<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Patrimonio Histórico]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/patrimonio-historico/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Patrimonio Histórico]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1003788/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad romana de España que puedes recorrer a pie: cuna de emperadores y calles intactas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ciudad-romana-espana-puedes-recorrer-pie-cuna-emperadores-calles-intactas_1_13165865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dd4e09b-6c62-4a2d-bf52-036e0eb6201b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad romana de España que puedes recorrer a pie: cuna de emperadores y calles intactas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ubicada junto a Sevilla, este enclave arqueológico permite entender la evolución del urbanismo romano con monumentos, viviendas y grandes espacios públicos conservados durante siglos</p><p class="subtitle">La antigua ciudad romana que constituye el yacimiento arqueológico más importante de la Comunidad de Madrid</p></div><p class="article-text">
        La huella de Roma en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica sigue presente en numerosos enclaves que permiten entender c&oacute;mo se organizaban sus ciudades. Durante varios siglos el Imperio romano impuls&oacute; la creaci&oacute;n de n&uacute;cleos urbanos con infraestructuras, espacios p&uacute;blicos y viviendas que estructuraban la vida cotidiana. En muchos casos, esos restos han quedado integrados en ciudades actuales o se conservan de forma parcial, lo que dificulta su lectura completa sobre el terreno.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, existen algunos lugares donde esa estructura urbana se mantiene con suficiente claridad como para poder recorrerla sin necesidad de interpretaciones complejas. Es el caso de la antigua ciudad romana de It&aacute;lica, situada en el entorno del actual municipio de Santiponce, a unos siete kil&oacute;metros de Sevilla. Su cercan&iacute;a a la capital andaluza la ha convertido en una de las visitas m&aacute;s habituales dentro de las rutas culturales del sur peninsular.
    </p><p class="article-text">
        El conjunto destaca porque permite caminar por calles que mantienen su trazado original y enlazan distintos espacios sin interrupciones modernas. No se trata de restos aislados, sino de un &aacute;rea continua donde es posible identificar c&oacute;mo se distribu&iacute;an las zonas residenciales, los edificios p&uacute;blicos o los espacios destinados al ocio. Esa continuidad facilita una lectura directa del conjunto, algo poco habitual en otros yacimientos.
    </p><h2 class="article-text">It&aacute;lica, una ciudad romana con trazado intacto</h2><p class="article-text">
        El origen de It&aacute;lica se sit&uacute;a en el a&ntilde;o 206 a. C., al final de la Segunda Guerra P&uacute;nica. Tras la batalla de Ilipa, el general Publio Cornelio Escipi&oacute;n orden&oacute; la creaci&oacute;n de un asentamiento destinado a acoger a soldados heridos. Ese primer n&uacute;cleo se levant&oacute; sobre un territorio ya habitado y con el tiempo fue creciendo hasta convertirse en una ciudad consolidada dentro de Hispania. Se considera la primera fundaci&oacute;n romana en la pen&iacute;nsula y tambi&eacute;n el primer establecimiento promovido por Roma fuera de Italia.
    </p><p class="article-text">
        Durante los siglos I y II d. C. el enclave alcanz&oacute; su mayor desarrollo. En ese periodo nacieron all&iacute; los emperadores Trajano y Adriano, lo que reforz&oacute; su relevancia dentro del Imperio. Fue precisamente bajo el mandato de Adriano cuando se llev&oacute; a cabo una ampliaci&oacute;n urbana que dio lugar a nuevos barrios organizados con una planificaci&oacute;n regular. Esa intervenci&oacute;n configur&oacute; una red de calles amplias y rectas que a&uacute;n hoy se pueden recorrer.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los puntos m&aacute;s reconocibles del conjunto es el anfiteatro. Se trata de una de las estructuras de mayor tama&ntilde;o conservadas en la Hispania romana, con una capacidad aproximada para 25.000 personas. En este espacio se celebraban espect&aacute;culos p&uacute;blicos, entre ellos combates de gladiadores. Aunque gran parte de las gradas no se conserva, s&iacute; permanecen visibles galer&iacute;as, accesos y zonas subterr&aacute;neas que permiten interpretar su funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        El teatro completa el conjunto de espacios dedicados al ocio. Su construcci&oacute;n se sit&uacute;a entre los siglos I a. C. y I d. C., y se mantuvo en uso hasta el siglo V. Ten&iacute;a capacidad para unas 3.000 personas y estaba destinado a representaciones esc&eacute;nicas y actos p&uacute;blicos. A diferencia del resto del yacimiento, este edificio se encuentra en una zona m&aacute;s integrada en el actual n&uacute;cleo urbano de Santiponce.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97cfd0b8-a0e9-4dac-a0e2-d2e6443f2711_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97cfd0b8-a0e9-4dac-a0e2-d2e6443f2711_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97cfd0b8-a0e9-4dac-a0e2-d2e6443f2711_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97cfd0b8-a0e9-4dac-a0e2-d2e6443f2711_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97cfd0b8-a0e9-4dac-a0e2-d2e6443f2711_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97cfd0b8-a0e9-4dac-a0e2-d2e6443f2711_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/97cfd0b8-a0e9-4dac-a0e2-d2e6443f2711_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Teatro romano de Itálica."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Teatro romano de Itálica.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las viviendas conservadas ofrecen otra perspectiva del funcionamiento de la ciudad. Las llamadas domus, pertenecientes a familias con recursos, presentan una organizaci&oacute;n en torno a patios interiores y estancias decoradas. En algunas de ellas se mantienen mosaicos con motivos geom&eacute;tricos y escenas mitol&oacute;gicas, como ocurre en la Casa de los P&aacute;jaros o la Casa de Neptuno. 
    </p><p class="article-text">
        El conjunto incluye tambi&eacute;n instalaciones termales. En It&aacute;lica se han identificado dos complejos de este tipo, conocidos como termas mayores y menores. Estos espacios estaban destinados tanto a la higiene como a la vida social y contaban con salas de distintas temperaturas. Adem&aacute;s de estos elementos, se conservan restos de murallas que delimitaban el per&iacute;metro urbano y estructuras relacionadas con el suministro de agua, como dep&oacute;sitos vinculados a un acueducto. Todo ello formaba parte de la infraestructura necesaria para el desarrollo de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Tras la ca&iacute;da del Imperio romano, el enclave fue perdiendo poblaci&oacute;n y termin&oacute; siendo abandonado de forma progresiva. A pesar de ello, su estructura no desapareci&oacute; por completo. El inter&eacute;s por su recuperaci&oacute;n comenz&oacute; a principios del siglo XX. En 1912 fue declarado Monumento Nacional y, a partir de 1929, se iniciaron excavaciones sistem&aacute;ticas que permitieron identificar distintas &aacute;reas de la ciudad. En la d&eacute;cada de 1970 se ampliaron los trabajos, especialmente en el teatro.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, la zona arqueol&oacute;gica abarca tanto el &aacute;rea excavada como parte del municipio de Santiponce. El recorrido se realiza a pie y permite enlazar calles, viviendas y edificios p&uacute;blicos en un mismo itinerario. La se&ntilde;alizaci&oacute;n facilita la identificaci&oacute;n de cada espacio y su funci&oacute;n dentro del conjunto.
    </p><p class="article-text">
        La conservaci&oacute;n de It&aacute;lica permite observar c&oacute;mo se estructuraba una ciudad romana sin necesidad de reconstrucciones extensivas. Caminar por sus calles, acceder a viviendas y recorrer espacios p&uacute;blicos ofrece una forma directa de entender su funcionamiento. Esa combinaci&oacute;n de accesibilidad y estado de conservaci&oacute;n sit&uacute;a a este enclave como uno de los ejemplos m&aacute;s completos del urbanismo romano en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ciudad-romana-espana-puedes-recorrer-pie-cuna-emperadores-calles-intactas_1_13165865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 12:56:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4dd4e09b-6c62-4a2d-bf52-036e0eb6201b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="16045012" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4dd4e09b-6c62-4a2d-bf52-036e0eb6201b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="16045012" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La ciudad romana de España que puedes recorrer a pie: cuna de emperadores y calles intactas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4dd4e09b-6c62-4a2d-bf52-036e0eb6201b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Sevilla,itálica,Imperio Romano,Yacimientos arqueológicos,Patrimonio Histórico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De màquina de guerra a símbol d’abandonament: el projecte que busca salvar de la decadència el baluard oblidat de Palma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/maquina-guerra-simbol-d-abandonament-projecte-busca-salvar-decadencia-baluard-oblidat-palma_1_13166375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1f38478-99fb-4b0e-bf01-5580c1a8f494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De màquina de guerra a símbol d’abandonament: el projecte que busca salvar de la decadència el baluard oblidat de Palma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Després de dècades d’abandonament i d’obres paralitzades, el Govern acaba d’adjudicar les obres de rehabilitació del Baluard des Príncep, peça clau de l’arquitectura militar renaixentista convertida avui en una incòmoda metàfora de la gestió del patrimoni i de la relació de la capital balear amb el seu propi passat
</p><p class="subtitle">El gran forat que ha tret a la llum part de l'obra més colossal de la història de Palma: les seves muralles
</p></div><p class="article-text">
        Entre la postal lluminosa de la badia de Palma i la cruesa de l&rsquo;abandonament, el Baluard des Pr&iacute;ncep s&rsquo;al&ccedil;a avui com una met&agrave;fora inc&ograve;moda de la gesti&oacute; del patrimoni i de la relaci&oacute; de la capital balear amb el seu propi passat. Constru&iuml;t al segle XVII com a part del sistema defensiu renaixentista que envoltava Palma &mdash;una complexa xarxa de muralles i baluards dissenyada per resistir setges i protegir la ciutat&mdash;, aquest enclavament va ser durant segles una pe&ccedil;a clau de l&rsquo;arquitectura militar. Tanmateix, el que antigament fou s&iacute;mbol de protecci&oacute; i solidesa hist&ograve;rica, actualment es degrada entre escombraries, grafits i accessos for&ccedil;ats.
    </p><p class="article-text">
        Despr&eacute;s de cinc anys de par&agrave;lisi de les obres de rehabilitaci&oacute; que s&rsquo;estaven duent a terme al basti&oacute; &mdash;interrompudes per la fallida de l&rsquo;empresa que se n&rsquo;encarregava&mdash;, el Govern central acaba d&rsquo;adjudicar per 1,44 milions d&rsquo;euros els treballs pendents a una nova empresa, Rigel Over, que s&rsquo;ocupar&agrave; de culminar un projecte llargament susp&egrave;s en el temps. La intervenci&oacute;, tanmateix, no &eacute;s m&eacute;s que l&rsquo;&uacute;ltim cap&iacute;tol d&rsquo;una hist&ograve;ria molt m&eacute;s llarga: la d&rsquo;una actuaci&oacute; que arrenca als anys vuitanta i que, m&eacute;s que una obra concreta, constitueix una transformaci&oacute; urbana prolongada durant m&eacute;s de quatre d&egrave;cades. Perqu&egrave; aquest baluard, aparentment marginal en l&rsquo;actual paisatge urb&agrave;, &eacute;s en realitat un dels punts on millor es pot llegir la biografia profunda de Palma: una ciutat constru&iuml;da &mdash;i destru&iuml;da&mdash; a cop de muralla.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;origen de la transformaci&oacute; del Baluard des Pr&iacute;ncep es remunta als anys vuitanta, quan els arquitectes El&iacute;as Torres i Jos&eacute; Antonio Mart&iacute;nez Lape&ntilde;a van plantejar una idea radical per al seu temps: no limitar-se a restaurar les muralles de Palma, sin&oacute; reconvertir-les en un sistema d&rsquo;espai p&uacute;blic contemporani. El seu projecte &mdash;que es desplega al llarg de tot el front mar&iacute;tim de la ciutat&mdash; parteix d&rsquo;una premissa clara: les muralles ja no tenen sentit com a infraestructura defensiva, per&ograve; s&iacute; com a suport urb&agrave;. La intervenci&oacute; no busca congelar el passat, sin&oacute; reinterpretar-lo i fer-lo habitable.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Exteriors d&#039;Es Baluard des Príncep, en l&#039;actualitat"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Exteriors d&#039;Es Baluard des Príncep, en l&#039;actualitat                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Recreació inclosa en el projecte de rehabilitació del Baluard de San Pere"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Recreació inclosa en el projecte de rehabilitació del Baluard de San Pere                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Convertir una antiga estructura militar en un espai transitable</strong></h2><p class="article-text">
        Per a aix&ograve;, el disseny treballa sobre una operaci&oacute; fonamental: cosir els diferents nivells de la ciutat, articulant la relaci&oacute; entre la ciutat hist&ograve;rica &mdash;situada en cota elevada&mdash;, el fossat &mdash;a mitjana altura&mdash; i el front mar&iacute;tim, completament obert. L&rsquo;arquitectura es converteix aix&iacute; en un sistema de connexions: escales, rampes, recorreguts i plataformes que transformen un antic l&iacute;mit militar en un espai transitable. El Baluard des Pr&iacute;ncep no &eacute;s, en aquest sentit, una pe&ccedil;a a&iuml;llada, sin&oacute; un node dins d&rsquo;aquest sistema.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El projecte de rehabilitació treballa sobre una operació fonamental: cosir els diferents nivells de la ciutat, articulant la relació entre la ciutat històrica, el fossat i el front marítim, completament obert, transformant un antic límit militar en un espai transitable
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        L&rsquo;execuci&oacute; del projecte, tanmateix, ha estat lluny d&rsquo;aquesta coher&egrave;ncia conceptual. Ja el 2017, el Ministeri de Foment havia invertit m&eacute;s de 4,4 milions d&rsquo;euros en diferents fases de l&rsquo;entorn del baluard dins del programa estatal de rehabilitaci&oacute; patrimonial. La intervenci&oacute; es va fragmentar en m&uacute;ltiples etapes (A, B, C, D, E i F) i va quedar interrompuda despr&eacute;s de la fallida de la constructora encarregada de les darreres fases. El resultat: un espai pr&agrave;cticament acabat, per&ograve; inutilitzable. L&rsquo;adjudicaci&oacute; actual arriba per completar aquest &uacute;ltim tram mitjan&ccedil;ant la urbanitzaci&oacute; del fossat, l&rsquo;execuci&oacute; de les connexions de sanejament, la construcci&oacute; d&rsquo;una escala i un pont que connectaran amb la Porta des Camp, aix&iacute; com la finalitzaci&oacute; de l&rsquo;edifici de recepci&oacute; de visitants. &Eacute;s a dir, no es tracta d&rsquo;una obra nova, sin&oacute; de la rematada de qu&egrave; faltava perqu&egrave; el projecte funcioni tal com va ser concebut.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior del Baluard des Príncep, on l’abandonament conviu amb les restes de la seva antiga funció defensivaInterior del Baluard des Príncep, on l’abandonament conviu amb les restes de la seva antiga funció defensiva"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior del Baluard des Príncep, on l’abandonament conviu amb les restes de la seva antiga funció defensivaInterior del Baluard des Príncep, on l’abandonament conviu amb les restes de la seva antiga funció defensiva                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Per entendre el significat del Baluard des Pr&iacute;ncep cal retrocedir diversos segles. M&eacute;s concretament, al moment en qu&egrave; va veure la llum la muralla renaixentista de Palma, considerada l&rsquo;obra m&eacute;s colossal de totes les que s&rsquo;han constru&iuml;t en els m&eacute;s de dos mil anys d&rsquo;hist&ograve;ria de la ciutat i una de les de m&eacute;s envergadura de les erigides a Espanya. Projectada al segle XVI davant les noves necessitats defensives que van portar els nous temps despr&eacute;s de l&rsquo;abandonament de l&rsquo;edat mitjana, encerclava la ciutat al llarg d&rsquo;un anell de sis quil&ograve;metres. Tanmateix, m&eacute;s enll&agrave; de les seves dimensions portentoses, el seu tret m&eacute;s revolucionari va ser la irrupci&oacute; de dotze estructures baixes, massisses i geom&egrave;triques &mdash;vuit terrestres i quatre mar&iacute;times&mdash; que van transformar completament la l&ograve;gica defensiva: els baluards.
    </p><p class="article-text">
        La imponent fortificaci&oacute; es va construir absorbint part del tra&ccedil;at que des del segle XI havia ocupat la muralla &agrave;rab: composta per una successi&oacute; de murs verticals i torres quadrangulars, presentava un estat precari malgrat les reparacions puntuals a qu&egrave; havia estat sotmesa i amb prou feines oferia ja resist&egrave;ncia. Havia estat constru&iuml;da amb carreus de mar&egrave;s i segments de t&agrave;pia, material que havia resultat efica&ccedil; per resistir l&rsquo;impacte dels trets procedents de les catapultes, els arcs i les ballestes, per&ograve; que havia quedat obsolet davant la irrupci&oacute; dels canons i les bombardes, capa&ccedil;os de llan&ccedil;ar projectils de pedra o ferro amb una pot&egrave;ncia fins aleshores desconeguda.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La revoluci&oacute; dels baluards</strong></h2><p class="article-text">
        Amb l&rsquo;aparici&oacute; de la p&oacute;lvora, ja no es tractava de resistir darrere murs verticals, sin&oacute; de projectar la ciutat cap a l&rsquo;exterior mitjan&ccedil;ant sortints angulats capa&ccedil;os de creuar el foc i eliminar qualsevol punt cec. La muralla deixava de ser un l&iacute;mit passiu per convertir-se en un sistema actiu, on cada pe&ccedil;a protegia la seg&uuml;ent en una cadena cont&iacute;nua de defensa. Als baluards &mdash;Chac&oacute;n, Berard, Sant Pere, Pr&iacute;ncep, Moranta, Sitjar, Jes&uacute;s, Santa Margalida, Zanoguera, Sant Antoni, Socorrador i Sant Jeroni&mdash; s&rsquo;hi afegien vuit portes d&rsquo;acc&eacute;s i, amb el temps, la capacitat militar de la fortificaci&oacute; es completaria amb un hornabec, tres revellins i un fossat de 24 metres d&rsquo;amplada que envoltava la muralla terrestre, acabada de construir el 1714, despr&eacute;s de cent trenta-nou anys des del seu inici. La superf&iacute;cie que ocupava el cintur&oacute; defensiu, amb els seus refor&ccedil;os exteriors i el fossat, arribava als 325.200 metres quadrats. Palma deixava de ser una ciutat simplement emmurallada per convertir-se en una aut&egrave;ntica m&agrave;quina de guerra geom&egrave;trica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Plànol de Palma amb la seva muralla renaixentista, elaborat el 1644 pel canonge Pere Garau"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Plànol de Palma amb la seva muralla renaixentista, elaborat el 1644 pel canonge Pere Garau                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pla de Palma en el que s&#039;aprecia la muralla àrab amb línies dentades i la renaixentista que estava en construcció, amb línia més gruixuda. Antoni Verger, 1596"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pla de Palma en el que s&#039;aprecia la muralla àrab amb línies dentades i la renaixentista que estava en construcció, amb línia més gruixuda. Antoni Verger, 1596                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ja no es tractava de resistir darrere murs verticals, sinó de projectar la ciutat cap a l’exterior mitjançant sortints angulats capaços de creuar el foc i eliminar qualsevol punt cec. La muralla deixava de ser un límit passiu per convertir-se en un sistema actiu, on cada peça protegia la següent en una cadena contínua de defensa
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el seu treball <em>La formulaci&oacute;n de los principios de la fortificaci&oacute;n abaluartada en el siglo XVI</em>, l&rsquo;arquitecte Fernando Cobos-Guerra destaca que els baluards no van sorgir com una innovaci&oacute; est&egrave;tica ni com una evoluci&oacute; natural de les muralles medievals, sin&oacute; com una resposta urgent a la irrupci&oacute; de l&rsquo;artilleria als segles XV i XVI, que va fer saltar pels aires el sistema defensiu tradicional: les torres altes i els murs verticals, eficients durant segles, es van convertir en blancs f&agrave;cils per als canons. Va ser en aquest context d&rsquo;experimentaci&oacute;, assaig i error on va comen&ccedil;ar a gestar-se una nova manera de fortificar, basada no a resistir l&rsquo;impacte, sin&oacute; en neutralitzar-lo mitjan&ccedil;ant la geometria i el foc creuat.
    </p><p class="article-text">
        Lluny d&rsquo;una invenci&oacute; puntual, el baluard va ser el resultat de d&egrave;cades de debat entre enginyers, militars i tractadistes que buscaven resoldre un problema central: com evitar els punts cecs en la defensa. La soluci&oacute; va consistir a transformar la muralla en un sistema angular, on cada element pogu&eacute;s protegir l&rsquo;altre. Aix&iacute;, el baluard permetia una cosa revolucion&agrave;ria: defensar els llen&ccedil;os de muralla no des de dalt, sin&oacute; des dels costats, mitjan&ccedil;ant l&rsquo;anomenat foc de flanc. La defensa deixava de ser frontal per convertir-se en una xarxa interconnectada d&rsquo;angles, traject&ograve;ries i cobertures.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lluny d’una invenció puntual, el baluard va ser el resultat de dècades de debat entre enginyers, militars i tractadistes que buscaven resoldre un problema central: com evitar els punts cecs en la defensa. La solució va consistir a transformar la muralla en un sistema angular capaç de defensar els llenços de muralla no des de dalt, sinó des dels costats
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Despr&eacute;s de la derrota soferta a la Goleta de Tunis el 1574, la monarquia hisp&agrave;nica va assumir que les fortificacions &ldquo;perfectes i inexpugnables&rdquo; que descrivien els tractats no garantien la invulnerabilitat, fet que va portar els enginyers a deixar de perseguir models ideals i a adoptar un enfocament m&eacute;s pragm&agrave;tic, adaptant cada sistema defensiu a cada lloc concret, a la seva topografia, a la posici&oacute; de l&rsquo;enemic i a les condicions del terreny. La geometria, l&rsquo;aritm&egrave;tica i l&rsquo;experi&egrave;ncia militar es van combinar aix&iacute; en un exercici complex en qu&egrave; no existien solucions universals. De fet, els mateixos tractadistes del segle XVI com Pedro Luis Escriv&aacute; &mdash;considerat el primer a formular els problemes de la fortificaci&oacute; moderna&mdash; o Crist&oacute;bal de Rojas &mdash;autor de <em>Te&ograve;rica i pr&agrave;ctica de la fortificaci&oacute; </em>(1598)&mdash; reconeixien que la fortificaci&oacute; era una ci&egrave;ncia plena d&rsquo;incerteses, on cada decisi&oacute; podia significar la caiguda o la resist&egrave;ncia d&rsquo;una pla&ccedil;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escales que baixen al fossat del Baluard des Príncep"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escales que baixen al fossat del Baluard des Príncep                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En aquest context, el baluard es va convertir en el nucli del sistema defensiu. No era un element a&iuml;llat, sin&oacute; el lloc on &ldquo;hi havia tot l&rsquo;art de la fortificaci&oacute;&rdquo;, en paraules dels enginyers de l&rsquo;&egrave;poca: all&agrave; s&rsquo;hi concentraven les casamates, les troneres i els mecanismes de foc creuat que garantien la defensa del conjunt. La seva forma &mdash;baixa, angulada, parcialment oculta al fossat&mdash; responia a una l&ograve;gica precisa: ser menys visible, m&eacute;s resistent i, sobretot, m&eacute;s efica&ccedil; en el control de l&rsquo;espai circumdant. Els baluards van constituir aix&iacute; no una simple millora t&egrave;cnica, sin&oacute; una aut&egrave;ntica revoluci&oacute; en la manera de concebre la guerra i la ciutat. All&agrave; on abans hi havia un l&iacute;mit est&agrave;tic, va sorgir un sistema din&agrave;mic, pensat per anticipar, creuar i dominar el foc enemic.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Els baluards van constituir així no una simple millora tècnica, sinó una autèntica revolució en la manera de concebre la guerra i la ciutat. Allà on abans hi havia un límit estàtic, va sorgir un sistema dinàmic, pensat per anticipar, creuar i dominar el foc enemic
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aquesta evoluci&oacute; arribaria al seu punt culminant al segle XVII amb figures com S&eacute;bastien Le Prestre de Vauban, enginyer al servei de Llu&iacute;s XIV, que va portar el sistema abaluardat a la seva m&agrave;xima perfecci&oacute; t&egrave;cnica. Lluny d&rsquo;inventar formes noves, Vauban va sistematitzar les ja existents: la seva gran innovaci&oacute; va ser entendre la fortificaci&oacute; com un sistema din&agrave;mic i no com una forma tancada i, davant els models te&ograve;rics, va defensar una arquitectura militar basada en l&rsquo;observaci&oacute; directa, l&rsquo;experi&egrave;ncia de camp i l&rsquo;optimitzaci&oacute; de recursos, perfeccionant elements com els fossats, els glacis o les obres exteriors per crear defenses en profunditat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=" disseny de fortificació basat en el mètode Vauban"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                 disseny de fortificació basat en el mètode Vauban                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el cas de Palma, tal com documenta l&rsquo;historiador Jaime Escalas Caimary en el seu llibre <em>Les muralles de Palma</em> (1955), en qu&egrave; t&eacute; en consideraci&oacute; les descripcions que ja havia fet l&rsquo;arxiduc Llu&iacute;s Salvador en la seva obra <em>La ciudad de Palma</em> (1882), la forma dels baluards era la mateixa en tots ells, excepte en els dos purament mar&iacute;tims, el de Chac&oacute;n i el de Berard, m&eacute;s petits que la resta. Altres dos, amb la seva gran elevaci&oacute; i la seva ubicaci&oacute; entre terra i mar, sobresortien del recinte defensiu: eren el de Sant Pere i el dels Capellans o es Pr&iacute;ncep &mdash;en honor a Felip II&mdash;, els dos &uacute;nics bastions que perviuen en l&rsquo;actualitat.
    </p><p class="article-text">
        El d&rsquo;Es Pr&iacute;ncep, acabat de construir el 1606, formava part del nucli original de la muralla renaixentista i ocupava una posici&oacute; clau en el front mar&iacute;tim oriental de la ciutat. El de Sant Pere, finalitzat quaranta anys despr&eacute;s, va tenir un &uacute;s militar destacat durant segles i va arribar a acollir instal&middot;lacions vinculades a la formaci&oacute; i pr&agrave;ctica d&rsquo;artilleria, en l&iacute;nia amb la funci&oacute; estrat&egrave;gica del sistema defensiu de Palma en &egrave;poca moderna.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El baluard des Príncep, acabat de construir el 1606, formava part del nucli original de la muralla renaixentista i ocupava una posició clau en el front marítim oriental de la ciutat. El de Sant Pere, finalitzat quaranta anys després, va tenir un ús militar destacat durant segles
</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Materials i restes d&#039;obra s&#039;acumulen sobre el baluard, pendent de culminar la seva rehabilitació definitiva"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Materials i restes d&#039;obra s&#039;acumulen sobre el baluard, pendent de culminar la seva rehabilitació definitiva                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Les muralles de Palma al segle XIX"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Les muralles de Palma al segle XIX                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Comen&ccedil;a la demolici&oacute; de les muralles</strong></h2><p class="article-text">
        Tanmateix, all&ograve; que durant segles va ser imprescindible va acabar convertint-se en un problema. Durant el temps en qu&egrave; bona part del cintur&oacute; renaixentista de Palma va romandre dempeus, l&rsquo;expansi&oacute; de l&rsquo;Imperi Otom&agrave; va ser considerada una amena&ccedil;a i una preocupaci&oacute; de primer ordre per a Felip II, que va veure a les Balears una posici&oacute; estrat&egrave;gica per defensar el territori de possibles atacs. La construcci&oacute; de la fa&ccedil;ana mar&iacute;tima de la fortificaci&oacute;, per&ograve;, no culminaria fins a comen&ccedil;aments del segle XIX, quan, paradoxalment, l&rsquo;Imperi Otom&agrave; ja es trobava en decad&egrave;ncia i aquest tipus de muralla comen&ccedil;ava a quedar obsolet. Amb prou feines unes d&egrave;cades despr&eacute;s comen&ccedil;aria la demolici&oacute; d&rsquo;una obra que es podia considerar acabada de construir, un enderroc del qual se salvaria el Baluard des Pr&iacute;ncep.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La construcció de la façana marítima de les muralles de Palma no culminaria fins a començaments del segle XIX, quan, paradoxalment, aquest tipus de fortificació començava a quedar obsolet. Amb prou feines unes dècades després començaria la demolició d’una obra que es podia considerar acabada de construir
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La justificaci&oacute; popular que va adquirir m&eacute;s pes per impulsar l&rsquo;enderrocament del recinte va ser la filosofia higienista imperant a l&rsquo;&egrave;poca, encap&ccedil;alada a Mallorca per l&rsquo;enginyer Eusebi Estada, una de les veus que amb m&eacute;s &iacute;mpetu va defensar l&rsquo;enderroc en la seva obra <em>La ciudad de Palma. Su industria, sus fortificaciones, sus condiciones sanitarias y su ensanche</em> (1885), sota el pretext que, com a conseq&uuml;&egrave;ncia de la pres&egrave;ncia de les muralles, la poblaci&oacute; vivia amuntegada i en condicions d&rsquo;insalubritat. Estada assenyalava que a mitjan segle XVII, l&rsquo;&agrave;rea edificada que ocupava Palma era de 1.023.300 metres quadrats, incloent-hi els seus carrers i les seves places, per la qual cosa a cada habitant li corresponien uns 37 metres quadrats. Tanmateix, advertia, a finals del segle XIX la superf&iacute;cie per habitant es va reduir a 24 metres, quan, segons el seu parer, la dimensi&oacute; id&ograve;nia per persona havia de ser de 40 metres quadrats.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_50p_1141414.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_50p_1141414.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_75p_1141414.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_75p_1141414.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_default_1141414.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_default_1141414.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_default_1141414.jpg"
                    alt="Derrocament d&#039;un dels llenços de la muralla i del baluard de Jesús, a les actuals Avingudes de Palma"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Derrocament d&#039;un dels llenços de la muralla i del baluard de Jesús, a les actuals Avingudes de Palma                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Davant dels qui advocaven per enderrocar les muralles, altres s&rsquo;hi oposaven ferventment, com Bartomeu Ferr&agrave;, mestre d&rsquo;obres de la Societat Arqueol&ograve;gica Lul&middot;liana, o Pere Garau Ca&ntilde;ellas, que va defensar un pla d&rsquo;eixample de Palma en qu&egrave; es preservava el recinte renaixentista, envoltant-lo de zones enjardinades a partir de les quals la ciutat podria anar creixent. Garau sostenia aix&iacute; que les muralles s&iacute; que podien harmonitzar amb el desenvolupament i la modernitzaci&oacute; de la capital balear, una postura que, actualment, continuen compartint nombrosos historiadors. L&rsquo;Ajuntament es va decantar finalment, el 1901, pel projecte presentat per l&rsquo;enginyer Bernat Calvet, el conegut com a &ldquo;pla Calvet&rdquo;, que, sota el lema <em>Felix qui potuit rerum cognoscere causas</em> (&ldquo;Feli&ccedil; aquell que pot con&egrave;ixer les causes de les coses&rdquo;), preveia l&rsquo;eliminaci&oacute; de la fortificaci&oacute;, seguia els criteris d&rsquo;un pl&agrave;nol radio conc&egrave;ntric i apel&middot;lava a l&rsquo;aprofitament urban&iacute;stic dels terrenys afectes a les muralles.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Els baluards sobreviuen</strong></h2><p class="article-text">
        Amb tot, les muralles no van desapar&egrave;ixer del tot. Continuen presents en el tra&ccedil;at urb&agrave;: les Avingudes de Palma segueixen el recorregut de l&rsquo;antic fossat i la seva forma en ziga-zaga reprodueix la geometria defensiva renaixentista. El barri antic mant&eacute; l&rsquo;estructura heretada d&rsquo;una infraestructura militar que ja no existeix, amb l&rsquo;excepci&oacute; dels baluards de Sant Pere i des Pr&iacute;ncep. El de Sant Pere va passar a mans privades a la segona meitat del segle XX: els seus nous propietaris van projectar aixecar edificis a tota la zona i el 1963 fins i tot van intentar enderrocar la muralla mitjan&ccedil;ant c&agrave;rregues de cal&ccedil;. La reacci&oacute; ciutadana, per&ograve;, ho va impedir: la pressi&oacute; social va aconseguir que el conjunt fos declarat historicoart&iacute;stic i se n&rsquo;impuls&eacute;s la reconstrucci&oacute; tot just dos anys despr&eacute;s, el 1965.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A la segona meitat del segle XX, els nous propietaris del baluard de Sant Pere van projectar aixecar edificis a tota la zona i el 1963 fins i tot van intentar enderrocar la muralla mitjançant càrregues de calç. La reacció ciutadana, però, ho va impedir i va aconseguir que el conjunt fos declarat historicoartístic
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No seria fins a finals dels anys vuitanta quan els terrenys van recuperar la seva vocaci&oacute; p&uacute;blica, despr&eacute;s de ser requalificats i sotmesos a un proc&eacute;s d&rsquo;expropiaci&oacute; que, tanmateix, va quedar durant anys en punt mort. L&rsquo;espai va romandre abandonat fins al 1997, quan l&rsquo;Ajuntament de Palma va cedir els terrenys per a la construcci&oacute; d&rsquo;Es Baluard Museu d&rsquo;Art Contemporani de Palma, inaugurat el 30 de gener de 2004.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Es Baluard Museu d’Art Contemporani de Palma, sobre el baluard de Sant Pere"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Es Baluard Museu d’Art Contemporani de Palma, sobre el baluard de Sant Pere                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El 2023, la pol&egrave;mica va colpejar de nou al baluard arran de les obres d'<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/beach-club-exclusivo-rompe-obra-colosal-historia-palma-murallas_1_10571981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">instal&middot;laci&oacute; sobre el mateix d'un exclusiu beach club</a>, fet que va desencadenar una forta contestaci&oacute; social i institucional. Els treballs van ser finalment paralitzats despr&eacute;s de detectar-se greus irregularitats, incloent-hi la construcci&oacute; d&rsquo;elements no autoritzats i l&rsquo;alteraci&oacute; del subsol protegit. Associacions com ARCA van denunciar que la intervenci&oacute; convertia el patrimoni en un &ldquo;contenidor&rdquo; al servei d&rsquo;un &uacute;s privat i elitista, allunyant-lo de la seva funci&oacute; p&uacute;blica i de contemplaci&oacute;. L&rsquo;episodi va reobrir un debat de fons que travessa tota la hist&ograve;ria recent de les muralles: fins a quin punt s&rsquo;han d&rsquo;adaptar a nous usos i on se situa el l&iacute;mit entre la seva activaci&oacute; contempor&agrave;nia i la seva desnaturalitzaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        A finals del 2025, el <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/historica-torre-medieval-palma-sufre-grave-derrumbe_1_12833663.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">derrumbament parcial d'una torre medieval </a>integrada al Baluard de Sant Pere -un dels pocs vestigis visibles de la Palma isl&agrave;mica- va tornar a encendre totes les alarmes sobre l&rsquo;estat del patrimoni defensiu de la ciutat. Les entitats conservacionistes van denunciar la &ldquo;inacci&oacute; prolongada&rdquo; de les administracions malgrat les advert&egrave;ncies reiterades durant anys sobre el risc estructural del conjunt, i van alertar que el col&middot;lapse afectava un tram complet del llen&ccedil; hist&ograve;ric, constru&iuml;t en t&agrave;pia i morter.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Baluard de Sant Pere, després del despreniment de la torre medieval"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Baluard de Sant Pere, després del despreniment de la torre medieval                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El Baluard des Pr&iacute;ncep, per la seva banda, va viure un dels episodis m&eacute;s controvertits de l&rsquo;urbanisme de la capital balear: la construcci&oacute; de diversos blocs d&rsquo;habitatges militars que ocupaven directament la muralla renaixentista, en oberta contradicci&oacute; amb els criteris de protecci&oacute; patrimonial. El complex, projectat el 1966 per l&rsquo;arquitecte Juan Casta&ntilde;&oacute;n de Mena &mdash;recentment nomenat cap de la Casa Militar de Franco i posteriorment ministre de l&rsquo;Ex&egrave;rcit&mdash;, es va materialitzar en diferents fases al llarg de les d&egrave;cades seg&uuml;ents, consolidant l&rsquo;ocupaci&oacute; d&rsquo;aquest enclavament estrat&egrave;gic. Lluny de ser una intervenci&oacute; menor, es tractava de diversos edificis residencials que van arribar a allotjar m&eacute;s d&rsquo;un centenar de fam&iacute;lies i que van transformar completament la fesomia del baluard, ocultant-lo rere una arquitectura aliena al seu car&agrave;cter hist&ograve;ric.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Baluard des Príncep va viure un dels episodis més controvertits: la construcció de diversos blocs d’habitatges militars que ocupaven directament la muralla renaixentista, en oberta contradicció amb els criteris de protecció patrimonial. L’edificació va ser projectada el 1966 per l’arquitecte Juan Castañón de Mena, recentment nomenat cap de la Casa Militar de Franco
</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Panoràmica d&#039;Es Baluard d&#039;Es Príncep amb els antics blocs d&#039;edificis per a militars"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Panoràmica d&#039;Es Baluard d&#039;Es Príncep amb els antics blocs d&#039;edificis per a militars                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escombreries, matalassos i restes acumulades en un dels espais interiors del baluard"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escombreries, matalassos i restes acumulades en un dels espais interiors del baluard                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Durant anys, la seva pres&egrave;ncia va simbolitzar la tensi&oacute; entre desenvolupament urb&agrave; i conservaci&oacute; del patrimoni a Palma, en un context en qu&egrave; la mateixa muralla havia deixat d&rsquo;entendre&rsquo;s com un element central de la ciutat. El desenlla&ccedil; no arribaria fins a finals dels noranta, moment en qu&egrave; es va produir el gir definitiu: despr&eacute;s d&rsquo;un llarg proc&eacute;s de negociacions, expropiacions i reallotjaments, el Ministeri de Defensa va cedir els terrenys a l&rsquo;Ajuntament, fet que va permetre alliberar un enclavament fins aleshores inaccessible i obrir la porta a un ambici&oacute;s projecte de transformaci&oacute; urbana que buscava retornar el baluard a la ciutat.
    </p><p class="article-text">
        Des d&rsquo;aleshores, el Baluard des Pr&iacute;ncep ha transitat de recinte tancat i degradat a espai en proc&eacute;s de reintegraci&oacute;, convertit avui en una pe&ccedil;a clau &mdash;encara inacabada&mdash; dins la relectura contempor&agrave;nia de les muralles de Palma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros, Francisco Ubilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/maquina-guerra-simbol-d-abandonament-projecte-busca-salvar-decadencia-baluard-oblidat-palma_1_13166375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 10:58:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c1f38478-99fb-4b0e-bf01-5580c1a8f494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2984912" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c1f38478-99fb-4b0e-bf01-5580c1a8f494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2984912" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De màquina de guerra a símbol d’abandonament: el projecte que busca salvar de la decadència el baluard oblidat de Palma]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c1f38478-99fb-4b0e-bf01-5580c1a8f494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Defensa,Urbanismo,Patrimonio,Patrimonio Histórico,Rehabilitación,Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana,Islas Baleares,Mallorca,Palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De máquina de guerra a símbolo de abandono: el proyecto que busca salvar de la decadencia el baluarte olvidado de Palma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/maquina-guerra-simbolo-abandono-proyecto-busca-salvar-decadencia-baluarte-olvidado-palma_1_13160098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1f38478-99fb-4b0e-bf01-5580c1a8f494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De máquina de guerra a símbolo de abandono: el proyecto que busca salvar de la decadencia el baluarte olvidado de Palma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras décadas de abandono y obras paralizadas, el Gobierno acaba de adjudicar las obras de rehabilitación del Baluard des Príncep, pieza clave de la arquitectura militar renacentista convertida hoy en incómoda metáfora de la gestión del patrimonio y la relación de la capital balear con su propio pasado</p><p class="subtitle">El gran socavón que ha sacado a la luz parte de la obra más colosal de la historia de Palma: sus murallas
</p></div><p class="article-text">
        Entre la postal luminosa de la bah&iacute;a de Palma y la crudeza del abandono, el Baluard des Pr&iacute;ncep se alza hoy como una met&aacute;fora inc&oacute;moda de la gesti&oacute;n del patrimonio y la relaci&oacute;n de la capital balear con su propio pasado. Levantado en el siglo XVII como parte del sistema defensivo renacentista que rodeaba Palma -una compleja red de murallas y baluartes dise&ntilde;ada para resistir asedios y proteger la ciudad-, este enclave fue durante siglos una pieza clave de la arquitectura militar. Sin embargo, lo que anta&ntilde;o fue s&iacute;mbolo de protecci&oacute;n y solidez hist&oacute;rica, en la actualidad languidece entre basura, grafitis y accesos forzados. 
    </p><p class="article-text">
        Tras cinco a&ntilde;os de par&aacute;lisis de las obras de rehabilitaci&oacute;n que se estaban llevando a cabo en el basti&oacute;n -interrumpidas por la quiebra de la empresa que se encargaba de ellas-, el Gobierno central acaba de adjudicar por 1,44 millones de euros los trabajos pendientes a una nueva empresa, Rigel Over, que se ocupar&aacute; de culminar un proyecto largamente suspendido en el tiempo. La intervenci&oacute;n, sin embargo, no es m&aacute;s que el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de una historia mucho m&aacute;s larga: la de una actuaci&oacute;n que arranca en los a&ntilde;os ochenta y que, m&aacute;s que una obra concreta, constituye una transformaci&oacute;n urbana prolongada durante m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas. Porque este baluarte, aparentemente marginal en el actual paisaje urbano, es en realidad uno de los puntos donde mejor puede leerse la biograf&iacute;a profunda de Palma: una ciudad construida -y destruida- a golpe de muralla.
    </p><p class="article-text">
        El origen de la transformaci&oacute;n del Baluard des Pr&iacute;ncep se remonta a los a&ntilde;os 80, cuando los arquitectos El&iacute;as Torres y Jos&eacute; Antonio Mart&iacute;nez Lape&ntilde;a plantearon una idea radical para su tiempo: no limitarse a restaurar las murallas de Palma, sino reconvertirlas en un sistema de espacio p&uacute;blico contempor&aacute;neo. Su proyecto -que se despliega a lo largo de todo el frente mar&iacute;timo de la ciudad- parte de una premisa clara: las murallas ya no tienen sentido como infraestructura defensiva, pero s&iacute; como soporte urbano. La intervenci&oacute;n no busca congelar el pasado, sino reinterpretarlo y hacerlo habitable.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6ab7f8ad-6aca-4df9-b5f8-0d3acc8d8009_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Exteriores de Es Baluard des Príncep, en la actualidad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Exteriores de Es Baluard des Príncep, en la actualidad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b1716928-ae60-4aaf-80c3-937236f86050_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Recreación incluida en el proyecto de rehabilitación del Baluard de San Pere"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Recreación incluida en el proyecto de rehabilitación del Baluard de San Pere                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Convertir una antigua estructura militar en un espacio transitable</strong></h2><p class="article-text">
        Para ello, el dise&ntilde;o trabaja sobre una operaci&oacute;n fundamental: coser los distintos niveles de la ciudad, articulando la relaci&oacute;n entre la ciudad hist&oacute;rica -situada en cota elevada-, el foso -a media altura- y el frente mar&iacute;timo, completamente abierto. La arquitectura se convierte as&iacute; en un sistema de conexiones: escaleras, rampas, recorridos y plataformas que transforman un antiguo l&iacute;mite militar en un espacio transitable. El Baluard des Pr&iacute;ncep no es, en ese sentido, una pieza aislada, sino un nodo dentro de ese sistema.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El proyecto de rehabilitación trabaja sobre una operación fundamental: coser los distintos niveles de la ciudad, articulando la relación entre la ciudad histórica, el foso y el frente marítimo, completamente abierto, transformando un antiguo límite militar en un espacio transitable</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La ejecuci&oacute;n del proyecto, sin embargo, ha estado lejos de esa coherencia conceptual. Ya en 2017, el Ministerio de Fomento hab&iacute;a invertido m&aacute;s de 4,4 millones de euros en distintas fases del entorno del baluarte dentro del programa estatal de rehabilitaci&oacute;n patrimonial. La intervenci&oacute;n se fragment&oacute; en m&uacute;ltiples etapas (A, B, C, D, E y F) y qued&oacute; interrumpida tras la quiebra de la constructora encargada de las &uacute;ltimas fases. El resultado: un espacio pr&aacute;cticamente terminado, pero inutilizable. La adjudicaci&oacute;n actual llega para completar ese &uacute;ltimo tramo mediante la urbanizaci&oacute;n del foso, la ejecuci&oacute;n de las conexiones de saneamiento, la construcci&oacute;n de una escalera y un puente que conectar&aacute;n con la Porta des Camp, as&iacute; como la finalizaci&oacute;n del edificio de recepci&oacute;n de visitantes. Es decir, no se trata de una nueva obra, sino del remate de lo que faltaba para que el proyecto funcione como fue concebido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5dd807a9-68c1-44cf-980e-29b88ad9a45d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior del Baluard des Príncep, donde el abandono convive con los restos de su antigua función defensiva"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior del Baluard des Príncep, donde el abandono convive con los restos de su antigua función defensiva                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para entender el significado del Baluard des Pr&iacute;ncep hay que retroceder varios siglos. M&aacute;s en concreto, al momento en que vio la luz la <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/gran-socavon-sacado-luz-parte-obra-colosal-historia-palma-murallas_1_9997059.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muralla renacentista de Palma</a>, considerada&nbsp;la obra m&aacute;s colosal de cuantas se han construido en los m&aacute;s de dos mil a&ntilde;os de historia de la ciudad y una de las de mayor envergadura de las erigidas en Espa&ntilde;a. Proyectada en el siglo XVI ante las nuevas necesidades defensivas que trajeron los nuevos tiempos tras el abandono de la Edad Media, cercaba la ciudad a lo largo de un anillo de seis kil&oacute;metros. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de sus portentosas dimensiones, su rasgo m&aacute;s revolucionario fue la irrupci&oacute;n de doce estructuras bajas, macizas y geom&eacute;tricas -ocho terrestres y cuatro mar&iacute;timas- que transformaron por completo la l&oacute;gica defensiva: los baluartes.
    </p><p class="article-text">
        La imponente fortificaci&oacute;n se construy&oacute; absorbiendo parte del trazado que desde el siglo XI hab&iacute;a ocupado la muralla &aacute;rabe: compuesta por una sucesi&oacute;n de muros verticales y torres cuadrangulares, presentaba un estado precario a pesar de los remiendos puntuales a los que hab&iacute;a sido sometida y apenas ofrec&iacute;a ya resistencia: hab&iacute;a sido construida con sillares de mar&eacute;s y segmentos de tapia, material que hab&iacute;a resultado eficaz para resistir el impacto de los disparos procedentes de las catapultas, los arcos y las ballestas, pero obsoleto ante la irrupci&oacute;n de los ca&ntilde;ones y las bombardas, capaces de lanzar proyectiles de piedra o hierro con una potencia hasta entonces desconocida.  
    </p><h2 class="article-text"><strong>La revoluci&oacute;n de los baluartes</strong></h2><p class="article-text">
        Con la aparici&oacute;n de la p&oacute;lvora, ya no se trataba de resistir tras muros verticales, sino de proyectar la ciudad hacia el exterior mediante salientes angulados capaces de cruzar el fuego y eliminar cualquier punto ciego. La muralla dejaba de ser un l&iacute;mite pasivo para convertirse en un sistema activo, donde cada pieza proteg&iacute;a a la siguiente en una cadena continua de defensa. A los baluartes -Chac&oacute;n, Berard, Sant Pere, Pr&iacute;ncep, Moranta, Sitjar, Jes&uacute;s, Santa Margalida, Zanoguera, Sant Antoni, Socorrador y Sant Jeroni- se sumaban ocho puertas de acceso con sus respetivos puentes y un foso de 24 metros de ancho. Con el tiempo, la capacidad militar de la fortificaci&oacute;n se completar&iacute;a con un hornabeque y tres revellines. En total, la superficie que ocupaba el cintur&oacute;n defensivo, con sus refuerzos exteriores y el foso, alcanzaba los 325.200 metros cuadrados. Palma dejaba de ser una ciudad simplemente amurallada para convertirse en una aut&eacute;ntica m&aacute;quina de guerra geom&eacute;trica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/56923c17-1d69-4e05-8617-ccc2a704ade2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Plano de Palma con su muralla renacentista, elaborado en 1644 por el canónigo Pere Garau"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Plano de Palma con su muralla renacentista, elaborado en 1644 por el canónigo Pere Garau                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/44a77f64-5735-4fbe-9dde-8164a21e5fd6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Plano de Palma en el que se aprecia la muralla árabe con líneas dentadas y la renacentista que estaba en construcción, con línea más gruesa. Antoni Verger, 1596"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Plano de Palma en el que se aprecia la muralla árabe con líneas dentadas y la renacentista que estaba en construcción, con línea más gruesa. Antoni Verger, 1596                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no se trataba de resistir tras muros verticales, sino de proyectar la ciudad hacia el exterior mediante salientes angulados capaces de cruzar el fuego y eliminar cualquier punto ciego. La muralla dejaba de ser un límite pasivo para convertirse en un sistema activo, donde cada pieza protegía a la siguiente en una cadena continua de defensa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los baluartes, por tanto, no surgieron como una innovaci&oacute;n est&eacute;tica ni como una evoluci&oacute;n natural de las murallas medievales, sino como una respuesta urgente a la irrupci&oacute;n de la artiller&iacute;a en los siglos XV y XVI, como detalla en profundidad el arquitecto Fernando Cobos-Guerra en su trabajo <em>La formulaci&oacute;n de los principios de la fortificaci&oacute;n abaluartada en el siglo XVI. </em>La irrupci&oacute;n de los nuevos m&eacute;todos de ataque hizo saltar por los aires el sistema defensivo tradicional: las torres altas y los muros verticales, eficaces durante siglos, se convirtieron en blancos f&aacute;ciles para los ca&ntilde;ones. Fue en ese contexto de experimentaci&oacute;n, ensayo y error donde comenz&oacute; a gestarse una nueva forma de fortificar, basada no en resistir el impacto, sino en neutralizarlo mediante la geometr&iacute;a y el fuego cruzado. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de una invenci&oacute;n puntual, el baluarte fue el resultado de d&eacute;cadas de debate entre ingenieros, militares y tratadistas que buscaban resolver un problema central: c&oacute;mo evitar los puntos ciegos en la defensa. La soluci&oacute;n consisti&oacute; en transformar la muralla en un sistema angular, donde cada elemento pudiera proteger al otro. As&iacute;, el baluarte permit&iacute;a algo revolucionario: defender los lienzos de muralla no desde arriba, sino desde los lados, mediante el llamado fuego de flanco. La defensa dejaba de ser frontal para convertirse en una red interconectada de &aacute;ngulos, trayectorias y coberturas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lejos de una invención puntual, el baluarte fue el resultado de décadas de debate entre ingenieros, militares y tratadistas que buscaban resolver un problema central: cómo evitar los puntos ciegos en la defensa. La solución consistió en transformar la muralla en un sistema angular que pudiera defender los lienzos de muralla no desde arriba, sino desde los lados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras la derrota sufrida en la Goleta de T&uacute;nez en 1574, la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica asumi&oacute; que las fortificaciones &ldquo;perfectas e inexpugnables&rdquo; que describ&iacute;an los tratados no garantizaban la invulnerabilidad, lo que llev&oacute; a los ingenieros a dejar de perseguir modelos ideales y a adoptar un enfoque m&aacute;s pragm&aacute;tico, adaptando cada sistema defensivo a cada lugar concreto, a su topograf&iacute;a, a la posici&oacute;n del enemigo y a las condiciones del terreno. La geometr&iacute;a, la aritm&eacute;tica y la experiencia militar se combinaron as&iacute; en un complejo ejercicio en el que no exist&iacute;an soluciones universales. De hecho, los propios tratadistas del siglo XVI como Pedro Luis Escriv&aacute; -considerado el el primero en formular los problemas de la fortificaci&oacute;n moderna- o Crist&oacute;bal de Rojas -autor de <em>Te&oacute;rica y pr&aacute;ctica de la fortificaci&oacute;n</em> (1598)- reconoc&iacute;an que la fortificaci&oacute;n era una ciencia llena de incertidumbres, donde cada decisi&oacute;n pod&iacute;a significar la ca&iacute;da o la resistencia de una plaza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/88c50daa-7ccc-4eca-911b-7c3ce58d2667_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escalinatas que descienden al foso del Baluard des Príncep"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escalinatas que descienden al foso del Baluard des Príncep                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En ese contexto, el baluarte se convirti&oacute; en el n&uacute;cleo del sistema defensivo. No era un elemento aislado, sino el lugar donde &ldquo;estaba todo el arte de la fortificaci&oacute;n&rdquo;, en palabras de los ingenieros de la &eacute;poca: all&iacute; se concentraban las casamatas, las troneras y los mecanismos de fuego cruzado que garantizaban la defensa del conjunto. Su forma -baja, angulada, parcialmente oculta en el foso- respond&iacute;a a una l&oacute;gica precisa: ser menos visible, m&aacute;s resistente y, sobre todo, m&aacute;s eficaz en el control del espacio circundante. Los baluartes constituyeron as&iacute; no una simple mejora t&eacute;cnica, sino una aut&eacute;ntica revoluci&oacute;n en la manera de concebir la guerra y la ciudad. All&iacute; donde antes hab&iacute;a un l&iacute;mite est&aacute;tico, surgi&oacute; un sistema din&aacute;mico, pensado para anticipar, cruzar y dominar el fuego enemigo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los baluartes constituyeron así no una simple mejora técnica, sino una auténtica revolución en la manera de concebir la guerra y la ciudad. Allí donde antes había un límite estático, surgió un sistema dinámico, pensado para anticipar, cruzar y dominar el fuego enemigo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta evoluci&oacute;n alcanzar&iacute;a su punto culminante en el siglo XVII con figuras como S&eacute;bastien Le Prestre de Vauban, ingeniero al servicio de Luis XIV, quien llev&oacute; el sistema abaluartado a su m&aacute;xima perfecci&oacute;n t&eacute;cnica. Lejos de inventar formas nuevas, Vauban sistematiz&oacute; las ya existentes: su gran innovaci&oacute;n fue entender la fortificaci&oacute;n como un sistema din&aacute;mico y no como una forma cerrada y, frente a los modelos te&oacute;ricos, defendi&oacute; una arquitectura militar basada en la observaci&oacute;n directa, la experiencia de campo y la optimizaci&oacute;n de recursos, perfeccionando elementos como los fosos, los glacis o las obras exteriores para crear defensas en profundidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/597cec5e-f39f-46f6-8606-292a3748f62f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=" diseño de fortificación basado en el método Vauban"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                 diseño de fortificación basado en el método Vauban                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el caso de Palma, como documenta el historiador Jaime Escalas Caimary en su libro&nbsp;<em>Las murallas de Palma</em>&nbsp;(1955), en el que toma en consideraci&oacute;n las descripciones que ya hab&iacute;a efectuado el Arxiduc Llu&iacute;s Salvador en su obra <em>La Ciudad de Palma</em> (1882), la forma de los baluartes era la misma en todos ellos, exceptuando los dos puramente mar&iacute;timos, el de Chac&oacute;n y el de Berard, m&aacute;s peque&ntilde;os que el resto. Otros dos, con su gran elevaci&oacute;n y su ubicaci&oacute;n entre tierra y mar, sobresal&iacute;an del recinto defensivo: eran el de Sant Pere y el de los Capellans o es Pr&iacute;ncep -en honor a Felipe II-, los dos &uacute;nicos bastiones que perviven en la actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        El de Es Pr&iacute;ncep, terminado de levantar en 1606, formaba parte del n&uacute;cleo original de la muralla renacentista y ocupaba una posici&oacute;n clave en el frente mar&iacute;timo oriental de la ciudad. El de Sant Pere, finalizado 40 a&ntilde;os despu&eacute;s, tuvo un destacado uso militar durante siglos y lleg&oacute; a albergar instalaciones vinculadas a la formaci&oacute;n y pr&aacute;ctica de artiller&iacute;a, en l&iacute;nea con la funci&oacute;n estrat&eacute;gica del sistema defensivo de Palma en &eacute;poca moderna. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El baluarte de Es Príncep, terminado de levantar en 1606, formaba parte del núcleo original de la muralla renacentista y ocupaba una posición clave en el frente marítimo oriental de la ciudad. El de Sant Pere, finalizado 40 años después, tuvo un destacado uso militar durante siglos</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7634af78-1ddb-46d5-a004-ca4ac225e8e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Materiales y restos de obra se acumulan sobre el baluarte, pendiente de culminar su rehabilitación definitiva"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Materiales y restos de obra se acumulan sobre el baluarte, pendiente de culminar su rehabilitación definitiva                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/edb83298-c298-43d9-bab1-6e2ccddc1cc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las murallas de Palma en el siglo XIX"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las murallas de Palma en el siglo XIX                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Comienza la demolici&oacute;n de las murallas</strong></h2><p class="article-text">
        Sin embargo, lo que durante siglos fue imprescindible acab&oacute; convirti&eacute;ndose en un problema. Durante el tiempo en que buena parte del cintur&oacute;n renacentista de Palma permaneci&oacute; -la muralla terrestre fue terminada de construir en 1714, despu&eacute;s de 139 a&ntilde;os desde su inicio-, la expansi&oacute;n del imperio otomano fue considerada una amenaza y una preocupaci&oacute;n de primer orden para Felipe II, que vio en Balears una posici&oacute;n estrat&eacute;gica para defender el territorio de posibles ataques. La construcci&oacute;n de la fachada mar&iacute;tima de la fortificaci&oacute;n, sin embargo, no culminar&iacute;a hasta comienzos del siglo XIX, cuando, parad&oacute;jicamente, el imperio otomano ya se encontraba en decadencia y este tipo de muralla comenzaba a quedar obsoleto. Apenas unas d&eacute;cadas despu&eacute;s comenzar&iacute;a la demolici&oacute;n de una obra que pod&iacute;a considerarse reci&eacute;n acabada, un derribo del que se salvar&iacute;a el Baluard de es Pr&iacute;ncep.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La construcción de la fachada marítima de las murallas de Palma no culminaría hasta comienzos del siglo XIX, cuando, paradójicamente, este tipo de fortificación comenzaba a quedar obsoleto. Apenas unas décadas después comenzaría la demolición de una obra que podía considerarse recién acabada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La justificaci&oacute;n popular que cobr&oacute; m&aacute;s peso para impulsar el derrocamiento del recinto fue la filosof&iacute;a higienista imperante en la &eacute;poca, encabezada en Mallorca por el ingeniero Eusebi Estada, una de las voces que con m&aacute;s &iacute;mpetu defendi&oacute; el derribo en su obra&nbsp;<em>La ciudad de Palma. Su industria, sus fortificaciones, sus condiciones sanitarias y su ensanche&nbsp;</em>(1885) so pretexto de que, como consecuencia de la presencia de las murallas, la poblaci&oacute;n viv&iacute;a hacinada y en condiciones de insalubridad. Estada se&ntilde;alaba que a mediados del siglo XVII, el &aacute;rea edificada que ocupaba Palma era de 1.023.300 metros cuadrados, incluyendo sus calles y sus plazas, por lo que a cada habitante le correspond&iacute;an unos 37 metros cuadrados. Sin embargo, advert&iacute;a, a finales del XIX la superficie por habitante se redujo a 24 metros, cuando, a su juicio, la dimensi&oacute;n id&oacute;nea por persona deb&iacute;a ser de 40 metros cuadrados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_50p_1141414.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_50p_1141414.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_75p_1141414.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_75p_1141414.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_default_1141414.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_default_1141414.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5762edaf-f9ca-453f-9a7c-1c41cb28970c_16-9-aspect-ratio_default_1141414.jpg"
                    alt="Derribo de uno de los lienzos de la muralla y del baluarte de Jesús, en las actuales Avenidas de Palma"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Derribo de uno de los lienzos de la muralla y del baluarte de Jesús, en las actuales Avenidas de Palma                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Frente a quienes abogaban por echar abajo las murallas, otros se opon&iacute;an fervientemente a ello, como&nbsp;Bartomeu Ferr&agrave;, maestro de obras de la Societat Arqueol&ograve;gica Lul&middot;liana, o Pere Garau Ca&ntilde;ellas, quien defendi&oacute; un plan de ensanche de Palma en el que se preservaba el recinto renacentista, rode&aacute;ndolo de zonas ajardinadas a partir de las cuales la ciudad podr&iacute;a ir creciendo. Garau alegaba as&iacute; que las murallas s&iacute; pod&iacute;an armonizar con el desarrollo y la modernizaci&oacute;n de la capital balear, una postura que, en la actualidad, contin&uacute;an compartiendo numerosos historiadores. El Ajuntament se decant&oacute; finalmente, en 1901, por el proyecto presentado por el ingeniero Bernat Calvet, el conocido como 'plan Calvet', que, bajo el lema&nbsp;<em>Felix qui potuit rerum cognoscere causas&nbsp;</em>(&ldquo;Dichoso aquel que puede conocer las causas de las cosas&rdquo;), contemplaba la eliminaci&oacute;n de la fortificaci&oacute;n, segu&iacute;a los criterios de un plano radioconc&eacute;ntrico y apelaba al aprovechamiento urban&iacute;stico de los terrenos afectos a las murallas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los baluartes sobreviven</strong></h2><p class="article-text">
        Con todo, las murallas no desaparecieron del todo. Contin&uacute;an presentes en el trazado urbano: las Avenidas de Palma siguen el recorrido del antiguo foso y su forma en zigzag reproduce la geometr&iacute;a defensiva renacentista. El casco antiguo mantiene la estructura heredada de una infraestructura militar que ya no existe, con excepci&oacute;n de sus baluartes Sant Pere y Es Pr&iacute;ncep, dos de las puertas que daban acceso a la ciudad -Calatrava y Portella- y dos de los puentes -los que conduc&iacute;an a la Porta de Santa Catalina y a la des Camp-. El baluarte de Sant Pere pas&oacute; a manos privadas en la segunda mitad del siglo XX: sus nuevos propietarios proyectaron levantar edificios en toda la zona y en 1963 llegaron incluso a intentar derribar la muralla mediante cargas de cal. La reacci&oacute;n ciudadana, sin embargo, lo impidi&oacute;: la presi&oacute;n social logr&oacute; que el conjunto fuera declarado hist&oacute;rico-art&iacute;stico y se impulsara su reconstrucci&oacute;n apenas dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1965.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la segunda mitad del siglo XX, los nuevos propietarios del baluarte de Sant Pere proyectaron levantar edificios en toda la zona y en 1963 llegaron incluso a intentar derribar la muralla mediante cargas de cal. La reacción ciudadana, sin embargo, lo impidió y logró que el conjunto fuera declarado histórico-artístico </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No ser&iacute;a hasta finales de los a&ntilde;os ochenta cuando los terrenos recuperaron su vocaci&oacute;n p&uacute;blica, tras ser recalificados y sometidos a un proceso de expropiaci&oacute;n que, sin embargo, qued&oacute; durante a&ntilde;os en punto muerto. El espacio permaneci&oacute; abandonado hasta 1997, cuando el Ayuntamiento de Palma cedi&oacute; los terrenos para la construcci&oacute;n de Es Baluard Museu d&rsquo;Art Contemporani de Palma, inaugurado el es bal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eff3c345-b14b-46b5-8827-5b39142d02ff_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Es Baluard Museu d’Art Contemporani de Palma, sobre el baluarte de Sant Pere"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Es Baluard Museu d’Art Contemporani de Palma, sobre el baluarte de Sant Pere                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 2023, la pol&eacute;mica golpe&oacute; de nuevo al baluarte a ra&iacute;z de las obras de <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/beach-club-exclusivo-rompe-obra-colosal-historia-palma-murallas_1_10571981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">instalaci&oacute;n sobre el mismo de un exclusivo beach club</a>, lo que desat&oacute; una fuerte contestaci&oacute;n social e institucional. Los trabajos fueron finalmente paralizados tras detectarse graves irregularidades, incluyendo la construcci&oacute;n de elementos no autorizados y la alteraci&oacute;n del subsuelo protegido. Asociaciones como ARCA denunciaron que la intervenci&oacute;n convert&iacute;a el patrimonio en un &ldquo;contenedor&rdquo; al servicio de un uso privado y elitista, alej&aacute;ndolo de su funci&oacute;n p&uacute;blica y de contemplaci&oacute;n.  El episodio reabri&oacute; un debate de fondo que atraviesa toda la historia reciente de las murallas: hasta qu&eacute; punto deben adaptarse a nuevos usos y d&oacute;nde se sit&uacute;a el l&iacute;mite entre su activaci&oacute;n contempor&aacute;nea y su desnaturalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A finales de 2025, el <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/historica-torre-medieval-palma-sufre-grave-derrumbe_1_12833663.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">derrumbe parcial de una torre medieval </a>integrada en el Baluard de Sant Pere -uno de los pocos vestigios visibles de la Palma isl&aacute;mica- volvi&oacute; a encender todas las alarmas sobre el estado del patrimonio defensivo de la ciudad. Las entidades conservacionistas denunciaron la &ldquo;inacci&oacute;n prolongada&rdquo; de las administraciones pese a las advertencias reiteradas durante a&ntilde;os sobre el riesgo estructural del conjunto, y alertaron de que el colapso afectaba a un tramo completo del lienzo hist&oacute;rico, construido en tapial y mortero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0b1ff537-c7b5-4e81-a242-424609ea89b9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Baluard de Sant Pere, tras el derrumbe de la torre medieval"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Baluard de Sant Pere, tras el derrumbe de la torre medieval                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El Baluard de Es Pr&iacute;ncep, por su parte, vivi&oacute; uno de los episodios m&aacute;s controvertidos del urbanismo de la capital balear: la construcci&oacute;n de varios bloques de viviendas militares que ocupaban directamente la muralla renacentista, en abierta contradicci&oacute;n con los criterios de protecci&oacute;n patrimonial. El complejo, proyectado en 1966 por el arquitecto Juan Casta&ntilde;&oacute;n de Mena -reci&eacute;n nombrado jefe de la Casa Militar de Franco y posteriormente ministro del Ej&eacute;rcito-, se materializ&oacute; en distintas fases a lo largo de las d&eacute;cadas siguientes, consolidando la ocupaci&oacute;n de este enclave estrat&eacute;gico. Lejos de ser una intervenci&oacute;n menor, se trataba de varios edificios residenciales que llegaron a albergar a m&aacute;s de un centenar de familias y que transformaron por completo la fisonom&iacute;a del baluarte, ocult&aacute;ndolo tras una arquitectura ajena a su car&aacute;cter hist&oacute;rico.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Baluard de Es Príncep vivió uno de los episodios más controvertidos: la construcción de varios bloques de viviendas militares que ocupaban directamente la muralla renacentista, en abierta contradicción con los criterios de protección patrimonial. La edificación fue proyectada en 1966 por el arquitecto Juan Castañón de Mena, recién nombrado jefe de la Casa Militar de Franco</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a7d82b69-b8a1-49a6-81fd-7db269bdafb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Panorámica de Es Baluard de Es Príncep con los antiguos bloques de edificios para militares"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Panorámica de Es Baluard de Es Príncep con los antiguos bloques de edificios para militares                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f6fc8f6a-dcf5-4d94-96a1-1fb70046bc7b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Basura, colchones y restos acumulados en uno de los espacios interiores del baluarte"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Basura, colchones y restos acumulados en uno de los espacios interiores del baluarte                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, su presencia simboliz&oacute; la tensi&oacute;n entre desarrollo urbano y conservaci&oacute;n del patrimonio en Palma en un contexto en el que la propia muralla hab&iacute;a dejado de entenderse como un elemento central de la ciudad. El desenlace no llegar&iacute;a hasta finales de los noventa, fecha en la que se produjo el giro definitivo: tras un largo proceso de negociaciones, expropiaciones y realojos, el Ministerio de Defensa cedi&oacute; los terrenos al Ayuntamiento, lo que permiti&oacute; liberar un enclave hasta entonces inaccesible, abriendo la puerta a un ambicioso proyecto de transformaci&oacute;n urbana que buscaba devolver el baluarte a la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, el Baluard des Pr&iacute;ncep ha transitado de recinto cerrado y degradado a espacio en proceso de reintegraci&oacute;n, convertido hoy en una pieza clave -todav&iacute;a inacabada- dentro de la relectura contempor&aacute;nea de las murallas de Palma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros, Francisco Ubilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/maquina-guerra-simbolo-abandono-proyecto-busca-salvar-decadencia-baluarte-olvidado-palma_1_13160098.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 04:02:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c1f38478-99fb-4b0e-bf01-5580c1a8f494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2984912" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c1f38478-99fb-4b0e-bf01-5580c1a8f494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2984912" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De máquina de guerra a símbolo de abandono: el proyecto que busca salvar de la decadencia el baluarte olvidado de Palma]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c1f38478-99fb-4b0e-bf01-5580c1a8f494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Defensa,Urbanismo,Patrimonio,Patrimonio Histórico,Rehabilitación,Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana,Islas Baleares,Mallorca,Palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recuperadas dos estelas funerarias romanas en Badajoz que un vecino ocultó tras hallarlas en la ribera de un río]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/recuperadas-estelas-funerarias-romanas-badajoz-vecino-oculto-hallarlas-ribera-rio_1_13157105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/534f4d7f-7e42-47ca-a5a4-edb46362a808_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recuperadas dos estelas funerarias romanas en Badajoz que un vecino ocultó tras hallarlas en la ribera de un río"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un investigado de Nogales trasladó las piezas con un tractor hasta su propiedad después de que las lluvias las dejaran al descubierto</p><p class="subtitle">Cuatro nuevos monumentos de Extremadura, en la Lista Roja por su mala conservación
</p></div><p class="article-text">
        La Guardia Civil ha recuperado dos piezas de gran valor arqueol&oacute;gico, concretamente dos estelas funerarias de piedra con inscripciones romanas, sustra&iacute;das por un vecino de la localidad pacense de Nogales.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo original se produjo en el mes de febrero cuando un vecino del municipio las avist&oacute; en el margen de la ribera tras quedar expuestas por las fuertes lluvias, dando inmediato conocimiento del descubrimiento a la Unidad del Servicio de Protecci&oacute;n de Patrimonio Cultural (Junta de Extremadura).
    </p><p class="article-text">
        En el mes de marzo, la investigaci&oacute;n por la desaparici&oacute;n fue trasladada a la Guardia Civil que dedujo que, debido al elevado peso y volumen, las piezas no pod&iacute;an haber sido trasladadas muy lejos del lugar, por lo que centraron su b&uacute;squeda en terrenos colindantes.
    </p><p class="article-text">
        De las gestiones realizadas pudieron localizar las piezas depositadas en una finca propiedad de un vecino de Nogales, quien las habr&iacute;a sustra&iacute;do y trasladado usando un tractor agr&iacute;cola.
    </p><p class="article-text">
        El investigado colabor&oacute; en la localizaci&oacute;n de las piezas que, una vez recuperadas, han sido depositadas en las instalaciones del Ayuntamiento de Nogales, donde permanecen a disposici&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Bibliotecas, Archivos y Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura.
    </p><p class="article-text">
        La Guardia Civil ha instruido diligencias como investigado al nogale&ntilde;o por su presunta implicaci&oacute;n en la sustracci&oacute;n de las dos estelas funerarias, que han sido remitidas a la Secci&oacute;n Civil e Instrucci&oacute;n del Tribunal de Instancia de Almendralejo.
    </p><p class="article-text">
        Ante el hallazgo casual de piezas de inter&eacute;s arqueol&oacute;gico, la Guardia Civil ha recomendado actuar con rapidez, prudencia y responsabilidad, ya que estos objetos son propiedad del Estado y est&aacute;n protegidos por la ley, se&ntilde;alando que la actuaci&oacute;n principal debe centrarse en no alterar el entorno y notificar el descubrimiento a las autoridades de inmediato.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioex]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/recuperadas-estelas-funerarias-romanas-badajoz-vecino-oculto-hallarlas-ribera-rio_1_13157105.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 12:04:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/534f4d7f-7e42-47ca-a5a4-edb46362a808_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2433323" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/534f4d7f-7e42-47ca-a5a4-edb46362a808_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2433323" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Recuperadas dos estelas funerarias romanas en Badajoz que un vecino ocultó tras hallarlas en la ribera de un río]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/534f4d7f-7e42-47ca-a5a4-edb46362a808_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Extremadura,Patrimonio Cultural,Patrimonio Histórico,Guardia Civil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia de "un capricho" de palacio en Santander: de 'neomudéjar' abandonado a manos de una estrella del 'street art']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/historia-capricho-palacio-santander-neomudejar-abandonado-manos-estrella-street-art_1_13153435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f75e3fb-4d3f-4cd8-9635-c777ec752d0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia de &quot;un capricho&quot; de palacio en Santander: de &#039;neomudéjar&#039; abandonado a manos de una estrella del &#039;street art&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Palacio Cortiguera es un edificio protegido del siglo XIX, a cuyo propietario original le gustaba un estilo llamado también 'neoárabe', por el que tras décadas de dejadez institucional, el artista cántabro Okuda negocia convertirlo en centro de arte urbano</p><p class="subtitle">Antecedentes - Okuda y el Ministerio de Interior negocian una cesión con opción a compra de un palacete protegido en Santander</p></div><p class="article-text">
        El grafitero que, a mediados de los noventa, firm&oacute; muchas paredes de Santander con el seud&oacute;nimo <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/okuda-artista-urbano-colorea-capitalismo-transformar-ciudad-pone_1_11426998.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Okuda</a>, tiene una conexi&oacute;n, desde esta semana, que parec&iacute;a improbable. Okuda tiene ahora un v&iacute;nculo con Joaqu&iacute;n Cortiguera, un c&eacute;lebre ginec&oacute;logo que fue el art&iacute;fice, en el siglo XIX, del &uacute;nico palacete de estilo 'neomud&eacute;jar' que hay en Santander: el palacio de Cortiguera. 
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://cadenaser.com/cantabria/2026/04/14/okuda-negocia-con-el-gobierno-de-espana-para-convertir-el-palacio-de-cortiguera-en-un-gran-centro-de-arte-urbano-radio-santander/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Cadena SER</a> desvel&oacute; la negociaci&oacute;n que el hoy artista internacional de 'street art' &Oacute;scar 'Okuda' San Miguel (Santander, 1980) mantiene con el Ministerio del Interior para convertir en un centro de arte urbano el interior del edificio. Un inmueble de azulejo, ladrillo y arcos de herradura, que lleva 30 a&ntilde;os entre la indolencia y el abandono institucional, en el centro de la capital c&aacute;ntabra.
    </p><p class="article-text">
        El palacio est&aacute; protegido dentro del Plan General de Ordenaci&oacute;n Urbana (PGOU) de Santander, pero no forma parte de ning&uacute;n inventario de patrimonio civil. Es hoy propiedad del Ministerio del Interior, pero hasta llegar a la negociaci&oacute;n con el colorista Okuda ha experimentado muchas negociaciones infructuosas con el Ayuntamiento de Santander, un concurso de ideas para ser rehabilitado, y fallidos intentos de subasta p&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        En origen, el palacete fue un encargo del ginec&oacute;logo santanderino Joaqu&iacute;n Cortiguera y Fern&aacute;ndez-Pelilla, casado con Magdalena Pujol Ruiz. El m&eacute;dico hizo un encargo singular en 1888: pidi&oacute; al laureado arquitecto Atilano Rodr&iacute;guez que construyese un palacio inspirado en la arquitectura de los mud&eacute;jares -musulmanes que vivieron entre los cristianos previo pago de tributo y dejaron un gran legado art&iacute;stico-. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, en 1889, Cortigera inaugur&oacute; el palacete, que convirti&oacute; en su residencia y en cl&iacute;nica ginecol&oacute;gica, con una fachada repleta de elementos nada habituales en construcciones del norte de Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Frente al estilo regionalista de otros palacetes en Santander, el llamado Palacio Cortiguera ten&iacute;a un aspecto diferencial, aunque curiosamente la definici&oacute;n 'mud&eacute;jar' se asent&oacute; en el mismo siglo XIX. &ldquo;Fue un capricho del propietario, eligi&oacute; el estilo 'neo&aacute;rabe' por gusto personal&rdquo;, explica el experto en arquitectura Aurelio Gonz&aacute;lez de Riancho, miembro de Grupo Alceda, que trabaja en la protecci&oacute;n del patrimonio cultural c&aacute;ntabro y que describe las particularidades del edificio a elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        El estilo 'neomud&eacute;jar' solo tiene reflejo en Cantabria en el complejo residencial de Solvay, en Barreda, y en menor medida, en la plaza de toros de Santander, explica otra fuente experta en arte: &ldquo;En el segundo tercio del siglo XIX y principios del XX, hay una atracci&oacute;n por estilos considerados ex&oacute;ticos&rdquo; por parte de cierta alta burgues&iacute;a que quiso dar una impronta mud&eacute;jar a la construcci&oacute;n civil.
    </p><p class="article-text">
        Joaqu&iacute;n Cortiguera y Magdalena Pujol, propietarios del palacio, fallecieron sin descendencia. Despu&eacute;s, el inmueble ubicado en una c&eacute;ntrica y frondosa finca en cuesta en la calle L&oacute;pez-D&oacute;riga, pas&oacute; a acoger la C&aacute;mara de Propiedad Urbana, hasta 1993. Desde entonces, el palacete Cortiguera entr&oacute; en desuso y en lenta decadencia hasta hoy. Y es que si la negociaci&oacute;n resulta fruct&iacute;fera, aunque no han trascendido m&aacute;s datos, podr&iacute;a generar un centro de arte urbano auspiciado por Okuda, un artista que empez&oacute; en el grafiti y cuya obra se encuentra en numerosas fachadas de edificios de Cantabria y del mundo.
    </p><p class="article-text">
        El valor patrimonial del palacio reside fundamentalmente en su exterior, en sus ventanas y arcos. Por eso, los expertos consultados defienden la posibilidad de que Okuda pase a crear un centro de arte urbano dentro del palacete abandonado. &ldquo;Me parece bien que Okuda adquiera el palacio para que sea rehabilitado, porque al no ser parte del inventario de patrimonio civil, la iniciativa privada permitir&iacute;a protegerlo&rdquo;, defiende Gonz&aacute;lez de Riancho.
    </p><h2 class="article-text">El universo comercial de la marca Okuda</h2><p class="article-text">
        El centro de arte del Palacio Cortiguera estar&iacute;a influido por el universo de Okuda, un artista cuyo estilo se fundamenta en el graffiti y el arte urbano, &ldquo;pero est&aacute; profundamente vinculado&rdquo; al movimiento Low Brow, &ldquo;un estilo de arte underground que surgi&oacute; en California entre finales de los a&ntilde;os 70 y los 80, vinculado al surf&rdquo;. As&iacute; lo explica el artista y comisario de arte Jes&uacute;s &Aacute;lberto P&eacute;rez Casta&ntilde;os: &ldquo;Esta corriente tiene una fuerte influencia de la est&eacute;tica del c&oacute;mic, caracterizada por el uso de la l&iacute;nea clara, elementos que han marcado la trayectoria y la identidad visual de la obra de Okuda hasta la actualidad&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez Casta&ntilde;os (Santander, 1950), m&aacute;s conocido como JAPC, ha hecho escuela en Cantabria con su <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/hay-tramposo-mundo-arte-hay-inculto_128_10922829.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impronta tambi&eacute;n colorista</a> y conoce el trabajo de Okuda desde sus or&iacute;genes grafiteros. Recuerda bien cuando fue a conocer a un grafitero que pintaba &ldquo;o escrib&iacute;a&rdquo; a mediados de los noventa en Canfrisa, un viejo matadero hoy derribado, con sus amigos. En 2009, el comisario de arte organiz&oacute; una exposici&oacute;n titulada 'J&oacute;venes cachorros' en una nave del Puerto de Santander, dedicada a pintores menores de 30 a&ntilde;os: &ldquo;Fue significativa porque represent&oacute; la primera vez que expuso obra enmarcada&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b036e34-48de-4c84-a933-f85ac57c2a53_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b036e34-48de-4c84-a933-f85ac57c2a53_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b036e34-48de-4c84-a933-f85ac57c2a53_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b036e34-48de-4c84-a933-f85ac57c2a53_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b036e34-48de-4c84-a933-f85ac57c2a53_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b036e34-48de-4c84-a933-f85ac57c2a53_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1b036e34-48de-4c84-a933-f85ac57c2a53_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen del catálogo de la primera exposición de obra enmarcada de Okuda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen del catálogo de la primera exposición de obra enmarcada de Okuda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el cat&aacute;logo de aquella primera vez que Okuda expuso obra enmarcada, cit&oacute; entre sus referentes a Banksy, dijo que lo m&aacute;s importante era tener estilo propio, y tambi&eacute;n dijo: &ldquo;Por parte de las instituciones de mi ciudad, nunca he notado apoyo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, Okuda ha evolucionado hasta celebrar ahora 30 a&ntilde;os en el mundo del arte y tener un gran espacio cultural en Madrid llamado Factory of Dreams y adem&aacute;s pinta fachadas, palacios, iglesias, tazas, bol&iacute;grafos o coches, con un equipo de profesionales. 
    </p><p class="article-text">
        Tiene una colorista y reconocible marca cuya esencia est&aacute; en el proyecto para el interior del Palacio Cortiguera, que muchos grafiteros puros y otros tantos expertos en arte contemporaneo rechazan y que JAPC defiende: &ldquo;Okuda ha pasado a tener un modelo empresarial y comercial, pero sin perder el trato humano y la inocencia. Es un artista total con rentabilidad, pero no pinta por hacer negocio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y JAPC advierte mirando muy atr&aacute;s sobre el futurible arrendatario del palacio 'neomud&eacute;jar': &ldquo;Okuda est&aacute; en un entramado comercial que no es ajeno al pasado: Rembrandt y Rubens ten&iacute;an estudio y vend&iacute;an obra; hoy se propicia la comercializaci&oacute;n del producto y &eacute;l tiene una repercusi&oacute;n econ&oacute;mica muy grande, pero detr&aacute;s sigue existiendo ese ni&ntilde;o que pintaba muy bien en la calle&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Cabria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/historia-capricho-palacio-santander-neomudejar-abandonado-manos-estrella-street-art_1_13153435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 19:00:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3f75e3fb-4d3f-4cd8-9635-c777ec752d0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="957210" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3f75e3fb-4d3f-4cd8-9635-c777ec752d0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="957210" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La historia de "un capricho" de palacio en Santander: de 'neomudéjar' abandonado a manos de una estrella del 'street art']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3f75e3fb-4d3f-4cd8-9635-c777ec752d0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Patrimonio Histórico,Arte,Graffiti,Ministerio del Interior]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cantera de Andalucía con más de 2.500 años de historia y una colección esculturas talladas en roca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cantera-andalucia-2-500-anos-historia-coleccion-esculturas-talladas-roca_1_13147482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/766811eb-8e5e-41ca-a832-f931bfb485ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140932.jpg" width="1618" height="910" alt="La cantera de Andalucía con más de 2.500 años de historia y una colección esculturas talladas en roca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un enclave de Osuna recuperado en el siglo XXI que conecta el pasado extractivo con el uso cultural actual a través de intervenciones artísticas integradas en su propio entorno</p><p class="subtitle">El pueblo andaluz conocido por su elaboración de jamón y que cuenta con un gran patrimonio rodeado de naturaleza</p></div><p class="article-text">
        En el interior de la provincia de Sevilla, el municipio de&nbsp;Osuna&nbsp;re&uacute;ne varios enclaves que permiten seguir su evoluci&oacute;n hist&oacute;rica m&aacute;s all&aacute; del n&uacute;cleo urbano. Entre ellos destaca un espacio vinculado durante siglos a la extracci&oacute;n de piedra, hoy reconvertido en un lugar visitable. Este tipo de enclaves, ligados a actividades tradicionales, forman parte de la oferta cultural de muchos territorios que han apostado por recuperar antiguos usos industriales.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los casos m&aacute;s representativos es el&nbsp;Coto de las Canteras, un recinto cuyo nombre procede directamente de su funci&oacute;n original como zona de obtenci&oacute;n de material para la construcci&oacute;n. Su origen se sit&uacute;a hace m&aacute;s de 2.500 a&ntilde;os, con actividad documentada desde la &eacute;poca &iacute;bera, cuando ya se utilizaba este sustrato rocoso para levantar edificaciones relevantes. A lo largo del tiempo, distintas culturas continuaron trabajando la piedra, lo que dej&oacute; una huella visible en el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        El paso de los siglos ha configurado un entorno marcado por grandes cavidades y superficies talladas. Estas formas, resultado de la extracci&oacute;n continuada, han dado lugar a un conjunto que se conoce como &ldquo;la Petra de Andaluc&iacute;a&rdquo;, en alusi&oacute;n a los relieves esculpidos en la roca. La denominaci&oacute;n hace referencia a la apariencia del lugar, caracterizado por vol&uacute;menes excavados y elementos integrados en la propia piedra.
    </p><h2 class="article-text">Historia y evoluci&oacute;n del Coto de las Canteras</h2><p class="article-text">
        El Coto de las Canteras se sit&uacute;a en un promontorio que ya fue utilizado como fuente de materiales en &eacute;pocas anteriores a la romanizaci&oacute;n. Desde entonces, la cantera ha desempe&ntilde;ado un papel clave en el desarrollo de la antigua Urso, antecedente de la actual Osuna. De este enclave salieron bloques empleados en la construcci&oacute;n de murallas, calzadas y otros elementos urbanos, lo que explica su relevancia dentro del territorio.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada de los romanos, la extracci&oacute;n de piedra se mantuvo y continu&oacute; en etapas posteriores, incluidas las fases andalus&iacute;es. La actividad alcanz&oacute; un nuevo impulso en el siglo XVI, cuando el IV conde de Ure&ntilde;a promovi&oacute; un importante desarrollo constructivo en la localidad. Este proceso increment&oacute; la demanda de material, lo que llev&oacute; a intensificar el trabajo en la cantera. La explotaci&oacute;n se prolong&oacute; hasta la d&eacute;cada de 1960, momento en el que dej&oacute; de utilizarse con fines productivos.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, el enclave qued&oacute; sin uso, hasta que a comienzos del siglo XXI se puso en marcha un proyecto de recuperaci&oacute;n. La intervenci&oacute;n permiti&oacute; acondicionar el espacio para su apertura al p&uacute;blico, respetando las formas generadas por la actividad extractiva. Este proceso dio lugar a una nueva etapa en la que el Coto pas&oacute; de ser un lugar abandonado a convertirse en un recinto destinado a la cultura y el turismo. Uno de los elementos m&aacute;s reconocibles del espacio es la presencia de relieves y esculturas talladas directamente sobre la roca. Estas piezas, integradas en los muros de la cantera, forman un conjunto que combina formas naturales y trabajo art&iacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        El recinto alberga tambi&eacute;n un auditorio natural cubierto, generado a partir de la propia excavaci&oacute;n. Este espacio se utiliza para la celebraci&oacute;n de eventos culturales y est&aacute; considerado el de mayor tama&ntilde;o en Espa&ntilde;a dentro de su tipolog&iacute;a. La disposici&oacute;n de la roca y las dimensiones de la cavidad condicionan tanto la distribuci&oacute;n del p&uacute;blico como las condiciones ac&uacute;sticas. Adem&aacute;s de la cantera en s&iacute;, el espacio incluye zonas ajardinadas que superan los 4.000 metros cuadrados, con presencia de especies aut&oacute;ctonas. 
    </p><h2 class="article-text">El patrimonio hist&oacute;rico de Osuna construido con piedra de la cantera</h2><p class="article-text">
        La importancia del Coto de las Canteras se entiende mejor al relacionarlo con el conjunto patrimonial de Osuna. Buena parte de los edificios m&aacute;s destacados de la localidad se levantaron con piedra procedente de este enclave, lo que establece una conexi&oacute;n directa entre la cantera y el paisaje urbano.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los ejemplos m&aacute;s visibles es la Colegiata, un conjunto religioso de estilo renacentista construido entre los siglos XVI y XVIII. Su edificaci&oacute;n fue impulsada por el IV conde de Ure&ntilde;a en el lugar donde se situaba una antigua fortificaci&oacute;n. En su interior destacan espacios como el Patio del Santo Sepulcro, de estilo plateresco, y el Pante&oacute;n Ducal. Este edificio fue declarado Monumento Nacional en 1935. Otro punto de inter&eacute;s es la antigua Universidad de Osuna, un edificio del siglo XVI con planta rectangular y un amplio patio central. Este espacio refleja el papel que desempe&ntilde;&oacute; la instituci&oacute;n en su &eacute;poca y forma parte del conjunto hist&oacute;rico del municipio.
    </p><p class="article-text">
        El reconocimiento de Osuna como Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico en 1967 pone en valor la conservaci&oacute;n de su patrimonio. Esta catalogaci&oacute;n incluye tanto edificios concretos como el trazado urbano, en el que se pueden identificar distintas etapas hist&oacute;ricas. La presencia de construcciones realizadas con piedra del Coto refuerza la relaci&oacute;n entre el enclave extractivo y el desarrollo de la localidad.
    </p><p class="article-text">
        El conjunto formado por la cantera y el n&uacute;cleo urbano muestra c&oacute;mo un recurso natural ha influido en la configuraci&oacute;n de un territorio durante siglos. La piedra extra&iacute;da de este enclave no solo permiti&oacute; levantar edificios, sino que tambi&eacute;n forma parte de la identidad de Osuna. Aunque algunos aspectos concretos, como el n&uacute;mero total de esculturas o el detalle de todas las fases de explotaci&oacute;n, no se especifican con precisi&oacute;n, el papel del Coto dentro del municipio se mantiene como uno de los elementos clave para comprender su historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cantera-andalucia-2-500-anos-historia-coleccion-esculturas-talladas-roca_1_13147482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 12:14:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/766811eb-8e5e-41ca-a832-f931bfb485ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140932.jpg" length="1654147" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/766811eb-8e5e-41ca-a832-f931bfb485ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140932.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1654147" width="1618" height="910"/>
      <media:title><![CDATA[La cantera de Andalucía con más de 2.500 años de historia y una colección esculturas talladas en roca]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/766811eb-8e5e-41ca-a832-f931bfb485ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140932.jpg" width="1618" height="910"/>
      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Sevilla,Patrimonio Histórico,Arquitectura,Esculturas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mover o no un cuadro histórico como el 'Guernica': el balance entre el riesgo y el símbolo político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/mover-no-cuadro-historico-guernica-balance-riesgo-simbolo-politico_1_13132529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef1c168d-af31-4941-9bd4-147c6d47750c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mover o no un cuadro histórico como el &#039;Guernica&#039;: el balance entre el riesgo y el símbolo político"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El enorme 'Guernica', una obra en disputa, solo podría moverse sin enrollarse, en posición vertical y en condiciones ambientales de humedad invariable, pero los defensores de su traslado temporal reclaman que se encuentren soluciones tecnológicas a la medida del reto</p><p class="subtitle">Cuernos, llaves y naipes: el significado escondido de los símbolos que siempre acompañaron al arte</p></div><p class="article-text">
        La historia es de sobra conocida. El lunes 26 de abril de 1937, cuando las fuerzas nacionalistas de Franco empujaban hacia el norte para cortar Bilbao y tomar el control del Pa&iacute;s Vasco, se tom&oacute; la decisi&oacute;n de aplastar la resistencia con una abrumadora muestra de fuerza. A las cuatro de la tarde, y durante las siguientes tres horas, sesenta aviones italianos y alemanes lanzaron bombas incendiarias sobre Guernica, reduci&eacute;ndola a una bola de fuego. No se hab&iacute;a visto nada parecido en Europa, y aquello lo cambi&oacute; todo.
    </p><p class="article-text">
        Unos meses antes, Pablo Picasso &mdash;que en ese momento era ya el artista vivo m&aacute;s famoso del mundo&mdash; hab&iacute;a recibido un encargo del Gobierno Republicano para el pabell&oacute;n espa&ntilde;ol de la Exposici&oacute;n Universal de Par&iacute;s prevista para aquel verano. Impactado por el ataque, el 1 de mayo comenz&oacute; a dar forma concreta al cuadro y durante las siguientes semanas, bocetos, dibujos y pinturas se derramaron con una pasi&oacute;n febril. A finales de junio de 1937, Picasso estaba listo para los toques finales de una obra ejecutada a una escala tan monumental que se hab&iacute;a visto obligado a colocarla en &aacute;ngulo en su enorme estudio de la parisina rue des Grands-Augustins. Todo el proceso qued&oacute; documentado por la fot&oacute;grafa Dora Maar, que era entonces su amante.
    </p><p class="article-text">
        El lehendakari <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/pradales-insiste-sanchez-sacaron-franco-tumba-no-son-capaces-traer-guernica-madrid_1_13119935.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Imanol Pradales </a>pidi&oacute; el cuadro a Pedro S&aacute;nchez. D&iacute;as antes de otro encuentro en La Moncloa, la vicelehendakari, Ibone Bengoetxea, le concret&oacute; al ministro Ernest Urtasun <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/gobierno-vasco-pide-traslado-temporal-guernica-picasso-guggenheim-90-anos-bombardeo_1_13095229.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que la pintura se trasladase</a> durante nueve meses al Museo Guggenheim de Bilbao a finales de 2026, como parte de los actos de conmemoraci&oacute;n del 90 aniversario del Gobierno vasco y del ataque a Gernika. Pradales calific&oacute; la iniciativa de gesto de memoria hist&oacute;rica y de &ldquo;reparaci&oacute;n simb&oacute;lica&rdquo;, un lenguaje que ha generado pol&eacute;mica. &ldquo;No estamos ante una cuesti&oacute;n meramente t&eacute;cnica, sino ante una cuesti&oacute;n de memoria, reconocimiento y reparaci&oacute;n&rdquo;, secund&oacute; la consejera de Cultura vasca Ibone Bengoetxea en un encuentro posterior en Madrid. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ab98b7-b974-4cfc-a9b9-0b41271be542_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1080307.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ab98b7-b974-4cfc-a9b9-0b41271be542_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1080307.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ab98b7-b974-4cfc-a9b9-0b41271be542_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1080307.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ab98b7-b974-4cfc-a9b9-0b41271be542_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1080307.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ab98b7-b974-4cfc-a9b9-0b41271be542_16-9-discover-aspect-ratio_default_1080307.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ab98b7-b974-4cfc-a9b9-0b41271be542_16-9-discover-aspect-ratio_default_1080307.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b3ab98b7-b974-4cfc-a9b9-0b41271be542_16-9-discover-aspect-ratio_default_1080307.jpg"
                    alt="El &#039;Guernica&#039; de Pablo Picasso, la joya del Museo Reina Sofía"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El &#039;Guernica&#039; de Pablo Picasso, la joya del Museo Reina Sofía                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde entonces se ha producido un cruce de acusaciones, sobre todo desde el &aacute;mbito pol&iacute;tico, ya que el Guggenheim no ha querido hacer declaraciones por el momento, y el Reina Sof&iacute;a ha respondido &uacute;nicamente <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/museo-reina-sofia-esgrime-informe-tecnico-alerta-riesgos-mover-guernica_1_13101615.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mostrando los informes de los restauradores</a> sobre el estado del cuadro. El ministro de Cultura rechaza el traslado, <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/ministro-cultura-rechaza-forma-rotunda-traslado-temporal-guernica-picasso-madrid-bilbao_1_13124863.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;de forma rotunda&rdquo;</a>.
    </p><h2 class="article-text">Un lienzo pintado con urgencia</h2><p class="article-text">
        Y es que el problema t&eacute;cnico existe, y no es menor. El Guernica es un &oacute;leo sobre lienzo de 349 x 776 cent&iacute;metros, pintado con una rapidez casi violenta en apenas seis semanas. Esa urgencia, y las d&eacute;cadas de viajes posteriores, han dejado huella: la capa pict&oacute;rica presenta grietas y zonas de fragilidad que lo convierten en uno de los casos m&aacute;s citados en conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de arte contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Tras su exposici&oacute;n en el Pabell&oacute;n Espa&ntilde;ol, el Guernica emprendi&oacute; en 1938 una larga gira organizada por el representante de Picasso, el marchante de arte Paul Rosenberg, para concienciar al mundo sobre la situaci&oacute;n del bando republicano: los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos, Am&eacute;rica, Londres y de vuelta a Europa (Berl&iacute;n, Mil&aacute;n). Ese traj&iacute;n pas&oacute; factura a la pintura, que tuvo que ser restaurada en el MoMA de Nueva York en 1957, donde permaneci&oacute; a petici&oacute;n del propio Picasso durante varios a&ntilde;os. Por si fuera poco, el 28 de febrero de 1974 el artista estadounidense Tony Shafrazi pint&oacute; en el mural con spray rojo, en un intento de llamar la atenci&oacute;n sobre las mentiras de la Guerra de Vietnam, dejando microresiduos en las fisuras del lienzo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3efdd8e6-0d63-440d-9b33-1016cb654aa6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3efdd8e6-0d63-440d-9b33-1016cb654aa6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3efdd8e6-0d63-440d-9b33-1016cb654aa6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3efdd8e6-0d63-440d-9b33-1016cb654aa6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3efdd8e6-0d63-440d-9b33-1016cb654aa6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3efdd8e6-0d63-440d-9b33-1016cb654aa6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3efdd8e6-0d63-440d-9b33-1016cb654aa6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los operarios proceden a desmontar la carga de las bodegas del jumbo &quot;Lope de Vega&quot; procedente de Nueva York, en donde viaja el &quot;Guernica&quot; de Pablo Picasso en foto de 1981"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los operarios proceden a desmontar la carga de las bodegas del jumbo &quot;Lope de Vega&quot; procedente de Nueva York, en donde viaja el &quot;Guernica&quot; de Pablo Picasso en foto de 1981                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El 10 de septiembre de 1981 el Guernica volvi&oacute; a Espa&ntilde;a, concretamente al Cas&oacute;n del Buen Retiro en Madrid. Jos&eacute; Carlos Rold&aacute;n, restaurador del CAAC que particip&oacute; en la comisi&oacute;n de restauraci&oacute;n del Reina Sof&iacute;a hace veinte a&ntilde;os, explica c&oacute;mo fue aquel traslado al museo el 26 de junio de 1992, del que tuvo conocimiento a trav&eacute;s de su trabajo posterior en la comisi&oacute;n: &ldquo;La pieza se extendi&oacute; en el Cas&oacute;n del Buen Retiro y se le aplic&oacute; calor para que la cera que ten&iacute;a le diera elasticidad&rdquo;. Los da&ntilde;os eran tan patentes que en esa ocasi&oacute;n se decidi&oacute; trasladarla enmarcada, en parte por la cercan&iacute;a entre ambos puntos. &ldquo;Adem&aacute;s &mdash;recalca Rold&aacute;n&mdash; es una obra bastante delicada por c&oacute;mo fue pintada, y sufri&oacute; mucho en el traslado de Nueva York a Madrid porque vino enrollada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mural se convirti&oacute; enseguida en una pieza fundamental del museo reci&eacute;n inaugurado, hogar definitivo de la obra m&aacute;s ic&oacute;nica del siglo XX, y en uno de los grandes referentes del arte moderno a nivel mundial, atrayendo cada a&ntilde;o a millones de visitantes que peregrinan hasta Madrid para contemplar el lienzo.
    </p><p class="article-text">
        Como explica el propio Reina Sof&iacute;a, &ldquo;el Guernica es un s&iacute;mbolo pol&iacute;tico, hasta el punto de que aparece como emblema ante cualquier episodio de violencia o de vulnerabilidad de la poblaci&oacute;n civil&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El historiador del arte e investigador Manu Mart&iacute;n, autor del ensayo <em>Contra el Patrimonio,</em> tambi&eacute;n coincide en esta visi&oacute;n de la obra como un s&iacute;mbolo reivindicativo: &ldquo;Creo que hay que volver a poner en relaci&oacute;n su tem&aacute;tica, que es la denuncia de un bombardeo fascista que todav&iacute;a forma parte de la memoria muy reciente de Espa&ntilde;a&rdquo;. &ldquo;Me parece una decepci&oacute;n tremenda que el Ministerio de Cultura haya cerrado tanto la puerta a algo que creo que le vendr&iacute;a muy bien a la izquierda como es repolitizar el cuadro&rdquo;, a&ntilde;ade. Y es que precisamente esa carga simb&oacute;lica es la que alimenta, una y otra vez, las peticiones de traslado.
    </p><h2 class="article-text">Todas las solicitudes, denegadas</h2><p class="article-text">
        El museo enumera las m&aacute;s recientes: el Guggenheim en 1997 y de nuevo en 2007; el MoMA, que lo hab&iacute;a albergado durante d&eacute;cadas, en 2000 &mdash;y como aclara el Reina Sof&iacute;a, &ldquo;ni siquiera esta vez el Guernica viaj&oacute; a Nueva York, debido a las razones expuestas, motivos que fueron perfectamente comprendidos y asumidos por el MoMA&rdquo;&mdash;; el Royal Ontario Museum de Canad&aacute; en 2006; el Grupo FujiExp de Jap&oacute;n en 2009; y el Gwangju Museum de Corea del Sur en 2012. Todas las solicitudes fueron denegadas.
    </p><p class="article-text">
        El propio museo justifica su decisi&oacute;n mediante el informe t&eacute;cnico sobre el estado del mural: &ldquo;El tama&ntilde;o de la obra determina las dimensiones de la caja y el espacio en el que ha de transportarse&rdquo;, y subraya que la obra &ldquo;NO PUEDE ENROLLARSE por la naturaleza actual de los elementos que la componen, y ha de permanecer todo el tiempo en posici&oacute;n vertical y en unas condiciones de humedad y temperatura estables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con todos estos datos concluyen que se trata de un mural que, &ldquo;por su formato, naturaleza de los elementos que la componen y estado de conservaci&oacute;n, junto con los numerosos da&ntilde;os sufridos a lo largo del tiempo, la hacen especialmente sensible a todo tipo de vibraciones inevitables en el transporte que podr&iacute;an generar nuevas grietas, levantamientos y p&eacute;rdidas de la capa pict&oacute;rica, as&iacute; como desgarros en el soporte&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39cef62c-ea75-4b93-8113-f56fe0c17ab1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39cef62c-ea75-4b93-8113-f56fe0c17ab1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39cef62c-ea75-4b93-8113-f56fe0c17ab1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39cef62c-ea75-4b93-8113-f56fe0c17ab1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39cef62c-ea75-4b93-8113-f56fe0c17ab1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39cef62c-ea75-4b93-8113-f56fe0c17ab1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/39cef62c-ea75-4b93-8113-f56fe0c17ab1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Rey acompaña a Obama en una visita al Reina Sofía centrada en el &#039;Guernica&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Rey acompaña a Obama en una visita al Reina Sofía centrada en el &#039;Guernica&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Cualquier persona que conozca el estado de conservaci&oacute;n de <em>El Guernica</em> sabe que no puede viajar&rdquo;, afirma el historiador del arte y divulgador Miguel &Aacute;ngel Cajigal Vera, conocido en redes como El Barroquista. &ldquo;Incluso cambiarlo de pared dentro del Reina Sof&iacute;a fue en su momento muy delicado. Ni siquiera ser&iacute;a prudente moverlo diez kil&oacute;metros, mucho menos enviarlo a m&aacute;s de 400 kil&oacute;metros de distancia. El cuadro viaj&oacute; demasiado durante d&eacute;cadas y est&aacute; en un estado muy precario: es el ejemplo que siempre se pone en la disciplina de los da&ntilde;os que puede sufrir una obra por exceso de movimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rold&aacute;n adem&aacute;s a&ntilde;ade otro punto de vista: &ldquo;Si plante&aacute;ramos por ejemplo que nos prestaran Las Meninas para una exposici&oacute;n temporal, estoy seguro de que el informe ser&iacute;a negativo. La Mona Lisa tampoco se presta. Es la joya del museo. Ya puedes hacer una caja perfecta, fletar un avi&oacute;n, tomar todas las precauciones del mundo&hellip; pero hay obras que, cuando pones en una balanza el riesgo y la ventaja, no admiten discusi&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">S&iacute;mbolo pol&iacute;tico, objeto fr&aacute;gil</h2><p class="article-text">
        El Guernica lleg&oacute; a Espa&ntilde;a por primera vez ocho a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de Picasso. El acuerdo con el MoMA recog&iacute;a sus instrucciones expl&iacute;citas: el cuadro no deb&iacute;a regresar a Espa&ntilde;a hasta que no se restablecieran las libertades democr&aacute;ticas. Antes de instalarse en su sala actual, ya mostraba signos evidentes del desgaste acumulado, raz&oacute;n suficiente para no moverlo m&aacute;s. Desde entonces, el museo ha extremado las precauciones: la pintura se exhibe en condiciones de temperatura y humedad controladas, y cualquier intervenci&oacute;n sobre ella &mdash;incluso un simple cambio de posici&oacute;n&mdash; se convierte en un operativo de alta precisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No todos comparten esa postura con la misma rotundidad. En el simposio celebrado en 1998 en torno al estado y el posible traslado del Guernica, Stephan Michalski, cient&iacute;fico jefe del Canadian Conservation Institute, plante&oacute; una pregunta que Rold&aacute;n recuerda con cierta iron&iacute;a: &ldquo;Si somos capaces de ir a la Luna, &iquest;por qu&eacute; no somos capaces de trasladar este lienzo al Guggenheim?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1f3282c-2f5f-4cdd-90c0-2a705118e766_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x572y434.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1f3282c-2f5f-4cdd-90c0-2a705118e766_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x572y434.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1f3282c-2f5f-4cdd-90c0-2a705118e766_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x572y434.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1f3282c-2f5f-4cdd-90c0-2a705118e766_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x572y434.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1f3282c-2f5f-4cdd-90c0-2a705118e766_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x572y434.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1f3282c-2f5f-4cdd-90c0-2a705118e766_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x572y434.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e1f3282c-2f5f-4cdd-90c0-2a705118e766_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x572y434.jpg"
                    alt="Un mural que pide que el &#039;Guernica&#039; se traslade a Gernika"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un mural que pide que el &#039;Guernica&#039; se traslade a Gernika                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A esta se le unieron las opiniones de los pol&iacute;ticos vascos como I&ntilde;aki Anasagasti, que ya en el pasado ve&iacute;a la oposici&oacute;n al pr&eacute;stamo como parte de una pol&iacute;tica reaccionaria: &ldquo;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Con expertos como estos no se hubiera inventado la rueda, ni se hubiera ido a la Luna, ni se hubiera hecho una operaci&oacute;n de trasplante de coraz&oacute;n. No entiendo que un problema t&eacute;cnico no pueda tener una soluci&oacute;n t&eacute;cnica&rdquo; afirm&oacute; en 1998. </span>
    </p><p class="article-text">
        Manu Mart&iacute;n, por su parte, tambi&eacute;n se muestra partidario del traslado de la obra a otros museos: &ldquo;Yo creo que lo que est&aacute; pidiendo el Gobierno vasco es m&aacute;s que l&iacute;cito. Para cualquier exposici&oacute;n se piden obras. Me parecer&iacute;a bien desmitificarla un poco, y que se pudiera recuperar ver en otros sitios, de manera itinerante, pero tampoco me la llevar&iacute;a a todas partes, yo lo veo m&aacute;s como una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s que t&eacute;cnica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Cajigal Vera, el debate ha entrado en un terreno inc&oacute;modo: &ldquo;Una parte pide el mural sabiendo que la petici&oacute;n es imposible de atender con los datos objetivos en la mano. La otra se limitar&aacute;, todas y cada una de las veces, a recordar que hay informaci&oacute;n cient&iacute;fica y t&eacute;cnica que nunca avalar&aacute; ese pr&eacute;stamo. La raz&oacute;n de ser de cualquier museo es preservar los bienes que custodia para las generaciones futuras. Aprobar un viaje como este pondr&iacute;a en serio peligro la supervivencia del cuadro, y adem&aacute;s la log&iacute;stica para mover una obra de semejante tama&ntilde;o es absolutamente excepcional y no se justifica desde el punto de vista museogr&aacute;fico&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El espejo de Sijena y Bayeux</h2><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica recuerda a otros conflictos sobre patrimonio, como el reciente caso de la devoluci&oacute;n por parte del MNAC de las pinturas murales medievales del Monasterio de Santa Mar&iacute;a de Sijena, en el que la historiadora Marisancho Menj&oacute;n se mostr&oacute; a favor de la restituci&oacute;n. Aunque Cajigal Vera matiza la comparaci&oacute;n: &ldquo;Son casos muy diferentes. En Sijena hay dos partes enfrentadas cuyos t&eacute;cnicos no se ponen de acuerdo, pero adem&aacute;s existe una sentencia judicial de restituci&oacute;n. Con el <em>Guernica</em>, en cambio, no encontrar&aacute;s a un solo t&eacute;cnico independiente que no te diga que moverlo es un riesgo injustificable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una opini&oacute;n que comparte Rold&aacute;n: &ldquo;Sijena es distinto, entre otras cosas porque el contexto tambi&eacute;n lo es: aquellas piezas fueron trasladadas a un museo en Catalunya por miedo a que fueran vandalizadas&rdquo;. En aquel caso, una expedici&oacute;n de 1936 del Gobierno de la Generalitat republicana, capitaneada por Josep Gudiol, intent&oacute; salvar las pinturas de un incendio provocado. Permanecieron en el MNAC durante d&eacute;cadas con el objetivo de conservarlas y restaurarlas. M&aacute;s tarde, en los a&ntilde;os ochenta, la Generalitat compr&oacute; a las monjas de Sijena las obras que ya ten&iacute;a expuestas. La resoluci&oacute;n judicial se ha inclinado por la restituci&oacute;n, aunque el debate sobre si la simbolog&iacute;a de la devoluci&oacute;n compensa la permanencia en el museo de Montju&iuml;c sigue abierto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9dc7d053-3fef-48d5-a8ae-98a278bbc907_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9dc7d053-3fef-48d5-a8ae-98a278bbc907_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9dc7d053-3fef-48d5-a8ae-98a278bbc907_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9dc7d053-3fef-48d5-a8ae-98a278bbc907_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9dc7d053-3fef-48d5-a8ae-98a278bbc907_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9dc7d053-3fef-48d5-a8ae-98a278bbc907_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9dc7d053-3fef-48d5-a8ae-98a278bbc907_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dos técnicos analizan las pinturas del monasterio de Sijena en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dos técnicos analizan las pinturas del monasterio de Sijena en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero Sijena no es el &uacute;nico caso comparable que aflora en este debate. &ldquo;El que s&iacute; me parece equiparable al del <em>Guernica </em>es el del Tapiz de Bayeux&rdquo;, explica Cajigal Vera. &ldquo;Macron decidi&oacute; prestarlo al Museo Brit&aacute;nico con todos los informes t&eacute;cnicos en contra, porque la decisi&oacute;n respond&iacute;a a una l&oacute;gica pol&iacute;tica, no t&eacute;cnica. Cuando se produzca el deterioro, y seguramente suceder&aacute;, habr&aacute; que ver qui&eacute;n asume la responsabilidad de haber hecho pol&iacute;tica con un tesoro nacional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta, entonces, es inevitable: &iquest;por qu&eacute; unas obras pueden trasladarse pese a su fragilidad y otras no? Rold&aacute;n da la respuesta: &ldquo;Hay que poner en una balanza qu&eacute; es lo prioritario y hacia d&oacute;nde se quiere ir. &iquest;Es m&aacute;s importante el s&iacute;mbolo pol&iacute;tico o la integridad del objeto? Esas decisiones cambian con la pol&iacute;tica cultural. Ambos lados tienen buenas razones, por eso es tan pol&eacute;mico&rdquo;. Y en esa tensi&oacute;n &mdash;entre el valor simb&oacute;lico de una obra y su supervivencia f&iacute;sica&mdash; se juega, en el fondo, todo el debate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tania López García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/mover-no-cuadro-historico-guernica-balance-riesgo-simbolo-politico_1_13132529.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 19:46:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ef1c168d-af31-4941-9bd4-147c6d47750c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="590238" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ef1c168d-af31-4941-9bd4-147c6d47750c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="590238" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mover o no un cuadro histórico como el 'Guernica': el balance entre el riesgo y el símbolo político]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ef1c168d-af31-4941-9bd4-147c6d47750c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Museos,Pablo Picasso,Guernica,Políticas culturales,Museo Reina Sofía,Patrimonio Histórico,Patrimonio Cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Asfalto encima del adoquinado histórico de Segovia: la solución "temporal" del Ayuntamiento ante el deterioro de una calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/provincias/segovia/asfalto-adoquinado-historico-segovia-solucion-temporal-ayuntamiento-deterioro-calle_1_13113187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/908c1f27-dc1b-4db2-b94c-a075861e2e6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139977.jpg" width="1152" height="648" alt="Asfalto encima del adoquinado histórico de Segovia: la solución &quot;temporal&quot; del Ayuntamiento ante el deterioro de una calle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La oposición e instituciones locales reprochan la falta de información sobre esta actuación y temen que sirva de precedente</p><p class="subtitle">Un ‘Montmartre’ sobre el río Tajo: el último megaproyecto de PP y Vox para Toledo que engrosa el rechazo vecinal</p></div><p class="article-text">
        Sin explicaciones previas y de manera urgente tras a&ntilde;os en mal estado. El Ayuntamiento de Segovia (PP) ha asfaltado -a trav&eacute;s de un decreto y con un aviso de 48 horas- parte del adoquinado hist&oacute;rico a pesar de que esa calle (San Agust&iacute;n) forma parte del casco urbano a pesar de que el pavimento tradicional est&aacute; incluido en la protecci&oacute;n del Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        El equipo de gobierno ha justificado que las obras del teatro Cervantes est&aacute;n suponiendo un mayor tr&aacute;fico de camiones de gran tonelaje, lo que ha deteriorado el adoquinado m&aacute;s de lo previsto. Una vez concluidas las obras del teatro -que se esperan terminar en 2027, despu&eacute;s de las elecciones municipales-, el consistorio garantiza que se recuperar&aacute; el adoqu&iacute;n actual o se repondr&aacute; con los &ldquo;miles que hay en almacenes municipales&rdquo;. El Grupo Municipal Socialista ya ha anunciado que presentar&aacute; un recurso de reposici&oacute;n contra el decreto de emergencia para &ldquo;evitar que estas actuaciones se conviertan en un precedente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estas explicaciones no se han dado directamente a los periodistas, y a la oposici&oacute;n solo se le inform&oacute; dos d&iacute;as antes de la obra. El departamento de Comunicaci&oacute;n municipal no ha atendido a la petici&oacute;n de informaci&oacute;n de elDiario.es para elaborar este reportaje, aunque s&iacute; se puede recoger su opini&oacute;n en un art&iacute;culo de opini&oacute;n remitido a algunos medios locales. En la misiva, el concejal de Urbanismo y Patrimonio Hist&oacute;rico del Ayuntamiento de Segovia, Alejandro Gonz&aacute;lez-Salamanca, defendi&oacute; que se trataba de una obligaci&oacute;n &ldquo;provisional y transitoria&rdquo;. porque hab&iacute;a tramos &ldquo;deteriorados y con riesgo de colapso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es ha tenido acceso a un informe t&eacute;cnico municipal, que justifica que esta calle soporta &ldquo;la casi totalidad de los autobuses urbanos, transporte de mercanc&iacute;as&rdquo; y todo el relacionado con la rehabilitaci&oacute;n del teatro Cervantes y otras promociones inmobiliarias del entorno. El adoqu&iacute;n estaba, por lo tanto, &ldquo;desgastado&rdquo;, pero &ldquo;las lluvias, nieve y bajas temperaturas soportadas&rdquo; en enero y febrero de 2026 hab&iacute;an provocado &ldquo;el empeoramiento prematuro del estado del pavimento de estas calles, con profundas deformaciones y hundimientos en la calzada&rdquo; y supon&iacute;a, por lo tanto, &ldquo;un grave riesgo para los usuarios y los bienes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este informe defiende que reurbanizar la calle implicar&iacute;a el corte al tr&aacute;fico permanente durante al menos doce meses, algo que no considera viable porque es el &uacute;nico acceso a las obras p&uacute;blicas y privadas en marcha. &ldquo;Se propone la realizaci&oacute;n de una reparaci&oacute;n temporal de emergencia consistente en la aplicaci&oacute;n de un pavimento flexible de aglomerado asf&aacute;ltico que permita dar cohesi&oacute;n al adoquinado existente y restaure la planeidad de los viales&rdquo;, plantea el expediente, que presupuesta la actuaci&oacute;n en 80.379 euros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/956dff4c-0522-400c-8c34-58dce1727c8a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/956dff4c-0522-400c-8c34-58dce1727c8a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/956dff4c-0522-400c-8c34-58dce1727c8a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/956dff4c-0522-400c-8c34-58dce1727c8a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/956dff4c-0522-400c-8c34-58dce1727c8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/956dff4c-0522-400c-8c34-58dce1727c8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/956dff4c-0522-400c-8c34-58dce1727c8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen previa de la calle San Agustín de Segovia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen previa de la calle San Agustín de Segovia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Falta de informaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Una de las principales cr&iacute;ticas que esta decisi&oacute;n ha suscitado ha sido la falta de informaci&oacute;n que han tenido los &oacute;rganos vinculados a este Patrimonio de la Humanidad. Seg&uacute;n el Ayuntamiento, se inform&oacute; a Icomos, el &oacute;rgano asesor de la Unesco, y este le agradeci&oacute; el gesto. elDiario.es se ha puesto en contacto con dicha instituci&oacute;n para recabar su posici&oacute;n, pero a&uacute;n no ha obtenido respuesta. 
    </p><p class="article-text">
        El presidente de Amigos del Patrimonio de Segovia, Pedro Montarelo, cuestiona que no se haya dado aviso previo ni se haya estudiado esta intervenci&oacute;n con detenimiento, especialmente por la &ldquo;agresividad&rdquo; de la misma. &ldquo;Recuperar el adoqu&iacute;n va a ser pr&aacute;cticamente imposible. Somos Patrimonio de la Humanidad para bien y para mal, y el Ayuntamiento administra el patrimonio, no es su due&ntilde;o. Hay que tener m&aacute;s imaginaci&oacute;n&rdquo;, apostilla Montarelo.
    </p><p class="article-text">
        El alcalde de Segovia, Jos&eacute; Mazar&iacute;as, actualmente preside la Red de Ciudades Patrimonio de la Humanidad, y presidi&oacute; una reuni&oacute;n solo un dia despu&eacute;s de esta intervenci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La Real Academia de San Quirce muestra su rechazo</h2><p class="article-text">
        La Real Academia de Historia y Arte de San Quirce ha mostrado su &ldquo;disconformidad&rdquo; con las formas del Ayuntamiento y con que el Ayuntamiento haya ofrecido las explicaciones una vez ejecutado el asfaltado de la calle. &ldquo;En actuaciones de este car&aacute;cter&nbsp;ha sido habitual la consulta o informaci&oacute;n previa a la Academia, que tiene entre sus funciones la del asesoramiento a las Administraciones P&uacute;blicas&rdquo;, defiende la entidad a trav&eacute;s de un comunicado. 
    </p><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n tambi&eacute;n ha pedido que, una vez concluyan las obras, se elimine el asfalto y se recupere el adoquinado. &ldquo;La Real Academia de Historia y Arte de San Quirce conf&iacute;a en que esta actuaci&oacute;n no siente un precedente y, en el futuro, las acciones del Ayuntamiento en el Conjunto Hist&oacute;rico se realicen con el&nbsp;mayor consenso posible, a fin de evitar conflictos innecesarios y preservar de manera rigurosa el excepcional patrimonio de la Ciudad&rdquo;, concluye el comunicado. Amigos del Patrimonio de Segovia tambi&eacute;n teme que esta actuaci&oacute;n sirva de precedente.
    </p><h2 class="article-text">La oposici&oacute;n reprueba esta actuaci&oacute;n &ldquo;irreversible&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Varios partidos de la oposici&oacute;n -que en Segovia integran el PSOE, Vox, IU, Podemos (Segovia En Marcha) y Ciudadanos- han solicitado los informes t&eacute;cnicos que justifican la urgencia de la intervenci&oacute;n y coinciden en que, aunque fuera necesario y urgente arreglar esa v&iacute;a, no se hab&iacute;a producido de manera imprevista o sorpresiva. &ldquo;Una emergencia no puede justificarse por la falta de mantenimiento ordinario. Eso no es una emergencia, es la consecuencia directa de la dejadez&rdquo;, defiende la portavoz socialista, Clara Mart&iacute;n. Vox ha preferido no pronunciarse hasta no haber le&iacute;do los informes t&eacute;cnicos y conocer el detalle de la actuaci&oacute;n, ya ejecutada.
    </p><p class="article-text">
        La concejala de Ciudadanos, Noem&iacute; Otero, califica la actuaci&oacute;n de &ldquo;absoluta atrocidad&rdquo; y reprocha que el concejal de Urbanismo d&eacute; una explicaci&oacute;n tan &ldquo;peregrina&rdquo; como comparar una intervenci&oacute;n similar en una calle paralela al Acueducto pero que est&aacute; extramuros y que, por lo tanto, se rige bajo una norma distinta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Administraci&oacute;n no puede estar por encima de los ciudadanos, que necesitan una Memoria (MIT) para hacer peque&ntilde;as obras y que puede tardar hasta tres a&ntilde;os en resolverse , mientras ellos lo realizan tan r&aacute;pido&rdquo;, reprocha la edil de Ciudadanos. &ldquo;Esa situaci&oacute;n no era sobrevenida, pero tendr&aacute; un impacto desastroso, ahora ese adoquinado es irrecuperable&rdquo;, protesta desde Segovia En Marcha, Guillermo San Juan, quien considera que esa obra &ldquo;es un s&iacute;ntoma de c&oacute;mo se est&aacute; gestionando la ciudad de unos a&ntilde;os para ac&aacute;, poniendo parches y tirando la pelota para adelante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el portavoz de IU, &Aacute;ngel Galindo, esta actuaci&oacute;n municipal demuestra &ldquo;la falta de sensibilidad del Ayuntamiento y del PP hacia el patrimonio hist&oacute;rico&rdquo;. &ldquo;Como representantes p&uacute;blicos debemos ser pedag&oacute;gicos y tener muy presente la responsabilidad de proteger y mantener el patrimonio hist&oacute;rico y tomar decisiones acordes&rdquo;, mantiene.
    </p><p class="article-text">
        La portavoz socialista y exalcaldesa recuerda que su anterior equipo de gobierno realiz&oacute; una intervenci&oacute;n importante en 2018 y redact&oacute; un proyecto completo en 2020, con un presupuesto de cerca de 600.000 euros, de los que dos a&ntilde;os despu&eacute;s se hab&iacute;an ejecutado unos 50.000 euros. &ldquo;Se decidi&oacute; no ejecutar la obra completa en ese momento por el inicio de las obras del teatro Cervantes, para evitar deteriorar una actuaci&oacute;n reci&eacute;n finalizada con el tr&aacute;nsito de tr&aacute;fico pesado&rdquo;, ha explicado.
    </p><p class="article-text">
        El grupo socialista ha anunciado que ya ha solicitado el expediente completo de la actuaci&oacute;n. &ldquo;Queremos conocer con detalle cu&aacute;ndo se ordena la obra, qu&eacute; informes la avalan, qui&eacute;n los firma y si se ha consultado a organismos como Icomos antes o despu&eacute;s de su ejecuci&oacute;n&rdquo;, ha explicado Mart&iacute;n. Los socialistas pretenden elaborar un informe que quieren enviar a Icomos, Hispiania Nostra y la Direcci&oacute;n General de Patrimonio de la Junta de Castilla y Le&oacute;n para que eval&uacute;en la intervenci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Camazón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/provincias/segovia/asfalto-adoquinado-historico-segovia-solucion-temporal-ayuntamiento-deterioro-calle_1_13113187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 07:47:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/908c1f27-dc1b-4db2-b94c-a075861e2e6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139977.jpg" length="641968" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/908c1f27-dc1b-4db2-b94c-a075861e2e6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139977.jpg" type="image/jpeg" fileSize="641968" width="1152" height="648"/>
      <media:title><![CDATA[Asfalto encima del adoquinado histórico de Segovia: la solución "temporal" del Ayuntamiento ante el deterioro de una calle]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/908c1f27-dc1b-4db2-b94c-a075861e2e6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139977.jpg" width="1152" height="648"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciudades patrimonio,Patrimonio Histórico,Segovia,Ayuntamiento de Segovia,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde está la mayor concentración de Patrimonio de la Humanidad del mundo? No es ninguna región de las que se te ha venido a la cabeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mayor-concentracion-patrimonio-humanidad-mundo-no-region-venido-cabeza-pm_1_13117966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18606ac6-ebbd-4e40-88eb-c122f591e31b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dónde está la mayor concentración de Patrimonio de la Humanidad del mundo? No es ninguna región de las que se te ha venido a la cabeza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Valor demostrado - Varios puntos del país reúnen ejemplos que explican distintas épocas y formas de vida, desde restos prehistóricos hasta construcciones religiosas, todos con medidas que garantizan su conservación</p></div><p class="article-text">
        Un lugar puede pasar de ser solo un espacio visitado a convertirse en un punto protegido a nivel internacional cuando re&uacute;ne un valor que se puede demostrar con hechos. El <strong>Patrimonio de la Humanidad </strong>es ese reconocimiento que concede la <strong>UNESCO</strong> a lugares que guardan historia, cultura o naturaleza que merece protecci&oacute;n, y sirve para asegurar su conservaci&oacute;n y para que otros pa&iacute;ses colaboren en su cuidado. 
    </p><p class="article-text">
        Este sello implica que el sitio recibe atenci&oacute;n internacional, normas de protecci&oacute;n y, en muchos casos, m&aacute;s visitantes. Ejemplos conocidos en todo el mundo ayudan a entenderlo bien. La<strong> Gran Muralla </strong>en China recorre miles de kil&oacute;metros y muestra c&oacute;mo se organizaba la defensa hace siglos, mientras que el <strong>Coliseo de Roma </strong>deja ver c&oacute;mo funcionaban los espect&aacute;culos en la antigua ciudad. En Egipto, las <strong>pir&aacute;mides </strong>siguen en pie y muestran t&eacute;cnicas de construcci&oacute;n que todav&iacute;a sorprenden.
    </p><h2 class="article-text">Espa&ntilde;a re&uacute;ne medio centenar de sitios en la lista mundial</h2><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a re&uacute;ne <strong>50 lugares inscritos y ocupa el quinto puesto mundial,</strong> seg&uacute;n datos recogidos por la UNESCO. Esa cifra incluye <strong>espacios culturales y naturales </strong>que se han protegido por su valor universal, y cada uno se ha evaluado con criterios t&eacute;cnicos que analizan su estado, su historia y su conservaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Solamente Italia, China, Alemania y Francia superan ese n&uacute;mero a nivel de pa&iacute;ses, pero Espa&ntilde;a mantiene una posici&oacute;n muy alta en el r&aacute;nking, que puede modificarse con el paso del tiempo, con una red amplia de bienes distribuidos por todo el territorio.
    </p><h2 class="article-text">Castilla y Le&oacute;n encabeza el reparto con doce enclaves reconocidos</h2><p class="article-text">
        <strong>Castilla y Le&oacute;n </strong>concentra el mayor n&uacute;mero de estos bienes dentro de Espa&ntilde;a. En total, esa extensa comunidad espa&ntilde;ola suma un total de <strong>12 bienes reconocidos</strong> si se cuentan los culturales y los compartidos a nivel nacional e internacional. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16066023-0436-40f8-8858-f038fc5ed8ed_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16066023-0436-40f8-8858-f038fc5ed8ed_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16066023-0436-40f8-8858-f038fc5ed8ed_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16066023-0436-40f8-8858-f038fc5ed8ed_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16066023-0436-40f8-8858-f038fc5ed8ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16066023-0436-40f8-8858-f038fc5ed8ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/16066023-0436-40f8-8858-f038fc5ed8ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Burgos, Catedral de Burgos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Burgos, Catedral de Burgos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Si se comparan regiones, <strong>Castilla y Le&oacute;n se sit&uacute;a por encima de otras zonas</strong> con muchos bienes. Toscana, Lombard&iacute;a o V&eacute;neto cuentan con ocho cada una, mientras Andaluc&iacute;a alcanza una cifra similar con espacios como la Alhambra o la Mezquita de C&oacute;rdoba. A nivel mundial, <strong>ninguna regi&oacute;n re&uacute;ne tantos sitios como la castellanoleonesa</strong>, aunque pa&iacute;ses enteros sumen m&aacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Varias provincias muestran restos hist&oacute;ricos y paisajes &uacute;nicos</h2><p class="article-text">
        En <strong>Salamanca</strong>, el casco antiguo re&uacute;ne edificios de distintas &eacute;pocas, y su famosa <strong>Universidad</strong> sigue en uso con aulas y fachadas que muestran su antig&uuml;edad. En Le&oacute;n, <strong>Las M&eacute;dulas </strong>muestran monta&ntilde;as rojizas que se formaron cuando los romanos excavaron la tierra para extraer oro y desviaron agua para derrumbar el terreno. La <strong>sierra de Atapuerca </strong>conserva restos humanos y herramientas que se han extra&iacute;do en excavaciones controladas y que permiten estudiar c&oacute;mo viv&iacute;an los primeros habitantes de Europa.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;vila mantiene su <strong>muralla</strong> rodeando la ciudad y se puede recorrer por tramos elevados; Segovia conserva el <strong>acueducto</strong> con bloques de piedra colocados sin mortero que siguen en pie; Burgos cuenta con la<strong> catedral g&oacute;tica y un centro hist&oacute;rico ampliado </strong>en 2014. Tambi&eacute;n figuran el <strong>arte rupestre de Siega Verde</strong>, con grabados en roca visibles a lo largo de un r&iacute;o, el <strong>toque manual de las campanas</strong> y el <strong>Camino de Santiago Franc&eacute;s</strong>, que atraviesa varios pueblos y se recorre a pie durante d&iacute;as. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b340d33f-cf64-4a9a-a767-35022908d9b9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b340d33f-cf64-4a9a-a767-35022908d9b9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b340d33f-cf64-4a9a-a767-35022908d9b9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b340d33f-cf64-4a9a-a767-35022908d9b9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b340d33f-cf64-4a9a-a767-35022908d9b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b340d33f-cf64-4a9a-a767-35022908d9b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b340d33f-cf64-4a9a-a767-35022908d9b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Acueducto de Segovia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Acueducto de Segovia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A eso se a&ntilde;aden otros bienes compartidos con otros pa&iacute;ses del mundo como <strong>hayedos protegidos</strong> y elementos inmateriales como la <strong>cetrer&iacute;a</strong> o la <strong>dieta mediterr&aacute;nea.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entre todos los lugares castellanoleoneses, dos destacan por el tipo de informaci&oacute;n que aportan. En Atapuerca, los equipos de excavaci&oacute;n han encontrado<strong> restos de</strong><em><strong> Homo heidelbergensis</strong></em> junto a herramientas de piedra, y esos hallazgos se documentan capa a capa en el terreno. En la Catedral de Burgos, las vidrieras, las torres y las esculturas permiten seguir c&oacute;mo se constru&iacute;a y decoraba un templo g&oacute;tico, y se mantienen con trabajos de restauraci&oacute;n peri&oacute;dicos que revisan cada detalle para evitar da&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a7fb05c-6476-4487-afed-18ed655e2de7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a7fb05c-6476-4487-afed-18ed655e2de7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a7fb05c-6476-4487-afed-18ed655e2de7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a7fb05c-6476-4487-afed-18ed655e2de7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a7fb05c-6476-4487-afed-18ed655e2de7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a7fb05c-6476-4487-afed-18ed655e2de7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9a7fb05c-6476-4487-afed-18ed655e2de7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La mezquita de Córdoba"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La mezquita de Córdoba                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otra de las zonas m&aacute;s importantes a nivel patrimonial en Espa&ntilde;a es<strong> Andaluc&iacute;a</strong>, que<strong> </strong>merece una menci&oacute;n especial porque re&uacute;ne varios ejemplos que muestran otra parte de este patrimonio. En C&oacute;rdoba, la <strong>Mezquita</strong> presenta filas de columnas y arcos que se recorren a pie y que muestran c&oacute;mo se ampli&oacute; el edificio en distintas etapas. Cerca de all&iacute;, <strong>Medina Azahara</strong> conserva muros y trazados de calles que se han excavado y se&ntilde;alizado para entender c&oacute;mo funcionaba la ciudad en el siglo X. 
    </p><h2 class="article-text">Dos enclaves aportan informaci&oacute;n detallada sobre el pasado humano</h2><p class="article-text">
        El proceso para estar en esta importante lista empez&oacute; en 1984 con varias inscripciones iniciales. La Alhambra y el Generalife entraron en la lista junto a la Catedral de Burgos, que se levant&oacute; con torres y esculturas que todav&iacute;a se pueden observar desde distintos puntos de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Estos lugares se incluyeron tras evaluar su estado de conservaci&oacute;n y su valor hist&oacute;rico, y desde entonces se aplican <strong>normas para restaurarlos sin alterar su forma original</strong>. Actualmente hay algunas candidaturas sobre la mesa como It&aacute;lica o la Ribeira Sacra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mayor-concentracion-patrimonio-humanidad-mundo-no-region-venido-cabeza-pm_1_13117966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 10:30:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/18606ac6-ebbd-4e40-88eb-c122f591e31b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="356426" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/18606ac6-ebbd-4e40-88eb-c122f591e31b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="356426" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Dónde está la mayor concentración de Patrimonio de la Humanidad del mundo? No es ninguna región de las que se te ha venido a la cabeza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/18606ac6-ebbd-4e40-88eb-c122f591e31b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Patrimonio Histórico,Patrimonio,Patrimonio de la Humanidad,UNESCO,Castilla y León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un informe arqueológico confirma el deterioro del torreón del castillo de Calatañazor, en Soria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/cultura/informe-arqueologico-confirma-deterioro-torreon-castillo-calatanazor-soria_1_13112927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1013a59-64cd-4c4a-b2a5-581a95ca4ae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un informe arqueológico confirma el deterioro del torreón del castillo de Calatañazor, en Soria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los trabajos arqueológicos catalogan los restos constructivos como muy deteriorados y confirman la desaparición de gran parte del volumen, de la base y del núcleo del torreón, sobre todo en su mitad suroeste y bajo las edificaciones adosadas
</p><p class="subtitle">De las ruinas a la riqueza: cómo la restauración del patrimonio impulsa la economía
</p></div><p class="article-text">
        Un informe arqueol&oacute;gico, validado por la Comisi&oacute;n Territorial de Patrimonio Cultural, confirma el deterioro del torre&oacute;n de Calata&ntilde;azor (Soria), que ha perdido gran parte de su estructura original por el uso hist&oacute;rico de sus materiales, ha informado la Subdelegaci&oacute;n del Gobierno en Soria.
    </p><p class="article-text">
        En nota de prensa, ha explicado que la Comisi&oacute;n Territorial ha recibido el informe t&eacute;cnico encargado por la Direcci&oacute;n General de Patrimonio del Estado del Ministerio de Hacienda, con motivo del proyecto de obras impulsado por el Gobierno Central para la consolidaci&oacute;n y puesta en valor del monumento.
    </p><p class="article-text">
        El documento recoge los resultados de los trabajos arqueol&oacute;gicos, que han permitido identificar &uacute;nicamente restos constructivos muy deteriorados y confirman la desaparici&oacute;n de gran parte del volumen, de la base y del n&uacute;cleo del torre&oacute;n, sobre todo en su mitad suroeste y bajo las edificaciones adosadas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, atribuye esa p&eacute;rdida al aprovechamiento hist&oacute;rico de materiales del propio torre&oacute;n para construcciones de la localidad.
    </p><p class="article-text">
        Entre los materiales recuperados figuran fragmentos de teja procedentes de una f&aacute;brica de San Juan de Aznalfarache, en Sevilla, cuya producci&oacute;n con emblema de &aacute;guila se sit&uacute;a entre 1890 y 1915.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo que aporta una referencia &uacute;til para interpretar algunas de las transformaciones que ha sufrido este elemento defensivo a lo largo del tiempo.
    </p><h2 class="article-text">Conservaci&oacute;n del castillo de Calata&ntilde;azor</h2><p class="article-text">
        La actuaci&oacute;n sobre el torre&oacute;n del foso se enmarcaba en la conservaci&oacute;n del castillo de Calata&ntilde;azor, un enclave de titularidad estatal integrado en un conjunto hist&oacute;rico protegido, ha explicado la Subdelegaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto busca frenar la p&eacute;rdida de material original, mejorar la seguridad del recinto y asegurar la estabilidad de una estructura que presentaba un acusado deterioro.
    </p><p class="article-text">
        La documentaci&oacute;n t&eacute;cnica previa contempla labores de limpieza, retirada de elementos ajenos a la obra hist&oacute;rica, tratamiento para eliminar vegetaci&oacute;n y otros agentes biol&oacute;gicos que da&ntilde;an la piedra, as&iacute; como la consolidaci&oacute;n y protecci&oacute;n de la parte superior del torre&oacute;n para favorecer la evacuaci&oacute;n del agua y evitar un mayor deterioro.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el proyecto prev&eacute; soluciones espec&iacute;ficas para las zonas conservadas, siempre a partir del conocimiento obtenido en el estudio arqueol&oacute;gico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/cultura/informe-arqueologico-confirma-deterioro-torreon-castillo-calatanazor-soria_1_13112927.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 16:09:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b1013a59-64cd-4c4a-b2a5-581a95ca4ae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="10214174" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b1013a59-64cd-4c4a-b2a5-581a95ca4ae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="10214174" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un informe arqueológico confirma el deterioro del torreón del castillo de Calatañazor, en Soria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b1013a59-64cd-4c4a-b2a5-581a95ca4ae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Patrimonio Histórico,Castillos,Soria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La muralla romana de Medinaceli será restaurada con un presupuesto de 444.809 euros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/cultura/muralla-romana-medinaceli-sera-restaurada-presupuesto-444-809-euros_1_13091065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f5cda3a-b1c5-494a-8f62-ba883857e0df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muralla romana de Medinaceli será restaurada con un presupuesto de 444.809 euros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto prevé la rehabilitación del lienzo comprendido entre la Puerta de Atienza y el Castillo, la consolidación de las zonas deterioradas que presentan riesgo de ruina y una mejora del conocimiento público del monumento</p><p class="subtitle">Patrimonio Histórico, Patrimonio Cultural o Bien de Interés: ¿Cuáles son sus diferencias?</p></div><p class="article-text">
        La Plataforma de Contrataci&oacute;n del Sector P&uacute;blico ha publicado este lunes la licitaci&oacute;n de las obras de consolidaci&oacute;n de la muralla romana de Medinaceli (Soria) en el tramo norte, entre la Puerta de Atienza y el Castillo, con un presupuesto de 444.809 euros y un plazo de ejecuci&oacute;n de ocho meses. 
    </p><p class="article-text">
        La actuaci&oacute;n tiene como finalidad continuar los trabajos de consolidaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de este recinto hist&oacute;rico para proteger uno de los elementos patrimoniales m&aacute;s valiosos de la villa, han informado este lunes fuentes de la Subdelegaci&oacute;n del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto prev&eacute; la rehabilitaci&oacute;n del lienzo comprendido entre la Puerta de Atienza y el Castillo, la consolidaci&oacute;n de las zonas deterioradas que presentan riesgo de ruina y una mejora del conocimiento p&uacute;blico del monumento, con criterios de accesibilidad para todo tipo de usuarios.
    </p><p class="article-text">
        La financiaci&oacute;n corresponde al Gobierno de Espa&ntilde;a a trav&eacute;s del Programa 2 % Cultural, una l&iacute;nea estatal de ayudas para la conservaci&oacute;n del Patrimonio Hist&oacute;rico Espa&ntilde;ol que, en este caso, asciende a 287.031 euros, mientras que el resto de la inversi&oacute;n corresponde al Ayuntamiento de Medinaceli. 
    </p><p class="article-text">
        La convocatoria de estas ayudas fue aprobada durante 2023 en el &aacute;mbito del entonces Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y la resoluci&oacute;n parcial definitiva que incluye a Medinaceli la dict&oacute; en 2025 el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana.
    </p><h2 class="article-text">Programa 2% Cultural </h2><p class="article-text">
        El Programa 2% Cultural constituye la principal herramienta de la Administraci&oacute;n General del Estado para garantizar la conservaci&oacute;n del patrimonio hist&oacute;rico mediante intervenciones de conservaci&oacute;n, recuperaci&oacute;n y puesta en valor de inmuebles de especial relevancia hist&oacute;rica, cultural y art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        En Medinaceli, esta nueva actuaci&oacute;n se orienta a asegurar la estabilidad de la muralla romana y a facilitar su contemplaci&oacute;n y uso p&uacute;blico en mejores condiciones.
    </p><p class="article-text">
        Con esta nueva intervenci&oacute;n, Medinaceli vuelve a figurar entre los municipios sorianos respaldados por esta l&iacute;nea estatal de conservaci&oacute;n del patrimonio ya que ha recibido fondos de este programa en cuatro ocasiones para rehabilitar la muralla romana de la localidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/cultura/muralla-romana-medinaceli-sera-restaurada-presupuesto-444-809-euros_1_13091065.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 15:06:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0f5cda3a-b1c5-494a-8f62-ba883857e0df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="192564" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0f5cda3a-b1c5-494a-8f62-ba883857e0df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="192564" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La muralla romana de Medinaceli será restaurada con un presupuesto de 444.809 euros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0f5cda3a-b1c5-494a-8f62-ba883857e0df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Patrimonio Histórico,Soria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | Cazatesoros: historias de nuestro patrimonio (casi) perdido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/catastrofe-ultravioleta/podcast-cazatesoros-historias-patrimonio-perdido_1_12935401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b899384b-77aa-4ce6-9dd9-5e6bbb54fd2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | Cazatesoros: historias de nuestro patrimonio (casi) perdido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Despedimos la temporada con algunos olvidos históricos de nuestro país y quiénes luchan por recuperar ese patrimonio perdido</p><p class="subtitle">Regresa el mítico podcast ‘Catástrofe Ultravioleta’ con una nueva temporada en elDiario.es</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/catastrofe-ultravioleta/olvidos/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="Olvidos"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Sab&iacute;as que en un rinc&oacute;n paradis&iacute;aco de Canarias hay una casa amarilla abandonada, a punto de derrumbarse, que fue testigo de un proyecto pionero? All&iacute; se alberg&oacute; el primer estudio animal del mundo. Despedimos la temporada con algunos olvidos hist&oacute;ricos importantes en nuestro pa&iacute;s y conocemos a sus descubridores. Como los cazatesoros que encontraron el patrimonio material del Nobel de Medicina Santiago Ram&oacute;n y Cajal. Cientos de libros de su biblioteca, su bast&oacute;n y su chistera, retratos familiares y hasta su malet&iacute;n de m&eacute;dico aparecieron desperdigados en un rastro, a la venta a precio de saldo. &iquest;C&oacute;mo pueden suceder estas cosas? Nos acercamos a esta realidad de la mano de qui&eacute;nes luchan por recuperar nuestro patrimonio perdido, como el carpintero Xabier Agote. Desde su taller, trata de rescatar del olvido un gale&oacute;n del siglo XVI, un ballenero vasco que encontraron hundido en Canad&aacute;, y muchos otros objetos.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Puedes suscribirte gratis al podcast Cat&aacute;strofe Ultravioleta en tu plataforma de audio favorita:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/4STlCt9vD1jbazfNBRi1IN" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/es/podcast/cat%C3%A1strofe-ultravioleta/id842825466" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-podcast-catastrofe-ultravioleta_sq_f1107209_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">iVoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/s/dZ8eZYYb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Podimo</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/d422d26a-b8b3-4c1f-b507-b2e20117a99d/d1a34000-0d86-4257-b229-b2e20117a9b8/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">RSS</a> </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es Cat&aacute;strofe Ultravioleta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cat&aacute;strofe Ultravioleta</em> es un podcast de Antonio Mart&iacute;nez Ron, Javier Pel&aacute;ez y Javi &Aacute;lvarez que trata de acercar el mundo de la ciencia a trav&eacute;s de los m&aacute;s diversos &aacute;mbitos de conocimiento. Cada episodio es una experiencia sonora que ofrece una aproximaci&oacute;n a la realidad desde perspectivas inesperadas y una buena dosis de humor.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista t&eacute;cnico, cada entrega es tambi&eacute;n una peque&ntilde;a composici&oacute;n art&iacute;stica, ya que cuenta con ambientaciones y m&uacute;sicas originales para cada episodio, montadas en ocasiones con el viejo esp&iacute;ritu del radioteatro y el espect&aacute;culo sonoro. Todo para emprender un viaje mental y sensorial que transmita el amor a la ciencia y la sensaci&oacute;n de que el mundo est&aacute; por descubrir.
    </p><p class="article-text">
        Estrenado a principios de 2014 y ganador de un premio Ondas, Cat&aacute;strofe Ultravioleta es un podcast pionero en espa&ntilde;ol, con una enorme comunidad de seguidores. Un proyecto innovador que explora el formato sonoro para contar historias, cuyo regreso despierta una gran expectaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La cuarta temporada de Cat&aacute;strofe Ultravioleta se podr&aacute; escuchar en elDiario.es a principios de 2026. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/catastrofe-ultravioleta/podcast-cazatesoros-historias-patrimonio-perdido_1_12935401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 22:59:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b899384b-77aa-4ce6-9dd9-5e6bbb54fd2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="109875" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b899384b-77aa-4ce6-9dd9-5e6bbb54fd2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="109875" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | Cazatesoros: historias de nuestro patrimonio (casi) perdido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b899384b-77aa-4ce6-9dd9-5e6bbb54fd2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Divulgación,Cultura,Historia,Memoria Histórica,Patrimonio Histórico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las obras para construir pisos de lujo en un edificio protegido de Madrid borran el art déco de su histórica sastrería]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/obras-construir-pisos-lujo-edificio-protegido-madrid-borran-art-deco-historica-sastreria_1_13080376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19541da5-c0a9-4bfe-8ee1-922179df6828_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las obras para construir pisos de lujo en un edificio protegido de Madrid borran el art déco de su histórica sastrería"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La transformación del histórico inmueble en viviendas a partir de 1,5 millones de euros ha eliminado uno de los ejemplos más singulares del movimiento artístico en la capital. La finca obliga a la conservación tanto de su volumetría como de sus elementos arquitectónicos más destacados</p><p class="subtitle">Casa Benítez se muda de local y pone a la venta su centenario mobiliario
</p></div><p class="article-text">
        Hace unos meses salieron a la luz unos carteles en los postes de un edificio en obras del centro de la capital, a la altura del n&uacute;mero 40 de Infantas. Fueron dise&ntilde;ados por estudio Vinfer para una liquidaci&oacute;n de la sastrer&iacute;a Casa Ben&iacute;tez, que hasta 2019 se ubicaba en esta calle paralela a la Gran V&iacute;a. El edificio en el que han aparecido los carteles est&aacute; siendo transformado en viviendas de lujo, pero durante casi cien a&ntilde;os fue el hogar de Casa Ben&iacute;tez, una de las sastrer&iacute;as con m&aacute;s solera de la ciudad. Hace siete a&ntilde;os decidieron mudarse tan solo a unos metros de su ubicaci&oacute;n inicial, a un lugar m&aacute;s acorde con el volumen de negocio, mucho menor que cuando abri&oacute; sus puertas en 1923. 
    </p><p class="article-text">
        Como el nuevo local era m&aacute;s peque&ntilde;o, les result&oacute; imposible poder llevarse todo el mobiliario y la decoraci&oacute;n que hab&iacute;an ido adquiriendo con el paso de los a&ntilde;os y que le daba al local una personalidad &uacute;nica ya desde su fachada. All&iacute;, en el exterior de la sastrer&iacute;a, se encontraba su reconocible r&oacute;tulo, de los a&ntilde;os 60, que fue rescatado por el colectivo Paco Graco cuando se mudaron. 
    </p><p class="article-text">
        No todos los elementos de la sastrer&iacute;a corrieron la misma suerte. Uno de sus grandes tesoros se encontraba en el interior del local. Se trataba de un pavimento art d&eacute;co de los a&ntilde;os 20, que se qued&oacute; all&iacute; cuando los due&ntilde;os <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/casa-benitez-muda-local-pone-venta-centenario-mobiliario_1_6417727.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abandonaron el n&uacute;mero 40 de la calle Infantas</a>. Permaneci&oacute; en el establecimiento hasta que en 2023 el edificio fue adquirido por la empresa hotelera Ennismore. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b94abec9-8453-4a0c-ae42-70a1ffb37157_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b94abec9-8453-4a0c-ae42-70a1ffb37157_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b94abec9-8453-4a0c-ae42-70a1ffb37157_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b94abec9-8453-4a0c-ae42-70a1ffb37157_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b94abec9-8453-4a0c-ae42-70a1ffb37157_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b94abec9-8453-4a0c-ae42-70a1ffb37157_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b94abec9-8453-4a0c-ae42-70a1ffb37157_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escaparate de la Sastrería Casa Benítez con su mítico cartel"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escaparate de la Sastrería Casa Benítez con su mítico cartel                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El local de la sastrer&iacute;a forma ahora parte de un nuevo proyecto inmobiliario de alto standing en pleno centro de Madrid, en el entorno del barrio de Justicia. Bajo el nombre de SLS Madrid Infantas Residences, la promoci&oacute;n contempla 33 apartamentos y &aacute;ticos de una, dos y tres habitaciones en un edificio independiente. Es, adem&aacute;s, el primer proyecto de <em>branded residences</em> de la cadena SLS Hotels &amp; Residences en Europa.
    </p><p class="article-text">
        El inmueble, de estilo neobarroco y construido en 1920, fue dise&ntilde;ado por el arquitecto Eduardo S&aacute;nchez Eznarriaga y, adem&aacute;s de albergar la sede de Casa Ben&iacute;tez durante casi un siglo, tambi&eacute;n fue el hogar del escritor Enrique Jardiel Poncela. Las viviendas, con superficies que oscilan entre los 154 y los 248 metros cuadrados, parten de precios desde 1.520.000 euros. Seg&uacute;n explica la propia promotora de SLS, el interiorismo, a cargo de Studio Carter, &ldquo;combina la herencia arquitect&oacute;nica del edificio con elementos contempor&aacute;neos propios de la marca, dando lugar a una est&eacute;tica que busca ser distintiva y exclusiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La finalizaci&oacute;n de las obras, que estaba prevista inicialmente para principios de 2026, dar&aacute; paso a un complejo que promete una amplia oferta de servicios. Entre ellos, destaca el SLS Social House, con espacios privados para reuniones, comedor, biblioteca, bodega o estudio multimedia. En la azotea, zonas verdes con piscina, espacios para yoga y meditaci&oacute;n y &aacute;reas destinadas al ocio al aire libre completan una propuesta pensada para un estilo de vida de lujo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/027958ba-fd39-47be-8f54-7c20505af73d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/027958ba-fd39-47be-8f54-7c20505af73d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/027958ba-fd39-47be-8f54-7c20505af73d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/027958ba-fd39-47be-8f54-7c20505af73d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/027958ba-fd39-47be-8f54-7c20505af73d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/027958ba-fd39-47be-8f54-7c20505af73d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/027958ba-fd39-47be-8f54-7c20505af73d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Proyección de la que será la azotea de SLS Residences en la calle Infantas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Proyección de la que será la azotea de SLS Residences en la calle Infantas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El cambio del edificio despu&eacute;s de las obras ser&aacute; radical y, aunque aseguran que combina la herencia arquitect&oacute;nica con elementos contempor&aacute;neos, ha sido completamente arrasado y modificado. Pero hay l&iacute;mites. Seg&uacute;n fuentes de la Consejer&iacute;a de Cultura, Turismo y Deporte, consultadas por este peri&oacute;dico, &ldquo;la protecci&oacute;n del edificio es estructural&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta catalogaci&oacute;n de nivel 1 implica la conservaci&oacute;n tanto de su volumetr&iacute;a como de sus elementos arquitect&oacute;nicos m&aacute;s destacados, aunque permite un mayor margen de intervenci&oacute;n que en los inmuebles con protecci&oacute;n integral. A pesar de ello, y al ser preguntados por los carteles aparecidos en los postes del edificio y por el pavimento art d&eacute;co desaparecido, desde la consejer&iacute;a se&ntilde;alan que &ldquo;mandar&aacute;n alg&uacute;n t&eacute;cnico para valorar si hay alg&uacute;n elemento que requiera protecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de estos carteles ha tra&iacute;do de vuelta las im&aacute;genes del interior de la antigua sastrer&iacute;a. Fue Sonia Taravilla, conocida en redes como El Sereno de Madrid, quien alert&oacute; a finales de febrero de que llevaban meses expuestos a la intemperie. Su dise&ntilde;ador era C&eacute;sar Fern&aacute;ndez Ardav&iacute;n, conocido como Vinfer, fue una figura clave del patrimonio gr&aacute;fico madrile&ntilde;o. De hecho, se conserva una colecci&oacute;n muy importante de su trabajo en la Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2027287225340239952?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n inform&oacute; de que hab&iacute;a trasladado la situaci&oacute;n a distintas instituciones. En una de sus publicaciones denunciaba el abandono del local, lanzando &ldquo;un s&uacute;per tir&oacute;n de orejas para la Administraci&oacute;n local&rdquo; por haber permitido que &ldquo;un bell&iacute;simo pavimento art d&eacute;co haya desaparecido, justo cuando hemos conmemorado el centenario de la aparici&oacute;n de este movimiento art&iacute;stico&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un suelo irrepetible que contaba la historia de la ciudad</strong></h2><p class="article-text">
        El historiador del arte y escritor David Pallol recuerda en conversaci&oacute;n con Somos Madrid el impacto que le caus&oacute; entrar en Casa Ben&iacute;tez. &ldquo;Cuando descubr&iacute; la sastrer&iacute;a hace a&ntilde;os, en realidad iba a la calle Infantas porque buscaba la Ferreter&iacute;a Vasco-madrile&ntilde;a&rdquo;, explica, en referencia a otro comercio desaparecido del mismo tramo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El n&uacute;mero 40 me llam&oacute; la atenci&oacute;n por su r&oacute;tulo exterior, muy original, en 3D, por una cara rojo y por la otra azul&rdquo;, se&ntilde;ala. Aquel elemento, rescatado por el colectivo Paco Graco, databa de los a&ntilde;os 60. Pero lo que encontr&oacute; dentro pertenec&iacute;a a otra &eacute;poca. &ldquo;Pas&eacute; al interior y no ten&iacute;a nada que ver. Me encontr&eacute; con un dise&ntilde;o art d&eacute;co &uacute;nico. Los patrones geom&eacute;tricos de colores eran una fantas&iacute;a, una maravilla, un gran tesoro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pallol describe el pavimento como una obra adelantada a su tiempo, con influencias de corrientes como el constructivismo ruso y de artistas como Wassily Kandinsky o Paul Klee, as&iacute; como de los dise&ntilde;os textiles surgidos en la Bauhaus. &ldquo;El que hizo aquel piso era un visionario, muy moderno para su &eacute;poca&rdquo;, afirma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c60fd89b-94cd-484c-8eb0-4d365ff8bf17_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c60fd89b-94cd-484c-8eb0-4d365ff8bf17_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c60fd89b-94cd-484c-8eb0-4d365ff8bf17_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c60fd89b-94cd-484c-8eb0-4d365ff8bf17_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c60fd89b-94cd-484c-8eb0-4d365ff8bf17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c60fd89b-94cd-484c-8eb0-4d365ff8bf17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c60fd89b-94cd-484c-8eb0-4d365ff8bf17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pavimento art déco de Casa Benítez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pavimento art déco de Casa Benítez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El historiador lamenta que, pese a su valor, haya desaparecido: &ldquo;Yo pens&eacute; que aquel suelo se iba a conservar, por lo menos, pero no&rdquo;. Para &eacute;l, este tipo de elementos deber&iacute;an formar parte de un archivo o museo que protegiera la memoria material de la ciudad. &ldquo;Ha pasado con infinidad de comercios en Madrid que han cerrado para construir apartamentos tur&iacute;sticos. Deber&iacute;an recogerse estas cosas, preservarlas, exhibirlas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo &uacute;nico que queda son recuerdos de los vecinos&rdquo;, a&ntilde;ade, recordando tambi&eacute;n otros negocios desaparecidos en la zona. &ldquo;Hab&iacute;a una panader&iacute;a con baldosas hidr&aacute;ulicas con patrones preciosos y &uacute;nicos, y ahora todo ha sido arrasado. Una pena&rdquo;, lamenta. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Proteger el patrimonio, para proteger la memoria</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;La protecci&oacute;n del patrimonio es una asignatura pendiente&rdquo;, advierte Pallol, que considera que Madrid est&aacute; perdiendo una parte esencial de su identidad. &ldquo;Todo se arrasa, ya sean murales, fachadas, carteles, suelos&hellip; al final prevalece el negocio sobre la importancia hist&oacute;rica para la ciudad y sus vecinos&rdquo;, se&ntilde;ala el historiador del arte. 
    </p><p class="article-text">
        Su visi&oacute;n conecta con las cr&iacute;ticas lanzadas desde la oposici&oacute;n municipal. Sara Ladra, concejala del grupo municipal de M&aacute;s Madrid, se&ntilde;ala directamente al modelo urbano impulsado por el alcalde Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez-Almeida. &ldquo;Almeida no gobierna para Madrid, lo hace para los grandes fondos de inversi&oacute;n y las cadenas hoteleras de lujo&rdquo;, afirma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e38993f6-b16a-490c-b0fe-d657f8f4f88d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e38993f6-b16a-490c-b0fe-d657f8f4f88d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e38993f6-b16a-490c-b0fe-d657f8f4f88d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e38993f6-b16a-490c-b0fe-d657f8f4f88d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e38993f6-b16a-490c-b0fe-d657f8f4f88d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e38993f6-b16a-490c-b0fe-d657f8f4f88d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e38993f6-b16a-490c-b0fe-d657f8f4f88d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior de la sastrería Casa Benítez, antes de su cierre en 2019"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior de la sastrería Casa Benítez, antes de su cierre en 2019                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n expone, en los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os los hoteles de lujo han crecido un 50% en la capital, con nuevas aperturas impulsadas por grandes grupos internacionales. &ldquo;No es casualidad. Es un modelo pol&iacute;tico&rdquo;, sostiene. Un modelo que, denuncia, se traduce en la compra de edificios hist&oacute;ricos para su transformaci&oacute;n en alojamientos de alto nivel, mientras el acceso a la vivienda se complica para la poblaci&oacute;n local.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el dinero manda, el patrimonio sobra&rdquo;, resume Ladra, quien pone como ejemplo el propio edificio de la calle Infantas, donde, asegura, &ldquo;ya no queda ni rastro de sus mosaicos hist&oacute;ricos&rdquo; pese a contar con protecci&oacute;n. La concejala tambi&eacute;n alerta del impacto en el tejido comercial y vecinal: &ldquo;Cada 48 horas cierran cinco tiendas en Madrid. En 2023 cerraron 6.000 comercios de proximidad&rdquo;. A su juicio, el crecimiento del turismo de lujo no revierte de forma equitativa en la ciudad, concentr&aacute;ndose en zonas concretas mientras otros barrios quedan al margen.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, M&aacute;s Madrid ha presentado una denuncia formal solicitando la inspecci&oacute;n urban&iacute;stica de las obras en el n&uacute;mero 40 de la calle Infantas. El escrito, firmado por el concejal Jos&eacute; Luis Nieto Bueno, apela a la Ordenanza de Licencias Urban&iacute;sticas del Ayuntamiento de Madrid y a la Ley del Suelo de la Comunidad para reclamar la actuaci&oacute;n de los servicios municipales. 
    </p><p class="article-text">
        En el documento se recuerda que la administraci&oacute;n tiene la obligaci&oacute;n de comprobar que las obras cuentan con el t&iacute;tulo habilitante correspondiente y se ajustan a las condiciones concedidas, pudiendo incluso decretar su suspensi&oacute;n inmediata en caso de incumplimiento. Asimismo, se advierte de que la ejecuci&oacute;n de obras sin las autorizaciones pertinentes o vulnerando sus condiciones puede constituir una infracci&oacute;n grave, sancionable con multas que oscilan entre los 30.001 y los 600.000 euros.
    </p><p class="article-text">
        El futuro del pavimento art d&eacute;co de Casa Ben&iacute;tez, si es que queda algo de &eacute;l, y de los carteles recientemente aparecidos sigue siendo incierto. Ni el Ayuntamiento ni la Comunidad han activado, por ahora, mecanismos concretos para su protecci&oacute;n. Se limitan a se&ntilde;alar que estudiar&aacute;n el caso. Mientras tanto, una parte de la historia de la ciudad se desvanece. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <card-component listId="10e11ebad6" interestId="0b5b346d04"></card-component>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nerea Díaz Ochando]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/obras-construir-pisos-lujo-edificio-protegido-madrid-borran-art-deco-historica-sastreria_1_13080376.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 21:21:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/19541da5-c0a9-4bfe-8ee1-922179df6828_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="123014" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/19541da5-c0a9-4bfe-8ee1-922179df6828_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="123014" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las obras para construir pisos de lujo en un edificio protegido de Madrid borran el art déco de su histórica sastrería]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/19541da5-c0a9-4bfe-8ee1-922179df6828_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Calle Infantas Madrid,Patrimonio,Edificios,Patrimonio Histórico,Urbanismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El castillo de Torija, joya mendocina de Guadalajara, que resurgió de las cenizas y es de los mejores conservados de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/castillo-torija-joya-mendocina-guadalajara-resurgio-cenizas-mejores-conservados-espana_132_13060528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb52f1e0-70f4-41c4-a95c-6a17e54062f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El castillo de Torija, joya mendocina de Guadalajara, que resurgió de las cenizas y es de los mejores conservados de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ubicado en la localidad homónima, fue residencia y propiedad de la Casa de Mendoza, una de las familias nobiliarias más importantes en el reino de Castilla durante la Baja Edad Media</p><p class="subtitle">Descubrir los secretos de la corte medieval toledana a través de 'joyas' artísticas de casi ocho siglos</p></div><p class="article-text">
        Cuando en la Edad Media estallaba un conflicto, la estrategia, los vasallos y las fortificaciones se convert&iacute;an en grandes aliados. Sin embargo, los castillos y fortalezas sufr&iacute;an asedios que pod&iacute;an durar meses o incluso a&ntilde;os, si la ciudad amurallada que los cobijaba contaba con recursos suficientes.
    </p><p class="article-text">
        Este es el caso del castillo de Torija, una fortaleza construida a finales del siglo XV en el municipio hom&oacute;nimo de la provincia de Guadalajara. Seg&uacute;n el profesor de la Universidad de Alcal&aacute;, Enrique Daza, &ldquo;fue construido probablemente tras el asedio que el marqu&eacute;s de Santillana, &Iacute;&ntilde;igo L&oacute;pez de Mendoza, en asociaci&oacute;n con el rey Juan II de Castilla, realiza en este enclave en el a&ntilde;o 1452&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este asedio ten&iacute;a como objetivo la expulsi&oacute;n de las tropas navarras que &ldquo;se hab&iacute;an acantonado all&iacute; en 1445&rdquo;, dentro del contexto de las guerras entre el Reino de Castilla y los infantes de Arag&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Enrique Daza es investigador y profesor de Historia Medieval en la Universidad de Alcal&aacute;. En la actualidad forma parte del proyecto de investigaci&oacute;n I+D+i &lsquo;Pervivere. Del castillo al palacio: transformaci&oacute;n, habitabilidad y pervivencia de la fortificaci&oacute;n se&ntilde;orial&rsquo; que, coordinado por el profesor de la Universidad de Huelva Juan Luis Carriazo Rubio, aborda &ldquo;los cambios arquitect&oacute;nicos y funcionales de los castillos al final de la Edad Media&rdquo; desde una &oacute;ptica interdisciplinar, abordando m&uacute;ltiples perspectivas y visiones; tambi&eacute;n forma parte del proyecto &lsquo;Atlas virtual del patrimonio hist&oacute;rico de las &oacute;rdenes militares en Castilla-La Mancha (siglos XII-XVI), que est&aacute; coordinado por el profesor Jes&uacute;s M. Molero Garc&iacute;a desde la Universidad de Castilla-La Mancha.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc90b77a-2f2d-4505-a928-1c97b66471cb_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc90b77a-2f2d-4505-a928-1c97b66471cb_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc90b77a-2f2d-4505-a928-1c97b66471cb_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc90b77a-2f2d-4505-a928-1c97b66471cb_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc90b77a-2f2d-4505-a928-1c97b66471cb_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc90b77a-2f2d-4505-a928-1c97b66471cb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bc90b77a-2f2d-4505-a928-1c97b66471cb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Torre del homenaje del Castillo de Torija."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Torre del homenaje del Castillo de Torija.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">La Casa de Mendoza y sus principales exponentes</h2><p class="article-text">
        Esta casa nobiliaria tiene sus or&iacute;genes en el municipio hom&oacute;nimo que se encuentra en la actual provincia de &Aacute;lava. Comienza como una familia de hidalgos, aunque posteriormente van adquiriendo m&aacute;s privilegios y t&iacute;tulos nobiliarios como el marquesado de Santillana, el ducado del Infantado o tambi&eacute;n cargos eclesi&aacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        Enrique Daza se&ntilde;ala que se trata de una nobleza &ldquo;m&aacute;s cortesana, alejada de los preceptos de la nobleza tradicional castellana anterior, que estaba mucho m&aacute;s vinculada al territorio y al ejercicio de la guerra como motor social&rdquo;. Es por ello que, a partir de este momento en el que &ldquo;los nobles empiezan a generar sus propios estados se&ntilde;oriales&rdquo; donde surgen personajes que ampl&iacute;an sus miras hacia la cultura, convirti&eacute;ndose en escritores, mecenas y literatos.
    </p><p class="article-text">
        Entre los principales exponentes de esta casa nobiliaria est&aacute;n &Iacute;&ntilde;igo L&oacute;pez de Mendoza, primer marqu&eacute;s de Santillana, como militar, estratega pol&iacute;tico y poeta que introdujo el soneto italiano en la literatura castellana; tambi&eacute;n su hijo, Pedro Gonz&aacute;lez de Mendoza, m&aacute;s conocido como el &lsquo;Cardenal Mendoza&rsquo;, que fue arzobispo de Toledo y durante la &eacute;poca de los Reyes Cat&oacute;licos fue considerado el &ldquo;tercer rey de Espa&ntilde;a&rdquo; por su gran influencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa3867ca-771d-4c50-a90a-04e4df2456b8_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa3867ca-771d-4c50-a90a-04e4df2456b8_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa3867ca-771d-4c50-a90a-04e4df2456b8_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa3867ca-771d-4c50-a90a-04e4df2456b8_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa3867ca-771d-4c50-a90a-04e4df2456b8_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa3867ca-771d-4c50-a90a-04e4df2456b8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fa3867ca-771d-4c50-a90a-04e4df2456b8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Copia del retrato de Íñigo López de Mendoza y de la Vega, I marqués de Santillana, realizado por Jorge Inglés en 1455."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Copia del retrato de Íñigo López de Mendoza y de la Vega, I marqués de Santillana, realizado por Jorge Inglés en 1455.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De igual manera, el primer duque del Infantado, Diego Hurtado de Mendoza, -que era hermano del cardenal- y fue un &ldquo;personaje clave para la implantaci&oacute;n del linaje en Guadalajara&rdquo; a pesar de que la ciudad &ldquo;siempre mantuvo su condici&oacute;n de realengo&rdquo; -dependencia directa de la Corona-.  
    </p><p class="article-text">
        De la Casa de Mendoza, tambi&eacute;n hay que mencionar mujeres que tuvieron un papel relevante en la Historia y que consiguieron romper barreras como liderar un ej&eacute;rcito o bando, as&iacute; como gozar de la confianza y respeto del rey. 
    </p><p class="article-text">
        De esta familia, por una de sus ramas, desciende tambi&eacute;n Mar&iacute;a Pacheco, la denominada &lsquo;Leona de Castilla&rsquo;, l&iacute;der del movimiento comunero en Toledo durante la Guerra de las Comunidades contra el rey Carlos I.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De esta familia, por una de sus ramas, desciende también María Pacheco, la denominada ‘Leona de Castilla’, líder del movimiento comunero en Toledo durante la Guerra de las Comunidades contra el rey Carlos I</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otra de las grandes mujeres es Ana de Mendoza de la Cerda, duquesa de Pastrana y princesa de &Eacute;boli, que lleg&oacute; a ser una de las personas m&aacute;s influyentes en la corte del rey Felipe II, por tener una pol&iacute;tica de &ldquo;Espa&ntilde;a abierta&rdquo; en contraposici&oacute;n con el duque de Alba, aunque asumi&oacute; un triste final tras verse envuelta en diferentes intrigas palaciegas. 
    </p><h2 class="article-text">Evoluci&oacute;n del castillo de Torija </h2><p class="article-text">
        Daza asegura que la incorporaci&oacute;n de Torija al patrimonio mendocino, &ldquo;no solo supuso la construcci&oacute;n del castillo que hoy contemplamos, tambi&eacute;n se efectu&oacute; un nuevo proyecto urban&iacute;stico que implic&oacute; la creaci&oacute;n de un espacio organizado con un trazado de calles regular&rdquo;, rodeado de una nueva muralla que estaba dotada de puertas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05db4494-9448-434d-bf62-4b6ab8f2c194_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05db4494-9448-434d-bf62-4b6ab8f2c194_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05db4494-9448-434d-bf62-4b6ab8f2c194_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05db4494-9448-434d-bf62-4b6ab8f2c194_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05db4494-9448-434d-bf62-4b6ab8f2c194_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05db4494-9448-434d-bf62-4b6ab8f2c194_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/05db4494-9448-434d-bf62-4b6ab8f2c194_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entorno del Castillo de Torija."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entorno del Castillo de Torija.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El investigador nos cuenta que de las fortificaciones previas al asedio que se encontrasen en el emplazamiento &ldquo;hoy por hoy no hay datos materiales&rdquo;, y que en las excavaciones arqueol&oacute;gicas que &eacute;l dirigi&oacute; en el a&ntilde;o 2005 en el interior del propio castillo &ldquo;no aparecieron restos vinculados a ese asedio, ni ning&uacute;n tipo de fortificaci&oacute;n anterior&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un misterio que por el momento est&aacute; sin resolver, ya que detalla que la documentaci&oacute;n escrita a la que ha tenido acceso &ldquo;nos habla de que exist&iacute;a una casa fuerte en Torija desde finales del siglo XIV, vinculada a los primeros procesos de se&ntilde;oralizaci&oacute;n en la zona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enrique Daza apunta tambi&eacute;n que, aunque en el &ldquo;acervo popular se ha idealizado la presencia de un castillo m&aacute;s antiguo, ya una torre de &eacute;poca andalus&iacute; u otra fortificaci&oacute;n realizada por la Orden del Temple&rdquo;, en la actualidad no cuenta con apoyo documental &ldquo;por lo que debemos mantenerlo en el plano de la leyenda&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/502f76cd-eec2-4e58-828f-f9247bae494f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/502f76cd-eec2-4e58-828f-f9247bae494f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/502f76cd-eec2-4e58-828f-f9247bae494f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/502f76cd-eec2-4e58-828f-f9247bae494f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/502f76cd-eec2-4e58-828f-f9247bae494f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/502f76cd-eec2-4e58-828f-f9247bae494f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/502f76cd-eec2-4e58-828f-f9247bae494f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista aérea del Castillo de Torija."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista aérea del Castillo de Torija.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El investigador de la Universidad de Alcal&aacute; expone que se trata de un castillo que estaba pensado para contener un espacio palaciego donde las funciones defensivas quedasen relegadas frente a las habitacionales: &ldquo;Es un edificio con funciones de palacio revestido de un lenguaje arquitect&oacute;nico fortificado, con torres, foso, barrera, algunas bocas de tiro y una gran torre del homenaje&rdquo;, que seg&uacute;n detalla Daza se trata de &ldquo;una de las manifestaciones de mayor inter&eacute;s para significaci&oacute;n del linaje&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, el castillo de Torija cuenta con elementos con &ldquo;mayor carga simb&oacute;lica que defensiva&rdquo;, donde est&aacute;n previstos &ldquo;m&aacute;s para ser vistos e imponer que para hacer frente a un asedio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Daza apunta que fue habitado puntualmente por los condes de Coru&ntilde;a, tambi&eacute;n vizcondes de Torija, desde finales del siglo XV, siendo el primero Lorenzo Suarez de Figueroa y Mendoza, hijo del marqu&eacute;s de Santillana. Sin embargo, a partir de finales del siglo XVI se convierte en una residencia secundaria: &ldquo;En ese momento la nobleza se ve atra&iacute;da por la corte de Madrid y prefiere residir all&iacute;&rdquo;. A pesar de ello, la documentaci&oacute;n muestra que el edificio estaba &ldquo;perfectamente mantenido y provisto&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72732b1f-d88a-4582-a0ad-e427caec4620_1-1-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72732b1f-d88a-4582-a0ad-e427caec4620_1-1-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72732b1f-d88a-4582-a0ad-e427caec4620_1-1-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72732b1f-d88a-4582-a0ad-e427caec4620_1-1-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72732b1f-d88a-4582-a0ad-e427caec4620_1-1-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72732b1f-d88a-4582-a0ad-e427caec4620_1-1-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/72732b1f-d88a-4582-a0ad-e427caec4620_1-1-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El castillo de Torija en una ilustración de 1885 realizada por José María Quadrado y Vicente de la Fuente."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El castillo de Torija en una ilustración de 1885 realizada por José María Quadrado y Vicente de la Fuente.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Contin&uacute;a en buenas condiciones hasta el siglo XVIII, donde &ldquo;algunas fuentes lo consideran parcialmente abandonado&rdquo; y ya un siglo despu&eacute;s, durante la Guerra de la Independencia el edificio es ocupado por parte de las tropas de El Empecinado, militar y h&eacute;roe que derrot&oacute; varias veces a las tropas napole&oacute;nicas. Daza se&ntilde;ala que este militar &ldquo;orden&oacute; volar la torre del homenaje para que las tropas francesas no usasen el castillo con fines t&aacute;cticos. Qued&oacute; partida a la mitad, desde la terraza hasta los cimientos y es as&iacute; como queda retratada en diversos grabados del siglo XIX y fotograf&iacute;as del XX&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El castillo ten&iacute;a un estado ruinoso durante las primeras d&eacute;cadas del siglo XX, incluso durante la Guerra Civil fue utilizado como almac&eacute;n de pertrechos de las tropas. Enrique Daza se&ntilde;ala que al ser &ldquo;muy visible&rdquo; desde la autov&iacute;a A-2, existi&oacute; entonces un &ldquo;inter&eacute;s por parte de las administraciones en la restauraci&oacute;n del castillo por cuestiones tur&iacute;sticas&rdquo;. En la d&eacute;cada de 1960 fue restaurado con el proyecto del arquitecto Jos&eacute; Manuel Gonz&aacute;lez-Valc&aacute;rcel, que recompuso los par&aacute;metros exteriores y le dio el aspecto con el que cuenta hoy, siendo uno de los mejores conservados de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Daza explica que el inter&eacute;s de la reforma &ldquo;solo se centr&oacute; en el aspecto exterior, quedando el interior vac&iacute;o&rdquo;, hasta que entre los a&ntilde;os 2005 y 2009 la Diputaci&oacute;n de Guadalajara, como propietaria del edificio, le dio un nuevo uso, dedic&aacute;ndose como Centro de Interpretaci&oacute;n del Turismo de Guadalajara (CITUG).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ad983a6-15ba-4431-be59-e02d55185307_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ad983a6-15ba-4431-be59-e02d55185307_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ad983a6-15ba-4431-be59-e02d55185307_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ad983a6-15ba-4431-be59-e02d55185307_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ad983a6-15ba-4431-be59-e02d55185307_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ad983a6-15ba-4431-be59-e02d55185307_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8ad983a6-15ba-4431-be59-e02d55185307_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior actual del Castillo de Torija como CITUG."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior actual del Castillo de Torija como CITUG.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Los Mendoza como mecenas del Renacimiento en Guadalajara</h2><p class="article-text">
        La Casa de Mendoza ha estado ligada a la actual provincia de Guadalajara desde el final de la Edad Media y &ldquo;su legado es perceptible a lo largo de toda la provincia como promotores de castillos, iglesias, conventos y como mecenas de diferentes empresas art&iacute;sticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Daza, la &ldquo;huella indeleble de los Mendoza est&aacute; ligada al primer Renacimiento que recal&oacute; en Castilla, lo que ha generado mucho inter&eacute;s&rdquo;. El s&aacute;bado 14 de marzo, se celebrar&aacute; en Cogolludo (Guadalajara) una jornada de divulgaci&oacute;n, organizado por el &aacute;rea de Historia Medieval de la UAH y la Fundaci&oacute;n General de la misma universidad, titulado &lsquo;Cogolludo en el inicio del Renacimiento en Espa&ntilde;a&rsquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Comenzar&aacute; a las 10:30 horas en el sal&oacute;n de actos del Ayuntamiento, primeramente con una introducci&oacute;n hist&oacute;rica a cargo de la catedr&aacute;tica en Historia Medieval de la UAH, <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/ano-1508-revolucion-educativa-trajo-fundacion-universidad-alcala_132_10083486.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Dolores Caba&ntilde;as;</a> seguidamente el programa continuar&aacute; con la ponencia &lsquo;Cogolludo antes de los Mendoza&rsquo;, impartida por el profesor e investigador de la UAH, <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/documentos-originales-escondidos-archivos-municipales-permiten-distinguir-leyendas-historia-veridica_132_10343497.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pl&aacute;cido Ballesteros.</a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba0bde57-7bc7-4da3-9ce9-89b608dc7042_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba0bde57-7bc7-4da3-9ce9-89b608dc7042_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba0bde57-7bc7-4da3-9ce9-89b608dc7042_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba0bde57-7bc7-4da3-9ce9-89b608dc7042_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba0bde57-7bc7-4da3-9ce9-89b608dc7042_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba0bde57-7bc7-4da3-9ce9-89b608dc7042_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ba0bde57-7bc7-4da3-9ce9-89b608dc7042_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Detalle del patio de armas del Castillo de Torija."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Detalle del patio de armas del Castillo de Torija.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A las 12:00 horas, Enrique Daza tomar&aacute; la palabra en la ponencia &lsquo;Los Mendoza, constructores de fortalezas&rsquo;, y a las 13:00 horas ser&aacute; el turno del catedr&aacute;tico Manuel P&eacute;rez, que impartir&aacute; la charla &lsquo;El Marqu&eacute;s de Santillana: una figura literaria en el umbral del Renacimiento&rsquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tras un descanso, a las 17:00 horas tendr&aacute; lugar la conferencia &lsquo;Ornamenta Domus Aureae, el arte de los Mendoza en tierra de Cogolludo y Guadalajara, efectuada por el cronista Antonio Herrera, y finalizar&aacute; a las 18:00 horas con la ponencia &lsquo;Nuevas tecnolog&iacute;as para la difusi&oacute;n del Patrimonio&rsquo;, a cargo del profesor de comunicaci&oacute;n audiovisual de la UAH, Juli&aacute;n de la Fuente. 
    </p><p class="article-text">
        Enrique Daza anima a asistir a esta jornada, ya que &ldquo;debemos tener en cuenta que los Mendoza, junto con los Medinaceli, van a propiciar la entrada de las ideas y formas art&iacute;sticas del Renacimiento en Castilla, y que Guadalajara como solar de los Mendoza, es el espacio donde ha quedado grabada esta primera huella de la recuperaci&oacute;n de las formas del mundo cl&aacute;sico en el final de la Edad Media&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los interesados e interesadas en inscribirse para asistir a la jornada pueden hacerlo a partir de <a href="https://forms.office.com/pages/responsepage.aspx?id=UsXSzh99MUeqOi8OyWKeJgRKnfeszopDt0wjzP2WOqFURTNONVpKNVhFWDQ5UkhWTFdGOUQ2R1E5Ty4u&amp;route=shorturl" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este enlace rellenando el formulario</a>.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rodrigo Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/castillo-torija-joya-mendocina-guadalajara-resurgio-cenizas-mejores-conservados-espana_132_13060528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 18:49:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/eb52f1e0-70f4-41c4-a95c-6a17e54062f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9712550" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/eb52f1e0-70f4-41c4-a95c-6a17e54062f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9712550" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El castillo de Torija, joya mendocina de Guadalajara, que resurgió de las cenizas y es de los mejores conservados de España]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/eb52f1e0-70f4-41c4-a95c-6a17e54062f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Castillos,Patrimonio,Edad Media,Patrimonio Histórico,Universidad de Alcalá,Historia,Alcarria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este edificio parece un palacio y la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad, pero detrás de su fachada hay una estación de tren]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/edificio-parece-palacio-unesco-declaro-patrimonio-humanidad-detras-fachada-hay-estacion-tren-pm_1_13060025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8de8fb6e-82eb-47f6-a72f-71f7cc038786_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este edificio parece un palacio y la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad, pero detrás de su fachada hay una estación de tren"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Diseñada por el arquitecto británico Frederick William Stevens, la estación se encuentra en el corazón de Mumbai (India)</p><p class="subtitle">La estación que estuvo abierta para una sola estudiante: cuando se graduó, el tren dejó de parar</p></div><p class="article-text">
        En medio de Mumbai, una ciudad de aut&eacute;nticos contrastes dentro de la <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/si-vas-india-tienes-nuevo-peligro-temer-cobras-venenosas-mundo-subirse-trenes-llegan-lugares-antidoto-pm_1_13006140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">India</a>, encontramos una joya arquitect&oacute;nica que merece la pena conocer. Se trata de la <strong>Estaci&oacute;n Terminal Chhatrapati Shivaji</strong>, dise&ntilde;ada por el arquitecto brit&aacute;nico Frederick William Stevens durante la &eacute;poca colonial.
    </p><p class="article-text">
        En un primer vistazo, pocos pueden imaginar que detr&aacute;s de la imponente fachada de este edificio se encuentra uno de los centros ferroviarios m&aacute;s activos del planeta: miles de trenes y cientos de miles de pasajeros recorren cada d&iacute;a por el interior de este lugar que, m&aacute;s all&aacute; de una instalaci&oacute;n ferroviaria, est&aacute; considerado un <strong>monumento hist&oacute;rico y arquitect&oacute;nico clave</strong> de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que, en 2004, la UNESCO la declar&oacute; Patrimonio de la Humanidad. &ldquo;Chhatrapati Shivaji es un <strong>ejemplo excepcional del encuentro entre dos culturas</strong>, ya que los arquitectos brit&aacute;nicos trabajaron con los artesanos indios para incorporar las tradiciones y los estilos arquitect&oacute;nicos aut&oacute;ctonos, creando as&iacute; un nuevo estilo&rdquo;, se&ntilde;ala la organizaci&oacute;n sobre el edificio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No puede ser m&aacute;s acertada esta descripci&oacute;n. Williams Stevens, quien proyect&oacute; el edificio, combin&oacute; las <strong>c&uacute;pulas, torres, arcos y detalles del g&oacute;tico victoriano</strong>, propios del dominio brit&aacute;nico, con elementos de la arquitectura palacial cl&aacute;sica de la India. El resultado es una fusi&oacute;n de estilos aquitect&oacute;nicos que podemos encontrar en muy pocos edificios del mundo.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2031423231052095929?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text"><strong>Un ejemplo del poder colonial</strong></h2><p class="article-text">
        La historia de esta estaci&oacute;n comenz&oacute; en el siglo XIX, cuando la India formaba parte del Imperio brit&aacute;nico. En aquel momento el ferrocarril estaba en plena expansi&oacute;n y el Imperio decidi&oacute; construir en Mumbai (entonces Bombay), una ciudad que tambi&eacute;n estaba en auge, un lugar que no solo cumpliera la funci&oacute;n pr&aacute;ctica de transportar pasajeros, sino que tambi&eacute;n <strong>reflejara el poder y la ambici&oacute;n colonial</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La construcci&oacute;n, iniciada en 1878 y finalizada diez a&ntilde;os despu&eacute;s, dio lugar a la monumental Chhatrapati Shivaji Maharaj, que durante cien a&ntilde;os se llam&oacute; Victoria Terminus en honor a la reina Victoria, emperatriz de la India. Una de las cosas que m&aacute;s destaca del edificio es su <strong>c&uacute;pula central de 50 metros de altura</strong>, aunque merece la pena fijarse en cada uno de sus detalles.
    </p><p class="article-text">
        El monumento ha aparecido en m&uacute;ltiples documentales y pel&iacute;culas de Bollywood, aunque alcanz&oacute; la fama internacional gracias a un proyecto audiovisual concreto: la pel&iacute;cula <em>Slumdog Millionaire</em> (2008). Hoy en d&iacute;a, hablamos de una de las <strong>estaciones m&aacute;s impresionantes y bellas del mundo</strong> que merece la pena visitar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/edificio-parece-palacio-unesco-declaro-patrimonio-humanidad-detras-fachada-hay-estacion-tren-pm_1_13060025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 12:00:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8de8fb6e-82eb-47f6-a72f-71f7cc038786_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2828570" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8de8fb6e-82eb-47f6-a72f-71f7cc038786_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2828570" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Este edificio parece un palacio y la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad, pero detrás de su fachada hay una estación de tren]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8de8fb6e-82eb-47f6-a72f-71f7cc038786_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Trenes,Patrimonio Histórico,India,UNESCO]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fortaleza medieval con 200 metros de muralla sobre un cerro estratégico para dominar tres valles en la Ribera del Duero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fortaleza-medieval-200-metros-muralla-alzada-cerro-estrategico-dominar-tres-valles-ribera-duero_1_13061819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73b9a395-7871-481b-a757-6985fe4d69d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fortaleza medieval con 200 metros de muralla sobre un cerro estratégico para dominar tres valles en la Ribera del Duero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recorrer Peñafiel permite conocer su casco histórico, visitar un museo dedicado a la viticultura y apreciar la arquitectura y la organización de la villa a lo largo de los siglos</p><p class="subtitle">La fortaleza de origen islámico y la escultura colosal que se elevan en una colina sobre la ciudad de Murcia</p></div><p class="article-text">
        En la Ribera del Duero, la localidad de Pe&ntilde;afiel se distingue por la presencia de una fortaleza que domina el paisaje circundante. Su ubicaci&oacute;n sobre un cerro permite observar los valles que la rodean y el entramado urbano que se extiende a sus pies, mientras que el territorio a su alrededor, formado por vi&ntilde;edos y cultivos, ha sostenido la actividad econ&oacute;mica de la villa a lo largo de los siglos. La localidad se encuentra a 56 kil&oacute;metros de Valladolid, lo que facilita el acceso desde la capital y contribuye al flujo de visitantes interesados en su patrimonio y su entorno natural.
    </p><p class="article-text">
        El casco urbano de Pe&ntilde;afiel conserva adem&aacute;s buena parte de su trazado medieval, con calles, plazas y edificios que muestran la organizaci&oacute;n de la vida en la villa en distintas &eacute;pocas. Las construcciones y los espacios p&uacute;blicos permiten entender c&oacute;mo se distribu&iacute;an el comercio, las zonas de encuentro y las actividades religiosas, as&iacute; como la relaci&oacute;n entre la topograf&iacute;a y la planificaci&oacute;n urbana. Esta estructura facilita recorrer la localidad y observar su evoluci&oacute;n hist&oacute;rica sin centrarse &uacute;nicamente en la fortaleza.
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de patrimonio, paisaje y cultura ha convertido a Pe&ntilde;afiel en un destino que ofrece recorridos por sus monumentos y su entorno natural. La villa permite comprender la relaci&oacute;n entre historia, econom&iacute;a y territorio en la Ribera del Duero, mostrando elementos que se han mantenido activos desde &eacute;pocas pasadas hasta la actualidad. La proximidad de los vi&ntilde;edos y la continuidad de la actividad agr&iacute;cola ofrecen una perspectiva completa del desarrollo econ&oacute;mico y cultural de la regi&oacute;n, integrando la historia de la villa con su paisaje y su actividad contempor&aacute;nea.
    </p><h2 class="article-text">El Castillo de Pe&ntilde;afiel</h2><p class="article-text">
        La fortaleza se erige sobre un cerro estrat&eacute;gico que permite controlar los valles de los r&iacute;os Duero, Durat&oacute;n y Botijas, un emplazamiento que durante los siglos IX y X tuvo un papel decisivo en la l&iacute;nea defensiva de la Ribera del Duero. En su origen, esta posici&oacute;n era clave tanto para los reinos cristianos como para los dominios musulmanes, ya que desde all&iacute; se pod&iacute;a supervisar el flujo de personas y mercanc&iacute;as, as&iacute; como proteger la poblaci&oacute;n local. Su ubicaci&oacute;n en la antigua frontera cristiano-&aacute;rabe explica la necesidad de una construcci&oacute;n s&oacute;lida y extensamente vigilada, que asegurara el control del final de la ruta medieval que llegaba desde tierras segovianas a trav&eacute;s del r&iacute;o Durat&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8b6525a7-f334-4e0a-879d-5efaab02d798_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8b6525a7-f334-4e0a-879d-5efaab02d798_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8b6525a7-f334-4e0a-879d-5efaab02d798_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8b6525a7-f334-4e0a-879d-5efaab02d798_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8b6525a7-f334-4e0a-879d-5efaab02d798_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8b6525a7-f334-4e0a-879d-5efaab02d798_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8b6525a7-f334-4e0a-879d-5efaab02d798_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista de Peñafiel desde el castillo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista de Peñafiel desde el castillo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El trazado de la fortaleza es alargado y estrecho, con 200 metros de longitud y 23 metros de ancho, lo que le da una apariencia de quilla de barco. Su planta se organiza siguiendo un estilo ojival germ&aacute;nico, y se compone de dos murallas: la exterior, lisa y de origen m&aacute;s antiguo, atribuida al siglo XI, y la interior, reforzada con torreones cil&iacute;ndricos que en algunos casos sirvieron como mazmorras. La torre del homenaje, de m&aacute;s de 30 metros de altura, divide los espacios interiores en dos patios diferenciados: el norte se destinaba a aljibes, almacenes y dependencias de servicio, mientras que el sur alojaba guarniciones y caballer&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Desde 1999, el patio sur alberga el Museo Provincial del Vino, que ha convertido a la fortaleza en un referente del enoturismo de la Ribera del Duero. Esta combinaci&oacute;n de patrimonio militar y cultural ha transformado el castillo en un espacio donde se puede recorrer la historia de la fortaleza y conocer la tradici&oacute;n vitivin&iacute;cola de la regi&oacute;n. Declarado Monumento Nacional en 1917, el Castillo de Pe&ntilde;afiel conserva su funci&oacute;n hist&oacute;rica como punto de observaci&oacute;n y control, mientras integra nuevas actividades orientadas a la divulgaci&oacute;n y al turismo. Su estructura, su ubicaci&oacute;n y su historia reflejan la importancia estrat&eacute;gica de esta construcci&oacute;n en la defensa y organizaci&oacute;n territorial a lo largo de m&aacute;s de mil a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">Espacios destacados de la localidad</h2><p class="article-text">
        El casco urbano de Pe&ntilde;afiel conserva elementos que reflejan su historia y la continuidad de su estructura medieval. La Plaza del Coso es uno de los espacios m&aacute;s representativos: un cuadril&aacute;tero de unos 3.500 metros cuadrados en el que se han celebrado festejos taurinos desde la Edad Media. Las viviendas que rodean la plaza mantienen balcones de madera con dise&ntilde;os arabescos, conservando su car&aacute;cter original y ofreciendo una visi&oacute;n del urbanismo tradicional de la villa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b216ea77-3c24-4eb4-a7fb-dffdfb0ca873_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b216ea77-3c24-4eb4-a7fb-dffdfb0ca873_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b216ea77-3c24-4eb4-a7fb-dffdfb0ca873_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b216ea77-3c24-4eb4-a7fb-dffdfb0ca873_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b216ea77-3c24-4eb4-a7fb-dffdfb0ca873_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b216ea77-3c24-4eb4-a7fb-dffdfb0ca873_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b216ea77-3c24-4eb4-a7fb-dffdfb0ca873_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Plaza del Coso."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Plaza del Coso.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otro punto destacado es el conjunto formado por la Iglesia y el Convento de San Pablo. Construido en 1324 sobre el antiguo alc&aacute;zar de Alfonso X El Sabio por el Infante Don Juan Manuel, el edificio combina elementos g&oacute;ticos y mud&eacute;jares. El templo se convirti&oacute; en lugar de enterramiento del Infante y tambi&eacute;n fue declarado Bien de Inter&eacute;s Cultural en 1931. Su arquitectura permite observar la transici&oacute;n entre estilos medievales y refleja la importancia de la villa como centro religioso y social durante la Baja Edad Media.
    </p><p class="article-text">
        La Torre del Reloj es otro vestigio notable del patrimonio local. Perteneciente a la desaparecida iglesia de San Esteban, conserva la maquinaria original del siglo XIX, funcionando como testimonio de la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de Pe&ntilde;afiel. Desde lo alto, la torre ofrece perspectivas sobre la trama urbana y los alrededores del municipio, completando una experiencia que combina la observaci&oacute;n arquitect&oacute;nica con el recorrido por espacios hist&oacute;ricos que han acompa&ntilde;ado la vida de la villa durante siglos.
    </p><p class="article-text">
        Pe&ntilde;afiel combina elementos hist&oacute;ricos, arquitect&oacute;nicos y culturales que permiten comprender la evoluci&oacute;n de la villa en la Ribera del Duero. La fortaleza, junto con sus plazas, iglesias y construcciones tradicionales, proporciona una perspectiva completa del desarrollo urbano y social de la localidad a lo largo de los siglos. El recorrido por estos espacios muestra c&oacute;mo la defensa, la religi&oacute;n y la actividad econ&oacute;mica han moldeado el territorio, ofreciendo una experiencia que conecta la historia de la villa con su configuraci&oacute;n actual.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fortaleza-medieval-200-metros-muralla-alzada-cerro-estrategico-dominar-tres-valles-ribera-duero_1_13061819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 11:59:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/73b9a395-7871-481b-a757-6985fe4d69d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="871731" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/73b9a395-7871-481b-a757-6985fe4d69d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="871731" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La fortaleza medieval con 200 metros de muralla sobre un cerro estratégico para dominar tres valles en la Ribera del Duero]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/73b9a395-7871-481b-a757-6985fe4d69d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Castilla y León,Valladolid,Castillos,Patrimonio Histórico,Monumentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antonio Giraldo, concejal del PSOE de Madrid, pide protección a la Policía tras recibir amenazas de muerte en redes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/antonio-giraldo-concejal-psoe-madrid-pide-proteccion-policia-recibir-amenazas-muerte-redes_1_13060312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5625b4cb-b7ea-449a-8cb4-ce763801400a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonio Giraldo, concejal del PSOE de Madrid, pide protección a la Policía tras recibir amenazas de muerte en redes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El portavoz socialista en la Comisión de Urbanismo denuncia un "acoso organizado" en X, con mensajes que piden su "fusilamiento", en una campaña orquestada después de criticar al Ayuntamiento por la anulación del proyecto para convertir las Cocheras de Cuatro Caminos en viviendas</p><p class="subtitle">Rita Maestre denuncia ante la Policía haber sido acosada en su casa tras la difusión de su dirección en anuncios falsos de servicios sexuales</p></div><p class="article-text">
        El concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid Antonio Giraldo ha solicitado protecci&oacute;n a la Polic&iacute;a Municipal de la capital despu&eacute;s de recibir &ldquo;amenazas de muerte&rdquo; en su perfil de la red social X, donde valora con asiduidad proyectos urban&iacute;sticos de la capital. El tambi&eacute;n portavoz de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad de la formaci&oacute;n socialista expone que los ataques han llegado despu&eacute;s de opinar sobre la anulaci&oacute;n por parte del Tribunal Supremo del proyecto del Gobierno de Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez-Almeida para la transformaci&oacute;n de las antiguas Cocheras de Cuatro Caminos en viviendas.
    </p><p class="article-text">
        Giraldo alertaba de la situaci&oacute;n a &uacute;ltima hora de este martes a trav&eacute;s de la misma red social donde ha recibido los ataques: &ldquo;Llevo desde ayer recibiendo todo tipo de amenazas de muerte o contra mi integridad f&iacute;sica porque la realidad inc&oacute;moda de que detr&aacute;s de la chapuza de las Cocheras de Cuatro Caminos est&aacute; el equipo de Gobierno municipal ha ca&iacute;do como un jarro de agua fr&iacute;a en el X reaccionario&rdquo;, traslad&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El socialista ha pedido &ldquo;seguridad personal&rdquo; al Cuerpo policial de la ciudad. &ldquo;He tenido que pedir seguridad personal a la Polic&iacute;a Municipal de Madrid, que me proporcionan encantados porque son unos profesionales enormes, ante amenazas personales recibidas. En fin. Urbanismo delirante al que mi mensaje, acompa&ntilde;ado de la justicia, molesta&rdquo;, escribe en su cuenta de X.
    </p><p class="article-text">
        Giraldo desgrana en declaraciones recogidas por Europa Press que ha recibido cientos de mensajes desde el lunes, un &ldquo;acoso organizado&rdquo; que ha vinculado a la &ldquo;extrema derecha&rdquo;. En esos mensajes, cuentas an&oacute;nimas desean su &ldquo;fusilamiento&rdquo; o, incluso, quemarlo junto a las cocheras. El edil trasladar&aacute; su preocupaci&oacute;n en la comisi&oacute;n de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad que se celebra el lunes 16 de marzo, una sesi&oacute;n en la que preguntar&aacute; al equipo de Borja Carabante por la cuesti&oacute;n del planeamiento urban&iacute;stico de Cuatro Caminos.
    </p><h2 class="article-text">Denuncia ante la Polic&iacute;a despu&eacute;s de la pasividad de X</h2><p class="article-text">
        El socialista ha avanzado que presentar&aacute; una denuncia ante la Polic&iacute;a Nacional y cree que estos discursos de odio han aparecido ante un tema &ldquo;caldeado&rdquo; y &ldquo;visceral&rdquo;, como es la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/noticias/adios-cocheras-centenarias-cuatro-caminos-madrid_1_8012940.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">demolici&oacute;n &ldquo;ilegal&rdquo; de las cocheras</a>, obra del arquitecto gallego Antonio Palacios.
    </p><p class="article-text">
        Se refiere as&iacute; a la Modificaci&oacute;n Puntual de Plan General de Ordenaci&oacute;n Urbana de Madrid (PGOU) tumbada por el Supremo, que deja en suspenso el desarrollo urban&iacute;stico previsto en los terrenos con los que se pretend&iacute;a dar respuesta a 443 familias cooperativistas que llevan a&ntilde;os esperando para tener sus viviendas en el entorno del distrito de Chamber&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n, sin embargo, ha sido declarada irregular por diversas instancias judiciales, algo que no impidi&oacute; demoler este importante patrimonio urbano con m&aacute;s de 100 a&ntilde;os de historia. Al respecto, el delegado del ramo, Borja Carabante, afirm&oacute; que la sentencia no es firme y que el Consistorio trabaja ya con los vecinos en una nueva ordenaci&oacute;n urban&iacute;stica para este &aacute;mbito de la capital.
    </p><p class="article-text">
        Ante la ola de &ldquo;odio&rdquo; recibida en los &uacute;ltimos d&iacute;as a cuenta de las cocheras, Giraldo ha lamentado que se est&eacute; haciendo &ldquo;bullying&rdquo; al que denuncia y se&ntilde;ala y no a quien ha cometido la ilegalidad. &ldquo;&iquest;Hasta d&oacute;nde vamos a llegar?&rdquo;, ha preguntado. En este sentido, ha indicado que ha presentado tambi&eacute;n una denuncia a sus acosadores en la propia X, una opci&oacute;n que la red social ofrece a los usuarios si creen que alguna publicaci&oacute;n incumple las normas de uso de la misma. Sobre ello, ha aclarado que desde la plataforma propiedad de Elon Musk le han respondido que los post no incumplen dichas normas. &ldquo;A pesar de que deseen mi fusilamiento&rdquo;, ha remarcado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/diariosomosmadrid/"  target="_blank">Facebook</a>, <a href="https://bsky.app/profile/somosmadrid.bsky.social" target="_blank">Bluesky</a> o <a href="https://www.instagram.com/somos.madrid/"  target="_blank">Instagram</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press, Somos Madrid]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/antonio-giraldo-concejal-psoe-madrid-pide-proteccion-policia-recibir-amenazas-muerte-redes_1_13060312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 16:55:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5625b4cb-b7ea-449a-8cb4-ce763801400a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69871" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5625b4cb-b7ea-449a-8cb4-ce763801400a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69871" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Antonio Giraldo, concejal del PSOE de Madrid, pide protección a la Policía tras recibir amenazas de muerte en redes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5625b4cb-b7ea-449a-8cb4-ce763801400a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ayuntamiento de Madrid,PSOE Madrid,Urbanismo,Redes sociales,Policía Municipal de Madrid,Patrimonio Histórico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La villa de Madrid con un palacete de inspiración neomudéjar y singulares vidrieras que está declarado Bien de Interés Cultural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/villa-madrid-palacete-inspiracion-neomudejar-singulares-vidrieras-declarado-interes-cultural_1_13032536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9876a3f-c2cf-403e-8cc6-602f4319dd85_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137725.jpg" width="1024" height="576" alt="La villa de Madrid con un palacete de inspiración neomudéjar y singulares vidrieras que está declarado Bien de Interés Cultural"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un edificio del siglo XIX concebido como espacio artístico y residencia familiar que hoy funciona como museo, mostrando la creatividad y legado cultural de su creador</p><p class="subtitle">El pueblo de Cuenca perfecto para una escapada pensada para amantes de la historia y el arte</p></div><p class="article-text">
        Alcal&aacute; de Henares, a apenas media hora de Madrid, es conocida por su historia universitaria y por haber sido cuna de escritores y figuras relevantes de la cultura espa&ntilde;ola. Pero m&aacute;s all&aacute; de los recorridos habituales por la universidad y el centro hist&oacute;rico, la ciudad ofrece edificios que reflejan la diversidad arquitect&oacute;nica de distintas &eacute;pocas. Entre estos destaca un palacete del siglo XIX que ha permanecido al margen del circuito tur&iacute;stico principal, aunque su valor cultural y art&iacute;stico ha sido reconocido oficialmente.
    </p><p class="article-text">
        El patrimonio de la localidad combina el trazado medieval del casco hist&oacute;rico con construcciones posteriores que muestran la evoluci&oacute;n del gusto arquitect&oacute;nico. A lo largo de los siglos, algunas edificaciones se construyeron utilizando materiales y elementos trasladados de otros edificios, una pr&aacute;ctica que permit&iacute;a conservar la tradici&oacute;n mientras se incorporaban nuevas ideas est&eacute;ticas. Este contexto hace de Alcal&aacute; un destino que permite observar c&oacute;mo se articulan historia, educaci&oacute;n y arquitectura en un entorno urbano de gran valor.
    </p><p class="article-text">
        La proximidad con la capital hace que los visitantes puedan planificar una visita de un d&iacute;a combinando monumentos, museos y recorridos por edificios singulares. Dentro de este conjunto se encuentra un palacete que no solo sirvi&oacute; como residencia privada, sino que tambi&eacute;n funcion&oacute; como espacio art&iacute;stico, integrando diferentes estilos y t&eacute;cnicas constructivas que lo hacen un ejemplo del eclecticismo historicista del siglo XIX. 
    </p><h2 class="article-text">Palacete Laredo: residencia, obra de arte y museo</h2><p class="article-text">
        El Palacete Laredo fue mandado construir por&nbsp;Manuel Jos&eacute; de Laredo y Ordo&ntilde;o&nbsp;entre 1880 y 1884, tras la adquisici&oacute;n de dos terrenos en las Eras de San Isidro. Laredo lleg&oacute; a ser alcalde de la ciudad entre 1891 y 1893, y concibi&oacute; la residencia como un espacio donde reflejar su creatividad y su inter&eacute;s por la restauraci&oacute;n, la pintura y la construcci&oacute;n. Desde sus or&iacute;genes, el inmueble se plante&oacute; como un proyecto art&iacute;stico y representativo m&aacute;s que como una vivienda convencional, con un dise&ntilde;o pensado para integrar s&iacute;mbolos, elementos decorativos y referencias hist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque durante a&ntilde;os se le atribuy&oacute; a Laredo la autor&iacute;a completa del proyecto, la documentaci&oacute;n de la Comunidad de Madrid confirma que el arquitecto&nbsp;Juan Jos&eacute; de Urquijo&nbsp;supervis&oacute; la obra, en colaboraci&oacute;n con Laredo, con quien ya hab&iacute;a trabajado en la restauraci&oacute;n del Palacio Arzobispal. Esta colaboraci&oacute;n produjo un edificio que combina distintas influencias, predominando el&nbsp;neomud&eacute;jar, aunque sin limitarse a un &uacute;nico estilo. La edificaci&oacute;n incorpora adem&aacute;s elementos g&oacute;ticos, renacentistas, pompeyanos y modernistas, reflejando un enfoque ecl&eacute;ctico que le da singularidad dentro del patrimonio de Alcal&aacute; de Henares. 
    </p><p class="article-text">
        El exterior del palacete destaca por la&nbsp;torre del reloj, concebida como un minarete y rematada con una c&uacute;pula de cer&aacute;mica vidriada en tonos verdes y blancos. Las fachadas, complejas y variadas, son uno de los rasgos identificativos del inmueble, junto con el uso profuso del ladrillo, que en ocasiones ha llevado a asociar el edificio con el estilo neomud&eacute;jar. La composici&oacute;n de vol&uacute;menes y elementos decorativos muestra c&oacute;mo la arquitectura del siglo XIX pod&iacute;a combinar referencias hist&oacute;ricas con innovaciones constructivas para crear conjuntos visualmente ricos y simb&oacute;licamente significativos.
    </p><p class="article-text">
        El interior refleja la misma diversidad de estilos que el exterior. Cada sala est&aacute; decorada de manera individual, incorporando frescos, yeser&iacute;as, cer&aacute;mica vidriada y techumbres de madera. Entre las estancias m&aacute;s destacadas se encuentra el&nbsp;Sal&oacute;n de los Reyes, que alberga representaciones de monarcas castellanos y constituye el espacio m&aacute;s emblem&aacute;tico del palacete. La decoraci&oacute;n combina motivos hist&oacute;ricos y simb&oacute;licos, con referencias a la tradici&oacute;n castellana y elementos de la cosmolog&iacute;a medieval, visibles en la representaci&oacute;n de d&iacute;as, meses y constelaciones sobre algunas b&oacute;vedas. Los vitrales, que incluyen motivos geom&eacute;tricos y figurativos, aportan luz natural y contribuyen a la percepci&oacute;n de los espacios como conjuntos cuidadosamente articulados.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, el palacete dej&oacute; de ser una residencia privada y en 1975 fue declarado&nbsp;Bien de Inter&eacute;s Cultural, reconociendo su valor arquitect&oacute;nico y hist&oacute;rico. Actualmente alberga el&nbsp;Museo Cisneriano, donde se puede consultar una colecci&oacute;n documental sobre el cardenal&nbsp;Francisco Jim&eacute;nez de Cisneros, figura clave en la historia de la ciudad y de la universidad. Este museo permite a los visitantes conocer no solo la vida del personaje, sino tambi&eacute;n el contexto hist&oacute;rico y cultural en el que se desarroll&oacute; el palacete, y la manera en que su construcci&oacute;n y decoraci&oacute;n reflejan la mentalidad y el gusto del siglo XIX. 
    </p><p class="article-text">
        La visita al Palacete Laredo ofrece una oportunidad de observar de cerca c&oacute;mo la arquitectura historicista del siglo XIX integraba elementos de distintos estilos y t&eacute;cnicas constructivas. La combinaci&oacute;n de materiales trasladados de otras edificaciones, la riqueza decorativa y la planificaci&oacute;n de espacios permiten comprender la relaci&oacute;n entre funci&oacute;n, est&eacute;tica y simbolismo en un edificio concebido tanto como residencia como obra art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        El palacete se integra dentro del conjunto patrimonial de la ciudad como un ejemplo de preservaci&oacute;n y uso cultural de un inmueble hist&oacute;rico. Su apertura, junto con la colecci&oacute;n del Museo Cisneriano, convierte al edificio en un recurso educativo y tur&iacute;stico, permitiendo que visitantes de distintas edades puedan conocer la arquitectura neomud&eacute;jar, el eclecticismo historicista y la historia de la ciudad. De este modo, el Palacete Laredo refuerza la oferta cultural de Alcal&aacute; de Henares y contribuye a la comprensi&oacute;n de la riqueza hist&oacute;rica y arquitect&oacute;nica que caracteriza a la localidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/villa-madrid-palacete-inspiracion-neomudejar-singulares-vidrieras-declarado-interes-cultural_1_13032536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 13:16:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f9876a3f-c2cf-403e-8cc6-602f4319dd85_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137725.jpg" length="628798" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f9876a3f-c2cf-403e-8cc6-602f4319dd85_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137725.jpg" type="image/jpeg" fileSize="628798" width="1024" height="576"/>
      <media:title><![CDATA[La villa de Madrid con un palacete de inspiración neomudéjar y singulares vidrieras que está declarado Bien de Interés Cultural]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f9876a3f-c2cf-403e-8cc6-602f4319dd85_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137725.jpg" width="1024" height="576"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madrid,BIC - Bien de Interés Cultural,Alcalá de Henares,Patrimonio Histórico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El yacimiento 'Lucus Asturum' ya es BIC: el Gobierno de Asturias aprueba su declaración como zona arqueológica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/yacimiento-lucus-asturum-bic-gobierno-asturias-aprueba-declaracion-zona-arqueologica_1_13032669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d834af8c-747f-4402-bfc8-faff9f5b3b60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El yacimiento &#039;Lucus Asturum&#039; ya es BIC: el Gobierno de Asturias aprueba su declaración como zona arqueológica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El trabajo desarrollado por el equipo de la arqueóloga Esperanza Martín logra el reconocimiento oficial. Los restos localizados en este entorno ubicado en el concejo asturiano de Llanera constituyen un testimonio fundamental de la ocupación del área central de Asturias en época romana y medieval</p><p class="subtitle">Asturias aspira a sumar la colección de arte de Cajastur, Lucus Asturum y el teatro costumbrista a sus BIC</p></div><p class="article-text">
        El equipo que dirige la arque&oacute;loga Esperanza Mart&iacute;n est&aacute; de enhorabuena y tiene muchos motivos para organizar una buena celebraci&oacute;n. El Consejo de Gobierno de Asturias ha aprobado este lunes la declaraci&oacute;n del yacimiento 'Lucus Asturum', ubicado en el concejo asturiano de Llanera, como Bien de Inter&eacute;s Cultural (BIC) en la categor&iacute;a de zona arqueol&oacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        El anuncio se ha realizado al t&eacute;rmino de la reuni&oacute;n del Consejo de Gobierno. Era una noticia muy esperada dados los importantes estudios que lleva a cabo sobre el terreno el equipo multidisciplinar encabezado por Esperanza Mart&iacute;n y que han llegado a despertar incluso <a href="https://www.eldiario.es/asturias/lucus-asturum-asentamiento-romano-asturias-atrae-antropologos-eeuu_1_11476993.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el inter&eacute;s de los expertos de Estados Unidos (EEUU)</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc56f2ea-79b3-42aa-941a-2ccdceb44041_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc56f2ea-79b3-42aa-941a-2ccdceb44041_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc56f2ea-79b3-42aa-941a-2ccdceb44041_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc56f2ea-79b3-42aa-941a-2ccdceb44041_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc56f2ea-79b3-42aa-941a-2ccdceb44041_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc56f2ea-79b3-42aa-941a-2ccdceb44041_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cc56f2ea-79b3-42aa-941a-2ccdceb44041_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dos arqueólogos en los trabajos de excavación en &#039;Lucus Asturum&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dos arqueólogos en los trabajos de excavación en &#039;Lucus Asturum&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/asturias/asturias-aspira-sumar-coleccion-arte-cajastur-lucus-asturum-teatro-costumbrista-bic_1_12963806.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El pleno del Consejo del Patrimonio Cultural de Asturias</a>, m&aacute;ximo &oacute;rgano asesor en materia patrimonial del Principado, hab&iacute;a dado ya su visto bueno el pasado 4 de febrero cuando aprob&oacute; la propuesta de protecci&oacute;n y ya el siguiente paso era elevarla  al Consejo de Gobierno para su aprobaci&oacute;n definitiva mediante decreto; un tr&aacute;mite del que se ha dado cumplimiento en la reuni&oacute;n celebrada hoy.
    </p><h2 class="article-text">Informes favorables</h2><p class="article-text">
        El decreto cuenta adem&aacute;s con informes favorables de la Real Academia de la Historia, la Universidad de Oviedo y el Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea).
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/asturias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eldiario.es Asturias</a>&nbsp;pudo visitar este yacimiento con&nbsp;Esperanza Mart&iacute;n que adem&aacute;s de arque&oacute;loga es una excelente ilustradora cuando se traslad&oacute; al Principado para iniciar una campa&ntilde;a con el trabajo de campo en la zona de La Rectoral; un ambicioso proyecto en el que estaban implicados expertos en arqueolog&iacute;a, antropolog&iacute;a, restauraci&oacute;n, numism&aacute;tica, geolog&iacute;a, geof&iacute;sica, topograf&iacute;a y laboratorio.
    </p><h2 class="article-text">Los restos localizados</h2><p class="article-text">
        El enclave arqueol&oacute;gico habitualmente identificado como&nbsp;'Lucus Asturum' se localiza en el &aacute;rea de la Er&iacute;a de La Casta&ntilde;era, a una distancia inferior a un kil&oacute;metro en l&iacute;nea de aire de la actual localidad de La Estaci&oacute;n/Lugo de Llanera. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4951c464-0bc1-4b5c-868e-3be80b58a9ac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4951c464-0bc1-4b5c-868e-3be80b58a9ac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4951c464-0bc1-4b5c-868e-3be80b58a9ac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4951c464-0bc1-4b5c-868e-3be80b58a9ac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4951c464-0bc1-4b5c-868e-3be80b58a9ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4951c464-0bc1-4b5c-868e-3be80b58a9ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4951c464-0bc1-4b5c-868e-3be80b58a9ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Esperanza Martín muestra los huesos de un pie recuperados en el yacimiento"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Esperanza Martín muestra los huesos de un pie recuperados en el yacimiento                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los restos localizados en este entorno constituyen un testimonio fundamental de la ocupaci&oacute;n del &aacute;rea central de Asturias en &eacute;poca romana y medieval. Destaca especialmente la importancia del enclave, considerado un vicus viarii (aglomeraci&oacute;n de tipo secundario y configuraci&oacute;n diseminada), al menos durante la segunda y tercera centuria d.C.
    </p><h2 class="article-text">Las edificaciones</h2><p class="article-text">
        Entre los restos identificados hasta el momento en La Er&iacute;a de La Casta&ntilde;era, resaltan especialmente dos edificaciones, una de ellas destinada a uso termal y la otra a vivienda.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del edificio termal, se trata de una gran estructura de aproximadamente 50 metros de largo y hasta 15 metros de ancho, que ofrece una superficie interna no inferior a 800 metros cuadraros. Se halla constituido por siete estancias y los materiales recuperados durante la excavaci&oacute;n ofrecen una cronolog&iacute;a comprendida entre finales del siglo I o inicios del II d.C. y el siglo IV d.C.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a25b2300-d0d3-4ed7-870a-436bf21d3bc9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a25b2300-d0d3-4ed7-870a-436bf21d3bc9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a25b2300-d0d3-4ed7-870a-436bf21d3bc9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a25b2300-d0d3-4ed7-870a-436bf21d3bc9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a25b2300-d0d3-4ed7-870a-436bf21d3bc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a25b2300-d0d3-4ed7-870a-436bf21d3bc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a25b2300-d0d3-4ed7-870a-436bf21d3bc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Trabajos en las tumbas en el yacimiento de &#039;Lucus Asturum&#039;. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Trabajos en las tumbas en el yacimiento de &#039;Lucus Asturum&#039;.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Un hallazgo relevante</h2><p class="article-text">
        El espacio destinado a vivienda se compone de un conjunto habitacional integrado por diferentes estancias que permiten interpretar el grupo como una casa dotada de patio con pozo. Cronol&oacute;gicamente, la ocupaci&oacute;n del inmueble puede cifrarse en al menos dos o tres centurias, con una perduraci&oacute;n de hasta, al menos, el siglo IV.
    </p><p class="article-text">
        El Consejo de Patrimonio Cultural resalt&oacute; la relevancia de la presencia de un pozo de agua, cuyas piezas correspondientes al brocal hab&iacute;an sido arrojadas al interior de manera intencionada. 
    </p><p class="article-text">
        La excavaci&oacute;n de este pozo ha arrojado un interesante conjunto de materiales, incluyendo elementos org&aacute;nicos en excepcional estado de conservaci&oacute;n. Entre ellos se hallan restos de calzado de cuero, piezas de madera o restos de poda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/yacimiento-lucus-asturum-bic-gobierno-asturias-aprueba-declaracion-zona-arqueologica_1_13032669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 12:39:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d834af8c-747f-4402-bfc8-faff9f5b3b60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="356119" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d834af8c-747f-4402-bfc8-faff9f5b3b60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="356119" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El yacimiento 'Lucus Asturum' ya es BIC: el Gobierno de Asturias aprueba su declaración como zona arqueológica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d834af8c-747f-4402-bfc8-faff9f5b3b60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Concejos de Asturias,BIC - Bien de Interés Cultural,Arqueología,Arqueología romana,Yacimientos arqueológicos,Patrimonio Cultural,Patrimonio,Patrimonio Histórico,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De seu de la Inquisició a futur 'epicentre cultural': "La Plaça Major de Palma és ara pràcticament fantasma"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/seu-inquisicio-futur-epicentre-cultural-platja-major-palma-ara-practicament-fantasma_1_13031498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/575a98cd-4759-49b4-b797-b61270fce140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De seu de la Inquisició a futur &#039;epicentre cultural&#039;: &quot;La Plaça Major de Palma és ara pràcticament fantasma&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una barberia freqüentada per futbolistes és l'únic comerç que resisteix a la zona subterrània del cor de la ciutat. L'arquitecte que ha guanyat el concurs municipal per transformar la zona defensa un nou projecte pensat en el ciutadà</p><p class="subtitle">El gran forat que ha tret a la llum part de l'obra més colossal de la història de Palma: les seves muralles
</p></div><p class="article-text">
        En la penombra, l'eco ha substitu&iuml;t la bull&iacute;cia que durant anys va rec&oacute;rrer les galeries subterr&agrave;nies que jeuen sota la Pla&ccedil;a Major de Palma. Caminar avui pels seus foscos passadissos &eacute;s fer-ho entre persianes met&agrave;l&middot;liques tancades amb pany i forrellat, aparadors rere els quals s'endevinen antics articles oblidats, r&egrave;tols descolorits que sobreviuen com a f&ograve;ssils d'un temps m&eacute;s pr&ograve;sper, escales mec&agrave;niques que, imm&ograve;bils, no duen enlloc i una vella cabina telef&ograve;nica en des&uacute;s, met&agrave;fora d'un subs&ograve;l que fa anys que va deixar de comunicar-se amb la ciutat. Al fons d'un dels corredors, per&ograve;, una claredat irromp en la foscor: &eacute;s una barberia, l'&uacute;ltim negoci que resisteix com un far enc&egrave;s en un territori susp&egrave;s en el temps. &ldquo;Recordo quan era jove que aix&ograve; era un brogit. Ara est&agrave; mort&rdquo;, lamenta Fran, un dels clients que acaba de sortir del local.
    </p><p class="article-text">
        La Pla&ccedil;a Major &eacute;s un palimpsest urb&agrave; on se superposen segles de mem&ograve;ria, des del seu &uacute;s original fins a la seva consolidaci&oacute; com a cor comercial i tur&iacute;stic de la capital balear. En els &uacute;ltims anys, per&ograve;, no s&oacute;n poques les veus que reclamen un canvi. Un ambici&oacute;s projecte proposa ara convertir la zona en un &ldquo;epicentre social, cultural i econ&ograve;mic&rdquo; mitjan&ccedil;ant l'obertura de les galeries subterr&agrave;nies i la implantaci&oacute; de nous nivells i accessos per a vianants. La iniciativa, per&ograve;, ha despertat interrogants sobre l'impacte que la intervenci&oacute; podria tenir en la revaloritzaci&oacute; del centre hist&ograve;ric. Quin tipus de ciutat emergir&agrave; d'aquest buit?
    </p><p class="article-text">
        Mentre el discurs oficial posa l'accent en la recuperaci&oacute; d'un espai &ldquo;deteriorat&rdquo; i en la seva reintegraci&oacute; en el teixit urb&agrave;, l'arquitecte responsable de la proposta, Antoni Barcel&oacute;, defensa que el que la iniciativa cerca &eacute;s, sobretot, retornar a la Pla&ccedil;a Major la seva condici&oacute; de lloc de trobada ciutadana, transformant la pla&ccedil;a en un espai pensat no nom&eacute;s per travessar, sin&oacute; tamb&eacute; per romandre-hi, i respectant alhora el seu passat. &ldquo;La hist&ograve;ria ha estat part fonamental del plantejament del projecte&rdquo;, remarca Barcel&oacute; en declaracions a elDiario.es. La iniciativa planteja una transformaci&oacute; profunda de l'espai p&uacute;blic i de les seves plantes inferiors amb la intenci&oacute; de refor&ccedil;ar la continu&iuml;tat del teixit urb&agrave; i convertir l'enclavament en un nou &ldquo;epicentre cultural&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Transeünts a la Plaça Major de Palma"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Transeünts a la Plaça Major de Palma                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escales mecàniques que durant anys van transportar centenars de persones entre la superfície i el subsòl de la Plaça Major"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escales mecàniques que durant anys van transportar centenars de persones entre la superfície i el subsòl de la Plaça Major                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Plaça Major de Palma és un palimpsest urbà on se superposen segles de memòria, des del seu ús com a seu de la Inquisició fins a la seva consolidació com a cor comercial i turístic de la capital balear. Ara, un ambiciós projecte proposa convertir la zona en un &quot;epicentre social, cultural i econòmic&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sota la superf&iacute;cie de la Pla&ccedil;a Major, entre els foscos passadissos del subs&ograve;l, Fran contempla el projecte amb una barreja d'escepticisme i nost&agrave;lgia. La seva mem&ograve;ria evoca botigues de discos on acudia a comprar quan era discj&ograve;quei, comer&ccedil;os de roba, petits negocis on un &ldquo;hi trobava de tot&rdquo;. En la seva opini&oacute;, l'espai podria reactivar-se si s'apost&agrave;s per un comer&ccedil; accessible pensat &ldquo;sobretot per als joves i per als qui viuen i treballen a la ciutat, no joieries o botigues de marques amb jerseis a 150 o 200 euros&rdquo;. En aquest sentit, lamenta la transformaci&oacute; de carrers comercials com Jaume III, on, com en tantes altres zones del casc hist&ograve;ric de Palma, el petit comer&ccedil; ha anat desapareixent davant les marques d'alta gamma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Pla&ccedil;a Major &eacute;s ara pr&agrave;cticament fantasma&rdquo;, es lamenta, fent &egrave;mfasi en el contrast que percep quan viatja per altres ciutats espanyoles, on les places majors re&iuml;xen de vida. Per a ell, la q&uuml;esti&oacute; no &eacute;s nom&eacute;s arquitect&ograve;nica, sin&oacute; pol&iacute;tica: facilitar que el centre torni a ser un lloc &ldquo;per al currante&rdquo;, no nom&eacute;s per a qui es pugui permetre gastar m&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fran, un dels antics clients de la galeria comercial: &quot;La Plaça Major és ara pràcticament fantasma&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fran, un dels antics clients de la galeria comercial: &quot;La Plaça Major és ara pràcticament fantasma&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Quan vaig venir, tothom sabia que els anaven a fer fora&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Dins la barberia, Vladi perfila amb pols ferm el tall realitzat a un dels seus clients. Aquest empresari d'origen cub&agrave; fa gaireb&eacute; nou anys que &eacute;s al capdavant de 'Barber Shop Vladi', l'&uacute;nic negoci que roman obert a les galeries subterr&agrave;nies. &ldquo;Quan jo vaig venir, tothom sabia que en qualsevol moment els anaven a fer fora&rdquo;, recorda, evocant com, quan la resta de locals van tancar definitivament el desembre de 2019, ell va decidir quedar-s'hi. Un dels moments que ret&eacute; en la seva mem&ograve;ria &eacute;s el dia en qu&egrave; la policia va acudir a clausurar els espais la concessi&oacute; dels quals havia expirat: &ldquo;Venien amb els seus cadenats. Trencaven el teu i hi posaven el seu. El que no es va treure es va quedar dins&rdquo;. Des d'aleshores, els passadissos es van buidar i el subs&ograve;l va entrar en una mena de pausa indefinida.
    </p><p class="article-text">
        Ell, per&ograve;, no dep&egrave;n del tr&agrave;nsit casual. La seva clientela arriba amb cita pr&egrave;via a trav&eacute;s de la seva p&agrave;gina web i de les xarxes socials, on ha constru&iuml;t una marca personal s&ograve;lida. &ldquo;Treballo tot sol i ho faig tot personalitzat. No &eacute;s una barberia d'arribar i tallar&rdquo;, assegura. Pels seus sillons han passat jugadors del RCD Mallorca, equips visitants i fins i tot futbolistes amb els quals viatja per tallar-los els cabells en concentracions. &ldquo;Venen cada setmana. Els veig m&eacute;s a ells que a la meva fam&iacute;lia&rdquo;, bromeja. La seva agenda completa &eacute;s la prova que el negoci funciona, fins i tot enmig d'un entorn apagat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vladi, a les portes de la seva barberia, l&#039;últim negoci que resisteix en els foscos soterranis de la Plaça Major: &quot;Quan jo vaig venir, tothom sabia que en qualsevol moment els anaven a fer fora&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vladi, a les portes de la seva barberia, l&#039;últim negoci que resisteix en els foscos soterranis de la Plaça Major: &quot;Quan jo vaig venir, tothom sabia que en qualsevol moment els anaven a fer fora&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior d&#039;un dels locals abandonats a les galeries subterrànies de la Plaça Major"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior d&#039;un dels locals abandonats a les galeries subterrànies de la Plaça Major                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Amb tot, la incertesa &eacute;s inevitable: Vladi est&agrave; de lloguer i sap que, quan arribi el moment, haur&agrave; de marxar. &ldquo;Al final m'haur&eacute; d'anar s&iacute; o s&iacute;&rdquo;, admet, encara que no es resigna: el seu pla, quan arribi el desallotjament definitiu, &eacute;s emportar-se amb ell el que sent veritablement seu: el nom i la marca que ha constru&iuml;t durant anys. &ldquo;Intentar&eacute; arrossegar aix&ograve;. Que sigui el nom el que cridi l'atenci&oacute;&rdquo;, confia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>De la 'Casa Negra' a la consolidaci&oacute; comercial</strong></h2><p class="article-text">
        La Pla&ccedil;a Major ocupa un lloc central en la hist&ograve;ria de Palma. No obstant aix&ograve;, no existia com a tal durant l'&egrave;poca medieval: el teixit urb&agrave; del centre hist&ograve;ric estava format per estrets i intrincats carrers, propis de la ciutat isl&agrave;mica que la urbs va ser durant segles. En un dels seus laterals va funcionar la 'Casa Negra', seu del m&agrave;xim &ograve;rgan encarregat de vetllar pel manteniment de l'ortod&ograve;xia cat&ograve;lica entre el segle XV i principis del XIX: la Inquisici&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En una illa on era freq&uuml;ent acudir a saludadors, sanadors, vidents o bruixots, que duien a terme sortilegis i encanteris dirigits a aconseguir l'amor desitjat, millorar la salut o trobar persones desaparegudes o mortes, la Inquisici&oacute; va obrir m&eacute;s de dues-centes causes per bruixeria, encara que rarament va aplicar la pena de mort a persones la ignor&agrave;ncia de les quals, sostenia el tribunal, era vilment manejada pel dimoni. Amb tot, a la 'Casa Negra' van acabar tancats la majoria dels acusats, sovint sense a penes garanties, a la major de les Balears. L'immoble va ser finalment derru&iuml;t el 1823. En paral&middot;lel, i fins a principis del segle XIX, el solar tamb&eacute; estava ocupat pel convent de Sant Felip Neri. El carrer de la Inquisici&oacute;, a les proximitats de la Pla&ccedil;a Major, &eacute;s l'&uacute;nic vestigi topon&iacute;mic de la instituci&oacute; que durant segles va vigilar la ciutat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imatge de 1951 del lloc on s&#039;ubicava &#039;La casa negra&#039;, seu de la Inquisició a Mallorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imatge de 1951 del lloc on s&#039;ubicava &#039;La casa negra&#039;, seu de la Inquisició a Mallorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Les desamortitzacions impulsades pels governs liberals al segle XIX i la pressi&oacute; per obrir noves centralitats urbanes van portar a la demolici&oacute; de convents i muralles, com succe&iacute; a Palma amb l&rsquo;enderrocament del convent de Sant Felip Neri i de l'antiga seu inquisitorial, fet que don&agrave; lloc, el 1838, a l'edificaci&oacute; d'una pla&ccedil;a p&uacute;blica que, seguint el model de la Pla&ccedil;a Reial de Barcelona i en un intent d'adaptar el model de la pla&ccedil;a castellana a una antiga ciutat mediterr&agrave;nia, substitu&iacute; la l&ograve;gica tancada medieval per un espai rectangular obert, definit per porxos i edificis porticats. Una voluntat de modernitzaci&oacute; que, per&ograve;, no es va aturar amb el &ldquo;fi de segle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 1931 va entrar en servei el ferrocarril que, a trav&eacute;s d'un extens t&uacute;nel subterrani, connectava el cor de la ciutat amb el moll a trav&eacute;s del subs&ograve;l. Durant la Guerra Civil, el conducte es va utilitzar com a refugi antiaeri, amb accessos habilitats a la Pla&ccedil;a Major. Despr&eacute;s dels seus &uacute;ltims viatges, la l&iacute;nia va deixar d'utilitzar-se el 1965.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El túnel del ferrocarril, al seu pas per sota la Plaça Major, desmantellat amb la construcció dels aparcaments subterranis de la zona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El túnel del ferrocarril, al seu pas per sota la Plaça Major, desmantellat amb la construcció dels aparcaments subterranis de la zona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Va ser el 1969 quan, en ple auge de l'autom&ograve;bil i dels nous h&agrave;bits de consum, la Pla&ccedil;a Major torn&agrave; a transformar-se. Sota l'esplanada vuitcentista es va excavar un aparcament subterrani i es van construir unes galeries comercials que responien a l'imaginari modern de l'&egrave;poca: una ciutat funcional adaptada al tr&agrave;nsit rodat i a l'oferta comercial. Aquella intervenci&oacute; va introduir una dimensi&oacute; vertical in&egrave;dita fins aleshores, connectant l'espai p&uacute;blic superior amb un subs&ograve;l dedicat al comer&ccedil; i enlla&ccedil;ant, a m&eacute;s, la part alta del casc antic amb la part baixa de la ciutat. Les obres, aix&iacute; com la construcci&oacute; d'altres aparcaments a les proximitats, van segar m&eacute;s de 80 metres del t&uacute;nel del ferrocarril, la rehabilitaci&oacute; del qual es va convertir en una reivindicaci&oacute; hist&ograve;rica que encara ressona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_50p_1136924.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_50p_1136924.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_75p_1136924.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_75p_1136924.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_default_1136924.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_default_1136924.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_default_1136924.jpg"
                    alt="Construcció dels aparcaments i les galeries subterrànies de la Plaça Major a finals dels anys seixanta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Construcció dels aparcaments i les galeries subterrànies de la Plaça Major a finals dels anys seixanta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Plaça Major, quan es trobava enjardinada"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Plaça Major, quan es trobava enjardinada                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La pla&ccedil;a deixava aix&iacute; de ser un buit urb&agrave; heretat del segle XIX per convertir-se en un node de mobilitat i activitat econ&ograve;mica en diverses capes: mentre el subs&ograve;l absorbia la mobilitat i el comer&ccedil;, sobre la superf&iacute;cie afloraven jardins, bancs i un mercat que refor&ccedil;aren la seva condici&oacute; de lloc de trobada.
    </p><p class="article-text">
        No obstant aix&ograve;, el que en el seu moment va simbolitzar el progr&eacute;s &eacute;s avui l'estrat m&eacute;s problem&agrave;tic del conjunt: un subs&ograve;l fragmentat, fosc i progressivament abandonat que encarna els l&iacute;mits d'aquell model urb&agrave;. En els &uacute;ltims anys s'han succe&iuml;t diagn&ograve;stics, estudis t&egrave;cnics i propostes de reactivaci&oacute; que han intentat retornar el sentit a aquell espai soterrat, des de plans per refor&ccedil;ar-ne l'&uacute;s cultural fins a intents de reordenaci&oacute; comercial. Entre anuncis i canvis de govern, les galeries han rom&agrave;s en un llimb.
    </p><p class="article-text">
        Ara, el projecte guanyador del concurs d'idees per a la reforma, titulat &Agrave;gora 001 i liderat per Barcel&oacute; Balanz&oacute; Arquitectes i Scob Arquitectura i Paisatge, busca revitalitzar la pla&ccedil;a &ldquo;respectant la seva identitat hist&ograve;rica&rdquo;, tal com assenyalen els autors de la proposta. D'acord amb la mem&ograve;ria del projecte, la intervenci&oacute; parteix de la idea de refor&ccedil;ar la continu&iuml;tat del teixit urb&agrave; i dotar el conjunt de nous usos que n'afavoreixin la vitalitat, entenent la pla&ccedil;a com un lloc de trobada on la ciutat reconegui la seva identitat i millori la seva relaci&oacute; amb la Rambla, els carrers adjacents i l'espai sota rasant.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DIdw8pWMR8d/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Un dels gestos centrals de la proposta &eacute;s la creaci&oacute; d'un gran atri que reinterpretaria l'antic claustre del convent de Sant Felip Neri i introduiria il&middot;luminaci&oacute; i ventilaci&oacute; natural al nivell inferior, en contrast amb la seva desconnexi&oacute; actual. La pla&ccedil;a es reorganitzar&agrave; en dos nivells connectats per una gran escala, mantenint la cota superior com un gran buit urb&agrave; flexible i activant la planta inferior com un espai cultural i comercial complementari.
    </p><p class="article-text">
        Barcel&oacute; subratlla que el projecte no s'ha d'entendre com una operaci&oacute; convencional de reactivaci&oacute; comercial, sin&oacute; com una intervenci&oacute; orientada a recuperar el car&agrave;cter c&iacute;vic de l'espai. &ldquo;La proposta se centra m&eacute;s en la part cultural i social que en la comercial&rdquo;, assenyala a aquest mitj&agrave;. L'objectiu, sost&eacute;, &eacute;s &ldquo;revitalitzar la zona com a teixit cultural i d'activitat ciutadana que ara no t&eacute;&rdquo;, transformant la pla&ccedil;a en un lloc d'estada i no &uacute;nicament de tr&agrave;nsit. En aquest sentit, la iniciativa contempla la creaci&oacute; d'un centre d'interpretaci&oacute; que expliqui la hist&ograve;ria de Palma, aix&iacute; com la programaci&oacute; d'activitats com teatre, cicles de concerts o cinema a l'aire lliure, obrint d'aquesta manera les portes &ldquo;a altres activitats socials i culturals, a m&eacute;s de les ja tradicionals&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Recreació de la futura Plaça Major"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Recreació de la futura Plaça Major                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El treball de disseny ha estat profundament marcat per l'estudi hist&ograve;ric del lloc. L'equip, assenyala, ha analitzat &ldquo;el passat i el present de la pla&ccedil;a, des dels seus or&iacute;gens fins ara&rdquo; en un proc&eacute;s que abasta gaireb&eacute; dos segles de transformacions urbanes. Barcel&oacute; recorda que el solar va estar ocupat pels claustres de la 'Casa Negra' i pel convent de Sant Felip Neri, una refer&egrave;ncia que ha servit per recuperar la idea del claustre com a element central del nou atri, ent&egrave;s com una forma de &ldquo;reescriure la hist&ograve;ria del lloc&rdquo;. Tamb&eacute; s'han tingut en compte, afegeix, fites posteriors com el Pla Alomar de 1943 &mdash;el projecte urban&iacute;stic impulsat per l'arquitecte Gabriel Alomar, que cercava modernitzar Palma mitjan&ccedil;ant l'obertura de grans avingudes i la reordenaci&oacute; del centre hist&ograve;ric per adaptar-lo a les necessitats de la ciutat contempor&agrave;nia&mdash; o la reforma de 1969, que va introduir l'aparcament i les galeries comercials. &ldquo;La hist&ograve;ria ha estat part fonamental del plantejament del projecte&rdquo;, incideix.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cr&iacute;tiques per gentrificaci&oacute; </strong></h2><p class="article-text">
        Davant les veus que apunten al risc de gentrificaci&oacute; de la zona arran del previsible augment de la pressi&oacute; sobre els preus i els usos de l'entorn &mdash;el PSIB-PSOE va arribar a vaticinar que la pla&ccedil;a es convertir&agrave; en &ldquo;una franqu&iacute;cia per als turistes&rdquo;&mdash;, l'arquitecte defensa que el projecte respon a una necessitat urbana evident. &ldquo;Nosaltres pensem que la ciutat, amb aquesta intervenci&oacute; del tot necess&agrave;ria, guanya un espai m&eacute;s per a activitats i que es millora clarament tot l'entorn&rdquo;, assenyala. Al seu parer, la modernitzaci&oacute; dels centres hist&ograve;rics implica generar &ldquo;sinergies amb la ciutat i els seus habitants&rdquo; capaces d'albergar noves activitats sense renunciar a les seves tradicions. En aquest sentit, emmarca la reforma dins una visi&oacute; estrat&egrave;gica m&eacute;s &agrave;mplia: &ldquo;Ens sembla que &eacute;s una aposta per la Palma del futur que aspira a ser capital europea de la cultura el 2031&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Des del punt de vista constructiu i ambiental, la iniciativa aposta per una estrat&egrave;gia de sostenibilitat basada en la geot&egrave;rmia oberta, la reutilitzaci&oacute; d'aig&uuml;es pluvials, una instal&middot;laci&oacute; fotovoltaica en coberta i la il&middot;luminaci&oacute; LED regulada, a m&eacute;s de plantejar el reciclatge de les runes del mateix buidatge per fabricar elements prefabricats de fa&ccedil;ana en formig&oacute; amb mar&egrave;s reciclat, amb l'objectiu de reduir la petjada ecol&ograve;gica i refor&ccedil;ar la identitat material del conjunt. En aquest sentit, Barcel&oacute; reconeix que el projecte es troba encara en fase de desenvolupament i que solucions com la geot&egrave;rmia oberta s'estan avaluant en detall: &ldquo;Ara mateix estem en fase de redacci&oacute; del projecte i, en un projecte d'aquesta complexitat, totes les q&uuml;estions t&egrave;cniques, com no pot ser d'altra manera, estan en revisi&oacute;&rdquo;. La viabilitat definitiva d'aquestes mesures dependr&agrave;, per tant, dels estudis t&egrave;cnics que es duguin a terme durant la fase de projecte executiu, en un subs&ograve;l marcat per d&egrave;cades d'intervencions i superposicions urbanes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Passejants a la Plaça Major"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Passejants a la Plaça Major                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Recentment, l'Ajuntament va encarregar un informe destinat a valorar en quin estat es troba la Pla&ccedil;a Major abans de procedir a la seva reforma. En aquest sentit, el batle de Palma, Jaime Mart&iacute;nez, assegura que els resultats de l'an&agrave;lisi no condicionaran la viabilitat de les actuacions projectades. &ldquo;L'estudi ja estava previst que s'havia de realitzar, i per a qualsevol tipus d'obra o de projecte es necessiten dades. Aquest &eacute;s un estudi m&eacute;s&rdquo;, va defensar el passat 10 de febrer en declaracions als mitjans. El primer edil assevera que, amb aquest projecte, el Consistori tractar&agrave; de convertir la Pla&ccedil;a Major en l'&ldquo;epicentre&rdquo; de l'activitat social, cultural i econ&ograve;mica de Palma, mitjan&ccedil;ant l'aportaci&oacute; de solucions &ldquo;efectives, de gran operativitat i funcionalitat&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carme Vidal, presidenta de l'Associaci&oacute; de Ve&iuml;ns de la Pla&ccedil;a Major, no dubta a afirmar que el barri &ldquo;est&agrave; content&rdquo; amb la iniciativa municipal, i recorda que la zona &ldquo;fa molts d'anys que est&agrave; abandonada&rdquo;, una situaci&oacute; que qualifica de &ldquo;lamentable&rdquo; tractant-se del &ldquo;centre neur&agrave;lgic de Palma&rdquo;, sobretot tenint en compte que la ciutat aspira a projectar-se com a capital cultural. Vidal va participar en el jurat del concurs d'idees en representaci&oacute; dels ve&iuml;ns i assegura que, malgrat que hi havia propostes &ldquo;molt bones&rdquo;, hi va haver un consens &ldquo;clar&rdquo; al voltant de la iniciativa guanyadora. Un dels aspectes que m&eacute;s valora &eacute;s la resoluci&oacute; dels accessos i la connexi&oacute; entre la part alta i la part baixa de la ciutat, una reivindicaci&oacute; hist&ograve;rica del ve&iuml;nat. &ldquo;Jo crec que Palma &eacute;s l'&uacute;nica ciutat europea que t&eacute; una comunicaci&oacute; molt deficient entre la ciutat alta i la ciutat baixa&rdquo;, sost&eacute;, comparant la situaci&oacute; amb ciutats italianes o amb Lisboa, on existeixen rampes i ascensors que salven els desnivells.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Carme Vidal, presidenta de l&#039;Associació de Veïns de la Plaça Major:"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Carme Vidal, presidenta de l&#039;Associació de Veïns de la Plaça Major:                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Balcons en un dels laterals a la Plaça Major, característics per les seves façanes grogues i baranes de ferro forjat"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Balcons en un dels laterals a la Plaça Major, característics per les seves façanes grogues i baranes de ferro forjat                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Vidal recorda que les escales mec&agrave;niques fa anys que no funcionen i que l'aparcament presenta barreres arquitect&ograve;niques que obliguen a pujar &ldquo;l'equivalent a dos pisos caminant&rdquo;, cosa que considera inacceptable en ple segle XXI. En aquest sentit, creu que el projecte &ldquo;resol molt b&eacute; l'ascens&rdquo; en incorporar rampes i ascensors que permetrien accedir-hi sense obstacles des de la Rambla o el Born. No obstant aix&ograve;, admet que el pla &eacute;s &ldquo;molt ambici&oacute;s, molt atrevit, innovador&rdquo; i que genera inquietuds entre alguns residents. Hi ha ve&iuml;ns que temen l'impacte estructural de la gran obertura prevista a la pla&ccedil;a, at&egrave;s que sota el paviment hi ha les bigues de l'aparcament, i d'altres que opinen que n'hi hauria prou amb &ldquo;una rentada de cara molt a fons&rdquo; en lloc d'una intervenci&oacute; d'aquesta envergadura. Carme assumeix que les obres seran llargues i molestes, per&ograve; insisteix que &ldquo;el que s'ha de mirar &eacute;s el b&eacute; de la ciutat&rdquo; i que resulta &ldquo;incre&iuml;ble&rdquo; que el deteriorament s'hagi prolongat tants d'anys.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hi ha veïns que temen l&#039;impacte estructural de la gran obertura prevista a la plaça, atès que sota el paviment hi ha les bigues de l&#039;aparcament, i altres que opinen que n&#039;hi hauria prou amb &quot;una rentada de cara molt a fons&quot; en lloc d&#039;una intervenció de tal envergadura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Historiadora de l'art de formaci&oacute;, tamb&eacute; contextualitza la pla&ccedil;a en una tradici&oacute; urban&iacute;stica m&eacute;s &agrave;mplia. Recorda que la Pla&ccedil;a Major &eacute;s fruit de la desamortitzaci&oacute; i que, per construir-la, es va destruir part de la trama medieval, i assenyala que, amb tot just 3.000 metres quadrats, &eacute;s &ldquo;la m&eacute;s petita&rdquo; si es compara amb altres places majors espanyoles. Per a ella, el debat actual no pot deslligar-se d'aquella hist&ograve;ria: la pla&ccedil;a ha estat sempre un espai for&ccedil;at per decisions pol&iacute;tiques i urban&iacute;stiques, i ara torna a situar-se al centre d'una discussi&oacute; sobre com s'ha de relacionar Palma amb el seu passat i amb el seu futur.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Part dels soterranis de la Plaça Major, antany bullides galeries comercials"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Part dels soterranis de la Plaça Major, antany bullides galeries comercials                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>D&egrave;ficits estructurals</strong></h2><p class="article-text">
        Mentrestant, l'arquitecta Cristina Llorente, directora d'Arquitectives i membre del col&middot;lectiu Palma XXI, integrat per historiadors, ge&ograve;grafs, arquitectes i urbanistes, recorda que el 2020 el seu equip va coordinar el proc&eacute;s participatiu impulsat per l'anterior equip de govern amb l'objectiu de definir els usos futurs de les galeries i el paper de la Pla&ccedil;a Major a la ciutat. En declaracions a aquest diari, explica que aquell proc&eacute;s va recollir demandes que durant anys havien formulat associacions ve&iuml;nals i entitats socials: obrir les galeries a l'exterior, introduir usos culturals i socials, millorar la connexi&oacute; amb l'entorn i, sobretot, recuperar la Pla&ccedil;a Major com a lloc de trobada ciutadana i no &uacute;nicament com a escenari orientat al turisme. En un context d'emerg&egrave;ncia clim&agrave;tica, afegeix, una gran superf&iacute;cie dura, sense ombra ni espais d'estada, t&eacute; poc sentit com a espai de relaci&oacute; contemporani.
    </p><p class="article-text">
        Llorente subratlla que aquell treball participatiu va quedar durant anys en una fase preliminar i que desconeix fins a quin punt va ser incorporat a les bases del concurs d'idees convocat posteriorment. Tamb&eacute; insisteix que conv&eacute; ser prudent a l'hora de valorar l'avantprojecte guanyador, at&egrave;s que es tracta d'un concurs d'idees i que, segons la seva experi&egrave;ncia, entre la proposta premiada i el projecte finalment executat sol haver-hi difer&egrave;ncies substancials a causa d'ajustos normatius, t&egrave;cnics i pressupostaris.
    </p><p class="article-text">
        Amb tot, considera que, des del punt de vista urb&agrave;, l'obertura de les galeries mitjan&ccedil;ant grans buits i graderies que introdueixin llum i ventilaci&oacute; pot ser una resposta raonable a un dels principals problemes actuals: el car&agrave;cter fosc i poc amable de l'espai subterrani. No obstant aix&ograve;, adverteix que aquesta operaci&oacute; tamb&eacute; transforma la imatge tradicional de &ldquo;pla&ccedil;a major&rdquo; com a gran esplanada porticada i recorda que el model hist&ograve;ric &mdash;hereu de processos de desamortitzaci&oacute; i, en el cas de Palma, constru&iuml;t sobre l'antic convent de Sant Felip Neri i les depend&egrave;ncies de la Inquisici&oacute;&mdash; presenta avui greus d&egrave;ficits funcionals.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La vida continua a la superfície de la Plaça Major mentre el subsòl roman buit i a l&#039;espera de la seva transformació"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La vida continua a la superfície de la Plaça Major mentre el subsòl roman buit i a l&#039;espera de la seva transformació                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En relaci&oacute; amb l'impacte social, Llorente emmarca el debat en la tensi&oacute; cl&agrave;ssica entre millora urbana i gentrificaci&oacute;. Al seu parer, deixar que els espais es degradin per evitar la revaloritzaci&oacute; no &eacute;s una soluci&oacute;, per&ograve; tampoc no ho &eacute;s intervenir sense acompanyar la reforma amb pol&iacute;tiques p&uacute;bliques que esmorteixin els efectes del mercat. Assenyala que existeixen eines &mdash;com l'aplicaci&oacute; de la Llei estatal d'habitatge per limitar els preus, l'exercici del dret de tanteig i retracte o la compra p&uacute;blica de locals per destinar-los a comer&ccedil; de proximitat&mdash; que poden modular la velocitat i l'agressivitat dels processos de substituci&oacute; social.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;s enll&agrave; del cas concret de la Pla&ccedil;a Major, l'arquitecta q&uuml;estiona la proliferaci&oacute; de grans projectes urbans deslligats d'una estrat&egrave;gia global de ciutat. Considera que Palma arrossega problemes estructurals, especialment a l'Eixample, que no estan sent abordats, i defensa una combinaci&oacute; d'intervencions estrat&egrave;giques amb actuacions d'&ldquo;acupuntura urbana&rdquo; m&eacute;s petites i cont&iacute;nues. En aquest sentit, adverteix del risc que concursos ambiciosos es converteixin en anuncis de gran impacte medi&agrave;tic per&ograve; de dif&iacute;cil execuci&oacute; si no compten amb suport pressupostari suficient.
    </p><p class="article-text">
        Amb tot, Llorente reconeix encerts en la proposta guanyadora, especialment en la reformulaci&oacute; de la fa&ccedil;ana cap a la Rambla i en la intenci&oacute; d'introduir llum i activitat a les galeries, un potencial fins ara desaprofitat. La seva conclusi&oacute; &eacute;s matisada: la intervenci&oacute; pot corregir d&egrave;ficits evidents de l'espai actual, per&ograve; el seu abast real dependr&agrave; tant de com es materialitzi t&egrave;cnicament com de les pol&iacute;tiques urbanes i socials que l'acompanyin.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escales que donen accés des de la Rambla a la Plaça Major"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escales que donen accés des de la Rambla a la Plaça Major                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tapís al subterrani de la Plaça Major"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tapís al subterrani de la Plaça Major                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Un altre dels col&middot;lectius que s'ha pronunciat sobre l'avantprojecte guanyador &eacute;s l'Associaci&oacute; d'Amics del Ferrocarril. El seu president, Miquel &Agrave;ngel Riera, expressa el seu &ldquo;suport&rdquo; a la proposta, per&ograve; considera que la reforma no pot limitar-se a la superf&iacute;cie, sin&oacute; que ha d'incorporar els vestigis hist&ograve;rics que travessen el subs&ograve;l de la pla&ccedil;a, com el t&uacute;nel del ferrocarril, testimoni de gaireb&eacute; un segle de mobilitat, guerra i successives transformacions urbanes. A dia d'avui, sost&eacute; l'entitat, aquesta infraestructura &ldquo;seria perfectament accessible i visitable&rdquo; des de la sortida del port, sota les muralles, fins als aparcaments de la Pla&ccedil;a Major, aix&iacute; com en el tram que connecta amb el Mercat de l'Olivar.
    </p><p class="article-text">
        Tamb&eacute; ARCA, la principal entitat de defensa del patrimoni a Balears, valora positivament diversos aspectes de la proposta, com la creaci&oacute; de nous espais d'estada en diferents nivells, l'entrada de llum natural a la planta subterr&agrave;nia &mdash;on s'ubicar&agrave; el centre d'interpretaci&oacute;&mdash; i la millora de l'accessibilitat per a vianants des de la Rambla. No obstant aix&ograve;, adverteix que el projecte, tal com ha estat presentat, ignora elements patrimonials existents que considera essencials. Entre aquests esmenta el t&uacute;nel ferroviari i les hist&ograve;riques casetes de la Costa des Teatre, amb m&eacute;s d'un segle d'antiguitat, la conservaci&oacute; i integraci&oacute; de les quals figuraven en les bases del concurs.
    </p><p class="article-text">
        L'entitat reclama que ambd&oacute;s elements s'incorporin &ldquo;s&iacute; o s&iacute;&rdquo; al projecte definitiu i alerta, a m&eacute;s, que la connexi&oacute; prevista amb la Rambla no hauria d'implicar la p&egrave;rdua de cap fragment d'aquest passeig hist&ograve;ric, cosa que, segons la seva interpretaci&oacute; dels pl&agrave;nols, podria produir-se. ARCA confia que l'Ajuntament atengui aquestes peticions, que considera un valor afegit per a la intervenci&oacute;, i assenyala que les paraules del batle durant la presentaci&oacute;, en les quals va garantir la conservaci&oacute; dels elements patrimonials, contribueixen a generar una certa tranquil&middot;litat.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros, Francisco Ubilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/seu-inquisicio-futur-epicentre-cultural-platja-major-palma-ara-practicament-fantasma_1_13031498.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 05:31:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/575a98cd-4759-49b4-b797-b61270fce140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="772611" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/575a98cd-4759-49b4-b797-b61270fce140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="772611" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De seu de la Inquisició a futur 'epicentre cultural': "La Plaça Major de Palma és ara pràcticament fantasma"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/575a98cd-4759-49b4-b797-b61270fce140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Reformas,Patrimonio Histórico,Historia,Inquisición,Arquitectura,Arquitectos,Urbanismo,Islas Baleares,Mallorca,Palma]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
