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Burka: mujeres musulmanas bajo el fuego cruzado

Manifestación de 2021 contra la expulsión de una alumna por usar el hiyab en un instituto de Guadalajara
17 de febrero de 2026 22:34 h

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Vox ha resucitado el debate sobre la prohibición del burka y el niqab, los velos islámicos integrales que tapan a la mujer de pies a cabeza, incluido el rostro, y cuyo uso en España es residual. Como viene sucediendo en los últimos meses, ha arrastrado a los partidos políticos y a los ciudadanos a su marco de discusión y todos se precipitan a tomar posiciones más o menos feministas, más o menos racistas, más o menos alejadas del partido de Santiago Abascal.  Vamos a dejarlo claro desde el primer párrafo: a Vox no le importan las mujeres que hay debajo del burka o el niqab. De hecho, todos los “moros y moras” que viven en España son los primeros objetivos del plan de detención y deportación del partido ultra, con o sin burka, y sin importar si el destino es un país que no respeta los derechos de las mujeres. 

Pero vivimos en la España en la que se habla de lo que quiere Vox: la inmigración, los okupas, el “terrorismo climático”, las “paguitas”. Y esta semana toca hablar del burka aunque la mayoría de españoles no hayan visto uno en su vida. Es cierto que los derechos humanos no se cuentan al peso: una sola mujer obligada a vestir con esas prendas en España ya es demasiado, pero ese tipo de coacción ya está contemplada en nuestras leyes y las medidas de Vox no están encaminadas a protegerlas ni ampararlas, sino a añadir más estigma al estigma que ya sufren. Vox no prevé ninguna medida que ayude a las mujeres reales que viven bajo el burka: ni asistencia social ni económica. Solo quiere que se vayan de España.

Las mujeres musulmanas viven entre dos misoginias: la de los religiosos ultraconservadores que quieren acallar su voz e invisibilizar su cuerpo y su rostro y la de los islamófobos que se apropian de su sufrimiento y sus reivindicaciones al mismo tiempo que las rechazan y odian su identidad, su religión y su presencia en nuestras calles. En este debate nadie les ha preguntado. Invisibilidad sobre la invisibilidad que se pretende combatir. A la inmensa mayoría de musulmanas que viven en España el burka les resulta tan ajeno como al resto de ciudadanos. No lo vestirían jamás pero ellas saben que esto no va de burkas ni de defender sus derechos y ayudarlas a conquistar libertades: se trata de señalar a un colectivo y hacer su vida más difícil. 

La prohibición del burka amparada en motivos de seguridad debería perseguir a cualquiera que oculte su rostro en un sitio público. Si la versión de Junts de la propuesta de Vox se aprueba, esto se traducirá en algunas multas, peticiones de identificación, problemas prácticos y ninguna ayuda a mujeres que lo necesitan. Algunas de las musulmanas que conozco llevan hiyab, el pañuelo que cubre el pelo y el cuello, y saben que este será el siguiente debate y, como en este, nadie les preguntará. El objetivo es echarlas de España, por musulmanas, por inmigrantes, por mujeres, por pobres. La única vez que he visto un niqab en España fue el de una mujer que venía acompañando a un jeque saudí que había hecho una gran inversión en la costa andaluza. Estoy segura de que eso seguirá sin ser un problema. 

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