;n admite diferentes presupuestos.
    </p><p class="article-text">
        El modelo b&aacute;sico, <em>Foundation Edition</em>, es un cubo acr&iacute;lico con el fragmento de c&eacute;sped y un USB con certificado de autenticidad. Si pagas el doble, 900 d&oacute;lares, te env&iacute;an la misma porci&oacute;n de campo, pero con &ldquo;acabados premium&rdquo;. Lo que quiera que sea eso. 
    </p><p class="article-text">
        La FIFA ha logrado la cuadratura del c&iacute;rculo, literal. La edici&oacute;n <em>Legacy, </em>de 1.200 d&oacute;lares, a&ntilde;ade caja de lujo y una r&eacute;plica en miniatura del bal&oacute;n de la final dentro de otro cubo. La versi&oacute;n m&aacute;s exclusiva se llama <em>Hero Edition</em> y cuesta 3.000 d&oacute;lares. Es un pedazo de hierba algo m&aacute;s grande e incluye, adem&aacute;s de la minipelota, una peque&ntilde;a reproducci&oacute;n de la Copa del Mundo en cristal (que ya puede ser Duralex) y una entrada conmemorativa grabada en metal dorado que no sirve para entrar en ning&uacute;n lugar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Captura de la web de la tienda de la FIFA con el pack &quot;Hero Edition&quot;                            </span>
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        Antes de ser envasada, la hierba es sometida a una especie de &ldquo;embalsamamiento&rdquo;. Seg&uacute;n <a href="https://www.keepstub.com/pages/faqs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explica la compa&ntilde;&iacute;a que fabrica estos recuerdos</a>, le aplican un proceso de conservaci&oacute;n previo al encapsulado en resina transparente. Garantizan que quedar&aacute; preservada para siempre. La eternidad va incluida en el precio. 
    </p><p class="article-text">
        Cada edici&oacute;n est&aacute; limitada a 2.026 unidades. Si todas las porciones encuentran due&ntilde;o, la FIFA facturar&aacute; m&aacute;s de once millones de d&oacute;lares gracias a una alfombra troceada de c&eacute;sped muerto. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso en qu&eacute; estar&aacute; pensando el devoto <em>premium </em>que decida gastarse 3.000 d&oacute;lares en ese cuadrado todav&iacute;a verde. Quiz&aacute; no compre hierba, sino un altar contra la incertidumbre. Me gusta imaginarlo acariciando el metacrilato en la futura final de 2030, rezando en el momento decisivo a San VARtolom&eacute;, patr&oacute;n de los penaltis. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias, Prece, por dejarme jugar a esto. Tal vez haya acabado entendiendo algo del f&uacute;tbol. Saramago advirti&oacute; de que a los dioses del pasado los hab&iacute;a sustituido uno implacable: el Mercado. Y, cuando hablamos del Mundial, queda bastante claro qui&eacute;n oficia la misa. Pod&eacute;is ir en paz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vanesa Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/fifa-cesped-embalsamado-negocio-fe_129_13382199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 19:44:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La FIFA, el césped embalsamado y el negocio de la fe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,FIFA,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Saca tu capitalismo de mi lucha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/saca-capitalismo-lucha_132_13372076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a52824d-92e1-40bd-88ad-12b53fd6ded1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Saca tu capitalismo de mi lucha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las grandes corporaciones saben que hay un nicho de mercado para la memoria y no van a perder la ocasión de sacarle rentabilidad. Eso sí, pasando antes todos estos relatos por esos filtros de belleza que eliminan manchas, arrugas y fricciones</p></div><p class="article-text">
        No es ninguna sorpresa que el capitalismo lo absorbe todo. Vivimos un tiempo en el que todo se ha convertido en un producto consumible: nuestras vidas, los lugares a los que viajamos, la salud mental, la menopausia, la orientaci&oacute;n pol&iacute;tica, el malestar... Hagan la prueba y abran cualquier red social. El algoritmo, que les conoce mejor que su propia madre, les ofrecer&aacute;, con absoluta precisi&oacute;n, el contenido que mejor se ajuste a sus inquietudes. Si tienen insomnio porque viven asfixiados por la precariedad laboral, el precio de la vivienda, la falta de tiempo para mantener v&iacute;nculos sociales o la dificultad para conseguir asistencia m&eacute;dica, lo m&aacute;s probable es que terminen canalizando su angustia enganchados a un scroll infinito de reels que les hablar&aacute;n de cortisol, suplementos de magnesio, ritmos circadianos y pautas de alimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ese precioso tiempo de nuestra vida no lo dedicaremos a movilizarnos, y se lo regalaremos a Elon Musk, Mark Zuckerberg y todos estos se&ntilde;ores que sustentan los sistemas que nos oprimen. Les haremos m&aacute;s ricos con nuestra atenci&oacute;n. Y s&iacute;, tambi&eacute;n nos compraremos los suplementos, tengo toda una colecci&oacute;n en mi mesita de noche.
    </p><p class="article-text">
        Lo tengo m&aacute;s o menos asumido porque soy consciente de nuestra humanidad y vulnerabilidad. Sin embargo, hay algo que me resulta desolador por lo bien que funciona y lo peligroso que me parece, y es c&oacute;mo el capitalismo ha logrado hacerse tambi&eacute;n con nuestras luchas y movimientos sociales. Es toda una victoria, tomar aquello que era subversivo, que naci&oacute; para cuestionarlo y derribar sus estructuras, triturarlo y devolv&eacute;rnoslo en una forma domesticada, consumible e inocua.
    </p><p class="article-text">
        Lo vimos con el feminismo y el fen&oacute;meno &ldquo;girlboss&rdquo;. La protesta y la denuncia fueron sustituidas por la aspiraci&oacute;n individual a ser una jefaza, una triunfadora, una l&iacute;der emprendedora con &eacute;xito financiero. Para qu&eacute; destruir las estructuras si puedes formar parte de ellas mientras te pones una camiseta con el lema &ldquo;Girl Power&rdquo; fabricada bajo explotaci&oacute;n laboral.
    </p><p class="article-text">
        Como adolescente de los noventa, recuerdo perfectamente a las Spice Girls, abanderadas de ese lema y todav&iacute;a hoy, consideradas un icono cultural feminista, declararse admiradoras de Margaret Thatcher, a la que definieron como &ldquo;la primera Spice&rdquo;. (Breve recordatorio para lectores j&oacute;venes: su gobierno impuso un neoliberalismo salvaje, desmantel&oacute; el estado de bienestar, asfixi&oacute; a la clase trabajadora y apoy&oacute; dictaduras sangrientas).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hablaba Mark Fisher en su &#039;Realismo capitalista&#039; de esta absorción de la rebeldía. El mercado ya no trata de perseguir lo subversivo, sino de apropiárselo. Nos devuelve nuestra protesta envuelta en celofán y purpurina, atractiva, deseable, ligera, inofensiva. Lista para consumir. Así la desactiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo vemos en los &uacute;ltimos tiempos con la mercantilizaci&oacute;n del Orgullo (ahora Pride, que recuerda menos a lucha y m&aacute;s a marca global), con sus buenas dosis de pinkwashing, sus carrozas de Idealista y fiestas patrocinadas por grandes marcas que han sabido ver el negocio en lo que naci&oacute; como una manifestaci&oacute;n pol&iacute;tica por los derechos, la memoria y la dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;ltimo, y confieso que esto no me lo vi venir, es la mercantilizaci&oacute;n de la memoria democr&aacute;tica. La creaci&oacute;n de productos culturales blancos que toman historias o personajes marcados por el exilio o la violencia de la Guerra Civil y la dictadura, despoj&aacute;ndolos de toda la rabia pol&iacute;tica que les dio origen para convertirlos en productos de entretenimiento descafeinado.
    </p><p class="article-text">
        Las grandes corporaciones saben que hay un nicho de mercado para la memoria y no van a perder la ocasi&oacute;n de sacarle rentabilidad. Eso s&iacute;, pasando antes todos estos relatos por esos filtros de belleza que eliminan manchas, arrugas y fricciones. Calculando con exactitud el porcentaje de memoria que no cuestione demasiado.
    </p><p class="article-text">
        Hablaba Mark Fisher en su <em>'Realismo capitalista'</em> de esta absorci&oacute;n de la rebeld&iacute;a. El mercado ya no trata de perseguir lo subversivo, sino de apropi&aacute;rselo. Nos devuelve nuestra protesta envuelta en celof&aacute;n y purpurina, atractiva, deseable, ligera, inofensiva. Lista para consumir. As&iacute; la desactiva.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer ante esto? No tengo ni idea. Supongo que mantener los ojos abiertos, no dejarnos cegar por el brilli brilli, seguir buscando y protegiendo la grieta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Hojman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/saca-capitalismo-lucha_132_13372076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 20:06:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué el modelo alemán ha dejado de funcionar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/modelo-aleman-dejado-funcionar_129_13358830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89eb5abc-f0fd-4c03-980b-edeb45ba1baa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué el modelo alemán ha dejado de funcionar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La arquitectura económica que organizó Europa durante las últimas tres décadas está dejando de existir. Durante muchos años se nos ha intentado hacer creer que el modelo de crecimiento alemán era la referencia indiscutible, y ese modelo está en crisis porque ahora hay competidores aún más feroces, como China</p><p class="subtitle">Alberto Garzón: “El sistema nos oprime hasta tal punto que captura nuestro tiempo”</p></div><p class="article-text">
        El Consejo de Administraci&oacute;n de Volkswagen debatir&aacute; esta semana el <a href="https://www.eldiario.es/motor/sector_y_mercado/grupo-volkswagen-planea-ampliar-recorte-plantilla-100-000-empleos_1_13336226.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciado despido de 100.000 trabajadores en todo el mundo</a>, junto con el cierre de hasta cuatro plantas de fabricaci&oacute;n de veh&iacute;culos en Alemania (tres de Volkswagen y una de Audi). Se trata de un nuevo episodio de la profunda reestructuraci&oacute;n que atraviesa la industria alemana tras varios a&ntilde;os de estancamiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el canciller conservador Merz atribuye esta situaci&oacute;n a la burocracia y a la supuesta generosidad del Estado del bienestar, la crisis alemana no puede entenderse sin la creciente competencia internacional, especialmente la <a href="https://www.eldiario.es/economia/coches-chinos-inundan-europa-guia-no-perderse-mapa-marcas_1_13314515.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">procedente de China</a>. M&aacute;s a&uacute;n, constituye uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s visibles del cambio que est&aacute; experimentando la divisi&oacute;n internacional del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordar que la divisi&oacute;n internacional del trabajo es una noci&oacute;n que representa la forma en la que se &ldquo;ordena&rdquo; la econom&iacute;a-mundo, y nunca es est&aacute;tica: expresa una jerarqu&iacute;a productiva donde algunos pa&iacute;ses concentran las actividades tecnol&oacute;gicamente m&aacute;s complejas y otros quedan especializados en tareas de menor valor a&ntilde;adido. Ello tiene implicaciones de desigualdad econ&oacute;mica y ecol&oacute;gica, pero lo relevante aqu&iacute; es que esa jerarqu&iacute;a est&aacute; cambiando. El ascenso industrial de China y el giro proteccionista de Estados Unidos est&aacute;n erosionando el modelo exportador que convirti&oacute; a Alemania en la gran potencia econ&oacute;mica europea.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de un problema no solo alem&aacute;n, sino tambi&eacute;n europeo. Las actuales instituciones europeas y su integraci&oacute;n econ&oacute;mica no pueden entenderse sin el papel central que han jugado hist&oacute;ricamente tanto Francia como Alemania, especialmente esta &uacute;ltima desde la reunificaci&oacute;n. En efecto, desde los a&ntilde;os noventa Alemania ha sido la potencia econ&oacute;mica indiscutible de Europa, cuya influencia sobre las dem&aacute;s es visible en el esp&iacute;ritu ordoliberal &mdash;un neoliberalismo mercantilista&mdash; que domina una instituci&oacute;n como el Banco Central Europeo y las normas y regulaciones europeas. Durante la crisis de 2008-2010 y la crisis del euro posterior los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos sufrimos en gran medida las consecuencias de esta visi&oacute;n econ&oacute;mica conservadora, profundamente arraigada en el imaginario econ&oacute;mico alem&aacute;n. Aquellos fueron unos a&ntilde;os en los que la econom&iacute;a alemana parec&iacute;a ser la &uacute;nica capaz de resistir a la crisis econ&oacute;mica, convirtiendo a su canciller Merkel y su modelo econ&oacute;mico en referencia can&oacute;nica de lo que aparentemente s&iacute; &ldquo;funcionaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s visibles del <a href="https://www.eldiario.es/internacional/merz-elimina-bajas-laborales-telefono-alemania-desventaja-competitiva_1_13351117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deterioro actual del modelo alem&aacute;n</a> es la p&eacute;rdida de dinamismo econ&oacute;mico. Mientras Espa&ntilde;a ha registrado un mayor crecimiento del PIB durante buena parte de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, Alemania lleva varios a&ntilde;os en recesi&oacute;n. Tanto es as&iacute; que, tras la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica de 2015, Espa&ntilde;a ha crecido pr&aacute;cticamente todos los a&ntilde;os m&aacute;s que Alemania. Debemos precisar que eso no ha hecho similares a ambas econom&iacute;as, puesto que la espa&ntilde;ola parte de un nivel sustancialmente inferior. Como se puede comprobar en el siguiente gr&aacute;fico, el PIB per c&aacute;pita de Espa&ntilde;a es todav&iacute;a un 80% del alem&aacute;n (en paridad de poder adquisitivo). 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="El PIB de España crece casi todo los años desde 2015" aria-label="Columnas múltiples" id="datawrapper-chart-CLRjf" src="https://datawrapper.dwcdn.net/CLRjf/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="664" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
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    </figure><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual resulta parad&oacute;jica porque, como he mencionado, el modelo alem&aacute;n se ha presentado habitualmente como un caso de &eacute;xito. Por un lado, la industria alemana es la m&aacute;s poderosa de toda Europa y est&aacute; concentrada en sectores de alta intensidad tecnol&oacute;gica. Por otro lado, el crecimiento econ&oacute;mico se ha basado en una fuerte orientaci&oacute;n hacia las exportaciones de esos bienes industriales (significativamente autom&oacute;viles, pero tambi&eacute;n maquinaria, biotecnolog&iacute;a y otros productos de alto valor a&ntilde;adido). 
    </p><p class="article-text">
        Las cadenas de valor globales organizadas por las empresas alemanas se han estructurado siguiendo esa l&oacute;gica, con filiales en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a que se dedican al ensamblado y otros segmentos de menor valor mientras las sedes centrales en Alemania manten&iacute;an los segmentos m&aacute;s valiosos y los mayores beneficios. La expansi&oacute;n hacia el este de esas cadenas de valor globales, aprovechando la cercan&iacute;a geogr&aacute;fica, pero sobre todo una mano de obra m&aacute;s barata, ha moldeado la econom&iacute;a europea durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. La ampliaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea hacia el este est&aacute; estrechamente relacionada con esta nueva funcionalidad asignada a las econom&iacute;as post-sovi&eacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Esa especializaci&oacute;n convirti&oacute; a Alemania en una econom&iacute;a extraordinariamente dependiente de la demanda externa. Mientras el comercio internacional crec&iacute;a y sus principales mercados manten&iacute;an su dinamismo, el modelo funcion&oacute;. Pero esa misma dependencia la hace especialmente vulnerable cuando cambian las condiciones de la competencia internacional, y eso es lo que estamos viendo.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, este orden de las cosas ha funcionado mientras Alemania no ten&iacute;a rival econ&oacute;mico en sus sectores dominantes, y mientras pod&iacute;a aprovecharse de la mano de obra y de los recursos naturales baratos que extra&iacute;a de otros pa&iacute;ses. Los combustibles f&oacute;siles rusos han sido un soporte tan importante como la deslocalizaci&oacute;n de segmentos industriales a fin de maximizar las ganancias. La incorporaci&oacute;n de China a la econom&iacute;a mundial en 2001 no solo permiti&oacute; a las empresas alemanas externalizar su producci&oacute;n a lugares m&aacute;s &ldquo;baratos&rdquo;, sino tambi&eacute;n ampliar sus mercados de venta, ya que una econom&iacute;a en v&iacute;as de industrializaci&oacute;n como la china requer&iacute;a grandes cantidades de maquinaria y otro tipo de productos en los que Alemania dominaba su producci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras eso suced&iacute;a, China se dedicaba a la producci&oacute;n y exportaci&oacute;n de productos de bajo valor a&ntilde;adido, tales como juguetes, textiles, muebles o electr&oacute;nica b&aacute;sica, todos los cuales no compet&iacute;an seriamente con la producci&oacute;n alemana. Era, aparentemente, un win-win tanto para Alemania como para China. 
    </p><p class="article-text">
        El problema alem&aacute;n ha llegado cuando China ha comenzado a destacarse como productora de <a href="https://www.eldiario.es/economia/china-fija-prioridad-proxima-decada-alcanzar-autosuficiencia-tecnologica_1_12713035.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productos de alto valor a&ntilde;adido,</a> como los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos, tecnolog&iacute;as de transici&oacute;n energ&eacute;tica y productos qu&iacute;micos y farmac&eacute;uticos que ahora s&iacute; compiten con los alemanes. Durante dos d&eacute;cadas China aprovech&oacute; las rentas generadas por su r&aacute;pido proceso de industrializaci&oacute;n y expansi&oacute;n exportadora para financiar una gigantesca pol&iacute;tica industrial, invertir en capacidades tecnol&oacute;gicas y ascender progresivamente hacia los segmentos de mayor valor a&ntilde;adido. Adem&aacute;s, las circunstancias espec&iacute;ficas de la producci&oacute;n china, con un Estado planificando la pol&iacute;tica industrial y respaldando a sus empresas privadas y p&uacute;blicas, y con econom&iacute;as de escala enormes, ha dotado de una ventaja considerable a los productos chinos. Por si fuera poco, China no solo est&aacute; impulsando su econom&iacute;a hacia la producci&oacute;n de alta tecnolog&iacute;a, sino que adem&aacute;s busca controlar toda la cadena de suministros: desde los minerales cr&iacute;ticos hasta los suministros intermedios.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia china aspira a conseguir un grado alto de autosuficiencia, lo que le ha hecho reducir su dependencia de las importaciones que antes proced&iacute;an de, entre otros, Alemania. Para empeorar la situaci&oacute;n, el gobierno de Estados Unidos, que sufre la misma competencia desde China, ha impuesto aranceles del 15% a la producci&oacute;n europea y, por ende, ha estrechado tambi&eacute;n ese mercado (que en el a&ntilde;o 2024 era el destino del 11% de las exportaciones alemanas).
    </p><p class="article-text">
        Los indicadores de producci&oacute;n industrial alemana no dejan lugar a dudas. Como puede verse en el siguiente gr&aacute;fico, desde 2018 la producci&oacute;n industrial est&aacute; sufriendo una ca&iacute;da sostenida y acumula ya un 14% de ca&iacute;da. La demanda externa que sosten&iacute;a su modelo de crecimiento se ha venido abajo &mdash;con China y Estados Unidos destacadamente&mdash; y nada indica que esa tendencia vaya a revertirse.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="La producción industrial de Alemania acumula ya un 14% de caída" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-ZjhAv" src="https://datawrapper.dwcdn.net/ZjhAv/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="588" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
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    </figure><p class="article-text">
        Todos estos acontecimientos se est&aacute;n desplegando muy r&aacute;pidamente en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, y provocan preguntas inquietantes que rara vez son motivo de discusi&oacute;n pol&iacute;tica: &iquest;qu&eacute; impacto tiene esta transformaci&oacute;n en las econom&iacute;as del resto de Europa, especialmente aquellas &iacute;ntimamente conectadas con la alemana como es el caso de las de los pa&iacute;ses del Este? &iquest;Qu&eacute; tipo de consecuencias desatar&aacute; una reacci&oacute;n mercantilista, del tipo estadounidense, por parte de la Uni&oacute;n Europea? &iquest;C&oacute;mo impacta en las trayectorias de transici&oacute;n energ&eacute;tica el hecho de que la mayor&iacute;a de la producci&oacute;n de infraestructuras renovables proceda de China? &iquest;Qu&eacute; efectos sociopol&iacute;ticos implica que una regi&oacute;n como Europa, que fue el centro del sistema-mundo, sea &ldquo;descendida&rdquo; en la nueva divisi&oacute;n internacional del trabajo? &iquest;Est&aacute; el ascenso de la extrema derecha en Alemania relacionado con esta crisis econ&oacute;mica del modelo de exportaci&oacute;n y esa sensaci&oacute;n de <em>downgrading </em>pol&iacute;tico y econ&oacute;mico?
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, este caso nos permite recordar que el sistema econ&oacute;mico capitalista es una instituci&oacute;n en la que todos compiten contra todos, y que hay aspectos en los que las reglas funcionan como un juego de suma cero. No es solo una cuesti&oacute;n de l&iacute;mites ecol&oacute;gicos, sobre los que insisto recurrentemente, sino tambi&eacute;n de que no todos los pa&iacute;ses pueden ser exportadores netos. Las exportaciones de unos pa&iacute;ses son las importaciones de otros, de manera que la exaltaci&oacute;n de un modelo basado en exportar m&aacute;s de lo que se importa &mdash;Alemania, China&mdash; se sostiene &uacute;nicamente a costa de una feroz competencia y de la existencia de otros pa&iacute;ses que importen m&aacute;s de lo que exportan. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en Europa durante muchos a&ntilde;os se nos ha intentado hacer creer que el modelo de crecimiento alem&aacute;n era la referencia indiscutible, el espejo donde mirarse para hacer las cosas bien. Y ese modelo est&aacute; en crisis porque ahora hay competidores a&uacute;n m&aacute;s feroces y competentes, de modo que en la nueva divisi&oacute;n internacional del trabajo, con el ascenso de China y el intento neomercantilista de defenderse por parte de Estados Unidos, Alemania ha quedado atrapada en las viejas inercias. 
    </p><p class="article-text">
        Todo esto es uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s visibles de que la arquitectura econ&oacute;mica que organiz&oacute; Europa durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas est&aacute; dejando de existir. Comprender esa transformaci&oacute;n y ser capaz de abordarla ser&aacute; una de las tareas intelectuales y pol&iacute;ticas m&aacute;s importantes de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/modelo-aleman-dejado-funcionar_129_13358830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué el modelo alemán ha dejado de funcionar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Volkswagen,Alemania,China,Industria,Capitalismo,Exportaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juana Dolores, escritora: "Las mujeres seguimos siendo guarras y locas, y haciendo de madres y psicólogas de los hombres"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juana-dolores-escritora-mujeres-seguimos-guarras-locas-haciendo-madres-psicologas-hombres_1_13343967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5078d68f-4e5f-4409-bc00-4c69f72b3929_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x105y47.jpg" width="1200" height="675" alt="Juana Dolores, escritora: &quot;Las mujeres seguimos siendo guarras y locas, y haciendo de madres y psicólogas de los hombres&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora catalana traduce su poemario 'Bisutería' al castellano seis años después de su publicación en catalán: "El machismo es un síntoma de la enfermedad del capitalismo"</p><p class="subtitle">La guerra interna de Mägo de Oz: sentencias, indemnizaciones y un portazo a reunir al grupo original
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juana-dolores-escenario-vacilar-mundo-detesto-cae-mal_1_8476240.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juana Dolores</a> gan&oacute; en 2020 el Premi Amadeu Oller con <em>Bijuter&iacute;a</em>, su primer poemario. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, la tambi&eacute;n actriz, dramaturga, directora de escena y videoartista, se lanz&oacute; a traducirse a s&iacute; misma del catal&aacute;n al castellano y ofrecer sus poemas en una edici&oacute;n biling&uuml;e, <em>Bisuter&iacute;a</em>, editada por La U&ntilde;a Rota. Sus versos no han perdido un &aacute;pice de pertinencia, tenacidad, combatividad y claridad a la hora de criticar el capitalismo, hablar sobre lo que significa ser mujer, la violencia y el deseo.
    </p><p class="article-text">
        La autora catalana sostiene que durante este tiempo no siempre ha tenido la misma relaci&oacute;n con su poemario, que lleg&oacute; a &ldquo;cogerle un poco de man&iacute;a&rdquo; y &ldquo;dudar&rdquo; de ella misma, pero que ahora se siente &ldquo;orgullosa y satisfecha&rdquo; porque escribi&oacute; el libro &ldquo;que quer&iacute;a&rdquo;. Sigue dedic&aacute;ndoselo a todos sus amantes, como buena &ldquo;yonqui del amor&rdquo;: &ldquo;Me encanta experimentarlo y contarlo, tambi&eacute;n que me lo expliquen, o&iacute;rlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En &lsquo;Idea sin imagen&rsquo;, escribe: &ldquo;Ni siento ni callo como una mujer&rdquo;. &iquest;Ha cambiado el concepto de lo que es &ldquo;ser mujer&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres seguimos siendo putas, guarras, escandalosas, exageradas, fr&iacute;gidas, aburridas, locas, enfermas mentales, feas o guapas, delgadas o gordas, y seguimos haciendo de madres y psic&oacute;logas a los hombres. Adem&aacute;s, nos siguen acosando, agrediendo, violando y matando. Los feminicidios y las violaciones no han disminuido a pesar del <em>boom</em> del movimiento feminista en 2018 que ha acabado diluy&eacute;ndose en el simbolismo anecd&oacute;tico y en la agenda parlamentaria. 
    </p><p class="article-text">
        Sin olvidar que la explotaci&oacute;n y la pobreza est&aacute; totalmente feminizada, solo hace falta considerar la existencia del Tercer Mundo para no tener ninguna duda sobre ello. El machismo es un s&iacute;ntoma de una enfermedad que es el capitalismo. Es cierto que arrastramos estructuras, violencias y concepciones patriarcales de anta&ntilde;o, pero el capitalismo se las ha hecho propias, las ha sofisticado o las ha sustituido por otras. 
    </p><p class="article-text">
        Las proletarias estamos jodid&iacute;simas. Las burguesas son otra cosa, no son mujeres. No son nuestras aliadas ni mucho menos nuestras compa&ntilde;eras de lucha. Sus intereses y los nuestros son distintos, incompatibles, contrarios, antag&oacute;nicos. Podemos compartir violencias a las que podemos estar sujetas tanto nosotras como ellas, pero jam&aacute;s la vida de una rica ser&aacute; igual que la vida de una pobre. 
    </p><p class="article-text">
        Se nos bombardea con propaganda sexista y clasista constantemente en relaci&oacute;n con nuestros cuerpos y al mismo tiempo se nos condena a tener arrugas porque no podemos pagar los tratamientos que las famosas ricas s&iacute;, y a&uacute;n seguimos pensando que Rosal&iacute;a realmente es feminista. Quiz&aacute;s s&iacute; lo es. Pues entonces nosotras tenemos que ser <em>otra cosa</em>. Si el PSOE es la izquierda, pues nosotras tenemos que ser tambi&eacute;n <em>otra cosa</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que el descr&eacute;dito tanto del movimiento feminista como de la izquierda tiene que ver con su car&aacute;cter institucional burgu&eacute;s. De nada sirve un papel de Yolanda D&iacute;az o Irene Montero para erradicar la misoginia. Solo ofrecen medidas preventivas y paliativas, no destructivas. Nosotras debemos luchar por destruir la misoginia. 
    </p><p class="article-text">
        Como se dice en el programa <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-pK_c9YR0T4&amp;t=1768s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>72DIES, L&rsquo;opressi&oacute; de g&egrave;nere: an&agrave;lisi i perspectives de superaci&oacute;</em></a>, sin combatir la opresi&oacute;n de g&eacute;nero no hay estrategia comunista exitosa y no se puede acabar con la opresi&oacute;n de g&eacute;nero sin estrategia comunista exitosa. La socialdemocracia, la corriente pol&iacute;tica que cree que el capitalismo puede ser reformado, PSOE, Sumar, Podemos, CUP, Bildu, BNG o cualquier otro chiringuito socialdem&oacute;crata no tiene nada que ofrecernos a las mujeres trabajadoras, solo falsas promesas y mentiras. 
    </p><p class="article-text">
        Si escribo que no siento ni callo como una mujer es porque me gustar&iacute;a aprender a sentir y a callar como una revolucionaria. Ese es el &uacute;nico g&eacute;nero que me interesa porque es el &uacute;nico que puede superar el g&eacute;nero mismo. Todo lo dem&aacute;s me parece identitario. Accesorio en la posibilidad m&aacute;s bonita, pero accesorio. Nunca determinante. Pero la clase no es accesoria. Y s&iacute; es determinante. Sin acabar con el capitalismo no acabaremos con ning&uacute;n tipo de opresi&oacute;n y/o violencia. Y ser mujer seguir&aacute; siendo lo mismo pero con variaciones; es decir, humillante y traum&aacute;tico de una forma u otra. Devenir mujer bajo el capitalismo es un aut&eacute;ntico trauma en todos los sentidos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El machismo es un síntoma de la enfermedad del capitalismo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juana Dolores</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En otro de sus poemas afirma y repites que &ldquo;el deseo siempre es violento&rdquo;, &iquest;por qu&eacute;?</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f21fedb6-e280-4561-a0e3-84b080f5e0de_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Me fascina que bajo el capitalismo muchas mujeres fantaseemos er&oacute;ticamente y sexualmente con la violaci&oacute;n, indistintamente de si hemos sido violadas antes o despu&eacute;s o nunca. Me fascina y me espanta. Erotizamos la dominaci&oacute;n hist&oacute;rica que los hombres han ejercido contra nosotras. &iquest;Por qu&eacute;? Me pregunto. Ese verso tiene algo de esa fascinaci&oacute;n y espanto. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, para m&iacute; la pol&iacute;tica tiene algo de libidinal. Y en ese sentido deseo violentamente. Defiendo el odio de clase porque sin odio de clase no hay conciencia de clase. Y sin ser consciente de la realidad, del mundo que me rodea, de <em>lo que pasa</em>, estar&iacute;a totalmente enajenada y eso ser&iacute;a como estar muerta en vida. Toda esa moda de tematizar la dulzura y la ternura como herramientas pol&iacute;ticas y blablabl&aacute; me parece una farsa, una estafa intelectual. &iquest;De qu&eacute; dulzura y de qu&eacute; ternura estamos hablando? 
    </p><p class="article-text">
        Criticar el capitalismo en abstracto ocultando la lucha de clases y, por lo tanto, obviando que existen clases cuyos intereses respectivos son antag&oacute;nicos, es no criticar nada. Si para Sara Torres los afectos son lo que dice que es, para las mujeres de clase trabajadora son determinantemente <em>otra cosa muy diferente</em>. Vivimos una crisis de la vivienda hist&oacute;rica. Estamos siendo espectadores de genocidios, de secuestros y asesinatos a bocajarro de civiles en manos de cuerpos parapoliciales nazis, del auge del fascismo contempor&aacute;neo y la nueva extrema derecha en todo el mundo. Han sido publicados documentos que recogen pruebas y testimonios de las atrocidades cometidas a ni&ntilde;as pobres por las oligarqu&iacute;as econ&oacute;micas. Y el d&uacute;o sionista EEUU-Israel bombarde&oacute; un colegio asesinando a m&aacute;s de 150 ni&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        La decadencia de la moral burguesa no solo es una realidad sino que ha sido publicada y mediatizada. As&iacute; que una siente la violencia del capitalismo y sabe que debe cultivar con violencia su deseo de conseguir negarlo y superarlo. Porque hay dos tipos de violencia, la ileg&iacute;tima que es la que se nos impone y la leg&iacute;tima que es la que combate la imposici&oacute;n. No hay nada m&aacute;s violento que el dolor de los otros te sea ajeno, as&iacute; que no me vengan a hablar de ternura radical y dulzura como posicionamientos pol&iacute;ticos. Es una desfachatez. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que es imprescindible pol&iacute;ticamente ahora mismo es organizarse en organizaciones y sindicatos de clase. En este mundo de barbarie, dividido entre la clase explotadora y la clase explotada, el &uacute;nico gesto dulce y tierno es la solidaridad y la unidad de los que sufren, de los oprimidos, de la clase trabajadora en su total diversidad. Y para ello es imposible eludir el conflicto. Hay que se&ntilde;alarlo, exponerlo y discutirlo. L&aacute;stima que en la far&aacute;ndula se coman el culo los unos a los otros y nadie quiera discutir con seriedad y voluntad pol&iacute;tica. Me preocupa mucho la despolitizaci&oacute;n generalizada. Romantizar la vida es siempre algo asquerosamente reaccionario. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El descrédito del movimiento feminista y de la izquierda tiene que ver con su carácter institucional burgués</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juana Dolores</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Ocurri&oacute; con </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/hay-detras-julio-iglesias-latin-lover-devorador-senoras_1_12903501.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Julio Iglesias</strong></a><strong>, pero ni mucho menos fue el primer caso en el que frente a los </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/mujeres-denuncian-espana-julio-iglesias-agresion-sexual-trata-seres-humanos_1_12902790.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>agresores sexuales</strong></a><strong>, la 'respuesta' fue el silencio por parte de las mujeres, e incluso de la sociedad, c&oacute;mplice de ellos. &iquest;Cree que en alg&uacute;n momento se pondr&aacute; fin a tanta impunidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la gente debe empezar a saber, a entender y a reconocer que no vivimos bajo ninguna democracia real, que vivimos bajo la dictadura capitalista, bajo la dictadura de la burgues&iacute;a. As&iacute; que lo que est&aacute; en crisis no son &ldquo;las democracias&rdquo; como se dice, lo que realmente est&aacute; en crisis es el modo de producci&oacute;n capitalista. Hasta que esta situaci&oacute;n no sea superada, ser&aacute; imposible lograr poner fin a la impunidad de los hombres con poder. Un sistema basado en el dinero es un sistema de moral corrompida y perversa. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto al caso particular de Julio Iglesias, no quiero dejar de decir que es imprescindible analizarlo, sobre todo, en su dimensi&oacute;n de clase y dejar de fetichizar la violencia sexual contra las mujeres desde el morbo, el sensacionalismo, el victimismo y/o el r&eacute;dito pol&iacute;tico. Es horrible. Las mujeres que trabajan en el servicio de las casas de los ricos aguantan y normalizan estar sometidas a condiciones de semiesclavitud. No tengo mucho m&aacute;s que a&ntilde;adir. Siento mucho agradecimiento y orgullo de las mujeres que decidieron y consiguieron denunciarlo p&uacute;blicamente, es una experiencia que ninguna persona querr&iacute;a vivir. Adem&aacute;s, los procesos judiciales especialmente en cuestiones de g&eacute;nero son burocr&aacute;ticamente macabros, perversos y soci&oacute;patas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juana-dolores-escritora-mujeres-seguimos-guarras-locas-haciendo-madres-psicologas-hombres_1_13343967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 19:57:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juana Dolores, escritora: "Las mujeres seguimos siendo guarras y locas, y haciendo de madres y psicólogas de los hombres"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Poemas,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mundo al revés: Cuba abre el mercado y el Reino Unido quiere recuperar el Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/contraoferta/mundo-reves-cuba-abre-mercado-reino-unido-quiere-recuperar_132_13330266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1b85856-9926-4265-a9a4-6082684d851f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mundo al revés: Cuba abre el mercado y el Reino Unido quiere recuperar el Estado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La isla de las Antillas aprueba en tiempo récord 176 reformas para abrir su economía mientras Andy Burnham, favorito para suceder a Starmer, defiende revertir cuatro décadas de privatizaciones en el Reino Unido</p><p class="subtitle">Recibe Contraoferta en tu correo - Apúntate para que te enviemos cada semana las claves de cómo afecta la economía a tu día a día
</p></div><p class="article-text">
        Hola.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo llevas la semana?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vida te da sorpresas, cantaba Rub&eacute;n Blades. Hay semanas en que la actualidad econ&oacute;mica produce el tipo de paradoja que ning&uacute;n manual de teor&iacute;a econ&oacute;mica sabe bien c&oacute;mo clasificar. Cuba ha aprobado en apenas siete d&iacute;as <a href="https://www.eldiario.es/internacional/cuba-aprueba-reforma-inedita-liberalizar-economia-plena-crisis_1_13316869.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mayor paquete de reformas econ&oacute;micas</a> de los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os: 176 medidas que pasan por la autorizaci&oacute;n de la banca privada, la inversi&oacute;n extranjera directa de la di&aacute;spora cubana, la creaci&oacute;n de pymes agr&iacute;colas por primera vez en la historia del pa&iacute;s y el fin gradual de los subsidios universales de la libreta de abastecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        A miles de kil&oacute;metros, en el Reino Unido, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/andy-burnham-favorito-suceder-starmer-primer-ministro-reino-unido_1_13321153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andy Burnham, el favorito para suceder a Keir Starmer</a> como primer ministro, defiende exactamente lo contrario: recuperar el control p&uacute;blico del agua, la energ&iacute;a, el transporte y la vivienda, bajo lo que &eacute;l llama &ldquo;manchesterismo&rdquo;, una apuesta por deshacer cuatro d&eacute;cadas de privatizaciones thatcheristas, <a href="https://www.theguardian.com/politics/2026/jun/21/burnham-ally-to-unveil-ambitious-plan-to-reverse-decades-of-privatisation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n avanzaba The Guardian</a>. La isla comunista mira hacia el mercado y la cuna del capitalismo industrial reclama m&aacute;s Estado.
    </p><p class="article-text">
        Las motivaciones de cada movimiento son tan distintas como sus puntos de partida, aunque el diagn&oacute;stico de fondo comparte un hilo conductor: el modelo vigente ha fallado a la gente corriente. En Cuba, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/miguel-diaz-canel-trump-busca-asfixia-cuba-haya-estallido-social-tenga-pretexto-intervenir_128_13274186.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el presidente D&iacute;az-Canel</a> ha reconocido ante la Asamblea Nacional que el pa&iacute;s &ldquo;vive las horas m&aacute;s dif&iacute;ciles de este siglo&rdquo; y que &ldquo;es tiempo de cambiar todo lo que tiene que ser cambiado&rdquo;. &nbsp;El d&iacute;a previo, el Granma &mdash;el &oacute;rgano oficial del Comit&eacute; Central del Partido Comunista de Cuba (PCC)&mdash; destacaba el espaldarazo del gran camarada Ra&uacute;l Castro a los cambios: <a href="https://www.granma.cu/cuba/2026-06-17/no-solo-resistir-tambien-avanzar-y-desarrollarnos-17-06-2026-22-06-24" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;No solo resistir, tambi&eacute;n avanzar y desarrollarnos&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n es doble: el <a href="https://www.eldiario.es/blog/contraoferta/bce-vuelve-foco-inflacion-guerra-cuba-colapsa-escribano-atrinchera-indra_132_13080042.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deterioro econ&oacute;mico interno acumulado</a> durante seis a&ntilde;os y el bloqueo petrolero de la Administraci&oacute;n Trump, que ha dejado a regiones enteras de la isla con apenas dos horas de electricidad cada tres d&iacute;as. En el caso brit&aacute;nico, el ensayo <a href="https://www.mainstreamlabour.org/publications/the-productive-state" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Productive State</em></a>, publicado por el think tank Common Wealth como marco te&oacute;rico del &ldquo;manchesterismo&rdquo;, argumenta que los ciudadanos pagan una especie de &ldquo;prima de privatizaci&oacute;n&rdquo;, un impuesto regresivo oculto en las facturas cotidianas que transfiere riqueza de los hogares a los inversores, mientras el Estado se ve obligado a subvencionar con ayudas sociales los costes inflados por la gesti&oacute;n privada de los servicios esenciales.
    </p><p class="article-text">
        La gran pregunta, en ambos casos, es si las reformas llegar&aacute;n a buen puerto. En el Reino Unido, el anuncio de que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/devoro-monstruo-brexit-seis-primeros-ministros-10-anos_129_13324114.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Burnham podr&iacute;a llegar a Downing Street</a> ya ha puesto nerviosos a los mercados financieros, que han elevado el coste de la deuda p&uacute;blica brit&aacute;nica. En Cuba, el escepticismo tiene ra&iacute;ces m&aacute;s profundas: desde la era de Ra&uacute;l Castro, el Gobierno cubano ha hecho reiterados anuncios reformistas que luego no se aplicaron, se rebajaron en su alcance o quedaron atrapados en una mara&ntilde;a burocr&aacute;tica. Y sobre todo esto planea <a href="https://www.eldiario.es/internacional/cronicas-desde-trumplandia/cuba-vivimos-schock_132_13270805.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la sombra del bloqueo estadounidense</a>, que amenaza con asfixiar cualquier apertura antes de que pueda generar los frutos que promete. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>El dato</strong></h2><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">7.239</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Son los millones de euros que el Gobierno destinar&aacute; a la dependencia en 2027. Se trata de la mayor inyecci&oacute;n financiera a la dependencia de la historia&hellip;y de un movimiento con claro aroma a precampa&ntilde;a que busca refundar el maltrecho &ldquo;cuarto pilar&rdquo; del Estado del Bienestar. &nbsp;El Ejecutivo sumar&aacute; 2.218 millones de euros en 2026 y <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sanchez-anuncia-mayor-inversion-dependencia-democracia-6-200-millones-euros-anos_1_13325113.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movilizar&aacute; 6.200 millones extra</a> hasta 2027 respecto a los &uacute;ltimos Presupuestos, logrando la pirueta de duplicar la inversi&oacute;n de 2025 sin nuevas cuentas p&uacute;blicas y multiplicando por cinco los fondos desde que S&aacute;nchez lleg&oacute; a la Moncloa. Este manguerazo de millones busca revertir el colapso de un sistema infrafinanciado desde los recortes de la era Rajoy, que ha provocado que miles de dependientes mueran sin recibir sus ayudas. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el 1 de julio, las comunidades recibir&aacute;n m&aacute;s recursos por cada persona atendida: la cuant&iacute;a mensual para la gran dependencia pasar&aacute; de 290 a 660 euros; para la dependencia severa, de 130 a 260; y para la moderada, de 76 a 90. El objetivo urgente es <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/listas-espera-ayudas-mejores-condiciones-laborales-sirven-7-000-millones-dependencia_1_13326993.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reducir una lista de espera que asfixia a m&aacute;s de 265.000 personas</a>, potenciar la atenci&oacute;n domiciliaria y dignificar un sector muy precarizado. No obstante, el decreto deber&aacute; superar ahora el examen de un Congreso hostil para convalidarse, mientras se tramita en paralelo una reforma legal m&aacute;s profunda que pretende cambiar el modelo actual hacia cuidados menos centrados en residencias tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, fue el gobierno presidido por Rodr&iacute;guez Zapatero el que aprob&oacute; en 2006 la ley de la Dependencia como el cuarto pilar del Estado de Bienestar.
    </p><h2 class="article-text">&nbsp;<strong>Tipos (y tipas) de inter&eacute;s</strong></h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Sube Juan Jos&eacute; Ganuza, presidente de la Comisi&oacute;n Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). </strong>El elegio por el<strong> </strong>ministro de Econom&iacute;a, Carlos Cuerpo, para relevar a <a href="https://www.eldiario.es/economia/presidenta-cnmc-despide-admitiendo-errores-lamenta-critica-injusta-organismo_1_13293019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cani Fern&aacute;ndez</a> es un perfil marcadamente acad&eacute;mico y t&eacute;cnico. Ganuza es licenciado en Ciencias F&iacute;sicas por la Complutense, doctor en Econom&iacute;a por la Carlos III, catedr&aacute;tico de Econom&iacute;a y Empresa en la Universitat Pompeu Fabra y, desde 2014, responsable de la divisi&oacute;n de regulaci&oacute;n y competencia de Funcas. El perfil acredita solvencia t&eacute;cnica fuera de toda duda. La iron&iacute;a es que el propio Ganuza fue uno de los acad&eacute;micos que en su d&iacute;a critic&oacute; con dureza el dise&ntilde;o del superregulador que ahora presidir&aacute;, alertando de que un mal dise&ntilde;o institucional pod&iacute;a perjudicar la reputaci&oacute;n de cualquier experto que aceptara el cargo. Trece a&ntilde;os despu&eacute;s, el destino lo coloca ante su propio espejo. 
    </p><p class="article-text">
        El primer frente que le espera es el digital, y no tiene tiempo que perder. Espa&ntilde;a ha designado a la CNMC como autoridad competente para hacer cumplir la regulaci&oacute;n de mercados digitales de la UE, pero el organismo arrastra un vac&iacute;o operativo de envergadura: el bloqueo parlamentario de la legislatura ha impedido que las Cortes aprueben las reformas legales necesarias para dotarlo de herramientas sancionadoras reales. Vigilar algoritmos, frenar abusos de las grandes plataformas y regular la nube es hoy, literalmente, imposible con la estructura actual. 
    </p><p class="article-text">
        A eso se suma un <a href="https://www.eldiario.es/temas/cnmc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tablero empresarial tensionado</a> por la reconversi&oacute;n energ&eacute;tica, con las propuestas de las redes de gas de distribuci&oacute;n y transporte o los 66 expedientes sancionadores incoados en relaci&oacute;n con el apag&oacute;n. Tambi&eacute;n la <a href="https://www.eldiario.es/economia/competencia-investiga-bankinter-banco-santander-bbva-unicaja-caixabank-sabadell-politicas-comerciales_1_13307237.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n sobre los precios&nbsp;de las hipotecas</a> que se anunci&oacute; recientemente y que ha ca&iacute;do como una bomba en el sector bancario.
    </p><p class="article-text">
        Tiene otro reto que es pol&iacute;tico. Ganuza no llega solo: el Consejo de Ministros ha propuesto tambi&eacute;n a Carmen Balsa, exdirectora de gabinete de Nadia Calvi&ntilde;o y t&eacute;cnica comercial del Estado; al exdiputado de ERC Joan Capdevila; y a la catedr&aacute;tica Marina Echebarr&iacute;a, a propuesta de Sumar, lo que deja al Partido Popular sin representaci&oacute;n en esta renovaci&oacute;n. <a href="https://www.eldiario.es/politica/ultima-hora-actualidad-politica-directo_6_13325088_1123734.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La oposici&oacute;n ya habla de &ldquo;blindaje progresista&rdquo; y el ruido amenaza</a> con contaminar la credibilidad del supervisor antes de que dicte su primera resoluci&oacute;n. As&iacute; que el gran desaf&iacute;o de Ganuza no ser&aacute; solo t&eacute;cnico, que pocos lo discuten, sino de resistencia institucional: demostrar, con resoluciones incontestables, que el criterio de la CNMC est&aacute; por encima de las cuotas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>No todo nos parece mal</strong></h2><p class="article-text">
        El grupo Roca ha logrado enderezar el rumbo financiero tras dejar atr&aacute;s el doloroso peaje de su salida de Rusia. La multinacional catalana de sanitarios, fundada en 1917, cerr&oacute; el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 43 millones de euros, una cifra que contrasta con los 61 millones de p&eacute;rdidas registrados el a&ntilde;o anterior debido al proceso de desinversi&oacute;n en el mercado ruso. <a href="https://www.eldiario.es/madrid/paseo-sentimental-historia-lucha-obrera-roca-alcala-henares-convertirse-ecobarrio_1_12935203.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emplea a 20.000 trabajadores.</a>
    </p><p class="article-text">
        Este regreso a los n&uacute;meros negros se ha conseguido en un contexto de estancamiento de la construcci&oacute;n en Occidente y un notable par&oacute;n en las reformas del hogar, ya que el consumidor postpandemia prefiere gastar en servicios y experiencias antes que en cambiar los azulejos.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la facturaci&oacute;n resisti&oacute; el golpe situ&aacute;ndose en los 1.960 millones de euros el &uacute;ltimo a&ntilde;o, un 3,8 % m&aacute;s a tipos de cambio constantes, si bien el aumento final de las ventas fue del 0,6 % tras la depreciaci&oacute;n de algunas de las monedas en las que opera la compa&ntilde;&iacute;a, ha se&ntilde;alado la compa&ntilde;&iacute;a en un comunicado. 
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de Roca pasa por abrir el grifo de la inversi&oacute;n y mirar hacia arriba: destin&oacute; 126 millones de euros en 2025 a automatizar sus plantas con f&aacute;bricas robotizadas, avanzar en sostenibilidad y explorar la integraci&oacute;n de la inteligencia artificial aplicada a la salud en el ba&ntilde;o. Pero el verdadero giro de guion es corporativo: reforz&oacute; su apuesta por los segmentos 'premium' y de lujo con la adquisici&oacute;n de la mayor&iacute;a del fabricante italiano Antonio Lupi Design, especializado en equipamiento de ba&ntilde;o de alta gama, y de la australiana Phoenix Industries, dedicada a la grifer&iacute;a de gama alta. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Nos gusta la competencia</strong></h2><p class="article-text">
        Estas informaciones de otros medios me han parecido interesantes:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.nzz.ch/wirtschaft/zu-anspruchsvoll-und-anstrengend-die-generation-z-interessiert-sich-immer-weniger-fuer-technische-berufe-jetzt-schlagen-experten-alarm-ld.10011053?utm_source=MoEngage&amp;utm_medium=EMAIL&amp;mktcid=nled&amp;mktcval=105&amp;kid=nl105&amp;ga=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;Demasiado exigentes y agotadores&rdquo;: La generaci&oacute;n Z muestra cada vez menos inter&eacute;s en las profesiones t&eacute;cnicas.</a> Los pa&iacute;ses de habla alemana fueron considerados en su d&iacute;a un basti&oacute;n de &ldquo;inventores y aficionados a la tecnolog&iacute;a&rdquo;. Pero los j&oacute;venes los j&oacute;venes evitan estas carreras al considerarlas y prefieren disciplinas sociales o la influencia identitaria de las redes virtuales. Esta falta de vocaci&oacute;n, sumada a la jubilaci&oacute;n masiva de la vieja guardia de ingenieros y a la presi&oacute;n de que las universidades rebajen los niveles de exigencia para retener alumnos, est&aacute; obligando a sectores estrat&eacute;gicos a depender de la inmigraci&oacute;n cualificada para frenar el avance de competidores como China. (NZZ)</li>
                                    <li>&nbsp;<a href="https://www.bloomberg.com/news/articles/2026-06-20/ray-ban-heir-escalates-fight-for-control-of-family-fortune?srnd=homepage-americas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El heredero de Ray-Ban intensifica la lucha por el control de la fortuna familiar.</a> A las puertas de la junta del 30 de junio, Leonardo Maria Del Vecchio ha exigido p&uacute;blicamente al consejo de Delfin Sarl (holding con sede en Luxemburgo que gestiona la inmensa fortuna de la familia italiana Del Vecchio) que respalde su plan de 10.000 millones de euros para comprar el 25% de las acciones de sus hermanos Luca y Paola, lo que lo convertir&iacute;a en el mayor socio del holding familiar. Sin embargo, el movimiento afronta las dudas de los bancos sobre su complejo paquete de financiaci&oacute;n, lo que ha llevado al presidente de Delfin a sopesar una alternativa: que sea el propio holding el que recompre las acciones para redistribuirlas y mantener el equilibrio entre los seis herederos restantes. (Bloomberg)</li>
                                    <li><a href="https://agendapublica.es/noticia/21196/jesus-ruiz-huerta-catedratico-economia-aplicada-no-tiene-mucho-sentido-culpar-mayores-jovenes-est-mal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Jes&uacute;s Ruiz-Huerta, catedr&aacute;tico de Econom&iacute;a Aplicada: &ldquo;No tiene mucho sentido culpar a los mayores de que los j&oacute;venes est&eacute;n mal&rdquo;</a>. El director del Laboratorio de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas de la Fundaci&oacute;n Alternativas habla, en esta largu&iacute;sima entrevista, sobre el estado de la desigualdad en Espa&ntilde;a y sus distintos retos: desde el plano fiscal hasta la concentraci&oacute;n de la riqueza, pasando por el debate generacional. El economista advierte de que, si el poder de los grandes patrimonios avanza &ldquo;sin l&iacute;mites&rdquo;, &ldquo;el sistema democr&aacute;tico y el funcionamiento del Estado del bienestar pueden quedar seriamente afectados&rdquo;. (Agenda P&uacute;blica)</li>
                                    <li><a href="https://elpais.com/economia/2026-06-21/los-extranjeros-regularizados-con-alfombra-roja-185000-directivos-y-teletrabajadores-ya-son-residentes-en-espana.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Los extranjeros regularizados con alfombra roja: 185.000 directivos y teletrabajadores ya son residentes en Espa&ntilde;a.</a> Hombre rico, hombre pobre, realidades distintas. Espa&ntilde;a cuenta desde 2013 con un r&eacute;gimen ideado para atraer a perfiles extracomunitarios estrat&eacute;gicos, y el n&uacute;mero de permisos se ha disparado tras la pandemia. (El Pa&iacute;s)</li>
                                    <li><a href="https://www.nytimes.com/2026/06/17/opinion/remote-work-depression.html?searchResultPosition=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Nos gustaba el teletrabajo. Pero luego analizamos los datos.</a> Un estudio de quince a&ntilde;os revela que, pese a su popularidad, el teletrabajo ha profundizado el aislamiento y el malestar psicol&oacute;gico, explicando un tercio del deterioro de la salud mental entre 2011 y 2024. El impacto es especialmente duro para quienes viven solos, cuyo bienestar cay&oacute; un 20%, debido a que el 84% de los trabajadores remotos pasan su jornada completamente aislados, disparando las recetas de antidepresivos. Las autoras concluyen que el remedio no es volver a la rigidez de 2019, sino que empresas y empleados redise&ntilde;en el modelo laboral para priorizar de forma intencionada el tiempo cara a cara y reconstruir los v&iacute;nculos sociales. (The New York Times)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Eso es todo por esta semana.&nbsp;Nos vemos el jueves que viene con m&aacute;s reflexiones y noticias econ&oacute;micas. Ya sabes que si tienes tus propuestas o ideas me puedes escribir a <a href="mailto:contraoferta@eldiario.es" target="_blank" class="link">contraoferta@eldiario.es</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Un abrazo!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Serafí del Arco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/contraoferta/mundo-reves-cuba-abre-mercado-reino-unido-quiere-recuperar_132_13330266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 07:17:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mundo al revés: Cuba abre el mercado y el Reino Unido quiere recuperar el Estado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuba,Raúl Castro,Reino Unido,Keir Starmer,Andy Burnham,Privatizaciones,Capitalismo,Dependencia,CNMC - Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vidas vulnerables: la desprotección es estructural y no un fallo del sistema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/anarquismo-vidas-vulnerables-activismo-comunidad_132_13285206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0677a67-bb68-47af-a045-9939fc63eb34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vidas vulnerables: la desprotección es estructural y no un fallo del sistema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando lo que está en juego son vidas vulnerables, humanas o no, la respuesta se diluye en trámites, excusas y falta de voluntad política. La desprotección no es un fallo del sistema: es una de sus características estructurales.</p></div><p class="article-text">
        Hay una constante que atraviesa nuestra &eacute;poca con una claridad inc&oacute;moda: cuanto m&aacute;s vulnerable es un ser, menos protecci&oacute;n institucional recibe. No es una anomal&iacute;a puntual ni una suma de errores administrativos; es un patr&oacute;n. Un patr&oacute;n que se repite en la forma en que se trata a los animales no humanos y en c&oacute;mo se abandona a quienes, dentro de nuestra propia especie, ocupan los m&aacute;rgenes.
    </p><p class="article-text">
        La denuncia hace unas semanas por <a href="https://elbierzo.eldiario.es/comarca/denuncian-desaparicion-lillo-bierzo-diez-perros-caza-vinculados-caso-presunto-maltrato-animal_1_13135475.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la desaparici&oacute;n de varios perros de caza</a> en Lillo del Bierzo, vinculados a un presunto caso de maltrato, volvi&oacute; a poner sobre la mesa una realidad que las activistas llevan a&ntilde;os se&ntilde;alando: las administraciones p&uacute;blicas no est&aacute;n dise&ntilde;adas para proteger a los animales no humanos. Cuando lo hacen, es tarde, es insuficiente o es puramente simb&oacute;lico. La impunidad con la que operan quienes explotan, abandonan o maltratan animales no es una excepci&oacute;n, sino la consecuencia l&oacute;gica de un sistema que los considera recursos antes que vidas.
    </p><p class="article-text">
        Algo similar ocurri&oacute; con la decisi&oacute;n de varias comunidades de <a href="https://www.rtve.es/noticias/20260217/comunidades-tumban-propuesta-gobierno-declarar-anguila-peligro-extincion/16941405.shtml" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">tumbar la propuesta de declarar la anguila en peligro de extinci&oacute;n</a>. A pesar de los datos cient&iacute;ficos, de la evidencia acumulada sobre el colapso de la especie, la respuesta institucional ha sido mirar hacia otro lado. No por desconocimiento, sino por intereses, porque proteger a la anguila implica incomodar a sectores econ&oacute;micos. Cuando hay que elegir entre la vida y el beneficio, la balanza se inclina, una vez m&aacute;s, hacia el beneficio.
    </p><p class="article-text">
        Ante este vac&iacute;o, son las activistas quienes sostienen, en la pr&aacute;ctica, la defensa de los animales. Cada d&iacute;a, en silencio o bajo riesgo, rescatan, documentan, denuncian, liberan. Lo hacen sin recursos, sin respaldo institucional y, en muchos casos, enfrent&aacute;ndose a la criminalizaci&oacute;n. Mientras tanto, la Administraci&oacute;n gestiona expedientes, archiva denuncias o aplica sanciones que rara vez tienen un efecto disuasorio real. La protecci&oacute;n efectiva, la que salva vidas, no viene de arriba.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser una anomal&iacute;a, esta desprotecci&oacute;n ha sido ampliamente analizada por la tradici&oacute;n anarquista. Emma Goldman ya advert&iacute;a que el Estado no es una estructura neutral, sino una herramienta dise&ntilde;ada para preservar un orden social basado en la dominaci&oacute;n. En sus textos, insist&iacute;a en que las instituciones no protegen a quienes sufren, sino que estabilizan las condiciones que hacen posible esa misma explotaci&oacute;n. Piotr Kropotkin, por su parte, desmont&oacute; la idea de que el Estado encarna el inter&eacute;s com&uacute;n. En su an&aacute;lisis hist&oacute;rico, mostr&oacute; c&oacute;mo las estructuras estatales han servido sistem&aacute;ticamente para proteger la propiedad privada y los privilegios de las &eacute;lites econ&oacute;micas, incluso cuando ello implicaba perpetuar el sufrimiento de amplias capas de la poblaci&oacute;n. El Estado interviene, s&iacute;, pero lo hace de forma selectiva: reprime cuando el orden es cuestionado y se inhibe cuando la violencia proviene de quienes lo sostienen.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s recientemente, autoras como Silvia Federici han se&ntilde;alado c&oacute;mo el Estado moderno ha sido fundamental en la organizaci&oacute;n de la explotaci&oacute;n, especialmente en lo que respecta al trabajo reproductivo y los cuerpos feminizados. Desde esta perspectiva, la desprotecci&oacute;n no es una carencia, sino una herramienta: mantener a determinados cuerpos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad permite sostener relaciones de poder profundamente desiguales.
    </p><p class="article-text">
        En una l&iacute;nea convergente, Murray Bookchin denunci&oacute; que las instituciones estatales est&aacute;n intr&iacute;nsecamente ligadas a una l&oacute;gica de dominaci&oacute;n que se extiende tambi&eacute;n a la naturaleza. La jerarqu&iacute;a social, argumentaba, no solo organiza la explotaci&oacute;n entre humanos, sino que legitima la dominaci&oacute;n sobre el resto de seres vivos. La crisis ecol&oacute;gica y la violencia contra los animales no son fallos del sistema: son su consecuencia directa.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica no se limita al &aacute;mbito animal, sino que es la misma que rige la relaci&oacute;n del poder con los seres humanos m&aacute;s vulnerables. Las personas sin hogar siguen siendo gestionadas como un problema de orden p&uacute;blico m&aacute;s que como una emergencia social. Las mujeres que sufren violencia machista se enfrentan a sistemas saturados, revictimizantes y, en demasiadas ocasiones, ineficaces. Las personas racializadas contin&uacute;an siendo objeto de discriminaci&oacute;n estructural, controles policiales y exclusi&oacute;n sistem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        No es falta de capacidad. Es una cuesti&oacute;n de prioridades.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se trata de proteger los intereses de las grandes corporaciones, los recursos aparecen con una rapidez asombrosa. Se movilizan unidades antidisturbios para desalojar protestas frente a sedes bancarias. Se blindan infraestructuras cr&iacute;ticas cuando peligran beneficios privados. Se aprueban subvenciones millonarias para grupos empresariales bajo el pretexto del crecimiento econ&oacute;mico. La maquinaria institucional funciona con precisi&oacute;n quir&uacute;rgica siempre que el objetivo sea preservar el orden econ&oacute;mico existente.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, cuando lo que est&aacute; en juego son vidas vulnerables, humanas o no, la respuesta se diluye en tr&aacute;mites, excusas y falta de voluntad pol&iacute;tica. La desprotecci&oacute;n no es un fallo del sistema: es una de sus caracter&iacute;sticas estructurales.
    </p><p class="article-text">
        Este paralelismo no es casual. Responde a una misma l&oacute;gica de dominaci&oacute;n que jerarquiza las vidas en funci&oacute;n de su utilidad. Aquellas que no generan beneficio, que no encajan en la l&oacute;gica productiva o que cuestionan el orden establecido, son f&aacute;cilmente descartables. En ese marco, tanto los animales explotados como las personas marginadas ocupan el escal&oacute;n m&aacute;s bajo.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esto, la acci&oacute;n institucional, tal y como est&aacute; configurada, no solo es insuficiente: es parte del problema. No se trata &uacute;nicamente de que falten recursos o voluntad pol&iacute;tica; se trata de que el propio dise&ntilde;o del sistema impide una protecci&oacute;n real de quienes no resultan rentables. Se interviene en los s&iacute;ntomas, se administra la miseria, pero no se transforman las causas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay otro hilo que atraviesa estas realidades: la organizaci&oacute;n colectiva desde abajo. Son redes de apoyo mutuo las que sostienen a personas sin hogar cuando el sistema las abandona. Son colectivos feministas los que acompa&ntilde;an a mujeres frente a la violencia cuando las instituciones fallan. Son activistas antiespecistas quienes rescatan animales de situaciones de explotaci&oacute;n y maltrato cuando nadie m&aacute;s lo hace.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; se realiza una actividad pol&iacute;tica real.
    </p><p class="article-text">
        Si algo demuestran estas pr&aacute;cticas es que existen otras formas de proteger, de cuidar y de organizar la vida. Formas que no dependen de la l&oacute;gica del beneficio ni de la burocracia institucional, sino de la solidaridad, la empat&iacute;a y la acci&oacute;n directa. Formas que no delegan la responsabilidad, sino que la asumen colectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de los m&aacute;s vulnerables no deber&iacute;a ser un ejercicio de compasi&oacute;n, sino un punto de partida para cuestionar las estructuras que producen esa vulnerabilidad y, sobre todo, para asumir una responsabilidad colectiva: la de organizarnos para construir poder popular.
    </p><p class="article-text">
        Un poder que no se limite a resistir, sino que sea capaz de crear condiciones materiales de protecci&oacute;n y cuidado. Que articule redes, que genere recursos, que dispute espacios. Que haga posible que ninguna vida quede desprotegida por no ser rentable. Frente a la indiferencia institucional, la &uacute;nica respuesta efectiva es la organizaci&oacute;n. Frente a la desprotecci&oacute;n, la construcci&oacute;n de herramientas propias. Frente al abandono, comunidad organizada. No como una alternativa simb&oacute;lica, sino como una estrategia de supervivencia y de transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos hacerlo nosotras mismas porque nadie va a venir a salvar a las m&aacute;s vulnerables
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bilbo Bassaterra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/anarquismo-vidas-vulnerables-activismo-comunidad_132_13285206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 04:01:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vidas vulnerables: la desprotección es estructural y no un fallo del sistema]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maltrato animal,Anarquismo,Estado,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[What's Up, Bunny?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/what-s-up-bunny_132_13277581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9faab28-5229-46a3-87ef-b528e7992774_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1652y583.jpg" width="1200" height="675" alt="What&#039;s Up, Bunny?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El problema sería esperar que un artista global, convertido en una de las mayores industrias culturales del planeta, pueda situarse realmente fuera de las dinámicas económicas que hacen posible su éxito"</p></div><p class="article-text">
        Leo que Bad Bunny canta <a href="https://www.xataka.com/musica/bad-bunny-canta-gentrificacion-turistificacion-su-gira-ha-subido-29-precio-hoteles-madrid" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contra la gentrificaci&oacute;n y la turistificaci&oacute;n</a>, pero su gira ha subido un 29% el precio de los hoteles en Madrid. Un artista globalizado que denuncia la gentrificaci&oacute;n, la expulsi&oacute;n de residentes y la mercantilizaci&oacute;n de los territorios genera, al mismo tiempo, un acontecimiento que contribuye a encarecer el alojamiento, intensifica los flujos tur&iacute;sticos y moviliza enormes cantidades de capital. &iexcl;Qu&eacute; paradoja! O no. Lo parad&oacute;jico es pensar que Bad Bunny canta contra el sistema.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que el hecho de que los hoteles suban de precio durante unos conciertos no equivale exactamente a un proceso de gentrificaci&oacute;n, que implica transformaciones duraderas del mercado inmobiliario, sustituci&oacute;n de poblaci&oacute;n residente y reconfiguraci&oacute;n social de los barrios. Pero s&iacute; forma parte de la misma l&oacute;gica de ciudad convertida en plataforma de consumo y atracci&oacute;n de visitantes. Los grandes conciertos, congresos, eventos deportivos o festivales participan de una econom&iacute;a urbana que trata el territorio como recurso competitivo. En Bilbao empezamos a saber mucho de esto.
    </p><p class="article-text">
        Desde siempre el capitalismo ha demostrado una extraordinaria capacidad para absorber las cr&iacute;ticas dirigidas contra &eacute;l y convertirlas en mercanc&iacute;a. La rebeld&iacute;a, la autenticidad, la denuncia social o la reivindicaci&oacute;n de identidades subalternas no quedan necesariamente fuera del mercado; al contrario, con frecuencia se transforman en productos altamente rentables. La cr&iacute;tica se consume, la disidencia se convierte en espect&aacute;culo y el propio capitalismo cultural necesita constantemente narrativas de transgresi&oacute;n para renovarse. Como analizaron Luc Boltanski y &Egrave;ve Chiapello en 'El nuevo esp&iacute;ritu del capitalismo', una parte importante de la cr&iacute;tica social y art&iacute;stica de los a&ntilde;os sesenta y setenta fue incorporada por el propio capitalismo para legitimarse y reinventarse.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, el problema no es que Bad Bunny denuncie la gentrificaci&oacute;n mientras su gira produce efectos gentrificadores. El problema ser&iacute;a esperar que un artista global, convertido en una de las mayores industrias culturales del planeta, pueda situarse realmente fuera de las din&aacute;micas econ&oacute;micas que hacen posible su &eacute;xito. Su figura es inseparable de una compleja maquinaria de plataformas digitales, promotoras, aerol&iacute;neas, cadenas hoteleras, patrocinadores y mercados globales del entretenimiento. Por eso la pregunta sociol&oacute;gicamente relevante no es tanto si el artista es coherente o incoherente, sino c&oacute;mo un sistema econ&oacute;mico es capaz de integrar incluso los discursos que lo cuestionan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que &eacute;l s&iacute; se presenta personalmente como cr&iacute;tico del sistema. Si nos situamos en el plano de la autopercepci&oacute;n o de la imagen p&uacute;blica que proyecta, Bad Bunny no aparece simplemente como un artista que incorpora ocasionalmente mensajes cr&iacute;ticos, sino como alguien que se presenta a s&iacute; mismo como portavoz de determinadas resistencias: frente a la colonizaci&oacute;n cultural, la turistificaci&oacute;n de Puerto Rico, la especulaci&oacute;n inmobiliaria, el racismo o la homofobia. Desde esa perspectiva, la contradicci&oacute;n resulta m&aacute;s visible. Porque una cosa es reconocer que nadie puede situarse completamente fuera del sistema y otra muy distinta construir una identidad p&uacute;blica basada en la oposici&oacute;n a &eacute;l mientras se ocupa una posici&oacute;n extraordinariamente privilegiada dentro de las industrias globales del entretenimiento.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, tampoco conviene exagerar la singularidad del caso. Se trata de una tensi&oacute;n cl&aacute;sica en la historia de la cultura popular. Ya ocurri&oacute; con el rock, el punk, el hip-hop o incluso con determinadas figuras de la canci&oacute;n protesta. Artistas que nacieron cuestionando el orden establecido acabaron convertidos en marcas globales. El sistema no solo comercializa los productos culturales; comercializa tambi&eacute;n las identidades contestatarias.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la cuesti&oacute;n no es tanto si Bad Bunny es sincero. Tal vez lo sea cuando denuncia los efectos del turismo masivo sobre Puerto Rico o la expulsi&oacute;n de la poblaci&oacute;n local de determinados barrios, pero su capacidad para difundir ese mensaje depende precisamente de las infraestructuras econ&oacute;micas y culturales de la globalizaci&oacute;n que producen fen&oacute;menos similares en muchos otros lugares. Se trata de un ejemplo muy contempor&aacute;neo de cr&iacute;tica integrada: una voz que denuncia ciertos efectos del capitalismo global desde una posici&oacute;n que es, al mismo tiempo, uno de los grandes &eacute;xitos de ese mismo capitalismo global.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Artistas que nacieron cuestionando el orden establecido acabaron convertidos en marcas globales. El sistema no solo comercializa los productos culturales; comercializa también las identidades contestatarias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto no significa que toda cr&iacute;tica sea in&uacute;til o que toda denuncia est&eacute; condenada a convertirse en mero espect&aacute;culo. Pero, en una &eacute;poca en la que incluso la rebeld&iacute;a puede convertirse en mercanc&iacute;a, el problema ya no es distinguir qui&eacute;n est&aacute; dentro y qui&eacute;n est&aacute; fuera, sino preguntarnos qu&eacute; cr&iacute;ticas transforman realmente las estructuras y cu&aacute;les terminan formando parte del espect&aacute;culo que las reproducen. Los discursos p&uacute;blicos pueden contribuir a visibilizar problemas reales, generar conciencia social y abrir espacios de debate, pero el capitalismo contempor&aacute;neo ha demostrado una notable tolerancia hacia las formas simb&oacute;licas de contestaci&oacute;n. Lo que le resulta mucho m&aacute;s dif&iacute;cil gestionar no son las canciones que lo cuestionan, sino las regulaciones que limitan sus beneficios, las pol&iacute;ticas urban&iacute;sticas que frenan la especulaci&oacute;n, las reformas fiscales que redistribuyen riqueza o las normas laborales que reducen la precariedad. Ah&iacute; es donde la cr&iacute;tica deja de ser una est&eacute;tica y se convierte en una fuerza material.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;What's Up, Doc?&rdquo;, dec&iacute;a otro Bunny, en este caso Bugs. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hay de nuevo, viejo?&rdquo;, en su traducci&oacute;n al castellano. No hay nada nuevo en el caso Bad Bunny. Es todo muy viejo: se llama capitalismo. Del machismo hablaremos otro d&iacute;a...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imanol Zubero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/what-s-up-bunny_132_13277581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 19:46:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Stalin o Mickey Mouse? 80 minutos le bastan a Pawel Pawlikowski para analizar las heridas de la Guerra Fría en la gran ‘Fatherland’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/stalin-mickey-mouse-80-minutos-le-bastan-pawel-pawlikowski-analizar-heridas-guerra-fria-gran-fatherland_129_13223501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c829e1ff-fd19-43d9-b659-6a67dc63866e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2443y1122.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Stalin o Mickey Mouse? 80 minutos le bastan a Pawel Pawlikowski para analizar las heridas de la Guerra Fría en la gran ‘Fatherland’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de 'Ida' y 'Cold War' apunta al palmarés con su depurada, inteligente y concisa adaptación de la biografía del escritor Thomas Mann, 'El mago'</p><p class="subtitle">Una heredera moderna para David Lynch: Jane Schoenbrun conquista Cannes con un 'slasher' lleno de sangre y sexo
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Stalin o<a href="https://www.eldiario.es/cultura/raton-no-toca-lucha-disney-llegada-mickey-mouse-dominio-publico-termina-2024_1_10799014.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Mickey Mouse?</a>&rdquo;. La frase se escucha en la primera escena de<em> Fatherland, </em>la nueva pel&iacute;cula de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cold-war-pesimismo-amantes-tormentosos_1_1907479.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Pawel Pawlikowski </a>con la que opta a la Palma de Oro en el Festival de Cannes, y es incre&iacute;ble como cuatro palabras pueden condensar la esencia de una pel&iacute;cula. En un plano fijo, que encuadra con una belleza apabullante en su tradicional blanco y negro, el cineasta polaco muestra a Klauss Mann, hijo del m&iacute;tico escritor <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/thomas-mann-escritor-borde-propio-relato_1_12360343.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thomas Mann </a>&mdash;premio Nobel y autor de obras maestras como<em> La monta&ntilde;a m&aacute;gica</em>&mdash; sentado en el suelo, desnudo, en su habitaci&oacute;n en Cannes. Hay rastros de droga y sexo. Es 1949 y habla con su hermana por tel&eacute;fono. Le dice que est&aacute;n condenados. Que su pa&iacute;s, Alemania, invent&oacute; una lengua solo para mentir, y que ellos estar&aacute;n siempre atravesados por la misma pregunta: &iquest;Stalin o Mickey Mouse?, &iquest;oriente u occidente?
    </p><p class="article-text">
        La escena con la que abre Pawlikowski su pel&iacute;cula, la tercera en donde aborda las heridas de la Guerra Fr&iacute;a en Europa y en el mundo tras Ida (con la que gan&oacute; el Oscar a Mejor pel&iacute;cula internacional) y Cold War (con la que gan&oacute; el Premio a la Mejor direcci&oacute;n en Cannes), sirve como una condensaci&oacute;n de todo lo que vendr&aacute; a continuaci&oacute;n. Pawlikowski logra de forma magistral marcar la est&eacute;tica, el tono (austero, condensado y lleno de elipsis), los temas de los que hablar&aacute;, y tambi&eacute;n la concisi&oacute;n con la que lo har&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Porque, y aqu&iacute; lo prodigioso y hasta sorprendente, el director consigue radiografiar un pa&iacute;s, un continente, y mirar al presente para tender un hilo que nos explica y nos cuestiona, en solo 80 minutos. De hecho, la pregunta con la que abre el filme ser&aacute; preguntada de nuevo y de forma directa a Thomas Mann en una rueda de prensa: &ldquo;&iquest;Capitalismo o comunismo?&rdquo;, le lanza una periodista. &ldquo;Los dos sistemas son fallidos&rdquo;, dice Mann siempre navegando entre esas dos aguas en otra frase que condensa la esencia de <em>Fatherland.</em>
    </p><p class="article-text">
        En menos de hora y media Pawel Pawlikowski le pasa la mano por la cara a todos los directores megal&oacute;manos que muchas veces se toman tiempos innecesarios para contar. <em>Fatherland </em>es, de hecho, la pel&iacute;cula m&aacute;s corta de toda la secci&oacute;n oficial. Pero es que, de los 22 t&iacute;tulos que compiten por la Palma de Oro solo siete bajan de las dos horas. Solo cuatro de ellas duran menos de 100 minutos.
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            </figure><p class="article-text">
        Lo que hace Pawlikowski es una adaptaci&oacute;n prodigiosa e inteligent&iacute;sima del libro <em>El mago</em>, ya de por s&iacute; una excelente biograf&iacute;a novelada de Thomas Mann que en Espa&ntilde;a public&oacute; Lumen y que escribi&oacute; Colm Toibin. Aquella obra abarcaba toda la vida del escritor. Desde antes de la primera guerra mundial, el periodo de entreguerras, la segunda, su exilio en EEUU y, finalmente, el regreso a una Alemania dividida. Es ese regreso en el a&ntilde;o 1949 el que el cineasta coge para resumir todo lo dem&aacute;s. Porque consigue que uno entienda todo lo que pasa por la mente del escritor, que debe decidir si visitar&aacute; Alemania del Este sabiendo que la guerra fr&iacute;a est&aacute; en todo su estallido y desde EEUU pueden denegar el pasaporte a su hija, que le acompa&ntilde;a como asistente en este viaje.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que Toibin despliega en su larga novela &eacute;l lo cuenta con silencios, con miradas, con conversaciones donde el peso de la historia se nota en cada palabra. Es<em> Fatherland </em>un filme que conf&iacute;a ciegamente en la inteligencia de su espectador. Quien no tenga ni idea del personaje y de la historia de Europa se perder&aacute; en sus elipsis, ver&aacute; solo la historia de un duelo compartido contada de forma hermosa, pero no comprender&aacute; todas las aristas pol&iacute;ticas que componen su figura. Thomas Mann destac&oacute; por su apoyo a un nacionalismo alem&aacute;n en la primera guerra mundial, tard&oacute; en condenar el nazismo, pero finalmente tuvo que huir del pa&iacute;s y ser acogido como exiliado en EEUU. Un escritor para el que la palabra &lsquo;patria&rsquo; ten&iacute;a tanta importancia perdi&oacute; el sentimiento de pertenencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>Fatherland </em>habla de esa palabra, patria, y se pregunta qu&eacute; significa. &iquest;Es la patria el lugar donde se nace, el que te abre sus puertas? Quiz&aacute;s la patria es para Mann y para Pawlikowski aquellos que te acogen sin juzgar y los que permiten dudar y hasta equivocarse. Y, quiz&aacute;s por eso, Thomas no lo fue para un hijo al que siempre, de alguna forma, repudi&oacute; y sinti&oacute; poco digno de ser heredero de su legado.
    </p><p class="article-text">
        Pawlikowski aborda todo esto con el mismo gusto est&eacute;tico que ya demostr&oacute; en sus anteriores obras. La excelente fotograf&iacute;a de Lukasz Zal vuelve a lucir perfecta en su hermoso blanco y negro y su gusto por el encuadre sobresaliente que culmiman en una escena dolorosamente bella, en donde hija y padre (interpretados de forma brillante por Sandra Huller y Hanns Zischler) se reencuentran escuchando un &oacute;rgano en una iglesia. El director cuenta tambi&eacute;n su historia con los lugares donde ocurre. Hay tantos matices en las casas que visitan. Las diferencias entre los edificios de la Alemania occidental y la Oriental. La forma en la que visten. Los restaurantes donde paran. Todo est&aacute; lleno de sentido y significados. 
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;nico que se le puede achacar a Pawlikowski es que ha hecho la pel&iacute;cula que esper&aacute;bamos que hiciera. No falla y est&aacute; claro que Fatherland merece entrar en el palmar&eacute;s de Cannes, pero tambi&eacute;n es hora de que aporte algo m&aacute;s. Su estilo formal se ha repetido en una trilog&iacute;a que &eacute;l mismo parece concebir como un mismo universo, ya que aqu&iacute; aparece incluso Joana Kuligg, la protagonista de <em>Cold War, </em>que all&iacute; interpretaba a una cantante en el a&ntilde;o 1949 &mdash;el mismo en el que se desarrolla su nueva pel&iacute;cula&mdash;y que aqu&iacute; aparece como, precisamente, cantante en un acto en un gui&ntilde;o a s&iacute; mismo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 19:48:14 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hamaguchi apunta a la Palma de Oro con una humanista y anticapitalista mirada capaz de desarmar al más cínico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/hamaguchi-apunta-palma-oro-humanista-anticapitalista-mirada-capaz-desarmar-cinico_129_13225275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8fad178-cf09-4266-8c71-ab474903b371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hamaguchi apunta a la Palma de Oro con una humanista y anticapitalista mirada capaz de desarmar al más cínico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cineasta japonés, que ganó el Oscar con 'Drive my car', emociona con 'Soudain (All of a sudden)', más de tres horas que son como un abrazo </p><p class="subtitle">Diego Luna aborda la migración en Cannes: “Hay una narrativa de conflicto y confrontación entre España y México”
</p></div><p class="article-text">
        En un momento donde el cine vive de grandes gestos, de exhibiciones de autor&iacute;a enmascaradas en un exhibicionismo epatante<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/hamaguchi-regresa-drive-my-car-pelicula-salvaje-capitalismo_1_11343513.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, Riusuke Hamaguchi </a>es una especie en extinci&oacute;n. Una excepci&oacute;n que tambi&eacute;n es la medicina a ese cine que, por si fuera poco, suele estar cargado de un cinismo recalcitrante. El cine actual, y el que suele triunfar en los festivales, tiene una extra&ntilde;a caracter&iacute;stica, y es que parece odiar el mundo. Y nosotros, los que venimos a esos cert&aacute;menes, acabamos dentro de esa bola de demolici&oacute;n comprando una mirada que aporta poco en un momento donde el mundo vive un retroceso claro.
    </p><p class="article-text">
        Hamaguchi dej&oacute; marcadas las reglas de su cine con<a href="https://www.eldiario.es/cultura/critica-drive-my-car-oscar-2022_1_8719319.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/critica-drive-my-car-oscar-2022_1_8719319.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Drive my car,</em></a> fen&oacute;meno que naci&oacute; en Cannes, donde gan&oacute; el Mejor guion, antes de ganar el Oscar a la Mejor pel&iacute;cula internacional y estar nominado en las categor&iacute;as de Mejor direcci&oacute;n y Mejor pel&iacute;cula. Hasta Hollywood se qued&oacute; prendado del estilo pausado, contemplativo y de grandes conversaciones de este director japon&eacute;s que, entre medias entre aquel filme y este, se sac&oacute; de la manga otra pel&iacute;cula portentosa, <em>El mal no existe,</em> que gan&oacute; el segundo premio en Venecia.
    </p><p class="article-text">
        En su regreso a la Croisette, Hamaguchi ha vuelto con la misma receta contra el mundo c&iacute;nico que nos rodea. Se llama <em>Soudain (All of a sudden)</em> y ven&iacute;a con la etiqueta de ser la pel&iacute;cula m&aacute;s larga de la competici&oacute;n: m&aacute;s de tres horas de duraci&oacute;n. Sin embargo, y tras verla, queda claro que cada segundo de esta pel&iacute;cula cercana a la obra maestra cuenta. Hamaguchi apunta, sin duda, a la Palma de Oro que se le resisti&oacute; en 2021. Lo hace con una mirada humanista y anticapitalista al mundo a trav&eacute;s de dos mujeres cuyo encuentro casual provoca un terremoto.
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        Pero no un terremoto de grandes acontecimientos, sino un terremoto de amor, cari&ntilde;o y humanidad. Una de ellas, francesa &mdash;a la que interpreta Virginie Efira&mdash;, dirige una residencia de ancianos que utiliza m&eacute;todos para dar autonom&iacute;a y dignidad a los enfermos de Alzh&eacute;imer y aquellos que ven sus capacidades cognitivas disminuir. La otra, una directora de escena japonesa, Tao Okamoto, tiene c&aacute;ncer y dirige en Par&iacute;s una obra sobre c&oacute;mo los manicomios en Italia desaparecieron para que lo que pasaba fuera, y lo que pasaba dentro, se mezclara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hamaguchi acompa&ntilde;a a estas dos mujeres en su encuentro y su relaci&oacute;n. Lo hace, simplemente, escuch&aacute;ndolas. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n eres?&rdquo; Se preguntan en su primera charla para darse cuenta de que lo que decimos de nosotros (soy m&eacute;dico, soy periodista) no nos define, pero s&iacute; lo hace en una estructura capitalista que marca las normas y las relaciones de las personas respecto a lo que producen a la econom&iacute;a. La c&aacute;mara del cineasta se dedica a abrazar ese encuentro, las sigue y las acompa&ntilde;a en grandes planos secuencia donde no hay exhibicionismo, todo lo contrario, simplemente una voluntad de desaparecer para dejar en el centro la esencia, el coraz&oacute;n de esta amistad incipiente.
    </p><p class="article-text">
        <em>Soudain</em> es una pel&iacute;cula llena de humanismo, de esas que desarman al m&aacute;s c&iacute;nico porque realmente creen en la bondad del ser humano de una forma genuina. Y lo hace con un enfoque claramente anticapitalista. Ambas mujeres hablan de c&oacute;mo el capitalismo ha marcado el mundo actual, desde la baja natalidad al cambio clim&aacute;tico. Un sistema que ha marcado las normas de tal forma, que hasta los que no creen en &eacute;l las han asumido. &ldquo;No necesito dormir mucho&rdquo;, dice Efira antes de ser advertida de que eso es uno de los s&iacute;ntomas de que incluso ella, con un estudio sobre el tema, ha comprado el marco ofrecido. Un marco que borra a todo lo que no est&aacute; en una situaci&oacute;n de poder, que consume recursos, naturaleza y expulsa a los m&aacute;s pobres. &iquest;Y cu&aacute;ndo no tiene nada m&aacute;s que consumir? La guerra.&nbsp;
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                Fotograma de &#039;Soudain (All of a sudden)                            </span>
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        Sin embargo, y a pesar de esas conversaciones que dejan claro que es casi imposible salir de ese sistema, Hamaguchi nos hace creer en que lo que al menos podemos hacer como base del cambio es mirar a los dem&aacute;s, cuidarles. Estas dos mujeres se cuidan, se escuchan. Y cuidan a los dem&aacute;s. No es un cuidado unidireccional, sino que recibe un retorno. Es rec&iacute;proco. Ellas cuidan a esos ancianos enfermos de Alzh&eacute;imer con un cari&ntilde;o extremo, el mismo con el que Hamaguchi les graba. Ellos acaban cuidando tambi&eacute;n a ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mirada humanista est&aacute; tambi&eacute;n en la forma de encuadrar. Hay una escena en donde van a cambiar a una mujer que ha orinado en la cama que est&aacute; tratada con tanta dignidad que es imposible no emocionarse. Hamaguchi sabe que el centro de su historia son su dos protagonistas, pero dedica todo el tiempo necesario a cada personaje secundario que las rodea, y todos acaban siendo piezas del puzzle del filme: la veterana enfermera que no cree en los m&eacute;todos, el joven rapero que trabaja de noche, los ancianos que viven all&iacute;&hellip; todos son tratados con el mismo cari&ntilde;o por el director, que incide en que nadie somos normales. Con un ritmo pausado, delicado y que presta atenci&oacute;n a los detalles, Hamaguchi construye un filme que se siente como un aut&eacute;ntico milagro dentro del momento actual de la industria del cine. 
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula, que tambi&eacute;n es un viaje con los d&iacute;as contados por la enfermedad de una de ellas, la emoci&oacute;n entra sin avisar. No lo hace con m&uacute;sica de orquesta, ni con discursos melodram&aacute;ticos para meter el dedo en el ojo, lo hace permitiendo que el espectador se sienta parte de ese encuentro, de ese abrazo que propone. Una pel&iacute;cula que llena el coraz&oacute;n, que emociona hasta la l&aacute;grima, y que, encima de todo, propone que ser buenas personas es algo revolucionario y la primera piedra para cambiar este mundo de mierda. En el momento en el que vivimos, no se me ocurre una Palma de Oro m&aacute;s oportuna.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/hamaguchi-apunta-palma-oro-humanista-anticapitalista-mirada-capaz-desarmar-cinico_129_13225275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 16:55:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hamaguchi apunta a la Palma de Oro con una humanista y anticapitalista mirada capaz de desarmar al más cínico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festival de Cannes,Humanismo,Capitalismo,Residencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De los síntomas a las causas: pensar estructuralmente el capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/sintomas-causas-pensar-estructuralmente-capitalismo_132_13176441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3475379-2a6a-4496-a875-d2a44c04dd44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De los síntomas a las causas: pensar estructuralmente el capitalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El capitalismo, como todas las estructuras de dominación, ha naturalizado la dominación. Su forma de hacerlo es que nosotras, cada una de nosotras, mediante nuestra agencia cotidiana, la reproduzcamos incluso aunque nuestra intención sea la contraria"</p></div><p class="article-text">
        En este art&iacute;culo propongo una mirada global al capitalismo desde las dos perspectivas imprescindibles para hablar de &eacute;l: la estructural y la interseccional. La perspectiva estructural es fundamental, porque el capitalismo es una estructura social, concretamente una estructura de dominaci&oacute;n; la perspectiva interseccional es fundamental, porque el capitalismo es el contenedor de los otros dos grandes sistemas de dominaci&oacute;n: el patriarcado y el colonialismo. Sin ellos el capitalismo no ser&iacute;a posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toda aproximaci&oacute;n a los problemas sociales y sociol&oacute;gicos debe ir acompa&ntilde;ada de una mirada hacia las posibilidades de acabar con ellos. Y con el capitalismo no es menos. Aunque nos cueste, porque el &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; construido por &eacute;l mismo nos haya capado la imaginaci&oacute;n y el atrevimiento, siempre debemos aspirar a acabar con &eacute;l. Por eso, el objetivo final de este texto es pensarnos cada una de nosotras como agentes de cambio, como personas con la responsabilidad individual de 'no colaborar'<em> </em>con las din&aacute;micas sociales que naturalizan la violencia y la exclusi&oacute;n, con la responsabilidad de 'interrumpir', como dice <a href="https://www.youtube.com/watch?v=BP5fdL96X3E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Imanol Zubero</a>. Estar un poco m&aacute;s cerquita de comprender que el cambio solo puede ocurrir si ocurre en nosotras, en nosotras con otras, claro.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Las estructuras sociales de dominaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Las principales estructuras sociales en las que desarrollamos nuestras vidas son la patriarcal, la colonial y la capitalista. La patriarcal se basa en el privilegio masculino, la colonial en el privilegio blanco y la capitalista en el privilegio de clase. Y aqu&iacute;, al hablar de privilegios, entramos en la cuesti&oacute;n central: las estructuras sociales en las que nos desarrollamos son estructuras sociales de dominaci&oacute;n. Y esto debemos decirlo y escribirlo siempre: la palabra &ldquo;dominaci&oacute;n&rdquo; es esencial en toda descripci&oacute;n de las estructuras sociales que nos constituyen. Debemos nombrarla si queremos ser rigurosas en nuestros an&aacute;lisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; vinculamos privilegio a dominaci&oacute;n? Porque el privilegio es algo cuyo ejercicio siempre es sobre otras personas o seres. Ejercer los privilegios que nos otorgan las estructuras sociales es ejercer violencia m&aacute;s o menos sutil. Hoy, aqu&iacute;, comprar una prenda de ropa nueva es, casi con total seguridad, estar ejerciendo el privilegio blanco o colonial, porque, normalmente, esa prenda est&aacute; fabricada en territorios donde los derechos humanos son vulnerados. Podr&iacute;amos hablar tambi&eacute;n aqu&iacute; de antropocentrismo, de privilegio antropoc&eacute;ntrico, porque la fabricaci&oacute;n de esa prenda requiere una enorme cantidad de recursos naturales no humanos.
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo, como todas las estructuras de dominaci&oacute;n, ha naturalizado la dominaci&oacute;n. Su forma de hacerlo es que nosotras, cada una de nosotras, mediante nuestra agencia cotidiana, la reproduzcamos incluso aunque nuestra intenci&oacute;n sea la contraria. Hemos naturalizado los privilegios de clase, g&eacute;nero y origen, y esto es muy importante saberlo y asumirlo, porque solo as&iacute; podremos estar lo suficientemente atentas a los que se nos otorgan y a los que ejercemos. Y solo as&iacute; podremos plantearnos dejar de ejercerlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reni Eddo-Lodge, escritora inglesa de madre nigeriana, en su libro 'Por qu&eacute; no hablo con blancos sobre racismo', define el privilegio blanco como la ausencia de consecuencias negativas del racismo. Lo mismo ocurre con el privilegio masculino, es la ausencia de consecuencias negativas del machismo, y con el privilegio de clase, que es la ausencia de consecuencias negativas del clasismo. Son ausencias. &iquest;Y c&oacute;mo combatimos ausencias? Ah&iacute; est&aacute; la clave: solo con intenci&oacute;n y mucha atenci&oacute;n al impacto que nuestros actos cotidianos tienen en nuestro entorno y en el resto del mundo. Debemos recordar siempre, y me repito: un privilegio solo puede ser ejercido a costa de una peor posici&oacute;n de otra persona o colectivo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es el capitalismo?</h2><p class="article-text">
        El capitalismo es una estructura social de dominaci&oacute;n. Es un sistema siempre feroz, can&iacute;bal, como dice Nancy Fraser; es homicida, suicida, carn&iacute;voro, como dice Francesca Grazoli; es excluyente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo es un sistema de ideas, es una ideolog&iacute;a. La econom&iacute;a capitalista es una forma, en base a una ideolog&iacute;a, de administrar los bienes de una sociedad. Pero para que un sistema econ&oacute;mico se instale y funcione es necesario un ecosistema propio. Para que exista el capitalismo debemos vivir en sociedades capitalistas. Por lo tanto, una de las tareas principales de esta estructura de dominaci&oacute;n, como del resto, es su propia supervivencia, su propia reproducci&oacute;n. Y eso se realiza mediante la producci&oacute;n de sentido y de deseo. El capitalismo necesita producir y reproducir un &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; que legitime su existencia. Necesita que el conjunto de la sociedad, que es explotada y expropiada, asuma como aceptable su existencia y sus din&aacute;micas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su libro 'Capitalismo can&iacute;bal'<em>, </em>Nancy Fraser propone el t&eacute;rmino 'can&iacute;bal', porque, entre otras cosas, el capitalismo devora su propia base social, una base social, por cierto, que &eacute;l no produce: no produce personas, pero se las come, no produce territorio, pero se lo come, no produce vida animal ni vegetal de ning&uacute;n tipo, pero se la come. Utiliza recursos extraecon&oacute;micos y no devuelve nada, roba vida y provoca muerte. No debemos caer en el error de creer que el capitalismo es una realidad solo econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes he dicho que el capitalismo es una forma de administrar los bienes de una sociedad en base a una ideolog&iacute;a. Voy a matizar aqu&iacute; que los bienes de una sociedad son materiales e inmateriales. El capitalismo, el patriarcado y el colonialismo deciden, adem&aacute;s, c&oacute;mo se administran los bienes inmateriales de la sociedad: el respeto, la dignidad, el poder, la educaci&oacute;n, la credibilidad. Esta &uacute;ltima es fundamental para crear un sentido com&uacute;n excluyente. Por ello, nuestras vidas transcurren principalmente bajo el mandato de tres tipos de econom&iacute;a de la credibilidad: la econom&iacute;a machista de la credibilidad, la econom&iacute;a racista de la credibilidad y la econom&iacute;a clasista de la credibilidad. Esto hace que, a grandes rasgos y utilizando un imaginario binario, el reparto de la credibilidad quede as&iacute;: creemos menos a una mujer que a un hombre; creemos menos a una persona racializada que a una persona blanca; y creemos menos a una persona empobrecida que a una persona enriquecida. Esta idea es de Miranda Fricker y la pod&eacute;is encontrar desarrollada en su libro 'Injusticia epist&eacute;mica'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas principales de las sociedades capitalistas es el papel distintivo de los mercados. Los mercados siempre han existido a lo largo de la vida humana incluso en las sociedades no capitalistas; sin embargo, en el capitalismo, el mercado se distingue porque asume la funci&oacute;n clave de plantear y responder las preguntas fundamentales respecto del modo en que las personas deseamos vivir: d&oacute;nde invertimos nuestras energ&iacute;as colectivas, c&oacute;mo nos proponemos equilibrar el &ldquo;trabajo productivo&rdquo; con la vida familiar, qu&eacute; ocio construimos, c&oacute;mo nos relacionamos con la naturaleza no humana, c&oacute;mo queremos que las generaciones futuras se relacionen con ella, qu&eacute; gesti&oacute;n de la vivienda consideramos aceptable, etc. En definitiva, quedan en manos de las &ldquo;fuerzas del mercado&rdquo; las decisiones m&aacute;s importantes de la vida. Esta es, como asegura Nancy Fraser, la caracter&iacute;stica m&aacute;s relevante y perversa del capitalismo: &ldquo;el hecho de ceder las cuestiones m&aacute;s decisivas a un mecanismo orientado a la expansi&oacute;n cuantitativa del valor monetizado, que es cong&eacute;nitamente indiferente a los indicadores cualitativos de riqueza social y bienestar humano&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los mercados est&aacute;n en el centro del funcionamiento del capitalismo, pero no debemos confundir esto con la idea de que todo est&aacute; mercantilizado. El mercado parece ocuparlo todo, pero tambi&eacute;n necesita que haya espacios no mercantilizados. El ejemplo m&aacute;s claro es el trabajo asalariado, que no podr&iacute;a sostenerse sin el trabajo dom&eacute;stico, la crianza, la educaci&oacute;n, el cuidado emocional y muchas otras actividades que permiten formar nuevas generaciones de trabajadores y mantener a las actuales, adem&aacute;s de sostener los lazos sociales y los marcos compartidos de sentido. De este modo, al igual que la llamada &ldquo;acumulaci&oacute;n originaria&rdquo;, la reproducci&oacute;n social constituye una condici&oacute;n esencial para que la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as sea posible.
    </p><p class="article-text">
        Para el capitalismo y su herramienta principal, el mercado, siempre debe haber expropiaci&oacute;n de recursos, es decir, robo (matiz: no siempre la expropiaci&oacute;n es robo, en el caso del capitalismo, s&iacute;, porque su objetivo es empobrecer a muchas para enriquecer a unos pocos). Esos recursos que extrae son el trabajo de cuidados, tierras, cuerpos, ideas, creatividad, principios &eacute;ticos y morales, etc. Necesita robar todo eso para hacerlo suyo y, entonces s&iacute;, adaptarlo a la forma del mercado y transformarlo en producto. Y, por supuesto, quitar todo viso revolucionario. Uno de los slogans publicitarios que m&aacute;s me impact&oacute; hace unos a&ntilde;os fue el que vi en el escaparate del Corte Ingl&eacute;s de cara al 8M: &ldquo;joyas para la igualdad&rdquo;. Es obsceno. La industria de la joyer&iacute;a es una de las que mayor explotaci&oacute;n, desigualdad y muerte genera. Esto es un uso del feminismo para quitarle valor y para ganar dinero. Y aunque ganar dinero es un objetivo importante para el capitalismo, tambi&eacute;n lo es vaciar de contenido el feminismo, un movimiento emancipador que lucha contra l&oacute;gicas como las del mercado. El feminismo es anticapitalista.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los afectos, por ejemplo, jam&aacute;s ser&aacute;n mercantilizados. Y no es solo porque eso es imposible, sino porque al mercado le interesa que cuidemos a otras por amor (esto est&aacute; relacionado con lo que hemos dicho sobre el trabajo asalariado), pero, adem&aacute;s necesita que veamos este acto de amor como un sacrificio, que veamos como sacrificio el acto de amor de cuidar, que es reproducir la vida. Y lo consigue haciendo: 1) que el trabajo sea la base de la supervivencia (sin trabajo no tienes salario y no comes); 2) que el empleo ocupe tu vida y tu salud trabajando un n&uacute;mero de horas inaceptable en condiciones inaceptables; y 3) que el trabajo asalariado sea una de las fuentes de tu superaci&oacute;n personal y tu emancipaci&oacute;n (esto en el caso de quienes tienen trabajos cualificados). Y en relaci&oacute;n a todo esto, no podemos elegir: o trabajas o cuidas. Las pol&iacute;ticas de conciliaci&oacute;n no funcionan completamente ni para todas porque son construidas bajo las bases ideol&oacute;gicas de las estructuras de dominaci&oacute;n; por lo tanto, todas sus soluciones pasan por salvar las estructuras, no por deshacer sus bases. Recordemos que las estructuras sociales se reproducen a s&iacute; mismas continuamente mediante instituciones y personas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Contra el deseo impuesto</h2><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute;n tambi&eacute;n las grietas del sistema. En lo no mercantilizado. Debemos hacernos fuertes e impedir que nadie se aproveche de algo tan potente y bello como amar a otros seres y al entorno. No podemos dejar que nuestro amor por la naturaleza se convierta en un viaje a EEUU a ver secuoyas. Aqu&iacute;, en este viaje, en la comida que al parecer no podemos dejar de comer (carne, alcohol, aguacates, soja, pescado, etc.), en el ocio cotidiano, en las cuestiones est&eacute;ticas, en la ropa que compramos o no compramos, etc. En todo esto y m&aacute;s se cuela la construcci&oacute;n capitalista del deseo. Siempre, recordemos, en colaboraci&oacute;n con el patriarcado y el colonialismo. &iquest;C&oacute;mo son nuestras vacaciones? &iquest;Nuestros fines de semana? &iquest;D&oacute;nde deseamos vivir? &iquest;Nos vamos a hipotecar? &iquest;Vamos a vivir en comunidad? &iquest;Qu&eacute; comemos? &iquest;Qu&eacute; ropa compramos? &iquest;Seguimos comprando ropa?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existe una cadena global de sufrimiento que empieza en nuestras decisiones en esta parte de mundo y termina en el asesinato por inanici&oacute;n en otros territorios. Esto lo hemos visto muy claro con el genocidio del pueblo palestino: hemos hablado y practicado boicot mediante el consumo. Y lo hemos hecho porque somos conscientes de que esa cadena de sufrimiento existe. &iquest;Por qu&eacute; nos detenemos ah&iacute;? &iquest;Qu&eacute; hay del resto de sufrimientos? Hemos dicho que necesitamos asumir que tenemos y ejercemos privilegios y que debemos estar muy atentas para no seguir haci&eacute;ndolo en nuestra cotidianidad. Para eso, debemos respondernos a estas y otras muchas preguntas. La no colaboraci&oacute;n con el sistema en nuestra cotidianidad es fundamental y debe ir siempre acompa&ntilde;ada de una colectivizaci&oacute;n de la misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo necesita que pensemos m&aacute;s en su propio beneficio que en el nuestro, necesita que pongamos lo productivo por delante de lo reproductivo, que entendamos que la producci&oacute;n de muerte tiene m&aacute;s sentido que la producci&oacute;n de vida. Para eso, una de las cosas que hace es generar deseos haci&eacute;ndolos pasar por necesidades. Ojo con lo que deseamos, porque cuando hablamos de deseos construidos por el capitalismo hablamos de qu&eacute; vidas importan m&aacute;s que otras. Cuando mi 'necesidad' es a costa de la explotaci&oacute;n de otras, estamos aceptando impl&iacute;citamente que las vidas de esas personas importan menos que las nuestras. Judit Butler lo expresa muy bien en su libro 'Marcos de guerra', cuando habla de vidas que merecen ser lloradas y vidas que no lo merecen.
    </p><p class="article-text">
        En su precioso libro 'Refugio', Terry Tempest Williams escribe una frase que describe a la perfecci&oacute;n qu&eacute; es el capitalismo y, en general cualquier estructura de dominaci&oacute;n. Refiri&eacute;ndose a las consecuencias de los ensayos nucleares en el desierto de Nevada, cerca de donde ella y much&iacute;simas especies animales viven, dice lo siguiente: &ldquo;Cuando la Comisi&oacute;n de la Energ&iacute;a At&oacute;mica describi&oacute; el territorio al norte de los campos de pruebas de Nevada como 'desierto virtualmente deshabitado', mi familia y las aves del Gran Lago Salado &eacute;ramos algunos de esos 'deshabitantes virtuales'&rdquo;. Y es que para el capitalismo somos eso: deshabitantes virtuales, despersonas virtuales, desanimales virtuales, desnaturaleza virtual.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La responsabilidad individual colectivizada</strong></h2><p class="article-text">
        La no colaboraci&oacute;n es necesaria y, creo, deber&iacute;a ser la base &eacute;tica y pol&iacute;tica de todas las entidades y personas que trabajamos por la justicia social. &iquest;Cu&aacute;les son las l&iacute;neas rojas de las entidades a las que pertenecemos? &iquest;D&oacute;nde nos plantamos y decimos por aqu&iacute; no vamos a seguir? &iquest;Cu&aacute;les son nuestras l&iacute;neas rojas personales dentro de esas entidades? &iquest;Se&ntilde;alamos aquello que est&aacute; colaborando con los sistemas de opresi&oacute;n? &iquest;Nos sentimos c&oacute;modas con lo que hacemos?
    </p><p class="article-text">
        Existe una herramienta epistemol&oacute;gica que, adem&aacute;s, es un posicionamiento pol&iacute;tico en s&iacute; mismo, que nos sirve para pensarnos: la <a href="https://eapneuskadi.org/wp-content/uploads/2025/10/3-LIM.ACCESO_MUJERES_FINAL.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&eacute;tica feminista</a>. La &eacute;tica feminista no es una rama de la &eacute;tica, es una forma diferente de pensar nuestras acciones cotidianas y su impacto en el entorno. Es otra forma de hacer &eacute;tica que trata de liberarse de los sesgos machistas, racistas y clasistas que ha caracterizado generalmente la &eacute;tica hegem&oacute;nica. Porque nuestros criterios &eacute;ticos no son neutros, como no lo es nada en una sociedad patriarcal, colonial y capitalista. &iquest;Nos hemos preguntado alguna vez seriamente cu&aacute;les son nuestros principios &eacute;ticos? &iquest;Nos hemos propuesto pensar en el impacto de nuestras acciones cotidianas y decidir qu&eacute; vamos a interrumpir, con qu&eacute; no vamos a colaborar m&aacute;s? O actuamos conscientemente o reproducimos la violencia estructural.
    </p><p class="article-text">
        La escritora Ursula K. Le Guin tiene un cuento que se llama 'Quienes se marchan de Omelas'. Es un relato que creo que da para conversar toda una vida. Ursula K. Le Guin nos coloca ante la realidad de una vida feliz que solo es posible sobre el sufrimiento de otras. Omelas es ese mundo feliz. &iquest;Te marchar&iacute;as al conocer el sufrimiento sobre el que se erige tu privilegio? &iquest;Te marchar&aacute;s? Porque conocerlo, ya lo conoces.
    </p><p class="article-text">
        Marcharse de Omelas es muy dif&iacute;cil, porque Omelas es el mundo en el que vivimos, pero debemos aspirar siempre a marcharnos. Debemos caminar ya en direcci&oacute;n a la salida. Actuar como si ya hubi&eacute;semos hecho la revoluci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo vivir&iacute;amos si la revoluci&oacute;n ya hubiese tenido lugar, si nos hubi&eacute;semos marchado ya de Omelas? Pensemos en serio c&oacute;mo ser&iacute;a el mundo, c&oacute;mo ser&iacute;amos nosotras, c&oacute;mo ser&iacute;an nuestros actos cotidianos, y desarrollemos aquellos que ya, desde ahora mismo, podemos poner en pr&aacute;ctica. No se trata aqu&iacute; de tener que hacerlo todo para salvar el mundo, se trata de hacer algo, algo m&aacute;s. Por cierto, la misma autora tiene otro cuento llamado 'El d&iacute;a antes de la revoluci&oacute;n'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existen much&iacute;simas personas y colectivas que est&aacute;n ya imaginando mundos diferentes, que est&aacute;n actuando como si la revoluci&oacute;n ya existiera: pueblos ocupados, iniciativas de cesi&oacute;n de tierras a personas migradas o migrantes, espacios voluntarios de acogida a v&iacute;ctimas de violencia machista y violencia racista, centros sociales construidos con las manos de quienes quieren tener espacios f&iacute;sicos en los que hacer comunidad, iniciativas colectivas para parar a las grandes empresas energ&eacute;ticas que quieren continuar robando territorio, etc. El mundo est&aacute; lleno de luces a las que mirar. Y podemos elegir mirar hacia all&iacute; cuando nos pensemos en el mundo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia González Llama]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/sintomas-causas-pensar-estructuralmente-capitalismo_132_13176441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 19:46:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De los síntomas a las causas: pensar estructuralmente el capitalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Patriarcado,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En el 250 aniversario de la biblia del mundo contemporáneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/250-aniversario-biblia-mundo-contemporaneo_129_13115898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b343cf06-dacb-4cd5-be19-923fa263b874_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En el 250 aniversario de la biblia del mundo contemporáneo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos una nueva biblia como lo fue 'La riqueza de las naciones' de Adam Smith. Nos hemos quedado sin un mito que explique el mundo y necesitamos un nuevo relato que llegue allá donde no llegó un profesor de filosofía moral del año 1776</p></div><p class="article-text">
        Adam Smith naci&oacute;, en el a&ntilde;o 1723, en el coraz&oacute;n de una pregunta: &iquest;C&oacute;mo se organiza una sociedad de extra&ntilde;os?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kirkcaldy era un pueblito min&uacute;sculo en la costa del Mar del Norte. A pocos kil&oacute;metros, en la orilla opuesta del fiordo de Forth, Edimburgo se estaba convirtiendo en una suerte de improvisada ciudad de los rascacielos. Encaramada en un risco diminuto sin espacio f&iacute;sico para crecer, la capital se hab&iacute;a visto arrasada por sucesivas oleadas migratorias que hab&iacute;an duplicado su poblaci&oacute;n a una velocidad vertiginosa. Sin otra posibilidad, los reci&eacute;n llegados hab&iacute;an ido convirtiendo la urbe en un experimento chiflado de chabolismo vertical: sobre los antiguos edificios medievales hab&iacute;an ido levantando planta tras planta hasta alcanzar las diez, doce, incluso catorce alturas a base de precarias estructuras de madera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para cuando Smith tuvo edad de comprender lo que estaba ocurriendo, cerca de 60.000 personas se hacinaban en medio kil&oacute;metro cuadrado &mdash;algo as&iacute; como cinco veces la densidad de una ciudad moderna&mdash; y aquellas estructuras hab&iacute;an empezado a ceder. Los muros se arqueaban, los cimientos se desplazaban, y no era raro que inmuebles enteros se vinieran abajo de la noche a la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Como los edificios de la Royal Mile, tambi&eacute;n las estructuras que ordenaban la sociedad escocesa de finales del siglo XVIII empezaban a resquebrajarse bajo la presi&oacute;n de la urbanizaci&oacute;n y la industrializaci&oacute;n. Y es que en aquellos a&ntilde;os en el sur de Escocia se estaba fraguando la transformaci&oacute;n de la experiencia humana m&aacute;s importante &ndash;y m&aacute;s infravalorada&ndash; de la historia reciente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1750 hab&iacute;a, quiz&aacute;, cinco o seis ciudades de m&aacute;s de 100.000 habitantes en Europa: Londres, Par&iacute;s, Viena, N&aacute;poles y Madrid. Fuera de ellas, la pr&aacute;ctica totalidad de la poblaci&oacute;n del mundo a&uacute;n viv&iacute;a, como hab&iacute;an hecho sus antepasados durante milenios, en grupos tan peque&ntilde;os que era posible tener un conocimiento &iacute;ntimo de todos los vecinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esas comunidades, cada persona sab&iacute;a no solo qui&eacute;n era qui&eacute;n, sino tambi&eacute;n qui&eacute;nes hab&iacute;an sido sus padres y sus abuelos y cu&aacute;ntas veces su estirpe hab&iacute;a estado vinculada o hab&iacute;a entrado en conflicto con otra. Todo el mundo pod&iacute;a juzgar por s&iacute; mismo si alguien era confiable o no, si representaba un peligro, cu&aacute;l era su estatus y si val&iacute;a la pena su tiempo. Donde no llegaba ese conocimiento, las iglesias hab&iacute;an asumido el papel de ordenante de la vida en com&uacute;n. As&iacute; que los mecanismos que durante milenios nos hab&iacute;an permitido comprender las sociedades humanas segu&iacute;an, hasta finales del siglo XVIII, pr&aacute;cticamente intactos.
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces los terratenientes escoceses comenzaron a promover las <em>enclosure acts</em>, unas leyes que prohib&iacute;an a los campesinos usar los pastos comunes que hasta entonces hab&iacute;an sido la base de su subsistencia. Privados de su forma de vida, miles de personas se vieron obligadas a desplazarse a las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Esas ciudades empezaron a convertirse en arrabales donde todo el mundo era nuevo y desconocido. Por primera vez en la historia, los grupos humanos superaban los l&iacute;mites de lo que pod&iacute;a entenderse desde la cognici&oacute;n individual y no ten&iacute;an ni iglesia, ni tradici&oacute;n a la que agarrarse para entender lo que estaba ocurriendo. As&iacute; surgi&oacute; un desaf&iacute;o completamente in&eacute;dito: &iquest;c&oacute;mo comprender a alguien que no conoces? &iquest;C&oacute;mo saber si puedes confiar en otra persona sin tener una referencia directa y personal? &iquest;C&oacute;mo transmitir tu propio estatus o reconocer el de alguien a quien nunca has visto?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese escenario, la religi&oacute;n ya no era capaz de contestar esas preguntas. Ni pod&iacute;a seguir dando forma al mundo, ni sostener el orden social. Sus preceptos &mdash;no solo su manera de entender el tiempo y el espacio, sino, sobre todo, su funci&oacute;n como arquitectura invisible de la vida en com&uacute;n&mdash; comenzaban a desmoronarse.
    </p><p class="article-text">
        La obsesi&oacute;n de Smith, como la de tantos de sus contempor&aacute;neos, era la de sustituir esas premisas: encontrar los fundamentos de la naturaleza humana y las reglas que nos gobiernan para crear un mantra universal que ordenase la sociedad que estaba naciendo.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, por m&aacute;s que la Historia se haya empe&ntilde;ado en presentarlo as&iacute;, Adam Smith no era un economista. La econom&iacute;a ni siquiera exist&iacute;a en aquel momento como disciplina. Lo m&aacute;s cercano era la &ldquo;econom&iacute;a pol&iacute;tica&rdquo;, que se ocupaba principalmente del gasto p&uacute;blico y de la recaudaci&oacute;n. Y la creencia general es que era el Estado el que produc&iacute;a la riqueza de las naciones. Smith, sin embargo, era profesor de filosof&iacute;a moral y su ambici&oacute;n era ofrecer un marco para orientar la conducta de sus contempor&aacute;neos. La econom&iacute;a, podr&iacute;amos aventurar, fue el artefacto que se invent&oacute; para convencernos de que aquel manual ten&iacute;a alg&uacute;n sentido.
    </p><p class="article-text">
        Y <em>La riqueza de las naciones</em> no es un tratado t&eacute;cnico, sino algo mucho m&aacute;s poderoso: es una f&aacute;bula. Un relato sobre esa sociedad naciente. Un mito fundacional que vino a sustituir a la religi&oacute;n. Como todos los mitos fundacionales, no tuvo &eacute;xito porque fuera literalmente cierto, sino porque result&oacute; extraordinariamente eficaz. Con un libro, Smith proporcion&oacute; un andamiaje intelectual sobre el que se termin&oacute; por levantar una civilizaci&oacute;n entera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El relato dec&iacute;a algo as&iacute;: la riqueza de las naciones no depende de lo que poseen, sino del trabajo que son capaces de movilizar. Pero hay algo desconcertante: en todas partes las personas trabajan, y sin embargo unas sociedades prosperan mientras otras se estancan. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la diferencia?, se preguntaba Smith. Y su respuesta era tan simple como revolucionaria: en la organizaci&oacute;n del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Un artesano, trabajando por su cuenta, pod&iacute;a hacer un producto al d&iacute;a, quiz&aacute; dos. Pero en una cadena de montaje pod&iacute;a hacer miles. La riqueza de los pa&iacute;ses depend&iacute;a de lo bien que se organizasen. Y para organizarse, requer&iacute;an capital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De manera que hay tres formas de contribuir a la sociedad: una, mediante sacrificio, aportando el ahorro que uno podr&iacute;a gastar en placeres superfluos; otra, con esfuerzo, entregando tiempo y trabajo; y la tercera, a trav&eacute;s de la capacidad de organizar, de poner en marcha estructuras que multipliquen la productividad. Los pa&iacute;ses que logren dominar estas tres dimensiones &mdash;ahorrar, trabajar y organizarse&mdash; ser&aacute;n los que prosperen y dejen atr&aacute;s a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Este mito ten&iacute;a una ventaja extraordinaria en aquel momento hist&oacute;rico. El esfuerzo y el sacrificio, a diferencia de la devoci&oacute;n religiosa o de la fe, eran contables. Las horas de trabajo, las libras invertidas o ahorradas, pod&iacute;an anotarse en una hoja de c&aacute;lculo. De esta manera, el mito resolv&iacute;a ese gran problema de la sociedad que nac&iacute;a: c&oacute;mo valorar a las personas m&aacute;s all&aacute; de los v&iacute;nculos familiares, de la comunidad local y del fervor religioso. Smith ofrec&iacute;a un sistema universal para medir y guiar la conducta humana, un reemplazo secular para la autoridad moral que antes resid&iacute;a en la iglesia y en la tradici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue como el mito de Adam Smith sustituy&oacute; a la religi&oacute;n punto por punto, en todas sus facetas. Hab&iacute;a un dios &mdash;ya no en el cielo, sino en la organizaci&oacute;n del trabajo&mdash; que promet&iacute;a ganancias infinitas. Hab&iacute;a virtudes &mdash;el ahorro y el trabajo&mdash; que otorgaban el favor de ese dios. Y hab&iacute;a un infierno: la pobreza y la exclusi&oacute;n, el atraso en lugar del progreso, para quienes no cumpl&iacute;an los preceptos. Lo que uno val&iacute;a y lo que val&iacute;a el resto iba a quedar para siempre registrado en una gigantesca hoja de c&aacute;lculo que llamar&iacute;amos <em>econom&iacute;a</em>.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hoy, 250 a&ntilde;os despu&eacute;s, vivimos palabra por palabra en ese mito. Las categor&iacute;as econ&oacute;micas que se ense&ntilde;an en la universidad (el trabajo y el capital como factores de la producci&oacute;n, la productividad, etc.) todav&iacute;a nacen de ese libro. Pero no solo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n le seguimos ense&ntilde;ando a nuestros hijos la importancia del esfuerzo. Igual que nos ense&ntilde;aron nuestros padres. Hasta nos machacamos en silencio cuando sentimos que &ldquo;no nos hemos esforzado lo suficiente&rdquo;. Por su parte, varias de las cat&aacute;strofes de la sociedad contempor&aacute;nea &ndash;como la crisis de la vivienda o la burbuja de las bolsas&ndash; se explican porque seguimos convencidos de que el ahorro es una actitud virtuosa que merece una recompensa (aunque no produzca valor y aunque no corra riesgos, que eran las cosas que se supon&iacute;a que hac&iacute;a el ahorro en el cuento de Smith).
    </p><p class="article-text">
        La crisis que atraviesa nuestra sociedad tambi&eacute;n se explica por las limitaciones de ese relato. Smith pensaba que el conocimiento era irrelevante, un subproducto de la actividad humana que no deb&iacute;a contarse. En varias ocasiones a lo largo del texto desprecia la contribuci&oacute;n de los obreros que inventaban mejoras para las m&aacute;quinas o de las profesiones que no contribu&iacute;an a mover la cadena de montaje. Y a pesar de que el dios de su historia &ndash;la divisi&oacute;n del trabajo&ndash; es una forma muy evidente de conocimiento, ni en sus planteamientos, ni en las ecuaciones que despu&eacute;s dieron forma a la econom&iacute;a de los siguientes 250 a&ntilde;os qued&oacute; reflejada esta faceta de la actividad humana salvo como un &ldquo;residuo&rdquo; que no se puede contar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, todo nuestro marco moral, que despu&eacute;s se refleja tambi&eacute;n en la arquitectura de la econom&iacute;a como ciencia, descansa sobre el esfuerzo e ignora sistem&aacute;ticamente la esencia de la actividad de los seres humanos: el conocimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero resulta que hoy hemos superado esa necesidad de esfuerzo que ten&iacute;amos en el inicio de la Revoluci&oacute;n Industrial: vivimos en una era del conocimiento en la que el trabajo &ndash;en ese sentido de la aplicaci&oacute;n de la fuerza&ndash; cada vez es menos necesario para producir valor (y menos lo ser&aacute; a medida que avancen las energ&iacute;as renovables). Y, sin embargo, carecemos de herramientas para valorarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis del mundo moderno nace de esa carencia: necesitamos una nueva biblia. Nos hemos quedado sin un mito que explique el mundo y necesitamos un nuevo relato que llegue all&aacute; donde no lleg&oacute; un profesor de filosof&iacute;a moral del a&ntilde;o 1776. Uno que d&eacute; sentido a este tiempo nuevo y que nos empuje hacia adelante otros 250 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;--&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque sus casi 1.000 p&aacute;ginas pueden echar a alg&uacute;n lector para atr&aacute;s, <em>La riqueza de las naciones</em> es una lectura muy entretenida que se puede limitar a los tres primeros libros (unas 300 p&aacute;ginas). Hay una versi&oacute;n reducida <a href="https://archive.org/details/adam-smith-la-riqueza-de-las-naciones_202304/page/7/mode/2up" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el dominio p&uacute;blico aqu&iacute;</a> que se puede encontrar tambi&eacute;n en <a href="https://www.amazon.es/riqueza-las-naciones-I-II-III-selecci%C3%B3n/dp/842065096X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro de bolsillo de Alianza Editorial</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/250-aniversario-biblia-mundo-contemporaneo_129_13115898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 20:16:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En el 250 aniversario de la biblia del mundo contemporáneo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que la Inteligencia Artificial revela sobre el capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/inteligencia-artificial-revela-capitalismo_129_13020702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2ad69cf-8c9a-46c9-9f1f-ea0d920f68de_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131522.jpg" width="1920" height="1080" alt="Lo que la Inteligencia Artificial revela sobre el capitalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tecnología y las máquinas deberían servir para liberar al ser humano, no para afianzarlo a esa rueda del hámster que es el capitalismo. De hecho, el problema no es que existan esclavos energéticos, sino quién los controla, con qué propósito y en beneficio de quién</p></div><p class="article-text">
        El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, se ha defendido de las acusaciones de despilfarro energ&eacute;tico de las aplicaciones de inteligencia artificial (IA) argumentando que tambi&eacute;n se gasta mucha energ&iacute;a para entrenar a un humano. Seg&uacute;n Altman, si contamos toda la energ&iacute;a que un ser humano necesita desde su nacimiento hasta ser productivo &mdash;unos 20 a&ntilde;os, de acuerdo con sus c&aacute;lculos&mdash;, entonces la IA es igual o m&aacute;s eficiente energ&eacute;ticamente. Como era previsible, esta analog&iacute;a entre m&aacute;quinas y seres humanos ha sido muy criticada por deshumanizadora, pues sugiere una equivalencia moral entre, por ejemplo, mantener con vida a un beb&eacute; y el entrenamiento de la inteligencia artificial. Sin embargo, creo que la cr&iacute;tica debe situarse en un plano mucho m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        La virtud de la analog&iacute;a de Altman es que es t&eacute;cnicamente correcta, al menos en primera instancia. Desde el punto de vista energ&eacute;tico, tanto las m&aacute;quinas como los organismos vivos somos entidades que requieren la &ldquo;ingesta&rdquo; continua de energ&iacute;a para poder &ldquo;funcionar&rdquo; &mdash;lo que en t&eacute;rminos f&iacute;sicos supone realizar <em>trabajo</em>&mdash;. Lo que var&iacute;a es el tipo de combustible que necesitamos, ya que mientras las m&aacute;quinas pueden utilizar la madera, el carb&oacute;n, el petr&oacute;leo, la electricidad&hellip; los seres humanos estamos m&aacute;s limitados y nuestro metabolismo solo acepta lo que nuestras enzimas pueden transformar, como los alimentos: no podemos comer carb&oacute;n ni beber petr&oacute;leo. Pero el proceso bioqu&iacute;mico es b&aacute;sicamente el mismo, y digerir un terr&oacute;n de az&uacute;car libera aproximadamente la misma cantidad de energ&iacute;a qu&iacute;mica que quemarlo al aire libre, aunque mediante procesos distintos. Esta es la raz&oacute;n por la que es posible medir las diferentes formas de la energ&iacute;a en la misma unidad: julios o calor&iacute;as, por ejemplo. Desde el punto de vista energ&eacute;tico, &iexcl;somos comparables!
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser algo obsceno, este punto es central para comprender tanto las fortalezas como las vulnerabilidades de las sociedades contempor&aacute;neas. Y de paso me permite darle la vuelta al argumento de Altman. Baste un ejemplo elemental al que me gusta recurrir: si las aristocracias griega y romana pod&iacute;an trasladarse de un lado a otro sin caminar era porque ten&iacute;an a su disposici&oacute;n a un grupo de esclavos humanos que usaban su potencia para llevar al propietario de un lado a otro. Eso s&iacute;, a los esclavos hab&iacute;a que alimentarlos continuamente; lo que no siempre era barato. Hoy, esos esclavos han sido sustituidos por veh&iacute;culos de transporte que, debido a su enorme potencia f&iacute;sica, adem&aacute;s pueden conseguir velocidades mucho mayores; pero tambi&eacute;n hay que alimentarlos, solo que con combustibles f&oacute;siles &mdash;y con electricidad en el caso de los el&eacute;ctricos&mdash;. Para hacernos una idea, un SUV de 250 caballos trabajando a potencia m&aacute;xima es equivalente a unos 2.000 esclavos humanos trabajando simult&aacute;neamente. Debido a lo barato de los combustibles f&oacute;siles y la falta de problemas morales para &ldquo;explotarlos&rdquo;, la generalizaci&oacute;n de estas m&aacute;quinas ha permitido una elevaci&oacute;n del bienestar material de gran parte de la sociedad en los &uacute;ltimos 250 a&ntilde;os. As&iacute;, la era del antropoceno es tambi&eacute;n la era de la masificaci&oacute;n de los <em>esclavos energ&eacute;ticos</em>.
    </p><p class="article-text">
        Si esta equivalencia energ&eacute;tica chirr&iacute;a a nuestro sentido com&uacute;n es precisamente porque hemos naturalizado lo que el antrop&oacute;logo Alf Hornborg llama el fetichismo de las m&aacute;quinas, es decir, que miramos hacia otro lado respecto a los flujos de energ&iacute;a y recursos naturales que son necesarios para hacer funcionar a nuestras m&aacute;quinas (desde secadores de pelo hasta veh&iacute;culos de transporte, pasando por ordenadores y otros productos electr&oacute;nicos). Lo cierto es que el mantenimiento de toda nuestra tecnoestructura &mdash;de todas esas m&aacute;quinas que sostienen la vida moderna, particularmente en los pa&iacute;ses desarrollados&mdash; depende de la entrada continua de recursos y energ&iacute;a, procedentes muchas veces de otras partes pobres y explotadas del mundo, y adem&aacute;s genera costes ambientales, que tambi&eacute;n suelen externalizarse. Y, como sucede con nuestros organismos, si dejamos de incorporar energ&iacute;a como &ldquo;alimento&rdquo;, las m&aacute;quinas se convierten en cacharros in&uacute;tiles. El propio Hornborg suele contar que, con el colapso de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y el desabastecimiento local de muchos suministros, los agricultores rusos pronto se dieron cuenta de que sin gasoil sus tractores eran poco m&aacute;s que chatarra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy sabemos que la generalizaci&oacute;n de las m&aacute;quinas impulsadas por combustibles f&oacute;siles no solo ha mejorado nuestro bienestar material &mdash;porque ha permitido elevar la productividad econ&oacute;mica a niveles sin precedentes en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos&mdash; sino que, como afirm&oacute; el historiador Tony Wrigley, tambi&eacute;n ha abierto la caja de Pandora: el impacto ecol&oacute;gico es descomunal, empezando por el cambio clim&aacute;tico que amenaza la vida misma en el planeta. El reto civilizatorio actual es, de hecho, ser capaces de transitar hacia nuevas fuentes de energ&iacute;a renovables que alimenten a nuestras m&aacute;quinas y que permitan sostener formas de bienestar material compatibles con los l&iacute;mites del planeta. No hay urgencia mayor que esa en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto podr&iacute;amos cuestionar si de verdad estamos disfrutando de ese bienestar material. Est&aacute; fuera de toda duda que tanto las m&aacute;quinas como la tecnolog&iacute;a est&aacute;n cada vez m&aacute;s avanzadas, como demuestra la espectacularidad de la inteligencia artificial. Pero si observamos las condiciones de trabajo de los seres humanos, estas no han variado tanto a lo largo de las d&eacute;cadas; y cuando lo han hecho ha sido a peor: precariedad, flexibilidad, explotaci&oacute;n&hellip; Los seres humanos seguimos siendo un h&aacute;mster en la rueda de la producci&oacute;n capitalista, y las m&aacute;quinas no nos est&aacute;n liberando, sino que se est&aacute;n adaptando a ese destino tr&aacute;gico. Es aqu&iacute; donde se encuentra la carga de profundidad del comentario de Sam Altman: para qu&eacute; sirve realmente la IA.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier avance tecnol&oacute;gico es, potencialmente, liberador: en tanto permite producir lo mismo en menos tiempo, abre la puerta a que el ser humano disfrute de m&aacute;s ocio y menos trabajo. El problema es que cuando la tecnolog&iacute;a se inserta en un sistema institucional como el capitalismo, esa puerta se cierra para siempre y solo queda emplear todos los recursos en producir m&aacute;s cantidad en el mismo tiempo &mdash;o en m&aacute;s tiempo, si las condiciones sociopol&iacute;ticas lo toleran&mdash;. Esto es a lo que se refiere Sam Altman cuando sugiere que un ser humano solo es productivo al llegar a los 20 a&ntilde;os, dando por hecho que todo el tiempo previo es una simple inversi&oacute;n energ&eacute;tica. As&iacute;, lo importante para &eacute;l parece limitarse al car&aacute;cter &ldquo;productivo&rdquo; del instrumento, sea una m&aacute;quina o un ser humano. El punto cr&iacute;tico no es que compare los consumos energ&eacute;ticos de m&aacute;quinas y seres humanos, sino que conceptualiza a ambos como sacrificios necesarios para un bien mayor: el del beneficio privado capitalista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema, por lo tanto, no es la tecnolog&iacute;a, sino el capitalismo. Aunque las alarmas hayan saltado al expresarse una equivalencia energ&eacute;tica entre m&aacute;quinas y humanos, lo verdaderamente problem&aacute;tico es que no estemos cuestionando que las m&aacute;quinas &mdash;y ello incluye a la inteligencia artificial, que es una tecnolog&iacute;a que requiere un consumo brutal de recursos naturales y energ&iacute;a&mdash; est&eacute;n &uacute;nicamente al servicio del beneficio empresarial. No se trata de elegir entre m&aacute;quinas y humanos, como pens&oacute; el movimiento luddita en el siglo XIX o como ocurre con el debate contempor&aacute;neo sobre la automatizaci&oacute;n de empleos, sino de conseguir construir una sociedad donde las m&aacute;quinas sean &ldquo;esclavas&rdquo; no solo energ&eacute;ticamente sino tambi&eacute;n pol&iacute;ticamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, la tecnolog&iacute;a y las m&aacute;quinas deber&iacute;an servir para liberar al ser humano, no para afianzarlo a esa rueda del h&aacute;mster que es el capitalismo. De hecho, el problema no es que existan esclavos energ&eacute;ticos, sino qui&eacute;n los controla, con qu&eacute; prop&oacute;sito y en beneficio de qui&eacute;n. Utilizadas de otro modo, esas mismas tecnolog&iacute;as podr&iacute;an permitirnos vivir mejor dentro de los l&iacute;mites del planeta, reduciendo el tiempo de trabajo necesario y ampliando el tiempo de ocio y disfrute. A esa posibilidad muchos la llamamos ecosocialismo. Y ofrece un horizonte mucho m&aacute;s amable para la vida y, seguramente, el &uacute;nico viable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/inteligencia-artificial-revela-capitalismo_129_13020702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 21:19:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que la Inteligencia Artificial revela sobre el capitalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Capitalismo,Empleo,Sam Altman]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jóvenes contra mayores: el relato que salva al capital]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/jovenes-mayores-relato-salva-capital_129_12993515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af0cb6a9-d908-4719-8e27-b618979ca58a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jóvenes contra mayores: el relato que salva al capital"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sistema de pensiones no es un mecanismo autónomo que compita con los salarios de los jóvenes, sino una institución que depende estructuralmente de la masa salarial y del nivel de empleo. El problema no es la “generosidad” de las pensiones, sino el debilitamiento de la capacidad productiva y distributiva del conjunto de la economía</p><p class="subtitle">No son los 'boomers': es el capitalismo
</p></div><p class="article-text">
        Como toda gran mentira, la narrativa que asegura que estamos viviendo una guerra intergeneracional contiene elementos ciertos que conviene reconocer. La desigualdad entre generaciones en lo referido a la renta y, sobre todo, a la riqueza, existe y genera una fotograf&iacute;a est&aacute;tica donde ciertos grupos de edad disponen de m&aacute;s recursos que otros. Sin embargo, es completamente injustificado derivar de esa fotograf&iacute;a una causalidad seg&uacute;n la cual la pobreza relativa de los j&oacute;venes se debe a la mayor riqueza relativa de los mayores. Ese salto argumentativo ileg&iacute;timo permite que se extienda la idea de que el foco debe situarse en la &ldquo;injusta generosidad&rdquo; de las fuentes de recursos de las generaciones mayores &mdash;como las pensiones&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los an&aacute;lisis convencionales que abundan en este error carecen tanto de una perspectiva internacional como hist&oacute;rica, algo que lastra su capacidad de entender el fen&oacute;meno que aparentemente quieren explicar. El error les conduce a una posici&oacute;n conservadora que es perfectamente funcional al desmantelamiento de las conquistas sociales, lo que parad&oacute;jicamente agrava el problema que en algunos casos dicen querer resolver.
    </p><h2 class="article-text">La historia importa</h2><p class="article-text">
        Desde hace unos 300.000 a&ntilde;os los seres humanos vivimos en comunidades que se organizan colectivamente a trav&eacute;s de instituciones hist&oacute;ricamente espec&iacute;ficas. Es de sentido com&uacute;n que nuestro per&iacute;metro de posibilidades no es el mismo seg&uacute;n seamos miembros de una sociedad de cazadores-recolectores, de una sociedad agraria de la Edad Media o de una sociedad capitalista moderna. Pero tampoco dentro del capitalismo las condiciones han sido las mismas todo el tiempo: no vivir&iacute;amos igual en la Inglaterra industrial del siglo XIX, en Estados Unidos de posguerra del siglo XX o en la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea. Entender el tipo de instituciones es central para comprender en qu&eacute; &ldquo;mundo&rdquo; se inserta cada generaci&oacute;n y cada individuo.
    </p><p class="article-text">
        Esas instituciones cambian con el tiempo, y la sociolog&iacute;a ha dedicado mucha atenci&oacute;n a las razones que explican esas mutaciones. Una de las explicaciones m&aacute;s potentes es la que se refiere a la lucha pol&iacute;tica entre grupos sociales, y que en el &aacute;mbito laboral es obvia. En el incipiente capitalismo industrial brit&aacute;nico no exist&iacute;a lo que hoy llamar&iacute;amos derecho laboral, de modo que las condiciones de trabajo eran de explotaci&oacute;n severa y ven&iacute;an marcadas m&aacute;s por el l&iacute;mite de los organismos biol&oacute;gicos que por las leyes. Pero las luchas pol&iacute;ticas en la sociedad y en el parlamento fueron imponiendo l&iacute;mites a esa explotaci&oacute;n, conduciendo a normativas y leyes que proteg&iacute;an de los abusos y excesos m&aacute;s brutales. La lucha pol&iacute;tica fue construyendo un marco institucional hist&oacute;ricamente espec&iacute;fico, pero a un coste muy elevado porque la represi&oacute;n siempre fue violenta e implacable: aquellas primeras normativas fueron conquistas devenidas tras miles de muertes por los accidentes laborales y por la represi&oacute;n sindical.
    </p><p class="article-text">
        Esa lucha pol&iacute;tica no se detuvo en aquellas primeras victorias. A lo largo de las siguientes d&eacute;cadas nuevas conquistas fueron ampliando el abanico de protecci&oacute;n de la clase trabajadora, hasta que a finales del siglo XIX se fueron condensando en muchos pa&iacute;ses occidentales en lo que se ha llamado <em>Estado Social</em> o <em>Estado del Bienestar</em>, es decir, en un conjunto de instituciones pensadas para frenar los abusos que la parte m&aacute;s fuerte &mdash;el capital&mdash; lleva a cabo contra la parte d&eacute;bil &mdash;el trabajo&mdash;. La especificidad hist&oacute;rica la determina el hecho de que no hay dos <em>Estados Sociales </em>iguales, ni en el espacio &mdash;cada pa&iacute;s dispone de una versi&oacute;n propia&mdash; ni en el tiempo &mdash;sus contenidos son continuamente objeto de disputa y redefinici&oacute;n&mdash;. Por esa raz&oacute;n es correcto afirmar que las conquistas sociales que encarnan las instituciones siempre son contingentes y nunca definitivas: nunca est&aacute;n garantizadas para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Los te&oacute;ricos han tratado de ofrecer una periodizaci&oacute;n coherente para situar estos cambios a lo largo de la historia reciente, siendo la m&aacute;s fecunda y conocida la que distingue entre el capitalismo salvaje del siglo XIX, el per&iacute;odo keynesiano-fordista que se fue desplegando tras la II Guerra Mundial y el per&iacute;odo neoliberal que a partir de los a&ntilde;os ochenta fue desmantelando las conquistas sociales. Incluso las lecturas m&aacute;s simples de esta clasificaci&oacute;n permiten comprender que las instituciones &mdash;particularmente las referidas a los derechos laborales&mdash; cambian a lo largo del tiempo y afectan desigualmente entre generaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es l&oacute;gico llegar a la conclusi&oacute;n de que un individuo crecido en una sociedad fordista, con sus grandes f&aacute;bricas y alta afiliaci&oacute;n sindical, y protegido por un Estado Social fuerte, no disfruta de los mismos derechos que otro individuo crecido d&eacute;cadas despu&eacute;s en una sociedad posfordista o neoliberal donde el trabajo habitual es precario y flexible y se encuentra altamente expuesto a los caprichos de los empleadores. Indudablemente, ambos individuos pensar&aacute;n la sociedad de forma distinta. Sin embargo, es este tipo de enfoque el que est&aacute; completamente ausente entre los analistas de la &ldquo;guerra intergeneracional&rdquo;. Para ellos es como si los individuos se insertaran siempre en el mismo lugar, vac&iacute;o de historia y cambio social.
    </p><h2 class="article-text">El caso de Espa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s que tuvo que construir su <em>Estado Social</em> a contramano del resto de Europa, pues justo cuando aqu&iacute; la recuperaci&oacute;n de la democracia impulsaba su construcci&oacute;n en el resto de Europa comenzaba su desmantelamiento. Las bases econ&oacute;micas, adem&aacute;s, tampoco eran las m&aacute;s apropiadas para sostener el <em>Estado Social</em>. Espa&ntilde;a transit&oacute; hacia la industrializaci&oacute;n moderna a finales de los a&ntilde;os 50 del siglo XX, pero en los a&ntilde;os 70 ya comenzaba la desindustrializaci&oacute;n. Durante los a&ntilde;os ochenta ese proceso se aceler&oacute;, junto con un proceso de desagrarizaci&oacute;n y el crecimiento del sector servicios (particularmente importante en turismo y servicios inmobiliarios).
    </p><p class="article-text">
        El principal efecto de estos cambios fue la ca&iacute;da de los empleos en el sector industrial, que pasaron de representar el 23% en 1980 a caer por debajo del 10% en la actualidad. Esta transformaci&oacute;n supuso la desaparici&oacute;n progresiva del obrero de mono azul, que se ubicaba en medianas y grandes empresas con alta presencia sindical, y su sustituci&oacute;n por trabajadores menos cualificados en sectores de baja intensidad sindical. Se desplegaba as&iacute; una flexibilizaci&oacute;n e individualizaci&oacute;n de las relaciones laborales, lo cual dejaba al trabajador en una situaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable ante el empleador.
    </p><p class="article-text">
        Esto no solo iba a tener consecuencias pol&iacute;ticas &mdash;los obreros organizados tend&iacute;an a ser la base social de los partidos de izquierdas&mdash; sino tambi&eacute;n econ&oacute;micas. La participaci&oacute;n de los salarios en la renta ha ido disminuyendo sistem&aacute;ticamente y manteniendo una evoluci&oacute;n pareja al declive de peso del empleo industrial, como se puede ver en el siguiente gr&aacute;fico. Eso quiere decir que, de la tarta total del valor monetario de la producci&oacute;n, cada vez una menor parte iba dirigida a los salarios &mdash;pero mayor hacia los beneficios empresariales&mdash;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<h4 style="font-family:'Encode Sans',sans-serif;text-align:left;color:black;font-size:22px;font-weight:700">Así ha ido disminuyendo la participación de los salarios en la renta</h4>

<p style="font-size:14px;text-align:left;font-family:'Encode Sans',sans-serif;line-height:20px;color:#181818">Participación salarial (% renta) y empleo industrial (% del total) en España</span></p>

<div class="flourish-embed" data-src="story/3587866"><script src="https://public.flourish.studio/resources/embed.js"></script><noscript><img src="https://public.flourish.studio/story/3587866/thumbnail" width="100%" alt="visualization" /></noscript></div>

<p style="font-size:12px;text-align:left;font-family:'Encode Sans',sans-serif;line-height:20px;color:#181818;">Fuente: AMECO, Stan Database for Structural Analysis (2025 edition) y elaboración propia</p>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        Estos datos sugieren que la desindustrializaci&oacute;n ha sido el factor estructural clave en el hundimiento de la participaci&oacute;n salarial en Espa&ntilde;a. La industria genera empleos con mayor productividad, mayor poder negociador (concentraci&oacute;n en f&aacute;bricas, sindicatos de rama) y mayor capacidad de captura de rentas por parte de los trabajadores. As&iacute;, la terciarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola &mdash;sobre todo hacia servicios de bajo valor a&ntilde;adido, como turismo y construcci&oacute;n&mdash; ha debilitado la posici&oacute;n estructural del trabajo frente al capital. 
    </p><p class="article-text">
        Conviene, sin embargo, evitar lecturas monocausales. Al fin y al cabo, la desindustrializaci&oacute;n no ha operado en el vac&iacute;o. El proceso ha estado acompa&ntilde;ado por una creciente financiarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola y por la inflaci&oacute;n persistente del precio de los activos inmobiliarios. Como ya he resaltado en otras ocasiones, <a href="https://www.eldiario.es/economia/espana-si-pais-rentistas_129_12885377.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la vivienda se ha convertido en un mecanismo central de acumulaci&oacute;n patrimonial</a> para las cohortes que accedieron a la propiedad en d&eacute;cadas de precios relativamente bajos y cr&eacute;dito expansivo. Esa din&aacute;mica ha amplificado la divergencia patrimonial entre generaciones, pero no porque los mayores &ldquo;extraigan&rdquo; recursos de los j&oacute;venes, sino porque el modelo de crecimiento ha desplazado la generaci&oacute;n de renta desde el trabajo productivo hacia la revalorizaci&oacute;n de activos. Es una transformaci&oacute;n estructural del r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n, no un conflicto entre edades.
    </p><p class="article-text">
        En estos cambios institucionales cabe resaltar el papel de las reformas laborales. Particularmente importantes fueron las de 1984 y 1997, pero tambi&eacute;n las de 2010 y 2012. Todas ellas han tenido como objetivo mermar la capacidad de negociaci&oacute;n de la clase trabajadora, lo que se ha traducido en condiciones de trabajo m&aacute;s precarias y salarios relativamente m&aacute;s reducidos. El modelo laboral neoliberal se justificaba en aras de una supuesta mayor capacidad de adaptaci&oacute;n de la mano de obra a una estructura productiva desindustrializada y crecientemente dependiente de sectores precarios. Esto fue generando lo que t&eacute;cnicamente se llama un mercado laboral segmentado, donde los individuos de generaciones anteriores tend&iacute;an a disfrutar de derechos laborales que ya eran inexistentes para las nuevas generaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Este patr&oacute;n no es exclusivo de Espa&ntilde;a. Todas las econom&iacute;as occidentales han atravesado la misma senda, resultado de los efectos de la globalizaci&oacute;n neoliberal, pero aquellas que han sufrido procesos m&aacute;s intensos de terciarizaci&oacute;n y debilitamiento sindical &mdash;como Estados Unidos o el Reino Unido&mdash; muestran trayectorias m&aacute;s similares de ca&iacute;da en la participaci&oacute;n salarial. Por el contrario, pa&iacute;ses que han preservado un mayor peso industrial y una arquitectura institucional m&aacute;s robusta &mdash;como Alemania o algunos pa&iacute;ses n&oacute;rdicos&mdash; han registrado din&aacute;micas distributivas relativamente m&aacute;s equilibradas. Ello sugiere que el problema no radica en la edad de los ciudadanos, sino en el tipo de estructura productiva e institucional que enmarca sus trayectorias vitales. El hecho de que en todos los pa&iacute;ses las diferencias de rentas sean <a href="https://www.eldiario.es/economia/no-son-boomers-capitalismo_129_12750821.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s acusadas entre trabajadores j&oacute;venes y trabajadores mayores</a> que entre trabajadores y pensionistas subraya este punto, un aspecto tambi&eacute;n deliberadamente ignorado por los apologetas de la cr&iacute;tica a los &ldquo;boomers&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hace una d&eacute;cada la propuesta de los economistas convencionales fue la del &ldquo;contrato &uacute;nico&rdquo;, que era un subterfugio con el que se pretend&iacute;a homogeneizar las condiciones laborales a la baja: retirando las protecciones-conquistas de los grupos mayores. Actualmente los discursos de la &ldquo;guerra intergeneracional&rdquo; son un eco de esas propuestas, aunque de una manera m&aacute;s naif: se argumenta que es el peso de las conquistas de las generaciones anteriores lo que lastra la posibilidad de desarrollo de las conquistas de las generaciones siguientes, centrado habitualmente en el caso de las pensiones.
    </p><h2 class="article-text">Conclusi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El &eacute;nfasis recurrente en las pensiones como supuesto obst&aacute;culo para el progreso de las generaciones j&oacute;venes incurre adem&aacute;s en un error de perspectiva macroecon&oacute;mica. El sistema de pensiones no es un mecanismo aut&oacute;nomo que compita con los salarios de los j&oacute;venes, sino una instituci&oacute;n que depende estructuralmente de la masa salarial y del nivel de empleo. Cuando la participaci&oacute;n del trabajo en la renta se reduce y la estructura productiva se orienta hacia sectores de bajo valor a&ntilde;adido, se deteriora simult&aacute;neamente la base financiera del Estado Social. El problema, por tanto, no es la &ldquo;generosidad&rdquo; de las pensiones, sino el debilitamiento de la capacidad productiva y distributiva del conjunto de la econom&iacute;a. El problema no son los boomers, sino que el mundo donde se insertaban ha sido sustituido por otro con una fracci&oacute;n de sus derechos y oportunidades laborales.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, hay que darle la vuelta al argumento: ha sido la incapacidad hist&oacute;rica de defender las conquistas anteriores frente al avance brutal del neoliberalismo lo que ha llevado a las nuevas generaciones a una situaci&oacute;n de enorme vulnerabilidad. Por lo tanto, son las instituciones y la lucha pol&iacute;tica &mdash;de clases, m&aacute;s espec&iacute;ficamente&mdash; las que explican fundamentalmente las diferencias intergeneracionales de renta y riqueza. Un corolario de este argumento es que la soluci&oacute;n pasa por m&aacute;s conquistas sociales, y no menos &mdash;como plantean los analistas conservadores&mdash; y una profunda reestructuraci&oacute;n de la econom&iacute;a que pase por la reindustrializaci&oacute;n de la econom&iacute;a, el final de la dependencia sobre sectores de bajo valor a&ntilde;adido y la excesiva capacidad de poder de los empleadores privados.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, no estamos ante un enfrentamiento entre j&oacute;venes y mayores, sino ante un conflicto m&aacute;s profundo entre rentas del trabajo y rentas del capital en un r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n que ha debilitado sistem&aacute;ticamente la posici&oacute;n estructural del primero. Las diferencias intergeneracionales son la expresi&oacute;n demogr&aacute;fica de esa transformaci&oacute;n institucional. Pretender resolverlas erosionando las conquistas sociales existentes equivale a profundizar la l&oacute;gica que gener&oacute; el problema, un aspecto de m&aacute;xima satisfacci&oacute;n para el capital. La salida no pasa por redistribuir escasez entre cohortes, sino por reconstruir poder social, reorientar el modelo productivo y ampliar las instituciones que protegen al trabajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/jovenes-mayores-relato-salva-capital_129_12993515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 20:02:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jóvenes contra mayores: el relato que salva al capital]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pensionistas,Pensiones,Jóvenes,Salarios,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fairplayer, la alternativa a Spotify para luchar contra el capitalismo de las plataformas de streaming]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/fairplayer-alternativa-spotify-luchar-capitalismo-plataformas-streaming_1_12981237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d9aeb51-588b-4930-a846-ebc5f3c58c8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fairplayer, la alternativa a Spotify para luchar contra el capitalismo de las plataformas de streaming"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la ínfima remuneración que reciben los artistas por parte de Spotify y la marcha de muchos de ellos, programadores y cantantes apuestan por una herramienta que busca ser ética y cooperativa</p><p class="subtitle">Subvert, una plataforma para los músicos que no quieren “sentirse cómplices de la especulación con la guerra”</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/le-interesa-spotify-elegir-canciones-escuchas_129_12260594.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iacute;nfima remuneraci&oacute;n</a> que reciben los artistas por parte de Spotify y la opacidad de su funcionamiento interno lleva a&ntilde;os crispando los &aacute;nimos del gremio de creadores, pero la noticia de que su fundador, Daniel Ek, hab&iacute;a invertido <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/spotify-pierde-artistas-criticos-inversion-armas-propietario-no-queremos-musica-mate_1_12496347.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">600 millones de euros en Helsing</a>, empresa alemana especializada en fabricaci&oacute;n de drones de combate, provoc&oacute; las primeras reacciones serias. Grupos independientes como Deerhoof, King Gizzard &amp; the Lizard Wizard y Xiu Xiu retiraron sus cat&aacute;logos en verano. Otras m&aacute;s conocidas, como Massive Attack, anunciaron su intenci&oacute;n de hacer lo mismo, aunque todav&iacute;a no lo han logrado. El pasado noviembre, 160 artistas vascos planificaron una fuga coordinada de Spotify y hace una semana <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/salvador-sobral-clara-peya-anuncian-abandonaran-spotify-setenta-artistas-catalanes-forma-boicot_1_12940557.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">80 artistas catalanes</a> capitanearon una estrategia similar.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la protesta simb&oacute;lica, porque la retirada de varios cientos de repertorios afecta la imagen de Spotify pero no sus finanzas, tambi&eacute;n empiezan a cobrar forma iniciativas cuyo objetivo es imaginar un consumo de m&uacute;sica en <em>streaming</em> m&aacute;s &eacute;tico y responsable que no dependa del capricho de grandes empresarios; ll&aacute;mense <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/escucha-eldiario-son-wrapped-2025-redaccion_1_12818570.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, Amazon, Apple, Tidal, YouTube o Deezer. La semana pasada se present&oacute; en sociedad en Barcelona el colectivo La Instrumental, integrado por activistas, programadores, artistas y personas vinculadas al &aacute;mbito cooperativista y de la econom&iacute;a social y solidaria. Llevan medio a&ntilde;o reflexionando sobre c&oacute;mo deber&iacute;a ser una plataforma &eacute;tica, cooperativa y alternativa a Spotify y en apenas tres meses han ideado un prototipo llamado Fairplayer.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de otras alternativas m&aacute;s &eacute;ticas que Spotify, como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/subvert-plataforma-musicos-no-quieren-sentirse-complices-especulacion-guerra_1_12606287.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Subvert</a>, Mirlo o Qobuz, Fairplayer es una herramienta dise&ntilde;ada con herramientas de c&oacute;digo abierto y con la intenci&oacute;n de ser replicable m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito catal&aacute;n al que, por ahora, se circunscribe. De hecho, Fairplayer nace a partir del software tambi&eacute;n libre Faircamp que permite generar cat&aacute;logos musicales al margen de distribuidoras y otros intermediarios de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/problemas-industria-musical-lugar-oscurece-alma-pasion-salud_1_12537037.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">industria musical</a> digital. Fairplayer ser&aacute; la plataforma a trav&eacute;s de la cual se podr&aacute; escuchar en <em>streaming </em>la m&uacute;sica almacenada en esos cat&aacute;logos. Por ahora funciona en fase beta con 900 canciones aportadas por una veintena de artistas catalanes que editan su m&uacute;sica desde cooperativas discogr&aacute;ficas como Radi Solar y Discos Pinya. Ya se pueden escuchar desde el portal <a href="https://fairplayer.band/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fairplayer.band</a>, aunque por ahora el proceso para que artistas o sellos incorporen su cat&aacute;logo es algo m&aacute;s complicado y necesita asesor&iacute;a.
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            <span class="title">
                Captura de pantalla de la plataforma Fairplayer                            </span>
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        Tras analizar los ejemplos existentes, La Instrumental asume que no tiene sentido crear una alternativa a Spotify con la misma estructura y modelo de gobernanza que Spotify. Ni siquiera Bandcamp, considerada por muchos mel&oacute;manos y artistas la plataforma m&aacute;s justa, puede existir al margen de procesos de compra-venta que puedan alterar sus objetivos empresariales, sus pol&iacute;ticas de servicio y, finalmente, <em>mierdificar</em> sus planteamientos iniciales. La Instrumental est&aacute; dise&ntilde;ando un ecosistema de escucha digital en el que nadie sea due&ntilde;o de nada. Fairplayer solo es una plataforma de escucha a la que los artistas y sellos conectar&aacute;n sus repertorios, pero no habr&aacute; un almac&eacute;n que centralice todos los archivos. Y, en tanto que modelo replicable desde cualquier rinc&oacute;n del planeta, el Fairplayer barcelon&eacute;s (aun sin nombre) tendr&aacute; forma de app, pero solo ser&iacute;a una de muchas plataformas de escucha de una red descentralizada e interconectada.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, y tras meses de reflexi&oacute;n, La Instrumental ha decidido separar sus dos estructuras clave: el reproductor de m&uacute;sica y el gestor de cat&aacute;logos. Fairplayer solo es el reproductor y a &eacute;l se enlazar&aacute;n los cat&aacute;logos que se sumen a la plataforma. Lo &uacute;nico que tendr&aacute; que hacer un sello o artista es vincularse a ese gestor de cat&aacute;logo. Por ahora, la &uacute;nica forma de hacerlo es a trav&eacute;s de la herramienta Faircamp, pero la intenci&oacute;n es crear protocolos que permitan a cualquier creador vincular su obra al reproductor desde su servidor. Este sistema implica que el artista no entrega copias a otra plataforma, sino que activa un acceso a las copias que &eacute;l ya tiene almacenadas. Y ese proceso ni siquiera implica tener que darse de baja de Spotify, Amazon o cualquier otra plataforma. Es solo un primer paso de cara al gran objetivo: reducir la dependencia de las grandes plataformas y atraer al p&uacute;blico a un ecosistema digital m&aacute;s democr&aacute;tico y justo.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de La Instrumental es articular una alternativa real y antimonopol&iacute;stica a esta forma de acceder a la m&uacute;sica que aparentemente solo puede existir seg&uacute;n las normas que dicte el oligarca del <em>streaming </em>de turno. Aqu&iacute; se trabaja en vistas a una plataforma sin &aacute;nimo de lucro, de c&oacute;digo libre y replicable, con un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/perversion-algoritmos-internet-no-deja-azar-chat-gpt-hay-vacios-informacion-adrede-cat_128_12555659.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema transparente de algoritmos</a> y una remuneraci&oacute;n por escucha muy superior a la que se estila en este sector. Y todo ello, gracias a un planteamiento de base que no entiende este servicio solo como una herramienta para mejorar las condiciones de los artistas en este entorno digital, sino, ante todo, como un proyecto planteado por y para la gente que escucha m&uacute;sica en la red.
    </p><h2 class="article-text">Una cooperativa de oyentes</h2><p class="article-text">
        Aunque en una primera lectura pudiera parecer un micro lobby de sellos independientes o el en&eacute;simo colectivo de artistas insatisfechos con la deriva excluyente del negocio, en la jornada de presentaci&oacute;n de La Instrumental, y a la que asistieron unas 70 personas, se utiliz&oacute; una y otra vez el t&eacute;rmino cooperativa de oyentes. &ldquo;Muchos de los que estamos aqu&iacute; hacemos canciones, pero todo escuchamos mucha m&aacute;s m&uacute;sica de la que creamos&rdquo;, resalt&oacute; un cantante para subrayar la vocaci&oacute;n primera y &uacute;ltima de este proyecto: crear una herramienta para que los oyentes se relacionen con la m&uacute;sica de forma m&aacute;s proactiva, &eacute;tica y horizontal. En el ambiente flotaba la intuici&oacute;n de que, pensando m&aacute;s como oyentes que como artistas, ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil dar forma a una plataforma m&aacute;s sana, realmente democr&aacute;tica y ajustada a las necesidades de los usuarios. Al fin y al cabo, son estos los que la utilizar&aacute;n la herramienta y la financiar&aacute;n mediante sus cuotas.
    </p><p class="article-text">
        Los m&aacute;s viejos del lugar recordaron el proyecto <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/requiem-circulo-lectores-catalogo-ritual_1_1271275.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&iacute;rculo de Lectores</a>, un club de lectores que lleg&oacute; a tener un mill&oacute;n y medio de socios y cuya cuota les permit&iacute;a recibir un cat&aacute;logo de novedades y escoger qu&eacute; libro quer&iacute;a recibir cada mes. Fue un modelo de negocio que funcion&oacute; durante d&eacute;cadas en paralelo a las librer&iacute;as y que situaba en el centro a los consumidores de literatura, no a los autores. Durante la jornada, a modo de contextualizaci&oacute;n, hubo tiempo para conocer cooperativas de consumo como La Murga, Rocaguinarda, La Ciutat Invisible y Food Coop; proyectos que parten de la base del empoderamiento del p&uacute;blico, ya sea como consumidor de cultura, alimentos o energ&iacute;a.
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                Captura de pantalla de la plataforma Fairplayer                            </span>
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        A lo largo de la jornada se plante&oacute; la posibilidad de crear un espacio de reflexi&oacute;n sobre la propia escucha musical, una actividad que las plataformas de <em>streaming</em> han convertido en algo pasivo. Y aun comprendiendo el miedo que puedan sentir algunos artistas ante la idea de abandonar Spotify, se incidi&oacute; en lo t&oacute;xico que es asumir esa opini&oacute;n seg&uacute;n la cual si no est&aacute;s en Spotify no existes. Tambi&eacute;n se denunci&oacute; lo pernicioso que es caer en esa <em>numerocracia</em> que estructura las carreras de los artistas en funci&oacute;n de sus cifras en Spotify. De hecho, uno de los primeros puntos a replantear en la nueva plataforma es si el n&uacute;mero de escuchas deber&iacute;a ser visible. Aqu&iacute; nada viene impuesto. Todo es debatible.
    </p><p class="article-text">
        Con la herramienta ya dise&ntilde;ada, el pr&oacute;ximo paso ser&aacute; muscular el grupo motor, definir &oacute;rganos de gobierno y fortalecer la cooperativa con el mayor n&uacute;mero de socios-oyentes. De este &uacute;ltimo aspecto depende la viabilidad econ&oacute;mica de una iniciativa que quiere remunerar justamente a los artistas. A partir de aqu&iacute;, todo est&aacute; por decidir. &iquest;Qu&eacute; calidad de audio tendr&iacute;a la m&uacute;sica? La que decidiese cada artista o sello, puesto que la m&uacute;sica estar&iacute;a en sus servidores. &iquest;Cu&aacute;ntas veces podr&aacute; escuchar una canci&oacute;n un usuario que no pague cuota? Tres, cinco, diez o mil: las que cada artista determine. &iquest;Y el reparto de ingresos corresponder&aacute; estrictamente al n&uacute;mero de escuchas de cada artista? Por supuesto.
    </p><h2 class="article-text">Miles de dudas y posibilidades</h2><p class="article-text">
        Una plataforma de <em>streaming </em>que no centralice la m&uacute;sica ni las decisiones abre un horizonte infinito de posibilidades. La intenci&oacute;n, a grandes rasgos, es humanizarla al m&aacute;ximo y que el algoritmo tenga la m&iacute;nima incidencia. &ldquo;El arte es comunidad y presencialidad&rdquo;, teoriz&oacute; alguien, &ldquo;e internet es solo una herramienta&rdquo;. La Instrumental, por tanto, trabaja en pos de una herramienta que genere y fortalezca comunidades de oyentes. Un ejemplo: si se organizasen encuestas para que la comunidad votase qu&eacute; artistas desear&iacute;a poder escuchar en la nueva plataforma cooperativa, la gestora podr&iacute;a invitarlos a incorporar sus cat&aacute;logos sabiendo que existe una demanda. Aun as&iacute;, las decisiones consensuadas en el Fairplayer barcelon&eacute;s no tendr&iacute;an por qu&eacute; ser aceptadas autom&aacute;ticamente por los fairplayers que se articulen en otras ciudades en base a esta tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Meses atr&aacute;s nac&iacute;a en Euskadi el portal <a href="https://musikariak.eus/#/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">musikariak.es</a> con m&aacute;s de 150 artistas y varios miles de canciones ya incorporadas al cat&aacute;logo. Y decenas de bibliotecas p&uacute;blicas de EEUU ofrecen desde hace a&ntilde;os colecciones de discos de artistas locales para que sus usuarios los puedan escuchar e incluso descargar; una estrategia que apunta, de nuevo, a la creaci&oacute;n y fortalecimiento de comunidades de oyentes y artistas. El gran sue&ntilde;o ser&iacute;a que todas las comunidades y apps que surjan a trav&eacute;s de la plataforma Fairplayer se acaben interconectando, de modo que desde cualquier cooperativa de oyentes se puedan escuchar los cat&aacute;logos de canciones de cualquier otra cooperativa de la federaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El capitalismo ha logrado que vivamos las luchas como una especie de extraescolar&rdquo;, solt&oacute; alguien durante la jornada. Acto seguido, otra voz resalt&oacute; que &ldquo;la lucha contra las <em>big techs</em> es parte de todas las dem&aacute;s luchas&rdquo;. Tras ocho horas de presentaciones, incertidumbres, asombros, quimeras y enriquecedores turnos de palabra, una &uacute;ltima sentencia puso un improvisado broche al acto: &ldquo;La acci&oacute;n es un ant&iacute;doto contra la miseria&rdquo;. Podr&iacute;an imprimir camisetas con ella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nando Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/fairplayer-alternativa-spotify-luchar-capitalismo-plataformas-streaming_1_12981237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 21:58:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fairplayer, la alternativa a Spotify para luchar contra el capitalismo de las plataformas de streaming]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Industria musical,Música,Streaming,Spotify,Artistas,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo los neoliberales se obsesionaron con el cociente intelectual y abrazaron el etnonacionalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/neoliberales-obsesionaron-cociente-intelectual-abrazaron-etnonacionalismo_128_12872105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9394e311-5535-451f-8142-3186815c5a90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo los neoliberales se obsesionaron con el cociente intelectual y abrazaron el etnonacionalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quinn Slobodian, historiador y autor del libro 'Los bastardos de Hayek: raza, oro, cociente intelectual y el capitalismo de la extrema derecha' conversa con elDiario.es sobre los orígenes y evolución del neoliberalismo hasta su unión con la extrema derecha</p><p class="subtitle">Entrevista - Marc-William Palen, historiador: “La guerra comercial abre la oportunidad para que la izquierda redescubra el potencial del libre comercio”
</p></div><p class="article-text">
        Tras el &eacute;xito de <em>Globalistas: El fin de los imperios y el nacimiento del neoliberalismo</em> (Capit&aacute;n Swing, 2021) y <em>El capitalismo de la fragmentaci&oacute;n: El radicalismo de mercado y el sue&ntilde;o de un mundo sin democracia</em> (Paid&oacute;s, 2023), Quinn Slobodian, profesor de historia internacional en la Universidad de Boston, explica en su &uacute;ltimo libro, <em>Hayek's Bastards: Race, Gold, IQ, and the Capitalism of the Far Right</em> (Zone Books, 2025) c&oacute;mo una parte de la derecha intelectual ha reconfigurado las ideas de Friedrich Hayek para enfrentar lo que percibe como un &ldquo;nuevo colectivismo&rdquo;: las luchas por la justicia racial, de g&eacute;nero y clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de conceptos como el Volk Capital (&ldquo;capital etnonacional&rdquo;) y la obsesi&oacute;n por el cociente intelectual como herramienta de jerarquizaci&oacute;n social, el libro revela un giro desde el universalismo econ&oacute;mico hacia una visi&oacute;n excluyente y biologicista. Slobodian tambi&eacute;n analiza las nuevas alianzas entre &eacute;lites tecnol&oacute;gicas y movimientos nacionalistas, la centralidad de la defensa del capitalismo en todas las mutaciones neoliberales o la emergencia de Elon Musk y el &ldquo;muskismo&rdquo; como una transformaci&oacute;n del contrato social basado en la promesa ilusoria de soberan&iacute;a tecnol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; el t&iacute;tulo, </strong><em><strong>Bastardos de Hayek</strong></em><strong>? &iquest;Qui&eacute;nes son estos bastardos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una imagen muy eficaz para mostrar c&oacute;mo las ideas se transforman con el tiempo y se reutilizan, a veces de manera impropia o imprevista, en funci&oacute;n de las necesidades coyunturales de proyectos pol&iacute;ticos distintos. Esa manera de entender la historia intelectual siempre me ha parecido convincente: no hay ideas puras; toda idea termina alter&aacute;ndose, combin&aacute;ndose con nuevas aleaciones a medida que se transmite y se adapta a contextos diferentes. Y Friedrich Hayek no constituye una excepci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La apelación al cociente intelectual siempre resurge en momentos de movilización popular a favor de la igualdad y sirve como un instrumento para deslegitimar las demandas de grupos infrarrepresentados </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hoy, el economista y fil&oacute;sofo austriaco sigue siendo una referencia central para libertarios, neoliberales y conservadores. Sin embargo, aquello que se pretende decir cuando se invoca a Hayek es extraordinariamente variado. Me interes&oacute; escribir este libro para examinar c&oacute;mo una generaci&oacute;n de intelectuales de derechas, vinculados al movimiento neoliberal, se apropi&oacute; y reconfigur&oacute; el pensamiento hayekiano al final de la Guerra Fr&iacute;a, en un momento en que la vieja contienda entre comunismo y capitalismo parec&iacute;a haberse resuelto de forma definitiva en favor del capitalismo. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que muestro es que recurren a Hayek para identificar nuevos enemigos incluso despu&eacute;s del derrumbe del socialismo sovi&eacute;tico, pese a que la conexi&oacute;n con las ideas originales del austriaco sea m&aacute;s bien tenue. El libro aborda, en esencia, c&oacute;mo definen ese nuevo adversario y c&oacute;mo lo sit&uacute;an en quienes defienden la justicia racial, la igualdad de g&eacute;nero o la justicia clim&aacute;tica, frentes de lucha que los autores neoliberales interpretan como un &ldquo;nuevo colectivismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tendemos a asociar el neoliberalismo con una exaltaci&oacute;n casi reductiva del individuo. Sin embargo, su libro muestra que esa lectura es insuficiente: los neoliberales dedicaron una notable energ&iacute;a intelectual a imaginar formas alternativas de comunidad y muchos de ellos incluso temieron la posible disoluci&oacute;n del Estado. En ese contexto introduce el concepto de &ldquo;Volk Capital&rdquo; [capital etnonacional]. &iquest;C&oacute;mo deber&iacute;amos entender esta conexi&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La comprensi&oacute;n m&aacute;s extendida del neoliberalismo suele verlo como una doctrina que reduce a los seres humanos a una valoraci&oacute;n puramente econ&oacute;mica, a unidades de trabajo que circulan por un mercado abstracto, desprovistas de rasgos distintivos.
    </p><p class="article-text">
        Lo que me sorprendi&oacute; al estudiar a los neoliberales, especialmente a los de la d&eacute;cada de 1990, es que comenzaban a abandonar esa visi&oacute;n universalista del sujeto econ&oacute;mico. En lugar de concebir a las personas como actores intercambiables dentro del mercado, empezaron a verlas como individuos marcados de forma indeleble por su contexto cultural, nacional e incluso racial.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de estos &ldquo;bastardos de Hayek&rdquo; a los que analizo en el libro intentan explicar por qu&eacute; ciertos pa&iacute;ses producir&iacute;an, seg&uacute;n ellos, poblaciones con mayor inclinaci&oacute;n al &eacute;xito en el mercado, pueblos con valores m&aacute;s emprendedores, incluso con una supuesta disposici&oacute;n natural al ahorro. En ese esfuerzo, terminan colectivizando la noci&oacute;n de &ldquo;capital humano&rdquo; y transform&aacute;ndola en un atributo inscrito casi literalmente en el c&oacute;digo gen&eacute;tico de determinadas poblaciones y, por tanto, supuestamente inaccesible para otras. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El historiador Quinn Slobodian.                            </span>
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        Este giro resulta clave para entender por qu&eacute;, desde los a&ntilde;os 90 y a&uacute;n m&aacute;s durante la d&eacute;cada de 2010, algunos neoliberales empiezan a articular formas de &ldquo;etnonacionalismo&rdquo; y a expresar un rechazo rotundo a la inmigraci&oacute;n, defendiendo el endurecimiento de las pol&iacute;ticas migratorias. Subyace en ello una nueva racionalidad econ&oacute;mica en la que el capital humano se piensa en t&eacute;rminos nacionales, &eacute;tnicos y raciales. Esa deriva es la que, en mi opini&oacute;n, justifica hablar de Volk Capital [&ldquo;capital etnonacional&rdquo;]. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En esta misma l&iacute;nea, el libro aborda lo que denomina la &ldquo;centralidad del cociente intelectual&rdquo; en esta nueva derecha y su obsesi&oacute;n por cuantificar la inteligencia. Esa fijaci&oacute;n conduce a los neoliberales a elaborar jerarqu&iacute;as basadas en concepciones mensurables de la capacidad cognitiva, lo que produce &ldquo;neurocastas&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;les son las ra&iacute;ces hist&oacute;ricas de este fen&oacute;meno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s llamativas de las apelaciones al cociente intelectual (CI), sobre todo en la cultura pol&iacute;tica estadounidense, es que tiende a resurgir en momentos de movilizaci&oacute;n popular en favor de la igualdad. 
    </p><p class="article-text">
        Pueden identificarse tres grandes episodios en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os. El primero aparece tras el movimiento por los derechos civiles y el auge del feminismo a comienzos de los a&ntilde;os 70, cuando ciertos sectores conservadores, sobre todo el psic&oacute;logo Richard J. Herrnstein, empezaron a presentar el CI como un obst&aacute;culo intr&iacute;nseco y natural a la igualdad distributiva y a la representaci&oacute;n en cargos p&uacute;blicos, en consejos de administraci&oacute;n o en los niveles superiores de la &eacute;lite profesional. Su razonamiento era que, dado que la inteligencia ser&iacute;a hereditaria, exist&iacute;a un l&iacute;mite natural al n&uacute;mero de mujeres o personas pertenecientes a minor&iacute;as raciales que pod&iacute;an alcanzar posiciones de &eacute;lite. Si la distribuci&oacute;n del CI imped&iacute;a que esos grupos alcanzaran, en promedio, niveles elevados de rendimiento, entonces, seg&uacute;n esta l&oacute;gica, quiz&aacute; hab&iacute;a que resignarse a la persistencia de la desigualdad contra la que luchaban el movimiento por los derechos civiles y el feminismo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Donald Trump durante una reunión de su gabinete de Gobierno en la Casa Blanca el pasado 2 de diciembre"
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            <span class="title">
                Donald Trump durante una reunión de su gabinete de Gobierno en la Casa Blanca el pasado 2 de diciembre                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada de 1990 se produce un segundo episodio, en un contexto inmediatamente posterior a la Guerra Fr&iacute;a marcado por el avance de la discriminaci&oacute;n positiva y el antirracismo. Muchos empresarios percibieron estos cambios como una amenaza a su poder en los procesos de contrataci&oacute;n y a la autonom&iacute;a con la que dirig&iacute;an sus peque&ntilde;os reinos corporativos. Y all&iacute; reapareci&oacute; de nuevo el lenguaje del CI hereditario como explicaci&oacute;n de por qu&eacute;, seg&uacute;n ellos, era irreal esperar una representaci&oacute;n equitativa de afroamericanos o mujeres en los niveles m&aacute;s altos de la &eacute;lite. En ese momento, Herrnstein regres&oacute; al primer plano acompa&ntilde;ado del pensador libertario Charles Murray, a quien dedico un espacio sustancial en el libro. Juntos escribieron <em>The Bell Curve</em> [La curva de la campana: Inteligencia y estructura de clases en la vida estadounidense], un &eacute;xito de ventas que permaneci&oacute; durante un a&ntilde;o entero en la lista del <em>New York Times</em> y que sigue imprimi&eacute;ndose a d&iacute;a de hoy. Fue decisivo en la popularizaci&oacute;n de un tipo de &ldquo;ciencia racial&rdquo; pseudocient&iacute;fica centrada en el CI, cuya influencia fue profunda y duradera.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando uno se declara radical en la defensa del capitalismo, el acceso a la financiación es inconmensurablemente mayor que cuando se es radical en la causa del socialismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La misma l&oacute;gica reaparece en la d&eacute;cada de 2010, en paralelo a movimientos como #MeToo, Black Lives Matter o las reivindicaciones del colectivo LGTBI. Una vez m&aacute;s, el CI resurge como un instrumento para deslegitimar las demandas de igualdad de grupos infrarrepresentados. Murray vuelve a ocupar un papel central, ahora con nuevos seguidores entre la &eacute;lite tecnol&oacute;gica emergente de Silicon Valley. Como explico en el libro, este sector es especialmente receptivo a la noci&oacute;n de inteligencia porque considera que mide rasgos que los personajes del ecosistema tecnol&oacute;gico admiran: la capacidad de detectar patrones, de pensar de forma avanzada sobre problemas de ingenier&iacute;a, de visualizar en tres dimensiones y de manejar interfaces complejas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo conecta eso con la situaci&oacute;n actual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aportes del libro &mdash;inesperado incluso para m&iacute; al inicio del proyecto&mdash; es ofrecer una explicaci&oacute;n de la reciente alianza entre las grandes tecnol&oacute;gicas y el movimiento MAGA. El cociente intelectual y la obsesi&oacute;n por la capacidad cognitiva se convierten en un terreno com&uacute;n entre ambos mundos, aunque por motivos distintos.
    </p><p class="article-text">
        Figuras como Trump, Vance y otros conservadores nacionalistas operan con una visi&oacute;n jer&aacute;rquica de la raza y la capacidad mental que les permite justificar su nativismo y la exclusi&oacute;n de inmigrantes procedentes de pa&iacute;ses que <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2018/aug/10/trump-attacks-twitter-black-people-women" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">consideran de &ldquo;bajo CI&rdquo;</a>. Y ese marco crea un punto de contacto con tecn&oacute;logos que admiran a quienes ocupan los rangos m&aacute;s elevados de la distribuci&oacute;n cognitiva porque creen que de ah&iacute; surgir&aacute; la innovaci&oacute;n, cualidad que consideran a&uacute;n m&aacute;s crucial en la era de la inteligencia artificial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se ha escrito mucho sobre la relaci&oacute;n entre estas mutaciones de la derecha y el neoliberalismo. Su libro sostiene que estas nuevas figuras act&uacute;an m&aacute;s como una especie de vanguardia en su interior que como una reacci&oacute;n del propio neoliberalismo. Desde esta perspectiva, &iquest;c&oacute;mo interpreta los debates actuales sobre la naturaleza del trumpismo? &iquest;Podemos hablar de un mundo posneoliberal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas que m&aacute;s me ayud&oacute; a pensar el neoliberalismo desde un punto de vista hist&oacute;rico es que los propios neoliberales tienden a definir su proyecto en funci&oacute;n de aquello que consideran su mayor amenaza. En la d&eacute;cada de 1930, cuando el t&eacute;rmino &ldquo;neoliberalismo&rdquo; se acu&ntilde;&oacute; por primera vez, los enemigos eran los colectivistas de izquierda y de derecha: socialistas, comunistas y fascistas. En los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta, la amenaza pas&oacute; a ser una versi&oacute;n m&aacute;s suave, pero igualmente inquietante, a sus ojos, de keynesianismo y socialdemocracia. En los sesenta y setenta, el adversario fue el impulso descolonizador del Sur Global. Y en los noventa, y dir&iacute;a que a&uacute;n hoy, el enemigo central es lo que perciben como un socialismo &ldquo;woke&rdquo;, a menudo presentado en sus propias teor&iacute;as conspirativas bajo la r&uacute;brica del &ldquo;marxismo cultural&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante la oleada de populismo de izquierda, el neoliberalismo tuvo que reinventarse para frenar lo que muchos identificaban como una amenaza muy seria, una insurrecci&oacute;n profundamente igualitarista. En ese contexto, figuras asociadas a think tanks neoliberales como la Heritage Foundation o el Cato Institute comenzaron a ver una alianza t&aacute;ctica con Trump como un mal necesario para contener aquel auge. Eso implicaba aceptar elementos inc&oacute;modos de su ret&oacute;rica, en particular su rechazo al libre comercio. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para figuras como Stephen Moore o Arthur Laffer, arquitectos de los recortes fiscales de Reagan en los ochenta, el sacrificio s&oacute;lo merec&iacute;a la pena si ayudaba a neutralizar un peligro mayor. Y si observamos la primera Administraci&oacute;n Trump, aunque muchos la han caracterizado como un giro contra el &ldquo;hipercapitalismo&rdquo; y el &ldquo;inicio del fin del neoliberalismo&rdquo;, lo cierto es que su &uacute;nico logro legislativo significativo fue una enorme rebaja fiscal para los ricos y una reducci&oacute;n dr&aacute;stica del impuesto de sociedades en 2017.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Defino el muskismo del mismo modo en que históricamente se ha definido el fordismo: no como una doctrina explícita formulada por su creador, sino como el resultado retrospectivo de la interacción entre una tecnología, un modo de organización productiva y un imaginario social. En este sentido, el muskismo es una promesa de soberanía a través de la tecnología altamente selectiva y profundamente excluyente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso considero altamente discutible la idea de que Trump representa un alejamiento del capitalismo global. Dentro de la coalici&oacute;n MAGA existe una batalla real entre quienes desean una reindustrializaci&oacute;n verdaderamente posneoliberal, que requerir&iacute;a alg&uacute;n grado de propiedad estatal y coordinaci&oacute;n p&uacute;blica de inversiones en sectores cr&iacute;ticos, y quienes prefieren regresar al guion reaganiano de desmantelar programas sociales y avanzar en recortes fiscales para los ricos. A&uacute;n no sabemos qu&eacute; facci&oacute;n prevalecer&aacute;. La mezcla de pol&iacute;ticas que hoy conviven en la coalici&oacute;n trumpista es tan heterog&eacute;nea que resulta dif&iacute;cil describirla como un neoliberalismo coherente.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Los bastardos de Hayek</strong></em><strong> reconstruye una cronolog&iacute;a hist&oacute;rica minuciosa de la derecha neoliberal en la que sorprende la ausencia de fracturas significativas, especialmente entre las d&eacute;cadas de 1940 y 1990. &iquest;C&oacute;mo lograron mantener esa unidad a pesar de las evidentes discrepancias doctrinales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La capacidad de la derecha para formar cuadros ha sido extraordinaria durante d&eacute;cadas. Su disciplina de mensaje, igualmente notable. Y su habilidad para mantener las disputas pol&iacute;ticas en el &aacute;mbito interno, sin exponerlas p&uacute;blicamente, constituye uno de los secretos de su &eacute;xito. Una de las rarezas de la Administraci&oacute;n Trump en su segundo mandato ha sido precisamente la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mundo-maga-estalla-acusaciones-nazismo-alcoholismo-felaciones-qatar-israel_1_12828130.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fisura de esa unidad discursiva, sobre todo en torno a la Heritage Foundation</a>, al debatir si deb&iacute;a abrirse la puerta a elementos abiertamente neonazis de la extrema derecha estadounidense. Ese episodio, en realidad, confirma la regla: por lo dem&aacute;s, han sido sorprendentemente &ldquo;leninistas&rdquo; en su disciplina y en su pol&iacute;tica de vanguardia desde los a&ntilde;os ochenta.
    </p><p class="article-text">
        Nada en este ecosistema es espont&aacute;neo ni casual. La derecha ha construido un modelo radial de educaci&oacute;n y formaci&oacute;n articulado en torno a think tanks que distribuyen materiales homog&eacute;neos entre sus organizaciones afines. A ello se suma un fuerte sentido interno de coherencia e identidad y, quiz&aacute;s lo m&aacute;s decisivo, una intensa animadversi&oacute;n hacia quienes consideran sus adversarios, acompa&ntilde;ada del deseo expl&iacute;cito de aplastarlos, humillarlos y derrotarlos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Quinn Slobodian, historiador y autor de &#039;Hayek&#039;s Bastards: The Neoliberal Roots of the Populist Right&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo han logrado sostener, d&eacute;cada tras d&eacute;cada, este ecosistema? Conviene recordar que cuando uno se declara radical en la defensa del capitalismo, como hacen ellos, el acceso a la financiaci&oacute;n es inconmensurablemente mayor que cuando se es radical en la causa del socialismo. Las cifras hablan por s&iacute; solas. Las cantidades que cada a&ntilde;o manejan instituciones como el Institute for Humane Studies o el Mercatus Center de la Universidad George Mason para asegurar lealtades entre j&oacute;venes promesas de su propio ecosistema pol&iacute;tico son extraordinarias. En 2024, el presupuesto operativo del Institute for Humane Studies &mdash;una instituci&oacute;n que, en esencia, se dedica a promover a Hayek y Ayn Rand&mdash; alcanz&oacute; los veinte millones de d&oacute;lares, con ingresos cercanos a los treinta. En el mundo acad&eacute;mico, una suma as&iacute; ser&iacute;a un milagro capaz de sostener durante una d&eacute;cada un programa entero. Ellos llevan construyendo estructuras de este tipo desde los a&ntilde;os treinta, cuando identificaron con claridad a su enemigo &mdash;los socialistas&mdash; y se dedicaron, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, a perfeccionar su lucha contra &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, sin embargo, se enfrentan a un desaf&iacute;o de otra naturaleza: la crisis financiera global y la erosi&oacute;n de la fe de la gente com&uacute;n en el mercado, fen&oacute;menos que hist&oacute;ricamente la izquierda ha sabido capitalizar mejor que la derecha. En Estados Unidos, donde la esperanza de vida disminuye para determinados sectores y el coste de la vida se vuelve insoportable, a la derecha le resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil convencer a la ciudadan&iacute;a de que el capitalismo act&uacute;a en beneficio suyo y de sus hijos. El desconcierto es palpable. Buscan un enemigo que vuelva a dar coherencia a su proyecto y, en ese intento, est&aacute;n forjando alianzas cada vez m&aacute;s escoradas hacia la extrema derecha, alianzas que incomodan incluso a sectores m&aacute;s centristas dentro de su propio campo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para cualquiera que haya participado en las estructuras de la izquierda espa&ntilde;ola, puede parecer inevitable sentir cierta envidia ante esa disciplina, esa convicci&oacute;n y esa capacidad estrat&eacute;gica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde mi perspectiva en Estados Unidos, y con todas las limitaciones que implica mirar desde fuera, Espa&ntilde;a aparece hoy como una fuente de inspiraci&oacute;n. Incluso la prensa financiera internacional ha tenido que admitir, aunque a rega&ntilde;adientes, que la negativa espa&ntilde;ola a sumarse a la nueva Guerra Fr&iacute;a promovida por Washington frente a China est&aacute; produciendo resultados econ&oacute;micos tangibles: atrae inmigraci&oacute;n, acepta inversi&oacute;n china y permite desarrollar iniciativas innovadoras vinculadas a la ampliaci&oacute;n de la cogesti&oacute;n empresarial a partir de una lectura cuidadosa de la Constituci&oacute;n, adem&aacute;s de los proyectos impulsados por Yolanda D&iacute;az. Es realmente notable, un rayo de luz en un periodo particularmente sombr&iacute;o para Europa.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque la derecha conserva ciertas ventajas estructurales &mdash;su tradici&oacute;n de elitismo, de jerarqu&iacute;a interna, de disciplina hacia el liderazgo&mdash;, la izquierda posee otra fortaleza distintiva: la voluntad de tolerar la disidencia interna y de abrirse a la controversia. En momentos como los que describi&oacute; Zohran Mamdani en su discurso de victoria, cuando la historia parece ofrecer una oportunidad inesperada, sigo creyendo que es ese el camino que puede imponerse a largo plazo. No el de engrasar un proyecto pol&iacute;tico con donaciones de los ricos para entregarles exactamente lo que demandan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero no se trata &uacute;nicamente de financiaci&oacute;n. Su libro puede leerse tambi&eacute;n como la cr&oacute;nica de c&oacute;mo unas ideas inicialmente marginales llegaron a convertirse en supuestos hegem&oacute;nicos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que caracteriza al liberalismo en general &mdash;y al liberalismo cl&aacute;sico en particular&mdash; es que siempre ha estado atrapado entre dos polos, con una contradicci&oacute;n interna fundamental. El &eacute;xito del liberalismo como filosof&iacute;a &mdash;y esto vale tambi&eacute;n para el neoliberalismo&mdash; reside en su propuesta de que podemos reinventarnos sin cesar, tanto a nosotros mismos como al mundo que nos rodea. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que Hayek llamaba el impulso hacia una &ldquo;utop&iacute;a liberal&rdquo; parte de la idea de que existe una enorme reserva de conocimiento sin explotar en la humanidad, y de que necesitamos las herramientas que ofrece el mercado para descubrir y activar esas formas singulares de saber local, recombinarlas de modos infinitamente nuevos, intercambiarlas a escala global y producir cosas que hasta entonces parec&iacute;an imposibles.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La economía política de la derecha estadounidense contemporánea es un proyecto en retirada, atrincherado para salvar lo que queda de la ventaja competitiva que una vez tuvo y haciéndolo de una manera cada vez más frenética, divisiva y venenosa.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay, en ese sentido, una promesa grandiosa en el proyecto liberal y en el neoliberal, que en muchos aspectos constituye uno de los secretos profundos de su &eacute;xito. Es la promesa que se ofrece al p&uacute;blico: nuevos horizontes, nuevos productos, nuevas formas de expresi&oacute;n, nuevas posibilidades de reinvenci&oacute;n personal. Pero la otra cara de esa moneda &mdash;presente desde los or&iacute;genes del liberalismo, ya en John Stuart Mill&mdash; es que siempre ha descansado tambi&eacute;n en el refuerzo de jerarqu&iacute;as acerca de la capacidad humana y la diferencia humana. Incluso cuando el neoliberalismo celebraba la creatividad infinita de la especie, insist&iacute;a en que esa capacidad de invenci&oacute;n no estaba distribuida de manera equitativa.
    </p><p class="article-text">
        El modo de estabilizar el potencialmente ca&oacute;tico resultado de esa energ&iacute;a consist&iacute;a en asegurar a los responsables pol&iacute;ticos que las jerarqu&iacute;as de poder nunca se invertir&iacute;an del todo. Precisamente eso consideraban su misi&oacute;n los neoliberales de los a&ntilde;os treinta y cuarenta: liberar las fuerzas del mercado sin desafiar las jerarqu&iacute;as existentes. Era, y sigue siendo, un equilibrio sumamente dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Creo que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, especialmente dentro de la comunidad neoliberal y libertaria estadounidense, han tenido que confrontar el hecho de que la aut&eacute;ntica cualidad prometeica del capitalismo global ha producido un mundo en el que ya no ocupan la cima de la jerarqu&iacute;a. China ha aprovechado de manera extraordinariamente creativa su enorme reserva de mano de obra y su vasto mercado interno, combinando selectivamente elementos del socialismo, la socialdemocracia y el capitalismo libertario, hasta eclipsar la capacidad manufacturera estadounidense y dejar atr&aacute;s a la industria europea.
    </p><p class="article-text">
        Esto ha generado, a mi juicio, una p&eacute;rdida de confianza entre los neoliberales occidentales en la dimensi&oacute;n prometeica de su propio pensamiento. Cada vez est&aacute;n m&aacute;s interesados en preservar sus jerarqu&iacute;as internas, y ese giro termina socavando su propia filosof&iacute;a, precisamente aquella que les proporcion&oacute; el &eacute;xito inicial. Se abandona as&iacute; la funci&oacute;n creativa e instituyente, y solo queda la funci&oacute;n de preservaci&oacute;n del orden. De ah&iacute; que, como describo en el libro, mediante este nuevo proyecto de fusionismo, se aparten de la idea de que los seres humanos forman una especie universal y vuelvan a afirmar que existen jerarqu&iacute;as piramidales inscritas en nuestros genes; que el objetivo de una buena sociedad ya no es facilitar el descubrimiento de lo nuevo, sino defender lo antiguo.
    </p><p class="article-text">
        Creo que este es un punto de inflexi&oacute;n tr&aacute;gico para la filosof&iacute;a liberal en Occidente, y para el neoliberalismo en particular. Porque ahora, en parte gracias a su propia marcha triunfal, emerge un giro dial&eacute;ctico final: la victoria termina por empoderar a sus oponentes de maneras inesperadas. Hoy se encuentran a la defensiva, retrocediendo, cediendo terreno. Y as&iacute; interpreto la econom&iacute;a pol&iacute;tica de la derecha estadounidense contempor&aacute;nea: un proyecto en retirada, atrincherado para salvar lo que queda de la ventaja competitiva que una vez tuvo, y haci&eacute;ndolo de una manera cada vez m&aacute;s fren&eacute;tica, divisiva y venenosa.
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                Elon Musk recibe una motosierra como regalo del presidente argentino Javier Milei durante su aparición en la CPAC                            </span>
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        <strong>Su proyecto m&aacute;s reciente gira en torno a la figura de Elon Musk. Junto a Ben Tarnoff ha estado trabajando en un libro sobre el &ldquo;muskismo&rdquo; y ha impartido varias conferencias sobre este tema desde la perspectiva de la econom&iacute;a pol&iacute;tica. &iquest;Por qu&eacute; le interesa intelectualizar la figura de Musk? &iquest;Qu&eacute; entiende por muskismo y de qu&eacute; manera define nuestro momento hist&oacute;rico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estamos definiendo el muskismo del mismo modo en que hist&oacute;ricamente se ha definido el fordismo: no como una doctrina expl&iacute;cita formulada por su creador, sino como el resultado retrospectivo de la interacci&oacute;n entre una tecnolog&iacute;a concreta, un modo espec&iacute;fico de organizaci&oacute;n productiva y un determinado imaginario social. Henry Ford nunca redact&oacute; una filosof&iacute;a llamada &ldquo;fordismo&rdquo;, pero la combinaci&oacute;n de producci&oacute;n y consumo masivos termin&oacute; configurando un modelo social y una forma de econom&iacute;a pol&iacute;tica. Nuestro inter&eacute;s es examinar si, de manera an&aacute;loga, puede hablarse hoy de un muskismo.
    </p><p class="article-text">
        Analizar el muskismo implica preguntarse qu&eacute; tipo de contrato social est&aacute;n ofreciendo las grandes tecnol&oacute;gicas como sustituto de los rasgos centrales del Estado del bienestar estadounidense de mediados del siglo XX, que descansaba en una movilidad intergeneracional en ascenso y en un pacto, m&aacute;s o menos expl&iacute;cito, entre trabajadores y patronal. Ese modelo inclu&iacute;a participaci&oacute;n en los beneficios, acceso creciente a bienes de consumo, cr&eacute;dito barato para los hogares, aunque con niveles significativos de endeudamiento familiar, y un marco nacional que vinculaba expansi&oacute;n econ&oacute;mica y mejora de la vida dom&eacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de ello encaja con el tipo de futuro que alguien como Elon Musk est&aacute; prometiendo o contribuyendo a construir. En nuestra lectura, el muskismo es una promesa de soberan&iacute;a a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a, pero una promesa altamente selectiva y profundamente excluyente. El viejo contrato social queda sustituido por una anticipaci&oacute;n permanente del conflicto: se invita a las personas a equiparse con los productos del imperio de Musk para protegerse de los riesgos venideros, ya sean crisis clim&aacute;ticas, apagones el&eacute;ctricos, &ldquo;invasiones&rdquo; migratorias o el fracaso del Estado en la provisi&oacute;n de servicios b&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el muskismo opera como una oferta individual (&iexcl;prot&eacute;gete ante el deterioro de la civilizaci&oacute;n!), pero tambi&eacute;n como una oferta dirigida a los Estados, a los que promete soberan&iacute;a mediante sat&eacute;lites, cohetes o infraestructuras de transici&oacute;n el&eacute;ctrica. En la pr&aacute;ctica, sin embargo, esto suele traducirse en una nueva dependencia respecto del propio Musk. La promesa de soberan&iacute;a es, por tanto, ilusoria.
    </p><p class="article-text">
        Sostenemos adem&aacute;s que este suced&aacute;neo de contrato social funciona como un intento peculiar de redise&ntilde;o de la esfera p&uacute;blica mediante redes sociales, sistemas de inteligencia artificial y, en &uacute;ltima instancia, la interfaz cerebro&ndash;ordenador que Musk imagina. En el modelo fordista, el consentimiento ocupaba un lugar central; en el muskismo, ese consentimiento se concibe como un problema de ingenier&iacute;a gestionable a trav&eacute;s de bucles algor&iacute;tmicos de retroalimentaci&oacute;n que conectan a las personas con plataformas digitales y sistemas de IA. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos C. Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/neoliberales-obsesionaron-cociente-intelectual-abrazaron-etnonacionalismo_128_12872105.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 20:28:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo los neoliberales se obsesionaron con el cociente intelectual y abrazaron el etnonacionalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Donald Trump,Elon Musk,Neoliberalismo,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | “A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla  [R]]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-ver-si-vemos-amigos-resumirse-vida-no-compartirla-r_132_12865480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a34924d-9745-49a3-92f6-6da46f9a79d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | “A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla  [R]"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Volvemos a escuchar un episodio en el que se reflexiona sobre la amistad como una tarea más, como algo más que agendas en un día  a día en el que no tenemos tiempo para nada 
</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/a-ver-si-nos-vemos-amigos-para-resumirse-la-vida-no-para-compartirla-r/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="“A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla [R]"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Este episodio nace de la conversaci&oacute;n que generan los grandes temas que tocan en teclas emocionales&hellip; Y, en estas fechas, volvemos a &eacute;l. La amistad como una tarea, como una obligaci&oacute;n m&aacute;s que agendar y a la que prestar atenci&oacute;n. No un lugar en el que fluir, en el que moverse de una manera c&oacute;moda. &iquest;Un esfuerzo m&aacute;s en una era en la que no tenemos tiempo para nada. A lo mejor este tema de hoy te suena porque el periodista Juanjo Villalba ha publicado hace unos d&iacute;as en <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> un art&iacute;culo llamado: <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La cultura de quedar para ponerse al d&iacute;a con amigos: por qu&eacute; ya no compartimos la vida, nos la resumimos</a>. Hablamos con &eacute;l, para reflexionar acerca de las razones que llevan a que este tema sea tan compartido y tan le&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos tambi&eacute;n con Dani, Eva y Mari Carmen. Tienen edades diferentes, viven en ciudades distintas y est&aacute;n en momentos vitales que nada tienen que ver. Lo que les une, lo que tienen en com&uacute;n, es una preocupaci&oacute;n, una inquietud&hellip; En torno a la amistad. Al tiempo que le dedican y la presencia que tiene en su vida.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;*** Este episodio se emiti&oacute; por primera vez el 5 de diciembre de 2025 ***
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Env&iacute;anos una nota de voz por Whatsapp</strong> cont&aacute;ndonos <strong>alguna historia que conozcas</strong> o <strong>alg&uacute;n sonido</strong> que tengas cerca y que te llame la atenci&oacute;n. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. <strong>Gu&aacute;rdanos en la agenda como &ldquo;Un tema Al d&iacute;a</strong>&rdquo;. El n&uacute;mero es el <strong>699 518 743</strong>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos cap&iacute;tulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelaci&oacute;n respecto al resto de lectores. Recibir&aacute;s el enlace en tu correo electr&oacute;nico en el bolet&iacute;n del Adelanto de noticias.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si no eres socio/a, el episodio est&aacute; disponible&nbsp;<strong>a primera hora de la ma&ntilde;ana en cualquier aplicaci&oacute;n</strong>&nbsp;que uses habitualmente.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/54Vnd9qwrTaINwzCkTTIWO?si=dwfgtj3_QNC8ZyKejFcSjQ&amp;dl_branch=1&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/un-tema-al-d%C3%ADa/id1586302997" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-un-tema-al-dia_sq_f11360990_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ivoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Podimo </a></li>
                                    <li><a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=7b609ffcf1&amp;e=37e93612d2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amazon Music</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/fdb7ac24-1c3a-4a0d-b03b-ada400b2e7a1/161b26db-5f85-42a9-abc8-ada6008a528b/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Feed RSS</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &#9654; Acu&eacute;rdate de suscribirte al podcast 'Un tema al d&iacute;a' en tu app para que te lleguen autom&aacute;ticamente los nuevos cap&iacute;tulos. Es gratis.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Tendr&aacute;s disponibles tambi&eacute;n todas las entregas de 'Un tema Al d&iacute;a' en&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es/aldia</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Luis Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-ver-si-vemos-amigos-resumirse-vida-no-compartirla-r_132_12865480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jan 2026 07:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | “A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla  [R]]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙️PODCAST | Lectura 8: 'Te siguen’, de Belén Gopegui Durán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/la-trama/podcast-lectura-8-siguen-belen-gopegui-duran_1_12844708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d83bb570-0c83-4890-9959-de7c7d04667c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙️PODCAST | Lectura 8: &#039;Te siguen’, de Belén Gopegui Durán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Presentado por la escritora y periodista Irene Lozano, ‘La trama’ es un podcast mensual en el que acudimos a los libros para entender mejor el mundo que nos rodea</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/la-trama/lectura-8-te-siguen-de-bel-n-gopegui-dur-n/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="Lectura 8: &#39;Te siguen’, de Belén Gopegui Durán"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; un grupo de personas muy ricas y poderosas consiguen que millones les obedezcan? Hoy en d&iacute;a, una minor&iacute;a olig&aacute;rquica gobierna porque posee una riqueza extrema. El Laboratorio de la Desigualdad Mundial elabora cada a&ntilde;o un informe global en el que se&ntilde;alan que en torno al 10% m&aacute;s rico se lleva m&aacute;s de la mitad de todos los ingresos del mundo, mientras que la mitad m&aacute;s pobre de la poblaci&oacute;n obtiene menos del 10%. S&iacute;, has le&iacute;do bien.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y por qu&eacute; nadie se rebela? &iquest;No es asombroso? El fil&oacute;sofo escoc&eacute;s David Hume lo ve&iacute;a as&iacute;, dec&iacute;a: &ldquo;Nada parece m&aacute;s sorprendente para quienes consideran los asuntos humanos con ojo filos&oacute;fico que la facilidad con la cual los muchos son gobernados por los pocos; y la sumisi&oacute;n con la cual los hombres entregan sus propios sentimientos y pasiones a los de sus gobernantes&rdquo;. Dicho de otro modo, &iquest;por qu&eacute; si los privados de riqueza son muchos m&aacute;s, aceptan su dominaci&oacute;n? M&aacute;s de 250 a&ntilde;os despu&eacute;s, ya no solo entregamos sentimientos y pasiones, sino sobre todo nuestros datos y nuestra privacidad.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte hay escritoras que siguen observando con ojo filos&oacute;fico, el porqu&eacute; de este comportamiento humano. Una de las m&aacute;s destacadas es Bel&eacute;n Gopegui, con quien hablamos en este episodio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puedes escuchar <em>La trama</em> en tu plataforma de audio favorita. Suscr&iacute;bete gratis para escuchar un nuevo episodio cada mes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/5TZsVAKppC4Ioj6R9aVPL4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Spotify</strong></a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/la-trama/id1816973041" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Apple Podcast</strong></a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/que-es-la-trama-audios-mp3_rf_148599656_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Ivoox</strong></a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/s/WS9P9GQp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Podimo</strong></a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/c2166ade-bd8d-4e27-b8e0-b2ea00cc2b31/44be70fe-9a21-4521-a04a-b2ea00cc301a/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>RSS</strong></a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/la-trama/podcast-lectura-8-siguen-belen-gopegui-duran_1_12844708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2025 05:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙️PODCAST | Lectura 8: 'Te siguen’, de Belén Gopegui Durán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Políticas de privacidad,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Legalizar la corrupción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/legalizar-corrupcion_129_12840579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/011ff2c3-afea-4f60-a01e-d566e519f789_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Legalizar la corrupción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es corrupto el grupo sanitario Ribera, que selecciona a los pacientes pensando en sus beneficios? ¿Es corrupta la empresa que fabrica electrodomésticos de obsolescencia programada? Estas prácticas nos parecen tan normales que llamamos “corrupción” solamente al cumplimiento chapucero del imperativo del máximo beneficio; es decir, a la falta de discreción</p><p class="subtitle">Corrupción</p></div><p class="article-text">
        La corrupci&oacute;n, &iquest;es buena o mala? Depende. En sociedades donde el mercado es d&eacute;bil y el poder pol&iacute;tico fuerte, puede ser una forma alternativa de ejercer la ciudadan&iacute;a. Hannah Arendt dec&iacute;a, por ejemplo, que la corrupci&oacute;n era el &uacute;nico factor humano en la mastod&oacute;ntica, abstrusa e impersonal burocracia sovi&eacute;tica: lo que no se consegu&iacute;a por las v&iacute;as legales se alcanzaba mediante una negociaci&oacute;n personal, cuerpo a cuerpo, con el funcionario de turno, v&iacute;ctima tambi&eacute;n del sistema, el cual pod&iacute;a incluso acabar despertando nuestra simpat&iacute;a, y ello hasta el punto de asistir a nuestra boda o apadrinar a nuestros hijos. En sociedades desguarnecidas, la humanidad solo encuentra refugio en la irregularidad: la &ldquo;mordida&rdquo;, el &ldquo;baksheesh&rdquo;, el &ldquo;<em>pot-de-vin</em>&rdquo; limitan por abajo el poder absoluto del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos decir entonces que, frente a ese modelo, all&iacute; donde el mercado est&aacute; desarrollado y el poder es democr&aacute;tico, la corrupci&oacute;n tender&iacute;a a desaparecer o a presentarse solo como un fen&oacute;meno residual que acusar&iacute;a menos al sistema que a individuos aislados de moral degradada. As&iacute; deber&iacute;a ser. Ahora bien, el problema es que no hay muchos pa&iacute;ses donde esta ecuaci&oacute;n funcione de verdad. Hemos dejado felizmente atr&aacute;s el modelo sovi&eacute;tico (mercado d&eacute;bil y poder dictatorial), pero para consagrar otro en el que mercado y poder sencillamente se funden y en el que, por eso mismo, la corrupci&oacute;n no tiende a desaparecer sino a legalizarse. Ese modelo no se llama democracia; se llama capitalismo, cuya expresi&oacute;n neoliberal consiste justamente en formalizar una relaci&oacute;n directa, sin apenas intermediarios, no entre seres humanos situados en posiciones desiguales, no, sino entre una minor&iacute;a poderosa y la riqueza colectiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad capitalista de mercado, la corrupci&oacute;n se inscribe, pues, en el horizonte de los valores vigentes; es decir, es de car&aacute;cter espont&aacute;neamente econ&oacute;mico. Todo el mundo acepta, en efecto, la funcionalidad mercantil de esa corrupci&oacute;n estructural. &iquest;Es corrupto el grupo sanitario Ribera, que selecciona a los pacientes pensando en sus beneficios? &iquest;Es corrupta una farmac&eacute;utica que grava legalmente los precios de una vacuna o de un tratamiento contra la malaria en un pa&iacute;s pobre? &iquest;Es corrupta la empresa que fabrica electrodom&eacute;sticos de obsolescencia programada? &iquest;O la f&aacute;brica de armas que reparte cad&aacute;veres entre sus accionistas? Estas pr&aacute;cticas nos parecen tan normales que llamamos &ldquo;corrupci&oacute;n&rdquo; solamente al cumplimiento <em>chapucero</em> del imperativo del m&aacute;ximo beneficio; es decir, a la falta de discreci&oacute;n. En el orden pol&iacute;tico, por eso mismo, forma parte de estos valores comunes considerar la corrupci&oacute;n con un cierto fatalismo resignado y destructivo: todos los poderosos lo hacen, de lo que se trata es de que no les pillen. A casi nadie le ha parecido mal, por ejemplo, que Pablo Gallart, el CEO del Hospital de Torrej&oacute;n, se dedicara a hacer su escandaloso trabajo; lo escandaloso es la conversaci&oacute;n grabada que lo desvel&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la Espa&ntilde;a de 2025, esta traducci&oacute;n de la l&oacute;gica del mercado al juego pol&iacute;tico es muy evidente: no nos preocupa el enriquecimiento il&iacute;cito sino el enriquecimiento il&iacute;cito de nuestros rivales pol&iacute;ticos y no porque sea il&iacute;cito sino porque son nuestros rivales pol&iacute;ticos: lo que es moralmente disculpable en los &ldquo;nuestros&rdquo; es moralmente imperdonable en los &ldquo;vuestros&rdquo;. Que estos son nuestros valores lo demuestra el hecho de que el desplazamiento del voto por esta causa ha sido siempre muy escaso en nuestro pa&iacute;s. Los dos grandes partidos han perdido pocas elecciones como consecuencia de la corrupci&oacute;n o, en todo caso, si las han perdido ha sido por los pelos y solo provisionalmente. En Espa&ntilde;a, s&iacute;, los ciudadanos penalizamos poco una corrupci&oacute;n que es end&eacute;mica y, m&aacute;s a&uacute;n, sist&eacute;mica. Est&aacute; inscrita en el ADN del r&eacute;gimen del 82 fundado por Felipe Gonz&aacute;lez y en la Transici&oacute;n pol&iacute;tica hacia el neoliberalismo que &eacute;l capitane&oacute;. Eso que llamamos neoliberalismo, de hecho, no es otra cosa que la legalizaci&oacute;n de la picaresca espa&ntilde;ola (que en nuestro pa&iacute;s fue siempre cosa de &eacute;lites y no de clases populares) a trav&eacute;s de la privatizaci&oacute;n de los recursos p&uacute;blicos. No nos equivoquemos: la corrupci&oacute;n es compatible con la democracia, como lo son todos los pecados (y todos los cr&iacute;menes) humanos; lo que no es compatible es esta forma de corrupci&oacute;n. Como estamos viendo, la manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica de la fusi&oacute;n entre mercado y poder, en efecto, acaba por resquebrajar la c&uacute;pula institucional que cubre las verg&uuml;enzas del mercado.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a las privatizaciones, insisto, son el instrumento mediante el cual se garantiza la relaci&oacute;n directa entre las &eacute;lites y la riqueza general. La corrupci&oacute;n en la asfixiante URSS era sin duda m&aacute;s democr&aacute;tica y m&aacute;s humana. Bajo el capitalismo neoliberal la corrupci&oacute;n se ha desplazado del &aacute;mbito del intercambio, propio del modelo sovi&eacute;tico, al de las finanzas, donde uno se puede enriquecer convirtiendo legalmente a un enfermo de c&aacute;ncer en una vaca lechera. Sea como fuere, al igual que en la vieja URSS, la corrupci&oacute;n ahorra burocracia. En la URSS se la ahorraba a los ciudadanos; en las sociedades de mercado a los poderosos. En la URSS la burocracia era el enemigo de los ciudadanos; en democracia es el enemigo de nuestras &eacute;lites.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo grave de las privatizaciones, en todo caso, no es la corrupci&oacute;n econ&oacute;mica, sino la moral o, si se quiere, la antropol&oacute;gica. Porque, como en la antigua URSS, afecta a toda la poblaci&oacute;n. Lo que el neoliberalismo corrompe, s&iacute;, y de la manera m&aacute;s radical, hasta el mism&iacute;simo tu&eacute;tano, es el concepto mismo de &ldquo;valor&rdquo;. La mayor degradaci&oacute;n imaginable que pueden sufrir ciertas cosas, ciertos bienes, ciertas criaturas, es su conversi&oacute;n en mercanc&iacute;as. Recordemos una vez m&aacute;s la consabida oposici&oacute;n entre valor y precio: si se pone precio a un r&iacute;o, a un &aacute;rbol, a un cuerpo humano, pierden inmediatamente su valor. Y se vuelven, por eso mismo, vulnerables. Hace unos d&iacute;as le&iacute;a una interesante conversaci&oacute;n entre Thomas Picketty, el conocido profesor de la escuela de Econom&iacute;a de Par&iacute;s, gran estudioso de la desigualdad, y Michael Sandel, profesor de filosof&iacute;a pol&iacute;tica de la universidad de Harvard y autor de un famoso libro contra la meritocracia. Los dos, obviamente, est&aacute;n de acuerdo en la necesaria desmercantilizaci&oacute;n de ciertos sectores nucleares (sanidad y educaci&oacute;n, por ejemplo), pero mientras que Picketty insiste en el hecho de que esa desmercantilizaci&oacute;n, por el momento vigente en Europa, es econ&oacute;micamente m&aacute;s eficaz, Sandel a&ntilde;ade un elemento, si se quiere, &eacute;tico y cultural: mercantilizar la salud y la educaci&oacute;n, dice, implica desvalorizar radicalmente la vida humana y el saber universal; y desvalorizar, por tanto, el trabajo -y la vocaci&oacute;n- de m&eacute;dicos y profesores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad democr&aacute;tica puede sobrevivir a incendios, danas, matanzas; y hasta a la G&uuml;rtel y a &Aacute;balos. A lo que no puede sobrevivir es a la desvalorizaci&oacute;n de los ciudadanos. Ni a la politizaci&oacute;n de la justicia, que es m&aacute;s o menos lo mismo.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Alba Rico]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/legalizar-corrupcion_129_12840579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2025 20:33:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Legalizar la corrupción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,Privatizaciones,Felipe González,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Convenio de Capitalidad: La Rioja reserva para Logroño más de tres millones de euros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/convenio-capitalidad-rioja-reserva-logrono-tres-millones-euros_1_12823928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2042166b-f214-4157-a138-23fd66e86b8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Convenio de Capitalidad: La Rioja reserva para Logroño más de tres millones de euros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es un uno por ciento más que en este ejercicio, cuantía con la que se financiará la mejora de la calidad de los servicios públicos e infraestructuras en Logroño</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/3-millones-logrono-gobierno-rioja-incrementa-convenio-capitalidad-2-5_1_12299338.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ya lo anunciaron en mayo de 2025</a> y lo han vuelto a repetir en la reuni&oacute;n del Consejo de Capitalidad que crece un 5,6 por ciento en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os &ldquo;fruto del compromiso del Gobierno regional con el bienestar de los logro&ntilde;eses&rdquo;. Y es que para el 2026, &ldquo;el Gobierno de La Rioja ha reservado 3.075.828 euros, un uno por ciento m&aacute;s que en este ejercicio, para financiar la mejora de la calidad de los servicios p&uacute;blicos e infraestructuras en Logro&ntilde;o&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Los Presupuestos de La Rioja para 2026, que afrontan la recta final de su tramitaci&oacute;n en la C&aacute;mara Regional, recogen una partida de 3.075.828 euros para financiar el Convenio de Capitalidad de Logro&ntilde;o, lo que supone un incremento del 1% (+30.454 euros) con respecto a la partida consignada durante el presente ejercicio.
    </p><p class="article-text">
        Se trata del tercer incremento consecutivo de la legislatura del presupuesto destinado a financiar la calidad de los servicios e infraestructuras en la ciudad de Logro&ntilde;o. Desde 2023, la aportaci&oacute;n econ&oacute;mica de la Comunidad Aut&oacute;noma a este convenio ha crecido un 5,6 por ciento, una tendencia positiva que se enmarca dentro del firme compromiso del Gobierno de La Rioja con la calidad de vida de todos los logro&ntilde;eses. 
    </p><p class="article-text">
        El presidente del Gobierno de La Rioja, Gonzalo Capell&aacute;n, junto a los consejeros de Hacienda, Gobernanza P&uacute;blica, Sociedad Digital y Portavoc&iacute;a del Gobierno, Alfonso Dom&iacute;nguez, de Salud y Pol&iacute;ticas Sociales, Mar&iacute;a Mart&iacute;n, y de Pol&iacute;tica Local, Infraestructuras y Lucha contra la Despoblaci&oacute;n, Daniel Os&eacute;s, ha participado hoy, 5 de diciembre, en la reuni&oacute;n del consejo de capitalidad, en el que por parte del Consistorio han participado el alcalde, Conrado Escobar, los concejales de Promoci&oacute;n de la Ciudad, Miguel Sainz, y Alcald&iacute;a, Gobernanza, Igualdad y Portavoc&iacute;a, Celia Sanz, y el delegado de Urbanismo, Javier Mart&iacute;nez. 
    </p><p class="article-text">
        El encuentro, que se ha celebrado en esta ocasi&oacute;n en el Palacio de Gobierno de La Rioja, tiene lugar, tal y como es preceptivo, antes de la aprobaci&oacute;n del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales de La Rioja que, una vez superado el tr&aacute;mite del debate de las enmiendas pueda entrar en vigor, en tiempo y forma, el pr&oacute;ximo 1 de enero. 
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Logro&ntilde;o destinar&aacute; esta partida, perteneciente al Fondo de Cooperaci&oacute;n Local, a financiar &aacute;reas destinadas al desarrollo local en el &aacute;mbito de sus competencias. El abono de la asignaci&oacute;n al Ayuntamiento de Logro&ntilde;o se realizar&aacute; mediante dos partidas, a partir del 1 de mayo y 1 de noviembre pr&oacute;ximos, respectivamente. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>M&aacute;s inversiones en Logro&ntilde;o </strong></h2><p class="article-text">
        Durante la reuni&oacute;n, se han abordado las diferentes l&iacute;neas de colaboraci&oacute;n y cooperaci&oacute;n entre ambas administraciones para mejorar la calidad de vida de los logro&ntilde;eses y que se ha traducido en un importante esfuerzo inversor, adicional a la financiaci&oacute;n del Convenio de Capitalidad, durante los &uacute;ltimos doce meses por parte del Gobierno de La Rioja.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, y en materia de infraestructuras, el Ejecutivo auton&oacute;mico ha aportado 4 millones de euros al Ayuntamiento para el <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/carretera-cortijo-logrono-gobierno-cede-titularidad-aporta-4-millones-obras-mejora_1_11945810.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mantenimiento y conservaci&oacute;n de la carretera de El Cortijo</a>. Asimismo, el Ejecutivo regional ha comenzado este a&ntilde;o las obras de construcci&oacute;n de 24 viviendas de alquiler asequible cuyo presupuesto asciende a 3,4 millones de euros.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha iniciado la ejecuci&oacute;n de la mejora integral de las instalaciones de La Fombera, cuyo importe ronda los 7,5 millones de euros, y ha anunciado una inversi&oacute;n de 18,15 millones de euros para la creaci&oacute;n de un nuevo Laboratorio Regional en el parque de La Grajera, dos actuaciones cofinanciadas con fondos europeos.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el Gobierno de La Rioja ha respaldado la puesta en marcha del proyecto empresarial de unos <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/obras-nuevos-cines-centro-logrono-comenzaran-proxima-semana-abriran-primer-semestre-2026_1_12769313.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevos cines en Logro&ntilde;o a trav&eacute;s de la compa&ntilde;&iacute;a riojana de inversi&oacute;n RICARI</a>. En el &aacute;mbito educativo, se han invertido m&aacute;s de 200.000 euros en la mejora de siete centros educativos p&uacute;blicos en la capital riojana. 
    </p><p class="article-text">
        Este 2025 se han licitado las obras de construcci&oacute;n del nuevo Centro de Especialidades y Cirug&iacute;a Mayor Ambulatoria en Logro&ntilde;o que supondr&aacute;n una inversi&oacute;n de 25 millones de euros. Adem&aacute;s, se ha incrementado en un 50 por ciento la partida destinada a financiar los programas de ayuda a domicilio y dependencia para los logro&ntilde;eses. Y este a&ntilde;o se han puesto en marcha el nuevo centro de salud Rodr&iacute;guez Paterna y el nuevo centro de crisis 24 horas para v&iacute;ctimas de violencia sexual o maltrato.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ha anunciado la creaci&oacute;n de un <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/nuevo-punto-encuentro-familiar-logrono-listo-primavera-2026_1_12559461.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo punto de encuentro familiar en Logro&ntilde;o,</a> cuyo presupuesto asciende a 1,4 millones, y se ha impulsado la mejora de las dependencias del Palacio de Justicia, valorada en 1,3 millones. Otro ejemplo de colaboraci&oacute;n con el Ayuntamiento de Logro&ntilde;o es el programa TwIN-gemelos digitales, una iniciativa de digitalizaci&oacute;n para la que se van a movilizar 6,8 millones de euros. 
    </p><p class="article-text">
        Dentro del nuevo Plan de Infraestructuras Deportivas de La Rioja, que ha reservado un presupuesto de 5 millones de euros para la mejora de instalaciones en Logro&ntilde;o, el recinto de f&uacute;tbol de Pradoviejo ha estrenado recientemente dos nuevos campos de hierba artificial. Asimismo, el Gobierno de La Rioja se ha volcado con la capital en la organizaci&oacute;n de competiciones internacionales de diferentes disciplinas deportivas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/convenio-capitalidad-rioja-reserva-logrono-tres-millones-euros_1_12823928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 12:36:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Convenio de Capitalidad: La Rioja reserva para Logroño más de tres millones de euros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inversiones,Logroño,La Rioja,Capitalismo,Convenios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Estamos conectados, pero no acompañados”: lo que aprendimos tras contar que ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/conectados-no-acompanados-aprendimos-contar-no-compartimos-vida-resumimos_1_12820292.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/106b2724-9d61-43df-ba49-05086846eeee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Estamos conectados, pero no acompañados”: lo que aprendimos tras contar que ya no compartimos la vida, nos la resumimos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La conversación social generada por el artículo que denunciaba la cultura de quedar para ponerse al día, revela que tenemos un problema con nuestras relaciones; especialmente en las ciudades</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos
</p></div><p class="article-text">
        Me intriga much&iacute;simo el mecanismo por el cual un art&iacute;culo o una publicaci&oacute;n en redes sociales se vuelve viral. A veces todo parece un capricho del algoritmo, un hecho arbitrario de una m&aacute;quina de funcionamiento opaco que decide qu&eacute; merece circular y qu&eacute; no.&nbsp;Y esa sensaci&oacute;n, siendo honesto, resulta un poco desesperanzadora: &iquest;c&oacute;mo hacer llegar una idea a los dem&aacute;s en un ecosistema dominado por plataformas enormes que deciden qu&eacute; compartir y qu&eacute; no?
    </p><p class="article-text">
        Otras veces, en cambio, ocurre lo contrario: algo que escribes, con la misma ilusi&oacute;n de siempre, encuentra una grieta en la atenci&oacute;n colectiva y se propaga con una rapidez que incluso puede llegar a superarte. Entonces quieres creer que a&uacute;n queda esperanza y que cuando un tema realmente toca una fibra, acaba llegando, a pesar de todo.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada se public&oacute; un art&iacute;culo con el que pas&oacute; exactamente eso. Se titulaba<em> '</em><a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La cultura de quedar para ponerse al d&iacute;a con amigos: por qu&eacute; ya no compartimos la vida, nos la resumimos</em></a><em>'</em> y se expandi&oacute; en redes con una velocidad que confirm&oacute; que esa intuici&oacute;n de que algunas personas podr&iacute;an sentirse identificadas con &eacute;l era correcta.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto sali&oacute;, mis bandejas de entradas se llenaron de mensajes diciendo &ldquo;esto es exactamente lo que me pasa&rdquo;. La publicaci&oacute;n que hab&iacute;a hecho <a href="https://www.instagram.com/p/DRfSyc5DD_3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en mi cuenta personal de Instagram</a>, estaba siendo compartida por personas desconocidas a un ritmo creciente. Tambi&eacute;n algunos de mis amigos me escribieron para preguntarme: &ldquo;A nosotros no nos pasa, &iquest;no?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, sin duda, uno de los puntos de inflexi&oacute;n en la distribuci&oacute;n del art&iacute;culo fue el v&iacute;deo que public&oacute; la ilustradora Adela Angulo, conocida en Internet como <a href="https://www.instagram.com/adelapordiosxd/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adela por Dios</a>, que dispar&oacute; su alcance, especialmente en TikTok donde, en el momento de escribir este art&iacute;culo, ha superado el mill&oacute;n de visualizaciones.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7577442756226764054"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Cuando le pregunto a Adela por qu&eacute; raz&oacute;n decidi&oacute; grabar este v&iacute;deo, me responde que porque le removi&oacute; algo emocionalmente: &ldquo;Me pareci&oacute; muy triste&rdquo;. &ldquo;Me da mucha pena confirmar algo que ya sospechaba, que es as&iacute; y que no tiene pinta de que vaya a cambiar. Sent&iacute; mucha comprensi&oacute;n respecto a esa sensaci&oacute;n de insatisfacci&oacute;n constante que tengo cuando hago este tipo de quedadas en las que quedas con alguien para resumirle los &uacute;ltimos acontecimientos de tu vida, que es la mayor&iacute;a de veces&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n me pareci&oacute; interesante tener la confirmaci&oacute;n de que las redes desplazan la vida. Es decir, en teor&iacute;a nacieron para complementar, para salvar distancias insalvables entre las personas, pero han pasado a literalmente sustituir las relaciones reales&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Si te lo puedo contar por audio, pues ya no hace falta que quedemos&rsquo;, pensamos. A m&iacute; misma esto me pasa mucho, pero luego me invade una sensaci&oacute;n de vac&iacute;o, de que aunque haya mucha gente alrededor yo no me siento acompa&ntilde;ada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el v&iacute;deo quer&iacute;a &ldquo;saber si m&aacute;s gente se sent&iacute;a as&iacute;, si era una sensaci&oacute;n com&uacute;n o una cosa particular m&iacute;a. Ir&oacute;nicamente, lo compart&iacute; por redes, donde se gener&oacute; un debate muy chulo, pero habr&iacute;a estado guay contarlo tom&aacute;ndome algo con mis amigas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tristeza, culpa e incomodidad compartida</h2><p class="article-text">
        Como demuestra la viralidad del art&iacute;culo, mucha m&aacute;s gente se sinti&oacute; como Adela y tambi&eacute;n decidi&oacute; compartirlo en sus propios canales. Es el caso, por ejemplo, de la psic&oacute;loga <a href="https://www.instagram.com/psicofem.lgtbi/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Mezquida</a>, que me cuenta: &ldquo;A nivel personal me toc&oacute; bastante porque yo lo vivo en primera persona. A d&iacute;a de hoy quedo con mis amigas para ponernos al d&iacute;a y no tanto para hacer cosas como hac&iacute;amos antes&rdquo;. Siente que &ldquo;la vida adulta, el aceleramiento y el hecho de que el trabajo est&eacute; en el centro de nuestras vidas&rdquo; ha transformado la amistad en algo que hay que encajar &ldquo;como si fuera una tarea m&aacute;s&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
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      <p class="quote-text">La vida adulta, el aceleramiento y el hecho de que el trabajo esté en el centro de nuestras vidas ha transformado la amistad en algo que hay que encajar como si fuera una tarea más</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Mezquida</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el punto de vista profesional, Andrea explica que a su consulta acuden muchos pacientes j&oacute;venes (aunque tambi&eacute;n m&aacute;s mayores), que &ldquo;manifiestan que prefieren estar en casa sin hacer nada o sumergidos en sus cosas que quedar con sus amigos porque eso les supone una tarea. Prefieren estar con el m&oacute;vil&rdquo;. Y contin&uacute;a: &ldquo;Es algo bastante preocupante porque veo a mucha gente que sufre de ansiedad social y que vive con mucha angustia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La artista multidisciplinar <a href="https://www.instagram.com/mx.tarantula/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tar&aacute;ntula</a> tambi&eacute;n decidi&oacute; compartir el art&iacute;culo en sus redes. En su caso, el tema le result&oacute; una llamada de atenci&oacute;n. Tambi&eacute;n la hizo sentirse algo culpable. Cree que, en cualquier caso, &ldquo;est&aacute; bien haberle podido poner nombre a algo que considero clave para hacer que mis conexiones sean m&aacute;s significativas o que con el tiempo vayan perdiendo calidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DRk1IOtlHFh/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La cantante <a href="https://www.instagram.com/annibsweetofficial/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anni B Sweet,</a> que tambi&eacute;n lo comparti&oacute;, habla desde un lugar parecido. Al leer el art&iacute;culo, sinti&oacute; que &ldquo;pon&iacute;a palabras a algo que llevo notando desde hace mucho tiempo&rdquo;, explica. &ldquo;Me conmovi&oacute; porque sent&iacute; que hablaba de una soledad compartida. Estamos rodeados de mensajes pero con mucha falta de presencia, de tiempo lento y de ese tipo de conversaciones que no caben en una pantalla. Soy de una generaci&oacute;n que ha crecido entre lo anal&oacute;gico y lo digital y me siento negociando continuamente con esa forma de relacionarnos mediada por pantallas y por la rapidez, donde todo se comprime. Siento nostalgia por la profundidad y la cercan&iacute;a, pero el ritmo actual nos empuja a la superficialidad todo el rato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade algo m&aacute;s: &ldquo;Adem&aacute;s, me crea una ansiedad extra&ntilde;a sentir que todo lo que se cuenta debe ser breve. Es como si tuvi&eacute;ramos que estar editando nuestra propia vida para que no aburra (quiz&aacute; por influencia de las redes) y esa presi&oacute;n por sintetizar ha acabado calando en la vida real&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Estamos rodeados de mensajes pero con mucha falta de presencia, de tiempo lento y de ese tipo de conversaciones que no caben en una pantalla</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anni B Sweet</span>
                                        <span>—</span> cantante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Amistad convertida en log&iacute;stica</h2><p class="article-text">
        Otro de los aspectos que se&ntilde;alaron muchas personas en sus comentarios al respecto del art&iacute;culo tiene que ver con que las amistades, a menudo, se han vuelto una gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La poeta <a href="https://www.instagram.com/amalia.buitrago/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amalia Buitrago</a> lo resume con una precisi&oacute;n brutal: &ldquo;Hemos convertido la amistad en una gesti&oacute;n log&iacute;stica y eso es algo que nos satura y nos cansa. Mis amigas y yo llevamos a&ntilde;os compartiendo estas impresiones y hablar de ello lo hace real&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amalia recuerda c&oacute;mo, cuando era adolescente, ten&iacute;a un pacto t&aacute;cito con sus amigas del barrio: todos los fines de semana se iban a ver, no precisamente para hacer nada, solo iban a juntarse. &ldquo;No s&eacute; si era porque &eacute;ramos m&aacute;s peque&ntilde;as y entonces no cab&iacute;a ese ocio relacionado con el consumismo como ir de bares, a centros comerciales o a actividades concretas que suponen dinero&rdquo;, recuerda. &ldquo;Entonces no nos quedaba otra que salir por ah&iacute;, dar vueltas, sentarnos en bancos y ese tipo de cosas. Cuando creces, la cosa cambia&rdquo;. Ahora todo pasa por agendas, tiempos, distancias y disponibilidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando creces, la cosa cambia. Ahora todo pasa por agendas, tiempos, distancias y disponibilidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amalia Buitrago</span>
                                        <span>—</span> poeta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al principio, Paula Pardo, creativa publicitaria, no se sinti&oacute; nada reflejada en el art&iacute;culo: &ldquo;Lo primero que sent&iacute; fue alivio porque pens&eacute; que no hablaba de m&iacute;&rdquo;. Ella siente que s&iacute; que vive sus amistades de una forma plena, pero el tema se qued&oacute; flotando en su cabeza. &ldquo;Al rato me di cuenta de que <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uso constantemente palabras como gestionar, buscar hueco, organizar&hellip;</a> Esos t&eacute;rminos est&aacute;n totalmente establecidos en las conversaciones con mis amigos, lo que resulta un poco sospechoso&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Generacional, urbano o consecuencia de un capitalismo asfixiante?</h2><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a decir que la mayor&iacute;a de las personas que compartieron el art&iacute;culo en redes entraban en la categor&iacute;a de &ldquo;j&oacute;venes&rdquo;. &iquest;Implica esto que se trata de un problema generacional? &iquest;O tiene m&aacute;s que ver con que una gran parte de los usuarios de estas plataformas pertenecen a las nuevas generaciones?
    </p><p class="article-text">
        Casi todas las entrevistadas coinciden en que hay un componente generacional en todo esto. Incluso aunque algunas de sus causas&nbsp;impacten en todas las franjas de edad. Sin embargo, de alguna forma, tal y como opina Adela, las personas que hoy en d&iacute;a tienen en torno a 30 a&ntilde;os se encuentran en el epicentro de fen&oacute;menos de este tipo, provocados por fuerzas como el capitalismo, la cultura del rendimiento o la sensaci&oacute;n de que no hay futuro. &ldquo;Pero es que adem&aacute;s estamos en un momento en el que es necesario tomar muchas decisiones que afectar&aacute;n al resto de nuestra vida como &lsquo;&iquest;tengo hijos o no?&rsquo;, &lsquo;&iquest;deber&iacute;a reorientar mi carrera profesional?&rsquo;, etc. Con lo que la sensaci&oacute;n de soledad que ya es intr&iacute;nseca de este momento vital, se magnifica&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los pueblos te encuentras por la calle y te vas a tomar un café. Todo es mucho más sencillo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Santa Quiteria</span>
                                        <span>—</span> fotógrafa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otras voces tambi&eacute;n matizan la mirada general. <a href="https://www.instagram.com/cristinasantaquiteria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Santa Quiteria</a>, fot&oacute;grafa, que creci&oacute; en un entorno rural de La Mancha, cree que m&aacute;s que generacional, el problema es sobre todo urbano: &ldquo;Esto en los pueblos no pasa&rdquo;, afirma con rotundidad. &ldquo;Puedes tener mucho trabajo, puedes tener criaturas, puedes tener la hipoteca, el coche, etc&eacute;tera, pero la gente queda m&aacute;s a menudo. Es mucho m&aacute;s espont&aacute;nea con el quedar. En los pueblos te encuentras por la calle y te vas a tomar un caf&eacute;. Todo es mucho m&aacute;s sencillo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Puede cambiar algo?</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tantas conversaciones, surge inevitablemente la pregunta: si todos sentimos que algo no funciona, &iquest;por qu&eacute; no lo cambiamos? Lo que aflora sobre todo entre las entrevistadas no es una respuesta, sino una mezcla de deseo, duda y un cierto alivio simplemente por hablar de ello.
    </p><p class="article-text">
        La poeta Amalia Buitrago reconoce que simplemente hablar con sus amigas la ayud&oacute; a ver el problema con m&aacute;s claridad, aunque no haya alcanzado todav&iacute;a una soluci&oacute;n. &ldquo;Intento buscar soluciones y me encuentro estancada&hellip; Me da miedo porque hay mucha gente a la que quiero much&iacute;simo y distanciarme de ellas me duele, pero como la rueda esta del capitalismo, de la productividad, de la eficiencia no la puedo parar, no puedo parar mi trabajo ni el suyo, ni la hora que tengo hasta llegar a su casa. &iquest;Qu&eacute; hacemos?&rdquo;, se pregunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La artista Tar&aacute;ntula, m&aacute;s combativa, prefiere pensar en t&eacute;rminos de resistencia cotidiana: &ldquo;En el fondo soy una persona muy orgullosa y me niego a que el posmodernismo me coma&rdquo;, asegura. &ldquo;Y voy a hacer todo lo que est&eacute; en mi poder para cambiar esto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para dar una cierta esperanza, Anni B Sweet visualiza un giro colectivo y pronostica que, quiz&aacute;, tras llegar a una situaci&oacute;n l&iacute;mite en las relaciones, es posible que llegue una especie de &ldquo;resaca digital&rdquo; que nos haga recapacitar a nivel colectivo y volver a la situaci&oacute;n inicial. &ldquo;Cuando algo llega al extremo, de alguna forma la vida empuja hacia el lado contrario. Quiz&aacute; ya est&aacute; empezando a pasar y si no, en todo caso, es muy necesario reflexionar sobre ello&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/a-ver-si-nos-vemos-amigos-para-resumirse-la-vida-no-para-compartirla/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="“A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/conectados-no-acompanados-aprendimos-contar-no-compartimos-vida-resumimos_1_12820292.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2025 21:20:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Nuevas generaciones,Capitalismo,Amistad,Instagram,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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