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    <title><![CDATA[elDiario.es - Tendencias]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/tendencias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Tendencias]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/elegir-quedarse-casa-vacaciones-siguen-pasando-cosas-interesantes-necesidad-12-horas-avion_1_13404116.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f53a199c-dbd8-45bf-af96-0b476ce0f740_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148065.jpg" width="2398" height="1349" alt="Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Viajamos porque nos apetece o porque todo el mundo lo hace? La presión social nos empuja a hacer grandes viajes para estar a la altura de lo que vemos en las redes sociales, pero hay quienes prefieren disfrutar de su tiempo libre de otras maneras</p><p class="subtitle">El placer de no tener que negociar en vacaciones: la gente que prefiere viajar sin su pareja o amigos</p></div><p class="article-text">
        Anto ha tenido dos semanas de vacaciones este verano. Su familia le propuso irse a la playa con ellos, pero prefiri&oacute; quedarse en casa. &ldquo;&iquest;A qui&eacute;n no le gusta el mar? Pero dije: necesito estas vacaciones y necesito parar, desconectar del resto del mundo y conectar conmigo mismo&rdquo;, explica. Tiene 33 a&ntilde;os y trabaja de lunes a s&aacute;bados con jornada partida en una tienda en la que acaba las semanas &ldquo;muy agotado, f&iacute;sica y mentalmente&rdquo;. Necesitaba aprovechar sus vacaciones para dedicar tiempo al arte y por eso decidi&oacute; quedarse en Madrid, donde vive.
    </p><p class="article-text">
        No siempre es f&aacute;cil tomar la decisi&oacute;n de pasar las vacaciones en casa. En 2025, las personas residentes en Espa&ntilde;a hicieron <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ETR3T25.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">58 millones de viajes entre julio y septiembre</a>. Durante esos meses de verano, Instagram suele ser una sucesi&oacute;n de fotos y v&iacute;deos en playas paradis&iacute;acas, paisajes impresionantes o comidas ex&oacute;ticas. Muchos est&iacute;mulos que pueden llevar a sentir que, si no est&aacute;s viviendo experiencias incre&iacute;bles, no est&aacute;s a la altura. &iquest;Viajamos porque nos apetece o porque todo el mundo lo hace?
    </p><p class="article-text">
        Sylvie P&eacute;rez, psic&oacute;loga y profesora en la Universitat Oberta de Catalunya, considera que &ldquo;viajamos porque queremos escapar de lo que tenemos, pero desplazarnos f&iacute;sicamente a seg&uacute;n qu&eacute; lugares lo hacemos m&aacute;s por imitaci&oacute;n, por miedo a no haber estado o porque otros lo est&aacute;n haciendo que por la necesidad real de ir a ese lugar<strong> </strong>o porque realmente nos apetezca ese sitio en concreto&rdquo;. Aunque ve una &ldquo;necesidad psicofisiol&oacute;gica de escapar, de salir, de romper o de cambiar&rdquo;, cree que &ldquo;la manera que tenemos de canalizarlo es una excesivamente similar y compartida entre todos, que no responde realmente a la necesidad que hay detr&aacute;s de este escape individual de cada uno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su an&aacute;lisis, las redes sociales han influido mucho en esa unificaci&oacute;n de la manera de vivir el ocio. &ldquo;Antes nos bastaba un poco con presumir con el entorno f&iacute;sico cercano de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a: donde &iacute;bamos a comprar el pan, en la puerta del colegio, con los compa&ntilde;eros de trabajo&hellip;&rdquo;, recuerda. Hac&iacute;as tus fotos y a la vuelta quedabas con tu gente para mostrarles el &aacute;lbum de las vacaciones. &ldquo;Era una cosa m&aacute;s controlada, aunque la necesidad de ense&ntilde;&aacute;rselo a los dem&aacute;s y de compartir ya exist&iacute;a&rdquo;. Ahora, en cambio, &ldquo;est&aacute; muy homogeneizado: todo el mundo tiene cierta necesidad de mostrarse tal y como cree que esperan los dem&aacute;s que se muestre&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Viajamos porque queremos escapar de lo que tenemos, pero desplazarnos físicamente a según qué lugares lo hacemos más por imitación, por miedo a no haber estado o porque otros lo están haciendo que por la necesidad real de ir a ese lugar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un <a href="https://www.europapress.es/economia/noticia-mitad-viajeros-espanoles-elige-destino-influenciado-redes-sociales-20240911111951.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> que public&oacute; eDreams en 2024, el 49% de los viajeros espa&ntilde;oles ha viajado alguna vez a un lugar influenciado por las redes sociales. Esa proporci&oacute;n se eleva al 66% entre los j&oacute;venes de 18 a 24 a&ntilde;os y al 57% entre los de 25 a 34. En las im&aacute;genes que se ven en esas plataformas &ldquo;hay un patr&oacute;n de copa de cerveza en la playa, cascadita fresca en la monta&ntilde;a y la Torre Eiffel o la Torre de Abu Dabi o lo que sea donde hayas ido, pero que sea reconocible para los dem&aacute;s&rdquo;, valora P&eacute;rez. Y llama la atenci&oacute;n sobre la diferencia entre lo que ense&ntilde;amos en las redes y lo que de verdad nos llena: &ldquo;Lo significativo de mis vacaciones seguramente habr&aacute; sido una tortilla de patatas en un t&aacute;per, comprada en el Mercadona, y me lo habr&eacute; pasado de lujo, pero lo que voy a colgar es el d&iacute;a que estoy en el chiringuito a pie de playa con unas gambitas que me acaban de hacer&rdquo;. El informe tambi&eacute;n constata que el 43% de los viajeros espa&ntilde;oles ven probable que publiquen en redes contenido positivo sobre un destino a pesar de no haberlo disfrutado.
    </p><p class="article-text">
        Para Daniel, de 28 a&ntilde;os, &ldquo;lo guay de estar de vacaciones es que t&uacute; puedes elegir qu&eacute; haces con ese tiempo, ya sea descansar en tu casa, viajar, hacerte un curso&hellip;&rdquo;. Cree que &ldquo;lo importante de las vacaciones es tener agencia o poder elegir sobre el tiempo, que es algo que no puedes hacer durante el resto del a&ntilde;o&rdquo;<strong>.</strong> &Eacute;l en esos momentos disfruta del &ldquo;lujo&rdquo; de hacer actividades del d&iacute;a a d&iacute;a a otro ritmo: &ldquo;Si despu&eacute;s del trabajo voy a <em>crossfit</em>, a una asamblea, a un club de lectura o lo que sea, poder hacerlo sin tener que ir corriendo y agotado porque he tenido que trabajar, o poder coger otro horario que me venga mejor, o tener el tiempo para llegar a esas cosas descansado, con la mente curiosa y con ganas, y no estar simplemente en autom&aacute;tico&rdquo;.
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            <span class="title">
                “Es agotador ver todo bajo la óptica de la eficiencia y el aprovechamiento del tiempo”.                            </span>
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        Elige no hacer viajes por defecto, sino cuando de verdad le merece la pena: &ldquo;Me gusta viajar cuando siento que puede ser un proyecto guay y cuando tengo la energ&iacute;a y la apetencia de viajar&rdquo;. Tambi&eacute;n defiende que hay diferentes maneras de concebir esos desplazamientos: &ldquo;Parece que viajar tiene que ser irte dos semanas a Tailandia, coger un vuelo s&iacute; o s&iacute; o tener una experiencia vital que te lo cambie todo, cuando viajar tambi&eacute;n puede ser cogerte el coche e irte a la casa del pueblo de un amigo en Segovia y pasar ah&iacute; el tiempo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo importante de las vacaciones es tener agencia o poder elegir sobre el tiempo, que es algo que no puedes hacer durante el resto del año</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Daniel, 28 años</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Daniel reconoce que a veces le puede dar <em>fomo</em> ver los viajes que hacen los dem&aacute;s: &ldquo;Sientes que tu vida no est&aacute; avanzando mientras otra gente est&aacute; teniendo experiencias que te cambian la vida&rdquo;. Pero, al mismo tiempo, piensa: &ldquo;Qu&eacute; pereza toda la gesti&oacute;n de ese viaje y tener que estar fuera de mi casa para vivir ese tipo de cosas. Uno puede quedarse en su ciudad y seguir viviendo su vida, que no tiene por qu&eacute; ser una cotidianidad aburrida. Siguen pasando cosas interesantes o que uno valora sin necesidad de coger 12 horas de avi&oacute;n y adem&aacute;s es mucho m&aacute;s barato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Sylvie P&eacute;rez cree que las redes sociales nos hacen vivir &ldquo;como si estuvi&eacute;ramos constantemente en una adolescencia inacabada, en la que la construcci&oacute;n de mi imagen depende de la imagen de los dem&aacute;s y de lo que creo que los dem&aacute;s piensan de m&iacute;&rdquo;. Pero eso es tramposo: &ldquo;Cuando el entorno era cercano, la panader&iacute;a y la puerta del colegio, m&aacute;s o menos acertabas en lo que los dem&aacute;s pensaban de ti. Ahora tu p&uacute;blico est&aacute; tan poco controlado que es muy dif&iacute;cil llegar a saber nunca lo que los dem&aacute;s piensan realmente de lo que t&uacute; has puesto&rdquo;. Interpretamos qu&eacute; opinan los dem&aacute;s a partir de un <em>like</em> o de la ausencia de un <em>like,</em> pero a menudo esas interpretaciones son err&oacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        La experta considera que detr&aacute;s de esa manera de comportarnos hay una &ldquo;inseguridad&rdquo; relacionada con que &ldquo;los lazos que tenemos con los dem&aacute;s no son duraderos ni fiables, son fr&aacute;giles&rdquo;. Afirma que esto &ldquo;siempre ha sido as&iacute; y nunca ha pasado nada&rdquo;, pero cree que &ldquo;ahora vivimos en una situaci&oacute;n de inseguridad permanente y en esta construcci&oacute;n tan adolescente de poca seguridad en uno mismo y de poca construcci&oacute;n de la identidad propia que necesitamos la validaci&oacute;n del otro, y esa validaci&oacute;n se acaba resumiendo en que me pongan un <em>like</em> o en que mi <em>post </em>tenga much&iacute;simas visualizaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Anto ve esa validaci&oacute;n como una &ldquo;voz social, sobre todo creada por las redes, que est&aacute; ah&iacute; para sacar un l&aacute;tigo y juzgar&rdquo; si tus vacaciones cumplen o no con las expectativas. &ldquo;Pero yo tambi&eacute;n tengo que elegir si incorporar esa voz y darla como v&aacute;lida o elegirme a m&iacute; y priorizar mis necesidades frente a la opini&oacute;n externa&rdquo;, contrapone. Al decidir quedarse en Madrid en lugar de irse a la playa, opt&oacute; por lo segundo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Probablemente alguien que se haga su superviajecito a Tailandia va a ver muy vacías mis vacaciones, pero yo tengo mucha ansiedad en mi día a día y necesito paz</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anto, 33 años</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cree que otros considerar&aacute;n que con su elecci&oacute;n no ha aprovechado sus vacaciones, pero se pregunta &ldquo;qu&eacute; es aprovechar&rdquo;. &ldquo;Es agotador ver todo bajo la &oacute;ptica de la eficiencia y el aprovechamiento del tiempo&rdquo;, reflexiona, aunque reconoce que a &eacute;l mismo le ha pasado este verano. &ldquo;Me compr&eacute; un lienzo muy grande para pintar y ah&iacute; se ha quedado. No lo he tocado en estas vacaciones. He hecho otras cosas: he estado haciendo mucho <em>collage</em> porque me divierto. Y al principio me sent&iacute;a un poco mal. Dec&iacute;a: me he comprado un lienzo, ahora es cuando tengo tiempo; si no, no lo voy a hacer nunca&hellip;&rdquo;, cuenta. Pero fue consciente de que eso ya supon&iacute;a ponerse &ldquo;presi&oacute;n por aprovechar el tiempo&rdquo; y lo fren&oacute;: &ldquo;&iquest;No me apetece? Pues no lo voy a hacer, as&iacute; de sencillo. Voy a hacer lo que me d&eacute; la gana, en la medida en la que pueda, porque siempre hay que hacer cosas de la casa y todo eso, pero un poco al servicio de lo que me pida el cuerpo, dej&aacute;ndome llevar&rdquo;. Es su respuesta frente a lo que a su juicio supone &ldquo;aplicar la l&oacute;gica capitalista al tiempo libre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Probablemente, alguien que se haga su superviajecito a Tailandia va a ver muy vac&iacute;as mis vacaciones, pero yo tengo mucha ansiedad en mi d&iacute;a a d&iacute;a y necesito paz y tranquilidad&rdquo;, explica Anto. Ahora ya ha vuelto al trabajo que consume todo su tiempo a cambio del salario m&iacute;nimo, pero est&aacute; &ldquo;satisfecho&rdquo; con sus vacaciones: &ldquo;&iquest;Podr&iacute;a haber viajado? S&iacute;. &iquest;Era esa mi necesidad ahora mismo? No. S&iacute; he hecho muchas cosas de las que quer&iacute;a, sobre todo conectar con lo que me gusta hacer&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Tendencias,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Perdona, no me da la vida": ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/perdona-no-da-vida-realmente-no-tiempo-sentimos-ocupados_1_13394270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4851c22-d79a-430f-8643-aa70eb803948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x539y117.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Perdona, no me da la vida&quot;: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada día nos sorprendemos excusándonos por nuestra falta de tiempo. ¿Cuándo empezaron estas frases a volverse ubicuas? ¿Cuándo empezamos a decirlas y qué quieren comunicar realmente? </p><p class="subtitle">Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental</p></div><p class="article-text">
        Frente al tiempo expansivo de la infancia, el ajetreo cada vez m&aacute;s intenso de la vida adulta. Nos sorprendemos diciendo pr&aacute;cticamente cada d&iacute;a: &ldquo;Perdona, no he tenido tiempo&rdquo;. Incluso: &ldquo;No me ha dado la vida&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;ndo empezaron estas frases a volverse ubicuas? &iquest;Cu&aacute;ndo empezamos nosotros mismos a decirlas y qu&eacute; quieren comunicar realmente? &iquest;De verdad no tenemos tiempo&hellip; o solo nos sentimos ocupados? 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es objetivo que nuestros horarios de trabajo son, en teor&iacute;a, m&aacute;s reducidos que hace d&eacute;cadas (digo &rdquo;en teor&iacute;a&ldquo; porque sabemos que las horas extra est&aacute;n ah&iacute;, o los empleos irregulares y sin contrato, en los que se explota a muchas personas)&rdquo;, dice la fil&oacute;sofa Azahara Alonso. &ldquo;En cambio, la tecnolog&iacute;a permite nuestra disponibilidad, por lo que la desconexi&oacute;n digital se hace en muchos casos m&aacute;s dif&iacute;cil (por miedo a perder el empleo) y eso produce una sensaci&oacute;n de tiempo ocupado en una alerta continua&rdquo;, a&ntilde;ade la tambi&eacute;n autora de <em>Gozo </em>(Siruela), un libro que &ldquo;habla de la posibilidad de un placer casi sagrado, el de no hacer nada (o no hacer tanto, o no por necesidad)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque sentir que no tenemos tiempo es, casi siempre, sentir que no tenemos tiempo ocioso. Pero tambi&eacute;n, como apunta Alonso, que no poseemos ratos libres de las perpetuas interrupciones digitales que fragmentan nuestro d&iacute;a constantemente, lo que se ha dado en llamar <a href="https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;tiempo confeti&rdquo;. </a>
    </p><p class="article-text">
        De nuestra relaci&oacute;n con el tiempo habla precisamente <em>Cronofobia </em>(Arpa), del poeta y periodista Sergio C. Fanjul:<strong> </strong>&ldquo;Hay investigaciones que dicen que eso del <em>scroll</em> infinito hace que nuestro cerebro no procese bien el tiempo, porque necesita hitos: que se haga de d&iacute;a, que se haga de noche, que haya cumplea&ntilde;os, que pasen los meses&hellip; pero en las redes sociales, esos hitos no existen: te levantas por la ma&ntilde;ana y est&aacute;n ah&iacute;, te acuestas por la noche y est&aacute;n igual. No se sabe qu&eacute; hora es, son siempre lo mismo. Eso dificulta que el cerebro compartimente bien el tiempo, por lo que tenemos la sensaci&oacute;n de que pasa m&aacute;s r&aacute;pido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En llamada telef&oacute;nica, Fanjul tambi&eacute;n menciona la disponibilidad constante a la que nos somete la tecnolog&iacute;a, que hace que &ldquo;el trabajo se haya desparramado por todo el horario&rdquo;. Eso abarca no solo recibir un mail a las once de la noche, sino tambi&eacute;n el sentirse impelido a responderlo: &ldquo;Simplemente por aprovechar, por ir haciendo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay investigaciones que dicen que eso del &#039;scroll&#039; infinito hace que nuestro cerebro no procese bien el tiempo, porque necesita hitos: que se haga de día, que se haga de noche, que haya cumpleaños, que pasen los meses… pero en las redes sociales, esos hitos no existen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sergio C. Fanjul</span>
                                        <span>—</span> periodista y autor de &#039;Cronofobia&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;Hacemos demasiado? </h2><p class="article-text">
        A pesar de que en el mundo preindustrial las tareas fuesen f&iacute;sicamente duras (ir a lavar al r&iacute;o, coserse la propia ropa, segar el campo), la actividad se organizaba en torno a labores concretas: limpiar, segar o coser son tareas manuales con un principio y un final reconocibles. Muchas, adem&aacute;s, estaban alineadas con las estaciones o nos pon&iacute;an en contacto con la naturaleza, lo que se sabe que proporciona calma a nuestro organismo. Y cuando acababan, llegaba ese momento del no-hacer. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s lleg&oacute; la industrializaci&oacute;n, que cambi&oacute; esa percepci&oacute;n del tiempo como algo ligado a tareas, acontecimientos y ritmos naturales hacia un tiempo medido por el reloj, abstracto, divisible y disciplinado. La f&aacute;brica exige entrar a una hora concreta para maximizar la jornada, necesita la sincronizaci&oacute;n entre trabajadores y m&aacute;quinas, el control de pausas, la puntualidad y la medici&oacute;n del rendimiento por unidad de tiempo. Pero, de nuevo, cuando acababa ese tiempo laboral, medido artificialmente, se pod&iacute;a en muchos casos no hacer (especialmente, si eras un hombre y no ten&iacute;as que ocuparte adem&aacute;s de los cuidados).
    </p><p class="article-text">
        Ahora, sin embargo, incluso el tiempo libre parece repleto de exigencia: &ldquo;En una &eacute;poca anterior a las sociedades de consumo, la gran epidemia era el aburrimiento: tengo mucho tiempo y pocas cosas que hacer, o ninguna interesante. En un momento de consolidaci&oacute;n de las sociedades de consumo y de capitalismo digital, el malestar generalizado es el contrario: no tengo tiempo y tengo muchas actividades muy valiosas, muy interesantes y muy importantes que hacer. Siempre que decimos &lsquo;no tengo tiempo&rsquo; estamos dando cuenta de que vivir en el siglo XXI en esta sociedad significa estar estresado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo afirma <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-valls-boix-filosofo-hay-espacios-ocio-descanso-concebidos-perder-tiempo_1_13291579.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Evaristo Valls Boix</a>, autor de<em> JOMO. El gusto de perder</em>. &ldquo;El JOMO es la alegr&iacute;a de perderse cosas, la rebeli&oacute;n ante los imperativos del goce total, un canto a la libertad entendida como holganza y holgura&rdquo;, se lee en su contraportada. Para el fil&oacute;sofo y escritor, esa sensaci&oacute;n constante de no tener tiempo se deriva del tener que hacer constantemente m&aacute;s: &ldquo;Siempre hay algo m&aacute;s que podr&iacute;amos haber hecho, consumido, vivido&hellip; Vivimos en un sistema donde se concibe que el sentido de la vida es el &eacute;xito y, por tanto, la <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">superaci&oacute;n personal</a> y el crecimiento; un crecimiento que se puede hacer a trav&eacute;s del trabajo, de la acumulaci&oacute;n de experiencias, de la acumulaci&oacute;n de amantes y cuerpos, etc&eacute;tera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        O, como resume Fanjul: &ldquo;Cuando trabajas, trabajas, y cuando no trabajas, produces para el sector del ocio: tienes que hacer viajes, hacer excursiones, ir a los restaurantes guays que salen en Instagram y todo eso hace que el tiempo desaparezca, porque hay muchos compromisos sociales, hay muchos compromisos experienciales. Ni siquiera cuando tienes que estar tranquilo puedes estarlo&rdquo;. Y eso pasa cada d&iacute;a, pero tambi&eacute;n cada a&ntilde;o: como el autor indica, tampoco en la vejez, una etapa que antes se presupon&iacute;a tranquila, cede el nivel de exigencia ante la ocupaci&oacute;n del tiempo. &ldquo;Tienes que vivir una nueva juventud, viajar, tener experiencias significativas, <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adquirir nuevos</a><a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> hobbies</em></a><em>&hellip;&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;c&oacute;mo no formarnos, pudiendo hacerlo? C&oacute;mo no leer m&aacute;s libros, ver m&aacute;s conciertos, ir m&aacute;s al teatro si no queremos quedarnos atr&aacute;s, si queremos empaparnos de la vida y ser mejores personas incluso. C&oacute;mo renunciar a lo que para muchos es la propia identidad, en lo que es una potent&iacute;sima interiorizaci&oacute;n de comportamientos, en realidad, capitalistas (&iquest;a qui&eacute;n le interesa en realidad que consumamos m&aacute;s ocio, sino a las industrias culturales y tur&iacute;sticas?).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Vivimos en un sistema donde se concibe que el sentido de la vida es el éxito y, por tanto, la superación personal y el crecimiento; un crecimiento que se puede hacer a través del trabajo, de la acumulación de experiencias, de la acumulación de amantes y cuerpos, etcétera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Evaristo Valls Boix</span>
                                        <span>—</span> filósofo y autor de &#039;JOMO. El gusto de perder&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Delitos contra el tiempo</h2><p class="article-text">
        Fanjul dedica un cap&iacute;tulo de <em>Cronofobia </em>al Instituto del Tiempo Suspendido, una pseudoinstituci&oacute;n que &ldquo;nace de la necesidad de reapropiarnos del tiempo de vida expropiado, constante y diariamente, en nuestras sociedades capitalistas. Una manera de pasar de &lsquo;la vida no me da&rsquo; a &lsquo;yo tengo mi ritmo&rsquo;&rdquo;. Una de sus <em>performances </em>consiste en preguntar a la gente por los delitos contra el tiempo que han cometido, tipificados en su C&oacute;digo cronopenal. Si has metido prisas a los dem&aacute;s, si intentas llevar un plan de vida que se ajuste a la normatividad temporal (una juventud llena de experiencias alucinantes de descubrimiento, despu&eacute;s la formaci&oacute;n de una familia, m&aacute;s tarde la compra del chalet, etc&eacute;tera), te sentencian como cronoterrorista y te imponen una cronopena para que te alejes de tus vicios. Por ejemplo, abrazar la lentitud o no terminar tareas que has empezado.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que la experiencia haga pensar a m&aacute;s de uno. Pero salirnos por completo de la rueda de h&aacute;mster en la que parecemos inmersos, gritando a cada rato: &ldquo;&iexcl;No tengo tiempo, no tengo tiempo!&rdquo; conlleva probablemente algo m&aacute;s que una <em>performance</em>. Aunque, &iquest;es deseable? A veces pareciera que estar permanentemente ocupado es ser alguien, ser importante. La pereza, incluso en d&iacute;as festivos, se mira con desd&eacute;n (de ah&iacute; la culpabilidad que sentimos al &lsquo;perder el tiempo&rsquo;).
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                &quot;Mi impresión es que la ociosidad solo parece problemática si la ejercen las clases trabajadoras, a las que en ese caso se les acusa de pereza o vagancia&quot;, dice la filósofa Azahara Alonso.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Si alguien con un empleo (o varios) que no le permite apenas pagar el alquiler y la cesta de la compra, que se hace cargo del mantenimiento de su casa y de ciertos cuidados de otras personas, dice que no tiene tiempo para nada, en ese caso, es una realidad material, sin duda. Las clases populares est&aacute;n sometidas a una carga de trabajo, mental y de disponibilidad incre&iacute;ble e injusta. En cambio, cuando alguien perteneciente a las clases acomodadas dice &lsquo;no me da la vida&rsquo;, da cuenta de c&oacute;mo la percepci&oacute;n de un tiempo acelerado es m&aacute;s generalizada en nuestra cultura hoy, independientemente de a qu&eacute; dedique ese tiempo&rdquo;, indica Alonso. &ldquo;Mi impresi&oacute;n es que la ociosidad solo parece problem&aacute;tica si la ejercen las clases trabajadoras, a las que en ese caso se les acusa de pereza o vagancia. En cambio, <a href="https://www.eldiario.es/era/raquel-pelaez-historia-pijos-espana_128_11671328.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a las clases acomodadas no se les critica la ociosidad; al contrario</a>, se considera que, aunque sea heredada, se la han ganado. En esto yo no puedo ver m&aacute;s que una regulaci&oacute;n moral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, como apunta Fanjul, las tentativas de minimizar las horas laborales no han cosechado demasiados apoyos ni siquiera entre la izquierda. El mantra de que el trabajo dignifica, de que debemos ser empresarios de nosotros mismos y maximizar el beneficio de cada uno de los segundos que pasemos vivos ha calado hondo en personas de toda ideolog&iacute;a. Como dice Valls: &ldquo;Esa l&oacute;gica es como la ley de la gravedad. Podemos quejarnos de ella, pero no aspiramos a cambiarla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hacia una nueva concepci&oacute;n del tiempo</h2><p class="article-text">
        En <em>Jane Eyre</em>, de Charlotte Bront&euml;, las clases acomodadas juegan, se afanan en jugar. Al ajedrez, al billar, a las charadas. Remueven toda la casa para encontrar chales, mantas, jarrones, ba&uacute;les, cualquier cosa que pueda servir de atrezo para representar elaboradas escenas que el otro equipo adivine. Encuentran en este prop&oacute;sito mucho placer, pues su sociedad est&aacute; marcada por la falta de est&iacute;mulos. 
    </p><p class="article-text">
        Conforme la sociedad se va haciendo cada vez m&aacute;s consumista, los placeres se sofistican. Se pierde la dicha del juego libre, sencillo, no digital, que queda reservado para la infancia (<a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando la infancia tiene tiempo libre</a>, que entre colegio, extraescolares y campamentos varios, cada vez es menos a menudo). Ya se dieron cuenta los situacionistas, como apunta Fanjul. Ellos, muy cr&iacute;ticos con la deriva capitalista del tiempo, practicaban &lsquo;la deriva&rsquo;: un paseo que abandonaba los recorridos habituales, las obligaciones y los motivos funcionales de desplazamiento para explorar la ciudad a trav&eacute;s de lo l&uacute;dico. Para descubrir, jugar, dejarse afectar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creo que haya un espacio o actividad libre, per se, de la lógica del rendimiento. Esa lógica del rendimiento es un sistema y una ideología que funciona a la perfección y por eso se filtra incluso en ámbitos inimaginables, como lo íntimo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Azahara Alonso</span>
                                        <span>—</span> filósofa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese paseo continuo es tambi&eacute;n el que Valls propone como camino posible:<strong> </strong>&ldquo;Parece que la vida est&aacute; aqu&iacute; para aprovecharla y realizarse, como si fu&eacute;ramos una especie de inversores de nosotros mismos. Tenemos que crecer, tenemos que superarnos, progresar&hellip; Pero es mentira. La vida ni es un camino &uacute;nico en l&iacute;nea recta, ni es un espacio de superaci&oacute;n constante. No hay ning&uacute;n sentido, ni ninguna meta, ni ning&uacute;n lugar al que llegar: es solo tiempo que perder explorando. Aprender a vivir es aprender a perder, y la gracia de ese camino, de ese bosque en el que nos perdemos (perd&oacute;n por la met&aacute;fora salvajemente cursi) es que podamos hacerlo acompa&ntilde;ados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; estemos, pese a todo, cada vez m&aacute;s cerca de esa &lsquo;deriva&rsquo;. Fanjul menciona en nuestra conversaci&oacute;n la <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gran-dimision_129_8511692.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gran Renuncia, </a>la extraordinaria oleada de dimisiones voluntarias que se dio en Estados Unidos tras la pandemia. Valls, por su parte, detecta un cambio de ciclo, una nueva sensibilidad que nos hace darnos cuenta de que una sociedad en la que la ansiedad, el <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">burnout,</a> la fatiga cr&oacute;nica y la depresi&oacute;n son tan comunes probablemente no merece la pena: &ldquo;Empezamos a dibujar un imaginario de vida buena que no tiene en el centro la felicidad como acumulaci&oacute;n capitalista existencial de experiencias, sino la tranquilidad: poder desaparecer, poder estar con las amigas, tener tiempo libre, tener espacios libres, plazas, parques. Un proyecto que no sea necesariamente capitalista, donde la vida se valore por su vulnerabilidad o por su interdependencia y no por su &eacute;xito&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para conseguirlo, Alonso plantea cambiar la mirada: &ldquo;No creo que haya un espacio o actividad libre, <em>per se,</em> de la l&oacute;gica del rendimiento. Esa l&oacute;gica del rendimiento es un sistema y una ideolog&iacute;a que funciona a la perfecci&oacute;n y por eso se filtra incluso en &aacute;mbitos inimaginables, <a href="https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como lo &iacute;ntimo.</a> Por lo tanto, para evitarlo tendr&iacute;amos que adoptar otra l&oacute;gica. Ser&iacute;a como cambiarse esas gafas que constituyen la ideolog&iacute;a como forma de vivir por otras que pongan por delante otros valores. Y esas gafas existen; los ricos las llevan siempre puestas, pero no quieren que las dem&aacute;s las usemos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/perdona-no-da-vida-realmente-no-tiempo-sentimos-ocupados_1_13394270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 19:40:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Perdona, no me da la vida": ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Tendencias,Sociedad,Tiempo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El placer de no tener que negociar en vacaciones: la gente que prefiere viajar sin su pareja o amigos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/placer-no-negociar-vacaciones-gente-prefiere-viajar-pareja-amigos_1_13379178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49eb718e-85c6-4cc5-8a69-6d6bbc77248e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147437.jpg" width="1989" height="1119" alt="Reese Witherspoon como Cheryl Strayed en &#039;Alma Salvaje&#039;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escoger billete y habitación para uno es cada vez más habitual, y poco tiene que ver con la ausencia de un círculo social, sino con la voluntad de hacer algo para uno mismo: las búsquedas de viajes en solitario han crecido un 30% y uno de cada cuatro turistas ya viaja sin compañía</p><p class="subtitle">La escapada de fin de semana se ha vuelto imposible: “Nos salía más barato pasar dos noches en Bélgica que en Sevilla”</p></div><p class="article-text">
        Da igual que se trate de un resort en Bali o un tramo del Camino de Santiago, cuando una persona cuenta que va a hacer un viaje sola siempre se enfrenta a las mismas reacciones: &iquest;Y tu pareja?, &iquest;no le importa que vayas sola?, &iquest;ha pasado algo?, &iquest;nadie te puede acompa&ntilde;ar? Pero el auge del turismo en solitario ya no solo responde a no tener acompa&ntilde;ante, cada vez es m&aacute;s visible el perfil de quienes, a pesar de tener pareja, familia o amigos, eligen viajar por su cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; el tiempo sola me recarga... Y viajar sola me ayuda a relacionarme de otra manera, a estar con m&aacute;s pausa en los sitios, a ver las cosas de otro modo&rdquo;, explica Helea, de 45 a&ntilde;os. Esa misma personalidad independiente es la que lleva a Beatriz, de 33, a viajar sola como m&iacute;nimo dos veces al a&ntilde;o desde que descubri&oacute;, por azar, esa sensaci&oacute;n de autonom&iacute;a: &ldquo;Cuando ten&iacute;a unos 24 a&ntilde;os compr&eacute; el billete para ir a ver a una amiga que iba a irse a trabajar a Bruselas, al final ella no se fue, pero yo como ten&iacute;a el billete me fui sola y sent&iacute; la aventura de buscarme yo sola los trenes y los hospedajes&rdquo;. Ahora combina esta forma de viajar con las vacaciones con amigos o pareja.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Yo gestiono mis tiempos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Si tradicionalmente el final del verano disparaba los divorcios a causa de la convivencia intensiva durante las vacaciones, quienes optan por el <em>solo trip</em> destacan la sensaci&oacute;n de libertad y soberan&iacute;a a la hora de organizarse, sin discusiones por los horarios o el tipo de turismo. &ldquo;Me siento libre. Puedo ir a ver lo que quiera a la hora que quiera. Yo me gestiono mis tiempos&rdquo;, destaca Beatriz.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Me siento libre. Puedo ir a ver lo que quiera a la hora que quiera. Yo me gestiono mis tiempos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, la psic&oacute;loga <a href="https://www.lauraibarburu.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Ibarburu</a> se&ntilde;ala entre los factores psicol&oacute;gicos que activa el viajar solo &ldquo;el silencio relacional&rdquo;: &ldquo;Se crea un espacio de descompresi&oacute;n donde puedes reencontrarte con tus necesidades m&aacute;s primarias y tus ritmos naturales, sin tener que negociar o acordar nada, ni complacer a nadie m&aacute;s&rdquo;. Tambi&eacute;n, asegura, se activa la sensaci&oacute;n de autoeficacia, ya que &ldquo;al exponernos a un entorno desconocido sin una red de seguridad nos vemos obligados a resolver problemas por nosotros mismos, lo que eleva la percepci&oacute;n de nuestras propias capacidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El error m&aacute;s com&uacute;n es interpretar la b&uacute;squeda de espacio individual como una huida o una falta de amor&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga, que insiste en que no se trata de alejarse de otras personas, sino de &ldquo;conectar con partes de la propia identidad que en el d&iacute;a a d&iacute;a es dif&iacute;cil explorar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las b&uacute;squedas de viajes en solitario han crecido un 30%, y uno de cada cuatro turistas ya viaja sin compa&ntilde;&iacute;a, seg&uacute;n el cuarto informe <a href="https://trendorhype.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Trend or Hype</em></a> del equipo One Strategy de Publicis Groupe Espa&ntilde;a, que informa de que incluso en los restaurantes hay un aumento visible de las reservas de mesa para uno. &ldquo;No hablamos de individualismo sino de individualidad y no es una moda, sino un rasgo de la vida actual&rdquo;, a&ntilde;ade el informe, que analiza que cada vez es m&aacute;s com&uacute;n y est&aacute; m&aacute;s aceptado &ldquo;elegir lo que uno realmente quiere hacer, aunque implique salirse del grupo&rdquo;, como forma de cuidar el bienestar personal, sin necesidad de justificarse. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Viajar solo activa &#039;el silencio relacional&#039;, explica la psicóloga Laura Ibarburu: &#039;Se crea un espacio de descompresión donde puedes reencontrarte con tus necesidades más primarias y tus ritmos naturales, sin tener que negociar ni complacer a nadie&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;Moda o cambio social?</h2><p class="article-text">
        Para la soci&oacute;loga Raquel Huete, catedr&aacute;tica en la Universidad de Alicante, esta tendencia responde a varios cambios sociales que se entremezclan y parten de &ldquo;un gran proceso social de individualizaci&oacute;n&rdquo;, que afecta a la forma en la que se entienden tanto el ocio como las relaciones. &ldquo;Hay una individualizaci&oacute;n del consumo, y tambi&eacute;n del consumo de ocio. Las ofertas est&aacute;n dirigidas cada vez de manera m&aacute;s personalizada gracias tambi&eacute;n a los algoritmos hipersegmentados que refuerzan gustos y aspiraciones individuales&rdquo;, analiza Huete. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas personas no est&aacute;n dispuestas a renunciar a un viaje por el hecho de que sus familiares, sus amigos o su pareja no puedan o no quieran acompa&ntilde;arlo&rdquo;, comenta la soci&oacute;loga, lo que se suma a que cada vez resulte m&aacute;s dif&iacute;cil encajar gustos tan concretos. &ldquo;Por otra parte, el cambio en las propias reglas de juego entre las parejas, entre las familias e incluso con los amigos, es otra raz&oacute;n important&iacute;sima&rdquo;, establece la soci&oacute;loga, que puntualiza que la experiencia tur&iacute;stica muchas veces va por delante de otros mercados o, incluso, &ldquo;ofrece lo que queremos antes de que nosotros mismos sepamos que lo queremos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de mis sue&ntilde;os es hacer un viaje para ver gorilas en Uganda y me apetece mucho hacerlo sola. Hay cosas que siento que me apetece hacer sola y no es que tenga que ver con que sean destinos m&aacute;s cerca o m&aacute;s lejos, este oto&ntilde;o me fui tres d&iacute;as a Almagro y fue un superplan, de pronto hay una sensaci&oacute;n de que me apetece hacerlo&rdquo;, expresa Helea, con gran experiencia recorriendo el mundo de forma aut&oacute;noma, pero que tambi&eacute;n compagina con otros viajes con pareja, amigos o familia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el imaginario del amor rom&aacute;ntico tradicional, la pareja perfecta se conceb&iacute;a como un sistema cerrado: dos mitades que se un&iacute;an para formar un todo autosuficiente. Sin embargo, la psicolog&iacute;a cl&iacute;nica actual y el enfoque sist&eacute;mico nos muestran que exigirle a una sola persona que satisfaga todas nuestras necesidades de validaci&oacute;n, aventura, intelecto, pasi&oacute;n y estabilidad lleva de manera inevitable a una forma de asfixia relacional&rdquo;, sostiene Laura Ibarburu. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La socióloga Raquel Huete explica que &#039;el cambio en las propias reglas de juego entre las parejas, entre las familias e incluso con los amigos, es otra razón importantísima&#039; que justifica este viraje</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga, no hay duda de que viajar por separado puede fortalecer la relaci&oacute;n: &ldquo;En este sentido, en su extensa obra sobre el deseo relacional, la psicoterapeuta Esther Perel sostiene una tesis brillante: el deseo necesita espacio. Si no hay distancia, no hay espacio para extra&ntilde;ar, y si no hay espacio para extra&ntilde;ar, el erotismo y la curiosidad se apagan&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s, desde el enfoque sist&eacute;mico una persona m&aacute;s plena, realizada y autorregulada siempre ser&aacute; una persona mucho m&aacute;s valiosa y sana para el sistema de pareja, familiar, en sus relaciones laborales y con amigos&rdquo;, concluye Ibarburu. 
    </p><h2 class="article-text">La barrera del prejuicio</h2><p class="article-text">
        A pesar del atractivo de la libertad absoluta, para muchos el viaje individual sigue siendo una asignatura pendiente, aspiracional o, simplemente, una aventura reservada para el cine o los libros. &ldquo;Son varios los miedos que pueden surgir antes de tomar la decisi&oacute;n. El primero y m&aacute;s evidente es el miedo a la seguridad personal, &lsquo;&iquest;y si me pasa algo y estoy solo o sola?&rdquo;, comenta Luc&iacute;a Cam&iacute;n, fundadora del centro de psicolog&iacute;a y psicoterapia <a href="https://alceapsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alcea</a>. A esto, la psic&oacute;loga suma el miedo a la soledad, &ldquo;c&oacute;mo encarar esos d&iacute;as o semanas &uacute;nicamente en nuestra propia compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;, o el miedo al qu&eacute; dir&aacute;n &ldquo;tanto las personas con las que nos cruzamos, como por nuestro propio entorno&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esos temores, desde sufrir un accidente o no saber desenvolverse en un lugar desconocido, a ser etiquetado como raro o solitario, no afectan a todos por igual. &ldquo;Las mujeres tienen que superar m&aacute;s obst&aacute;culos que los hombres cuando deciden viajar solas. Por el mero hecho de ser mujer, est&aacute;n m&aacute;s expuestas a agresiones sexuales, situaciones de acoso o inseguridad, y dependiendo del pa&iacute;s al que viajen, ciertos derechos pueden estar sencillamente desprotegidos. Pero, adem&aacute;s, el juicio del entorno suele ser mayor en su caso debido a las ideas de roles atribuidas socialmente&rdquo;, afirma Cam&iacute;n, que agrega que &ldquo;esa autopercepci&oacute;n de vulnerabilidad intr&iacute;nseca, que suele estar interiorizada desde la infancia en el caso de las mujeres hace que puedan vivir el viaje con mayor temor e hipervigilancia que los hombres&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esos temores, desde sufrir un accidente o no saber desenvolverse en un lugar desconocido, a ser etiquetado como raro o solitario, no afectan a todos por igual: &#039;Las mujeres tienen que superar más obstáculos que los hombres cuando deciden viajar solas&#039;, dice la psicóloga Lucía Camín</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A pesar del crecimiento en los datos, en el imaginario colectivo contin&uacute;a arraigada la idea de que la mujer que viaja sola se enfrenta a una crisis emocional o espiritual, como Julia Roberts en <em>Come, reza, ama</em>, o necesita superar un duelo y autodescubrirse como Cheryl Strayed en <em>Alma Salvaje</em>. En el caso de los hombres, s&iacute; es m&aacute;s com&uacute;n la asociaci&oacute;n natural con la b&uacute;squeda de la aventura o el mero disfrute. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por un lado, las personas que viajan solas suelen ser percibidas como audaces, valientes y decididas. Pero tambi&eacute;n hay muchas etiquetas negativas, porque generalmente asociamos que la persona viaja sola porque &lsquo;no le queda otra&rsquo;, es com&uacute;n que la sociedad las vea como personas solitarias, incluso raras. Y esto, en mi experiencia, se aleja bastante de la realidad&rdquo;, resume Cam&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad cada vez m&aacute;s individual y que evoluciona a la hora de entender las relaciones, el <em>solo trip</em> aporta un &ldquo;tercer espacio&rdquo;, seg&uacute;n el informe <em>Trend or Hype,</em> un lugar de baja exigencia en el que no somos el empleado, la pareja o el padre de nadie, solamente nosotros mismos sin etiquetas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/placer-no-negociar-vacaciones-gente-prefiere-viajar-pareja-amigos_1_13379178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 20:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El placer de no tener que negociar en vacaciones: la gente que prefiere viajar sin su pareja o amigos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pastillas-zapatillas-delgadez-esfuerzos-ozempic-convertido-forma-juicio_1_13369385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb55d844-6ff7-4ea3-89d6-80d6424bb26c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x383y229.jpg" width="1200" height="675" alt="“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El uso cada vez más accesible de los fármacos agonistas del GLP-1 ha generado un nuevo estigma. Estar delgado ya no es suficiente, hay que ganárselo: “Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor"</p><p class="subtitle">“Estarás irreconocible para julio”: llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema</p></div><p class="article-text">
        Cuando Nathy Peluso mostr&oacute; en sus redes sociales su nueva figura, varias tallas menos de lo habitual, entre los emoticonos de fueguitos, las declaraciones de amor y los &ldquo;divina&rdquo;, &ldquo;guapa&rdquo;, &ldquo;reina&rdquo; se colaron las cr&iacute;ticas por haber utilizado Ozempic para adelgazar. Es decir, le echaron en cara haber tomado la v&iacute;a f&aacute;cil, a lo que ella respondi&oacute; con un v&iacute;deo en el que aseguraba, con su particular estilo comunicativo, que ese cuerpo era fruto del esfuerzo. &ldquo;Gimnasio, cardio, piso, pilates, escaleras, 10.000 pasos al d&iacute;a o m&aacute;s, pollo, pescado, esp&aacute;rragos, boniato, papa (...) Yo soy una perra laburadora&rdquo;, enumera la artista de origen argentino como los ingredientes de la receta que ha seguido. O &lsquo;la verdad de la milanesa&rsquo;, expresi&oacute;n que utilizan en su pa&iacute;s natal para indicar que esos son los hechos reales y que ella ha incluido en el texto de su publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este es solo uno de los m&uacute;ltiples ejemplos del juicio p&uacute;blico al que se someten las <em>celebrities</em> cada vez que realizan un cambio radical en su aspecto. A la cirug&iacute;a est&eacute;tica para rejuvenecer o librarse de grasa inc&oacute;moda para el canon de belleza, se han unido estos f&aacute;rmacos agonistas del GLP-1 como el mencionado Ozempic, Mounjaro o Wegovy, entre otros, que anulan la sensaci&oacute;n de hambre y facilitan la p&eacute;rdida de peso de forma r&aacute;pida. En un principio estaban orientados al tratamiento de personas con diabetes de tipo II, pero cuando se comprob&oacute; que tambi&eacute;n podr&iacute;an ser de ayuda para pacientes con obesidad o sobrepeso su fama se extendi&oacute;. Primero entre los personajes p&uacute;blicos; ahora entre la poblaci&oacute;n an&oacute;nima que los puede conseguir con una receta (en Estados Unidos ni siquiera es necesaria) o comprarlos en el mercado negro a un precio que ronda los 230 euros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Nathy Peluso (@nathypeluso)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Su utilizaci&oacute;n es tan frecuente que ya se ha reflejado en series de ficci&oacute;n como <em>And Just Like That</em>, la secuela de <a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sexo en Nueva York</em></a>, donde el personaje de Lisa le dice a su marido que use Ozempic &ldquo;como todo el mundo&rdquo; y deje de llorar por sus kilos. Y, en la pasada Super Bowl, el evento deportivo estadounidense que funciona como una jugosa plataforma publicitaria, abundaron los anuncios de este tipo de medicamentos. Entre ellos estaba el de la marca Ro, protagonizado por la tenista Serena Williams, que asegura haber perdido 14 kilos con su ayuda y sentirse mucho mejor. La campa&ntilde;a coincide en el tiempo con su vuelta al tenis profesional tras casi cuatro a&ntilde;os de retiro.
    </p><p class="article-text">
        Pero pese a su popularizaci&oacute;n, el estigma por su uso contin&uacute;a. Seg&uacute;n la compa&ntilde;&iacute;a Ro (de la que el marido de Williams, Alexis Ohanian, es socio inversor), para la deportista el uso de su producto no ha sido nunca una mera cuesti&oacute;n de adelgazamiento sino un proceso que &ldquo;tiene que ver con su mente, su cuerpo y su autoestima&rdquo;. Mindy Kaling, una de las primeras en aparecer &lsquo;menguada&rsquo; en p&uacute;blico, se defendi&oacute; de las cr&iacute;ticas que recibi&oacute; en su momento alegando que no se hab&iacute;a quitado kilos por vanidad sino para vivir m&aacute;s tiempo y poder cuidar a sus hijos. Ariana Grande, cuya delgadez actual es extrema, declar&oacute; que su p&eacute;rdida de peso se debe a que ha dejado el alcohol y los antidepresivos. La lista de famosos que han perdido volumen es tan larga como las cr&iacute;ticas negativas que han generado con su nueva imagen. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7659816051139480854"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Sin esfuerzo no vale</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Voy a confesar que en momentos de enajenaci&oacute;n total he pensado &lsquo;pues yo tambi&eacute;n me pincho y a cascarla&rsquo;&rdquo;, dice Paula a elDiario.es al respecto de la influencia que las celebridades pueden tener en el p&uacute;blico con su imagen. Ella considera que &ldquo;nos est&aacute;n generando una necesidad&rdquo; y que todo el trabajo que hab&iacute;a hecho para aceptar su f&iacute;sico &ldquo;se va a la mierda porque ahora todo el mundo est&aacute; esquel&eacute;tico. Empiezas a encontrarte todos los defectos y acabas pensando que, si todo el mundo lo hace, t&uacute; tambi&eacute;n podr&iacute;as y te quitas de encima los complejos&rsquo;&rdquo;. Adem&aacute;s, le parecen mal las famosas que &ldquo;te cuentan milongas, tipo Mindy Kaling&rdquo; acerca de c&oacute;mo ha perdido peso cuando &ldquo;claramente se est&aacute;n pinchando. Pero como no lo puedo demostrar, me callo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diana coincide con ella en que es imposible que consigan esos resultados a base de entrenamiento y dieta sana. &ldquo;F&iacute;jate t&uacute; que cuando lo hac&iacute;an antes del Ozempic, por lo que sea, no se pon&iacute;an as&iacute; de flacas&rdquo;, sostiene. Con esto se refiere a &ldquo;Nathy Peluso o Mindy Kaling&rdquo; pero tambi&eacute;n a las que antes de perder peso ya se consideraba que estaban delgadas como Ariana Grande o Emma Stone. &ldquo;Ahora parecen mood boards de Tumblrs pro-ANA [siglas que identifican lugares online con contenido que incita a la anorexia o la bulimia, que se popularizaron especialmente en la d&eacute;cada pasada]&rdquo;, manifiesta. Ella no ha pensado en utilizar estos medicamentos &ldquo;de momento&rdquo;, pero tiene un amigo que &ldquo;toma Mounjaro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor. Uno de los comentarios que analizamos lo resumía de forma muy gráfica: ‘menos pastillas y más zapatillas&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maria Castellví-Lloveras</span>
                                        <span>—</span> profesora de la Facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque mayoritariamente el foco se pone en las mujeres, el Ozempic y derivados han llegado a todos los g&eacute;neros. Actores como Andrew Garfield y Pedro Pascal han mostrado sus nuevos cuerpos reducidos con los consiguientes rumores de uso de agonistas del GLP-1, aunque ninguno de los dos lo ha reconocido y han hecho declaraciones sobre vida saludable por &lsquo;exigencias de guion&rsquo;. La pol&eacute;mica tambi&eacute;n ha afectado al streamer Ibai Llanos, que ha perdido alrededor de 70 kilos (seg&uacute;n dice) y ha generado mucho contenido relacionado con sus sufrimientos en el gimnasio para lograr su objetivo. Mucha gente le ha acusado de utilizar medicaci&oacute;n, algo que siempre ha negado y hasta se someti&oacute; a una prueba de pol&iacute;grafo para demostrar que no ment&iacute;a (m&aacute;s contenido para sus canales, por otro lado). 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7658720094402514178"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        De hecho, pese a su empe&ntilde;o en demostrar que no ha &lsquo;hecho trampa&rsquo;, el rumor a&uacute;n circula: &ldquo;Sol&iacute;an salirme v&iacute;deos del Ibai ese entrenando y diciendo lo mal que lo estaba pasando pero que el esfuerzo le iba a valer la pena y que si el entrenador y todo eso&rdquo;, declara John, &ldquo;pero el otro d&iacute;a me enter&eacute; de que tom&oacute; Ozempic para el proceso de adelgazamiento y pens&eacute; &lsquo;qu&eacute; decepci&oacute;n, ya me extra&ntilde;aba&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llanos aleg&oacute; en algunas de sus intervenciones que utilizar alguno de esos productos farmac&eacute;uticos le daba temor por los posibles efectos secundarios y que hubiese sido su &uacute;ltima opci&oacute;n. Ver&oacute;nica tambi&eacute;n considera que puede haber peligro porque se trata de &ldquo;medicamentos para la diabetes con efectos secundarios muy graves. Y se sabe&rdquo;. Adem&aacute;s, se pregunta qui&eacute;n querr&iacute;a no poder disfrutar de la comida y quitarse el hambre por estar delgada con una pastilla. &ldquo;Yo s&eacute; que la anorexia es una enfermedad muy seria. Y se parece mucho esto. Da miedo&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La cantante Lola &Iacute;ndigo se cuestion&oacute; lo mismo en un <a href="https://www.tiktok.com/@pijayquinqui/video/7654204194278100246" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">episodio reciente</a> del podcast <em>La pija y la quinqui</em> aunque aclar&oacute; que se refer&iacute;a a personas con un cuerpo normativo, no con problemas de obesidad. Una acotaci&oacute;n que consider&oacute; necesaria despu&eacute;s de que el pasado mes de abril revolucionase la opini&oacute;n p&uacute;blica con <a href="https://x.com/navepop/status/2049026259947012319" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unas declaraciones</a> en contra de la utilizaci&oacute;n de este medicamento. &ldquo;Entre comer y ser feliz y tener mi cuerpo normal a no comer y ser una desgraciada para ponerme flaca, prefiero comer&rdquo;, manifest&oacute; en aquel momento.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7654204194278100246"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Espa&ntilde;a, un pa&iacute;s gordof&oacute;bico</h2><p class="article-text">
        El pasado mes de febrero, Lara Martin-Vicario, profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicaci&oacute;n de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC,) y Maria Castellv&iacute;-Lloveras, profesora de la Facultad de Comunicaci&oacute;n de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) publicaron <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/21604851.2026.2630514" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> titulado <em>F&aacute;rmacos GLP-1 y la rearticulaci&oacute;n del estigma de la gordura en Espa&ntilde;a: respuestas p&uacute;blicas a la farmaceuticalizaci&oacute;n de la grasa</em>. Para su elaboraci&oacute;n analizaron 648 comentarios de lectores de diversos peri&oacute;dicos, incluidos este, publicados entre 2022 y 2024. Su intenci&oacute;n era comprobar c&oacute;mo el mensaje acr&iacute;tico o positivo difundido por las farmac&eacute;uticas, de manera m&aacute;s o menos encubierta, ha permeado en el debate p&uacute;blico sobre el adelgazamiento y la vigilancia sobre los cuerpos gordos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cre&iacute;amos importante centrar el estudio en el contexto espa&ntilde;ol, teniendo en cuenta que la gran mayor&iacute;a de investigaci&oacute;n sobre los GLP-1s se ha realizado desde una perspectiva anglosajona o americana. En Espa&ntilde;a hay un marco de <a href="https://www.eldiario.es/era/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13032628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensamiento profundamente gordof&oacute;bico</a>, instaurado como una forma de sentido com&uacute;n en la que el cuerpo gordo es un cuerpo enfermo, pero, adem&aacute;s, irresponsable, y que tiene que aprender a autorregularse y corregirse&rdquo;, explica Lara Martin-Vicario. Lo que observaron en su investigaci&oacute;n es que al proceso que se lleva a cabo para lograr esa correcci&oacute;n se le aplica un juicio moral. &ldquo;Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor. Uno de los comentarios que analizamos lo resum&iacute;a de forma muy gr&aacute;fica: &lsquo;menos pastillas y m&aacute;s zapatillas&rsquo;&rdquo;, se&ntilde;ala Maria Castellv&iacute;-Lloveras. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la sociedad somete a un doble juicio a las personas cuyo peso no encaja en los c&aacute;nones normativos. Ellas lo relacionan con la moral de tradici&oacute;n cristiana.<strong> </strong>&ldquo;En la gran mayor&iacute;a de comentarios que hemos analizado los usuarios exigen un proceso de redenci&oacute;n en el que las personas gordas tienen que ganarse el premio que representa tener un cuerpo delgado&rdquo;, desarrolla Martin-Vicario y a&ntilde;ade que &ldquo;Es una forma de juicio que ya hab&iacute;a aparecido anteriormente, por ejemplo con la cirug&iacute;a bari&aacute;trica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque esa vigilancia de los famosos afecte tambi&eacute;n a las celebridades masculinas, quienes est&aacute;n sometidas a un escrutinio m&aacute;s estricto son las femeninas y las personas con identidades de g&eacute;nero no normativas. &ldquo;A ellas se les pide responder a un doble est&aacute;ndar muy contradictorio: por una parte, la industria del entretenimiento y medi&aacute;tica les pide ajustarse a unos c&aacute;nones de belleza muy limitantes y, al mismo tiempo, que todo el trabajo est&eacute;tico que conlleva esto no se note o que no sea visible&rdquo;, formula Castellv&iacute;-Lloveras.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la gran mayoría de comentarios que hemos analizado los usuarios exigen un proceso de redención en el que las personas gordas tienen que ganarse el premio que representa tener un cuerpo delgado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lara Martin-Vicario</span>
                                        <span>—</span>  profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso de las famosas con cuerpos no normativos que hicieron de su figura una forma de resistencia, como la cantante Lizzo, la cr&iacute;tica ha sido mucho m&aacute;s despiadada cuando han adelgazado dr&aacute;sticamente. &ldquo;A aquellas que no encajan en estos patrones hegem&oacute;nicos se les exige que sean coherentes y que no traicionen sus ideales. Todo esto bajo una mirada profundamente individualista y neoliberal, que tiende a obviar las presiones estructurales que afectan a estas mujeres, y enmarca este trabajo est&eacute;tico como &lsquo;decisiones personales&rsquo;, completa la profesora de la UPF.
    </p><p class="article-text">
        Para Lara Martin-Vicario, estas figuras p&uacute;blicas que tienen tanta exposici&oacute;n medi&aacute;tica tienen responsabilidad a la hora de contribuir al estereotipo de un cuerpo deseable, correcto y aspiracional. &ldquo;Son figuras con muchos privilegios y recursos econ&oacute;micos, que tienen agencia para incidir positivamente en diversificar las representaciones que vemos en las pantallas&rdquo;, comenta. Pero en lugar de ayudar a la aceptaci&oacute;n de que todos los f&iacute;sicos son v&aacute;lidos, se ha terminado por establecer un canon de belleza basado en la <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">delgadez extrema</a>. Todos los logros del movimiento<em> body positive</em> se han esfumado en cuesti&oacute;n de meses.
    </p><p class="article-text">
        Pero las acad&eacute;micas tambi&eacute;n creen que es importante ir m&aacute;s all&aacute; y analizar el fen&oacute;meno de manera m&aacute;s estructural. No son solo las famosas &ndash;como construcciones sociales, no como personas individuales&ndash; las que fomentan este modelo de belleza sino que es la suma de muchos m&aacute;s factores que van desde las tallas de la ropa del <em>fast fashion</em> a la convenci&oacute;n social que considera un piropo comentar la bajada de peso de alguien. &ldquo;En Espa&ntilde;a queda much&iacute;simo trabajo por hacer para desmontar un imaginario social gordof&oacute;bico que representa una grave amenaza para la salud de todas&rdquo;, concluye Castellv&iacute;-Lloveras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pastillas-zapatillas-delgadez-esfuerzos-ozempic-convertido-forma-juicio_1_13369385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 20:53:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Belleza,Ozempic]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae2c1645-fda6-47aa-8d5d-b9a45fec1263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y352.jpg" width="1200" height="675" alt="El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más creadoras muestran en redes una vida sin amistades ni planes en compañía como sinónimo de paz, independencia y autocuidado. Pero entre desestigmatizar la soledad y romantizar el aislamiento hay una frontera difusa, atravesada por el privilegio, la precariedad y una cultura que convierte los problemas colectivos en responsabilidades individuales
</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;POV: Est&aacute;s soltera, no tienes amigos y vives sola. As&iacute; es un viernes por la noche&rdquo;. Este es el mensaje con el que Lana Isa comienza uno de sus muchos <a href="https://www.instagram.com/reels/DW-QkwfDIfc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos</a> de Instagram y TikTok, en los que muestra c&oacute;mo es la vida de una chica solitaria y con los que acumula alrededor de 300.000 visualizaciones por publicaci&oacute;n. En ellos, esta creadora de contenido de estilo de vida comparte fragmentos de su d&iacute;a a d&iacute;a en los que aparece siempre sola, algo que relaciona con la ansiedad social que padece, pero que ha conseguido convertir en un contenido con el que han conectado cientos de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        Y no es la &uacute;nica. En las redes sociales proliferan las creadoras &mdash;en su mayor&iacute;a, mujeres j&oacute;venes que viven en grandes ciudades&mdash; que hablan de los beneficios de una vida sin amistades ni c&iacute;rculos sociales cercanos, que viven solas en pisos &mdash;bastante grandes&mdash; perfectamente ordenados y presentan la soledad como una elecci&oacute;n. Son las llamadas <em>loneliness influencers</em> o <em>influencers</em> de la soledad. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas de ellas aseguran que no pretenden promover el aislamiento, sino normalizar una experiencia que suele vivirse con verg&uuml;enza y mostrar que se puede disfrutar de la propia compa&ntilde;&iacute;a. Sin embargo, la popularidad de estos contenidos abre algunas preguntas: &iquest;d&oacute;nde termina la desestigmatizaci&oacute;n y empieza la romantizaci&oacute;n de la falta de v&iacute;nculos? &iquest;Cu&aacute;nto hay de elecci&oacute;n en esa vida solitaria? &iquest;Y qu&eacute; condiciones materiales y privilegios permiten convertir el aislamiento en una opci&oacute;n deseable? 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Lana Isa ♡ (@lanasololife)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><h2 class="article-text">Estar solo frente a sentirse solo</h2><p class="article-text">
        No hay nada malo en pasar tiempo sola, ni siquiera un viernes por la noche, cuando se presupone que debemos aprovechar el tiempo en compa&ntilde;&iacute;a de otros. Tampoco hay nada malo en vivir solo, sobre todo si se pertenece al reducido grupo de personas que, a d&iacute;a de hoy, puede permit&iacute;rselo. De hecho, realizar actividades con y para uno mismo puede resultar muy beneficioso. Por ello, conviene distinguir entre estar solo y sentirse solo. Sandra Escapa Solanas, soci&oacute;loga, profesora de la Universidad de Barcelona e investigadora en soledad no deseada, explica que esta aparece cuando &ldquo;existe una discrepancia entre las relaciones que tienes y las que desear&iacute;as tener, tanto en cantidad como en calidad. Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar, cuando la persona siente esto: &rdquo;no quiero estar en esta situaci&oacute;n, no deseo esta soledad&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Noreena Hertz, economista pol&iacute;tica y autora de <em>El siglo de la soledad </em>(Paid&oacute;s, 2021) existen varios criterios que nos ayudan a distinguir la forma saludable de la perjudicial: &ldquo;La reversibilidad, es decir, poder reincorporarse a la vida social cuando lo deseas; c&oacute;mo te sientes despu&eacute;s, porque la soledad elegida te deja renovado, mientras que la otra te agota; y si se trata de una elecci&oacute;n libre o de algo que te ha sido impuesto de manera involuntaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, &iquest;cu&aacute;l es el problema de los <em>influencers</em> de la soledad? Aunque pregonan la libertad, la alegr&iacute;a y la tranquilidad con las que habitan una identidad solitaria carente de c&iacute;rculos afectivos, las redes sociales son escaparates en los que proyectamos una versi&oacute;n muy cuidada de nosotros mismos. Por eso, resulta dif&iacute;cil distinguir qu&eacute; es real y qu&eacute; no. Esto puede llevar a una cierta romantizaci&oacute;n de aquello que vemos a trav&eacute;s de la pantalla. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me preocupa es que esto deje de tratarse de la soledad elegida y pase a convertirse en una exaltaci&oacute;n de la soledad no deseada. Es decir, me preocupa que el distanciamiento de los dem&aacute;s se eleve a la categor&iacute;a de ideal&rdquo;, explica Hertz. Seg&uacute;n la economista, esta clase de contenido, en ocasiones, &ldquo;toma una situaci&oacute;n real y, con frecuencia, involuntaria &mdash;personas que se a&iacute;slan porque la comunidad se ha vuelto inaccesible, porque la amistad exige un tiempo y una energ&iacute;a que nuestro sistema econ&oacute;mico no nos permite tener o porque las redes sociales han hecho que los dem&aacute;s parezcan demasiado crueles&mdash; y la reformula como una virtud&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Escapa Solanas</span>
                                        <span>—</span>  socióloga e investigadora en soledad no deseada (UB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esa presunta libertad para elegir la soledad se esconde, adem&aacute;s, una cuesti&oacute;n de privilegio. No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia c&oacute;moda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad econ&oacute;mica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al m&iacute;nimo las obligaciones y los v&iacute;nculos sin que la vida se desmorone. Es una fantas&iacute;a similar a la que Ottessa Moshfegh lleva al papel en <em>Mi a&ntilde;o de descanso y relajaci&oacute;n </em>(Alfaguara, 2019), cuya protagonista &mdash;joven, rica y con un piso en Nueva York&mdash; puede retirarse del mundo durante meses porque dispone de las condiciones materiales necesarias. Incluso en ese retiro solitario y voluntario, su fantas&iacute;a individualista se sostiene sobre el dinero, el espacio, el tiempo y el trabajo invisible de otras personas. 
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, incluso cuando estas tendencias surgen como un aparente refugio frente a la hostilidad de la vida y buscan desestigmatizar el hecho de no tener pareja o amigos, es inevitable atender tanto a las condiciones estructurales que las provocan como a aquellas que las hacen posibles. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7653664354981793037"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Soledad y neoliberalismo</h2><p class="article-text">
        En muchas ocasiones, la soledad va aparejada a la autosuficiencia y la responsabilidad individual, valores que, aunque importantes, est&aacute;n ligados al auge del neoliberalismo y al declive de lo comunitario en la sociedad occidental de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante cuarenta a&ntilde;os hemos estado inmersos en una ideolog&iacute;a que antepone el individuo al colectivo, la competencia a la cooperaci&oacute;n y la autosuficiencia como virtud suprema. Nos dijeron que la sociedad no exist&iacute;a, que solo exist&iacute;an los individuos, y nos ense&ntilde;aron a vernos como marcas personales, como peque&ntilde;as empresas responsables de nuestro propio &eacute;xito y, lo que es fundamental, de nuestro propio fracaso&rdquo;, asegura Hertz, quien en su trabajo explica c&oacute;mo la soledad se ha convertido en la condici&oacute;n definitoria del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, y seg&uacute;n un <a href="https://cdn.who.int/media/docs/default-source/who-commission-on-social-connection/whocsc-plainlanguage-es.pdf?sfvrsn=c5396dff_6&amp;download=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre Conexi&oacute;n social de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, una de cada seis personas a escala mundial se ven afectadas por la soledad. Seg&uacute;n los datos que proporcionan, la soledad afecta a personas de todas las edades, especialmente a j&oacute;venes y a quienes viven en pa&iacute;ses de ingreso bajo y mediano. Entre el 17 y el 21% de la poblaci&oacute;n mundial dice sentirse sola, siendo las personas j&oacute;venes (de 13 a 29 a&ntilde;os) las que cuentan con tasas m&aacute;s altas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia cómoda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad económica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al mínimo las obligaciones y los vínculos sin que la vida se desmorone</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando romantizamos y presentamos como deseable una vida en la que no necesitamos a los dem&aacute;s estamos, por un lado, imponiendo unas expectativas muy elevadas y, en la mayor&iacute;a de los casos, inalcanzables, sobre lo que debe ser una vida. Y, por otro, participamos de aquello que el neoliberalismo promueve: la individualizaci&oacute;n de los problemas colectivos.<strong> </strong>&ldquo;La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por s&iacute; misma &mdash;mediante el <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a>, una aplicaci&oacute;n o una rutina de bienestar&mdash;, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas&rdquo;, explica Hertz.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Paulina Cee (@itspaulinacee)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Una idea con la que coincide Sandra Escapa Solanas, cuyo trabajo se centra en la soledad no deseada, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes. La soledad no aparece &uacute;nicamente entre quienes viven solos, sino que est&aacute; condicionada por m&uacute;ltiples factores: &ldquo;Las personas se sienten solas ante las dificultades derivadas de la desigualdad sociolaboral en la que viven. Tambi&eacute;n influye la vivienda, especialmente entre los j&oacute;venes que se encuentran en un momento en el que desear&iacute;an emanciparse, pero no pueden hacerlo por motivos econ&oacute;micos o familiares. Por otro lado, se observa que quienes han tenido que cambiar de residencia para estudiar en la universidad y abandonar su hogar familiar para trasladarse, por ejemplo, a Barcelona &mdash;o a otros grandes n&uacute;cleos urbanos&mdash;, se sienten bastante m&aacute;s solos que otros j&oacute;venes que tambi&eacute;n comienzan la universidad, pero no han tenido que cambiar de lugar de residencia&rdquo;, desarrolla Escapa.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga tambi&eacute;n relaciona la soledad no deseada con la sensaci&oacute;n de fracaso personal por no haber sido capaz de construir amistades de calidad, encontrar pareja o formar una familia en una sociedad en la que estos v&iacute;nculos siguen funcionando como signos de capital social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por sí misma —mediante el autocuidado, una aplicación o una rutina de bienestar—, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones políticas y económicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Noreena Hertz</span>
                                        <span>—</span>  economista política y autora de &#039;El siglo de la soledad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo, este supuesto fracaso social se atribuye a una causa individual: &laquo;No has podido conseguirlo, as&iacute; que es culpa tuya&raquo;. Se culpabiliza a la persona que lo sufre y no se entiende que, en muchos casos, est&aacute; relacionado con factores sociales&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;La soledad tambi&eacute;n puede aparecer como consecuencia de distintos episodios vitales: convertirse en padre o madre, lo que implica un cambio de roles; pasar a ser una persona cuidadora o dependiente; sufrir abusos o malos tratos; haber vivido situaciones de acoso escolar durante la infancia; o atravesar una separaci&oacute;n o una ruptura de pareja&rdquo;, contin&uacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Para una persona que atraviesa cualquiera de estas situaciones, encontrarse con uno de estos v&iacute;deos puede proporcionar una sensaci&oacute;n moment&aacute;nea de alivio y reconocimiento. Sin embargo, confiar sin reservas en aquello que muestran las redes tambi&eacute;n entra&ntilde;a riesgos. Incluso cuando estos contenidos nacen con la intenci&oacute;n de desestigmatizar la soledad, pueden terminar romantiz&aacute;ndola si la presentan al margen de las condiciones sociales, econ&oacute;micas y afectivas que la provocan. 
    </p><p class="article-text">
        Convertir una experiencia dolorosa en algo deseable puede ofrecer consuelo, pero tambi&eacute;n ocultar sus causas, reforzar la idea de que cada persona debe resolverla por s&iacute; sola y generar frustraci&oacute;n entre quienes no consiguen habitar el aislamiento con la serenidad, el orden y la aparente libertad que aparecen en pantalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Influencers,Soledad,Relaciones,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/friend-bombing-trampa-nuevas-amistades-pasan-bruscamente-intimidad-e-idealizacion-silencio_1_13329096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82e15a4a-3e3f-473d-b3d5-6915226453da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Friend bombing&#039;: la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno describe relaciones que nacen con una intensidad desbordante pero terminan abruptamente. ¿Qué revela esta tendencia sobre la manera en la que establecemos nuestros vínculos? </p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Durante meses compartieron comidas, secretos, mensajes a cualquier hora y planes de fin de semana. Hubo declaraciones de amistad que casi sonaban a amor: &ldquo;Eres la persona m&aacute;s importante de mi vida&rdquo;. Despu&eacute;s, un d&iacute;a cualquiera, el silencio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hubo una discusi&oacute;n. Tampoco una conversaci&oacute;n ni una despedida. Simplemente, dej&oacute; de contestar a sus mensajes. La amistad que hab&iacute;a ocupado un lugar central en su realidad, se evapor&oacute; con la misma rapidez con la que hab&iacute;a aparecido.
    </p><p class="article-text">
        Historias como esta empiezan a encontrar un nombre en redes sociales y en la literatura especializada: <em>friend bombing</em>. Un t&eacute;rmino que toma prestado el concepto de <em>love bombing</em>, habitual en el &aacute;mbito de las relaciones rom&aacute;nticas contempor&aacute;neas, que sirve para describir aquellas amistades que se construyen a una velocidad vertiginosa mediante atenci&oacute;n constante, sensaci&oacute;n de intimidad inmediata y una fuerte idealizaci&oacute;n de la otra persona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que inicialmente parece una conexi&oacute;n excepcional puede acabar derivando en un alejamiento brusco, una p&eacute;rdida de inter&eacute;s repentina o incluso en un <em>ghosting</em> total.
    </p><p class="article-text">
        Como es obvio, aunque el fen&oacute;meno ha encontrado recientemente una etiqueta, las din&aacute;micas que describe no son nuevas. Lo que s&iacute; parece nuevo es el contexto en el que se producen. El ecosistema digital y una cultura obsesionada con la inmediatez han alterado irreversiblemente los tiempos de cocci&oacute;n de los afectos. Hoy es posible sentir que alguien forma parte de nuestra vida apenas unos d&iacute;as despu&eacute;s de conocerlo, incluso antes, pero tambi&eacute;n es posible que desaparezca con la misma facilidad.
    </p><h2 class="article-text">Cuando la intensidad ocupa el lugar de la intimidad</h2><p class="article-text">
        Eva Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez Vicente, psic&oacute;loga sanitaria especializada en trauma, v&iacute;nculos y dependencia en el<a href="https://www.viteipsicologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.viteipsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro VITEI</a>, conoce bien este tipo de din&aacute;micas por haberlas tratado en consulta. Seg&uacute;n cuenta, suelen comenzar con una acumulaci&oacute;n de se&ntilde;ales que, por separado, podr&iacute;an parecer inocentes. &ldquo;Mensajes constantes, disponibilidad casi total, confidencias tempranas, idealizaci&oacute;n del v&iacute;nculo y esa especie de &lsquo;ya eres mi persona&rsquo; cuando todav&iacute;a no ha habido tiempo real para conocer de verdad a la otra persona&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema no es conectar rápido ni sentir afinidad. El problema aparece cuando confundimos intensidad con intimidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El problema no es conectar r&aacute;pido ni sentir afinidad. El problema aparece cuando confundimos intensidad con intimidad&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Se genera una cercan&iacute;a acelerada artificialmente que todav&iacute;a no est&aacute; sostenida por tiempo compartido, coherencia, experiencias comunes o l&iacute;mites&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La especialista recuerda que las relaciones sanas atraviesan distintas etapas que cumplen una funci&oacute;n importante. Son esos per&iacute;odos los que permiten comprobar c&oacute;mo se comporta alguien cuando aparecen los desacuerdos, los problemas, las frustraciones o las diferencias de ritmo. Cuando todas esas fases se comprimen o se saltan, la sensaci&oacute;n de intimidad puede resultar enga&ntilde;osa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, hay un contexto especialmente relevante, sobre todo en poblaci&oacute;n joven: el entorno digital&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Hoy es m&aacute;s f&aacute;cil acceder a nuevas personas, iniciar conversaciones y generar una sensaci&oacute;n r&aacute;pida de conexi&oacute;n, pero tambi&eacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil desaparecer sin demasiada explicaci&oacute;n&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Ana (32 a&ntilde;os, Barcelona), que prefiere ocultar su nombre como el resto de testimonios de este art&iacute;culo, conoce bien esa experiencia. Conoci&oacute; a una compa&ntilde;era de trabajo a trav&eacute;s de amigos comunes y r&aacute;pidamente se convirti&oacute; en una de las personas m&aacute;s importantes de su d&iacute;a a d&iacute;a. Aquella nueva amiga empez&oacute; a compartir problemas sentimentales, a buscar su compa&ntilde;&iacute;a constantemente y a apoyarse cada vez m&aacute;s en ella. Poco a poco, fue dejando de lado a sus amistades de siempre para concentrar gran parte de su vida social en un grupo reducido de personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me puso en un pedestal como amiga, como persona y como profesional. Era halagador, pero también me sorprendía e incluso me incomodaba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> 32 años, Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Me convirti&oacute; en su mejor amiga muy r&aacute;pido. Era algo que no era completamente mutuo, aunque yo le ten&iacute;a much&iacute;simo cari&ntilde;o&rdquo;, recuerda. &ldquo;Me puso en un pedestal como amiga, como persona y como profesional. Era halagador, pero tambi&eacute;n me sorprend&iacute;a e incluso me incomodaba&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Rodr&iacute;guez Vicente, este tipo de comportamientos pueden responder a motivaciones muy distintas. En algunos casos existe una necesidad intensa de pertenencia o validaci&oacute;n. En otros aparecen dificultades para gestionar la ansiedad relacional o una tendencia impulsiva a vincularse. Tambi&eacute;n pueden existir patrones evitativos: personas que buscan mucha conexi&oacute;n mientras el v&iacute;nculo resulta estimulante, pero que toman distancia cuando aparecen las exigencias emocionales propias de cualquier relaci&oacute;n estable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto, tambi&eacute;n pueden existir din&aacute;micas m&aacute;s manipulativas o de control, especialmente cuando esa intensidad inicial ya va acompa&ntilde;ada de culpa, exigencia, celos, aislamiento o presi&oacute;n para que la otra persona corresponda al mismo ritmo&rdquo;, asegura la terapeuta.
    </p><h2 class="article-text">La econom&iacute;a de la atenci&oacute;n tambi&eacute;n ha llegado a la amistad</h2><p class="article-text">
        La escritora Raquel Congosto, autora de <a href="https://blackiebooks.org/producto/amiga-mia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga m&iacute;a</em></a><em> </em>(Blackie Books, 2025), un libro en el que se relata precisamente la ruptura entre dos amigas, cree que ser&iacute;a un error analizar el <em>friend bombing</em> exclusivamente desde la conducta individual. A su juicio, detr&aacute;s de estas din&aacute;micas existe una realidad social m&aacute;s amplia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Las personas hacemos lo que podemos en un mundo que nos est&aacute; ahogando&rdquo;, afirma. &ldquo;La cuesti&oacute;n importante es preguntarnos qu&eacute; est&aacute; ocurriendo para que nos relacionemos as&iacute;<strong>&rdquo;</strong>, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Congosto relaciona el fen&oacute;meno con una sociedad hiperestimulada, donde la atenci&oacute;n se ha convertido en uno de los bienes m&aacute;s escasos. Vivimos rodeados de notificaciones, mensajes, v&iacute;deos cortos e interacciones constantes que generan una sensaci&oacute;n permanente de urgencia. Esa l&oacute;gica tambi&eacute;n termina traslad&aacute;ndose a las relaciones personales. &ldquo;Estamos buscando interacciones continuamente y eso nos mete en una competici&oacute;n por la atenci&oacute;n muy fuerte&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las personas hacemos lo que podemos en un mundo que nos está ahogando. La cuestión importante es preguntarnos qué está ocurriendo para que nos relacionemos así</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raquel Congosto</span>
                                        <span>—</span> Escritora, &#039;Amiga mía&#039; (Blackie Books)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las redes sociales desempe&ntilde;an un papel fundamental en este proceso. Seg&uacute;n la escritora, muchas personas han aprendido a desenvolverse mejor en entornos digitales que en conversaciones presenciales. La comunicaci&oacute;n online permite editar, seleccionar y controlar la imagen que proyectamos. La amistad cara a cara funciona de otra manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la vida real una puede equivocarse constantemente. Puede hablar de m&aacute;s, de menos o decir algo desafortunado. Relacionarse implica asumir esa incomodidad, rectificar y seguir adelante. Eso tambi&eacute;n forma parte del v&iacute;nculo&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es que muchas amistades nacen hoy bajo una sensaci&oacute;n de intimidad instant&aacute;nea. Se siguen en todas las plataformas, comparten historias personales muy profundas desde el primer momento y construyen una imagen p&uacute;blica de cercan&iacute;a antes de que exista una base s&oacute;lida que sostenga la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Roc&iacute;o (40 a&ntilde;os, Barcelona) vivi&oacute; algo parecido. Conoc&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os a una persona de su entorno profesional, pero la relaci&oacute;n se transform&oacute; cuando empezaron a colaborar en un proyecto. Durante aproximadamente un a&ntilde;o mantuvieron un contacto muy intenso. Compart&iacute;an trabajo, conversaciones frecuentes y confesiones personales que llegaron muy pronto. &ldquo;Se gener&oacute; una sensaci&oacute;n de confianza e intimidad emocional muy r&aacute;pidamente&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La admiraci&oacute;n tambi&eacute;n apareci&oacute; desde el principio. &ldquo;Me hablaba constantemente de mis capacidades y de mi talento. Adopt&oacute; una posici&oacute;n casi de mentor. Hab&iacute;a una mezcla de reconocimiento, protecci&oacute;n y una cierta tendencia a recordarme qui&eacute;n era yo o qui&eacute;n deb&iacute;a llegar a ser&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, sin embargo, empezaron a surgir tensiones. Entre ellas, una propuesta laboral, que consider&oacute; poco respetuosa, cambi&oacute; su percepci&oacute;n de la relaci&oacute;n. Despu&eacute;s aparecieron desacuerdos relacionados con expectativas y reconocimiento profesional. La admiraci&oacute;n inicial se transform&oacute; gradualmente en distancia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que m&aacute;s me desconcert&oacute; fue el contraste entre la intensidad del comienzo y la frialdad posterior&rdquo;, recuerda. &ldquo;Con el tiempo entend&iacute; que la relaci&oacute;n se hab&iacute;a construido sobre una idealizaci&oacute;n muy importante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El dolor de los amigos que desaparecen</h2><p class="article-text">
        Si existe un aspecto especialmente caracter&iacute;stico en el fen&oacute;meno del <em>friend bombing</em> es la intensidad del duelo que puede provocar. Culturalmente, las rupturas sentimentales o las p&eacute;rdidas de un ser querido cuentan con rituales, relatos y espacios de reconocimiento social. Las rupturas de amistad suelen quedar en un terreno mucho m&aacute;s ambiguo.
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez Vicente considera que se trata de una diferencia profundamente injusta. &ldquo;La amistad ocupa un lugar esencial en nuestra vida emocional y social. Cuando alguien desaparece, no s&oacute;lo perdemos a esa persona. Tambi&eacute;n perdemos rutinas, expectativas, sensaci&oacute;n de pertenencia y una parte de nuestra identidad dentro de ese v&iacute;nculo&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ghosting añade una capa extra de sufrimiento porque deja preguntas abiertas. La mente intenta completar constantemente los huecos: qué ocurrió, qué cambió, si hicimos algo mal...</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se vuelve especialmente dolorosa cuando la ruptura llega sin explicaciones: &ldquo;El <em>ghosting</em> a&ntilde;ade una capa extra de sufrimiento porque deja preguntas abiertas. La mente intenta completar constantemente los huecos: qu&eacute; ocurri&oacute;, qu&eacute; cambi&oacute;, si hicimos algo mal o si la relaci&oacute;n signific&oacute; lo mismo para ambas personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es justo lo que le pas&oacute; a Carla, periodista de 30 a&ntilde;os de Madrid, que todav&iacute;a est&aacute; atravesando ese proceso. Conoci&oacute; a quien acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en su mejor amiga trabajando en un medio de comunicaci&oacute;n. Compart&iacute;an intensas jornadas laborales, planes en su tiempo libre y conversaciones muy personales. La relaci&oacute;n parec&iacute;a tan s&oacute;lida que lleg&oacute; a creer que formar&iacute;a parte de su vida durante muchos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dijo que era la segunda persona m&aacute;s importante de su vida despu&eacute;s de su hijo. Compart&iacute;amos secretos, vulnerabilidades y much&iacute;simas horas juntas&rdquo;, recuerda. Pero la amistad comenz&oacute; a deteriorarse cuando ambas cambiaron de trabajo. Las promesas de mantener la cercan&iacute;a y de volver a trabajar juntas se fueron diluyendo. &ldquo;Me hizo promesas de que me llevar&iacute;a a su peri&oacute;dico y fueron eso: promesas. No ocurri&oacute;&rdquo;, explica. &ldquo;Me hizo <em>ghosting</em> durante semanas y hace dos meses ya desapareci&oacute; completamente. Nunca m&aacute;s me ha vuelto a contestar o escribir&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha sido peor que una ruptura de pareja&rdquo;, admite. &ldquo;Era un pilar de mi vida. Lo m&aacute;s dif&iacute;cil es entender c&oacute;mo alguien con quien compart&iacute;as pr&aacute;cticamente todo puede desaparecer de repente&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Para Raquel Congosto, esta invisibilidad del duelo por amistad tiene ra&iacute;ces profundas. Durante d&eacute;cadas, recuerda, la amistad ha sido considerada una relaci&oacute;n secundaria frente a la pareja, la familia o el trabajo. Pero, &ldquo;las amistades han servido muchas veces para sostener las dem&aacute;s relaciones. Si tienes un problema de pareja, hablas con tus amigas. Si el trabajo va mal, te apoyas en tus amigos. Pero rara vez hemos considerado la amistad como uno de los grandes pilares sobre los que organizamos la vida&rdquo;, sostiene.
    </p><h2 class="article-text">Recuperar el valor de la lentitud</h2><p class="article-text">
        La pregunta que surge entonces es c&oacute;mo abrirnos a la amistad, pero tambi&eacute;n protegernos sin caer en la desconfianza permanente. Tanto la psic&oacute;loga como la escritora coinciden en que la soluci&oacute;n no pasa por cerrarse a nuevas relaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La intimidad sana suele ser progresiva, recíproca y compatible con los límites. Se construye a través del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La clave est&aacute; en observar menos la intensidad emocional y m&aacute;s la consistencia&rdquo;, argumenta Rodr&iacute;guez Vicente. &ldquo;La intimidad sana suele ser progresiva, rec&iacute;proca y compatible con los l&iacute;mites. Se construye a trav&eacute;s del tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recomienda prestar atenci&oacute;n a c&oacute;mo reacciona la otra persona cuando aparecen esos l&iacute;mites. Una amistad s&oacute;lida tolera diferencias de ritmo, espacios propios y otras relaciones importantes. La necesidad constante de exclusividad o de atenci&oacute;n inmediata suele revelar inseguridades m&aacute;s profundas.
    </p><p class="article-text">
        Congosto reivindica igualmente el valor de la lentitud en un contexto social que premia la velocidad. &ldquo;Pararse, dedicar tiempo a los dem&aacute;s y construir relaciones despacio es algo profundamente pol&iacute;tico hoy en d&iacute;a&rdquo;, afirma. &ldquo;Las estructuras comunitarias necesitan tiempo y cuidados. La amistad tambi&eacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea esa la principal ense&ntilde;anza que puede dejarnos el <em>friend bombing</em>. La profundidad de una relaci&oacute;n no se mide por la cantidad de mensajes intercambiados durante las primeras semanas ni por las confesiones compartidas en una madrugada. Se mide por la capacidad de permanecer cuando la novedad desaparece. Cuando llegan los desacuerdos, las agendas incompatibles, los l&iacute;mites y la rutina. En definitiva, cuando aparece la vida real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/friend-bombing-trampa-nuevas-amistades-pasan-bruscamente-intimidad-e-idealizacion-silencio_1_13329096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 20:28:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Relaciones,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agendar un día al mes para revisar el estado de la relación: ¿estamos convirtiendo el amor en un proyecto empresarial?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf87636c-931c-4869-90ac-e9d8e67c6087_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agendar un día al mes para revisar el estado de la relación: ¿estamos convirtiendo el amor en un proyecto empresarial?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez con más frecuencia, las parejas recurren a herramientas tomadas del lenguaje de la psicología, el desarrollo personal y la gestión empresarial para impulsar su proyecto en común 
</p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Una pareja pasea por la calle. Entra a una cafeter&iacute;a, saca iPad, libreta y estuche y se dispone a celebrar una reuni&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se sienten con respecto a su relaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; cosas funcionan y cu&aacute;les no? Luego pasan al bloque de finanzas, analizando los gastos presentes y futuros; despu&eacute;s, al de viajes y escapadas; m&aacute;s tarde, al apartado de rutinas diarias (limpieza, dieta), al de intimidad (ambos discuten c&oacute;mo se sienten en la cama y si quieren cambiar algo). Al final, dedican un tiempo a proyectar los pr&oacute;ximos eventos de ocio y agendan la siguiente reuni&oacute;n mensual para volver a chequear su relaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese es el resumen del v&iacute;deo que Noem&iacute; Casquet, sex&oacute;loga, colg&oacute; hace unos meses en redes sociales. La respuesta no se hizo esperar: 86.000 personas le dieron a &lsquo;me gusta&rsquo;, aunque los comentarios eran diversos. Oscilaban entre &ldquo;Me ha encantado el v&iacute;deo. Ojal&aacute; todas las parejas llegaran a ese punto de conexi&oacute;n y compromiso&rdquo;, &ldquo;Esto es responsabilidad y compromiso emocional&rdquo;, y &ldquo;Qu&eacute; agobio, &iquest;no? Parece una reuni&oacute;n de trabajo&rdquo; o &ldquo;qu&eacute; manera tan fr&iacute;a de ver una relaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El <em>reel </em>es un ejemplo de una tensi&oacute;n m&aacute;s amplia: &iquest;concebimos hoy el amor como algo que gestionar Excel en mano, o como una pasi&oacute;n, algo espont&aacute;neo que surge y fluye de manera natural? Pese a que nos sintamos inclinados a contestar con la segunda, lo cierto es que, como apunta la doctora en Sociolog&iacute;a Miren Olasagasti, el emparejamiento ha sido durante siglos m&aacute;s un negocio que un ardor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta bien entrado el siglo XIX, y especialmente entre las clases altas y medias, el matrimonio en Occidente era sobre todo una alianza econ&oacute;mica, familiar y social. Se buscaba a la persona m&aacute;s conveniente para mejorar el patrimonio, el estatus o la supervivencia. El amor pod&iacute;a aparecer despu&eacute;s... o no aparecer nunca.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La productividad en la relaci&oacute;n amorosa&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En ese contexto marcado por la racionalizaci&oacute;n de la Ilustraci&oacute;n, el mecanicismo de la industrializaci&oacute;n y la progresiva burocratizaci&oacute;n del Estado, Max Weber ya observaba que algunos aspectos de la vida cotidiana empezaban a organizarse seg&uacute;n criterios de eficiencia, c&aacute;lculo y optimizaci&oacute;n. Detr&aacute;s de aquello, pensaba, estaba la cada vez mayor racionalizaci&oacute;n de la sociedad. A la vez, va cobrando fuerza el ideal del amor rom&aacute;ntico, que coloca los sentimientos en el centro de la vida. Ahora, elegir a la pareja atendiendo al enamoramiento se convierte en imperativo.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, el amor entra en un terreno m&aacute;s pr&aacute;ctico y comienza a consolidarse una nueva idea del matrimonio basada en el compa&ntilde;erismo y la cooperaci&oacute;n. El concepto queda reflejado en el libro de 1945<em> The Family: From Institution to Companionship</em>, de los soci&oacute;logos Ernest W. Burgess y Harvey J. Locke. Sus autores observan que esta instituci&oacute;n est&aacute; dejando de ser una herramienta; los c&oacute;nyuges pasan a ser amigos, amantes y colaboradores, y el &eacute;xito de la uni&oacute;n depende ahora de la intimidad emocional, el consenso y las actividades compartidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la incorporaci&oacute;n de la mujer al mercado laboral y los avances en igualdad de g&eacute;nero, la pareja comienza poco a poco a entenderse como un proyecto com&uacute;n entre iguales. En una sociedad donde podemos elegir con qui&eacute;n estamos y hasta cu&aacute;ndo, los miembros del v&iacute;nculo se erigen como responsables de su propia felicidad amorosa y, como tales, deben hacerse cargo de su construcci&oacute;n y mantenimiento de la manera que mejor sepan. Y, cada vez con m&aacute;s frecuencia, recurren para ello a herramientas tomadas del lenguaje de la psicolog&iacute;a, el desarrollo personal y la gesti&oacute;n empresarial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo recoge Eva Illouz en<em> Intimidades congeladas</em> (Katz Editores, 2007), donde describe el concepto del capitalismo emocional. Sobre &eacute;l dice: &ldquo;Es una cultura en la que las pr&aacute;cticas y los discursos emocionales y econ&oacute;micos se configuran mutuamente y producen un amplio movimiento en el que el afecto se convierte en un aspecto esencial del comportamiento econ&oacute;mico y en el que la vida emocional &mdash;sobre todo, la de la clase media&mdash; sigue la l&oacute;gica del intercambio y las relaciones econ&oacute;micas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos amor rom&aacute;ntico, pero vamos a <em>coachings </em>de pareja y hablamos de <em>gestionar </em>las relaciones&rdquo;, resume Las&eacute;n. El lenguaje amoroso actual, de hecho, est&aacute; plagado de conceptos herederos del desarrollo personal y del <em>management</em>, como invertir en la pareja, alinear valores, emplear herramientas de comunicaci&oacute;n&hellip;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy se sobreentiende que, si eres adulto, no puedes fiarlo todo a las emociones: el amor es un trabajo, una apuesta a futuro. En ese proyecto debe haber planificación: si se pierde la libido, por ejemplo, hay que agendar los encuentros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amparo Lasén</span>
                                        <span>—</span> Profesora de Sociología, Universidad Complutense
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, para Las&eacute;n resulta muy curioso c&oacute;mo, frente a una ruptura, se ha pasado del antiguo &ldquo;no has aguantado lo suficiente&rdquo; al contempor&aacute;neo &ldquo;no has pensado bien tu proyecto, no has apostado lo suficiente por esta relaci&oacute;n&rdquo;. En palabras de la profesora de Sociolog&iacute;a en la Complutense: &ldquo;Hoy se sobreentiende que, si eres adulto, no puedes fiarlo todo a las emociones: el amor es un trabajo, una apuesta a futuro. En ese proyecto debe haber planificaci&oacute;n: si se pierde la libido, por ejemplo, hay que agendar los encuentros. Pero tampoco podemos perder de vista lo rom&aacute;ntico. El &eacute;xito de una relaci&oacute;n actual parece moverse en esa ambivalencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al hilo de esto, la soci&oacute;loga recuerda que cuando investig&oacute; para un estudio las aplicaciones de contactos, le llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n la facilidad con la que acciones ideadas para encontrar pareja se convert&iacute;an en interacci&oacute;n empresarial, y viceversa. &ldquo;Las primeras se anuncian con reclamos que tienen que ver con el ahorro del tiempo y con la multiplicidad de oferta, por ejemplo. A la vez, pr&aacute;cticas como el<em> speed dating,</em> que empezaron en el mundo de las citas, se acabaron trasladando al universo empresarial para poner en contacto a proveedores y clientes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;cu&aacute;ndo esta transferencia resulta <em>demasiado</em>? &iquest;En qu&eacute; punto entra en colisi&oacute;n con la concepci&oacute;n que tenemos de &lsquo;lo que deber&iacute;a ser&rsquo; una relaci&oacute;n? &ldquo;Las parejas no son solo amor: son cuidar, pagar facturas, organizarse&hellip; Eso est&aacute; bien explicitarlo, porque si lo ocultamos, tambi&eacute;n estamos ocultando las din&aacute;micas de poder que operan de fondo. Lo que llama la atenci&oacute;n ahora es que tengamos que presentar esta organizaci&oacute;n casi de modo empresarial con unos objetivos, unos KPIs, un an&aacute;lisis DAFO&hellip; todo eso que casa muy bien con el capitalismo. Es una l&oacute;gica optimizadora que, en &uacute;ltima instancia, tiene que ver con el neoliberalismo&rdquo;, indica Olasagasti.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si el problema de nuestras relaciones no recayese en la comunicaci&oacute;n?&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tras ideas como la de la reuni&oacute;n mensual subyace la noci&oacute;n contempor&aacute;nea de que la comunicaci&oacute;n es la base de una pareja. No es algo que siempre se entendiera as&iacute;: Illouz marca la introducci&oacute;n de esta novedad hacia mediados de los 60, cuando la psicolog&iacute;a comenz&oacute; a tomar valor como gu&iacute;a para lograr &ldquo;una mayor armon&iacute;a en el seno de la familia&rdquo;. Fue entonces cuando naci&oacute; la &lsquo;literatura de consejos&rsquo;, es decir, todos esos libros y art&iacute;culos que, de la mano de expertos, explican c&oacute;mo debemos conducirnos en las relaciones. Esto, seg&uacute;n Illouz, lleva a intelectualizar la vida cotidiana: &ldquo;A racionalizar las relaciones &iacute;ntimas, es decir, a someterlas a m&eacute;todos neutrales de examen y discusi&oacute;n sobre la base de un intenso trabajo de autoan&aacute;lisis y negociaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Lleva a racionalizar las relaciones íntimas, es decir, a someterlas a métodos neutrales de examen y discusión sobre la base de un intenso trabajo de autoanálisis y negociación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva Illouz</span>
                                        <span>—</span> Socióloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La idea de la reuni&oacute;n mensual, de hecho, se puede rastrear en la plataforma <a href="https://www.multiamory.com/radar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Multiamory</a>, dedicada a facilitar herramientas para gestionar todo tipo de relaciones sexoafectivas. La misma propone aplicar a las relaciones el m&eacute;todo Scrum (un sistema de organizaci&oacute;n del trabajo nacido del campo del desarrollo de software). Sus responsables trasladan sus bases al v&iacute;nculo de pareja, sosteniendo que las reuniones deben realizarse de forma peri&oacute;dica independientemente de si la relaci&oacute;n va o no va bien, que deben ser un espacio seguro para hablar de temas inc&oacute;modos y que deben seguir una f&oacute;rmula establecida (revisi&oacute;n de lo que ha sucedido desde la &uacute;ltima reuni&oacute;n, definici&oacute;n de lo que se hablar&aacute; en esta, discusi&oacute;n de lo agendado, como sexo, salud, peleas, dinero, trabajo, viajes&hellip; y establecimiento de soluciones). Al final, debe darse un espacio de reconexi&oacute;n que, seg&uacute;n la web, puede consistir en hacerse cumplidos el uno al otro y compartir una &ldquo;actividad divertida&rdquo; como &ldquo;masajes, caricias o sexo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas gu&iacute;as profesionalizadas para conducirnos en algo tan aparentemente org&aacute;nico como el amor alimentan lo que Illouz denomina &ldquo;econom&iacute;a de problemas personales&rdquo;, y a trav&eacute;s de las redes sociales estamos cada vez m&aacute;s expuestos a ella: &ldquo;Parece que hay como una especie de libro de instrucciones que explica qu&eacute; hay que hacer para tener una buena relaci&oacute;n de pareja&rdquo;, coincide la psic&oacute;loga Andrea Rueda (<a href="https://dedoloresygloria.com/psicologa/andrea-rueda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">De dolores y gloria</a>).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las redes venden soluciones muy simples a problemas muy complejos. Ojal&aacute; el problema en nuestras relaciones fuera que no tenemos ideas para hacer citas originales, o que no nos hemos sentado a repartir las tareas. Pero el problema en una relaci&oacute;n heterosexual suele ser la desigualdad estructural. Por eso muchas veces cuando intentamos poner en pr&aacute;ctica estas recetas no funcionan y se vuelve todo tan frustrante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parece que hay como una especie de libro de instrucciones que explica qué hay que hacer para tener una buena relación de pareja</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Rueda</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las&eacute;n coincide con Rueda en su conclusi&oacute;n: &ldquo;En relaciones heterosexuales, muchos de nuestros problemas son estructurales. Pueden tener que ver, por ejemplo, con las condiciones materiales (tener o no vivienda, tener o no dinero, etc&eacute;tera), pero sobre todo, con las expectativas de g&eacute;nero: qui&eacute;n cuida, qui&eacute;n hace qu&eacute;. Eso no siempre se resuelve hablando. Hay que entender c&oacute;mo afectan estas estructuras a nuestra relaci&oacute;n, aunque eso no significa que no tengamos que responsabilizarnos de nuestro comportamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si creemos que todo se basa en que tenemos problemas de comunicaci&oacute;n, vamos a generar formatos artificiales de gesti&oacute;n de esa comunicaci&oacute;n. Aunque, muchas veces, el problema no es de comunicaci&oacute;n, pues hay hombres que no nos ven como iguales, y, como consecuencia, les da igual lo que les comuniquemos&rdquo;, explica por su parte la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si juntamos esa idea con el capitalismo y el neoliberalismo en el que estamos sumidos, donde tratamos todo en formato empresa, las reuniones mensuales parecen la soluci&oacute;n perfecta&rdquo;, a&ntilde;ade Las&eacute;n. &ldquo;Y es cierto que, si no hay esos espacios de comunicaci&oacute;n en la relaci&oacute;n, la psicoterapia de pareja anima a crearlos, pero en el d&iacute;a a d&iacute;a, &iquest;hasta qu&eacute; punto vamos a convertir las relaciones en un listado de tareas? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el placer? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el disfrute? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la autenticidad?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un diagn&oacute;stico del que ya alerta Illouz. La autora considera que las emociones son r&aacute;pidas y concretas y est&aacute;n ligadas a una situaci&oacute;n espec&iacute;fica. Sin embargo, hablar siguiendo el modelo terap&eacute;utico de la &lsquo;literatura de consejos&rsquo; (identificar la emoci&oacute;n, ponerle nombre, analizar su origen, valorar si es leg&iacute;tima, comunicarla adecuadamente y negociar una soluci&oacute;n) introduce un procedimiento racional que obliga a detener la sensaci&oacute;n, analizarla y traducirla a un lenguaje de negociaci&oacute;n. Las reuniones mensuales de pareja ilustran un ejemplo parecido, porque apuntan a &lsquo;guardarse&rsquo; esa emoci&oacute;n, expresarla durante la cita, analizarla mediante un procedimiento est&aacute;ndar y negociar soluciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Olasagasti es adem&aacute;s dif&iacute;cil que se puedan concatenar conversaciones que tengan que ver con elementos tan dispares como el dinero, las vacaciones y el sexo. &ldquo;Me parecer&iacute;a rar&iacute;simo hablar de la factura de la luz y luego: &lsquo;Oye, &iquest;y follamos bien? &iquest;Me corro lo suficiente? &iquest;Qu&eacute; juguete deber&iacute;amos comprar?&rsquo;. Esto parece responder a una l&oacute;gica de optimizaci&oacute;n: cogemos cuatro horas y despachamos para el resto del mes, donde ya me permito o el ocio o ser productiva laboralmente&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Los consejos de pareja, &iquest;un trabajo m&aacute;s para las mujeres?</h2><p class="article-text">
        Rueda plantea que seguir consejos terap&eacute;uticos como aprender a ser m&aacute;s asertivas o crear momentos en los que comunicarse con la pareja suelen recaer en las mujeres, que son por lo general &ldquo;quienes reman para que las relaciones vayan bien&rdquo;. Pero si se consigue crear ese espacio de escucha puede ser tambi&eacute;n positivo para ellas, pues se har&iacute;a part&iacute;cipe a la pareja de gestionar vacaciones y eventos familiares, algo de lo que tambi&eacute;n se ocupan m&aacute;s las mujeres. &ldquo;La autonom&iacute;a masculina se &lsquo;desencarga&rsquo; de cosas que no le interesan, porque es m&aacute;s f&aacute;cil: &lsquo;Compramos el sof&aacute; que t&uacute; quieras&rsquo;&rdquo;, ejemplifica Olasagasti.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres ya nos comunicamos una y otra vez con los hombres, ya pedimos lo que necesitamos, pero no se nos escucha. Para ellos suele ser incómodo hablar de estas cosas. ¿Por qué en esa reunión va a pasar algo diferente?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Rueda</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, Rueda advierte que tener una reuni&oacute;n al mes no va a acabar por s&iacute; solo con la desigualdad en la pareja. &ldquo;Las mujeres ya nos comunicamos una y otra vez con los hombres, ya pedimos lo que necesitamos, pero no se nos escucha. Para ellos suele ser inc&oacute;modo hablar de estas cosas. &iquest;Por qu&eacute; en esa reuni&oacute;n va a pasar algo diferente?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de eso, la psic&oacute;loga tambi&eacute;n observa otro tipo de contrariedades: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa si hay un marr&oacute;n despu&eacute;s de esa reuni&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;ndo lo vamos a hablar? &iquest;Qu&eacute; pasa si acordamos vernos un s&aacute;bado, pero luego sale un plan con una amiga que nos apetece m&aacute;s? &iquest;Acaso una relaci&oacute;n no es una conversaci&oacute;n constante entre iguales?&rdquo;. A estas preguntas, desde Multiamory responden que se puede hablar tambi&eacute;n de cosas importantes de manera espont&aacute;nea, pero que &ldquo;contar con un espacio seguro y regular para comunicarse ayuda a procesar ciertos temas antes de que se conviertan en problemas de verdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La idea es &ldquo;reducir al m&iacute;nimo la gesti&oacute;n y el procesamiento cotidiano de los conflictos y, al mismo tiempo, maximizar el tiempo positivo y libre de conversaciones de &lsquo;mantenimiento&rsquo; con la pareja&rdquo;, una idea atractiva ahora que sentimos que el tiempo se nos escapa entre los dedos. La pregunta es, quiz&aacute;, cu&aacute;nto ganamos y cu&aacute;nto perdemos al pasar las relaciones por tamices de eficiencia como estos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 20:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agendar un día al mes para revisar el estado de la relación: ¿estamos convirtiendo el amor en un proyecto empresarial?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Igualdad,Finanzas,Sexo,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Estarás irreconocible para julio": llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/estaras-irreconocible-julio-llega-verano-redes-vuelven-convertir-cuerpo-problema_1_13325452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79107d7b-aca2-4296-8130-c27e8eecd257_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Estarás irreconocible para julio&quot;: llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La llegada de la temporada estival coincide con la proliferación de mensajes en redes sociales, sobre todo para mujeres, tanto de influencers como de campañas publicitarias, con propuestas diversas para mejorar su imagen</p><p class="subtitle">Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?</p></div><p class="article-text">
        Cualquier usuaria de redes sociales como Instagram o TikTok tiene todas las papeletas para encontrarse con contenidos que proponen planes para adelgazar o esculpir su cuerpo. Vienen de cuentas que no siguen y, en muchas ocasiones, se trata de anuncios o colaboraciones pagadas de la influencer de turno con alguna marca de productos relacionados con el tema. El 'bombardeo'  no es nuevo pero s&iacute; m&aacute;s invasivo en estas plataformas: los medios tradicionales tienen un alcance m&aacute;s limitado o m&aacute;s f&aacute;cil (relativamente) de esquivar, pero el algoritmo es poderoso y sabe por d&oacute;nde colarse. Estos mensajes continuados de culto a la delgadez pueden causar malestar psicol&oacute;gico o f&iacute;sico en quien los recibe. Y, por supuesto, suponen un retroceso claro en la lucha por la diversidad corporal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me salen esos anuncios constantemente&rdquo;, dice Mar&iacute;a. Ella no ha hecho nada de lo que le proponen, pero s&iacute; le resulta &ldquo;agobiante&rdquo; ver esas publicaciones. &ldquo;Me hace gracia eso de &lsquo;tendr&aacute;s un cuerpo que nadie reconocer&aacute;&rsquo;&rdquo;, confiesa y se pregunta si alguien seguir&aacute; ese tipo de retos de p&eacute;rdida de kilos o tonificaci&oacute;n muscular. En el <em>timeline</em> de Rosa son incesantes esas promesas que hacen re&iacute;r a Mar&iacute;a y tambi&eacute;n a ella, que dice que la m&aacute;s repetida es: &ldquo;amiga, empieza este 1 de julio y tu marido no te reconocer&aacute;. Prueba pilates o calistenia&rdquo;. Pero aunque le resulten c&oacute;micas, s&iacute; le hacen &ldquo;sentir culpable&rdquo; por no hacer m&aacute;s ejercicio: &ldquo;te comen la cabeza con que tienes que comer sano y hacer ejercicio. Ya ni siquiera por salud, sino por tener un cuerpazo para impresionar a los dem&aacute;s. O al menos ese parece que es el mensaje que te venden&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute;, me aparecen esas publicaciones sin parar. &iquest;Y he pinchado en todas? Pues tambi&eacute;n&rdquo;, reconoce Laura. No se siente identificada con las supuestas problem&aacute;ticas que presentan los emisores (exceso de kilos, flacidez, etc&eacute;tera) pero, de alguna manera, le interesan. &ldquo;Doy clic, pero en muchos, del tipo cursos de yoga o de pilates que prometen ponerte en forma en tres pasos, hay que rellenar formularios y paso&rdquo;, afirma. En ocasiones, busca en ChatGPT precios de centros especializados en esas pr&aacute;cticas o descuentos de Groupon, aunque &ldquo;nunca se convierten en compra, pero pierdo mucho tiempo&rdquo;. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n le muestran anuncios de cl&iacute;nicas, pero en esos no entra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Va por épocas, pero pobre de mí como pinche en cualquier mierda. El fascismo incluye controlar nuestros cuerpos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Julia el algoritmo le dispara este tipo de contenidos sin piedad porque, seg&uacute;n afirma: &ldquo;sabe que soy gorda&rdquo;. &ldquo;Va por &eacute;pocas, pero pobre de m&iacute; como pinche en cualquier mierda. El fascismo incluye controlar nuestros cuerpos&rdquo;, declara. A ella este asunto le parece muy problem&aacute;tico y le da &ldquo;baj&oacute;n ver c&oacute;mo todo lo que se hab&iacute;a ganado en la batalla de la representaci&oacute;n y la aceptaci&oacute;n social se va por el desag&uuml;e&rdquo;. Considera que ella tiene &ldquo;los deberes hechos&rdquo; para que este tipo de contenidos no le afecten en su autoestima o la agobien aunque nadie se libra del todo. &ldquo;Siempre hay una peque&ntilde;a parte de ti que se conecta con lo que la sociedad quiere, pero en mi caso la s&eacute; domar y se queda en un pensamiento intrusivo&rdquo;, manifiesta.
    </p><h2 class="article-text">La opini&oacute;n profesional</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Natalia Seijo, directora del NS Centro de Psicoterapia y Trauma en Ferrol-A Coru&ntilde;a y codirectora del m&aacute;ster de Trastornos Alimentarios de la Universidad Complutense de Madrid, expone que este tipo de contenidos pueden contribuir &ldquo;al desarrollo o al agravamiento de un trastorno alimentario, especialmente en personas vulnerables&rdquo;. No cree que una publicidad de una crema o un v&iacute;deo de ejercicios &ldquo;cause&rdquo; un Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA) por s&iacute; solo, ya que se trata de una enfermedad en la que intervienen diferentes factores, pero s&iacute; puede ser &ldquo;un factor de riesgo o un disparador&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este tipo de contenidos pueden contribuir al desarrollo o al agravamiento de un trastorno alimentario, especialmente en personas vulnerables</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Natalia Seijo</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sara Bujalance, presidenta de l'Associaci&oacute; Contra l'Anor&egrave;xia i la Bulimia de Catalunya, coincide con la opini&oacute;n de Seijo. Sostiene que esas personas m&aacute;s vulnerables son las mujeres menores de 25 a&ntilde;os. &ldquo;La presi&oacute;n est&eacute;tica por estar delgada es un factor de riesgo muy claro y lo que hacen las redes sociales y los medios de comunicaci&oacute;n en general es amplificarla&rdquo;, mantiene. Adem&aacute;s, la sociedad a&uacute;n arrastra la idea de que la delgadez es s&iacute;mbolo de &eacute;xito y el sobrepeso de fracaso, porque la persona no ha sido lo suficientemente disciplinada. &ldquo;Acaba por ser muy discriminatorio y perjudicial&rdquo;, explica la especialista.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la poblaci&oacute;n femenina con m&aacute;s edad tienen muchas menos probabilidades de desarrollar un TCA, eso no implica que no puedan sufrir por su figura. &ldquo;Hay que entender que tenemos derecho a tener una relaci&oacute;n amable con nuestro cuerpo, lo cual no significa que tenga que gustarnos todo de &eacute;l&rdquo;, comenta Bujalance y a&ntilde;ade que &ldquo;la mujer por el hecho de serlo recibe m&aacute;s presi&oacute;n. Eso en s&iacute; ya es discriminatorio y adem&aacute;s, a partir de los 35, se le a&ntilde;ade la obligaci&oacute;n a luchar contra la propia biolog&iacute;a, la propia naturaleza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, se presenta el envejecimiento como algo necesariamente negativo, decadente e inevitable y, al mismo tiempo, el mercado da soluciones. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es lo que tienes que hacer? Pues gastarte dinero y estar excesivamente pendiente. Entonces, una mujer de mediana edad que no lo ha tenido antes no va a desarrollar un TCA. Pero s&iacute; puede sufrir un malestar emocional que ser&iacute;a evitable si present&aacute;ramos un entorno social m&aacute;s respetuoso en ese aspecto&rdquo;, plantea la especialista.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La aceleraci&oacute;n de la IA</h2><p class="article-text">
        Si los filtros de las apps que &lsquo;mejoran&rsquo; la imagen ya suponen desde hace tiempo un problema para usuarios o usuarias que no aceptan su aspecto real, la llegada de la IA ha sido como un torbellino. &ldquo;Permite construir un cuerpo ideal inexistente, muy convincente visual y aparentemente alcanzable. Eso puede aumentar la distancia entre el cuerpo real y el cuerpo deseado. La IA no solo retoca, sino que fabrica ideales&rdquo;, manifiesta Seijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Bujalance destaca que en la comunidad de profesionales ya se ha tratado el tema y existe preocupaci&oacute;n. &ldquo;La manipulaci&oacute;n de la imagen ha existido siempre, pero ahora yo misma puedo crear una imagen y difundirla sin tener conocimientos de dise&ntilde;o o edici&oacute;n&rdquo;, expone.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La manipulación de la imagen ha existido siempre, pero ahora yo misma puedo crear una imagen y difundirla sin tener conocimientos de diseño o edición</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sara Bujalance</span>
                                        <span>—</span> Presidenta de l&#039;Associació Contra l&#039;Anorèxia i la Bulimia de Catalunya
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ambas consideran que es necesaria una regulaci&oacute;n m&aacute;s estricta en cuanto a la publicidad que se difunde por redes sociales. Tanto la evidente como la de los influencers o creadores de contenidos hacen de productos que, aunque tengan que se&ntilde;alar que se trata de un anuncio, en ocasiones es dif&iacute;cil ver la etiqueta. Existe consenso dentro de su gremio acerca de que ciertas publicidades deber&iacute;an estar filtradas o prohibidas directamente, explica Bujalance: &ldquo;en funci&oacute;n del perfil a qui&eacute;n va dirigido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seijo concreta que se deber&iacute;a exigir transparencia &ldquo;cuando una imagen est&aacute; retocada o generada con IA, limitar anuncios de adelgazamiento hacia personas vulnerables, y controlar mejor los algoritmos que empiezan mostrando contenido &lsquo;fitness&rsquo; o &lsquo;wellness&rsquo; y terminan empujando a la persona hacia contenido cada vez m&aacute;s restrictivo o centrado en la p&eacute;rdida de peso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La moda del lipedema</h2><p class="article-text">
        Vanessa declara que estas publicaciones en Instagram le proponen probar la calistenia militar con im&aacute;genes de &ldquo;mujeres a todas luces creadas por IA con m&aacute;s b&iacute;ceps y abdominales que Topuria&rdquo;, define. Pero ahora, adem&aacute;s, le aparecen anuncios de fundas para piernas para drenaje linf&aacute;tico &ldquo;que antes costaban 1.400 euros y ahora solo 800 euros. Hacen todo el trabajo por ti mientras las disfrutas desde el sof&aacute; con la tablet&rdquo;. Una vez busc&oacute; informaci&oacute;n sobre el lipedema porque una compa&ntilde;era de trabajo le se&ntilde;al&oacute; que, por el tama&ntilde;o de sus tobillos, ten&iacute;a toda la pinta de sufrir dicha patolog&iacute;a. Desde entonces, el algoritmo le muestra &ldquo;mujeres que se operan de ello y tienen unos hematomas horribles y vendas y unos maridos que las quieren mucho, eso s&iacute;&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Cada cierto tiempo, las redes sociales se llenan de contenidos relacionados con alguna enfermedad de la que no se sabe demasiado. Bien porque es dif&iacute;cil de diagnosticar, porque afecta a un porcentaje peque&ntilde;o de la poblaci&oacute;n o porque la comunidad m&eacute;dica considera que no hay evidencias suficientes como para considerarla enfermedad. Pero, de alguna manera, los v&iacute;deos de usuarias y usuarios (aunque abundan las mujeres) que se han autodiagnosticado, se viralizan. Suelen tener en com&uacute;n que los s&iacute;ntomas son tan poco espec&iacute;ficos que cualquiera podr&iacute;a tenerlos y que afectan al aspecto f&iacute;sico. Si hace ya alg&uacute;n tiempo la estrella era el SIBO &mdash;que es el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado y puede causar gases excesivos, c&oacute;licos, fatiga y, sobre todo, hinchaz&oacute;n abdominal&mdash; ahora en el top est&aacute;n la distensi&oacute;n abdominal funcional (barriga hinchada) y el mencionado lipedema.
    </p><p class="article-text">
        En la p&aacute;gina web de la Federaci&oacute;n espa&ntilde;ola de asociaciones de linfedema y lipedema (FEDEAL), explican que se trata de una enfermedad cr&oacute;nica que se caracteriza por una &ldquo;acumulaci&oacute;n sim&eacute;trica de tejido adiposo (graso) en la cadera, gl&uacute;teos y piernas o, con menos frecuencia, en los brazos&rdquo;. Afecta en la mayor parte de los casos a mujeres y los expertos estiman que entre un 4% y un 11% de la poblaci&oacute;n femenina mundial la sufre en diferentes grados. Y hay una diferencia bastante grande entre el nivel I, que presenta una superficie de la piel irregular y blanda parecida a la celulitis y el III, donde las zonas afectadas se ven claramente debido a su tama&ntilde;o.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es la primera vez que la industria usa la salud y el bienestar emocional, sea lo que sea eso, para venderte cosas y para hacerte sentir que no estás a la altura o que hay algo mal en ti</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alexandra Lores</span>
                                        <span>—</span> Periodista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La periodista y editora Paloma Abad public&oacute; un texto en su perfil de Substack <em>Pretty in, pretty out</em> al respecto de este asunto. En &eacute;l afirma que encontrar a un profesional que lo diagnostique especialmente en la sanidad p&uacute;blica puede ser muy complicado (la OMS no lo reconoci&oacute; como enfermedad hasta 2018), as&iacute; que las mujeres preocupadas acaban por acudir a cl&iacute;nicas privadas. De hecho, ya existe una &lsquo;s&uacute;perespecializada&rsquo;, cuyo director, el doctor Enrique Burgos de la Obra, es &ldquo;a la cirug&iacute;a del lipedema (fue pionero en importar la t&eacute;cnica WAL) lo que Rafa Nadal al tenis mundial. El n&uacute;mero uno&rdquo;, define la escritora. El pasado mes de mayo, la comunicadora Tania Llasera public&oacute; en <a href="https://www.instagram.com/reel/DYo7E4At6zC/?igsh=enRiMTduaTllNmRt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su Instagram</a> un v&iacute;deo en el que dicho m&eacute;dico ense&ntilde;a c&oacute;mo es el diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Alexandra Lores, periodista que escribe habitualmente sobre moda y belleza, declara que hay una conversaci&oacute;n muy potente en torno al lipedema. &ldquo;No es la primera vez que la industria usa la salud y el bienestar emocional, sea lo que sea eso, para venderte cosas y para hacerte sentir que no est&aacute;s a la altura o que hay algo mal en ti&rdquo;, sostiene. A ella le parece que, en el caso de esta patolog&iacute;a, es muy f&aacute;cil que alguien se autodiagnostique como paciente. &ldquo;Habla de una serie de s&iacute;ntomas que todas podemos tener y ser perfectamente celulitis o que hayas engordado un poco. O que te salen moratones y a m&iacute;, por ejemplo, me salen. Pero de repente no lo puede tener todo el mundo&rdquo;, se&ntilde;ala. Recibir esa informaci&oacute;n, sea veraz o no, constante puede hacer que aunque quien la recibe tenga claro que no padece dicha enfermedad puede llegar a dudar. &ldquo;Eso es para m&iacute; lo problem&aacute;tico del asunto, porque es una maquinaria muy grande&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/estaras-irreconocible-julio-llega-verano-redes-vuelven-convertir-cuerpo-problema_1_13325452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 20:35:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Estarás irreconocible para julio": llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estética,Redes sociales,Salud,Tendencias,Mujer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Roja se quita el chándal: la Federación descubre que el deporte también es moda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/roja-quita-chandal-federacion-descubre-deporte-moda_1_13296630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a9f6240-ba0f-4323-93bc-44d95033fe71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Roja se quita el chándal: la Federación descubre que el deporte también es moda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras el ‘fail’ estético en los Juegos de Invierno, llegó la equipación blanca viral de 187 euros, la colaboración con Loewe y el descubrimiento nacional de que hay fútbol después del gol</p><p class="subtitle">La inauguración del Mundial que no pasará a la historia: ni Shakira salva un espectáculo tópico y descafeinado </p></div><p class="article-text">
        Gritaste con el gol de Iniesta, sudabas en la final contra Inglaterra e incluso has discutido con Luis de la Fuente desde tu casa, pero no llevar&iacute;as La Roja un martes cualquiera por la calle. La vemos en semifinales, en los bares y en los estadios, pero rara vez fuera del contexto deportivo. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s del <em>boom</em> del <em>blokecore, </em>la tendencia que sac&oacute; a la calle camisetas, sobre todo <em>vintage</em>, y zapatillas de est&eacute;tica futbolera, coincidiendo con el mundial de Qatar; algo parece estar cambiando en la imagen del deporte espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos Juegos Ol&iacute;mpicos de Invierno en Mil&aacute;n-Cortina, los espectaculares uniformes de algunos pa&iacute;ses, como Mongolia, Estados Unidos o Hait&iacute;, acapararon buena parte de la conversaci&oacute;n, mientras que el sencillo ch&aacute;ndal rojo y amarillo del equipo espa&ntilde;ol fue tildado en redes sociales de &ldquo;Power Rangers de AliExpress&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Destac&oacute; especialmente la cr&iacute;tica del dise&ntilde;ador Juan Avellaneda, sorprendido de que no se hubiera hecho algo m&aacute;s representativo en un pa&iacute;s cuna de grandes dise&ntilde;adores e imperios textiles, y con &ldquo;una artesan&iacute;a, una tradici&oacute;n, unos materiales incre&iacute;bles y una pluralidad de territorios y culturas que no siempre se ven reflejados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Avellaneda no se limit&oacute; a criticar, lanz&oacute; una lluvia de ideas que inclu&iacute;a los colores marfil, burdeos y dorado, los motivos mud&eacute;jares o castellanos y cuellos altos de inspiraci&oacute;n Balenciaga. Apenas un mes m&aacute;s tarde conocer&iacute;amos esa segunda equipaci&oacute;n de las selecciones espa&ntilde;olas de f&uacute;tbol de estilo <em>vintage</em>, que recupera el antiguo tr&eacute;bol de Adidas, en ese blanco roto con grafismos &ldquo;inspirados en nuestro patrimonio literario&rdquo;, seg&uacute;n la propia marca. Y se hizo la magia.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DUd3wM_jB0f/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DUd3wM_jB0f/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">View this post on Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; 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overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DUd3wM_jB0f/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">A post shared by JUAN AVELLANEDA (@avellaneda_eu)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Antes de que empezara <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Mundial</a>, la camiseta ya estaba por todas partes. No &lsquo;La Roja&rsquo;, la blanca &mdash;o &ldquo;tono pirita&rdquo;. No es para todo el mundo, con un precio que parte de los 150 euros y roza los 190 al a&ntilde;adir nombres y detalles. Alcanza el 15% del salario m&iacute;nimo y representa el intento de Adidas por rentabilizar la importante inversi&oacute;n hecha para obtener los derechos de colaboraci&oacute;n con la federaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La web de la marca alemana la etiqueta como &ldquo;agotada&rdquo; pero, tirando del patrimonio literario de la picaresca, las redes est&aacute;n plagadas de quienes presumen de no haber pagado m&aacute;s de 20 euros, as&iacute; como de recursos para no invertir m&aacute;s en la camiseta que parece haber enamorado a todo el pa&iacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Una nueva sensibilidad en la Federaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El f&uacute;tbol ha dejado de ser un deporte popular para convertirse en un deporte de estrellas, no solamente deportivas, sino tambi&eacute;n medi&aacute;ticas, con una capacidad de ser visualizadas comercialmente como antes hab&iacute;an hecho los tenistas o los deportistas del baloncesto en EEUU&rdquo;, valora Pedro Mansilla, soci&oacute;logo, periodista y cr&iacute;tico de moda. Lamine Yamal, por ejemplo, ingres&oacute; en 2025 entre siete y nueve millones de euros, fuera del campo, por su imagen e influencia.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2062604974442328324?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Pero la verdadera sorpresa lleg&oacute; hace un par de semanas, cuando la casa espa&ntilde;ola de lujo Loewe anunci&oacute; un acuerdo con la federaci&oacute;n para firmar la indumentaria de representaci&oacute;n de las selecciones espa&ntilde;olas de f&uacute;tbol, es decir, la que vestir&aacute;n en los viajes y actos institucionales, tanto hombres como mujeres. Aunque para Mansilla era &ldquo;como una pera que estaba a punto de caer&rdquo; y &eacute;l hubiera preferido un concurso p&uacute;blico de grandes dise&ntilde;adores espa&ntilde;oles, tambi&eacute;n cree que llega &ldquo;unos a&ntilde;os tarde&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mientras que todos entender&iacute;amos que la selecci&oacute;n italiana jugase de Armani o que la selecci&oacute;n francesa jugase de Louis Vuitton, la federaci&oacute;n espa&ntilde;ola no ha mostrado anteriormente esa sensibilidad&rdquo;, apunta el experto, que espera que este movimiento signifique &ldquo;que ya ha calado en los vetustos huesos de los pol&iacute;ticos del deporte que juntarse con la moda o con el dise&ntilde;o no es malo para el pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La colaboraci&oacute;n, seg&uacute;n todas las fuentes consultadas, es un <em>win-win</em> que beneficia tanto a una marca que, bajo el paraguas del gigante franc&eacute;s LVMH, busca volver a conectar con su origen a trav&eacute;s de un valor seguro; como a una selecci&oacute;n de f&uacute;tbol que, partiendo como una de las favoritas, pone en valor la calidad y relevancia del equipo. &ldquo;En este caso, estamos hablando de una firma que no cuenta con ning&uacute;n atleta entre sus embajadores oficiales y de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol, que nunca ha sido vestida por una marca de lujo&rdquo;, se&ntilde;ala Megui G&oacute;mez-Sala, experta en la industria del lujo y creadora de contenido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jack McCollough y L&aacute;zaro Hern&aacute;ndez, que ya han cumplido un a&ntilde;o al frente de la direcci&oacute;n creativa de Loewe, hab&iacute;an manifestado su voluntad de devolver a la casa, fundada en Madrid en 1846, a sus or&iacute;genes. &ldquo;Si bien durante la direcci&oacute;n creativa de Jonathan Anderson, el <em>awareness</em> [reconocimiento] de la marca creci&oacute; a nivel global gracias a la vinculaci&oacute;n que se ejerc&iacute;a con la cultura y la artesan&iacute;a, no era tan evidente, desde fuera de nuestro pa&iacute;s, asociar Loewe con Espa&ntilde;a. Ahora, Hern&aacute;ndez y McCollough est&aacute;n construyendo sobre la casa que han heredado y reivindican su espa&ntilde;olidad con esta asociaci&oacute;n&rdquo;, explica G&oacute;mez-Sala.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Uniformes deportivos como proyecci&oacute;n nacional</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Es un ejercicio de diplomacia visual&rdquo;, considera Laura Jim&eacute;nez, conservadora del Museo del Traje e historiadora del arte. &ldquo;Desde finales del siglo XIX y, sobre todo, desde el desarrollo de las grandes competiciones internacionales durante el siglo XX, la indumentaria deportiva ha desempe&ntilde;ado una funci&oacute;n que va mucho m&aacute;s all&aacute; de la pr&aacute;ctica. Los uniformes de las selecciones nacionales han servido para construir y proyectar una determinada imagen de pa&iacute;s ante una audiencia internacional&rdquo;, recuerda Jim&eacute;nez, que cita el ejemplo de Ralph Lauren a cargo del equipo ol&iacute;mpico de EEUU desde 2008.&nbsp;
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                    alt="Los uniformes de Estados Unidos, España, Haití y Mongolia para los últimos JJOO de Invierno."
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            <span class="title">
                Los uniformes de Estados Unidos, España, Haití y Mongolia para los últimos JJOO de Invierno.                            </span>
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        &ldquo;Podr&iacute;amos decir que los atletas se convierten en embajadores visuales de la naci&oacute;n, porque sus uniformes incorporan colores, emblemas, s&iacute;mbolos y c&oacute;digos est&eacute;ticos que permiten identificar inmediatamente a un pa&iacute;s y transmitir determinados valores asociados a &eacute;l&rdquo;, justifica la historiadora. &ldquo;Lo interesante es que estos uniformes nunca son neutrales: reflejan una determinada idea de identidad nacional, de modernidad y de representaci&oacute;n institucional&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, esta alianza entre moda y f&uacute;tbol tambi&eacute;n responde a un cambio social profundo: parece que ha pasado un siglo desde aquellas duras cr&iacute;ticas y burlas hacia David Beckham por su inter&eacute;s por la moda y el cuidado de su imagen, pero solo hace un par de d&eacute;cadas. Hoy podr&iacute;a ser considerado un pionero, que abri&oacute; el camino para que otros futbolistas con sensibilidad est&eacute;tica, como Xabi Alonso, Rodrigo de Paul, Jules Kound&eacute; o H&eacute;ctor Beller&iacute;n cuestionaran los estereotipos tradicionales y exploraran sus intereses estil&iacute;sticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un potent&iacute;simo elemento dinamizador, que es que hoy en d&iacute;a el f&uacute;tbol interesa much&iacute;simo a las mujeres y a los gays, no solamente a los hombres heterosexuales&rdquo;, destaca el soci&oacute;logo Pedro Mansilla. &ldquo;Esto, que puede parecer anecd&oacute;tico, yo creo que es estructural y va a cambiar totalmente el punto de vista, la sensibilidad, no solo en el f&uacute;tbol que juegan los hombres, sino por la importancia social que tiene el f&uacute;tbol que juegan las mujeres&rdquo;, analiza. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7647620926640508182"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Mansilla, que tambi&eacute;n apunta al relevo generacional como inspirador del cambio de mentalidad, es optimista con que el auge del f&uacute;tbol y la afici&oacute;n femenina &ldquo;va a contribuir a arrastrar a todos esos fans que todav&iacute;a conservan actitudes que la sociedad global, pero sobre todo la sociedad espa&ntilde;ola, ya tolera bastante mal, como las propensiones a los neofascismos, los machismos o los racismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede ser todav&iacute;a por la diferencia de salarios&rdquo;, reflexiona el soci&oacute;logo, que percibe que &ldquo;los jugadores de f&uacute;tbol normalmente adolecen de una cierta cultura general, se expresan m&aacute;s o menos mal, excepto algunas salvedades y, sin embargo, cuando le ponen el micr&oacute;fono a las mujeres del f&uacute;tbol espa&ntilde;ol de &eacute;lite, parece que detr&aacute;s de todas ellas hubiera un universitario&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el f&uacute;tbol moderno, el de las estrellas medi&aacute;ticas que trascienden los noventa minutos, ya no solo importan el rendimiento y la venta de entradas, porque, m&aacute;s all&aacute; del resultado deportivo, el relato, la influencia y el dinero tambi&eacute;n se juegan en las redes. Por ahora, antes de enfrentarse a la primera fecha de este mundial, nuestras selecciones parecen haberse anotado el gol de la proyecci&oacute;n aspiracional, ya sea luciendo un traje de lujo o a trav&eacute;s de una camiseta convertida en un objeto de deseo tan potente que inunda las calles de r&eacute;plicas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/roja-quita-chandal-federacion-descubre-deporte-moda_1_13296630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 19:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Roja se quita el chándal: la Federación descubre que el deporte también es moda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Moda,Fútbol,Mundial de fútbol,Tendencias,Futbolistas,Deportes,Diseñadores,Diseño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13280619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La proliferación de anuncios y clínicas que promocionan los injertos de pelo incitan a los hombres calvos a operarse en un momento en que la alopecia ha pasado a verse como un defecto a remediar más que como lo que es: una patología que no entraña ningún riesgo</p><p class="subtitle">Entrevista - Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        Motivo de ligera chanza, que los hombres pierdan pelo a edades tempranas ha dejado de ser un fen&oacute;meno visto como algo natural a ser tratado como un defecto a remediar. La proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas y publicidad que incitan al injerto comienza a hacer su efecto en unos varones que se debaten entre aceptar su naturaleza o intentar retocarla, en ocasiones derivado de la presi&oacute;n externa. El incremento del uso de medicamentos como el minoxidil y la finasterida dan buena cuenta de c&oacute;mo la preocupaci&oacute;n por la alopecia ha ido a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La calvicie tiene ahora otra lectura social. El psic&oacute;logo Glen Jankowski, profesor en la Universidad de Dubl&iacute;n, investiga precisamente eso: en <em>Branding Baldness</em> (Construyendo la imagen de la calvicie), expone c&oacute;mo esa insatisfacci&oacute;n masculina ha sido explotada con la proliferaci&oacute;n de medicamentos y tratamientos est&eacute;ticos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hasta reconfigurar su percepci&oacute;n. Lo que antes se asum&iacute;a como destino, ahora se presenta como elecci&oacute;n. En una entrevista con The New York Times, el investigador explic&oacute; que los hombres calvos saben que su apariencia f&iacute;sica es normal, &ldquo;pero se encuentran en un entorno que les dice que eso es un problema, que les acabar&aacute; afectando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s con m&aacute;s calvos del mundo, <a href="https://medihair.com/es/estadisticas-47-paises-con-mas-hombres-calvos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 44,5% de los hombres</a> presenta alg&uacute;n grado de calvicie, seg&uacute;n la plataforma Medihair. Adem&aacute;s, el 90% de los casos se debe a la alopecia andr&oacute;gina, impulsada por factores gen&eacute;ticos y hormonales. Pablo Garc&iacute;a, que vive en Madrid y tiene 58 a&ntilde;os, es uno de ellos. Cuando estaba a punto de dejar los 40 atr&aacute;s, empez&oacute; a notar ca&iacute;da del cabello: &ldquo;Yo he sido siempre muy pel&oacute;n, as&iacute; que fue una putada. La tentaci&oacute;n es peinarte de tal forma que se tapen los espacios sin pelo, pero no es una soluci&oacute;n definitiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experiencia que vivi&oacute; un amigo que se someti&oacute; a los injertos anim&oacute; a este profesional de la publicidad a repetir la haza&ntilde;a hace tres a&ntilde;os. &ldquo;Desde entonces hago un proselitismo descarado. Lo digo hasta en el vestuario del gimnasio. Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que d&oacute;nde va as&iacute;, que se vaya a la cl&iacute;nica ya&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que dónde va así, que se vaya a la clínica ya</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo García</span>
                                        <span>—</span> excalvo, 58 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacerse fuerte en la calvicie</h2><p class="article-text">
        Esta falta de pudor a la hora de hablar de los injertos de pelo que marca las palabras de Garc&iacute;a &mdash;&eacute;l mismo reconoce que llega a ser &ldquo;obsceno&rdquo; con el tema&mdash; se contrapone a otras experiencias ligadas a la alopecia. La aparici&oacute;n de las distintas opciones para combatir la calvicie se ha convertido en una forma de presi&oacute;n est&eacute;tica hacia los varones. V&iacute;ctor Yusty empez&oacute; a perder pelo con 22 a&ntilde;os. Ahora tiene 31 y, tras &ldquo;aguantar de las rentas un tiempo&rdquo;, como recuerda, al final decidi&oacute; raparse. &ldquo;Vi c&oacute;mo se hac&iacute;an los injertos, me dio grima y pas&eacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la presi&oacute;n lleg&oacute; por parte de su madre, que le dec&iacute;a que ten&iacute;a que tener pelo s&iacute; o s&iacute;, o hacer algo para evitar su ca&iacute;da. Este vigilante de seguridad tambi&eacute;n se vio expuesto a numerosos anuncios sobre cl&iacute;nicas de injerto capilar que le aparec&iacute;an en redes sociales, col&aacute;ndose entre <em>storie</em> y <em>storie</em> de Instagram, y que llegaban a mostrar fotos del antes y el despu&eacute;s de un hombre que se hab&iacute;a realizado injertos. &ldquo;Como estaba buscando informaci&oacute;n sobre lo que me pasaba, el algoritmo me ense&ntilde;aba esa publicidad&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace cuatro a&ntilde;os Iv&aacute;n cumpli&oacute; los 24, se le empez&oacute; a caer el pelo. &Eacute;l ya sospechaba que podr&iacute;a pasar: todos los varones de su familia han experimentado un proceso similar. &ldquo;Cuando pas&oacute;, a m&iacute; me doli&oacute;. Fue un momento chunguillo&rdquo;, se sincera este profesor de academia. A pesar de que se inform&oacute;, descart&oacute; el injerto porque le parec&iacute;a una cosa &ldquo;desagradable en todos los sentidos&rdquo;. &ldquo;S&iacute; tuve algo de miedo cuando pensaba en ligar, pero eso es algo de tu autopercepci&oacute;n, no tanto por los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade este onubense vecino de Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;la alopecia es un problema que va m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n est&eacute;tica? Mar&iacute;a Garayar Cantero, dermat&oacute;loga y tric&oacute;loga, la define como una patolog&iacute;a capilar: &ldquo;Se produce porque los receptores de los fol&iacute;culos pilosos experimentan un adelgazamiento progresivo hasta que se hacen tan finos que desaparecen&rdquo;. De todas formas, apunta que la alopecia no entra&ntilde;a ning&uacute;n peligro para la salud, m&aacute;s all&aacute; de que se pierde protecci&oacute;n contra el sol en la cabeza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Iván, de 28 años, cuenta que cuando se empezó a quedar calvo le dolió –‘fue un momento chunguillo’–, pero descartó el implante por parecerle ‘desagradable en todos los sentidos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta experta precisa que cada vez es mayor la preocupaci&oacute;n en los hombres j&oacute;venes: &ldquo;Es positivo porque se puede tratar m&aacute;s a tiempo y poner medidas menos invasivas&rdquo;. De cara a un posible injerto, Garayar afirma que es una cirug&iacute;a capilar &ldquo;bastante segura y con pocos riesgos&rdquo;. Y apunta que muchos pacientes le han comentado c&oacute;mo despu&eacute;s de ponerse pelo han recuperado su confianza, autoestima y seguridad.
    </p><h2 class="article-text">Los medicamentos como cortapisas</h2><p class="article-text">
        Al alicantino Francisco Ruzafa, tambi&eacute;n de 31 a&ntilde;os, le empieza a clarear la cabeza. Siempre fue de los que menos pelo y densidad tuvo en su entorno: &ldquo;Cuando lo pensaba con unos 18 a&ntilde;os, s&iacute; me era algo m&aacute;s limitante. Me ve&iacute;a muy mayor para lo joven que era&rdquo;. No ha decidido raparse porque piensa que se ver&aacute; con mucha cabeza. Y es que, en el mundo de los calvos, tener el coco redondo parece que tambi&eacute;n se premia. &ldquo;Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me rapar&iacute;a antes de llegar a ese punto&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute; que me he visto incitado a ponerme pelo, no tanto presionado. Algo que s&iacute; que me han dicho es que estar calvo a esta edad es como rendirse muy pronto a ser mayor. Ahora todos queremos alargar la etapa de la juventud y tener moto, y ser calvo es un lastre para eso&rdquo;, desarrolla este ingeniero industrial afincado en Madrid, que reconoce que la obligatoriedad de medicarse durante a&ntilde;os con minoxidil y finasterida tras el implante le aleja de la idea operarse.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Magriny&agrave;, vocal del Col&middot;legi de Farmac&egrave;utics de Barcelona (COFB), precisa que &ldquo;son medicamentos que uno los tiene que tomar con la prescripci&oacute;n exacta del m&eacute;dico y la indicaci&oacute;n del dermat&oacute;logo, ya que tienen muchos posibles efectos secundarios que desde la farmacia comentamos a la hora de dispensarlos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los dos últimos años, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jordi Magrinyà</span>
                                        <span>—</span> Col·legi de Farmacèutics de Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pudiera parecer que los calvos se hacen fuertes a la hora de aceptar su realidad, y lo es sin duda en algunos casos, pero la experiencia de los especialistas en consulta apunta en otra direcci&oacute;n. El mismo Magriny&agrave; confirma que desde hace a&ntilde;os se ha visto un gran incremento de aquellos j&oacute;venes que a partir de los 24 a&ntilde;os comienzan a tratarse las alopecias. &ldquo;En los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida&rdquo;, asegura el tambi&eacute;n farmac&eacute;utico comunitario. Asimismo, sostiene que en este fen&oacute;meno opera una &ldquo;gran presi&oacute;n est&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio que <a href="https://www.actasdermo.org/es-prescribing-habits-for-androgenetic-alopecia-articulo-S0001731026000281" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analiz&oacute;</a> la prescripci&oacute;n para la alopecia andr&oacute;gina entre m&aacute;s de 200 dermat&oacute;logos espa&ntilde;oles en 2024 se&ntilde;ala que el minoxidil oral fue el tratamiento m&aacute;s prescrito (89,1%) para este tipo de patolog&iacute;a. En comparaci&oacute;n con los datos recogidos en 2019-2020, se aprecia c&oacute;mo aumenta la prescripci&oacute;n de minoxidil oral y una disminuci&oacute;n en el uso de minoxidil t&oacute;pico, pues en aquella ocasi&oacute;n el minoxidil oral fue prescrito por el 50,6% de los encuestados.
    </p><p class="article-text">
        La misma investigaci&oacute;n certifica que la dutasterida oral ha reemplazado a la finasterida como el antiandr&oacute;geno m&aacute;s recetado para esta alopecia. Y si hace siete a&ntilde;os solo el 4,9% de los dermat&oacute;logos afirmaron realizar trasplantes capilares, en 2024 la cifra aument&oacute; al 18,5%. &ldquo;Este aumento podr&iacute;a reflejar una mayor concienciaci&oacute;n y demanda de procedimientos de restauraci&oacute;n capilar, si bien no se puede descartar un posible sesgo en la encuesta&rdquo;, apuntan.
    </p><h2 class="article-text">Calva con gusto no pica</h2><p class="article-text">
        La presi&oacute;n externa por ponerse pelo se ha dejado ver hasta en artefactos de entretenimiento como el <em>docureality</em> <em>Pombo</em>, que sigue la vida de la familia de la archiconocida <em>influencer</em> patria Mar&iacute;a Pombo, donde el marido de Luc&iacute;a Pombo, el empresario &Aacute;lvaro L&oacute;pez Huerta, acaba accediendo a hacerse un injerto de pelo por insistencia de la piloto. En el v&iacute;deo en el que la pareja anuncia su embarazo, as&iacute; como en otras apariciones en sus redes sociales, L&oacute;pez Huerta aparece con las marcas propias de la cabeza posinjerto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me raparía antes de llegar a ese punto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Ruzafa</span>
                                        <span>—</span> 31 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por el contrario, Pep Molina es un ac&eacute;rrimo defensor de los calvos como &eacute;l. Este mallorqu&iacute;n de 33 a&ntilde;os, guionista y creador digital, lleg&oacute; a parodiar la primera convenci&oacute;n de calvos con barba de Espa&ntilde;a, un <em>sketch</em> que realiz&oacute; para El Peri&oacute;dico. &ldquo;Yo empec&eacute; muy pronto con la alopecia, a los 12 a&ntilde;os, y justo me empez&oacute; a salir barba a saco&rdquo;, recuerda. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, decidi&oacute; dejar de tratarse con productos como el minoxidil. En torno a los 20 a&ntilde;os se decant&oacute; por el rapado. &ldquo;Soy extrovertido, pero mis interacciones estaban condicionadas por el hecho evidente de que me estaba quedando calvo y era demasiado joven&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Se define antes como calvo que rapado. &ldquo;Una parte de mi cabeza es terreno yermo donde han echado sal&rdquo;, comenta con gracia. Aquella inseguridad juvenil ha quedado atr&aacute;s. Tanto, que Molina convoc&oacute; a varios calvos con barba para abordar lo que &eacute;l denomina como &ldquo;tribu urbana sin diagnosticar, en donde hay una compensaci&oacute;n rara entre el pelo que tienes en la barba en comparaci&oacute;n con el de la cabeza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir de un<em> frame</em> de aquella producci&oacute;n alg&uacute;n avispado cre&oacute; el meme ya convertido en <em>sticker</em> en el que aparecen varios de los participantes abrazados con el texto &ldquo;qu&eacute; calvario&rdquo;. La misma sorna aparece en el meme que tilda de &ldquo;barbarie&rdquo; a los calvos con barba, a quienes Jordi Ganchitos dedic&oacute; una canci&oacute;n: &ldquo;Calvo con barba, si justifica lo que falta en la calva, tiene el cabello del rev&eacute;s. Al&eacute;jate de un calvo con barba bailando reguet&oacute;n en una disco de pachanga, al&eacute;jate de un calvo con barba y si lleva un pendiente mejor huye para tu casa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Qué calvario, en versión &#039;sticker&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las bromas sobre los hombres que sufren alopecia, la proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas est&eacute;ticas que ofertan injertos capilares y su publicidad supone una de las principales presiones est&eacute;ticas para aquellos que no tienen pelo en la cabeza. Mientras que unos aseguran que han recuperado la seguridad en s&iacute; mismos tras someterse a la intervenci&oacute;n, otros pugnan por mejorar su autopercepci&oacute;n y superar c&aacute;nones superficiales. Sea como sea, la cuesti&oacute;n es gustarse a uno mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13280619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Belleza,Estética,Dermatología,Cabello]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/botox-dentista-rellenos-pausa-almuerzo-momento-han-normalizado-tratamientos-esteticos_1_13276210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ed66562-2488-4de7-9839-f6a0f226b10f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los tratamientos estéticos para combatir el envejecimiento, que antes se asociaban con la riqueza y la fama, se han vuelto más habituales. ¿Cómo están afectando a los cánones de belleza?</p><p class="subtitle">Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        El primer tratamiento cosm&eacute;tico no quir&uacute;rgico de Mary Munson no fue el resultado de un plan ni de una decisi&oacute;n concreta. Ella lo describe como una forma de saciar su curiosidad. Munson, de 41 a&ntilde;os, estaba en una cl&iacute;nica para alargarse las pesta&ntilde;as cuando una empleada le habl&oacute; de un procedimiento al que se refer&iacute;a como &ldquo;baby b&oacute;tox&rdquo; &mdash;que, de hecho, era b&oacute;tox&mdash;. Desde que decidi&oacute; probarlo, no ha mirado atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Solo fue una prueba para ver c&oacute;mo era, y me di cuenta de que me gustaba. Y, para ser sincera, no noto un gran cambio&rdquo;, dice Munson, que ten&iacute;a 37 a&ntilde;os cuando comenz&oacute; con los tratamientos. Aunque cree que sus genes filipinos y escoceses &ldquo;me dan buena piel&rdquo;, Munson empez&oacute; a someterse a otros tratamientos adem&aacute;s de las inyecciones regulares de Botox, como la terapia con plasma rico en plaquetas (PRP) (a veces conocida como &ldquo;facial de vampiro&rdquo;, en la que se extraen plaquetas de la propia sangre del paciente), as&iacute; como la fibrina rica en plaquetas (PRF), un tratamiento similar que estimula el col&aacute;geno.
    </p><p class="article-text">
        Munson es profesora y madre de dos hijos. Por tel&eacute;fono se muestra alegre y simp&aacute;tica, y se describe a s&iacute; misma, seg&uacute;n dice, como &ldquo;una persona muy corriente y normalita&rdquo;. Seg&uacute;n cuenta, de su grupo de once amigas, todas de unos cuarenta a&ntilde;os, tres se someten habitualmente a estos tratamientos. Ella forma parte de un cambio en el que los tratamientos cosm&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos &mdash;o las m&aacute;s discretas &ldquo;intervenciones est&eacute;ticas&rdquo;&mdash;, antes asociados a la riqueza y a las celebridades, se est&aacute;n volviendo m&aacute;s comunes, redefiniendo las percepciones de la belleza para las mujeres de a pie. La papada y las arrugas, los signos cotidianos del envejecimiento, se est&aacute;n convirtiendo en algo opcional para un n&uacute;mero cada vez mayor de mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No he intentado cambiar la forma de mi cara ni nada dr&aacute;stico. Simplemente no quiero tener arrugas&rdquo; &mdash;dice Munson entre risas&mdash;. &ldquo;Adem&aacute;s, me voy a casar por primera vez el a&ntilde;o que viene, as&iacute; que estoy intentando que mi piel est&eacute; lo mejor posible&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No he intentado cambiar la forma de mi cara ni nada drástico. Simplemente no quiero tener arrugas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mary Munson</span>
                                        <span>—</span> 41 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras paseo por la calle principal de mi barrio, en una zona de S&iacute;dney que antes era de clase trabajadora y que ahora se ha convertido en un lugar de moda, me fijo en una cl&iacute;nica dental que anuncia, en letra sans serif, tratamientos de medicina est&eacute;tica inyectable junto a la extracci&oacute;n de muelas del juicio; una cl&iacute;nica &mdash;situada junto a una pasteler&iacute;a&mdash;, con las cortinas corridas, que proclama el eslogan &ldquo;cambio real, confianza real&rdquo;. Este tipo de anuncios proliferan en los centros comerciales y las calles principales de todo el pa&iacute;s. El a&ntilde;o pasado, en la sala de espera de un dermat&oacute;logo del centro de la ciudad, atendida por recepcionistas con cejas impecables, me desconcert&oacute;, al principio, la presencia de palabras como &ldquo;rel&aacute;jate&rdquo; y &ldquo;renu&eacute;vate&rdquo; en un contexto m&eacute;dico. El lenguaje neoliberal del <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a> ha sido adoptado para describir tratamientos est&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, es como tener algo bonito o como ir al gimnasio&rdquo;, dice Bianca Lorena Saldes, de 38 a&ntilde;os, que empez&oacute; a usar inyectables cuando comenz&oacute; a trabajar como enfermera est&eacute;tica y ahora dirige una cl&iacute;nica llamada BLC Aesthetics, donde conoci&oacute; a Munson. Desconf&iacute;a de las presiones que empujan a las mujeres a someterse a esos tratamientos o les hacen sentir que son necesarios. &ldquo;No quiero pensar: &rdquo;necesito esto para estar espectacular&ldquo;. Es igual que cuando nos damos un masaje&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta realizada por la Sociedad Internacional de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica Est&eacute;tica revel&oacute; que en 2024 se llevaron a cabo 20,5 millones de procedimientos cosm&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos, lo que supone un aumento del 44% con respecto a 2020, a&ntilde;o en el que las horas que pasamos vi&eacute;ndonos a nosotros mismos mientras observ&aacute;bamos a los dem&aacute;s a trav&eacute;s de Zoom fomentaron una mayor autovigilancia de nuestra propia apariencia. En junio del a&ntilde;o pasado, la Agencia Australiana de Regulaci&oacute;n de los Profesionales de la Salud endureci&oacute; la normativa, pero debido a la naturaleza descentralizada del sector, es dif&iacute;cil encontrar estad&iacute;sticas concluyentes y existen normas estrictas sobre c&oacute;mo se pueden anunciar estos procedimientos.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres, por supuesto, siempre se han sometido a tratamientos de belleza y han luchado contra la presi&oacute;n de mantener la ilusi&oacute;n de la juventud en un mundo en el que los cuerpos femeninos de m&aacute;s edad se consideran menos valiosos y menos visibles. Por muchas <em>influencers</em> de melena canosa que veamos, e independientemente de que actrices como <a href="https://www.theguardian.com/culture/2025/feb/23/pamela-anderson-baywatch-last-showgirl-liam-neeson" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pamela Anderson aparezcan sin maquillaje</a>, sigue existiendo un p&aacute;nico generalizado al &ldquo;envejecimiento natural&rdquo; &mdash;como demuestra la reacci&oacute;n negativa que recibi&oacute; la actriz Rachel Ward, de 68 a&ntilde;os, cuando en enero public&oacute; <a href="https://www.instagram.com/reels/DSgt5TtkfBY/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en redes</a> una imagen de su cara sin retocar, con arrugas que reflejaban el paso del tiempo&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La Dra. Renae Fomiatti, investigadora s&eacute;nior del Centro Australiano de Investigaci&oacute;n sobre Sexo, Salud y Sociedad de la Universidad La Trobe, lleva casi dos a&ntilde;os estudiando la aceptaci&oacute;n de las intervenciones est&eacute;ticas. &ldquo;Son f&aacute;cilmente accesibles y la gente puede acudir durante la pausa para comer; el tiempo de recuperaci&oacute;n es m&iacute;nimo&rdquo;, afirma. &ldquo;Pero esto pasa por alto lo invasivos que son los mensajes culturales y la presi&oacute;n que se ejerce en torno al envejecimiento&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[Estos tratamientos] son fácilmente accesibles y la gente puede acudir durante la pausa para comer; el tiempo de recuperación es mínimo. Pero esto pasa por alto lo invasivos que son estos mensajes culturales y la presión que se ejerce en torno al envejecimiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Renae Fomiatti</span>
                                        <span>—</span> investigadora (Universidad La Trobe)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fomiatti, una acad&eacute;mica feminista, cree que es importante cuestionar la dicotom&iacute;a de que existen formas naturales y antinaturales de envejecer para las mujeres. &ldquo;El cuerpo es social&rdquo;, afirma. &ldquo;Siempre ha habido intervenciones est&eacute;ticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El papel de muchas mujeres contempor&aacute;neas se ha descrito como el de &ldquo;emprendedoras est&eacute;ticas&rdquo;, cuyos cuerpos reflejan la l&oacute;gica de mercado en el sistema neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas de las mujeres a las que entrevist&eacute; describieron sentirse vulnerables ante el envejecimiento, en lo que respecta al mercado laboral y a las oportunidades profesionales a medida que se hac&iacute;an mayores&rdquo;, afirma Fomiatti. &ldquo;La gente recurre a estos tratamientos para mitigar el sufrimiento que les produce el envejecimiento, pero al hacerlo, tambi&eacute;n se est&aacute;n alineando con las normas dominantes de belleza juvenil y de raza blanca, y eso hace que se sientan mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero ya no se trata solo de evitar parecer viejas y cansadas, afirma Fomiatti. Ahora nos enfrentamos a una avalancha de datos que nos permite mapear nuestros rostros, ya sea virtualmente mediante IA o f&iacute;sicamente con tratamientos cosm&eacute;ticos: &ldquo;No hay ninguna parte del cuerpo o del rostro que no est&eacute; sometida a la imperiosa necesidad constante de optimizar, mejorar y realzar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Felicity West, que comenz&oacute; su carrera en una cl&iacute;nica de est&eacute;tica de lujo y ahora trabaja en el barrio de Brunswick, en Melbourne, ha observado que, a medida que los tratamientos est&eacute;ticos se han normalizado y son cada vez m&aacute;s indetectables, tambi&eacute;n est&aacute;n siendo adoptados por un sector m&aacute;s amplio de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es ning&uacute;n secreto entre las mujeres de entre 30 y 40 a&ntilde;os; lo comentan con sus amigas y comparan a los profesionales&rdquo;, afirma West, quien a&ntilde;ade que los hombres representan una proporci&oacute;n cada vez mayor de su clientela. &ldquo;No hace mucho tiempo, si te somet&iacute;as a un tratamiento&hellip; no se te mov&iacute;a ni un m&uacute;sculo de la cara, pero ahora nos inclinamos por tratamientos m&aacute;s sutiles e imperceptibles y, literalmente, no hay nadie a quien no haya atendido: mujeres j&oacute;venes, mujeres maduras, abogadas, trabajadoras sociales, camareras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algo que tienen estos nuevos procedimientos es que parecen intencionadamente m&aacute;s accesibles que antes, pero esa accesibilidad a veces puede hacer que las mujeres se sientan peor&rdquo;, afirma la Dra. Jasmine Fardouly, profesora titular de Psicolog&iacute;a en la Universidad de S&iacute;dney. La llegada de las intervenciones est&eacute;ticas al dentista, al centro comercial &mdash;en lugar de a la cl&iacute;nica de lujo en el barrio de alto <em>standing</em>&mdash; ha hecho que su aire de exclusividad se desvanezca, pero ha posicionado los tratamientos como una opci&oacute;n de consumo habitual, al igual que un corte de pelo o una manicura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que tambi&eacute;n hay una reacci&oacute;n contraria a la cantidad de dinero y tiempo que las mujeres dedican a su aspecto f&iacute;sico. Esto puede crear una brecha de clase, ya que solo las mujeres que pueden permitirse estos tratamientos pueden alcanzar esos ideales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La llegada de las intervenciones estéticas al dentista o al centro comercial ha hecho que su aire de exclusividad se desvanezca, pero ha posicionado los tratamientos como una opción de consumo habitual, al igual que un corte de pelo o una manicura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Munson afirma que, como profesora suplente, el salario de un d&iacute;a le da para un solo tratamiento de b&oacute;tox. &ldquo;Es una cantidad importante para nosotras, pero mi pareja se encarga de la econom&iacute;a del hogar&rdquo;, dice. &ldquo;Recuerdo que, cuando era adolescente, iba a depilarme las cejas. A medida que te haces mayor, al llegar a los 20, empiezas a hacerte tratamientos faciales m&aacute;s intensivos. Es lo normal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tania Zanetich, de 45 a&ntilde;os, una profesional del mundo de las finanzas que irradia un glamour discreto, me cuenta por Zoom que ha observado que las intervenciones est&eacute;ticas se han vuelto m&aacute;s habituales entre sus amigas y compa&ntilde;eras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo amigas de todas las culturas, edades y presupuestos; algunas tienen los labios muy marcados, parecen haberse sometido a alg&uacute;n tratamiento y quieren dar una imagen de riqueza, mientras que otras somos m&aacute;s sutiles&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Zanetich lleva inyect&aacute;ndose b&oacute;tox y rellenos desde mediados de los treinta. Al principio, lo que la impuls&oacute; fueron los dolores de cabeza y las arrugas del entrecejo que hab&iacute;a notado que se le estaban formando. &ldquo;Me lo presentaron como una medida preventiva contra el envejecimiento, al tiempo que me ayudaba cl&iacute;nicamente, y disfrut&eacute; de los beneficios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora lo percibe como una forma de proyectar confianza y competencia al mundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El otro d&iacute;a, bromeando con mi contable, le dije que, sin duda, el btox deber&iacute;a ser deducible de impuestos, porque en el trabajo parece que no puedo fruncir el ce&ntilde;o&rdquo;, dice riendo. &ldquo;Si alguien dice algo en una reuni&oacute;n, parezco serena. Creo que, en un entorno corporativo, si eres madre de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os, cuando te presentas con cierto decoro, esa imagen se traduce en un nivel de competencia que podr&iacute;a extenderse a mi capacidad para hacer bien mi trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres que aceptan o se resisten a las intervenciones est&eacute;ticas suelen ser objeto de polarizaci&oacute;n en el debate cultural. Sin embargo, la lenta generalizaci&oacute;n de estos procedimientos pone de manifiesto una larga historia de c&oacute;mo las mujeres han sabido lidiar con dilemas complejos. Lo que antes era una opci&oacute;n poco habitual se est&aacute; replanteando ahora como una elecci&oacute;n personal o una decisi&oacute;n profesional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres de mi entorno dicen: 'Si tuviera que elegir entre mi b&oacute;tox o comprar comida, recortar&iacute;a en la comida' por c&oacute;mo les hace sentir y c&oacute;mo les permite afrontar el d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, sonr&iacute;e Zenetich. &ldquo;No juzgo a nadie. Creo que la sociedad ya juzga lo suficiente a las mujeres como para que nos juzguemos unas a otras&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neha Kale]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/botox-dentista-rellenos-pausa-almuerzo-momento-han-normalizado-tratamientos-esteticos_1_13276210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 20:12:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Bótox,Estética,Belleza,Consumo,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la "espiritualidad líquida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17a73eef-62c7-4d89-af29-c3f8c1dac384_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la &quot;espiritualidad líquida&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su primer libro, ‘Espiritualidad líquida. Misticismo pop en la era del yo’ (Debate), la periodista analiza el 'boom' contemporáneo del horóscopo, las pseudoterapias y el 'wellness' espiritual desde una mirada crítica, íntima y nada condescendiente</p><p class="subtitle">“¡Todo lo que te han contado es mentira!”: cómo ciertas corrientes del bienestar conectan con la conspiranoia</p></div><p class="article-text">
        Marta Sader llevaba a&ntilde;os viviendo en un pueblo del sur de Espa&ntilde;a, en plena naturaleza, cuando comenz&oacute; a llevar a su hijo al colegio. All&iacute;, de manera casi inevitable, comenz&oacute; a estrechar lazos con los padres de los otros ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ellos compart&iacute;a much&iacute;simas cosas, se sinti&oacute; como en casa, pero pronto se dio cuenta de que tambi&eacute;n ten&iacute;an enormes diferencias. &ldquo;Me dec&iacute;an cosas con total naturalidad que a m&iacute; me parec&iacute;an de otro planeta&rdquo;, recuerda. El momento decisivo lleg&oacute; durante una fiesta. Una pareja le explic&oacute; que, si su hija enfermaba, no la llevar&iacute;an al m&eacute;dico porque ellos cre&iacute;an en la Nueva Medicina Germ&aacute;nica, una pseudoterapia que sostiene que las enfermedades se originan en conflictos emocionales no resueltos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero, &iquest;qu&eacute; conflicto iba a tener su hija, si apenas acababa de cumplir tres a&ntilde;os?&rdquo;, afirma sorprendida. &ldquo;Ellos me dec&iacute;an que quiz&aacute; el conflicto no era suyo, sino de un antepasado que se podr&iacute;a haber reencarnado en ella. Me fui a casa pensando: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo puede ser posible?&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquella pregunta termin&oacute; convirti&eacute;ndose, tras a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, en <a href="https://www.penguinlibros.com/es/economia-politica-y-actualidad/616732-libro-espiritualidad-liquida-9791387904142?srsltid=AfmBOor9Zf8M9oqjGvzPen3L0nxVuIcfoCJa-78ucE_XhdrXhNAxma-t" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Espiritualidad l&iacute;quida. Misticismo pop en la era del yo</em></a><em> </em>(Debate, 2026), un ensayo que explora el auge del esoterismo pop, las pseudoterapias y las nuevas formas de misticismo contempor&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sader no escribe ni como creyente ni como conversa. Tampoco como cr&iacute;tica. Se define como una persona profundamente esc&eacute;ptica, formada en el pensamiento racional y muy preocupada por entender c&oacute;mo construimos nuestras creencias. Lo que le interesaba al escribir su libro no era ridiculizar a quienes creen, sino entender por qu&eacute; personas inteligentes, sensibles y cultas terminan confiando en discursos m&aacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; la gran pregunta era por qu&eacute; ellas creen y yo no&rdquo;, apunta. &ldquo;Porque mis amigas son personas incre&iacute;bles: listas, sensibles, amables. Yo no pod&iacute;a reducir aquello a que fueran ingenuas o tontas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una espiritualidad expr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Pronto surgi&oacute; el concepto que da t&iacute;tulo al libro. Para Sader, la espiritualidad l&iacute;quida es una versi&oacute;n contempor&aacute;nea, flexible y consumible de la b&uacute;squeda espiritual tradicional. &ldquo;La espiritualidad pura exige una vida entera de dedicaci&oacute;n, introspecci&oacute;n y b&uacute;squeda de sentido&rdquo;, dice. &ldquo;La espiritualidad l&iacute;quida, en cambio, te promete soluciones r&aacute;pidas. Sanar tu linaje femenino en un cursillo de tres d&iacute;as o curarte de un complejo trauma con tu padre mediante una &lsquo;cirug&iacute;a astral&rsquo; realizada con la energ&iacute;a de los &aacute;ngeles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La espiritualidad pura exige una vida entera de dedicación, introspección y búsqueda de sentido. La espiritualidad líquida, en cambio, te promete soluciones rápidas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La autora compara la espiritualidad l&iacute;quida con ciertos discursos de la autoayuda contempor&aacute;nea. &ldquo;Te da respuestas inmediatas a problemas complejos&rdquo;, resume. &ldquo;Y adem&aacute;s lo hace de una manera comod&iacute;sima&rdquo;. No exige compromiso profundo ni pertenencia estable. Se puede entrar y salir de ella f&aacute;cilmente, puedes mezclar astrolog&iacute;a, tarot, terapias energ&eacute;ticas, manifestaci&oacute;n, chamanismo o discursos pseudocient&iacute;ficos sin necesidad de construir un sistema coherente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo explicar su &eacute;xito en los &uacute;ltimos a&ntilde;os? En opini&oacute;n de Sader, no puede explicarse &uacute;nicamente desde la ignorancia, sino que en el centro del fen&oacute;meno detecta necesidades emocionales reales y humanas. &ldquo;Todos las tenemos&rdquo;, afirma. &ldquo;Necesitamos que nos vean, sentir que pertenecemos a algo, que nuestra vida tiene sentido. Tambi&eacute;n cierta necesidad de trascendencia. Pero en el mundo capitalista en el que vivimos no hay espacio para eso. Cuando &eacute;ramos cazadores-recolectores y nos sent&aacute;bamos alrededor del fuego, se contaban historias compartidas que daban forma al grupo, a su pasado y a su futuro. Todo eso ya no existe y algo ten&iacute;a que ocupar ese lugar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El capitalismo tambi&eacute;n vende consuelo</h2><p class="article-text">
        Lo que ocurre es que el capitalismo, siempre atento a hacer negocio, ha aprendido a convertir incluso esa b&uacute;squeda espiritual en un producto de consumo. &ldquo;El capitalismo ha absorbido esas necesidades y las vende en forma de espiritualidad l&iacute;quida&rdquo;, sostiene. &ldquo;Eso no significa que todas las personas que trabajan en este mundo sean estafadoras. Mucha gente cree sinceramente en lo que hace y quiere ayudar a los dem&aacute;s, pero tambi&eacute;n necesitan ganar dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La periodista tambi&eacute;n se&ntilde;ala que hay muchos que simplemente explotan un mercado muy rentable. &ldquo;Una aplicaci&oacute;n de astrolog&iacute;a probablemente est&aacute; desarrollada por gente que ni siquiera cree en la astrolog&iacute;a&rdquo;, apunta. &ldquo;Lo mismo pasa con parte de la industria del <em>wellness</em>. Probablemente Gwyneth Paltrow no ha probado ni se cree todo lo que vende su marca. En ese caso, es simplemente un negocio&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos encanta sentir que podemos controlarlo todo. Si me dices que solo necesito meditar, visualizar y hacer determinados ejercicios para que mi vida funcione, eso me da tranquilidad. El problema es que cuando fracasas, la culpa también recae únicamente sobre ti</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A la vez, la autora se&ntilde;ala en su ensayo c&oacute;mo estos discursos encajan con la l&oacute;gica neoliberal contempor&aacute;nea, en el sentido de que muchas de estas corrientes trasladan toda la responsabilidad al individuo. Si uno fracasa, enferma o no alcanza sus objetivos, el problema est&aacute; en c&oacute;mo vibra, en que no ha manifestado suficiente o en la energ&iacute;a que proyecta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero no todo depende de uno mismo&rdquo;, subraya la autora. &ldquo;Llegas o no llegas a fin de mes por muchos motivos, desde luego no porque no hayas manifestado suficiente. Influye el lugar donde has nacido, las oportunidades que has tenido o el contexto hist&oacute;rico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero estos relatos siguen resultando seductores porque ofrecen una ilusi&oacute;n de control que, en realidad, no es real. &ldquo;Nos encanta sentir que podemos controlarlo todo. Si me dices que solo necesito meditar, visualizar y hacer determinados ejercicios para que mi vida funcione, eso me da tranquilidad&rdquo;, explica. &ldquo;El problema es que cuando fracasas, la culpa tambi&eacute;n recae &uacute;nicamente sobre ti&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El hor&oacute;scopo como identidad</h2><p class="article-text">
        El libro dedica un amplio espacio a uno de los fen&oacute;menos relacionados con el esoterismo que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha gozado de m&aacute;s fama: el&nbsp;hor&oacute;scopo. Para la autora, internet y las redes sociales han sido decisivos para su enorme expansi&oacute;n. &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca de explicaciones r&aacute;pidas y simplificadas&rdquo;, explica. &ldquo;Instagram o TikTok convierten cualquier cosa compleja en una p&iacute;ldora f&aacute;cil de consumir en un minuto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y la astrolog&iacute;a encaja perfectamente en ese ecosistema porque ofrece una identidad instant&aacute;nea. &ldquo;Dices &lsquo;soy Acuario&rsquo; y autom&aacute;ticamente ya hay una narrativa construida sobre qui&eacute;n eres&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;El hor&oacute;scopo proporciona una explicaci&oacute;n r&aacute;pida de tu personalidad y adem&aacute;s te integra dentro de un grupo, tu signo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que durante la epidemia de Covid-19 todos estuvi&eacute;ramos buscando un sentido a nuestras vidas, influy&oacute; mucho en su expansi&oacute;n: &ldquo;La pandemia fue la tormenta perfecta para el <a href="https://www.eldiario.es/era/momento-normalizado-creer-horoscopo_1_10287956.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">auge del hor&oacute;scopo</a>&rdquo;, asegura. &ldquo;La gente ten&iacute;a tiempo, ansiedad y mucha incertidumbre&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pandemia fue la tormenta perfecta para el auge del horóscopo. La gente tenía tiempo, ansiedad y mucha incertidumbre</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La espiritualidad como refugio</h2><p class="article-text">
        Otra de las cuestiones centrales del ensayo es la relaci&oacute;n entre espiritualidad y g&eacute;nero. Sader cree que muchas de estas corrientes de pensamiento m&aacute;gico interpelan especialmente a las mujeres porque hist&oacute;ricamente estas han asumido los cuidados (tanto propios como ajenos) y porque la medicina tradicional, que siempre ha sido profundamente machista, ha ignorado durante d&eacute;cadas determinados malestares femeninos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n pienso que al estar m&aacute;s educadas en lo emocional, las mujeres necesitamos una serie de cosas para sentirnos bien, como por ejemplo estar en paz con nosotras mismas o con nuestra familia. Algo que proporcionan muchas de estas pr&aacute;cticas. Por lo tanto, el hecho de que las mujeres nos sintamos m&aacute;s atra&iacute;das que los hombres hacia estos temas no se trata de algo biol&oacute;gico, sino cultural&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El peligro aparece cuando alguien se aprovecha</h2><p class="article-text">
        El libro es especialmente cr&iacute;tico con las pseudoterapias que prometen milagros ante enfermedades muy graves. Una idea que circula entre los seguidores de estas ideas es que &ldquo;con la medicina tambi&eacute;n te mueres&rdquo;. Obviamente, esa afirmaci&oacute;n pierde fuerza cuando se la confronta con las estad&iacute;sticas. &ldquo;La gente que recurre a las terapias alternativas tiene m&aacute;s posibilidades de morir, un 470% m&aacute;s en algunas patolog&iacute;as&rdquo;, afirma la autora en el libro. &ldquo;Pero la realidad es un relato. Yo creo que la ciencia sirve para algo bas&aacute;ndome en datos como ese pero, aunque los datos est&aacute;n ah&iacute;, no todo el mundo los ve igual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sader reconoce que ese es uno de los aprendizajes m&aacute;s grandes de <em>Espiritualidad l&iacute;quida</em>: &ldquo;Ante el mismo hecho, dos personas pueden sacar conclusiones completamente diferentes&rdquo;. Adem&aacute;s, seg&uacute;n la autora, &ldquo;hay muchas variables que favorecen el uso de las pseudoterapias. La fundamental es que el sistema m&eacute;dico les est&aacute; fallando. No es lo mismo que un m&eacute;dico te despache en cinco minutos y te d&eacute; una receta, que sentarte durante una hora con alguien, que le cuentes tu vida desde que naciste y que sientas que ha entendido realmente lo que te pasa. A veces, lo que le ocurre a la gente no es solo, por ejemplo, que le duela una pierna, sino que ese dolor se relaciona con su trabajo, la relaci&oacute;n con su madre o un secreto que lleva guardando desde hace 25 a&ntilde;os. Los seres humanos somos mucho m&aacute;s complejos de lo que la medicina, tal y como est&aacute; planteada actualmente, nos quiere hacer creer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los argumentos en contra de las pseudoterapias y el pensamiento m&aacute;gico, Sader evita la superioridad moral. De hecho, su mirada es tremendamente comprensiva. &ldquo;Yo soy cr&iacute;tica con aquello que hace da&ntilde;o&rdquo;, explica. &ldquo;Con el gur&uacute; que manipula, con quien promete curaciones falsas o con quien se aprovecha de personas vulnerables&rdquo;. Sin embargo, insiste en que comprender no significa necesariamente compartir. &ldquo;Entiendo por qu&eacute; creen, aunque yo no crea&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos en una época de explicaciones rápidas y simplificadas. Instagram o TikTok convierten cualquier cosa compleja en una píldora fácil de consumir en un minuto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La periodista reconoce que convivir con personas que ven el mundo de una manera radicalmente distinta a la suya ha terminado siendo una experiencia enriquecedora. &ldquo;Quiz&aacute; hace veinte a&ntilde;os habr&iacute;a pensado: &lsquo;Qu&eacute; tontas&rsquo;. Ahora me parece much&iacute;simo m&aacute;s interesante intentar comprenderlas&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el libro est&aacute; dedicado precisamente a esas amigas a las que llama &ldquo;las m&iacute;sticas&rdquo;. &ldquo;Las quiero como si fueran de mi familia&rdquo;, dice. &ldquo;Y eso me parece una de las grandes lecciones del libro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Preguntarse qui&eacute;n gana</h2><p class="article-text">
        Al final, m&aacute;s que ofrecer respuestas cerradas, <em>Espiritualidad l&iacute;quida</em> busca abrir preguntas. Especialmente una: qui&eacute;n gana con determinadas creencias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cuesti&oacute;n importante es preguntarse qui&eacute;n lo dice y por qu&eacute; lo dice&rdquo;, concluye Sader. &ldquo;No estoy diciendo que la gente no crea. Cada uno puede creer en lo que quiera. Pero s&iacute; conviene preguntarse qu&eacute; intereses hay detr&aacute;s y qu&eacute; efectos tiene todo esto a nivel colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un presente marcado por la ansiedad, la precariedad y la incertidumbre constante, este libro nos invita a reflexionar sobre nuestra profunda necesidad de encontrar sentido. Quiz&aacute; lo m&aacute;s inquietante de todo sea descubrir que el mundo se ha vuelto tan hostil que volver a creer se ha convertido en el mayor de los deseos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 20:39:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la "espiritualidad líquida"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Pseudoterapias,Bienestar,Sociedad,Libros,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fantasía de vivir como en los 2000: "Echamos de menos unas relaciones más humanas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fantasia-vivir-2000-echamos-relaciones-humanas_1_13251644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45dedec7-8148-48e7-ba69-834e93e79b81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fantasía de vivir como en los 2000: &quot;Echamos de menos unas relaciones más humanas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La generación que creció dentro de internet fantasea ahora con vivir antes de las redes sociales. El regreso de los iPods, las cámaras digitales, la estética Y2K o los vídeos de TikTok sobre cómo vivir “como en los 2000” expresan algo más que una nostalgia estética</p><p class="subtitle">Rebecca Solnit - Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo</p></div><p class="article-text">
        La nostalgia por los 90 y los primeros 2000 se ha convertido en uno de los grandes imaginarios culturales de nuestros d&iacute;as. Lo estamos observando en el regreso a las c&aacute;maras digitales y los iPods, a la moda Y2K &mdash;llena de colores vibrantes y tiros bajos&mdash; o en la proliferaci&oacute;n de v&iacute;deos de TikTok que nos ense&ntilde;an a vivir como si nos encontr&aacute;ramos en el cambio de siglo: hacer crucigramas viendo <em>Las chicas Gilmore</em>, escuchar CDs, decorar diarios en papel y, en definitiva, pasar tiempo lejos del tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno tambi&eacute;n ha alcanzado el terreno musical. Uno de los ejemplos m&aacute;s claros es el grupo Katseye, cuya est&eacute;tica bebe directamente de los primeros 2000: brillos, referencias al internet primitivo, feminidad Y2K y canciones como <em>Internet Girl</em>, que evocan m&aacute;s la figura de la &ldquo;chica de internet&rdquo; de los dosmil que <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la </a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>influencer</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> contempor&aacute;nea</a>. Parad&oacute;jicamente, todas las integrantes del grupo nacieron entre 2002 y 2007, por lo que los a&ntilde;os que recrean no forman parte de sus recuerdos, sino de un imaginario heredado.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;hasta qu&eacute; punto este deseo de regresar al pasado es solo una moda est&eacute;tica? &iquest;Qu&eacute; tienen de atractivo los 90 y los primeros 2000 para una generaci&oacute;n que apenas los vivi&oacute;? &iquest;Y qu&eacute; dice esta nostalgia sobre la forma en que vivimos el presente e imaginamos &mdash;o hemos dejado de imaginar&mdash; el futuro?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7626756476115225870"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La fantas&iacute;a predigital</h2><p class="article-text">
        Este deseo por volver al cambio de siglo surge entre personas que, efectivamente, vivieron esa &eacute;poca, como Gemma, de 44 a&ntilde;os, que rememora &ldquo;cu&aacute;nto molaba internet antes de las redes sociales. La gente parec&iacute;a educada y amable. Era divertido&rdquo;. Pero se ha extendido a otras personas que, generacionalmente, no vivieron esos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas, NBC News publicaba <a href="https://www.nbcnews.com/politics/politics-news/discomfort-modern-technology-gen-z-desire-live-past-poll-rcna340897" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una encuesta</a> en la que un 47% de las personas entre 18 y 29 a&ntilde;os &mdash;lo que, mayoritariamente, consideramos generaci&oacute;n Z&mdash; preferir&iacute;a vivir en el pasado, frente a un 38% que elegir&iacute;a mantenerse en el presente, y un 15% al que le gustar&iacute;a vivir en el futuro. Entre aquellos que eleg&iacute;an el pasado, un 33% se quedaba con el pasado m&aacute;s &ldquo;inmediato&rdquo;. En el art&iacute;culo de NBC, el investigador de la nostalgia Clay Routledge apuntaba que esa preferencia por los a&ntilde;os 90 y los primeros 2000 podr&iacute;a explicarse porque se perciben como &ldquo;el momento anterior a las redes sociales y a la vida mediada permanentemente por pantallas&rdquo;. Si uno desea irse mucho m&aacute;s atr&aacute;s de los a&ntilde;os 90, a&ntilde;ad&iacute;a, &ldquo;pierde algunas de las ventajas del progreso social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esto est&aacute; de acuerdo Sof&iacute;a Traba Mendez, ingeniera inform&aacute;tica especializada en producto y transformaci&oacute;n digital, quien es consciente de los efectos positivos de ciertos avances tecnol&oacute;gicos pero, al mismo tiempo, cuestiona otros. &ldquo;Si entendemos la tecnolog&iacute;a como avances m&eacute;dicos, matem&aacute;ticos, f&iacute;sicos, etc., entonces no ha habido otro tiempo mejor. Aqu&iacute; incluyo la IA porque las cosas que nos est&aacute; permitiendo hacer son incre&iacute;bles. Por ejemplo, la investigaci&oacute;n en detecci&oacute;n temprana de algunos tipos de c&aacute;ncer&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Añoran la intensidad de las amistades y relaciones presenciales, así como la posibilidad de desconectarse cuando uno quisiera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Kate Eichhorn</span>
                                        <span>—</span> investigadora y profesora de Estudios Culturales y Comunicación
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Traba tambi&eacute;n pone en valor herramientas de conectividad como Skype o Zoom, que surgieron antes de las redes sociales, por su capacidad para mantener unidas a personas que est&aacute;n f&iacute;sica y geogr&aacute;ficamente separadas. Este ha sido su caso, ya que lleva 14 a&ntilde;os viviendo fuera de Espa&ntilde;a; o el de personas como Pablo (nombre ficticio), de 41 a&ntilde;os, quien cuenta c&oacute;mo estas herramientas le permitieron estar en contacto con su familia en un momento dif&iacute;cil en el que &eacute;l se encontraba en otro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El atractivo de estas herramientas es que funcionan de una forma m&aacute;s similar a las de los primeros dos mil. Precisamente, Laura, de 35 a&ntilde;os, echa en falta la forma de funcionar de herramientas que usaba en su adolescencia, como Messenger: &ldquo;Te conectabas cuando quer&iacute;as y te desconectabas cuando quer&iacute;as. Pod&iacute;as elegir cu&aacute;ndo estar presente. Ahora parece que tienes que estar siempre al otro lado, disponible, respondiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, lo que nos resulta atractivo de mirar al pasado no es tanto imaginar una sociedad sin desarrollos tecnol&oacute;gicos &mdash;de forma general&mdash;, sino una en la que la tecnolog&iacute;a todav&iacute;a parec&iacute;a menos invasiva. En la que no se nos exig&iacute;a una conexi&oacute;n permanente, disponibilidad constante y la sensaci&oacute;n de que toda experiencia deb&iacute;a pasar por una pantalla.&nbsp;&ldquo;Creo que lo que echamos de menos no es la &eacute;poca en s&iacute;, sino una forma de relacionarnos con el mundo que era m&aacute;s lenta, m&aacute;s presente, m&aacute;s... humana&rdquo;, resume Traba.
    </p><p class="article-text">
        En esto est&aacute; de acuerdo Kate Eichhorn, investigadora y profesora de Estudios Culturales y Comunicaci&oacute;n en The New School de Nueva York: &ldquo;No creo que la mayor&iacute;a de la generaci&oacute;n Z quiera realmente volver a los a&ntilde;os 90. No quieren regresar al punto &aacute;lgido de la crisis del sida ni a una &eacute;poca anterior a muchos de los derechos b&aacute;sicos que hoy tienen las personas LGTBIQ. Pero s&iacute; a&ntilde;oran algunos aspectos de ese periodo. Sobre todo, a&ntilde;oran la intensidad de las amistades y relaciones presenciales, as&iacute; como la posibilidad de desconectarse cuando uno quisiera&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7457238706370514206"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es el hecho de no tener la necesidad &mdash;o el FOMO&mdash; de estar permanentemente conectados donde realmente radica la nostalgia: &ldquo;Me gustar&iacute;a que tuvi&eacute;ramos la tecnolog&iacute;a que tenemos ahora, con todas sus posibilidades, pero que fueran &lsquo;lugares&rsquo; a los que acudir en vez de algo que puedes llevar en el bolsillo todo el rato. Ojal&aacute; lograr algo h&iacute;brido entre lo que tenemos ahora y lo que la tecnolog&iacute;a era hace unas d&eacute;cadas&rdquo;, explica Clara, de 29 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">La nostalgia de un pasado no vivido</h2><p class="article-text">
        Este cansancio por la hiperconexi&oacute;n puede entenderse dentro de un proceso de &ldquo;plataformizaci&oacute;n&rdquo; de la vida, como explica la investigadora Anne Helmond. Las plataformas digitales actuales &mdash;Tinder, Instagram, Amazon, YouTube, entre otras&mdash; ya no son simples sitios web o aplicaciones, sino que act&uacute;an como la infraestructura dominante de internet. Es decir, ya no solo las &ldquo;utilizamos&rdquo;, sino que &ldquo;vivimos&rdquo; dentro de ellas. Es por eso que cada vez m&aacute;s personas est&aacute;n buscando actividades y formas de habitar el mundo al margen de la esfera digital.
    </p><p class="article-text">
        Este es el caso de Miriam, de 34 a&ntilde;os, que est&aacute; pensando en recuperar &mdash;en algunos casos ya lo ha hecho&mdash; objetos en sus versiones anal&oacute;gicas: &ldquo;Un m&oacute;vil s&oacute;lo para llamadas, para dejar de estar enganchada a las notificaciones, las redes sociales y la eterna ventana abierta a la red; c&aacute;mara de carrete para revelar y tener recuerdos f&iacute;sicos que guardar; reloj de pulsera para dejar de consultar la hora en el m&oacute;vil, e incluso he pensado en una m&aacute;quina de escribir&rdquo;. Ella reconoce sentirse afortunada al ser de &ldquo;las &uacute;ltimas generaciones que crearon v&iacute;nculos y relaciones sin que mediaran las redes sociales&rdquo;, y ahora est&aacute; intentando adoptar un estilo de vida que le recuerda m&aacute;s a esos a&ntilde;os. Dice encontrar un gran confort en series como <em>Las chicas Gilmore</em>, &ldquo;con su vida sencilla y peque&ntilde;a, comunitaria y anal&oacute;gica&rdquo;. Eso s&iacute;, &ldquo;sin dejarse arrastrar al cien por cien por la nostalgia y ser consciente de todos los avances que han experimentado el feminismo, el movimiento LGTBI, antirracista, anticapitalista, ecologista, entre otros&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Este traspaso a lo anal&oacute;gico tambi&eacute;n lo ha llevado a cabo Nat&agrave;lia, de 24 a&ntilde;os. A pesar de ser una d&eacute;cada m&aacute;s joven, tambi&eacute;n sinti&oacute; la necesidad de &ldquo;volver&rdquo; a un tiempo anterior que ni siquiera lleg&oacute; a vivir en primera persona. Cuando le coment&oacute; a su jefa que le hab&iacute;an regalado una c&aacute;mara anal&oacute;gica y que estaba &ldquo;volviendo a ser anal&oacute;gica&rdquo;, esta le pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Vuelves?&rdquo;. &ldquo;Me pareci&oacute; curioso, porque es verdad que por generaci&oacute;n no me corresponde&rdquo;. Hacer crucigramas, usar bloc de notas, leer libros en f&iacute;sico o guardar tarjetas de restaurantes que le gustan es para ella &ldquo;intentar hacer un poco de resistencia o militancia a las din&aacute;micas que se est&aacute;n creando&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Miriam, de 34 años, está pensando en usar &#039;un móvil sólo para llamadas, para dejar de estar enganchada a las notificaciones, las redes sociales y la eterna ventana abierta a la red</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El caso de Nat&agrave;lia no es el &uacute;nico. La profesora en cultura digital explica que, en una asignatura que imparte sobre medios y memoria, sus estudiantes disfrutan mucho creando proyectos recurriendo a formatos anal&oacute;gicos tard&iacute;os o a formatos digitales de transici&oacute;n. &ldquo;Sobre todo hablan de la temporalidad de esos formatos y de lo intencional que hab&iacute;a que ser al utilizarlos&rdquo;, asegura. Adem&aacute;s, en relaci&oacute;n a la generaci&oacute;n Z afirma que, &ldquo;aunque la mayor&iacute;a no est&aacute; preparada para desconectarse completamente &mdash;porque saben que es pr&aacute;cticamente imposible escapar de la tecnolog&iacute;a&mdash;, s&iacute; parecen muy conscientes de que, m&aacute;s all&aacute; de haber consumido enormes cantidades de contenido que les result&oacute; bastante da&ntilde;ino para su desarrollo social y su salud mental durante la preadolescencia y la adolescencia, tambi&eacute;n fueron explotados por la industria tecnol&oacute;gica como productores de contenido&rdquo;. Es por ello que &ldquo;muchos han llegado a la conclusi&oacute;n de que la vida probablemente era mejor antes de la era digital&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7510364396393073950"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La crisis del futuro</h2><p class="article-text">
        La nostalgia por el pasado parece crecer al mismo ritmo que el escepticismo hacia el futuro, especialmente debido a c&oacute;mo determinadas tecnolog&iacute;as &mdash;en especial la inteligencia artificial&mdash; est&aacute;n empezando a colonizar los imaginarios del presente. En la encuesta publicada por NBC News, casi la mitad de los j&oacute;venes afirmaba sentirse preocupado o ansioso por <a href="https://www.eldiario.es/era/preparacionistas-ia-plan-b-laboral-no-descabellado_1_12508660.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el impacto que la IA podr&iacute;a tener sobre su trabajo</a> en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Este retorno a los 90 y los primeros 2000 aparece como resultado a un presente hiperconectado y un futuro asociado a automatizaci&oacute;n, vigilancia y aceleraci&oacute;n constante.
    </p><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.eldiario.es/cultura/eudald-espluga-filosofo-no-imaginarios-mundo-manos-extrema-derecha-cat_128_13201118.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eudald Espluga</a>, autor de <em>Imaginar el fin. Pensamiento apocal&iacute;ptico para un futuro poscapitalista </em>(Paid&oacute;s, 2026), esta dificultad para proyectarse hacia adelante tiene que ver con una crisis m&aacute;s amplia de imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica y cultural. &ldquo;Con la llegada de la IA y la consolidaci&oacute;n del capitalismo de plataformas en una estructura de concentraci&oacute;n de poder rentista que algunos llaman tecnofeudalismo, la tecnolog&iacute;a se ha vuelto sin&oacute;nimo de un proceso de deshumanizaci&oacute;n, cuando no de exterminio colonial. Por ejemplo, cuando escuchamos plataformas como Spotify sabemos que estamos financiando el genocidio en Gaza [por las inversiones de su CEO en una empresa que genera inteligencia artificial militar]. El rechazo al uso de determinados dispositivos tecnol&oacute;gicos es quiz&aacute; un intento desesperado por escapar del tecnoautoritarismo actual&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El rechazo al uso de determinados dispositivos tecnológicos es quizá un intento desesperado por escapar del tecnoautoritarismo actual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eudald Espluga</span>
                                        <span>—</span> autor de &#039;Imaginar el fin. Pensamiento apocalíptico para un futuro poscapitalista&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a este <em>revival </em>de los 90-2000, Espluga tambi&eacute;n hace referencia al concepto de &ldquo;porsiemprismo&rdquo; del investigador sobre nostalgia Grafton Tanner. &ldquo;Este intento de vivir en una &eacute;poca donde las cosas no terminan nunca (otra precuela de <em>Una rubia muy legal</em>, otra de <em>El Se&ntilde;or de los Anillos</em>) creo que es una respuesta a los miedos en torno al fin del mundo o la cancelaci&oacute;n efectiva y virtual del futuro: es el intento de seguir viviendo en un presente siempre revivido, siempre <em>rebooteado</em>&rdquo;. Sin embargo, tambi&eacute;n considera que puede tener un elemento subversivo: &ldquo;Es la negativa a compartir los sue&ntilde;os tecnoacelerados de quienes creen que la salvaci&oacute;n de la humanidad, y la conquista de un futuro, pasan por la colonizaci&oacute;n de Marte, por el transhumanismo cyborg o por vivir en ciudades muro en medio del desierto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta idea de subversi&oacute;n tambi&eacute;n la comparte Eichhorn. &ldquo;Lo que podr&iacute;a parecer una fascinaci&oacute;n extra&ntilde;a o incluso una fetichizaci&oacute;n de los formatos medi&aacute;ticos antiguos no es una nostalgia ingenua por el pasado. En realidad, forma parte de una cr&iacute;tica m&aacute;s sofisticada de la cultura digital contempor&aacute;nea&rdquo;, explica la investigadora cultural. Frente a la paradoja de que haya j&oacute;venes abogando por una vida sin pantallas a trav&eacute;s de una pantalla, Eichhorn asegura que, &ldquo;m&aacute;s que ninguna otra generaci&oacute;n, saben que si quieres que algo se vuelva viral &mdash;incluso una cr&iacute;tica de la cultura digital&mdash; tienes que utilizar precisamente las plataformas que est&aacute;s criticando inadvertidamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, quiz&aacute; este <em>revival </em>de los 90 y los primeros 2000 no act&uacute;a tanto como una fantas&iacute;a escapista ni como un deseo por volver realmente al pasado, sino como un intento por imaginar un presente y un futuro en el que la tecnolog&iacute;a vuelva a tener l&iacute;mites. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fantasia-vivir-2000-echamos-relaciones-humanas_1_13251644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 19:36:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fantasía de vivir como en los 2000: "Echamos de menos unas relaciones más humanas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Internet,Redes sociales,TikTok,Desconexión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/locura-influencer-fiesta-popular-tradiciones-no-sobreviven-alguien-haga-reel_1_13239144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8a101af-4d78-4b6d-9b0e-26cb260528a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las fiestas populares viven una nueva era de visibilidad, y mientras algunos celebran la recuperación de tradiciones, otros denuncian su transformación en contenido para 'influencers'</p><p class="subtitle">¿Chulapas sí o chulapas no?: las redes sociales reabren el debate sobre cómo se debe vestir en San Isidro</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Me vest&iacute;a de chulapa cuando era peque&ntilde;ita, pero la &uacute;ltima vez fue con seis a&ntilde;os&rdquo;. Paula, una joven madrile&ntilde;a que llevaba dos d&eacute;cadas sin ponerse el traje castizo por San Isidro, ha decidido recuperar la tradici&oacute;n este a&ntilde;o. Valeria Gamallo, madrile&ntilde;a y <a href="https://www.instagram.com/valeriagamallo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creadora de contenido</a>, tras ver &ldquo;muchos v&iacute;deos de chicas que se iban a vestir de chulapas por San Isidro&rdquo; decidi&oacute; unirse a ellas el a&ntilde;o pasado. Este a&ntilde;o repite la experiencia y vuelve a vivir la fiesta como lo hac&iacute;a cuando era ni&ntilde;a: &ldquo;Las redes me hicieron un gran favor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No son las &uacute;nicas. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, <a href="https://www.tiktok.com/@estycg/video/7640123425956171030?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchos j&oacute;venes</a> han desempolvado mantones y claveles o se han enfundado el traje <a href="https://www.tiktok.com/@ireneanubla/video/7640555742981868803?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por primera vez</a>. Durante los d&iacute;as previos al 15 de mayo, TikTok se llen&oacute; de v&iacute;deos explicando c&oacute;mo vestirse de chulapa, tutoriales para bailar un chotis o gu&iacute;as para &ldquo;vivir San Isidro como un aut&eacute;ntico madrile&ntilde;o&rdquo;. Con el arranque de las fiestas, ese contenido dio paso a las im&aacute;genes desde la Pradera: fotos entre mantones y claveles, j&oacute;venes <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/cocidito/chulapas-si-chulapas-no-redes-sociales-reabren-debate-debe-vestir-san-isidro_132_13200073.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrenando traje castizo</a> y publicaciones que mostraban las <a href="https://www.tiktok.com/@johanaars/video/7640437012314656023?is_from_webapp=1&amp;web_id=7520564850658067990" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mareas de gente</a> que acudieron a celebrar San Isidro.
    </p><p class="article-text">
        Lo que durante a&ntilde;os pudo parecer una tradici&oacute;n ajena a parte de la juventud urbana se ha convertido ahora en tendencia. Madrid y San Isidro son el ejemplo m&aacute;s reciente, pero la Feria de Abril lleva tiempo viviendo un fen&oacute;meno similar, donde hasta la mantilla ha encontrado nueva vida entre creadoras de contenido, <em>influencers</em> y<em> celebrities.</em>
    </p><h2 class="article-text">Tradici&oacute;n, redes y escaparate</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las fiestas tradicionales se han convertido en un fen&oacute;meno de redes&rdquo;, sentencia <a href="https://www.instagram.com/hija_del_pan/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@hija_del_pan</a>. Este perfil de Instagram ha seguido muy de cerca celebraciones como la Feria de Abril, mostrando hasta qu&eacute; punto estas festividades han inundado el contenido de <em>influencers</em> y creadores.<strong> </strong>&ldquo;Ahora hasta tenemos tutoriales para beber rebujito, an&aacute;lisis de <em>looks</em> de flamenca o gente retransmitiendo la cola para entrar a la caseta como si fuera un logro&rdquo;, comenta. Aunque matiza que &ldquo;no todas las fiestas generan el mismo inter&eacute;s&rdquo;, s&iacute; percibe que las tradiciones populares se hacen cada vez m&aacute;s virales.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora hasta tenemos tutoriales para beber rebujito, análisis de looks de flamenca o gente retransmitiendo la cola para entrar a la caseta como si fuera un logro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">@hija_del_pan</span>
                                        <span>—</span> comentarista de redes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de 🌸Lola Lolita🌸 (@lolalolita)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n <a href="https://www.instagram.com/mazodemadrid/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mazo de Madrid</a> &mdash;que busca poner en valor las tradiciones de la capital&mdash; surge precisamente despu&eacute;s de comprobar c&oacute;mo hace algunos a&ntilde;os &ldquo;la mayor&iacute;a de gente joven no se vest&iacute;a de chulapo y chulapa&rdquo; ni conoc&iacute;an San Isidro. Adela Garc&iacute;a, miembro de la asociaci&oacute;n, destaca c&oacute;mo hab&iacute;a una desconexi&oacute;n con las nuevas generaciones, por lo que decidieron reivindicarla desde otro lugar: modernizando ciertos c&oacute;digos est&eacute;ticos sin romper con la esencia tradicional. &ldquo;Lo &uacute;ltimo que queremos es perder la tradici&oacute;n&rdquo;, reivindica.
    </p><p class="article-text">
        En ese proceso, las redes sociales han sido fundamentales. Desde tutoriales de vestimenta hasta v&iacute;deos explicando el significado de los claveles o el protocolo castizo, el contenido relacionado con San Isidro se ha multiplicado este a&ntilde;o. Seg&uacute;n cuenta Adela Garc&iacute;a, muchas j&oacute;venes comenzaron a interesarse por esta fiesta despu&eacute;s de ver en redes una versi&oacute;n m&aacute;s cercana y actualizada; hasta llegar a formar una comunidad de m&aacute;s de 300 chicas.
    </p><p class="article-text">
        Para el catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid Crist&oacute;bal Torres Albero todo proceso de interacci&oacute;n humana tiene algo &ldquo;de escaparate, de mostrar p&uacute;blicamente&rdquo;, y las celebraciones y fiestas no se quedan atr&aacute;s. Con la llegada de las redes sociales y la viralidad se ha &ldquo;incrementado la presencia de las fiestas como un escaparate&rdquo;. Las redes sociales han incrementado esta capacidad, pero seg&uacute;n Torres Albero, las fiestas &ldquo;siempre han sido un escaparate tanto para el conjunto de la comunidad como para las comunidades vecinas&rdquo;, ya que &ldquo;tienen esa expresi&oacute;n de identidad no solo para el grupo que lo unifica y le dota de sentido, sino tambi&eacute;n para las comunidades vecinas&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Mazo de Madrid (@mazodemadrid)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos hemos puesto a mirar y pensar: nosotras también tenemos lo nuestro y lo estamos perdiendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mazo de Madrid</span>
                                        <span>—</span> asociación que busca poner en valor las tradiciones de la capital
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La fiesta como punto de encuentro</h2><p class="article-text">
        El aumento de la popularidad entre la gente joven de San Isidro, la Feria de Abril o Sant Jordi se enmarca en una &ldquo;b&uacute;squeda de identidad colectiva&rdquo;, seg&uacute;n el soci&oacute;logo Torres Albero. &ldquo;Se huye de la globalidad y se busca hacer frente a la homogeneidad y racionalidad a trav&eacute;s del pasado y las costumbres (...) Es una respuesta del &lsquo;nosotros colectivo&rsquo; que tira de su tradici&oacute;n cultural para singularizarse, diferenciarse y tomar voz propia frente a procesos muy fuertes de globalizaci&oacute;n&rdquo;, explica. Y es que en un contexto donde &ldquo;las calles comerciales de Nueva York y Alicante son muy parecidas&rdquo; &mdash;puedes encontrar casi <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las mismas tiendas y marcas</a>&mdash;, &ldquo;apostamos por las identidades propias&rdquo;, lo que se traduce en un &eacute;nfasis en &ldquo;todo lo relacionado con las lenguas, el nacionalismo o regionalismo&rdquo;, y donde se incluyen las festividades.
    </p><p class="article-text">
        Desde Mazo de Madrid explican que el impulso por recuperar lo castizo tambi&eacute;n nace de la comparaci&oacute;n con otras fiestas como la Feria de Sevilla, las Fallas o San Ferm&iacute;n. Mientras esas celebraciones llevan a&ntilde;os consolidando su presencia en redes sociales, consideran que Madrid hab&iacute;a dejado en un segundo plano sus propias tradiciones.<strong> </strong>&ldquo;Nos hemos puesto a mirar y pensar: nosotras tambi&eacute;n tenemos lo nuestro y lo estamos perdiendo&rdquo;, sostienen.
    </p><p class="article-text">
        Para Paula, que ha recuperado la tradici&oacute;n de vestirse de chulapa este a&ntilde;o, esta &ldquo;tendencia&rdquo; est&aacute; muy unida a la necesidad de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/nuevas-chulapas-busca-sentimiento-pertenencia-madrid-abrazar-casticismo-san-isidro_1_12291523.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;buscar la identidad</a> en una ciudad que se ha gentrificado con los a&ntilde;os y que, aunque sea muy plural en cuanto a culturas, tiene mucha identidad propia. El hecho de revivir estas tradiciones es una manera de mantener un &lsquo;legado&rsquo; o generar una sensaci&oacute;n m&aacute;s de comunidad (...) El sentido de pertenencia es algo que la gente joven busca mucho por lo individualista que es nuestro modelo social (o como yo lo percibo al menos) y creo que este tipo de cosas generan m&aacute;s arraigo y una sensaci&oacute;n de integraci&oacute;n dentro de una comunidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aumento de la popularidad entre la gente joven de San Isidro, la Feria de Abril o Sant Jordi se enmarca en una &#039;búsqueda de identidad colectiva&#039;, según el sociólogo Torres Albero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este mismo sentido, el soci&oacute;logo Torres Albero ve muy positiva esta puesta en valor en la medida en que es capaz de &ldquo;reforzar los sentimientos comunitarios y los valores morales vinculados a la tradici&oacute;n&rdquo;. Valores que, seg&uacute;n remarca, deben irse &ldquo;hibridando con los derechos y conquistas civiles&rdquo; para precisamente no romper con ese sentimiento de comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esto Valeria Gamallo a&ntilde;ade la capacidad que tienen las tradiciones de conectar distintas generaciones. Abuelas, madres e hijas pueden haber vivido y celebrado las mismas fiestas, creando una uni&oacute;n especial entre ellas alrededor de una vivencia compartida. De hecho, Paula a&ntilde;ade la &ldquo;nostalgia&rdquo; como uno de los motivos para vestirse estas fiestas: &ldquo;Es algo que quer&iacute;a hacer desde hace algunos a&ntilde;os por influencia sobre todo de mis padres y mi abuela, y este a&ntilde;o ha sido un tributo a ella, que falleci&oacute; hace un a&ntilde;o y medio&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Saben lo que da <em>likes&rdquo;</em></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Validaci&oacute;n social, postureo y un puntito de esnobismo&rdquo;. Es la combinaci&oacute;n que ve @hija_del_pan en buena parte del contenido que se crea en redes sociales alrededor de las fiestas populares. Aunque &ldquo;depende mucho del entorno, de la est&eacute;tica y de las ganas que tiene la gente de mostrar lo bien que lo est&aacute; pasando&rdquo;, compartir en estas plataformas c&oacute;mo se vive una fiesta regional se ha convertido para muchos en una parte indispensable del ritual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aumento de contenido de influencers sobre lo tradicional no responde tanto a un auge real de lo popular &#039;porque no hay un interés en profundizar en la historia de la tradición ni en divulgar sobre ella&#039;, dice Lorena Macías (@hazmeunafotoasí)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lorena Mac&iacute;as,</a> de <a href="https://www.instagram.com/hazmeunafotoasi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@hazmeunafotoasi</a> &mdash;cuenta en la que analiza la actualidad <em>influencer</em> a trav&eacute;s del meme&mdash;, sostiene que el aumento de contenido sobre lo tradicional de estos perfiles no responde tanto a un auge real de lo popular, &ldquo;porque no hay un inter&eacute;s en profundizar en la historia de la tradici&oacute;n ni en divulgar sobre ella&rdquo;, sino simplemente &ldquo;plantarse los volantes, esperar los <em>likes,</em> y repetir la operaci&oacute;n la semana siguiente con lo que toque&rdquo;. En estos caso, dice, &ldquo;no creo que obedezca tanto a un auge de lo castizo o lo popular, sino a que, sencillamente, saben lo que da likes&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; de acuerdo @hija_del_pan, quien a&ntilde;ade que &ldquo;las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un <em>reel</em> en c&aacute;mara lenta brindando con rebujito, sobreviven porque hay generaciones que nos las han ense&ntilde;ado y porque luego nosotros decidimos si queremos mantenerlas o no&rdquo;. &ldquo;Otra cosa distinta&rdquo;, a&ntilde;ade, es que &ldquo;las redes las conviertan en algo m&aacute;s visible o m&aacute;s atractivo est&eacute;ticamente&rdquo;, pero tiene claro que &ldquo;la esencia no la mantiene un algoritmo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Javi Hoyos (@javihoyosmartinez)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Valeria Gamallo, que tambi&eacute;n es creadora de contenido, no cree que el &ldquo;postureo&rdquo; que muchas veces rodea a estas fiestas sea algo extendido o que pueda perjudicar a las tradiciones. &ldquo;La gente que llega, se hace la foto y se va es porque vive de redes&rdquo;, analiza<strong>.</strong> De hecho, Lorena Mac&iacute;as se&ntilde;ala c&oacute;mo hay creadoras que publican fotos vestidas de flamenca incluso los a&ntilde;os que no van a la Feria para maximizar su alcance y &ldquo;ara&ntilde;ar unos <em>likes&rdquo;</em> &mdash;como hizo <a href="https://www.instagram.com/reel/DXb_NUlDOy6/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lola Lolita</a>, que se hizo fotos vestida de flamenca en Sevilla y las public&oacute; durante la Feria de Abril a pesar de estar en Madrid en ese momento&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La creadora tras @hija_del_pan encuentra &ldquo;normal&rdquo; que para muchos <em>influencers</em> &ldquo;pese m&aacute;s la est&eacute;tica y el contenido&rdquo;, ya que crear contenido atractivo &ldquo;es literalmente su trabajo&rdquo;. Pero lo que s&iacute; encuentra positivo es que &ldquo;en este tipo de fiestas todos los perfiles puedan convivir: el que va por tradici&oacute;n, el que va por diversi&oacute;n y el que va porque necesita subir un <em>reel</em>, que es lo que le da de comer&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/locura-influencer-fiesta-popular-tradiciones-no-sobreviven-alguien-haga-reel_1_13239144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 19:45:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Redes sociales,Influencers,Fiestas,Fiestas populares,Feria de Abril,Fiestas San Isidro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/leticia-sala-escritora-envejecer-paz-pertenecer-clases-privilegiadas_1_13214642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9f2abc4-0a39-4dcd-8106-b7d38ecf99aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora barcelonesa publica 'Dame veneno que quiero vivir. Skincare, bótox, miedo a envejecer y linaje femenino' en la colección Nuevos cuadernos de Anagrama, un ensayo sobre la presión estética que huye de los juicios y promueve la concienciación</p><p class="subtitle">El primer pinchazo: por qué cada vez más gente pasa de la crema antiarrugas a la jeringuilla</p></div><p class="article-text">
        Cuando parec&iacute;a que el sentido com&uacute;n ganaba la batalla a la cultura de la dieta, lleg&oacute; la obsesi&oacute;n por la piel inmaculada. Sin manchas, rojeces, marcas de acn&eacute; ni arrugas, por supuesto. Inyectarse b&oacute;tox o seguir una rutina de <em>skincare</em> de diez pasos se considera algo corriente. Sobre todo desde que <a href="https://www.eldiario.es/era/primer-pinchazo-vez-gente-pasa-crema-antiarrugas-jeringuilla_1_12208879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;los pinchacitos&rsquo;</a> se han abaratado y la gama de cosm&eacute;ticos es casi inabarcable. Adem&aacute;s, hay una novedad: la edad para entrar en la rueda del rostro perfecto ha descendido <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/obsesionadas-skin-care-12-anos-he-visto-ninas-compraban-productos-retinol_1_10613208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta la preadolescencia</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escritora Leticia Sala, autora de t&iacute;tulos como <em>Los cisnes de Macy&rsquo;s</em> (Reservoir Books) y exitosa <em>newsletter </em><a href="https://leticiasala.substack.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Magical Thinking</em></a>, observ&oacute; este nuevo mandamiento est&eacute;tico y decidi&oacute; bucear en sus profundidades. De su investigaci&oacute;n naci&oacute; <em>Dame veneno que quiero vivir. Skincare, b&oacute;tox, miedo a envejecer y linaje femenino</em>, un ensayo publicado en la colecci&oacute;n Nuevos cuadernos de Anagrama. Una reflexi&oacute;n que huye de los juicios y promueve la concienciaci&oacute;n. &ldquo;Quiz&aacute; quien lo lea, la pr&oacute;xima vez que vea a su amiga, igual se lo plantee dos veces antes de <a href="https://www.eldiario.es/era/responder-amigas-critican-propio-peso-aspecto_1_13199475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decirle que tiene una arruga</a>&rdquo;&rsquo;, dice a elDiario.es. &ldquo;Tengo esperanza de que podamos hacer peque&ntilde;os cambios individuales que operan en la cotidianidad&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los agradecimientos finales cuenta que aplaz&oacute; otros proyectos para sacar con premura este ensayo. &iquest;Por qu&eacute; tanta prisa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo pienso que los escritores podemos escribir desde miles de lugares: desde la memoria, desde la nostalgia, etc&eacute;tera. Pero hay un tipo de mirada, un tipo de impulso que surge cuando vemos un cambio en la realidad. Este libro viene de esa percepci&oacute;n, sent&iacute; que me hab&iacute;a ido al ba&ntilde;o un momento en medio de una peli y hab&iacute;a vuelto y ya no entend&iacute;a nada de la trama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla de la violencia est&eacute;tica, que es un t&eacute;rmino que acu&ntilde;&oacute; la soci&oacute;loga especialista en Estudios de la Mujer Esther Pineda en 2012. &iquest;Qu&eacute; significa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pineda supo leer una realidad que probablemente nos ha pasado a muchas mujeres en los momentos m&aacute;s cotidianos. Por ejemplo, yo fui a hacerme un tratamiento facial, una hidrataci&oacute;n &lsquo;inocente&rsquo; y la esteticista me pregunt&oacute; si dorm&iacute;a de lado. Yo estaba muy impresionada por su capacidad de adivinar algo imposible de saber y ella me dijo: &ldquo;Es que no hace falta que me lo jures, tu escote habla solo&rdquo;. Ese comentario, supuestamente libre de malicia, ampli&oacute; una zona problem&aacute;tica de mi cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; esto es la violencia est&eacute;tica. Yo planteo este ejemplo del escote para que cada persona que lo lea se lo lleve a su propia experiencia y se d&eacute; cuenta. Creo que hay mucho trabajo colectivo por hacer para cambiar el lenguaje, porque tiene unos efectos m&aacute;s profundos de los que quiz&aacute;s pensamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primero fue la cultura de la dieta, ahora la necesidad de la piel perfecta &iquest;Nos encontramos en un momento &aacute;lgido de violencia est&eacute;tica contra las mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. Es curioso lo que ha llegado a cambiar este tema desde que mand&eacute; el libro a imprenta, aunque por suerte llegu&eacute; a comentar el tema del <a href="https://www.eldiario.es/temas/ozempic/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ozempic</a> en el texto. Hubo un momento donde parec&iacute;a que colectivamente est&aacute;bamos benefici&aacute;ndonos del <a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimiento </a><a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>body positive</em></a> y ve&iacute;amos a mujeres con diferentes cuerpos en campa&ntilde;as de publicidad, etc&eacute;tera. Pero, de pronto, lleg&oacute; la nueva obsesi&oacute;n por frenar el envejecimiento en el rostro y adem&aacute;s se le est&aacute; a&ntilde;adiendo la <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vuelta a la hiperdelgadez.</a> Ahora las dos, la piel y la figura, est&aacute;n en el foco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n hay un enorme despertar, porque las mujeres hace much&iacute;simos a&ntilde;os que estamos d&aacute;ndole vueltas a esto. Hay miles de mujeres que est&aacute;n ahora denunciando en Espa&ntilde;a y en el resto del mundo aspectos relacionados con este tema. A ver qu&eacute; acaba pasando.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando le comenté a mis amigos que el bótox es un veneno, no lo sabían. Siento que no se están llegando a conocer sus efectos a medio o largo plazo; insisten en que el bótox es inocuo porque el cuerpo lo reabsorbe y se va, pero no es tan cierto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Esa violencia est&eacute;tica est&aacute; promovida, en gran parte, por unos titanes muy complicados de vencer: la industria cosm&eacute;tica y la farmac&eacute;utica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy f&aacute;cil pensar que eres menos que una hormiga al lado de unos monstruos como la industria cosm&eacute;tica y el sector farmac&eacute;utico, que es de los m&aacute;s poderosos que existe. Encima van y se juntan, porque ya tenemos asimilado que si una crema es de farmacia, entonces es buena. Pero, al mismo tiempo, hay peque&ntilde;os movimientos que quiero creer que despertar&aacute;n un poquito la conciencia colectiva en ese aspecto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, hay gente que ya est&aacute; intentando que no exista la palabra &lsquo;antiedad&rsquo; [algunos medios, activistas y marcas]. Es horrorosa, porque la edad es lo que nos hace ganar a la muerte, ir ganando a&ntilde;os. As&iacute; que, como m&iacute;nimo, siempre es mejor que no haya una pasividad extrema de aceptar que envejecer est&aacute; mal, que las arrugas son el enemigo y conformarnos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El </strong><em><strong>skincare</strong></em><strong> se ha amparado bajo el paraguas del autocuidado. Un t&eacute;rmino un tanto tramposo. Se identifica como algo positivo, pero tambi&eacute;n puede convertirse en una obligaci&oacute;n cotidiana m&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo a las mujeres, que siempre hemos estado asociadas al cuidado: el que se supone que tengo que dar a mis hijos, a mis padres cuando sean mayores o a lo que sea, ahora es para m&iacute;. Pero como t&uacute; bien dices, es una trampa. Hay un momento en el libro en el que hago una peque&ntilde;a distinci&oacute;n entre lo que es autocuidado y lo que es esclavitud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que no hay nada de malo, sino que es precioso, hacer un ritual [de autocuidado] con nosotras mismas. Como ponerme una mascarilla el domingo por la noche y ver <em>Aqu&iacute; no hay quien viva</em> con mi pareja, por ejemplo. Solo faltar&iacute;a que tuviese que sentirme mal por eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es diferente que bajo esa premisa yo me someta a retoques que, o bien me dan miedo porque no me gustan las agujas, o bien no tengo muy claro los efectos que eso puede tener, o bien son car&iacute;simos y me estoy endeudando para llegar a ellos. Eso no es autocuidado, es otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace una comparaci&oacute;n del b&oacute;tox con la hero&iacute;na en cuanto a la adicci&oacute;n y la dependencia emocional. Podr&iacute;a asociarse tambi&eacute;n al efecto que pueden tener los ansiol&iacute;ticos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente, al final, es algo a lo que est&aacute;s enganchado, sea hero&iacute;na o lo que sea: tiene un efecto que dura solo un tiempo y necesitas volver a &eacute;l para volver a sentirlo. Despu&eacute;s de la epidemia de la hero&iacute;na en los 80, la adicci&oacute;n al tabaco, al tel&eacute;fono&hellip; meternos ahora en otra nueva igual es como para pens&aacute;rselo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo le coment&eacute; a mis amigos, que no viven en una cueva ni son tontos precisamente, que el b&oacute;tox es un veneno, no lo sab&iacute;an. Siento que no se est&aacute;n llegando a conocer los efectos m&aacute;s a medio o largo plazo, porque todo el rato insisten en que el b&oacute;tox es inocuo porque el cuerpo lo reabsorbe y se va. Por eso me extiendo en el texto citando a gente que ha investigado sobre el tema, porque no es tan cierto que el b&oacute;tox se acaba yendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me sabe mal cuando veo a mi alrededor mujeres que esconden que se ponen bótox para no sentirse juzgadas. Como sociedad hemos impuesto que esa mujer tenga que parecer joven pese a su edad y encima lo tiene que esconder</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y luego que realmente tiene un efecto en nuestra forma de sentir, que eso es apabullante. Afecta en la forma en la que leemos las emociones de los dem&aacute;s y disminuye la ira. Hasta los a&ntilde;os 80, el diagn&oacute;stico &lsquo;histeria&rsquo; estaba totalmente ligado a la mujer en los libros de psicolog&iacute;a normales: no se nos permit&iacute;a enfadarnos y si nos enfad&aacute;bamos &eacute;ramos unas hist&eacute;ricas. Pues tal vez hay que plantearse si ponerse b&oacute;tox y que disminuya esa ira es una buena idea. Porque no nos hemos ganado la capacidad de enfado para que ahora venga un producto y nos la vuelva a quitar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque ya no sea un tema tab&uacute; y mucha gente diga abiertamente que se ha puesto b&oacute;tox, a&uacute;n se sigue culpabilizando, de alguna manera, a &lsquo;la v&iacute;ctima&rsquo; de haber seguido las normas del sistema.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se me hab&iacute;a ocurrido esta forma de decirlo, me encanta lo de que al final es culpabilizar a la v&iacute;ctima. Yo todo rato intento matizar que estoy dando esta informaci&oacute;n, pero no soy del culto antib&oacute;tox, porque me sabe mal cuando veo a mi alrededor mujeres que esconden que se lo ponen para no sentirse juzgadas. Como sociedad hemos impuesto que esa mujer tenga que parecer joven pese a su edad y encima lo tiene que esconder.
    </p><p class="article-text">
        Ponerse extremista ser&iacute;a otro modo de mantenernos separadas y una forma muy f&aacute;cil de que siguiera ganando el patriarcado y esas creencias, que por suerte las estamos desbancando ya, de que entre las mujeres nos llevamos mal. Dentro de darle una vuelta a lo del b&oacute;tox, no me gustar&iacute;a que una mujer se sintiera enjuiciada porque ser&iacute;a un fracaso de este libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los inyectables son tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n de clase. Con su extensi&oacute;n por abaratamiento y accesibilidad, quiz&aacute; finalmente quien no se los aplique ser&aacute; la gente que no tenga dinero o la que tengan tanto que puedan decidir no hacerlo sin que ello tenga consecuencias en su trabajo o su vida personal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente, me encanta esta observaci&oacute;n. En el libro menciono a Carlota Casiraghi y cito un art&iacute;culo en el que dec&iacute;an que iba como con la cara lavada y no se hab&iacute;a hecho nada, de forma positiva. Parece que el poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases absolutamente m&aacute;s privilegiadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla tambi&eacute;n de los de las ni&ntilde;as que empiezan con la rutina del </strong><em><strong>skincare</strong></em><strong> cuando son muy peque&ntilde;as, las &lsquo;Sephora Kids&rsquo;. &iquest;De d&oacute;nde sacan el dinero las ni&ntilde;as para comprar todos esos productos, por muy baratos que sean?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Has dado en el clavo con algo que yo no me pregunto en el libro pero, efectivamente, de alg&uacute;n lugar ha de salir ese dinero y ah&iacute; est&aacute; la responsabilidad, es ah&iacute; donde est&aacute; el foco. Y, por norma general, son los padres quienes dan ese dinero. Ya hay un consentimiento expreso o t&aacute;cito de que estos ni&ntilde;os accedan a estos productos aunque la dermatolog&iacute;a est&aacute; viendo m&aacute;s casos de dermatitis de los que nunca ha habido.
    </p><p class="article-text">
        No me gustar&iacute;a que una mujer que s&iacute; que ha recurrido a tratamiento se sintiera mal por este libro, pero en el colectivo de las ni&ntilde;as me parece que esa tolerancia ya no procede tanto. Yo creo que s&iacute; es importante levantar la voz un poco m&aacute;s alto y decir: &ldquo;Estas ni&ntilde;as son esponjas. Ahora mismo todo lo que hagan y lo que se les diga, no va a ser tan f&aacute;cil de que luego se lo quiten de su sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque todo lo que te pasa en la infancia y en la adolescencia se te queda grabado para el resto de tu vida. S&iacute;, todos vamos a estar bajo ese paraguas de la presi&oacute;n est&eacute;tica, etc&eacute;tera; pero intentemos que no les llegue tan pronto, que puedan tener una infancia un poco inocente antes de enterarse de que su cuerpo va a ser una moneda de cambio para tantas cosas. Y me da mucha pena, por eso al final del libro hago esa menci&oacute;n a que quiz&aacute;s la madre es la primera <em>influencer.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos vamos a estar bajo el paraguas de la presión estética, pero intentemos que [a las niñas] no les llegue tan pronto, que puedan tener una infancia un poco inocente antes de enterarse de que su cuerpo va a ser una moneda de cambio para tantas cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Explica que los beb&eacute;s aprenden a entender la realidad a trav&eacute;s de las caras de sus madres. Pero si el b&oacute;tox paraliza los m&uacute;sculos, esos rostros no se mueven.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay evidencia cient&iacute;fica de que el beb&eacute; necesita la emoci&oacute;n de su madre para sobrevivir. Necesitan verla re&iacute;r, fruncir el ce&ntilde;o, etc&eacute;tera, porque les est&aacute; ayudando a leer la realidad, es el puente para comprender este mundo en el que les han metido.
    </p><p class="article-text">
        Las chicas que ahora tienen 20 a&ntilde;os y est&aacute;n empezando con el baby b&oacute;tox para prevenir la aparici&oacute;n de arrugas, cuando decidan ser madres quiz&aacute; con 35 a&ntilde;os, llevar&aacute;n 15 con b&oacute;tox bajo la piel. Seguramente, habr&aacute;n tenido que aumentar la dosis y muy probablemente ah&iacute; habr&aacute;n perdido mucha expresi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente que puede sonar dist&oacute;pico, pero no quer&iacute;a dejar de ponerlo. Y hago una menci&oacute;n al psicoanalista Massimo Recalcati, que dec&iacute;a que incluso le puede provocar una tremenda angustia al ni&ntilde;o no ver esas expresiones en la madre, porque &iquest;c&oacute;mo va a saber este beb&eacute; si es porque tiene una depresi&oacute;n o es porque usa b&oacute;tox?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro termina con una serie de propuestas individuales y colectivas. &iquest;Cu&aacute;les cree que son las esenciales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a lo colectivo, yo veo factible que la educaci&oacute;n empiece en los colegios. &iquest;Por qu&eacute; no hacemos que vengan dermat&oacute;logos a los colegios a explicarles que lo que est&aacute;n haciendo ahora tiene consecuencias el d&iacute;a de ma&ntilde;ana? Como se hizo en su momento con la educaci&oacute;n sobre salud sexual, que nos ense&ntilde;aban c&oacute;mo se pon&iacute;a un preservativo. Es posible que los chavales les escuchen antes a ellos que a sus padres.
    </p><p class="article-text">
        Y luego en las propuestas individuales es un poco lo de antes, que yo creo mucho en el efecto osmosis. Ojal&aacute; haya m&aacute;s conversaci&oacute;n social al respecto, si ahora mismo otras mujeres hubieran escuchado esta conversaci&oacute;n que estamos teniendo, estoy segura de que alucinar&iacute;an con la violencia est&eacute;tica que han recibido y algo peque&ntilde;o se transformar&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/leticia-sala-escritora-envejecer-paz-pertenecer-clases-privilegiadas_1_13214642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 20:19:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estética,Bótox,Envejecimiento,Piel,Tendencias,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Mímate!: la trampa del “estilo de vida progresivo” que puede inflar tus gastos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mimate-trampa-estilo-vida-progresivo-inflar-gastos_1_13212002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e6466a-d3bc-4d1a-ac30-c54c9547507f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Mímate!: la trampa del “estilo de vida progresivo” que puede inflar tus gastos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo premisas como el autocuidado o la recompensa, muchos hábitos de consumo se instalan en nuestro día a día, hasta redefinir lo que entendemos como normal</p><p class="subtitle">Si todo es autocuidado, nada es autocuidado: la era dorada de la industria del bienestar (y de la culpa)</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; algunos se sientan identificados con este relato. Te suben el sueldo y, aunque la cantidad es m&iacute;nima, decides darte algunos caprichos. De repente, los d&iacute;as que llegas tarde optas por pillar un taxi y evitar el metro. Antes, quiz&aacute;s, desayunas en el bar de abajo porque tienes la nevera pelada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comes fuera, claro, porque t&aacute;per tampoco te has podido preparar. Al salir del curro, pitando a pilates. Menos mal que te has sacado un bono para ir a casi cualquier centro de la ciudad. Sale un poco m&aacute;s caro, &iexcl;pero es que si no, no ir&iacute;as! Llegas cansado a casa y lo que menos te apetece es cocinar, as&iacute; que pides algo a domicilio, aunque esta semana ya es la tercera vez. Pero oye, &iquest;para qu&eacute; se supone que trabajas?
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decirse que te cuidas, que sigues a rajatabla la m&aacute;xima del &ldquo;porque yo lo valgo&rdquo;, pero el problema es que las excepciones se van convirtiendo poco a poco en norma y sigues sin ahorrar ni un c&eacute;ntimo. Est&aacute;s avanzando en lo profesional, pero conforme entra, el dinero vuela.
    </p><p class="article-text">
        A esta deriva se le ha puesto nombre. En el mundo de las finanzas personales se habla de &ldquo;<em>lifestyle creep</em>&rdquo; o &ldquo;estilo de vida progresivo&rdquo;, una inflaci&oacute;n de nuestro ritmo de gasto en la que este crece a la misma velocidad o m&aacute;s que el salario. Bajo premisas como el <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a> o la recompensa, muchos h&aacute;bitos de consumo se instalan en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a hasta redefinir lo que entendemos como normal.
    </p><h2 class="article-text">Ganar m&aacute;s no significa ahorrar m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        El problema est&aacute; servido. Muchas personas ganan hoy m&aacute;s que hace unos a&ntilde;os y, aun as&iacute;, no consiguen ahorrar. Parte de la explicaci&oacute;n est&aacute; fuera de su control. &ldquo;La inflaci&oacute;n del estilo de vida surge, sobre todo, por falta de educaci&oacute;n financiera. Cuando no sabes qu&eacute; hacer con tu dinero, lo m&aacute;s probable es que, en cuanto ganes m&aacute;s, simplemente gastes m&aacute;s&rdquo;, explica la experta en finanzas personales Cristina Dayz, autora del libro <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libro-de-negocio/438349-libro-aprende-a-gastar-9788403526051" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Aprende a gastar</em></a> (Aguilar, 2026).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A esto se le suma un contexto que lo amplifica todo: marketing agresivo, redes sociales, <a href="https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comparaci&oacute;n constante</a>, presi&oacute;n por el estatus y un sistema perfectamente dise&ntilde;ado para hacerte sentir que nada nunca es suficiente&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;No solo queremos m&aacute;s, sino que adem&aacute;s queremos que se note que tenemos m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, hay algo innegable: en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos vivido una gran inflaci&oacute;n de precios debido a m&uacute;ltiples factores. Es dif&iacute;cil luchar contra el aumento de los <a href="https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">precios del ocio</a>, de los alimentos o de la vivienda, pero s&iacute; que hay una realidad personal que depende de nosotros. &ldquo;Si cada vez que ganas 10 m&aacute;s decides gastar 10 m&aacute;s, es imposible construir tranquilidad financiera&rdquo;, afirma la experta. &ldquo;Es as&iacute; de simple&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;No se trata de no mejorar tu estilo de vida cuando aumentan tus ingresos, sino de hacerlo con medida&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De capricho a obligaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El punto de inflexi&oacute;n llega cuando lo aspiracional, el capricho, deja de sentirse opcional. &ldquo;En el momento en que ese gasto pasa a formar parte de tus &lsquo;necesidades&rdquo;, se&ntilde;ala Dayz, &ldquo;es cuando aparece el problema&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si no se mantiene ese nivel de consumo surge la sensaci&oacute;n de estar malviviendo, de quedarse atr&aacute;s o de no disfrutar lo suficiente de la vida. &ldquo;Y esa narrativa es peligrosa, porque convierte lo que antes era un lujo en algo que parece imprescindible&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        En ese punto, el debate deja de ser econ&oacute;mico y se vuelve psicol&oacute;gico. La cuesti&oacute;n ya no es solo cu&aacute;nto se gasta, sino por qu&eacute; se gasta y qu&eacute; funci&oacute;n cumple ese gasto en la vida cotidiana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el momento en que ese gasto pasa a formar parte de tus ‘necesidades&#039; es cuando aparece el problema. Convierte lo que antes era un lujo en algo que parece imprescindible</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Dayz</span>
                                        <span>—</span> experta en finanzas personales
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un relato que sostiene el consumo</h2><p class="article-text">
        Desde la psicolog&iacute;a econ&oacute;mica, el fen&oacute;meno tiene varias capas. &ldquo;La primera es que las personas no evaluamos en t&eacute;rminos absolutos, sino relativos&rdquo;, explica V&iacute;ctor Gonz&aacute;lez Campabadal, psic&oacute;logo, soci&oacute;logo e investigador sobre psicolog&iacute;a del consumidor. &ldquo;El valor de algo no est&aacute; en el objeto en s&iacute;, sino en la comparaci&oacute;n con un punto de referencia. As&iacute;, cuando suben los ingresos, cambia digamos el &lsquo;suelo&rsquo; de lo que consideramos normal. Lo que antes era un lujo, deja de sentirse como tal. No es que decidamos gastar m&aacute;s, sino que redefinimos qu&eacute; es un gasto razonable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A esa capa se suma otra relacionada con la identidad. &ldquo;El dinero funciona como marcador de estatus, pero tambi&eacute;n como marcador de identidad&rdquo;, se&ntilde;ala Gonz&aacute;lez Campabadal. Ganar m&aacute;s activa una narrativa interna vinculada al progreso personal. El consumo aparece entonces como una forma de materializar ese &ldquo;me lo he currado&rdquo;, de hacerlo visible.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El &lsquo;me lo merezco&rsquo; surge como una especie de cierre de ese relato&rdquo;, cumple una funci&oacute;n simb&oacute;lica. &ldquo;A veces no basta con avanzar y saberlo como personas, sino que necesitamos ver ese avance encarnado en algo y el consumo funciona como una prueba tangible de que ese cambio (aumento de salario, de posici&oacute;n, etc.) es real&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tercera y &uacute;ltima capa, seg&uacute;n Gonz&aacute;lez, es m&aacute;s social. &ldquo;Muchas veces, cuando acontece un progreso econ&oacute;mico no sabemos muy bien qu&eacute; hacer con ese dinero extra&rdquo;, explica. &ldquo;No hay proyectos claros a largo plazo. Comprar una vivienda es demasiado caro. Invertir requiere un conocimiento y es incierto. El ahorro se presenta hoy en d&iacute;a como un riesgo o incluso una p&eacute;rdida de dinero por la inflaci&oacute;n. As&iacute; que<strong> </strong>el progreso se traduce en consumo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Autocuidado o consumo emocional</h2><p class="article-text">
        Como dec&iacute;amos, cada vez es m&aacute;s com&uacute;n justificar el consumo con ideas como &ldquo;me lo merezco&rdquo;. Estas narrativas internas, en opini&oacute;n del psic&oacute;logo, son esenciales para entender el consumo. &ldquo;El fil&oacute;sofo Daniel Dennett dec&iacute;a que somos en gran medida la historia que nos contamos sobre nosotros mismos. No existe un &lsquo;yo&rsquo; s&oacute;lido detr&aacute;s de esa historia, sino que el yo emerge precisamente de ese proceso de narraci&oacute;n continua, de c&oacute;mo organizamos nuestras experiencias, decisiones y recuerdos en un relato coherente&rdquo;. En ese sentido, mantener una cierta continuidad narrativa y poder decir &ldquo;este soy yo&rdquo; a lo largo del tiempo no es un reflejo de una identidad previa, sino la condici&oacute;n misma para que esa identidad exista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tomando como base esta idea, cuando consumir deja de ser &lsquo;gastar dinero&rsquo; y pasa a ser &lsquo;cuidarse&rsquo;, se reduce la fricci&oacute;n interna&rdquo;, explica Gonz&aacute;lez Campabadal. &ldquo;No est&aacute;s siendo impulsivo, sino que est&aacute;s siendo responsable contigo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del experto, sin embargo, esto es un ejemplo de mala herramienta de regulaci&oacute;n emocional. &ldquo;El consumo puede funcionar como una forma r&aacute;pida de regular el malestar, pero es una herramienta bastante limitada para sostener ese equilibrio en el tiempo&rdquo;, advierte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dayz insiste en la importancia de introducir conciencia en ese proceso. &ldquo;La compra es, en gran parte, un proceso emocional&rdquo;, afirma. &ldquo;Las tiendas cuidan la m&uacute;sica, el olor, la disposici&oacute;n de los productos; las webs est&aacute;n dise&ntilde;adas para llevarte exactamente a donde quieren. Todo est&aacute; pensado para captar una emoci&oacute;n (estr&eacute;s, cansancio, ansiedad, aburrimiento) y convertirla en una decisi&oacute;n de compra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso propone introducir una pausa. &ldquo;Si sientes que quieres algo, o incluso que lo &lsquo;necesitas&rsquo;, espera dos d&iacute;as. Si despu&eacute;s de ese tiempo sigues queri&eacute;ndolo y, adem&aacute;s, ser&iacute;as capaz de explicar con argumentos s&oacute;lidos por qu&eacute; tiene sentido ese gasto, entonces probablemente sea una decisi&oacute;n consciente. Si no, era solo una emoci&oacute;n mal gestionada&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces no basta con avanzar y saberlo como personas, sino que necesitamos ver ese avance encarnado en algo y el consumo funciona como una prueba tangible de que ese cambio (aumento de salario, de posición, etc.) es real</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Víctor González Campabadal</span>
                                        <span>—</span> investigador sobre psicología del consumidor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un sistema pensado para gastar</h2><p class="article-text">
        Por tanto, como apuntaba Dayz, las personas nos enfrentamos a la hora de comprar a un mecanismo extremadamente bien afinado. Los pagos digitales y a plazos hacen que gastar nunca haya sido m&aacute;s f&aacute;cil que ahora. &ldquo;Todos estos sistemas eliminan elementos que antes nos hac&iacute;an ser conscientes del gasto: ir a la caja y ver c&oacute;mo el dinero sal&iacute;a f&iacute;sicamente de nuestra cartera. Ahora todo es inmediato y aparece ante nosotros como por arte de magia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta que detr&aacute;s de estos engranajes hay algunos de los cerebros m&aacute;s brillantes del mundo dise&ntilde;ando experiencias para que gastar sea cada vez m&aacute;s f&aacute;cil y casi inevitable. Ir en contra de eso no es sencillo.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales amplifican ese efecto. Nos exponen de forma continua a estilos de vida aspiracionales que act&uacute;an como referencia. Generan yoes ideales inalcanzables que crean una brecha entre lo que somos y lo que queremos ser, seg&uacute;n explica Gonz&aacute;lez Campabadal. Cuanto mayor es esa distancia, mayor es la sensaci&oacute;n de insuficiencia.
    </p><h2 class="article-text">Vivir al d&iacute;a como respuesta</h2><p class="article-text">
        Por otro lado, que muchos j&oacute;venes sientan que no podr&aacute;n acceder a hitos vitales como la vivienda es otro factor que favorece el consumo y la l&oacute;gica de &ldquo;vivir al d&iacute;a&rdquo; como respuesta psicol&oacute;gica. &ldquo;Es parad&oacute;jico, pero no poder acceder a una vivienda deja un dinero disponible que puede destinarse a un estilo de vida que puede ser percibido como &lsquo;por encima de nuestras posibilidades&rdquo;, apunta Gonz&aacute;lez Campabadal.<strong> </strong>&ldquo;Que los j&oacute;venes prefieran viajar, ir a restaurantes o comprar ropa pone de manifiesto que la vivienda es un ideal inalcanzable para ellos, y frente a este ideal que se desvanece, crean otros ideales a alcanzar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es que los j&oacute;venes no puedan comprar una casa porque &lsquo;viven mejor&rsquo;, sino que &lsquo;viven mejor&rsquo; porque no pueden comprar una casa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando consumir deja de ser ‘gastar dinero’ y pasa a ser ‘cuidarse’, se reduce la fricción interna</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Víctor González Campabadal</span>
                                        <span>—</span> investigador en psicología del consumidor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Recuperar el control sin dejar de vivir</h2><p class="article-text">
        Detectar cu&aacute;ndo la relaci&oacute;n con el dinero se ha vuelto m&aacute;s emocional que racional no siempre es f&aacute;cil. El primer paso, seg&uacute;n Gonz&aacute;lez Campabadal, es cuestionar la relaci&oacute;n espont&aacute;nea que creemos que tenemos con el dinero. &ldquo;Esta tiende a ser emocional, ya que es el medio por el que satisfacemos muchas de nuestras necesidades y definimos nuestra identidad, pero tenemos que pensarla detenidamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dayz propone empezar por algo m&aacute;s pr&aacute;ctico: observar. &ldquo;Durante uno o dos meses, recomendar&iacute;a registrar absolutamente todo: cada euro que sale&rdquo;. Sin cambiar nada al principio. Solo tomar conciencia. Ese ejercicio permite ver con claridad d&oacute;nde se va el dinero y qu&eacute; gastos aportan valor real.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, se trata de elegir. No de eliminar todo lo que produce placer, sino de decidir qu&eacute; merece la pena. &ldquo;Ordenar tus finanzas no va de renunciar a todo lo que te gusta, sino de elegir mejor qu&eacute; merece quedarse&rdquo;, resume. No pasa nada por vivir algo por debajo de tus posibilidades, afirma la experta. &ldquo;S&iacute;, te ir&aacute;s a la tumba con dinero en la cuenta, pero &iquest;y qu&eacute;? Eso no quiere decir que hayas vivido una vida menos feliz. Seguramente al contrario, porque saber que cada mes llegas con margen te da tranquilidad y esa tranquilidad se puede convertir f&aacute;cilmente en felicidad (al menos financiera)&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mimate-trampa-estilo-vida-progresivo-inflar-gastos_1_13212002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 20:29:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Mímate!: la trampa del “estilo de vida progresivo” que puede inflar tus gastos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinero,Finanzas,Consumo,Bienestar,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nutricionista aclara si beber agua con gas tiene beneficios: "Su popularidad responde a una necesidad social, pedir agua al salir no suele ser una opción”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/nutricionista-aclara-beber-agua-gas-beneficios-salud-popularidad-xp_1_13184718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd35b4f0-3df8-4977-892b-23059e73f32a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un nutricionista aclara si beber agua con gas tiene beneficios: &quot;Su popularidad responde a una necesidad social, pedir agua al salir no suele ser una opción”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nutricionista Antonio Gómez analiza el auge de una bebida que permite “aunar parte de dos mundos” al ofrecer una alternativa saludable a los refrescos</p><p class="subtitle">Rafael Ruiz, fisioterapeuta, sobre los beneficios de caminar a diario: “La longevidad saludable no es un milagro médico”</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el agua con gas ha pasado de ser una bebida olvidada a convertirse en una tendencia de bienestar. Pero, entre burbujas y rodajas de lim&oacute;n, nos preguntamos si cuenta con beneficios reales o si su consumo habitual puede tener alg&uacute;n inconveniente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que su popularidad, b&aacute;sicamente, responde a una necesidad social, porque cuando la gente sale fuera de casa y toma algo, pedir agua no suele ser una opci&oacute;n&rdquo;, valora <a href="https://www.instagram.com/nutricion_antoniogomez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio G&oacute;mez,</a> nutricionista cl&iacute;nico. &ldquo;El resto de ofertas, ya sean refrescos, cervezas o vinos, no son la mejor opci&oacute;n a nivel de salud&rdquo;, analiza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El agua con gas mantiene esa parte de refresco, o lo puede parecer un poco, pero siendo una opci&oacute;n m&aacute;s saludable&rdquo;, comenta G&oacute;mez. Por tanto, su funci&oacute;n como alternativa a bebidas azucaradas o alcoh&oacute;licas es una ventaja clara.
    </p><p class="article-text">
        A nivel nutricional, el experto es claro: &ldquo;No tiene nada m&aacute;s all&aacute; del gas. S&iacute; que puede ser buena a nivel de hidrataci&oacute;n, igual que el agua convencional&rdquo;. No obstante, el nutricionista advierte de la importancia de revisar las etiquetas, ya que algunas versiones embotelladas pueden contener az&uacute;cares a&ntilde;adidos.
    </p><p class="article-text">
        Con respecto a un posible efecto saciante, G&oacute;mez introduce el matiz de que, aunque el gas pueda generar sensaci&oacute;n de plenitud, &ldquo;esto no quiere decir que sea m&aacute;s saludable o que aporte un beneficio, porque en principio las bebidas no se utilizan para saciarnos&rdquo;. Adem&aacute;s, esa ser&iacute;a simplemente el efecto f&iacute;sico del gas acumulado.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es frecuente ver el agua con gas recomendada para aliviar digestiones pesadas. G&oacute;mez aclara que, aunque algunas personas experimentan una percepci&oacute;n de alivio o &ldquo;activaci&oacute;n&rdquo; del tracto digestivo, no existen evidencias de que el agua con gas mejore el proceso por s&iacute; misma, &ldquo;es m&aacute;s bien una sensaci&oacute;n a nivel personal que se puede notar en un momento concreto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De hecho, a nivel digestivo, son m&aacute;s los efectos negativos que puede generar, en cuanto a que puede generar m&aacute;s distensi&oacute;n abdominal, reflujo de acidez o puede generar ese malestar por ese ac&uacute;mulo de gas, sobre todo si una persona bebe mucha agua con gas durante el d&iacute;a&rdquo;, matiza el nutricionista, en caso de un consumo excesivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si en un d&iacute;a tendr&iacute;amos que beber dos o tres litros de agua y queremos cubrirlos con agua con gas, s&iacute; que puede generar malestar&rdquo;, incide el experto. Por este motivo, aunque para la poblaci&oacute;n general el agua con gas es una opci&oacute;n segura para el consumo puntual o alternativa al refresco, G&oacute;mez se&ntilde;ala que tanto las personas con patolog&iacute;as digestivas cr&oacute;nicas, como con inflamaci&oacute;n de la mucosa g&aacute;strica o reflujo recurrente deber&iacute;an evitar el gas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como opci&oacute;n alternativa saludable, ya hay m&aacute;quinas comerciales para hacer tu propia agua con gas en casa, y ah&iacute; s&iacute; que puedes variar mucho la composici&oacute;n porque t&uacute; decides cu&aacute;nta cantidad de gas le pones&rdquo;, explica el experto, que apunta al contenido en sodio, con el que algunas marcas enriquecen esta bebida, como otro factor a tener cuenta. &ldquo;Cuando una persona tiene que tener una dieta baja en sodio a nivel cl&iacute;nico, el agua con gas tambi&eacute;n podr&iacute;a entrar en conflicto, pero habr&iacute;a que hacer un an&aacute;lisis cl&iacute;nico en consulta para dar una recomendaci&oacute;n espec&iacute;fica&rdquo;, concluye G&oacute;mez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/nutricionista-aclara-beber-agua-gas-beneficios-salud-popularidad-xp_1_13184718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 09:08:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un nutricionista aclara si beber agua con gas tiene beneficios: "Su popularidad responde a una necesidad social, pedir agua al salir no suele ser una opción”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agua,Bebidas,Nutrición,Salud,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Vendí mis cromos para comprarme un piso”: inmersos en la era dorada del coleccionismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6760e978-ef70-4d92-bcbe-7f5a98cd6c0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Vendí mis cromos para comprarme un piso”: inmersos en la era dorada del coleccionismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gastarse cientos o incluso miles de euros en cromos antiguos de fútbol, libros descatalogados, carteles de los Beatles o cartas Pokémon está a la orden del día. El afán coleccionista encuentra una segunda vida en internet; y los vendedores, un hobby que muchas veces deriva en forma de ganarse la vida</p><p class="subtitle">“Tan adictiva como el azúcar”: así consiguen Temu y otras apps de compras engancharte con sus ofertas</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de ferias de antig&uuml;edades, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tatarabuelo-compraba-libros-resisten-librerias-antiguas-espana_1_11954418.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">librer&iacute;as de viejo</a>, domingos de rastro madrile&ntilde;o o mercadillos a los que acuden devotos de <a href="https://www.eldiario.es/spin/comenzo-filatelia-primer-sello-postal-historia-reliquia-apreciada-coleccionistas-pm_1_12278747.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sellos</a>, monedas, <a href="https://www.eldiario.es/spin/manga-anime-japones-salen-primera-vez-subasta-exclusiva-coleccion-saldra-venta-nueva-york-pm_1_13053322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animes</a> o <a href="https://www.eldiario.es/spin/vinilos-han-vuelto-poner-moda-fuerza-pm_1_12714769.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vinilos</a>, el coleccionismo vive una nueva edad de oro gracias a la dimensi&oacute;n virtual, las redes sociales o las subastas digitales. En el vasto universo de internet, plataformas especializadas como Todocolecci&oacute;n, Discogs o Catawiki conectan objetos codiciados con sus potenciales compradores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las entradas de un concierto de los Rolling, un escurridizo cromo de Messi o una peculiar bolsa vac&iacute;a de Cheetos pueden transformarse en una verdadera obsesi&oacute;n para quien las busca. Su escasez y rareza imbuyen a estas piezas de un aura especial, una luminosidad magn&eacute;tica por la que merece la pena gastar decenas, cientos, o en ocasiones miles de euros. El coleccionista es un animal incansable y el vendedor &mdash;casi siempre, tambi&eacute;n coleccionista&mdash;, un cazador de tesoros, tasador profesional y fan&aacute;tico de su disciplina. Los expertos lo confirman: se nace y se muere coleccionista, y la fascinaci&oacute;n por una subcultura &mdash;ya sea Pok&eacute;mon, los Madelman, los Beatles o los manuscritos medievales&mdash; suele provenir de los primeros a&ntilde;os de nuestra vida: la infancia y la adolescencia, etapas que siempre laten muy vivas en las vitrinas y estanter&iacute;as de quien colecciona.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s vivas que nunca</h2><p class="article-text">
        Desde Todocolecci&oacute;n, la plataforma m&aacute;s famosa entre los coleccionistas y la mayor comunidad<em> online </em>de habla hispana de compraventa y subastas de antig&uuml;edades, arte, libros y coleccionismo, aportan datos de su ecosistema. Al d&iacute;a se suben 61.755 art&iacute;culos de media a la plataforma &mdash;casi 1,8 millones cada mes&mdash;, y en cada jornada se venden alrededor de 10.871 lotes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las modas del momento son los cromos de f&uacute;tbol, el universo Pok&eacute;mon y las monedas antiguas, mientras que los grandes cl&aacute;sicos atemporales son los libros de segunda mano y descatalogados, antig&uuml;edades, juguetes antiguos y arte&rdquo;, aseguran fuentes de la comunidad, donde en 2025 se vendieron objetos tan curiosos y dispares como un cron&oacute;grafo de carga manual por la friolera de 20.000 euros, un lienzo de Carlos de Haes titulado <em>La serenidad de lo eterno</em> por casi 12.000 euros o un bander&iacute;n de f&uacute;tbol del Athletic de Bilbao de 1967 por 7.676 euros.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2025, en Todocolección se vendieron objetos tan curiosos y dispares como un cronógrafo de carga manual por la friolera de 20.000 euros o un banderín de fútbol del Atlético de Bilbao de 1967 por 7.676</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En las entra&ntilde;as de la plataforma puedes encontrar desde bolsas de Matutano promoci&oacute;n Pok&eacute;mon con precios superiores a los 1.000 euros hasta mu&ntilde;ecas francesas Jumeau, camisetas de deporte firmadas, carteles publicitarios &mdash;uno de las Fallas valencianas de 1929 se vendi&oacute; en 2025 por 4.500 euros&mdash;, breviarios, objetos militares o juguetes modernos y antiguos, desde <a href="https://www.eldiario.es/era/minifunkos-stranger-things-fiebre-adulta-munecos-enfermedad-si-veo-caja-compro_1_12784550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los populares Funko Pop</a> a los eternos Playmobil o los min&uacute;sculos Polly Pocket. Dicho de otro modo, no hay casi nada que no puedas encontrar.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; coleccionamos? Ay, la nostalgia</h2><p class="article-text">
        Cabe preguntarse por qu&eacute; el coleccionismo vive una etapa de esplendor en esta era hiperdigital, donde la m&uacute;sica se puede escuchar gratis y las plataformas como AliExpress, Temu o Shein permiten comprar juguetes, moda o muebles a precios irrisorios &mdash;eso s&iacute;, a cambio de un grave <a href="https://www.eldiario.es/era/adictiva-azucar-temu-apps-compras-engancharte-ofertas_1_12486049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peaje medioambiental y adictivo</a>&mdash;. &iquest;Por qu&eacute; la gente gasta tanto en algo tan peque&ntilde;o como un cromo, una pegatina, una figurita de Disney o una cinta de cassette? &ldquo;El coleccionismo tira de la nostalgia. Empezamos a coleccionar lo que nos gusta de chicos y lo completamos cuando tenemos solvencia econ&oacute;mica, en la edad adulta&rdquo;, cuenta Daniel Jim&eacute;nez S&aacute;nchez, vendedor de cromos de f&uacute;tbol. Coleccionista desde los tres o cuatro a&ntilde;os de edad, hoy es aut&oacute;nomo y lleva un lustro dedic&aacute;ndose por entero a ello, con unos 80.000 lotes a la venta.
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                &quot;El coleccionismo tira de la nostalgia. Empezamos a coleccionar lo que nos gusta de chicos y lo completamos cuando tenemos solvencia económica, en la edad adulta”.                            </span>
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        Coleccionar tambi&eacute;n implica una alegr&iacute;a adulta y la evasi&oacute;n de los problemas y cuestiones cotidianas. &ldquo;Yo soy m&eacute;dico de familia y el coleccionismo es una afici&oacute;n que te mantiene la mente ocupada&rdquo;, explica Javier L&oacute;pez Aguilar, m&aacute;s conocido como El Drag&oacute;n Dorado, coleccionista de juguetes y tambi&eacute;n vendedor. En su caso, se centra en los juguetes <em>vintage</em> de su infancia, los de las d&eacute;cadas de los 70 y 80, como Madelman o Scalextric. Javier subraya el ecosistema que orbita alrededor de este <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>hobby.</em></a> &ldquo;Sales a buscar juguetes, quedas con amigos, vas a comidas, acudes a mercadillos y ferias, restauras, y adem&aacute;s te puedes ganar un dinerillo extra&rdquo;, se&ntilde;ala. En su caso, no es la fuente principal de ingresos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n implica soltar para seguir avanzando. &ldquo;Todo coleccionista tiene problemas de espacio&rdquo;, se r&iacute;e. Tiene dos trasteros y un cuarto con vitrinas, este &uacute;ltimo con sus favoritos, el 20% de su colecci&oacute;n. &ldquo;Toda colecci&oacute;n tiene sus santos griales&rdquo;, relata el m&eacute;dico, aludiendo a las piezas especialmente complicadas de conseguir. En su caso, saca pecho de los Madelman Misi&oacute;n Campa&ntilde;a y Misi&oacute;n Safari, ejemplares verdaderamente escasos en el mundo y que pueden valer 2.000 o 3.000 euros. Vende en Todocolecci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/era/vinted-compra-segunda-mano-consumo-acelerado-sostenibilidad_1_11509808.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vinted</a> &mdash;otro para&iacute;so de las joyas retro&mdash; y tiene un <a href="https://www.youtube.com/channel/UCAOfplUzOTH35nU3QGFfP1A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canal</a> de YouTube dedicado a esta pasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Javier L&oacute;pez aporta otra pista sobre la inmortalidad del coleccionismo. &ldquo;Lo principal es el camino, no la colecci&oacute;n&rdquo;, destaca. &ldquo;La gente se queda con el dato llamativo de las piezas caras, pero igual te hace m&aacute;s ilusi&oacute;n una pieza de 555 euros que una de 6.000 porque es la que llevabas buscando desde chico&rdquo;, recalca. El apego emocional es, en su opini&oacute;n, el factor m&aacute;s importante. &ldquo;Para saber si tienes un tesoro, y no basura, en el desv&aacute;n, que te lo tase un experto&rdquo;, recomienda, aconsejando completar la tasaci&oacute;n con herramientas digitales como el Orientaprecios de Todocolecci&oacute;n. En el momento de escribir este reportaje, tiene 735 lotes a la venta en la plataforma: el m&aacute;s caro, un Madelman Corsario en caja original que puede ser tuyo por 600 euros.
    </p><h2 class="article-text">Cromos de miles de euros o rarezas de los Beatles: un trabajo como otro cualquiera</h2><p class="article-text">
        En el caso de Daniel Jim&eacute;nez, el &iacute;mpetu coleccionista se ha convertido en un trabajo a tiempo completo, buena muestra de la profesionalizaci&oacute;n del coleccionismo deportivo. &ldquo;Ahora mismo tengo a una persona contratada y me planteo otra&rdquo;, relata, defendiendo que paga IVA, IRPF e impuestos, algo que &ndash;dice&ndash; gran parte de los vendedores eluden hacer. Especializado en cromos de f&uacute;tbol ESTE (previos al 2001), &ldquo;los de toda la vida&rdquo;, su perfil de comprador es un var&oacute;n con trabajo fijo y solvencia econ&oacute;mica, a caballo entre los treinta y los cuarenta. Le dedica muchas horas y compra grandes vol&uacute;menes para abastecer su tienda<em> online:</em> de rastro, herencias, coleccionistas de alto nivel o exvendedores. &ldquo;Los grandes chollos no existen. Yo compro a gente que ha coleccionado en serio&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente no se imagina cu&aacute;nto interesa. Hay poco vendedor y mucho comprador. Yo mismo vend&iacute; mi colecci&oacute;n personal para comprarme mi piso&rdquo;, revela Daniel, que tom&oacute; esa decisi&oacute;n a ra&iacute;z de la DANA de Valencia, pensando en los estragos que causa un desastre de ese calibre. &ldquo;Ten&iacute;a todos mis cromos en el trastero de mis padres y pens&eacute; en lo dif&iacute;cil de asegurar ese material si pasase algo parecido&rdquo;. Por el momento, detalla que las aseguradoras no avanzan en este &aacute;mbito. &ldquo;El problema principal es que no hay cat&aacute;logo de precios profesional ni tampoco peritos, como s&iacute; sucede en otros sectores especializados&rdquo;. En su caso, desguaz&oacute; su colecci&oacute;n y la puso a la venta en su propia tienda. Estaba valorada en una cantidad que ronda lo suficiente para pagar la entrada de una vivienda. &ldquo;Ten&iacute;a desde 1979 en adelante todos los cromos de ediciones ESTE sin pegar, con errores y fichajes, incluso los &aacute;lbumes vac&iacute;os de f&aacute;brica&rdquo;.
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                    alt="Las entradas de conciertos, el material de promoción, los periódicos o las fotografías de los de Liverpool, Elvis, Queen, Bowie o los Rolling son “pequeños santos griales para los fans”."
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            <span class="title">
                Las entradas de conciertos, el material de promoción, los periódicos o las fotografías de los de Liverpool, Elvis, Queen, Bowie o los Rolling son “pequeños santos griales para los fans”.                            </span>
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        Jim&eacute;nez se dedica sobre todo al cromo suelto. En la actualidad tiene 102.000 referencias en venta. &ldquo;As&iacute; la gente completa sus &aacute;lbumes, y dan m&aacute;s beneficio&rdquo;. Hasta ahora vend&iacute;a solamente a trav&eacute;s de internet, pero est&aacute; a punto de inaugurar la primera f&iacute;sica especializada en cromos de f&uacute;tbol antiguos. &ldquo;Es la &uacute;nica en Sevilla y Andaluc&iacute;a, posiblemente tambi&eacute;n de Espa&ntilde;a. Hay una en Barcelona y otra en Val&egrave;ncia, pero son de cromos modernos&rdquo;. Su local abrir&aacute; sus puertas entre mayo y junio.
    </p><p class="article-text">
        Las modas van por rachas: una venta muy preciada fueron los primeros cromos Messi como canterano en 2004. Los &uacute;ltimos los vendi&oacute; hace un a&ntilde;o por 2.700 euros. &ldquo;La pieza que m&aacute;s me llena haber vendido es una de Javier Clemente, del a&ntilde;o 99, la rareza de la edici&oacute;n porque lo destituyeron en la octava jornada y solo llegaron a vender el cromo en algunos puntos de Bilbao o Madrid&rdquo;. Se vende a 1.700 euros. &ldquo;Cuando lo anuncias, se vende instant&aacute;neamente&rdquo;. Ha aprendido que el mercado da vueltas. &ldquo;Est&aacute; falleciendo una generaci&oacute;n de compradores, por eso los 70 ya se est&aacute;n devaluando, mientras que los 2000 se est&aacute;n poniendo de moda&rdquo;, asegura. Al preguntarle si admite regateos, es tajante: &ldquo;Yo no puedo regatear las naranjas en el Mercadona ni la cerveza en el bar de abajo&rdquo;. Su facturaci&oacute;n mensual es ejemplo del estado de gracia del coleccionismo: 20.000 euros brutos todos los meses. &ldquo;Para m&iacute; sigue siendo un disfrute y un <em>hobby&rdquo;,</em> asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“La gente no se imagina cuánto interesa. Hay poco vendedor y mucho comprador. Yo mismo vendí mi colección personal para comprarme mi piso&#039;, revela Daniel Jiménez, cuyos ingresos mensuales con los cromos (20.000 euros brutos) son ejemplo del estado de gracia del coleccionismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Miguel Navarro, nacido en Montevideo y residente en Barcelona desde comienzos de siglo, es coleccionista de los Beatles desde siempre &ndash;&ldquo;a los 13 o 14 me empez&oacute; a picar el bichito&rdquo;&ndash;, y ha hecho del coleccionismo musical una profesi&oacute;n. Est&aacute; especializado en la <em>memorabilia</em> en torno al grupo de Lennon y compa&ntilde;&iacute;a: pelucas, guitarras, figuritas, p&uacute;as o carteles. Tuvo una tienda en el barrio g&oacute;tico y hoy vende sus piezas a trav&eacute;s de eBay, Vinted o Todocoleccion. &ldquo;Ya no me dedico a coleccionar. He aprendido el desapego material: te das cuenta de que todo es ef&iacute;mero. Lo terrenal no te lo puedes llevar al otro barrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La mayor joya que vendi&oacute; &mdash;y que lo llev&oacute; a salir en las noticias y numerosos medios&mdash; fueron cinco entradas consecutivas de sill&oacute;n de pista de 450 pesetas cada una de una familia que fue a ver a los Beatles a la plaza de toros Monumental. &ldquo;Es extremadamente raro encontrar tantas seguidas. Una sola de esas entradas vale 700 u 800 euros hoy&rdquo;. Relata que los <em>tickets </em>de conciertos, el material de promoci&oacute;n o las fotograf&iacute;as de los de Liverpool, Elvis, Queen, Bowie o los Rolling son &ldquo;peque&ntilde;os santos griales para los fans&rdquo;. Incluso la hemeroteca: &ldquo;Por ejemplo, los peri&oacute;dicos de la &eacute;poca en la que se muri&oacute; Freddy Mercury&rdquo;. Navarro tambi&eacute;n tiene tesoros de la m&uacute;sica nacional: &ldquo;Hay nichos espec&iacute;ficos de cliente, como los de Marisol o Nino Bravo&rdquo;. Cuando le pregunto qu&eacute; es lo m&aacute;s raro que ha visto coleccionar, se&ntilde;ala los sobres de az&uacute;car o las pegatinas de la fruta. &ldquo;Es un mundo muy loco que a veces roza el fetichismo&rdquo;.
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                “Es un mundo muy loco que a veces roza el fetichismo”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Oldie but goldie</em>: anticuarios y librer&iacute;as de viejo</h2><p class="article-text">
        Lo digital tambi&eacute;n ayuda a la parte m&aacute;s &lsquo;antigua&rsquo; del negocio: el de los anticuarios de arte o las librer&iacute;as de viejo. &ldquo;Las plataformas van muy bien porque los coleccionistas tienen una gran variedad de art&iacute;culos de todas las tem&aacute;ticas para poder comprar y esto es una ventaja sobre las tiendas&rdquo;, se&ntilde;ala &Aacute;ngel de Excentric Art, empresa con m&aacute;s de 50 a&ntilde;os dedicada a la compraventa de obras de arte, antig&uuml;edades, joyas y objetos de coleccionismo. Venden a coleccionistas, anticuarios, curas, pol&iacute;ticos y alg&uacute;n museo. &ldquo;Lo m&aacute;s curioso que vend&iacute; fue un antiguo museo de taxidermia hace a&ntilde;os. Ten&iacute;a muchos animales anormales como vacas de dos cabezas o animales de cinco patas&rdquo;,<strong> </strong>relata. En la actualidad tienen 8.000 lotes a la venta en Todocoleccion, con piezas que van desde una medalla rara de Napole&oacute;n a un &oacute;leo sobre tabla de San Antonio de Padua del siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s por el pasado tambi&eacute;n empapa proyectos de generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, como Erik y Sara, de la librer&iacute;a Antigularia. Vienen de la arqueolog&iacute;a y su gran pasi&oacute;n son los libros, por lo que una librer&iacute;a anticuaria casaba ambas disciplinas. &ldquo;Comenzamos durante el confinamiento, como un <em>hobby</em> y tambi&eacute;n una forma de ganar un extra&rdquo;, cuenta Sara. Su entusiasmo por el libro antiguo abarca la encuadernaci&oacute;n, el olor, los grabados o el grado de detallismo. &ldquo;Nos especializamos en libros antiguos bonitos, raros y curiosos, haciendo especial hincapi&eacute; en la literatura de mujeres, relata Sara. &rdquo;Algunos me los quedo: le tengo especial cari&ntilde;o a<em> &Eacute;xodo </em>de Silvia Mistral&ldquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más curioso que vendí fue un antiguo museo de taxidermia hace años. Tenía muchos animales anormales como vacas de dos cabezas o animales de cinco patas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángel</span>
                                        <span>—</span> Excentric Art
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de Instagram venden a gente m&aacute;s joven, con predominio femenino, y a trav&eacute;s de Todocoleccion, a un perfil m&aacute;s masculino, a partir de los cuarenta. &ldquo;Las redes sociales son una herramienta para acceder al libro antiguo&rdquo;. &iquest;Tem&aacute;ticas? De todo: feminismo, libros y arte oriental, todo lo relacionado con lo paranormal o astronom&iacute;a. Tambi&eacute;n revistas. &ldquo;Por ejemplo, dos a&ntilde;os completos de la revista Vogue de la Segunda Guerra Mundial&rdquo;, anota. &ldquo;Tenemos cosas de 10 euros y hemos tenido cosas de 6.500, detalla. &rdquo;Hemos tenido cosas preciosas, como una edici&oacute;n de <em>La hija del Rey de Egipto</em> con doce acuarelas originales&ldquo;. Solo tienen tienda <em>online,</em> una muestra de que se puede ser &rdquo;antiguas pero modernas&ldquo; gracias a las plataformas.
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                    alt="Erik y Sara, de la librería Antigularia, vienen de la arqueología y su gran pasión son los libros, por lo que una librería anticuaria casaba ambas disciplinas."
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            <span class="title">
                Erik y Sara, de la librería Antigularia, vienen de la arqueología y su gran pasión son los libros, por lo que una librería anticuaria casaba ambas disciplinas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Palpar, oler y sentir: el retorno de lo anal&oacute;gico en un mundo saturado de est&iacute;mulos</h2><p class="article-text">
        Otro segmento muy vivo es el del coleccionismo de discos en formato f&iacute;sico: las ventas de la m&uacute;sica en vinilo escalaron un 31% en Espa&ntilde;a en 2025. Seg&uacute;n <a href="https://www.promusicae.es/noticias/la-industria-de-la-musica-grabada-cierra-2025-con-un-crecimiento-del-137--n644/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> recogidos por Promusicae, la patronal de las discogr&aacute;ficas, en nuestro pa&iacute;s se despacharon 2,18 millones de discos el pasado a&ntilde;o. De los 41,7 millones del f&iacute;sico, el vinilo supone ya un 69% de las ventas, con un incremento del 30% en las unidades vendidas, aupadas por el &eacute;xito del pl&aacute;stico en las nuevas generaciones, que contemplan las piezas como objetos de culto y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/si-gente-quiere-escuchar-discos-tendra-comprarlos-tienda-iniciativa-quiere-cambiar-industria-musical_1_12988283.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">piezas creativas para conectar con los artistas</a>, incluso <a href="https://www.eldiario.es/spin/jovenes-vuelven-vinilo-no-tengan-tocadiscos-pm_1_12944450.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aunque no tengan tocadiscos</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La plataforma especializada l&iacute;der es Discogs, que en 2025 bati&oacute; todos sus r&eacute;cords con m&aacute;s de 114 millones de art&iacute;culos a&ntilde;adidos a sus colecciones, unos 2,2 millones por semana seg&uacute;n su <a href="https://www.discogs.com/about/news/discogs-breaks-all-time-record-with-more-than-114-million-items-collected-in-2025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> anual. Es el mayor volumen de actividad en un solo a&ntilde;o en los 25 a&ntilde;os de historia de Discogs, superando el r&eacute;cord anterior de 105,7 millones de art&iacute;culos a&ntilde;adidos en 2024. Un coleccionista promedio tiene 191 art&iacute;culos subidos al portal digital, con un valor cercano a los 500 euros. Los lanzamientos m&aacute;s coleccionados de todos los tiempos en el portal son una reedici&oacute;n en vinilo de 180 gramos de <em>Nevermind</em> de Nirvana en 2015 y una edici&oacute;n en <em>picture disc </em>de <em>Reputation</em> de Taylor Swift en 2017.
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            <span class="title">
                Angelita Records le vendió a Tito, un cantante de rumba, los discos de su propia discografía que le faltaban.                            </span>
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        Desde Angelita Records, con <a href="https://www.instagram.com/p/DSVMgz0jJlz/?img_index=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tienda</a> f&iacute;sica de discos en Vilanova i la Geltr&uacute; y prol&iacute;fico <a href="https://www.discogs.com/es/user/AngelitaRecords?utm_source=ig&amp;utm_medium=social&amp;utm_content=link_in_bio&amp;fbclid=PAZXh0bgNhZW0CMTEAc3J0YwZhcHBfaWQMMjU2MjgxMDQwNTU4AAGne9810_P1OTqXMtGg_jGZ4kwKClo5tWULLrmMtWrUjr0ftdQz5sbr5N5h5vQ_aem_uNLzlTAGM5k3Yoyz7tEvqg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perfil</a> en Discogs &mdash;tienen m&aacute;s de 9.000 referencias en venta&mdash;, confirman el repunte del vinilo. &ldquo;La gente joven, que son nativos digitales, est&aacute;n reconectando con el formato f&iacute;sico. Hay un <em>boom</em> de chavalas superj&oacute;venes que se van solas a las ferias y a las tiendas&rdquo;, celebran. Su tesoro personal son los discos de rumba de artistas nacionales de los 60. &ldquo;A veces da igual que algo valga un euro si es lo que est&aacute;s buscando&rdquo;. Como an&eacute;cdota, conoci&oacute; en persona a Tito, un cantante de rumba que acudi&oacute; a la tienda y al que le faltaban sus propios discos. Le ayudaron a encontrarlos. &ldquo;Uno se llamaba<em> Elena Bomb&oacute;n&rdquo;</em>. De vez en cuando, llegan rara avis. &ldquo;Tuvimos el <em>Catch A Fire </em>de The Wailers, un disco que se abre en formato zippo, una edici&oacute;n especial que se vende a 200 euros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hacen hincapi&eacute; en el valor de las plataformas: &ldquo;Discogs representa el 50% o el 60% de nuestra faena&rdquo;. Y adem&aacute;s, diluye las fronteras y acerca la m&uacute;sica a cualquier parte. &ldquo;Vend&iacute; un disco de Mecano a Estados Unidos&rdquo;, relata. Desde Angelita est&aacute;n convencidos de que el vinilo nunca pasar&aacute; de moda. &ldquo;Si llegase el Apocalipsis y nos dejase sin luz, nos inventar&iacute;amos la forma de escuchar discos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Núñez-Torrón Stock]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 20:21:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Vendí mis cromos para comprarme un piso”: inmersos en la era dorada del coleccionismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[coleccionismo,Dinero,Tendencias,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comer para vivir más y mejor: la obsesión por la longevidad y el rendimiento está cambiando nuestra alimentación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer-vivir-mejor-obsesion-longevidad-rendimiento-cambiando-alimentacion_1_13167574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84890627-6e51-447a-ac68-b8cc520d9f8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comer para vivir más y mejor: la obsesión por la longevidad y el rendimiento está cambiando nuestra alimentación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que comemos deja de percibirse únicamente como placer, hábito o necesidad y empieza a pensarse como una herramienta, una palanca para rendir más, para prevenir, para concentrarse, para recuperarse o para dormir mejor
</p><p class="subtitle">Casas sin cocina y más comida preparada: el círculo vicioso que explica cómo vivimos hoy</p></div><p class="article-text">
        La pasada edici&oacute;n de Alimentaria Barcelona, la gran feria de tendencias del sector alimentario que reuni&oacute; el pasado marzo en la capital catalana a marcas, distribuidores, fabricantes y expertos internacionales, dej&oacute; tambi&eacute;n una de las ideas m&aacute;s sugerentes del encuentro. No ten&iacute;a que ver con un ingrediente de moda, sino con una pregunta de fondo: &iquest;qu&eacute; significa hoy comer bien en una cultura obsesionada con vivir m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        La feria funcion&oacute;, en ese sentido, como un buen term&oacute;metro de una conversaci&oacute;n que ya circula con fuerza en el sector. La salud ha dejado de ser solo una preocupaci&oacute;n m&eacute;dica para convertirse en una aspiraci&oacute;n cultural, un lenguaje de estatus y un nuevo criterio de consumo. Y en ese desplazamiento, lo que est&aacute; en juego no es solo qu&eacute; comemos, sino c&oacute;mo entendemos el propio acto de comer.
    </p><p class="article-text">
        Marius Robles, futur&oacute;logo, divulgador y escritor, puso palabras a esa idea durante una de las ponencias del programa. Su planteamiento es sencillo y reconocible. Durante a&ntilde;os, el lujo se asoci&oacute; a la posesi&oacute;n, a los s&iacute;mbolos visibles de riqueza o a las experiencias exclusivas. Hoy, sin embargo, empieza a emerger otro tipo de aspiraci&oacute;n. El nuevo lujo, seg&uacute;n esta l&oacute;gica, ya no es tanto tener m&aacute;s como vivir m&aacute;s y, sobre todo, vivir mejor.
    </p><p class="article-text">
        El cambio tambi&eacute;n es generacional. Si para los<em> boomers</em> la meta del bienestar estuvo durante d&eacute;cadas ligada a la estabilidad material, y para la generaci&oacute;n X y los <em>millennials </em>a las experiencias memorables, entre las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes el foco empieza a desplazarse hacia la optimizaci&oacute;n de la salud. Dormir bien, medir biomarcadores, entrenar, prevenir o ajustar la dieta a objetivos concretos dejan de ser h&aacute;bitos de nicho para convertirse en parte de un nuevo lenguaje aspiracional.
    </p><p class="article-text">
        La aspiraci&oacute;n ya no pasa solo por evitar la enfermedad, sino por exhibir cierto control sobre el propio cuerpo, la energ&iacute;a, la forma f&iacute;sica, el descanso o el <a href="https://www.eldiario.es/era/discurso-equilibrio-hormonal-toma-redes-venden-autocuidado-forma-disciplina_1_12515154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">equilibrio hormonal</a>. En otras palabras, la salud como nuevo estatus. Ese giro cultural tambi&eacute;n altera la forma en que entendemos la comida. La alimentaci&oacute;n deja de percibirse &uacute;nicamente como placer, h&aacute;bito o necesidad y empieza a pensarse como una herramienta, una palanca para rendir m&aacute;s, para prevenir, para concentrarse, para recuperarse o para dormir mejor. La comida, por tanto, ya no compite solo con otra comida. Tambi&eacute;n compite con suplementos, aplicaciones, <em>wearables</em> &mdash;dispositivos electr&oacute;nicos inteligentes que se llevan sobre el cuerpo como accesorios o parte de la vestimenta&mdash;, pruebas diagn&oacute;sticas y protocolos de bienestar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La aspiración ya no pasa solo por evitar la enfermedad, sino por exhibir cierto control sobre el propio cuerpo, la energía, la forma física, el descanso o el equilibrio hormonal. La salud como nuevo estatus</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos pasando de una econom&iacute;a del consumo a una econom&iacute;a del rendimiento&rdquo;, plante&oacute; Robles. En ese marco, el consumidor ya no se pregunta solo si un producto est&aacute; bueno, si es pr&aacute;ctico o si tiene un precio razonable. Ya no basta con que guste o encaje en el presupuesto. Ahora lo importante es qu&eacute; aporta, qu&eacute; mejora, qu&eacute; optimiza.
    </p><p class="article-text">
        Esta idea conecta con esa &ldquo;sociedad del cansancio&rdquo; popularizada por el fil&oacute;sofo Byung-Chul Han, en la que el agotamiento se ha convertido en una condici&oacute;n estructural del presente. En una cultura atravesada por la hiperexigencia, la productividad permanente y la promesa de una mejor versi&oacute;n de uno mismo, no extra&ntilde;a que el mercado premie cada vez m&aacute;s todo aquello que promete energ&iacute;a, concentraci&oacute;n, descanso o claridad mental.
    </p><p class="article-text">
        Eso ayuda a explicar por qu&eacute; en las baldas de los supermercados ganan peso categor&iacute;as como <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/desconcertante-auge-batidos-proteinas-han-pasado-bebida-pastosa-industria-multimillonaria_1_12769413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la prote&iacute;na</a> &mdash;uno de los grandes temas de esta edici&oacute;n de Alimentaria&mdash;, los prebi&oacute;ticos, los <a href="https://www.eldiario.es/temas/probioticos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">probi&oacute;ticos</a>, el magnesio, la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/creatina-musculos-mejorar-longevidad-mejora-longevidad-cerebro_1_12343030.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creatina</a> o los llamados alimentos funcionales. Tambi&eacute;n ayuda a entender el auge de contenido en internet relacionado con la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cosmos-abdomen-especialista-explica-diario-cuidar-microbiota-intestinal_1_12533233.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">microbiota</a>, la nutrici&oacute;n personalizada y las propuestas vinculadas al control gluc&eacute;mico, la saciedad o el bienestar mental. Pero la sobreabundancia de informaci&oacute;n no siempre despeja dudas. &ldquo;Nunca hubo tanta informaci&oacute;n sobre salud y alimentaci&oacute;n y, sin embargo, el consumidor parece m&aacute;s confundido que nunca&rdquo;, resumi&oacute; Robles durante su intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales amplifican dietas, rutinas de ejercicio y soluciones r&aacute;pidas con una velocidad dif&iacute;cil de seguir. A cada estudio parece responderle otro que lo contradice. A cada tendencia le sucede una nueva promesa. El resultado es un mercado saturado de mensajes, donde conviven la ciencia, el marketing, la ansiedad por optimizarse y el espect&aacute;culo. En ese contexto, la longevidad avanza a la vez como aspiraci&oacute;n leg&iacute;tima y como terreno f&eacute;rtil para la exageraci&oacute;n. Toni Massan&eacute;s, director general de la Fundaci&oacute; Al&iacute;cia (laboratorio de alimentaci&oacute;n responsable), describe este momento como una etapa de &ldquo;l&iacute;o importante&rdquo;, marcada por la aceleraci&oacute;n de las modas, la obsesi&oacute;n por leer las etiquetas y una relaci&oacute;n cada vez m&aacute;s fragmentada con la comida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Comemos significados, comemos valores, no solo nutrientes. Comer solo por salud no es sano</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Toni Massanés </span>
                                        <span>—</span> Fundación Alícia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los vectores m&aacute;s visibles de esa transformaci&oacute;n es la irrupci&oacute;n de los f&aacute;rmacos GLP-1, con Ozempic y otros tratamientos similares como gran emblema cultural del momento. Estos medicamentos se perfilan como una fuerza capaz de alterar de forma profunda el ecosistema alimentario. No tanto por el debate farmacol&oacute;gico en s&iacute;, sino por una consecuencia muy concreta: la reducci&oacute;n del apetito. &ldquo;El mayor enemigo ahora que tenemos encima de la mesa es la ausencia de apetito&rdquo;, advirti&oacute; Robles.
    </p><p class="article-text">
        Si el apetito disminuye, se transforman tambi&eacute;n la frecuencia de consumo, el tama&ntilde;o de las raciones y la relaci&oacute;n emocional con la comida. Lo que hasta hace poco era abundancia, variedad o impulso puede dejar de tener el mismo sentido. En restauraci&oacute;n, por ejemplo, eso podr&iacute;a traducirse en men&uacute;s m&aacute;s breves, menos platos y una mayor exigencia sobre el valor de cada bocado. En gran consumo, podr&iacute;a acelerar la demanda de productos m&aacute;s densos en nutrientes, funcionales y orientados a la saciedad y al rendimiento.
    </p><p class="article-text">
        Ese movimiento ya empieza a traducirse en innovaci&oacute;n. Leyre Urtasun, responsable de Desarrollo de Producto del CNTA (Centro Nacional de Tecnolog&iacute;a y Seguridad Alimentaria), sostiene que el fen&oacute;meno GLP-1 no est&aacute; dando lugar tanto a una nueva categor&iacute;a cerrada de alimentos como a un cambio m&aacute;s profundo en la l&oacute;gica de dise&ntilde;o. &ldquo;El fen&oacute;meno GLP-1 acelera un cambio de fondo. La l&oacute;gica ya no es maximizar consumo, sino valor nutricional por ingesta&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El cambio est&aacute; dejando de ser una hip&oacute;tesis. Seg&uacute;n Urtasun, ya hay estudios que &ldquo;detectan una reducci&oacute;n del gasto alimentario en los hogares con usuarios de agonistas GLP-1 de entre un 5% y un 6%, especialmente en <em>snacks </em>y productos altamente cal&oacute;ricos, y tambi&eacute;n se observa una menor frecuencia de consumo en restauraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El consumo de estos f&aacute;rmacos no afecta solo a la cantidad de comida ingerida, sino tambi&eacute;n a la experiencia sensorial. Urtasun asegura que cada vez hay m&aacute;s indicios de que algunos usuarios perciben de otra forma sabores y texturas, de modo que factores como la palatabilidad, el tama&ntilde;o de la porci&oacute;n o la intensidad del sabor pasan a ser variables cr&iacute;ticas para la innovaci&oacute;n. En particular, las texturas muy grasas y los sabores excesivamente dulces pueden llegar a resultar desagradables para parte de estos usuarios. De ah&iacute; que advierta contra las respuestas precipitadas. &ldquo;El principal riesgo que afronta la industria es intentar responder demasiado r&aacute;pido a una tendencia compleja sin comprender plenamente qu&eacute; est&aacute; cambiando en el consumidor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que asoma aqu&iacute; es un cambio de fondo. Si una parte creciente de los consumidores come menos, pero exige m&aacute;s de cada ingesta, la l&oacute;gica del volumen de ventas pierde centralidad. Ese desplazamiento obliga a repensar productos, formatos y porciones, pero tambi&eacute;n abre una pregunta m&aacute;s profunda sobre el significado cultural de comer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una época marcada por la aceleración de las modas, la circulación vertiginosa de tendencias y la fragmentación de hábitos, comer sigue siendo también vínculo, cultura y placer</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No significa, necesariamente, el fin de la comida como espacio de disfrute, pero s&iacute; apunta a una fragmentaci&oacute;n del propio concepto de alimentaci&oacute;n. Toni Massan&eacute;s introduce aqu&iacute; una advertencia importante frente al entusiasmo funcionalista. &ldquo;Comemos significados, comemos valores, no solo nutrientes&rdquo;, resume. A su juicio, el problema no es que la salud gane peso en la conversaci&oacute;n alimentaria, sino que esa conversaci&oacute;n termine reduciendo la comida a una simple funci&oacute;n. &ldquo;Comer solo por salud no es sano&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Frente a una cultura que mide la comida por lo que promete hacer por el cuerpo, Massan&eacute;s recuerda una dimensi&oacute;n a menudo olvidada. &ldquo;Lo mejor de la comida es la compa&ntilde;&iacute;a. Incluso lo m&aacute;s sano de la comida es la compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;. Algo que en la Fundaci&oacute; Al&iacute;cia han comprobado en proyectos piloto en los que personas con soledad no deseada eran derivadas desde atenci&oacute;n primaria a comer varios d&iacute;as por semana en restaurantes de men&uacute;, con resultados positivos en su bienestar emocional. La idea, en el fondo, es sencilla. La comida tambi&eacute;n puede ser una forma de cuidado cuando recupera su dimensi&oacute;n relacional.
    </p><p class="article-text">
        Ese matiz es importante porque devuelve al centro una cuesti&oacute;n que el discurso de la optimizaci&oacute;n suele dejar en segundo plano. En una &eacute;poca marcada por la aceleraci&oacute;n de las modas, la circulaci&oacute;n vertiginosa de tendencias y la fragmentaci&oacute;n de h&aacute;bitos, comer sigue siendo tambi&eacute;n v&iacute;nculo, cultura y placer.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los GLP-1, la conversaci&oacute;n ya apunta a una frontera todav&iacute;a incipiente, pero cada vez m&aacute;s visible. Junto a la nutrici&oacute;n deportiva o al cl&aacute;sico <em>brain food</em>, la industria empieza a explorar nuevas promesas de funcionalidad, tambi&eacute;n en el terreno cognitivo. La hip&oacute;tesis, todav&iacute;a prospectiva, conecta con el auge de dispositivos que monitorizan sue&ntilde;o, actividad y otros marcadores fisiol&oacute;gicos. &ldquo;Si el cuerpo ya se cuantifica, el siguiente paso ser&iacute;a integrar esos datos en recomendaciones nutricionales cada vez m&aacute;s precisas&rdquo;, asegur&oacute; Robles. Una alimentaci&oacute;n menos gen&eacute;rica y m&aacute;s ajustada al estado biol&oacute;gico y cognitivo de cada persona. Algo en lo que coinciden tambi&eacute;n desde el CNTA.
    </p><p class="article-text">
        Todo parece apuntar a que, en una cultura marcada por el cansancio, el ruido y la exigencia de rendir, la comida deja de venderse solo como placer y bienestar, empieza a venderse, tambi&eacute;n, como una forma de seguir funcionando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer-vivir-mejor-obsesion-longevidad-rendimiento-cambiando-alimentacion_1_13167574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 14:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comer para vivir más y mejor: la obsesión por la longevidad y el rendimiento está cambiando nuestra alimentación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Tendencias,Salud,Bienestar,Envejecimiento,Alimentación saludable]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/028935ba-6fc1-4372-9440-59675ede5dea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: &quot;Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Clases de cerámica, 'running' o crochet: lo que empieza como una afición puede acabar convertido en una fuente de autoexigencia. La presión por mejorar, compartir o rentabilizar está transformando el ocio en una extensión más del trabajo</p><p class="subtitle">Juan Evaristo, filósofo: “La libertad tiene que ver con descansar a pierna suelta y no con moverse como pollos sin cabeza”</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Internet ha consolidado una especie de imaginario compartido: al entrar en la crisis vital de los 30, cada persona parece elegir un <em>starter pack</em> con un nuevo <em>hobby</em> que nunca antes hab&iacute;a explorado. Est&aacute;n quienes empiezan a jugar a p&aacute;del, quienes se enganchan a correr, quienes descubren el roc&oacute;dromo, se hacen pajareros<em> </em>o se apuntan a clases de cer&aacute;mica o crochet.
    </p><p class="article-text">
        Pero los <em>hobbies</em> no aparecen solo como respuesta a estas crisis, sino que forman parte de la identidad que construimos a lo largo de la vida. En teor&iacute;a, son ese espacio reservado al tiempo libre en el que practicamos actividades por gusto y sin una finalidad productiva. As&iacute; los define, al menos, la RAE: &ldquo;Actividad que, como afici&oacute;n o pasatiempo favorito, se practica habitualmente en los ratos de ocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en una sociedad como la que vivimos, que valora la productividad por encima de todo y mide nuestra val&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en relaci&oacute;n al trabajo</a>, cabe preguntarse hasta qu&eacute; punto ese espacio sigue existiendo. &iquest;Somos realmente capaces de disfrutar de nuestras aficiones sin objetivos ni exigencias o, por el contrario, dejamos que recaiga sobre ellas el peso de la autoexigencia y el perfeccionamiento que caracterizan al trabajo contempor&aacute;neo?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7596367425445104918"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Un espacio de disfrute y gozo</h2><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, nos encontramos en una paradoja en relaci&oacute;n al tiempo de ocio. El fil&oacute;sofo <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-filosofo-libertad-ver-descansar-pierna-suelta-no-moverse-pollos-cabeza_1_12438063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Evaristo Valls Boix</a>, autor de los ensayos <em>El derecho a las cosas bellas </em>(Ariel, 2025) y <em>JOMO, el gusto de perder </em>(pr&oacute;ximamente publicado en Anagrama), explica que &ldquo;en la era del ocio, <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ocio se ha vuelto imposible</a>&rdquo;. Vivimos en una sociedad de consumo en la que &ldquo;todas nuestras aficiones o h&aacute;bitos gustosos est&aacute;n mediados o por el trabajo o por el consumo. Y, por tanto, el tiempo libre es un tiempo a invertir o tiempo que aprovechar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que nuestras aficiones, que originalmente estaban destinadas al disfrute, pasan por el filtro de la optimizaci&oacute;n e, incluso, de la rentabilidad. Si no somos buenos en algo, aunque disfrutemos con ello, lo abandonamos porque se considera una &ldquo;p&eacute;rdida de tiempo&rdquo;. Esto es lo que le ha ocurrido a Laura, de 36 a&ntilde;os, quien asegura haber dejado todos los <em>hobbies</em> que en alg&uacute;n momento inici&oacute; &mdash;la cer&aacute;mica, la reposter&iacute;a, el boxeo o el dise&ntilde;o de cestas de regalo para madres y beb&eacute;s&mdash; por no ser lo suficientemente buena en ninguno de esos &aacute;mbitos: &ldquo;Las cestas de regalo para beb&eacute;s y mam&aacute;s me quedaban preciosas&hellip; y luego vi con las que compet&iacute;a en Etsy&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Laura, de 36 años, ha dejado varios hobbies por sentir que no es lo suficientemente buena: &#039;Las cestas de regalo para bebés y mamás me quedaban preciosas… y luego vi con las que competía en Etsy</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta comparaci&oacute;n constante proviene, como explica Joana Tom&agrave;s, psic&oacute;loga especializada en ansiedad y autoexigencia, de &ldquo;haber internalizado la l&oacute;gica de la productividad no solo en los espacios de trabajo, sino tambi&eacute;n en los espacios de descanso. De esa forma, el ocio deja de ser un fin en s&iacute; mismo y pasa a evaluarse con preguntas como: &iquest;Estoy mejorando? &iquest;Estoy siendo constante? &iquest;Esto sirve para algo?&rdquo;. Si la respuesta es, aparentemente, negativa, es entonces cuando surge la culpa: un sentimiento que termina por ser paralizante.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica de la excelencia no es algo individual. En el episodio <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Muchachas excelentes</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del podcast </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga Date Cuenta</em></a> analizan c&oacute;mo la exigencia de excelencia est&aacute; profundamente vinculada a la verg&uuml;enza de clase y al g&eacute;nero, y, a su vez, c&oacute;mo eso limita la capacidad de hacer cosas sin la garant&iacute;a de hacerlas bien. Kamila, de 31 a&ntilde;os, lo expresa con claridad al reconocer que de peque&ntilde;a fue la &ldquo;ni&ntilde;a superdotada&rdquo; y ahora de adulta, si no es buena en algo al instante, lo deja. Un sentimiento que comparte con Marta, de 41 a&ntilde;os, quien asegura que se autopresiona por conseguir resultados en cualquier cosa que haga: &ldquo;Tengo superidentificado que esto es consecuencia del discurso que recib&iacute; tanto en el colegio como en casa cuando era ni&ntilde;a&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7555897704224804118"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En ese sentido, Valls Boix explica la diferencia de c&oacute;mo act&uacute;a la culpa en relaci&oacute;n al g&eacute;nero, y en un marco de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Heterosexualidad_obligatoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heterosexualidad obligatoria</a>. Mientras que las mujeres &ldquo;sienten m&aacute;s verg&uuml;enza de hacer o participar por verse desautorizadas. En el caso de los hombres, el discurso hegem&oacute;nico de la masculinidad cishetero pasa por la impenetrabilidad, es decir, por no mostrar tu vulnerabilidad, por estar siempre en dominio de la situaci&oacute;n&rdquo;. De una forma u otra, la necesidad de optimizaci&oacute;n acaba coartando la posibilidad de disfrute y gozo.
    </p><p class="article-text">
        Para luchar contra esto, prosigue el fil&oacute;sofo y escritor, lo interesante &ldquo;son las aficiones y los <em>hobbies</em> que no tienen ning&uacute;n fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo&rdquo;. En ese sentido, recuerda las palabras del tambi&eacute;n fil&oacute;sofo Roland Barthes en relaci&oacute;n a la pereza, quien planteaba que le interesaba practicar algunas actividades que le gustaban mucho, pero en las que no era bueno, porque esas actividades, por un lado, le ayudaban a descomponer su <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narcisismo</a>, y a que disfrutar no coincida con dominar. &ldquo;Yo me sumo a la idea de Barthes de que estas actividades son una forma muy radical de libertad&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo interesante son las aficiones y los hobbies que no tienen ningún fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Evaristo Valls Boix</span>
                                        <span>—</span> filósofo y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto lo atestigua Leonor, de 25 a&ntilde;os, que asegura que lo que m&aacute;s le gusta de sus clases de salsa es que tiene &ldquo;superclaro que jam&aacute;s voy a poder ser bailarina profesional &mdash;no se me da tan bien&mdash; y que s&oacute;lo voy a pas&aacute;rmelo bien y a escuchar una m&uacute;sica que me encanta y aprender sobre ella&rdquo;. As&iacute; como Clara, de 39, quien encuentra en los<em> hobbies</em> &mdash;especialmente el crochet&mdash; &ldquo;algo en lo que me puedo permitir ser mediocre sin culpabilidad, ya que, adem&aacute;s, me dedico a una profesi&oacute;n en la que, lamentablemente, la perfecci&oacute;n se valora much&iacute;simo&rdquo;. O Sof&iacute;a, de 31 a&ntilde;os, que ha encontrado en la cer&aacute;mica una forma de reconciliarse con una idea que lleva escuchando desde peque&ntilde;a: &ldquo;Siempre me han dicho que soy supertorpe y no tengo ma&ntilde;a para nada. [...] En este tiempo siento que he aprendido mucho, pero disfruto del gusto de hacerlo sin presi&oacute;n. A veces no me sale bien, practico el desapego y me reconcilio con mi impaciencia y &lsquo;torpeza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando estos <em>hobbies</em> dejan de vivirse solo en privado y se les a&ntilde;ade la dimensi&oacute;n p&uacute;blica de las redes sociales?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joana Tomàs</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La exposici&oacute;n p&uacute;blica del <em>hobby</em></h2><p class="article-text">
        Las redes sociales se han convertido en una potencial fuente de inspiraci&oacute;n en nuestras aficiones. La etiqueta <em>#runningtips,</em> con consejos para corredores, acumula m&aacute;s de 270.000 publicaciones en TikTok, <em>#crochettutorial</em> m&aacute;s de 500.000, mientras que <em>#ceramics</em> &mdash;donde se re&uacute;nen consejos, ideas, materiales, etc&mdash; supera el mill&oacute;n. Sin embargo, las redes sociales tambi&eacute;n han favorecido estas din&aacute;micas de comparaci&oacute;n, de autoexigencia y de rentabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al subir una foto de nuestros <em>hobbies</em> a redes sociales &ldquo;convertimos nuestro tiempo libre y nuestro espacio y tiempo de esparcimiento en una mercanc&iacute;a. Y esa circulaci&oacute;n genera reacciones, genera un tr&aacute;fico y un afecto ligado a ese tr&aacute;fico&rdquo;, explica Valls Boix. Y ese afecto no siempre nos beneficia. Tom&agrave;s &mdash;psic&oacute;loga&mdash; asegura que &ldquo;vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexi&oacute;n, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7563415960690904333"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es por ello que Cristina, de 42 a&ntilde;os, quien, adem&aacute;s de su trabajo, tiene una cuenta de <em>lifestyle </em>en Instagram donde, entre otras cosas, publica lo que cocina, reconoce que ha llegado a sentir ansiedad. &ldquo;Cada vez que algo se te da bien, la mayor&iacute;a de gente te insta a monetizar: &lsquo;monta un restaurante&rsquo;, &lsquo;para cu&aacute;ndo el libro de recetas&rsquo;, &lsquo;gr&aacute;balas en v&iacute;deo&rsquo;. No puedo simplemente disfrutar de cocinar. A veces ni lo comparto porque, la mayor&iacute;a de veces, la respuesta va ah&iacute;&rdquo;. Diana, de 25, se ha sentido animada a mercantilizar sus <em>hobbies</em> en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, pero, finalmente, se &ldquo;ha prohibido subir a redes el proceso o resultado de aquellos <em>hobbies</em> que hago por placer porque inevitablemente mientras lo hago me pondr&iacute;a a pensar si queda bien o si gustar&aacute; y no tanto en si estoy disfrutando hacerlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que algo se te da bien, la mayoría de gente te insta a monetizar: ‘monta un restaurante’, ‘para cuándo el libro de recetas’, ‘grábalas en vídeo’. No puedo simplemente disfrutar de cocinar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina</span>
                                        <span>—</span> 42 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese rechazo a monetizar un <em>hobby</em> tambi&eacute;n lo lleva por bandera Alba, de 34 a&ntilde;os, ya que, para ella, &ldquo;la vida buena es totalmente incompatible con la rentabilidad&rdquo;. Por ello, la psic&oacute;loga Joana Tom&agrave;s reivindica que &ldquo;hacer cosas sin objetivo no solo es &uacute;til, sino que es muy necesario. A nivel psicol&oacute;gico, estos momentos permiten regularnos, que recuperemos la energ&iacute;a, que tengamos la capacidad de descubrir y de disfrutar y, sobre todo, que podamos favorecer una creatividad m&aacute;s espont&aacute;nea&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta creatividad no solo se encuentra en la pr&aacute;ctica de los <em>hobbies</em> m&aacute;s tradicionales, sino que Valls Boix tambi&eacute;n defiende que &ldquo;nuestro tiempo libre se puede invertir en la militancia, en el activismo, y puede ser algo absolutamente gustoso, divertido y celebrativo&rdquo;. El objetivo final, por tanto, es concebir los <em>hobbies,</em> en cualquiera de sus formas, como un espacio de horizontalidad que rompa con las din&aacute;micas capitalistas y que nos permita entender que no todo lo valioso tiene que ser rentable. Y que hay formas de vivir &mdash;m&aacute;s lentas y m&aacute;s torpes&mdash; que, precisamente por no servir para nada, merecen la pena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 20:06:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></media:title>
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