<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Economía]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Economía]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/illes-balears/economia/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El turismo abre las puertas a la inversión inmobiliaria y al lujo estadounidense en Balears]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/turismo-abre-puertas-inversion-inmobiliaria-lujo-estadounidense-balears_1_13169907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07285505-48b1-4878-b2e6-ff90e1e95063_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El turismo abre las puertas a la inversión inmobiliaria y al lujo estadounidense en Balears"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La apertura de una línea directa entre Palma y Nueva York en 2022 fue clave para el crecimiento de un nicho que cada vez se explota más bajos las consignas de la desestacionalización y el cliente de más poder adquisitivo</p><p class="subtitle">Mallorca está más cara que nunca, pero bate récord de turistas</p></div><p class="article-text">
        El aterrizaje del turismo estadounidense en Balears empez&oacute; siendo una promesa y es cada vez m&aacute;s una realidad que se impone. El perfil del turista de esta nacionalidad, muy atractivo para el sector por sus estancias largas y mayor capacidad de gasto, ha hecho que el archipi&eacute;lago vire hacia una estrategia tur&iacute;stica para captar a este visitante. La expresi&oacute;n de esta intenci&oacute;n &ndash;que coincid&iacute;a con un mercado cada vez m&aacute;s consolidado&ndash; tuvo lugar en el a&ntilde;o 2022, con la apertura de una ruta directa entre la capital balear y el aeropuerto de Newark, en Nueva Jersey, para llegar a la ciudad que nunca duerme: Nueva York.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, la nacionalidad ha ido acaparando un lugar cada vez m&aacute;s central en la promoci&oacute;n tur&iacute;stica de las islas, en un momento en que la comunidad busca diversificar su tradicional dependencia del mercado europeo y parte de la ciudadan&iacute;a estadounidense vive, simult&aacute;neamente, un desencanto con el panorama pol&iacute;tico de Donald Trump. Escenario que tambi&eacute;n ha provocado una regresi&oacute;n del turismo a la inversa: cada vez menos ciudadanos baleares tienen inter&eacute;s en pasar sus vacaciones en territorio estadounidense debido a las dificultades burocr&aacute;ticas que supone.
    </p><p class="article-text">
        En datos, el mercado estadounidense ha ganado peso en Balears en volumen pero, sobre todo, en gasto. Seg&uacute;n estimaciones del Instituto de Turismo de Espa&ntilde;a (Turespa&ntilde;a) a partir de datos del INE, EEUU cerr&oacute; 2025 como noveno pa&iacute;s emisor, con 333.562 visitantes &mdash;un 19,7% m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior&mdash;, superando a mercados como B&eacute;lgica y Suecia y acerc&aacute;ndose a Polonia. Sin embargo, donde m&aacute;s se nota el avance es en el impacto econ&oacute;mico &ndash;en 2024 ya hizo el<em> sorpasso</em> al gasto brit&aacute;nico&ndash;: en total, se alcanzaron los 844 millones de euros, un 21,6% m&aacute;s, lo que sit&uacute;a a Estados Unidos como sexto mercado en ingresos tur&iacute;sticos, solo por detr&aacute;s de Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Pa&iacute;ses Bajos. En t&eacute;rminos absolutos, los turistas estadounidenses dejaron 150 millones m&aacute;s que en 2024, cuando los norteamericanos ya se hab&iacute;an convertido en el primer mercado de Balears de fuera de Europa. Por su parte, la comunidad aut&oacute;noma en el segundo destino espa&ntilde;ol preferido para los ciudadanos de Estados Unidos, solo por detr&aacute;s de Catalunya (especialmente por el tir&oacute;n de Barcelona como puerta de entrada y destino urbano).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2025, los turistas estadounidenses dejaron 150 millones más que en 2024, cuando los norteamericanos ya se habían convertido en el primer mercado de Balears de fuera de Europa. El archipiélago es el segundo destino español preferido para los ciudadanos de Estados Unidos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La creciente demanda en la ruta Palma-Nueva York &ndash;el a&ntilde;o pasado increment&oacute; en un 30% sus plazas, en datos de Turespa&ntilde;a&ndash; ha hecho que la compa&ntilde;&iacute;a a&eacute;rea United Airlines haya decidido reforzar su apuesta por la conexi&oacute;n con aviones de mayor capacidad, m&aacute;s frecuencias -ahora hay entre tres y cuatro vuelos semanales- y un calendario de vuelos que abarca ampliamente la temporada (del 22 de mayo al 24 de octubre) y que se mantendr&aacute; este 2026, <a href="https://www.ultimahora.es/noticias/local/2026/02/22/2574175/turismo-eeuu-crece-baleares-deja-casi-1000-millones-euros.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como adelant&oacute; &Uacute;ltima Hora.</a>&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un mercado que se extiende a Eivissa</strong></h2><p class="article-text">
        En cuanto a Eivissa &ndash;junto a Mallorca experimenta una demanda <em>in crescendo </em>desde Estados Unidos&ndash;, la temporada pasada <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/gasto-turistas-extranjeros-salva-sector-lujo-ibiza-son-buenos-clientes-les-da-igual-precio_1_12550187.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el sector del lujo de la isla sufri&oacute; una tendencia de decrecimiento inesperada</a> &ndash;en parte provocada por el aumento exagerado de precios y por la realizaci&oacute;n de reservas a &uacute;ltima hora que impidieron una planificaci&oacute;n&ndash;. Este sector del lujo se salv&oacute; por el gasto de turistas extranjeros, principalmente norteamericanos, que s&iacute; pod&iacute;an permitirse lo que se ped&iacute;a por ciertos productos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una trabajadora de la empresa de alquiler de yates Ibiza Boat Charters explic&oacute; a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> para este reportaje de 2025 que, a pesar del inter&eacute;s de los turistas en seguir viviendo experiencias, la carest&iacute;a de los servicios en la pitiusa ya no estaban al alcance del turista medio (entre ellos, se encuentra el espa&ntilde;ol), que hab&iacute;a pr&aacute;cticamente desaparecido ya el a&ntilde;o pasado en favor de otros con un poder adquisitivo m&aacute;s elevado. Especialmente el estadounidense, con muy buena fama entre los empresarios por sus propinas generosas, su fidelidad &ndash;cuatro de cada diez visitantes repiten&ndash; y una estancia generalmente superior a los siete d&iacute;as.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sector del lujo se salvó en Eivissa la temporada pasada gracias, en parte, al turista estadounidense</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Eso no elimina, explica el investigador y profesor de turismo de la Universidad de les Illes Balears (UIB), Maci&agrave; Bl&agrave;zquez, el mercado europeo, que sigue siendo el principal m&uacute;sculo tur&iacute;stico de las islas: alemanes, italianos, franceses, holandeses, belgas y brit&aacute;nicos, entre otros. En el caso de la pitiusa, los estadounidenses no pueden volar directamente, sino que lo hacen hasta Mallorca &ndash;a veces antes han volado a Barcelona&ndash; y luego cogen un vuelo interislas (de una duraci&oacute;n de tan solo media hora) para saltar a Eivissa.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Menos cantidad, m&aacute;s calidad&rdquo; tur&iacute;stica</strong></h2><p class="article-text">
        El intercambio hizo que el balance econ&oacute;mico del sector se mantuviera el verano de 2025 casi en equilibrio: el peque&ntilde;o porcentaje de turistas con alto poder adquisitivo estaba dispuesto a pagar los precios desorbitados de la isla y compensaba una bajada de demanda. En una estrategia por la que ya lleva apostando unos a&ntilde;os el principal motor econ&oacute;mico del archipi&eacute;lago. Este inter&eacute;s se resume en la frase de la presidenta del Govern, Marga Prohens, del Partido Popular (PP), <a href="https://forbes.es/baleares/909900/debemos-crecer-en-valor-y-no-en-volumen-para-garantizar-el-bienestar-de-nuestros-ciudadanos-marga-prohens-presidenta-del-govern-de-illes-balears/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una entrevista reciente concedida a Forbes Woman</a>: &ldquo;Debemos crecer en valor y no en volumen para garantizar el bienestar de nuestros ciudadanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La apuesta aparentemente transformadora por un turismo de mayor capacidad econ&oacute;mica bajo esta premisa de &ldquo;menos cantidad, m&aacute;s calidad&rdquo; plantea interrogantes sobre sus efectos sociales y territoriales, en un contexto y un territorio donde el acceso a la vivienda, el encarecimiento del suelo o la presi&oacute;n sobre los recursos son ya cuestiones centrales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un simple lavado de cara&rdquo;, considera Jos&eacute; Manilla, antrop&oacute;logo urbano y profesor de la Universitat Aut&oacute;noma de Barcelona (UAB). El experto valora, adem&aacute;s, que enfocarse tan solo a un cliente de alto poder adquisitivo tiene rasgos &ldquo;discriminatorios&rdquo; y contribuye a la desigualdad social. Otro factor para lo que es importante el mercado estadounidense es la desestacionalizaci&oacute;n. &ldquo;Es interesante por eso y por su contribuci&oacute;n al aumento en el gasto tur&iacute;stico&rdquo;, subraya Jos&eacute; Antonio Rossell&oacute;, vicepresidente de la Confederaci&oacute;n de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eec2ec07-f8cf-4638-ab58-49c5167279f9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eec2ec07-f8cf-4638-ab58-49c5167279f9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eec2ec07-f8cf-4638-ab58-49c5167279f9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eec2ec07-f8cf-4638-ab58-49c5167279f9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eec2ec07-f8cf-4638-ab58-49c5167279f9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eec2ec07-f8cf-4638-ab58-49c5167279f9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eec2ec07-f8cf-4638-ab58-49c5167279f9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dos turistas se hacen una fotos en las inmediaciones de La Seu."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dos turistas se hacen una fotos en las inmediaciones de La Seu.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La puerta a la inversi&oacute;n inmobiliaria</strong></h2><p class="article-text">
        Pero el creciente inter&eacute;s en este nicho no puede entenderse solo desde el turismo, sino tambi&eacute;n desde la inversi&oacute;n y la atracci&oacute;n residencial, asegura Bl&agrave;zquez. Ambos fen&oacute;menos est&aacute;n estrechamente conectados: el turismo act&uacute;a, en muchos casos, como puerta de entrada a procesos posteriores de compra de vivienda o inversi&oacute;n inmobiliaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esta conclusi&oacute;n llega tras un estudio realizado en 2013 junto a la investigadora Angela Hof, en el que analizaron la relaci&oacute;n entre actividad tur&iacute;stica y mercado inmobiliario de las islas, especialmente a partir de la expansi&oacute;n de los alquileres tur&iacute;sticos desde mediados de los 2000.
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma el papel de la inversi&oacute;n extranjera directa en el sector inmobiliario, con un gran peso de capitales internacionales, incluidos los estadounidenses, en la adquisici&oacute;n de propiedades en Balears. El fen&oacute;meno se puede ver sobre el terreno, con las vistosas mansiones de famosos como Michael Douglas, Claudia Schiffer o la del entrenador Lionel Scaloni, en el Toro, en el municipio de Calvi&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este proceso se enmarca &ndash;detalla Bl&agrave;zquez&ndash; en una l&oacute;gica global: inversores con alta capacidad adquisitiva buscan nuevos espacios donde obtener rentabilidad, ya sea a trav&eacute;s del uso tur&iacute;stico, el alquiler o la revalorizaci&oacute;n de la propiedad.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Otro factor clave: el cultural</strong></h2><p class="article-text">
        Por otro lado, Balears aparece como un enclave especialmente atractivo, tanto por sus condiciones ambientales como sociales. El factor cultural influye mucho en esta atracci&oacute;n: los estadounidenses perciben en territorios mediterr&aacute;neos como Balears una calidad de vida asociada a mayor seguridad, cohesi&oacute;n social y formas de vida m&aacute;s flexibles, lo que refuerza tanto el inter&eacute;s tur&iacute;stico como el residencial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s s&oacute;lido, no un estado fallido como por ejemplo Costa Rica, que podr&iacute;a ser equiparable a Suiza cerca de los Estados Unidos, sin tener la misma seguridad&rdquo;, pormenoriza Bl&agrave;zquez. Respondiendo a esta l&oacute;gica &ndash;el inter&eacute;s por un visitante que, adem&aacute;s de su gasto, interesa por su potencial como inversor o residente futuro&ndash;, el sector tur&iacute;stico se ha ido interesando, cada vez m&aacute;s, hacia este perfil de visitante.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/turismo-abre-puertas-inversion-inmobiliaria-lujo-estadounidense-balears_1_13169907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 04:02:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/07285505-48b1-4878-b2e6-ff90e1e95063_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3295893" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/07285505-48b1-4878-b2e6-ff90e1e95063_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3295893" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El turismo abre las puertas a la inversión inmobiliaria y al lujo estadounidense en Balears]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/07285505-48b1-4878-b2e6-ff90e1e95063_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Turismo,Mallorca,Ibiza,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A ocho metros y sin protección: un empresario, condenado a prisión por el accidente de un trabajador en un aljibe de Mallorca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/proteccion-ocho-metros-condenado-prision-empresario-accidente-trabajador-aljibe-hotel-mallorca_1_13160611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4576a1a7-8395-4b4d-9947-a4b4ab181837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A ocho metros y sin protección: un empresario, condenado a prisión por el accidente de un trabajador en un aljibe de Mallorca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sentencia lanza un mensaje claro: el responsable de la empresa es el garante último de la seguridad laboral, incluso frente a posibles errores o imprudencias de sus empleados. En este caso, señala que el acusado generó "un grave riesgo para la vida e integridad física" del trabajador siniestrado</p><p class="subtitle">La siniestralidad en la región con más accidentes laborales: “Tenemos una sociedad de trabajadores enfermos”
</p></div><p class="article-text">
        La Audiencia Provincial de Balears ha confirmado la condena de prisi&oacute;n (un a&ntilde;o y nueve meses) impuesta a un empresario por su responsabilidad en el accidente que sufri&oacute; uno de sus trabajadores -que estaba sin contrato- al ordenarle desinfectar un aljibe de ocho metros de profundidad en un hotel de Palma sin arn&eacute;s, l&iacute;nea de vida ni equipos de protecci&oacute;n adecuados. La sentencia lanza un mensaje claro: el empresario es el garante &uacute;ltimo de la seguridad laboral, incluso frente a posibles errores o imprudencias de sus empleados, y los incumplimientos en materia de seguridad laboral no son solo sancionables administrativamente, sino que pueden constituir delito.
    </p><p class="article-text">
        La resoluci&oacute;n declara probado que el acusado, en su calidad de administrador de la empresa de limpieza Illes Control, incurri&oacute; en una grave negligencia al instar al empleado, el 21 de junio de 2021, a descender al dep&oacute;sito mientras otro de los trabajadores grababa la maniobra, ausent&aacute;ndose el gerente del lugar a pesar de que su presencia era obligatoria por tratarse de un espacio confinado.
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n se realiz&oacute; con una precariedad de medios, utilizando una escalera enrollable sin fijaci&oacute;n y sustituyendo los sistemas de seguridad reglamentarios por una cuerda atada entre los cinturones de ambos trabajadores, sin arneses, l&iacute;neas de vida ni equipos de protecci&oacute;n adecuados. Durante el procedimiento, el trabajador perdi&oacute; el pie y cay&oacute; en una primera ocasi&oacute;n, lesion&aacute;ndose el brazo, y posteriormente volvi&oacute; a precipitarse de espaldas desde una altura superior a los dos metros al intentar salir del aljibe debido al dolor y a la falta de un sistema de frenado o anclaje independiente.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia, la v&iacute;ctima sufri&oacute; diversas contusiones que requirieron 93 d&iacute;as de tratamiento m&eacute;dico y rehabilitador. La resoluci&oacute;n concluye que el acusado no garantiz&oacute; la seguridad de sus empleados al no proporcionar formaci&oacute;n, instrucciones ni los equipos de protecci&oacute;n individual necesarios, creando &ldquo;un grave riesgo para la vida e integridad f&iacute;sica del trabajador accidentado y del otro trabajador&rdquo; al obligarles a utilizar m&eacute;todos de contrapeso manual totalmente inseguros.
    </p><p class="article-text">
        Durante el proceso judicial, el gerente aleg&oacute; que no fue &eacute;l quien orden&oacute; al trabajador bajar, que s&iacute; exist&iacute;an medidas de seguridad e incluso que, en todo caso, la responsabilidad era del propio empleado al sostener que, si &eacute;ste no utiliz&oacute; guantes, fue por decisi&oacute;n propia. 
    </p><p class="article-text">
        La Audiencia rechaza estos argumentos ampar&aacute;ndose en la Ley de Prevenci&oacute;n de Riesgos Laborales, que establece que la efectividad de las medidas preventivas deber&aacute; prever las distracciones o imprudencias no temerarias que pudiera cometer el trabajador y se&ntilde;ala que, para su adopci&oacute;n, deben tenerse en cuenta los riesgos adicionales que pudieran implicar determinadas medidas preventivas. Asimismo, recuerda una de las sentencias del Tribunal Supremo en la que se se&ntilde;ala &ldquo;el deber de cuidado&rdquo; que los responsables de la empresa asumen &ldquo;en cuanto garantes de la indemnidad del trabajador, no s&oacute;lo en su actuaci&oacute;n ordinaria sino incluso cuando &eacute;sta llega a ser descuidada por la confianza y la rutina&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El empresario, consciente del peligro</strong> </h2><p class="article-text">
        El tribunal introduce, en este sentido, una idea clave: el empresario no puede escudarse en la conducta del trabajador cuando no ha puesto los medios necesarios para evitar el riesgo. Por ello, descarta que se trate de una simple imprudencia: los magistrados concluyen que el empresario actu&oacute; con dolo eventual, es decir, que era consciente del peligro extremo de la situaci&oacute;n y aun as&iacute; permiti&oacute; que el trabajo se realizara. 
    </p><p class="article-text">
        La resoluci&oacute;n judicial confirma as&iacute; la sentencia de instancia al considerar acreditado que el acusado es responsable de un delito contra la seguridad de los trabajadores. Tras analizar las versiones contradictorias, la Sala determina que existe una base l&oacute;gica y racional para concluir que el empresario no cumpli&oacute; con sus deberes b&aacute;sicos de prevenci&oacute;n, omitiendo tanto la formaci&oacute;n t&eacute;cnica como la informaci&oacute;n sobre los riesgos espec&iacute;ficos del puesto a sus empleados.
    </p><p class="article-text">
        La prueba de cargo, sustentada principalmente en el testimonio coherente de la v&iacute;ctima y en el informe de Inspecci&oacute;n de Trabajo, revela deficiencias de seguridad cr&iacute;ticas. Entre ellas destaca la ausencia de un recurso preventivo durante la operaci&oacute;n en el aljibe, la falta de puntos de anclaje seguros para las escaleras y el suministro de equipos de protecci&oacute;n individual totalmente insuficientes e inadecuados, ya que solo se facilitaron elementos b&aacute;sicos como botas y casco, pero no arneses antica&iacute;da ni las l&iacute;neas de vida necesarias para trabajos en altura.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el tribunal subraya la gravedad de la situaci&oacute;n al constatar que uno de los operarios carec&iacute;a incluso de contrato laboral. Al considerar que el relato de los hechos probados se ajusta estrictamente a la prueba practicada en el juicio oral, se desestima el recurso del acusado y se ratifica &iacute;ntegramente la condena original por haber puesto en riesgo la vida y la integridad f&iacute;sica de sus trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la pena de prisi&oacute;n, el condenado deber&aacute; indemnizar al trabajador con m&aacute;s de 5.000 euros, cantidad incrementada en un 20% por tratarse de un accidente laboral, adem&aacute;s de intereses. La aseguradora de la empresa ya hab&iacute;a consignado la cantidad.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia no es firme y contra la misma cabe recurso de casaci&oacute;n ante el Tribunal Supremo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/proteccion-ocho-metros-condenado-prision-empresario-accidente-trabajador-aljibe-hotel-mallorca_1_13160611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 14:08:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4576a1a7-8395-4b4d-9947-a4b4ab181837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="29214" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4576a1a7-8395-4b4d-9947-a4b4ab181837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="29214" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[A ocho metros y sin protección: un empresario, condenado a prisión por el accidente de un trabajador en un aljibe de Mallorca]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4576a1a7-8395-4b4d-9947-a4b4ab181837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Accidentes laborales,Prevención de riesgos laborales,Siniestralidad,Siniestralidad laboral,Condiciones laborales,Derechos laborales,Empresas,Empresarios,Tribunales,Islas Baleares,Mallorca,Palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Policía desaloja a un centenar de trabajadores precarios en Ibiza al inicio de temporada: "Todos merecemos un techo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/policia-desaloja-centenar-trabajadores-precarios-ibiza-inicio-temporada-merecemos-techo_1_13160116.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b82035a2-a721-4e1c-bdf7-27f2cef1ea38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Policía desaloja a un centenar de trabajadores precarios en Ibiza al inicio de temporada: &quot;Todos merecemos un techo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los expulsados del campamento, la mayoría saharauis, sufren los precios elevados de la vivienda. La isla ha vivido otros grandes desalojos de empleados en menos de dos años</p><p class="subtitle">Los 'macrodesahucios' de chabolas en Ibiza: “Somos trabajadores, pero no hay viviendas por menos de 3.000 euros”</p></div><p class="article-text">
        Tres furgones con quince agentes de la Polic&iacute;a Nacional han llegado esta ma&ntilde;ana, a las 8.30 horas, con material antidisturbios para desalojar a trabajadores de Eivissa del asentamiento de sa Joveria. Es uno de los m&aacute;s significativos que han ido proliferando en la periferia de la ciudad desde que empez&oacute; y empeor&oacute; la crisis de vivienda, creando im&aacute;genes ins&oacute;litas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata del mayor n&uacute;cleo chabolista que se ha ido configurando en los alrededores de la urbe y tambi&eacute;n en la isla. Exceptuando el <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/vida-desahucio-200-trabajadores-ibiza-saque-caravana-ire-pueda-hijo_1_11569075.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desahucio masivo de mil personas en un terreno privado de Can Rova el verano de 2024</a>, muchas de ellas estafadas por un caseo pirata que les alquilaba parcelas por precios desorbitados para que instalaran sus caravanas, chabolas o incluso embarcaciones.
    </p><p class="article-text">
        La escena se repite desde hace por lo menos un a&ntilde;o y medio: residentes y empleados, algunos fijos y otros de temporada, se ven obligados a marchar de las infraviviendas construidas con sus propias manos por la falta de alternativas que deja la carencia habitacional en espacios abiertos del territorio insular. Se escurren entre las manos de instituciones y autoridades en la misma din&aacute;mica que siguen el rat&oacute;n y el gato. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de personas que hasta hoy han residido en sa Joveria, de origen saharaui, viv&iacute;an antes en el antiguo asentamiento de Can Raspalls, en Sant Jordi, de donde tambi&eacute;n les echaron, en oto&ntilde;o de 2024, tras el abandono del fondo de inversi&oacute;n que lo pose&iacute;a y despu&eacute;s de que las autoridades municipales alegasen &ldquo;suciedad&rdquo; y el alquiler de chabolas en Airbnb para intervenir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8fa340d-a2fb-4969-b3fa-9eb3f2c57428_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8fa340d-a2fb-4969-b3fa-9eb3f2c57428_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8fa340d-a2fb-4969-b3fa-9eb3f2c57428_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8fa340d-a2fb-4969-b3fa-9eb3f2c57428_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8fa340d-a2fb-4969-b3fa-9eb3f2c57428_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8fa340d-a2fb-4969-b3fa-9eb3f2c57428_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a8fa340d-a2fb-4969-b3fa-9eb3f2c57428_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Varias personas recogen sus pertenencias junto a una caravana tras ser desalojadas del asentamiento."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Varias personas recogen sus pertenencias junto a una caravana tras ser desalojadas del asentamiento.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El cuerpo nacional de seguridad, as&iacute; como diez agentes de la Polic&iacute;a Local de Vila, han irrumpido esta ma&ntilde;ana en el terreno de sa Joveria a partir de las 10 horas, cuando un dron ha empezado a sobrevolar el recinto del asentamiento, ubicado entre el hospital Can Misses y el recinto ferial. Desde all&iacute;, se ve el castillo, s&iacute;mbolo de promoci&oacute;n tur&iacute;stica en una isla -antes tierra de oportunidad laboral- cada vez m&aacute;s carcomida por las desigualdades sociales y econ&oacute;micas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando han entrado -los polic&iacute;as nacionales- parec&iacute;a una escena de la <em>Casa de Papel</em>&rdquo;, dice Ahmed, trabajador del sector de la construcci&oacute;n, mientras sale junto a tres compa&ntilde;eros suyos. No saben d&oacute;nde dormir&aacute;n esta noche y lamentan el escenario en el que se encuentran: &ldquo;El alquiler es muy caro: una habitaci&oacute;n para una persona vale 750 euros al mes&rdquo;. Su fuente de ingresos est&aacute; ligado a factores variables que no dependen de la decisi&oacute;n propia, como la lluvia o los d&iacute;as festivos, cuando no se trabaja y por lo tanto, no se cobra.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c67bde7-5e48-496f-8fe5-43866c3b9218_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c67bde7-5e48-496f-8fe5-43866c3b9218_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c67bde7-5e48-496f-8fe5-43866c3b9218_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c67bde7-5e48-496f-8fe5-43866c3b9218_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c67bde7-5e48-496f-8fe5-43866c3b9218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c67bde7-5e48-496f-8fe5-43866c3b9218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4c67bde7-5e48-496f-8fe5-43866c3b9218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los trabajadores residían en el asentamiento de sa Joveria."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los trabajadores residían en el asentamiento de sa Joveria.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc0ff94d-21d2-4e9f-8bec-0f442eb4a873_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc0ff94d-21d2-4e9f-8bec-0f442eb4a873_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc0ff94d-21d2-4e9f-8bec-0f442eb4a873_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc0ff94d-21d2-4e9f-8bec-0f442eb4a873_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc0ff94d-21d2-4e9f-8bec-0f442eb4a873_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc0ff94d-21d2-4e9f-8bec-0f442eb4a873_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cc0ff94d-21d2-4e9f-8bec-0f442eb4a873_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El despliegue policial para expulsar a los residentes ha contado con los antidisturbios."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El despliegue policial para expulsar a los residentes ha contado con los antidisturbios.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Llevan consigo tan solo su DNI -son de El Aai&uacute;n, capital del S&aacute;hara Occidental-, la tarjeta sanitaria de Balears y la tarjeta de cr&eacute;dito. El resto de sus pertenencias, contin&uacute;an en el interior de la chabola que les serv&iacute;a de hogar. Se trasladaron a la isla buscando un mejor salario que el que les ofrec&iacute;a la recolecta de la aceituna en Andaluc&iacute;a, pero se encontraron con peor calidad de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes, hab&iacute;an estado viviendo en otro solar detr&aacute;s de la central el&eacute;ctrica de Gesa hasta que los echaron. Ahora se plantean medio en serio medio en broma buscar un trabajo de noche porque de momento dormir&aacute;n en la calle: &ldquo;&iquest;D&oacute;nde vamos si no?&rdquo;, se preguntan.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una intervenci&oacute;n pac&iacute;fica</strong></h2><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n se ha desarrollado de manera pac&iacute;fica, tal y como estaba previsto, sin que se hayan producido incidentes ni detenidos. De las cerca de 400 personas que hab&iacute;a inicialmente, quedaban unas 60 que han ido saliendo a cuentagotas. S&iacute; se ha percibido el descontento de los ocupantes, que lamentan ser el foco de atenci&oacute;n de responsables pol&iacute;ticos y medios de comunicaci&oacute;n solo &ldquo;cuando son el problema, sin que nadie ofrezca una soluci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de ellos se han acercado a primera hora de la ma&ntilde;ana a las oficinas municipales para gestionar el certificado de vulnerabilidad. Los agentes, a su llegada, han asegurado el per&iacute;metro y controlado los accesos a la finca para evitar alteraciones del orden p&uacute;blico y garantizar la seguridad de todas las personas implicadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe47278f-2b55-41bd-a1b9-981579585967_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe47278f-2b55-41bd-a1b9-981579585967_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe47278f-2b55-41bd-a1b9-981579585967_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe47278f-2b55-41bd-a1b9-981579585967_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe47278f-2b55-41bd-a1b9-981579585967_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe47278f-2b55-41bd-a1b9-981579585967_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fe47278f-2b55-41bd-a1b9-981579585967_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista general del asentamiento chabolista en Eivissa, con Dalt Vila al fondo, durante el operativo de desalojo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista general del asentamiento chabolista en Eivissa, con Dalt Vila al fondo, durante el operativo de desalojo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f3938b3-4bce-4cc1-97bf-6ff20b4644a9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f3938b3-4bce-4cc1-97bf-6ff20b4644a9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f3938b3-4bce-4cc1-97bf-6ff20b4644a9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f3938b3-4bce-4cc1-97bf-6ff20b4644a9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f3938b3-4bce-4cc1-97bf-6ff20b4644a9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f3938b3-4bce-4cc1-97bf-6ff20b4644a9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4f3938b3-4bce-4cc1-97bf-6ff20b4644a9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Uno de los desalojados se marcha de sa Joveria cargado con sus cosas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Uno de los desalojados se marcha de sa Joveria cargado con sus cosas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Una patrulla ha identificado a uno de los informadores que cubr&iacute;a el desalojo y le ha indicado, tanto a &eacute;l como al resto de periodistas presentes, que deb&iacute;an retirarse y dirigirse a la carpa habilitada para los medios en la zona del aparcamiento, junto al acceso pr&oacute;ximo al recinto ferial. Un punto que, por otro lado, carec&iacute;a de visibilidad sobre el terreno p&uacute;blico donde se encuentran una treintena de caravanas y autocaravanas -m&aacute;s cerca del colegio Can Misses- y que, como ha explicado el alcalde Rafael Triguero durante una comparecencia, se desalojar&aacute; en los pr&oacute;ximos d&iacute;as por incumplimiento de las ordenanzas, aunque no ha especificado cu&aacute;ndo.
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Eivissa intenta desalojar el solar desde finales de 2024, cuando comenzaron a asentarse los primeros trabajadores -una de ellas, Mar&iacute;a, trabaja como limpiadora en el hospital, situado justo al lado-, mediante medidas disuasorias. Entre ellas, la instalaci&oacute;n de un g&aacute;libo para impedir el paso de veh&iacute;culos de m&aacute;s de cierta altura, que durante la jornada de hoy permanece abierto para facilitar la salida voluntaria, y la presi&oacute;n constante mediante la amenaza de multas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Al menos dos menores de edad</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando aparece un furg&oacute;n de la Polic&iacute;a Nacional de Fronteras en la zona, comienza a respirarse cierta tensi&oacute;n, en torno a las once de la ma&ntilde;ana. Un grupo de unas quince personas &mdash;una de ellas con un beb&eacute; en brazos&mdash; se re&uacute;ne en un cercado dentro del terreno cuando dos polic&iacute;as se acercan y les comunican una noticia positiva, aunque temporal: por el momento, podr&aacute;n seguir pernoctando en el lugar. &ldquo;Nos han explicado que primero tienen que notificarnos para poder echarnos&rdquo;, detalla Sara a elDiario.es.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7544a2f-0ec9-45e7-b73b-bf088bbb220e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7544a2f-0ec9-45e7-b73b-bf088bbb220e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7544a2f-0ec9-45e7-b73b-bf088bbb220e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7544a2f-0ec9-45e7-b73b-bf088bbb220e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7544a2f-0ec9-45e7-b73b-bf088bbb220e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7544a2f-0ec9-45e7-b73b-bf088bbb220e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b7544a2f-0ec9-45e7-b73b-bf088bbb220e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El alcalde de Vila, Rafael Triguero, atiende a los medios de comunicación durante el desalojo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El alcalde de Vila, Rafael Triguero, atiende a los medios de comunicación durante el desalojo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6cc13ca9-4cb7-4abe-9a44-bca5d6305e95_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6cc13ca9-4cb7-4abe-9a44-bca5d6305e95_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6cc13ca9-4cb7-4abe-9a44-bca5d6305e95_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6cc13ca9-4cb7-4abe-9a44-bca5d6305e95_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6cc13ca9-4cb7-4abe-9a44-bca5d6305e95_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6cc13ca9-4cb7-4abe-9a44-bca5d6305e95_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6cc13ca9-4cb7-4abe-9a44-bca5d6305e95_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Agentes acompañan a varios residentes mientras abandonan la zona tras el inicio del operativo de desalojo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Agentes acompañan a varios residentes mientras abandonan la zona tras el inicio del operativo de desalojo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Algunos de ellos son migrantes en proceso de regularizar su situaci&oacute;n, como la familia de Camilo, de Colombia. En esta &aacute;rea, acordonada con grandes piedras, hay al menos dos menores, alguno de ellos adolescente. Los servicios sociales, presentes durante toda la ma&ntilde;ana, no han podido concretar una cifra exacta.
    </p><p class="article-text">
        El punto donde se encuentran las caravanas &mdash;que por ahora se han librado del desalojo&mdash; est&aacute; separado por una valla del resto del terreno, de propiedad privada, donde se hab&iacute;an instalado principalmente trabajadores de origen saharaui. De all&iacute; han salido esta ma&ntilde;ana tan solo siete personas. Una de ellas, un hombre marroqu&iacute; que, mientras abandonaba el lugar, no pod&iacute;a contener las l&aacute;grimas ante la situaci&oacute;n de precariedad en la que se encuentra.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Parte del asentamiento, en un solar privado</strong></h2><p class="article-text">
        El desalojo de esta propiedad se puso en marcha despu&eacute;s de que la Secci&oacute;n de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal de Instancia de Palma autorizara al Ayuntamiento a entrar, desmontar y limpiar el asentamiento, dado que la propiedad no dispon&iacute;a de medios para hacerlo. La actuaci&oacute;n &mdash;establec&iacute;a el juez&mdash; deb&iacute;a finalizar antes del 26 de mayo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/867c3e71-8131-40bc-90e3-03aa71e9558e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/867c3e71-8131-40bc-90e3-03aa71e9558e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/867c3e71-8131-40bc-90e3-03aa71e9558e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/867c3e71-8131-40bc-90e3-03aa71e9558e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/867c3e71-8131-40bc-90e3-03aa71e9558e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/867c3e71-8131-40bc-90e3-03aa71e9558e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/867c3e71-8131-40bc-90e3-03aa71e9558e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Uno de los agentes desplegados en el asentamiento"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Uno de los agentes desplegados en el asentamiento                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ahora, el alcalde &mdash;que ha asegurado que ha sido uno de los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles de su mandato&mdash; ha detallado que el propietario deber&aacute; encargarse de retirar los enseres y escombros que han quedado en el solar (como pal&eacute;s y restos de chabolas), uno de los motivos que ha llevado a la intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era una bomba de relojer&iacute;a&rdquo;, ha a&ntilde;adido el edil, recordando un tr&aacute;gico suceso ocurrido hace a&ntilde;os en el asentamiento: dos incendios simult&aacute;neos que acabaron con la vida de una persona. No ha sido el &uacute;nico episodio de este tipo en n&uacute;cleos chabolistas de la isla, ya que en Can Rova 2 ocurri&oacute; algo similar.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, t&eacute;cnicos municipales de medio ambiente han accedido a la parcela para controlar la gesti&oacute;n de los residuos. Han encontrado electrodom&eacute;sticos, placas solares, bater&iacute;as, partes de cocinas y otros objetos peligrosos que supon&iacute;an un riesgo tanto para el entorno como para las personas que resid&iacute;an en el lugar.
    </p><p class="article-text">
        Ante la pregunta al equipo municipal &mdash;con la concejala de Bienestar Social, Lola Pen&iacute;n, presente&mdash; sobre si se hab&iacute;a valorado habilitar otro solar para ofrecer una alternativa habitacional a los desalojados, la respuesta ha sido afirmativa, aunque sin &eacute;xito: &ldquo;La vivienda p&uacute;blica no se construye de la noche a la ma&ntilde;ana&rdquo;, ha se&ntilde;alado Triguero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c48f993-dfeb-4b14-8946-b05c5bf54421_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c48f993-dfeb-4b14-8946-b05c5bf54421_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c48f993-dfeb-4b14-8946-b05c5bf54421_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c48f993-dfeb-4b14-8946-b05c5bf54421_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c48f993-dfeb-4b14-8946-b05c5bf54421_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c48f993-dfeb-4b14-8946-b05c5bf54421_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7c48f993-dfeb-4b14-8946-b05c5bf54421_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Varias personas recogen sus pertenencias junto a una caravana"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Varias personas recogen sus pertenencias junto a una caravana                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por otra parte, ha asegurado que en el interior del ya desmantelado asentamiento de sa Joveria &mdash;donde hacia las 13.30 horas dos retroexcavadoras trabajaban en la demolici&oacute;n de cerca de un centenar de infraviviendas&mdash; hab&iacute;a personas que cobraban entre 200 y 500 euros a otras en situaci&oacute;n de necesidad. Unos hechos que la Polic&iacute;a Local prev&eacute; sancionar y para los que ya tiene identificados a los responsables.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Siete ubicaciones temporales de alojamiento</strong></h2><p class="article-text">
        De momento, se han habilitado alojamientos de emergencia para siete unidades familiares y siete plazas para adultos sin cargas familiares. Adem&aacute;s, el Ayuntamiento ha detallado que existen actualmente diez expedientes abiertos en servicios sociales relacionados con personas que resid&iacute;an en estos asentamientos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c1973c2-25b7-4d67-8a40-60505649a76f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c1973c2-25b7-4d67-8a40-60505649a76f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c1973c2-25b7-4d67-8a40-60505649a76f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c1973c2-25b7-4d67-8a40-60505649a76f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c1973c2-25b7-4d67-8a40-60505649a76f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c1973c2-25b7-4d67-8a40-60505649a76f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4c1973c2-25b7-4d67-8a40-60505649a76f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un furgón de la Policía Nacional, en las inmediaciones del solar"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un furgón de la Policía Nacional, en las inmediaciones del solar                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A lo largo de la ma&ntilde;ana, t&eacute;cnicos de la UTS Eixample tambi&eacute;n estaban disponibles para atender a las personas derivadas desde el punto de atenci&oacute;n y tramitar prestaciones en los casos necesarios, es decir, en situaciones de vulnerabilidad. En el caso de personas trabajadoras con ingresos superiores &mdash;aunque insuficientes para acceder a una vivienda digna&mdash; deber&aacute;n buscar alternativas por su cuenta.
    </p><p class="article-text">
        A media ma&ntilde;ana, una pareja abandona el lugar con varias maletas, mirando con el ce&ntilde;o fruncido a quienes fotograf&iacute;an su situaci&oacute;n. Mientras la mujer apoya sus pertenencias sobre unas piedras, &eacute;l explica que su familia, procedente de la pen&iacute;nsula, lleg&oacute; a Eivissa con una vivienda. Entre tristeza e incredulidad por el cambio de la isla, se adentra de nuevo en el bosque, hacia un lugar ya vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Adri&aacute;n Amaya es uno de los residentes del otro lado que, por ahora, podr&aacute; quedarse. En su momento ya fue desalojado del <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/dramatica-historia-edificios-don-pepe-ibiza-vivi-ansiedad-tomo-antidepresivos_1_9256542.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">problem&aacute;tico bloque de los Don Pepe</a>, en Sant Josep, y ahora teme volver a verse en la misma situaci&oacute;n: &ldquo;Todos nos merecemos un techo bajo el que vivir&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera, Marcelo Sastre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/policia-desaloja-centenar-trabajadores-precarios-ibiza-inicio-temporada-merecemos-techo_1_13160116.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 11:57:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b82035a2-a721-4e1c-bdf7-27f2cef1ea38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="319280" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b82035a2-a721-4e1c-bdf7-27f2cef1ea38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="319280" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Policía desaloja a un centenar de trabajadores precarios en Ibiza al inicio de temporada: "Todos merecemos un techo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b82035a2-a721-4e1c-bdf7-27f2cef1ea38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Ibiza,Vivienda,Desahucios,Alquiler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Justicia da la razón a la escuela católica y tumba parte del currículo educativo balear por "diluir" la religión como materia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/justicia-da-razon-escuelas-catolicas-tumba-parte-curriculo-educativo-balear-diluir-religion-asignatura_1_13156551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11780dda-04b5-406f-9d65-9505f9908766_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Justicia da la razón a la escuela católica y tumba parte del currículo educativo balear por &quot;diluir&quot; la religión como materia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La resolución, dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Balears, delimita el margen autonómico en materia educativa: las Comunidades pueden ajustar su currículo, pero no desdibujar una asignatura que la ley estatal obliga a mantener como asignatura real</p><p class="subtitle">El Gobierno de Moreno aumenta las clases de Religión en Infantil rescatando una orden ministerial de hace 30 años
</p></div><p class="article-text">
        El Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJIB) ha anulado parcialmente el curr&iacute;culo de Educaci&oacute;n Primaria aprobado por el anterior Govern de izquierdas. Aunque aquel texto ha sido sustituido por nuevas normativas, la sentencia fija un l&iacute;mite claro al margen auton&oacute;mico: la asignatura de religi&oacute;n debe mantenerse como materia integrada en el curr&iacute;culo conforme a la normativa estatal. 
    </p><p class="article-text">
        El fallo, que estima parcialmente el recurso presentado por Escuela Cat&oacute;lica y los obispados de Mallorca, Menorca y Eivissa, invalida el art&iacute;culo 8 del decreto curricular -que no inclu&iacute;a la religi&oacute;n entre la relaci&oacute;n de materias a cursar en la etapa de Primaria, quedando aquella regulada en una disposici&oacute;n adicional- y fuerza a la Administraci&oacute;n a revisar c&oacute;mo se configura la asignatura en los centros educativos. La resoluci&oacute;n exige que su encaje normativo respete las condiciones fijadas por la legislaci&oacute;n b&aacute;sica, lo que puede tener efectos en su organizaci&oacute;n dentro del horario escolar o en su tratamiento como asignatura.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, Escuela Cat&oacute;lica ha anunciado que nuevas impugnaciones contra los textos educativos impulsados por el actual Ejecutivo del PP, al considerar que las modificaciones introducidas contin&uacute;an sin ajustarse plenamente a la legislaci&oacute;n vigente, tal como se&ntilde;ala en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        La<a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/nueva-ley-educacion-competencias-religion_129_9194705.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ley Org&aacute;nica de Educaci&oacute;n </a>(LOE) establece que la asignatura de religi&oacute;n debe ofertarse obligatoriamente en los centros y ser de elecci&oacute;n voluntaria para el alumnado, en desarrollo del derecho de los padres a que sus hijos reciban formaci&oacute;n religiosa conforme a sus convicciones. Este marco se apoya, en el caso de la religi&oacute;n cat&oacute;lica, en el Acuerdo entre el Estado espa&ntilde;ol y la Santa Sede de 1979, y se extiende a otras confesiones -como la isl&aacute;mica, la jud&iacute;a o la evang&eacute;lica- a trav&eacute;s de otros acuerdos. En todos los casos, la Administraci&oacute;n educativa est&aacute; obligada a facilitar su ense&ntilde;anza cuando exista demanda suficiente, lo que refuerza el car&aacute;cter garantizado -aunque no obligatorio- de estas materias dentro del sistema educativo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un precedente reciente en Secundaria</strong></h2><p class="article-text">
        En Balears, la resoluci&oacute;n del TSJIB no es un hecho aislado. Llega despu&eacute;s de que la misma Sala ya cuestionara el curr&iacute;culo de Secundaria balear por motivos similares. En aquella sentencia, dictada en abril de 2025, la m&aacute;xima instancia judicial de las islas conclu&iacute;a que la asignatura hab&iacute;a quedado fuera del curr&iacute;culo real: aunque el texto la mencionaba en una disposici&oacute;n adicional, no la inclu&iacute;a entre las materias que el alumnado pod&iacute;a cursar. 
    </p><p class="article-text">
        Para los magistrados, no se trata de un detalle t&eacute;cnico, sino de una vulneraci&oacute;n del marco legal. La Ley Org&aacute;nica de Educaci&oacute;n (LOE), en su redacci&oacute;n vigente tras la LOMLOE, establece que la religi&oacute;n debe incluirse como &aacute;rea o materia, ser de oferta obligatoria para los centros y de car&aacute;cter voluntario para el alumnado. Esta previsi&oacute;n se remite, adem&aacute;s, al Acuerdo entre el Estado espa&ntilde;ol y la Santa Sede de 1979, que exige que la asignatura se imparta en condiciones equiparables al resto de disciplinas fundamentales.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La doctrina del Supremo y el Constitucional</strong></h2><p class="article-text">
        La sentencia del TSJIB se apoya en varias resoluciones del Tribunal Supremo en las que avala el modelo educativo derivado de la LOMLOE, estableciendo que la asignatura de religi&oacute;n debe ofertarse obligatoriamente como materia, aunque su elecci&oacute;n sea voluntaria y sin necesidad de una alternativa evaluable. En la misma l&iacute;nea, el Tribunal Constitucional, en su sentencia 34/2023, confirm&oacute; la constitucionalidad del sistema actual y subray&oacute; que el marco legal garantiza tanto el derecho de las familias a la formaci&oacute;n religiosa como el car&aacute;cter no obligatorio de la asignatura. Esta jurisprudencia fija un equilibrio claro: permite a las administraciones educativas modular el tratamiento de la religi&oacute;n, pero no hasta el punto de eliminarla o vaciarla de su condici&oacute;n de materia dentro del curr&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el TSJIB, el decreto balear incumpl&iacute;a estos requisitos al no integrarla como materia propiamente dicha, sino relegarla a una regulaci&oacute;n secundaria que no garantiza su estatus acad&eacute;mico. Aunque la sentencia se centra en un punto concreto del decreto, el conflicto es de fondo. Las entidades religiosas sostienen que la Administraci&oacute;n ha tratado de reducir el peso de la asignatura en el sistema educativo, mientras que el Govern defend&iacute;a que el decreto no exclu&iacute;a en ning&uacute;n caso la ense&ntilde;anza de la religi&oacute;n del sistema educativo. No en vano, la asignatura s&iacute; estaba contemplada en la norma a trav&eacute;s de su inclusi&oacute;n en una disposici&oacute;n adicional -la cuarta-, en la que se regulaba su oferta y se preve&iacute;a, adem&aacute;s, una <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alternativa-religion_129_9164151.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actividad alternativa </a>para el alumnado que no optara por cursarla.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, la Administraci&oacute;n auton&oacute;mica alegaba que la regulaci&oacute;n impugnada no solo respetaba la legislaci&oacute;n estatal, sino que pr&aacute;cticamente la reproduc&iacute;a. En concreto, defend&iacute;a que el decreto se ajustaba tanto a la LOE como al Real Decreto 217/2022, que fija las ense&ntilde;anzas m&iacute;nimas de la ESO, incluyendo el modelo de oferta obligatoria de la asignatura y la organizaci&oacute;n de una atenci&oacute;n educativa alternativa. El Ejecutivo tambi&eacute;n argumentaba que el dise&ntilde;o del curr&iacute;culo garantizaba el cumplimiento de la doctrina del Tribunal Supremo, al establecer que el alumnado deb&iacute;a cursar obligatoriamente una de las dos opciones: Religi&oacute;n o atenci&oacute;n educativa. De este modo, seg&uacute;n el Govern, se evitaba cualquier situaci&oacute;n de discriminaci&oacute;n y se aseguraba el equilibrio entre quienes eleg&iacute;an la asignatura y quienes no.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El Govern defiende su modelo</strong></h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el Ejecutivo auton&oacute;mico defend&iacute;a que el modelo adoptado respetaba los principios de igualdad y seguridad jur&iacute;dica, al alinearse con resoluciones previas y con la normativa b&aacute;sica estatal. En este sentido, invoc&oacute; la necesidad de mantener una interpretaci&oacute;n coherente con otros pronunciamientos judiciales y con el marco educativo vigente, insistiendo en que el decreto no vaciaba de contenido la asignatura, sino que la integraba conforme a los criterios establecidos por la legislaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El TSJIB rechaza de forma clara la tesis del Govern y considera insuficiente que la Religi&oacute;n aparezca &uacute;nicamente en una disposici&oacute;n adicional. Para los magistrados, esa forma de regulaci&oacute;n no garantiza que la asignatura tenga el estatus de materia dentro del curr&iacute;culo, tal y como exige la legislaci&oacute;n estatal. La sentencia subraya que no basta con reconocer formalmente su existencia: debe figurar de manera expresa entre las asignaturas que el alumnado puede cursar.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser un caso aislado, el conflicto en Balears se inscribe en una oleada de litigios en distintas comunidades aut&oacute;nomas sobre el encaje de la asignatura de religi&oacute;n en el sistema educativo tras la LOMLOE. En territorios como Catalunya, Cantabria o Asturias, los tribunales han avalado modelos que reducen su peso acad&eacute;mico -por ejemplo, evitando que compute en determinados procesos o estableciendo alternativas no evaluables-, al considerar que no vulneran la normativa estatal siempre que la materia siga existiendo como tal dentro del curr&iacute;culo. 
    </p><p class="article-text">
        La diferencia en el caso balear, seg&uacute;n el TSJIB, es cualitativa: no se trata solo de una reducci&oacute;n de su relevancia, sino de una configuraci&oacute;n que la deja sin encaje real como asignatura. Al no figurar en el listado de materias que el alumnado puede cursar, la religi&oacute;n queda, en la pr&aacute;ctica, fuera del sistema de asignaturas, lo que -a juicio del tribunal- desborda el margen auton&oacute;mico y vulnera la obligaci&oacute;n legal de incluirla como &aacute;rea en condiciones equiparables al resto. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/justicia-da-razon-escuelas-catolicas-tumba-parte-curriculo-educativo-balear-diluir-religion-asignatura_1_13156551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 12:57:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/11780dda-04b5-406f-9d65-9505f9908766_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="543673" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/11780dda-04b5-406f-9d65-9505f9908766_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="543673" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Justicia da la razón a la escuela católica y tumba parte del currículo educativo balear por "diluir" la religión como materia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/11780dda-04b5-406f-9d65-9505f9908766_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Religión,Educación primaria,Educación secundaria,Currículum,Educación pública,Escuelas públicas,Islas Baleares,Lomce,Educación,Enseñanza,Tribunales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El precio de la vivienda se desboca en Balears: comprar casa es un 20,3% más caro que hace un año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/precio-vivienda-desboca-balears-comprar-casa-20-3-caro-ano_1_13147225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b81bb975-fd66-4519-8050-75824fa9fa6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El precio de la vivienda se desboca en Balears: comprar casa es un 20,3% más caro que hace un año"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El archipiélago se consolida como uno de los territorios donde más difícil es acceder a la vivienda en un contexto de fuerte presión del mercado y escasez de oferta. El incremento de precios supera la media nacional, que se sitúa en el +14,7%</p><p class="subtitle">Santa Catalina, el barrio transformado en 'la pequeña Suecia' que expulsa a sus vecinos: “Esto se ha vuelto infernal”
</p></div><p class="article-text">
        El precio de la vivienda en Balears contin&uacute;a desbocado. En marzo, el coste medio -tanto de obra nueva como de segunda mano- se dispar&oacute; un 20,3% interanual, muy por encima de la media estatal (+14,7%), seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos publicados por Tinsa.
    </p><p class="article-text">
        El archipi&eacute;lago se consolida as&iacute; como uno de los territorios donde m&aacute;s se encarece el acceso a la vivienda en un contexto de fuerte presi&oacute;n del mercado y escasez de oferta. En t&eacute;rminos mensuales, los precios tambi&eacute;n contin&uacute;an al alza: en marzo subieron un 1% respecto a febrero, en l&iacute;nea con Canarias, dos mercados tradicionalmente influidos por la demanda extranjera.
    </p><p class="article-text">
        A nivel estatal, el incremento fue incluso ligeramente superior, con una subida del 1,1% mensual, aceler&aacute;ndose respecto al 0,8% registrado el mes anterior. Este repunte se produce en un escenario marcado por el aumento de la inflaci&oacute;n, vinculado en parte a la inestabilidad internacional y la guerra en Oriente Medio.
    </p><p class="article-text">
        En el conjunto de Espa&ntilde;a, el precio de la vivienda acumula un incremento del 14,7% en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, situ&aacute;ndose 11,1 puntos por encima de la inflaci&oacute;n, lo que evidencia una creciente desconexi&oacute;n entre el mercado inmobiliario y la evoluci&oacute;n de los salarios y el coste de la vida.
    </p><p class="article-text">
        En Balears, la combinaci&oacute;n de la presi&oacute;n tur&iacute;stica, la expansi&oacute;n del alquiler vacacional, la escasez de vivienda p&uacute;blica y el peso de la inversi&oacute;n extranjera contin&uacute;a reduciendo la oferta disponible para residentes, lo que est&aacute; expulsando progresivamente a poblaci&oacute;n local del mercado, dificultando tanto el acceso a la compra como al alquiler y agravando la brecha entre quienes pueden asumir los precios y quienes quedan fuera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/precio-vivienda-desboca-balears-comprar-casa-20-3-caro-ano_1_13147225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 10:03:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b81bb975-fd66-4519-8050-75824fa9fa6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="487379" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b81bb975-fd66-4519-8050-75824fa9fa6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="487379" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El precio de la vivienda se desboca en Balears: comprar casa es un 20,3% más caro que hace un año]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b81bb975-fd66-4519-8050-75824fa9fa6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Mercado inmobiliario,Especulación inmobiliaria,Compraventa,Islas Baleares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El descontrol de los 'beach club' y hoteles a plena luz del día indigna a las discotecas tradicionales de Ibiza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/descontrol-beach-club-hoteles-plena-luz-dia-indigna-discotecas-tradicionales-ibiza_1_13130753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0783f46a-a279-48c6-bf77-fa2a4e409b11_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El descontrol de los &#039;beach club&#039; y hoteles a plena luz del día indigna a las discotecas tradicionales de Ibiza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La patronal pide una reforma de la Ley Turística balear de 2012 para garantizar una regulación uniforme porque, a su juicio, el ocio diurno les hace una competencia deslegal, incluso dentro de espacios naturales protegidos</p><p class="subtitle">La histórica pugna de la familia Matutes por controlar la noche ibicenca</p></div><p class="article-text">
        Bartolo Torres, ibicenco de 61 a&ntilde;os, recuerda cuando Ku no solo era su discoteca favorita, sino tambi&eacute;n la de todos sus amigos: &ldquo;Era la que m&aacute;s me gustaba, la m&aacute;s bonita de todas&rdquo;. Corr&iacute;an los ochenta y una casa payesa en el coraz&oacute;n de una urbanizaci&oacute;n, la del Club Sant Rafel, construida sobre una ladera, iba camino de convertirse en una de las discotecas &ndash;a techo descubierto con jard&iacute;n, terraza y piscina&ndash; m&aacute;s cotizadas a nivel mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pronto se convirti&oacute; en ambiente de rostros conocidos, desde Sara Montiel a Roman Polanski, pasando por el dise&ntilde;ador Jean Paul Gaultier. Su <em>peak</em> fue cuando, en el 87, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/freddie-mercury-isla-exceso-persona-grande-he-conocido-vida_1_12964496.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Freddy Mercury</a> y Montserrat Caball&eacute; tocaron el &lsquo;Barcelona&rsquo; que despu&eacute;s representar&iacute;a las Olimpiadas. La fiebre por acudir al irrepetible espect&aacute;culo termin&oacute; colapsando la carretera principal de la isla.
    </p><p class="article-text">
        Los ibicencos adoraban aquel local donde se mezclaban con el nuevo mundo que ya hac&iacute;a d&eacute;cadas hab&iacute;a empezado a aparecer en Eivissa y ahora empezaba a sufrir una transformaci&oacute;n: el ocio nocturno cog&iacute;a fuerza como principal motor econ&oacute;mico y se profesionalizaba. Cada vez llegaba m&aacute;s gente a la pitiusa con ese prop&oacute;sito; el de liberarse en casas tradicionales convertidas en templos de la m&uacute;sica disco y, cada vez m&aacute;s, de la electr&oacute;nica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese era el escenario cuando los vecinos, no solo del n&uacute;cleo de viviendas que albergaba Ku, sino de toda la isla, protestaron. No pod&iacute;an seguir soportando el ruido y la administraci&oacute;n local tom&oacute; una decisi&oacute;n: hab&iacute;a que cubrir e insonorizar todos los establecimientos. Esa misma norma cambi&oacute; casi una d&eacute;cada m&aacute;s tarde, en 2012, con la <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2012-10610" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley Tur&iacute;stica</a> que la Asociaci&oacute;n Empresarial de Ocio Nocturno Noches de Ibiza (AEON) &ndash;agrupaci&oacute;n de empresarios del <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/west-end-ibiza-noches-freno-espejismo-transformador-okuda-no-arregla-color_1_13085057.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">West End, n&uacute;cleo del turismo de borrachera en el municipio de Sant Antoni</a>&ndash; pide ahora reformar al Govern, al Consell d&rsquo;Eivissa y a los ayuntamientos insulares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n: frenar el intrusismo y la desregulaci&oacute;n que, a su juicio, existe entre el ocio diurno y nocturno desde la proliferaci&oacute;n de<em> beach clubs </em>y hoteles en zonas tur&iacute;sticas como Platja d&rsquo;en Bossa o Sant Antoni que operan como espacios festivos, en ocasiones sin las mismas condiciones de control que las discotecas tradicionales. Incluso dentro de espacios naturales protegidos y a plena luz del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Estos establecimientos, exentos de cumplir las mismas condiciones de horarios, aforos o licencias que las discotecas tradicionales, alimentan a su juicio la masificaci&oacute;n y generan una competencia desleal creciente en el territorio insular. Por ello, piden ahora un marco normativo &ldquo;claro y equitativo&rdquo; que diferencie las actividades y garantice igualdad de condiciones para los negocios que operan con licencia.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La fiesta diurna: una guerra perpetua</strong></h2><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n de los <em>saraos</em> en Eivissa ha sido vertiginosa. No hac&iacute;a mucho &ndash;antes de la llegada de los 2000&ndash; que el sector del ocio nocturno hab&iacute;a empezado la guerra contra los <em>after</em> cuando inaugurado el milenio empezaron a consolidarse en la isla los primeros <em>beach clubs</em>, como el ya extinto Bora Bora. En ese contexto, y con la aprobaci&oacute;n de la pol&eacute;mica ley de Actividades, naci&oacute; en 2011, en este v&eacute;rtice de la isla junto al local con nombre de isla polinesia, Ushua&iuml;a.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62d245d0-e518-4651-8de8-dc93fee50984_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62d245d0-e518-4651-8de8-dc93fee50984_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62d245d0-e518-4651-8de8-dc93fee50984_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62d245d0-e518-4651-8de8-dc93fee50984_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62d245d0-e518-4651-8de8-dc93fee50984_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62d245d0-e518-4651-8de8-dc93fee50984_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/62d245d0-e518-4651-8de8-dc93fee50984_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Discoteca Bora-Bora cerca de la Playa d&#039;en Bossa."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Discoteca Bora-Bora cerca de la Playa d&#039;en Bossa.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En otro v&eacute;rtice, m&aacute;s al oeste &ndash;de la mano de la misma normativa&ndash; el brit&aacute;nico Andy McKay daba forma a su propio proyecto, el <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/dicen-aguantar-turismo-da-comer-hotel-discoteca-tortura-dia-noche-vecinos-ibiza_1_12355909.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ibiza Rocks Hotel</a>: un hotel-discoteca en cuyo escenario se empezaron a subir artistas del panorama anglosaj&oacute;n<em> </em>Ed Sheeran o The Kooks y que despu&eacute;s tuvo su gemelo mallorqu&iacute;n, que termin&oacute; por claudicar. Poco despu&eacute;s aparecieron a poca distancia, en la bah&iacute;a de Portmany, negocios de car&aacute;cter similar m&aacute;s centrados en el espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Inaugurado Ushua&iuml;a, impulsado por Yann Pissenem -tambi&eacute;n creador de <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/catedral-electronica-inaugurada-will-smith-ibiza-locura-colectiva-100-euros-noche_1_12346215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UNVRS</a>-, el modelo de ocio de la isla con grandes eventos musicales al aire libre ya hab&iacute;a hecho <em>click</em>. La propuesta se consolid&oacute; r&aacute;pido, al trasladar al horario diurno una oferta hasta entonces ligada casi exclusivamente a la noche. En 2013, con la inauguraci&oacute;n de Ushua&iuml;a Tower, la marca de Matutes reforz&oacute; su posicionamiento como marca global a la vez que cog&iacute;a fama por su acogida de una ristra de los mejores dj&rsquo;s del circuito internacional.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81080f26-d2af-4a05-8024-864a2c46fccd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81080f26-d2af-4a05-8024-864a2c46fccd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81080f26-d2af-4a05-8024-864a2c46fccd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81080f26-d2af-4a05-8024-864a2c46fccd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81080f26-d2af-4a05-8024-864a2c46fccd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81080f26-d2af-4a05-8024-864a2c46fccd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/81080f26-d2af-4a05-8024-864a2c46fccd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Ushuaïa Ibiza Beach Hotel en Eivissa."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Ushuaïa Ibiza Beach Hotel en Eivissa.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        David Guetta, Martin Garrix o Solomun, entre otros, han pinchado entre el humo, los acr&oacute;batas y el espect&aacute;culo de luces del recinto. A todo esto se sumaba otra novedad: los hu&eacute;spedes del hotel acced&iacute;an a las fiestas sin coste adicional, pero adem&aacute;s se vend&iacute;an &ndash;y siguen vendiendo&ndash; entradas para el p&uacute;blico general que oscilan habitualmente entre los 40 y los 50 euros y, en meses como agosto, el pico de la temporada, llegan a superarlos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El origen, los clubs al aire libre</strong></h2><p class="article-text">
        Bartolo conoci&oacute; el ocio nocturno cuando empez&oacute; a emerger sobre todo en su zona, en la de Sant Antoni, donde al principio ten&iacute;a marcado el car&aacute;cter local, pero empezaba a ser, a finales de los ochenta, mucho m&aacute;s heterog&eacute;neo. Espacios como el antiguo Star Club, m&aacute;s tarde reconvertido en Kaos y finalmente en el actual Eden, formaban parte de un circuito al aire libre frecuentado tanto por residentes como por turistas europeos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes de la isla, como &eacute;l y su grupo, alternaban entre locales sin demasiadas distinciones, mientras que algunos operadores tur&iacute;sticos internacionales como Air Tours o el Club 18-30, que gestion&oacute; durante a&ntilde;os el turismo brit&aacute;nico &ndash;y donde se esconden los or&iacute;genes del turismo de borrachera que predomina hoy en el West End&ndash; comenzaban a canalizar a visitantes extranjeros hacia grandes discotecas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre ellas <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/discoteca-grande-mundo-reabrira-tres-decadas-despues-cierre-ku-local-espana-felipista_1_11759671.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ku</a> (luego Privilege, ahora UNVRS) y <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/amnesia-discoteca-monto-filosofo-antonio-escohotado-contribuir-mafia-hippie_1_10499333.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amnesia</a>, bautizada por su fundador, el madrile&ntilde;o Antonio Escohotado, como Taller del Olvido, que empezaban a despuntar. Todas ellas segu&iacute;an la arquitectura tradicional ibicenca y el perfil del p&uacute;blico variaba seg&uacute;n el local: brit&aacute;nicos en estos tours nocturnos organizados, escandinavos en salas como Chuck Mule, o franceses, alemanes y holandeses en espacios como Es Parad&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Aquel ecosistema encerraba propuestas m&aacute;s ic&oacute;nicas y otras m&aacute;s informales, como una discoteca en Cala de Bou con parrilla al aire libre por la que, recuerda Bartolo,&nbsp;si no pagabas entrada para el club no pod&iacute;as comer en el restaurante. &ldquo;Luego tambi&eacute;n &iacute;bamos a las discotecas de los hoteles, todos ten&iacute;an pista de baile, dj y hasta dos barras para retener a sus clientes&rdquo;. Con el tiempo esos espacios fueron abandonados por los j&oacute;venes y los aprovechaba la gente m&aacute;s mayor.
    </p><p class="article-text">
        Algunas iniciativas, como el &Eacute;xtasis -otra casa payesa reconvertida en sala a la entrada de Sant Antoni- cerraron a finales de los 80 en un contexto de transformaci&oacute;n y modernizaci&oacute;n. Con la profesionalizaci&oacute;n del sector en los a&ntilde;os 90 y la irrupci&oacute;n de una nueva industria del ocio, muchos de estos espacios fueron desapareciendo o quedaron relegados. A mitades de la d&eacute;cada, adem&aacute;s, se consolid&oacute; el modelo de m&uacute;sica electr&oacute;nica junto al amanecer y empezaron a ganar popularidad negocios como Caf&eacute; del Mar, con m&uacute;sica <em>chill out </em>y despu&eacute;s m&aacute;s <em>hard</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-lSk-DWAJPbA-7876', 'youtube', 'lSk-DWAJPbA', document.getElementById('yt-lSk-DWAJPbA-7876'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-lSk-DWAJPbA-7876 src="https://www.youtube.com/embed/lSk-DWAJPbA?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h2 class="article-text"><strong>La fiebre por los &lsquo;beach clubs&rsquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El pasado y el presente se funden todav&iacute;a a trav&eacute;s de algunos locales que sobreviven pero han tenido que reconvertirse desde que la masificaci&oacute;n es inminente.&nbsp;Fundado en la d&eacute;cada de los 70 y convertido con el paso del tiempo en uno de los chiringuitos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de Ibiza, Sa Trinxa dej&oacute; de acoger el verano pasado sesiones de DJ en su ubicaci&oacute;n de ses Salines para cumplir con la normativa del Parque Natural, <a href="https://www.periodicodeibiza.es/pitiusas/ibiza/2025/06/19/2411897/prohiben-chiringuito-trinxa-ses-salines-sesiones-deejays.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como public&oacute; El Peri&oacute;dico de Ibiza</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sa Trinxa, uno de los chiringuitos más emblemáticos, dejó de acoger el verano pasado sesiones de DJ para cumplir con la normativa del Parque Natural de Ses Salines. La clientela organizó una campaña en Change.org que superó las 2.000 firmas en pocas horas en defensa de lo que consideraban un símbolo de la “diversidad cultural” y del “espíritu” de la isla</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto provoc&oacute; una r&aacute;pida reacci&oacute;n entre parte de su clientela habitual: en apenas unas horas, una campa&ntilde;a en Change.org super&oacute; las 2.000 firmas en defensa de lo que consideran un s&iacute;mbolo de la &ldquo;diversidad cultural&rdquo; y del &ldquo;esp&iacute;ritu&rdquo; de la isla.&nbsp;&ldquo;Dentro de un lugar como Ses Salines s&oacute;lo deber&iacute;a haber naturaleza&rdquo;, valora Naor Shaharabani, gu&iacute;a de senderismo y educador ambiental. &ldquo;Se deber&iacute;a tener m&aacute;s conciencia acerca de c&oacute;mo interferimos en estos espacios. Cada vez m&aacute;s se intentan instaurar limitaciones que protejan m&iacute;nimamente nuestros entornos y a la gran mayor&iacute;a esto les suena extremo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        El alto volumen de la m&uacute;sica, igual que las luces por la noche, el ruido de los veh&iacute;culos a motor, los humos y m&aacute;s factores impactan directamente en el comportamiento y salud de las especies que all&iacute; habitan. &ldquo;Las medidas de protecci&oacute;n no deber&iacute;an verse como una p&eacute;rdida, sino como una forma de preservar aquello que, precisamente, atrae de la isla&rdquo;, a&ntilde;ade el experto.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Govern recordaron que el Plan Rector de Uso y Gesti&oacute;n (PRUG) del Parque Natural de ses Salines &mdash;vigente desde 2005 y pendiente de actualizaci&oacute;n&mdash; proh&iacute;be <a href="https://boib.caib.es//pdf/2005196/mp31.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la celebraci&oacute;n de fiestas, conciertos o eventos en este entorno protegido, incluso en establecimientos ubicados en suelo r&uacute;stico o dominio p&uacute;blico</a>, salvo en casos muy concretos vinculados a actividades tradicionales o institucionales. No era el caso.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una situaci&oacute;n extendida a Formentera</strong></h2><p class="article-text">
        Esto suced&iacute;a en junio y lo mismo ocurri&oacute;, en agosto, con el supuesto restaurante de Formentera Cala D&uacute;o, que era m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/cala-duo-polemico-beach-club-inspeccionado-no-respetar-parque-natural-formentera_1_12546743.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un chiringuito donde se organizaban fiestas que superaban los decibelios luego plagaban</a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/cala-duo-polemico-beach-club-inspeccionado-no-respetar-parque-natural-formentera_1_12546743.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> stories</em></a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/cala-duo-polemico-beach-club-inspeccionado-no-respetar-parque-natural-formentera_1_12546743.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en Instagram</a>. Por incumplimiento de la normativa, el Consell impuso a los propietarios una sanci&oacute;n de 150.000 euros: se cobraba entrada y, adem&aacute;s, el aforo superaba las 50 personas, el m&aacute;ximo permitido, como pudieron comprobar los t&eacute;cnicos de la instituci&oacute;n insular, los agentes medioambientales del Govern y la Polic&iacute;a Local de Formentera durante una inspecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7536243727644396802"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Los socios son los que fundaron en 2012, en la zona de Ses Illetes (a solo un kil&oacute;metro, tambi&eacute;n dentro del Parque Natural de ses Salines), el famos&iacute;simo Beso Beach, que tard&oacute; poco en contar con un hom&oacute;logo en Eivissa, en Cala Jondal [all&iacute; donde brotaron los primeros <em>beach clubs</em>, como Blue Marlin]. En ese mismo enclave se ve, verano tras verano, aparecer en las zodiacs procedentes de los yates a rostros tan conocidos como Jeff Bezos o Leonardo DiCaprio.
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n de Eivissa ha puesto como modelo a seguir esta actuaci&oacute;n del Consell de Formentera y reclaman lo mismo para Eivissa: &ldquo;Supondr&iacute;a una cascada de sanciones a establecimientos que incurren en irregularidades similares&rdquo;. Para ello es necesario reforzar las inspecciones, establecer horarios diferenciados &mdash;regular el ocio nocturno entre las 22 y las 6 horas y limitar la actividad diurna hasta las 20 horas&mdash; y aprobar un plan espec&iacute;fico contra el intrusismo. &iquest;El objetivo? Combatir las 25.000 nuevas plazas diarias aproximadas, parte de una oferta descontrolada con efectos en el mercado laboral, la vivienda o el medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parte del rechazo &ndash;de los turistas a las limitaciones&ndash; viene de una idea rom&aacute;ntica de la Eivissa de &lsquo;antes&rsquo; asociada a estos <em>beach clubs </em>y a una supuesta libertad sin l&iacute;mites. Es cierto que la isla ha cambiado (hemos virado a un lujo extravagante), pero por eso m&aacute;s que nunca es hora de establecer m&aacute;rgenes y dar prioridad a algunos aspectos que antes pasaban por alto, sobre todo habiendo un impacto demogr&aacute;fico y tur&iacute;stico mucho mayor que en el pasado&rdquo;, observa Shaharabani.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/descontrol-beach-club-hoteles-plena-luz-dia-indigna-discotecas-tradicionales-ibiza_1_13130753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 04:01:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0783f46a-a279-48c6-bf77-fa2a4e409b11_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="421273" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0783f46a-a279-48c6-bf77-fa2a4e409b11_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="421273" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El descontrol de los 'beach club' y hoteles a plena luz del día indigna a las discotecas tradicionales de Ibiza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0783f46a-a279-48c6-bf77-fa2a4e409b11_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Ibiza,Discotecas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Renta 2025: las 24 deducciones y las nuevas medidas fiscales a las que te puedes acoger en Balears]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/renta-2025-24-deducciones-nuevas-medidas-fiscales-puedes-acoger-balears_1_13126950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ccdecd0-3c07-4566-abe1-3d2317c35f6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Renta 2025: las 24 deducciones y las nuevas medidas fiscales a las que te puedes acoger en Balears"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La campaña de la declaración del IRPF correspondiente al pasado ejercicio ha comenzado este 8 de abril y se prolongará hasta el 30 de junio. En el caso de las islas, el paquete fiscal incorpora deducciones por gastos asociados a viviendas okupadas, incentivos al trabajo autónomo y ampliación de umbrales en determinados supuestos</p><p class="subtitle">Hoy empieza campaña de la Renta 2025: todas las claves para realizar la Declaración
</p></div><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a de la declaraci&oacute;n de la renta correspondiente al ejercicio 2025 ha comenzado este mi&eacute;rcoles, 8 de abril, y se prolongar&aacute; hasta el 30 de junio. En el caso de Balears, los contribuyentes podr&aacute;n aplicar hasta 24 deducciones auton&oacute;micas, un paquete fiscal que incorpora nuevas medidas y ajustes con especial foco en la vivienda -como la deducci&oacute;n por gastos asociados a viviendas okupadas-, el refuerzo de los incentivos al trabajo aut&oacute;nomo y la ampliaci&oacute;n de los l&iacute;mites de renta en determinados supuestos, como familias numerosas o monoparentales, con el objetivo de extender el acceso a estos beneficios. 
    </p><p class="article-text">
        En concreto, los l&iacute;mites de renta para acceder a las deducciones auton&oacute;micas se mantienen, con car&aacute;cter general, en los 33.000 euros en tributaci&oacute;n individual y en los 52.800 de forma conjunta, mientras que en el caso de las familias numerosas y monoparentales los umbrales se elevan hasta los 39.600 y los 63.360 euros, respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos ya es posible solicitar y confirmar el borrador a trav&eacute;s de internet, mientras que el 6 de mayo se abrir&aacute; la opci&oacute;n de tramitar la declaraci&oacute;n por tel&eacute;fono y, desde el 1 de junio, de forma presencial, para las cuales deber&aacute; solicitarse cita previa. Estas son las deducciones que los contribuyentes pueden aplicarse en Balears:
    </p><h2 class="article-text"><strong>Vivienda</strong></h2><p class="article-text">
        En materia de vivienda, los contribuyentes pueden deducirse el 15% del alquiler de la vivienda habitual, con un l&iacute;mite m&aacute;ximo de 530 euros anuales, porcentaje que se eleva al 20% con un m&aacute;ximo de 650 euros en determinados colectivos, como j&oacute;venes, personas con discapacidad o familias con cargas. Para los propietarios que alquilan, se permite deducir hasta el 75% de determinados gastos asociados al arrendamiento, con un l&iacute;mite de 1.500 euros, mientras que las inversiones en mejora de la sostenibilidad de la vivienda pueden beneficiarse de deducciones que alcanzan hasta el 50% del gasto realizado, dentro de los l&iacute;mites establecidos. 
    </p><p class="article-text">
        La principal novedad de esta campa&ntilde;a es la creaci&oacute;n de una deducci&oacute;n espec&iacute;fica para propietarios afectados por la ocupaci&oacute;n de viviendas o por la suspensi&oacute;n judicial de desahucios por vulnerabilidad. Esta medida permite deducir hasta el 40% de los gastos asociados al inmueble, con un m&aacute;ximo de 500 euros, incluyendo costes como tributos, suministros, gastos comunitarios o procedimientos judiciales siempre que est&eacute;n debidamente acreditados.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Educaci&oacute;n y familia</strong></h2><p class="article-text">
        El bloque de educaci&oacute;n incluye deducciones por libros de texto -que pueden alcanzar el 100% del gasto con l&iacute;mites por hijo-, por clases extraescolares de idiomas -con porcentajes en torno al 15% y topes espec&iacute;ficos- y por estudios superiores fuera de la isla de residencia, con deducciones que pueden llegar hasta los 1.800 euros anuales en determinados supuestos.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito de la familia y la conciliaci&oacute;n, las deducciones por nacimiento o adopci&oacute;n alcanzan los 800 euros por hijo, cifra que puede incrementarse en casos de discapacidad. Los gastos de guarder&iacute;a o cuidado de menores permiten deducir el 40% del coste, con un m&aacute;ximo de 660 euros anuales. Las familias numerosas pueden aplicar deducciones de entre 400 y 800 euros, seg&uacute;n categor&iacute;a, mientras que las monoparentales cuentan con beneficios similares. Adem&aacute;s, los contribuyentes con discapacidad pueden acceder a deducciones de hasta 150 euros, que aumentan en funci&oacute;n del grado reconocido.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Empleo y actividad econ&oacute;mica</strong></h2><p class="article-text">
        El tercer gran bloque es el de empleo y actividad econ&oacute;mica, donde Balears ha reforzado los incentivos al autoempleo. Se mantiene la deducci&oacute;n de hasta 1.000 euros por inicio de actividad para nuevos aut&oacute;nomos, as&iacute; como una deducci&oacute;n del 30% de la inversi&oacute;n en empresas de nueva creaci&oacute;n, con un l&iacute;mite de 6.000 euros. Tambi&eacute;n existen beneficios para quienes ocupan puestos de dif&iacute;cil cobertura, con deducciones que pueden alcanzar los 2.000 euros en funci&oacute;n de las circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        Junto a estos ejes principales, el sistema auton&oacute;mico incluye otras deducciones m&aacute;s espec&iacute;ficas, como las vinculadas al mecenazgo, que permiten deducir entre el 15% y el 25% de las donaciones, o las relacionadas con situaciones de emergencia, que contemplan deducciones variables seg&uacute;n el tipo de ayuda percibida.
    </p><p class="article-text">
        En conjunto, el dise&ntilde;o de las deducciones en Balears refleja una doble l&oacute;gica: por un lado, aliviar la carga fiscal en &aacute;mbitos sensibles como la vivienda o la crianza; por otro, utilizar el IRPF como herramienta para incentivar determinadas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, desde el acceso al alquiler hasta el impulso del trabajo aut&oacute;nomo o la fijaci&oacute;n de poblaci&oacute;n en el territorio.
    </p><h2 class="article-text"><strong>C&oacute;mo presentar la declaraci&oacute;n a trav&eacute;s de internet</strong></h2><p class="article-text">
        Con el plazo abierto para la campa&ntilde;a de este 2025, ya es posible presentarla a trav&eacute;s de internet. A trav&eacute;s del portal&nbsp;<a href="https://sede.agenciatributaria.gob.es/Sede/eu_es/ayuda/consultas-informaticas/renta-ayuda-tecnica/renta-web-tramitacion-borrador-declaracion.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Renta WEB</a>&nbsp;de la Agencia Tributaria o desde la aplicaci&oacute;n m&oacute;vil, los contribuyentes pueden consultar y revisar su borrador y aquellos datos fiscales que Hacienda ha recopilado del pasado ejercicio. Por &uacute;ltimo, podr&aacute;n confirmar o modificar la informaci&oacute;n antes de enviar la declaraci&oacute;n. Para ello, deber&aacute;n seguir estos pasos:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Acceder al borrador: mediante certificado, Cl@ve o n&uacute;mero de referencia</li>
                                    <li>Tras iniciar sesi&oacute;n, deber&aacute; especificar si presenta la declaraci&oacute;n en nombre propio o en representaci&oacute;n de un tercero.</li>
                                    <li>Despu&eacute;s, tendr&aacute; que elegir la opci&oacute;n de &ldquo;nueva declaraci&oacute;n&rdquo; si acaba de comenzar con este tr&aacute;mite, o cargar una versi&oacute;n anterior si lo desea</li>
                                    <li>Tras seleccionar el idioma entre las opciones de 'Castellano', 'Catal&aacute;n, 'Gallego' y 'Valenciano', deber&aacute; repasar los datos identificativos presentes en el borrador, prestando especial atenci&oacute;n a aquellos que hayan podido variar en el tiempo, como la direcci&oacute;n fiscal</li>
                                    <li>Una vez confirmados los datos identificativos, aparecer&aacute; el resumen de resultados de la declaraci&oacute;n, con el desglose de los distintos conceptos de la renta. Se trata de un c&aacute;lculo autom&aacute;tico realizado con la informaci&oacute;n aportada por el declarante, por lo que es recomendable revisar la ventana de &ldquo;Apartados declaraci&oacute;n&rdquo;, en la que aparece cada concepto. De conocer la casilla, es posible buscarla por su n&uacute;mero o concepto</li>
                                    <li>Una vez revisado todo, en la opci&oacute;n &ldquo;Validar&rdquo; aparecer&aacute;n todos los posibles errores o casillas vac&iacute;as de la declaraci&oacute;n, d&aacute;ndote la oportunidad de revisarlos uno a uno</li>
                                    <li>Tras esto, aparecer&aacute; el resultado de lo que el declarante deber&aacute; ingresar o devolver. Es preciso tener en cuenta que los valores los positivos indican que es el declarante el que debe ingresarle dinero a Hacienda, mientras que los negativos suponen que Hacienda debe devolver dinero al contribuyente</li>
                                    <li>Antes incluso de presentar la declaraci&oacute;n es posible descargarla en formato PDF mediante la opci&oacute;n &ldquo;Vista previa&rdquo;. Es un fichero consultivo, que no tiene validez para su presentaci&oacute;n</li>
                                    <li>Por &uacute;ltimo, solo queda presentar la Renta, e indicar a Hacienda en qu&eacute; cuenta bancaria deber&aacute; efectuar el ingreso o retirada de efectivo.</li>
                            </ol>
            </div><h2 class="article-text"><strong>C&oacute;mo saber si es necesario presentar la declaraci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Por lo general, tienen la obligaci&oacute;n de presentar la declaraci&oacute;n de la renta los aut&oacute;nomos, los beneficiarios del Ingreso M&iacute;nimo Vital (IMV) y aquellos que reciban anualidades por alimentos. Fuera de estos grupos, no todos los contribuyentes deben presentar la declaraci&oacute;n de la renta. Existen una serie de requisitos que el declarante debe cumplir, como el l&iacute;mite de ingresos por el trabajo:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Un solo pagador: no deber&aacute;n presentar la renta aquellos contribuyentes con un solo pagador e ingresos inferiores a los 22.000 euros brutos anuales</li>
                                    <li>Dos o m&aacute;s pagadores: si el segundo y restantes pagadores han abonado m&aacute;s de 1.500 euros, el l&iacute;mite para no tener obligaci&oacute;n de declarar se reduce a 15.876 euros anuales. En el caso de que los pagadores adicionales no hayan superado ese l&iacute;mite de 1.500 euros, no tendr&aacute;n que presentar la declaraci&oacute;n aquellos que hayan percibido 22.000 euros brutos anuales</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Como novedad a nivel estatal, en el ejercicio fiscal de 2025 se ha suprimido la obligatoriedad de presentar la renta para aquellos declarantes que reciban prestaciones no contributivas o subsidios del SEPE. Esto solo se aplica, eso s&iacute;, si el contribuyente carece de otra fuente de ingresos como alquileres o beneficios en bolsa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pago por Bizum o fraccionado</strong></h2><p class="article-text">
        Si la declaraci&oacute;n es a pagar, se podr&aacute; domiciliar el abono, hacerlo por tarjeta o a trav&eacute;s de Bizum. Se podr&aacute; fraccionar en dos pagos: el primero del 60% del importe al presentar la declaraci&oacute;n y el segundo del 40% que si tambi&eacute;n se domicilia se pagar&aacute; el 5 de noviembre.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que salga a devolver, la Agencia Tributaria tiene de margen hasta el 31 de diciembre para efectuar los reintegros sin intereses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/renta-2025-24-deducciones-nuevas-medidas-fiscales-puedes-acoger-balears_1_13126950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 12:45:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7ccdecd0-3c07-4566-abe1-3d2317c35f6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="538528" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7ccdecd0-3c07-4566-abe1-3d2317c35f6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="538528" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Renta 2025: las 24 deducciones y las nuevas medidas fiscales a las que te puedes acoger en Balears]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7ccdecd0-3c07-4566-abe1-3d2317c35f6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Declaración de la Renta,IRPF,Renta,Hacienda,Agencia Tributaria,Impuestos,Fiscalidad,Islas Baleares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siete años de espera para un cambio titánico en la red de transporte: Ibiza renueva su flota de autobuses “sucios” y con rutas deficientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/siete-anos-espera-cambio-titanico-red-transporte-ibiza-renueva-flota-autobuses-sucios-rutas-deficientes_1_13124213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97dbaf61-c31f-49d0-bd47-b6ad81b21c72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siete años de espera para un cambio titánico en la red de transporte: Ibiza renueva su flota de autobuses “sucios” y con rutas deficientes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Consell d'Eivissa ha puesto en marcha los nuevos vehículos, un total de cien, más de la mitad 100% eléctricos, y 62 líneas nuevas que en teoría aumentan la frecuencia y mejoran la conexión en el territorio insular</p><p class="subtitle">Cinco años del cerco a los vehículos de turistas en la isla sin semáforos: “La vida en Formentera ha mejorado mucho”</p></div><p class="article-text">
        Siete a&ntilde;os de tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos, quejas de la ciudadan&iacute;a y las necesidades de una isla con una red de transporte p&uacute;blico deficiente han llegado, este 1 de abril, a su fin. La nueva flota de autobuses para Eivissa circula desde entonces por las carreteras insulares, con 62 l&iacute;neas nuevas y m&aacute;s de 60 veh&iacute;culos &mdash;entre el&eacute;ctricos e h&iacute;bridos&mdash; de la marca china Yutong, que prometen recorrer m&aacute;s kil&oacute;metros, reforzar las conexiones entre n&uacute;cleos urbanos y mejorar el servicio durante todo el a&ntilde;o, y no solo durante los meses de verano con el pico de la temporada tur&iacute;stica, como hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente, y a la espera de ver consolidado el nuevo sistema, los pasajeros recuerdan los a&ntilde;os de deficiencias: asientos rotos, sistemas de climatizaci&oacute;n averiados y, sobre todo, suciedad, problemas que han generalizado una sensaci&oacute;n de malestar durante los trayectos. &ldquo;La falta de higiene es evidente, incluso a primera hora de la ma&ntilde;ana, y la flota est&aacute; generalmente en muy mal estado&rdquo;, denuncia Nieves, una residente. &ldquo;Me fastidia mucho la conexi&oacute;n &mdash;por lo menos la que hab&iacute;a hasta ahora&mdash; entre Sant Antoni y Santa Eul&agrave;ria; ya no te digo a es Canar&rdquo;, donde vive su hija y es casi imposible llegar, lamenta. La renovaci&oacute;n, a&ntilde;ade, era &ldquo;necesaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo ahora hace tiempo que no cojo el bus, pero los &uacute;ltimos que he cogido ya eran nuevos y desde Vila sal&iacute;an muy puntuales&rdquo;, asegura Conchi, otra ciudadana de 60 a&ntilde;os que cuenta con la tarjeta gratuita. La primera jornada de estreno de los veh&iacute;culos se desarroll&oacute; con un caos que, se espera, no sea muy duradero. Sobre todo, por la supresi&oacute;n de la l&iacute;nea que conectaba es Cubells con Cala d&rsquo;Hort y que ha dejado desprovistos a varios usuarios.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una tit&aacute;nica inversi&oacute;n de 88,8 millones</strong></h2><p class="article-text">
        La &ldquo;transformaci&oacute;n integral&rdquo; &mdash;como la ha calificado el Consell&mdash; se produce despu&eacute;s de que la instituci&oacute;n insular haya hecho una inversi&oacute;n de 88,8 millones de euros en el servicio, adjudicado a la empresa de transportes ALSA por un periodo de diez a&ntilde;os. La nueva red de autobuses se estructurar&aacute; en dos grandes &aacute;reas. La primera &mdash;correspondiente al primer lote de la adjudicaci&oacute;n&mdash; abarca el entorno metropolitano de Vila, con 17 l&iacute;neas urbanas gestionadas por 38 autobuses el&eacute;ctricos, que podr&aacute;n recorrer m&aacute;s de 1,8 millones de kil&oacute;metros al a&ntilde;o y dar servicio a casi 1,9 millones de pasajeros, seg&uacute;n las estimaciones del Consell.
    </p><p class="article-text">
        La segunda &aacute;rea (el Lote 2) cubrir&aacute; el resto de la isla, con 44 l&iacute;neas y 62 veh&iacute;culos que, en conjunto, sumar&aacute;n m&aacute;s de cuatro millones de kil&oacute;metros anuales y atender&aacute;n a cerca de cuatro millones de viajeros, ampliando as&iacute; la cobertura y la conectividad de un sistema hasta ahora limitado en invierno y en las zonas perif&eacute;ricas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La renovaci&oacute;n implica la desaparici&oacute;n total del sistema anterior, con cambios en nombres, rutas y horarios. Lo que, de momento, solo ha generado confusi&oacute;n entre los usuarios que para facilitar la adaptaci&oacute;n [dice el Consell] pueden consultar la informaci&oacute;n a trav&eacute;s de la aplicaci&oacute;n Alsa Mobi4U o mediante la web del servicio, que permiten conocer en tiempo real la llegada de los autobuses. Aunque ciertos sectores poblacionales, como la gente de avanzada edad, desconocen del uso de estas herramientas. Adem&aacute;s, los nuevos veh&iacute;culos ser&aacute;n accesibles, dispondr&aacute;n de wifi, puntos de carga USB y sistemas de informaci&oacute;n a bordo, presume el Consell.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea de transformaci&oacute;n 2.0 tambi&eacute;n se puede, desde el pasado 1 de abril, pagar con tarjeta y adquirir los billetes en m&aacute;quinas y canales digitales. Una reclamaci&oacute;n que s&iacute; hab&iacute;an hecho los ciudadanos y que ya se incorpor&oacute; hace unos meses en la l&iacute;nea del aeropuerto con Sant Jordi y la ciudad de Eivissa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Quejas por &ldquo;insalubridad&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Usuarios y trabajadores que pusieron a finales del pasado verano el foco sobre la &ldquo;insalubridad&rdquo; de los autobuses, <a href="https://www.periodicodeibiza.es/pitiusas/ibiza/2025/07/14/2428949/usuarios-denuncian-deficiencias-servicio-autobus-publico.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como public&oacute; El Peri&oacute;dico de Ibiza</a>, esperan ahora que con la reforma tambi&eacute;n se d&eacute; una transformaci&oacute;n en los h&aacute;bitos de higiene. Sobre todo, en la l&iacute;nea 8, que conecta Vila, Sant Josep y Sant Antoni y es una de las m&aacute;s frecuentadas de la isla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los pasajeros llevan a&ntilde;os denunciando la precariedad de los veh&iacute;culos, con sistemas de climatizaci&oacute;n averiados, filtraciones de humedad y acumulaci&oacute;n de basura, entre otros. A estas deficiencias se suman (o sumaban) retrasos constantes en las rutas, marquesinas en mal estado que en los meses m&aacute;s calurosos hacen tortuosas las esperas o aglomeraciones [debido a estos retrasos] que hacen inc&oacute;modos los desplazamientos, especialmente en hora punta.
    </p><p class="article-text">
        En el momento pico de las quejas estaba previsto que la nueva concesi&oacute;n se pusiera en marcha el pasado 1 de noviembre, cuando -promet&iacute;a la administraci&oacute;n- se producir&iacute;a un &ldquo;cambio radical&rdquo; en el servicio. Al confirmarse en oto&ntilde;o el retraso de la modernizaci&oacute;n de los autobuses -que se llevaba a&ntilde;os postergando- el PSIB critic&oacute; que el Consell hab&iacute;a prometido el nuevo servicio por primera vez en 2022.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n, en respuesta, aclar&oacute; que hab&iacute;a habido dos paralizaciones en el procedimiento de adjudicaci&oacute;n debido a la presentaci&oacute;n de dos recursos. &ldquo;Los contratos estaban caducados desde hace 15 a&ntilde;os y ahora que hemos conseguido materializar la adjudicaci&oacute;n, la renovaci&oacute;n es importante&rdquo;, se&ntilde;ala el&nbsp;conseller de Movilidad, Mariano Juan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;s importante es la electrificaci&oacute;n, a&ntilde;ade ante elDiario.es. El nuevo servicio de transporte p&uacute;blico forma parte -se&ntilde;ala el conseller- de un proyecto mucho m&aacute;s amplio: &ldquo;Un plan de adecuaci&oacute;n de la capacidad de carga de los servicios insulares para la poblaci&oacute;n residente y la visitante&rdquo;. Desde el Consell reconocen que hasta ahora la red de transporte &ldquo;no estaba a la altura de una isla como Eivissa&rdquo; y por eso impulsaron -antes de lanzar la nueva flota- un paquete con 20 mejoras en las l&iacute;neas para una mayor cobertura y frecuencia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un incendio a finales de 2023</strong></h2><p class="article-text">
        A las cr&iacute;ticas generales, en 2023, se sum&oacute; la presentaci&oacute;n de unos veh&iacute;culos que el Ayuntamiento de Almeida, en Madrid, hab&iacute;a descartado por contaminantes. As&iacute; como la instalaci&oacute;n de 190 t&oacute;tems inteligentes en varias paradas &mdash;con un c&oacute;digo QR que deb&iacute;a enlazar con la p&aacute;gina informativa de movilidad&mdash; y que presentaron desde el primer d&iacute;a problemas de conectividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, actualmente contin&uacute;an inoperativos. Esta &uacute;ltima medida estaba incluida en el proyecto Ibiza Smart Land, contratado a trav&eacute;s del organismo estatal Red.es, y promet&iacute;a ser el inicio de la modernizaci&oacute;n del sistema.
    </p><p class="article-text">
        En diciembre del mismo a&ntilde;o, un incendio de un autob&uacute;s de transporte p&uacute;blico que cubr&iacute;a la l&iacute;nea 3, entre Sant Antoni y Vila, oblig&oacute; a evacuar a todos los pasajeros a bordo. Afortunadamente, no hubo da&ntilde;os personales, pero el suceso se enmarc&oacute; inevitablemente en un contexto de veh&iacute;culos envejecidos y fallos de mantenimiento y actu&oacute; como detonante de la necesidad urgente de renovar la flota.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pese a que autoridades y empresas insistieron en su car&aacute;cter fortuito. Seg&uacute;n el informe encargado por el Consell, el veh&iacute;culo afectado, de la compa&ntilde;&iacute;a ALSA y matriculado en 2004, se incendi&oacute; por una causa &ldquo;dif&iacute;cilmente detectable&rdquo;, <a href="https://www.diariodeibiza.es/ibiza/2024/03/23/incendio-autobus-ibiza-fortuito-dificilmente-99844445.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute; Diario de Ibiza</a>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Tarifas &ldquo;demasiado elevadas&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El transporte p&uacute;blico en Eivissa, adem&aacute;s, no ha tenido nunca tarifas baratas &mdash;hasta la implementaci&oacute;n del bono gratuito en 2022&mdash;. El billete est&aacute;ndar para hacer el trayecto de Sant Antoni a la ciudad de Vila cuesta, por ejemplo, 2,20 euros. En verano, en caso de tener que cogerlo m&aacute;s tarde de medianoche o antes de las seis de la ma&ntilde;ana, el &uacute;nico servicio disponible es el denominado Discobus &mdash;porque realiza paradas en las principales discotecas&mdash; y la tarifa es a&uacute;n m&aacute;s elevada: entre tres y cinco euros dependiendo de la ruta. Si es necesario hacer transbordo, el coste del trayecto de ida puede superar los cuatro euros.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, desde que entr&oacute; en vigor la gratuidad impulsada por el Consell, el n&uacute;mero de pasajeros creci&oacute; un 45%, con picos diarios que superaron los 23.000 usuarios, seg&uacute;n datos de la instituci&oacute;n. Tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde, se ha excluido de esta medida, a la que pod&iacute;an acceder todos los residentes en la isla, a las <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/ibiza-retira-bus-gratis-migrantes-empadronados-dni-nie-evitar-fraudes-turistas-temporeros_1_12871230.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">personas migrantes sin una situaci&oacute;n regularizada en Espa&ntilde;a, pero que s&iacute; contaban con el padr&oacute;n</a>. La medida, defendida como un ajuste para prevenir fraudes, ha sido calificada por asociaciones y partidos de la oposici&oacute;n como discriminatoria hacia quienes viven y trabajan en Eivissa sin contar todav&iacute;a con DNI o NIE.
    </p><p class="article-text">
        Los residentes siguen expectantes -pero incr&eacute;dulos- ante la promesa de un transporte m&aacute;s moderno en la isla a&uacute;n d&iacute;as despu&eacute;s de que haya arrancado el nuevo servicio. Los t&eacute;cnicos competentes ya advirtieron que durante las primeras jornadas podr&iacute;an producirse &ldquo;ajustes puntuales&rdquo; y ped&iacute;an paciencia a los usuarios para un cambio de &ldquo;gran envergadura&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/siete-anos-espera-cambio-titanico-red-transporte-ibiza-renueva-flota-autobuses-sucios-rutas-deficientes_1_13124213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 10:14:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/97dbaf61-c31f-49d0-bd47-b6ad81b21c72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2336053" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/97dbaf61-c31f-49d0-bd47-b6ad81b21c72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2336053" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Siete años de espera para un cambio titánico en la red de transporte: Ibiza renueva su flota de autobuses “sucios” y con rutas deficientes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/97dbaf61-c31f-49d0-bd47-b6ad81b21c72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Transporte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Habitaciones a cambio de días libres o camas por 500 euros al mes: así buscan empleados los hoteles de Ibiza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/habitaciones-cambio-dias-libres-camas-500-euros-mes-buscan-empleados-hoteles-ibiza_1_13113411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e744fc9-d32a-43df-8ed6-c33328dbd679_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Habitaciones a cambio de días libres o camas por 500 euros al mes: así buscan empleados los hoteles de Ibiza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Federación Hotelera indica que proporcionar alojamiento a las plantillas no es “responsabilidad” suya, sino un problema estructural agravado en las islas y con el que la administración ya está trabajando</p><p class="subtitle">Más de mil euros por una habitación: el alquiler para trabajadores de temporada alcanza precios abusivos en Ibiza</p></div><p class="article-text">
        Roberto (nombre ficticio para este reportaje a petici&oacute;n propia) no pensaba la temporada pasada, cuando se march&oacute; de Eivissa para volver a Madrid, su ciudad, que el pr&oacute;ximo verano no iba a poder volver. Tras dos a&ntilde;os residiendo en la isla decidi&oacute; trasladarse de nuevo a la capital para profesionalizarse en su sector, el de la carpinter&iacute;a, con un grado de Formaci&oacute;n Profesional (FP). Una formaci&oacute;n, adem&aacute;s, complementaria para el puesto de trabajo que llevaba desempe&ntilde;ando desde marzo de 2025 en uno de los hoteles m&aacute;s lujosos de la pitiusa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras firmar un contrato de fijo indefinido, en octubre se march&oacute; para emprender su formaci&oacute;n acad&eacute;mica, dejando el piso de alquiler de Sant Antoni en el que viv&iacute;a y con el plan de residir, al a&ntilde;o siguiente, en un domicilio familiar de su pareja con el que finalmente no puede contar. Tras ponerse en contacto con el hotel, cada vez ve m&aacute;s dif&iacute;cil la posibilidad de mantener su contrato: no hay vivienda, no hay trabajo. Y, en su caso, tampoco paro para poder seguir estudiando sin tirar de sus ahorros el curso que viene.
    </p><p class="article-text">
        La crisis habitacional se ha convertido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en una de las principales amenazas para el funcionamiento del sector tur&iacute;stico balear. Encontrar un techo o un lugar de residencia a precios asequibles es la primera dificultad con la que los trabajadores y tambi&eacute;n para los empresarios para mantener plantillas a&ntilde;o tras a&ntilde;o de cara a la temporada, lo que afecta tambi&eacute;n a la calidad del servicio. No es ninguna novedad. &ldquo;Es un problema general que en el archipi&eacute;lago se agrava por la limitaci&oacute;n del territorio&rdquo;, observa Maria Costa, presidenta de la Federaci&oacute;n Hotelera de Eivissa y Formentera. La problem&aacute;tica &ndash;contin&uacute;a&ndash; est&aacute; enquistada desde hace tiempo. Tanto, que los hoteleros han aprendido a lidiar con ella temporada tras temporada &ldquo;con esfuerzo y cabeza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este escenario ha obligado al sector a improvisar soluciones para mantener su personal que van desde el ofrecimiento de habitaciones a cambio de que los empleados trabajen parte de sus d&iacute;as libres, descuentos en n&oacute;mina a cambio de una vivienda o el alquiler de camas en habitaciones compartidas (dentro de pisos compartidos tambi&eacute;n) por las que la cadena hotelera que contrat&oacute; a Roberto cobra&nbsp;unos 480 euros mensuales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cadena que contrató a Roberto alquila camas en una habitación compartida por unos 480 euros mensuales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La empresa dispone de varios pisos destinados a este fin entre los municipios m&aacute;s cercanos a la ubicaci&oacute;n del hotel de cinco estrellas, Santa Eul&agrave;ria y Sant Joan. Aunque, de momento, desde el departamento de Recursos Humanos, con el que se ha puesto en contacto en las &uacute;ltimas semanas, no le han ofrecido ninguna soluci&oacute;n, menos, una que incluya tambi&eacute;n a su pareja. &ldquo;Les he explicado la situaci&oacute;n, pero dicen que no me pueden ayudar&rdquo;, lamenta Roberto. Mientras tanto, tendr&iacute;a que seguir pagando su alquiler en Madrid (la mitad de 850 euros m&aacute;s gastos) , donde es casi tan dif&iacute;cil conseguir una vivienda como en la isla. Aunque quisiera, no le dar&iacute;an las cuentas.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los empleados de este hotel de Portinatx explica que todav&iacute;a est&aacute;n a la espera de incorporar a m&aacute;s personal y que, por ahora, no pueden concretar c&oacute;mo se organizar&aacute; el alojamiento este a&ntilde;o. S&iacute; recuerda que en temporadas anteriores el establecimiento dispon&iacute;a de apartamentos destinados a personal en pr&aacute;cticas &ndash;mayoritariamente, alumnos de escuelas tur&iacute;sticas suizas&ndash;, pero desconoce el n&uacute;mero exacto de plazas disponibles. ElDiario.es se ha intentado poner en contacto en dos ocasiones con la empresa a trav&eacute;s de correo electr&oacute;nico, sin obtener ning&uacute;n tipo de respuesta por su parte.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Habitaciones gratuitas dentro del hotel</strong></h2><p class="article-text">
        El Parador de Ibiza, que ha abierto este mes sus puertas al p&uacute;blico, lo ha hecho con 25 de las 66 habitaciones de las que dispone en total no disponibles. Las estancias se han destinado a los trabajadores del establecimiento, una medida que la secretaria de Estado de Turismo, Rosario S&aacute;nchez, ya se&ntilde;al&oacute; en la presentaci&oacute;n que se contemplaba &ldquo;desde el primer momento&rdquo; en que se puso en marcha el parador, el &ldquo;buque insignia&rdquo; de la cadena hotelera estatal, ubicado en Dalt Vila, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e7a5766-efd3-49c5-a488-704c8d94b951_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e7a5766-efd3-49c5-a488-704c8d94b951_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e7a5766-efd3-49c5-a488-704c8d94b951_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e7a5766-efd3-49c5-a488-704c8d94b951_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e7a5766-efd3-49c5-a488-704c8d94b951_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e7a5766-efd3-49c5-a488-704c8d94b951_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7e7a5766-efd3-49c5-a488-704c8d94b951_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una playa con vistas al castillo de Dalt Vila, donde está ubicado el Parador."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una playa con vistas al castillo de Dalt Vila, donde está ubicado el Parador.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La misma medida se adopta en el aparthotel de cuatro estrellas de Cala de Bou (Sant Josep) donde Tomeu, de 26 a&ntilde;os, ha trabajado como recepcionista las &uacute;ltimas seis temporadas y que es parte de una cadena con presencia en otros puntos tur&iacute;sticos de Espa&ntilde;a como Madrid, Valencia o Maspalomas. El alojamiento para empleados es gratuito en la mayor&iacute;a de los casos. En algunos s&iacute; se descuenta una parte de la n&oacute;mina para cubrir este gasto, pero no era lo habitual. Esta f&oacute;rmula permite a muchos camareros, vigilantes y personal de recepci&oacute;n, entre otros, asumir la temporada tur&iacute;stica sin el peso a&ntilde;adido del alquiler y con la capacidad de ahorro que hab&iacute;a atra&iacute;do, hasta el momento en que las rentas empezaron a rozar precios inasumibles, a los temporeros a Eivissa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la otra punta de la bah&iacute;a de Portmany, en uno de los hoteles m&aacute;s grandes de Sant Antoni, ubicado frente al m&iacute;tico monumento del huevo en honor a Crist&oacute;bal Col&oacute;n, trabaja Marta &ndash;persona que tampoco quiere identificarse&ndash; como administrativa. El casi mastod&oacute;ntico complejo tur&iacute;stico cogi&oacute; fama, hace alrededor de una d&eacute;cada, por tratarse &ndash;o esa voz se corri&oacute;&ndash; de uno de los lugares donde se hab&iacute;a originado el famoso y terror&iacute;fico <em>balconing</em>. Su p&uacute;blico mayoritario, al igual que en la mayor&iacute;a de hospedajes de Sant Antoni, es el turismo joven brit&aacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para captar plantilla (ahora mismo buscan dos recepcionistas) la cadena ofrece habitaciones. El trato es renunciar a parte de los dos d&iacute;as libres establecidos por el convenio de Hosteler&iacute;a, aunque en funci&oacute;n de la necesidad de la empresa, se ofrecen de manera gratuita. El perfil que persiguen para ciertos puestos, adem&aacute;s, es el de un trabajador medianamente cualificado, con conocimiento de idiomas &ndash;como m&iacute;nimo, ingl&eacute;s&ndash; y cierta experiencia de cara al p&uacute;blico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En un hotel en la bahía de Portmany ofrecen habitaciones para trabajadores a cambio de renunciar a parte de los dos días libres</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los empleados que residen en el hotel cuentan tambi&eacute;n con manutenci&oacute;n completa, lo que, seg&uacute;n explican desde el sector, facilita cierto ahorro y contribuye a retener plantilla en un contexto marcado por la falta de vivienda y la dificultad para cubrir puestos durante la temporada alta.
    </p><p class="article-text">
        En<strong> </strong>otro alojamiento tur&iacute;stico en el coraz&oacute;n del mismo pueblo, destino del turismo de borrachera por excelencia en Eivissa, Maria &ndash;una trabajadora que prefiere no dar su nombre real&ndash; detalla que no se suele dar vivienda, pero la situaci&oacute;n, a&ntilde;ade, depende de la trayectoria profesional dentro de la empresa. Hay a fijos a los que se les ayuda, con precios asequibles. Uno de ellos explica a elDiario.es que, en un punto determinado de su vida, cuando necesit&oacute; una vivienda, le alquilaron una habitaci&oacute;n por la que pagaba 500 euros mensuales, aunque no es la t&oacute;nica habitual para todos los empleados que necesiten este recurso. Tampoco es el caso de los extras, muchos provenientes de Reino Unido.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4c62257-00d7-4589-b82c-3454162ba242_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4c62257-00d7-4589-b82c-3454162ba242_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4c62257-00d7-4589-b82c-3454162ba242_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4c62257-00d7-4589-b82c-3454162ba242_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4c62257-00d7-4589-b82c-3454162ba242_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4c62257-00d7-4589-b82c-3454162ba242_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e4c62257-00d7-4589-b82c-3454162ba242_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un hotel con vistas al mar en la costa ibicenca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un hotel con vistas al mar en la costa ibicenca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>El efecto de la lucha contra el intrusismo</strong></h2><p class="article-text">
        La presidenta de la Federaci&oacute;n Hotelera sit&uacute;a el problema de la vivienda para trabajadores en un plano estructural que va m&aacute;s all&aacute; del propio sector tur&iacute;stico. Aunque reconoce que muchos establecimientos llevan a&ntilde;os ofreciendo casa a sus empleados &ldquo;en la medida en que pueden&rdquo;, insiste en que no se trata de una responsabilidad [la de proporcionar alojamiento a los empleados] que deba recaer exclusivamente sobre los hoteles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la Federaci&oacute;n defienden que el sector ya viene haciendo esfuerzos sostenidos en el tiempo, pero advierten de que estos tienen un l&iacute;mite. &ldquo;No es nuestra obligaci&oacute;n, pero s&iacute; tratamos de facilitar habitaciones o soluciones habitacionales siempre que es posible&rdquo;, se&ntilde;ala Costa. En su opini&oacute;n, el reto pasa por encontrar un equilibrio entre garantizar recursos para los trabajadores y mantener la capacidad operativa de los establecimientos, algo clave para poder ofrecer los servicios que demanda la temporada tur&iacute;stica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es nuestra obligación, pero sí tratamos de facilitar habitaciones o soluciones habitacionales siempre que es posible</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maria Costa</span>
                                        <span>—</span> Presidenta de la Federación Hotelera de Eivissa y Formentera
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La dirigente hotelera conf&iacute;a en que las medidas impulsadas desde las instituciones empiecen a tener efecto. Apunta, en concreto, a la lucha del Consell contra el alquiler tur&iacute;stico ilegal como una de las v&iacute;as que podr&iacute;an contribuir a aliviar la tensi&oacute;n sobre la vivienda. &ldquo;Confiamos en que poco a poco eso permita que el acceso sea m&aacute;s asequible&rdquo;, sostiene, al tiempo que defiende, por ahora, una actuaci&oacute;n coordinada entre administraciones y sector privado.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, subraya que no todas las empresas parten de la misma situaci&oacute;n. Mientras las grandes cadenas hoteleras cuentan con m&aacute;s recursos y margen de maniobra para facilitar alojamiento a sus plantillas, los peque&ntilde;os establecimientos, como hostales o pymes, disponen de menos herramientas para hacerlo, aunque tambi&eacute;n manejan equipos m&aacute;s reducidos y menos especializados. &ldquo;No tendr&aacute;n tantos recursos para garantizar el acceso a la vivienda a sus posibles trabajadores, pero tampoco plantillas tan grandes&rdquo;, se&ntilde;ala Costa.
    </p><p class="article-text">
        Una Semana Santa muy prematura, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/guerra-oriente-medio-amenaza-subir-elevados-precios-turismo-archipielago-balear_1_13072669.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">junto al escenario b&eacute;lico en Oriente Medio, preocupan esta primavera a los empresarios pitiusos</a>. De hecho, el sector se prepara para afrontar el encarecimiento del combustible y no descartan que este aumento termine repercutiendo en el precio final de los productos y servicios que consumen los turistas. Las patronales siguen ahora con atenci&oacute;n la evoluci&oacute;n del contexto internacional y advierten de que el impacto real sobre la temporada tur&iacute;stica depender&aacute;, sobre todo, de la duraci&oacute;n del conflicto, que por el momento resulta imposible de prever.
    </p><p class="article-text">
        Para el periodo festivo abrir&aacute;n sus puertas alrededor de 170 alojamientos tur&iacute;sticos, entre hoteles, apartamentos tur&iacute;sticos con licencia y agroturismos. Luego ir&aacute;n abriendo progresivamente hasta las primeras semanas de mayo, cuando se prev&eacute; que ya est&eacute;n todos en funcionamiento. En cuanto a los trabajadores, cada compa&ntilde;&iacute;a hace la estimaci&oacute;n de los que necesita para dar un buen servicio, teniendo en cuenta sus caracter&iacute;sticas y la cantidad de reservas realizadas o que estiman hacer. Roberto, de momento, ha decidido que no volver&aacute; a su rutina en el hotel: &ldquo;Estoy alargando lo m&aacute;ximo para volver a contactar con ellos, pero, si no me ofrecen una soluci&oacute;n, no puedo volver&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera, Marcelo Sastre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/habitaciones-cambio-dias-libres-camas-500-euros-mes-buscan-empleados-hoteles-ibiza_1_13113411.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 19:32:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7e744fc9-d32a-43df-8ed6-c33328dbd679_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1398969" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7e744fc9-d32a-43df-8ed6-c33328dbd679_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1398969" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Habitaciones a cambio de días libres o camas por 500 euros al mes: así buscan empleados los hoteles de Ibiza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7e744fc9-d32a-43df-8ed6-c33328dbd679_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Vivienda,Hoteles,Trabajadores,Alquiler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los 'macrodesahucios' de chabolas en Ibiza: "Somos trabajadores, pero no hay viviendas por menos de 3.000 euros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/macrodesahucios-chabolas-ibiza-trabajadores-no-hay-viviendas-3-000-euros_1_13110863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a392518-de8f-49f0-a435-1d9bd8b77391_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los &#039;macrodesahucios&#039; de chabolas en Ibiza: &quot;Somos trabajadores, pero no hay viviendas por menos de 3.000 euros&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Justicia decreta la expulsión de decenas de personas –entre ellas, Elena, una niña de tres años– que viven en caravanas dentro de un terreno privado: es el quinto desalojo masivo que se produce en la isla en menos de dos años</p><p class="subtitle">El 'truco' ilegal de los compañeros de piso que cobraban a Manu por una habitación: “No querían que el casero se enterase”</p></div><p class="article-text">
        Suenan dos chasquidos. Manuel y Jos&eacute; acaban de abrirse unas latas de cerveza. Empiezan a beberlas mientras cuentan que una madrugada escucharon golpes en la puerta de la caravana. La misma puerta sobre la que uno de ellos se apoya ahora mientras el otro, sentado en una silla, fuma y mira el m&oacute;vil. &ldquo;&iexcl;Sabemos que est&aacute;is ah&iacute;!&rdquo;, dicen que les gritaron para amedrentarlos. La pantalla y la bombilla que hay dentro del remolque son los dos &uacute;nicos puntos de luz que iluminan a estos dos hombres. No se les distinguen las facciones de la cara. As&iacute; lo quieren. De alguna manera, est&aacute;n se&ntilde;alados. El 29 de abril &ndash;si no se han ido antes&ndash;&nbsp;tendr&aacute;n que marcharse del solar en el que llevan meses viviendo junto a varias decenas de personas. Muchos son migrantes y tienen trabajo. Como Manuel y Jos&eacute;: colombianos y alba&ntilde;iles. Algunos de sus vecinos tambi&eacute;n tienen hijos.
    </p><p class="article-text">
        Ya hay orden judicial para desalojar una parcela situada en el municipio de Eivissa: casi dos hect&aacute;reas y media en la periferia burguesa de la ciudad. En julio, este terreno de forma rectangular empez&oacute; a llenarse de caravanas, furgonetas, tiendas de campa&ntilde;a y alguna barraca. Otros desahucios &ndash;Can Rova, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/700-euros-vivir-chabola-villas-miseria-alojan-trabajadores-ibiza_1_11436958.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Can Raspalls</a>, es Gorg o Cas Bunets&ndash; empujaron a estos ibicencos sin hogar hacia otro sitio donde plantar su campamento. Entonces encontraron estas <em>feixes</em>, antiguas tierras de cultivo, un pedazo del barrio de Can Misses todav&iacute;a por construir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; terminaron el verano, pasaron el oto&ntilde;o y resistieron el invierno: con la llegada de la primavera tienen las horas contadas. Los propietarios &ndash;entre los que se encuentra Inmo Sirenis, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/show-lleno-cliches-hippies-250-euros-cubierto-propuesta-nacho-cano-resucitar-teatro-pereyra_1_11607012.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una empresa hotelera que tambi&eacute;n posee el Teatro Pereyra</a>&ndash; han solicitado la expulsi&oacute;n y el Tribunal de Primera Instancia n&uacute;mero 5 de la isla se lo ha concedido. &ldquo;Pusimos la demanda hace un a&ntilde;o. Ya hab&iacute;a gente all&iacute; dentro. <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/vida-trabajadores-sintecho-ibiza-desalojados-anos-tiendas-campana_1_12506324.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Imagino que despu&eacute;s, durante el verano, entraron m&aacute;s</a>. El riesgo de incendio al okupar un terreno con masa boscosa en el que se hacen conexiones, se cocina y se fuma es inevitable&rdquo;, dice Mariano Ram&oacute;n. Este abogado representa a Inmo Sirenis como ya hiciera con los due&ntilde;os de Can Rova o Cas Bunets. <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/chabolas-reducidas-escombros-300-trabajadores-ninos-desahuciados-ibiza-calle_1_12465623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En apenas dos a&ntilde;os, tres desalojos multitudinarios.</a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde el primer momento en que se detecta cualquier asentamiento, el Ayuntamiento, a trav&eacute;s de Servicios Sociales, interviene para abordar la situaci&oacute;n y tratar de reconducirla ofreciendo acompa&ntilde;amiento, orientaci&oacute;n e intervenci&oacute;n. Asimismo, los equipos municipales estar&aacute;n presentes antes y durante el desalojo para informar, valorar cada caso y tramitar las prestaciones o recursos sociales que puedan corresponder a las personas afectadas&rdquo;, explican desde el Ajuntament d&rsquo;Eivissa, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha cerrado &ndash;con g&aacute;libos&ndash; la entrada a veh&iacute;culos altos <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vivir-aparcamiento_129_12320874.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para evitar que aparcamientos y descampados</a> se llenen de furgonetas y <em>roulottes</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07ad5d2d-80b3-4f21-af46-ad967022edda_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07ad5d2d-80b3-4f21-af46-ad967022edda_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07ad5d2d-80b3-4f21-af46-ad967022edda_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07ad5d2d-80b3-4f21-af46-ad967022edda_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07ad5d2d-80b3-4f21-af46-ad967022edda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07ad5d2d-80b3-4f21-af46-ad967022edda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/07ad5d2d-80b3-4f21-af46-ad967022edda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cocinando el almuerzo en la villa miseria ibicenca."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cocinando el almuerzo en la villa miseria ibicenca.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Almuerzo entre colombianos</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Sombra, dentro!&rdquo;. Una voz recoge a una hembra de american stanford que ha salido tras unos matojos para recibir a los extra&ntilde;os. Olisquea botas y zapatos, ofrece el lomo a manos desconocidas y vuelve junto a su amo, un joven que remueve un cazo recibiendo el calor de un hornillo. Dos planchas de metal evitan que la llama del gas prenda algo inapropiado. Dentro del guiso hay cachos de patata y bolas de carne picada. El cocinero a&ntilde;ade a la salsa un chorro de ketchup. Tras el culo de la caravana que el cocinero tiene a sus espaldas aparecen los comensales. Son otros dos veintea&ntilde;eros subidos a patinetes el&eacute;ctricos. Desmontan, se sientan en c&iacute;rculo, van pas&aacute;ndose el cazo y comen todos de &eacute;l. En silencio. Son las siete de la tarde: podr&iacute;a ser una cena temprana o, quiz&aacute;s, un almuerzo a destiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eda573c-492d-4407-bb71-8a4f47a07b26_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eda573c-492d-4407-bb71-8a4f47a07b26_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eda573c-492d-4407-bb71-8a4f47a07b26_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eda573c-492d-4407-bb71-8a4f47a07b26_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eda573c-492d-4407-bb71-8a4f47a07b26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eda573c-492d-4407-bb71-8a4f47a07b26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7eda573c-492d-4407-bb71-8a4f47a07b26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sombra, una de las perras que viven en el campamento rodante."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sombra, una de las perras que viven en el campamento rodante.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ndash;Mis vecinos son colombianos, como yo. El d&iacute;a que vuelva <em>p&rsquo;all&aacute;</em> seguro que me recochan [fastidian] porque voy a tener palabras de ac&aacute;. Como el <em>&iexcl;venga!</em>:<em> </em>al principio lo dec&iacute;a para joder y ya se me peg&oacute;. Pero el acento colombiano no lo voy a perder: los m&aacute;s fuertes son el paisa, de Medell&iacute;n, y el nuestro: yo soy de Cali Valle, la sucursal de la salsa: all&aacute; hablamos muy pesado, muy remarcado.
    </p><p class="article-text">
        Dice Jonathan. Su caravana est&aacute; a s&oacute;lo unos metros de la caravana de los tres j&oacute;venes que est&aacute;n comiendo. Invirti&oacute; &ldquo;3.000 euros&rdquo; para comprar un cub&iacute;culo de unos pocos metros cuadrados al que en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina llaman casa-rodante, remarcando el sentido que tiene la palabra en franc&eacute;s: <em>roulotte</em>. En el caso de este hombre de treinta y dos a&ntilde;os, su casa-rodante es &ndash;literalmente&ndash;&nbsp;un domicilio n&oacute;mada. Y Can Misses, la tercera parcela en la que aparca, siempre &ldquo;expulsado&rdquo; por las circunstancias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llegu&eacute; hace dos a&ntilde;os y medio porque mi ex pareja ya estaba ac&aacute;&rdquo;, cuenta Jonathan. &ldquo;Primero viv&iacute; en un piso, pero te suben la renta y no lo puedes pagar. Luego alquil&eacute; la caravana. 300 al mes pagaba. Me ofrecieron comprarla, reun&iacute; la plata y la pagu&eacute;. El problema es que no tengo sitio donde parquear. &iexcl;Ya me sacaron de dos lugares! &iexcl;Y en esta isla no hay campings! Me dijeron de un lugar, en San Antonio, y fui a chequearlo: me encontr&eacute; un camping, s&iacute;, pero de lujo; sin espacio para caravanas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Primero viví en un piso, pero te suben la renta y no lo puedes pagar. Luego alquilé la caravana. 300 al mes pagaba. Me ofrecieron comprarla, reuní la plata y la pagué. El problema es que no tengo sitio donde parquear. ¡Ya me sacaron de dos lugares! ¡Y en esta isla no hay campings! Me dijeron de un lugar, en San Antonio, y fui a chequearlo: me encontré un camping, sí, pero de lujo; sin espacio para caravanas
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jonathan</span>
                                        <span>—</span> Resiente en una caravana
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y t&uacute; tienes trabajo todo el a&ntilde;o, Jonathan?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, por temporadas, lo que va saliendo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;En invierno se pone dura la cosa?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo que se activa en la &eacute;poca, pero poco m&aacute;s. En verano s&iacute; hay m&aacute;s trabajo de mantenimiento y jardiner&iacute;a. Los que tengan papeles trabajan con contrato, y los que no&hellip; al negro me imagino. Por lo regular, todo funciona por conexiones. Yo te conozco, t&uacute; me conoces y me dices que all&iacute; necesitan a uno que sepa hacer algo. <em>P&rsquo;all&aacute;</em> que vamos. En Colombia ten&iacute;a otra vida totalmente diferente: trabaj&eacute; como operario en una imprenta, pero lo m&iacute;o eran las ventas: yo te vendo eso [<em>se&ntilde;ala una bici oxidada en el suelo</em>] si hace falta. A la construcci&oacute;n siempre le tuve mucho respeto, pero aqu&iacute; he tenido que trabajarla.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Aguantar&aacute;s aqu&iacute; hasta el 29 de abril?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Espero que no, pero si no encuentro otra cosa&hellip; A m&iacute; no me notificaron nada oficialmente, pero s&eacute; que nos van a sacar. Y s&eacute; c&oacute;mo funciona. <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/desalojo-casero-pirata-ibiza-deja-200-personas-calle-trabajadores-levantamos-isla_1_11563019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Al final uno conoce gente que vivi&oacute; lo de Can Rova</a>.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que lo desahucien, Jonathan seguir&aacute; dando de comer a Cati &ndash;una mezcla muy curiosa: malinois con podenco&ndash;; vaciando la sentina en un punto limpio; duch&aacute;ndose con cazos de agua caliente; viendo la silueta de la catedral de Eivissa recortada en el horizonte cada vez que entra a casa; escuchando salsa y cumbia los s&aacute;bados por la tarde y los domingos al mediod&iacute;a, cuando se encienden parrillas, se torra carne y los habitantes de la parcela celebran el fin de semana. Como las urbanizaciones de adosados con piscina que los rodean. Al fin y al cabo, todos forman parte del mismo vecindario. Igual que los residentes censados, los n&oacute;madas de Can Misses viven en tiempo real los goles de la Uni&oacute;n Deportiva Ibiza. El estadio de f&uacute;tbol municipal est&aacute; en la acera de enfrente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0aa22923-0b6c-45d1-981a-4a6449aba07e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0aa22923-0b6c-45d1-981a-4a6449aba07e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0aa22923-0b6c-45d1-981a-4a6449aba07e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0aa22923-0b6c-45d1-981a-4a6449aba07e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0aa22923-0b6c-45d1-981a-4a6449aba07e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0aa22923-0b6c-45d1-981a-4a6449aba07e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0aa22923-0b6c-45d1-981a-4a6449aba07e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Jonathan y Cati, su mascota. Este colombiano ha trabajado de jardinero y albañil desde que llegó a Eivissa hace dos años."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Jonathan y Cati, su mascota. Este colombiano ha trabajado de jardinero y albañil desde que llegó a Eivissa hace dos años.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La ni&ntilde;ez dentro de una &lsquo;roulotte&rsquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Elena est&aacute; sentada al volante de su cochecito de bater&iacute;as como quien se para en un &aacute;rea de servicio a escuchar la radio. Del altavoz del cochecito suena una canci&oacute;n infantil &ndash;en castellano con acento argentino&ndash;&nbsp;que repasa los nombres de los dedos de la mano. Elena se baja del cochecito y se&ntilde;ala la carrocer&iacute;a de pl&aacute;stico. Se&ntilde;ala despu&eacute;s su bicicleta y un mu&ntilde;eco tirado por el suelo. Se&ntilde;ala tambi&eacute;n su propia ropa y dice una palabra: &ldquo;Rosa&rdquo;. Las pertenencias m&aacute;s preciadas de esta ni&ntilde;a que en unos d&iacute;as cumplir&aacute; tres a&ntilde;os son todas del mismo color. Hecha la aclaraci&oacute;n, Elena corretea junto a la caravana en la que vive desde que tiene memoria. &ldquo;Uno podr&iacute;a pensarse&rdquo;, dice su padre, &ldquo;que para ella esto es pura vida. Y lo es, claro que lo es. &iquest;Pero qu&eacute; futuro podemos darle a la ni&ntilde;a si no encontramos una casa? No estamos aqu&iacute; de acampada y tenemos a los servicios sociales ac&aacute; [<em>se se&ntilde;ala al cogote</em>], haci&eacute;ndonos preguntas todo el rato&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> &#039;Uno podría pensarse&#039;, dice el padre de Elena, de tres años, &#039;que para ella esto es pura vida&#039;. &#039;Y lo es, claro que lo es. ¿Pero qué futuro podemos darle a la niña si no encontramos una casa? No estamos aquí de acampada y tenemos a los servicios sociales acá [se señala al cogote], haciéndonos preguntas todo el rato&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El padre de Elena &ndash;que no se llama as&iacute;&ndash; es tambi&eacute;n colombiano, pero no tuvo que regularizar sus papeles cuando lleg&oacute; hace siete a&ntilde;os a Eivissa. Con doce emigr&oacute; junto a su familia en busca de la prosperidad que promet&iacute;a la Uni&oacute;n Europea. Elena tiene a sus abuelos en Mil&aacute;n y su padre guarda en el bolsillo un pasaporte con una estrella de cinco puntas: el de la Rep&uacute;blica de Italia. &ldquo;En la isla no nos fueron mal las cosas al principio&rdquo;, prosigue el hombre, con un castellano en el que se cruzan dejes latinos e it&aacute;licos. &ldquo;Ac&aacute;, mi mujer y yo pudimos alquilar, pero despu&eacute;s de la pandemia se puso todo muy caro. Tuvimos que salir de la ciudad e irnos a Isla Blanca, una urbanizaci&oacute;n que queda bastante lejos, en el norte de la isla. All&iacute; viv&iacute;amos cuando vino Elena (que naci&oacute; en el hospital que tenemos ac&aacute;, muy cerca), subieron el precio y salimos otra vez. No encontramos nada. Con ni&ntilde;os, no te alquilan. Y con perros &ndash;tenemos uno, &iquest;qu&eacute; tengo que hacer: abandonarlo, llevarlo a la perrera?&ndash;, tampoco&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con niños, no te alquilan. Y con perros –tenemos uno, ¿qué tengo que hacer: abandonarlo, llevarlo a la perrera?–, tampoco</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Padre de Elena</span>
                                        <span>—</span> Residente en una caravana
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05d1859e-fecb-4cff-a6a0-0297379afaf0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05d1859e-fecb-4cff-a6a0-0297379afaf0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05d1859e-fecb-4cff-a6a0-0297379afaf0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05d1859e-fecb-4cff-a6a0-0297379afaf0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05d1859e-fecb-4cff-a6a0-0297379afaf0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05d1859e-fecb-4cff-a6a0-0297379afaf0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/05d1859e-fecb-4cff-a6a0-0297379afaf0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El padre de Elena cuenta que vivieron en pisos y casas hasta que nació su hija: “Con niños no te alquilan”."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El padre de Elena cuenta que vivieron en pisos y casas hasta que nació su hija: “Con niños no te alquilan”.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Entonces, como Jonathan, como muchos de sus vecinos, los padres de Elena soltaron un pu&ntilde;ado de miles de euros para comprar una casa rodante. Pasear por la parcela de Can Misses es recorrer un museo del caravanismo. Lord M&uuml;nsterland, Lunar Premiere 51, Senator, Hymer, Knaus&hellip; Marcas y modelos m&iacute;ticos de fabricaci&oacute;n brit&aacute;nica o alemana. Alg&uacute;n remolque conserva la matr&iacute;cula extranjera. &iquest;A qu&eacute; veh&iacute;culos estuvieron enganchadas? &iquest;Durante cu&aacute;ntos veranos recorrieron las carreteras europeas? &iquest;En qu&eacute; campings de postal pernoctaron? &iquest;Por cu&aacute;ntos propietarios pasaron? &iquest;C&oacute;mo y cu&aacute;ndo llegaron a Eivissa, el territorio insular donde estacionar una <em>roulotte </em><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/no-delincuente-nueva-normativa-ibiza-complica-vida-caravanas_1_12282731.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una zona no autorizada puede suponer 30.000 euros de multa</a>? El torrente de preguntas es inevitable. Lo interrumpe el padre de Elena con una afirmaci&oacute;n categ&oacute;rica:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Al final, tendremos que irnos de Ibiza.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Pero usted y su mujer tienen trabajo aqu&iacute;, verdad?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, todo el a&ntilde;o. Pero no nos da. Encontrar una vivienda por menos de 2.500 &oacute; 3.000 euros al mes es imposible. Y s&uacute;mele luego todos los gastos. <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/ibiza-trastienda-paraiso-revista-vivienda_1_11684127.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ac&aacute; somos todos trabajadores. Todos. </a>Los paraguayos, en la obra. Los colombianos, por lo general, jardiner&iacute;a y mantenimiento. Las se&ntilde;oras cuidan. No somos gente mala y los comentarios duelen. Aunque queramos irnos de ac&aacute;, no podemos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Han buscado alg&uacute;n abogado?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No. &iquest;Para qu&eacute;? S&eacute; que en otros lugares consiguieron retrasar el desahucio pero, al final, terminaron saliendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Acá somos todos trabajadores. Todos. Los paraguayos, en la obra. Los colombianos, por lo general, jardinería y mantenimiento. Las señoras cuidan. No somos gente mala y los comentarios duelen. Aunque queramos irnos de acá, no podemos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Padre de Elena</span>
                                        <span>—</span> Residente de una caravana
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aba9f782-316f-4cbe-9da4-62063c7d2ce2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aba9f782-316f-4cbe-9da4-62063c7d2ce2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aba9f782-316f-4cbe-9da4-62063c7d2ce2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aba9f782-316f-4cbe-9da4-62063c7d2ce2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aba9f782-316f-4cbe-9da4-62063c7d2ce2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aba9f782-316f-4cbe-9da4-62063c7d2ce2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/aba9f782-316f-4cbe-9da4-62063c7d2ce2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un rincón de la caravana donde vive Elena con sus padres."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un rincón de la caravana donde vive Elena con sus padres.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Una intimidad min&uacute;scula</strong></h2><p class="article-text">
        El padre de Elena &ndash;como Manolo y Jos&eacute;, como Jonathan y sus vecinos&ndash; no quiere aparecer en las fotos a cara descubierta, pero permite al fot&oacute;grafo entrar en la caravana para retratar un rinc&oacute;n de su casa. Sobre la mesa, un barre&ntilde;o, un vaso con una cola por terminar, una flor rojiza encima de un plato blanco lleno de pi&ntilde;as. Es un adorno de las Navidades pasadas, como los adhesivos de nieve en el cristal de una ventana que cruza una cuerda de la que cuelgan pinzas de colores. En los espacios min&uacute;sculos la intimidad se mide en mil&iacute;metros. A esta familia s&oacute;lo le resta un consuelo: cuando se vayan rodando a otro sitio no perder&aacute;n euros ni horas invertidas en levantar una barraca &ndash;listones, chapa, pladur&ndash;: en Can Misses son muchas menos que las que hubo en Can Rova o Cas Bunets. Alguna hay, sin embargo. La chabola que m&aacute;s destaca recicla los despojos de las discotecas: las lonas de Cocoon, una fiesta que lleva un cuarto de siglo celebr&aacute;ndose en la isla, cubre de punta a punta el tejado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9d87815-1673-4a51-b709-375e91b2392d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9d87815-1673-4a51-b709-375e91b2392d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9d87815-1673-4a51-b709-375e91b2392d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9d87815-1673-4a51-b709-375e91b2392d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9d87815-1673-4a51-b709-375e91b2392d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9d87815-1673-4a51-b709-375e91b2392d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f9d87815-1673-4a51-b709-375e91b2392d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una lona de discoteca cubre una de las chabolas de Can Misses; al fondo, Dalt Vila, un barrio histórico catalogado como Patrimonio Mundial por la Unesco."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una lona de discoteca cubre una de las chabolas de Can Misses; al fondo, Dalt Vila, un barrio histórico catalogado como Patrimonio Mundial por la Unesco.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Salutati, dai</em>&rdquo;. Desp&iacute;dete, venga. Elena escucha la orden y mueve una mano en el aire. Su padre la mete en casa agarr&aacute;ndola con dulzura por las axilas. El sol ya se ha ocultado. Ma&ntilde;ana, la ni&ntilde;a se despertar&aacute;, se pondr&aacute; una mochila (rosa), la montar&aacute;n en el portabeb&eacute;s de una bicicleta de paseo y la bajar&aacute;n a la escuela. Hay dos colegios p&uacute;blicos a menos de un kil&oacute;metro de distancia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Sierra del Sol, Marcelo Sastre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/macrodesahucios-chabolas-ibiza-trabajadores-no-hay-viviendas-3-000-euros_1_13110863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 04:01:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9a392518-de8f-49f0-a435-1d9bd8b77391_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="150353" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9a392518-de8f-49f0-a435-1d9bd8b77391_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="150353" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los 'macrodesahucios' de chabolas en Ibiza: "Somos trabajadores, pero no hay viviendas por menos de 3.000 euros"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9a392518-de8f-49f0-a435-1d9bd8b77391_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Vivienda,Ibiza,Desahucios,Trabajadores pobres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Detectives infiltrados contra fiestas ilegales en villas privadas de Ibiza: así detectaban a las “mafias” organizadoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/detectives-infiltrados-fiestas-ilegales-villas-privadas-ibiza-detectaban-mafias-organizadoras_1_13094535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c146a01-9c42-4681-8d88-859ff501f678_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Detectives infiltrados contra fiestas ilegales en villas privadas de Ibiza: así detectaban a las “mafias” organizadoras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras años de seguimiento, el Consell Insular da por controlado el fenómeno y mantiene el servicio para perseguir exclusivamente el intrusismo en el sector del transporte, sobre todo los taxis pirata que operan en el aeropuerto</p><p class="subtitle">Fiestas ilegales bajo tierra: desmantelan una mítica discoteca clandestina oculta en una cueva de la Ibiza rural</p></div><p class="article-text">
        Hace ya cinco veranos, el sector del ocio nocturno y las instituciones ibicencas empezaron a detectar algo sospechoso en las Pitiusas. Las quejas vecinales y el boca a boca apuntaban en una misma direcci&oacute;n: el contexto de pandemia &mdash;sin oferta de discotecas, con amplias restricciones y en plena temporada tur&iacute;stica&mdash; hab&iacute;a propiciado la aparici&oacute;n de una nueva oferta. Se trataba de fiestas privadas en espacios generalmente cerrados, aunque en ocasiones el despliegue llegaba a parajes naturales paradis&iacute;acos como ses Illetes.
    </p><p class="article-text">
        Estas celebraciones escapaban al control de las autoridades por varios motivos. En primer lugar, por una legislaci&oacute;n laxa. En segundo lugar, porque la Polic&iacute;a no pod&iacute;a irrumpir en una propiedad privada sin orden judicial o sin permiso del propietario. Y, por &uacute;ltimo, porque la presencia de estos promotores en la isla apenas se hab&iacute;a detectado hasta que el fen&oacute;meno se convirti&oacute; en un elefante en la habitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Consell Insular lleva ahora un lustro combatiendo estas actividades ilegales, impulsadas por empresarios piratas de fuera de la isla que aprovecharon que, en un contexto de emergencia sanitaria, hab&iacute;a surgido una nueva demanda. Y, como suele ocurrir, a esa demanda le sigui&oacute; r&aacute;pidamente una oferta. Los ayuntamientos, que son los competentes para otorgar licencias de actividades de p&uacute;blica concurrencia &mdash;es decir, eventos abiertos al p&uacute;blico general, sin lista cerrada de invitados&mdash;, recurrieron al Consell, que hoy da por erradicada esta actividad.
    </p><p class="article-text">
        Las fiestas ilegales, recuerda el conseller de Lucha contra el Intrusismo, Mariano Juan, &ldquo;siempre han existido y siempre las ha combatido la Polic&iacute;a Local&rdquo;, en buena medida porque se celebran en horarios en los que los funcionarios de actividades no est&aacute;n trabajando. Sin embargo, durante la pandemia la situaci&oacute;n se desbord&oacute;: el cierre de las discotecas en las Pitiusas como medida de contenci&oacute;n dio lugar a una industria profesional, clandestina y paralela.
    </p><p class="article-text">
        El perfil del organizador se defini&oacute; pronto: personas de fuera de las islas que no arriesgan su patrimonio porque est&aacute;n de paso. Estas impulsaban actividades l&uacute;dicas &mdash;reguladas por la Ley de Actividades&mdash; en viviendas tur&iacute;sticas en algunos casos, pero sobre todo en construcciones como garajes o locales sin licencia de vivienda que funcionaban como aut&eacute;nticos espacios de ocio nocturno.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mayoría de organizadores eran personas de fuera de las islas que no arriesgaban su patrimonio porque estaban de paso y que hacían las fiestas en garajes o locales sin licencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n empez&oacute; a generar molestias entre los vecinos, que recurrieron a las instituciones cuando las fiestas alcanzaron su auge, durante el segundo verano tras el confinamiento. Un momento en el que los clubes no ten&iacute;an prohibido abrir, pero optaron por no hacerlo ante la dificultad de controlar posibles brotes en espacios de gran capacidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una nueva demanda, una nueva oferta</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a turistas que llegaban y ni siquiera se hab&iacute;an preocupado de averiguar si hab&iacute;a ocio o no, y cuando ya estaban aqu&iacute;, lo buscaban&rdquo;, detalla el conseller. Ante la llamada de auxilio de los ayuntamientos &mdash;no formal, pero convertida ya en<em> vox populi</em>&mdash; se adoptaron dos v&iacute;as de actuaci&oacute;n: una pol&iacute;tica y otra administrativa.
    </p><p class="article-text">
        En el plano pol&iacute;tico, se recurri&oacute; al Govern al considerar que la legislaci&oacute;n era insuficiente. De ah&iacute; surgi&oacute; un Decreto Ley de Fiestas que endureci&oacute; las sanciones y las tipific&oacute; mejor. La norma distingue, por ejemplo, si la actividad ilegal se desarrolla en un espacio protegido y, sobre todo, ampl&iacute;a la responsabilidad a todos los implicados: no solo el organizador, sino tambi&eacute;n suministradores de alcohol, equipos de sonido, DJs, porteros e, incluso, los participantes.
    </p><p class="article-text">
        Con este cambio, la Polic&iacute;a pod&iacute;a activar el protocolo una vez detectada la fiesta ilegal. Sin embargo, surgieron dos problemas. Uno estructural &mdash;el d&eacute;ficit en los cuerpos policiales en la isla y la consecuente sobrecarga laboral&mdash; y otro jur&iacute;dico &mdash;el temor de los agentes a acceder a propiedades privadas sin autorizaci&oacute;n o sin orden judicial&mdash;-
    </p><p class="article-text">
        Para salvar este obst&aacute;culo, se puso en marcha una medida administrativa in&eacute;dita: la contrataci&oacute;n de detectives privados de fuera de Eivissa, para evitar que fueran reconocidos en un territorio peque&ntilde;o. El servicio, licitado y adjudicado cada a&ntilde;o a una empresa distinta, comenz&oacute; como un proyecto piloto cuyo anuncio provoc&oacute; la llegada de curr&iacute;culums incluso desde Argentina. El trabajo de estos detectives &mdash;unos cuatro, que se turnaban para pasar desapercibidos&mdash; consist&iacute;a en localizar estos eventos a trav&eacute;s de redes sociales, WhatsApp y de unos interesados a otros, especialmente en zonas como el puerto de Vila y Sant Antoni, que s&iacute; estaban abiertas en ese momento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los detectives, que venían de la Península, se turnaban para pasar desapercibidos y localizaban estos eventos a través de redes sociales, WhatsApp y de unos interesados a otros</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Sanciones de hasta 300.000 euros</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando detectaban las fiestas con antelaci&oacute;n, se coordinaban con la Polic&iacute;a Local para &ldquo;reventarlas&rdquo; antes de que comenzaran. Sin embargo, lo habitual era que los organizadores facilitaran la ubicaci&oacute;n y los detalles poco antes del inicio, por lo que los detectives ten&iacute;an que infiltrarse, recabar im&aacute;genes e informaci&oacute;n y dejar el expediente listo para que el cuerpo de seguridad pudiera actuar e imponer las sanciones correspondientes.
    </p><p class="article-text">
        Entre los casos m&aacute;s llamativos figura el de un okupa que utilizaba una vivienda propiedad del Ayuntamiento de Sant Antoni para organizar fiestas ilegales; otro en el que la infiltraci&oacute;n permiti&oacute; desmantelar una organizaci&oacute;n criminal; y un tercero en un agroturismo de Sant Joan que acog&iacute;a eventos neohippies sin licencia. Los organizadores no eran, en ning&uacute;n caso, empresarios locales. Se trataba de empresas de fuera de Eivissa que incluso tra&iacute;an sus propios equipos de sonido para organizar eventos con un alto grado de profesionalizaci&oacute;n. &ldquo;Empezaron a desembarcar en la isla mafias &mdash;porque son mafias&mdash; que vend&iacute;an el concepto de la &lsquo;Ibiza privada&rsquo;&rdquo;, explica Jos&eacute; Luis Ben&iacute;tez, de la Asociaci&oacute;n Ocio de Ibiza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Empezaron a desembarcar en la isla mafias —porque son mafias— que vendían el concepto de la &#039;Ibiza privada&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Luis Benítez</span>
                                        <span>—</span> Asociación Ocio de Ibiza
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Habitualmente, quienes promocionan esta idea &mdash;al margen de la pandemia&mdash; son multimillonarios o marcas que buscan lanzar productos. En ese sentido, en junio de 2024, el Govern sancion&oacute; con 6.001 euros a la empresa propietaria de un espacio privatizado en el Parque Natural de ses Salines de Ibiza y Formentera donde <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/sancionada-empresa-alquilo-loewe-parque-natural-montar-fiesta-ibiza_1_12099293.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la marca Loewe celebr&oacute; un acto promocional</a>. &ldquo;De pronto empezaron a proliferar fiestas clandestinas por las que se cobraba entrada y que supon&iacute;an una competencia emergente brutal para todos los negocios&rdquo;, a&ntilde;ade Ben&iacute;tez. El representante se&ntilde;ala, adem&aacute;s, el riesgo para la seguridad de asistentes y trabajadores que, en un entorno sin control, supone el consumo de estupefacientes,&nbsp;como posibles abusos o problemas de salud.
    </p><p class="article-text">
        El entramado iba m&aacute;s all&aacute;: inclu&iacute;a redes de transporte ilegal &mdash;los llamados taxis pirata&mdash; que trasladaban a los clientes hasta villas privadas, casi siempre el escenario de estas fiestas, y una cadena de suministro completa. En muchos casos, los propietarios de las viviendas desconoc&iacute;an lo que ocurr&iacute;a en su interior, donde pod&iacute;an concentrarse incluso m&aacute;s de mil personas.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los &uacute;ltimos casos se dio en junio de 2025, cuando la Polic&iacute;a Local de Santa Eul&agrave;ria destap&oacute; una fiesta ilegal en una villa de Cala Olivera. La intervenci&oacute;n comenz&oacute; tras detectar un punto de encuentro en Jes&uacute;s, desde donde varios veh&iacute;culos trasladaban a los asistentes. Nueve agentes se desplazaron al lugar y utilizaron un dron para recabar pruebas de una celebraci&oacute;n que se desarrollaba en el s&oacute;tano del inmueble, aparentemente acondicionado para evitar que la m&uacute;sica trascendiera al exterior, <a href="https://www.noudiari.es/local-ibiza/cae-una-fiesta-clandestina-en-una-villa-de-lujo-en-ibiza-130-euros-por-entrada-100-asistentes-y-riesgo-de-multa-millonaria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n inform&oacute; Nou Diari.</a>
    </p><p class="article-text">
        Algunos asistentes confirmaron que hab&iacute;an pagado hasta 130 euros por una pulsera que inclu&iacute;a acceso y dos consumiciones. En total, se estim&oacute; la presencia de unas 100 personas en una vivienda sin licencia tur&iacute;stica. El Ayuntamiento abri&oacute; entonces un expediente sancionador por actividad con &aacute;nimo de lucro sin autorizaci&oacute;n, con multas de entre 30.000 y 300.000 euros, y traslad&oacute; el caso al Consell por una posible infracci&oacute;n tur&iacute;stica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una fiesta ilegal, los asistentes confirmaron que habían pagado hasta 130 euros por una pulsera que incluía acceso y dos consumiciones. En total, se estimó la presencia de unas 100 personas en una vivienda sin licencia turística</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ben&iacute;tez tambi&eacute;n lamenta que el intrusismo da&ntilde;e la imagen de los empresarios que operan dentro de la legalidad, lo que refuerza la necesidad de una actuaci&oacute;n institucional coordinada. Los informes de los detectives, aunque no tienen el mismo valor que los de un cuerpo policial, se han utilizado como peritajes cualificados ante los juzgados y como base para imponer sanciones.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Temor a la consolidaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Uno de los principales temores de las instituciones era que este fen&oacute;meno, surgido durante la pandemia, se consolidara una vez finalizada. Sin embargo, tras varios a&ntilde;os de trabajo, constataron una reducci&oacute;n tanto en n&uacute;mero como en calidad de estas fiestas. &ldquo;Nos dimos cuenta de que hab&iacute;an ido a menos&rdquo;, se&ntilde;ala Juan. La reapertura del ocio nocturno y la disminuci&oacute;n de las quejas vecinales contribuyeron a este descenso.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, el Consell decidi&oacute; redirigir el servicio de detectives hacia otro &aacute;mbito: el intrusismo en el transporte, una competencia tambi&eacute;n municipal. Para ello, se infiltran en canales de Telegram con el objetivo de detectar conversaciones y denunciar estas pr&aacute;cticas. Paralelamente, los ayuntamientos tambi&eacute;n emplean detectives para combatir el alquiler tur&iacute;stico ilegal.
    </p><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n insular aument&oacute; el verano pasado las sanciones contra los taxistas ilegales, con multas de hasta 15.000 euros para quienes operen sin licencia desde el aeropuerto u otros puntos de la isla. Adem&aacute;s, cuenta con un equipo de 14 inspectores &mdash;entre instructores y auxiliares&mdash; desplegados en el aeropuerto para detectar estas actividades, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/taxis-pirata-ibiza-tarifas-triple-caras-turistas-britanicos-amenazas-inspectores_1_12490249.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya public&oacute; elDiario.es</a>.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, la proliferaci&oacute;n de fiestas ilegales no se percibe como un problema especialmente extendido, por lo menos en el municipio de Vila. Desde el Ayuntamiento se&ntilde;alan que, cuando se detectan, la respuesta sigue recayendo en la Polic&iacute;a Local y que este tipo de eventos se concentra sobre todo en villas aisladas, menos frecuentes en un entorno urbano. El foco municipal est&aacute; ahora en el alquiler tur&iacute;stico ilegal, con cinco expedientes sancionadores ya tramitados y actuaciones conjuntas con el Govern en viviendas de protecci&oacute;n oficial.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El hecho de que la Policía no pueda acceder a propiedades privadas sin autorización o sin orden judicial dificulta la intervención inmediata</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El escenario cambia ligeramente en Santa Eul&agrave;ria, donde el Ayuntamiento no descarta recurrir a detectives privados y ha abierto dos expedientes sancionadores en 2025. Aun as&iacute;, reconoce las limitaciones legales: el hecho de que la Polic&iacute;a no pueda acceder a propiedades privadas sin autorizaci&oacute;n o sin orden judicial dificulta la intervenci&oacute;n inmediata. En Sant Joan, la estrategia se mantendr&aacute; sin cambios. El municipio ha explicado a este diario que continuar&aacute; abordando estos casos a trav&eacute;s de la actuaci&oacute;n policial, en l&iacute;nea con otros puntos de la isla donde el fen&oacute;meno, aunque presente, es ya m&aacute;s puntual.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/detectives-infiltrados-fiestas-ilegales-villas-privadas-ibiza-detectaban-mafias-organizadoras_1_13094535.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 20:59:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2c146a01-9c42-4681-8d88-859ff501f678_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3056148" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2c146a01-9c42-4681-8d88-859ff501f678_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3056148" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Detectives infiltrados contra fiestas ilegales en villas privadas de Ibiza: así detectaban a las “mafias” organizadoras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2c146a01-9c42-4681-8d88-859ff501f678_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Ibiza,Fiestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El plan anticrisis del Gobierno por la guerra de Irán inyectará más de 70 millones en Balears]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/plan-anticrisis-gobierno-guerra-iran-inyectara-70-millones-balears_1_13090048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9791b9b-3ecb-44f0-a29d-d098d616bfb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El plan anticrisis del Gobierno por la guerra de Irán inyectará más de 70 millones en Balears"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La extensión del bono eléctrico, el bono térmico y el alargamiento de los contratos de alquiler hasta dos años se prevé que afecte a 24.000 viviendas en las islas</p><p class="subtitle">El Gobierno aprueba dos decretos anticrisis distintos: uno con la congelación de los alquileres y otro con el resto de medidas económicas
</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/economia/gobierno-acuerda-congelar-alquileres-aprueba-reales-decretos-ley-respuesta-crisis-iran_1_13084074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plan anticrisis </a>aprobado por el Gobierno central para hacer frente a los efectos de la guerra de Ir&aacute;n tendr&aacute; un impacto superior a los 70 millones de euros en Balears, tal como ha asegurado este lunes en Palma la secretaria de Estado de Turismo, Rosario S&aacute;nchez, tras reunirse con agentes sociales y econ&oacute;micos de las Islas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ha explicado, esta cifra deriva principalmente de la rebaja fiscal sobre la electricidad y de las ayudas de 20 c&eacute;ntimos por litro de combustible dirigidas a sectores como la ganader&iacute;a, la agricultura, la pesca o el transporte, incluidas en el plan estatal de 80 medidas dotado con 5.000 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        El alcance del paquete no se limita al tejido productivo. S&aacute;nchez ha destacado tambi&eacute;n el impacto de medidas como la ampliaci&oacute;n del bono el&eacute;ctrico y t&eacute;rmico, as&iacute; como la pr&oacute;rroga de los contratos de alquiler hasta dos a&ntilde;os, que se prev&eacute; que beneficie a unas 24.000 viviendas en Balears.
    </p><p class="article-text">
        Durante el encuentro, en el que tambi&eacute;n ha participado el delegado del Gobierno en las Islas, Alfonso Rodr&iacute;guez, el Ejecutivo central ha instado al Govern a adoptar medidas propias. Rodr&iacute;guez ha reclamado al Ejecutivo auton&oacute;mico que act&uacute;e &ldquo;cuanto antes&rdquo; con iniciativas &ldquo;complementaria para proteger el sector productivo y de las familias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, ha pedido a PP y Vox que respalden en el Congreso los dos decretos anticrisis aprobados por el Gobierno, cuya convalidaci&oacute;n considera &ldquo;urgente y necesaria&rdquo;. El primero incluye reducciones fiscales y ayudas a los carburantes, mientras que el segundo recoge la congelaci&oacute;n temporal de los contratos de alquiler. Seg&uacute;n ha se&ntilde;alado, las comunidades aut&oacute;nomas deben desarrollar tambi&eacute;n medidas propias &ldquo;que apoyen el decreto que blinda a las familias que pueden ver su alquiler renovado en 2026 en Balears&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Rechazo empresarial y amenaza de movilizaciones</strong></h2><p class="article-text">
        Frente al respaldo institucional, el plan ha sido recibido con cr&iacute;ticas por parte de organizaciones empresariales, especialmente del sector del transporte. La Federaci&oacute;n de Peque&ntilde;as y Medianas Empresas de Mallorca (Pimem) ha calificado las ayudas al combustible de &ldquo;decepcionantes y perjudiciales&rdquo; y ha advertido de movilizaciones &ldquo;si no hay una reacci&oacute;n&rdquo; por parte del Ejecutivo antes de que acabe marzo.
    </p><p class="article-text">
        El presidente de la Asociaci&oacute;n de Transportistas de Pimem (Astam), Jeroni Valcaneras, ha ido m&aacute;s all&aacute; al considerar &ldquo;falso&rdquo; que las medidas est&eacute;n orientadas a apoyar a los sectores profesionales. Seg&uacute;n ha denunciado, las ayudas &ldquo;premian m&aacute;s a los veh&iacute;culos privados que a los profesionales&rdquo; y apenas compensar&aacute;n el 50% del sobrecoste real que afronta el sector.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La bonificaci&oacute;n anunciada para los transportistas es de 20 c&eacute;ntimos por litro, en la pr&aacute;ctica se ver&aacute; reducida en un 25 por ciento al eliminar del Decreto la figura del gas&oacute;leo profesional que ven&iacute;an disfrutando los transportistas desde el a&ntilde;o 2007&rdquo;, ha se&ntilde;alado la asociaci&oacute;n. En este contexto, Pimem ha advertido de posibles movilizaciones a nivel nacional si no se modifican las medidas. &ldquo;El sector no puede aceptar un Decreto que, en la pr&aacute;ctica, les deja en una situaci&oacute;n m&aacute;s desfavorable que antes de su aprobaci&oacute;n&rdquo;, ha concluido Valcaneras.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el presidente de la Agrupaci&oacute;n empresarial de transporte de Mercanc&iacute;as de Balears, Ezequiel Horrach, ha considerado &ldquo;insuficientes&rdquo; las medidas para el tejido empresarial y ha augurado una evoluci&oacute;n &ldquo;complicada&rdquo; del sector.
    </p><p class="article-text">
        Desde la Confederaci&oacute;n de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB), su vicepresidente Jos&eacute; Antonio Rosell&oacute; ha se&ntilde;alado que existe consenso en que el paquete est&aacute; enfocado principalmente a los ciudadanos y no a las empresas. &ldquo;En las empresas la situaci&oacute;n es m&aacute;s diversa y estamos ante una primera toma de contacto de posibles futuras medidas que depender&aacute; si la situaci&oacute;n se complica o no&rdquo;, ha apuntado.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el presidente de la Asociaci&oacute;n de Gasolineras de Pimem, Rafael Matas, ha reclamado que se tenga en cuenta la insularidad en los costes del transporte y en los periodos de liquidaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el sector primario, el secretario general de Uni&oacute; de Pagesos, Joan Gai&agrave;, ha advertido de que las ayudas no devolver&aacute;n el precio del combustible a niveles previos a la guerra y ha reclamado un acuerdo estable para reducir la &ldquo;incertidumbre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de las patronales, CCOO ha mostrado su respaldo al paquete de medidas y ha defendido especialmente el decreto sobre vivienda. &ldquo;La vivienda es un factor determinante en el empobrecimiento de la parte trabajadora de este pa&iacute;s&rdquo;, han subrayado.
    </p><p class="article-text">
        El sindicato ha reclamado adem&aacute;s que las medidas vayan acompa&ntilde;adas de mecanismos de control de precios para evitar que el impacto de las ayudas acabe &ldquo;engrosando los m&aacute;rgenes de ninguna empresa&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Nueva reuni&oacute;n con el sector tur&iacute;stico</strong></h2><p class="article-text">
        En paralelo, la secretaria de Estado de Turismo ha anunciado una nueva reuni&oacute;n con el sector tur&iacute;stico tras Semana Santa, en la que participar&aacute;n representantes de Exteriores, Econom&iacute;a, la Organizaci&oacute;n Mundial del Turismo (OMT) y el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC).
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez ha recomendado a las empresas que &ldquo;no suban precios&rdquo; hasta comprobar la evoluci&oacute;n del conflicto en las pr&oacute;ximas semanas. Seg&uacute;n ha defendido, el paquete de medidas permitir&aacute; amortiguar tanto el impacto sobre &ldquo;la ciudadan&iacute;a de a pie&rdquo; como sobre los costes empresariales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sector tur&iacute;stico se va a adaptar a esta nueva situaci&oacute;n, con la esperanza de que la gente no perciba un incremento del coste de la vida, adem&aacute;s de favorecer que nuestras empresas puedan operar con normalidad&rdquo;, ha concluido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press, Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/plan-anticrisis-gobierno-guerra-iran-inyectara-70-millones-balears_1_13090048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 17:03:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c9791b9b-3ecb-44f0-a29d-d098d616bfb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="217134" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c9791b9b-3ecb-44f0-a29d-d098d616bfb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="217134" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El plan anticrisis del Gobierno por la guerra de Irán inyectará más de 70 millones en Balears]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c9791b9b-3ecb-44f0-a29d-d098d616bfb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Carburantes,Alquiler,Petróleo,Guerra en Irán,Irán,Gobierno,Precios,Islas Baleares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'truco' ilegal de los compañeros de piso que cobraban a Manu por una habitación: “No querían que el casero se enterase”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/manu-victima-contratos-ilegales-llego-pagar-alquiler-inquilinos-no-querian-propietario-supiera_1_13082254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d892cb20-e400-4c41-8422-23bc303621b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &#039;truco&#039; ilegal de los compañeros de piso que cobraban a Manu por una habitación: “No querían que el casero se enterase”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este docente de Ibiza no encuentra casa permanente donde poder quedarse por culpa de los subarrendamientos, alquiler temporal y precios desorbitados</p><p class="subtitle">Los empresarios de Ibiza y Formentera se convierten en caseros para contratar empleados: “Me duele la situación”</p></div><p class="article-text">
        Manu es un joven de 29 a&ntilde;os que trabaja como profesor de alem&aacute;n en Eivissa. Lleg&oacute; a la isla desde Cartagena, despu&eacute;s de haber vivido cinco a&ntilde;os en M&uacute;nich, donde trabaj&oacute; como auxiliar educativo en un colegio de educaci&oacute;n especial. Despu&eacute;s de haber terminado el m&aacute;ster de profesorado &ndash;que da acceso a trabajar en colegios p&uacute;blicos y concertados de la ESO, Bachillerato y FP&ndash; en julio de 2025, le ofrecieron una plaza como interino de profesor de alem&aacute;n: dos medias jornadas. Una en el IES Quart&oacute; des Rei (Santa Eul&agrave;ria des Riu) y otra en la Escuela Oficial de Idiomas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Juntaron dos medias jornadas para hacer una completa, aunque en dos sitios distintos&rdquo;, explica. Aterriz&oacute; en la isla en octubre, apenas un d&iacute;a antes de empezar a trabajar. &ldquo;Llegu&eacute; un domingo y empec&eacute; un lunes&rdquo;, afirma. No ten&iacute;a d&oacute;nde quedarse, as&iacute; que pas&oacute; sus primeras noches en un hotel hasta que, en cuesti&oacute;n de d&iacute;as, encontr&oacute; una habitaci&oacute;n en un piso cerca de Can Misses. &ldquo;Estuve en un hotel cuatro d&iacute;as y luego encontr&eacute; una habitaci&oacute;n&rdquo;, recuerda. Pagaba 850 euros por un piso que compart&iacute;a con dos personas m&aacute;s y que costaba en total 1.200 euros. Es decir, las otras dos personas pagaban 350 euros entre las dos y le subarrendaban la otra habitaci&oacute;n a &eacute;l. El casero desconoc&iacute;a la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El trilerismo inmobiliario de la isla tiene muchas aristas. Est&aacute;n los propietarios que al socaire del mercado tensionado que hay ponen alquileres a precios desbocados, pero tambi&eacute;n quienes sufren la entrada y salida de personas de sus inmuebles mientras sus otros inquilinos se aprovechan y acaban pagando mucho menos del precio estipulado en el contrato. En un conocido portal inmobiliario digital, en estos momentos los dos pisos m&aacute;s baratos que se alquilan por la zona del ensanche de Can Misses est&aacute;n a 1.470 y 1.500 euros, respectivamente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8c4d1e9-e4fa-4af4-a4a5-8e8683ff9f0c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8c4d1e9-e4fa-4af4-a4a5-8e8683ff9f0c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8c4d1e9-e4fa-4af4-a4a5-8e8683ff9f0c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8c4d1e9-e4fa-4af4-a4a5-8e8683ff9f0c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8c4d1e9-e4fa-4af4-a4a5-8e8683ff9f0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8c4d1e9-e4fa-4af4-a4a5-8e8683ff9f0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b8c4d1e9-e4fa-4af4-a4a5-8e8683ff9f0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Manu atiende a este diario en la entrada del instituto para hablar de vivienda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Manu atiende a este diario en la entrada del instituto para hablar de vivienda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El primer piso que se oferta consta de tres habitaciones (una doble y dos individuales). Son 93 metros cuadrados con balc&oacute;n. En la oferta se especifica que el inquilino debe pagar tasa de la basura y gastos de la comunidad, pese a que son gastos que deben correr a cargo del casero. Esta oferta est&aacute; incluida en el programa de Alquiler Seguro del Govern balear que preside Marga Prohens (PP), que consiste en que la administraci&oacute;n auton&oacute;mica hace de intermediaria para facilitar que los pisos salgan al mercado inmobiliario y los propietarios tengan garant&iacute;a de pago en caso de que hubiera problemas. Una f&oacute;rmula p&uacute;blico-privada que puede terminar por sufragar con dinero p&uacute;blico intereses privados.
    </p><p class="article-text">
        El segundo piso, de 135 metros cuadrados, se alquila solo de temporada: del 1 de noviembre al 30 de abril. Consta de tres habitaciones dobles, un ba&ntilde;o, una cocina independiente y un balc&oacute;n con vistas a la ciudad. Piden un mes de fianza y otro de agencia m&aacute;s IVA. &ldquo;Ideal para empresas o particulares con temporalidad justificada&rdquo;, detalla el anuncio. El anuncio, por cierto, proh&iacute;be fumar en el interior. El incumplimiento de esta restricci&oacute;n conlleva &ldquo;al pago de la pintura total de la propiedad y limpieza extra&rdquo;. La limpieza final tambi&eacute;n se cobra cuando se abandona la vivienda: 484 euros.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Le realquilaban la habitaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        &Eacute;ste es, precisamente, el problema con el que Manu se ha encontrado tres veces. Todos los pisos en los que ha estado han sido temporales. En el primero, donde pagaba 850 euros por compartir con dos personas m&aacute;s que le subarrendaban la habitaci&oacute;n, dur&oacute; apenas dos meses. Aunque en un principio pod&iacute;a quedarse hasta abril, se march&oacute; en diciembre debido a la situaci&oacute;n en la que se encontr&oacute;. &ldquo;Tuve que hacer yo el contrato porque los que subarrendaban no quer&iacute;an&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco pudo empadronarse. &ldquo;Dec&iacute;an que ten&iacute;a que vivir un a&ntilde;o all&iacute;, pero es mentira&rdquo;. En realidad, a&ntilde;ade, el problema era otro: &ldquo;Era un subarriendo y no quer&iacute;an que el propietario lo supiera&rdquo;. Esos 850 euros que pagaba durante los meses de oto&ntilde;o e invierno, ascend&iacute;an a 1.100 euros para quienes alquilaban en primavera y verano. El piso entero se alquilaba por 1.200 euros. Es decir, una persona paga pr&aacute;cticamente el alquiler a las otras dos durante la temporada tur&iacute;stica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En su primer piso, donde no le dejaban empadronarse, Manu pagaba 850 euros por compartir con dos personas más que le subarrendaban la habitación. El piso entero se alquilaba por 1.200 euros. Es decir, él pagaba prácticamente el alquiler a las otras dos durante la temporada turística</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4573649c-9140-41ca-8ca1-b25e3bdb16d3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4573649c-9140-41ca-8ca1-b25e3bdb16d3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4573649c-9140-41ca-8ca1-b25e3bdb16d3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4573649c-9140-41ca-8ca1-b25e3bdb16d3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4573649c-9140-41ca-8ca1-b25e3bdb16d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4573649c-9140-41ca-8ca1-b25e3bdb16d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4573649c-9140-41ca-8ca1-b25e3bdb16d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El profesor mira los carteles a la entrada del instituto."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El profesor mira los carteles a la entrada del instituto.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No tard&oacute; mucho en encontrar piso una vez abandon&oacute; el anterior, pero no dur&oacute; ni dos semanas. Tambi&eacute;n estaba situado cerca de Can Misses. &ldquo;Al principio bien, pero no me hicieron contrato&rdquo;, explica. Trece d&iacute;as despu&eacute;s de instalarse, le pidieron que abandonara la vivienda. Iba a pagar 750 euros al mes. &ldquo;Me lo dijeron la noche antes de irme de vacaciones de Navidad&rdquo;, lamenta. En este caso, el piso era de la hermana de quien viv&iacute;a en el piso con &eacute;l. La situaci&oacute;n le sobrepas&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi idea era volver en enero, recoger mis cosas y marcharme a Cartagena&rdquo;, reconoce. La gincana habitacional le estaba pesando demasiado, as&iacute; que estuvo a punto de renunciar a su trabajo. Su familia le pidi&oacute; que lo intentara, as&iacute; que se dio cuatro d&iacute;as de margen, mientras viv&iacute;a en un hotel (cuyo coste era, asegura, unos 100 euros la noche). &ldquo;Es much&iacute;simo estr&eacute;s y dinero&rdquo;, se queja. El problema no es solamente &ldquo;buscar el piso&rdquo;. &ldquo;Es que el trabajo sigue adelante, tengo que seguir preparando las clases, hacer ex&aacute;menes, etc.&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        A los pocos d&iacute;as de regresar a la isla, encontr&oacute; un nuevo alquiler en la zona de la milla de oro, una de las m&aacute;s caras de Eivissa, cerca de Pach&aacute;. Hay promociones de viviendas de pisos que se venden entre 2 y 10 millones de euros. &ldquo;Volv&iacute; el 5 de enero y el 10 o el 11 ya ten&iacute;a piso&rdquo;, asegura. Ahora vive solo en un apartamento de dos habitaciones por el que paga 1.100 euros al mes. En esa zona no hay ning&uacute;n piso ofertado por debajo de 2.200 euros. El doble. Tambi&eacute;n es un alquiler de temporada. &ldquo;Estoy hasta junio&rdquo;, se&ntilde;ala. En verano no lo alquilan porque los caseros, que viven fuera, quieren disfrutar del piso en verano. Como profesor interino no cobra durante los meses de verano, as&iacute; que tampoco ten&iacute;a otra soluci&oacute;n que la de marcharse a Cartagena en julio y agosto. &ldquo;Les viene genial a los caseros porque saben que pueden alquilar su piso de septiembre a junio&rdquo;, reconoce.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora vive solo en un apartamento de dos habitaciones por el que paga 1.100 euros al mes. Es un alquiler de temporada y estará hasta junio</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Lamenta la falta de &ldquo;movimiento por la vivienda&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Manu no sabe si volver&aacute; a Eivissa en septiembre. &ldquo;En teor&iacute;a s&iacute; [me vuelven a contratar], pero no s&eacute; cu&aacute;ntas horas ser&iacute;an, ni qu&eacute; plaza. Empezar&iacute;a de cero&rdquo;, lamenta. Cuando decidi&oacute; aceptar la plaza, pens&oacute; incluso que le resultar&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil alquilar. &ldquo;Pensaba que ser&iacute;a m&aacute;s caro, pero no que no hubiera viviendas&rdquo;, admite. Comparado con la pen&iacute;nsula, le sorprendi&oacute; que &ldquo;aqu&iacute; directamente no hay pisos que se alquilen&rdquo;. &ldquo;No hay habitaciones, no hay nada, todo el mundo espera a la temporada tur&iacute;stica para alquilar&rdquo;, atestigua.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[En comparación con la Península] Aquí no hay habitaciones, no hay nada, todo el mundo espera a la temporada turística para alquilar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Manu</span>
                                        <span>—</span> Profesor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del alquiler, considera que el coste de la vida es m&aacute;s caro que en la pen&iacute;nsula. &ldquo;Hacer la compra es igual, pero bares y restaurantes, transporte y men&uacute;s son m&aacute;s caros&rdquo;. El transporte p&uacute;blico, por ejemplo, le costaba m&aacute;s de cuatro euros al d&iacute;a. &ldquo;Pago 4,20 euros diarios&rdquo;, detalla, los lunes y los mi&eacute;rcoles, cuando se desplaza de Vila a Santa Eul&agrave;ria. En realidad, el transporte p&uacute;blico es gratuito para la poblaci&oacute;n residente. Pero hace falta un requisito para conseguir esa tarjeta de transporte: el empadronamiento. Y a Manu no se lo hac&iacute;an.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/880695fb-8392-4ee1-8593-77fe01e6e9ac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/880695fb-8392-4ee1-8593-77fe01e6e9ac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/880695fb-8392-4ee1-8593-77fe01e6e9ac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/880695fb-8392-4ee1-8593-77fe01e6e9ac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/880695fb-8392-4ee1-8593-77fe01e6e9ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/880695fb-8392-4ee1-8593-77fe01e6e9ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/880695fb-8392-4ee1-8593-77fe01e6e9ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Manu llega con su patinete al instituto en el que trabaja. No puede acogerse al servicio de transporte público gratuito porque en las casas en las que ha vivido no le dejan empadronarse."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Manu llega con su patinete al instituto en el que trabaja. No puede acogerse al servicio de transporte público gratuito porque en las casas en las que ha vivido no le dejan empadronarse.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para moverse hacia la Escuela Oficial de Idiomas, opta por una alternativa m&aacute;s econ&oacute;mica y sostenible: &ldquo;Voy en patinete&rdquo;. Lo que m&aacute;s le sorprende, sin embargo, no es solo la dificultad para encontrar vivienda, sino la ausencia de movimientos sociales y asociativos. &ldquo;No hay un movimiento fuerte pese a la situaci&oacute;n&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nicolás Ribas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/manu-victima-contratos-ilegales-llego-pagar-alquiler-inquilinos-no-querian-propietario-supiera_1_13082254.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 21:04:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d892cb20-e400-4c41-8422-23bc303621b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1491912" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d892cb20-e400-4c41-8422-23bc303621b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1491912" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El 'truco' ilegal de los compañeros de piso que cobraban a Manu por una habitación: “No querían que el casero se enterase”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d892cb20-e400-4c41-8422-23bc303621b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Ibiza,Vivienda,Alquiler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Justicia frena a pilotos, capitanes de yate y militares que buscan librarse de Hacienda por trabajar en el extranjero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/justicia-frena-pilotos-capitanes-yate-militares-buscan-librarse-hacienda-trabajar-extranjero_1_13078095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/642cddd0-2dfa-437c-a988-113b3b5d0e2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Justicia frena a pilotos, capitanes de yate y militares que buscan librarse de Hacienda por trabajar en el extranjero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Balears rechaza que un piloto de Ryanair pueda beneficiarse de la exención del IRPF por volar fuera, porque su base de operaciones se encuentra en Palma. Los tribunales establecen que no basta con operar en el extranjero si la estructura laboral está anclada en España</p><p class="subtitle">La bajada de impuestos de PP y Vox a los grandes herederos deja un agujero de 290 millones de euros en Balears
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La base de operaciones se encuentra en Espa&ntilde;a y, siendo residente fiscal espa&ntilde;ol, deber&aacute; tributar a la Hacienda espa&ntilde;ola por la totalidad de sus rentas&rdquo;. Se trata de una de las conclusiones alcanzadas por el Tribunal Superior de Justicia de Balears en relaci&oacute;n a un piloto de Ryanair que reclamaba quedar exento del pago del IRPF al alegar que trabaja para una empresa con sede en Irlanda y realiza su actividad, en gran medida, en vuelos internacionales. La Justicia, sin embargo, desestima su petici&oacute;n y avala el criterio defendido por la Agencia Tributaria, cada vez m&aacute;s extendido en este tipo de resoluciones: aunque la actividad se proyecte fuera de Espa&ntilde;a, su centro de trabajo sigue estando en el aeropuerto de Palma y, en consecuencia, dentro del territorio nacional.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser un litigio aislado, el fallo, al que ha tenido acceso elDiario.es, se inserta en una l&iacute;nea cada vez m&aacute;s asentada que busca garantizar que los contribuyentes con arraigo laboral en Espa&ntilde;a tributen por el conjunto de sus rentas, incluso cuando su actividad tenga una dimensi&oacute;n claramente internacional. El conflicto, adem&aacute;s, no solo afecta a los trabajadores que operan fuera de Espa&ntilde;a, pero cuya estructura laboral o retributiva permanece anclada al pa&iacute;s. Tal como se desprende de las distintas resoluciones dictadas en esta materia, consultadas por este medio, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os -especialmente entre 2024 y 2025-, el Tribunal Supremo (TS) ha estudiado casos relativos a tripulantes de buques de la Armada desplegados en misiones en el extranjero -como operaciones de la OTAN- en los que la Justicia ha rechazado la aplicaci&oacute;n de la exenci&oacute;n pese a que el trabajo se desarrollaba en aguas internacionales. 
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n es similar a la que se aplica en el caso de los pilotos: Hacienda sostiene que el buque no supone un verdadero desplazamiento fiscal al extranjero, al considerarse bajo jurisdicci&oacute;n espa&ntilde;ola, y que no existe un beneficiario real no residente de los servicios. En la pr&aacute;ctica, el tribunal traslada la misma l&oacute;gica: no basta con trabajar fuera de Espa&ntilde;a si la estructura en la que se integra esa actividad sigue radicada en el pa&iacute;s. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54c33627-114e-42bf-9e40-f55cd20b245d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54c33627-114e-42bf-9e40-f55cd20b245d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54c33627-114e-42bf-9e40-f55cd20b245d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54c33627-114e-42bf-9e40-f55cd20b245d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54c33627-114e-42bf-9e40-f55cd20b245d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54c33627-114e-42bf-9e40-f55cd20b245d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/54c33627-114e-42bf-9e40-f55cd20b245d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="una aeronave de Ryanair momentos antes de tomar tierra en el aeropuerto de Palma"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                una aeronave de Ryanair momentos antes de tomar tierra en el aeropuerto de Palma                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La controversia pivota en torno al art&iacute;culo 7.p de la Ley del IRPF, que permite dejar exentos de impuestos hasta 60.100 euros anuales cuando el trabajo se realiza efectivamente en el extranjero. Pero la norma no es autom&aacute;tica: exige que concurran tres requisitos fundamentales &ndash;que la actividad se desarrolle fuera de Espa&ntilde;a, que el destinatario de los servicios sea una entidad no residente y que el pa&iacute;s de destino cumpla determinadas condiciones fiscales&ndash;. La clave, en la pr&aacute;ctica, est&aacute; en acreditarlos.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del piloto de Ryanair, la disputa giraba precisamente en torno a esa interpretaci&oacute;n. El trabajador defend&iacute;a que deb&iacute;a aplicarse la exenci&oacute;n por los servicios prestados en el extranjero en 2018, alegando que trabajaba para una compa&ntilde;&iacute;a con sede en Irlanda y que su actividad se desarrollaba, en gran medida, en vuelos internacionales. Pero tanto la Agencia Tributaria como el tribunal rechazan esta lectura y subrayan que no basta con operar en el extranjero si la estructura laboral permanece vinculada con Espa&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El piloto de Ryanair reclamaba que se le aplicara la exención por los servicios prestados en el extranjero, alegando que trabajaba para una compañía con sede en Irlanda y que su actividad se desarrollaba, en gran medida, en vuelos internacionales fuera de España. La Agencia Tributaria y el tribunal rechazan y subrayan que no basta con operar en el extranjero si la estructura laboral permanece vinculada a territorio nacional</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El elemento decisivo fue la base de operaciones, el lugar desde donde empieza y termina la jornada, se organizan los turnos y se asignan los vuelos. El piloto la ten&iacute;a fijada en el aeropuerto de Palma, lo que lleva al tribunal a considerar que su centro de trabajo se encontraba en Espa&ntilde;a, aunque parte de su actividad se desarrollara en vuelos internacionales. A falta de pruebas que acreditaran un traslado efectivo de esa base o que los servicios se prestaban directamente para la matriz extranjera &ndash;y no para su estructura en Espa&ntilde;a&ndash;, la Justicia concluye que debe tributar &iacute;ntegramente en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No en vano, durante a&ntilde;os, Ryanair defendi&oacute; que los conflictos laborales deb&iacute;an resolverse en Irlanda, donde cuenta con su sede formal. Sin embargo, esta estrategia qued&oacute; en gran parte desactivada tras varias sentencias del Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea (TJUE), especialmente las dictadas en 2017, en las que el alto tribunal estableci&oacute; que el elemento determinante no es la ubicaci&oacute;n jur&iacute;dica de la empresa, sino el lugar desde el que el trabajador desempe&ntilde;a habitualmente su actividad. En el caso de los tripulantes a&eacute;reos, ese criterio se identifica con la base de operaciones. Esta doctrina permiti&oacute; a pilotos y personal de cabina reclamar sus derechos ante los tribunales de los pa&iacute;ses en los que est&aacute;n destinados, consolidando un enfoque que pone el acento en la realidad laboral por encima de las estructuras societarias.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Yates de lujo y para&iacute;sos fiscales</strong></h2><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n en torno a la aplicaci&oacute;n o no art&iacute;culo 7.p de la Ley del IRPF adquiere especial relevancia en Balears, cuya econom&iacute;a es una de las m&aacute;s internacionalizadas de Espa&ntilde;a, con un peso muy elevado del turismo extranjero y de actividades vinculadas a mercados globales, lo que ha generado perfiles laborales cada vez m&aacute;s m&oacute;viles, desde tripulaciones a&eacute;reas hasta trabajadores del sector n&aacute;utico. Palma es, adem&aacute;s, una de las principales bases operativas de varias aerol&iacute;neas europeas, entre ellas Ryanair, lo que implica la presencia de numerosas tripulaciones residentes fiscales en Espa&ntilde;a pero con actividad internacional. En este contexto, la jurisprudencia insiste en la necesidad de acreditar de forma rigurosa tanto d&oacute;nde se realiza efectivamente el trabajo como qui&eacute;n es el beneficiario de los servicios.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cuestión en torno a la aplicación o no artículo 7.p de la Ley del IRPF adquiere especial relevancia en Balears, cuya economía es una de las más internacionalizadas de España, con un peso muy elevado del turismo extranjero y de actividades vinculadas a mercados globales, lo que ha generado perfiles laborales cada vez más móviles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No en vano, en una sentencia de 2022, el TSJIB analiz&oacute; la situaci&oacute;n de un capit&aacute;n de yate que trabajaba para una empresa con sede en el para&iacute;so fiscal de Guernsey y desarrollaba su actividad en aguas internacionales: la embarcaci&oacute;n se dedicaba al ch&aacute;rter para clientes privados en destinos como Francia, Italia o Grecia, una operativa habitual en un segmento, el de los yates de lujo, ampliamente presente en el archipi&eacute;lago y dirigido a clientes de alto poder adquisitivo. De hecho, el barco estaba vinculado a sociedades domiciliadas en territorios considerados para&iacute;sos fiscales, lo que refuerza el car&aacute;cter globalizado -y fiscalmente complejo- de este tipo de actividad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88d9866f-ad67-4793-8290-748b5eeb3191_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88d9866f-ad67-4793-8290-748b5eeb3191_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88d9866f-ad67-4793-8290-748b5eeb3191_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88d9866f-ad67-4793-8290-748b5eeb3191_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88d9866f-ad67-4793-8290-748b5eeb3191_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88d9866f-ad67-4793-8290-748b5eeb3191_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/88d9866f-ad67-4793-8290-748b5eeb3191_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Barcos y yates atracados en Palma en una imagen de archivo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Barcos y yates atracados en Palma en una imagen de archivo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En su sentencia, el tribunal conclu&iacute;a que, pese a esa aparente proyecci&oacute;n exterior, el capit&aacute;n, que contaba con unos ingresos mensuales de 7.000 euros, deb&iacute;a tributar en Espa&ntilde;a la totalidad de sus ingresos al considerar acreditada su residencia fiscal en las islas. El criterio determinante, por tanto, no resid&iacute;a tanto en d&oacute;nde navegaba el barco como en los v&iacute;nculos del contribuyente con Espa&ntilde;a: el propio interesado reconoci&oacute; que, cuando no estaba embarcado, viv&iacute;a en Espa&ntilde;a, donde adem&aacute;s ten&iacute;a una vivienda en propiedad y su puerto base se encontraba en Palma. 
    </p><p class="article-text">
        Con estos mimbres, la Sala entiende que concurr&iacute;an los criterios del art&iacute;culo 9 de la Ley del IRPF, que establece que una persona es residente fiscal en Espa&ntilde;a en funci&oacute;n de dos ejes principales. El primero es la permanencia, que se considera acreditada si el contribuyente permanece m&aacute;s de 183 d&iacute;as durante el a&ntilde;o natural en territorio espa&ntilde;ol, comput&aacute;ndose tambi&eacute;n las ausencias espor&aacute;dicas salvo que se demuestre la residencia fiscal en otro pa&iacute;s. El segundo es el del centro de intereses econ&oacute;micos, que atiende a d&oacute;nde se concentra la base principal o el n&uacute;cleo de las actividades econ&oacute;micas o profesionales del contribuyente, directa o indirectamente. En la pr&aacute;ctica, basta con que se cumpla uno de estos dos elementos para que Hacienda entienda que existe residencia fiscal en Espa&ntilde;a y, por tanto, la obligaci&oacute;n de tributar por la totalidad de las rentas obtenidas en todo el mundo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Justicia balear rechazó aplicar la exención en el caso de un capitán de yate residente en Palma que trabajaba para una empresa con sede en el paraíso fiscal de Guernsey y desarrollaba su actividad en aguas internacionales: alquilaba el barco a clientes con elevado poder adquisitivo para desplazarse por Francia, Italia y Grecia</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Militares desplegados en L&iacute;bano</strong></h2><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n de la jurisprudencia del TS en este sentido apunta a una aplicaci&oacute;n algo m&aacute;s flexible de la exenci&oacute;n con la finalidad de favorecer la movilidad internacional de los trabajadores, aunque sigue manteniendo l&iacute;mites bastante claros. En febrero de 2021, el Alto Tribunal estableci&oacute; que el art&iacute;culo 7.p puede aplicarse incluso cuando los desplazamientos al extranjero sean breves o no continuados, descartando la necesidad de una estancia prolongada fuera de Espa&ntilde;a. Un criterio que los magistrados han reforzado en resoluciones posteriores, en las que el Supremo ha extendido la exenci&oacute;n a perfiles como directivos o empleados desplazados a organismos internacionales e incluso a trabajos de coordinaci&oacute;n o supervisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en dos sentencias de febrero de 2026, el TS analiz&oacute; el caso de varios militares espa&ntilde;oles desplegados en el L&iacute;bano en misiones de Naciones Unidas. Pese a que los recurrentes alegaban haber trabajado durante meses en el extranjero, el Alto Tribunal rechaz&oacute; la exenci&oacute;n al entender que las retribuciones eran abonadas por el Ministerio de Defensa y no por una entidad no residente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En dos recientes sentencias, el Supremo analizó el caso de varios militares españoles desplegados en el Líbano en misiones de Naciones Unidas. Pese a que los recurrentes alegaban haber trabajado durante meses en el extranjero, el Alto Tribunal rechazó la exención al entender que las retribuciones eran abonadas por el Ministerio de Defensa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No solo eso. En sendas resoluciones, los magistrados de la Sala de lo Contencioso&ndash;Administrativo recuerdan que la Rep&uacute;blica Libanesa se encontraba, en los ejercicios analizados, dentro de la relaci&oacute;n de pa&iacute;ses y territorios calificados como para&iacute;sos fiscales, lo que excluye autom&aacute;ticamente la aplicaci&oacute;n de la exenci&oacute;n. Se trata de una lista determinada por el Real Decreto 1080/1991, de 5 de julio, que identifica aquellas jurisdicciones que, a efectos fiscales, presentan una baja o nula tributaci&oacute;n, falta de transparencia o ausencia de mecanismos efectivos de intercambio de informaci&oacute;n con la Administraci&oacute;n espa&ntilde;ola. La inclusi&oacute;n en este listado -que hist&oacute;ricamente ha incorporado territorios como Gibraltar, Islas Caim&aacute;n o Guernsey- conlleva un tratamiento fiscal m&aacute;s restrictivo y limita el acceso a beneficios como la exenci&oacute;n por trabajos realizados en el extranjero prevista en el IRPF.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f3be6002-52f5-43bb-a262-c1194d24850b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f3be6002-52f5-43bb-a262-c1194d24850b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f3be6002-52f5-43bb-a262-c1194d24850b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f3be6002-52f5-43bb-a262-c1194d24850b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f3be6002-52f5-43bb-a262-c1194d24850b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f3be6002-52f5-43bb-a262-c1194d24850b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f3be6002-52f5-43bb-a262-c1194d24850b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Foto de archivo de un militar de la misión de paz de la ONU en el Líbano "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Foto de archivo de un militar de la misión de paz de la ONU en el Líbano                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En paralelo, los Tribunales Superiores de Justicia auton&oacute;micos est&aacute;n aplicando estos criterios con matices en distintos sectores. En otra reciente sentencia, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia analiza el caso de un trabajador embarcado en un buque de la Armada en misiones internacionales y rechaza la exenci&oacute;n al no acreditarse que los servicios generasen una utilidad real para una entidad extranjera distinta de la mera participaci&oacute;n en una organizaci&oacute;n internacional. El tribunal insiste en que no basta con trabajar fuera de Espa&ntilde;a: es necesario probar que el trabajo se realiza para un destinatario extranjero concreto y que produce una ventaja efectiva para este. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Empleados del Banco de Espa&ntilde;a</strong></h2><p class="article-text">
        En cambio, otras resoluciones muestran una aplicaci&oacute;n m&aacute;s flexible cuando se cumplen esos requisitos. En una sentencia dictada el pasado mes de enero, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid estudia la pretensi&oacute;n de varios empleados del Banco de Espa&ntilde;a desplazados temporalmente al Banco Central Europeo en el marco de diversos proyectos y tareas de coordinaci&oacute;n t&eacute;cnica. En este supuesto, los trabajadores manten&iacute;an su v&iacute;nculo laboral con la instituci&oacute;n espa&ntilde;ola, pero desarrollaban parte de su actividad en el extranjero, participando en funciones que beneficiaban directamente a un organismo internacional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Otras resoluciones muestran una aplicación más flexible. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid otorgó la exención a varios empleados del Banco de España desplazados temporalmente al Banco Central Europeo al considerar que sus proyectos generan una utilidad real para una entidad no residente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Sala recoge la doctrina del Tribunal Supremo y concluye que la exenci&oacute;n prevista en el art&iacute;culo 7.p del IRPF puede aplicarse en estos casos, incluso aunque los desplazamientos no sean permanentes o se combinen con trabajo en Espa&ntilde;a. El elemento clave, seg&uacute;n el tribunal, es que los servicios se presten materialmente fuera del pa&iacute;s y generen una utilidad real para una entidad no residente, en este caso el Banco Central Europeo, con independencia de que tambi&eacute;n exista un beneficio indirecto para el empleador espa&ntilde;ol. La resoluci&oacute;n refuerza as&iacute; la idea de que la exenci&oacute;n no queda descartada por la mera existencia de v&iacute;nculos con Espa&ntilde;a, siempre que se acredite de forma suficiente la dimensi&oacute;n internacional efectiva del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El mismo tribunal aplic&oacute; en otro procedimiento judicial un matiz relevante: incluso cuando se cumplen los requisitos para aplicar la exenci&oacute;n, &eacute;sta no opera de forma autom&aacute;tica ni total, sino que debe calcularse de manera proporcional en funci&oacute;n del tiempo real de trabajo en el extranjero. Lo hizo constar en una sentencia del pasado mes de diciembre, relativa a un tripulante que trabajaba como capit&aacute;n y primer oficial en un yate con base en el extranjero y que reclam&oacute; la aplicaci&oacute;n de la exenci&oacute;n del art&iacute;culo 7.p del IRPF por trabajos realizados fuera de Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n consta en la resoluci&oacute;n, el trabajador prest&oacute; servicios durante 152 d&iacute;as en aguas internacionales y en distintos pa&iacute;ses europeos, percibiendo unos ingresos anuales superiores a 82.000 euros. En este caso, el tribunal no cuestiona que el trabajo se realizara efectivamente en el extranjero ni que la empresa empleadora fuera no residente, sino que centra el debate en el alcance de la exenci&oacute;n: por ello, rechaza que pueda aplicarse a la totalidad de los ingresos y confirma el criterio de la Agencia Tributaria, que limit&oacute; su aplicaci&oacute;n &uacute;nicamente a los d&iacute;as efectivamente trabajados fuera de Espa&ntilde;a y determin&oacute; que solo quedaban exentos unos 34.168 euros de los m&aacute;s de 82.000 percibidos. El resto deb&iacute;a tributar en Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/justicia-frena-pilotos-capitanes-yate-militares-buscan-librarse-hacienda-trabajar-extranjero_1_13078095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 21:38:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/642cddd0-2dfa-437c-a988-113b3b5d0e2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2086482" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/642cddd0-2dfa-437c-a988-113b3b5d0e2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2086482" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Justicia frena a pilotos, capitanes de yate y militares que buscan librarse de Hacienda por trabajar en el extranjero]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/642cddd0-2dfa-437c-a988-113b3b5d0e2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[IRPF,Ryanair,Hacienda,Fiscalidad,Islas Baleares,Mallorca,Palma,Impuestos,Paraísos fiscales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra en Oriente Medio amenaza con subir los elevados precios del turismo en el archipiélago balear]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/guerra-oriente-medio-amenaza-subir-elevados-precios-turismo-archipielago-balear_1_13072669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33db366d-a4ed-4a1d-8cc9-960de8b5802c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra en Oriente Medio amenaza con subir los elevados precios del turismo en el archipiélago balear"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las patronales se mantienen de momento prudentes y recuerdan que el escenario es de mucha incertidumbre, pero apuntan a que el incremento del coste del combustible puede tener repercusión en el producto que se ofrece al turista</p><p class="subtitle">El Gobierno aprobará las medidas económicas por la guerra en un Consejo de Ministros extraordinario este viernes</p></div><p class="article-text">
        El mercado tur&iacute;stico de las Balears observa con preocupaci&oacute;n la escalada del conflicto en Oriente Medio tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Ir&aacute;n. El encarecimiento del petr&oacute;leo &mdash;con el barril Brent, de referencia internacional, alcanzando la semana pasada los 120 d&oacute;lares, su m&aacute;ximo&mdash; amenaza con elevar los costes de las cadenas de suministro de las que dependen restaurantes, hoteles y otros establecimientos. Un factor especialmente sensible en un territorio insular, donde gran parte de los productos llegan por v&iacute;a mar&iacute;tima o a&eacute;rea y donde muchos negocios prev&eacute;n abrir sus puertas en abril, en una temporada que este a&ntilde;o arranca m&aacute;s tarde debido a que la Semana Santa cae en fechas muy tempranas. Para este periodo vacacional, cuando muchos turistas ya optan por viajar a las islas, tan solo los hoteleros m&aacute;s &ldquo;valientes&rdquo; y con mayor capacidad log&iacute;stica o estructuras m&aacute;s flexibles han decidido abrir sus puertas, arriesg&aacute;ndose a que la jugada les salga rentable. La apuesta es a&uacute;n m&aacute;s incierta si se tiene en cuenta el escenario global.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, los empresarios ya se preparan para afrontar el encarecimiento del combustible y no descartan que este aumento termine repercutiendo en el precio final de los productos y servicios que consumen los turistas. <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/gasto-turistas-extranjeros-salva-sector-lujo-ibiza-son-buenos-clientes-les-da-igual-precio_1_12550187.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El factor precio ya gener&oacute; tensiones durante la pasada temporada</a>, especialmente en algunos segmentos como el del lujo, donde el sector reconoce que se produjo un desequilibrio entre calidad y precio que acab&oacute; afectando a parte de la demanda. Las patronales siguen ahora con atenci&oacute;n la evoluci&oacute;n del contexto internacional y advierten de que el impacto real sobre la temporada tur&iacute;stica depender&aacute;, sobre todo, de la duraci&oacute;n del conflicto, que por el momento resulta imposible de prever.
    </p><p class="article-text">
        Si el conflicto se prolonga, es probable que los destinos m&aacute;s pr&oacute;ximos a la zona de guerra tengan mayores dificultades para recibir turistas y se produzca un trasvase hacia lugares considerados m&aacute;s seguros. Pa&iacute;ses como Egipto o Turqu&iacute;a podr&iacute;an verse especialmente afectados por este cambio de tendencia. De hecho, los operadores tur&iacute;sticos ya registran las primeras cancelaciones de viajes en la regi&oacute;n, <a href="https://elpais.com/economia/2026-03-06/el-sector-del-turismo-anticipa-un-trasvase-de-viajeros-hacia-espana-por-el-conflicto-en-oriente-proximo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n informaciones de El Pa&iacute;s</a>, y se estima que a corto plazo parte de la demanda podr&iacute;a desplazarse hacia destinos del Mediterr&aacute;neo que compiten directamente con estos mercados.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las Pitiusas: un destino seguro</strong></h2><p class="article-text">
        En ese contexto, la situaci&oacute;n podr&iacute;a beneficiar a enclaves percibidos como especialmente seguros, como Eivissa. As&iacute; lo se&ntilde;ala la presidenta de la Federaci&oacute;n Empresarial Hotelera de Eivissa y Formentera, Maria Costa, quien destaca que &ldquo;Espa&ntilde;a &mdash;igual que Italia o Portugal&mdash; aparece como un lugar seguro, est&aacute; muy alejada [del conflicto] y para los turistas europeos es muy accesible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el sector insiste en que no se trata de una circunstancia que deseen aprovechar. El presidente de la Federaci&oacute;n de la Peque&ntilde;a y Mediana Empresa de Eivissa y Formentera (PIMEEF), Alfonso Rojo, subraya que la industria tur&iacute;stica de Baleares es &ldquo;muy madura y est&aacute; saneada&rdquo;, por lo que no necesita &ldquo;desgracias&rdquo; de este tipo para atraer visitantes. Con todo, reconoce que la experiencia de crisis anteriores demuestra que algunos viajeros terminan optando por destinos percibidos como m&aacute;s estables, aunque recuerda que no se trata de destinos f&aacute;cilmente intercambiables.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los empresarios afirman que algunos viajeros terminan optando por destinos percibidos como más estables, aunque no se trata de destinos fácilmente intercambiables</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Todav&iacute;a es pronto para confirmar esta tendencia. El &uacute;ltimo informe de Mabrian, empresa espa&ntilde;ola especializada en el an&aacute;lisis del rastro digital de millones de turistas en tiempo real, apunta a que la escalada del conflicto ya empieza a alterar los flujos de viajeros. La percepci&oacute;n de inseguridad en los pa&iacute;ses del Golfo y en destinos cercanos est&aacute; provocando cambios en la demanda procedente de Estados Unidos y de algunos de los principales mercados europeos, entre ellos Alemania y Reino Unido, especialmente relevantes para el turismo pitiuso.
    </p><p class="article-text">
        En Eivissa, de hecho, ya se ha detectado un aumento del 4% en las b&uacute;squedas de vuelos desde el inicio del conflicto, seg&uacute;n datos del Sistema de Inteligencia Tur&iacute;stica (SIT) puesto en marcha recientemente por el Consell Insular. Con todo, el sector prefiere mostrarse prudente. &ldquo;A&uacute;n es pronto para saber si esto tendr&aacute; un impacto significativo en los flujos tur&iacute;sticos de Balears&rdquo;, se&ntilde;ala el vicepresidente de la Confederaci&oacute;n de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) en las Pitiusas, Jos&eacute; Antonio Rossell&oacute;, a elDiario.es.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Eivissa ya se ha detectado un aumento del 4% en las búsquedas de vuelos desde el inicio del conflicto, pero el sector prefiere mostrarse prudente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En paralelo, el conflicto tambi&eacute;n est&aacute; teniendo efectos inmediatos en el transporte a&eacute;reo internacional. El cierre del espacio a&eacute;reo en Oriente Medio tras los ataques a Ir&aacute;n ha generado caos en el tr&aacute;fico a&eacute;reo mundial y ha afectado a m&aacute;s de un centenar de residentes baleares que ten&iacute;an vuelos de regreso a Espa&ntilde;a. Aeropuertos estrat&eacute;gicos como los de Dubai, Abu Dabi, Doha o Kuwait permanecen cerrados, lo que ha obligado a numerosos viajeros a asumir estancias adicionales en hoteles y buscar alternativas para regresar a las islas.
    </p><p class="article-text">
        Entre los afectados ha habido turistas ibicencos bloqueados en Tailandia, Sud&aacute;frica o Emiratos &Aacute;rabes Unidos por la cancelaci&oacute;n de vuelos y la p&eacute;rdida de conexiones a&eacute;reas para llegar a territorio insular. Estos problemas log&iacute;sticos en el transporte &ndash;si los bombardeos se prolongan&ndash; tambi&eacute;n podr&iacute;an limitar la llegada de visitantes en sentido contrario, hacia las islas, aunque el flujo de turistas es menor desde el hemisferio Oriental.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Posible subida de los billetes a&eacute;reos</strong></h2><p class="article-text">
        De darse este supuesto de que el conflicto se prolongue, el presidente de la Agrupaci&oacute;n Empresarial de Agencias de Viajes de Baleares (AVIBA), Pedro Fiol, explica que las agencias deber&aacute;n notificar a sus clientes posibles recargos por combustible en algunos billetes de avi&oacute;n. Un suplemento que afectar&iacute;a tan s&oacute;lo a las reservas que a&uacute;n no se han emitido &mdash;es decir, aquellas que siguen en estado de reserva&mdash;, y a las que las aerol&iacute;neas pueden aplicar el incremento del carburante hasta 21 d&iacute;as antes de la fecha del vuelo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estos ajustes en el transporte, el sector da por seguro un primer impacto econ&oacute;mico derivado del aumento del precio de la energ&iacute;a, provocado por el encarecimiento del petr&oacute;leo y del gas natural. &ldquo;Esto afectar&aacute; [y ya est&aacute; afectando] a la operativa interna de las empresas&rdquo;, se&ntilde;ala el vicepresidente de la CAEB. El encarecimiento energ&eacute;tico puede trasladarse al conjunto de la econom&iacute;a a trav&eacute;s de la inflaci&oacute;n, incrementando los costes de producci&oacute;n en distintos sectores. En el caso del turismo, los m&aacute;s expuestos ser&iacute;an hoteles, transporte, restauraci&oacute;n y comercio. &ldquo;Pase lo que pase, este impacto ya se ha producido y, si no se detiene, ir&aacute; a m&aacute;s&rdquo;, advierte Rossell&oacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El encarecimiento energético puede trasladarse al conjunto de la economía a través de la inflación, incrementando los costes de producción en distintos sectores. En el caso del turismo, los más expuestos serían hoteles, transporte, restauración y comercio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El aumento del precio del combustible ya se est&aacute; trasladando a los costes del transporte, un factor cr&iacute;tico para las Pitiusas, especialmente para Formentera, donde la insularidad triple hace que la dependencia log&iacute;stica sea mayor. Seg&uacute;n la naviera Bale&agrave;ria, llenar los camiones que llegan a los puertos baleares supondr&aacute; entre 80 y 100 euros m&aacute;s por trayecto, mientras que Trasmed ha confirmado a elDiario.es un incremento del 10 al 15% en el transporte de mercanc&iacute;as, que podr&iacute;a trasladarse a los precios finales si la tendencia alcista se mantiene.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Según la naviera Baleària, llenar los camiones que llegan a los puertos baleares supondrá entre 80 y 100 euros más por trayecto, mientras que Trasmed confirma un incremento del 10 al 15% en el transporte de mercancías, que podría trasladarse a los precios finales</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Menor beneficio que otras temporadas</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las empresas isle&ntilde;as somos muy sensibles a esto, porque pr&aacute;cticamente todo llega por v&iacute;a a&eacute;rea o mar&iacute;tima&rdquo;, apunta Rojo. El aumento de los carburantes tambi&eacute;n preocupa al sector hotelero, aunque por el momento mantiene una actitud optimista. &ldquo;Est&aacute; subiendo mucho, pero podr&iacute;a favorecer los viajes de proximidad&rdquo;, a&ntilde;ade por su parte la presidenta de la Federaci&oacute;n Hotelera de las Pitiusas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está subiendo mucho [el precio del carburante], pero podría favorecer los viajes de proximidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maria Costa</span>
                                        <span>—</span> Presidenta de la Federación Empresarial Hotelera de Eivissa y Formentera
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El incremento de costes ya est&aacute; afectando la rentabilidad de muchas empresas en las Pitiusas. Algunas patronales apuntan que, en comparaci&oacute;n con a&ntilde;os anteriores, los beneficios podr&iacute;an ser menores, e incluso existe la duda de si ser&aacute; posible &ldquo;empatar&rdquo; econ&oacute;micamente con otras temporadas. La opci&oacute;n de repercutir estos costes al precio final a&uacute;n no se ha planteado de forma generalizada, debido al riesgo de afectar la demanda: &ldquo;En destinos como Eivissa, donde los precios ya son elevados, el margen de maniobra es limitado. Muchas veces no queda otra que asumir parte de los costes&rdquo;, explica Rossell&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las pymes muestran especial preocupaci&oacute;n por el posible impacto econ&oacute;mico del conflicto internacional y la llegada de una recesi&oacute;n de gran magnitud, que podr&iacute;a afectar a Espa&ntilde;a y a la Uni&oacute;n Europea (UE). No obstante, recuerdan que el turismo suele resentirse menos que otros sectores y que las vacaciones contin&uacute;an siendo una prioridad para muchas familias, aunque podr&iacute;an ajustarse los d&iacute;as de estancia o buscar opciones m&aacute;s econ&oacute;micas. La principal inquietud es que la situaci&oacute;n genere incertidumbre entre los viajeros europeos, lo que podr&iacute;a retraer la demanda incluso dentro del continente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En destinos como Eivissa, donde los precios ya son elevados, el margen de maniobra es limitado. Muchas veces no queda otra que asumir parte de los costes”, explica .</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Antonio Rosselló</span>
                                        <span>—</span> Vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) en las Pitiusas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Ayudas del Gobierno</strong></h2><p class="article-text">
        Las principales patronales del sector, la Federaci&oacute;n Empresarial de Asociaciones Territoriales de Agencias de Viajes Espa&ntilde;olas (Fetave) y la Uni&oacute;n Nacional de Agencias de Viajes (UNAV), han solicitado al Gobierno un paquete urgente de ayudas de unos 400 millones de euros para paliar el impacto del conflicto en Oriente Medio. Las organizaciones, que agrupan m&aacute;s de 5.000 puntos de venta en toda Espa&ntilde;a, plantean medidas como una l&iacute;nea extraordinaria de financiaci&oacute;n del ICO de 250 millones de euros a tipo preferente, un fondo de compensaci&oacute;n de 120 millones para cubrir p&eacute;rdidas derivadas de cancelaciones y reembolsos, as&iacute; como ERTE espec&iacute;ficos y ajustes fiscales para las agencias afectadas. Seg&uacute;n explican, la crisis no solo afecta a los destinos directamente implicados en el conflicto, sino que tambi&eacute;n est&aacute; alterando la conectividad a&eacute;rea hacia Asia, &Aacute;frica y Ocean&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, <a href="https://www.eldiario.es/politica/gobierno-aprobara-medidas-economicas-guerra-consejo-ministros-extraordinario-viernes_1_13071214.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Gobierno ha comunicado que este viernes aprobar&aacute; en un Consejo de Ministros extraordinario un plan de respuesta integral ante la guerra en Oriente Medio</a>, con medidas estructurales y coyunturales destinadas a proteger a los sectores m&aacute;s afectados por la subida de precios y a los colectivos m&aacute;s vulnerables. El Ejecutivo mantiene adem&aacute;s contactos con los grupos parlamentarios, los agentes sociales y los sectores expuestos a las consecuencias econ&oacute;micas del conflicto.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un escenario muy inestable</strong></h2><p class="article-text">
        Las patronales coinciden en que todo depender&aacute; de la evoluci&oacute;n del conflicto y de la recuperaci&oacute;n del tr&aacute;fico internacional. &ldquo;Ahora mismo una parte importante de la flota a&eacute;rea mundial no est&aacute; operando con normalidad, especialmente las compa&ntilde;&iacute;as que conectan con Asia desde Oriente Medio&rdquo;, se&ntilde;alan, por lo que el impacto final todav&iacute;a es dif&iacute;cil de prever. Desde el sector hotelero reconocen que la situaci&oacute;n es &ldquo;muy cambiante&rdquo; y que, por el momento, m&aacute;s que preocupaci&oacute;n hay &ldquo;expectaci&oacute;n&rdquo;: &ldquo;Una parte importante de nuestras reservas se suele hacer m&aacute;s adelante, as&iacute; que quiz&aacute;s esto tambi&eacute;n nos beneficie. En las pr&oacute;ximas semanas tendremos m&aacute;s informaci&oacute;n sobre qu&eacute; pasa, porque ahora mismo est&aacute; todo en el aire&rdquo;, a&ntilde;aden.
    </p><p class="article-text">
        De momento, los efectos del conflicto en Oriente Medio sobre la temporada tur&iacute;stica todav&iacute;a son una inc&oacute;gnita, a&ntilde;ade en la misma l&iacute;nea Rossell&oacute;: &ldquo;Siendo realistas, en este momento cualquier valoraci&oacute;n es muy incierta, porque esto no ha hecho m&aacute;s que empezar&rdquo;. A esta incertidumbre se suma otro factor: la Semana Santa temprana de este a&ntilde;o y muchos establecimientos est&aacute;n demorando la apertura, lo que dificulta por ahora tener datos claros sobre el comportamiento del inicio de temporada.
    </p><p class="article-text">
        El presidente del Consell d&rsquo;Eivissa, Vicent Mar&iacute;, quiso trasladar durante la feria tur&iacute;stica ITB Berl&iacute;n, la primera semana de marzo, un mensaje de &ldquo;tranquilidad&rdquo; al sector tur&iacute;stico ante la escalada del conflicto en Oriente Medio y asegur&oacute; que la situaci&oacute;n no estaba afectando a las expectativas de negocio para la isla. Sin embargo, la guerra se ha intensificado en los &uacute;ltimos d&iacute;as y es muy dif&iacute;cil determinar cu&aacute;nto se prolongar&aacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/guerra-oriente-medio-amenaza-subir-elevados-precios-turismo-archipielago-balear_1_13072669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2026 05:02:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/33db366d-a4ed-4a1d-8cc9-960de8b5802c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4556940" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/33db366d-a4ed-4a1d-8cc9-960de8b5802c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4556940" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La guerra en Oriente Medio amenaza con subir los elevados precios del turismo en el archipiélago balear]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/33db366d-a4ed-4a1d-8cc9-960de8b5802c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Turismo,Donald Trump,Guerra en Irán,Israel,Petróleo,Empresarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un restaurante de lujo despide sin avisar a 50 trabajadores en Mallorca: "Fue una locura"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/restaurante-lujo-despide-avisar-50-trabajadores-mallorca-locura_1_13045075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1d99994-c4ec-4add-8876-946a6060e120_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138654.jpg" width="4520" height="2543" alt="Un restaurante de lujo despide sin avisar a 50 trabajadores en Mallorca: &quot;Fue una locura&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Justicia da la razón a la plantilla y declara nula la extinción de sus contratos al concluir que el local, que ofrecía caviar a partir de 125 euros, cerró el negocio de forma abrupta y sin aplicar el procedimiento legal de despido colectivo</p><p class="subtitle">El gasto de turistas extranjeros salva al sector del lujo en Ibiza: “Son muy buenos clientes porque les da igual el precio”</p></div><p class="article-text">
        6 de diciembre de 2024. La ma&ntilde;ana se presenta como otra m&aacute;s en este hotel de cinco estrellas de Portals Nous, considerada la zona tur&iacute;stica m&aacute;s exclusiva de Mallorca. Sin embargo, al acudir a su puesto de trabajo en el restaurante del establecimiento, los empleados se encuentran una escena inesperada: la sociedad que explota el negocio lo ha cerrado y su interior ha sido pr&aacute;cticamente vaciado. Al cabo de un momento, la plantilla, unas 50 personas entre camareros, cocineros y personal de servicio, recibe un mensaje del consejero delegado de la empresa que los ten&iacute;a contratados: &ldquo;Hola, equipo. Escribo esto con mucho pesar para informaros de que, a pesar de todos los esfuerzos que hemos realizado, hemos tenido que tomar la dif&iacute;cil decisi&oacute;n de cesar las operaciones [...] con efecto inmediato&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Con los problemas de flujo de caja actuales, simplemente no es viable seguir adelante&rdquo;. La plantilla acaba de descubrir que la mercantil, Merchants by Five, ha cerrado de forma abrupta el restaurante y que su trabajo ha desaparecido. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue una locura, nadie sab&iacute;a nada. Todo el mundo se enter&oacute; ese mismo d&iacute;a&rdquo;, relata &Oacute;scar, uno de los empleados del hotel que vivi&oacute; el episodio desde dentro. A las afueras del espacio que antes ocupaba The Merchants by the Sea -como se llamaba el restaurante-, el trabajador recuerda que una clienta baj&oacute; a desayunar como cualquier otro d&iacute;a y se dirigi&oacute; a recepci&oacute;n: &ldquo;Pregunt&oacute; por el desayuno y le dijeron que no hab&iacute;a, que ya no se serv&iacute;a porque el restaurante hab&iacute;a cerrado&rdquo;. Fue la espita que hizo saltar las primeras alarmas. El restaurante, que gestionaba el servicio de desayunos del hotel, dej&oacute; de funcionar de un d&iacute;a para otro y oblig&oacute; al establecimiento a reorganizar sobre la marcha el servicio de restauraci&oacute;n para los hu&eacute;spedes alojados en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De repente no hab&iacute;a desayuno. Tuvimos que improvisar y hasta la recepci&oacute;n y los botones acabaron sirviendo los caf&eacute;s&rdquo;, recuerda &Oacute;scar, entonces presidente del comit&eacute; de empresa. Algunos d&iacute;as, a&ntilde;ade, el establecimiento hotelero opt&oacute; incluso por trasladar a sus hu&eacute;spedes a desayunar a un club de p&aacute;del pr&oacute;ximo. La situaci&oacute;n se volvi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s tensa cuando los responsables de Merchants by Five, vinculada al proyecto gastron&oacute;mico Five Senses Hospitality, comenzaron a llevarse los materiales. &ldquo;Ese mismo d&iacute;a empezaron a sacar cosas de all&iacute;. Mercanc&iacute;a, equipamiento&hellip; parec&iacute;a que lo estaban desvalijando&rdquo;, relata el trabajador. elDiario.es ha intentado ponerse en contacto con la empresa, pero no ha obtenido respuesta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De repente no había desayuno. Tuvimos que improvisar y hasta la recepción y los botones acabaron sirviendo los cafés&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Óscar</span>
                                        <span>—</span> Presidente el comité de empresa en el momento de los hechos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb824809-0edc-4424-980e-d636b5cdb49a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb824809-0edc-4424-980e-d636b5cdb49a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb824809-0edc-4424-980e-d636b5cdb49a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb824809-0edc-4424-980e-d636b5cdb49a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb824809-0edc-4424-980e-d636b5cdb49a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb824809-0edc-4424-980e-d636b5cdb49a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fb824809-0edc-4424-980e-d636b5cdb49a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Óscar, en las instalaciones que ocupó el restaurante Merchants by the Sea"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Óscar, en las instalaciones que ocupó el restaurante Merchants by the Sea                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La Justicia da la raz&oacute;n a la plantilla</strong></h2><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o y un mes despu&eacute;s, la Justicia ha dado la raz&oacute;n a la plantilla. El Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJIB) ha declarado nulos los despidos al concluir que la empresa Merchants by Five extingui&oacute; de facto los contratos de todos los trabajadores sin seguir el procedimiento legal previsto para un despido colectivo contemplado en el art&iacute;culo 51 del Estatuto de los Trabajadores. Es decir, cerr&oacute; el negocio y prescindi&oacute; de la plantilla sin abrir el pertinente periodo de consultas con los representantes de los trabajadores, previsto con el objetivo de negociar, durante al menos 30 d&iacute;as, posibles medidas para evitar o reducir los despidos o mejorar las condiciones de salida, como indemnizaciones o recolocaciones. La empresa tampoco justific&oacute; documentalmente las causas econ&oacute;micas que motivaban el cierre del restaurante. Simplemente ech&oacute; la persiana, extingui&oacute; los contratos de los empleados y los dio de baja de la seguridad social. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La empresa cerró el restaurante y prescindió de la plantilla sin abrir el pertinente periodo de consultas con los representantes de los trabajadores, previsto con el objetivo de negociar, durante al menos 30 días, posibles medidas para evitar o reducir los despidos o mejorar las condiciones de salida, como indemnizaciones o recolocaciones. Tampoco justificó documentalmente las causas económicas que motivaban el cierre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No solo eso. La sentencia, a la que ha tenido acceso elDiario.es, subraya que el restaurante no era un negocio aislado, sino parte de lo que la jurisprudencia laboral denomina un &ldquo;grupo patol&oacute;gico de empresas&rdquo;: aunque formalmente independientes, funcionan en la pr&aacute;ctica como una sola organizaci&oacute;n empresarial. En este caso, los trabajadores prestaban servicios para distintas mercantiles del grupo, elaboraban en la misma cocina productos para vender, servir o ser utilizados en otros centros de ocio y restauraci&oacute;n del conglomerado y contaban con una direcci&oacute;n empresarial com&uacute;n, adem&aacute;s de mantener relaciones econ&oacute;micas entre las distintas sociedades, elementos que llevan a los magistrados a extender la responsabilidad laboral a varias empresas vinculadas a Five Senses Hospitality: Merchants by Five SLU, Mediterasian by Five SL, Five Senses Lifestyle SL, Number 1 HO by Five SL, Five Senses Hospitality SL. y Five Senses Catering &amp; Events SL.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo lo anterior nos permite apreciar que estamos ante un uso abusivo de la direcci&oacute;n unitaria, pues sin forma definida se instrumentaliza este entramado societario para deslindar responsabilidades en el uso abusivo de la contrataci&oacute;n de los trabajadores, y bajo una direcci&oacute;n unitaria indescifrable y confusa, con los perjuicios que ello supone para los trabajadores en cuanto a sus condiciones de trabajo, con modificaciones impuestas del lugar de prestaci&oacute;n de servicios, horarios, identificaci&oacute;n del verdadero empleador, impidiendo recibir la formaci&oacute;n adecuada -tanto para la correcta prestaci&oacute;n de servicios, como efectos de prevenci&oacute;n de riesgos para cada centro de trabajo. Y, finalmente, incluso para eludir responsabilidades como en caso de un despido colectivo&rdquo;, subraya la sentencia dictada por la Sala de lo Social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La sentencia subraya que el restaurante no era un negocio aislado, sino parte de lo que la jurisprudencia laboral denomina un &quot;grupo patológico de empresas&quot;: aunque formalmente independientes, funcionan en la práctica como una sola organización empresarial</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El tribunal se apoya en varias sentencias del Tribunal Supremo que establecen que un grupo deja de ser una organizaci&oacute;n empresarial neutra o leg&iacute;tima cuando sus sociedades funcionan en la pr&aacute;ctica como una sola estructura para eludir responsabilidades laborales, pasando a convertirse en un instrumento para cometer fraude o abuso de derecho.
    </p><h2 class="article-text"><strong>De Londres a Mallorca</strong></h2><p class="article-text">
        Tras el grupo Five Senses se encuentran los empresarios Edgar Lagassi, Andrius Kulbokas y Mariusz Szymecki, quienes han desarrollado buena parte de su carrera en el sector de la restauraci&oacute;n de lujo en Londres antes de trasladar su proyecto a Mallorca. All&iacute; trabajaron en restaurantes y clubes privados de alto nivel vinculados al ocio y la hosteler&iacute;a de gama alta, un entorno que en la &uacute;ltima d&eacute;cada ha servido de escuela para numerosos empresarios del sector gastron&oacute;mico internacional. Tras esa etapa en Reino Unido, los tres socios impulsaron en Palma un proyecto orientado a crear conceptos gastron&oacute;micos vinculados al turismo <em>premium</em> y a hoteles <em>boutique,</em> abriendo en 2020 el restaurante The Merchants&ndash;Steak &amp; Grill, situado en el hotel Palacio Can Marqu&eacute;s, en el casco hist&oacute;rico de Palma, y dirigido al turismo internacional y a una clientela de alto poder adquisitivo. Tambi&eacute;n cuentan con el restaurante Canela, el asi&aacute;tico KOH Palma, el espacio gastron&oacute;mico Wineing o el Beatnik. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be793ff1-1c45-4f6a-b403-8d3a1ca3cf1d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be793ff1-1c45-4f6a-b403-8d3a1ca3cf1d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be793ff1-1c45-4f6a-b403-8d3a1ca3cf1d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be793ff1-1c45-4f6a-b403-8d3a1ca3cf1d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be793ff1-1c45-4f6a-b403-8d3a1ca3cf1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be793ff1-1c45-4f6a-b403-8d3a1ca3cf1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/be793ff1-1c45-4f6a-b403-8d3a1ca3cf1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Parte del espacio que ocupó el antiguo restaurante"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Parte del espacio que ocupó el antiguo restaurante                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Caviar a 125 euros y wagyu a 180</strong></h2><p class="article-text">
        En Portals Nous, Five Sense present&oacute; The Merchants by the Sea como la versi&oacute;n costera de The Merchants. Abri&oacute; sus puertas en 2024 con una carta que reflejaba su apuesta por un p&uacute;blico con alto poder adquisitivo: caviar Oscietra a partir de 125 euros, wagyu japon&eacute;s por 180, torres de marisco por 140 euros y botellas de champ&aacute;n que superaban los 500 euros. La apuesta respond&iacute;a a una tendencia creciente en destinos tur&iacute;sticos como Mallorca, donde hoteles y empresas gastron&oacute;micas externalizan su restauraci&oacute;n a grupos que suelen crear sociedades distintas para cada proyecto o establecimiento, lo que permite separar la gesti&oacute;n de cada negocio y limitar riesgos empresariales. Apenas unos meses despu&eacute;s, The Merchants by the Sea cesaba por completo su actividad sin m&aacute;s explicaci&oacute;n que un mensaje de texto. Pese al conflicto laboral y el cese de la actividad, la web del establecimiento sigue activa y en ella puede leerle: &ldquo;Cerrado por temporada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Rafa Huete, representante de UGT que particip&oacute; en el caso, recuerda que el sindicato se enter&oacute; de lo ocurrido cuando recibi&oacute; una llamada de &Oacute;scar. &ldquo;Me llam&oacute; y me dijo: 'Vente para ac&aacute;, que tenemos un problema con los trabajadores'&rdquo;, relata. Cuando lleg&oacute; al establecimiento se encontr&oacute; con decenas de empleados del restaurante sentados en las escaleras del hotel. &ldquo;Hab&iacute;a unas 35 personas all&iacute; porque les hab&iacute;an cerrado las puertas y no pod&iacute;an entrar a trabajar&rdquo;. Sin embargo, los trabajadores ya sospechaban que algo estaba pasando: en recepci&oacute;n hab&iacute;an visto entrar a primera hora a varias personas que cargaban cajas en una furgoneta: &ldquo;Estaban sacando todo: la vajilla, el material&hellip; hasta la lechuga de las neveras&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9e5abb-16c0-4300-b638-d59add830e6c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9e5abb-16c0-4300-b638-d59add830e6c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9e5abb-16c0-4300-b638-d59add830e6c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9e5abb-16c0-4300-b638-d59add830e6c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9e5abb-16c0-4300-b638-d59add830e6c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9e5abb-16c0-4300-b638-d59add830e6c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb9e5abb-16c0-4300-b638-d59add830e6c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="José Huete conversa con Óscar"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                José Huete conversa con Óscar                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Los dejaron a su suerte sin ning&uacute;n tipo de explicaci&oacute;n&rdquo;, lamenta Huete, responsable del departamento de Servicios, Movilidad y Consumo (SMC) de UGT en Calvi&agrave;. Tras aquel episodio, el sindicato mantuvo una reuni&oacute;n con los trabajadores para decidir c&oacute;mo actuar y decidieron denunciar. Para el representante sindical, el cierre del negocio y el despido de la plantilla se produjeron sin transparencia por parte de la empresa y dejaron a los trabajadores en una situaci&oacute;n de gran incertidumbre. Sin embargo, el paso del tiempo ha cambiado la situaci&oacute;n de muchos afectados. Algunos de ellos comenzaron a trabajar en otros lugares y, ahora, el propio hotel que subcontrat&oacute; los servicios del restaurante, The Donna Portals, se encuentra conversando en la actualidad con algunos de los antiguos trabajadores para que puedan cubrir el servicio de restauraci&oacute;n tras la desaparici&oacute;n del restaurante externalizado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros, Jaime Reina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/restaurante-lujo-despide-avisar-50-trabajadores-mallorca-locura_1_13045075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 05:01:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f1d99994-c4ec-4add-8876-946a6060e120_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138654.jpg" length="2932806" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f1d99994-c4ec-4add-8876-946a6060e120_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138654.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2932806" width="4520" height="2543"/>
      <media:title><![CDATA[Un restaurante de lujo despide sin avisar a 50 trabajadores en Mallorca: "Fue una locura"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f1d99994-c4ec-4add-8876-946a6060e120_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138654.jpg" width="4520" height="2543"/>
      <media:keywords><![CDATA[Restaurantes,Restauración,Hoteles,Turismo,Turistas,Despidos,Despido improcedente,Trabajadores,Hostelería,Tribunales,Conflictos laborales,Derechos laborales,Islas Baleares,Mallorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adiós a la histórica industria lechera de Mallorca: Damm comunica a los trabajadores el cierre de Agama]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/adios-historica-industria-lechera-mallorca-damm-comunica-trabajadores-cierre-agama_1_13037670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d643c5f-7235-443b-8929-71cb00a47d5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137835.jpg" width="1920" height="1080" alt="Adiós a la histórica industria lechera de Mallorca: Damm comunica a los trabajadores el cierre de Agama"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Nos hemos volcado con la empresa. Hay personas que entraron con 18 años y se iban a jubilar aquí. Es un oficio que se va a perder", lamentan sus empleados, quienes habían planteado dejar Agama en manos de la plantilla y dar continuidad a la marca bajo un modelo cooperativo</p><p class="subtitle">Los trabajadores, al rescate de la última industria lechera de Mallorca: “Agama es la memoria viva de obreros y payeses”
</p></div><p class="article-text">
        El Grupo Damm ha comunicado este martes a la plantilla su intenci&oacute;n de cerrar en 2026 la hist&oacute;rica industria l&aacute;ctea mallorquina Agama, aunque sin concretar una fecha definitiva para el cese de la actividad. El anuncio llega meses despu&eacute;s de que la cervecera comunicase que dejar&iacute;a de comprar leche a las tres vaquer&iacute;as mallorquinas que distribuyen a Agama, una decisi&oacute;n que ya encendi&oacute; todas las alarmas entre trabajadores y ganaderos.
    </p><p class="article-text">
        La compa&ntilde;&iacute;a ha trasladado a la representaci&oacute;n legal de los trabajadores el inicio de un procedimiento de despido colectivo conforme a la normativa vigente, aunque asegura que trabaja en un plan de recolocaci&oacute;n para los 16 empleados de la planta de Palma en distintas empresas del grupo con el objetivo de minimizar el impacto laboral. Los empleados, por su parte, han lamentado la decisi&oacute;n adoptada, aunque admiten con resignaci&oacute;n que se trata de un anuncio que &ldquo;se ve&iacute;a venir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos meses, los trabajadores han trabajado en una propuesta que consideraban viable: <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/trabajadores-rescate-historica-industria-lechera-mallorca-agama-memoria-viva-obreros-payeses_1_12755025.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dejar Agama en manos de la plantilla </a>mediante un puente financiero de 1,2 millones de euros, equivalente a los fondos p&uacute;blicos que Damm debe devolver si cesa su actividad, y que los trabajadores propon&iacute;an reinvertir en dar continuidad a la marca bajo un modelo cooperativo. Sin embargo, el delegado de Personal y Prevenci&oacute;n de CCOO de Agama, Jes&uacute;s &Aacute;vila, lamenta que no ha habido reuniones conjuntas que permitieran hacer realidad la propuesta, lo que ha impedido construir y defender adecuadamente la iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; es inviable&rdquo;, recrimina &Aacute;vila en declaraciones a elDiario.es, convencido de que hab&iacute;a f&oacute;rmulas para intentar sostener el proyecto. En esta l&iacute;nea, lamenta la falta de respuesta por parte de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural en las &uacute;ltimas semanas, asegurando que se ha trabajado en la f&oacute;rmula de una empresa p&uacute;blico-privada que permitiera reforzar la cadena de valor y sostener las explotaciones lecheras vinculadas a la industria. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos hemos volcado con la empresa. Hay personas que entraron con 18 a&ntilde;os y se iban a jubilar aqu&iacute;. Es un oficio que se va a perder&rdquo;, incide, ilustrando el impacto que supone el cierre de una marca que durante d&eacute;cadas ha formado parte de la memoria colectiva obrera y campesina de Mallorca. En cuanto a los ERE, &Aacute;vila se&ntilde;ala que algunos trabajadores podr&iacute;an acogerse a las recolocaciones ofrecidas, aunque advierte de que el expediente podr&iacute;a ser impugnado.
    </p><p class="article-text">
        Desde el grupo, por su parte, atribuyen el cierre al incremento sostenido de los costes de producci&oacute;n, la ca&iacute;da del consumo de marcas de mayor precio y las dificultades log&iacute;sticas derivadas de la insularidad, lo que, aseguran, ha erosionado la competitividad de la industria local y ha impactado de forma directa en la inviabilidad econ&oacute;mica de Agama tras 10 a&ntilde;os de gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los elementos clave, seg&uacute;n se&ntilde;alan fuentes de Damm a Europa Press, es la estructura del mercado: el precio del litro de leche de kil&oacute;metro cero -con origen en Mallorca- es aproximadamente un 50% superior al de la marca blanca y un 18% m&aacute;s caro que la marca de fabricante l&iacute;der, ambas procedentes de la Pen&iacute;nsula. Como consecuencia, m&aacute;s del 95% de la leche que se consume actualmente en Mallorca procede de fuera de la isla, lo que ha ido arrinconando a la producci&oacute;n local.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; pueblo se permite cerrar su industria lechera?&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        En 2017, Agama fue adquirida por el grupo cervecero y, tras a&ntilde;os de subidas y bajadas, el pasado 26 de septiembre la empresa comunic&oacute; a las tres vaquer&iacute;as de Mallorca que abastecen a la marca su intenci&oacute;n de dejar de comprarles leche a partir de diciembre de 2026. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pueblo se permite cerrar su industria lechera? Si cierra Agama, ser&aacute; un atentado contra la soberan&iacute;a alimentaria de Balears&rdquo;, recriminan entonces las asociaciones que representan a los payeses de Mallorca. 
    </p><p class="article-text">
        La empresa asegura haber intentado revertir esta tendencia promoviendo el consumo de producto local y apoyando al sector primario, invirtiendo m&aacute;s de ocho millones de euros en la modernizaci&oacute;n y digitalizaci&oacute;n de la f&aacute;brica de Palma, mejorando la eficiencia y sostenibilidad de la cadena productiva. Sin embargo, tras una d&eacute;cada de gesti&oacute;n, el grupo considera que el proyecto ha dejado de ser viable econ&oacute;micamente.
    </p><p class="article-text">
        Agama naci&oacute; en 1958 como una asociaci&oacute;n de productores locales con el objetivo de industrializar la leche mallorquina, pasteurizarla y distribuirla bajo una marca reconocida. El <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-artistas-desenfreno-urbanistico-evolucion-turistica-mallorca-e-ibiza_1_9613860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">boom tur&iacute;stico registrado en la mayor de las Balears</a>, el incremento de la poblaci&oacute;n y la modernizaci&oacute;n de la agricultura generaron el contexto perfecto para poner en marcha una cooperativa que integrase producci&oacute;n, recogida y distribuci&oacute;n, de modo que los ganaderos de distintas zonas de la isla decidieron unirse para impulsar una industria que asegurara precios estables y control sanitario. Agama trajo consigo la tecnificaci&oacute;n del proceso (centrifugado, pasteurizaci&oacute;n, envasado en botella de vidrio) y la centralizaci&oacute;n de la recogida, convirti&eacute;ndose en un s&iacute;mbolo de modernizaci&oacute;n del campo mallorqu&iacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/adios-historica-industria-lechera-mallorca-damm-comunica-trabajadores-cierre-agama_1_13037670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 18:07:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0d643c5f-7235-443b-8929-71cb00a47d5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137835.jpg" length="324925" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0d643c5f-7235-443b-8929-71cb00a47d5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137835.jpg" type="image/jpeg" fileSize="324925" width="1920" height="1080"/>
      <media:title><![CDATA[Adiós a la histórica industria lechera de Mallorca: Damm comunica a los trabajadores el cierre de Agama]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0d643c5f-7235-443b-8929-71cb00a47d5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137835.jpg" width="1920" height="1080"/>
      <media:keywords><![CDATA[Estrella Damm,Empresas,ERE,Leche,Industria láctea,Cooperativas agroalimentarias,Industria agroalimentaria,Productos lácteos,Agricultura,Explotaciones ganaderas,Islas Baleares,Mallorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El paro baja un 7% en febrero en Balears y la Seguridad Social suma 13.529 afiliados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/paro-baja-7-febrero-balears-seguridad-social-suma-13-529-afiliados_1_13035566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f7a768e-84e2-494a-a50e-4aab79c648c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El paro baja un 7% en febrero en Balears y la Seguridad Social suma 13.529 afiliados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sectores con más desempleados fueron Servicios y Construcción, mientras que los sectores con menos parados fueron Agricultura e Industria</p><p class="subtitle">Los empresarios de Ibiza y Formentera se convierten en caseros para contratar empleados: “Me duele la situación”
</p></div><p class="article-text">
        El paro registrado en las oficinas de los servicios p&uacute;blicos de empleo baj&oacute; en 706 personas en febrero en Balears en relaci&oacute;n al mes anterior (-2,52%) y en 2.068 personas en relaci&oacute;n al segundo mes del a&ntilde;o pasado (-7,03%) y se sit&uacute;a en los 27.339 parados, seg&uacute;n datos publicados este martes por el Ministerio de Trabajo y Econom&iacute;a Social.
    </p><p class="article-text">
        En febrero, los sectores con m&aacute;s parados son Servicios (20.357 con 862 menos que en diciembre), Construcci&oacute;n (3.095 con 7 m&aacute;s), mientras que los sectores con menos desempleados son Agricultura (330 y 23 menos) e Industria (1.187 y 22 parados menos).
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a sexos, de los 27.339 desempleados registrados en febrero, 15.560 fueron mujeres y 11.779, hombres. El paro entre los j&oacute;venes menores de 25 a&ntilde;os se situ&oacute; en 3.697 personas de los cuales 2.024 son hombres y 1.673 son mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En el segundo mes del a&ntilde;o, el paro entre los extranjeros se situ&oacute; en 6.173 personas tras bajar un 6,71% respecto a enero y un 4,50% en comparaci&oacute;n con el a&ntilde;o anterior.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Contrataci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        En febrero se registraron 22.553 contratos en Balears, un 5,45% menos que el a&ntilde;o anterior. De todos ellos, 15.514 fueron contratos indefinidos (-2,60%) y 7.039, contratos temporales (un 11,19% menos).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el archipi&eacute;lago registr&oacute; en el pasado mes de febrero 505.280 afiliados a la Seguridad Social, 13.529 m&aacute;s que el mes anterior (+2,75%), seg&uacute;n los datos hechos p&uacute;blicos este martes por el Ministerio de Inclusi&oacute;n, Seguridad Social y Migraciones.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos interanuales, la afiliaci&oacute;n en la Comunidad Aut&oacute;noma se ha incrementado en 9.742 trabajadores respecto a febrero de 2025, un 1,97% m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En Balears, el r&eacute;gimen general de la Seguridad Social cuenta con 401.866 cotizantes, de los cuales 7.874 est&aacute;n registrados como trabajadores del hogar y 2.266 como trabajadores agrarios. Adem&aacute;s, hay 101.550 personas inscritas en el r&eacute;gimen de aut&oacute;nomos y 1.864 en el de trabajadores del mar.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en febrero hab&iacute;a en el archipi&eacute;lago balear 122 trabajadores en expedientes de regulaci&oacute;n temporal de empleo (ERTE), 61 mujeres y 61 hombres.
    </p><p class="article-text">
        En el conjunto de Espa&ntilde;a, el n&uacute;mero de afiliados a la Seguridad Social ha sido de 21.670.636 afiliados medios. El mercado laboral ha sumado 474.482 trabajadores en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, 97.004 solo en el &uacute;ltimo mes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/paro-baja-7-febrero-balears-seguridad-social-suma-13-529-afiliados_1_13035566.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 11:05:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0f7a768e-84e2-494a-a50e-4aab79c648c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="414298" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0f7a768e-84e2-494a-a50e-4aab79c648c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="414298" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El paro baja un 7% en febrero en Balears y la Seguridad Social suma 13.529 afiliados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0f7a768e-84e2-494a-a50e-4aab79c648c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Paro,Desempleo,Trabajo,Trabajadores,Sector servicios,Contratación,Seguridad Social,Mercado laboral,Islas Baleares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los empresarios de Ibiza y Formentera se convierten en caseros para contratar empleados: “Me duele la situación”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/empresarios-ibiza-formentera-convierten-caseros-contratar-empleados-duele-situacion_1_13033848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/183a8153-d11c-4cd9-8215-fb724ba5f889_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137759.jpg" width="4364" height="2455" alt="Los empresarios de Ibiza y Formentera se convierten en caseros para contratar empleados: “Me duele la situación”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alfonso Rojo, presidente de la pequeña y mediana empresa, explica que se organizan desde hace años para alquilar pisos y sitúa la generalización del problema de la vivienda en el alquiler turístico ilegal y los subalquileres. “Es injusto que como sociedad permitamos esto”, lamenta</p><p class="subtitle">“Trabajaba sin declarar por 3,14 euros la hora”: la precariedad de la hostelería en Menorca</p></div><p class="article-text">
        La crisis de vivienda como consecuencia de la gentrificaci&oacute;n urban&iacute;stica tiene singularidades propias en Eivissa y Formentera que no existen o son residuales en otras regiones del territorio nacional. Desde hace unos a&ntilde;os, la patronal de la Petita i Mitjana Empresa d&rsquo;Eivissa i Formentera (PIMEEF), que aglutina a unas 1.500 empresas de ambas islas, se ha convertido en una especie de &ldquo;avalista&rdquo; para garantizar que sus trabajadores tengan una vivienda digna en la que vivir. Es una realidad contemplada tambi&eacute;n &ndash;en algunos casos&ndash; por las empresas p&uacute;blicas. El <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/agonia-parador-ibiza-proyecto-faraonico-acumula-27-millones-gasto-decadas-atraso_1_12879193.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parador de Ibiza</a> &ndash;que depende del Ministerio de Industria y Turismo&ndash; destinar&aacute; 25 de las 66 habitaciones del hotel para sus trabajadores y trabajadoras, como se&ntilde;alan fuentes del Ministerio.
    </p><p class="article-text">
        La patronal de la peque&ntilde;a y mediana empresa da empleo a 8.000 trabajadores en oto&ntilde;o e invierno, una cifra que aumenta hasta los 13.000 empleados cuando llega la temporada tur&iacute;stica. La f&oacute;rmula es la siguiente: la patronal se encarga de alquilar directamente pisos como asociaci&oacute;n empresarial, que a su vez destina a quienes no pueden lidiar ante las condiciones abusivas a las que se enfrentan debido a un mercado desbocado. El a&ntilde;o pasado, el 35% de las empresas asociadas proporcionaban alojamiento propio para sus trabajadores o alquilaban pisos que pon&iacute;an a su disposici&oacute;n, seg&uacute;n datos de la patronal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El año pasado, el 35% de las empresas asociadas proporcionaban alojamiento propio para sus trabajadores o alquilaban pisos que ponían a su disposición</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Alfonso Rojo, presidente de la PIMEEF, es un empresario con muchas d&eacute;cadas de experiencia en el sector de la alimentaci&oacute;n, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha redoblado sus cr&iacute;ticas tanto ante la inacci&oacute;n pol&iacute;tica como contra la especulaci&oacute;n ilimitada.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Hace cu&aacute;nto tiempo que ofrecen esta &ldquo;soluci&oacute;n&rdquo; (parche) a sus trabajadores?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En primer lugar, hay que decir que los problemas de vivienda se agravan en Formentera por la triple insularidad, que en Eivissa es doble. Si un empresario alquila un piso por 1.500 euros &ndash;para luego alquilarlo a sus trabajadores&ndash;, en Formentera podemos hablar de 2.400 euros.
    </p><p class="article-text">
        En el mes de febrero, el precio de la vivienda de segunda mano ha aumentado un 0,5% respecto al mes anterior, as&iacute; como un 9,9% en relaci&oacute;n al mismo mes del a&ntilde;o anterior, seg&uacute;n los datos de un portal inmobiliario. En cuanto al alquiler, el precio ha subido un 7,9% en febrero respecto al mismo mes del a&ntilde;o anterior, como recoge otra conocida empresa del sector. Los datos apuntan a que el metro cuadrado est&aacute; en torno a los 19,5 euros. Es decir, cerca de 1.600 euros por un piso de 80 metros cuadrados. Sin embargo, en los portales inmobiliarios citados, por ese precio o debajo solo hay 66 pisos en alquiler ahora mismo. Todos son de temporada. No parece haber soluci&oacute;n para ambas islas hasta que se aborde la turistificaci&oacute;n desde su ra&iacute;z.
    </p><p class="article-text">
        Rojo conoce la evoluci&oacute;n tur&iacute;stica al dedillo y sabe demasiado bien cu&aacute;les son los principales problemas que arrastran las dos islas que est&aacute;n m&aacute;s al sur del archipi&eacute;lago balear. Empieza a enumerar qu&eacute; es lo que puede ofrecer cada empresa a sus trabajadores, como complemento relacionado con el servicio que ofrece a sus clientes. Un hotel puede ofrecer (y lo hac&iacute;a hist&oacute;ricamente) alojamiento a sus trabajadores. Un restaurante puede ofrecer al menos una comida por d&iacute;a trabajado, durante el descanso entre turno y turno. Un taller mec&aacute;nico puede ofrecer alg&uacute;n tipo de reparaci&oacute;n de su veh&iacute;culo. &ldquo;Hay sectores muy concretos que pueden ofrecer esas actividades&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace un tiempo el sector de la restauraci&oacute;n, detalla el empresario, tambi&eacute;n empez&oacute; a ofrecer vivienda a sus trabajadores, sobre todo cuando necesitaba mucha mano de obra de fuera. &ldquo;Esta situaci&oacute;n ya se ha generalizado&rdquo;, analiza el portavoz de la patronal. &ldquo;Hemos detectado que antes de la pandemia, en 2018 y 2019, los trabajadores de temporada ya ten&iacute;an muchos problemas para alquilar una vivienda&rdquo;, asegura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/547597b7-13b3-4207-ba1d-88c85c56c2b8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/547597b7-13b3-4207-ba1d-88c85c56c2b8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/547597b7-13b3-4207-ba1d-88c85c56c2b8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/547597b7-13b3-4207-ba1d-88c85c56c2b8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/547597b7-13b3-4207-ba1d-88c85c56c2b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/547597b7-13b3-4207-ba1d-88c85c56c2b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/547597b7-13b3-4207-ba1d-88c85c56c2b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alfonso Rojo, presidente de PIMEEF, en su despacho de Frutas La Palentina."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alfonso Rojo, presidente de PIMEEF, en su despacho de Frutas La Palentina.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Rojo detalla que ese problema se empieza a intensificar como consecuencia del alquiler tur&iacute;stico ilegal. &ldquo;Viviendas que no ten&iacute;an licencia, pero se alquilaban a turistas&rdquo;, afirma. Cabe se&ntilde;alar que Eivissa es la &uacute;nica isla de las cuatro que proh&iacute;be totalmente el alquiler tur&iacute;stico en viviendas plurifamiliares. Es decir, en pisos que forman parte de un bloque residencial. Las excepciones son las casas, normalmente en el campo, si disponen de una licencia que debe otorgar el Consell Insular, adem&aacute;s de los bloques enteros de apartamentos vacacionales, que tambi&eacute;n est&aacute;n regulados. El resto de islas limita, pero no proh&iacute;be.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Eivissa es la única isla de las cuatro que prohíbe totalmente el alquiler turístico en viviendas plurifamiliares. Es decir, en pisos que forman parte de un bloque residencial. Las excepciones son las casas, normalmente en el campo, además de los bloques enteros de apartamentos vacacionales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para dar una imagen general sobre la situaci&oacute;n, apunta a una evidencia: las peque&ntilde;as empresas, al tener menos de 50 trabajadores, tienen un funcionamiento en el que hay m&aacute;s cercan&iacute;a entre empleados, cargos medios y jefes. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es lo que pasa? Que te enteras de sus problemas. Te das cuenta de que un piso que antes se alquilaba por 800 euros ha pasado a costar 1500. La gente ya no puede acceder a esas condiciones&rdquo;, valora Rojo. Las dificultades aumentan tambi&eacute;n para los trabajadores extranjeros, aunque su situaci&oacute;n est&eacute; regularizada en Espa&ntilde;a y cuenten con un permiso de trabajo. &ldquo;Tenemos trabajadores senegaleses, colombianos o argentinos que llevan entre seis y ocho a&ntilde;os trabajando con nosotros. Pues normalmente los propietarios suelen ser reticentes a alquilar&rdquo;, lamenta el empresario.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenemos trabajadores senegaleses, colombianos o argentinos que llevan entre seis y ocho años trabajando con nosotros. Pues normalmente los propietarios suelen ser reticentes a alquilar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfonso Rojo</span>
                                        <span>—</span> Presidente de la PIMEEF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Dificultades para cerrar la plantilla</strong></h2><p class="article-text">
        El Parador de Turismo de Ibiza &ndash;situado en Dalt Vila, en pleno coraz&oacute;n del centro hist&oacute;rico, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco&ndash; abrir&aacute; sus puertas la semana que viene: el 10 de marzo. Es un complejo hotelero que pertenece a la cadena p&uacute;blica estatal: un establecimiento de 66 habitaciones, de las cuales 41 se destinar&aacute;n a los clientes y 25 a sus trabajadores. Fuentes del Parador responden a este diario que el dato concreto de los trabajadores alojados en el hotel &ldquo;depender&aacute; de la demanda&rdquo;. Es decir, de su ocupaci&oacute;n. Las obras empezaron en 2008, aunque se han ido retrasando debido a sucesivos problemas, sobre todo relacionados con los descubrimientos de restos arqueol&oacute;gicos, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/agonia-parador-ibiza-proyecto-faraonico-acumula-27-millones-gasto-decadas-atraso_1_12879193.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como inform&oacute; este diario</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Parador de Turismo de Ibiza, de 66 habitaciones, dedicará 41 a los clientes y 25 a sus trabajadores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En lo que se refiere al personal, Turespa&ntilde;a &ndash;el organismo p&uacute;blico que depende del Ministerio&ndash; tuvo problemas al principio para cerrar su plantilla. En mayo de 2025, solo consigui&oacute; cubrir 17 de los 41 puestos de trabajo, tras haber lanzado una Oferta de Empleo P&uacute;blico. Sin embargo, fuentes de la Secretar&iacute;a de Estado de Turismo se&ntilde;alaron a finales de a&ntilde;o que se estaban confirmando todas las incorporaciones &ndash;algunas de ellas en puestos clave&ndash; y que se estaba ajustando el personal definitivo a las necesidades operativas de cara a la apertura durante el mes de marzo.
    </p><p class="article-text">
        El Parador de Ibiza se inaugur&oacute; el 23 de febrero, aunque hasta el 10 de marzo no acoger&aacute; a hu&eacute;spedes entre sus paredes y habitaciones. Las obras han tenido un coste final de 43,2 millones de euros, debido a los descubrimientos arqueol&oacute;gicos, que ha supuesto &ldquo;una de las mayores excavaciones arqueol&oacute;gicas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en Espa&ntilde;a&rdquo;, adem&aacute;s de &ldquo;la rehabilitaci&oacute;n de patrimonio hist&oacute;rico de Dalt Vila, que ahora se abrir&aacute; al p&uacute;blico gracias a su musealizaci&oacute;n en un centro de interpretaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No ser&aacute; un parador m&aacute;s, ser&aacute; el primero que se abre en Balears y su apertura lo convertir&aacute; adem&aacute;s en una de las grandes joyas de la red de Paradores en Espa&ntilde;a&rdquo;, destac&oacute; Rosario S&aacute;nchez, secretaria de Estado de Turismo, que a&ntilde;adi&oacute; que, por sus caracter&iacute;sticas, &ldquo;este establecimiento ser&aacute; un nuevo referente tur&iacute;stico, patrimonial de la isla y abrir&aacute; con una clara vocaci&oacute;n de fomentar este inter&eacute;s en Ibiza y atraer un turismo cultural respetuoso con el entorno y el legado hist&oacute;rico&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94949de6-047c-451a-8c65-461950ba5242_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94949de6-047c-451a-8c65-461950ba5242_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94949de6-047c-451a-8c65-461950ba5242_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94949de6-047c-451a-8c65-461950ba5242_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94949de6-047c-451a-8c65-461950ba5242_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94949de6-047c-451a-8c65-461950ba5242_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/94949de6-047c-451a-8c65-461950ba5242_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Parador de Ibiza desde el aire."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Parador de Ibiza desde el aire.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Rojo: &ldquo;Nuestros trabajadores tienen dificultades&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Pese a que hace a&ntilde;os que empresarios de diferentes sectores ofrecen o buscan viviendas para sus trabajadores, fue en 2022, cuando el pa&iacute;s estaba saliendo de la pandemia de coronavirus, cuando PIMEEF se organiz&oacute; como patronal de la peque&ntilde;a y mediana empresa para hacer un llamamiento. &ldquo;Nos estamos encontrando con que nuestros trabajadores tienen dificultades para alquilar. Si usted tiene el piso vac&iacute;o, nos interesa alquilarlo&rdquo;, fue el anuncio. &ldquo;Recibimos casi medio centenar de llamadas de gente que ten&iacute;a pisos vac&iacute;os y estaba dispuesta a alquilar el suyo a una empresa&rdquo;, atestigua el presidente de la patronal.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2022, la patronal puso un anuncio: &#039;Nos estamos encontrando con que nuestros trabajadores tienen dificultades para alquilar. Si usted tiene el piso vacío, nos interesa alquilarlo&#039;. &#039;Recibimos casi medio centenar de llamadas de gente que tenía pisos vacíos y estaba dispuesta a alquilar el suyo a una empresa&#039;, atestigua el presidente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n este peque&ntilde;o empresario, una de las razones es que a ojos de los caseros las empresas ofrecen &ldquo;mayor seguridad jur&iacute;dica&rdquo;. &ldquo;Alquilo mi piso a una empresa que conozco desde hace 20 a&ntilde;os y de la cual me f&iacute;o&rdquo;, es el razonamiento, indica Rojo. Esto ha generado tambi&eacute;n m&aacute;s tranquilidad entre los empleados que se han podido beneficiar de esta iniciativa. &ldquo;As&iacute; nuestros trabajadores no est&aacute;n siendo ninguneados, ni se enfrentan a la pirater&iacute;a de la gente que se dedica al realquiler de habitaciones&rdquo;, afirma enfadado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Por qu&eacute; est&aacute; fallando el programa Alquiler Seguro del Govern balear? Se trata de una iniciativa que tiene como objetivo ofrecer confianza y seguridad a propietarios e inquilinos, as&iacute; como de sacar al mercado laboral los pisos que ahora mismo est&aacute;n vac&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que es una herramienta v&aacute;lida, lo que pasa es que la administraci&oacute;n es menos &aacute;gil que una empresa privada, debido a los plazos burocr&aacute;ticos. Adem&aacute;s, no olvidemos que mucha gente prefiere sacar un rendimiento econ&oacute;mico muy superior en el &ldquo;mercado negro&rdquo;, responde Rojo.
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, algunas empresas prefieren perder dinero antes que quedarse sin trabajadores. Es decir, ofrecen las habitaciones a un precio inferior al que corresponder&iacute;a si quisieran cubrir gastos, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/odisea-alejandra-contratos-temporales-subalquileres-ibiza-no-pido-miedo_1_12891982.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya cont&oacute; una trabajadora a este diario</a>, que va saltando de piso en piso por la especulaci&oacute;n en torno a la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me dijo que los 500 o 600 euros restantes los pagaba la empresa.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Si alquilamos un piso de tres habitaciones por 1.500 euros, cobramos 400 a cada trabajador que entra en cada habitaci&oacute;n. A veces tambi&eacute;n asumimos gastos de agua, luz e internet. Es habitual cobrar un 70 u 80% del precio total del piso.
    </p><p class="article-text">
        En los portales inmobiliarios, ahora mismo no hay alquileres de pisos de tres habitaciones a ese precio. El propio empresario afirma que en ocasiones las viviendas est&aacute;n en torno a los 2.000 euros, cuando hace cinco o seis a&ntilde;os se pod&iacute;an alquilar por mucho menos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d51e6592-2032-4ef6-9b39-7f1a699d9b2f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d51e6592-2032-4ef6-9b39-7f1a699d9b2f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d51e6592-2032-4ef6-9b39-7f1a699d9b2f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d51e6592-2032-4ef6-9b39-7f1a699d9b2f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d51e6592-2032-4ef6-9b39-7f1a699d9b2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d51e6592-2032-4ef6-9b39-7f1a699d9b2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d51e6592-2032-4ef6-9b39-7f1a699d9b2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alfonso Rojo mueve cajas de frutas en uno de los almacenes de su empresa."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alfonso Rojo mueve cajas de frutas en uno de los almacenes de su empresa.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;No hay propietarios que se est&aacute;n pasando, que solo piensan en ganar dinero?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Alquilar una propiedad puede ser leg&iacute;timo. Pero se ha pasado de cobrar 1.200 a 1.800 o m&aacute;s. E incluso m&aacute;s de 2.000 euros al mes. Estamos en un bucle. Son horquillas que no son normales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si alquilamos un piso de tres habitaciones por 1.500 euros, cobramos 400 a cada trabajador que entra en cada habitación. A veces también asumimos gastos de agua, luz e internet. Es habitual cobrar un 70 u 80% del precio total del piso</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfonso Rojo</span>
                                        <span>—</span> Presidente de la PIMEEF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Rojo aporta otra derivada m&aacute;s. En sus declaraciones p&uacute;blicas, a menudo exige mayor implicaci&oacute;n de las administraciones p&uacute;blicas para asegurar una vivienda digna a los trabajadores p&uacute;blicos: del sector educativo y sanitario, pero tambi&eacute;n polic&iacute;as, funcionarios de justicia, y de otros sectores. &ldquo;Si no tenemos buenos servicios p&uacute;blicos, vamos a tener todas las carencias&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchos responsables, no uno solo. Todo aquel que realquila o est&aacute; en el alquiler tur&iacute;stico ilegal, no tributa. Eso no puede ser. Todas nuestras empresas tributan y pagan impuestos. Hay pisos alquilados sin contrato, que no est&aacute;n fiscalizados&rdquo;, lamenta. &ldquo;Por eso tambi&eacute;n pedimos un plus de insularidad justo y equilibrado, de 450 euros, en Balears&rdquo;, dirigido a los funcionarios p&uacute;blicos. &ldquo;Si en Madrid alguien no entiende esto, el problema es de nuestros pol&iacute;ticos locales que no han sabido explicarlo bien&rdquo;, apostilla.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una temporada tur&iacute;stica temprana</strong></h2><p class="article-text">
        Eivissa y Formentera son dos islas cuyas din&aacute;micas son muy estacionales, por lo que entre noviembre y marzo se viven los meses m&aacute;s calmados y tranquilos. Hasta que llega la Semana Santa. Con ella, la apertura de muchos negocios que solo abren durante la primavera y el verano, unidos a las aperturas de <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/grandes-discotecas-ibiza-saturan-sanidad-pagamos-ambulancias-empresas-miles-millones_1_12439993.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las grandes discotecas</a>, el gran reclamo de centenares de miles de personas para las que las islas son un espacio de desmadre y libertinaje. Y de grandes beneficios para empresarios locales, nacionales y extranjeros que viven de exprimir a la gallina de los huevos de oro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quienes tenemos abierto todo el a&ntilde;o ya estamos en la din&aacute;mica [de trabajo]. Tendremos nuestras plantillas, con fijos discontinuos, casi operativas para el inicio. Los negocios de temporada es f&aacute;cil que est&eacute;n al 50% [de su plantilla final]&rdquo;, analiza Rojo. El presidente de PIMEEF pone otra fecha clave, m&aacute;s all&aacute; de la Semana Santa, que marcar&aacute; el inicio del turismo en la isla: los <em>openings</em> de las grandes discotecas. &ldquo;En mayo todos los negocios estar&aacute;n abiertos, pero los de temporada tendr&aacute;n las plantillas a medio gas. Yo animo a contratar cuanto antes porque puede pasar que lleguemos a mediados de mayo y ya no encuentres trabajadores disponibles&rdquo;, advierte el empresario.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo animo a contratar cuanto antes porque puede pasar que lleguemos a mediados de mayo y ya no encuentres trabajadores disponibles</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfonso Rojo</span>
                                        <span>—</span> Presidente de la PIMEEF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, considera que, cuanto m&aacute;s tiempo de contrato ofrece el empresario a un trabajador, mayores posibilidades tiene de que el empleado quiera mantenerse en la empresa. En una isla donde el volumen de negocio oscila en funci&oacute;n de los visitantes que hay en ella, algunos optan por incrementar en los meses de mayor actividad, aunque el presidente de PIMEEF cree que &ldquo;hay que ofrecer mayor calidad de empleo a base de ofrecer un tiempo m&aacute;s largo de contrataci&oacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tú te esfuerzas para generar empleo y dar calidad a un servicio. Y luego ves a los sinvergüenzas del realquiler y es injusto. No podemos permitir esto como sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfonso Rojo</span>
                                        <span>—</span> Presidente de la PIMEEF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Todo el mundo quiere ganar mucho dinero, pero en las peque&ntilde;as empresas, donde hay m&aacute;s proximidad con el empleado, sabemos que los trabajadores valoran m&aacute;s a los negocios que tambi&eacute;n se preocupan por ellos&rdquo;, sostiene. &ldquo;Los empresarios estamos sujetos a muchas obligaciones. Dedicamos esfuerzo a hacer las cosas bien. Me duele ver cuando otros se aprovechan de los trabajadores en la econom&iacute;a sumergida&rdquo;, lamenta Rojo. &ldquo;T&uacute; te esfuerzas para generar empleo y dar calidad a un servicio. Y luego ves a los sinverg&uuml;enzas del realquiler y es injusto. No podemos permitir esto como sociedad&rdquo;, se&ntilde;ala. Y vuelve a destacar el problema del alquiler tur&iacute;stico ilegal. De ambas situaciones se benefician lamentablemente tanto los propietarios como los inquilinos que subalquilan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nicolás Ribas, Marcelo Sastre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/empresarios-ibiza-formentera-convierten-caseros-contratar-empleados-duele-situacion_1_13033848.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 05:02:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/183a8153-d11c-4cd9-8215-fb724ba5f889_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137759.jpg" length="1434938" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/183a8153-d11c-4cd9-8215-fb724ba5f889_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137759.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1434938" width="4364" height="2455"/>
      <media:title><![CDATA[Los empresarios de Ibiza y Formentera se convierten en caseros para contratar empleados: “Me duele la situación”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/183a8153-d11c-4cd9-8215-fb724ba5f889_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137759.jpg" width="4364" height="2455"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Vivienda,Alquiler,Turismo,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así cayó el Atlantic, el hotel al que se tragó el turismo basura de Magaluf]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/cayo-atlantic-hotel-trago-turismo-basura-magaluf_1_13027200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d5f46e1-8180-4b40-a554-1044b2041878_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así cayó el Atlantic, el hotel al que se tragó el turismo basura de Magaluf"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En febrero de 1996, el Ajuntament de Calvià compró y demolió el primer establecimiento hotelero que se construyó en la zona turística más depauperada de Mallorca. Aunque fue el edificio que acabó con la virginidad del tramo de costa, el negocio se concibió como un alojamiento de calidad</p><p class="subtitle">Conventos, fortalezas militares y pubs para dormir: la 'fiebre' por convertir todo en hoteles arrasa en Mallorca</p></div><p class="article-text">
        Lorenzo Frau mont&oacute; su Nikon sobre el tr&iacute;pode y empez&oacute; a disparar en r&aacute;faga hasta que una nube de polvo lo envolvi&oacute;. Era el 17 de febrero de 1996 y en el carrete hab&iacute;a capturado unas im&aacute;genes que nada ten&iacute;an que ver con los encargos que recib&iacute;a a diario en la redacci&oacute;n de Diario de Mallorca. Quinientos detonadores y sesenta kilos de Goma-2 hab&iacute;an convertido al Atlantic en una monta&ntilde;a de escombros. Cinco plantas cayeron a plomo y un grupo de pol&iacute;ticos &ndash;autoridades estatales, insulares, municipales&ndash;&nbsp;aplaudieron cuando ces&oacute; el ruido. Horas m&aacute;s tarde, al revelar las fotograf&iacute;as, Frau &ndash;todo un veterano del periodismo&ndash; ya pod&iacute;a intuir que ten&iacute;a entre manos unos documentos hist&oacute;ricos: hab&iacute;a visto desaparecer el primer hotel que construyeron en Magaluf.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;All&iacute; donde estaba el hotel hab&iacute;a una pineda que los de mi generaci&oacute;n, que ya tenemos m&aacute;s de ochenta, recordamos bien porque los ni&ntilde;os que crecimos en Calvi&agrave; pueblo baj&aacute;bamos a esas playas con la bicicleta y nad&aacute;bamos cuando empezaba a hacer calor. Hab&iacute;a alg&uacute;n chal&eacute;, alguna <em>possessi&oacute;</em>, una t&iacute;a m&iacute;a abri&oacute; un bar, que fue el primero que hubo en la zona&hellip; pero no hab&iacute;a hoteles en los cincuenta. El primero, en la playa de al lado, fue el Playa de Palmanova, en el 58, y un a&ntilde;o y pico m&aacute;s tarde abrieron el Atlantic&rdquo;, explica Toni Pellicer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ver c&oacute;mo constru&iacute;an el Atlantic durante el comienzo de su adolescencia, este jubilado estuvo involucrado en su demolici&oacute;n. Pellicer era concejal en el gobierno socialista que decidi&oacute; entrar en el mercado inmobiliario para comprar un hotel que se hab&iacute;a quedado &ldquo;obsoleto&rdquo;. El objetivo era &ldquo;esponjar&rdquo; &ndash;&ldquo;Un verbo que no se utilizaba hasta entonces&rdquo;, precisa Pellicer&ndash; unas playas que en menos de dos d&eacute;cadas se hab&iacute;an llenado de cemento. Se invirtieron 265 millones de pesetas para ganar un espacio de 6.500 cuadrados. Hoy &ndash;a pesar<a href="https://www.ultimahora.es/noticias/part-forana/2003/01/26/742977/el-solar-del-hotel-atlantic-sigue-abandonado-siete-anos-despues-de-haber-sido-demolido.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de un abandono que dur&oacute; a&ntilde;os</a>&ndash; es una plaza. Dice Pellicer: &ldquo;En los noventa, era imposible devolver a Magaluf a su estado original, pero creo que algo se consigui&oacute; con aquellas demoliciones. Un a&ntilde;o antes hab&iacute;amos hecho la misma operaci&oacute;n con el Playa de Palmanova&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para repetir la jugada, el Ajuntament de Calvi&agrave; ha esperado tres d&eacute;cadas: el actual equipo, del PP, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/prince-william-mitico-pub-magaluf-peligro-demolicion-hotel-ordenada-pp-vox_1_12823930.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tir&oacute; el pasado diciembre dos hoteles que no se explotaban para ganar aparcamiento y abrir espacios a la ciudadan&iacute;a</a>. La medida despert&oacute; cr&iacute;ticas entre la oposici&oacute;n por no aprovechar los inmuebles para destinarlos a alquiler social. Cuando cay&oacute; el Atlantic &ndash;dos a&ntilde;os antes de que el primer Gobierno de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar impulsara la liberalizaci&oacute;n del suelo&ndash; el acceso a la vivienda no era un drama colectivo en Mallorca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afd14c91-0960-441f-9bb2-2b3000992242_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afd14c91-0960-441f-9bb2-2b3000992242_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afd14c91-0960-441f-9bb2-2b3000992242_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afd14c91-0960-441f-9bb2-2b3000992242_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afd14c91-0960-441f-9bb2-2b3000992242_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afd14c91-0960-441f-9bb2-2b3000992242_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/afd14c91-0960-441f-9bb2-2b3000992242_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El hotel Atlantic, en los momentos previos a su demolición"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El hotel Atlantic, en los momentos previos a su demolición                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un &ldquo;mamotreto&rdquo; sobre la arena</strong></h2><p class="article-text">
        El impacto que provoc&oacute; el Atlantic en aquel paisaje mediterr&aacute;neo aparece mencionado en <em>Magaluf, m&eacute;s enll&agrave; del mite </em>(Lleonard Muntaner Editor, 2020). Los historiadores Tomeu Canyelles y Gabriel Vives escribieron un libro fundamental para entender c&oacute;mo una orilla virgen desde la que se pod&iacute;a ver con nitidez las primeras estribaciones de la Serra de Tramuntana se convirti&oacute; en apenas unas d&eacute;cadas en el kil&oacute;metro cero de la balearizaci&oacute;n. <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/magaluf-turista-muera-balconing-televisiones-sacan-imagenes-fuera-contexto_1_10600624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pub crawls</em></a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/magaluf-turista-muera-balconing-televisiones-sacan-imagenes-fuera-contexto_1_10600624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/magaluf-turista-muera-balconing-televisiones-sacan-imagenes-fuera-contexto_1_10600624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> boat parties</em></a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/magaluf-turista-muera-balconing-televisiones-sacan-imagenes-fuera-contexto_1_10600624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/magaluf-turista-muera-balconing-televisiones-sacan-imagenes-fuera-contexto_1_10600624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> balconing</em></a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/magaluf-turista-muera-balconing-televisiones-sacan-imagenes-fuera-contexto_1_10600624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, </a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/magaluf-turista-muera-balconing-televisiones-sacan-imagenes-fuera-contexto_1_10600624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>happy hour</em></a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/magaluf-turista-muera-balconing-televisiones-sacan-imagenes-fuera-contexto_1_10600624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/magaluf-turista-muera-balconing-televisiones-sacan-imagenes-fuera-contexto_1_10600624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> hooligans</em></a><em>. </em>
    </p><p class="article-text">
        De alguna manera, el Atlantic abri&oacute; la veda, fue la primera piedra del camino. Un asunto que, como apunta Canyelles, levanta ampollas: cuando Vives y &eacute;l dirigieron un recorrido a pie por Magaluf narrando las historias que aparecen en su libro hubo &ldquo;una situaci&oacute;n tensa&rdquo;. Estaban plantados en mitad de la playa, justo frente al lugar donde estuvo el Atlantic. Entonces, se refirieron al hotel &ldquo;como un mamotreto blanco sobre la arena&rdquo;. Al escucharlo, hubo personas que se sintieron &ldquo;terriblemente insultadas&rdquo; y abandonaron la visita guiada diciendo que los historiadores &ldquo;promov&iacute;an la turismofobia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Independientemente del enfoque con el que se analice la industria tur&iacute;stica, Calvi&agrave; es un buen ejemplo para entender c&oacute;mo los hoteles giraron la manera de vivir de toda una comunidad. La poblaci&oacute;n se multiplic&oacute; con la llegada de los inmigrantes que alimentaban las plantillas de aquellos negocios y los oficios de los propios <em>calvianers </em>se adaptaron. Una transformaci&oacute;n colectiva. Pellicer recuerda, por ejemplo, a su t&iacute;o Joan, un hermano de su padre, dirigiendo a los obreros que trabajaban en el Playa de Palmanova, y a Toni Barcel&oacute; &ndash;de apodo, <em>Ferra</em>&ndash; haciendo lo propio en el Atlantic. Unos a&ntilde;os antes, el segundo era oficial del primero y se dedicaban a construir o arreglar casas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el dinero flu&iacute;a y los j&oacute;venes tambi&eacute;n se apuntaron al turismo. &ldquo;Yo ten&iacute;a catorce o quince a&ntilde;os cuando empec&eacute; a trabajar en el hotel Playa de Palmanova, que en aquel momento era de primera categor&iacute;a B. Luego lo subieron a primera categor&iacute;a A y, la verdad, en aquel momento, a&ntilde;os sesenta, el turismo que ven&iacute;a a los primeros hoteles que tuvo Calvi&agrave; era de much&iacute;sima calidad. Y, ya desde el principio, casi todo brit&aacute;nico: particulares o a trav&eacute;s del turoperador Thomas Cook&rdquo;, cuenta Pellicer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo tenía catorce o quince años cuando empecé a trabajar en el hotel Playa de Palmanova, que en aquel momento era de primera categoría B. Luego lo subieron a primera categoría A y, la verdad, en aquel momento, años sesenta, el turismo que venía a los primeros hoteles que tuvo Calvià era de muchísima calidad. Y, ya desde el principio, casi todo británico: particulares o a través del turoperador Thomas Cook</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Toni Pellicer</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aquella &eacute;poca empapa muchas de las conversaciones &ndash;una tertulia que dura setenta a&ntilde;os&ndash; que el ex pol&iacute;tico mantiene con dos amigos de la infancia con los que sigue almorzando cada semana. Mateu Palmer y Juli&agrave; Verger iban s&oacute;lo un curso por detr&aacute;s de Toni Pellicer en la escuela de Calvi&agrave;. Los tres se criaron juntos y, un verano despu&eacute;s de que el mayor cobrara sus primeras pesetas en el Playa de Palmanova, los dos peque&ntilde;os integraron la plantilla que abri&oacute; las puertas del Atlantic para atender a los primeros hu&eacute;spedes. Palmer, de camarero. Verger, de botones. Ten&iacute;an catorce a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recuerdo que me daban veinticinco pesetas de propina por llevar las maletas. Con ese dinero en el bolsillo, cuando volv&iacute;a a Calvi&agrave; ten&iacute;a suficiente para invitar a todos mis amigos en el bar&rdquo;, explica Verger, haciendo memoria al otro lado del tel&eacute;fono sin mucha dificultad. Fueron veranos dorados. Los hoteles &ndash;como apuntaba Pellicer&ndash;&nbsp;funcionaban de forma muy diferente a la actual. &ldquo;En el Atlantic&rdquo;, sigue Verger, &ldquo;hab&iacute;a much&iacute;simo personal, casi todo mallorqu&iacute;n y, entre los mallorquines, los de Calvi&agrave; &eacute;ramos mayor&iacute;a, claro. Los departamentos estaban muy bien separados, cada uno se encargaba de lo suyo. Una cosa era la recepci&oacute;n, por ejemplo, donde se cobraban facturas y se recib&iacute;a a los clientes, y otra muy diferente la conserjer&iacute;a, donde se encargaban de las maletas. No estaban mezcladas. El servicio del restaurante era en mesa. La comida, reci&eacute;n hecha y muy buena. Y un camarero, un buen camarero que supiera despiezar un pollo delante de los clientes o preparar un c&oacute;ctel, se convert&iacute;a en toda una personalidad para aquellos turistas&rdquo;. Las fotograf&iacute;as antiguas del Atlantic transpiran esa elegancia que describe Verger.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03936455-26bd-483f-8337-6819bc02935a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03936455-26bd-483f-8337-6819bc02935a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03936455-26bd-483f-8337-6819bc02935a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03936455-26bd-483f-8337-6819bc02935a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03936455-26bd-483f-8337-6819bc02935a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03936455-26bd-483f-8337-6819bc02935a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/03936455-26bd-483f-8337-6819bc02935a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los fotógrafos estaban a 200 metros del edificio, pero una nube de polvo los envolvió segundos después de la detonación"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los fotógrafos estaban a 200 metros del edificio, pero una nube de polvo los envolvió segundos después de la detonación                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Retorno a un hotel diferente</strong></h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de aprender a chapurrear idiomas, disfrutar la primera juventud con dinero en el bolsillo, tontear con extranjeras, el botones creci&oacute; y se busc&oacute; los garbanzos en otras empresas. A finales de los setenta, sin embargo, volvi&oacute; como jefe de recepci&oacute;n al hotel donde empez&oacute; todo cuando era apenas un adolescente. Seg&uacute;n recuerda, ocurri&oacute; algo parad&oacute;jico: Verger conoc&iacute;a como la palma de su mano aquel edificio y, al mismo tiempo, se sent&iacute;a un extra&ntilde;o. El Atlantic ya no era el Atlantic. 
    </p><p class="article-text">
        Excepto dos o tres personas, ya no quedaba nadie de la &eacute;poca anterior entre el personal. Sus nuevos compa&ntilde;eros no hablaban catal&aacute;n sino castellano y hab&iacute;an nacido lejos de Mallorca. Los turistas se levantaban de la mesa para cargar sus platos y llenar sus vasos en un bufete menos apetecible que las recetas que hab&iacute;a visto salir de la cocina veinte a&ntilde;os antes. Aunque los contratos duraran m&aacute;s o menos los mismos meses &ndash;desde Semana Santa a noviembre&ndash; que antes los sueldos que se ganaban ya no eran tan generosos. Las propinas tampoco.&nbsp;Todo parec&iacute;a ir m&aacute;s r&aacute;pido y los gastos se miraban con lupa. Los hoteles se hab&iacute;an multiplicado en Magaluf, la competencia era much&iacute;simo m&aacute;s grande, el neoliberalismo se desperezaba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c86bb231-28a1-487f-8f2a-4ed9dc76337c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c86bb231-28a1-487f-8f2a-4ed9dc76337c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c86bb231-28a1-487f-8f2a-4ed9dc76337c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c86bb231-28a1-487f-8f2a-4ed9dc76337c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c86bb231-28a1-487f-8f2a-4ed9dc76337c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c86bb231-28a1-487f-8f2a-4ed9dc76337c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c86bb231-28a1-487f-8f2a-4ed9dc76337c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista aérea de Magaluf."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista aérea de Magaluf.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En esos a&ntilde;os recortaron mucho el personal, algo que pas&oacute; en much&iacute;simos hoteles&rdquo;, dice Verger: &ldquo;Se quer&iacute;a rentabilizar cada peseta y el tipo de turista que empez&oacute; a venir era a lo mejor de otra clase. El servicio que d&aacute;bamos al principio era muy costoso de mantener. Est&aacute; claro que Magaluf fue hacia otro modelo y, aunque creo que ahora hay cierta intenci&oacute;n de arreglarlo, ha tenido un turismo de <em>espardenyeta</em>, como digo yo. Muy malo. Durante a&ntilde;os, la polic&iacute;a y la Guardia Civil no han dejado de actuar en esta zona por todos los problemas que se produc&iacute;an. Es una pena&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El servicio que dábamos al principio era muy costoso de mantener. Está claro que Magaluf ha ido hacia otro modelo y, aunque creo que ahora hay cierta intención de arreglarlo, ha tenido un turismo muy malo. Durante años, la policía y la Guardia Civil no han dejado de actuar en esta zona por todos los problemas que se producían. Es una pena</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julià Verger </span>
                                        <span>—</span> Trabajador del hotel
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La ca&iacute;da en desgracia del tipo de negocio tur&iacute;stico que hab&iacute;a representado el Atlantic durante sus primeros a&ntilde;os influy&oacute; en la decadencia del propio hotel. As&iacute; se explica Pellicer que los due&ntilde;os de un establecimiento situado en primer&iacute;sima l&iacute;nea de mar quisieran deshacerse de un inmueble que lleg&oacute; a contar con ciento cincuenta habitaciones: &ldquo;Los propietarios eran los Guasp, una familia que ten&iacute;a una <em>possessi&oacute;</em>, sa Torrasa, cerca de Magaluf, y que para construir el hotel compr&oacute; los terrenos junto a la playa a los marqueses de La Torre, la familia Trullol. Durante muchos a&ntilde;os, el Atlantic se gestion&oacute; muy bien, pero lleg&oacute; un momento en que el miembro de la familia, Fernando Guasp, que realmente sab&iacute;a de gesti&oacute;n hotelera porque hab&iacute;a estudiado en Suiza, se fue a dirigir otro negocio. Y lo notaron. Si un hotel deja de renovarse peri&oacute;dicamente se queda obsoleto y no puede competir&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Sierra del Sol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/cayo-atlantic-hotel-trago-turismo-basura-magaluf_1_13027200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 21:18:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3d5f46e1-8180-4b40-a554-1044b2041878_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="328083" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3d5f46e1-8180-4b40-a554-1044b2041878_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="328083" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Así cayó el Atlantic, el hotel al que se tragó el turismo basura de Magaluf]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3d5f46e1-8180-4b40-a554-1044b2041878_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Mallorca,Hoteles]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
