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    <title><![CDATA[elDiario.es - Cristina Ros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cristina-ros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cristina Ros]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El relato de una cena familiar infernal que Paula Fox bordó en 'Los hijos de la viuda']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/relato-cena-familiar-infernal-paula-fox-bordo-hijos-viuda_1_13628419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06936627-23ef-487d-b0ae-9f9d5241bc09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x686y454.jpg" width="1200" height="675" alt="El relato de una cena familiar infernal que Paula Fox bordó en &#039;Los hijos de la viuda&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora estadounidense Paula Fox, fallecida en 2017, escribió sobre los secretos que amenazan con romper la frágil armonía familiar</p><p class="subtitle">Olivia Laing, escritora: “Pasolini vio el regreso del fascismo mucho antes que nadie”
</p></div><p class="article-text">
        Como bien dijo Tolst&oacute;i, las familias infelices lo son cada una a su manera. De familias y sus din&aacute;micas rec&oacute;nditas sab&iacute;a mucho Paula Fox (Nueva York, 1923-2017), una autora que todav&iacute;a no goza de la atenci&oacute;n que merece entre el p&uacute;blico hispano. Dedic&oacute; muchos a&ntilde;os a la literatura infantil y juvenil, &aacute;mbito en el que public&oacute; una veintena de t&iacute;tulos, entre los que destacan <em>La danza de los esclavos</em> (1973) y <em>La cometa roja</em> (1995), que le valieron reconocimientos como la Newbery Medal 1974, el National Book Award 1983 y el Hans Christian Andersen 1978, este &uacute;ltimo de alcance internacional y considerado el Premio Nobel de la literatura para ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Paula Fox, hija de madre cubana y padre neoyorquino, ambos ligados al mundo cultural &ndash;ella, Elsie de Sola, como guionista, y &eacute;l, Paul Hervey Fox, como escritor, dramaturgo y guionista a su vez&ndash;, public&oacute; tambi&eacute;n siete novelas para el p&uacute;blico general, que, como les suele ocurrir a quienes escriben para los m&aacute;s j&oacute;venes, pasaron m&aacute;s desapercibidas entre el p&uacute;blico adulto. En los a&ntilde;os noventa, eso cambi&oacute;: escritores como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/jonathan-franzen-twitter-salman-rushdie-david-foster-wallace-jeff-bezos_1_5807394.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jonathan Franzen </a>o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/broma-infinita-wallace-fascina-pese-anos-1200-paginas-cat_1_13311631.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Foster Wallace</a> la reivindicaron, con lo poco habitual que era, al menos entonces y hasta hace bien poco, que un autor blanco heterosexual elogiara la obra de una mujer.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, la recomendaci&oacute;n surti&oacute; efecto; y sus novelas volvieron a leerse, esta vez con el aplauso que merec&iacute;an. En Espa&ntilde;a, la public&oacute; el malogrado sello El Aleph, donde apenas despertaron inter&eacute;s, y no ha sido hasta los &uacute;ltimos a&ntilde;os, cuando Sexto Piso le ha dado una nueva oportunidad, que parece que al fin su nombre comienza a calar entre los lectores. En particular, de su producci&oacute;n destaca <em>Personajes desesperados</em> (1970; Sexto Piso, 2020, trad. Rosa P&eacute;rez P&eacute;rez), la historia del declive de un matrimonio de mediana edad en el Brooklyn desapacible de los a&ntilde;os sesenta, que cuenta con una adaptaci&oacute;n a la gran pantalla protagonizada por Shirley MacLaine.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/62ab6fc8-201d-4e17-b36e-57c8a884b5be_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Los hijos de la viuda</em> (1976; Sexto Piso, 2025, trad. Magdalena Palmer) sigue esa misma senda de la deconstrucci&oacute;n de un matrimonio de clase media-alta, y por extensi&oacute;n del resto de la familia, aunque no alcanza la excelencia de su obra maestra. La novela est&aacute; protagonizada por una mujer de mediana edad llamada Laura Maldonada, de origen espa&ntilde;ol, que convoca junto con su marido Desmond a tres invitados muy especiales: Clara Hansen, la hija del primer matrimonio de Laura; Carlos Maldonada, su hermano, un tipo exc&eacute;ntrico y excesivo; y Peter Rice, un editor amigo de la familia.
    </p><p class="article-text">
        Los cinco se encuentran en una habitaci&oacute;n de hotel en Nueva York, donde la pareja se hospeda la v&iacute;spera de partir rumbo a &Aacute;frica, en uno de sus frecuentes viajes por placer. Toman unos c&oacute;cteles para amenizar la velada, mientras hacen tiempo para salir a cenar. Todo tranquilo en apariencia, salvo porque las copas suscitan cierta exaltaci&oacute;n en Laura, y lo que ten&iacute;a que ser una velada sencilla va subiendo de tono hasta volverse asfixiante, sobre todo para su hija, Clara. Y es que la vida de Laura no fue siempre el remanso de lujo y ociosidad de ahora: poco a poco, a trav&eacute;s de la mirada de Clara, descubrimos que la joven se crio con su abuela Alma y la relaci&oacute;n con su progenitora no ha sido f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre madre e hija, junto con el modo en el que cada mujer ha desarrollado su identidad, es el hilo principal de la novela, que va sacando a la luz un lado oscuro de la maternidad que amenaza con romper la fr&aacute;gil armon&iacute;a que sostiene los v&iacute;nculos entre los adultos. Laura, enajenada, muestra su lado menos amable; la novela adopta un tono histri&oacute;nico, una tensi&oacute;n pegajosa como la que va imbricando a los personajes. La mujer guarda un secreto, cuya revelaci&oacute;n, en el punto &aacute;lgido de la narraci&oacute;n, los pone frente a las cuerdas. Clara, en cambio, es una chica reservada, discreta; madre e hija no parecen tener nada en com&uacute;n, pero est&aacute;n unidas por ese <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/adios-jane-lazarre-escritora-rompio-tabus-maternidad_1_12431575.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nudo materno</a> que cuesta tanto deshacer.
    </p><p class="article-text">
        La novela alterna los pasajes de introspecci&oacute;n de cada personaje, que van dando pistas de la historia familiar, con fragmentos de di&aacute;logo muy vivo, en el que cada contertulio tiene su manera particular de expresarse, de revelar su car&aacute;cter a trav&eacute;s de lo que dice, de c&oacute;mo lo dice y, por supuesto, de lo que calla. Paula Fox domina esas escenas que se podr&iacute;an adaptar al teatro &ndash;un n&uacute;mero reducido de personajes reunidos en una estancia, sin m&aacute;s desencadenante de la acci&oacute;n que aquello de lo que hablan&ndash;, escenas de &ldquo;ruido&rdquo;, de lenguaje coloquial, de participantes metomentodo y un tono cada vez m&aacute;s irritado, de ambiente que se va cargando&ndash;; y, por eso mismo, resulta fundamental leer entre l&iacute;neas, prestar atenci&oacute;n a lo que se insin&uacute;a debajo del bullicio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e3b69bbd-6c36-47d0-9726-f9b8a3651405_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Como en <em>Personajes desesperados</em>, la autora disecciona las relaciones familiares con una hondura psicol&oacute;gica que permite entender el punto de vista de cada uno. Es dura, h&aacute;bil para captar las sutilezas, los roces, la aridez. Tiene un sentido del humor un tanto grotesco; no busca complacer al lector, no busca encari&ntilde;arnos con el elenco. Esto es el relato de una cena familiar infernal, v&iacute;vida hasta la extenuaci&oacute;n para los protagonistas, pero tambi&eacute;n para los lectores. Laura, el personaje m&aacute;s complejo, responde al perfil de una madre como pocas veces se ha retratado, inestable, impulsiva y cambiante, que hace da&ntilde;o sin poder evitarlo; hoy se podr&iacute;a asociar a un trastorno l&iacute;mite de personalidad.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos cap&iacute;tulos, cuando el secreto ya ha salido a la luz, la contenci&oacute;n estalla y los personajes ya no esconden sus heridas. M&aacute;s que una trama de causa y efecto, Paula Fox parece disfrutar de ir a&ntilde;adiendo capas que ponen de relieve la complejidad de cada uno de ellos, la imposibilidad de dividirlos en buenos y malos; as&iacute; de dif&iacute;cil es, en suma, la naturaleza humana, que en ocasiones manifiesta el dolor de manera cruel, despiadada, sin &aacute;nimo de enmienda. La novela, que tiene un trasfondo autobiogr&aacute;fico, traza un fino retrato de una familia disfuncional sin buscar la redenci&oacute;n, porque la vida no est&aacute; hecha de finales apote&oacute;sicos, sino m&aacute;s bien de &ldquo;murmullos descuidados que llenan la casa&rdquo;, y que en las manos adecuadas se convierten en literatura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/relato-cena-familiar-infernal-paula-fox-bordo-hijos-viuda_1_13628419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2026 21:07:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El relato de una cena familiar infernal que Paula Fox bordó en 'Los hijos de la viuda']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claudia Hampton, la insobornable reportera de guerra con la que Penelope Lively consiguió el Booker]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/claudia-hampton-insobornable-reportera-guerra-penelope-lively-consiguio-booker_1_13627030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b816fa4-d70b-41f5-95d2-332ca2c102fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154563.jpg" width="1392" height="783" alt="Claudia Hampton, la insobornable reportera de guerra con la que Penelope Lively consiguió el Booker"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Impedimenta recupera la novela con la que la prestigiosa escritora británica nacida en El Cairo fue galardonada en 1987</p><p class="subtitle">Síndrome de Estocolmo en un internado católico: ‘Helada en mayo’, la novela de Antonia White sobre un colegio de monjas</p></div><p class="article-text">
        Si por algo se ha caracterizado la editorial Impedimenta desde sus inicios, es por dar a conocer al lector espa&ntilde;ol a un nutrido grupo de escritoras brit&aacute;nicas nacidas en el siglo XX que permanec&iacute;an in&eacute;ditas en nuestra lengua o bien hab&iacute;an pasado desapercibidas. Algunas, como Stella Gibbons (<em>La granja de Robert Poste</em>) o Penelope Fitzgerald (<em>La librer&iacute;a</em>), se convirtieron en <em>long-sellers</em>, el tesoro m&aacute;s codiciado para un editor; otras, por su parte, quiz&aacute; no destacaron tanto, pero sumaron valor al cat&aacute;logo como Elizabeth Bowen, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vivir-gana-leccion-heroina-inconformista-iris-murdoch-irlanda-cincuenta_1_11460204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iris Murdoch</a>, Margaret Drabble o Penelope Mortimer.
    </p><p class="article-text">
        Penelope Lively (El Cairo, 1933) se incorpor&oacute; a la lista en 2019 con su <em>Vida en el jard&iacute;n</em> (2018), un libro a caballo entre las memorias y la meditaci&oacute;n filos&oacute;fica; y ahora llega la que se considera su obra maestra, <em>Moon Tiger</em> (1987), novela que le vali&oacute; el prestigioso premio Booker y que se presenta con una nueva traducci&oacute;n de Leonor Saro. Contrase&ntilde;a ya la hab&iacute;a editado hace unos a&ntilde;os, con traducci&oacute;n de Pepa Linares; en catal&aacute;n, L&rsquo;Altra hizo lo propio con una traducci&oacute;n de Josefina Caball. No es, por lo tanto, la primera vez que se edita en Espa&ntilde;a; pero quiz&aacute; sea, con suerte, el momento en el que, al fin, se lea.
    </p><p class="article-text">
        Claudia Hampton, una anciana escritora de divulgaci&oacute;n hist&oacute;rica, periodista y reportera de guerra, nos habla desde su lecho de muerte en el hospital. Consciente de que le queda poco tiempo, y con el arrojo del que ha hecho gala toda su vida, escribe unas memorias, que son a la vez un relato personal y una cr&oacute;nica de la historia reciente, antes y despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Pero Claudia no es una narradora cualquiera: la edad, la enfermedad, hacen mella en su facultad de recordar, por lo que va entrelazando escenas de forma en apariencia err&aacute;tica, sin seguir un orden cronol&oacute;gico que facilite la lectura.
    </p><p class="article-text">
        Y esa es su gracia: el uso magistral del punto de vista, una primera persona que navega entre el pasado y el presente siguiendo las sinuosidades de la memoria, de una memoria a&uacute;n m&aacute;s mermada que la de un adulto en pleno estado de salud. Porque, como ella dice, la vida no la recordamos, sino que la imaginamos; estamos hechos de lenguaje, nosotros mismos nos construimos, construimos nuestro relato vital, y por extensi&oacute;n el del pasado colectivo, a trav&eacute;s de las palabras, del hilo fr&aacute;gil del recuerdo. La memoria es tramposa, inventa, filtra, engrandece y omite, de manera consciente o inconsciente, y corresponde al lector la tarea de completar las omisiones, de leer entre l&iacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Moon Tiger</em> es, por encima de todo, una honda reflexi&oacute;n sobre el lenguaje, tanto por las cavilaciones de la propia protagonista &ndash;cuando se detiene, por ejemplo, a recordar c&oacute;mo su hija aprendi&oacute; a hablar&ndash; como por la forma discontinua de la novela, entre fragmentos que saltan del hospital, donde disfruta sacando de quicio a las enfermeras, al pasado, ese pasado en el que desempe&ntilde;&oacute; una profesi&oacute;n ligada a la exploraci&oacute;n del legado y al modo en el que este se comunica. No es una simp&aacute;tica comedia de costumbres, ese g&eacute;nero que dominan los ingleses, aunque tenga un humor socarr&oacute;n muy sabroso; sino una novela de estilo, una novela de voz.
    </p><h2 class="article-text">La historia de una mujer impenitente</h2><p class="article-text">
        Esa voz es la de una mujer de quien se podr&iacute;a decir, si no se hubiera convertido en un aborrecible lugar com&uacute;n, que vivi&oacute; adelantada a su tiempo, adelantada incluso a muchas mujeres m&aacute;s j&oacute;venes. Es, para empezar, una mujer culta, y todav&iacute;a no ha olvidado todo: en su discurso se asoma esa sofisticaci&oacute;n intelectual que tanto cultiv&oacute;, que contrasta con sus exabruptos de vieja. A lo largo de los a&ntilde;os, trabaj&oacute; para labrarse una carrera, para ser independiente. En su biograf&iacute;a hay vivencias at&iacute;picas para una mujer; con todo, no se libr&oacute; de los retos propios de su g&eacute;nero, como encontrar el equilibrio entre su rol en el hogar, como madre, como amante, y su reputaci&oacute;n profesional.
    </p><p class="article-text">
        Porque, por fr&iacute;a que pueda parecer a ratos, su vida personal fue tan apasionante como su trayectoria como historiadora y cronista b&eacute;lica. En su ni&ntilde;ez, rivalizaba con su hermano, Gordon, solo un a&ntilde;o mayor que ella; estaban unidos, unidos como esa telara&ntilde;a que se pega a la piel, a veces como un colch&oacute;n confortable, a veces como una capa de arena de la que es imposible limpiarse del todo. Y, a la vez, eran rivales, compet&iacute;an en el estudio; en ese mundo infantil al margen de otros ni&ntilde;os se incentivaron el uno al otro, vivieron el uno para el otro, hasta que la entrada en la universidad los separ&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La brillantez de Claudia la llev&oacute; a cubrir la guerra desde el desierto de Egipto, paisaje que la autora conoce bien porque vivi&oacute; all&iacute; hasta 1945, cuando, tras el divorcio de sus padres, fue enviada a un internado ingl&eacute;s. Lively, que se crio en buena medida con una institutriz, tuvo una infancia solitaria pero libre, en una casa con jard&iacute;n a las afueras de la ciudad, estudiando en casa. Hija de un gerente que trabajaba para un banco egipcio, sus padres mantuvieron una relaci&oacute;n distante, que no propiciaba el ambiente hogare&ntilde;o; de esa carencia, no obstante, la peque&ntilde;a aprendi&oacute; a desarrollar la imaginaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ese no es el &uacute;nico rasgo que la autora comparte con su protagonista: ambas se formaron en Historia, un aprendizaje que determina todo cuanto hacen despu&eacute;s, al dotarlas de una perspectiva que entiende la historia como un proceso en reconstrucci&oacute;n permanente, del que nosotros, nuestra sociedad, nuestro presente, somos el fruto; de ah&iacute; que la memoria, la memoria de lo grande y de lo min&uacute;sculo, sea inseparable de la vida. Volviendo a la protagonista, en Egipto Claudia tambi&eacute;n conoce al que ser&aacute; su gran amor; y el amor, en tiempos de guerra, adquiere una intensidad adicional.
    </p><h2 class="article-text">Los vaivenes del amor y la maternidad</h2><p class="article-text">
        Por mucho que se trate de una narraci&oacute;n en primera persona, el elenco de secundarios tiene entidad propia; la novela brilla por su fino an&aacute;lisis de personajes, siempre bajo la mirada c&aacute;ustica de Claudia. Est&aacute; Jasper, su marido, a quien se refiere con ese tono tan desafecto con el que se piensa en un ex: &ldquo;El sexo fue largo y memorable; la discusi&oacute;n, tambi&eacute;n&rdquo;. O Lisa, su hija, con la que, por supuesto, no tuvo una relaci&oacute;n f&aacute;cil. Claudia, tan exigente consigo misma, mujer que rompi&oacute; barreras, que sabe lo que es tener que esforzarse para labrarse un camino independiente, se frustra ante Lisa y su generaci&oacute;n, que le parece m&aacute;s conformista. Y no obstante, al mismo tiempo &ndash;porque la maternidad est&aacute; llena de contradicciones&ndash;, se siente aliviada porque no sea tan ambiciosa como ella: as&iacute; sufrir&aacute; menos, quiz&aacute;. La distancia, la frialdad entre ambas, es otro mal enquistado. 
    </p><p class="article-text">
        Menci&oacute;n aparte merece Sylvia, la cu&ntilde;ada de Claudia &ndash;es subrayable que introduzca la relaci&oacute;n entre cu&ntilde;adas, tan poco explorada en la ficci&oacute;n, a pesar de esa tensi&oacute;n inherente en la incorporaci&oacute;n de un desconocido a la din&aacute;mica familiar&ndash;, que ahora la visita en el hospital. Claudia la tacha de mujer anodina, aborrece que se resignara a ser un ama de casa por el trabajo de su marido. Sin embargo, en cierto modo, Sylvia es lo m&aacute;s parecido que tiene a una hermana: no se parecen, incluso son polos opuestos en trayectorias y caracteres, pero el rol que asume la cu&ntilde;ada (de acompa&ntilde;arla, de velar por ella), junto con los momentos compartidos, las unen aunque sea de manera involuntaria. 
    </p><p class="article-text">
        La mirada de la anciana que echa la vista atr&aacute;s cuando ya no tiene nada que perder tiene el descaro de quien ha decidido no callarse nada, no reprimirse; y con ello nos divierte, nos hace c&oacute;mplices, no porque busque la risa, sino porque tiene un humor corrosivo del que suelta verdades sin compasi&oacute;n. Esta perspectiva ofrece, adem&aacute;s, la evoluci&oacute;n de las relaciones a lo largo del tiempo; por ejemplo, expresa su extra&ntilde;eza al tratar con su hija cuando esta ya no es que sea adulta, es que se ha convertido en una mujer madura, y se hace raro, para una madre, conocer a su descendiente as&iacute;, de vuelta de todo a su vez.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s l&uacute;cida de lo que parece en un principio, la narradora teje su colecci&oacute;n de recuerdos con mordacidad y sin hipocres&iacute;a en una novela inteligente cuya voz narrativa es dif&iacute;cil de olvidar. Penelope Lively la escribi&oacute; mediada la cincuentena, cuando era una escritora m&aacute;s que reconocida tanto por su literatura infantil y juvenil como por sus t&iacute;tulos para el p&uacute;blico adulto. Parece mentira, con una carrera tan pr&oacute;diga, que las traducciones hayan escaseado tanto. Ojal&aacute; esta recuperaci&oacute;n de <em>Moon Tiger</em> sea, para muchos lectores, una puerta de entrada a un universo literario del que ya no quieran salir jam&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/claudia-hampton-insobornable-reportera-guerra-penelope-lively-consiguio-booker_1_13627030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Oct 2026 21:17:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claudia Hampton, la insobornable reportera de guerra con la que Penelope Lively consiguió el Booker]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Segunda Guerra Mundial,Periodismo,Reino Unido]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela negra inédita en España que utiliza el asesinato de un poeta para explicar el antisionismo dentro de Israel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-negra-inedita-espana-utiliza-asesinato-poeta-explicar-antisionismo-israel_1_13607150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5ad9d67-f86a-4529-89b5-13092695c8e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1235y399.jpg" width="1200" height="675" alt="La novela negra inédita en España que utiliza el asesinato de un poeta para explicar el antisionismo dentro de Israel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor judíoalemán Arnold Zweig publicó en 1932 'Una muerte en Jerusalén', un libro muy político de altos vuelos literarios con una trama policiaca que regresa a la Palestina bajo el Mandato Británico</p><p class="subtitle">'Me acuerdo', la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales</p></div><p class="article-text">
        Jerusal&eacute;n, 1929. En una tarde calurosa de verano, un hombre muere asesinado en plena calle. Tres disparos a quemarropa; la identidad del criminal, desconocida. La v&iacute;ctima, el intelectual jud&iacute;o Yitzh&aacute;k Josef de Vriendt, ya hab&iacute;a recibido amenazas, pero fue tozudo cuando su amigo Lolard B. Irmin, jefe de la inteligencia brit&aacute;nica en Palestina, lo inst&oacute; a marcharse de la ciudad una temporada. Ahora ser&aacute; Irmin el encargado de esclarecer el crimen. Esa es la premisa de <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em>, una novela del escritor alem&aacute;n Arnold Zweig (Glog&oacute;w, 1887 - Berl&iacute;n, 1968) de 1932 que Siruela acaba de publicar por primera vez en castellano, con traducci&oacute;n y pr&oacute;logo de Virginia Maza.
    </p><p class="article-text">
        El finado, un hombre de fuertes convicciones, se negaba a renunciar a su proyecto vital: este escritor, abogado y miembro m&aacute;s destacado de la comunidad jud&iacute;a ortodoxa era un antisionista declarado que hab&iacute;a manifestado su rechazo de las corrientes sionistas m&aacute;s nacionalistas y antiliberales, contrarias al Estado de Palestina y la convivencia pac&iacute;fica. Adem&aacute;s, De Vriendt ten&iacute;a un disc&iacute;pulo, un muchacho &aacute;rabe, con el que se sospechaba que manten&iacute;a una relaci&oacute;n il&iacute;cita. Su personaje se inspira en el poeta jud&iacute;o de origen holand&eacute;s <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jacob_Isra%C3%ABl_de_Haan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jacob Isra&euml;l de Haan</a>, cuyo asesinato en 1924 en circunstancias an&aacute;logas caus&oacute; una gran conmoci&oacute;n tanto en Palestina como en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Arnold Zweig, impresionado a su vez, decidi&oacute; tomar este suceso para vertebrar, con los mecanismos de la ficci&oacute;n, una novela que le permitir&iacute;a explorar las diferencias pol&iacute;ticas, religiosas e ideol&oacute;gicas de la sociedad de la &eacute;poca, donde se mezclaban &aacute;rabes, jud&iacute;os y los remanentes del colonialismo brit&aacute;nico (el mandato sobre Palestina termin&oacute; en 1948, lo que desencaden&oacute; la <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/nakba-anos-injusticias-palestina_132_5963578.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nakba</em></a><em>)</em>. Entre 1924 y 1929, el tiempo transcurrido entre el caso real y el de la ficci&oacute;n, las tensiones fueron <em>in crescendo</em>, hasta formar el caldo de cultivo de lo que todav&iacute;a hoy parece lejos de resolverse.
    </p><h2 class="article-text">Un crimen con muchos m&oacute;viles</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los &aacute;rabes temen a los jud&iacute;os, y los jud&iacute;os, a los &aacute;rabes, pero ni unos ni otros temen a los ingleses&rdquo;, dice uno de los personajes, un viejo jud&iacute;o enfermo, anta&ntilde;o l&iacute;der socialista de los trabajadores. En la investigaci&oacute;n del asesinato, los primeros sospechosos son los &aacute;rabes: la relaci&oacute;n del finado con el joven, un idilio amoroso que hoy ser&iacute;a calificado de pederastia, bien pudo despertar la ira de esta comunidad; adem&aacute;s, antes de los hechos se escuch&oacute; a un grupo de &aacute;rabes barruntar un posible atentado. Sin embargo, Irmin pronto se da cuenta de que pod&iacute;a haber alguien m&aacute;s que quisiera acabar con la vida de De Vriendt: el sionismo m&aacute;s extremo, para quien sus ideas eran una afrenta directa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c99286c6-4b67-4e19-a5d3-db7f1909de14_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En ese contexto &ndash;la desconfianza mutua entre israel&iacute;es y palestinos, la expansi&oacute;n de un sionismo radical, los intereses ocultos detr&aacute;s de esas tensiones y el papel providencial de Occidente en ello&ndash; se mueve el polic&iacute;a, un tipo perspicaz, cauto y buen conversador que sabe instigar a sus interlocutores a hablar. De conversaciones, de largas y profundas conversaciones con variopintos representantes de diferentes estratos de la sociedad, se nutre <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em>, que, a pesar de su planteamiento &ndash;del que cabe aclarar que el asesinato no se produce hasta cerca de la mitad del libro&ndash; dista mucho de ser una novela polic&iacute;aca al uso.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, su sofisticado revestimiento erudito la convierte en una novela pol&iacute;tica, de ideas, una radiograf&iacute;a de altos vuelos literarios con una hondura filos&oacute;fica digna de todo un Thomas Mann. Compleja, densa, exigente, pausada, con un estilo que ya no se estila, valga la redundancia, de p&aacute;rrafo largo, elegante y descriptivo, con extensos pasajes de introspecci&oacute;n y ritmo sosegado. La intriga pol&iacute;tica tan solo es el pretexto; la sustancia son los personajes y las relaciones entre ellos, el retrato de las m&uacute;ltiples capas de aquel ambiente, las preguntas inc&oacute;modas que ponen de relieve la necesidad de no conformarse con explicaciones simples.
    </p><p class="article-text">
        Y todav&iacute;a hay algo m&aacute;s: la dimensi&oacute;n humana. Porque <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em> es una novela, no un tratado, y en las novelas hay emociones, pulsiones incontrolables como la que atormenta a De Vriendt. Es consciente de que con su disc&iacute;pulo no solo est&aacute; jugando con fuego de cara a sus semejantes, sino que para &eacute;l mismo supone una contradicci&oacute;n de orden moral que lo confronta con sus principios religiosos. No es f&aacute;cil conjugar credo y vida, no es f&aacute;cil habitar el mundo con una coherencia absoluta con los propios valores. La escritura, los poemas que guarda con celo, ser&aacute; su &uacute;nico refugio para canalizar ese deseo perverso.
    </p><h2 class="article-text">Un humanista comprometido</h2><p class="article-text">
        A diferencia de su hom&oacute;nimo m&aacute;s conocido, Stefan Zweig, con el que no guarda ning&uacute;n parentesco, el autor de <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em> no cuenta hoy con una amplia difusi&oacute;n entre los lectores. Sin embargo, no le faltaron m&eacute;ritos para ello: cultiv&oacute; la novela y el ensayo, y fue, como su personaje, un defensor ferviente y pol&eacute;mico del pacifismo. Su existencia estuvo marcada por el nazismo: cuando llegaron al poder, prohibieron sus obras, lo que propici&oacute; su huida a Palestina, donde vivi&oacute; hasta que pudo regresar a la ya constituida Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica de Alemania. En 1958 recibi&oacute; el Premio Lenin de la Paz, y fue propuesto <a href="https://www.nobelprize.org/nomination/archive/show_people.php?id=11598" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta en ocho ocasiones</a> al Premio Nobel (seis al de Literatura y dos al de la Paz).
    </p><p class="article-text">
        En castellano, hasta la fecha solo se hab&iacute;a traducido su novela m&aacute;s popular, <em>La disputa por el sargento Grischa</em> (1927), escrita tras su experiencia como soldado en la Primera Guerra Mundial y cuya &uacute;ltima edici&oacute;n (RBA, 2014) se encuentra descatalogada. <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em>, por su parte, es otro de sus hitos, y se considera la primera novela sobre los or&iacute;genes del conflicto de Oriente Pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la oportunidad de recuperarla en la coyuntura actual, esta es, ante todo, una gran novela, una obra de altura literaria que tendr&iacute;a sentido e inter&eacute;s en cualquier &eacute;poca y circunstancia. De hecho, m&aacute;s bien invita a preguntarse c&oacute;mo es posible que hasta ahora no supi&eacute;ramos nada de este soberbio escritor e intelectual comprometido, un humanista convencido que tuvo que lidiar con la censura incluso en tiempos de paz &ndash;despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, un libro cr&iacute;tico con el sionismo resultaba demasiado molesto para publicarse sin m&aacute;s&ndash;, y que no afloj&oacute; nunca, ni en sus ideas, ni en su ambici&oacute;n narrativa. Un hombre, una obra, del que a&uacute;n hay mucho por descubrir y mucho por aprender.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-negra-inedita-espana-utiliza-asesinato-poeta-explicar-antisionismo-israel_1_13607150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 20:11:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La novela negra inédita en España que utiliza el asesinato de un poeta para explicar el antisionismo dentro de Israel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Conflicto Palestina-Israel,Palestina,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Me acuerdo', la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/acuerdo-obra-georges-perec-demuestra-480-recuerdos-elegidos-valen-montana-memorias-virtuales_1_13591336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/472b1632-e78f-496d-a9a5-10155799c3fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153464.jpg" width="1024" height="576" alt="&#039;Me acuerdo&#039;, la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Impedimenta recupera el icónico libro del escritor francés en una nueva edición y traducción a cargo de Eduardo Berti</p><p class="subtitle">Sally Rooney retira sus novelas de las librerías de Reino Unido por la persecución a su apoyo a Palestine Action
</p></div><p class="article-text">
        Hay pocos escritores, y creadores en general, que merezcan tanto el adjetivo &ldquo;original&rdquo; como &eacute;l: <a href="https://www.eldiario.es/ultima-llamada/bombillas-iniciativas-legislativas-populares-vivienda_132_3541367.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Georges Perec</a> (Par&iacute;s, 1936-Ivry-sur-Seine, 1982), autor de novelas, ensayos, teatro, poemas, guiones y art&iacute;culos, adem&aacute;s de miembro del grupo de experimentaci&oacute;n literaria <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/traduce-novela-intraducible-precisa-inclinacion-aventura-leerla-pasas-grande_1_12532049.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oulipo</a>. Fue un literato todoterreno, &uacute;nico y prol&iacute;fico. Se le suele denominar un autor &ldquo;de culto&rdquo;, pero lo cierto es que su obra se ha le&iacute;do en amplitud y hasta ha creado escuela. Al menos, con algunos de sus t&iacute;tulos. Entre ellos, <em>Lugares</em>, por el que su traductor Pablo Mart&iacute;n S&aacute;nchez acaba de ser galardonado con el Premio Nacional a la Mejor Traducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la f&eacute;rtil trayectoria de Perec, el a&ntilde;o 1978 supuso un hito al ver la luz dos de sus libros m&aacute;s emblem&aacute;ticos: por un lado, la monumental <em>La vida instrucciones de uso</em> (Premio M&eacute;dicis), considerada por muchos su obra maestra, una indagaci&oacute;n en la memoria con una estructura organizada en torno a un edificio parisino y las historias de sus inquilinos a lo largo de m&aacute;s de un siglo; por el otro, la breve <em>Me acuerdo</em>, un texto de apariencia simple que muchos han imitado, aunque no siempre con la misma gracia.
    </p><p class="article-text">
        Ese <em>Me acuerdo</em> ha vuelto este a&ntilde;o a las librer&iacute;as de la mano de Impedimenta, con una nueva edici&oacute;n y traducci&oacute;n de Eduardo Berti, autor de la casa y 'oulipiano' como Perec. Su contenido es de sobra conocido: una enumeraci&oacute;n de recuerdos, de lo m&aacute;s trivial a lo profundo, expuestos en frases sencillas y sin voluntad de conformar un relato con ellos. Recuerda a personas, noticias, modas, lugares, obras, medios de transporte y an&eacute;cdotas variopintas. Todo parte de lo &iacute;ntimo, de las vivencias de su infancia y juventud, pero, como sin querer, conforma la radiograf&iacute;a de una generaci&oacute;n, de un mundo perdido.
    </p><p class="article-text">
        El texto tiene m&aacute;s elaboraci&oacute;n detr&aacute;s de lo que su presentaci&oacute;n puede dar a entender: el autor le dedic&oacute; varios a&ntilde;os, durante los que trabajaba como bibliotecario y, por lo tanto, ten&iacute;a acceso a documentos que fueron su particular magdalena de Proust y despertaron esa sucesi&oacute;n de recuerdos. Los fue apuntando al tiempo que avanzaba en su ya citada obra magna, que por aquel entonces le ocupaba la mayor parte del tiempo.
    </p><h2 class="article-text">La memoria y c&oacute;mo fijamos (o no) los recuerdos</h2><p class="article-text">
        Le&iacute;da hoy, <em>Me acuerdo</em> aporta algo m&aacute;s que el conocimiento de una &eacute;poca y un lugar determinados, o que el descubrimiento de un m&eacute;todo narrativo singular. En general, provoca una reflexi&oacute;n en torno a la memoria y el modo en el que fijamos (o no) los recuerdos, en un momento en el que todo parece almacenarse (que no es sin&oacute;nimo de <em>recordar</em>) en una nube. La nube es el espacio de Internet donde se guardan archivos y datos, pero tambi&eacute;n ese agregado de part&iacute;culas que impide ver con claridad, que nos &ldquo;emborrona&rdquo; la vista; y ahora no nos faltan est&iacute;mulos que act&uacute;an como niebla t&oacute;xica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/71b85a8e-cec6-4434-bd79-add285a9a3fb_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, no basta con comparar el presente hiperconectado del siglo XXI con la sociedad anal&oacute;gica en la que vivi&oacute; Perec para entender las claves de su proyecto. De entrada, hay que tener en cuenta que toda su obra, desde sus comienzos, est&aacute; marcada por la memoria de la <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/libro-silencio-muerte-rescata-historia-aprendiz-empresario-nazi-hernani_1_13542869.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Segunda Guerra Mundial</a>: sus padres, polacos jud&iacute;os emigrados a Francia en los a&ntilde;os veinte, murieron durante la contienda. Perec creci&oacute; con sus t&iacute;os, y no olvid&oacute;, aunque tampoco se dej&oacute; llevar por la desesperanza.
    </p><p class="article-text">
        Ya se ha dicho: en sus recuerdos cabe lo grave, pero tambi&eacute;n lo ligero, lo anecd&oacute;tico. Porque la vida es as&iacute;, en la vida hay de todo. Lo recopilado, adem&aacute;s, ha pasado por un filtro: frente a la acumulaci&oacute;n a la que se tiende hoy, Perec selecciona 480 recuerdos, que pueden parecer muchos al ver la cifra, pero, comparados con el <em>scroll</em> infinito y la cadena de enlaces de la red, constituyen una cantidad cerrada e incluso manejable.
    </p><p class="article-text">
        El eclecticismo de su selecci&oacute;n funciona como un juego: el prop&oacute;sito no es narrar una autobiograf&iacute;a a la antigua usanza, centr&aacute;ndose en los hechos relevantes, sino plantear algo distinto, una travesura con cierto fondo (no en vano algunos elementos son eso mismo, juegos: &ldquo;444, Me acuerdo del yoy&oacute;&rdquo;). El tipo de detalles que a menudo se pasa por alto en las memorias tradicionales, por tacharse de trivial o superfluo. No obstante, estas curiosidades desencadenan a su vez el reconocimiento de los lectores, c&oacute;mplices del autor en su aventura por los meandros del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Un pasado que se reconstruye sin nostalgia, porque, como analiza Eduardo Berti en el pr&oacute;logo, &ldquo;lo que Perec propone con <em>Me acuerdo</em> es arrancarnos del intimismo narcisista y del goce aut&aacute;rquico. <em>Me acuerdo</em> no dice que &lsquo;antes era mejor&rsquo;, dice que antes era antes, y la lista restablece el orden en el desorden&rdquo;. A Perec, como a los de su generaci&oacute;n, no se le hubiera ocurrido idealizar el pasado, por mucho que fuera el universo de su ni&ntilde;ez. Y, tambi&eacute;n como los de su generaci&oacute;n, estaba curtido en el compromiso con la memoria hist&oacute;rica, con las v&iacute;ctimas; es decir, con el otro, con los derrotados de la guerra, con los expulsados de la sociedad, con los seres marginales como &eacute;l mismo fue alguna vez.
    </p><h2 class="article-text">El precio de tenerlo todo al alcance</h2><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; nos dice todo esto hoy? Tenemos tan al alcance la herramienta de &ldquo;guardar&rdquo; que almacenamos fotograf&iacute;as, art&iacute;culos, canciones y notas varias por doquier. La lista &mdash;o <em>las</em> listas&mdash; de tareas, compras, deseos, prop&oacute;sitos se vuelven interminables. No es culpa del individuo: el ritmo de productividad del tardocapitalismo, tanto en bienes materiales como en contenidos digitales, hace imposible su asimilaci&oacute;n. La experiencia se vuelve superficial, fragmentada y dispersa; saltamos de una p&aacute;gina a otra, leemos los titulares, escuchamos un audio acelerado, a&ntilde;adimos libros por leer, opinamos sin saber.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b6ca816a-8f70-4762-b9df-87418009b3db_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Esa sensaci&oacute;n de tenerlo todo al alcance se vuelve en nuestra contra; en la pr&aacute;ctica, es tan apabullante que obnubila, paraliza. No, no nos convertiremos en el superh&eacute;roe que es capaz de abarcarlo todo, en el artista que crea la obra <em>total</em>. En esa renuncia, leer <em>Me acuerdo</em> puede ser una v&aacute;lvula de esperanza. Porque recuerda el poder de lo acotado: mejor apuntar 480 (o diez, o mil) que mirar de reojo el infinito de la nube. Tambi&eacute;n recuerda el atractivo de la heterogeneidad: no todo tiene que ser lo m&aacute;s elevado; no todos los libros tienen que ser <em>La vida instrucciones de uso</em>.
    </p><p class="article-text">
        Y, claro, es asimismo una invitaci&oacute;n a la risa, a tomarse menos en serio a uno mismo; listar recuerdos no tiene por qu&eacute; ser un ejercicio de nostalgia funesta, esa nostalgia que hoy trata de despertar fantasmas peligrosos. Tampoco es un mero diario personal, una mirada al ombligo: los nombres, las pel&iacute;culas y todo lo dem&aacute;s que se recopila se eleva a conciencia de la vivencia particular para enfatizar los v&iacute;nculos que nos unen, que dan sost&eacute;n a cada sociedad, cada cultura, cada &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando cada vez hay m&aacute;s gente que recupera costumbres anal&oacute;gicas, como escribir cartas, llevar un diario personal o utilizar un tel&eacute;fono sin conexi&oacute;n a Internet, este libro de Perec puede tomarse como inspiraci&oacute;n: no fue su obra cumbre, pero ha permanecido, ha inspirado, sigue siendo simp&aacute;tica. Y todo comenz&oacute; como unas frases que el autor iba apuntando en ratos sueltos. Hay algo claro: mejor tomar notas &mdash;escuchar <em>una</em> canci&oacute;n, ver <em>una</em> pel&iacute;cula, leer <em>un</em> libro, responder <em>un</em> correo&mdash; y asumir las limitaciones humanas que dejar el abismo para un ma&ntilde;ana en el que no, no seremos mejores. En cambio, en ese ma&ntilde;ana agradeceremos haber dejado algo hecho, fijado en algo m&aacute;s s&oacute;lido que una nube; aunque solo sean unas frases escritas de nuestro pu&ntilde;o y letra, en un cuaderno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/acuerdo-obra-georges-perec-demuestra-480-recuerdos-elegidos-valen-montana-memorias-virtuales_1_13591336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Oct 2026 19:47:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Me acuerdo', la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Escritores,Segunda Guerra Mundial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Han Kang, una premio Nobel que reflexiona sobre su escritura y la forma de cultivar su jardín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-premio-nobel-reflexiona-escritura-forma-cultivar-jardin_1_13592377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc38a761-3dff-4ff8-abdc-e5fc799affdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153477.jpg" width="7561" height="4253" alt="Han Kang, una premio Nobel que reflexiona sobre su escritura y la forma de cultivar su jardín"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora surcoreana publica ‘La luz y el hilo’, un compendio de textos de no ficción en los que aborda las preguntas que alimentan su literatura y un diario de jardinería en el que cultivar la tierra se convierte en otra forma de explorar la vida</p><p class="subtitle">Han Kang utiliza la violencia de la tinta y la sangre contra el trauma</p></div><p class="article-text">
        Cuando en 2024 recibi&oacute; el Premio Nobel de Literatura, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leer-han-kang-mane-sangre-nieve-ultima-premio-nobel-llega-librerias_1_11924364.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Han Kang</a> (Guangju, 1970) se convirti&oacute; en una de las galardonadas m&aacute;s enigm&aacute;ticas del panorama literario. No solo porque por aquel entonces apenas se hab&iacute;an traducido unos pocos libros suyos; tampoco por la distancia sociocultural entre su pa&iacute;s, Corea del Sur, y Occidente. Se trataba de una barrera mucho m&aacute;s &iacute;ntima: Han Kang no es una autora que se prodigue en entrevistas ni apariciones p&uacute;blicas, ni suele hablar de s&iacute; misma (al menos de forma abierta) en su obra.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay que tener en cuenta que el reconocimiento internacional le lleg&oacute;, m&aacute;s que tarde, a destiempo: hab&iacute;a publicado <em>La vegetariana</em>, su gran &eacute;xito, en 2007, pero no fue hasta casi diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 2016, cuando la traducci&oacute;n al ingl&eacute;s obtuvo el Premio Booker Internacional, que propici&oacute; numerosas traducciones alrededor del globo. Ella ya se encontraba en otro punto de su carrera y de su vida cuando el p&uacute;blico &mdash;el extranjero, pero tambi&eacute;n el coreano, porque durante un tiempo no cont&oacute; con el benepl&aacute;cito de sus compatriotas&mdash; descubri&oacute; con fascinaci&oacute;n aquella demostraci&oacute;n de genio de su juventud.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, lo cierto es que la imagen de Han Kang se limitaba a esa maravilla de la narraci&oacute;n experimental estremecedora que es <em>La vegetariana</em>, y a aproximaciones a las consecuencias de los traumas pol&iacute;ticos en t&iacute;tulos como <em>Actos humanos</em> (2014). Una narrativa, por lo tanto, marcada por la violencia humana en sus m&uacute;ltiples encarnaciones, con la excepci&oacute;n, quiz&aacute;, de <em>Blanco</em> (2016), un texto breve y po&eacute;tico, m&aacute;s personal, en el que enlaza peque&ntilde;as meditaciones a partir de la muerte de su hermana mayor, a los dos meses, una p&eacute;rdida que marc&oacute; a su familia y por ende a ella; este libro es, en cierto modo, la demostraci&oacute;n de que su prosa tambi&eacute;n puede ser luminosa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c0114c1b-e231-4556-9a29-7c56d1dcce31_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Lo bueno del siempre controvertido Premio Nobel es que, al menos, genera un aluvi&oacute;n de traducciones, y Han Kang no est&aacute; siendo una excepci&oacute;n. Tras recuperar las novelas <em>Imposible decir adi&oacute;s</em> (2021) y <em>Tinta y sangre</em> (2010), el libro de poemas <em>Guard&eacute; el anochecer en un caj&oacute;n</em> (2013) y el cuento infantil <em>Hada del trueno, hada del rel&aacute;mpago</em> (2007), llega a las librer&iacute;as <em>La luz y el hilo</em> (2025), un compendio de textos de no ficci&oacute;n entre los que se cuentan sus primeros escritos tras recibir el galard&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las primeras p&aacute;ginas encontramos cavilaciones de Han Kang en torno a su escritura, algo parecido a lo que hace Annie Ernaux en sus diarios, solo que sin recrearse tanto en sus vivencias personales. Recuerda la g&eacute;nesis de algunas de sus obras m&aacute;s importantes, de <em>La vegetariana</em> a <em>Imposible decir adi&oacute;s</em>, y c&oacute;mo algunas preguntas clave espolearon su proceso creativo: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; el mundo es tan violento y doloroso? &iquest;Y c&oacute;mo es posible que aun as&iacute; sea tan bello?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El amor y la violencia, pilares fundamentales</h2><p class="article-text">
        El amor y la violencia son dos pilares de su universo narrativo, aunque eso es algo de lo que ella misma ha ido tomando conciencia con el tiempo. No es una autora que lo tenga todo claro antes de sentarse a escribir, sino que, m&aacute;s bien, se toma cada nuevo proyecto como una b&uacute;squeda, una b&uacute;squeda que a su vez la salva a s&iacute; misma de la angustia de la existencia terrenal: &ldquo;Lo que me impuls&oacute; a la vida fue simplemente el acto de escribir&rdquo;. Y es que escribir, ahondar en una investigaci&oacute;n, es una forma de mantenerse en pie.
    </p><p class="article-text">
        Como punto de partida de estos apuntes, Han Kang vuelve sobre dos preguntas que encontr&oacute; en un diario infantil; unas frases en apariencia inocentes que, sin embargo, se han revelado casi prof&eacute;ticas de su concepci&oacute;n del hecho literario, de su acercamiento a la vida y por extensi&oacute;n a la literatura: &ldquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el amor? Dentro de mi pecho palpitante&rdquo; y &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es el amor? El hilo dorado que une nuestros corazones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta obsesi&oacute;n por el sentido del amor puede chocar en una autora que escribe de manera tan cruda sobre la violencia social y pol&iacute;tica, la guerra, el trauma. Ella misma medita al respecto, para concluir que el dolor y el amor no dejan de ser dos caras de una moneda, que al escribir sobre las ruinas y las heridas incurables evoca al mismo tiempo un latido interior &mdash;una esperanza&mdash; que lucha por abrirse camino, por resistir a pesar de todo.
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                La escritora Han Kang firma libros durante la diada de Sant Jordi                            </span>
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        Sus fuentes de inspiraci&oacute;n van desde los sue&ntilde;os a los hallazgos hist&oacute;ricos que la han obsesionado durante d&eacute;cadas, sin olvidar la importancia de los paseos por esa naturaleza en ocasiones &aacute;rida que tanto se respira en obras como <em>Imposible decir adi&oacute;s</em>. El libro recoge asimismo algunos poemas, una forma de canalizaci&oacute;n m&aacute;s breve e inmediata de sus desasosiegos. Termina sus reflexiones con una mirada a su pr&oacute;xima novela: &ldquo;&iquest;No deber&iacute;a escribir sobre las cosas que hablan de la vida mientras tenga vida?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cultivar un jard&iacute;n, cultivar las palabras</h2><p class="article-text">
        Cerca de la mitad de <em>La luz y el hilo</em> recoge las p&aacute;ginas de un diario de jardiner&iacute;a escrito entre 2021 y 2023, en el que la autora narra la evoluci&oacute;n del modesto jard&iacute;n que empez&oacute; a cultivar en su &uacute;ltimo hogar. De los consejos de un jardinero experto sobre los cultivos m&aacute;s adecuados o el truco de utilizar un espejo para aprovechar mejor la luz del sol a los min&uacute;sculos descubrimientos cotidianos estaci&oacute;n tras estaci&oacute;n, la maravilla de observar c&oacute;mo la naturaleza tiene sus ciclos y, a la vez, es asombrosa, deslumbrante.
    </p><p class="article-text">
        Son muchos los escritores que a lo largo de la historia han desarrollado esta afici&oacute;n. De Emily Dickinson a Antonio Mu&ntilde;oz Molina, hay algo en el trabajo con las manos en la tierra que conecta al autor con la materia viva y robustece una actividad tan intelectual como la escritura. El trabajo de mantener un huerto o un jard&iacute;n tiene paralelismos con la escritura: ambos son oficios que requieren paciencia, pero constancia; ambos necesitan partir de una mirada asombrada, para advertir los cambios en las plantas y para contar el mundo desde una perspectiva reveladora, &uacute;nica; y ambos son h&aacute;bitos humildes, gestos no destinados a la productividad, que no dependen de tecnolog&iacute;as complejas y que a lo largo de los siglos no han cambiado m&aacute;s que en lo superficial.
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                Han Kang posa en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB)                            </span>
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        Y, para autores como Han Kang, el jard&iacute;n, el hecho de aprender a estar en armon&iacute;a con la naturaleza, constituye una inspiraci&oacute;n po&eacute;tica: &ldquo;Pero incluso en esta casa introvertida, hay un lado abierto al exterior: el cielo del patio. Me qued&eacute; mirando durante un largo rato la nieve que ca&iacute;a de all&iacute; arriba&rdquo;. El jard&iacute;n como espacio de sosiego, de conexi&oacute;n con lo vivo, de expansi&oacute;n de s&iacute; misma; ni m&aacute;s ni menos que lo mismo que la literatura.
    </p><p class="article-text">
        <em>La luz y el hilo</em>, que est&aacute; traducido por Sunme Yoon, su traductora habitual, forma parte del nuevo proyecto de Penguin Random House: L&aacute;urea, una colecci&oacute;n de textos breves, tanto in&eacute;ditos como ya publicados, firmados por escritores &ldquo;laureados&rdquo; con el Nobel. La intenci&oacute;n es que sirva tanto como primera toma de contacto con estos autores como, para quien ya los haya le&iacute;do, una v&iacute;a para profundizar en ellos o redescubrirlos desde otra perspectiva. Los primeros siete t&iacute;tulos incluyen adem&aacute;s a Albert Camus, Doris Lessing, Jos&eacute; Saramago, Mario Vargas Llosa, J.M. Coetzee y Svetlana Alexi&eacute;vich.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de la atenci&oacute;n sin duda influye en esta proliferaci&oacute;n de l&iacute;neas de publicaciones breves que se est&aacute; viviendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, como los Nuevos Cuadernos Anagrama o las colecciones en peque&ntilde;o formato de editoriales como Libros del Asteroide, N&oacute;rdica o Tr&aacute;nsito. M&aacute;s all&aacute; de la oportunidad de negocio, ojal&aacute; iniciativas como L&aacute;urea vayan m&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota y despierten de verdad la curiosidad por continuar leyendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-premio-nobel-reflexiona-escritura-forma-cultivar-jardin_1_13592377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:11:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Han Kang, una premio Nobel que reflexiona sobre su escritura y la forma de cultivar su jardín]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Premios Nobel,Nobel de Literatura,Corea del Sur,Plantas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hombre que amó a la gran escritora Iris Murdoch y a la anciana sin memoria en la que se convirtió]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hombre-amo-gran-escritora-anciana-memoria-convirtio_1_13582024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/551c3bac-285e-4ebb-8f25-79c6cfdf3989_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1603y1124.jpg" width="1200" height="675" alt="El hombre que amó a la gran escritora Iris Murdoch y a la anciana sin memoria en la que se convirtió"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">John Bayley, el marido de la autora irlandesa, le dedicó ‘Elegía para Iris’, una visión de su esposa más allá de lo literario que se complementa bien con las reediciones de la autora de 'El mar, el mar'</p><p class="subtitle">Tatiana Tîbuleac: “Ser alcohólico no te va a hacer mejor escritor, periodista o pintor aunque se haya vendido lo contrario”</p></div><p class="article-text">
        Olvidar qui&eacute;nes somos es, quiz&aacute;, el trastorno asociado a la edad m&aacute;s temido por nuestra especie. Seg&uacute;n <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dementia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS)</a>, en 2021 hab&iacute;a 57 millones de personas en todo el mundo aquejadas de demencia; de estas, se calcula que entre un 60% y un 70% del total corresponde a la enfermedad de Alzheimer. Esta es, para muchos, la patolog&iacute;a m&aacute;s cruel, que en s&iacute; misma no es la m&aacute;s mort&iacute;fera, pero 'mata' aquello que ha constituido al individuo a lo largo de su vida, su identidad, su memoria, sus costumbres; adem&aacute;s de dinamitar la existencia de quienes est&aacute;n a su lado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el enfermo es alguien que se ha dedicado al trabajo intelectual o literario, perder la memoria puede parecer a&uacute;n m&aacute;s perverso. Tantas lecturas, tanto an&aacute;lisis cr&iacute;tico, para terminar olvidando hasta su nombre. Y, sin embargo, sucede, porque la enfermedad nos iguala a todos, pobres y ricos, guapos y feos, sabios y profanos. Eso es lo que le ocurri&oacute; a la gran escritora y fil&oacute;sofa angloirlandesa <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vivir-gana-leccion-heroina-inconformista-iris-murdoch-irlanda-cincuenta_1_11460204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iris Murdoch</a> (Dubl&iacute;n, 1919 - Oxford, 1999), educada en Cambridge y Oxford, y autora de novelas tan importantes como <em>El mar, el mar </em>(Premio Booker 1978), <em>La campana</em> (1958) o <em>El pr&iacute;ncipe negro</em> (1973).
    </p><p class="article-text">
        Quien estaba a su lado era John Bayley (Lahore, 1925 - Lanzarote, 2015), escritor, cr&iacute;tico literario y profesor de Filolog&iacute;a inglesa en Oxford, o, para lo que nos ata&ntilde;e, el marido de Iris Murdoch desde 1956 hasta su muerte. &Eacute;l se ocup&oacute; de cuidarla cuando, a mediados de los a&ntilde;os noventa, comenz&oacute; a padecer los primeros s&iacute;ntomas del alzh&eacute;imer. Tras su fallecimiento, public&oacute; <em>Eleg&iacute;a para Iris</em> (1999; Elba, 2025, trad. Fernando Borrajo), un <em>memoir</em> en el que relata toda su historia juntos. A este libro le siguieron dos m&aacute;s, <em>Iris y sus amigos</em> (1999), que Alianza public&oacute; en castellano, y <em>Widower&rsquo;s House</em> (2001).
    </p><h2 class="article-text">La chica de la bicicleta</h2><p class="article-text">
        En sus a&ntilde;os de posgrado, Bayley le ech&oacute; el ojo a una desconocida a la que vio pasar en una bicicleta. Cuando menos lo esperaba, se la volvi&oacute; a encontrar, esta vez cara a cara y sin ruedas de por medio: una profesora los present&oacute; en Oxford. Por aquel entonces, ella ten&iacute;a 34 a&ntilde;os y ya ejerc&iacute;a como docente en el Departamento de Filosof&iacute;a, mientras que &eacute;l, seis a&ntilde;os menor, todav&iacute;a era un &ldquo;joven prometedor&rdquo; del Departamento de Filolog&iacute;a. Inseguro, estaba convencido de que ella nunca se fijar&iacute;a en &eacute;l, pero las circunstancias se encargaron de cruzarlos de nuevo. T&iacute;midos ambos para los asuntos del coraz&oacute;n, su cortejo careci&oacute; del romanticismo al uso, pero la complicidad se fue reforzando.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/fcb8e3b0-fa90-4d80-9c55-229fafbfd922_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Iris no era una mujer guapa ni atractiva, a juicio de Bayley, por eso lo desconcertaba en cierta medida la atracci&oacute;n que despertaba en &eacute;l, al tiempo que le gustaba esa naturaleza despreocupada de ella, el hecho de no pretender gustar de la forma m&aacute;s rudimentaria. Era una intelectual concentrada en su investigaci&oacute;n, sin tiempo ni inter&eacute;s para frusler&iacute;as. El autor constata que, en aquella &eacute;poca, las chicas, al menos las universitarias, no ten&iacute;an la obsesi&oacute;n por la imagen que las consumir&iacute;a a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Eso s&iacute;, falta de <em>sex appeal</em> no implicaba escasez de pretendientes: a lo largo de su vida, Bayley fue testigo de c&oacute;mo hombres y mujeres rondaban a su esposa.
    </p><p class="article-text">
        Los dos eran doctos en sus disciplinas, pero lo que reforz&oacute; su uni&oacute;n no fueron los debates eruditos, sino el hecho de poder mostrar con el otro lo que Bayley denomina el &ldquo;esp&iacute;ritu infantil&rdquo;, esto es, espontaneidad, sencillez, la Iris &iacute;ntima, risue&ntilde;a e imperfecta, sin la coraza de la profesora (auto)exigente que impon&iacute;a al resto de &aacute;reas de su rutina. Darse un chapuz&oacute;n en el r&iacute;o, el lago o cualquier paraje natural acu&aacute;tico era uno de los placeres que compartieron desde su noviazgo; en los &uacute;ltimos tiempos, ya enferma, &eacute;l ten&iacute;a que vigilarla porque la actividad se convirti&oacute; en un riesgo vital para ella.
    </p><h2 class="article-text">De la ilusi&oacute;n a la realidad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La soledad que he disfrutado en el matrimonio, y creo que Iris tambi&eacute;n, es un poco como dar un paseo solo sabiendo que ma&ntilde;ana, o pronto, lo dar&aacute;s en compa&ntilde;&iacute;a del otro&rdquo;, reflexiona el autor a prop&oacute;sito de lo que denomina &ldquo;afinidad en la distancia&rdquo;, algo as&iacute; como lo que acontece despu&eacute;s del fulgor del enamoramiento, cuando se conoce al otro de verdad, con lo que gusta y lo que incomoda, lo que une y lo que aleja, sin molestarse en disimular las diferencias. A &eacute;l le costaba entender la transformaci&oacute;n que se produc&iacute;a en Iris en presencia de terceros, pero consiguieron superar las eventuales crisis.
    </p><p class="article-text">
        Bayley no evita los temas controvertidos, que aborda sin rabia ni resentimiento: &ldquo;Sab&iacute;a entonces que Iris ten&iacute;a varios amantes con los que aparentemente jugaba al mismo tiempo. Tambi&eacute;n intu&iacute; [&hellip;] que habitualmente ella conced&iacute;a sus favores por admiraci&oacute;n o respeto: en virtud, por as&iacute; decir, m&aacute;s de los atributos divinos que de los meramente f&iacute;sicos o sexuales de los hombres que la solicitaban. A los hombres que eran como dioses para ella tambi&eacute;n los consideraba er&oacute;ticos, pero el sexo le parec&iacute;a un elemento marginal, no un fin en s&iacute; mismo&rdquo;. Esta concepci&oacute;n del amor va en sinton&iacute;a con la que manifiesta la autora tanto en su narrativa como en sus ensayos filos&oacute;ficos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5bb76908-fe02-4dcc-a027-b59cbd7a9117_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de su obra, el hecho de que ambos compartieran inquietudes afianz&oacute; su uni&oacute;n. Al poco de conocerse, ella le pregunt&oacute; si se hab&iacute;a planteado escribir una novela. &Eacute;l estaba decidido a hacerlo, pero le faltaba empe&ntilde;o para consagrarse a ello de verdad. Pens&oacute; que ella menospreciar&iacute;a algo tan balad&iacute; como la ficci&oacute;n, pero result&oacute; que Iris ya hab&iacute;a escrito su primera novela y estaba a punto de publicarla (<em>Bajo la red</em>, 1954); esa profesora de Filosof&iacute;a tan imponente se convirti&oacute; de pronto a sus ojos en una joven de mirada traviesa que quer&iacute;a, antes que nada, narrar historias, contar su visi&oacute;n del mundo a trav&eacute;s del relato. Y lo hizo, se volc&oacute; en ello, sin abandonar del todo la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ella sol&iacute;a guardarse para s&iacute; los proyectos en curso; su marido no los le&iacute;a ni preguntaba por ellos hasta que estaban terminados. Hubo algunas excepciones, sin embargo, como <em>La campana</em> (1958): le dej&oacute; leer el primer cap&iacute;tulo, que a &eacute;l le gener&oacute; mucha curiosidad, antes de continuar con el manuscrito. En diferentes ocasiones, y aunque Murdoch no escrib&iacute;a libros basados en hechos reales, Bayley detect&oacute; en sus novelas escenas de las que hab&iacute;an sido testigos, revestidas, eso s&iacute;, con el tamiz de la ficci&oacute;n. En cuanto a &eacute;l, adem&aacute;s de novelas, sobresali&oacute; por sus ensayos sobre autores como Shakespeare, Tolst&oacute;i o Henry James. Ella lo alentaba a escribir; y a &eacute;l le maravillaba c&oacute;mo ella creaba obras con tantas capas intelectivas al tiempo que eran historias accesibles y f&aacute;ciles de disfrutar para mucha gente.
    </p><h2 class="article-text">Amor, cuidados, memoria</h2><p class="article-text">
        Lleg&oacute; el d&iacute;a en el que aquella chica de pelo descuidado, flequillo corto, piernas robustas y calcetines, con aquel genio prodigioso ante el que se hab&iacute;an rendido las m&aacute;s soberbias distinciones, candidaturas al Premio Nobel incluidas, se vio reducida a esa soledad gris, impenetrable, de los enfermos de alzh&eacute;imer. Bayley da cuenta del proceso degenerativo entrelaz&aacute;ndolo con su vida juntos, tratando de vislumbrar aquello que a&uacute;n permanece en ella, esos peque&ntilde;os destellos (el humor, las tonadas infantiles). Y tambi&eacute;n comparte sus sensaciones como cuidador: frente a la esposa de otro paciente, que les se&ntilde;ala que est&aacute;n viviendo lo mismo, &eacute;l se resiste a aceptar que su mujer es una m&aacute;s. Aunque, en general, los pacientes comparten los mismos s&iacute;ntomas, se empe&ntilde;a en seguir individualiz&aacute;ndola, en lo que solo puede describirse como un acto de amor, de amor y de dignidad &uacute;ltima.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6cadbf8b-31a7-4ba0-8e2a-f385575acb35_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Eleg&iacute;a a Iris</em> &ndash;que inspir&oacute; la pel&iacute;cula biogr&aacute;fica <em>Iris</em> (2001), dirigida por Richard Eyre y con Judi Dench y Kate Winslet en el papel de la protagonista&ndash; es mucho m&aacute;s que una biograf&iacute;a o un libro sobre el duelo. John Bayley fue, ante todo, un escritor. Y, a&uacute;n antes que escritor, fue un hombre enamorado. Mantuvo su amor, como rezan los votos, en la salud y en la enfermedad. Conoci&oacute; a su mujer cuando era una profesora soltera sin dotes para la seducci&oacute;n; la conoci&oacute; como una gran escritora reconocida; la conoci&oacute; como la anciana fr&aacute;gil que olvid&oacute; &eacute;xitos, ideas, frases hasta dejar de ser ella misma. La conoci&oacute;, la acompa&ntilde;&oacute; y la cuid&oacute; siempre. Despu&eacute;s, escribi&oacute; estas p&aacute;ginas, que contienen algunas de las m&aacute;s hermosas p&aacute;ginas de amor que se han escrito. O, mejor dicho, que est&aacute;n escritas con amor, un amor que pocas veces se muestra as&iacute;, tan puro.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que se habla tanto de la masculinidad t&oacute;xica, viene bien recordar que, por suerte, la mayor&iacute;a de los hombres heterosexuales han amado, y aman, de otra forma. M&aacute;s sana, m&aacute;s atenta, m&aacute;s generosa. Es importante recordar que el amor no ha sido nunca una posesi&oacute;n ni una garant&iacute;a, y que se conserva con comprensi&oacute;n, bondad y capacidad de adaptaci&oacute;n. Es importante recordar que no se limita a la sexualidad; que m&aacute;s a menudo va de compa&ntilde;&iacute;a, escucha y cuidados. Es importante recordarlo, porque lo seguimos necesitando, necesitamos el amor de otros y necesitamos aprender a vivir con amor, aunque no sepamos expresarlo con palabras tan bellas como las de John Bayley.
    </p><h2 class="article-text">Iris Murdoch vuelve a las librer&iacute;as</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de que, en el pasado siglo, varios t&iacute;tulos de la autora se publicaran en Espa&ntilde;a desperdigados por varias editoriales &ndash;se&ntilde;al de que ninguna logr&oacute; venderla lo suficiente&ndash;, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han sido Lumen e Impedimenta las encargadas de redescubrir sus libros de ficci&oacute;n a las nuevas generaciones, a veces con la publicaci&oacute;n de libros nunca antes traducidos al castellano, como <em>El libro y la hermandad</em> (1987; Impedimenta, 2016, trad. Jon Bilbao), finalista del Booker, una novela de campus ambientada en Oxford que hoy bien podr&iacute;a seducir a los amantes de la <em>dark academia</em>, una tendencia en boga en las redes sociales literarias.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b6255317-624a-497f-9de9-5059929e5d49_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Este mismo a&ntilde;o, Lumen ha reeditado dos de sus grandes novelas: <em>Amigos y amantes</em> (1968) y <em>La negra noche</em> (1993), ambos con pr&oacute;logo de &Aacute;lvaro Pombo, que se suman a las ya disponibles en el cat&aacute;logo, con <em>El mar, el mar</em> (1978) a la cabeza. En catal&aacute;n, Edicions de 1984 ha publicado por primera vez en esta lengua otro de sus grandes libros, <em>La campana</em> (1958), del que precisamente John Bayley cuenta en estas memorias que fue una de las raras excepciones en las que Murdoch le dej&oacute; leer unas p&aacute;ginas mientras a&uacute;n lo estaba escribiendo. Ahora solo falta que ese entusiasmo se contagie a cuantos m&aacute;s lectores mejor. &iquest;Ha llegado, por fin, el momento de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vivir-gana-leccion-heroina-inconformista-iris-murdoch-irlanda-cincuenta_1_11460204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iris Murdoch</a>?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hombre-amo-gran-escritora-anciana-memoria-convirtio_1_13582024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 20:57:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Alzheimer,Biografías,Ensayos,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carrie sigue viva: una serie resucita el clásico de Stephen King, tan aterrador como hace medio siglo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/carrie-sigue-viva-serie-resucita-clasico-stephen-king-aterrador-medio-siglo_1_13574376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b71fa591-8d68-410e-a4e0-f61ea9413629_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x644y183.jpg" width="1200" height="675" alt="Carrie sigue viva: una serie resucita el clásico de Stephen King, tan aterrador como hace medio siglo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Amazon Prime Video estrena una miniserie de ocho capítulos basada en la novela de 1974 que ya fue llevada a la pantalla en diversas ocasiones </p><p class="subtitle">Carlota Pereda ('Cerdita') inaugura Sitges con ‘Found Alive’: “Las víctimas no son solo víctimas, no se definen solo por eso”
</p></div><p class="article-text">
        Hace cincuenta a&ntilde;os, se estren&oacute; la primera adaptaci&oacute;n audiovisual de <em>Carrie</em> (1974), la novela de <a href="https://www.eldiario.es/spin/empezar-leer-libros-stephen-king-volverse-loco-mejor-evitar-empezar-joya-terror-pm_1_12686113.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stephen King</a> (Portland, Maine, 1947) que desde su lanzamiento se convirti&oacute; en un referente de un renovado g&eacute;nero del terror. La pel&iacute;cula, bajo la direcci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/desgracia-brian-palma-hitchcock-carrie_1_1124937.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brian de Palma</a> y con Sissy Spacek y Piper Laurie como protagonistas, se convirti&oacute; enseguida en un cl&aacute;sico que no ha dejado de estar presente en los anales de los amantes del cine, y no, no hace falta ser un apasionado de lo terror&iacute;fico para entender por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de medio siglo despu&eacute;s, llega una nueva adaptaci&oacute;n del libro, esta vez en forma de <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/prime-video-muestra-primeras-imagenes-carrie-serie-inspirada-clasico-stephen-king-vt_1_13500575.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">miniserie</a> de ocho cap&iacute;tulos, capitaneada por Mike Flanagan, que en 2018 ya se encarg&oacute; de llevar a la peque&ntilde;a pantalla <em>La maldici&oacute;n de Hill House</em> (1959), de Shirley Jackson (una autora muy admirada por Stephen King, por cierto), y, en 2019, de dirigir el filme basado en <em>Doctor Sue&ntilde;o</em> (2013), del propio Stephen King, entre otros. La miniserie se podr&aacute; ver desde este mes de octubre en la plataforma Amazon Prime Video.
    </p><p class="article-text">
        La historia en torno a la publicaci&oacute;n de <em>Carrie</em> es tan legendaria como su contenido: el autor, que por aquel entonces a&uacute;n no se hab&iacute;a estrenado como novelista y malviv&iacute;a de su trabajo como profesor, colaboraba con publicaciones peri&oacute;dicas dirigidas al p&uacute;blico masculino. Las primeras p&aacute;ginas de lo que ser&iacute;a <em>Carrie</em> estaban destinadas ah&iacute;, pero no le convencieron y las tir&oacute; a la basura. Sin embargo, su esposa, Tabitha &ndash;&eacute;l siempre ha reconocido lo importante que ha sido ella a lo largo de su carrera&ndash;, las recogi&oacute;, las ley&oacute; y lo anim&oacute; a seguir. Esa intuici&oacute;n acab&oacute; significando su debut en el mercado editorial, con un &eacute;xito que se mantendr&iacute;a a lo largo de toda su carrera.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Tanto la novela como el filme captaron a la perfecci&oacute;n ese c&oacute;ctel emocional llamado adolescencia, pero hubo algo m&aacute;s que explica por qu&eacute; trasciende los par&aacute;metros de un producto cultural juvenil y despierta una fascinaci&oacute;n intergeneracional. Una atracci&oacute;n que, salta a la vista, se mantiene cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, como demuestran esta nueva versi&oacute;n f&iacute;lmica o el hecho de que el libro no ha dejado de leerse. Y no es para menos: hay unas cuantas razones para explicar por qu&eacute; <em>Carrie</em> sigue conectando con el p&uacute;blico.
    </p><h2 class="article-text">1. El acoso escolar</h2><p class="article-text">
        El acoso escolar, que podr&iacute;a extenderse a cualquier tipo de acoso, a cualquier edad, m&aacute;s todav&iacute;a en estos tiempos de crispaci&oacute;n permanente. Stephen King toma como punto de partida un problema com&uacute;n, aunque entonces no se verbalizara. La adolescente que no encaja sufre el rechazo del grupo, con violencia y marginaci&oacute;n. Es f&aacute;cil ponerse en su lugar, es f&aacute;cil evocar escenas similares en nuestro centro de estudios. Detectar las fisuras del d&iacute;a a d&iacute;a y convertirlas en literatura es un talento del buen escritor.
    </p><h2 class="article-text">2. El tab&uacute; femenino: la sangre menstrual</h2><p class="article-text">
        Stephen King no solo se atrevi&oacute; a poner la menstruaci&oacute;n en primera fila &ndash;un asunto que hoy sin tener mucha presencia en el cine y la literatura&ndash;, sino que la revisti&oacute; de los atributos del g&eacute;nero terror, lo que pod&iacute;a resultar tan provocador como clarividente: nada produce m&aacute;s pavor, a esa edad, que ese cuerpo cambiante que no podemos controlar, ese cuerpo que nos traiciona y puede provocar la burla de los dem&aacute;s. Y la sangre es sangre, viejo tropo del g&eacute;nero, m&aacute;s oscura si cabe por no brotar de una herida, sino por representar la transici&oacute;n de la ni&ntilde;a a la mujer adulta.
    </p><h2 class="article-text">3. La madre trastornada</h2><p class="article-text">
        El autor es experto en crear personajes extremos, obsesivos, y cuenta con una nutrida galer&iacute;a de protagonistas femeninas memorables, como Annie Wilkes (<em>Misery</em>, 1987) o Dolores Claiborne (<em>Dolores Claiborne</em>, 1993). En el caso de la madre de Carrie, se trata de una fan&aacute;tica religiosa que derriba el t&oacute;pico de la progenitora tierna y protectora: lejos de convertir el hogar en un espacio seguro para la joven, hace de este una pesadilla que aumenta a&uacute;n m&aacute;s, a ojos del resto, su condici&oacute;n de chica rara. La brutalidad de las escenas a&ntilde;ade tensi&oacute;n emocional, general un impacto que perdura.
    </p><h2 class="article-text">4. La tentaci&oacute;n de la venganza</h2><p class="article-text">
        Stephen King proporciona a su antihero&iacute;na particular un don (o una maldici&oacute;n) para hacer realidad la fantas&iacute;a secreta de cualquier adolescente oprimido: vengarse de sus maltratadores. Es un deseo pol&iacute;ticamente incorrecto, que saca a la luz la rabia acumulada por la chica, con la paradoja de que la v&iacute;ctima se convierte en monstruo, esto es, el odio genera odio, la violencia genera violencia. Pero &eacute;l no lo cuenta desde la moralidad, sino con mucha empat&iacute;a y una atm&oacute;sfera desasosegante.
    </p><h2 class="article-text">5. El toque paranormal</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/93931c74-7705-462c-bfd6-9d837ffb849d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Introducir un elemento que se sale de la realidad pura y dura, pero que tampoco llega a ser tan inconcebible como un mago volando en una escoba, es un est&iacute;mulo, a&ntilde;ade a la historia la atracci&oacute;n por lo desconocido, lo misterioso, algo que no se comprende del todo y que por eso mismo puede causar situaciones imprevisibles. En los cuentos tradicionales &ndash;que, como <em>Carrie</em>, tienen marcado el rito de paso que es la adolescencia&ndash;, la magia tiene su origen en un conflicto, a menudo representa un trauma, y es a su vez el canal para solucionarlo, como la ayuda del hada madrina a Cenicienta. Aunque, a Carrie, la &ldquo;varita&rdquo; le da una habilidad que no la ayuda a seducir a nadie.
    </p><h2 class="article-text">6. Una sociedad de perdedores</h2><p class="article-text">
        Son bien conocidos los or&iacute;genes humildes del autor, y de las condiciones en las que escribi&oacute; <em>Carrie</em> en particular &ndash;el matrimonio y sus hijos viv&iacute;an en una caravana&ndash;. El ambiente que retrata en sus novelas es el del proletariado, lo m&aacute;s bajo de la clase urbana, que saca a la luz los instintos m&aacute;s bajos del ser humano. El <em>casting</em> de Stephen King lo componen inadaptados, desquiciados, alcoh&oacute;licos, malvados y un sinf&iacute;n de personalidades llenas de sombras. Ese mundo sigue existiendo aunque se intente tapar, y ya se sabe que la labor del novelista es alumbrar zonas inc&oacute;modas.
    </p><h2 class="article-text">7. El terror en lo cotidiano</h2><p class="article-text">
        No es un invento del autor, pero supo c&oacute;mo adaptarlo a su contexto: el verdadero miedo no reside tanto en lo que escapa a la raz&oacute;n humana como a la realidad tangible, lo que sospechamos que puede hacernos da&ntilde;o de verdad, lo que nos perturba. Ese temor a lo desconocido &ndash;la telequinesis, pero tambi&eacute;n el tab&uacute; del periodo menstrual, el &ldquo;origen&rdquo; del don paranormal&ndash; es lo que alimenta el clima de terror, y le da una verosimilitud m&aacute;s escalofriante sin poner en escena fantasmas y muertos vivientes.
    </p><h2 class="article-text">8. Un retrato sin paliativos de la adolescencia</h2><p class="article-text">
        Si en 2025 la miniserie <a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/adolescencia-netflix-critica-serie-excepcional-todo-mundo-habla-triunfa-boca_1_12150188.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Adolescencia</em></a> caus&oacute; pavor por mostrar hasta qu&eacute; punto puede llegar la violencia entre muchachos (y hasta qu&eacute; punto esta escapa a los adultos, comenzando por los propios padres), <em>Carrie</em> tampoco se queda corta en cuanto a captar el acoso, como la crueldad de las j&oacute;venes. El personaje de Carrie concentra el conflicto identitario, el deseo de integraci&oacute;n, el miedo, la inseguridad y la rabia que todo adolescente experimenta en mayor o menor grado. El libro habla de t&uacute; a t&uacute;, al adolescente y al adulto que no mira hacia otro lado.
    </p><h2 class="article-text">9. El efecto cat&aacute;rtico</h2><p class="article-text">
        Cualquier narraci&oacute;n, pero sobre todo las que permiten explorar situaciones l&iacute;mite, como el <em>thriller</em> psicol&oacute;gico o la novela de terror, proporciona una experiencia liberadora en el lector. A trav&eacute;s de la ficci&oacute;n, se tiene la oportunidad de experimentar sensaciones extremas sin exponernos al peligro real; en este sentido, leer puede ser una actividad terap&eacute;utica, que ayuda a calmar la angustia, a reflexionar y a aumentar la empat&iacute;a. Leer a Stephen King provoca tal tumulto de emociones que la adrenalina generada a lo largo de las p&aacute;ginas culmina en una purificaci&oacute;n sanadora. 
    </p><h2 class="article-text">10. Stephen King, un creador m&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        Stephen King es, probablemente, el escritor vivo m&aacute;s conocido alrededor del mundo, y sin duda uno de los m&aacute;s le&iacute;dos, porque sus libros no solo se citan, sino que, sobre todo, se leen, se leen con avidez, de una generaci&oacute;n a otra. Su extensi&oacute;n, que tiende a ser larga &ndash;no es el caso de <em>Carrie</em>, que no llega a las trescientas p&aacute;ginas&ndash;, no es un inconveniente a pesar de la p&eacute;rdida de concentraci&oacute;n contempor&aacute;nea: sabe mantener la atenci&oacute;n del lector, no se anda con florituras; en definitiva, <em>engancha</em>. Ha dado forma a una serie de personajes y escenas que, de la mano del cine, son un icono de la cultura popular. Todo lo que viene de &eacute;l, desde un libro a una declaraci&oacute;n controvertida, tiene hoy un aliciente. Porque se lo ha ganado. Larga vida al rey.
    </p><p class="article-text">
        Nota: la &uacute;ltima edici&oacute;n de <em>Carrie</em> en castellano, publicada en 2024 por Plaza &amp; Jan&eacute;s para conmemorar el 50&ordm; aniversario de su lanzamiento, se presenta en tapa dura, con una cubierta brillante que adapta la original y un nuevo pr&oacute;logo de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/multiples-vidas-margaret-atwood-escritora-publica-memorias-obra-personal-carrera_1_12768884.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margaret Atwood</a>. La traducci&oacute;n es de Gregorio Vlastelica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/carrie-sigue-viva-serie-resucita-clasico-stephen-king-aterrador-medio-siglo_1_13574376.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 20:35:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carrie sigue viva: una serie resucita el clásico de Stephen King, tan aterrador como hace medio siglo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series,Novela,Terror,Stephen King]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora víctima de abusos que defendió el divorcio "como medida higiénica" en una España en dictadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritora-victima-abusos-defendio-divorcio-medida-higienica-espana-dictadura_1_13556855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/790505cc-0384-45cf-aafe-658d6f4c8782_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x528y239.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora víctima de abusos que defendió el divorcio &quot;como medida higiénica&quot; en una España en dictadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista y poeta Mercedes Pinto se exilió tras un enfrentamiento con Miguel Primo de Rivera, que le advirtió de que España era católica, como respuesta a su reclamación de derechos para las mujeres</p><p class="subtitle">Victorina Durán, la pionera del teatro olvidada de la generación del 27 que tuvo que exiliarse por ser lesbiana
</p></div><p class="article-text">
        De un tiempo a esta parte se est&aacute; reivindicando la figura de esos artistas e intelectuales que brillaron durante el periodo de entreguerras, unos brotes verdes que fueron segados por el franquismo, cuando no condenados al exilio. Tanto se perdi&oacute; en los cuarenta a&ntilde;os de dictadura que hoy casi cuesta creer que antes de la guerra existieron mujeres con un discurso tan progresista, tan radical para los tiempos, como el de la escritora y activista canaria Mercedes Pinto (San Crist&oacute;bal de la Laguna, Tenerife, 1883 - M&eacute;xico, 1976).
    </p><p class="article-text">
        La autora, que proced&iacute;a de una familia conocida en el c&iacute;rculo cultural tinerfe&ntilde;o, se cas&oacute; en su juventud con un capit&aacute;n de la marina mercante, con quien tuvo tres hijos. Durante los diez a&ntilde;os que dur&oacute; el matrimonio, sufri&oacute; malos tratos f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos, y solo despu&eacute;s de mucho batallar logr&oacute; que ingresaran a su marido en un centro psiqui&aacute;trico. El internamiento no se prolong&oacute; lo suficiente, sin embargo, y Mercedes Pinto tom&oacute; la decisi&oacute;n de marcharse a Madrid con sus tres hijos, en una suerte de &ldquo;primer exilio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por aquel entonces ya hab&iacute;a hecho sus pinitos colaborando con diferentes peri&oacute;dicos, pero el cambio de entorno, en plena efervescencia bohemia, le abri&oacute; muchas puertas. Fue en 1923 cuando protagoniz&oacute; un momento clave para la historia pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, algo que la marc&oacute; para siempre y que sent&oacute; un precedente en el debate contempor&aacute;neo sobre los derechos de las mujeres: la conferencia que pronunci&oacute; el 25 de noviembre de aquel a&ntilde;o en la Universidad Central de Madrid, en plena dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) y ante la presencia del pr&iacute;ncipe Luis Fernando de Baviera, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        En principio, la encargada de la ponencia era su amiga <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/carmen-burgos-periodista-franco_1_3024299.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carmen de Burgos</a>, conocida como Colombine, pero por problemas de salud deleg&oacute; en Pinto. Esta ley&oacute; el discurso que hoy se recoge en <em>El divorcio como medida higi&eacute;nica</em> (Torremozas, 2026), junto con otros textos suyos, en una edici&oacute;n a cargo de Fran Garcer&aacute;, especialista en la autora, de quien ha editado tambi&eacute;n un libro de poes&iacute;a (<em>Cantos de muchos puertos</em>, Torremozas, 2017), muy influida por la experiencia del exilio, y una obra de teatro (<em>Un se&ntilde;or&hellip; cualquiera</em>, Torremozas, 2022), que este oto&ntilde;o ha vuelto a escena.
    </p><h2 class="article-text">Del derecho de las mujeres al divorcio&hellip; y al segundo matrimonio</h2><p class="article-text">
        En su conferencia, Pinto tiene la valent&iacute;a de reclamar el derecho al divorcio para las mujeres, que entonces estaban a expensas de las decisiones del marido. Comienza su disertaci&oacute;n exponiendo una realidad a la que casi nadie se atreve a mirar de frente: la mala vida que muchos hombres dan a sus esposas de puertas adentro. No dice &ldquo;malos tratos&rdquo;, pero el lector contempor&aacute;neo puede leer entre l&iacute;neas que lo que justifica como problemas de salud mental hoy a buen seguro recibir&iacute;a otro calificativo.
    </p><p class="article-text">
        La autora se apoya en el hecho de que un hombre pod&iacute;a alegar que su esposa padec&iacute;a de &ldquo;locura&rdquo; o &ldquo;paranoia&rdquo; para pedir el divorcio, y lo extrapola a las mujeres, porque, dice, ellos tambi&eacute;n pueden padecer esos trastornos, tambi&eacute;n pueden ser motivo de malestar dom&eacute;stico. Por lo tanto, es justo que las mujeres puedan decidir sobre su uni&oacute;n, tanto por ellas mismas como por la educaci&oacute;n de sus hijos, si los hubiera, que, argumenta, bajo la influencia de un padre en ese estado no ser&iacute;a la m&aacute;s deseable.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/368c4d8c-9769-4a16-8491-85b6a69cf1c2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tanto empe&ntilde;o pone Pinto en justificar su propuesta &#8210;no en vano hablamos de una &eacute;poca en la que la ciencia se iba imponiendo como principio regulador de todo&#8210;, que antes de preparar su lectura busc&oacute; la opini&oacute;n de los m&eacute;dicos, voces (&iexcl;masculinas!) de autoridad que expusieron ideas que confirman su an&aacute;lisis. Esta necesidad de sustentar su punto de vista en la autoridad masculina puede parecer hoy otra rendici&oacute;n de g&eacute;nero; ahora bien, dadas las circunstancias de la &eacute;poca, lo que revelan es el tes&oacute;n y la inteligencia de Pinto para lograr que su tesis fuera tenida en cuenta, para que se la tomaran en serio.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; ocurri&oacute;: el discurso fue muy aplaudido, y su &eacute;xito lleg&oacute; a o&iacute;dos de las autoridades. Luis Fernando de Baviera la convoc&oacute; en palacio, donde se entrevist&oacute; con su esposa, la infanta Paz, t&iacute;a de Alfonso XII. Esta le ofreci&oacute; un cargo como oradora de la Fundaci&oacute;n Acci&oacute;n Cat&oacute;lica, de la que era presidenta. La escritora lo rechaz&oacute;, y ah&iacute; comenz&oacute; a ser consciente de que su presencia incomodaba; comenzaba a gestarse su exilio definitivo.
    </p><p class="article-text">
        Pocos d&iacute;as despu&eacute;s, la recibi&oacute; nada menos que el dictador, Primo de Rivera (&ldquo;el que era due&ntilde;o de los destinos, &iexcl;y de la voz de Espa&ntilde;a&hellip;!&rdquo;, en palabras de la propia Pinto), que hab&iacute;a sido informado de su conferencia. &Eacute;l le espet&oacute;: &ldquo;&iquest;Y no sabe usted que Espa&ntilde;a tiene un concordato con el Vaticano? [&hellip;] &iexcl;Espa&ntilde;a es cat&oacute;lica!&rdquo;. De nuevo, ella no se achant&oacute;. No se desdijo de nada, aunque, ahora s&iacute;, emprendi&oacute; el viaje al otro lado del charco, donde la recibieron con los brazos abiertos y se consolid&oacute;, desde la distancia, como escritora y defensora de los derechos de las mujeres espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Cabe a&ntilde;adir que, adem&aacute;s del divorcio, su ponencia planteaba otra idea revolucionaria para la &eacute;poca: la posibilidad de que la mujer encontrara un nuevo compa&ntilde;ero de vida. Ella sab&iacute;a de lo que hablaba: en Madrid conoci&oacute; a otro hombre, que la acompa&ntilde;&oacute; en el exilio y con quien tuvo m&aacute;s hijos. Entonces s&iacute; pudo vivir un buen matrimonio, y quiso que cualquier mujer que hubiera tenido mala suerte en su primer intento tuviera tambi&eacute;n una nueva oportunidad. Los individuos, las familias y la sociedad entera se benefician de un entorno dom&eacute;stico sano, estable y protector.
    </p><h2 class="article-text">Un siglo despu&eacute;s, se abre el tel&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Pinto pas&oacute; la primera etapa de su exilio en Uruguay, un pa&iacute;s que fue clave para su desarrollo: trab&oacute; amistad con literatos como Juana de Ibarbourou o Alfonsina Storni, que la apoyaron en todo momento, y escribi&oacute; numerosos art&iacute;culos en la prensa, en los que denuncia sin pelos en la lengua la situaci&oacute;n de sus compatriotas. Fue all&iacute; donde asimismo se estren&oacute; como dramaturga, con una obra estrenada en 1930 que tuvo una acogida excelente: <em>Un se&ntilde;or&hellip; cualquiera</em>, que este oto&ntilde;o ha vuelto a los escenarios espa&ntilde;oles de la mano de la compa&ntilde;&iacute;a LaJoven, que ha representado su particular versi&oacute;n hasta el 4 de octubre en el Teatro Fern&aacute;n G&oacute;mez de Madrid.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="‘Un señor… cualquiera’, de LaJoven Compañía."
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                ‘Un señor… cualquiera’, de LaJoven Compañía.                            </span>
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        En el texto original, Pinto relata un enredo que tiene resonancias con lo que defendi&oacute; en su c&eacute;lebre discurso: una mujer casada, y madre de un ni&ntilde;o, tiene un romance con otro hombre. Su marido, sin embargo, no est&aacute; dispuesto a aceptar que ella se marche con el amante y hace lo impensable por evitarlo. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, ser&aacute; su hijo, ya adulto, quien se vea envuelto en una situaci&oacute;n semejante&hellip;, solo que con el rol del amante. Y ni su padre ni las mujeres de su entorno reaccionar&aacute;n como lo hicieron antes.
    </p><p class="article-text">
        Pinto hace algo m&aacute;s que actualizar a las Bovary decimon&oacute;nicas: no solo pone de relieve la insatisfacci&oacute;n de la mujer casada y la posici&oacute;n dominante que ostenta el hombre, sino que revela a un nuevo modelo de mujer, una mujer libre e independiente que no vuelca sus aspiraciones en la uni&oacute;n con un hombre, que toma las riendas de su vida y no repite los errores del pasado, que no teme hacer las cosas de forma diferente y se atreve a ser quien toma la iniciativa en lugar de esperar la respuesta de los dem&aacute;s (los hombres, pero tambi&eacute;n las mujeres de mayor edad que la custodian).
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil ser esa mujer; implica hacer renuncias, implica asumir que la gente no ver&aacute; con buenos ojos su comportamiento. Aun as&iacute;, da el paso adelante, porque sabe que ser&aacute; mejor que permanecer maniatada por las convenciones, esos particulares carceleros. La propia autora sab&iacute;a bien cu&aacute;l era el precio de liberarse, de alzar la voz. No tuvo, quiz&aacute;, una existencia id&iacute;lica; pero desde luego fue coherente consigo misma, en el matrimonio y en su compromiso social, y esto es m&aacute;s de lo que mucha gente puede decir.
    </p><h2 class="article-text">El compromiso inquebrantable</h2><p class="article-text">
        Con su mirada siempre l&uacute;cida, en sus art&iacute;culos se&ntilde;ala la hipocres&iacute;a de ensalzar la figura de la madre, pero una madre de car&aacute;cter puramente &ldquo;procreador y lactante&rdquo;, sin pensar en su educaci&oacute;n, en sus inquietudes; Pinto, por el contrario, defiende que no hay mejor educaci&oacute;n que la que puede dar una madre formada, realizada, pensadora. Identifica, en otra pieza, las tiran&iacute;as que someten a las mujeres: &ldquo;El clero y la aristocracia&rdquo;, y de nuevo advierte el enga&ntilde;o de elogiar a las mujeres a la manera endulzada de los poetas mientras en la pr&aacute;ctica se les niegan derechos y se les impide prosperar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/260f38ad-be15-4a04-87d4-7d83138b88f9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En su poes&iacute;a, destaca sobre todo su memoria del exilio, en versos como los que abren el libro <em>Cantos de muchos puertos</em>: &ldquo;No quiero hablar de muertes, / de &eacute;xodos ni dolores; / no quiero hablar de penas; / no quiero hablar, / porque las llevo dentro de m&iacute; como una carga, / como una carga horrible y como un sello / que horadase inclemente mi alma&rdquo;. Todo en ella es pol&iacute;tico; vida y literatura son inseparables, y su vida fue una vida en movimiento, una vida que ella puso en movimiento, en la que ella llev&oacute; el tim&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo un orgullo enorme de todas mis acciones / y venero los pasos que he dado en el camino. / Los admiro uno a uno, / me exalto al recordar, / y todos los dar&iacute;a de volver a empezar&rdquo;, escribe en el poema &ldquo;Cumbre&rdquo;. Hoy, su obra y su trayectoria siguen siendo una inspiraci&oacute;n, una llamada para no olvidar lo recorrido, para perder el miedo a alzar la voz. Y para tejer una comunidad, tambi&eacute;n, entre las mujeres, pero asimismo entre los y las que, como ella, requirieron la mano tendida de un pa&iacute;s amigo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Ayudarnos unas a otras es lo que debemos hacer! Toda mujer que trate [...] de sacudir las cadenas de la rutina de la incultura, y de la esclavitud moral en que la mayor parte de las mujeres viven, debe ser objeto de aliento, de &aacute;nimo y de alabanza&rdquo;. Y toda creadora que lo hizo en contextos dif&iacute;ciles, como ella, debe ser objeto de redescubrimiento y de atenci&oacute;n, se podr&iacute;a a&ntilde;adir. Porque su ejemplo, por suerte o por desgracia, sigue siendo una bocanada de aire en estos tiempos de viejos y nuevos hedores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritora-victima-abusos-defendio-divorcio-medida-higienica-espana-dictadura_1_13556855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Oct 2026 20:11:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora víctima de abusos que defendió el divorcio "como medida higiénica" en una España en dictadura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Divorcios,Teatro,Artes escénicas,Historia de España,Periodismo,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ali Smith, la cronista del 'brexit', explora la incertidumbre de nuestra época]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ali-smith-cronista-brexit-explora-incertidumbre-epoca_1_13550128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/132b5711-8c27-45ea-99a0-4ab24c77162a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152373.jpg" width="6016" height="3384" alt="Ali Smith, la cronista del &#039;brexit&#039;, explora la incertidumbre de nuestra época"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora escocesa publica 'Glifo', una novela sobre el universo perdido de la infancia y la fragilidad de los vínculos familiares</p><p class="subtitle">La escritora de la rebelión silenciosa de la mujer de clase media que faltaba por descubrir
</p></div><p class="article-text">
        Hay quien siempre se sienta en el mismo lugar del restaurante y pide el mismo plato, la misma bebida, un d&iacute;a tras otro. No se cansa, satisfecho en su rutina previsible. Otros, en cambio, no dudan en probar una nueva receta en cuanto la ven en el men&uacute;. No les asusta el riesgo; de hecho, los estimula. Se dejan sorprender y con cada bocado descubren otra faceta de s&iacute; mismos. Puede que alguna vez ese plato les resulte un tanto picante, dulz&oacute;n o amargo, pero no por ello dejan de acudir al local ni de arriesgar. Porque ganan mucho m&aacute;s de lo que pierden. Y porque conf&iacute;an en el cocinero.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de leer a determinados escritores es algo as&iacute;: el lector no sabe qu&eacute; puede esperar de cada libro, porque no son de los que repiten siempre la misma f&oacute;rmula; pero conf&iacute;an en &eacute;l, en su genio creativo. A veces se estampan, es cierto; ahora bien, cuando el experimento sale bien, resplandecen como nadie. As&iacute; es la obra de la escocesa <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/reivindicacion-bibliotecas-publicas-hizo-ali-smith-refugio-brujula-azar_1_11689469.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ali Smith</a> (Inverness, 1962), intr&eacute;pida y con un di&aacute;logo constante con el presente. En Espa&ntilde;a se la conoce sobre todo por su <em>Cuarteto estacional</em> (2016-2020), un ciclo de novelas escritas en tiempo real sobre el Reino Unido del <em>brexit</em>. Ahora acaba de publicar <em>Glifo</em> (N&oacute;rdica, 2026, trad. Magdalena Palmer), que conforma un d&iacute;ptico de libros independientes pero complementarios con su anterior trabajo, <em>Gliff</em> (2024).
    </p><p class="article-text">
        <em>Glifo</em> est&aacute; protagonizado por las hermanas Petra y Patch, que se reencuentran siendo ya adultas despu&eacute;s de llevar unas vidas bastante alejadas. El primer tramo, no obstante, se centra en un recuerdo infantil, uno de esos c&oacute;digos compartidos de cuando eran ni&ntilde;as que pierden su sentido fuera de contexto. Todo comenz&oacute; cuando escucharon unas historias de mucho tiempo atr&aacute;s: la historia de un soldado de la Gran Guerra, antiguo mozo de cuadra, y de un caballo que se qued&oacute; ciego; y la historia de una mujer que, a finales de la Segunda Guerra Mundial, vio algo horrible que no ha podido olvidar.
    </p><p class="article-text">
        Con esa capacidad de asombro de los ni&ntilde;os, las hermanas desarrollaron una especie de juego, en el que aseguraban comunicarse con un ser llamado glifo, que bebe de esos relatos tan macabros como reales. Nadie sabe si el glifo existe o solo es producto de la imaginaci&oacute;n de las ni&ntilde;as, pero lo que importa es su funci&oacute;n, el papel que representa en la din&aacute;mica familiar; algo as&iacute; como la v&aacute;lvula por la que las chiquillas canalizan el trauma, el miedo, la desviaci&oacute;n, la incertidumbre. Es la seguridad ante el aullido del lobo. Y un poderoso lazo entre ellas, que a la vez las a&iacute;sla (&iquest;o protege?) de los dem&aacute;s. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/65d66c55-546e-4789-81e1-55f44113f44f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Glifo</em> es distinta a cualquier otra novela de Ali Smith y al mismo tiempo comparte con ellas uno de sus atributos m&aacute;s caracter&iacute;sticos: esa suerte de navegaci&oacute;n entre dos orillas, sin llegar a anclar en ninguna. La imaginaci&oacute;n y la realidad, lo ef&iacute;mero y lo permanente, la actualidad y la memoria, la ausencia y el esp&iacute;ritu, la inocencia y la madurez, la risa y la muerte. La experiencia de leerla es tambi&eacute;n algo as&iacute;: uno asume que no terminar&aacute; de entenderla, que hay algo inaprensible en sus palabras, algo que solo alcanza a intuirse, a sospecharse, m&aacute;s un murmullo que una voz clara. Y no importa, porque la literatura va tambi&eacute;n de que cada lector complete el cuadro, o sencillamente disfrute con sus huecos.
    </p><p class="article-text">
        Esto suena muy serio, y sin duda la literatura de Ali Smith va muy en serio, pero lo hace con mucho desparpajo, en forma de una novela que se sustenta sobre el di&aacute;logo, la frase breve, r&aacute;pida, y el humor, humor a raudales, humor del que surge en momentos cr&iacute;ticos porque la ligereza es lo que alienta el hecho de vivir. Tiene mucho en com&uacute;n con otras dos grandes renovadoras de la literatura brit&aacute;nica, Jeanette Winterson y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/basado-nuevo-libro-rachel-cusk-natalie-portman_1_13464270.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rachel Cusk;</a> y, como es costumbre en su obra, abunda en juegos metaliterarios y alusiones a las nuevas tecnolog&iacute;as y la situaci&oacute;n sociopol&iacute;tica; es una de las autoras m&aacute;s atentas al presente, una realidad que enlaza en todo momento con el hilo el&aacute;stico pero firme de la Historia.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte, las hermanas son adultas y entra en escena una adolescente, la hija en acogida de la hermana peque&ntilde;a, que se convierte en la tercera pata de esta familia tan disfuncional como cualquiera. A la cuerda tensada que es la relaci&oacute;n entre las hermanas se a&ntilde;ade la inquietud de una joven con muchas preguntas y a&uacute;n m&aacute;s descaro. Y, bajo la coraza de la conversaci&oacute;n, una fragilidad se extiende a las tres, la de esa tela descosida y remendada con parches que es la familia, otro de los temas clave de la novela: &ldquo;La familia no siempre es f&aacute;cil, pero es innegociable&rdquo;, &ldquo;la familia nunca es un caso cerrado&rdquo;, &ldquo;la familia casi siempre implica que hay alguien que se queda fuera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de su tono liviano en apariencia, se cuelan reflexiones que tocan de pleno (y con inteligencia) los debates contempor&aacute;neos, con sutileza y sin manique&iacute;smos: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo te sientes sobre el rumbo que lleva el mundo ahora mismo?&rdquo;, se pregunta la joven. &ldquo;Estoy empezando a pensar que el di&aacute;logo quiz&aacute; sea lo m&aacute;s importante en el mundo en los tiempos que corren y, sobre todo, no quiero ser inadecuada. Siempre quiero ser, y me interesa mucho ser, alguien que responde de forma adecuada a las cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; esto &uacute;ltimo sea lo que la propia Ali Smith hace a trav&eacute;s de su literatura: responder a la realidad a su manera, tal y como se espera de un buen creador. Se suele decir que el cometido de todo escritor consiste en captar los efluvios de su tiempo, y pocos lo hacen con tanto ingenio como ella, que revienta los moldes cl&aacute;sicos para encontrar una forma que se adapte al sentir del momento (la fragmentaci&oacute;n, la confusi&oacute;n, la intrascendencia de lo que hace ruido) y exprese con gracia y hondura una sinuosa verdad. Toda obra es una declaraci&oacute;n de intenciones, y <em>Glifo</em> es una llamada de atenci&oacute;n hacia lo importante, lo que nos humaniza, lo que permanece, lo aut&eacute;ntico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ali-smith-cronista-brexit-explora-incertidumbre-epoca_1_13550128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 20:21:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ali Smith, la cronista del 'brexit', explora la incertidumbre de nuestra época]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Escocia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora de la rebelión silenciosa de la mujer de clase media que faltaba por descubrir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritora-rebelion-silenciosa-mujer-clase-media-faltaba-descubrir_1_13546664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d905e6bf-0585-47aa-afde-32f5ce2d0fa7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x858y332.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora de la rebelión silenciosa de la mujer de clase media que faltaba por descubrir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se publican varias de las novelas fundamentales de la autora austríaca Marlen Haushofer, una de las grandes voces del siglo XX</p><p class="subtitle">El fascinante caso judicial que acabó con el canibalismo en el mar para sobrevivir a los naufragios
</p></div><p class="article-text">
        El nombre de Marlen Haushofer (Frauenstein, 1920-Viena, 1970) es uno de los secretos mejor guardados de la literatura austr&iacute;aca. Esta autora, coet&aacute;nea de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ingeborg-bachmann-busqueda-nuevo-lenguaje-escribir-despues-auschwitz_1_13335253.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ingeborg Bachmann</a> y admirada por escritoras como su compatriota <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/venganza-premio-nobel-literatura-2004-acusada-absuelta-evasion-fiscal_1_11824042.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elfriede Jelinek</a>, cultiv&oacute; una obra de alto voltaje literario que disecciona lo que podr&iacute;a llamarse la vida interior de las mujeres con una voz introspectiva profunda que alumbra las zonas de sombra con una precisi&oacute;n y un cincel comparables a Clarice Lispector, Fleur Jaeggy y la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/amiga-estupenda-mejor-libro-siglo-xxi-the-new-york-times_1_11539712.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena Ferrante</a> de las primeras novelas. 
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo el mandato de Virginia Woolf en <em>Un cuarto propio</em> (1929), se meti&oacute; de lleno en la oscuridad interior de las mujeres de su tiempo y brind&oacute; con ello una obra tan personal como pol&iacute;tica, tan contemplativa como violenta, tan tapada como sublime.
    </p><p class="article-text">
        Escribi&oacute; cinco novelas y otras tantas <em>nouvelles</em> y libros de relatos, adem&aacute;s de libros para ni&ntilde;os y guiones radiof&oacute;nicos. Pese a cultivar una literatura muy selecta y exigente, tuvo su reconocimiento en vida con numerosos galardones, entre ellos el Premio Nacional de Literatura austr&iacute;aco en dos ocasiones, 1953 y 1968. Muri&oacute; a pocas semanas de cumplir cincuenta a&ntilde;os, como consecuencia de un c&aacute;ncer &oacute;seo. Y, como suele suceder, cay&oacute; en el olvido y no ha sido hasta tiempo despu&eacute;s que ha sido redescubierta y valorada como se merece, lo que incluye su traducci&oacute;n a idiomas como el ingl&eacute;s o el castellano.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6d6b8993-e22d-4adb-b4ae-e03e357b2f8d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, su obra est&aacute; siendo recuperada: por un lado, Contrase&ntilde;a ha editado dos de sus primeras novelas breves, <em>Un pu&ntilde;ado de vida</em> (1955) y <em>Nosotros matamos a Stella</em> (1958), adem&aacute;s de una de sus novelas m&aacute;s importantes, <em>La buhardilla</em> (1969), con traducciones de Carmen Gauger y Rosa Marta G&oacute;mez Pato; y, por otro, Siruela, que ya la hab&iacute;a publicado a principios de este siglo en una m&iacute;tica colecci&oacute;n de tapa dura donde compart&iacute;a cat&aacute;logo con Clarice Lispector, Ingeborg Bachmann, Unica Z&uuml;rn y Madeleine Bourdouxhe, entre otras, relanza ahora su obra maestra, <em>El muro</em> (1963), editada a veces como <em>La pared</em>, con traducci&oacute;n de Genoveva Dieterich.
    </p><h2 class="article-text">Complejidad bajo aparente simplicidad</h2><p class="article-text">
        Historias de mujeres, historias min&uacute;sculas, vidas sencillas que transcurren en la soledad de una habitaci&oacute;n o de un reducto apartado. La autora no necesita desplegar argumentos de gran alcance ni reunir a un nutrido grupo de personajes para crear novelas complejas, de una enorme densidad pese a su aparente simplicidad. En <em>Nosotros matamos a Stella</em>, se adentra en la tirante relaci&oacute;n de una mujer casada con una joven a la que acoge en su casa; en <em>Un pu&ntilde;ado de vida</em>, una mujer madura que en su juventud abandon&oacute; a marido e hijo, regresa a ese viejo hogar sin revelar su identidad; en <em>El muro</em>, un planteamiento de ficci&oacute;n especulativa deja a la protagonista en plena naturaleza, aislada de la civilizaci&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/62cf3fa1-d4ca-4c9b-9709-ad4f63ca801e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En realidad, poco importa &ldquo;de qu&eacute; van&rdquo; sus narraciones; en todas ellas se perciben unas constantes, como ocurre siempre con los grandes escritores, que vuelven una y otra vez sobre sus obsesiones aunque en cada ocasi&oacute;n les pongan un barniz distinto, con matices que ensanchan m&aacute;s si cabe su poderoso universo narrativo. Y las inquietudes de Marlen Haushofer se condensan en la soledad de las mujeres, una soledad sobre todo interior, si bien en ocasiones se materializa tambi&eacute;n de forma f&iacute;sica, en la escasez de v&iacute;nculos de la esposa recluida en el hogar o de la muchacha soltera vulnerable.
    </p><h2 class="article-text">Aflicci&oacute;n, represi&oacute;n y lucha interna</h2><p class="article-text">
        La autora radiograf&iacute;a a cierto tipo de mujer: culta, con tribulaciones, con deseos, pero en un contexto sin apenas oportunidades para realizarse en plenitud. Llevan una existencia que no se amolda a su ebullici&oacute;n interna, ese malestar no tiene c&oacute;mo canalizarse, viven en una constante tensi&oacute;n entre la mujer que son a rega&ntilde;adientes y la mujer que aspiran (pero no pueden) llegar a ser. Es un pulso autodestructivo, que las ahoga y las sume en un estado de aflicci&oacute;n permanente, de represi&oacute;n, de lucha consigo mismas para contener lo que perciben como sus zonas oscuras, all&iacute; donde se asoma la temida perturbaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En su d&iacute;a a d&iacute;a pueden fingir normalidad, se neutralizan con el ambiente, se desempe&ntilde;an como las mujeres educadas que son. Solo que, por dentro, no se conforman. La relaci&oacute;n de subordinaci&oacute;n con los hombres es un punto clave, que se trata sin caer en el t&oacute;pico ni convertirlas en m&aacute;rtires; ellos no son el enemigo, pero ellas tienen una independencia de tipo psicol&oacute;gico que se ve constre&ntilde;ida por la instituci&oacute;n del matrimonio, de la familia en general. Parece imposible armonizar ambas vertientes, su sentir &iacute;ntimo y aquello que los dem&aacute;s esperan de ellas; de ah&iacute; que, como la protagonista de <em>Un pu&ntilde;ado de vida</em>, elegirse a s&iacute; misma implique renunciar a su hijo y a todo lo que hab&iacute;a construido hasta entonces.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9595e661-6c1d-4534-8955-c73818659c55_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Lo habitual, con todo, es que se conviertan en mujeres invisibles, que viven su angustia en silencio, solas. &ldquo;La libertad que se hab&iacute;a tomado era incomparablemente m&aacute;s dif&iacute;cil de soportar que el cautiverio&rdquo;, se dice en <em>Nosotros matamos a Stella</em>, porque atreverse a romper con la inercia, a abandonar, a tomar otro rumbo, es traum&aacute;tico, es m&aacute;s doloroso que permanecer sin asumir riesgos. Y quien lo hace, lo paga; nadie puede quejarse de no estar avisado. Las protagonistas de Marlen Haushofer no se redimen, no alcanzan nada semejante a un &ldquo;final feliz&rdquo;, porque el v&eacute;rtigo nunca se va del todo, solo se adormece.
    </p><h2 class="article-text">La agon&iacute;a de sentirse atrapada</h2><p class="article-text">
        Su literatura denuncia la rigidez de los roles de g&eacute;nero, la dificultad para las mujeres de salir de ese orden social. Lo hace con sutileza, desde el lenguaje literario, sin discursos ni palabras estridentes, sin necesidad de ensuciarse las manos en el barro para se&ntilde;alar la violencia, porque sabe que la violencia institucional del patriarcado golpea a menudo de manera imperceptible. Su voz, hipn&oacute;tica, explora la conciencia con una penetraci&oacute;n que recuerda a Clarice Lispector, la autora que relat&oacute; la ca&iacute;da y el renacer de una mujer que no se mueve de la habitaci&oacute;n en esa obra maestra que es <em>La pasi&oacute;n seg&uacute;n G. H.</em> (1969).
    </p><p class="article-text">
        En <em>El muro</em>, se introduce el tema de la relaci&oacute;n con la naturaleza, esa naturaleza que, a diferencia del ser humano, se resiste a ser domesticada, que revive una y otra vez en su propio ciclo, con su cualidad de morir y resurgir a un tiempo. La esencia, en cualquier caso, es la misma que en el resto de su obra: la agon&iacute;a de una protagonista que se siente atrapada, ahogada detr&aacute;s de un muro (o atada a unas cadenas llamadas lazos familiares). No hace falta desplazarla de un lado a otro; el movimiento est&aacute; en la mente, que medita y medita, que corroe, que estrecha el c&iacute;rculo alrededor de su conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Enigm&aacute;tica, dura, corrosiva; Marlen Haushofer es de las que escriben con escalpelo, sin concesiones. Sus novelas revelan la opresi&oacute;n de las mujeres de clase media de su tiempo (de ella misma, casi se podr&iacute;a decir) con una mirada que pone de manifiesto c&oacute;mo, con frecuencia, el tedio, la desaz&oacute;n, puede intuirse en el gesto m&aacute;s nimio. Es una autora que va m&aacute;s all&aacute; de la superficie, que propone una inmersi&oacute;n en la psique de unos personajes de enorme riqueza interior, reflexivas, complejas. En sus libros se entra con inocencia y se sale exhausto, abren la ventana al abismo; pero de eso se trata, de que la experiencia haga mella. No est&aacute; el mundo para consuelos artificiales; y la literatura, tampoco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritora-rebelion-silenciosa-mujer-clase-media-faltaba-descubrir_1_13546664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 20:31:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora de la rebelión silenciosa de la mujer de clase media que faltaba por descubrir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Escritores,Feminismo,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué libro le doy a mi hijo que ya no quiere leer? 20 libros para reengancharse a la lectura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-le-doy-hijo-no-quiere-leer-20-libros-reengancharse-lectura_1_13508036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97894cca-38ae-4f95-a576-add98822dff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x146y430.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué libro le doy a mi hijo que ya no quiere leer? 20 libros para reengancharse a la lectura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las pantallas y la autonomía lectora juegan en contra de la afición a la lectura en la infancia y la preadolescencia, pero cuando aparece el libro adecuado, se obra la magia</p><p class="subtitle">La edad del descalabro: qué hacer para que los niños no dejen de leer a los nueve años
</p></div><p class="article-text">
        Uno de los puntos m&aacute;s preocupantes del reciente informe de PISA se refiere a la p&eacute;rdida de comprensi&oacute;n lectora de los alumnos. Cuando se pregunta por los h&aacute;bitos de lectura de ni&ntilde;os y adolescentes fuera de las aulas, hace a&ntilde;os que se repite una tendencia: mientras que en la infancia suelen ser lectores frecuentes, con la entrada en la pubertad se produce un abandono de esta pr&aacute;ctica. Es una etapa en la que crecen los est&iacute;mulos, las inquietudes cambian y las posibilidades de entretenimiento se multiplican, por lo que cuesta m&aacute;s dedicar tiempo a una actividad tan tranquila y solitaria como leer.
    </p><p class="article-text">
        Con el fin de intentar recuperar esa pasi&oacute;n por la lectura, o de encenderla por primera vez, proponemos una selecci&oacute;n de veinte libros dirigidos a estas edades que tienen muchos ingredientes para encandilar a los j&oacute;venes. Las obras, de narrativa, se agrupan en dos bloques: para lectores de entre 9 y 12 a&ntilde;os, la franja que en ingl&eacute;s se conoce como <em>middle grade</em>, y para lectores ya propiamente adolescentes o <em>young adult</em>. Hay novelas de intriga, aventuras fant&aacute;sticas, grandes historias de amistad, mucho humor y alg&uacute;n que otro cl&aacute;sico infalible. No hay mejor forma de asimilar los beneficios de la lectura que divirti&eacute;ndose por el camino.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    <div class="ladillo_grande">
        <div class="titugrande" style="text-align: left;"><mark style="background-color: #fff; padding: 0px; blend-mode: multiply;">De 9 a 12 años</mark><div>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Llanos Campos, </strong><em><strong>El tesoro de Barracuda</strong></em><strong> (SM)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2c0e902f-d82c-49a4-9b2e-1406a3ee0480_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Las historias de piratas no pasan de moda, y esta, adem&aacute;s, gira alrededor de un tesoro fuera de lo convencional. Con los elementos cl&aacute;sicos de este tipo de narraciones (un grumete-narrador de lo m&aacute;s simp&aacute;tico, un capit&aacute;n con muy mal car&aacute;cter, una tripulaci&oacute;n de piratas tan estrafalarios como entra&ntilde;ables y un enemigo odioso), la autora construye un relato que va m&aacute;s all&aacute; del t&oacute;pico y enriquece el g&eacute;nero de una manera que har&aacute; que los ni&ntilde;os vean la lectura con otros ojos. Original, divertido y con giros sorprendentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ledicia Costas, </strong><em><strong>Escarlatina, la cocinera cad&aacute;ver</strong></em><strong> / </strong><em><strong>Escarlatina, a coci&ntilde;eira defunta</strong></em><strong> (Anaya / Xerais) </strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/68e6cef1-30b4-47f2-bcd0-b5630e0dd0c7_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Muerte, manjares sospechosos, viajes a otra dimensi&oacute;n y mucho sentido del humor son los ingredientes de esta novela, una de las obras m&aacute;s divertidas y originales que ha dado la literatura espa&ntilde;ola reciente. El peculiar regalo de cumplea&ntilde;os a un ni&ntilde;o cocinillas le lleva a un lugar secreto donde le esperan unos seres fascinantes y donde lo horripilante tiene un lado c&oacute;mico. All&iacute; debe llevar a cabo una misi&oacute;n para la que tendr&aacute; que usar todo su ingenio. Un libro para disfrutar que se lee con una sonrisa y, de forma impl&iacute;cita, induce a reflexionar sobre la muerte sin caer en dramatismos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Roald Dahl, </strong><em><strong>Matilda</strong></em><strong> (Alfaguara, trad. Pedro Barbadillo G&oacute;mez)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2d9d8f0e-d61f-47a0-88da-37fd49143b0a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Por encima del cari&ntilde;o que le pueda tener el lector adulto, Roald Dahl es un escritor que no ha perdido ese genio para conectar con los lectores j&oacute;venes. Su imaginer&iacute;a, su humor pol&iacute;ticamente incorrecto, su descaro y su falta absoluta de moralinas probablemente tienen mucho que ver con ello; la cuesti&oacute;n es que tanto <em>Matilda</em> como <em>Las brujas</em> o <em>Charlie y la f&aacute;brica de chocolate</em> siguen siendo novelas de lo m&aacute;s recomendables cuando de crear afici&oacute;n se trata. <em>Matilda</em>, adem&aacute;s, celebra la viveza y la humanidad que despiertan los libros frente al letargo de las pantallas y el embrutecimiento de los abusones. Todo ello, con una trama hilarante y con personajes memorables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jeff Kinney, </strong><em><strong>Diario de Greg 1. Un pringao total</strong></em><strong> (Molino, trad. Esteban Mor&aacute;n Ortiz)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/55a8c347-dc88-4462-8358-6c1a4411ccf2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Esta serie lleva casi veinte a&ntilde;os sumando lectores, y no por casualidad. La entrada en la adolescencia puede ser una etapa dif&iacute;cil de transitar y los enredos en los que se ve envuelto el narrador, un muchacho de doce a&ntilde;os bajito y sin mimbres de h&eacute;roe, la hacen m&aacute;s llevadera. Con mucho humor, combinando el texto con el c&oacute;mic, el autor ha ideado una f&oacute;rmula que acompa&ntilde;a a los j&oacute;venes en esa edad en la que tienden a descolgarse de la lectura, y esto no es poca cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Maria Gripe, </strong><em><strong>La hija del espantap&aacute;jaros</strong></em><strong> (SM, trad. Carmen V&aacute;zquez-Vigo)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/cc1a5b60-3e51-4682-a538-73188bd1e4ac_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Como Roald Dahl, Maria Gripe no falla; en su caso, con esas historias de aires g&oacute;ticos que intrigan a la vez que enamoran al joven lector. Tanto <em>La hija del espantap&aacute;jaros</em> como <em>Los hijos del vidriero</em> o <em>Los escarabajos vuelan al atardecer</em> siguen presentes en las librer&iacute;as y los profesores los recomiendan a sus alumnos; cualquiera de ellos es una opci&oacute;n excelente para cautivar a las nuevas generaciones de lectores. Porque, ya se sabe, la buena literatura no pasa de moda y los buenos libros siempre est&aacute;n ah&iacute; para quien est&eacute; dispuesto a dejarse llevar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alba Quintas Garciandia, </strong><em><strong>Liceo Septem 1. Los talentos ocultos</strong></em><strong> (Montena)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0e495294-0aba-4161-b25d-0d2bf28de3d1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Las escuelas de magia son un valor seguro, y en esta saga de cuatro libros Alba Quintas Garciandia ha creado un universo propio de lo m&aacute;s atractivo. Existen cuatro talentos y los protagonistas deben aprender a desarrollar el suyo; pero, por encima de todo, esta es una historia de amistad e integraci&oacute;n en la que, a trav&eacute;s de un planteamiento fant&aacute;stico, se plantean numerosas inquietudes propias de estas edades. Los personajes se recuerdan con cari&ntilde;o y el ciclo abre la puerta a seguir leyendo otras series de fantas&iacute;a orientadas a un p&uacute;blico m&aacute;s juvenil o adulto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Patricia Garc&iacute;a-Rojo, </strong><em><strong>Secreto de bruja 1.</strong></em><strong> </strong><em><strong>La magia de la luna</strong></em><strong> (Alfaguara)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3b0deedf-706d-437d-ba6f-89889bd6e22e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ni&ntilde;o no ha jugado alguna vez a las brujas? Esta serie de novelas rinde homenaje a esa <em>magical girl </em>que en alg&uacute;n momento hemos llevado dentro, con las peripecias de unas chicas que descubren que tienen poderes. Los libros siguen su proceso de aprendizaje, que las lleva por varios escenarios y es ante todo un relato (&iexcl;muy divertido!) de amistad, celebraci&oacute;n de la diferencia y, qui&eacute;n sabe, tal vez tambi&eacute;n de primeros amores. La narraci&oacute;n, adem&aacute;s, est&aacute; aderezada de sencillos rituales y otras curiosidades <em>brujeriles, </em>de animales t&oacute;tem a plantas con atributos especiales, que los lectores pueden probar para llevar as&iacute; la magia m&aacute;s all&aacute; de las p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bego&ntilde;a Oro, </strong><em><strong>Amigas 100% 1. Abril es oto&ntilde;o </strong></em><strong>(SM)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ea8535ce-56dd-4ab6-bb8d-b39d8b8be4c6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La amistad es un pilar fundamental durante toda la etapa educativa, pero sobre todo a medida que uno se acerca a la adolescencia. Entre las muchas series de novelas sobre grupos de amigas, esta de Bego&ntilde;a Oro sobresale por su extraordinaria capacidad para captar, no solo la mente de unas chicas de unos doce a&ntilde;os, sino su espontaneidad y su lenguaje, esos c&oacute;digos que tienden a olvidarse en cuanto uno crece. A trav&eacute;s de algo tan cotidiano como una clase extraescolar de ingl&eacute;s, narra la evoluci&oacute;n de las relaciones entre las protagonistas y, de paso, entretiene con canciones, tests y otros recursos que hacen la lectura m&aacute;s amena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Laura Gallego, </strong><em><strong>Cuatro lunas 1.</strong></em><strong> </strong><em><strong>Mareas de magia </strong></em><strong>(SM)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9d615fa5-6293-4429-93e0-a85d14f3adf2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Son varias ya las generaciones de lectores que la autora valenciana ha contribuido a crear, por lo que sus libros son una apuesta segura para enganchar a ni&ntilde;os y j&oacute;venes. De entre sus t&iacute;tulos m&aacute;s recientes, <em>Cuatro lunas</em>, una saga de fantas&iacute;a <em>middle grade</em> de cuatro vol&uacute;menes, es una opci&oacute;n excelente para que los lectores se adentren en el g&eacute;nero. En ella, acompa&ntilde;amos a Milo, un joven pastor, en su aventura para recuperar unos poderosos huevos de drag&oacute;n. El viaje lo lleva a descubrir tierras extraordinarias y a reencontrarse con la chica que encendi&oacute; en &eacute;l la chispa del primer amor. Pero nada ser&aacute; f&aacute;cil&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muriel Villanueva, </strong><em><strong>Duna 1. Diario de un verano / Duna 1. Diari d&rsquo;un estiu</strong></em><strong> (Babulinka)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/52ab2ab3-ba05-409c-97e2-d7cd1483574b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El formato del diario es un cl&aacute;sico que funciona muy bien a estas edades, y este de la valenciana Muriel Villanueva ya ha enamorado a numerosos lectores. Duna es una ni&ntilde;a de doce a&ntilde;os despierta y curiosa que en sus veraneos en el pueblo hace un nuevo amigo, aprende a ver a su abuelo con otros ojos y se enfrenta a una poderosa organizaci&oacute;n que amenaza la naturaleza de la zona. Trata con gran realismo temas como el primer amor o la identidad de g&eacute;nero no binaria, y resulta f&aacute;cil identificarse con la narradora.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <style>

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    </style>




    <div class="ladillo_grande">
        <div class="titugrande" style="text-align: left;"><mark style="background-color: #fff; padding: 0px; blend-mode: multiply;">De 12 a 16 años</mark><div>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Jordi Sierra i Fabra, </strong><em><strong>La mirada de Taylor</strong></em><strong> (SM)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/978c8616-6172-41e2-8c51-36a4eb55d8d6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El prol&iacute;fico escritor catal&aacute;n es un valor seguro para enganchar a los j&oacute;venes lectores. &Eacute;l mismo se reconoce ante todo un narrador con vocaci&oacute;n de entretener, y qu&eacute; duda cabe de que domina a la perfecci&oacute;n su t&eacute;cnica. M&aacute;s all&aacute; de t&iacute;tulos como <em>El asesinato del profesor de matem&aacute;ticas</em> o <em>Campos de fresas</em>, dos de sus libros m&aacute;s emblem&aacute;ticos, cabe destacar esta novela m&aacute;s reciente en la que entrelaza las vivencias de una adolescente cualquiera que, adem&aacute;s, es muy fan de una de las estrellas del momento. Nada mejor para <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-juega-corona-the-life-of-showgirl-reino-maxima-autoridad-entretenimiento_129_12639365.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conectar con otros </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-juega-corona-the-life-of-showgirl-reino-maxima-autoridad-entretenimiento_129_12639365.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>swifties</em></a><em> </em>y convertirlos en &aacute;vidos lectores, si no lo son ya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carlos Ruiz Zaf&oacute;n, </strong><em><strong>El pr&iacute;ncipe de la niebla</strong></em><strong> (Edeb&eacute;)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/84520a9c-126f-4836-96d3-825b780b6c62_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Puede que los adultos m&aacute;s exquisitos se lleven las manos a la cabeza, pero lo cierto es que Carlos Ruiz Zaf&oacute;n demostr&oacute; con creces su talento para atrapar al lector joven con novelas de atm&oacute;sfera embriagadora antes incluso de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/25-anos-sombra-viento-fenomeno-literario-llevo-barcelona-gotica-mundo_1_13186578.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arrasar con </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/25-anos-sombra-viento-fenomeno-literario-llevo-barcelona-gotica-mundo_1_13186578.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La sombra del viento</em></a><em>. </em>Supo hacer suya la f&oacute;rmula de los cl&aacute;sicos g&oacute;ticos ingleses y de este modo plante&oacute; misterios tan sugerentes como <em>El pr&iacute;ncipe de la niebla</em> o <em>Marina</em>, otro de sus t&iacute;tulos emblem&aacute;ticos, en los que no falta tampoco un primer amor de los que conmueven y dejan huella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&eacute;sar Mallorqu&iacute;, </strong><em><strong>Cr&oacute;nicas del par&aacute;sito 1.La estrategia del par&aacute;sito</strong></em><strong> (SM) / La isla de Bowen (Edeb&eacute;)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/39797f78-27d6-4545-8a71-1b6238fc54e6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        C&eacute;sar Mallorqu&iacute; es un autor que no defrauda. Tanto en novelas de aventuras como la muy aplaudida <em>La isla de Bowen</em> (Edeb&eacute;) como en este <em>tecnothriller</em>, no falta su oficio para construir una trama bien engarzada, con personajes s&oacute;lidos y giros argumentales coherentes que mantienen el suspense a lo largo de la narraci&oacute;n. Este tr&iacute;ptico de libros tiene la facultad de enganchar hasta a los m&aacute;s reacios, y es que nadie puede resistirse a una historia en la que acecha un peligro que habla de t&uacute; a t&uacute; al lector de hoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Maite Carranza, </strong><em><strong>La guerra de las brujas 1. El clan de la loba / La guerra de les bruixes1. El clan de la lloba</strong></em><strong> (Edeb&eacute;)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/52e1c725-d607-4303-b46f-12de25038df7_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La autora, una de las grandes voces contempor&aacute;neas de literatura infantil y juvenil, ha cultivado todo tipo de g&eacute;neros y tiene novelas para todos los gustos, pero de entre su producci&oacute;n merece la pena destacar una saga que nada tiene que envidiar a traducciones que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han sido muy celebradas. <em>La guerra de las brujas</em> narra el viaje inici&aacute;tico de una adolescente que descubre su pertenencia a un clan de brujas arraigado en el Pirineo, una estirpe de mujeres vinculada a la mitolog&iacute;a del lobo. Una historia de sororidad, amor, aventura, magia y reconciliaci&oacute;n con los ancestros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Costa Alcal&aacute;, </strong><em><strong>La Segunda Revoluci&oacute;n 1. Heredero</strong></em><strong> (Montena)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/bc970cd2-0e2d-4b43-b1fa-9617e317b163_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Hay vida m&aacute;s all&aacute; de <em>Harry Potter</em>, y en esta trilog&iacute;a los autores presentan un universo de escuelas de magia rico, fresco y adictivo como pocos. Con un elenco de personajes de excepci&oacute;n, que se salen del clich&eacute; y abrazan la diversidad, construyen un mundo imaginativo y con una sugerente concepci&oacute;n de la magia. Tensi&oacute;n, intrigas de poder, aprendizaje y unas relaciones entre los protagonistas de las que dejan poso. &iquest;Qui&eacute;n dijo que en Espa&ntilde;a no se escribe buena literatura fant&aacute;stica?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Victoria &Aacute;lvarez, </strong><em><strong>Dreaming Spires 1. Tu nombre despu&eacute;s de la lluvia</strong></em><strong> (Lumen)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/948abbad-88f7-48a2-967e-5a8083e4d54d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s de diez a&ntilde;os lleva esta saga en circulaci&oacute;n, y su popularidad no ha dejado de crecer gracias al boca oreja de los lectores. En los albores del siglo XX, tres investigadores de Oxford, cada uno con una personalidad bien marcada, se dedican a esclarecer sucesos paranormales. Sus viajes los llevan a lidiar con una <em>banshee</em> de un castillo irland&eacute;s, un barco maldito de Nueva Orleans o un misterioso conde del este de Europa, entre otros, pero son, adem&aacute;s, periplos en los que el amor se vive con intensidad y alg&uacute;n que otro enredo. Novelas de aventuras, romance y un toque de magia de las que atrapan de principio a fin, con unos protagonistas que permanecen una vez terminada la lectura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jos&eacute; Antonio Cotrina, </strong><em><strong>El ciclo de la luna roja 1. La cosecha de Samhein</strong></em><strong> (edici&oacute;n independiente)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d665ffee-6ad1-4f3a-bf76-86236b733fb9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Un grupo de muchachos variopintos deben sobrevivir en Rocavarancolia, una ciudad en ruinas donde la magia (y el mal) se halla muy presente. Este planteamiento, deudor de <em>El Se&ntilde;or de las Moscas</em>, es solo el punto de partida de una saga excepcional que da la vuelta a los t&oacute;picos con una construcci&oacute;n impecable, mezcla de intriga y emoci&oacute;n, con personajes que crecen p&aacute;gina tras p&aacute;gina y una ambientaci&oacute;n tenebrosa que se pega a las entra&ntilde;as. Muchos j&oacute;venes sienten fascinaci&oacute;n por lo oscuro, y este ciclo de libros es perfecto para ellos. (Nota: la novela fue publicada originalmente por Alfaguara, despu&eacute;s por Hidra y en la actualidad se puede adquirir una cuidada autoedici&oacute;n por internet).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Suzanne Collins, </strong><em><strong>Los Juegos del Hambre</strong></em><strong> (Molino, trad. Pilar Ram&iacute;rez Tello)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/23c7bbe9-8d62-4a9a-b420-376639a5c951_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        No por t&iacute;pica deja de ser efectiva: <em>Los Juegos del Hambre</em>, tanto en su trilog&iacute;a original como en las dos secuelas, es uno de los hitos de la literatura juvenil de este siglo. Y lo es porque, adem&aacute;s de tener una capacidad extraordinaria para mantener la atenci&oacute;n del lector desde la primera a la &uacute;ltima p&aacute;gina, su trama de acci&oacute;n reviste un important&iacute;simo contenido cr&iacute;tico que invita a cuestionar temas que ata&ntilde;en a los j&oacute;venes, como el uso de las nuevas tecnolog&iacute;as, la cultura de las apariencias, la diferencia de clases, las guerras y el peligro de los autoritarismos. Sin duda, una saga para devorar&hellip; y para pensar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Aacute;frica V&aacute;zquez Beltr&aacute;n, </strong><em><strong>El club de los mi&eacute;rcoles</strong></em><strong> (Algar)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f34450e3-9f4e-4d6c-9ee2-d4a337e90a2c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Hay libros que atrapan, intrigan y entretienen, y libros que consiguen algo m&aacute;s: hacer compa&ntilde;&iacute;a. Esta novela narra c&oacute;mo la organizaci&oacute;n de un espect&aacute;culo musical en un instituto puede convertirse en el punto de encuentro de los estudiantes que se sienten inadaptados o incomprendidos. Una historia realista sobre la amistad, la b&uacute;squeda de identidad y el valor de la diversidad para tejer una fuerza colectiva que nos engrandece. Y sobre la m&uacute;sica y el arte como v&iacute;as para descubrirse, por supuesto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nando L&oacute;pez, </strong><em><strong>La edad de la ira</strong></em><strong> (Espasa)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6dfe3550-8201-4f15-8b66-02651897e6de_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Nando L&oacute;pez trabajaba como profesor de secundaria cuando escribi&oacute; esta novela. Y, sin duda, capta a la perfecci&oacute;n la rabia, las dudas, las ilusiones y los miedos que se pueden respirar en un instituto, condensados aqu&iacute; en una trama de suspense psicol&oacute;gico que no da tregua. Es una radiograf&iacute;a cruda de la realidad de los centros de ense&ntilde;anza de clase media-baja, y a la vez una novela de ritmo trepidante imposible de soltar. &iquest;Su acierto? No suaviza ni pretende transmitir ninguna moraleja; pero cap&iacute;tulo a cap&iacute;tulo invita a reflexionar, y mucho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-le-doy-hijo-no-quiere-leer-20-libros-reengancharse-lectura_1_13508036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 20:09:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué libro le doy a mi hijo que ya no quiere leer? 20 libros para reengancharse a la lectura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura juvenil,Literatura infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Incierta gloria’, la memoria de los antihéroes de la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/incierta-gloria-memoria-antiheroes-guerra-civil_1_13454238.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5aab4fd6-6068-449c-83c2-4346c97e132b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x484y305.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Incierta gloria’, la memoria de los antihéroes de la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una nueva traducción al castellano a cargo de Gonzalo Torné hace retornar esta gran obra de la literatura catalana al presente de la memoria histórica firmada por Joan Sales</p><p class="subtitle">El director de periódico y ministro socialista capturado por la Gestapo que pidió que su fusilamiento no produjera “rencor”
</p></div><p class="article-text">
        Hay libros que llevan en s&iacute; mismos algo m&aacute;s que literatura, libros que sin querer se han convertido en testimonios de su tiempo y de c&oacute;mo el relato oficial de cada &eacute;poca puede influir, no solo en la acogida, sino en la g&eacute;nesis misma de una creaci&oacute;n literaria. <em>Incierta gloria</em>, que Joan Sales (Barcelona, 1912 - 1983) hab&iacute;a comenzado a escribir en 1948, a&uacute;n exiliado en M&eacute;xico, vio la luz por primera vez en 1956, aunque continu&oacute; revis&aacute;ndola y ampli&aacute;ndola durante a&ntilde;os, hasta que en 1971 se public&oacute; su edici&oacute;n definitiva. El texto no ha variado desde entonces; lo que s&iacute; lo ha hecho, y por fortuna, es su consideraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En los albores de este siglo, Joan Sales era conocido por haber sido el editor de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/espejo-roto-regreso-obra-maestra-merce-rodoreda-escribio-exilio_1_12761585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Merc&egrave; Rodoreda</a> en Club Editor, la editorial que fund&oacute; en 1959 junto a Xavier Benguerel. Con ella mantuvo, adem&aacute;s, <a href="https://clubeditor.cat/llibres/cartes-completes-1960-1983/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una importante correspondencia</a> durante m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, que comenz&oacute; con la escritora todav&iacute;a exiliada. M&aacute;s all&aacute; de este papel, sin embargo, poco se sab&iacute;a entonces de la narrativa del propio Joan Sales, o, m&aacute;s bien, poco hab&iacute;a calado; la obra, al fin y al cabo, siempre estuvo ah&iacute;, tan solo faltaba ponerla en el centro.
    </p><p class="article-text">
        Y algo ocurri&oacute;: por un lado, Club Editor, capitaneado ahora por Maria Bohigas, nieta de Sales, volvi&oacute; a editar <em>Incierta gloria</em> en 2012, coincidiendo con el centenario del autor, junto con <em>El vent de la nit</em>, una especie de continuaci&oacute;n, con el prop&oacute;sito de acercarla a una nueva generaci&oacute;n de lectores; por otro, en 2017 el director <a href="https://www.eldiario.es/cultura/entrevista-agusti-villaronga-vientre-mar-filmin_1_8477679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agust&iacute; Villaronga</a>, que en 2010 hab&iacute;a adaptado con &eacute;xito <em>Pa negre</em> (2003), la novela hom&oacute;nima de Emili Teixidor, la llev&oacute; a la gran pantalla. La pel&iacute;cula despert&oacute; el inter&eacute;s por el libro y el p&uacute;blico encontr&oacute; una edici&oacute;n a la altura.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, ning&uacute;n lector con unos m&iacute;nimos rudimentos de literatura catalana se atreve a dudar de su relevancia, que la propia Rodoreda pon&iacute;a en relaci&oacute;n, por la riqueza de su estilo y por su radiograf&iacute;a de los a&ntilde;os de la guerra y la posguerra, con su propia obra. Con todo, y a pesar de que tambi&eacute;n se edit&oacute; en castellano, fuera del &aacute;mbito catal&aacute;n sigue siendo un libro desconocido para mucha gente. Ahora Anagrama, que el a&ntilde;o pasado ya apost&oacute; por otro ilustre de la literatura catalana, <a href="https://www.eldiario.es/aragon/cultura/jesus-moncada-escritor-inmortalizo-mequinenza_1_2519563.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jes&uacute;s Moncada,</a> la recupera con una nueva traducci&oacute;n y posfacio de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-torne-suma-debate-cultura-cancelacion-delirio-equipare-censura_1_9819145.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gonzalo Torn&eacute;</a>, setenta a&ntilde;os despu&eacute;s de que la primera versi&oacute;n llegara a las librer&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text">Vencidos en el frente, vencidos en la retaguardia</h2><p class="article-text">
        Se han escrito muchas novelas sobre los derrotados en la Guerra Civil, pero no tantas que, dentro de los vencidos, cuestionen tambi&eacute;n algunas creencias del propio bando. En su juventud, Joan Sales fue encarcelado tres meses por oponerse a la dictadura de Primo de Rivera; y durante la Rep&uacute;blica se afili&oacute; al Partit Comunista Catal&agrave;. Sin embargo, al igual que les ocurri&oacute; a muchos intelectuales alrededor del globo, con el tiempo acab&oacute; decepcionado por la deriva del marxismo y su compromiso pol&iacute;tico se centr&oacute;, por encima de todo, en el catalanismo. Esa mirada cr&iacute;tica subyace tras la novela, que, sin entonar discursos panfletarios, deja entrever su verdad a trav&eacute;s de la vida del elenco.
    </p><p class="article-text">
        <em>Incierta gloria</em> se divide en tres partes que casi funcionan como libros independientes, en forma, tiempo y punto de vista, unidos por la relaci&oacute;n entre los personajes, y, para ser m&aacute;s exactos, por gravitar en torno al protagonista indirecto, Juli Soler&agrave;s, un joven reclutado en el frente republicano que sobresale por sus ideales elevados, su cinismo y su vasta cultura human&iacute;stica. Es una suerte de antih&eacute;roe emparentado con los grandes personajes de Dostoievski (autor venerado por Joan Sales, a quien lleg&oacute; incluso a traducir del franc&eacute;s), que tiene la particularidad de mostrarse solo a trav&eacute;s de los ojos de los dem&aacute;s personajes, al lector nunca en primera persona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El escritor Joan Sales                            </span>
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        Las dos primeras partes tienen un registro epistolar: la primera se sit&uacute;a en el frente de Arag&oacute;n en 1937 y quien escribe es Llu&iacute;s de Broc&agrave;, un joven soldado que en sus cartas se dirige a su hermano religioso, Ramon. Llu&iacute;s, de familia burguesa y compa&ntilde;ero del mencionado Juli Soler&agrave;s, es un personaje lleno de claroscuros, que simpatiza con el anarquismo y durante su paso por el campo de batalla se siente atra&iacute;do por una mujer, una viuda de pasado turbio, madre de dos hijos. En la segunda parte, toma el relevo Trini, la esposa de Llu&iacute;s, que escribe desde Barcelona: sus misivas revelan la guerra desde el punto de vista de la poblaci&oacute;n civil, en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la tercera parte cambia de tono y adopta una primera persona introspectiva: la voz de Cruells, un joven seminarista que fue compa&ntilde;ero de Llu&iacute;s y Juli en el frente. Ha pasado el tiempo, por lo que su narraci&oacute;n gira alrededor de los primeros a&ntilde;os de la posguerra, lo que entra&ntilde;a una profunda meditaci&oacute;n existencial, con esa conciencia del ser humano ca&iacute;do, pero sobre todo de la p&eacute;rdida de algo m&aacute;s: la juventud, los ideales, el proyecto com&uacute;n al que aferrarse. No es balad&iacute; que se trate de un personaje religioso: el propio Joan Sales reconoc&iacute;a el catolicismo como una parte importante de su identidad (y esto, aunque desde el laicismo contempor&aacute;neo pueda suscitar suspicacias, no reduce en modo alguno las cualidades extraordinarias de su obra).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/8eff8500-7326-423f-85ac-54f2cf3e591f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En <em>El vent de la nit</em> (1981), que en las &uacute;ltimas ediciones se ha publicado por separado, pero puede leerse como una cuarta parte, reencontramos a Cruells, unos a&ntilde;os despu&eacute;s, con la posguerra m&aacute;s avanzada, convertido en un hombre maduro que en su discurso reflexiona sobre la memoria, ahora que ve la guerra desde la distancia, y deja entrever muchos de los abusos del franquismo, de la censura a los condenados a muerte. Es una novela bastante diferente a <em>Incierta gloria</em>, que para algunos lectores no est&aacute; a la altura, pero que demuestra, en cualquier caso, c&oacute;mo el autor no quiso limitarse a escribir una gran novela, sino que, en su literatura, hab&iacute;a algo m&aacute;s: la convicci&oacute;n de ser un testigo de la historia del siglo XX; de expresar, con los recursos literarios, la verdad &iacute;ntima de los derrotados como &eacute;l, unos acontecimientos &ndash;o m&aacute;s bien un aliento, una atm&oacute;sfera&ndash;, que no deb&iacute;an borrarse, no deb&iacute;an olvidarse.
    </p><h2 class="article-text">Guerra, sentimientos, intelecto, espiritualidad</h2><p class="article-text">
        Un punto sobresaliente de la narraci&oacute;n de Joan Sales es la naturalidad con la que navega entre la dimensi&oacute;n intelectual del estudiante o el sacerdote, que se prodigan en alusiones eruditas de tipo literario y filos&oacute;fico, y la cualidad &ldquo;mundana&rdquo; inherente a la existencia, m&aacute;s si cabe en tiempos de guerra, que sacan a cada uno de su reducto particular. En el parlamento de los personajes se mezclan la verborrea coloquial &ndash;el autor tiene o&iacute;do para captar las voces de la calle, con sus giros genuinos&ndash; con los principios del idealismo y la b&uacute;squeda espiritual. En un mismo bando caben todo tipo de hombres, remando juntos por una causa com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante detenerse asimismo en el tratamiento del amor y el rol de los personajes femeninos. En una novela sobre un conflicto b&eacute;lico, m&aacute;s a&uacute;n si se sit&uacute;a (en parte) en el mismo frente de batalla, es poco habitual dar cabida a las mujeres, que viven la guerra desde otro lugar. Aqu&iacute; es relevante no solo la presencia de Trini &ndash;su parte es espl&eacute;ndida, lo mismo que su evoluci&oacute;n como personaje, que va descubri&eacute;ndose al lector&ndash;, sino el papel de la viuda, esa mujer en quien se intuye algo sucio, algo oscuro, pero por quien el narrador de la primera parte no puede evitar sentir fascinaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Oriol Pla y Agustí Villaronga durante el rodaje de &#039;Incierta gloria&#039; en Belchite, en 2016"
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                Oriol Pla y Agustí Villaronga durante el rodaje de &#039;Incierta gloria&#039; en Belchite, en 2016                            </span>
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        Todos los personajes est&aacute;n hechos de claroscuros, con m&aacute;s zonas de sombra a medida que avanza la narraci&oacute;n y se ven envueltos en situaciones que los ponen a prueba, que los sumen en la violencia, el miedo, la culpa o la desesperaci&oacute;n. No era la intenci&oacute;n del autor crear &iacute;dolos ni h&eacute;roes; lo que hay aqu&iacute; son hombres y mujeres heridos, complejos, que viven situaciones l&iacute;mite en las que act&uacute;an en contra de sus propios principios. Todos se enfrentan tarde o temprano a alg&uacute;n dilema &eacute;tico que los cambia de manera irreversible, y sus relaciones con los dem&aacute;s est&aacute;n bajo la sospecha de la traici&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Historia de una novela, historia de un pa&iacute;s</h2><p class="article-text">
        Los libros cuentan una historia a trav&eacute;s de sus p&aacute;ginas, pero a veces ellos mismos son en s&iacute; mismos, casi sin pretenderlo una lecci&oacute;n de Historia, con may&uacute;scula. El caso de <em>Incierta gloria</em> es un paradigma del impacto de la dictadura en la producci&oacute;n literaria, en el circuito cultural en general; y tambi&eacute;n, por qu&eacute; no, una demostraci&oacute;n pr&aacute;ctica de aquel viejo dicho de hacer de la necesidad virtud. 
    </p><p class="article-text">
        En aquella temprana versi&oacute;n de 1956 &ndash;entonces solo contaba con la primera parte, con la que hab&iacute;a ganado el Premi Joanot Martorell de 1955&ndash;, el manuscrito no super&oacute; la censura, como era de esperar. El autor hizo sus reclamaciones, pero, aunque al final autorizaron la publicaci&oacute;n, tuvo que resignarse a someter el texto original a la poda. Sigui&oacute; escribiendo, eso s&iacute;, ampliando esa primera parte con vistas a una futura nueva edici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La oportunidad de publicar sin recortes le lleg&oacute;, como a muchos compatriotas, en el extranjero. En concreto, fue la traducci&oacute;n al franc&eacute;s de la versi&oacute;n m&aacute;s reciente hasta la fecha, en 1962, que recibi&oacute; buenas cr&iacute;ticas. M&aacute;s adelante, en 1968, la present&oacute; a un premio de la editorial Planeta, destinado a obras escritas en catal&aacute;n que todav&iacute;a no se hab&iacute;an traducido al castellano. La edici&oacute;n que result&oacute; era distinta a la anterior, ya que por aquel entonces la censura se hab&iacute;a relajado mucho. Pudo publicar la obra en catal&aacute;n y en castellano en 1970; y un a&ntilde;o despu&eacute;s, en 1971, sali&oacute; ya con unos &uacute;ltimos retoques que la daban, esta vez s&iacute;, por concluida.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/bddf3e98-52bb-4347-8a17-2920bc4af585_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una d&eacute;cada m&aacute;s tarde, se public&oacute; una edici&oacute;n que incorporaba una cuarta parte, <em>El viento de la noche</em>. Sin embargo, el autor consideraba este libro como una novela al margen, pese a compartir personajes, de modo que en las &uacute;ltimas reediciones, ya en el siglo XXI, se ha editado aparte. Hoy, a Joan Sales se le reconoce como el autor de estas dos novelas, adem&aacute;s de la poes&iacute;a, las cartas y su crucial labor como editor.
    </p><p class="article-text">
        Al seguir el hilo que va de la primera a la &uacute;ltima edici&oacute;n se puede comprobar c&oacute;mo se fue dejando atr&aacute;s la censura: el autor no solo a&ntilde;ad&iacute;a cap&iacute;tulos nuevos, sino que volv&iacute;a sobre los anteriores, porque a medida que pasaba el tiempo se permit&iacute;a decir m&aacute;s cosas. Por otra parte, el papel de las traducciones result&oacute; crucial para estimular la carrera de los escritores silenciados por el franquismo; y estas obras, a su vez, contaron al mundo la realidad de lo que ocurr&iacute;a bajo la dictadura (tras su buena acogida en Francia, de hecho, el r&eacute;gimen de Franco retir&oacute; el pasaporte a Joan Sales).
    </p><p class="article-text">
        La recepci&oacute;n cr&iacute;tica tambi&eacute;n ha tenido sus vaivenes; <em>Incierta gloria</em> no ha sido siempre reverenciada como una de las grandes obras de la literatura catalana del siglo XX, ni como una de las mejores novelas que se han escrito como la Guerra Civil espa&ntilde;ola. En un principio, provoc&oacute; reacciones de todo tipo, algo que el autor asociaba al hecho de que generaba incomodidad hasta en los de su propio lado, al poner bajo la lupa esos viejos valores del anarquismo y el comunismo.
    </p><p class="article-text">
        Joan Sales no se casaba con nadie, literariamente hablando, y para gozar del favor de la cr&iacute;tica a veces es necesario saber hacer amigos. Sin embargo, esta independencia suele ser un rasgo de la buena literatura, y el tiempo siempre sopla a su favor. Ya nadie duda de la haza&ntilde;a que es <em>Incierta gloria</em>, un novel&oacute;n que, como Shakespeare (del que toma el t&iacute;tulo:<em> &ldquo;The uncertain glory of an April day&hellip;&rdquo;, </em>de <em>Los dos hidalgos de Verona</em>, 1623), tiene en sus p&aacute;ginas lo profundo y lo terrenal, la carcajada y lo existencial, porque en su guerra caben todas las guerras y, en sus personajes, toda la humanidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/incierta-gloria-memoria-antiheroes-guerra-civil_1_13454238.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 19:39:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Incierta gloria’, la memoria de los antihéroes de la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Literatura,Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela de Sally Carson que narró, casi en tiempo real, cómo un tal Adolf Hitler llegaba al poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-sally-carson-narro-tiempo-real-adolf-hitler-llegaba_1_13448058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34a9343b-4f94-427b-a964-75af6e76d40e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1015y360.jpg" width="1200" height="675" alt="La novela de Sally Carson que narró, casi en tiempo real, cómo un tal Adolf Hitler llegaba al poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras un gran éxito en Reino Unido el año pasado, dos editoriales españolas han coincidido en recuperar 'La cruz torcida', escrita en 1934 por una joven autora británica tras vivir una temporada en Alemania</p><p class="subtitle">Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo
</p></div><p class="article-text">
        Es Nochebuena y, como cada a&ntilde;o, la familia se re&uacute;ne. Forman un clan corriente: ni ricos ni pobres, viven en una peque&ntilde;a localidad del sur, llevan una rutina y nunca han tenido grandes conflictos entre ellos; podr&iacute;an ser lo que se considera una familia <em>normal</em> de clase media. El matrimonio tiene tres hijos, que ya son adultos j&oacute;venes, dos chicos y una chica. Ella est&aacute; prometida con un chico del pueblo, un cirujano de buen coraz&oacute;n que su familia ha acogido de buen grado. Ambos est&aacute;n muy enamorados y la joven vive esta Navidad pensando con emoci&oacute;n en los cambios que se avecinan a su vida el pr&oacute;ximo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a sus hermanos, los dos veintea&ntilde;eros, el mayor lleva tiempo desocupado y el peque&ntilde;o solo encuentra trabajo a temporadas: la crisis del empleo juvenil les afecta de lleno. Ellos, como tantos hombres de su generaci&oacute;n, est&aacute;n desencantados ante la falta de perspectivas, por lo que cada vez simpatizan m&aacute;s con un partido emergente que, aunque no ha tenido a&uacute;n victorias tan importantes como para incidir en el tablero pol&iacute;tico, est&aacute; haciendo ruido con sus proclamas populistas y promete a todos esos j&oacute;venes un futuro de trabajo y seguridad. Est&aacute;n en plena crisis econ&oacute;mica &ndash;al padre le acaban de bajar el sueldo&ndash;, y, en medio de tanta incertidumbre, cuesta confiar en el Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Este argumento podr&iacute;a ser el de una obra actual, y ese partido populista podr&iacute;a llamarse Vox, Alian&ccedil;a Catalana o cualquiera de sus hom&oacute;logos europeos. Esos muchachos sin metas podr&iacute;an pasarse las horas viendo v&iacute;deos en YouTube y TikTok de hombres que promulgan una rutina de gimnasio, recetan f&oacute;rmulas para hacerse millonario, atacan al feminismo por robarles oportunidades y se&ntilde;alan a los inmigrantes por &ldquo;robarles&rdquo; trabajo y beneficiarse de los servicios p&uacute;blicos. Esa pareja de novios enamorados podr&iacute;an ser dos j&oacute;venes reci&eacute;n graduados que se han esforzado mucho y sienten que por fin se les brinda la oportunidad de construir una vida propia, juntos, lejos del hogar familiar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ad613374-c494-48a8-b0f0-149470ec456c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Podr&iacute;an ser ellos, podr&iacute;an vivir aqu&iacute; y ahora, pero la acci&oacute;n de <em>La cruz torcida</em> (1934) la novela que este a&ntilde;o han publicado dos editoriales (Perif&eacute;rica con traducci&oacute;n de Jes&uacute;s Gonz&aacute;lez Yumar y Alianza Editorial, de Ainize Aguillo Salaberri) comienza la Nochebuena de 1932. En una localidad del sur de Alemania, el nuevo l&iacute;der del populismo se llama Adolf Hitler y las cacer&iacute;as no se organizan contra los inmigrantes magreb&iacute;es, sino contra el pueblo jud&iacute;o. La escritora brit&aacute;nica Sally Carson, seud&oacute;nimo de Sylvia Carson (Surrey, 1902 - Leeds, 1941), la escribi&oacute; despu&eacute;s de pasar unas vacaciones en un pueblo de M&uacute;nich. Mucho le debi&oacute; de impactar lo que vio, porque no esper&oacute; para ponerse a novelar c&oacute;mo se trastoca la vida de una familia corriente con el ascenso del nazismo.
    </p><p class="article-text">
        La inmediatez de los hechos, que suele circunscribirse a la cr&oacute;nica, no es, sin embargo, &oacute;bice para que la autora d&eacute; forma una novela de vuelos literarios, un fresco social de enorme viveza, escrito con elegancia, un fino sentido del humor y o&iacute;do para el di&aacute;logo, con esa hondura, esa capacidad de conmover que se espera de cualquier obra literaria digna de tal nombre. Desde las primeras p&aacute;ginas, mientras Lexa, la hija, se encarga de decorar la casa junto con sus hermanas, los personajes dejan entrever su complejidad: a trav&eacute;s de los hechos cotidianos, se les muestra en toda su viveza, sin manique&iacute;smos, y resulta f&aacute;cil entender la postura de cada uno ante el nuevo panorama pol&iacute;tico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La novela capta cómo los personajes se van habituando a unas circunstancias que no hace tanto resultaban inconcebibles; porque el horror no se instala de repente ni surge por generación espontánea: es en el día a día, a través de detalles a veces diminutos, que se va instalando en las calles, en las vidas de todos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dice bien Laura Freeman, autora del pr&oacute;logo, cuando advierte que toda novela que se abre con una pl&aacute;cida escena navide&ntilde;a levanta sospechas: esa felicidad, esa armon&iacute;a, se romper&aacute; m&aacute;s pronto que tarde. El lector juega con ventaja: sabe lo que ocurri&oacute; en los meses posteriores a la Nochebuena de 1932 (Hitler fue elegido canciller en enero de 1933). Los personajes, no. Y ah&iacute; est&aacute; la gracia: en narrar ese proceso de incredulidad, pero tambi&eacute;n de adaptaci&oacute;n progresiva, sobre la marcha. Capta c&oacute;mo se van habituando a unas circunstancias que no hace tanto resultaban inconcebibles; porque el horror no se instala de repente ni surge por generaci&oacute;n espont&aacute;nea: es en el d&iacute;a a d&iacute;a, a trav&eacute;s de detalles a veces diminutos, que se va instalando en las calles, en las vidas de todos.
    </p><p class="article-text">
        Esta novela pone el foco sobre todo en los j&oacute;venes: tanto por Moritz, el prometido de la protagonista, que enseguida se ve se&ntilde;alado por tener un apellido jud&iacute;o, como por los dos hermanos, &ldquo;buenos chicos&rdquo; que no se educaron en los valores fascistas, pero que, en el contexto inestable de la Alemania de Weimar, han ido desvi&aacute;ndose. La literatura, a diferencia de los libros de historia, tiene la capacidad de revelar c&oacute;mo se inocula una ideolog&iacute;a, c&oacute;mo se fraguan las rebeliones de la masa. Sally Carson lo logra mirando de cerca el conflicto, con una mirada llena de humanidad, que revela tanto la fragilidad de aquellos hombres como la brutalidad con la que el nuevo r&eacute;gimen anula a sus v&iacute;ctimas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/044e99ec-dae0-4676-b6fd-60b9c0fb7604_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La autora plasma c&oacute;mo la propaganda fascista sembr&oacute; la discordia en la poblaci&oacute;n: &ldquo;Por culpa de la herida que se les hab&iacute;a infligido, s&oacute;lo sosten&iacute;an en pie una vida a medias. Los lazos de amor y amistad se romp&iacute;an y se sustitu&iacute;an con la desconfianza, la rabia y el desencanto&rdquo;. Todo lo que aqu&iacute; se narra resulta familiar de una manera inquietante: Sally Carson la escribi&oacute; antes del Holocausto, pero vio venir el horror que se avecinaba de un modo similar al que ahora advertimos, impotentes, c&oacute;mo la ultraderecha, en cuanto se asoma al poder, derriba derechos, propugna veneno y cuestiona valores que estaban, o al menos lo parec&iacute;an, plenamente asentados en la sociedad. El diagn&oacute;stico no es favorable: &ldquo;Las lealtades se hab&iacute;an quebrantado con tanta violencia e irracionalidad que, con toda certeza, no volver&iacute;an a crecer ni a encarrilarse hasta varias generaciones despu&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>La cruz torcida</em>, es importante recalcarlo, no solo se recupera porque retrate un mundo cambiante que mantiene ciertos paralelismos con el presente; se rescata, por encima de todo, por ser una muy buena novela. Sutil, precisa, es la historia de la desintegraci&oacute;n de una familia y a la vez una hermosa historia de amor truncada por el auge del nazismo. Lexa, la protagonista, se encuentra en medio, entre los familiares que adoptan posturas antisemitas y el novio bondadoso a quien de pronto la sociedad arrincona; un centro del relato muy bien elegido, que permite abordar el conflicto esquivando la tentaci&oacute;n de repartir las etiquetas de v&iacute;ctima y culpable con demasiada ligereza: &ldquo;Lexa actuaba como una ni&ntilde;a desconcertada, no como una ni&ntilde;a asustada en la oscuridad. [&hellip;] No ten&iacute;a ni idea de hasta d&oacute;nde llegaban los espantos que la aguardaban. No ten&iacute;a ning&uacute;n adversario al que destruir. M&aacute;s bien, ella era el origen de una serie de luchas, tribulaciones y aflicciones que no sab&iacute;a cu&aacute;ndo concluir&iacute;an&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Adolf Hitler, en una imagen de un acto en Nuremberg en 1933                            </span>
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        Sally Carson, pese a ser entonces una debutante, firma una novela espl&eacute;ndida, de una contenci&oacute;n y una pulcritud dif&iacute;ciles de encontrar hasta en los novelistas consumados. Se revela como una narradora observadora, reflexiva sin excesos, que sabe concentrar una tragedia colectiva en el drama &iacute;ntimo de una familia, y se mueve de lo particular de los hechos inmediatos a la meditaci&oacute;n existencial que revisten cuando se ven con el tiempo. En su caso, el margen no era mucho, ni siquiera hab&iacute;an transcurrido dos a&ntilde;os del periodo que abarca la novela (los seis primeros meses de 1933); aun as&iacute;, su mirada result&oacute; visionaria: &ldquo;Alemania encerraba en s&iacute; su propio castigo. [&hellip;] Las mismas personas que hab&iacute;an administrado el veneno de la expulsi&oacute;n y la crucifixi&oacute;n de los jud&iacute;os hab&iacute;an acabado ingiri&eacute;ndolo. Ellas ser&iacute;an las v&iacute;ctimas definitivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novela, que debe su t&iacute;tulo al s&iacute;mbolo nazi por excelencia y tuvo dos continuaciones, <em>The Prisoner</em> (1936) y <em>A Traveller Came By</em> (1938), tuvo una buena acogida cuando se public&oacute; en ingl&eacute;s, pero, la misma historia de siempre, cay&oacute; en el olvido tras la muerte de la autora, que falleci&oacute; unos meses antes de cumplir 39 a&ntilde;os, de un c&aacute;ncer de mama. Un olvido que, en su caso, se agrav&oacute; por la escasez de copias impresas: tal como cuenta Laura Freeman en el pr&oacute;logo a la nueva edici&oacute;n, cuando la editorial Persephone Books, responsable de su recuperaci&oacute;n en ingl&eacute;s el a&ntilde;o pasado, quiso rescatarla, se top&oacute; con la dificultad de localizar un ejemplar del original, ya que, a pesar de su inteligencia para intuir lo que se avecinaba, no se hab&iacute;a vuelto a reeditar desde aquel lejano 1934.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la literatura (y de la edici&oacute;n) est&aacute; hecha de peque&ntilde;os milagros, como dar por casualidad con un libro en el que se menciona una novela olvidada y no parar hasta encontrarla, leerla y publicarla casi cien a&ntilde;os despu&eacute;s de su llegada a las librer&iacute;as. As&iacute; lo hizo la <a href="https://persephonebooks.co.uk/products/crooked-cross" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">editorial independiente brit&aacute;nica Persephone</a>. Por su parte, la independiente espa&ntilde;ola Perif&eacute;rica, al elegir este libro, suma Sally Carson a una larga lista de recuperaciones relacionadas con el periodo de entreguerras y los a&ntilde;os posteriores en Europa, como Erich Hackl, Odette Elina, Verna B. Carletton, Angelika Schrobsdorff, Vera Brittain, Marie Jalowicz Simon y Marcella Olschki, entre otros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-sally-carson-narro-tiempo-real-adolf-hitler-llegaba_1_13448058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 20:04:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La novela de Sally Carson que narró, casi en tiempo real, cómo un tal Adolf Hitler llegaba al poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Nazismo,Adolf Hitler,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/treinta-anos-cenizas-angela-memorias-infancia-miseria-conmovieron-mundo_1_13437747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fa55994-8010-4b25-a2a5-0901789f76f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149029.jpg" width="1495" height="841" alt="Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El emblemático libro de Frank McCourt sobre su niñez en la Irlanda de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial se lee hoy como un ejemplo de resiliencia</p><p class="subtitle">Caroline O'Donoghue, escritora: “Las irlandesas nos sentimos empoderadas desde la legalización del aborto en 2018”
</p></div><p class="article-text">
        Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1996 cuando un profesor jubilado llamado <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/muere-frank-mccourt-autor-de-las-cenizas-de-angela_1_11033658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frank McCourt</a> (1930-2009) se situ&oacute; entre los escritores m&aacute;s vendidos con su primer libro, <em>Las cenizas de &Aacute;ngela</em>, unas memorias noveladas de su infancia en la Irlanda suburbial de los a&ntilde;os treinta y cuarenta. Nacido en Nueva York, era el hijo mayor de un matrimonio de inmigrantes irlandeses que regres&oacute; pronto a su pa&iacute;s de origen. La familia se instal&oacute; en la ciudad de Limerick, donde el autor creci&oacute; junto a sus hermanos. El padre, alcoh&oacute;lico, ten&iacute;a serios problemas para conservar un empleo, por lo que la madre, &Aacute;ngela, se erige en la figura nuclear que los sostiene. El prop&oacute;sito de novelar su ni&ntilde;ez nace, de hecho, como un homenaje a ella.
    </p><p class="article-text">
        Si nos limit&aacute;ramos a comentar el contenido de estas memorias, no pasar&iacute;an de ser una de una infancia en la miseria, pero por desgracia bastante com&uacute;n en la &eacute;poca, que sirve de radiograf&iacute;a social de los colectivos m&aacute;s desfavorecidos: un padre malgastador y con adicci&oacute;n a la bebida, incapaz de ocuparse de su familia, pero al que su hijo escucha con embeleso cuando le cuenta historias legendarias; la madre que se sacrifica por los hijos, que llega hasta a pedir limosna para darles de comer, abnegada, trabajadora y familiar, tal como se espera de las mujeres en la sociedad irlandesa; una larga sucesi&oacute;n de hijos, con la imposibilidad de mantenerlos y el trauma de la elevada mortalidad infantil.
    </p><p class="article-text">
        En esas condiciones de pobreza extrema, que implican mucho m&aacute;s que no poder llevar un trozo de pan a la mesa &ndash;enfermedades, suciedad, desarraigo, dependencia (tanto las redes familiares, clave en una sociedad cat&oacute;lica, como las instituciones de caridad o las de tipo gubernamental), abandono escolar temprano, trabajos precarios y peligrosos&ndash;, el narrador comienza a alimentar un prop&oacute;sito: el sue&ntilde;o americano, emigrar a los Estados Unidos, donde por aquel entonces todav&iacute;a se confiaba en hacer fortuna. Mientras crece, logra sacar fuerza de la desdicha pensando en el futuro, en la posibilidad de algo mejor.
    </p><p class="article-text">
        En apariencia, <em>Las cenizas de &Aacute;ngela</em> puede parecer un libro de memorias m&aacute;s, como ha habido y hay tantos. Sin embargo, adem&aacute;s de convertirse en un &eacute;xito de ventas, recibi&oacute; el Premio Pulitzer de Memorias y el National Book Critics Circle Award, se adapt&oacute; al cine en el filme hom&oacute;nimo de 1999, dirigida por Alan Parker, y ha sido la elecci&oacute;n de muchos clubes de lectura alrededor del mundo. &iquest;Qu&eacute; tiene de particular, qu&eacute; lo hace, no solo sobresalir, sino conectar con la sensibilidad de tantos y tan diferentes lectores, por qu&eacute; provoca tantas lecturas, y tantas ganas de compartir impresiones?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/364081e5-3bca-4125-8ad7-28ea5ebfd7f1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La respuesta est&aacute;, como siempre, en la forma de contar: la voz en primera persona de un Frank McCourt que recuerda aquellos a&ntilde;os con la viveza del muchacho que fue, un ni&ntilde;o que, con ese don que tienen de asombrarse, de observar la maravilla hasta en la realidad m&aacute;s cruel, se hizo un fort&iacute;n a trav&eacute;s de la imaginaci&oacute;n. Su percepci&oacute;n de los personajes, como ese padre para &eacute;l encantador, es muy diferente de la que tiene un adulto; es en esa mirada infantil que sus recuerdos se convierten en algo m&aacute;s que una cr&oacute;nica as&eacute;ptica.
    </p><p class="article-text">
        Y el humor: cu&aacute;n importante es el sentido del humor en <em>Las cenizas de &Aacute;ngela</em>. En lugar de lamentarse por su infortunio, relata sus peripecias con la naturalidad del chiquillo que no ha conocido otra existencia y, por lo tanto, se ha acostumbrado a vivir en un estado al que nadie tendr&iacute;a que acostumbrarse. Porque Frank no es un ni&ntilde;o llor&oacute;n ni pasivo; al contrario, pronto aprovecha su intelecto despierto para aportar dinero con sus trabajillos. Sus vivencias tienen algo de picaresca, tambi&eacute;n, como un Lazarillo contempor&aacute;neo en la Irlanda depauperada por las crisis econ&oacute;micas, reprimida por la moral del catolicismo y con tensiones latentes por la todav&iacute;a reciente divisi&oacute;n, que suscita recelos hacia la gente del norte, como el padre de Frank.
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de Irlanda, esta es una de las obras en las que se evocan con mayor eficacia las costumbres de las clases bajas, con una gran viveza para reproducir las expresiones coloquiales y el argot de los maleantes, as&iacute; como la cultura popular y las creencias m&aacute;s arraigadas, con particular hincapi&eacute; en la m&uacute;sica, las canciones que se dejan o&iacute;r por los <em>pubs</em> y que los hombres borrachos entonan al volver a casa. Son esas peque&ntilde;as cosas que, lejos de resultar triviales, conforman la verdadera &ldquo;textura&rdquo; de la vida y del relato. El autor brilla gracias a una recreaci&oacute;n que traslada al lector a los <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_europa/que-ver-en-limerick-mapa-ruta-de-frank-mccourt_1_12806856.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">callejones grises de Limerick</a> y deja escenas memorables grabadas para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Al final, el protagonista hizo realidad su sue&ntilde;o de hacer las Am&eacute;ricas, aunque esa parte no la narra hasta la continuaci&oacute;n, <em>Lo es</em> (1999), que tuvo mucho menos recorrido, quiz&aacute; porque, al centrarse en las experiencias de juventud, se pierde el encanto de la voz de un ni&ntilde;o. Despu&eacute;s de muchos esfuerzos, el joven Frank pudo embarcarse rumbo a Estados Unidos, donde tampoco lo tuvo f&aacute;cil &ndash;la etiqueta de &ldquo;superviviente&rdquo; no le queda grande en absoluto&ndash;, aunque, con el tiempo, consigui&oacute; dedicarse a la ense&ntilde;anza, una profesi&oacute;n que parec&iacute;a impensable para ese ni&ntilde;o sucio y hambriento de los suburbios irlandeses. <em>El profesor</em> (2005), con sus recuerdos de m&aacute;s de treinta a&ntilde;os de carrera, culmina la trilog&iacute;a. En Espa&ntilde;a, las tres han sido publicadas por Maeva (trad. Alejandro Pareja Rodr&iacute;guez).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Esta historia de superaci&oacute;n del ni&ntilde;o criado en la indigencia que logra abrirse camino y estudiar en la universidad gracias a su tes&oacute;n y su amor por los libros &ndash;asegura ser un gran lector para que le den la oportunidad de acceder a los estudios&ndash; resulta, sin duda, inspiradora; pero no ha estado exenta de pol&eacute;mica: tras su &eacute;xito, se le acus&oacute; de haber exagerado algunas vivencias, algo que &eacute;l neg&oacute;. Por otro lado, una parte de la sociedad irlandesa expres&oacute; su malestar por lo que consideraron una falta de pudor al compartir unas circunstancias familiares tan &iacute;ntimas &ndash;la eterna &ldquo;verg&uuml;enza&rdquo; del pobre, que calla y sufre en silencio&ndash;, adem&aacute;s de por mostrar al mundo una imagen del pa&iacute;s nada halag&uuml;e&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, de lo que no cabe duda es de la destreza de Frank McCourt para hacer de sus memorias un material literario rebosante de vida, con un esp&iacute;ritu similar al de otras novelas emblem&aacute;tica sobre infancias en la penuria, como <em>Un &aacute;rbol crece en Brooklyn</em> (1943), de Betty Smith, o <em>El castillo de cristal</em> (2005), de Jeanette Walls. Le&iacute;da ahora, <em>Las cenizas de &Aacute;ngela</em> no solo se distingue por su historia de resiliencia y superaci&oacute;n, sino, y ante todo, por una actitud, ante la vida y ante el hecho narrativo. No elegimos qu&eacute; tipo de existencia nos espera al nacer, pero s&iacute; podemos escoger con qu&eacute; &aacute;nimo la encaramos, y, al cabo del tiempo, desde qu&eacute; prisma decidimos recordarla. Y es que, como escribi&oacute; Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez en sus memorias, &ldquo;La vida no es la que uno vivi&oacute;, sino la que uno recuerda, y c&oacute;mo la recuerda para contarla&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/treinta-anos-cenizas-angela-memorias-infancia-miseria-conmovieron-mundo_1_13437747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 19:25:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irlanda,Segunda Guerra Mundial,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ganadora-joven-booker-paso-20-anos-publicar-regreso_1_13432016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98df9742-e16d-44d5-8146-21ec7af40002_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148820.jpg" width="4278" height="2406" alt="La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Kiran Desai consiguió en 2006 el premio que a su madre, Anita Desai, referente de la literatura india escrita en inglés, se le escapó tres veces. No tuvo prisa en su regreso, que se ha producido con 'La soledad de Sonia y Sunny', una novela con la quedó finalista del gran premio de la literatura en Reino Unido</p><p class="subtitle">Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella
</p></div><p class="article-text">
        Kiran Desai (Nueva Delhi, 1971) creci&oacute; viendo c&oacute;mo su madre, la novelista Anita Desai (Mussoorie, 1937), se convert&iacute;a en una de las primeras mujeres de su generaci&oacute;n en dar a su carrera literaria toda la atenci&oacute;n que requer&iacute;a, sin descuidar por ello la crianza ni las tareas dom&eacute;sticas. Para su hija, la menor de cuatro hermanos, se volvi&oacute; normal ver a su madre dedicar horas y horas a la escritura, una rutina obstinada de silencio y creatividad que contrastaba con el ajetreo de las calles de la India. En un momento dado, le hicieron una oferta para impartir clase en el extranjero, primero en el Reino Unido y luego en los Estados Unidos, para lo que no dud&oacute; en hacer las maletas y llevarse a su hija peque&ntilde;a, la &uacute;nica que a&uacute;n viv&iacute;a en la casa familiar, que comenz&oacute; a estudiar en dichos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, Kiran Desai lleva veinticinco a&ntilde;os establecida en Nueva York, donde tambi&eacute;n vive su madre, con la que sigue muy unida. Su progenitora no solo es un apoyo indispensable para su propia carrera, sino que, con su ejemplo vital, le mostr&oacute; un camino de libertad e independencia absolutas. La separaci&oacute;n de su marido, un empresario, poco despu&eacute;s del traslado, fue determinante: la sociedad solo esperaba de ella que se comportara como la esposa convencional, pero no se resign&oacute; a ese papel. El cambio de pa&iacute;s, por otra parte, le abri&oacute; horizontes a su hija, aunque tambi&eacute;n le provoc&oacute; esa disociaci&oacute;n de identidades que experimentan quienes crecen entre dos culturas, sin encajar del todo en ninguna de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Esa tensi&oacute;n entre la educaci&oacute;n occidental y los valores tradicionales que persisten en la India contempor&aacute;nea constituyen el n&uacute;cleo de su propia obra, no tan vasta como la de su madre, pero exquisita y cuidada al mil&iacute;metro. Se dio a conocer en 1998 con <em>Alboroto en el guayabal</em>, una alegor&iacute;a mordaz sobre las costumbres indias, pero fue con <em>El legado de la p&eacute;rdida</em> (2006) que se consolid&oacute; como una de las voces m&aacute;s importantes de su &eacute;poca, al convertirse en la ganadora m&aacute;s joven del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ana-paula-maia-finalista-premio-booker-mundo-sigue-cruel-peligroso-cambiado_1_13222643.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prestigioso Premio Booker</a>, un galard&oacute;n que su madre no hab&iacute;a logrado nunca, pese a haber sido nominada en tres ocasiones.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ad84b56c-4f15-4687-ab87-78ecdb3f2702_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Son muchas las expectativas que se ponen en un autor cuando recibe un premio de esta relevancia, que conlleva el lanzamiento de su obra en todo mundo acompa&ntilde;ado de una promoci&oacute;n intensa. La autora reconoce que al principio le pes&oacute;, pero despu&eacute;s se limit&oacute; a seguir su camino, sin ceder a las presiones habituales de la industria editorial. Prueba de ello es que tard&oacute; cerca de veinte a&ntilde;os en publicar su siguiente novela, <em>La soledad de Sonia y Sunny</em> (Salamandra, 2026), un libro de m&aacute;s de setecientas p&aacute;ginas que aspira a convertirse en su obra magna. Fue nominada de nuevo al Booker &ndash;que esta vez gan&oacute; David Szalay con <em>Flesh</em>&ndash; y los medios anglosajones la destacaron como uno de los t&iacute;tulos del a&ntilde;o. En Espa&ntilde;a llega de la mano de la editorial Salamandra, traducida por Aurora Echeverr&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">La mirada occidental hacia Oriente</h2><p class="article-text">
        Kiran Desai es una autora de personajes e ideas: primero concibe el tipo de conflictos que quiere plantear y el perfil de los protagonistas que mejor pueden encarnarlos, y solo mucho m&aacute;s tarde les da forma de trama. M&aacute;s que mecanismos de relojer&iacute;a, sus novelas &ndash;y <em>La soledad de Sonia y Sunny</em> en particular&ndash; son historias expansivas, que adquieren nuevas capas en cada episodio. A trav&eacute;s de la psique del personaje, se entrev&eacute; la tensi&oacute;n social de toda una comunidad, con lo que realiza un retrato pormenorizado e incisivo de las tribulaciones y las contradicciones internas del mundo contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Como en las novelas de Zadie Smith o en <em>Americanah</em> (2013), de Chimamanda Ngozi Adichie, el conflicto racial, el encaje complejo de los inmigrantes, es un asunto crucial; narra la relaci&oacute;n a lo largo del tiempo de Sonia y Sunny, dos j&oacute;venes indios de su quinta que rechazan las convenciones indias y se marchan al extranjero, donde, sin embargo, se enfrentan a la discriminaci&oacute;n en su d&iacute;a a d&iacute;a, un racismo sutil que a menudo se camufla en pr&aacute;cticas de apariencia bienintencionada, como la recomendaci&oacute;n a Sonia, que quiere ser escritora, de que evite los temas genuinamente orientales y el realismo m&aacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de Sonia, que tiene mucho de la propia autora, se introduce una reflexi&oacute;n sobre los prejuicios occidentales, sobre lo que esperan, en este caso los lectores, de las novelas de un escritor indio (algo que remite al cl&aacute;sico de Edward Said, <em>Orientalismo</em>, 1978, que advirti&oacute; las estructuras de poder detr&aacute;s de las representaciones que Occidente ha hecho de Oriente en su narrativa). Es interesante subrayar aqu&iacute; la deuda que Kiran Desai dice sentir hacia narradores hispanos como Jorge Luis Borges, Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez o Juan Rulfo: ir m&aacute;s all&aacute; del canon ingl&eacute;s la provee no solo de otras t&aacute;cticas estil&iacute;sticas, sino que ensancha su mirada, su comprensi&oacute;n del entorno.
    </p><p class="article-text">
        Esa amplitud de miras tambi&eacute;n se aplica a las diferentes generaciones: en su ambici&oacute;n de novela total, <em>La soledad de Sonia y Sunny</em> recorre d&eacute;cadas y continentes siguiendo los azares de las familias de los protagonistas, con sus consiguientes confrontaciones generacionales. Es llamativo el hecho de que, en principio, Sonia y Sunny iban a estar unidos por una propuesta de matrimonio concertado, pero ellos se oponen a ese tipo de uni&oacute;n, si bien por s&iacute; mismos experimentar&aacute;n idas y venidas en su relaci&oacute;n. Esta decisi&oacute;n los aleja de sus ra&iacute;ces, algo as&iacute; como renunciar a su pasado, con el inconveniente de que tampoco su presente, junto a sus pares occidentales, les resulta propio.
    </p><h2 class="article-text">Anatom&iacute;a de la(s) soledad(es) contempor&aacute;nea(s)</h2><p class="article-text">
        Esa ruptura entre culturas, entre el mundo de la infancia y el de su vida como adultos, es solo una de las soledades que la autora quiso reflejar en <em>La soledad de Sonia y Sunny</em>. El t&iacute;tulo no enga&ntilde;a: m&aacute;s que esbozar un fresco social, la radiograf&iacute;a de la sociedad actual en diferentes escenarios le sirve para inducir una profunda meditaci&oacute;n sobre la soledad, ese sentimiento omnipresente en nuestra era, que aqu&iacute; se entiende m&aacute;s all&aacute; de la falta de compa&ntilde;&iacute;a afectiva o de las consecuencias del uso excesivo de dispositivos digitales: est&aacute; la soledad como falta de entendimiento con la generaci&oacute;n precedente, la soledad de no reconocerse del todo en una identidad &eacute;tnica, la soledad de un inmigrante en el territorio extranjero, la soledad del oficio del escritor, la soledad de los v&iacute;nculos sin compromiso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para la autora, que vive sola y dice sentirse a gusto con su soledad buscada, la novela ofrece una suerte de consuelo cuando propicia una introspección de la que uno emerge renovado, más fuerte, más dueño de su rutina</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pese a ello, para la autora &ndash;que vive sola y dice sentirse a gusto con su soledad buscada&ndash;, la novela ofrece una suerte de consuelo cuando propicia una introspecci&oacute;n de la que uno emerge renovado, m&aacute;s fuerte, m&aacute;s due&ntilde;o de su rutina. La soledad, las soledades, pueden doler, pero tambi&eacute;n pueden ser una palanca para aprender a estar con nosotros mismos, como la fase de cris&aacute;lida imprescindible antes de que el insecto pueda echar a volar. Y todo ello, aderezado con esos suaves toques de humor que amenizan el d&iacute;a a d&iacute;a; no es, pese a su extensi&oacute;n y complejidad, una novela ardua, sino que se lee con placer, sin que el inter&eacute;s decaiga, como un Dickens de hoy.
    </p><p class="article-text">
        Si se le puede hacer alguna objeci&oacute;n, es precisamente que, al pretender abarcar tanto, al aspirar de forma tan consciente a hacer una &ldquo;gran novela&rdquo;, una &ldquo;novela total&rdquo;, se pierde el control de la narraci&oacute;n, que se dispersa por momentos en sus m&uacute;ltiples ramificaciones sin terminar de encauzar la direcci&oacute;n. Es inteligente, es elegante, tiene unos personajes complejos memorables y m&aacute;s hondura que muchas novedades que llegan a las librer&iacute;as; pero es tambi&eacute;n excesiva, desbordante en su querer ser demasiado a la vez. La novela se resiente por estos detalles, que le restan fuerza. De todos modos, la riqueza de su retrato multicultural e intergeneracional, junto con el espl&eacute;ndido ejercicio de introspecci&oacute;n en los dos protagonistas, son un aliciente m&aacute;s que suficiente para alentar su lectura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ganadora-joven-booker-paso-20-anos-publicar-regreso_1_13432016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2026 19:18:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Premios literarios,India]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cincuenta-anos-agatha-christie-diez-cosas-escritores-industria-editorial-deberian-aprender_1_13421724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b0bd77d-0abc-4a1a-9512-5ada9b46b508_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148574.jpg" width="3609" height="2030" alt="Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Analizamos las claves de la narrativa de la gran maestra del género policíaco a partir de su clásico ‘El asesinato de Roger Ackroyd’, publicado hace ahora un siglo</p><p class="subtitle">15 libros para meter en la maleta este verano
</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no tiene la popularidad de <em>Asesinato en el Orient Express</em> (1934) o <em>Diez negritos</em> (1939) &ndash;ahora traducido como <em>Y no qued&oacute; ninguno</em>, m&aacute;s fiel al original <em>And Then There Were None</em> (y menos racista)&ndash;, pero <em>El asesinato de Roger Ackroyd</em> (1926) es para muchos la obra maestra de Agatha Christie (1890-1976); de hecho, <a href="https://www.independent.co.uk/arts-entertainment/books/news/agatha-christie-s-the-murder-of-roger-ackroyd-voted-best-crime-novel-ever-8923395.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2013, la Crime Writers&rsquo; Association (CWA), de seiscientos miembros, la eligi&oacute; como la mejor novela del g&eacute;nero jam&aacute;s escrita</a>. Tal vez lo que le ha faltado es una (buena) adaptaci&oacute;n al cine que la diera m&aacute;s a conocer, pero es que precisamente la gracia de la novela hace dif&iacute;cil trasladarla a la pantalla.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se cumple un siglo de la edici&oacute;n del libro, que en sus primeras ediciones en castellano se public&oacute;, siguiendo esa vieja costumbre por fortuna extinta de traducir los nombres propios, como <em>El asesinato de Rogelio Ackroyd</em>, adem&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de la desaparici&oacute;n (la de verdad, es decir, la <em>definitiva</em>) de su autora, revisamos algunas de sus claves que se echan de menos en la ficci&oacute;n popular de hoy. Escritores, tomen nota, porque si algo no ha dejado de tener nunca la gran maestra del crimen son lectores, esa especie en peligro de extinci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. La importancia del punto de vista</strong>. S&iacute;, incluso en un g&eacute;nero en el que el argumento (y, para ser exactos, la identidad del culpable) es fundamental, no se puede descuidar la forma, la perspectiva desde la que se van a narrar los hechos. Seg&uacute;n sea un narrador en tercera persona omnisciente o uno en primera persona (investigador, v&iacute;ctima, testigo o personaje no confiable), se a&ntilde;aden variables que aumentan la intriga y le sacan jugo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Sin mancharse las manos.</strong> Hoy abundan m&aacute;s la novela negra y el thriller psicol&oacute;gico que la tradicional novela polic&iacute;aca o de detectives, que se recrea m&aacute;s de lo necesario en escenas de violencia y descripciones escabrosas, bajo el pretexto de mostrar la cara m&aacute;s turbia de la sociedad. Sin embargo, Agatha Christie &ndash;y la escuela inglesa en general&ndash; es un ejemplo de que se pueden crear misterios apasionantes solo con el juego intelectual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. El arte (&iquest;olvidado?) del </strong><em><strong>whodunit</strong></em><strong>.</strong> El m&eacute;todo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Whodunit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>whodunit</em></a> (literalmente, &ldquo;&iquest;qui&eacute;n lo ha hecho?&rdquo;) describe el tipo de narraci&oacute;n que se construye en torno a averiguar la identidad del culpable, por lo general ligada al concepto de &ldquo;crimen de la habitaci&oacute;n cerrada&rdquo;, por cuanto los sospechosos se encuentran encerrados en el mismo espacio. Esta estructura ha perdido fuelle en la narrativa contempor&aacute;nea frente a la novela negra m&aacute;s expansiva; pero no es imprescindible aumentar el espacio ni el tiempo para narrar un buen misterio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Sentido del humor.</strong> &iquest;Qui&eacute;n dijo que la literatura criminal tiene que ser seria? Puede que en sus variantes m&aacute;s oscuras cueste m&aacute;s introducir una broma, de acuerdo, pero si algo bueno tiene la localizaci&oacute;n el caso en la (fina) aristocracia brit&aacute;nica es un ambiente de ligereza que se presta al humor, con frecuencia en boca de los siempre agudos Poirot y Miss Marple. Este g&eacute;nero busca la evasi&oacute;n; que sea, pues, una evasi&oacute;n para sonre&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Giros sorprendentes (y no solo al final).</strong> Es importante guardar un as en la manga para sorprender al lector al revelar la identidad del culpable en el desenlace, pero no lo es menos hacer dudar a lo largo del relato: es b&aacute;sico que los sospechosos tengan todos un buen motivo para matar, adem&aacute;s de una personalidad que permita explorar qu&eacute; tipo de reacci&oacute;n tiene cada uno ante el suceso y al saberse investigado. Hacer dudar al lector, a veces de una p&aacute;gina a otra, es una de las claves de su &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. El cambio en la continuidad.</strong> Agatha Christie fue, para alegr&iacute;a de sus lectores, una escritora muy prol&iacute;fica (public&oacute; m&aacute;s de sesenta novelas, adem&aacute;s de numerosos relatos, obras de teatro, poes&iacute;a y su monumental <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-autobiografia/299294" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autobiograf&iacute;a</a>). Sin embargo, escribir mucho suele llevar aparejada, y m&aacute;s en el g&eacute;nero, la repetici&oacute;n de ciertas f&oacute;rmulas. La autora demuestra que se puede sobrellevar introduciendo peque&ntilde;os cambios cosm&eacute;ticos que le dan otro aire, como los t&iacute;tulos que, fruto de sus viajes y su pasi&oacute;n por la arqueolog&iacute;a, sit&uacute;a en Egipto o Mesopotamia, e incluso en un marco hist&oacute;rico, como <em>La venganza de Nofret</em> (1944).
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Lo bueno, si breve&hellip;</strong> En la industria editorial, cuando se trata de publicar ficci&oacute;n del tipo m&aacute;s comercial, parece prevalecer la m&aacute;xima del engorde: cuanto m&aacute;s largo, m&aacute;s dinero se puede cobrar por un libro, aunque se tenga que &ldquo;engordarlo&rdquo; con tipograf&iacute;a grande, muchos blancos, papel grueso&hellip; y cero trabajo de edici&oacute;n del manuscrito. A&uacute;n existe, adem&aacute;s, cierto prestigio en torno a la obra extensa, como si fuera <em>mejor</em>, o <em>m&aacute;s profunda</em>, <em>m&aacute;s interesante</em>, por el mero hecho de alargarse m&aacute;s. No obstante, el &eacute;xito de Agatha Christie demuestra que el lector agradece la novela que puede leer en dos o tres sentadas. Quiz&aacute; convendr&iacute;a retomar el concepto del formato de consumo: no huir de la concisi&oacute;n y apostar por editar en ediciones asequibles; mejor eso que condenar las de tapa dura y brilli-brilli a venderse a precio de saldo dos a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. La persistencia es la clave del triunfo. </strong>Aunque ahora no lo parezca, los comienzos de Agatha Christie no fueron f&aacute;ciles: no debut&oacute; hasta los treinta a&ntilde;os, despu&eacute;s de bregar mucho con la p&aacute;gina en blanco. Como en todo, la pr&aacute;ctica hace al maestro, y ella tuvo que trabajar duro, primero aprendiendo de los grandes (Gaston Leroux, Arthur Conan Doyle, C. K. Chesterton, entre otros) y luego con un trabajo de planificaci&oacute;n minuciosa antes de sentarse a escribir. Y no una sola vez, sino tantas como ficciones escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. El lector es un ser inteligente</strong>, y se le debe tratar como tal. Nada de meter paja que le haga perder el tiempo, nada de concesiones en forma de frases baratas o subrayados, nada de trampas narrativas para prolongar la acci&oacute;n, nada de escenas tr&aacute;gicas sin venir a cuento para darle dramatismo. El lector ha venido a divertirse: hay que hacerle disfrutar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. Literatura popular sin complejos.</strong> A diferencia de lo que ocurre con el cine, donde es habitual que se dediquen amplios an&aacute;lisis a los estrenos m&aacute;s comerciales, los medios apenas se ocupan de la narrativa de consumo; o, si acaso, lo hacen con condescendencia (las cr&iacute;ticas a las novelas ganadoras del Premio Planeta). En aras de buscar la evasi&oacute;n y carecer de mimbres literarios, adem&aacute;s, se les &ldquo;perdona&rdquo; todo, porque han conseguido &ldquo;atrapar al lector&rdquo; y eso parece ser lo &uacute;nico que importa. Agatha Christie, en cambio, demuestra que puede existir una literatura popular de calidad, bien hecha, que tambi&eacute;n interesa al lector que se fija en cuestiones como el modo en el que est&aacute; escrita la novela. No permitamos que baje (m&aacute;s) el list&oacute;n: escribir una (buena) novela comercial no es f&aacute;cil; hay que tom&aacute;rsela en serio, por parte de los lectores y por parte de los cr&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Bonus track: </strong></em><strong>Agatha Christie no estuvo sola.</strong> Ella es el mayor exponente de la escuela inglesa, pero hubo m&aacute;s novelistas que sobresalieron en la ficci&oacute;n polic&iacute;aca y, por suerte, cada vez se apuesta m&aacute;s por ellas: Dorothy L. Sayers, Ngaio Marsh, Christianna Brand, Josephine Tey, Margery Allingham, Elizabeth Daly, Anna Katharine Green y Annie Hayne son algunas de ellas. Y, sin necesidad de irse lejos, <em>La gota de sangre</em> (1911), de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/emilia-pardo-bazan-escritora-acabo-inevitable-pesar-obstaculos-patriarcado_1_8040143.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emilia Pardo Baz&aacute;n</a>, considerada la primera novela de detectives espa&ntilde;ola escrita por una mujer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cincuenta-anos-agatha-christie-diez-cosas-escritores-industria-editorial-deberian-aprender_1_13421724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 21:18:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela negra,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Fantasía’ es la novela sobre dos amigas que se adelantó a Elena Ferrante 120 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/fantasia-novela-amigas-adelanto-elena-ferrante-120-anos_1_13421251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98e58cd8-c6e3-4c43-af26-7a19b9fa7b52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1096y723.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Fantasía’ es la novela sobre dos amigas que se adelantó a Elena Ferrante 120 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro de Matilde Serao se había mantenido inédito en castellano hasta ahora y narra una historia de amistad entre dos mujeres jóvenes que toman caminos muy distintos</p><p class="subtitle">Entrevista - Álvaro Pombo: “Espero con diversión las revelaciones estrambóticas y terribles que se publicarán en mi biografía”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/elena-ferrante-anita-raja_1_3805140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena Ferrante</a>, con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/amiga-estupenda-mejor-libro-siglo-xxi-the-new-york-times_1_11539712.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La amiga estupenda</em></a> (2011), situ&oacute; el tema de la <a href="https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amistad femenina</a> en la literatura en un primer plano. No era, sin embargo, la primera en hacerlo; y si el lector no tiene un hilo del que tirar para adentrarse en esta genealog&iacute;a se debe, como de costumbre, al hecho de que sus autoras suelen ser mujeres, y muchas de ellas han permanecido durante a&ntilde;os en el olvido, ignoradas, cuando no despreciadas por considerar que trataban asuntos &ldquo;menores&rdquo;; &iexcl;c&oacute;mo si en la historia de dos amigas no cupiera un universo entero!
    </p><p class="article-text">
        La propia Ferrante se reconoce deudora de escritoras como Elsa Morante, Alba de C&eacute;spedes y Anna Maria Ortese, adem&aacute;s de identificarse con la corriente literaria del realismo decimon&oacute;nico, con ese gusto por la novela extensa, total, que abarca la vida entera del protagonista y tiene una trama con giros argumentales que mantienen la atenci&oacute;n del lector, sin renunciar al revestimiento literario. Y en el siglo XIX hay que situar, a prop&oacute;sito, a otra napolitana ilustre de la que tambi&eacute;n podr&iacute;a haber aprendido mucho: la periodista y narradora Matilde Serao (Patras, 1857-N&aacute;poles, 1927).
    </p><h2 class="article-text">Matilde Serao, una escritora todoterreno</h2><p class="article-text">
        Qui&eacute;n m&aacute;s, qui&eacute;n menos ha le&iacute;do a las Bront&euml;, a Mary Shelley, a Elizabeth Gaskell y a George Eliot; ahora bien, en cuanto salimos del territorio ingl&eacute;s, el conocimiento de las escritoras del siglo XIX se difumina (quiz&aacute; con la excepci&oacute;n de George Sand y, por la cuenta que nos trae, Emilia Pardo Baz&aacute;n). En Italia, hay dos nombres imprescindibles, que tambi&eacute;n en su momento disfrutaron del reconocimiento, hasta el punto de ser propuestas al Premio Nobel en varias ocasiones. Una de ellas lo gan&oacute; hace justo un siglo, en 1926: la sarda Grazia Deledda (Nuoro, 1871-Roma, 1936), hoy tambi&eacute;n poco le&iacute;da.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/188f9c16-bd59-46f3-a7da-f684e3b39e89_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Es posible que aquel galard&oacute;n a su compatriota influyera en las posibilidades de Matilde Serao, puesto que no lleg&oacute; a recibirlo a pesar de haber sido nominada <a href="https://www.nobelprize.org/nomination/archive/show_people.php?id=8411" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en seis ocasiones</a>; aunque es posible que su firme oposici&oacute;n al fascismo tambi&eacute;n tuviera bastante que ver. En cualquier caso, con o sin premio, sigue siendo una figura crucial de las letras, y se podr&iacute;a decir que tambi&eacute;n de la vida en general, porque su labor m&aacute;s all&aacute; de la literatura revela una naturaleza audaz, inteligente, inquieta y tenaz, que se comprometi&oacute; con los m&aacute;s desfavorecidos e hizo suya la misi&oacute;n de comunicar con rigor aquellas injusticias.
    </p><p class="article-text">
        Y es que Matilde Serao, adem&aacute;s de cultivar la ficci&oacute;n, fue una periodista extraordinaria, una figura clave de la Italia de la &eacute;poca. Junto a su marido, Edoardo Scarfoglio, tambi&eacute;n periodista, fund&oacute; varios peri&oacute;dicos, entre ellos <em>Il Mattino</em>, en 1892, que se convirti&oacute; en el m&aacute;s le&iacute;do del sur del pa&iacute;s. Escribi&oacute; cr&oacute;nicas tan brillantes como <em>El vientre de N&aacute;poles</em> (1884), una radiograf&iacute;a de la sociedad napolitana, sin temor a se&ntilde;alar sus carcomas (la pobreza, el hambre, la corrupci&oacute;n, la fiebre por la loter&iacute;a, la usura), un retrato v&iacute;vido que todav&iacute;a resuena en el N&aacute;poles contempor&aacute;neo (y en otros lugares del mundo).
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a olfato para detectar la ra&iacute;z de los conflictos enquistados, arrojo para denunciarlos y estilo para contarlos sin perder el nervio literario; de ah&iacute; que sus reportajes todav&iacute;a se lean hoy como el gran despliegue de periodismo literario que son. Hab&iacute;a tenido un referente en casa: su padre, un periodista italiano que se exili&oacute; por discrepancias pol&iacute;ticas. Por ese motivo, Matilde naci&oacute; en Grecia, de donde era su madre, aunque la familia no tard&oacute; en volver a Italia, donde creci&oacute; en medio de estrecheces econ&oacute;micas &ndash;el periodismo no era un oficio bien remunerado&ndash;, en un N&aacute;poles donde los trabajadores malviv&iacute;an y las mujeres, limitadas en sus opciones profesionales, se desga&ntilde;itaban para sacar los hogares adelante.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/07377e20-4f20-4319-850a-e5362414eea2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Antes de volcarse en la escritura, trabaj&oacute; como maestra y telegrafista. Con veinte a&ntilde;os, comenz&oacute; a colaborar con la prensa: sus art&iacute;culos llamaron la atenci&oacute;n porque se fijaba en aquello que otros prefer&iacute;an no ver, a saber, la miseria, las condiciones laborales indignas, la violencia, la desnutrici&oacute;n, el machismo. 
    </p><p class="article-text">
        En particular, era una observadora atenta del comportamiento humano: le interesaban las personas, ir de lo personal a lo colectivo: mujeres, ni&ntilde;os, obreros, desarraigados, pobres, delincuentes; su lupa estaba puesta en los marginados por la sociedad dominante. Ten&iacute;a el don de dotar sus escritos de una emoci&oacute;n bien medida, una hondura &iacute;ntima nada habitual en un g&eacute;nero que por lo general tiende a adoptar un tono as&eacute;ptico. Esta calidad la acerc&oacute; m&aacute;s a los lectores.
    </p><p class="article-text">
        Sus coet&aacute;neos vieron que ten&iacute;a talento. Adem&aacute;s, pose&iacute;a algo a&uacute;n m&aacute;s importante si cabe: una disciplina de trabajo implacable, fruto de los a&ntilde;os de escasez en su ni&ntilde;ez y juventud. Se cas&oacute;, tuvo cuatro hijos, se convirti&oacute; en una madre trabajadora a tiempo completo, se divorci&oacute;. Prosper&oacute;, y, sin dejar el periodismo &ndash;lleg&oacute; a cubrir la guerra desde la posici&oacute;n de las mujeres&ndash;, desarroll&oacute; una prol&iacute;fica carrera literaria, con m&aacute;s de treinta novelas y numerosos relatos, en los que, en consonancia con sus art&iacute;culos, se ocupaba sobre todo de los &ldquo;invisibles&rdquo; de la sociedad. Escribi&oacute; incluso unos tempranos guiones cinematogr&aacute;ficos, que por desgracia fueron destruidos por el r&eacute;gimen fascista.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7a120cf2-911c-41c3-aca1-843ce3148cdf_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        De esa extensa producci&oacute;n, apenas disponemos de un pu&ntilde;ado de t&iacute;tulos traducidos, por eso es de agradecer que la editorial Libros de Seda, dentro de su espl&eacute;ndido cat&aacute;logo de cl&aacute;sicos &ndash;donde comparte colecci&oacute;n con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/siglo-sociedad-nieve-primera-mujer-ganar-nobel-literatura-abordo-moralidad-canibalismo_1_11605432.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Selma Lagerl&ouml;f</a>, Elizabeth Gaskell y Mar&iacute;a de Zayas, entre otras&ndash;, sume ya tres libros suyos: <em>La tierra de la abundancia</em> (1891), <em>La bailarina</em> (1899), y, desde este a&ntilde;o, <em>Fantas&iacute;a</em> (1883), su segunda novela.
    </p><h2 class="article-text">Dos amigas y el amor</h2><p class="article-text">
        En las primeras p&aacute;ginas de <em>Fantas&iacute;a</em>, dos colegiadas, a punto de terminar la educaci&oacute;n secundaria, leen en voz alta sus redacciones. Ambas han escrito sobre una mujer hist&oacute;rica, pero con enfoques distintos: mientras que Caterina Spaccapietra ha reproducido poco m&aacute;s que la cr&oacute;nica oficial de su vida, la so&ntilde;adora Luc&iacute;a Altimare ha ahondado en el lado &iacute;ntimo e incluso le ha dado un enfoque protofeminista. Al profesor, sin embargo, no termina de convencerle ninguna: mientras que a Caterina le reprocha su falta de imaginaci&oacute;n, de Luc&iacute;a considera que es demasiado fantasiosa.
    </p><p class="article-text">
        Esta an&eacute;cdota simboliza las diferencias entre las dos chicas, dos mujeres muy distintas pero unidas por la amistad. Ya entonces tienen claro qu&eacute; camino van a tomar: Caterina espera casarse y llevar la existencia mon&oacute;tona pero estable de una madre ama de casa, como era habitual en las mujeres de la &eacute;poca; Luc&iacute;a, por el contrario, no quiere saber nada del matrimonio y desea consagrarse a una actividad que le permita hacer el bien por la humanidad, siempre dentro de las posibilidades de las mujeres, quiz&aacute; trabajando en el &aacute;mbito de la beneficencia o como maestra.
    </p><p class="article-text">
        Pasa el tiempo, y reencontramos a ambas convertidas en aquello que quer&iacute;an, m&aacute;s o menos. Caterina est&aacute; casada, tiene hijos y se dedica en cuerpo y alma a complacer los caprichos de su esposo, un hombre que no aprueba su amistad con Luc&iacute;a. Esta, por su parte, no se ha casado, pero no se puede decir que haya encontrado el solaz; su rumbo est&aacute; a punto de cambiar. La narraci&oacute;n sigue a ambas amigas a lo largo de los a&ntilde;os, una obediente y pasiva, la otra d&iacute;scola e imprevisible. Solo que &ndash;y esto lo ense&ntilde;&oacute; muy bien Elena Ferrante&ndash; a veces los roles hipot&eacute;ticos se intercambian, y ah&iacute; es donde reside la prueba de la verdadera amistad.
    </p><p class="article-text">
        Bajo este argumento centrado en la relaci&oacute;n de ambas mujeres con el amor &ndash;al fin y al cabo, en el siglo XIX no pod&iacute;an concebir grandes futuros que no pasaran por el altar&ndash;, late una cr&iacute;tica social que, m&aacute;s all&aacute; de se&ntilde;alar la opresi&oacute;n de las mujeres y las carencias de su educaci&oacute;n &ndash;las escenas en la escuela las muestran entre clases de religi&oacute;n, labores y redacci&oacute;n, con profesores m&aacute;s pendientes de su dimensi&oacute;n moral que del aprendizaje&ndash;, indaga en el poder de las decisiones para forjar nuestro camino, esa b&uacute;squeda personal entre las normas que impone la sociedad y la (en este caso escasa) libertad de elecci&oacute;n individual. Tambi&eacute;n, aunque desde la perspectiva actual resulte instintivo conectar de inmediato con la amiga irreverente, invita a valorar las cualidades del car&aacute;cter de cada una, porque, como en toda buena novela, no son personajes maniqueos y evolucionan.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fantas&iacute;a</em>, en la tradici&oacute;n de la mejor narrativa social del siglo XIX, narra una historia m&aacute;s rica de lo que puede parecer de entrada. Para Matilde Serao, el conflicto amoroso es un pretexto para cuestionar los imperativos sociales; y las protagonistas femeninas, una manera de penetrar en la psique de las mujeres y demostrar que su mundo es m&aacute;s amplio de lo que se pretende hacer creer. Todo ello, con una prosa elegante, llena de pasajes de un lirismo evocador, y con ciertos toques de humor. Una lectura de las que hacen leer como antes: con pasi&oacute;n, con ganas de seguir pasando p&aacute;ginas; una lectura que tiene cr&iacute;tica, pero no olvida las emociones ni el carisma.
    </p><p class="article-text">
        Matilde Serao muri&oacute; de un infarto el 25 de julio de 1927, a los setenta y un a&ntilde;os. Hasta cierto punto, puede decirse que falleci&oacute; tal como quer&iacute;a: trabajando, porque se hallaba sentada a su escritorio, bol&iacute;grafo en mano. Su funeral fue todo un acontecimiento: la sociedad napolitana, esa que tan bien comprendi&oacute; en sus cr&oacute;nicas, y por la que tanto se implic&oacute;, le dio una despedida de honor. No recibi&oacute; el Premio Nobel, pero gan&oacute; algo m&aacute;s valioso: el respeto y el cari&ntilde;o de los lectores. Y hoy, gracias a novelas como <em>Fantas&iacute;a</em>, podemos recordar por qu&eacute;, y volver a caer en el encanto y la fuerza de sus palabras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/fantasia-novela-amigas-adelanto-elena-ferrante-120-anos_1_13421251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 21:12:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Fantasía’ es la novela sobre dos amigas que se adelantó a Elena Ferrante 120 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Amistad,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué pasa después de la guerra: la novela de la que renegó uno de los grandes de la ciencia ficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pasa-despues-guerra-novela-renego-grandes-ciencia-ficcion_1_13411131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4304c4f1-bb7a-4d8a-9d9a-aa529c48484b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x582y252.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué pasa después de la guerra: la novela de la que renegó uno de los grandes de la ciencia ficción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Stanislaw Lem cerró con 'El regreso' su tríptico sobre la Segunda Guerra Mundial 'Tiempo no perdido', que publica Impedimenta</p><p class="subtitle">Una prestigiosa traductora de Homero ataca 'La Odisea' de Nolan: “Me avergonzaría haber escrito algo de eso”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo pasado, pasado; ahora es cuando empieza el trabajo duro&rdquo;, afirma un personaje de <em>El regreso</em> (1950), la &uacute;ltima parte de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/stanislaw-lem-recordado-ciencia-ficcion-retrato-horror-invasion-polonia_1_11805170.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiempo no perdido</em></a>, la trilog&iacute;a sobre la Segunda Guerra Mundial del escritor polaco Stanislaw Lem (Le&oacute;polis, 1921 - Cracovia, 2006), que Impedimenta, principal valedora de la obra del autor en Espa&ntilde;a, acaba de publicar con traducci&oacute;n de Abel Murcia y Katarzyna Moloniewicz. Se cierra as&iacute; el tr&iacute;ptico que supuso la entrada en el panorama literario de una de las grandes voces de la literatura del siglo XX; un ciclo que, pese a no inscribirse en el g&eacute;nero de la ciencia ficci&oacute;n que m&aacute;s adelante lo consagrar&iacute;a, sobre todo a ra&iacute;z de la publicaci&oacute;n de <em>Solaris</em> (1961), se caracteriza ya por una mirada cr&iacute;tica a la realidad que suscita numerosas reflexiones.
    </p><p class="article-text">
        Si en el primer volumen, <em>El hospital de la transfiguraci&oacute;n</em> (1948) conocimos al joven Stefan Trzyniecki, un m&eacute;dico reci&eacute;n graduado que comenz&oacute; a trabajar en un hospital psiqui&aacute;trico en pleno inicio de la invasi&oacute;n de Polonia por parte del ej&eacute;rcito nazi, y en <em>Entre los muertos</em> (1949) lo reencontramos en un campo de concentraci&oacute;n al que fue a parar tras ser tomado por jud&iacute;o, en el tercer libro, con la guerra ya concluida, el chico, que ya no es tan chico, vive su particular retorno a una Cracovia donde las heridas del pasado se resisten a cicatrizar. All&iacute;, retoma su trabajo como m&eacute;dico, esta vez como un obstetra tenaz, y vuelve a tener noticias de algunos personajes de su pasado.
    </p><p class="article-text">
        Esta trilog&iacute;a es importante por la radiograf&iacute;a que hace de la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias m&aacute;s inmediatas en el pa&iacute;s donde todo comenz&oacute;, y por hacerlo desde la inmediatez de un narrador que ha conocido esta realidad en primera persona y se ha puesto a contarla antes de que el paso del tiempo aten&uacute;e sus impresiones m&aacute;s v&iacute;vidas. Tiene, adem&aacute;s, un trasfondo autobiogr&aacute;fico en la figura del protagonista: al igual que Stefan Trzyniecki, Stanislaw Lem tambi&eacute;n se matricul&oacute; en Medicina, aunque no lleg&oacute; a concluir sus estudios; y, aunque en su caso logr&oacute; evitar la deportaci&oacute;n con una identidad falsa, algunos de sus familiares s&iacute; sufrieron la crudeza de los campos de exterminio. El autor se implic&oacute; en la resistencia, que tambi&eacute;n retrata en la trilog&iacute;a, y logr&oacute; escapar del gueto de su ciudad. Ya en 1946, fue &ldquo;repatriado&rdquo; a Cracovia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a4cd7083-287d-4152-a515-75c016414cde_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Podr&iacute;a parecer que la pesadilla termin&oacute;, pero no fue as&iacute;, ni para el propio Lem &ndash;que en aquel regreso forzado abandon&oacute; la carrera por discrepancias ideol&oacute;gicas con el r&eacute;gimen sovi&eacute;tico&ndash;, ni para el protagonista de la novela. A los recuerdos de lo vivido en el centro psiqui&aacute;trico y en el campo de concentraci&oacute;n, se suma la reaparici&oacute;n de alguien que, con la informaci&oacute;n que posee sobre el pasado, pone a Stefan Trzyniecki en un aprieto. No se puede dejar atr&aacute;s una experiencia tan devastadora, como tampoco se puede librar de esa sensaci&oacute;n, tan com&uacute;n en los supervivientes, de &ldquo;culpa&rdquo; por haberse salvado. Ese m&eacute;dico tan seguro que reencontramos atendiendo a una parturienta &ndash;es significativo que, tras la guerra, se especialice en la rama de la medicina que da m&aacute;s luz, en cierto modo, aunque tambi&eacute;n se muestre su lado amargo&ndash; sigue guardando dentro de s&iacute; una llaga incurable.
    </p><p class="article-text">
        Como las novelas precedentes, <em>El regreso</em> tiene una naturaleza coral, y retoma a alg&uacute;n personaje del pasado e introduce otros nuevos. Esos reencuentros, lejos de celebrar la nueva vida o suponer un consuelo, sirven para propiciar una suerte de ajuste de cuentas: son un recordatorio de lo que cada uno de ellos fue durante el conflicto, lo que cada uno hizo o dej&oacute; de hacer; y no hace falta ser un criminal para que esa confrontaci&oacute;n duela. Puede que los bombardeos cesaran, que la ciudad ya no est&eacute; ocupada, que los campos de concentraci&oacute;n se clausuraran; ahora bien, nada puede borrar el trauma, nada puede restaurar la persona que hubieran sido de no haber descendido a ese infierno.
    </p><p class="article-text">
        El retorno queda claro enseguida, es imposible; porque ni el hombre que regresa es el mismo que se fue, ni la ciudad ni el pa&iacute;s son los de anta&ntilde;o. Se ha impuesto, adem&aacute;s, un nuevo r&eacute;gimen pol&iacute;tico: los personajes afrontan la tensi&oacute;n entre su antigua fidelidad a la resistencia y la adaptaci&oacute;n a este gobierno, con un particular juego de lealtades que pone de relieve que las tretas y abusos del poder no terminaron en 1945. Frente al Partido, un ciudadano corriente como querr&iacute;a ser Stefan Trzyniecki deviene sospechoso; todos son sospechosos, es decir materia de investigaci&oacute;n, de detenci&oacute;n, por lo que hicieron en los a&ntilde;os de la contienda. La guerra no termina; vive instalada en sus vidas, en su sangre.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; se acaba, y de forma brillante, es esta trilog&iacute;a, una parte de la bibliograf&iacute;a de Stanislaw Lem que, aunque no sea tan conocida como su ciencia ficci&oacute;n &ndash;en particular, <em>Solaris</em> (1961)&ndash;, constituye una pieza clave para entender su trayectoria y c&oacute;mo se gest&oacute; ese germen cr&iacute;tico con el sistema que desarroll&oacute; a lo largo de su carrera. El propio autor reneg&oacute; en su d&iacute;a de este tr&iacute;ptico, por considerarlo demasiado pegado a la realidad, hasta el punto de impedir que se reimprimieran. Sin duda, se sinti&oacute; m&aacute;s c&oacute;modo al disfrazar sus preocupaciones de un marco imaginario, es decir, simb&oacute;lico; pero, desde luego, era tambi&eacute;n h&aacute;bil en el relato realista, casi testimonial. Y, ahora que ya puede leerse entera, cabe aplaudirlo no solo como un maestro de la ciencia ficci&oacute;n, sino como el art&iacute;fice de una de las aproximaciones m&aacute;s incisivas en la Segunda Guerra Mundial y la posguerra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pasa-despues-guerra-novela-renego-grandes-ciencia-ficcion_1_13411131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 20:25:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué pasa después de la guerra: la novela de la que renegó uno de los grandes de la ciencia ficción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Segunda Guerra Mundial,Polonia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El regreso de Fleur Jaeggy, la mujer discreta que escribe libros perversos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/regreso-fleur-jaeggy-mujer-discreta-escribe-libros-perversos_1_13402230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/098b6259-2f90-45cc-afe2-41c7b007279b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148057.jpg" width="2702" height="1520" alt="El regreso de Fleur Jaeggy, la mujer discreta que escribe libros perversos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tusquets recupera cuatro obras de la escritora suiza, una de las voces más importantes de la literatura europea contemporánea</p><p class="subtitle">‘La niña a la que le gustaban demasiado las cerillas’: el libro de culto sobre niños salvajes, poder y sexualidad reprimida</p></div><p class="article-text">
        Los escritores m&aacute;s misteriosos no son los que se ocultan del todo (<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/amiga-estupenda-mejor-libro-siglo-xxi-the-new-york-times_1_11539712.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y que sin pretenderlo alientan la investigaci&oacute;n en torno a su identidad</a>), sino los que, sin dejar de dar sus se&ntilde;as biogr&aacute;ficas ni de mostrar el rostro, se apartan del foco para dejar que la literatura se abra camino, a su ritmo. La paciencia trae sus recompensas, al menos cuando la calidad de la obra avala la permanencia del autor en las librer&iacute;as. Al fin y al cabo, al final solo quedan los libros, no el n&uacute;mero de presentaciones ni de entrevistas de promoci&oacute;n. Los libros, lo &uacute;nico que importa al lector, lo &uacute;nico capaz de derrotar al tiempo.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Fleur Jaeggy, nacida en Z&uacute;rich (Suiza) en 1940, nadie que la haya le&iacute;do lo pone en duda: es lo que se llama una autora de culto, tal vez la &uacute;ltima de una estirpe, la de Ingeborg Bachmann, Marlen Haushofer, Unica Z&uuml;rn, escritoras centroeuropeas a las que se puede sumar la brasile&ntilde;a Clarice Lispector, todas ellas maestras del estilo, de la prosa concentrada y elusiva, especialistas en la recreaci&oacute;n de atm&oacute;sferas opresivas. En Espa&ntilde;a, la admiran escritores como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/enrique-vila-matas-ultimo-libro-busqueda-habitacion-propia-virginia-woolf_128_9282679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enrique Vila-Matas</a>, otro autor que se inscribe en una tradici&oacute;n transfronteriza, o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/pilar-adon-idealizamos-ninas-inocencia-quiero-retratar-tormenta-interior-brutal_128_12027394.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pilar Ad&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        Fleur Jaeggy se estableci&oacute; en Italia tras completar sus estudios en Suiza, y all&iacute; desarroll&oacute; toda su carrera. Se cas&oacute; en 1968 con Roberto Calasso, escritor y editor de la prestigiosa Adelphi, la editorial donde ha publicado todos sus libros y para la que ella ha traducido al italiano a autores como Marcel Schwob, Thomas de Quincey y Robert Schumann. La muerte de su marido, en 2021, la convirti&oacute; en copropietaria de la editorial junto con los otros herederos. Adem&aacute;s de todo eso, su nombre est&aacute; detr&aacute;s de unas cuantas canciones de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/canciones-franco-battiato-hizo-historia-pop-mundial_1_7947631.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Franco Battiato</a>, con quien colabor&oacute; como letrista bajo el seud&oacute;nimo Carlota Wieck.
    </p><p class="article-text">
        Jaeggy escribe en italiano, pero su estilo se aleja tanto de la verbosidad a la que tienden las lenguas rom&aacute;nicas que se hace dif&iacute;cil considerarla &ldquo;literatura italiana&rdquo;. Tampoco su imaginario literario se corresponde con el usual en el sur de Europa, no por una cuesti&oacute;n geogr&aacute;fica, sino, y sobre todo, por un modo de mirar, de estar en el mundo. Su car&aacute;cter es m&aacute;s af&iacute;n a las culturas centroeuropeas, incluso n&oacute;rdicas, por su tono g&eacute;lido, punzante, y esas recreaciones sutiles de relaciones de dominaci&oacute;n y dependencia, de reclusi&oacute;n y de amenazas que no se anuncian pero se respiran, con los personajes siempre al borde de un abismo, de una tragedia silenciosa.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco en el ritmo de publicaci&oacute;n se asemeja a los escritores que copan las secciones de libros: cuenta con cinco novelas breves, dos libros de relatos y una obra de teatro; es una autora poco prol&iacute;fica. Y no es un nombre habitual en los medios, en cualquier caso; no se prodiga en entrevistas ni art&iacute;culos, ni ha tenido el af&aacute;n de erigirse en portavoz de los intelectuales o intervenir en la opini&oacute;n p&uacute;blica. Una mujer discreta, pero solo en lo extraliterario; en las p&aacute;ginas, la m&aacute;xima exigencia, como la buscaban <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/merce-ibarz-retrata-merce-rodoreda-escritora-punk-cruel-acusaron-cursi_1_11253865.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Merc&egrave; Rodoreda</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/virginia-woolf-diamante-bruto-sale-luz-vida-violet-texto-inedito-juventud_1_13243286.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Virginia Woolf</a> o Thomas Bernhardt, la misma devoci&oacute;n por el lenguaje, por la voz. Ha publicado poco, pero nada que desmerezca, ni una sola palabra de m&aacute;s. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/21f530c8-2bfd-4c06-8355-8538fe162000_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tiene, como m&iacute;nimo, una obra maestra, <em>Los hermosos a&ntilde;os del castigo</em> (1989), el relato de una joven en un internado de se&ntilde;oritas. Es una de esas novelas hipn&oacute;ticas, extra&ntilde;as, que envuelven al lector en una atm&oacute;sfera enrarecida, en medio de las relaciones entre las adolescentes, los juegos de dominio y dependencia, la sensualidad y la violencia reprimidas. No es amable; tampoco es tr&aacute;gica en el sentido de derramarse. Y, antes del hachazo, sabe hechizar como con un narc&oacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Tusquets est&aacute; publicando nuevas ediciones de sus libros: los dos primeros, <em>El dedo en la boca </em>(1968) y <em>Las estatuas de agua</em> (1980), en un solo volumen; <em>Proleterka</em> (2001), otra de sus mejores novelas, y una obra de teatro, <em>El &aacute;ngel de la guarda</em> (1971). Todas comparten ciertos rasgos, m&aacute;s all&aacute; de la brevedad y el estilo incisivo, a saber: los protagonistas ni&ntilde;os o adolescentes, la edad de tr&aacute;nsito, carne de descubrimientos que los hieren para siempre; el aislamiento, esa sensaci&oacute;n de vivir, m&aacute;s que en el margen de la sociedad, en una especie de limbo, un agujero con el tiempo suspendido, un espacio con sus propias din&aacute;micas; y las emociones de sospecha, miedo, inquietud, peligro.
    </p><p class="article-text">
        En <em>El dedo en la boca</em>, sigue a una muchacha que ha pasado muchos a&ntilde;os encerrada en una cl&iacute;nica. Nos habla mientras pasea por la naturaleza, solitaria, entremezclando los recuerdos; con sus palabras desaf&iacute;a al lector, trata de inquietarlo: &ldquo;Tal vez el hecho de que me atasen me daba placer; imped&iacute;an que me asomara a ver qu&eacute; me rodeaba&rdquo;. <em>Las estatuas de agua</em>, por su parte, se vehicula en torno a la relaci&oacute;n entre un joven, con una singular fascinaci&oacute;n por las estatuas, y su criado, imitando a ratos el mon&oacute;logo teatral. Soledad, apegos, corrupci&oacute;n de la pureza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vida en común acaba por eliminar esa especie de inocencia que tienen las personas solas”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esos primeros textos son interesantes por cuanto contienen la semilla de todo lo que despliega despu&eacute;s. Y si <em>Los hermosos a&ntilde;os del castigo</em> es extraordinaria, <em>Proleterka</em>, la novela que public&oacute; posteriormente, no la desluce: el <em>Proleterka</em>, ese nombre raro para los oriundos de estas latitudes, es el barco en el que viajan un padre y su hija. Son, en realidad, dos desconocidos que viven su particular tira y afloja. Ella intenta llenar los huecos de su historia familiar, al tiempo que experimenta, a lo largo del crucero, entre sus pasajeros, lo que se conoce como iniciaci&oacute;n a la vida. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Jane y Rachel conversaban: otro juego de paciencia&rdquo;. As&iacute; se introduce la escena teatral en <em>El &aacute;ngel de la guarda</em>, la &uacute;ltima de las recuperaciones. De nuevo dos ni&ntilde;as, de nuevo un entorno aislado, de nuevo un mundo en el que la inocencia se ha corrompido. Ni&ntilde;as, con esa naturaleza extravagante de quien ha crecido solo, sin la presi&oacute;n de acompasarse con las normas sociales, que tan pronto da muestras de una fr&iacute;a madurez como de una inconsciencia temeraria. Hasta que la presencia de ese &aacute;ngel de la guarda resquebraja el equilibrio t&oacute;xico en el que han construido su jaula.
    </p><p class="article-text">
        Fleur Jaeggy no hace concesiones; es el lector quien tiene que darse entero, renunciar a la pretensi&oacute;n de entenderlo todo, renunciar a la complacencia, a la narrativa f&aacute;cil que lo da todo masticado y hasta regala sonrisas. Con ella, no. Ella no escribe para gustar; est&aacute; bien en sus confines, como lo est&aacute;n sus personajes, inmersos en un territorio donde el lector se mueve con paso titubeante. No parece que a estas alturas vaya a convertirse en protagonista de la escena literaria, aunque si le dieran el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-nobel-mirada-insolita-cruda-violencia-humana_1_11724452.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nobel</a> no le faltar&iacute;an aplausos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/regreso-fleur-jaeggy-mujer-discreta-escribe-libros-perversos_1_13402230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El regreso de Fleur Jaeggy, la mujer discreta que escribe libros perversos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Suiza,Cultura,Novela,Tusquets,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Jenny', la novela de Sigrid Undset que desmontó el mito del amor romántico hace más de un siglo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/jenny-novela-sigrid-undset-desmonto-mito-amor-romantico-siglo_1_13384983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5abd708-e79e-4edc-b13c-987f8757d791_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x603y162.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Jenny&#039;, la novela de Sigrid Undset que desmontó el mito del amor romántico hace más de un siglo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Espinas recupera la novela más autobiográfica de la escritora noruega, inédita hasta el momento en castellano</p><p class="subtitle">Pino Aprile, autor de 'Elogio del error': “Si el cristianismo nos convirtiera a todos en santos, la Iglesia dejaría de existir”</p></div><p class="article-text">
        La noruega Sigrid Undset (Kalundborg, Dinamarca,1882-Lillehammer, Noruega, 1949) fue la tercera mujer galardonada con el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/laszlo-krasznahorkai-gana-premio-nobel-literatura-2025_1_12669502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nobel de Literatura</a>, en 1928, despu&eacute;s de la sueca <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/siglo-sociedad-nieve-primera-mujer-ganar-nobel-literatura-abordo-moralidad-canibalismo_1_11605432.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Selma Lagerl&ouml;f</a> (1909) y la italiana Grazia Deledda (1926). Pese a haber nacido en Dinamarca, su familia se traslad&oacute; pronto a Oslo, donde creci&oacute; la futura escritora. All&iacute;, su ni&ntilde;ez estuvo marcada por la muerte temprana del padre, que sumi&oacute; a la familia en las dificultades econ&oacute;micas. Undset tuvo que interrumpir sus estudios para trabajar, aunque no cej&oacute; en su empe&ntilde;o de escribir y consigui&oacute; una beca para formarse en Roma, donde conoci&oacute; a su marido, el pintor noruego Anders Castus Svarstad (1869-1943).
    </p><p class="article-text">
        En esa estancia en la capital italiana se basa su novela <em>Jenny. Retrato de una mujer libre</em> (1911; Espinas, 2024, trad. Lourdes Crespo S&aacute;nchez), que desde hace unos meses puede disfrutarse por fin en castellano. La autora es m&aacute;s conocida por su faceta hist&oacute;rica, sobre todo por <em>Cristina, hija de Lavrans</em> (1920-1922), una monumental trilog&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-rompe-imagen-oscura-edad-media-descubre-mundo-globalizado-viajero_1_12646796.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ambientada en la Edad Media</a> que sigue los pasos de una mujer; este a&ntilde;o, la editorial Encuentro, que ya la hab&iacute;a publicado hace a&ntilde;os en edici&oacute;n de bolsillo, la ha reeditado en tres vol&uacute;menes en r&uacute;stica con una tipograf&iacute;a m&aacute;s c&oacute;moda. Antes de lanzarse al pasado, no obstante, Undset escribi&oacute; sobre las mujeres de su tiempo, y merece la pena detenerse en esa vertiente.
    </p><p class="article-text">
        Jenny Winge es una joven pintora noruega que a principios del siglo XX disfruta de una estancia en Roma para dedicarse de lleno a su arte. Junto a su amiga Francesca Jahrman, vagan por la ciudad en busca de experiencias que nutran su creatividad y sacien esa sed de vida de la juventud. En una de esas conocen a un compatriota, Helge Gram, un reci&eacute;n llegado a la <em>citt&agrave; </em>eterna que, pese a fijarse primero en la llamativa y desenvuelta Cesca, estrechar&aacute; su relaci&oacute;n con la m&aacute;s discreta Jenny.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/da447874-c4c0-4c1b-9219-fa45baec355b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A partir de la figura de Jenny, que puede verse como el <em>alter ego</em> de la autora en muchos aspectos, Undset retrata a las mujeres contempor&aacute;neas en su b&uacute;squeda de emancipaci&oacute;n: familiar &ndash;dos j&oacute;venes solteras que pasan una temporada en Roma, lejos de sus familias&ndash;, profesional &ndash;tienen una vocaci&oacute;n y es importante para ellas sentirse reconocidas en su trabajo&ndash;, econ&oacute;mica &ndash;aspiran a ganarse la vida por sus propios medios, sin depender de nadie&ndash; y, no menos importante, emocional &ndash;sin cerrarse al amor, no quieren que una hipot&eacute;tica pareja o matrimonio las aparte de sus otras facetas, del arte en particular&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        En aquella &eacute;poca, las chicas como Jenny no dejaban de ser una minor&iacute;a privilegiada, las que hab&iacute;an recibido una formaci&oacute;n intelectual y art&iacute;stica que despert&oacute; en ellas el esp&iacute;ritu independiente. Sus preocupaciones iban en sinton&iacute;a con el movimiento de la primera ola feminista, en cuyos debates particip&oacute; la autora, y que culmin&oacute; con el sufragio femenino en varios pa&iacute;ses. Undset capta esos vientos de cambio en su novela, y con ellos sus torbellinos, porque, como se puede suponer, el camino estaba lleno de obst&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros cap&iacute;tulos, que ponen de relieve los contrastes entre las dos amigas, la protagonista parece recelar del amor: mientras que Cesca se entrega al coqueteo y a los placeres de la vida romana, Jenny tiene un car&aacute;cter m&aacute;s introspectivo y prudente, es una trabajadora disciplinada que no quiere que nada perturbe sus horas en el taller. Se toma en serio a s&iacute; misma como artista, aunque sepa que a&uacute;n le queda mucho por aprender, y esta actitud ya es un desaf&iacute;o al <em>statu quo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no es una ermita&ntilde;a, ni una mis&aacute;ntropa; no se cierra en banda, aunque le d&eacute; m&aacute;s vueltas a todo que su colega. Se abre a Helge, y al principio las cosas parecen fluir, pero despu&eacute;s de los d&iacute;as felices en Roma se topan con la realidad, una realidad en la que hab&iacute;a pocos hombres dispuestos a aceptar a una mujer comprometida con su carrera y su arte: &ldquo;No comparto esa pasi&oacute;n por tu trabajo, y siento celos. Ya ves, si no me convences de que lo soy todo para ti, no dejar&eacute; de sentir celos y tendr&eacute; miedo a que un d&iacute;a me dejes por otro a quien ames m&aacute;s y te entienda mejor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Las relaciones t&oacute;xicas</h2><p class="article-text">
        Por desgracia, m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s las contrariedades que enfrenta Jenny siguen a la orden del d&iacute;a para muchas mujeres (y no solo en pa&iacute;ses donde carecen de unos derechos elementales). Tal vez ahora, en Occidente, no exista ese dilema entre la vida en pareja o la realizaci&oacute;n profesional en la juventud, pero &iquest;cu&aacute;ntas renuncian o postergan su carrera al convertirse en madres o para cuidar de los parientes mayores? La conciliaci&oacute;n es a&uacute;n un reto, por mucho que en lo ideol&oacute;gico el debate est&eacute; (m&aacute;s o menos) superado.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s interesante todav&iacute;a es su radiograf&iacute;a de lo que hoy se llamar&iacute;a amor &ldquo;t&oacute;xico&rdquo;, con un Helge que mide el sentimiento en celos, exclusividad y sacrificio de la otra parte. La amiga de Jenny, por otro lado, tampoco se puede considerar paradigma de hero&iacute;na para el feminismo; no todas ten&iacute;an un compromiso con su obra tan fuerte como el de Jenny. En medio del conflicto, aparece el padre de Helge, que, a diferencia del hijo, con el que no se entiende desde hace tiempo, comprende bien a la muchacha porque comparte su sensibilidad art&iacute;stica, lo que termina por enturbiar m&aacute;s el malestar de la pareja.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La caída en desgracia de Jenny es una advertencia de que ni las buenas intenciones colectivas ni la firmeza individual bastan para garantizar un futuro cimentado en la igualdad de oportunidades</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La novela, que se inscribe en la tradici&oacute;n del realismo, est&aacute; contada al estilo cl&aacute;sico, con pulso para la narraci&oacute;n, estructura en orden cronol&oacute;gico y unos personajes s&oacute;lidos, de la protagonista al secundario menor. A la manera de una tragedia griega, la protagonista se ve atrapada en unas circunstancias adversas cuando se atreve a romper su rutina, vive su particular descenso a los infiernos &ndash;aunque no ponga nombres cl&iacute;nicos, se podr&iacute;a hablar tambi&eacute;n de salud mental, de depresi&oacute;n&ndash; y, a partir de ah&iacute;, la pregunta ser&aacute; c&oacute;mo salir de nuevo a la superficie, c&oacute;mo retomar sus prop&oacute;sitos vitales. Si es que a&uacute;n puede.
    </p><p class="article-text">
        Poco tiene que ver la Jenny terca e indomable del principio con la que se revela despu&eacute;s de los acontecimientos, pero al fin y al cabo nadie sale inc&oacute;lume de la aventura de vivir, y a veces quien parece m&aacute;s fuerte puede perder pie, m&aacute;s a&uacute;n en un mundo que es como una pista de obst&aacute;culos para las mujeres que se atreven a rebelarse al orden establecido. La ca&iacute;da en desgracia de Jenny es una llamada de atenci&oacute;n, una advertencia de que ni las buenas intenciones colectivas ni la firmeza individual bastan para garantizar un futuro cimentado en la igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, Sigrid Undset tuvo m&aacute;s fortuna (o tom&oacute; mejores decisiones, seg&uacute;n se mire) que su personaje, y no solo no se achant&oacute; nunca &ndash;tampoco al denunciar la barbarie nazi, por la que perdi&oacute; a un hijo tras la ocupaci&oacute;n de Noruega, adem&aacute;s de sufrir la prohibici&oacute;n de sus libros en las universidades bajo dominio nazi y verse obligada a exiliarse a Estados Unidos hasta el final de la guerra&ndash;, sino que dej&oacute; para la posteridad novelas tan ricas e interesantes, tan representativas de una &eacute;poca y sus contradicciones como <em>Jenny</em>. Dos mujeres, autora y personaje, dignas de descubrir, dignas de no olvidar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/jenny-novela-sigrid-undset-desmonto-mito-amor-romantico-siglo_1_13384983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 19:33:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Jenny', la novela de Sigrid Undset que desmontó el mito del amor romántico hace más de un siglo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Premios Nobel,Nobel de Literatura,Literatura,Novela]]></media:keywords>
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