Podcast: Sepang recuerda a la F1 cómo es un circuito de verdad
La pista malasia de Sepang permitió adelantar, luchar y utilizar diferentes estrategias en una de las mejores carreras de F1 de la temporada. Verstappen ganó, Antonelli acaricia el título y la FIA protagonizó otro bochorno con el nuevo reglamento. En el primer episodio de esta semana, el Podcast Técnica Fórmula 1 analiza lo ocurrido en Sepang y una conclusión resulta difícil de evitar: qué bonitos son los circuitos de verdad.
La Fórmula 1 siendo Fórmula 1
La Fórmula 1 regresó a Sepang y, durante unas horas, volvió a parecerse a la Fórmula 1. El Gran Premio de Baréin disputado en Malasia nos dejó una pista ancha, rápida, exigente y preparada para que los monoplazas pudieran competir sin sentirse atrapados entre muros y chicanes imposibles.
Max Verstappen se llevó la victoria después de demostrar que era el piloto con más ritmo, aunque esta vez no tuvo el camino despejado. Mercedes comenzó al frente, Ferrari terminó reaccionando y la mezcla de neumáticos provocada por la pista húmeda añadió una incertidumbre real a la carrera.
Una pista preparada para competir
Sepang pertenece a una generación de circuitos concebidos para poner a prueba a los coches y a los pilotos, no solo para ofrecer un fondo reconocible en televisión. Tiene anchura suficiente para permitir varias trazadas, curvas rápidas que exigen confianza, frenadas en las que se puede atacar y espacio para que dos monoplazas compitan sin que uno de ellos tenga que desaparecer.
La pista malasia permitió incluso que nos olvidáramos durante buena parte del fin de semana del clipping y de la gestión energética que tanto han condicionado otras carreras de 2026. Los coches podían luchar, perseguirse e intentar adelantamientos sin que todo dependiera de quién hubiera conservado más batería. El contraste con algunos de los circuitos incorporados recientemente al calendario resulta bastante doloroso.
Sepang produjo una de las carreras más completas de la temporada, pero desaparecerá de nuevo el próximo año mientras la Fórmula 1 mantiene su apuesta por Las Vegas, Miami, Yeda y otros escenarios más valorados como acontecimientos comerciales que como pistas de competición.
Verstappen tuvo que ganárselo
Verstappen consiguió la pole por delante de rivales de diferentes equipos, otra muestra de la igualdad que ofrecía el circuito. Isack Hadjar confirmó, además, la recuperación de Red Bull clasificando tercero. El comienzo de la carrera no fue, sin embargo, tan sencillo para ellos. Los dos Mercedes ocuparon las primeras posiciones y Verstappen cayó inicialmente a la tercera plaza.
La pista se encontraba en unas condiciones complicadas y varios pilotos pagaron muy caro su intento de comenzar con neumáticos de seco. Cuando el asfalto empezó a mejorar, el neerlandés recuperó terreno. Superó a George Russell y se lanzó a por Andrea Kimi Antonelli. El coche de seguridad permitió a los líderes detenerse sin perder la ventaja que habían acumulado sobre quienes se equivocaron con los neumáticos, pero no eliminó la diferencia de ritmo.
Verstappen terminó pasando a Antonelli y completó una gran maniobra por el exterior para recuperar el control de la carrera. Fue el piloto más rápido y ganó, pero esta vez necesitó construir la victoria en pista. Red Bull también dejó otra pregunta sobre la mesa. Después de tantas dudas alrededor de su unidad de potencia, el equipo volvió a mostrarse competitivo en un circuito completo y exigente. El motor quizá no era tan malo como se había asegurado.
Antonelli ya tiene medio Mundial
Kimi Antonelli no pudo ganar, pero volvió a sacar petróleo de una carrera que terminó de forma desastrosa para su principal rival. Russell se detuvo en la vuelta 50 por un nuevo problema en la unidad de potencia. Su abandono, unido al resultado de Antonelli, deja al italiano con más de 80 puntos de ventaja en el Campeonato.
Matemáticamente todavía quedan opciones, pero deportivamente el Mundial parece sentenciado salvo hecatombe. Antonelli no necesitó ser el más rápido en Sepang. Evitó los grandes errores, sumó otro resultado importante y salió del Gran Premio con una ventaja todavía mayor. En una temporada marcada por los problemas de fiabilidad de Russell, esa capacidad para convertir cada oportunidad en puntos puede terminar siendo decisiva.
Ferrari también salvó un fin de semana que durante muchas vueltas parecía destinado a un resultado discreto. Los dos coches remontaron en el tramo final y terminaron tercero y cuarto, confirmando que el rendimiento estaba ahí aunque tardara demasiado en aparecer.
Alonso volvió a tener un coche con el que pelear
Fernando Alonso clasificó octavo, por delante de Lando Norris, y mantuvo ese nivel durante la carrera. El resultado tuvo más valor que la posición final. Alonso no se limitó a defenderse: adelantó a los Haas y a los Racing Bulls y logró mantener a Norris detrás durante la última vuelta.
Aston Martin consiguió colocar sus dos coches en la Q2 y ofreció una imagen bastante más digna que en Bakú. No significa que todos sus problemas hayan desaparecido, pero sí que el coche pudo competir en una pista que exigía mucho más que velocidad punta.
Sepang también permitió comprobar la segunda versión del ADUO y valorar hasta qué punto los equipos empiezan a entender mejor unos monoplazas que todavía presentan demasiadas incógnitas.
El bochorno de la FIA
Todo lo bueno del Gran Premio quedó precedido por uno de los momentos más bochornosos de la temporada. Durante la vuelta de formación en mojado falló el sistema de control de la FIA. Hubo que reiniciar equipos, revisar el software y esperar más de una hora antes de que pudiera comenzar la carrera.
La imagen fue difícil de justificar. La Fórmula 1 presume de representar la vanguardia tecnológica del automovilismo, pero no fue capaz de poner en marcha una carrera porque su sistema informático dejó de funcionar cuando apareció la lluvia. Lo más preocupante es que no parece un accidente aislado. La reglamentación de 2026 ha introducido una complejidad enorme y cada nuevo problema demuestra que la categoría todavía no controla completamente las herramientas que ella misma ha creado.
Sepang terminó regalándonos una gran carrera, pero antes obligó a los aficionados a contemplar durante más de una hora cómo la competición más tecnológica del mundo reiniciaba equipos e intentaba actualizarse.