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    <title><![CDATA[elDiario.es - Tendencias]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13280619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La proliferación de anuncios y clínicas que promocionan los injertos de pelo incitan a los hombres calvos a operarse en un momento en que la alopecia ha pasado a verse como un defecto a remediar más que como lo que es: una patología que no entraña ningún riesgo</p><p class="subtitle">Entrevista - Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        Motivo de ligera chanza, que los hombres pierdan pelo a edades tempranas ha dejado de ser un fen&oacute;meno visto como algo natural a ser tratado como un defecto a remediar. La proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas y publicidad que incitan al injerto comienza a hacer su efecto en unos varones que se debaten entre aceptar su naturaleza o intentar retocarla, en ocasiones derivado de la presi&oacute;n externa. El incremento del uso de medicamentos como el minoxidil y la finasterida dan buena cuenta de c&oacute;mo la preocupaci&oacute;n por la alopecia ha ido a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La calvicie tiene ahora otra lectura social. El psic&oacute;logo Glen Jankowski, profesor en la Universidad de Dubl&iacute;n, investiga precisamente eso: en <em>Branding Baldness</em> (Construyendo la imagen de la calvicie), expone c&oacute;mo esa insatisfacci&oacute;n masculina ha sido explotada con la proliferaci&oacute;n de medicamentos y tratamientos est&eacute;ticos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hasta reconfigurar su percepci&oacute;n. Lo que antes se asum&iacute;a como destino, ahora se presenta como elecci&oacute;n. En una entrevista con The New York Times, el investigador explic&oacute; que los hombres calvos saben que su apariencia f&iacute;sica es normal, &ldquo;pero se encuentran en un entorno que les dice que eso es un problema, que les acabar&aacute; afectando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s con m&aacute;s calvos del mundo, <a href="https://medihair.com/es/estadisticas-47-paises-con-mas-hombres-calvos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 44,5% de los hombres</a> presenta alg&uacute;n grado de calvicie, seg&uacute;n la plataforma Medihair. Adem&aacute;s, el 90% de los casos se debe a la alopecia andr&oacute;gina, impulsada por factores gen&eacute;ticos y hormonales. Pablo Garc&iacute;a, que vive en Madrid y tiene 58 a&ntilde;os, es uno de ellos. Cuando estaba a punto de dejar los 40 atr&aacute;s, empez&oacute; a notar ca&iacute;da del cabello: &ldquo;Yo he sido siempre muy pel&oacute;n, as&iacute; que fue una putada. La tentaci&oacute;n es peinarte de tal forma que se tapen los espacios sin pelo, pero no es una soluci&oacute;n definitiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experiencia que vivi&oacute; un amigo que se someti&oacute; a los injertos anim&oacute; a este profesional de la publicidad a repetir la haza&ntilde;a hace tres a&ntilde;os. &ldquo;Desde entonces hago un proselitismo descarado. Lo digo hasta en el vestuario del gimnasio. Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que d&oacute;nde va as&iacute;, que se vaya a la cl&iacute;nica ya&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que dónde va así, que se vaya a la clínica ya</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo García</span>
                                        <span>—</span> excalvo, 58 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacerse fuerte en la calvicie</h2><p class="article-text">
        Esta falta de pudor a la hora de hablar de los injertos de pelo que marca las palabras de Garc&iacute;a &mdash;&eacute;l mismo reconoce que llega a ser &ldquo;obsceno&rdquo; con el tema&mdash; se contrapone a otras experiencias ligadas a la alopecia. La aparici&oacute;n de las distintas opciones para combatir la calvicie se ha convertido en una forma de presi&oacute;n est&eacute;tica hacia los varones. V&iacute;ctor Yusty empez&oacute; a perder pelo con 22 a&ntilde;os. Ahora tiene 31 y, tras &ldquo;aguantar de las rentas un tiempo&rdquo;, como recuerda, al final decidi&oacute; raparse. &ldquo;Vi c&oacute;mo se hac&iacute;an los injertos, me dio grima y pas&eacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la presi&oacute;n lleg&oacute; por parte de su madre, que le dec&iacute;a que ten&iacute;a que tener pelo s&iacute; o s&iacute;, o hacer algo para evitar su ca&iacute;da. Este vigilante de seguridad tambi&eacute;n se vio expuesto a numerosos anuncios sobre cl&iacute;nicas de injerto capilar que le aparec&iacute;an en redes sociales, col&aacute;ndose entre <em>storie</em> y <em>storie</em> de Instagram, y que llegaban a mostrar fotos del antes y el despu&eacute;s de un hombre que se hab&iacute;a realizado injertos. &ldquo;Como estaba buscando informaci&oacute;n sobre lo que me pasaba, el algoritmo me ense&ntilde;aba esa publicidad&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace cuatro a&ntilde;os Iv&aacute;n cumpli&oacute; los 24, se le empez&oacute; a caer el pelo. &Eacute;l ya sospechaba que podr&iacute;a pasar: todos los varones de su familia han experimentado un proceso similar. &ldquo;Cuando pas&oacute;, a m&iacute; me doli&oacute;. Fue un momento chunguillo&rdquo;, se sincera este profesor de academia. A pesar de que se inform&oacute;, descart&oacute; el injerto porque le parec&iacute;a una cosa &ldquo;desagradable en todos los sentidos&rdquo;. &ldquo;S&iacute; tuve algo de miedo cuando pensaba en ligar, pero eso es algo de tu autopercepci&oacute;n, no tanto por los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade este onubense vecino de Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;la alopecia es un problema que va m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n est&eacute;tica? Mar&iacute;a Garayar Cantero, dermat&oacute;loga y tric&oacute;loga, la define como una patolog&iacute;a capilar: &ldquo;Se produce porque los receptores de los fol&iacute;culos pilosos experimentan un adelgazamiento progresivo hasta que se hacen tan finos que desaparecen&rdquo;. De todas formas, apunta que la alopecia no entra&ntilde;a ning&uacute;n peligro para la salud, m&aacute;s all&aacute; de que se pierde protecci&oacute;n contra el sol en la cabeza.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Iván, de 28 años, cuenta que cuando se empezó a quedar calvo le dolió –‘fue un momento chunguillo’–, pero descartó el implante por parecerle ‘desagradable en todos los sentidos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta experta precisa que cada vez es mayor la preocupaci&oacute;n en los hombres j&oacute;venes: &ldquo;Es positivo porque se puede tratar m&aacute;s a tiempo y poner medidas menos invasivas&rdquo;. De cara a un posible injerto, Garayar afirma que es una cirug&iacute;a capilar &ldquo;bastante segura y con pocos riesgos&rdquo;. Y apunta que muchos pacientes le han comentado c&oacute;mo despu&eacute;s de ponerse pelo han recuperado su confianza, autoestima y seguridad.
    </p><h2 class="article-text">Los medicamentos como cortapisas</h2><p class="article-text">
        Al alicantino Francisco Ruzafa, tambi&eacute;n de 31 a&ntilde;os, le empieza a clarear la cabeza. Siempre fue de los que menos pelo y densidad tuvo en su entorno: &ldquo;Cuando lo pensaba con unos 18 a&ntilde;os, s&iacute; me era algo m&aacute;s limitante. Me ve&iacute;a muy mayor para lo joven que era&rdquo;. No ha decidido raparse porque piensa que se ver&aacute; con mucha cabeza. Y es que, en el mundo de los calvos, tener el coco redondo parece que tambi&eacute;n se premia. &ldquo;Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me rapar&iacute;a antes de llegar a ese punto&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute; que me he visto incitado a ponerme pelo, no tanto presionado. Algo que s&iacute; que me han dicho es que estar calvo a esta edad es como rendirse muy pronto a ser mayor. Ahora todos queremos alargar la etapa de la juventud y tener moto, y ser calvo es un lastre para eso&rdquo;, desarrolla este ingeniero industrial afincado en Madrid, que reconoce que la obligatoriedad de medicarse durante a&ntilde;os con minoxidil y finasterida tras el implante le aleja de la idea operarse.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Magriny&agrave;, vocal del Col&middot;legi de Farmac&egrave;utics de Barcelona (COFB), precisa que &ldquo;son medicamentos que uno los tiene que tomar con la prescripci&oacute;n exacta del m&eacute;dico y la indicaci&oacute;n del dermat&oacute;logo, ya que tienen muchos posibles efectos secundarios que desde la farmacia comentamos a la hora de dispensarlos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los dos últimos años, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jordi Magrinyà</span>
                                        <span>—</span> Col·legi de Farmacèutics de Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pudiera parecer que los calvos se hacen fuertes a la hora de aceptar su realidad, y lo es sin duda en algunos casos, pero la experiencia de los especialistas en consulta apunta en otra direcci&oacute;n. El mismo Magriny&agrave; confirma que desde hace a&ntilde;os se ha visto un gran incremento de aquellos j&oacute;venes que a partir de los 24 a&ntilde;os comienzan a tratarse las alopecias. &ldquo;En los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida&rdquo;, asegura el tambi&eacute;n farmac&eacute;utico comunitario. Asimismo, sostiene que en este fen&oacute;meno opera una &ldquo;gran presi&oacute;n est&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio que <a href="https://www.actasdermo.org/es-prescribing-habits-for-androgenetic-alopecia-articulo-S0001731026000281" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analiz&oacute;</a> la prescripci&oacute;n para la alopecia andr&oacute;gina entre m&aacute;s de 200 dermat&oacute;logos espa&ntilde;oles en 2024 se&ntilde;ala que el minoxidil oral fue el tratamiento m&aacute;s prescrito (89,1%) para este tipo de patolog&iacute;a. En comparaci&oacute;n con los datos recogidos en 2019-2020, se aprecia c&oacute;mo aumenta la prescripci&oacute;n de minoxidil oral y una disminuci&oacute;n en el uso de minoxidil t&oacute;pico, pues en aquella ocasi&oacute;n el minoxidil oral fue prescrito por el 50,6% de los encuestados.
    </p><p class="article-text">
        La misma investigaci&oacute;n certifica que la dutasterida oral ha reemplazado a la finasterida como el antiandr&oacute;geno m&aacute;s recetado para esta alopecia. Y si hace siete a&ntilde;os solo el 4,9% de los dermat&oacute;logos afirmaron realizar trasplantes capilares, en 2024 la cifra aument&oacute; al 18,5%. &ldquo;Este aumento podr&iacute;a reflejar una mayor concienciaci&oacute;n y demanda de procedimientos de restauraci&oacute;n capilar, si bien no se puede descartar un posible sesgo en la encuesta&rdquo;, apuntan.
    </p><h2 class="article-text">Calva con gusto no pica</h2><p class="article-text">
        La presi&oacute;n externa por ponerse pelo se ha dejado ver hasta en artefactos de entretenimiento como el <em>docureality</em> <em>Pombo</em>, que sigue la vida de la familia de la archiconocida <em>influencer</em> patria Mar&iacute;a Pombo, donde el marido de Luc&iacute;a Pombo, el empresario &Aacute;lvaro L&oacute;pez Huerta, acaba accediendo a hacerse un injerto de pelo por insistencia de la piloto. En el v&iacute;deo en el que la pareja anuncia su embarazo, as&iacute; como en otras apariciones en sus redes sociales, L&oacute;pez Huerta aparece con las marcas propias de la cabeza posinjerto.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me raparía antes de llegar a ese punto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Ruzafa</span>
                                        <span>—</span> 31 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por el contrario, Pep Molina es un ac&eacute;rrimo defensor de los calvos como &eacute;l. Este mallorqu&iacute;n de 33 a&ntilde;os, guionista y creador digital, lleg&oacute; a parodiar la primera convenci&oacute;n de calvos con barba de Espa&ntilde;a, un <em>sketch</em> que realiz&oacute; para El Peri&oacute;dico. &ldquo;Yo empec&eacute; muy pronto con la alopecia, a los 12 a&ntilde;os, y justo me empez&oacute; a salir barba a saco&rdquo;, recuerda. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, decidi&oacute; dejar de tratarse con productos como el minoxidil. En torno a los 20 a&ntilde;os se decant&oacute; por el rapado. &ldquo;Soy extrovertido, pero mis interacciones estaban condicionadas por el hecho evidente de que me estaba quedando calvo y era demasiado joven&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Se define antes como calvo que rapado. &ldquo;Una parte de mi cabeza es terreno yermo donde han echado sal&rdquo;, comenta con gracia. Aquella inseguridad juvenil ha quedado atr&aacute;s. Tanto, que Molina convoc&oacute; a varios calvos con barba para abordar lo que &eacute;l denomina como &ldquo;tribu urbana sin diagnosticar, en donde hay una compensaci&oacute;n rara entre el pelo que tienes en la barba en comparaci&oacute;n con el de la cabeza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir de un<em> frame</em> de aquella producci&oacute;n alg&uacute;n avispado cre&oacute; el meme ya convertido en <em>sticker</em> en el que aparecen varios de los participantes abrazados con el texto &ldquo;qu&eacute; calvario&rdquo;. La misma sorna aparece en el meme que tilda de &ldquo;barbarie&rdquo; a los calvos con barba, a quienes Jordi Ganchitos dedic&oacute; una canci&oacute;n: &ldquo;Calvo con barba, si justifica lo que falta en la calva, tiene el cabello del rev&eacute;s. Al&eacute;jate de un calvo con barba bailando reguet&oacute;n en una disco de pachanga, al&eacute;jate de un calvo con barba y si lleva un pendiente mejor huye para tu casa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Qué calvario, en versión &#039;sticker&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las bromas sobre los hombres que sufren alopecia, la proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas est&eacute;ticas que ofertan injertos capilares y su publicidad supone una de las principales presiones est&eacute;ticas para aquellos que no tienen pelo en la cabeza. Mientras que unos aseguran que han recuperado la seguridad en s&iacute; mismos tras someterse a la intervenci&oacute;n, otros pugnan por mejorar su autopercepci&oacute;n y superar c&aacute;nones superficiales. Sea como sea, la cuesti&oacute;n es gustarse a uno mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13280619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Belleza,Estética,Dermatología,Cabello]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/botox-dentista-rellenos-pausa-almuerzo-momento-han-normalizado-tratamientos-esteticos_1_13276210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ed66562-2488-4de7-9839-f6a0f226b10f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los tratamientos estéticos para combatir el envejecimiento, que antes se asociaban con la riqueza y la fama, se han vuelto más habituales. ¿Cómo están afectando a los cánones de belleza?</p><p class="subtitle">Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        El primer tratamiento cosm&eacute;tico no quir&uacute;rgico de Mary Munson no fue el resultado de un plan ni de una decisi&oacute;n concreta. Ella lo describe como una forma de saciar su curiosidad. Munson, de 41 a&ntilde;os, estaba en una cl&iacute;nica para alargarse las pesta&ntilde;as cuando una empleada le habl&oacute; de un procedimiento al que se refer&iacute;a como &ldquo;baby b&oacute;tox&rdquo; &mdash;que, de hecho, era b&oacute;tox&mdash;. Desde que decidi&oacute; probarlo, no ha mirado atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Solo fue una prueba para ver c&oacute;mo era, y me di cuenta de que me gustaba. Y, para ser sincera, no noto un gran cambio&rdquo;, dice Munson, que ten&iacute;a 37 a&ntilde;os cuando comenz&oacute; con los tratamientos. Aunque cree que sus genes filipinos y escoceses &ldquo;me dan buena piel&rdquo;, Munson empez&oacute; a someterse a otros tratamientos adem&aacute;s de las inyecciones regulares de Botox, como la terapia con plasma rico en plaquetas (PRP) (a veces conocida como &ldquo;facial de vampiro&rdquo;, en la que se extraen plaquetas de la propia sangre del paciente), as&iacute; como la fibrina rica en plaquetas (PRF), un tratamiento similar que estimula el col&aacute;geno.
    </p><p class="article-text">
        Munson es profesora y madre de dos hijos. Por tel&eacute;fono se muestra alegre y simp&aacute;tica, y se describe a s&iacute; misma, seg&uacute;n dice, como &ldquo;una persona muy corriente y normalita&rdquo;. Seg&uacute;n cuenta, de su grupo de once amigas, todas de unos cuarenta a&ntilde;os, tres se someten habitualmente a estos tratamientos. Ella forma parte de un cambio en el que los tratamientos cosm&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos &mdash;o las m&aacute;s discretas &ldquo;intervenciones est&eacute;ticas&rdquo;&mdash;, antes asociados a la riqueza y a las celebridades, se est&aacute;n volviendo m&aacute;s comunes, redefiniendo las percepciones de la belleza para las mujeres de a pie. La papada y las arrugas, los signos cotidianos del envejecimiento, se est&aacute;n convirtiendo en algo opcional para un n&uacute;mero cada vez mayor de mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No he intentado cambiar la forma de mi cara ni nada dr&aacute;stico. Simplemente no quiero tener arrugas&rdquo; &mdash;dice Munson entre risas&mdash;. &ldquo;Adem&aacute;s, me voy a casar por primera vez el a&ntilde;o que viene, as&iacute; que estoy intentando que mi piel est&eacute; lo mejor posible&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No he intentado cambiar la forma de mi cara ni nada drástico. Simplemente no quiero tener arrugas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mary Munson</span>
                                        <span>—</span> 41 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras paseo por la calle principal de mi barrio, en una zona de S&iacute;dney que antes era de clase trabajadora y que ahora se ha convertido en un lugar de moda, me fijo en una cl&iacute;nica dental que anuncia, en letra sans serif, tratamientos de medicina est&eacute;tica inyectable junto a la extracci&oacute;n de muelas del juicio; una cl&iacute;nica &mdash;situada junto a una pasteler&iacute;a&mdash;, con las cortinas corridas, que proclama el eslogan &ldquo;cambio real, confianza real&rdquo;. Este tipo de anuncios proliferan en los centros comerciales y las calles principales de todo el pa&iacute;s. El a&ntilde;o pasado, en la sala de espera de un dermat&oacute;logo del centro de la ciudad, atendida por recepcionistas con cejas impecables, me desconcert&oacute;, al principio, la presencia de palabras como &ldquo;rel&aacute;jate&rdquo; y &ldquo;renu&eacute;vate&rdquo; en un contexto m&eacute;dico. El lenguaje neoliberal del <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a> ha sido adoptado para describir tratamientos est&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, es como tener algo bonito o como ir al gimnasio&rdquo;, dice Bianca Lorena Saldes, de 38 a&ntilde;os, que empez&oacute; a usar inyectables cuando comenz&oacute; a trabajar como enfermera est&eacute;tica y ahora dirige una cl&iacute;nica llamada BLC Aesthetics, donde conoci&oacute; a Munson. Desconf&iacute;a de las presiones que empujan a las mujeres a someterse a esos tratamientos o les hacen sentir que son necesarios. &ldquo;No quiero pensar: &rdquo;necesito esto para estar espectacular&ldquo;. Es igual que cuando nos damos un masaje&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta realizada por la Sociedad Internacional de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica Est&eacute;tica revel&oacute; que en 2024 se llevaron a cabo 20,5 millones de procedimientos cosm&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos, lo que supone un aumento del 44% con respecto a 2020, a&ntilde;o en el que las horas que pasamos vi&eacute;ndonos a nosotros mismos mientras observ&aacute;bamos a los dem&aacute;s a trav&eacute;s de Zoom fomentaron una mayor autovigilancia de nuestra propia apariencia. En junio del a&ntilde;o pasado, la Agencia Australiana de Regulaci&oacute;n de los Profesionales de la Salud endureci&oacute; la normativa, pero debido a la naturaleza descentralizada del sector, es dif&iacute;cil encontrar estad&iacute;sticas concluyentes y existen normas estrictas sobre c&oacute;mo se pueden anunciar estos procedimientos.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres, por supuesto, siempre se han sometido a tratamientos de belleza y han luchado contra la presi&oacute;n de mantener la ilusi&oacute;n de la juventud en un mundo en el que los cuerpos femeninos de m&aacute;s edad se consideran menos valiosos y menos visibles. Por muchas <em>influencers</em> de melena canosa que veamos, e independientemente de que actrices como <a href="https://www.theguardian.com/culture/2025/feb/23/pamela-anderson-baywatch-last-showgirl-liam-neeson" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pamela Anderson aparezcan sin maquillaje</a>, sigue existiendo un p&aacute;nico generalizado al &ldquo;envejecimiento natural&rdquo; &mdash;como demuestra la reacci&oacute;n negativa que recibi&oacute; la actriz Rachel Ward, de 68 a&ntilde;os, cuando en enero public&oacute; <a href="https://www.instagram.com/reels/DSgt5TtkfBY/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en redes</a> una imagen de su cara sin retocar, con arrugas que reflejaban el paso del tiempo&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La Dra. Renae Fomiatti, investigadora s&eacute;nior del Centro Australiano de Investigaci&oacute;n sobre Sexo, Salud y Sociedad de la Universidad La Trobe, lleva casi dos a&ntilde;os estudiando la aceptaci&oacute;n de las intervenciones est&eacute;ticas. &ldquo;Son f&aacute;cilmente accesibles y la gente puede acudir durante la pausa para comer; el tiempo de recuperaci&oacute;n es m&iacute;nimo&rdquo;, afirma. &ldquo;Pero esto pasa por alto lo invasivos que son los mensajes culturales y la presi&oacute;n que se ejerce en torno al envejecimiento&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[Estos tratamientos] son fácilmente accesibles y la gente puede acudir durante la pausa para comer; el tiempo de recuperación es mínimo. Pero esto pasa por alto lo invasivos que son estos mensajes culturales y la presión que se ejerce en torno al envejecimiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Renae Fomiatti</span>
                                        <span>—</span> investigadora (Universidad La Trobe)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fomiatti, una acad&eacute;mica feminista, cree que es importante cuestionar la dicotom&iacute;a de que existen formas naturales y antinaturales de envejecer para las mujeres. &ldquo;El cuerpo es social&rdquo;, afirma. &ldquo;Siempre ha habido intervenciones est&eacute;ticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El papel de muchas mujeres contempor&aacute;neas se ha descrito como el de &ldquo;emprendedoras est&eacute;ticas&rdquo;, cuyos cuerpos reflejan la l&oacute;gica de mercado en el sistema neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas de las mujeres a las que entrevist&eacute; describieron sentirse vulnerables ante el envejecimiento, en lo que respecta al mercado laboral y a las oportunidades profesionales a medida que se hac&iacute;an mayores&rdquo;, afirma Fomiatti. &ldquo;La gente recurre a estos tratamientos para mitigar el sufrimiento que les produce el envejecimiento, pero al hacerlo, tambi&eacute;n se est&aacute;n alineando con las normas dominantes de belleza juvenil y de raza blanca, y eso hace que se sientan mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero ya no se trata solo de evitar parecer viejas y cansadas, afirma Fomiatti. Ahora nos enfrentamos a una avalancha de datos que nos permite mapear nuestros rostros, ya sea virtualmente mediante IA o f&iacute;sicamente con tratamientos cosm&eacute;ticos: &ldquo;No hay ninguna parte del cuerpo o del rostro que no est&eacute; sometida a la imperiosa necesidad constante de optimizar, mejorar y realzar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Felicity West, que comenz&oacute; su carrera en una cl&iacute;nica de est&eacute;tica de lujo y ahora trabaja en el barrio de Brunswick, en Melbourne, ha observado que, a medida que los tratamientos est&eacute;ticos se han normalizado y son cada vez m&aacute;s indetectables, tambi&eacute;n est&aacute;n siendo adoptados por un sector m&aacute;s amplio de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es ning&uacute;n secreto entre las mujeres de entre 30 y 40 a&ntilde;os; lo comentan con sus amigas y comparan a los profesionales&rdquo;, afirma West, quien a&ntilde;ade que los hombres representan una proporci&oacute;n cada vez mayor de su clientela. &ldquo;No hace mucho tiempo, si te somet&iacute;as a un tratamiento&hellip; no se te mov&iacute;a ni un m&uacute;sculo de la cara, pero ahora nos inclinamos por tratamientos m&aacute;s sutiles e imperceptibles y, literalmente, no hay nadie a quien no haya atendido: mujeres j&oacute;venes, mujeres maduras, abogadas, trabajadoras sociales, camareras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algo que tienen estos nuevos procedimientos es que parecen intencionadamente m&aacute;s accesibles que antes, pero esa accesibilidad a veces puede hacer que las mujeres se sientan peor&rdquo;, afirma la Dra. Jasmine Fardouly, profesora titular de Psicolog&iacute;a en la Universidad de S&iacute;dney. La llegada de las intervenciones est&eacute;ticas al dentista, al centro comercial &mdash;en lugar de a la cl&iacute;nica de lujo en el barrio de alto <em>standing</em>&mdash; ha hecho que su aire de exclusividad se desvanezca, pero ha posicionado los tratamientos como una opci&oacute;n de consumo habitual, al igual que un corte de pelo o una manicura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que tambi&eacute;n hay una reacci&oacute;n contraria a la cantidad de dinero y tiempo que las mujeres dedican a su aspecto f&iacute;sico. Esto puede crear una brecha de clase, ya que solo las mujeres que pueden permitirse estos tratamientos pueden alcanzar esos ideales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La llegada de las intervenciones estéticas al dentista o al centro comercial ha hecho que su aire de exclusividad se desvanezca, pero ha posicionado los tratamientos como una opción de consumo habitual, al igual que un corte de pelo o una manicura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Munson afirma que, como profesora suplente, el salario de un d&iacute;a le da para un solo tratamiento de b&oacute;tox. &ldquo;Es una cantidad importante para nosotras, pero mi pareja se encarga de la econom&iacute;a del hogar&rdquo;, dice. &ldquo;Recuerdo que, cuando era adolescente, iba a depilarme las cejas. A medida que te haces mayor, al llegar a los 20, empiezas a hacerte tratamientos faciales m&aacute;s intensivos. Es lo normal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tania Zanetich, de 45 a&ntilde;os, una profesional del mundo de las finanzas que irradia un glamour discreto, me cuenta por Zoom que ha observado que las intervenciones est&eacute;ticas se han vuelto m&aacute;s habituales entre sus amigas y compa&ntilde;eras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo amigas de todas las culturas, edades y presupuestos; algunas tienen los labios muy marcados, parecen haberse sometido a alg&uacute;n tratamiento y quieren dar una imagen de riqueza, mientras que otras somos m&aacute;s sutiles&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Zanetich lleva inyect&aacute;ndose b&oacute;tox y rellenos desde mediados de los treinta. Al principio, lo que la impuls&oacute; fueron los dolores de cabeza y las arrugas del entrecejo que hab&iacute;a notado que se le estaban formando. &ldquo;Me lo presentaron como una medida preventiva contra el envejecimiento, al tiempo que me ayudaba cl&iacute;nicamente, y disfrut&eacute; de los beneficios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora lo percibe como una forma de proyectar confianza y competencia al mundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El otro d&iacute;a, bromeando con mi contable, le dije que, sin duda, el btox deber&iacute;a ser deducible de impuestos, porque en el trabajo parece que no puedo fruncir el ce&ntilde;o&rdquo;, dice riendo. &ldquo;Si alguien dice algo en una reuni&oacute;n, parezco serena. Creo que, en un entorno corporativo, si eres madre de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os, cuando te presentas con cierto decoro, esa imagen se traduce en un nivel de competencia que podr&iacute;a extenderse a mi capacidad para hacer bien mi trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres que aceptan o se resisten a las intervenciones est&eacute;ticas suelen ser objeto de polarizaci&oacute;n en el debate cultural. Sin embargo, la lenta generalizaci&oacute;n de estos procedimientos pone de manifiesto una larga historia de c&oacute;mo las mujeres han sabido lidiar con dilemas complejos. Lo que antes era una opci&oacute;n poco habitual se est&aacute; replanteando ahora como una elecci&oacute;n personal o una decisi&oacute;n profesional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres de mi entorno dicen: 'Si tuviera que elegir entre mi b&oacute;tox o comprar comida, recortar&iacute;a en la comida' por c&oacute;mo les hace sentir y c&oacute;mo les permite afrontar el d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, sonr&iacute;e Zenetich. &ldquo;No juzgo a nadie. Creo que la sociedad ya juzga lo suficiente a las mujeres como para que nos juzguemos unas a otras&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neha Kale]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/botox-dentista-rellenos-pausa-almuerzo-momento-han-normalizado-tratamientos-esteticos_1_13276210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 20:12:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Bótox,Estética,Belleza,Consumo,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la "espiritualidad líquida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17a73eef-62c7-4d89-af29-c3f8c1dac384_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la &quot;espiritualidad líquida&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su primer libro, ‘Espiritualidad líquida. Misticismo pop en la era del yo’ (Debate), la periodista analiza el 'boom' contemporáneo del horóscopo, las pseudoterapias y el 'wellness' espiritual desde una mirada crítica, íntima y nada condescendiente</p><p class="subtitle">“¡Todo lo que te han contado es mentira!”: cómo ciertas corrientes del bienestar conectan con la conspiranoia</p></div><p class="article-text">
        Marta Sader llevaba a&ntilde;os viviendo en un pueblo del sur de Espa&ntilde;a, en plena naturaleza, cuando comenz&oacute; a llevar a su hijo al colegio. All&iacute;, de manera casi inevitable, comenz&oacute; a estrechar lazos con los padres de los otros ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ellos compart&iacute;a much&iacute;simas cosas, se sinti&oacute; como en casa, pero pronto se dio cuenta de que tambi&eacute;n ten&iacute;an enormes diferencias. &ldquo;Me dec&iacute;an cosas con total naturalidad que a m&iacute; me parec&iacute;an de otro planeta&rdquo;, recuerda. El momento decisivo lleg&oacute; durante una fiesta. Una pareja le explic&oacute; que, si su hija enfermaba, no la llevar&iacute;an al m&eacute;dico porque ellos cre&iacute;an en la Nueva Medicina Germ&aacute;nica, una pseudoterapia que sostiene que las enfermedades se originan en conflictos emocionales no resueltos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero, &iquest;qu&eacute; conflicto iba a tener su hija, si apenas acababa de cumplir tres a&ntilde;os?&rdquo;, afirma sorprendida. &ldquo;Ellos me dec&iacute;an que quiz&aacute; el conflicto no era suyo, sino de un antepasado que se podr&iacute;a haber reencarnado en ella. Me fui a casa pensando: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo puede ser posible?&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquella pregunta termin&oacute; convirti&eacute;ndose, tras a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, en <a href="https://www.penguinlibros.com/es/economia-politica-y-actualidad/616732-libro-espiritualidad-liquida-9791387904142?srsltid=AfmBOor9Zf8M9oqjGvzPen3L0nxVuIcfoCJa-78ucE_XhdrXhNAxma-t" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Espiritualidad l&iacute;quida. Misticismo pop en la era del yo</em></a><em> </em>(Debate, 2026), un ensayo que explora el auge del esoterismo pop, las pseudoterapias y las nuevas formas de misticismo contempor&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sader no escribe ni como creyente ni como conversa. Tampoco como cr&iacute;tica. Se define como una persona profundamente esc&eacute;ptica, formada en el pensamiento racional y muy preocupada por entender c&oacute;mo construimos nuestras creencias. Lo que le interesaba al escribir su libro no era ridiculizar a quienes creen, sino entender por qu&eacute; personas inteligentes, sensibles y cultas terminan confiando en discursos m&aacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; la gran pregunta era por qu&eacute; ellas creen y yo no&rdquo;, apunta. &ldquo;Porque mis amigas son personas incre&iacute;bles: listas, sensibles, amables. Yo no pod&iacute;a reducir aquello a que fueran ingenuas o tontas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una espiritualidad expr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Pronto surgi&oacute; el concepto que da t&iacute;tulo al libro. Para Sader, la espiritualidad l&iacute;quida es una versi&oacute;n contempor&aacute;nea, flexible y consumible de la b&uacute;squeda espiritual tradicional. &ldquo;La espiritualidad pura exige una vida entera de dedicaci&oacute;n, introspecci&oacute;n y b&uacute;squeda de sentido&rdquo;, dice. &ldquo;La espiritualidad l&iacute;quida, en cambio, te promete soluciones r&aacute;pidas. Sanar tu linaje femenino en un cursillo de tres d&iacute;as o curarte de un complejo trauma con tu padre mediante una &lsquo;cirug&iacute;a astral&rsquo; realizada con la energ&iacute;a de los &aacute;ngeles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La espiritualidad pura exige una vida entera de dedicación, introspección y búsqueda de sentido. La espiritualidad líquida, en cambio, te promete soluciones rápidas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La autora compara la espiritualidad l&iacute;quida con ciertos discursos de la autoayuda contempor&aacute;nea. &ldquo;Te da respuestas inmediatas a problemas complejos&rdquo;, resume. &ldquo;Y adem&aacute;s lo hace de una manera comod&iacute;sima&rdquo;. No exige compromiso profundo ni pertenencia estable. Se puede entrar y salir de ella f&aacute;cilmente, puedes mezclar astrolog&iacute;a, tarot, terapias energ&eacute;ticas, manifestaci&oacute;n, chamanismo o discursos pseudocient&iacute;ficos sin necesidad de construir un sistema coherente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo explicar su &eacute;xito en los &uacute;ltimos a&ntilde;os? En opini&oacute;n de Sader, no puede explicarse &uacute;nicamente desde la ignorancia, sino que en el centro del fen&oacute;meno detecta necesidades emocionales reales y humanas. &ldquo;Todos las tenemos&rdquo;, afirma. &ldquo;Necesitamos que nos vean, sentir que pertenecemos a algo, que nuestra vida tiene sentido. Tambi&eacute;n cierta necesidad de trascendencia. Pero en el mundo capitalista en el que vivimos no hay espacio para eso. Cuando &eacute;ramos cazadores-recolectores y nos sent&aacute;bamos alrededor del fuego, se contaban historias compartidas que daban forma al grupo, a su pasado y a su futuro. Todo eso ya no existe y algo ten&iacute;a que ocupar ese lugar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El capitalismo tambi&eacute;n vende consuelo</h2><p class="article-text">
        Lo que ocurre es que el capitalismo, siempre atento a hacer negocio, ha aprendido a convertir incluso esa b&uacute;squeda espiritual en un producto de consumo. &ldquo;El capitalismo ha absorbido esas necesidades y las vende en forma de espiritualidad l&iacute;quida&rdquo;, sostiene. &ldquo;Eso no significa que todas las personas que trabajan en este mundo sean estafadoras. Mucha gente cree sinceramente en lo que hace y quiere ayudar a los dem&aacute;s, pero tambi&eacute;n necesitan ganar dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La periodista tambi&eacute;n se&ntilde;ala que hay muchos que simplemente explotan un mercado muy rentable. &ldquo;Una aplicaci&oacute;n de astrolog&iacute;a probablemente est&aacute; desarrollada por gente que ni siquiera cree en la astrolog&iacute;a&rdquo;, apunta. &ldquo;Lo mismo pasa con parte de la industria del <em>wellness</em>. Probablemente Gwyneth Paltrow no ha probado ni se cree todo lo que vende su marca. En ese caso, es simplemente un negocio&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos encanta sentir que podemos controlarlo todo. Si me dices que solo necesito meditar, visualizar y hacer determinados ejercicios para que mi vida funcione, eso me da tranquilidad. El problema es que cuando fracasas, la culpa también recae únicamente sobre ti</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A la vez, la autora se&ntilde;ala en su ensayo c&oacute;mo estos discursos encajan con la l&oacute;gica neoliberal contempor&aacute;nea, en el sentido de que muchas de estas corrientes trasladan toda la responsabilidad al individuo. Si uno fracasa, enferma o no alcanza sus objetivos, el problema est&aacute; en c&oacute;mo vibra, en que no ha manifestado suficiente o en la energ&iacute;a que proyecta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero no todo depende de uno mismo&rdquo;, subraya la autora. &ldquo;Llegas o no llegas a fin de mes por muchos motivos, desde luego no porque no hayas manifestado suficiente. Influye el lugar donde has nacido, las oportunidades que has tenido o el contexto hist&oacute;rico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero estos relatos siguen resultando seductores porque ofrecen una ilusi&oacute;n de control que, en realidad, no es real. &ldquo;Nos encanta sentir que podemos controlarlo todo. Si me dices que solo necesito meditar, visualizar y hacer determinados ejercicios para que mi vida funcione, eso me da tranquilidad&rdquo;, explica. &ldquo;El problema es que cuando fracasas, la culpa tambi&eacute;n recae &uacute;nicamente sobre ti&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El hor&oacute;scopo como identidad</h2><p class="article-text">
        El libro dedica un amplio espacio a uno de los fen&oacute;menos relacionados con el esoterismo que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha gozado de m&aacute;s fama: el&nbsp;hor&oacute;scopo. Para la autora, internet y las redes sociales han sido decisivos para su enorme expansi&oacute;n. &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca de explicaciones r&aacute;pidas y simplificadas&rdquo;, explica. &ldquo;Instagram o TikTok convierten cualquier cosa compleja en una p&iacute;ldora f&aacute;cil de consumir en un minuto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y la astrolog&iacute;a encaja perfectamente en ese ecosistema porque ofrece una identidad instant&aacute;nea. &ldquo;Dices &lsquo;soy Acuario&rsquo; y autom&aacute;ticamente ya hay una narrativa construida sobre qui&eacute;n eres&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;El hor&oacute;scopo proporciona una explicaci&oacute;n r&aacute;pida de tu personalidad y adem&aacute;s te integra dentro de un grupo, tu signo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que durante la epidemia de Covid-19 todos estuvi&eacute;ramos buscando un sentido a nuestras vidas, influy&oacute; mucho en su expansi&oacute;n: &ldquo;La pandemia fue la tormenta perfecta para el <a href="https://www.eldiario.es/era/momento-normalizado-creer-horoscopo_1_10287956.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">auge del hor&oacute;scopo</a>&rdquo;, asegura. &ldquo;La gente ten&iacute;a tiempo, ansiedad y mucha incertidumbre&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pandemia fue la tormenta perfecta para el auge del horóscopo. La gente tenía tiempo, ansiedad y mucha incertidumbre</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La espiritualidad como refugio</h2><p class="article-text">
        Otra de las cuestiones centrales del ensayo es la relaci&oacute;n entre espiritualidad y g&eacute;nero. Sader cree que muchas de estas corrientes de pensamiento m&aacute;gico interpelan especialmente a las mujeres porque hist&oacute;ricamente estas han asumido los cuidados (tanto propios como ajenos) y porque la medicina tradicional, que siempre ha sido profundamente machista, ha ignorado durante d&eacute;cadas determinados malestares femeninos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n pienso que al estar m&aacute;s educadas en lo emocional, las mujeres necesitamos una serie de cosas para sentirnos bien, como por ejemplo estar en paz con nosotras mismas o con nuestra familia. Algo que proporcionan muchas de estas pr&aacute;cticas. Por lo tanto, el hecho de que las mujeres nos sintamos m&aacute;s atra&iacute;das que los hombres hacia estos temas no se trata de algo biol&oacute;gico, sino cultural&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El peligro aparece cuando alguien se aprovecha</h2><p class="article-text">
        El libro es especialmente cr&iacute;tico con las pseudoterapias que prometen milagros ante enfermedades muy graves. Una idea que circula entre los seguidores de estas ideas es que &ldquo;con la medicina tambi&eacute;n te mueres&rdquo;. Obviamente, esa afirmaci&oacute;n pierde fuerza cuando se la confronta con las estad&iacute;sticas. &ldquo;La gente que recurre a las terapias alternativas tiene m&aacute;s posibilidades de morir, un 470% m&aacute;s en algunas patolog&iacute;as&rdquo;, afirma la autora en el libro. &ldquo;Pero la realidad es un relato. Yo creo que la ciencia sirve para algo bas&aacute;ndome en datos como ese pero, aunque los datos est&aacute;n ah&iacute;, no todo el mundo los ve igual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sader reconoce que ese es uno de los aprendizajes m&aacute;s grandes de <em>Espiritualidad l&iacute;quida</em>: &ldquo;Ante el mismo hecho, dos personas pueden sacar conclusiones completamente diferentes&rdquo;. Adem&aacute;s, seg&uacute;n la autora, &ldquo;hay muchas variables que favorecen el uso de las pseudoterapias. La fundamental es que el sistema m&eacute;dico les est&aacute; fallando. No es lo mismo que un m&eacute;dico te despache en cinco minutos y te d&eacute; una receta, que sentarte durante una hora con alguien, que le cuentes tu vida desde que naciste y que sientas que ha entendido realmente lo que te pasa. A veces, lo que le ocurre a la gente no es solo, por ejemplo, que le duela una pierna, sino que ese dolor se relaciona con su trabajo, la relaci&oacute;n con su madre o un secreto que lleva guardando desde hace 25 a&ntilde;os. Los seres humanos somos mucho m&aacute;s complejos de lo que la medicina, tal y como est&aacute; planteada actualmente, nos quiere hacer creer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los argumentos en contra de las pseudoterapias y el pensamiento m&aacute;gico, Sader evita la superioridad moral. De hecho, su mirada es tremendamente comprensiva. &ldquo;Yo soy cr&iacute;tica con aquello que hace da&ntilde;o&rdquo;, explica. &ldquo;Con el gur&uacute; que manipula, con quien promete curaciones falsas o con quien se aprovecha de personas vulnerables&rdquo;. Sin embargo, insiste en que comprender no significa necesariamente compartir. &ldquo;Entiendo por qu&eacute; creen, aunque yo no crea&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos en una época de explicaciones rápidas y simplificadas. Instagram o TikTok convierten cualquier cosa compleja en una píldora fácil de consumir en un minuto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La periodista reconoce que convivir con personas que ven el mundo de una manera radicalmente distinta a la suya ha terminado siendo una experiencia enriquecedora. &ldquo;Quiz&aacute; hace veinte a&ntilde;os habr&iacute;a pensado: &lsquo;Qu&eacute; tontas&rsquo;. Ahora me parece much&iacute;simo m&aacute;s interesante intentar comprenderlas&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el libro est&aacute; dedicado precisamente a esas amigas a las que llama &ldquo;las m&iacute;sticas&rdquo;. &ldquo;Las quiero como si fueran de mi familia&rdquo;, dice. &ldquo;Y eso me parece una de las grandes lecciones del libro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Preguntarse qui&eacute;n gana</h2><p class="article-text">
        Al final, m&aacute;s que ofrecer respuestas cerradas, <em>Espiritualidad l&iacute;quida</em> busca abrir preguntas. Especialmente una: qui&eacute;n gana con determinadas creencias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cuesti&oacute;n importante es preguntarse qui&eacute;n lo dice y por qu&eacute; lo dice&rdquo;, concluye Sader. &ldquo;No estoy diciendo que la gente no crea. Cada uno puede creer en lo que quiera. Pero s&iacute; conviene preguntarse qu&eacute; intereses hay detr&aacute;s y qu&eacute; efectos tiene todo esto a nivel colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un presente marcado por la ansiedad, la precariedad y la incertidumbre constante, este libro nos invita a reflexionar sobre nuestra profunda necesidad de encontrar sentido. Quiz&aacute; lo m&aacute;s inquietante de todo sea descubrir que el mundo se ha vuelto tan hostil que volver a creer se ha convertido en el mayor de los deseos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 20:39:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la "espiritualidad líquida"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Pseudoterapias,Bienestar,Sociedad,Libros,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fantasía de vivir como en los 2000: "Echamos de menos unas relaciones más humanas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fantasia-vivir-2000-echamos-relaciones-humanas_1_13251644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45dedec7-8148-48e7-ba69-834e93e79b81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fantasía de vivir como en los 2000: &quot;Echamos de menos unas relaciones más humanas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La generación que creció dentro de internet fantasea ahora con vivir antes de las redes sociales. El regreso de los iPods, las cámaras digitales, la estética Y2K o los vídeos de TikTok sobre cómo vivir “como en los 2000” expresan algo más que una nostalgia estética</p><p class="subtitle">Rebecca Solnit - Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo</p></div><p class="article-text">
        La nostalgia por los 90 y los primeros 2000 se ha convertido en uno de los grandes imaginarios culturales de nuestros d&iacute;as. Lo estamos observando en el regreso a las c&aacute;maras digitales y los iPods, a la moda Y2K &mdash;llena de colores vibrantes y tiros bajos&mdash; o en la proliferaci&oacute;n de v&iacute;deos de TikTok que nos ense&ntilde;an a vivir como si nos encontr&aacute;ramos en el cambio de siglo: hacer crucigramas viendo <em>Las chicas Gilmore</em>, escuchar CDs, decorar diarios en papel y, en definitiva, pasar tiempo lejos del tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno tambi&eacute;n ha alcanzado el terreno musical. Uno de los ejemplos m&aacute;s claros es el grupo Katseye, cuya est&eacute;tica bebe directamente de los primeros 2000: brillos, referencias al internet primitivo, feminidad Y2K y canciones como <em>Internet Girl</em>, que evocan m&aacute;s la figura de la &ldquo;chica de internet&rdquo; de los dosmil que <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la </a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>influencer</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> contempor&aacute;nea</a>. Parad&oacute;jicamente, todas las integrantes del grupo nacieron entre 2002 y 2007, por lo que los a&ntilde;os que recrean no forman parte de sus recuerdos, sino de un imaginario heredado.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;hasta qu&eacute; punto este deseo de regresar al pasado es solo una moda est&eacute;tica? &iquest;Qu&eacute; tienen de atractivo los 90 y los primeros 2000 para una generaci&oacute;n que apenas los vivi&oacute;? &iquest;Y qu&eacute; dice esta nostalgia sobre la forma en que vivimos el presente e imaginamos &mdash;o hemos dejado de imaginar&mdash; el futuro?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7626756476115225870"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La fantas&iacute;a predigital</h2><p class="article-text">
        Este deseo por volver al cambio de siglo surge entre personas que, efectivamente, vivieron esa &eacute;poca, como Gemma, de 44 a&ntilde;os, que rememora &ldquo;cu&aacute;nto molaba internet antes de las redes sociales. La gente parec&iacute;a educada y amable. Era divertido&rdquo;. Pero se ha extendido a otras personas que, generacionalmente, no vivieron esos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas, NBC News publicaba <a href="https://www.nbcnews.com/politics/politics-news/discomfort-modern-technology-gen-z-desire-live-past-poll-rcna340897" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una encuesta</a> en la que un 47% de las personas entre 18 y 29 a&ntilde;os &mdash;lo que, mayoritariamente, consideramos generaci&oacute;n Z&mdash; preferir&iacute;a vivir en el pasado, frente a un 38% que elegir&iacute;a mantenerse en el presente, y un 15% al que le gustar&iacute;a vivir en el futuro. Entre aquellos que eleg&iacute;an el pasado, un 33% se quedaba con el pasado m&aacute;s &ldquo;inmediato&rdquo;. En el art&iacute;culo de NBC, el investigador de la nostalgia Clay Routledge apuntaba que esa preferencia por los a&ntilde;os 90 y los primeros 2000 podr&iacute;a explicarse porque se perciben como &ldquo;el momento anterior a las redes sociales y a la vida mediada permanentemente por pantallas&rdquo;. Si uno desea irse mucho m&aacute;s atr&aacute;s de los a&ntilde;os 90, a&ntilde;ad&iacute;a, &ldquo;pierde algunas de las ventajas del progreso social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esto est&aacute; de acuerdo Sof&iacute;a Traba Mendez, ingeniera inform&aacute;tica especializada en producto y transformaci&oacute;n digital, quien es consciente de los efectos positivos de ciertos avances tecnol&oacute;gicos pero, al mismo tiempo, cuestiona otros. &ldquo;Si entendemos la tecnolog&iacute;a como avances m&eacute;dicos, matem&aacute;ticos, f&iacute;sicos, etc., entonces no ha habido otro tiempo mejor. Aqu&iacute; incluyo la IA porque las cosas que nos est&aacute; permitiendo hacer son incre&iacute;bles. Por ejemplo, la investigaci&oacute;n en detecci&oacute;n temprana de algunos tipos de c&aacute;ncer&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Añoran la intensidad de las amistades y relaciones presenciales, así como la posibilidad de desconectarse cuando uno quisiera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Kate Eichhorn</span>
                                        <span>—</span> investigadora y profesora de Estudios Culturales y Comunicación
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Traba tambi&eacute;n pone en valor herramientas de conectividad como Skype o Zoom, que surgieron antes de las redes sociales, por su capacidad para mantener unidas a personas que est&aacute;n f&iacute;sica y geogr&aacute;ficamente separadas. Este ha sido su caso, ya que lleva 14 a&ntilde;os viviendo fuera de Espa&ntilde;a; o el de personas como Pablo (nombre ficticio), de 41 a&ntilde;os, quien cuenta c&oacute;mo estas herramientas le permitieron estar en contacto con su familia en un momento dif&iacute;cil en el que &eacute;l se encontraba en otro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El atractivo de estas herramientas es que funcionan de una forma m&aacute;s similar a las de los primeros dos mil. Precisamente, Laura, de 35 a&ntilde;os, echa en falta la forma de funcionar de herramientas que usaba en su adolescencia, como Messenger: &ldquo;Te conectabas cuando quer&iacute;as y te desconectabas cuando quer&iacute;as. Pod&iacute;as elegir cu&aacute;ndo estar presente. Ahora parece que tienes que estar siempre al otro lado, disponible, respondiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, lo que nos resulta atractivo de mirar al pasado no es tanto imaginar una sociedad sin desarrollos tecnol&oacute;gicos &mdash;de forma general&mdash;, sino una en la que la tecnolog&iacute;a todav&iacute;a parec&iacute;a menos invasiva. En la que no se nos exig&iacute;a una conexi&oacute;n permanente, disponibilidad constante y la sensaci&oacute;n de que toda experiencia deb&iacute;a pasar por una pantalla.&nbsp;&ldquo;Creo que lo que echamos de menos no es la &eacute;poca en s&iacute;, sino una forma de relacionarnos con el mundo que era m&aacute;s lenta, m&aacute;s presente, m&aacute;s... humana&rdquo;, resume Traba.
    </p><p class="article-text">
        En esto est&aacute; de acuerdo Kate Eichhorn, investigadora y profesora de Estudios Culturales y Comunicaci&oacute;n en The New School de Nueva York: &ldquo;No creo que la mayor&iacute;a de la generaci&oacute;n Z quiera realmente volver a los a&ntilde;os 90. No quieren regresar al punto &aacute;lgido de la crisis del sida ni a una &eacute;poca anterior a muchos de los derechos b&aacute;sicos que hoy tienen las personas LGTBIQ. Pero s&iacute; a&ntilde;oran algunos aspectos de ese periodo. Sobre todo, a&ntilde;oran la intensidad de las amistades y relaciones presenciales, as&iacute; como la posibilidad de desconectarse cuando uno quisiera&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7457238706370514206"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es el hecho de no tener la necesidad &mdash;o el FOMO&mdash; de estar permanentemente conectados donde realmente radica la nostalgia: &ldquo;Me gustar&iacute;a que tuvi&eacute;ramos la tecnolog&iacute;a que tenemos ahora, con todas sus posibilidades, pero que fueran &lsquo;lugares&rsquo; a los que acudir en vez de algo que puedes llevar en el bolsillo todo el rato. Ojal&aacute; lograr algo h&iacute;brido entre lo que tenemos ahora y lo que la tecnolog&iacute;a era hace unas d&eacute;cadas&rdquo;, explica Clara, de 29 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">La nostalgia de un pasado no vivido</h2><p class="article-text">
        Este cansancio por la hiperconexi&oacute;n puede entenderse dentro de un proceso de &ldquo;plataformizaci&oacute;n&rdquo; de la vida, como explica la investigadora Anne Helmond. Las plataformas digitales actuales &mdash;Tinder, Instagram, Amazon, YouTube, entre otras&mdash; ya no son simples sitios web o aplicaciones, sino que act&uacute;an como la infraestructura dominante de internet. Es decir, ya no solo las &ldquo;utilizamos&rdquo;, sino que &ldquo;vivimos&rdquo; dentro de ellas. Es por eso que cada vez m&aacute;s personas est&aacute;n buscando actividades y formas de habitar el mundo al margen de la esfera digital.
    </p><p class="article-text">
        Este es el caso de Miriam, de 34 a&ntilde;os, que est&aacute; pensando en recuperar &mdash;en algunos casos ya lo ha hecho&mdash; objetos en sus versiones anal&oacute;gicas: &ldquo;Un m&oacute;vil s&oacute;lo para llamadas, para dejar de estar enganchada a las notificaciones, las redes sociales y la eterna ventana abierta a la red; c&aacute;mara de carrete para revelar y tener recuerdos f&iacute;sicos que guardar; reloj de pulsera para dejar de consultar la hora en el m&oacute;vil, e incluso he pensado en una m&aacute;quina de escribir&rdquo;. Ella reconoce sentirse afortunada al ser de &ldquo;las &uacute;ltimas generaciones que crearon v&iacute;nculos y relaciones sin que mediaran las redes sociales&rdquo;, y ahora est&aacute; intentando adoptar un estilo de vida que le recuerda m&aacute;s a esos a&ntilde;os. Dice encontrar un gran confort en series como <em>Las chicas Gilmore</em>, &ldquo;con su vida sencilla y peque&ntilde;a, comunitaria y anal&oacute;gica&rdquo;. Eso s&iacute;, &ldquo;sin dejarse arrastrar al cien por cien por la nostalgia y ser consciente de todos los avances que han experimentado el feminismo, el movimiento LGTBI, antirracista, anticapitalista, ecologista, entre otros&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Este traspaso a lo anal&oacute;gico tambi&eacute;n lo ha llevado a cabo Nat&agrave;lia, de 24 a&ntilde;os. A pesar de ser una d&eacute;cada m&aacute;s joven, tambi&eacute;n sinti&oacute; la necesidad de &ldquo;volver&rdquo; a un tiempo anterior que ni siquiera lleg&oacute; a vivir en primera persona. Cuando le coment&oacute; a su jefa que le hab&iacute;an regalado una c&aacute;mara anal&oacute;gica y que estaba &ldquo;volviendo a ser anal&oacute;gica&rdquo;, esta le pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Vuelves?&rdquo;. &ldquo;Me pareci&oacute; curioso, porque es verdad que por generaci&oacute;n no me corresponde&rdquo;. Hacer crucigramas, usar bloc de notas, leer libros en f&iacute;sico o guardar tarjetas de restaurantes que le gustan es para ella &ldquo;intentar hacer un poco de resistencia o militancia a las din&aacute;micas que se est&aacute;n creando&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Miriam, de 34 años, está pensando en usar &#039;un móvil sólo para llamadas, para dejar de estar enganchada a las notificaciones, las redes sociales y la eterna ventana abierta a la red</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El caso de Nat&agrave;lia no es el &uacute;nico. La profesora en cultura digital explica que, en una asignatura que imparte sobre medios y memoria, sus estudiantes disfrutan mucho creando proyectos recurriendo a formatos anal&oacute;gicos tard&iacute;os o a formatos digitales de transici&oacute;n. &ldquo;Sobre todo hablan de la temporalidad de esos formatos y de lo intencional que hab&iacute;a que ser al utilizarlos&rdquo;, asegura. Adem&aacute;s, en relaci&oacute;n a la generaci&oacute;n Z afirma que, &ldquo;aunque la mayor&iacute;a no est&aacute; preparada para desconectarse completamente &mdash;porque saben que es pr&aacute;cticamente imposible escapar de la tecnolog&iacute;a&mdash;, s&iacute; parecen muy conscientes de que, m&aacute;s all&aacute; de haber consumido enormes cantidades de contenido que les result&oacute; bastante da&ntilde;ino para su desarrollo social y su salud mental durante la preadolescencia y la adolescencia, tambi&eacute;n fueron explotados por la industria tecnol&oacute;gica como productores de contenido&rdquo;. Es por ello que &ldquo;muchos han llegado a la conclusi&oacute;n de que la vida probablemente era mejor antes de la era digital&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7510364396393073950"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La crisis del futuro</h2><p class="article-text">
        La nostalgia por el pasado parece crecer al mismo ritmo que el escepticismo hacia el futuro, especialmente debido a c&oacute;mo determinadas tecnolog&iacute;as &mdash;en especial la inteligencia artificial&mdash; est&aacute;n empezando a colonizar los imaginarios del presente. En la encuesta publicada por NBC News, casi la mitad de los j&oacute;venes afirmaba sentirse preocupado o ansioso por <a href="https://www.eldiario.es/era/preparacionistas-ia-plan-b-laboral-no-descabellado_1_12508660.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el impacto que la IA podr&iacute;a tener sobre su trabajo</a> en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Este retorno a los 90 y los primeros 2000 aparece como resultado a un presente hiperconectado y un futuro asociado a automatizaci&oacute;n, vigilancia y aceleraci&oacute;n constante.
    </p><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.eldiario.es/cultura/eudald-espluga-filosofo-no-imaginarios-mundo-manos-extrema-derecha-cat_128_13201118.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eudald Espluga</a>, autor de <em>Imaginar el fin. Pensamiento apocal&iacute;ptico para un futuro poscapitalista </em>(Paid&oacute;s, 2026), esta dificultad para proyectarse hacia adelante tiene que ver con una crisis m&aacute;s amplia de imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica y cultural. &ldquo;Con la llegada de la IA y la consolidaci&oacute;n del capitalismo de plataformas en una estructura de concentraci&oacute;n de poder rentista que algunos llaman tecnofeudalismo, la tecnolog&iacute;a se ha vuelto sin&oacute;nimo de un proceso de deshumanizaci&oacute;n, cuando no de exterminio colonial. Por ejemplo, cuando escuchamos plataformas como Spotify sabemos que estamos financiando el genocidio en Gaza [por las inversiones de su CEO en una empresa que genera inteligencia artificial militar]. El rechazo al uso de determinados dispositivos tecnol&oacute;gicos es quiz&aacute; un intento desesperado por escapar del tecnoautoritarismo actual&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El rechazo al uso de determinados dispositivos tecnológicos es quizá un intento desesperado por escapar del tecnoautoritarismo actual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eudald Espluga</span>
                                        <span>—</span> autor de &#039;Imaginar el fin. Pensamiento apocalíptico para un futuro poscapitalista&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a este <em>revival </em>de los 90-2000, Espluga tambi&eacute;n hace referencia al concepto de &ldquo;porsiemprismo&rdquo; del investigador sobre nostalgia Grafton Tanner. &ldquo;Este intento de vivir en una &eacute;poca donde las cosas no terminan nunca (otra precuela de <em>Una rubia muy legal</em>, otra de <em>El Se&ntilde;or de los Anillos</em>) creo que es una respuesta a los miedos en torno al fin del mundo o la cancelaci&oacute;n efectiva y virtual del futuro: es el intento de seguir viviendo en un presente siempre revivido, siempre <em>rebooteado</em>&rdquo;. Sin embargo, tambi&eacute;n considera que puede tener un elemento subversivo: &ldquo;Es la negativa a compartir los sue&ntilde;os tecnoacelerados de quienes creen que la salvaci&oacute;n de la humanidad, y la conquista de un futuro, pasan por la colonizaci&oacute;n de Marte, por el transhumanismo cyborg o por vivir en ciudades muro en medio del desierto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta idea de subversi&oacute;n tambi&eacute;n la comparte Eichhorn. &ldquo;Lo que podr&iacute;a parecer una fascinaci&oacute;n extra&ntilde;a o incluso una fetichizaci&oacute;n de los formatos medi&aacute;ticos antiguos no es una nostalgia ingenua por el pasado. En realidad, forma parte de una cr&iacute;tica m&aacute;s sofisticada de la cultura digital contempor&aacute;nea&rdquo;, explica la investigadora cultural. Frente a la paradoja de que haya j&oacute;venes abogando por una vida sin pantallas a trav&eacute;s de una pantalla, Eichhorn asegura que, &ldquo;m&aacute;s que ninguna otra generaci&oacute;n, saben que si quieres que algo se vuelva viral &mdash;incluso una cr&iacute;tica de la cultura digital&mdash; tienes que utilizar precisamente las plataformas que est&aacute;s criticando inadvertidamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, quiz&aacute; este <em>revival </em>de los 90 y los primeros 2000 no act&uacute;a tanto como una fantas&iacute;a escapista ni como un deseo por volver realmente al pasado, sino como un intento por imaginar un presente y un futuro en el que la tecnolog&iacute;a vuelva a tener l&iacute;mites. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fantasia-vivir-2000-echamos-relaciones-humanas_1_13251644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 19:36:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fantasía de vivir como en los 2000: "Echamos de menos unas relaciones más humanas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Internet,Redes sociales,TikTok,Desconexión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/locura-influencer-fiesta-popular-tradiciones-no-sobreviven-alguien-haga-reel_1_13239144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8a101af-4d78-4b6d-9b0e-26cb260528a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las fiestas populares viven una nueva era de visibilidad, y mientras algunos celebran la recuperación de tradiciones, otros denuncian su transformación en contenido para 'influencers'</p><p class="subtitle">¿Chulapas sí o chulapas no?: las redes sociales reabren el debate sobre cómo se debe vestir en San Isidro</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Me vest&iacute;a de chulapa cuando era peque&ntilde;ita, pero la &uacute;ltima vez fue con seis a&ntilde;os&rdquo;. Paula, una joven madrile&ntilde;a que llevaba dos d&eacute;cadas sin ponerse el traje castizo por San Isidro, ha decidido recuperar la tradici&oacute;n este a&ntilde;o. Valeria Gamallo, madrile&ntilde;a y <a href="https://www.instagram.com/valeriagamallo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creadora de contenido</a>, tras ver &ldquo;muchos v&iacute;deos de chicas que se iban a vestir de chulapas por San Isidro&rdquo; decidi&oacute; unirse a ellas el a&ntilde;o pasado. Este a&ntilde;o repite la experiencia y vuelve a vivir la fiesta como lo hac&iacute;a cuando era ni&ntilde;a: &ldquo;Las redes me hicieron un gran favor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No son las &uacute;nicas. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, <a href="https://www.tiktok.com/@estycg/video/7640123425956171030?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchos j&oacute;venes</a> han desempolvado mantones y claveles o se han enfundado el traje <a href="https://www.tiktok.com/@ireneanubla/video/7640555742981868803?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por primera vez</a>. Durante los d&iacute;as previos al 15 de mayo, TikTok se llen&oacute; de v&iacute;deos explicando c&oacute;mo vestirse de chulapa, tutoriales para bailar un chotis o gu&iacute;as para &ldquo;vivir San Isidro como un aut&eacute;ntico madrile&ntilde;o&rdquo;. Con el arranque de las fiestas, ese contenido dio paso a las im&aacute;genes desde la Pradera: fotos entre mantones y claveles, j&oacute;venes <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/cocidito/chulapas-si-chulapas-no-redes-sociales-reabren-debate-debe-vestir-san-isidro_132_13200073.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrenando traje castizo</a> y publicaciones que mostraban las <a href="https://www.tiktok.com/@johanaars/video/7640437012314656023?is_from_webapp=1&amp;web_id=7520564850658067990" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mareas de gente</a> que acudieron a celebrar San Isidro.
    </p><p class="article-text">
        Lo que durante a&ntilde;os pudo parecer una tradici&oacute;n ajena a parte de la juventud urbana se ha convertido ahora en tendencia. Madrid y San Isidro son el ejemplo m&aacute;s reciente, pero la Feria de Abril lleva tiempo viviendo un fen&oacute;meno similar, donde hasta la mantilla ha encontrado nueva vida entre creadoras de contenido, <em>influencers</em> y<em> celebrities.</em>
    </p><h2 class="article-text">Tradici&oacute;n, redes y escaparate</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las fiestas tradicionales se han convertido en un fen&oacute;meno de redes&rdquo;, sentencia <a href="https://www.instagram.com/hija_del_pan/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@hija_del_pan</a>. Este perfil de Instagram ha seguido muy de cerca celebraciones como la Feria de Abril, mostrando hasta qu&eacute; punto estas festividades han inundado el contenido de <em>influencers</em> y creadores.<strong> </strong>&ldquo;Ahora hasta tenemos tutoriales para beber rebujito, an&aacute;lisis de <em>looks</em> de flamenca o gente retransmitiendo la cola para entrar a la caseta como si fuera un logro&rdquo;, comenta. Aunque matiza que &ldquo;no todas las fiestas generan el mismo inter&eacute;s&rdquo;, s&iacute; percibe que las tradiciones populares se hacen cada vez m&aacute;s virales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora hasta tenemos tutoriales para beber rebujito, análisis de looks de flamenca o gente retransmitiendo la cola para entrar a la caseta como si fuera un logro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">@hija_del_pan</span>
                                        <span>—</span> comentarista de redes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de 🌸Lola Lolita🌸 (@lolalolita)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n <a href="https://www.instagram.com/mazodemadrid/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mazo de Madrid</a> &mdash;que busca poner en valor las tradiciones de la capital&mdash; surge precisamente despu&eacute;s de comprobar c&oacute;mo hace algunos a&ntilde;os &ldquo;la mayor&iacute;a de gente joven no se vest&iacute;a de chulapo y chulapa&rdquo; ni conoc&iacute;an San Isidro. Adela Garc&iacute;a, miembro de la asociaci&oacute;n, destaca c&oacute;mo hab&iacute;a una desconexi&oacute;n con las nuevas generaciones, por lo que decidieron reivindicarla desde otro lugar: modernizando ciertos c&oacute;digos est&eacute;ticos sin romper con la esencia tradicional. &ldquo;Lo &uacute;ltimo que queremos es perder la tradici&oacute;n&rdquo;, reivindica.
    </p><p class="article-text">
        En ese proceso, las redes sociales han sido fundamentales. Desde tutoriales de vestimenta hasta v&iacute;deos explicando el significado de los claveles o el protocolo castizo, el contenido relacionado con San Isidro se ha multiplicado este a&ntilde;o. Seg&uacute;n cuenta Adela Garc&iacute;a, muchas j&oacute;venes comenzaron a interesarse por esta fiesta despu&eacute;s de ver en redes una versi&oacute;n m&aacute;s cercana y actualizada; hasta llegar a formar una comunidad de m&aacute;s de 300 chicas.
    </p><p class="article-text">
        Para el catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid Crist&oacute;bal Torres Albero todo proceso de interacci&oacute;n humana tiene algo &ldquo;de escaparate, de mostrar p&uacute;blicamente&rdquo;, y las celebraciones y fiestas no se quedan atr&aacute;s. Con la llegada de las redes sociales y la viralidad se ha &ldquo;incrementado la presencia de las fiestas como un escaparate&rdquo;. Las redes sociales han incrementado esta capacidad, pero seg&uacute;n Torres Albero, las fiestas &ldquo;siempre han sido un escaparate tanto para el conjunto de la comunidad como para las comunidades vecinas&rdquo;, ya que &ldquo;tienen esa expresi&oacute;n de identidad no solo para el grupo que lo unifica y le dota de sentido, sino tambi&eacute;n para las comunidades vecinas&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Mazo de Madrid (@mazodemadrid)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos hemos puesto a mirar y pensar: nosotras también tenemos lo nuestro y lo estamos perdiendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mazo de Madrid</span>
                                        <span>—</span> asociación que busca poner en valor las tradiciones de la capital
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La fiesta como punto de encuentro</h2><p class="article-text">
        El aumento de la popularidad entre la gente joven de San Isidro, la Feria de Abril o Sant Jordi se enmarca en una &ldquo;b&uacute;squeda de identidad colectiva&rdquo;, seg&uacute;n el soci&oacute;logo Torres Albero. &ldquo;Se huye de la globalidad y se busca hacer frente a la homogeneidad y racionalidad a trav&eacute;s del pasado y las costumbres (...) Es una respuesta del &lsquo;nosotros colectivo&rsquo; que tira de su tradici&oacute;n cultural para singularizarse, diferenciarse y tomar voz propia frente a procesos muy fuertes de globalizaci&oacute;n&rdquo;, explica. Y es que en un contexto donde &ldquo;las calles comerciales de Nueva York y Alicante son muy parecidas&rdquo; &mdash;puedes encontrar casi <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las mismas tiendas y marcas</a>&mdash;, &ldquo;apostamos por las identidades propias&rdquo;, lo que se traduce en un &eacute;nfasis en &ldquo;todo lo relacionado con las lenguas, el nacionalismo o regionalismo&rdquo;, y donde se incluyen las festividades.
    </p><p class="article-text">
        Desde Mazo de Madrid explican que el impulso por recuperar lo castizo tambi&eacute;n nace de la comparaci&oacute;n con otras fiestas como la Feria de Sevilla, las Fallas o San Ferm&iacute;n. Mientras esas celebraciones llevan a&ntilde;os consolidando su presencia en redes sociales, consideran que Madrid hab&iacute;a dejado en un segundo plano sus propias tradiciones.<strong> </strong>&ldquo;Nos hemos puesto a mirar y pensar: nosotras tambi&eacute;n tenemos lo nuestro y lo estamos perdiendo&rdquo;, sostienen.
    </p><p class="article-text">
        Para Paula, que ha recuperado la tradici&oacute;n de vestirse de chulapa este a&ntilde;o, esta &ldquo;tendencia&rdquo; est&aacute; muy unida a la necesidad de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/nuevas-chulapas-busca-sentimiento-pertenencia-madrid-abrazar-casticismo-san-isidro_1_12291523.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;buscar la identidad</a> en una ciudad que se ha gentrificado con los a&ntilde;os y que, aunque sea muy plural en cuanto a culturas, tiene mucha identidad propia. El hecho de revivir estas tradiciones es una manera de mantener un &lsquo;legado&rsquo; o generar una sensaci&oacute;n m&aacute;s de comunidad (...) El sentido de pertenencia es algo que la gente joven busca mucho por lo individualista que es nuestro modelo social (o como yo lo percibo al menos) y creo que este tipo de cosas generan m&aacute;s arraigo y una sensaci&oacute;n de integraci&oacute;n dentro de una comunidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aumento de la popularidad entre la gente joven de San Isidro, la Feria de Abril o Sant Jordi se enmarca en una &#039;búsqueda de identidad colectiva&#039;, según el sociólogo Torres Albero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este mismo sentido, el soci&oacute;logo Torres Albero ve muy positiva esta puesta en valor en la medida en que es capaz de &ldquo;reforzar los sentimientos comunitarios y los valores morales vinculados a la tradici&oacute;n&rdquo;. Valores que, seg&uacute;n remarca, deben irse &ldquo;hibridando con los derechos y conquistas civiles&rdquo; para precisamente no romper con ese sentimiento de comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esto Valeria Gamallo a&ntilde;ade la capacidad que tienen las tradiciones de conectar distintas generaciones. Abuelas, madres e hijas pueden haber vivido y celebrado las mismas fiestas, creando una uni&oacute;n especial entre ellas alrededor de una vivencia compartida. De hecho, Paula a&ntilde;ade la &ldquo;nostalgia&rdquo; como uno de los motivos para vestirse estas fiestas: &ldquo;Es algo que quer&iacute;a hacer desde hace algunos a&ntilde;os por influencia sobre todo de mis padres y mi abuela, y este a&ntilde;o ha sido un tributo a ella, que falleci&oacute; hace un a&ntilde;o y medio&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Saben lo que da <em>likes&rdquo;</em></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Validaci&oacute;n social, postureo y un puntito de esnobismo&rdquo;. Es la combinaci&oacute;n que ve @hija_del_pan en buena parte del contenido que se crea en redes sociales alrededor de las fiestas populares. Aunque &ldquo;depende mucho del entorno, de la est&eacute;tica y de las ganas que tiene la gente de mostrar lo bien que lo est&aacute; pasando&rdquo;, compartir en estas plataformas c&oacute;mo se vive una fiesta regional se ha convertido para muchos en una parte indispensable del ritual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aumento de contenido de influencers sobre lo tradicional no responde tanto a un auge real de lo popular &#039;porque no hay un interés en profundizar en la historia de la tradición ni en divulgar sobre ella&#039;, dice Lorena Macías (@hazmeunafotoasí)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lorena Mac&iacute;as,</a> de <a href="https://www.instagram.com/hazmeunafotoasi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@hazmeunafotoasi</a> &mdash;cuenta en la que analiza la actualidad <em>influencer</em> a trav&eacute;s del meme&mdash;, sostiene que el aumento de contenido sobre lo tradicional de estos perfiles no responde tanto a un auge real de lo popular, &ldquo;porque no hay un inter&eacute;s en profundizar en la historia de la tradici&oacute;n ni en divulgar sobre ella&rdquo;, sino simplemente &ldquo;plantarse los volantes, esperar los <em>likes,</em> y repetir la operaci&oacute;n la semana siguiente con lo que toque&rdquo;. En estos caso, dice, &ldquo;no creo que obedezca tanto a un auge de lo castizo o lo popular, sino a que, sencillamente, saben lo que da likes&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; de acuerdo @hija_del_pan, quien a&ntilde;ade que &ldquo;las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un <em>reel</em> en c&aacute;mara lenta brindando con rebujito, sobreviven porque hay generaciones que nos las han ense&ntilde;ado y porque luego nosotros decidimos si queremos mantenerlas o no&rdquo;. &ldquo;Otra cosa distinta&rdquo;, a&ntilde;ade, es que &ldquo;las redes las conviertan en algo m&aacute;s visible o m&aacute;s atractivo est&eacute;ticamente&rdquo;, pero tiene claro que &ldquo;la esencia no la mantiene un algoritmo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Javi Hoyos (@javihoyosmartinez)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Valeria Gamallo, que tambi&eacute;n es creadora de contenido, no cree que el &ldquo;postureo&rdquo; que muchas veces rodea a estas fiestas sea algo extendido o que pueda perjudicar a las tradiciones. &ldquo;La gente que llega, se hace la foto y se va es porque vive de redes&rdquo;, analiza<strong>.</strong> De hecho, Lorena Mac&iacute;as se&ntilde;ala c&oacute;mo hay creadoras que publican fotos vestidas de flamenca incluso los a&ntilde;os que no van a la Feria para maximizar su alcance y &ldquo;ara&ntilde;ar unos <em>likes&rdquo;</em> &mdash;como hizo <a href="https://www.instagram.com/reel/DXb_NUlDOy6/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lola Lolita</a>, que se hizo fotos vestida de flamenca en Sevilla y las public&oacute; durante la Feria de Abril a pesar de estar en Madrid en ese momento&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La creadora tras @hija_del_pan encuentra &ldquo;normal&rdquo; que para muchos <em>influencers</em> &ldquo;pese m&aacute;s la est&eacute;tica y el contenido&rdquo;, ya que crear contenido atractivo &ldquo;es literalmente su trabajo&rdquo;. Pero lo que s&iacute; encuentra positivo es que &ldquo;en este tipo de fiestas todos los perfiles puedan convivir: el que va por tradici&oacute;n, el que va por diversi&oacute;n y el que va porque necesita subir un <em>reel</em>, que es lo que le da de comer&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/locura-influencer-fiesta-popular-tradiciones-no-sobreviven-alguien-haga-reel_1_13239144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 19:45:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Redes sociales,Influencers,Fiestas,Fiestas populares,Feria de Abril,Fiestas San Isidro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/leticia-sala-escritora-envejecer-paz-pertenecer-clases-privilegiadas_1_13214642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9f2abc4-0a39-4dcd-8106-b7d38ecf99aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora barcelonesa publica 'Dame veneno que quiero vivir. Skincare, bótox, miedo a envejecer y linaje femenino' en la colección Nuevos cuadernos de Anagrama, un ensayo sobre la presión estética que huye de los juicios y promueve la concienciación</p><p class="subtitle">El primer pinchazo: por qué cada vez más gente pasa de la crema antiarrugas a la jeringuilla</p></div><p class="article-text">
        Cuando parec&iacute;a que el sentido com&uacute;n ganaba la batalla a la cultura de la dieta, lleg&oacute; la obsesi&oacute;n por la piel inmaculada. Sin manchas, rojeces, marcas de acn&eacute; ni arrugas, por supuesto. Inyectarse b&oacute;tox o seguir una rutina de <em>skincare</em> de diez pasos se considera algo corriente. Sobre todo desde que <a href="https://www.eldiario.es/era/primer-pinchazo-vez-gente-pasa-crema-antiarrugas-jeringuilla_1_12208879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;los pinchacitos&rsquo;</a> se han abaratado y la gama de cosm&eacute;ticos es casi inabarcable. Adem&aacute;s, hay una novedad: la edad para entrar en la rueda del rostro perfecto ha descendido <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/obsesionadas-skin-care-12-anos-he-visto-ninas-compraban-productos-retinol_1_10613208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta la preadolescencia</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escritora Leticia Sala, autora de t&iacute;tulos como <em>Los cisnes de Macy&rsquo;s</em> (Reservoir Books) y exitosa <em>newsletter </em><a href="https://leticiasala.substack.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Magical Thinking</em></a>, observ&oacute; este nuevo mandamiento est&eacute;tico y decidi&oacute; bucear en sus profundidades. De su investigaci&oacute;n naci&oacute; <em>Dame veneno que quiero vivir. Skincare, b&oacute;tox, miedo a envejecer y linaje femenino</em>, un ensayo publicado en la colecci&oacute;n Nuevos cuadernos de Anagrama. Una reflexi&oacute;n que huye de los juicios y promueve la concienciaci&oacute;n. &ldquo;Quiz&aacute; quien lo lea, la pr&oacute;xima vez que vea a su amiga, igual se lo plantee dos veces antes de <a href="https://www.eldiario.es/era/responder-amigas-critican-propio-peso-aspecto_1_13199475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decirle que tiene una arruga</a>&rdquo;&rsquo;, dice a elDiario.es. &ldquo;Tengo esperanza de que podamos hacer peque&ntilde;os cambios individuales que operan en la cotidianidad&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los agradecimientos finales cuenta que aplaz&oacute; otros proyectos para sacar con premura este ensayo. &iquest;Por qu&eacute; tanta prisa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo pienso que los escritores podemos escribir desde miles de lugares: desde la memoria, desde la nostalgia, etc&eacute;tera. Pero hay un tipo de mirada, un tipo de impulso que surge cuando vemos un cambio en la realidad. Este libro viene de esa percepci&oacute;n, sent&iacute; que me hab&iacute;a ido al ba&ntilde;o un momento en medio de una peli y hab&iacute;a vuelto y ya no entend&iacute;a nada de la trama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla de la violencia est&eacute;tica, que es un t&eacute;rmino que acu&ntilde;&oacute; la soci&oacute;loga especialista en Estudios de la Mujer Esther Pineda en 2012. &iquest;Qu&eacute; significa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pineda supo leer una realidad que probablemente nos ha pasado a muchas mujeres en los momentos m&aacute;s cotidianos. Por ejemplo, yo fui a hacerme un tratamiento facial, una hidrataci&oacute;n &lsquo;inocente&rsquo; y la esteticista me pregunt&oacute; si dorm&iacute;a de lado. Yo estaba muy impresionada por su capacidad de adivinar algo imposible de saber y ella me dijo: &ldquo;Es que no hace falta que me lo jures, tu escote habla solo&rdquo;. Ese comentario, supuestamente libre de malicia, ampli&oacute; una zona problem&aacute;tica de mi cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; esto es la violencia est&eacute;tica. Yo planteo este ejemplo del escote para que cada persona que lo lea se lo lleve a su propia experiencia y se d&eacute; cuenta. Creo que hay mucho trabajo colectivo por hacer para cambiar el lenguaje, porque tiene unos efectos m&aacute;s profundos de los que quiz&aacute;s pensamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primero fue la cultura de la dieta, ahora la necesidad de la piel perfecta &iquest;Nos encontramos en un momento &aacute;lgido de violencia est&eacute;tica contra las mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. Es curioso lo que ha llegado a cambiar este tema desde que mand&eacute; el libro a imprenta, aunque por suerte llegu&eacute; a comentar el tema del <a href="https://www.eldiario.es/temas/ozempic/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ozempic</a> en el texto. Hubo un momento donde parec&iacute;a que colectivamente est&aacute;bamos benefici&aacute;ndonos del <a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimiento </a><a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>body positive</em></a> y ve&iacute;amos a mujeres con diferentes cuerpos en campa&ntilde;as de publicidad, etc&eacute;tera. Pero, de pronto, lleg&oacute; la nueva obsesi&oacute;n por frenar el envejecimiento en el rostro y adem&aacute;s se le est&aacute; a&ntilde;adiendo la <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vuelta a la hiperdelgadez.</a> Ahora las dos, la piel y la figura, est&aacute;n en el foco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n hay un enorme despertar, porque las mujeres hace much&iacute;simos a&ntilde;os que estamos d&aacute;ndole vueltas a esto. Hay miles de mujeres que est&aacute;n ahora denunciando en Espa&ntilde;a y en el resto del mundo aspectos relacionados con este tema. A ver qu&eacute; acaba pasando.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando le comenté a mis amigos que el bótox es un veneno, no lo sabían. Siento que no se están llegando a conocer sus efectos a medio o largo plazo; insisten en que el bótox es inocuo porque el cuerpo lo reabsorbe y se va, pero no es tan cierto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Esa violencia est&eacute;tica est&aacute; promovida, en gran parte, por unos titanes muy complicados de vencer: la industria cosm&eacute;tica y la farmac&eacute;utica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy f&aacute;cil pensar que eres menos que una hormiga al lado de unos monstruos como la industria cosm&eacute;tica y el sector farmac&eacute;utico, que es de los m&aacute;s poderosos que existe. Encima van y se juntan, porque ya tenemos asimilado que si una crema es de farmacia, entonces es buena. Pero, al mismo tiempo, hay peque&ntilde;os movimientos que quiero creer que despertar&aacute;n un poquito la conciencia colectiva en ese aspecto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, hay gente que ya est&aacute; intentando que no exista la palabra &lsquo;antiedad&rsquo; [algunos medios, activistas y marcas]. Es horrorosa, porque la edad es lo que nos hace ganar a la muerte, ir ganando a&ntilde;os. As&iacute; que, como m&iacute;nimo, siempre es mejor que no haya una pasividad extrema de aceptar que envejecer est&aacute; mal, que las arrugas son el enemigo y conformarnos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El </strong><em><strong>skincare</strong></em><strong> se ha amparado bajo el paraguas del autocuidado. Un t&eacute;rmino un tanto tramposo. Se identifica como algo positivo, pero tambi&eacute;n puede convertirse en una obligaci&oacute;n cotidiana m&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo a las mujeres, que siempre hemos estado asociadas al cuidado: el que se supone que tengo que dar a mis hijos, a mis padres cuando sean mayores o a lo que sea, ahora es para m&iacute;. Pero como t&uacute; bien dices, es una trampa. Hay un momento en el libro en el que hago una peque&ntilde;a distinci&oacute;n entre lo que es autocuidado y lo que es esclavitud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que no hay nada de malo, sino que es precioso, hacer un ritual [de autocuidado] con nosotras mismas. Como ponerme una mascarilla el domingo por la noche y ver <em>Aqu&iacute; no hay quien viva</em> con mi pareja, por ejemplo. Solo faltar&iacute;a que tuviese que sentirme mal por eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es diferente que bajo esa premisa yo me someta a retoques que, o bien me dan miedo porque no me gustan las agujas, o bien no tengo muy claro los efectos que eso puede tener, o bien son car&iacute;simos y me estoy endeudando para llegar a ellos. Eso no es autocuidado, es otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace una comparaci&oacute;n del b&oacute;tox con la hero&iacute;na en cuanto a la adicci&oacute;n y la dependencia emocional. Podr&iacute;a asociarse tambi&eacute;n al efecto que pueden tener los ansiol&iacute;ticos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente, al final, es algo a lo que est&aacute;s enganchado, sea hero&iacute;na o lo que sea: tiene un efecto que dura solo un tiempo y necesitas volver a &eacute;l para volver a sentirlo. Despu&eacute;s de la epidemia de la hero&iacute;na en los 80, la adicci&oacute;n al tabaco, al tel&eacute;fono&hellip; meternos ahora en otra nueva igual es como para pens&aacute;rselo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo le coment&eacute; a mis amigos, que no viven en una cueva ni son tontos precisamente, que el b&oacute;tox es un veneno, no lo sab&iacute;an. Siento que no se est&aacute;n llegando a conocer los efectos m&aacute;s a medio o largo plazo, porque todo el rato insisten en que el b&oacute;tox es inocuo porque el cuerpo lo reabsorbe y se va. Por eso me extiendo en el texto citando a gente que ha investigado sobre el tema, porque no es tan cierto que el b&oacute;tox se acaba yendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me sabe mal cuando veo a mi alrededor mujeres que esconden que se ponen bótox para no sentirse juzgadas. Como sociedad hemos impuesto que esa mujer tenga que parecer joven pese a su edad y encima lo tiene que esconder</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y luego que realmente tiene un efecto en nuestra forma de sentir, que eso es apabullante. Afecta en la forma en la que leemos las emociones de los dem&aacute;s y disminuye la ira. Hasta los a&ntilde;os 80, el diagn&oacute;stico &lsquo;histeria&rsquo; estaba totalmente ligado a la mujer en los libros de psicolog&iacute;a normales: no se nos permit&iacute;a enfadarnos y si nos enfad&aacute;bamos &eacute;ramos unas hist&eacute;ricas. Pues tal vez hay que plantearse si ponerse b&oacute;tox y que disminuya esa ira es una buena idea. Porque no nos hemos ganado la capacidad de enfado para que ahora venga un producto y nos la vuelva a quitar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque ya no sea un tema tab&uacute; y mucha gente diga abiertamente que se ha puesto b&oacute;tox, a&uacute;n se sigue culpabilizando, de alguna manera, a &lsquo;la v&iacute;ctima&rsquo; de haber seguido las normas del sistema.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se me hab&iacute;a ocurrido esta forma de decirlo, me encanta lo de que al final es culpabilizar a la v&iacute;ctima. Yo todo rato intento matizar que estoy dando esta informaci&oacute;n, pero no soy del culto antib&oacute;tox, porque me sabe mal cuando veo a mi alrededor mujeres que esconden que se lo ponen para no sentirse juzgadas. Como sociedad hemos impuesto que esa mujer tenga que parecer joven pese a su edad y encima lo tiene que esconder.
    </p><p class="article-text">
        Ponerse extremista ser&iacute;a otro modo de mantenernos separadas y una forma muy f&aacute;cil de que siguiera ganando el patriarcado y esas creencias, que por suerte las estamos desbancando ya, de que entre las mujeres nos llevamos mal. Dentro de darle una vuelta a lo del b&oacute;tox, no me gustar&iacute;a que una mujer se sintiera enjuiciada porque ser&iacute;a un fracaso de este libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los inyectables son tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n de clase. Con su extensi&oacute;n por abaratamiento y accesibilidad, quiz&aacute; finalmente quien no se los aplique ser&aacute; la gente que no tenga dinero o la que tengan tanto que puedan decidir no hacerlo sin que ello tenga consecuencias en su trabajo o su vida personal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente, me encanta esta observaci&oacute;n. En el libro menciono a Carlota Casiraghi y cito un art&iacute;culo en el que dec&iacute;an que iba como con la cara lavada y no se hab&iacute;a hecho nada, de forma positiva. Parece que el poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases absolutamente m&aacute;s privilegiadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla tambi&eacute;n de los de las ni&ntilde;as que empiezan con la rutina del </strong><em><strong>skincare</strong></em><strong> cuando son muy peque&ntilde;as, las &lsquo;Sephora Kids&rsquo;. &iquest;De d&oacute;nde sacan el dinero las ni&ntilde;as para comprar todos esos productos, por muy baratos que sean?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Has dado en el clavo con algo que yo no me pregunto en el libro pero, efectivamente, de alg&uacute;n lugar ha de salir ese dinero y ah&iacute; est&aacute; la responsabilidad, es ah&iacute; donde est&aacute; el foco. Y, por norma general, son los padres quienes dan ese dinero. Ya hay un consentimiento expreso o t&aacute;cito de que estos ni&ntilde;os accedan a estos productos aunque la dermatolog&iacute;a est&aacute; viendo m&aacute;s casos de dermatitis de los que nunca ha habido.
    </p><p class="article-text">
        No me gustar&iacute;a que una mujer que s&iacute; que ha recurrido a tratamiento se sintiera mal por este libro, pero en el colectivo de las ni&ntilde;as me parece que esa tolerancia ya no procede tanto. Yo creo que s&iacute; es importante levantar la voz un poco m&aacute;s alto y decir: &ldquo;Estas ni&ntilde;as son esponjas. Ahora mismo todo lo que hagan y lo que se les diga, no va a ser tan f&aacute;cil de que luego se lo quiten de su sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque todo lo que te pasa en la infancia y en la adolescencia se te queda grabado para el resto de tu vida. S&iacute;, todos vamos a estar bajo ese paraguas de la presi&oacute;n est&eacute;tica, etc&eacute;tera; pero intentemos que no les llegue tan pronto, que puedan tener una infancia un poco inocente antes de enterarse de que su cuerpo va a ser una moneda de cambio para tantas cosas. Y me da mucha pena, por eso al final del libro hago esa menci&oacute;n a que quiz&aacute;s la madre es la primera <em>influencer.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos vamos a estar bajo el paraguas de la presión estética, pero intentemos que [a las niñas] no les llegue tan pronto, que puedan tener una infancia un poco inocente antes de enterarse de que su cuerpo va a ser una moneda de cambio para tantas cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Explica que los beb&eacute;s aprenden a entender la realidad a trav&eacute;s de las caras de sus madres. Pero si el b&oacute;tox paraliza los m&uacute;sculos, esos rostros no se mueven.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay evidencia cient&iacute;fica de que el beb&eacute; necesita la emoci&oacute;n de su madre para sobrevivir. Necesitan verla re&iacute;r, fruncir el ce&ntilde;o, etc&eacute;tera, porque les est&aacute; ayudando a leer la realidad, es el puente para comprender este mundo en el que les han metido.
    </p><p class="article-text">
        Las chicas que ahora tienen 20 a&ntilde;os y est&aacute;n empezando con el baby b&oacute;tox para prevenir la aparici&oacute;n de arrugas, cuando decidan ser madres quiz&aacute; con 35 a&ntilde;os, llevar&aacute;n 15 con b&oacute;tox bajo la piel. Seguramente, habr&aacute;n tenido que aumentar la dosis y muy probablemente ah&iacute; habr&aacute;n perdido mucha expresi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente que puede sonar dist&oacute;pico, pero no quer&iacute;a dejar de ponerlo. Y hago una menci&oacute;n al psicoanalista Massimo Recalcati, que dec&iacute;a que incluso le puede provocar una tremenda angustia al ni&ntilde;o no ver esas expresiones en la madre, porque &iquest;c&oacute;mo va a saber este beb&eacute; si es porque tiene una depresi&oacute;n o es porque usa b&oacute;tox?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro termina con una serie de propuestas individuales y colectivas. &iquest;Cu&aacute;les cree que son las esenciales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a lo colectivo, yo veo factible que la educaci&oacute;n empiece en los colegios. &iquest;Por qu&eacute; no hacemos que vengan dermat&oacute;logos a los colegios a explicarles que lo que est&aacute;n haciendo ahora tiene consecuencias el d&iacute;a de ma&ntilde;ana? Como se hizo en su momento con la educaci&oacute;n sobre salud sexual, que nos ense&ntilde;aban c&oacute;mo se pon&iacute;a un preservativo. Es posible que los chavales les escuchen antes a ellos que a sus padres.
    </p><p class="article-text">
        Y luego en las propuestas individuales es un poco lo de antes, que yo creo mucho en el efecto osmosis. Ojal&aacute; haya m&aacute;s conversaci&oacute;n social al respecto, si ahora mismo otras mujeres hubieran escuchado esta conversaci&oacute;n que estamos teniendo, estoy segura de que alucinar&iacute;an con la violencia est&eacute;tica que han recibido y algo peque&ntilde;o se transformar&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/leticia-sala-escritora-envejecer-paz-pertenecer-clases-privilegiadas_1_13214642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 20:19:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estética,Bótox,Envejecimiento,Piel,Tendencias,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Mímate!: la trampa del “estilo de vida progresivo” que puede inflar tus gastos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mimate-trampa-estilo-vida-progresivo-inflar-gastos_1_13212002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e6466a-d3bc-4d1a-ac30-c54c9547507f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Mímate!: la trampa del “estilo de vida progresivo” que puede inflar tus gastos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo premisas como el autocuidado o la recompensa, muchos hábitos de consumo se instalan en nuestro día a día, hasta redefinir lo que entendemos como normal</p><p class="subtitle">Si todo es autocuidado, nada es autocuidado: la era dorada de la industria del bienestar (y de la culpa)</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; algunos se sientan identificados con este relato. Te suben el sueldo y, aunque la cantidad es m&iacute;nima, decides darte algunos caprichos. De repente, los d&iacute;as que llegas tarde optas por pillar un taxi y evitar el metro. Antes, quiz&aacute;s, desayunas en el bar de abajo porque tienes la nevera pelada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comes fuera, claro, porque t&aacute;per tampoco te has podido preparar. Al salir del curro, pitando a pilates. Menos mal que te has sacado un bono para ir a casi cualquier centro de la ciudad. Sale un poco m&aacute;s caro, &iexcl;pero es que si no, no ir&iacute;as! Llegas cansado a casa y lo que menos te apetece es cocinar, as&iacute; que pides algo a domicilio, aunque esta semana ya es la tercera vez. Pero oye, &iquest;para qu&eacute; se supone que trabajas?
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decirse que te cuidas, que sigues a rajatabla la m&aacute;xima del &ldquo;porque yo lo valgo&rdquo;, pero el problema es que las excepciones se van convirtiendo poco a poco en norma y sigues sin ahorrar ni un c&eacute;ntimo. Est&aacute;s avanzando en lo profesional, pero conforme entra, el dinero vuela.
    </p><p class="article-text">
        A esta deriva se le ha puesto nombre. En el mundo de las finanzas personales se habla de &ldquo;<em>lifestyle creep</em>&rdquo; o &ldquo;estilo de vida progresivo&rdquo;, una inflaci&oacute;n de nuestro ritmo de gasto en la que este crece a la misma velocidad o m&aacute;s que el salario. Bajo premisas como el <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a> o la recompensa, muchos h&aacute;bitos de consumo se instalan en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a hasta redefinir lo que entendemos como normal.
    </p><h2 class="article-text">Ganar m&aacute;s no significa ahorrar m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        El problema est&aacute; servido. Muchas personas ganan hoy m&aacute;s que hace unos a&ntilde;os y, aun as&iacute;, no consiguen ahorrar. Parte de la explicaci&oacute;n est&aacute; fuera de su control. &ldquo;La inflaci&oacute;n del estilo de vida surge, sobre todo, por falta de educaci&oacute;n financiera. Cuando no sabes qu&eacute; hacer con tu dinero, lo m&aacute;s probable es que, en cuanto ganes m&aacute;s, simplemente gastes m&aacute;s&rdquo;, explica la experta en finanzas personales Cristina Dayz, autora del libro <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libro-de-negocio/438349-libro-aprende-a-gastar-9788403526051" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Aprende a gastar</em></a> (Aguilar, 2026).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A esto se le suma un contexto que lo amplifica todo: marketing agresivo, redes sociales, <a href="https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comparaci&oacute;n constante</a>, presi&oacute;n por el estatus y un sistema perfectamente dise&ntilde;ado para hacerte sentir que nada nunca es suficiente&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;No solo queremos m&aacute;s, sino que adem&aacute;s queremos que se note que tenemos m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, hay algo innegable: en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos vivido una gran inflaci&oacute;n de precios debido a m&uacute;ltiples factores. Es dif&iacute;cil luchar contra el aumento de los <a href="https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">precios del ocio</a>, de los alimentos o de la vivienda, pero s&iacute; que hay una realidad personal que depende de nosotros. &ldquo;Si cada vez que ganas 10 m&aacute;s decides gastar 10 m&aacute;s, es imposible construir tranquilidad financiera&rdquo;, afirma la experta. &ldquo;Es as&iacute; de simple&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;No se trata de no mejorar tu estilo de vida cuando aumentan tus ingresos, sino de hacerlo con medida&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De capricho a obligaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El punto de inflexi&oacute;n llega cuando lo aspiracional, el capricho, deja de sentirse opcional. &ldquo;En el momento en que ese gasto pasa a formar parte de tus &lsquo;necesidades&rdquo;, se&ntilde;ala Dayz, &ldquo;es cuando aparece el problema&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si no se mantiene ese nivel de consumo surge la sensaci&oacute;n de estar malviviendo, de quedarse atr&aacute;s o de no disfrutar lo suficiente de la vida. &ldquo;Y esa narrativa es peligrosa, porque convierte lo que antes era un lujo en algo que parece imprescindible&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        En ese punto, el debate deja de ser econ&oacute;mico y se vuelve psicol&oacute;gico. La cuesti&oacute;n ya no es solo cu&aacute;nto se gasta, sino por qu&eacute; se gasta y qu&eacute; funci&oacute;n cumple ese gasto en la vida cotidiana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el momento en que ese gasto pasa a formar parte de tus ‘necesidades&#039; es cuando aparece el problema. Convierte lo que antes era un lujo en algo que parece imprescindible</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Dayz</span>
                                        <span>—</span> experta en finanzas personales
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un relato que sostiene el consumo</h2><p class="article-text">
        Desde la psicolog&iacute;a econ&oacute;mica, el fen&oacute;meno tiene varias capas. &ldquo;La primera es que las personas no evaluamos en t&eacute;rminos absolutos, sino relativos&rdquo;, explica V&iacute;ctor Gonz&aacute;lez Campabadal, psic&oacute;logo, soci&oacute;logo e investigador sobre psicolog&iacute;a del consumidor. &ldquo;El valor de algo no est&aacute; en el objeto en s&iacute;, sino en la comparaci&oacute;n con un punto de referencia. As&iacute;, cuando suben los ingresos, cambia digamos el &lsquo;suelo&rsquo; de lo que consideramos normal. Lo que antes era un lujo, deja de sentirse como tal. No es que decidamos gastar m&aacute;s, sino que redefinimos qu&eacute; es un gasto razonable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A esa capa se suma otra relacionada con la identidad. &ldquo;El dinero funciona como marcador de estatus, pero tambi&eacute;n como marcador de identidad&rdquo;, se&ntilde;ala Gonz&aacute;lez Campabadal. Ganar m&aacute;s activa una narrativa interna vinculada al progreso personal. El consumo aparece entonces como una forma de materializar ese &ldquo;me lo he currado&rdquo;, de hacerlo visible.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El &lsquo;me lo merezco&rsquo; surge como una especie de cierre de ese relato&rdquo;, cumple una funci&oacute;n simb&oacute;lica. &ldquo;A veces no basta con avanzar y saberlo como personas, sino que necesitamos ver ese avance encarnado en algo y el consumo funciona como una prueba tangible de que ese cambio (aumento de salario, de posici&oacute;n, etc.) es real&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tercera y &uacute;ltima capa, seg&uacute;n Gonz&aacute;lez, es m&aacute;s social. &ldquo;Muchas veces, cuando acontece un progreso econ&oacute;mico no sabemos muy bien qu&eacute; hacer con ese dinero extra&rdquo;, explica. &ldquo;No hay proyectos claros a largo plazo. Comprar una vivienda es demasiado caro. Invertir requiere un conocimiento y es incierto. El ahorro se presenta hoy en d&iacute;a como un riesgo o incluso una p&eacute;rdida de dinero por la inflaci&oacute;n. As&iacute; que<strong> </strong>el progreso se traduce en consumo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Autocuidado o consumo emocional</h2><p class="article-text">
        Como dec&iacute;amos, cada vez es m&aacute;s com&uacute;n justificar el consumo con ideas como &ldquo;me lo merezco&rdquo;. Estas narrativas internas, en opini&oacute;n del psic&oacute;logo, son esenciales para entender el consumo. &ldquo;El fil&oacute;sofo Daniel Dennett dec&iacute;a que somos en gran medida la historia que nos contamos sobre nosotros mismos. No existe un &lsquo;yo&rsquo; s&oacute;lido detr&aacute;s de esa historia, sino que el yo emerge precisamente de ese proceso de narraci&oacute;n continua, de c&oacute;mo organizamos nuestras experiencias, decisiones y recuerdos en un relato coherente&rdquo;. En ese sentido, mantener una cierta continuidad narrativa y poder decir &ldquo;este soy yo&rdquo; a lo largo del tiempo no es un reflejo de una identidad previa, sino la condici&oacute;n misma para que esa identidad exista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tomando como base esta idea, cuando consumir deja de ser &lsquo;gastar dinero&rsquo; y pasa a ser &lsquo;cuidarse&rsquo;, se reduce la fricci&oacute;n interna&rdquo;, explica Gonz&aacute;lez Campabadal. &ldquo;No est&aacute;s siendo impulsivo, sino que est&aacute;s siendo responsable contigo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del experto, sin embargo, esto es un ejemplo de mala herramienta de regulaci&oacute;n emocional. &ldquo;El consumo puede funcionar como una forma r&aacute;pida de regular el malestar, pero es una herramienta bastante limitada para sostener ese equilibrio en el tiempo&rdquo;, advierte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dayz insiste en la importancia de introducir conciencia en ese proceso. &ldquo;La compra es, en gran parte, un proceso emocional&rdquo;, afirma. &ldquo;Las tiendas cuidan la m&uacute;sica, el olor, la disposici&oacute;n de los productos; las webs est&aacute;n dise&ntilde;adas para llevarte exactamente a donde quieren. Todo est&aacute; pensado para captar una emoci&oacute;n (estr&eacute;s, cansancio, ansiedad, aburrimiento) y convertirla en una decisi&oacute;n de compra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso propone introducir una pausa. &ldquo;Si sientes que quieres algo, o incluso que lo &lsquo;necesitas&rsquo;, espera dos d&iacute;as. Si despu&eacute;s de ese tiempo sigues queri&eacute;ndolo y, adem&aacute;s, ser&iacute;as capaz de explicar con argumentos s&oacute;lidos por qu&eacute; tiene sentido ese gasto, entonces probablemente sea una decisi&oacute;n consciente. Si no, era solo una emoci&oacute;n mal gestionada&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces no basta con avanzar y saberlo como personas, sino que necesitamos ver ese avance encarnado en algo y el consumo funciona como una prueba tangible de que ese cambio (aumento de salario, de posición, etc.) es real</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Víctor González Campabadal</span>
                                        <span>—</span> investigador sobre psicología del consumidor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un sistema pensado para gastar</h2><p class="article-text">
        Por tanto, como apuntaba Dayz, las personas nos enfrentamos a la hora de comprar a un mecanismo extremadamente bien afinado. Los pagos digitales y a plazos hacen que gastar nunca haya sido m&aacute;s f&aacute;cil que ahora. &ldquo;Todos estos sistemas eliminan elementos que antes nos hac&iacute;an ser conscientes del gasto: ir a la caja y ver c&oacute;mo el dinero sal&iacute;a f&iacute;sicamente de nuestra cartera. Ahora todo es inmediato y aparece ante nosotros como por arte de magia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta que detr&aacute;s de estos engranajes hay algunos de los cerebros m&aacute;s brillantes del mundo dise&ntilde;ando experiencias para que gastar sea cada vez m&aacute;s f&aacute;cil y casi inevitable. Ir en contra de eso no es sencillo.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales amplifican ese efecto. Nos exponen de forma continua a estilos de vida aspiracionales que act&uacute;an como referencia. Generan yoes ideales inalcanzables que crean una brecha entre lo que somos y lo que queremos ser, seg&uacute;n explica Gonz&aacute;lez Campabadal. Cuanto mayor es esa distancia, mayor es la sensaci&oacute;n de insuficiencia.
    </p><h2 class="article-text">Vivir al d&iacute;a como respuesta</h2><p class="article-text">
        Por otro lado, que muchos j&oacute;venes sientan que no podr&aacute;n acceder a hitos vitales como la vivienda es otro factor que favorece el consumo y la l&oacute;gica de &ldquo;vivir al d&iacute;a&rdquo; como respuesta psicol&oacute;gica. &ldquo;Es parad&oacute;jico, pero no poder acceder a una vivienda deja un dinero disponible que puede destinarse a un estilo de vida que puede ser percibido como &lsquo;por encima de nuestras posibilidades&rdquo;, apunta Gonz&aacute;lez Campabadal.<strong> </strong>&ldquo;Que los j&oacute;venes prefieran viajar, ir a restaurantes o comprar ropa pone de manifiesto que la vivienda es un ideal inalcanzable para ellos, y frente a este ideal que se desvanece, crean otros ideales a alcanzar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es que los j&oacute;venes no puedan comprar una casa porque &lsquo;viven mejor&rsquo;, sino que &lsquo;viven mejor&rsquo; porque no pueden comprar una casa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando consumir deja de ser ‘gastar dinero’ y pasa a ser ‘cuidarse’, se reduce la fricción interna</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Víctor González Campabadal</span>
                                        <span>—</span> investigador en psicología del consumidor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Recuperar el control sin dejar de vivir</h2><p class="article-text">
        Detectar cu&aacute;ndo la relaci&oacute;n con el dinero se ha vuelto m&aacute;s emocional que racional no siempre es f&aacute;cil. El primer paso, seg&uacute;n Gonz&aacute;lez Campabadal, es cuestionar la relaci&oacute;n espont&aacute;nea que creemos que tenemos con el dinero. &ldquo;Esta tiende a ser emocional, ya que es el medio por el que satisfacemos muchas de nuestras necesidades y definimos nuestra identidad, pero tenemos que pensarla detenidamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dayz propone empezar por algo m&aacute;s pr&aacute;ctico: observar. &ldquo;Durante uno o dos meses, recomendar&iacute;a registrar absolutamente todo: cada euro que sale&rdquo;. Sin cambiar nada al principio. Solo tomar conciencia. Ese ejercicio permite ver con claridad d&oacute;nde se va el dinero y qu&eacute; gastos aportan valor real.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, se trata de elegir. No de eliminar todo lo que produce placer, sino de decidir qu&eacute; merece la pena. &ldquo;Ordenar tus finanzas no va de renunciar a todo lo que te gusta, sino de elegir mejor qu&eacute; merece quedarse&rdquo;, resume. No pasa nada por vivir algo por debajo de tus posibilidades, afirma la experta. &ldquo;S&iacute;, te ir&aacute;s a la tumba con dinero en la cuenta, pero &iquest;y qu&eacute;? Eso no quiere decir que hayas vivido una vida menos feliz. Seguramente al contrario, porque saber que cada mes llegas con margen te da tranquilidad y esa tranquilidad se puede convertir f&aacute;cilmente en felicidad (al menos financiera)&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mimate-trampa-estilo-vida-progresivo-inflar-gastos_1_13212002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 20:29:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Mímate!: la trampa del “estilo de vida progresivo” que puede inflar tus gastos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinero,Finanzas,Consumo,Bienestar,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nutricionista aclara si beber agua con gas tiene beneficios: "Su popularidad responde a una necesidad social, pedir agua al salir no suele ser una opción”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/nutricionista-aclara-beber-agua-gas-beneficios-salud-popularidad-xp_1_13184718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd35b4f0-3df8-4977-892b-23059e73f32a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un nutricionista aclara si beber agua con gas tiene beneficios: &quot;Su popularidad responde a una necesidad social, pedir agua al salir no suele ser una opción”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nutricionista Antonio Gómez analiza el auge de una bebida que permite “aunar parte de dos mundos” al ofrecer una alternativa saludable a los refrescos</p><p class="subtitle">Rafael Ruiz, fisioterapeuta, sobre los beneficios de caminar a diario: “La longevidad saludable no es un milagro médico”</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el agua con gas ha pasado de ser una bebida olvidada a convertirse en una tendencia de bienestar. Pero, entre burbujas y rodajas de lim&oacute;n, nos preguntamos si cuenta con beneficios reales o si su consumo habitual puede tener alg&uacute;n inconveniente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que su popularidad, b&aacute;sicamente, responde a una necesidad social, porque cuando la gente sale fuera de casa y toma algo, pedir agua no suele ser una opci&oacute;n&rdquo;, valora <a href="https://www.instagram.com/nutricion_antoniogomez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio G&oacute;mez,</a> nutricionista cl&iacute;nico. &ldquo;El resto de ofertas, ya sean refrescos, cervezas o vinos, no son la mejor opci&oacute;n a nivel de salud&rdquo;, analiza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El agua con gas mantiene esa parte de refresco, o lo puede parecer un poco, pero siendo una opci&oacute;n m&aacute;s saludable&rdquo;, comenta G&oacute;mez. Por tanto, su funci&oacute;n como alternativa a bebidas azucaradas o alcoh&oacute;licas es una ventaja clara.
    </p><p class="article-text">
        A nivel nutricional, el experto es claro: &ldquo;No tiene nada m&aacute;s all&aacute; del gas. S&iacute; que puede ser buena a nivel de hidrataci&oacute;n, igual que el agua convencional&rdquo;. No obstante, el nutricionista advierte de la importancia de revisar las etiquetas, ya que algunas versiones embotelladas pueden contener az&uacute;cares a&ntilde;adidos.
    </p><p class="article-text">
        Con respecto a un posible efecto saciante, G&oacute;mez introduce el matiz de que, aunque el gas pueda generar sensaci&oacute;n de plenitud, &ldquo;esto no quiere decir que sea m&aacute;s saludable o que aporte un beneficio, porque en principio las bebidas no se utilizan para saciarnos&rdquo;. Adem&aacute;s, esa ser&iacute;a simplemente el efecto f&iacute;sico del gas acumulado.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es frecuente ver el agua con gas recomendada para aliviar digestiones pesadas. G&oacute;mez aclara que, aunque algunas personas experimentan una percepci&oacute;n de alivio o &ldquo;activaci&oacute;n&rdquo; del tracto digestivo, no existen evidencias de que el agua con gas mejore el proceso por s&iacute; misma, &ldquo;es m&aacute;s bien una sensaci&oacute;n a nivel personal que se puede notar en un momento concreto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De hecho, a nivel digestivo, son m&aacute;s los efectos negativos que puede generar, en cuanto a que puede generar m&aacute;s distensi&oacute;n abdominal, reflujo de acidez o puede generar ese malestar por ese ac&uacute;mulo de gas, sobre todo si una persona bebe mucha agua con gas durante el d&iacute;a&rdquo;, matiza el nutricionista, en caso de un consumo excesivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si en un d&iacute;a tendr&iacute;amos que beber dos o tres litros de agua y queremos cubrirlos con agua con gas, s&iacute; que puede generar malestar&rdquo;, incide el experto. Por este motivo, aunque para la poblaci&oacute;n general el agua con gas es una opci&oacute;n segura para el consumo puntual o alternativa al refresco, G&oacute;mez se&ntilde;ala que tanto las personas con patolog&iacute;as digestivas cr&oacute;nicas, como con inflamaci&oacute;n de la mucosa g&aacute;strica o reflujo recurrente deber&iacute;an evitar el gas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como opci&oacute;n alternativa saludable, ya hay m&aacute;quinas comerciales para hacer tu propia agua con gas en casa, y ah&iacute; s&iacute; que puedes variar mucho la composici&oacute;n porque t&uacute; decides cu&aacute;nta cantidad de gas le pones&rdquo;, explica el experto, que apunta al contenido en sodio, con el que algunas marcas enriquecen esta bebida, como otro factor a tener cuenta. &ldquo;Cuando una persona tiene que tener una dieta baja en sodio a nivel cl&iacute;nico, el agua con gas tambi&eacute;n podr&iacute;a entrar en conflicto, pero habr&iacute;a que hacer un an&aacute;lisis cl&iacute;nico en consulta para dar una recomendaci&oacute;n espec&iacute;fica&rdquo;, concluye G&oacute;mez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/nutricionista-aclara-beber-agua-gas-beneficios-salud-popularidad-xp_1_13184718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 09:08:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un nutricionista aclara si beber agua con gas tiene beneficios: "Su popularidad responde a una necesidad social, pedir agua al salir no suele ser una opción”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agua,Bebidas,Nutrición,Salud,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Vendí mis cromos para comprarme un piso”: inmersos en la era dorada del coleccionismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6760e978-ef70-4d92-bcbe-7f5a98cd6c0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Vendí mis cromos para comprarme un piso”: inmersos en la era dorada del coleccionismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gastarse cientos o incluso miles de euros en cromos antiguos de fútbol, libros descatalogados, carteles de los Beatles o cartas Pokémon está a la orden del día. El afán coleccionista encuentra una segunda vida en internet; y los vendedores, un hobby que muchas veces deriva en forma de ganarse la vida</p><p class="subtitle">“Tan adictiva como el azúcar”: así consiguen Temu y otras apps de compras engancharte con sus ofertas</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de ferias de antig&uuml;edades, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tatarabuelo-compraba-libros-resisten-librerias-antiguas-espana_1_11954418.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">librer&iacute;as de viejo</a>, domingos de rastro madrile&ntilde;o o mercadillos a los que acuden devotos de <a href="https://www.eldiario.es/spin/comenzo-filatelia-primer-sello-postal-historia-reliquia-apreciada-coleccionistas-pm_1_12278747.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sellos</a>, monedas, <a href="https://www.eldiario.es/spin/manga-anime-japones-salen-primera-vez-subasta-exclusiva-coleccion-saldra-venta-nueva-york-pm_1_13053322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animes</a> o <a href="https://www.eldiario.es/spin/vinilos-han-vuelto-poner-moda-fuerza-pm_1_12714769.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vinilos</a>, el coleccionismo vive una nueva edad de oro gracias a la dimensi&oacute;n virtual, las redes sociales o las subastas digitales. En el vasto universo de internet, plataformas especializadas como Todocolecci&oacute;n, Discogs o Catawiki conectan objetos codiciados con sus potenciales compradores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las entradas de un concierto de los Rolling, un escurridizo cromo de Messi o una peculiar bolsa vac&iacute;a de Cheetos pueden transformarse en una verdadera obsesi&oacute;n para quien las busca. Su escasez y rareza imbuyen a estas piezas de un aura especial, una luminosidad magn&eacute;tica por la que merece la pena gastar decenas, cientos, o en ocasiones miles de euros. El coleccionista es un animal incansable y el vendedor &mdash;casi siempre, tambi&eacute;n coleccionista&mdash;, un cazador de tesoros, tasador profesional y fan&aacute;tico de su disciplina. Los expertos lo confirman: se nace y se muere coleccionista, y la fascinaci&oacute;n por una subcultura &mdash;ya sea Pok&eacute;mon, los Madelman, los Beatles o los manuscritos medievales&mdash; suele provenir de los primeros a&ntilde;os de nuestra vida: la infancia y la adolescencia, etapas que siempre laten muy vivas en las vitrinas y estanter&iacute;as de quien colecciona.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s vivas que nunca</h2><p class="article-text">
        Desde Todocolecci&oacute;n, la plataforma m&aacute;s famosa entre los coleccionistas y la mayor comunidad<em> online </em>de habla hispana de compraventa y subastas de antig&uuml;edades, arte, libros y coleccionismo, aportan datos de su ecosistema. Al d&iacute;a se suben 61.755 art&iacute;culos de media a la plataforma &mdash;casi 1,8 millones cada mes&mdash;, y en cada jornada se venden alrededor de 10.871 lotes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las modas del momento son los cromos de f&uacute;tbol, el universo Pok&eacute;mon y las monedas antiguas, mientras que los grandes cl&aacute;sicos atemporales son los libros de segunda mano y descatalogados, antig&uuml;edades, juguetes antiguos y arte&rdquo;, aseguran fuentes de la comunidad, donde en 2025 se vendieron objetos tan curiosos y dispares como un cron&oacute;grafo de carga manual por la friolera de 20.000 euros, un lienzo de Carlos de Haes titulado <em>La serenidad de lo eterno</em> por casi 12.000 euros o un bander&iacute;n de f&uacute;tbol del Athletic de Bilbao de 1967 por 7.676 euros.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2025, en Todocolección se vendieron objetos tan curiosos y dispares como un cronógrafo de carga manual por la friolera de 20.000 euros o un banderín de fútbol del Atlético de Bilbao de 1967 por 7.676</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En las entra&ntilde;as de la plataforma puedes encontrar desde bolsas de Matutano promoci&oacute;n Pok&eacute;mon con precios superiores a los 1.000 euros hasta mu&ntilde;ecas francesas Jumeau, camisetas de deporte firmadas, carteles publicitarios &mdash;uno de las Fallas valencianas de 1929 se vendi&oacute; en 2025 por 4.500 euros&mdash;, breviarios, objetos militares o juguetes modernos y antiguos, desde <a href="https://www.eldiario.es/era/minifunkos-stranger-things-fiebre-adulta-munecos-enfermedad-si-veo-caja-compro_1_12784550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los populares Funko Pop</a> a los eternos Playmobil o los min&uacute;sculos Polly Pocket. Dicho de otro modo, no hay casi nada que no puedas encontrar.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; coleccionamos? Ay, la nostalgia</h2><p class="article-text">
        Cabe preguntarse por qu&eacute; el coleccionismo vive una etapa de esplendor en esta era hiperdigital, donde la m&uacute;sica se puede escuchar gratis y las plataformas como AliExpress, Temu o Shein permiten comprar juguetes, moda o muebles a precios irrisorios &mdash;eso s&iacute;, a cambio de un grave <a href="https://www.eldiario.es/era/adictiva-azucar-temu-apps-compras-engancharte-ofertas_1_12486049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peaje medioambiental y adictivo</a>&mdash;. &iquest;Por qu&eacute; la gente gasta tanto en algo tan peque&ntilde;o como un cromo, una pegatina, una figurita de Disney o una cinta de cassette? &ldquo;El coleccionismo tira de la nostalgia. Empezamos a coleccionar lo que nos gusta de chicos y lo completamos cuando tenemos solvencia econ&oacute;mica, en la edad adulta&rdquo;, cuenta Daniel Jim&eacute;nez S&aacute;nchez, vendedor de cromos de f&uacute;tbol. Coleccionista desde los tres o cuatro a&ntilde;os de edad, hoy es aut&oacute;nomo y lleva un lustro dedic&aacute;ndose por entero a ello, con unos 80.000 lotes a la venta.
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                &quot;El coleccionismo tira de la nostalgia. Empezamos a coleccionar lo que nos gusta de chicos y lo completamos cuando tenemos solvencia económica, en la edad adulta”.                            </span>
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        Coleccionar tambi&eacute;n implica una alegr&iacute;a adulta y la evasi&oacute;n de los problemas y cuestiones cotidianas. &ldquo;Yo soy m&eacute;dico de familia y el coleccionismo es una afici&oacute;n que te mantiene la mente ocupada&rdquo;, explica Javier L&oacute;pez Aguilar, m&aacute;s conocido como El Drag&oacute;n Dorado, coleccionista de juguetes y tambi&eacute;n vendedor. En su caso, se centra en los juguetes <em>vintage</em> de su infancia, los de las d&eacute;cadas de los 70 y 80, como Madelman o Scalextric. Javier subraya el ecosistema que orbita alrededor de este <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>hobby.</em></a> &ldquo;Sales a buscar juguetes, quedas con amigos, vas a comidas, acudes a mercadillos y ferias, restauras, y adem&aacute;s te puedes ganar un dinerillo extra&rdquo;, se&ntilde;ala. En su caso, no es la fuente principal de ingresos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n implica soltar para seguir avanzando. &ldquo;Todo coleccionista tiene problemas de espacio&rdquo;, se r&iacute;e. Tiene dos trasteros y un cuarto con vitrinas, este &uacute;ltimo con sus favoritos, el 20% de su colecci&oacute;n. &ldquo;Toda colecci&oacute;n tiene sus santos griales&rdquo;, relata el m&eacute;dico, aludiendo a las piezas especialmente complicadas de conseguir. En su caso, saca pecho de los Madelman Misi&oacute;n Campa&ntilde;a y Misi&oacute;n Safari, ejemplares verdaderamente escasos en el mundo y que pueden valer 2.000 o 3.000 euros. Vende en Todocolecci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/era/vinted-compra-segunda-mano-consumo-acelerado-sostenibilidad_1_11509808.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vinted</a> &mdash;otro para&iacute;so de las joyas retro&mdash; y tiene un <a href="https://www.youtube.com/channel/UCAOfplUzOTH35nU3QGFfP1A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canal</a> de YouTube dedicado a esta pasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Javier L&oacute;pez aporta otra pista sobre la inmortalidad del coleccionismo. &ldquo;Lo principal es el camino, no la colecci&oacute;n&rdquo;, destaca. &ldquo;La gente se queda con el dato llamativo de las piezas caras, pero igual te hace m&aacute;s ilusi&oacute;n una pieza de 555 euros que una de 6.000 porque es la que llevabas buscando desde chico&rdquo;, recalca. El apego emocional es, en su opini&oacute;n, el factor m&aacute;s importante. &ldquo;Para saber si tienes un tesoro, y no basura, en el desv&aacute;n, que te lo tase un experto&rdquo;, recomienda, aconsejando completar la tasaci&oacute;n con herramientas digitales como el Orientaprecios de Todocolecci&oacute;n. En el momento de escribir este reportaje, tiene 735 lotes a la venta en la plataforma: el m&aacute;s caro, un Madelman Corsario en caja original que puede ser tuyo por 600 euros.
    </p><h2 class="article-text">Cromos de miles de euros o rarezas de los Beatles: un trabajo como otro cualquiera</h2><p class="article-text">
        En el caso de Daniel Jim&eacute;nez, el &iacute;mpetu coleccionista se ha convertido en un trabajo a tiempo completo, buena muestra de la profesionalizaci&oacute;n del coleccionismo deportivo. &ldquo;Ahora mismo tengo a una persona contratada y me planteo otra&rdquo;, relata, defendiendo que paga IVA, IRPF e impuestos, algo que &ndash;dice&ndash; gran parte de los vendedores eluden hacer. Especializado en cromos de f&uacute;tbol ESTE (previos al 2001), &ldquo;los de toda la vida&rdquo;, su perfil de comprador es un var&oacute;n con trabajo fijo y solvencia econ&oacute;mica, a caballo entre los treinta y los cuarenta. Le dedica muchas horas y compra grandes vol&uacute;menes para abastecer su tienda<em> online:</em> de rastro, herencias, coleccionistas de alto nivel o exvendedores. &ldquo;Los grandes chollos no existen. Yo compro a gente que ha coleccionado en serio&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente no se imagina cu&aacute;nto interesa. Hay poco vendedor y mucho comprador. Yo mismo vend&iacute; mi colecci&oacute;n personal para comprarme mi piso&rdquo;, revela Daniel, que tom&oacute; esa decisi&oacute;n a ra&iacute;z de la DANA de Valencia, pensando en los estragos que causa un desastre de ese calibre. &ldquo;Ten&iacute;a todos mis cromos en el trastero de mis padres y pens&eacute; en lo dif&iacute;cil de asegurar ese material si pasase algo parecido&rdquo;. Por el momento, detalla que las aseguradoras no avanzan en este &aacute;mbito. &ldquo;El problema principal es que no hay cat&aacute;logo de precios profesional ni tampoco peritos, como s&iacute; sucede en otros sectores especializados&rdquo;. En su caso, desguaz&oacute; su colecci&oacute;n y la puso a la venta en su propia tienda. Estaba valorada en una cantidad que ronda lo suficiente para pagar la entrada de una vivienda. &ldquo;Ten&iacute;a desde 1979 en adelante todos los cromos de ediciones ESTE sin pegar, con errores y fichajes, incluso los &aacute;lbumes vac&iacute;os de f&aacute;brica&rdquo;.
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                    alt="Las entradas de conciertos, el material de promoción, los periódicos o las fotografías de los de Liverpool, Elvis, Queen, Bowie o los Rolling son “pequeños santos griales para los fans”."
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            <span class="title">
                Las entradas de conciertos, el material de promoción, los periódicos o las fotografías de los de Liverpool, Elvis, Queen, Bowie o los Rolling son “pequeños santos griales para los fans”.                            </span>
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        Jim&eacute;nez se dedica sobre todo al cromo suelto. En la actualidad tiene 102.000 referencias en venta. &ldquo;As&iacute; la gente completa sus &aacute;lbumes, y dan m&aacute;s beneficio&rdquo;. Hasta ahora vend&iacute;a solamente a trav&eacute;s de internet, pero est&aacute; a punto de inaugurar la primera f&iacute;sica especializada en cromos de f&uacute;tbol antiguos. &ldquo;Es la &uacute;nica en Sevilla y Andaluc&iacute;a, posiblemente tambi&eacute;n de Espa&ntilde;a. Hay una en Barcelona y otra en Val&egrave;ncia, pero son de cromos modernos&rdquo;. Su local abrir&aacute; sus puertas entre mayo y junio.
    </p><p class="article-text">
        Las modas van por rachas: una venta muy preciada fueron los primeros cromos Messi como canterano en 2004. Los &uacute;ltimos los vendi&oacute; hace un a&ntilde;o por 2.700 euros. &ldquo;La pieza que m&aacute;s me llena haber vendido es una de Javier Clemente, del a&ntilde;o 99, la rareza de la edici&oacute;n porque lo destituyeron en la octava jornada y solo llegaron a vender el cromo en algunos puntos de Bilbao o Madrid&rdquo;. Se vende a 1.700 euros. &ldquo;Cuando lo anuncias, se vende instant&aacute;neamente&rdquo;. Ha aprendido que el mercado da vueltas. &ldquo;Est&aacute; falleciendo una generaci&oacute;n de compradores, por eso los 70 ya se est&aacute;n devaluando, mientras que los 2000 se est&aacute;n poniendo de moda&rdquo;, asegura. Al preguntarle si admite regateos, es tajante: &ldquo;Yo no puedo regatear las naranjas en el Mercadona ni la cerveza en el bar de abajo&rdquo;. Su facturaci&oacute;n mensual es ejemplo del estado de gracia del coleccionismo: 20.000 euros brutos todos los meses. &ldquo;Para m&iacute; sigue siendo un disfrute y un <em>hobby&rdquo;,</em> asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“La gente no se imagina cuánto interesa. Hay poco vendedor y mucho comprador. Yo mismo vendí mi colección personal para comprarme mi piso&#039;, revela Daniel Jiménez, cuyos ingresos mensuales con los cromos (20.000 euros brutos) son ejemplo del estado de gracia del coleccionismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Miguel Navarro, nacido en Montevideo y residente en Barcelona desde comienzos de siglo, es coleccionista de los Beatles desde siempre &ndash;&ldquo;a los 13 o 14 me empez&oacute; a picar el bichito&rdquo;&ndash;, y ha hecho del coleccionismo musical una profesi&oacute;n. Est&aacute; especializado en la <em>memorabilia</em> en torno al grupo de Lennon y compa&ntilde;&iacute;a: pelucas, guitarras, figuritas, p&uacute;as o carteles. Tuvo una tienda en el barrio g&oacute;tico y hoy vende sus piezas a trav&eacute;s de eBay, Vinted o Todocoleccion. &ldquo;Ya no me dedico a coleccionar. He aprendido el desapego material: te das cuenta de que todo es ef&iacute;mero. Lo terrenal no te lo puedes llevar al otro barrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La mayor joya que vendi&oacute; &mdash;y que lo llev&oacute; a salir en las noticias y numerosos medios&mdash; fueron cinco entradas consecutivas de sill&oacute;n de pista de 450 pesetas cada una de una familia que fue a ver a los Beatles a la plaza de toros Monumental. &ldquo;Es extremadamente raro encontrar tantas seguidas. Una sola de esas entradas vale 700 u 800 euros hoy&rdquo;. Relata que los <em>tickets </em>de conciertos, el material de promoci&oacute;n o las fotograf&iacute;as de los de Liverpool, Elvis, Queen, Bowie o los Rolling son &ldquo;peque&ntilde;os santos griales para los fans&rdquo;. Incluso la hemeroteca: &ldquo;Por ejemplo, los peri&oacute;dicos de la &eacute;poca en la que se muri&oacute; Freddy Mercury&rdquo;. Navarro tambi&eacute;n tiene tesoros de la m&uacute;sica nacional: &ldquo;Hay nichos espec&iacute;ficos de cliente, como los de Marisol o Nino Bravo&rdquo;. Cuando le pregunto qu&eacute; es lo m&aacute;s raro que ha visto coleccionar, se&ntilde;ala los sobres de az&uacute;car o las pegatinas de la fruta. &ldquo;Es un mundo muy loco que a veces roza el fetichismo&rdquo;.
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                “Es un mundo muy loco que a veces roza el fetichismo”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Oldie but goldie</em>: anticuarios y librer&iacute;as de viejo</h2><p class="article-text">
        Lo digital tambi&eacute;n ayuda a la parte m&aacute;s &lsquo;antigua&rsquo; del negocio: el de los anticuarios de arte o las librer&iacute;as de viejo. &ldquo;Las plataformas van muy bien porque los coleccionistas tienen una gran variedad de art&iacute;culos de todas las tem&aacute;ticas para poder comprar y esto es una ventaja sobre las tiendas&rdquo;, se&ntilde;ala &Aacute;ngel de Excentric Art, empresa con m&aacute;s de 50 a&ntilde;os dedicada a la compraventa de obras de arte, antig&uuml;edades, joyas y objetos de coleccionismo. Venden a coleccionistas, anticuarios, curas, pol&iacute;ticos y alg&uacute;n museo. &ldquo;Lo m&aacute;s curioso que vend&iacute; fue un antiguo museo de taxidermia hace a&ntilde;os. Ten&iacute;a muchos animales anormales como vacas de dos cabezas o animales de cinco patas&rdquo;,<strong> </strong>relata. En la actualidad tienen 8.000 lotes a la venta en Todocoleccion, con piezas que van desde una medalla rara de Napole&oacute;n a un &oacute;leo sobre tabla de San Antonio de Padua del siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s por el pasado tambi&eacute;n empapa proyectos de generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, como Erik y Sara, de la librer&iacute;a Antigularia. Vienen de la arqueolog&iacute;a y su gran pasi&oacute;n son los libros, por lo que una librer&iacute;a anticuaria casaba ambas disciplinas. &ldquo;Comenzamos durante el confinamiento, como un <em>hobby</em> y tambi&eacute;n una forma de ganar un extra&rdquo;, cuenta Sara. Su entusiasmo por el libro antiguo abarca la encuadernaci&oacute;n, el olor, los grabados o el grado de detallismo. &ldquo;Nos especializamos en libros antiguos bonitos, raros y curiosos, haciendo especial hincapi&eacute; en la literatura de mujeres, relata Sara. &rdquo;Algunos me los quedo: le tengo especial cari&ntilde;o a<em> &Eacute;xodo </em>de Silvia Mistral&ldquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más curioso que vendí fue un antiguo museo de taxidermia hace años. Tenía muchos animales anormales como vacas de dos cabezas o animales de cinco patas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángel</span>
                                        <span>—</span> Excentric Art
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de Instagram venden a gente m&aacute;s joven, con predominio femenino, y a trav&eacute;s de Todocoleccion, a un perfil m&aacute;s masculino, a partir de los cuarenta. &ldquo;Las redes sociales son una herramienta para acceder al libro antiguo&rdquo;. &iquest;Tem&aacute;ticas? De todo: feminismo, libros y arte oriental, todo lo relacionado con lo paranormal o astronom&iacute;a. Tambi&eacute;n revistas. &ldquo;Por ejemplo, dos a&ntilde;os completos de la revista Vogue de la Segunda Guerra Mundial&rdquo;, anota. &ldquo;Tenemos cosas de 10 euros y hemos tenido cosas de 6.500, detalla. &rdquo;Hemos tenido cosas preciosas, como una edici&oacute;n de <em>La hija del Rey de Egipto</em> con doce acuarelas originales&ldquo;. Solo tienen tienda <em>online,</em> una muestra de que se puede ser &rdquo;antiguas pero modernas&ldquo; gracias a las plataformas.
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                    alt="Erik y Sara, de la librería Antigularia, vienen de la arqueología y su gran pasión son los libros, por lo que una librería anticuaria casaba ambas disciplinas."
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            <span class="title">
                Erik y Sara, de la librería Antigularia, vienen de la arqueología y su gran pasión son los libros, por lo que una librería anticuaria casaba ambas disciplinas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Palpar, oler y sentir: el retorno de lo anal&oacute;gico en un mundo saturado de est&iacute;mulos</h2><p class="article-text">
        Otro segmento muy vivo es el del coleccionismo de discos en formato f&iacute;sico: las ventas de la m&uacute;sica en vinilo escalaron un 31% en Espa&ntilde;a en 2025. Seg&uacute;n <a href="https://www.promusicae.es/noticias/la-industria-de-la-musica-grabada-cierra-2025-con-un-crecimiento-del-137--n644/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> recogidos por Promusicae, la patronal de las discogr&aacute;ficas, en nuestro pa&iacute;s se despacharon 2,18 millones de discos el pasado a&ntilde;o. De los 41,7 millones del f&iacute;sico, el vinilo supone ya un 69% de las ventas, con un incremento del 30% en las unidades vendidas, aupadas por el &eacute;xito del pl&aacute;stico en las nuevas generaciones, que contemplan las piezas como objetos de culto y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/si-gente-quiere-escuchar-discos-tendra-comprarlos-tienda-iniciativa-quiere-cambiar-industria-musical_1_12988283.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">piezas creativas para conectar con los artistas</a>, incluso <a href="https://www.eldiario.es/spin/jovenes-vuelven-vinilo-no-tengan-tocadiscos-pm_1_12944450.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aunque no tengan tocadiscos</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La plataforma especializada l&iacute;der es Discogs, que en 2025 bati&oacute; todos sus r&eacute;cords con m&aacute;s de 114 millones de art&iacute;culos a&ntilde;adidos a sus colecciones, unos 2,2 millones por semana seg&uacute;n su <a href="https://www.discogs.com/about/news/discogs-breaks-all-time-record-with-more-than-114-million-items-collected-in-2025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> anual. Es el mayor volumen de actividad en un solo a&ntilde;o en los 25 a&ntilde;os de historia de Discogs, superando el r&eacute;cord anterior de 105,7 millones de art&iacute;culos a&ntilde;adidos en 2024. Un coleccionista promedio tiene 191 art&iacute;culos subidos al portal digital, con un valor cercano a los 500 euros. Los lanzamientos m&aacute;s coleccionados de todos los tiempos en el portal son una reedici&oacute;n en vinilo de 180 gramos de <em>Nevermind</em> de Nirvana en 2015 y una edici&oacute;n en <em>picture disc </em>de <em>Reputation</em> de Taylor Swift en 2017.
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            <span class="title">
                Angelita Records le vendió a Tito, un cantante de rumba, los discos de su propia discografía que le faltaban.                            </span>
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        Desde Angelita Records, con <a href="https://www.instagram.com/p/DSVMgz0jJlz/?img_index=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tienda</a> f&iacute;sica de discos en Vilanova i la Geltr&uacute; y prol&iacute;fico <a href="https://www.discogs.com/es/user/AngelitaRecords?utm_source=ig&amp;utm_medium=social&amp;utm_content=link_in_bio&amp;fbclid=PAZXh0bgNhZW0CMTEAc3J0YwZhcHBfaWQMMjU2MjgxMDQwNTU4AAGne9810_P1OTqXMtGg_jGZ4kwKClo5tWULLrmMtWrUjr0ftdQz5sbr5N5h5vQ_aem_uNLzlTAGM5k3Yoyz7tEvqg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perfil</a> en Discogs &mdash;tienen m&aacute;s de 9.000 referencias en venta&mdash;, confirman el repunte del vinilo. &ldquo;La gente joven, que son nativos digitales, est&aacute;n reconectando con el formato f&iacute;sico. Hay un <em>boom</em> de chavalas superj&oacute;venes que se van solas a las ferias y a las tiendas&rdquo;, celebran. Su tesoro personal son los discos de rumba de artistas nacionales de los 60. &ldquo;A veces da igual que algo valga un euro si es lo que est&aacute;s buscando&rdquo;. Como an&eacute;cdota, conoci&oacute; en persona a Tito, un cantante de rumba que acudi&oacute; a la tienda y al que le faltaban sus propios discos. Le ayudaron a encontrarlos. &ldquo;Uno se llamaba<em> Elena Bomb&oacute;n&rdquo;</em>. De vez en cuando, llegan rara avis. &ldquo;Tuvimos el <em>Catch A Fire </em>de The Wailers, un disco que se abre en formato zippo, una edici&oacute;n especial que se vende a 200 euros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hacen hincapi&eacute; en el valor de las plataformas: &ldquo;Discogs representa el 50% o el 60% de nuestra faena&rdquo;. Y adem&aacute;s, diluye las fronteras y acerca la m&uacute;sica a cualquier parte. &ldquo;Vend&iacute; un disco de Mecano a Estados Unidos&rdquo;, relata. Desde Angelita est&aacute;n convencidos de que el vinilo nunca pasar&aacute; de moda. &ldquo;Si llegase el Apocalipsis y nos dejase sin luz, nos inventar&iacute;amos la forma de escuchar discos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Núñez-Torrón Stock]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 20:21:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Vendí mis cromos para comprarme un piso”: inmersos en la era dorada del coleccionismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[coleccionismo,Dinero,Tendencias,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comer para vivir más y mejor: la obsesión por la longevidad y el rendimiento está cambiando nuestra alimentación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer-vivir-mejor-obsesion-longevidad-rendimiento-cambiando-alimentacion_1_13167574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84890627-6e51-447a-ac68-b8cc520d9f8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comer para vivir más y mejor: la obsesión por la longevidad y el rendimiento está cambiando nuestra alimentación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que comemos deja de percibirse únicamente como placer, hábito o necesidad y empieza a pensarse como una herramienta, una palanca para rendir más, para prevenir, para concentrarse, para recuperarse o para dormir mejor
</p><p class="subtitle">Casas sin cocina y más comida preparada: el círculo vicioso que explica cómo vivimos hoy</p></div><p class="article-text">
        La pasada edici&oacute;n de Alimentaria Barcelona, la gran feria de tendencias del sector alimentario que reuni&oacute; el pasado marzo en la capital catalana a marcas, distribuidores, fabricantes y expertos internacionales, dej&oacute; tambi&eacute;n una de las ideas m&aacute;s sugerentes del encuentro. No ten&iacute;a que ver con un ingrediente de moda, sino con una pregunta de fondo: &iquest;qu&eacute; significa hoy comer bien en una cultura obsesionada con vivir m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        La feria funcion&oacute;, en ese sentido, como un buen term&oacute;metro de una conversaci&oacute;n que ya circula con fuerza en el sector. La salud ha dejado de ser solo una preocupaci&oacute;n m&eacute;dica para convertirse en una aspiraci&oacute;n cultural, un lenguaje de estatus y un nuevo criterio de consumo. Y en ese desplazamiento, lo que est&aacute; en juego no es solo qu&eacute; comemos, sino c&oacute;mo entendemos el propio acto de comer.
    </p><p class="article-text">
        Marius Robles, futur&oacute;logo, divulgador y escritor, puso palabras a esa idea durante una de las ponencias del programa. Su planteamiento es sencillo y reconocible. Durante a&ntilde;os, el lujo se asoci&oacute; a la posesi&oacute;n, a los s&iacute;mbolos visibles de riqueza o a las experiencias exclusivas. Hoy, sin embargo, empieza a emerger otro tipo de aspiraci&oacute;n. El nuevo lujo, seg&uacute;n esta l&oacute;gica, ya no es tanto tener m&aacute;s como vivir m&aacute;s y, sobre todo, vivir mejor.
    </p><p class="article-text">
        El cambio tambi&eacute;n es generacional. Si para los<em> boomers</em> la meta del bienestar estuvo durante d&eacute;cadas ligada a la estabilidad material, y para la generaci&oacute;n X y los <em>millennials </em>a las experiencias memorables, entre las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes el foco empieza a desplazarse hacia la optimizaci&oacute;n de la salud. Dormir bien, medir biomarcadores, entrenar, prevenir o ajustar la dieta a objetivos concretos dejan de ser h&aacute;bitos de nicho para convertirse en parte de un nuevo lenguaje aspiracional.
    </p><p class="article-text">
        La aspiraci&oacute;n ya no pasa solo por evitar la enfermedad, sino por exhibir cierto control sobre el propio cuerpo, la energ&iacute;a, la forma f&iacute;sica, el descanso o el <a href="https://www.eldiario.es/era/discurso-equilibrio-hormonal-toma-redes-venden-autocuidado-forma-disciplina_1_12515154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">equilibrio hormonal</a>. En otras palabras, la salud como nuevo estatus. Ese giro cultural tambi&eacute;n altera la forma en que entendemos la comida. La alimentaci&oacute;n deja de percibirse &uacute;nicamente como placer, h&aacute;bito o necesidad y empieza a pensarse como una herramienta, una palanca para rendir m&aacute;s, para prevenir, para concentrarse, para recuperarse o para dormir mejor. La comida, por tanto, ya no compite solo con otra comida. Tambi&eacute;n compite con suplementos, aplicaciones, <em>wearables</em> &mdash;dispositivos electr&oacute;nicos inteligentes que se llevan sobre el cuerpo como accesorios o parte de la vestimenta&mdash;, pruebas diagn&oacute;sticas y protocolos de bienestar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La aspiración ya no pasa solo por evitar la enfermedad, sino por exhibir cierto control sobre el propio cuerpo, la energía, la forma física, el descanso o el equilibrio hormonal. La salud como nuevo estatus</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos pasando de una econom&iacute;a del consumo a una econom&iacute;a del rendimiento&rdquo;, plante&oacute; Robles. En ese marco, el consumidor ya no se pregunta solo si un producto est&aacute; bueno, si es pr&aacute;ctico o si tiene un precio razonable. Ya no basta con que guste o encaje en el presupuesto. Ahora lo importante es qu&eacute; aporta, qu&eacute; mejora, qu&eacute; optimiza.
    </p><p class="article-text">
        Esta idea conecta con esa &ldquo;sociedad del cansancio&rdquo; popularizada por el fil&oacute;sofo Byung-Chul Han, en la que el agotamiento se ha convertido en una condici&oacute;n estructural del presente. En una cultura atravesada por la hiperexigencia, la productividad permanente y la promesa de una mejor versi&oacute;n de uno mismo, no extra&ntilde;a que el mercado premie cada vez m&aacute;s todo aquello que promete energ&iacute;a, concentraci&oacute;n, descanso o claridad mental.
    </p><p class="article-text">
        Eso ayuda a explicar por qu&eacute; en las baldas de los supermercados ganan peso categor&iacute;as como <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/desconcertante-auge-batidos-proteinas-han-pasado-bebida-pastosa-industria-multimillonaria_1_12769413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la prote&iacute;na</a> &mdash;uno de los grandes temas de esta edici&oacute;n de Alimentaria&mdash;, los prebi&oacute;ticos, los <a href="https://www.eldiario.es/temas/probioticos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">probi&oacute;ticos</a>, el magnesio, la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/creatina-musculos-mejorar-longevidad-mejora-longevidad-cerebro_1_12343030.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creatina</a> o los llamados alimentos funcionales. Tambi&eacute;n ayuda a entender el auge de contenido en internet relacionado con la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cosmos-abdomen-especialista-explica-diario-cuidar-microbiota-intestinal_1_12533233.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">microbiota</a>, la nutrici&oacute;n personalizada y las propuestas vinculadas al control gluc&eacute;mico, la saciedad o el bienestar mental. Pero la sobreabundancia de informaci&oacute;n no siempre despeja dudas. &ldquo;Nunca hubo tanta informaci&oacute;n sobre salud y alimentaci&oacute;n y, sin embargo, el consumidor parece m&aacute;s confundido que nunca&rdquo;, resumi&oacute; Robles durante su intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales amplifican dietas, rutinas de ejercicio y soluciones r&aacute;pidas con una velocidad dif&iacute;cil de seguir. A cada estudio parece responderle otro que lo contradice. A cada tendencia le sucede una nueva promesa. El resultado es un mercado saturado de mensajes, donde conviven la ciencia, el marketing, la ansiedad por optimizarse y el espect&aacute;culo. En ese contexto, la longevidad avanza a la vez como aspiraci&oacute;n leg&iacute;tima y como terreno f&eacute;rtil para la exageraci&oacute;n. Toni Massan&eacute;s, director general de la Fundaci&oacute; Al&iacute;cia (laboratorio de alimentaci&oacute;n responsable), describe este momento como una etapa de &ldquo;l&iacute;o importante&rdquo;, marcada por la aceleraci&oacute;n de las modas, la obsesi&oacute;n por leer las etiquetas y una relaci&oacute;n cada vez m&aacute;s fragmentada con la comida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Comemos significados, comemos valores, no solo nutrientes. Comer solo por salud no es sano</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Toni Massanés </span>
                                        <span>—</span> Fundación Alícia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los vectores m&aacute;s visibles de esa transformaci&oacute;n es la irrupci&oacute;n de los f&aacute;rmacos GLP-1, con Ozempic y otros tratamientos similares como gran emblema cultural del momento. Estos medicamentos se perfilan como una fuerza capaz de alterar de forma profunda el ecosistema alimentario. No tanto por el debate farmacol&oacute;gico en s&iacute;, sino por una consecuencia muy concreta: la reducci&oacute;n del apetito. &ldquo;El mayor enemigo ahora que tenemos encima de la mesa es la ausencia de apetito&rdquo;, advirti&oacute; Robles.
    </p><p class="article-text">
        Si el apetito disminuye, se transforman tambi&eacute;n la frecuencia de consumo, el tama&ntilde;o de las raciones y la relaci&oacute;n emocional con la comida. Lo que hasta hace poco era abundancia, variedad o impulso puede dejar de tener el mismo sentido. En restauraci&oacute;n, por ejemplo, eso podr&iacute;a traducirse en men&uacute;s m&aacute;s breves, menos platos y una mayor exigencia sobre el valor de cada bocado. En gran consumo, podr&iacute;a acelerar la demanda de productos m&aacute;s densos en nutrientes, funcionales y orientados a la saciedad y al rendimiento.
    </p><p class="article-text">
        Ese movimiento ya empieza a traducirse en innovaci&oacute;n. Leyre Urtasun, responsable de Desarrollo de Producto del CNTA (Centro Nacional de Tecnolog&iacute;a y Seguridad Alimentaria), sostiene que el fen&oacute;meno GLP-1 no est&aacute; dando lugar tanto a una nueva categor&iacute;a cerrada de alimentos como a un cambio m&aacute;s profundo en la l&oacute;gica de dise&ntilde;o. &ldquo;El fen&oacute;meno GLP-1 acelera un cambio de fondo. La l&oacute;gica ya no es maximizar consumo, sino valor nutricional por ingesta&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El cambio est&aacute; dejando de ser una hip&oacute;tesis. Seg&uacute;n Urtasun, ya hay estudios que &ldquo;detectan una reducci&oacute;n del gasto alimentario en los hogares con usuarios de agonistas GLP-1 de entre un 5% y un 6%, especialmente en <em>snacks </em>y productos altamente cal&oacute;ricos, y tambi&eacute;n se observa una menor frecuencia de consumo en restauraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El consumo de estos f&aacute;rmacos no afecta solo a la cantidad de comida ingerida, sino tambi&eacute;n a la experiencia sensorial. Urtasun asegura que cada vez hay m&aacute;s indicios de que algunos usuarios perciben de otra forma sabores y texturas, de modo que factores como la palatabilidad, el tama&ntilde;o de la porci&oacute;n o la intensidad del sabor pasan a ser variables cr&iacute;ticas para la innovaci&oacute;n. En particular, las texturas muy grasas y los sabores excesivamente dulces pueden llegar a resultar desagradables para parte de estos usuarios. De ah&iacute; que advierta contra las respuestas precipitadas. &ldquo;El principal riesgo que afronta la industria es intentar responder demasiado r&aacute;pido a una tendencia compleja sin comprender plenamente qu&eacute; est&aacute; cambiando en el consumidor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que asoma aqu&iacute; es un cambio de fondo. Si una parte creciente de los consumidores come menos, pero exige m&aacute;s de cada ingesta, la l&oacute;gica del volumen de ventas pierde centralidad. Ese desplazamiento obliga a repensar productos, formatos y porciones, pero tambi&eacute;n abre una pregunta m&aacute;s profunda sobre el significado cultural de comer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una época marcada por la aceleración de las modas, la circulación vertiginosa de tendencias y la fragmentación de hábitos, comer sigue siendo también vínculo, cultura y placer</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No significa, necesariamente, el fin de la comida como espacio de disfrute, pero s&iacute; apunta a una fragmentaci&oacute;n del propio concepto de alimentaci&oacute;n. Toni Massan&eacute;s introduce aqu&iacute; una advertencia importante frente al entusiasmo funcionalista. &ldquo;Comemos significados, comemos valores, no solo nutrientes&rdquo;, resume. A su juicio, el problema no es que la salud gane peso en la conversaci&oacute;n alimentaria, sino que esa conversaci&oacute;n termine reduciendo la comida a una simple funci&oacute;n. &ldquo;Comer solo por salud no es sano&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Frente a una cultura que mide la comida por lo que promete hacer por el cuerpo, Massan&eacute;s recuerda una dimensi&oacute;n a menudo olvidada. &ldquo;Lo mejor de la comida es la compa&ntilde;&iacute;a. Incluso lo m&aacute;s sano de la comida es la compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;. Algo que en la Fundaci&oacute; Al&iacute;cia han comprobado en proyectos piloto en los que personas con soledad no deseada eran derivadas desde atenci&oacute;n primaria a comer varios d&iacute;as por semana en restaurantes de men&uacute;, con resultados positivos en su bienestar emocional. La idea, en el fondo, es sencilla. La comida tambi&eacute;n puede ser una forma de cuidado cuando recupera su dimensi&oacute;n relacional.
    </p><p class="article-text">
        Ese matiz es importante porque devuelve al centro una cuesti&oacute;n que el discurso de la optimizaci&oacute;n suele dejar en segundo plano. En una &eacute;poca marcada por la aceleraci&oacute;n de las modas, la circulaci&oacute;n vertiginosa de tendencias y la fragmentaci&oacute;n de h&aacute;bitos, comer sigue siendo tambi&eacute;n v&iacute;nculo, cultura y placer.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los GLP-1, la conversaci&oacute;n ya apunta a una frontera todav&iacute;a incipiente, pero cada vez m&aacute;s visible. Junto a la nutrici&oacute;n deportiva o al cl&aacute;sico <em>brain food</em>, la industria empieza a explorar nuevas promesas de funcionalidad, tambi&eacute;n en el terreno cognitivo. La hip&oacute;tesis, todav&iacute;a prospectiva, conecta con el auge de dispositivos que monitorizan sue&ntilde;o, actividad y otros marcadores fisiol&oacute;gicos. &ldquo;Si el cuerpo ya se cuantifica, el siguiente paso ser&iacute;a integrar esos datos en recomendaciones nutricionales cada vez m&aacute;s precisas&rdquo;, asegur&oacute; Robles. Una alimentaci&oacute;n menos gen&eacute;rica y m&aacute;s ajustada al estado biol&oacute;gico y cognitivo de cada persona. Algo en lo que coinciden tambi&eacute;n desde el CNTA.
    </p><p class="article-text">
        Todo parece apuntar a que, en una cultura marcada por el cansancio, el ruido y la exigencia de rendir, la comida deja de venderse solo como placer y bienestar, empieza a venderse, tambi&eacute;n, como una forma de seguir funcionando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer-vivir-mejor-obsesion-longevidad-rendimiento-cambiando-alimentacion_1_13167574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 14:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comer para vivir más y mejor: la obsesión por la longevidad y el rendimiento está cambiando nuestra alimentación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Tendencias,Salud,Bienestar,Envejecimiento,Alimentación saludable]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/028935ba-6fc1-4372-9440-59675ede5dea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: &quot;Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Clases de cerámica, 'running' o crochet: lo que empieza como una afición puede acabar convertido en una fuente de autoexigencia. La presión por mejorar, compartir o rentabilizar está transformando el ocio en una extensión más del trabajo</p><p class="subtitle">Juan Evaristo, filósofo: “La libertad tiene que ver con descansar a pierna suelta y no con moverse como pollos sin cabeza”</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Internet ha consolidado una especie de imaginario compartido: al entrar en la crisis vital de los 30, cada persona parece elegir un <em>starter pack</em> con un nuevo <em>hobby</em> que nunca antes hab&iacute;a explorado. Est&aacute;n quienes empiezan a jugar a p&aacute;del, quienes se enganchan a correr, quienes descubren el roc&oacute;dromo, se hacen pajareros<em> </em>o se apuntan a clases de cer&aacute;mica o crochet.
    </p><p class="article-text">
        Pero los <em>hobbies</em> no aparecen solo como respuesta a estas crisis, sino que forman parte de la identidad que construimos a lo largo de la vida. En teor&iacute;a, son ese espacio reservado al tiempo libre en el que practicamos actividades por gusto y sin una finalidad productiva. As&iacute; los define, al menos, la RAE: &ldquo;Actividad que, como afici&oacute;n o pasatiempo favorito, se practica habitualmente en los ratos de ocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en una sociedad como la que vivimos, que valora la productividad por encima de todo y mide nuestra val&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en relaci&oacute;n al trabajo</a>, cabe preguntarse hasta qu&eacute; punto ese espacio sigue existiendo. &iquest;Somos realmente capaces de disfrutar de nuestras aficiones sin objetivos ni exigencias o, por el contrario, dejamos que recaiga sobre ellas el peso de la autoexigencia y el perfeccionamiento que caracterizan al trabajo contempor&aacute;neo?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7596367425445104918"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Un espacio de disfrute y gozo</h2><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, nos encontramos en una paradoja en relaci&oacute;n al tiempo de ocio. El fil&oacute;sofo <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-filosofo-libertad-ver-descansar-pierna-suelta-no-moverse-pollos-cabeza_1_12438063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Evaristo Valls Boix</a>, autor de los ensayos <em>El derecho a las cosas bellas </em>(Ariel, 2025) y <em>JOMO, el gusto de perder </em>(pr&oacute;ximamente publicado en Anagrama), explica que &ldquo;en la era del ocio, <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ocio se ha vuelto imposible</a>&rdquo;. Vivimos en una sociedad de consumo en la que &ldquo;todas nuestras aficiones o h&aacute;bitos gustosos est&aacute;n mediados o por el trabajo o por el consumo. Y, por tanto, el tiempo libre es un tiempo a invertir o tiempo que aprovechar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que nuestras aficiones, que originalmente estaban destinadas al disfrute, pasan por el filtro de la optimizaci&oacute;n e, incluso, de la rentabilidad. Si no somos buenos en algo, aunque disfrutemos con ello, lo abandonamos porque se considera una &ldquo;p&eacute;rdida de tiempo&rdquo;. Esto es lo que le ha ocurrido a Laura, de 36 a&ntilde;os, quien asegura haber dejado todos los <em>hobbies</em> que en alg&uacute;n momento inici&oacute; &mdash;la cer&aacute;mica, la reposter&iacute;a, el boxeo o el dise&ntilde;o de cestas de regalo para madres y beb&eacute;s&mdash; por no ser lo suficientemente buena en ninguno de esos &aacute;mbitos: &ldquo;Las cestas de regalo para beb&eacute;s y mam&aacute;s me quedaban preciosas&hellip; y luego vi con las que compet&iacute;a en Etsy&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Laura, de 36 años, ha dejado varios hobbies por sentir que no es lo suficientemente buena: &#039;Las cestas de regalo para bebés y mamás me quedaban preciosas… y luego vi con las que competía en Etsy</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta comparaci&oacute;n constante proviene, como explica Joana Tom&agrave;s, psic&oacute;loga especializada en ansiedad y autoexigencia, de &ldquo;haber internalizado la l&oacute;gica de la productividad no solo en los espacios de trabajo, sino tambi&eacute;n en los espacios de descanso. De esa forma, el ocio deja de ser un fin en s&iacute; mismo y pasa a evaluarse con preguntas como: &iquest;Estoy mejorando? &iquest;Estoy siendo constante? &iquest;Esto sirve para algo?&rdquo;. Si la respuesta es, aparentemente, negativa, es entonces cuando surge la culpa: un sentimiento que termina por ser paralizante.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica de la excelencia no es algo individual. En el episodio <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Muchachas excelentes</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del podcast </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga Date Cuenta</em></a> analizan c&oacute;mo la exigencia de excelencia est&aacute; profundamente vinculada a la verg&uuml;enza de clase y al g&eacute;nero, y, a su vez, c&oacute;mo eso limita la capacidad de hacer cosas sin la garant&iacute;a de hacerlas bien. Kamila, de 31 a&ntilde;os, lo expresa con claridad al reconocer que de peque&ntilde;a fue la &ldquo;ni&ntilde;a superdotada&rdquo; y ahora de adulta, si no es buena en algo al instante, lo deja. Un sentimiento que comparte con Marta, de 41 a&ntilde;os, quien asegura que se autopresiona por conseguir resultados en cualquier cosa que haga: &ldquo;Tengo superidentificado que esto es consecuencia del discurso que recib&iacute; tanto en el colegio como en casa cuando era ni&ntilde;a&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7555897704224804118"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En ese sentido, Valls Boix explica la diferencia de c&oacute;mo act&uacute;a la culpa en relaci&oacute;n al g&eacute;nero, y en un marco de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Heterosexualidad_obligatoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heterosexualidad obligatoria</a>. Mientras que las mujeres &ldquo;sienten m&aacute;s verg&uuml;enza de hacer o participar por verse desautorizadas. En el caso de los hombres, el discurso hegem&oacute;nico de la masculinidad cishetero pasa por la impenetrabilidad, es decir, por no mostrar tu vulnerabilidad, por estar siempre en dominio de la situaci&oacute;n&rdquo;. De una forma u otra, la necesidad de optimizaci&oacute;n acaba coartando la posibilidad de disfrute y gozo.
    </p><p class="article-text">
        Para luchar contra esto, prosigue el fil&oacute;sofo y escritor, lo interesante &ldquo;son las aficiones y los <em>hobbies</em> que no tienen ning&uacute;n fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo&rdquo;. En ese sentido, recuerda las palabras del tambi&eacute;n fil&oacute;sofo Roland Barthes en relaci&oacute;n a la pereza, quien planteaba que le interesaba practicar algunas actividades que le gustaban mucho, pero en las que no era bueno, porque esas actividades, por un lado, le ayudaban a descomponer su <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narcisismo</a>, y a que disfrutar no coincida con dominar. &ldquo;Yo me sumo a la idea de Barthes de que estas actividades son una forma muy radical de libertad&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo interesante son las aficiones y los hobbies que no tienen ningún fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Evaristo Valls Boix</span>
                                        <span>—</span> filósofo y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto lo atestigua Leonor, de 25 a&ntilde;os, que asegura que lo que m&aacute;s le gusta de sus clases de salsa es que tiene &ldquo;superclaro que jam&aacute;s voy a poder ser bailarina profesional &mdash;no se me da tan bien&mdash; y que s&oacute;lo voy a pas&aacute;rmelo bien y a escuchar una m&uacute;sica que me encanta y aprender sobre ella&rdquo;. As&iacute; como Clara, de 39, quien encuentra en los<em> hobbies</em> &mdash;especialmente el crochet&mdash; &ldquo;algo en lo que me puedo permitir ser mediocre sin culpabilidad, ya que, adem&aacute;s, me dedico a una profesi&oacute;n en la que, lamentablemente, la perfecci&oacute;n se valora much&iacute;simo&rdquo;. O Sof&iacute;a, de 31 a&ntilde;os, que ha encontrado en la cer&aacute;mica una forma de reconciliarse con una idea que lleva escuchando desde peque&ntilde;a: &ldquo;Siempre me han dicho que soy supertorpe y no tengo ma&ntilde;a para nada. [...] En este tiempo siento que he aprendido mucho, pero disfruto del gusto de hacerlo sin presi&oacute;n. A veces no me sale bien, practico el desapego y me reconcilio con mi impaciencia y &lsquo;torpeza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando estos <em>hobbies</em> dejan de vivirse solo en privado y se les a&ntilde;ade la dimensi&oacute;n p&uacute;blica de las redes sociales?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joana Tomàs</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La exposici&oacute;n p&uacute;blica del <em>hobby</em></h2><p class="article-text">
        Las redes sociales se han convertido en una potencial fuente de inspiraci&oacute;n en nuestras aficiones. La etiqueta <em>#runningtips,</em> con consejos para corredores, acumula m&aacute;s de 270.000 publicaciones en TikTok, <em>#crochettutorial</em> m&aacute;s de 500.000, mientras que <em>#ceramics</em> &mdash;donde se re&uacute;nen consejos, ideas, materiales, etc&mdash; supera el mill&oacute;n. Sin embargo, las redes sociales tambi&eacute;n han favorecido estas din&aacute;micas de comparaci&oacute;n, de autoexigencia y de rentabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al subir una foto de nuestros <em>hobbies</em> a redes sociales &ldquo;convertimos nuestro tiempo libre y nuestro espacio y tiempo de esparcimiento en una mercanc&iacute;a. Y esa circulaci&oacute;n genera reacciones, genera un tr&aacute;fico y un afecto ligado a ese tr&aacute;fico&rdquo;, explica Valls Boix. Y ese afecto no siempre nos beneficia. Tom&agrave;s &mdash;psic&oacute;loga&mdash; asegura que &ldquo;vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexi&oacute;n, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7563415960690904333"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es por ello que Cristina, de 42 a&ntilde;os, quien, adem&aacute;s de su trabajo, tiene una cuenta de <em>lifestyle </em>en Instagram donde, entre otras cosas, publica lo que cocina, reconoce que ha llegado a sentir ansiedad. &ldquo;Cada vez que algo se te da bien, la mayor&iacute;a de gente te insta a monetizar: &lsquo;monta un restaurante&rsquo;, &lsquo;para cu&aacute;ndo el libro de recetas&rsquo;, &lsquo;gr&aacute;balas en v&iacute;deo&rsquo;. No puedo simplemente disfrutar de cocinar. A veces ni lo comparto porque, la mayor&iacute;a de veces, la respuesta va ah&iacute;&rdquo;. Diana, de 25, se ha sentido animada a mercantilizar sus <em>hobbies</em> en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, pero, finalmente, se &ldquo;ha prohibido subir a redes el proceso o resultado de aquellos <em>hobbies</em> que hago por placer porque inevitablemente mientras lo hago me pondr&iacute;a a pensar si queda bien o si gustar&aacute; y no tanto en si estoy disfrutando hacerlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que algo se te da bien, la mayoría de gente te insta a monetizar: ‘monta un restaurante’, ‘para cuándo el libro de recetas’, ‘grábalas en vídeo’. No puedo simplemente disfrutar de cocinar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina</span>
                                        <span>—</span> 42 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese rechazo a monetizar un <em>hobby</em> tambi&eacute;n lo lleva por bandera Alba, de 34 a&ntilde;os, ya que, para ella, &ldquo;la vida buena es totalmente incompatible con la rentabilidad&rdquo;. Por ello, la psic&oacute;loga Joana Tom&agrave;s reivindica que &ldquo;hacer cosas sin objetivo no solo es &uacute;til, sino que es muy necesario. A nivel psicol&oacute;gico, estos momentos permiten regularnos, que recuperemos la energ&iacute;a, que tengamos la capacidad de descubrir y de disfrutar y, sobre todo, que podamos favorecer una creatividad m&aacute;s espont&aacute;nea&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta creatividad no solo se encuentra en la pr&aacute;ctica de los <em>hobbies</em> m&aacute;s tradicionales, sino que Valls Boix tambi&eacute;n defiende que &ldquo;nuestro tiempo libre se puede invertir en la militancia, en el activismo, y puede ser algo absolutamente gustoso, divertido y celebrativo&rdquo;. El objetivo final, por tanto, es concebir los <em>hobbies,</em> en cualquiera de sus formas, como un espacio de horizontalidad que rompa con las din&aacute;micas capitalistas y que nos permita entender que no todo lo valioso tiene que ser rentable. Y que hay formas de vivir &mdash;m&aacute;s lentas y m&aacute;s torpes&mdash; que, precisamente por no servir para nada, merecen la pena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 20:06:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Bienestar,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El regreso de los auriculares con cable: por qué ganan popularidad frente a los inalámbricos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/regreso-auriculares-cable-ganan-popularidad-frente-inalambricos-pm_1_13116716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f0539fb-cea4-4865-b000-d06ef73555f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140012.jpg" width="3339" height="1878" alt="El regreso de los auriculares con cable: por qué ganan popularidad frente a los inalámbricos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En plena era del Bluetooth y la hiperconectividad, los auriculares con cable resurgen como alternativa más simple, fiable y, para muchos, mejor</p><p class="subtitle">Cómo usar el manos libres en el coche: normativa, excepciones y multas
</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os parec&iacute;an condenados a desaparecer. La decisi&oacute;n de Apple de eliminar el conector de auriculares en el iPhone 7 en 2016 marc&oacute; un punto de inflexi&oacute;n que empuj&oacute; a millones de usuarios hacia el Bluetooth. Sin embargo, casi una d&eacute;cada despu&eacute;s, los auriculares con cable est&aacute;n protagonizando un inesperado regreso, impulsado por una <strong>mezcla de razones</strong> t&eacute;cnicas, culturales y hasta emocionales.
    </p><p class="article-text">
        Los datos respaldan este giro. Seg&uacute;n la firma de an&aacute;lisis <a href="https://www.circana.com/post/wired-headphones-growth-is-a-throwback-to-2016" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Circana</a>, <strong>las ventas de auriculares con cable</strong> repuntaron tras cinco a&ntilde;os de ca&iacute;da, con un aumento del 20% en ingresos durante las primeras semanas de 2026. Este crecimiento sugiere algo m&aacute;s que una moda pasajera: apunta a un cambio en la percepci&oacute;n del consumidor.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los argumentos m&aacute;s repetidos es la calidad de sonido. A diferencia de los modelos inal&aacute;mbricos, que dependen de compresi&oacute;n de audio y c&oacute;decs Bluetooth, los auriculares con cable ofrecen una <strong>transmisi&oacute;n directa </strong>y sin p&eacute;rdidas. <a href="https://arxiv.org/abs/2511.11527" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudios </a>sobre audio digital se&ntilde;alan que las conexiones f&iacute;sicas siguen ofreciendo mayor fidelidad sonora que las inal&aacute;mbricas, al evitar procesos de compresi&oacute;n y p&eacute;rdida de se&ntilde;al propios del Bluetooth.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DWcGkE4iGwt/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>M&aacute;s que sonido: una reacci&oacute;n cultural</strong></h2><p class="article-text">
        Pero no todo es una cuesti&oacute;n t&eacute;cnica. El regreso del cable tambi&eacute;n se inserta en una tendencia cultural m&aacute;s amplia: una cierta fatiga tecnol&oacute;gica. En un contexto dominado por la inteligencia artificial, dispositivos inteligentes y ecosistemas cerrados, muchos usuarios buscan <strong>experiencias m&aacute;s sencillas</strong>, tangibles y previsibles. Conectar y escuchar, sin emparejamientos, sin bater&iacute;a y sin interrupciones.
    </p><p class="article-text">
        A esta l&oacute;gica pr&aacute;ctica se suma un factor inesperado:<strong> la est&eacute;tica</strong>. Celebridades como Zo&euml; Kravitz han contribuido a revalorizar los auriculares con cable como accesorio visible, casi como una declaraci&oacute;n de estilo. En redes sociales, cuentas dedicadas a esta tendencia muestran c&oacute;mo el cable, antes considerado un estorbo, se ha convertido en un s&iacute;mbolo de autenticidad frente a la invisibilidad del inal&aacute;mbrico.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay razones de uso cotidiano. Los auriculares Bluetooth, pese a sus avances, siguen enfrent&aacute;ndose a<strong> problemas comunes</strong>: bater&iacute;as que se agotan, fallos de conexi&oacute;n o p&eacute;rdida de los dispositivos. Frente a esto, el cable ofrece una<strong> fiabilidad casi absoluta</strong>. No requiere carga, no depende de software y funciona de manera inmediata en cualquier contexto compatible.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, incluso las<strong> grandes tecnol&oacute;gicas</strong> que impulsaron su desaparici&oacute;n no han renunciado del todo a ellos. Tim Cook lleg&oacute; a reconocer que la compa&ntilde;&iacute;a sigue vendiendo auriculares con cable porque &ldquo;la gente todav&iacute;a los compra&rdquo;. Hoy, estos conviven con adaptadores, conexiones USB-C o Lightning, adapt&aacute;ndose a un ecosistema que, en teor&iacute;a, ya los hab&iacute;a dejado atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno encaja, adem&aacute;s, en una ola m&aacute;s amplia de recuperaci&oacute;n de<strong> lo &ldquo;retro&rdquo;</strong>: desde vinilos hasta c&aacute;maras anal&oacute;gicas. En un mundo cada vez m&aacute;s digital e intangible, el cable representa algo casi f&iacute;sico, una conexi&oacute;n directa no solo con el dispositivo, sino con <strong>una forma de consumir tecnolog&iacute;a</strong> m&aacute;s consciente y menos mediada.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de suponer el fin del Bluetooth, el resurgir de los auriculares con cable refleja una<strong> convivencia</strong> de modelos. La comodidad inal&aacute;mbrica sigue siendo clave, pero ya no es la &uacute;nica opci&oacute;n dominante. En ese equilibrio entre innovaci&oacute;n y simplicidad, el viejo cable ha encontrado un nuevo espacio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inma Moraleda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/regreso-auriculares-cable-ganan-popularidad-frente-inalambricos-pm_1_13116716.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 12:00:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El regreso de los auriculares con cable: por qué ganan popularidad frente a los inalámbricos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No hay que avergonzarse de ser vanidoso": el auge de los estándares de belleza masculina imposibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-hay-avergonzarse-vanidoso-auge-estandares-belleza-masculina-imposibles_1_13060297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c34a7a0-eb85-49e2-884d-3e8297cb82a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No hay que avergonzarse de ser vanidoso&quot;: el auge de los estándares de belleza masculina imposibles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los rostros de los hombres están más vigilados que nunca, y cada vez son más los que se someten a procedimientos cosméticos. ¿Qué hay detrás de este cambio repentino y significativo?</p><p class="subtitle">Entrevista - Clara Nuño, periodista y escritora: “A la gente guapa se la trata mejor, pero es un arma de doble filo”</p></div><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes son familiares: hombres blancos de mand&iacute;bula cuadrada, rostros severos, que transmiten fuerza y autoridad. Durante la &uacute;ltima semana, mientras Estados Unidos intensificaba su campa&ntilde;a militar en Oriente Medio, el rostro del secretario de Defensa Pete Hegseth ha aparecido en una pantalla tras otra pronunciando la ret&oacute;rica del <a href="https://www.eldiario.es/internacional/jefe-pentagono-advierte-hoy-sera-vez-dia-intenso-ataques-iran_1_13055765.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">patriarca guerrero</a>. Es un rostro ya conocido por otras actuaciones: posando en el gimnasio junto a Robert F. Kennedy Jr. para el canal de YouTube del Departamento de Guerra; dando una charla a los militares sobre los &laquo;generales gordos&raquo;; presentando un programa de fin de semana en Fox News. 
    </p><p class="article-text">
        Pero aqu&iacute;, aprovechando la gloria de las tropas, Hegseth present&oacute; la m&aacute;scara del general &mdash;la mand&iacute;bula prominente, la mirada inquebrantable&mdash; aunque, seg&uacute;n sugieren algunos cr&iacute;ticos, sin la experiencia militar ni el juicio estrat&eacute;gico que suele acompa&ntilde;ar a esa imagen. Donald Trump tambi&eacute;n ha ofrecido su propia versi&oacute;n del rostro del hombre fuerte: la presencia imponente, blanca e inflexible, aunque &uacute;ltimamente la gente se ha fijado m&aacute;s en su nueva <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2026/mar/02/trump-neck-rash" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">erupci&oacute;n del cuello</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Elon Musk y la &quot;cara MAGA&quot;.                            </span>
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        Trump y su gabinete est&aacute;n ejerciendo el poder militarista en el momento preciso en que el rostro masculino blanco se ha convertido en su propio escenario de autoridad. Otros iconos del movimiento Maga (Make America Great Again), como Elon Musk, tambi&eacute;n han tenido &laquo;cambios radicales&raquo; p&uacute;blicos. Incluso JD Vance se reinvent&oacute; pol&iacute;ticamente con una barba durante su candidatura al Senado en 2022 para enfatizar su rudeza de clase obrera. Ahora se le conoce en el TikTok chino como el &laquo;hombre del <em>eyeliner&raquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Los rostros de los hombres est&aacute;n m&aacute;s escrutados que nunca, tanto en posiciones de poder cultural como pol&iacute;tico: en las alfombras rojas, en los primeros planos de la prensa sensacionalista, en las redes sociales y en las pel&iacute;culas, series de televisi&oacute;n y anuncios. Sus rasgos son objeto de especulaciones, analizados y diseccionados. &iquest;Bradley Cooper se ha puesto relleno? &iquest;Brad Pitt tiene una nueva mand&iacute;bula? <a href="https://www.theguardian.com/film/2026/mar/02/cesar-awards-boss-rejects-jim-carrey-clone-conspiracy-theories" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Ese es Jim Carrey?</a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La &quot;mirada inquebrantable&quot;, por Pete Hegseth."
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                La &quot;mirada inquebrantable&quot;, por Pete Hegseth.                            </span>
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        El escrutinio del rostro no es nada nuevo, pero hist&oacute;ricamente han sido <a href="https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los rostros de las mujeres</a> los que han acaparado la atenci&oacute;n de los medios, que suelen cuestionar si se han sometido a cirug&iacute;a est&eacute;tica y qui&eacute;n parece m&aacute;s mayor, m&aacute;s joven, m&aacute;s gorda o m&aacute;s delgada. En el caso de las mujeres, la homogeneizaci&oacute;n de los est&aacute;ndares de belleza est&aacute; bien documentada: antes de tener la &laquo;cara Mar-a-Lago&raquo; &mdash;que sirve para mostrar el trabajo, la riqueza y la blancura que conlleva estar tan pulida, tonificada y conservada&mdash;, ten&iacute;amos la cara de Instagram, con un repertorio de rasgos estereotipados que dificultaban distinguir un rostro de otro.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n se ha producido un cambio paralelo en los rostros de los hombres, hacia algo m&aacute;s esculpido, cuidado y consciente de s&iacute; mismo. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos asistido a una explosi&oacute;n de productos de cuidado personal, <em>&laquo;gymfluencers&raquo;, &ldquo;body hacks&rdquo;,</em> <a href="https://www.eldiario.es/era/carillas-alineadores-dientes-invisibles-low-cost-peligros_1_11364883.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carillas dentales</a> (&laquo;dientes turcos&raquo; en Reino Unido, &laquo;dientes mexicanos&raquo; en Estados Unidos). La cirug&iacute;a est&eacute;tica tambi&eacute;n ha entrado en la esfera p&uacute;blica para los hombres, sobre todo en 2021 con el <em>lifting</em> facial del dise&ntilde;ador Marc Jacobs. &laquo;No hay que avergonzarse de ser vanidoso&raquo;, anunci&oacute; Jacobs, subiendo <em>selfies</em> en los que se ve&iacute;an tubos de drenaje llenos de sangre a ambos lados de su cabeza vendada.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;esto es vanidad? La b&uacute;squeda de mand&iacute;bulas marcadas y &laquo;ojos de cazador&raquo; explica en parte el aumento de la proporci&oacute;n de intervenciones de cirug&iacute;a est&eacute;tica masculina, que han contribuido a un incremento global del 40% desde 2020. Los hombres se preocupan m&aacute;s que nunca por su rostro. Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que les preocupa?
    </p><p class="article-text">
        Esa pregunta le hice a Dan Saleh, destacado cirujano pl&aacute;stico y est&eacute;tico y fundador de The Face Institute en el Beverley Hospital and Clinic de Gateshead. Tras la pandemia, la cl&iacute;nica de Saleh experiment&oacute; un notable aumento de las consultas masculinas en comparaci&oacute;n con las femeninas: una de cada cinco, en lugar de una de cada diez antes de la pandemia. A sus clientes les preocupan las bolsas en los ojos, la flacidez de la piel y la &laquo;papada de Zoom&raquo;, que se convirti&oacute; en un problema con el auge de las videollamadas. Los estiramientos faciales tambi&eacute;n tienen m&aacute;s demanda, a menudo relacionados con medicamentos GLP-1 como Ozempic, que provocan flacidez en el rostro. Saleh no cree que los hombres se est&eacute;n volviendo m&aacute;s vanidosos, sino que la cirug&iacute;a est&eacute;tica forma parte ahora m&aacute;s firmemente del &aacute;mbito del &laquo;bienestar&raquo; y una opci&oacute;n de consumo.
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            <span class="title">
                Kristi Noem y la &quot;cara Mar-a-Lago&quot;.                            </span>
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        Sin embargo, en este mercado, no todos los rostros son iguales. El contorno de la mand&iacute;bula, los ojos de cazador y los rasgos angulosos que impulsan el debate sobre la belleza masculina representan una est&eacute;tica occidental europea que se est&aacute; universalizando a trav&eacute;s de los algoritmos de las redes sociales y la cirug&iacute;a est&eacute;tica. Si interpretamos el nuevo inter&eacute;s por los rostros masculinos como vanidad, como un producto inevitable de las redes sociales o incluso como una especie de <em>schadenfreude </em>basado en el g&eacute;nero &mdash;con los hombres experimentando lo que las mujeres han soportado durante siglos&mdash;, estamos pasando por alto lo importante. Y es que, aunque el rostro se ha convertido en un objeto de consumo tanto para hombres como para mujeres, los motivos y las consecuencias son diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Los rostros de las mujeres siempre se han valorado en t&eacute;rminos de belleza. Los rostros de los hombres pueden ser admirados por su atractivo visual, pero tambi&eacute;n son figuras representativas, tanto literal como simb&oacute;licamente, y centros de poder pol&iacute;tico. Incluso m&aacute;s que la cara Mar-a-Lago, los rostros masculinos nos muestran el impacto del neoliberalismo en nuestra pol&iacute;tica, en nuestras pantallas y en las consultas de nuestros cirujanos.
    </p><p class="article-text">
        No podemos entender ni explicar esto sin recurrir a la historia olvidada del rostro humano. Durante siglos, como muestro en mi libro <em>The Face: A Cultural History [El rostro: una historia cultural], </em>los rostros se han utilizado para evaluar el valor humano. Antes de la &laquo;raza&raquo;, la blancura y la simetr&iacute;a se celebraban en la Biblia y en el mundo cl&aacute;sico; Isa&iacute;as 1:18 proclama &laquo;aunque vuestros pecados sean como la grana, quedar&aacute;n blancos como la nieve&raquo;, mientras que Arist&oacute;teles afirmaba que la piel negra era sin&oacute;nimo de cobard&iacute;a. La fisonom&iacute;a tambi&eacute;n encontr&oacute; &laquo;pruebas&raquo; de que la moralidad, la inteligencia y la virtud de una persona se reflejaban en la forma de su nariz y la curva de su frente.
    </p><p class="article-text">
        Estas reglas se introdujeron en el arte y la cultura, as&iacute; como en la acu&ntilde;aci&oacute;n de monedas. Arist&oacute;teles dec&iacute;a que los hombres con ojos peque&ntilde;os carec&iacute;an de visi&oacute;n y que los que ten&iacute;an barbillas d&eacute;biles eran malos l&iacute;deres; en consecuencia, la acu&ntilde;aci&oacute;n de monedas de su disc&iacute;pulo, Alejandro Magno, mostraba de perfil la mirada abierta y la mand&iacute;bula decidida del l&iacute;der.
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                Moneda con el perfil de Alejandro Magno.                            </span>
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        Las figuras decorativas no pretend&iacute;an capturar el realismo, la personalidad o la belleza convencional. Las arrugas, las cejas fruncidas y la piel fl&aacute;cida eran signos de autoridad, reflejando la convenci&oacute;n art&iacute;stica del verismo &mdash;la representaci&oacute;n hiperrealista de cada l&iacute;nea, arruga e imperfecci&oacute;n&mdash; que en el retrato romano hac&iacute;a de la edad y la experiencia signos visibles de autoridad y aptitud para gobernar. No era as&iacute; en el caso de las mujeres, que ocasionalmente eran esculpidas, pero en gran medida como adornos para los hombres, con rostros estilizados a imagen de las diosas.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de los gobernantes, muy pocas personas ve&iacute;an representados visualmente sus rostros en la antig&uuml;edad. Tampoco estaban familiarizadas con sus propios rostros: antes del siglo XVI, la mayor&iacute;a de las personas nunca se hab&iacute;an visto en un espejo (no ser&iacute;a hasta el siglo XIX cuando la producci&oacute;n en masa lo populariz&oacute;).
    </p><p class="article-text">
        A partir del Renacimiento se prest&oacute; m&aacute;s atenci&oacute;n a los rostros, ya que el humanismo los consideraba reflejos de la verdad interior. El retrato pas&oacute; a centrarse en el parecido psicol&oacute;gico; la fisonom&iacute;a era importante, pero tambi&eacute;n lo era el realismo. Un ment&oacute;n fuerte, una mirada firme y la simetr&iacute;a segu&iacute;an siendo signos de juicio, racionalidad y liderazgo. Lo mismo ocurr&iacute;a con la blancura: a medida que la expansi&oacute;n colonial revelaba rostros humanos m&aacute;s diversos, la blancura se codific&oacute; como un signo de &laquo;civilizaci&oacute;n&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta codificaci&oacute;n se intensific&oacute; en el siglo XVIII, cuando el retrato presentaba la blancura como biol&oacute;gica y moralmente superior. Los mercados masivos del consumismo y la cultura urbana reforzaron el &laquo;cuidado personal&raquo; como prueba de la civilidad masculina: una barba y unas cejas bien cuidadas eran, junto con la piel blanca, signos de riqueza, ocio y respetabilidad.
    </p><p class="article-text">
        A medida que surg&iacute;an nuevas tecnolog&iacute;as relacionadas con el rostro, estas se extend&iacute;an por todas las jerarqu&iacute;as existentes, al igual que lo har&iacute;an las redes sociales. Las jerarqu&iacute;as raciales y de belleza tradicionales se vieron reforzadas por la fotograf&iacute;a, lo que permiti&oacute; a los antrop&oacute;logos crear mediciones cada vez m&aacute;s elaboradas para respaldar las nociones de supremac&iacute;a blanca. Francis Galton, fundador de la eugenesia, utiliz&oacute; la fotograf&iacute;a compuesta para crear &laquo;tipos criminales&raquo; y &laquo;tipos raciales&raquo;, clasificando el valor humano seg&uacute;n los rasgos faciales. Los rostros negros se interpretaban como prueba de &laquo;salvajismo&raquo;, mientras que los rostros blancos significaban &laquo;civilizaci&oacute;n&raquo;, c&oacute;digos que se han incorporado a los algoritmos sesgados del reconocimiento facial moderno.
    </p><p class="article-text">
        El nacimiento de Hollywood y de la publicidad amplific&oacute; la celebraci&oacute;n del rostro perfecto. El primer plano lo cambi&oacute; todo. Pionero en los inicios del cine, aport&oacute; una intimidad sin precedentes a los rostros, revelando poros, asimetr&iacute;as y los m&aacute;s m&iacute;nimos destellos de emoci&oacute;n: un labio tembloroso, un ligero temblor. Esto se vendi&oacute; como autenticidad, pero tambi&eacute;n magnific&oacute; cada defecto y estableci&oacute; nuevos est&aacute;ndares imposibles.<strong> </strong>El primer plano promet&iacute;a verdad al tiempo que exig&iacute;a perfecci&oacute;n, y la industria respondi&oacute; con nuevas tecnolog&iacute;as de control: maquillaje, iluminaci&oacute;n, lentes de enfoque suave y, en la d&eacute;cada de 1950, cirug&iacute;a est&eacute;tica.
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                Los primeros planos de los actores de Hollywood como Cary Grant desataron la tendencia hacia la perfección facial.                            </span>
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        Hoy en d&iacute;a podemos observar los mismos factores en la valoraci&oacute;n de la belleza masculina. Instagram promueve ideales fisiogn&oacute;micos pseudocient&iacute;ficos, como las mand&iacute;bulas cuadradas en los hombres, como &laquo;naturales&raquo; y deseables, alegando que utiliza el antiguo principio de la &laquo;proporci&oacute;n &aacute;urea&raquo; para definir lo que se considera atractivo, centr&aacute;ndose en la forma y la posici&oacute;n de la nariz, la mand&iacute;bula y los ojos para determinar el rostro ideal y sim&eacute;trico.
    </p><p class="article-text">
        Esta informaci&oacute;n tambi&eacute;n se ha incorporado a los sistemas de IA, dando forma a sus algoritmos, y ha sido adoptada por muchos cirujanos pl&aacute;sticos como la verdad absoluta. Pero debe ser desmentido: la simetr&iacute;a no es lo &uacute;nico que hace que un rostro sea atractivo, y la proporci&oacute;n &aacute;urea es un concepto est&eacute;tico occidental europeo obsoleto.
    </p><p class="article-text">
        La fisonom&iacute;a tambi&eacute;n ha vuelto injustificadamente: cada d&iacute;a juzgamos qui&eacute;n es digno de confianza y qui&eacute;n no, bas&aacute;ndonos en marcadores aceptados que a menudo son fundamentalmente racistas. Tambi&eacute;n est&aacute; presente en forma digital, en los algoritmos de IA desarrollados para &laquo;leer&raquo; los rostros e inferir emociones, rasgos de car&aacute;cter, orientaci&oacute;n sexual y criminalidad. Cesare Lombroso, el crimin&oacute;logo italiano del siglo XIX que cre&iacute;a que los &laquo;criminales natos&raquo; eran identificables por su estructura facial, estar&iacute;a orgulloso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Si la atracción estuviera programada genéticamente, seguiríamos considerando que una peluca empolvada es lo más sexy del mundo&quot;. Adolf Fredrik, 1710-1771, rey de Suecia."
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                &quot;Si la atracción estuviera programada genéticamente, seguiríamos considerando que una peluca empolvada es lo más sexy del mundo&quot;. Adolf Fredrik, 1710-1771, rey de Suecia.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Junto con los cirujanos pl&aacute;sticos y los<em> influencers</em> de las redes sociales, los psic&oacute;logos evolutivos han reforzado y reciclado los valores faciales tradicionales, afirmando que las mujeres se sienten &laquo;naturalmente&raquo; atra&iacute;das por los ojos de cazador, los mentones marcados y los niveles elevados de testosterona. Se presentan ideales hist&oacute;ricos espec&iacute;ficos como algo natural e inmutable. Pero la suposici&oacute;n de que los rasgos &laquo;depredadores&raquo; equivalen a aptitud gen&eacute;tica dice m&aacute;s de nuestro momento cultural que de la naturaleza humana.
    </p><p class="article-text">
        Seamos realistas, si la atracci&oacute;n estuviera programada gen&eacute;ticamente, todos seguir&iacute;amos enamor&aacute;ndonos de las pantorrillas bien torneadas y cubiertas de seda de un comerciante del siglo XVIII y encontrar&iacute;amos que las pelucas empolvadas son lo m&aacute;s sexy. Las barrigas gordas eran deseables en &eacute;pocas de escasez, y las patillas eran deseables en los caballeros victorianos mucho antes de que las recuperaran los hipsters de Hoxton.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia actual hacia un ideal juvenil y abiertamente masculino es un signo de nuestros tiempos. La l&oacute;gica del neoliberalismo es que nos tratemos a nosotros mismos como proyectos que requieren una inversi&oacute;n y una mejora constantes. No es de extra&ntilde;ar que haya transformado el rostro masculino en capital: es un activo comprensible (pero depreciable), como las criptomonedas, en un mundo en el que el poder se percibe como algo abstracto y fuera de nuestro alcance.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La lógica del neoliberalismo es que nos tratemos a nosotros mismos como proyectos que requieren una inversión y una mejora constantes. No es de extrañar que haya transformado el rostro masculino en capital: es un activo comprensible (pero depreciable),</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso no es solo el rostro masculino, sino un tipo concreto de rostro masculino, el que acapara toda la atenci&oacute;n. La &laquo;experiencia&raquo; que se refleja en las arrugas no es necesaria en la era de las startups; el estatus ya no est&aacute; garantizado por la experiencia, la propiedad de tierras o los cargos institucionales.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica es especialmente poderosa en la &laquo;manosfera&raquo;, donde existe un nexo entre el &laquo;looksmaxxing&raquo; [maximizaci&oacute;n de la apariencia] y el nacionalismo blanco. Pero incluso fuera de la &laquo;manosfera&raquo;, la blancura sigue siendo influyente. Puede que todos los rostros sean mercanc&iacute;as, pero no todos tienen el mismo valor a la hora de vender un producto, una pel&iacute;cula o una ideolog&iacute;a.
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            <span class="title">
                Una nueva generación de rompecorazones de Hollywood. Jacob Elordi.                            </span>
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        Los rostros blancos, por haber sido siempre la norma con la que se juzga a los dem&aacute;s, se consideran neutros y m&aacute;s f&aacute;ciles de dotar de significados diversos. Quiz&aacute;s por eso la nueva generaci&oacute;n de galanes de Hollywood &mdash;Jacob Elordi, Timoth&eacute;e Chalamet, Austin Butler&mdash; encarna una est&eacute;tica masculina similar: blanca, sim&eacute;trica y angulosa. Adem&aacute;s, todos ellos han sido elegidos para interpretar a protagonistas rom&aacute;nticos melanc&oacute;licos, en Saltburn, Bones and All y The Bikeriders, respectivamente, que proyectan una fantas&iacute;a de depredaci&oacute;n: deseables, pero peligrosos. Estos rostros no son del todo nuevos. Se hacen eco de un arquetipo m&aacute;s antiguo &mdash;la autoridad impasible y cincelada de un Clint Eastwood antes de que el tema del g&eacute;nero se complicara&mdash;, filtrado a trav&eacute;s de los algoritmos de Instagram y optimizado para una &eacute;poca que exige que el poder masculino sea inflexible y se pueda comprar.
    </p><p class="article-text">
        No todos los rostros se ajustan al tipo. Por cada Jacob Elordi habr&aacute; un andr&oacute;gino David Bowie, un Steve Buscemi &laquo;feo-sexy&raquo; y un musculoso Dwayne &laquo;The Rock&raquo; Johnson. Pero el rostro blanco, anguloso y de Europa occidental que representa el neoliberalismo moderno se considera lo suficientemente neutro como para ocupar el espacio central. Tambi&eacute;n es lo suficientemente fluido como para convivir con las contradicciones.
    </p><p class="article-text">
        Lo cual nos lleva de nuevo a JD Vance. Esa barba tan cuidadosamente recortada podr&iacute;a transmitir una masculinidad ruda a una base pol&iacute;tica que idealiza los roles de g&eacute;nero &laquo;tradicionales&raquo; y se burla de la idea del g&eacute;nero como algo que se representa. Pero el propio rostro de Vance &mdash;y sus ojos, aparentemente marcados por las arrugas&mdash; es pura representaci&oacute;n. En un registro diferente se sit&uacute;a el de Hegseth: un cuerpo esculpido en el gimnasio, una mirada fija, listo para las c&aacute;maras. El propio rostro de Trump cuenta una historia diferente &mdash;el bronceado de los a&ntilde;os 80, el pelo a punto de caer, la base de maquillaje que se detiene en la l&iacute;nea de la mand&iacute;bula&mdash;menos guerrero de mand&iacute;bula cuadrada que soberano pintado. El rostro masculino de la autoridad nunca es solo naturaleza, sino tambi&eacute;n teatro, mercado, significado y espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        <em>La doctora Fay Bound-Alberti es profesora de Historia Moderna en el King&rsquo;s College de Londres y su libro The Face: A Cultural History ha sido publicado por Allen Lane en Reino Unido.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fay Bound-Alberti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-hay-avergonzarse-vanidoso-auge-estandares-belleza-masculina-imposibles_1_13060297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 21:36:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No hay que avergonzarse de ser vanidoso": el auge de los estándares de belleza masculina imposibles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Hombre,Cosmética,Cirugía estética,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Matthew Remski, autor de ‘Conspiritualidad’: “La espiritualidad se ha convertido en una puerta de entrada para la extrema derecha”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/matthew-remski-autor-conspiritualidad-espiritualidad-convertido-puerta-entrada-extrema-derecha_1_13044621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b96d00bd-d400-4d47-88ab-7f5a4d557ed7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Matthew Remski, autor de ‘Conspiritualidad’: “La espiritualidad se ha convertido en una puerta de entrada para la extrema derecha”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor y periodista analiza cómo y por qué una parte del universo del yoga y el 'wellness' ha abrazado discursos antivacunas, teorías de la conspiración y retóricas de extrema derecha</p><p class="subtitle">Cómo la píldora anticonceptiva se ha convertido en la última herramienta de desinformación ultraconservadora</p></div><p class="article-text">
        Durante la extra&ntilde;a primavera de 2020, se detect&oacute; una tendencia inesperada en redes sociales: cuentas dedicadas al yoga, la meditaci&oacute;n o la alimentaci&oacute;n <em>detox</em> empezaron a compartir contenido antivacunas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuesti&oacute;n de semanas, comunidades que hasta entonces estaban centradas en la salud hol&iacute;stica y los batidos verdes comenzaron a hablar sin parar sobre supuestas terapias naturales que acababan con la COVID-19, implantes secretos de microchips y &eacute;lites secretas, o a postear enlaces a Fox News y 4chan. La desesperaci&oacute;n de la gente ante la nueva amenaza v&iacute;rica hizo el resto: las visualizaciones se contaban por millones.
    </p><p class="article-text">
        No parec&iacute;a que todo aquello fuera una casualidad. &iquest;Se hab&iacute;an puesto de acuerdo? &iquest;Qu&eacute; mecanismos hab&iacute;an activado este viraje tan desconcertante? Y, sobre todo, &iquest;c&oacute;mo casaba la b&uacute;squeda de la calma interior con la propaganda del miedo colectivo?
    </p><p class="article-text">
        Este llamativo hecho es el punto de partida de<a href="https://capitanswing.com/catalogo/conspiritualidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://capitanswing.com/catalogo/conspiritualidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Conspiritualidad. C&oacute;mo las teor&iacute;as conspirativas de la new age se convirtieron en una amenaza para la salud p&uacute;blica</em></a><em> </em>(Capit&aacute;n Swing, 2026), un ensayo escrito a seis manos por Derek Beres, Matthew Remski y Julian Walker que analiza la convergencia entre espiritualidad alternativa, negocio digital y cultura de la conspiraci&oacute;n. Un cortocircuito cultural donde la b&uacute;squeda del sentido de la vida y la desconfianza hacia la autoridad competente terminaron reforz&aacute;ndose mutuamente hasta generar un nuevo ecosistema de influencia que todav&iacute;a dura.
    </p><p class="article-text">
        El libro, editado en ingl&eacute;s en 2023, no es un ensayo escrito desde la distancia acad&eacute;mica, sino desde dentro del propio ecosistema que analiza. Sus tres autores comparten una larga trayectoria en el mundo del yoga y el <em>wellness</em>, primero como practicantes y profesores, y despu&eacute;s como observadores cr&iacute;ticos de sus derivas reaccionarias. Remski, por ejemplo, es periodista y novelista, pero pas&oacute; seis a&ntilde;os atrapado en sectas antes de iniciar un proceso de recuperaci&oacute;n que lo llev&oacute; a especializarse en las din&aacute;micas coercitivas.
    </p><p class="article-text">
        Derek Beres, por su parte, hab&iacute;a trabajado como reportero en temas de salud, ciencia y cultura, adem&aacute;s de impartir clases de <em>fitness</em> durante a&ntilde;os. Y Julian Walker lleva a&ntilde;os escribiendo sobre las falacias cognitivas de la vida espiritual y religiosa, y sobre las tensiones entre psicolog&iacute;a, neurociencia y pr&aacute;cticas contemplativas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Conspiritualidad</em> nace de esa convergencia. Primero fue un podcast, impulsado por el cambio que detectaron al inicio de la pandemia. En &eacute;l los autores comenzaron a cartografiar en tiempo real lo que ve&iacute;an emerger: la fusi&oacute;n entre <em>influencers</em> del bienestar, discursos antivacunas y ret&oacute;ricas de extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Esa doble condici&oacute;n (haber formado parte del sector y haberlo cuestionado desde dentro) atraviesa todo el ensayo. Remski, Beres y Walker conocen el atractivo que puede llegar a tener la industria espiritual y sus promesas de transformaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n sus zonas oscuras. Y desde esa experiencia sostienen que la espiritualidad no es el problema en s&iacute;, sino la apropiaci&oacute;n que han hecho de ella las l&oacute;gicas de mercado, los algoritmos y las din&aacute;micas sectarias, que pueden convertir la b&uacute;squeda de sentido en una herramienta de desinformaci&oacute;n y riesgo para la salud p&uacute;blica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un movimiento social, sobre todo online, en el que las teorías de la conspiración y la espiritualidad (especialmente la de tipo new age) se mezclan en un cóctel explosivo de sectas, pseudociencia y extremismo de derechas</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Paranoia y &ldquo;despertar&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La conspiritualidad es un movimiento social, sobre todo <em>online</em>, en el que las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n y la espiritualidad (especialmente la de tipo <em>new age</em>) se mezclan en un c&oacute;ctel explosivo de sectas, pseudociencia y extremismo de derechas&rdquo;, explica Remski v&iacute;a correo electr&oacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor califica a la conspiritualidad como un fen&oacute;meno lleno de paradojas: &ldquo;Por un lado, en la vertiente conspirativa, prevalece una desconfianza radical hacia el mundo. A la vez, en la espiritual, existe una <em>pronoia</em>, la convicci&oacute;n de que todo conspira para bien y nos conduce hacia el para&iacute;so&rdquo;, se&ntilde;ala. Esa tensi&oacute;n, explica, se traduce en una doble creencia: &ldquo;Est&aacute;n ocurriendo cosas terribles, perpetradas por &eacute;lites malvadas, y tomar conciencia de esa corrupci&oacute;n forma parte de un despertar espiritual que acabar&aacute; sanando al mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una vez asumida esa l&oacute;gica, el activismo tradicional pierde peso. &ldquo;Quienes creen en la conspiritualidad sienten que pueden acelerar el proceso revolucionario no a trav&eacute;s del activismo pol&iacute;tico tradicional, sino mediante la meditaci&oacute;n, el consumo de suplementos alimenticios, el rechazo a las vacunas o escuchando a m&eacute;diums espirituales&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Todo este movimiento, a&ntilde;ade, tiende a escorarse hacia posiciones reaccionarias porque parte de la premisa de que &ldquo;todas las instituciones humanas: gobiernos, educaci&oacute;n, medicina, periodismo, no est&aacute;n &lsquo;iluminadas&rsquo; y bloquean el verdadero crecimiento espiritual&rdquo;. En ese proceso, concluye, &ldquo;la espiritualidad se ha convertido en una puerta de entrada para la extrema derecha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de los valores tradicionales, ellos se aferran a otros como &ldquo;la intuici&oacute;n por encima de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, la comida org&aacute;nica como causa y garante de toda la salud y la pureza corporal o la idea de que la enfermedad es signo de debilidad moral&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es inevitable ver la relaci&oacute;n de estas ideas con movimientos como QAnon, la teor&iacute;a conspirativa nacida en foros de Internet que sostiene que el mundo est&aacute; controlado por una &eacute;lite secreta y malvada formada por pol&iacute;ticos, empresarios y celebridades y que un grupo oculto dentro del poder lucha para derrotar. &ldquo;Esta relaci&oacute;n no es casual: QAnon es una forma concentrada de los impulsos m&aacute;s oscuros de la conspiritualidad&rdquo;, sostiene Remski.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el autor se&ntilde;ala que, desde la publicaci&oacute;n original del libro, ha detectado que este tipo de movimientos suponen una distracci&oacute;n pol&iacute;tica que le viene muy bien al capitalismo. &ldquo;Y eso tiene un potencial enorme para drenar la energ&iacute;a cognitiva y la capacidad de esperanza que tanta falta hacen entre los movimientos de izquierdas que deber&iacute;an estar pensando en c&oacute;mo frenar el fascismo&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sienten que pueden acelerar el proceso revolucionario no a través del activismo político tradicional, sino mediante la meditación, el consumo de suplementos alimenticios, el rechazo a las vacunas o escuchando a médiums espirituales</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un movimiento que no surge de la nada</h2><p class="article-text">
        A pesar de que, como hemos dicho, la pandemia actu&oacute; como catalizador del fen&oacute;meno de la conspiritualidad en nuestra &eacute;poca, no es precisamente algo nuevo. Los autores dedican una buena parte de su libro a rastrear sus or&iacute;genes hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A los nazis les encantaban el yoga y el <em>wellness</em> por razones muy parecidas a las de los conspiritualistas actuales: desconfiaban de la medicina moderna y del periodismo convencional, convencidos de que ambos estaban corrompidos por fuerzas seculares (en su caso los jud&iacute;os)&rdquo;, asegura Remski. &ldquo;Odiaban a los intelectuales y a los acad&eacute;micos, y se inquietaban mucho ante cualquier expresi&oacute;n art&iacute;stica que pudiera considerarse &lsquo;degenerada&rsquo;. Eran extremadamente heteronormativos y anhelaban una antigua edad de oro en la que la salud era perfecta, lejos de todo lo que consideran impuro o contaminado del mundo moderno&rdquo;. Todas estas ideas, encajan perfectamente con las de los conspiritualistas de hoy en d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta vez, el proceso de ascenso de la conspiritualidad en nuestros d&iacute;as sigui&oacute;, seg&uacute;n Remski, el esquema siguiente: &ldquo;Cuando la COVID oblig&oacute; a cerrar negocios en la primavera de 2020, tambi&eacute;n cerraron estudios de yoga, consultas de masajes, cl&iacute;nicas quiropr&aacute;cticas, etc&eacute;tera&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        El vuelco hacia lo digital fue inmediato. &ldquo;Miles de profesionales de la salud alternativa se vieron forzados a volcarse de lleno en lo digital y a competir por la atenci&oacute;n del p&uacute;blico en redes&rdquo;, explica. En ese contexto, el virus se convirti&oacute; tambi&eacute;n en una oportunidad de negocio: clases <em>online</em>, <em>coaching</em> individual, venta de productos con supuestas capacidades curativas&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se sembr&oacute; la duda: &iquest;y si el problema no era tanto la COVID-19 sino nuestro sistema inmunitario o nuestra actitud ante la vida? Tranquilos, ellos te vend&iacute;an pr&aacute;cticas, hierbas, aceites, suplementos o lecturas astrol&oacute;gicas que nos mantendr&iacute;an a salvo. &ldquo;Para mucha gente del mundo del bienestar alternativo, la urgencia de una crisis de salud p&uacute;blica fue el momento perfecto para poner realmente a prueba sus p&oacute;cimas&rdquo;, apunta Remski.
    </p><p class="article-text">
        Pero claro, la competencia por la atenci&oacute;n se volvi&oacute; feroz, con lo que fue necesario subir la apuesta. &ldquo;Hac&iacute;a falta escalar el delirio todav&iacute;a: el virus no era real, las vacunas eran veneno, George Soros quer&iacute;a matarnos para robarnos la sangre, las personas trans ven&iacute;an a por nuestros hijos&hellip;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una &ldquo;religi&oacute;n digital&rdquo; sin comunidad real</h2><p class="article-text">
        Esta nueva &ldquo;religi&oacute;n digital&rdquo; ten&iacute;a solo dos dogmas fundamentales: el mundo est&aacute; gobernado por fuerzas malignas y solo unas pocas personas saben la verdad. Pero, &iquest;por qu&eacute; esos dos lemas resultan tan atractivos a tantas personas? &ldquo;Ofrecen claridad y certeza&rdquo;, defiende el autor, &ldquo;pero, a la vez, muy pocas v&iacute;as reales de acci&oacute;n. De modo que la tensi&oacute;n se queda siempre en el plano del discurso&rdquo;, apunta Remski.
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, el movimiento funciona como una versi&oacute;n desactivada de an&aacute;lisis pol&iacute;ticos m&aacute;s estructurados: &ldquo;Tiene toda la capacidad de diagn&oacute;stico de un an&aacute;lisis marxista de la historia, pero no su capacidad terap&eacute;utica&rdquo;. Si el diagn&oacute;stico es que el mundo est&aacute; dominado por fuerzas malignas, habr&iacute;a que organizarse. Sin embargo, la conspiritualidad opta por canalizar la energ&iacute;a hacia el consumo de contenidos en Internet y la autoafirmaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Remski recurre a una met&aacute;fora para ilustrarlo: es como la diferencia entre construir un barco real y fabricar uno dentro de una botella. En Internet, explica, parece f&aacute;cil reunirse y compartir la indignaci&oacute;n. Pero si el proyecto pol&iacute;tico no sale de la red, &ldquo;lo que el grupo acaba teniendo es un barco dentro de una botella&rdquo;. Y la botella tiene due&ntilde;o: la plataforma. &ldquo;Si el barco es un proyecto pol&iacute;tico, se quedar&aacute; ah&iacute;, dentro de una botella, sobre la mesa de Elon Musk o Mark Zuckerberg, como un entretenimiento. Incluso cualquiera de ellos puede desenchufarlo, estrangularlo en el algoritmo y hacerlo desaparecer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ej&eacute;rcitos de personas fueron entrenadas para creer que el &ldquo;activismo de clic&rdquo; era participaci&oacute;n c&iacute;vica. &ldquo;Pero no lo es, y no solo <a href="https://www.eldiario.es/era/politica-del-malestar-alicia-valdes_1_11962026.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deprime la participaci&oacute;n en la vida real</a>, sino que probablemente con el tiempo erosiona nuestras habilidades para ella&rdquo;, afirma Remski.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es casual, señala, que QAnon y la conspiritualidad hayan prosperado tanto en Estados Unidos y no en países con una sanidad pública robusta o redes de seguridad social más amplias</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;Hay salida para la espiritualidad?</h2><p class="article-text">
        La pregunta final es inevitable: &iquest;puede existir una cultura del bienestar que no derive hacia la manipulaci&oacute;n o hacia el delirio? Remski reconoce que entre los tres autores hay diferencias de opini&oacute;n. &ldquo;Julian tiene una teor&iacute;a s&oacute;lida sobre c&oacute;mo el pensamiento cr&iacute;tico y un profundo respeto por la ciencia pueden permitir una espiritualidad no t&oacute;xica, y yo estoy de acuerdo con eso&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Pero introduce una cautela materialista: &ldquo;Como marxista, tambi&eacute;n creo que toda religi&oacute;n es un producto de las condiciones materiales, y que una espiritualidad que ha evolucionado para expresar y gestionar la paranoia fascista solo puede desvanecerse cuando deja de cumplir una funci&oacute;n social y econ&oacute;mica&rdquo;. No es casual, a&ntilde;ade, que QAnon y la conspiritualidad hayan prosperado tanto en los Estados Unidos y no en pa&iacute;ses con una sanidad p&uacute;blica robusta o redes de seguridad social m&aacute;s amplias.
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, las religiones que surgen como respuesta a amenazas percibidas &ldquo;son fr&aacute;giles&rdquo;. Frente a ellas, propone mirar hacia tradiciones como la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n o el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Navayana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">budismo Navayana</a>, y hacia comunidades religiosas que hoy &ldquo;est&aacute;n poniendo el cuerpo para defender a sus vecinos en Estados Unidos frente a los desmanes del ICE&rdquo;. Es decir, espiritualidades ancladas en lo real, no en el algoritmo.
    </p><p class="article-text">
        Tras hablar con Remski, da la impresi&oacute;n de que el problema no es tanto la existencia de bulos o gur&uacute;s oportunistas como el vac&iacute;o que estos han venido a ocupar. Ante los complej&iacute;simos desaf&iacute;os del presente (y los que se intuyen en el futuro), la conspiritualidad ofrece respuestas simples y la sensaci&oacute;n de pertenecer a un peque&ntilde;o grupo que ya ha despertado. En este contexto, parece urgente que, desde sectores de la izquierda, se impulsen propuestas, medidas y acuerdos para devolver la esperanza en el futuro y el sentido a la mayor&iacute;a. Y, en especial, a los m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/matthew-remski-autor-conspiritualidad-espiritualidad-convertido-puerta-entrada-extrema-derecha_1_13044621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 20:27:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Matthew Remski, autor de ‘Conspiritualidad’: “La espiritualidad se ha convertido en una puerta de entrada para la extrema derecha”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Bienestar,Salud,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La enésima recomendación de los famosos que expertos desmienten: “No está demostrado que la luz roja beneficie”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/enesima-recomendacion-famosos-expertos-desmienten-no-demostrado-luz-roja-beneficie_1_13039613.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a25cc5a-bce8-4b12-8407-57c8dc0264b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La enésima recomendación de los famosos que expertos desmienten: “No está demostrado que la luz roja beneficie”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los oftalmólogos y especialistas en sueño afirman que no existe evidencia científica suficiente para garantizar que la luz roja mejore el descanso o reduzca las migrañas más que cualquier otra luz cálida que acompañe los momentos de antes de irse a dormir</p><p class="subtitle">¿Cuevas de sal para tratar el asma? Dentro de una sesión de haloterapia, la pseudociencia que publicitan 'influencers'</p></div><p class="article-text">
        Famosos de aqu&iacute; y de all&aacute; pregonan a los cuatro vientos las bondades de la luz roja. Reducci&oacute;n de la fatiga visual, disminuci&oacute;n de los dolores de cabeza y migra&ntilde;as y una mejora del sue&ntilde;o y de la claridad de la imagen son los beneficios que cada vez m&aacute;s empresas cacarean intentando vender sus productos. Cristina Pedroche lo defendi&oacute; as&iacute; en El Hormiguero: &ldquo;Al principio solo era el m&oacute;vil, ahora de repente tengo la l&aacute;mpara y ya quiero todo el rato en rojo&rdquo;. Le sigui&oacute; Marcos Llorente: &ldquo;Y por la noche, si salgo o estoy expuesto a luces artificiales, uso gafas con cristales rojos. &iquest;Por qu&eacute;? Porque protejo mi biolog&iacute;a&rdquo;, coment&oacute; en una entrevista en COPE. Y en Marca, en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mrsmjyBq9tY&amp;t=2s" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un v&iacute;deo</a> en el que narraba sus rutinas bajo luz infrarroja, asegur&oacute;: &ldquo;En casa no pongo la luz&rdquo;. Lo mismo hizo la <em>influencer </em>y exconcursante de Gran Hermano VIP, Estela Grande, as&iacute; como el ganador de Supervivientes 2020, Jorge P&eacute;rez, quienes compartieron con sus seguidores v&iacute;deos en los que se ve los salones de sus casas iluminados en rojo. El &uacute;ltimo en subirse al carro ha sido el exfutbolista Fernando Amorebieta, que est&aacute; detr&aacute;s de la marca Nice Mood, desde donde comercializa bombillas y l&aacute;mparas de luz roja.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los expertos aseguran que no existe evidencia cient&iacute;fica que sustente que el uso de la luz roja tiene tales efectos en la poblaci&oacute;n general. &ldquo;Los estudios que hay son pocos y con una muestra de personas muy reducida&rdquo;, adelanta Carlos Egea, presidente de la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Sociedades de Medicina del Sue&ntilde;o (FESMES). Este especialista es claro al respecto: &ldquo;No existe robustez cient&iacute;fica para afirmar categ&oacute;ricamente que la luz roja beneficia&rdquo;. Le sigue el oftalm&oacute;logo Gonzaga Garay, que explica que la luz que percibimos no solo nos permite ver im&aacute;genes, sino que tambi&eacute;n activa sistemas biol&oacute;gicos en el ojo que env&iacute;an se&ntilde;ales al cerebro. Es as&iacute; como el sistema regula su reloj biol&oacute;gico y la producci&oacute;n de melatonina, hormona que a su vez regula el ciclo de sue&ntilde;o-vigilia. &ldquo;La onda corta de luz azul puede interferir en estos marcadores, mientras que la luz roja lo hace en menor medida&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El efecto que se persigue con la luz roja tambi&eacute;n se puede lograr con otros colores, incluso con luces blancas c&aacute;lidas, apunta Garay, oftalm&oacute;logo de Osakidetza en la zona de asistencia sanitaria de Bilbao-Basurto. Este especialista recalca la importancia de diferenciar entre la plausibilidad biol&oacute;gica y el beneficio cl&iacute;nico demostrado. Mientras lo primero remite a un mecanismo que por ciertas razones puede hacer pensar que producir&aacute; los resultados deseados, lo segundo significa su demostraci&oacute;n. Es decir, no hay evidencia cient&iacute;fica que muestre un beneficio absoluto de la luz roja para la poblaci&oacute;n en general, lo que no implica que ciertas personas experimenten una mejor&iacute;a. En este caso, sobre todo personas con insomnio o <a href="https://www.eldiario.es/era/trabajar-noche-dormir-dia-psicologa-sensacion-descanso-no-reparadora-xp_1_13007112.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">turnicidad en el trabajo</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los estudios que hay son pocos y con una muestra de personas muy reducida. No existe robustez científica para afirmar categóricamente que la luz roja beneficia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Egea</span>
                                        <span>—</span> presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Pocos estudios y muestras peque&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        Egea, presidente de la FESMES, recalca que los estudios al respecto no son homog&eacute;neos y est&aacute;n realizados con un n&uacute;mero reducido de personas. Los resultados indican que el uso de la luz roja frente a la blanca fomenta la secreci&oacute;n de melatonina. &ldquo;Hay investigaciones realizadas con muy pocos pacientes que han concluido que as&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil iniciar el sue&ntilde;o&rdquo;, apunta. De todas formas, nada es mejor que la propia oscuridad. &ldquo;Como es dif&iacute;cil estar sin nada de luz dos horas antes de ir a dormir, la luz roja puede amortiguar el impacto&rdquo;, comenta el experto, aunque tambi&eacute;n lo har&iacute;a otra luz c&aacute;lida.
    </p><p class="article-text">
        El especialista a&ntilde;ade que <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37692298/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro art&iacute;culo</a> demuestra c&oacute;mo la luz roja tiene efectos negativos sobre las personas que sufren ansiedad e insomnio, a quien les empeora su situaci&oacute;n. &ldquo;Parece l&oacute;gico que esta luz sea mejor que la blanca, pero eso no quita que algunos grupos de personas puedan experimentar algo diferente&rdquo;, abunda.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el estudio <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6506010/#abstract1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Efectos de la luz roja sobre la inercia del sue&ntilde;o</em></a> analiz&oacute; si despertarse con luz roja granjeaba alg&uacute;n beneficio a las personas. Examinaron los resultados en 34 pacientes y concluyeron que la luz roja reduce la inercia del sue&ntilde;o. Es decir, levantarse con esta luz aminorar&iacute;a el estado grogui en el que solemos abrir los ojos tras descansar varias horas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se pueden vender milagros. La luz de nuestras casas y ciudades no est&aacute; pensada para dormir, sino para vivir, y eso es un problema&rdquo;, afirma el mismo Egea. En este sentido, afirma que para los trabajadores a turnos, sobre todo en sectores como enfermer&iacute;a o log&iacute;stica que trabajan de noche, s&iacute; ser&iacute;a recomendable que desarrollaran sus funciones con luz roja. &ldquo;Eso har&iacute;a que el nivel de melatonina no estuviera a cero y que cuando llegaran a su casa pudieran conciliar mejor el sue&ntilde;o&rdquo;, prosigue.
    </p><h2 class="article-text">Muchos otros factores para tener un buen sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Garay comenta desde Bilbao que otra cuesti&oacute;n importante es la intensidad de la luz a la que nos exponemos antes de dormir. &ldquo;Hay muchos factores que influyen en la generaci&oacute;n de estos supuestos beneficios de la luz roja&rdquo;, asegura. Sin ir m&aacute;s lejos, disfrutar de una buena rutina e higiene del sue&ntilde;o tiene mucha mayor incidencia y beneficio que cualquier <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/vicente-miralles-oftalmologo-gafas-amarillas-marcos-llorente-no-indicadas-tratar-enfermedad-xp_1_12704128.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">filtro en las gafas.</a><strong> </strong>Incidir solo en uno de estos factores significa no abordar la realidad en su conjunto. Aspectos como la alimentaci&oacute;n y el estr&eacute;s tambi&eacute;n son cruciales a la hora de analizar la calidad del sue&ntilde;o de una persona. &ldquo;Hay que tratarlo de manera global. No por ponerte un filtro dormir&aacute;s mejor&rdquo;, apuntilla.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a &Aacute;ngeles Bonmat&iacute;, integrante del grupo de cronobiolog&iacute;a de la Sociedad Espa&ntilde;ola del Sue&ntilde;o (SES), sostiene que la luz roja es una moda m&aacute;s en la que hay algo de evidencia cient&iacute;fica, pero no la suficiente para aseverar como cierta la publicidad de las empresas que comercializan estos productos, normalmente bombillas y l&aacute;mparas. En el mercado se pueden encontrar estas bombillas de luz roja desde unos 21 euros, aunque algunas marcas, como Nice Mood, elevan el precio hasta los 32 euros. La compa&ntilde;&iacute;a del exfutbolista Amorebieta tambi&eacute;n vende l&aacute;mparas de lectura desde los 27 euros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay muchos factores que influyen en la generación de estos supuestos beneficios de la luz roja (...) Hay que tratarlo de manera global. No por ponerte un filtro dormirás mejor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gonzaga Garay</span>
                                        <span>—</span> oftalmólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Usar una luz menos fr&iacute;a que la recibida durante el d&iacute;a cuando se acerca el momento de dormir, que permita buena discriminaci&oacute;n crom&aacute;tica y seguir viendo los colores que nos rodean y funcionar con comodidad, tambi&eacute;n es suficiente&rdquo;, dilucida la tambi&eacute;n profesora de Anatom&iacute;a Humana y Psicobiolog&iacute;a en la Universidad de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        La moda, tambi&eacute;n como casi siempre, est&aacute; llegando demasiado lejos. &ldquo;He escuchado a gente que dice dormir con una bombilla roja encendida, que simplemente por estar encendida ya es mejor para el organismo&rdquo;, relata algo sorprendida Bonmat&iacute; antes de negar que eso sea as&iacute;, ya que lo mejor es disfrutar del <a href="https://www.eldiario.es/era/dormir-a-oscuras-ventajas_1_11284381.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sue&ntilde;o con total oscuridad</a>, tal y como han apuntado los expertos.
    </p><p class="article-text">
        En referencia al estudio sobre la inercia del sue&ntilde;o anteriormente citado por Egea, la especialista en cronobiolog&iacute;a opina que &ldquo;si realmente se ha demostrado que la luz roja ayuda en la inercia del sue&ntilde;o, esos resultados van en contra de la evidencia recabada hasta el momento&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Una luz azul es la que en principio pone m&aacute;s en marcha los mecanismos al despertar y la que potenciar&iacute;a la secreci&oacute;n de cortisol&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">María Ángeles Bonmatí, integrante del grupo de cronobiología de la Sociedad Española del Sueño, sostiene que la luz roja es una moda más en la que hay algo de evidencia científica, pero no la suficiente para aseverar como cierta la publicidad de las empresas que comercializan estos productos</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El peligro de los famosos y las modas</h2><p class="article-text">
        El hecho de que personajes de relevancia p&uacute;blica hayan suscrito las bondades de la luz roja, no contrastadas con la evidencia cient&iacute;fica, ha hecho que proliferen algunas ideas sin fundamento que las empresas del sector se encargan de explotar para aumentar su r&eacute;dito econ&oacute;mico. &ldquo;Esta gente puede destacar en cualquier &aacute;mbito y por eso ser muy conocidos, pero no son personas formadas en ciencia ni con experiencia en este campo&rdquo;, subraya Bonmat&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es ella quien se&ntilde;ala que, en algunos casos, al escarbar un poco en qu&eacute; se esconde detr&aacute;s de este tipo de modas &mdash;la en&eacute;sima ya&mdash;, aparecen conflictos de intereses. &ldquo;En algunos casos por inter&eacute;s, en otros por desconocimiento, hay gente que se atreve a recomendar una serie de productos destinados a mejorar la salud sin saber la evidencia que demuestra su eficacia&rdquo;, a&ntilde;ade la integrante de la SES.
    </p><p class="article-text">
        Este peligro tan solo se puede contrarrestar con la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica &ldquo;para que la gente entienda que el hecho de que un conocido diga que un producto funciona no debe ser suficiente para creerle&rdquo;, en t&eacute;rminos de Bonmat&iacute;. Asimismo, Garay precisa que las recomendaciones sanitarias oftalmol&oacute;gicas deben basarse en estudios cl&iacute;nicos s&oacute;lidos y no &uacute;nicamente en la plausibilidad biol&oacute;gica de la que hablaba antes, y &ldquo;ni mucho menos en mensajes comerciales&rdquo;, remata antes de concluir: &ldquo;Hoy por hoy, no hay evidencia cient&iacute;fica suficiente para afirmar que el uso de la luz roja beneficie a la poblaci&oacute;n en general&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/enesima-recomendacion-famosos-expertos-desmienten-no-demostrado-luz-roja-beneficie_1_13039613.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 22:17:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La enésima recomendación de los famosos que expertos desmienten: “No está demostrado que la luz roja beneficie”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Dormir,Descanso,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'boom' vintage cala entre los jóvenes y revitaliza el comercio local: "La ropa de antes tenía más personalidad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/boom-vintage-cala-jovenes-revitaliza-comercio-local-ropa-tenia-personalidad_1_13003798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5fc121db-4949-4b2f-ae36-c955cf4548ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &#039;boom&#039; vintage cala entre los jóvenes y revitaliza el comercio local: &quot;La ropa de antes tenía más personalidad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El crecimiento del consumo de ropa de segunda mano entre la Generación Z no es solo una cuestión estética: se suman factores económicos, inquietudes ambientales y una cierta fatiga frente al modelo de la moda rápida</p><p class="subtitle">¿Economía circular u oportunidad de ingresos? Ikea, Zara y Decathlon buscan su hueco en el negocio de segunda mano</p></div><p class="article-text">
        Las perchas de muchas tiendas peque&ntilde;as se han llenado de prendas sacadas de otra &eacute;poca: cazadoras vaqueras desgastadas, camisas estampadas de los noventa o jers&eacute;is con etiquetas que ya no existen. Lo que durante d&eacute;cadas fue territorio de un nicho alternativo, se ha convertido en una escena habitual en barrios de Madrid o Barcelona, entre  otras grandes ciudades, donde cada vez m&aacute;s j&oacute;venes entran en tiendas de segunda mano en busca de algo que no encontrar&aacute;n en un centro comercial.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento del consumo de ropa vintage entre la Generaci&oacute;n Z no es solo una cuesti&oacute;n est&eacute;tica. Detr&aacute;s conviven factores econ&oacute;micos, inquietudes ambientales y una cierta fatiga frente al modelo de consumo acelerado de la moda r&aacute;pida. En paralelo, peque&ntilde;as tiendas y proyectos locales encuentran en este cambio una oportunidad &mdash;y tambi&eacute;n nuevos desaf&iacute;os&mdash; en un mercado cada vez m&aacute;s competitivo que, tal y como se&ntilde;ala el informe de Oxford Economics, en 2023 gener&oacute; m&aacute;s de 9.200 empleos.
    </p><h2 class="article-text">Un p&uacute;blico joven que compra menos&hellip; y busca m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Pablo, empleado de una tienda de chaquetas de segunda mano en la calle Corredera Baja de San Pablo, en el barrio madrile&ntilde;o de Malasa&ntilde;a, observa un cambio en el consumidor. &ldquo;Quienes entran en estos comercios son cada vez m&aacute;s j&oacute;venes y lo hacen con una actitud distinta. No buscan hacer la compra del mes, sino explorar: miran, rebuscan, prueban y vuelven a mirar&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Buscan precios accesibles, pero tambi&eacute;n la autenticidad de prendas que consideran &uacute;nicas y a las que atribuyen una segunda vida. Parte del auge lo interpretan como reacci&oacute;n al encarecimiento percibido en cadenas del grupo Inditex &mdash;propietario de ense&ntilde;as como Zara&mdash; y al modelo de producci&oacute;n intensiva popularizado por compa&ntilde;&iacute;as como Shein. Al mismo tiempo, advierten de que el vintage ya no es necesariamente barato: la demanda creciente ha dado lugar a un mercado con l&oacute;gica propia.
    </p><p class="article-text">
        Desde la cadena de moda sostenible Humana observan el mismo fen&oacute;meno. Su director de Proyectos y Relaciones Externas, Rafael Mas, explica que si antes de 2020 los menores de 25 a&ntilde;os representaban alrededor del 10% de su clientela, hoy alcanzan el 20%. A su juicio, la segunda mano se percibe cada vez m&aacute;s como &ldquo;una alternativa sostenible y asequible&rdquo;, pero tambi&eacute;n como una forma de expresar identidad, ya que vestir prendas reutilizadas puede transmitir &ldquo;cierta rebeld&iacute;a e individualidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Vestir como forma de identidad</h2><p class="article-text">
        La expansi&oacute;n de la ropa vintage refleja una manera de entender la moda menos centrada en la novedad constante y m&aacute;s en la durabilidad, la singularidad o la coherencia personal. Desde la Organizaci&oacute;n de Consumidores y Usuarios (OCU) subrayan que el atractivo de este mercado combina ahorro econ&oacute;mico y menor impacto ambiental, mientras que en Humana constatan que cada vez m&aacute;s clientes &mdash;especialmente j&oacute;venes&mdash; buscan prendas singulares y se acercan a la moda desde una dimensi&oacute;n emocional, en parte como reacci&oacute;n a la uniformidad de la moda r&aacute;pida.
    </p><p class="article-text">
        Marta Biech, estudiante de Comunicaci&oacute;n de las Organizaciones en la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona, explica que empez&oacute; a comprar ropa de segunda mano porque sent&iacute;a que &ldquo;la ropa de antes ten&iacute;a mucha m&aacute;s personalidad&rdquo;, algo que &mdash;dice&mdash; le ha ayudado a encontrar un estilo propio.
    </p><p class="article-text">
        Para Iakes P&eacute;rez de Lazarraga, estudiante de Administraci&oacute;n y Direcci&oacute;n de Empresas en Mondragon Unibertsitatea, el cambio ha sido progresivo: reducir compras en grandes cadenas y construir una relaci&oacute;n m&aacute;s consciente con la ropa. Hoy, asegura, el 90% de su armario procede de plataformas o tiendas de segunda mano. &ldquo;Prefiero comprarme cuatro camisetas de segunda mano por el precio que me comprar&iacute;a una nueva&rdquo;, resume.
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                Tienda de ropa de segunda mano                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El valor de lo local y la experiencia de compra</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del producto, quienes frecuentan estas tiendas destacan el trato directo, la conversaci&oacute;n con quienes gestionan el negocio y la sensaci&oacute;n de apoyar proyectos independientes. &ldquo;El trato es m&aacute;s personal y siento que apoyo a un negocio local&rdquo;, dice Marta. &ldquo;Pagas un poco por la experiencia y est&aacute;n mucho m&aacute;s comprometidos con el proyecto&rdquo;, a&ntilde;ade Iakes.
    </p><p class="article-text">
        El auge del vintage tambi&eacute;n puede leerse como una b&uacute;squeda de comunidad frente a un consumo cada vez m&aacute;s digitalizado. Algunos consumidores describen estos espacios como lugares donde comprar se desacelera. &ldquo;Es casi un arte encontrar algo&rdquo;, comenta una clienta habitual. &ldquo;Hay d&iacute;as que encuentras una joya y otros no, esa es precisamente la gracia&rdquo; aclara.
    </p><p class="article-text">
        En Humana reconocen que las redes sociales act&uacute;an como amplificador. TikTok, Instagram o Pinterest funcionan como escaparates donde descubrir tiendas y combinaciones que luego se trasladan a la b&uacute;squeda f&iacute;sica. Marta reconoce que encuentra inspiraci&oacute;n online, mientras que Iakes explica que sigue perfiles especializados y adapta las ideas a su presupuesto.
    </p><h2 class="article-text">La segunda mano se consolida en los datos</h2><p class="article-text">
        Las percepciones del sector coinciden con las cifras. Una encuesta reciente de la OCU indica que el 75% de los espa&ntilde;oles entre 18 y 64 a&ntilde;os compr&oacute; al menos un producto de segunda mano en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, con un gasto medio de 167 euros. La ropa y el calzado lideran las b&uacute;squedas, muchas de ellas a trav&eacute;s de plataformas digitales como Vinted o Wallapop.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica Mas, las motivaciones suelen combinar factores econ&oacute;micos y valores ambientales: en un contexto de inflaci&oacute;n, el acceso a prendas de calidad a menor precio convive con el deseo de reducir el impacto ambiental y alejarse del consumo acelerado. Adem&aacute;s, recuerda que en organizaciones como la suya existe un componente social, ya que los ingresos financian proyectos de cooperaci&oacute;n y acci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Desde el an&aacute;lisis de mercado, Jaime Diez, de Worldpanel by Numerator, para los consumidores importan las variables &ldquo;precio, sostenibilidad y tendencias&rdquo;. Seg&uacute;n explica, los datos muestran que casi la mitad de los consumidores lo percibe como una forma de ahorrar y m&aacute;s de seis de cada diez como una manera de cuidar el medio ambiente, especialmente entre los j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, matiza que aunque la preocupaci&oacute;n clim&aacute;tica est&aacute; presente en el discurso juvenil, &ldquo;cuando se pregunta si est&aacute;n dispuestos a pagar m&aacute;s por prendas sostenibles no son el grupo que m&aacute;s destaca&rdquo;. Iakes reconoce esa ambivalencia: &ldquo;A veces me siento un poco culpable cuando compro en ese tipo de tiendas, aunque intento compensarlo comprando menos y eligiendo mejor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Entre tendencia y cambio cultural</h2><p class="article-text">
        El debate sobre si el fen&oacute;meno es pasajero o estructural sigue abierto. &ldquo;Creo que empez&oacute; como una moda, pero poco a poco se est&aacute; convirtiendo en un cambio real&rdquo;, reflexiona Marta. El crecimiento tambi&eacute;n trae tensiones: subida de precios, profesionalizaci&oacute;n de la reventa o riesgo de perder el car&aacute;cter alternativo. &ldquo;Ahora hay muchas m&aacute;s tiendas, pero esto siempre ha existido y siempre existir&aacute;&rdquo;, apunta Iakes.
    </p><p class="article-text">
        De cara al futuro, el analista de Worldpanel considera que m&aacute;s que competencia directa, se deber&iacute;a hablar de convivencia. &ldquo;Los consumidores alternamos entre comprar segunda mano y otros segmentos&rdquo; a&ntilde;ade. Tambi&eacute;n explica que la tendencia parece consolidarse a medida que m&aacute;s consumidores incorporan la segunda mano como una opci&oacute;n habitual &mdash;no solo por precio, sino como parte de una manera distinta de relacionarse con la ropa&mdash; en un escenario donde comprar menos, elegir mejor y alargar la vida &uacute;til de las prendas empieza a formar parte de la conversaci&oacute;n cotidiana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Llargués]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/boom-vintage-cala-jovenes-revitaliza-comercio-local-ropa-tenia-personalidad_1_13003798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 21:13:09 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estrella inesperada del cine a los 79 años: la actriz que se ha ganado a todos en la favorita al Oscar a mejor película de habla no inglesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estrella-inesperada-cine-79-anos-actriz-favorita-oscar-tania-maria-el-agente-secreto-pm_1_13024893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc8687f2-e44f-4786-95f5-18a61e524e4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estrella inesperada del cine a los 79 años: la actriz que se ha ganado a todos en la favorita al Oscar a mejor película de habla no inglesa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno es tal que la propia Tânia Maria cuenta en The New York Times: “Donde sea que vaya, la gente me reconoce"</p><p class="subtitle">¿Quién fue Marty Supreme? El personaje que puede darle el ansiado Oscar a Timothée Chalamet</p></div><p class="article-text">
        El pasado 20 de febrero lleg&oacute; a los cines espa&ntilde;oles <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/dictadura-brasilena-convierte-impresionante-thriller-setentero-ganas-oscar-agente-secreto_1_13007360.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El agente secreto</a>, la que viene siendo la<strong> pel&iacute;cula favorita al Premio Oscar a mejor largometraje en habla no inglesa</strong>, por delante de la espa&ntilde;ola <em>Sirat</em>, despu&eacute;s de haberse hecho con el Globo de Oro o el de los Critics Choice Awards.
    </p><p class="article-text">
        En ella, m&aacute;s all&aacute; de su actor protagonista, <a href="https://www.eldiario.es/spin/diez-anos-serie-narcos-historias-increibles-hechos-reales-pedro-pascal-pm_1_12560746.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wagner Moura</a>, quien viene acumulando tambi&eacute;n premios por su interpretaci&oacute;n, hay un personaje al que solo le han bastado minutos para ganarse a las redes sociales y convertirse en toda una estrella en Brasil y de forma internacional.
    </p><h2 class="article-text">Qui&eacute;n es T&acirc;nia Maria: estrella del cine brasile&ntilde;o a los 79 a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Ella es T&acirc;nia Maria, de 79 a&ntilde;os, que se convirti&oacute; en actriz por casualidad, cuando acudi&oacute; a un casting para ser extra en una pel&iacute;cula, y que, con un vestido de flores, un cigarro en la boca y gafas de sol es toda una sensaci&oacute;n, seguramente el personaje m&aacute;s ic&oacute;nico de <em>El agente secreto.</em>
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno es tal que la propia <strong>T&acirc;nia Maria </strong>cuenta en <em>The New York Times</em>: &ldquo;Donde sea que vaya, la gente me reconoce. Es maravilloso. Pero no se me ha subido a la cabeza&rdquo;, asegura la costurera brasile&ntilde;a que ha conseguido una fama inesperada a los 79 a&ntilde;os.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2012238599677247791?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>Sebastiana Maria de Medeiros Filha</strong>, a la que se conoce como T&acirc;nia Maria como nombre art&iacute;stico, naci&oacute; en 1947 en la ciudad de Santo Ant&ocirc;nio da Cobra, al norte de Brasil y durante casi toda su vida trabaj&oacute; como costurera de alfombras, siendo ajena al mundo de las pel&iacute;culas y del cine.
    </p><p class="article-text">
        No fue hasta los 72 a&ntilde;os cuando descubri&oacute; que en su ciudad buscaban extras y acudi&oacute; al casting. As&iacute; fue como conoci&oacute; a <strong>Kleber Mendon&ccedil;a Filho</strong>, director de <em>El agente secreto</em>, que pronto le procur&oacute; m&aacute;s l&iacute;neas y no fue una extra m&aacute;s en la pel&iacute;cula<em> Bacurau.</em> 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Mientras escrib&iacute;a <em>El agente secreto, </em>Mendon&ccedil;a Filho se acord&oacute; de T&acirc;nia Maria y le ofreci&oacute; el papel de <strong>Do&ntilde;a Sebastiana</strong>, porque sab&iacute;a que ser&iacute;a perfecta para interpretar a este personaje, que es clave a pesar de su corta aparici&oacute;n al ser qui&eacute;n ofrece refugio al personaje de Wagner Moura y le ayuda a mantenerse a salvo de sus perseguidores en medio de la dictadura. &ldquo;Es alguien muy carism&aacute;tica. Directa, dura y, al mismo tiempo, de buen humor. Me recuerda a todas las se&ntilde;oras mayores que he conocido&rdquo;, reconoce el director.
    </p><h2 class="article-text">De qu&eacute; va &lsquo;El agente secreto&rsquo;, la favorita al Oscar a mejor pel&iacute;cula de habla no inglesa</h2><p class="article-text">
        <em>El agente secreto</em> es un thriller pol&iacute;tico ambientado en la dictadura militar que tuvo lugar en Brasil entre 1967 y 1985. Se sit&uacute;a en 1977, cuando un disidente pol&iacute;tico perseguido llamado Marcelo, a quien interpreta <strong>Wagner Moura</strong>, regresa a Recife para reencontrarse con su hijo y se ve obligado entonces a trabajar como esp&iacute;a para sobrevivir. Actualmente acumula cuatro nominaciones a los Premios Oscar, entre ellos el de mejor pel&iacute;cula internacional y mejor actor principal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estrella-inesperada-cine-79-anos-actriz-favorita-oscar-tania-maria-el-agente-secreto-pm_1_13024893.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 20:08:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estrella inesperada del cine a los 79 años: la actriz que se ha ganado a todos en la favorita al Oscar a mejor película de habla no inglesa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Películas,Premios Oscar,Brasil,Actrices,Tendencias,Virales,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | Therians: una fábula con trasfondo político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-therians-una-fabula-con-trasfondo-politico_132_13017558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ab607d2-87de-4f9d-9f8b-75d3f21873ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | Therians: una fábula con trasfondo político"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nadie los ha visto por la calle pero están en todas las pantallas convertidos en el nuevo ejemplo de cómo la juventud ha perdido el norte. Es el supuesto surgimiento de una nueva identidad, una alarma a las familias. Es el último resorte de la derecha para atacar a la diversidad</p><p class="subtitle">El espejismo 'therian': una distracción viral con trasfondo político</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/therians-una-f-bula-con-trasfondo-pol-tico/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="Therians: una fábula con trasfondo político"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Si en las dos &uacute;ltimas semanas no has o&iacute;do hablar de los therians, -adolescentes que sienten un v&iacute;nculo especial con alg&uacute;n animal y se disfrazan y act&uacute;an como tal-, es que est&aacute;s oficialmente a salvo de tendencias virales y de televisi&oacute;n de relleno. Porque no sab&iacute;amos nada de ellos, y desde hace unos d&iacute;as est&aacute;n por todas partes como si fuese un fen&oacute;meno masivo. Este fin de semana en varias ciudades espa&ntilde;olas se hab&iacute;an convocado quedadas de therians pero lo que vimos fueron escenas inc&oacute;modas de acoso y escarnio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras d&eacute;cadas viendo por nuestras calles a tribus urbanas de todo tipo, muchas salidas de los m&aacute;rgenes de internet, &iquest;por qu&eacute; esta llama tanto la atenci&oacute;n si hay apenas un pu&ntilde;ado de personas con esta pr&aacute;ctica en Espa&ntilde;a? &iquest;Hay alguna intenci&oacute;n pol&iacute;tica detr&aacute;s? Hablamos de todo esto con Paloma Mart&iacute;nez Varela, periodista colaboradora de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, y con Andrea Mezquida, psic&oacute;loga especializada en identidades queer. 
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Env&iacute;anos una nota de voz por Whatsapp</strong> cont&aacute;ndonos <strong>alguna historia que conozcas</strong> o <strong>alg&uacute;n sonido</strong> que tengas cerca y que te llame la atenci&oacute;n. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. <strong>Gu&aacute;rdanos en la agenda como &ldquo;Un tema Al d&iacute;a</strong>&rdquo;. El n&uacute;mero es el <strong>699 518 743</strong>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos cap&iacute;tulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelaci&oacute;n respecto al resto de lectores. Recibir&aacute;s el enlace en tu correo electr&oacute;nico en el bolet&iacute;n del Adelanto de noticias.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si no eres socio/a, el episodio est&aacute; disponible&nbsp;<strong>a primera hora de la ma&ntilde;ana en cualquier aplicaci&oacute;n</strong>&nbsp;que uses habitualmente.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/54Vnd9qwrTaINwzCkTTIWO?si=dwfgtj3_QNC8ZyKejFcSjQ&amp;dl_branch=1&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/un-tema-al-d%C3%ADa/id1586302997" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-un-tema-al-dia_sq_f11360990_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ivoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Podimo </a></li>
                                    <li><a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=7b609ffcf1&amp;e=37e93612d2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amazon Music</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/fdb7ac24-1c3a-4a0d-b03b-ada400b2e7a1/161b26db-5f85-42a9-abc8-ada6008a528b/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Feed RSS</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &#9654; Acu&eacute;rdate de suscribirte al podcast 'Un tema al d&iacute;a' en tu app para que te lleguen autom&aacute;ticamente los nuevos cap&iacute;tulos. Es gratis.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Tendr&aacute;s disponibles tambi&eacute;n todas las entregas de 'Un tema Al d&iacute;a' en&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es/aldia</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/playlists/podcast/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="500" frameborder="0" title="Un tema Al Día"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Luis Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-therians-una-fabula-con-trasfondo-politico_132_13017558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 07:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | Therians: una fábula con trasfondo político]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Transfobia,Redes sociales,Virales,Jóvenes,Tendencias,Derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El espejismo 'therian': una distracción viral con trasfondo político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/espejismo-therian-distraccion-viral-trasfondo-politico_1_13013967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c235f65d-2e96-4a13-8b21-51e5754e6bd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El espejismo &#039;therian&#039;: una distracción viral con trasfondo político"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La probabilidad de cruzarse con un joven conectado con un animal es mínima, pero lo que es imposible es consumir redes sociales o medios sin encontrarse un debate sobre ellos 
</p><p class="subtitle">“No rechazan la oficina, lo que rechazan es perder el tiempo”: cómo la generación Z está redefiniendo el trabajo</p></div><p class="article-text">
        Ni es la nueva moda entre los j&oacute;venes espa&ntilde;oles, ni es cada vez m&aacute;s com&uacute;n encontrarse a personas a cuatro patas por la calle, ni se trata de &ldquo;un problema generacional&rdquo;, al menos de momento. El fen&oacute;meno viral de los <em>therian</em>, o personas que se identifican espiritualmente con un animal, surgido en los &uacute;ltimos d&iacute;as en redes sociales, su posterior amplificaci&oacute;n medi&aacute;tica, as&iacute; como las quedadas presenciales, podr&iacute;an estudiarse en las facultades de periodismo como ejemplo de espejismo medi&aacute;tico, que oscila entre lo esperp&eacute;ntico y lo peligroso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para quien haya estado desconectado en los &uacute;ltimos d&iacute;as: todo comenz&oacute; con la viralizaci&oacute;n en TikTok de v&iacute;deos de j&oacute;venes que dicen sentir una conexi&oacute;n espiritual con un animal y les gusta jugar o performar para crear contenido, siempre conscientes de su humanidad. Aunque todo es posible y no podemos hablar por cada uno de los casos, los <em>therian</em> no quieren convertirse en el animal con el que se identifican, ni van al veterinario, ni muerden.
    </p><p class="article-text">
        Desconocemos si fueron las interacciones y la movilizaci&oacute;n del odio las que provocaron que estos v&iacute;deos se viralizaran, o si estas llegaron despu&eacute;s de que &lsquo;la magia del algoritmo&rsquo; priorizara este tipo de contenido. Pero en poco tiempo, los <em>therians</em> pasaron de protagonizar la conversaci&oacute;n en redes sociales a copar titulares e incluso tertulias televisivas. Sin datos reales para cuantificar su existencia, pero con multitud de im&aacute;genes generadas con Inteligencia Artificial o incluso utilizando como reales im&aacute;genes <a href="https://www.tiktok.com/@userc71d2oprce/video/7608985883844398358?_r=1&amp;_t=ZN-94APSFHU3Pf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de usuarios disfrazados</a> haciendo humor o burl&aacute;ndose.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7608985883844398358"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Desde la sociolog&iacute;a, como ciencia social cr&iacute;tica, resulta necesario negar la existencia del fen&oacute;meno y lanzar la reflexi&oacute;n sobre c&oacute;mo se construyen hitos o problemas sociales ficticios, mientras que hechos sociales reales que afectan a la poblaci&oacute;n quedan invisibilizados&rdquo;, expone Daniel Valdivia, profesor de Sociolog&iacute;a y Ciencias Pol&iacute;ticas en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, que pone como ejemplos &ldquo;los <a href="https://www.eldiario.es/economia/morir-trabajo-2025-accidentes-siglo-pasado-jesus-cayo-12-metros-altura_1_12985312.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">accidentes laborales</a> en lo que va de a&ntilde;o o en la acumulaci&oacute;n de riqueza de los se&ntilde;ores tecnofeudales nunca vista en la historia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Resulta necesario negar la existencia del fenómeno y lanzar la reflexión sobre cómo se construyen hitos o problemas sociales ficticios, mientras que hechos sociales reales que afectan a la población quedan invisibilizados</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Daniel Valdivia</span>
                                        <span>—</span> Sociología y Ciencias Políticas (UPO) 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La probabilidad de cruzarse con un <em>therian</em> por la calle es m&iacute;nima, pero lo que es casi imposible estos d&iacute;as es consumir redes sociales o medios de comunicaci&oacute;n y no encontrar a gente hablando del tema. Este alarmismo se ha convertido en el escenario perfecto para que la derecha y la ultraderecha alimenten una crisis moral artificial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por el momento lo que se observa con claridad es que se trata, en el mejor de los casos, de una manera de generar clics y, en el peor, de una distracci&oacute;n ante problemas de gravedad y una b&uacute;squeda de da&ntilde;ar a colectivos reales como el de las personas trans&rdquo;, apunta Valdivia.
    </p><p class="article-text">
        Porque s&iacute;, la cuesti&oacute;n de fondo, aunque ning&uacute;n <em>therian</em> lo ha planteado en estos t&eacute;rminos, es que si aceptamos que haya personas que se cambien de sexo, pronto tendremos que enfrentarnos a identidades m&aacute;s extremas, como quienes se sienten lobos. Un discurso que tampoco es nuevo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Comparar a las personas trans y la autodeterminaci&oacute;n de g&eacute;nero con el fen&oacute;meno <em>therian</em> no es un acto inocente ni basado en un desconocimiento genuino. Creo que en la mayor&iacute;a de los casos se est&aacute; utilizando como una estrategia pol&iacute;tica, medi&aacute;tica y social para desacreditar a las personas trans, que siempre molestan mucho a los poderes conservadores, ultras y algunos que se autodefinen de izquierdas&rdquo;, valora <a href="https://andreamezquida.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Mezquida,</a> psic&oacute;loga especializada en identidades <em>queer</em>. &ldquo;La idea es confundir a la poblaci&oacute;n comparando ambos t&eacute;rminos y desacreditar as&iacute; a las personas trans, borrando de un plumazo todas las d&eacute;cadas de lucha y activismo&rdquo;, analiza.
    </p><p class="article-text">
        Mezquida tambi&eacute;n alerta sobre c&oacute;mo esta distracci&oacute;n beneficia &ldquo;a poderes de extrema derecha&rdquo;: &ldquo;Mientras estemos entretenides hablando de los <em>therians</em>, menos pendientes estaremos de que el problema de la vivienda est&aacute; empeorando o de c&oacute;mo la derecha est&aacute; desmantelando la sanidad p&uacute;blica&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, las citas programadas el pasado fin de semana en las principales plazas del pa&iacute;s demostraron que el fen&oacute;meno es viral, pero no social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Barcelona, a pesar de que unas 3.000 personas se congregaron el pasado s&aacute;bado a las 18.30 horas en el Arc de Triomf, pero quienes llevaban cola o careta lo hac&iacute;an a modo de burla, todos, m&oacute;vil en mano, esperaban ver un espect&aacute;culo inexistente. La jornada termin&oacute; con enfrentamientos, vandalismo y cinco detenidos por da&ntilde;os al mobiliario urbano, evidenciando el entorno hostil y de violencia creado en torno a los <em>therian</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Bilbao, cientos de personas acudieron a la convocatoria el viernes a las 18.30 horas en Abando, a pesar de haber sido anulada por razones de seguridad. All&iacute; dos j&oacute;venes se identificaron como <em>therians </em>ante la prensa<em>, </em>pero no iban caracterizadas, y tuvieron que terminar pidiendo refugio en unos grandes almacenes tras ser perseguidas y acosadas por la muchedumbre en una situaci&oacute;n de desprotecci&oacute;n total.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2025667221054218546?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Escenas similares se vivieron en M&aacute;laga, donde un solo joven con una m&aacute;scara de caballo se vio rodeado por una multitud antes de huir, en un evento que acab&oacute; con la detenci&oacute;n de otra persona; o en la Puerta del Sol de Madrid, con cientos de personas rodeando a un par de supuestos <em>therians</em>, con aspecto de ser menores de edad para grabarlos con escarnio.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2025883170797682701?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En A Coru&ntilde;a, el encuentro concentr&oacute; a unos 300 j&oacute;venes en los Jardines de M&eacute;ndez N&uacute;&ntilde;ez, pero tampoco acudi&oacute; ning&uacute;n <em>therian</em>. Eso s&iacute;, el evento finaliz&oacute; con referencias a la madre de Pedro S&aacute;nchez.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DU_Y1-aDhh1/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DU_Y1-aDhh1/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DU_Y1-aDhh1/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de quincemil (@quincemil15000)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Aunque en muchos medios se ha tratado el tema como una novedad, la realidad es que la comunidad <em>therian</em> existe en Internet desde los a&ntilde;os 90. No hay datos oficiales, pero la web <a href="https://www.worldanvil.com/w/WBtV/a/therians#:~:text=Therians%20are%20the%20most%20common,places%20not%20hospitable%20to%20humans." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Worldanvil</a> para escritores de fantas&iacute;a estima que su poblaci&oacute;n representa alrededor del 0,05% de la poblaci&oacute;n mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno <em>therian</em> est&aacute; siguiendo paso por paso el guion que ya se aplic&oacute; a los <em>furries, </em>una comunidad formada por personas interesadas en el antropomorfismo y que se visten de animales con caracter&iacute;sticas humanas. En Estados Unidos, la derecha ha utilizado durante a&ntilde;os el mito de que los colegios instalan cajas de arena para alumnos que se identifican como gatos, una narrativa que ha sido desmentida repetidamente por verificadores internacionales al no existir evidencia alguna de ello. Este bulo ha llegado al extremo de convertirse en propuesta legislativa con la &lsquo;Ley de Furries&rsquo; en Texas, que busca prohibir el uso de estas cajas en las escuelas, atacando un problema inexistente para alimentar la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es paradigm&aacute;tico de lo que se nos viene en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Publicaciones en redes sociales generadas con inteligencia artificial, globalizaci&oacute;n de los falsos relatos... Hace unos d&iacute;as no ten&iacute;amos ni idea de que era un <em>therian</em> y ahora todo el mundo sabe del tema, debido a la necesidad de estar al d&iacute;a de la &uacute;ltima tendencia aparecida en la red&rdquo;, destaca Valdivia, que opina que es &ldquo;una irresponsabilidad&rdquo; equiparar a este tipo de personas &ldquo;con otras identidades que s&iacute; son reales y con relevancia poblacional importante&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Comparar a las personas trans y la autodeterminación de género con el fenómeno therian no es una acto inocente ni basado en un desconocimiento genuino</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Mezquida</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en identidades queer
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos entender este fen&oacute;meno como una manera de desarrollar el sentimiento de pertenencia a una comunidad&rdquo;, se&ntilde;ala Andrea Mezquida, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes o adolescentes que, debido a la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y el impacto de las redes, &ldquo;se sienten aislados y perdidos y necesitan una manera de conectar con sus iguales&rdquo;. &ldquo;Pero la autodeterminaci&oacute;n de g&eacute;nero no es comparable, ya que se trata de un movimiento con d&eacute;cadas de historia y de lucha, para conseguir derechos b&aacute;sicos, adem&aacute;s de estar respaldada por organismos internacionales como la OMS y estar relacionada con el acceso a derechos fundamentales para las personas trans como el derecho a la asistencia sanitaria o reconocimiento jur&iacute;dico&rdquo;, zanja Mezquida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/espejismo-therian-distraccion-viral-trasfondo-politico_1_13013967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 21:45:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El espejismo 'therian': una distracción viral con trasfondo político]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Tendencias,Virales,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tragedia del mono Punch: ¿por qué las madres animales abandonan a sus crías?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tragedia-mono-punch-madres-animales-abandonan-crias_1_13012291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c37183ae-3dde-47ea-8a74-7f452c726634_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tragedia del mono Punch: ¿por qué las madres animales abandonan a sus crías?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las imágenes de Punch, un macaco japonés de siete meses, se han vuelto virales en todo el mundo después de que su madre lo rechazara y él estableciera un vínculo con un peluche</p><p class="subtitle">Punch, el bebé macaco que ha enamorado a medio mundo tras ser abandonado al nacer y haberse criado con un peluche</p></div><p class="article-text">
        Un beb&eacute; mono en Jap&oacute;n ha conquistado los corazones de todo el mundo despu&eacute;s de que la semana pasada se hicieran virales unos v&iacute;deos en los que se le ve&iacute;a siendo acosado por otros monos y rechazado por su madre.
    </p><p class="article-text">
        Punch es un macaco japon&eacute;s que naci&oacute; el pasado mes de julio en el zool&oacute;gico de Ichikawa. Y que ha atra&iacute;do la atenci&oacute;n internacional despu&eacute;s de que los cuidadores del zool&oacute;gico le dieran un peluche de orangut&aacute;n tras ser abandonado por su madre.
    </p><p class="article-text">
        Sin la gu&iacute;a materna que le ayudara a integrarse, Punch ha recurrido al peluche para consolarse. Ha sido filmado en m&uacute;ltiples ocasiones siendo arrinconado y perseguido por los macacos japoneses m&aacute;s viejos dentro del recinto. Los primeros v&iacute;deos lo mostraban vagando solo con el peluche despu&eacute;s de ser rechazado por otros monos, y agarr&aacute;ndolo con fuerza mientras era acosado. Los espectadores se sintieron brevemente aliviados cuando aparecieron v&iacute;deos posteriores en los que otro mono lo acicalaba y lo consolaba.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, solo unos d&iacute;as despu&eacute;s, nuevas im&aacute;genes mostraban a Punch siendo atacado una vez m&aacute;s, esta vez arrastrado agresivamente en c&iacute;rculos por un mono mucho m&aacute;s grande antes de correr a esconderse detr&aacute;s de una roca, abrazando su peluche.
    </p><p class="article-text">
        Los v&iacute;deos han suscitado preguntas sobre por qu&eacute; los monos abandonan a sus cr&iacute;as. Alison Behie, experta en primatolog&iacute;a de la Universidad Nacional de Australia, afirm&oacute; que este tipo de abandono es inusual, pero que puede ocurrir en determinadas condiciones, citando &ldquo;la edad, la salud y la inexperiencia&rdquo; como posibles factores.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2022845819473232148?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;En el caso de Punch, su madre era madre primeriza, lo que indica inexperiencia&rdquo;, explica Behie.
    </p><p class="article-text">
        Los cuidadores del zool&oacute;gico tambi&eacute;n sugieren que Punch naci&oacute; durante una ola de calor, lo que supondr&iacute;a un entorno muy estresante. En entornos en los que la supervivencia se ve amenazada por el estr&eacute;s externo, las madres pueden dar prioridad a su propia salud y a su futura reproducci&oacute;n en lugar de seguir cuidando a un beb&eacute; cuya salud puede verse comprometida por esas condiciones ambientales&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras el abandono de Punch, los cuidadores del zool&oacute;gico introdujeron el orangut&aacute;n de peluche despu&eacute;s de probar alternativas como toallas enrolladas de diferentes grosores para que se agarrara a ellas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los cr&iacute;as de macaco japon&eacute;s se aferran inmediatamente al cuerpo de su madre despu&eacute;s de nacer para desarrollar su fuerza muscular. Tambi&eacute;n obtienen una sensaci&oacute;n de seguridad al agarrarse a algo. Sin embargo, como hab&iacute;a sido abandonado, Punch no ten&iacute;a nada a lo que agarrarse&rdquo;, explic&oacute; Kosuke Shikano, cuidador del zool&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pensamos que [el peluche], al parecerse a un mono, podr&iacute;a ayudar a Punch a integrarse de nuevo en la manada m&aacute;s adelante&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El juguete que tiene Punch puede estar sirvi&eacute;ndole como figura de apego, sobre todo teniendo en cuenta que tienen seis meses y es probable que a&uacute;n necesiten cuidados&rdquo;, dijo Behie refiri&eacute;ndose al orangut&aacute;n de peluche.
    </p><p class="article-text">
        La primat&oacute;loga a&ntilde;adi&oacute; que el comportamiento de los dem&aacute;s monos hacia Punch &ldquo;no es acoso ni ning&uacute;n comportamiento anormal, sino una interacci&oacute;n social normal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n apunta Behie, los macacos japoneses tienen jerarqu&iacute;as matrilineales estrictas, en las que las familias de rango superior afirman su dominio sobre las de rango inferior. Incluso con su madre, Punch probablemente seguir&iacute;a enfrent&aacute;ndose a esta agresividad, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la experta en primatolog&iacute;a se&ntilde;al&oacute; que sin su madre &ldquo;Punch podr&iacute;a no desarrollar las respuestas subordinadas adecuadas para mostrar que se somete al dominio, lo que podr&iacute;a tener implicaciones continuas en la forma en que se integra en el grupo como adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as, el zool&oacute;gico ha experimentado un aumento de visitantes que esperan poder ver a Punch. En respuesta a ello, las autoridades han reforzado las barreras alrededor del recinto y han instado a los visitantes a permanecer en silencio, evitar el uso de escaleras o tr&iacute;podes para tomar fotograf&iacute;as y limitar el tiempo de observaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Carla Litchfield, psic&oacute;loga conservacionista de la Universidad de Adelaida, ha destacado la inteligencia de los macacos japoneses y, como resultado, su popularidad para los experimentos biom&eacute;dicos y neurocient&iacute;ficos en Jap&oacute;n. Tambi&eacute;n ha se&ntilde;alado que los macacos son sacrificados en Jap&oacute;n debido a su costumbre de saquear los cultivos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta historia sobre Punch pone de relieve las repercusiones de la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat, el cambio clim&aacute;tico, el bienestar de los animales en los zool&oacute;gicos y el poder de las redes sociales para conectar a las personas con los animales&rdquo;, afirm&oacute; Litchfield. &ldquo;Sin embargo, esperamos que los millones de &rdquo;me gusta&ldquo; y la atenci&oacute;n en las redes sociales no agraven el problema del comercio ilegal de cr&iacute;as de mono para el comercio de mascotas ex&oacute;ticas, ya que todo el mundo piensa que los monos beb&eacute;s son adorables y ser&iacute;an una mascota estupenda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los monos crecen r&aacute;pidamente &mdash;Punch ser&aacute; adulto en cuatro a&ntilde;os&mdash; y la gente deja de encontrarlos adorables y manejables. Los monos deben estar con otros monos. Son seres sociales y necesitan estar con su propia especie para desarrollarse mental y f&iacute;sicamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Punch no es el primer animal de zool&oacute;gico que despierta el inter&eacute;s mundial: Moo Deng, la joven hipop&oacute;tamo pigmeo de Tailandia, conquist&oacute; los corazones en 2024 con su actitud obstinada y su carisma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maya Yang]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tragedia-mono-punch-madres-animales-abandonan-crias_1_13012291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 10:43:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La tragedia del mono Punch: ¿por qué las madres animales abandonan a sus crías?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Animales,Tendencias,Redes sociales,The Guardian]]></media:keywords>
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