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    <title><![CDATA[elDiario.es - Isabel Navarro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/isabel-navarro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Isabel Navarro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Emmanuel Carrère: “Pedro Sánchez, en su resistencia hacia Trump, está siendo realista y eso genera respeto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/emmanuel-carrere-pedro-sanchez-resistencia-trump-realista-genera-respeto_1_13041122.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a49c3378-2db2-4d55-a02f-3d9aec4137f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emmanuel Carrère: “Pedro Sánchez, en su resistencia hacia Trump, está siendo realista y eso genera respeto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor ha visitado Madrid para presentar 'Koljós', su nueva novela que sigue las huellas de su familia materna de origen ruso-georgiano</p></div><p class="article-text">
        Emmanuel Carr&egrave;re (Par&iacute;s, 1957) no cree que haya diferencias entre la literatura y el periodismo. &ldquo;Para m&iacute; son pr&aacute;cticamente lo mismo. Ahora bien, en el periodismo hay dos grandes familias: los que hacen el d&iacute;a a d&iacute;a, los editoriales, etc., y los que hacen reportajes. Yo pertenezco a este segundo grupo. Desconf&iacute;o completamente de mis opiniones. Lo que hago es ir al terreno, hablar con la gente, escucharles, explorar las ambivalencias, fijarme en los detalles. En las contradicciones de la comedia humana es donde me siento m&aacute;s c&oacute;modo&rdquo;, cuenta el escritor durante una entrevista con un reducido grupo de periodistas en Madrid, donde ha acudido para presentar su nueva novela<em>, Kolj&oacute;s </em>(Editorial Anagrama)<em>,</em> que sigue las huellas de su familia materna de origen ruso-georgiano. Un libro que, como todos los suyos, es tambi&eacute;n un autorretrato y que comienza con el funeral de Estado que le dedica el presidente de la Rep&uacute;blica a su madre, H&eacute;l&egrave;ne Carr&egrave;re d&rsquo;Encausse, personaje eminente, soviet&oacute;loga, historiadora y secretaria perpetua de la Academia Francesa.
    </p><p class="article-text">
        Carr&egrave;re describe con agradecimiento y con iron&iacute;a el bien informado elogio f&uacute;nebre de Emmanuel Macron hacia su madre (&ldquo;por supuesto se lo han escrito&ndash;aclara&ndash;, pero el negro tiene buena pluma y es posible que &eacute;l haya a&ntilde;adido algunos toques personales&rdquo;). Al escritor gusta espiar los gestos humanos del poder y tras acompa&ntilde;ar a Macron en un viaje a los territorios franceses de ultramar en los inicios de su gobierno le apod&oacute; como &ldquo;el hombre que no suda&rdquo;. El pasado verano, le sigui&oacute; de nuevo entre bastidores a la cumbre del G7 celebrada en Alberta (Canad&aacute;) y durante la entrevista recordaba las situaciones rid&iacute;culas que se generaban cada ma&ntilde;ana en el desayuno de los hombres m&aacute;s poderosos del mundo a causa de las ocurrencias del presidente norteamericano. &ldquo;Estaban todos pendientes de &eacute;l, de qu&eacute; hab&iacute;a dicho o hecho ese d&iacute;a y temerosos de c&oacute;mo los tratar&iacute;an cuando se encontrasen con &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Carr&egrave;re, Trump le parece un personaje &ldquo;sacado de una novela del autor de ciencia ficci&oacute;n Philip K. Dick&rdquo; y alab&oacute; la posici&oacute;n de Espa&ntilde;a respecto a la guerra en Ir&aacute;n por su reacci&oacute;n pragm&aacute;tica en comparaci&oacute;n con otros l&iacute;deres pol&iacute;ticos europeos. &ldquo;El presidente espa&ntilde;ol en su resistencia est&aacute; siendo realista y eso genera respeto&rdquo;. Tampoco le concedi&oacute; mucha credibilidad a sus amenazas comerciales, ya que lo considera &ldquo;una veleta que hace reset cada ma&ntilde;ana y no se acuerda de lo que ha dicho el d&iacute;a anterior. Todo lo contrario a Putin, que no olvida nunca. Es obstinado, tenaz, glacial, paciente, no suelta su presa: por eso los ucranianos lo tienen tan negro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        H&eacute;l&egrave;ne Carr&egrave;re d&rsquo;Encausse le&iacute;a el Pravda todos los d&iacute;as (&ldquo;como todo el mundo&rdquo;, dijo una vez en televisi&oacute;n, y se convirti&oacute; en una especie de chascarrillo familiar), tuvo una relaci&oacute;n muy cercana con Yeltsin y fue una especie de representante de la cultura rusa en Francia y viceversa. Una semana antes de la invasi&oacute;n, declar&oacute; en Le Monde que Putin era un hombre &ldquo;que atiende a razones y jam&aacute;s se embarcar&iacute;a en acciones irreflexivas que entorpecieran su relaci&oacute;n con Europa&rdquo;. Emmanuel recuerda el momento de verg&uuml;enza y descr&eacute;dito que signific&oacute; para ella haberse equivocado: &ldquo;Mi madre quer&iacute;a confiar en que Rusia iba hacia la democracia y hacia nuestros valores. Y se equivoc&oacute;. Yo creo que Rusia no va hacia un destino europeo, que tiene un desprecio hacia Europa, a la que ve como su enemiga. Y creo que Putin est&aacute; muy contento de que Trump tenga la misma manera de ver las cosas&rdquo;.
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                El francés Emmanuel Carrère, uno de los grandes autores contemporáneos y referente de la no ficción                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En <em>Kolj&oacute;s</em> (traducci&oacute;n de Juan de Sola), donde diserta de lo personal a lo universal y de la historia familiar a la Historia en may&uacute;sculas, Emmanuel Carr&egrave;re es incluso m&aacute;s duro en su an&aacute;lisis: &ldquo;Nos hemos enga&ntilde;ado al creer que el putinismo era simplemente un r&eacute;gimen mafioso, movido por esa fuerza en resumidas cuentas tranquilizadora que es la codicia. Es algo muy distinto. Lo que busca es crear y mostrar al mundo entero un hombre nuevo, un verdadero ruso dominado por el sentimiento, la violencia, la crasa ignorancia y el malvado orgullo de haber comprendido que la vida es una guerra de todos contra todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante la entrevista cont&oacute; que en un reciente viaje a Ucrania, donde se dedic&oacute; a hacer entrevistas a los soldados en los trenes que iban de Kiev al frente, les encontr&oacute; todav&iacute;a con coraje pero m&aacute;s agotados que nunca. &ldquo;Quieren paz, pero no la paz que les espera y se sienten olvidados por el mundo. Algo l&oacute;gico, porque nuestra capacidad de atenci&oacute;n y de compasi&oacute;n es limitada, y hay otros lugares del mundo a los que mirar, como Gaza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el libro menciona la posibilidad de que tras la guerra con Rusia, emerja una guerra civil, &ldquo;reconozco que es una hip&oacute;tesis extremadamente pesimista y conf&iacute;o en que no ocurra, pero la sociedad ucraniana est&aacute; ahora mismo galvanizada por el hero&iacute;smo, dividida entre los que han ido a luchar y los que se han marchado del pa&iacute;s o han evitado el frente; y cuando la guerra acabe toda esa energ&iacute;a b&eacute;lica acabar&aacute; descendiendo a un estrato m&aacute;s social de alg&uacute;n modo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos hemos engañado al creer que el putinismo era simplemente un régimen mafioso. Es algo muy distinto. Lo que busca es crear y mostrar al mundo entero un hombre nuevo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emmanuel Carrère</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En<em> Kolj&oacute;s</em> el autor divaga, diserta y ensambla materiales distintos sin abandonar esa voz narrativa fluida, clara y siempre descarnada con la verdad, que te arrastra consigo. &ldquo;El puente entre el periodismo y la literatura lo acab&oacute; haciendo por c&oacute;mo me afectan personalmente esas historias. He escrito mucho sobre Rusia, Georgia y Ucrania, pero no soy un experto y si lo hago es porque son lugares que resuenan desde lo &iacute;ntimo en mi propia biograf&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En <em>El reino, De vidas ajenas, Limonov, Yoga</em>&hellip; Carr&egrave;re nos ha hablado de sus crisis de fe, de su juventud acomplejada, de su dandismo de derechas, del porno que le excita, de c&oacute;mo sobrevivi&oacute; al tsunami, de su sexualidad cruda y rom&aacute;ntica, de su b&uacute;squeda de la bondad, de su abuelo colaboracionista, de sus dos sesiones de psicoan&aacute;lisis semanales, de su internamiento en un centro psiqui&aacute;trico, de sus cenas bobo [bourgeois boh&egrave;me]. Cenas mundanas de intelectuales, artistas o periodistas, donde escucha y anota. 
    </p><p class="article-text">
        Esta vez, sin embargo, empieza a tomar notas para su novela en el hospital de paliativos donde su madre ha decidido ir a morir. Ella, dama de implacable amabilidad con la que a lo largo de los a&ntilde;os Carr&egrave;re ha mantenido una tensa relaci&oacute;n, sabe que va a convertirse en la protagonista de su nuevo libro, pero esta vez las verdades no van a ser tan crudas y el libro, pese a contener algunas cr&iacute;ticas (sobre todo, con el trato que su madre le daba a su padre) es, sobre todo, un regalo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que podr&iacute;a haberse convertido en un ajuste de cuentas no es m&aacute;s que el homenaje de un buen hijo. Un homenaje tambi&eacute;n a las contradicciones y las flaquezas de esa mujer imponente, pero al fin y al cabo atravesado por la ternura que media entre tres camas: la materna en la que &eacute;l sus hermanas cuando eran ni&ntilde;os iban a hacer &ldquo;kolj&oacute;s&rdquo;, o sea, a acostarse todos juntos; la especie de div&aacute;n inc&oacute;modo, espartano, situado en su despacho donde dorm&iacute;a su madre sus &uacute;ltimas d&eacute;cadas, al que cada d&iacute;a le pon&iacute;a y quitaba las s&aacute;banas; y su lecho de muerte. &ldquo;Todo lo que ten&iacute;a de problem&aacute;tica nuestra relaci&oacute;n esos d&iacute;as desapareci&oacute;. Entre que nos lo anunci&oacute; y sucedi&oacute; pasaron diez d&iacute;as. Afront&oacute; la muerte como alguien que est&aacute; listo. La manera que tuvo mi madre de morir me pareci&oacute; admirable, estoica, majestuosa, con grandeza. Dir&iacute;a que me pareci&oacute; un momento de gran belleza y mientras lo estaba viviendo tuve claro que iba a escribir sobre &eacute;l&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Luego el proyecto tom&oacute; sus derivadas y cuando poco despu&eacute;s su padre tambi&eacute;n falleci&oacute; y encontr&oacute; entre sus papeles la procelosa genealog&iacute;a de la familia materna archivada en carpetas, una investigaci&oacute;n a la que Louis Carr&egrave;re se hab&iacute;a dedicado casi en secreto, obtuvo otra pieza de ese puzzle que acabar&iacute;a siendo <em>Kolj&oacute;s:</em> un retrato de personajes de la familia a trav&eacute;s de cuatro generaciones, donde hay regicidas, rusos blancos exiliados (taxistas ellos, costureras ellas) todos con el desd&eacute;n aristocr&aacute;tico y a la vez elegante de no quejarse de la pobreza; pero donde sobre todo acaba emergiendo de la sombra (proyectada por la implacable Hel&egrave;ne) un padre al que el autor reconoce haber amado &ldquo;de forma distra&iacute;da&rdquo;. &ldquo;Reconozco que algo que no vi venir &ndash;concluye Carr&egrave;re&ndash; es que mi padre acabar&iacute;a siendo el verdadero protagonista de la novela, que empieza con los fastos p&uacute;blicos del funeral de ella, y acaba con &eacute;l buscando la intimidad en un bosque. Para m&iacute; ese es un momento luminoso&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/emmanuel-carrere-pedro-sanchez-resistencia-trump-realista-genera-respeto_1_13041122.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 17:14:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Emmanuel Carrère: “Pedro Sánchez, en su resistencia hacia Trump, está siendo realista y eso genera respeto”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Rusia,Ficción,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina Araújo: “Me he pasado la vida saboteándome y aun así he conseguido salir adelante”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cristina-araujo-he-pasado-vida-saboteandome-he-conseguido-salir-adelante_128_12996875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/532baf55-c704-4bd6-8c88-13a929c33be9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136734.jpg" width="8045" height="4525" alt="Cristina Araújo: “Me he pasado la vida saboteándome y aun así he conseguido salir adelante”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora de 'Mira esa chica', sobre el caso de la manada, que le valió el premio Tusquets, vuelve con una novela romántica contada en sus propios términos</p><p class="subtitle">'Animal Crossing' muestra el peligro de la turistificación: ¿puede un hotel cargarse tu isla?</p></div><p class="article-text">
        Cristina Ara&uacute;jo es retra&iacute;da y no tiene intenci&oacute;n de convertirse en opinadora ni en icono de nada. Lo suyo es perderse en las historias, ser una estudiante aplicada; indagar en las emociones y los l&iacute;mites humanos, explorarlos; la disciplina antes que la inspiraci&oacute;n; la enso&ntilde;aci&oacute;n antes que lo real; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/diego-vasallo-musico-nostalgia-no-parece-buen-motor-creativo-huyo-peste_1_12989615.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la nostalgia antes que el futuro</a>. La sospecha ir&oacute;nica y la inocencia confiada juntas y revueltas.&nbsp;Se nota que no le gusta demasiado dar entrevistas, pero no tanto porque est&eacute; a la defensiva o le den miedo los periodistas, sino porque todav&iacute;a siente una cierta incredulidad ante el inter&eacute;s que genera lo que tenga que decir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autora es dif&iacute;cil de encasillar, que es algo que parecen necesitar las editoriales para vender y los medios para comprar personajes. &iquest;Una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sally-rooney-novelista-infarta-mercado-editorial-publica-intermezzo-escrita-voz-adulta_1_11674109.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sally Rooney</a> a la espa&ntilde;ola? No exactamente, aunque podr&iacute;an ser primas segundas o conocerse de un <em>college</em> ficticio. <em>Distancia de fuga</em> cuenta la historia de amor entre Theo, un joven introvertido doctorando de Filosof&iacute;a, y Frances, la hermana actriz de su amigo Robin. Un puzzle de <em>flasbacks </em>narrados de forma alterna por los distintos protagonistas en el que se cruzan dos mundos antag&oacute;nicos: el de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/universidad-rey-juan-carlos-universidad-sur-madrid_129_11758597.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la universidad</a> y el de las alfombras rojas.
    </p><p class="article-text">
        Por los argumentos que trata la literatura de Ara&uacute;jo, lo tiene todo para ser una escritora de <em>best seller</em>, pero de alg&uacute;n modo se termina escurriendo de lo previsto tomando decisiones de estilo y meandros narrativos que rompen los esquemas m&aacute;s convencionales. Deslumbr&oacute; con su anterior trabajo, <em>Mira esa chica</em>, que le vali&oacute; el <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/silvia-hidalgo-premio-tusquets-mujeres-no-hemos-dado-libertad-enfadarnos-ponemos-tristes_1_10524780.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">premio Tusquets de novela</a> y donde recreaba el caso de una violaci&oacute;n en grupo similar a la de 'la manada'; una novela corrosiva, sin alegatos, donde daba voz a todos los implicados y donde la v&iacute;ctima, M&iacute;riam, no sent&iacute;a consuelo ante las manifestaciones de apoyo, sino que reconoc&iacute;a en esas chicas que gritaban a pleno pulm&oacute;n que no la quer&iacute;an dejar sola a las mismas que antes la hab&iacute;an llamado gorda con crueldad y no quer&iacute;an sentarse a su lado en el colegio.
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                La autora Cristina Araújo presenta &#039;Distancia de fuga&#039;                            </span>
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        Paradojas. Grises. Se siente c&oacute;moda Cristina Ara&uacute;jo en ese pantanoso territorio, pero su narrador nunca es sombr&iacute;o y a veces, en <em>Distancia de fuga</em>, su nueva novela, la gatera por la que se escapa de un empalagoso amor <em>bigger than life </em>es la iron&iacute;a sofisticada, como cuando describe lo que sucede en la mente del personaje de Theo al ver el abrigo de Frances: &ldquo;Theo piensa que ella ha tocado todos esos objetos, lo que autom&aacute;ticamente los reformula como un s&iacute;mbolo bruto de que ella existe. Y, dado que estas semanas en clase han le&iacute;do textos de influencia marxista, coge su libreta y escribe que la alegr&iacute;a que siente en presencia de Frances no puede atribuirla a un instinto aut&oacute;nomo y primitivo, sino que est&aacute; ligada a una forma de idolatr&iacute;a. &iquest;Suena va lo bastante intenso? Porque en realidad va a peor&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para escribir su anterior novela, </strong><em><strong>Mira a esa chica</strong></em><strong>, investig&oacute; sobre procesos judiciales, protocolos, psicolog&iacute;a&hellip; &iquest;Qu&eacute; ha investigado para hacer </strong><em><strong>Distancia de fuga</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo, acerca del mundo de la fama, porque todo lo que cuento de la vida universitaria tiene que ver con mi propia experiencia. Pero, para construir el personaje de Frances, me he documentado leyendo muchas autobiograf&iacute;as de actores que cayeron en picado. La de Matthew Perry (<em>Amigos, amantes y aquello tan terrible</em>, en Contraluz)<em> </em>me vino muy bien. Tambi&eacute;n <em>Me alegro de que mi madre haya muerto,</em> de una de las actrices de la serie juvenil <em>iCarly,</em> Jennette McCurdy, donde cuenta con mucho sentido del humor la relaci&oacute;n terrible que tuvo con su madre, c&oacute;mo la explot&oacute; y la manipul&oacute;, adem&aacute;s de sus trastornos alimenticios. Tambi&eacute;n le&iacute; la biograf&iacute;a de Jane Fonda y rastre&eacute; todo lo que pude acerca de la crisis que tuvo Kit Harington, el personaje de Jon Nieve, al final de <em>Juego de tronos</em>, porque de ah&iacute; saqu&eacute; una de las ideas de la novela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; le pas&oacute; a Kit Harington?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el rodaje del &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, cuando dijeron 'corten' y empezaron a quitarle el vestuario, tuvo una crisis de p&aacute;nico. Lo estaban haciendo como si fuese un d&iacute;a normal y de repente empez&oacute; a gritar que todav&iacute;a no pod&iacute;a quitarse esa ropa. Porque, &iquest;qui&eacute;n iba a ser si ya no era Jon Nieve? Se qued&oacute; muy tocado. Tambi&eacute;n hab&iacute;a tema de adicciones y estuvo ingresado unos meses en un centro psiqui&aacute;trico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde nace el personaje de Frances, la actriz famosa, y qu&eacute; quer&iacute;a contar con ella?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tanto Frances como su hermano Robin son dos personajes que existen desde hace mucho, ya que pertenecen a una novela que escrib&iacute; con 19 a&ntilde;os. La trama no es la misma y Theo, el tercero en discordia, entonces no exist&iacute;a como tal, pero Frances y Robin, los hermanos, me acompa&ntilde;an desde esa &eacute;poca. Yo fui hija &uacute;nica y de ni&ntilde;a ten&iacute;a muy idealizada la relaci&oacute;n entre hermanos. Quer&iacute;a un hermano con el que compartirlo todo y me invent&eacute; para Frances el hermano que me hubiera gustado tener. En esa &eacute;poca estaba bajo el influjo de Salinger y su saga de los Glass, as&iacute; que Frances tiene mucho del personaje Franny [de <em>Zoe y Franny</em>], de su fragilidad, de su carisma&hellip;
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            <span class="title">
                Cristina Araújo, que debutó con &#039;Mira esa chica&#039;, premio Tusquets 2022                            </span>
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        <strong>Y de su sofisticaci&oacute;n intelectual. Pero la Franny de Salinger no era famosa y su Frances es actriz en una serie del tama&ntilde;o de </strong><em><strong>Juego de tronos</strong></em><strong> y eso determina su manera de estar en el mundo y su precariedad emocional. &iquest;Por qu&eacute; esa fascinaci&oacute;n con la fama?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la fascinaci&oacute;n hacia la fama tambi&eacute;n me viene de la adolescencia. Entonces mi gran obsesi&oacute;n eran los Beatles. Ten&iacute;a todo de ellos: discos, libros, biograf&iacute;as, VHS, sus pel&iacute;culas. Me encantaba la irreverencia de John Lennon y recuerdo tener una fantas&iacute;a recurrente: &ldquo;Qu&eacute; suerte el poder hacer lo que quieras porque eres un Beatle&rdquo;. [Risas]
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De verdad cre&iacute;a que la fama era sin&oacute;nimo de libertad? &iexcl;Si es al rev&eacute;s!</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro, porque a m&iacute; me parec&iacute;a entonces que lo contrario de ser famoso era ir al colegio y hacer todo lo que te dec&iacute;an los adultos. [Risas] Aquella novela que escrib&iacute; con 19 a&ntilde;os era un libro mucho m&aacute;s corto, pero tambi&eacute;n suced&iacute;a en un ambiente universitario, y eso s&iacute; era algo que quer&iacute;a conservar. Ten&iacute;a muchas ganas de escribir sobre la universidad, porque fue una &eacute;poca luminosa que esper&eacute; con ganas y no me decepcion&oacute;. Y eso es tan dif&iacute;cil&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vi en su Instagram una foto de la vieja biblioteca de Filolog&iacute;a en la Universidad Complutense, con sus persianas medio rotas y el mobiliario de los a&ntilde;os 50.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; sigue siendo un lugar m&iacute;tico. Vivo en Frankfurt, pero cada vez que vengo a Madrid voy a la facultad, me tomo un caf&eacute; con quien fue mi director de tesis [el catedr&aacute;tico D&aacute;maso L&oacute;pez Garc&iacute;a] y me doy una vuelta. Me gusta estar en la biblioteca y, de hecho, parte de este libro lo he escrito all&iacute;. Mis amigos me dicen que estoy pose&iacute;da por la &eacute;poca de la universidad y que la idealizo, y en parte tienen raz&oacute;n. Me alimento de nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Distancia de fuga</strong></em><strong> tiene mucho de ese subg&eacute;nero que los anglosajones llaman </strong><em><strong>novela de college</strong></em><strong>,</strong><em><strong> </strong></em><strong>con profesores, alumnos y debates intelectuales y filos&oacute;ficos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era lo que quer&iacute;a hacer. De hecho, el personaje que m&aacute;s se parece a m&iacute; en la novela es el de Theo y el profesor al que quiere deslumbrar y con el que mantiene todas esas conversaciones filos&oacute;ficas, Damian Masoudi, est&aacute; inspirado en el propio D&aacute;maso [L&oacute;pez Garc&iacute;a] y mi relaci&oacute;n con &eacute;l. Aquel fue un mundo de libertad, de tolerancia, de independencia inocente. Lo sigo a&ntilde;orando y esta novela me ha permitido revivirlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los jóvenes se enfrentan a cosas a las que no se les da importancia como perder a amigos o no ser valorados en casa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Araújo</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Me han contado que el a&ntilde;o pasado dio el discurso de fin de curso a los doctorandos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, era un sue&ntilde;o y algo que no esperaba que me ocurriera tan joven. Estaba aterrorizada porque a m&iacute; me da much&iacute;sima verg&uuml;enza hablar en p&uacute;blico. De hecho, fue uno de los motivos por los que acab&eacute; dejando la tesis: tengo muchos bloqueos. Pero me lo pidi&oacute; D&aacute;maso y no me pod&iacute;a negar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; les dijo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil de resumir, estuve hablando 40 minutos y es la raz&oacute;n por la que retras&eacute; la entrega de la novela&hellip; Quise motivarlos y les habl&eacute; mucho de literatura, pero, sobre todo, de todas las veces que la hab&iacute;a cagado a lo largo de mi vida, de c&oacute;mo me he saboteado y aun as&iacute; he salido adelante y he acabado escribiendo novelas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo se ha autosaboteado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De tantas maneras&hellip; Por ejemplo, yo quer&iacute;a hacer una carrera de letras, pero pens&eacute; que no iba a tener futuro y empec&eacute; Veterinaria. Aun as&iacute; no dej&eacute; de escribir. Despu&eacute;s dej&eacute; la carrera de ciencias y escog&iacute; Filolog&iacute;a; segu&iacute; escribiendo, pero luego volv&iacute; a dejarlo porque pensaba que no se me daba bien; empec&eacute; el doctorado, pero otra vez me vi insegura y acab&eacute; dej&aacute;ndolo&hellip; Le cont&eacute; a los estudiantes c&oacute;mo fue mucho m&aacute;s importante para m&iacute; la disciplina que la inspiraci&oacute;n, c&oacute;mo entend&iacute;a que ellos con esa edad se sent&iacute;an al borde de muchas cosas que quiz&aacute; entend&iacute;an y que s&eacute; que, aunque sean j&oacute;venes, ya se han tenido que enfrentar a muchas cosas a las que no suele darse suficiente importancia: a romper un amor, a perder amigos, a sentir que no les comprende alguien en quien hab&iacute;an confiado al m&aacute;ximo, a no ser valorados en casa&hellip;&nbsp;Les dije que yo, como ellos, hab&iacute;a pasado por todo eso tambi&eacute;n, y que aun as&iacute; he conseguido salir adelante y he conseguido escribir, aunque a veces he cre&iacute;do que nada me iba a sacar de la cama o que nunca iba terminar el libro. Les cont&eacute; todo eso en 40 minutos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Distancia de fuga</strong></em><strong> es una novela, entre otras cosas, de amor. &iquest;C&oacute;mo se escribe sobre el amor en el siglo XXI?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con intensidad, pero tambi&eacute;n con iron&iacute;a porque no estamos en el siglo XIX, claro. Quer&iacute;a contar una historia que hablase de ese tipo de amor que lo canibaliza todo. Un amor de esos que no te dejan pensar y no te dejan hacer. De esos que, aunque te dejan las funciones vitales intactas, hagas lo que hagas en tu cabeza solo hay espacio para el otro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La escritora Cristina Araújo                            </span>
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        <strong>Vamos, de esos que son lo m&aacute;s parecido a un trastorno obsesivo compulsivo o a un delirio psic&oacute;tico&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exactamente. [Risas]. Por eso intentaba atenuar a veces la cursiler&iacute;a o el dramatismo con la mirada ir&oacute;nica del hermano, que hace de bisagra; o bien haciendo que uno de los dos estuviese menos enamorado del otro, pero que esa posici&oacute;n fuese cambiando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Emilia Pardo Baz&aacute;n le dec&iacute;a en sus cartas a Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s que el de ellos era un amor &ldquo;moderno y nervioso&rdquo;. &iquest;El de Theo y Franc&eacute;s tambi&eacute;n lo es?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nervioso s&iacute;, desde luego. Moderno no tanto, porque a Theo le veo tan cl&aacute;sico y chapado a antigua, pero bueno, tampoco es un rancio, que es algo que tambi&eacute;n quer&iacute;a evitar, que diese esa imagen de pringado. Pero s&iacute;, la de amor nervioso me parece una definici&oacute;n muy acertada y sobre todo bonita.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A menudo han comparado su estilo con el de Sally Rooney, aunque en esta novela, con sus apuntes distanciadores de narrador del XIX, me recuerda al Jonathan Franzen de </strong><em><strong>Libertad</strong></em><strong>. &iquest;Se identifica con estas comparaciones o le molesta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entiendo que es l&oacute;gico que me comparen con Rooney porque, como en <em>Gente normal</em>, <em>Distancia de fuga</em> trata tambi&eacute;n el tema del amor y de dos personas que vienen y van en su relaci&oacute;n. Adem&aacute;s, Rooney es un referente tan omnipresente en nuestra &eacute;poca que seguramente la tengo interiorizada. Pero veo m&aacute;s las conexiones con Franzen, al que mencionas, o con Maggie O&rsquo;Farrell y Amor Towles, a los que s&iacute; he tenido presentes en el proceso de escritura. Con Rooney me pasa que me gustaron mucho sus dos primeros libros y luego el tercero me decepcion&oacute;. El &uacute;ltimo, <em>Intermezzo</em>, a&uacute;n no lo he le&iacute;do, pero solo porque realmente lo tengo reservado para un momento especial de mantita y sof&aacute; y &uacute;ltimamente tengo muy poco de eso. Espero, sinceramente, que no me decepcione.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cristina-araujo-he-pasado-vida-saboteandome-he-conseguido-salir-adelante_128_12996875.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Feb 2026 21:34:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cristina Araújo: “Me he pasado la vida saboteándome y aun así he conseguido salir adelante”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Entrevistas,Escritores,Libros,Literatura,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elvira Navarro: “Cuando llegué a Madrid creía que viviría en un piso de película de Almodóvar y he acabado en el de 'El bola'”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elvira-navarro-llegue-madrid-creia-viviria-piso-pelicula-almodovar-he-acabado-bola_1_12841223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a5f3290-13a8-4757-8015-040004f0dbca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x748y561.jpg" width="1200" height="675" alt="Elvira Navarro: “Cuando llegué a Madrid creía que viviría en un piso de película de Almodóvar y he acabado en el de &#039;El bola&#039;”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La precariedad, la incomunicación y el capitalismo voraz atraviesan como una sombra acechante los nueve cuentos de 'La sangre está cayendo al patio'

</p><p class="subtitle">Muere Adolfo Fernández, actor de 'Policías', 'Águila Roja' y 'Todo es silencio', a los 67 años
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La portada del nuevo libro de </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/elvira-navarro-somos-herencia-revestida-ropajes_1_9909111.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Elvira Navarro</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> es un cuadro de Antonio Saura en el que reinterpreta el del </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Perro semihundido </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">de Goya. Una negrura acechante y expresionista en la que ese perro es casi un rayajo o una mancha, y a lo que m&aacute;s se parece en realidad es a esa angustia innombrable, tan f&iacute;sica y retorcida, que atraviesa al ser humano contempor&aacute;neo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La autora de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La isla de los conejos (2019)</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La trabajadora</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (2014) vuelve en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La sangre est&aacute; cayendo al patio </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Random House) a emparentarse con la seca crueldad de Cela y Delibes, pero en un contexto donde la ciudad ejerce de verdugo y los personajes caminan en el filo del trastorno mental, el abandono y la miseria.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En el primer relato, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La lavadora</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, que nos recuerda a </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Christine </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">de Stephen King, un electrodom&eacute;stico banal no deja de sangrar sin venir a cuento; en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El recogedor de animales</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> un trabajador de mantenimiento de la autopista se lleva animales heridos o muertos&nbsp;a su casa y observa sus cuerpos y sus instintos: &ldquo;Qu&eacute; sab&iacute;an las bestias de lo que estaba bien&rdquo;, se pregunta el personaje. En </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El vigilante,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> un reci&eacute;n separado que cuida una promoci&oacute;n de viviendas y cuya madre en la infancia &ldquo;hab&iacute;a olisqueado a sus amigos y a sus primeras novias como agua de charca&rdquo;, sufre alucinaciones ac&uacute;sticas.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9a737b53-d148-40ab-b8f7-665dc97a680b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sus historias est&aacute;n al borde de lo fant&aacute;stico, y la autora afirma que en esa tradici&oacute;n se siente m&aacute;s cercana a autores como Edgar Allan Poe o Cort&aacute;zar. Sin embargo, en Estados Unidos, donde <em>La isla de los conejos</em> fue nominado al National Book Award, la suelen emparentar con la 'weird fiction' de Samantha Schweblin y Mariana Enr&iacute;quez, que&nbsp;combina lo cotidiano con lo sobrenatural y lo grotesco. Pero no solo. Hay quien tambi&eacute;n ve los matices de su mirada social. De hecho, en la cr&iacute;tica que le hicieron en el suplemento cultural de Los Angeles Times, Nathan Deuel dice de ella: &ldquo;Una cosa que distingue a Navarro en este g&eacute;nero de ficci&oacute;n de pesadilla social es que sus personajes principales son casi en su totalidad mujeres: todas inteligentes y fuertes, pero profundamente defectuosas, y por ello m&aacute;s humanas. Por otro lado, es una experta en la anatom&iacute;a de las clases sociales y, en particular, del dinero: tanto de su poder como de la exasperante indignidad de su carencia&rdquo;. Y es que el dinero, o mejor dicho su falta, es la sombra m&aacute;s inquietante de ese g&oacute;tico mundo urbano de Elvira Navarro, en el que es tan f&aacute;cil quedarse a la intemperie y solo. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>La sangre est&aacute; cayendo al patio</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> es un libro lleno de bisbiseos y de voces susurradas que acechan en las sombras. &iquest;Qu&eacute; son esas voces? &iquest;De d&oacute;nde nacen?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Yo creo que lo que llamamos realidad es un constructo, un relato en el que unas voces se escuchan m&aacute;s que otras. Quiz&aacute; podr&iacute;a pensarse que esas voces ininteligibles, esas voces otras, son algo que acecha en la oscuridad y que est&aacute; por debajo de la realidad que vemos. &iquest;Pero no es as&iacute; un poco como funciona la vida? Lo que tenemos enfrente no es todo lo que hay, sino que siempre hay elementos que est&aacute;n actuando por debajo y que quiz&aacute; m&aacute;s a menudo sean m&aacute;s determinantes que esos elementos visibles.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Entonces &iquest;contar una historia en un registro naturalista ser&iacute;a ce&ntilde;irse a una versi&oacute;n de la realidad que no escuchase esas voces que est&aacute;n ah&iacute; pero preferimos ignorar?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Exactamente. Aunque no siempre, porque a veces el realismo tambi&eacute;n las ha incluido. Pienso, por ejemplo, los grandes autores realistas como Flaubert o Dostoievski. Las novelas de Dostoievski est&aacute;n llenas de voces, &eacute;l recorre exhaustivamente toda la paleta de lo real, incluyendo a esas voces que est&aacute;n por debajo. Y esa es su grandeza. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que llamamos realidad es un constructo, un relato en el que unas voces se escuchan más que otras. Quizá podría pensarse que esas voces ininteligibles, esas voces otras, son algo que acecha en la oscuridad y que está por debajo de la realidad que vemos. ¿Pero no es así un poco como funciona la vida?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elvira Navarro</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>En estos cuentos la ciudad aparece como una entidad con cualidades humanas, es incluso un personaje. &iquest;Se siente una escritora urbana? &iquest;Qu&eacute; es la ciudad para usted?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La ciudad es un fen&oacute;meno inabarcable. Son tantos los vectores que est&aacute;n actuando en una ciudad que resultar&iacute;a imposible reconstruirla en su totalidad. La ciudad la puedes contar desde el punto de vista de la movilidad, de la econom&iacute;a, de la migraci&oacute;n, del comercio, del urbanismo, desde los puntos de vista de sus habitantes, desde las alturas, desde los bajos, desde el t&uacute;nel de metro o imagina contarla desde el punto de vista de una rata. La ciudad es un fen&oacute;meno inabarcable. As&iacute; que cuando una ciudad aparece en un libro, por ejemplo, el Par&iacute;s de Cort&aacute;zar, en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Rayuela</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, en realidad ese Par&iacute;s es ficticio y no existe m&aacute;s que en la escritura del autor y en la cabeza de Horacio Oliveira y La Maga. Es decir, la ciudad es otro mecanismo por el cual te puedes valer para retratar la propia subjetividad de los personajes. En muchos de mis libros la ciudad es un protagonista m&aacute;s y las descripciones lo que hacen es dar un tono atmosf&eacute;rico, un tono emocional y una vibraci&oacute;n de escritura. As&iacute; que, &iquest;qu&eacute; es finalmente la ciudad en una historia? Palabras. Ficciones, aunque apeles a nombres reales como la calle Luchana.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Como dec&iacute;a Quevedo, &ldquo;buscas a Roma en Roma y en Roma no la hallas&rdquo;. Y claro, buscas a Madrid en Madrid y tampoco hay quien la encuentre.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">[Risas] Imagina, cuando llegu&eacute; a vivir a Madrid cre&iacute;a que vivir&iacute;a en un piso como el de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Mujeres al borde de un ataque de nervios</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, de Almod&oacute;var y he acabado viviendo en un piso como el de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El bola</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Imagen de la película &#039;Mujeres al borde de un ataque de nervios&#039;."
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            <span class="title">
                Imagen de la película &#039;Mujeres al borde de un ataque de nervios&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>En los relatos no solo aparece Madrid, tambi&eacute;n Par&iacute;s y, m&aacute;s en concreto, las </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>banlieues </strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>del extrarradio. &iquest;Tiene alguna vinculaci&oacute;n con ellas?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Aparece Par&iacute;s y </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>banlieues</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> porque yo estuve viviendo hace muchos a&ntilde;os en Saint-Denis. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Cu&aacute;ndo?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Solo ten&iacute;a 21 a&ntilde;os y era la primera vez que sal&iacute;a de Espa&ntilde;a, as&iacute; que iba muy tiernecita. Me hab&iacute;an dado una beca Erasmus para estudiar en Par&iacute;s 8, que es la universidad que est&aacute; en la </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>banlieu </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">de Saint-Denis.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Nada que ver con la Sorbona.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero nada de nada. De hecho ca&iacute; sin saber c&oacute;mo en el coraz&oacute;n del conflicto social y fue una experiencia que me impact&oacute; tanto que todav&iacute;a hoy trato de entender lo que vi y viv&iacute;. Las </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>banlieues</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> funcionan como un apartheid. Afortunadamente aqu&iacute; no ha pasado, de momento, porque la migraci&oacute;n se mezcla mucho m&aacute;s con la gente de la ciudad. Pero all&iacute; ves situaciones realmente extremas, como las que cuento en el libro, de familias cuyos padres llevan sin trabajar a&ntilde;os y viven en edificios que son puro chabolismo vertical. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Por qu&eacute; cree que le impact&oacute; tanto?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Por la incoherencia y el choque cultural. Porque en Europa llevamos un discurso de los derechos humanos, de la integraci&oacute;n, todo ese discurso heredero de la ilustraci&oacute;n y de la modernidad, pero cuando llegas all&iacute; te topas con que es solo un discurso, con la mentira, porque como saben qu&eacute; hacer con toda esa gente, como les molesta, les apartan.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Y aqu&iacute;? &iquest;Ve la misma hipocres&iacute;a?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Es diferente porque la guetificaci&oacute;n no es tan obscena, pero &iquest;cu&aacute;ntos a&ntilde;os llevan sin luz en la Ca&ntilde;ada Real? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el basurero de Valdeming&oacute;mez? Consiguen que no las veamos o que se nos olviden. Y bueno, aqu&iacute; nos estamos manifestando por un mont&oacute;n de cosas por las que hace falta manifestarse, no te digo que no, pero estar&iacute;a bien que La Ca&ntilde;ada Real tambi&eacute;n nos doliese y nos manifest&aacute;semos por ella.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos estamos manifestando por un montón de cosas por las que hace falta manifestarse, no te digo que no, pero estaría bien que La Cañada Real también nos doliese y nos manifestásemos por ella</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elvira Navarro</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>La hostilidad viene de muchos lugares en estos cuentos, pero sobre todo de un tipo de incomunicaci&oacute;n que parece volver locos o paranoicos a los personajes. &iquest;Por qu&eacute; para sus personajes es tan dif&iacute;cil conectar con otros?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Yo creo que todos los seres humanos tenemos una semilla autodestructiva, y estos personajes, a veces sin darse cuenta, est&aacute;n caminando hacia el sumidero de su propia vida. En primer lugar, por la situaci&oacute;n de dificultad material que atraviesan, no tienen vidas f&aacute;ciles, est&aacute;n solos, pero adem&aacute;s ellos tambi&eacute;n se han abandonado a s&iacute; mismos. Y es que hay gente a la que le pasan cosas objetivamente terribles, pero algo que he visto cada vez m&aacute;s conforme voy cumpliendo a&ntilde;os, algo que me sobrecoge, son esas personas que se acaban perdiendo por perseguir aquello que les est&aacute; destruyendo. Si estos personajes de mis cuentos hubieran sido comunicativos, significar&iacute;a que alguien est&aacute; junto a ellos, y cuando est&aacute;s acompa&ntilde;ado es m&aacute;s dif&iacute;cil perderte en la soledad sostenida y en tu propia inercia destructiva</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>La precariedad tambi&eacute;n est&aacute; muy presente en sus libros.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La precariedad est&aacute; muy presente, porque yo es lo que estoy viendo todo el rato, y cada vez m&aacute;s. Hay un proceso aqu&iacute; ahora mismo en el que nos estamos argentinizando. O sea, los salarios llevan a&ntilde;os congelados. Cuesta much&iacute;simo acceder a una vivienda y como no la tengas por herencia o te la comprases antes de toda esta locura, lo tienes crudo. La seguridad social la est&aacute;n convirtiendo en una especie de beneficencia, salvo cuando tienes algo muy grave, pero muchas veces los diagn&oacute;sticos est&aacute;n tardando demasiado en llegar. Nos estamos acostumbrando a no exigir unas condiciones dignas, porque yo creo que como sociedad hay una especie de narcotizaci&oacute;n. Estamos asumiendo una parte de la ideolog&iacute;a neoliberal basada en una especie de pensamiento m&aacute;gico, con toda esta gente joven que se ha cre&iacute;do que podr&aacute; hacerse rica con las criptomonedas o con el emprendimiento. Hay un individualismo atroz y creo que las soluciones solo pueden venir desde medidas pensadas en colectivo y para lo colectivo. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos asumiendo una parte de la ideología neoliberal basada en una especie de pensamiento mágico, con toda esta gente joven que se ha creído que podrá hacerse rica con las criptomonedas o con el emprendimiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isabel Navarro</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Lo siniestro est&aacute; presente en tu literatura, y no es la &uacute;nica autora donde lo vemos. &iquest;Cree que el terror y lo que los norteamericanos llaman 'weird fiction' (ficci&oacute;n de lo extra&ntilde;o) sirve para canalizar nuestras patolog&iacute;as sociales?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Siempre. Ahora mismo, si este tipo de literatura que trata lo siniestro, lo oscuro y el terror han emergido con tanta fuerza es porque vivimos inmersos en esas sensaciones. Es indudable. La literatura siempre responde a un momento social. Incluso cuando esa literatura trata de irse por otras est&eacute;ticas, lo que est&aacute; haciendo es tambi&eacute;n reaccionar por oposici&oacute;n al momento social. Es imposible salirte de tu momento hist&oacute;rico y yo creo que el que estamos viviendo actualmente es terror&iacute;fico.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;C&oacute;mo ve la vida literaria social? &iquest;Se siente part&iacute;cipe? A veces tengo la sensaci&oacute;n de que la reh&uacute;ye.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Yo creo que la vida literaria es lo que siempre fue. Es decir, como la vida social de cualquier grupo, como la vida de los abogados de los m&eacute;dicos, cuando se re&uacute;nen muchos escritores lo que hay es frivolidad, cotilleo, y s&iacute; a veces tambi&eacute;n amistades e incluso conversaciones sobre literatura. Era m&aacute;s fr&iacute;vola cuando era m&aacute;s joven y sal&iacute;a m&aacute;s, pero ahora vivo m&aacute;s cerca de los personajes de mis cuentos que de la vida literaria</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Y c&oacute;mo se relaciona con la vida literaria de Internet, esa especie de burbuja libresca aspiracional?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Internet se ha convertido en una vida aspiracional </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>per se</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, o sea, m&aacute;s all&aacute; del circuito literario, donde es verdad que tambi&eacute;n hay una burbuja. De hecho, creo que parte de esta especie de narcotizaci&oacute;n que estamos sufriendo se debe a que ahora mismo tenemos enfrente una ilusi&oacute;n de gente continuamente exitosa, a todos los niveles, que es la que nos procuran las redes sociales. Y no solo afecta a los escritores. Ahora mismo s&eacute; lo bien que est&aacute;s, con qui&eacute;n, que has ido a Tailandia&hellip; El ser humano siempre ha ficcionado su identidad, que es algo que desde la Antig&uuml;edad se ha entendido como una m&aacute;scara. Ya lo dec&iacute;a Calder&oacute;n, que &ldquo;la vida es sue&ntilde;o y los sue&ntilde;os, sue&ntilde;os son&rdquo;. Esto ya estaba ah&iacute;. Lo que pasa es que ahora a ese proceso se le ha dado el volumen m&aacute;ximo, y el mundo virtual lo que ha hecho es poner de manifiesto algo que siempre ha estado ah&iacute; y que ahora se ha agrandado de manera atronadora.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elvira-navarro-llegue-madrid-creia-viviria-piso-pelicula-almodovar-he-acabado-bola_1_12841223.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 20:50:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elvira Navarro: “Cuando llegué a Madrid creía que viviría en un piso de película de Almodóvar y he acabado en el de 'El bola'”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela,Escritores,Entrevistas,Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Caitlin Moran: "Los adolescentes varones tienen más probabilidades de tener un iPhone que un padre en casa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/caitlin-moran-adolescentes-varones-probabilidades-iphone-padre-casa_1_12376757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d7db073-c47d-4000-98f5-d253f8021c2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caitlin Moran: &quot;Los adolescentes varones tienen más probabilidades de tener un iPhone que un padre en casa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora de 'Cómo ser mujer', ha dejado de fijarse en su propio género para posar la vista sobre los hombres, recogiendo comentarios como "feminista traidora", pero para ella es una obra que puede "cambiar cabezas"</p><p class="subtitle">La portada del nuevo disco de Sabrina Carpenter, agarrada del pelo a los pies de un hombre, desata la polémica
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Caitlin Moran creci&oacute; en un barrio obrero de Wolverhampton, una ciudad dormitorio cerca de Birmingham y tuvo lo m&aacute;s parecido a una infancia dickensiana en la era Thatcher. Sus padres eran hippies y viv&iacute;an de los subsidios sociales. Tuvieron ocho hijos y todos se educaron en casa. Ella, que es la mayor, dej&oacute; el colegio a los 11 y, b&aacute;sicamente, se hizo a s&iacute; misma con la biblioteca p&uacute;blica y la televisi&oacute;n. Sin embargo, de alg&uacute;n modo resiliente y en absoluto victimista, la escritora logr&oacute; convertir su experiencia en una fuente de an&eacute;cdotas hilarantes en su libro de memorias </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>C&oacute;mo ser una mujer </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Anagrama, 2013), donde hablaba de cistitis, depilaci&oacute;n, aborto, maternidad, tetas, drogas, botas Doctor Martens, sexo y complejos en primera persona, y que se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno editorial y en uno de los emblemas de aquel feminismo </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>mainstream</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, m&aacute;s vivencial y pop que te&oacute;rico, de la d&eacute;cada de los 10, una &eacute;poca en la que hasta Rajoy lleg&oacute; a ponerse un lazo morado un 8 de marzo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Desde entonces, muchas cosas son distintas. El feminismo se ha convertido en la diana de muchos odios externos y divisiones internas, y Caitlin Moran, que en 2014 fue elegida en Gran Breta&ntilde;a como la periodista m&aacute;s influyente en Twitter y la columnista del a&ntilde;o, no solo ha abandonado X sino que afirma en esta entrevista que ha aprendido por las malas que &ldquo;las redes sociales ya no sirven para hablar&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y no es lo &uacute;nico que ha cambiado, pues siete libros m&aacute;s tarde, y tras dedicarse durante m&aacute;s de una d&eacute;cada a escribir sobre la experiencia femenina, ahora ha lanzado </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>&iquest;Y los hombres qu&eacute;?, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">traducida por Gemma Rovira Ortega, donde su objeto de estudio e inter&eacute;s son los hombres y sus problemas, desconcierto y angustia en el mundo de hoy. Un punto de partida pol&eacute;mico, pues llega a afirmar que hoy en d&iacute;a es m&aacute;s dif&iacute;cil ser un chico que una chica. Una conclusi&oacute;n a la que llega, entre otras cosas, tras mantener una conversaci&oacute;n online con cuatro chicos del colegio de sus hijas que le dicen: &ldquo;A los hombres simplemente los ven como malos o t&oacute;xicos. Nos culpan de todo. La gente autom&aacute;ticamente da por sentado que todos somos violadores&rdquo;. Despu&eacute;s le preguntaron por alg&uacute;n libro, o programa de televisi&oacute;n, cualquier cosa que ayudara a cerrar la brecha entre los sexos y como no se le ocurri&oacute; nada, pens&oacute; que era un libro que tal vez ella deber&iacute;a escribir.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No tiene, por tanto, sentido buscar rigurosidad en el libro, pues Caitlin Moran, que siempre se ha dejado llevar por sus intuiciones y el empirismo de corta distancia (su barrio, el centro social donde hace yoga, sus amigos, su marido Pete, sus hijas) no se ha convertido de repente en soci&oacute;loga. El resultado no pretende ser exhaustivo, incluye algunos datos y estudios, pero sobre todo quiere ser divertido y empatizar con aquellos de los que habituaba a re&iacute;rse.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4ac37608-9b20-4b9f-a5f2-9da527df8ea4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Irreverente, como siempre, lo mismo nos cuenta cu&aacute;ntos penes ha conocido en su vida (&ldquo;A las mujeres no les importa mucho el tama&ntilde;o, aunque en las semanas, y a veces meses, posteriores a una ruptura, casi siempre acusan a su ex de tener un pene peque&ntilde;o&rdquo;, escribe), que reivindica como emergencia cultural la necesidad de un nuevo g&eacute;nero de &ldquo;canciones pop modernas y edificantes sobre lo maravilloso que es ser un chico, pero no visto a trav&eacute;s del prisma del poder econ&oacute;mico ni el ligoteo&rdquo;; o recuerda con agradecimiento a su amigo var&oacute;n que la acompa&ntilde;&oacute; a abortar cuando su marido estaba de viaje de trabajo: &ldquo;Porque s&eacute; conducir y luego puedo invitarte a una comida de puta madre&rdquo;. Pero, sobre todo, pide para ellos, dice, lo mismo que para sus hijas: &ldquo;Que se sientan orgullosos de c&oacute;mo nacieron, que puedan tener el aspecto que quieran, que entiendan tanto su propio dolor como el de los dem&aacute;s; que puedan amar en voz alta, con todo su coraz&oacute;n, porque entiendan que el amor es una palabra de acci&oacute;n; y que nunca menosprecien ni destruyan lo que envidian&rdquo;. Es decir, que es un libro en el que se sentir&aacute;n c&oacute;modas, sobre todo, todas esas madres de chicos que en las presentaciones suelen preguntarle a Caitlin Moran: &ldquo;&iquest;Y los chicos qu&eacute;? &iquest;Alg&uacute;n consejo?&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro que ahora se publica en Espa&ntilde;a fue un &eacute;xito de ventas en Gran Breta&ntilde;a. Estuvo semanas en el n&uacute;mero uno, pero tambi&eacute;n fue duramente criticado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, desde que anunci&eacute; el t&iacute;tulo en Twitter tuve un aluvi&oacute;n de mujeres que me dijeron: &ldquo;Dios m&iacute;o, te has convertido en una de esas feministas traidoras que dicen que las mujeres ya no tienen problemas y que solo deber&iacute;amos preocuparnos por los hombres. Pero, &iquest;qu&eacute; te ha pasado? &iquest;Te has vuelto loca?&rdquo;. A ellas les expliqu&eacute; que, aunque el feminismo es incre&iacute;ble y hace un gran trabajo, el cincuenta por ciento de los problemas de las mujeres tienen que ver con los hombres. Es decir, con hombres furiosos, con hombres jodidos, con que tu marido no es corresponsable o con que tu hijo adolescente est&aacute; siendo radicalizado por la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-adolescente-convertido-bro-manosfera_1_11777563.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manosfera </a>y Jordan B. Peterson. As&iacute; que les dije, &ldquo;tranquilas, sigo siendo del equipo de las tetas, pero creo que la mayor misi&oacute;n del feminismo es ayudar a las mujeres y&hellip; a los hombres, porque aunque no lo creas a ellos tambi&eacute;n les est&aacute; jodiendo el patriarcado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue la reacci&oacute;n de los hombres con el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se dividieron en dos grupos. Los de izquierdas dijeron: &ldquo;Caitlin Moran ha escrito un libro tan estereotipado que se atreve a decir que tenemos problemas para expresar nuestras emociones, cuando eso es anticuado y sexista. No tiene raz&oacute;n. &iexcl;Que le den!&rdquo;. Mientras los hombres de derechas dijeron que mi planteamiento era absurdo porque, como todo el mundo sabe, los hombres no deben hablar de sus emociones bajo ning&uacute;n concepto. &ldquo;&iquest;Acaso est&aacute;s intentando convertirnos en mujeres, Caitlin? &iexcl;Que te jodan!&rdquo;. En ese punto pens&eacute;: ojal&aacute; estos dos grupos de hombres se reunieran para hablar de sus puntos de vista porque as&iacute; es como comienzan las aut&eacute;nticas transformaciones, planteando preguntas y tratando de contestarlas mediante debates. En las redes estaban todos amenazando con violarme y matarme, pero claramente eso no iba a resolver ninguno de sus problemas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ojalá los hombres de izquierdas y de derechas se reunieran para hablar de sus puntos de vista porque así es como comienzan las auténticas transformaciones, planteando preguntas y tratando de contestarlas mediante debates</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El libro ofrece algunos datos reveladores acerca de los problemas de los hombres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los dos m&aacute;s preocupantes son que la principal causa de muerte entre hombres menores de cincuenta a&ntilde;os es el suicidio y el otro que uno de cada cuatro hombres dice no tener amigos &iacute;ntimos. Ya ves, las estad&iacute;sticas est&aacute;n ah&iacute; y algunos hombres prefieren suicidarse antes que reconocer que est&aacute;n tristes y su vida no tiene sentido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero al final, el 80 por ciento de las personas que compraron el libro fueron mujeres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recib&iacute; tantos insultos que desactiv&eacute; Twitter durante dos semanas y cuando regres&eacute; la gente ya estaba siendo horrible con otra persona. Mientras tanto, el libro lleg&oacute; al n&uacute;mero uno, me pude comprar una cocina nueva y me empec&eacute; a encontrar con mujeres que me daban las gracias por el libro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; le dec&iacute;an?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Le acabo de ense&ntilde;ar a mi hijo el cap&iacute;tulo sobre pornograf&iacute;a y por primera vez he hablado con &eacute;l sobre el tema&rdquo;. O, &ldquo;mi marido no quiere ir nunca al m&eacute;dico, pero anoche en la cama le ped&iacute; que leyera ese cap&iacute;tulo y he logrado que pida cita&rdquo;. Y es que al final, ese es mi trabajo m&aacute;s importante: dar pie a una conversaci&oacute;n dif&iacute;cil. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recibí tantos insultos que desactivé Twitter durante dos semanas y cuando regresé la gente ya estaba siendo horrible con otra persona. Mientras tanto, el libro llegó al número uno, me pude comprar una cocina nueva y me empecé a encontrar con mujeres que me daban las gracias por el libro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El cap&iacute;tulo sobre la pornograf&iacute;a es especialmente revelador. Habla, entre otras cosas, de que un gran n&uacute;mero de hombres j&oacute;venes prefieren masturbarse con pornograf&iacute;a al sexo real con otras personas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para ellos el porno es su educaci&oacute;n sexual primaria. Llegan al porno con ocho, nueve o doce a&ntilde;os cuando un compa&ntilde;ero de clase les ense&ntilde;a el m&oacute;vil, y nadie les est&aacute; explicando que eso no es aut&eacute;ntico sexo. Cuando las chicas j&oacute;venes lo ven ya tienen un lenguaje y una conciencia que les hace poder pensar: &ldquo;No quiero que me estrangulen. No quiero que me abofeteen ni me escupan. No quiero tener que fingir que soy un beb&eacute;&rdquo;. Pero cuando los chicos lo ven, lo que se preguntan es: &ldquo;Entonces, &iquest;tengo que estrangular a alguien? &iquest;Tengo que lastimar a las chicas? &iquest;Tengo que morderlas y abofetearlas? &iquest;Eso es el sexo?&rdquo;. Nadie les cuenta que pueden ser vulnerables, pueden re&iacute;r, que pueden llorar. &iexcl;Nadie les dice que eso es abuso! As&iacute; que piensan que el sexo es una extra&ntilde;a y oscura fantas&iacute;a donde las mujeres no se corren y los hombres son fuertes y tienen el control y nunca pueden preguntarle a la chica c&oacute;mo est&aacute; o qu&eacute; le gusta. As&iacute; que creo que, posiblemente, en el futuro, habr&aacute; una demanda colectiva de miles de espectadores de pornograf&iacute;a que ahora son adultos y demandar&aacute;n a las compa&ntilde;&iacute;as pornogr&aacute;ficas, alegando que abusaron de ellos de ni&ntilde;os porque les hackearon y moldearon la imaginaci&oacute;n sexual cuando ten&iacute;an entre ocho y doce a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n habla en el libro de la influencia de la manosfera en los chicos, que es algo que muchos espectadores han descubierto con la serie </strong><a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/adolescencia-netflix-critica-serie-excepcional-todo-mundo-habla-triunfa-boca_1_12150188.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Adolescencia</strong></em></a><em><strong>,</strong></em><strong> de Netflix. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Dios m&iacute;o! No me gusta ver cosas tristes y deprimentes, pero es que era una serie extraordinaria. Creo que si mi libro hubiera salido despu&eacute;s de la serie no habr&iacute;a tenido una reacci&oacute;n tan negativa por parte de alguna gente de la izquierda liberal, pero es que hace dos a&ntilde;os se supon&iacute;a que no hab&iacute;a un problema con la misoginia de los adolescentes varones y ahora, sin embargo, todo el mundo est&aacute; hablando de ello.
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&iacute;, todo el mundo est&aacute; hablando de los adolescentes, &iquest;pero no cree que tal vez no se habla lo suficiente de los padres? En </strong><em><strong>Adolescencia, </strong></em><strong>el padre no sabe nada de lo que piensa su propio hijo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que en realidad la crisis en los adolescentes varones esconde la crisis de la paternidad. Existe una aterradora estad&iacute;stica en el Reino Unido, que sospecho debe de ser similar en todo el mundo occidental: dice que los adolescentes varones tienen m&aacute;s probabilidades de tener un iPhone que un padre en casa. As&iacute; que, cuando los chicos llegan a casa, se van directos a su habitaci&oacute;n y no tenemos ni idea de qu&eacute; ven en internet. Ni idea. Pero necesitamos estar en su mundo y saber de qu&eacute; hablan. En la manosfera, todos esos hombres de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cancelacion-futuro-alt-right_1_12014950.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alt Right </a>est&aacute;n diciendo barbaridades y los hombres de la izquierda liberal no se lanzan a cuestionar sus ideas. Simplemente piensan: &ldquo;Bueno, no s&eacute; de qu&eacute; van. No va conmigo&rdquo;. Y ese es un fracaso de nuestra propia generaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nadie les cuenta a los hombres que pueden ser vulnerables, pueden reír, que pueden llorar. Piensan que el sexo es una extraña y oscura fantasía donde las mujeres no se corren y los hombres son fuertes y tienen el control y nunca pueden preguntarle a la chica cómo está o qué le gusta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cree que las madres s&iacute; que hablan con sus hijos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que ellos, pero si te fijas, en la ficci&oacute;n no hay referentes de esos di&aacute;logos. Vemos constantemente escenas de madres hablando con sus hijas sobre sexualidad, sobre su cuerpo o c&oacute;mo desenvolverse en el mundo, pero nunca con sus hijos adolescentes hombres porque las pel&iacute;culas protagonizadas por hombres tratan de superh&eacute;roes, sobre mafia y sobre polic&iacute;as resolviendo cr&iacute;menes. Es decir, son pel&iacute;culas de hombres haciendo cosas &ldquo;a vida o muerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es para usted el feminismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nadie est&aacute; a cargo del feminismo. No hay reglas en el feminismo. No hay una biblia del feminismo. No es una ley. Es simplemente el proceso m&aacute;s hermoso, creativo y colaborativo de la historia de la humanidad. El feminismo necesita la mayor cantidad de gente posible porque es una gran colcha hecha de retazos, y esos retazos son las ideas y las iniciativas que hemos construido y compartido entre todas. Hay que recordar que hay millones de mujeres en todo el mundo y que no son ni tienen por qu&eacute; ser perfectas para ser feministas. Muchas de ellas han cometido errores, tienen defectos, son idiotas, pero han identificado un problema o han encontrado una soluci&oacute;n a nuestros problemas y la han compartido con otras mujeres. Eso es el feminismo, esa colcha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; opina sobre la controversia del movimiento trans dentro del feminismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        He guardado silencio deliberadamente, porque cuando finalmente escriba algo sobre esto quiero poder estar en el medio, quiero poder a&ntilde;adir matices y tratarlo con sentido humor. Pero estamos en un momento en Gran Breta&ntilde;a en que no hay espacio para que seas neutral ni uses el sentido del humor en este tema. Y ah&iacute; es cuando sabes que una conversaci&oacute;n ha salido mal. Tengo personas trans en mi familia. Tengo amigos que critican el g&eacute;nero. Es una cuesti&oacute;n que afecta al 0,05% o el 0,02% de la poblaci&oacute;n y la cantidad de tiempo y energ&iacute;a que le dedicamos me parece desproporcionada. Las redes sociales te exigen un posicionamiento de blanco o negro: 'Estoy de este lado' o 'Estoy de este otro&rsquo;, como si no hubiera matices. As&iacute; que estoy esperando a que todo se calme y luego hablar&eacute; de ello. Hay que esperar a que la gente est&eacute; lista para escuchar. Ahora mismo, nadie quiere escuchar. Todos siguen queriendo pelear.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La controversia sobre el movimiento trans dentro del feminismo es una cuestión que afecta al 0,05% o el 0,02% de la población y la cantidad de tiempo y energía que le dedicamos me parece desproporcionada. Las redes sociales te exigen un posicionamiento de blanco o negro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por eso ha dejado Twitter/X?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los algoritmos est&aacute;n programados para que obtengas nueve veces m&aacute;s interacci&oacute;n si est&aacute;s en desacuerdo con alguien que si est&aacute;s de acuerdo, por eso ya no estoy en Twitter, porque, fundamentalmente, no creo que sea as&iacute; como los seres humanos deban comunicarse. He visto a todo mi c&iacute;rculo social colapsar primero por el Brexit, luego por el tema trans, luego por Israel y Palestina. Y estoy hablando de personas que antes eran amigos y que ahora ya no se hablan porque discut&iacute;an en internet. Si hubiesen hablado en la vida real, habr&iacute;an logrado un punto de encuentro. As&iacute; que por eso ya no estoy en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace unos a&ntilde;os me dijo, refiri&eacute;ndose a Twitter, que cuando cantas una canci&oacute;n, siempre puedes seducir o encontrar la manera de hablar con los dem&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes se pod&iacute;a, pero el algoritmo ha cambiado y est&aacute; sesgado hacia la derecha. S&eacute; que mis amigos publican, pero est&aacute;n siendo censurados y solo les puedo leer si les busco. Yo tengo un mill&oacute;n de seguidores y en el &uacute;ltimo a&ntilde;o solo me comentaban dos o tres personas. La gente me dec&iacute;a: &ldquo;&iquest;Ya no est&aacute;s en Twitter?&rdquo;. Y yo publicaba todos los d&iacute;as. As&iacute; que s&iacute;, puedes seguir cantando tu canci&oacute;n, pero si lo haces en una habitaci&oacute;n insonorizada, nadie la oir&aacute;. Ahora hay gente mala en el bar. Ya no podemos ir. Las redes sociales ya no sirven para conversar. Lo he aprendido por las malas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El humor es su superpoder?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre lo ha sido. Las ideas son como un virus y el chiste es como un estornudo, as&iacute; que si quieres que tus ideas se difundan, cu&eacute;ntalas con sentido del humor. Si hablas en serio, la gente se pone cada vez m&aacute;s tensa, pero en cuanto empiezas a hacer chistes, se relajan y es m&aacute;s probable que te escuchen.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mucha gente me pregunta por qué no trabajo para The Guardian, que es de izquierdas, y yo siempre les digo que porque los que lo leen ya están de acuerdo conmigo. Al publicar en The Times, el primer ministro, quiera o no, va a tener mi columna sobre su mesa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Lleva escribiendo una columna en el peri&oacute;dico The Times, que es de derechas, desde los 17 a&ntilde;os. &iquest;Cree que si le conceden ese espacio es precisamente porque el humor hace m&aacute;s digeribles sus planteamientos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente me pregunta por qu&eacute; no trabajo para The Guardian, que es de izquierdas, y yo siempre les digo que porque los que lo leen ya est&aacute;n de acuerdo conmigo. Al publicar en The Times, el primer ministro, quiera o no, va a tener mi columna sobre su mesa. Tambi&eacute;n me leen los diputados. Incluso un obispo cat&oacute;lico me ha escrito una carta diciendo que ha cambiado de opini&oacute;n acerca del aborto despu&eacute;s de leer mi columna. Una columna sobre el aborto que, por cierto, fue le&iacute;da en el parlamento. Es decir, lo que hago desde el Times tienen un alcance que me parece &uacute;til. Y si consigo que todos esos se&ntilde;ores me lean es en parte en todo lo que escribo, siempre dedico el primer p&aacute;rrafo a decir: &ldquo;Vengan todos aqu&iacute; a jugar. Les voy a contar una historia&rdquo;. No les desvelo lo que pienso hasta la mitad de la columna y as&iacute; consigo que todos estemos neutrales y relajados. No me interesa ser confrontativa. La mayor&iacute;a los opinadores quieren que les den la raz&oacute;n o les insulten, que haya controversia, pero lo que a m&iacute; me interesa es que la gente diga: &ldquo;&iexcl;Vaya! Nunca lo hab&iacute;a visto desde ese punto de vista. Es interesante. Hablemos sobre ello&rdquo;. Lo que quiero es cambiar las cabezas, no que me den la raz&oacute;n o se indignen con lo que digo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, pese a las duras cr&iacute;ticas, no se arrepiente de haber escrito </strong><em><strong>&iquest;Y los hombres qu&eacute;?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Oh, no! No me arrepiento de nada de lo que he escrito. Es decir, cambio de opini&oacute;n sobre muchos temas y disfruto escribiendo sobre esos procesos. Lo que me parece raro es que la gente no cambie de opini&oacute;n m&aacute;s a menudo, porque a medida que envejeces, consigues nueva informaci&oacute;n y experiencia. Pero todo lo que he escrito, lo hice en cada momento por una raz&oacute;n determinada. Con mi trabajo intento ser &uacute;til, servicial y divertida, una cualidad que considero muy infravalorada. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/caitlin-moran-adolescentes-varones-probabilidades-iphone-padre-casa_1_12376757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jun 2025 21:27:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Caitlin Moran: "Los adolescentes varones tienen más probabilidades de tener un iPhone que un padre en casa"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Reino Unido,Igualdad de género,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rebecca Solnit: "Lo más aterrador en mi vida han sido los hombres"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/rebecca-solnit-aterrador-vida-han-sido-hombres_1_12357479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c02452c-078c-4e0f-847f-d4a00007062b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rebecca Solnit: &quot;Lo más aterrador en mi vida han sido los hombres&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora estadounidense publica su nueva obra, 'El camino inesperado', sobre la necesidad de tomar caminos alternativos en momentos de crisis</p><p class="subtitle">María Agúndez, escritora: “No somos conscientes de cómo nuestros cuerpos pueden llegar a enfermarse por el trabajo”
</p><p class="subtitle">Lee a Rebecca Solnit en elDiario.es </p></div><p class="article-text">
        El <em>mansplaining</em> es uno de esos micromachismos cotidianos que todas las mujeres del mundo han sufrido alguna vez en su vida (algunas, incluso, todos los d&iacute;as). Se trata de ese momento en que un hombre le explica a una mujer de manera condescendiente y paternalista algo que ella ya sabe o, incluso, en lo que es toda una autoridad. Sin embargo, esta experiencia femenina tan com&uacute;n fue invisible hasta que Rebecca Solnit le dio nombre. Fue ella quien se invent&oacute; el concepto de <em>mansplaining </em>en un art&iacute;culo titulado <em>Los hombres me explican cosas</em> en 2008, que de inmediato se viraliz&oacute; en internet y, listo para el hashtag, dio el salto a la cultura popular.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a la descubrimos cuando la editorial Capit&aacute;n Swing public&oacute; aquel famoso art&iacute;culo junto a otros textos en un libro con el mismo nombre, al que luego se sumaron t&iacute;tulos tan importantes como <em>El arte de perderse, Luz en la oscuridad</em> y <em>Wanderlust,</em> entre otros. Pero desde que en 2021 publicase su libro de memorias <em>Recuerdos de mi inexistencia, </em>es Lumen quien la est&aacute; publicando. A <em>Cenicienta liberada</em> y la hermos&iacute;sima, <em>Las rosas de Orwell,</em> se suma ahora el conjunto de art&iacute;culos y relatos <em>El camino inesperado,</em> que es la obra que ha venido a promocionar estos d&iacute;as en Madrid. Adem&aacute;s de sus libros, Solnit escribe una columna para <em>Harper's Magazine</em> y colabora regularmente con <em>The Guardian</em> &mdash;algunos de esos textos <a href="https://www.eldiario.es/autores/rebecca_solnit/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">podemos leerlos en elDiario.es</a>&mdash; y London Review of Books, as&iacute; como con Literary Hub. Y es que, si en el mundo pop y en el feminismo es conocida por el concepto <em>mansplaining, </em>en el del activismo<em> </em>es una especie de profeta contra el derrotismo y las fantas&iacute;as dist&oacute;picas que defiende la esperanza como catalizador de la acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Su forma de escribir ensayos se parece mucho a su manera de caminar, un deambular entre ideas, conceptos, lugares y recuerdos aparentemente inconexos, a los que ella va llegando desde un lugar oblicuo e inesperado lleno de matices. Sus referentes literarios son James Baldwin, Virginia Woolf, Eduardo Galeano, George Orwell y Jorge Luis Borges. &ldquo;De Virginia Woolf me encanta, entre otras cosas, que tiene frases de cientos de palabras, y yo tambi&eacute;n soy escritora de frases muy largas&rdquo;, explica Solnit en una entrevista durante su visita a Madrid. &ldquo;A veces me gusta una frase que fluye como un r&iacute;o y se niega a detenerse, que puede absorber toda la complejidad, que puede dar vueltas y vueltas&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a61b3972-6630-4982-b5fa-932c108c62f6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ha escrito sobre violines, sobre bosques, sobre atlas, sobre el Alzheimer, sobre la planificaci&oacute;n urbana, las tortugas, el senderismo, la gentrificaci&oacute;n, el acoso&hellip; En sus ensayos los aut&eacute;nticos personajes son las ideas, no las personas, y es fascinante ver c&oacute;mo las saca a bailar o las sube a las cumbres de una monta&ntilde;a, por senderos imprevisibles y siempre fascinantes que pueden incluir lo mismo un cuadro de la mexicana Ana Teresa Fern&aacute;ndez llamado Ara&ntilde;a, que la historia del color azul o de la solidaridad tras el hurac&aacute;n Katrina en Nueva Orleans. 
    </p><p class="article-text">
        En sus propias palabras, lo suyo es: &ldquo;Encontrar diferentes perspectivas que nos ofrezcan panoramas m&aacute;s amplios, m&aacute;s profundos en el tiempo, m&aacute;s detallados, porque a menudo veo que la gente cuenta historias simples, historias de todo o nada, historias de derrotismo, historias de inevitabilidad. As&iacute; que a menudo intento contar historias m&aacute;s complejas bas&aacute;ndome en lo que veo, pero tambi&eacute;n en la comprensi&oacute;n previa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo debe ser la esperanza para no ser ingenua?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; siempre ha sido fundamental distinguir la esperanza del optimismo. El optimismo finge conocer el futuro y que todo estar&aacute; bien. La esperanza se construye al comprender que el futuro es algo todav&iacute;a incierto y que, en consecuencia, seguimos teniendo cierto poder para avanzar hacia las mejores posibilidades y alejarnos de las peores. Es decir, la esperanza no proviene de conocer el futuro, sino el pasado, y de comprender que la historia est&aacute; llena de sorpresas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; tipo de sorpresas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mundo puede cambiar repentinamente, como un terremoto, tras siglos de presi&oacute;n acumulada. Tambi&eacute;n podemos aprender de la historia que cuando la gente com&uacute;n se une como sociedad civil es mucho m&aacute;s poderosa de lo que nos suele decir la gente oficialmente poderosa. Pero creo que la esperanza tambi&eacute;n es un compromiso. Cuando nos rendimos, simplemente nos quedamos en casa y nos volvemos c&iacute;nicos. As&iacute; que tener esperanza es un compromiso de solidaridad. Es un compromiso con las posibilidades. Es un compromiso con tu propio poder, con ejercerlo. Y ya s&eacute; que no todo el mundo quiere esa responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo conquist&oacute; su propio compromiso con la esperanza? </strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad, el mundo me la ense&ntilde;&oacute;. Tengo la misma edad que el Muro de Berl&iacute;n, y me gustar&iacute;a destacar que me va mucho mejor que a &eacute;l [risas]. Tuve una infancia dif&iacute;cil y no ten&iacute;a mucha esperanza, pero el mundo en el que crec&iacute; cambi&oacute; radicalmente. Pens&eacute; que la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica existir&iacute;a m&aacute;s tiempo que yo. Nadie previ&oacute; el levantamiento zapatista de 1994, que no solo fue milagroso en s&iacute; mismo y nos dio una nueva visi&oacute;n de lo que podr&iacute;an ser el lenguaje pol&iacute;tico y la revoluci&oacute;n, sino que tambi&eacute;n simboliza el incre&iacute;ble resurgimiento de los pueblos ind&iacute;genas en Am&eacute;rica, que creo es mucho m&aacute;s importante de lo que la mayor&iacute;a reconoce. Un resurgimiento que no solo ha cambiado nuestra visi&oacute;n sobre la historia de Am&eacute;rica, sino tambi&eacute;n acerca de c&oacute;mo debe y puede ser nuestra relaci&oacute;n con la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este tema siempre le ha importado, en 1994 public&oacute; un libro sobre la situaci&oacute;n de los nativos americanos&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y en &eacute;l no logr&eacute; anticipar, ni yo ni nadie pudo, que en los treinta a&ntilde;os siguientes todo cambiar&iacute;a tanto: que los pueblos ind&iacute;genas recuperar&iacute;an tierras, obtendr&iacute;an m&aacute;s derechos, m&aacute;s reconocimiento, que contar&iacute;amos historias diferentes, que cambiar&iacute;amos los nombres de los lugares, los carteles y que empezar&iacute;amos a descolonizar los museos. Crec&iacute; en un mundo donde, si eras gay o lesbiana, se supon&iacute;a que eras un enfermo mental o un delincuente. As&iacute; que ha sido el mundo el que me ha ense&ntilde;ado a tener esperanza porque cosas que nadie podr&iacute;a imaginar han sucedido una y otra vez. Y, por supuesto, tambi&eacute;n pasaron cosas terribles, pero todo lo bueno sucedi&oacute; porque la gente com&uacute;n lo construy&oacute;, luch&oacute; por ello, lo defendi&oacute; y lo hizo a largo plazo. No se rindieron cuando no ganaron al principio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nadie sabe dónde estarán los palestinos dentro de un año, pero lo que sí sé es que Israel se está destruyendo a sí mismo. Su reputación en el mundo, su posición moral, la seguridad de su gente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que hay esperanza para la gente de Gaza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nadie sabe d&oacute;nde estar&aacute;n los palestinos dentro de un a&ntilde;o, pero lo que s&iacute; s&eacute; es que Israel se est&aacute; destruyendo a s&iacute; mismo. Su reputaci&oacute;n en el mundo, su posici&oacute;n moral, la seguridad de su gente; acabamos de sufrir otro ataque contra jud&iacute;os en Estados Unidos. El pueblo de Gaza est&aacute; sufriendo lo inimaginable, pero siguen intentando evitar las bombas, alimentar a sus hijos, llevar a los heridos adonde puedan recibir atenci&oacute;n m&eacute;dica y encontrar la manera de sobrevivir en las peores condiciones. La gente suele pensar que hay que ser feliz o sentirse bien para tener esperanza, pero, ya sabes, la esperanza no es una emoci&oacute;n, es un compromiso. Yo tengo esperanza para la gente de Gaza y estoy segura de que ellos tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace unas semanas, le&iacute; en redes a una activista egipcia que vive en Nueva York, Mona Eltahawy&hellip; </strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah, s&iacute;, la conozco. &iquest;Qu&eacute; dijo Mona?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dijo que estaba en una marcha contra Trump, pero que no ve&iacute;a rabia en la gente y que sin rabia, es imposible luchar. &iquest;Cree que la rabia es un instrumento necesario para la lucha?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo sentimientos encontrados al respecto. Hubo una &eacute;poca en la que se publicaron varios libros feministas que hablaban sobre la ira como un superpoder, pero la verdad es que crec&iacute; rodeada de hombres violentos y s&eacute; que quien usa su ira lo suele hacer para intimidar y acosar a otras personas. En el budismo hablamos de la ira como uno de los tres venenos. Y s&eacute; tambi&eacute;n que la gente en Estados Unidos que se preocupa por los derechos humanos, la justicia, el estado de derecho y el medio ambiente, est&aacute;n furiosos. Pero creo que tambi&eacute;n usamos las palabras rabia e ira para describir muchas cosas diferentes. Creo que hay en la rabia una especie de indignaci&oacute;n moral que puede ser una fuerza realmente maravillosa.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n creo que a menudo, debajo de todo eso, hay amor. Si no te importasen los ni&ntilde;os, no podr&iacute;as enojarte porque los matan. Si no te importase el medio ambiente, no te llenar&iacute;a de ira que la industria de los combustibles f&oacute;siles lo estuviese destruyendo. Si no te importase el estado de derecho, no te enojar&iacute;a que la administraci&oacute;n Trump lo estuviese violando. As&iacute; que sospecho que la gente est&aacute; sintiendo muchas cosas diferentes. Estoy segura. Muchos inmigrantes y personas trans est&aacute;n sintiendo un miedo terrible, adem&aacute;s de esta indignaci&oacute;n moral. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si no te importase el estado de derecho, no te enojaría que la administración Trump lo estuviese violando. Así que sospecho que la gente está sintiendo muchas cosas diferentes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Le ha sorprendido algo de lo que ha hecho Donald Trump hasta ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En absoluto. Desde 2016 ya era obvio que iba a ser completamente deshonesto, poco &eacute;tico, racista y sexista. Lo que me sorprende es que a tanta gente le sorprenda y creo que en parte es por culpa de los grandes medios de comunicaci&oacute;n. Ha habido historias terribles sobre hombres que votaron por Trump y luego deportaron a sus esposas inmigrantes; due&ntilde;os de negocios que votaron por Trump y luego sus trabajadores fueron atacados por agentes de la polic&iacute;a. Mucha de esta gente no prest&oacute; la suficiente atenci&oacute;n o simplemente no les lleg&oacute; la informaci&oacute;n porque el entorno informativo est&aacute; muy corrompido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antes hablaba de miedo. &iquest;Alguna vez ha sentido miedo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto. Crec&iacute; rodeada de mucha violencia masculina. Y cuando me fui de casa lleg&oacute; el acoso callejero. No solo lo molesto, sino lo realmente amenazante. Ya sabes, un desconocido se te acerca en la calle a los diecinueve a&ntilde;os y si no consigue lo que quiere amenaza con matarte y te sigue por la calle, grit&aacute;ndote con rabia. Esa es en parte la raz&oacute;n por la que no soy tan fan de la ira. Lo m&aacute;s aterrador en mi vida han sido los hombres y los hombres que han asumido que tienen el derecho a hacerme da&ntilde;o, a controlarme, a castigarme, lo cual es una experiencia, creo, que las mujeres de todo el mundo tienen, y es en gran medida lo que me hizo feminista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Encuentro la palabra “desnormalizar&quot; realmente útil a veces: necesitamos desnormalizar algo que ha sido aceptado. Y creo que a menudo así es como avanzan los derechos humanos. Desnormalizamos el racismo. Desnormalizamos la misoginia. Desnormalizamos la desigualdad. Visibilizamos algo que ha sido invisible</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Es decir, que le da m&aacute;s miedo la violencia de los hombres que la de la naturaleza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, porque si un oso o un incendio me ataca s&eacute; que no es personal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; cree que a tantos hombres les cuesta escuchar a las mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es algo arraigado en su cultura, pero eso no significa que sea inherente. Hay un dicho maravilloso de un hombre al que ador&eacute; mientras estuvo vivo, mi amigo David Graeber, el antrop&oacute;logo. Dijo que la gran verdad oculta del mundo es que todo podr&iacute;a ser diferente. Hay sociedades en las que hombres y mujeres son iguales. Fingir que es biol&oacute;gico es solo una excusa y a menudo tratamos la violencia masculina como si fuera algo inevitable. &ldquo;Oh, est&aacute; nevando. Necesitas usar ropa abrigada&rdquo;. Y eso fue lo que realmente me hizo feminista: sufr&iacute;a acoso sexual de maneras que... Y nadie dec&iacute;a: &ldquo;Tienes derecho a caminar por la calle. Tienes derecho a ser libre y estar segura&rdquo;. Todos dec&iacute;an: &ldquo;C&oacute;rtate el pelo, v&iacute;stete como un hombre, aprende artes marciales, compra un arma. M&uacute;date a otro sitio. Compra un coche, toma un taxi&rdquo;. Y lo dec&iacute;an porque hab&iacute;an normalizado por completo esta violencia.
    </p><p class="article-text">
        Encuentro la palabra &ldquo;desnormalizar&rdquo; realmente &uacute;til a veces: necesitamos desnormalizar algo que ha sido aceptado. Y creo que a menudo as&iacute; es como avanzan los derechos humanos. Desnormalizamos el racismo. Desnormalizamos la misoginia. Desnormalizamos la desigualdad. Visibilizamos algo que ha sido invisible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/rebecca-solnit-aterrador-vida-han-sido-hombres_1_12357479.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jun 2025 20:40:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rebecca Solnit: "Lo más aterrador en mi vida han sido los hombres"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivian Gornick: “El feminismo va a sobrevivir a la era de Donald Trump”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/vivian-gornick-feminismo-sobrevivir-donald-trump_1_12350107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d967b590-4e9d-456b-86e8-3a5bd3bba4a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivian Gornick: “El feminismo va a sobrevivir a la era de Donald Trump”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora feminista, emblema de la segunda ola del movimiento, visita Madrid para participar en la Feria del Libro y presentar 'Por qué algunos hombres odian a las mujeres y otros textos feministas'</p><p class="subtitle">La conversación sobre el placer entre una directora de porno y una poeta: “Las fantasías sexuales son culturales, no las elegimos”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/vivian-gornick-metoo-feminismo_1_8514378.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vivian Gornick</a> cumplir&aacute; 90 a&ntilde;os el 14 de junio y a punto de dejar atr&aacute;s los 89 sigue defendiendo sus ideas y sus textos con la misma fiereza y sagacidad de siempre. El suyo es uno de esos ejemplos de triunfo tard&iacute;o que a menudo se da en las mujeres. Public&oacute; <em>Apegos feroces</em> con 51 a&ntilde;os y en Espa&ntilde;a la conocimos todav&iacute;a mucho m&aacute;s tarde, cuando en 2017 (treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n original) esas &ldquo;memorias caminadas&rdquo; se convirtieron en un &eacute;xito instant&aacute;neo y en el libro m&aacute;s regalado por las hijas a sus madres pese, o gracias a, la mirada implacable y antagonista de Gornick con su progenitora.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La raz&oacute;n, seg&uacute;n la propia autora? &ldquo;La mayor parte de mi vida vi a mi madre como una mujer dominante, que lo &uacute;nico que quer&iacute;a de m&iacute; era que saciara sus deseos y necesidades. No es que la odiara, pero crec&iacute; luchando contra ella... Sent&iacute;a que compet&iacute;a conmigo constantemente, y creo que si <em>Apegos feroces</em> tuvo alg&uacute;n &eacute;xito en el mundo es porque hay miles de mujeres que, aunque no lo digan, se sienten identificadas conmigo&rdquo;, ha explicado este lunes en Madrid, en un encuentro con medios. Era eso, claro, la identificaci&oacute;n, y tambi&eacute;n su estilo, esa respiraci&oacute;n de frase corta y decisiva, irrebatible, a la vez conversacional y sofisticada. 
    </p><p class="article-text">
        Desde <em>Apegos feroces</em>, la editorial Sexto Piso en castellano y L&rsquo;Altra en catal&aacute;n han ofrecido una novedad de la autora puntualmente cada dos a&ntilde;os (a veces menos), pero el orden cronol&oacute;gico en el que fueron escritos no tiene nada que ver con el que est&aacute;n siendo publicados, por lo que a veces su conexi&oacute;n con la actualidad es algo esquiva. 
    </p><p class="article-text">
        Su libro m&aacute;s reciente, <em>Cuentas pendientes</em>, fue publicado en su pa&iacute;s en 2020 y aqu&iacute; en el 21. El texto es una mezcla de los dos g&eacute;neros que han hecho de Vivian Gornick el icono cultural y feminista que es hoy: la cr&iacute;tica literaria y las memorias personales; y en &eacute;l revisitaba de forma apasionada y anal&iacute;tica, aquellos libros y autores que hab&iacute;an marcado en su vida (Marguerite Duras; Colette, Natalia Ginzsburg) ilustr&aacute;ndonos sobre lo que hab&iacute;a encontrado en ellos y en s&iacute; misma al volverlos a leer por tercera o cuarta vez en esta &uacute;ltima etapa de su vida. 
    </p><p class="article-text">
        El libro que ha venido este lunes a presentar a Madrid, <em>Por qu&eacute; algunos hombres odian a las mujeres y otros textos feministas</em>, recoge algunos art&iacute;culos publicados por Gornick a finales de los 70 (con traducci&oacute;n de Cristina Lizarbe Ruiz) en la &eacute;poca en que era reportera para The Village Voice, el semanario icono del periodismo alternativo y la contracultura en Nueva York, en el que se le asign&oacute; la tarea de cubrir desde sus p&aacute;ginas el movimiento feminista.
    </p><p class="article-text">
        En ellos, denuncia la misoginia de autores como Norman Mailer, Saul Bellow o Philip Roth; cuenta c&oacute;mo funciona y qu&eacute; es lo que sucede en un grupo de autoconciencia (grupos de mujeres diversas, no militantes, que al compartir sus experiencias &iacute;ntimas se dan cuenta de que sus problemas no son personales sino pol&iacute;ticos); o utiliza las conversaciones aparentemente triviales en una peluquer&iacute;a del Midtown para hablar de c&oacute;mo han cambiado las relaciones entre hombres y mujeres.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vivian Gornick durante su estancia en la Feria del Libro de Madrid                            </span>
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        Pero en la rueda de prensa que ofreci&oacute; para los medios en el espacio de Fundaci&oacute;n Telef&oacute;nica hab&iacute;a m&aacute;s inter&eacute;s por preguntarle de la actual situaci&oacute;n pol&iacute;tica de Estados Unidos que del propio libro, por lo que podr&iacute;a decirse que Donald Trump y sus retrocesos democr&aacute;ticos eran el aut&eacute;ntico elefante en la habitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una y otra vez se le pregunt&oacute; por los retrocesos para las mujeres y la ola reaccionaria, pero ella se neg&oacute; a ser catastrofista: &ldquo;El feminismo va a sobrevivir a la la era de Donald Trump. Es la batalla m&aacute;s larga y dif&iacute;cil de la historia. M&aacute;s incluso que la del racismo. Nunca ha habido un cambio tan grande, y tan lento, para los seres humanos como el que ha tra&iacute;do el feminismo. Y s&iacute;, es cierto que vamos a c&aacute;mara lenta, pero hay cosas que ya no van a cambiar involuciones imposibles. Las mujeres no van a querer quedarse en casa, eso no va a ocurrir. La ola reaccionaria no es nueva, siempre ha estado ah&iacute;. En cada paso del proceso, en cada avance se ha declarado que el feminismo era una cosa del pasado, se ha dicho siempre y nunca ha sido cierto&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Con respecto al ataque m&aacute;s fuerte que ha recibido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la autonom&iacute;a de las mujeres en Estados Unidos con la revocaci&oacute;n del caso Roe contra Wade que reconoc&iacute;a el derecho constitucional al aborto, Vivian Gornick defiende que a pesar de que objetivamente se trata de una muy mala noticia, la prohibici&oacute;n ha provocado un efecto parad&oacute;jico: &ldquo;Ante el estupor y el shock much&iacute;sima gente que no lo estaba se ha politizado de la noche a la ma&ntilde;ana. Desde el d&iacute;a siguiente a la entrada en vigor de la prohibici&oacute;n ya hab&iacute;a grupos de m&eacute;dicos, de enfermeras, de militantes, redes organizadas de mujeres para ayudar a otras a abortar. As&iacute; que al a&ntilde;o siguiente de la prohibici&oacute;n el n&uacute;mero de abortos en el pa&iacute;s hab&iacute;a crecido y no bajado. No vamos a permitir que pisoteen nuestros derechos. Yo sigo creyendo en el poder de la democracia, y es verdad que nos enfrentamos a este r&eacute;gimen que va hacia el autoritarismo, pero lo vamos a luchar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los art&iacute;culos del libro que se presentaba, <em>El movimiento de las mujeres en crisis,</em> habla sobre las disensiones dentro del feminismo en los a&ntilde;os 70 y las cr&iacute;ticas a Gloria Steinem y su revista Ms., todo aquel momento convulso que tan bien reflej&oacute; la serie <em>Mrs America</em> (HBO, 2020). Al ser preguntada por las divisiones actuales, la autora ha remitido a las palabras escritas: &ldquo;Las mujeres que est&aacute;n a cargo de Ms. no son mis hermanas pol&iacute;ticas ni mis compa&ntilde;eras de trabajo ni mis amigas del alma. Su visi&oacute;n del mundo no es mi misi&oacute;n, pero no son el enemigo. El enemigo es el machismo. El enemigo es la ausencia de conciencia feminista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n le hizo gracia cuando le preguntaron por la superficializaci&oacute;n de los mensajes feministas en pos de su viralizaci&oacute;n en redes. &ldquo;Lo siento, pero no estoy en ninguna red, me siento completamente ajena a lo que pasa en ellas. Pero toda pregunta importante se trivializa a todas horas. En los 70, a la media hora de su nacimiento, cuando el movimiento era m&aacute;s radical, ya ten&iacute;amos en revistas como Times o Newsweek a una modelo vestida de rosa y con el pu&ntilde;o en alto para ilustrar la revoluci&oacute;n, o sea, para intentar minimizarla y desactivarla&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Se compar&oacute; la din&aacute;mica de los grupos de autoconciencia, con sus confidencias y testimonios, con la tendencia actual de muchas mujeres a compartir sus experiencias de abusos en redes. Sin embargo, Gornick puntualiz&oacute; que para ella, el testimonio compartido es un instrumento muy potente para todos los movimientos sociales, &ldquo;pero si no se politiza es cotilleo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Su sue&ntilde;o para el futuro? &ldquo;Que m&aacute;s seres humanos lleguen a ser reales para otros seres humanos. Eso es lo m&aacute;s importante y lo m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/vivian-gornick-feminismo-sobrevivir-donald-trump_1_12350107.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Jun 2025 14:49:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivian Gornick: “El feminismo va a sobrevivir a la era de Donald Trump”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Feminismo,Escritores,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fondo sin fin de los bancos de cultura digital]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/fondo-bancos-cultura-digital_1_12226268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0e2d9d6-394e-46aa-8714-7da0767135a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x836y510.jpg" width="1200" height="675" alt="El fondo sin fin de los bancos de cultura digital"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si nos salimos de las autopistas del algoritmo podremos encontrar tesoros inimaginables. Archivos históricos, artísticos o de la cultura pop, hemerotecas y fototecas gratuitas que nos pertenecen</p><p class="subtitle">Este artículo ha sido publicado anteriormente en el monográfico ‘El precio y el valor de la cultura’, la revista en papel de elDiario.es que reciben gratuitamente sus socias y socios. Si tú también quieres recibirla, hazte socio, hazte socia
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Su voz y su imagen resultan hipn&oacute;ticas. Un hombre de treinta y tantos ni guapo ni feo pero con encanto, monologa junto al lago del Palacio de Cristal del Parque del </span><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/castillete-retiro-retira-vallas-estrena-polemica-reforma_1_12147346.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Retiro</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> acerca de mon&oacute;culos, el cacareo de las gallinas y la importancia del movimiento de la mano para que un orador sea escuchado. Ese hombre elocuente y surrealista es </span><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/gomez-de-la-serna-un-vecino-de-todo-madrid-que-crecio-en-el-barrio_1_6422040.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. La pel&iacute;cula, de apenas cuatro minutos, fue rodada en 1928 para probar el sistema de sonido Phonofilm y est&aacute; considerado el primer ejemplo de stand up comedy de nuestra historia. Se trata de uno de los miles de documentos visuales de la </span><a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/museo-cine-existe-llama-filmoteca-espanola_129_12192105.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Filmoteca Espa&ntilde;ola</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que es posible encontrar en la p&aacute;gina de RTVE, uno de los archivos online m&aacute;s importantes de la cultura en espa&ntilde;ol, que pone a nuestro alcance y de manera totalmente gratuita pedazos de nuestra historia que nos hablan de qui&eacute;nes somos, de qui&eacute;nes fuimos y, tal vez, de qui&eacute;nes quisimos llegar a ser. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ah&iacute; est&aacute; el archivo &iacute;ntegro del NO-DO; el m&iacute;tico cortometraje de Lorca, Dal&iacute; y Bu&ntilde;uel, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Un perro andaluz</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">; las pel&iacute;culas dirigidas por Jardiel Poncela; el filme de S&aacute;enz de Heredia, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Raza</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, que en teor&iacute;a escribi&oacute; Franco; las im&aacute;genes del multitudinario funeral del l&iacute;der anarquista Buenaventura Durruti; pero, tambi&eacute;n, Torrebruno y Horacio Pinchadiscos en Sabadabad&aacute;; todos los debates de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La Clave</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">; o </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Luz Verde</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, un programa dirigido por Antonio Mercero y presentado por Natalia Figueroa que ya en 1968 analizaba el asunto del piropo con la pregunta: &iquest;trasnochado o rom&aacute;ntico? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">A menudo decimos que Internet es un basurero, un vertedero de anuncios, datos en venta y contenido sin verificar sazonado con el glutamato de nuestros sabores favoritos, es decir, los contenidos que devoramos en c&aacute;psulas anfetam&iacute;nicas administradas por el algoritmo que mejor nos conoce. Pero, &iquest;qu&eacute; suceder&iacute;a si fu&eacute;semos m&aacute;s activos en esas b&uacute;squedas? &iquest;A d&oacute;nde nos llevar&iacute;a nuestra curiosidad?</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El m&oacute;vil parpadea o suena o vibra y hacemos scroll siguiendo al flautista de Hamel&iacute;n que hace negocio con nuestros datos. &iquest;Por qu&eacute; no salimos de ese mercado hacia las carreteras secundarias de Internet? &iquest;Nos esconde Google los contenidos m&aacute;s interesantes y pertinentes? &ldquo;En realidad es nuestra mente la que los esconde &ndash;afirma el escritor y cr&iacute;tico cultural Jorge Carri&oacute;n, autor de libros como </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Contra Amazon</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y el reciente </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Samuel &amp; Beckett</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">&ndash;. Un d&iacute;a encuentras el link de algo que te interesa y entras, pero despu&eacute;s olvidas d&oacute;nde lo encontraste. Y no lo recuerdas porque no es una marca. La gente cuando quiere ver una serie piensa en Netflix, pero no en RTVE; conoce Amazon, pero no Todostuslibros. O aunque los conozca no los recuerda. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El espacio mental de reconocimiento de marcas es limitado y, como vivimos en una batalla salvaje por la atenci&oacute;n, las que ganan son ellas y no el archivo del CCCB, la plataforma de cultura y ciencia Caixaforum+ o la de la Fundaci&oacute;n Juan March, que tiene sus conferencias en audio desde 1975. Todos los museos, centros culturales e instituciones p&uacute;blicas han entendido que es muy importante su archivo. El problema fue quiz&aacute; que cuando nac&iacute;an las redes sociales, algunas con vocaci&oacute;n de macroarchivo como YouTube, no hubo una reacci&oacute;n r&aacute;pida de la Uni&oacute;n Europea o de la UNESCO para darse cuenta de que era importante crear plataformas paralelas desde la democracia que cree en la cultura horizontal y no en el lucro y en la extracci&oacute;n de datos&ldquo;.</span>
    </p><h2 class="article-text"> <span class="highlight" style="--color:transparent;">Esclavos, reyes y pegatinas anti OTAN</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">PARES, el Portal de Archivos Espa&ntilde;oles, es un claro ejemplo de apuesta p&uacute;blica por la gratuidad y la accesibilidad de los documentos. Naci&oacute; en 2007 y re&uacute;ne bajo su acr&oacute;nimo a los nueve archivos hist&oacute;ricos que dependen de la Direcci&oacute;n General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes y del Ministerio de Cultura. Son el archivo de la Corona de Arag&oacute;n, el de Simancas, el de la Real Chanciller&iacute;a de Valladolid, el Archivo General de Indias, el Archivo Hist&oacute;rico Nacional, el Centro Documental de la Memoria Hist&oacute;rica, el Archivo Hist&oacute;rico de la Nobleza y el Archivo Hist&oacute;rico de los Movimientos Sociales, que es el de m&aacute;s reciente creaci&oacute;n (2021) y todav&iacute;a no tiene sede f&iacute;sica, aunque se sabe que estar&aacute; en Alcal&aacute; de Henares y su fondos digitalizados ya pueden consultarse en la web. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El buscador de los archivos es algo complejo para quien no sea investigador o, sencillamente, no tenga experiencia previa. Por eso para el vagabundo digital y cazador de tesoros resulta tan &uacute;til la selecci&oacute;n que hacen desde los distintos archivos de 'La pieza del mes' o de los 'Documentos Destacados', en el que ponen la luz y el contexto a documentos tan valiosos como inesperados: por ejemplo, una orden dada por Juan de Austria en 1572, perteneciente al Archivo de la Nobleza, donde encontramos la descripci&oacute;n f&iacute;sica de cinco condenados a galeras, m&uacute;sicos de profesi&oacute;n, que fueron intercambiados por once esclavos para dar un concierto en la galera real; o el pasaporte y ficha policial de Lupe Sino, la amante de Manolete; o una selecci&oacute;n de pegatinas de la Transici&oacute;n (s&iacute;, el lema &ldquo;OTAN no, bases fuera&rdquo; ya forma parte de la cultura pop y etnogr&aacute;fica) de la colecci&oacute;n de Fernando &Iacute;&ntilde;igo Aristu, vendida al Ministerio de Cultura en diciembre de 2009 e integrada por unos 40.000 adhesivos; o una dispensa para leer libros prohibidos por el Santo Oficio otorgada a favor de la erudita marquesa de Tolosa en 1793, &ldquo;excepto los de Pedro Suave, Nicol&aacute;s Maquiavelo y dem&aacute;s que tratan ex profeso contra nuestra Sagrada Religi&oacute;n y obscenidades y de Astrolog&iacute;a judiciaria&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ana L&oacute;pez Cuadrado, Subdirectora General de los Archivos Estatales, reconoce el gran esfuerzo que se est&aacute; haciendo en la digitalizaci&oacute;n de documentos desde hace d&eacute;cadas. Pr&aacute;cticamente todo lo digitalizado se sube a la red, o esa es la intenci&oacute;n, y el ritmo en que se hace depende de diversas prioridades: &ldquo;Nuestra labor es custodiar toda esta documentaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n darle acceso al ciudadano que no se puede desplazar a nuestros archivos y divulgar sus contenidos. Para decidir qu&eacute; se digitaliza tenemos varias v&iacute;as, desde nuestras propias prioridades a estad&iacute;sticas de los documentos m&aacute;s consultados&rdquo;. Y qu&eacute; es lo que m&aacute;s les piden: &ldquo;En resumen, &lsquo;Qu&eacute; hay de mi abuelo&rsquo; y &lsquo;Qu&eacute; hay de mi pueblo&rsquo;, que es una broma recurrente que hacemos entre los archiveros&rdquo; porque los temas de genealog&iacute;a y de memoria democr&aacute;tica son de los m&aacute;s buscados&ldquo;. Adem&aacute;s L&oacute;pez Cuadrado hace apostolado de las fuentes primarias en estos tiempos de fake news: &rdquo;Al final en los archivos es donde est&aacute; la verdad de los hechos&ldquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Entre los rastreadores de tesoros en los archivos digitalizados del mundo se encuentra Miguel Garc&iacute;a, aka Milhaud, un aut&eacute;ntico fan&aacute;tico de la cartograf&iacute;a que lleva m&aacute;s de 10 a&ntilde;os compartiendo y comentando mapas en redes sociales y desde 2022 mantiene, adem&aacute;s, un exhaustivo, bell&iacute;simo y contextualizado cat&aacute;logo de mapas con un pie en los tiempos de esa Internet colaborativa y gratuita liderada por entusiastas blogueros. En Mapasmilhaud.com los encontramos hist&oacute;ricos, de datos, pol&iacute;ticos, curiosos&hellip; &iquest;Sus favoritos? &ldquo;El atlas de Tom&aacute;s L&oacute;pez de 1804 &ndash;explica Milhaud&ndash;, publicado por sus hijos tras su muerte, donde se recopila todo el trabajo de sus mapas provinciales. Lo encontr&eacute; en la colecci&oacute;n digital de la biblioteca David Rumsey de la Universidad de Stanford. Es una copia digitalizada que a m&iacute; me parece oro puro. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Tom&aacute;s L&oacute;pez es el primero que realiza un trabajo detallado sobre Espa&ntilde;a, intentando incluir todas las localidades de forma consistente. El trabajo no es perfecto, ya que fue bastante torpe con las mediciones, para la &eacute;poca, pero es una joya en cualquier caso. El otro ejemplo de mapa que me fascina es el de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Un mundo dividido</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de Richard Edes Harrison (1941), que encontr&eacute; en la colecci&oacute;n de mapas persuasivos de PJ Mode, disponible en la biblioteca de la Cornell University. Se public&oacute; en la revista Fortune y es uno de los mejores ejemplos de c&oacute;mo se utilizaban los mapas para informar durante la II Guerra Mundial y, de paso, se aprovechaba para imponer una narrativa interesada sobre la guerra. Hay cientos de ejemplos de varios pa&iacute;ses en la colecci&oacute;n, pero este en particular me parece m&aacute;s interesante que otros porque muestra el cambio de cintura de los aliados respecto a la URSS de forma muy evidente&ldquo;.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Valiosos detritus</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Entre los archivos digitales que utiliza Jorge Carri&oacute;n para su trabajo, el escritor tiene predilecci&oacute;n por otro proyecto personal, es decir, no institucional: la plataforma digital de arte de vanguardia UbuWeb fundada en 1996 por el poeta Kenneth Goldsmith. Un macroarchivo en el que pueden encontrarse todo tipo de documentos de poes&iacute;a concreta y sonora, videoarte, cine underground, c&oacute;mic experimental, danza, m&uacute;sica electr&oacute;nica, conferencias de Barthes y Derrida, arte sonoro&hellip; El sitio elude los derechos de autor, pero al no tener &aacute;nimo de lucro y tratar con materiales que nunca han sido rentables, jam&aacute;s ha sido denunciado y se ha convertido en el paradigma del museo inmaterial del arte moderno y contempor&aacute;neo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Seg&uacute;n Goldsmith, UbuWeb &ldquo;est&aacute; lleno de detritus de grandes artistas m&aacute;s conocidos por otras cosas &ndash;la m&uacute;sica de Jean Dubuffet, el cine de Dal&iacute;, el hip hop de Jean-Michel Basquiat, las pel&iacute;culas de John Lennon, las obras radiof&oacute;nicas de Ulrike Meinhof [la terrorista alemana], la m&uacute;sica country de Julian Schnabel&ndash;, la mayor&iacute;a de las cuales se publicaron originalmente en ediciones diminutas, fueron ignoradas y desaparecieron&rdquo;. &iquest;Entre sus joyas? La &uacute;nica incursi&oacute;n cinematogr&aacute;fica de Yukio Mishima, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Patriotismo</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Y&#363;koku) un corto de 1966 en el que prefigur&oacute; su propio suicidio violento y que retrata el seppuku (suicidio por desentra&ntilde;amiento) de un oficial del ej&eacute;rcito. </span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cultura y libre gratuita al acceso de todos                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Por su parte, el fil&oacute;sofo Fernando Broncano, autor de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La estrategia del simbionte</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, reconoce que adem&aacute;s de los repositorios de art&iacute;culos acad&eacute;micos, le gusta trabajar con sus alumnos materiales procedentes del archivo brit&aacute;nico Mass Observation, &ldquo;un movimiento que nace alrededor de la Segunda Guerra Mundial y en el que se le pide a la gente de Londres y de otras ciudades que salga con c&aacute;maras de fotos para captar las vidas cotidianas de las clases populares inglesas en el trabajo, el pub, en las celebraciones religiosas, limpiando escaleras&hellip; Me encanta perderme en los archivos fotogr&aacute;ficos hist&oacute;ricos de la vida cotidiana &ndash;contin&uacute;a Broncano&ndash; porque te dan acceso a una experiencia del pasado muy distinta a la de la palabra escrita&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En Espa&ntilde;a los fondos fotogr&aacute;ficos de corte m&aacute;s etnogr&aacute;fico est&aacute;n repartidos en distintas instituciones, entre otras, la Biblioteca Nacional y el Archivo Hist&oacute;rico, pero tambi&eacute;n otros m&aacute;s peque&ntilde;os como la Fototeca del Archivo Hist&oacute;rico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid, pero al igual que todos los documentos que podemos consultar desde PARES, las im&aacute;genes solo pueden ser descargadas en baja resoluci&oacute;n y si las quisi&eacute;ramos para otro tipo de usos habr&iacute;a que pedir permiso. Sin embargo, hay otras instituciones que ponen sus im&aacute;genes al servicio de la gente sin necesidad de intermediaci&oacute;n. Es lo que sucede con el programa Open Content de la Fundaci&oacute;n Getty (no confundir con la agencia fotogr&aacute;fica Getty Images), una de las instituciones filantr&oacute;picas dedicadas al arte y las humanidades m&aacute;s ricas del planeta.</span>
    </p><h2 class="article-text"> <span class="highlight" style="--color:transparent;">Arte del dominio p&uacute;blico</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Desde 2013, m&aacute;s de 160.000 im&aacute;genes de arte y archivos de dominio p&uacute;blico de las colecciones Getty se han puesto a disposici&oacute;n del p&uacute;blico de forma gratuita. Una cifra que no deja de subir porque la catalogaci&oacute;n, digitalizaci&oacute;n, revisi&oacute;n de derechos y publicaci&oacute;n de las colecciones es algo din&aacute;mico y se a&ntilde;aden m&aacute;s im&aacute;genes al programa mensualmente.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En todos estos archivos la palabra clave que nos permite usar y no solo disfrutar es Open Access o bien Public Domain. Siempre que una imagen vaya acompa&ntilde;ada de este cr&eacute;dito significa que no solo podr&aacute;s descargarla con resoluci&oacute;n suficiente para hacerte un p&oacute;ster o una lona si lo quisieras, sino que est&aacute; totalmente permitido su uso tanto con fines comerciales como educativos, porque lo que hay quien utiliza todos estos recursos para la portada de un libro o para ilustrar camisetas. El mismo gigante del textil Inditex utiliza a menudo en sus prendas im&aacute;genes libres de derechos de los bancos Open Access de los museos. Cuadros de Turner y de Van Gogh, ilustraciones medievales del infierno; la obra fotogr&aacute;fica de Julia Margaret Cameron, t&iacute;a abuela de Virginia Woolf; las desoladoras im&aacute;genes de la Am&eacute;rica profunda fotografiadas por Dorothea Tanning; decorativas pinturas bot&aacute;nicas y un sin fin de materiales forman parte de este extenso archivo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Otras instituciones norteamericanas especialmente implicadas con el Open Access son el MET (Metropolitan Museum de Nueva York) y The Art Institute of Chicago. En el MET podemos descargarnos en alta &ldquo;El retrato de Juan de Pareja&rdquo;, de Vel&aacute;zquez; pero tambi&eacute;n cuadros de Klimt, de Monet o Degas. El Metropolitan ha sido especialmente ingenioso en la clasificaci&oacute;n de sus obras destinadas al Open Access que divide entre: Pinturas de obras maestras, Gatos, Monstruos y criaturas mitol&oacute;gicas, Met-staches (Bigotes), Nueva York, Impresionismo y Postimpresionismo, Winter Wonderland (El Pa&iacute;s de las Maravillas del Invierno), Vincent van Gogh, El estilo prerrafaelita, Autorretratos, Colchas, Oro, Georges Seurat, Armas y armaduras, The Monuments Men at The Met, Rostros del mundo antiguo, Tiffany, Vestir para impresionar, &iquest;Arte o dise&ntilde;o? y Vajilla.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No, al final va a resultar que Internet no es un basurero, pero hay que abandonar los caminos trillados de las redes m&aacute;s comerciales para que no sean Elon Musk o Mark Zuckerberg quienes nos digan hacia d&oacute;nde mirar. O, tal vez, habr&aacute; que hacer como Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna y ponernos un mon&oacute;culo sin cristal para apreciar la aut&eacute;ntica transparencia de lo real y sus fuentes primarias, sin filtro, por favor.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/fondo-bancos-cultura-digital_1_12226268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Apr 2025 19:56:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fondo sin fin de los bancos de cultura digital]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bibliotecas,Ministerio de Cultura y Deporte,BNE - Biblioteca Nacional de España,Museos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina Sánchez Andrade, escritora: "Prefiero pelearme con el texto que pelearme por conseguir lectores"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cristina-sanchez-andrade-escritora-prefiero-pelearme-texto-pelearme-lectores_1_11785187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db9c652b-c464-4733-8502-e63561380033_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina Sánchez Andrade, escritora: &quot;Prefiero pelearme con el texto que pelearme por conseguir lectores&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reedición de su primera novela descatalogada, 'Las lagartijas huelen a hierba', en otra editorial permite hacer un repaso a la literatura de esta autora singular y de culto</p><p class="subtitle">Ni nombres ilustres ni gestas heroicas: crónica de una huida de la escritora desencantada con la Revolución Rusa
</p></div><p class="article-text">
        Cristina S&aacute;nchez Andrade (Santiago de Compostela, 1968) es un secreto a voces, una escritora de culto con un universo particular, tanto en la forma (narrativa pero l&iacute;rica) como en el fondo (rural gallego con toques de realismo m&aacute;gico). Su lirismo es sensorial y sinest&eacute;sico, hermoso y terrible. Un cuadro de pinceladas pestilentes y crudas, pero tambi&eacute;n sensuales y ardorosas donde abundan las mujeres raras, los personajes estramb&oacute;ticos, las viejas siniestras, las chicas j&oacute;venes que se dejan llevar por el deseo repentino con un desconocido a las puertas de su propia boda. Los enigmas. Lo at&aacute;vico del origen como destino fiero y los personajes femeninos ind&oacute;mitos que no resultan c&oacute;modos para su comunidad. El tiempo y el espacio indefinido y brumoso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Debajo de la luna, mi abuela Idalia y yo com&iacute;amos cebollas. Nos gustaban crudas y crujientes, porque comerlas as&iacute; era comer la escarcha de la noche&rdquo;, escribe en&nbsp;<em>Bueyes y rosas dorm&iacute;an&nbsp;</em>(2001, Siruela). O: &ldquo;Aqu&iacute;. Lejos quiero estar, porque a&uacute;n tengo la galopada lati&eacute;ndome en las sienes. Nunca m&aacute;s volver&eacute; a columpiarme; tengo el est&oacute;mago lleno de cardos&rdquo;. O &ldquo;las mujeres del pueblo en sus puertas con sus alientos podridos y lavados con jab&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La literatura de S&aacute;nchez Andrade se suele emparentar con la de &Aacute;lvaro Cunqueiro y Valle-Incl&aacute;n, pero ella defiende que su gran inspiraci&oacute;n han sido las escritoras sure&ntilde;as norteamericanas, de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/favor-dios-ayudame-buena-escritora-flannery-connor-autora-incomprendida-cuento-gotico-sureno_1_11652881.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Flannery O&rsquo;Connor</a> y Carson McCullers a Eudora Welty y Katherine Anne Porter. Nieta de gallegos por parte de padre y de ingleses por parte de madre, reconoce que tanto le han influido las leyendas de la Costa da Morte como los juegos de palabras de la tradici&oacute;n oral brit&aacute;nica de su infancia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9b26122a-480b-4ad7-af69-eb43e11ff9c5_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Probablemente, si hubiese un r&aacute;nking de los escritores que mejor titulan en espa&ntilde;ol ella ocupar&iacute;a uno de los primeros puestos:&nbsp;<em>Bueyes y rosas dorm&iacute;an</em>&nbsp;(2001, Siruela);&nbsp;<em>Ya no pisa la tierra tu rey</em>&nbsp;(Premio Sor Juana In&eacute;s de la Cruz 2004),&nbsp;<em>Las Inviernas</em>&nbsp;(Anagrama, 2014);&nbsp;<em>El ni&ntilde;o que com&iacute;a lana</em>&nbsp;(Anagrama, 2019);&nbsp;<em>La nostalgia de la Mujer Anfibio</em>&nbsp;(Anagrama, 2022); y, ahora, como un&nbsp;<em>ritornello, Las lagartijas huelen a hierba,&nbsp;</em>su primera novela, publicada originalmente en Lengua de Trapo en el 99, y que este a&ntilde;o ha rescatado del&nbsp;olvido La Navaja Suiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo era su vida hace 20 a&ntilde;os cuando escribi&oacute;&nbsp;</strong><em><strong>Las lagartijas huelen a hierba</strong></em><strong>? &iquest;Cu&aacute;les fueron las circunstancias que lo acompa&ntilde;aron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya ten&iacute;a dos hijos y al mismo tiempo estudiaba Ciencias de la Informaci&oacute;n en la Complutense y Derecho por la UNED. En la UNED tienes que estudiar much&iacute;simo, no vas a clase. Creo que todos esos a&ntilde;os de estar sola con los libros de Derecho me dieron una resiliencia que me ayud&oacute; con la literatura, porque durante la escritura de una novela puedes tener muchos momentos de de flaqueza. De decirte, &iquest;pero esto a d&oacute;nde me lleva? &iquest;Qu&eacute; hago escribiendo esto? &iquest;Qui&eacute;n me lo va a publicar? &iquest;Estar&eacute; perdiendo el tiempo? Que es el tipo de preguntas que tambi&eacute;n te haces cuando est&aacute;s estudiando sola.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En medio de la crianza y los estudios, &iquest;c&oacute;mo encontraba momentos para escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre he escrito a ratos. Si ten&iacute;a media hora antes de ir a alguna parte, la aprovechaba. Casi nunca he tenido una continuidad por delante: hacer la comida, ir a comprar, llevar a tu hijo al dentista son interrupciones constantes, pero me acostumbr&eacute; a escribir as&iacute;. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, he ido a residencias de artistas que te ofrecen posibilidades de estar un mes concentrada. Ah&iacute; me he dado cuenta de que eso es lo que es lo ideal para escribir, pero no puedes esperar al momento perfecto o jam&aacute;s escribir&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Las lagartijas huelen a hierba</strong></em><strong>&nbsp;tiene una fuerte conexi&oacute;n con la crueldad de los cuentos de hadas tradicionales. &iquest;Cu&aacute;les eran sus cuentos favoritos de ni&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; de los cuentos siempre me fascinaron las brujas. Es decir, lo que me atra&iacute;a era la parte m&aacute;s tenebrosa de los personajes o lo que Jung llamaba la sombra, que es esa parte oscura que todos tenemos, que reprimimos y tanto nos cuesta reconocer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En&nbsp;</strong><em><strong>Las lagartijas</strong></em><strong>&nbsp;las protagonistas son dos mujeres con una relaci&oacute;n de dependencia, afecto y crueldad, algo que se repite en&nbsp;</strong><em><strong>Alguien bajo los p&aacute;rpados</strong></em><strong>&nbsp;y en&nbsp;</strong><em><strong>Las inviernas.</strong></em><strong>&nbsp;&iquest;Por qu&eacute; esa fijaci&oacute;n suya en el personaje femenino duplicado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre me han interesado estas relaciones amor-odio de dos que no pueden vivir el uno sin el otro y al mismo tiempo necesitan separarse. Creo que hay muchas parejas as&iacute; en la vida real, d&uacute;os que viven en un chantaje emocional constante, ya sean hermanos, matrimonio o seres que durante un tiempo han estado muy pr&oacute;ximos. Lo que pasa en el libro es que la presencia de los ni&ntilde;os hace que esa fusi&oacute;n entre las viejas se acabe resquebrajando&hellip; Si te soy sincera, en el momento en que escrib&iacute;&nbsp;<em>Las lagartijas</em>&nbsp;fue determinante la lectura de&nbsp;<em>El gran cuaderno</em>&nbsp;de Agota Kristof, que hace unos a&ntilde;os reedit&oacute; Libros del Asteroide como&nbsp;<em>Claus y Lucas</em>&nbsp;y es una historia bestial de dos ni&ntilde;os a los que dejan en casa de su abuela. Ese es mi punto de partida aunque luego mi libro sea mucho m&aacute;s florido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&iacute;, porque Agota Kristof es seca y lac&oacute;nica, mientras que su estilo es extremadamente l&iacute;rico.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Admiro mucho, much&iacute;simo, a esa gente que escribe con econom&iacute;a narrativa, pero ya ves que yo no s&eacute; hacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sabe lo que quiere contar cuando empieza a escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mmm. Vagamente. O sea, casi siempre tengo una idea inicial con la que vislumbro algo, pero a menudo cambia. Me dejo llevar, pero antes o despu&eacute;s tienes que ser consciente de acerca de qu&eacute; est&aacute;s escribiendo y centrarlo. Es decir, preguntarte cu&aacute;l es el deseo del personaje y d&oacute;nde est&aacute; el conflicto. Contestar a estas preguntas te ordena la cabeza, aunque de todos modos durante el proceso siguen surgiendo cosas que te sorprenden. Yo creo mucho tambi&eacute;n en el poder premonitorio de la escritura. Un poco como le pas&oacute; a Clarice Lispector, que despu&eacute;s de toda esa obsesi&oacute;n que ten&iacute;a en sus cuentos por los huevos y las gallinas acab&oacute; muriendo de un c&aacute;ncer de ovario. A veces el cuerpo sabe cosas antes que la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese caso, supongo que tambi&eacute;n creer&aacute; en la teor&iacute;a de las sincronicidades de Carl Jung por la cual se da &ldquo;la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente, de hecho la sincronicidad es una de mis obsesiones. Y no digo que me encuentre con alguna todos los d&iacute;as, pero casi.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Podr&iacute;a darme alg&uacute;n ejemplo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo much&iacute;simas, sobre todo encuentros inesperados con gente en la que estoy pensando, pero ser&iacute;a muy largo de contar. Para m&iacute; las sincronicidades son un material muy importante para la literatura, por eso siempre le pido a mis alumnos de escritura creativa que anoten sue&ntilde;os, que anoten pensamientos raros, que est&eacute;n abiertos a los est&iacute;mulos exteriores y atentos a las coincidencias inesperadas. Siempre te encuentras con gente que es incapaz de anotar nada y no lo ve &uacute;til y luego otros que todo lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En una de las frases del libro dice: &ldquo;Sucede que a veces el odio brota de pronto. Entonces se odia sin querer. Y se odia sin pensar&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que el odio es un sentimiento muy natural que, a veces, en las relaciones muy cercanas se ha ido acumulando poco a poco y en un momento dado &iexcl;pum! eclosiona y hace que se cometan cr&iacute;menes atroces. De todas maneras, creo que odiar, aunque sea natural, o sea muy humano, tambi&eacute;n es un sentimiento muy dif&iacute;cil de alcanzar. En un ejercicio que tambi&eacute;n pongo en clase le pido a mis alumnos que escriban si alguna vez han odiado y la mayor&iacute;a dice que no, que nunca han sentido algo tan extremo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Resulta revelador en esa frase es que a veces el odio puede ser tan ef&iacute;mero como un ca&ntilde;onazo. O sea que es posible odiar un segundo y, al siguiente, no odiar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, y<strong>&nbsp;</strong>afortunadamente porque si fuera un sentimiento que perdurara a lo largo del tiempo te convertir&iacute;a en un resentido y en un amargado. El odio continuado te ciega y no deja espacio para nada m&aacute;s que para odiar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro de los sentimientos que surge a menudo en su literatura es el de la nostalgia por lo no vivido, sobre todo en&nbsp;</strong><em><strong>La mujer anfibio</strong></em><strong>.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, eso es algo que dec&iacute;a Jung tambi&eacute;n, que la vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir. Tambi&eacute;n ese sentimiento, esa desaz&oacute;n, es muy humana. En alg&uacute;n momento todos nos hemos planteado &iquest;qu&eacute; hubiera pasado si yo hubiera ido por aqu&iacute; y no por all&aacute;? Creo que todos tenemos tambi&eacute;n esa vida no vivida en nuestras cabezas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se siente una </strong><em><strong>outsider </strong></em><strong>del mundo literario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes m&aacute;s. Porque yo siempre he escrito desde el mundo rural y cuando empec&eacute; era algo que no estaba nada moda. Ahora ya hay muchos m&aacute;s libros con esta tem&aacute;tica, e incluso un congreso al que me han invitado en diciembre, pero la verdad es que no me planteo este tipo de cosas. O sea, yo siempre he escrito lo que me pide el cuerpo. Soy incapaz de hacerlo de otro modo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pelear por los lectores no es lo suyo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;No! Prefiero pelearme con el texto para quedarme contenta, que es lo m&aacute;s dif&iacute;cil. Pero bueno, lo otro tambi&eacute;n es importante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al final el &eacute;xito y el reconocimiento no dejan de ser algo completamente azaroso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es. La raz&oacute;n por la que determinadas mujeres tienen mucho &eacute;xito y reconocimiento otras no es algo que nunca acabas de comprender. &Eacute;xito como escritoras, quiero decir. Por ejemplo, el otro d&iacute;a estaba en la estaci&oacute;n de Atocha con mi hija peque&ntilde;a y con su novio y me preguntaron: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; se llama Almudena Grandes la estaci&oacute;n de Atocha?&rdquo;. Y yo les contest&eacute;: &ldquo;No tengo ni idea. Porque antes que Almudena Grandes yo hubiera preferido que se llamase <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/silenciamiento-carmen-laforet_1_8273756.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carmen Laforet</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/merce-rodoreda-lectura-escolar-obligatoria-protagonista-memes-stickers_1_8419564.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Merc&egrave; Rodoreda</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tarde-rosa-chacel-rara-avis-generacion-27_1_11545440.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosa Chacel</a>, que son escritoras que podr&iacute;an haberse llevado el Nobel, &iquest;no?&rdquo;. Supongo que este tipo de cosas ocurren porque siempre ha sido as&iacute; y no merece la pena darle muchas vueltas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cristina-sanchez-andrade-escritora-prefiero-pelearme-texto-pelearme-lectores_1_11785187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2024 21:48:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cristina Sánchez Andrade, escritora: "Prefiero pelearme con el texto que pelearme por conseguir lectores"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Galicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Neige Sinno, la autora que sufrió abusos sexuales de su padrastro: "Ni perdono ni olvido, no tengo esa necesidad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/neige-sinno-autora-sufrio-abusos-sexuales-padrastro-perdono-olvido-no-necesidad_1_11713328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/484c9522-f56f-4bfe-804e-eb178c770876_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Neige Sinno, la autora que sufrió abusos sexuales de su padrastro: &quot;Ni perdono ni olvido, no tengo esa necesidad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora de 'Triste tigre', un fenómeno literario en Francia con más de 300.000 ejemplares vendidos y premiado con el premio Goncourt des lycéens, aborda los abusos sexuales que sufrió en su infancia en un libro implacable y reflexivo</p><p class="subtitle">Lola López Mondéjar gana el Premio Anagrama de Ensayo con 'Sin relato', una dura crítica a la revolución digital
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Le pasa en cada una de las presentaciones. Alguien se acerca a la cola de las firmas, hacia el final, generalmente una mujer que trata de hablar pero rompe en llanto y no dice nada, porque no puede y se ahoga. Finalmente, tras unos minutos, la mujer en cuesti&oacute;n se sobrepone y le dice lo que le quiere decir &ndash;con pudor, con alivio, con rabia, con agradecimiento, con miedo&hellip;&ndash;: </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/detienen-rapero-sean-diddy-combs-investigado-trafico-personas-abuso-sexual_1_11658469.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;A m&iacute; tambi&eacute;n me pas&oacute;&rdquo;. </span></a>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En la presentaci&oacute;n en Madrid en el Instituto Franc&eacute;s fueron tres mujeres. Pero una vez quien se le acerc&oacute; fue un hombre de 80 a&ntilde;os. Para ellos es un alivio peque&ntilde;o, pero es un alivio. Sobre todo teniendo en cuenta que la de los</span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/abuso-sexual-menores-llega-teatro-sexo-explicito-caras-pixelar_1_9605079.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"> abusos sexuales en la infancia </span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">es una herida del cuerpo, pero tambi&eacute;n de la palabra. Los ni&ntilde;os quedan enmudecidos, aterrorizados por sus torturadores, pero la memoria del trauma es persistente y da igual que tengan 80 a&ntilde;os: el ni&ntilde;o ha seguido gritando.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Neige Sinno (Vars, Francia, 1977) sufri&oacute; abusos sexuales de su padrastro desde los siete a los 14 a&ntilde;os. La suya era una familia de hippies de clase baja en los Alpes, j&oacute;venes &ldquo;white trash&rdquo;, como ella misma los define. &ldquo;En 1983, cuando conoce a mi madre, tiene 24 a&ntilde;os. &Eacute;l es alto, deportista, simp&aacute;tico. Es carism&aacute;tico y tiene muchos amigos&rdquo;. Ella tiene dos hijas de un matrimonio anterior y pronto tendr&aacute; con &eacute;l dos m&aacute;s. &Eacute;l (el monstruo) siempre ha so&ntilde;ado con una familia numerosa y persiste en sus deseos. A&ntilde;os despu&eacute;s, cuando su hijastra le denuncie y salga de la c&aacute;rcel tras cinco a&ntilde;os de condena, har&aacute; el camino de Santiago y conocer&aacute; a otra mujer de 24 a&ntilde;os con la que acabar&aacute; teniendo otros cuatro hijos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Triste tigre</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Anagrama) Neige Sinno dedica muchas p&aacute;ginas a su torturador, pero no solo. El suyo es un libro reflexivo y ensay&iacute;stico que te arrastra con sus preguntas y dialoga con otros libros cuestion&aacute;ndose una y otra vez sobre el lugar de v&iacute;ctima y victimario y sobre la propia naturaleza del relato. Pero tambi&eacute;n es un libro biogr&aacute;fico que te somete a visiones cuya violencia es insoportable (zanahorias en el ano como entrenamiento cuando la regla se vaya acercando para evitar embarazos, felaciones en el coche, cuartos oscuros e irrespirables, orgasmos obligatorios) como una forma de no estilizar ni intelectualizar la violencia sexual, una vislumbre del horror, del acto en s&iacute;, con sus mec&aacute;nicas perversas y su log&iacute;stica cotidiana, cuya naturaleza oscura tambi&eacute;n ha de sentirse para que no se nos olvide que el monstruo lo es porque comete atrocidades.</span>
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            <span class="title">
                Neige Sinno fue abusada por su padre y cuenta su experiencia en el galardonado &#039;Triste Tigre&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Su libro empieza como un di&aacute;logo con otros libros como </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>El adversario</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> de Carr&eacute;re, pero en especial con </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>Lolita</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>. &iquest;Por qu&eacute; cree que durante d&eacute;cadas fue una novela le&iacute;da como una historia de amor cuando Nabokov le da claramente la palabra a un monstruo consciente de su monstruosidad y de su poca fiabilidad como narrador?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La lectura e interpretaci&oacute;n de un libro dice m&aacute;s dice m&aacute;s de quien lo lee que del libro mismo. Por lo que la interpretaci&oacute;n de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Lolita</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> como una historia de amor nos habla de lo confusa que estaba la sociedad en ese momento en relaci&oacute;n a la sexualizaci&oacute;n de la ni&ntilde;ez. &iquest;C&oacute;mo va a ser una v&iacute;ctima de 12 a&ntilde;os c&oacute;mplice de su propia violaci&oacute;n? Si tiene 12 a&ntilde;os, haga lo que haga es una v&iacute;ctima. &iquest;C&oacute;mo va a ser su relaci&oacute;n con un hombre de m&aacute;s de 50 una historia de amor? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Recuerda cuando ley&oacute; por primera vez </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>Lolita</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Fue durante la carrera de Literatura Inglesa y s&iacute; recuerdo la sensaci&oacute;n de incomodidad y desaz&oacute;n, pero parad&oacute;jicamente no lo relacion&eacute; con mi propia experiencia. Ahora tengo mucha m&aacute;s claridad acerca de ciertas cosas que viv&iacute;, pero entonces ten&iacute;a unos 20 a&ntilde;os y todav&iacute;a era dif&iacute;cil para m&iacute; ponerle palabras al abuso de mi infancia.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>A los 21 se lo cont&oacute; a su madre y denunci&oacute; a su padrastro. &iquest;Ha resonado en su cabeza la carta de la hija de Alice Munro en la que cuenta que sufri&oacute; abusos de su padrastro, pero su madre decidi&oacute; continuar con &eacute;l?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">S&iacute;, claro que me ha resonado, aunque me falta informaci&oacute;n. Lo que no voy a hacer, por supuesto, es dejar de leer a Alice Munro, que es una autora que me encanta, pero es evidente que ahora que tengo esa informaci&oacute;n lo har&eacute; de una manera diferente. Me ocurre lo mismo con C&eacute;line, que era un autor al que yo admiraba y del que sigo admirando ciertas cosas, pero es importante para m&iacute; tener conciencia de que esa rabia en contra del sistema que yo percib&iacute;a en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Viaje al fin de la noche</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> se transform&oacute; finalmente en un odio al ser humano en el resto de sus textos, incluidos sus panfletos antisemitas. Eso no desacredita su obra, pero me da otra perspectiva.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que no voy a hacer, por supuesto, es dejar de leer a Alice Munro, que es una autora que me encanta, pero es evidente que ahora que tengo esa información lo haré de una manera diferente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Neige Sinno</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Su propia madre s&iacute; dej&oacute; a su padrastro cuando usted le cont&oacute; lo que hab&iacute;a vivido. &iquest;Habr&iacute;a entendido que se quedara con &eacute;l?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No, no lo hubiera entendido, me habr&iacute;a parecido intolerable. Pero al mismo tiempo tengo que entenderlo porque es algo que ocurre a cada rato: much&iacute;simas madres se quedan con los agresores. Es algo muy com&uacute;n. Lo raro, lo poco com&uacute;n es lo que me pas&oacute; a m&iacute;: que te protejan y te defiendan, que logren encontrar una coherencia en sus acciones en relaci&oacute;n a la informaci&oacute;n que les has dado. Si se hubiese quedado con &eacute;l habr&iacute;a sido horrible, pero a muchas personas les pasa. Escucho testimonios constantemente de gente que se acerca a decirme: &ldquo;Qu&eacute; suerte tuviste. A m&iacute; me rechazaron todos. Estoy sola&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Lo dice muy claramente en su libro: la vida adulta est&aacute; llena de grises, pero la de los ni&ntilde;os es blanco o negro.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Es una ocurrencia que tuve en relaci&oacute;n con el tema del consentimiento. Y es duro para m&iacute; porque no quiero opinar, no quiero afirmar ni caer en generalidades cuando hablo del abuso. Pero frente a la duda o la pregunta de si es posible que un ni&ntilde;o o una ni&ntilde;a consientan, ah&iacute; s&iacute; necesito marcar un l&iacute;mite muy s&oacute;lido y decirlo tajantemente: los ni&ntilde;os no pueden consentir. Hay gente que reflexiona acerca de esta idea y lo ve desde otra perspectiva, pero para m&iacute; esa l&iacute;nea no es una cuesti&oacute;n de moral o de sexualidades disidentes sino de supervivencia. Como v&iacute;ctima necesito esa claridad: considerar que lo que me hicieron es grave y est&aacute; mal sin matices.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Cree que Francia ha sido un pa&iacute;s especialmente permisivo con la pederastia?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No estoy segura. Una persona de cada 10 es v&iacute;ctima de violencia sexual en Francia, en Italia y en China. Aqu&iacute; en Espa&ntilde;a la cifra es superior. Dicen que una persona de cada cinco.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Se lo digo porque a trav&eacute;s del libro testimonial de Vanessa Springora, </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>El consentimiento</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> (Lumen), que luego se ha llevado al cine, hemos conocido el prestigio que ten&iacute;a en Francia el escritor Gabriel Matzneff: reconoc&iacute;a en sus libros que violaba a ni&ntilde;os en Filipinas y que sus &ldquo;novias&rdquo; ten&iacute;an 14 o 15 a&ntilde;os, pero era el autor favorito de Mitterrand y encontraba complicidad en los cr&iacute;ticos y en sus entrevistas televisivas.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Tal vez en la alta sociedad intelectual francesa s&iacute; haya habido una mayor permisividad que en otros pa&iacute;ses, pero ese no es mi caso. Mi historia est&aacute; muy muy lejos de esa clase social y de las ideas de esta gente. En M&eacute;xico tambi&eacute;n hay much&iacute;simo abuso sexual sin necesidad de haber le&iacute;do a Matzneff ni a Michel Foucault. Y qu&eacute; decir de los abusos en la iglesia. Los abusadores se justifican frente a s&iacute; mismos y nos arrastran hacia su sistema de justificaci&oacute;n y de mistificaci&oacute;n. Las razones son distintas cada vez, pero lo que no cambia es que el ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a es el ser fr&aacute;gil de esa ecuaci&oacute;n y de esta estructura social, el sacrificado. Todos nos contamos historias que nos permiten sobrevivir. A veces los abusadores incluso se consideran v&iacute;ctimas. No asumen su responsabilidad y yo creo que no lo hacen porque si se contaran la verdad, que violaron a sus hijas y que son monstruos, no podr&iacute;an sobrevivir. </span>
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                    alt="Anuncio del premio Gouncort de 2023 a &#039;Triste tigre&#039;"
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            <span class="title">
                Anuncio del premio Gouncort de 2023 a &#039;Triste tigre&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Muchas voces en el feminismo est&aacute;n criticando que se llame monstruos a los violadores de Gis&egrave;le Pellicot, pero lo que usted dice es que en el momento en que cometes actos monstruosos, eres un monstruo.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Entiendo el razonamiento que dice si los llamamos monstruos consideramos que nuestro amigo, nuestro primo o los que nos rodean son gente normal nunca podr&iacute;an hacer algo as&iacute;. Pero sabemos que no, que son las personas normales las que hacen cosas monstruosas en general. Que no hay un vampiro raro que sale de un bosque y que viene a violar ni&ntilde;as, sino que suele estar dentro del c&iacute;rculo de la familia. Entiendo el razonamiento, pero quiero regresar tambi&eacute;n a ese lugar porque si dejamos de llamarlos monstruos, hay un peligro de no percibir lo monstruoso de lo que hacen. Soy consciente de que no hay respuestas buenas a todas estas preguntas, que es lo que intento hacer visible en el libro. Pienso en un lado y en otro de cada una de las cuestiones. Creo que he llegado a una conclusi&oacute;n pero el tema regresa. Tambi&eacute;n desde la reflexi&oacute;n y el pensamiento. Es un viaje interior muy tortuoso.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;C&oacute;mo fue el proceso de escritura del libro? &iquest;Cu&aacute;ndo lo dio por terminado?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Parad&oacute;jicamente el de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Triste tigre</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> fue un proceso de escritura muy bello. Desde el momento en que tom&eacute; la decisi&oacute;n de que iba a ir hasta el final tuve un entusiasmo constante por la escritura, que es algo que me ha pasado muy pocas veces. Me levantaba cada d&iacute;a a las cinco de la ma&ntilde;ana, retomaba lo del d&iacute;a anterior y escrib&iacute;a sin parar hasta que se levantaba mi hija y hac&iacute;a el desayuno. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Por qu&eacute; cree se dio as&iacute;?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Porque hasta ese momento mis estudios formales me hab&iacute;an llevado a escribir de una manera muy compartimentada: o literatura experimental o critica acad&eacute;mica, pero por primera vez en este libro logr&eacute; fusionar estas dos voces. El libro puede parecer ca&oacute;tico, pero no lo es. Desde un principio ten&iacute;a una idea clar&iacute;sima de lo que quer&iacute;a hacer, as&iacute; que s&oacute;lo tuve que sentarme y hacerlo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Y cu&aacute;l era esa idea?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Una especie de hibridaci&oacute;n entre lo &iacute;ntimo y lo ensay&iacute;stico con un eje r&iacute;tmico. La idea era ir alternando una l&iacute;nea m&aacute;s ligera, que es la que a m&iacute; me causa m&aacute;s alegr&iacute;a y placer: la de la experimentaci&oacute;n formal en la que voy comentando textos ajenos e incluso fotos. Y la otra l&iacute;nea, la oscura, que me va acercando al horror de mi propia vivencia, al infierno, que es algo muy dif&iacute;cil de narrar.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es muy difícil que un niño o una niña hable, que rompa este silencio, porque tiene mucho que perder, o cree que tiene mucho que perder. Y lo vives, lo vives…, con una parte de negación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Neige Sinno</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;En el proceso de escritura surgieron nuevos recuerdos o de alg&uacute;n modo su versi&oacute;n de los hechos qued&oacute; solidificada en el relato judicial de los interrogatorios y la denuncia?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No, no aparecieron nuevos recuerdos, pero es que la memoria traum&aacute;tica es muy rara. Yo s&eacute; a nivel racional que es algo que ocurri&oacute; en mi pasado y lo ubico en el tiempo, pero tambi&eacute;n es algo que est&aacute; ocurriendo ahora mismo y nunca me ha dejado de ocurrir. Incluso su presencia: no le he visto desde el juicio. Han pasado treinta a&ntilde;os y sigue aqu&iacute; porque es un espectro al que no dejas de tenerle miedo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Mientras le&iacute;a el libro hab&iacute;a una pregunta que no dejaba de hacerme. &iquest;C&oacute;mo era posible que tuviera una vida funcional con lo que estaba sufriendo? Cuando era ni&ntilde;a, c&oacute;mo pod&iacute;a tener una vida &ldquo;normal&rdquo;, con amigos, con &eacute;xito acad&eacute;mico, con juegos. &iquest;C&oacute;mo se vive as&iacute;?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Es muy raro, &iquest;verdad? Me hubiera gustado tanto poder decir como Virginie Despentes despu&eacute;s de su violaci&oacute;n: &ldquo;No voy a dejar que me destruya&rdquo;. Pero para poder decir algo as&iacute; tienes que tener una versi&oacute;n previa de ti misma a la cual regresar. Y en caso de una violaci&oacute;n repetida en una ni&ntilde;a, no hay una versi&oacute;n previa. Antes de aquello no exist&iacute;as.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;No se recuerda a s&iacute; misma antes del abuso?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Muy poco. Ten&iacute;a siete a&ntilde;os entonces. As&iacute; que a la pregunta c&oacute;mo se vive solo puedo contestar: se vive una doble vida. Como muchos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as gastaba una energ&iacute;a tremenda, enorme, en que nadie se diera cuenta. Te dices que uno de los dos mundos en los que vives tiene que ser irreal, pero no sabes cu&aacute;l de los dos es. &iquest;Ser&aacute; irreal ir a la escuela, celebrar la Navidad, jugar? &iquest;O es la otra vida la irreal, la de que cuando llegas a casa y te torturan? Una de las dos experiencias hace que la otra sea imposible. As&iacute; que es una cosa muy extra&ntilde;a. Es muy dif&iacute;cil que un ni&ntilde;o o una ni&ntilde;a hable, que rompa este silencio, porque tiene mucho que perder, o cree que tiene mucho que perder. Y lo vives&hellip; con una parte de negaci&oacute;n. Adem&aacute;s est&aacute; prohibido hablar de ello, as&iacute; que no hay palabras. Todo el mundo se comporta como si no existiera, el primero, el agresor. Te lo hacen en el cuerpo. Y as&iacute; funciona.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, &iquest;nunca ha estado tentada a volver a hablar con su agresor?</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No, en parte porque le sigo teniendo miedo. Es un miedo fundamental, el miedo a alguien que te ha torturado, es un miedo que no es racional. Es alguien que ten&iacute;a mi vida entre sus manos, que me hubiera podido matar y por eso me hizo lo que me hizo. Despu&eacute;s de vivir algo as&iacute;, c&oacute;mo voy a tener una conversaci&oacute;n directa con &eacute;l. Adem&aacute;s, &iquest;para qu&eacute;?</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>No lo s&eacute;, esperando escucharle pedir perd&oacute;n, por ejemplo.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero si no lo hizo ni en el juicio&hellip; Adem&aacute;s, si mi visi&oacute;n principal es que lo que me hizo es imperdonable, &iquest;c&oacute;mo puedo perdonar lo imperdonable? Perdonar, en mi forma racional de ver las cosas, ser&iacute;a quitarle un poco de lo imperdonable y eso no es lo que quiero. Hay un libro de Vladimir Jank&eacute;levitch que se llama </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Lo imprescriptible</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que tiene ese mismo razonamiento en relaci&oacute;n a la Sho&aacute;. &iquest;C&oacute;mo vamos a perdonar? Primo Levi lo llamaba el abismo. No puedes pasar p&aacute;gina porque el abismo no se cierra nunca. Tal vez alguien religioso, por ejemplo, tenga otra visi&oacute;n del perd&oacute;n. Pero yo estoy muy apegada a los conceptos racionales y tal vez por eso no lo busqu&eacute;. Mucha gente necesita eso del perd&oacute;n porque es una etapa en su proceso personal de sanaci&oacute;n. Pero en mi caso nunca tuve esa necesidad. Ni perd&oacute;n, ni olvido. Ni siquiera he hecho terapia.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/neige-sinno-autora-sufrio-abusos-sexuales-padrastro-perdono-olvido-no-necesidad_1_11713328.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Oct 2024 20:02:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Neige Sinno, la autora que sufrió abusos sexuales de su padrastro: "Ni perdono ni olvido, no tengo esa necesidad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Entrevistas,Libros,Abusos sexuales,Abusos a menores,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diego Garrido, el traductor 'enfricado' con James Joyce que se mete en la cabeza de su hermano pequeño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/diego-garrido-traductor-enfricado-james-joyce-mete-cabeza-hermano-pequeno_1_11595938.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47d1cc74-f3cf-47e4-aac4-fe90f28102f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100585.jpg" width="4610" height="2593" alt="Diego Garrido, el traductor &#039;enfricado&#039; con James Joyce que se mete en la cabeza de su hermano pequeño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Obsesionado durante la pandemia con el autor de 'Ulises', este madrileño de 27 años abandonó el cine para traducir y escribir su primera novela, 'El libro de los días de Stanislaus Joyce'</p><p class="subtitle">Tres palabras para el Bloomsday, por Montero Glez
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Diego Garrido es un hombre joven de obsesiones viejas. Asegura que ha visto cientos de veces </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El sur </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">de </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/titulo-ultima-pelicula-victor-erice-escrito-guion-maldito-20-anos_1_10906985.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">V&iacute;ctor Erice</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y que en cada una de las ocasiones se emociona &ldquo;de una manera extrema e inexplicable&rdquo;. En el cine, ama a </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cuatro-estaciones-filmicas-eric-rohmer-pelicula-estival-definitiva-mundo-ayer_1_6145142.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Eric Rohmer</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y a Ozu; en la literatura, dice que lo suyo son Josep Pla, Azor&iacute;n, Proust y Leopardi. Su otro gran dios es el irland&eacute;s James Joyce, Jim</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">para los de casa</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">el autor del </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Ulises</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, que durante el encierro de la pandemia se convirti&oacute; en su fijaci&oacute;n y su b&uacute;nker mental: decidi&oacute; traducir miles de p&aacute;ginas de su obra y la raz&oacute;n no fue un encargo editorial sino, sencillamente, su obcecaci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Cuando quedamos para la entrevista est&aacute; enfrascado en pleno proceso de traducci&oacute;n del segundo tomo de cartas del escritor irland&eacute;s, que se publicar&aacute; pr&oacute;ximamente en P&aacute;ginas de Espuma. Tiene 27 a&ntilde;os, comparte piso con dos amigos, se le han roto las gafas y las lleva cutremente fijadas con un pedazo de cinta adhesiva. Lo que nos da para hablar largo y tendido acerca de la precariedad asociada al oficio de traductor: &ldquo;Tengo asumido que mi vida va a ser miserable y que nunca voy a tener dinero para comprarme una casa. La estabilidad financiera no est&aacute; ni se la espera, pero con tener la libertad suficiente para leer y escribir ya me alcanza&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Sin embargo, de forma azarosa ha acabado publicando su primera novela directamente en una editorial del tama&ntilde;o y prestigio de Anagrama: </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El libro de los d&iacute;as de Stanislaus Joyce, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">una novela en forma de diario que se supone que el hermano peque&ntilde;o de James Joyce escribi&oacute; entre enero y mayo de 1903,&nbsp;mientras el que se convertir&iacute;a en famoso escritor empezaba a tomar notas para el&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Ulises</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">&nbsp;en la misma habitaci&oacute;n.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f1c7cb74-177e-4197-a628-eb6696c1bcdb_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Diego Garrido, nacido en el 97, madrile&ntilde;o del barrio del Retiro, de padres profesionales y hermano del artista pl&aacute;stico</span> Arturo Garrido,<span class="highlight" style="--color:transparent;"> que ha ilustrado las portadas de todos sus libros; pertenece a la misma generaci&oacute;n que </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sara-barquinero-sociedad-olvida-morir-realidad-irrelevantes-mundo_1_11362083.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Sara Barquinero</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Zaragoza, 1994) y </span><a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/heridas-arena-lluvia-agua-caliente-mitad-batalla-guerra-civil-escribe-forma-surrealista_1_11246411.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">David Ucl&eacute;s</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (1990), autores de libros densos y ambiciosos </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>(Los escorpiones</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La pen&iacute;nsula de las casas vac&iacute;as, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">respectivamente), dispositivos de estructura compleja, libros librescos, aparentemente alejados de la </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vicios-autoficcion-tensa-debate-mundo-literario_1_9208288.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">hegem&oacute;nica autoficci&oacute;n</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Se siente parte de esa generaci&oacute;n?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Por supuesto. Me siento parte de mi generaci&oacute;n absolutamente, pero eso no significa que tenga que cumplir con una serie de requisitos culturales que se supone que van en pack. Te puede gustar Leopardi y el grupo </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/carolina-durante-llenar-bernabeu-no-baremo-exito_1_11542231.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Carolina Durante</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, como es mi caso, porque Leopardi va a seguir estando vigente para todos los que tengan 20 a&ntilde;os por los siglos de los siglos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Pero lee a sus contempor&aacute;neos?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Poco, la verdad. Pero hace poco me le&iacute; </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-escrita-movil-autor-encerrado-bano-fiesta_1_9094869.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Facendera,</em></span></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-escrita-movil-autor-encerrado-bano-fiesta_1_9094869.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de &Oacute;scar Garc&iacute;a Sierra</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, y me sent&iacute; muy identificado. &Eacute;l escribe de gente en un pueblo de Le&oacute;n que se toma diazepanes, y evidentemente yo no hablar&iacute;a nunca de ese modo acerca de la soledad, pero al final estamos hablando de lo mismo. Tambi&eacute;n me he empezado hace poco </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Los escorpiones</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> [de Sara Barquinero], que es algo que no estoy acostumbrado a leer, pero que disfruto porque me saca de mi zona de confort. Pero, en realidad, yo ya estoy bastante </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>enfricado </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">con otro tipo de literatura.&nbsp;</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Retrato de un cineasta frustrado</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y es que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>enfricarse </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">es algo que a Diego Garrido se le da extremadamente bien. Antes de hacerlo por Joyce y la literatura y antes de hacerlo por V&iacute;ctor Erice y el cine, su obsesi&oacute;n adolescente era la Play, algo que probablemente s&iacute; sea generacional. &ldquo;Llegu&eacute; a tales niveles de obsesi&oacute;n que me dio tendinitis de ni&ntilde;o. Y era un vicio mucho m&aacute;s caro que la literatura, porque cada juego costaba 70 euros y en Iberlibro te compras diez por ese precio&rdquo;, dice.</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> </em></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Como es tan fan de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Ulises</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> como lo eran Nabokov o Borges, le pregu</span>nto si estuvo en la fiesta del &uacute;ltimo<span class="highlight" style="--color:transparent;"> </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/palabras-molly-bloom_1_3338504.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Bloomsday</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> en Madrid y dice que s&iacute; pero tambi&eacute;n afirma que mucha de la gente que se apunta a ese sarao nunca lo ha le&iacute;do y es</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;puro postureo&rdquo;, as&iacute; que prefiere &ldquo;disfrutar de Joyce en la intimidad&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;C&oacute;mo fue su experiencia en el cine? &iquest;Por qu&eacute; ese viraje de lo audiovisual hasta la literatura?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En mi caso, mi relaci&oacute;n con el cine y con la literatura ha sido la misma en distintas etapas, lo &uacute;nico que ha cambiado es el recipiente de la obsesi&oacute;n. Durante a&ntilde;os hice una pel&iacute;cula cuyo resultado fue espantoso, una mierda, vamos. Escribiendo me he dado cuenta de que se me da mucho mejor vivir en una p&aacute;gina que lidiar con la realidad y los seres humanos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Y en qu&eacute; momento se encuentra con la literatura de James Joyce?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Cuando estudiaba cine en la ECAM yo hubiera querido especializarme en direcci&oacute;n, pero tuve que entrar en producci&oacute;n, que est&aacute; en las ant&iacute;podas de la creatividad. Durante las pr&aacute;cticas ocurr&iacute;an cosas tan humillantes como que tu jefe de turno en la escuela, que adem&aacute;s era un alumno de un a&ntilde;o m&aacute;s, te dijese: &ldquo;Vamos a hacer un rodaje nocturno y tu trabajo es estar sentado en esta silla durante 12 horas para que nadie pase&rdquo;. Me sent&iacute;a completamente frustrado y en ese contexto le&iacute; </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Retrato del artista adolescente</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, de Joyce, y me cambi&oacute; la vida. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>En </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>Retrato del artista</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>adolescente, </strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Dedalus dec&iacute;a eso de: &ldquo;No servir&eacute; por m&aacute;s tiempo a aquello en lo que no creo, ll&aacute;mese mi hogar, mi patria o mi religi&oacute;n. Y tratar&eacute; de expresarme en vida y arte, tan libre y plenamente como sea posible con silencio, destierro y astucia&rdquo;. &iquest;Se convirti&oacute; en su credo?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No s&eacute; si tanto, pero me ayud&oacute; a atravesar esa especie de soledad enfadada en la que viv&iacute;a. Me anim&oacute; en mi vocaci&oacute;n, porque el protagonista no ha hecho absolutamente nada y aun as&iacute; cree en sus posibilidades. Luego, cuando le&iacute; el </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Ulises</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, hice una lectura inmersiva que me apasion&oacute; y durante la cuarentena del COVID empec&eacute; a traducir por mi cuenta relatos cortos y algunos textos in&eacute;ditos en Espa&ntilde;a. Descubr&iacute; los aut&eacute;nticos diarios de su hermano Stanislaus Joyce y tambi&eacute;n los traduje. Le cont&eacute; el proyecto a la editorial P&aacute;ginas de Espuma y decidieron publicar los cuentos y encargarme la traducci&oacute;n de las cartas, pero a nadie le interesaron los diarios del hermano peque&ntilde;o del autor del </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Ulises</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Y qu&eacute; es lo que le interesaba tanto a usted de este personaje tan an&oacute;nimo o lateral? </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Precisamente su condici&oacute;n de segund&oacute;n. Descubr&iacute; que era uno de los pilares de la vida de James Joyce y adem&aacute;s uno de los personajes m&aacute;s interesantes de su familia, pero la cr&iacute;tica y los bi&oacute;grafos le hab&iacute;an ignorado totalmente. La de los Joyce era una familia de alcoh&oacute;licos con una madre muerta. As&iacute; que Stanislaus ten&iacute;a, por un lado, a un hermano borracho, putero e imb&eacute;cil, con cero inter&eacute;s intelectual, pero al que quer&iacute;a; y, por el otro, a su hermano mayor, James, al que consideraba un genio, que le manten&iacute;a conectado con las corrientes del pensamiento de Europa y al que admiraba, pero que era desde&ntilde;oso con todo lo que escrib&iacute;a. Obviamente Stanislaus quer&iacute;a estar al lado de su hermano mayor, que en esa &eacute;poca empezaba a tomar notas para el </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Ulises</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, pero no ser su sombra, e intentaba mantenerse en un punto medio entre esos dos mundos en los que no terminaba de encontrar una identidad clara, y eso a m&iacute; me interes&oacute; desde el principio. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Una plenitud monstruosa</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;La voz de Stanislaus se parece a la de Diego Garrido?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">S&iacute;, claro, es un personaje que tiene mucho de m&iacute;&hellip; Es una mutilaci&oacute;n de algunas cosas m&iacute;as llevadas al extremo. Aunque yo no soy tan tan r&iacute;gido ni tan </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>viejoven,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> &iquest;eh? A veces me incordian un poco las expectativas de la gente que cree que se va a encontrar con una biograf&iacute;a de los hermanos Joyce cuando yo siempre he dicho que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Libro de los d&iacute;as de Sanislaus Joyce</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> es una novela de ficci&oacute;n de principio a fin, pero una novela en la que est&aacute; muy presente mi voz. De hecho, al mismo tiempo que investigaba sobre su vida yo trataba de escribir un diario personal, pero el resultado me parec&iacute;a rid&iacute;culo y supersentimental&hellip; As&iacute; que en un momento dado prob&eacute; a fusionar ambos proyectos y darle al protagonista esa tensi&oacute;n tan m&iacute;a entre la necesidad de los otros y la necesidad obsesiva de la escritura; y, curiosamente, al proyectarla sobre &eacute;l dej&oacute; de parecerme tan rid&iacute;cula. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Cree que la vida es m&aacute;s real en la literatura que en la realidad? Esa es una idea que flota en todo el libro.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Para m&iacute; ese es el gran fallo tanto de la vida como de la literatura, que por separado ninguna te sirve. As&iacute; que cuando est&aacute;s con la vida, echas de menos la literatura, y viceversa. Lo digo a trav&eacute;s de Stanislaus: &ldquo;Los grandes libros te hacen mucha compa&ntilde;&iacute;a, pero tambi&eacute;n te hacen sentir muy solo. Logran una plenitud monstruosa en la que no entra un alfiler&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Su libro est&aacute; lleno de aforismos como este: &ldquo;La literatura, cuando sincera, no es nada; cuando mentirosa, una mentira&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo se lleva con las narrativas del yo? &iquest;Le gustan?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">De la narrativa del yo a m&iacute; lo que me gusta es que es tan ficticia como la otra. Por ejemplo, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El cuaderno gris</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, de </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/xavier-pla-hoy-dia-vendrian-buenas-dosis-catalanismo-pragmatico-josep-pla-cat_1_11502699.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Josep Pla</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, que es uno de mis escritores favoritos, se supone que est&aacute; escrito desde el yo de un tipo de 21 a&ntilde;os, cuando en realidad lo escribi&oacute; con 60. En su mayor&iacute;a, la literatura del yo es la que m&aacute;s me gusta, pero siempre atravesada por toda la libertad del autor. Por eso me chocan tanto ejemplos como Javier Mar&iacute;as o Vila Matas que hacen en sus libros una cosa que a m&iacute; me deja un poco fuera: usar siempre y claramente la misma voz, pero present&aacute;rsela al lector en cada novela como si fuera un narrador con un nombre distinto. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Acl&aacute;reme algo. &iquest;C&oacute;mo puede ser que un autor que odiaba a su pa&iacute;s se haya convertido en emblema nacional?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">As&iacute; es el nacionalismo, &iquest;no? Se apropia de lo que le conviene. Joyce odiaba tanto Irlanda que dec&iacute;a que era una marrana que devora a sus cr&iacute;as y f&iacute;jate que ahora aparece en algunos billetes, lo cual me parece hasta po&eacute;tico.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Tambi&eacute;n hay autoras que reivindican como protofeminista el personaje de Molly Bloom. &iquest;Cree que &eacute;l lo cre&oacute; con ese fin?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En absoluto. Joyce ten&iacute;a una idea de la mujer como de dadoras de vida y fuerzas de la naturaleza, m&aacute;s all&aacute; de los poderes intelectuales del hombre. De hecho, no las ve&iacute;a como individuos. Para &eacute;l la verdadera mujer no era como Sylvia Beach o Virginia Woolf. Era Molly Bloom, una mujer exuberante que solo piensa en su cuerpo y sus fluidos. Que desde luego me parece una idea muy poco feminista. Hay personajes de la literatura mundial femeninos que me parecen mucho m&aacute;s complejos que Molly Bloom. Me parecer&iacute;a bien si no intentase ser un arquetipo. Y lo intenta ser, claramente. Por eso no me parece si todas las mujeres fueran como Molly Bloom el mundo ser&iacute;a muy solitario porque no podr&iacute;a haber una comunicaci&oacute;n verdadera con ellas m&aacute;s all&aacute; de la carne y del sexo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Pero comprender&aacute; que en 1922, cuando se public&oacute; </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>Ulises, </strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>era revolucionario escuchar la voz de una mujer ad&uacute;ltera, de su relaci&oacute;n con su cuerpo y sus deseos de forma tan expl&iacute;cita y realista.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Claro, s&iacute;, y por eso entiendo que le interpele tanto a escritoras como </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/luna-miguel-desafia-muerte-lectora-leyendo-pausa-durante-48-horas-escenario_1_9857227.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Luna Miguel</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Me parece estupenda la reapropiaci&oacute;n y reinterpretaci&oacute;n feminista del personaje. Pero vamos, que Joyce estar&iacute;a flipando en colores con esta interpretaci&oacute;n porque &eacute;l no era feminista.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/diego-garrido-traductor-enfricado-james-joyce-mete-cabeza-hermano-pequeno_1_11595938.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Aug 2024 20:14:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diego Garrido, el traductor 'enfricado' con James Joyce que se mete en la cabeza de su hermano pequeño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irlanda,Dublín,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Kim Hye-jin, la voz literaria del nuevo realismo coreano: "¿Sirve para algo pedir perdón? No lo tengo tan claro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/kim-hye-jin-voz-literaria-nuevo-realismo-coreano-sirve-pedir-perdon-no-claro_1_11555270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e72a88f-d208-4109-aef0-7152600a6869_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1127y1479.jpg" width="1200" height="675" alt="Kim Hye-jin, la voz literaria del nuevo realismo coreano: &quot;¿Sirve para algo pedir perdón? No lo tengo tan claro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora surcoreana reflexiona en su nueva novela ('Soy toda oidos') tras la exitosa 'Sobre mi hija,' sobre la cancelación, el acoso en redes y el sentido del perdón </p><p class="subtitle">Muere Edna O’Brien, la ‘chica de campo’ que se consagró a la literatura
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La literatura transparente y contemplativa de </span>Kim&nbsp;Hye-jin&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;">(Corea del Sur, 1983), autora de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Sobre mi hija</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Las Afueras, 2022), se sit&uacute;a en el reverso de la precipitaci&oacute;n, el ruido y la bulimia turbocapitalista de las redes. Sin embargo, su nuevo t&iacute;tulo, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Soy toda o&iacute;dos, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">dif&iacute;cilmente puede ser m&aacute;s contempor&aacute;neo ni reflejar de forma m&aacute;s fiel y serena las consecuencias de los convulsos e irreflexivos juicios sumar&iacute;simos que en ocasiones aprietan el gatillo de la cancelaci&oacute;n.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Traducida por Irma Zyanya Gil Y&aacute;&ntilde;ez y Minjeong Jeong,&nbsp;</span><a href="https://lasafueras.com/products/soy-toda-oidos-de-kim-hye-jin?variant=47677003661637" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">en la editorial independiente Las Afueras</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, la autora surcoreana vuelve a centrarse en esta novela en situaciones cotidianas sin apenas personajes ni giros argumentales, que sin embargo nos hablan desde un lugar peque&ntilde;o, hondo y trivial de lo dif&iacute;cilmente escuchable, de lo dif&iacute;cilmente decible y lo dif&iacute;cilmente codificable entre la culpa y la inocencia.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La protagonista de la novela es Haesu Im, una terapeuta de &eacute;xito y colaboradora de un popular programa de televisi&oacute;n donde ejerce de tertuliana. Un d&iacute;a lanza en directo un comentario negativo sobre un personaje p&uacute;blico, un conocido actor que m&aacute;s tarde se suicida; y a causa de sus palabras &ndash;a las que la turba digital considera culpables de esa muerte&ndash; es condenada al ostracismo, despedida de su trabajo y acosada en redes. Es decir, lo pierde todo &ndash;incluso su relaci&oacute;n de pareja&ndash; y se pierde a s&iacute; misma. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo iba a saber que unas palabras, que ni siquiera recordaba haber dicho, me iban a sujetar el tobillo hasta hacerme caer?&rdquo;, se pregunta perpleja la protagonista.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a5191157-72c4-4162-93af-695e9e777a28_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Kim Hye-jin, galardonada con el prestigioso premio de literatura Daesan en su pa&iacute;s, forma parte de una nueva hornada de j&oacute;venes autoras surcoreanas, entre las que destacan Han Kang (</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La vegetariana</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">), Kim Ae ran (</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Afuera es verano</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">) y Cho Nam-joo (</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Lo que sabe la se&ntilde;orita Kim</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">). Durante su reciente paso por Madrid y Barcelona, invitada por el Centro Cultural Coreano, explic&oacute; en una </span>entrevista con elDiario.es qu<span class="highlight" style="--color:transparent;">e </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>"Soy toda o&iacute;dos</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> plantea preguntas sobre los propios errores, los errores de los dem&aacute;s y sobre el castigo y el perd&oacute;n. Da la sensaci&oacute;n de que hoy en d&iacute;a la gente est&aacute; cada vez m&aacute;s ansiosa por hacer juicios r&aacute;pidos sobre ciertas cuestiones, incluso cuando no tenemos todos los detalles. Pero al final la cuesti&oacute;n de si somos generosos o duros con los dem&aacute;s parece estar profundamente relacionada con nuestra capacidad de admitir y perdonar nuestros propios fallos&rdquo;.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Tras su ca&iacute;da en desgracia la protagonista tiene miedo a ser reconocida, por lo que solo se atreve a salir a la calle de noche. En uno de sus paseos sin rumbo se acaba encontrando con Sei, una ni&ntilde;a que intenta alimentar a un gato callejero. Una ni&ntilde;a de 10 a&ntilde;os tambi&eacute;n solitaria &ndash;y sola&ndash; como ella, cuyas compa&ntilde;eras de bal&oacute;n prisionero (que en Corea no solo es un juego, sino tambi&eacute;n un deporte) maltratan y marginan. Con esa ni&ntilde;a de alma vieja Haesu comienza una relaci&oacute;n muy horizontal y de escucha. Las dos tienen en com&uacute;n la preocupaci&oacute;n y el deseo de cuidar a ese gato sarnoso y huidizo, pese a que hasta ese momento la terapeuta jam&aacute;s hab&iacute;a sentido el m&aacute;s m&iacute;nimo inter&eacute;s por los gatos ni por los ni&ntilde;os. &iquest;A qu&eacute; se debe ese cambio? Seg&uacute;n la autora: &ldquo;A que ha dejado de confiar en las palabras. Antes del incidente, Haesu nunca hab&iacute;a pensado en las limitaciones del lenguaje. Cre&iacute;a que pod&iacute;a expresar y explicar cualquier cosa a trav&eacute;s de las palabras, pero ahora tiene miedo de hablar. Ha ca&iacute;do en el ostracismo por culpa de las palabras y de repente aparecen en su vida estos dos personajes a los que no tiene por qu&eacute; dar explicaciones ni la van a juzgar porque la comunicaci&oacute;n con ellos no requiere palabras. En muchos momentos a lo largo de su relaci&oacute;n con el gato y con la ni&ntilde;a se da cuenta de que la comunicaci&oacute;n no verbal es mucho m&aacute;s honesta que la comunicaci&oacute;n verbal&rdquo;.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y es que la crisis de confianza en las palabras es uno de los temas fundamentales de la novela, como cuando escribe el narrador omnisciente: &ldquo;Ahora [Haesu] cae en la cuenta de que ella misma no era m&aacute;s que un ser humano abarrotado de palabras que desperdiciaba sin la menor prudencia. Nunca se tom&oacute; el tiempo de pensar c&oacute;mo nac&iacute;an, c&oacute;mo viv&iacute;an y a d&oacute;nde iban a morir&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Haesu Im se siente desconectada del lenguaje verbal, que tambi&eacute;n le falla cuando trata de escribir cartas a los familiares del actor fallecido o al jefe que la despidi&oacute;. Cartas que salpican la novela, inconclusas y torpes, en las que intenta redimirse o pedir disculpas, y que funcionan como met&aacute;fora de una comunicaci&oacute;n imposible: &iquest;c&oacute;mo alcanzar al otro?&nbsp;</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Perd&oacute;n es una palabra</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&iquest;Pedir perd&oacute;n es un acto necesario? &ldquo;En mi opini&oacute;n personal yo creo que pedir perd&oacute;n siempre es en s&iacute; mismo un acto muy necesario &ndash;dice la autora&ndash;. Pero, &iquest;sirve para algo? Eso ya no lo tengo tan claro. Depende. A un agresor puede servirle para, tras reflexionar mucho, ayudarle a hacer un acto de contrici&oacute;n y no volver a repetir esa acci&oacute;n. Pero a una v&iacute;ctima puede no servirle de nada, y hay que respetarlo, porque el da&ntilde;o est&aacute; hecho y perd&oacute;n es solo una palabra que no cambia nada&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Temas que, con distintos derroteros pero con los mismos c&oacute;digos, trata tambi&eacute;n en su anterior novela, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Sobre mi hija</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, un inesperado y peque&ntilde;o &eacute;xito editorial que ya va por la segunda edici&oacute;n, protagonizado por una viuda que trabaja en una residencia de ancianos y se ve obligada a compartir su peque&ntilde;a vivienda con su hija treinta&ntilde;era &ndash;que ha tenido que volver a casa por razones econ&oacute;micas&ndash; y su novia, cuya relaci&oacute;n no aprueba. Un libro sobre convivencia intergeneracional, precariedad laboral y homofobia, donde tambi&eacute;n se da un tri&aacute;ngulo relacional, y que en su pa&iacute;s fue considerado transgresor por su tratamiento de los personajes gays y las nuevas formas de familia.&nbsp;&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Kim Hye-jin no tiene redes sociales y reconoce que la historia de su protagonista no est&aacute; basada en una experiencia personal a excepci&oacute;n del encuentro con el gato callejero: &ldquo;Cerca de mi casa sol&iacute;a dar vueltas un gato muy popular al que todo el mundo daba de comer. Un d&iacute;a de repente enferm&oacute; y yo estaba segura de que alguien le ayudar&iacute;a. Pero cada d&iacute;a estaba peor, nadie daba el paso y finalmente fui yo quien lo llev&oacute; al veterinario. Estuvo ingresado en el hospital, me lo llev&eacute; a casa para cuidarlo durante una temporada y ahora forma parte de mi familia. Eso s&iacute; es verdad&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y es que, en gran parte, salvar al gato y ayudar a la ni&ntilde;a se convierten en la &uacute;nica v&iacute;a de redenci&oacute;n posible para esta terapeuta estancada en su burbuja de autodesprecio y rabia que puede ser, y tal vez sea al mismo tiempo, una persona malvada que ha cometido un error irreparable, una v&iacute;ctima de terribles acusaciones falsas, una fracasada que ha sucumbido ante la adversidad, y una idiota que se perdi&oacute; a s&iacute; misma en un calvario. Porque, como demuestra Kim Hye-jin, nada de ello es incompatible. Ni simple.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/kim-hye-jin-voz-literaria-nuevo-realismo-coreano-sirve-pedir-perdon-no-claro_1_11555270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jul 2024 20:42:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Kim Hye-jin, la voz literaria del nuevo realismo coreano: "¿Sirve para algo pedir perdón? No lo tengo tan claro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corea del Sur,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adiós a Rosa Regàs, mucho más que una escritora, un ejemplo de coraje cívico e independencia intelectual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/adios-rosa-regas-escritora-ejemplo-coraje-civico-e-independencia-intelectual_1_11532695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26e39bc7-8f72-4e48-8346-49ac7dfc7a8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adiós a Rosa Regàs, mucho más que una escritora, un ejemplo de coraje cívico e independencia intelectual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora de 'Luna, lunera', y exdirectora de la Biblioteca Nacional, que también destacó por su labor como editora, falleció este miércoles a los 90 años</p><p class="subtitle">Cinco libros para recordar a Rosa Regàs
</p></div><p class="article-text">
        Alguna vez dijo que su s&uacute;per poder era no sentirse nunca cansada. Vehemente, en&eacute;rgica, apasionada, comprometida, hiperactiva, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/muere-escritora-rosa-regas-90-anos_1_11531763.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosa Reg&agrave;s, que falleci&oacute; este mi&eacute;rcoles a los 90 a&ntilde;os, </a>hizo de su vida un aprendizaje continuo y nunca dej&oacute; de cultivar los afectos, la memoria, el inconformismo, los viajes, la literatura ni la generosidad en medio de un bullicio de hijos, nietos y amigos que la acompa&ntilde;aron hasta el final de sus d&iacute;as en su mas&iacute;a ampurdanesa de Llofriu, la casa creciente en la que se instal&oacute; a vivir en 1994 para dedicarse a la escritura.
    </p><p class="article-text">
        En un art&iacute;culo titulado <em>Coraje republicano</em> escribi&oacute;:&nbsp;<em>Quiero creer que sin coraje ni ideolog&iacute;a no hay arte verdadero, ni la literatura es literatura, ni la pol&iacute;tica lo es de verdad, ni se acaba de conseguir la famosa &laquo;feina ben feta&raquo; [trabajo bien hecho]; sin coraje no hay solidaridad y ning&uacute;n pensamiento, ning&uacute;n objetivo, es capaz de convencer del todo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hija de republicanos cultos y comprometidos de la burgues&iacute;a catalana, su padre, Xavier Reg&agrave;s i Castells, era periodista, abogado y dramaturgo; y su madre, Mariona Pag&egrave;s, hablaba cinco idiomas y trabaj&oacute; en la Fundaci&oacute; Bernat Metge para la difusi&oacute;n de los cl&aacute;sicos latinos en catal&aacute;n. Se casaron un mes antes de la proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica y formaban parte de ese sue&ntilde;o de modernidad y progreso que se convirti&oacute; en espejismo con el estallido de la Guerra Civil, un acontecimiento hist&oacute;rico que impact&oacute; en la familia como una bomba de racimo: &eacute;l en un campo de concentraci&oacute;n, ella en Par&iacute;s, los cuatro hijos repartidos por Europa y, tras la guerra y la derrota, el castigo y la humillaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Rosa Regás, en 2019                            </span>
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        Rosa Reg&agrave;s nunca m&aacute;s volvi&oacute; a vivir con sus padres, que no regresaron a Barcelona hasta 1948: su abuelo paterno, reconvertido en seguidor de Franco &ldquo;como toda la burgues&iacute;a catalana&rdquo;, en palabras de la escritora, ingres&oacute; a sus dos hermanos varones en distintos orfanatos catalanes y a ella y a su hermana Georgina en un internado de las monjas dominicas. Sus padres segu&iacute;an vivos, pero con el estigma de la derrota pol&iacute;tica y de haberse separado, fue el abuelo quien ejerci&oacute; su tiran&iacute;a familiar imponiendo que solo pudieran ver a la madre &ldquo;en una sala del Tribunal de Menores, custodiados por dos grises&rdquo; una hora y media al mes en que no les permit&iacute;an ni tocarla. Visitas frustrantes vigiladas por una funcionaria, la se&ntilde;orita Rosal&iacute;a, que transcrib&iacute;a todo lo que dec&iacute;an y que Reg&agrave;s convertir&iacute;a en personaje de ficci&oacute;n, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en su&nbsp;novela&nbsp;<em>Luna, lunera&nbsp;</em>(1999), reconocida con el Premio Ciudad de Barcelona y una de las m&aacute;s autobiogr&aacute;ficas de la autora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aquella no fue la mejor etapa de mi vida &ndash;declar&oacute; en una entrevista en El Pa&iacute;s&ndash;. Pero eso fue algo que me pas&oacute; y que me oblig&oacute; a buscar una salida. Estoy orgullosa de ser hija de la Guerra Civil, incluso de haberla perdido, porque s&eacute; que estaba en el bando acertado. La guerra nos destroz&oacute; a todos, y m&aacute;s a los perdedores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Deseosa de huir de esa infancia s&oacute;rdida y represiva, se cas&oacute; a los 17 a&ntilde;os con Eduard Omedes, con quien tuvo cinco hijos, una vida matrimonial en la que estuvo muy lejos de dedicarse a &ldquo;sus labores&rdquo;. De hecho, y sorprendentemente, la primera vez que el nombre de Rosa Reg&agrave;s apareci&oacute; publicado en un peri&oacute;dico fue como gimnasta. Compet&iacute;a a nivel nacional, su entrenador era Joaqu&iacute;n Blume y ya estaba casada, claro. Lo cuenta en su libro de recuerdos&nbsp;<em>Amigos para siempre</em>&nbsp;(Now Books), continuaci&oacute;n de&nbsp;<em>Entre el sentido com&uacute;n y el desvar&iacute;o</em>, que trataba sobre su ni&ntilde;ez, y de&nbsp;<em>Una larga adolescencia</em>. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1813660367899533629?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En este volumen, dedicado a los a&ntilde;os 50 y 60, aparece la imagen de una Reg&agrave;s somnolienta, en el autob&uacute;s, camino de la universidad, con la cabeza apoyada sobre el cristal, la bolsa llena de libros y embarazada de su tercer hijo. Pero tambi&eacute;n en una pose desafiante sobre una Harley Davidson ganada en una apuesta; u organizando una proyecci&oacute;n clandestina de &ldquo;El Acorazado Potemkim&rdquo; en su casa, mientras Eduard, su marido, mira con preocupaci&oacute;n la moqueta por miedo a las colillas. Fueron los a&ntilde;os de las &ldquo;sobrasada parties&rdquo;, de las noches del Bocaccio (la discoteca que fund&oacute; su hermano Oriol), de la llamada Gauche Divine, en las que se fragu&oacute; su amistad con Carlos Barral, V&aacute;zquez Montalb&aacute;n o los Goytisolo, que la llevar&iacute;an casi por accidente a una carrera de editora.
    </p><p class="article-text">
        Su actividad editorial se inici&oacute; en 1963 en Seix Barral, de donde se march&oacute; a finales de los sesenta, cuando Carlos Barral, su mentor y amigo, abandon&oacute; el sello para fundar Barral Editores. En 1970 Reg&agrave;s emprendi&oacute; su propio proyecto fundando Ediciones Baus&aacute;n, dedicada a la literatura infantil, y La Gaya Ciencia, un sello bajo el que impuls&oacute; Los Cuadernos de la Gaya Ciencia, de la que fue directora hasta 1981; y una influyente y popular colecci&oacute;n de ensayo, la Biblioteca de Divulgaci&oacute;n Pol&iacute;tica, en la que lideres pol&iacute;ticos destacados de aquella &eacute;poca (que estaban todav&iacute;a en la clandestinidad) escrib&iacute;an un libro muy breve y pedag&oacute;gico sobre la tendencia pol&iacute;tica que defend&iacute;an: Felipe Gonzalez (<em>Qu&eacute; es el socialismo</em>); Tierno Galvan (<em>Qu&eacute; es la izquierda</em>); Garrigues (<em>Qu&eacute; es el liberalismo</em>); Carrillo (<em>Qu&eacute; es la ruptura democr&aacute;tica</em>)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A finales de los 80 hac&iacute;a m&aacute;s de una d&eacute;cada que se hab&iacute;a divorciado y vendido sus editoriales, viv&iacute;a en Ginebra, donde trabajaba como traductora y editora de la ONU, ten&iacute;a cincuenta a&ntilde;os y los hijos adultos cuando se plante&oacute; que hab&iacute;a llegado para ella el momento de escribir.
    </p><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os 90 fueron para Rosa Reg&agrave;s los de su idilio con el gran p&uacute;blico lector. Tras un libro de viajes,&nbsp;<em>Ginebra</em>&nbsp;(1987), lleg&oacute; su primera novela&nbsp;<em>Memoria de Almator</em>&nbsp;(1991); pero el &eacute;xito en may&uacute;sculas le lleg&oacute; con&nbsp;<em>Azul&nbsp;</em>(1994), la historia de una pasi&oacute;n amorosa entre una mujer casada y un hombre m&aacute;s joven. De&nbsp;<em>Azul</em>&nbsp;se vendieron once ediciones de 10.000 ejemplares en el primer a&ntilde;o y, adem&aacute;s, se llev&oacute; el premio Nadal. Luego aparecer&iacute;an&nbsp;<em>Viaje a la luz del Cham&nbsp;</em>(1995) y&nbsp;<em>Luna lunera</em>&nbsp;(1999). En el 2001 gan&oacute; el Premio Planeta con una novela de intriga y denuncia,&nbsp;<em>La canci&oacute;n de Dorotea</em>. Novelas que alternar&iacute;a con su obra memorial&iacute;stica, entre las que se incluye&nbsp;<em>Diario de una abuela de verano </em>(2004),<em>&nbsp;</em>que fue llevada a televisi&oacute;n con Rosa Mar&iacute;a Sard&aacute; de protagonista. Y ensayos de calado pol&iacute;tico como&nbsp;<em>El valor de la protesta</em>&nbsp;(2004),&nbsp;<em>La desgracia de ser mujer&nbsp;</em>(2010) y&nbsp;<em>Contra la tiran&iacute;a del dinero&nbsp;</em>(2012)<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        En 2004 fue nombrada directora de la Biblioteca Nacional por la entonces ministra de Cultura Carmen Calvo. En su toma de posesi&oacute;n rindi&oacute; homenaje a Carlos Barral y entre las decisiones que tom&oacute; en el cargo habr&iacute;a que recordar que su pol&iacute;tica de apertura al p&uacute;blico (dej&oacute; de ser imprescindible ser investigador para consultar sus fondos) comport&oacute; la duplicaci&oacute;n de visitantes y un crecimiento de un 300% de carn&eacute;s en el 2006. Sin embargo, en 2007 el nuevo ministro C&eacute;sar Antonio Molina fue expl&iacute;citamente hostil con su gesti&oacute;n y su salida-dimisi&oacute;n no estuvo exenta de pol&eacute;mica.&nbsp;<em>Nadie puede ser alcaldesa o directora de la Biblioteca Nacional y no cometer errores&nbsp;</em>&ndash;declar&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s&ndash;,<em>&nbsp;pero s&iacute; lo puedes hacer lo suficientemente bien para que, cuando vengan otros, puedan apoyarse en lo tuyo para subir un pelda&ntilde;o m&aacute;s. Eso es a lo que siempre he aspirado en el trabajo p&uacute;blico.</em>
    </p><p class="article-text">
        Con diecisiete nietos &ldquo;entre morgan&aacute;ticos y biol&oacute;gicos&rdquo; y cinco bisnietos, en sus &uacute;ltimos a&ntilde;os no ha dejado de ser la generosa anfitriona de su tribu ni de nadar ni un solo d&iacute;a. En su &uacute;ltima etapa, ha seguido vigente el autorretrato que hizo de s&iacute; misma en el diario ABC cuando escribi&oacute;: &ldquo;S&eacute; que soy pelirroja y mido un metro setenta, que tengo los ojos claros y la piel de lagartija, que jam&aacute;s llevo anillos ni etiquetas, que me encantan los sombreros. S&eacute; que me gusta beber y bailar y que mi expectaci&oacute;n no tiene l&iacute;mites. Tampoco mi irritabilidad, tan intensa a veces como el temblor ante lo que amo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras hacerse p&uacute;blica la noticia de su fallecimiento, adem&aacute;s del ministro de Cultura, lectores y amigos la han recordado en redes con admiraci&oacute;n y ternura. Maruja Torres escribe en X:&nbsp;<em>Siempre pens&eacute; que Mars&eacute; se bas&oacute; en ella para su Teresa</em>. Cristina Fallar&aacute;s en IG:&nbsp;<em>Querid&iacute;sima Rosa Reg&agrave;s siempre viva en m&iacute;. Te he querido con el alma. Te sigo queriendo as&iacute; y para siempre. Maestra y compa&ntilde;era.</em>&nbsp;Mientras la periodista Gemma Nierga ha compartido un breve v&iacute;deo de su celebraci&oacute;n de los 90 cumplea&ntilde;os, donde se puede ver a una plet&oacute;rica Rosa Reg&agrave;s lanzando un ante todo y sobre todo:&nbsp;<em>Visca la vida!</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/adios-rosa-regas-escritora-ejemplo-coraje-civico-e-independencia-intelectual_1_11532695.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jul 2024 10:10:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Obituarios,Escritores,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rita Indiana crea un “Lazarillo de Tormes 'trash'” donde cabe lo fantástico, lo político y hasta la blasfemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/rita-indiana-crea-lazarillo-tormes-trash-fantastico-politico-blasfemia_1_11485431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d6bc58d-767a-4a41-889d-ed92957097d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rita Indiana crea un “Lazarillo de Tormes &#039;trash&#039;” donde cabe lo fantástico, lo político y hasta la blasfemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista multidisciplinar y agitadora cultural dominicana vuelve a la literatura con 'Asmodeo', una novela protagonizada por un “demonio cojuelo” del Caribe, entre la picaresca y el heavy metal
</p><p class="subtitle">Una década fotografiando el patrimonio español antes de convertirse en el mayor saqueador del país
</p></div><p class="article-text">
        Rita Indiana (Santo Domingo, 1977) tiene (o es) un cuerpo largo. Mide uno noventa y cuatro y viste de negro con elegancia andr&oacute;gina. En cada mano lleva un tatuaje: el b&uacute;falo &ndash;&ldquo;que lo daba todo, hasta los dientes, hasta los huesos&rdquo;&ndash;, y el pirata &ndash;&ldquo;que se lo roba todo&rdquo;&ndash;.&nbsp;De adolescente la llamaban La Garza. Y al recordarlo, con una sonrisa, marca mucho la z a la espa&ntilde;ola, porque quien le dio el apodo no fue un compa&ntilde;ero de estudios sino uno de sus maestros, un cura escolapio y probablemente vasco, &ldquo;de esos que te daban pu&ntilde;etazos en el hombro para confraternizar, cari&ntilde;osos pero tambi&eacute;n violentos, a los que adoraba. Gracias a aquellos maestros [todos religiosos, todos espa&ntilde;oles] conoc&iacute;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/centenario-ulises-james-joyce_1_8648834.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el Siglo de Oro,</a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/centenario-ulises-james-joyce_1_8648834.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> la Odisea</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/centenario-ulises-james-joyce_1_8648834.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> los cl&aacute;sicos griegos y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/javier-isusi-premio-nacional-comic-divina-comedia-oscar-wilde_1_6312781.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Divina Comedia</em></a><em>,</em> mi libro favorito desde los nueve a&ntilde;os&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y los entend&iacute;a? &ldquo;Probablemente, no. Pero ya entonces ten&iacute;a una obsesi&oacute;n con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/apocalipsis-desesperacion-ciencia-urss-colapsaba_1_1581672.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el infierno y el Apocalipsis.</a> Era una fan, una loquita de <em>La Divina Comedia</em>. Quiz&aacute; porque mi imaginaci&oacute;n era algo particular y todo aquel mundo invisible de demonios y almas torturadas era algo muy real para m&iacute;&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de un cuerpo largo, Rita Indiana tiene (o es) una literatura ancha. A sus 47 a&ntilde;os es due&ntilde;a de una escritura barroca y pop, torrencial, visual, apabullante, que es Caribe sinest&eacute;sico y amalgama de oralidades. Una literatura exigente con el lector, abigarrada y po&eacute;tica que recuerda en ocasiones a las de un Reinaldo Arenas o Severo Sarduy, pero atravesadas por el siglo XXI; una literatura acelerada, que opta por la inmersi&oacute;n y no hace concesiones a lo falsamente neutro. &ldquo;Escribir en dominicano es echar a la basura las ortodoxias gramaticales, los prejuicios paralizantes y la pobreza de un espa&ntilde;ol neutro que solo hablan las actrices latinoamericanas en las telenovelas de Telemundo&rdquo;, dijo en una columna de opini&oacute;n de El Pa&iacute;s en 2019.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d915da9e-6d0c-47f3-a218-4c782f9a3d8a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a ha sido publicada por la editorial Perif&eacute;rica, que tiene entre sus t&iacute;tulos la inici&aacute;tica <em>Papi </em>(2011), escrito por una voz infantil que idolatra a su millonario y fantasm&aacute;tico progenitor, aunque poco a poco quede claro que la narradora y su madre se encuentran entre las muchas &ldquo;familias&rdquo; abandonadas por ese hombre de paja; as&iacute; como <em>La mucama de Omicunl&eacute; (2015)</em>, un relato dist&oacute;pico de bucaneros, que cuenta la historia de una protagonista transexual que viaja en el tiempo a trav&eacute;s de una an&eacute;mona marina para salvar al mundo de una cat&aacute;strofe nuclear. Una ciencia ficci&oacute;n de otra especie (&iquest;un realismo del &ldquo;Nuevo Mundo&rdquo;?) plagado de fogonazos textuales e hip&oacute;tesis irreverentes en las que ahonda en <em>Asmodeo</em>, su nueva novela, con demonios que entran o salen de los cuerpos a trav&eacute;s de pedos o eructos. &ldquo;Los dominicanos tenemos un talento especial para lo sacr&iacute;lego que heredamos de ustedes &ndash;nos dice&ndash;. La blasfemia es un talento muy espa&ntilde;ol&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Icono indie y transcultural</h3><p class="article-text">
        Lib&eacute;rrima, poli&eacute;drica, icono transcultural e <em>indie</em>, en Rep&uacute;blica Dominicana y Puerto Rico es conocida sobre todo por su carrera musical desde que en 2010 debutara junto a Los Misterios con el revolucionario disco de electro-merengue <em>El Juidero</em>; y una d&eacute;cada m&aacute;s tarde impactase con <em>Mandinga Times</em>. Un proyecto art&iacute;stico interdisciplinar en el que a&uacute;na arte conceptual, m&uacute;sica popular, tradiciones m&aacute;gico-religiosas afrocaribe&ntilde;as y cr&iacute;tica social, que se engarza de manera natural con su literatura en una transfusi&oacute;n constante de materiales y obsesiones, como las que alimentan <em>Asmodeo, </em>que ha dedicado a quien fuese su editor en Perif&eacute;rica: &ldquo;Al amigo, editor y escritor Juli&aacute;n Rodr&iacute;guez Marcos [fallecido en 2019] quien me pidi&oacute; una g&oacute;tica caribe&ntilde;a y me sali&oacute; este engendro picaresco y <em>metal</em>&rdquo;, escribi&oacute; en su cuenta de Instagram el d&iacute;a del lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        En su nuevo &ldquo;engendro&rdquo; novel&iacute;stico confluyen tres de las viejas obsesiones de la escritora: la demonolog&iacute;a, el <em>metal</em> y la tragedia griega. &ldquo;Hace tiempo que quer&iacute;a escribir sobre un demonio con el que nos pudi&eacute;semos encari&ntilde;ar y de ah&iacute; naci&oacute; Asmodeo &ndash;explica Rita Indiana&ndash;, que es una especie de p&iacute;caro del siglo de Oro en el Santo Domingo de los 90. Un Lazarillo de Tormes <em>trash, </em>un personaje sin cuerpo, pero que al mismo tiempo est&aacute; en muchos cuerpos, que es lo que hace tambi&eacute;n un narrador omnisciente. Una identidad inmaterial con la que quer&iacute;a hablar de los que estamos fuera de los l&iacute;mites de ciertos cuerpos y espacios, y emular al diablo cojuelo de V&eacute;lez de Guevara, que abre los techos de las casas para asomarse adentro.&nbsp;Porque eso mismo hace Asmodeo, mi demonio, que al mirar dentro de esas casas, que somos nosotros, se las encuentra llenas de escombros y de verdad, de heridas, de defectos y de podredumbre&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los dominicanos tenemos un talento especial para lo sacrílego que heredamos de ustedes. La blasfemia es un talento muy español</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rita Indiana</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Asmodeo lleva d&eacute;cadas habitando a un personaje llamado Rudy Caraquita, que es lo que en el sincretismo afrocaribe&ntilde;o y en la novela de Rita Indiana se llama &ldquo;un caballo&rdquo;. Rudy es el caballo de Asmodeo, un m&uacute;sico en decadencia, un cuerpo triturado al que le falta un pez&oacute;n por culpa de un torturador balaguerista; un poeta que decide dejar las drogas, limpiarse, escribiendo una &oacute;pera <em>metal</em> que es en realidad una tragedia griego-dominicana (y tal vez el libro mismo que estamos leyendo): &ldquo;No ves que somos lo mismo, /que somos dos mecanismos, / pedaleando en espejismos/ y empacando pal abismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La desintoxicaci&oacute;n de Rudy se har&aacute; en siete d&iacute;as, como la creaci&oacute;n del mundo y la propia novela, que se divide en cap&iacute;tulos titulados como los d&iacute;as de la semana, una estructura donde todo est&aacute; conectado que emula la capilaridad de un sistema nervioso. &ldquo;S&iacute;, es verdad, soy una freak de la estructura&rdquo;, reconoce Rita Indiana acerca de su forma de abordar las historias, ya que construye sus artefactos narrativos apoy&aacute;ndose en <em>sketchbooks </em>llenos de flechas, mapas conceptuales y diagramas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El territorio que recrea <em>Asmodeo</em> es, otra vez, un tr&oacute;pico urbano, cochambroso y febril que por momentos se roza con un satanismo de supermercado. &iquest;Por qu&eacute; vuelve una y otra vez al Santo Domingo de los 90? &ldquo;Tal vez, aunque no me guste decirlo, por una cierta nostalgia, o por un deseo de recuperar esos espacios de cierta radicalidad que ya desaparecieron. A los 13 a&ntilde;os yo andaba a todas horas con un <em>skateboard</em>, siempre rodeada de un grupo de chicos, escuchando <em>heavy metal</em> y <em>punk</em>...&nbsp;Y ah&iacute; me qued&eacute; un poco&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Rita Indiana acaba de publicar &#039;Asmodeo&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Desde hace tres a&ntilde;os, la autora se ha establecido en Estados Unidos, donde es la directora del programa de m&aacute;ster de Escritura Creativa en Espa&ntilde;ol de la Universidad de Nueva York, pero durante la d&eacute;cada anterior residi&oacute; en Puerto Rico. &iquest;C&oacute;mo es vivir en la Gran Manzana? &ldquo;Es una ciudad maravillosa, pero se fund&oacute; para hacer dinero.&nbsp;Es una ciudad donde la gente va a busc&aacute;rsela, como decimos nosotros, que te empuja y es muy competitiva y donde todo el mundo est&aacute; con el cuchillo en la boca, as&iacute; que la traici&oacute;n est&aacute; al orden del d&iacute;a&hellip;&rdquo;.&nbsp;Fue en Nueva York, en el Bronx, donde mataron (&iquest;traicionaron?) a su padre &ndash;un padre ausente y mezclado en negocios turbios, como el de su primera novela&ndash; cuando Rita Indiana ten&iacute;a apenas doce a&ntilde;os y le esperaba.
    </p><h3 class="article-text">Una agenda anticolonial</h3><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; v&iacute;nculo tiene hoy con su pa&iacute;s? &ldquo;Emocional m&aacute;s que nada.&nbsp;All&iacute; vive mi mam&aacute;, vive mi hijo mayor&hellip; vive casi toda mi familia, excepto mi esposa y mis otros dos hijos que est&aacute;n conmigo.&nbsp;Tambi&eacute;n muchos amigos.&nbsp;Mi obra completa hasta el d&iacute;a de hoy tiene que ver con ese Santo Domingo de fines de los 90 y principios de los 2000, o sea que una parte de m&iacute; sigue all&iacute;.&nbsp;Aunque reconozco que empiezo a sentirme extranjera tambi&eacute;n cuando visito la isla.&nbsp;Hay lugares de la ciudad de un crecimiento ca&oacute;tico donde no me reconozco&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y c&oacute;mo ve el pa&iacute;s pol&iacute;ticamente? &ldquo;El PLD [centroizquierda] ha sido un partido muy corrupto, pero en los 12 a&ntilde;os que estuvo en el poder digamos que transform&oacute; de forma positiva el pa&iacute;s, y sobre todo abri&oacute; hueco para los no blancos en el poder.&nbsp;Eso lo hizo bien.&nbsp;El problema es que la dominicana es una sociedad con un discurso dominante muy conservador, pero las pr&aacute;cticas son completamente ultraliberales. Ha habido una penetraci&oacute;n del protestantismo pentecostal muy poderosa en los lugares donde estaba antes la izquierda y ahora el pentecostalismo tiene una influencia muy grande en todas las decisiones que se toman, tanto las grandes como las peque&ntilde;as&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Su literatura parte de un programa ideol&oacute;gico? &ldquo;No es mi intenci&oacute;n primera, pero definitivamente hay una agenda anticolonial en mis textos que tiene que ver muy espec&iacute;ficamente con el tema de la clase en el contexto de la Rep&uacute;blica Dominicana y, de forma m&aacute;s espec&iacute;fica, de esos microuniversos de la capital.&nbsp;Cuando uno mira algo en el microscopio de forma literaria, cuando mira a estos seres humanos interactuando entre ellos, se explicitan las din&aacute;micas de abuso y dominaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hasta en ese liberar la mirada de lo aprendido hay algo aprendido; sobre todo si tenemos en cuenta que el discurso descolonizador surge de la academia, que es un espacio colonial</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rita Indiana</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A <em>The New York Times</em> le dijo que &ldquo;el colonialismo es una m&aacute;quina de crear muertos&rdquo;. &iquest;Cree que es posible descolonizar la literatura?&nbsp;&ldquo;No lo s&eacute;.&nbsp;Hago el esfuerzo, pero es que hasta en ese liberar la mirada de lo aprendido hay algo aprendido; sobre todo si tenemos en cuenta que el discurso descolonizador surge de la academia, que es el espacio colonial por excelencia.&nbsp;Aun as&iacute; hay que intentarlo&rdquo;. Contin&uacute;a la escritora: &ldquo;<em>Asmodeo</em>, por ejemplo, es mi primera novela donde los personajes no est&aacute;n racializados.&nbsp;Le dejo la carga al lector de que racialice a los personajes seg&uacute;n sus referentes. &iquest;Se trata de un esfuerzo demasiado blanco de mi parte?&nbsp;No lo s&eacute;. Me parece maravilloso intentar liberarnos de la carga educativa, biol&oacute;gica y cultural de la colonia y del proceso imperial, pero no s&eacute; qu&eacute; tan posible sea.&nbsp;Si acaso pactas con ello o tratas de subvertirlo, pero es parte de nuestro ADN, la colonizaci&oacute;n est&aacute; en ti&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los perfiles que se escriben sobre Rita Indiana empiezan citando un v&iacute;nculo familiar con el poeta y pr&oacute;cer de la Guerra de la Restauraci&oacute;n Manuel Rodr&iacute;guez Obj&iacute;o, &iquest;significa eso que pertenece a la clase alta? &iquest;No entra en contradicci&oacute;n con esa vocaci&oacute;n de ser una voz que escribe en los m&aacute;rgenes? &ldquo;Ya est&aacute; la maldita Wikipedia metiendo hasta los cojones &ndash;dice la autora entre risas y cierta indignaci&oacute;n&ndash;. Mi pap&aacute; era de familia de campesinos, de clase baja; y mi mam&aacute;, de clase media venida a menos. En su familia s&iacute; hab&iacute;a gente que se cas&oacute; bien, pero ella fue una madre soltera que nunca tuvo coche y trabajaba de secretaria en un banco&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; nadie me dio nunca un d&oacute;lar. Me la estoy buscando desde los 18. He sido ni&ntilde;era, he limpiado hoteles y par&iacute; a mi hija con 21 a&ntilde;os. Siempre he estado en 40 cosas para poder mantener a mis hijos, a mi mam&aacute;, para poder sostenerme y sostener a los que dependen de m&iacute; y ahora que estoy en la universidad con un trabajo asalariado he podido dedicarme solamente a escribir. Mi gran suerte fue haber podido estudiar en un colegio privado y mi aut&eacute;ntico privilegio ser de piel clara como mi mam&aacute;, porque en Rep&uacute;blica Dominicana no haber sido racializada te cambia la vida&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;O como dec&iacute;a uno de sus personajes en <em>La mucama de Omicunl&eacute;</em>: &ldquo;Te va a ir muy bien, en este pa&iacute;s ser blanco es una profesi&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/rita-indiana-crea-lazarillo-tormes-trash-fantastico-politico-blasfemia_1_11485431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jun 2024 20:48:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rita Indiana crea un “Lazarillo de Tormes 'trash'” donde cabe lo fantástico, lo político y hasta la blasfemia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Español,Lenguaje,Latinoamérica,República Dominicana,Ciencia ficción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ariel Florencia Richards: “Las mujeres transgénero podemos ser fetichizadas muy rápidamente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ariel-florencia-richards-mujeres-transgenero-fetichizadas-rapidamente_1_11406444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c110236-e21a-414d-9537-8ac8dd48f2f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ariel Florencia Richards: “Las mujeres transgénero podemos ser fetichizadas muy rápidamente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora chilena publica en España su novela “Inacabada” sobre la necesidad y la dificultad de poder decir “soy mujer” ante una madre y homenajea a la desaparecida Roberta Marrero en esta conversación
</p><p class="subtitle">La actriz española Karla Sofía Gascón denuncia a la líder de la extrema derecha francesa por sus declaraciones tránsfobas
</p></div><p class="article-text">
        La escritora chilena Ariel Florencia Richards (Santiago de Chile, 1981) pas&oacute; brevemente por Espa&ntilde;a para presentar su libro <em>Inacabada</em> (Alfaguara), una novela con mucho de autobiogr&aacute;fico sobre una madre y una hija que viajan juntas a Nueva York, pero que en su conversaci&oacute;n nunca se dicen lo importante. Juana (el alter ego de Ariel en la ficci&oacute;n) quiere <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/karla-sofia-gascon-cannes-espanola-primera-mujer-trans-ganar-premio-interpretacion_1_11396732.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hablar de su tr&aacute;nsito de g&eacute;nero,</a> un tema que su madre prefiere escamotear; M (la madre ser&aacute; siempre nombrada as&iacute;, como una inicial) a veces incluso se equivoca y la llama con el que una vez fuera su nombre (su <em>deadname</em>) o evita referirse a su g&eacute;nero femenino, un silencio tan somatizado que hasta le provocar&aacute; la rotura de una muela y un dolor indecible en la boca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parte de mi proceso de tr&aacute;nsito supuso entender que a mi madre se le estaba muriendo un hijo.&nbsp;Empatizo con ese duelo, no la juzgo, pero para m&iacute; el tr&aacute;nsito ha sido y es algo gozoso. No es un martirio. Yo estuve esperando durante 37 a&ntilde;os las hormonas femeninas y, en el momento en que pude bloquear la producci&oacute;n natural de testosterona y entraron en mi cuerpo, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/paul-b-preciado-destruye-generos-brillante-revision-orlando-virginia-woolf_1_9965433.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sent&iacute; como una especie de ensanchamiento espiritual.</a> Hasta el ardor, que fue tambi&eacute;n dolor, de la emergencia del bot&oacute;n mamario me lo tom&eacute; como una fiesta&rdquo;, explica Ariel Florencia Richards.
    </p><p class="article-text">
        La novela est&aacute; llena de met&aacute;foras como esa muela rota de puro bruxismo, o como el agua, omnipresente, y que habla de la fluidez del ser y tambi&eacute;n de un nacimiento; pero la que funciona de forma m&aacute;s directa es la del propio t&iacute;tulo <em>Inacabada,</em> que hace referencia a ese proceso de construcci&oacute;n, demolici&oacute;n y reconstrucci&oacute;n sin fin que es el &ldquo;hacerse&rdquo; (&ldquo;Todas somos personas inacabadas&rdquo;, dir&aacute; Ariel durante la conversaci&oacute;n), pero tambi&eacute;n al campo de estudio de la protagonista de este relato, ya que Juana se dedica a investigar obras de arte inacabadas.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/620627f0-0d17-493b-803a-d18e5874db98_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Me interesa todo ese espacio gris del cual no somos conscientes cuando vamos a un museo o a una galer&iacute;a en donde se supone que vemos obras 'acabadas'. Me interesa el bosquejo. Estoy cursando un doctorado en artes visuales y me he dado cuenta que en la academia existe un vicio que es compartir solamente los resultados, como si hubieran emergido de un d&iacute;a para otro, cuando en realidad el error, el no saber y el tener miedo es algo constitutivo de cualquier investigaci&oacute;n. En la literatura todos esos estadios intermedios se borran, pero en las artes pl&aacute;sticas dejan un vestigio f&iacute;sico, existe el esquema, el boceto, el taller&rdquo;, explica la autora.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Inacabada</em>, Juana nos cuenta que el retrato que hizo Alice Neel del joven James Hunter qued&oacute; inacabado porque fue reclutado para la guerra del Vietnam y nos descubre el concepto &ldquo;faciebat&rdquo;&nbsp;un t&eacute;rmino que en lat&iacute;n se podr&iacute;a traducir como &ldquo;siendo hecha por&rdquo; con el que Miguel &Aacute;ngel firm&oacute; su Piedad, &ldquo;ese enorme abrazo de m&aacute;rmol de una madre al cuerpo quebrado de su hijo, que de alg&uacute;n modo y a pesar de su perfecci&oacute;n no se ha terminado todav&iacute;a porque &eacute;l quiso firmarla con ese &lsquo;faciebat&rsquo; en un presente continuo que llega hasta nosotros y sigue&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ariel Florencia Richards, que en su tesis doctoral investiga las relaciones en performance, g&eacute;nero y memoria, comenz&oacute; su tr&aacute;nsito a los 37 a&ntilde;os. Para entonces ya llevaba una larga carrera como periodista cultural. En 2009 public&oacute; un poemario titulado <em>Trasatl&aacute;ntico</em>, y un a&ntilde;o despu&eacute;s su primera novela, <em>Las olas son las mismas</em>, publicada en Chile por la editorial Libros de la mujer rota, y seis a&ntilde;os m&aacute;s tarde en Espa&ntilde;a por Parip&eacute; Books que incluy&oacute; en la portada, pero tachado, su &ldquo;deadname&rdquo; junto al de Ariel Florencia Richards.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parte de mi proceso de tránsito supuso entender que a mi madre se le estaba muriendo un hijo. Empatizo con ese duelo, no la juzgo, pero para mí el tránsito ha sido y es algo gozoso</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ariel Florencia Richards</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Ha cambiado la forma en que es mirada ahora como mujer intelectual que cuando se identificaba como hombre gay? &ldquo;Totalmente. Por ejemplo, la primera vez que di una charla cuando hab&iacute;a empezado mi tr&aacute;nsito yo me sent&iacute;a s&uacute;per orgullosa por mi discurso, y de repente, me bajo del escenario y lo primero que me dice todo el mundo es que estuve preciosa, que iba guapa. Y yo alucinando. Porque, perd&oacute;n, &lsquo;&iquest;qu&eacute; te pareci&oacute; lo que dije?&rsquo;. Antes nadie me hubiera dicho: &lsquo;Oye, qu&eacute; guapo estuviste&rsquo;. Hubi&eacute;ramos entrado en el terreno de la discusi&oacute;n cr&iacute;tica de inmediato, y eso fue algo que me pareci&oacute; brutal, al igual de una serie de privilegios que tuve como hombre y que daba por naturalizados, como que en tu casa se te da siempre el plato m&aacute;s grande, o que seas el primero en hablar o quien tiene la palabra final&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y su vida amorosa como mujer es distinta a la que ten&iacute;a como hombre gay? &ldquo;Te dir&iacute;a que est&aacute; tambi&eacute;n inacabada &ndash;risas&ndash; porque he sido m&aacute;s cauta a la hora de exponerme a una relaci&oacute;n amorosa. He tenido encuentros sexuales y sexo afectivos muy ricos, pero ahora los hombres me dan un poco de miedo, sobre todo porque las mujeres transg&eacute;nero podemos ser objetualizadas y fetichizadas muy r&aacute;pidamente, y eso tiene una consecuencia de desgaste emocional muy fuerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los espacios mayoritariamente femeninos se siente &ldquo;cuidada&rdquo;. &ldquo;En los espacios privados de mirada o de presencia masculina, como en el ba&ntilde;o de mujeres, no hay una voz dominante, no hay una mujer alfa, es m&aacute;s bien un espacio de asistencia, de cuidado y de horizontalidad. Tambi&eacute;n me sent&iacute; as&iacute; en las marchas del 8 de marzo. Nunca fui a una marcha del orgullo porque es un concepto que cuestiono, adem&aacute;s nunca me he sentido c&oacute;moda en las multitudes. Pero cuando empec&eacute; mi transici&oacute;n me sent&iacute;a muy curiosa acerca de las marchas feministas, que en Santiago son bastante silenciosas. En las del 2018 y 2019, que fueron s&uacute;per masivas, hab&iacute;a tambi&eacute;n una parte m&aacute;s carnavalesca, pero sobre todo se sinti&oacute; un espacio de mucho cuidado, como una procesi&oacute;n amorosa entre mujeres&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todas las personas transgénero nos debemos a las que vinieron antes que nosotras. Dicho eso, yo creo en otro tipo de cruces y genealogías. Otras cicatrices que nos unen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ariel Florencia Richards</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, en estos &uacute;ltimos, la cuesti&oacute;n del g&eacute;nero se ha ido agriando dentro del debate feminista hasta el punto de cuestionar las identidades trans y dividir las manifestaciones del 8 de marzo. &ldquo;Soy muy consciente de que las mujeres transg&eacute;nero generamos segregaciones dentro de los movimientos feministas, que es algo que me produce mucha tristeza, pero que no puedo evitar. Yo me considero una pensadora y una escritora feminista, y mi intenci&oacute;n no es incomodar a nadie con mi existencia, que por otro lado no entiendo c&oacute;mo puede amenazar los avances obtenidos por el feminismo&rdquo;, afirma Ariel Florencia Richards.
    </p><p class="article-text">
        No le agota ejercer tan a menudo la pedagog&iacute;a acerca de lo trans, porque &ldquo;hasta hace poco tampoco sab&iacute;a nada&rdquo; y en la medida que aprende algo, lo comparte. &ldquo;Yo tambi&eacute;n tuve que aprender. O sea, a los 37 a&ntilde;os no sab&iacute;a si decir transg&eacute;nero o transexual, no sab&iacute;a qu&eacute; era un tratamiento hormonal, no sab&iacute;a qu&eacute; pronombre estaba bien o estaba mal. Me pon&iacute;a s&uacute;per nerviosa cuando hablaba con chicas trans para no ofenderlas. Pero si me equivocaba no ten&iacute;a &aacute;nimo ninguno de ofender, que es lo que le ocurre a la mayor&iacute;a de personas. As&iacute; que, &iquest;c&oacute;mo voy a ponerme en un lugar intransigente con el aprendizaje de los dem&aacute;s? Y aparte, &iquest;qui&eacute;n soy yo para agotarme?&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Semanas despu&eacute;s de esta charla, se hizo p&uacute;blica la noticia del suicidio de la artista multidisciplinar y activista trans Roberta Marrero, y emergi&oacute; la necesidad de continuar aquel di&aacute;logo inacabado con m&aacute;s conciencia que nunca de su estadio de bosquejo. Ariel Florencia Richards contesta de inmediato al mensaje: &ldquo;Sobre Roberta no tengo mucho m&aacute;s que expresar que una profunda tristeza por la noticia de su muerte y mi tremenda admiraci&oacute;n por su vida. Y sobre lo que me preguntas acerca de si me siento parte de la estirpe travesti de la calle y la marginalidad: no. No podr&iacute;a. No es mi realidad, nunca la ha sido. Esto no quiere decir que mi identidad se haya construido o se siga construyendo sola, en ning&uacute;n caso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las personas transg&eacute;nero nos debemos a las que vinieron antes que nosotras. Dicho eso, yo creo en otro tipo de cruces y genealog&iacute;as. Otras cicatrices que nos unen independiente de la identidad sexual y de g&eacute;nero. Por ejemplo, con Roberta ahora me une la genealog&iacute;a de las suicidas que en mi familia s&iacute; es una tradici&oacute;n. Una de la que no puedo renegar. Y el dolor que siento por su muerte lo siento desde el lugar de una hija cuyo padre tambi&eacute;n dej&oacute; una nota antes de elegir morir&rdquo;, zanja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ariel-florencia-richards-mujeres-transgenero-fetichizadas-rapidamente_1_11406444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jun 2024 19:30:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ariel Florencia Richards: “Las mujeres transgénero podemos ser fetichizadas muy rápidamente”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Transgénero,Transexualidad,Libros,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fallece la escritora canadiense Alice Munro, maestra del cuento, el anticlímax y la sutilidad psicológica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/muere-escritora-alice-munro-premio-nobel-literatura-maestra-relato_1_11366832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d877e97f-4c1f-4af8-9a0d-a9de500b5f00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1726y1440.jpg" width="1200" height="675" alt="Fallece la escritora canadiense Alice Munro, maestra del cuento, el anticlímax y la sutilidad psicológica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con 92 años y tras casi 12 años de demencia deja tras de sí 14 colecciones de relatos </p><p class="subtitle">Librotea - Alice Munro: sus mejores libros recomendados por grandes escritores</p></div><p class="article-text">
        A los 82 a&ntilde;os, la escritora canadiense <a href="https://www.theguardian.com/books/booksblog/2013/jun/21/author-alice-munro-retiring" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alice Munro anunci&oacute; que dejaba de escribir</a>. Entonces no lo explic&oacute;, pero la culpa no la ten&iacute;a la edad, ni la falta de deseo o el cansancio, sino la demencia. Pero este dato no se hab&iacute;a hecho p&uacute;blico hasta ahora, cuando hemos sabido que el lunes por la noche falleci&oacute; en Ontario a los 92 a&ntilde;os, en la residencia donde vivi&oacute; y fue cuidada los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Reconocida con el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/nobel-de-literatura-alice-munro-murakami_1_5829287.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">premio Nobel de Literatura en 2013</a>, como &ldquo;maestra del cuento contempor&aacute;neo&rdquo;, en su despedida ha sido calificada por el brit&aacute;nico The Guardian como una &ldquo;tit&aacute;n del cuento&rdquo;, y no ha habido medio que no la comparase con el ruso Ant&oacute;n Ch&eacute;jov. Grandiosos adjetivos que contrastan con otros que durante d&eacute;cadas se dedicaron a empeque&ntilde;ecerla: cuando en 1968 public&oacute; su primer libro de cuentos, <em>Danza de las sombras</em>, los cr&iacute;ticos dieron la bienvenida con condescendencia a una &ldquo;ama de casa que escribe&rdquo;;&nbsp; tambi&eacute;n se quejaban a menudo de que escrib&iacute;a &ldquo;de gente vulgar&rdquo; como maestras o bibliotecarias solteronas en entornos rurales; dec&iacute;an que en sus cuentos &ldquo;no pasaba nada&rdquo;, que eran &ldquo;cotidianos&rdquo;, como si lo cotidiano no pudiese ser sencillamente extraordinario. O bien le reclamaban que escribiera &ldquo;por fin&rdquo; la novela, como si el cuento fuese un g&eacute;nero infantil o adolescente, un menor de edad o un entrenamiento para el aut&eacute;ntico <em>tour de force</em> del g&eacute;nero m&aacute;s respetado y vendido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad sus obras &ndash;que de cortas ten&iacute;an poco, porque sus cuentos pueden llegar a las 30 p&aacute;ginas&ndash; ten&iacute;an la capacidad de condensaci&oacute;n psicol&oacute;gica m&aacute;xima, construidas en funci&oacute;n de escenas o momentos que podr&iacute;an considerarse sin&eacute;cdoques de la vida (una parte se toma por el todo) capaces de revelar lo sutil de forma inesperada. Como destacaba el cr&iacute;tico Sergi S&aacute;nchez en El Peri&oacute;dico &ndash;uno de los defensores m&aacute;s entusiastas de la autora en nuestro pa&iacute;s desde inicios de los 2000, junto con Antonio Mu&ntilde;oz Molina, Pedro Almod&oacute;var y Elvira Lindo&ndash;, &ldquo;siempre hay un momento violento, arisco, brusco, que nos informa de que la narradora sensible que hay en Munro percibe el mundo fij&aacute;ndose en sus notas asonantes o en sus gestos de desafecci&oacute;n&rdquo;. Ese momento podr&iacute;a darse, por ejemplo, cuando un personaje hace cola para que una joven autora le firme un libro al final del cuento <em>Ficci&oacute;n</em> de <em>Demasiada felicidad </em>(2011): ha escrito un cuento bas&aacute;ndose en una experiencia que vivi&oacute; con ella, pero no la reconoce. Y sin embargo antes nos ha llevado por otros derroteros: hay un adulterio, hay alcoholismo&hellip; pero lo importante no son esos sucesos, sino las emociones &ndash;la negociaci&oacute;n con las expectativas y el hecho de que todos acabamos da&ntilde;ados por otros y a su vez da&ntilde;ando&ndash; como antesala de una c&aacute;mara de eco llena de reverberaciones tem&aacute;ticas sutiles y de largo alcance.
    </p><p class="article-text">
        Nacida en plena depresi&oacute;n econ&oacute;mica como Alice Laidlaw en Wingham, Ontario, el 10 de julio de 1931, era la hija mayor de Robert y Anne Laidlaw, due&ntilde;os de una granja de zorros y visones que aparece en algunas de sus narraciones como un lugar digno, pero s&oacute;rdido, donde la prioridad de la gente era sobrevivir. Seg&uacute;n cont&oacute; en una entrevista con The Paris Review, en su pueblo su literatura no era muy valorada&hellip; &ldquo;Se sab&iacute;a que se hab&iacute;an publicado historias aqu&iacute; y all&aacute;, pero consideraban que mi escritura no era elegante. El peri&oacute;dico local lleg&oacute; a publicar un editorial sobre m&iacute; donde dec&iacute;an que ten&iacute;a una visi&oacute;n amarga e introspectiva de la vida y se quejaban del sexo y las palabrotas, algo que nunca habr&iacute;an escrito si mi padre siguiese vivo&rdquo;. En los 90, cuando concedi&oacute; esa entrevista, contaba con humor que esa granja se hab&iacute;a convertido en un sal&oacute;n de belleza llamado &ldquo;Total indulgencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A los 21 a&ntilde;os se cas&oacute; con James Munro, de quien tom&oacute; su apellido, y en 1951 se mud&oacute; a Victoria, en la Columbia Brit&aacute;nica, donde regentaron una librer&iacute;a y tuvieron cuatro hijas. En esa misma entrevista cuenta que tard&oacute; quince a&ntilde;os en escribir su primer libro, que public&oacute; a los 36 a&ntilde;os: ten&iacute;a cuatro ni&ntilde;os a su cargo, trabajaba dos d&iacute;as a la semana en la librer&iacute;a y escrib&iacute;a hasta la una de la madrugada, adem&aacute;s de hacer todas las tareas del hogar y preparar los bocadillos, algo que no dej&oacute; de recordar nunca, ni cuando recibi&oacute; el Nobel.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La lectura fue realmente mi vida hasta los 30 a&ntilde;os. Los escritores del sur de Estados Unidos fueron los primeros escritores que realmente me conmovieron porque me mostraron que se pod&iacute;a escribir sobre pueblos peque&ntilde;os, gente rural y ese tipo de vida que conoc&iacute;a muy bien. Realmente no me gustaba mucho Faulkner. Me encantaban Eudora Welty, Flannery O'Connor, Katherine Anne Porter, Carson McCullers. Con ellas adquir&iacute; la sensaci&oacute;n de que las mujeres pod&iacute;an escribir sobre lo extra&ntilde;o, lo marginal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os 70 fueron una d&eacute;cada de transformaci&oacute;n para Munro: volvi&oacute; a vivir a Wingham tras la ruptura de su primer matrimonio en 1973, se cas&oacute; de nuevo en 1976 con el ge&oacute;grafo Gerald Fremlin y en 1977 public&oacute; su primer relato en el New Yorker: Royal Beatings (Palizas soberanas), una historia basada en los castigos que hab&iacute;a recibido de su padre cuando era ni&ntilde;a. A continuaci&oacute;n, public&oacute; en revistas como Paris Review y Atlantic Monthly.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cine le ha dedicado algunas adaptaciones <em>(Julieta</em> de Almod&oacute;var es una versi&oacute;n muy libre de tres de los cuentos de <em>Escapada)</em> pero la m&aacute;s recordada es la pel&iacute;cula <em>Lejos de ella, </em>dirigida por Sarah Polley y protagonizada por Julie Christie. En el cuento, titulado <em>El oso atraves&oacute; la monta&ntilde;a,</em> Alice Munro cuenta la historia de un profesor jubilado cuya esposa, Fiona, tiene los primeros s&iacute;ntomas del Alzheimer. Ella misma decide que lo mejor ser&aacute; internarse en una cl&iacute;nica y tras un tiempo de separaci&oacute;n, cuando va a verla, descubre que se ha enamorado de otro enfermo. Pero de nuevo la c&aacute;mara de eco conducir&aacute; a los personajes hacia lo inesperado. Sin buenismo, sin sentimentalismo, pero en el l&iacute;mite de la emoci&oacute;n y con uno de los temas fundamentales que atraviesan toda la obra de autora: la vida como un sistema de intercambios y compensaciones secretos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como Fiona, Alice Munro ha acabado sus d&iacute;as en una residencia, y qui&eacute;n sabe cu&aacute;l habr&aacute; sido su &uacute;ltimo secreto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/muere-escritora-alice-munro-premio-nobel-literatura-maestra-relato_1_11366832.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 May 2024 16:11:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fallece la escritora canadiense Alice Munro, maestra del cuento, el anticlímax y la sutilidad psicológica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Obituario,Literatura,Obituarios,Nobel de Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Fernanda Ampuero, escritora: “Cuando somos niñas nos quitan los superpoderes con espejos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/maria-fernanda-ampuero-escritora-ninas-quitan-superpoderes-espejos_1_11315631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7370b6e-5613-41de-bde1-8d08b7917189_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1476y1287.jpg" width="1200" height="675" alt="María Fernanda Ampuero, escritora: “Cuando somos niñas nos quitan los superpoderes con espejos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora ecuatoriana publica ‘Visceral’, un conjunto de ensayos autobiográficos escritos con impudor, ferocidad y aliento poético, sobre la salud mental y las violencias ejercidas contra la mujer desde su infancia </p><p class="subtitle">Roberta Marrero: “No hace falta que todas seamos unas desatadas pero tampoco unas burguesas”
</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Fernanda Ampuero (Guayaquil, Ecuador, 1976) escribe historias que dan asco y horror. Su decir incomoda y da&ntilde;a. Sus ni&ntilde;as &ldquo;comen abismos&rdquo;. En sus escenas, sostenidas siempre por un lenguaje l&iacute;rico de met&aacute;foras salvajes, no esquiva lo escatol&oacute;gico ni lo putrefacto. Sus escenarios son subastas humanas, cementerios de pobres, un centro comercial donde se suicida &ldquo;una gorda&rdquo;. Sin embargo, ella misma de cerca parece conjurar toda esa oscuridad con una ligereza desarmante: &ldquo;De adolescente me dec&iacute;an que parec&iacute;a&nbsp;<em>emo,&nbsp;</em>pero mi estilo es m&aacute;s bien el de Elton John. Soy como una urraca o una drag queen, si veo lentejuelas las quiero todas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; es como se performa Mar&iacute;a Fernanda Ampuero en la conversaci&oacute;n: simp&aacute;tica, divertida, de cari&ntilde;o instant&aacute;neo y j&uacute;bilo ruidoso. Solo que en realidad, si te has le&iacute;do&nbsp;<em>Visceral</em>, su &uacute;ltimo libro, ya te ha avisado por escrito de que toda esa alegr&iacute;a es un simulacro y lo que en realidad supura hacia adentro es una herida de depresi&oacute;n, dismorfia y rechazo con la que lidia gracias a los psicof&aacute;rmacos y, sobre todo, a la literatura. &ldquo;No s&eacute; si la persona extrovertida que socializa y hace chistes soy yo o una coreograf&iacute;a a la que estoy acostumbrada desde ni&ntilde;a&rdquo;, escribe en el ensayo &ldquo;Cabezas&rdquo;, incluido en&nbsp;<em>Visceral</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sus libros de cuentos,&nbsp;<em>Pelea de gallos</em>&nbsp;(2018) y&nbsp;<em>Sacrificios humanos</em>&nbsp;(2021) ambos publicados por P&aacute;ginas de Espuma, traducidos al ingl&eacute;s, italiano, chino y griego, han sido celebrados por cr&iacute;tica y p&uacute;blico y la han situado como uno de los referentes de la literatura latinoamericana actual en la corriente del terror social y el g&oacute;tico feminista donde tambi&eacute;n brillan Mariana Enr&iacute;quez y su compatriota <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/monica-ojeda-sentarse-escribir-acto-sumamente-politico_1_10932417.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&oacute;nica Ojeda</a>. Pero&nbsp;<em>Visceral</em>&nbsp;no es ficci&oacute;n, es un desnudo integral. Una colecci&oacute;n de ensayos autobiogr&aacute;ficos, que bordean la cr&oacute;nica, donde Mar&iacute;a Fernanda Ampuero se levanta la costra&nbsp;de la herida y la comparte, y se comparte, con impudor, ferocidad y aliento po&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los temas que atraviesan su nuevo libro,&nbsp;</strong><em><strong>Visceral,&nbsp;</strong></em><strong>son la enfermedad mental, el trauma, los abusos sexuales, la adolescencia, la no maternidad y la migraci&oacute;n. Pero absolutamente todos pasan por el cuerpo como campo de batalla. En el texto </strong><em><strong>M&oacute;rbida,</strong></em><strong> uno de los m&aacute;s impactantes y crudos del libro, se define a s&iacute; misma como &ldquo;Pantagruela beb&eacute;&rdquo; o dice que su madre &ldquo;no pari&oacute; con dolor sino con grasa&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; significa para usted el concepto de &ldquo;gorda&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No ser adecuada. No ser atractiva. No ser. Estar siempre en pausa esperando ese futuro en el que ya no vas a ser gorda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro cifra todo ese horror en la infancia como un proceso violento de p&eacute;rdida de la fe en una misma. Un maltrato que es familiar pero tambi&eacute;n social.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, porque a las ni&ntilde;as nos quitan los superpoderes con espejos. Hubo un tiempo en que hubiera podido ser presidenta de la Rep&uacute;blica si me hubiera dado la gana. O sea, mi hermano dec&iacute;a:&nbsp;&nbsp;&ldquo;&iquest;A que no te lanzas del trampol&iacute;n de esta la piscina?&rdquo;. Y yo iba cagada de miedo, pero lo hac&iacute;a, porque sab&iacute;a que era mil veces m&aacute;s valiente que &eacute;l. Hasta que me dijeron eres gorda, con lo cual no eres nada, y empeque&ntilde;ec&iacute;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7355c7b6-657a-4e52-96f9-f6a2fe7c384e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Cuenta en el libro que incluso le daban anfetas y t&eacute;s purgantes desde muy peque&ntilde;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los t&eacute;s me destrozaron la flora intestinal. Las anfetas eran por el d&iacute;a y por la noche somn&iacute;feros para quitarme el hambre con sue&ntilde;o. En otra &eacute;poca las inyecciones del doctor Miranda. O sea, todos los horrores imaginables. En la adolescencia a los varones les aplauden que se coman una barra de pan entera. Est&aacute;n en la edad del crecimiento, dicen. Y nosotras tenemos que contentarnos con tres almendras a media tarde. Que, adem&aacute;s de desnutrirnos, es como negarnos la posibilidad de pensar que somos m&aacute;s que el cuerpo bonito, el cuerpo deseable, el cuerpo atractivo para alguien. Y luego estaba el azote verbal. Las hermanas de mi abuela no pod&iacute;an ser m&aacute;s malas. Eran como un aquelarre horrible todo el d&iacute;a dici&eacute;ndome que no comiera o nadie me iba a querer. Yo ten&iacute;a una prima blanquita, con el pelo liso y delgada, y &eacute;ramos como la bella y la bestia para ellas. Porque ojito al racismo est&eacute;tico. Ella ten&iacute;a genes asi&aacute;ticos y sali&oacute; muy peque&ntilde;ita y de pelo liso, pero a m&iacute; me pon&iacute;an el pelo tirante para atr&aacute;s, con una trenza, para disimular que el m&iacute;o es pelo de negra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Y luego estaba el azote verbal. Las hermanas de mi abuela no podían ser más malas. Eran como un aquelarre horrible todo el día diciéndome que no comiera o nadie me iba a querer</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro cuenta tambi&eacute;n que sufri&oacute; de ni&ntilde;a abusos sexuales, una confesi&oacute;n que da sentido al clima de amenaza siniestra de muchos de sus cuentos en&nbsp;</strong><em><strong>Sacrificios humanos</strong></em><strong>&nbsp;y&nbsp;</strong><em><strong>Pelea de gallos</strong></em><strong>, donde las ni&ntilde;as viven en una constante amenaza y el tema de la p&eacute;rdida de la inocencia tambi&eacute;n es crucial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algo que afortunadamente te ocurre al crecer es que acabas siendo un poco madre de ti misma. Yo ahora con mis fotos de ni&ntilde;a y adolescente lo que veo es a una criatura hermos&iacute;sima a la que quisiera poder abrazar y decirle: &ldquo;No seas boba, eres preciosa&rdquo;. Me muero de la ternura cuando la veo y tambi&eacute;n cuando pienso que era s&uacute;per pero superinocente&hellip; No tienes ni tu cuerpo desarrollado ni tu mente para entender lo que es la sexualidad o lo que es el deseo y llega otro y te marca para toda la vida. Pero m&aacute;s violento que el acto en s&iacute; fue el hecho que mi madre y mi abuela me pidieran que no le dijera nada a mi padre. Lo dice Cristina Fallar&aacute;s en su cuenta de Instagram, lo peor es la violencia del silencio. &iexcl;Y qu&eacute; solas est&aacute;bamos! Tanto que yo no me di cuenta hasta pasados los 40 de que aquello hab&iacute;an sido abusos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; se dec&iacute;a a s&iacute; misma? &iquest;C&oacute;mo se lo contaba?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como no hab&iacute;a habido genitalidad, no era abuso. Si no hay penetraci&oacute;n no hay sexo, me dec&iacute;a, as&iacute; que fue una tonter&iacute;a, no fue nada. Mejor olv&iacute;dalo. Pero es que luego pasados 40 a&ntilde;os me vuelve a pasar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo cuenta en el ensayo </strong><em><strong>Grita.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Esta vez es en Espa&ntilde;a, esta vez soy adulta; pero vuelvo a vivir una violaci&oacute;n y hasta le digo gracias cuando me bajo del coche. O sea, el tipo casi me mata y yo le di las gracias y no denunci&eacute;. Yo que me he le&iacute;do todo, yo que me he le&iacute;do a Despentes, yo que soy feminista y lo s&eacute; todo del #cu&eacute;ntalo&hellip; Yo sab&iacute;a todo y no fui a la comisar&iacute;a a denunciar a este tipo porque sab&iacute;a que me iban a preguntar: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo lo conoci&oacute;?&rdquo;. Por Tinder. &ldquo;&iquest;La forz&oacute; a subirse al coche?&rdquo;. No &ldquo;&iquest;La forz&oacute; a meterse al hotel?&rdquo;. No. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo iba vestida?&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me vi en el espejo, se me había corrido el rímel, tenía el pelo hecho mierda y recuerdo haber pensado: “¿Cómo no te iba a hacer eso si eres espantosa, si eres grotesca? Eres una gorda con el rímel corrido que parece un monstruo&quot;. Lo digo y me asusto al decirlo, pero yo sé que no soy la única</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>No se atrevi&oacute; a denunciar porque el proceso es atroz y sab&iacute;a que el sistema no la iba a ayudar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ni la polic&iacute;a ni nadie. De hecho, estoy segura de que mucha gente, pese a que sienta tristeza cuando lea esto, tambi&eacute;n pensar&aacute; &ldquo;&iexcl;pero mira que es boba! &iquest;C&oacute;mo va a subirse a un coche con un desconocido? Si parec&iacute;a lista&rdquo;. Pero yo lo hice porque soy una mujer deseante. Porque quer&iacute;a. Porque soy una persona sexual. Adem&aacute;s, yo en ese momento cargaba unos duelos horribles y quer&iacute;a pasar un buen rato. &iquest;Y sabes lo peor?<strong>&nbsp;</strong>Y esto no lo escrib&iacute;. Aquel d&iacute;a hac&iacute;a much&iacute;simo calor y me acuerdo haberme levantado despu&eacute;s de que casi me asfixia completamente roja. Me vi en el espejo, se me hab&iacute;a corrido el r&iacute;mel, ten&iacute;a el pelo hecho mierda y recuerdo haber pensado: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo no te iba a hacer eso si eres espantosa, si eres grotesca? Eres una gorda con el r&iacute;mel corrido que parece un monstruo&rdquo;. Lo digo y me asusto al decirlo, pero yo s&eacute; que no soy la &uacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; dej&oacute; Ecuador para emigrar a Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Migr&eacute; a los 27 a&ntilde;os porque estaba harta de que me compadecieran todos los d&iacute;as. Dej&eacute; mi pa&iacute;s teniendo un trabajazo, daba el noticiero principal de la ma&ntilde;ana y trabajaba en la revista dominical del peri&oacute;dico m&aacute;s importante de Guayaquil. O sea, yo estaba en un momento profesional buen&iacute;simo y me vine a Espa&ntilde;a a repartir tarjetas telef&oacute;nicas en los locutorios. En Ecuador era viej&iacute;sima a los 27 a&ntilde;os. Me dec&iacute;an: &lsquo;Esta se qued&oacute; percherona'. Hay tantos eufemismos horrendos en la cultura para humillar a una mujer soltera. Y yo dije: &ldquo;No, no, no. &iquest;Por qu&eacute; voy a dar l&aacute;stima si yo me pagu&eacute; la carrera porque mi pap&aacute; dijo que no se iba a gastar dinero en que una mujer estudiase literatura? &iquest;Por qu&eacute; voy a dar l&aacute;stima si ayer entrevist&eacute; al presidente?&rdquo;. Me pas&oacute; como en la canci&oacute;n de Mecano: &ldquo;Este cuarto es muy peque&ntilde;o para las cosas que sue&ntilde;o&rdquo;. Me ahogaba y me fui.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Encontr&oacute; lo que buscaba?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a me dio mucha libertad para ser y hacer lo que me diera la gana. La primera compa&ntilde;era de piso que tuve, que era una chica gorda y que usaba minifalda y minishorts me cambi&oacute; la visi&oacute;n del mundo y de m&iacute; misma, de lo que pod&iacute;a o no pod&iacute;a hacer. Aqu&iacute; tambi&eacute;n hay presi&oacute;n sobre las mujeres, porque la hay en todas partes, pero no es comparable con lo de Guayaquil. Las espa&ntilde;olas comen, beben, son gozadoras, o al menos las amigas que a m&iacute; me tocaron. Ahora las cosas tambi&eacute;n han cambiado un poco all&aacute;. El feminismo ha cambiado cosas, el movimiento LGTBI ha cambiado cosas, son supervalientes. Nosotros no hac&iacute;amos ni d&iacute;a del Orgullo, ni 8 de marzo ni nada. Y ahora salen todos estos chiquillos y chiquillas a llenar la ciudad a pesar de la polic&iacute;a, a pesar de los alcaldes de derechas, a pesar de todo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quiero defender la menopausia como un superpoder, porque este enfurruñamiento hace que no aguantes mierda. O sea, ya no</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo trata Espa&ntilde;a a los emigrantes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mal. Yo me preocupar&iacute;a de que con mis impuestos se paguen los <a href="https://www.eldiario.es/temas/centro-de-internamiento-de-extranjeros/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centros de Internamiento de Extranjeros</a>. Me preocupar&iacute;a que sean peor que c&aacute;rceles, hacinadas y con falta de higiene, lugares donde la prensa no puede entrar y que las ONG tienen que pedir permisos muy dif&iacute;ciles de conseguir. Es mucho m&aacute;s f&aacute;cil entrar de visita a Alcal&aacute;-Meco que a un CIE y las personas que est&aacute;n all&iacute; dentro solo han cometido delitos administrativos. Es una verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En&nbsp;</strong><em><strong>Visceral</strong></em><strong>&nbsp;dice que es un libro nace de la furia. &iquest;Es una furia acumulada o hay una gota que colm&oacute; el vaso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que fue la menopausia la que colm&oacute; el vaso, que es una cosa bien interesante que no me esperaba. Te han contado todo lo malo. Est&aacute;s sudando mientras la gente est&aacute; fresca y dices. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; me pasa?&rdquo;. Te pones hist&eacute;rica, despu&eacute;s quieres llorar, despu&eacute;s no quieres ver a nadie. Despu&eacute;s te enfurru&ntilde;as, despu&eacute;s tienes antojos como si estuvieras premenstrual constantemente, te salen granos y te cambia el cuerpo. Te sale panza cuando no tuviste, te salen pelos en&hellip; O sea, mira, un horror. Pero yo quiero defender la menopausia como un superpoder, porque este enfurru&ntilde;amiento hace que no aguantes mierda. O sea, ya no. No, no, no. Por ejemplo, a m&iacute; nunca me ha gustado irme de fiesta. Lo hac&iacute;a porque todo el mundo lo hac&iacute;a y era lo que se esperaba. Pero no me gusta, as&iacute; que ya no. Me voy feliz a mi casa y al d&iacute;a siguiente no tengo resaca. Ahora por fin me siento una orgullosa se&ntilde;ora de los gatos. [Risas]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/maria-fernanda-ampuero-escritora-ninas-quitan-superpoderes-espejos_1_11315631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Apr 2024 21:41:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Fernanda Ampuero, escritora: “Cuando somos niñas nos quitan los superpoderes con espejos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ecuador]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mercè Ibarz retrata a Mercè Rodoreda: “Fue una escritora punk y cruel a la que acusaron de cursi”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/merce-ibarz-retrata-merce-rodoreda-escritora-punk-cruel-acusaron-cursi_1_11253865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/012340ec-8319-4a8f-a9b0-da54aad69ca7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mercè Ibarz retrata a Mercè Rodoreda: “Fue una escritora punk y cruel a la que acusaron de cursi”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista cultural traza un retrato personal y literario de la autora más traducida e influyente de la literatura catalana en 'Abeja furiosa de su miel'</p><p class="subtitle">La mirada de “la chica rara” que fue Ana María Moix regresa diez años después de su muerte
</p></div><p class="article-text">
        Hay una pregunta que lanza Merc&egrave; Ibarz en su libro que sintetiza la imagen fija de Merc&egrave; Rodoreda hacia finales de los 70, cuando regresa definitivamente de sus exilios y se construye una casa en Romany&agrave; de la Selva para escribir, cultivar dalias y glicinas; y para el previsible morir: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n era esa dama de cabellos blancos, de humor cambiante, de pl&aacute;cida apariencia, de sonrisa t&iacute;mida que en privado se ensancha hasta ser estridente, aquella se&ntilde;ora de piel fina, de ojos violeta levemente desparejos, que a los setenta a&ntilde;os se ha hecho una casa en medio del bosque y ha roto del todo con su familia desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, &iquest;qui&eacute;n era esa se&ntilde;ora tan misteriosa, tan catalana, tan cosmopolita, tan talentosa y aut&aacute;rquica que desde Ginebra escribi&oacute; como nadie acerca de la miseria moral de la posguerra espa&ntilde;ola?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La respuesta de la periodista cultural y escritora Merc&egrave; Ibarz a esta pregunta es&nbsp;<em>Abeja furiosa de su miel</em>&nbsp;(Anagrama), un libro que no es una biograf&iacute;a al uso, sino una exploraci&oacute;n en primera persona acerca de la obra, los lugares y los hechos que definieron a la persona-personaje Merc&egrave; Rodoreda; un retrato ensay&iacute;stico que se lee con la fluidez de una novela, al estilo de los tristemente descatalogados&nbsp;<em>Leyendo a Ch&eacute;jov,&nbsp;</em>de Janet Malcolm (Alba, 2004) o&nbsp;<em>James Joyce</em>, de Edna O&rsquo;Brien (Mondadori, 2001). El 3 de abril se presenta el libro, junto a Berta Garc&iacute;a Faet, en la librer&iacute;a La Central de Callao (Madrid).
    </p><p class="article-text">
        Merc&egrave; Rodoreda falleci&oacute; en Girona el 13 de abril de 1983. Dos semanas despu&eacute;s Garc&iacute;a M&aacute;rquez public&oacute; un art&iacute;culo en El Pa&iacute;s titulado:&nbsp;<a href="https://elpais.com/diario/1983/05/18/opinion/422056813_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iquest;Sabe usted qui&eacute;n era Merc&egrave; Rodoreda?</em></a><em>&nbsp;</em>donde,<em>&nbsp;</em>adem&aacute;s de quejarse de la poca cobertura period&iacute;stica de su adi&oacute;s, defin&iacute;a&nbsp;<em>La plaza del Diamante&nbsp;</em>como &ldquo;la m&aacute;s bella novela que se ha publicado en Espa&ntilde;a despu&eacute;s de la Guerra Civil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, sin embargo, Rodoreda <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/voz-reencontrada-merce-rodoreda-sube-escenario-teatre-nacional-catalunya_1_10567202.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya no es una mujer invisible</a> y existe una avidez creciente <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/merce-rodoreda-lectura-escolar-obligatoria-protagonista-memes-stickers_1_8419564.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por saber m&aacute;s de ella</a> y, lo que es m&aacute;s importante, por leerla. Sus libros se reeditan en castellano y en catal&aacute;n (Club Editor, Edhasa, Alianza), pero tambi&eacute;n en island&eacute;s y en chino; se llevan sus novelas al teatro y en X (antes Twitter) la cuenta con su nombre, que postea muchas de sus citas en forma de aforismos <em>&ndash;&ldquo;Tu &iquest;qu&egrave; hi tens, a dintre? &iquest;Jard&iacute; o infern? Una mica de tot. Segons d&rsquo;on bufa el vent</em> [T&uacute; &iquest;qu&eacute; tienes adentro? &iquest;Jard&iacute;n o infierno? Un poco de todo. Seg&uacute;n sople el viento]&ndash; tiene m&aacute;s de 38.000 seguidores.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d4f28af3-2ae8-44e0-bccc-dcbe2e4a7b2c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Abeja furiosa de su miel&nbsp;</em>(que antes apareci&oacute; en catal&aacute;n con el t&iacute;tulo&nbsp;<em>Retrat de Merc&egrave; Rodoreda</em>)<em>&nbsp;</em>no es la primera aproximaci&oacute;n biogr&aacute;fica de Ibarz a la autora, ya que desde 1991 la ha convertido en su objeto de estudio intermitente. Pero &iquest;cu&aacute;l es el v&iacute;nculo que une a esta periodista y escritora singular con la creadora de Colometa? &ldquo;Rodoreda fue el primer autor en lengua catalana que le&iacute;&rdquo;, reconoce Ibarz. &ldquo;Nos pasaron sus cuentos en una clase en la universidad y no entend&iacute; nada, o entend&iacute; la mitad, pero me fascinaron. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s las cosas ya eran diferentes. A ra&iacute;z del &eacute;xito de su obra ya era m&aacute;s conocida, pero de todos modos hubo algo que me llam&oacute; la atenci&oacute;n a su muerte. Yo trabajaba entonces en el conservador Avui, que fue el primer peri&oacute;dico en catal&aacute;n de la democracia, y decidieron titular su obituario de un modo extra&ntilde;o: &lsquo;Una vida plagada de &eacute;xitos y de secretos familiares&rsquo;. Y la pregunta inevitable que me hice fue: &iquest;por qu&eacute;? &iquest;De qu&eacute; est&aacute;n hablando?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel decir sin decir, aquellos secretos considerados pecado&nbsp;&ndash;agrandados y retorcidos por la mirada conservadora y patriarcal de la &eacute;poca, que todav&iacute;a persiste&ndash; eran&nbsp;<em>vox populi&nbsp;</em>entre la &eacute;lite catalana: Rodoreda hab&iacute;a sido la hija &uacute;nica de una familia de &ldquo;menestrales letraheridos&rdquo;, como los define Ibarz; formada en casa &ndash;embebida de poes&iacute;a catalana, romanticismo y jardiner&iacute;a&ndash; en una torre de Sant Gervasi, fue a la escuela apenas hasta los ocho a&ntilde;os; a los 20 se cas&oacute; con su t&iacute;o, el hermano de su madre 16 a&ntilde;os mayor que ella; a los 21 a&ntilde;os ten&iacute;a un hijo y a los 22 ya sab&iacute;a que aquel matrimonio hab&iacute;a sido un disparate.
    </p><p class="article-text">
        Durante los a&ntilde;os de la Rep&uacute;blica se separa oficialmente, se hace periodista; publica novelas de t&iacute;tulo escandaloso como&nbsp;<em>&iquest;Soy una mujer honrada?</em>, de las que luego renegar&aacute;; coquetea, seduce, vive su vida, lleva pantalones; y tras la guerra &ndash;ese periodo que Rodoreda siempre llamar&aacute; &ldquo;revoluci&oacute;n&rdquo;&ndash; se va al exilio con un grupo de escritores e intelectuales catalanes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La escritora catalana Mercè Rodoreda                            </span>
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        En Europa la guerra tambi&eacute;n la alcanza (durante m&aacute;s de un mes huye a pie de los bombardeos entre el avance alem&aacute;n y la retirada francesa); en ese contexto, sin pareja y sin familia &ndash;porque el hijo se ha quedado en Barcelona con la abuela&ndash; comenzar&aacute; una relaci&oacute;n amorosa con el escritor Armand Obiols (seud&oacute;nimo de Joan Prat), que ha dejado a su mujer y a su hija en Catalunya y nunca se divorci&oacute;, pero que ser&aacute; su pareja hasta la muerte de &eacute;l en 1971. Juntos vivieron en Burdeos, en Par&iacute;s, en Viena, en Ginebra, donde Rodoreda era conocida como Madame Prat&hellip; Sin embargo, en la biograf&iacute;a de Merc&egrave; Rodoreda de Wikipedia (en catal&aacute;n y en castellano) a&uacute;n hoy se siguen refiriendo a Obiols con la rancia categor&iacute;a de &ldquo;amante&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue considerada una mujer fatal, arquetipo que tuvo que soportar en vida y que se prolong&oacute; despu&eacute;s &ndash;explica Ibarz&ndash;. Hay una sombra que persigue a Rodoreda por varias cuestiones, pero la principal acusaci&oacute;n es la de haber abandonado a su hijo, que no tuvo una vida f&aacute;cil. Y ya s&eacute; que es algo obvio, pero es que nunca nadie ha se&ntilde;alado a Obiols por haber abandonado a su hija ni a ning&uacute;n otro escritor que se haya ido al exilio&rdquo;, se lamenta la autora con cierta fatiga.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y por otro lado, &iquest;qu&eacute; pasa si no sientes la maternidad? &iquest;Qu&eacute; es ser una mala madre? Contra Merc&egrave; Rodoreda se han hecho y se siguen haciendo comentarios muy crueles tanto en p&uacute;blico como en privado. La inquina la ha perseguido&rdquo;, se pregunta la autora del ensayo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Merc&egrave; Ibarz no deja de subrayar que fue con los 50 a&ntilde;os ya cumplidos &ndash;entre 1959 y 1966&ndash; cuando Merc&egrave; Rodoreda escribe o comienza a escribir todas sus novelas, a excepci&oacute;n de&nbsp;<em>Cu&aacute;nta, cu&aacute;nta guerra&nbsp;</em>y de la p&oacute;stuma<em>&nbsp;La muerte y la primavera</em>.<em>&nbsp;</em>Una d&eacute;cada de fecundidad creativa y<em>&nbsp;</em>de&nbsp;&ldquo;arrebato sostenido&rdquo;<em>&nbsp;</em>que la llev&oacute; a finalizar&nbsp;<em>La plaza del Diamante&nbsp;</em>en tan solo ocho meses.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mural dedicado a Mercè Rodoreda en una calle de Barcelona                            </span>
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        Rodoreda presenta&nbsp;<em>La plaza del Diamante</em>&nbsp;al premio Sant Jordi y no lo gana, pero los lectores del catal&aacute;n (todav&iacute;a escasos) la convierten en un &eacute;xito editorial &ndash;&ldquo;porque si algo no le ha faltado nunca a Rodoreda han sido lectores&rdquo;, reafirma Ibarz&ndash;. Sin embargo, hay ambientes en los que no cae bien el personaje de Colometa. El escritor y cr&iacute;tico Baltasar Porcel la acusa de cursi y de &ldquo;bleda&rdquo; (y no queda claro si es al personaje, a la novela o a la autora a quien acusa).
    </p><p class="article-text">
        Y no ser&aacute; el &uacute;nico. Merc&egrave; Ibarz explica que a los exiliados les molesta la poca heroicidad de los personajes. &ldquo;En los inicios del posfranquismo no interesaban las evocaciones negras y simb&oacute;licas de la guerra, ni a los que se quedaron ni a los que se fueron.&nbsp;<em>La plaza del Diamante</em>&nbsp;habla de los supervivientes. Colometa/Natalia es una voz po&eacute;tica y pat&eacute;tica de quienes perdieron la guerra y no se exiliaron, cuya conciencia pol&iacute;tica y colectiva hab&iacute;a sido aniquilada &ndash;contin&uacute;a Ibarz&ndash;. No, Rodoreda era m&aacute;s cruel que cursi, pero con esa crueldad necesaria para que las cosas se encarnen. A m&iacute; siempre me ha parecido una escritora punk&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La escritora Mercè Rodoreda pronuncia el pregón de las Fiestas de la Mercè en el Salón de Ciento del Ayuntamiento de Barcelona, en 1980                            </span>
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        Irritada con la respuesta cr&iacute;tica a&nbsp;<em>La plaza del Diamante</em>, con la siguiente novela eleva la apuesta y convierte a una prostituta sin linaje, Cecilia Ce, en la protagonista de un nuevo soliloquio son&aacute;mbulo. &ldquo;Le encantaba escandalizar a la timorata escena cultural barcelonesa. En&nbsp;<em>La calle de las Camelias</em>&nbsp;hay cuatro abortos y una violaci&oacute;n grupal, &lsquo;una manada&rsquo; en la que participan un sastre y un historiador. Adem&aacute;s es una novela implacable con la Barcelona de las apariencias; con los ricos que van al Liceo, que es un nido de miserias vitales y colectivas de quienes hab&iacute;an apoyado con v&iacute;tores y dineros a los vencedores de la guerra&rdquo;. Pese al desaf&iacute;o, esta vez gana todos los premios de la literatura en catal&aacute;n de la &eacute;poca. &ldquo;Le dan con la querida lo que le hab&iacute;an negado con la dependienta&rdquo;, subraya Ibarz.
    </p><p class="article-text">
        Merc&eacute; Rodoreda neg&oacute; en m&uacute;ltiples ocasiones ser feminista. &ldquo;El feminismo es como un sarampi&oacute;n&rdquo; contesta en una entrevista con La Vanguardia, pero Ibarz deja claro que una cosa es lo que dice y otra, muy distinta, lo que escribe. &ldquo;La mayor&iacute;a de las escritoras de su generaci&oacute;n no tuvieron acceso a la teor&iacute;a feminista, por lo que para ellas no pudo ser emancipadora. Pero eso no significa que su literatura no lo sea. Sobre todo porque un autor no puede controlar c&oacute;mo es le&iacute;do y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os&nbsp;el feminismo la ha hecho suya, encontrando aliento tanto en sus libros como en muchas de sus frases o versos, como el que inicia mi libro: &lsquo;A&uacute;n vencida quiero ser yo misma,/abeja furiosa de su miel&rsquo;. Y no solo los feminismos, hoy&nbsp;Rodoreda es reivindicada y le&iacute;da por nuevos p&uacute;blicos que son capaces de entrar en sus &uacute;ltimas obras, las m&aacute;s transgresoras&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Homenaje a la escritora catalana Mercè Rodoreda                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Como ejemplo, en The New York Times, en 2018 le preguntaron a diversos escritores acerca de cu&aacute;les hab&iacute;an sido los libros con los que m&aacute;s miedo hab&iacute;an sentido en su vida y la joven norteamericana de origen vietnamita Vi Khi Nao eligi&oacute;&nbsp;<em>La muerte y la primavera,</em>&nbsp;de Rodoreda, como el m&aacute;s terror&iacute;fico. &iquest;La raz&oacute;n? &ldquo;Porque es un libro que hace que, en comparaci&oacute;n, cualquier novela dist&oacute;pica o de terror escrita hoy en d&iacute;a parezca un tranquilo y sosegado paseo por la playa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que&nbsp;<em>La muerte y la primavera,&nbsp;</em>una &ldquo;alegor&iacute;a antropol&oacute;gica universal donde no existe escritura ni alfabeto ni religi&oacute;n y hasta las glicinas amenazan, contradice a fuego y sangre la imagen de una Rodoreda floral y cursi&rdquo;, escribe Ibarz en&nbsp;<em>Abeja furiosa de su miel.</em>
    </p><p class="article-text">
        Aquellos libros &ldquo;raros&rdquo; de condensaci&oacute;n simb&oacute;lica y aliento fant&aacute;stico, los que escribi&oacute; en Romany&agrave; de la Selva al final de su vida, apenas recibieron atenci&oacute;n cr&iacute;tica cuando se publicaron, &ldquo;sin embargo a m&iacute; me dejaron tan fascinada como aturdida &ndash;recuerda Merc&egrave; Ibarz&ndash;. Eran obras dif&iacute;ciles, exigentes con el lector, negras y visionarias, que han necesitado tiempo para encontrar a su p&uacute;blico, pero finalmente lo han hecho&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/merce-ibarz-retrata-merce-rodoreda-escritora-punk-cruel-acusaron-cursi_1_11253865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Apr 2024 20:13:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mercè Ibarz retrata a Mercè Rodoreda: “Fue una escritora punk y cruel a la que acusaron de cursi”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ensayos,Catalunya,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora rusa de ciencia ficción Anna Starobinets: “En 10 años he perdido un embarazo, un marido y un país. Claro que soy otra”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritora-rusa-ciencia-ficcion-anna-starobinets-10-anos-he-perdido-embarazo-marido-pais-claro_1_10832791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e32da65-20bb-445a-b45f-a02bf99c17e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x456y709.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora rusa de ciencia ficción Anna Starobinets: “En 10 años he perdido un embarazo, un marido y un país. Claro que soy otra”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Exiliada en Georgia, la autora es una superventas en su país natal y el gran referente del género. Mientras en España se publica la traducción de los relatos 'La glándula de Ícaro', ella escribe una novela con un protagonista adolescente gay que obviamente no podrá publicarse en Rusia</p><p class="subtitle">Las escritoras de lo fantástico pasan de “intrusas” a mandar en el género</p></div><p class="article-text">
        Anna Starobinets no es rara, tampoco extravagante. Es su mundo, es decir, el nuestro, lo realmente extra&ntilde;o. Naci&oacute; hace 45 a&ntilde;os en Mosc&uacute;, pero esa no es la edad que representa. Parece m&aacute;s joven, parece cansada, parece triste, pero tampoco demasiado. Es periodista, guionista de cine, escritora de ciencia ficci&oacute;n y de literatura infantil, madre de dos hijos, viuda, exiliada. Viste con una sudadera de cremallera con capucha debajo de una chaqueta vaquera, como una estudiante universitaria de principios de los 2000. Sonr&iacute;e con levedad, m&aacute;s con los ojos que con los labios. Nada en ella se expresa de forma amenazante, histri&oacute;nica o tr&aacute;gica y, sin embargo, es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/escritoras-fantastico-pasan-intrusas-mandar-genero_1_9604124.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una maestra de la literatura de lo siniestro</a> y en el &uacute;ltimo lustro la Historia y la vida (esa enredadera) han pasado por encima de su aparente fragilidad como un tanque.
    </p><p class="article-text">
        <em>La gl&aacute;ndula de &Iacute;caro</em>, la colecci&oacute;n de cuentos publicada recientemente por Impedimenta con traducci&oacute;n de Fernando Otero Mac&iacute;as, de la que ha venido a hablarnos fue escrita hace 10 a&ntilde;os, un tiempo que no la ha dejado indemne: &ldquo;&iquest;Que si he cambiado desde entonces? Ya lo creo. Sobre todo porque mi vida lo ha hecho dram&aacute;ticamente. [Silencio. Titubeo]. En estos a&ntilde;os perd&iacute; mi embarazo [la historia que cuenta en su libro autobiogr&aacute;fico <em>Tienes que mirar], </em>luego tuve una hija, luego perd&iacute; a mi marido por c&aacute;ncer y luego perd&iacute; un pa&iacute;s. As&iacute; que es muy probable que hoy sea otra persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al comenzar <a href="https://www.eldiario.es/temas/crisis-ucrania/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la guerra con Ucrania</a> decidi&oacute; marcharse de Rusia&nbsp;<em>sine die</em>&nbsp;y hoy vive en Georgia, un pa&iacute;s de cuatro millones de habitantes adonde han huido de los reclutamientos forzosos m&aacute;s de 20.000 hombres rusos: &ldquo;Podr&iacute;a haber elegido quedarme en Mosc&uacute;, siempre y cuando me mantuviese callada, pero moralmente sent&iacute; que no ten&iacute;a opci&oacute;n porque prefer&iacute;a ser una exiliada a sentirme cobarde&rdquo;. All&iacute; se han quedado sus padres, sus amigos, sus lectores. &ldquo;Les echo mucho de menos, pero tambi&eacute;n lugares como <a href="https://www.instagram.com/turgenevlibrary/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Biblioteca Turgenev de Mosc&uacute;</a>, que es como mi segunda casa. Todos los eventos m&aacute;s importantes de mis libros han sucedido en el caf&eacute; de esa biblioteca. All&iacute; hay un s&oacute;tano de origen medieval y hace tiempo decidieron decorarlo como si fuese el bar para animales que aparece en mis novelas infantiles, con cada uno de sus detalles. As&iacute; que los ni&ntilde;os lo adoran y siempre est&aacute; lleno de fans de mis historias de detectives. Ojal&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a pueda volver&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/88fb4d0c-df9b-4ac7-bef0-413ea1ded522_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En la novela que est&aacute; escribiendo estos d&iacute;as uno de los personajes es un adolescente gay, una decisi&oacute;n que convierte el texto en impublicable en la Rusia hoy, donde sus libros son aut&eacute;nticos superventas. &ldquo;El libro no va sobre homosexualidad &ndash;aclara Starobinets&ndash; es una historia de fantas&iacute;a sobre cambiadores de cuerpo, pero hay un personaje gay y en estos momentos tenemos una ley contra la propaganda homosexual que dice que cualquier menci&oacute;n a una 'relaci&oacute;n antinatural' es un acto criminal&rdquo;. La autora considera que el clima de persecuci&oacute;n y lgtbifobia que se vive actualmente en el pa&iacute;s de Putin tiene que ver con que &ldquo;todo ha llegado a ser tan blanco o negro que gran parte de la sociedad rusa se identifica con los valores tradicionales de la Iglesia Ortodoxa. Y para ellos la homosexualidad es antinatural, es pecado y una loca influencia Occidental. Creen que son los propios Estados Unidos los que quieren convencer a los rusos de que se hagan homosexuales para destruir la identidad nacional. Para ellos, la homosexualidad es equivalente al satanismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los relatos de Starobinets nos presentan versiones del mundo que habitamos sutilmente transformadas en algo distinto, que estremece. Sus personajes se nos parecen, pero no somos nosotros, o lo ser&iacute;amos o lo seremos cuando la ciencia y la tecnolog&iacute;a despojadas de toda &eacute;tica lleguen un poco m&aacute;s lejos y un poco m&aacute;s adentro de nuestras colmenas. En&nbsp;<em>Spoki</em>, todos los ni&ntilde;os est&aacute;n conectados a una especie de consola que ejerce de cuidadora. En&nbsp;<em>Delicados pastos</em>, los protagonistas habitan un mundo en el que la longevidad de un individuo viene determinada por el tama&ntilde;o de su cuenta corriente y la inmortalidad se alcanza transfiri&eacute;ndose al interior de un cuerpo m&aacute;s joven, as&iacute; que los ricos pueden vivir indefinidamente, mientras que a los pobres solo les queda, si acaso, un &uacute;ltimo traslado al cuerpo de un p&aacute;jaro con tan poco pedigr&iacute; como una paloma urbana. En&nbsp;<em>El par&aacute;sito</em>&nbsp;se especula con la posibilidad de que la raza humana no sea m&aacute;s que el estado larvario de una entidad... superior. Mientras que en&nbsp;<em>La gl&aacute;ndula de &Iacute;caro</em>, el relato que le da nombre a la colecci&oacute;n, los varones tienen la posibilidad de deshacerse de un &oacute;rgano ficticio que &ldquo;se sit&uacute;a en la regi&oacute;n del plexo solar y constituye un &oacute;rgano at&aacute;vico&rdquo;. La gl&aacute;ndula puede ser extirpada al nacer, en la adolescencia o en la edad adulta. Y sin ese pedazo del cuerpo, la vida les resulta m&aacute;s simple y menos convulsa a los hombres y quienes les rodean, pues se evitan la propensi&oacute;n al riesgo y la vida errante, los trastornos afectivos, la inconstancia, la afici&oacute;n a las armas, la dependencia de los narc&oacute;ticos, la infidelidad matrimonial, la crisis de la madurez&hellip; &iquest;Es decir el alma? &iquest;Sus ambivalencias? &iquest;El error?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podría haber elegido quedarme en Moscú, siempre y cuando me mantuviese callada, pero moralmente sentí que no tenía opción porque prefería ser una exiliada a sentirme cobarde</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anna Starobinets</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Starobinets reconoce que la idea original de&nbsp;<em>La gl&aacute;ndula de &Iacute;caro</em>&nbsp;le surgi&oacute; a ra&iacute;z de un problema con su gato. &ldquo;Ten&iacute;a cinco a&ntilde;os, por lo que ya no era un cachorro, pero de repente mi hija desarroll&oacute; una alergia y el veterinario nos recomend&oacute; que lo castr&aacute;semos. Le hicimos caso, pero entonces su car&aacute;cter cambi&oacute; dr&aacute;sticamente y durante un tiempo no parec&iacute;a estar realmente vivo; era como una especie de gato zombie y me dio por pensar qu&eacute; pasar&iacute;a si esa extirpaci&oacute;n fuese algo que le hici&eacute;semos a los seres humanos. Porque, de hecho, es algo que, consciente o inconscientemente a veces le hacemos a la gente a la que m&aacute;s amamos, a nuestras parejas, a nuestros padres o a nuestros hijos. No f&iacute;sicamente, claro, pero al impedirle a alguien hacer lo que quiere, que es un modo de castraci&oacute;n, nunca puedes estar segura de hasta qu&eacute; punto est&aacute;s cruzando una l&iacute;nea roja en la que act&uacute;as por el bien del otro o por tu propia comodidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La escritora rusa no se hace, ni nos hace, preguntas f&aacute;ciles. La l&iacute;nea de puntos que transforma lo que ve en lo que imagina y lo que imagina en lo que escribe es m&aacute;s anal&iacute;tica y supral&oacute;gica que de pura fantas&iacute;a. Ella se pregunta el porqu&eacute; y el c&oacute;mo de lo que salta a la vista hasta destilar una extra&ntilde;eza viscosa y realista. &ldquo;Cuando era ni&ntilde;a un cuento que marc&oacute; mi forma de ver el mundo era Kolobok, un mito eslavo muy parecido al del hombrecillo de jengibre de la tradici&oacute;n inglesa, que me aterrorizaba pese a ser muy naif. Kolobok es una especie de pastel redondo que cobra vida y se escapa de la casa de su 'babusia' [su abuela]. En su huida va teniendo encuentros con distintos animales hasta que encuentra un zorro y se lo come. Pero la raz&oacute;n que tanto me inquietaba no era su destino final sino su fisiolog&iacute;a, porque trataba de averiguar qu&eacute; le pasaba a sus &oacute;rganos dentro de ese cuerpo de pan. Porque si Kolobok era un ser vivo, aunque fuera un panecillo sin brazos ni piernas, &iquest;d&oacute;nde estaban entonces su est&oacute;mago, sus pulmones y su culo? &iquest;C&oacute;mo funcionaban sus orificios? Me inquietaba especialmente su boca, porque sab&iacute;a que boca ten&iacute;a, ya que le cantaba a los animales para distraerles; pero, pensaba, &rdquo;si rodaba probablemente estar&iacute;a tocando la tierra constantemente con su boca&ldquo; y nada se dec&iacute;a en el cuento acerca de si le entraba tierra al desplazarse. Y en esa inquietud radica exactamente el origen de mi literatura porque cuando crec&iacute; no dej&eacute; de hacerme las mismas preguntas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Después de castrar a mi gato y que se convirtiera en gato zombie me dio por pensar qué pasaría si esa extirpación se la hiciésemos a los seres humanos. Es algo que, consciente o inconscientemente a veces le hacemos a la gente a la que más amamos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anna Starobinets</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los monstruos de Anna Starobinets se nos parecen fisiol&oacute;gica o psicol&oacute;gicamente. Tambi&eacute;n sus ciudades. En&nbsp;<em>Siti</em>, otro de los cuentos de la colecci&oacute;n publicada por Impedimenta, una pareja ha logrado &ndash;gracias a una beca para escritores&ndash; el so&ntilde;ado viaje a la ciudad m&aacute;s ic&oacute;nica del planeta: Siti, esa de la que todos hablan y fetichizan, pero que pocos conocen. Una especie de &ldquo;ir&aacute;s y no volver&aacute;s&rdquo; de los cuentos de hadas. &ldquo;La Gran Ciudad: tolerante con tus dioses, exigente con tu calzado&rdquo;. &ldquo;Para este relato la inspiraci&oacute;n fue mi primer viaje a Nueva York &ndash;reconoce la escritora&ndash;, que fue una completa decepci&oacute;n. Estaba segura de que me iba a enamorar de la ciudad. &iquest;C&oacute;mo no me iba a gustar Nueva York si es el centro del mundo? Me plante&eacute; incluso que podr&iacute;a ser un lugar al que irme a vivir, pero cuando finalmente estuve all&iacute; me sent&iacute; como si estuviese fallando en todas las pruebas. He estudiado ingl&eacute;s desde que era una ni&ntilde;a y cuando llegu&eacute; a la ciudad pensaba que como conoc&iacute;a la lengua no tendr&iacute;a problemas de comunicaci&oacute;n, pero lo cierto es que tuve m&aacute;s problemas de comunicaci&oacute;n que en ning&uacute;n otro lugar del mundo&rdquo;. &iquest;Recuerda alg&uacute;n ejemplo? &ldquo;Tengo montones, pero probablemente el que recuerdo m&aacute;s vivamente sea un evento que se hab&iacute;a programado en una biblioteca con un auditorio para 200 personas. Lo que sucedi&oacute; fue la peor pesadilla de un autor: no vino nadie. Bueno, solo hab&iacute;a un hombre totalmente ido, pero era la t&iacute;pica persona demente de Nueva York que trataba de demostrar que &eacute;l era el verdadero escritor y no yo. As&iacute; que me dio por pensar: y qu&eacute; pasa si tiene raz&oacute;n como en esas pel&iacute;culas en las que un periodista se infiltra en un psiqui&aacute;trico y finalmente acaba siendo un paciente m&aacute;s con el delirio de ser un periodista. &iquest;Qu&eacute; pasa si el autor es &eacute;l y no yo?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Starobinets no le falta asertividad ni osad&iacute;a, y sin embargo cuando fue galardonada con el European Utopial Award, unos premios conocidos en el entorno de la literatura fant&aacute;stica como los Utopiales, se encontr&oacute; con el ninguneo e, incluso, el insulto de algunos colegas de profesi&oacute;n de su pa&iacute;s que se negaban a reconocerla como una de los suyos. &ldquo;En Rusia hay una comunidad muy especial de autores de ciencia ficci&oacute;n. Todos son amigos entre ellos, todos son hombres mayores, tal vez haya alguna mujer, pero solo para hacerles compa&ntilde;&iacute;a y todos empezaron a ser publicados en tiempos sovi&eacute;ticos y est&aacute;n convencidos de que han seguido el camino adecuado para convertirse en escritores de ciencia ficci&oacute;n. Cuando publiqu&eacute; mi primer libro ten&iacute;a 24 a&ntilde;os y di un mont&oacute;n de entrevistas, as&iacute; que me convert&iacute; en famosa de la noche a la ma&ntilde;ana y ellos no lo entendieron. Mejor dicho, lo odiaron. Cada vez que daban una entrevista les preguntaban:&nbsp;'&iquest;Qu&eacute; piensa sobre la nueva estrella de la ciencia ficci&oacute;n en Rusia, Anna Starobinets?'&nbsp;Y ellos sol&iacute;an decir:&nbsp;'&iquest;Qui&eacute;n? No es nadie'&rdquo;.
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                La escritora rusa Anna Starobinets                            </span>
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        &iquest;Y cu&aacute;l habr&iacute;a sido el camino adecuado para Anna seg&uacute;n aquellos &ldquo;maestros&rdquo;? &ldquo;Lo primero que tendr&iacute;a que haber hecho es escribir un relato de ciencia ficci&oacute;n y tratar de publicarlo en una revista especializada. En la tradici&oacute;n literaria sovi&eacute;tica era inconcebible que sacaras directamente un libro sin publicar antes que un cuento en una de estas revistas. Porque lo fundamental es que en los inicios sufrieras y presentaras tu historia con mucha humildad al comit&eacute; editorial. Y, por supuesto, de entrada no te lo publicar&iacute;an porque el editor dir&iacute;a,&nbsp;'&iquest;pero qui&eacute;n te crees que eres, chica?'&nbsp;. Y te pedir&iacute;a que le llevases un t&eacute; a su mesa. As&iacute; que ir&iacute;as arrastr&aacute;ndote de revista gorda en revista gorda hasta que unos a&ntilde;os despu&eacute;s, tal vez, con suerte, y si ya fueses lo suficientemente mayor, aceptasen tu relato. Despu&eacute;s de haber publicado este relato, tal vez, pero solo tal vez, estos se&ntilde;ores due&ntilde;os de la ciencia ficci&oacute;n en Rusia podr&iacute;an bendecirte, especialmente si eres guapa. Y solo entonces podr&iacute;as plantearte publicar un libro o, m&aacute;s bien, otro relato y entonces el libro. As&iacute; que es un camino de unos 10 a&ntilde;os, de mucho esfuerzo en ser amiga y beber vodka con estos tipos. Y lo que me pas&oacute; a m&iacute;, y lo que les dej&oacute; m&aacute;s perplejos, es que yo ni siquiera sab&iacute;a que exist&iacute;an. Hab&iacute;a le&iacute;do a autores fundamentales de la ciencia ficci&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica como los hermanos Strugatski, pero estos autores est&aacute;n en un lugar secundario de la tradici&oacute;n y en realidad no son tan buenos como creen. En mi opini&oacute;n, claro, porque hay gente que los adora. As&iacute; que con 24 a&ntilde;os fui insultada y no me dieron su bendici&oacute;n. Pero entonces me dieron el premio a Mejor Autor de la Sociedad Europea de Ciencia Ficci&oacute;n (ESFS), y a partir de ese momento se pusieron tan agresivos en las redes que se convirtieron en <em>haters </em>activos y tuve que bloquearles. Dec&iacute;an que hab&iacute;a pagado por el premio, que es algo absurdo. Pero lo cierto es ninguno de estos autores ha sido nunca traducido, por lo que viven en una burbuja sovi&eacute;tica bebiendo vodka, so&ntilde;ando con viajar al extranjero en una alfombra m&aacute;gica y diciendo:&nbsp;'Ella no es nadie'&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Después de publicar un relato en una revista, los dueños de la ciencia ficción podrían bendecirte, especialmente si eres guapa. Esforzándote en ser su amiga y beber vodka con ellos. Lo que me pasó y les dejó perplejos es que ni siquiera sabía que existían</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anna Starobinets</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero Starobinets s&iacute; es &ldquo;alguien&rdquo;. Vivi&oacute; su infancia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y a&uacute;n recuerda con viveza su intenso deseo de ser una comunista ejemplar: &ldquo;Fui extremadamente feliz al conseguir mi estrella roja y convertirme en octobrista [la organizaci&oacute;n del Partido para ni&ntilde;os entre siete y nueve a&ntilde;os]. Pero entonces un d&iacute;a mi padre me explic&oacute; que ellos realmente no amaban al Partido y que no les gustaba aquella estrella.&nbsp;'No se lo digas a nadie', a&ntilde;adi&oacute;. Y guard&eacute; silencio, pero perd&iacute; la fe y llegu&eacute; a pionera con muchas dudas. Era muy joven cuando comprend&iacute; que el mundo es un lugar muy complicado y lleno de simulacros. Despu&eacute;s, cuando en los 90 cay&oacute; el r&eacute;gimen me qued&eacute; con la sensaci&oacute;n de que recordar mi infancia sovi&eacute;tica era como viajar a otro mundo; pero creo que esa ni&ntilde;ez me dio mucho y fue una suerte haberla tenido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ideal socialista ya era una utop&iacute;a en s&iacute; mismo. &ldquo;Pero acab&oacute; en distop&iacute;a&rdquo;, contesta la autora a ese planteamiento. &ldquo;Y esa es una de las cuestiones m&aacute;s interesantes de las distop&iacute;as, que la forma no se corresponde con el fondo. Las distop&iacute;as son metaf&oacute;ricamente realistas porque siempre tratan acerca de amenazas reales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n contin&uacute;a hablando de lo que da miedo, de los cuentos que le leyeron de ni&ntilde;a y de su mito favorito, la vieja bruja Baba Yaga. Es una profunda conocedora del folclore eslavo y antes de la despedida, a la pregunta de qui&eacute;n cree que ser&iacute;a Putin si fuese uno de esos personajes m&iacute;ticos, responde: &ldquo;Sin duda,&nbsp;Koshei el Inmortal, que es una criatura muy violenta con una apariencia esquel&eacute;tica. Koshei es inmortal porque seg&uacute;n la tradici&oacute;n su alma est&aacute; separada de su cuerpo y se encuentra escondida en una aguja, la cual est&aacute; dentro de un huevo en el interior de un pato que a su vez se halla dentro de una liebre resguardada dentro de un arc&oacute;n de hierro enterrado debajo de un roble, que est&aacute; en una isla. As&iacute; que su alma es imposible de alcanzar y no lo puedes matar aunque en realidad ya est&aacute; muerto o medio muerto, que es lo que todo el mundo cree que pasa con Putin. En Rusia corren much&iacute;simas historias acerca de que Putin muri&oacute; hace a&ntilde;os y fue reemplazado por un doble al que ha reemplazado otro doble&hellip; porque si te fijas se ha hecho muchas cosas en la cara y parece distinto en cada una de sus apariciones. As&iacute; que Putin es Koshei el Inmortal&hellip;&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritora-rusa-ciencia-ficcion-anna-starobinets-10-anos-he-perdido-embarazo-marido-pais-claro_1_10832791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2024 21:38:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora rusa de ciencia ficción Anna Starobinets: “En 10 años he perdido un embarazo, un marido y un país. Claro que soy otra”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Rusia,Ciencia ficción,Crisis Ucrania,Literatura fantástica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ida Vitale, la poeta que pone entre paréntesis la realidad, cumple cien años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ida-vitale-poeta-pone-parentesis-realidad-cumple-cien-anos_1_10655907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83a510ed-726e-464c-abfd-0cadaeb99d3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ida Vitale, la poeta que pone entre paréntesis la realidad, cumple cien años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No lo merezco. Y además, llueve”, dijo a los que se congregaron en la cinemateca de Montevideo el día de su cumpleaños</p><p class="subtitle">Cristina Fernández Cubas, una cuentista recibe el Nacional de las Letras: “La etiqueta que le pondría a mi obra es inquietante” </p></div><p class="article-text">
        Ser poeta y cumplir cien a&ntilde;os es una extravagancia. El antipoeta chileno Nicanor Parra, siempre a la contra, lleg&oacute; a cumplir los 103, pero a la gran mayor&iacute;a de escritores se les celebran los siglos con fastos p&oacute;stumos y ventriloqu&iacute;as interesadas. Es decir, en ausencia. No es el caso de Ida Vitale (Montevideo, 1923), que en la noche del 2 de noviembre acudi&oacute; en excelente forma a la cinemateca de su ciudad, donde se iba a proyectar un documental sobre su vida, a apagar las velas de su cent&eacute;simo cumplea&ntilde;os: &ldquo;Gracias a los dementes que organizaron esto y a los dementes que vinieron. No lo merezco. Y adem&aacute;s, llueve&rdquo;, dijo la poeta, con su tono alegre e ir&oacute;nico de siempre, ante un p&uacute;blico heterog&eacute;neo, espont&aacute;neo y mojado, que se agolpaba en las escaleras y abarcaba desde trabajadores manuales a catedr&aacute;ticos de universidad, y que da fe tanto de la excepcionalidad del lector medio de este peque&ntilde;o pa&iacute;s de gran literatura, como de la propia Vitale.
    </p><p class="article-text">
        Agasajada por los premios m&aacute;s importantes de la literatura en espa&ntilde;ol en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (el Cervantes en 2018, el Internacional de Poes&iacute;a Federico Garc&iacute;a Lorca en 2016, el Reina Sof&iacute;a de Poes&iacute;a Iberoamericana en 2015), Ida Vitale pertenece cronol&oacute;gicamente a la generaci&oacute;n del 45, una &eacute;poca de esplendor econ&oacute;mico y cultural en el cono sur donde se incluye a Juan Carlos Onetti, Idea Vilari&ntilde;o y Mario Benedetti. Sin embargo, pronto se distanci&oacute; de los postulados est&eacute;ticos de sus coet&aacute;neos &ndash;es decir, de rasgos como la confesionalidad, los temas urbanos, la pol&iacute;tica y el exteriorismo, que es como se conoce a la poes&iacute;a narrativa y anecd&oacute;tica que se fija en la vida real&ndash; para mirar hacia la naturaleza y trazar una po&eacute;tica minuciosa, precisa y esencialista que hace de las limitaciones del lenguaje su ilimitado campo de juego. Una b&uacute;squeda po&eacute;tica que sintetiza muy bien en su poema <em>Ecuaci&oacute;n</em>, de 2017, cuando dice: &ldquo;&Aacute;rmase un poema en la boca del lobo/ y la palabra muerde&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hija de maestros de clase media, Vitale fue alumna de Jos&eacute; Bergam&iacute;n, que fue su profesor en la Facultad de Humanidades y Ciencias en Montevideo a finales de los a&ntilde;os cuarenta y tambi&eacute;n conoci&oacute; a Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, del que sigue siendo devota: &ldquo;De Juan Ram&oacute;n me impresion&oacute; que le dieran un libro para que lo firmara y se dedicara a corregir los poemas. Dec&iacute;a que un poema hay que escribirlo y guardarlo hasta que a uno se le olvide. Yo lo he seguido en la medida de lo posible&rdquo;, dijo en una entrevista con El Pa&iacute;s en 2015.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x8pbx7k" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x8pbx8f" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Ida Vitale tal vez militase en la palabra pura de Juan Ram&oacute;n, pero nunca lo hizo en un partido pol&iacute;tico; sin embargo, cuando en 1974 la polic&iacute;a entr&oacute; en su casa buscando a su hija Amparo &mdash;fruto del matrimonio con el cr&iacute;tico &Aacute;ngel Rama, del que se hab&iacute;a separado&mdash;, la poeta tom&oacute; el camino del exilio huyendo del terror de la dictadura c&iacute;vico-militar. Ya con 50 a&ntilde;os y junto a su segundo marido, el tambi&eacute;n escritor Enrique Fierro, se instal&oacute; en M&eacute;xico. All&iacute; entabl&oacute; amistad con Octavio Paz, quien la integr&oacute; en el comit&eacute; asesor de la revista Vuelta, y vivi&oacute; una especie de segunda juventud como intelectual, traductora, docente y periodista, de la que da testimonio en <em>Shakespeare Palace, </em>el libro de memorias que public&oacute; Lumen en 2019.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La poeta siempre se ha mostrado especialmente agradecida a la generosa acogida que le propici&oacute; este pa&iacute;s, donde vivi&oacute; 11 a&ntilde;os, aunque eso no significa que el exilio haya sido f&aacute;cil para ella, como reconoce en su poema <em>Aclimataci&oacute;n:</em> &ldquo;Primero te retraes,/te agostas,/ pierdes alma en lo seco, / en lo que no comprendes,/ intentas llegar al agua de la vida, / alumbrar una membrana/ m&iacute;nima,/ una hoja peque&ntilde;a. / No so&ntilde;ar flores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras la restauraci&oacute;n de la democracia, ella y &Aacute;ngel Fierro regresaron brevemente al pa&iacute;s sudamericano antes de mudarse a Austin (Texas), donde &eacute;l fue invitado como profesor y que acabar&iacute;a siendo su residencia durante tres d&eacute;cadas. All&iacute; vivieron hasta 2016, cuando fallece Fierro y la poeta decide regresar definitivamente a Montevideo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Acto de homenaje el día en el que Ida Vitale cumple 100 años"
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                Acto de homenaje el día en el que Ida Vitale cumple 100 años                            </span>
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        De ese periodo en Estados Unidos recuerda el profesor de la Universidad de Chicago Mauricio Tenorio Trillo un episodio recogido en <em>Ida Vitale, palabras que me cantan</em>, el libro homenaje a la poeta publicado por la Universidad de Alcal&aacute; con motivo del premio Cervantes: &ldquo;Una noche cenamos Ida, Enrique, Adam Zagajewski y yo en Chicago. La cena transcurre en iron&iacute;a y desparpajo. Adam me dice: Ida se parece mucho a Szymborska. Me emociono, me entran ganas de largar algo sesudo. Pensaba entonces y sigo pensando en poes&iacute;a como conocimiento y de ah&iacute; Szymborska y Vitale, y por eso en la cena quiero traer a cuento a Szymborska, a su 'isla, la de la certeza, donde crece el &aacute;rbol de la correcta conjetura<em>'</em> (&hellip;) Algo as&iacute; quiero decir pero Ida interrumpe &ndash;&iquest;cu&aacute;ndo no? &ndash; y suelta eso de que: 'Adam, a determinada edad todas nos parecemos a Szymborska'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la profesora Mar&iacute;a Jos&eacute; Bru&ntilde;a, especialista en su obra, responsable de la antolog&iacute;a <em>Todo de pronto es nada</em> y editora de <em>V&eacute;rtigo y desvelo. Dimensiones de la creaci&oacute;n de Ida Vitale </em>(Universidad de Salamanca)<em>, </em>la ha acompa&ntilde;ado en ocasiones y recuerda que<em> </em>&ldquo;lo que m&aacute;s disfruta Ida cuando viene a Espa&ntilde;a son las invitaciones lejos de los espacios institucionales como paraninfos o aulas magnas. Se deleita como una ni&ntilde;a en el campo, rodeada por encinas, robles, olivos, jilgueros y gorriones. Cuando recibi&oacute; el Reina Sof&iacute;a de la Universidad de Salamanca lo que m&aacute;s le entusiasm&oacute; fue la visita a un peque&ntilde;o pueblo enclavado en un paraje natural, Juzbado, con un roble centenario y un r&iacute;o, donde ley&oacute; para una multitud que llenaba la plaza, adem&aacute;s de los perros y los gatos que se acercaban&rdquo;. Bru&ntilde;a recuerda adem&aacute;s una cita del libro de Ida Vitale <em>De plantas y animales</em> (Paid&oacute;s, 2003) para destacar que uno de los rasgos fundamentales de su po&eacute;tica es su capacidad infinita de asombro: &ldquo;Un ni&ntilde;o extrae a la larga m&aacute;s y mejores modos de diversi&oacute;n de una lupa que de un triciclo. De su atenci&oacute;n detenida, de su naciente curiosidad nacen muchas cosas: para empezar, su propia intimidad. Yo dir&iacute;a que en ella renace la civilizaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La poeta uruguaya Ida Vitale, durante el pase de prensa del documental &quot;Ida Vitale&quot;, de su compatriota, la cineasta María Arrillaga, dentro de la programación del XXVI Festival de Cine en Español de Málaga"
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            <span class="title">
                La poeta uruguaya Ida Vitale, durante el pase de prensa del documental &quot;Ida Vitale&quot;, de su compatriota, la cineasta María Arrillaga, dentro de la programación del XXVI Festival de Cine en Español de Málaga                            </span>
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        A lo que a&ntilde;ade que &ldquo;siempre es interesante comprobar c&oacute;mo una autora que escribe una poes&iacute;a hasta cierto punto herm&eacute;tica y nada complaciente, parte siempre de la pura materia, es decir, de los objetos y de los seres vivos, sean plantas o animales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ida Vitale ha cumplido cien a&ntilde;os y alguna vez ha dicho que a lo largo de su vida nunca se le ha muerto una planta. Atenta en su po&eacute;tica con todo lo sintiente y viviente, cuando le anunciaron que hab&iacute;a ganado el Cervantes cont&oacute; que la hab&iacute;an pillado regando las plantas de su piso en el barrio Malv&iacute;n, a pocos metros del R&iacute;o de La Plata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a los j&oacute;venes cad&aacute;veres de la literatura como Sylvia Plath (30), Keats (25), Rimbaud (37), o los de otras poetas uruguayas que ahora empiezan a leerse apasionadamente en clave feminista como Idea Vilari&ntilde;o (89) y Marosa di Giorgio (72), que Ida Vitale haya cumplido un siglo y siga regando plantas, elipsis y poemas es una noticia feliz para sus lectores y para los que todav&iacute;a no lo son (pero deber&iacute;an serlo), aunque se d&eacute; la paradoja de que el fetichismo del cien se deba (solamente) a una cosmogon&iacute;a instalada en un sistema decimal definido por nuestras dos manos, las mismas que levantamos para rendirnos o para decir el asombro, en el que nos seguir&aacute; entrenando la po&eacute;tica de Ida Vitale de aqu&iacute; a los pr&oacute;ximos cien a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em>V&iacute;deos de N&eacute;stor&nbsp;Sanguinetti.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ida-vitale-poeta-pone-parentesis-realidad-cumple-cien-anos_1_10655907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Nov 2023 21:26:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ida Vitale, la poeta que pone entre paréntesis la realidad, cumple cien años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Literatura,Uruguay]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Roncagliolo: “Perú es un país que no cree en la democracia”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/santiago-roncagliolo-peru-pais-no-cree-democracia_128_10627926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6cdab406-e177-4fc3-966e-1dec15da3673_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Roncagliolo: “Perú es un país que no cree en la democracia”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor peruano publica un thriller histórico, 'El año en que nació el demonio', situado en el Virreinato del siglo XVII, un tiempo violento y barroco, en que los conventos eran repúblicas femeninas independientes y la Inquisición perseguía como brujas a las místicas adoradas como estrellas del rock por el pueblo</p><p class="subtitle">Paco Bezerra, dramaturgo: “Santa Teresa hoy escupiría en la cara de los que dicen defenderla” </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Rosa de Lima es una bruja o una santa? Esa es la pregunta que trata de dirimir el joven alguacil de la Inquisici&oacute;n narrador y protagonista de <em>El a&ntilde;o en que naci&oacute; el demonio</em> (Seix Barral), un <em>thriller </em>alejado de esos ladrillos de novela hist&oacute;rica de tapa dura que se amontonan en los centros comerciales &mdash;y parecen escritos por Chat GPT antes incluso de que existiese Chat GPT&mdash;, donde brilla la prosa &aacute;gil de <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/cultura-literatura_132_5650488.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santiago Roncagliolo (Lima, 1975)</a>, su agudeza para el retrato psicol&oacute;gico y su erudici&oacute;n sin manierismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta vez los psic&oacute;patas y los perdedores que tanto le interesan habitan el mundo oscuro, viv&iacute;simo y convulso de la Lima del Virreinato del siglo XVII. Un mundo que ha resultado tan atractivo e inagotable para el autor que se ha pasado casi diez a&ntilde;os investigando para este proyecto mientras lo simultaneaba con otros libros y, sobre todo, con la escritura de guiones a la que se lanz&oacute; durante la pandemia y que le ha vinculado a la industria audiovisual mexicana desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        Brillante orador y h&aacute;bil escritor capaz de darle vuelo a cualquier tipo de encargo, el autor de <em>Abril rojo</em> (Alfaguara, 2006) y <em>Pudor </em>(Alfaguara, 2004) lleva viviendo en Barcelona desde principios de los 2000 y pas&oacute; parte de su infancia y adolescencia en M&eacute;xico, adonde se hab&iacute;a exiliado su familia a causa de la implicaci&oacute;n pol&iacute;tica de su padre, Rafael Roncagliolo, que acabar&iacute;a siendo ministro de Exteriores durante el gobierno de Ollanta Humala. Sobre su relaci&oacute;n con su padre, con Per&uacute;, con la literatura, con la religi&oacute;n y con el pasado nos habla en esta entrevista en la que con la grabadora apagada y entre risas dar&aacute; las gracias porque esta periodista no le haya preguntado acerca de Vargas Llosa y su &ldquo;pichula&rdquo;, algo sobre lo que, al parecer, le interrogan a menudo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; fue lo que le atrajo del siglo XVII como para lanzarse a escribir acerca de ese mundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/brujas-primeras-feministas_1_9259942.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las brujas</a>. En mi literatura suelo explorar la figura del monstruo, ya sean terroristas, abusadores o torturadores. Me interesa la humanidad de los monstruos, c&oacute;mo llegan a serlo y reflexionar acerca de si no ser&aacute; la sociedad quien los acaba creando para que funcionen como el chivo expiatorio de sus propias crisis. En el siglo XVII y en el Virreinato de Per&uacute; el concepto de bruja estaba recogido en el c&oacute;digo penal. Por ejemplo, en un manual de inquisidores sobre el martirio de las brujas se apunta a que si un hombre no tiene una erecci&oacute;n es culpa de la bruja; o, si engendra un hijo en una mujer, mientras lo posee el demonio, no es hijo suyo, sino del demonio. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/22f28c45-0395-4954-9242-eb28a217763f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Esa visi&oacute;n m&aacute;gica, g&oacute;tica y oscura de la vida, que interpretaba con literalidad la mitolog&iacute;a de los textos sagrados, &iquest;para ellos era realismo puro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para el ser humano del siglo XVII lo m&aacute;gico formaba parte de la vida. La raz&oacute;n todav&iacute;a no se hab&iacute;a inventado ni ten&iacute;an necesidad de que los fen&oacute;menos tuviesen una explicaci&oacute;n racional. Para ellos, todas las cosas las mandaba Dios o las mandaba el demonio. Y punto. La &uacute;nica duda era cu&aacute;l de los dos hab&iacute;a sido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los personajes fundamentales de su novela es Rosa, la m&iacute;stica, que luego ser&iacute;a conocida como Santa Rosa de Lima. &iquest;Por qu&eacute; ella fue canonizada mientras otras fueron quemadas por hacer y decir lo mismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Contra Rosa se abren varios procesos judiciales, uno para decidir si es bruja y otro para decidir si es santa. Y, finalmente, es canonizada. Pero a muchas de las que hac&iacute;an lo mismo que ella las quemaban. En su caso jug&oacute; algo de geopol&iacute;tica, conven&iacute;a tener una santa en el Virreinato, suerte, carisma&hellip;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las beatas que hacían milagros en el siglo XVII eran como estrellas del rock hasta el punto de que cuando Rosa de Lima muere, la multitud se abalanza sobre el cadáver para arrancarle un ojo o una uña y hacer reliquias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El masoquismo es carisma?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que Rosa es un misterio tanto para Alonso, que es el protagonista y narrador de la novela, como para m&iacute;. &iquest;Esta mujer es una bruja, una santa, una psic&oacute;tica o una mujer ambiciosa que consigui&oacute; tener m&aacute;s influencia y poder que ninguna otra de su tiempo? Piensa que cuando a Rosa un hombre le dijo que ten&iacute;a las manos bonitas las meti&oacute; en cal viva para destruirlas. Se puso un cintur&oacute;n de castidad con p&uacute;as por dentro. Amarraba su pelo a clavos para no dormirse y ofrecerle ese sacrificio a Dios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y adem&aacute;s tuvo el apoyo pol&iacute;tico de los dominicos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso fue crucial y demuestra su habilidad pol&iacute;tica. Piensa que las beatas que hac&iacute;an milagros en el siglo XVII eran como estrellas del rock hasta el punto de que cuando ella muere, la multitud se abalanza sobre el cad&aacute;ver para arrancarle un ojo o una u&ntilde;a y hacer reliquias. Cuando ella se pone el h&aacute;bito de los dominicos, vuelve muy popular a la congregaci&oacute;n, y ellos se dan cuenta de que si defienden su causa, la santa de Am&eacute;rica llevar&aacute; el h&aacute;bito de los dominicos por los siglos y los siglos. Quiz&aacute;s lo hizo porque era muy lista y ambiciosa, o quiz&aacute;s no. Quiz&aacute;s ten&iacute;a visiones m&iacute;sticas porque era una psic&oacute;tica. O quiz&aacute; pactaba con el diablo. La de Rosa es una mente tan lejana para nosotros que es imposible entenderla. Me gusta ese misterio y me gusta que sea el lector quien tenga que decidir en lo que creer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y usted en qu&eacute; cree?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta que en mi gremio son todos una panda de ateos, yo soy de los m&aacute;s religiosos&hellip; No voy a misa los domingos ni creo que Dios sea un se&ntilde;or con barba que odia a los homosexuales, pero ahora he estado en Turqu&iacute;a y he ido a una mezquita y he rezado, he ido a ritos andinos tambi&eacute;n muchas veces y en los viajes entro en los ritos ortodoxos. O sea, me interesa el misterio. La religi&oacute;n es lidiar con las cosas que no entendemos, lidiar con el mal o con la muerte. Yo soy de una familia muy extra&ntilde;a, de cat&oacute;licos de izquierdas, muy cercanos a los te&oacute;logos de la liberaci&oacute;n. As&iacute; que para nosotros la religi&oacute;n no fue nunca algo conservador, sino al contrario. Supongo que tengo un arroz con mango mental bastante m&aacute;s confuso que el que tiene la gente normal.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Soy de una familia muy extraña, de católicos de izquierdas muy cercanos a los teólogos de la liberación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Es parad&oacute;jico que estemos tan alejados de la concepci&oacute;n teol&oacute;gica de los habitantes del siglo XVII pero, a pesar del secularismo y el ate&iacute;smo de Europa, cada vez hay m&aacute;s gente que cree en los hor&oacute;scopos, en las imposiciones de manos, en los fantasmas, en el reiki&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que no lo podemos entender todo. Y eso es angustiante. &iquest;Por qu&eacute; te mueres? &iquest;Por qu&eacute; la gente hace el mal? No sabes ni c&oacute;mo funciona la licuadora, vamos a saber esas cosas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su discurso de aceptaci&oacute;n del Premio Alfaguara dijo que le interesa escribir sobre perdedores y sobre psic&oacute;patas. &iquest;Ha conocido a muchos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Psic&oacute;patas? Unos cuantos. Yo soy el jurado del premio literario de las c&aacute;rceles peruanas y a nuestros escritores no les dejan salir a recibir el premio, as&iacute; que hay que ir ah&iacute; a entregarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero eso son psic&oacute;patas con carn&eacute;, yo me refer&iacute;a a todos esos psic&oacute;patas de la vida cotidiana&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        [Risas] S&iacute;, s&iacute;, sin duda, conozco a unos cuantos. O sea, creo que un psic&oacute;pata es el otro extremo de un perdedor, en el sentido de que un perdedor lo es por respetar todas las normas y no satisfacer ninguno de sus apetitos. Los psic&oacute;patas, sin embargo, por satisfacer sus apetitos, no respetan las normas de convivencia. Los artistas son bastante psic&oacute;patas en general y yo vivo rodeado de ellos. Yo creo que hay un impulso narcisista en todo artista que se acerca mucho al de un psic&oacute;pata. Otra cosa es c&oacute;mo lo gestionas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hay un impulso narcisista en todo artista que se acerca al de un psicópata</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Su padre, que falleci&oacute; recientemente, fue Ministro de Exteriores y embajador de Per&uacute; en Espa&ntilde;a. &iquest;Se siente hijo del privilegio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, porque me fui de Per&uacute;. Y me fui, entre otras cosas, para no ser el hijo de un padre demasiado grande. De todos modos, cuando yo me fui del pa&iacute;s tampoco &eacute;ramos exactamente privilegiados. Nunca nos falt&oacute; nada, pero todos esos cargos los tuvo mucho despu&eacute;s de que yo me hubiese ido. Cuando crec&iacute; mi padre estaba perseguido y luego en los 90 estaba desempleado, aunque siempre fue un tipo notorio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo me fui de Perú, entre otras cosas, para no ser el hijo de un padre demasiado grande</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Y cuando &eacute;l fue embajador en Espa&ntilde;a, &iquest;recuperaron un contacto m&aacute;s estrecho?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue el &uacute;nico tiempo en que &eacute;l y sus nietos vivieron en el mismo pa&iacute;s. Yo vivo en Barcelona, pero en esa &eacute;poca ven&iacute;amos mucho a Madrid y me convert&iacute; en una especie de primera dama de la embajada. [Risas] Hac&iacute;a las mesas, juntaba a la gente, le dec&iacute;a a qui&eacute;n se pod&iacute;a sentar, con qui&eacute;n. Nac&iacute; para eso en realidad [Risas]. Es curioso. Habl&aacute;bamos de pol&iacute;tica para no hablar de nada emocional. Nos llam&aacute;bamos mucho por tel&eacute;fono, sobre todo al final,&nbsp;para hablar de Israel y Palestina, de Rusia, de Turqu&iacute;a&hellip; Nos hac&iacute;amos estos informes y esta era la manera de querernos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>&iquest;Hablaban tambi&eacute;n de pol&iacute;tica peruana?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, claro. Pero hace mucho que sent&iacute; que ya llevaba mucho tiempo fuera del pa&iacute;s y no me correspond&iacute;a hablar en p&uacute;blico de eso. Pero todav&iacute;a a veces me pasa que en ciertos sitios hay que contar cosas y no hay nadie m&aacute;s que pueda hacerlo. As&iacute; que b&aacute;sicamente yo me planto ah&iacute; y digo todo lo que me habr&iacute;a dicho mi padre. Y funciona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; est&aacute; pasando en Per&uacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; pasando que es un pa&iacute;s que no cree en la democracia. No hay partidos pol&iacute;ticos, y apenas el 8% de la poblaci&oacute;n aprueba la democracia. Eso es menos que uno de cada diez personas. Despu&eacute;s de 30 a&ntilde;os de liberalismo, lleg&oacute; la pandemia y result&oacute; que era un pa&iacute;s sin hospitales donde no hab&iacute;a ox&iacute;geno, literalmente. Ni siquiera si ten&iacute;as dinero. As&iacute; que la poblaci&oacute;n dej&oacute; de creer. No en el liberalismo, sino en lo que se hab&iacute;a llamado democracia durante d&eacute;cadas. Nadie se atreve a ser un dictador porque saben que va a acabar preso. As&iacute; que es un pa&iacute;s con una clase pol&iacute;tica m&aacute;s preocupada por resolver sus procesos penales y con una poblaci&oacute;n muy descre&iacute;da que duda de que podamos ser algo mejor. Eso es lo m&aacute;s grave.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante las protestas hubo asesinatos de ind&iacute;genas en masa&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/viaje-epicentro-revuelta-peru-lucharemos-final_1_9909292.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Y nadie asumi&oacute; ninguna responsabilidad.</a> Pero, &iquest;sabes qu&eacute; fue lo m&aacute;s grave? La cantidad de apoyo social que ten&iacute;a esa represi&oacute;n, porque el fantasma de Sendero Luminoso hace que buena parte de la poblaci&oacute;n vea senderistas por todos lados. Y es muy dif&iacute;cil tener una democracia con una poblaci&oacute;n en la que una parte importante cree que si alguien protesta, hay que disparar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Oct 2023 20:36:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Roncagliolo: “Perú es un país que no cree en la democracia”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Perú,Brujas,Democracia,Escritores,Libros]]></media:keywords>
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