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    <title><![CDATA[elDiario.es - Boletín Desalambre]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/boletin-desalambre/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Boletín Desalambre]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El mensaje de un migrante que espera la regularización o cómo desmontar a Feijóo sin saberlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/boletin-desalambre/mensaje-migrante-espera-regularizacion-desmontar-feijoo-saberlo_132_13100050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79d18761-bb8f-452d-8904-3f196cd3229b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mensaje de un migrante que espera la regularización o cómo desmontar a Feijóo sin saberlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nemesio es peruano y ansía la aprobación de la regularización extraordinaria, que le beneficiará a él y a sus dos hijas menores. Su mensaje habla de la incertidumbre de cientos de miles de personas antes de la activación de la medida, pero también del desconocimiento de la derecha sobre la realidad de los migrantes en España</p></div><p class="article-text">
        Era domingo cuando recib&iacute; un mensaje de Nemesio. Hab&iacute;a hablado con &eacute;l por &uacute;ltima vez hac&iacute;a un mes, justo el d&iacute;a en que el Gobierno anunci&oacute; la <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/claves-regularizacion-dara-papeles-cerca-medio-millon-personas-empieza-son-requisitos_1_12938479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regularizaci&oacute;n extraordinaria de migrantes</a> para comentar la buena noticia: &eacute;l era una de las personas que <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-papeles-acogeran-regularizacion-podremos-trabajar-dignamente_1_12941439.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se beneficiar&iacute;a de la medida</a>. Su nota de voz llegaba en un momento en que apenas parec&iacute;a haber novedades, pues la normativa sigue en tr&aacute;mite desde finales de enero, pendiente de su aprobaci&oacute;n en el Consejo de Ministros, prevista para abril.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese tiempo en el que parec&iacute;a no haber nada nuevo que contar, varias preguntas rondaban mi cabeza: &iquest;Qu&eacute; pasa entre el anuncio y la aprobaci&oacute;n de una medida de la que depende el reconocimiento de derechos de tantas personas? &iquest;c&oacute;mo viven su d&iacute;a a d&iacute;a en la clandestinidad a las puertas de conseguir los papeles? &iquest;qu&eacute; ocurre si, en ese lapso temporal, justo en esa especie de limbo, pasa aquello que siempre temieron?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y de eso me hablaba Nemesio en su mensaje:
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Me acaba de llamar un amigo, que va siempre a Plaza Elíptica a buscar trabajo. Han venido varios oficiales y se han llevado a cuatro personas a la comisaría de Aluche y les han dado su carta de expulsión.  Estoy triste por mi amigo, no sé por qué hacen eso, si se sabe que hay gente que recién se va a regularizar en abril. Si estaban sentados, tranquilos, esperando a ver si encontrábamos trabajo, y los detuvieron. Eran cuatro. Ninguno tenía antecedentes. De hecho, mi amigo ya tiene el certificado de los antecedentes penales para la regularización“. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Le pregunt&eacute; si su amigo querr&iacute;a hablar conmigo, para poder contar el caso con mayor profundidad con su testimonio directo. Me dijo que no. Pero cu&aacute;ntas cosas dec&iacute;a Nemesio en un solo audio. Vayamos&nbsp;por partes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves es el lugar donde se encontraban. El amigo de Nemesio estaba junto a tres compa&ntilde;eros, a primera hora de la ma&ntilde;ana, sentados en un banco pr&oacute;ximo a la glorieta, muy pendiente de los coches que pasaban, a la espera de que alguno parase en busca de trabajadores, generalmente de la construcci&oacute;n. Es un punto habitual en Madrid, uno de varios, donde trabajadores, en su mayor&iacute;a hombres migrantes en situaci&oacute;n irregular, acuden para conseguir empleos.
    </p><h2 class="article-text">El lugar</h2><p class="article-text">
        <strong>Una ma&ntilde;ana all&iacute; es suficiente para ver el ritual de cada d&iacute;a.</strong> Cuando un veh&iacute;culo frena, desde el interior una voz suele pedir los perfiles de empleado que necesita: &ldquo;dos peones de obra&rdquo;, &ldquo;tres hombres para mudanzas&rdquo;, &ldquo;un mozo de almac&eacute;n&rdquo;... Quienes esperan corren al lugar del futuro empleador para tratar de tener suerte y volver a casa con un jornal.
    </p><p class="article-text">
        Si hay trabajadores sin papeles esperando, es porque hay empresas o particulares que acuden a buscar su mano de obra clandestina. Si una buena parte de los inmigrantes en Espa&ntilde;a han tenido que estar m&iacute;nimo dos a&ntilde;os en el pa&iacute;s sin papeles hasta obtener el permiso de residencia, es porque el sistema est&aacute; conformado para que as&iacute; sea.
    </p><p class="article-text">
        Si alguien se pregunta <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/persona-puede-anos-espana-papeles_1_2774422.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo puede ser que cientos de miles de extranjeros, la mayor&iacute;a latinoamericanos, sobrevivan irregularmente durante a&ntilde;os</a>, en Plaza El&iacute;ptica (y en tantos otros puntos similares de todo el pa&iacute;s) lo entiende. Tambi&eacute;n existen distintos puntos, muchas iglesias, m&aacute;s habituales entre las mujeres migrantes, adonde suelen acudir para buscar trabajo <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/salvan-padre-acaban-calle-ayudas-abandono-cuidadoras-internas-papeles-afectadas-dana_1_11873972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como empleadas dom&eacute;sticas</a>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Los controles</h2><p class="article-text">
        El meollo del asunto era el control policial que narraba Nemesio preocupado, pero es&nbsp;importante explicar el escenario donde ocurre. Los agentes policiales buscaban personas sin papeles en ese punto espec&iacute;fico de Madrid porque saben que cada d&iacute;a all&iacute; se acumulan decenas de personas en busca de trabajo. Lo saben porque se sabe, no es ning&uacute;n secreto. Se desconoce el motivo del que&nbsp;depende que haya o no haya control de identificaci&oacute;n en busca de personas sin papeles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez, cuenta Nemesio, que han sido detenidos migrantes por su situaci&oacute;n administrativa mientras esperaban&nbsp;encontrar un trabajillo que les permitiera salir adelante hasta poder regularizarse. Su amigo recibi&oacute; la orden de expulsi&oacute;n, cuenta el peruano, a las puertas de la regularizaci&oacute;n que por fin le permitir&iacute;a optar a un empleo por el que poder cotizar, para no tener que volver a Plaza El&iacute;ptica ni trabajar en condiciones abusivas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los controles policiales de identificaci&oacute;n por perfil racial, esos que se acercan espec&iacute;ficamente a quienes parecen extranjeros por sus rasgos, son ilegales, seg&uacute;n el derecho internacional. La Agencia de Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n Europea, el Consejo de Europa y organismos de Naciones Unidas han denunciado estas pr&aacute;cticas en Espa&ntilde;a pidiendo su expresa prohibici&oacute;n. La semana pasada, coincidiendo con el D&iacute;a Internacional contra el Racismo, <a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/mas-de-400-organizaciones-se-unen-para-reclamar-el-fin-de-los-controles-policiales-racistas-en-el-dia-internacional-contra-la-discriminacion-racial/z" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">400 organizaciones pidieron su erradicaci&oacute;n</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nemesio tambi&eacute;n hablaba de los &ldquo;antecedentes&rdquo;. Acostumbrados a ser observados con ojos de sospecha, en su audio corr&iacute;a a aclarar que su amigo no ten&iacute;a antecedentes penales, una manera de explicar que la &uacute;nica raz&oacute;n de su detenci&oacute;n era la falta de un permiso de residencia. Esa mirada de recelo que pesa sobre ellos&nbsp;est&aacute; azuzada por un discurso de odio que sigue poniendo el foco en la falsa vinculaci&oacute;n entre criminalidad e inmigraci&oacute;n. Estamos constantemente escuchando declaraciones de l&iacute;deres del Partido Popular o Vox, entre otras formaciones,&nbsp;que vinculan la regularizaci&oacute;n con un aumento de la delincuencia, <a href="https://www.eldiario.es/politica/feijoo-relaciona-regularizacion-personas-migrantes-posibles-atentados-terroristas-iran-momento-temeridad-efecto-llamada_1_13081040.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incluso del terrorismo</a>, cuando los <a href="https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-terrorismo-no-regularizacion-son-guerras_132_13084698.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos desmienten dicha conexi&oacute;n</a>.
    </p><h2 class="article-text">Los antecedentes penales</h2><p class="article-text">
        Esta misma semana, la Mesa del Congreso ha vetado el debate de una enmienda del PP aprobada en el Senado que <a href="https://www.eldiario.es/politica/gobierno-veta-pp-entorpecer-regularizacion-migrantes-traves-ley-multirreincidencia_1_13092659.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pretend&iacute;a endurecer la regularizaci&oacute;n extraordinaria</a> a trav&eacute;s de&nbsp;la ley de multirreincidencia. La formaci&oacute;n de Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o insiste en que la medida va a dar los papeles a delincuentes, cuando uno de los requisitos es carecer de antecedentes penales. La derecha ha puesto el grito en el cielo porque el texto plantea la posibilidad de, ante los plazos reducidos, en caso de no poder contar con el documento oficial (por los retrasos de las administraciones, especialmente la de los pa&iacute;ses de origen) que prueba la carencia de antecedentes, se puede presentar una declaraci&oacute;n responsable para poder cumplir los tiempos. Esa declaraci&oacute;n ser&aacute; comprobada posteriormente. En caso de que finalmente se demostrase que alguien minti&oacute; y contaba con antecedentes, la residencia ser&iacute;a revocada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la mayor&iacute;a de personas que van a pedir la regularizaci&oacute;n no se van a arriesgar a no presentar el certificado de&nbsp;antecedentes. Conozco a decenas de personas que ya han solicitado ese tr&aacute;mite, desde el momento en que escucharon hablar de la regularizaci&oacute;n, a&uacute;n con el riesgo de que caduquen antes de poder presentar su expediente. Como contaba Nemesio, su amigo ya hab&iacute;a pedido el certificado que demostraba que carec&iacute;a de antecedentes, incluso antes de la aprobaci&oacute;n de la normativa, cuando a&uacute;n se desconoce el texto definitivo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los efectos negativos no vendr&iacute;an con la regularizaci&oacute;n, sino con la ca&iacute;da de la inmigraci&oacute;n. </strong>Ayer sali&oacute; un informe de la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia (ONPE) que estudiaba cu&aacute;les ser&iacute;an las posibles consecuencias de un descenso&nbsp;del 30%,&nbsp;en la econom&iacute;a y en los servicios p&uacute;blicos. ser&iacute;a &ldquo;inasumible&rdquo;, seg&uacute;n nos contaba a inicios de semana el personal de la ONPE, dependiente de Presidencia del Gobierno. La premisa era clara: &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a Espa&ntilde;a en 2075 con una bajada sostenida de las entradas?&nbsp;&ldquo;Hemos buscado efectos positivos de un hipot&eacute;tico descenso de la inmigraci&oacute;n&nbsp;y no los hemos encontrado&rdquo;, a&ntilde;ad&iacute;an <em>off the record</em>. <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/pais-bares-medicos-impuestos-seria-espana-30-inmigracion_1_13095531.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este es el pa&iacute;s en el que se convertir&iacute;a Espa&ntilde;a</a>, seg&uacute;n sus proyecciones.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Miedo</h2><p class="article-text">
        Os preguntar&eacute;is de qu&eacute; conoc&iacute;a a Nemesio, el peruano que me alert&oacute; de la situaci&oacute;n de su amigo en Plaza El&iacute;ptica. A Nemesio le hab&iacute;a conocido hace un a&ntilde;o en el mismo lugar donde su compa&ntilde;ero recibi&oacute; su orden de expulsi&oacute;n. Ese d&iacute;a no consigui&oacute; trabajo, pero otros muchos s&iacute;. El hombre lleva dos a&ntilde;os en Espa&ntilde;a y vive con su mujer y sus hijas menores. Mientras la esposa ya ha conseguido regularizarse, &eacute;l y sus ni&ntilde;as a&uacute;n no.
    </p><p class="article-text">
        Ahora apenas pasa por Plaza El&eacute;ptica,&nbsp;aunque lo necesitar&iacute;a para completar su salario por un empleo a media jornada en servicios de limpieza. &ldquo;No voy porque tengo miedo&rdquo;, reconoce. El mismo miedo que llevan sufriendo durante meses y a&ntilde;os, pero intensifciado al ver <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/cinco-anos-lucha-regularizacion-intrahistoria-movimiento-liderado-migrantes-consiguio_1_12952539.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s cerca a posibilidad</a> de asegurar una permanencia en Espa&ntilde;a que nos beneficia a todos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 13:04:47 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una guerra desde otra guerra: de un tren repleto de cadáveres a una clase de ballet entre drones shahed]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/boletin-desalambre/guerra-guerra-tren-repleto-cadaveres-clase-ballet-drones-shahed_132_13062192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f235872-cc04-4e85-bcb3-596b7988c310_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una guerra desde otra guerra: de un tren repleto de cadáveres a una clase de ballet entre drones shahed"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cubríamos la guerra de Ucrania cuando otra empezó. La inercia me empujaba a mirar el móvil en vez de seguir pendiente a mi alrededor, pero levanté la vista y me encontré con Tatiana, Vlad o Margo. Nos recordaron por qué hay que seguir contando las guerras, todas, huyendo de la adrenalina bélica</p><p class="subtitle">Si aún no estás suscrito al boletín quincenal de Desalambre, puedes hacerlo aquí</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute;bamos en Ucrania cuando otra guerra empez&oacute;. Cubr&iacute;amos las consecuencias de&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/ucrania-adentra-quinto-ano-guerra-agotamiento-escepticismo-acuerdo-paz_1_13014717.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuatro a&ntilde;os de invasi&oacute;n rusa</a> cuando Estados Unidos <a href="https://www.eldiario.es/internacional/eeuu-habia-incluido-escuela-ninas-masacrada-objetivos-militares-bombardear-iran_1_13061191.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atac&oacute; ilegalmente a Ir&aacute;n</a> y la escalada b&eacute;lica se extendi&oacute; en Oriente Medio. Cuando una guerra parec&iacute;a relevar a otra en los niveles de importancia impuestos por la agenda medi&aacute;tica. La inercia de la novedad de otro conflicto me empujaba a mirar el m&oacute;vil en vez de seguir pendiente a mi alrededor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero levant&eacute;&nbsp;la vista y me encontr&eacute; a Tatiana</strong>, de 78 a&ntilde;os,&nbsp;en uno de los momentos m&aacute;s inciertos de su vida. La intensidad de los <a href="https://www.eldiario.es/internacional/lucha-ucrania-drones-iranies-ahora-interesa-eeuu-interceptores-low-cost-guerra-electronica_1_13054461.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ataques nocturnos de los drones shahed</a>, esos mismos que ahora atacan <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/son-shahed-drones-iranies-utiliza-teheran-responder-ataque-eeuu-e-israel_1_13036238.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bases estadounidenses</a>, la acababa de empujar a abandonar su casa. Sentada en un banco en un centro para evacuados, Tatiana no pensaba en todo lo que dejaba atr&aacute;s sino en todo lo que ten&iacute;a que hacer para poder dejarlo atr&aacute;s. La carga del cuidado de toda su familia, con una hija dependiente y unos nietos que se desentienden, no le permit&iacute;a huir del todo. Deb&iacute;a hacerlo por fasc&iacute;culos. Por eso, despu&eacute;s de arriesgar su vida para salir de su localidad pr&oacute;xima al frente y enviar a su hija a un hospital psiqui&aacute;trico entre l&aacute;grimas, volver&iacute;a a la misma casa de la que se fue, para recoger sus medicinas, documentos y algo de ropa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablar con ella, verla preocupada con algo que parec&iacute;a mundano, frente a la intensidad de los ataques de los que hab&iacute;a huido aquella ma&ntilde;ana, me record&oacute; en la importancia de reparar en los detalles, de huir de la historia &uacute;nica, porque&nbsp;contar la complejidad de cada instante humaniza.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tatiana en el centro de recepción de evacuados de Pavlohrad, en la región de Dnipropetrovsk (Ucrania)                            </span>
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        Parec&iacute;a que no importaba el horror que nos contaba nuestro alrededor mientras escuchamos el rugido de los drones sobrevolando Dnipro y las detonaciones de misiles hicieron temblar las paredes de un hospital subterr&aacute;neo en el frente de Zaporiyia.&nbsp;Alli, m&eacute;dicos militares&nbsp;continuaban una cirug&iacute;a bajo tierra pese al rugido de la artiller&iacute;a a su alrededor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos pensar&iacute;an qu&eacute; hac&iacute;amos a&uacute;n en esa guerra, cuando presenci&eacute;&nbsp;una clase de ballet en Odesa. <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/separadas-guerra-unidas-danza-bailarinas-odesa-resisten_1_8874858.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">All&iacute; estaba Margo, una ni&ntilde;a de nueve a&ntilde;os</a> con la que coincid&iacute; en un hotel de Moldavia, donde estaba refugiada. Me la encontr&eacute; haciendo pli&eacute;s frente a una tablet, durante una clase de ballet a distancia que impart&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/svetlana-antipova-historica-primera-bailarina-odesa-escucho-misil-temo-teatro_1_8906384.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su profesora y abuela</a> desde su ciudad, Odesa. Desde entonces sigo su historia.
    </p><p class="article-text">
        Y, ahora, de vuelta a su hogar pese a la guerra, la peque&ntilde;a Margo ya no es tan peque&ntilde;a y, con 13 a&ntilde;os, tensaba sus musculos como lo hac&iacute;a en 2022, pero su arabesque sub&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s alto que entonces. Mientras escucha la m&uacute;sica, la belleza solapa el zumbido de los shahed que esa misma noche volver&iacute;a a aterrorizarla. El dolor de su cuerpo sobre las puntas difumina la ansiedad ante el siguiente bombardeo nocturno.
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                    alt="Margo, junto a su compañera Bárbara, estirando tras la clase de ballet en Odesa."
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                Margo, junto a su compañera Bárbara, estirando tras la clase de ballet en Odesa.                            </span>
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        <strong>Qu&eacute; importante es contar esos momentos de luz entre las sombras</strong>, esa vida que sigue <a href="https://www.eldiario.es/internacional/drones-ucranianos-vigilan-soldados-rusos-zona-ocupada-mision-vigilancia-15-kilometros-frente_1_13024967.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en medio de la guerra</a>, esa belleza a la que se aferran quienes tratan de sobrevivir en un hogar que dej&oacute; de ser el que era. Esa belleza que yo misma busco ahora, ya fuera de Ucrania, en un intento de dejar atr&aacute;s las im&aacute;genes y la intensidad de la cobertura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su profesora refunfu&ntilde;aba cada vez que comenta las restricciones que vive el Teatro de Odesa. Desea volver a ver a sus alumnas bailar El Cascanueces, pero no puede. Su m&uacute;sica, obra del compositor ruso Tchaikovsky, est&aacute; prohibida en Ucrania tras la invasi&oacute;n rusa. &ldquo;Pero si ni ha vivido en este siglo, &iquest;qu&eacute; culpa tiene Tchaikovsky de lo que ahora nos hace Rusia?&rdquo;, se preguntaba la que un d&iacute;a fue primera bailarina del ballet de Odesa, cuando a&uacute;n Ucrania formaba parte de la URSS. En guerra, decisiones que rozan el rid&iacute;culo se disfrazan de racionales sin espacio para la r&eacute;plica, hasta moldear durante a&ntilde;os una realidad con gran carga de sinsentido.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Lo que nunca deber&iacute;a ser</h2><p class="article-text">
        Parec&iacute;a que una guerra se com&iacute;a a otra, <strong>pero nos chocamos con monta&ntilde;as de cuerpos de soldados ucranianos repatriados por Rusia desde zona ocupada</strong>. Sus restos descompuestos acumulados en un tren refrigerador no cuentan nada de lo que fueron: en su mayor&iacute;a hombres normales que hace algo m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os no podr&iacute;an imaginar tener que luchar en la primera l&iacute;nea de un frente impuesto tras la invasi&oacute;n ilegal de su pa&iacute;s. Pienso en que algunos de esos cad&aacute;veres, que ni parec&iacute;an ya cad&aacute;veres, correspond&iacute;an a j&oacute;venes que nunca desearon combatir, que incluso se escondieron para evitarlo, pero fueron reclutados de forma forzosa.
    </p><p class="article-text">
        Pienso que podr&iacute;an haber sido Vlad o Oleg (nombres ficticios), de no haber decidido hace meses vivir recluidos en sus casas. Escondidos, sin salir ni para trabajar, por miedo a ser detenidos y enviados a un frente en el que no creen.
    </p><p class="article-text">
        Hasta all&iacute;, en esa suerte de morgue gigante de Odesa, encontramos destellos de vida en medio, literalmente, de vagones repletos de cuerpos en estado de descomposici&oacute;n. Os lo contaremos pronto. 
    </p><p class="article-text">
        Pensaba que quiz&aacute; contar esta guerra en este momento en que los ojos miraban a otro lado apenas ten&iacute;a sentido, hasta que paro y recuerdo a todos <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/cambiado-guerra-atravesado-vida-ucranianos_1_13014738.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estos ucranianos/as transformados tras cuatro a&ntilde;os de guerra</a>, y me encuentro con todas estas historias que a&uacute;n no hemos publicado, pero pronto lo haremos. Y pienso en esos <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/iran-llora-140-victimas-bombardeo-colegio-ninas-noticia-amarga_1_13030352.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros hombres, mujeres y ni&ntilde;os</a> cuya vida empieza a cambiar ahora, atravesada por la nueva escalada en Oriente Medio. Porque la guerra que fue y que es cuenta parte de la que viene, y recuerda todo lo que nunca deber&iacute;a ser.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ataques-rusos-buscan-congelar-ucranianos-peor-invierno_1_12999371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Contemos las guerras</a>, sin dejarse arrastrar por la adrenalina b&eacute;lica, sin contagiarse por el sinsentido de la din&aacute;mica patriarcal del conflicto o la inmediatez avariciosa de la actualidad, que puede llegar a llevarse por delante el objetivo de cualquier periodista. Hay que contar las guerras mirando a los ojos de quienes las soportan. Porque lo relevante, desde el periodismo en el que creemos en Desalambre, es contar grandes hechos a trav&eacute;s de las personas que los protagonizan, los sufren o tratan de cambiarlos. Mirar a donde no siempre se mira e ir un poquito m&aacute;s all&aacute;. No siempre se consigue, a veces la guerra te arrastra, te revuelca en sus maneras y emborrona lo narrado, pero intentemos observar desde ese lugar.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Volver</h2><p class="article-text">
        <strong>El fotoperiodista Jairo Vargas y yo volvimos el pasado viernes. </strong>Y volver no es siempre f&aacute;cil. Se siente como estar en una frecuencia que no es la propia. En estos d&iacute;as en que no estoy ni all&iacute; ni aqu&iacute; del todo, adem&aacute;s de recordar muchas de las conversaciones e im&aacute;genes de las &uacute;ltimas tres semanas, busco a todas esas compa&ntilde;eras periodistas que est&aacute;n o han estado en pa&iacute;ses en conflicto. Las busco, hablo con algunas de ellas, las escucho y aprendo de cada una de sus cr&oacute;nicas. En un mundo masculinizado, cada vez somos m&aacute;s, pero en esos contextos nosotras a menudo nos seguimos chocando con situaciones que entorpecen nuestro trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Con la resca del 8M y consciente de aquellos momentos en que el machismo ha obstaculizado esta y otras coberturas (menos mal que hay compa&ntilde;eros como Jairo que lo facilitan todo), m&iacute;as y de otras compa&ntilde;eras, quiero despedirme recomendando que tambi&eacute;n sig&aacute;is los avances del conflicto a trav&eacute;s de la mirada de las reporteras que ahora mismo est&aacute;n en el terreno.&nbsp;Son muchas, pero os doy algunos nombres. En Ucrania, Mar&iacute;a Senovilla o Lara Escudero. En L&iacute;bano, Ethel Bonet o Marta Maroto. Desde Ir&aacute;n, Catalina G&oacute;mez. En Israel, Trinidad Deiros o Laura de Chiclana.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una canci&oacute;n rusa en Ucrania</h2><p class="article-text">
        <strong>Os dejo una canci&oacute;n que nos acompa&ntilde;&oacute; en muchos de los kil&oacute;metros recorridos en Ucrania. </strong>Me la ense&ntilde;&oacute; nuestro fixer (traductor y productor local que prefiere no mencionar&nbsp;su nombre) en el camino de Dnipro a Odesa, mientras criticaba las restricciones impuestas durante la guerra a los productos culturales rusos. El ucraniano, rus&oacute;fono, la cantaba con entusiasmo pero, en cada check point, bajaba el volumen para &ldquo;evitar problemas&rdquo;. Sentirse &ldquo;rebelde&rdquo; por escuchar una canci&oacute;n denota, de nuevo, los lugares absurdos a los que empuja la guerra.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>S&iacute;, la canci&oacute;n es rusa, del cantante Nikolai Noskov: </strong>&ldquo;Es genial&rdquo;, dice el titulo en espa&ntilde;ol. En las oscuras y maltrechas carreteras ucranianas, su sinton&iacute;a me conectaba con unas emociones en ocasiones bloqueadas en la intensidad de la cobertura. Tambi&eacute;n a esa b&uacute;squeda de la belleza en la oscuridad. A la vuelta, cuando traduje la letra, su mensaje parec&iacute;a hablarme a&uacute;n m&aacute;s de todo aquello:&nbsp;siempre puede haber algo &ldquo;agradable&rdquo; que haga sentir que la vida, pese a la injusticia, la muerte, la incertidumbreo el cansancio, pueda ser &ldquo;genial&rdquo;, aunque sea por un ratito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Nikolai Noskov, ese &ldquo;algo agradable&rdquo; es el amor. Para Margo, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ballet-medio-guerra-nina-cumplio-sueno-volvio-teatro-odesa_1_9801429.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ballet</a>. Para Svetlana, su profesora, la disciplina en sus clases. Para Vlad, uno de los hombres civiles escondidos, un brindis inesperado con unos desconocidos y los amigos que le avisan de cada redada militar. Para el guardia de seguridad del hospital subterr&aacute;neo pr&oacute;ximo al frente, sentirse parte de algo. Oleg logra escapar de la prisi&oacute;n de su casa cuando bucea en la m&uacute;sica que intenta componer&nbsp;cada d&iacute;a.&nbsp;Y Yuri se sumerge en libros de historia. 
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que ese punto de luz puede ser un privilegio. En la mirada de Tatiana apenas parec&iacute;a haber esperanza. Aunque la forma en la que atend&iacute;a a su bisnieta Lisa, el sacrificio ante todas las personas que la rodeaban y sus l&aacute;grimas por la hija que dejaba atr&aacute;s en un hospital para salvarla, irradiaban dolor, pero tambi&eacute;n belleza .&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, creo que en el caso de Tatiana, como en el de Nikolai Noskov, tambi&eacute;n es&nbsp;el amor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>En los frentes de esa guerra invisible</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>entre el talento y la inutilidad</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Hay principios de no intervenci&oacute;n en todas partes</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>en lugar de oro funden esta&ntilde;o</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>pero hay un hecho agradable</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Te amo: y eso es genial.&nbsp; [...]</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En el reino de la estupidez y la codicia</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>entre monta&ntilde;as de basura del Estado</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Hay algo agradable: te amo y eso es genial</em>
    </p><p class="article-text">
        Gracias por saber que esto es importante. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta dentro de 15 d&iacute;as!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/boletin-desalambre/guerra-guerra-tren-repleto-cadaveres-clase-ballet-drones-shahed_132_13062192.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 12:11:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una guerra desde otra guerra: de un tren repleto de cadáveres a una clase de ballet entre drones shahed]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Un GPS perdido y ventanillas bajadas para escuchar los drones: reflexiones desde el asiento trasero de un coche en dirección al Donbás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/boletin-desalambre/gps-perdido-ventanillas-bajadas-escuchar-drones-reflexiones-asiento-trasero-coche-direccion-donbas_132_13022305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/255ad2f3-271f-43b5-ada1-0f64ff3f38a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un GPS perdido y ventanillas bajadas para escuchar los drones: reflexiones desde el asiento trasero de un coche en dirección al Donbás"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque había viajado a Ucrania en dos ocasiones, en abril de 2022 y en febrero de 2023, para cubrir las consecuencias de la invasión, sabía que esta vez iba a encontrarme un país diferente</p><p class="subtitle">Agotada y amenazada por Trump, Ucrania entra en el quinto año de guerra sin esperanza
</p></div><p class="article-text">
        Escribo esta primera entrega del nuevo bolet&iacute;n de Desalambre en un coche de camino hacia Donetsk (Donb&aacute;s). Desde el asiento trasero miro por la ventana y veo largas extensiones de tierra cubiertas de nieve.
    </p><p class="article-text">
        El fotoperiodista Jairo Vargas que me acompa&ntilde;a y nuestro fixer en esta cobertura (productor local y traductor que prefiere mantener su anonimato), discuten con el GPS mientras intentan localizar en el mapa la ruta escogida: la m&aacute;s larga y en mal estado, pero con menor riesgo de encontrarnos con el enjambre de drones rusos ya habitual en algunas de las carreteras que conectan con las principales ciudades del Donb&aacute;s que a&uacute;n permanecen en manos ucranianas, Kramatorsk y Sloviansk. Queremos hablar con la poblaci&oacute;n civil que permanece en algunos pueblos de la retaguardia del Donb&aacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/rusia-indiferencia-conviccion-ucrania-rendira-no-creo-acuerdos-paz_1_13007595.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el territorio que Vlad&iacute;mir Putin exige en su totalidad en las negociaciones de paz</a>. Preguntarles por qu&eacute; se quedan y c&oacute;mo se sienten a medida que el frente se aproxima.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El frente ya no es una l&iacute;nea&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Jairo y nuestro fixer pasan del enfado a la risa mientras observan el mapa&nbsp;porque nos sit&uacute;a en Chicago, cuando realmente estamos en el sur de la regi&oacute;n de J&aacute;rkov (Ucrania), a punto de entrar en el &oacute;blast de Donetsk. La nueva era de la guerra electr&oacute;nica, en la que ambos bandos bloquean la se&ntilde;al para intentar desactivar el vuelo de drones enemigos, tambi&eacute;n se nota en tareas del d&iacute;a a d&iacute;a como tratar de orientarse con un GPS.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos llegando a Lozov&aacute;. A partir de aqu&iacute;, la carretera es m&aacute;s complicada y empieza a haber un poco m&aacute;s de riesgo de drones FPV&rdquo;, avisa el fixer. Bajamos las ventanillas para, en caso de aproximaci&oacute;n de dron, tener posibilidad&nbsp;de escucharlo y actuar en consecuencia. Nos quitamos los cinturones, para estar liberados si fuese necesario salir del coche a la carrera.&nbsp;No se oye artiller&iacute;a, no se observan ni se escuchan drones y todo parece tranquilo. Estamos lejos del frente y no se siente la peligrosidad, pero el problema son esos peque&ntilde;os drones de ataque, los FPV, aparatos que apenas se escuchan cuando ya est&aacute;n demasiado cerca.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La carretera que conecta Jarkov como Balakiya, la misma que finaliza en Kramatosk, protegida con redes antidrones."
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                La carretera que conecta Jarkov como Balakiya, la misma que finaliza en Kramatosk, protegida con redes antidrones.                            </span>
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        Hac&iacute;a tres a&ntilde;os que no volv&iacute;a a Ucrania. Aunque hab&iacute;a viajado al pa&iacute;s en dos ocasiones, en abril de 2022 y en febrero de 2023, para cubrir las consecuencias del conflicto, imaginaba que<a href="https://www.eldiario.es/internacional/ucrania-adentra-quinto-ano-guerra-agotamiento-escepticismo-acuerdo-paz_1_13014717.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> iba a encontrarme un pa&iacute;s diferente</a>. Me lo hab&iacute;an advertido compa&ntilde;eros que llevan a&ntilde;os presentes en el pa&iacute;s: era m&aacute;s peligroso trabajar en las zonas pr&oacute;ximas al frente, m&aacute;s dif&iacute;cil y los ucranianos estaban ya agotados en el cuarto aniversario del conflicto. Aqu&iacute; he entendido hasta qu&eacute; punto ha cambiado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pensaba en ello en el tren nocturno con el que Jairo Vargas y yo entramos esta vez a Ucrania, uno de los trenes ucranianos que no han dejado de funcionar pese a la guerra. En la misma cabina en la que viaj&aacute;bamos iba Volodymir Fesenko, reconocido polit&oacute;logo ucraniano que regresaba de la Conferencia de Seguridad de M&uacute;nich: &ldquo;El frente ya no es una l&iacute;nea, ahora el frente de guerra se ha extendido. Todo es m&aacute;s peligroso. Tened mucho cuidado si os acerc&aacute;is&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;&iquest;Qu&eacute; podemos hacer?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Hace tres a&ntilde;os, la intensidad y constancia del rugido de la artiller&iacute;a a&uacute;n dictaba la tensi&oacute;n de la poblaci&oacute;n. Ahora, en determinadas zonas aparentemente tranquilas llegan los drones FPV y hay que recordarse a uno mismo estar alerta sin estruendos que te obliguen a ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa tensi&oacute;n tiene un coste. <a href="https://www.instagram.com/reel/DVJ5GRyjj2_/?utm_source=ig_web_copy_link&amp;igsh=MzRlODBiNWFlZA==" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El otro d&iacute;a est&aacute;bamos en una posici&oacute;n de los soldados ucranianos a 15 kil&oacute;metros del frente</a> y, cualquier sonido, les hac&iacute;a parar en seco y mirar hacia el cielo. El desprendimiento de peque&ntilde;os fragmentos de hielo desde los &aacute;rboles provocaban sonidos que les empujaban a comprobar su origen. &ldquo;Vives en ansiedad constante&rdquo;, nos dijo uno de los soldados del batall&oacute;n.&nbsp;
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                    alt="Soldados de la unidad &#039;Taifun&#039; especializada en drones, lanzan una aeronave de reconocimiento para vigilar posiciones rusas a 15 kilómetros del frente, al norte de Járkov, Ucrania. Jairo Vargas."
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                Soldados de la unidad &#039;Taifun&#039; especializada en drones, lanzan una aeronave de reconocimiento para vigilar posiciones rusas a 15 kilómetros del frente, al norte de Járkov, Ucrania. Jairo Vargas.                            </span>
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        He encontrado una Ucrania m&aacute;s harta y cansada de una guerra que creyeron corta y se adentra en su quinto a&ntilde;o, a la que le hablan de unas negociaciones de paz de las que desconf&iacute;an. Casi todas las veces que hemos preguntado a alguien por ellas, se r&iacute;en. Anna se re&iacute;a nerviosa en un centro cultural de J&aacute;rkov. Ella proviene de Bajmut, la ciudad arrasada por largas batallas que acab&oacute; en manos rusas. En una conversaci&oacute;n de paz, cada parte tiene que ceder, pero para Anna la cesi&oacute;n es demasiado grande. Ha asimilado que no volver&aacute; a su ciudad, pero teme que cumplir las exigencias de Rusia acarreen una p&eacute;rdida mayor: &ldquo;Donb&aacute;s es una fortaleza, si se le entrega, Putin querr&aacute; m&aacute;s&rdquo;, dice la joven. Perdi&oacute; su hogar de infancia, en Bajmut, pero no quiere perder el hogar que ha creado junto a su pareja en la ciudad de J&aacute;rkov.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta guerra ya acumula el<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/cambiado-guerra-atravesado-vida-ucranianos_1_13014738.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> n&uacute;mero de a&ntilde;os suficientes para marcar la vida de cientos de miles de personas</a>. Hablo no solo de las consecuencias m&aacute;s evidentes, como el trauma, el dolor por la p&eacute;rdida de familiares o viviendas construidas con el trabajo de d&eacute;cadas. Ahora hablo de aquellas decisiones irreversibles tomadas al calor de la invasi&oacute;n o esas etapas vitales que no vuelven, robadas por la contienda. Anna y su pareja quer&iacute;an tener hijos, pero la mujer cuenta que han decidido no tenerlos. No aqu&iacute;, no as&iacute;. Nina se hab&iacute;a esforzado mucho para ser dise&ntilde;adora en una importante empresa y ahora pasa sus semanas atendiendo las sangrientas heridas de guerra de los soldados reci&eacute;n salidos del frente. Nos lo cuenta ojerosa, pero orgullosa. &ldquo;Pod&iacute;a estar en Noruega con mi familia, pero decid&iacute; volver y estar aqu&iacute;&rdquo;, cuenta la mujer, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/brujas-bucha-ucranianas-derriban-drones-rusos-vengarse-ocupacion_1_13009069.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alistada en el ej&eacute;rcito de manera voluntaria</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me he encontrado cansancio, pero tambi&eacute;n adaptaci&oacute;n. &ldquo;Qu&eacute; podemos hacer&rdquo;, nos responden cuando lo se&ntilde;alamos con sorpresa. La adaptaci&oacute;n de quien, desde la cama, bajo el ruido de las sirenas, comprueba en los canales de Telegram la direcci&oacute;n de los misiles y drones que han hecho saltar la alerta. Tambi&eacute;n la de aquellos que conviven con cortes de electricidad constantes y organizan sus d&iacute;as en funci&oacute;n de las horas de luz.
    </p><h2 class="article-text">20 grados bajo cero sin calefacci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ataques-rusos-buscan-congelar-ucranianos-peor-invierno_1_12999371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A lo que uno no se puede acostumbrar es al fr&iacute;o</a> que hizo en Kiev hace unas semanas, que alcanz&oacute; m&iacute;nimas de 20 grados bajo cero en un momento de profunda crisis energ&eacute;tica provocada por los bombardeos rusos. &ldquo;Intentas hacer lo que puedes para calentarte, para no morir congelada, pero el cuerpo nunca llega a calentarse del todo&rdquo;, explicaba Victoria en una de las carpas con calefacci&oacute;n levantadas por la ciudad. Llevaba sin calefacci&oacute;n m&aacute;s de un mes. Yo acababa de quitarme un guante para grabar un v&iacute;deo a las puertas de la misma tienda de campa&ntilde;a y, en cuesti&oacute;n de minutos, empec&eacute; a sentir rigidez y cuchillos en mis manos. Miro a Victoria y me pregunto c&oacute;mo puede aguantar. Me trago mi reacci&oacute;n porque, como suelen decirnos, qu&eacute; pueden hacer m&aacute;s que aguantar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras recorremos las destartaladas carreteras secundarias que dan acceso a Donetsk, Jairo reflexionaba sobre esa adaptaci&oacute;n del pa&iacute;s, pero en un sentido distinto:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sensaci&oacute;n es la de un pa&iacute;s cuyos ciudadanos se han adaptado a la desidia de la guerra, a la provisionalidad, a no hacer planes. Sobre todo cuando m&aacute;s te acercas al frente. Pero al mismo tiempo resulta sorprendente transitar las carreteras de la regi&oacute;n de Donetsk, donde los baches no dan tregua, tanto a los veh&iacute;culos civiles como a los militares o las ambulancias. No es culpa de los bombardeos rusos, es simplemente una dejadez dif&iacute;cil de comprender si se piensa que son las v&iacute;as de abastecimiento en la retaguardia del frente del donb&aacute;s, cada vez m&aacute;s menguante&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Dos ancianos con movilidad reducida vuelven a su casa tras calentarse en una tienda instalada por el Gobierno para hacer frente a los cortes de energía en Kiev."
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                Dos ancianos con movilidad reducida vuelven a su casa tras calentarse en una tienda instalada por el Gobierno para hacer frente a los cortes de energía en Kiev.                            </span>
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        El mayor hartazgo se da en los hombres en edad militar que no quieren ir al frente. Ahora hay indignaci&oacute;n. Muchos viven escondidos y observan con rabia la detenci&oacute;n de personas por parte de las fuerzas armadas ucranianas en el marco del reclutamiento forzado. Estamos intentando hablar con alguno de ellos, pero de momento no han accedido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a, nuestro fixer nos muestra v&iacute;deos de una nueva detenci&oacute;n en su ciudad, Odesa. A&ntilde;ado su reflexi&oacute;n literal:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Los ucranianos est&aacute;n acostumbrados a los bombardeos, pero noto un cambio en la poblaci&oacute;n. Una especie de segundo frente que se ha abierto en el interior, en la retaguardia. Se pueden mantener las posiciones, se puede no perder la guerra en el frente, pero dentro del propio pa&iacute;s cada vez hay m&aacute;s rechazo a los reclutamientos forzados y las detenciones de civiles que intentan no ir a la guerra. El hecho de que cada vez hay m&aacute;s gente que no quiere ir al frente, sumado al impacto econ&oacute;mico, la corrupci&oacute;n y el desgaste de la crisis energ&eacute;tica puede hacer que se pierda la guerra aunque se mantengan las posiciones del frente. Temo que al final perdamos la guerra por esa raz&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una frase que he escuchado en las tres coberturas realizadas en Ucrania. &ldquo;Al menos pronto llegar&aacute; la primavera&rdquo;, me ha dicho en alg&uacute;n momento alguna de las mujeres mayores entrevistadas. Lo dicen en el sentido m&aacute;s literal, porque tras los largos y duros inviernos ucranianos, la mera primavera se convierte en una motivaci&oacute;n: ante la imposibilidad de planificar nada, al menos la primavera siempre llega. Yo, cubierta de capas y capas de ropa, leo las noticias del frente y miro a mi alrededor, con todo helado y nevado y, aunque no diviso primavera alguna que parezca acercarse, conf&iacute;o en lo que me dice una se&ntilde;ora ucraniana que sonr&iacute;e mientras calienta mis manos fr&iacute;as con las suyas.
    </p><p class="article-text">
        Muchas gracias por llegar hasta aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Te mandar&eacute; este bolet&iacute;n cada dos jueves.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/boletin-desalambre/gps-perdido-ventanillas-bajadas-escuchar-drones-reflexiones-asiento-trasero-coche-direccion-donbas_132_13022305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 13:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un GPS perdido y ventanillas bajadas para escuchar los drones: reflexiones desde el asiento trasero de un coche en dirección al Donbás]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ucrania,Crisis Ucrania,Rusia]]></media:keywords>
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