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    <title><![CDATA[elDiario.es - Tendencias]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/tendencias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Tendencias]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“Me lo merezco”: qué dice de nosotros la cultura de los pequeños caprichos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/merezco-dice-cultura-pequenos-caprichos_1_13607722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f46fa8e-9bf8-4990-9e1b-9de9a5578b4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1030y210.jpg" width="1200" height="675" alt="“Me lo merezco”: qué dice de nosotros la cultura de los pequeños caprichos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un tercio de los españoles estaría dispuesto a endeudarse ligeramente para hacerse un autorregalo. ¿Cuándo podemos considerar que se nos han ido de las manos?</p><p class="subtitle">“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar</p></div><p class="article-text">
        La mayor parte de la poblaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s no puede permitirse hoy en d&iacute;a lo considerado como b&aacute;sico: comprar una casa, tener hijos, formar una familia y ahorrar para la jubilaci&oacute;n. Parad&oacute;jicamente, s&iacute; que puede permitirse algunos lujos innecesarios como tomarse un caf&eacute; de especialidad de cinco euros, una cena en un restaurante de moda, una prenda de edici&oacute;n limitada o una entrada para un concierto con un precio de tres d&iacute;gitos.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n es la expresi&oacute;n de una tendencia bautizada por los especialistas como &ldquo;<em>treatonomics</em>&rdquo; o cultura de los peque&ntilde;os caprichos. Un <em>modus operandi </em>adoptado por crecientes capas de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola. Su lema: algo parecido a &ldquo;porque yo lo valgo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante las enormes tensiones que la mayor&iacute;a de nosotros sufrimos en el trabajo o en la vida, muchos optan por permitirse un caprichito de vez en cuando (o casi todos los d&iacute;as) a pesar de que, en algunos casos, no sea bueno ni para su salud ni, especialmente, para su econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de la consultora de marketing Kantar, el <a href="https://www.kantar.com/es/Inspiracion/Servicios-investigacion/Estas-son-las-10-tendencias-de-marketing-para-2026" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">91% de los consumidores</a> considera importante darse caprichos que les aporten placer, confort o alegr&iacute;a, mientras que un 33% afirma que incluso estar&iacute;a dispuesto a endeudarse ligeramente si ese gasto le proporciona disfrute. Hace dos a&ntilde;os, esta cifra era seis puntos menor. &iquest;Qu&eacute; nos est&aacute; pasando?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El 91% de los consumidores considera importante darse caprichos que les aporten placer, confort o alegría, mientras que un 33% afirma que incluso estaría dispuesto a endeudarse ligeramente por ello</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La extensi&oacute;n del &ldquo;efecto pintalabios&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que llamamos <em>treatonomics</em> no es nuevo, sino que tiene un antecedente claro en el denominado 'efecto pintalabios', observado hist&oacute;ricamente en &eacute;pocas de incertidumbre econ&oacute;mica, cuando los consumidores reducen las grandes compras, pero siguen comprando peque&ntilde;os lujos asequibles&rdquo;, explica Teresa de Ledesma, directora de marketing de la divisi&oacute;n Insights de Kantar. &ldquo;Lo novedoso es que ya no estamos ante una reacci&oacute;n puntual a una crisis, sino ante un comportamiento m&aacute;s estructural y normalizado. La indulgencia se ha integrado en nuestra rutina cotidiana como una estrategia de <a href="https://www.eldiario.es/era/confundimos-cuidarnos-buena-persona-sociologo-explica-falla-idea-bienestar_1_13565667.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bienestar emocional</a> y <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los datos de la consultora relacionan la facilidad con la que muchos se conceden esos peque&ntilde;os placeres con las grandes metas vitales que hoy en d&iacute;a parecen imposibles de alcanzar o han dejado de interesarnos, como comprar una vivienda o tener hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, De Ledesma apunta que &ldquo;el hecho de que para una parte de la poblaci&oacute;n estas cosas parezcan tan lejanas, favorece la b&uacute;squeda de recompensas inmediatas y asequibles. En cierta manera, sustituimos, al menos moment&aacute;neamente, grandes hitos vitales por satisfacciones cotidianas m&aacute;s accesibles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, el contexto de incertidumbre econ&oacute;mica juega un papel clave. Los datos cuadran: en el tercer trimestre de 2026, seg&uacute;n el informe<em> </em><a href="https://www.kantar.com/es/campaigns/informe-panorama-sobre-la-perspectiva-de-confianza-del-consumidor-espanol" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Panorama</em></a><a href="https://www.kantar.com/es/campaigns/informe-panorama-sobre-la-perspectiva-de-confianza-del-consumidor-espanol" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Kantar</a>, solo el 14% de los espa&ntilde;oles considera que es un buen momento para realizar grandes compras y apenas el 10% cree que lo es para comprar una primera vivienda. &ldquo;La incertidumbre sobre la econom&iacute;a futura sigue presente y condiciona las decisiones de gasto importantes&rdquo;, resume la experta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En cierta manera, sustituimos, al menos momentáneamente, grandes hitos vitales por satisfacciones cotidianas más accesibles</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa de Ledesma</span>
                                        <span>—</span> directora de marketing de la división Insights de Kantar
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El permiso para disfrutar</h2><p class="article-text">
        No obstante, &iquest;este dejarnos llevar por los peque&ntilde;os placeres puede llegar a suponer un problema? &iquest;Podemos llegar a depender tanto de ese Pumpkin Spice Latte de seis euros que no podamos sobrellevar el d&iacute;a sin comprarlo?
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga <a href="https://www.ags-psicologosmadrid.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Beatriz Molina</a>, especialista en consumo, los peque&ntilde;os placeres no suponen, en principio, un problema: &ldquo;Nos permiten salir de la rutina, disfrutar del momento y dedicar un espacio a cosas que nos gustan. Y eso tambi&eacute;n es importante, porque no todo lo que hacemos tiene que ser &uacute;til o productivo&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        El matiz podr&iacute;a estar en el origen del impulso. &ldquo;Conviene observar si recurrimos a ello constantemente para esquivar emociones que nos resultan dif&iacute;ciles de soportar. En ese caso, podemos estar dejando de atender lo que realmente necesitamos&rdquo;, sostiene la experta. Que estrenar unas Nike Moon no sustituya a la terapia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La imposibilidad de acceder a grandes compras que se perciben como metas lejanas, como por ejemplo una vivienda, favorece entre una parte de la población la búsqueda de recompensas inmediatas y asequibles.                            </span>
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        Pero para la psic&oacute;loga las compras y los caprichos cumplen m&aacute;s funciones. &ldquo;Es algo bastante com&uacute;n sentir que tenemos poco control sobre lo que ocurre a nuestro alrededor. Y cuando no podemos cambiar determinadas circunstancias de nuestra vida, buscamos peque&ntilde;as cosas sobre las que s&iacute; podemos decidir&rdquo;, dice Molina. &ldquo;Darnos un capricho puede proporcionarnos esa sensaci&oacute;n de control. Aunque podr&iacute;a haber un problema si ese alivio nos lleva a tomar decisiones que despu&eacute;s aumentar&aacute;n nuestra inseguridad, por ejemplo, gastando un dinero que necesitamos para otras cosas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Redes, ediciones limitadas y FOMO</h2><p class="article-text">
        No hay que ser ning&uacute;n experto para adivinar que la cultura de los peque&ntilde;os caprichos no habr&iacute;a llegado a manifestarse de una forma tan clara de no existir las redes sociales. Un perfume de marca, una bolsa de Trader Joe&rsquo;s o un <em>brunch</em> se disfruta un poco m&aacute;s si se comparte y se ense&ntilde;a en redes. Lo que provoca, a su vez, que muchos otros las deseen y contin&uacute;en con la cadena.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las redes sociales son un acelerador muy importante de esta tendencia&rdquo;, opina De Ledesma. &ldquo;Convierten los peque&ntilde;os placeres en comportamientos visibles, aspiracionales y compartibles&rdquo;. Las marcas conocen perfectamente estos mecanismos y los utilizan para promocionar <a href="https://www.eldiario.es/era/fiebre-colas-marcas-venden-perder-tiempo-productos-merece-pena_1_13503728.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ediciones limitadas</a> y para fomentar el <a href="https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">coleccionismo</a> o la sensaci&oacute;n de oportunidad &uacute;nica. &ldquo;Muchas marcas han aprendido a explotar ese impacto&rdquo;, confirma De Ledesma.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Conviene observar si recurrimos a ello constantemente para esquivar emociones que nos resultan difíciles de soportar. En ese caso, podemos estar dejando de atender lo que realmente necesitamos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz Molina</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en consumo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el terreno personal, Molina apunta que gracias a las redes &ldquo;estamos viendo continuamente lo que otros compran, los sitios a los que van o las experiencias que viven. Y es f&aacute;cil empezar a comparar nuestra vida con lo que vemos, aunque sepamos que solo estamos viendo una parte&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la comparaci&oacute;n se suma la urgencia de lo exclusivo: &ldquo;Cuando algo se presenta como exclusivo o disponible durante poco tiempo, podemos sentir cierta urgencia por conseguirlo. Tambi&eacute;n influye el miedo a quedarnos fuera, porque todos necesitamos sentir que pertenecemos. Una forma de detectar eso es preguntarnos: &iquest;seguir&iacute;amos deseando ese producto aunque nadie supiera que lo tenemos?&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">Cuando el placer deja de ser un placer</h2><p class="article-text">
        Nadie se arruina por un caf&eacute; ni por una gorra de los New York Knicks de edici&oacute;n limitada. El problema, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, no suele estar en el precio de cada capricho, sino en la sensaci&oacute;n de que el capricho ha dejado de ser una elecci&oacute;n. Es entonces cuando conviene prestar atenci&oacute;n. La se&ntilde;al m&aacute;s clara es, seg&uacute;n Molina, &ldquo;sentir que estamos perdiendo <a href="https://www.eldiario.es/era/adictiva-azucar-temu-apps-compras-engancharte-ofertas_1_12486049.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el control sobre nuestras compras</a>. Por ejemplo, cuando compramos m&aacute;s de lo que ten&iacute;amos pensado, nos proponemos dejar de hacerlo y no lo conseguimos, o seguimos comprando a pesar de que nos est&aacute; generando problemas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y advierte de que el problema no depende del importe: &ldquo;Puede ocurrir aunque sean cantidades peque&ntilde;as. No es solo una cuesti&oacute;n de dinero, sino de la frecuencia, de c&oacute;mo nos sentimos con esa conducta y de las consecuencias. Cuando empezamos a sentir que no podemos controlarlo, nos genera un malestar importante o afecta a nuestra econom&iacute;a y nuestras relaciones, es recomendable buscar ayuda profesional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La terapeuta concluye con una reivindicaci&oacute;n que hoy en d&iacute;a est&aacute; bastante olvidada y que tambi&eacute;n puede ayudar mucho a aquellos que cuentan con un presupuesto limitado para gastar en cosas superfluas: que parte del placer est&aacute; en la espera. &ldquo;Pensar en una cena especial, preparar un viaje o imaginar algo que queremos comprarnos puede hacernos ilusi&oacute;n incluso antes de tenerlo. La dopamina interviene especialmente en esos procesos de motivaci&oacute;n. Por eso, a veces, la ilusi&oacute;n previa es mayor que la satisfacci&oacute;n que sentimos despu&eacute;s&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/merezco-dice-cultura-pequenos-caprichos_1_13607722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 20:11:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Consumo,Dinero,Compras,Psicología,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La gente ya no se pasa de forma espontánea": por qué se está perdiendo la costumbre de invitar a amigos a casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gente-no-pasa-forma-espontanea-perdiendo-costumbre-invitar-amigos-casa_1_13575957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/336ff780-de91-4b92-b12b-8a6c006b69f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x640y157.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;La gente ya no se pasa de forma espontánea&quot;: por qué se está perdiendo la costumbre de invitar a amigos a casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes era bastante habitual pasarse por casa de los vecinos a tomar un café o invitar a los amigos a cenar. Pero ya no tanto. ¿Qué hay detrás de este cambio? ¿Y hasta qué punto es perjudicial?</p><p class="subtitle">¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad</p></div><p class="article-text">
        Antes era bastante habitual pasarse por casa de los vecinos a tomar un caf&eacute; o invitar a los amigos a cenar. Pero ya no es as&iacute;. &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de este cambio? &iquest;Y hasta qu&eacute; punto es perjudicial?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me<strong> </strong>encantaba recibir invitados en casa hace a&ntilde;os, antes de tener hijos, cuando mi casa no estaba llena de juguetes y ten&iacute;a mucho tiempo para planificarlo todo y hacer la compra&rdquo;, dice Rehanna, de 41 a&ntilde;os, de Birmingham. Ahora, si quiere ponerse al d&iacute;a con sus amigos, prefiere salir. &ldquo;No puedo recibir invitados y cocinar al mismo tiempo, as&iacute; que, si tengo gente en casa, suelo poner un picoteo fr&iacute;o que he preparado con antelaci&oacute;n. Hay tantos restaurantes realmente buenos donde vivo que prefiero salir y probar algo nuevo antes que preparar uno de mis platos cl&aacute;sicos en casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Personalmente, nunca dir&iacute;a que no a un picoteo fr&iacute;o, pero la historia de Rehanna no es nada inusual. En Estados Unidos, el n&uacute;mero de personas que reciben habitualmente a amigos o familiares descendi&oacute; del 42 % en 1975 al 12 % en 2026 &mdash;<a href="https://www.derekthompson.org/p/the-death-of-the-american-host?utm_source=post-email-title&amp;publication_id=2880588&amp;post_id=217589543&amp;utm_campaign=email-post-title&amp;isFreemail=true&amp;r=7h875&amp;triedRedirect=true&amp;utm_medium=email" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una ca&iacute;da del 70 % en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os</a>&mdash;. En el Reino Unido, las cifras no son mucho mejores: el a&ntilde;o pasado, una encuesta realizada a 2.000 adultos revel&oacute; que m&aacute;s de <a href="https://www.mirror.co.uk/lifestyle/four-10-brits-admit-avoid-35828851" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuatro de cada diez</a> brit&aacute;nicos evitan recibir invitados en casa debido a la limpieza que ello conlleva.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque la chef Nigella Lawson ha vuelto a las pantallas de televisi&oacute;n para demostrar su destreza culinaria en <em>The Great British Bake Off,</em> no hace mucho que la autoproclamada &ldquo;diosa del hogar&rdquo; revel&oacute; que incluso ella hab&iacute;a <a href="https://www.thetimes.com/life-style/food-drink/article/nigella-lawson-why-i-dont-do-dinner-parties-now-58t2rmk20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;perdido la costumbre&rdquo; de organizar cenas formales</a>. [Respecto a Espa&ntilde;a, una peque&ntilde;a muestra sobre 1.000 personas recogida por AEG este mismo a&ntilde;o en once pa&iacute;ses europeos, indica que estamos en la media en cuanto a la <a href="https://www.electroluxgroup.com/en/news/segun-aeg-los-espanoles-somos-los-europeos-que-mas-nos-estresamos-al-cocinar-como-anfitriones-51/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frecuencia al recibir invitados</a> (el 54% lo hace una vez al mes, indican), pero, sin embargo, somos los m&aacute;s exigentes al respecto: el 51% dice sentirse estresado al cocinar para otros].
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; nos hemos vuelto tan reacios a invitar a otras personas a nuestras casas? &iquest;Y qu&eacute; perdemos al limitarnos a vernos en &ldquo;terceros espacios&rdquo; comunes?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando eres el anfitri&oacute;n, a menudo te sientes como si fueras un mero espectador de la velada de tus amigos&rdquo;, afirma Simon, de 37 a&ntilde;os, de Glasgow. En el pasado, se ha dado cuenta de que, como anfitri&oacute;n, dedic&oacute; tanto tiempo a asegurarse de que sus invitados estuvieran bien atendidos que le resultaba dif&iacute;cil conectar con ellos m&aacute;s all&aacute; de un nivel superficial.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando eres el anfitrión, a menudo te sientes como si fueras un mero espectador de la velada de tus amigos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No est&aacute;s plenamente presente porque o bien intentas anticiparte a sus pr&oacute;ximas necesidades o ni siquiera est&aacute;s en la misma habitaci&oacute;n: vas y vienes de la nevera y simplemente no puedes profundizar en la conversaci&oacute;n. Puede dar la sensaci&oacute;n de que todos los dem&aacute;s tienen m&aacute;s v&iacute;nculo en ese momento, porque el anfitri&oacute;n est&aacute; un poquito al margen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No siempre nos hemos sentido as&iacute; a la hora de recibir visitas. De hecho, el antrop&oacute;logo <a href="https://www.magd.ox.ac.uk/people/professor-robin-dunbar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Robin Dunbar</a>, m&aacute;s conocido por el <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Dunbar%27s_number" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;n&uacute;mero de Dunbar&rdquo; </a>&mdash;una teor&iacute;a que sugiere que los seres humanos solo pueden mantener realmente unas 150 relaciones sociales estables a la vez&mdash;, cree que, si pudi&eacute;ramos elegir, seguir&iacute;amos prefiriendo recibir visitas en casa, pero las circunstancias a menudo se confabulan en contra de ello. &ldquo;Una de las razones es que nuestras redes sociales pueden haberse dispersado a medida que las ciudades se han hecho m&aacute;s grandes&rdquo;, afirma. &ldquo;Si vivimos en pueblos y ciudades m&aacute;s peque&ntilde;os, es f&aacute;cil reunirnos para quedadas informales. Existe lo que se conoce como la regla de los 30 minutos: si alguien vive a m&aacute;s de 30 minutos de distancia, pr&aacute;cticamente dejamos de verlo con regularidad. El tiempo y el esfuerzo necesarios se vuelven excesivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una idea con la que coincide Kamalyn Kaur, psicoterapeuta y miembro de la Asociaci&oacute;n Brit&aacute;nica de Asesoramiento y Psicoterapia. &ldquo;Soy de los a&ntilde;os 80 y, cuando era m&aacute;s joven, la gente sol&iacute;a pasarse por casa de mis padres, aunque solo fuera media hora, para tomar un t&eacute;&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando lleg&oacute; a los veinte y pocos a&ntilde;os, se dio cuenta de que los invitados hab&iacute;an empezado a llamar por tel&eacute;fono con antelaci&oacute;n, y las visitas a casa se convirtieron m&aacute;s bien en un evento concertado de antemano, &ldquo;lo cual est&aacute; bien porque se respeta el tiempo, la energ&iacute;a y el espacio de los dem&aacute;s, pero el inconveniente es que la gente ya no se pasa por casa de forma espont&aacute;nea; todo tiene que requerir <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ansiedad-hiperplanificacion-ocio-convirtio-pesadilla-colas-entradas-anticipadas_1_10225327.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mucha planificaci&oacute;n</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso para quienes han disfrutado de la diversi&oacute;n de una velada exitosa, puede resultar m&aacute;s intimidante que inspirador. &ldquo;Mi madre, de la generaci&oacute;n del <em>baby boom,</em> era una anfitriona incre&iacute;ble y siempre organizaba fiestas espectaculares y muy elaboradas&rdquo;, cuenta Caz (nombre ficticio), que pas&oacute; su infancia al margen de esas reuniones, asom&aacute;ndose por la puerta. &ldquo;Estar a la altura de eso me parece imposible. Adem&aacute;s, aunque ella dec&iacute;a que disfrutaba mucho siendo anfitriona, siempre estaba muy estresada antes de las fiestas y nos gritaba a todos constantemente, y yo no quiero hacer eso&rdquo;.
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                &quot;Mi madre, de la generación del baby boom, era una anfitriona increíble y siempre organizaba fiestas espectaculares (...) Aunque ella decía que disfrutaba mucho siendo anfitriona, siempre estaba muy estresada antes de las fiestas&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; el gasto: aunque la mayor&iacute;a de nosotros solemos gastar mucho menos en una comida casera que en un restaurante, la cosa cambia cuando hay que dar de comer a un grupo numeroso. En 2023, <a href="https://retailtimes.co.uk/eating-out-offers-diners-better-value-than-hosting-at-home-thefork-study-shows/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Retail Times inform&oacute;</a>, bas&aacute;ndose en datos de la web de reservas de restaurantes The Fork, de que preparar una cena de tres platos en casa para un grupo de seis personas sol&iacute;a costarle al anfitri&oacute;n m&aacute;s de 96 euros, en comparaci&oacute;n con el coste medio por persona en un restaurante, que era de poco m&aacute;s de 35 euros.
    </p><p class="article-text">
        En mayo de este a&ntilde;o, The Spectator afirm&oacute; que las cenas entre amigos tambi&eacute;n estaban desapareciendo &ldquo;a causa de la maldici&oacute;n moderna de las 'restricciones alimentarias'&rdquo;; tanto las <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10708184/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intolerancias alimentarias</a> como las restricciones voluntarias parecen haber aumentado en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, por lo que cocinar para otros puede parecer, sin duda, un reto mayor.
    </p><p class="article-text">
        Las expectativas suelen ser m&aacute;s altas cuando se recibe a invitados, no solo en lo que respecta a la comida, sino tambi&eacute;n al ambiente del hogar. Me atrever&iacute;a a decir que el auge de la <a href="https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2025/dec/02/the-art-of-tablescaping-jess-cartner-morley" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decoraci&oacute;n de mesas</a> tiene mucho que ver en ello, y un r&aacute;pido vistazo a los Reels de Instagram revela muchos otros &ldquo;requisitos&rdquo; para que la velada sea un &eacute;xito: c&oacute;cteles con elaboradas decoraciones, velas c&oacute;nicas de moda, men&uacute;s escritos a mano, una mesa de comedor enorme. Mientras que antes los anfitriones quiz&aacute; se limitaban a pasar un pa&ntilde;o r&aacute;pido por las superficies y a vaciar las papeleras, ahora hay consejos para crear la lista de reproducci&oacute;n perfecta y normas para dise&ntilde;ar un &ldquo;tema&rdquo; est&eacute;ticamente agradable.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7583742530689191181"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recibir invitados ha empezado a parecer un trabajo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Therese Lum</span>
                                        <span>—</span> chef
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que hay mucha presi&oacute;n sobre la gente para que tenga hogares 'presentables'&rdquo;, afirma Kaur. &ldquo;En las redes sociales, ves a todo el mundo con esas casas incre&iacute;bles, al estilo de mansiones. Eso crea expectativas poco realistas sobre c&oacute;mo deber&iacute;a ser un hogar. La gente puede empezar a preocuparse porque su casa no cumpla con ese est&aacute;ndar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Caz tiene dos hijos menores de 10 a&ntilde;os y dice que, por eso, su casa es siempre &ldquo;una aut&eacute;ntica pesadilla&rdquo;. Por supuesto, a sus amigos no les importa en realidad el desorden. &ldquo;Lo s&eacute; en lo m&aacute;s profundo de mi coraz&oacute;n&rdquo;, admite, &ldquo;pero eso no impide que me sienta avergonzada cada vez que viene alguien a casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La chef afincada en S&iacute;dney Therese Lum tambi&eacute;n cita los programas de cocina de la tele como una de las razones por las que muchos pueden sentir que una cena debe ser una producci&oacute;n de cinco platos perfectamente organizada. &ldquo;Si a eso le sumamos los pisos peque&ntilde;os, las semanas ajetreadas y el coste de dar de comer a un grupo numeroso, salir a comer fuera empieza a parecer m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;, afirma. &ldquo;Recibir invitados ha empezado a parecer un trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Derek Thompson, que analiz&oacute; los datos estadounidenses para <a href="https://www.theatlantic.com/ideas/2026/10/americans-socialization-dinner-decline-hosting/688846/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Atlantic</a>, plantea la idea de que los estilos de crianza m&aacute;s intensivos podr&iacute;an ser en parte responsables del descenso de las cenas en casa. &ldquo;Los estadounidenses sol&iacute;an tener muchos hijos a los que cuidaban de forma m&aacute;s espor&aacute;dica&rdquo;, sugiere. &ldquo;Ahora tienen menos hijos, a los que dedican cada minuto de su vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dunbar est&aacute; de acuerdo en l&iacute;neas generales: &ldquo;Hasta la d&eacute;cada de 1960, cosas como los deberes del colegio eran limitados, y los ni&ntilde;os se las apa&ntilde;aban m&aacute;s o menos solos: jugaban juntos en la calle y solo aparec&iacute;an cuando necesitaban comer. Ahora, los ni&ntilde;os est&aacute;n pegados a ti hasta que se van a la universidad&rdquo;. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala que ahora hay un &ldquo;flujo interminable&rdquo; de clubes y actividades extraescolares en las que se anima a los ni&ntilde;os a participar, lo que significa que &ldquo;las familias tienen que estar disponibles para hacer muchos traslados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, desde la pandemia y el auge del teletrabajo, mucha gente ha empezado a percibir su espacio vital de otra manera. Socializar en casa puede parecer m&aacute;s bien como organizar una cena en la oficina. Como dice Kaur: &ldquo;Quieres un cambio, si no, no parece un descanso. Es m&aacute;s dif&iacute;cil desconectar mentalmente&rdquo;. Pero incluso antes de la COVID, la proliferaci&oacute;n de todo lo relacionado con el <a href="https://www.eldiario.es/spin/descubre-hygge-daneses-han-conseguido-felices-mundo-pm_1_12150277.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>hygge</em></a> &mdash;el concepto dan&eacute;s centrado en la comodidad&mdash; anim&oacute; a gran parte del mundo occidental a considerar el hogar como un lugar al que retirarse y relajarse, en lugar de invitar a otros a entrar. &ldquo;Tu hogar es tu lugar acogedor, por lo que socializar all&iacute; puede parecer una intromisi&oacute;n en tu espacio privado&rdquo;, afirma Kaur.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde la pandemia y el auge del teletrabajo, mucha gente ha empezado a percibir su espacio vital de otra manera. Socializar en casa puede parecer más bien como organizar una cena en la oficina</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Thompson tambi&eacute;n aborda la idea de que ahora &ldquo;es demasiado divertido estar solo en casa&rdquo;. Mientras que antes quiz&aacute; invit&aacute;bamos a amigos a casa para combatir el aburrimiento &mdash;y nos enfrent&aacute;bamos a la presi&oacute;n social de asistir a esos eventos, aunque no nos importaran mucho los anfitriones&mdash;, hoy estamos &ldquo;envueltos en fortalezas de entretenimiento personalizadas&rdquo;. Sin embargo, esto no significa que ya no nos beneficiemos de las relaciones sociales: la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud informa de que <a href="https://www.who.int/teams/social-determinants-of-health/demographic-change-and-healthy-ageing/social-isolation-and-loneliness" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el aislamiento y la soledad est&aacute;n ahora muy extendidos</a>, lo que a su vez puede tener un impacto significativo en la salud f&iacute;sica y mental, aunque no estemos &ldquo;aburridos&rdquo; como tal.
    </p><p class="article-text">
        En el extremo opuesto del espectro, est&aacute; el problema de, por decirlo sin rodeos, los invitados que se quedan m&aacute;s tiempo del debido. &ldquo;A mi mujer y a m&iacute; nos gusta recibir invitados en circunstancias muy controladas&rdquo;, dice Simon. &ldquo;Solemos invitar a gente a tomar unas copas antes de salir a cenar porque as&iacute; se establece una hora de finalizaci&oacute;n. Recibir invitados en casa puede significar perder el control sobre cu&aacute;ndo termina la noche: si alguien quiere quedarse all&iacute; bebiendo whisky hasta las tres de la madrugada, te sientes un poco obligado a acompa&ntilde;arles&rdquo;. Est&aacute; claro que hay una raz&oacute;n por la que la frase &ldquo;Por favor, marchaos antes de las 21:00&rdquo; se ha convertido en una especie de <a href="https://www.google.com/search?sca_esv=5defce9e8cee4e33&amp;sxsrf=APpeQntcOwFnIJH2l8HabFr00InXH557kw:1791212201424&amp;q=please+leave+by+9&amp;source=lnms&amp;fbs=ABfTbFXXq5_lq1-qc-RNbCT-iVCvZUY4OllCx8eHi2DBbGa2PoUPiBop7GRck9_ggqJeBKll0uNH5-o_DmiqZYfdMFHSMQ7m9lGiXMmoLpyBCvs0fha8MLwauUu8kFshyTso0QBo6MY16pqU4X1dTMTrNg9ApjhzIQeQBlgg6wvH3FcHuQIBlKneyhHb6sxS5ocPBAFfn_cSJbP7xHZe8X-kF1YhjEA2TluvUe36mxBQ4kuJe4Zr-Eg&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwi6su63kaOXAxXGV0EAHfYsHeoQ0pQJegQIDhAB&amp;biw=2271&amp;bih=1186&amp;dpr=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">motivo recurrente</a> en los accesorios de decoraci&oacute;n de interiores en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Kaur reconoce que, como anfitriona, puede resultar dif&iacute;cil hacer otra cosa que no sea esperar a que la velada llegue a su fin de forma natural. &ldquo;Me encanta irme a la cama a las ocho y media, pero para mis amigos puede que sea justo cuando empiezan a animarse&rdquo;, afirma. &ldquo;Puede resultar realmente agobiante tener gente en tu espacio y no poder pedirles que se vayan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Deber&iacute;amos simplemente aceptar que ahora es mucho m&aacute;s f&aacute;cil, menos estresante y, a veces, m&aacute;s barato salir?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una cierta vulnerabilidad en dejar que alguien te vea en tu propia casa, y al no recibir a nadie en casa revelamos menos de nosotros mismos a los dem&aacute;s, lo que a su vez puede afectar a la profundidad de nuestra amistad&rdquo;, advierte Kaur. Sin duda, hay algo m&aacute;s &iacute;ntimo en ponerse al d&iacute;a con un amigo en su sof&aacute;: un atisbo de lo que ocurre entre bastidores en su vida que te costar&iacute;a mucho obtener en un espacio m&aacute;s neutral.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como es una de las cosas más generosas que se pueden hacer, crea un tipo de conexión que es difícil de conseguir en cualquier otro sitio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Kaur recibe a gente en casa con frecuencia, pero dice que eso se debe en gran parte a que conoce a sus amigos m&aacute;s cercanos desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os. &ldquo;Todos hemos crecido juntos; nos hemos visto en lo mejor y en lo peor&rdquo;, afirma. &ldquo;He estado en casa de una amiga con el suelo cubierto de cien piezas de Lego porque sus hijos hab&iacute;an estado jugando con ellas. Y mi amiga me dice: &rdquo;S&iacute;, pues tendr&aacute;s que pasar por ah&iacute;&ldquo;&rdquo;. Sin embargo, reconoce que, para algunas personas, recibir invitados &mdash;ya sea una velada bien planificada o una reuni&oacute;n espont&aacute;nea&mdash; puede seguir siendo una fuente de ansiedad. &ldquo;Siempre animar&iacute;a a la gente a hacer lo que mejor se adapte a sus propios niveles de energ&iacute;a y a su salud mental&rdquo;, afirma. &ldquo;De lo contrario, resulta contraproducente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lum, por su parte, cree que el esfuerzo que supone recibir invitados es precisamente lo que hace que merezca tanto la pena. &ldquo;Como es una de las cosas m&aacute;s generosas que se pueden hacer, crea un tipo de conexi&oacute;n que es dif&iacute;cil de conseguir en cualquier otro sitio&rdquo;, afirma. &ldquo;En mi familia, la comida siempre fue nuestra forma de demostrar amor, y compartir la mesa sigue significando eso para m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n conviene tener en cuenta que salir, sobre todo a cenar o a tomar algo, suele implicar seguir las normas del local. &ldquo;En casa nadie te apremia para que te levantes de la mesa, y la conversaci&oacute;n fluye a su aire&rdquo;, dice Lum. &ldquo;Mis mejores veladas casi siempre han tenido lugar alrededor de la mesa de la cocina de alguien. Los invitados no recuerdan si las servilletas hac&iacute;an juego; recuerdan sentirse bien atendidos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leah Harper]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gente-no-pasa-forma-espontanea-perdiendo-costumbre-invitar-amigos-casa_1_13575957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2026 20:40:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["La gente ya no se pasa de forma espontánea": por qué se está perdiendo la costumbre de invitar a amigos a casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Hogar,Ocio,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Confundimos cuidarnos con ser buena persona": el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/confundimos-cuidarnos-buena-persona-sociologo-explica-falla-idea-bienestar_1_13565667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5063e42-8539-406a-ac33-5069102efc45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x376y236.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Confundimos cuidarnos con ser buena persona&quot;: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Gatopardo edita en español 'El síndrome del bienestar', el ensayo de los investigadores Carl Cederström y André Spicer
que pronosticó el ascenso del 'wellness' como obsesión colectiva y mandato individual</p><p class="subtitle">“¡Todo lo que te han contado es mentira!”: cómo ciertas corrientes del bienestar conectan con la conspiranoia</p></div><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda de la felicidad atraviesa nuestros d&iacute;as. No es un ideal nuevo, pero la forma en la que se manifiesta, &ndash;casi como un imperativo o misi&oacute;n individual&ndash;, se ha ido definiendo como una invitaci&oacute;n a implicarse en actividades de bienestar (<em>wellness</em>) muy relacionadas con mantener un cuerpo sano, en forma, y una mente tan activa como productiva. Este es el fen&oacute;meno que analizan los acad&eacute;micos Carl Cederstr&ouml;m y Andr&eacute; Spicer en su ensayo <a href="https://gatopardoediciones.es/libros/el-sindrome-del-bienestar/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El s&iacute;ndrome del bienestar </a>(Gatopardo). Un bienestar que se traduce en jornadas de gimnasio, sesiones de yoga en la oficina, una obsesi&oacute;n por contar calor&iacute;as y cuidar el cuerpo como quien pone a punto una m&aacute;quina, pero que tambi&eacute;n se recrea en <a href="https://www.eldiario.es/era/contar-pasos-calorias-apps-monitorizacion_1_10794929.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">registrar y medir</a> el tiempo de ocio y esparcimiento cultural en t&eacute;rminos de productividad. Algo que encuentra un reflejo en miles de <em>apps</em> de dise&ntilde;o amable que a diario utilizamos para aprender idiomas, registrar las pel&iacute;culas que vemos, medir la cantidad de libros que leemos, o compartir los kil&oacute;metros que hemos recorrido en nuestra &uacute;ltima sesi&oacute;n de <em>running</em>.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el libro vio la luz originalmente corr&iacute;a el a&ntilde;o 2015 y muchas de las pr&aacute;cticas tras las cuales los autores percib&iacute;an una pauta com&uacute;n todav&iacute;a no estaban tan extendidas y normalizadas como lo est&aacute;n ahora. M&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s, el soci&oacute;logo Carl Cederstr&ouml;m, docente en la Stockholm Business School admite, en una entrevista con elDiario.es, estar sorprendido no s&oacute;lo por c&oacute;mo no se ha mantenido esta forma tan singular de entender el bienestar, sino por c&oacute;mo estos aspectos se han exacerbado. &ldquo;En aquel momento observ&aacute;bamos cosas que suced&iacute;an casi en los m&aacute;rgenes, pero en las que ve&iacute;amos enraizarse algo mayor. Hoy se aprecia claramente c&oacute;mo la tecnolog&iacute;a o las redes sociales se han puesto al servicio de la optimizaci&oacute;n personal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el transcurso de estos a&ntilde;os han tenido lugar episodios de transcendencia de tan profundo calado como la pandemia covid-19. &ldquo;Durante la pandemia, la gente literalmente se encerr&oacute; en su propio miniuniverso. Para bien o para mal, conectaron con diferentes <a href="https://www.eldiario.es/era/bienestar-terapias-alternativas-fascismo-teorias-conspiracion_1_10429021.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;cnicas de bienestar</a> para sobrellevar la situaci&oacute;n&rdquo;, expone Cederstr&ouml;m, que observ&oacute; en este per&iacute;odo casi una met&aacute;fora de c&oacute;mo la gente se comenzar&iacute;a a relacionar con el mundo: &ldquo;Tienes tu peque&ntilde;a isla de la que cuidas mientras esperas a ver si afuera el mundo sobrevive o no. Y realmente vivimos en un capitalismo salvaje con pocas nociones de compromiso colectivo, de igualdad, diversidad&hellip; Ideas que han sufrido mucho en el transcurso de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las técnicas de bienestar pueden ayudarte a mejorar tu vida de muchas maneras, el problema es creer que quienes no comparten contigo esos valores son malas personas. Muchos, por sus circunstancias, no pueden regirse por esos estándares</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuando ser muy productivos adquiere un matiz moral</h2><p class="article-text">
        La invitaci&oacute;n a <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">optimizarnos a trav&eacute;s de actividades de bienestar</a>, como si fu&eacute;ramos la versi&oacute;n beta de un <em>software</em> en desarrollo, hoy se encuentra por doquier. Desde una notificaci&oacute;n <em>push</em> en tu tel&eacute;fono inteligente recordando esa lecci&oacute;n de idiomas diaria a la empresa en la que trabajas organizando una sesi&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/era/offboarding-team-building-lenguaje-laboral-pervertido-eufemismos_1_10736202.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>team building</em></a><em>.</em> Pero no es algo que se haya originado en nuestros d&iacute;as, sino que se trata de un movimiento que, explica Cederstr&ouml;m, toma forma en los 70, vive momentos &aacute;lgidos m&aacute;s tarde tambi&eacute;n, en los a&ntilde;os 2000, y hoy, para el autor, se hace presente de muchas maneras, en cada rinc&oacute;n de nuestra sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Su mayor riesgo seg&uacute;n el investigador, sin embargo, es la lectura moral que adquiere: &ldquo;Vivimos un momento en el que confundimos sentirse bien con ser buena persona&rdquo;, sentencia Cederstr&ouml;m. &ldquo;Creemos que si cuidamos de nuestra salud y vamos al gimnasio estamos haciendo el bien, que si te comprometes a intentar pensar y mirar el mundo de manera m&aacute;s positiva, eres bueno. Son cosas distintas. Las t&eacute;cnicas de bienestar pueden ayudarte a mejorar tu vida de muchas maneras, pero lo problem&aacute;tico es cuando empiezas a creer que quienes no comparten contigo esos valores son malas personas. Y son muchas las personas que por sus circunstancias o diferentes razones no pueden regirse por esos est&aacute;ndares. Entonces normalizamos formas de discriminaci&oacute;n. Al convertir cuestiones sociales y pol&iacute;ticas en asuntos privados, despolitizamos asuntos muy importantes en nuestra sociedad.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n por la desigualdad se manifiesta en la tesis de <em>El s&iacute;ndrome del bienestar</em>. Al fin y al cabo, la clase social y el contexto personal define tambi&eacute;n la capacidad de una persona para sumarse a estas actividades de bienestar o crecimiento personal. &ldquo;El libro es una cr&iacute;tica a esta creencia de que moralmente eres mejor persona por involucrarte en estas pr&aacute;cticas&rdquo;, resume Cederstr&ouml;m. &ldquo;En la literatura empresarial, la relaci&oacute;n entre felicidad y productividad lleva siendo una creencia muy s&oacute;lida desde los a&ntilde;os 20 y 30. Pero s&oacute;lo necesitas pensar en los diferentes empleos que existen para darte cuenta de que es una idea delirante. Una limpiadora de hotel infeliz puede ser inmensamente productiva, o los esclavos que construyeron las pir&aacute;mides, por ejemplo, ser&iacute;a injusto decir que no fueron productivos. El libro es una cr&iacute;tica, una mirada esc&eacute;ptica, a obsesionarse con la idea felicidad y salud. Son cosas estupendas, claro, por eso son tan populares, pero el concepto de felicidad y salud es tan amplio que puede relacionarse con casi cualquier cosa.&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">La felicidad como preocupaci&oacute;n social</h2><p class="article-text">
        En 2010, el entonces Primer Ministro de Reino Unido, David Cameron, lanz&oacute; una imposible campa&ntilde;a de dos millones de libras para desentra&ntilde;ar algo tan ambiguo y relativo como el &iacute;ndice de felicidad de sus conciudadanos. Unas 200.000 personas fueron encuestadas para registrar un nuevo paisaje estad&iacute;stico del territorio que, seg&uacute;n la voluntad de Cameron, servir&iacute;a para completar el del PIB. Si bien la iniciativa invest&iacute;a de cuesti&oacute;n p&uacute;blica lo que hasta entonces se entend&iacute;a como algo personal, tal y como apuntan Cederstr&ouml;m y Spicer, no ten&iacute;a intenci&oacute;n de trazar un v&iacute;nculo entre la felicidad y las circunstancias socioecon&oacute;micas vigentes. El tamiz moralizante del s&iacute;ndrome del bienestar logra responsabilizar a cada individuo de la b&uacute;squeda de su propia felicidad, as&iacute; como del fracaso de no alcanzarla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la literatura empresarial, la relación entre felicidad y productividad lleva siendo una creencia muy sólida desde los años 20 y 30. Pero es una idea delirante: una limpiadora de hotel infeliz puede ser inmensamente productiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante la pregunta de si este enfoque individualista da&ntilde;a nuestra capacidad colectiva para articular resistencias al sistema, Cederstr&ouml;m llama a valorar emociones como la decepci&oacute;n y la ira. &ldquo;Puedes alimentar una forma de resistencia colectiva a partir de diversos tipos de emociones&rdquo;, sostiene. &ldquo;La ira, por supuesto, es una de las m&aacute;s exitosas. Si analizas los levantamientos pol&iacute;ticos, a menudo parten de un descontento o una decepci&oacute;n con el estado del mundo. Es importante mirar el mundo con decepci&oacute;n de vez en cuando&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La intersecci&oacute;n de g&eacute;nero bajo el s&iacute;ndrome del bienestar</h2><p class="article-text">
        La lectura de <em>El s&iacute;ndrome del bienestar</em> admite muchas perspectivas y puede resultar especialmente intensa desde seg&uacute;n qu&eacute; lugares. Al analizar c&oacute;mo el bienestar y la salud suelen ser juzgados a partir de la apariencia f&iacute;sica, es inevitable que esta reflexi&oacute;n apele de forma incisiva a la experiencia femenina de crecer en relaci&oacute;n con <a href="https://www.eldiario.es/era/clara-nuno-periodista-escritora-gente-guapa-trata-mejor-arma-doble-filo_1_13016793.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exigentes modelos de belleza</a>. Sus autores son conscientes de esto. Por un lado, Cederstr&ouml;m opina que como hombres blancos han podido escribir sobre este tema desde una menor vigilancia, &ldquo;y eso de por s&iacute; ya es bastante elocuente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro, observa una evoluci&oacute;n en la relaci&oacute;n del movimiento de bienestar seg&uacute;n el g&eacute;nero: &ldquo;El movimiento de <em>wellness</em> mantiene una interesante relaci&oacute;n con lo femenino y lo masculino. El g&eacute;nero de autoayuda ha sido predominantemente dirigido hacia las consumidoras, as&iacute; como <a href="https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la literatura New Age</a>, en libros del tipo de Deepak Chopra. Pero a mediados de los 2000 cada vez m&aacute;s y m&aacute;s hombres comienzan a implicarse tambi&eacute;n en el movimiento de <em>wellness</em>, aunque lo hacen de una manera m&aacute;s tecnol&oacute;gica, como una auto optimizaci&oacute;n. El tipo de persona que recaba datos con pulseras de actividad, pensando su propio cuerpo con mentalidad de ingeniero, aplicando principios matem&aacute;ticos para mejorarse. As&iacute; que en el momento en el que escribimos el libro, ya se produc&iacute;a un choque interesante entre lo masculino y lo femenino en el mundo del bienestar&rdquo;, desarrolla Cederstr&ouml;m. &ldquo;Ahora ves muchos hombres j&oacute;venes completamente <a href="https://www.eldiario.es/era/no-hay-avergonzarse-vanidoso-auge-estandares-belleza-masculina-imposibles_1_13060297.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obsesionados con sus cuerpos y apariencia</a>, y gente siguiendo los <a href="https://www.eldiario.es/era/no-ducharse-maximizar-feromonas-ligar-reto-viral-pasajero-peligro-misogino-jovenes_1_13563603.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consejos</a> de la manosfera. Se trata de una experiencia con la que no me siento identificado porque no es c&oacute;mo me crie. Crec&iacute; en un mundo en el que la barrera entre chicos y chicas era muy peque&ntilde;a, los chicos ten&iacute;amos amigas muy cercanas y tambi&eacute;n al rev&eacute;s. Ahora parece que es al contrario.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>El s&iacute;ndrome del bienestar</em> es una aguda y documentada cr&iacute;tica al fen&oacute;meno global que nos ha hecho comprender nuestro cuerpo y mente casi como extensiones tecnol&oacute;gicas al servicio de nuestra felicidad. Un texto que llama a poner en cuesti&oacute;n la filosof&iacute;a que nos anima a optimizar nuestro tiempo de vida para convertirnos en alguien m&aacute;s productivo, y sobre todo, una reivindicaci&oacute;n para dejar de entender que m&aacute;s productividad es sin&oacute;nimo de vivir con mayor plenitud.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/confundimos-cuidarnos-buena-persona-sociologo-explica-falla-idea-bienestar_1_13565667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 20:02:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Confundimos cuidarnos con ser buena persona": el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Tendencias,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No ducharse para “maximizar feromonas” y ligar más: ¿reto viral pasajero o peligro misógino entre los jóvenes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-ducharse-maximizar-feromonas-ligar-reto-viral-pasajero-peligro-misogino-jovenes_1_13563603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e739af09-bf3d-487e-894a-57b4ecf230ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x515y328.jpg" width="1200" height="675" alt="No ducharse para “maximizar feromonas” y ligar más: ¿reto viral pasajero o peligro misógino entre los jóvenes?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En TikTok proliferan los vídeos protagonizados por chavales que aseguran que el 'pheromone maxxing' solo les ha traído éxitos entre las chicas, un fenómeno que se enmarca dentro de otras tendencias en redes que captan atención hablando de "maximizar" testosterona bajo una idea de la masculinidad que algunas voces expertas señalan como "reduccionistas" y "conectadas con el mundo incel"</p><p class="subtitle">“Una lloradita y a seguir”: el meme que ha normalizado colapsar en el trabajo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Dej&eacute; de lavarme el pelo por completo y ahora, sin iron&iacute;a, recibo m&aacute;s cumplidos sobre c&oacute;mo huele y c&oacute;mo se ve. La maximizaci&oacute;n de las feromonas es la clave&rdquo;. Niko, el autor de <a href="http://tiktok.com/@nikodemkosowski/video/7581085899895721238?referer_url=www.usatoday.com%2F&amp;refer=embed&amp;embed_source=121374463%2C121468991%2C121439635%2C121749182%2C121433650%2C121404359%2C121497414%2C122349556%2C122221973%2C122122240%2C121351166%2C121811500%2C121960941%2C122122244%2C122122243%2C122122242%2C121487028%2C122258714%2C121331973%2C120811592%2C120810756%2C121885509%3Bnull%3Bembed_comment_button&amp;referer_video_id=7581085899895721238" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este v&iacute;deo viral de TikTok</a>, dedica su cuenta al culto al cuerpo: concretamente el suyo. Dado que la red social china no dispone, de momento, de tarjeta rascable de fragancias microencapsuladas como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=2B2HE-e8wYY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Odorama que John Waters ide&oacute;</a> para el estreno de <em>Polyester</em> en 1981, tiene m&aacute;s de 20.000 seguidores. Su contenido est&aacute; volcado a la tendencia del <em>T-maxxing</em> (o <em>testosterone-maxxing),</em> un fen&oacute;meno que invita a moldear el cuerpo y a poner en pr&aacute;ctica rutinas variopintas para &ldquo;maximizar la testosterona&rdquo; y elevar la autoestima masculina. Algunas pueden ser ciertamente saludables, como hacer mucho deporte; otras est&aacute;n a medio camino entre la astracanada y la magufer&iacute;a, como comer cebolla cruda.
    </p><p class="article-text">
        Una de las nuevas directrices de esta pendiente viral es dejar de ducharse para &ldquo;atraer m&aacute;s mujeres&rdquo;, selv&aacute;tica metonimia de &ldquo;ligar&rdquo; que el atavismo digital ha vuelto a poner en circulaci&oacute;n. Niko no est&aacute; solo en el ejercicio del <em>pheromone maxxing</em>, como se ha bautizado el fen&oacute;meno. &ldquo;Desde que empec&eacute; con esto, dej&eacute; de usar colonia. Y he estado recibiendo cada vez m&aacute;s cumplidos que nunca gracias a mi repugnante olor a cebolla. Todos haremos <em>pheromone maxxing</em> en 2026&rdquo;, asegura <a href="https://vm.tiktok.com/ZN8rsxHJ4/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raphael</a>, un joven estadounidense.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7581085899895721238"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Aunque da un poco de verg&uuml;enza preguntarse en serio por las condiciones afrodis&iacute;acas de la falta de higiene, siempre conviene consultar a los expertos. El deseo humano no es nunca un puzle de preguntas f&aacute;ciles. La sex&oacute;loga viguesa Emma Placer organiz&oacute; en el a&ntilde;o 2015 una &ldquo;fiesta de las feromonas&rdquo; como colof&oacute;n para unos talleres que impart&iacute;a, en un intento por experimentar hasta qu&eacute; punto el &oacute;rgano vomeronasal, estructura quimiosensorial que en algunos animales, particularmente los roedores, sirve para detectar feromonas, pod&iacute;a funcionar tambi&eacute;n en los seres humanos como m&eacute;todo en busca de una persona compatible.
    </p><p class="article-text">
        Once a&ntilde;os despu&eacute;s, digerida ya la literatura cient&iacute;fica que se ha ido produciendo desde entonces, admite recordar aquella experiencia con un punto de retraimiento. &ldquo;Con el tiempo, hasta me parece una cosa bastante rancia. No hay una respuesta cient&iacute;fica y no hay evidencia sobre esto. No hay <a href="https://theconversation.com/feromonas-humanas-de-verdad-existen-223876" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nada determinante</a> que diga que las feromonas humanas sexuales existen. El deseo es una cuesti&oacute;n psicol&oacute;gica m&aacute;s que qu&iacute;mica&rdquo;, nos dice hoy la sex&oacute;loga. Por tanto, descarta cualquier base cient&iacute;fica para el <em>pheromone maxxing</em>. &ldquo;El ser humano tiene filias y gustos sexuales que, a veces, son extremos. Y por qu&eacute; no: puede haber alguna mujer o alg&uacute;n hombre a quienes esa falta de higiene masculina, el olor a gimnasio, le ponga. Pero como hay muchos hombres a los que les pone el olor de la menstruaci&oacute;n. Son filias, gustos personales que est&aacute;n ah&iacute; pese a que se salgan de la norma&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No hay una respuesta científica y no hay evidencia sobre esto. No hay nada determinante que diga que las feromonas humanas sexuales existen. El deseo es una cuestión psicológica más que química</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emma Placer</span>
                                        <span>—</span> sexóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Emma Placer s&iacute; alerta sobre los posibles v&iacute;nculos entre la filosof&iacute;a <em>maxxing</em> y las nuevas manifestaciones de misoginia<em> online</em> que llevan a&ntilde;os propag&aacute;ndose entre los m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Es un concepto muy reduccionista de la atracci&oacute;n. Al final, lo que te dicen es que si consigues determinados rasgos f&iacute;sicos, una mand&iacute;bula perfecta o un cierto nivel hormonal, pasar&aacute;s a ser m&aacute;s atractivo para las mujeres. Y eso encaja con un sistema heteropatriarcal conectado con el mundo <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/misoginia-podria-tener-culpable-capitalismo_129_2119526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>incel</em></a><em>.</em> Intentan convertir algo tan variado y complejo como el deseo en una f&oacute;rmula&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Vanessa Rodr&iacute;guez Pousada, presidenta de Sogasex (Sociedade Galega de Sexolog&iacute;a), es experta en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica con j&oacute;venes y ha desempe&ntilde;ado buena parte de su actividad acad&eacute;mica y divulgativa en el estudio del cuerpo adolescente como espejo de nuestro tiempo. En su opini&oacute;n, el<em> pheromone maxxing</em> se conecta con el movimiento<em> incel</em> en que &ldquo;cree que el aspecto determina el &eacute;xito a la hora de ligar&rdquo; y &ldquo;el entendimiento de la sexualidad humana desde un posicionamiento binarista, hombre-mujer, y heterosexual, de hombres para ligar con mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese pensamiento biologicista y binarista responde a una idea de la sexualidad m&aacute;s animal que humana, pero Pousada, pese a estas coincidencias, nos anima a no adscribir necesariamente el <em>pheromone maxxin</em>g solo al territorio de la manosfera. &ldquo;Se puede seguir esta tendencia sin que la persona que lo haga tenga nada que ver con el movimiento <em>incel</em> o sea machista. Es una tendencia que se ha hecho viral en TikTok, y desde ah&iacute; las personas adolescentes pueden engancharse a ella no tanto como un posicionamiento ideol&oacute;gico, sino por curiosidad, por hacer la broma, por presi&oacute;n de grupo o, incluso, por provocaci&oacute;n. La rebeld&iacute;a, la curiosidad, el querer probar cosas nuevas, son caracter&iacute;sticas propias de la adolescencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7660267667864997133"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La experta no cree que debamos llevarnos las manos a la cabeza si vemos a un adolescente de nuestro entorno seguir esta tendencia. &ldquo;Los adultos nos alarmamos con mucha facilidad ante las modas adolescentes porque no las entendemos&rdquo;, dice, y pone como ejemplo la <a href="https://www.eldiario.es/era/espejismo-therian-distraccion-viral-trasfondo-politico_1_13013967.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fiebre</a><a href="https://www.eldiario.es/era/espejismo-therian-distraccion-viral-trasfondo-politico_1_13013967.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> therian</em></a> o las batallas para <a href="https://www.eldiario.es/era/farmear-aura-consiste-tendencia-viral-partes_1_13463278.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">farmear aura</a>. &ldquo;Aunque este caso tenga que ver con un tema de higiene, lo que hay que hacer no es alarmarse, sino fomentar el di&aacute;logo con los adolescentes, preguntarles por qu&eacute; lo hacen, qu&eacute; creen que van a conseguir con eso, si les est&aacute;n dando resultados&hellip; Hay que conversar con ellos antes que rega&ntilde;arles, porque eso puede ser incluso motivador: saltarse la norma es estimulante a esas edades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vanessa Rodr&iacute;guez Pousada denuncia que &ldquo;los fundamentos biologicistas siempre se han usado en la ciencia y los marcos de pensamiento para explicar determinadas conductas&rdquo; y llama a salir de ese c&iacute;rculo vicioso. Del mismo modo que tambi&eacute;n hay feminismos de marcado eje biologicista, resulta natural que la reacci&oacute;n neomachista apunte en esta direcci&oacute;n. &ldquo;Es importante abordar al ser humano desde un entendimiento biopsicosocial e incluso tecnol&oacute;gico, porque las tecnolog&iacute;as que van apareciendo van modificando nuestro cuerpo, nuestro pensamiento y nuestras conductas. Evidentemente, la biolog&iacute;a influye, pero no se ampara en un marco binarista&rdquo;, defiende Pousada.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga cree que no hay una &uacute;nica causa que pueda explicar el efecto atrayente que el v&oacute;rtex de la manosfera ejerce sobre los m&aacute;s j&oacute;venes, si bien &ldquo;hay rasgos de las adolescencias actuales que no hab&iacute;a en otras &eacute;pocas&rdquo;. Pousada cita como uno de los m&aacute;s rese&ntilde;ables la soledad. &ldquo;Los adolescentes son el grupo de edad <a href="https://www.soledades.es/estudios/estudio-sobre-juventud-y-soledad-no-deseada-en-espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con mayor sentimiento de soledad no deseada</a>, por encima de las personas de mayor edad, lo cual llama la atenci&oacute;n. Este tipo de<a href="https://www.eldiario.es/un-tema-al-dia/podcast-manosfera-colmenas-machismo-internet_132_9731643.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> grupos [manosf&eacute;ricos]</a> quiz&aacute;s les ofrecen formar algo de comunidad; sentir que forman parte de algo. A veces vemos perfiles de j&oacute;venes excluidos de otros grupos que encuentran ah&iacute; un lugar. Eso puede ser muy atrayente: somos seres sociales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se puede seguir esta tendencia sin que la persona que lo haga tenga nada que ver con el movimiento incel o sea machista. Es una tendencia que se ha hecho viral en TikTok, y desde ahí las personas adolescentes pueden engancharse a ella no tanto como un posicionamiento ideológico sino por curiosidad, por hacer la broma, por presión de grupo o, incluso, por provocación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vanessa Rodríguez Pousada</span>
                                        <span>—</span> presidenta de la Sociedade Galega de Sexología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;An&eacute;cdota o categor&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        Aunque las voces expertas tratan de mitigar la alarma ante el <em>pheromone maxxing</em> y evidencian el efecto perverso que el se&ntilde;alamiento y la exclusi&oacute;n pueden obrar sobre los esponjosos cerebros del florecimiento pubescente, no cuesta entender por qu&eacute; el pheromone<em> maxxing</em> ha causado furor medi&aacute;tico. Salvo en aquellos entornos miserables donde el acceso al agua corriente es un lujo, la gente que no se ba&ntilde;a hace (s&iacute;) gracia. El hecho de que la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n elija ba&ntilde;arse, consciente de las virtudes higi&eacute;nicas y cosm&eacute;ticas de la abluci&oacute;n, y sobre todo consciente del efecto social contraindicado del hedor, emborracha de soberbia a todo aquel que se encuentre con un disidente y le empuja a alzar un &iacute;ndice burl&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, detr&aacute;s de esta bufonada puede haber movimientos profundos en el mundo de la masculinidad. &iquest;Qu&eacute; ha pasado entre los creadores de contenido <em>bro</em> para que se est&eacute;n viralizando conductas grotescas como no lavarse para ligar? &ldquo;Con total sinceridad digo que la estupidez y el narcisismo masculino han existido siempre&rdquo;, explica el soci&oacute;logo especializado en teor&iacute;a cr&iacute;tica feminista y masculinidades Olmo Morales. &ldquo;Es verdad que hoy en d&iacute;a se reproducen como el micelio si se crean las condiciones necesarias y, desgraciadamente, las hay. El viraje biologicista que estamos observando y que torpemente intenta justificar la desigualdad entre hombres y mujeres est&aacute; siendo impulsado por estudios neurocient&iacute;ficos cuestionables en su dise&ntilde;o, pero que de la mano de las noticias falsas caminan con cada vez menos pudor entre las cabezas pseudopensantes que los reproducen en la barra del bar o en v&iacute;deos que se viralizan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; nos adentramos en el verdadero pantano de esta problem&aacute;tica. Porque s&iacute;, todos tenemos claro que un adolescente que deja de ba&ntilde;arse guiado por los consejos <em>tiktokeros</em> de un <a href="https://www.eldiario.es/era/gurus-seduccion-coaching_1_11650360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gur&uacute; de la seducci&oacute;n</a> es un fen&oacute;meno f&aacute;cilmente empaquetable dentro del caj&oacute;n de &ldquo;Lo Machista&rdquo;, pero &iquest;hasta qu&eacute; punto se trata de una an&eacute;cdota que, amplificada por el jij&iacute;-jaj&aacute;, opaca la categor&iacute;a de otras opresiones m&aacute;s severas? El hombre que renuncia al ba&ntilde;o para autoafirmarse es una figura grotesca, casi monstruosa, de la que podr&iacute;a re&iacute;rse una ampl&iacute;sima mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Con todo, cuesta imaginar, de verdad, al columnista m&aacute;s mis&oacute;gino de la derecha preconizando las bondades de la falta de higiene, lo que nos lleva a cuestionar hasta qu&eacute; punto es perverso poner el foco en estos fen&oacute;menos virales extremos. &iquest;Corremos el riesgo de favorecer que se sigan perpetuando vicios patriarcales complejos y dif&iacute;ciles de tratar mientras nos re&iacute;mos de las gansadas de TikTok que, en el fondo, no son hegem&oacute;nicas?
    </p><p class="article-text">
        Olmo Morales cree que s&iacute;: &ldquo;Mientras el feminismo se&ntilde;ala la inequidad estructural que sufren las mujeres y la explotaci&oacute;n cotidiana que hacemos los hombres de ellas, la sociedad sigue mirando el dedo en vez de la luna y se queda con estas tontadas rid&iacute;culas&rdquo;, apunta el soci&oacute;logo. &ldquo;Que haya personajes masculinos teniendo este tipo de pr&aacute;cticas individuales, adem&aacute;s de inocuo para las mujeres es totalmente residual. M&aacute;s que inocuo, constituye en s&iacute; mismo un aviso a navegantes de &lsquo;por ah&iacute; no es&rsquo;. El problema es que desviar el foco hacia estos casos nos supone al resto de hombres que estamos a las ant&iacute;podas de ello un salvaguardo. Los hombres comunes, los del machismo sutil y no por ello menos efectivo sino en todo caso m&aacute;s efectivo, y los machistas violentos que no caen en estos retos ni tendencias, estamos encantados con que se dediquen p&aacute;ginas a estos seres grotescos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema es que desviar el foco hacia estos casos nos supone al resto de hombres que estamos a las antípodas de ello un salvaguardo (...)  Se genera esa figura del monstruo que nos sirve para desidentificarnos con el machismo y que lejos de promover que los hombres nos cuestionemos nos lleva a acomodarnos porque ‘yo no soy como ese&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Olmo Morales</span>
                                        <span>—</span> sociólogo especializado en teoría crítica feminista y masculinidades
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por m&aacute;s que el <em>pheromone maxxing</em> sea caricaturesco y minoritario, es un <em>trend</em> que tiene como foco a los m&aacute;s j&oacute;venes. &iquest;No es acaso posible refutar o contextualizar algo as&iacute; sin hacerle el caldo gordo a la maquinaria mis&oacute;gina que pone en marcha estos retos? &iquest;O supone siempre una p&eacute;rdida de tiempo y energ&iacute;a que encima ayuda a dar relevancia a una an&eacute;cdota y a que muchos hombres se sientan reafirmados en su <em>aliadismo</em> porque, vaya, a ellos nunca se les ocurrir&iacute;a dejar de ba&ntilde;arse (mientras siguen perpetuando otras conductas cuestionables m&aacute;s complejas)?
    </p><p class="article-text">
        Olmo Morales insiste en que &ldquo;a los hombres nos conviene que se viralicen este tipo contenidos porque se&ntilde;ala tendencias absurdas que responden a un modelo de masculinidad esperp&eacute;ntico&rdquo;. Especializado en los peligros del discurso beat&iacute;fico sobre la nueva masculinidad, el acad&eacute;mico teme que esta insistencia en la caricatura del hombre cavernario &ndash;y apestoso&ndash; ayude a sostener el mantra de que el motor de la inequidad que los hombres reproducen es la ausencia de contacto con la propia vulnerabilidad o la falta de autoconocimiento a nivel emocional. &ldquo;Estos dos temas, cuando se juntan, son tremendamente peligrosos para las mujeres y tremendamente beneficiosos para nosotros. Por un lado, se genera esa figura del monstruo que nos sirve para desidentificarnos con el machismo y que lejos de promover que los hombres nos cuestionemos nos lleva a acomodarnos porque &lsquo;yo no soy como ese&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El origen del t&eacute;rmino</h2><p class="article-text">
        Las advertencias de Morales, ciertamente severas, enlazan con la siempre golosa pol&eacute;mica de la risa c&oacute;mplice: ese re&iacute;r que antes de satirizar, legitima. En los &uacute;ltimos meses, las piezas period&iacute;sticas no han dejado de sucederse sobre el <em>pheromone maxxing</em>, siempre con un deje de guasa. Cuando la moda de no lavarse el pelo para ligar fue tratada en Antena 3 Noticias, la cadena lo anunci&oacute; con uno de esos chascarrillos tan vinculados al carisma de su presentador m&aacute;s hist&oacute;rico: <a href="https://www.antena3.com/noticias/salud/ciencia-desmonta-nueva-ocurrencia-viral-lavarse-pelo-potenciar-atractivo-mas-instintivo_202609136aa6949b7486a40f2c9c4ed2.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;A Mat&iacute;as Prats no le mola un pelo esta nueva tendencia&rdquo;</a>. Este mismo reportaje que encara ahora su recta final no es inocente tampoco. De igual modo, la industria de la creaci&oacute;n de contenido se est&aacute; aprovechando del valor al alza del <em>pheromone maxxing</em> en la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n para &ldquo;desmontar&rdquo; sus preceptos, desde <a href="https://www.instagram.com/reels/DdhKdhAg7qh/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">farmac&eacute;uticos</a> a <a href="https://www.instagram.com/reels/Dd1RdqqIRtn/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfermeros</a>. &iquest;Hundimos nuestras narices aqu&iacute; por responsabilidad informativa o por oportunismo? No ser&aacute; la primera vez en la historia de la comunicaci&oacute;n que la respuesta tome un poco de ambas, pero para entender la pertinencia de abordar c&oacute;mo un fen&oacute;meno puede escalar del disparate a la autoayuda, conviene ir a la ra&iacute;z de todo.
    </p><p class="article-text">
        Las primeras se&ntilde;ales que Internet emite sobre el <em>pheromone maxxing</em> nos llevan hasta la cuenta de TikTok de <a href="https://vm.tiktok.com/ZN8rsupam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un usuario llamado FluffDumpster</a>. En 2024, public&oacute; un v&iacute;deo que puede entenderse como el manifiesto fundacional de esta tendencia. &ldquo;No apesto, estoy maximizando mis feromonas. Los chicos de clase no lo entienden, as&iacute; que no me sorprende que vosotros, los de TikTok, tampoco lo hag&aacute;is&rdquo;. El f&iacute;sico de Isaac &ndash;nombre real del joven detr&aacute;s de esta cuenta&ndash; no est&aacute;, a diferencia de los de otros profetas ferom&oacute;nicos como los que abr&iacute;an este reportaje, tallado en el gimnasio: es un joven desali&ntilde;ado.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7352962089637465387"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Sus v&iacute;deos, muchos de ellos grabados en sorprendente colaboraci&oacute;n con su madre, abordan la odisea del <em>pheromone maxxing</em> con un &aacute;ngulo m&aacute;s o menos humor&iacute;stico: la madre ri&ntilde;endo al hijo por no lavarse, etc&eacute;tera. Hay v&iacute;deos en los que afirma haber pasado per&iacute;odos semanas sin ducharse y otros en los que presume de hacer experimentos con heces y orina para maximizar su qu&iacute;mica masculina. No est&aacute; claro cu&aacute;nto hay de creencia genuina y cu&aacute;nto de s&aacute;tira o<em> rage bait </em>en la l&iacute;nea editorial de Isaac; tampoco si el <a href="https://vm.tiktok.com/ZN8rnVrMM/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pie afectado por una enfermedad</a> similar a la escarlatina que muestra en una de sus publicaciones es real u obra de un sofisticado maquillaje.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima publicaci&oacute;n de la cuenta en la que sale Isaac es de febrero de 2025. En diciembre, su madre public&oacute; un <a href="https://vm.tiktok.com/ZN8rWy2yb/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deo disfrazada</a> de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/charlie-kirk-joven-activista-comentarista-referente-maga-asesinado-tenia-hilo-directo-trump_1_12593944.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Charlie Kirk</a> y, ante la insistencia de sus seguidores, impacientes por ver de nuevo a su hijo en acci&oacute;n, escribi&oacute;: &ldquo;Informo con gran pesar de que Isaac falleci&oacute; hace siete meses. Pens&eacute; que esto [la publicaci&oacute;n del disfraz] es algo que &eacute;l hubiera querido&rdquo;.&nbsp;En la p&aacute;gina de Reddit de Fluffdumpster, un usuario <a href="https://www.reddit.com/r/fluffdumpster/comments/1u2dm0w/is_fluffdumpster_still_alive/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ahondaba en la cuesti&oacute;n</a> hace solo cuatro meses: &ldquo;Lamento tener que decir esto, pero Isaac falleci&oacute; a finales del a&ntilde;o pasado debido a una infecci&oacute;n contra la que hab&iacute;a estado luchando durante alg&uacute;n tiempo. Todos han guardado bastante silencio, tratando simplemente de seguir adelante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, es posible que el propio Isaac est&eacute; detr&aacute;s de esta <em>performance; </em>que, agotada la v&iacute;a de provocar mediante el asco, haya optado por fingir su muerte. De hecho, la falta de informaci&oacute;n real y verificable en la prensa estadounidense sobre el asunto hacen que esta sea la opci&oacute;n m&aacute;s veros&iacute;mil, porque cualquier otra alternativa resultar&iacute;a incalificable. &iquest;Qui&eacute;n en su sano juicio honrar&iacute;a la muerte de su hijo disfraz&aacute;ndose del cad&aacute;ver baleado de Charlie Kirk? Ahora bien, incluso asumiendo que el origen del <em>pheromone maxxing</em> es una <em>trolleada</em> de un joven de la Am&eacute;rica profunda y su madre sedientos de atenci&oacute;n, es necesario entender c&oacute;mo su pantomima puede deturparse a golpe de<em> reel</em> hasta conseguir que chulos de gimnasio pongan en pr&aacute;ctica sus m&eacute;todos, ellos s&iacute;, completamente en serio.
    </p><p class="article-text">
        Puede que dentro de unos meses nadie se acuerde del <em>pheromone maxxing</em>. Probablemente, tampoco importe demasiado cu&aacute;ntos j&oacute;venes decidieron pasar unas semanas sin ducharse siguiendo los consejos de un desconocido de TikTok. Lo que s&iacute; merece atenci&oacute;n es la facilidad con la que una ocurrencia as&iacute; encuentra audiencia, se desprende de la iron&iacute;a marginal con la que naci&oacute; y termina convertida en una explicaci&oacute;n aparentemente seria sobre el deseo y la masculinidad. El olor, en este caso, no viene solo del cuerpo: tambi&eacute;n emana de las ci&eacute;nagas del algoritmo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-ducharse-maximizar-feromonas-ligar-reto-viral-pasajero-peligro-misogino-jovenes_1_13563603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2026 21:10:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No ducharse para “maximizar feromonas” y ligar más: ¿reto viral pasajero o peligro misógino entre los jóvenes?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,TikTok,Tendencias,Adolescentes,Jóvenes,Misoginia,Internet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fenómeno de la "doble limpieza": ¿es mejor enjabonarse dos veces en cada ducha?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/fenomeno-doble-limpieza-mejor-enjabonarse-veces-ducha_1_13544434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8687435a-60ba-46d5-ba88-6c12c6b3765a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fenómeno de la &quot;doble limpieza&quot;: ¿es mejor enjabonarse dos veces en cada ducha?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta idea ha ganado de repente una enorme popularidad en Internet. Pero, ¿se trata solo de una forma de vendernos más productos? ¿Y podría ser perjudicial para nuestra piel?</p><p class="subtitle">Los efectos que lavarte el pelo con agua dura puede tener en su aspecto y salud</p></div><p class="article-text">
        Los tiempos de la ducha r&aacute;pida han quedado atr&aacute;s; al parecer, ya no basta con enjabonarse r&aacute;pidamente con un chorrito de gel de ducha. La doble limpieza &mdash;que antes se limitaba a las rutinas de cuidado facial y al lavado del cabello&mdash; se ha ido introduciendo poco a poco tambi&eacute;n en el cuidado corporal. Pero, &iquest;basta con comprar el doble de gel de ducha? &iquest;Es m&aacute;s higi&eacute;nico? &iquest;Y c&oacute;mo de limpios necesitamos estar realmente?
    </p><p class="article-text">
        Como siempre, TikTok &mdash;o, mejor dicho, <em>#ShowerTok</em>&mdash; cuenta con un gran n&uacute;mero de seguidores de esta nueva tendencia. &ldquo;La doble limpieza te cambiar&aacute; la vida&rdquo;, afirma la influencer especializada en autocuidado Xara Beqele (@xarabeq) en <a href="https://www.tiktok.com/@xarabeq/video/7356617372427521326" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un v&iacute;deo</a> que tiene casi 10.000 &ldquo;me gusta&rdquo;. &ldquo;Creo que la doble limpieza es lo m&aacute;s eficaz que he incorporado a mi rutina de ducha. Simplemente huelo mejor y me siento limpia&rdquo;. Del mismo modo, la creadora digital <a href="https://www.tiktok.com/@terreetaughtme" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Terree Ann</a> (@terreetaughtme) califica la doble limpieza corporal como un <a href="https://www.tiktok.com/@terreetaughtme/video/7499967482233539886?q=double%20cleanse%20shower&amp;t=1789388504281" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;imprescindible de la higiene&rdquo;</a>. &ldquo;Si solo te lavas el cuerpo con un gel de ba&ntilde;o hidratante, es como lavarte con loci&oacute;n&rdquo;, <a href="https://www.tiktok.com/@terreetaughtme/video/7505235771641711918" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice en un v&iacute;deo</a> que se ha compartido m&aacute;s de 6.000 veces. &ldquo;Si solo te aplicas un gel de ba&ntilde;o perfumado sobre la piel sin limpiar, es como rociar Febreze para intentar enmascarar el mal olor en lugar de eliminarlo adecuadamente&rdquo;. Quiz&aacute; no sea de extra&ntilde;ar, pues, que una investigaci&oacute;n reciente haya revelado que los j&oacute;venes de la Generaci&oacute;n Z se dan <a href="https://www.telegraph.co.uk/news/2026/09/13/climate-anxious-gen-z-take-the-longest-showers/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duchas m&aacute;s largas</a> que cualquier otro grupo de edad, a pesar de ser los m&aacute;s preocupados por la crisis clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la marca de cuidado corporal Naturium ofrece actualmente un &ldquo;<a href="https://go.skimresources.com/?id=114047X1572903&amp;url=https%3A%2F%2Fnaturium.com%2Fproducts%2Fthe-double-cleanse-body-bundle%3Fsrsltid%3DAfmBOorCvtezdAXxB7uQ-p1x-kAaM2GjYOl87o14lnTzOS4QgpKx_ZAg&amp;sref=https%3A%2F%2Fwww.theguardian.com%2Fsociety%2F2026%2Fsep%2F15%2Fdouble-cleansing-should-we-really-be-cleaning-ourselves-twice-in-each-shower&amp;xcust=referrer%7Cwww.google.com%7CaccountId%7C114047X1572903%7CabTestParticipations%7Cgrowth-auxia-banner%3Avariant%2Cidentity-and-trust-consent-rr-banner-us%3Avariant-1%2Cfronts-and-curation-editorial-test%3Ab" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paquete de doble limpieza corporal</a>&rdquo; y, al escribir sobre el proceso para la cadena brit&aacute;nica Boots, la redactora de belleza <a href="https://go.skimresources.com/?id=114047X1572903&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.boots.com%2Finspire-me%2Fskincare-advice%2Froutines%2Fbody-double-cleansing%3Fsrsltid%3DAfmBOorpTbOUoGnY6OZqdNEw0ugbxKaUq25VLSRTz08tytNEpxIYxeqS&amp;sref=https%3A%2F%2Fwww.theguardian.com%2Fsociety%2F2026%2Fsep%2F15%2Fdouble-cleansing-should-we-really-be-cleaning-ourselves-twice-in-each-shower&amp;xcust=referrer%7Cwww.google.com%7CaccountId%7C114047X1572903%7CabTestParticipations%7Cgrowth-auxia-banner%3Avariant%2Cidentity-and-trust-consent-rr-banner-us%3Avariant-1%2Cfronts-and-curation-editorial-test%3Ab" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valeza Bakolli calific&oacute; la doble limpieza</a> como &ldquo;el primer paso fundamental de tu rutina de cuidado corporal&rdquo;. Y el Wall Street Journal se preguntaba si muchos de nosotros podr&iacute;amos estar, de hecho, <a href="https://www.wsj.com/style/beauty/are-you-showering-all-wrong-0049c787?st=ZEEqwa&amp;reflink=desktopwebshare_permalink" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;duch&aacute;ndonos de forma totalmente incorrecta&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la dermat&oacute;loga consultora Jinah Yoo, afincada en Londres, cree que, para la mayor&iacute;a de las personas, es &ldquo;en gran medida innecesario&rdquo; lavarse el cuerpo dos veces. &ldquo;La doble limpieza puede tener sentido para el rostro cuando te desmaquillas, te quitas el protector solar u otros productos&rdquo;, afirma. &ldquo;Pero no se supone que debamos eliminar por completo la grasa de nuestra piel. La barrera cut&aacute;nea contiene l&iacute;pidos naturales que ayudan a retener la humedad y a proteger contra los irritantes externos. El lavado repetido, sobre todo con limpiadores fuertes o espumosos, puede eliminar en exceso esta capa protectora y dejar la piel seca, tirante, con picor o irritada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que la doble limpieza en la ducha va a acabar provocando mucha piel deshidratada y, potencialmente, barreras cut&aacute;neas da&ntilde;adas, sobre todo de cara al oto&ntilde;o y al invierno, cuando la piel suele estar m&aacute;s seca debido a la calefacci&oacute;n central y al fr&iacute;o exterior&rdquo;, afirma <a href="https://www.skinandthecity.co.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lauren Hughes</a>, esteticista facial y experta en piel afincada en el este de Londres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para el cuerpo, basta con un producto de limpieza al d&iacute;a con una esponja vegetal o una esponja normal&rdquo;, afirma. &ldquo;Tambi&eacute;n me gusta hacer una exfoliaci&oacute;n una vez a la semana, con un guante exfoliante&rdquo;. Dicho esto, si lo que quieres es realizar una doble limpieza, Yoo coincide en que &ldquo;no aporta gran ventaja limitarse a usar el mismo gel de ducha dos veces&rdquo;. Bakolli atribuye al auge de la <em>&ldquo;K-beauty&rdquo;</em> [la cultura cosm&eacute;tica coreana] la popularizaci&oacute;n de la ducha de doble limpieza, siguiendo la estela de la <a href="https://www.vogue.com/article/double-cleansing-method" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">doble limpieza facial de la belleza coreana</a>, y el proceso es pr&aacute;cticamente el mismo, comenzando con un limpiador a base de aceite. La teor&iacute;a es que esto puede ayudar a descomponer el sudor, la suciedad o las bacterias que se hayan acumulado, adem&aacute;s de eliminar productos como el protector solar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La doble limpieza en la ducha va a acabar provocando mucha piel deshidratada y, potencialmente, barreras cutáneas dañadas, sobre todo de cara al otoño y al invierno, cuando la piel suele estar más seca debido a la calefacción central y al frío exterior</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lauren Hughes</span>
                                        <span>—</span> esteticista facial
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El segundo paso suele consistir en un gel de ba&ntilde;o suave a base de agua, con la idea de que este elimine cualquier resto de limpiador a base de aceite y limpie m&aacute;s en profundidad, aunque tambi&eacute;n puede hidratar, exfoliar o, simplemente, aportar fragancia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede haber ocasiones en las que resulte &uacute;til una segunda limpieza; por ejemplo, despu&eacute;s de hacer ejercicio intenso, nadar, en un d&iacute;a muy caluroso o cuando te has aplicado mucha crema solar resistente al agua o productos corporales&rdquo;, afirma Yoo. &ldquo;Lo que yo evitar&iacute;a es utilizar dos limpiadores fuertes, o combinar la doble limpieza con exfoliantes, &aacute;cidos exfoliantes o geles antibacterianos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <a href="https://www.nuffieldhealth.com/consultants/dr-girish-gupta?gclsrc=aw.ds&amp;gad_source=1&amp;gad_campaignid=8377541961&amp;gbraid=0AAAAADeUGO2u-Jzp5m_u_kyFjkkLgq5Ju&amp;gclid=CjwKCAjwtp7VBhBjEiwAJfpV-69lcMmyKxOphdksfvxEEtj8iByNP8F3yRYyFlUPwRN4-OSfjT7lxBoC1p0QAvD_BwE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Dr. Girish Gupta</a>, dermat&oacute;logo especialista afincado en Glasgow, se muestra rotundo al afirmar que la doble limpieza corporal &mdash;&ldquo;o facial, para ser claros&rdquo;&mdash; no aporta ninguna ventaja. Afirma que no hay pruebas de que sea m&aacute;s higi&eacute;nica y, al igual que los dem&aacute;s expertos con los que he hablado, sospecha que, de hecho, puede hacer m&aacute;s da&ntilde;o que bien. &iquest;Qu&eacute; se puede hacer para remediar la piel seca o tratar el eccema que pueda haber brotado debido a una limpieza excesiva? &ldquo;Cosas sencillas&rdquo;, dice Gupta, &ldquo;como no realizar una doble limpieza, no utilizar productos de limpieza perfumados y optar por cremas hidratantes sin perfume, o pomadas, dependiendo del grado de sequedad. El eccema puede requerir tratamiento con corticoides t&oacute;picos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero tras la proliferaci&oacute;n &mdash;al menos en Internet&mdash; de la &ldquo;<a href="https://www.theguardian.com/fashion/2023/sep/14/fashion-statement-tiktok-everything-shower" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ducha de todo</a>&rdquo; semanal de cuatro horas, quiz&aacute; no sea de extra&ntilde;ar que, para algunos, las rutinas diarias de cuidado corporal tambi&eacute;n se hayan vuelto m&aacute;s elaboradas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cuidado de la piel del cuerpo es ahora una categor&iacute;a importante, y los s&eacute;rums, los retinoides, los &aacute;cidos exfoliantes, las mascarillas y los tratamientos espec&iacute;ficos son cada vez m&aacute;s habituales&rdquo;, coincide Yoo. &ldquo;Las redes sociales tambi&eacute;n fomentan las rutinas de m&uacute;ltiples pasos porque resultan visualmente atractivas y dan la impresi&oacute;n de que cuantos m&aacute;s pasos, mejores resultados&rdquo;. Sin embargo, a&ntilde;ade, la piel no necesita quedar completamente limpia al tacto para estarlo realmente. &ldquo;De hecho, si notas una gran tirantez despu&eacute;s de la ducha, es posible que la est&eacute;s limpiando de forma demasiado agresiva&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leah Harper]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/fenomeno-doble-limpieza-mejor-enjabonarse-veces-ducha_1_13544434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:50:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fenómeno de la "doble limpieza": ¿es mejor enjabonarse dos veces en cada ducha?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Piel,Dermatología,Tendencias,Salud,The Guardian,Higiene,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De los amigos que ya no se llaman al riesgo de 'hablar' solo por audios: "Me resulta raro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/audio-haber-sido-llamada-telefonazo-amigos-peligro-extincion_1_13518277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60b9ff97-3549-4dc9-8504-e92b28519bab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x595y190.jpg" width="1200" height="675" alt="De los amigos que ya no se llaman al riesgo de &#039;hablar&#039; solo por audios: &quot;Me resulta raro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La llamada telefónica vive horas bajas frente a la asincrónica comodidad del mensaje de voz o texto. ¿Cómo afecta la pérdida de espontaneidad a nuestras relaciones?</p><p class="subtitle">“Basta de hablar de ti”: cómo sobrevivir a una conversación con gente que interrumpe constantemente</p></div><p class="article-text">
        El hijo de Vanessa tiene 12 a&ntilde;os y solo habla por tel&eacute;fono cuando interpreta a alg&uacute;n personaje. Por ejemplo, juega a que tiene una oficina y llama con un auricular con cable a los n&uacute;meros de sus familiares. Tambi&eacute;n hace de encuestador o de recepcionista de hotel y siempre tiene otros accesorios, como folios o sellos, para poder desarrollar su papel. Para &eacute;l, hablar de viva voz a trav&eacute;s de un aparato es una ficci&oacute;n, como ha visto en series o pel&iacute;culas. Todav&iacute;a no tiene m&oacute;vil propio, pero, en caso de tenerlo, tampoco lo usar&iacute;a para llamar: la &uacute;nica v&iacute;a para comunicarse por voz con sus amigos, m&aacute;s all&aacute; de hacerlo de forma presencial, es cuando juegan a la videoconsola online. Y no hablan de sus cosas, sino de lo que sucede en la pantalla.
    </p><p class="article-text">
        La propia Vanessa (48 a&ntilde;os) reconoce a este medio que le da mucha pereza hablar por tel&eacute;fono y que casi no llama ni a su propia progenitora, de ah&iacute; que su hijo identifique las conversaciones telef&oacute;nicas con el pasado. Ella no se siente aislada ni cree que, de esta manera, cuide menos a quienes quiere, porque mantiene un contacto constante a trav&eacute;s de mensajes de texto. Es solo una cuesti&oacute;n de preferencias a la hora de escoger una herramienta u otra. A Tania, que se define como <a href="https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">introvertida</a>, la posibilidad de relacionarse sin tener que llamar le ha supuesto un alivio. &ldquo;Me incomoda hablar por tel&eacute;fono, si no le veo la cara al otro me resulta raro&rdquo;, declara. Por eso tampoco hace videollamadas ni env&iacute;a demasiados audios, porque &ldquo;es como hablar sola y tampoco hablo sola&rdquo;. Las pocas veces que habla por tel&eacute;fono necesita hacerlo en un lugar con pocos est&iacute;mulos externos, porque, si no, pierde la atenci&oacute;n de la conversaci&oacute;n. Eso le supone &ldquo;hacer un esfuerzo grand&iacute;simo, y luego me agoto mentalmente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ansiedad que provoca <a href="https://www.eldiario.es/era/llamar-superinvasivo-generacion-zeta-telefono-mensajes_1_10452431.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recibir una llamada telef&oacute;nica</a> entre la generaci&oacute;n Z y los <em>millennials</em> es un tema del que se ha hablado en profundidad. Se considera un m&eacute;todo invasivo, inc&oacute;modo y poco efectivo en cuestiones de gesti&oacute;n del tiempo. Seg&uacute;n una encuesta de la plataforma <a href="https://www.bankmycell.com/blog/why-millennials-ignore-calls#data" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bankmycell</a>, los entrevistados consideran que no se sabe cu&aacute;nto va a durar una llamada y prefieren m&eacute;todos m&aacute;s r&aacute;pidos. Sin embargo, en ocasiones, escribir un texto o grabar una nota de voz puede durar lo mismo que una llamada o incluso m&aacute;s. La broma de &lsquo;esta reuni&oacute;n podr&iacute;a haber sido un mail&rsquo; se puede aplicar a &lsquo;este audio podr&iacute;a haber sido una llamada&rsquo;. De hecho, muchas personas incluyen un chascarrillo del tipo &lsquo;aqu&iacute; va mi podcast&rsquo; cuando graban una nota de voz de varios minutos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El único detonante para telefonear a amigos que viven aquí es un salseo o que haya pasado algo &#039;heavy&#039; y no podamos quedar ese día, que suele ser lo habitual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva</span>
                                        <span>—</span> 43 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, para eliminar o suavizar esa sensaci&oacute;n de intrusi&oacute;n de la llamada, existe la posibilidad de concertar una cita previa cuando se quiere tener una charla larga o sin l&iacute;mite de tiempo. Por ejemplo, Bego&ntilde;a (46 a&ntilde;os) siempre se manda un mensaje con la amiga con la que m&aacute;s habla por tel&eacute;fono para saber si est&aacute; disponible. Prefieren este m&eacute;todo porque as&iacute; &ldquo;hablamos m&aacute;s de seguido&rdquo;. Clara (29 a&ntilde;os) tambi&eacute;n utiliza este sistema con las personas a las que llama, que en su caso cada vez son m&aacute;s. Sus interlocutores se encuentran en un abanico de edad que va de los 25 a los 45 a&ntilde;os: &ldquo;Estamos un poco quemados de chatear y de pantallas. Dir&iacute;a, adem&aacute;s, que mis amigos m&aacute;s j&oacute;venes son los que m&aacute;s lo est&aacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Han bajado las llamadas o han aumentado los audios?</h2><p class="article-text">
        La percepci&oacute;n de Ana (36 a&ntilde;os) es que esos audios son los principales sustitutos de la conversaci&oacute;n telef&oacute;nica y han empeorado la comunicaci&oacute;n: &ldquo;Los dejo sin contestar la mitad de las veces o viceversa&rdquo;, sostiene, y a&ntilde;ade que echa de menos hablar con sus amigas mientras realiza labores dom&eacute;sticas como &ldquo;fregar los platos o limpiar la casa. Ahora escucho podcasts&rdquo;. Eva (43 a&ntilde;os) se comunica con sus conocidos por texto, audio de WhatsApp o llamada telef&oacute;nica, aunque reconoce que esta &uacute;ltima v&iacute;a est&aacute; en descenso. &ldquo;Sobre todo llamo a colegas que no viven en Madrid, pero, cuando ocurre, tenemos caf&eacute;s telef&oacute;nicos de al menos una hora&rdquo;, comenta, y matiza: &ldquo;El &uacute;nico detonante para telefonear a amigos que viven aqu&iacute; es un salseo o que haya pasado algo<em> heavy</em> y no podamos quedar ese d&iacute;a, que suele ser lo habitual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, aunque a primera vista parece que la llamada telef&oacute;nica est&aacute; de capa ca&iacute;da, los <a href="https://data.cnmc.es/panel-de-hogares/conjuntos-de-datos/estadisticas-panel-de-hogares" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos recogidos</a> por la Comisi&oacute;n Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) no son tan contundentes. Aunque los m&aacute;s j&oacute;venes (16-24 a&ntilde;os) han ampliado sus v&iacute;as comunicativas as&iacute;ncronas con mensajes de texto, audios y otras formas de comunicaci&oacute;n, esto no significa necesariamente que hayan dejado de llamar. Ahora hay m&aacute;s opciones y una conversaci&oacute;n puede empezar con un mensaje de texto, seguir con un audio de voz y terminar con una llamada de m&oacute;vil. El estudio tiene una matizaci&oacute;n importante: las conclusiones se extraen de la medici&oacute;n de los minutos de llamadas de los operadores, as&iacute; que las llamadas de una hora de Eva pueden compensar el declive de las conversaciones sincr&oacute;nicas por voz de Ana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las generaciones millennial y Z utilizan de forma más activa la mensajería y son los mayores quienes mantienen las cifras más altas de llamadas de voz</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, una encuesta realizada por <a href="https://yougov.com/en-gb/articles/54490-how-brits-communicate-in-2026-messaging-dominates-while-ai-use-is-emerging" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">YouGov</a> en Reino Unido informa de que<strong> </strong>las generaciones <em>millennial</em> y Z utilizan de forma m&aacute;s activa la mensajer&iacute;a y son los mayores quienes mantienen las cifras m&aacute;s altas de llamadas de voz. Un ejemplo que podr&iacute;a trasladar esas conclusiones al caso espa&ntilde;ol es el de Marcos (32 a&ntilde;os), que declara que no ha pasado de las llamadas puntuales con sus amigos. Nunca han tenido costumbre de utilizar el tel&eacute;fono de esa forma: &ldquo;Desde el principio hablamos por Messenger y luego por WhatsApp&rdquo;. S&iacute; utiliza la comunicaci&oacute;n de voz as&iacute;ncrona mediante audios muy largos que tanto ha enviado como recibido.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es mejor la comunicaci&oacute;n v&iacute;a llamada telef&oacute;nica?</h2><p class="article-text">
        Ricardo (42 a&ntilde;os) considera que la llamada telef&oacute;nica es la v&iacute;a principal para conservar una buena relaci&oacute;n con sus amigos de toda la vida. Aunque tambi&eacute;n utilizan los mensajes de texto o las notas de audio para comentar algo espec&iacute;fico, mantener conversaciones sincr&oacute;nicas &ldquo;es insustituible&rdquo;. El audio le resulta pr&aacute;ctico para comentar un tema en concreto que quiz&aacute; necesite &ldquo;varias escuchas&rdquo;, pero con la llamada &ldquo;es cuando se sacan temas conflictivos y se habla de verdad. Dir&iacute;a que incluso invita m&aacute;s a la conversaci&oacute;n profunda que la t&iacute;pica visita de cortes&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ferran Lalueza, profesor de comunicaci&oacute;n en la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), opina que no se puede afirmar que el m&eacute;todo de comunicaci&oacute;n tradicional sea mejor que los m&aacute;s recientes, sino que cada uno tiene sus ventajas y desventajas. &ldquo;La gente m&aacute;s joven opta t&iacute;picamente por enviar un audio o un texto de tal manera que la persona que lo recibe pueda contestar cuando le resulte m&aacute;s conveniente, lo cual no deja de ser pr&aacute;ctico y de alg&uacute;n modo tambi&eacute;n permite mantener el control absoluto sobre la din&aacute;mica de la conversaci&oacute;n&rdquo;, observa. De esa forma, se puede corregir el texto o volver a grabar el audio antes de enviarlo si no se ha quedado conforme con la primera versi&oacute;n, por lo que, desde un punto de vista pr&aacute;ctico, &ldquo;su ventaja es incontestable&rdquo;. La cara B de este m&eacute;todo es que se pierde esa espontaneidad de la que hablaba Ricardo, que permite mostrarse tal y como uno es.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A la hora de tolerar un desacuerdo o una crítica, en persona puedes gestionarlo de una manera u otra. Pero en diferido, si no tienes buena gestión (...), puede repercutir en la capacidad de desenvolverse en lo social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Lodeiro y Alba López Cabello</span>
                                        <span>—</span> psicólogas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Patricia Lodeiro y Alba L&oacute;pez Cabello, del centro de <a href="https://www.psicologiacaip.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">psicolog&iacute;a</a> CAIP, coinciden en gran parte con Ferran Lalueza, pero inciden en que una gran desventaja es la p&eacute;rdida de oportunidades para desarrollar habilidades comunicativas. Ellas comentan que cada vez se encuentran con m&aacute;s personas en terapia que tienen dificultades a la hora de conectar y relacionarse. &ldquo;Pese a que puedan estar muy conectados a nivel de redes, por ejemplo, se encuentran muy solos&rdquo;, afirman. Adem&aacute;s, la costumbre de tener cada vez m&aacute;s conversaciones asincr&oacute;nicas se retroalimenta y es f&aacute;cil acomodarse a esa distancia, que luego se hace patente en la socializaci&oacute;n en persona. &ldquo;Por ejemplo, a la hora de tolerar un desacuerdo o una cr&iacute;tica, en persona puedes gestionarlo de una manera u otra. Pero en diferido, si no tienes buena gesti&oacute;n puedes estar enfadado y a lo mejor mandar un mensaje diplom&aacute;tico cuando se te haya pasado, pero a lo mejor no lo contestas y evitas conflictos, lo que puede repercutir en la capacidad de desenvolverse en lo social&rdquo;, detallan.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al papel de la edad en la manera de utilizar estas herramientas, no consideran que puedan dar una respuesta determinante, porque son varios los factores que intervienen, como la personalidad o el funcionamiento. &ldquo;Las nuevas tecnolog&iacute;as podr&iacute;an haber supuesto un avance en la capacidad de integraci&oacute;n de algunas personas que no crecieron con ellas y que antes ten&iacute;an dificultades para comunicarse&rdquo;, puntualizan, &ldquo;mientras que para los nativos digitales es diferente desde el principio&rdquo;. No puede afirmarse con contundencia qu&eacute; m&eacute;todo es mejor o peor, pero la balanza parece inclinarse un poco hacia la perspectiva de Ricardo: &ldquo;Por su propia naturaleza, el mensaje o el audio no invita a ser espont&aacute;neo o a divagar como la llamada. Y, si no puedes ser espont&aacute;neo y divagar con tus amigos, &iquest;con qui&eacute;n lo vas a hacer?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/audio-haber-sido-llamada-telefonazo-amigos-peligro-extincion_1_13518277.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 20:31:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De los amigos que ya no se llaman al riesgo de 'hablar' solo por audios: "Me resulta raro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Telefonía móvil,Relaciones,Tendencias,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La era del tiramisú: lo que el postre que arrasa revela sobre la nostalgia y la decadencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/tiramisu-postre-arrasa-revela-nostalgia-decadencia_1_13503265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c532b6c-1c9d-4f4c-8a92-a1c444be92bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La era del tiramisú: lo que el postre que arrasa revela sobre la nostalgia y la decadencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pudin de café y mascarpone siempre ha sido muy popular. Pero ahora ha inspirado innumerables productos, desde bebidas hasta helados y bollos. ¿Qué hay detrás de este gran fenómeno cultural?</p><p class="subtitle">Paradoja en la cafetería: por qué un té “de bolsita” es casi siempre más caro que un café</p></div><p class="article-text">
        Cuando Giancarlo Fanigliulo abri&oacute; Marrone, una cafeter&iacute;a dedicada al tiramis&uacute; en el Soho londinense en agosto, no se esperaba que se agotara todo en dos horas y media. &ldquo;Esperaba que hubiera expectaci&oacute;n, pero no que <a href="https://www.eldiario.es/era/fiebre-colas-marcas-venden-perder-tiempo-productos-merece-pena_1_13503728.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se formaran colas</a> que dieran la vuelta a la esquina&rdquo;, me cuenta. &ldquo;Fue una locura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de entusiasmo por el postre italiano no es un caso aislado: al parecer, vivimos en una era de &ldquo;tiramis&uacute;man&iacute;a&rdquo;. Casi todas las cadenas de cafeter&iacute;as han ofrecido alg&uacute;n tipo de caf&eacute; de tiramis&uacute; como especial de temporada (en EEUU, Dunkin&rsquo; tiene actualmente cuatro bebidas diferentes con sabor a tiramis&uacute; en su carta). Por su parte, Haagen-Dazs y Carte D&rsquo;or venden ahora helado de tiramis&uacute;, la cadena londinense Buns from Home ofrece un bollo de masa de croissant con sabor a tiramis&uacute; y las redes sociales est&aacute;n repletas de recetas de tiramis&uacute; y v&iacute;deos de &ldquo;cajones de tiramis&uacute;&rdquo; &mdash;bandejas con el postre listas para servir desde los cajones de las cocinas de los chefs&mdash;, tal y como populariz&oacute; el v&iacute;deo viral del restaurante de pasta de Manchester Onda.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/Cw7rtOEtykE/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Marrone no es el primer local especializado &ldquo;solo en tiramis&uacute;&rdquo; que ha surgido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: el <a href="https://tasteparadiso.co.uk/?srsltid=AfmBOorvXhf8R4Gq7dsy0hi8UEKArgcvC2bsxxidxFul1uown1PiWHo0" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paradiso</a> de Sheffield &mdash;que, adem&aacute;s del tiramis&uacute; cl&aacute;sico, te ofrece un &ldquo;latte-mis&ugrave;&rdquo; (un caf&eacute; helado coronado con una porci&oacute;n de tiramis&uacute;)&mdash; abri&oacute; sus puertas en 2023; mientras que el <a href="https://www.tiktok.com/@_secretlayers" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Secret Layers, que se hizo viral en TikTok,</a> donde se puede comprar el postre en una peque&ntilde;a ventanilla en la pared, abri&oacute; en Paddington, Londres, el a&ntilde;o pasado. En marzo se bati&oacute; el r&eacute;cord mundial Guinness del tiramis&uacute; m&aacute;s largo del mundo cuando unos chefs prepararon una porci&oacute;n de 440,6 metros de este postre (aunque hubo cierta pol&eacute;mica, al menos entre mis amigos, sobre si realmente deb&iacute;a considerarse el m&aacute;s largo, ya que parec&iacute;a una serie de porciones m&aacute;s peque&ntilde;as de tiramis&uacute; unidas entre s&iacute;).
    </p><p class="article-text">
        Los supermercados tambi&eacute;n est&aacute;n notando un repunte en las compras de tiramis&uacute;. &ldquo;Las ventas de nuestra gama de tiramis&uacute; de marca propia han crecido un 5 % durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o, y nuestro postre Tesco Finest Coffee &amp; Amaretto Tiramisu ha resultado especialmente popular, con un aumento de las ventas de casi un 10 %&rdquo;, afirma Peter Wood, responsable de compras de la categor&iacute;a de postres de Tesco. M&amp;S, que actualmente tiene en stock &ldquo;brownies cremosos de tiramis&uacute;&rdquo; y que en Semana Santa vendi&oacute; bollos de tiramis&uacute; con cruz, afirma que las ventas de tiramis&uacute; han aumentado un 27% en comparaci&oacute;n con el a&ntilde;o pasado. [En Espa&ntilde;a tambi&eacute;n se cuela entre los refrigerados del s&uacute;per y las novedades de las cartas de los restaurantes-tendencia].
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El tiramisú &quot;más largo del mundo&quot;, en el Chelsea Old Town Hall, Londres.                            </span>
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        La moda del tiramis&uacute; tambi&eacute;n ha llegado a las bodas, a veces como sustituto de la tarta nupcial. Este postre &ldquo;es probablemente una de las principales tendencias de 2026&rdquo;, afirma el organizador de bodas Oliver Stanton, afincado en los Cotswolds; cuando hablamos con &eacute;l, acaba de terminar de trabajar en una boda en la que se sirvi&oacute; tiramis&uacute;. &ldquo;Muchas parejas piden que se sirva el tiramis&uacute; en copas de champ&aacute;n y se disponga en forma de torre, como se har&iacute;a con una torre de champ&aacute;n. Sirve tanto como postre para los invitados como para crear una oportunidad fotogr&aacute;fica adicional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El tiramis&uacute; siempre ha sido un postre muy querido, pero Lisa Harris, cofundadora de la consultor&iacute;a de alimentaci&oacute;n y bebidas Harris and Hayes, entiende por qu&eacute; est&aacute; experimentando un repunte de popularidad en este momento: los algoritmos de las redes sociales premian la nostalgia y todo aquello que simbolice la decadencia, y el tiramis&uacute; cumple ambos requisitos. &ldquo;Un buen tiramis&uacute; es, en realidad, un ejercicio de equilibrio entre el caf&eacute;, la crema y el bizcocho. En realidad, no tiene mucho misterio&rdquo;, afirma Harris. &ldquo;Y, sin embargo, tambi&eacute;n es sin&oacute;nimo de placer&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DdD5TvKJ-oP/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La proliferaci&oacute;n de productos con sabor a tiramis&uacute;, a&ntilde;ade, se debe probablemente en parte a la propia palabra &ldquo;tiramis&uacute;&rdquo;: &ldquo;Transmite elegancia sin necesidad de esforzarse demasiado&rdquo;. Tambi&eacute;n es una forma sencilla de describir un perfil de sabor espec&iacute;fico: &ldquo;Podr&iacute;a decir 'caf&eacute; con leche de tiramis&uacute;', 'galleta de tiramis&uacute;' o 'donut de tiramis&uacute;', y sabr&iacute;as que me refiero a que lleva crema y caf&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de la &ldquo;cultura de los peque&ntilde;os caprichos&rdquo; &mdash;el concepto de darse peque&ntilde;as recompensas en medio de tiempos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos dif&iacute;ciles&mdash; tambi&eacute;n ha contribuido al &eacute;xito del tiramis&uacute; y de los productos con sabor a tiramis&uacute;. En un momento &ldquo;en el que la gente quiz&aacute; sale menos a comer fuera, dada la situaci&oacute;n econ&oacute;mica actual&rdquo;, darse un capricho se vuelve m&aacute;s codiciado. El simple hecho de que alguien &ldquo;se plantee qu&eacute; postre va a tomar&rdquo; cobra mayor importancia, afirma Harris.
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            <span class="title">
                Casi todas las cadenas de cafeterías han ofrecido algún tipo de café de tiramisú como especial de temporada.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En parte fue precisamente porque el tiramis&uacute; se ha convertido en &ldquo;todo un fen&oacute;meno cultural&rdquo; por lo que Fanigliulo decidi&oacute; abrir Marrone. Este joven de 30 a&ntilde;os no tiene experiencia en el sector de la hosteler&iacute;a &mdash;antes trabajaba en ventas de tecnolog&iacute;a&mdash;, pero le llam&oacute; la atenci&oacute;n que &ldquo;cuando piensas en el tiramis&uacute;, nunca ha habido una marca asociada a &eacute;l&rdquo;. Su familia es italiana por parte de padre, y su tiramis&uacute; se inspira en la receta de su abuela. Los tres tiramis&uacute;s del men&uacute; de Marrone (el cl&aacute;sico original, el de chocolate negro y sal marina, y el de pistacho, cada uno a 10 libras el vaso) tienen un estilo ligero y brillante &mdash;a diferencia de un bloque que conserva su forma al cortarlo&mdash;, que es como a Fanigliulo le gusta el tiramis&uacute;. Espera que Marrone se convierta en un lugar de referencia para quienes busquen este estilo de tiramis&uacute; (que, puedo confirmar, est&aacute; absolutamente delicioso).
    </p><p class="article-text">
        El entusiasmo de Fanigliulo por un buen tiramis&uacute; es contagioso y me recuerda que, de verdad, me encanta este postre tan bonito, cremoso y lleno de cafe&iacute;na y alcohol. Y estoy totalmente a favor de que haya m&aacute;s sitios donde tomar un buen tiramis&uacute;. Pero cada vez que veo una nueva versi&oacute;n de este maravilloso postre convertida en otra bebida o aperitivo m&aacute;s, no puedo evitar pensar que quiz&aacute; nos estamos pasando un poco. &iquest;Quiz&aacute; sea hora de decir <em>&ldquo;tirami-stop&rdquo;</em>?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucy Knight]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/tiramisu-postre-arrasa-revela-nostalgia-decadencia_1_13503265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 19:43:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La era del tiramisú: lo que el postre que arrasa revela sobre la nostalgia y la decadencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Tendencias,Postres,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fiebre de las colas: cómo algunas marcas nos venden que perder el tiempo por sus productos merece la pena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fiebre-colas-marcas-venden-perder-tiempo-productos-merece-pena_1_13503728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b69d9cf9-63f9-4769-a5c0-845ff93e5eb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1285y637.jpg" width="1200" height="675" alt="La fiebre de las colas: cómo algunas marcas nos venden que perder el tiempo por sus productos merece la pena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Analizamos las razones tras un fenómeno global empujado por el marketing visual y la búsqueda de pertenencia social</p><p class="subtitle">“Perdona, no me da la vida”: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?</p></div><p class="article-text">
        El sol de media tarde golpea las losetas del Passeig de Gr&agrave;cia de Barcelona y sobre ellas se dibuja una escena tan desconcertante como habitual: una fila de varios metros bordea el escaparate de la tienda de Chanel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unos metros m&aacute;s abajo, junto a una ic&oacute;nica tienda de juguetes, una empleada frena el paso de turistas hacia el interior con un dispositivo con el que controla el aforo. Algo m&aacute;s de una decena de personas aguarda pacientemente. La estampa se repite id&eacute;ntica en el Born frente a un establecimiento cuyas tartas se han hecho virales, en la entrada de una tienda de moda o junto a una helader&iacute;a que hace un tiempo visit&oacute; una conocida estrella del pop.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por toda la ciudad, una nutrida legi&oacute;n de personas invierte su tiempo libre, un recurso cada vez m&aacute;s escaso y codiciado hoy en d&iacute;a, en conseguir unos productos muy concretos. Algo que no es exclusivo de Barcelona, sino que ocurre en <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi todas las grandes ciudades</a> del mundo occidental.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; engranaje psicol&oacute;gico se activa en la mente de todas estas personas para esperar un buen rato en la calle con tal de obtener un determinado producto cuando lo podr&iacute;an comprar por internet o pedirlo a domicilio?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hace apenas una década, hacer cola era sinónimo de pérdida de tiempo, mientras que hoy es parte de un ritual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anabell Fondón</span>
                                        <span>—</span> socióloga y profesora de la URJC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El ritual del peque&ntilde;o lujo y la paciencia como trofeo</h2><p class="article-text">
        Tradicionalmente, la espera en un comercio se interpretaba como una pega, un s&iacute;ntoma de ineficiencia o una molestia. Ahora, sin embargo, en algunos comercios la experiencia ha sufrido un giro radical. Parece que con el acceso a la vivienda o a los grandes viajes convertidos en metas inalcanzables para amplias capas de la poblaci&oacute;n, el consumo se ha desplazado hacia los peque&ntilde;os lujos accesibles.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la espera deja de ser un mero tr&aacute;mite y adquiere valor por s&iacute; misma. El producto final puede parecer m&aacute;s deseable precisamente por el esfuerzo invertido en conseguirlo. La doctora <a href="https://servicios.urjc.es/pdi/ver/anabell.fondon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anabell Fond&oacute;n</a>, soci&oacute;loga y profesora de la Universidad Rey Juan Carlos, contextualiza esta transformaci&oacute;n se&ntilde;alando que &ldquo;hace apenas una d&eacute;cada, hacer cola era sin&oacute;nimo de p&eacute;rdida de tiempo, mientras que hoy es parte de un ritual&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la investigadora, en una sociedad donde casi todo es inmediato, la espera se ha revelado como una se&ntilde;al de autenticidad y exclusividad, hasta el punto de que &ldquo;esperar en el sitio correcto funciona como un sello de pertenencia&rdquo;, una muestra de estatus. De este modo, a&ntilde;ade Fond&oacute;n, la paciencia se convierte en un capital cultural capaz de demostrar gusto, conocimiento y resistencia.&nbsp;
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            <span class="title">
                Varias personas hacen cola para entrar en la tienda de Loewe del Passeig de Gràcia de Barcelona.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El efecto reba&ntilde;o, el sesgo de escasez y la dictadura del algoritmo</h2><p class="article-text">
        Fond&oacute;n afirma que detr&aacute;s de la paciencia del consumidor opera un mecanismo psicol&oacute;gico ancestral: la validaci&oacute;n social. Al percibir una multitud congregada ante un establecimiento, el cerebro humano activa un atajo cognitivo inmediato que asocia la masa a la bondad del producto ofertado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cola deja as&iacute; de ser &uacute;nicamente una consecuencia del &eacute;xito para convertirse en una demostraci&oacute;n p&uacute;blica de que ese &eacute;xito existe. No hace falta entrar, probar el producto ni conocer la marca: basta con ver a decenas de personas esperando para concluir que, por alg&uacute;n motivo, aquello merece la pena. Esta din&aacute;mica, multiplicada por la amplificaci&oacute;n a trav&eacute;s de las redes sociales, convierte la v&iacute;a p&uacute;blica en un gran escaparate performativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La arquitectura de plataformas como TikTok e Instagram no es neutral: est&aacute; dise&ntilde;ada para comprimir la decisi&oacute;n y amplificar la urgencia&rdquo;, apunta la soci&oacute;loga. &ldquo;Algoritmos, se&ntilde;ales de prueba social y pistas de escasez activan procesos de consumo emocional y FOMO, empujando a compras y visitas impulsivas&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora todo el mundo busca consumir lo mismo en los mismos sitios porque lo vemos en internet. En cuanto un local se populariza en las redes, la gente va en masa. En Francia es igual, cuenta un turista francés</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La experta apunta a que la investigaci&oacute;n reciente describe un ciclo claro: &ldquo;Consumimos contenido digital, reproducimos la visita f&iacute;sica (y la cola), y luego generamos nuevo contenido que el algoritmo amplifica&rdquo;. Esto produce una &ldquo;participaci&oacute;n performativa&rdquo; y una &ldquo;temporalidad algor&iacute;tmica&rdquo;: el tiempo libre se organiza alrededor de ventanas de viralidad, no de preferencias estables.
    </p><p class="article-text">
        Un turista franc&eacute;s de mediana edad describe con precisi&oacute;n el poder de atracci&oacute;n instintivo que ejerce la aglomeraci&oacute;n sobre el transe&uacute;nte casual. &ldquo;Al ver la fila en la puerta nos llam&oacute; la atenci&oacute;n&rdquo;, explica frente a una enorme tienda de juguetes. Reconoce que decidieron sumarse porque la fila avanzaba r&aacute;pido, estaban de vacaciones y la ilusi&oacute;n de sus hijos justificaba el tiempo invertido. &ldquo;Ahora todo el mundo busca consumir lo mismo en los mismos sitios porque lo vemos en internet&rdquo;, asegura. &ldquo;En cuanto un local se populariza en las redes&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;la gente va en masa. En Francia es igual&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hay cola, tenemos la certeza de que el lugar es bueno de verdad&rdquo;, afirman convencidos un grupo de asi&aacute;ticos que aguarda ante las puertas de la pasteler&iacute;a del Born tras haber descubierto el local en redes sociales, donde figuraba catalogado como una parada gastron&oacute;mica obligatoria en la ciudad. &ldquo;Tambi&eacute;n sab&iacute;amos que tendr&iacute;amos que esperar&rdquo;, explican, al preguntarles por las filas. Casi todo el mundo que sale con su pedazo de pastel de la tienda, le toma una fotograf&iacute;a antes de comerlo.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n, sin embargo, se complica cuando la cola se forma ante la puerta de una tienda de lujo. &iquest;Qu&eacute; lleva a alguien a esperar para acceder a un establecimiento donde, en teor&iacute;a, el precio deber&iacute;a ser suficiente para filtrar la demanda? En los casos consultados, la respuesta no tiene tanto que ver con la psicolog&iacute;a como con las cuentas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Esperar en el sitio correcto funciona como un sello de pertenencia&quot;.                            </span>
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        Para el turismo internacional especialmente, la ecuaci&oacute;n incluye ventajas econ&oacute;micas tangibles asociadas a las pol&iacute;ticas fiscales. Una turista mexicana entrevistada frente a las puertas de Chanel reconoce que la fila no le supone un problema importante, aunque admite que pensaba que ser&iacute;a &ldquo;un tr&aacute;mite r&aacute;pido de entrar y salir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clienta explica que el principal atractivo es financiero, ya que &ldquo;en estas tiendas no pagas impuestos gracias al <em>tax-free</em>, lo que reduce el coste sustancialmente en comparaci&oacute;n con Estados Unidos o M&eacute;xico&rdquo;. En su caso, relata que buscaba una pieza concreta que no encontr&oacute; durante su paso por Madrid, por lo que esta visita a Barcelona representa su &ldquo;&uacute;ltima oportunidad&rdquo; antes de volver a casa. &ldquo;Me puede salir unos 300 d&oacute;lares m&aacute;s barato&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        En la acera de enfrente, una pareja de la India espera en la fila de Herm&egrave;s. Viajeros frecuentes por Europa, tienen claro que las colas se han extendido por todas partes, tanto para comer como para comprar en comercios, algo que achacan a que las tiendas disponen de un personal reducido para atender al p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Consumimos contenido digital, reproducimos la visita física (y la cola), y luego generamos nuevo contenido que el algoritmo amplifica. Esto produce una &#039;participación performativa&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anabell Fondón</span>
                                        <span>—</span> socióloga y profesora de la URJC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, la mujer de la pareja subraya tambi&eacute;n el peso de la estrategia de marca, afirmando que &ldquo;en las marcas de lujo influye de forma clara la creaci&oacute;n deliberada de esa expectaci&oacute;n alrededor de la firma&rdquo;. Al comparar la situaci&oacute;n con su pa&iacute;s de origen, comenta que en India la firma opera de otra manera y no se producen colas. Para ella, la paciencia en Espa&ntilde;a queda compensada por el bolsillo, ya que &ldquo;la exenci&oacute;n fiscal nos permite ahorrar entre un 15% y un 20%&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuando la cola es marketing</h2><p class="article-text">
        Para el transe&uacute;nte, una cola puede despertar la curiosidad. Para las marcas, puede convertirse en una herramienta de comunicaci&oacute;n tan visible como rentable. Reducir la superficie del establecimiento, limitar deliberadamente el ritmo de atenci&oacute;n o lanzar colecciones de tirada restringida son decisiones organizativas orientadas a visibilizar la demanda exterior.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Para el transeúnte, una cola puede despertar la curiosidad. Para las marcas, puede convertirse en una herramienta de comunicación tan visible como rentable.                            </span>
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        <a href="https://www.uoc.edu/es/news/servicios-para-los-medios/guia-expertos/ana-isabel-jimenez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Isabel Jim&eacute;nez-Zarco</a>, experta en marketing y profesora de los Estudios de Econom&iacute;a y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), analiza la vertiente estrat&eacute;gica de estas barreras f&iacute;sicas de acceso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta aclara que, aunque algunas firmas generan atracci&oacute;n de forma org&aacute;nica, muchas otras buscan deliberadamente las condiciones para propiciar filas en la calle y aprovecharlas comercialmente. Como resultado, &ldquo;el consumidor deduce que si no aguanta la espera, perder&aacute; la oportunidad de adquirir ese producto&rdquo;. De esta forma, la fila se convierte en una valla publicitaria gratuita que hace visible la demanda y despierta la curiosidad de quienes pasan por delante.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El consumidor deduce que si no aguanta la espera, perderá la oportunidad de adquirir ese producto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Isabel Jiménez-Zarco</span>
                                        <span>—</span> experta en marketing y profesora de la UOC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No obstante, la profesora de la UOC advierte de los riesgos comerciales derivados de un uso puramente cosm&eacute;tico de esta t&aacute;ctica de ventas. &ldquo;La gente tampoco es tan tonta. Es decir, esta t&eacute;cnica puede servir a muy corto plazo, pero las marcas lo que quieren es generar fidelizaci&oacute;n a medio-largo plazo&rdquo;, explica. &ldquo;Por tanto, detr&aacute;s de esta estrategia de generar una cola, tiene que haber un buen producto o servicio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, seg&uacute;n Jim&eacute;nez-Zarco, en una era caracterizada por la inmediatez del comercio electr&oacute;nico, el acto de esperar consigue incrementar el valor percibido y transformar la compra en un acontecimiento social. &ldquo;La anticipaci&oacute;n puede hacernos disfrutar m&aacute;s del producto&rdquo;, afirma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;La anticipación puede hacernos disfrutar más del producto&quot;, dice la experta en marketing Ana Isabel Jiménez-Zarco..                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En un entorno saturado por la sobreoferta y el ruido informativo, la fila funciona como un &ldquo;sello de validaci&oacute;n colectiva&rdquo; que permite reducir el esfuerzo de elegir, explica Fond&oacute;n. Ante el caos de opciones, delegamos la decisi&oacute;n en la masa. Y las marcas ya no venden &uacute;nicamente productos: venden tambi&eacute;n experiencias documentables. Las filas son una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, este fen&oacute;meno proyecta una radiograf&iacute;a muy clara de la sociedad contempor&aacute;nea: el valor de las cosas ya no reside &uacute;nicamente en el objeto que nos llevamos a casa, sino en &ldquo;la narrativa que lo rodea&rdquo;. Una historia que, como concluye Fond&oacute;n, &ldquo;se construye, se mide y se disputa en tiempo real entre la dictadura del algoritmo y el asfalto de la acera&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fiebre-colas-marcas-venden-perder-tiempo-productos-merece-pena_1_13503728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 21:22:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fiebre de las colas: cómo algunas marcas nos venden que perder el tiempo por sus productos merece la pena]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Consumo,Redes sociales,Marketing,Sociedad,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué fue del 'couchsurfing'? La forma de viajar gratis durmiendo en sofás a la que casi nadie quiere volver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/couchsurfing-forma-viajar-gratis-durmiendo-sofas-nadie-quiere-volver_1_13444894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89f91325-9f66-4ed6-b600-6fff6fa64c5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149600.jpg" width="1398" height="786" alt="¿Qué fue del &#039;couchsurfing&#039;? La forma de viajar gratis durmiendo en sofás a la que casi nadie quiere volver"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ideada hace 23 años, la plataforma Couchsurfing dio nombre a un fenómeno viajero que permitía conocer mundo ahorrando al pernoctar en casa ajena y a gente local con valores similares, pero la imposición de pago en los últimos años ha viciado el concepto</p><p class="subtitle">“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones</p></div><p class="article-text">
        Lo que hace a&ntilde;os surgi&oacute; como una red solidaria para viajar y proporcionar alojamiento a una comunidad mundial que destilaba buen rollo y acercamiento se ha convertido en un bonito recuerdo al que muchas personas no piensan volver. Ya sea por preferir una cama a un sof&aacute;, por lo viciada que est&aacute; la aplicaci&oacute;n tras pasar a ser de pago o por haber sufrido alguna que otra mala experiencia &ndash;la mayor&iacute;a causadas por anfitriones varones que quieren ligar con las viajeras&ndash;, Couchsurfing ha dejado de ser una opci&oacute;n como lo era antes. Ahora, para usarla, anfitriones y hu&eacute;spedes deben pagar una membres&iacute;a que puede ser mensual, trimestral o anual y ronda los 22,99 euros al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Esta plataforma vio la luz en 2003. Todo surgi&oacute; cuando Casey Fenton, un joven estadounidense, quiso viajar a Islandia. No ten&iacute;a dinero para alojamiento, por lo que envi&oacute; correos electr&oacute;nicos a 1.500 estudiantes de la ciudad. Que muchos de ellos le abrieran las puertas de sus casas hizo que se le encendiera una bombilla que ha iluminado el camino de decenas de miles de personas en todo el mundo durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas es Luc&iacute;a Arag&oacute;n, gaditana asentada en Madrid que comenz&oacute; a utilizar Couchsurfing cuando estaba de Erasmus en Francia. &ldquo;As&iacute; nos fuimos a Lyon. Cuando yo me convert&iacute; en <em>host </em>[hospedadora] fue al a&ntilde;o siguiente, cuando viv&iacute; unos meses en Chile. Recuerdo a Sandro. Junto a &eacute;l supe de verdad lo que es dejar tu casa a un extra&ntilde;o, compartir con esa persona y que t&uacute;, como hu&eacute;sped, te llegues a abrir con ella&rdquo;, recuerda con cari&ntilde;o. Luego llegaron las visitas a Argentina y Uruguay, tambi&eacute;n gracias a esta plataforma que acab&oacute; dando nombre a una manera de viajar. 
    </p><p class="article-text">
        Esta vecina de la capital que tiene ahora 29 a&ntilde;os confiesa: &ldquo;No s&eacute; si es porque antes era m&aacute;s inconsciente, pero ahora me asustar&iacute;a m&aacute;s acoger a alguien, aunque todas mis experiencias han sido bonitas&rdquo;. Como tantas otras personas, dej&oacute; de utilizar la plataforma cuando se volvi&oacute; de pago, justo durante la pandemia. Ahora se ha decantado por Quouch, una aplicaci&oacute;n similar orientada al colectivo LGTBI.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sé si es porque antes era más inconsciente, pero ahora me asustaría más acoger a alguien, aunque todas mis experiencias han sido bonitas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía Aragón</span>
                                        <span>—</span> 29 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hombres y experiencias desagradables</h2><p class="article-text">
        Marta Montojo tambi&eacute;n vive en Madrid, tiene 32 a&ntilde;os y recalca que, pese a haber experimentado una situaci&oacute;n desagradable, no desaconsejar&iacute;a su uso. Era 2016 y realizaba su gran viaje sola por Australia, donde pas&oacute; la peor Nochevieja que recuerda. &ldquo;Me aloj&eacute; en casa de un chico, y tambi&eacute;n hab&iacute;a otra chica. Ella y yo cuadramos genial, pero &eacute;l se puso muy baboso con las dos. Lleg&oacute; a ser realmente inc&oacute;modo&rdquo;, relata. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Es una situaci&oacute;n rara porque no sabes d&oacute;nde ir. Est&aacute;s en casa de un extra&ntilde;o. Nos hicimos fuertes las dos, le pusimos l&iacute;mites y nos fuimos al d&iacute;a siguiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zaida hab&iacute;a conseguido viajar por Rusia e Islandia sin ning&uacute;n tipo de problema con Couchsurfing hasta que lleg&oacute; a Berl&iacute;n. &ldquo;Donde menos te lo esperas, en una capital europea, es donde te llevas el susto&rdquo;, introduce. Esta vecina de Tres Cantos (Madrid) cuenta a sus 40 a&ntilde;os que el se&ntilde;or que la hospedaba &ldquo;no supo entender un no por respuesta y se sobrepas&oacute;&rdquo;. De aquello hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. Se sinti&oacute; culpable: &ldquo;Eran otros tiempos y no ten&iacute;amos las cosas tan claras como ahora. Pensaba que yo me hab&iacute;a metido en la boca del lobo y no sab&iacute;a muy bien qu&eacute; hacer&rdquo;. Al d&iacute;a siguiente se fue de esa casa.
    </p><p class="article-text">
        Estas situaciones siguen ocurriendo. Hace apenas unos d&iacute;as, Ariadna (<a href="https://www.instagram.com/stepsbyari/reels/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@stepsbyari</a>) compart&iacute;a en su Instagram una experiencia similar. Tiene 28 a&ntilde;os y est&aacute; recorriendo el mundo a pie hasta llegar a Nepal. &ldquo;Me he quedado dos d&iacute;as en casa de un chico, pero, la verdad, no estaba nada c&oacute;moda&rdquo;, comienza antes de decir que hay chicos que lo que quieren es ligar. Y sigue: &ldquo;Es un poco inc&oacute;modo cuando est&aacute;s como mujer sola viajando poner l&iacute;mites con esto, porque al final est&aacute;s en casa de esa persona y no quieres violentarla, pero es que t&uacute; tampoco te tienes que violentar. Prefiero volver a mi tienda, prefiero volver a dormir fatal y estar m&aacute;s tranquila, la verdad&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DaIX162NhAq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DaIX162NhAq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DaIX162NhAq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Ariadna (@stepsbyari)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Alan tambi&eacute;n se vio en un brete parecido. Iba a viajar unos d&iacute;as a Washington y decidi&oacute; utilizar el periodo de prueba de la aplicaci&oacute;n. Un hombre le respondi&oacute;: &ldquo;Le vi con muchas ganas de que yo me hospedara y me trataba demasiado bien, como si tuvi&eacute;ramos confianza, y tras ver rese&ntilde;as de otros hombres diciendo que solo dejaba que se hospedaran hombres para ligar con ellos decid&iacute; cancelarlo&rdquo;. Por aquel entonces, &eacute;l tendr&iacute;a unos 18 a&ntilde;os y el anfitri&oacute;n unos 30.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Montojo recalca que &ldquo;hay un punto ah&iacute; que es una mierda, porque en teor&iacute;a la gente de la plataforma se mueve con unos valores para hacer un favor a la comunidad de viajeros&rdquo;. Para evitar que estas situaciones se repitan, la plataforma da la opci&oacute;n de reportar el perfil del hospedador.
    </p><h2 class="article-text">Atra&iacute;dos por el buen rollo</h2><p class="article-text">
        Couchsurfing llev&oacute; a Sol Acu&ntilde;a a conocer Londres, Par&iacute;s y algunas ciudades de Alemania y Estados Unidos. Adem&aacute;s, ella aloj&oacute; a gente en su casa de Sevilla. A d&iacute;a de hoy, esta costarricense vive entre Costa de Marfil y Espa&ntilde;a. &ldquo;Tuve un peque&ntilde;o trauma en casa de uno, pero fue porque no ten&iacute;a sof&aacute; y me hizo dormir en el suelo. Y tuve a otro en casa que estaba dando la vuelta a Europa en bici y el colega no se quer&iacute;a ir. Se qued&oacute; dos semanas al final, hasta que le ech&eacute;&rdquo;, rememora. Tambi&eacute;n tuvo un compa&ntilde;ero de piso que era <em>host</em> y que utiliz&oacute; la plataforma para ligar, aunque no expl&iacute;citamente. &ldquo;Solo recib&iacute;a chicas y se li&oacute; con un par de ellas&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tuve un pequeño trauma en casa de uno, no tenía sofá y me hizo dormir en el suelo. Y tuve a otro en casa que estaba dando la vuelta a Europa en bici y el colega no se quería ir. Se quedó dos semanas al final, hasta que le eché</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sol Acuña</span>
                                        <span>—</span> 37 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Acu&ntilde;a, que tiene 37 a&ntilde;os, utiliz&oacute; Couchsurfing desde los 18 hasta los 25. Como tantas otras personas, no solo se sinti&oacute; atra&iacute;da por la posibilidad de pernoctar de forma gratuita, sino por el ambiente que se creaba entre el viajero y el anfitri&oacute;n. &ldquo;La dej&eacute; de usar porque prefiero dormir en lugares m&aacute;s c&oacute;modos&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngela P&aacute;ramo tambi&eacute;n se decant&oacute; por convertirse en hospedadora por el buen rollo que se creaba. Nunca pens&oacute; que viajar con Couchsurfing pudiera ser peligroso. Ella tiene 33 a&ntilde;os, procede de Bogot&aacute; y vive en la capital espa&ntilde;ola: &ldquo;Puedes ver el perfil de la persona, que tiene fotos y algo de informaci&oacute;n, y comentarios de otras personas&rdquo;. Judit Alonso, barcelonesa asentada en Alemania, a&ntilde;ade que para ella la plataforma era algo m&aacute;s que una forma de conseguir un lugar para dormir: &ldquo;Me ayud&oacute; a conocer gente local y hacer actividades juntos, como p&iacute;cnics o <em>quizzes</em> musicales. Para m&iacute; fue la llave que abri&oacute; la puerta a mi grupo de amigos franceses en Par&iacute;s. Con bastantes de ellos sigo manteniendo contacto a d&iacute;a de hoy&rdquo;, enfatiza.
    </p><p class="article-text">
        La venezolana Claudia Paparelli se decant&oacute; por Couchsurfing cuando tuvo que ir a cubrir la guerra de Ucrania en 2022 como periodista. &ldquo;Llegu&eacute; a una casa en Polonia en la que se supon&iacute;a que viv&iacute;a una familia, pero me recibi&oacute; solo el padre. Me dio algo de miedo, pero fue todo bien y me ayud&oacute; mucho&rdquo;, precisa. En Ucrania, otra familia le arm&oacute; un peque&ntilde;o colch&oacute;n en el suelo. Estuvo con ellos una semana. &ldquo;No la he vuelto a utilizar, pero no la descarto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Altruismo viciado con el pago</h2><p class="article-text">
        Hay muchas personas que tienen la suerte de recordar Couchsurfing como una red en la que nunca han vivido malas experiencias. Una de ellas es Ligia Berrocal, quien a sus 40 a&ntilde;os explica que us&oacute; la aplicaci&oacute;n desde el 2005 hasta el 2012. &ldquo;La gente se mov&iacute;a por puro altruismo y generosidad, por esa cosa tan bonita de compartir tu espacio con el otro&rdquo;, profundiza. Desde su punto de vista, viajar a casas de extra&ntilde;os es <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/ultimos-autoestopistas-nadie-viaja-dedo-si-no-pagas-sospechoso_1_12450588.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la misma locura que hacer autostop</a>. &ldquo;Si lo piensas mucho, no lo haces, pero hay que confiar&rdquo;, defiende esta madrile&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las últimas personas que alojé eran turistas que se encerraban en la habitación hasta para comer, no socializaban nada. Eran turistas alquilando una habitación por cero euros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Zaida</span>
                                        <span>—</span> 40 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Luis R&iacute;os tambi&eacute;n ha tenido suerte en la plataforma. Este venezolano de 31 a&ntilde;os todav&iacute;a recuerda con cari&ntilde;o una especie de romance, tal y como &eacute;l lo denomina, que tuvo con una viajera brasile&ntilde;a que acogi&oacute;. &ldquo;Dej&eacute; de usar Couchsurfing durante un tiempo. Cuando dej&oacute; de ser algo altruista y ya hab&iacute;a que pagar baj&oacute; much&iacute;simo el ritmo. He visto que han cambiado la interfaz y no me parece cara la membres&iacute;a, as&iacute; que he pagado tres meses a ver qu&eacute; tal va la cosa&rdquo;, expresa.
    </p><p class="article-text">
        Zaida no piensa as&iacute;. Para ella, la aplicaci&oacute;n se ha ido degradando en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, sobre todo desde que obligaron a pagar por su uso. &ldquo;Hay que pagar hasta para alojar a gente. Yo como me niego a darles ni un euro, tengo secuestrados mis datos, porque tampoco puedo borrar mi cuenta&rdquo;, se queja. A ello se suma que se ha ido perdiendo esa comunidad de valores entre viajeros: &ldquo;Ya no es el mismo esp&iacute;ritu. Las &uacute;ltimas personas que aloj&eacute; eran turistas que se encerraban en la habitaci&oacute;n hasta para comer, no socializaban nada. Eran turistas alquilando una habitaci&oacute;n por cero euros&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/couchsurfing-forma-viajar-gratis-durmiendo-sofas-nadie-quiere-volver_1_13444894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 19:21:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué fue del 'couchsurfing'? La forma de viajar gratis durmiendo en sofás a la que casi nadie quiere volver]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Viajeros,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: "Viven en la desconexión social"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50068da6-6069-42b0-b2bc-cd260420da0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x508y270.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: &quot;Viven en la desconexión social&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la inversión de las marcas bate récords en España, el descontento generalizado hacia ciertos creadores de contenido por su desvinculación con los asuntos que atraviesan a sus coetáneos y seguidores protagoniza la conversación en redes sociales</p><p class="subtitle">De Violeta Mangriñán a Carliyo, pasando por el habitual Marcos Llorente: los influencers que han comprado las ideas negacionistas del eclipse</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;He ganado m&aacute;s en una promo de Burger King que tus padres en veinte a&ntilde;os trabajando&rdquo;, declaraba el <em>streamer</em> El Xokas en un directo antes de que la marca decidiera <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/burger-king-cancela-colaboracion-xokas-ultimas-polemicas-no-representa-valores_132_13385893.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cancelar su colaboraci&oacute;n</a> tras varios comentarios pol&eacute;micos, machistas, racistas y clasistas. &ldquo;En Espa&ntilde;a estamos llenos de gente floja, aprovechada y que solo quiere tocarse el papo&rdquo;, opinaba Luc&iacute;a S&aacute;nchez, conocida por participar en <em>La isla de las tentaciones </em>y ganar <em>GH D&uacute;o</em>, en un v&iacute;deo de TikTok en el que expon&iacute;a que un trabajador de su pueblo prefer&iacute;a cobrar en negro. &ldquo;Estamos viviendo una cortina de humo y todo el mundo est&aacute; cayendo, &iquest;a qui&eacute;n mierda le importa el eclipse? A nadie, pero los de arriba han dicho &lsquo;qu&eacute; os parece si en vez de hablar de tantos problemas hablamos de un eclipse de mierda&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/era/violeta-mangrinan-carliyo-pasando-habitual-marcos-llorente-influencers-han-comprado-ideas-negacionistas-eclipse_1_13445097.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aseguraba Carlos Garc&iacute;a,</a> conocido en redes como Carliyo el Nervio, mientras otros influencers como Violeta Mangri&ntilde;&aacute;n, que salt&oacute; a la fama por el programa <em>Mujeres y hombres y viceversa</em>, o <a href="https://www.eldiario.es/era/llados-evento-madrid-aranjuez-mil-euros_1_11377854.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amadeo Llados</a>, gur&uacute; motivacional actualmente investigado en una macroquerella por <a href="https://www.eldiario.es/politica/audiencia-nacional-declara-no-competente-investigar-influencer-llados-captar-clientes-enganos_1_11630812.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presuntos delitos de estafa y odio</a>, se burlaban de quienes compraban gafas homologadas para poder ver el eclipse. En el mismo mes, otros <em>influencers</em> que nunca han reivindicado el feminismo apelaban a &eacute;l en pos del racismo tras la crisis de Ceuta por la entrada de decenas de miles de personas y la <em>tiktoker</em> Fabiana Sevillano se quejaba de tener un solo mes de vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Podemos decir que este mes de agosto se ha vivido de una forma especialmente intensa en las redes sociales espa&ntilde;olas, hasta el punto de llegar a viralizarse el concepto &ldquo;la ca&iacute;da de los <em>influencers</em>&rdquo;, que ya devuelve miles de resultados en TikTok, entre an&aacute;lisis, cr&iacute;ticas y la republicaci&oacute;n de los v&iacute;deos o campa&ntilde;as publicitarias m&aacute;s cuestionables de la historia digital reciente. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ha pasado, por Dios? Mira, yo creo que se ha finiquitado ya esta etapa tan horrible que hemos estado viviendo en la que hab&iacute;a much&iacute;sima gente viviendo as&iacute; como &lsquo;la vida no va conmigo'&rdquo;, se expresaba el c&oacute;mico Marc Biarn&eacute;s, m&aacute;s conocido como @nosoloviernes2, en sus redes en los &uacute;ltimos d&iacute;as. &ldquo;Es decir, yo no creo que llegue la ca&iacute;da de los <em>influencers, </em>creo que est&aacute; llegando el deterioro de ese contenido tan simplista, que t&uacute; est&aacute;s en Cerdanyola del Vall&egrave;s y yo es la tercera vez que vengo a Bali este a&ntilde;o. O sea, yo creo que ha llegado el deterioro de todo el contenido que es &lsquo;la vida no va conmigo&rsquo;, que es un contenido vac&iacute;o&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DcMDB2noO7U/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un peque&ntilde;o sector dentro de la industria, que es el que est&aacute; creando un poco de rechazo, que es sobre todo de <em>lifestyle. </em>Haciendo como una propia teletienda dentro de su perfil, cada d&iacute;a anunciando una cosa nueva, que no hab&iacute;an hablado nunca de pol&iacute;tica y han abierto la boca hace relativamente poco y para cagarla&rdquo;, diagnostica Biarn&eacute;s en conversaci&oacute;n con elDiario.es. &ldquo;De repente nos hemos dado cuenta de que viven en la desconexi&oacute;n social. Claro, hay tanto dinero en el sector que estamos hablando de personas que tienen 25 a&ntilde;os y se est&aacute;n comprando su tercera casa&rdquo;, a&ntilde;ade. Para &eacute;l, no se trata de que todos los<em> influencers</em> deban convertirse en activistas pol&iacute;ticos, sino de tener &ldquo;un m&iacute;nimo de decoro social&rdquo; a la hora de hablar a una comunidad que se enfrenta diariamente a la precariedad. 
    </p><p class="article-text">
        Otros creadores de contenido se han unido a la conversaci&oacute;n para se&ntilde;alar que los d&iacute;as en los que era aceptable que personas con millones de seguidores vivieran de espaldas al contexto social de su p&uacute;blico han terminado y centrar la cr&iacute;tica en los perfiles que se dedican a monetizar su vida y relaciones. <em>&ldquo;Tiktoker</em> se hace conocido, <em>tiktoker </em>se hace conocida, hacen <em>shipeo</em>, estiran el chicle durante tres a&ntilde;os, luego confirman que tienen una relaci&oacute;n, &iexcl;oh, qu&eacute; sorpresa! Se convierten en un <em>pack</em> y el resto de contenido es completamente vac&iacute;o. De esa f&oacute;rmula salen otros creadores que son amigos, hermanos, primos, colegas y se genera un ecosistema parecido a los <em>popus</em> de tu clase, que son reconocidos y nadie sabe por qu&eacute;, pero simplemente lo son&rdquo;, analizaba el tambi&eacute;n <em>tiktoker</em> <a href="https://www.tiktok.com/@userldzjxzfwcf/video/7675032176269839648" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kappah.</a> Para la creadora de contenido pol&iacute;tico <a href="https://www.tiktok.com/@adriana_hest/video/7675351128120249622" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adriana Hest,</a> polit&oacute;loga y jurista, el problema es el declive de la conciencia de clase, &ldquo;cuando asumes tus privilegios, que te vienen dados por la clase trabajadora que te sostiene y te r&iacute;es de ella&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7675351128120249622"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Personalmente, no creo que estemos ante el fin de los<em> influencers</em> o que haya una corriente general de rechazo muy profunda hacia ellos. Me posicionar&iacute;a m&aacute;s en considerar que estamos asistiendo a una crisis de credibilidad ante determinados <em>influencers</em> y sus pr&aacute;cticas abusivas&rdquo;, valora, por su parte, Leticia Porto Pedrosa, doctora europea en Ciencias de la Comunicaci&oacute;n y Sociolog&iacute;a y profesora titular en la Universidad Rey Juan Carlos. &ldquo;Poco antes de empezar el verano conoc&iacute;amos unos datos interesantes sobre el <a href="https://www.aimc.es/otros-estudios-trabajos/navegantes-la-red/infografia-resumen-28o-navegantes-la-red/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe de la AIMC</a>, que recoge que un 56,4% afirma seguir a alg&uacute;n <em>influencer, youtuber </em>o <em>streamer</em>, lo que indica la buena salud de la que gozan estas relaciones de las redes sociales y plataformas. Aunque un 69,8% de los usuarios de internet sostiene que existe un uso o abuso de la publicidad encubierta por parte de estos perfiles. Adem&aacute;s, un 61,9% parece tener claro que la mayor&iacute;a de sus comentarios y publicaciones tienen un car&aacute;cter publicitario&rdquo;, informa Porto Pedrosa.
    </p><p class="article-text">
        Con el postureo en declive desde hace a&ntilde;os y el auge de los carruseles de fotos que mezclan memes con espontaneidad o incluso del <em>lurking </em>(consumir sin participar activamente ni alimentar con contenido), resulta sencillo concluir que el relato de vida perfecta que reinaba en redes se ha desgastado y la sobresaturaci&oacute;n publicitaria est&aacute; implicada. &ldquo;Al principio, el <em>influencer </em>era una persona que contaba una historia a trav&eacute;s de la cercan&iacute;a y la confianza, para encubrir un modelo de negocio que no era tan evidente en esos momentos. Ahora es justo al contrario. Se ve primero que es un negocio, genera rechazo, y ya hay que escarbar m&aacute;s para intentar encontrar esa vida particular de la persona&rdquo;, explica la profesora, que cree que el p&uacute;blico, cada vez m&aacute;s formado y maduro, &ldquo;detecta la guionizaci&oacute;n y huye de los contenidos donde apenas hay lugar para la espontaneidad&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creo que estemos ante el fin de los influencers o que haya una corriente general de rechazo muy profunda hacia ellos. Me posicionaría más en considerar que estamos asistiendo a una crisis de credibilidad ante determinados influencers y sus prácticas abusivas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Leticia Porto Pedrosa</span>
                                        <span>—</span> doctora europea en Ciencias de la Comunicación y Sociología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El desgaste de este modelo de marketing de vida perfecta ha sido incluso objeto de estudio acad&eacute;mico, definido como &ldquo;fatiga del <em>influencer&rdquo; (influencer fatigue)</em>, en <a href="http://hdl.handle.net/10362/202432" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una tesis reciente</a>  de la investigadora Rita Abelho Rol&atilde;o Bicho en la Universidade NOVA de Lisboa. El estudio demuestra emp&iacute;ricamente que esta &ldquo;fatiga&rdquo; deteriora gravemente tanto la autenticidad como la credibilidad percibida de los creadores, destruyendo de forma indirecta el prestigio de los proyectos asociados a ellos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que antes se supon&iacute;a que eran modelos aspiracionales por su estatus o posici&oacute;n, ahora se consideran modelos de vidas que evidencian las desigualdades sociales y provocan irritaci&oacute;n en determinados sectores de la poblaci&oacute;n&rdquo;, explica la profesora Porto Pedroso. &ldquo;No es tanto una cancelaci&oacute;n a una<em> youtuber </em>concreta o a un<em> influencer,</em> es m&aacute;s bien la saturaci&oacute;n real que provoca la acumulaci&oacute;n de este formato de venderse a las marcas y mostrarlo como si fuese algo propio y natural&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Pero a pesar de las cr&iacute;ticas, el ruido social o incluso los efectos en la salud mental, el negocio publicitario montado al otro lado de la pantalla sigue gozando de <a href="https://www.eldiario.es/era/trabajo-influencer-vuelve-estable-mes-ganar-20-000-euros-no-olvido-vengo_1_13425074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una salud econ&oacute;mica envidiable.</a> &ldquo;La fuerza del sector es algo que soportan todos los estudios publicitarios y de medios, y que argumentan las principales marcas con sus inversiones y profesionalizaci&oacute;n. La creencia en esta vertical sigue creciendo&rdquo;, destaca Paloma Miranda, CEO de la agencia de representaci&oacute;n de creadores de contenido Grupo GO. 
    </p><p class="article-text">
        Las marcas invirtieron m&aacute;s de 125 millones de euros en<em> influencers</em> durante 2025 en Espa&ntilde;a, lo que supuso un crecimiento del 23,5% respecto al a&ntilde;o anterior, seg&uacute;n datos de la consultora <a href="https://www.infoadex.es/es/reports/resumen-estudio-de-inversiones-2025" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Infoadex</a>. El mismo a&ntilde;o, el volumen de contenido patrocinado creci&oacute; un 73% en TikTok y un 45% en Instagram, seg&uacute;n la III Edici&oacute;n del estudio Influencer Economy de IAB Spain, que eleva a 158 millones de euros el c&aacute;lculo de la inversi&oacute;n en <em>influencers</em> en 2025.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s que una ca&iacute;da de los<em> influencers,</em> lo que estamos viendo es una sensaci&oacute;n de crisis o de cambio de etapa. Se est&aacute; cuestionando m&aacute;s una forma de hacer las cosas, como la publicidad poco cuidada, la falta de transparencia o la desconexi&oacute;n con la audiencia, que el papel de los creadores en s&iacute;&rdquo;, aporta Miranda, que asegura que &ldquo;la influencia no desaparece, se est&aacute; volviendo m&aacute;s exigente&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La influencia no desaparece, se está volviendo más exigente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paloma Miranda</span>
                                        <span>—</span> CEO de Grupo GO
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esa transformaci&oacute;n o cambio de etapa, la evoluci&oacute;n natural para la experta en el marketing de<em> influencers</em> se traduce en un mayor criterio por parte de marcas y audiencias, que a trav&eacute;s de m&aacute;s coherencia y m&aacute;s credibilidad &ldquo;est&aacute;n filtrando el sector&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea se posiciona Janira Planes, experta en cultura digital y estrategia de marca, que confirma que los presupuestos destinados a estas colaboraciones siguen ensanch&aacute;ndose, ya que las marcas a&uacute;n los ven indispensables para conectar con ciertas audiencias.  &ldquo;A m&iacute; me da la sensaci&oacute;n que cada tres meses se anuncia la muerte de los <em>influencers</em>... M&aacute;s bien creo que algunos <em>influencers</em> dejan de ser <em>relatables </em>[personas con las que identificarse] y pasan a ser aspiracionales. Entonces la gente que les segu&iacute;a porque hac&iacute;an cosas sencillas les deja de seguir en el momento en el que se convierten en tan excesivamente aspiracionales y empiezan a hacer colaboraciones con las que no pueden conectar&rdquo;, argumenta Planes, que sostiene que los perfiles de profesionales con un campo de conocimiento concreto siempre tendr&aacute;n una base de seguidores m&aacute;s fiel y estable, ya que su valor est&aacute; en sus conocimientos o su experiencia profesional y no en la comercializaci&oacute;n de su vida privada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un<em> influencer</em> tiene una pol&eacute;mica no dura nada, sobre todo si es hombre&rdquo;, subraya Marc Biarn&eacute;s. &ldquo;S&iacute; que pienso que ahora muchas marcas van a ir con m&aacute;s cuidado, m&aacute;s que nada por la huella digital, que es algo que ahora empieza a aparecer en algunos contratos. Si a lo mejor sale a la luz algo de tu pasado, un v&iacute;deo antiguo y compromete a la marca, se puede cancelar la publi en cualquier momento&rdquo;, precisa.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el debate actual no anticipa el fin de la influencia digital, pero quiz&aacute;s s&iacute; habla de una madurez en la audiencia o un hartazgo del consumo pasivo de opulencia. &ldquo;No es que vayamos a abandonar las redes, simplemente cambia lo que buscamos, con una tendencia m&aacute;s marcada hacia las comunidades peque&ntilde;as, premiando la cercan&iacute;a y la confianza. El problema es que las marcas ya lo saben y est&aacute;n tambi&eacute;n haciendo este viraje hacia la personalizaci&oacute;n de las campa&ntilde;as y los mensajes publicitarios&rdquo;, resume la soci&oacute;loga Porto Pedrosa, que se&ntilde;ala lo que podr&iacute;a convertirse en un bucle sin fin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 19:21:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: "Viven en la desconexión social"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Influencers,Redes sociales,Internet,Tendencias,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["He tenido muchas citas, pero nunca pasa nada": ¿estamos ante la muerte del beso?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/he-tenido-citas-pasa-muerte-beso_1_13456267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a266bf2-efcd-46aa-8698-73935ea59afa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149527.jpg" width="1919" height="1079" alt="&quot;He tenido muchas citas, pero nunca pasa nada&quot;: ¿estamos ante la muerte del beso?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llámalo crisis, llámalo declive, llámalo recesión: el beso largo y apasionado está en apuros, cada vez es más difícil vivirlo en la vida real o incluso verlo en la pantalla. Pero, ¿por qué? ¿Y qué se siente al pensar que quizá nunca vuelvas a besarte con otra persona?</p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo beso de Spencer fue hace dos a&ntilde;os, en una primera cita. Todo empez&oacute; con buen pie: tras hacer <em>match</em> en Tinder, quedaron para dar un paseo, luego tomaron unas copas y un helado, antes de cenar en casa de ella. Al final, se besaron. &ldquo;No me gust&oacute;&rdquo;, dice Spencer. Todav&iacute;a le cuesta identificar por qu&eacute;. &ldquo;Me parec&iacute;a atractiva. Hab&iacute;a qu&iacute;mica, pero faltaba algo. No hab&iacute;a nada detr&aacute;s del beso; me pareci&oacute; algo mec&aacute;nico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese no solo fue el beso m&aacute;s reciente de Spencer, sino tambi&eacute;n el primero de su vida, a los 29 a&ntilde;os. Ahora, con 31, dice que, en cierto modo, un segundo beso le parece menos factible que tener relaciones sexuales: &ldquo;El salto parece mucho mayor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estamos viviendo una crisis de intimidad: seg&uacute;n los datos, cada vez hay m&aacute;s personas solteras y que mantienen menos relaciones sexuales. Pero detr&aacute;s de esos titulares se esconde un hallazgo menor, aunque no por ello menos significativo: es posible que tambi&eacute;n estemos atravesando una &ldquo;recesi&oacute;n de los besos&rdquo;. En una reciente encuesta de YouGov, encargada por la marca de higiene bucal Waken, m&aacute;s de un tercio de los adultos brit&aacute;nicos afirmaron que se besaban rom&aacute;nticamente con menos frecuencia que hace cinco a&ntilde;os. Casi uno de cada cinco no hab&iacute;a recibido un beso en m&aacute;s de un a&ntilde;o, mientras que el 27 % cre&iacute;a que besar se est&aacute; volviendo menos habitual.
    </p><p class="article-text">
        En el caso concreto de la generaci&oacute;n Z, la timidez puede ser un factor determinante. La encuesta de Waken revel&oacute; que los j&oacute;venes de entre 18 y 24 a&ntilde;os se preocupaban por el &ldquo;momento adecuado&rdquo; para un beso y por si se les dar&iacute;a mal. Un tercio afirm&oacute; haber evitado un beso por falta de confianza. Esto concuerda con estudios que muestran de forma sistem&aacute;tica que los j&oacute;venes de hoy en d&iacute;a son m&aacute;s reacios al riesgo que los de antes, absteni&eacute;ndose no solo de mantener relaciones sexuales, sino tambi&eacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/consumo-alcohol-cae-jovenes-beber-sigue-ritual-discotecas-cuesta-encajar_1_13345063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consumir alcohol</a> y drogas.
    </p><p class="article-text">
        Blair, de 24 a&ntilde;os y de g&eacute;nero no binario, solo ha dado tres besos en total desde la adolescencia, a pesar de haber mantenido una relaci&oacute;n a distancia durante seis a&ntilde;os. &ldquo;Aunque llev&aacute;bamos a&ntilde;os juntos, me sent&iacute;a bastante cohibide, insegure y abrumade por tener tan poca experiencia&rdquo;, afirma. Ahora, &ldquo;la idea de besar a alguien a quien no conozco tan bien me da ganas de esconderme como una tortuga&rdquo;. Dice que siempre le ha faltado confianza, pero que la situaci&oacute;n empeor&oacute; durante la pandemia de la COVID-19. Hoy en d&iacute;a, como muchos de su generaci&oacute;n, prefiere un estilo de vida m&aacute;s hogare&ntilde;o. &ldquo;Nunca he ido a un bar ni a una discoteca, nunca he probado a salir con alguien&hellip; Apenas voy a ning&uacute;n sitio que no sea el trabajo o el cine; es decir, nunca me encuentro ni me pongo en situaciones en las que besar a alguien sea siquiera una posibilidad&rdquo;, afirma. &ldquo;Y aunque lo hiciera, no creo que me atreviera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque es m&aacute;s pronunciada en la generaci&oacute;n Z, esta aversi&oacute;n al riesgo &mdash;vinculada al menor tiempo que se pasa cara a cara con los amigos&mdash; se extiende a un &aacute;mbito m&aacute;s amplio. &ldquo;La gente ya no habla con desconocidos ni se invita a salir&rdquo;, afirma Sarah Stein Lubrano, una te&oacute;rica social que est&aacute; escribiendo un libro sobre esta &ldquo;atrofia social&rdquo;. Los besos son un ejemplo revelador, ya que requieren habilidades como la interpretaci&oacute;n de expresiones faciales, el lenguaje corporal y se&ntilde;ales sociales sutiles que pueden estar oxid&aacute;ndose debido a nuestra dependencia de la tecnolog&iacute;a. Su supuesto declive deber&iacute;a preocuparnos a todos, afirma Lubrano, &ldquo;no porque todo el mundo tenga que mantener relaciones rom&aacute;nticas, sino porque, en general, implica menos conexi&oacute;n social, menos compromiso y menos sentido de pertenencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no resulta tan interesante; no tiene la misma capacidad erótica que solía tener, y quizá por eso la gente se besa menos en general</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Katie Barclay</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;El beso: una historia de pasión y poder&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n con los retos que suponen encontrar pareja o mantener relaciones sexuales, los besos pueden parecer algo trivial, sobre todo para las generaciones mayores, que los intercambiaban con total naturalidad. Pero la supuesta &ldquo;recesi&oacute;n de los besos&rdquo; forma parte de una ruptura m&aacute;s amplia de las relaciones, atribuida al auge de la comunicaci&oacute;n digital, al declive de los espacios compartidos y de la vida nocturna, a los cambios en las relaciones de g&eacute;nero e incluso al miedo a la vigilancia. Cuando el mes pasado se grab&oacute; a dos personas bes&aacute;ndose en el Central Park de Nueva York, el v&iacute;deo se hizo viral, con cuatro millones de visualizaciones en TikTok y numerosos <a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/07/make-out-public-display-affection/688087/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comentarios de burla</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El beso siempre ha sido un reflejo de su &eacute;poca&rdquo;, afirma Katie Barclay, profesora de la Universidad Macquarie de S&iacute;dney. En su nuevo libro, <em>The Kiss: A History of Passion and Power</em> ('El beso: una historia de pasi&oacute;n y poder'), repasa su evoluci&oacute;n desde la Edad Media y llega a la conclusi&oacute;n de que, efectivamente, hoy en d&iacute;a nos besamos menos. A lo largo del siglo XIX, el beso se convirti&oacute; en el principal s&iacute;mbolo de la intimidad rom&aacute;ntica y f&iacute;sica, pero a medida que la cultura se ha vuelto m&aacute;s visual y expl&iacute;cita, el beso rom&aacute;ntico ha perdido protagonismo y significado. &ldquo;Ya no resulta tan interesante; no tiene la misma capacidad er&oacute;tica que sol&iacute;a tener, y quiz&aacute; por eso la gente se besa menos en general&rdquo;, afirma Barclay.
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                    alt="El beso romántico ha ido perdiendo protagonismo»… Dev Patel y Freida Pinto en &#039;Slumdog Millionaire&#039;."
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            <span class="title">
                El beso romántico ha ido perdiendo protagonismo»… Dev Patel y Freida Pinto en &#039;Slumdog Millionaire&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En estos tiempos &ldquo;pornificados&rdquo;, la primera base apenas llama la atenci&oacute;n. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8853281/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de 2022 revel&oacute; que los besos eran &ldquo;significativamente menos frecuentes&rdquo; en los v&iacute;deos pornogr&aacute;ficos entre hombres y mujeres que en las experiencias habituales de los adultos estadounidenses. Incluso las comedias rom&aacute;nticas suelen dar m&aacute;s protagonismo al sexo que al &ldquo;beso apasionado en el sof&aacute;&rdquo; que lo precede, se&ntilde;ala Barclay. Y aunque en p&uacute;blico se pueda pasar por alto el beso, en privado la cuesti&oacute;n se ha vuelto m&aacute;s delicada, ya que el movimiento #MeToo ha concienciado sobre la importancia del consentimiento. Aunque es un cambio positivo, esto a&ntilde;ade otra capa de complejidad y aumenta el riesgo de interpretar mal el momento. &ldquo;Ahora puede verse, y se ve, como un da&ntilde;o&rdquo;, dice Barclay.
    </p><p class="article-text">
        Esa seriedad ha complicado un rito de paso propio de la juventud. &ldquo;Sin duda, me siento muy cohibida ante la intimidad rom&aacute;ntica, pero no es por falta de intentos&rdquo;, afirma Carrie, de 23 a&ntilde;os. Sus &uacute;ltimos dos a&ntilde;os y medio de secundaria los curs&oacute; online debido a la pandemia: &ldquo;Siento que me he perdido algo&rdquo;. Desde entonces, Carrie ha tenido &ldquo;muchas&rdquo; citas, &ldquo;pero no ha pasado nada; es frustrante&rdquo;. Se siente asustada y demasiado inexperta para dar el paso; sus citas quiz&aacute; hayan sentido lo mismo, a&ntilde;ade. &ldquo;No s&eacute; muy bien c&oacute;mo tomar la iniciativa en esas situaciones. No quiero quedar como una idiota&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, Carrie mantiene la esperanza, pero las personas adultas que se han perdido esta etapa clave temen que su momento ya haya pasado. &ldquo;Me he lanzado, pero nadie est&aacute; interesado&rdquo;, dice Joseph, de 36 a&ntilde;os. Utiliza aplicaciones de citas, ha acudido a eventos para solteros y se siente seguro a la hora de acercarse a las mujeres, pero afirma que nunca ha tenido la oportunidad de besar a nadie. &ldquo;Antes hab&iacute;a lugares donde conocer gente de la zona y entablar relaciones, fueran plat&oacute;nicas o no. Eso te permit&iacute;a desarrollar habilidades sociales. Hoy en d&iacute;a, la gente est&aacute; pegada al m&oacute;vil y se queda en casa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora, si voy a besar a alguien, tiene que ser alguien en quien confíe de verdad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dolly</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque no llegara m&aacute;s all&aacute;, Joseph afirma que un beso le dar&iacute;a confianza y esperanza, &ldquo;la sensaci&oacute;n de ser deseado, la experiencia en s&iacute; misma&rdquo;. Le preocupa que haya algo que no vaya bien en &eacute;l y que vaya a estar siempre solo y sin ser amado. La terapia no le ha servido de nada. &ldquo;He aprendido a no tener m&aacute;s esperanzas porque eso me causa mucho dolor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Joseph insiste en que no culpa a las mujeres de su situaci&oacute;n, pero teme que su inexperiencia se convierta en una desventaja a&uacute;n mayor a medida que cumpla m&aacute;s a&ntilde;os. &ldquo;Seamos realistas: un hombre que no ha dado un beso a los treinta y tantos a&ntilde;os se considera una se&ntilde;al de alarma importante para algunas mujeres, ya sea de forma consciente o inconsciente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rodrigo, de 31 a&ntilde;os, oculta su falta de experiencia a sus amigos, por miedo a que se burlen de &eacute;l y a que lo juzguen como un <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/misoginia-podria-tener-culpable-capitalismo_129_2119526.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;incel</a>&rdquo; mis&oacute;gino. &ldquo;Por desgracia, a todos nos meten en ese mismo saco&rdquo;, afirma. No tiene paciencia con los hombres que culpan a las mujeres de su falta de &eacute;xito sexual, en lugar de mirar hacia dentro. &ldquo;Algunos de esos tipos se han vuelto realmente ciegos ante lo que les pasa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rodrigo cree que su obst&aacute;culo son las aplicaciones de citas: en 12 a&ntilde;os, nunca ha conseguido quedar con nadie. &ldquo;Creo que las personas como yo, cuyo atractivo est&aacute; por debajo de la media, sentimos que no tenemos ninguna oportunidad&rdquo;. Las redes sociales, en las que circulan historias de terror sobre las citas, han avivado su miedo al rechazo. Intenta mantener una actitud positiva, tomarse un respiro de las citas y mantenerse ocupado con el trabajo, pero peri&oacute;dicamente se siente &ldquo;deprimido, triste y enfadado conmigo mismo&rdquo;. Sigue deseando tener una relaci&oacute;n y sentir la validaci&oacute;n de un beso, pero incluso eso le parece cada vez m&aacute;s imposible. &ldquo;Creo que, en el fondo, he perdido la esperanza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dolly, de 35 a&ntilde;os, no se ha besado desde principios de 2020. Antes de la pandemia, cuenta: &ldquo;Era el tipo de persona que pod&iacute;a besar a alguien en una salida nocturna, y era divertido y un poco alocado; pero luego algo cambi&oacute;&rdquo;. Ella lo achaca a problemas de intimidad derivados de traumas del pasado, que se han acentuado con la edad, y a tener m&aacute;s claro el tipo de relaci&oacute;n que busca. Como lesbiana, se siente agradecida de haberse librado del cada vez m&aacute;s tenso panorama de las citas heterosexuales, pero afirma que besar se ha convertido en algo m&aacute;s trascendental y con mayores consecuencias. &ldquo;Ahora, si voy a besar a alguien, tiene que ser alguien en quien conf&iacute;e de verdad&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Dolly admite que echa de menos lo f&aacute;cil que le resultaba besar cuando era m&aacute;s joven &ldquo;y las cosas no importaban realmente&rdquo;, pero no siente ninguna urgencia. &ldquo;Tengo a mis amigos, a quienes adoro. No siento que me falte nada&rdquo;. Se ha dado cuenta de que a su hermana adolescente, que es heterosexual, tampoco le preocupa salir con chicos, y se centra m&aacute;s bien en su vida social y en los estudios. &ldquo;Al parecer, a ella y a sus amigas simplemente no les importa. Cuando yo iba al colegio, lo &uacute;nico que importaba era qui&eacute;n te gustaba&rdquo;. Esto refleja una tendencia m&aacute;s amplia, seg&uacute;n los informes, de que las mujeres dan menos prioridad al romance y al amor, citando a menudo la falta de parejas deseables y unas din&aacute;micas obstinadamente desiguales, siendo el beso la v&iacute;ctima &mdash;o el sacrificio&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Para Catriona, de 55 a&ntilde;os, los ocho a&ntilde;os que han pasado desde su &uacute;ltimo beso reflejan su plenitud, no un fracaso. Afirma que ha &ldquo;decidido no participar&rdquo; en las citas debido a la falta de hombres emocionalmente inteligentes preparados para una relaci&oacute;n madura e igualitaria, y que muchas mujeres de la generaci&oacute;n X est&aacute;n haciendo lo mismo: &ldquo;Quiero salir con una pareja, no con un proyecto&rdquo;. Eso descarta los besos, ya que Catriona prefiere su propia compa&ntilde;&iacute;a a tener intimidad &ldquo;por el simple hecho de tenerla&rdquo;. &ldquo;Los besos largos y prolongados son maravillosos, y es algo que echo de menos de vez en cuando, pero ya no estoy dispuesta a besar a cualquiera&rdquo;. &ldquo;No me preocupar&iacute;a besar a alguien despu&eacute;s de todos estos a&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;pero solo tras horas de conversaci&oacute;n y despu&eacute;s de haber visto se&ntilde;ales positivas&rdquo;.
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                &quot;Los besos largos y prolongados son maravillosos&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Catriona est&aacute; agradecida por las experiencias de su juventud. &ldquo;Dios m&iacute;o, qu&eacute; suerte que practiqu&eacute; todos mis besos antes de que existiera Internet&rdquo;, afirma &mdash;sobre todo en discotecas, &ldquo;con chicos al azar&rdquo;&mdash;. Siente empat&iacute;a por las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, que no se sienten tan &ldquo;libres para hacer tonter&iacute;as y cometer errores&rdquo;. Teniendo en cuenta el declive del sector del ocio nocturno en el Reino Unido, el aumento de los costes y peligros como que te echen algo en la bebida, &ldquo;es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil conocer a alguien con quien besarse que en los a&ntilde;os noventa&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Si los besos est&aacute;n realmente en declive, se trata de un problema social, que se debe, sobre todo, a la ausencia de una infraestructura social para los j&oacute;venes adultos, afirma Lubrano. &ldquo;Necesitamos lugares donde la gente pueda pasar el rato durante largos periodos de tiempo y, tal vez, llegar a un punto en el que les apetezca besarse&rdquo;. Pero eso no significa que, entre tanto, la gente no pueda hacer nada.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Lubrano, es posible que se est&eacute;n exagerando los retos y las complicaciones de besar en comparaci&oacute;n con las recompensas. La consecuencia negativa m&aacute;s probable de intentar dar un beso es el rechazo y la verg&uuml;enza, afirma; algo que, aunque doloroso, aporta una experiencia valiosa, ya que demuestra que es posible aventurarse m&aacute;s all&aacute; de la zona de confort. Por eso es importante besar, al margen del amor, el sexo y las relaciones: &ldquo;Si la gente ni siquiera se arriesga a besar, realmente no vamos a asumir riesgos mayores ni m&aacute;s importantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Spencer, al menos el deseo est&aacute; ah&iacute;. El reto consiste en mantenerse abierto y atento a las oportunidades. &ldquo;En este momento no me importa besar ni el sexo&rdquo;, afirma. &ldquo;Solo quiero conexi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de todos los testimonios han sido cambiados.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elle Hunt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/he-tenido-citas-pasa-muerte-beso_1_13456267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 19:39:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["He tenido muchas citas, pero nunca pasa nada": ¿estamos ante la muerte del beso?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Tendencias,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04dfe744-3dbd-432e-a935-fedab6172b32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y259.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al fenómeno se le conoce como "procrastinación del sueño por venganza": mirar el móvil, ver una peli o dedicar un rato a un proyecto personal robando horas al descanso para sentir que aún se puede disfrutar del tiempo propio tras una jornada plagada de obligaciones. ¿Cómo nos afecta?</p><p class="subtitle">“Perdona, no me da la vida”: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?</p></div><p class="article-text">
        Marina abre la puerta de su casa cuando el resto de la ciudad apenas comienza a despertar. Acaba de completar un agotador turno de noche como enfermera en la unidad de psiquiatr&iacute;a de un centro de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        El cansancio f&iacute;sico pesa de forma aplastante sobre sus p&aacute;rpados, pero en su mente bulle un impulso irrefrenable. En lugar de dirigirse directamente al dormitorio, va a la cocina, se prepara un desayuno abundante y enciende el televisor para ver una pel&iacute;cula. Otras veces, se pone a escribir. Sabe perfectamente que hac&iacute;a el mediod&iacute;a el agotamiento la vencer&aacute;, pero esa franja matutina representa su &uacute;nico territorio inviolable del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por la ma&ntilde;ana reina una tranquilidad absoluta en mi casa, que est&aacute; en una urbanizaci&oacute;n en el campo donde no hay ruido&rdquo;, explica. &ldquo;Me enga&ntilde;o a m&iacute; misma y, claro, a primera hora de la tarde me sobreviene un baj&oacute;n absoluto y me pregunto por qu&eacute; no me dorm&iacute; a las nueve de la ma&ntilde;ana&rdquo;, a&ntilde;ade la enfermera y escritora.
    </p><h2 class="article-text">Las horas robadas al sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        El comportamiento que describe Marina Arrabal responde a un fen&oacute;meno global identificado por la psicolog&iacute;a contempor&aacute;nea como <em>revenge bedtime procrastination</em> o procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o por venganza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese pedazo de tiempo robado al sueño siempre es el más productivo de mi jornada. Durante el día acumulo mil tareas pendientes, pero en la franja arañada al sueño degusto cada segundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marina Arrabal</span>
                                        <span>—</span> enfermera y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://produccioncientifica.ucm.es/investigadores/146390/detalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz</a>, catedr&aacute;tico y director del Departamento de Psicolog&iacute;a Social, del Trabajo y Diferencial de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro <a href="https://www.kailas.es/libros/libros-no-ficcion/dormir-para-vivir/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Dormir para vivir</em></a><em> </em>(Kailas, 2026), define el concepto con claridad acad&eacute;mica: &ldquo;La llamada procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o por venganza describe la tendencia a retrasar deliberadamente la hora de acostarse para recuperar un tiempo propio despu&eacute;s de un d&iacute;a percibido como completamente ocupado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n describe la ciencia, esta conducta revela tensiones profundas entre las exigencias laborales y las necesidades emocionales del individuo. &ldquo;Desde la psicolog&iacute;a del trabajo, esta conducta demuestra que muchas personas sienten que el trabajo no termina al concluir la jornada&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz. &ldquo;Estamos inmersos en una cultura de disponibilidad permanente donde resulta dif&iacute;cil desconectar psicol&oacute;gicamente. Correos, mensajes y notificaciones hacen que el trabajo siga ocupando espacio mental tras cerrar el ordenador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para quien vive atrapado en la inercia diaria, esas horas nocturnas adquieren un valor casi m&iacute;stico. La sensaci&oacute;n de recuperar el mando sobre las propias decisiones convierte el tiempo nocturno en un regalo. Como relata Marina, mostrando sus dotes narrativas: &ldquo;Ese pedazo de tiempo robado al sue&ntilde;o siempre es el m&aacute;s productivo de mi jornada. Durante el d&iacute;a acumulo mil tareas pendientes, pero en la franja ara&ntilde;ada al sue&ntilde;o degusto cada segundo. Incluso viendo una pel&iacute;cula mala siento que le saco partido. Se parece a estar en una habitaci&oacute;n llena de oro simplemente contemplando el metal&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dormir menos para sentirnos libres</h2><p class="article-text">
        La clave reside en comprender por qu&eacute; la mente humana prioriza esa gratificaci&oacute;n de disponer de tiempo libre inmediato a costa del desgaste f&iacute;sico que sufrir&aacute; al d&iacute;a siguiente. La respuesta psicol&oacute;gica apunta, seg&uacute;n Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz, a la frustraci&oacute;n de las necesidades emocionales b&aacute;sicas durante las horas diurnas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La autonom&iacute;a constituye una necesidad psicol&oacute;gica b&aacute;sica y uno de los principales recursos para el bienestar&rdquo;, sostiene el catedr&aacute;tico. &ldquo;Cuando esa necesidad queda frustrada durante el d&iacute;a, algunas personas intentan recuperarla por la noche. Ese rato representa el &uacute;nico momento de la jornada en el que sienten que el tiempo les pertenece, tras haber pasado el d&iacute;a respondiendo a prioridades ajenas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A nivel cognitivo, la capacidad de tomar decisiones saludables se encuentra seriamente minada al caer la noche: &#039;Al final del día nuestros recursos de autorregulación están agotados (...) Resulta muy difícil resistirse a las recompensas inmediatas&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo Rodríguez Muñoz</span>
                                        <span>—</span> catedrático en Psicología (UCM) y autor de &#039;Dormir para vivir&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El especialista utiliza una met&aacute;fora esclarecedora para definir la trampa de este h&aacute;bito: &ldquo;El sue&ntilde;o acaba convirti&eacute;ndose en la moneda con la que compramos un poco de autonom&iacute;a, pero la factura sale muy cara porque al d&iacute;a siguiente empezamos la jornada todav&iacute;a m&aacute;s cansados. Dormimos menos para sentir que vivimos un poco m&aacute;s, sufriendo a largo plazo el efecto contrario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A nivel cognitivo, la capacidad de tomar decisiones saludables se encuentra seriamente minada al caer la noche. Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz detalla este proceso: &ldquo;Al final del d&iacute;a nuestros recursos de autorregulaci&oacute;n est&aacute;n agotados. Tras tomar decisiones y resolver problemas, resulta muy dif&iacute;cil resistirse a las recompensas inmediatas. Ver un cap&iacute;tulo o consultar las redes ofrece una gratificaci&oacute;n instant&aacute;nea, mientras que acostarse temprano solo ofrece recompensa al d&iacute;a siguiente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El cerebro primario opta por el beneficio en el presente. &ldquo;Damos mucho m&aacute;s valor a los beneficios inmediatos que a los costes futuros. Pesa m&aacute;s la sensaci&oacute;n de haber recuperado una hora para nosotros que un cansancio que todav&iacute;a no sentimos. Es una peque&ntilde;a victoria psicol&oacute;gica con una factura biol&oacute;gica para la ma&ntilde;ana siguiente&rdquo;, puntualiza el catedr&aacute;tico de la UCM.
    </p><p class="article-text">
        La supuesta victoria sobre el reloj se evapora al sonar la alarma. Marina reconoce la resaca de esas noches robadas: &ldquo;Al despertar siempre me encuentro hecha una mierda, aunque me digo que ayer la cosa no estuvo tan mal. Pero lo cierto es que suelo tener lagunas mentales y apenas recuerdo una niebla confusa de aquella habitaci&oacute;n llena de oro. Da la impresi&oacute;n de haber estado all&iacute; solo en sue&ntilde;os, porque en realidad no he descansado nada. El arrepentimiento es real, aunque me autoenga&ntilde;e pensando que lo que escrib&iacute; durante ese rato tiene valor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La colonizaci&oacute;n del tiempo y la sociedad acelerada</h2><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; para comprender las ra&iacute;ces estructurales del fen&oacute;meno resulta indispensable ir m&aacute;s all&aacute; del individuo. El soci&oacute;logo <a href="https://x.com/JorgeMoruno?lang=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Moruno</a>, autor de <a href="https://www.akal.com/libro/no-tengo-tiempo_35662/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No tengo tiempo. Geograf&iacute;as de la precariedad</em></a><em> (Akal, 2018)</em>, sit&uacute;a esta conducta dentro de una din&aacute;mica colectiva de aceleraci&oacute;n y desposesi&oacute;n temporal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o aparece como consecuencia de una vida acelerada y sin tiempo libre, donde las personas intentan ara&ntilde;ar un espacio propio quit&aacute;ndoselo al descanso&rdquo;, apunta. &ldquo;Es la respuesta a una existencia donde nos vemos forzados a comportarnos como una extensi&oacute;n de nuestro propio tel&eacute;fono m&oacute;vil, siempre conectados y en guardia&rdquo;. A su juicio, restarle horas a la almohada constituye un desesperado intento de adaptaci&oacute;n frente a una estructura social que ahoga la disponibilidad personal.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis hist&oacute;rico del soci&oacute;logo rastrea c&oacute;mo los avances tecnol&oacute;gicos, lejos de recortar las jornadas de esfuerzo humano, han ampliado las fronteras de la producci&oacute;n hasta invadir el descanso natural. &ldquo;La aparici&oacute;n de la luz artificial permiti&oacute; romper los ciclos naturales y extender la actividad industrial tras la puesta del sol. La paradoja del desarrollo tecnol&oacute;gico radica en su capacidad para reducir la necesidad de trabajo humano y liberar tiempo libre, mientras que bajo la l&oacute;gica de la producci&oacute;n mercantil se transforma en un exprimidor del tiempo&rdquo;, argumenta Moruno.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La paradoja del desarrollo tecnológico radica en su capacidad para reducir la necesidad de trabajo humano y liberar tiempo libre, mientras que bajo la lógica de la producción mercantil se transforma en un exprimidor del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Moruno</span>
                                        <span>—</span> sociólogo y autor de &#039;No tengo tiempo. Geografías de la precariedad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la actualidad, las herramientas digitales, como los m&oacute;viles, internet o la IA, consolidan una servidumbre voluntaria revestida de autonom&iacute;a personal. &ldquo;Nos convertimos en accionistas de nuestra propia fuerza de trabajo y realizamos inversiones constantes en nosotros mismos para competir en el mercado. Vivimos en el alambre ante la posibilidad de volvernos superfluos, mientras toda esa servidumbre se presenta bajo la apariencia de libertad. Ahora se entiende bien eso de Marx cuando dec&iacute;a que &lsquo;el trabajador libre es virtualmente un pobre&rsquo;&rdquo;, advierte el autor.
    </p><h2 class="article-text">Maternidad, creaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de un espacio propio</h2><p class="article-text">
        La pugna por el tiempo adquiere matices especialmente agudos en vidas marcadas por los cuidados o la creaci&oacute;n art&iacute;stica. Para Amaia Gracia, artista pl&aacute;stica y madre de dos hijas, robarle horas a la madrugada representa la &uacute;nica v&iacute;a para sostener su identidad profesional y creadora frente a las demandas absolutas de la crianza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde hace nueve a&ntilde;os los momentos en los que deber&iacute;a irme a la cama y no lo hago responden a la necesidad de tener un rato para m&iacute;&rdquo;, explica. &ldquo;La &uacute;nica manera de conservar espacio y tiempo personal pasaba por el trabajo o por quitarme horas de descanso&rdquo;, confiesa. La maternidad reconfigur&oacute; por completo sus coordenadas temporales y mentales.<strong> </strong>&ldquo;Con la maternidad y la crianza <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sent&iacute; la p&eacute;rdida de mi espacio mental</a> y del tiempo para pensar en proyectos art&iacute;sticos, definir piezas o preparar convocatorias. Robar horas al sue&ntilde;o me ha permitido conservar ese refugio propio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En medio del silencio nocturno, la pantalla de su <em>smartphone</em> se transforma en un punto de contacto imprescindible con la cultura y la estimulaci&oacute;n intelectual. &ldquo;Mientras duermo a las peque&ntilde;as suelo tener el m&oacute;vil en la mano. Lo utilizo para leer textos o ver cine que me interesa. Se ha convertido en mi ventana al mundo exterior para no perder la esencia de qui&eacute;n soy&rdquo;, explica la artista.
    </p><p class="article-text">
        Amaia recurre a referentes literarios cl&aacute;sicos para conceptualizar esa necesidad vital de aislamiento. &ldquo;Recuerdo a menudo la obra de Virginia Woolf, <em>Una habitaci&oacute;n propia</em>, para m&iacute; es un s&iacute;mbolo muy importante de la necesidad de nuestro espacio mental e interior. Resulta fundamental conservar ese refugio personal frente al ritmo de vida exigente que llevamos hoy en d&iacute;a&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la maternidad y la crianza sentí la pérdida de mi espacio mental y del tiempo para pensar en proyectos artísticos, definir piezas o preparar convocatorias. Robar horas al sueño me ha permitido conservar ese refugio propio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amaia Gracia</span>
                                        <span>—</span> artista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El negocio de la escasez</h2><p class="article-text">
        La privatizaci&oacute;n y la escasez del tiempo han generado adem&aacute;s un f&eacute;rtil nicho econ&oacute;mico. Jorge Moruno denuncia c&oacute;mo el mercado aprovecha el agotamiento ciudadano para comercializar soluciones artificiales a un problema estructural.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han surgido nuevos nichos de negocio enfocados en vender servicios para cubrir nuestra falta de tiempo&rdquo;, explica el experto. &ldquo;Se compran y venden productos cuya &uacute;nica raz&oacute;n de ser es la escasez de horas libres, cuando muchos de esos servicios desaparecer&iacute;an si la sociedad tuviese el tiempo garantizado&rdquo;. Desde la comida precocinada hasta las plataformas de entrega r&aacute;pida o el consumo masivo de psicof&aacute;rmacos para gestionar la ansiedad y el insomnio. La limitaci&oacute;n temporal alimenta industrias millonarias a costa del bienestar colectivo.
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo vincula de forma directa la posesi&oacute;n del tiempo con la esencia misma de la democracia y la ciudadan&iacute;a real. &ldquo;El debate sobre el tiempo equivale al debate sobre la libertad. Solo existe libertad si se garantiza la igualdad en el acceso al tiempo. Los griegos utilizaban la palabra <em>skhol&egrave;</em>, origen del t&eacute;rmino escuela, para designar el tiempo libre como condici&oacute;n indispensable de la ciudadan&iacute;a&rdquo;. Frente al deterioro generalizado del descanso, las soluciones no pueden reducirse a meras recomendaciones de autoayuda o disciplina personal.
    </p><p class="article-text">
        Tanto la psicolog&iacute;a como la sociolog&iacute;a coinciden en exigir transformaciones estructurales. Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz enfatiza la necesidad de un cambio de mirada: &ldquo;Conviene dejar de interpretar este comportamiento como un simple problema de falta de disciplina. Constituye el s&iacute;ntoma de una p&eacute;rdida de control sobre el tiempo. La soluci&oacute;n requiere introducir peque&ntilde;os espacios de autonom&iacute;a durante el d&iacute;a y exigir medidas para que las empresas respeten la desconexi&oacute;n digital&rdquo;. Pedirle a un individuo extenuado que simplemente se acueste antes equivale a ignorar las causas profundas de su malestar.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Jorge Moruno aboga por una agenda pol&iacute;tica que reclame los pilares de la existencia humana: &ldquo;Garantizar el tiempo libre mediante el acceso a la vivienda, un ingreso asegurado y entornos saludables es una medida justa y eficaz que evita el despilfarro del talento humano. Lo verdaderamente revolucionario pasa por recuperar el derecho a dormir, comer, respirar mejor y disfrutar de tiempo libre&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 20:05:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Sueño,Estilo de vida,Descanso,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/echo-forma-salvaje-seis-experiencias-tipo-intercambiando-casa-vacaciones_1_13430175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25aa3eb8-df91-433a-b0ff-4f260b660e76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y183.jpg" width="1200" height="675" alt="“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que un día fue una opción alternativa para viajar ahorrando dinero, hoy se ha convertido en una forma completamente instaurada, con plataformas especializadas en el intercambio que no paran de crecer. ¿Cómo es pasar unos días en casa ajena? ¿Y qué se encuentran los anfitriones a la vuelta?</p><p class="subtitle">Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión”</p></div><p class="article-text">
        <em>Yo a Boston y t&uacute; a California</em> podr&iacute;a ser un buen eslogan con referencia pop para la pr&aacute;ctica de intercambio de casas para viajar. Un m&eacute;todo que comenz&oacute; como un experimento minoritario m&aacute;s parecido a un tabl&oacute;n de anuncios anal&oacute;gico y que se ha profesionalizado, por decirlo de alguna manera, con la aparici&oacute;n de plataformas como Homelink o HomeExchange, la m&aacute;s popular. Seg&uacute;n <a href="https://www.eldiario.es/economia/intercambio-casas-crece-alternativa-turismo-tradicional-he-podido-viajar-pagar_1_13080635.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del sector</a>, esta &uacute;ltima ha experimentado un crecimiento del 370% desde 2021, con m&aacute;s de 120.000 trueques habitacionales. En general, las experiencias son positivas, lo que explica el aumento m&aacute;s all&aacute; del ahorro de dinero, aunque tambi&eacute;n hay an&eacute;cdotas cuestionables o curiosas.
    </p><p class="article-text">
        Bego&ntilde;a empez&oacute; a intercambiar vivienda para viajar en aquellos tiempos en los que Internet no era una mara&ntilde;a de comentarios en redes sociales, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rese&ntilde;as y puntuaciones</a>. Era la primera d&eacute;cada de los 2000 y recuerda que esta f&oacute;rmula &ldquo;ten&iacute;a un aspecto un poco m&aacute;s rom&aacute;ntico y tambi&eacute;n la cosa era m&aacute;s arriesgada&rdquo;, aunque siempre le sali&oacute; bien. Por aquel entonces usaba Craigslist, una web que a&uacute;n existe, y que funciona como un tabl&oacute;n de anuncios internacional, donde se pod&iacute;a encontrar casi cualquier cosa: productos, trabajos, coches o alojamiento en el extranjero. &ldquo;Uno de los foros estaba dedicado al intercambio y t&uacute; simplemente pon&iacute;as un mensaje: &rsquo;Hola, soy tal, tengo un piso en Barcelona. Me gustar&iacute;a pasar el verano en Nueva York o Berl&iacute;n o no s&eacute; d&oacute;nde&rsquo; y, a veces pon&iacute;as fotos, pero otras ni eso, estaba totalmente basado en texto&rdquo;, explica. &ldquo;A partir de ah&iacute; pod&iacute;as recibir ofertas, y si alguien m&aacute;s o menos te daba buena espina y os cuadraban las fechas, llegabais a un acuerdo. Simplemente, t&uacute; te plantabas en su casa y esa persona se plantaba en la tuya&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En aquella &eacute;poca viaj&oacute; tres veces a Nueva York, estuvo en tres domicilios diferentes y en dos de ellos durante temporadas largas, m&iacute;nimo un mes. Recuerda tambi&eacute;n una estancia en Los &Aacute;ngeles, &ldquo;en una casita preciosa en Venice Beach, que jam&aacute;s hubiera podido pagarme. La familia que viv&iacute;a all&iacute; estuvo en mi piso en Barcelona&rdquo;. En aquella ocasi&oacute;n vivi&oacute; una experiencia curiosa: sus anfitriones a&uacute;n estaban cuando llegaron porque se hab&iacute;an equivocado con la fecha en la que ten&iacute;an que coger el avi&oacute;n. &ldquo;La madre era azafata y pod&iacute;an viajar gratis en American Airlines. Era una pareja con dos hijos gemelos y para ir a Europa se plantaban los cuatro en el aeropuerto y cog&iacute;an el siguiente vuelo que hubiese disponible&rdquo;. Cuando vieron a Bego&ntilde;a y su familia, se dieron cuenta de la confusi&oacute;n y les pagaron una noche de hotel. &ldquo;Despu&eacute;s, para la vuelta, yo tuve un problema de cancelaci&oacute;n de vuelo, les llamamos y fueron muy flexibles, nos pudimos quedar m&aacute;s d&iacute;as, as&iacute; que no hubo problema&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que más me mosquea es que nosotros dejamos nuestras toallas, que son de puta madre, y luego vamos a casas de gente que tiene unas toallas enanas, repugnantes, que te las pones y ya huelen como a perro mojado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los padres de Mar&iacute;a, que ahora est&aacute; en la treintena, fueron otros pioneros en el m&eacute;todo de intercambio de casas. Ellos viv&iacute;an en Menorca y llegaron a ir a sitios incre&iacute;bles como Suecia, donde los due&ntilde;os de la vivienda les dejaron dos coches para sus trayectos durante su estancia. Ya de adulta volvi&oacute; a recuperar esta costumbre con su chico para evitar el Airbnb, por hacer &ldquo;boicot a toda esa basura&rdquo; y por ahorrar dinero. &ldquo;Me parece un buen recurso, pero creo que hay que valer para ello&rdquo;, sostiene. Hay gente que cuando le explica que viajan de esta manera le pregunta cosas como que si no le preocupa que los visitantes fotograf&iacute;en las fotos de sus hijos o que les roben. &ldquo;A m&iacute; me importa un pepino las cosas que tenemos en casa. O sea, como no tengo cosas de valor que se puedan llevar y si lo hacen me da igual. Lo dejamos todo tal cual, les hacemos un poco de hueco, pero ah&iacute; siguen nuestras braguitas, nuestros calzoncillitos, nuestras fotos d&aacute;ndonos un besito en la nevera, y Santas Pascuas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tiene la costumbre de dejar, adem&aacute;s de un documento con las normas del alojamiento, un regalito, una pr&aacute;ctica bastante com&uacute;n. Confiesa que ha entrado en &ldquo;un c&iacute;rculo vicioso, ya solo me importa saber qu&eacute; me dejan o qu&eacute; dejarles&rdquo;. A veces le choca el hecho de volver a su residencia y que huela a otra persona, porque ellos no usan perfumes y se nota si alguien se ha echado colonia, por ejemplo. &ldquo;Lo que m&aacute;s me mosquea es que nosotros dejamos nuestras toallas, que son de puta madre, y luego vamos a casas de gente que tiene unas toallas enanas, repugnantes, que te las pones y ya huelen como a perro mojado&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        Oihane tiene un piso en el barrio de Poble Sec en Barcelona, un barrio muy goloso porque est&aacute; en el centro de la ciudad y, de momento, es relativamente tranquilo. Ella es muy selecta con la gente que acepta en su residencia. Por ejemplo, hay un perfil que tiene vetado completamente: &ldquo;Los padres y madres que te contactan para las vacaciones de sus hijos. Por un lado porque los j&oacute;venes no suelen cuidar la casa tan bien como los mayores y luego ya por una cuesti&oacute;n de principios: que los padres les busquen las vacaciones a sus hijos me peta la cabeza&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mentalidad es diferente que cuando pagas el alojamiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Oihane</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ella viaja desde hace tres a&ntilde;os de esta forma y le gusta porque as&iacute; no va con prisas, no le importa perder el tiempo: &ldquo;La mentalidad es diferente que cuando pagas el alojamiento&rdquo;. Ha estado en 25 sitios aproximadamente y solo ha tenido un par de malas experiencias. Una fue en Par&iacute;s donde &ldquo;no estaba limpio, ol&iacute;a mal, la calefacci&oacute;n no funcionaba y era bastante desastre&rdquo; y en otra ocasi&oacute;n [no especifica el lugar] que &ldquo;los que acog&iacute;an no informaron de que era una habitaci&oacute;n y yo pensaba que era una casa entera. Aqu&iacute; hubo un poco de jaleo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Adi&oacute;s al romanticismo</h2><p class="article-text">
        Como se indica al principio del art&iacute;culo, HomeExchange es la plataforma m&aacute;s popular para el intercambio de casas. Gema empez&oacute; a plantearse viajar de esta forma hace unos a&ntilde;os, pero no se decid&iacute;a porque le daba pereza hacerse un perfil en la aplicaci&oacute;n. Finalmente, se atrevi&oacute; porque quer&iacute;a hacer viajes que no se pod&iacute;a permitir por el coste que supon&iacute;a el alojamiento y consigui&oacute; un piso en Brooklyn para ella sola, lo cual fue &ldquo;superguay&rdquo;. Para utilizar la plataforma tienes que pagar una tasa anual que ronda los 150 euros y luego se ganan puntos por cada noche que dejas tu casa. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puedes hacer intercambio rec&iacute;proco, es decir, que a la vez que t&uacute; vas a casa de una persona, esa persona va la tuya a la vez o no rec&iacute;proco, que es cuando t&uacute; dejas que la persona vaya a tu casa cuando a ti te vaya bien, porque no vas a estar o lo que sea. Despu&eacute;s t&uacute; ganas unos puntos y eliges a d&oacute;nde ir y cu&aacute;ndo&rdquo;, desarrolla. Con el cr&eacute;dito que el usuario haya acumulado puede decidir si invertirlos todos en una sola noche en una casa espectacular o escoger una estancia de una semana en una vivienda m&aacute;s asequible seg&uacute;n las valoraciones de la plataforma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mismo día de su llegada [la huésped] me pidió si podía venir su madre unos días y le dije que sí. Al día siguiente llegaron también su hermano, su cuñada y dos niños pequeños (...) Después incluso vino una amiga suya sin avisar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Margarita</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este tipo de empresas ofrecen la seguridad que otorga la verificaci&oacute;n de los perfiles y garant&iacute;as sobre da&ntilde;os o cancelaciones a cambio de esa cuota que deben pagar los usuarios. Marta es una experta en el m&eacute;todo del intercambio de viviendas, que ve especialmente atractivo para aquellas personas que viajan con ni&ntilde;os. &ldquo;Nosotros siempre buscamos casas de familias, porque est&aacute;n preparadas para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Tienen juguetes, est&aacute; adecuada para que no sea peligrosa y no hay cosas hiperdelicadas&rdquo;, afirma &ldquo;Vas a una cocina con lo que cuando llegas ya hay comida, es un lugar donde todo est&aacute; preparado para vivir desde el momento cero. Adem&aacute;s, hay mucha hospitalidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ella indica que cuando la gente va a su hogar, se asegura de que haya comida y les indica que pueden coger lo que quieran. Asimismo, les prepara una especie de <em>'pack</em> de bienvenida' con una tarjeta para el transporte p&uacute;blico, una gu&iacute;a de la ciudad, recomendaciones para comer y &ldquo;un detallito t&iacute;pico de Barcelona&rdquo;. No ha tenido ning&uacute;n problema en sus intercambios y se&ntilde;ala que siempre hay mucha comunicaci&oacute;n entre las familias. &ldquo;Quiz&aacute;s destacar&iacute;a que en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, con el tema del cambio clim&aacute;tico y que la temperatura de Barcelona cada vez es m&aacute;s insostenible en verano, cada vez hay menos demanda de gente que quiera venir a esta costa. Lo he notado much&iacute;simo, pero bueno, de momento siempre hemos encontrado gente&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas plataformas sirven para ver muchas de las casuísticas y de la problemática del mercado y del estado de la vivienda. Buscas casas en Grecia y te das cuenta que todos los dueños son estadounidenses, británicos y daneses</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Begoña</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Margarita, que utiliza HomeExchange desde hace dos a&ntilde;os, este trueque se basa en la confianza. Cuando viaja deja su vivienda limpia, ordenada y preparada para que los visitantes se sientan como en casa. &ldquo;Guardo &uacute;nicamente algunas cosas personales o de valor, pero no escondo objetos ni hago pruebas para comprobar si tocan algo&rdquo;, indica. Ella, que vive en Menorca, s&iacute; que tuvo una experiencia curiosa con una chica que iba sola a teletrabajar. &ldquo;El mismo d&iacute;a de su llegada me pidi&oacute; si pod&iacute;a venir su madre unos d&iacute;as y le dije que s&iacute;. Al d&iacute;a siguiente llegaron tambi&eacute;n su hermano, su cu&ntilde;ada y dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os. La verdad es que sent&iacute; que se hab&iacute;a sobrepasado el acuerdo inicial&rdquo;, recuerda y prosigue: &ldquo;Adem&aacute;s, rompieron el horno, aunque se hicieron cargo de la reparaci&oacute;n y me dejaron un detalle antes de marcharse. Despu&eacute;s incluso vino una amiga de la hu&eacute;sped unos d&iacute;as sin avisar. Fue la &uacute;nica vez que sent&iacute; que se excedi&oacute; la confianza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a se ha encontrado con un intento de &lsquo;estafa&rsquo; en esa web y lo denunci&oacute;. &ldquo;Ped&iacute; una casa a una chica que estaba en Mallorca, donde solo hay guiris que tienen dinero para tener segundas residencias, y me quiso cobrar. Eso es superilegal&rdquo;, manifiesta. Bego&ntilde;a se&ntilde;ala que estas plataformas sirven para ver &ldquo;muchas de las casu&iacute;sticas y de la problem&aacute;tica del mercado y del estado de la vivienda&rdquo;. Por ejemplo, es f&aacute;cil detectar c&oacute;mo muchos usuarios ponen a disposici&oacute;n sus viviendas no habituales: &ldquo;Buscas, yo qu&eacute; s&eacute;, casas en Grecia y te das cuenta de que todos los due&ntilde;os son estadounidenses, brit&aacute;nicos y daneses&hellip; vas viendo distintos fen&oacute;menos&rdquo;. Ella estuvo el a&ntilde;o pasado en Londres con su pareja y sus dos hijos y tuvo muy buena experiencia, pero le &ldquo;disgusta un poco la forma moderna&rdquo;, con las puntuaciones o el pago de la tasa anual, aunque ahora sea m&aacute;s seguro. &ldquo;Yo echo un poco de menos los viejos tiempos, cuando se hac&iacute;a de una manera un poco m&aacute;s salvaje&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/echo-forma-salvaje-seis-experiencias-tipo-intercambiando-casa-vacaciones_1_13430175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 19:56:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Turismo,Tendencias,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/elegir-quedarse-casa-vacaciones-siguen-pasando-cosas-interesantes-necesidad-12-horas-avion_1_13404116.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f53a199c-dbd8-45bf-af96-0b476ce0f740_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148065.jpg" width="2398" height="1349" alt="Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Viajamos porque nos apetece o porque todo el mundo lo hace? La presión social nos empuja a hacer grandes viajes para estar a la altura de lo que vemos en las redes sociales, pero hay quienes prefieren disfrutar de su tiempo libre de otras maneras</p><p class="subtitle">El placer de no tener que negociar en vacaciones: la gente que prefiere viajar sin su pareja o amigos</p></div><p class="article-text">
        Anto ha tenido dos semanas de vacaciones este verano. Su familia le propuso irse a la playa con ellos, pero prefiri&oacute; quedarse en casa. &ldquo;&iquest;A qui&eacute;n no le gusta el mar? Pero dije: necesito estas vacaciones y necesito parar, desconectar del resto del mundo y conectar conmigo mismo&rdquo;, explica. Tiene 33 a&ntilde;os y trabaja de lunes a s&aacute;bados con jornada partida en una tienda en la que acaba las semanas &ldquo;muy agotado, f&iacute;sica y mentalmente&rdquo;. Necesitaba aprovechar sus vacaciones para dedicar tiempo al arte y por eso decidi&oacute; quedarse en Madrid, donde vive.
    </p><p class="article-text">
        No siempre es f&aacute;cil tomar la decisi&oacute;n de pasar las vacaciones en casa. En 2025, las personas residentes en Espa&ntilde;a hicieron <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ETR3T25.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">58 millones de viajes entre julio y septiembre</a>. Durante esos meses de verano, Instagram suele ser una sucesi&oacute;n de fotos y v&iacute;deos en playas paradis&iacute;acas, paisajes impresionantes o comidas ex&oacute;ticas. Muchos est&iacute;mulos que pueden llevar a sentir que, si no est&aacute;s viviendo experiencias incre&iacute;bles, no est&aacute;s a la altura. &iquest;Viajamos porque nos apetece o porque todo el mundo lo hace?
    </p><p class="article-text">
        Sylvie P&eacute;rez, psic&oacute;loga y profesora en la Universitat Oberta de Catalunya, considera que &ldquo;viajamos porque queremos escapar de lo que tenemos, pero desplazarnos f&iacute;sicamente a seg&uacute;n qu&eacute; lugares lo hacemos m&aacute;s por imitaci&oacute;n, por miedo a no haber estado o porque otros lo est&aacute;n haciendo que por la necesidad real de ir a ese lugar<strong> </strong>o porque realmente nos apetezca ese sitio en concreto&rdquo;. Aunque ve una &ldquo;necesidad psicofisiol&oacute;gica de escapar, de salir, de romper o de cambiar&rdquo;, cree que &ldquo;la manera que tenemos de canalizarlo es una excesivamente similar y compartida entre todos, que no responde realmente a la necesidad que hay detr&aacute;s de este escape individual de cada uno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su an&aacute;lisis, las redes sociales han influido mucho en esa unificaci&oacute;n de la manera de vivir el ocio. &ldquo;Antes nos bastaba un poco con presumir con el entorno f&iacute;sico cercano de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a: donde &iacute;bamos a comprar el pan, en la puerta del colegio, con los compa&ntilde;eros de trabajo&hellip;&rdquo;, recuerda. Hac&iacute;as tus fotos y a la vuelta quedabas con tu gente para mostrarles el &aacute;lbum de las vacaciones. &ldquo;Era una cosa m&aacute;s controlada, aunque la necesidad de ense&ntilde;&aacute;rselo a los dem&aacute;s y de compartir ya exist&iacute;a&rdquo;. Ahora, en cambio, &ldquo;est&aacute; muy homogeneizado: todo el mundo tiene cierta necesidad de mostrarse tal y como cree que esperan los dem&aacute;s que se muestre&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Viajamos porque queremos escapar de lo que tenemos, pero desplazarnos físicamente a según qué lugares lo hacemos más por imitación, por miedo a no haber estado o porque otros lo están haciendo que por la necesidad real de ir a ese lugar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un <a href="https://www.europapress.es/economia/noticia-mitad-viajeros-espanoles-elige-destino-influenciado-redes-sociales-20240911111951.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> que public&oacute; eDreams en 2024, el 49% de los viajeros espa&ntilde;oles ha viajado alguna vez a un lugar influenciado por las redes sociales. Esa proporci&oacute;n se eleva al 66% entre los j&oacute;venes de 18 a 24 a&ntilde;os y al 57% entre los de 25 a 34. En las im&aacute;genes que se ven en esas plataformas &ldquo;hay un patr&oacute;n de copa de cerveza en la playa, cascadita fresca en la monta&ntilde;a y la Torre Eiffel o la Torre de Abu Dabi o lo que sea donde hayas ido, pero que sea reconocible para los dem&aacute;s&rdquo;, valora P&eacute;rez. Y llama la atenci&oacute;n sobre la diferencia entre lo que ense&ntilde;amos en las redes y lo que de verdad nos llena: &ldquo;Lo significativo de mis vacaciones seguramente habr&aacute; sido una tortilla de patatas en un t&aacute;per, comprada en el Mercadona, y me lo habr&eacute; pasado de lujo, pero lo que voy a colgar es el d&iacute;a que estoy en el chiringuito a pie de playa con unas gambitas que me acaban de hacer&rdquo;. El informe tambi&eacute;n constata que el 43% de los viajeros espa&ntilde;oles ven probable que publiquen en redes contenido positivo sobre un destino a pesar de no haberlo disfrutado.
    </p><p class="article-text">
        Para Daniel, de 28 a&ntilde;os, &ldquo;lo guay de estar de vacaciones es que t&uacute; puedes elegir qu&eacute; haces con ese tiempo, ya sea descansar en tu casa, viajar, hacerte un curso&hellip;&rdquo;. Cree que &ldquo;lo importante de las vacaciones es tener agencia o poder elegir sobre el tiempo, que es algo que no puedes hacer durante el resto del a&ntilde;o&rdquo;<strong>.</strong> &Eacute;l en esos momentos disfruta del &ldquo;lujo&rdquo; de hacer actividades del d&iacute;a a d&iacute;a a otro ritmo: &ldquo;Si despu&eacute;s del trabajo voy a <em>crossfit</em>, a una asamblea, a un club de lectura o lo que sea, poder hacerlo sin tener que ir corriendo y agotado porque he tenido que trabajar, o poder coger otro horario que me venga mejor, o tener el tiempo para llegar a esas cosas descansado, con la mente curiosa y con ganas, y no estar simplemente en autom&aacute;tico&rdquo;.
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            <span class="title">
                “Es agotador ver todo bajo la óptica de la eficiencia y el aprovechamiento del tiempo”.                            </span>
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        Elige no hacer viajes por defecto, sino cuando de verdad le merece la pena: &ldquo;Me gusta viajar cuando siento que puede ser un proyecto guay y cuando tengo la energ&iacute;a y la apetencia de viajar&rdquo;. Tambi&eacute;n defiende que hay diferentes maneras de concebir esos desplazamientos: &ldquo;Parece que viajar tiene que ser irte dos semanas a Tailandia, coger un vuelo s&iacute; o s&iacute; o tener una experiencia vital que te lo cambie todo, cuando viajar tambi&eacute;n puede ser cogerte el coche e irte a la casa del pueblo de un amigo en Segovia y pasar ah&iacute; el tiempo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo importante de las vacaciones es tener agencia o poder elegir sobre el tiempo, que es algo que no puedes hacer durante el resto del año</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Daniel, 28 años</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Daniel reconoce que a veces le puede dar <em>fomo</em> ver los viajes que hacen los dem&aacute;s: &ldquo;Sientes que tu vida no est&aacute; avanzando mientras otra gente est&aacute; teniendo experiencias que te cambian la vida&rdquo;. Pero, al mismo tiempo, piensa: &ldquo;Qu&eacute; pereza toda la gesti&oacute;n de ese viaje y tener que estar fuera de mi casa para vivir ese tipo de cosas. Uno puede quedarse en su ciudad y seguir viviendo su vida, que no tiene por qu&eacute; ser una cotidianidad aburrida. Siguen pasando cosas interesantes o que uno valora sin necesidad de coger 12 horas de avi&oacute;n y adem&aacute;s es mucho m&aacute;s barato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Sylvie P&eacute;rez cree que las redes sociales nos hacen vivir &ldquo;como si estuvi&eacute;ramos constantemente en una adolescencia inacabada, en la que la construcci&oacute;n de mi imagen depende de la imagen de los dem&aacute;s y de lo que creo que los dem&aacute;s piensan de m&iacute;&rdquo;. Pero eso es tramposo: &ldquo;Cuando el entorno era cercano, la panader&iacute;a y la puerta del colegio, m&aacute;s o menos acertabas en lo que los dem&aacute;s pensaban de ti. Ahora tu p&uacute;blico est&aacute; tan poco controlado que es muy dif&iacute;cil llegar a saber nunca lo que los dem&aacute;s piensan realmente de lo que t&uacute; has puesto&rdquo;. Interpretamos qu&eacute; opinan los dem&aacute;s a partir de un <em>like</em> o de la ausencia de un <em>like,</em> pero a menudo esas interpretaciones son err&oacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        La experta considera que detr&aacute;s de esa manera de comportarnos hay una &ldquo;inseguridad&rdquo; relacionada con que &ldquo;los lazos que tenemos con los dem&aacute;s no son duraderos ni fiables, son fr&aacute;giles&rdquo;. Afirma que esto &ldquo;siempre ha sido as&iacute; y nunca ha pasado nada&rdquo;, pero cree que &ldquo;ahora vivimos en una situaci&oacute;n de inseguridad permanente y en esta construcci&oacute;n tan adolescente de poca seguridad en uno mismo y de poca construcci&oacute;n de la identidad propia que necesitamos la validaci&oacute;n del otro, y esa validaci&oacute;n se acaba resumiendo en que me pongan un <em>like</em> o en que mi <em>post </em>tenga much&iacute;simas visualizaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Anto ve esa validaci&oacute;n como una &ldquo;voz social, sobre todo creada por las redes, que est&aacute; ah&iacute; para sacar un l&aacute;tigo y juzgar&rdquo; si tus vacaciones cumplen o no con las expectativas. &ldquo;Pero yo tambi&eacute;n tengo que elegir si incorporar esa voz y darla como v&aacute;lida o elegirme a m&iacute; y priorizar mis necesidades frente a la opini&oacute;n externa&rdquo;, contrapone. Al decidir quedarse en Madrid en lugar de irse a la playa, opt&oacute; por lo segundo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Probablemente alguien que se haga su superviajecito a Tailandia va a ver muy vacías mis vacaciones, pero yo tengo mucha ansiedad en mi día a día y necesito paz</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anto, 33 años</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cree que otros considerar&aacute;n que con su elecci&oacute;n no ha aprovechado sus vacaciones, pero se pregunta &ldquo;qu&eacute; es aprovechar&rdquo;. &ldquo;Es agotador ver todo bajo la &oacute;ptica de la eficiencia y el aprovechamiento del tiempo&rdquo;, reflexiona, aunque reconoce que a &eacute;l mismo le ha pasado este verano. &ldquo;Me compr&eacute; un lienzo muy grande para pintar y ah&iacute; se ha quedado. No lo he tocado en estas vacaciones. He hecho otras cosas: he estado haciendo mucho <em>collage</em> porque me divierto. Y al principio me sent&iacute;a un poco mal. Dec&iacute;a: me he comprado un lienzo, ahora es cuando tengo tiempo; si no, no lo voy a hacer nunca&hellip;&rdquo;, cuenta. Pero fue consciente de que eso ya supon&iacute;a ponerse &ldquo;presi&oacute;n por aprovechar el tiempo&rdquo; y lo fren&oacute;: &ldquo;&iquest;No me apetece? Pues no lo voy a hacer, as&iacute; de sencillo. Voy a hacer lo que me d&eacute; la gana, en la medida en la que pueda, porque siempre hay que hacer cosas de la casa y todo eso, pero un poco al servicio de lo que me pida el cuerpo, dej&aacute;ndome llevar&rdquo;. Es su respuesta frente a lo que a su juicio supone &ldquo;aplicar la l&oacute;gica capitalista al tiempo libre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Probablemente, alguien que se haga su superviajecito a Tailandia va a ver muy vac&iacute;as mis vacaciones, pero yo tengo mucha ansiedad en mi d&iacute;a a d&iacute;a y necesito paz y tranquilidad&rdquo;, explica Anto. Ahora ya ha vuelto al trabajo que consume todo su tiempo a cambio del salario m&iacute;nimo, pero est&aacute; &ldquo;satisfecho&rdquo; con sus vacaciones: &ldquo;&iquest;Podr&iacute;a haber viajado? S&iacute;. &iquest;Era esa mi necesidad ahora mismo? No. S&iacute; he hecho muchas cosas de las que quer&iacute;a, sobre todo conectar con lo que me gusta hacer&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/elegir-quedarse-casa-vacaciones-siguen-pasando-cosas-interesantes-necesidad-12-horas-avion_1_13404116.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Tendencias,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Perdona, no me da la vida": ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/perdona-no-da-vida-realmente-no-tiempo-sentimos-ocupados_1_13394270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4851c22-d79a-430f-8643-aa70eb803948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x539y117.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Perdona, no me da la vida&quot;: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada día nos sorprendemos excusándonos por nuestra falta de tiempo. ¿Cuándo empezaron estas frases a volverse ubicuas? ¿Cuándo empezamos a decirlas y qué quieren comunicar realmente? </p><p class="subtitle">Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental</p></div><p class="article-text">
        Frente al tiempo expansivo de la infancia, el ajetreo cada vez m&aacute;s intenso de la vida adulta. Nos sorprendemos diciendo pr&aacute;cticamente cada d&iacute;a: &ldquo;Perdona, no he tenido tiempo&rdquo;. Incluso: &ldquo;No me ha dado la vida&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;ndo empezaron estas frases a volverse ubicuas? &iquest;Cu&aacute;ndo empezamos nosotros mismos a decirlas y qu&eacute; quieren comunicar realmente? &iquest;De verdad no tenemos tiempo&hellip; o solo nos sentimos ocupados? 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es objetivo que nuestros horarios de trabajo son, en teor&iacute;a, m&aacute;s reducidos que hace d&eacute;cadas (digo &rdquo;en teor&iacute;a&ldquo; porque sabemos que las horas extra est&aacute;n ah&iacute;, o los empleos irregulares y sin contrato, en los que se explota a muchas personas)&rdquo;, dice la fil&oacute;sofa Azahara Alonso. &ldquo;En cambio, la tecnolog&iacute;a permite nuestra disponibilidad, por lo que la desconexi&oacute;n digital se hace en muchos casos m&aacute;s dif&iacute;cil (por miedo a perder el empleo) y eso produce una sensaci&oacute;n de tiempo ocupado en una alerta continua&rdquo;, a&ntilde;ade la tambi&eacute;n autora de <em>Gozo </em>(Siruela), un libro que &ldquo;habla de la posibilidad de un placer casi sagrado, el de no hacer nada (o no hacer tanto, o no por necesidad)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque sentir que no tenemos tiempo es, casi siempre, sentir que no tenemos tiempo ocioso. Pero tambi&eacute;n, como apunta Alonso, que no poseemos ratos libres de las perpetuas interrupciones digitales que fragmentan nuestro d&iacute;a constantemente, lo que se ha dado en llamar <a href="https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;tiempo confeti&rdquo;. </a>
    </p><p class="article-text">
        De nuestra relaci&oacute;n con el tiempo habla precisamente <em>Cronofobia </em>(Arpa), del poeta y periodista Sergio C. Fanjul:<strong> </strong>&ldquo;Hay investigaciones que dicen que eso del <em>scroll</em> infinito hace que nuestro cerebro no procese bien el tiempo, porque necesita hitos: que se haga de d&iacute;a, que se haga de noche, que haya cumplea&ntilde;os, que pasen los meses&hellip; pero en las redes sociales, esos hitos no existen: te levantas por la ma&ntilde;ana y est&aacute;n ah&iacute;, te acuestas por la noche y est&aacute;n igual. No se sabe qu&eacute; hora es, son siempre lo mismo. Eso dificulta que el cerebro compartimente bien el tiempo, por lo que tenemos la sensaci&oacute;n de que pasa m&aacute;s r&aacute;pido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En llamada telef&oacute;nica, Fanjul tambi&eacute;n menciona la disponibilidad constante a la que nos somete la tecnolog&iacute;a, que hace que &ldquo;el trabajo se haya desparramado por todo el horario&rdquo;. Eso abarca no solo recibir un mail a las once de la noche, sino tambi&eacute;n el sentirse impelido a responderlo: &ldquo;Simplemente por aprovechar, por ir haciendo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay investigaciones que dicen que eso del &#039;scroll&#039; infinito hace que nuestro cerebro no procese bien el tiempo, porque necesita hitos: que se haga de día, que se haga de noche, que haya cumpleaños, que pasen los meses… pero en las redes sociales, esos hitos no existen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sergio C. Fanjul</span>
                                        <span>—</span> periodista y autor de &#039;Cronofobia&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;Hacemos demasiado? </h2><p class="article-text">
        A pesar de que en el mundo preindustrial las tareas fuesen f&iacute;sicamente duras (ir a lavar al r&iacute;o, coserse la propia ropa, segar el campo), la actividad se organizaba en torno a labores concretas: limpiar, segar o coser son tareas manuales con un principio y un final reconocibles. Muchas, adem&aacute;s, estaban alineadas con las estaciones o nos pon&iacute;an en contacto con la naturaleza, lo que se sabe que proporciona calma a nuestro organismo. Y cuando acababan, llegaba ese momento del no-hacer. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s lleg&oacute; la industrializaci&oacute;n, que cambi&oacute; esa percepci&oacute;n del tiempo como algo ligado a tareas, acontecimientos y ritmos naturales hacia un tiempo medido por el reloj, abstracto, divisible y disciplinado. La f&aacute;brica exige entrar a una hora concreta para maximizar la jornada, necesita la sincronizaci&oacute;n entre trabajadores y m&aacute;quinas, el control de pausas, la puntualidad y la medici&oacute;n del rendimiento por unidad de tiempo. Pero, de nuevo, cuando acababa ese tiempo laboral, medido artificialmente, se pod&iacute;a en muchos casos no hacer (especialmente, si eras un hombre y no ten&iacute;as que ocuparte adem&aacute;s de los cuidados).
    </p><p class="article-text">
        Ahora, sin embargo, incluso el tiempo libre parece repleto de exigencia: &ldquo;En una &eacute;poca anterior a las sociedades de consumo, la gran epidemia era el aburrimiento: tengo mucho tiempo y pocas cosas que hacer, o ninguna interesante. En un momento de consolidaci&oacute;n de las sociedades de consumo y de capitalismo digital, el malestar generalizado es el contrario: no tengo tiempo y tengo muchas actividades muy valiosas, muy interesantes y muy importantes que hacer. Siempre que decimos &lsquo;no tengo tiempo&rsquo; estamos dando cuenta de que vivir en el siglo XXI en esta sociedad significa estar estresado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo afirma <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-valls-boix-filosofo-hay-espacios-ocio-descanso-concebidos-perder-tiempo_1_13291579.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Evaristo Valls Boix</a>, autor de<em> JOMO. El gusto de perder</em>. &ldquo;El JOMO es la alegr&iacute;a de perderse cosas, la rebeli&oacute;n ante los imperativos del goce total, un canto a la libertad entendida como holganza y holgura&rdquo;, se lee en su contraportada. Para el fil&oacute;sofo y escritor, esa sensaci&oacute;n constante de no tener tiempo se deriva del tener que hacer constantemente m&aacute;s: &ldquo;Siempre hay algo m&aacute;s que podr&iacute;amos haber hecho, consumido, vivido&hellip; Vivimos en un sistema donde se concibe que el sentido de la vida es el &eacute;xito y, por tanto, la <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">superaci&oacute;n personal</a> y el crecimiento; un crecimiento que se puede hacer a trav&eacute;s del trabajo, de la acumulaci&oacute;n de experiencias, de la acumulaci&oacute;n de amantes y cuerpos, etc&eacute;tera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        O, como resume Fanjul: &ldquo;Cuando trabajas, trabajas, y cuando no trabajas, produces para el sector del ocio: tienes que hacer viajes, hacer excursiones, ir a los restaurantes guays que salen en Instagram y todo eso hace que el tiempo desaparezca, porque hay muchos compromisos sociales, hay muchos compromisos experienciales. Ni siquiera cuando tienes que estar tranquilo puedes estarlo&rdquo;. Y eso pasa cada d&iacute;a, pero tambi&eacute;n cada a&ntilde;o: como el autor indica, tampoco en la vejez, una etapa que antes se presupon&iacute;a tranquila, cede el nivel de exigencia ante la ocupaci&oacute;n del tiempo. &ldquo;Tienes que vivir una nueva juventud, viajar, tener experiencias significativas, <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adquirir nuevos</a><a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> hobbies</em></a><em>&hellip;&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;c&oacute;mo no formarnos, pudiendo hacerlo? C&oacute;mo no leer m&aacute;s libros, ver m&aacute;s conciertos, ir m&aacute;s al teatro si no queremos quedarnos atr&aacute;s, si queremos empaparnos de la vida y ser mejores personas incluso. C&oacute;mo renunciar a lo que para muchos es la propia identidad, en lo que es una potent&iacute;sima interiorizaci&oacute;n de comportamientos, en realidad, capitalistas (&iquest;a qui&eacute;n le interesa en realidad que consumamos m&aacute;s ocio, sino a las industrias culturales y tur&iacute;sticas?).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos en un sistema donde se concibe que el sentido de la vida es el éxito y, por tanto, la superación personal y el crecimiento; un crecimiento que se puede hacer a través del trabajo, de la acumulación de experiencias, de la acumulación de amantes y cuerpos, etcétera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Evaristo Valls Boix</span>
                                        <span>—</span> filósofo y autor de &#039;JOMO. El gusto de perder&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Delitos contra el tiempo</h2><p class="article-text">
        Fanjul dedica un cap&iacute;tulo de <em>Cronofobia </em>al Instituto del Tiempo Suspendido, una pseudoinstituci&oacute;n que &ldquo;nace de la necesidad de reapropiarnos del tiempo de vida expropiado, constante y diariamente, en nuestras sociedades capitalistas. Una manera de pasar de &lsquo;la vida no me da&rsquo; a &lsquo;yo tengo mi ritmo&rsquo;&rdquo;. Una de sus <em>performances </em>consiste en preguntar a la gente por los delitos contra el tiempo que han cometido, tipificados en su C&oacute;digo cronopenal. Si has metido prisas a los dem&aacute;s, si intentas llevar un plan de vida que se ajuste a la normatividad temporal (una juventud llena de experiencias alucinantes de descubrimiento, despu&eacute;s la formaci&oacute;n de una familia, m&aacute;s tarde la compra del chalet, etc&eacute;tera), te sentencian como cronoterrorista y te imponen una cronopena para que te alejes de tus vicios. Por ejemplo, abrazar la lentitud o no terminar tareas que has empezado.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que la experiencia haga pensar a m&aacute;s de uno. Pero salirnos por completo de la rueda de h&aacute;mster en la que parecemos inmersos, gritando a cada rato: &ldquo;&iexcl;No tengo tiempo, no tengo tiempo!&rdquo; conlleva probablemente algo m&aacute;s que una <em>performance</em>. Aunque, &iquest;es deseable? A veces pareciera que estar permanentemente ocupado es ser alguien, ser importante. La pereza, incluso en d&iacute;as festivos, se mira con desd&eacute;n (de ah&iacute; la culpabilidad que sentimos al &lsquo;perder el tiempo&rsquo;).
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                &quot;Mi impresión es que la ociosidad solo parece problemática si la ejercen las clases trabajadoras, a las que en ese caso se les acusa de pereza o vagancia&quot;, dice la filósofa Azahara Alonso.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Si alguien con un empleo (o varios) que no le permite apenas pagar el alquiler y la cesta de la compra, que se hace cargo del mantenimiento de su casa y de ciertos cuidados de otras personas, dice que no tiene tiempo para nada, en ese caso, es una realidad material, sin duda. Las clases populares est&aacute;n sometidas a una carga de trabajo, mental y de disponibilidad incre&iacute;ble e injusta. En cambio, cuando alguien perteneciente a las clases acomodadas dice &lsquo;no me da la vida&rsquo;, da cuenta de c&oacute;mo la percepci&oacute;n de un tiempo acelerado es m&aacute;s generalizada en nuestra cultura hoy, independientemente de a qu&eacute; dedique ese tiempo&rdquo;, indica Alonso. &ldquo;Mi impresi&oacute;n es que la ociosidad solo parece problem&aacute;tica si la ejercen las clases trabajadoras, a las que en ese caso se les acusa de pereza o vagancia. En cambio, <a href="https://www.eldiario.es/era/raquel-pelaez-historia-pijos-espana_128_11671328.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a las clases acomodadas no se les critica la ociosidad; al contrario</a>, se considera que, aunque sea heredada, se la han ganado. En esto yo no puedo ver m&aacute;s que una regulaci&oacute;n moral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, como apunta Fanjul, las tentativas de minimizar las horas laborales no han cosechado demasiados apoyos ni siquiera entre la izquierda. El mantra de que el trabajo dignifica, de que debemos ser empresarios de nosotros mismos y maximizar el beneficio de cada uno de los segundos que pasemos vivos ha calado hondo en personas de toda ideolog&iacute;a. Como dice Valls: &ldquo;Esa l&oacute;gica es como la ley de la gravedad. Podemos quejarnos de ella, pero no aspiramos a cambiarla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hacia una nueva concepci&oacute;n del tiempo</h2><p class="article-text">
        En <em>Jane Eyre</em>, de Charlotte Bront&euml;, las clases acomodadas juegan, se afanan en jugar. Al ajedrez, al billar, a las charadas. Remueven toda la casa para encontrar chales, mantas, jarrones, ba&uacute;les, cualquier cosa que pueda servir de atrezo para representar elaboradas escenas que el otro equipo adivine. Encuentran en este prop&oacute;sito mucho placer, pues su sociedad est&aacute; marcada por la falta de est&iacute;mulos. 
    </p><p class="article-text">
        Conforme la sociedad se va haciendo cada vez m&aacute;s consumista, los placeres se sofistican. Se pierde la dicha del juego libre, sencillo, no digital, que queda reservado para la infancia (<a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando la infancia tiene tiempo libre</a>, que entre colegio, extraescolares y campamentos varios, cada vez es menos a menudo). Ya se dieron cuenta los situacionistas, como apunta Fanjul. Ellos, muy cr&iacute;ticos con la deriva capitalista del tiempo, practicaban &lsquo;la deriva&rsquo;: un paseo que abandonaba los recorridos habituales, las obligaciones y los motivos funcionales de desplazamiento para explorar la ciudad a trav&eacute;s de lo l&uacute;dico. Para descubrir, jugar, dejarse afectar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creo que haya un espacio o actividad libre, per se, de la lógica del rendimiento. Esa lógica del rendimiento es un sistema y una ideología que funciona a la perfección y por eso se filtra incluso en ámbitos inimaginables, como lo íntimo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Azahara Alonso</span>
                                        <span>—</span> filósofa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese paseo continuo es tambi&eacute;n el que Valls propone como camino posible:<strong> </strong>&ldquo;Parece que la vida est&aacute; aqu&iacute; para aprovecharla y realizarse, como si fu&eacute;ramos una especie de inversores de nosotros mismos. Tenemos que crecer, tenemos que superarnos, progresar&hellip; Pero es mentira. La vida ni es un camino &uacute;nico en l&iacute;nea recta, ni es un espacio de superaci&oacute;n constante. No hay ning&uacute;n sentido, ni ninguna meta, ni ning&uacute;n lugar al que llegar: es solo tiempo que perder explorando. Aprender a vivir es aprender a perder, y la gracia de ese camino, de ese bosque en el que nos perdemos (perd&oacute;n por la met&aacute;fora salvajemente cursi) es que podamos hacerlo acompa&ntilde;ados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; estemos, pese a todo, cada vez m&aacute;s cerca de esa &lsquo;deriva&rsquo;. Fanjul menciona en nuestra conversaci&oacute;n la <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gran-dimision_129_8511692.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gran Renuncia, </a>la extraordinaria oleada de dimisiones voluntarias que se dio en Estados Unidos tras la pandemia. Valls, por su parte, detecta un cambio de ciclo, una nueva sensibilidad que nos hace darnos cuenta de que una sociedad en la que la ansiedad, el <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">burnout,</a> la fatiga cr&oacute;nica y la depresi&oacute;n son tan comunes probablemente no merece la pena: &ldquo;Empezamos a dibujar un imaginario de vida buena que no tiene en el centro la felicidad como acumulaci&oacute;n capitalista existencial de experiencias, sino la tranquilidad: poder desaparecer, poder estar con las amigas, tener tiempo libre, tener espacios libres, plazas, parques. Un proyecto que no sea necesariamente capitalista, donde la vida se valore por su vulnerabilidad o por su interdependencia y no por su &eacute;xito&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para conseguirlo, Alonso plantea cambiar la mirada: &ldquo;No creo que haya un espacio o actividad libre, <em>per se,</em> de la l&oacute;gica del rendimiento. Esa l&oacute;gica del rendimiento es un sistema y una ideolog&iacute;a que funciona a la perfecci&oacute;n y por eso se filtra incluso en &aacute;mbitos inimaginables, <a href="https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como lo &iacute;ntimo.</a> Por lo tanto, para evitarlo tendr&iacute;amos que adoptar otra l&oacute;gica. Ser&iacute;a como cambiarse esas gafas que constituyen la ideolog&iacute;a como forma de vivir por otras que pongan por delante otros valores. Y esas gafas existen; los ricos las llevan siempre puestas, pero no quieren que las dem&aacute;s las usemos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/perdona-no-da-vida-realmente-no-tiempo-sentimos-ocupados_1_13394270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 19:40:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Perdona, no me da la vida": ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Tendencias,Sociedad,Tiempo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El placer de no tener que negociar en vacaciones: la gente que prefiere viajar sin su pareja o amigos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/placer-no-negociar-vacaciones-gente-prefiere-viajar-pareja-amigos_1_13379178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49eb718e-85c6-4cc5-8a69-6d6bbc77248e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147437.jpg" width="1989" height="1119" alt="Reese Witherspoon como Cheryl Strayed en &#039;Alma Salvaje&#039;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escoger billete y habitación para uno es cada vez más habitual, y poco tiene que ver con la ausencia de un círculo social, sino con la voluntad de hacer algo para uno mismo: las búsquedas de viajes en solitario han crecido un 30% y uno de cada cuatro turistas ya viaja sin compañía</p><p class="subtitle">La escapada de fin de semana se ha vuelto imposible: “Nos salía más barato pasar dos noches en Bélgica que en Sevilla”</p></div><p class="article-text">
        Da igual que se trate de un resort en Bali o un tramo del Camino de Santiago, cuando una persona cuenta que va a hacer un viaje sola siempre se enfrenta a las mismas reacciones: &iquest;Y tu pareja?, &iquest;no le importa que vayas sola?, &iquest;ha pasado algo?, &iquest;nadie te puede acompa&ntilde;ar? Pero el auge del turismo en solitario ya no solo responde a no tener acompa&ntilde;ante, cada vez es m&aacute;s visible el perfil de quienes, a pesar de tener pareja, familia o amigos, eligen viajar por su cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; el tiempo sola me recarga... Y viajar sola me ayuda a relacionarme de otra manera, a estar con m&aacute;s pausa en los sitios, a ver las cosas de otro modo&rdquo;, explica Helea, de 45 a&ntilde;os. Esa misma personalidad independiente es la que lleva a Beatriz, de 33, a viajar sola como m&iacute;nimo dos veces al a&ntilde;o desde que descubri&oacute;, por azar, esa sensaci&oacute;n de autonom&iacute;a: &ldquo;Cuando ten&iacute;a unos 24 a&ntilde;os compr&eacute; el billete para ir a ver a una amiga que iba a irse a trabajar a Bruselas, al final ella no se fue, pero yo como ten&iacute;a el billete me fui sola y sent&iacute; la aventura de buscarme yo sola los trenes y los hospedajes&rdquo;. Ahora combina esta forma de viajar con las vacaciones con amigos o pareja.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Yo gestiono mis tiempos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Si tradicionalmente el final del verano disparaba los divorcios a causa de la convivencia intensiva durante las vacaciones, quienes optan por el <em>solo trip</em> destacan la sensaci&oacute;n de libertad y soberan&iacute;a a la hora de organizarse, sin discusiones por los horarios o el tipo de turismo. &ldquo;Me siento libre. Puedo ir a ver lo que quiera a la hora que quiera. Yo me gestiono mis tiempos&rdquo;, destaca Beatriz.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Me siento libre. Puedo ir a ver lo que quiera a la hora que quiera. Yo me gestiono mis tiempos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, la psic&oacute;loga <a href="https://www.lauraibarburu.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Ibarburu</a> se&ntilde;ala entre los factores psicol&oacute;gicos que activa el viajar solo &ldquo;el silencio relacional&rdquo;: &ldquo;Se crea un espacio de descompresi&oacute;n donde puedes reencontrarte con tus necesidades m&aacute;s primarias y tus ritmos naturales, sin tener que negociar o acordar nada, ni complacer a nadie m&aacute;s&rdquo;. Tambi&eacute;n, asegura, se activa la sensaci&oacute;n de autoeficacia, ya que &ldquo;al exponernos a un entorno desconocido sin una red de seguridad nos vemos obligados a resolver problemas por nosotros mismos, lo que eleva la percepci&oacute;n de nuestras propias capacidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El error m&aacute;s com&uacute;n es interpretar la b&uacute;squeda de espacio individual como una huida o una falta de amor&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga, que insiste en que no se trata de alejarse de otras personas, sino de &ldquo;conectar con partes de la propia identidad que en el d&iacute;a a d&iacute;a es dif&iacute;cil explorar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las b&uacute;squedas de viajes en solitario han crecido un 30%, y uno de cada cuatro turistas ya viaja sin compa&ntilde;&iacute;a, seg&uacute;n el cuarto informe <a href="https://trendorhype.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Trend or Hype</em></a> del equipo One Strategy de Publicis Groupe Espa&ntilde;a, que informa de que incluso en los restaurantes hay un aumento visible de las reservas de mesa para uno. &ldquo;No hablamos de individualismo sino de individualidad y no es una moda, sino un rasgo de la vida actual&rdquo;, a&ntilde;ade el informe, que analiza que cada vez es m&aacute;s com&uacute;n y est&aacute; m&aacute;s aceptado &ldquo;elegir lo que uno realmente quiere hacer, aunque implique salirse del grupo&rdquo;, como forma de cuidar el bienestar personal, sin necesidad de justificarse. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Viajar solo activa &#039;el silencio relacional&#039;, explica la psicóloga Laura Ibarburu: &#039;Se crea un espacio de descompresión donde puedes reencontrarte con tus necesidades más primarias y tus ritmos naturales, sin tener que negociar ni complacer a nadie&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;Moda o cambio social?</h2><p class="article-text">
        Para la soci&oacute;loga Raquel Huete, catedr&aacute;tica en la Universidad de Alicante, esta tendencia responde a varios cambios sociales que se entremezclan y parten de &ldquo;un gran proceso social de individualizaci&oacute;n&rdquo;, que afecta a la forma en la que se entienden tanto el ocio como las relaciones. &ldquo;Hay una individualizaci&oacute;n del consumo, y tambi&eacute;n del consumo de ocio. Las ofertas est&aacute;n dirigidas cada vez de manera m&aacute;s personalizada gracias tambi&eacute;n a los algoritmos hipersegmentados que refuerzan gustos y aspiraciones individuales&rdquo;, analiza Huete. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas personas no est&aacute;n dispuestas a renunciar a un viaje por el hecho de que sus familiares, sus amigos o su pareja no puedan o no quieran acompa&ntilde;arlo&rdquo;, comenta la soci&oacute;loga, lo que se suma a que cada vez resulte m&aacute;s dif&iacute;cil encajar gustos tan concretos. &ldquo;Por otra parte, el cambio en las propias reglas de juego entre las parejas, entre las familias e incluso con los amigos, es otra raz&oacute;n important&iacute;sima&rdquo;, establece la soci&oacute;loga, que puntualiza que la experiencia tur&iacute;stica muchas veces va por delante de otros mercados o, incluso, &ldquo;ofrece lo que queremos antes de que nosotros mismos sepamos que lo queremos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de mis sue&ntilde;os es hacer un viaje para ver gorilas en Uganda y me apetece mucho hacerlo sola. Hay cosas que siento que me apetece hacer sola y no es que tenga que ver con que sean destinos m&aacute;s cerca o m&aacute;s lejos, este oto&ntilde;o me fui tres d&iacute;as a Almagro y fue un superplan, de pronto hay una sensaci&oacute;n de que me apetece hacerlo&rdquo;, expresa Helea, con gran experiencia recorriendo el mundo de forma aut&oacute;noma, pero que tambi&eacute;n compagina con otros viajes con pareja, amigos o familia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el imaginario del amor rom&aacute;ntico tradicional, la pareja perfecta se conceb&iacute;a como un sistema cerrado: dos mitades que se un&iacute;an para formar un todo autosuficiente. Sin embargo, la psicolog&iacute;a cl&iacute;nica actual y el enfoque sist&eacute;mico nos muestran que exigirle a una sola persona que satisfaga todas nuestras necesidades de validaci&oacute;n, aventura, intelecto, pasi&oacute;n y estabilidad lleva de manera inevitable a una forma de asfixia relacional&rdquo;, sostiene Laura Ibarburu. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La socióloga Raquel Huete explica que &#039;el cambio en las propias reglas de juego entre las parejas, entre las familias e incluso con los amigos, es otra razón importantísima&#039; que justifica este viraje</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga, no hay duda de que viajar por separado puede fortalecer la relaci&oacute;n: &ldquo;En este sentido, en su extensa obra sobre el deseo relacional, la psicoterapeuta Esther Perel sostiene una tesis brillante: el deseo necesita espacio. Si no hay distancia, no hay espacio para extra&ntilde;ar, y si no hay espacio para extra&ntilde;ar, el erotismo y la curiosidad se apagan&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s, desde el enfoque sist&eacute;mico una persona m&aacute;s plena, realizada y autorregulada siempre ser&aacute; una persona mucho m&aacute;s valiosa y sana para el sistema de pareja, familiar, en sus relaciones laborales y con amigos&rdquo;, concluye Ibarburu. 
    </p><h2 class="article-text">La barrera del prejuicio</h2><p class="article-text">
        A pesar del atractivo de la libertad absoluta, para muchos el viaje individual sigue siendo una asignatura pendiente, aspiracional o, simplemente, una aventura reservada para el cine o los libros. &ldquo;Son varios los miedos que pueden surgir antes de tomar la decisi&oacute;n. El primero y m&aacute;s evidente es el miedo a la seguridad personal, &lsquo;&iquest;y si me pasa algo y estoy solo o sola?&rdquo;, comenta Luc&iacute;a Cam&iacute;n, fundadora del centro de psicolog&iacute;a y psicoterapia <a href="https://alceapsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alcea</a>. A esto, la psic&oacute;loga suma el miedo a la soledad, &ldquo;c&oacute;mo encarar esos d&iacute;as o semanas &uacute;nicamente en nuestra propia compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;, o el miedo al qu&eacute; dir&aacute;n &ldquo;tanto las personas con las que nos cruzamos, como por nuestro propio entorno&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esos temores, desde sufrir un accidente o no saber desenvolverse en un lugar desconocido, a ser etiquetado como raro o solitario, no afectan a todos por igual. &ldquo;Las mujeres tienen que superar m&aacute;s obst&aacute;culos que los hombres cuando deciden viajar solas. Por el mero hecho de ser mujer, est&aacute;n m&aacute;s expuestas a agresiones sexuales, situaciones de acoso o inseguridad, y dependiendo del pa&iacute;s al que viajen, ciertos derechos pueden estar sencillamente desprotegidos. Pero, adem&aacute;s, el juicio del entorno suele ser mayor en su caso debido a las ideas de roles atribuidas socialmente&rdquo;, afirma Cam&iacute;n, que agrega que &ldquo;esa autopercepci&oacute;n de vulnerabilidad intr&iacute;nseca, que suele estar interiorizada desde la infancia en el caso de las mujeres hace que puedan vivir el viaje con mayor temor e hipervigilancia que los hombres&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esos temores, desde sufrir un accidente o no saber desenvolverse en un lugar desconocido, a ser etiquetado como raro o solitario, no afectan a todos por igual: &#039;Las mujeres tienen que superar más obstáculos que los hombres cuando deciden viajar solas&#039;, dice la psicóloga Lucía Camín</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A pesar del crecimiento en los datos, en el imaginario colectivo contin&uacute;a arraigada la idea de que la mujer que viaja sola se enfrenta a una crisis emocional o espiritual, como Julia Roberts en <em>Come, reza, ama</em>, o necesita superar un duelo y autodescubrirse como Cheryl Strayed en <em>Alma Salvaje</em>. En el caso de los hombres, s&iacute; es m&aacute;s com&uacute;n la asociaci&oacute;n natural con la b&uacute;squeda de la aventura o el mero disfrute. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por un lado, las personas que viajan solas suelen ser percibidas como audaces, valientes y decididas. Pero tambi&eacute;n hay muchas etiquetas negativas, porque generalmente asociamos que la persona viaja sola porque &lsquo;no le queda otra&rsquo;, es com&uacute;n que la sociedad las vea como personas solitarias, incluso raras. Y esto, en mi experiencia, se aleja bastante de la realidad&rdquo;, resume Cam&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad cada vez m&aacute;s individual y que evoluciona a la hora de entender las relaciones, el <em>solo trip</em> aporta un &ldquo;tercer espacio&rdquo;, seg&uacute;n el informe <em>Trend or Hype,</em> un lugar de baja exigencia en el que no somos el empleado, la pareja o el padre de nadie, solamente nosotros mismos sin etiquetas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/placer-no-negociar-vacaciones-gente-prefiere-viajar-pareja-amigos_1_13379178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 20:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El placer de no tener que negociar en vacaciones: la gente que prefiere viajar sin su pareja o amigos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pastillas-zapatillas-delgadez-esfuerzos-ozempic-convertido-forma-juicio_1_13369385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb55d844-6ff7-4ea3-89d6-80d6424bb26c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x383y229.jpg" width="1200" height="675" alt="“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El uso cada vez más accesible de los fármacos agonistas del GLP-1 ha generado un nuevo estigma. Estar delgado ya no es suficiente, hay que ganárselo: “Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor"</p><p class="subtitle">“Estarás irreconocible para julio”: llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema</p></div><p class="article-text">
        Cuando Nathy Peluso mostr&oacute; en sus redes sociales su nueva figura, varias tallas menos de lo habitual, entre los emoticonos de fueguitos, las declaraciones de amor y los &ldquo;divina&rdquo;, &ldquo;guapa&rdquo;, &ldquo;reina&rdquo; se colaron las cr&iacute;ticas por haber utilizado Ozempic para adelgazar. Es decir, le echaron en cara haber tomado la v&iacute;a f&aacute;cil, a lo que ella respondi&oacute; con un v&iacute;deo en el que aseguraba, con su particular estilo comunicativo, que ese cuerpo era fruto del esfuerzo. &ldquo;Gimnasio, cardio, piso, pilates, escaleras, 10.000 pasos al d&iacute;a o m&aacute;s, pollo, pescado, esp&aacute;rragos, boniato, papa (...) Yo soy una perra laburadora&rdquo;, enumera la artista de origen argentino como los ingredientes de la receta que ha seguido. O &lsquo;la verdad de la milanesa&rsquo;, expresi&oacute;n que utilizan en su pa&iacute;s natal para indicar que esos son los hechos reales y que ella ha incluido en el texto de su publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este es solo uno de los m&uacute;ltiples ejemplos del juicio p&uacute;blico al que se someten las <em>celebrities</em> cada vez que realizan un cambio radical en su aspecto. A la cirug&iacute;a est&eacute;tica para rejuvenecer o librarse de grasa inc&oacute;moda para el canon de belleza, se han unido estos f&aacute;rmacos agonistas del GLP-1 como el mencionado Ozempic, Mounjaro o Wegovy, entre otros, que anulan la sensaci&oacute;n de hambre y facilitan la p&eacute;rdida de peso de forma r&aacute;pida. En un principio estaban orientados al tratamiento de personas con diabetes de tipo II, pero cuando se comprob&oacute; que tambi&eacute;n podr&iacute;an ser de ayuda para pacientes con obesidad o sobrepeso su fama se extendi&oacute;. Primero entre los personajes p&uacute;blicos; ahora entre la poblaci&oacute;n an&oacute;nima que los puede conseguir con una receta (en Estados Unidos ni siquiera es necesaria) o comprarlos en el mercado negro a un precio que ronda los 230 euros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Nathy Peluso (@nathypeluso)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Su utilizaci&oacute;n es tan frecuente que ya se ha reflejado en series de ficci&oacute;n como <em>And Just Like That</em>, la secuela de <a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sexo en Nueva York</em></a>, donde el personaje de Lisa le dice a su marido que use Ozempic &ldquo;como todo el mundo&rdquo; y deje de llorar por sus kilos. Y, en la pasada Super Bowl, el evento deportivo estadounidense que funciona como una jugosa plataforma publicitaria, abundaron los anuncios de este tipo de medicamentos. Entre ellos estaba el de la marca Ro, protagonizado por la tenista Serena Williams, que asegura haber perdido 14 kilos con su ayuda y sentirse mucho mejor. La campa&ntilde;a coincide en el tiempo con su vuelta al tenis profesional tras casi cuatro a&ntilde;os de retiro.
    </p><p class="article-text">
        Pero pese a su popularizaci&oacute;n, el estigma por su uso contin&uacute;a. Seg&uacute;n la compa&ntilde;&iacute;a Ro (de la que el marido de Williams, Alexis Ohanian, es socio inversor), para la deportista el uso de su producto no ha sido nunca una mera cuesti&oacute;n de adelgazamiento sino un proceso que &ldquo;tiene que ver con su mente, su cuerpo y su autoestima&rdquo;. Mindy Kaling, una de las primeras en aparecer &lsquo;menguada&rsquo; en p&uacute;blico, se defendi&oacute; de las cr&iacute;ticas que recibi&oacute; en su momento alegando que no se hab&iacute;a quitado kilos por vanidad sino para vivir m&aacute;s tiempo y poder cuidar a sus hijos. Ariana Grande, cuya delgadez actual es extrema, declar&oacute; que su p&eacute;rdida de peso se debe a que ha dejado el alcohol y los antidepresivos. La lista de famosos que han perdido volumen es tan larga como las cr&iacute;ticas negativas que han generado con su nueva imagen. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7659816051139480854"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Sin esfuerzo no vale</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Voy a confesar que en momentos de enajenaci&oacute;n total he pensado &lsquo;pues yo tambi&eacute;n me pincho y a cascarla&rsquo;&rdquo;, dice Paula a elDiario.es al respecto de la influencia que las celebridades pueden tener en el p&uacute;blico con su imagen. Ella considera que &ldquo;nos est&aacute;n generando una necesidad&rdquo; y que todo el trabajo que hab&iacute;a hecho para aceptar su f&iacute;sico &ldquo;se va a la mierda porque ahora todo el mundo est&aacute; esquel&eacute;tico. Empiezas a encontrarte todos los defectos y acabas pensando que, si todo el mundo lo hace, t&uacute; tambi&eacute;n podr&iacute;as y te quitas de encima los complejos&rsquo;&rdquo;. Adem&aacute;s, le parecen mal las famosas que &ldquo;te cuentan milongas, tipo Mindy Kaling&rdquo; acerca de c&oacute;mo ha perdido peso cuando &ldquo;claramente se est&aacute;n pinchando. Pero como no lo puedo demostrar, me callo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diana coincide con ella en que es imposible que consigan esos resultados a base de entrenamiento y dieta sana. &ldquo;F&iacute;jate t&uacute; que cuando lo hac&iacute;an antes del Ozempic, por lo que sea, no se pon&iacute;an as&iacute; de flacas&rdquo;, sostiene. Con esto se refiere a &ldquo;Nathy Peluso o Mindy Kaling&rdquo; pero tambi&eacute;n a las que antes de perder peso ya se consideraba que estaban delgadas como Ariana Grande o Emma Stone. &ldquo;Ahora parecen mood boards de Tumblrs pro-ANA [siglas que identifican lugares online con contenido que incita a la anorexia o la bulimia, que se popularizaron especialmente en la d&eacute;cada pasada]&rdquo;, manifiesta. Ella no ha pensado en utilizar estos medicamentos &ldquo;de momento&rdquo;, pero tiene un amigo que &ldquo;toma Mounjaro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor. Uno de los comentarios que analizamos lo resumía de forma muy gráfica: ‘menos pastillas y más zapatillas&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maria Castellví-Lloveras</span>
                                        <span>—</span> profesora de la Facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque mayoritariamente el foco se pone en las mujeres, el Ozempic y derivados han llegado a todos los g&eacute;neros. Actores como Andrew Garfield y Pedro Pascal han mostrado sus nuevos cuerpos reducidos con los consiguientes rumores de uso de agonistas del GLP-1, aunque ninguno de los dos lo ha reconocido y han hecho declaraciones sobre vida saludable por &lsquo;exigencias de guion&rsquo;. La pol&eacute;mica tambi&eacute;n ha afectado al streamer Ibai Llanos, que ha perdido alrededor de 70 kilos (seg&uacute;n dice) y ha generado mucho contenido relacionado con sus sufrimientos en el gimnasio para lograr su objetivo. Mucha gente le ha acusado de utilizar medicaci&oacute;n, algo que siempre ha negado y hasta se someti&oacute; a una prueba de pol&iacute;grafo para demostrar que no ment&iacute;a (m&aacute;s contenido para sus canales, por otro lado). 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7658720094402514178"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        De hecho, pese a su empe&ntilde;o en demostrar que no ha &lsquo;hecho trampa&rsquo;, el rumor a&uacute;n circula: &ldquo;Sol&iacute;an salirme v&iacute;deos del Ibai ese entrenando y diciendo lo mal que lo estaba pasando pero que el esfuerzo le iba a valer la pena y que si el entrenador y todo eso&rdquo;, declara John, &ldquo;pero el otro d&iacute;a me enter&eacute; de que tom&oacute; Ozempic para el proceso de adelgazamiento y pens&eacute; &lsquo;qu&eacute; decepci&oacute;n, ya me extra&ntilde;aba&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llanos aleg&oacute; en algunas de sus intervenciones que utilizar alguno de esos productos farmac&eacute;uticos le daba temor por los posibles efectos secundarios y que hubiese sido su &uacute;ltima opci&oacute;n. Ver&oacute;nica tambi&eacute;n considera que puede haber peligro porque se trata de &ldquo;medicamentos para la diabetes con efectos secundarios muy graves. Y se sabe&rdquo;. Adem&aacute;s, se pregunta qui&eacute;n querr&iacute;a no poder disfrutar de la comida y quitarse el hambre por estar delgada con una pastilla. &ldquo;Yo s&eacute; que la anorexia es una enfermedad muy seria. Y se parece mucho esto. Da miedo&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La cantante Lola &Iacute;ndigo se cuestion&oacute; lo mismo en un <a href="https://www.tiktok.com/@pijayquinqui/video/7654204194278100246" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">episodio reciente</a> del podcast <em>La pija y la quinqui</em> aunque aclar&oacute; que se refer&iacute;a a personas con un cuerpo normativo, no con problemas de obesidad. Una acotaci&oacute;n que consider&oacute; necesaria despu&eacute;s de que el pasado mes de abril revolucionase la opini&oacute;n p&uacute;blica con <a href="https://x.com/navepop/status/2049026259947012319" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unas declaraciones</a> en contra de la utilizaci&oacute;n de este medicamento. &ldquo;Entre comer y ser feliz y tener mi cuerpo normal a no comer y ser una desgraciada para ponerme flaca, prefiero comer&rdquo;, manifest&oacute; en aquel momento.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7654204194278100246"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Espa&ntilde;a, un pa&iacute;s gordof&oacute;bico</h2><p class="article-text">
        El pasado mes de febrero, Lara Martin-Vicario, profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicaci&oacute;n de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC,) y Maria Castellv&iacute;-Lloveras, profesora de la Facultad de Comunicaci&oacute;n de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) publicaron <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/21604851.2026.2630514" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> titulado <em>F&aacute;rmacos GLP-1 y la rearticulaci&oacute;n del estigma de la gordura en Espa&ntilde;a: respuestas p&uacute;blicas a la farmaceuticalizaci&oacute;n de la grasa</em>. Para su elaboraci&oacute;n analizaron 648 comentarios de lectores de diversos peri&oacute;dicos, incluidos este, publicados entre 2022 y 2024. Su intenci&oacute;n era comprobar c&oacute;mo el mensaje acr&iacute;tico o positivo difundido por las farmac&eacute;uticas, de manera m&aacute;s o menos encubierta, ha permeado en el debate p&uacute;blico sobre el adelgazamiento y la vigilancia sobre los cuerpos gordos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cre&iacute;amos importante centrar el estudio en el contexto espa&ntilde;ol, teniendo en cuenta que la gran mayor&iacute;a de investigaci&oacute;n sobre los GLP-1s se ha realizado desde una perspectiva anglosajona o americana. En Espa&ntilde;a hay un marco de <a href="https://www.eldiario.es/era/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13032628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensamiento profundamente gordof&oacute;bico</a>, instaurado como una forma de sentido com&uacute;n en la que el cuerpo gordo es un cuerpo enfermo, pero, adem&aacute;s, irresponsable, y que tiene que aprender a autorregularse y corregirse&rdquo;, explica Lara Martin-Vicario. Lo que observaron en su investigaci&oacute;n es que al proceso que se lleva a cabo para lograr esa correcci&oacute;n se le aplica un juicio moral. &ldquo;Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor. Uno de los comentarios que analizamos lo resum&iacute;a de forma muy gr&aacute;fica: &lsquo;menos pastillas y m&aacute;s zapatillas&rsquo;&rdquo;, se&ntilde;ala Maria Castellv&iacute;-Lloveras. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la sociedad somete a un doble juicio a las personas cuyo peso no encaja en los c&aacute;nones normativos. Ellas lo relacionan con la moral de tradici&oacute;n cristiana.<strong> </strong>&ldquo;En la gran mayor&iacute;a de comentarios que hemos analizado los usuarios exigen un proceso de redenci&oacute;n en el que las personas gordas tienen que ganarse el premio que representa tener un cuerpo delgado&rdquo;, desarrolla Martin-Vicario y a&ntilde;ade que &ldquo;Es una forma de juicio que ya hab&iacute;a aparecido anteriormente, por ejemplo con la cirug&iacute;a bari&aacute;trica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque esa vigilancia de los famosos afecte tambi&eacute;n a las celebridades masculinas, quienes est&aacute;n sometidas a un escrutinio m&aacute;s estricto son las femeninas y las personas con identidades de g&eacute;nero no normativas. &ldquo;A ellas se les pide responder a un doble est&aacute;ndar muy contradictorio: por una parte, la industria del entretenimiento y medi&aacute;tica les pide ajustarse a unos c&aacute;nones de belleza muy limitantes y, al mismo tiempo, que todo el trabajo est&eacute;tico que conlleva esto no se note o que no sea visible&rdquo;, formula Castellv&iacute;-Lloveras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la gran mayoría de comentarios que hemos analizado los usuarios exigen un proceso de redención en el que las personas gordas tienen que ganarse el premio que representa tener un cuerpo delgado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lara Martin-Vicario</span>
                                        <span>—</span>  profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso de las famosas con cuerpos no normativos que hicieron de su figura una forma de resistencia, como la cantante Lizzo, la cr&iacute;tica ha sido mucho m&aacute;s despiadada cuando han adelgazado dr&aacute;sticamente. &ldquo;A aquellas que no encajan en estos patrones hegem&oacute;nicos se les exige que sean coherentes y que no traicionen sus ideales. Todo esto bajo una mirada profundamente individualista y neoliberal, que tiende a obviar las presiones estructurales que afectan a estas mujeres, y enmarca este trabajo est&eacute;tico como &lsquo;decisiones personales&rsquo;, completa la profesora de la UPF.
    </p><p class="article-text">
        Para Lara Martin-Vicario, estas figuras p&uacute;blicas que tienen tanta exposici&oacute;n medi&aacute;tica tienen responsabilidad a la hora de contribuir al estereotipo de un cuerpo deseable, correcto y aspiracional. &ldquo;Son figuras con muchos privilegios y recursos econ&oacute;micos, que tienen agencia para incidir positivamente en diversificar las representaciones que vemos en las pantallas&rdquo;, comenta. Pero en lugar de ayudar a la aceptaci&oacute;n de que todos los f&iacute;sicos son v&aacute;lidos, se ha terminado por establecer un canon de belleza basado en la <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">delgadez extrema</a>. Todos los logros del movimiento<em> body positive</em> se han esfumado en cuesti&oacute;n de meses.
    </p><p class="article-text">
        Pero las acad&eacute;micas tambi&eacute;n creen que es importante ir m&aacute;s all&aacute; y analizar el fen&oacute;meno de manera m&aacute;s estructural. No son solo las famosas &ndash;como construcciones sociales, no como personas individuales&ndash; las que fomentan este modelo de belleza sino que es la suma de muchos m&aacute;s factores que van desde las tallas de la ropa del <em>fast fashion</em> a la convenci&oacute;n social que considera un piropo comentar la bajada de peso de alguien. &ldquo;En Espa&ntilde;a queda much&iacute;simo trabajo por hacer para desmontar un imaginario social gordof&oacute;bico que representa una grave amenaza para la salud de todas&rdquo;, concluye Castellv&iacute;-Lloveras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pastillas-zapatillas-delgadez-esfuerzos-ozempic-convertido-forma-juicio_1_13369385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 20:53:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Belleza,Ozempic]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae2c1645-fda6-47aa-8d5d-b9a45fec1263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y352.jpg" width="1200" height="675" alt="El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más creadoras muestran en redes una vida sin amistades ni planes en compañía como sinónimo de paz, independencia y autocuidado. Pero entre desestigmatizar la soledad y romantizar el aislamiento hay una frontera difusa, atravesada por el privilegio, la precariedad y una cultura que convierte los problemas colectivos en responsabilidades individuales
</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;POV: Est&aacute;s soltera, no tienes amigos y vives sola. As&iacute; es un viernes por la noche&rdquo;. Este es el mensaje con el que Lana Isa comienza uno de sus muchos <a href="https://www.instagram.com/reels/DW-QkwfDIfc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos</a> de Instagram y TikTok, en los que muestra c&oacute;mo es la vida de una chica solitaria y con los que acumula alrededor de 300.000 visualizaciones por publicaci&oacute;n. En ellos, esta creadora de contenido de estilo de vida comparte fragmentos de su d&iacute;a a d&iacute;a en los que aparece siempre sola, algo que relaciona con la ansiedad social que padece, pero que ha conseguido convertir en un contenido con el que han conectado cientos de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        Y no es la &uacute;nica. En las redes sociales proliferan las creadoras &mdash;en su mayor&iacute;a, mujeres j&oacute;venes que viven en grandes ciudades&mdash; que hablan de los beneficios de una vida sin amistades ni c&iacute;rculos sociales cercanos, que viven solas en pisos &mdash;bastante grandes&mdash; perfectamente ordenados y presentan la soledad como una elecci&oacute;n. Son las llamadas <em>loneliness influencers</em> o <em>influencers</em> de la soledad. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas de ellas aseguran que no pretenden promover el aislamiento, sino normalizar una experiencia que suele vivirse con verg&uuml;enza y mostrar que se puede disfrutar de la propia compa&ntilde;&iacute;a. Sin embargo, la popularidad de estos contenidos abre algunas preguntas: &iquest;d&oacute;nde termina la desestigmatizaci&oacute;n y empieza la romantizaci&oacute;n de la falta de v&iacute;nculos? &iquest;Cu&aacute;nto hay de elecci&oacute;n en esa vida solitaria? &iquest;Y qu&eacute; condiciones materiales y privilegios permiten convertir el aislamiento en una opci&oacute;n deseable? 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Lana Isa ♡ (@lanasololife)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><h2 class="article-text">Estar solo frente a sentirse solo</h2><p class="article-text">
        No hay nada malo en pasar tiempo sola, ni siquiera un viernes por la noche, cuando se presupone que debemos aprovechar el tiempo en compa&ntilde;&iacute;a de otros. Tampoco hay nada malo en vivir solo, sobre todo si se pertenece al reducido grupo de personas que, a d&iacute;a de hoy, puede permit&iacute;rselo. De hecho, realizar actividades con y para uno mismo puede resultar muy beneficioso. Por ello, conviene distinguir entre estar solo y sentirse solo. Sandra Escapa Solanas, soci&oacute;loga, profesora de la Universidad de Barcelona e investigadora en soledad no deseada, explica que esta aparece cuando &ldquo;existe una discrepancia entre las relaciones que tienes y las que desear&iacute;as tener, tanto en cantidad como en calidad. Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar, cuando la persona siente esto: &rdquo;no quiero estar en esta situaci&oacute;n, no deseo esta soledad&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Noreena Hertz, economista pol&iacute;tica y autora de <em>El siglo de la soledad </em>(Paid&oacute;s, 2021) existen varios criterios que nos ayudan a distinguir la forma saludable de la perjudicial: &ldquo;La reversibilidad, es decir, poder reincorporarse a la vida social cuando lo deseas; c&oacute;mo te sientes despu&eacute;s, porque la soledad elegida te deja renovado, mientras que la otra te agota; y si se trata de una elecci&oacute;n libre o de algo que te ha sido impuesto de manera involuntaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, &iquest;cu&aacute;l es el problema de los <em>influencers</em> de la soledad? Aunque pregonan la libertad, la alegr&iacute;a y la tranquilidad con las que habitan una identidad solitaria carente de c&iacute;rculos afectivos, las redes sociales son escaparates en los que proyectamos una versi&oacute;n muy cuidada de nosotros mismos. Por eso, resulta dif&iacute;cil distinguir qu&eacute; es real y qu&eacute; no. Esto puede llevar a una cierta romantizaci&oacute;n de aquello que vemos a trav&eacute;s de la pantalla. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me preocupa es que esto deje de tratarse de la soledad elegida y pase a convertirse en una exaltaci&oacute;n de la soledad no deseada. Es decir, me preocupa que el distanciamiento de los dem&aacute;s se eleve a la categor&iacute;a de ideal&rdquo;, explica Hertz. Seg&uacute;n la economista, esta clase de contenido, en ocasiones, &ldquo;toma una situaci&oacute;n real y, con frecuencia, involuntaria &mdash;personas que se a&iacute;slan porque la comunidad se ha vuelto inaccesible, porque la amistad exige un tiempo y una energ&iacute;a que nuestro sistema econ&oacute;mico no nos permite tener o porque las redes sociales han hecho que los dem&aacute;s parezcan demasiado crueles&mdash; y la reformula como una virtud&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Escapa Solanas</span>
                                        <span>—</span>  socióloga e investigadora en soledad no deseada (UB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esa presunta libertad para elegir la soledad se esconde, adem&aacute;s, una cuesti&oacute;n de privilegio. No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia c&oacute;moda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad econ&oacute;mica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al m&iacute;nimo las obligaciones y los v&iacute;nculos sin que la vida se desmorone. Es una fantas&iacute;a similar a la que Ottessa Moshfegh lleva al papel en <em>Mi a&ntilde;o de descanso y relajaci&oacute;n </em>(Alfaguara, 2019), cuya protagonista &mdash;joven, rica y con un piso en Nueva York&mdash; puede retirarse del mundo durante meses porque dispone de las condiciones materiales necesarias. Incluso en ese retiro solitario y voluntario, su fantas&iacute;a individualista se sostiene sobre el dinero, el espacio, el tiempo y el trabajo invisible de otras personas. 
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, incluso cuando estas tendencias surgen como un aparente refugio frente a la hostilidad de la vida y buscan desestigmatizar el hecho de no tener pareja o amigos, es inevitable atender tanto a las condiciones estructurales que las provocan como a aquellas que las hacen posibles. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7653664354981793037"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Soledad y neoliberalismo</h2><p class="article-text">
        En muchas ocasiones, la soledad va aparejada a la autosuficiencia y la responsabilidad individual, valores que, aunque importantes, est&aacute;n ligados al auge del neoliberalismo y al declive de lo comunitario en la sociedad occidental de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante cuarenta a&ntilde;os hemos estado inmersos en una ideolog&iacute;a que antepone el individuo al colectivo, la competencia a la cooperaci&oacute;n y la autosuficiencia como virtud suprema. Nos dijeron que la sociedad no exist&iacute;a, que solo exist&iacute;an los individuos, y nos ense&ntilde;aron a vernos como marcas personales, como peque&ntilde;as empresas responsables de nuestro propio &eacute;xito y, lo que es fundamental, de nuestro propio fracaso&rdquo;, asegura Hertz, quien en su trabajo explica c&oacute;mo la soledad se ha convertido en la condici&oacute;n definitoria del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, y seg&uacute;n un <a href="https://cdn.who.int/media/docs/default-source/who-commission-on-social-connection/whocsc-plainlanguage-es.pdf?sfvrsn=c5396dff_6&amp;download=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre Conexi&oacute;n social de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, una de cada seis personas a escala mundial se ven afectadas por la soledad. Seg&uacute;n los datos que proporcionan, la soledad afecta a personas de todas las edades, especialmente a j&oacute;venes y a quienes viven en pa&iacute;ses de ingreso bajo y mediano. Entre el 17 y el 21% de la poblaci&oacute;n mundial dice sentirse sola, siendo las personas j&oacute;venes (de 13 a 29 a&ntilde;os) las que cuentan con tasas m&aacute;s altas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia cómoda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad económica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al mínimo las obligaciones y los vínculos sin que la vida se desmorone</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando romantizamos y presentamos como deseable una vida en la que no necesitamos a los dem&aacute;s estamos, por un lado, imponiendo unas expectativas muy elevadas y, en la mayor&iacute;a de los casos, inalcanzables, sobre lo que debe ser una vida. Y, por otro, participamos de aquello que el neoliberalismo promueve: la individualizaci&oacute;n de los problemas colectivos.<strong> </strong>&ldquo;La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por s&iacute; misma &mdash;mediante el <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a>, una aplicaci&oacute;n o una rutina de bienestar&mdash;, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas&rdquo;, explica Hertz.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Paulina Cee (@itspaulinacee)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Una idea con la que coincide Sandra Escapa Solanas, cuyo trabajo se centra en la soledad no deseada, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes. La soledad no aparece &uacute;nicamente entre quienes viven solos, sino que est&aacute; condicionada por m&uacute;ltiples factores: &ldquo;Las personas se sienten solas ante las dificultades derivadas de la desigualdad sociolaboral en la que viven. Tambi&eacute;n influye la vivienda, especialmente entre los j&oacute;venes que se encuentran en un momento en el que desear&iacute;an emanciparse, pero no pueden hacerlo por motivos econ&oacute;micos o familiares. Por otro lado, se observa que quienes han tenido que cambiar de residencia para estudiar en la universidad y abandonar su hogar familiar para trasladarse, por ejemplo, a Barcelona &mdash;o a otros grandes n&uacute;cleos urbanos&mdash;, se sienten bastante m&aacute;s solos que otros j&oacute;venes que tambi&eacute;n comienzan la universidad, pero no han tenido que cambiar de lugar de residencia&rdquo;, desarrolla Escapa.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga tambi&eacute;n relaciona la soledad no deseada con la sensaci&oacute;n de fracaso personal por no haber sido capaz de construir amistades de calidad, encontrar pareja o formar una familia en una sociedad en la que estos v&iacute;nculos siguen funcionando como signos de capital social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por sí misma —mediante el autocuidado, una aplicación o una rutina de bienestar—, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones políticas y económicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Noreena Hertz</span>
                                        <span>—</span>  economista política y autora de &#039;El siglo de la soledad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo, este supuesto fracaso social se atribuye a una causa individual: &laquo;No has podido conseguirlo, as&iacute; que es culpa tuya&raquo;. Se culpabiliza a la persona que lo sufre y no se entiende que, en muchos casos, est&aacute; relacionado con factores sociales&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;La soledad tambi&eacute;n puede aparecer como consecuencia de distintos episodios vitales: convertirse en padre o madre, lo que implica un cambio de roles; pasar a ser una persona cuidadora o dependiente; sufrir abusos o malos tratos; haber vivido situaciones de acoso escolar durante la infancia; o atravesar una separaci&oacute;n o una ruptura de pareja&rdquo;, contin&uacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Para una persona que atraviesa cualquiera de estas situaciones, encontrarse con uno de estos v&iacute;deos puede proporcionar una sensaci&oacute;n moment&aacute;nea de alivio y reconocimiento. Sin embargo, confiar sin reservas en aquello que muestran las redes tambi&eacute;n entra&ntilde;a riesgos. Incluso cuando estos contenidos nacen con la intenci&oacute;n de desestigmatizar la soledad, pueden terminar romantiz&aacute;ndola si la presentan al margen de las condiciones sociales, econ&oacute;micas y afectivas que la provocan. 
    </p><p class="article-text">
        Convertir una experiencia dolorosa en algo deseable puede ofrecer consuelo, pero tambi&eacute;n ocultar sus causas, reforzar la idea de que cada persona debe resolverla por s&iacute; sola y generar frustraci&oacute;n entre quienes no consiguen habitar el aislamiento con la serenidad, el orden y la aparente libertad que aparecen en pantalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Influencers,Soledad,Relaciones,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/friend-bombing-trampa-nuevas-amistades-pasan-bruscamente-intimidad-e-idealizacion-silencio_1_13329096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82e15a4a-3e3f-473d-b3d5-6915226453da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Friend bombing&#039;: la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno describe relaciones que nacen con una intensidad desbordante pero terminan abruptamente. ¿Qué revela esta tendencia sobre la manera en la que establecemos nuestros vínculos? </p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Durante meses compartieron comidas, secretos, mensajes a cualquier hora y planes de fin de semana. Hubo declaraciones de amistad que casi sonaban a amor: &ldquo;Eres la persona m&aacute;s importante de mi vida&rdquo;. Despu&eacute;s, un d&iacute;a cualquiera, el silencio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hubo una discusi&oacute;n. Tampoco una conversaci&oacute;n ni una despedida. Simplemente, dej&oacute; de contestar a sus mensajes. La amistad que hab&iacute;a ocupado un lugar central en su realidad, se evapor&oacute; con la misma rapidez con la que hab&iacute;a aparecido.
    </p><p class="article-text">
        Historias como esta empiezan a encontrar un nombre en redes sociales y en la literatura especializada: <em>friend bombing</em>. Un t&eacute;rmino que toma prestado el concepto de <em>love bombing</em>, habitual en el &aacute;mbito de las relaciones rom&aacute;nticas contempor&aacute;neas, que sirve para describir aquellas amistades que se construyen a una velocidad vertiginosa mediante atenci&oacute;n constante, sensaci&oacute;n de intimidad inmediata y una fuerte idealizaci&oacute;n de la otra persona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que inicialmente parece una conexi&oacute;n excepcional puede acabar derivando en un alejamiento brusco, una p&eacute;rdida de inter&eacute;s repentina o incluso en un <em>ghosting</em> total.
    </p><p class="article-text">
        Como es obvio, aunque el fen&oacute;meno ha encontrado recientemente una etiqueta, las din&aacute;micas que describe no son nuevas. Lo que s&iacute; parece nuevo es el contexto en el que se producen. El ecosistema digital y una cultura obsesionada con la inmediatez han alterado irreversiblemente los tiempos de cocci&oacute;n de los afectos. Hoy es posible sentir que alguien forma parte de nuestra vida apenas unos d&iacute;as despu&eacute;s de conocerlo, incluso antes, pero tambi&eacute;n es posible que desaparezca con la misma facilidad.
    </p><h2 class="article-text">Cuando la intensidad ocupa el lugar de la intimidad</h2><p class="article-text">
        Eva Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez Vicente, psic&oacute;loga sanitaria especializada en trauma, v&iacute;nculos y dependencia en el<a href="https://www.viteipsicologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.viteipsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro VITEI</a>, conoce bien este tipo de din&aacute;micas por haberlas tratado en consulta. Seg&uacute;n cuenta, suelen comenzar con una acumulaci&oacute;n de se&ntilde;ales que, por separado, podr&iacute;an parecer inocentes. &ldquo;Mensajes constantes, disponibilidad casi total, confidencias tempranas, idealizaci&oacute;n del v&iacute;nculo y esa especie de &lsquo;ya eres mi persona&rsquo; cuando todav&iacute;a no ha habido tiempo real para conocer de verdad a la otra persona&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema no es conectar rápido ni sentir afinidad. El problema aparece cuando confundimos intensidad con intimidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El problema no es conectar r&aacute;pido ni sentir afinidad. El problema aparece cuando confundimos intensidad con intimidad&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Se genera una cercan&iacute;a acelerada artificialmente que todav&iacute;a no est&aacute; sostenida por tiempo compartido, coherencia, experiencias comunes o l&iacute;mites&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La especialista recuerda que las relaciones sanas atraviesan distintas etapas que cumplen una funci&oacute;n importante. Son esos per&iacute;odos los que permiten comprobar c&oacute;mo se comporta alguien cuando aparecen los desacuerdos, los problemas, las frustraciones o las diferencias de ritmo. Cuando todas esas fases se comprimen o se saltan, la sensaci&oacute;n de intimidad puede resultar enga&ntilde;osa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, hay un contexto especialmente relevante, sobre todo en poblaci&oacute;n joven: el entorno digital&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Hoy es m&aacute;s f&aacute;cil acceder a nuevas personas, iniciar conversaciones y generar una sensaci&oacute;n r&aacute;pida de conexi&oacute;n, pero tambi&eacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil desaparecer sin demasiada explicaci&oacute;n&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Ana (32 a&ntilde;os, Barcelona), que prefiere ocultar su nombre como el resto de testimonios de este art&iacute;culo, conoce bien esa experiencia. Conoci&oacute; a una compa&ntilde;era de trabajo a trav&eacute;s de amigos comunes y r&aacute;pidamente se convirti&oacute; en una de las personas m&aacute;s importantes de su d&iacute;a a d&iacute;a. Aquella nueva amiga empez&oacute; a compartir problemas sentimentales, a buscar su compa&ntilde;&iacute;a constantemente y a apoyarse cada vez m&aacute;s en ella. Poco a poco, fue dejando de lado a sus amistades de siempre para concentrar gran parte de su vida social en un grupo reducido de personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me puso en un pedestal como amiga, como persona y como profesional. Era halagador, pero también me sorprendía e incluso me incomodaba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> 32 años, Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Me convirti&oacute; en su mejor amiga muy r&aacute;pido. Era algo que no era completamente mutuo, aunque yo le ten&iacute;a much&iacute;simo cari&ntilde;o&rdquo;, recuerda. &ldquo;Me puso en un pedestal como amiga, como persona y como profesional. Era halagador, pero tambi&eacute;n me sorprend&iacute;a e incluso me incomodaba&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Rodr&iacute;guez Vicente, este tipo de comportamientos pueden responder a motivaciones muy distintas. En algunos casos existe una necesidad intensa de pertenencia o validaci&oacute;n. En otros aparecen dificultades para gestionar la ansiedad relacional o una tendencia impulsiva a vincularse. Tambi&eacute;n pueden existir patrones evitativos: personas que buscan mucha conexi&oacute;n mientras el v&iacute;nculo resulta estimulante, pero que toman distancia cuando aparecen las exigencias emocionales propias de cualquier relaci&oacute;n estable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto, tambi&eacute;n pueden existir din&aacute;micas m&aacute;s manipulativas o de control, especialmente cuando esa intensidad inicial ya va acompa&ntilde;ada de culpa, exigencia, celos, aislamiento o presi&oacute;n para que la otra persona corresponda al mismo ritmo&rdquo;, asegura la terapeuta.
    </p><h2 class="article-text">La econom&iacute;a de la atenci&oacute;n tambi&eacute;n ha llegado a la amistad</h2><p class="article-text">
        La escritora Raquel Congosto, autora de <a href="https://blackiebooks.org/producto/amiga-mia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga m&iacute;a</em></a><em> </em>(Blackie Books, 2025), un libro en el que se relata precisamente la ruptura entre dos amigas, cree que ser&iacute;a un error analizar el <em>friend bombing</em> exclusivamente desde la conducta individual. A su juicio, detr&aacute;s de estas din&aacute;micas existe una realidad social m&aacute;s amplia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Las personas hacemos lo que podemos en un mundo que nos est&aacute; ahogando&rdquo;, afirma. &ldquo;La cuesti&oacute;n importante es preguntarnos qu&eacute; est&aacute; ocurriendo para que nos relacionemos as&iacute;<strong>&rdquo;</strong>, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Congosto relaciona el fen&oacute;meno con una sociedad hiperestimulada, donde la atenci&oacute;n se ha convertido en uno de los bienes m&aacute;s escasos. Vivimos rodeados de notificaciones, mensajes, v&iacute;deos cortos e interacciones constantes que generan una sensaci&oacute;n permanente de urgencia. Esa l&oacute;gica tambi&eacute;n termina traslad&aacute;ndose a las relaciones personales. &ldquo;Estamos buscando interacciones continuamente y eso nos mete en una competici&oacute;n por la atenci&oacute;n muy fuerte&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las personas hacemos lo que podemos en un mundo que nos está ahogando. La cuestión importante es preguntarnos qué está ocurriendo para que nos relacionemos así</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raquel Congosto</span>
                                        <span>—</span> Escritora, &#039;Amiga mía&#039; (Blackie Books)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las redes sociales desempe&ntilde;an un papel fundamental en este proceso. Seg&uacute;n la escritora, muchas personas han aprendido a desenvolverse mejor en entornos digitales que en conversaciones presenciales. La comunicaci&oacute;n online permite editar, seleccionar y controlar la imagen que proyectamos. La amistad cara a cara funciona de otra manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la vida real una puede equivocarse constantemente. Puede hablar de m&aacute;s, de menos o decir algo desafortunado. Relacionarse implica asumir esa incomodidad, rectificar y seguir adelante. Eso tambi&eacute;n forma parte del v&iacute;nculo&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es que muchas amistades nacen hoy bajo una sensaci&oacute;n de intimidad instant&aacute;nea. Se siguen en todas las plataformas, comparten historias personales muy profundas desde el primer momento y construyen una imagen p&uacute;blica de cercan&iacute;a antes de que exista una base s&oacute;lida que sostenga la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Roc&iacute;o (40 a&ntilde;os, Barcelona) vivi&oacute; algo parecido. Conoc&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os a una persona de su entorno profesional, pero la relaci&oacute;n se transform&oacute; cuando empezaron a colaborar en un proyecto. Durante aproximadamente un a&ntilde;o mantuvieron un contacto muy intenso. Compart&iacute;an trabajo, conversaciones frecuentes y confesiones personales que llegaron muy pronto. &ldquo;Se gener&oacute; una sensaci&oacute;n de confianza e intimidad emocional muy r&aacute;pidamente&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La admiraci&oacute;n tambi&eacute;n apareci&oacute; desde el principio. &ldquo;Me hablaba constantemente de mis capacidades y de mi talento. Adopt&oacute; una posici&oacute;n casi de mentor. Hab&iacute;a una mezcla de reconocimiento, protecci&oacute;n y una cierta tendencia a recordarme qui&eacute;n era yo o qui&eacute;n deb&iacute;a llegar a ser&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, sin embargo, empezaron a surgir tensiones. Entre ellas, una propuesta laboral, que consider&oacute; poco respetuosa, cambi&oacute; su percepci&oacute;n de la relaci&oacute;n. Despu&eacute;s aparecieron desacuerdos relacionados con expectativas y reconocimiento profesional. La admiraci&oacute;n inicial se transform&oacute; gradualmente en distancia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que m&aacute;s me desconcert&oacute; fue el contraste entre la intensidad del comienzo y la frialdad posterior&rdquo;, recuerda. &ldquo;Con el tiempo entend&iacute; que la relaci&oacute;n se hab&iacute;a construido sobre una idealizaci&oacute;n muy importante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El dolor de los amigos que desaparecen</h2><p class="article-text">
        Si existe un aspecto especialmente caracter&iacute;stico en el fen&oacute;meno del <em>friend bombing</em> es la intensidad del duelo que puede provocar. Culturalmente, las rupturas sentimentales o las p&eacute;rdidas de un ser querido cuentan con rituales, relatos y espacios de reconocimiento social. Las rupturas de amistad suelen quedar en un terreno mucho m&aacute;s ambiguo.
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez Vicente considera que se trata de una diferencia profundamente injusta. &ldquo;La amistad ocupa un lugar esencial en nuestra vida emocional y social. Cuando alguien desaparece, no s&oacute;lo perdemos a esa persona. Tambi&eacute;n perdemos rutinas, expectativas, sensaci&oacute;n de pertenencia y una parte de nuestra identidad dentro de ese v&iacute;nculo&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ghosting añade una capa extra de sufrimiento porque deja preguntas abiertas. La mente intenta completar constantemente los huecos: qué ocurrió, qué cambió, si hicimos algo mal...</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se vuelve especialmente dolorosa cuando la ruptura llega sin explicaciones: &ldquo;El <em>ghosting</em> a&ntilde;ade una capa extra de sufrimiento porque deja preguntas abiertas. La mente intenta completar constantemente los huecos: qu&eacute; ocurri&oacute;, qu&eacute; cambi&oacute;, si hicimos algo mal o si la relaci&oacute;n signific&oacute; lo mismo para ambas personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es justo lo que le pas&oacute; a Carla, periodista de 30 a&ntilde;os de Madrid, que todav&iacute;a est&aacute; atravesando ese proceso. Conoci&oacute; a quien acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en su mejor amiga trabajando en un medio de comunicaci&oacute;n. Compart&iacute;an intensas jornadas laborales, planes en su tiempo libre y conversaciones muy personales. La relaci&oacute;n parec&iacute;a tan s&oacute;lida que lleg&oacute; a creer que formar&iacute;a parte de su vida durante muchos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dijo que era la segunda persona m&aacute;s importante de su vida despu&eacute;s de su hijo. Compart&iacute;amos secretos, vulnerabilidades y much&iacute;simas horas juntas&rdquo;, recuerda. Pero la amistad comenz&oacute; a deteriorarse cuando ambas cambiaron de trabajo. Las promesas de mantener la cercan&iacute;a y de volver a trabajar juntas se fueron diluyendo. &ldquo;Me hizo promesas de que me llevar&iacute;a a su peri&oacute;dico y fueron eso: promesas. No ocurri&oacute;&rdquo;, explica. &ldquo;Me hizo <em>ghosting</em> durante semanas y hace dos meses ya desapareci&oacute; completamente. Nunca m&aacute;s me ha vuelto a contestar o escribir&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha sido peor que una ruptura de pareja&rdquo;, admite. &ldquo;Era un pilar de mi vida. Lo m&aacute;s dif&iacute;cil es entender c&oacute;mo alguien con quien compart&iacute;as pr&aacute;cticamente todo puede desaparecer de repente&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Para Raquel Congosto, esta invisibilidad del duelo por amistad tiene ra&iacute;ces profundas. Durante d&eacute;cadas, recuerda, la amistad ha sido considerada una relaci&oacute;n secundaria frente a la pareja, la familia o el trabajo. Pero, &ldquo;las amistades han servido muchas veces para sostener las dem&aacute;s relaciones. Si tienes un problema de pareja, hablas con tus amigas. Si el trabajo va mal, te apoyas en tus amigos. Pero rara vez hemos considerado la amistad como uno de los grandes pilares sobre los que organizamos la vida&rdquo;, sostiene.
    </p><h2 class="article-text">Recuperar el valor de la lentitud</h2><p class="article-text">
        La pregunta que surge entonces es c&oacute;mo abrirnos a la amistad, pero tambi&eacute;n protegernos sin caer en la desconfianza permanente. Tanto la psic&oacute;loga como la escritora coinciden en que la soluci&oacute;n no pasa por cerrarse a nuevas relaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La intimidad sana suele ser progresiva, recíproca y compatible con los límites. Se construye a través del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La clave est&aacute; en observar menos la intensidad emocional y m&aacute;s la consistencia&rdquo;, argumenta Rodr&iacute;guez Vicente. &ldquo;La intimidad sana suele ser progresiva, rec&iacute;proca y compatible con los l&iacute;mites. Se construye a trav&eacute;s del tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recomienda prestar atenci&oacute;n a c&oacute;mo reacciona la otra persona cuando aparecen esos l&iacute;mites. Una amistad s&oacute;lida tolera diferencias de ritmo, espacios propios y otras relaciones importantes. La necesidad constante de exclusividad o de atenci&oacute;n inmediata suele revelar inseguridades m&aacute;s profundas.
    </p><p class="article-text">
        Congosto reivindica igualmente el valor de la lentitud en un contexto social que premia la velocidad. &ldquo;Pararse, dedicar tiempo a los dem&aacute;s y construir relaciones despacio es algo profundamente pol&iacute;tico hoy en d&iacute;a&rdquo;, afirma. &ldquo;Las estructuras comunitarias necesitan tiempo y cuidados. La amistad tambi&eacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea esa la principal ense&ntilde;anza que puede dejarnos el <em>friend bombing</em>. La profundidad de una relaci&oacute;n no se mide por la cantidad de mensajes intercambiados durante las primeras semanas ni por las confesiones compartidas en una madrugada. Se mide por la capacidad de permanecer cuando la novedad desaparece. Cuando llegan los desacuerdos, las agendas incompatibles, los l&iacute;mites y la rutina. En definitiva, cuando aparece la vida real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/friend-bombing-trampa-nuevas-amistades-pasan-bruscamente-intimidad-e-idealizacion-silencio_1_13329096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 20:28:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Relaciones,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agendar un día al mes para revisar el estado de la relación: ¿estamos convirtiendo el amor en un proyecto empresarial?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf87636c-931c-4869-90ac-e9d8e67c6087_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agendar un día al mes para revisar el estado de la relación: ¿estamos convirtiendo el amor en un proyecto empresarial?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez con más frecuencia, las parejas recurren a herramientas tomadas del lenguaje de la psicología, el desarrollo personal y la gestión empresarial para impulsar su proyecto en común 
</p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Una pareja pasea por la calle. Entra a una cafeter&iacute;a, saca iPad, libreta y estuche y se dispone a celebrar una reuni&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se sienten con respecto a su relaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; cosas funcionan y cu&aacute;les no? Luego pasan al bloque de finanzas, analizando los gastos presentes y futuros; despu&eacute;s, al de viajes y escapadas; m&aacute;s tarde, al apartado de rutinas diarias (limpieza, dieta), al de intimidad (ambos discuten c&oacute;mo se sienten en la cama y si quieren cambiar algo). Al final, dedican un tiempo a proyectar los pr&oacute;ximos eventos de ocio y agendan la siguiente reuni&oacute;n mensual para volver a chequear su relaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese es el resumen del v&iacute;deo que Noem&iacute; Casquet, sex&oacute;loga, colg&oacute; hace unos meses en redes sociales. La respuesta no se hizo esperar: 86.000 personas le dieron a &lsquo;me gusta&rsquo;, aunque los comentarios eran diversos. Oscilaban entre &ldquo;Me ha encantado el v&iacute;deo. Ojal&aacute; todas las parejas llegaran a ese punto de conexi&oacute;n y compromiso&rdquo;, &ldquo;Esto es responsabilidad y compromiso emocional&rdquo;, y &ldquo;Qu&eacute; agobio, &iquest;no? Parece una reuni&oacute;n de trabajo&rdquo; o &ldquo;qu&eacute; manera tan fr&iacute;a de ver una relaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El <em>reel </em>es un ejemplo de una tensi&oacute;n m&aacute;s amplia: &iquest;concebimos hoy el amor como algo que gestionar Excel en mano, o como una pasi&oacute;n, algo espont&aacute;neo que surge y fluye de manera natural? Pese a que nos sintamos inclinados a contestar con la segunda, lo cierto es que, como apunta la doctora en Sociolog&iacute;a Miren Olasagasti, el emparejamiento ha sido durante siglos m&aacute;s un negocio que un ardor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta bien entrado el siglo XIX, y especialmente entre las clases altas y medias, el matrimonio en Occidente era sobre todo una alianza econ&oacute;mica, familiar y social. Se buscaba a la persona m&aacute;s conveniente para mejorar el patrimonio, el estatus o la supervivencia. El amor pod&iacute;a aparecer despu&eacute;s... o no aparecer nunca.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La productividad en la relaci&oacute;n amorosa&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En ese contexto marcado por la racionalizaci&oacute;n de la Ilustraci&oacute;n, el mecanicismo de la industrializaci&oacute;n y la progresiva burocratizaci&oacute;n del Estado, Max Weber ya observaba que algunos aspectos de la vida cotidiana empezaban a organizarse seg&uacute;n criterios de eficiencia, c&aacute;lculo y optimizaci&oacute;n. Detr&aacute;s de aquello, pensaba, estaba la cada vez mayor racionalizaci&oacute;n de la sociedad. A la vez, va cobrando fuerza el ideal del amor rom&aacute;ntico, que coloca los sentimientos en el centro de la vida. Ahora, elegir a la pareja atendiendo al enamoramiento se convierte en imperativo.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, el amor entra en un terreno m&aacute;s pr&aacute;ctico y comienza a consolidarse una nueva idea del matrimonio basada en el compa&ntilde;erismo y la cooperaci&oacute;n. El concepto queda reflejado en el libro de 1945<em> The Family: From Institution to Companionship</em>, de los soci&oacute;logos Ernest W. Burgess y Harvey J. Locke. Sus autores observan que esta instituci&oacute;n est&aacute; dejando de ser una herramienta; los c&oacute;nyuges pasan a ser amigos, amantes y colaboradores, y el &eacute;xito de la uni&oacute;n depende ahora de la intimidad emocional, el consenso y las actividades compartidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la incorporaci&oacute;n de la mujer al mercado laboral y los avances en igualdad de g&eacute;nero, la pareja comienza poco a poco a entenderse como un proyecto com&uacute;n entre iguales. En una sociedad donde podemos elegir con qui&eacute;n estamos y hasta cu&aacute;ndo, los miembros del v&iacute;nculo se erigen como responsables de su propia felicidad amorosa y, como tales, deben hacerse cargo de su construcci&oacute;n y mantenimiento de la manera que mejor sepan. Y, cada vez con m&aacute;s frecuencia, recurren para ello a herramientas tomadas del lenguaje de la psicolog&iacute;a, el desarrollo personal y la gesti&oacute;n empresarial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo recoge Eva Illouz en<em> Intimidades congeladas</em> (Katz Editores, 2007), donde describe el concepto del capitalismo emocional. Sobre &eacute;l dice: &ldquo;Es una cultura en la que las pr&aacute;cticas y los discursos emocionales y econ&oacute;micos se configuran mutuamente y producen un amplio movimiento en el que el afecto se convierte en un aspecto esencial del comportamiento econ&oacute;mico y en el que la vida emocional &mdash;sobre todo, la de la clase media&mdash; sigue la l&oacute;gica del intercambio y las relaciones econ&oacute;micas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos amor rom&aacute;ntico, pero vamos a <em>coachings </em>de pareja y hablamos de <em>gestionar </em>las relaciones&rdquo;, resume Las&eacute;n. El lenguaje amoroso actual, de hecho, est&aacute; plagado de conceptos herederos del desarrollo personal y del <em>management</em>, como invertir en la pareja, alinear valores, emplear herramientas de comunicaci&oacute;n&hellip;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy se sobreentiende que, si eres adulto, no puedes fiarlo todo a las emociones: el amor es un trabajo, una apuesta a futuro. En ese proyecto debe haber planificación: si se pierde la libido, por ejemplo, hay que agendar los encuentros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amparo Lasén</span>
                                        <span>—</span> Profesora de Sociología, Universidad Complutense
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, para Las&eacute;n resulta muy curioso c&oacute;mo, frente a una ruptura, se ha pasado del antiguo &ldquo;no has aguantado lo suficiente&rdquo; al contempor&aacute;neo &ldquo;no has pensado bien tu proyecto, no has apostado lo suficiente por esta relaci&oacute;n&rdquo;. En palabras de la profesora de Sociolog&iacute;a en la Complutense: &ldquo;Hoy se sobreentiende que, si eres adulto, no puedes fiarlo todo a las emociones: el amor es un trabajo, una apuesta a futuro. En ese proyecto debe haber planificaci&oacute;n: si se pierde la libido, por ejemplo, hay que agendar los encuentros. Pero tampoco podemos perder de vista lo rom&aacute;ntico. El &eacute;xito de una relaci&oacute;n actual parece moverse en esa ambivalencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al hilo de esto, la soci&oacute;loga recuerda que cuando investig&oacute; para un estudio las aplicaciones de contactos, le llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n la facilidad con la que acciones ideadas para encontrar pareja se convert&iacute;an en interacci&oacute;n empresarial, y viceversa. &ldquo;Las primeras se anuncian con reclamos que tienen que ver con el ahorro del tiempo y con la multiplicidad de oferta, por ejemplo. A la vez, pr&aacute;cticas como el<em> speed dating,</em> que empezaron en el mundo de las citas, se acabaron trasladando al universo empresarial para poner en contacto a proveedores y clientes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;cu&aacute;ndo esta transferencia resulta <em>demasiado</em>? &iquest;En qu&eacute; punto entra en colisi&oacute;n con la concepci&oacute;n que tenemos de &lsquo;lo que deber&iacute;a ser&rsquo; una relaci&oacute;n? &ldquo;Las parejas no son solo amor: son cuidar, pagar facturas, organizarse&hellip; Eso est&aacute; bien explicitarlo, porque si lo ocultamos, tambi&eacute;n estamos ocultando las din&aacute;micas de poder que operan de fondo. Lo que llama la atenci&oacute;n ahora es que tengamos que presentar esta organizaci&oacute;n casi de modo empresarial con unos objetivos, unos KPIs, un an&aacute;lisis DAFO&hellip; todo eso que casa muy bien con el capitalismo. Es una l&oacute;gica optimizadora que, en &uacute;ltima instancia, tiene que ver con el neoliberalismo&rdquo;, indica Olasagasti.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si el problema de nuestras relaciones no recayese en la comunicaci&oacute;n?&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tras ideas como la de la reuni&oacute;n mensual subyace la noci&oacute;n contempor&aacute;nea de que la comunicaci&oacute;n es la base de una pareja. No es algo que siempre se entendiera as&iacute;: Illouz marca la introducci&oacute;n de esta novedad hacia mediados de los 60, cuando la psicolog&iacute;a comenz&oacute; a tomar valor como gu&iacute;a para lograr &ldquo;una mayor armon&iacute;a en el seno de la familia&rdquo;. Fue entonces cuando naci&oacute; la &lsquo;literatura de consejos&rsquo;, es decir, todos esos libros y art&iacute;culos que, de la mano de expertos, explican c&oacute;mo debemos conducirnos en las relaciones. Esto, seg&uacute;n Illouz, lleva a intelectualizar la vida cotidiana: &ldquo;A racionalizar las relaciones &iacute;ntimas, es decir, a someterlas a m&eacute;todos neutrales de examen y discusi&oacute;n sobre la base de un intenso trabajo de autoan&aacute;lisis y negociaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lleva a racionalizar las relaciones íntimas, es decir, a someterlas a métodos neutrales de examen y discusión sobre la base de un intenso trabajo de autoanálisis y negociación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva Illouz</span>
                                        <span>—</span> Socióloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La idea de la reuni&oacute;n mensual, de hecho, se puede rastrear en la plataforma <a href="https://www.multiamory.com/radar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Multiamory</a>, dedicada a facilitar herramientas para gestionar todo tipo de relaciones sexoafectivas. La misma propone aplicar a las relaciones el m&eacute;todo Scrum (un sistema de organizaci&oacute;n del trabajo nacido del campo del desarrollo de software). Sus responsables trasladan sus bases al v&iacute;nculo de pareja, sosteniendo que las reuniones deben realizarse de forma peri&oacute;dica independientemente de si la relaci&oacute;n va o no va bien, que deben ser un espacio seguro para hablar de temas inc&oacute;modos y que deben seguir una f&oacute;rmula establecida (revisi&oacute;n de lo que ha sucedido desde la &uacute;ltima reuni&oacute;n, definici&oacute;n de lo que se hablar&aacute; en esta, discusi&oacute;n de lo agendado, como sexo, salud, peleas, dinero, trabajo, viajes&hellip; y establecimiento de soluciones). Al final, debe darse un espacio de reconexi&oacute;n que, seg&uacute;n la web, puede consistir en hacerse cumplidos el uno al otro y compartir una &ldquo;actividad divertida&rdquo; como &ldquo;masajes, caricias o sexo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas gu&iacute;as profesionalizadas para conducirnos en algo tan aparentemente org&aacute;nico como el amor alimentan lo que Illouz denomina &ldquo;econom&iacute;a de problemas personales&rdquo;, y a trav&eacute;s de las redes sociales estamos cada vez m&aacute;s expuestos a ella: &ldquo;Parece que hay como una especie de libro de instrucciones que explica qu&eacute; hay que hacer para tener una buena relaci&oacute;n de pareja&rdquo;, coincide la psic&oacute;loga Andrea Rueda (<a href="https://dedoloresygloria.com/psicologa/andrea-rueda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">De dolores y gloria</a>).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las redes venden soluciones muy simples a problemas muy complejos. Ojal&aacute; el problema en nuestras relaciones fuera que no tenemos ideas para hacer citas originales, o que no nos hemos sentado a repartir las tareas. Pero el problema en una relaci&oacute;n heterosexual suele ser la desigualdad estructural. Por eso muchas veces cuando intentamos poner en pr&aacute;ctica estas recetas no funcionan y se vuelve todo tan frustrante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parece que hay como una especie de libro de instrucciones que explica qué hay que hacer para tener una buena relación de pareja</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Rueda</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las&eacute;n coincide con Rueda en su conclusi&oacute;n: &ldquo;En relaciones heterosexuales, muchos de nuestros problemas son estructurales. Pueden tener que ver, por ejemplo, con las condiciones materiales (tener o no vivienda, tener o no dinero, etc&eacute;tera), pero sobre todo, con las expectativas de g&eacute;nero: qui&eacute;n cuida, qui&eacute;n hace qu&eacute;. Eso no siempre se resuelve hablando. Hay que entender c&oacute;mo afectan estas estructuras a nuestra relaci&oacute;n, aunque eso no significa que no tengamos que responsabilizarnos de nuestro comportamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si creemos que todo se basa en que tenemos problemas de comunicaci&oacute;n, vamos a generar formatos artificiales de gesti&oacute;n de esa comunicaci&oacute;n. Aunque, muchas veces, el problema no es de comunicaci&oacute;n, pues hay hombres que no nos ven como iguales, y, como consecuencia, les da igual lo que les comuniquemos&rdquo;, explica por su parte la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si juntamos esa idea con el capitalismo y el neoliberalismo en el que estamos sumidos, donde tratamos todo en formato empresa, las reuniones mensuales parecen la soluci&oacute;n perfecta&rdquo;, a&ntilde;ade Las&eacute;n. &ldquo;Y es cierto que, si no hay esos espacios de comunicaci&oacute;n en la relaci&oacute;n, la psicoterapia de pareja anima a crearlos, pero en el d&iacute;a a d&iacute;a, &iquest;hasta qu&eacute; punto vamos a convertir las relaciones en un listado de tareas? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el placer? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el disfrute? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la autenticidad?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un diagn&oacute;stico del que ya alerta Illouz. La autora considera que las emociones son r&aacute;pidas y concretas y est&aacute;n ligadas a una situaci&oacute;n espec&iacute;fica. Sin embargo, hablar siguiendo el modelo terap&eacute;utico de la &lsquo;literatura de consejos&rsquo; (identificar la emoci&oacute;n, ponerle nombre, analizar su origen, valorar si es leg&iacute;tima, comunicarla adecuadamente y negociar una soluci&oacute;n) introduce un procedimiento racional que obliga a detener la sensaci&oacute;n, analizarla y traducirla a un lenguaje de negociaci&oacute;n. Las reuniones mensuales de pareja ilustran un ejemplo parecido, porque apuntan a &lsquo;guardarse&rsquo; esa emoci&oacute;n, expresarla durante la cita, analizarla mediante un procedimiento est&aacute;ndar y negociar soluciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Olasagasti es adem&aacute;s dif&iacute;cil que se puedan concatenar conversaciones que tengan que ver con elementos tan dispares como el dinero, las vacaciones y el sexo. &ldquo;Me parecer&iacute;a rar&iacute;simo hablar de la factura de la luz y luego: &lsquo;Oye, &iquest;y follamos bien? &iquest;Me corro lo suficiente? &iquest;Qu&eacute; juguete deber&iacute;amos comprar?&rsquo;. Esto parece responder a una l&oacute;gica de optimizaci&oacute;n: cogemos cuatro horas y despachamos para el resto del mes, donde ya me permito o el ocio o ser productiva laboralmente&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Los consejos de pareja, &iquest;un trabajo m&aacute;s para las mujeres?</h2><p class="article-text">
        Rueda plantea que seguir consejos terap&eacute;uticos como aprender a ser m&aacute;s asertivas o crear momentos en los que comunicarse con la pareja suelen recaer en las mujeres, que son por lo general &ldquo;quienes reman para que las relaciones vayan bien&rdquo;. Pero si se consigue crear ese espacio de escucha puede ser tambi&eacute;n positivo para ellas, pues se har&iacute;a part&iacute;cipe a la pareja de gestionar vacaciones y eventos familiares, algo de lo que tambi&eacute;n se ocupan m&aacute;s las mujeres. &ldquo;La autonom&iacute;a masculina se &lsquo;desencarga&rsquo; de cosas que no le interesan, porque es m&aacute;s f&aacute;cil: &lsquo;Compramos el sof&aacute; que t&uacute; quieras&rsquo;&rdquo;, ejemplifica Olasagasti.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres ya nos comunicamos una y otra vez con los hombres, ya pedimos lo que necesitamos, pero no se nos escucha. Para ellos suele ser incómodo hablar de estas cosas. ¿Por qué en esa reunión va a pasar algo diferente?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Rueda</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, Rueda advierte que tener una reuni&oacute;n al mes no va a acabar por s&iacute; solo con la desigualdad en la pareja. &ldquo;Las mujeres ya nos comunicamos una y otra vez con los hombres, ya pedimos lo que necesitamos, pero no se nos escucha. Para ellos suele ser inc&oacute;modo hablar de estas cosas. &iquest;Por qu&eacute; en esa reuni&oacute;n va a pasar algo diferente?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de eso, la psic&oacute;loga tambi&eacute;n observa otro tipo de contrariedades: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa si hay un marr&oacute;n despu&eacute;s de esa reuni&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;ndo lo vamos a hablar? &iquest;Qu&eacute; pasa si acordamos vernos un s&aacute;bado, pero luego sale un plan con una amiga que nos apetece m&aacute;s? &iquest;Acaso una relaci&oacute;n no es una conversaci&oacute;n constante entre iguales?&rdquo;. A estas preguntas, desde Multiamory responden que se puede hablar tambi&eacute;n de cosas importantes de manera espont&aacute;nea, pero que &ldquo;contar con un espacio seguro y regular para comunicarse ayuda a procesar ciertos temas antes de que se conviertan en problemas de verdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La idea es &ldquo;reducir al m&iacute;nimo la gesti&oacute;n y el procesamiento cotidiano de los conflictos y, al mismo tiempo, maximizar el tiempo positivo y libre de conversaciones de &lsquo;mantenimiento&rsquo; con la pareja&rdquo;, una idea atractiva ahora que sentimos que el tiempo se nos escapa entre los dedos. La pregunta es, quiz&aacute;, cu&aacute;nto ganamos y cu&aacute;nto perdemos al pasar las relaciones por tamices de eficiencia como estos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 20:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agendar un día al mes para revisar el estado de la relación: ¿estamos convirtiendo el amor en un proyecto empresarial?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Igualdad,Finanzas,Sexo,Tendencias]]></media:keywords>
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