La agonía del Parador de Ibiza: un proyecto faraónico que acumula 27 millones de gasto y dos décadas de atraso
La primera piedra del Parador de Ibiza se colocó a finales del invierno del año 2009. La idea de un complejo hotelero perteneciente a la cadena estatal, el único de todo Balears, era algo faraónico: un establecimiento de 66 habitaciones en un espacio arquitectónico e histórico como ningún otro en toda la isla, con vistas panorámicas. Fue apenas un lustro antes, en 2004, cuando se decidió dar uso de Parador de Turismo en la fortaleza de Dalt Vila, del siglo XVI, que permanecía cerrada desde la década de los ochenta. Entonces, ya se había construido el aljibe que abastecería al nuevo complejo hotelero, cuya apertura se ha ido posponiendo a lo largo de estos años indefinidamente hasta 2025, cuando parecía que por fin el esperado Parador pitiuso iba a celebrar su apertura. Pero no fue así.
Los problemas en las rocambolescas obras empezaron nada más empezar, en el año 2008, cuando se inició la reforma, que se vio abruptamente pausada al encontrarse durante las excavaciones restos arqueológicos que obligaron a paralizar la construcción a finales de 2012. Y no solo a eso, sino también a someter al proyecto inicial a una modificación que supuso un incremento significativo del presupuesto, que terminará en alrededor de 27 millones. El inesperado hallazgo provocó la paralización del proyecto durante una década entera: ya no fue hasta diciembre de 2019 cuando se reanudaron los trabajos de obra para hacer realidad el esperado Parador, el centésimo de la cadena.
Un lustro más tarde, en primavera de 2024, el alcalde de Vila, Rafael Triguero, fantaseaba con que la construcción estuviera terminada para que su apertura coincidiera con el 25 aniversario de la declaración de Dalt Vila como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que se celebraba a finales de ese mismo año. No pudo hacerse realidad.
El deterioro previo a la apertura
Durante todo este tiempo, las reformas que se habían materializado ya habían empezado a degradarse incluso antes de haber sido estrenadas. El último amago de apertura fue en primavera de este año, cuando, en su visita a las instalaciones, la Secretaria de Estado de Turismo, Rosana Morillo, mostró su satisfacción por el buen avance de las obras. Terminó siendo otro bluf por “retrasos ajenos a la responsabilidad” de Paradores, como señalaron en sus canales oficiales.
Ahora, casi dos décadas después, cuando todo está en su puesta a punto para la apertura del complejo, la inauguración tendrá que posponerse porque tiene que realizarse la acometida eléctrica del aljibe. Lo que deja, una vez más, al hotel de competencia estatal sin una nueva fecha de apertura sobre el horizonte, como en el conocido mito de Sísifo. Mientras tanto, el patrimonio que lo alberga ha sido vandalizado con una pintada en la entrada al aparcamiento en la zona de es Soto, como publicó Periódico de Ibiza, degradando ya la imagen general del futuro hotel.
Casi dos décadas después, cuando todo está en su puesta a punto para la apertura del complejo, la inauguración tendrá que posponerse porque tiene que realizarse la acometida eléctrica del aljibe
De hecho, los arquitectos encargados del proyecto protestaron a través de sus redes sociales. “Entregamos las obras del Parador de Ibiza hace ya siete meses. No tenemos noticias de su inauguración. El edificio se está deteriorando. Es urgente su puesta en marcha”, escribieron en la cuenta de X del estudio madrileño Ignacio Lliso y Julián Manzano-Monís, a cargo del proyecto junto con Estudio Andrada, del arquitecto Ramón Andrada. Aunque las de rehabilitación y reconstrucción del Castillo y la Almudaina de Eivissa y la habilitación de los edificios para la apertura del Parador -a cargo de Turespaña- han contribuido a su embellecimiento.
Los arquitectos aseguran: 'Entregamos las obras del Parador de Ibiza hace ya siete meses. No tenemos noticias de su inauguración. El edificio se está deteriorando. Es urgente su puesta en marcha'
Las obras en el depósito de agua, adjudicado a Aqualia por un importe total de 274.428,10 euros, tendrán una duración de por lo menos cuatro semanas, según el Ajuntament d'Eivissa. Antes se ha tenido que realizar la remodelación del Camí del Calvari, que conecta directamente con el Castillo de Dalt Vila, para llegar hasta el sistema hídrico que abastecerá el Parador. La actuación -impulsada por el Ajuntament d'Eivissa y el Consell Insular- ha necesitado una inversión de 2,5 millones de euros, financiados en parte por el Impuesto de Turismo Sostenible (ITS) y el Consorcio Eivissa Patrimonio de la Humanidad, y cinco meses de trabajos.
Tensión entre el Ayuntamiento y Paradores
El resultado: la creación de dos miradores, 24 plazas de aparcamiento, una nueva plaza pública, la renovación de la red de saneamiento que elimina antiguos depósitos de aguas fecales y una instalación de alumbrado público de tipo LED para menor consumo eléctrico que han hecho ir de bólido a los responsables de la cadena estatal. Los trabajadores apenas pudieron introducir en el establecimiento lo que necesitaban para empezar a equiparlo para ir adelantando durante los trabajos municipales tras una reunión de urgencia de coordinación. Los cambios -según el Ayuntamiento- serán merecedores: “abrirán las puertas” del patrimonio a vecinos y turistas, reforzando la relación entre la ciudad y su historia, señaló durante la inauguración del Camí del Calvari la consellera insular, Maria Fajarnés, quien añadía que la reforma había sido en aras del desarrollo turístico.
Paradores de España llegó a acusar al Consistorio de Eivissa de obstaculizar la próxima apertura del complejo por emprender la mejora del camino sin haberles avisado con antelación. Apenas unos días antes de estas consideraciones, Triguero, por su parte, reprochaba a la cadena no haber contestado a sus requerimientos. Tras la reunión entre los responsables para coordinar las actuaciones, Paradores reordenó su planificación operativa y aceleró los trabajos logísticos y técnicos para poder introducir en el edificio, antes del 15 de octubre, todo el material necesario para completar la dotación del establecimiento.
En esas semanas, antes de la llegada de las grúas, se almacenaron e instalaron en el edificio elementos de cocina, mobiliario, textiles, tecnología y suministros. Una tarea que se terminará una vez se acaben las reparaciones en la acometida eléctrica. Después se realizarán las pruebas técnicas pertinentes y, tras el resultado de las mismas, se podrá establecer por fin la fecha de apertura del Parador, han detallado desde la Secretaría de Estado de Turismo. Durante la fase final de apertura, el contacto técnico entre las dos instituciones está siendo continuo para cumplir con este deadline, ha añadido un portavoz de la Secretaría.
Problemas para encontrar personal
Otro de los obstáculos para la apertura ha sido completar la plantilla, después de que la Oferta de Empleo Público lanzada en primavera para cubrir los 41 puestos previstos permitiera adjudicar tan solo 17 plazas, como publicó en mayo Diario de Ibiza. Las vacantes desiertas afectaban a puestos clave para el funcionamiento del hotel, especialmente en cocina, sala y mantenimiento. Pero Paradores ya ultima ahora el proceso de selección de la plantilla: se están confirmando todas las incorporaciones y ajustando el equipo definitivo a las necesidades operativas para la apertura, han asegurado desde la Secretaría de Estado de Turismo a elDiario.es.
Aun así, habrá que esperar, al menos, a principios de 2026 para conocer cuándo Turespaña y Paradores de España prevén inaugurar definitivamente el establecimiento hotelero, según explicó el alcalde de Ibiza, Rafa Triguero, durante la inauguración del camino de acceso. Antes de la esperada inauguración, los residentes podrán visitar el hotel y -han querido recordar desde el Consistorio- el Castillo de Dalt Vila seguirá siendo, durante todo el año, un museo accesible para la ciudadanía con independencia de su nueva actividad como hotel.
En las últimas semanas se había especulado con que el estreno podría producirse entre enero y marzo del próximo año, pero el Ayuntamiento ha rebajado las expectativas y señala que entonces es cuando se espera recibir una confirmación oficial. Esto tras un otoño de anunciar en las principales ferias turísticas europeas, como la World Travel Market (WTM) de Londres, que el 2025 tocaría a su fin con el Parador abierto. Cuando se ponga en marcha, se espera -institucionalmente- una revitalización del casco histórico. Especialmente en Dalt Vila, un espacio que, pese a su valor patrimonial, acusa desde hace años una pérdida progresiva de actividad.
El hecho de que el hotel esté concebido para funcionar durante todo el año genera la expectativa de que se recuperará la vida comercial y el movimiento económico en los barrios históricos de la ciudad más allá de los meses más altos de la temporada turística. La consecuencia que se espera, tras casi dos décadas de construcción del Parador, es un efecto dinamizador que alcance también a los barrios de La Marina -ya sin apenas pasacalles-, Sa Penya, en proceso de gentrificación, y el puerto de Eivissa, en decadencia desde hace años.
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