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    <title><![CDATA[elDiario.es - Amistad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/amistad/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Y si volvemos a escribir cartas? Esta librera coreana te cuenta por qué merece la pena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/si-volvemos-escribir-cartas-librera-coreana-cuenta-merece-pena_1_13112808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d53a0ce1-94b4-42a2-903a-ca078460ebbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139886.jpg" width="1145" height="644" alt="¿Y si volvemos a escribir cartas? Esta librera coreana te cuenta por qué merece la pena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2019, Juhee Mun abrió una papelería especializada en Seúl y puso en marcha una exitosa iniciativa para que sus clientes se escribieran cartas</p><p class="subtitle">La obra colosal de Jane Smiley: la ambición de contar qué pasa en una vida de cien años
</p></div><p class="article-text">
        En 2019, Juhee Mun decidi&oacute; dar un giro a su vida con la apertura de su propio negocio: <a href="https://www.instagram.com/geulwoll.kr/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Geulwoll</a>, una papeler&iacute;a ubicada en el barrio de Yeonhui-dong, al oeste de Se&uacute;l. Apenas dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, abri&oacute; una segunda tienda en Seongsu-dong, en la zona este. Contra todo pron&oacute;stico, un negocio <em>a priori</em> tan contrario al esp&iacute;ritu de estos tiempos triunf&oacute;, y adem&aacute;s con una apuesta muy personal: no se trata de una librer&iacute;a al uso, con peri&oacute;dicos y b&aacute;sicos de material escolar, sino de un espacio especializado en la escritura de cartas donde se pueden encontrar todo tipo de papeles, sobres y otros utensilios. Y, a&uacute;n m&aacute;s importante, donde pueden unirse a una especie de club para cartearse entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        Para cambiar una tendencia, es necesario que alguien se ponga en marcha. Hoy ya no se escriben cartas a la manera tradicional &ndash;a mano, para enviarlas por correo postal, con su sobre y su sello&ndash;, de modo que, para reintroducir este h&aacute;bito, tras detectar que hab&iacute;a gente con ganas de hacerlo, pero que no ten&iacute;a a nadie a quien dirigirse, Juhee Mun mont&oacute; un servicio de <em>pen pal</em> o amistad por correspondencia que pone en contacto a desconocidos de diferentes edades, or&iacute;genes e intereses que comparten, eso s&iacute;, esta afici&oacute;n. Solo hay una regla: para apuntarse, hay que empezar escribiendo una carta a un desconocido. Despu&eacute;s, se podr&aacute; recibir una a su vez y seguir ampliando el c&iacute;rculo.
    </p><p class="article-text">
        La autora habla de la excelente acogida de esta iniciativa en <em>El encantador arte coreano de escribir cartas</em> (2022; Salamandra, 2025, trad. Antonio Padilla), que, lejos de ser una gu&iacute;a de instrucciones en la estela de Marie Kondo, se propone compartir sus reflexiones para animar a los indecisos a dar el paso. El hecho mismo de establecer una papeler&iacute;a ya dice mucho: la mont&oacute; porque quiso, sin que nadie se lo pidiera y en contra de cualquier indicador comercial. Poco a poco, a medida que organizaba el club de <em>pen pal</em>, explor&oacute; las posibilidades de este h&aacute;bito, tanto en los aspectos pr&aacute;cticos &ndash;como los tipos de papel o la historia de los sellos&ndash; como en lo que les aport&oacute; a los grandes escritores de cartas.
    </p><h2 class="article-text">El retorno a lo anal&oacute;gico</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4fe7a0d2-7e73-42d0-b230-fe6d1352b1a0_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sin perge&ntilde;ar un libelo en contra de lo digital, la autora reivindica un regreso a un h&aacute;bito anal&oacute;gico, que para los j&oacute;venes no es un retorno, sino una primera toma de contacto. Esa decisi&oacute;n lleva a vivir con otro ritmo, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/historia-ensena-concepto-lentitud-estigma-social-accion-revolucionaria_1_11875219.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una lentitud bien entendida</a> que conecta con lo m&aacute;s &iacute;ntimo, con lo que nos hace m&aacute;s conscientes, m&aacute;s presentes. Solo el hecho de escribir a mano implica un esfuerzo para fijar unas ideas sobre el papel &ndash;da igual sobre lo que se escriba, se puede comenzar con un modelo de carta gen&eacute;rico&ndash; que entrena la memoria y el cerebro en general de una manera que las herramientas inform&aacute;ticas &ndash;r&aacute;pidas, llanas y ef&iacute;meras, que agilizan cualquier proceso&ndash; no pueden igualar.
    </p><p class="article-text">
        La carta manuscrita tiene, adem&aacute;s, la cualidad de ser &uacute;nica, personalizada; una prueba de que alguien se ha tomado el tiempo no solo de ponernos por escrito unas palabras exclusivas para nosotros, sino de elegir el papel en el que lo har&aacute;, de pegar un sello al sobre, de llevarlo al buz&oacute;n o a la oficina de correos. El correo electr&oacute;nico elimin&oacute; estos pasos en aras de la velocidad y con ello acab&oacute; con la costumbre de conservar las cartas como recuerdo material de la relaci&oacute;n con alguien. La autora da importancia a la faceta de la carta como manualidad e incluso anima a decorarlas para hacerlas m&aacute;s personales. La desaparici&oacute;n de las papeler&iacute;as tambi&eacute;n est&aacute; haciendo que se pierdan ciertas aficiones &ndash;el <em>collage</em>, la decoraci&oacute;n, la papiroflexia&ndash; para las que estos negocios proporcionaban recursos. Escribir cartas y enviarlas es una forma m&aacute;s de negarse a vivir solo en pro de lo &uacute;til, lo productivo. Es volver a ser due&ntilde;os de nuestro tiempo, de ir a contracorriente.
    </p><h2 class="article-text">Ant&iacute;doto contra la soledad</h2><p class="article-text">
        La tienda de Juhee Mun vende algo m&aacute;s que productos: ofrece compa&ntilde;&iacute;a, la posibilidad de conocer gente, de cultivar un nuevo h&aacute;bito que aporte gratificaci&oacute;n y amistades. Pone en contacto a personas que de otro modo no se habr&iacute;an cruzado por la diferencia de edad o por pertenencia a c&iacute;rculos distintos y con ello combate uno de los peores problemas de estos tiempos: la soledad, que afecta tanto a j&oacute;venes como a mayores. Saber que alguien nos dedica un rato, que se toma unos minutos en pensar qu&eacute; va a decirnos, y hacerlo uno mismo a su vez, es un lujo cada vez m&aacute;s preciado: el regalo de la atenci&oacute;n plena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El encantador arte coreano de escribir cartas                            </span>
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        Y para uno mismo tambi&eacute;n resulta enriquecedor; es m&aacute;s, la autora sugiere que evitemos hacer un mon&oacute;logo al escribir y, en cambio, mostremos inter&eacute;s por el otro, respondamos a lo que nos cuenta sin acaparar con nuestras preocupaciones. Es un acto de generosidad semejante al de ayudar a alguien o colaborar con una campa&ntilde;a solidaria; darse al otro, si se hace por voluntad propia y sin forzarse, es tambi&eacute;n una manera de sentirse mejor con uno mismo, de transmitir una bondad, un afecto y un altruismo contagiosos que forman una red. Porque una carta no va de uno ni del otro, sino del v&iacute;nculo &uacute;nico que se crea.
    </p><h2 class="article-text">La reivindicaci&oacute;n de una artesan&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien opine que la autora examina los tipos de papel y sobre, recomienda libros sobre cartas e investiga el mecanismo de los sellos porque, al fin y al cabo, los vende; no obstante, se percibe algo m&aacute;s, una verdadera vocaci&oacute;n desinteresada de facilitar esta pr&aacute;ctica. De hecho, tambi&eacute;n reflexiona sobre aspectos no comercializables, como d&oacute;nde escribir o a qu&eacute; hora del d&iacute;a hacerlo (s&iacute;, saca mucho jugo a la experiencia), adem&aacute;s de dar consejos para que los menos avezados sepan c&oacute;mo romper el hielo.
    </p><p class="article-text">
        Por mucho que lo que importe es ese bien inmaterial al que dan sentido las palabras, no se debe menospreciar el envoltorio, la manualidad, que dice mucho de la persona que lo remite y de c&oacute;mo ve a su interlocutor. Cuanto m&aacute;s se conoce al otro, m&aacute;s confianza hay, m&aacute;s oportunidades de hacerle peque&ntilde;os regalos personalizados, aunque sean una simple pegatina simp&aacute;tica de algo que le agrade. Por otro lado, el ritual de elegir los materiales, de ir hasta la papeler&iacute;a, observar, tocar y seleccionar, puede suponer un placer, como el de cuando &iacute;bamos al colegio y estren&aacute;bamos un cuaderno; y puede motivarnos m&aacute;s que un folio blanco corriente.
    </p><h2 class="article-text">Mucho m&aacute;s que un producto</h2><p class="article-text">
        Se suele atribuir a los camareros el papel de psic&oacute;logos improvisados; sin embargo, el testimonio de Juhee Mun invita a pensar que, en cierto modo, una librera &ndash;una librera que escucha, que atiende a las necesidades particulares de cada cliente&ndash; tambi&eacute;n lo es. Adem&aacute;s de la amistad que surge mediante la correspondencia, al acudir a la papeler&iacute;a los lectores tejen lazos con la due&ntilde;a, que los asesora con un mimo que ning&uacute;n algoritmo es capaz de igualar. Porque no solo proporciona remedios, sino que acompa&ntilde;a, alienta, gu&iacute;a para que descubran una afici&oacute;n que les d&eacute; esa plenitud que no hallan en su vida.
    </p><p class="article-text">
        Comparte algunos casos, como el de una mujer que le &ldquo;confes&oacute; que lo que la impuls&oacute; a participar en el servicio fue el deseo de recibir unas palabras de &aacute;nimo [&hellip;] me explic&oacute; que en ese instante se sent&iacute;a deprimida y cansada de todos&rdquo;. El hecho de dirigirse a un desconocido, seg&uacute;n la autora, ayuda, por cuanto nos da m&aacute;s libertad, m&aacute;s posibilidad de empezar de cero, de mostrar una faceta que el d&iacute;a a d&iacute;a mantiene dormida. Y es que, al escribir, al volcarnos en un texto tan &iacute;ntimo como una carta manuscrita, quiz&aacute; somos m&aacute;s nosotros mismos que nunca, nos abrimos m&aacute;s, atendemos m&aacute;s, sin la ch&aacute;chara, los prejuicios o el ruido que a menudo allanan los encuentros cara a cara.
    </p><p class="article-text">
        Hay una profundidad en cada carta que nace del pensamiento reposado, de la conciencia de emprender una acci&oacute;n sin automatismos. Cada carta es, o puede ser, un refugio si as&iacute; lo queremos, si as&iacute; lo promovemos; y tambi&eacute;n una papeler&iacute;a puede serlo. Con el tiempo, las cartas atesoradas constituyen un documento de memoria, incluso de literatura (ah&iacute; est&aacute;n las de diferentes personajes hist&oacute;ricos, no solo escritores).
    </p><p class="article-text">
        Y, dado que Geulwoll nos queda un poco lejos, podemos encontrar amigos por correspondencia en p&aacute;ginas como <a href="https://penpal.me/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Penpal</a>, <a href="https://www.globalpenfriends.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Global Penfriends</a>, <a href="https://slowly.app/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Slowly</a>, <a href="https://swap-bot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Swap-bot</a>, <a href="https://www.penpalworld.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Penpal World</a> o <a href="https://www.postcrossing.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Postcrossing</a>. O, por qu&eacute; no, podemos sorprender a un amigo que vive lejos o proponer la actividad en nuestro barrio. Atreverse a dar el paso, como dice Juheen Mun, merece la pena: &ldquo;La simple acci&oacute;n de escribir resulta liberadora y nos reconforta. Me parece que este efecto m&aacute;gico es lo que explica la constante popularidad del servicio de amigos por correspondencia. [&hellip;] las cartas me han ense&ntilde;ado a relacionarme de otra manera, a que ir m&aacute;s despacio es posible y adem&aacute;s muy hermoso. Y que escribir, a veces, es la forma m&aacute;s sincera de volver a estar cerca de alguien&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/si-volvemos-escribir-cartas-librera-coreana-cuenta-merece-pena_1_13112808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 20:23:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laura García Sáez, psicóloga: “La complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/laura-garcia-saez-psicologa-complacencia-problematica-si-implica-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13112520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92882643-6e60-40b8-9310-056959aed06f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Laura García Sáez, psicóloga: “La complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista explica cómo y cuándo aprendemos a complacer y a evitar conflictos, y por qué nos puede pasar factura más adelante</p><p class="subtitle">¿Prefieres comer solo o en compañía? Una nutricionista explica sus efectos: "No se trata de elegir, sino de equilibrar”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Priorizamos constantemente las necesidades de los dem&aacute;s? &iquest;Nos cuesta decir que no por miedo a decepcionar o molestar a alguien? Si es as&iacute;, podr&iacute;amos estar hablando de la complacencia, una manera de actuar inofensiva a simple vista, pero que puede tener consecuencias con el tiempo. Y es que el conflicto es algo que la mayor&iacute;a de nosotros queremos evitar. Ya sea una cierta tensi&oacute;n con la pareja, una din&aacute;mica inc&oacute;moda en el trabajo o problemas familiares, la idea de una &ldquo;conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo; puede generar malestar.
    </p><p class="article-text">
        En estos casos es f&aacute;cil que surja una manera de actuar que antepone los deseos de los dem&aacute;s a las necesidades y deseos de uno mismo. Como nos explica Laura Garc&iacute;a S&aacute;ez, psic&oacute;loga de <a href="https://www.apai-psicologos.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Apai Psic&oacute;logos</a>, &ldquo;la complacencia a menudo se disfraza de amabilidad, empat&iacute;a o generosidad, cualidades positivas, pero que pueden volverse problem&aacute;ticas cuando implican una renuncia constante del propio bienestar&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; lo hacemos, con qu&eacute; finalidad y qu&eacute; repercusiones puede tener a la larga no atender a nuestras propias necesidades?
    </p><h2 class="article-text">Complacer a los dem&aacute;s: una lecci&oacute;n aprendida de peque&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a de nosotros no nos ense&ntilde;aron a manejar los conflictos de manera saludable. De hecho, de alguna manera inconsciente, nos ense&ntilde;aron a temerlos, lo que nos llevaba a callar, a no causar problemas para mantener la paz. Durante un tiempo, esta estrategia funcionaba. Como admite Garc&iacute;a, esta tendencia de complacer no surge de la nada: &ldquo;en la mayor&iacute;a de los casos se aprende en etapas muy tempranas de desarrollo&rdquo;. Y es que, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, &ldquo;durante la infancia dependemos emocional y f&iacute;sicamente de nuestras figuras de apego, lo que implica que, de forma m&aacute;s o menos consciente, aprenderemos qu&eacute; conductas generan aprobaci&oacute;n, afecto o atenci&oacute;n, y cu&aacute;les rechazo, enfado o distancia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Evitar el conflicto, por tanto, es una estrategia de afrontamiento aprendida. Crecer en entornos donde se reprim&iacute;an las emociones, donde la confrontaci&oacute;n era peligrosa o la vulnerabilidad se juzgaba tiene mucho que ver con la complacencia. Porque aprendemos, con el tiempo, que mantener la paz es estar a salvo, que incluso el silencio se produce a costa del bienestar emocional. &ldquo;Poco a poco se va configurando la idea de que ser aceptado implica adaptarse constantemente a las expectativas de los dem&aacute;s&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del aprendizaje, la complacencia tambi&eacute;n tiene que ver con &ldquo;factores culturales y sociales, ya que en muchas culturas se valora en determinados roles &mdash;como el femenino&mdash; y se refuerza la idea de que cuidar, ceder o evitar el conflicto es una virtud&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. Todo ello, con el tiempo, acaba interioriz&aacute;ndose y acept&aacute;ndose hasta el punto de que se establece una manera de relacionarnos que evita generar problemas.
    </p><h2 class="article-text">Cuando complacer a los dem&aacute;s parece m&aacute;s f&aacute;cil que alzar la voz</h2><p class="article-text">
        Evitar los conflictos puede parecer la opci&oacute;n m&aacute;s segura para protegernos, pero a la larga puede deteriorar la confianza. Comprender la base emocional de este patr&oacute;n es el primer paso hacia el cambio. Evitar la confrontaci&oacute;n suele empezar como una estrategia de protecci&oacute;n y est&aacute; estrechamente ligado con &ldquo;necesidades humanas como la pertenencia, el amor y la seguridad&rdquo;, admite Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de complacer a los dem&aacute;s de forma excesiva puede haber un cierto &ldquo;temor a no ser suficiente, a ser rechazado o a generar conflicto&rdquo;, reconoce la especialista, que admite adem&aacute;s que tambi&eacute;n puede haber &ldquo;una b&uacute;squeda de validaci&oacute;n externa ya que, cuando la autoestima est&aacute; m&aacute;s apoyada en la opini&oacute;n de los dem&aacute;s que en la propia valoraci&oacute;n interna, complacer se convierte en una estrategia para sentirse querido, aceptado o valioso&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. No es raro, por tanto, que las personas complacientes puedan tener baja autoestima y creen que no est&aacute;n a la altura de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Esforzarse al m&aacute;ximo para que los dem&aacute;s est&eacute;n contentos o a gusto sacrificando nuestro propio bienestar tambi&eacute;n puede tener una causa vinculada al abandono. &ldquo;La persona puede pensar que si deja de adaptarse a los dem&aacute;s, perder&aacute; el v&iacute;nculo, lo que genera una din&aacute;mica de sobrecarga emocional que, aunque al principio parezca funcional, puede ser muy costosa&rdquo;, advierte Garc&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El coste de la complacencia&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En el fondo, nos estamos enga&ntilde;ando de forma moment&aacute;nea porque <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-nacho-calvo-explica-razones-aprender-decir-no-poner-limites-forma-parte-relacion-sana-xp_1_13053606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este &ldquo;s&iacute;&rdquo; que damos en alg&uacute;n momento</a> para evitar tensiones puede acabar pasando factura con el tiempo en distintos &aacute;mbitos de nuestra vida. &ldquo;En el plano personal, una de las principales consecuencias es la desconexi&oacute;n con uno mismo ya que se puede perder claridad sobre las propias necesidades, deseos o l&iacute;mites, lo que genera una sensaci&oacute;n de vac&iacute;o, frustraci&oacute;n o resentimiento hacia los otros&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anteponer de manera constante las necesidades de los dem&aacute;s a las propias tambi&eacute;n puede generar relaciones desequilibradas porque se establece una manera de funcionar en la que &ldquo;la persona complaciente tiende a dar mucho m&aacute;s de lo que recibe, lo que fomenta din&aacute;micas de dependencia y se dificulta la comunicaci&oacute;n aut&eacute;ntica&rdquo;, admite Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito personal, la complacencia mal llevada tambi&eacute;n influye en lo laboral ya que se suelen &ldquo;asumir m&aacute;s tareas de las que se pueden gestionar, hay dificultad para poner l&iacute;mites y se pueden experimentar altos niveles de estr&eacute;s y agotamiento&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. Todo ello puede traducirse en &ldquo;ansiedad, baja autoestima y una sensaci&oacute;n de no estar viviendo una vida alineada con uno mismo&rdquo;, advierte Garc&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo romper este patr&oacute;n sin irnos al otro extremo?</h2><p class="article-text">
        La consciencia es el primer paso hacia el cambio. Es importante que notemos cu&aacute;ndo complacemos a alguien por miedo y cu&aacute;ndo elegimos de manera consciente una acci&oacute;n amable. &ldquo;Identificar en qu&eacute; situaciones se tiende a complacer, qu&eacute; pensamientos aparecen (&lsquo;si digo no, se enfadar&aacute;&rsquo;, &lsquo;no es para tanto, puedo hacerlo&rsquo;) y qu&eacute; emociones est&aacute;n implicadas es clave para empezar a cambiar&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. En este punto, es importante observar qu&eacute; nos ocurre antes de que tomemos una decisi&oacute;n para que seamos m&aacute;s conscientes de c&oacute;mo actuamos antes de complacer a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde entra la parte de autoestima. &ldquo;Cuanto m&aacute;s s&oacute;lida sea la valoraci&oacute;n interna, menos depender&aacute; la persona de la aprobaci&oacute;n externa, lo que implica aprender a validarse, reconocer las propias necesidades y entender que poner l&iacute;mites no es un acto de ego&iacute;smo, sino de autocuidado&rdquo;, explica Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro pilar clave es aprender a expresar los l&iacute;mites de forma clara y directa, comunicar nuestros sentimientos y necesidades sin culpar a nadie, &ldquo;aprender a expresar opiniones, necesidades y l&iacute;mites de forma clara, respetuosa y firme para construir relaciones m&aacute;s equilibradas&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. El primer &ldquo;no&rdquo; siempre es m&aacute;s dif&iacute;cil. De ah&iacute; que sea importante expresarlo de forma sencilla y contundente.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que nos pasemos al otro extremo y que de decir siempre &ldquo;s&iacute;&rdquo; pasemos a decir siempre &ldquo;no&rdquo;. Para encontrar el equilibrio es &uacute;til preguntarse &ldquo;&iquest;quiero hacer esto o siento que debo hacerlo?&rdquo;, aconseja Garc&iacute;a, que concluye que &ldquo;superar la complacencia no implica volverse ego&iacute;sta o indiferente hacia los dem&aacute;s, el objetivo no es dejar de cuidar, sino aprender a incluirse a uno mismo en ese cuidado porque, al hacerlo, es posible reconectar con uno mismo, fortalecer la autoestima y aprender a relacionarse desde la autenticidad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/laura-garcia-saez-psicologa-complacencia-problematica-si-implica-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13112520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 07:58:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Laura García Sáez, psicóloga: “La complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Infancia,Amistad,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laura González, organizadora de bodas: “Siempre es mejor añadir un comensal a última hora que quitarlo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/organizadora-bodas-margen-cancelar-asistencia-mejor-anadir-comensal-ultima-hora-quitarlo-xp_1_13057026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84cf2d9e-0979-4538-999e-2355e3f048d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Laura González, organizadora de bodas: “Siempre es mejor añadir un comensal a última hora que quitarlo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es obligatorio hacer un regalo si no vas? ¿Cómo avisar sin quedar mal? ¿Cuál es el plazo para hacerlo? Respondemos a estas preguntas con una 'wedding planner' </p><p class="subtitle">Los motivos de un psicólogo para aprender a decir 'no' y poner límites: “Forma parte de una relación sana” </p></div><p class="article-text">
        Organizar una boda es un trabajo que requiere coordinar m&uacute;ltiples detalles, y la lista de invitados puede ser uno de los puntos m&aacute;s sensibles. Saber gestionar una cancelaci&oacute;n a tiempo no solo es una cuesti&oacute;n de educaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n de apoyo econ&oacute;mico y log&iacute;stico para la pareja.
    </p><h2 class="article-text">El momento de confirmar</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que empatizar con los novios, para ellos son momentos de estr&eacute;s cuando a medida que se va acercando la fecha ven que todav&iacute;a les faltan confirmaciones y la finca les est&aacute; pidiendo una cifra ajustada, tienen que organizar las mesas, el <em>seating plan,</em> etc&eacute;tera&rdquo;, explica Laura Gonz&aacute;lez, <em>wedding planner </em>de <a href="https://palabradeleanor.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Palabra de Eleanor.</a>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ella es crucial la rapidez, tanto para confirmar como para cancelar: &ldquo;Cuanto antes, mejor, sobre todo si el invitado est&aacute; seguro de su disponibilidad para asistir al evento&rdquo;. &ldquo;Normalmente, los novios reparten meses antes de la boda una invitaci&oacute;n o comparten un formulario online en el que piden la confirmaci&oacute;n de asistencia, ese ser&iacute;a el momento perfecto para hacerlo&rdquo;, asegura la experta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La fecha l&iacute;mite</h2><p class="article-text">
        Si ya hab&iacute;as confirmado tu asistencia pero surge un inconveniente, existe un peque&ntilde;o margen. La mayor&iacute;a de los contratos con fincas o caterings exigen un n&uacute;mero final de asistentes con cierta antelaci&oacute;n, avisa Gonz&aacute;lez: &ldquo;Lo normal es que entre diez y siete d&iacute;as antes del evento pidan a los novios una cifra definitiva de comensales. Ese ser&iacute;a el l&iacute;mite en la mayor&iacute;a de los casos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Superado este plazo, cualquier baja implica un gasto perdido para los novios: &ldquo;Ese cubierto se tiene que abonar igualmente&rdquo;. &ldquo;Siempre es mejor a&ntilde;adir un comensal a &uacute;ltima hora que restarlo, as&iacute; que si tienes dudas de tu asistencia, h&aacute;blalo con los novios para ver cu&aacute;l es la mejor soluci&oacute;n&rdquo;, recomienda la experta.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si ocurre una urgencia?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Somos humanos, estas cosas pasan y no deber&iacute;a ser un problema mayor&rdquo;, afirma Gonz&aacute;lez, que en el caso de que la cancelaci&oacute;n se produzca apenas unos d&iacute;as o incluso horas antes del enlace aconseja la comunicaci&oacute;n directa. &ldquo;Lo mejor es llamar a los novios por tel&eacute;fono y explicarles directamente el motivo de la cancelaci&oacute;n&rdquo;, aconseja.
    </p><p class="article-text">
        Al ser una baja que los novios ya no pueden descontar de la factura, el gesto m&aacute;s elegante es cubrir el gasto. &ldquo;Si se trata de una cancelaci&oacute;n de &uacute;ltima hora, lo que deber&iacute;a hacer el invitado es pagar, por lo menos, el cubierto para que no lo tengan que hacer los novios&rdquo;, recomienda la <em>wedding planner.</em>
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer con el regalo</h2><p class="article-text">
        Con respecto a si deben o no regalar quienes advierten con tiempo de que no podr&aacute;n asistir, Gonz&aacute;lez argumenta que la clave est&aacute; en la relaci&oacute;n que se tenga: &ldquo;Muchas veces vemos las bodas como algo muy protocolario y, al final, lo que importa es si te nace o no hacerlo&rdquo;. La experta destaca que los novios &ldquo;suelen ser muy agradecidos con cualquier gesto que tengan sus invitados hacia ellos&rdquo;, aunque no sea una obligaci&oacute;n social estricta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El regalo econ&oacute;mico es uno de los que m&aacute;s agradecen, porque les ayuda a pagar los costes de la boda, incluso su luna de miel&rdquo;, valora Gonz&aacute;lez, que tambi&eacute;n aconseja revisar si hay lista de bodas o incluso apostar por &ldquo;peque&ntilde;os detalles, como un ramo de flores con una tarjeta escrita a mano o una experiencia en pareja&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/organizadora-bodas-margen-cancelar-asistencia-mejor-anadir-comensal-ultima-hora-quitarlo-xp_1_13057026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 09:00:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Laura González, organizadora de bodas: “Siempre es mejor añadir un comensal a última hora que quitarlo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,familia,Matrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una 'green flag']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llevarte-ex-pasado-percibirse-amenaza-green-flag_1_12985684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d382893-f8f0-40cb-b57d-bbe3da3f9c1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una &#039;green flag&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los nuevos modelos relacionales y la cultura LGTBI han contribuido a otra forma de ver las cosas cuando una relación finaliza en buenos términos: tu ex puede seguir presente en tu vida como una persona de apoyo y confianza</p><p class="subtitle">La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”</p></div><p class="article-text">
        Hace no tanto, que una pareja mantuviera relaci&oacute;n con su ex era casi sin&oacute;nimo de alarma: celos, miedos e inseguridades pod&iacute;an tomar el control. Hoy, en cambio, muchas personas leen ese mismo v&iacute;nculo como una <em>green flag, </em>como algo positivo: prueba de madurez emocional, habilidades de comunicaci&oacute;n y capacidad para cerrar ciclos sin rencor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este cambio no solo habla de nuestras relaciones actuales, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo entendemos la propia idea de la expareja. En Espa&ntilde;a, tener exparejas no es la excepci&oacute;n, sino la norma: seg&uacute;n el informe del CIS sobre <a href="https://www.cis.es/documents/d/guest/es3501sd_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Relaciones sexuales y de pareja</em></a><a href="https://www.cis.es/documents/d/guest/es3501sd_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (2025)</a> la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola tiene de media cuatro parejas estables a lo largo de la vida (excluyendo a quienes nunca han tenido pareja).
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, diversos <a href="https://www.funcas.es/prensa/el-27-de-los-jovenes-de-25-a-29-anos-en-espana-vive-en-pareja-frente-al-42-de-la-media-europea/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> dejan claro que la estabilidad relacional ha disminuido en comparaci&oacute;n con generaciones anteriores &ndash;lo que se asocia con m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/era/momento-dejarlo-pareja-aprendimos-javier-ambrossi-revuelta_1_12947311.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rupturas</a> y un mayor reemparejamiento&ndash;. Entre la poblaci&oacute;n mayor de 55 a&ntilde;os, lo m&aacute;s habitual (seg&uacute;n el CIS) es haber tenido solo una relaci&oacute;n de pareja estable a lo largo de la vida. Sin embargo, a medida que baja la edad, aumenta el n&uacute;mero medio de relaciones: las personas de entre 45 y 54 a&ntilde;os han tenido de media tres parejas; entre los 35 y 44 a&ntilde;os la cifra se sit&uacute;a entre dos y tres; vuelve a subir a tres en la franja de 25 a 34 a&ntilde;os; y baja a dos entre los 18 y 24 a&ntilde;os. Este mismo patr&oacute;n se repite en el n&uacute;mero de parejas sexuales: mientras que entre los 18 y los 54 a&ntilde;os lo m&aacute;s com&uacute;n es haber estado con entre cinco y diez personas, entre los mayores de 55 a&ntilde;os lo habitual es haber tenido una sola pareja sexual.
    </p><p class="article-text">
        El contexto actual, marcado por la velocidad, tambi&eacute;n tiene un impacto en la forma de vincularnos. La posibilidad de nuevas conexiones a un clic, conversaciones que empiezan y terminan en horas, relaciones que <a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nacen en una </a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>app</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> y se desvanecen con un </a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>unmatch</em></a><em>... </em>Estos son solo algunos de los factores que <a href="http://www.annamonne.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Monn&eacute;</a>, psic&oacute;loga, terapeuta de parejas y sex&oacute;loga en Barcelona, atribuye a la manera en la que actualmente &ldquo;sentimos los v&iacute;nculos&rdquo;. Mientras que la exposici&oacute;n a un mayor n&uacute;mero de rupturas puede &ldquo;ense&ntilde;ar que el dolor no es definitivo, que la vida se reorganiza y que somos capaces de reconstruirnos&rdquo;, tambi&eacute;n puede hacer crecer en nosotros la idea de que las relaciones, &ldquo;al igual que los objetos, son casi &lsquo;desechables&rsquo;: si ya no encaja, se sustituye&rdquo; &ndash;reflexi&oacute;n que el soci&oacute;logo <a href="https://www.eldiario.es/era/isla-tentaciones-explica-son-relaciones-2025_129_11987972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zygmunt Bauman nombr&oacute; como &ldquo;amor l&iacute;quido&rdquo;</a>&ndash;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El &ldquo;ex&rdquo; como enemigo o fracaso&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Valentina Berr &mdash;escritora, divulgadora social y coordinadora del libro <a href="https://contintametienes.com/hamor-11-ex/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>(h)amor11 ex </em></a>(Continta me tienes)&mdash; reflexiona sobre c&oacute;mo &ldquo;todo concepto que viene precedido de &lsquo;ex&rsquo; est&aacute; pensado para ser explicado hacia atr&aacute;s&rdquo;. El prefijo define aquello que ya no es, pero que s&iacute; se fue: un expresidente, un exmarido, una examiga. Sin embargo, en el terreno afectivo funciona tambi&eacute;n como una etiqueta &ldquo;eterna&rdquo;. Como explica Celia Hort en el mismo volumen, es una condici&oacute;n &ldquo;para toda la vida&rdquo; que solo puede desaparecer si se retoma la relaci&oacute;n: &ldquo;Jam&aacute;s volver&aacute;s a ser mi novia, pero nunca dejar&eacute; de ser tu ex&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los datos reflejan que tener expareja est&aacute; bastante extendido entre la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, el relato que se construye alrededor de las exparejas parece ir unido al borrado, al olvido, al fracaso o incluso a la enemistad.<strong> </strong>&ldquo;Los mecanismos del capitalismo y del colonialismo&rdquo;, escribe Valentina Berr, &ldquo;han logrado que en el imaginario colectivo la pareja sea el &uacute;nico camino hacia el &eacute;xito. Que si no conseguimos emparejarnos seremos unas fracasadas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Empecé a ver las relaciones pasadas de mis potenciales parejas románticas como una amenaza (...) una llama que nunca se podría apagar y que tenía que vigilar para que no me acabara quemando</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía G. Romero</span>
                                        <span>—</span> &#039;Testimonios de amor&#039;, en &#039;(h)amor11 ex&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, la expareja est&aacute; socialmente unida &ndash;casi encerrada&ndash; al pasado. En redes sociales, el discurso que se construye en torno a esta figura es, en muchas ocasiones, de rechazo, superaci&oacute;n o de verg&uuml;enza. Algunas de estas percepciones negativas alrededor de las exparejas se hacen virales en <a href="https://www.tiktok.com/@lissvictoria16/video/7591326975352900871?is_from_webapp=1&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plataformas</a>, materializadas en frases como: &ldquo;Con el ex siempre cero contacto&rdquo;, &ldquo;con una expareja no se habla ni se escribe&rdquo;, &ldquo;el pasado no se visita sin pagar un precio&rdquo;, &ldquo;nadie avanza con un pie en el ayer&rdquo;...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las exparejas no solo son vistas como un fracaso personal, sino que tambi&eacute;n se tienden a demonizar cuando se inicia una nueva relaci&oacute;n. Lo explica Luc&iacute;a G. Romero en <em>Testimonios de amor</em>, recogido en <em>(h)amor11 ex:</em><strong> </strong>&ldquo;Empec&eacute; a ver las relaciones pasadas de mis potenciales parejas rom&aacute;nticas como una amenaza, un rastro de lo que qued&oacute; que manchaba lo que nosotras constru&iacute;amos, una llama que nunca se podr&iacute;a apagar y que ten&iacute;a que vigilar para que no me acabara quemando&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Hugo Vega, de<strong> </strong><a href="https://www.inlazapsicologiaboadilla.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inlaza Psicolog&iacute;a</a>, tiene claro que &ldquo;cuando el amor se entiende desde la exclusividad, la posesi&oacute;n y la l&oacute;gica de la sustituci&oacute;n (donde una relaci&oacute;n reemplaza a la anterior), la expareja se sit&uacute;a como un recordatorio inc&oacute;modo del pasado y se convierte en un foco potencial de dudas, celos e inseguridades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Monn&eacute; a&ntilde;ade que en el caso de las mujeres &ldquo;se las ha educado para compararse, como si tuvieran que demostrar que son mejores o m&aacute;s v&aacute;lidas, especialmente con 'la ex'&rdquo;, mientras que a los hombres se les ha transmitido &ldquo;la idea de territorio y competencia: si alguien estuvo antes, entonces es un rival que puede poner en cuesti&oacute;n su control o su lugar&rdquo;. Desde ambos puntos de vista, cualquier v&iacute;nculo anterior se percibe como una amenaza autom&aacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ex ya no es alguien que ‘muere simbólicamente’, sino alguien con quien se redefine el rol. A veces es amigo, a veces contacto cordial, a veces solo alguien que sigues y sabes de él por redes sociales y no tienes contacto ninguno</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Viñuela</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un cambio de perspectiva</h2><p class="article-text">
        Frente a esta concepci&oacute;n de la expareja como algo del pasado e inherentemente negativo, hay una tendencia creciente que contempla la posibilidad de ver las rupturas como una transici&oacute;n en la manera de relacionarnos con esa persona. Como recuerda Hugo Vega,<strong> </strong>hist&oacute;ricamente, las relaciones de pareja estaban ligadas a &ldquo;estructuras sociales r&iacute;gidas como el matrimonio, la familia o la comunidad&rdquo;, por lo que &ldquo;la ruptura no s&oacute;lo implicaba el fin del v&iacute;nculo amoroso, sino tambi&eacute;n un corte con todas esas esferas compartidas&rdquo;. Si bien es cierto que este fen&oacute;meno sigue existiendo en la actualidad, el psic&oacute;logo observa<strong> </strong>una mirada &ldquo;m&aacute;s flexible que posibilita a las personas poder asumir nuevos roles y participar de otras formas en la vida de sus exparejas sin que esto implique necesariamente un cierre total o una desaparici&oacute;n absoluta del mapa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Vi&ntilde;uela, psic&oacute;logo en <a href="https://psicologiacentroyser.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro y Ser en Toledo</a>, observa un cambio hacia &ldquo;modelos m&aacute;s continuos y negociados del v&iacute;nculo&rdquo;: &ldquo;El ex ya no es alguien que &lsquo;muere simb&oacute;licamente&rsquo;, sino alguien con quien se redefine el rol. A veces es amigo, a veces contacto cordial, a veces solo alguien que sigues y sabes de &eacute;l por redes sociales y no tienes contacto ninguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este es precisamente el planteamiento de <a href="https://contintametienes.com/hamor-11-ex/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>(h)amor11 ex</em></a>, una obra que, de la mano de diez autoras, cuestiona la idea de que &ldquo;las exs&rdquo; son &ldquo;historias&rdquo; que deben quedarse en el recuerdo o incluso ser borradas de nuestra memoria. Proponen &ldquo;una aproximaci&oacute;n amplia y diversa a temporalidades <em>queer</em> en la construccio&#769;n de vi&#769;nculos con las exnovias y un intento de unir colectivamente dos conceptos que parecen antago&#769;nicos: exnovia y futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La propia coordinadora del libro, Valentina Berr, habla de &ldquo;un punto de fuga lesbiano&rdquo; que se escapa de &ldquo;los tent&aacute;culos del sistema mon&oacute;gamo y del cisheterorromanticismo&rdquo;: la relaci&oacute;n con las exnovias. &ldquo;Donde el resto ve una amenaza, incluso algo que superar y dejar atr&aacute;s, muchas veces nosotras vemos en la figura de la exnovia otras cosas. (...) El dibujo es m&aacute;s amplio.<strong> </strong>Donde el resto ve una figura del pasado, las lesbianas alcanzamos a ver a la exnovia, con bastante frecuencia, como una posibilidad de presente, incluso de futuro&rdquo;.
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            <span class="title">
                Fotograma de ‘Conversaciones entre amigos’                            </span>
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      <p class="quote-text">Donde el resto ve una figura del pasado, las lesbianas alcanzamos a ver a la exnovia, con bastante frecuencia, como una posibilidad de presente, incluso de futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Valentina Berr</span>
                                        <span>—</span> escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Aprendiendo de la cultura <em>queer</em></h2><p class="article-text">
        La posibilidad de sostener alg&uacute;n tipo de v&iacute;nculo posterior depende, en gran medida, del tipo de relaci&oacute;n previa, del respeto por las necesidades y los l&iacute;mites de cada parte y de la capacidad de elaborar adecuadamente el duelo, como<strong> </strong>recuerda Hugo Vega desde Inlaza Psicolog&iacute;a. Los psic&oacute;logos consultados recuerdan que esta posibilidad no se debe contemplar en relaciones en las que ha habido abuso o violencia de alg&uacute;n tipo, puesto que, en ese caso, como se&ntilde;ala Monn&eacute;, &ldquo;son situaciones que deben entenderse como experiencias traum&aacute;ticas y que requieren una mirada distinta y un acompa&ntilde;amiento diferente, en muchos casos, por profesionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no todas las parejas parecen tener las mismas facilidades para transformar el v&iacute;nculo tras la ruptura. En concreto, varias voces entrevistadas para este art&iacute;culo apuntan a diferencias entre parejas heterosexuales y homosexuales. Sara, bisexual de 22 a&ntilde;os, observa que en su entorno solo sus amigas lesbianas &mdash;o bisexuales que han salido de una relaci&oacute;n con otra mujer&mdash; suelen mantener relaci&oacute;n con sus exparejas. &ldquo;Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de mi grupo de amigas, es mucho m&aacute;s frecuente seguir en contacto con las exnovias; en cambio, casi nunca ocurre con los exnovios&rdquo;, explica. Una percepci&oacute;n similar comparte Alexia, lesbiana, quien cuenta a este diario que cuando una relaci&oacute;n entre dos mujeres &ldquo;termina bien, pero acaba porque ya no se entienden como pareja&rdquo;, resulta m&aacute;s sencillo conservar el contacto e incluso la amistad.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, las personas del colectivo LGTBIQ+ han construido redes afectivas en los m&aacute;rgenes de los modelos familiares tradicionales. Ante la falta de apoyo de la familia de origen, han integrado en sus c&iacute;rculos m&aacute;s cercanos amistades y exparejas. Esto, seg&uacute;n recuerda Vega, ha favorecido modelos relacionales menos r&iacute;gidos, en los que los v&iacute;nculos no se clasifican de manera cerrada &mdash;pareja, ex o amistad&mdash;: &ldquo;En contextos m&aacute;s normativos, la ruptura suele implicar un &lsquo;todo o nada&rsquo;: o pareja o nada. En estos modelos, se permite el &lsquo;algo diferente&rsquo;&rdquo;. Como apunta Vi&ntilde;uela, &ldquo;los ex son fuentes de apoyo, ya conocen tu historia y se convierten en pilares de seguridad y resiliencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones de amistad están un poco menos constreñidas que las de pareja, hay mucha más generosidad y comprensión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tatiana Romero Reina</span>
                                        <span>—</span> Investigadora, Historia Moderna e Historia Contemporánea (UCM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <em>(h)amor11 ex, </em>sus autoras reivindican esa transgresi&oacute;n de las normas relacionales com&uacute;nmente asociadas a la heteronormatividad. En esta obra, Alicia Tamarit recoge las reflexiones de la soci&oacute;loga estadounidense Elisabeth Sheff &ndash;investigadora sobre poliamor&ndash;, que se&ntilde;ala c&oacute;mo estos modelos relacionales facilitan imaginar otras formas de transformar el v&iacute;nculo (en lugar de eliminarlo por completo), capacidad que es menos habitual en modelos mon&oacute;gamos tradicionales. Sin embargo, la autora se&ntilde;ala c&oacute;mo la monogamia ha ido incorporando algunos de los rasgos de la poligamia: las rupturas suaves y la preservaci&oacute;n de ciertos v&iacute;nculos se han vuelto cada vez m&aacute;s comunes, hasta el punto de que mantener relaciones sanas con exparejas ya no resulta extra&ntilde;o, independientemente del estilo relacional. Todo ello sin perder de vista que, como recuerda Alicia Tamarit, &ldquo;a las exes, a veces, tambi&eacute;n hay que odiarlas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde la &oacute;ptica heterosexual no se suele alentar a pensar en una expareja en t&eacute;rminos de futuro &ndash;excepto bajo motivos puntuales como hijos en com&uacute;n, situaci&oacute;n econ&oacute;mica complicada o el tab&uacute; de la separaci&oacute;n&ndash;. Pero Tamarit se pregunta &ldquo;si durante la relaci&oacute;n de novias tambi&eacute;n eran amigas y lo que no funcion&oacute; fue el noviazgo, &iquest;por qu&eacute; iba a tener que romperse esa amistad?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tatiana Romero Reina, en su escrito <em>Hacernos cargo,</em> reflexiona sobre la posibilidad de que &ldquo;amigues se conviertan en familia&rdquo;, explicando c&oacute;mo la construcci&oacute;n de este v&iacute;nculo pasa por &ldquo;un (re)conocimiento y (re)descubrimiento de la persona con la que hemos tenido un v&iacute;nculo sexoafectivo&rdquo;, asegurando que &ldquo;las relaciones de amistad est&aacute;n un poco menos constre&ntilde;idas que las de pareja, hay mucha m&aacute;s generosidad y comprensi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en ocasiones critican lo encorsetado del lenguaje, que en un contexto no normativo simplifica en exceso la relaci&oacute;n que puede haber detr&aacute;s de la palabra &ldquo;expareja&rdquo;. En el citado libro<em>,</em> Sonia Pina Linares habla de inventar una &ldquo;palabra que nombre la relaci&oacute;n de tantas personas que se siguen yendo de vacaciones juntas y se cuidan en los ingresos hospitalarios (...) Una palabra que no nombre el hueco, lo que ya no es, sino lo que todav&iacute;a late y es cierto, palpable&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De fracaso a <em>green flag</em></h2><p class="article-text">
        Para tener una relaci&oacute;n sana con una expareja son necesarias una serie de condiciones, entre las que se encuentran la presencia de respeto y responsabilidad afectiva por ambas partes, el fin del v&iacute;nculo rom&aacute;ntico, el paso por un proceso de duelo, la eliminaci&oacute;n de expectativas rom&aacute;nticas&hellip;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mantener una buena relación con un ex puede no ser una &#039;green flag&#039; cuando hay dependencia emocional encubierta –la nueva pareja, si es que hay, se siente desplazada–; o no existen límites claros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hugo Vega</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si estas se cumplen y se llega a transformar el v&iacute;nculo, esto indica &ldquo;cosas muy positivas&rdquo; para el psic&oacute;logo Hugo Vega: la capacidad de elaborar duelos de forma sana, responsabilidad afectiva &ndash;&ldquo;la persona no necesita odiar para poder soltar&rdquo;&ndash;, la capacidad de tener un patr&oacute;n de apego m&aacute;s seguro&hellip; &ldquo;Saber c&oacute;mo se relaciona una persona con otras personas de su entorno (familiares, amistades, compa&ntilde;eros de trabajo&hellip; incluso lxs ex)&rdquo;, explica Monn&eacute;, &ldquo;nos da informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo podr&iacute;a relacionarse con nosotros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por ello por lo que cada vez m&aacute;s personas interpretan una buena relaci&oacute;n con las exparejas como se&ntilde;al de madurez emocional y no como amenaza, llegando a considerarlo una <em>green flag</em>. Vi&ntilde;uela advierte que esto no quiere decir que &ldquo;haya que ser amigo de todos los ex&rdquo;, pero mantener y transformar estas relaciones indica &ldquo;si la persona sabe cerrar ciclos sin convertirlos en campos de batalla&rdquo;; &ldquo;no todos los ex ser&aacute;n amigos, pero tampoco enemigos autom&aacute;ticos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, cabe destacar que mantener una buena relaci&oacute;n con un ex no es siempre una <em>green flag: </em>&ldquo;Puede no serlo cuando hay dependencia emocional encubierta &ndash;la nueva pareja, si es que hay, se siente desplazada&ndash;; o no existen l&iacute;mites claros&rdquo;, matiza Hugo Vega Vega. Por eso, m&aacute;s que &ldquo;llevarse bien con los/as ex&rdquo;, la verdadera <em>green flag</em><strong> </strong>para el psic&oacute;logo es haber transformado el v&iacute;nculo sin ambig&uuml;edad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llevarte-ex-pasado-percibirse-amenaza-green-flag_1_12985684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 21:04:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una 'green flag']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Poliamor,Amor,San Valentín,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-implica-necesariamente-rechazo-psicologa-explica-significa-no-guste-recibir-visitas-casa-xp_1_12959994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52eb3ba0-1fba-46e0-bdb7-9569ea77166c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hogar como refugio: poner límites a las visitas está más relacionado con el autocuidado que con la introversión</p><p class="subtitle">Iratxe López, psicóloga: “Hablar con un adolescente implica escuchar más y corregir menos” </p></div><p class="article-text">
        Para muchas personas, la idea de actuar como anfitriones y <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/bateria-social-cero-claves-psicologa-luz-maria-pena-recargarse-xp_1_12813371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abrir las puertas de su hogar a amigos o familiares</a> es m&aacute;s una fuente de ansiedad que un motivo de alegr&iacute;a. Aunque esta actitud a menudo se asocie con la introversi&oacute;n o con el rechazo social, no siempre tiene que ver con un rasgo de la personalidad, sino con factores emocionales y de bienestar. &ldquo;Es bastante normal no querer recibir visitas en casa y no tiene por qu&eacute; estar relacionado con la introversi&oacute;n. Para algunas personas, recibir gente en casa implica situaciones que pueden resultar aversivas, como sensaci&oacute;n de evaluaci&oacute;n, p&eacute;rdida de control del espacio, mayor esfuerzo social, conflictos previos o incluso cansancio acumulado&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga sanitaria Luz Mar&iacute;a Pe&ntilde;a, colaboradora en Center Psicolog&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si evitar las visitas reduce ese malestar, la conducta se mantiene, independientemente de que la persona sea introvertida o no&rdquo;, a&ntilde;ade Pe&ntilde;a, que tambi&eacute;n defiende esta actitud como &ldquo;una forma de regular el bienestar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El hogar como refugio</h2><p class="article-text">
        La casa tiene un valor simb&oacute;lico m&aacute;s all&aacute; de su funcionalidad, es un espacio propio de intimidad y seguridad. Cuando el d&iacute;a a d&iacute;a est&aacute; lleno de estr&eacute;s o sobrecarga, el hogar se transforma en un refugio para recuperar energ&iacute;a. Por eso, la psic&oacute;loga valora que &ldquo;permitir el acceso a otros puede activar emociones como vulnerabilidad, incomodidad, verg&uuml;enza o miedo al juicio&rdquo;. &ldquo;En otros casos, la persona que evita abrir su hogar expresa agotamiento emocional o necesidad de control, buscando mantener el espacio propio como un lugar seguro donde no hay exigencias sociales&rdquo;, analiza Pe&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta asegura que la resistencia a recibir visitas puede surgir por el esfuerzo social que implica, pero tambi&eacute;n por experiencias pasadas negativas, como haber sido juzgado o invadido anteriormente: &ldquo;El estr&eacute;s, la ansiedad y el agotamiento reducen la tolerancia a las demandas sociales, y recibir visitas puede implicar esfuerzo, atenci&oacute;n y exposici&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Puede ser <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/luz-maria-pena-psicologa-necesitar-senal-bateria-social-necesita-recargarse-xp_1_12802937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una forma sana de poner l&iacute;mites</a>, ya que no implica necesariamente rechazo hacia los dem&aacute;s, sino decidir hasta d&oacute;nde se quiere compartir el espacio personal&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        La preferencia por la privacidad deja de ser saludable, seg&uacute;n Pe&ntilde;a, cuando se vuelve una conducta r&iacute;gida que genera aislamiento y sufrimiento. &ldquo;La se&ntilde;al de alarma no es la conducta en s&iacute;, sino su funci&oacute;n: por ejemplo, cuando evitar la situaci&oacute;n es la &uacute;nica forma de manejar emociones como miedo, verg&uuml;enza o tristeza, y ya no hay alternativas, suele indicar malestar psicol&oacute;gico&rdquo;, aclara. En esos casos, se recomienda buscar ayuda profesional. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-implica-necesariamente-rechazo-psicologa-explica-significa-no-guste-recibir-visitas-casa-xp_1_12959994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 15:12:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Psicología,familia,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacer amigos más allá de los 30: ¿qué funciona a la hora de crear nuevos lazos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/amigos-30-funciona-hora-crear-nuevos-lazos_1_12960029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db818e99-03f4-45ea-aa11-98819cf30c66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacer amigos más allá de los 30: ¿qué funciona a la hora de crear nuevos lazos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la edad puede volverse más difícil conectar con otras personas pero, ya sea gracias a un algoritmo o a un viaje en grupo, hay posibilidades para todas las generaciones
</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><p class="article-text">
        En una sociedad que prioriza las <a href="https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">responsabilidades laborales</a>, donde cada vez hay menos cabida para la improvisaci&oacute;n e incluso cuesta encontrar un hueco en la agenda para <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quedar con los de siempre,</a> hacer nuevos amigos puede parecer misi&oacute;n imposible.
    </p><p class="article-text">
        A veces por sentirnos en diferentes etapas vitales o por las trayectorias que siguen nuestros caminos, unos se sumergen en los cuidados familiares, otros se mudan a otra ciudad y los c&iacute;rculos de toda la vida comienzan a desdibujarse. &ldquo;En la adultez las responsabilidades laborales y familiares pueden ser muy demandantes y compiten por nuestro tiempo, reduciendo las oportunidades de interacci&oacute;n espont&aacute;nea. Cambian los contextos y las prioridades&rdquo;, resume la psic&oacute;loga sanitaria Luz Mar&iacute;a Pe&ntilde;a. &ldquo;Adem&aacute;s, tenemos menos espacios compartidos y repetidos donde el v&iacute;nculo surge de manera natural, como lo era en el instituto o en la universidad&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0265407518761225" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algunas investigaciones</a> calculan que para formar una amistad muy cercana se requieren m&aacute;s de 200 horas de contacto durante seis semanas, un tiempo que en la infancia se alcanza con facilidad pero que pasados los 30 no siempre es f&aacute;cil de ara&ntilde;ar. &ldquo;Muchas veces solemos esperar que la amistad &lsquo;aparezca&rsquo; y no siempre estamos dispuestos a construirla activamente ya sea por no querer sentirnos vulnerables, por sentir que ya tenemos demasiadas cosas con las que lidiar o porque no encontramos tiempo para dedicarle a la socializaci&oacute;n&rdquo;, apunta Pe&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La soledad no deseada afecta a una persona de cada cinco en Espa&ntilde;a (20%), seg&uacute;n el &uacute;ltimo <a href="https://www.soledades.es/sites/default/files/contenidos/Informe_Barometro%20soledad-v2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bar&oacute;metro del Observatorio SoledadES,</a> que especifica que las m&aacute;s afectadas por esta epidemia silenciosa son las mujeres y, en cuanto a edad, tanto las personas m&aacute;s j&oacute;venes como las m&aacute;s mayores.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas veces solemos esperar que la amistad ‘aparezca’ y no siempre estamos dispuestos a construirla activamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luz María Peña</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En pleno apogeo de la inteligencia artificial conversacional, las <a href="https://www.eldiario.es/era/caso-gente-relacion-bot-quiero-vuelva-chloe_1_11981488.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaciones &iacute;ntimas con </a><a href="https://www.eldiario.es/era/caso-gente-relacion-bot-quiero-vuelva-chloe_1_11981488.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>chatbots</em></a> y la vida <em>online, </em>varias personas adultas comparten sus experiencias haciendo amigos y redise&ntilde;ando su propio mapa social.
    </p><h2 class="article-text">El poder de los nichos digitales&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Esta ma&ntilde;ana Elena y Andrea entrar&aacute;n en una de esas <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/si-quieres-ver-rosalia-hazte-cliente-hemos-pasado-manos-bancos-concierto_1_12829888.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colas virtuales interminables</a> que son ya rituales obligatorios para conseguir hacerse con las entradas de los conciertos de sus artistas favoritos. Hoy les parece incre&iacute;ble pensar que hace cinco a&ntilde;os no se conoc&iacute;an. &ldquo;Cuando eres muy fan de algo y nadie de tu entorno lo comparte, siempre puedes encontrar en Internet gente a la que le gusta lo mismo que a ti. A todas mis amigas a las que les gusta el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/k-pop-corea-del-sur_1_6669700.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>k-pop</em></a> las he conocido a trav&eacute;s de Twitter&rdquo;, cuenta Elena, de 32 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella se cre&oacute; una cuenta y empez&oacute; a seguir &uacute;nicamente a perfiles dedicados a los grupos de m&uacute;sica que le gustaban. &ldquo;Vas a&ntilde;adiendo e interactuando con gente del <a href="https://www.eldiario.es/era/fenomeno-fan-internet-politica-swifties_1_10398425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>fandom</em></a> para que el algoritmo solo te ense&ntilde;e ese contenido, y habr&aacute; gente que te siga tambi&eacute;n&rdquo;, explica. De las interacciones p&uacute;blicas se pasa a los mensajes privados y de ah&iacute; se crean grupos de WhatsApp. &ldquo;Recuerdo escribir a algunas personas por privado, gente de mi ciudad que tuviera m&aacute;s o menos mi edad para formar un grupo m&aacute;s peque&ntilde;o. Luego esa gente trajo a m&aacute;s gente, quedamos en persona y nos ca&iacute;mos muy bien&rdquo;, rememora Elena, que advierte de que esos encuentros y conversaciones con desconocidos tambi&eacute;n podr&iacute;an haber salido mal, pero para ella &ldquo;fue una muy buena decisi&oacute;n&rdquo;.<strong> </strong>Su inter&eacute;s com&uacute;n por la m&uacute;sica coreana funcion&oacute; para romper el hielo y vertebrar una amistad que ahora va mucho m&aacute;s all&aacute; de la m&uacute;sica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Elena tambi&eacute;n prob&oacute; puntualmente la aplicaci&oacute;n Bumble BFF, para conectar en el plano de la amistad, pero solo tuvo conversaciones breves con un par de personas, con quienes no lleg&oacute; a profundizar. &ldquo;La mayor&iacute;a de perfiles dec&iacute;an en la descripci&oacute;n que se acababan de mudar a la ciudad o que ten&iacute;an una edad en la que su entorno hab&iacute;a cambiado y se sent&iacute;an solos&rdquo;, recuerda.
    </p><h2 class="article-text">Una actitud siempre abierta</h2><p class="article-text">
        Cuando Riccardo, de 33 a&ntilde;os, se mud&oacute; a Madrid en 2023 para cursar un m&aacute;ster ya ten&iacute;a algunos amigos en la capital. &ldquo;Mientras hac&iacute;a la maestr&iacute;a, donde s&iacute; que conoc&iacute; gente, trabajaba en una empresa, donde &eacute;ramos un grupo muy peque&ntilde;o de compa&ntilde;eros y no surgi&oacute; esa posibilidad de hacer planes fuera&rdquo;, relata.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el caso de Elena y Andrea, su interés común por la música coreana funcionó para romper el hielo y vertebrar una amistad que ahora va mucho más allá de la música</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero en su af&aacute;n por ampliar conexiones e integrarse en la cultura madrile&ntilde;a, adem&aacute;s de mantenerse receptivo a planes en el d&iacute;a a d&iacute;a, Riccardo se uni&oacute; a un curso de teatro de improvisaci&oacute;n y a una tertulia de poes&iacute;a, a la que lleg&oacute; de la mano de un amigo anterior. &ldquo;Esto a m&iacute; me ayud&oacute; mucho porque conoces a otras personas y te pones en situaciones nuevas. Hacer teatro en otro idioma fue desafiante para m&iacute; y es muy divertido&rdquo;, asegura &eacute;l, que es italiano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave del &eacute;xito social, seg&uacute;n su experiencia, reside en pensar m&aacute;s all&aacute; de uno mismo y entender que &ldquo;nuestra vida no es una burbuja, sino un oc&eacute;ano que va a unirse con otras personas&rdquo;. &ldquo;Doy mucho valor a tener buenas amistades, duraderas, que puedan ser sinceras y a largo plazo, aunque no es simple hay muchas posibilidades, todos esperan tener esas conexiones&rdquo;, se sincera Riccardo. &ldquo;Pero s&iacute;, en Madrid he hecho muy buenas amistades&rdquo;, resume antes de emprender un nuevo rumbo que le llevar&aacute; a instalarse en Praga, donde &ldquo;seguramente&rdquo; repita la estrategia que funcion&oacute; en Madrid.
    </p><h2 class="article-text">Tomar la iniciativa</h2><p class="article-text">
        A Irene, de 35 a&ntilde;os, le oprim&iacute;a la rutina entre semana: &ldquo;Trabajo-casa y casa-trabajo, gimnasio y poco m&aacute;s. Esperas al fin de semana para hacer algo con tus amigas y, lo t&iacute;pico, ya no es tan f&aacute;cil quedar, hay que coger cita de aqu&iacute; dos meses, hay otras prioridades, amigas que tienen otras responsabilidades, hijos... y al final ya no estamos tanto en la misma&rdquo;. Esa situaci&oacute;n, adem&aacute;s de su pasi&oacute;n por viajar, la llev&oacute; hace menos de un a&ntilde;o a dar un paso adelante, junto a su amiga Sandra, y lanzarse a organizar planes grupales en Barcelona para crear esos espacios de conexi&oacute;n entre mujeres que buscaban. <strong>&ldquo;</strong>Las dos somos muy extrovertidas y nos encanta viajar y conocer gente nueva y pensamos que en una ciudad tan din&aacute;mica ten&iacute;a que haber m&aacute;s chicas como nosotras&rdquo;, analiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con un <em>after work</em> un jueves en el que se presentaron diez chicas naci&oacute; <a href="https://www.instagram.com/somos__aura" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somos Aura</a>, una comunidad que ahora es tambi&eacute;n una empresa. &ldquo;Todos los viernes hacemos cenas tem&aacute;ticas en diferentes restaurantes, vamos a un coreano, a un tailand&eacute;s, por ejemplo, y son mesas en <em>petit comit&eacute;,</em> que dan pie a hablar. Tambi&eacute;n hacemos caminatas en la monta&ntilde;a en grupos m&aacute;s grandes, pero en todas las actividades siempre hay una o dos chicas pendientes de que ninguna se quede sola o no participe&rdquo;, explica, un modelo que ahora pretenden exportar a otras ciudades como Madrid o Val&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Esas mismas ganas de forjar &ldquo;amistades reales&rdquo; entre mujeres fueron las que movieron a Rebecca, junto a su amiga Cordelia, a crear <a href="https://www.instagram.com/lyncevents/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lync</a> en Madrid, tras mudarse desde Los &Aacute;ngeles y sentirse &ldquo;totalmente perdida y aislada&rdquo; durante meses. &ldquo;Conoc&iacute; a mi mejor amiga en el primer evento, conectamos instant&aacute;neamente. Noa es espa&ntilde;ola pero creci&oacute; en California, as&iacute; que tenemos esa conexi&oacute;n&rdquo;, cuenta Rebecca, que emprendi&oacute; su proyecto para dar un espacio seguro para ayudar a mujeres internacionales a crear lazos lejos de casa.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Compartir una afici&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cuarenta a&ntilde;os en la docencia, la jubilaci&oacute;n oblig&oacute; a Jos&eacute;, de 65, a enfrentarse a la p&eacute;rdida del roce constante con los compa&ntilde;eros, una rutina que sol&iacute;a derivar en buenas amistades de forma natural. &ldquo;Es cierto que puedes seguir viendo a los amigos, pero en un contexto diferente, antes no hac&iacute;a falta quedar, se daba por hecho que el lunes, martes, mi&eacute;rcoles&hellip;, estar&iacute;as desde las ocho de la ma&ntilde;ana a tres de la tarde. Hoy s&oacute;lo me relaciono con unas cuantas personas especiales de mi profesi&oacute;n, la mayor parte jubilados&rdquo;, confiesa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos vemos todas las semanas, compartimos libros, relatos y cañas, porque todos los miércoles, finalizada la clase, nos vamos a un bar de la urba a disertar sobre lo humano y lo divino (...) y nos reímos igual que si tuviéramos dieciséis años</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José</span>
                                        <span>—</span> 65 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para combatir ese cambio de rutinas y socializaci&oacute;n, Jos&eacute; decidi&oacute; inscribirse en un taller de escritura en su urbanizaci&oacute;n, en Villaviciosa de Od&oacute;n (Madrid). Un espacio que le ha permitido conectar con personas con &ldquo;vivencias e intereses paralelos&rdquo;: &ldquo;Nos vemos todas las semanas, compartimos libros, relatos y ca&ntilde;as, porque todos los mi&eacute;rcoles, finalizada la clase, nos vamos a un bar de la urba a disertar sobre lo humano y lo divino. Nos <em>whatsappeamos</em> con todas las noticias que nos llaman la atenci&oacute;n, y nos re&iacute;mos igual que si tuvi&eacute;ramos diecis&eacute;is a&ntilde;os&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, lo que comenz&oacute; como una afici&oacute;n por la lectura y la escritura se ha convertido tambi&eacute;n de alg&uacute;n modo en un pilar emocional y de conexi&oacute;n con otras personas. &ldquo;Creo que es una experiencia l&uacute;dica, aprender o profundizar en un <em>hobby,</em> fomentar las relaciones sociales, mover el cuerpo o el cerebro, el intelecto o el m&uacute;sculo, da lo mismo. Socializar, comunicarse con los dem&aacute;s, compartir tertulias, aprender de otros, al fin y a la postre, vivir con los dem&aacute;s&rdquo;, resume Jos&eacute;, aunque advierte que la amistad no es igual que en la juventud. &ldquo;Los amigos de la edad adulta cubren una necesidad concreta, sirven para acercarse al pr&oacute;jimo, tomarte una cerveza o un caf&eacute; mientras charlas animadamente de cuestiones de importancia relativa, porque la vida no se vive con la efusividad, la valent&iacute;a y la fuerza que se tiene con pocos a&ntilde;os&rdquo;, valora.
    </p><h2 class="article-text">Comunidad de viaje</h2><p class="article-text">
        Para Pilar, de 67 a&ntilde;os, la jubilaci&oacute;n no supuso un cierre sino precisamente un momento de apertura hacia una nueva forma de relacionarse a trav&eacute;s de excursiones y viajes grupales. &ldquo;Viajamos con el grupo de jubilados de la UGT de &Aacute;vila y la gente, la verdad, es muy abierta, muy simp&aacute;tica, hemos hecho un grupo majo, todos de una edad similar&rdquo;, afirma Pilar, que cuenta que los lazos creados en el grupo no se limitan a las excursiones, sino que tambi&eacute;n se labran en su propia ciudad. &ldquo;Nos juntamos y nos lo pasamos bien, nos comunicamos por WhatsApp y cuando se hacen actos en &Aacute;vila nos volvemos a ver y nos vamos a tomar una ca&ntilde;a. Tambi&eacute;n nos llamamos para preguntarnos c&oacute;mo estamos y, por ejemplo, si hago membrillo les llevo una tarrina cuando quedamos a tomar caf&eacute;&rdquo;, cuenta. Para ella el secreto est&aacute; en &ldquo;no aislarse en casa&rdquo;, porque salir y compartir un rato de risas es la mejor forma de seguir vinculada al presente en cualquier edad.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia y los testimonios coinciden: la amistad adulta requiere dedicaci&oacute;n y no llama a la puerta, se construye. Como aconseja la psic&oacute;loga Pe&ntilde;a, es clave &ldquo;no desistir cuando las situaciones no se dan como nos gustar&iacute;a y entender que las amistades son algo que dependen de diversos factores y no son siempre un proceso lineal con resultados inmediatos&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/amigos-30-funciona-hora-crear-nuevos-lazos_1_12960029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2026 20:53:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacer amigos más allá de los 30: ¿qué funciona a la hora de crear nuevos lazos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser la tía favorita: por qué es una figura tan importante para los niños y adolescentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fed31a8a-825b-48db-a013-233dc276650a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135432.jpg" width="1359" height="765" alt="Ser la tía favorita: por qué es una figura tan importante para los niños y adolescentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque siempre la ha tenido, el papel de la tía ha tomado en los últimos años una especial relevancia, y con carácter positivo: "Es como tener a ratos lo mejor de ser madre, pero con espacio y libertad"</p><p class="subtitle">El caso de Brooklyn Beckham o cómo se está rompiendo el estigma de los hijos que cortan la relación con sus padres</p></div><p class="article-text">
        Aunque despacio, los modelos de familia tradicionales se encuentran en pleno cambio. Ya no siempre hay figura paterna y materna o la hay por duplicado, los clanes ya no suelen ser tan extensos y los parentescos a veces no tienen nada que ver con la consanguinidad. Pero existe una figura que, aunque siempre la ha tenido, ahora ha tomado especial relevancia y con car&aacute;cter positivo: la t&iacute;a. Un papel muy importante tanto en la vida de quien lo ejerce como en la de sus sobrinos o sobrinas.
    </p><p class="article-text">
        Tania les saca 13 y 14 a&ntilde;os a los suyos, as&iacute; que su figura ha sido un poco la de hermana mayor pero con el extra de autoridad de una t&iacute;a: &ldquo;Fue una mezcla de juego, confianza absoluta y cari&ntilde;o que nunca tuvo fecha de caducidad&rdquo;, dice a elDiario.es. Cree que entre los tres se han influido en la manera de hablar, de percibir la realidad o el sentido del humor. Y considera que, aunque se llevan bien con el resto de miembros de la familia, &ldquo;lo nuestro es complicidad en estado puro: gui&ntilde;os, bromas internas, recuerdos que arrastramos desde su infancia y que siguen vivos sin necesidad de explicarlos. Es un lenguaje propio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay t&iacute;as que no pertenecen a la familia en s&iacute; misma. Un papel que quiz&aacute; representaba la &lsquo;madrina&rsquo; de anta&ntilde;o, un t&eacute;rmino que ya no conlleva connotaciones religiosas. Irene, por ejemplo, es la de la hija de una amiga, que no est&aacute; bautizada. Ese &lsquo;t&iacute;tulo&rsquo; le otorga la posibilidad de participar en la crianza de la ni&ntilde;a m&aacute;s si lo desea y, a efectos pr&aacute;cticos, es como una t&iacute;a. &ldquo;A m&iacute; una de las cosas que m&aacute;s ilusi&oacute;n me hac&iacute;a era poder estar ah&iacute; para llevarla a la biblioteca&rdquo;, comenta Irene, &ldquo;porque su padre es estadounidense y ella convive con los dos idiomas, con el ingl&eacute;s y el castellano. Entonces yo soy la que la lleva a por los libros en castellano. Y me apetec&iacute;a mucho revivir esa parte de mi infancia de la que ten&iacute;a tan buen recuerdo&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo nuestro es complicidad en estado puro: guiños, bromas internas, recuerdos que arrastramos desde su infancia y que siguen vivos sin necesidad de explicarlos. Es un lenguaje propio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tania</span>
                                        <span>—</span> tía
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tania evoca esas primeras experiencias con mucho cari&ntilde;o: &ldquo;Estrenos de cine, parques de atracciones, planes improvisados&hellip; Y aunque iba por ellos, yo lo disfrutaba igual. Me encantaba verles descubrir cosas que yo ya hab&iacute;a vivido y ver en sus caras ese asombro&rdquo;. A Irene le gustar&iacute;a llegar a ser &ldquo;esa t&iacute;a de confianza con la que pueda ir a un concierto, ver una expo, desayunar o dar un paseo&rdquo;. Tania ya ha alcanzado ese nivel: ahora los tres son adultos, poseen sus propias ideas y sus circunstancias, as&iacute; que debaten e incluso se pican un poco, pero &ldquo;nunca, jam&aacute;s, nos hemos enfadado&rdquo;, asegura, &ldquo;lo nuestro es un v&iacute;nculo que naci&oacute; solo, creci&oacute; sin esfuerzo y, a d&iacute;a de hoy, sigue siendo una de las cosas m&aacute;s bonitas que tengo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rub&eacute;n (nombre ficticio) ofrece la versi&oacute;n desde la otra parte. &Eacute;l ha crecido y guarda mucha relaci&oacute;n con tres hermanas directas de su madre, aunque con una de ellas mantiene un lazo m&aacute;s estrecho. &ldquo;Es una persona que me ha acompa&ntilde;ado desde la infancia en todas las etapas de mi vida y, por lo tanto, hemos podido tener tiempo y espacio para construir una relaci&oacute;n m&aacute;s cercana que va m&aacute;s all&aacute; de lo que ser&iacute;a una t&iacute;a, sino que para m&iacute; es como una segunda madre&rdquo;, declara. Hubo un momento clave en su historia, cuando &eacute;l estaba pasando por un momento duro y ella le abri&oacute; las puertas de su casa: &ldquo;Me ofreci&oacute; su intimidad y me brind&oacute; b&aacute;sicamente la oportunidad de irme a vivir con ella cuando realmente lo necesitaba y no ten&iacute;a medios materiales para hacerlo de otra manera hasta que los encontr&eacute; y pude comenzar una nueva etapa por mis propios medios&rdquo;, asegura, &ldquo;me ayud&oacute; completamente sin pedirme nada a cambio y sin condiciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para &eacute;l, sus t&iacute;as han sido esenciales en su formaci&oacute;n aunque tampoco las romantiza sin l&iacute;mites. &ldquo;Cuando se juntan son una verdadera mafia. Entonces tambi&eacute;n hay que estar alerta ah&iacute;. Hablamos de personas que son diferentes entre ellas y que operan bajo una orientaci&oacute;n o bajo un objetivo com&uacute;n y se parecen, pero cada una es cada una. Es decir, he tenido una relaci&oacute;n desigual con ellas&rdquo;, se&ntilde;ala. Aunque deja claro: &ldquo;Yo ser&iacute;a otra persona si no las hubiera tenido cerca y en particular si no hubiera recibido la ayuda y la comprensi&oacute;n que recib&iacute; cuando m&aacute;s lo necesitaba&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo sería otra persona si no las hubiera tenido cerca [a mis tías] y en particular si no hubiera recibido la ayuda y la comprensión que recibí cuando más lo necesitaba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rubén</span>
                                        <span>—</span> sobrino
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un nicho de mercado</h2><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, en redes sociales como Instagram o TikTok se ha viralizado la figura de la <a href="https://www.tiktok.com/@heyimhershy/video/7499013188864888110?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;t&iacute;a guay&rsquo; </a>entendida como una mujer independiente, con dinero y una existencia libre de ataduras. Muchos de los v&iacute;deos muestran a la protagonista en un ambiente tranquilo con un mensaje del tipo &ldquo;plan A: casada a los 25, casa a los 27, hijos a los 30&rdquo; y segundos despu&eacute;s de fiesta en un yate y la frase &ldquo;plan B: t&iacute;a guay&rdquo;. Un dato: ni siquiera es necesario tener sobrinos para considerarse parte del grupo.
    </p><p class="article-text">
        Se da sobre todo en el mundo anglosaj&oacute;n, d&oacute;nde ya en 2008 una mujer llamada Melanie Notkin comenz&oacute; a ganar dinero con la explotaci&oacute;n del concepto PANK, Professional Aunts No Kids (t&iacute;as trabajadoras sin hijos), acu&ntilde;ado por ella misma. En 2009 instituy&oacute; el d&iacute;a de la t&iacute;a (23 de julio), en 2011 public&oacute; su libro <em>Savvy Auntie: The Ultimate Guide for Cool Aunts, Great-Aunts, Godmothers, and All Women Who Love Kids</em> (Morrow) y en 2014 sac&oacute; sus memorias, tituladas <em>Otherhood: Modern Women Finding a New Kind of Happiness</em> (Seal Press/Penguin Canada 2014). Por supuesto, colabora en diversos medios, tiene una charla TED y da conferencias all&iacute; donde la reclamen. La &lsquo;t&iacute;a guay&rsquo; necesita ganarse el sueldo.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7499013188864888110"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En algunas publicaciones como Los Angeles Times <a href="https://www.latimes.com/entertainment-arts/story/2024-02-06/cool-aunt-social-media-pop-culture-tradwife-counter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consideran</a> este arquetipo como la oposici&oacute;n al de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/tradwives-peligros-antifeminismo-camuflado-amor-cuidados-empieza-llegar-espana_1_11550957.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>tradwife</em></a><em>,</em> ya que &ldquo;en un momento en que la autonom&iacute;a corporal de las mujeres se ve limitada por una serie de leyes antiaborto, la 't&iacute;a genial' ofrece un modelo de independencia sexual segura de s&iacute; misma&rdquo; y a&ntilde;ade que &ldquo;ofrece una alternativa crucial a las limitaciones de la familia nuclear. Para las adolescentes <em>queer,</em> una t&iacute;a estupenda puede ser una fuente de apoyo emocional y material&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la t&iacute;a molona de las redes sociales no deja de ser un personaje construido a base de clich&eacute;s que las marcas han convertido en un objetivo de ventas (&lsquo;en su d&iacute;a, reg&aacute;lale X&rsquo;), pero, sepultada bajo todo el peso del turbocapitalismo, reside la figura en la que se inspira.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto espa&ntilde;ol existen pioneras en crear contenido sobre este tema en redes como la actriz y presentadora c&aacute;ntabra Teresa Gareche, que s&iacute; se identifica como <em>&ldquo;cool aunt&rdquo;</em>. Despu&eacute;s de cumplir los 30 a&ntilde;os, se separ&oacute; de su &uacute;ltima pareja y se le quitaron las ganas de &ldquo;seguir jugando a los roles tradicionales&rdquo;, aunque no esperaba convertirse en una &ldquo;solterita de oro&rdquo; como ha sucedido. &ldquo;He dejado de centralizar mi vida en el amor rom&aacute;ntico y ahora me dedico a tratar de vivir en paz, con pareja o sin ella. Estoy enamorada de mi trabajo y de mi red de seguridad. Disfruto siendo cuidada y cuidando de mis amigos, familia y principalmente de mi sobrina&rdquo;. Uno de los <a href="https://www.instagram.com/reel/DEAljDDuAW0/?igsh=MmFibW0yeWR5cXJ6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>posts</em></a><a href="https://www.instagram.com/reel/DEAljDDuAW0/?igsh=MmFibW0yeWR5cXJ6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> fijados</a> en su panel de Instagram es el de &lsquo;Mandamientos para ser una t&iacute;a guay'.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La &#039;tía genial&#039; ofrece una alternativa crucial a las limitaciones de la familia nuclear. Para las adolescentes queer, una tía estupenda puede ser una fuente de apoyo emocional y material</p>
          </div>

  </blockquote><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DEAljDDuAW0/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Los l&iacute;mites de la t&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Para Teresa Gareche, este rol es parecido a ser &lsquo;padre ausente&rsquo;: &ldquo;T&uacute; te encargas de consentir y su madre se come los marrones de educar y re&ntilde;ir. La diferencia es que siendo &lsquo;t&iacute;a guay&rsquo; act&uacute;as intentando hacer de mediadora para facilitar la labor de la maternidad a tu hermana, no aprovechando para quedar por encima como un &lsquo;santo var&oacute;n&rdquo;. Sin embargo, en todas las relaciones familiares, y esta no pod&iacute;a ser menos, a veces el l&iacute;mite de implicaci&oacute;n permitido no est&aacute; muy claro y se puede caer en el intrusismo.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.psicologabcn.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ainhoa Plata</a> expone una regla muy b&aacute;sica y f&aacute;cil de seguir para evitar conflictos: &ldquo;Acompa&ntilde;ar sin invadir. Es importante respetar siempre las normas que ponen los padres&rdquo;. Adem&aacute;s, apunta que &ldquo;a una t&iacute;a no le corresponde desautorizar, ni imponer sus criterios, ni entrar a corregir o a educar en aspectos que competen directamente a los padres&rdquo;. Salvo algunas excepciones con circunstancias muy espec&iacute;ficas, ella percibe que la figura es positiva &ldquo;cuando existe un buen v&iacute;nculo entre los padres y sus propios hermanos. Del mismo modo, tiende a ser negativa cuando la relaci&oacute;n entre ellos es conflictiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Acompañar sin invadir. Es importante respetar siempre las normas que ponen los padres</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ainhoa Plata</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n tambi&eacute;n puede cambiar cuando la t&iacute;a se convierte en madre. Ver&oacute;nica (nombre ficticio) cuenta: &ldquo;Yo era la que llegaba y jugaba horas a lo que ellos quer&iacute;an, pero luego me iba a mi casa y pod&iacute;a descansar. O si ten&iacute;an alguna rabieta yo no ten&iacute;a que ser la encargada de solucionarlo del todo si se iba de las manos&rdquo;. Pero cuando nacieron sus propios hijos, se le hizo imposible compaginar los dos roles: &ldquo;Ya no ten&iacute;a tantas fuerzas para llegar y tirarme al suelo o ponerme a jugar al &lsquo;pilla pilla&rsquo;. Eso me tocaba hacerlo con los m&iacute;os pero sin poder &lsquo;descansar&rsquo; al irme a casa&rdquo;. Asegura que no cambiar&iacute;a para nada su situaci&oacute;n pero &ldquo;s&iacute; es cierto que, por mi vivencia, ser t&iacute;a era m&aacute;s divertido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es posible compaginar ambos papeles cuando sobrinos e hijos son a&uacute;n peque&ntilde;os? Plata explica que no es sencillo. &ldquo;No puedes estar en un mismo juego y, por un lado, ser la t&iacute;a que lo permite todo y, por otro, ser la madre que est&aacute; marcando l&iacute;mites&rdquo;, afirma. &ldquo;Ah&iacute; aparece un dilema natural: tu hijo puede sentirse tratado de forma diferente, o puede no entender por qu&eacute; con su primo hay m&aacute;s permisividad&rdquo;. Para ella no es incompatible ser la t&iacute;a enrollada con tener un hijo propio pero, obviamente, es m&aacute;s f&aacute;cil cuando ambas condiciones no coinciden en el tiempo: &ldquo;Todo cambia cuando la maternidad entra en escena&rdquo;. De hecho, la psic&oacute;loga comenta que cuando sus sobrinos eran peque&ntilde;os a&uacute;n no ten&iacute;a hijos, lo que le permiti&oacute; &ldquo;disfrutar de lo mejor de la maternidad sin todas sus responsabilidades y cargas. B&aacute;sicamente es como tener a ratos lo mejor de ser madre, pero con espacio y libertad. Y eso, la verdad, &iexcl;es la ca&ntilde;a!&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 21:30:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ser la tía favorita: por qué es una figura tan importante para los niños y adolescentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Adolescentes,familias,Amistad,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Ahora casi todos los planes incluyen gastar dinero": por qué hemos cambiado las quedadas sencillas por las experiencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2de7bf7-cd91-4304-9a76-b037d3d1ee43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Ahora casi todos los planes incluyen gastar dinero&quot;: por qué hemos cambiado las quedadas sencillas por las experiencias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La socialización actual está mediada por la oferta de ocio comercializado. Lo que antes era un encuentro más espontáneo y simple se ha convertido en una experiencia “de catálogo” y casi siempre con un precio
</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><p class="article-text">
        Salir a pasar el rato con amigos sol&iacute;a implicar hacer planes sencillos como tomar algo en un bar, dar un paseo, reunirse en casa o charlar sin grandes pretensiones. Era una socializaci&oacute;n m&aacute;s espont&aacute;nea, m&aacute;s libre de compromisos y menos dependiente de que todo estuviera organizado.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, muchas de las experiencias sociales han evolucionado hacia planes m&aacute;s elaborados, que incluyen un ambiente diferente y, a menudo, un precio concreto. &ldquo;Antes qued&aacute;bamos en casa de alguna amiga o sal&iacute;amos simplemente a pasear, ahora casi todos los planes incluyen gastar dinero: cenas, <em>escape rooms, </em>conciertos o experiencias tem&aacute;ticas&rdquo;, cuenta Carolina, estudiante de 23 a&ntilde;os. &ldquo;A veces solo quiero hacer algo sencillo, pero da la sensaci&oacute;n de que si no hay un plan especial, no es suficiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, lo que antes eran simples reuniones, ahora parece haber derivado en eventos sociales que pueden ir desde el espect&aacute;culo de jazz con cientos de velas artificiales, talleres para hacer cer&aacute;mica y velas con una copa de vino o <em>escape rooms,</em> hasta restaurantes ambientados en el Cluedo.
    </p><p class="article-text">
        Beatriz Mart&iacute;n Padura, directora general de Fundaci&oacute;n Fad Juventud, explica que las experiencias inmersivas permiten compartir intereses, generar pertenencia y fortalecer v&iacute;nculos. Tras la pandemia, muchas personas han buscado <a href="https://www.eldiario.es/era/reconecta-amigos-si-sientes-seis-formas-hacerlo-si-ocupado_1_12805800.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconectar con amigos</a> &ldquo;pero de una forma que fuera m&aacute;s all&aacute; de lo cotidiano&rdquo;. Este tipo de planes ha impulsado la popularidad de actividades m&aacute;s organizadas y experienciales, que siempre combinan emoci&oacute;n, creatividad y participaci&oacute;n activa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces solo quiero hacer algo sencillo, pero da la sensación de que si no hay un plan especial, no es suficiente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carolina, 23 años</span>
                                        <span>—</span> estudiante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La llamada &ldquo;econom&iacute;a de la experiencia&rdquo; ha hecho que el ocio sea un producto m&aacute;s dentro del mercado, incentivado <a href="https://www.eldiario.es/era/imposible-llegar-atrofiado-capacidad-disfrutar-grandes-planes_1_12508495.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por las redes sociales, la viralidad</a> y la b&uacute;squeda de conexi&oacute;n genuina. Sin embargo, este nuevo modelo tambi&eacute;n plantea dilemas como el aumento del consumismo o la p&eacute;rdida de espontaneidad, e insta a la necesidad de lograr el <a href="https://www.eldiario.es/era/imposible-llegar-atrofiado-capacidad-disfrutar-grandes-planes_1_12508495.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">equilibrio entre lo digital y lo presencial</a>, entre lo simple y lo espectacular.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; este cambio?</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los resultados del <a href="https://www.gensler.com/gri/immersive-industry-report-2025" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gensler Research Institute</a>, los consumidores de experiencias buscan principalmente &ldquo;interactividad, singularidad y entornos dise&ntilde;ados espec&iacute;ficamente&rdquo;. Es decir, la principal atracci&oacute;n no es solo el contenido, sino la posibilidad de participar activamente, de sentir que se forma parte de algo &uacute;nico. Santiago Santamar&iacute;a, vicepresidente global de Comunicaci&oacute;n, Relaciones P&uacute;blicas e Institucionales de la plataforma de reservas Fever, confirma una tendencia en la que &ldquo;cada vez m&aacute;s personas buscan actividades que combinen cultura, diversi&oacute;n y emoci&oacute;n. Ya no se trata solo de pasar el rato, sino de crear recuerdos&rdquo;. Y apunta que son sobre todo las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, como la Z, las que se mueven por esta l&oacute;gica: &ldquo;No buscan tanto consumir, sino vivir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Santamar&iacute;a destaca entre los beneficios de estas formas de ocio &ldquo;la construcci&oacute;n de identidad y comunidad&rdquo;. Asegura, adem&aacute;s, que lo que se entiende por este concepto es &ldquo;aquello que transforma al p&uacute;blico en protagonista activo, lo integra en la narrativa o entorno mediante tecnolog&iacute;a, dise&ntilde;o sensorial y creatividad&rdquo;. En esta se incluyen exposiciones interactivas, espect&aacute;culos audiovisuales, teatro inmersivo o realidad virtual. Adem&aacute;s, las nuevas tecnolog&iacute;as, afirma, (realidad virtual, aumentada, dise&ntilde;os inmersivos) permiten crear experiencias m&aacute;s sofisticadas, interactivas, que &ldquo;hagan sentir dentro&rdquo; del entorno. Por ejemplo, un <a href="https://www.nature.com/articles/s41599-023-02485-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo cient&iacute;fico reciente</a> habla de c&oacute;mo el teatro inmersivo y las tecnolog&iacute;as XR (todas las tecnolog&iacute;as inmersivas que fusionan el mundo real con el digital) permiten un tipo de experiencia m&aacute;s individualizada y participativa.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s por las mismas parece crecer a&ntilde;o a a&ntilde;o, seg&uacute;n el <a href="https://www.globalgrowthinsights.com/es/market-reports/augmented-and-virtual-reality-market-100528" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de Global Growth Insights. En Jap&oacute;n, por ejemplo, una <a href="https://www.dentsu.co.jp/en/news/release/2024/1031-010807.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> de Dentsu Inc. revel&oacute; que el 65.3% de los j&oacute;venes de 10 a 19 a&ntilde;os hab&iacute;an usado alg&uacute;n &ldquo;servicio de medios inmersivos&rdquo; y que algunos lo usan como herramienta de socializaci&oacute;n. Entre ellas, se incluyen algunas como teatro inmersivo, exposiciones de arte inmersivas y experienciales, realidad aumentada/virtual basada en localizaci&oacute;n, audio inmersivo, rol en vivo,&nbsp;atracciones tem&aacute;ticas y <em>escape rooms.</em> En el caso de las &uacute;ltimas, seg&uacute;n los <a href="https://roomescapeartist.com/2024/12/29/us-escape-room-industry-report-december-2024/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> de diciembre de 2024 sobre la industria de <em>escape rooms</em> en EEUU puede verse c&oacute;mo tras una d&eacute;cada de r&aacute;pido crecimiento, el sector se ha estabilizado alrededor de 2.000 instalaciones en todo el pa&iacute;s.  
    </p><p class="article-text">
        Padura explica que, adem&aacute;s de esto, existe tambi&eacute;n una din&aacute;mica de compartir experiencias, &ldquo;vivencias para contar&rdquo;, que va m&aacute;s all&aacute; del simple hecho de quedar, y las redes sociales son las principales impulsoras de esto: &ldquo;Si una actividad es m&aacute;s<em> instagrameable, </em>compartible, etc., puede tener m&aacute;s atractivo&rdquo;. Este &ldquo;descubrimiento cultural es tambi&eacute;n f&aacute;cilmente accesible gracias a las redes sociales&rdquo; y en concreto, plataformas como TikTok o Instagram &ldquo;son clave para que estas audiencias se enteren de experiencias inmersivas&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7528506736588672278"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">El 'temor' a perderse los planes del momento</h2><p class="article-text">
        Padura advierte de que tambi&eacute;n existen riesgos asociados a esta tendencia social. Uno de ellos es la &ldquo;p&eacute;rdida de autenticidad: cuando el objetivo se centra en mostrar en lugar de vivir, la experiencia pierde su sentido original&rdquo;. A esto se le a&ntilde;ade, contin&uacute;a, la &ldquo;presi&oacute;n est&eacute;tica&rdquo; que tiene como consecuencia una necesidad de proyectar una vida &ldquo;interesante&rdquo;, lo que lleva tambi&eacute;n a&nbsp;un estado de ansiedad y comparaci&oacute;n constante. De la viralizaci&oacute;n de este tipo de &ldquo;planes completos&rdquo;, de alguna manera &ldquo;se acaba elevando el est&aacute;ndar de ocio, excluyendo econ&oacute;micamente a quienes no pueden permit&iacute;rselo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, &ldquo;la abundancia de oferta liderada por el algoritmo de las plataformas sociales, genera un fen&oacute;meno psicol&oacute;gico conocido como FOMO (<em>Fear Of Missing Out</em>): el miedo a quedarse fuera&rdquo;. &ldquo;Esta sensaci&oacute;n de que hay que aprovecharlo todo puede contribuir de una forma sutil a otra presi&oacute;n, la social, para <em>consumir ocio</em>, incluso si no se desea realmente&rdquo;. Joel, estudiante de 22 a&ntilde;os, lo percibe as&iacute;: &ldquo;A veces siento que hago planes muy simples y me da como pena, porque veo a gente en Instagram haciendo cosas incre&iacute;bles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se acaba elevando el estándar de ocio, excluyendo económicamente a quienes no pueden permitírselo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz Martín Padura</span>
                                        <span>—</span> directora general de Fundación Fad Juventud
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">C&oacute;mo todo esto lleva al consumo</h2><p class="article-text">
        El auge de las nuevas ofertas de planes de ocio&nbsp;no solo ha transformado la forma en que los j&oacute;venes se divierten, sino tambi&eacute;n la manera en que entienden el consumo. Estas experiencias suelen tener un coste mayor que los planes tradicionales. Una sesi&oacute;n de <em>escape room,</em> por ejemplo, ronda un precio de 30 euros en Espa&ntilde;a. Y las actividades que mezclan manualidades con consumo de bebidas o comida, pueden rondar los 20 euros por persona. De la mano de su popularidad y viralidad, estos planes conllevan que la exigencia de los consumidores se vuelva mayor. Sin embargo, hay j&oacute;venes que parecen dispuestos a asumir dichos precios, siempre que la calidad lo justifique.
    </p><p class="article-text">
        Juan, estudiante de 22 a&ntilde;os, confiesa: &ldquo;A m&iacute; me encantan y yo me puedo gastar dinero f&aacute;cilmente cada semana en un tipo de actividad de estas&rdquo;. Carolina, por su parte, afirma que le &ldquo;gusta porque hay m&aacute;s opciones, pero tambi&eacute;n creo que vivimos en una sociedad bastante consumista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que esperan no es solo una buena experiencia de uso, sino una inversi&oacute;n que tenga sentido para&nbsp;la generaci&oacute;n Z, en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, est&eacute;ticos o emocionales. En ese equilibrio, la relaci&oacute;n calidad-precio se impone como el criterio m&aacute;s citado: 59,2%, seg&uacute;n el <a href="https://observatoriogenz.com/docs/informe-genz.pdf" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio GEN Z</a> de la Universidad Europea, lo que confirma que eval&uacute;an si lo que reciben compensa lo que pagan.
    </p><p class="article-text">
        Y es que esta propensi&oacute;n hacia lo experiencial ya no s&oacute;lo transforma la manera de socializar, sino tambi&eacute;n el modelo de consumo. Datos de una <a href="https://www.ey.com/en_gl/people/ey" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> de EY indican que, incluso en tiempos de incertidumbre econ&oacute;mica, los consumidores mantienen su gasto en entretenimiento local y en vivo. La raz&oacute;n parece clara: estas experiencias se perciben como inversiones emocionales, no como gastos superfluos. Adem&aacute;s, seg&uacute;n el <a href="https://www.gensler.com/gri/immersive-industry-report-2025" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gensler Research Institute</a>, el valor percibido<em> (&ldquo;value for money&rdquo;)</em> se ha convertido en una prioridad, ya que los usuarios esperan que el coste refleje una experiencia de calidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces siento que hago planes muy simples y me da como pena, porque veo a gente en Instagram haciendo cosas increíbles</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joel</span>
                                        <span>—</span> 22 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Padura explica que el &ldquo;efecto algor&iacute;tmico&rdquo; de estos planes empuja al consumo por cuatro v&iacute;as que se entrelazan y se refuerzan entre s&iacute;. La primera es &ldquo;la facilidad para descubrir nuevos planes, ya que las plataformas digitales muestran de manera constante actividades atractivas, eventos exclusivos o productos de moda que invitan a probar cosas nuevas&rdquo;. La segunda tiene que ver con la comparaci&oacute;n constante con el grupo digital donde cada persona mide su nivel de diversi&oacute;n o &eacute;xito en funci&oacute;n de lo que ve en las redes. La tercera es la viralizaci&oacute;n de experiencias caras que elevan el est&aacute;ndar de ocio mostrando un estilo de vida dif&iacute;cil de mantener y, finalmente, el miedo a la exclusi&oacute;n social, que lleva a muchos j&oacute;venes a participar en estas din&aacute;micas de consumo para no quedarse fuera de su entorno social o digital
    </p><p class="article-text">
        Joel confiesa que &ldquo;estar&iacute;a dispuesto a gastar m&aacute;s dinero de lo habitual en una experiencia inmersiva, aunque no lo har&iacute;a con frecuencia. Normalmente, son actividades que realmente merecen la pena, as&iacute; que entiendo que su precio sea un poco m&aacute;s elevado. Si s&eacute; que el coste extra se refleja en una experiencia de calidad, en la que voy a disfrutar y pasarlo bien, entonces s&iacute; me compensa pagar m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La alternancia y universalidad como clave</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Es importante que la relaci&oacute;n entre amigos no dependa exclusivamente de 'hacer cosas especiales', porque el v&iacute;nculo puede quedar condicionado a que haya 'planazo&rdquo;, explica Padura, quien adem&aacute;s cree que es &ldquo;absolutamente posible&rdquo; seguir quedando sin plan y es m&aacute;s saludable hacerlo. &ldquo;De hecho, encontrar un equilibrio probablemente sea lo m&aacute;s sostenible socialmente y emocionalmente&rdquo;, aclara. Una alternancia, en este contexto, &ldquo;puede ser la clave&rdquo;. Algunos d&iacute;as planes m&aacute;s 'simples' e improvisados, otros d&iacute;as, experiencias m&aacute;s estructuradas. &ldquo;El ocio sostenible es aquel que no exige un planazo constante para sentirse bien&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Ante esto, &ldquo;la espontaneidad sigue teniendo un valor profundo: permite relajarse, liberar presi&oacute;n y conectar desde lo cotidiano&rdquo;. As&iacute;, una charla, un caf&eacute; o un paseo pueden seguir siendo espacios de intimidad y bienestar. Juan confiesa que a &eacute;l y a su grupo de amigos les  &ldquo;gustan cosas sencillas como jugar un partido, pasar tiempo juntos en casa&rdquo;. &ldquo;Y aunque probemos de vez en cuando algo diferente, en general seguimos disfrutando de planes simples y divertidos, casi como ni&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esto, tal y como explica Padura, es una v&iacute;a a lo que se denomina como &ldquo;ocio sostenible&rdquo;, basado en la democratizaci&oacute;n del disfrute a trav&eacute;s de la accesibilidad econ&oacute;mica, la no dependencia &uacute;nicamente del espect&aacute;culo y el gasto, el equilibrio entre lo digital y lo presencial, y lo experiencial con lo simple. Sin embargo, existe una paradoja, ya que &ldquo;las experiencias inmersivas pueden tanto unir como aislar&rdquo;. Cuando se viven colectivamente (en grupos, eventos o espacios f&iacute;sicos) fomentan el encuentro real pero al trasladarlas al terreno puramente digital, pueden reforzar el aislamiento. El riesgo aparece cuando la tecnolog&iacute;a sustituye al contacto humano en lugar de complementarlo. Pasar horas en entornos virtuales puede ofrecer una sensaci&oacute;n de pertenencia, pero tambi&eacute;n encerrar al individuo en una 'burbuja sensorial'. El verdadero desaf&iacute;o, seg&uacute;n Santamar&iacute;a &ldquo;no est&aacute; en renunciar a la innovaci&oacute;n, sino en mantener la dimensi&oacute;n humana de la experiencia. La inmersi&oacute;n debe ser un medio, no un fin&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Del Peso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jan 2026 23:01:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Ahora casi todos los planes incluyen gastar dinero": por qué hemos cambiado las quedadas sencillas por las experiencias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Amistad,Nuevas generaciones,Tendencias,Planes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | “A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla  [R]]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-ver-si-vemos-amigos-resumirse-vida-no-compartirla-r_132_12865480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a34924d-9745-49a3-92f6-6da46f9a79d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | “A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla  [R]"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Volvemos a escuchar un episodio en el que se reflexiona sobre la amistad como una tarea más, como algo más que agendas en un día  a día en el que no tenemos tiempo para nada 
</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/a-ver-si-nos-vemos-amigos-para-resumirse-la-vida-no-para-compartirla-r/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="“A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla [R]"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Este episodio nace de la conversaci&oacute;n que generan los grandes temas que tocan en teclas emocionales&hellip; Y, en estas fechas, volvemos a &eacute;l. La amistad como una tarea, como una obligaci&oacute;n m&aacute;s que agendar y a la que prestar atenci&oacute;n. No un lugar en el que fluir, en el que moverse de una manera c&oacute;moda. &iquest;Un esfuerzo m&aacute;s en una era en la que no tenemos tiempo para nada. A lo mejor este tema de hoy te suena porque el periodista Juanjo Villalba ha publicado hace unos d&iacute;as en <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> un art&iacute;culo llamado: <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La cultura de quedar para ponerse al d&iacute;a con amigos: por qu&eacute; ya no compartimos la vida, nos la resumimos</a>. Hablamos con &eacute;l, para reflexionar acerca de las razones que llevan a que este tema sea tan compartido y tan le&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos tambi&eacute;n con Dani, Eva y Mari Carmen. Tienen edades diferentes, viven en ciudades distintas y est&aacute;n en momentos vitales que nada tienen que ver. Lo que les une, lo que tienen en com&uacute;n, es una preocupaci&oacute;n, una inquietud&hellip; En torno a la amistad. Al tiempo que le dedican y la presencia que tiene en su vida.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;*** Este episodio se emiti&oacute; por primera vez el 5 de diciembre de 2025 ***
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Env&iacute;anos una nota de voz por Whatsapp</strong> cont&aacute;ndonos <strong>alguna historia que conozcas</strong> o <strong>alg&uacute;n sonido</strong> que tengas cerca y que te llame la atenci&oacute;n. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. <strong>Gu&aacute;rdanos en la agenda como &ldquo;Un tema Al d&iacute;a</strong>&rdquo;. El n&uacute;mero es el <strong>699 518 743</strong>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos cap&iacute;tulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelaci&oacute;n respecto al resto de lectores. Recibir&aacute;s el enlace en tu correo electr&oacute;nico en el bolet&iacute;n del Adelanto de noticias.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si no eres socio/a, el episodio est&aacute; disponible&nbsp;<strong>a primera hora de la ma&ntilde;ana en cualquier aplicaci&oacute;n</strong>&nbsp;que uses habitualmente.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/54Vnd9qwrTaINwzCkTTIWO?si=dwfgtj3_QNC8ZyKejFcSjQ&amp;dl_branch=1&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/un-tema-al-d%C3%ADa/id1586302997" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-un-tema-al-dia_sq_f11360990_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ivoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Podimo </a></li>
                                    <li><a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=7b609ffcf1&amp;e=37e93612d2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amazon Music</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/fdb7ac24-1c3a-4a0d-b03b-ada400b2e7a1/161b26db-5f85-42a9-abc8-ada6008a528b/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Feed RSS</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &#9654; Acu&eacute;rdate de suscribirte al podcast 'Un tema al d&iacute;a' en tu app para que te lleguen autom&aacute;ticamente los nuevos cap&iacute;tulos. Es gratis.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Tendr&aacute;s disponibles tambi&eacute;n todas las entregas de 'Un tema Al d&iacute;a' en&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es/aldia</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Luis Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-ver-si-vemos-amigos-resumirse-vida-no-compartirla-r_132_12865480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jan 2026 07:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | “A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla  [R]]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la dificultad para quedar con amigos a la obsesión por nuestras caras: las tendencias que dominaron la conversación en 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/dificultad-quedar-amigos-obsesion-caras-tendencias-dominaron-conversacion-2025_129_12878038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/add82474-e134-4ddd-a258-f8ae2f0432b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la dificultad para quedar con amigos a la obsesión por nuestras caras: las tendencias que dominaron la conversación en 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Los temas incómodos sobre los que reflexionamos este año, que explican cómo vivimos
</p><p class="subtitle">Las 25 historias más leídas de elDiario.es en 2025</p></div><p class="article-text">
        Si la palabra del 2025 <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arancel-palabra-define-ano-2025-fundeurae_1_12851890.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha sido &lsquo;arancel&rsquo;</a>, seg&uacute;n la RAE, junto a finalistas como apag&oacute;n, papa o macroincendio, el resultado que sale de una breve encuesta improvisada a diferentes personas sobre qu&eacute; palabra define su a&ntilde;o dista mucho, con resultados como &ldquo;ansiedad&rdquo;, &ldquo;amigas&rdquo;, &ldquo;trabajo&rdquo;, &ldquo;mudanza&rdquo;, &ldquo;burocracia&rdquo;, &ldquo;oposici&oacute;n&rdquo; o &ldquo;supervivencia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque, como defiende Juanlu S&aacute;nchez, <a href="https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-politica_132_12473045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todo es pol&iacute;tica</a>, la conversaci&oacute;n no siempre gira en torno a partidos y resultados electorales, la mayor&iacute;a de las veces hablamos de lo que afecta directamente a nuestra vida. Desde la forma en la que trabajamos, a c&oacute;mo nos relacionamos, educamos a nuestros hijos, consumimos o gestionamos el estr&eacute;s... Muchos de estos temas han marcado la conversaci&oacute;n este a&ntilde;o. Recordamos los once abordados en <a href="https://www.eldiario.es/era/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ERA</a> que mejor reflejan las preguntas que nos hemos hecho como sociedad.
    </p><h2 class="article-text">Sobrepasadas por el trabajo</h2><p class="article-text">
        Este iba a ser el a&ntilde;o de la jornada laboral de 37,5 horas semanales, pero mientras esas dos horas y media de descanso se atragantaron a ciertos sectores pol&iacute;ticos y empresariales, pensadores y expertos insisten en repensar c&oacute;mo trabajamos. &ldquo;La historia moderna del trabajo est&aacute; totalmente separada de la realidad y constituye un fracaso de la imaginaci&oacute;n que nos ha empujado a una rutina diaria agotadora, estamos hartos&rdquo;, analiza <a href="https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la periodista estadounidense Brigid Schulte,</a> autora de <em>Over Work,</em> libro con el que quer&iacute;a demostrar que no es necesario elegir entre tener &eacute;xito laboral y tener vida. &iquest;Y si nuestro pr&oacute;ximo acto de resistencia fuera descansar? <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-filosofo-libertad-ver-descansar-pierna-suelta-no-moverse-pollos-cabeza_1_12438063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El fil&oacute;sofo Juan Evaristo</a> propone en <em>El derecho a las cosas bellas</em> parar como acto revolucionario, una apuesta por el descanso de las personas y su bienestar.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; tiempo libre?</h2><p class="article-text">
        Con las redes sociales saturadas con <a href="https://www.eldiario.es/era/imposible-llegar-atrofiado-capacidad-disfrutar-grandes-planes_1_12508495.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuestas de planes espectaculares,</a> a cada cual m&aacute;s original, el ocio se ha convertido en una forma m&aacute;s de rendimiento social, en una lista de experiencias que tachar, generando presi&oacute;n y frustraci&oacute;n en lugar de tranquilidad y disfrute real. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo no vas a aprovechar cada minuto?&rdquo;. Esta manera de consumir el tiempo libre, que te hace sentir mal por quedarte en casa, es la causante del FOMO (Fear Of Missing Out) o miedo a estar perdi&eacute;ndose algo. Incluso cuando por fin llegan las vacaciones, la urgencia por <a href="https://www.eldiario.es/era/ansiedad-vacaciones-urgencia-descansar-no-deja-desconectar_129_12489786.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;descansar bien&rdquo; puede convertirse en una fuente de ansiedad</a>: planificamos, comparamos y anticipamos tanto la desconexi&oacute;n que no logramos deshacernos del estr&eacute;s cotidiano. Especialmente en verano, pero tambi&eacute;n en <a href="https://www.eldiario.es/nidos/odio-navidades-madre-mujeres-agotadas-carga-trabajo-durante-fiestas_1_12852058.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Navidad</a> o en otras festividades, <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-ocio-vacaciones-forma-agotamiento_1_12529641.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la comparaci&oacute;n y la autoexigencia</a> derivada de las redes nos deja m&aacute;s preocupados por hacer algo memorable que por descansar o disfrutar honestamente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h2 class="article-text">Agendar la amistad</h2><p class="article-text">
        Como consecuencia de todo lo anterior, el espacio reservado para los amigos ha sido uno de los temas que m&aacute;s han dado que hablar este 2025. Escribimos la amistad con may&uacute;sculas, pero el peso simb&oacute;lico que le damos a esta red no siempre tiene cabida <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en unas agendas tan apretadas:</a> cada vez m&aacute;s adultos perciben que sus amigos han pasado de ser parte de la vida cotidiana a un compromiso calendarizado. Incluso las personas con una vida social muy activa pueden sentirse solas si no disfrutan del <a href="https://www.eldiario.es/era/reconecta-amigos-si-sientes-seis-formas-hacerlo-si-ocupado_1_12805800.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tiempo de calidad o la intimidad</a> que necesitan. Entre otras cosas, esto tambi&eacute;n se debe a esa <a href="https://www.eldiario.es/era/conectados-no-acompanados-aprendimos-contar-no-compartimos-vida-resumimos_1_12820292.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hiperconectividad</a> que nos permite estar en contacto constante: &ldquo;Si te lo puedo contar por audio, ya no hace falta que quedemos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">IA &iacute;ntima</h2><p class="article-text">
        Si en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la inteligencia artificial empezaba a mostrar sus capacidades t&eacute;cnicas, en 2025 se ha convertido en <a href="https://www.eldiario.es/era/escribir-mail-espinoso-consultas-salud-problema-delegar-chatgpt-decisiones-dia-dia_1_12275222.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una presencia cotidiana.</a> Como ayudante de trabajo que organiza calendarios o redacta emails, como gu&iacute;a en viajes, pero tambi&eacute;n como asesor sanitario que interpreta s&iacute;ntomas o incluso como compa&ntilde;&iacute;a capaz de establecer <a href="https://www.eldiario.es/era/caso-gente-relacion-bot-quiero-vuelva-chloe_1_11981488.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una relaci&oacute;n de amistad o amorosa,</a> todo un sue&ntilde;o cumplido de la ciencia ficci&oacute;n. Esta cercan&iacute;a ha abierto debates sobre soledad, delegaci&oacute;n de responsabilidades e intimidad, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; el l&iacute;mite?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Repensar la pareja</h2><p class="article-text">
        Las relaciones de parejas de carne y hueso tambi&eacute;n han dado de qu&eacute; hablar este a&ntilde;o. Las nuevas generaciones se acercan al amor y a las relaciones desde otra perspectiva y, especialmente para las mujeres, tener pareja ya no es un fin en s&iacute; mismo, ni hay que conformarse o <a href="https://www.eldiario.es/era/han-convertido-relaciones-diferencia-edad-red-flag-jovenes_1_12259368.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aceptar patrones antes normalizados.</a> La conversaci&oacute;n sobre <a href="https://www.eldiario.es/era/no-hijo-novio-trabajo-emocional-relaciones-pasa-factura-mujeres_1_12559410.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el</a><a href="https://www.eldiario.es/era/no-hijo-novio-trabajo-emocional-relaciones-pasa-factura-mujeres_1_12559410.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> mankeeping,</em></a><em> </em>la presi&oacute;n por cumplir roles tradicionales de cuidado emocional, el heteropesimismo y la fatiga que genera sostener relaciones desequilibradas han impulsado un replanteamiento de prioridades que lleva a muchas a <a href="https://www.eldiario.es/era/hay-mujeres-quieren-salir-hombres-jovenes_1_12830273.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preferir parejas m&aacute;s j&oacute;venes</a>, a practicar el <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sophie-gilbert-feministas-quieran-convertirse-tradwife-grandes-retos-modernidad_128_12847759.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">celibato voluntario</a> o, directamente, a replantearse la idea de tener pareja. De hecho, uno de los art&iacute;culos m&aacute;s virales al respecto,<em> </em><a href="https://www.vogue.com/article/is-having-a-boyfriend-embarrassing-now" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Is Having a Boyfriend Embarrassing Now?</em></a><em> </em>(&iquest;Es vergonzoso tener novio hoy en d&iacute;a?), de la edici&oacute;n brit&aacute;nica de Vogue, defiende que &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/intente-esposa-moderna-dice-nuevo-disco-lily-allen-exigencias-relaciones_129_12747530.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estar obsesionada con tener novio</a> te hace parecer, culturalmente, un poco perdedora&rdquo;. Aunque, parad&oacute;jicamente, tambi&eacute;n hemos hablado mucho de lo contrario: bodas.
    </p><h2 class="article-text">No quiero&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Las bodas siguen siendo el evento favorito de Instagram y el m&aacute;s rentable para los <em>influencers,</em> pero <a href="https://www.eldiario.es/era/prebodas-posbodas-boom-celebraciones-eternas-alargan-tres-dias_1_12594483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el </a><a href="https://www.eldiario.es/era/prebodas-posbodas-boom-celebraciones-eternas-alargan-tres-dias_1_12594483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>boom</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/prebodas-posbodas-boom-celebraciones-eternas-alargan-tres-dias_1_12594483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de estas celebraciones,</a> que se han convertido en maratones sociales de varios d&iacute;as con costes y exigencias alt&iacute;simas, tanto para los invitados como para los propios novios, nos ha llevado a reflexionar si se est&aacute;n yendo de las manos. &iquest;El resultado? <a href="https://www.eldiario.es/era/invitados-de-boda-cuanto-dinero-gastan_1_11948981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por favor, no me invites a tu boda.</a>
    </p><h2 class="article-text">Vivienda imposible</h2><p class="article-text">
        La reina de las preocupaciones, la vivienda, por supuesto, tampoco ha faltado en la conversaci&oacute;n y seguro que seguir&aacute; dando de qu&eacute; hablar en 2026, porque el lugar en el que vivimos influye mucho en nuestro bienestar: desde lo m&aacute;s emocional hasta lo puramente funcional, sin olvidar el aspecto econ&oacute;mico. <a href="https://www.eldiario.es/era/casero-no-deja-colgar-cuadro-influye-decoracion-bienestar-psicologico_1_11977953.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Poder colgar un cuadro o personalizar tu hogar</a> no es un capricho est&eacute;tico, sino una reafirmaci&oacute;n de identidad y bienestar psicol&oacute;gico, a menudo frustrado por relaciones de alquiler restrictivas. La gran demanda de vivienda y los precios desorbitados tambi&eacute;n han enfrentado la necesidad de confort con <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/minipisos-cuentos-falta-espacio-vende-estetico-deseable_1_12119400.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la realidad de los minipisos,</a> y nos ha obligado a <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/casas-cocina-comida-preparada-circulo-vicioso-explica-vivimos-hoy_1_12795098.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">repensar c&oacute;mo vivimos</a> y organizamos espacios cada vez m&aacute;s peque&ntilde;os, pensados para obtener <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/virus-bloques-cebra-manual-buena-arquitectura-casas_1_12745662.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la m&aacute;xima rentabilidad</a> con la m&iacute;nima sensibilidad.
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                </figure><h2 class="article-text">El lenguaje de las emociones</h2><p class="article-text">
        Hace tiempo que hablar de salud mental dej&oacute; de ser tab&uacute;, pero este a&ntilde;o hemos visto c&oacute;mo <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el discurso terap&eacute;utico se ha colado en las conversaciones cotidianas.</a> &ldquo;Estar disociada&rdquo;, &ldquo;el duelo de romper con una amistad&rdquo;, &ldquo;gestionar emociones&rdquo; o &ldquo;trabajar un trauma&rdquo;, son expresiones que encontramos f&aacute;cilmente en redes sociales y conversaciones informales y que visibilizan experiencias antes silenciadas. Pero cuando <a href="https://www.eldiario.es/era/venden-trauma-dolor-emocional-convirtio-producto_1_12871280.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el dolor y el trauma se venden como categor&iacute;as omnipresentes,</a> tambi&eacute;n existe el riesgo de trivializar experiencias complejas y convertir el sufrimiento en un producto cultural.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Genocidio en directo</h2><p class="article-text">
        Nunca pensamos presenciar un genocidio as&iacute;: a trav&eacute;s del m&oacute;vil, en tiempo real y con im&aacute;genes de <a href="https://www.eldiario.es/era/siento-mal-continuar-dia-dia-superamos-culpa-actuamos-genocidio-gaza_1_12536052.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violencia extrema en Gaza conviviendo con la cotidianidad digital</a> de los memes y fotos de vacaciones. Muchos usuarios han lidiado con la culpa del superviviente y una tensi&oacute;n constante entre querer seguir adelante con el d&iacute;a a d&iacute;a y sentir que la rutina es una forma de traicionar a quienes sufren. A su vez, el auge de banderas palestinas en los perfiles, se mezcla con las peticiones de firmas, los<em> hashtags</em> y las publicaciones de apoyo generando una forma de &lsquo;activismo de Instagram&rsquo; que, aunque bienintencionado, plantea preguntas sobre la eficacia de estos gestos frente a un genocidio real. Tambi&eacute;n ha habido cabida para el compromiso, <a href="https://www.eldiario.es/era/buscan-banderas-palestinas-solidarias-ondear-protestas-han-agotado-tiendas_1_12597963.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bandera en mano,</a> m&aacute;s all&aacute; de las redes, a trav&eacute;s de la protesta o la huelga de consumo.
    </p><h2 class="article-text">Odio mi m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Esa <a href="https://www.eldiario.es/era/odio-el-telefono/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaci&oacute;n de amor-odio</a> que mantenemos con nuestro tel&eacute;fono permanece intacta. A pesar del <a href="https://www.eldiario.es/era/como-usar-menos-el-telefono-movil_1_12348377.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deseo de desconexi&oacute;n</a> y de estar m&aacute;s presentes, las notificaciones y el <em>scroll </em>infinito no lo ponen f&aacute;cil y la ansiedad por no perdernos nada nos hace m&aacute;s dependientes. Frente a ese pulso entre querer dejarlo y no poder, empiezan a surgir <a href="https://www.eldiario.es/era/vez-gente-paga-planes-telefono-movil-primer-dia-sientes-falta-brazo_1_12337549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrategias para usar menos el m&oacute;vil</a> de forma consciente, pero el problema va m&aacute;s all&aacute; de una simple costumbre: es una <a href="https://www.eldiario.es/era/viviendo-dorada-estupidez_1_12713417.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dependencia cultural</a> y emocional que nos enfrenta a nuestra propia necesidad de atenci&oacute;n, pertenencia y evasi&oacute;n.
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                </figure><h2 class="article-text">La cara de la era <em>selfie</em></h2><p class="article-text">
        El <em>skin care</em> ha dejado de ser una simple rutina cosm&eacute;tica para convertirse en una aut&eacute;ntica filosof&iacute;a de vida que, en muchos casos, desemboca sin pudor en <a href="https://www.eldiario.es/era/primer-pinchazo-vez-gente-pasa-crema-antiarrugas-jeringuilla_1_12208879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la jeringuilla como un paso l&oacute;gico.</a> En la era del autocuidado, la misma que ha <a href="https://www.eldiario.es/era/rave-skin-care-gente-joven-cambiando-fiesta-planes-cuidarse_1_12855173.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sustituido noches de fiesta por rutinas de s&eacute;rums,</a> velas y descanso, la piel ya no solo se cuida: se optimiza. El rostro se ha convertido en una moneda de cambio social y tener <a href="https://www.eldiario.es/era/belleza-face-card-problema-ultimo-cumplido-viral_1_12845549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una </a><a href="https://www.eldiario.es/era/belleza-face-card-problema-ultimo-cumplido-viral_1_12845549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>face card,</em></a> una cara que no necesita filtros, se percibe como un capital simb&oacute;lico que abre puertas, suma prestigio y funciona como el cumplido definitivo en redes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El reinado del autocuidado y del culto al cuerpo convive con viejas tensiones que cre&iacute;amos superadas: &iquest;d&oacute;nde ha quedado lo de celebrar la diversidad de cuerpos? En tiempos de Ozempic, <a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cuerpo normativo reaparece</a> disfrazado de <a href="https://www.eldiario.es/era/no-salud-operacion-bikini-vuelto-peor-version-traves-redes_1_12297270.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salud o disciplina personal</a> de la mano de <a href="https://www.eldiario.es/era/discurso-equilibrio-hormonal-toma-redes-venden-autocuidado-forma-disciplina_1_12515154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pseudogur&uacute;s e </a><a href="https://www.eldiario.es/era/discurso-equilibrio-hormonal-toma-redes-venden-autocuidado-forma-disciplina_1_12515154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>influencers.</em></a> Hablamos m&aacute;s que nunca de querernos, pero seguimos midi&eacute;ndonos, compar&aacute;ndonos y valor&aacute;ndonos, sobre todo, por nuestro f&iacute;sico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/dificultad-quedar-amigos-obsesion-caras-tendencias-dominaron-conversacion-2025_129_12878038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Dec 2025 20:21:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la dificultad para quedar con amigos a la obsesión por nuestras caras: las tendencias que dominaron la conversación en 2025]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Sociedad,Redes sociales,Relaciones,Amistad,Cirugía estética,Pareja,Vivienda,Trabajo,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miren Amuriza, escritora: "Si molestamos a los que nos llaman intensas, ese es el camino"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/miren-amuriza-escritora-si-molestamos-llaman-intensas-camino_128_12863451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ceb5498-8ff3-4cf9-8a20-398869eb9851_16-9-discover-aspect-ratio_default_1133110.jpg" width="5760" height="3240" alt="Miren Amuriza, escritora: &quot;Si molestamos a los que nos llaman intensas, ese es el camino&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora vasca confirma su potente voz en una segunda novela, 'Pleibak', que funciona como caja negra punk del final de una amistad</p><p class="subtitle">Resumen del año - Los 10 mejores discos de 2025</p></div><p class="article-text">
        La escritura de Miren Amuriza (Berriz, 1990) logra un efecto f&iacute;sico en el lector. Su segunda novela, <em>Pleibak</em> (consonni), nos acelera el pulso seg&uacute;n asistimos al ajuste de cuentas y a la vez declaraci&oacute;n de amor amigo de Jone a Polly. Ambas fueron <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/teenage-adolescentes-jon-savage_1_5840047.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adolescentes inseparables</a> en el cambio de siglo pero, si se cruzan hoy, ni se miran. <em>Pleibak</em> es la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/elite-grupo-punk-macarra-hedonista-no-creemos-politica-si-valores_1_11530814.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caja negra punk</a>, subjetiva y absorbente, del final de una amistad que no acaba por muerte natural. Un texto en el que la autora y bertsolari explora g&eacute;nero, clase y pol&iacute;tica, por el que desfilan <em>El diario de Patricia</em>, la revista <em>Loka</em> o Gatibu y cuyo nervio es tambi&eacute;n m&eacute;rito de Danele Sarriugarte, traductora del original en euskera.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Pleibak</strong></em><strong>, a trav&eacute;s de la narraci&oacute;n de Jone, transmite cierta animalidad. Una chica que dice cosas como &ldquo;cu&aacute;ntas ancestras m&iacute;as habr&aacute;n esquivado la muerte saliendo a toda hostia de una cueva de lobos para que yo tenga el sentido de la huida tan desarrollado&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que el texto late r&aacute;pido y fuerte. Supongo que ser&aacute; porque, seg&uacute;n iba haciendo memoria sobre las vivencias y la &eacute;poca que quer&iacute;a retratar, era mi pulso el que se aceleraba, y, con el pulso, la escritura. La mayor&iacute;a de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/fabrizia-ramondino-mirada-asombrada-durante-infancia-guerra-civil_1_11744265.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relatos sobre infancia</a>, adolescencia y primera juventud que le&iacute; mientras escrib&iacute;a, como <em>Panza de burro</em>, <em>Otaberra</em> o <em>Yo no s&eacute; de otras cosas</em>, compart&iacute;an ese latido nervioso y tambi&eacute;n quise captarlo de alguna manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta segunda novela llega tras la buena acogida de su debut, </strong><em><strong>Basa </strong></em><strong>(editado por Elkar en euskera y por consonni en castellano). &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;a que tienen en com&uacute;n y qu&eacute; las separa?</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7516919a-54be-4415-8788-2e7eceb052f3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tanto <em>Basa</em> como <em>Pleibak</em> est&aacute;n arraigadas en un entorno rural. La abuela de Jone y Sabina, la protagonista de <em>Basa</em>, podr&iacute;an haber sido vecinas. Lo que cambia es el punto de vista desde el que se narra ese contexto: para Sabina, el caser&iacute;o era una trinchera donde resistir a brazo partido, pero, para Jone, es un lugar m&aacute;s controvertido. Aunque conserva recuerdos luminosos de su infancia, para la Jone adolescente no deja de ser una especie de semic&aacute;rcel de la que necesita huir. En cuanto al lenguaje literario, ambas novelas est&aacute;n basadas en la oralidad de los personajes, pero el registro rural-poligonero de Jone, &ldquo;sucio&rdquo; y&nbsp;din&aacute;mico, no tiene nada que ver con el modo de hablar de Sabina, mucho m&aacute;s escueto y primitivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tengo la impresi&oacute;n de que en </strong><em><strong>Basa</strong></em><strong> evitaba mitificar los cuidados y el mundo rural. &iquest;Ha ocurrido algo similar aqu&iacute; con respecto a la amistad entre mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es algo que he tenido presente tanto para escribir como despu&eacute;s, a la hora de hablar sobre la relaci&oacute;n de Jone y Polly o la amistad en general. Para m&iacute;, al igual que para entender c&oacute;mo opera el relato del amor rom&aacute;ntico dentro las relaciones sexoafectivas, las reflexiones y propuestas de muchas compa&ntilde;eras feministas han sido imprescindibles para ver c&oacute;mo jerarquizamos los v&iacute;nculos afectivos o las relaciones de poder que se construyen en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escrib&iacute;a<em>, </em>le&iacute; un art&iacute;culo de Teresa Villaverde en <em>Pikara Magazine</em> donde explicaba c&oacute;mo la mayor&iacute;a de nosotras hab&iacute;amos mantenido nuestra primera relaci&oacute;n mon&oacute;gama de pareja con nuestra &ldquo;mejor amiga&rdquo; de infancia. Me pareci&oacute; que el paralelismo acotaba muy bien la relaci&oacute;n de Jone y Polly. La idealizaci&oacute;n, el deseo de exclusividad, los celos, la ruptura: he intentado contar de la manera m&aacute;s tangible posible cada una de estas fases. En el Pa&iacute;s Vasco la ecuaci&oacute;n tiene un factor a&ntilde;adido, la cuadrilla, que juega un papel decisivo, m&aacute;s si cabe, durante la adolescencia. Lo que para algunas puede ser un espacio seguro, para otras es una estructura de relaciones de poder que dicta lo que una debe o no debe hacer, pensar o representar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta historia aborda el duelo de amistad. Un tema tradicionalmente menospreciado por la &oacute;ptica hegem&oacute;nica masculina, cuando puede ser igual o m&aacute;s duro y literario que una ruptura de pareja.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde luego. La antrop&oacute;loga y poeta Mari Luz Esteban afirma que nos hacen falta ritos, palabras o canciones para cerrar las relaciones de amistad. En el caso de Jone, la herida sigue abierta, pero el canal de comunicaci&oacute;n tambi&eacute;n. Me acuerdo de un amigo que, cuando muri&oacute; su madre, me dijo que lo primero que se le ven&iacute;a a la cabeza una y otra vez era &ldquo;se lo voy a contar a mam&aacute;&rdquo; y que al segundo se daba cuenta, &ldquo;hostia, &iexcl;si ya no est&aacute;!&rdquo;. La interlocuci&oacute;n, de alguna manera, segu&iacute;a abierta. A Jone le pasa algo parecido con Polly. A todos nos pasa que cuando perdemos a alguien cercano internamente seguimos hablando con esa persona.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Seamos o no conscientes, el extracto social al que pertenecemos determina nuestro carácter, relaciones, decisiones y aspiraciones.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miren Amuriza</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Es interesante c&oacute;mo juega la clase social a lo largo de la novela. Jone, en el fondo, habla de hasta d&oacute;nde puede llegar ella y hasta d&oacute;nde Polly. Polly arriesga deliberadamente porque se sabe dentro de una zona de control. Jone es su reverso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es. Al igual que Polly, yo tampoco fui consciente de mis privilegios durante la adolescencia. Soy de un pueblo peque&ntilde;o de apenas 5.000 habitantes y compart&iacute; clase con los mismos compa&ntilde;eros desde los tres a&ntilde;os hasta los diecis&eacute;is. Si me hubieran preguntado sobre nuestras circunstancias cuando &iacute;bamos a la ESO, hubiera respondido que est&aacute;bamos en igualdad de condiciones porque, de cara a la galer&iacute;a, todos llev&aacute;bamos m&aacute;s o menos el mismo tipo de vida. Al pasar los a&ntilde;os miras a tu alrededor y te pones a pensar. Qui&eacute;nes se quedaron en el pueblo, qui&eacute;nes no y por qu&eacute;. Qui&eacute;nes fuimos a la universidad, qui&eacute;nes no y por qu&eacute;. Qui&eacute;nes fueron madres o padres en la veintena, qui&eacute;nes en la treintena, quienes no lo ser&aacute;n. Y por qu&eacute;. Seamos o no conscientes, el extracto social al que pertenecemos determina nuestro car&aacute;cter, relaciones, decisiones y aspiraciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay un perfil de hombre que llamar&iacute;a </strong><em><strong>intensa</strong></em><strong> a Jone. Tipos que se incomodan ante la emocionalidad radical, y m&aacute;s en una mujer. &iquest;Era un ingrediente que ten&iacute;a claro para construir a Jone?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cierta medida, s&iacute;. Ten&iacute;a claro que esta historia la contar&iacute;a Jone y no Polly. Uxue Alberdi, compa&ntilde;era escritora y bertsolari, me hizo notar que en este tipo de relatos sobre la amistad entre dos chicas la narradora testigo suele ser la m&aacute;s <em>formal</em> o normativa de las dos. Ocurre en <em>La amiga estupenda</em> de Elena Ferrante, <em>Las inseparables</em> de Simone de Beauvoir,&nbsp;<em>Los hermosos a&ntilde;os del castigo</em>, de Fleur Jaeggy. Quer&iacute;a alejarme de ese punto de vista, porque lo que me interesaba era hacer una revisi&oacute;n autocr&iacute;tica de lo que representa Polly, que se parece m&aacute;s a lo que yo misma era a los quince. Y yo, a esa edad, no solo no me enfrentaba a los t&iacute;os que se met&iacute;an con <em>las Jones</em> o con cualquiera de nosotras, sino que probablemente las habr&iacute;a criticado por hacerlo. Ahora no. Si incomodamos o molestamos a los t&iacute;os que nos llaman <em>intensas</em>, ese es el camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La nostalgia edulcorada olvida que el canon de delgadez sobre las adolescentes de los 90 y 2000 fue feroz. </strong><em><strong>Pleibak</strong></em><strong> s&iacute; lo recuerda. Jone habla de </strong><em><strong>pasar</strong></em><strong> de comer y del lazo atado al abdomen para meter tripa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotras crecimos viendo siluetas de chicas raqu&iacute;ticas en la tele y en las revistas, e interiorizando sin apenas darnos cuenta la mirada del director, fot&oacute;grafo o dise&ntilde;ador de turno hacia las mujeres como objetos sexuales mientras nos mare&aacute;bamos de tanto en tanto en los pasillos del instituto por no haber desayunado. Y no lo quer&iacute;a pasar por alto, porque hablar de adolescencias es hablar de cuerpos y ese canon, en mayor o menor grado, nos marc&oacute; a todas. Aunque tengamos veinte a&ntilde;os m&aacute;s y hayamos adquirido una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vivian-gornick-feminismo-sobrevivir-donald-trump_1_12350107.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conciencia feminista</a>, sigue siendo dif&iacute;cil desprenderse por completo del puto lazo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está a la orden del dia que los chicos digan que sufren discriminación, o que Milei, Trump o Netanyahu son los putos amos.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miren Amuriza</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>No solo el sexo o la droga, como verbaliza Jone con los a&ntilde;os, son canales de aceptaci&oacute;n en grupo. Su amiga Polly presume de compromiso con la izquierda independentista. </strong><em><strong>Pleibak</strong></em><strong> pone de relieve que la adolescencia tambi&eacute;n es pol&iacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que lo es. Las aulas de los centros p&uacute;blicos son muchas veces la versi&oacute;n miniaturizada de ese barrio o pueblo. Tengo bastantes docentes alrededor, y por lo visto &uacute;ltimamente est&aacute; a la orden del d&iacute;a que los chicos digan que sufren discriminaci&oacute;n, o que Milei, Trump o Netanyahu son los putos amos. Algunos lo har&aacute;n por provocar a los profesores y otros porque realmente pensar&aacute;n as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El euskera, su lengua, es tambi&eacute;n el de la novela original, publicada por Susa el pasado a&ntilde;o. Danele Sarriugarte es la traductora al castellano para esta edici&oacute;n en consonni. &iquest;C&oacute;mo ha sido el proceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La traducci&oacute;n que ha hecho Danele es impresionante. No es lo mismo traducir de un idioma no hegem&oacute;nico a uno hegem&oacute;nico que al rev&eacute;s. En el caso de <em>Pleibak </em>menos a&uacute;n, porque el euskera de la narradora est&aacute; cuidadosamente <em>ensuciado</em> con el castellano para asemejarse m&aacute;s al registro oral y juvenil, y la combinaci&oacute;n de ambos idiomas es el reflejo de la diglosia que vivimos en el Pa&iacute;s Vasco. Trabajar con Danele ha sido una suerte y un aprendizaje sobre c&oacute;mo evitar la exotizaci&oacute;n o la particularizaci&oacute;n, c&oacute;mo adaptar las referencias culturales o c&oacute;mo traducir o no los diferentes dialectos dentro un mismo texto. Me ha hecho replantearme muchas cosas. En febrero se publicar&aacute; la versi&oacute;n catalana en Club Editor, traducida por Pau Joan Hern&agrave;ndez, y est&aacute; siendo muy interesante ver qu&eacute; soluciones han servido para ambos textos y cu&aacute;les no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Con qu&eacute; salud ve el euskera a d&iacute;a de hoy?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dir&iacute;a que cr&iacute;tica. Euskalgintzaren Kontseilua, el organismo que re&uacute;ne a agentes que trabajan en favor de la normalizaci&oacute;n, declar&oacute; hace un a&ntilde;o que el euskera se encuentra en situaci&oacute;n de emergencia ling&uuml;&iacute;stica y que la recesi&oacute;n llegar&aacute; muy pronto si no se toman las medidas adecuadas a corto plazo. La globalizaci&oacute;n y la digitalizaci&oacute;n hacen que las lenguas minorizadas sean a&uacute;n m&aacute;s vulnerables. A pesar de todo, creo que la literatura vasca est&aacute; en un momento muy interesante y tengo la suerte de pertenecer a una generaci&oacute;n muy potente de escritoras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Pato Lorente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/miren-amuriza-escritora-si-molestamos-llaman-intensas-camino_128_12863451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Dec 2025 20:53:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miren Amuriza, escritora: "Si molestamos a los que nos llaman intensas, ese es el camino"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Escritores,Cultura,Entrevistas,Feminismo,Amistad,Novela,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El estudio que da cifras a la polarización: cinco millones de españoles han roto relaciones por causas políticas en un año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/estudio-da-cifras-polarizacion-cinco-millones-espanoles-han-roto-relaciones-causas-politicas-ano_1_12839898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30f3af86-a4bd-4ef3-8768-dc5a7bdd20e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El estudio que da cifras a la polarización: cinco millones de españoles han roto relaciones por causas políticas en un año"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un informe de la organización More in Common muestra que la sensación de división crece entre la población en España y deja huella en los círculos cercanos de los ciudadanos. Los niveles de polarización superan los de otros países europeos como Alemania, Francia o Italia.  </p><p class="subtitle">Cuando quien no vota como nosotros nos cae mal: aumenta en España la 'polarización afectiva'</p></div><p class="article-text">
        Unos cinco millones de espa&ntilde;oles han roto relaciones familiares o de amistad en el &uacute;ltimo a&ntilde;o por motivos pol&iacute;ticos, el 14% de la poblaci&oacute;n mayor de edad con derecho a voto, seg&uacute;n un informe de la organizaci&oacute;n More in Common. La experiencia m&aacute;s generalizada entre los votantes de todos los colores son las discusiones sobre pol&iacute;tica en Nochebuena y Nochevieja: el 20% las presenci&oacute; o particip&oacute; en una las pasadas navidades, aunque la mayor&iacute;a evita pronunciarse en su d&iacute;a a d&iacute;a para no discutir. El estudio muestra una sensaci&oacute;n de divisi&oacute;n cada vez mayor entre la ciudadan&iacute;a, con niveles de polarizaci&oacute;n por encima de otros pa&iacute;ses europeos como Alemania, Italia o Francia, y muestra que el asunto que m&aacute;s divide las opiniones de los votantes es la inmigraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Los que m&aacute;s han cortado lazos este 2025 son los votantes de Podemos, indica este estudio, que tambi&eacute;n admiten ser los que m&aacute;s han abandonado grupos de Whatsapp y los que m&aacute;s han tenido discusiones fuertes por motivos pol&iacute;ticos. Sin embargo, los datos dicen que los m&aacute;s intolerantes hacia las personas de otros signos pol&iacute;ticos son los de derechas: en una escala del uno (sentimientos muy negativos) al siete (muy positivos) los simpatizantes de PP y Vox dan menos de un tres a los votantes de otros partidos, especialmente a los de formaciones nacionalistas como Bildu, la peor valorada por ambos.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente en las discusiones en la mesa que tengan lugar estas fiestas se pronunciar&aacute;n algunos de los siguientes nombres: los pol&iacute;ticos que m&aacute;s polarizan a la poblaci&oacute;n seg&uacute;n los encuestados son Santiago Abascal (39%) y Pedro S&aacute;nchez (35%), seguidos de Isabel D&iacute;az Ayuso (19%) y Carles Puidgemont (17%). Pero hay una clara diferencia entre lo que piensan los votantes de derechas, que consideran a S&aacute;nchez mucho m&aacute;s polarizante que Abascal, y los de izquierdas, que ponen al l&iacute;der de Vox y de la presidenta de la Comunidad de Madrid por encima del presidente del Gobierno.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<h4 style="font-family:'Encode Sans',sans-serif;text-align:left;color:black;font-size:22px;font-weight:700"></h4>

<p style="font-size:14px;text-align:left;font-family:'Encode Sans',sans-serif;line-height:20px;color:#181818"></span></p>

<div class="flourish-embed flourish-chart" data-src="visualisation/26276259" data-url="https://flo.uri.sh/visualisation/26276259/embed" aria-label=""><script src="https://public.flourish.studio/resources/embed.js"></script></div>

<p style="font-size:12px;text-align:left;font-family:'Encode Sans',sans-serif;line-height:20px;color:#181818;"></p>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        Todos los encuestados valoran a los votantes de su mismo signo por encima del resto, de hecho, casi la mitad de los espa&ntilde;oles reconocen relacionarse sobre todo con personas pol&iacute;ticamente similares a ellos: el 48% dice que su c&iacute;rculo de amigos m&aacute;s cercanos tiene ideas parecidas o pr&aacute;cticamente id&eacute;nticas a las suyas. Quienes tienen los grupos de amistades m&aacute;s cerrados son los de Vox, seis de cada diez afirman que su entorno m&aacute;s &iacute;ntimo opina igual que ellos o son afines. En el otro lado del espectro, los votantes de Sumar tienen las amistades m&aacute;s diversas. Son los &uacute;nicos que consideran que la mayor&iacute;a de sus amigos tienen ideas &ldquo;bastante variadas&rdquo; o incluso &ldquo;opuestas entre s&iacute;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Despu&eacute;s de la Dana, creci&oacute; la sensaci&oacute;n de unidad (pero no dur&oacute;)</h2><p class="article-text">
        Casi dos tercios de la poblaci&oacute;n percibe que la sociedad espa&ntilde;ola est&aacute; &ldquo;algo&rdquo; o &ldquo;muy&rdquo; dividida, una proporci&oacute;n que apenas ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con una excepci&oacute;n. Despu&eacute;s de la Dana en la Comunidad Valenciana, se produjo un pico en la sensaci&oacute;n de unidad: casi el 40% consideraba que la sociedad estaba &ldquo;algo&rdquo; o &ldquo;muy&rdquo; unida, sin embargo, para abril de 2025, este sentimiento volv&iacute;a a caer llegando a valores alrededor de tan solo el 15%. Los votantes del PSOE son los m&aacute;s optimistas en este sentido, y tambi&eacute;n son los que m&aacute;s creen &mdash;por encima de la media total&mdash; que, a pesar de la polarizaci&oacute;n, nuestro sistema pol&iacute;tico es capaz de abordar los principales problemas del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los encuestados creen que lo que m&aacute;s nos separa son las diferencias ideol&oacute;gicas. Para el 57%, la mayor divisi&oacute;n que existe en nuestra sociedad es entre &ldquo;gente de izquierdas y gente de derechas&rdquo;, seguida de las diferencias entre la clase pol&iacute;tica y la ciudadan&iacute;a. Las diferencias entre ricos y pobres se consideran menos divisorias que estas dos y crece notablemente la sensaci&oacute;n de discordia entre las distintas comunidades aut&oacute;nomas respecto al a&ntilde;o 2022. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio muestra un gran consenso entre los simpatizantes de todas las formaciones respecto a los servicios p&uacute;blicos. Desde Podemos y Sumar hasta Vox, todo el espectro pol&iacute;tico est&aacute; de acuerdo &mdash;o bastante de acuerdo&mdash; con que la sanidad y la educaci&oacute;n deber&iacute;an ser principalmente p&uacute;blicos. Hasta el votante de extrema derecha se encuentra muy lejos de apoyar unos servicios principalmente privados. En el resto de asuntos por los que pregunta este estudio, como igualdad de g&eacute;nero, redistribuci&oacute;n de riqueza o cambio clim&aacute;tico, el total de la poblaci&oacute;n se posiciona m&aacute;s a la izquierda, salvo en uno: la inmigraci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">La inmigraci&oacute;n: donde la izquierda est&aacute; m&aacute;s derechizada</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n este informe, el total de la poblaci&oacute;n se muestra m&aacute;s bien adverso a la acogida de personas migrantes. Pero, adem&aacute;s, los datos muestran que este tema es en el que los votantes de Podemos, Sumar y PSOE est&aacute;n m&aacute;s derechizados. Aunque est&aacute;n m&aacute;s cerca de aceptar acogerlos que de rechazarlos, este es punto en el que m&aacute;s se acercan a la equidistancia. Entre la opini&oacute;n de que la inmigraci&oacute;n &ldquo;enriquece nuestra sociedad y nuestra econom&iacute;a&rdquo; y la de que &ldquo;amenaza nuestra cultura y nuestro bienestar&rdquo;, la izquierda y en especial los socialistas, se sit&uacute;an casi en medio de las dos. Los votantes de Vox son, con diferencia, los que m&aacute;s la rechazan seguidos por los del PP. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Samaniego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/estudio-da-cifras-polarizacion-cinco-millones-espanoles-han-roto-relaciones-causas-politicas-ano_1_12839898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Dec 2025 08:43:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El estudio que da cifras a la polarización: cinco millones de españoles han roto relaciones por causas políticas en un año]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Polarización,Encuesta,Amistad,familia,España,Inmigración,Izquierda,Derecha,PP - Partido Popular,PSOE,Vox,Podemos,Sumar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | “A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-ver-si-vemos-amigos-resumirse-vida-no-compartirla_132_12821110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2beff529-bf78-4e6b-ab46-1e613e9f9557_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | “A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tenemos que quedar. Este mes ya no, pero el que viene. A ver con quién dejo a los niños. Es que del trabajo salgo agotado… Ese sitio me pilla muy lejos. Tengo ganas de verte pero no me da la vida</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/a-ver-si-nos-vemos-amigos-para-resumirse-la-vida-no-para-compartirla/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="“A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        La amistad como una tarea, como una obligaci&oacute;n m&aacute;s que agendar y a la que prestar atenci&oacute;n. No un lugar en el que fluir, en el que moverse de una manera c&oacute;moda. &iquest;Un esfuerzo m&aacute;s en una era en la que no tenemos tiempo para nada.<strong> </strong>A lo mejor este tema de hoy te suena porque el periodista Juanjo Villalba ha publicado hace unos d&iacute;as en <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> un art&iacute;culo llamado: <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>La cultura de quedar para ponerse al d&iacute;a con amigos: por qu&eacute; ya no compartimos la vida, nos la resumimos</strong></a>. Hablamos con &eacute;l, para reflexionar acerca de las razones que llevan a que este tema sea tan compartido y tan le&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos tambi&eacute;n con Dani, Eva y Mari Carmen. Tienen edades diferentes, viven en ciudades distintas y est&aacute;n en momentos vitales que nada tienen que ver. Lo que les une, lo que tienen en com&uacute;n, es una preocupaci&oacute;n, una inquietud&hellip; En torno a la amistad. Al tiempo que le dedican y la presencia que tiene en su vida. 
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si te gusta este podcast, necesitamos tu apoyo. Hazte socia, hazte socio en </strong><a href="https://www.eldiario.es/apoya" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>eldiario.es/apoya</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Env&iacute;anos una nota de voz por Whatsapp</strong> cont&aacute;ndonos <strong>alguna historia que conozcas</strong> o <strong>alg&uacute;n sonido</strong> que tengas cerca y que te llame la atenci&oacute;n. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. <strong>Gu&aacute;rdanos en la agenda como &ldquo;Un tema Al d&iacute;a</strong>&rdquo;. El n&uacute;mero es el <strong>699 518 743</strong>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos cap&iacute;tulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelaci&oacute;n respecto al resto de lectores. Recibir&aacute;s el enlace en tu correo electr&oacute;nico en el bolet&iacute;n del Adelanto de noticias.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si no eres socio/a, el episodio est&aacute; disponible&nbsp;<strong>a primera hora de la ma&ntilde;ana en cualquier aplicaci&oacute;n</strong>&nbsp;que uses habitualmente.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/54Vnd9qwrTaINwzCkTTIWO?si=dwfgtj3_QNC8ZyKejFcSjQ&amp;dl_branch=1&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/un-tema-al-d%C3%ADa/id1586302997" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-un-tema-al-dia_sq_f11360990_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ivoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Podimo </a></li>
                                    <li><a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=7b609ffcf1&amp;e=37e93612d2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amazon Music</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/fdb7ac24-1c3a-4a0d-b03b-ada400b2e7a1/161b26db-5f85-42a9-abc8-ada6008a528b/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Feed RSS</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &#9654; Acu&eacute;rdate de suscribirte al podcast 'Un tema al d&iacute;a' en tu app para que te lleguen autom&aacute;ticamente los nuevos cap&iacute;tulos. Es gratis.
    </p><p class="article-text">
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    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/playlists/podcast/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="500" frameborder="0" title="Un tema Al Día"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Luis Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-ver-si-vemos-amigos-resumirse-vida-no-compartirla_132_12821110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 07:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | “A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Agenda social,familia,Planes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Estamos conectados, pero no acompañados”: lo que aprendimos tras contar que ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/conectados-no-acompanados-aprendimos-contar-no-compartimos-vida-resumimos_1_12820292.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/106b2724-9d61-43df-ba49-05086846eeee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Estamos conectados, pero no acompañados”: lo que aprendimos tras contar que ya no compartimos la vida, nos la resumimos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La conversación social generada por el artículo que denunciaba la cultura de quedar para ponerse al día, revela que tenemos un problema con nuestras relaciones; especialmente en las ciudades</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos
</p></div><p class="article-text">
        Me intriga much&iacute;simo el mecanismo por el cual un art&iacute;culo o una publicaci&oacute;n en redes sociales se vuelve viral. A veces todo parece un capricho del algoritmo, un hecho arbitrario de una m&aacute;quina de funcionamiento opaco que decide qu&eacute; merece circular y qu&eacute; no.&nbsp;Y esa sensaci&oacute;n, siendo honesto, resulta un poco desesperanzadora: &iquest;c&oacute;mo hacer llegar una idea a los dem&aacute;s en un ecosistema dominado por plataformas enormes que deciden qu&eacute; compartir y qu&eacute; no?
    </p><p class="article-text">
        Otras veces, en cambio, ocurre lo contrario: algo que escribes, con la misma ilusi&oacute;n de siempre, encuentra una grieta en la atenci&oacute;n colectiva y se propaga con una rapidez que incluso puede llegar a superarte. Entonces quieres creer que a&uacute;n queda esperanza y que cuando un tema realmente toca una fibra, acaba llegando, a pesar de todo.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada se public&oacute; un art&iacute;culo con el que pas&oacute; exactamente eso. Se titulaba<em> '</em><a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La cultura de quedar para ponerse al d&iacute;a con amigos: por qu&eacute; ya no compartimos la vida, nos la resumimos</em></a><em>'</em> y se expandi&oacute; en redes con una velocidad que confirm&oacute; que esa intuici&oacute;n de que algunas personas podr&iacute;an sentirse identificadas con &eacute;l era correcta.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto sali&oacute;, mis bandejas de entradas se llenaron de mensajes diciendo &ldquo;esto es exactamente lo que me pasa&rdquo;. La publicaci&oacute;n que hab&iacute;a hecho <a href="https://www.instagram.com/p/DRfSyc5DD_3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en mi cuenta personal de Instagram</a>, estaba siendo compartida por personas desconocidas a un ritmo creciente. Tambi&eacute;n algunos de mis amigos me escribieron para preguntarme: &ldquo;A nosotros no nos pasa, &iquest;no?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, sin duda, uno de los puntos de inflexi&oacute;n en la distribuci&oacute;n del art&iacute;culo fue el v&iacute;deo que public&oacute; la ilustradora Adela Angulo, conocida en Internet como <a href="https://www.instagram.com/adelapordiosxd/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adela por Dios</a>, que dispar&oacute; su alcance, especialmente en TikTok donde, en el momento de escribir este art&iacute;culo, ha superado el mill&oacute;n de visualizaciones.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7577442756226764054"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Cuando le pregunto a Adela por qu&eacute; raz&oacute;n decidi&oacute; grabar este v&iacute;deo, me responde que porque le removi&oacute; algo emocionalmente: &ldquo;Me pareci&oacute; muy triste&rdquo;. &ldquo;Me da mucha pena confirmar algo que ya sospechaba, que es as&iacute; y que no tiene pinta de que vaya a cambiar. Sent&iacute; mucha comprensi&oacute;n respecto a esa sensaci&oacute;n de insatisfacci&oacute;n constante que tengo cuando hago este tipo de quedadas en las que quedas con alguien para resumirle los &uacute;ltimos acontecimientos de tu vida, que es la mayor&iacute;a de veces&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n me pareci&oacute; interesante tener la confirmaci&oacute;n de que las redes desplazan la vida. Es decir, en teor&iacute;a nacieron para complementar, para salvar distancias insalvables entre las personas, pero han pasado a literalmente sustituir las relaciones reales&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Si te lo puedo contar por audio, pues ya no hace falta que quedemos&rsquo;, pensamos. A m&iacute; misma esto me pasa mucho, pero luego me invade una sensaci&oacute;n de vac&iacute;o, de que aunque haya mucha gente alrededor yo no me siento acompa&ntilde;ada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el v&iacute;deo quer&iacute;a &ldquo;saber si m&aacute;s gente se sent&iacute;a as&iacute;, si era una sensaci&oacute;n com&uacute;n o una cosa particular m&iacute;a. Ir&oacute;nicamente, lo compart&iacute; por redes, donde se gener&oacute; un debate muy chulo, pero habr&iacute;a estado guay contarlo tom&aacute;ndome algo con mis amigas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tristeza, culpa e incomodidad compartida</h2><p class="article-text">
        Como demuestra la viralidad del art&iacute;culo, mucha m&aacute;s gente se sinti&oacute; como Adela y tambi&eacute;n decidi&oacute; compartirlo en sus propios canales. Es el caso, por ejemplo, de la psic&oacute;loga <a href="https://www.instagram.com/psicofem.lgtbi/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Mezquida</a>, que me cuenta: &ldquo;A nivel personal me toc&oacute; bastante porque yo lo vivo en primera persona. A d&iacute;a de hoy quedo con mis amigas para ponernos al d&iacute;a y no tanto para hacer cosas como hac&iacute;amos antes&rdquo;. Siente que &ldquo;la vida adulta, el aceleramiento y el hecho de que el trabajo est&eacute; en el centro de nuestras vidas&rdquo; ha transformado la amistad en algo que hay que encajar &ldquo;como si fuera una tarea m&aacute;s&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
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      <p class="quote-text">La vida adulta, el aceleramiento y el hecho de que el trabajo esté en el centro de nuestras vidas ha transformado la amistad en algo que hay que encajar como si fuera una tarea más</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Mezquida</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el punto de vista profesional, Andrea explica que a su consulta acuden muchos pacientes j&oacute;venes (aunque tambi&eacute;n m&aacute;s mayores), que &ldquo;manifiestan que prefieren estar en casa sin hacer nada o sumergidos en sus cosas que quedar con sus amigos porque eso les supone una tarea. Prefieren estar con el m&oacute;vil&rdquo;. Y contin&uacute;a: &ldquo;Es algo bastante preocupante porque veo a mucha gente que sufre de ansiedad social y que vive con mucha angustia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La artista multidisciplinar <a href="https://www.instagram.com/mx.tarantula/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tar&aacute;ntula</a> tambi&eacute;n decidi&oacute; compartir el art&iacute;culo en sus redes. En su caso, el tema le result&oacute; una llamada de atenci&oacute;n. Tambi&eacute;n la hizo sentirse algo culpable. Cree que, en cualquier caso, &ldquo;est&aacute; bien haberle podido poner nombre a algo que considero clave para hacer que mis conexiones sean m&aacute;s significativas o que con el tiempo vayan perdiendo calidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DRk1IOtlHFh/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La cantante <a href="https://www.instagram.com/annibsweetofficial/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anni B Sweet,</a> que tambi&eacute;n lo comparti&oacute;, habla desde un lugar parecido. Al leer el art&iacute;culo, sinti&oacute; que &ldquo;pon&iacute;a palabras a algo que llevo notando desde hace mucho tiempo&rdquo;, explica. &ldquo;Me conmovi&oacute; porque sent&iacute; que hablaba de una soledad compartida. Estamos rodeados de mensajes pero con mucha falta de presencia, de tiempo lento y de ese tipo de conversaciones que no caben en una pantalla. Soy de una generaci&oacute;n que ha crecido entre lo anal&oacute;gico y lo digital y me siento negociando continuamente con esa forma de relacionarnos mediada por pantallas y por la rapidez, donde todo se comprime. Siento nostalgia por la profundidad y la cercan&iacute;a, pero el ritmo actual nos empuja a la superficialidad todo el rato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade algo m&aacute;s: &ldquo;Adem&aacute;s, me crea una ansiedad extra&ntilde;a sentir que todo lo que se cuenta debe ser breve. Es como si tuvi&eacute;ramos que estar editando nuestra propia vida para que no aburra (quiz&aacute; por influencia de las redes) y esa presi&oacute;n por sintetizar ha acabado calando en la vida real&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos rodeados de mensajes pero con mucha falta de presencia, de tiempo lento y de ese tipo de conversaciones que no caben en una pantalla</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anni B Sweet</span>
                                        <span>—</span> cantante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Amistad convertida en log&iacute;stica</h2><p class="article-text">
        Otro de los aspectos que se&ntilde;alaron muchas personas en sus comentarios al respecto del art&iacute;culo tiene que ver con que las amistades, a menudo, se han vuelto una gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La poeta <a href="https://www.instagram.com/amalia.buitrago/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amalia Buitrago</a> lo resume con una precisi&oacute;n brutal: &ldquo;Hemos convertido la amistad en una gesti&oacute;n log&iacute;stica y eso es algo que nos satura y nos cansa. Mis amigas y yo llevamos a&ntilde;os compartiendo estas impresiones y hablar de ello lo hace real&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amalia recuerda c&oacute;mo, cuando era adolescente, ten&iacute;a un pacto t&aacute;cito con sus amigas del barrio: todos los fines de semana se iban a ver, no precisamente para hacer nada, solo iban a juntarse. &ldquo;No s&eacute; si era porque &eacute;ramos m&aacute;s peque&ntilde;as y entonces no cab&iacute;a ese ocio relacionado con el consumismo como ir de bares, a centros comerciales o a actividades concretas que suponen dinero&rdquo;, recuerda. &ldquo;Entonces no nos quedaba otra que salir por ah&iacute;, dar vueltas, sentarnos en bancos y ese tipo de cosas. Cuando creces, la cosa cambia&rdquo;. Ahora todo pasa por agendas, tiempos, distancias y disponibilidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando creces, la cosa cambia. Ahora todo pasa por agendas, tiempos, distancias y disponibilidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amalia Buitrago</span>
                                        <span>—</span> poeta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al principio, Paula Pardo, creativa publicitaria, no se sinti&oacute; nada reflejada en el art&iacute;culo: &ldquo;Lo primero que sent&iacute; fue alivio porque pens&eacute; que no hablaba de m&iacute;&rdquo;. Ella siente que s&iacute; que vive sus amistades de una forma plena, pero el tema se qued&oacute; flotando en su cabeza. &ldquo;Al rato me di cuenta de que <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uso constantemente palabras como gestionar, buscar hueco, organizar&hellip;</a> Esos t&eacute;rminos est&aacute;n totalmente establecidos en las conversaciones con mis amigos, lo que resulta un poco sospechoso&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Generacional, urbano o consecuencia de un capitalismo asfixiante?</h2><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a decir que la mayor&iacute;a de las personas que compartieron el art&iacute;culo en redes entraban en la categor&iacute;a de &ldquo;j&oacute;venes&rdquo;. &iquest;Implica esto que se trata de un problema generacional? &iquest;O tiene m&aacute;s que ver con que una gran parte de los usuarios de estas plataformas pertenecen a las nuevas generaciones?
    </p><p class="article-text">
        Casi todas las entrevistadas coinciden en que hay un componente generacional en todo esto. Incluso aunque algunas de sus causas&nbsp;impacten en todas las franjas de edad. Sin embargo, de alguna forma, tal y como opina Adela, las personas que hoy en d&iacute;a tienen en torno a 30 a&ntilde;os se encuentran en el epicentro de fen&oacute;menos de este tipo, provocados por fuerzas como el capitalismo, la cultura del rendimiento o la sensaci&oacute;n de que no hay futuro. &ldquo;Pero es que adem&aacute;s estamos en un momento en el que es necesario tomar muchas decisiones que afectar&aacute;n al resto de nuestra vida como &lsquo;&iquest;tengo hijos o no?&rsquo;, &lsquo;&iquest;deber&iacute;a reorientar mi carrera profesional?&rsquo;, etc. Con lo que la sensaci&oacute;n de soledad que ya es intr&iacute;nseca de este momento vital, se magnifica&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los pueblos te encuentras por la calle y te vas a tomar un café. Todo es mucho más sencillo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Santa Quiteria</span>
                                        <span>—</span> fotógrafa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otras voces tambi&eacute;n matizan la mirada general. <a href="https://www.instagram.com/cristinasantaquiteria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Santa Quiteria</a>, fot&oacute;grafa, que creci&oacute; en un entorno rural de La Mancha, cree que m&aacute;s que generacional, el problema es sobre todo urbano: &ldquo;Esto en los pueblos no pasa&rdquo;, afirma con rotundidad. &ldquo;Puedes tener mucho trabajo, puedes tener criaturas, puedes tener la hipoteca, el coche, etc&eacute;tera, pero la gente queda m&aacute;s a menudo. Es mucho m&aacute;s espont&aacute;nea con el quedar. En los pueblos te encuentras por la calle y te vas a tomar un caf&eacute;. Todo es mucho m&aacute;s sencillo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Puede cambiar algo?</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tantas conversaciones, surge inevitablemente la pregunta: si todos sentimos que algo no funciona, &iquest;por qu&eacute; no lo cambiamos? Lo que aflora sobre todo entre las entrevistadas no es una respuesta, sino una mezcla de deseo, duda y un cierto alivio simplemente por hablar de ello.
    </p><p class="article-text">
        La poeta Amalia Buitrago reconoce que simplemente hablar con sus amigas la ayud&oacute; a ver el problema con m&aacute;s claridad, aunque no haya alcanzado todav&iacute;a una soluci&oacute;n. &ldquo;Intento buscar soluciones y me encuentro estancada&hellip; Me da miedo porque hay mucha gente a la que quiero much&iacute;simo y distanciarme de ellas me duele, pero como la rueda esta del capitalismo, de la productividad, de la eficiencia no la puedo parar, no puedo parar mi trabajo ni el suyo, ni la hora que tengo hasta llegar a su casa. &iquest;Qu&eacute; hacemos?&rdquo;, se pregunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La artista Tar&aacute;ntula, m&aacute;s combativa, prefiere pensar en t&eacute;rminos de resistencia cotidiana: &ldquo;En el fondo soy una persona muy orgullosa y me niego a que el posmodernismo me coma&rdquo;, asegura. &ldquo;Y voy a hacer todo lo que est&eacute; en mi poder para cambiar esto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para dar una cierta esperanza, Anni B Sweet visualiza un giro colectivo y pronostica que, quiz&aacute;, tras llegar a una situaci&oacute;n l&iacute;mite en las relaciones, es posible que llegue una especie de &ldquo;resaca digital&rdquo; que nos haga recapacitar a nivel colectivo y volver a la situaci&oacute;n inicial. &ldquo;Cuando algo llega al extremo, de alguna forma la vida empuja hacia el lado contrario. Quiz&aacute; ya est&aacute; empezando a pasar y si no, en todo caso, es muy necesario reflexionar sobre ello&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/a-ver-si-nos-vemos-amigos-para-resumirse-la-vida-no-para-compartirla/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="“A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/conectados-no-acompanados-aprendimos-contar-no-compartimos-vida-resumimos_1_12820292.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2025 21:20:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Estamos conectados, pero no acompañados”: lo que aprendimos tras contar que ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nuevas generaciones,Capitalismo,Amistad,Instagram,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reconecta con tus amigos si te sientes solo: seis formas de hacerlo incluso si estás muy ocupado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/reconecta-amigos-si-sientes-seis-formas-hacerlo-si-ocupado_1_12805800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/807b2300-7c40-46c3-be68-fce984dbba3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reconecta con tus amigos si te sientes solo: seis formas de hacerlo incluso si estás muy ocupado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si sientes que el tiempo que pasas con tus amigos no es de calidad o con espacio suficiente para la intimidad, prueba esto</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente, mi vida se parece al D&iacute;a de la Marmota: trabajo, gimnasio, dormir, y vuelta a empezar. Entre un horario de trabajo agotador, el clima sombr&iacute;o y mis ganas de hibernar, mi vida social se ha visto afectada. Me siento insatisfecha, inquieta y aislada. Pero tengo muchos amigos y chats grupales activos, as&iacute; que no puedo estar <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sola</a>, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Incorrecto!
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Don Martin, creador de contenidos y presentador del podcast <em>Head on Fire</em>, he cometido un error muy com&uacute;n. Incluso las personas con una vida social muy activa pueden sentirse solas si no disfrutan del tiempo de calidad o la intimidad que necesitan.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que yo, Martin sent&iacute;a que sus necesidades no estaban cubiertas. Al investigar el tema para su nuevo audiolibro <a href="https://www.simonandschuster.com/books/Where-Did-Everybody-Go/Don-Martin/9781668134849" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Where Did Everybody Go?</em></a><em> [&iquest;A d&oacute;nde ha ido todo el mundo?]</em>, descubri&oacute; que la soledad se define simplemente como la diferencia entre la conexi&oacute;n que deseas y la conexi&oacute;n que tienes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puedes sentirte solo en una habitaci&oacute;n llena de gente&rdquo;, se&ntilde;ala Martin.
    </p><p class="article-text">
        Al darse cuenta de esto durante la pandemia, Martin busc&oacute; nuevas formas de socializar, como jugar a Animal Crossing <em>online</em> con amigos, y dej&oacute; de lado algunos compromisos en favor de otros m&aacute;s significativos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Confund&iacute;a estar muy ocupado con sentirme socialmente realizado&rdquo;, afirma. En cambio, debemos ser proactivos y flexibles en nuestras interacciones.
    </p><p class="article-text">
        Inspirada por los experimentos de Martin sobre las relaciones, prob&eacute; seis formas de cambiar mis interacciones durante dos semanas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Confundía estar muy ocupado con sentirme socialmente realizado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Don Martin</span>
                                        <span>—</span> autor del audiolibro &#039;¿A dónde ha ido todo el mundo?&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Env&iacute;a una nota de voz en vez de un mensaje...</h2><p class="article-text">
        Vivo sola y trabajo desde casa. En un d&iacute;a normal, suelo tener cuatro o cinco conversaciones activas en WhatsApp en mi ordenador. Satisfacen mi necesidad de charlar con compa&ntilde;eros. Sin embargo, las conversaciones poco entusiastas y el continuo pitido de los mensajes pueden ser m&aacute;s una distracci&oacute;n que una fuente de conexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una ma&ntilde;ana, una amiga me env&iacute;a un mensaje de texto para preguntarme c&oacute;mo me va el d&iacute;a. Nunca hab&iacute;amos hecho esto antes, pero le respondo con una nota de voz (&iexcl;corta!). Ella responde de la misma manera, se&ntilde;alando su estado en WhatsApp: &ldquo;Por favor, nada de notas de voz&rdquo;. &ldquo;Pero har&eacute; una excepci&oacute;n contigo&rdquo;, a&ntilde;ade magn&aacute;nimamente.
    </p><p class="article-text">
        Solo es una breve charla para compadecernos mutuamente por nuestras agobiantes cargas de trabajo, pero escuchar su voz es sin duda un est&iacute;mulo, m&aacute;s personal e inmediato que un mensaje de texto.
    </p><h2 class="article-text">O haz una videollamada</h2><p class="article-text">
        En el episodio piloto de<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/era/justicia-girls-recuperar-serie-retrato-suenos-rotos-generacion_1_12280638.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Girls,</em></a><em> </em>Marnie Michaels <a href="https://www.tiktok.com/@girlsrewatchpodcast/video/7453606488691526954" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">clasifica</a> los modos de comunicaci&oacute;n, desde el menos &iacute;ntimo (Facebook) hasta el m&aacute;s &iacute;ntimo (cara a cara). Tras el &eacute;xito de mi nota de voz, decido dar un paso m&aacute;s y pasar a la <a href="https://www.reddit.com/r/AskReddit/comments/1id861i/serious_is_facetiming_without_a_warning/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tan denostada</a> videollamada. Estoy segura de que las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes est&aacute;n encantadas con FaceTime, pero ninguno de mis amigos lo utiliza. Normalmente, mis &uacute;nicas videollamadas son con familiares directos o profesionales a trav&eacute;s de Zoom.
    </p><p class="article-text">
        Pero estoy cambiando mis rutinas sociales, as&iacute; que decido espont&aacute;neamente hacer una videollamada a una amiga. Ella contesta con un confuso &ldquo;&iquest;Hola?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No la culpo, no estoy segura de que hayamos hablado alguna vez por tel&eacute;fono. Pero charlamos (ella y su adorable perro) durante unos 20 minutos. Cuando cuelgo, estoy de mejor humor, gracias a la conexi&oacute;n cara a cara.
    </p><p class="article-text">
        Martin considera que las videollamadas se acercan m&aacute;s a la conexi&oacute;n en persona que los mensajes. &ldquo;Mira a alguien a los ojos&rdquo;, bromea. &ldquo;As&iacute; podr&aacute;s empezar a captar esas se&ntilde;ales no verbales... La conversaci&oacute;n puede ser mucho m&aacute;s satisfactoria y lleva menos tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si te da verg&uuml;enza iniciar la conversaci&oacute;n, haz que tus amigos te llamen, sugiere Martin: &ldquo;Cuando lleves tres horas deslizando la pantalla y te hayas perdido en ese laberinto, quiz&aacute; sea el momento de enviar un mensaje a un amigo y decirle: 'Escucha, ll&aacute;mame ahora mismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Establece un plan fijo y regular</h2><p class="article-text">
        Cuando me siento abrumada por el trabajo, a menudo no se me ocurre socializar. Ah&iacute; es cuando los planes fijos cobran importancia. Todos los mi&eacute;rcoles por la ma&ntilde;ana, hablo por videoconferencia con otra amiga que trabaja desde casa en otra ciudad. Tambi&eacute;n juego un <a href="https://www.theguardian.com/wellness/2025/oct/29/amateurish-beginners-joy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">partido de f&uacute;tbol</a> cada dos semanas y asisto a un <em>quiz </em>en un pub una vez al mes.
    </p><p class="article-text">
        No supone ning&uacute;n esfuerzo y rara vez me apetece cancelarlo, incluso cuando estoy m&aacute;s ocupado. Los considero como un andamiaje social, rutinas sociales que soportan incluso los horarios m&aacute;s hostiles.
    </p><p class="article-text">
        Resulta que Martin tiene algo similar. Tres o cuatro veces a la semana, llama a un amigo &iacute;ntimo mientras conduce al trabajo. Estas llamadas les permiten mantenerse en contacto, ya que solo se ven en persona un par de veces al mes.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Tres o cuatro veces a la semana, Martin llama a un amigo íntimo mientras conduce al trabajo. Estas llamadas les permiten mantenerse en contacto, ya que solo se ven en persona un par de veces al mes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esa conexi&oacute;n regular con alguien hace que sea un poco m&aacute;s f&aacute;cil lidiar con lo que venga despu&eacute;s... Adem&aacute;s, no resta nada al tiempo que pasamos juntos&rdquo;, dice Martin.
    </p><p class="article-text">
        Para reforzar a&uacute;n m&aacute;s mi andamiaje social, le propongo a otro amigo que empecemos a hacer una videollamada semanal por Zoom en el nuevo a&ntilde;o. &Eacute;l responde con entusiasmo: &ldquo;&iexcl;El lunes me viene bien!&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Dedica tiempo al ocio</strong></h2><p class="article-text">
        Una de mis formas favoritas de pasar tiempo con los amigos es una noche de juegos de mesa y copas. Por desgracia, pocos de los que viven en mi ciudad comparten este inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Me inspira el ejemplo de Martin sobre Animal Crossing. Socializar digitalmente <a href="https://unplugged.rest/blog/human-connection-vs-digital-connection" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede considerarse inferior</a> a reunirse en persona, pero a menudo es la &uacute;nica opci&oacute;n. Adem&aacute;s, puede ser divertido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Donde nos equivocamos con las redes sociales es al vilipendiarlas en su conjunto&rdquo;, dice Martin. &ldquo;La pantalla puede ser una forma satisfactoria de conectar con la gente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una tarde siento que me falta energ&iacute;a, as&iacute; que le env&iacute;o un mensaje a un amigo para sugerirle que probemos la versi&oacute;n <em>online </em>de mi juego de mesa favorito, <a href="https://www.theguardian.com/culture/2024/sep/26/vlaada-chvatil-codenames-board-game-market-czech-phone" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Codenames</a>. Es cierto que hay que aprender a jugar, pero tambi&eacute;n se siente la misma emoci&oacute;n que cuando se juega en persona, y sin duda es m&aacute;s reconfortante que mi actividad habitual durante los descansos (prepararme una taza de t&eacute; y mirar al infinito).
    </p><p class="article-text">
        Durante la semana siguiente, juego a Codenames con tres personas diferentes. Algunas rondas son incluso muy emocionantes. (El popular juego de mesa Wavelength tambi&eacute;n tiene <a href="https://longwave.web.app/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una adaptaci&oacute;n digital</a>).
    </p><h2 class="article-text"><strong>Env&iacute;a un mensaje que diga &ldquo;me acuerdo de ti&rdquo;...</strong></h2><p class="article-text">
        Una de mis amigas ha estado compaginando la maternidad, una infecci&oacute;n de pecho y un trabajo intenso. Intento hacerle saber que pienso en ella envi&aacute;ndole alg&uacute;n que otro mensaje de texto o foto, sin esperar una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La constancia es estupenda, pero no deber&iacute;a ser un requisito para nadie&rdquo;, coincide Martin. &ldquo;Es <a href="https://www.eldiario.es/era/la-tirania-de-los-grupos-whatsapp_1_10912322.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">demasiado para exig&iacute;rselo a alguien</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana, justo cuando estoy a punto de ponerme manos a la obra con el trabajo, aparece en mi tel&eacute;fono una foto de otra amiga en una mezcaler&iacute;a de Oaxaca, que me recuerda nuestro viaje de mochileras hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. Le env&iacute;o una captura de pantalla y ella me responde pregunt&aacute;ndome si estoy libre para hablar por tel&eacute;fono. Normalmente, <a href="https://www.eldiario.es/era/llamar-superinvasivo-generacion-zeta-telefono-mensajes_1_10452431.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una llamada espont&aacute;nea me parece una intrusi&oacute;n</a> y me hace huir de Internet. Esta vez la llamo al instante, y con v&iacute;deo.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos durante una hora, nuestra conversaci&oacute;n m&aacute;s larga en m&aacute;s de un a&ntilde;o, tiempo en el que ambas nos hemos convertido en propietarias de una casa. Nos ense&ntilde;amos mutuamente nuestras casas de forma virtual, se&ntilde;alando d&oacute;nde dormir&aacute; la otra cuando nos visitemos. Es genial. Al final, me siento frente al ordenador con un estado de &aacute;nimo mucho m&aacute;s optimista y tranquila.
    </p><h2 class="article-text"><strong>... o pide que te env&iacute;en menos mensajes</strong></h2><p class="article-text">
        Martin descubri&oacute; que, aunque la constancia es importante, tambi&eacute;n lo es la sensaci&oacute;n de control, no sentirse &ldquo;un participante pasivo en tu propia vida&rdquo;, como &eacute;l dice.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, a veces, un flujo constante de mensajes puede parecer m&aacute;s una carga que un est&iacute;mulo. Quiz&aacute; sea mejor pensar en lo que consideramos &ldquo;tiempo de calidad&rdquo; y buscarlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces, un flujo constante de mensajes puede parecer más una carga que un estímulo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mi hilo de mensajes m&aacute;s activo, con un hombre con el que he empezado a salir recientemente, suena de la ma&ntilde;ana a la noche. No quiero dejar de hablar, y ya le he acostumbrado a las notas de voz. Pero le sugiero que, en lugar de escribir laboriosamente todas las historias relevantes de nuestro pasado, las guardemos para cuando nos volvamos a ver.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, no le ha desanimado que proponga hacer una &ldquo;agenda&rdquo;. En el pub, la semana siguiente, repasamos la mayor parte de nuestra lista, lo cual fue mucho m&aacute;s agradable que el tratamiento superficial que habr&iacute;an recibido las an&eacute;cdotas por mensaje de texto. Ya hemos empezado otra agenda para nuestro pr&oacute;ximo encuentro.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de dos semanas de experimentar, me sorprende lo mucho que lo he disfrutado y lo dispuestos que han estado mis amigos a participar. Quiz&aacute;s todo el mundo est&aacute; buscando nuevas formas de mantenerse en contacto en medio de sus ajetreadas vidas.
    </p><p class="article-text">
        No existe un enfoque &uacute;nico para evitar la soledad, dice Martin. &ldquo;Lo que te funcion&oacute; el a&ntilde;o pasado, la semana pasada, puede que no te funcione ahora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tenemos m&aacute;s capacidad de acci&oacute;n de lo que pensamos. Martin lo describe como crear un &ldquo;conjunto de herramientas, en lugar de un mapa&rdquo;. Todos podr&iacute;amos beneficiarnos de ser m&aacute;s proactivos en nuestras amistades, tal y como se nos anima a hacer en las relaciones rom&aacute;nticas: por ejemplo, explicando cu&aacute;nta conexi&oacute;n necesitamos y c&oacute;mo preferimos comunicarnos, dice.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, mis amigos pueden prepararse para recibir m&aacute;s videollamadas a partir de ahora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elle Hunt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/reconecta-amigos-si-sientes-seis-formas-hacerlo-si-ocupado_1_12805800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2025 20:53:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reconecta con tus amigos si te sientes solo: seis formas de hacerlo incluso si estás muy ocupado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Soledad,Amistad,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e8ed4fa-aa13-40f0-ab38-acb39a36dcce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la era de la hiperproductividad, las amistades adultas son cada vez más proyectos que se programan y se mantienen a base de actualizaciones periódicas</p><p class="subtitle">Los jóvenes que hacen memoria de la represión franquista en TikTok: “Me duele ver cómo se blanquea a un dictador”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Parece que para tomar un caf&eacute; con ellas tenga que pedir cita como si fuera a hacerme la manicura&rdquo;, dice Mar, 34 a&ntilde;os, de Barcelona. Durante a&ntilde;os fue inseparable de su grupo de amigas, pero ahora las ve &ldquo;una vez cada dos meses, y eso a las que viven en la misma ciudad&rdquo;. Las conversaciones cuando quedan, explica, se han vuelto funcionales: un repaso r&aacute;pido de las &uacute;ltimas semanas, un resumen de lo que cada una ha hecho y lo que planea hacer. 
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia para muchos, la experiencia que relata Mar no es algo excepcional. Cada vez m&aacute;s adultos perciben que sus amigos han pasado de ser parte de la vida cotidiana a un compromiso calendarizado para repasar los &uacute;ltimos acontecimientos de su vida. Es lo que en el mundo anglosaj&oacute;n se ha bautizado como <em>catch-up culture, </em>una forma de relaci&oacute;n en la que la amistad se vive a base de &ldquo;ponerse al d&iacute;a&rdquo; de vez en cuando, en lugar de compartir tiempo y experiencias de forma continuada. 
    </p><p class="article-text">
        Ver a las amistades, adem&aacute;s, requiere hoy en d&iacute;a coordinaci&oacute;n, recordatorios y hasta alg&uacute;n que otro Doodle. La espontaneidad, ese rasgo que en la juventud defini&oacute; la vida de casi todos, se ha convertido en un lujo que pocos pueden permitirse. Lo que tiene consecuencias: &ldquo;Me hace sentir irrelevante en la vida de mis amigos, como si yo fuera una tarea m&aacute;s en su lista de cosas que hacer: llevar el coche a la ITV, reservar vuelos para las vacaciones y tomar un caf&eacute; de dos horas con quien durante a&ntilde;os fue una de sus mejores amigas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La amistad como tarea</h2><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del soci&oacute;logo <a href="https://www.uoc.edu/es/news/servicios-para-los-medios/guia-expertos/francesc-nunez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francesc N&uacute;&ntilde;ez</a>, de la Universitat Oberta de Catalunya, esta transformaci&oacute;n es parte de algo estructural. &ldquo;La vida se ha convertido para muchas personas en una especie de listado de tareas que tiene que llevar a cabo&rdquo;, afirma. &ldquo;Vivimos, como dice el soci&oacute;logo Hartmut Rosa, en un r&eacute;gimen de aceleraci&oacute;n, de eficiencia, de competencia. Y este fen&oacute;meno es la aplicaci&oacute;n a las agendas de la l&oacute;gica neoliberal que nos empuja a gestionarlo todo como si fuera un plan de empresa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La amistad, como todo en la vida adulta, parece depender de un calendario y de la productividad del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francesc Núñez</span>
                                        <span>—</span> sociólogo (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese marco, incluso los v&iacute;nculos personales se someten a la l&oacute;gica del rendimiento. &ldquo;La amistad se acaba convirtiendo en una especie de tarea, un capital que hay que gestionar para que te salga a cuenta&rdquo;, dice N&uacute;&ntilde;ez. Ya no basta con estar; hay que invertir tiempo, optimizarlo y medir su retorno emocional o simb&oacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        Esta econom&iacute;a afectiva, atravesada por la precariedad y los horarios imprevisibles, deja poco o nada de margen para la convivencia espont&aacute;nea. &ldquo;Las vidas precarias hacen m&aacute;s dif&iacute;cil la convivencia entre amigos. Si la amistad es tambi&eacute;n un capital, en una condici&oacute;n precaria cotiza menos&rdquo;, resume. La amistad, como todo en la vida adulta, parece depender de un calendario y de la productividad del tiempo.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la eficiencia emocional</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.sylvieperez.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sylvie P&eacute;rez</a>, y colaboradora tambi&eacute;n de la UOC, cree que &ldquo;vivimos en un mundo que va demasiado r&aacute;pido, donde los pocos espacios que nos dejamos libres quedan siempre llenos&rdquo;. Por eso, dice, los adultos acaban agendando la amistad para &ldquo;autoobligarse a mantenerla&rdquo;. No tanto porque quieran convertirla en una tarea m&aacute;s, sino porque, si no lo hicieran, desaparecer&iacute;a del todo.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa necesidad de programar los encuentros tiene un efecto colateral: la <em>catch-up culture</em>. &ldquo;Confundimos comunicar las cosas con compartir de verdad. Compartimos lo que hemos hecho, no vivimos el estar haciendo&rdquo;, advierte P&eacute;rez. Lo que antes era una experiencia conjunta: una cena, una caminata, una tarde sin prop&oacute;sito&hellip; Se sustituye por una narraci&oacute;n: nos contamos la vida en lugar de vivirla juntos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Compartimos lo que hemos hecho, no vivimos el estar haciendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El resultado es una paradoja moderna: los amigos siguen &ldquo;ah&iacute;&rdquo;, pero est&aacute;n cada vez m&aacute;s lejos. &ldquo;Sabemos que no estamos solos, pero nos sentimos solos&rdquo;, dice la psic&oacute;loga. &ldquo;Sabemos que hay gente, pero no hay una conexi&oacute;n profunda. Falta esa presencia f&iacute;sica y simb&oacute;lica que da sentido al v&iacute;nculo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Redes que conectan, pero no acompa&ntilde;an</h2><p class="article-text">
        En apariencia, las redes sociales deber&iacute;an ayudar a suavizar esa distancia. Nos permiten estar &ldquo;al d&iacute;a&rdquo; de la vida de los dem&aacute;s: cumplea&ntilde;os, viajes, logros, mudanzas... Pero esa ilusi&oacute;n de proximidad, advierte P&eacute;rez, &ldquo;mantiene el v&iacute;nculo solo a nivel comunicativo&rdquo;. Es una conexi&oacute;n sin convivencia.
    </p><p class="article-text">
        N&uacute;&ntilde;ez lo formula con m&aacute;s dureza: &ldquo;Con las redes sociales ha pasado que, de ser un sustituto necesario, se han convertido en una preferencia. Ahora es mucho mejor para algunos ver a la abuelita en la pantalla que &lsquo;perder&rsquo; el tiempo necesario en ir a verla&rdquo;. En otras palabras, el contacto virtual ya no compensa la distancia, sino que la consolida.
    </p><p class="article-text">
        El peligro, insiste el soci&oacute;logo, es que la virtualidad ofrece una &ldquo;proximidad aparente&rdquo; que acaba desplazando a la experiencia real. &ldquo;Son relaciones deficientes, pero aparentemente c&aacute;lidas&rdquo;, asegura. La pregunta que surge a continuaci&oacute;n, concluye, es devastadora: &ldquo;&iquest;En qu&eacute; hemos convertido la amistad?&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La virtualidad ofrece una &#039;proximidad aparente&#039; que acaba desplazando a la experiencia real</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Soledad en tiempos de conexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Ana, fot&oacute;grafa de 32 a&ntilde;os afincada en la capital, lo resume sin rodeos: &ldquo;No compartimos la vida, nos la contamos&rdquo;. En su entorno, cuesta reunirse con los y las amigas porque &ldquo;siempre est&aacute;n muy ocupadas, con mil cosas que hacer&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando por fin coinciden (en ocasiones tras semanas o meses cuadrando agendas), el plan es predecible: una comida larga, muchas actualizaciones y poca vida compartida. &ldquo;Pero es que si llevo tanto tiempo sin ver a alguien, tampoco me apetece ir con ella al cine&rdquo;, dice. &ldquo;Tengo ganas de estar con ella y hablar todo lo que no hemos hablado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, el problema no es solo la falta de tiempo, sino el cambio de prioridades. &ldquo;A cierta edad, los amigos ya no somos una prioridad en el proyecto de vida de nadie. En cuanto alguien tiene pareja o un buen trabajo, eso pasa por delante. Y lo entiendo, pero me hace sentir m&aacute;s sola que nunca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su testimonio revela una de las facetas m&aacute;s duras del fen&oacute;meno del que hablamos: la llamada soledad acompa&ntilde;ada. No se trata de aislamiento f&iacute;sico, sino de una desconexi&oacute;n &iacute;ntima en medio del ruido social. &ldquo;Creo que estamos en una &eacute;poca de estar muy solos&rdquo;, admite. &ldquo;Nos contamos, pero no &lsquo;vivimos&rsquo; juntos, no compartimos. Y cada vez va a m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La adultez como distancia</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Silvia siente que su vida adulta se mide en kil&oacute;metros y en calendarios. En su historia, la especulaci&oacute;n inmobiliaria que sufre la capital a&ntilde;ade un nuevo campo de batalla a toda esta situaci&oacute;n. &ldquo;Antes, improvisar era f&aacute;cil: si ten&iacute;as un mal d&iacute;a, te tomabas un caf&eacute; con alguien. Todos viv&iacute;amos en el centro, a 20 minutos caminando o a 10 en metro. Ahora hay que mirar agendas, cuadrar horarios, renunciar a otras cosas&rdquo;, cuenta. Sus amigos se han dispersado por diferentes pueblos de la Comunidad de Madrid o barrios alejados del centro. Un ejemplo es ella misma, que vive actualmente en Alcal&aacute; de Henares. &ldquo;La comunicaci&oacute;n es mucho menos org&aacute;nica o es solo digital&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos contamos, pero no ‘vivimos’ juntos, no compartimos. Y cada vez va a más</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> fotógrafa de 32 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, ella y sus amigas buscan espacios para sostener lo com&uacute;n: &ldquo;Intento que nuestras aficiones cobren protagonismo. Pero hasta eso cuesta: montamos un club de lectura y no he podido ir a ninguna sesi&oacute;n. Siempre hay algo que se interpone. Algo m&aacute;s urgente&rdquo;, se lamenta.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo escapar de lo que parece inevitable</h2><p class="article-text">
        Ante esta deriva, N&uacute;&ntilde;ez propone una forma de resistencia: la &ldquo;amistad lenta&rdquo;. Inspirada en movimientos como el <em>slow living</em>, reivindica &ldquo;quedar sin prop&oacute;sito, sin l&iacute;mite, simplemente para estar&rdquo;. Frente a la l&oacute;gica del rendimiento, esa lentitud se convierte en un gesto casi pol&iacute;tico. &ldquo;Hay que desprogramar esta aceleraci&oacute;n, aprender a convivir sin objetivos&rdquo;, dice. &ldquo;El enemigo es sutil, pero est&aacute; en nuestras manos vivir de otra manera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez coincide: &ldquo;No se trata de dejar de agendar, sino de dar valor simb&oacute;lico a los encuentros&rdquo;. Cocinar juntos, pasear, dedicar tiempo sin productividad ni expectativas. &ldquo;No para producir algo, sino para ritualizar momentos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La amistad, recuerda, no siempre tiene que ser permanente para ser valiosa. &ldquo;Hay amistades longitudinales, que duran a&ntilde;os, y otras transversales, m&aacute;s breves, pero igualmente significativas. No debemos culpabilizarnos si cambian. Lo importante es que sean sinceras y que tengamos esos encuentros porque realmente nos apetecen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de hiperconexi&oacute;n, recuperar el &ldquo;estar&rdquo; se ha convertido en un sistema de defensa. Una amistad verdadera quiz&aacute; no consista ya en saberlo todo del otro, sino en compartir las peque&ntilde;as pausas que el mundo nos permite.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2025 21:04:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Redes sociales,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El duelo digital: cuando la ausencia en redes pesa casi tanto como la real]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/duelo-digital-ausencia-redes-pesa-real_1_12728744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81f4e92b-a687-4096-8862-6d064fdf1956_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El duelo digital: cuando la ausencia en redes pesa casi tanto como la real"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay ausencias que no ocurren en el plano presencial, sino en Instagram. Y, sin embargo, pueden doler como si alguien cercano hubiera desaparecido
</p><p class="subtitle">¿En qué momento se ha convertido en normal compartir la geolocalización?
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Dej&oacute; de subir <em>stories </em>de un d&iacute;a para otro y no volvi&oacute; a publicar nada. Y la verdad es que cada ma&ntilde;ana abro Instagram solo para comprobar si ha vuelto&rdquo;, me cuenta una amiga treinta&ntilde;era. Habla de una conocida a la que nunca hab&iacute;a visto en la vida real, pero con la que hab&iacute;a creado un v&iacute;nculo en el mundo virtual. Ve&iacute;a todo su contenido e incluso hab&iacute;an hablado alguna vez por mensajes privados. Su ausencia en redes le result&oacute; desconcertante. &ldquo;Sab&iacute;a que segu&iacute;a con su vida, la ve&iacute;a a veces en <em>stories</em> de otras personas, pero era como si hubiera desaparecido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que he escuchado una historia similar a la de mi amiga. Y cada vez es m&aacute;s com&uacute;n. Las redes sociales nos han acostumbrado a la presencia (virtual) constante de los dem&aacute;s: fotos, v&iacute;deos, mensajes y actualizaciones que no son comparables a la presencia f&iacute;sica, pero construyen una sensaci&oacute;n de compa&ntilde;&iacute;a permanente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La misma idea de &ldquo;amistad&rdquo; ha ido evolucionando debido al impacto de las redes sociales. Ahora podemos tener muchos amigos virtuales a los que nunca hemos visto en la vida real. Adem&aacute;s, mantenerlos es muy f&aacute;cil, requieren muy poco de nuestro tiempo y, aunque la relaci&oacute;n se enfr&iacute;e en un momento dado, mientras no los dejemos de seguir, sus cuentas seguir&aacute;n all&iacute; y cada poco tiempo sabremos qu&eacute; pel&iacute;culas han visto, qu&eacute; libros han le&iacute;do, a d&oacute;nde han ido de vacaciones o incluso si han empezado una nueva relaci&oacute;n o lo acaban de dejar con quien estaban.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un <a href="https://www.theguardian.com/media/2011/may/09/social-network-users-friends-online" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de </a><a href="https://www.theguardian.com/media/2011/may/09/social-network-users-friends-online" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Guardian</em></a> realizado en 2011, un a&ntilde;o en el que las redes sociales a&uacute;n estaban en pa&ntilde;ales, el usuario medio de estas plataformas acumulaba entonces 121 amigos en l&iacute;nea, mientras que solo ten&iacute;a 55 en la vida real. Cualquiera puede arriesgarse a decir que a d&iacute;a de hoy ese ratio es mucho m&aacute;s amplio.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando uno de estos perfiles deja de emitir se&ntilde;ales, el vac&iacute;o que se produce puede convertirse en algo inquietante. No es igual que el duelo por la muerte de alguien, la ausencia es solo digital, pero pueden llegar a sentirse cosas parecidas aunque la persona siga con su vida, quiz&aacute; solo a unas pocas calles de distancia.
    </p><h2 class="article-text">Entre la incertidumbre y el desasosiego</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Solemos estar acostumbrados a seguir a determinadas personas, a ver c&oacute;mo de manera cotidiana generan contenido y, cuando eso se interrumpe, nos produce cierta incertidumbre e incluso desasosiego&rdquo;, explica Silvia Mart&iacute;nez, directora del <a href="https://www.uoc.edu/es/estudios/masters/master-universitario-social-media-gestion-estrategica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;ster de Social Media en la UOC</a>. El problema se agudiza cuando la relaci&oacute;n con esa persona existe &uacute;nicamente en el plano digital: &ldquo;No tenemos otra v&iacute;a de contacto, de saber si est&aacute; bien o qu&eacute; ha pasado, y esa ausencia nos deja en la duda&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Esta incertidumbre puede derivar en emociones m&aacute;s profundas. La psic&oacute;loga Sylvie P&eacute;rez, profesora colaboradora de los <a href="https://www.uoc.edu/portal/es/estudis_arees/psicologia_ciencies_educacio/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudios de Psicolog&iacute;a y Ciencias de la Educaci&oacute;n tambi&eacute;n en la UOC</a>, lo define con un concepto claro: &ldquo;Creo que en casos as&iacute;, podemos hablar de un duelo digital, que tiene muchas similitudes con un duelo real. Hay una p&eacute;rdida de contacto, de informaci&oacute;n, de elementos compartidos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que en casos así, podemos hablar de un duelo digital, que tiene muchas similitudes con un duelo real</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                        <span>—</span> Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El proceso, a&ntilde;ade, reproduce fases muy parecidas a las de un duelo f&iacute;sico: negaci&oacute;n, tristeza, enfado y aceptaci&oacute;n, pero precisamente son las diferencias con un duelo por un fallecimiento lo que m&aacute;s nos dificulta su gesti&oacute;n. &ldquo;No hay una muerte&rdquo;, explica P&eacute;rez, &ldquo;no hay una desaparici&oacute;n definitiva. La persona sigue estando viva o incluso puede ser que exista digitalmente, pero que nos haya expulsado de ese entorno bloque&aacute;ndonos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de la muerte f&iacute;sica, el duelo digital est&aacute; marcado por la ambig&uuml;edad: nunca es definitivo. &ldquo;Esto tambi&eacute;n lo hace m&aacute;s dif&iacute;cil de gestionar&rdquo;, se&ntilde;ala P&eacute;rez. &ldquo;La situaci&oacute;n puede revertirse con un desbloqueo, un regreso a las redes o incluso un mensaje, y esa incertidumbre complica la elaboraci&oacute;n de la p&eacute;rdida&rdquo;. En este sentido, esta dificultad tendr&iacute;a bastante que ver con el refuerzo intermitente.
    </p><h2 class="article-text">El bloqueo como herida simb&oacute;lica</h2><p class="article-text">
        Y si el silencio ya duele, el bloqueo multiplica la herida. Como se&ntilde;ala Sylvie, m&aacute;s all&aacute; de quienes deciden desaparecer voluntariamente de las redes, existe otro gesto que provoca un vac&iacute;o a&uacute;n m&aacute;s expl&iacute;cito: el bloqueo. En los casos de ruptura, por ejemplo, este silencio impuesto (y en muchos casos, saludable) puede doler m&aacute;s que la propia distancia f&iacute;sica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un corte simbólico más potente que la distancia física porque el silencio se te impone</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Silvia Martínez</span>
                                        <span>—</span> directora del Máster de Social Media (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Si se trata de un bloqueo consciente y voluntario, se genera una herida en la persona bloqueada porque supone una manera expl&iacute;cita de rechazo. Es un corte simb&oacute;lico m&aacute;s potente que la distancia f&iacute;sica porque el silencio se te impone&rdquo;, sostiene P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;nez coincide en que bloquear es un gesto con importantes consecuencias: &ldquo;Cerrar la v&iacute;a de contacto determina claramente que no quieres que esa persona sepa de ti. Y adem&aacute;s, el bloqueo no siempre se queda en la privacidad: muchas veces el resto de la comunidad de seguidores tambi&eacute;n puede darse cuenta (como ocurre en el caso de famosos que dejan de seguirse y ese hecho llega a las noticias), con lo que se convierte en un mensaje p&uacute;blico de ruptura&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una cercan&iacute;a impostada</h2><p class="article-text">
        Esta sensaci&oacute;n de vac&iacute;o ante la desaparici&oacute;n de alguien en redes tiene que ver tambi&eacute;n con la forma en la que las plataformas han moldeado nuestra idea de cercan&iacute;a. &ldquo;Al tener una red de contactos tan ampliada por el espejismo de las redes, las relaciones que se crean tienden a ser bastante d&eacute;biles, sin profundidad, pero al visualizarlas como parte de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a generan una sensaci&oacute;n de familiaridad impostada&rdquo;, explica Mart&iacute;nez. &ldquo;Tenemos la sensaci&oacute;n de que &lsquo;conocemos&rsquo; a esa persona cuando, en realidad, lo que nos muestra puede que ni siquiera tenga que ver con su realidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una proximidad que nos acostumbra a sentir que formamos parte de la vida de los dem&aacute;s. Como advierte P&eacute;rez, &ldquo;el descubrimiento de que alguien cercano de manera virtual ha dejado de compartir su vida provoca desconcierto, vac&iacute;o y angustia. Porque la relaci&oacute;n estaba mediada por esas publicaciones, y cuando desaparecen se percibe como una p&eacute;rdida&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Estrategias para afrontar la ausencia</h2><p class="article-text">
        Expuesto el problema y algunas de sus derivadas, queda preguntarles a las expertas de qu&eacute; forma podemos evitar que nos ocurra algo as&iacute;. &iquest;C&oacute;mo combatir, evitar o convivir con esa sensaci&oacute;n de vac&iacute;o?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;nez propone un primer paso: ser conscientes de la naturaleza superficial de muchos de esos v&iacute;nculos: &ldquo;Idealmente, deber&iacute;amos tratar de entender las din&aacute;micas de funcionamiento de las redes sociales e intentar equilibrar lo virtual con lo presencial para no circunscribir todas nuestras amistades al &aacute;mbito de las plataformas&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que el vínculo haya sido digital no invalida la intensidad del sufrimiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No se trata de renunciar a lo bueno de las redes sociales pero, por ejemplo, podemos aprovechar la facilidad de conocer a nuevas personas que nos ofrecen las redes y, posteriormente, desvirtualizar a nuestros nuevos amigos quedando a tomar algo en el &ldquo;mundo real&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que el mecanismo del duelo digital ya haya arrancado, P&eacute;rez sugiere que realicemos peque&ntilde;os rituales de cierre: &ldquo;En caso de un bloqueo, por ejemplo, puede ayudar marcar un d&iacute;a como final, borrar conversaciones o escribir un mensaje de despedida para esa persona aunque no se env&iacute;e. Lo que sea que nos ayude a marcar un cierre&rdquo;. Y a&ntilde;ade una advertencia: &ldquo;Si la p&eacute;rdida se vuelve obsesiva, conviene buscar ayuda profesional. Que el v&iacute;nculo haya sido digital no invalida la intensidad del sufrimiento&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/duelo-digital-ausencia-redes-pesa-real_1_12728744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Nov 2025 21:00:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El duelo digital: cuando la ausencia en redes pesa casi tanto como la real]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Digital,Redes sociales,Relaciones,Amistad,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es buena idea hacer amigos en el trabajo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/buena-idea-amigos-trabajo_1_12724170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abe76c3f-8763-4197-83a0-facd6da74136_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es buena idea hacer amigos en el trabajo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las amistades en entornos laborales pueden mejorar la motivación y el bienestar, pero también ponen a prueba los límites entre lo personal y lo profesional: "Ser conscientes de esta función nos ayuda a decidir cuánto y con quién compartir"
</p><p class="subtitle">¿Estamos viviendo en una era dorada de la estupidez?</p></div><p class="article-text">
        Ese mensaje de alguien preguntando si quieres un caf&eacute; o ese meme que te hace re&iacute;r a las nueve de la ma&ntilde;ana del lunes han desplazado a la vieja m&aacute;xima de que &ldquo;al trabajo no venimos a hacer amigos&rdquo;. Si compartimos casi m&aacute;s tiempo con nuestros compa&ntilde;eros de trabajo que con nuestra familia, &iquest;por qu&eacute; todav&iacute;a existen dudas sobre los l&iacute;mites personales y profesionales?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace poco la convivencia en oficinas facilitaba la formaci&oacute;n de v&iacute;nculos, pero el trabajo h&iacute;brido o en remoto y la alta rotaci&oacute;n de personal han ido cambiando el modo en el que surgen esas relaciones. Esto no significa que las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes sean m&aacute;s reacias a la amistad en la oficina, sino que cuentan con expectativas diferentes dado que, entre otras diferencias, la mayor parte de sus reuniones son a trav&eacute;s de una pantalla y no esperan <a href="https://www.eldiario.es/era/un-dia-menos-para-jubilarme_1_11688712.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jubilarse</a> en la misma empresa. En un contexto de estas caracter&iacute;sticas es f&aacute;cil que crezca esa necesidad de conexi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los m&aacute;s j&oacute;venes tienden a establecer v&iacute;nculos laborales m&aacute;s informales y horizontales, valoran la autenticidad y la conexi&oacute;n emocional, mientras que generaciones mayores pueden priorizar el respeto a las jerarqu&iacute;as, la estabilidad y unos l&iacute;mites m&aacute;s claros entre lo personal y profesional&rdquo;, matiza la psic&oacute;loga sanitaria en Center Psicolog&iacute;a Luz Mar&iacute;a Pe&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tener un &ldquo;mejor amigo&rdquo; en el trabajo se ha vuelto m&aacute;s importante desde la pandemia, seg&uacute;n un informe de la consultora <a href="https://www.gallup.com/workplace/397058/increasing-importance-best-friend-work.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gallup,</a> porque contribuye a mejorar la experiencia laboral. En la misma l&iacute;nea, el reciente estudio <a href="https://www.sodexo.com/blog/our-everyday-stories/reports/co-creating-exceptional-workplaces" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Co-creating exceptional workplaces</em></a><em> </em>de Sodexo apunta que ver a los compa&ntilde;eros de trabajo es una de las principales motivaciones de los empleados para acudir a la oficina. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Compartir aspectos personales en el entorno laboral no tiene por qué ser algo negativo; de hecho, puede contribuir a generar cohesión y sentido de pertenencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Luz Peña</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El poder invisible de los lazos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El apoyo social es absolutamente fundamental para el bienestar, act&uacute;a como un elemento protector de la salud mental. Si te sientes apoyado, te sientes parte de una comunidad, te sientes m&aacute;s satisfecho con tu trabajo y colaboras m&aacute;s&rdquo;, afirma Isabel Aranda, psic&oacute;loga especializada en el &aacute;mbito laboral. &ldquo;Ese factor de confianza que aportan las relaciones a la hora de trabajar afectan al clima laboral y tienen unos beneficios importantes tanto a nivel personal, como social y de rendimiento empresarial&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando los empleados se hacen realmente amigos a un nivel en el que no solo se lo pasan bien juntos, sino que se pueden permitir mostrarse vulnerables, se preocupan por su compa&ntilde;ero y tambi&eacute;n lo apoyan en el desempe&ntilde;o de sus funciones, seg&uacute;n el informe de Gallup. As&iacute;, la empresa puede beneficiarse de ese rol de refuerzo y responsabilidad entre compa&ntilde;eros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;d&oacute;nde queda aquello de no hablar de nuestra vida personal en el trabajo? Para Luz Mar&iacute;a Pe&ntilde;a, &ldquo;compartir aspectos personales en el entorno laboral no tiene por qu&eacute; ser algo negativo; de hecho, puede contribuir a generar cohesi&oacute;n y sentido de pertenencia&rdquo;. Sin embargo, la experta propone considerar qu&eacute; funci&oacute;n cumple el hecho de abrirse ante los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7543238220650220813"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Por ejemplo, compartir algo personal puede surgir de un ambiente de seguridad y confianza, y tener la funci&oacute;n de fortalecer v&iacute;nculos o buscar apoyo emocional. Sin embargo, puede responder tambi&eacute;n a una necesidad de ser aceptado, de sentirse parte del grupo o incluso de aliviar tensiones internas&rdquo;, se&ntilde;ala Pe&ntilde;a. &ldquo;Ser conscientes de esta funci&oacute;n nos ayuda a decidir cu&aacute;nto y con qui&eacute;n compartir, protegiendo tanto nuestra intimidad como las din&aacute;micas laborales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La recomendaci&oacute;n de la experta es mantener cierto equilibrio: &ldquo;Mostrarnos aut&eacute;nticos y accesibles, pero sin que el espacio laboral se convierta en el principal escenario para procesar nuestra vida personal&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La virtud del punto medio</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En ocho horas, de lunes a viernes, lo normal es que algo de tu vida personal acabe saliendo en alguna conversaci&oacute;n. Puede haber gente m&aacute;s reservada o que habla m&aacute;s, pero creo que es casi imposible que los compa&ntilde;eros no sepan ciertas cosas b&aacute;sicas de tu vida&rdquo;, valora Bel&eacute;n Claver, consultora de RRHH y desarrollo profesional, que opina que la clave para navegar con &eacute;xito el entorno laboral est&aacute; en saber diferenciar una relaci&oacute;n cordial y profesional de una amistad real. &ldquo;Yo puedo trabajar muy bien con muchos compa&ntilde;eros, pero no ser amigos porque a lo mejor fuera del trabajo no tenemos afinidad por otras cosas. Eso significa que nos entendemos muy bien en una parcela de nuestra vida, pero que ese rol que tengo como compa&ntilde;era no se transforme en amistad&rdquo;, se&ntilde;ala Claver.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puedes trabajar muy bien con muchos compañeros, pero no ser amigos porque a lo mejor fuera del trabajo no tenéis afinidad por otras cosas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Belén Claver</span>
                                        <span>—</span> consultora de RRHH y desarrollo profesional
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n las jerarqu&iacute;as dificultan llegar a esas relaciones de amistad, apunta la psic&oacute;loga Isabel Aranda: &ldquo;Hay empresas muy evolucionadas en este sentido, pero el poder sigue siendo el que manda en el trabajo. Entonces, es normal que te cueste confiar en alguien que en realidad te puede despedir ma&ntilde;ana y, a la vez, que al otro le cueste desarrollar una relaci&oacute;n de amistad con alguien que a lo mejor tendr&iacute;a que despedir ma&ntilde;ana&rdquo;. &ldquo;Es l&oacute;gico que no quieras compartir con tu jefe que est&aacute;s pasando por un mal momento personal porque no quieres que te perjudique o que piense que va a tener un efecto negativo en tu trabajo pero, a la vez, si existiera una relaci&oacute;n de confianza, esa comunicaci&oacute;n ayudar&iacute;a a cuidar a las personas&rdquo;, desarrolla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Claver las relaciones asim&eacute;tricas son el aspecto negativo de las amistades en espacios profesionales: &ldquo;A la hora de tomar decisiones, esa relaci&oacute;n de amistad te puede condicionar y puede afectar a tu trabajo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La amistad, tanto dentro como fuera del entorno laboral, supone asumir riesgos. &ldquo;La diferencia es que las consecuencias de que te traicione un amigo personal es que lo pasas mal y te decepciona, pero en el contexto profesional puede afectar a tu carrera&rdquo;, comenta Isabel Aranda, que advierte de la complejidad de cultivar una relaci&oacute;n personal sincera m&aacute;s all&aacute; de la confianza profesional y el buen rollo.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Construir v&iacute;nculos sin perder profesionalidad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La empresa tiene que fomentar un buen clima y ambientes seguros, pero no tiene que decidir qui&eacute;nes son tus amigos, al final cada uno en el trabajo buscamos cosas diferentes&rdquo;, subraya la consultora Bel&eacute;n Claver, que tambi&eacute;n incide en la importancia de que las jornadas de<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/era/offboarding-team-building-lenguaje-laboral-pervertido-eufemismos_1_10736202.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>team building</em></a><em> </em>o convivencia de equipos se hagan de manera planificada. &ldquo;Los <em>team building</em> no son pasar un rato divertido, que lo son, sino que implican un objetivo, que puede ser el establecer lazos, y sobre todo un seguimiento&rdquo;, explica la experta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La diferencia es que las consecuencias de que te traicione un amigo personal es que lo pasas mal y te decepciona, pero en el contexto profesional puede afectar a tu carrera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isabel Aranda</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que tener en cuenta que la actividad encaje con la cultura de la empresa y que trascienda a un momento de ocio y tenga impacto en el d&iacute;a a d&iacute;a del equipo: un <em>team building </em>va m&aacute;s all&aacute; de hacer una paella&rdquo;, aclara Claver. &ldquo;Si no se hace un seguimiento de c&oacute;mo ha mejorado la comunicaci&oacute;n o si se ha fomentado la cohesi&oacute;n que se buscaba, si no hay una evaluaci&oacute;n, no sirve para nada&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Coincide con Claver la psic&oacute;loga Isabel Aranda, que adem&aacute;s pone el foco en que este tipo de actividades sean, dentro de lo posible, en horario laboral: &ldquo;Los empleados protestan cuando estas actividades sociales invaden su tiempo personal. La gente tiene sus compromisos, sus ritmos y despu&eacute;s de verse toda la semana, a lo mejor no le apetece ver a los mismos el domingo&rdquo;. Por eso, comenta que hay empresas que utilizan la &uacute;ltima hora del viernes para reunirse para valorar c&oacute;mo ha ido la semana o realizar otro tipo de din&aacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque queda claro que la amistad en el trabajo tiene beneficios significativos, las expertas insisten en que tampoco nos debe obsesionar. &ldquo;No tener amistades en el trabajo no es necesariamente negativo, podemos sentirnos igualmente satisfechos y equilibrados&rdquo;, expone la psic&oacute;loga Luz Pe&ntilde;a. &ldquo;En definitiva, las amistades en el trabajo pueden ser un recurso valioso, pero no una condici&oacute;n indispensable para el bienestar emocional&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/buena-idea-amigos-trabajo_1_12724170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Oct 2025 21:39:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es buena idea hacer amigos en el trabajo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Relaciones,Trabajo,Psicología,Recursos humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El libro que muestra la amistad sin filtros y su relación con lo burgués y lo animal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-muestra-amistad-filtros-relacion-burgues-animal_1_12683233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27386ae3-7b80-4409-a0bb-e54a44701d10_16-9-discover-aspect-ratio_default_1127878.jpg" width="2041" height="1148" alt="Demi Moore, Melanie Griffith y el resto del reparto &#039;Amigas para siempre&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las escritoras Sabina Urraca y María Folguera publican 'La amistad y sus derivas', una conversación sobre los vínculos, la intimidad, la pasión, las rupturas entre amigas y su relación con el trabajo</p><p class="subtitle">Las mujeres al frente del fascismo europeo se enfrentan a la fallida trampa cómica de Las Huecas
</p></div><p class="article-text">
        Dejar huella de encuentros vivos en los que dos cuerpos se re&uacute;nen para pensar juntos. Este es el objetivo de la serie 'Conversaciones' de la editorial Continta Me Tienes, que en esta ocasi&oacute;n ha unido a las escritoras y amigas <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tres-fragmentos-escribir-nuevo-libro-sabina-urraca_1_12140499.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sabina Urraca</a> y Mar&iacute;a Folguera, para reflexionar sobre <em>La amistad y sus derivas</em>. Durante su conversaci&oacute;n exploraron distintos temas en los ritmos que imponen las charlas sin prisa, sin aparente rumbo, profundas y en las que, muchas veces sin saberlo, se arregla el mundo; o como m&iacute;nimo se hace de &eacute;l un lugar un poquito mejor. Y tambi&eacute;n una conversaci&oacute;n que cobra una doble vida en la terraza del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/circulo-bellas-artes-pide-pare-matanza-gaza-presentacion-temporada-celebra-centenario_1_12588551.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&iacute;rculo de Bellas Artes de Madrid, </a>desde donde siguen ampliando, con elDiario.es de testigo, sus pensamientos en torno a los apegos &ndash;y desapegos&ndash; que se generan entre la tambi&eacute;n conocida como 'familia elegida'.
    </p><p class="article-text">
        Las amigas aparecen desde la infancia para marcar la adolescencia. Y, durante estas, su construcci&oacute;n se ve influenciada hasta por las propias amistades que hayamos visto desarrollar a nuestros padres. Sabina Urraca explica que, en su caso, al contrario que ahora, creci&oacute; en un hogar en el que sus progenitores no tuvieron muchos amigos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Viv&iacute; una gran parte de mi infancia sin que ellos llegaran a encontrar a su gente. Es fuerte observar que ellos no terminan de encontrar su c&iacute;rculo y sufrir con eso&rdquo;, comenta en las p&aacute;ginas del libro, donde tambi&eacute;n indica que durante una &eacute;poca vivieron &ldquo;muy aislados&rdquo; los tres. Ellos eran &ldquo;los raros&rdquo; y ella, &ldquo;una ni&ntilde;a rar&iacute;sima&rdquo;: &ldquo;C&oacute;mo vivo yo la amistad es la consecuencia de esa gran ansiedad, de esa soledad vivida en la infancia&rdquo;. Pero esto no es algo de lo que una se d&eacute; cuenta en el momento. &ldquo;En la juventud una se cree que est&aacute; inventando las relaciones y los v&iacute;nculos, y que nunca ha habido una pandilla o una historia de amor tan profunda como la que est&aacute; teniendo&rdquo;, comparte Folguera, &ldquo;el paso del tiempo y el trabajo de conciencia llevan a detectarlo m&aacute;s&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1fa14e0c-60c7-400d-88a9-a5ce0109891d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Al igual que ser capaz de darse cuenta de que a veces las din&aacute;micas con las que nos relacionamos en el presente han podido ser activadas de forma &ldquo;inconsciente&rdquo;. Aunque en ocasiones pueda parecer que de ni&ntilde;as, las posibles amistades estaban cercadas por los compa&ntilde;eros de clase o extraescolares, trasladado al futuro, Urraca considera que &ldquo;el patio es mucho m&aacute;s grande, pero no deja de ser un patio&rdquo;, por mucho que la edad ampl&iacute;e los ambientes en los que extender los c&iacute;rculos.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este marem&aacute;gnum, Folguera destaca la &ldquo;pasi&oacute;n&rdquo; que &ldquo;nos hace seguir a una persona y no a otra&rdquo;, lo que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/marina-garces-vivimos-tirania-no-prometer-cat_1_10673715.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marina Garc&eacute;s</a> define en su libro <em>La pasi&oacute;n de los extra&ntilde;os</em> (Galaxia Gutenberg, 2025) como &ldquo;la extra&ntilde;eza de alguien que te intriga por un gesto, una historia, una conversaci&oacute;n. Y quieres que eso dure, eso es muy hermoso&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La amistad como &ldquo;concepto burgu&eacute;s&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Sabina Urraca se&ntilde;ala en el libro que el concepto de amiga es &ldquo;burgu&eacute;s&rdquo;, al igual que el ocio y las aficiones, como consecuencia de que la amistad es un &ldquo;fen&oacute;meno atravesado por la clase, por poder permitirse una cierta relaci&oacute;n entre las necesidades b&aacute;sicas de la vida&rdquo;. La escritora y editora recuerda que jam&aacute;s vio a sus abuelos paternos, que emigraron del campo a la ciudad siendo casi ni&ntilde;os y que proven&iacute;an de familias muy pobres, preocupados por su vida social: &ldquo;Bastante ten&iacute;an con sobrevivir&rdquo;. &ldquo;Las suyas eran amistades llevadas por la necesidad y la cercan&iacute;a, no se buscaba una cuesti&oacute;n de ocio compartido&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Folguera se suma se&ntilde;alando que m&aacute;s all&aacute; de la palabra burgu&eacute;s, est&aacute; esa &ldquo;conciencia de que el contexto opera sobre las maneras de entender, vivir y cultivar la amistad, como la clase el g&eacute;nero o la raza&rdquo;. De ah&iacute; a que igualmente identifique la amistad con el estatus. Al reflexionar sobre los ejes que atraviesa este tipo de v&iacute;nculos, &ldquo;se sacan del monolito de la que la amistad es una, entendida de una manera y que tiene que funcionar de una manera con unas normas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Venimos de esta tradici&oacute;n idealista y filos&oacute;fica de que la amistad, seg&uacute;n la mirada cl&aacute;sica, es un fin en s&iacute; mismo, no un medio&rdquo;, explica la escritora y directora teatral, que incide en el papel que juega la necesidad a la hora de establecer relaciones: &ldquo;No se puede hacer una separaci&oacute;n higi&eacute;nica de lo que es la amistad y lo que no. Nuestros intereses, estatus, proyectos art&iacute;sticos, materiales y profesionales se entremezclan. Los caminos de la amistad son siempre misteriosos, pero a la vez muy atravesados por ejes comunes a todos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ni idealizar ni romantizar</h2><p class="article-text">
        Ambas escritoras sostienen que la amistad no se debe idealizar, sino ser consciente de que lo oscuro de estas es positivo. &ldquo;Es interesante que las amigas sean maravillosas a veces y unas perras otras, y que te fallen y de repente una te traicione. O que una misma sea una perra del infierno y se porte mal con una amiga en un momento dado. Somos seres humanos relacion&aacute;ndonos&rdquo;, declara Urraca. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Es interesante que las amigas sean maravillosas a veces y unas perras otras, y que te fallen y de repente una te traicione. O que una misma sea una perra del infierno y se porte mal con una amiga en un momento dado. Somos seres humanos relacionándonos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sabina Urraca</span>
                                        <span>—</span> Escritora y editora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Folguera aporta que no se debe &ldquo;exigir&rdquo; a los dem&aacute;s una idealizaci&oacute;n que, si se est&aacute; exigiendo la propia persona, &ldquo;probablemente viva en una fuente de sufrimiento cotidiana&rdquo;. De ah&iacute; a que considere importante &ldquo;aprender que lo relacional va a ser un lugar en el que las crisis van a aparecer seguro&rdquo;. En este sentido, valora que la falta de referentes a nivel cultural ha influido en esta concepci&oacute;n de las rupturas o distanciamientos entre amigos como &ldquo;anomal&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La escritoras destacan <em>Amiga m&iacute;a </em>de Raquel Congosto, <em>La amiga que me dej&oacute;</em> de Nuria Labari y <em>El accidente </em>de Blanca Lacasa como ejemplos en los que s&iacute;, junto a pel&iacute;culas como <em>Amigas para siempre, Thelma y Louise</em> y <em>Tomates verdes fritos.</em> Folguera indica que siempre le ha interesado c&oacute;mo las autoras hablaban de la amistad, dentro de que &ldquo;tard&oacute; en tomar conciencia&rdquo;, en gran parte porque &ldquo;el amigo masculino siempre ha estado muy presente pero, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la amiga? En el audiovisual tambi&eacute;n. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n en pel&iacute;culas sobre el maltrato, la violaci&oacute;n o la maternidad? Pasa en la misma <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cinco-lobitos-opera-prima-olor-goya-maternidad-cuidados_129_9002459.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cinco lobitos</em></a>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Lo &ldquo;animal&rdquo; de la amistad</h2><p class="article-text">
        En concreto sobre el nuevo libro de Blanca Lacasa, autora de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/hijas-horribles-libro-explica-ninguna-es_1_10686765.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las hijas horribles</em></a>, ahonda sobre c&oacute;mo explora en la atracci&oacute;n que a veces surge en las fases iniciales de las amistades y los momentos de acercamientos que pueden llevar a la confusi&oacute;n con lo rom&aacute;ntico. &ldquo;Hemos separado much&iacute;simo lo rom&aacute;ntico de lo amistoso, y para m&iacute; hay un momento en el que siempre se ha entrecruzado, desde la infancia y la adolescencia&rdquo;, indica Urraca, a lo que Folguera suma su conexi&oacute;n con lo f&iacute;sico y lo er&oacute;tico, defendiendo que &ldquo;no tiene que ser solo sexual&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fotograma de &#039;Thelma &amp; Louise&#039;, Ridley Scott (1991).                            </span>
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        &ldquo;Siento que cuando retratamos la amistad heterosexual hay una especie de tab&uacute; del que no se habla nunca, no se hace visible el contacto sensual o sensorial&rdquo;, argumenta haciendo referencia al papel que las caricias, los abrazos y dem&aacute;s muestras de cari&ntilde;o f&iacute;sicas juegan en los v&iacute;nculos entre amigos. Urraca recuerda el &ldquo;p&aacute;nico&rdquo; que le despertaba en la adolescencia que le gustase un amigo o una amiga. &ldquo;Ahora, como s&eacute; que es en general un entorno fuera de peligro, me genera mucha felicidad cuando siento atracci&oacute;n o un d&iacute;a percibes a tu amiga especialmente guapa&rdquo;, argumenta la editora.
    </p><p class="article-text">
        Urraca plantea que la amistad es a la vez &ldquo;algo hormonal, una cuesti&oacute;n de feromonas o de gen&eacute;tica; que hace que igual que escoges a una pareja a un amante, tambi&eacute;n hubiese algo de atracci&oacute;n f&iacute;sica en la relaci&oacute;n amorosa&rdquo;. &ldquo;No s&eacute; cuanto hay de animal en la amistad&rdquo;, apunta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-muestra-amistad-filtros-relacion-burgues-animal_1_12683233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Oct 2025 20:23:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El libro que muestra la amistad sin filtros y su relación con lo burgués y lo animal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Amistad,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué son tan importantes los primeros amigos: "Con ellos se establecen valores que sentarán las bases para vincularse"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/son-importantes-primeros-amigos-establecen-valores-sentaran-bases-vincularse_1_12653675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9d7a49c-e201-4de5-b9fd-cb6689e65d29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué son tan importantes los primeros amigos: &quot;Con ellos se establecen valores que sentarán las bases para vincularse&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las amistades tempranas enseñan a compartir, a resolver pequeños conflictos y a generar confianza. Dos psicólogas explican qué puede hacer la familia para que esos lazos crezcan de forma sana y cómo detectar a tiempo las señales de alerta</p><p class="subtitle">Por qué es importante que los niños jueguen: “Les ayuda a integrar acciones de la vida real”</p></div><p class="article-text">
        Cuando un ni&ntilde;o de tres o cuatro a&ntilde;os llama &ldquo;mejor amigo&rdquo; a otro, empieza algo m&aacute;s que un simple juego. Hacer amigos ense&ntilde;a a los ni&ntilde;os a formar parte de un grupo. Esas primeras amistades abren el camino hacia v&iacute;nculos de confianza que los acompa&ntilde;ar&aacute;n en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Para que esas amistades crezcan, conviene que los padres propicien encuentros, den ejemplo de convivencia y acompa&ntilde;en sin invadir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando mi hijo Mauro empez&oacute; en Infantil, a los tres a&ntilde;os, me sorprendi&oacute; lo r&aacute;pido que mencion&oacute; que ten&iacute;a un mejor amigo. De un d&iacute;a para otro no dejaba de hablar de &eacute;l: de lo que hac&iacute;an en el recreo, de sus juegos de superh&eacute;roes, de que quer&iacute;an invitarse mutuamente a merendar&rdquo;, explica Leticia, madre de un ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os, que ha vivido la importancia de estas amistades tempranas. &ldquo;Al principio pens&eacute; que era solo una manera de hablar, pero pronto vi que esa relaci&oacute;n le estaba ense&ntilde;ando cosas muy importantes&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Diversos estudios han analizado c&oacute;mo esas primeras amistades aparecen antes de lo que imaginamos y marcan un aprendizaje profundo. <a href="https://www.rpye.es/pdf/270.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una investigaci&oacute;n reciente realizada en Castilla y Le&oacute;n con 697 ni&ntilde;os</a> de entre tres y seis a&ntilde;os, analiza por qu&eacute; un compa&ntilde;ero resulta preferido o rechazado. El estudio se&ntilde;ala un 9,9% de alumnado identificado como &ldquo;rechazado&rdquo; y un 9,1% como &ldquo;preferido&rdquo;. El rechazo se asocia sobre todo a conductas agresivas o disruptivas, mientras que la preferencia con afinidad, juegos compartidos y apoyo emocional. El trabajo advierte que el rechazo temprano puede dificultar el desarrollo de habilidades sociales.
    </p><p class="article-text">
        Ya en la adolescencia, la amistad aporta estabilidad, identidad y pertenencia. &ldquo;Para muchos y muchas j&oacute;venes, los amigos y amigas se convierten en una &lsquo;familia elegida&rdquo;, asegura el <a href="https://www.grupo-sm.com/es/nota-de-prensa/informe-el-valor-de-la-amistad-en-la-adolescencia-y-la-juventud-2023/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de Fad Juventud SM (2023)</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, como madre, lo m&aacute;s dif&iacute;cil ha sido no intervenir demasiado. Me esfuerzo en organizar alg&uacute;n encuentro fuera del colegio como en el parque o en casa y en estar cerca, pero sin resolverles cada peque&ntilde;o conflicto. Pienso que las primeras amistades preparan a los ni&ntilde;os para el futuro&rdquo;, comparte Leticia, que recalca que aprendi&oacute; a esperar su turno y a negociar cuando quer&iacute;an jugar a cosas distintas. Tambi&eacute;n que a veces discut&iacute;an, se enfadaban y luego se reconciliaban sin que ning&uacute;n adulto mediase.
    </p><h2 class="article-text">Acompa&ntilde;ar las primeras amistades sin invadir</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga infantojuvenil <a href="https://mariapsicoinfantil.mitiendanube.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Frola</a> explica que la socializaci&oacute;n comienza alrededor de los cuatro a&ntilde;os, cuando se empieza a ensayar el v&iacute;nculo con otras personas. &ldquo;Desde el comienzo de una amistad se establecen valores que sentar&aacute;n las bases para vincularse&rdquo;. Y a&ntilde;ade que ya de peque&ntilde;os aprenden a compartir: de ah&iacute; nace la empat&iacute;a y, con el tiempo, se afianza el compa&ntilde;erismo y el v&iacute;nculo de confianza con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los primeros amigos no coinciden en los mismos espacios (por ejemplo, no van al mismo colegio o no viven en el mismo barrio), la psic&oacute;loga aclara que la familia puede ayudar organizando encuentros presenciales hasta que los menores tengan la edad suficiente para hacerlo por s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        Para gestionar de forma saludable los conflictos entre ni&ntilde;os peque&ntilde;os (peleas o celos), lo ideal es que los adultos intervengan lo menos posible y solo cuando se produzcan conflictos f&iacute;sicos. Frola comparte que resultar&aacute; acertado impulsar la comunicaci&oacute;n: en los m&aacute;s peque&ntilde;os, ayud&aacute;ndoles a poner en palabras lo que sienten; y en los mayores, planteando preguntas que les inviten a reflexionar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde el comienzo de una amistad se establecen valores que sentarán las bases para vincularse</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Frola</span>
                                        <span>—</span> psicóloga infantojuvenil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la psic&oacute;loga, el papel de los modelos adultos (padres, hermanos u otras figuras de referencia) es clave: &ldquo;Los ni&ntilde;os aprenden a vincularse viendo a sus adultos significativos relacionarse con otros, y con ellos mismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de que los padres faciliten las reuniones entre los m&aacute;s peque&ntilde;os, la profesional se&ntilde;ala que es importante respetar los ritmos y formas que tiene cada infancia y cada v&iacute;nculo en formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la psic&oacute;loga infantil y juvenil y asesora familiar <a href="https://mipsicologainfantil.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernanda Rodr&iacute;guez Muguruza</a> subraya que el inter&eacute;s de los menores por compartir juegos con otros ni&ntilde;os se va consolidando entre los cinco y siete a&ntilde;os, las relaciones se vuelven m&aacute;s estables. &ldquo;Ya eligen a un &lsquo;mejor amigo&rsquo; y empiezan a desarrollar m&aacute;s habilidades sociales&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De cero a dos a&ntilde;os, los beb&eacute;s muestran inclinaci&oacute;n por otros peques a trav&eacute;s de la observaci&oacute;n, imitaci&oacute;n o breves acercamientos. Despu&eacute;s de los siete a&ntilde;os y hasta la preadolescencia, las amistades pueden ser m&aacute;s profundas: implican m&aacute;s compromiso y exclusividad&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Como apunta la profesional, cada ni&ntilde;o tiene su propio tiempo para cada &aacute;rea del desarrollo, unos pueden tardar m&aacute;s y otros menos a la hora de hacer amigos. Pero pese a ello, Rodr&iacute;guez advierte que es recomendable que las familias est&eacute;n atentas a ciertos signos de alerta: el aislamiento, la ansiedad ante situaciones sociales y el rechazo reiterado por parte de los iguales. &ldquo;Si esto se mantiene en el tiempo o interfiere en su bienestar, conviene que la familia intervenga de manera respetuosa consultando a un profesional&rdquo;, indica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los padres pueden estar disponibles y atentos, pero dejando que los niños marquen el ritmo y la forma de relacionarse, sin imponer ni corregir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernanda Rodríguez Muguruza</span>
                                        <span>—</span> psicóloga infantil y juvenil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tal y como expone la psic&oacute;loga, para propiciar el juego entre iguales lo id&oacute;neo es crear espacios de convivencia en lugares seguros, como en casa o el parque. Tambi&eacute;n ayuda, contin&uacute;a, observar sin interferir demasiado: &ldquo;Los padres pueden estar disponibles y atentos, pero dejando que los ni&ntilde;os marquen el ritmo y la forma de relacionarse, sin imponer ni corregir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La amistad con neurodivergencias</h2><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez puntualiza que, en ni&ntilde;os con neurodivergencias (TEA -Trastorno del Espectro Autista, TDAH-Trastorno por D&eacute;ficit de Atenci&oacute;n con Hiperactividad o altas capacidades), la interacci&oacute;n con iguales requiere un apoyo m&aacute;s respetuoso y adaptado. Aconseja organizar quedadas estructuradas en entornos tranquilos, usar los intereses del menor como puente de conexi&oacute;n y potenciar cada peque&ntilde;o avance, siempre siguiendo las pautas del profesional que lo atienda.
    </p><p class="article-text">
        La especialista propone varias estrategias para que los padres favorezcan esos incipientes v&iacute;nculos de amistad, siendo fundamental escuchar las emociones del ni&ntilde;o y validarlas. &ldquo;La familia puede guiar poco a poco en los primeros contactos, mostr&aacute;ndose disponible, hasta que el ni&ntilde;o se sienta seguro para explorar y relacionarse por s&iacute; mismo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Los adultos pueden, asimismo, ofrecer un entorno predecible, esto es, el mismo lugar o compa&ntilde;eros, transmitir mensajes positivos sobre la amistad, as&iacute; como afianzar cada intento de acercamiento, aunque sea peque&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la timidez o la inseguridad son marcadas, Rodr&iacute;guez aconseja el acompa&ntilde;amiento de un psic&oacute;logo tanto para ayudar al peque&ntilde;o como a la familia. Paralelamente, recalca, conviene reconocer y celebrar los avances en sus interacciones, evitar las comparaciones, fortalecer la confianza en s&iacute; mismo, validar sus emociones, incentivar actividades en las que se sienta competente, como puede ser el deporte, y favorecer un clima de confianza donde no tema expresarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/son-importantes-primeros-amigos-establecen-valores-sentaran-bases-vincularse_1_12653675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Oct 2025 20:29:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué son tan importantes los primeros amigos: "Con ellos se establecen valores que sentarán las bases para vincularse"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Amistad,Relaciones,Psicología,Educación]]></media:keywords>
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