Foxconn, el fabricante del iPhone, amplía su interés por los coches eléctricos con un acuerdo con Mitsubishi
Foxconn, el gigante taiwanés de la electrónica conocido por ensamblar los iPhone de Apple, da un nuevo paso en su estrategia de diversificación hacia los coches eléctricos. Su matriz, Hon Hai, adquirirá el 50% de Mitsubishi Electric Mobility, la división de componentes para automóviles de Mitsubishi Electric, por 115.000 millones de yenes (unos 648 millones de euros). El acuerdo supone un paso más de Foxconn en su proyecto de desarrolar vehículos inteligentes.
La operación permitirá a ambas compañías desarrollar conjuntamente tecnologías y plataformas para vehículos eléctricos (EV) con el objetivo de reforzar la industria automovilística japonesa y extender sus soluciones a los mercados internacionales. La adquisición se articulará a través de Lin Yin International Investment, una filial de Hon Hai dedicada a la inversión, que pasará a compartir la propiedad y la gestión de Mitsubishi Electric Mobility con el grupo japonés. Las compañías esperan cerrar la operación el 1 de octubre de 2027, una vez obtenidas las autorizaciones regulatorias necesarias.
El acuerdo contempla una valoración de Mitsubishi Electric Mobility de 320.000 millones de yenes (unos 2.000 millones de dólares) en términos de valor de empresa y de 230.000 millones de yenes (unos 1.450 millones de dólares) en valor de los fondos propios. El precio pactado por la mitad del capital asciende a 115.000 millones de yenes.
La alianza combinará la experiencia tecnológica de Mitsubishi Electric Mobility en sistemas de propulsión eléctrica, software y control de vehículos con la capacidad industrial, la escala y la velocidad de comercialización de Hon Hai. Ambas empresas pretenden desarrollar plataformas para coches eléctricos desde Japón, aprovechando los estándares de calidad de la industria nipona y facilitando su posterior expansión internacional.
El objetivo de superar los 6.000 millones en ventas
La operación también persigue acelerar el crecimiento del negocio de componentes para automóviles. Las compañías se han fijado como objetivo alcanzar una facturación de un billón de yenes (unos 6.325 millones de dólares) en el ejercicio fiscal de 2030, frente a la situación actual. Asimismo, aspiran a elevar el margen operativo ajustado desde el 5,7% registrado en 2025 hasta el 9,3%.
El acuerdo refuerza la apuesta de Foxconn por ampliar su presencia más allá de la electrónica de consumo, un negocio en el que se ha consolidado como el mayor fabricante por contrato del mundo. El grupo taiwanés busca trasladar al automóvil un modelo industrial basado en producir componentes y vehículos para otras compañías, en lugar de competir necesariamente con ellas mediante marcas propias.
Foxconn lleva años explorando esta oportunidad. En 2020 anunció su intención de suministrar componentes o servicios al 10% de los vehículos eléctricos comercializados en el mundo entre 2025 y 2027. Un año después presentó varios prototipos bajo la marca Foxtron, desarrollados en colaboración con el fabricante taiwanés Yulon Motor, entre ellos un SUV, una berlina y un autobús eléctrico.
La compañía también ha buscado oportunidades industriales fuera de Taiwán. A mediados de 2024 comenzó a desarrollar en el centro de China una instalación destinada a probar procesos de fabricación de vehículos eléctricos, mientras que su estrategia de diversificación incluye acuerdos tecnológicos y operaciones industriales en otros mercados.
Sin embargo, su expansión automovilística se enfrenta a un sector cada vez más competitivo, especialmente en China, donde la presión sobre los precios y la rentabilidad ha complicado los planes de numerosos fabricantes. En este contexto, la alianza con Mitsubishi Electric ofrece a Hon Hai una vía alternativa para reforzar sus capacidades tecnológicas y acceder a la experiencia industrial japonesa sin depender exclusivamente de la fabricación de vehículos completos.
Para Mitsubishi Electric, el acuerdo supone compartir el desarrollo y la explotación de su negocio de equipamiento para automóviles con un socio de alcance global. Las dos compañías confían en que la combinación de tecnología japonesa y capacidad de producción permita acelerar la adopción de la movilidad eléctrica y abrir nuevas oportunidades comerciales fuera de Japón.