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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ignasi Franch]]></title>
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      <title><![CDATA[Zombis españoles de crucifijo y estigma: cuando los muertos vivientes son poseídos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/zombis-espanoles-crucifijo-estigma-muertos-vivientes-son-poseidos_1_13116518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eea6a489-3a53-4dc5-a6b7-a12a6f76edd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Zombis españoles de crucifijo y estigma: cuando los muertos vivientes son poseídos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A diferencia de lo acontecido en el audiovisual estadounidense, el sustrato cultural cristiano parece tener más peso en las ficciones de muertos vivientes italianas y, más ocasionalmente, en las españolas
</p><p class="subtitle">Rosalía resucita en Madrid y hace levitar a sus fans con un concierto apabullante
</p></div><p class="article-text">
        Uno de los grandes &eacute;xitos del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/barato-cutre-cine-fantastico-espanol-reivindica-feroz-transgresor_1_11461759.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cine de terror espa&ntilde;ol de toda la historia</a>, el vibrante espect&aacute;culo de acci&oacute;n y supervivencia REC, trataba del estallido de una epidemia en un edificio del Ensanche barcelon&eacute;s. R&aacute;pidamente quedaba claro que la epidemia ten&iacute;a elementos fant&aacute;sticos (y no hablamos solo de que personas sin un elevado poder adquisitivo viviesen en pisos c&eacute;ntricos de un metr&oacute;polis global). Los infectados no sufr&iacute;an una enfermedad en la linea de la rabia, como hab&iacute;a sucedido en <em>28 d&iacute;as despu&eacute;s. </em>Los infectados, de hecho, mor&iacute;an. Y resucitaban como zombis energ&eacute;ticos que se distanciaban de los cuerpos aletargados y bamboleantes de La noche de los muertos vivientes y dem&aacute;s cl&aacute;sicos del realizador estadounidense George A. Romero.
    </p><p class="article-text">
        Los codirectores<a href="https://www.eldiario.es/cultura/ester-exposito-he-querido-crecer-rapido-suerte-padres-pararon-pies_1_9761345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Jaume Balaguer&oacute; </a>(<em>Los sin nombre</em>) y Paco Plaza (<em>Ver&oacute;nica</em>) se reservaban para el tramo final una especie de giro. Todos o casi todos los espectadores d&aacute;bamos por hecho que est&aacute;bamos viendo otra pel&iacute;cula de zombis. En el tramo final de la pel&iacute;cula, en cambio, se revelaba que est&aacute;bamos ante una historia de posesiones diab&oacute;licas donde el mal se propagaba por contacto. 
    </p><p class="article-text">
        El giro era coherente con algunas de las obras precedentes del dueto.<em> Los sin nombre, Darkness </em>o<em> El segundo nombre</em> trataban de sectas y de maldades. Adem&aacute;s, el planteamiento pod&iacute;a entenderse como una manera de que estos cineastas cin&eacute;filos honrasen a sus antecesores en el &aacute;mbito de los horrores f&iacute;lmicos. Porque repet&iacute;an un patr&oacute;n recurrente en los antiguos a&ntilde;os de gloria del cine de terror en Espa&ntilde;a e Italia. A diferencia de lo que suced&iacute;a con sus hom&oacute;logos estadounidenses, el cine zombi de la Europa del sur se cruzaba frecuentemente con los monstruos de la cultura cristiana. Los muertos vivientes mediterr&aacute;neos eran, a menudo, pose&iacute;dos y endemoniados, herejes o paganos.
    </p><h2 class="article-text">Demonios y otras criaturas del no-morir</h2><p class="article-text">
        La idea de los muertos vivientes endemoniados no es solo un mash-up que puede tener algo de clickbait cinematogr&aacute;fico practicado por alg&uacute;n productor astuto de cine friqui (&iquest;<em>Billy the Kid vs Dr&aacute;cula</em>?, &iquest;<em>Abraham Lincoln, cazador de vampiros</em>?). &iquest;No es el mism&iacute;simo Dr&aacute;cula, uno de los m&aacute;s ilustres personajes de la literatura fant&aacute;stica, un vampiro que es a la vez un muerto viviente y que, adem&aacute;s, tiene algo de demonio? 
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            </figure><p class="article-text">
        A menudo, los monstruos son figuras mixtas, compuestos de varios monstruos. Y los zombis del cine no son una excepci&oacute;n. Varias pel&iacute;culas del cine g&oacute;tico italiano de los a&ntilde;os 60 muestran amenazas bastante mixtas donde la brujer&iacute;a tiene bastante peso, y, a la vez, conecta con los vampiros como no-muertos endemoniados. El &eacute;xito de<em> La noche de los muertos vivientes</em> y, m&aacute;s a&uacute;n, de su sucesora espiritual <em>Zombi</em>, proporcionaron un modelo que influy&oacute; en cineastas de todo el mundo: muertos vivientes lentos, atontados, que han resucitado por motivos inconcretos y causan un hundimiento social que suele empujar a los supervivientes a optar por confinamientos.  
    </p><p class="article-text">
        Los creadores pod&iacute;an seguir o pod&iacute;an no seguir esas leyes, pero los muertos vivientes de Romero pasaron a ser el referente. En Italia, el estallido del cine zombi que segu&iacute;a m&aacute;s o menos la estela de las creaciones de George A. Romero lleg&oacute; precisamente con el mismo cineasta de Pittsburgh. Su <em>Zombi </em>fue, al fin y al cabo, una coproducci&oacute;n italoestadounidense coescrita con Dario Argento, entonces en la c&uacute;spide de su prestigio art&iacute;stico a ra&iacute;z de los estrenos de <em>Rojo oscuro</em> o de la maravillosa <em>Suspiria</em>. Eso desat&oacute; las correspondientes r&eacute;plicas en una industria cinematogr&aacute;fica muy dada a la repetici&oacute;n y variaci&oacute;n de f&oacute;rmulas (v&eacute;ase, por ejemplo, el auge del spaghetti w&eacute;stern).
    </p><p class="article-text">
        De <em>Zombi </em>eman&oacute; una falsa secuela en la tradici&oacute;n del cine italiano m&aacute;s exploitation: Nueva York bajo el terror de los zombis. Tambi&eacute;n conocida como<em> Zombie </em>o como <em>Zombi 2, </em>esa pel&iacute;cula se sumar&iacute;a a la comercializaci&oacute;n oportunista en Italia u otros mercados de otras secuelas fake como <em>Alien 2: sobre la Tierra</em>. Su realizador, Lucio Fulci, combinaba una conexi&oacute;n d&eacute;bil y zafia con el filme de Romero con llevar la acci&oacute;n a una isla caribe&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        El mismo Fulci optar&iacute;a por los zombis pose&iacute;dos apenas dos a&ntilde;os despu&eacute;s en una de sus mejores obras:<em> El m&aacute;s all&aacute;. </em>Esta obra puede poner en dificultades a la audiencia poco proclive al cine de terror. La abundancia de im&aacute;genes gore, el desarrollo de un relato irracionalista de temblorosa l&oacute;gica interna y donde parece valer todo, pueden convertirse en obst&aacute;culos. Pero el filme incluye secuencias poderosas y momentos memorables, incluido un sugerente tramo final. 
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                &#039;El más allá, una película de zombis poseídos anterior a la irrupción de la Niña Medeiros                            </span>
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        El mismo Argento impuls&oacute;, como productor y coguionista, el d&iacute;ptico <em>Demons: </em>un dueto de pel&iacute;culas ochenter&iacute;simas con canciones de rock duro, mordiscos salvajes y baba verde al estilo de<em> El exorcista.</em> El mismo t&iacute;tulo de las pel&iacute;culas marca su contenido: la amenaza es demon&iacute;aca. Y, como en el caso de <em>REC, </em>se propaga de una manera v&iacute;rica, a trav&eacute;s de heridas. Las pel&iacute;culas pueden no haber envejecido demasiado bien, pero contin&uacute;an aportando chispazos interesantes, como los juegos metacinematogr&aacute;ficos y el desenlace apocal&iacute;ptico del primer filme.
    </p><p class="article-text">
        Ese dueto de filmes dirigido por Lamberto Bava tuvo una especie de secuela espiritual, <em>La casa,</em> ambientada alrededor de una iglesia construida sobre la fosa com&uacute;n donde fueron enterrados unos perseguidos religiosos del medievo. La narraci&oacute;n guarda alguna similitud con una obra contempor&aacute;nea del gigante del fant&aacute;stico John Carpenter (<em>La cosa), El pr&iacute;ncipe de las tinieblas</em>. Para aquel filme, el maestro del terror pareci&oacute; tomar nota de las fiestas violentas del terror italiano de la &eacute;poca. Y plante&oacute; una donde los elementos cristianos conviven con un cierto barniz tecnol&oacute;gico m&aacute;s propio de la ciencia ficci&oacute;n. Quiz&aacute; <em>La casa </em>recibi&oacute; alg&uacute;n influjo del cuento sat&aacute;nico de Carpenter, que se hab&iacute;a estrenado poco m&aacute;s de un a&ntilde;o antes.
    </p><h2 class="article-text">El espanto que viene de Galicia y otras historias</h2><p class="article-text">
        Evidentemente, estas narrativas italianas sobre pose&iacute;dos murientes conviv&iacute;an con otras pel&iacute;culas de la misma nacionalidad donde se ensayaban otros planteamientos. Desde propuestas m&aacute;s laicas (La invasi&oacute;n de los zombis at&oacute;micos) hasta reaproximaciones a las localizaciones caribe&ntilde;as y el vud&uacute; (<em>Black demons, Zombi holocausto</em>). Eso no dejaba de suponer un acercamiento a otras creencias entendidas como amenazantes. La modest&iacute;sima<em> La noche del terror, </em>de Andrea Bianchi lo llevar&iacute;a al terreno cultural y geogr&aacute;fico italiano: sus muertos vivientes pertenec&iacute;an a la sociedad y religi&oacute;n de los etruscos, considerada pagana desde el punto de vista cat&oacute;lico. La investigaci&oacute;n de un antiguo cementerio libera una plaga que infecta a los protagonistas. 
    </p><p class="article-text">
        El realizador gallego Amando de Ossorio cultiv&oacute; algo parecido mediante esa especie de saga informal, quiz&aacute; m&aacute;s propulsada por la potente imagen de sus monstruos que por la pericia a la hora de construir los diferentes relatos, que inici&oacute; con <em>La noche del terror </em>ciego. En ella, los muertos vivientes tambi&eacute;n proven&iacute;an de una fe antigua que se contemplaba como her&eacute;tica: eran antiguos caballeros de la disuelta y perseguida orden templaria. Eso s&iacute;, los zombis templarios concebidos por el realizador gallego no eran amenazas que se propagaban v&iacute;ricamente. 
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                Los zombis templarios de &#039;La noche del terror ciego&#039;                            </span>
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        El prol&iacute;fico Jes&uacute;s Franco tambi&eacute;n opt&oacute; por los zombis templarios en la supuestamente er&oacute;tica pesadilla tur&iacute;stica <em>La mansi&oacute;n de los muertos vivientes.</em> Y se apuntar&iacute;a a los relatos de zombis nazis, quiz&aacute; a rebufo de la pel&iacute;cula brit&aacute;nica <em>Ondas de choque</em>, en<em> La tumba de los muertos vivientes</em>. El eclecticismo de Franco ejemplifica una no-tendencia. A diferencia de lo que sucedi&oacute; en un audiovisual terror&iacute;fico italiano bastante marcado por una sucesi&oacute;n de obras comercialmente relevantes donde los zombis se enmarcaban en un contexto cristiano, es dif&iacute;cil ver una tendencia caracter&iacute;stica en el cine de zombis espa&ntilde;ol. 
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;s que solvente coproducci&oacute;n anglo-espa&ntilde;ola <em>No profanar el sue&ntilde;o de los muertos</em>, por ejemplo, continuaba la tradici&oacute;n romeriana con mucha pericia, pero sin aportar demasiadas novedades. Otras pel&iacute;culas ten&iacute;an algo de OVNI que no pertenec&iacute;an a ninguna tendencia concreta.<em> La rebeli&oacute;n de los muertos,</em> una historia con gur&uacute; polifac&eacute;tico que combina el hinduismo y el vud&uacute; para esclavizar a personas, parec&iacute;a tener mucho que ver con el gusto por la mezcla de iconograf&iacute;as (o de monstruos) que caracteriz&oacute; a su guionista y protagonista, Paul Naschy.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que la tetralog&iacute;a<em> REC </em>honr&oacute; una cierta tradici&oacute;n de cine de zombis mediterr&aacute;neo donde el catolicismo ten&iacute;a un peso relevante, pero muchas otras se alejaron de estas huellas. Como la estimulante <em>Retornados,</em> que conect&oacute; con el gusto romeriano por incorporar elementos de comentario sociopol&iacute;tico en la trama fant&aacute;stica, y tantas otras obras part&iacute;cipes del auge de las ficciones apocal&iacute;pticas con zombis e infectados diversos que se ha visto en lo que llevamos de siglo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/zombis-espanoles-crucifijo-estigma-muertos-vivientes-son-poseidos_1_13116518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 20:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Zombis españoles de crucifijo y estigma: cuando los muertos vivientes son poseídos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Terror,Religión,Catolicismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Los que oyen', un fenómeno literario (y televisivo) que aborda la polarización en EEUU desde el thriller adictivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/oyen-fenomeno-literario-televisivo-aborda-polarizacion-eeuu-thriller-adictivo_1_12597669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77767b55-60ab-45b6-abf4-fc3c8796dc44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Los que oyen&#039;, un fenómeno literario (y televisivo) que aborda la polarización en EEUU desde el thriller adictivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jordan Tannahill ha creado una enigmática novela, un drama-thriller sobre horrores corporales cotidianos, creencias y polarizaciones, que ha convertido en una serie que se puede ver en Filmin
</p><p class="subtitle">Wattpad, relaciones tóxicas y el espectro de Mario Casas: ‘Sigue mi voz’ frente al romance juvenil español
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Y si una noche cualquiera comenzases a o&iacute;r un zumbido que ninguna otra persona parece o&iacute;r? Un zumbido que persiste y que te atormenta mientras la gente de tu alrededor no entiende nada. Esa es la premisa de <em>Los que oyen</em> (Capit&aacute;n Swing), que tras convertirse en un fen&oacute;meno editorial en ingl&eacute;s y ser adaptado a serie &mdash;que se puede ver en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/filmin-plataforma-cinefilos-venta-paso-concentracion-plataformas_1_11970010.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Filmin</a>&mdash; se publica ahora en espa&ntilde;ol. Su autor, el&nbsp;dramaturgo canadiense Jordan Tannahill, se ha inspirado en lo que suele denominarse el zumbido (en ingl&eacute;s, <em>the hum</em>): &ldquo;Hay gente que reporta padecerlo alrededor del mundo, pero yo lo conoc&iacute; por lo que sucedi&oacute; en una localidad de Ontario, donde crec&iacute;. Los residentes dec&iacute;an que escuchaban un sonido bajo y reverberante que les provocaba dolores de cabeza, insomnio, a veces una sensaci&oacute;n de presi&oacute;n...&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La hero&iacute;na imperfecta de la narraci&oacute;n es Claire, una madre joven que trabaja como profesora en una peque&ntilde;a localidad estadounidense y que evoca en primera persona las experiencias que vivi&oacute;. Su creador consigue que la narradora sea algo m&aacute;s que una relatora de acciones, informaciones y sospechas: dota a su voz de una personalidad, de una humanidad, que trasciende la narrativa de g&eacute;nero m&aacute;s basada en la peripecia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor de <em>Los que oyen</em> explica que concibi&oacute; primero la historia en forma de &oacute;pera y de obra de teatro m&aacute;s coral. &ldquo;No consegu&iacute; encontrar la manera de explicar la historia hasta que escog&iacute; introducirme en la mente de Claire y fijarme en c&oacute;mo navegaba la situaci&oacute;n y encontraba espacios de revelaci&oacute;n personal&rdquo;, explica. El canadiense considera que la novela retiene una parte de la naturaleza polif&oacute;nica del proyecto teatral a trav&eacute;s de las voces de varios personajes secundarios.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una narradora no fiable</strong></h2><p class="article-text">
        Que <em>Los que oyen</em> sea una narraci&oacute;n en primera persona acaba resultando una decisi&oacute;n clave. Otorga ese a&ntilde;adido de humanidad a trav&eacute;s de la caracterizaci&oacute;n de este personaje narrador que sufre y que investiga con enormes costes personales. Tambi&eacute;n posibilita que el relato se decante de manera natural hacia los terrenos del <em>thriller</em> psicol&oacute;gico marcado por la incertidumbre alrededor de lo que sucede. Porque quien lo explica es un narrador no fiable, porque sufre privaci&oacute;n de sue&ntilde;o y dem&aacute;s problemas. Y, por tanto, sus experiencias pueden ser puestas en cuesti&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El libro de Tannahill se lee como un <em>thriller</em> <em>pasa-p&aacute;ginas</em> cuyo responsable sabe estimular la curiosidad de los lectores, pero se siente tambi&eacute;n como un drama que trata de la experiencia humana con una cierta hondura alejada del esquematismo de las narrativas <em>pulp</em>. El canadiense afirma que sus obras suelen &ldquo;utilizar las convenciones del g&eacute;nero y subvertir las expectativas&rdquo;. &ldquo;Tambi&eacute;n creo que a veces los g&eacute;neros pueden alcanzar intensidades a las cuales el naturalismo no puede acceder. Y me encanta c&oacute;mo abren una puerta a lo m&aacute;gico, a observar lo cotidiano desde otro lado&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El escritor considera que los elementos de <em>thriller</em> psicol&oacute;gico o de terror est&aacute;n (&ldquo;o eso espero&rdquo;, declara) al servicio &ldquo;de una indagaci&oacute;n filos&oacute;fica sobre las maneras como la gente busca sentido y construye creencias, sobre la naturaleza de esas creencias y c&oacute;mo encajan en el resto de nuestras vidas&rdquo;. Se relata el proceso de implosi&oacute;n de la vida de su protagonista, destrozada por el malestar y por el empe&ntilde;o en encontrar el origen del sonido cuando los dem&aacute;s le piden que lo ignore o niegue su existencia. El camino es tortuoso. &ldquo;Claire est&aacute; midiendo los hercios del sonido de una estaci&oacute;n el&eacute;ctrica y eso la acaba llevando a la destrucci&oacute;n de la vida que lleva&rdquo;, afirma Tannahill.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro eje dram&aacute;tico de la novela es el v&iacute;nculo que la protagonista establece con un alumno menor de edad que tambi&eacute;n oye el zumbido. Es un tema resbaladizo pero troncal en la obra. &ldquo;De la misma manera que el impulso del personaje por querer saber es m&aacute;s fuerte que la necesidad de mantener su imagen social, esta relaci&oacute;n tambi&eacute;n tiene algo de fuerza destructiva porque es transgresora, aunque ellos no mantengan relaciones sexuales&rdquo;, explica. Tannahill tampoco replica moldes estereot&iacute;picos en este &aacute;mbito, sino que se alimenta de su experiencia: &ldquo;Hay momentos en mi vida personal en los que ha aparecido algo de oscuridad, alg&uacute;n impulso destructivo que no sabes si podr&aacute;s resistir del todo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un ruido extra&ntilde;o en EEUU</strong></h2><p class="article-text">
        El autor de <em>Los que oyen</em> decidi&oacute; emplazar la historia en EEUU para explorar la relativizaci&oacute;n de la idea de verdad objetiva y la polarizaci&oacute;n de la sociedad que tiene lugar en ese pa&iacute;s. &ldquo;La verdad como una especie de espacio en pugna es muy relevante en muchos sitios, pero no s&eacute; si hay otro sitio en que llegue a estos extremos. La gente parece vivir en realidades diferentes donde los hechos y los marcos cient&iacute;ficos, o no cient&iacute;ficos, son diferentes...&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b2cb11fd-a0c6-4094-96b2-c10a4d4ffebe_source-aspect-ratio_default_1125628.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En ese ambiente, el alumno de Claire encuentra un grupo de apoyo ins&oacute;litamente variado, un punto de encuentro at&iacute;pico en una sociedad de debilitamiento de los espacios comunes, que acaba adquiriendo din&aacute;micas inquietantes que pueden remitir a un culto. Y ah&iacute; vuelven a surgir ambivalencias: la importancia del apoyo mutuo y, a la vez, la posibilidad de introducirse en din&aacute;micas obsesivas y en laberintos sectarios.
    </p><p class="article-text">
        Los personajes manejan diferentes hip&oacute;tesis que van desde las que apuntan a explicaciones puramente cotidianas (como los ruidos de origen industrial) a elaboraciones m&iacute;sticas, pasando por sospechas conspiranoicas. El novelista tambi&eacute;n plantea una inquietud ecol&oacute;gica, porque localizar los acontecimientos en un t&iacute;pico suburbio estadounidense no solo era adecuado por las pugnas y polarizaciones que tienen lugar. &ldquo;Hay que recordar que algunos de estos barrios residenciales est&aacute;n pr&aacute;cticamente incrustados en la naturaleza. Hay que plantearse si ese crecimiento urbano descontrolado e irresponsable puede tener consecuencias&rdquo;, cuestiona.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los que oyen</em> incluye una cr&iacute;tica de estas sociedades atomizadas por verdades fragmentadas, pero su autor decide, de una manera interesantemente parad&oacute;jica, que la historia tenga una interpretaci&oacute;n abierta. No cierra una verdad, pero eso, de alguna manera, facilita que se genere un di&aacute;logo. &ldquo;Me gustar&iacute;a pensar que el libro es una invitaci&oacute;n a reflexionar. Me interesan m&aacute;s las conversaciones con gente que no siento que intenta persuadirme, sino que comparte sus ideas y me invita a conocer su manera de pensar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l mismo ha sido el encargado del guion de la miniserie televisiva, <em>The listeners</em>. Algunos de sus retos eran evidentes, como trasladar tantas incertidumbres y ambig&uuml;edades al terreno audiovisual. &ldquo;El proceso ha implicado rehacer y volver a concebir la historia, hasta cierto punto, pero estoy muy orgulloso del resultado&rdquo;, afirma Tannahill, quien se muestra agradecido &ldquo;por haber podido hacer una serie que desaf&iacute;a los l&iacute;mites entre g&eacute;neros narrativos y que aborda temas peliagudos que se ha podido ver en la BBC en horario de m&aacute;xima audiencia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/oyen-fenomeno-literario-televisivo-aborda-polarizacion-eeuu-thriller-adictivo_1_12597669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Sep 2025 20:05:01 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casi 25 años después de 'Donnie Darko', la 'teen movie' inquietante que David Lynch nunca llegó a hacer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/25-anos-despues-donnie-darko-teen-movie-inquietante-david-lynch-llego_1_12522258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5db73a59-bee9-4574-97aa-191d2a46d695_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123540.jpg" width="1491" height="839" alt="Casi 25 años después de &#039;Donnie Darko&#039;, la &#039;teen movie&#039; inquietante que David Lynch nunca llegó a hacer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una desbordante edición videográfica recupera uno de los clásicos contemporáneos del 'indie' estadounidense del siglo XXI en óptimas condiciones, tanto en el montaje cinematográfico originalmente exhibido como en el posterior montaje extendido</p><p class="subtitle">‘Weapons’, divertidísimo y absorbente terror novelesco que confirma a 2025 como un gran año para el género</p></div><p class="article-text">
        Esta vez no se trataba de un hombre enmascarado armado con un cuchillo, al estilo de <em>La noche de Halloween</em>, sino de una amenaza m&aacute;s inconcreta. Con <em>Donnie Darko</em>, el primer largometraje de Richard Kelly <em>(The box),</em> los sucesos extra&ntilde;os llegaron a un supuesto para&iacute;so suburbial de los Estados Unidos. El protagonista cuyo nombre da t&iacute;tulo al filme, Donnie, es un adolescente de mirada oscura que experimenta episodios de sonambulismo. Una noche recibe un aviso en sue&ntilde;os, o una visi&oacute;n, cortes&iacute;a de un desasosegante conejo antropom&oacute;rfico: su mundo terminar&aacute; en unos pocos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Con el vigesimoquinto aniversario del filme en el horizonte (se estren&oacute; en Sundance en 2001), Selectavisi&oacute;n ha relanzado el filme en una edici&oacute;n videogr&aacute;fica en soportes Blu-ray y Ultra Alta Definici&oacute;n. Tanto el montaje cinematogr&aacute;fico como el posterior montaje extendido presentado en 2004 se incluyen en cada uno de los dos formatos. La calidad de imagen es magn&iacute;fica, y no se pretende ocultar el origen fotoqu&iacute;mico del filme para hacer que su aspecto converja con la actual hegemon&iacute;a de la imagen digital: Kelly emple&oacute; una pel&iacute;cula especialmente granulosa para el rodaje, y esta digitalizaci&oacute;n preserva ese aspecto. La edici&oacute;n tambi&eacute;n incluye un disco de materiales a&ntilde;adidos, un ced&eacute; con la banda sonora y un libreto con diversos textos cr&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        De alguna manera, <em>Donnie Darko</em> puede leerse como un cuento de fantasmas con explicaci&oacute;n <em>sci-fi</em>. Y se puede considerar un eslab&oacute;n relevante en la cadena de una cierta tradici&oacute;n abstracta de ciencia ficci&oacute;n <em>indie</em> estadounidense, m&aacute;s o menos rigoristamente <em>low cost</em>, compuesta por obras que se separan de los efectos especiales costosos. Obras que emplean elementos fant&aacute;sticos en mundos m&aacute;s o menos cercanos a lo cotidiano, sin trasladar la acci&oacute;n a naves espaciales o a tiempos lejanos por venir. Pel&iacute;culas como <em>Primer</em> o aquella <em>Coherence</em> que tambi&eacute;n cultivan las atm&oacute;sferas inquietantes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        A la vez, la conducta del h&eacute;roe extra&ntilde;o del filme encaja con el cuadro alucinatorio que podr&iacute;a sufrir un paciente de esquizofrenia paranoide en situaci&oacute;n de crisis. La narraci&oacute;n puede leerse bajo dos l&iacute;neas interpretativas. &iquest;Es un <em>thriller</em> psicol&oacute;gico marcado por las experiencias trastornadas de un personaje cuyo punto de vista delirante afecta la fiabilidad del relato? &iquest;O es una <em>teen movie sci-fi </em>de un joven inmerso en alg&uacute;n tipo de experiencia que tiene que ver con anomal&iacute;as temporales? &iquest;O es ambas cosas, en proporciones (muy) variables? Kelly a&ntilde;ade a la mezcla posible algunos momentos que flirtean con el lenguaje del cine de terror sin que todo ello parezca un pastiche, sino una unidad que fluye de manera remarcablemente homog&eacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        El entonces joven realizador estadounidense tambi&eacute;n opt&oacute; por ofrecer una experiencia que no dirigiese completamente a la audiencia. La obra ten&iacute;a algo (o bastante, o mucho) de <em>thriller</em> lynchiano donde lo importante, m&aacute;s que buscar explicaciones cerradas y respuestas claras, era disfrutar del viaje. De ah&iacute; que uno de los elementos a&ntilde;adidos en el extendido montaje del director, la inclusi&oacute;n de textos del libro ficticio sobre viajes en el tiempo que lee el protagonista, fuese muy discutida. Para muchos, supuso explicitar demasiadas cosas. Algo que no sol&iacute;a hacer el a&ntilde;orado ilusionista f&iacute;lmico de Montana, David Lynch.
    </p><h2 class="article-text">Un 'Carretera perdida' parido por y para la Generaci&oacute;n X</h2><p class="article-text">
        A su manera, <em>Donnie Darko</em> mitigaba una frustraci&oacute;n posible: que Lynch nunca hubiese hecho una <em>teen movie</em>. Aunque se acercase a ello, en sus pel&iacute;culas sol&iacute;a estar muy presente el mundo plenamente adulto. V&eacute;ase el caso de la televisiva <em>Twin Peaks</em>, originalmente repleta de personajes j&oacute;venes (estudiantes incluidas, con las correspondientes escenas de di&aacute;logo en pasillos de instituto delante de taquillas met&aacute;licas), pero cuyo relato estaba vertebrado alrededor del agente Dale Cooper como explorador de una realidad l&oacute;gicamente intergeneracional. Nada que ver con esas pel&iacute;culas donde la chavalada es el eje y los adultos est&aacute;n pr&aacute;cticamente desaparecidos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sherilyn Fenn como Audrey Horne en &#039;Twin Peaks&#039;                            </span>
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        Kelly no pretendi&oacute; fusionar a David Lynch con John Hughes (el maestro de la comedia adolescente ochentera, autor de obras como <em>El club de los cinco),</em> pero s&iacute; que otorg&oacute; al joven Donnie y su vida familiar y de instituto una centralidad que no se daba en los <em>thrillers</em> lynchianos. Y muchos de los recursos que emple&oacute; pueden recordar a los juegos abracadabrantes del creador de <em>Coraz&oacute;n salvaje</em>. Las oscilaciones de luz como elemento que presagia la aparici&oacute;n de algo innatural, los montajes de im&aacute;genes que se funden y que sugieren aparentes fusiones entre planos diferentes de la existencia o de la realidad. Los personajes con psiques al l&iacute;mite, acechados por pesadillas, visiones o posesiones. Y ese uso peculiar de aspectos de la ciencia ficci&oacute;n (v&eacute;ase la misma <em>Twin Peaks</em>).
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                Una imagen de &#039;Donnie Darko&#039;                            </span>
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        En todo caso, <em>Donnie Darko</em> tambi&eacute;n incluye aspectos que se alejan mucho de lo lynchiano. Como una mirada expl&iacute;citamente politizada a la realidad, algo que el autor de <em>Carretera perdida</em> siempre rehuy&oacute;. Como miembro de la Generaci&oacute;n X, Kelly hab&iacute;a crecido realmente en los a&ntilde;os 80 del siglo pasado, pero no opt&oacute; por la idealizaci&oacute;n ni la r&eacute;plica acr&iacute;tica. Y escenific&oacute; que la d&eacute;cada de los ochenta en los Estados Unidos no fue, para nada, un oasis apol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Con las elecciones entre George H. Bush y Robert Dukakis como trasfondo que aparece en las televisiones, Kelly dibuja una pugna ideol&oacute;gica que va m&aacute;s all&aacute; de lo parlamentario. La derecha religiosa (junto con aliados como un emprendedor gur&uacute; de la autoayuda) llevaba su lucha a las escuelas y a otros espacios. El guionista y director la caricaturiza como una acci&oacute;n orgullosamente antintelectual, apegada a las certezas ciegas o los binarismos groseramente simplificadores. Lo hace especialmente mediante la figura de una profesora que podr&iacute;a considerarse uno de los puntos d&eacute;biles del filme: de tan rid&iacute;cula e ignorante como se la dibuja, acaba un tanto desprovista de humanidad.
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            <span class="title">
                &#039;Donnie Darko&#039;                            </span>
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        Caricaturas del extremismo al margen, Kelly consigui&oacute; que su enigm&aacute;tica trama se desarrollase en algo parecido a un mundo complejo, con personajes que van m&aacute;s all&aacute; del estereotipo. Aunque el filme tiene un protagonista central, encontramos a su alrededor a seres que son algo m&aacute;s que marionetas o clich&eacute;s. Los padres del protagonista, por ejemplo, son algo m&aacute;s que estereotipos con patas de un matrimonio convencional en los suburbios.
    </p><h2 class="article-text">Eres raro, pero lo dec&iacute;a como un cumplido</h2><p class="article-text">
        F&aacute;cilmente, <em>Donnie Darko</em> puede considerarse una de las mejores obras del cine <em>indie</em> estadounidense del siglo XXI. Ha conseguido ganar su estatus con una brillante mezcla de elementos que pueden resultar familiares y de peculiaridades que a&ntilde;aden inter&eacute;s al conjunto. Su cuidada est&eacute;tica tambi&eacute;n va en una l&iacute;nea parecida: las formas y la narrativa visual del filme no resultan revolucionarias, pero est&aacute;n muy cuidadas. En sus primeros minutos, por ejemplo, se presenta sin necesidad de palabras, a golpe de gestos, m&uacute;sica de fondo y alg&uacute;n movimiento de c&aacute;mara virtuoso, al grueso de personajes.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la combinaci&oacute;n astuta de t&eacute;cnicas cinematogr&aacute;ficas y de convenciones de las narrativas de g&eacute;nero, el primer largometraje de Kelly tambi&eacute;n parece incluir una cierta expresi&oacute;n de preocupaciones. Habla del miedo a la soledad del adolescente que ve acercarse la vida adulta. De la angustia existencial ante la mortalidad humana y ante la posibilidad de que no haya ese m&aacute;s all&aacute; que promete el cristianismo. En paralelo, abordaba la sexualidad impaciente del protagonista y sus amigos, las fantas&iacute;as l&uacute;bricas alrededor de <em>Los pitufos</em> o la telecomedia <em>Matrimonio con hijos</em>.
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                Frank, el desasosegante conejo antropomórfico que aparece (o guía) las visiones de Donnie Darko                            </span>
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        El relato transmite una especie de alineaci&oacute;n calmada con la rebeld&iacute;a del adolescente que desprecia las hipocres&iacute;as, que se enfada con los charlatanes y sus atajos simplificadores. Aunque la cinematograf&iacute;a suele transmitir una cierta distancia, puede intuirse una acidez contenida. Y una simpat&iacute;a hacia ese Darko que mira con enfado y frustraci&oacute;n el universo aburguesado que le rodea. Lo curioso, y humano, es que las diversas misiones en las que se embarca el protagonista persiguen que &eacute;l salve ese mundo que critica, pero que tambi&eacute;n es el lugar al que pertenece y donde viven las personas a las que ama.
    </p><p class="article-text">
        <em>Donnie Darko</em> fue un fracaso en taquilla en primera instancia, aunque r&aacute;pidamente se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno lucrativo mediante las posteriores ediciones videogr&aacute;ficas y el lanzamiento en salas de su discutido montaje extendido. Kelly firm&oacute; dos interesantes largometrajes m&aacute;s, <em>Southland tales</em> y <em>The box</em>, que fueron fracasos comerciales rotundos (en el primer caso) o decepciones econ&oacute;micas (en el segundo). Despu&eacute;s de m&aacute;s de una d&eacute;cada sin poder filmar ninguna otra pel&iacute;cula, el realizador ha lanzado se&ntilde;ales de querer reexplorar los mundos de <em>Donnie Darko</em> y <em>Southland tales</em> a trav&eacute;s de secuelas y precuelas. Esperemos que este cineasta, condenado por las cifras de recaudaci&oacute;n, acabe encontrando caminos para volver a crear.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/25-anos-despues-donnie-darko-teen-movie-inquietante-david-lynch-llego_1_12522258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2025 20:35:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Casi 25 años después de 'Donnie Darko', la 'teen movie' inquietante que David Lynch nunca llegó a hacer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine de terror,Terror,Películas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Karate kid legends': Hollywood nos vende otra historia de autosuperación (sin salirle mal del todo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/karate-kid-legends-hollywood-vende-historia-autosuperacion-salirle-mal_129_12517660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/558a7db5-b162-4d6c-b7eb-4b5081963817_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123398.jpg" width="1999" height="1125" alt="&#039;Karate kid legends&#039;: Hollywood nos vende otra historia de autosuperación (sin salirle mal del todo)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una secuela tardía del clásico 'ochentero' que se estrena este viernes 8 de agosto presenta a nuevos personajes y reúne a Ralph Macchio, el joven aprendiz del filme original, con el mentor interpretado por Jackie Chan</p><p class="subtitle">Celine Song, cineasta: “La altura, el peso, el sueldo y la edad reducen a los seres humanos a números”</p></div><p class="article-text">
        Si partimos de las consabidas divisiones de trazo grueso entre d&eacute;cadas, el Hollywood de los a&ntilde;os setenta del siglo pasado tend&iacute;a a ser m&aacute;s abatido y pesimista, mientras que el cine de los ochenta tend&iacute;a a ser m&aacute;s irreflexivo y optimista (y, aunque se nos olvide, a menudo agresivo y beligerante). Pero en el Hollywood ochentero todav&iacute;a hab&iacute;a ecos de los setenta. A menudo, pod&iacute;a parecer que las pel&iacute;culas comenzaban simb&oacute;licamente en una d&eacute;cada y terminaban en la siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Ese pod&iacute;a ser era el caso de <em>Karate kid</em>. El filme original comenzaba con un traslado indeseado a un edificio cutre, porque California no es solo glamur y playa. Ve&iacute;amos a una madre trabajadora, viuda, que intentaba salir adelante con su hijo adolescente. Ve&iacute;amos al chico, acosado por matones en el instituto, ahondando en su descubrimiento de la desigualdad econ&oacute;mica cuando se acerca a una joven de padres ricos.
    </p><p class="article-text">
        A medida que avanzaba el relato, descubr&iacute;amos a un lac&oacute;nico conserje japon&eacute;s que empezaba a hacerse presente en la vida de ambos desde su peque&ntilde;o rinc&oacute;n de encargado de mantenimiento. Luego ven&iacute;a lo que convirti&oacute; la pel&iacute;cula en algo distintivo, potencialmente memorable: c&oacute;mo el se&ntilde;or Miyagi imparte lecciones de karate y de vida al joven Daniel-san mediante tareas m&aacute;s propias del trabajo de verano de un chaval, como encerar un coche o pintar una valla.
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                Ben Wang en &#039;karate kid: legends&#039;                            </span>
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        En el desenlace de <em>Karate kid</em>, el h&eacute;roe ganaba, se quedaba con la chica y todo hac&iacute;a presagiar un futuro brillante. El relato de autosuperaci&oacute;n acababa siendo rid&iacute;culamente triunfal. Como si en los a&ntilde;os ochenta no hubiese espacio para relatos sobre dign&iacute;simas derrotas como la relatada en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/rocky-balboa-40-aniversario_1_3705151.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Rocky</em></a>. Todo ten&iacute;a que terminar a lo grande. No solo hab&iacute;a que plantar cara al mat&oacute;n, sino derrotarle a este y a todos los otros contendientes en un campeonato tras entrenar unas semanas. El camino de mejoras y aprendizajes paulatinos, de negociaci&oacute;n con el miedo, acababa distorsion&aacute;ndose un poco. Como en otra fantas&iacute;a meritocr&aacute;tica, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/26-octubre-1985-dia-marty-mcfly-comenzo-viajes-tiempo-convirtio-regreso-futuro-fantasia-meritocratica_1_6315947.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Regreso al futuro</em></a>, todos tus problemas se solucionaban cuando golpeabas al <em>bully</em> que te acosaba en el instituto.
    </p><p class="article-text">
        En la secuela tard&iacute;a de <em>Karate kid legends</em> se transitan caminos parecidos. Vuelven a confluir la l&oacute;gica del &eacute;xito individual a trav&eacute;s del esfuerzo y del final feliz desatado hollywoodiense, pero se dribla una cierta inverosimilitud fundamental. Ya no estamos ante un joven inexperto, sino ante un luchador talentoso que ha dejado las artes marciales por un recuerdo traum&aacute;tico. As&iacute; que esta vez no se trata tanto de potenciar un f&iacute;sico, sino de superar el bloqueo emocional y, tambi&eacute;n, ese miedo que era central en el original.
    </p><h2 class="article-text">Acelerando la f&oacute;rmula del &eacute;xito</h2><p class="article-text">
        <em>Karate kid legends</em> es una secuela tard&iacute;a con aires de <em>reboot</em>. Vuelven personajes de las obras previas, que alcanzan un relieve muy variable, pero el grueso del protagonismo recae en un elenco rejuvenecido. Li Fong (Ben Wang) es el nuevo h&eacute;roe dubitativo, un joven chino que se traslada a los Estados Unidos porque su madre cambia de trabajo y de pa&iacute;s, sumido en el duelo por la muerte de su hermano mayor. Y Mia (Sadie Stanley) es la chica de al lado, m&aacute;s concretamente de la pizzer&iacute;a de al lado, a la que el protagonista se acerca con la consabida mezcla de timidez y perseverancia.
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                Joshua Jackson (izquierda) y Ben Wang en &#039;Karate kid: legend&#039;                            </span>
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        La historia se desarrolla de manera bastante energ&eacute;tica y un tanto impaciente. El filme dura poco m&aacute;s de hora y media, y transmite cierto aspecto de producci&oacute;n orientada a competir por la atenci&oacute;n impaciente y caprichosa que parece presuponerse en los usuarios de plataformas de v&iacute;deo en <em>streaming. </em>Abundan las elipsis destinadas a acelerar el relato, los recursos de posproducci&oacute;n reminiscentes de los lenguajes del c&oacute;mic y de los videojuegos. Los cineastas parecen asumir que el p&uacute;blico de 2025 quiere m&aacute;s acci&oacute;n en menos tiempo, as&iacute; que el relato tiene m&aacute;s meandros y m&aacute;s peripecias hasta la llegada del torneo final.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un caramelito de acci&oacute;n, humor y amor con aires de <em>teen movie</em>. La trama rom&aacute;ntica de amor m&aacute;s o menos adolescente proporciona un cierto coraz&oacute;n (o una apariencia de este) al relato. Y, por supuesto, comparece un nuevo mat&oacute;n estrella de las artes marciales que no supera que la chica rompi&oacute; con &eacute;l y acosa al nuevo chico del vecindario.
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                El personaje de Han (Jackie Chan, izquierda) pasa a estar integrado en la continuidad de la tetralogía original                            </span>
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        Trama de <em>bullying</em> al margen, los autores nos trasladan a un lugar donde a todo el mundo le parecen ir bien las cosas. Salvo al padre de la chica, due&ntilde;o de una pizzer&iacute;a que pas&oacute; por una mala temporada y pidi&oacute; dinero a un prestamista. La subtrama encaja con elementos de las primeras secuelas, donde aparecen oligarcas codiciosos y empresarios criminales que parec&iacute;an extra&iacute;dos de un cap&iacute;tulo de la serie televisiva <em>El equipo A</em>. En la ficci&oacute;n, el mat&oacute;n es el obst&aacute;culo que interfiere en los caminos de ascenso social o de bienestar dentro de un sistema que funciona. El protagonista solo tiene que estudiar para superar las pruebas de acceso universitario. Solo hay que esforzarse, todo depende de uno mismo. Y donde no llegue el esfuerzo, llegar&aacute;n las herencias: el profesor particular de Li Fong dispone de una azotea donde este puede realizar sus entrenamientos.
    </p><h2 class="article-text">Sobreescribir el pasado</h2><p class="article-text">
        En una de las sagas por excelencia del Hollywood posmoderno, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cuchilladas-ironia-cinefilia-veinte-scream_1_3679095.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Scream</em></a>, se iban a&ntilde;adiendo parches que se integraban en cada nuevo filme como las actualizaciones de un proveedor de software. Si se criticaba el casting 100% cauc&aacute;sico del original, la primera escena de la secuela bromeaba sobre ello a trav&eacute;s de los comentarios de dos personajes afroamericanos. Si se criticaba la banalizaci&oacute;n del acoso y la violencia, en <em>Scream 3</em> se visualizaba el problema de la violencia machista mediante el trabajo de la hero&iacute;na como consejera para una l&iacute;nea telef&oacute;nica de atenci&oacute;n a las mujeres. De alguna manera, la saga se correg&iacute;a sobre la marcha.
    </p><p class="article-text">
        <em>Karate kid legends</em> incluye una extra&ntilde;a sobreescritura del pasado: el <em>remake</em> realizado en 2010 se ha convertido en una secuela. Los motivos parecen estrictamente comerciales: convertirla en otra entrega de la saga original permite la correspondiente reuni&oacute;n del mentor que la coprotagonizaba, interpretado por una estrella como Jackie Chan, con el aprendiz de las primeras pel&iacute;culas y ahora tambi&eacute;n profesor, el Daniel-san encarnado por Ralph Macchio. De esta manera, se puede llevar a cabo una reuni&oacute;n de leyendas que pone en com&uacute;n la tetralog&iacute;a cinematogr&aacute;fica, la serie televisiva <a href="https://www.eldiario.es/vertele/series-usa/rinde-homenaje-cobra-kai-legado-senor-miyagi_1_8635452.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cobra Kai</a> y el mencionado <em>remake</em>. Y abre la puerta a nuevas obras derivadas que saludar con un resoplido de cansancio ante tanta avaricia corporativa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Foto del rodaje de &#039;Karate kid: legends&#039;                            </span>
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        Los responsables de la nueva entrega demuestran un cierto desparpajo, o desverg&uuml;enza, al convertir el apa&ntilde;o en algo parecido a una tesis, o un eje tem&aacute;tico de la narraci&oacute;n. Y justifican todo ello mediante el empleo de un fragmento de <em>Karate kid II</em> como pr&oacute;logo del filme. La coincidencia de los personajes de Chan y Macchio sirve para enfatizar que el kung fu que cultiva el primero y el karate que cultiva el segundo son dos ramas del mismo &aacute;rbol. No faltan los gags de humor verbal y f&iacute;sico alrededor de esta concordia salpicada por peque&ntilde;os piques de rivalidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero la reescritura de la naturaleza de <em>Karate kid (2010)</em> tiene consecuencias. La pel&iacute;cula, que calcaba muchas situaciones del original, se convierte en una secuela-<em>remake</em> con algo de delirante, de inexplicable. A otros personajes, de otro pa&iacute;s, de otra &eacute;poca, no dejan de sucederles pr&aacute;cticamente las mismas cosas que al se&ntilde;or Miyagi y a Daniel. Experimentan una especie de eterno retorno subrogado, como si estuviesen condenados a vivir una vida que en realidad no es la suya.
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                De izquierda a derecha, Jackie Chan, Ben Wang y Ralph Macchio en &#039;Karate kid: legends&#039;                            </span>
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        Tras la aparici&oacute;n de <em>Karate kid legends</em>, <em>Karate kid (2010)</em> se convierte retroactivamente en un s&iacute;mbolo de ese Hollywood que parece renunciar a contar historias nuevas. Un Hollywood rentista que est&aacute; m&aacute;s centrado en aprovechar su cat&aacute;logo de propiedades intelectuales con nuevas secuelas y derivados con continuidades a la carta (v&eacute;anse secuelas cu&aacute;nticas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/jamie-lee-curtis-schrodinger-halloween_1_1970214.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La noche de Halloween </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/jamie-lee-curtis-schrodinger-halloween_1_1970214.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(2018)</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/segunda-terminator-dieciocho-secuelas-pensamos_1_1281244.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Terminator: Destino oscuro</em></a>) y que mantienen relaciones cada vez m&aacute;s confusas con las entregas previas. Abundan las obras como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/alien-romulus-demuestra-saga-le-mejor-ridley-scott-director_129_11588745.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Alien: Romulus</em></a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cine-cuchilladas-scream-resucita-vez-canas-bromas-nostalgia_1_12476101.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>S&eacute; lo que hicisteis el &uacute;ltimo verano </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cine-cuchilladas-scream-resucita-vez-canas-bromas-nostalgia_1_12476101.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(2025)</a>, que son a la vez secuelas, <em>remakes</em> y <em>reboots</em> donde lo nuevo (encarnado por los personajes j&oacute;venes, orientados a conseguir que las nuevas audiencias se identifiquen con ellos) no parece nada nuevo porque debe parecerse a lo antiguo. El objetivo ser&iacute;a complacer a unas audiencias supuestamente atrapadas por una nostalgia paralizante.
    </p><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n con el cors&eacute; dolorosamente r&iacute;gido de esta especie de eternos retornos subrogados, los responsables de <em>Karate kid legends</em> encuentran un peque&ntilde;o espacio para el libre albedr&iacute;o. Consiguen que las cosas fluyan hasta cierto punto, que parezcan moderadamente frescas. Sus personajes no viven exactamente lo ya vivido por los personajes de las obras previas, aunque unas cuantas situaciones rimen porque los peajes de pertenecer a una franquicia de &eacute;xito <em>obligan</em> (o eso parece) a incorporar gui&ntilde;os. Si nos ponemos conformistas, quiz&aacute; es suficiente motivo para disfrutar de un pasatiempo modesto que dif&iacute;cilmente despertar&aacute; pasiones positivas ni negativas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/karate-kid-legends-hollywood-vende-historia-autosuperacion-salirle-mal_129_12517660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Aug 2025 19:55:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Karate kid legends': Hollywood nos vende otra historia de autosuperación (sin salirle mal del todo)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estrenos,Estrenos de cine,Hollywood,Kárate]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[El cine de cuchilladas de la era 'Scream' resucita otra vez con más canas y bromas sobre la nostalgia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/cine-cuchilladas-scream-resucita-vez-canas-bromas-nostalgia_1_12476101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0240fed-124c-4955-b94a-82cb645b074b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cine de cuchilladas de la era &#039;Scream&#039; resucita otra vez con más canas y bromas sobre la nostalgia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se ha estrenado la nueva 'Sé lo que hicisteis el último verano', a la vez secuela, remake y reboot que integra a los supervivientes del filme original en una nueva historia de jóvenes perseguidos en una localidad ahora gentrificada
</p><p class="subtitle">‘Porco Rosso’ vuelve a las salas para enseñarnos cómo luchar contra el fascismo
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cuchilladas-ironia-cinefilia-veinte-scream_1_3679095.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Scream</em></a>, contigo recomenz&oacute; todo. Porque el denominado cine<em> slasher,</em> el cine de cuchilladas, de asesinatos seriados cometidos por todo tipo de figuras (desde asesinos en serie realistas a figuras sobrenaturales como Freddy Krueger), hab&iacute;a comenzado muchos a&ntilde;os atr&aacute;s. De los <em>thrillers</em> de terror posteriores a <em>Psicosis</em>, y de la masiva producci&oacute;n de pel&iacute;culas de asesinatos seriados llevada a cabo en EEUU y otros pa&iacute;ses (con la Italia de Mario Bava, Dario Argento y compa&ntilde;&iacute;a como punta de lanza), nacieron obras como <em>Viernes 13</em> o <em>La noche de Halloween</em>. Su &eacute;xito comport&oacute; un evidente desgaste derivado de la proliferaci&oacute;n de secuelas poco ambiciosas y de producciones independent&iacute;simas de valor muy desigual. 
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito masivo del filme dirigido por el experto Wes Craven y guionizado por un entonces joven Kevin Williamson devolvi&oacute; el atractivo al g&eacute;nero: chicos y chicas guapas deambulaban por los pasillos de institutos y universidades descubriendo la vida adulta, el sexo y la muerte, entre canciones de pop-rock con barnices grunge o punk supuestamente rebeldes. Y lleg&oacute; un nuevo ciclo de pel&iacute;culas de presupuestos moderados, pero nacidas con la ambici&oacute;n de alcanzar los cines multisalas de todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Fue el caso de <em>Leyenda urbana</em>, de <em>Destino final</em> (tambi&eacute;n <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/destino-final-lazos-sangre-prueba-irresistible-ultraviolenta-formula-saga-no-fallar_129_12306052.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relanzada recientemente</a>) o de variantes con barniz <em>sci-fi</em> como <em>The faculty</em> o <em>Comportamiento perturbado</em>. Y, obviamente, de <em>S&eacute; lo que hicisteis el &uacute;ltimo verano</em>, franquicia que se recupera tard&iacute;amente mediante una secuela de t&iacute;tulo hom&oacute;nimo con elementos de <em>remake</em> y <em>reboot</em>. Un enfoque que comienza a ser habitual en el audiovisual corporativo de vocaci&oacute;n rentista (v&eacute;ase <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/alien-romulus-demuestra-saga-le-mejor-ridley-scott-director_129_11588745.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Alien: Romulus</em></a>, otra secuela-<em>remake</em> con aires de <em>reboot</em>).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <em>S&eacute; lo que hicisteis el &uacute;ltimo verano</em> fue, desde el principio, una especie de exitoso patito feo. Williamson hab&iacute;a firmado su guion antes de <em>Scream</em>, y el resultado parec&iacute;a un poco m&aacute;s obvio, un poco menos ingenioso. Tambi&eacute;n podr&iacute;a decirse que era un poco m&aacute;s cl&aacute;sico, pero termin&oacute; recibi&eacute;ndose como un trabajo previo que llegaba tarde. Aun as&iacute;, el filme cosech&oacute; un &eacute;xito muy apreciable. Y, revisado hoy d&iacute;a, puede considerarse una obra muy correcta: una <em>teen movie</em> de misterio y muertes con algunas escenas apreciables, aunque a menudo abandonase las convenciones del terror para acercarse al cine de acci&oacute;n. Cosas del Hollywood de los noventa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Dos generaciones que no se encuentran?</strong></h2><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; podemos esperar de esta nueva <em>S&eacute; lo que hicisteis el &uacute;ltimo verano</em>? En realidad, algo muy parecido al original. El filme es una secuela, pero tiene mucho de <em>remake</em> porque incluye much&iacute;simas repeticiones de situaciones, conscientes y buscadas, respecto al filme inicial. Tanto que puede llegar a parecer la reconstrucci&oacute;n de la escena de un crimen, o un ejercicio de espiritismo. De nuevo, un grupo de j&oacute;venes se ven involucrados en un accidente de tr&aacute;fico, se desentienden de ello y comienzan a recibir notas amenazantes. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco estamos ante una obra que apueste por unas formas visuales muy distintivas. No hay asesinatos retratados como obras de arte, al estilo del Dario Argento de <em>Suspiria</em>, pero los aficionados al g&eacute;nero podr&aacute;n encontrar alguna escena bastante efectiva (v&eacute;ase el primer asesinato) dentro de un conjunto pulcro, estandarizado (para bien y para mal) como el consumo de unas patatas fritas de bolsa. Aunque por el camino pueda encontrarse alguna sorpresa.
    </p><p class="article-text">
        La inclusi&oacute;n de los personajes supervivientes de la primera entrega, la pareja formada por Julie James (Jennifer Love Hewitt, futura estrella de la televisiva <em>Entre fantasmas</em>) y Ray Bronson (Freddie Prinze Jr.), resulta previsiblemente problem&aacute;tica. Porque este g&eacute;nero suele representar el mundo como un espacio de tardo-adolescentes, donde los progenitores est&aacute;n ausentes o desubicados, donde los representantes de las instituciones est&aacute;n desaparecidos o no comprenden nada. Incluir a estos dos personajes de mediana edad tiene algo de caricia a contrapelo que los responsables del filme no saben (o no quieren) armonizar con el resto del relato. Durante el grueso del metraje, parece que ambos permanecen en los laterales del cuadro narrativo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En una película de terror, relajarse tiene consecuencias adversas                            </span>
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        No parece que la nueva <em>S&eacute; lo que hicisteis el &uacute;ltimo verano</em> pueda levantar grandes pasiones aunque tampoco parec&iacute;a que lo fuese a hacer la original, y termin&oacute; encontrando su lugar dentro del terror estadounidense de su &eacute;poca. Quiz&aacute; solo fue por su premisa poderosa (heredada de la novela de t&iacute;tulo hom&oacute;nimo de Lois Duncan), quiz&aacute; porque hab&iacute;a algo m&aacute;s que encajaba, aunque todo tuviese bastante de clich&eacute;. La buena chica de ojos lacrimosos enamorada del chico de mirada atormentada, un trasfondo con un poco de conflicto de clase y de oportunidades desiguales para estudiar, para prosperar econ&oacute;micamente... o para salir indemne (social, econ&oacute;mica, psicol&oacute;gicamente) de un atropello accidental.
    </p><p class="article-text">
        Veremos qu&eacute; ocurre con esta nueva entrega, que no deja de incluir alguna decisi&oacute;n atrevida (y potencialmente pol&eacute;mica) y ciertas dosis de ingenio y de competencia profesional. Con todo, los mismos responsables del filme no parecen confiar demasiado en el poder de convocatoria de los nuevos miembros del reparto. En una escena en medio de los cr&eacute;ditos finales se anticipa con irritante impaciencia la posibilidad de una nueva secuela, como rob&aacute;ndonos la posibilidad de paladear el reencuentro y de volver a echar de menos a los personajes. Obviamente, el gancho no son los j&oacute;venes que han sobrevivido la nueva matanza, sino esa Julie James que se hab&iacute;a mantenido en un segundo plano durante todo el metraje... y otro personaje recuperado del pasado de la franquicia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Personajes y cineastas confusos</strong></h2><p class="article-text">
        En todo caso, puede resultar agradable variar de registro y visionar un <em>slasher</em> que incluye bromitas sobre la nostalgia, s&iacute;, pero que no se lanza al abismo de la metareferencialidad desatada. Que no emplea el tono resabiado de <em>slasher</em> posmodern&iacute;simos, absolutamente rebozados en un humor cruel, como la sarc&aacute;stica <em>Bodies, bodies, bodies</em>. De alguna manera, la nueva entrega se acerca al esp&iacute;ritu del original, m&aacute;s bien serio, aparentemente conservador (si la amabilidad es el nuevo punk, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/critica-superman-james-gunn-lucha-fatiga-superheroica-delicioso-desborda-politica-amor-comic_129_12452925.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n la voz autorizada de Superman</a>, &iquest;quiz&aacute; ser un poco cl&aacute;sico resulte ahora arriesgado?). 
    </p><p class="article-text">
        Como en el caso de tantas otras pel&iacute;culas de g&eacute;nero producidas en el Hollywood reciente, en <em>S&eacute; lo que hicisteis el &uacute;ltimo verano</em> se enuncian y subrayan algunos mensajes que levantar&aacute;n las iras del p&uacute;blico hostil. Resulta interesante que los responsables del filme, liderados por la directora y coguionista Jennifer Kaytin Robinson (<em>Revancha ya</em>), parezcan mostrar una cierta conciencia de las contradicciones de los feminismos pop difundidos a trav&eacute;s del cine comercial&iacute;simo de Hollywood. Ese Hollywood que considera que el cine de acci&oacute;n con mujeres matando a montones de personas (a menudo sin circunstancias de autodefensa detr&aacute;s) env&iacute;a un mensaje feminista. 
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                    alt="La nueva versión repite como advertencia fílmica sobre los riesgos de salir a la carretera bajo los efectos del alcohol"
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                La nueva versión repite como advertencia fílmica sobre los riesgos de salir a la carretera bajo los efectos del alcohol                            </span>
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        Una frase pronunciada por uno de los protagonistas parece ridiculizar esta idea del empoderamiento femenino a trav&eacute;s del ejercicio de la violencia ciega. La broma no parece tener una intenci&oacute;n c&iacute;nicamente polis&eacute;mica, aunque la audiencia interesada en ello podr&aacute; resignificarla en esa clave. Tambi&eacute;n se incluye un comentario sobre la resistencia a visitar el psic&oacute;logo, en una versi&oacute;n hipersensacionalista y alarmista (el cine de terror suele ser as&iacute;) de las llamadas a cuidar la salud mental a trav&eacute;s de terapias.
    </p><p class="article-text">
        Robinson y compa&ntilde;&iacute;a pueden manifestar una cierta intencionalidad filofeminista, pero dif&iacute;cilmente podr&iacute;amos considerar que esta es interseccional. Porque detr&aacute;s de este cuento de misterio y terror vuelve a asomar el clasismo. Matan los pobres resentidos, los que no han tenido las oportunidades de escapar de una ciudad que no parec&iacute;a tener futuro. Una ciudad que, para mayor condena, termina gentrific&aacute;ndose para que tengas todav&iacute;a menos dinero en el bolsillo, para que el progreso econ&oacute;mico te deje m&aacute;s atr&aacute;s. Y para que barran la muerte de los tuyos bajo una alfombra porque la fiesta tur&iacute;stica en una localidad costera debe continuar (&iquest;recuerdan <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/anos-tiburon-monstruo-comunidad-economia_1_6068664.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tibur&oacute;n</em></a>?). 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que el filme puede leerse como otro ejemplo de antitrumpismo banal. En ese caso, sus autores caer&iacute;an en una inercia habitual en el Hollywood que se mueve en las coordenadas de lo que la fil&oacute;sofa pol&iacute;tica Nancy Fraser ha denominado 'neoliberalismo progresista': un neoliberalismo que reconoce diversidades e identidades, pero que no redistribuye rentas, poderes y soberan&iacute;as. En esta ocasi&oacute;n, el antitrumpismo no se expresar&iacute;a a trav&eacute;s de la cr&iacute;tica a figuras autoritarias (como suced&iacute;a en <em>El reino del planeta de los simios</em>, <em>Blancanieves</em> y mil <em>blockbusters</em> m&aacute;s), sino en forma de dardo a las bases del movimiento MAGA, a su ira y sus deseos de venganza. En su desprecio del desfavorecido que est&aacute; frustrado, la nueva <em>S&eacute; lo que hicisteis el &uacute;ltimo verano</em> puede acabar sonando tan elitista como ese mismo Trump al que (suponemos) se estaba criticando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/cine-cuchilladas-scream-resucita-vez-canas-bromas-nostalgia_1_12476101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jul 2025 20:14:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cine de cuchilladas de la era 'Scream' resucita otra vez con más canas y bromas sobre la nostalgia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estrenos de cine,Películas,Asesinos,Hollywood]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Julio Verne, rey de la literatura de aventuras... y clásico del cine checoslovaco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/julio-verne-rey-literatura-aventuras-clasico-cine-checoslovaco_1_12452036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4d24bfa-b884-4cf6-990d-df09b3365275_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121448.jpg" width="1466" height="824" alt="Julio Verne, rey de la literatura de aventuras... y clásico del cine checoslovaco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su industria sintió un pequeño flechazo por las obras del escritor, autor de títulos como 'Viaje al centro de la Tierra'. Karel Zeman, un mago de la mezcla de imagen real y animación, fue el gran responsable
</p></div><p class="article-text">
        El cine producido en la Europa del pacto de Varsovia, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/hollywood-union-sovietica_1_3762611.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica </a>y los pa&iacute;ses controlados por esta, no era una isla cultural completamente ajena a lo que suced&iacute;a en el Occidente capitalista. Algunos climas pol&iacute;ticos y culturales pudieron ser ferozmente adversos, pero muchos artistas del bloque sovi&eacute;tico indagaban en el arte del otro lado del muro de Berl&iacute;n. Una de las aproximaciones transculturales m&aacute;s llamativas fue el peque&ntilde;o idilio que el audiovisual checoslovaco mantuvo con el escritor franc&eacute;s <a href="https://www.eldiario.es/cultura/tres-libros/julio-verne-libros-contradicciones-ideologicas-j_132_1489504.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Julio Verne</a>. Ese idilio tuvo lugar principalmente, pero no solamente, gracias a la dedicaci&oacute;n de uno de los grandes realizadores de cine juvenil de todos los tiempos: Karel Zeman.
    </p><p class="article-text">
        Fijarse en Verne no era una opci&oacute;n an&oacute;mala. Durante d&eacute;cadas, sus obras (o versiones reducidas de estas) hab&iacute;an sido muy empleadas como puerta de iniciaci&oacute;n a la literatura para el p&uacute;blico juvenil y, a la vez, como fuente de disfrute para los adultos. Sus viajes al centro de la Tierra, o al fondo del mar, o a pa&iacute;ses lejanos, hab&iacute;an inspirado a realizadores como Georges M&eacute;li&egrave;s, pionero del audiovisual fant&aacute;stico. Uno de los resultados fue el emblem&aacute;tico cortometraje <em>Viaje a la Luna</em>, recordado por sus im&aacute;genes de una Luna visualizada como un rostro en el que impacta un cohete. 
    </p><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os, el goteo de adaptaciones reconocidas de obras del escritor franc&eacute;s lleg&oacute; a convertirse en una lluvia. Una gran producci&oacute;n de Disney como <em>Veinte mil leguas de viaje submarino</em> (en la versi&oacute;n dirigida por Richard Fleischer y protagonizada por Kirk Douglas y James Mason) dio el pistoletazo de salida a una cierta etapa de esplendor verniano en la gran pantalla a mediados del siglo pasado. Llegaron m&aacute;s ambiciosos espect&aacute;culos estadounidenses (<em>La vuelta al mundo en 80 d&iacute;as</em>, <em>Viaje al centro de la Tierra</em>) y otras producciones de alrededor del mundo (Espa&ntilde;a se apuntar&iacute;a a la moda a&ntilde;os despu&eacute;s, con aportaciones de Juan Antonio Bardem, Jes&uacute;s Franco y, especialmente, Juan Piquer Sim&oacute;n). En este contexto de auge, el mencionado Zeman present&oacute; <em>Una invenci&oacute;n diab&oacute;lica</em> en 1958.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El ap&oacute;stol checoslovaco de la imaginer&iacute;a verniana</strong></h2><p class="article-text">
        En la misma &eacute;poca en que el t&eacute;cnico de efectos especiales Ray Harryhausen comenzaba a impresionar con los efectos especiales que dise&ntilde;aba para producciones hollywoodienses como <em>El gran gorila</em> o <em>El monstruo de los tiempos</em> <em>remotos</em>, Karel Zeman se consolidaba como un mago de la mezcla de imagen real con dibujos y animaci&oacute;n en <em>stop motion</em>. El checoslovaco hab&iacute;a despuntado con el largometraje <em>Viaje a la prehistoria</em>, que parec&iacute;a un homenaje a los intereses y fantas&iacute;as de las audiencias j&oacute;venes: un grupo de ni&ntilde;os se encontraba con dinosaurios y otras maravillas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La carrera armamentística entre naciones aparece ridiculizada en &#039;El dirigible robado&#039;                            </span>
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        <em>Una invenci&oacute;n diab&oacute;lica</em> ya marc&oacute; el camino de lo que ser&iacute;an todas las adaptaciones de novelas vernianas por parte de Zeman. Se apostaba por un cine de aventuras de enfoque amable, que conten&iacute;a gratificaciones (y dardos, y mensajes) para el p&uacute;blico adulto interesado en las narrativas fant&aacute;sticas, pero que privilegiaba a las audiencias j&oacute;venes. Todo est&aacute; relatado con mimo y con una cierta pausa que puede resultar disruptiva si se compara con la aceleraci&oacute;n y la vocaci&oacute;n de apabullamiento sensorial que proyecta tanto audiovisual actual orientado a las audiencias infanto-juveniles. Su visionado puede suponer una bonita diversificaci&oacute;n de las dietas audiovisuales, si se asume la aparente ausencia de doblajes disponibles en castellano. Actualmente, la plataforma Filmin incluye en su cat&aacute;logo <em>Una invenci&oacute;n diab&oacute;lica</em> y <em>El dirigible robado</em>, ambas en su versi&oacute;n original acompa&ntilde;ada de subt&iacute;tulos en castellano. 
    </p><p class="article-text">
        En las obras vernianas de Zeman aparec&iacute;an adultos entra&ntilde;ables y j&oacute;venes intr&eacute;pidos que viv&iacute;an peripecias y tramas de amor castas, pero tambi&eacute;n acostumbraban a comparecer ni&ntilde;os que serv&iacute;an de nexos con los espectadores m&aacute;s j&oacute;venes. Se relataban violencias y criminalidades, s&iacute;, pero se representan de manera poco perturbadora. Las im&aacute;genes, est&eacute;ticamente muy cuidadas, eran de naturaleza h&iacute;brida: los personajes se mov&iacute;an indistintamente por escenarios reales y por decorados y pinturas que remit&iacute;an a los grabados que ilustraban los libros de Verne. 
    </p><p class="article-text">
        Junto con las tecnolog&iacute;as retrofuturistas y el cameo de alg&uacute;n monstruo fantasioso, emerg&iacute;an las pinceladas de cr&iacute;tica. Zeman parec&iacute;a muy consciente de que Verne no solo era un escritor prol&iacute;fico que publicaba historias por entregas para un editor conservador. Las aventuras que el franc&eacute;s relataba emanaban de un imaginario colonial, pero a veces inclu&iacute;an algunas intuiciones humanistas sobre la barbarie impl&iacute;cita del colonialismo. Y sus llamadas a la confianza en el progreso cient&iacute;fico inclu&iacute;an advertencias sobre sus usos posibles con finalidades destructivas. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Una invenci&oacute;n diab&oacute;lica</em>, por ejemplo, trataba de un cient&iacute;fico despistado que trabaja en una nueva fuente de energ&iacute;a, de su joven ayudante y de un cruel arist&oacute;crata que quiere aprovechar las investigaciones de ambos para crear un terrible explosivo. Las posteriores <em>El dirigible robado</em>, de 1967, y <em>On the comet</em>, de 1970, tambi&eacute;n incluyeron pinceladas cr&iacute;ticas sobre armas, chovinismos y deseos de poder. La primera de ellas, deliciosa, caricaturiza la carrera armament&iacute;stica entre naciones siempre deseosas de disponer de la siguiente <em>invenci&oacute;n diab&oacute;lica</em>. El tema parece tristemente actual. En la segunda pel&iacute;cula se escenificaba como las luchas violentas por el poder pol&iacute;tico (y por el lucro derivado del tr&aacute;fico de armas) no se detienen ni siquiera cuando una zona de la Tierra se desgaja del resto del planeta y se adhiere a un cometa a causa de la atracci&oacute;n que este cuerpo celeste ha generado a su paso.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Utop&iacute;a y distop&iacute;a en la misma narraci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Con Zeman ya en la recta final de su trayectoria, otros dos realizadores de la Checoslovaquia comunista tomaron el testigo con sendas adaptaciones de obras del autor de <em>De la tierra a la Luna</em>: Ludv&iacute;k R&aacute;&#382;a y el interesant&iacute;simo Old&#345;ich Lipsk&yacute;. Sus aportaciones quiz&aacute; resultan un poco menos aptas para el p&uacute;blico infantil, pero pueden ser potencialmente muy gratificantes para audiencias juveniles o para adultos.<em> </em> 
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                &#039;El misterioso castillo de los Cárpatos&#039; está repleta de tecnologías retrofuturistas y misterios recubiertos de humor negro                            </span>
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        Ludvik Raza firm&oacute; <em>El secreto de La Ciudad de Acero</em> a finales de los a&ntilde;os setenta del siglo pasado. Quiz&aacute; es la m&aacute;s obviamente pol&iacute;tica de todas estas adaptaciones (admite una lectura metaf&oacute;rica del antagonismo entre el bloque liderado por la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y el bloque liderado por los Estados Unidos), y quiz&aacute; tambi&eacute;n es la m&aacute;s oscura. Despu&eacute;s de recibir una enorme herencia, dos hermanos deciden fundar una ciudad cada uno: Fortuna, marcada por una especie de humanismo socializante que busca el bien com&uacute;n; y La Ciudad de Acero, que utiliza la explotaci&oacute;n y la competici&oacute;n para crecer. No falta el referente juvenil dentro del relato: un chico que busca a su padre y acaba introduci&eacute;ndose en una trama de espionajes, conspiraciones y peligros.
    </p><p class="article-text">
        <em>El misterioso castillo en los C&aacute;rpatos</em>, estrenada originalmente en 1981, es una mezcla peculiar&iacute;sima de elementos de la literatura rom&aacute;ntica, del terror g&oacute;tico y de la narrativa de misterio. Entre pasadizos secretos, tecnolog&iacute;as imaginarias y cient&iacute;ficos locos, la pel&iacute;cula puede remitir a los seriales mudos de Louis Feuillade (autor de <em>Judex</em> o <em>Los vampiros</em>) y otros cl&aacute;sicos del cine m&aacute;s en contacto con la ficci&oacute;n <em>pulp</em>. El empleo de un humor a veces negro y a veces absurdo, siempre exc&eacute;ntrico, la convierte en un plato at&iacute;pico que no es para todos los gustos. 
    </p><p class="article-text">
        Esta gozada para amantes del fant&aacute;stico m&aacute;s peculiar y el friquer&iacute;o m&aacute;s abierto de miras puede servir, adem&aacute;s, como puerta de introducci&oacute;n a la filmograf&iacute;a cachonda y desbordante, y demasiado poco conocida, de su director. Lipsk&yacute; firm&oacute; aproximaciones habitualmente par&oacute;dicas a narrativas diferentes en la &oacute;rbita de la cultura de masas: la literatura detectivesca, la ficci&oacute;n futurista, el w&eacute;stern y de lo que hiciese falta. En esta ocasi&oacute;n, tambi&eacute;n opt&oacute; por llevar el texto original a un lugar extra&ntilde;o y a la vez propio y habitual en su filmograf&iacute;a: una especie de esteticismo enrarecidamente c&oacute;mico. La pel&iacute;cula est&aacute; disponible en la plataforma Cultpix.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/julio-verne-rey-literatura-aventuras-clasico-cine-checoslovaco_1_12452036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jul 2025 19:23:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Julio Verne, rey de la literatura de aventuras... y clásico del cine checoslovaco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia ficción,Libros,Fantasía,Literatura fantástica,Cine fantástico,Películas,República Checa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Monstruos y nazis saqueadores de tumbas en un festival friki para celebrar a Lovecraft]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/monstruos-nazis-saqueadores-tumbas-festival-friki-celebrar-lovecraft_1_12172532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b375ad22-9759-4f53-aea0-92b861f313d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Monstruos y nazis saqueadores de tumbas en un festival friki para celebrar a Lovecraft"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cine MK2 Palacio de Hielo en Madrid acoge la segunda edición de la Cthulhuton, festival que festeja la obra de un escritor cuya obra es también fruto de revisiones críticas
</p><p class="subtitle">Un documental para hacer justicia con Agustín Gómez Arcos, el “hito de la literatura española” censurado por el franquismo
</p></div><p class="article-text">
        No es casualidad el subt&iacute;tulo que el escritor Michel Houellebecq puso a su ensayo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/revelan-cartas-h-p-lovecraft-precario-letras-fan-odiaba-fans_1_10054248.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre el escritor H. P. Lovecraft</a>: <em>Contra el mundo, contra la vida</em>. En los relatos fant&aacute;sticos del autor de <em>En las monta&ntilde;as de la locura</em> se puede ver un substrato de rechazo al presente, al cosmopolitismo, quiz&aacute; rechazo a la vida misma. La correspondencia del autor, parcialmente publicada en castellano a trav&eacute;s de las editoriales <a href="https://www.aristasmartinez.com/en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aristas Mart&iacute;nez</a> y <a href="https://www.auroradoradaediciones.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aurora Dorada</a>, ha dado <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/revelan-cartas-h-p-lovecraft-precario-letras-fan-odiaba-fans_1_10054248.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s claves</a>. Aunque mostr&oacute; una evoluci&oacute;n posterior en algunos puntos, Lovecraft expres&oacute; ideas racistas, un elitismo cultural y social un tanto confuso, una especie de reaccionarismo rom&aacute;ntico y, en el mejor de los casos, un androcentrismo subido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra de Lovecraft ocupa un lugar relevante en la historia de la literatura fant&aacute;stica, aunque su prosa tan distintiva (y, quiz&aacute; por eso mismo, tan parodiable) haya generado acalorados debates. De la misma manera, su figura y pensamiento ocupan un lugar central en la historia de la cultura <em>freak</em> (solo hay que ver el flujo constante de narrativas derivadas, juegos y videojuegos que se generan alrededor de los mitos de Cthulhu). Tambi&eacute;n forma parte de un lado oscuro de lo friki que puede (&iquest;y debe?) pensarse y cuestionarse. Ese lado oscuro en el que una aparente aversi&oacute;n al cambio (del color de piel de la protagonista de <em>La sirenita</em>, del g&eacute;nero de los h&eacute;roes de <em>Cazafantasmas</em>) acaba siendo una puerta abierta al machismo, el racismo, la homofobia y otros horrores.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una pel&iacute;cula maldita y una joya &lsquo;indie&rsquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Desde el cuestionamiento posible sobre algunas inercias de la cultura y sus memes hay que entender la Cthulhuton 2 que se ha celebrado este s&aacute;bado 29 de marzo en el cine MK2 Palacio de Hielo (Madrid) como una fiesta pop(ular) y una posibilidad de disfrute. Un festival con Lovecraft como centro y que ha incluido tres adaptaciones directas, m&aacute;s o menos libres, de obras del escritor, adem&aacute;s de acoger la proyecci&oacute;n de un verso un poco suelto: <em>The keep</em>.&nbsp;
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        Pel&iacute;cula de monstruos, de nazis saqueadores de tumbas y de casas encantadas tama&ntilde;o XXL, <em>The keep</em> ha sido, es y ser&aacute; la pel&iacute;cula maldita de Michael Mann (<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/viaje-pasado-refinado-brutal-antropofago-hannibal-lecter_1_8229776.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hunter</em></a>, <em>Heat</em>). Fue finalizada de manera agitada debido a la cicater&iacute;a de los productores y a la muerte de un responsable principal de los efectos especiales, remontada y recortada... La novedad es que recientemente ha sido digitalizada con una notable calidad de imagen. La pel&iacute;cula sigue siendo la propuesta fallida y llena de problemas t&eacute;cnicos que siempre ha sido, pero ahora lucen los momentos de grandeza est&eacute;tica (por el ojo de Mann y por la m&uacute;sica ochenter&iacute;sima de Tangerine Dream) de esta mezcla peculiar de cuento &lsquo;pulp&rsquo; con ecos religiosos y de gran espect&aacute;culo que no fue.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Cthulhuton tambi&eacute;n ha tenido una sesi&oacute;n de cine lovecraftiano <em>de base</em>, producciones m&aacute;s o menos amateur que intentan respetar de manera m&aacute;s escrupulosa la letra de los relatos. <em>La llamada de Cthulhu</em> es un m&aacute;s que simp&aacute;tico mediometraje producido por la H. P. Lovecraft Historical Society, repleto de gui&ntilde;os a trav&eacute;s de los cuales imaginar c&oacute;mo podr&iacute;a haber sido una adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica de los cuentos lovecraftianos cuando estos eran publicados en revistas como <em>Amazing Stories</em> hace un siglo. El modesto y rabiosamente <em>indie</em> cortometraje <em>Cool air</em> complementa el programa doble.
    </p><p class="article-text">
        El enfoque de otra de las pel&iacute;culas que se ha proyectado, <em>Re-animator</em>, es mucho m&aacute;s libre y, desde ciertos puntos de vista, transgresor. El realizador Stuart Gordon firm&oacute; una trepidante comedia de terror y humor negro inspirado en un serial escrito por Lovecraft (<em>Herbert West, reanimador</em>) y no demasiado apreciado por este. Quiz&aacute; el <em>nini</em> de Providence (una expresi&oacute;n empleada por la cr&iacute;tica cinematogr&aacute;fica y ensayista Elisa McCausland) hubiese sentido perplejidad ante esta revisi&oacute;n revoltosa y cachonda de su historia de un cient&iacute;fico loco y su colaborador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Re-animator </em>dio origen a una trilog&iacute;a continuada por el productor del filme original y pope del <em>body horror</em> fallero Brian Yuzna (<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/society-marcianada-terror-alimentan-literalmente_1_1557321.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Society</em></a>). Con ocasi&oacute;n del 40 aniversario del filme, se pudo ver la correspondiente digitalizaci&oacute;n a resoluci&oacute;n 4K del montaje sin censura de la pel&iacute;cula con un coloquio posterior a cargo de los divulgadores &Aacute;ngel Cod&oacute;n y Paco Fox que sirvi&oacute; de final de fiesta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las llamadas a la intervenci&oacute;n de Cthulhu</strong></h2><p class="article-text">
        Lovecraft tambi&eacute;n ha acabado siendo un lugar m&aacute;s o menos com&uacute;n dentro de la cultura friki y de internet: ah&iacute; est&aacute; la broma m&aacute;s o menos sarc&aacute;stica de apelar a los <em>dioses</em> indiferentes del autor de <em>La llamada de Cthulhu</em> para que acaben con todo lo que nos parece insoportable e indignante. Es una broma que encaja esa especie de nihilismo en versi&oacute;n pop, infantil y sensacionalista, que a menudo emana del <em>fandom </em>y de algunos de sus autores preferidos (v&eacute;ase el nada progresista <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/liga-justicia-zack-snyder-aporta-corazon-desmesura-imaginario-derechista-version-zombi-estrenada-salas_1_7324078.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zack Snyder</a>). Y que se llega a solidificar en visiones profundamente inquietantes del mundo real.&nbsp;
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            <span class="title">
                La proyección de &#039;Re animator&#039; será el final de fiesta de la Cthulhuton 2                            </span>
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        El fil&oacute;sofo Nick Land es un ejemplo de ello. Autor de teor&iacute;a-ficci&oacute;n interesado en la literatura de Lovecraft o la narrativa ciberpunk, se ha convertido en una especie de peque&ntilde;o gur&uacute; de la ultraderecha a trav&eacute;s de libros como <em>La ilustraci&oacute;n oscura</em>. Fascinado por la tecnolog&iacute;a y defensor del aceleracionismo, Land acaba defendiendo fantas&iacute;as expl&iacute;citamente elitistas y antidemocr&aacute;ticas desde un antihumanismo que parece observar la realidad, sus vidas y muertes y sufrimientos, con el mismo distanciamiento con el que se observan las aventuras ficticias del protagonista de un relato de terror.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, el legado de Lovecraft es una tradici&oacute;n cultural en disputa. Un &aacute;rbol del que puede nacer ramas diversas. Desde EEUU el novelista P. Dj&egrave;l&iacute; Clark resignific&oacute; el racismo de Lovecraft y del cl&aacute;sico del cine mudo <em>El nacimiento de una naci&oacute;n</em> mediante el w&eacute;stern fant&aacute;stico <em>Ring shout</em>, que ha sido publicado en versi&oacute;n castellana (por <a href="https://obscura.es/products/ring-shout-nuestro-cantico-de-p-djeli-clark?srsltid=AfmBOor-lUCkSAUVVC86tnIx9hQdM358p3A2PkeDKEMoX7JomIsqFMsT" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Obscura Editorial</a>) y catalana (por <a href="https://www.maimes.cat/ring-shout/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mai M&eacute;s</a>). 
    </p><p class="article-text">
        En clave de proximidad, el periodista y activista catal&aacute;n Jordi Mart&iacute; Font public&oacute; la curiosa novela <a href="https://pol-len.cat/llibres/secondina-cronica-de-la-putrefaccio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Secondina, cr&ograve;nica d&rsquo;una putrefacci&oacute;</em></a>, donde cruzaba la memoria personal y period&iacute;stica sobre las cloacas de la corrupci&oacute;n en Tarragona con la aparici&oacute;n de monstruos tremendos. Mart&iacute; Font no se alineaba con la misantrop&iacute;a desatada de otros seguidores del autor de <em>Dagon</em>, sino que remit&iacute;a m&aacute;s bien a las catarsis igualitarias del carnaval o de las danzas de la muerte. Inspir&aacute;ndose en el mismo autor, cada uno puede encontrar su fiesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/monstruos-nazis-saqueadores-tumbas-festival-friki-celebrar-lovecraft_1_12172532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Mar 2025 20:56:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Monstruos y nazis saqueadores de tumbas en un festival friki para celebrar a Lovecraft]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festivales de cine,Terror,Nazis,Películas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Scream queer', cuando el orgullo gay confluye con el orgullo friki]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/scream-queer-orgullo-gay-confluye-orgullo-friki_1_11864065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0630b245-d9cf-43af-b09a-20bb7e2d7b60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Scream queer&#039;, cuando el orgullo gay confluye con el orgullo friki"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Javier Parra dimensiona la vertiente gay de decenas de películas de miedo y salpica el análisis con pasajes de expresión personal sobre las cosas del querer o las aplicaciones para ligar</p><p class="subtitle">'Vaiana 2', la serie de Disney+ que acabó convirtiéndose en película “por mandato del estudio”
</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Est&aacute; <em>La familia Addams 2: La tradici&oacute;n contin&uacute;a</em> llena de gui&ntilde;os al p&uacute;blico LGTBIQ+? &iquest;Es el cl&aacute;sico del cine fant&aacute;stico <em>La mujer y el monstruo</em> una expresi&oacute;n de otredades homosexuales o bisexuales? El escritor Javier Parra (<em>La madre terrible</em>) ha extendido su ejercicio de cr&iacute;tica y divulgaci&oacute;n del cine de terror en clave <em>queer</em>, iniciado con el libro <em>Scream queer</em>, con la correspondiente secuela: <em>Scream queer 2: La venganza </em>(Dos Bigotes).
    </p><p class="article-text">
        Parra revisa referentes m&aacute;s o menos compartidos y populares desde otras perspectivas, desde una cierta l&oacute;gica de decodificaci&oacute;n de mensajes insinuados, pero esta es solo una de las facetas m&uacute;ltiples de este d&iacute;ptico de ensayos. Tambi&eacute;n se atiende a pel&iacute;culas que nacieron con una cierta p&aacute;tina expl&iacute;cita de sexualidad diversa, como <em>Performance</em>, el debut cinematogr&aacute;fico de Mick Jagger o el destape l&eacute;sbico-terror&iacute;fico espa&ntilde;ol <em>Me siento extra&ntilde;a</em>, protagonizado por Roc&iacute;o D&uacute;rcal y Barbara Rey.
    </p><p class="article-text">
        Por el camino, se recuperan pel&iacute;culas que est&aacute;n fuera del canon, incluso muy fuera del canon, como sucede con la filmograf&iacute;a de Frank Henenlotter (creador de la saga <em>Basket case</em>) o David DeCoteau (<em>Creepozoides</em>). Parra defiende esta inclusividad: &ldquo;Una vez nos ponemos a rescatar pel&iacute;culas que han tenido representaci&oacute;n LGBTIQ+, ya sea positiva o negativa, me parece importante tener a todo el mundo en cuenta. A partir de ah&iacute; cada lector o lectora sabr&aacute; a qu&eacute; obras se tendr&aacute; que acercar, y si va a hacerlo de forma m&aacute;s ir&oacute;nica o menos ir&oacute;nica. Lo pongo todo sobre la mesa. Y el tiempo acaba poniendo las pel&iacute;culas en su sitio&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Hay cultura friki para todos?</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1f5d87c6-31aa-4687-a64c-afcde320a44f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El d&iacute;ptico <em>Scream queer</em> encaja dentro de una cierta proliferaci&oacute;n de documentales y ensayos que abordan el cine de terror y fant&aacute;stico desde la reivindicaci&oacute;n de diversidades de todo tipo. El filme <em>Horror noire</em>, por ejemplo, trata de las representaciones de la negritud en el cine de terror, y de la participaci&oacute;n de artistas afroamericanos como los directores Ernest R. Dickerson (<em>Bones</em>) o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/jordan-peele-nop-negro-terror-policia_1_9232140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jordan Peele</a> (<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nop-hara-no-vuelvas-mirar-cielo-ojos_129_9237411.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nop</em></a>). El documental <em>Scream, queen. My nightmare on Elm Street</em>, part&iacute;a de la experiencia del actor gay Mark Patton como protagonista de <em>Pesadilla en Elm Street 2</em> para tratar de los encajes y desencajes establecidos entre el cine terror&iacute;fico y su p&uacute;blico m&aacute;s <em>queer</em>.
    </p><p class="article-text">
        Las vivencias de Patton, marcadas por las respuestas hom&oacute;fobas a su interpretaci&oacute;n, evidencian estados pasados de realidades actuales. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, una parte de la cultura friki, otrora asociada con una cierta rareza (de ah&iacute; su nombre, derivado del ingl&eacute;s <em>freak</em>), se ha atrincherado&hellip; contra las <em>rarezas</em> que no son las suyas. Como si hubiese una <em>rareza</em> correcta que tuviese que ser blanca, heterosexual y tener dinero en el bolsillo, listo para gastar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede encajar el orgullo gay con el orgullo friki? A menudo se perciben reacciones defensivas (u ofensivas) de una parte del <em>fandom</em>, e incluso de una parte de la cr&iacute;tica especializada. Se reciben con una cierta hostilidad las propuestas que impl&iacute;citamente o expl&iacute;citamente expanden o cuestionan los sesgos de g&eacute;nero, de etnia, de identidad e inclinaci&oacute;n sexual, quiz&aacute; no tanto los de clase, que han recorrido el cine fant&aacute;stico y otras narrativas estrechamente asociadas con la cultura friki. Parra considera que &ldquo;por desgracia siempre va a haber gente que no va a ver m&aacute;s all&aacute; de su propia burbuja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El copresentador del p&oacute;dcast <em>Estamos vivas</em> quiere remarcar &ldquo;que el propio cine de terror ya nace siendo <em>queer</em>, es algo que ya han tratado muchos ensayistas&rdquo;. No hay que hacer grandes esfuerzos de memoria. Un realizador capital en el despliegue del cine fant&aacute;stico sonoro, el James Whale de <em>La novia de Frankenstein</em>, era gay. Uno de los m&aacute;s influyentes autores de culto en los a&ntilde;os ochenta del siglo pasado, el escritor y director <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/clive-barker-sadomasoquismo-hellraiser-lgbti_1_2792514.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Clive Barker</a> (<em>Hellraiser</em>, <em>Razas de noche</em>), exploraba una imaginer&iacute;a sadomasoquista que se ir&iacute;a haciendo cada vez m&aacute;s expl&iacute;citamente <em>queer</em>. De la misma manera, tambi&eacute;n ha habido miradas te&ntilde;idas de p&aacute;nico a la homosexualidad y de deshumanizaci&oacute;n del otro. <em>Fandom</em> reaccionario, deseng&aacute;&ntilde;ese: nunca hubo un cine despolitizado, desprovisto de ideolog&iacute;as expl&iacute;citas o impl&iacute;citas, de pugnas entre normalidades y subversiones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy en d&iacute;a hay gente que se echa la manos a la cabeza diciendo que nos quieren adoctrinar, pero a mi me parece supernecesario que se hagan lecturas de lo fant&aacute;stico desde el entorno LGTBIQ+, y tambi&eacute;n en clave antirracista, y tambi&eacute;n visibilizando las obras hechas por mujeres&rdquo;, afirma Parra. La enorme cantidad de cine fant&aacute;stico y de terror que se produce en todo el mundo deber&iacute;a facilitar que hubiese pel&iacute;culas para todos, pero Parra cree que &ldquo;algunos nunca tienen suficiente. Cuando esta gente se queja, lo que subyace es el miedo a que les quiten su parcela marcada por el heteropatriarcado&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los ricos quieren comer jovencitos</strong></h2><p class="article-text">
        <em>Scream queer 2</em> est&aacute; organizado en diversos cap&iacute;tulos m&aacute;s o menos tem&aacute;ticos donde comparecen diversos filmes que coinciden en retratar situaciones de <em>ghosting</em>, o en generar pasiones entre el p&uacute;blico <em>queer</em> aunque no incorporen personajes o tramas relacionadas con este colectivo. V&eacute;ase, por ejemplo, <em>&iquest;Qu&eacute; fue de Baby Jane?</em>, con su batalla de divas del Hollywood cl&aacute;sico. El repaso incluye t&iacute;tulos de todas las &eacute;pocas, y tambi&eacute;n acoge obras del sector pornogr&aacute;fico que incluye sexo real.
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        Parra tambi&eacute;n se&ntilde;ala terrores f&iacute;lmicos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, no necesariamente oscuros ni dif&iacute;ciles, pero a veces poco conocidos. Abundan las producciones independientes que pueden resultar complicadas de rastrear fuera de los festivales especializados. Son obras como <em>Something In The Dirt</em>, del dueto (muy consolidado, pero no demasiado famoso) formado por Justin Benson y Aaron Moorhead. O <em>Fresh</em> y <em>Gold Boy</em>, dos pel&iacute;culas sobre citas de Tinder que salen mal.
    </p><p class="article-text">
        Retado a destacar alguna recuperaci&oacute;n que le parece especialmente memorable entre las incluidas en su libro, el autor se&ntilde;ala <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/society-marcianada-terror-alimentan-literalmente_1_1557321.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Society</em></a>, la pesadilla fant&aacute;stica de humor negro y efectos gore sobre unos ricos que devoran (literalmente) a los j&oacute;venes que se les antoja. La protagoniza un joven Billy Warlock, que despu&eacute;s asomar&iacute;a por la serie televisiva<em> Los vigilantes de la playa</em>. &ldquo;Se ha visto siempre en contra de los ricos, pero tambi&eacute;n tiene una lectura <em>queer</em> bastante interesante. En el momento que la vuelvas a ver, ser&aacute; imposible dejar de verla a trav&eacute;s de ese prisma&rdquo;, explica.
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        Parra tambi&eacute;n menciona la discutida comedia fant&aacute;stica <em>La muerte os sienta tan bien</em>, a la cual dedica c&aacute;lidas palabras en su ensayo, porque &ldquo;tiene un transfondo mamarracho y marica que hay que reivindicar&rdquo;. Y acaba su tr&iacute;o de recomendaciones improvisadas mencionando el <em>remake</em> de la cl&aacute;sica <em>La matanza de Texas</em>, estrenado en el a&ntilde;o 2003, por ser &ldquo;un canto a la bisexualidad bastante guay&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un paseo doblemente personal</strong></h2><p class="article-text">
        La primera entrega de <em>Scream queer</em> ten&iacute;a algo de historia alternativa del cine fant&aacute;stico. Trasluc&iacute;a una cierta voluntad de generar un ensayo de referencia. El nuevo libro parece m&aacute;s un merodeo distendido. Su autor aborda obras que hab&iacute;an quedado pendientes, trata nuevos descubrimientos, con la libertad de un paseante que vaga por los rincones de una ciudad que ya conoce. Explica que su primer libro estaba marcado &ldquo;por una manera de escribir todav&iacute;a bastante acad&eacute;mica&rdquo;, aunque hiciese &ldquo;confidencias personales en &eacute;l&rdquo;. &ldquo;Esta vez quer&iacute;a escribir m&aacute;s suelto&rdquo;, recalca.
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                El crítico y escritor Javier Parra, autor de &#039;La madre terrible en el cine de terror&#039;                            </span>
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        La inclusi&oacute;n de comentarios personal&iacute;simos es otro tronco de este proyecto ensay&iacute;stico. En <em>Scream queer 2</em> hay momentos de expresi&oacute;n personal l&uacute;dica y distendida, por ejemplo, sobre los <em>crushes</em> cinematogr&aacute;ficos del Parra adolescente hacia los malotes juveniles de la &eacute;poca de <em>Scream</em>, <em>S&eacute; lo que hicisteis el &uacute;ltimo verano</em> o <em>The Faculty</em>. En otros momentos, en cambio, el autor habla de relaciones t&oacute;xicas y de experiencias sexuales traum&aacute;ticas. Y las conecta con pel&iacute;culas como la intens&iacute;sima <em>Posesi&oacute;n</em>, de Andrzej Zulawski.
    </p><p class="article-text">
        Parra reafirma que &ldquo;lo m&aacute;s importante en ambos libros son las pel&iacute;culas, recuperarlas o dar a conocer pel&iacute;culas que el lector quiz&aacute; no conozca&rdquo;. &ldquo;Que cuente cosas de mi vida es solo un extra&rdquo;, dice. A la vez, es consciente de que esta vertiente del libro ha sido un elemento que puede haber influido en la buena recepci&oacute;n del primer libro: &ldquo;Los editores me animaron a continuar abri&eacute;ndome, aunque me cost&oacute;, despu&eacute;s de haber conectando con el lector en el primer <em>Scream queer</em>. Y he notado la respuesta positiva de personas que se han visto reflejadas por tener vivencias parecidas&rdquo;. Con todo, destaca que esta escritura m&aacute;s testimonial se circunscribe a este proyecto ensay&iacute;stico concreto que, quiz&aacute;, tenga una tercera parte alg&uacute;n d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/scream-queer-orgullo-gay-confluye-orgullo-friki_1_11864065.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Nov 2024 22:13:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Scream queer', cuando el orgullo gay confluye con el orgullo friki]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diversidad sexual,Libros,Ensayos,Películas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[50 años de lucha contra la construcción de un aeropuerto, un triunfo ciudadano plasmado en un enorme documental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/50-anos-lucha-construccion-aeropuerto-triunfo-ciudadano-plasmado-enorme-documental_1_11843592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6abde69a-1bc4-4de2-a241-996f753d6e56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="50 años de lucha contra la construcción de un aeropuerto, un triunfo ciudadano plasmado en un enorme documental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Medio siglo de resistencia inspiran 'Direct action' un filme radical ganador en el festival L'Alternativa que retrata la cotidianidad que el triunfo ciudadano ha hecho posible… y recuerda lo que queda por luchar
</p><p class="subtitle">Esguinces, contusiones y ataques de ansiedad, las lesiones que sufren los trabajadores de Puy du Fou: “No tenemos médico”
</p></div><p class="article-text">
        Durante m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os, diferentes gobiernos franceses intentaron ejecutar la construcci&oacute;n de un aeropuerto en la regi&oacute;n de Nantes. La adhesi&oacute;n de diferentes colectivos a la actividad de la poblaci&oacute;n local que rechazaba la infraestructura (y las consecuencias humanas y ambientales de su implantaci&oacute;n) gener&oacute; un gran conflicto pol&iacute;tico y territorial. Ante el desgaste acumulado, derivado de la contestaci&oacute;n y tambi&eacute;n de la ocupaci&oacute;n efectiva de tierras estatales, el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/laurent-cantet-entiendo-jovenes-no-voten-macron-le-pen-les-cuenta_1_8924877.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gobierno de Emmanuel Macron </a>anunci&oacute; en 2018 que renunciaba a implementar el proyecto durante su mandato. La decisi&oacute;n se celebr&oacute; como una victoria de la movilizaci&oacute;n popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del triunfo, los cineastas Guillaume Cailleau y Ben Russell se acercaron a la zona para firmar una at&iacute;pica mirada documental a lo que rodea a esa ZAD (zona a defender):<em> Direct action</em>. Este filme monumental, de tres horas y media de duraci&oacute;n, ha sido el largometraje ganado en L&rsquo;Alternativa Festival Internacional de Cine Independiente de Barcelona. La pel&iacute;cula comienza alrededor del escritorio de una pantalla de ordenador, de las carpetas virtuales que guardan v&iacute;deos de resistencia, de manifestaciones, de celebraci&oacute;n. Estas im&aacute;genes y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/activistas-climaticos-rompen-martillazos-londres-cristal-venus-espejo-velazquez_1_10660549.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">situaciones de activismo</a> podr&iacute;an haber centrado la pel&iacute;cula, pero Cailleau y Russell han preferido ir por otro camino.
    </p><p class="article-text">
        <em>Direct action</em> es un filme radicalmente observacional. M&aacute;s all&aacute; de un r&oacute;tulo inicial, no hay textos de apoyo ni voces en off que gu&iacute;en a la audiencia. En general, no abundan las palabras (y eso magnifica el impacto de las que s&iacute; se escuchan). Los realizadores se centran en las im&aacute;genes y, con ellas, afirman una especie de pol&iacute;tica (y est&eacute;tica, y po&eacute;tica) de la acci&oacute;n cotidiana. Nos muestran los actos que son posibles gracias a la preservaci&oacute;n de la ZAD. Y, de alguna forma, revelan de una manera material&iacute;sima cu&aacute;l es el sentido de la lucha: la vida de las personas despu&eacute;s de la contestaci&oacute;n &eacute;pica, o en paralelo a esta.
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            </figure><p class="article-text">
        El objetivo de Cailleau y Rusell nos muestra fragmentos de realidad a partir de planos de duraci&oacute;n extendida, que suelen ser bastante est&aacute;ticos aunque no se excluyan los movimientos de c&aacute;mara. Vemos a dos hombres sembrando unos terrenos que podr&iacute;an haber acabado cubiertos de hormig&oacute;n, vemos un cielo que podr&iacute;a estar surcado de aviones. Observamos el amasado de pan o la preparaci&oacute;n, r&aacute;pida y precisa, de muchos crepes. Escuchamos parlamentos reivindicativos en el marco de una fiesta que los realizadores graban desde fuera del recinto donde esta tiene lugar. Vemos, tambi&eacute;n, creaci&oacute;n, de raperos o pianistas. No hay fustigaci&oacute;n por las derrotas pasadas, ni dependencia respecto al subid&oacute;n adrenal&iacute;nico del combate.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, el conflicto sigue ah&iacute;. El &uacute;ltimo tramo de la pel&iacute;cula escenifica que la lucha sigue en Notre-Dame-des-Landes con manifestaciones alrededor del uso de la tierra y del agua. Que sigue habiendo intentos policiales y judiciales de disolver organizaciones como el movimiento ecologista Soul&egrave;vements de la Terre. Vemos lanzamientos de proyectiles policiales a trav&eacute;s de un ojo mec&aacute;nico (casi) impasible que se aleja del reporterismo que corre con la c&aacute;mara en la mano. Son maneras diferentes, ambas v&aacute;lidas, de capturar la realidad. Pero, en tiempos de aceleraci&oacute;n de las vidas y de las formas de narrarlas, la mirada de Cailleau y Russell tiene algo de contrahegem&oacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final del filme, los realizadores muestran un encuentro de varias activistas con la prensa. Una de las portavoces habla del miedo del Estado cuando los ciudadanos ven que &ldquo;es posible reclamar el poder de actuar&rdquo;. Cailleau y Russell contin&uacute;an sin ofrecer un dispositivo period&iacute;stico o ensay&iacute;stico que gu&iacute;e al p&uacute;blico. Quiz&aacute; es una invitaci&oacute;n impl&iacute;cita a informarse de manera detenida. A que cada espectador se responsabilice de su propio proceso de investigaci&oacute;n complementario al visionado, inmersivo sin espectacularizaciones (esto no es <em>Dunkerque</em>, ni<em> El hijo de Sa&uacute;l</em>), que se nos ofrece.
    </p><h2 class="article-text">Nuestras contradicciones</h2><p class="article-text">
        La propuesta, por supuesto, es exigente. No hay gratificaciones evidentes, sino una apuesta por el goce austero y sutil. &iquest;Podemos deleitarnos con la observaci&oacute;n de la cotidianidad y sus tiempos, sin los desenfocados ni los recursos de la publicidad hipster que mercantiliza la nostalgia de lo rural vendi&eacute;ndonos pizzas o cervezas industriales?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A menudo se habla de lo recomendable que ser&iacute;a un replanteamiento colectivo de qu&eacute; es hist&oacute;ricamente importante. De cuestionar que el centro de la historia humana sean las guerras, las conquistas y los mandatos de (muchos) reyes y (algunas) reinas, para dimensionar la cotidianidad, los empe&ntilde;os comunitarios, la investigaci&oacute;n. Los autores de<em> Direct action</em> parecen ir en esta l&iacute;nea.
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                La vida que emerge de la contestación, eje central de una inusual muestra de cine político                            </span>
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        Su propuesta, en todo caso, puede hacer emerger nuestras contradicciones como audiencia. Situar un espejo inc&oacute;modo enfrente nuestro. Quiz&aacute; queremos que la historia se cuente de otra manera, que el mundo sea de otra manera, pero puede que tambi&eacute;n queramos que toda pel&iacute;cula nos proporcione dosis generosas de entretenimiento. Quiz&aacute; los espectadores politizados tambi&eacute;n estamos enganchados al acontecimiento, aunque sea de una forma diferente a la del cin&eacute;filo que atiende en exclusiva a las masclet&aacute;s m&aacute;s o menos divertidas del blockbuster.
    </p><p class="article-text">
        El realizador mexicano Nicol&aacute;s Pereda, autor de peculiares comedias negras como <em>Fauna</em>, hablaba en el seno del mismo festival L&rsquo;Alternativa sobre c&oacute;mo las expectativas de la audiencia pueden llegar a suponer un cierre de caminos posibles. &ldquo;El cine quiz&aacute; es el &uacute;nico arte en que la mayor&iacute;a de sus receptores tienen la sensaci&oacute;n de saber exactamente qu&eacute; quieren. Hay una idea bastante extendida de c&oacute;mo deben ser las pel&iacute;culas. Creo que en la literatura o en el teatro se aceptan m&aacute;s posibilidades de estilo, de forma&rdquo;, opinaba.
    </p><p class="article-text">
        El filme de Cailleau y Rusell es una muestra desafiante de que las im&aacute;genes no tienen por qu&eacute; estar expl&iacute;citamente dirigidas a trav&eacute;s de un relato. Es una muestra exigente de otros cines militantes alejados de las convenciones de los dramas sociales o los thrillers pol&iacute;ticos que s&iacute; pueden llegar a las salas comerciales. Unos audiovisuales pol&iacute;ticos diferentes que apenas asoman fuera de los festivales especializados, aunque a menudo resulten accesibles. V&eacute;ase el vigoroso trabajo de archivo llevado a cabo por Jean-Gabriel P&eacute;riot en <em>Une jeunesse allemande,</em> o el maravilloso (y oscuramente c&oacute;mico) documenta<em>l Oeconomia</em>, de Carmen Losmann. Los autores de<em> Direct action</em> lo ponen un poco m&aacute;s dif&iacute;cil, pero puede valer la pena intentarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/50-anos-lucha-construccion-aeropuerto-triunfo-ciudadano-plasmado-enorme-documental_1_11843592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Nov 2024 20:47:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[50 años de lucha contra la construcción de un aeropuerto, un triunfo ciudadano plasmado en un enorme documental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Documentales,Aeropuertos,Protestas ciudadanas,Protestas sociales,Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ladrones de tumbas, nazis y fachas en la última fantasía de Paul Naschy antes de morir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/ladrones-tumbas-fachas-nazis-ultima-fantasia-paul-naschy-morir_1_11625804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e644446-a85a-4444-b9dc-ff30abfdde90_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101313.jpg" width="3596" height="2023" alt="Ladrones de tumbas, nazis y fachas en la última fantasía de Paul Naschy antes de morir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘Crotón El Grande’ es un inclasificable filme del rey del 'fantaterror' que dejó a medio hacer y se proyectará en B-Retina; por su parte, el Festival de Sitges estrenará el documental 'Call me Paul'</p><p class="subtitle">Ni barato ni cutre, el cine fantástico español se reivindica como “feroz y transgresor”
</p></div><p class="article-text">
        El legado creativo del actor, guionista y director Paul Naschy, Jacinto Molina, una de las figuras alrededor de las cuales pivot&oacute; la precaria industria del conocido como fantaterror espa&ntilde;ol, sigue record&aacute;ndose de manera peri&oacute;dica. Sus t&iacute;tulos se reeditan en los mercados videogr&aacute;ficos espa&ntilde;oles (v&eacute;ase el trabajo realizado por Ediciones del 79 con multitud de t&iacute;tulos, o por Divisa, cuya contribuci&oacute;n destaca por difundir una buena digitalizaci&oacute;n de la olvidada <em>El huerto del franc&eacute;s</em>) e internacionales. Y su figura juega un papel relevante cuando se estudia el cine fant&aacute;stico nacional, como sucede en el reciente libro <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/barato-cutre-cine-fantastico-espanol-reivindica-feroz-transgresor_1_11461759.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Profanando el sue&ntilde;o de los muertos</em></a>, firmado por &Aacute;ngel Sala, director de Sitges-Festival Internacional de Cine Fant&aacute;stico de Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El estreno de <em>Crot&oacute;n El Grande</em> el pr&oacute;ximo 19 de septiembre en el marco del festival B-Retina, que se celebra en Cornell&aacute; del Llobregat (Barcelona), supondr&aacute; la oportunidad de recuperar la materializaci&oacute;n f&iacute;lmica, casi in&eacute;dita, de otro guion escrito por Naschy. Todo comenz&oacute; durante el problem&aacute;tico rodaje del &uacute;ltimo filme de Naschy como director, <em>Empusa</em>. El actor comenz&oacute; a hablar con el veterano director de fotograf&iacute;a Luis Colombo sobre la posibilidad de llevar a la pantalla una historia m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Esta proyecci&oacute;n coincide con el anuncio del estreno de <em>Call me Paul (Ll&aacute;mame Paul)</em>, en el pr&oacute;ximo Festival de Sitges. Dirigida por V&iacute;ctor Matellano y con guion de este y de &Aacute;ngel Sala, se trata de un documental sobre la figura de Paul Naschy. Todo esto en el mes en el que Jacinto Molina, habr&iacute;a cumplido 90 a&ntilde;os.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x95g1rw" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        La enfermedad que acabar&iacute;a con la vida del int&eacute;rprete hizo que la colaboraci&oacute;n no fuese la esperada. Colombo recuerda: &ldquo;Terminamos <em>Empusa</em>, pero se puso mal y ya no hubo manera. Hab&iacute;amos hablado de c&oacute;mo &iacute;bamos a llevar a la pantalla <em>Crot&oacute;n El Grande</em>, pero &eacute;l no lleg&oacute; a rodar ni un solo plano&rdquo;. El realizador afirma que hab&iacute;a filmado alrededor de un 20% de la obra en el momento de la muerte del int&eacute;rprete, y que &ldquo;se carg&oacute; sobre los hombros el proyecto, un poco como homenaje a Paul&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El director de <em>Crot&oacute;n El Grande</em> describe el rodaje como &ldquo;a salto de mata, discontinuo y sin presupuesto&rdquo;. La filmaci&oacute;n termin&oacute; alrededor de 2015. La posproducci&oacute;n tambi&eacute;n se alarg&oacute;, explica, &ldquo;para decidir sobre algunas escenas o para estudiar si se pod&iacute;a mejorar alguna cosa&rdquo;. Colombo declara que dio por terminado el proyecto en 2016 o 2017. Hasta la pr&oacute;xima proyecci&oacute;n en Cornell&aacute; del Llobregat (Barcelona), el resultado solo se hab&iacute;a podido ver en una retrospectiva sobre la obra de su director que se celebr&oacute; en Alicante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una escena de &#039;Crotón El Grande&#039;                            </span>
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        <strong>Dos p&iacute;caros en una Espa&ntilde;a miserable</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Crot&oacute;n El Grande</em> trata de dos feriantes que vagan por una Espa&ntilde;a marcada por el franquismo y por la colaboraci&oacute;n con la Alemania nazi. Crot&oacute;n ejerce de forzudo, pero emplea trucos para ello porque ya no dispone de la fortaleza de anta&ntilde;o. La falta de ingresos le empuja a asaltar las tumbas de personas aparentemente pudientes en busca de sus joyas. Junto con su compa&ntilde;ero Gede&oacute;n, recluta a una mujer que permite diversificar su n&uacute;mero y a la que ambos codiciar&aacute;n. Tambi&eacute;n la desear&aacute; un turbio empresario del espect&aacute;culo interpretado por un rostro cl&aacute;sico del cine de terror estatal: Antonio Mayans.
    </p><p class="article-text">
        El relato incorpora una cierta sensibilidad oto&ntilde;al, de consciencia sobre el envejecimiento, enrarecido por ese talante <em>pulp</em> tan habitual en las obras de Naschy, donde abundaban las mezclas inesperadas. Era el esp&iacute;ritu del <em>mashup</em> de monstruos de la Universal, de <em>La z&iacute;ngara y los monstruos</em>, donde comparec&iacute;an a la vez Dr&aacute;cula, Frankenstein y el Hombre Lobo. Naschy lo llevaba m&aacute;s all&aacute;: no solo hac&iacute;a coincidir personajes, sino que tambi&eacute;n mezclaba g&eacute;neros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A Paul se le iba un poco la pinza, en el buen sentido de la expresión, porque meter una escena de wéstern en una película de posguerra sobre una gente que va haciendo circo por los pueblos y asaltando tumbas...</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Colombo</span>
                                        <span>—</span> Director
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em>Crot&oacute;n El Grande</em> es, a la vez, un drama picaresco con elementos de terror fant&aacute;stico y una cinta de <em>nazisploitation</em> con perversos (y l&uacute;bricos) generales alemanes. Tambi&eacute;n aparece un pistolero que parece sacado de un tebeo del Oeste locamente espectacular. Colombo considera que &ldquo;a Paul se le iba un poco la pinza, en el buen sentido de la expresi&oacute;n, porque meter una escena de w&eacute;stern en una pel&iacute;cula de posguerra sobre una gente que va haciendo circo por los pueblos y asaltando tumbas...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El director valenciano recuerda que Naschy hablaba de una cierta inspiraci&oacute;n en <em>La strada</em>, de Federico Fellini, que romp&iacute;a con su habitual apego al cine fant&aacute;stico de los a&ntilde;os 30 y 40 del siglo pasado. Acercarse al mundo del circo, tan admirado por el autor de <em>Amarcord</em>, pod&iacute;a tener cierto sentido: el cineasta madrile&ntilde;o tambi&eacute;n ofrec&iacute;a espect&aacute;culos de orientaci&oacute;n popular, m&aacute;s bien artesanales y poco valorados en los c&iacute;rculos intelectuales. Seg&uacute;n Colombo, Naschy tambi&eacute;n tom&oacute; en cuenta una leyenda urbana: la chica de la curva.
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                &#039;Crotón El Grande&#039; incluye escenas de acción muy marcadas por la precariedad de medios técnicos y humanos                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El elemento fant&aacute;stico est&aacute; ah&iacute;, pero quiz&aacute; destaque m&aacute;s la acritud de la narraci&oacute;n. Hay hambre, desesperaci&oacute;n, necesidades y bajos instintos. Comparecen oligarcas que se sienten impunes por sus contactos con el poder, que amenazan con disparar y dejar en una cuneta a quienes les contrar&iacute;en. Con todo, Colombo decidi&oacute; centrarse m&aacute;s en la parte fantasiosa: &ldquo;La cr&iacute;tica social a Franco tambi&eacute;n est&aacute; ah&iacute;, pero la veo un poco secundaria&rdquo;. Para el director, la dictadura sirve de tel&oacute;n de fondo concebido por un Naschy &ldquo;que no ten&iacute;a nada de franquista, aunque tampoco era comunista. Intent&oacute; sobrevivir, como la mayor&iacute;a de la gente, porque si eras desafecto al r&eacute;gimen ten&iacute;as a la brigada pol&iacute;tico-social encima. No era algo que tomarse a broma&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El fresco miserabilista de &#039;Crotón El Grande&#039; y su clima de abyección incluye empresarios que explotan sexualmente a sus actrices, fascistas de gatillo fácil y dos pícaros corroídos por la codicia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El fresco miserabilista de <em>Crot&oacute;n El Grande</em> puede conectar con los horrores de <em>El huerto del franc&eacute;s</em> y su clima de abyecci&oacute;n. Incluye empresarios que explotan sexualmente a sus actrices, fascistas de gatillo f&aacute;cil y dos p&iacute;caros corro&iacute;dos por la codicia. El giro final indica una posibilidad de redenci&oacute;n abortada por los celos. Colombo se muestra totalmente alineado con la cosmovisi&oacute;n esc&eacute;ptica, casi mis&aacute;ntropa, que proyecta la pel&iacute;cula: &ldquo;El filme trata de la dureza de la supervivencia humana. Bajo unas circunstancias extremas, actuamos de manera extrema. Yo creo poco en la redenci&oacute;n. Me da m&aacute;s la sensaci&oacute;n que el ser humano nace bueno, pero r&aacute;pidamente se hace malo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Contar una historia como puedes</strong></h2><p class="article-text">
        El acabado t&eacute;cnico de <em>Crot&oacute;n El Grande</em> est&aacute; en la linea de la precariedad extrema de <em>Empusa</em>. Su visionado nos traslada a un momento en que las herramientas digitales pod&iacute;an generar una cierta euforia: promet&iacute;an hacer posible la filmaci&oacute;n de historias que anteriormente hubiesen requerido una log&iacute;stica mucho m&aacute;s costosa. El reverso es que la ausencia de estructuras y de equipo t&eacute;cnico y humano contin&uacute;a condicionando el resultado. En el caso del filme de Colombo, eso se percibe en cada segundo de la pel&iacute;cula: en el sonido no directo, en el montaje poco arm&oacute;nico, en unas im&aacute;genes digitales de baja definici&oacute;n y con un cierto mal aspecto, etc&eacute;tera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El filme trata de la dureza de la supervivencia humana. Bajo unas circunstancias extremas, actuamos de manera extrema. Yo creo poco en la redención. Me da más la sensación que el ser humano nace bueno, pero rápidamente se hace malo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Colombo</span>
                                        <span>—</span> Director
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Colmbo considera que hizo &ldquo;cine de combate&rdquo;. &ldquo;Quieres contar una historia, pero no tienes producci&oacute;n, as&iacute; que la llevas adelante como buenamente puedes. Es algo tan antiguo como el propio cine. El de Ed Wood, por ejemplo&rdquo;, afirma. El proyecto ten&iacute;a dificultades a&ntilde;adidas respecto a <em>Empusa:</em> ambientar la pel&iacute;cula en la posguerra, incluir grupos de militares armados, tensionaba m&aacute;s todav&iacute;a las posibilidades log&iacute;sticas. El realizador no se lamenta &ldquo;Si quer&iacute;a ser fiel al guion de Paul, ten&iacute;a que buscarme la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        B-Retina, Festival de cine de serie B, ofrece <a href="https://b-retina.cat/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecciones de pel&iacute;culas de bajo coste</a>. Abunda el &aacute;nimo l&uacute;dico y, frecuentemente, la mirada ir&oacute;nica. Una manera de disfrutar el cine fant&aacute;stico que disgust&oacute; a menudo a un Naschy que se tomaba su trabajo con mucha seriedad. Es de prever que un filme tan marcado por una precariedad evidente de medios, por una cierta extra&ntilde;eza tonal (potenciada por la m&uacute;sica), por el voluntarismo general y las interpretaciones amateur, ser&aacute; acogida con risas y jolgorio, como la versi&oacute;n de <em>Star Wars</em> protagonizada por c&oacute;micos brasile&ntilde;os (<em>Os trapalh&otilde;es na guerra dos planetas</em>) o la imitaci&oacute;n sudafricana de <em>E. T.</em> (<em>Nukie</em>) con las que comparte programaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Colombo se muestra despreocupado por la recepci&oacute;n del p&uacute;blico. Se declara consciente de que su pel&iacute;cula &ldquo;es un divertimento hecho por personas que disfrutan haciendo cine, no es una pel&iacute;cula de Scorsese o Coppola. Nosotros hacemos cine de serie B, tirando a Z. Lo aceptas o no lo aceptas&rdquo;. De cara al futuro, el realizador espera que <em>Crot&oacute;n El Grande</em> pueda encontrar a su audiencia mediante alguna plataforma de v&iacute;deo en <em>streaming</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/ladrones-tumbas-fachas-nazis-ultima-fantasia-paul-naschy-morir_1_11625804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Sep 2024 20:30:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ladrones de tumbas, nazis y fachas en la última fantasía de Paul Naschy antes de morir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festivales,Fantasía,Terror,Festivales de cine,Nazis,Cine fantástico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Por un puñado de dólares’: cuando Sergio Leone y Clint Eastwood salvaron el cine italiano plagiando a Kurosawa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/punado-dolares-sergio-leone-clint-eastwood-salvaron-cine-italiano-plagiando-kurosawa_1_11572904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4015d7cb-03e1-4b26-ad0c-9a0fc7c2bb2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Por un puñado de dólares’: cuando Sergio Leone y Clint Eastwood salvaron el cine italiano plagiando a Kurosawa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen 60 años del éxito de las colaboraciones del director romano con el actor de 'Harry el Sucio', lo cual supuso el estreno de centenares de wésterns de producción italiana, muchos de ellos, rodados en España</p><p class="subtitle">Golden City, el desconocido poblado del Oeste que fue arrasado y condenado a desenterrar y enterrar de nuevo sus restos</p></div><p class="article-text">
        Un hombre errante llega a una localidad. Descubre que se trata de un pueblo destrozado por la violencia de dos bandas criminales rivales. El desconocido ve la oportunidad de regenerar la localidad incitando al enfrentamiento de ambos grupos, mientras &eacute;l alquila sus habilidades como mercenario a unos y otros. Esta sinopsis podr&iacute;a servir tanto para explicar <em>Por un pu&ntilde;ado de d&oacute;lares</em>, el primer w&eacute;stern de Sergio Leone (<em>Hasta que lleg&oacute; su hora),</em> como para resumir <em>Yojimbo</em>, el filme de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/tres-libros/libros-akira-kurosawa_132_2199056.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Akira Kurosawa</a> que lo inspir&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Divisa Home Video celebra el sexag&eacute;simo aniversario de <em>Por un pu&ntilde;ado de d&oacute;lares</em> con una nueva edici&oacute;n que incluye los correspondientes discos UHD (o Blu-ray 4K) y Blu-ray. La imagen y el sonido parten de una restauraci&oacute;n llevada a cabo por la Filmoteca de Bolonia en el a&ntilde;o 2014. Se trata de un trabajo de digitalizaci&oacute;n que ha generado unas cuantas discusiones a lo largo de los a&ntilde;os, especialmente <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/fobia-grano-exceso-color-industria-cine-traiciona-clasicos_1_10857275.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el &aacute;mbito de la gradaci&oacute;n del color</a>. El resultado no est&aacute; blindado a cuestionamientos y cr&iacute;ticas, pero parece solvente.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito del <em>spaghetti w&eacute;stern</em>, el uso de repartos multinacionales que recib&iacute;an los correspondientes doblajes supon&iacute;a que no acostumbrase a haber una versi&oacute;n original como tal de las pel&iacute;culas, sino varias versiones entre las que escoger. La nueva edici&oacute;n conmemorativa cumple al incluir la opci&oacute;n de ver <em>Por un pu&ntilde;ado de d&oacute;lares</em> en ingl&eacute;s, en italiano y en espa&ntilde;ol, a gusto de cada consumidor, acompa&ntilde;ado o no de los correspondientes subt&iacute;tulos en castellano. Tambi&eacute;n se recupera un buen n&uacute;mero de piezas audiovisuales provenientes de ediciones previas.
    </p><h2 class="article-text">El h&eacute;roe que nace de la mentira</h2><p class="article-text">
        <em>Por un pu&ntilde;ado de d&oacute;lares</em> es como una materializaci&oacute;n real de <em>El hombre que mat&oacute; a Liberty Valance</em>, un cl&aacute;sico del realizador John Ford que parec&iacute;a hablar sobre el propio cine del Oeste y sobre la misma historia de los Estados Unidos: una figura heroica que nace de una mentira. El mito de <em>Por un pu&ntilde;ado de d&oacute;lares</em> tambi&eacute;n tiene algo de mentira, o de ocultaci&oacute;n. La pel&iacute;cula que cre&oacute; la moda del <em>spaghetti western</em> y que convirti&oacute; a Clint Eastwood en una estrella, era un <em>remake</em> (nada) encubierto de <em>Yojimbo</em> y se mov&iacute;a en terrenos aleda&ntilde;os al plagio. 
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                &#039;Yojimbo&#039; incluye batallas campales entre matones más bien cobardones                            </span>
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        Leone intent&oacute; defenderse se&ntilde;alando las similitudes de <em>Yojimbo</em> con <em>Cosecha roja</em>, una novela del escritor Dashiel Hammett, y con la obra teatral <em>Criado de dos amos</em>, de Carlo Goldoni. Fue en vano: una sentencia judicial fij&oacute; que el asunto demandaba una compensaci&oacute;n econ&oacute;mica para Kurosawa y compa&ntilde;&iacute;a. Eso facilit&oacute; que los implicados hablasen abiertamente del proceso de &ldquo;inspiraci&oacute;n&rdquo;. Incluso hubo una sorprendente competencia entre cineastas por apropiarse del m&eacute;rito de haber fusilado <em>Yojimbo</em>. Quiz&aacute; los profesionales del cine italiano, acostumbrados a una cierta din&aacute;mica de repetici&oacute;n y variaci&oacute;n de los &eacute;xitos ajenos, manten&iacute;an una relaci&oacute;n diferente con la idea de originalidad.
    </p><p class="article-text">
        Los principales implicados salieron reforzad&iacute;simos. Eastwood, que estaba trabajando en la serie televisiva <em>Rawhide</em>, volver&iacute;a a ponerse a las &oacute;rdenes del realizador italiano en <em>La muerte ten&iacute;a un precio</em> y <em>El bueno, el feo y el malo</em>, y se asentar&iacute;a como una estrella mundial que ir&iacute;a desarrollando su voz como director. Leone se convirti&oacute; en uno de los grandes autores de w&eacute;stern postcl&aacute;sico. Y el compositor de la banda sonora, Ennio Morricone, se convertir&iacute;a en uno de esos autores de m&uacute;sica para pel&iacute;culas cuyo nombre pasa al conocimiento (y reconocimiento) p&uacute;blico.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un estilo en proceso de definici&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Una de las particularidades de <em>Por un pu&ntilde;ado de d&oacute;lares</em> es que es una instant&aacute;nea de una autor&iacute;a en desarrollo. Se trataba &uacute;nicamente del segundo largometraje que Leone firmaba como director en solitario. La elecci&oacute;n del proyecto ser&iacute;a muy relevante. Su autor acabar&iacute;a desarrollando el resto de su filmograf&iacute;a, con la excepci&oacute;n (relativa) de <em>&Eacute;rase una vez en Am&eacute;rica</em>, alrededor del mismo g&eacute;nero. E ir&iacute;a fijando un estilo caracter&iacute;stico que ser&iacute;a homenajeado y tambi&eacute;n parodiado.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Por un pu&ntilde;ado de d&oacute;lares</em> ya se aprecia la importancia particular que su autor otorgaba a los rostros. Los &aacute;ridos paisajes naturales importaban, s&iacute;, pero tambi&eacute;n lo hac&iacute;a ese paisaje humano de caras caracter&iacute;sticas, sudorosas y desaseadas, que recubr&iacute;an el material a menudo idealizado del w&eacute;stern con una capa extra de polvo y suciedad. Leone trabajaba con los planos agresivamente compuestos que resultar&iacute;an tan caracter&iacute;sticos de su cine de madurez, pero tambi&eacute;n comenzaba a emplear unos juegos de demora y dilataci&oacute;n del tiempo que se relacionaban con una cierta tradici&oacute;n del cine japon&eacute;s. Los extensos momentos de espera previos a los duelos que tienen lugar en <em>La muerte ten&iacute;a un precio</em> ser&iacute;an el siguiente paso. Y la tendencia ir&iacute;a a m&aacute;s en forma de escenas largas e historias que comenzaban a desparramarse en metrajes que rondaban las tres horas.
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                Clint Eastwood, héroe lacónico en sus colaboraciones con Sergio Leone                            </span>
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        <em>Por un pu&ntilde;ado de d&oacute;lares</em> ten&iacute;a una relaci&oacute;n peculiar con la mitolog&iacute;a del Oeste. Lo desmitificaba, pero a la vez acababa recubriendo de una cierta &eacute;pica a su protagonista. El hecho de que la televisi&oacute;n estadounidense emitiese la pel&iacute;cula con un pr&oacute;logo que daba una cobertura institucional al h&eacute;roe era un s&iacute;ntoma de que <em>Por un pu&ntilde;ado de d&oacute;lares</em> desentonaba respecto al w&eacute;stern can&oacute;nico hasta ese momento. En el montaje para la peque&ntilde;a pantalla, ese pistolero sin amo que buscaba una paz sembrada de cad&aacute;veres se convert&iacute;a en un agente del Gobierno estadounidense. Y eso, supuestamente, convert&iacute;a su empe&ntilde;o en una misi&oacute;n m&aacute;s aceptable.
    </p><p class="article-text">
        El filme de Leone, tal y como fue concebido originalmente, tiene algo de embrutecedor. Nos traslada a esa San Miguel sin ley convertida en una apoteosis del Oeste m&aacute;s salvaje, donde todo est&aacute; tan podrido que cualquier respuesta parece aceptable. Donde incluso un tabernero que dice aborrecer la violencia termina rindi&eacute;ndose a esa estrategia casi suicida de buscar que los escorpiones se piquen entre ellos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La fiebre del oro se instal&oacute; en Almer&iacute;a</strong></h2><p class="article-text">
        Como recuerdan muchos autores de la &eacute;poca, el cine italiano funcionaba a base de burbujas que terminaban estallando. Los a&ntilde;os sesenta se hab&iacute;an iniciado con la apuesta por los <em>p&eacute;plums:</em> ficciones ambientadas en la antigua Roma que pod&iacute;an conectar con la cultura grecolatina (v&eacute;ase <em>Ulises</em>, o las pel&iacute;culas de forzudos como <em>H&eacute;rcules en el centro de la Tierra)</em> o con los inicios del cristianismo. El mismo Leone se hab&iacute;a fogueado en estas producciones, pero la moda colaps&oacute; tras algunos reveses en taquilla. Y el cine italiano comercial&iacute;simo qued&oacute; en suspenso&hellip; hasta que Leone se&ntilde;al&oacute; un nuevo camino posible: el <em>spaghetti w&eacute;stern</em>.
    </p><p class="article-text">
        Tras el &eacute;xito de <em>Por un pu&ntilde;ado de d&oacute;lares</em>, llegar&iacute;an a estrenarse hasta tres w&eacute;sterns aut&oacute;ctonos en Italia en la misma semana. Se estrenar&iacute;an cincuenta, sesenta, setenta pel&iacute;culas adscribibles a este g&eacute;nero en un solo a&ntilde;o. En la estela del lac&oacute;nico hombre sin nombre interpretado por Eastwood, llegar&iacute;an Django, Ringo, Sabata, Sartana&hellip; Algunos ser&iacute;an m&aacute;s parlanchines, otros ser&iacute;an tan lac&oacute;nicos (&iexcl;o m&aacute;s!) que los hombres sin nombre de Eastwood, como el protagonista completamente mudo de la reivindicable <em>El gran silencio</em>. Y alguno incluso ser&iacute;a bastante bromista, como el Trinidad interpretado por un icono de la comedia mediterr&aacute;nea de la &eacute;poca: Terence Hill.
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                Una de las bandas enfrentadas en &#039;Por un puñado de dólares&#039;                            </span>
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        La sobreproducci&oacute;n generar&iacute;a muchas submodas. Adem&aacute;s de ficciones de gran brutalidad, ver&iacute;amos entretenimientos mucho m&aacute;s ligeros que se orientaban a un p&uacute;blico familiar. Y esos w&eacute;sterns c&oacute;micos que, para m&aacute;s de un aficionado, ser&iacute;an la perdici&oacute;n del g&eacute;nero. Algunos creadores, como el guionista Franco Solinas (futuro escritor de <em>La batalla de Argel),</em> aportar&iacute;an una cierta sensibilidad izquierdista que pasar&iacute;a, por ejemplo, por una visi&oacute;n m&aacute;s favorable de la revoluci&oacute;n zapatista o por un cierto cuestionamiento del colonialismo estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        Los cineastas italianos encontrar&iacute;an en Espa&ntilde;a, de Almer&iacute;a a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/desenterrando-sad-hill-cementerio-burgos_1_1863325.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Burgos</a> pasando por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/desconocido-poblado-oeste-arrasado-condenado-desenterrar-enterrar-nuevo-restos_1_10465042.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madrid</a>, unos paisajes propicios para situar pel&iacute;culas de este g&eacute;nero. Y generar&iacute;an un flujo de coproducciones italo-espa&ntilde;olas (a veces con intervenci&oacute;n de terceros pa&iacute;ses como Alemania) que sustentar&iacute;a un mundo propio en Andaluc&iacute;a. En paralelo al nuevo cine espa&ntilde;ol de Juan Antonio Bardem, Carlos Saura y compa&ntilde;&iacute;a, el audiovisual nacional encontr&oacute; un camino mediante el cual 'hacer industria' a trav&eacute;s de rodajes frecuentes y empleos para sus t&eacute;cnicos. La fiebre del oro dur&oacute; unos a&ntilde;os, pero termin&oacute; de manera abrupta. Y el camino de <em>Yojimbo</em> y <em>Por un pu&ntilde;ado de d&oacute;lares</em> volver&iacute;a a ser transitado con nuevos <em>remakes</em> <em>(El &uacute;ltimo hombre)</em> y homenajes pintorescos <em>(Van Damme&rsquo;s inferno).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/punado-dolares-sergio-leone-clint-eastwood-salvaron-cine-italiano-plagiando-kurosawa_1_11572904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Aug 2024 17:01:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Por un puñado de dólares’: cuando Sergio Leone y Clint Eastwood salvaron el cine italiano plagiando a Kurosawa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni barato ni cutre, el cine fantástico español se reivindica como “feroz y transgresor”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/barato-cutre-cine-fantastico-espanol-reivindica-feroz-transgresor_1_11461759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa03974e-3e71-4de2-9f2f-4d55d56f6936_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni barato ni cutre, el cine fantástico español se reivindica como “feroz y transgresor”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director del Festival de Sitges firma ‘Profanando el sueño de los muertos’, un repaso monumental que incluye diversas obras de autores normalmente no relacionados con el género como Fernando Fernán Gómez o Carlos Saura
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/sangre-nueva-digital-vampiros-licantropos-tardofranquismo_1_8401030.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cine fant&aacute;stico espa&ntilde;ol</a>? &iquest;Donde est&aacute;n sus l&iacute;mites y sus barreras? Para el programador y ensayista &Aacute;ngel Sala, que dirige el Festival Internacional de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/paco-plaza-abre-sitges-precuela-veronica-biblia-llena-historias-gore_1_10562323.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cine Fant&aacute;stico de Sitges </a>desde el a&ntilde;o 2001, no hay que limitarse solamente a las cosechas del denominado fantaterror espa&ntilde;ol de la d&eacute;cada de los setenta y sus alrededores (representado por el prol&iacute;fico realizador Jes&uacute;s Franco o el actor y director Paul Naschy, entre otros), y a la eclosi&oacute;n de la cultura freak contempor&aacute;nea encarnada en Jaume Balaguer&oacute;, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/alex-iglesia-destruimos-amamos-venecia-ejemplo-perfecto_1_8921413.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;lex de la Iglesia</a> o Paco Plaza. En opini&oacute;n de Sala, hay mucha m&aacute;s tela que cortar y muchas m&aacute;s pel&iacute;culas que analizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sala trae bajo el brazo el ensayo<em> Profanando el sue&ntilde;o de los muertos </em>(Hermenaute) en una nueva versi&oacute;n ampliad&iacute;sima y reformulada respecto a la primera publicaci&oacute;n, a cargo de la editorial Scifiworld, hace una d&eacute;cada. El empe&ntilde;o adquiere dimensiones casi monumentales: alrededor de 500 p&aacute;ginas muy moderadamente ilustradas. El repaso, personal&iacute;simo, est&aacute; marcado por el inclusivo criterio de selecci&oacute;n que ha empleado su autor, que sigue la senda del cr&iacute;tico Jos&eacute; Mar&iacute;a Latorre: este afirmaba que el cine fant&aacute;stico no solo ten&iacute;a que ver con criaturas y argumentos irreales, sino con &ldquo;la puesta en escena, la manera de utilizar y reconvertir los materiales filmados&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta concepci&oacute;n del fant&aacute;stico abre unas cuantas puertas y derriba unos cuantos cercados. Entra en &eacute;l las historias con algo de f&aacute;bula, o de sue&ntilde;o y pesadilla, las narraciones donde el presente y el pasado se relacionan de manera m&aacute;s porosa. O sencillamente, las historias violentas escenificadas con un sentido del tenebrismo o del expresionismo que las aleja de lo real. El terror religioso de <em>REC </em>o las historias de fantasmas de<em> Los otros</em> conviven, por ejemplo, con una obra pol&iacute;tica de la Transici&oacute;n como <em>Camada negra</em>. &ldquo;Yo la veo como una pel&iacute;cula de terror sobre una secta fascista que educa a chavales para que se conviertan en asesinos. Adem&aacute;s, la firma un director como Manuel Guti&eacute;rrez Arag&oacute;n, cuyo cine no era estrictamente realista&rdquo;, argumenta Sala.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Camada Negra&#039;, una de las inclusiones más sorprendentes en este análisis                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El autor de<em> Just imagine. 50 t&iacute;tulos esenciales del cine de ciencia ficci&oacute;n </em>defiende una cultura fant&aacute;stica espa&ntilde;ola que no comienza con los hombres lobos de Naschy o las vampiresas de Jes&uacute;s Franco, ni siquiera con obras m&aacute;s tempranas como <em>La torre de los siete jorobados</em>. &ldquo;Para m&iacute; lo fant&aacute;stico en Espa&ntilde;a est&aacute; muy determinado por <em>El Quijote</em>, por el teatro de Calder&oacute;n de la Barca, por la narrativa de Enrique Jardiel Poncela, por las pinturas de Goya y por el cine de Luis Bu&ntilde;uel&rdquo;, afirma. Sala a&ntilde;ade algunos pilares quiz&aacute; menos conocidos a estos fundamentos del cine fant&aacute;stico espa&ntilde;ol: <em>Lejos de los &aacute;rboles,</em> de Jacinto Esteva, y <em>Fuego en Castilla</em>, de Jos&eacute; Val del Omar.
    </p><h3 class="article-text">Simpat&iacute;a por la excentricidad</h3><p class="article-text">
        La visi&oacute;n de Sala tambi&eacute;n es personal por su manera de comentar las pel&iacute;culas. Su voz es reconocible. Parece especialmente proclive a destacar las rarezas, las autor&iacute;as peculiares, los versos sueltos. Hace un trabajo de mapeado de su historia del fant&aacute;stico organizado en tres grandes etapas, con diversas subsecciones internas, pero el protagonismo no recae en ese trabajo de cartograf&iacute;a, en la delimitaci&oacute;n de movimientos y tendencias, sino en todas y cada una de las pel&iacute;culas concretas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas obras est&aacute;n comentadas m&aacute;s largamente (cl&aacute;sicos como la intriga neog&oacute;tica <em>La residencia</em>, o la inusual <em>Arrebato</em>), y otras reciben unas pocas l&iacute;neas, pero cada t&iacute;tulo tiene su momento de gloria. &ldquo;Yo quer&iacute;a que el protagonismo fuese para las pel&iacute;culas. Ha sido dif&iacute;cil poder ver mucha de ellas, que afortunadamente est&aacute;n siendo recuperadas por editoras videogr&aacute;ficas, filmotecas, festivales, plataformas&hellip; Pretendo despertar curiosidad alrededor de t&iacute;tulos como <em>La corona negra,</em> de Luis Saslavsky, o<em> La dama del alba</em>, de Francisco Rovira Beleta, que son magistrales y que no son conocidos, que solo aparec&iacute;an en monograf&iacute;as bastante acad&eacute;micas o especializadas&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se ha sido injusto con este cine. Se le puso en el saco del exploitation, del programa doble de barrio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángel Sala</span>
                                        <span>—</span> Escritor y director del festival de Sitges
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de gozar con las propuestas an&oacute;malas, Sala parece disfrutar con las pel&iacute;culas que hacen aflorar las zonas m&aacute;s oscuras de la sociedad. Los filmes que conectan con la Espa&ntilde;a negra de Lorca o la del diario de sucesos El Caso, con el pa&iacute;s de los caciques y sus poderes ciegos, de la represi&oacute;n m&uacute;ltiple que supuso la dictadura franquista. &ldquo;Aunque no tengo ning&uacute;n problema con lo espa&ntilde;ol, creo que Espa&ntilde;a est&aacute; llena de cosas que no me gustan, pero que me parecen fascinantes&rdquo;, declara el director del festival de Sitges.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor dimensiona los componentes de cr&iacute;tica social, o de escenificaci&oacute;n de choques culturales, que incluyen obras muy diferentes. Da importancia a la cr&iacute;tica a la religi&oacute;n que estar&iacute;a impl&iacute;cita en las pel&iacute;culas de zombis de Amando de Ossorio (<em>La noche del terror ciego</em>), y tambi&eacute;n la insistencia en violencias rurales m&aacute;s cercanas a lo real como las que aborda <em>La caza,</em> de Carlos Saura. Habla de la influencia de la tauromaqu&iacute;a y de otras violencias para configurar una especie de g&oacute;tico espa&ntilde;ol, con elementos diferenciados del <em>american gothic </em>que ha cultivado Hollywood y su periferia.
    </p><h3 class="article-text">Ajustando cuentas por los muertos&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Algunas frases repartidas alrededor de<em> Profanando el sue&ntilde;o de los muertos,</em> en forma de dardos a la cr&iacute;tica especializada o a otras autor&iacute;as cinematogr&aacute;ficas, transmiten un sentimiento de agravio habitual en algunos miembros de la familia del fant&aacute;stico espa&ntilde;ol. &ldquo;Yo creo que se ha sido injusto con este cine. Se le puso en el saco del<em> exploitation</em>, del programa doble de barrio&rdquo;. Con todo, Sala contextualiza que el desprecio cr&iacute;tico alrededor de los g&eacute;neros cinematogr&aacute;ficos m&aacute;s populares, como el spaghetti western, no es inusual. Tambi&eacute;n considera que &ldquo;el cine alrededor de lo fant&aacute;stico en Espa&ntilde;a goza ahora de un reconocimiento diferente&hellip; que a menudo ha venido de fuera&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sala cree que el cine fant&aacute;stico espa&ntilde;ol puede presumir de &ldquo;una cantidad tremendamente envidiable de pel&iacute;culas&rdquo;. &ldquo;El cine fant&aacute;stico franc&eacute;s me interesa mucho, cuenta con grandes obras, pero no tiene tanta cantidad de filmes&rdquo;, explica. Y afirma que se puede hacer un cierto trabajo de reivindicaci&oacute;n que a la vez mantenga una cierta ecuanimidad: &ldquo;No tenemos que volvernos locos y decir que <em>El retorno del hombre lobo </em>es una obra maestra indiscutible, pero era necesario decir las cosas buenas que ten&iacute;an muchas de estas obras, lo que influyeron. Algunos ensayos eran directamente insultantes. Ha habido un exceso de antichovinismo con el cine fant&aacute;stico espa&ntilde;ol, no todo era barato y cutre&rdquo;.
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                &#039;REC&#039;, terror religioso en la era de las cámaras digitales                            </span>
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        En cambio, Sala se muestra un tanto preocupado por el futuro. El cine fant&aacute;stico espa&ntilde;ol no es ajeno a las din&aacute;micas de homogenizaci&oacute;n de las formas del audiovisual global, esa estandarizaci&oacute;n de las maneras de mirar y contar que tiene que ver con las tecnolog&iacute;as digitales y las plataformas de streaming, pero tambi&eacute;n con muchas m&aacute;s cosas. El programador considera que algunos de lo cineastas que cambiaron el fant&aacute;stico estatal durante los a&ntilde;os noventa y a principios del nuevo siglo no pasan por su mejor momento: &ldquo;Consiguiendo a&uacute;n obras muy aceptables y muy interesantes, de vez en cuando no tienen m&aacute;s remedio que plegarse al mercado con obras muy domesticadas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cine fant&aacute;stico espa&ntilde;ol ha tendido a tener una cierta ferocidad, transgresi&oacute;n, ha sabido un poco a sangre y arena, como dir&iacute;a Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez. Y ahora sabe a cine enlatado para plataformas en demasiados casos&rdquo;, opina Sala. El autor de <em>Profanando el sue&ntilde;o de los muertos </em>no pierde de vista el pragmatismo y entiende que &ldquo;la gente tambi&eacute;n tiene que trabajar y que es dif&iacute;cil competir con obras muy originales&rdquo;. Cree que el fen&oacute;meno est&aacute; extendido (&ldquo;la mayor&iacute;a de terrores estadounidenses que funcionan se parecen mucho a lo de siempre&rdquo;, afirma), pero se muestra preocupado por una supuesta falta de relevos: &ldquo;Hay muy pocas &oacute;peras primas de gente realmente joven, y la incorporaci&oacute;n de las mujeres como directoras, que ha tenido lugar en otros pa&iacute;ses, no se est&aacute; dando en Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/barato-cutre-cine-fantastico-espanol-reivindica-feroz-transgresor_1_11461759.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jun 2024 20:43:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ni barato ni cutre, el cine fantástico español se reivindica como “feroz y transgresor”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine español,Sitges,Terror,Cine de terror,Cine fantástico,Carlos Saura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De "santos patrones maricones", pornografía, drogas y cine 'queer': los nuevos testamentos de Bruce LaBruce]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/santos-patrones-maricones-pornografia-drogas-cine-queer-nuevos-testamentos-bruce-labruce_1_11444284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f81995bf-4a4e-43d3-b889-97a34ffc9e12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1846y2250.jpg" width="1200" height="675" alt="De &quot;santos patrones maricones&quot;, pornografía, drogas y cine &#039;queer&#039;: los nuevos testamentos de Bruce LaBruce"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cineasta publica el ensayo 'Contra la cultura', una antología de artículos que sirven como aproximación a una figura incómoda y contestataria</p><p class="subtitle">Pedro Almodóvar completa el reparto de 'La habitación de al lado' y anuncia su estreno para el 18 de octubre</p></div><p class="article-text">
        Bruce LaBruce es una de esas personas a las que hay que presentar como un artista, a secas. Porque produce arte, de la manera que sea, y normalmente con presupuestos m&aacute;s bien escasos. Quiz&aacute; su faceta profesional m&aacute;s reconocida es la de cineasta &#8213;un sentido amplio: realizador, pero tambi&eacute;n guionista e int&eacute;rprete&#8213;, aunque tambi&eacute;n sea fot&oacute;grafo y muchas m&aacute;s cosas. Entre ellas, articulista a lo largo de los a&ntilde;os, unos textos recogidos en el libro <em>Contra la cultura</em>, editado y traducido por Manuel Mata <a href="https://almuzaralibros.com/fichalibro.php?libro=9209&amp;edi=13" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para la editorial C&aacute;ntico</a>.
    </p><p class="article-text">
        A veces se le ha integrado dentro de la etiqueta del <em>new queer cinema</em> que eclosion&oacute; en los a&ntilde;os noventa del siglo pasado. Si lo damos por bueno, compartir&iacute;a escena con Gregg Araki <em>(Nowhere),</em> un ilustre del cine independiente <em>queer</em>, o un primer Todd Haynes que, muchos a&ntilde;os antes de dirigir<em> Carol</em>, filmaba obras m&aacute;s ariscas como <em>Poison</em>. Pero LaBruce no se ha mostrado muy convencido de ello. Hay una diferencia sustancial: el realizador canadiense ha incluido a menudo escenas de sexo real en sus filmes, algunos de los cuales se han distribuido en dobles versiones por incluir mucho metraje pornogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        <em>Contra la cultura</em> sirve de carta de presentaci&oacute;n de un Bruce LaBruce que realiz&oacute; su primera pel&iacute;cula en 1993 y que ha estrenado en la pasada edici&oacute;n de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/berlinale/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Berlinale </a>la &uacute;ltima, <em>The Visitor, </em>sobre el despertar sexual de un refugiado que, disfrazado de vagabundo, visita mansiones en Londres. Con oscilaciones en su nivel de dedicaci&oacute;n a la escritura, LaBruce ha publicado art&iacute;culos en todo tipo de medios desde sus inicios en la transgresora escena <em>queercore</em> de punk contestatario y LGBTIQ. Es una antolog&iacute;a breve de textos miscel&aacute;neos, apenas suma 160 p&aacute;ginas, pero que sirve de primera cita fugaz y carnal. Los art&iacute;culos provienen de momentos diferentes, aunque varios de ellos fueron concebidos alrededor del cambio de milenio y de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En varios art&iacute;culos, el realizador habla sobre <em>performances</em> de sexo en vivo o sobre pel&iacute;culas con escenas pornogr&aacute;ficas de sexo real entre neonazis contradictoriamente homosexuales; todo ello gener&oacute; la indignaci&oacute;n tanto de v&iacute;ctimas del Holocausto como de grupos de ultraderecha. Emerge su relaci&oacute;n ambivalente con la censura: se frustra cuando se le condena desde lugares inesperados y, a la vez, se alegra cuando ofende a quien quer&iacute;a ofender. No siempre es as&iacute;. A veces sus empe&ntilde;os por pasarse de la raya no generan la polvareda esperada.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de <em>Contra la cultura</em>, LaBruce habla de fiestas en Toronto, Nueva York, Berl&iacute;n, Tel Aviv y donde haga falta. De sesiones de fotograf&iacute;a porno improvisadas en lavabos, de <em>crack</em> y   drogas varias. De fiestas olvidadas porque la memoria no da para tanto. La ligereza desafiante se entremezcla con una cierta s&aacute;tira social. Y con las contradicciones y las cr&iacute;ticas hacia cualquier aspecto de la vida. Le incomodan algunos gays, algunos feminismos, todos los <em>establishments.</em>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Van Sant, Waters y Jarman: una genealog&iacute;a</strong></h3><p class="article-text">
        LaBruce tiene una sensibilidad heredada del punk, del hazlo t&uacute; mismo, pero no mantiene un discurso adanista. No cree estar inventando nada y tiene muy en cuenta a los cineastas abiertamente homosexuales que le apasionan. Aunque no le encantaba la etiqueta del <em>new queer cinema</em>, muestra su admiraci&oacute;n hacia autores identificables con esta, como Gus Van Sant <em>(Mala noche).</em> Y, por supuesto, dedica palabras c&aacute;lidas para John Waters <em>(Hairspray, Cry Baby).</em> Ambos son, seg&uacute;n escribe, sus &ldquo;dos santos patronos maricones&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6832a2c7-30c8-497d-80f8-9202ea47da1d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El autor de <em>Otto; Or, Up With Dead People</em> va m&aacute;s all&aacute;. Sus textos tienen algo de genealog&iacute;a informal sobre sus predecesores del cine <em>queer</em>. Aporta un sugerente y emocionante texto que invita a descubrir la obra del realizador brit&aacute;nico Derek Jarman, de interesante trayectoria interrumpida por el sida. Jarman firm&oacute; cl&aacute;sicos del erotismo <em>arty</em> como <em>Sebastiane</em>, adem&aacute;s de videoclips para Pet Shop Boys o The Smiths. Por supuesto, La Bruce tambi&eacute;n menciona en varias ocasiones l<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/pasolini-profeta-comunista_1_9246422.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a figura tot&eacute;mica de Pier Paolo Pasolini</a>.
    </p><p class="article-text">
        El cine de Bruce LaBruce aterriz&oacute; en el audiovisual de los a&ntilde;os noventa del siglo XX, en pleno Matrix de neoliberalismo, con una sonrisa: Bill Clinton y Tony Blair gestionaban la revoluci&oacute;n de las &eacute;lites iniciada por los Gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. A&uacute;n as&iacute;, el imaginario del cineasta tiene muy presente los a&ntilde;os sesenta y setenta, las cr&iacute;ticas radicales contra la sociedad de consumo desde el arte y desde el activismo de calle. El canadiense aborda este pasado desde la reivindicaci&oacute;n y a la vez desde la s&aacute;tira, desde una ambivalencia que puede identificarse con la cultura posmoderna &#8213;m&aacute;s a&uacute;n, cuando entra en el terreno del pastiche con el cine de g&eacute;nero&#8213;, pero que es algo m&aacute;s que un juego referencial sin autenticidad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        LaBruce monta sesiones fotogr&aacute;ficas sobre accidentes de coches que se inspiran en una de las maravillas del Jean-Luc Godard que iniciaba su etapa pol&iacute;tica, <em>Weekend</em>. Tambi&eacute;n tom&oacute; prestados unos cuantos elementos de la godardiana <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/chinoise-pelicula-godard-aniversario_1_1157715.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La chinoise</em></a> para su ficci&oacute;n precaria sobre sexo (mucho sexo) y violencia pol&iacute;tica por parte de un grupo que intentaba revivir la Fracci&oacute;n del Ej&eacute;rcito Rojo alem&aacute;n liderada por Andreas Baader y Ulrike Meinhof: <em>The Raspberry Reich</em>. De nuevo, aparece un cierto trabajo de genealog&iacute;a, aunque no se plantea con la admiraci&oacute;n solemne de quien prepara un altar.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un comentarista cultural divertid&iacute;simo</strong></h3><p class="article-text">
        En uno de los art&iacute;culos incluidos en <em>Contra la cultura</em>, LaBruce habla de <em>Erin Brockovich</em>, el <em>biopic</em> protagonizado por Julia Roberts, y <em>M&uacute;sica del coraz&oacute;n</em>, una rara incursi&oacute;n en el drama por parte de Wes Craven (<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cuchilladas-ironia-cinefilia-veinte-scream_1_3679095.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Scream</em></a>), despu&eacute;s de haberlas visto en un avi&oacute;n transcontinental. El autor le pone un poco de malicia e iron&iacute;a, pero no se deja cegar por ella. Y se pone del lado del d&eacute;bil, de esa <em>M&uacute;sica del coraz&oacute;n</em> que fue un considerable fracaso comercial y no gust&oacute; demasiado a la cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La prosa del realizador es mordaz, juguetona. Su comentario sobre la versi&oacute;n en imagen real del cuento navide&ntilde;o <em>El Grinch</em> es brillante. Hace una s&aacute;tira tronchante sobre el proyecto, y le pone mucho humor negro al destacar que el protagonista &ldquo;se pasa media pel&iacute;cula desnudo en compa&ntilde;&iacute;a de una inocente ni&ntilde;a, lo que confiere a todo el asunto una espeluznante atm&oacute;sfera de delito sexual&rdquo;. Con todo, termina valorando los esfuerzos de su protagonista, un entonces cuestionad&iacute;simo Jim Carrey, como una especie de torbellino de comicidad trastornada. A lo largo del volumen, tambi&eacute;n se pueden encontrar textos sugerentes sobre un cl&aacute;sico del Nuevo Hollywood (<em>El rey de Marvin Gardens</em>) o sobre la figura de la actriz Tuesday Weld. La historia del cine es amplia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Lo sab&iacute;amos, o lo imagin&aacute;bamos. LaBruce puede explorar tab&uacute;es de manera temeraria, entrar en territorios sensibles conduciendo un bulldozer (el relato de su estancia en un festival de cine israel&iacute; no aparecer&aacute; en ninguna antolog&iacute;a de solidaridades alrededor de Palestina). Puede ser proclive al sentido del humor de mal gusto o escribir con ese toque de crueldad que puede recordar a su amigo Waters. Y puede refunfu&ntilde;ar sobre la incompetencia de parte del equipo t&eacute;cnico y art&iacute;stico de la mencionada <em>The Raspberry Reich</em>, en un art&iacute;culo escrito en forma de diario falt&oacute;n de un cineasta <em>low cost</em>. Pero tambi&eacute;n tiene una alma sensible.
    </p><p class="article-text">
        Lo sospech&aacute;bamos. Quiz&aacute; el personaje que interpretaba en <em>White Hustler</em> ten&iacute;a algo de &eacute;l: un intelectual resabiado, repelente, pero que termina amando con calidez. Y obras como <em>Gerontophilia</em> han ido demostrando que el LaBruce maduro, quiz&aacute; un poco menos punk (en algunos proyectos, al menos), puede retratar la ternura, aunque nunca elimine del plano la complejidad &#8213;a veces turbia, a veces muy turbia&#8213; de las emociones humanas. La ternura, por ejemplo, puede convivir con penosos estallidos de celos, o con momentos absolutamente oscuros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/santos-patrones-maricones-pornografia-drogas-cine-queer-nuevos-testamentos-bruce-labruce_1_11444284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Jun 2024 20:04:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De "santos patrones maricones", pornografía, drogas y cine 'queer': los nuevos testamentos de Bruce LaBruce]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Sylvester Stallone, el sorprendente héroe obrero que también enamoró al neoliberalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/sylvester-stallone-sorprendente-heroe-obrero-enamoro-neoliberalismo_1_11416886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70f3e5f1-8c76-4f30-8930-4fae80f487b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1096285.jpg" width="1819" height="1023" alt="Sylvester Stallone, el sorprendente héroe obrero que también enamoró al neoliberalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un ensayo del crítico David DaSilva lee la obra del creador de Rocky Balboa como la afirmación de unos valores humanistas, minimizando los vaivenes de 50 años de creación cinematográfica
</p><p class="subtitle">El último biopic de Amy Winehouse confirma que Hollywood necesita renovar cuanto antes un género agotado
</p></div><p class="article-text">
        Sylvester Stallone es una estrella de Hollywood asociado perdurablemente <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/rocky-balboa-40-aniversario_1_3705151.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a dos personajes: Rocky Balboa </a>y John Rambo. Lleva d&eacute;cadas de carrera profesional como actor, tambi&eacute;n como guionista y director de algunos de los filmes que ha protagonizado. En dura competencia con Arnold Schwarzenegger fue uno de los dos<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/ocaso-heroe-accion_1_5133309.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> grandes pilares del cine de acci&oacute;n</a>, de las <em>macho movies</em>, de los a&ntilde;os ochenta y noventa del siglo pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/creed-iii-alimentar-leyenda-rocky-balboa-rocky-balboa_1_9994415.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">historia de Rocky Balboa,</a> un boxeador discreto que ejerce de mat&oacute;n de un prestamista y que acaba encontr&aacute;ndose con un combate con el campe&oacute;n mundial, se entrelaz&oacute; con una mitolog&iacute;a stalloniana basada en hechos reales. Lo encarnaba un hombre italo-americano que se lo hab&iacute;a currado, que hab&iacute;a desempe&ntilde;ado trabajos precarios, que hab&iacute;a sido actor secundar&iacute;simo en producciones variopintas y que hab&iacute;a protagonizado un filme er&oacute;tico de baja estofa para pagarse un techo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para cuando lleg&oacute; el momento de <em>Rocky</em>, Stallone ya hab&iacute;a gozado de un papel protagonista en la producci&oacute;n de bajo presupuesto <em>D&iacute;as felices, </em>pero tuvo que conseguir su papel so&ntilde;ado escribi&eacute;ndoselo &eacute;l mismo&hellip; y neg&aacute;ndose a vender el guion a menos que se le adjudicase ese papel principal que los productores no quer&iacute;an darle. Los altibajos constantes de su carrera profesional, m&aacute;s inestable que la que ha mantenido el int&eacute;rprete de <em>Terminator</em>, a&ntilde;adieron alg&uacute;n punto m&aacute;s de identificaci&oacute;n con ese primer Rocky Balboa que resist&iacute;a, ca&iacute;a y se levantaba de nuevo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El actor estadounidense Sylvester Stallone. EFE/EPA/CAROLINE BREHMAN/Archivo                            </span>
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        La editorial Malpaso ha llevado a las librer&iacute;as la versi&oacute;n espa&ntilde;ola de <em>Sylvester Stallone, h&eacute;roe de la clase obrera</em>. El t&iacute;tulo del volumen ya explica una parte de la historia: su autor, el historiador y docente David Da Silva, dimensiona la sinton&iacute;a del actor y director como una estrella que gui&ntilde;aba el ojo a una audiencia trabajadora. Las primeras pel&iacute;culas de Stallone como guionista nos trasladaban a la Am&eacute;rica que habitaba en barrios donde pod&iacute;a abundar la pobreza. Nos hablaban de h&eacute;roes imperfectos y de derrotas dulces, o victorias amargas, que se escapaban de las concepciones dualistas sobre &eacute;xito y fracaso.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Capra en el gimnasio</h3><p class="article-text">
        Nacido de un trabajo acad&eacute;mico posteriormente reelaborado y actualizado, <em>Sylvester Stallone, h&eacute;roe de la clase obrera</em> resulta muy divertido de leer. El peso de la exposici&oacute;n recae en buena medida en la elaboraci&oacute;n de declaraciones y consideraciones del mismo Stallone, de otros participantes en sus filmes, o de ensayistas como Peter Biskind (<em>Mi Hollywood</em>). Algunas de ellas provienen de libros o de art&iacute;culos previamente publicados, pero Da Silva tambi&eacute;n entrevist&oacute; a una decena de profesionales con los que ha trabajado el actor, como los realizadores Mikael H&auml;fstr&ouml;m (<em>Plan de escape</em>) o Norman Jewison&nbsp;(<em>F. I. S. T: S&iacute;mbolo de fuerza</em>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las declaraciones p&uacute;blicas de Stallone se convierten en una de las fuentes fundamentales en la elaboraci&oacute;n de interpretaciones sobre su propia obra. Y eso resulta problem&aacute;tico. Al fin y al cabo, el actor ha ca&iacute;do a menudo en una cierta autocomplacencia y en el se&ntilde;alamiento de culpables externos a quienes culpabilizar de los filmes m&aacute;s cuestionados. 
    </p><p class="article-text">
        Da Silva suele contemplar todo desde un prisma favorecedor, pero no deja de se&ntilde;alar algunas decepciones. Lamenta, por ejemplo, que Stallone optase por algunos encargos de dudosa categor&iacute;a cuando las sucesivas resurrecciones profesionales que ha vivido (a ra&iacute;z de las acogidas positivas de <em>Cop land</em>, de <em>Rocky Balboa, John Rambo</em>, y <em>Creed</em>) le pod&iacute;an haber permitido escoger esos otros proyectos, m&aacute;s creativos y arriesgados, que el actor siempre parece dejar para otro momento.&nbsp;
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                John Rambo regresó en clave crepuscular en el filme homónimo de 2008                            </span>
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        Da Silva asocia a Stallone con un &lsquo;humanismo liberal&rsquo;, que define como individualista y orientado a conseguir la m&aacute;xima libertad, a diferencia de un &lsquo;humanismo colectivo&rsquo; que aspirar&iacute;a a conseguir la m&aacute;xima igualdad. El ensayista considera a Stallone un nuevo Frank Capra (<em>Qu&eacute; bello es vivir</em>) por el &ldquo;humanismo populista&rdquo; que proyectan las mejores pel&iacute;culas de ambos. Y eso puede resultar acertado, siempre que se atiendan a las aristas ideol&oacute;gicas de ambas filmograf&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La edad dorada de Capra, en la que encaden&oacute; obras como <em>El secreto de vivir</em> o <em>Caballero sin espada</em>, se ha visto a menudo como un para&iacute;so perdido de una americanidad ideal. Pero no hay que olvidar que Capra era un gran cineasta pol&iacute;ticamente confuso, que desvirtuaba la intencionalidad de las historias que ideaban sus guionistas. En lo personal, el realizador pas&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mussolini-propagandista-roosevelt-frank-capra_1_1298141.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Mussolini a Roosevelt y de vuelta a la derecha</a>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Del Nuevo Hollywood a la era Reagan</h3><p class="article-text">
        Stallone tiene algo de esa inconcreci&oacute;n capresca, de esas ambivalencias (estudiadas o no) y de esa mutabilidad. En sus declaraciones p&uacute;blicas como ciudano, el actor y director se ha posicionado pol&iacute;ticamente de maneras diversas a lo largo de las d&eacute;cadas. Cosa no necesariamente relavente, pero DaSilva apunta que el mismo Stallone considera que &ldquo;perdi&oacute; el contacto con la realidad y sus valores&rdquo; en los tiempos de <em>Rocky III</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus personajes ten&iacute;an un cierto aura cuando habitaban los paisajes desastrados de un cine estadounidense <em>setentero</em> m&aacute;s proclive a la cr&iacute;tica social y a un realismo casi sucio (para los est&aacute;ndares de Hollywood, al menos), pero se aclimataron con facilidad a los nuevos tiempos pol&iacute;ticos. Tocaba el elogio de los triunfadores, la admiraci&oacute;n por la mano dura en las calles de las ciudades (v&eacute;ase <em>Cobra</em>) y en un mapa internacional en que se deb&iacute;a ser agresivamente anticomunista (<em>Rambo 3</em>). El desenlace de <em>Acorralado</em> puede entenderse como una bisagra que separa dos &eacute;pocas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bajo un contexto claramente neoliberal, la receta de Stallone pod&iacute;a dejar regustos bastante reaccionarios. <em>Rocky IV</em> puede interpretarse como una legitimaci&oacute;n de los insaciables recortes en gasto social neoliberales: incluso los h&eacute;roes se ablandan si se les cuida demasiado, hay que seguir compitiendo siempre para no ser desplazado. Que el rival de Balboa sea un arribista p&uacute;gil afroamericano acaba de alimentar la interpretaci&oacute;n posible del filme como contenedor de fobias (antisociales, racistas) reaganistas.&nbsp;
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                El personaje de Rocky Balboa habita espacios de la América currante                            </span>
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        Y la apuesta insistente por la acci&oacute;n violenta, habitual en el Hollywood comercial&iacute;simo de aquellos momentos, multiplic&oacute; los picos de inverosimilitud y delirio (la muy ochentera<em>Yo, el halc&oacute;n</em> es un ejemplo especialmente extra&ntilde;o de todo ello). Las posteriores apelaciones al trabajo duro pueden recordar al lado oscuro de ese <em>coaching</em> que culpabiliza a quienes no han tenido &eacute;xito. Los personajes que encarna el actor en <em>Driven</em> o <em>Creed</em>, donde juega roles de mentor, agudizan esa identificaci&oacute;n posible.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Rocky no est&aacute;</h3><p class="article-text">
        Los gui&ntilde;os de Stallone a la clase trabajadora puedan llegar a parecer un recurso dram&aacute;tico inercial, un truco en el que un Stallone diferente reincide porque al Stallone del pasado le funcion&oacute; (lo usa incluso en pel&iacute;culas de superh&eacute;roes como <em>Samaritan</em>). Y a&uacute;n as&iacute;, se puede detectar una voz narrativa y discursiva reconocible en los guiones que ha escrito. Una voz que, por supuesto, no necesariamente est&aacute; provista de una identidad pol&iacute;tica constante y (menos a&uacute;n) coherente. Esa incoherencia no tiene por qu&eacute; amargar algunos dulces creados durante una larga trayectora profesional en una actividad comercial, industrial, cara, como es la creaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Reflexionar sobre la filmograf&iacute;a de Stallone y sobre las conclusiones que extrae de ella Da Silva puede servir para plantearse qu&eacute; supone ser un h&eacute;roe de la clase obrera (el ensayista franc&eacute;s aporta una interesante comparaci&oacute;n con los deportistas que interpret&oacute; Kevin Costner). Puede servir tambi&eacute;n para cuestionarse las inercias de la narrativa heroica, habitualmente centrada en las haza&ntilde;as de individuos concret&iacute;simos. Tambi&eacute;n para pensar qu&eacute; deseamos, con qu&eacute; so&ntilde;amos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede un h&eacute;roe de la clase obrera ser a la vez un icono del neoliberalismo? &iquest;Puede ser un h&eacute;roe de la clase obrera alguien que quiere abandonar los ambientes, los espacios y los niveles de ingresos que caracterizan a las personas trabajadoras? Los s&uacute;perricos de nuestro tiempo pueden fantasear con <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/douglas-rushkoff-milmillonarios-tecnologicos-llevando-mundo-colapso-quieren-escapar_128_10516815.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emanciparse de la especie humana e irse a Marte</a>, pero Rocky tambi&eacute;n se fue del barrio. Aunque, menos acaudalado que Elon Musk y compa&ntilde;&iacute;a, tuvo que conformarse con trasladarse a una mansi&oacute;n, y volver, de nuevo, en uno de esos vaivenes tan stallonianos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/sylvester-stallone-sorprendente-heroe-obrero-enamoro-neoliberalismo_1_11416886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jun 2024 19:58:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sylvester Stallone, el sorprendente héroe obrero que también enamoró al neoliberalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Libros,Ensayos,Neoliberalismo,Hollywood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alerta, urbanitas: podéis encontrar monstruos lovecraftianos en vuestro exilio rural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/alerta-urbanitas-encontrar-monstruos-lovecraftianos-exilio-rural_1_10972726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/167937cb-7739-430a-86b4-028f8952f201_16-9-discover-aspect-ratio_default_1090814.jpg" width="1198" height="674" alt="Alerta, urbanitas: podéis encontrar monstruos lovecraftianos en vuestro exilio rural"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El novelista Emilio Bueso publica 'Naturaleza muerta' (Ediciones B), un 'thriller' de terror que aúna lo psicológico, lo criminal y la posibilidad sobrenatural mediante un trepidante juego narrativo</p><p class="subtitle">Lecturas erráticas y saber ligero: sobre nuestra relación con los libros</p></div><p class="article-text">
        Explica el escritor Emilio Bueso que &ldquo;uno se acaba cansando de ser un secreto muy bien guardado del <em>underground</em> barcelon&eacute;s&rdquo;. Bueso es escritor, pero tambi&eacute;n ingeniero y profesor universitario, claro. Porque ser un autor de literatura fant&aacute;stica y terror&iacute;fica da para lo que da, en el aspecto econ&oacute;mico, en Espa&ntilde;a. &ldquo;Me precio de haber conseguido los mejores lectores del mundo en estos 18 a&ntilde;os, pero son poquitos&rdquo;, declara el autor de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sangre-fantasia-verano_1_4739767.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Extra&ntilde;os eones</em></a>. Quiz&aacute; por eso, despu&eacute;s de escribir para Salto de P&aacute;gina, Valdemar y Gigamesh, este prosista castellonense ha publicado su nuevo libro en un sello del enorme grupo Penguin Random House: Ediciones B.
    </p><p class="article-text">
        <em>Naturaleza muerta</em> es una propuesta que tiene algo de implosivo, como su misma protagonista. Claudia es una mujer joven que ha huido de la ciudad para intentar superar la dependencia de los psicof&aacute;rmacos y convivir con las crisis de ansiedad y de fibromialgia. Ha comprado una propiedad rural donde se encuentra con tramas delictivas human&iacute;simas y tambi&eacute;n con fen&oacute;menos que abren la puerta a lo sobrenatural. Todos estos hilos narrativos diversos van convergiendo y estrech&aacute;ndose hasta que llega el desenlace.
    </p><p class="article-text">
        Protagonista de drama social encuentra <em>thriller</em> criminal y gusanos lovecraftianos, podr&iacute;a ser el resumen. Bueso construye a partir de un cierto costumbrismo en clave din&aacute;mica y en&eacute;rgica, a&ntilde;ade una capa de <em>thriller</em> y no deja de anticiparnos que un monstruo puede esperarnos al final del camino. &ldquo;Me muevo por varios carriles a la vez&rdquo;, afirma el autor de <em>Transcrepuscular</em>. A lo largo del viaje, se pueden encontrar gatos que hablan, tormentas sospechosas de ser algo m&aacute;s y sue&ntilde;os que quiz&aacute; no lo son. O no del todo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El apocalipsis va a llegar</strong></h3><p class="article-text">
        La premisa de <em>Naturaleza muerta</em> puede recordar a mil y un cuentos de terror. Puede remitir a las pesadillas rom&aacute;nticas de la literatura g&oacute;tica, con sus personajes hipersensibles que buscan paz en el aislamiento. O a esos protagonistas de novelas de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/terror-redescubrir-literatura-stephen-king_1_1550163.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stephen King</a> que est&aacute;n a punto de perder la raz&oacute;n, solos o acompa&ntilde;ados de una familia y unos cuantos fantasmas como el Jack Torrance de <em>El resplandor</em>. En la presentaci&oacute;n del libro en la librer&iacute;a barcelonesa Gigamesh, el escritor y traductor Javier Calvo (ant&oacute;logo, entre otras muchas novedades recientes, de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/revelan-cartas-h-p-lovecraft-precario-letras-fan-odiaba-fans_1_10054248.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la correspondencia de H. P. Lovecraft</a>) trazaba v&iacute;nculos con el King de los a&ntilde;os setenta y ochenta, sin ir m&aacute;s lejos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/be07ad83-ae32-48e9-a4c3-92288e752335_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Bueso no cree haber seguido un modelo concreto, sino haber vuelto a trabajar &ldquo;patrones que aparecen constantemente, que nunca pasan de moda y que se puede poner al d&iacute;a mientras mantienes un pie en el canon&rdquo;. El autor deja claro que no quiere hacer &ldquo;una narrativa hu&eacute;rfana, sin fuentes. &iexcl;T&uacute; est&aacute;s donde est&aacute;s porque te has subido a los hombros de gigantes!&rdquo;. Explica que ha le&iacute;do mucho durante el proceso de preparaci&oacute;n de su nuevo libro, y menciona concretamente a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/mariana-enriquez-estudiantes-periodismo-deprimen-no-clicks-no-hay-nada-decirles_1_9674677.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariana Enr&iacute;quez</a> <em>(Nuestra parte de noche)</em> o Catriona Ward <em>(Sundial).</em>
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de una secta que rinde culto a monstruos remite a un cl&aacute;sico de la literatura fant&aacute;stica, el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/horror-cosmico-nuevos-lovecraftianos_1_4269817.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">influyente</a> H. P. Lovecraft que concibi&oacute; a Cthulhu, Dagon y otras criaturas, aunque la prosa de Bueso es mucho m&aacute;s concisa. El escritor espa&ntilde;ol ha querido actualizar diversos aspectos de la obra del escritor estadounidense. Apunta, sobre todo, a subvertir una diferenciaci&oacute;n binaria: &ldquo;En su obra, o est&aacute;s cuerdo o pierdes la cabeza de una manera irrecuperable, pero ya no somos as&iacute;. Si est&aacute;s fatal de lo tuyo, te dan psicof&aacute;rmacos y te env&iacute;an a casa. Nadie est&aacute; loco y todo el mundo lo est&aacute; a la vez. La locura se ha diluido en nuestro estilo de vida&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Bueso tambi&eacute;n pone en el primer plano a una mujer, cosa que no suced&iacute;a en los androc&eacute;ntricos relatos del estadounidense. &ldquo;Hay cosas de Lovecraft que han envejecido mal&rdquo;, afirma el escritor, en la l&iacute;nea de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/lovecraft-territorio-desconocido_1_4690937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunas declaraciones que hab&iacute;a hecho previamente</a>. Su objetivo es apuntar &ldquo;hacia nuevos derroteros, incluso cuando uso estructuras can&oacute;nicas, amalgamar lo viejo y lo nuevo para congraciar a quienes creen que no se puede hacer nada original y a quienes quieren algo fresco&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Hero&iacute;na precaria espera gusano del infierno</strong></h3><p class="article-text">
        Bueso ha construido una hero&iacute;na peculiar. Una mujer vulnerable que se atrinchera en el que ve como su &uacute;ltimo refugio y que termina enfrent&aacute;ndose a los peligros con una determinaci&oacute;n inusual. &ldquo;Necesitaba a alguien que tuviese nada que perder, para que no saliese por piernas como har&iacute;a cualquiera que se mete en una alquer&iacute;a encantada&rdquo;, describe el autor, que tambi&eacute;n destaca que su personaje es alguien con muchos recursos y capaz de racionalizar los miedos.
    </p><p class="article-text">
        En el coraz&oacute;n de la propuesta, en el trasfondo vital y psicol&oacute;gico de los personajes, podemos ver a personas atropelladas por la precariedad. La novela tiene la agilidad y el dinamismo de la literatura de g&eacute;nero, los juegos de anticipaci&oacute;n que estimulan la curiosidad del p&uacute;blico lector, pero se asienta en realidades cotidianas. &ldquo;La cr&iacute;tica social es una constante en mi trabajo, lo que pasa es que intento que no se coma el discurso&rdquo;, declara Bueso.
    </p><p class="article-text">
        El autor siente que sus personajes, y &eacute;l mismo, son parte de una generaci&oacute;n &ldquo;a la que han estafado mucho&rdquo;. Habla de manera apasionada y rotunda sobre un atraco generacional que no se acaba, sobre la sospecha de que, desde que el capitalismo no tiene un adversario delante, ya no tiene que aparentar que da algo de bienestar. &ldquo;Siento que estamos en una vor&aacute;gine de colapso y de destrucci&oacute;n, pero no quer&iacute;a que devorase la novela, sino que apareciese como fondo&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Claudia y su vecina traductora, Mara, son mujeres que han huido de la urbe, pero que no encuentran el refugio que esperaban en el mundo rural. Esta elaboraci&oacute;n fant&aacute;stica dialoga con la realidad que hay detr&aacute;s de las seducciones neorruralistas: &ldquo;Fantaseamos con una vida buc&oacute;lica en el campo, con comida barata y con vivienda barata, pero es bastante duro ponerse a abonar con mierda de vaca y que te coman los mosquitos&rdquo;, destaca el autor. &ldquo;Aunque sea nieto de agricultores e ingeniero agr&oacute;nomo, no creo que sea buena idea ruralizarse en un visto y no visto, como descubre la protagonista&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h3 class="article-text">La precariedad que no es aceptable</h3><p class="article-text">
        La narrativa de Bueso desprende inter&eacute;s por los movimientos interiores de esa Claudia expuesta a riesgos enormes. Su autor comenta el deseo de contar &ldquo;algo m&aacute;s intimista, que hablase de c&oacute;mo sientes que has perdido el control de tu vida y c&oacute;mo vas recuper&aacute;ndolo a base de simplificar&rdquo;. El relato resultante est&aacute; en movimiento constante, pero ese movimiento se circunscribe inicialmente a hechos m&aacute;s cotidianos que est&aacute;n manchados de signos inquietantes. El castellonense parece consciente de que puede perder a alg&uacute;n lector &aacute;vido de acci&oacute;n m&aacute;s sensacionalista: &ldquo;Si a alguien le parece que esta parte no le hace vibrar, si considera que est&aacute; frenando 'la historia', quiz&aacute; este libro no va con &eacute;l. Esta vez quer&iacute;a hacer algo m&aacute;s reflexivo y cocer el miedo a fuego lento&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <em>Naturaleza muerta</em> transmite identificaci&oacute;n con sus criaturas al l&iacute;mite. No se detecta una mirada condescendiente, sino fraternal, quiz&aacute; porque Bueso no lo ha tenido f&aacute;cil para conseguir que la vocaci&oacute;n literaria sobreviva a los desenga&ntilde;os. &ldquo;La industria editorial es muy dura&rdquo;, resume. Y parece hablar sin acritud. Presume de guardar una buena relaci&oacute;n con todos sus editores anteriores, a quienes dice deber &ldquo;el haber llegado hasta aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ep&iacute;logo de <em>Naturaleza muerta</em> transmite frustraci&oacute;n por la vida comercial de sus primeros libros, pero Bueso aclara: &ldquo;No creo que los sellos no lo hayan hecho bien, sino que ha habido mala suerte, y distribuidoras que fallaron, y libreros que quiz&aacute; no me apreciaban, y medios que no me han hecho caso cuando he ganado premios&hellip;&rdquo;. El escritor acaba con una defensa de la queja consciente: &ldquo;Yo lloro lo m&iacute;o, pero a la vez me veo como un privilegiado porque hay gente que comienza en sellos mucho peor financiados. Entiendo que haya quien cuestione qu&eacute; hago quej&aacute;ndome, pero la precariedad nunca deber&iacute;a asumirse como algo aceptable, aunque est&eacute; masificada&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/alerta-urbanitas-encontrar-monstruos-lovecraftianos-exilio-rural_1_10972726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Mar 2024 21:36:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alerta, urbanitas: podéis encontrar monstruos lovecraftianos en vuestro exilio rural]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura de terror,Fantasía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fobia al grano o el exceso de color: cuando la industria del cine traiciona sus clásicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/fobia-grano-exceso-color-industria-cine-traiciona-clasicos_1_10857275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b01a18dd-795d-4bb0-b519-b3f5764d4930_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fobia al grano o el exceso de color: cuando la industria del cine traiciona sus clásicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tecnología permite una representación cada vez más fidedigna de las películas en medios digitales, pero esta misma tecnología también proporciona maneras de modificar las obras para coincidir con supuestos gustos de la audiencia</p><p class="subtitle">Wim Wenders: “Estoy harto y desesperado por el estado del mundo”</p></div><p class="article-text">
        La manera como vemos las pel&iacute;culas est&aacute; relacionada con la manera como se preservan. Actualmente, el estado de la tecnolog&iacute;a facilita que podamos ver cine de todas las &eacute;pocas en muy buenas condiciones, no solo en filmotecas y cines de repertorio, sino tambi&eacute;n en dispositivos dom&eacute;sticos. Muchos profesionales de instituciones y empresas son conscientes de ello, y aprovechan estas posibilidades para digitalizar y restaurar las obras de la manera m&aacute;s cercana posible a su aspecto original.
    </p><p class="article-text">
        Pero no deja de haber sectores de la industria audiovisual proclives a modificar intrusivamente la imagen y el sonido de los filmes, mediante mezclas de sonido m&aacute;s contundentes o gradaciones del color m&aacute;s llamativas, bajo la premisa de que eso incrementa su potencial econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Un tanto ajenos a las din&aacute;micas de estas pr&aacute;cticas comerciales, una nutrida n&oacute;mina de expertos en los &aacute;mbitos de la conservaci&oacute;n, la preservaci&oacute;n y la curador&iacute;a del cine se reunieron el pasado mes de enero en Barcelona. La ocasi&oacute;n fue un <a href="http://xcentric.cccb.org/es/programas/fitxa/encuentro-sobre-archivos-cinematograficos/243753" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Encuentro sobre archivos cinematogr&aacute;ficos</a> acogido por el Centro de Cultura Contempor&aacute;nea de Barcelona y <a href="http://xcentric.cccb.org/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xc&egrave;ntric</a>, n&uacute;cleo de la programaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica del mismo CCCB y hogar del cine experimental en la ciudad.
    </p><h3 class="article-text">Digitalizar es traducir</h3><p class="article-text">
        Entre ellos estuvieron Mark Toscano, que trabaja como preservador en la Academia de Artes y Ciencias Cinematogr&aacute;ficas estadounidense, quien habl&oacute; con entusiasmo de sus restauraciones de cine experimental, sabi&eacute;ndose privilegiado por poder continuar empleado en la delicada tarea de trabajar sobre copias en celuloide sin tener que ce&ntilde;irse &uacute;nicamente a la digitalizaci&oacute;n. Giovanna Fossati, autora del libro <em>Del grano al p&iacute;xel</em>, record&oacute; el potencial de los archivos f&iacute;lmicos para expandir o subvertir un canon cinematogr&aacute;fico copado por las producciones norteamericanas y europeas. Y Rosa Cardona, de la Filmoteca de Catalunya, present&oacute; una nueva proyecci&oacute;n de un filme marroqu&iacute; que se consideraba perdido y que la instituci&oacute;n donde trabaja restaur&oacute;: <em>De quelques &eacute;v&egrave;nements sans signification</em>.
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos tienen claro el objetivo de su trabajo cuando afrontan digitalizaciones y restauraciones de pel&iacute;culas. &ldquo;Quiero que la preservaci&oacute;n y la restauraci&oacute;n sea tan fiel como sea posible al original. No quiero cambiar la obra, ni quitar ni a&ntilde;adir nada&rdquo;, declara Toscano a elDiario.es. Para Cardona, el objetivo es &ldquo;intentar acercarse al m&aacute;ximo a lo que fue la obra en su primera exhibici&oacute;n&rdquo;. Ambos son conscientes de que llevar filmes rodados en soportes fotoqu&iacute;micos al mundo digital implica una cierta traducci&oacute;n. &ldquo;Intentas hacer una reproducci&oacute;n, pero el medio es diferente, as&iacute; que hay que tomar ciertas decisiones e intentar conseguir el reflejo m&aacute;s fiel&rdquo;, explica el archivista de la Academia de Artes y Ciencias Cinematogr&aacute;ficas. El problema se incrementa, por supuesto, cuando no hay esta vocaci&oacute;n de rigor.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;C&oacute;mo vemos las pel&iacute;culas que vemos?</strong></h3><p class="article-text">
        Toscano trabaja con obras experimentales para una instituci&oacute;n comprometida con los soportes fotoqu&iacute;micos, pero es consciente de que preparar digitalizaciones y restauraciones de cine m&aacute;s mercantilizable para empresas comerciales es diferente. &ldquo;En algunos casos pueden tomarse decisiones que no son muy fieles para adaptarse a las expectativas de la audiencia y tecnolog&iacute;as del momento&rdquo;, explica. Para Cardona, las digitalizaciones revisionistas evidencian &ldquo;la poca consideraci&oacute;n hacia el cine como obra de arte. T&uacute; no te planteas hacer versiones del<em> Guernica</em> con colores para que sean m&aacute;s agradables&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Los grandes estudios de Hollywood se muestran proclives a tomarse ciertas libertades. Los peri&oacute;dicos reestrenos comerciales de cl&aacute;sicos en cines vienen acompa&ntilde;adas, a veces, de letra peque&ntilde;a. Las nuevas versiones digitales de <em>El padrino</em> o <em>El exorcista</em>, por ejemplo, han despertado cierta pol&eacute;mica. A diferencia de lo que pod&iacute;a suceder en los visionados dom&eacute;sticos que abundaban d&eacute;cadas atr&aacute;s, y que ensayaban cambios radicales y evident&iacute;simos en las obras &#8213;como enclaustrar un w&eacute;stern rodado en el horizontal&iacute;simo formato CinemaScope en una imagen adaptada a las proporciones m&aacute;s cuadradas de los antiguos televisores&#8213;, ahora las transformaciones son m&aacute;s sutiles. La nueva versi&oacute;n de <em>El padrino</em> luce bonita, pero a la vez anacr&oacute;nica. Sus im&aacute;genes parecen emanar de un lugar sin tiempo: no pertenecen a un filme de Hollywood de 1972, ni tampoco a una pel&iacute;cula contempor&aacute;nea.
    </p><h3 class="article-text">Imitar el grano</h3><p class="article-text">
        Uno de los motivos puede ser la fobia de parte de la industria, y de parte de la audiencia, al aspecto granuloso &#8213;con mayor o menor intensidad, dependiendo de m&uacute;ltiples circunstancias, materiales empleados y elecciones de rodaje&#8213; de las pel&iacute;culas rodadas en celuloide. Algunos aficionados identifican ese grano con suciedad, en contraste con la limpieza y homogeneidad de las im&aacute;genes digitales. El experto Robert A. Harris, que particip&oacute; en una restauraci&oacute;n previa de <em>El padrino</em>, especul&oacute; con la metodolog&iacute;a empleada para conseguir la versi&oacute;n de 2022: se podr&iacute;a haber eliminado la traducci&oacute;n digital del grano cinematogr&aacute;fico, con todos los matices de textura y color que este encierra, y se habr&iacute;a sustituido por ruido digital monocromo.
    </p><p class="article-text">
        <em>El exorcista</em>, tambi&eacute;n recientemente reestrenada en ocasi&oacute;n del correspondiente 50&ordm; aniversario, tambi&eacute;n ha sido cuestionada. El grueso del resultado es convincente, pero el aparente empe&ntilde;o en forzar el color para que las im&aacute;genes sean m&aacute;s llamativas tambi&eacute;n tiene algo de anacr&oacute;nico. Adem&aacute;s de la cr&oacute;nica pol&eacute;mica &#8213;lo atestiguan miles y miles de p&aacute;ginas vertidas en los foros de cinefilia&#8213; alrededor de c&oacute;mo llevar el grano cinematogr&aacute;fico a nuestro presente digital, tambi&eacute;n hay una batalla por el color. Algunos artistas participan en varias de estas guerras que podr&iacute;amos denominar culturales, o en ambas: el realizador James Cameron propone gradaciones de color muy diferentes y/o elimina los vestigios de grano en <em>Terminator</em>, <em>Aliens.</em>..
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Toscano explica que le cuesta generalizar sobre el estado de las digitalizaciones de cine comercial, porque &ldquo;probablemente hay diferentes motivos para las decisiones que se toman en cada pel&iacute;cula&rdquo;. En todo caso, adem&aacute;s de se&ntilde;alar las presiones comerciales apuntadas previamente, se&ntilde;ala la seducci&oacute;n que puede generar las herramientas digitales: &ldquo;Dispones de un poder casi infinito con ellas, y puede ser f&aacute;cil emocionarse cuando las usas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ser cin&eacute;filo en casa, hoy</strong></h3><p class="article-text">
        Si estos problemas afloran en las versiones digitales de cine cl&aacute;sico que llegan a los cines, el panorama dom&eacute;stico es, como siempre, mucho m&aacute;s complicado. El p&uacute;blico de la era anal&oacute;gica se acostumbr&oacute; a visionados dom&eacute;sticos alterados. Las pel&iacute;culas pod&iacute;an estar brutalmente reencuadradas y mutiladas para las emisiones televisivas. Tambi&eacute;n se hac&iacute;an microcortes, o se aceleraban ligeramente las im&aacute;genes &#8213;con la correspondiente necesidad de ajustar el sonido para que las voces no se distorsionasen&#8213;, para que cupiesen m&aacute;s anuncios durante la emisi&oacute;n de las obras, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        En general, el estado de la cuesti&oacute;n es infinitamente m&aacute;s satisfactorio que en los tiempos del VHS y las televisiones anal&oacute;gicas, pero la era del DVD mantuvo much&iacute;simos vicios heredados, y tambi&eacute;n el advenimiento del soporte Blu-ray; sobre todo en sus inicios. En el caso del cine espa&ntilde;ol, los deberes se han hecho mal de manera casi estructural. La Mercury Films de Enrique Cerezo, tenedora de los derechos de una cantidad ingente de pel&iacute;culas, se ha caracterizado por comercializar versiones digitales marcadas por gradaciones de color extra&ntilde;as, y por el uso de filtros agresivos mediante los que se consegu&iacute;a ese ideal de 'limpieza' digital tambi&eacute;n en pel&iacute;culas rodadas anal&oacute;gicamente. Las consecuencias ven&iacute;an en forma de p&eacute;rdida de detalle, de im&aacute;genes planas, homog&eacute;neas y fuera de &eacute;poca.
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            </figure><p class="article-text">
        Este tipo de versiones m&aacute;s abiertamente alejadas del original fotoqu&iacute;mico tambi&eacute;n parecen pensadas para ser m&aacute;s f&aacute;cilmente comprimibles y facilitar su difusi&oacute;n a trav&eacute;s de plataformas de <em>streaming</em>. Las m&aacute;s recientes ediciones videogr&aacute;ficas en soporte UHD, el sucesor del Blu-ray, pueden llegar a superar los 100 megas de datos por segundo. Aunque muchas conexiones a internet prometen velocidades superiores, por motivos log&iacute;sticos y de estabilidad de la transmisi&oacute;n, las plataformas de v&iacute;deo bajo demanda suelen moverse en par&aacute;metros bastante m&aacute;s bajos. La imagen sin grano es m&aacute;s f&aacute;cil de gestionar, adem&aacute;s de acercarse a las supuestas preferencias del p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        El criticado '<em>look</em> Netflix', estandarizado, a veces un tanto mortecino, tambi&eacute;n alcanza a sus producciones contempor&aacute;neas, digitales. La batalla por el grano y por la diversidad en las maneras de entender la imagen cinematogr&aacute;fica se libra, a gran intensidad, en el &aacute;mbito del <em>streaming</em>, como tambi&eacute;n se hab&iacute;a librado y se sigue librando en el &aacute;mbito de la televisi&oacute;n. Una transferencia fiel al original de <em>Bilbao</em>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cortos-eroticos-bigas-luna-vuelven-clandestinidad-retirada-mercado-falta-derechos_1_8990731.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el granuloso y oscur&iacute;simo cl&aacute;sico de Bigas Luna,</a> fue rechazada por un canal que la consider&oacute; no apta para emisi&oacute;n. Una versi&oacute;n adaptada del mismo filme fue emitida posteriormente.
    </p><p class="article-text">
        En tiempo de televisores panor&aacute;micos en alta definici&oacute;n o en definici&oacute;n 4K, es posible reproducir en el hogar versiones de pel&iacute;culas (est&eacute;n rodadas por medios digitales o en soportes fotoqu&iacute;micos) que se acercan al original cinematogr&aacute;fico. A la vez, los avances tecnol&oacute;gicos dan nuevas posibilidades a ejecutivos y t&eacute;cnicos para forzar o desvirtuar el material con el que trabajan. El mencionado Harris explica que algunas intervenciones son cada vez menos apreciables. Que es m&aacute;s viable 'falsificar' sin dejar huellas en el cuadro, o haciendo que estas huellas sean menos visibles.
    </p><h3 class="article-text"><strong>S&aacute;banas verdes</strong></h3><p class="article-text">
        La exhibici&oacute;n comercial &#8213;tanto en cines como en plataformas&#8213; y la edici&oacute;n videogr&aacute;fica generan dilemas sobre c&oacute;mo ofrecer cada pel&iacute;cula. El terreno de los archivistas como Cardona o Toscano parece a salvo de la presiones comerciales, pero eso no quiere decir que est&eacute; libre de dilemas y problemas. Cardona apunta que &ldquo;las instituciones, los Gobiernos, han de recordar que el cine es un patrimonio importante, que es fr&aacute;gil, y que hay que invertir. Hay que guardar las pel&iacute;culas en neveras. Y la digitalizaci&oacute;n est&aacute; muy bien, pero tambi&eacute;n se ha de continuar invirtiendo en conservarlas, porque un largometraje pesa cuatro terabytes&rdquo;.
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                Un especialista maneja una película en blanco y negro de 16 mm en un laboratorio especializado en digitalización, en Rumanía                            </span>
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        Fossati apunta que los archivos f&iacute;lmicos tambi&eacute;n caen en sesgos e inercias que hay que corregir. Considera que las instituciones del denominado norte global, especialmente Europa y Norteam&eacute;rica, digitalizan aceleradamente sus archivos, mientras el <em>sur global</em> est&aacute; comenzando el proceso, y eso perpet&uacute;a &ldquo;la alarmante infrarrepresentaci&oacute;n de parte del legado audiovisual global en el espacio digital&rdquo;. &ldquo;Hay una oportunidad de reequilibro en el acceso a materiales m&aacute;s all&aacute; de fronteras y econom&iacute;as&rdquo;, afirma la autora, &ldquo;pero se priorizan los archivos que han digitalizado parte de su colecci&oacute;n y tienen una infraestructura que la haga accesible, as&iacute; que la desigualdad contin&uacute;a creciendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los conocimientos de expertos como los convocados por Xc&eacute;ntric pueden permitir que la rueda del audiovisual, tambi&eacute;n en su faceta comercial, gire mejor, de manera m&aacute;s respetuosa con el legado de las personas que crearon pel&iacute;culas en el pasado y que las crean en el presente. &ldquo;Hay que intentar entender profundamente cada filme en sus propios t&eacute;rminos, no llevarlo a las propias presunciones de cada uno&rdquo;, explica Toscano.
    </p><p class="article-text">
        El estadounidense lo ejemplifica hablando del tipo de pel&iacute;cula que el realizador Stan Brakhage escogi&oacute; para rodar <em>Deus Ex</em>. Buscaba potenciar el efecto de las luces fluorescentes de un hospital, y que las s&aacute;banas blancas de las camas tuviesen un aspecto verdoso: &ldquo;Si las personas de un laboratorio no saben nada de eso, llevan ese tono verdoso hacia el blanco&rdquo;. &ldquo;Hay que comprender al m&aacute;ximo los detalles para intentar estar seguro de hacer la traducci&oacute;n correcta&rdquo;, afirma Toscano. Eso requiere documentaci&oacute;n, tiempo, medios&hellip; e interlocuciones: &ldquo;Me siento con el colorista en el laboratorio para tomar las decisiones juntos. Y trabajo con los cineastas tambi&eacute;n, si est&aacute;n vivos y est&aacute;n disponibles&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/fobia-grano-exceso-color-industria-cine-traiciona-clasicos_1_10857275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Feb 2024 21:52:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fobia al grano o el exceso de color: cuando la industria del cine traiciona sus clásicos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Digitalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[David J. Skal, el gran conocedor del Hollywood gótico que defendió que el cine de terror es cosa seria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/david-j-skal-gran-conocedor-hollywood-gotico-defendio-cine-terror-cosa-seria_1_10842194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fec7a8b-a14a-4e80-94ad-524b4f73989b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1088019.jpg" width="1293" height="727" alt="David J. Skal, el gran conocedor del Hollywood gótico que defendió que el cine de terror es cosa seria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su libro más emblemático, 'Monster show', es un ensayo que puso en común a los monstruos de la gran pantalla con los terrores y las fascinaciones de la sociedad estadounidense del siglo XX</p><p class="subtitle">La escritora rusa de ciencia ficción Anna Starobinets: “En 10 años he perdido un embarazo, un marido y un país. Claro que soy otra”
</p></div><p class="article-text">
        La muerte del divulgador David J. Skal, conocida la semana pasada, ha sentado como un jarro de agua fr&iacute;a entre los aficionados y los estudiosos del cine fant&aacute;stico. El autor, que hab&iacute;a visitado Espa&ntilde;a recientemente a ra&iacute;z de la reedici&oacute;n en castellano de su cl&aacute;sico ensayo <a href="http://espop.es/catalogo/es-pop-ensayo/monster-show/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Monster show, una historia cultural del horror</em></a> (Es Pop Ediciones), falleci&oacute; en un accidente de tr&aacute;fico a la edad de 71 a&ntilde;os el pasado 1 de enero. Deja atr&aacute;s un fruct&iacute;fero legado como ensayista y divulgador.
    </p><p class="article-text">
        Formado como periodista, iniciado como cr&iacute;tico cinematogr&aacute;fico y tambi&eacute;n como escritor de literatura fant&aacute;stica, Skal dej&oacute; claro mediante sus primeros ensayos que tambi&eacute;n ten&iacute;a impulso de investigador. Se acerc&oacute; a tem&aacute;ticas de la cultura <em>freak</em>, como el cine de monstruos que Universal Studios convirti&oacute; en una marca de f&aacute;brica durante los a&ntilde;os 30 del siglo pasado, y las estudi&oacute; con un rigor acad&eacute;mico potenciado por la pasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de su vida, Skal se encontr&oacute; una y otra vez con todo lo que ten&iacute;a que ver con el monstruo preferido de su infancia: Dr&aacute;cula. Su primer ensayo, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/hollywood-gotico-mil-caras-vampiro-bram-stoker-bela-lugosi_1_4271028.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hollywood g&oacute;tico</em></a>, era un documentad&iacute;simo y apasionante recorrido por el proceso de creaci&oacute;n de la novela de Bram Stoker, la adaptaci&oacute;n libre y sin permiso que fue <em>Nosferatu</em>, su conversi&oacute;n en un pol&eacute;mico fen&oacute;meno del teatro comercial en Inglaterra y Estados Unidos y su posterior &eacute;xito cinematogr&aacute;fico. Skal ejerc&iacute;a de detective de la historia. En sus manos, todo resultaba emocionante, incluso los litigios sobre <em>copyright</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                David J. Skal, autor de &#039;Hollywood gótico&#039;.                            </span>
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        El segundo ensayo de Skal es quiz&aacute; el que gener&oacute; m&aacute;s impacto entre el p&uacute;blico y los compa&ntilde;eros de oficio: <em>Monster show</em> es una obra que habla sobre las criaturas del cine terror&iacute;fico, sobre los artistas que los crearon, sobre los miedos que exorcizaban o potenciaban estas ficciones. Fue una de las puntas de lanza, quiz&aacute; especialmente accesible, de esos estudios culturales que hablan de pop y de sustos f&iacute;lmicos, pero tambi&eacute;n pueden abordar la historia social y pol&iacute;tica, el feminismo o la cultura <em>queer</em>. A lo largo de las d&eacute;cadas, persever&oacute; en sus estudios alrededor del cine de terror y de la narrativa de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/evolucion-actualidad-monstruo-atormentado-romantico_1_1122575.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vampiros</a>. Escribi&oacute; una biograf&iacute;a sobre Stoker <em>(Algo en la sangre),</em> coescribi&oacute; una monograf&iacute;a sobre el director de <em>Dr&aacute;cula</em> <em>(Tod Browning: El carnaval de las tinieblas)</em> y dedic&oacute; un libro al d&iacute;a de los muertos, sus or&iacute;genes y su presente mercantilizado: <em>Halloween, la muerte sale de fiesta</em>.
    </p><p class="article-text">
        La tarea de divulgaci&oacute;n del autor hall&oacute; otras v&iacute;as complementarias a la letra impresa. Y no solo a trav&eacute;s de charlas, mesas redondas y eventos diversos. Cuando Universal Studios comenz&oacute; editar filmes cl&aacute;sicos como <em>Dr&aacute;cula</em>, <em>Frankenstein</em> o <em>El hombre invisible</em> en soporte DVD, Skal fue el encargado de guionizar y dirigir diferentes piezas audiovisuales y audiocomentarios destinados a complementar el visionado de las pel&iacute;culas. En 2023, el ensayista particip&oacute; en otro empe&ntilde;o similar: <em>Tod Browning&rsquo;s Sideshow shockers, </em>una edici&oacute;n videogr&aacute;fica de tres filmes del director de <em>Dr&aacute;cula </em>(1931) a cargo del sello estadounidense Criterion.
    </p><h3 class="article-text">El hogar espa&ntilde;ol de un gigante de la cultura pop</h3><p class="article-text">
        Hasta hace pocos a&ntilde;os, la obra ensay&iacute;stica de Skal hab&iacute;a permanecido casi totalmente in&eacute;dita en Espa&ntilde;a. Filmoteca Espa&ntilde;ola public&oacute; <em>Tod Browning: El carnaval de las tinieblas</em> en 1996. La hist&oacute;rica editorial de literatura fant&aacute;stica y terror&iacute;fica Valdemar hab&iacute;a tra&iacute;do a las librer&iacute;as espa&ntilde;olas <em>Monster show: una historia cultural del terror</em> en el a&ntilde;o 2008. Un sello especializado en ensayos alrededor de la cultura de masas, Es Pop Ediciones, ha tomado el relevo con fuerza mediante la publicaci&oacute;n de <em>Hollywood g&oacute;tico</em>, <em>Algo en la sangre</em> y <em>Halloween: la muerte sale de fiesta</em>. Recientemente, adem&aacute;s, ha recuperado <em>Monster show</em>.
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                    alt="David J. Skal durante una visita a España en 2017 posando con la edición española de uno de sus vídeos."
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                David J. Skal durante una visita a España en 2017 posando con la edición española de uno de sus vídeos.                            </span>
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        El director de Es Pop es el traductor &Oacute;scar Palmer. Su primer contacto con Skal fue a finales de los a&ntilde;os noventa del siglo pasado, cuando Palmer preparaba una traducci&oacute;n de <em>Dr&aacute;cula</em>. &ldquo;Fue muy amable, como lo fue siempre con todo el mundo si juzgamos por las condolencias que se han visto estos d&iacute;as&rdquo;, explica el traductor. En 2017, editor y escritor se conocieron en persona y ah&iacute; se ciment&oacute; &ldquo;una amistad un poco m&aacute;s profunda&rdquo;. Skal y Palmer colaboraron estrechamente para que la versi&oacute;n espa&ntilde;ola de <em>Halloween</em> y la reciente reedici&oacute;n de <em>Monster show</em> (que tambi&eacute;n cuenta con un pr&oacute;logo escrito para la ocasi&oacute;n) estuviesen muy elaboradas visualmente.
    </p><p class="article-text">
        Palmer, que se muestra afectado por la desaparici&oacute;n repentina del ensayista, explica que las obras de Skal ejemplifican lo que busca al escoger libros para su editorial: &ldquo;Que termines el libro con la sensaci&oacute;n de saber mucho m&aacute;s que cuando empezaste, pero sin que te haya costado asimilarlo. David ten&iacute;a una erudici&oacute;n tremenda, pero tambi&eacute;n un talento particular para transmitir ese conocimiento sin que resultase farragoso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El editor y traductor considera que el estilo del autor de <em>Hollywood g&oacute;tico </em>es &ldquo;un poco irrepetible, porque su manera de escribir refleja su experiencia vital, su sentido del humor o el pulso narrativo que ten&iacute;a&rdquo;. El fallecimiento del Skal deja en el aire los planes que este ten&iacute;a de dotar de una mayor visibilidad a su faceta de novelista, un tanto olvidada.
    </p><h3 class="article-text">Escribir despu&eacute;s de Skal</h3><p class="article-text">
        Autores espa&ntilde;oles como Antonio Jos&eacute; Navarro o Jes&uacute;s Palacios comparten con Skal una cierta mirada de cr&iacute;tico e historiador cinematogr&aacute;fico especializado en el cine fant&aacute;stico y terror&iacute;fico que tambi&eacute;n atiende a la literatura y otras expresiones culturales. Despu&eacute;s de a&ntilde;os muy dedicado a la cr&iacute;tica publicada en medios peri&oacute;dicos, Navarro se ha reorientado a la escritura de ensayos. Algunos de ellos son voluminosos an&aacute;lisis de la cultura popular nacidos de un enorme trabajo de documentaci&oacute;n (v&eacute;ase <em>El imperio del miedo)</em> que pueden remitir (por ambici&oacute;n, por rigor y tambi&eacute;n por el gusto en conectar cine y sociedad) a los trabajos del escritor estadounidense.
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                &#039;La parada de los monstruos&#039;, de Tod Browning, es uno de los filmes que sirven de punto de partida del ensayo &#039;Monster show&#039;.                            </span>
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        Como Navarro ha explicado en la red social X, su antigua dedicaci&oacute;n al Festival Internacional de Cine de Sitges hizo que entrase en contacto con Skal. Eso gener&oacute; una comunicaci&oacute;n epistolar que se repiti&oacute; a lo largo de los a&ntilde;os. El autor de <em>Hollywood y la guerra contra el terror</em> usa esa palabra que se repite entre quienes evocan a Skal: amable. &ldquo;Era muy compa&ntilde;ero, muy cercano, no manten&iacute;a la postura distante que pueden tener otros eruditos de su misma dimensi&oacute;n&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Navarro comenzaba a consolidarse como cr&iacute;tico all&aacute; por 1990, cuando Skal public&oacute; su primer ensayo. En 1993, lleg&oacute; a las librer&iacute;as estadounidenses <em>Monster show</em>. &ldquo;Ley&eacute;ndolo 30 a&ntilde;os despu&eacute;s, todav&iacute;a llama la atenci&oacute;n su capacidad para relacionar la vida cultural de una sociedad con su expresi&oacute;n art&iacute;stica en forma de cine fant&aacute;stico y de terror. Fue un libro important&iacute;simo&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta de si Skal tiene herederos en Espa&ntilde;a, Navarro responde que no le corresponde a &eacute;l decir qui&eacute;nes podr&iacute;an ser, pero afirma que &ldquo;hay personas que hemos intentado hacer algo parecido dentro de nuestros par&aacute;metros intelectuales y culturales europeos, que pueden introducir matices o cosas que se le podr&iacute;an escapar a &eacute;l, y viceversa&rdquo;. Con todo, el cr&iacute;tico considera que en Espa&ntilde;a contin&uacute;an primando unos estudios sobre el cine m&aacute;s afrancesados, m&aacute;s basados en la teor&iacute;a de los autores que divulgaron medios como <em>Cahiers du Cin&eacute;ma</em>.
    </p><h3 class="article-text">Estudiar la cultura en el nuevo siglo</h3><p class="article-text">
        La generaci&oacute;n de Navarro se estaba profesionalizando cuando tuvo lugar la publicaci&oacute;n de <em>Monster show</em> en Estados Unidos. Otros compa&ntilde;eros tomaron la pluma posteriormente, como el dueto de cr&iacute;ticos cinematogr&aacute;ficos y ensayistas formado por Elisa McCausland y Diego Salgado<em> (</em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/supernovas-ciencia-ficcion-revisada-feminista_1_1236267.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Supernovas, una historia feminista de la ciencia ficci&oacute;n audiovisual</em></a><em>)</em>, y convivieron con la obra de Skal de una manera diferente. Lo que pudo tener algo de aportaci&oacute;n disruptiva y sorpresiva en 1993 se hab&iacute;a consolidado plenamente tras el cambio de siglo como una metodolog&iacute;a v&aacute;lida y potencialmente fruct&iacute;fera, normalizada.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4a0a6589-5cd5-405c-ba08-a473d2b95596_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Para este d&uacute;o de autores, la presencia de Skal y su modelo les result&oacute;, de alguna manera, reconfortante. &ldquo;Nos sent&iacute;amos muy en sinton&iacute;a con lo que hac&iacute;a un gigante como &eacute;l, y eso hac&iacute;a que nos sinti&eacute;semos bien encarrilados&rdquo;, explica Salgado. El cr&iacute;tico, coautor de <a href="https://www.hermenaute.com/libro.php?id_libro=57" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Beso negro. Cine, brujer&iacute;a y cultura pop</em></a> (Hermenaute), destaca tambi&eacute;n que &ldquo;es bonito recordar que Skal era bastante friki al principio. Siempre se ha movido en la erudici&oacute;n, pero en los primeros libros se ve&iacute;a m&aacute;s el entusiasmo del amateurismo. Despu&eacute;s ha afilado m&aacute;s la pluma, como nos pasa a todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Salgado lamenta no haber podido conocer en persona al autor de <em>Algo en la sangre</em> en la pasada Semana de Cine Fant&aacute;stico y de Terror de San Sebasti&aacute;n. Y apunta una posibilidad: que Skal pueda no ser tan le&iacute;do como sugieren &ldquo;la burbuja de las redes sociales y el postureo&rdquo;. &ldquo;Si le tienes muy presente, eso se nota en lo que escribes, y la mezcla de rigor y de entusiasmo con fundamento de Skal no se da mucho. Ni aqu&iacute;, ni tampoco en Estados Unidos&rdquo;, diagnostica.
    </p><p class="article-text">
        Como Palmer, el coautor de <em>Supernovas</em> tambi&eacute;n termina destacando la prosa del estadounidense. &ldquo;A veces nos olvidamos de que la escritura es un acto comunicativo y tambi&eacute;n un acto creativo. Un ensayo no tiene por qu&eacute; ser un producto &aacute;rido donde te limitas a redactar una cosa detr&aacute;s de otra. Skal manejaba varios registros y era muy buen escritor. Sus libros son para le&eacute;rselos de una tacada, y te dejan con ganas de m&aacute;s&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/david-j-skal-gran-conocedor-hollywood-gotico-defendio-cine-terror-cosa-seria_1_10842194.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Jan 2024 21:25:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[David J. Skal, el gran conocedor del Hollywood gótico que defendió que el cine de terror es cosa seria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia ficción,Terror,Ensayos,Obituarios,Obituario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ciberpunk nuestro de cada día: progreso tecnológico, colapso y la humanidad al borde del abismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ciberpunk-dia-progreso-tecnologico-colapso-humanidad-borde-abismo_1_10780204.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbc5f4c7-f3f4-42d1-8e3a-30c3894b1e39_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086719.jpg" width="1134" height="638" alt="El ciberpunk nuestro de cada día: progreso tecnológico, colapso y la humanidad al borde del abismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciencia ficción suele ser un campo en el que se escenifican disputas ideológicas sobre la manera de vivir el mundo del presente y del futuro: las recientes novelas de Becky Chambers, Cory Doctorow y Maria Reimóndez son un ejemplo de ello</p><p class="subtitle">100 libros que son un acierto seguro para regalar en Navidad</p></div><p class="article-text">
        Uno de los padres de la ciencia ficci&oacute;n literaria, H. G. Wells (<em>El hombre invisible),</em> se caracteriz&oacute; por volcar <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/wells-inventor-mundos-insistio-socialista_1_3820616.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus ideas socialistas en sus novelas</a>. Y no es algo que gustase a todo el mundo. Se recuerda a menudo una frase que le dedic&oacute; el brillante G. K. Chesterton <em>(El hombre que fue jueves):</em> Wells era un narrador que hab&iacute;a vendido su talento natural &ldquo;por un plato de mensaje&rdquo;. Valga este recordatorio como ejemplo de que las peticiones de un arte apol&iacute;tico, o menos pol&iacute;tico, o pol&iacute;tico de otra manera (porque la ideolog&iacute;a a menudo es aquello que tienen los otros), no son cosa de ahora.
    </p><p class="article-text">
        Voces diversas de la filosof&iacute;a y la sociolog&iacute;a han reflexionado sobre las maneras como se imagina el futuro desde el posmodernismo. Autores como Frderic Jameson, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/filosofia/slavoj-zizek-violencia-masculina-impotencia_1_2129282.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Slavoj &#381;i&#382;ek</a> y Mark Fisher han tratado sobre la impotencia imaginativa de una cultura que fantasea constantemente sobre <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/facil-imaginar-mundo-energia-fosil_129_10767138.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el fin de casi todas las cosas</a>, pero desde los marcos r&iacute;gidos de lo que Fisher denomin&oacute; &ldquo;realismo capitalista&rdquo;. El desaparecido ensayista brit&aacute;nico apunt&oacute; una paradoja: se hab&iacute;a ridiculizado la noci&oacute;n del final de la historia que defendi&oacute; el polit&oacute;logo Francis Fukuyama, seg&uacute;n la cual que la democracia parlamentaria (neo)liberal se autoerig&iacute;a como &uacute;nico mundo posible, pero esa misma idea se estaba asumiendo en el terreno del inconsciente cultural.
    </p><p class="article-text">
        En este campo de juego, la posibilidad de imaginar otros futuros tiene connotaciones pol&iacute;ticas evidentes. Y <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cory-doctorow-periodista-futuro-enemigo-parecera-licencia-apple-terminator_128_9581944.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el canadiense Cory Doctorow est&aacute; haciendo m&eacute;ritos</a> para convertirse en una especie de H. G. Wells de nuestro presente de digitalizaci&oacute;n de las vidas, videovigilancia y corporaciones tecnol&oacute;gicas. En definitiva: del ciberpunk nuestro de cada d&iacute;a. Porque, desgraciadamente, la cotidianidad que vivimos tiene inquietantes puntos de contacto con las oscuras fantas&iacute;as sobre desigualdades en el acceso a los derechos sociales, al capital y a la tecnolog&iacute;a que se imaginaban desde los a&ntilde;os 80 de Thatcher, Reagan, los recortes en gasto social y la privatizaci&oacute;n de casi todo.
    </p><h3 class="article-text">La &eacute;pica de vivir de otra manera</h3><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses se han publicado en Espa&ntilde;a dos obras de Doctorow, ambas cortes&iacute;a de Capit&aacute;n Swing: el suculento conjunto de novelas cortas <em>Radicalizado</em> y el apasionante <em>tour de force</em> narrativo <em>Walkaway</em>, una voluminosa novela donde se resume la posici&oacute;n ambivalente del autor respecto al progreso tecnol&oacute;gico. La novela trata de tres personas que quieren escapar de una sociedad que ha dado una respuesta autoritaria y elitista al colapso ecol&oacute;gico. Por ello, deciden <em>echarse a andar</em>: vivir en las zonas abandonadas por las corporaciones que son repobladas por una especie de hippies 2.0. La talentosa Limpopo sirve de modelo de conducta al tr&iacute;o.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/eldiario/private/content/image/original/2023/1219/17/dia-cory-doctorow-walkaway-portada-3686bdf.jpg?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=AKIA2M6SND5L4DATCTVO%2F20231219%2Feu-west-1%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20231219T171654Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=86400&X-Amz-Signature=206f793c1083702bac1250c323807fae37afb71517a7d13c4a2b138aba1f412f" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Walkaway</em> tambi&eacute;n tiene otro elemento curioso. Su contundente cr&iacute;tica del presente y sus futuros posibles, expl&iacute;citamente politizada a trav&eacute;s de di&aacute;logos con elementos de debate ideol&oacute;gico, convive con la narraci&oacute;n de batallas dram&aacute;ticas y tramas amorosas. Como en la cl&aacute;sica novela de ciencia ficci&oacute;n anarcofeminista <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mujer-furiosa-ciencia-anarco-feminista-presente_1_6033478.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mujer al borde del tiempo</em></a>, la defensa de otras maneras de vivir y relacionarse acaba generando un conflicto militar (porque, recordemos, no hay alternativa ni puede haberla). Doctorow reconduce, matiza y complejiza el modelo de la narrativa de g&eacute;nero orientada al entretenimiento y apta para todo tipo de lectores, pero no se aleja completamente de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <em>Walkaway</em> nos muestra una humanidad al filo del abismo. Un futuro cercano donde el uso (con otros fines, desde otros puntos de vista) de una parte de la tecnolog&iacute;a que nos ha llevado al desastre ecol&oacute;gico puede permitir ese otro mundo posible que no se centra en el &aacute;nimo de lucro y el deseo de crecimiento econ&oacute;mico. Las impresoras 3D, la recuperaci&oacute;n de materiales y la automatizaci&oacute;n de tareas permiten levantar comunidades sin necesidad de gran capital inversionista que te subyugue. Y todos los seres humanos pueden conquistar una especie de inmortalidad cibern&eacute;tica, aunque eso no aplaque la angustia por la muerte de los cuerpos.
    </p><h3 class="article-text">Un &lsquo;reboot&rsquo; xenofeminista para la especie humana</h3><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Reim&oacute;ndez transita paisajes m&aacute;s habituales en su meritoria novela <em>Codicia</em>, traducci&oacute;n castellana publicada por <a href="https://dosbigotes.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dos Bigotes</a> del original gallego <em>Cobiza</em>. Su autora dibuja una distop&iacute;a en dos tiempos con elementos feministas, ecologistas y anticoloniales sobre poderes econ&oacute;micos que se introducen en la intimidad de los cuerpos y la reproducci&oacute;n de la vida. El escenario es un planeta colapsado por la contaminaci&oacute;n de los pl&aacute;sticos y por una tendencia a la esterilidad que convierte en codiciadas a las mujeres capaces de gestar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/eldiario/private/content/image/original/2023/1219/17/dia-codicia-portada-f89d7b5.jpg?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=AKIA2M6SND5L4DATCTVO%2F20231219%2Feu-west-1%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20231219T171519Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=86400&X-Amz-Signature=ec7882f048c799d4477e2a7e477cf36257737d9490921ec7009bf26fe2793510" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sus dos l&iacute;neas narrativas tratan de desobediencias femeninas que pueden ejercerse a trav&eacute;s de la astucia y del intelecto, pero tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la violencia f&iacute;sica (de esto &uacute;ltimo se encarga un reducido grupo de hero&iacute;nas xenofeministas de acci&oacute;n). La escritora dibuja marcos de asfixia totalitaria que las diferentes protagonistas consiguen sacudir para que germinen transformaciones revolucionarias. Y todo ello abre la puerta a la concepci&oacute;n de un mundo nuevo que la misma autora ha abordado en la secuela <em>Multitudes</em> (publicada en gallego por la editorial <a href="https://www.xerais.gal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xerais</a>).
    </p><p class="article-text">
        La obra honra a una cierta tradici&oacute;n de ciencia ficci&oacute;n feminista que puede ejemplificarse en la Margaret Atwood de <em>El cuento de la criada</em>. Hay mucho discurso, pero tambi&eacute;n ciertas dosis de espect&aacute;culo que reh&uacute;ye las tonalidades m&aacute;s cercanas a lo &eacute;pico de <em>Walkaway</em>. Seg&uacute;n el relato de Reim&oacute;ndez, la biotecnolog&iacute;a es, a la vez, instrumento de opresiones terribles y de posibilidades de cambio a trav&eacute;s de una especie de reinicio de la civilizaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Respirar en otro lugar</h3><p class="article-text">
        Entre la cr&iacute;tica de la tecnolog&iacute;a y la posibilidad de unos usos emancipadores y liberadores de esta, el Doctorow de <em>Walkaway</em> acababa escapando de la dualidad entre el tecnopesimismo y el tecnooptimismo. Quiz&aacute; se podr&iacute;a considerar que su obra es un muestrario de tecnopreocupaciones que se consideran potencialmente solucionables. La narradora Becky Chambers nos traslada a un mundo muy diferente a trav&eacute;s de su d&iacute;ptico de novelas breves <em>Monje y robot</em>, editado en castellano por <a href="https://shop.crononauta.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Crononauta</a>: sus habitantes han optado por reducir o eliminar la virtualizaci&oacute;n y la pantallizaci&oacute;n de las vidas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/eldiario/private/content/image/original/2023/1219/17/dia-monje-y-robot-portada-6ab6afe.jpg?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=AKIA2M6SND5L4DATCTVO%2F20231219%2Feu-west-1%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20231219T171819Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=86400&X-Amz-Signature=c0aea85e6aba776ee99d617ffa8ada2746c8b0c42e52f327462bc8d116750ab8" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Los protagonistas de la historia son un hombre en un viaje de replanteamiento vital y un robot que ha sido enviado para contactar con la especie humana despu&eacute;s de d&eacute;cadas de alejamiento mutuo pactado. El resultado es una muestra raramente apacible de ciencia ficci&oacute;n. Por ese esp&iacute;ritu calmoso, por un cierto gusto por la armon&iacute;a (incluidas las ceremonias de t&eacute; reminiscentes del budismo zen), puede remitir a la obra de madurez de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/ustedes-ursula-guin_1_1601955.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ursula K. Le Guin</a> (<em>Los despose&iacute;dos</em>). Por emplear el artificio de hablar sobre la experiencia humana desde el punto de vista de inteligencias artificiales, puede remitir al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/stanislaw-lem-mensajes-extraterrestres-queremos_1_3048992.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stanislaw Lem</a> de <em>Ciberiada</em> o <em>F&aacute;bulas de robots</em>.
    </p><p class="article-text">
        Chambers ofrece una narrativa que nos muestra caminos alternativos, a la vez que nos recuerda que los gestos personales no nos salvar&aacute;n como especie (&ldquo;las buenas intenciones de unos pocos individuos no hab&iacute;an bastado&rdquo;, escribe). Todo transmite un cierto aire de existencialismo juvenil, a causa de ese robot maravillado con todo y de ese joven pero no tan joven que puede servir de reflejo de nuestras adolescencias extendidas. La lectura proporciona una especie de huida, con aspecto de fantas&iacute;a <em>hipster</em> ruralista, que puede resultar sanadora. Porque a veces, como escribi&oacute; el poeta Charles Baudelaire, apetece ir a cualquier lugar que no pertenezca a este mundo. Para tomar aire y continuar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ciberpunk-dia-progreso-tecnologico-colapso-humanidad-borde-abismo_1_10780204.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Dec 2023 22:21:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia ficción,Literatura,Literatura fantástica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Drogas, magia y suicidios en las juventudes perdidas de las ciudades fantasma estadounidenses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/drogas-magia-suicidios-juventudes-perdidas-ciudades-fantasma-estadounidenses_1_10654827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5005fdb-f76b-451a-bebd-05baa4548452_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Drogas, magia y suicidios en las juventudes perdidas de las ciudades fantasma estadounidenses"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La novela 'Espacio negativo', de B. R. Yeager, es un perturbador viaje narrativo que combina la experiencia alrededor del duelo de su autor con referentes de la literatura fantástica y terrorífica como Poe, Lovecraft o el Stephen King de 'It'</p><p class="subtitle">Lo que revelan las cartas de H. P. Lovecraft: un precario de las letras, un fan que odiaba a los fans </p></div><p class="article-text">
        <em>Espacio negativo</em>, traducido al castellano por Alejo Ponce de Le&oacute;n para la editorial <a href="https://cajanegraeditora.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caja Negra</a>, es un arrollador ejemplo de literatura extra&ntilde;a, que explora las junturas entre lo fant&aacute;stico y lo terror&iacute;fico. El escritor estadounidense B. R. Yeager nos traslada a los suburbios de la imaginaria localidad de Kinsfield, que se va convirtiendo en un lugar maldito, destrozado por los ataques de animales y por una epidemia de suicidios comentada con escalofriante cinismo en foros de internet. 
    </p><p class="article-text">
        Tres j&oacute;venes explican unos acontecimientos casi apocal&iacute;pticos que pivotan alrededor de Tyler. Este chico autodestructivo acaba deviniendo gur&uacute; de un culto construido alrededor de una droga y de unas liturgias que transforman los cuerpos, la relaci&oacute;n con la realidad&hellip; y la realidad misma. La masturbaci&oacute;n se convierte en un ritual m&aacute;gico a trav&eacute;s del cual comunicarse con santos y otras cosas indeterminadas, crueles. Y la muerte deja de ser un estado irreversible.
    </p><p class="article-text">
        En la novela se incluyen abundantes elementos fant&aacute;sticos, pero no se pierde de vista el mundo en el que vivimos. Se habla de relaciones sentimentales abusivas y diversidades sexoafectivas. Las situaciones sobrenaturales conviven con la sensaci&oacute;n de falta de futuro de los j&oacute;venes en unas ciudades que parecen quedar atr&aacute;s econ&oacute;mica y socialmente. Las drogas aparecen como v&iacute;a de escapatoria y el trapicheo se convierte en una de las pocas manera de subsistir ante la escasez de empleos precarios. Porque la rueda del capitalismo no se detiene, y las viviendas son caras incluso en un suburbio condenado.
    </p><p class="article-text">
        Yeager ve ese apego a lo real como algo que no es intr&iacute;nsecamente positiva: &ldquo;Me encantar&iacute;a escribir de una manera m&aacute;s fant&aacute;stica o imaginativa, pero no creo que sea capaz de escribir una historia que no est&eacute; fundamentada en la realidad de alguna manera&rdquo;, explica a elDiario.es. El autor considera que necesita &ldquo;cimentar la narrativa y los personajes en las experiencias vividas&rdquo; para poder introducirse en todo ello.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/fdbb4f57-d00b-4058-834a-0e4a33d83617_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La fantasmag&oacute;rica ciudad de Kinsfield donde tiene lugar la acci&oacute;n, por ejemplo, es una mezcla de diversas localidades de Nueva Inglaterra. &ldquo;El apartamento que terminan compartiendo Tyler y Ahmir es id&eacute;ntico a un apartamento en el que viv&iacute;, y la Zona Abandonada es una combinaci&oacute;n de un suburbio deshabitado y un hospital psiqui&aacute;trico en desuso&rdquo;, ejemplifica Yeager. El clima general de Kinsfield parte de la ciudad en la que viv&iacute;a cuando escribi&oacute; <em>Espacio negativo</em>, que considera un lugar &ldquo;encantador, pero tambi&eacute;n da&ntilde;ado por la marginaci&oacute;n social y econ&oacute;mica&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Entre Poe, Lovecraft y otra cosa (maldita)</h3><p class="article-text">
        Yeager cocina a fuego relativamente lento &#8213;lo posibilitan las casi cuatrocientas p&aacute;ginas de la novela&#8213; una progresi&oacute;n hacia desastres de magnitudes colosales. Como sucede en otra fantas&iacute;a <em>postlovecraftiana</em> de enloquecimiento y cultos terribles, el filme <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/sexo-john-carpenter-maneras-lovecraft_1_3515300.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>En la boca del miedo</em></a>, <em>Espacio negativo</em> tambi&eacute;n retrata estallidos homicidas. Un polic&iacute;a agarra una motosierra porque le han puesto unos indeseados pimientos en su ensalada, una madre roc&iacute;a su casa con un bid&oacute;n de gasolina.
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                &#039;En la boca del miedo&#039; es otra ficción &#039;postlovecraftiana&#039; sobre cultos terribles y visionarios                            </span>
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        Leyendo el libro, no da la sensaci&oacute;n de que su autor se haya obsesionado con escribir algo que parezca que comience de cero. El p&uacute;blico puede trazar relaciones posibles con hist&oacute;ricos de la literatura fant&aacute;stica como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/revelan-cartas-h-p-lovecraft-precario-letras-fan-odiaba-fans_1_10054248.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">H. P. Lovecraft</a> o Arthur Machen <em>(El pueblo blanco),</em> o con autores contempor&aacute;neos de diversos medios como el dibujante de manga Junji Ito y su obra <em>Uzumaki</em>. A&uacute;n as&iacute;, <em>Espacio negativo</em> se aleja de las narrativas fant&aacute;sticas que parecen haberse concebido como puzles de referencias y elementos preexistentes. 
    </p><p class="article-text">
        Yeager concede que pueden verse rastros de Lovecraft en su novela, que <em>Espacio negativo</em> puede recordar a cuentos como <em>El color que vino del espacio</em>. Con todo, ve una asociaci&oacute;n m&aacute;s clara con la obra de Edgar Allan Poe, concretamente con <em>La ca&iacute;da de la casa Usher</em>. Afirma que quer&iacute;a &ldquo;trasladar los elementos cl&aacute;sicos de aquel relato, como la atm&oacute;sfera de deterioro y podredumbre, el enloquecimiento de los residentes y la falta de fiabilidad de los personajes, y trasladarlos a los suburbios modernos&rdquo;. Durante el proceso creativo, se propuso &ldquo;capturar el abatimiento y la ambig&uuml;edad de aquella historia, y transformarlo en algo fresco y personal&rdquo;.
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                Una viñeta de &#039;Uzumaki&#039;, de Junji Ito                            </span>
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        De nuevo, aparecen los v&iacute;nculos con lo real y lo vivido. La novela fue concebida en 2013 a partir de un solitario viaje en coche, despu&eacute;s de que el escritor visitase la tumba de un amigo que se hab&iacute;a suicidado un a&ntilde;o antes. &ldquo;En el cementerio, encontr&eacute; una tortuga muerta, con los intestinos fuera, atropellada por un coche. Esto se convirti&oacute; en la imagen fundacional del libro. Durante el camino de vuelta comenc&eacute; a concebir una historia sobre unos j&oacute;venes que volv&iacute;an a su ciudad natal para visitar la tumba de su amigo fallecido, y descubr&iacute;an que el esp&iacute;ritu de este hab&iacute;a contaminado la localidad&rdquo;, recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ese detonante y de esa primera idea, Yeager fue a&ntilde;adiendo nuevas capas. &ldquo;Se me ocurri&oacute; tomar el modelo del terror adolescente o preadolescente de libros como <em>It</em> o <em>La feria de las tinieblas</em>, de la pel&iacute;cula <em>La puerta</em>, para revitalizarlo y personalizarlo&rdquo;. El autor habla de conceptos vagos, de &ldquo;ideas e im&aacute;genes que sobrevolaban mi cabeza como un tr&aacute;iler cinematogr&aacute;fico. Estuve revis&aacute;ndolas y jugando con ellas durante los a&ntilde;os siguientes&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La adolescencia es turbulenta</h3><p class="article-text">
        El autor de <em>Espacio negativo</em> destaca que este proceso de b&uacute;squeda creativa tuvo lugar &ldquo;antes de la serie <a href="https://www.eldiario.es/cultura/series/stranger-things-bomba-nostalgica-netflix_1_3879738.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Stranger Things</em></a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/it-bucle-nostalgico-ochentero-payaso_1_3208737.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros intentos de mercantilizar</a> un terror adolescente de cariz nost&aacute;lgico&rdquo;. Su libro no es una celebraci&oacute;n repleta de gui&ntilde;os, sino que transmite una angustia que parte del mundo juvenil pero que apela a cualquier lector, y refleja el abatimiento del duelo. &ldquo;Por encima de todo, quer&iacute;a crear un mundo que reflejase completamente el sentimiento de perder a alguien por un suicidio, un mundo contaminado y marcado por esa sensaci&oacute;n&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Yeager tambi&eacute;n afirma que ha intentado &ldquo;hacer justicia a la experiencia de ser joven&rdquo;. La novela alterna el relato de tres j&oacute;venes narradores en primera persona, y puede cuestionarse si el sello estil&iacute;stico del novelista y su visi&oacute;n de aquello que demanda la historia se impone a la personalidad de los personajes y tensiona la verosimilitud de la propuesta. Por ejemplo, dos narradores coinciden en ser inesperadamente talentosos en la creaci&oacute;n de frases breves, rotundas, dolorosamente precisas.
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                    alt="Una imagen de la película &#039;It&#039;, adaptación de 2017 de la novela de Stephen King"
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            <span class="title">
                Una imagen de la película &#039;It&#039;, adaptación de 2017 de la novela de Stephen King                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Yeager asume que ha sido criticado porque &ldquo;los narradores llegan a escribir de una manera muy articulada po&eacute;ticamente&rdquo;, pero recalca que &ldquo;intentaba transmitir la riqueza interna de la adolescencia&rdquo;. El novelista critica que se trata a la gente de esa edad &ldquo;como si sus experiencia fuesen simples y sus problemas fuesen triviales&rdquo;. &ldquo;Creo que es lo contrario&rdquo;, dice Yeager, &ldquo;que hay una riqueza ah&iacute;, aunque todav&iacute;a no se haya aprendido a desarrollarla plenamente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los paisajes de muertes, delirios y amenazas sobrenaturales, Yeager intenta honrar las contradicciones y turbulencias adolescentes. La sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida derivada de haber dejado atr&aacute;s la inocencia se encabalga con la experiencia de vivir un sinf&iacute;n de descubrimientos&hellip; que tambi&eacute;n pueden ser decepcionantes, traum&aacute;ticos e incluso terribles. Nacen complicidades m&aacute;s adultas, pero los personajes tambi&eacute;n se exponen a maldades m&aacute;s elaboradas como la trama de condenaci&oacute;n que Tyler teje alrededor de su antigua pareja, Jill. 
    </p><h3 class="article-text">El fin no puede ser placentero</h3><p class="article-text">
        <em>Espacio negativo</em> es una lectura inc&oacute;moda, y no solo lo es por sus elementos de terror y muerte. Sus pasajes de desolaci&oacute;n, de duelo, de roturas psicol&oacute;gicas, tienen pegada dram&aacute;tica y alcance existencial. Sus descripciones de casas con hongos, mierda y orina con olor a c&aacute;ncer resultan adecuadamente desagradables. 
    </p><p class="article-text">
        [ATENCI&Oacute;N, LECTOR, <em>SPOILER </em>EN EL SIGUIENTE P&Aacute;RRAFO].
    </p><p class="article-text">
        De nuevo, la <em>weird fiction</em> de autores alejados de los grandes grupos editoriales, como Maximiliano Barriento (<em>Miles de ojos</em>) o el joven Blake Butler que firm&oacute; <em>Atlas de ceniza</em>, nos regala una experiencia narrativa m&aacute;s libre, menos mediada por las convenciones y los l&iacute;mites de lo que se considera potencialmente comercial. Pero algunos aficionados se lamentan de que el autor no les ofreciese una especie de recompensa o consuelo final despu&eacute;s de un viaje largo y extremo. El autor afirma que sab&iacute;a de antemano que parte del p&uacute;blico se sentir&iacute;a frustrado por el desenlace del libro, pero que no le import&oacute; porque &ldquo;era la &uacute;nica manera de terminar la historia de una manera sincera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Yeager, de nuevo hay un fondo humano y experiencial detr&aacute;s de su decisi&oacute;n: &ldquo;Cuando pierdes a un ser querido por un suicidio, siempre quedan muchas preguntas que jam&aacute;s tendr&aacute;n respuesta. No hay un cierre posible. Es algo extremadamente doloroso y frustrante, as&iacute; que el libro tambi&eacute;n deb&iacute;a acabar de una manera que fuese dolorosa y frustrante. Si hubiese cerrado las cosas at&aacute;ndolas limpiamente, si hubiese ofrecido una gran batalla final a lo <em>Stranger Things</em>, no hubiese sido sincero ni fiel al tema&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/drogas-magia-suicidios-juventudes-perdidas-ciudades-fantasma-estadounidenses_1_10654827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Nov 2023 21:01:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Drogas, magia y suicidios en las juventudes perdidas de las ciudades fantasma estadounidenses]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ciencia ficción,Fantasía,Literatura fantástica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Iain Sinclair, el espiritista de la miseria de los bloques de viviendas de la clase obrera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/iain-sinclair-espiritista-miseria-bloques-viviendas-clase-obrera_1_10120367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fac4897-107a-4ca6-9b30-376df3f31c9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1071826.jpg" width="647" height="364" alt="Iain Sinclair, el espiritista de la miseria de los bloques de viviendas de la clase obrera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor británico de culto, poco publicado en España, escribe un diario de viajes a grandes edificios residenciales acompañado de las voces de los vivos y los muertos</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Entrevista a Iain Sinclair: "Las verdades del pasado son las predicciones del futuro"</p></div><p class="article-text">
        El ensayista y novelista Iain Sinclair es un mago de las palabras cuya figura suele asociarse con lo que se ha denominado psicogeograf&iacute;a, que pretende poner en relaci&oacute;n las emociones y conductas de las personas con los ambientes que ocupan. Este escritor brit&aacute;nico considera que la etiqueta ya cumpli&oacute; su funci&oacute;n y que ahora mismo est&aacute; un tanto caducada. Con todo, el encargo que gener&oacute; el libro <em>Vivir con edificios y caminar con fantasmas</em>, publicado ahora en castellano por la <em>abracadabrante </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/brujas-primeras-feministas_1_9259942.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">editorial La Felguera</a>, encaja en esta tendencia asociada con el Situacionismo: se trataba de estudiar los v&iacute;nculos entre los lugares donde vivimos y las enfermedades que sufrimos.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, Sinclair cultiva un estilo sugerente, triste, a ratos espinoso. Levantar el velo de la memoria personal y colectiva llega a parecer un gesto espiritista o m&aacute;gico. La frase final de su breve introducci&oacute;n al libro marca un tono que pone en contacto la investigaci&oacute;n period&iacute;stica con la literatura de fantas&iacute;a y terror: &ldquo;Los muertos agraviados ya est&aacute;n d&aacute;ndonos golpecitos en las ventanas&rdquo;. <a href="https://www.theguardian.com/books/2018/sep/11/living-with-bridges-iain-sinclair-review" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Como escribi&oacute; Rowan Moore en The Guardian</a>, las calles y los muros de la ciudad de Sinclair tienen el olor y la textura de cosas encontradas flotando en canales, pero brillan con belleza inesperada&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La prosa de <em>Vivir con edificios y caminar con fantasmas</em> es, en ocasiones, muy rotunda. Porque a menudo se describen situaciones duras. En este aspecto, bebe de cr&oacute;nicas literarias como <em>La gente del abismo</em>, donde <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/descubrimiento-lectura-adulta-politica-jack-london-julio-verne_1_7340479.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jack London</a> explicaba las miserias del proletariado durante la revoluci&oacute;n industrial, pero tambi&eacute;n relata situaciones vistas como el paseante compulsivo que es. Un paseante atento a la an&eacute;cdota que puede ser reveladora de l&oacute;gicas profundas o no tanto, pero que tambi&eacute;n percibe din&aacute;micas estructurales. La contaminaci&oacute;n, el polvo t&oacute;xico que generan las obras en grandes construcciones&hellip;
    </p><h3 class="article-text">No se pueden recordar todos los nombres</h3><p class="article-text">
        Sinclair no dibuja un mapa, sino que toma notas para la confecci&oacute;n de uno. Le acompa&ntilde;an un buen n&uacute;mero de escritores. Se incluyen referencias al maestro de la ciencia-ficci&oacute;n JG Ballard, al poeta y grabador m&iacute;stico William Blake, a Javier Mar&iacute;as, Antonio Mu&ntilde;oz Molina o W. G. Sebald. El autor de <em>La ciudad de las desapariciones</em> puede encadenar las referencias al pintor Paul C&eacute;zanne, el fil&oacute;sofo Walter Benjamin, la escritora antifascista alemana Anna Seghers y Joseph Conrad en apenas tres o cuatro p&aacute;rrafos.
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                Pancartas de protesta vecinal por la construcción de un complejo residencial de alto &#039;standing&#039;, The Denizen, en Londres                            </span>
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        <em>Vivir con edificios y caminar con fantasmas</em> se apoya en otros nombres. En compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros de vida del autor que tambi&eacute;n se dedican a la creaci&oacute;n. Porque el libro es un ensayo que pone en com&uacute;n el pasado art&iacute;stico con la memoria social, el legado arquitect&oacute;nico con la intrahistoria de quienes viven en las edificaciones, pero tambi&eacute;n es (sobre todo es) un libro de viajes en compa&ntilde;&iacute;a. Sinclair se documenta sobre el pasado de los lugares, pero tambi&eacute;n los visita con artistas de su entorno que le cuentan sus vivencias en primera persona.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c012f49e-a1a0-4b10-9061-8f34e10c5165_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El escritor Jonathan Meades explica la Ciudad Radiante, un edificio de viviendas proyectado por el arquitecto franc&eacute;s Le Corbusier. El artista multimedia Andrew K&ouml;tting evoca sus a&ntilde;os en los bloques Pepys. La montadora Emma Matthews comparte sus experiencias en el complejo Golden Lane. Meades recibe a Sinclair despu&eacute;s de haber sido operado de la obstrucci&oacute;n de una arteria. K&ouml;ting habla de su hija Eden, nacida con una rara alteraci&oacute;n neurol&oacute;gica. Y Matthews habla de la epilepsia de su hijo, y de c&oacute;mo una profesional creativa y aficionada a las mudanzas como ella encontr&oacute; finalmente un hogar y un sentimiento de comunidad en una enorme torre de pisos, que podr&iacute;amos asociar con la anononimia y la alienaci&oacute;n, bajo las circunstancias adversas de una grave enfermedad familiar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El filme &#039;The Whalebone Box&#039;, dirigido por un amigo de Sinclair, se rodó en paralelo a la confección de este libro"
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            <span class="title">
                El filme &#039;The Whalebone Box&#039;, dirigido por un amigo de Sinclair, se rodó en paralelo a la confección de este libro                            </span>
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        A lo largo del recorrido, tambi&eacute;n abundan las muertes. Unas muertes transgeneracionales, que no se circunscriben a los coet&aacute;neos de un Sinclair ya septuagenario cuando escrib&iacute;a el libro. Una de las mujeres m&aacute;s j&oacute;venes del grupo de artistas del entorno de Sinclair, la pintora Rebecca Hind, falleci&oacute; durante el proceso de confecci&oacute;n del libro a los 59 a&ntilde;os. Todo est&aacute; te&ntilde;ido por una cierta mirada, de aires oto&ntilde;ales, a la vulnerabilidad y fugacidad de las vidas.
    </p><h3 class="article-text">Magia con compromiso pol&iacute;tico</h3><p class="article-text">
        En las historias de Sinclair emergen a menudo los espectros de la desposesi&oacute;n, de la especulaci&oacute;n con la vivienda, de la gentrificaci&oacute;n. Los caf&eacute;s caros emergen como s&iacute;ntoma de un encarecimiento de los precios de los establecimientos locales que erosiona el poder adquisitivo de los lugare&ntilde;os. La reconversi&oacute;n de pisos en apartamentos de alto <em>standing </em>destinados al mercado global de las propiedades inmobiliarias suena a operaci&oacute;n violenta en el cuerpo de la ciudad. Habr&aacute; ciudadanos expulsados que ser&aacute;n sustituidos por propietarios-inversores u otros no-vecinos invisibles que casi nunca habitar&aacute;n lo que podr&iacute;a ser un hogar.
    </p><p class="article-text">
        Entre los grandes procesos urban&iacute;sticos y las intervenciones m&aacute;s concretas, Sinclair explica algunas historias mucho m&aacute;s individuales. No solo las de sus amistades. Habla del triunfo dinerario de un superviviente: alguien que consigue vender un piso de protecci&oacute;n oficial de un edificio en rehabilitaci&oacute;n especulativa despu&eacute;s de padecer un acoso inmobiliario ejercido por el mismo ayuntamiento. Ser propietario, aunque se trate de un peque&ntilde;o propietario, puede dar herramientas de defensa ante el rodillo de la acumulaci&oacute;n de capital.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Figura colgante&#039; es una obra de Steve Dilworth, otro de los compañeros de viaje del escritor                            </span>
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        A lo largo del camino, Sinclair tambi&eacute;n pone nombre a unos cuantos responsables de la elitizaci&oacute;n de la vivienda en las grandes metr&oacute;polis. Pone negro sobre blanco, por ejemplo, el nombre de la inmobiliaria <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/legado-olimpico-londres-convirtio-gentrificacion-escala-industrial_1_9144440.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Taylor Wimpey</a>, activa en puntos clave de la industria tur&iacute;stica en Espa&ntilde;a y uno de tantos art&iacute;fices de la gentrificaci&oacute;n galopante de la capital inglesa: levanta pisos de alto <em>standing</em> que arrasan con unas residencia de agentes de la polic&iacute;a de la City londinense. El proceso genera alguna contradicci&oacute;n, una de tantas: los movimientos vecinales se descubren defendiendo a un cuerpo policial por el que no sienten un especial aprecio.
    </p><p class="article-text">
        El autor mira muy atr&aacute;s. A una rebeli&oacute;n acontecida en el a&ntilde;o 1745 y a la posterior ejecuci&oacute;n o desposesi&oacute;n de quienes la hab&iacute;an apoyado (el maestro del cine pol&iacute;tico Peter Watkins explic&oacute; la historia en el falso documental <em>Culloden</em>). Al asesinato del administrador de fincas Colin Ray Campbell y al supuesto responsable, posiblemente inocente. La exhibici&oacute;n ejemplarizante del cad&aacute;ver de este falso culpable, enmarcado en la gesti&oacute;n de esta revuelta, inspir&oacute; la obra <em>Figura colgante</em> del artista Steve Dilworth, otro de los compa&ntilde;eros de caminatas y evocaciones de Sinclair. Es un recordatorio de que habitar un lugar tambi&eacute;n es una lucha de poder por poder estar. Aunque estar y vivir implique, tambi&eacute;n, enfermar y morir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/iain-sinclair-espiritista-miseria-bloques-viviendas-clase-obrera_1_10120367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 May 2023 19:56:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Iain Sinclair, el espiritista de la miseria de los bloques de viviendas de la clase obrera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Ciudades,Literatura]]></media:keywords>
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