Por qué Eurovisión echa de menos a España: radiografía de un festival en crisis con menos dinero, fans e impacto

Que Eurovisión pierde mucho sin España es algo que ya advertimos en verTele allá por diciembre de 2025, cuando RTVE comunicó su retirada por la presencia de Israel en Viena 2026. Seis meses después, una vez iniciada la edición de la vergüenza, todas estas consecuencias negativas para el certamen se confirman con datos y declaraciones oficiales, pues el propio director del festival ya ha admitido abiertamente que “echan de menos” a los países que decidieron anteponer su dignidad a la celebración.

Cogiendo como referencia las palabras textuales del máximo responsable del concurso, ya podemos enumerar y analizar por qué la salida de RTVE ha hecho mella en la presente edición. Y es que al margen del palmarés español, hay al menos 5 motivos de peso por los que la Unión Europea de Radiodifusión echa de menos, y no poco, a nuestra televisión pública en Austria.

Las consecuencias de la decisión de mantener a Israel son contundentes: el pasado domingo, Eurovisión 2026 dio el pistoletazo de salida con su clásica Alfombra Turquesa. Por allí se paseó el candidato israelí con más seguridad que nunca, una pequeña manifestación propalestina y un plantón a la prensa desplazada.

Antes de ese día, el director Martin Green ya había tenido que advertir formalmente a la KAN por infringir (un año más) las normas, y desde entonces el festival solo es noticia en la prensa mundial -incluido el New York Times con una dura investigación- por ser cómplice y altavoz del Gobierno que está perpetrando un genocidio en Gaza. Algo que se confirmó el martes con la censura de la organización a las protestas durante la actuación del cantante israelí, a pesar de haber garantizado que habría libertad de expresión.

Las secuelas de perder a España, junto a Países Bajos, Irlanda, Eslovenia e Islandia, no son tampoco algo menor. Centrándonos en nuestra televisión pública, RTVE, que por primera vez tras 64 ediciones consecutivas no participa en Eurovisión ni tampoco lo emite, estaspodrían resumirse en los siguientes titulares principales:

1) “Un golpe económico enorme” para Eurovisión

La baja de RTVE y las otras cuatro televisiones públicas retiradas es “un golpe económico enorme” para Eurovisión. No lo decimos nosotros, lo ha afirmado textualmente Christer Björkman, histórico productor del festival que ha estado al frente de ediciones recientes.

No es solo el daño reputacional y la mancha que esta situación provoca al legado de Eurovisión. La retirada de varios miembros supone un perjuicio para las cuentas de la organización y para las televisiones que siguen vinculadas al concurso. “Va a implicar que el coste para participar el próximo año en Eurovisión será bastante más alto”, declaró el directivo en una entrevista reciente con la cadena de televisión SVT, al ser los ingresos de 2026 notablemente inferiores a lo previsto.

Gracias a Eurovisión-Spain podemos agregar cifras a estas palabras. Tal como recoge el portal especializado, RTVE aportó en 2025 alrededor de 331.700 euros al certamen como miembro relevante del Big Five. Sumando las contribuciones de Países Bajos (unos 250.000 euros vía AVROTROS y NPO), Irlanda (100.270 euros por RTÉ) y Eslovenia (87.379 euros a través de RTV SLO), y sin conocer exactamente la aportación de la RÚV de Islandia el año pasado, la UER habría dejado de ingresar cerca de 800.000 euros fijos en Viena 2026. Esta cantidad contempla únicamente las cuotas, pero no todos los ingresos indirectos. Por tanto, el agujero económico de Eurovisión este año sería sensiblemente mayor.

2) Venta de entradas y seguimiento en Europa

Los ingresos de Eurovisión 2026 a través de la venta de entradas también se han visto mermados. No va a haber grandes vacíos, pues hasta Viena se han desplazado fans de gran parte del continente, pero sin España la UER ha perdido a una de las mayores masas de aficionados.

Durante años, los eurofans españoles han sido de los que más se han movido por Eurovisión. Se ha palpado en sedes cercanas como Lisboa en 2018 o Turín en 2022, donde los estadios tenían mayoría de público español, pero también en todas las ediciones recientes.

Los datos oficiales del festival de los últimos tiempos han incluido siempre a España en el top-10 de países donde más entradas se vendían, llegando al top-3 en 2022 o al top-5 en 2025. Algo que por cuestiones obvias no ha sucedido en 2026.

3) Pérdida de impacto en streaming y audiencias

Aunque faltará público español in situ, donde más notará Eurovisión la salida de España será en las audiencias televisivas, pues RTVE aporta una de las mayores cifras del continente. En 2025, casi 6 millones de espectadores siguieron en La 1 la candidatura de Melody, cerca de 7 millones vieron a Chanel en 2022 y los años de Blanca Paloma y Nebulossa hubo alrededor de 5 millones de personas pendientes.

A falta de conocer la cifra real de espectadores de Eurovisión 2026 para cuantificar la pérdida, si la UER no la maquilla, los datos que sí podemos testar ya son los del impacto de las canciones, que como hemos analizado ya en verTele se ha reducido casi a la mitad. Según los datos de reproducciones de los temas eurovisivos, a los que hemos tenido acceso, se han escuchado antes de la final un 45% menos que en 2025.

4) Coberturas y repercusión en prensa

La cobertura de Eurovisión 2026 también se ha visto mermada. Y no hablamos aquí de enfoques, que también, sino de cantidad. Desde el boom que se vivió en Lisboa por el fenómeno Alfred y Amaia de OT 2017, y especialmente en los últimos tiempos con el impulso del Benidorm Fest, RTVE es una de las televisiones europeas que más periodistas ha llevado cada año al festival para cubrirlo in situ.

Según datos a los que ha tenido acceso verTele, España fue el sexto país que más medios desplazó a la última edición en Basilea 2025 solo por detrás del anfitrión, Suiza, y del resto del Big Five. Sin ser ni mucho menos favoritos con la candidatura de Melody, RTVE cubrió las 30 plazas nacionales de las que disponía para que periodistas españoles pudieran trabajar en la ciudad helvética, donde también estuvo este portal, y otros 15 medios 'patrios' fueron acreditados además como prensa internacional. No entran en este recuento la cantidad de periodistas acreditados para seguir el certamen online, que son otros tantos, ni los que obtienen plaza como fans.

Sin España, ellos también se han quedado por el camino y no es que se hayan perdido sus coberturas completas de Eurovisión, sino que la mayoría de estas se han tornado más críticas con lo que a día de hoy es el festival.

5) Una crisis reputacional sin precedentes

Todo ello, sumado a los grandes medios internacionales que han arrancado ahora con sus investigaciones y enfoques críticos con la gestión de la UER, ha derivado en una crisis reputacional sin precedentes de Eurovisión.

La 70ª edición, que cuenta con el número de participación más bajo en 23 años, ha levantado el telón sin un miembro del Big Five (España), sin un país fundador del festival (Países Bajos) y sin el más laureado de la historia (Irlanda). Pero no es solo eso, pues se está celebrando con Israel, ofreciendo un año más el escaparate de audiencias millonarias al blanqueamiento del genocidio en Gaza con el televoto a disposición del Gobierno hebreo.

Este martes 12 de mayo, la primera semifinal del certamen certificó el pase a la final del candidato israelí entre protestas censuradas por la organización y la amenaza, un año más, de que pelearán por la victoria con el televoto bajo sospecha. De cara al próximo sábado 16, da la sensación de que esto no ha hecho más que empezar y que la UER se enfrentará de nuevo a un momento crítico para el futuro del festival.