<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro Almodóvar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro-almodovar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pedro Almodóvar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/518257/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Sánchez no puede más, nosotros tampoco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pedro-sanchez-no_129_11319016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1ffd6af-7f0f-4d73-aefa-d19e32e22112_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Sánchez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pedro Almodóvar hace una pausa en el rodaje de su nueva película para reflexionar sobre las reacciones al anuncio del presidente del Gobierno de emplear unos días para tomar una decisión sobre su futuro</p><p class="subtitle">Texto íntegro de la carta de Pedro Sánchez a la ciudadanía</p><p class="subtitle">Audios - El Gobierno de Rajoy encargó en 2014 a Villarejo espiar al padre de Begoña Gómez para “matar políticamente a Sánchez”</p></div><p class="article-text">
        Vivo encerrado en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/julianne-moore-tilda-swinton-protagonizaran-nueva-pelicula-pedro-almodovar-habitacion-lado_1_10865338.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la pel&iacute;cula que estoy rodando</a>, la realidad ocurre muy lejos de las localizaciones donde ruedo, mi cerebro no registra ning&uacute;n dato, por peque&ntilde;o que sea, que no tenga que ver con el rodaje. Son meses de preparaci&oacute;n y semanas de rodaje y empiezo a notar el cansancio. Anoche, cuando llegu&eacute; despu&eacute;s de una interminable sesi&oacute;n de fotos para la promoci&oacute;n me top&eacute; de bruces con <a href="https://www.eldiario.es/politica/texto-integro-carta-pedro-sanchez-ciudadania_1_11316976.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la carta de Pedro S&aacute;nchez</a> en televisi&oacute;n y me ech&eacute; a llorar. El cansancio me provoca esta hipersensibilidad y me debilita frente a cualquier emoci&oacute;n. Recuerdo en alguna conversaci&oacute;n con amigos, no hace mucho, comentar nuestra extra&ntilde;eza de que nuestro presidente no se hubiera plantado ya y nos hubiera mandado al infierno, por utilizar un eufemismo. Esta carta abierta no es una sorpresa. No existe ser humano que resista lo que el m&aacute;s resistente de nuestros presidentes ha estado sufriendo los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en una escalada que supera todo lo imaginable. No me extra&ntilde;&oacute; que se rompiera y me provoc&oacute; tal indefensi&oacute;n que me puse a llorar como un ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez tiene derecho a irse y abandonarnos a nuestra suerte. No nos lo merecemos, como no nos merec&iacute;amos en la alcald&iacute;a de Madrid a Manuela Carmena.
    </p><p class="article-text">
        Me puse a ver la televisi&oacute;n y me sorprendi&oacute; la falta de empat&iacute;a de los representantes de los medios ante un gesto que nos muestra a un hombre brutalmente herido y roto. Era el ser humano el que escrib&iacute;a la carta de no puedo m&aacute;s, dejadme que lo piense unos d&iacute;as para no actuar en caliente. Parece que a Pedro S&aacute;nchez no se le reconoce su humanidad, est&aacute; obligado por su cargo a ser sobrehumano.
    </p><p class="article-text">
        No hay palabras que puedan calificar, al menos no se me ocurren, lo que est&aacute; ocurriendo: un seudosindicato pone una denuncia basada en recortes de peri&oacute;dicos &#8213;muchos de ellos ya se ha demostrado que son falsos&#8213; y un juez la admite a tr&aacute;mite. Es tan inaudito (tan peligroso para nuestra democracia) que pone al l&iacute;mite la capacidad de resistir de una persona quemada por a&ntilde;os de resistencia. No hay nada m&aacute;s dram&aacute;tico y comprensible que el gesto del presidente. Imagino c&oacute;mo se sent&iacute;a (el mismo d&iacute;a en que la denuncia ya hab&iacute;a sido tramitada y &eacute;l ya hab&iacute;a tomado la decisi&oacute;n de tomarse unos d&iacute;as) cuando Rufi&aacute;n le pregunt&oacute; en el Congreso si cre&iacute;a en la justicia, y S&aacute;nchez haciendo de tripas coraz&oacute;n tuvo la trist&iacute;sima elegancia de decir que s&iacute;, que segu&iacute;a creyendo en la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente existe una nueva t&eacute;cnica para derribar al adversario pol&iacute;tico, acosarle medi&aacute;tica y judicialmente hasta quebrarle emocional y judicialmente, que no soporte m&aacute;s presi&oacute;n. Es una estrategia que no tiene ninguna relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica, en ning&uacute;n momento se ponen en valor los resultados de la gesti&oacute;n del presidente. Es una t&eacute;cnica basada en la crueldad y la tortura psicol&oacute;gica personalizada de la v&iacute;ctima, que se complementa con la tergiversaci&oacute;n y manipulaci&oacute;n, y que cuenta con la connivencia de uno de los poderes del Estado tan importante como el poder judicial.
    </p><p class="article-text">
        Como ciudadano y como dem&oacute;crata que esto ocurra resulta devastador, porque pone en peligro nuestra exigua democracia, ya de por s&iacute; mermada e imperfecta. Todo lo que est&aacute; ocurriendo es grav&iacute;simo y nos concierne a todos los ciudadanos y a los partidos pol&iacute;ticos que hace tanto tiempo se han olvidado de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Nos esperan cuatro d&iacute;as de mucho ruido e incertidumbre, de impaciencia y de escuchar muchos disparates, ya se est&aacute;n empezando a o&iacute;r. Yo no estar&eacute; aqu&iacute; para cuando el lunes S&aacute;nchez nos comunique su decisi&oacute;n. Estar&eacute; en Nueva York terminando de rodar mi nueva pel&iacute;cula, aislado. En esta soledad me pregunto si la izquierda, que espero dolorida, se despertar&aacute; de su pesadilla y estupor y organizar&aacute; alg&uacute;n acto de apoyo a nuestro presidente y demostrarle a la otra Espa&ntilde;a que somos muchos, tantos como ellos. Este momento merece un &iexcl;BASTA YA! rotundo, furibundo. Qu&eacute; es lo pr&oacute;ximo que ocurrir&aacute;, tanto si dimite S&aacute;nchez como si se queda. No quiero ni pensarlo. No puedo. En estos momentos, mi coraz&oacute;n est&aacute; con el presidente y su familia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/descifrando-a-pedro-s-nchez/embed" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="Descifrando a Pedro Sánchez"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pedro-sanchez-no_129_11319016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Apr 2024 20:06:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c1ffd6af-7f0f-4d73-aefa-d19e32e22112_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1674781" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c1ffd6af-7f0f-4d73-aefa-d19e32e22112_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1674781" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pedro Sánchez no puede más, nosotros tampoco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c1ffd6af-7f0f-4d73-aefa-d19e32e22112_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Pedro Almodóvar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A Dios rogando y con el mazo dando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/dios-rogando-mazo-dando_129_10818597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b984582c-72a4-41aa-bea2-49fd377a291d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A Dios rogando y con el mazo dando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una nueva entrega de las páginas de su diario íntimo, Pedro Almodóvar habla de las últimas noticias sobre la Iglesia, sobre las manifestaciones de Ferraz, la navidad... y su nueva película</p><p class="subtitle">Lea todas las entregas del diario de Pedro Almodóvar</p></div><p class="article-text">
        Hay d&iacute;as en <a href="https://www.eldiario.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que leo el peri&oacute;dico por la ma&ntilde;ana</a> sin enterarme de nada, d&iacute;as en que no consigo retener ninguno de los titulares. Cero concentraci&oacute;n, cero sensibilidad y la mente vac&iacute;a. Por la misma sinraz&oacute;n, hoy lo he le&iacute;do y me he encontrado al menos tres noticias sobre las que me gustar&iacute;a hacer una pel&iacute;cula. Es lo m&aacute;ximo que puedo decir respecto a c&oacute;mo me ha impregnado su lectura.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, una informaci&oacute;n mundana, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/mujeres-ricas-hacian_1_3925727.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que seguro le gustar&iacute;a a Truman Capote</a>: los restaurantes se han convertido en la nueva alfombra roja de las <em>celebrities</em>. Modelos, cantantes y actrices, famosos de cualquier tipo, han convertido los restaurantes en las nuevas pasarelas. Al entrar y salir, posan ante los <em>paparazzis</em> (que no se lo pueden creer) luciendo <em>looks</em> todo menos casuales. No es nada nuevo. Cualquier persona conocida sabe que salir de tu casa te convierte en modelo y editora de moda, ya sea para ir a un aeropuerto, un hospital, al supermercado, a un tanatorio o un evento solidario.
    </p><p class="article-text">
         Lo m&aacute;s complicado es salir a correr o a un chino, tratando de dar la impresi&oacute;n de que te has tirado a la calle con lo que llevabas puesto en casa. Tampoco es f&aacute;cil encontrar la sencillez para participar en una manifestaci&oacute;n de izquierdas, por ejemplo. Los de derechas con una buena bandera de Espa&ntilde;a lo tapan todo, en la izquierda lo importante es no destacar, fundirte con la gente, ser uno m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Todo se ha convertido en una alfombra roja y siempre ha sido as&iacute;, lo que ha cambiado es la actitud del personaje. La de ahora es cordial, colaboradora. Te paras en la puerta o en cualquier acera y prefieres que los paparazzis hagan su trabajo y t&uacute; salir lo m&aacute;s mona posible y, si eres <em>influencer</em>, simplemente, ese es tu trabajo. Mejor posar, las fotos robadas son siniestras, muy de cr&oacute;nica negra. Vivimos unos tiempos donde el exhibicionismo es abrumador. Hasta los narcos se exhiben en TikTok. Tambi&eacute;n ellos hacen ostentaci&oacute;n de su mercanc&iacute;a. He visto varias capturas grabadas y fotografiadas del interior de las lanchas, rebosantes de sacos de coca&iacute;na, en el Estrecho de Gibraltar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b11fe56a-1d3a-4b14-9015-fd847156c394_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1755y899.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b11fe56a-1d3a-4b14-9015-fd847156c394_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1755y899.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b11fe56a-1d3a-4b14-9015-fd847156c394_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1755y899.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b11fe56a-1d3a-4b14-9015-fd847156c394_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1755y899.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b11fe56a-1d3a-4b14-9015-fd847156c394_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1755y899.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b11fe56a-1d3a-4b14-9015-fd847156c394_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1755y899.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b11fe56a-1d3a-4b14-9015-fd847156c394_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1755y899.jpg"
                    alt="Un hombre durante una manifestación contra la amnistía, frente a la sede del PSOE, a 18 de noviembre de 2023"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un hombre durante una manifestación contra la amnistía, frente a la sede del PSOE, a 18 de noviembre de 2023                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero hay alguien que en estas fechas huye del exhibicionismo y piensa en la muerte (no me refiero a las dos guerras que vivimos en directo cada d&iacute;a), me refiero al Papa Francisco. Leo que ya ha dejado por escrito todo lo relacionado con su muerte, cuando esta llegue. Su voluntad es la de huir de la pompa vaticana. El representante de Cristo en la tierra quiere irse de un modo sencillo, dar una &uacute;ltima lecci&oacute;n de humildad a esos cardenales que parecen <em>prima donnas</em> dise&ntilde;adas por Fellini. No es raro que el director italiano incluyera en su pel&iacute;cula <em>Roma</em> un desfile de modelos cardenalicios.
    </p><p class="article-text">
        Este gesto me acerca al Papa, aunque todav&iacute;a no s&eacute; qu&eacute; pensar de &eacute;l. Rompi&oacute; con la rigidez del Papa anterior, pero creo que no ha conseguido, como todos esper&aacute;bamos (incluidos los no cristianos), situar a la Iglesia Cat&oacute;lica en el siglo XXI. Entiendo que los cardenales que le rodean tampoco estaban por la labor.
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, la iglesia se congratula hoy de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vaticano-toma-decision-historica-permitira-sacerdotes-bendecir-parejas-gay-divorciados-vueltos-casar_1_10776298.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">haber tomado una decisi&oacute;n que ellos califican de </a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vaticano-toma-decision-historica-permitira-sacerdotes-bendecir-parejas-gay-divorciados-vueltos-casar_1_10776298.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>hist&oacute;rica</em></a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vaticano-toma-decision-historica-permitira-sacerdotes-bendecir-parejas-gay-divorciados-vueltos-casar_1_10776298.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">:</a> permitir a los sacerdotes bendecir a las parejas homosexuales o de divorciados que vuelven a casarse. Aclaran que estas benditas uniones no son equiparables al matrimonio, y por lo tanto no hay ning&uacute;n tipo de liturgia que celebre la uni&oacute;n. Sonr&iacute;o con cinismo acerca de lo <em>hist&oacute;rico </em>de esta decisi&oacute;n. Lo &uacute;nico nuevo que aporta al problema de las uniones entre personas del mismo sexo o de divorciados es la ausencia de <em>repulsa,</em> la Iglesia es consciente de lo inane de semejante decisi&oacute;n, la Vida y el Mundo van a otra velocidad. 
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que las parejas del mismo sexo se unen legalmente y lo celebran seg&uacute;n su propia liturgia. Por mucho que lo haya intentado, Francisco, el hombre que estas navidades reflexionaba sobre su mortalidad, la Iglesia Cat&oacute;lica contin&uacute;a sin acercarse al tiempo en el que vive. Nunca fue contempor&aacute;nea (a pesar de los rosarios de la calle Ferraz, y de la publicaci&oacute;n del Calendario Romano 2024, con una selecci&oacute;n de los curas m&aacute;s j&oacute;venes y atractivos de cada congregaci&oacute;n. Es como la respuesta de la iglesia a los calendarios tipo Pirelli, Michelin, etc.) Este calendario puedes comprarlo en cualquier kiosko o tienda de souvenirs en Roma y Venecia, o por la red.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82b0e824-ffcd-45d4-962e-b7cb4e3eea8d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82b0e824-ffcd-45d4-962e-b7cb4e3eea8d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82b0e824-ffcd-45d4-962e-b7cb4e3eea8d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82b0e824-ffcd-45d4-962e-b7cb4e3eea8d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82b0e824-ffcd-45d4-962e-b7cb4e3eea8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82b0e824-ffcd-45d4-962e-b7cb4e3eea8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/82b0e824-ffcd-45d4-962e-b7cb4e3eea8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El papa Francisco durante la bendición Urbi et Orbi en el Vaticano este 25 de diciembre. EFE/EPA/FABIO FRUSTACI"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El papa Francisco durante la bendición Urbi et Orbi en el Vaticano este 25 de diciembre. EFE/EPA/FABIO FRUSTACI                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Yo creo que con este calendario la iglesia quiere demostrar que todav&iacute;a hay chicos j&oacute;venes y guapos que prestan o&iacute;do a la llamada de Dios. El &uacute;ltimo ejemplo lo he visto en un programa del coraz&oacute;n. El joven que ha sido elegido M&iacute;ster Italia 2023, un modelo al que se le pod&iacute;a ver en m&uacute;ltiples fotos posando como tal, poses muy gays, todo hay que decirlo, tambi&eacute;n hab&iacute;a escuchado la llamada divina y no ha dudado en abandonar la pasarela y los plat&oacute;s por el alzacuello blanco.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que, aunque ateo, me fascina el tema del clero. Aunque no pertenezca a ese redil estoy esperando que se anule de una vez el celibato (entre otras consecuencias acabar&iacute;a en gran medida con los abusos a menores en el seno de la iglesia, a cuyos obispos espa&ntilde;oles parece no importarles lo m&aacute;s m&iacute;nimo el estudio que ha llevado a cabo el Defensor del Pueblo, cuyos primeros resultados, despu&eacute;s de cinco a&ntilde;os de investigaciones suman m&aacute;s de cuatrocientas mil v&iacute;ctimas). Estos d&iacute;as son muy propios para hacer prop&oacute;sitos y pedir deseos. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque peque de ingenuo, en esta d&eacute;cada en la que el feminismo ha revolucionado la sociedad, yo animo a las monjas de todas las congregaciones que se planten y exijan igualdad con los religiosos varones. Poder ser sacerdotisas. Si hay dos milagros por los que yo casi me har&iacute;a cura, son el poder de perdonar los pecados del pr&oacute;jimo y el de convertir el vino y la oblea circular en el cuerpo y la sangre de Cristo, y poder compartir con los fieles ese cuerpo y esa sangre. Es dif&iacute;cil que otras religiones ofrezcan a sus ministros semejantes maravillas, pero las monjas no tienen acceso a nada de esto. Y no hay derecho. Que aproveche ahora Francisco, antes de morir, porque los futur&oacute;logos premonizan lo peor para la instituci&oacute;n que &eacute;l lidera.
    </p><p class="article-text">
        Hay una tercera noticia que tambi&eacute;n me resulta muy inspiradora: <a href="https://www.eldiario.es/politica/persecucion-destruccion-obispo-antinazi-acusado-pederastia-espana-franco_129_10783653.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace 50 a&ntilde;os que muri&oacute; el obispo de Calahorra y La Calzada, Fidel Garc&iacute;a Mart&iacute;nez</a>. Este hombre sufri&oacute; una verdadera conspiraci&oacute;n franquista por su expreso e inequ&iacute;voco antinazismo. Me gustar&iacute;a que, ya puesto, tambi&eacute;n hubiera cuestionado m&iacute;nimamente el r&eacute;gimen en el que viv&iacute;a nuestro pa&iacute;s, algo que no hizo. Era partidario de la separaci&oacute;n de Iglesia y Estado, y su concepci&oacute;n pastoral le enfrentaba al resto de la iglesia que no dud&oacute; en completar el nombre del r&eacute;gimen que as&iacute; se convirti&oacute; en nacionalcatolicismo. Y ese <em>puntito</em> religioso fue suficiente para que los nacionales llamaran Cruzada, a su Golpe Militar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c40e197-3640-4538-9a20-eb0b183bc274_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c40e197-3640-4538-9a20-eb0b183bc274_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c40e197-3640-4538-9a20-eb0b183bc274_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c40e197-3640-4538-9a20-eb0b183bc274_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c40e197-3640-4538-9a20-eb0b183bc274_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c40e197-3640-4538-9a20-eb0b183bc274_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c40e197-3640-4538-9a20-eb0b183bc274_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El obispo Fidel García Martínez."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El obispo Fidel García Martínez.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este obispo complejo y peculiar era perseguido por la polic&iacute;a, el Servicio de Informaci&oacute;n Militar y la propia jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica. Lleg&oacute; a estar entre los favoritos para ocupar el lugar de honor en el Vaticano, despu&eacute;s de una serie de brillantes intervenciones en varios congresos eucar&iacute;sticos; incluso particip&oacute; en el Concilio Vaticano II y fue ponderado por su independencia y lucidez. Una rara avis, con las imperfecciones de un ser humano. 
    </p><p class="article-text">
        Al obispo Don Fidel Garc&iacute;a, 'Don Manolo', as&iacute; le llamaban en confianza, revel&oacute;, seg&uacute;n los archivos desclasificados de la &eacute;poca, un aspecto que definitivamente le hace mucho m&aacute;s interesante como hombre y como sujeto de una pel&iacute;cula (o un personaje secundario de alguno de los episodios de la guerra interminable que tan extraordinariamente novel&oacute; Almudena Grandes): la polic&iacute;a encontr&oacute; pruebas inequ&iacute;vocas de que despu&eacute;s de brillar como te&oacute;logo en el Congreso Eucar&iacute;stico de Barcelona, Don Manolo se vest&iacute;a de paisano y dirig&iacute;a sus pasos hasta el cabaret Copacabana. Nunca iba solo, sol&iacute;an acompa&ntilde;arle algunas de las trabajadoras del sexo de la famosa casa La Coronela.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto lo escrib&iacute; el d&iacute;a 24, antes de ir a cenar con mi familia. De estas fiestas lo peor para m&iacute; es el fin del a&ntilde;o, aunque este, a veces, lo he hecho a miles de kil&oacute;metros en una isla paradis&iacute;aca con un mojito en la mano. Incertidumbre es la palabra que mejor define el a&ntilde;o que acabamos de despedir y que continuar&aacute; exactamente igual durante enero.
    </p><p class="article-text">
        La polarizaci&oacute;n extrema que vive nuestro pa&iacute;s continuar&aacute; ma&ntilde;ana, incluso tendr&aacute; su aquelarre esta misma noche frente a la iglesia de Ferraz. Curiosa amalgama la de los rezos arrodillados en la calle de unos y los palos y gritos de otros mientras apalean un mu&ntilde;eco espantoso, previamente ahorcado en una farola, para festejar la llegada del a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25935881-dc0f-4206-881a-e5475389a3ca_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25935881-dc0f-4206-881a-e5475389a3ca_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25935881-dc0f-4206-881a-e5475389a3ca_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25935881-dc0f-4206-881a-e5475389a3ca_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25935881-dc0f-4206-881a-e5475389a3ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25935881-dc0f-4206-881a-e5475389a3ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/25935881-dc0f-4206-881a-e5475389a3ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Concentración ultraderechista en la que se ahorcó un muñeco de Pedro Sánchez frente a Ferraz."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Concentración ultraderechista en la que se ahorcó un muñeco de Pedro Sánchez frente a Ferraz.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No quiero vivir m&aacute;s con la repulsi&oacute;n y el asco que me provocan este tipo de barbaridades y la ausencia de cr&iacute;tica de quienes las provocan. (A Dios rogando y con el mazo dando, nunca mejor dicho). &iquest;Tan misterioso resulta reconocer que el discurso de odio sin fisuras (&ldquo;habr&aacute; un momento dado en el que el pueblo querr&aacute; colgarlo de los pies&rdquo; &ndash;a Pedro S&aacute;nchez&ndash;) solo generar&aacute; m&aacute;s odio, como as&iacute; lo demuestra el aquelarre de nochevieja en Ferraz? Aunque no fueran muchos los asistentes, no se puede calificar a esta catarsis delirante de simple escrache.
    </p><p class="article-text">
        Realmente el a&ntilde;o empieza hoy, d&iacute;a 8. Yo me he propuesto autolobotomizarme y desaparecer en la pel&iacute;cula que empezar&eacute; a rodar en marzo, <em>The Room Next Door</em> (<em>La habitaci&oacute;n de al lado</em>). Huir de la realidad. Me quedo con unas palabras de mi querida Manuela Carmena: &ldquo;Tenemos que ser capaces de profundizar de una manera completamente nueva en la democracia, y no estamos haci&eacute;ndolo. Me sorprende que la clase pol&iacute;tica escuche la disminuci&oacute;n de la confianza en ella, constate la lejan&iacute;a que tiene, pero no est&eacute; dispuesta a cambiar nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Reflexionemos un momento en las palabras de nuestra mejor alcaldesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/dios-rogando-mazo-dando_129_10818597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jan 2024 09:18:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b984582c-72a4-41aa-bea2-49fd377a291d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="878365" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b984582c-72a4-41aa-bea2-49fd377a291d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="878365" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[A Dios rogando y con el mazo dando]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b984582c-72a4-41aa-bea2-49fd377a291d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Almodóvar,Papa Francisco,Guerra Civil Española,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuevas tendencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/nuevas-tendencias_129_10693399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a2cf2dc-7491-4db8-aed2-49e24277181f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084873.jpg" width="4836" height="2720" alt="Nuevas tendencias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una nueva entrega de las páginas de su diario íntimo, tan pegado a lo que sucede en las calles y las pantallas, Pedro Almodóvar escribe impactado por los rezos del rosario en la calle y los gritos salvajes en las plazas, que el cineasta y escritor puede comparar con otros esperpentos que nos enseña la ficción</p><p class="subtitle"> Agustín Gómez Arcos, el escritor español que se estudia en los colegios franceses mientras aquí pocos lo conocen </p></div><p class="article-text">
        Madrid siempre ha sido un crisol de tribus y culturas; ya s&eacute; que la palabra tribu no se lleva, es muy 80s, pero bueno, yo tambi&eacute;n lo soy. Los 80, los a&ntilde;os de la libertad ilimitada, &iquest;record&aacute;is? Los primeros a&ntilde;os de la democracia. En esa &eacute;poca, no tan lejana, tanto la palabra &ldquo;libertad&rdquo;, &ldquo;golpe de estado&rdquo; como &ldquo;democracia&rdquo; ten&iacute;an otro significado del que suena cuando son dichas, gritadas o murmuradas, depende del personaje, por Feij&oacute;o, Abascal y Ayuso, respectivamente. Tendremos que ampliar el vocabulario que pueda admitir las acepciones que le han salido a conceptos tan importantes. Y a otros nuevos. Como el fascinante &ldquo;putodefender&rdquo; que indica la influencia de Tarantino en los j&oacute;venes tramontanos. Tambi&eacute;n hay que a&ntilde;adir &ldquo;rojipardo&rdquo; en referencia a una facci&oacute;n que se llama a s&iacute; misma, a pesar de su escaso n&uacute;mero de seguidores, Frente Obrero Nacional, que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/calle-bandera_129_10679538.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exhiben banderas republicanas y piden la cabeza de Pedro S&aacute;nchez</a>.
    </p><p class="article-text">
        Tal es la confusi&oacute;n, que confusi&oacute;n se me antoja como el mejor t&eacute;rmino para comentar las revueltas, siguiendo el signo de estos tiempos: la banalizaci&oacute;n de todo, el lenguaje incluido.
    </p><p class="article-text">
        En Madrid las tendencias actuales han variado mucho desde los 80. Pero en este instante, en la semana que acabamos de superar, con poco que abras ojos y o&iacute;dos, las tendencias actuales son tambi&eacute;n riqu&iacute;simas, variadas, opuestas, incluso contradictorias.
    </p><p class="article-text">
        Estas dos &uacute;ltimas semanas de disturbios, que han culminado con una mayoritaria votaci&oacute;n a la investidura de Pedro S&aacute;nchez nos ha dejado im&aacute;genes de enorme valor, que al menos merecen ser anotadas. Y que alguien deber&iacute;a analizarlas, yo no puedo porque no soy analista y adem&aacute;s estoy preparando mi pr&oacute;xima pel&iacute;cula. No dispongo de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La imagen m&aacute;s impactante, si se mide en cantidad de memes, es la de se&ntilde;ora mayor gritando, protegida por unas grandes gafas negras y arropada por una bandera espa&ntilde;ola convertida en capa (este es otro de los aspectos a destacar, la bandera espa&ntilde;ola se ha convertido en una prenda de m&uacute;ltiples usos, depende de la parte del cuerpo que cubra). El grito, m&aacute;s vacuno que humano,<strong> </strong>es un berrido prolongado, con el que la se&ntilde;ora no pretende articular ni una palabra. Solo proyectar un sonido salvaje que se puede escuchar por encima del griter&iacute;o general. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe3e1ff1-86b3-4cff-bb07-f508d3f08f83_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1084868.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe3e1ff1-86b3-4cff-bb07-f508d3f08f83_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1084868.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe3e1ff1-86b3-4cff-bb07-f508d3f08f83_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1084868.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe3e1ff1-86b3-4cff-bb07-f508d3f08f83_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1084868.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe3e1ff1-86b3-4cff-bb07-f508d3f08f83_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084868.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe3e1ff1-86b3-4cff-bb07-f508d3f08f83_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084868.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fe3e1ff1-86b3-4cff-bb07-f508d3f08f83_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084868.jpg"
                    alt="Rezos del rosario en las inmediciones de la calle Ferraz, en Madrid"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Rezos del rosario en las inmediciones de la calle Ferraz, en Madrid                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otra imagen ante la que he sucumbido: un grupo de j&oacute;venes, arrodillados en el asfalto, frente a la SEDE, rezando con bocina el santo rosario. Me pregunto si algunos de estos chicos se desahogan despu&eacute;s en el otro extremo de la calle, junto a los antisistema y Abascal, o si solo rezan. Esta imagen me hace pensar si a estos chicos les ha llegado la noticia del estudio que ha hecho el Defensor del Pueblo sobre los abusos en el seno de la iglesia, calculando, despu&eacute;s de cinco a&ntilde;os de incansable b&uacute;squeda que, para empezar (porque sigue subiendo), la cifra de abusados supera los cuatrocientos mil, una informaci&oacute;n que por muy contrastada que est&eacute; le ha molestado mucho a sus encubridores, los obispos espa&ntilde;oles. &iquest;Incluyen en sus oraciones estos j&oacute;venes pacifistas a las v&iacute;ctimas de la Iglesia, o a sus depredadores? &iquest;O simplemente representan<strong> </strong>una subtrama de la nueva tendencia juvenil cristiana, que no solo afecta a la moda sino a la m&uacute;sica y digamos, a una simplificaci&oacute;n de c&oacute;mo ver la vida, esta vida que con poco que miren las previsiones meteorol&oacute;gicas se halla en el umbral del Apocalipsis?
    </p><p class="article-text">
        Este tema me interesa mucho, no ya el hecho de que los j&oacute;venes recen en la calle, es un gesto cl&aacute;sico de los furibundos, lo hicieron frente al antiguo Alphaville contra <em>Yo te saludo, Mar&iacute;a</em> de Godard, y creo que acuden cuando no tienen nada que hacer ante los hospitales que practican el aborto; me interesa que frente al gigante en el que se ha convertido el reguet&oacute;n, un chico, &Iacute;&ntilde;igo Quintero, acompa&ntilde;ado simplemente de un piano y un sentimiento de ausencia (no se sabe si el ausente es Dios o un novio) ha conseguido tumbar a mega Bad Bunny en todo el mundo en las listas de &eacute;xito. Un titular hablando del fen&oacute;meno aclara: &ldquo;No es sed de m&uacute;sica cat&oacute;lica, es sed de Dios&rdquo;. Si estos j&oacute;venes orantes de Ferraz adem&aacute;s de escuchar el pop blandocristiano de Quintero, o Hakuna Group Music (est&eacute;tica pija de Serrano de siempre, pero que llenan el Wizink) fueran tambi&eacute;n al mismo espacio a escuchar, por ejemplo, a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/ceremonia-consagracion-ojete-calor_129_9706638.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ojete Calor</a>, que tambi&eacute;n lo llenan, pero con letras como &ldquo;lo dices todo a la cara/ jam&aacute;s criticas detr&aacute;s./ Ojal&aacute; te d&eacute; una embolia/ y ya no puedas hablar m&aacute;s&rdquo; creo que tendr&iacute;an m&aacute;s razones y argumentos por los que clamar al cielo y rezar por ellos. Esto sin mencionar sus <em>looks</em>, los de Ojete Calor, es como si los dos miembros del grupo hubieran entrado en la casa de las <a href="https://www.eldiario.es/era/flos-mariae-la-mesias_1_10601270.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Flos Mariae</a> y hubieran arramblado con lo que peor les sentaba de las ropas de las ni&ntilde;as. Mongo pop frente a pop mesi&aacute;nico. Siempre las dos Espa&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Ojete<strong> </strong>nos lleva inevitablemente a la contemporaneidad de Flos Mariae y su madre. Su hit <em>Am&eacute;n,</em> sigue sin sustituci&oacute;n en la cima del pop mesi&aacute;nico bizarro, ni siquiera <em>No cambi&eacute;</em> de Yurena le hizo mella. Pero la versi&oacute;n actual de las hermanas, Mariah&rsquo;s Pop, y su himno al papa, <em>Viva el Papa,</em> demuestran que en la b&uacute;squeda incesante de ese Dios esquivo que juega al escondite con los ateos, las cuatro hermanas de Mariah&rsquo;s Pop se sit&uacute;an muy por encina de grupos apost&oacute;licos como Hakuna, Taburete o &Aacute;lvaro de Luna. Sublimes coreograf&iacute;as, modelos inenarrables que casi parecen de Miuccia Prada y Celine. Y letras insuperables. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a67d76e-0f50-4fc6-b3c3-70f543d75ca4_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a67d76e-0f50-4fc6-b3c3-70f543d75ca4_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a67d76e-0f50-4fc6-b3c3-70f543d75ca4_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a67d76e-0f50-4fc6-b3c3-70f543d75ca4_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a67d76e-0f50-4fc6-b3c3-70f543d75ca4_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a67d76e-0f50-4fc6-b3c3-70f543d75ca4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8a67d76e-0f50-4fc6-b3c3-70f543d75ca4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El grupo Mariah&#039;s Pop."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El grupo Mariah&#039;s Pop.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Mariah&rsquo;s Pop es al resto de grupos de pop cristiano lo que Bel&eacute;n Esteban al resto de panelistas en Miami de <em>S&aacute;lvese quien pueda, </em>antiguos miembros de <em>S&aacute;lvame de Luxe.</em> No hay color, tanto Mariah&rsquo;s como Bel&eacute;n son las putas amas, en lo suyo.
    </p><p class="article-text">
        Pero estamos en la semana de la investidura y de las protestas callejeras y su aportaci&oacute;n a un nuevo lenguaje tanto en palabras como en im&aacute;genes. Otro icono: las banderas espa&ntilde;olas con la corona recortada, creando un vac&iacute;o insondable, y la presentaci&oacute;n de Revuelta como las juventudes de Vox. Y las largas secuencias del debate de investidura que solo he podido ver alguno de sus <em>highlights</em>, ese &ldquo;hijoputa&rdquo; referido a Pedro S&aacute;nchez, donde Ayuso muestra, una vez m&aacute;s, una lecci&oacute;n de saber estar. Lecci&oacute;n que comparte el furtivo y ce&ntilde;ido Abascal, que le falt&oacute; tiempo para terminar su actuaci&oacute;n, acusar a Pedro de estar dando un golpe de estado e irse corriendo a Ferraz para unirse al rosario, las banderas agujereadas, la exaltaci&oacute;n franquista, la simbolog&iacute;a nazi y los ataques a la polic&iacute;a y a la prensa. 
    </p><p class="article-text">
        Si una democracia se mide por su capacidad para soportar y permitir la violencia desatada de los que act&uacute;an contra la legalidad, esta democracia nuestra merece un sobresaliente. 
    </p><p class="article-text">
        Todos los desmanes y disparates que hemos visto durante estas dos semanas son una demostraci&oacute;n de la envergadura de nuestra democracia.
    </p><p class="article-text">
        Y, para terminar, solo una recomendaci&oacute;n, o tres, ver a Lola Due&ntilde;as en <em>La Mes&iacute;as</em> y comprobar c&oacute;mo el eco m&aacute;s irracional y terror&iacute;fico de la calle cristiana y antisanchista se adue&ntilde;a del talento de Lola Due&ntilde;as en el salto a la madurez de 'los javis'.
    </p><p class="article-text">
        Y, aunque parezca mentira, para los que no ve&iacute;amos <em>S&aacute;lvame</em>, resulta altamente recomendable su refrito, sin tiempos muertos, de la recuperaci&oacute;n de Netflix que por fin encuentra un <em>reality </em>con tir&oacute;n. Puro esperpento. Uno no sabe si representa lo peor o lo mejor de ahora mismo.
    </p><p class="article-text">
        Y tercera recomendaci&oacute;n: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/agustin-gomez-arcos-escritor-espanol-estudia-colegios-franceses-conocen_1_10684906.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recuperar la lectura de un escritor maldito espa&ntilde;ol</a>, Agust&iacute;n G&oacute;mez Arcos, el equivalente en literatura a los enterrados en una fosa com&uacute;n. Empezad por el deslumbrante <em>El cordero carn&iacute;voro</em> finalista al Premio Goncourt franc&eacute;s en 1977, y terminad con <em>El hombre arrodillado, </em>su &uacute;ltima novela, todo en Cabaret Voltaire.
    </p><p class="article-text">
        Estas &uacute;ltimas semanas han sido un verdadero frenes&iacute;. Los espa&ntilde;oles y especialmente Ferraz/Marqu&eacute;s de Urquijo y las plazas espa&ntilde;olas necesitamos un descanso. Y dedicarnos a algo tan aburrido como necesario: convivir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/nuevas-tendencias_129_10693399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Nov 2023 21:49:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9a2cf2dc-7491-4db8-aed2-49e24277181f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084873.jpg" length="5112155" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9a2cf2dc-7491-4db8-aed2-49e24277181f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084873.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5112155" width="4836" height="2720"/>
      <media:title><![CDATA[Nuevas tendencias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9a2cf2dc-7491-4db8-aed2-49e24277181f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084873.jpg" width="4836" height="2720"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Almodóvar,Música,Pop]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es mi calle, y mi bandera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/calle-bandera_129_10679538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bc0e7c6-0430-4fea-a0dd-9aaaa5485404_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es mi calle, y mi bandera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El domingo de las manifestaciones contra la amnistía, los discursos de Ayuso y Feijóo y las revueltas en Ferraz, vistos por Pedro Almodóvar</p><p class="subtitle">Opinión - El diario a vuela pluma de Pedro Almodóvar: si la ultraderecha entra en las instituciones, esto se va al garete
</p></div><p class="article-text">
        Miro por la terraza la acera de enfrente con la idea de salir a pasear, es la hora de comer, m&aacute;s bien la hora del caf&eacute;. La acera aparece soleada y casi desierta. Este mismo sol radiante iluminaba tres horas antes los rostros de decenas de miles de personas que han acudido a la Puerta de Sol, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mentiras-alentadas-derecha-cine-espanol_1_9598974.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respondiendo a la llamada del Partido Popular</a> de llenar las plazas de las 52 provincias espa&ntilde;olas, <a href="https://www.eldiario.es/politica/decenas-miles-personas-claman-amnistia-marchas-convocadas-pp-sumado-vox_1_10677969.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en protesta por la ley de Amnist&iacute;a </a>del partido que todav&iacute;a gobierna en funciones, el PSOE, con especial inquina contra su presidente Pedro S&aacute;nchez. 
    </p><p class="article-text">
        Por la ma&ntilde;ana decid&iacute; no poner la televisi&oacute;n, huyendo de la realidad de las plazas. En el &uacute;ltimo momento me atrevo a hacerlo y <a href="https://www.eldiario.es/politica/protesta-amnistia-madrid-imagenes_3_10678814.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puedo ver la Puerta de Sol llena de bote en bote.</a> Un breve discurso moderador de Feij&oacute;o y otro en su estilo delirante y mon&oacute;tono de Isabel D&iacute;az Ayuso, en el que adem&aacute;s insiste en su idea &ldquo;estrella&rdquo; de que vivimos en una dictadura (ella no cae en que en una dictadura era imposible salir a las calles y llenar las plazas, a no ser que la manifestaci&oacute;n fuera convocada por el poder franquista). 
    </p><p class="article-text">
        En el barullo de su soliloquio he cre&iacute;do entender algo como que &ldquo;devolveremos golpe por golpe&rdquo;. &iquest;A qu&eacute; golpes se refer&iacute;a Ayuso? No he llegado a entenderlo. Creo que Ayuso necesita un profesor de dicci&oacute;n, que sepa colocarle la voz para que sus discursos transmitan la &eacute;pica tremendista que yace en sus palabras, de momento las palabras se le amontonan en la boca, de un modo ca&oacute;tico y mon&oacute;tono.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/313e7442-f1fc-41d5-b912-ce219674d582_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/313e7442-f1fc-41d5-b912-ce219674d582_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/313e7442-f1fc-41d5-b912-ce219674d582_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/313e7442-f1fc-41d5-b912-ce219674d582_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/313e7442-f1fc-41d5-b912-ce219674d582_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/313e7442-f1fc-41d5-b912-ce219674d582_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/313e7442-f1fc-41d5-b912-ce219674d582_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Feijóo con Ayuso y Almeida en la concentración en contra de la amnistía en la puerta del Sol en Madrid"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Feijóo con Ayuso y Almeida en la concentración en contra de la amnistía en la puerta del Sol en Madrid                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Me fij&eacute; en los rostros de los manifestantes, era un p&uacute;blico al que de modo indefinido calificar&iacute;amos de normal. Enfadados, pero no violentos, no se distingu&iacute;an clases sociales ni edades o atuendos y actitudes que llamaran la atenci&oacute;n. Gente normal, en un domingo especialmente brillante de noviembre. Hab&iacute;a muchas banderas, eso s&iacute;. Pero ninguna con el aguilucho o un hueco en el centro, lo que antes llevaba impreso la bandera hab&iacute;a sido recortado y en su lugar hab&iacute;a un agujero en forma de elipse. 
    </p><p class="article-text">
        Si tuviera que rodar una pel&iacute;cula que ocurriera durante los disturbios de los &uacute;ltimos nueve d&iacute;as en el cruce de la calle Ferraz y Marqu&eacute;s de Urquijo empezar&iacute;a por una plano general de unos energ&uacute;menos lanz&aacute;ndole contenedores a la polic&iacute;a antidisturbios, entre bombas de gases lacrim&oacute;genos, que le dar&iacute;a a la escena un aire estilizado y on&iacute;rico, mover&iacute;a hacia atr&aacute;s la c&aacute;mara para mostrar que la imagen est&aacute; siendo vista a trav&eacute;s de un agujero el&iacute;ptico y al final del plano descubres que se trata de una bandera rojigualda, a la que le falta el contenido de ese agujero.
    </p><p class="article-text">
        Apago la televisi&oacute;n, lo que he visto es suficiente para saber que la llamada del PP contra la amnist&iacute;a ha tenido una respuesta masiva.
    </p><p class="article-text">
        Cuando miro por la terraza para ver el estado de mi acera de enfrente no estoy seguro de que vaya a animarme a salir. Tengo que pasear. Al menos media hora, cuatro mil pasos. Lo veo por todas partes. Hay que caminar. Las copas de los &aacute;rboles del paseo me impiden ver a los posibles transe&uacute;ntes. Adem&aacute;s rechazo la idea de no salir por miedo. Salgo a la calle. Abajo descubro que hay m&aacute;s gente de la que imaginaba. Tampoco ca&iacute; en que era la hora de la sobremesa y que las terrazas estaban a rebosar. En una visi&oacute;n r&aacute;pida, descubr&iacute; que los colores de las banderas se mezclaban con el barullo de mesas, clientes y camareros, pero en una actitud, si es que una bandera pudiera tener una actitud, pasiva, abandonada, como cuando te sobra un jersey y lo dejas de cualquier manera en el respaldo de tu silla. Decido no mirar a nadie, ni a nada. Y camino.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa00e04a-362d-4cf5-bf10-3968785cf92c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa00e04a-362d-4cf5-bf10-3968785cf92c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa00e04a-362d-4cf5-bf10-3968785cf92c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa00e04a-362d-4cf5-bf10-3968785cf92c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa00e04a-362d-4cf5-bf10-3968785cf92c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa00e04a-362d-4cf5-bf10-3968785cf92c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fa00e04a-362d-4cf5-bf10-3968785cf92c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un manifestante sostiene una bandera española durante la concentración en contra de la amnistía, en la sede del PSOE en la calle Ferraz, a 8 de noviembre de 2023, en Madrid (España)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un manifestante sostiene una bandera española durante la concentración en contra de la amnistía, en la sede del PSOE en la calle Ferraz, a 8 de noviembre de 2023, en Madrid (España)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el paseo la gente disfruta de lo agradable del d&iacute;a, parejas j&oacute;venes, algunas con ni&ntilde;os. M&aacute;s de una mujer mayor, sentada en los bancos del paseo empap&aacute;ndose del amable sol de noviembre. Chicos con patinetes, o gente que corre vestida de deporte. Me resisto a la sensaci&oacute;n de miedo. Soy muy reconocible, incluso de espaldas, el remolino de pelo blanco me delata. Entre la gente que me cruzo algunos llevan una bandera tama&ntilde;o medio alrededor del cuello como una bufanda, o en la mano arrastrando un extremo por el suelo. La sensaci&oacute;n de apacible tarde de domingo casi anula mi sensaci&oacute;n de que debo de estar alerta. De todos modos, me encuentro con una se&ntilde;ora mayor, pero en buena forma, que me pregunta qu&eacute; haces aqu&iacute;. Yo le contesto que pasear. Ella me sonr&iacute;e y antes de irse me dice: ten cuidado.
    </p><p class="article-text">
        Camino m&aacute;s deprisa de lo normal, cosa que me viene bien. Me sienta bien haber salido a la calle y no haber cedido al miedo de encontrarme con alg&uacute;n desaprensivo. La gente est&aacute; muy tranquila, tambi&eacute;n los de las banderas. Voy pensando en ello cuando un chico de uno 30 a&ntilde;os, con acento argentino, me pide una foto. Aludo a que, aunque no lo parezca, estoy haciendo ejercicio, pero me hago la foto, mientras prepara el m&oacute;vil me dice muy contento que soy muy guapo en persona.
    </p><p class="article-text">
        Pienso que ya he cumplido mi prop&oacute;sito y celebro mi modesta victoria.
    </p><p class="article-text">
        Antes de cruzar de acera encuentro un grupo de unas 10 personas, todas con banderas, en la espalda, modo capa, en el cuello, modo bufanda, o en las manos, como no sabiendo qu&eacute; hacer con ella. Me voy a encontrar con ellos. No hay modo de evitarlo a no ser que d&eacute; un gran rodeo, y cruzo el paso de peatones y los veo, sin mirarlos, como tratando de decidir qu&eacute; hacer con las horas que todav&iacute;a les quedan de tarde. Atravieso el grupo y lo supero, no miro en ninguna direcci&oacute;n, como si estuviera solo en la calle. Y me digo a m&iacute; mismo: es mi calle. Y mi bandera.
    </p><p class="article-text">
        Y respiro a fondo, cuando estoy dentro de mi portal.
    </p><p class="article-text">
        ___________________________
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Nuestra voz es necesaria</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Sin prensa independiente no podr&aacute;n resistir los derechos y libertades democr&aacute;ticas y por eso elDiario.es se ha convertido en un medio muy inc&oacute;modo, que algunos querr&iacute;an callar. Somos uno de los pocos peri&oacute;dicos de referencia que sigue siendo libre, que no blanquea a los ultras ni est&aacute; capturado por la derecha. T&uacute;, que nos lees habitualmente, lo sabes bien. &iquest;Te imaginas c&oacute;mo ser&iacute;a el periodismo en Espa&ntilde;a si elDiario.es no existiera? &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a el debate p&uacute;blico sin nuestra voz? &iquest;Te imaginas qu&eacute; Espa&ntilde;a nos quedar&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Si te preocupa lo que pueda pasar en este pa&iacute;s, ap&oacute;yanos. Hoy te necesitamos m&aacute;s que nunca. <a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">Hazte socio, hazte socia, de elDiario.es</span></a><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/calle-bandera_129_10679538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Nov 2023 09:11:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3bc0e7c6-0430-4fea-a0dd-9aaaa5485404_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="318682" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3bc0e7c6-0430-4fea-a0dd-9aaaa5485404_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="318682" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Es mi calle, y mi bandera]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3bc0e7c6-0430-4fea-a0dd-9aaaa5485404_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Almodóvar,Manifestaciones,Calle Ferraz,Amnistía,PSOE,Alberto Núñez Feijóo,Isabel Díaz Ayuso,Bandera española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Reconciliación y concordia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/pedro-almodovar-reconciliacion-concordia_129_10387553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/939f2473-144a-452b-abdb-fdc02099571c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077335.jpg" width="6207" height="3491" alt="¿Reconciliación y concordia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pedro Almodóvar reflexiona sobre las declaraciones de Feijóo sobre la derogación de la Ley de Memoria Democrática y la necesidad de hacer justicia con las víctimas del franquismo</p><p class="subtitle">Opinión - El diario a vuela pluma de Pedro Almodóvar: si la ultraderecha entra en las instituciones, esto se va al garete</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/pedro-almodovar-gran-pelicula-guerra-civil-no-hecho_128_8351352.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">golpe de Estado franquista contra la II Rep&uacute;blica</a>, elegida democr&aacute;ticamente, no fue sin&oacute;nimo de &ldquo;concordia&rdquo; ni de &ldquo;reconciliaci&oacute;n&rdquo; cuando <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cuatro-generaciones-pie-fosa-franquismo-acabar-juntines-toca_1_9237623.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">miles de espa&ntilde;oles tuvieron que exiliarse, sufrir duras condenas en la c&aacute;rcel o ser fusilados</a> a las afueras de sus pueblos en las oscuras d&eacute;cadas de los 40 y los 50. Es la vida al rev&eacute;s, o c&oacute;mo retorcer las palabras para que signifiquen lo opuesto a su significado real &iquest;Qu&eacute; entiende el se&ntilde;or Feij&oacute;o y sus adl&aacute;teres por reconciliaci&oacute;n y concordia? Primo Levi dijo que cada &eacute;poca tiene su propio fascismo. El de esta &eacute;poca se llama Vox y va de la mano del PP. <a href="https://www.eldiario.es/politica/feijoo-dice-si-gobierna-derogara-ley-memoria-democratica-educacion-ley-trans_1_9257468.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El se&ntilde;or Feij&oacute;o dice que despu&eacute;s de derogar la Ley de Memoria Democr&aacute;tica</a> se sacar&aacute; de la manga una norma que buscar&aacute; &ldquo;sentirnos orgullosos de nuestra historia&rdquo;. Nuestra historia hay que asumirla, sin blanquearla ni validar sus rincones mas siniestros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se siente el se&ntilde;or Feij&oacute;o orgulloso<a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/miedo-victimas-franquismo-pp-vox-paralicen-exhumaciones-fosas-sera-retroceso-historico_1_10262133.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de los cien mil desaparecidos durante la guerra y la dictadura</a>? &iquest;D&oacute;nde ve &eacute;l la &ldquo;divisi&oacute;n en bandos&rdquo; a la que alude &uacute;ltimamente? Solo hay un bando, si quiere llamarle as&iacute; a los familiares de las v&iacute;ctimas del franquismo, que llevan toda la vida so&ntilde;ando <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/identificados-primeros-restos-represaliados-cuelgamuros-anhelo-abrazar-huesos-padre_1_10352449.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poder abrazar los restos</a> de sus abuelos, sus padres, sus t&iacute;os, sus bisabuelos&hellip; &iquest;Qu&eacute; divisi&oacute;n pueden crear estos ancianos y ancianas que solo piden enterrar dignamente a sus familiares? Es una cuesti&oacute;n humanitaria. No tiene que ver con la pol&iacute;tica y solo provocar&aacute; una emoci&oacute;n inmensa por haber cumplido un sue&ntilde;o que nunca ha estado claro que se cumplir&iacute;a, el sue&ntilde;o de que por fin tendr&aacute;n un lugar donde rezarles y llevarles flores a sus familiares desaparecidos. En esto consiste esa amenaza de divisi&oacute;n nacional que anticipa el se&ntilde;or Feij&oacute;o. Es rid&iacute;culo, si no fuera tan desesperadamente triste.
    </p><p class="article-text">
        Estoy de acuerdo en que los espa&ntilde;oles deber&iacute;amos interiorizar la necesidad de convivir con los otros espa&ntilde;oles que no piensan como nosotros. Ante la amenaza de derogar las leyes de Memoria Democr&aacute;tica y la Ley Trans, y de que revisar&aacute; y ajustar&aacute; la ley de Eutanasia, la de Vivienda, la de Cambio Clim&aacute;tico, y la de Bienestar animal, nuestra convivencia parece m&aacute;s dif&iacute;cil que nunca. Y deber&iacute;amos mostrarnos m&aacute;s preocupados de lo que parece que estamos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4b88de3-5790-4c7f-ab88-e9c294c9543f_source-aspect-ratio_50p_1077523.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4b88de3-5790-4c7f-ab88-e9c294c9543f_source-aspect-ratio_50p_1077523.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4b88de3-5790-4c7f-ab88-e9c294c9543f_source-aspect-ratio_75p_1077523.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4b88de3-5790-4c7f-ab88-e9c294c9543f_source-aspect-ratio_75p_1077523.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4b88de3-5790-4c7f-ab88-e9c294c9543f_source-aspect-ratio_default_1077523.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4b88de3-5790-4c7f-ab88-e9c294c9543f_source-aspect-ratio_default_1077523.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d4b88de3-5790-4c7f-ab88-e9c294c9543f_source-aspect-ratio_default_1077523.jpg"
                    alt="María tiene 86 años y en este 11 de febrero de 2023 ha recibido los restos de su padre, en Manzanares (Ciudad Real). Su padre fue asesinado cuando ella tenía tres años"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                María tiene 86 años y en este 11 de febrero de 2023 ha recibido los restos de su padre, en Manzanares (Ciudad Real). Su padre fue asesinado cuando ella tenía tres años                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Estos &uacute;ltimos d&iacute;as ha aludido tambi&eacute;n el se&ntilde;or Feij&oacute;o, como eje consensuado de los principios democr&aacute;ticos, al pacto de la Transici&oacute;n, un pacto al cual estoy muy agradecido porque sin &eacute;l yo no hubiera existido. Mi cine, quiero decir. Pero todos sabemos que la mayor virtud de las fuerzas de izquierdas, y de derecha, supongo, fue su pragmatismo. Era muy dif&iacute;cil arrancar una democracia m&iacute;nimamente veros&iacute;mil despu&eacute;s de cuarenta a&ntilde;os de dictadura. Los habitantes de ese submundo que todav&iacute;a son las fosas, las cunetas y los paredones, fueron condenados por el franquismo a la no existencia. Esa zanja an&oacute;nima condena a sus v&iacute;ctimas a la no existencia. Solo vivir&aacute;n en el recuerdo de sus familiares.
    </p><p class="article-text">
        Y estas mismas v&iacute;ctimas, los cien mil que hacen de nuestro pa&iacute;s el segundo despu&eacute;s de Camboya en cuanto a personas desaparecidas, fueron una vez m&aacute;s ignoradas en el pacto de la Transici&oacute;n, de nuevo por el pragmatismo (y el miedo comprensible) de la izquierda (no en vano tres a&ntilde;os despu&eacute;s hubo un intento de golpe militar).&nbsp;Este comprensible sentido pr&aacute;ctico de la izquierda espa&ntilde;ola los conden&oacute; por segunda vez a no existir. Fueron doblemente h&eacute;roes y doblemente v&iacute;ctimas. Y esa es una deuda moral que despu&eacute;s de m&aacute;s de 80 a&ntilde;os la democracia espa&ntilde;ola no ha pagado a&uacute;n y el tiempo apremia. Hubo una ocasi&oacute;n de oro para abordar el tema de las fosas en las sucesivas mayor&iacute;as absolutas del PSOE. Pero no se hizo. Como muy bien dice Emilio Silva (presidente de Asociaci&oacute;n para la Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica) nadie le pregunt&oacute; a su abuela si quer&iacute;a morirse sin saber d&oacute;nde estaba el cuerpo de su marido.
    </p><p class="article-text">
        No hay ninguna raz&oacute;n para pensar que <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/adios-memoria-democratica-valenciana-pp-vox-entierran-recuperacion-restos-asesinados-franquismo_1_10299896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la simbiosis PPVOX en Extremadura, Baleares o Comunidad Valenciana</a>, vaya a cambiar de discurso cuando lleguen (si llegan, que todav&iacute;a hay partido, este es un mantra que no dejo de repetirme) al poder en las pr&oacute;ximas elecciones generales. &iquest;Por qu&eacute; habr&iacute;an de hacerlo? <a href="https://www.eldiario.es/escolar/feijoo-enfanga-mentiras-unico-debate-electoral_132_10367228.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nos estamos acostumbrando a escuchar sus mentiras</a>, a leerlas en los peri&oacute;dicos, como si no tuvieran que ver con nosotros. Nuestra vida cambiar&aacute; a mucho peor sin los derechos humanos conquistados a punto de derogarse. Ellos amenazan y nosotros permanecemos impasibles. El miedo es el peor consejero, pero en estos momentos creo que puede convertirse en nuestro mejor aliado. Porque el panorama es aterrador.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2ee31709-f6d2-4ce6-8fc8-af75d6cf1891_source-aspect-ratio_50p_1077524.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2ee31709-f6d2-4ce6-8fc8-af75d6cf1891_source-aspect-ratio_50p_1077524.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2ee31709-f6d2-4ce6-8fc8-af75d6cf1891_source-aspect-ratio_75p_1077524.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2ee31709-f6d2-4ce6-8fc8-af75d6cf1891_source-aspect-ratio_75p_1077524.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2ee31709-f6d2-4ce6-8fc8-af75d6cf1891_source-aspect-ratio_default_1077524.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2ee31709-f6d2-4ce6-8fc8-af75d6cf1891_source-aspect-ratio_default_1077524.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2ee31709-f6d2-4ce6-8fc8-af75d6cf1891_source-aspect-ratio_default_1077524.jpg"
                    alt="El presidente de Vox, Santiago Abascal, protagoniza un desayuno informativo en Madrid, este martes. EFE/ Javier Lizón"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El presidente de Vox, Santiago Abascal, protagoniza un desayuno informativo en Madrid, este martes. EFE/ Javier Lizón                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Comprendo lo frustrante que es ir a votar cuando realmente no conf&iacute;as en ninguna de las ofertas de los partidos. Pero hay que hacerlo, hay que participar aunque sea a rega&ntilde;adientes con uno mismo. La vida no ser&aacute; perfecta con Pedro S&aacute;nchez y Yolanda Diaz, pero es el modo m&aacute;s coherente de continuar progresando, sin mirar atr&aacute;s, como la mujer de Lot. <a href="https://www.eldiario.es/politica/ultima-hora-actualidad-politica-directo_6_9910292_1097248.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No estar&iacute;a de m&aacute;s que S&aacute;nchez reconociera el grave error de la &ldquo;ley del s&iacute; es s&iacute;&rdquo;,</a> y de paso que reconociera tambi&eacute;n que tardar ocho meses en reformarla es demasiado tiempo. De ese modo, tal vez desactivar&iacute;a la coletilla utilizada hasta la saciedad por la derecha contra &eacute;l. La ley &ldquo;del s&iacute; es s&iacute;&rdquo; en la actualidad es el equivalente a los casos de corrupci&oacute;n del PP, que el PSOE utilizaba en los debates de las otras legislaturas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no hay punto de comparaci&oacute;n. Como no lo hay entre Abascal y Yolanda Diaz. &iquest;No hay nada que se pueda hacer para obligar a alguien que pretende gobernar este pa&iacute;s a debatir en la televisi&oacute;n p&uacute;blica de ese mismo pa&iacute;s con las otras opciones pol&iacute;ticas? Deber&iacute;a ser una obligaci&oacute;n que los partidos que concurren a unas elecciones debatieran en los medios p&uacute;blicos, no solo en aquellos que le son afines.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Nuestra voz es m&aacute;s necesaria que nunca</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Sin prensa independiente no podr&aacute;n resistir los derechos y libertades democr&aacute;ticas y por eso&nbsp;elDiario.es&nbsp;se ha convertido en un medio muy inc&oacute;modo, que algunos querr&iacute;an callar. Somos uno de los pocos peri&oacute;dicos de referencia que sigue siendo libre, que no blanquea a los ultras ni est&aacute; capturado por la derecha. T&uacute;, que nos lees habitualmente, lo sabes bien. &iquest;Te imaginas c&oacute;mo ser&iacute;a el periodismo en Espa&ntilde;a si&nbsp;elDiario.es&nbsp;no existiera? &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a el debate p&uacute;blico sin nuestra voz? &iquest;Te imaginas qu&eacute; Espa&ntilde;a nos quedar&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Si te preocupa lo que pueda pasar en este pa&iacute;s, ap&oacute;yanos. Hoy te necesitamos m&aacute;s que nunca.&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?_ga=2.100273886.118326956.1689320076-119907337.1682235648&amp;_gl=1*1fub4kw*_ga*MTE5OTA3MzM3LjE2ODIyMzU2NDg.*_ga_4RZPWREGF3*MTY4OTQ5MDYxMS4zLjEuMTY4OTUwMDY3NS42MC4wLjA." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">Hazte socio, hazte socia, de elDiario.es</span></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/pedro-almodovar-reconciliacion-concordia_129_10387553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Jul 2023 20:14:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/939f2473-144a-452b-abdb-fdc02099571c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077335.jpg" length="3088825" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/939f2473-144a-452b-abdb-fdc02099571c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077335.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3088825" width="6207" height="3491"/>
      <media:title><![CDATA[¿Reconciliación y concordia?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/939f2473-144a-452b-abdb-fdc02099571c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077335.jpg" width="6207" height="3491"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Almodóvar,Elecciones Generales 23J 2023,Gobierno de coalición,PP - Partido Popular,Vox,Alberto Núñez Feijóo,Pedro Sánchez,Yolanda Díaz,Santiago Abascal,Memoria Histórica,Ley de Memoria Histórica,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El diario a vuela pluma de Pedro Almodóvar: si la ultraderecha entra en las instituciones, esto se va al garete]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/diario-vuela-pluma-pedro-almodovar-si-ultraderecha-entra-instituciones-garete_129_10345567.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/003b165c-2ef6-4518-8150-6faec82b2154_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076582.jpg" width="2118" height="1191" alt="El diario a vuela pluma de Pedro Almodóvar: si la ultraderecha entra en las instituciones, esto se va al garete"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pedro Almodóvar escribe sobre las elecciones del 23J, las recientes entrevistas a Pedro Sánchez y Feijóo y muestra sus miedos, pero también su esperanza materializada en la manifestación LGTB del pasado sábado</p><p class="subtitle">Entrevista - Pedro Almodóvar: “Aburrirme es una derrota, pensé que el tedio no existiría en mi vida”
</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/politica/pugna-sumar-vox-tercer-puesto-decidira-gobierno-23j_1_10331529.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pr&oacute;ximo 23 de julio no estamos votando al partido que nos va a gobernar,</a> estamos votando la calidad de nuestra democracia, y debemos ser conscientes de que corremos el riesgo de que el resultado no sea digno de llamarse as&iacute;, democracia. En 1933 Hitler lleg&oacute; al poder utilizando las instituciones democr&aacute;ticas que despu&eacute;s &eacute;l mismo se encargar&iacute;a de destruir. &iquest;Estoy exagerando? &iquest;Por mi boca habla el miedo y el desconcierto que siento en estos momentos? Ojal&aacute; sea eso y no que nuestra democracia est&aacute; siendo seriamente amenazada.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad estamos escuchando y leyendo tal cantidad de<a href="https://www.eldiario.es/extremadura/merida/vox-pide-merida-retirada-bandera-lgtbi-siguiente-sera-pedofilos_1_10336570.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> barbaridades inauditas (la bandera de los ped&oacute;filos)</a> que hace cuarenta a&ntilde;os, ni en la peor de las pesadillas, cre&iacute;amos que volver&iacute;an a decirse. &iquest;Nos estamos olvidando de nuestra lucha postfranco? &iquest;De que nos estamos viendo obligados a defender todos los derechos que con tanto esfuerzo nos cost&oacute; conseguir en estos cuarenta a&ntilde;os, tanto a los ciudadanos de derechas como de izquierdas? 
    </p><p class="article-text">
        Las palabras y los gestos parecen haber perdido su significado real. Tengo la sensaci&oacute;n de estar atrapado en una especie de burbuja en la que nadie, por mucho que grite, me va a o&iacute;r. Da la sensaci&oacute;n de que estamos viviendo bajo una maldici&oacute;n imposible de romper. Pero yo quiero creer que podemos cambiar el rumbo de esta maldici&oacute;n. No solo votando, sino con la convicci&oacute;n de que si un partido de ultraderecha entra en las instituciones esto se va al garete. <a href="https://www.eldiario.es/politica/politica-directo-ultima-hora_6_10325638_1101282.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro S&aacute;nchez dijo que en los &uacute;ltimos veinte d&iacute;as Espa&ntilde;a hab&iacute;a retrocedido veinte a&ntilde;os. </a>Se refer&iacute;a a las m&uacute;ltiples manifestaciones contra los derechos humanos de la derecha cavern&iacute;cola que ha acabado vampirizando al PP. Yo creo que hemos retrocedido sesenta a&ntilde;os o m&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26a052a2-d701-457d-af36-616cfdbe219b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26a052a2-d701-457d-af36-616cfdbe219b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26a052a2-d701-457d-af36-616cfdbe219b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26a052a2-d701-457d-af36-616cfdbe219b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26a052a2-d701-457d-af36-616cfdbe219b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26a052a2-d701-457d-af36-616cfdbe219b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/26a052a2-d701-457d-af36-616cfdbe219b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pedro Sánchez, en El hormiguero."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pedro Sánchez, en El hormiguero.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-pone-zapatillas-correr-momento-no-esprinta_129_10307147.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Es posible que un periodista le pregunte al presidente del gobierno: &ldquo;&iquest;Es usted fiable?&rdquo; &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; nos ha mentido tanto?</a>&rdquo;. Toda entrevista exige un m&iacute;nimo de respeto, aunque solo sea formal, con la persona que tienes delante. Hablar m&iacute;nimamente el mismo idioma. &iquest;En qu&eacute; libro de estilo ha aprendido el se&ntilde;or Alsina que lo suyo con S&aacute;nchez fue realmente una entrevista y no una sarta de vejaciones e insultos? &iquest;Qu&eacute; margen de respuesta hay ante semejantes preguntas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cree realmente el se&ntilde;or &Eacute;vole que si el se&ntilde;or S&aacute;nchez no sabe qui&eacute;n tuvo la brillante idea de dirigirse a unos fans con la inefable frase de &ldquo;C&oacute;mo est&aacute;n los m&aacute;quinas&rdquo;, y en efecto S&aacute;nchez no sab&iacute;a qui&eacute;n la dijo (David Bisbal),<a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-evole-sanchismo-burbuja-derecha-base-mentiras-manipulaciones-maldades_1_10324932.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ese desconocimiento es suficiente argumento para decidir que el presidente no sabe lo que ocurre en la calle</a>, que no est&aacute; en contacto con la realidad de su pueblo? &iquest;Debo dar cr&eacute;dito a mis o&iacute;dos cuando oigo que Feij&oacute;o sentencia: &ldquo;Hoy es m&aacute;s f&aacute;cil cambiarse de sexo que sacarse el carnet de conducir. Basta ir a un registro civil y decir, mire, a partir de ma&ntilde;ana quiero dejar de ser un se&ntilde;or y voy a ser una se&ntilde;ora&rdquo;? &iquest;Es esta la idea que tiene un aspirante a presidente de Gobierno de la transexualidad? <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/angel-caido-fragmento-esperada-novela-alana-portero_1_10153467.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Le recomiendo que lea el libro de Alana S. Portero </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/angel-caido-fragmento-esperada-novela-alana-portero_1_10153467.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La mala costumbre</em></a><em> </em>para que se haga idea de cu&aacute;nto sufrimiento, cu&aacute;nto dolor, cu&aacute;nto riesgo hay en el hecho de nacer en un cuerpo equivocado. 
    </p><p class="article-text">
        Descubrir&aacute; tambi&eacute;n el se&ntilde;or Feij&oacute;o que el transexual, hombre o mujer, sabe que lo es muy pronto, aprenden a hablar pr&aacute;cticamente para gritar su disconformidad. Lo saben desde su m&aacute;s tierna infancia. La transexualidad es todo menos un capricho y lo que o&iacute;mos por parte de toda la derecha acabar&iacute;a convirtiendo la transexualidad en una maldici&oacute;n sin soluci&oacute;n. Resulta tal perogrullada pensar que el transexual cambia de g&eacute;nero como quien cambia de camisa, que es muy dif&iacute;cil prestarle o&iacute;dos a semejantes afirmaciones con calma (&ldquo;hombres&rdquo; entrando en el cuarto de ba&ntilde;o de mujeres). &iquest;Nos estamos acostumbrando a o&iacute;rlas y simplemente poner cara de no dar cr&eacute;dito? Me niego a hacerlo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42dd76aa-c963-4558-adc9-69805aae5424_source-aspect-ratio_50p_1076580.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42dd76aa-c963-4558-adc9-69805aae5424_source-aspect-ratio_50p_1076580.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42dd76aa-c963-4558-adc9-69805aae5424_source-aspect-ratio_75p_1076580.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42dd76aa-c963-4558-adc9-69805aae5424_source-aspect-ratio_75p_1076580.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42dd76aa-c963-4558-adc9-69805aae5424_source-aspect-ratio_default_1076580.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42dd76aa-c963-4558-adc9-69805aae5424_source-aspect-ratio_default_1076580.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/42dd76aa-c963-4558-adc9-69805aae5424_source-aspect-ratio_default_1076580.jpg"
                    alt="El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a trans a los nueve a&ntilde;os (puedo recomendarles alg&uacute;n documental, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/violeta-documental-retrata-nacho-vidal_1_1544636.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el de la hija trans de Nacho Vidal, por ejemplo</a>) sabe perfectamente qui&eacute;n es y respecto a todo lo relacionado con su identidad sexual son muchos m&aacute;s maduros que los chicos de su edad. Los ni&ntilde;os trans han desarrollado una incre&iacute;ble precocidad porque les va la vida en ello. Por eso, que la ley les permita hacer la transici&oacute;n y la reasignaci&oacute;n de g&eacute;nero a los diecis&eacute;is a&ntilde;os no es ninguna locura, llevan a&ntilde;os esper&aacute;ndolo. Afortunadamente la mayor&iacute;a de sus padres ya tienen informaci&oacute;n sobre este problema y saben lo que tienen que hacer. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a ha cambiado mucho en lo que va de siglo. Los j&oacute;venes transexuales lo hacen en familia, sin renunciar a sus amigos del colegio y no est&aacute;n condenados a hacer la calle para sobrevivir. Por mucho que le pese a Vox, Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s moderno y pionero en cuestiones de g&eacute;nero. He podido comprobar en mis entrevistas en el extranjero el respeto y la admiraci&oacute;n que nos tienen como pa&iacute;s por la libertad que gozamos en estas cuestiones. Eso tambi&eacute;n es Marca Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Veo poco la televisi&oacute;n, pero en este momento su eco suena por todas las esquinas (lo del kilo de naranjas de Feij&oacute;o es una tonter&iacute;a, como lo fue en su momento el precio de un caf&eacute; en un bar, yo desconozco tanto lo uno como lo otro, lo inteligente hubiera sido si ignoras el precio de las naranjas no hables de ellas, pero eso es pedirle peras al olmo). <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/verborrea-sanchez-dulzura-feijoo-cambio-derecha-mediatica-entrevistas-hormiguero_132_10336192.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hubo muchas otras respuestas en la c&aacute;lida entrevista de El Hormiguero.</a> Cuando le preguntan por la ley de la eutanasia, y Feij&oacute;o en un tono altamente sentimental, cuenta la dolorosa an&eacute;cdota de que cuando su padre estaba irremisiblemente enfermo el m&eacute;dico les pidi&oacute; permiso a &eacute;l y a su hermana para sedarlo, y ellos respondieron afirmativamente, &iquest;no hubo una repregunta orientativa que le indicara al se&ntilde;or Feij&oacute;o que le estaban preguntado por la eutanasia, no por los cuidados paliativos?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por mucho que le pese a Vox, España es un país moderno y pionero en cuestiones de género. Eso también es Marca España</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pedro Almodóvar</span>
                                        <span>—</span> Director de cine
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El asombro crece por momentos y yo no quiero acostumbrarme a que esto sea el pan de cada d&iacute;a. En la misma c&aacute;lida entrevista de Antena 3 le preguntan a Feij&oacute;o su opini&oacute;n sobre el aborto y que las chicas puedan decidirlo sin contar con sus padres a la edad de 16 a&ntilde;os. En un tono cercano, campechano, manso, (s&eacute; mucho de tonos, soy director de cine) acaba diciendo que hay que compartir esa decisi&oacute;n con los padres y que si no hay acuerdo que la cuesti&oacute;n se resuelva con lo que dictamine un Juzgado de Familia. De nuevo el estupor.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; la gente acepta la mansedumbre hueca de Feij&oacute;o y le cuesta tanto trabajo entender los razonamientos exhaustivos de Pedro S&aacute;nchez, oralmente imbatible si uno le escucha sin odiarlo previamente?&nbsp;Hay una creencia generalizada de que no es lo suficientemente cercano, de su ausencia de campechan&iacute;a. A mi me provocan dudas e incomodidad los personajes p&uacute;blicos calificables de cercanos. La cercan&iacute;a de los pol&iacute;ticos en activo se llama populismo, un modo de acercarse a los ciudadanos a base de t&oacute;picos y lugares comunes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Le recuerdo al muy ceñido señor Abascal, que la celebración del Orgullo no era solo para gays, pudimos ver a montones de heterosexuales que hacían propia la reivindicación de sus derechos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En alg&uacute;n lugar he le&iacute;do que al actual presidente se le dan consejos de que se deje llevar por el coraz&oacute;n y no por la raz&oacute;n. Llevo toda mi vida dej&aacute;ndome llevar por el coraz&oacute;n (este texto lo demuestra) y en las circunstancias actuales me gustar&iacute;a que fuera la raz&oacute;n y no el sentimiento quien gu&iacute;e mi mano votadora el 23J. <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-da-festin-hormiguero-costa-pablo-motos_129_10331976.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hay quien le ha reprochado que en la entrevista de 'El Hormiguero' llevara una flamante pulsera con el arco iris. </a>En plena semana celebradora de los derechos del colectivo LGTBIQ+ el mundo entero ha sacado el arco&iacute;ris del caj&oacute;n y lo ha colocado en un lugar bien visible, y lo volver&aacute;n a guardar hasta el a&ntilde;o pr&oacute;ximo. 
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo torneo de tenis en Queens, Londres, donde gan&oacute; nuestro Alcaraz, el arco&iacute;ris luc&iacute;a en el podio del &aacute;rbitro. Lo que no ha sido normal es que se quiten de algunos lugares donde hab&iacute;an empezado a ondear la bandera arco&iacute;ris<a href="https://www.eldiario.es/rastreador/abascal-dice-no-celebrar-dia-orgullo-lgtbi-heterosexual_132_10334039.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">. Le recuerdo al muy ce&ntilde;ido se&ntilde;or Abascal, que la celebraci&oacute;n del Orgullo no era solo para gays, </a>pudimos ver a montones de heterosexuales que hac&iacute;an propia la reivindicaci&oacute;n de sus derechos. La libertad de 'Ser' y 'Amar' es lo que se defend&iacute;a y eso nos afecta a todos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42c55dec-b312-40c0-99f8-46020f6fd962_source-aspect-ratio_50p_1076579.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42c55dec-b312-40c0-99f8-46020f6fd962_source-aspect-ratio_50p_1076579.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42c55dec-b312-40c0-99f8-46020f6fd962_source-aspect-ratio_75p_1076579.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42c55dec-b312-40c0-99f8-46020f6fd962_source-aspect-ratio_75p_1076579.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42c55dec-b312-40c0-99f8-46020f6fd962_source-aspect-ratio_default_1076579.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42c55dec-b312-40c0-99f8-46020f6fd962_source-aspect-ratio_default_1076579.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/42c55dec-b312-40c0-99f8-46020f6fd962_source-aspect-ratio_default_1076579.jpg"
                    alt="Dos personas se abrazan en el desfile  del Orgullo en Madrid"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dos personas se abrazan en el desfile  del Orgullo en Madrid                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La distancia natural de Pedro S&aacute;nchez es, por cierto, una de sus caracter&iacute;sticas. No la m&aacute;s encomiable, pero no todo el mundo es campechano y el error ser&iacute;a intentar parecerlo. No es momento de colegueos, el momento actual es muy serio y en cuanto a los pol&iacute;ticos lo importante es que prestemos atenci&oacute;n a lo que dicen, si tienen algo que decir.
    </p><p class="article-text">
        Yo entiendo perfectamente lo que significa rectificar, cambiar de opini&oacute;n respecto a cuestiones expresadas en el pasado en circunstancias absolutamente distintas. No hay contradicci&oacute;n en Pedro S&aacute;nchez al afirmar hace unos a&ntilde;os que nunca pactar&iacute;a con Podemos y que meses o a&ntilde;os despu&eacute;s pactase un gobierno con la formaci&oacute;n morada. El error fue no haberlo hecho antes. Y repetir las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Para explicar lo que es la mentira, Pedro S&aacute;nchez acude al mejor ejemplo, el m&aacute;s claro, el m&aacute;s contundente: La afirmaci&oacute;n sin fisuras del PP de que la matanza del 11M fue responsabilidad de ETA, sabiendo que no era cierto. Me sorprende que una afirmaci&oacute;n tan inapelable suscite en la derecha medi&aacute;tica el vac&iacute;o como respuesta. Me sorprende la falta de atenci&oacute;n que prestan a semejante aseveraci&oacute;n, como si no la hubieran escuchado, e insistan cansinamente en las mentiras de S&aacute;nchez o en su falta de cercan&iacute;a (ya es el colmo que le reprochen que llevase la entrevista de &Eacute;vole o 'El Hormiguero' preparada, hasta yo me preparo las entrevistas si conozco el cuestionario antes de hacerlas). 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese es el único logro que hay que reconocerle a las derechas, haber sabido minar la imagen de Pedro Sánchez y su gobierno hasta límites inconcebibles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese es el &uacute;nico logro que hay que reconocerle a las derechas, haber sabido minar la imagen de Pedro S&aacute;nchez y su gobierno hasta l&iacute;mites inconcebibles. Han conseguido que todo el mundo le odie y han casi tumbado todos los logros del gobierno. Esa ha sido su &uacute;nica preocupaci&oacute;n, no la de hacer una buena oposici&oacute;n y construir un programa que ofrecer a los espa&ntilde;oles para los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os (y no digo que Pedro y su gobierno hayan sido perfectos, Dios me libre, pero hoy no quiero hablar de sus errores y de los temas que no comparto con ellos, considero que hoy el peligro est&aacute; en otro lado).
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto con qu&eacute; ayudas cuenta nuestro actual presidente en una situaci&oacute;n tan grave como la que vivimos. No a todos sus compa&ntilde;eros de partido <a href="https://www.eldiario.es/politica/zapatero-entra-choque-derecha-defender-sanchez-psoe_1_10288174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les ha sentado tan bien el paso del tiempo como a Zapatero</a>, el mejor adalid de las decisiones que ha tomado el gobierno de S&aacute;nchez, el que mejor las est&aacute; explicando. Tambi&eacute;n me pregunto a qui&eacute;n votar&aacute;n Felipe Gonz&aacute;lez y Alfonso Guerra en las pr&oacute;ximas elecciones. Aunque me temo que no ser&iacute;a ninguna sorpresa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df77d1bd-a61f-4dbd-83a9-94c241f45265_source-aspect-ratio_50p_1076581.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df77d1bd-a61f-4dbd-83a9-94c241f45265_source-aspect-ratio_50p_1076581.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df77d1bd-a61f-4dbd-83a9-94c241f45265_source-aspect-ratio_75p_1076581.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df77d1bd-a61f-4dbd-83a9-94c241f45265_source-aspect-ratio_75p_1076581.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df77d1bd-a61f-4dbd-83a9-94c241f45265_source-aspect-ratio_default_1076581.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df77d1bd-a61f-4dbd-83a9-94c241f45265_source-aspect-ratio_default_1076581.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/df77d1bd-a61f-4dbd-83a9-94c241f45265_source-aspect-ratio_default_1076581.jpg"
                    alt="El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y la ministra de Igualdad, Irene Montero, los Reconocimientos Arcoíris"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y la ministra de Igualdad, Irene Montero, los Reconocimientos Arcoíris                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero no son ellos los que me preocupan, sino el devenir de nuestro pa&iacute;s, el presente ya nos est&aacute; indicando por d&oacute;nde van los tiros<a href="https://www.eldiario.es/cultura/vox-veta-obra-teatral-virgina-woolf-ayuntamiento-madrileno_1_10333508.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, la censura de una obra basada en el </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/vox-veta-obra-teatral-virgina-woolf-ayuntamiento-madrileno_1_10333508.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Orlando</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/vox-veta-obra-teatral-virgina-woolf-ayuntamiento-madrileno_1_10333508.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Virginia Woolf </a>escrita hace m&aacute;s de un siglo, la <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ayuntamiento-pp-vox-bezana-censura-ultima-pelicula-buzz-lightyear-beso-mujeres_1_10343079.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">censura de una pel&iacute;cula infantil de dibujos animados (</a><a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ayuntamiento-pp-vox-bezana-censura-ultima-pelicula-buzz-lightyear-beso-mujeres_1_10343079.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Lightyear</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ayuntamiento-pp-vox-bezana-censura-ultima-pelicula-buzz-lightyear-beso-mujeres_1_10343079.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">)</a> donde dos madres se despiden con un beso en la boca. Este &uacute;ltimo hecho aconteci&oacute; en la localidad c&aacute;ntabra de Bezana, cuya concejala de Turismo, de Vox, Manuela Bolado, act&uacute;a con el benepl&aacute;cito de la alcaldesa Carmen P&eacute;rez, del PP.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s ejemplos: las becerradas de la presidenta de las cortes valencianas, negando todo lo innegable (cuando los actuales fil&oacute;sofos y psic&oacute;logos muestran su preocupaci&oacute;n para combatir &ldquo;la angustia clim&aacute;tica&rdquo;, en Valencia la presidenta de las Cortes encuentra una soluci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida, negar que existe dicho cambio clim&aacute;tico). C&oacute;mo la candidata del PP extreme&ntilde;o explica que nunca pactar&aacute; con un partido que niega la violencia de g&eacute;nero e ipso facto es amordazada por el partido ante los ojos de todo el pa&iacute;s, sin el menor disimulo ni rubor&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Esto solo por hablar a vuela pluma de lo inmediato. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/orgullo-fuerte-calle-frente-retroceso-ultraconservador_1_10341279.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pero hay motivos para la esperanza: la manifestaci&oacute;n masiva del s&aacute;bado</a>, los colores de un inmenso arco&iacute;ris cegando con su brillo el eco de tanta sinraz&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/diario-vuela-pluma-pedro-almodovar-si-ultraderecha-entra-instituciones-garete_129_10345567.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jul 2023 20:41:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/003b165c-2ef6-4518-8150-6faec82b2154_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076582.jpg" length="1573949" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/003b165c-2ef6-4518-8150-6faec82b2154_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076582.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1573949" width="2118" height="1191"/>
      <media:title><![CDATA[El diario a vuela pluma de Pedro Almodóvar: si la ultraderecha entra en las instituciones, esto se va al garete]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/003b165c-2ef6-4518-8150-6faec82b2154_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076582.jpg" width="2118" height="1191"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Almodóvar,Elecciones Generales 23J 2023,Alberto Núñez Feijóo,Pedro Sánchez,Orgullo LGTBI,Ley trans,Vox,Machismo,Transfobia,Gobierno de coalición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Vida y muerte de Miguel', un relato de Pedro Almodóvar de su libro 'El último sueño']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/vida-muerte-miguel-relato-pedro-almodovar-libro-ultimo-sueno_1_10106524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c3b2f35-eb9f-4681-b061-7d2913519884_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x878y566.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Vida y muerte de Miguel&#039;, un relato de Pedro Almodóvar de su libro &#039;El último sueño&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director publica el 13 de abril 'El último sueño' (Reservoir Books), una antología de textos que él mismo ha definido como "lo más parecido a una autobiografía fragmentada"</p><p class="subtitle">Entrevista - Pedro Almodóvar: “Aburrirme es una derrota, pensé que el tedio no existiría en mi vida”</p></div><p class="article-text">
        Algunos familiares y futuros amigos asisten al nacimiento de Miguel, todos observan atentos al sepulturero que ejecuta su trabajo sin prisas. El rostro de los m&aacute;s allegados expresa la natural resignaci&oacute;n y el dolor que conlleva un acontecimiento tan triste. Miguel, todos conocen su nombre, va a nacer en circunstancias tr&aacute;gicas. Eso tambi&eacute;n lo saben todos los presentes. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el primer momento puede conocerse el tiempo que va a durar la vida del reci&eacute;n nacido. Seg&uacute;n las imprevisibles reglas de la naturaleza, la Vida es un periodo acotado cuya extensi&oacute;n se conoce desde el momento de nacer. Los documentos con los que nace cada individuo, que aparecen espont&aacute;neamente en cualquier lugar, aclaran la fecha en que el ciclo vital terminar&aacute;. Para unos es antes, para otros despu&eacute;s, en esta decisi&oacute;n nadie interviene, solo el Azar. Ese es uno de los grandes misterios de la vida. La edad del reci&eacute;n nacido est&aacute; en relaci&oacute;n con sus l&iacute;mites, el del principio y el del final. Por ejemplo, una persona que haya nacido con cuarenta a&ntilde;os de vida, despu&eacute;s de su primer aniversario dir&aacute; que vive desde hace un a&ntilde;o y le faltan treinta y nueve para su muerte.
    </p><p class="article-text">
        A Miguel no le han visto todav&iacute;a, el sepulturero es lento. Por lo que se ha hablado de &eacute;l, parece que va a nacer bastante joven, la madre lo sabe y a duras penas contiene las l&aacute;grimas. Aparece el ata&uacute;d de madera que le contiene, en la profundidad de la zanja. Como es costumbre, con desgano y escasas fuerzas, los familiares arrojan un pu&ntilde;ado de tierra como saludo al que va a nacer. Los padres lloran con amargura, una de las t&iacute;as anima con t&oacute;picos a la madre.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No importa cu&aacute;l sea su vida, no durar&aacute; siempre; al final tendr&aacute; como todos una muerte liberadora.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&eacute; que mi pobre hijo nacer&aacute; de forma tr&aacute;gica &ndash;se queja transida la madre.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No pienses ahora en eso &ndash;insiste la t&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La madre se lamenta entre gemidos:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nacer tan joven... Miguel no hizo nunca mal a nadie.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres encargados del desentierro extraen con unas cuerdas el ata&uacute;d que contiene a Miguel: esta es la primera fase del alumbramiento. El cura termina la ceremonia con unas oraciones, dese&aacute;ndole felicidad en su futura vida, y los amigos de la familia cogen la caja sobre los hombros y la conducen hasta un coche funerario que a su vez la conducir&aacute; a su casa.
    </p><p class="article-text">
        Los padres, unos t&iacute;os, Elena, futura amiga &iacute;ntima y la persona que m&aacute;s sabe de las circunstancias de su nacimiento, as&iacute; como algunos amigos de la familia, se dirigen en sus coches a la casa de los padres. All&iacute; empiezan las despedidas, intentan animarlos y les ofrecen su ayuda para lo que sea. La madre los mira desorientada, no entiende a qu&eacute; tipo de ayuda se refieren y ellos tampoco, pero es una f&oacute;rmula que todos adoptan, como un ritual. Solo se queda en la casa Elena, la futura amiga, y la t&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los encargados de la funeraria depositan en la habitaci&oacute;n la caja y la destapan. Ya es posible contemplar el cuerpo marm&oacute;reo y r&iacute;gido de Miguel.
    </p><p class="article-text">
        Llaman a la puerta, llega una se&ntilde;ora que pide hablar con la madre...
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En estos momentos no puede atenderla &ndash;le dice Elena, que sale a recibirla.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me lo figuro &ndash;dice la se&ntilde;ora&ndash;, le explicar&eacute;: tengo un apartamento para alquilar, &uacute;ltimamente estaba vac&iacute;o y hoy, de repente, lo he encontrado lleno de libros, ropas y objetos, por sus caracter&iacute;sticas, pertenecientes a un hombre joven, he buscado la documentaci&oacute;n y aqu&iacute; la tengo, enseguida he supuesto que se trataba de un nacimiento. Viene la direcci&oacute;n de sus padres tambi&eacute;n. Si quiere usted venir a recoger alg&uacute;n traje o lo que necesiten...
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Imagino que, si todo lo que ha encontrado es de Miguel, &eacute;l se ir&aacute; a vivir all&iacute;. Recoger&eacute; solo algo de ropa. A ver, deme la documentaci&oacute;n, porque puede tratarse de otro nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        Elena lee entero el documento.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, es este, en efecto, se llama Miguel. Si usted ha encontrado su habitaci&oacute;n repentinamente ocupada debe de estar ya al nacer.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo a ti te conozco &ndash;dice la mujer.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, nos habremos visto alguna vez.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eso me parec&iacute;a. &iquest;Necesitan alguna cosa m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, gracias, ya solo queda esperar. Gracias por avisar.
    </p><p class="article-text">
        Elena vuelve a la habitaci&oacute;n donde han velado el cuerpo de Miguel. Cuatro candelabros rodean la caja destapada. La madre comenta:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Qu&eacute; joven es! Parece dormido y como sorprendido y asustado. &iexcl;Pobrecillo, mi ni&ntilde;o! &iquest;No han aparecido sus cosas todav&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute; &ndash;responde Elena&ndash;, acaba de venir una se&ntilde;ora a decirme d&oacute;nde va a vivir Miguel despu&eacute;s de nacer.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Entonces &iquest;no vivir&aacute; con nosotros? &ndash;pregunta la madre decepcionada.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Cu&aacute;nto tiempo va a vivir?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Veinticinco a&ntilde;os. Mira.
    </p><p class="article-text">
        La madre recoge con precipitaci&oacute;n el documento que le extiende Elena donde se establecen la fecha de su nacimiento y la de su Muerte.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me gustar&iacute;a ir a ese apartamento y ver c&oacute;mo va a vivir los primeros d&iacute;as &ndash;dice la madre.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No hay tiempo &ndash;dice la t&iacute;a&ndash;, y t&uacute; all&iacute; no pintas nada. Tenemos que darnos prisa, despu&eacute;s de esto ya debe de quedar muy poco para que nazca.
    </p><p class="article-text">
        Como es costumbre, tienen que velar al futuro ser. Elena y los familiares que han llegado se turnan en el velatorio. El tiempo se arrastra pesadamente, la noche se hace interminable. Al d&iacute;a siguiente, un poco m&aacute;s descansados, a pesar de no haber dormido, los que a&uacute;n quedan en la casa de los padres se disponen para la inevitable y &uacute;ltima etapa del nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo de Miguel, vestido, no muestra ninguna particularidad.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Qu&eacute; va a ser de &eacute;l, veinticinco a&ntilde;os solamente! &ndash;grita de pronto la madre.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vamos a desnudarle &ndash;dispone la t&iacute;a&ndash;, le pondremos la ropa que han mandado de su apartamento. No se ve ninguna se&ntilde;al de violencia y a su edad es raro que nazca a causa de una enfermedad... La expresi&oacute;n de su rostro da miedo. &ndash;Una expresi&oacute;n de asombro y dolor.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;S&iacute;, pobrecillo! Vamos a desnudarle &ndash;solloza la madre.
    </p><p class="article-text">
        Le quitan con cuidado el traje oscuro, en el pecho descubren la herida que le ha producido un disparo. Elena ya le hab&iacute;a hablado a la t&iacute;a sobre algunos detalles tr&aacute;gicos del nacimiento, pero de un modo confuso. La madre llora ante la segura amenaza que pesa sobre su hijo. Ella querr&iacute;a hacer algo, la impotencia frente a la tragedia le destroza el coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mujer, por suerte no todo va a ser as&iacute; &ndash;la anima su hermana&ndash;, despu&eacute;s de la tragedia seguro que su vida tendr&aacute; tambi&eacute;n momentos de felicidad y placer. A pesar del rictus ese, es un chico guapo. Ha salido a tu marido.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de desnudarlo, le lavan y le dejan en la habitaci&oacute;n solo. Se aproxima el final de la parte m&aacute;s dolorosa. Solo queda el hecho consumado del nacimiento real. En el caso de Miguel, por su juventud y la herida que muestra en el pecho, se le supone una primera etapa dif&iacute;cil, pero para sus familiares la vida continuar&aacute; de otro modo, habr&aacute; desaparecido el actual dolor y a lo sumo quedar&aacute; una inquietud m&aacute;s o menos honda por el destino de Miguel.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil saber con anticipaci&oacute;n detalles concretos de su futuro pr&oacute;ximo, pero bas&aacute;ndolo en las condiciones del nacimiento se pueden predecir sus efectos naturales, y las circunstancias que rodean el de Miguel no son tranquilizadoras. Esa herida en el pecho augura un disparo que le har&aacute; nacer dentro de poco, pero no saben d&oacute;nde ocurrir&aacute;. Falta poco tiempo para que sea disparada la bala que provocar&aacute; su nacimiento. Por mucho que limpien la sangre del pecho, est&aacute; cada vez m&aacute;s viva. A las personas que acompa&ntilde;an a los padres la espera se les hace eterna y deciden irse cada uno a su casa, incluida la joven Elena.
    </p><p class="article-text">
        La madre est&aacute; destrozada. Por fin llegan unos hombres a recogerle, en el instante de la separaci&oacute;n la madre grita enloquecida &laquo;No, no, Miguel, no&raquo;. Sabe lo que ocurrir&aacute;, los hombres se llevan a su hijo para que nazca despu&eacute;s de recibir un disparo. La negaci&oacute;n de la madre muestra su absoluta impotencia, no puede hacer nada para evitar su tr&aacute;gico nacimiento. La sangre de la herida brota a borbotones. Los hombres acarrean el cuerpo inerte, formando un cortejo f&uacute;nebre a la deriva. Caminan por la calle donde viven los padres de Miguel, atraviesan un parque polvoriento, guiados por la intuici&oacute;n caminan sin rumbo &ndash;como si estuvieran hipnotizados o en trance&ndash; durante veinte minutos hasta que el cad&aacute;ver se les cae de las manos al suelo y con un extra&ntilde;o movimiento se incorpora. Cuando consigue estar completamente vertical, los brazos abiertos como si estuviera bailando, da un grito espeluznante; es el grito que todos los hombres esperaban, el grito inici&aacute;tico que demuestra que Miguel est&aacute; vivo. Los hombres que le acarrearon se van corriendo a un bar que hay enfrente. Ocurre todo en cuesti&oacute;n de segundos.
    </p><p class="article-text">
        Un hombre algo mayor que Miguel, con la cara enmascarada por el odio, le dispara con una pistola desde la acera de enfrente (junto a la puerta del bar donde se acaban de meter los hombres que transportaron a Miguel hasta all&iacute;).
    </p><p class="article-text">
        Miguel acaba de nacer, da sus primeros pasos semiinconsciente. La herida del pecho ha desaparecido s&uacute;bitamente. Miguel empieza su vida con la seguridad de que algo fatal va a ocurrirle y que no va a tener tiempo ni manera de evitarlo. En la esquina de enfrente el hombre que le dispar&oacute; le grita:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;D&eacute;jala, d&eacute;jala!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Qui&eacute;n ser&aacute;, por qu&eacute; me grita de ese modo si no le conozco &ndash;se pregunta Miguel, molesto de que su primera experiencia vital sea tan violenta. &iquest;Por qu&eacute; ese hombre le grita con tanta hostilidad? Miguel se le acerca y le amenaza&ndash;: &iexcl;Como sigas as&iacute;, har&eacute; que te detengan!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No vas a tener tiempo, como no la dejes estoy dispuesto a acabar contigo&ndash;. Mientras dice esto, palpa nervioso la pistola que todav&iacute;a lleva caliente en el bolsillo.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El libro de Pedro Almod&oacute;var 'El &uacute;ltimo sue&ntilde;o', al que pertenece este relato, se publica el 13 de abril en la editorial Reservoir Books</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/vida-muerte-miguel-relato-pedro-almodovar-libro-ultimo-sueno_1_10106524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Apr 2023 20:24:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4c3b2f35-eb9f-4681-b061-7d2913519884_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x878y566.jpg" length="1397421" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4c3b2f35-eb9f-4681-b061-7d2913519884_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x878y566.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1397421" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Vida y muerte de Miguel', un relato de Pedro Almodóvar de su libro 'El último sueño']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4c3b2f35-eb9f-4681-b061-7d2913519884_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x878y566.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Almodóvar,Libros,Adelanto editorial,Cineastas,Escritores,Cine,Cine europeo,Hollywood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bergman y las autómatas de tamaño natural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/bergman-automatas-tamano-natural_129_9871849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82fa7edb-fd26-43e9-a4ef-c084c5e56e47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bergman y las autómatas de tamaño natural"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras quedar maravillado con el Ballet de Montecarlo y su producción de 'COPPÉL-I.A.' que vio en los Teatros del Canal de Madrid, Pedro Almodóvar reflexiona sobre las mujeres robóticas y el cineasta sueco, y ofrece unas recomendaciones culturales para ahondar más en sus reflexiones</p><p class="subtitle">Diario de Almodóvar - Marilyn y el género no binario
</p></div><p class="article-text">
        Fui a ver al Ballet de Montecarlo, en concreto su producci&oacute;n de<em> COPP&Eacute;L-I.A</em>. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/trabajadores-teatros-canal-denuncian-caos-centro-trabajar-cortarse-venas_1_9672422.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en los Teatros del Canal.</a> Yo recordaba haber visto una versi&oacute;n de Coppelia con trajes y decorados de Sigfrido Mart&iacute;n Begu&eacute;, un tema, el de los aut&oacute;matas articulados, que a Sigfrido le iba como anillo al dedo y para el que cre&oacute; una escenograf&iacute;a y unos trajes maravillosos. Esto ocurr&iacute;a en un teatro madrile&ntilde;o, probablemente el teatro de la Zarzuela en la d&eacute;cada de los 90. Sigfrido siempre me dec&iacute;a que deber&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/rozalen-teatro-zarzuela-inunda-apego-tierra-folclore_1_9792042.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dirigir alguna zarzuela,</a> me recomendaba <em>La Gran V&iacute;a</em> y que &eacute;l se encargar&iacute;a de todo lo visual. Yo siempre le promet&iacute;a que me lo pensar&iacute;a, pero &eacute;l muri&oacute; antes de que yo me decidiera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Veo la funci&oacute;n en la misma butaca de su core&oacute;grafo, Jean-Christophe Maillot, que me la cede generosamente porque el teatro estaba hasta la bandera. Y lo hace de un modo tan risue&ntilde;o que solo cab&iacute;a pensar que su Coppelia ya hab&iacute;a sido bendecida por el &eacute;xito, lo cual me quitaba un peso de encima, en caso de que no me entusiasmara el espect&aacute;culo. Pero me entusiasm&oacute;. &iexcl;Y hasta qu&eacute; punto!
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n del Ballet de Montecarlo fue una delicia de principio a fin. La mu&ntilde;eca robotizada del Dr. Coppelius, que acaba mat&aacute;ndole, iba vestida con un body gris met&aacute;lico, surcado por distintas cintas adhesivas de aspecto met&aacute;lico plateado que delineaban todas sus articulaciones, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/elena-anaya-da-pavor-envejecer-industria-cruel-mujeres_1_9296523.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">me recordaron much&iacute;simo al personaje de Elena Anaya</a> en <em>La piel que habito</em>. Y a la Musidora de <em>Los Vampiros</em> de Louis Feuillade (1915). Y naturalmente a la <em>Irma Vep </em>de Olivier Assayas, inspirada a su vez en <em>Los Vampiros</em> de Feuillade y en su propia pel&iacute;cula, la primera adaptaci&oacute;n de la protagonista de la pel&iacute;cula muda. Y su serie del a&ntilde;o pasado, con Alicia Vikander. La silueta negra de Vikander es lo que yo recordaba haber visto muy joven en una versi&oacute;n de <em>Fantomas</em>. Y esta era la imagen de la que part&iacute;a en una de las secuencias, cuando Vera (Elena Anaya) antes llamada Vicente, huye de las garras del <em>mad</em> <em>doctor</em> Robert Ledgard (Antonio Banderas) por la escalera del Cigarral toledano. En ese momento me sent&iacute;a como un ni&ntilde;o que consigue hacer realidad un sue&ntilde;o. Casi dir&iacute;a que hice la pel&iacute;cula para rodar esa secuencia porque la recordaba de un modo nebuloso de mi ni&ntilde;ez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/991dfc55-dbfd-4f26-9de3-5dfe57e5d73a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/991dfc55-dbfd-4f26-9de3-5dfe57e5d73a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/991dfc55-dbfd-4f26-9de3-5dfe57e5d73a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/991dfc55-dbfd-4f26-9de3-5dfe57e5d73a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/991dfc55-dbfd-4f26-9de3-5dfe57e5d73a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/991dfc55-dbfd-4f26-9de3-5dfe57e5d73a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/991dfc55-dbfd-4f26-9de3-5dfe57e5d73a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una de las autómatas en la representación de COPPÉL i.A realizada por los Ballets de Montecarlo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una de las autómatas en la representación de COPPÉL i.A realizada por los Ballets de Montecarlo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando hice <em>La piel que habito</em> y le ped&iacute; a J.P. Gaultier dos monos para Elena, uno color carne, color maquillaje, donde se vieran las costuras de los diferentes trozos que lo compon&iacute;an y que evocar&iacute;an las cicatrices de las m&uacute;ltiples operaciones a las que ha sido sometida, pretend&iacute;a que la prenda fuera como una segunda piel, que sostiene firmemente la piel que palpita debajo, como esas medias que comprimen las piernas para facilitar la circulaci&oacute;n y evitar los trombos. Tambi&eacute;n le encargu&eacute; la misma versi&oacute;n en negro. La cara iba cubierta por una m&aacute;scara dura, de silicona o metracrilato, que hab&iacute;a sacado de un libro de fotograf&iacute;as de cirug&iacute;as de est&eacute;tica facial. El efecto era muy impactante. Adem&aacute;s de mostrar un cuerpo totalmente cubierto pero que parece desnudo, y sugerir las operaciones que ha sufrido previamente, yo tambi&eacute;n buscaba la imagen de <em>Fantomas</em> y Musidora, a pesar de ser el 2011 no consult&eacute; internet lo hice guiado por la memoria nebulosa. Quer&iacute;a conservar el recuerdo de una silueta negra bajando unas escaleras. Desde peque&ntilde;o esa imagen se me hab&iacute;a quedado grabada y resum&iacute;a para m&iacute; todo el g&eacute;nero fant&aacute;stico. Y me he vuelto a encontrar con esa misma imagen en <em>Copp&eacute;l-i.a.</em>, solo que en vez de negro o color carne, el mallot que envuelve a la mu&ntilde;eca articulada es gris brillante y plata.
    </p><p class="article-text">
        Es excitante y misterioso que se encuentren tantas resonancias en obras y autores tan distintos y tan espaciados en el tiempo que no cabe hablar de influencias. Las coincidencias se deben a la casualidad. Mi &uacute;nica referencia real, fue la pel&iacute;cula de Georges Franju <em>Ojos sin rostro</em>, donde tambi&eacute;n hay un <em>mad</em><em><strong> </strong></em><em>doctor </em>que secuestra a chicas j&oacute;venes, ayudado de Alida Valli, para despu&eacute;s, a trav&eacute;s de una operaci&oacute;n facial quitarles el rostro y trasplant&aacute;rselo a su hija enmascarada, porque se qued&oacute; sin facciones en un incendio. La &uacute;nica relaci&oacute;n es que el <em>mad doctor</em> en <em>La piel que habito</em>, el Doctor Ledgard, est&aacute; investigando y acaba consiguiendo despu&eacute;s de un proceso de a&ntilde;os, crear una piel sint&eacute;tica, perfecta, una verdadera coraza a todas las agresiones tanto internas como externas. <em>Los ojos sin rostro</em>, obra maestra, inspiradora en su momento de <em>La piel</em>&hellip;, no ser&iacute;a posible despu&eacute;s del 2011 porque el Dr. Ledgard da por fin con esa piel perfecta creada en su laboratorio, a partir de la transg&eacute;nesis, de la terapia celular que hace posible manipular el genoma humano y a&ntilde;adirle las caracter&iacute;sticas que uno desee.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        (Acabo de leer en el peri&oacute;dico que el cient&iacute;fico chino He Jiankui acaba de salir de la c&aacute;rcel despu&eacute;s de tres a&ntilde;os, por haber manipulado el genoma de dos mellizas y un ni&ntilde;o, algo que la bio&eacute;tica de la comunidad cient&iacute;fica proh&iacute;be sin ning&uacute;n tipo de pretexto investigador. Estamos al borde de una nueva humanidad, de traer a este mundo seres a la carta. Ya hay tres de esta nueva especie en China).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f41d6e3-86ca-4645-98d3-e85d3234345f_16-9-aspect-ratio_50p_1064483.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f41d6e3-86ca-4645-98d3-e85d3234345f_16-9-aspect-ratio_50p_1064483.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f41d6e3-86ca-4645-98d3-e85d3234345f_16-9-aspect-ratio_75p_1064483.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f41d6e3-86ca-4645-98d3-e85d3234345f_16-9-aspect-ratio_75p_1064483.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f41d6e3-86ca-4645-98d3-e85d3234345f_16-9-aspect-ratio_default_1064483.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f41d6e3-86ca-4645-98d3-e85d3234345f_16-9-aspect-ratio_default_1064483.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5f41d6e3-86ca-4645-98d3-e85d3234345f_16-9-aspect-ratio_default_1064483.jpg"
                    alt="Elena con el emblemático mono negro de &#039;La piel que habito&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Elena con el emblemático mono negro de &#039;La piel que habito&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Coppelia es una mu&ntilde;eca de tama&ntilde;o natural, creada por el doctor Coppelius, fabricante de juguetes (todo esto me lleva a pensar en el cient&iacute;fico de <em>Blade Runner, </em>creador de las replicantes con aspecto humano a las que persigue Harrison Ford). A prop&oacute;sito, he visto en un art&iacute;culo sobre inteligencia artificial que a uno de los robots fabricados por la empresa Hanson Robotics, le han puesto la cara de Philip K. Dick, el creador de Blade Runner. Cuando hice <em>La piel</em>&hellip; en alg&uacute;n momento se me pas&oacute; por la cabeza la idea de Mary Shelley y el mito de Frankenstein. Y ya que soy director de cine pens&eacute; tambi&eacute;n en <em>V&eacute;rtigo</em>, la madre de tantas pel&iacute;culas. El personaje de James Stewart es lo m&aacute;s parecido a un director de cine, al menos como yo lo vivo con mis actrices, a las que en el momento de trabajar las amo con una pasi&oacute;n parecida a la de James Stewart por Kim Novak viva o muerta. 
    </p><p class="article-text">
        Me reconozco absolutamente cuando le cambia el peinado y la lleva a una casa de modas para comprarle un vestido. La mujer que le atiende le comenta despu&eacute;s de que Stewart le de detalles muy concisos de lo que desea. &ldquo;El se&ntilde;or sabe muy bien lo que quiere&rdquo;, solo falta que Stewart le reconozca que quiere darle vida a una mujer muerta, porque Kim Novak se la recuerda cada vez m&aacute;s, hasta acabar convirti&eacute;ndola en ella y am&aacute;ndola como am&oacute; a la muerta. En definitiva eso es lo que hacemos los directores obsesos con nuestros personajes, en este caso las actrices, vestirlas, maquillarlas, peinarlas a partir de un personaje que en el guion es pura abstracci&oacute;n pero que seg&uacute;n avanza la preproducci&oacute;n se va convirtiendo -o eso intentas- en la mujer con la que uno sue&ntilde;a. (El guion no es sino una fantasmagor&iacute;a). Incluso el plano cenital que muestra a Vera desnuda con sus m&uacute;ltiples cicatrices y el Dr. Ledgard le aplica nuevos trozos de la nueva piel, me record&oacute; durante el rodaje al proceso del montaje, tan esencial para la narraci&oacute;n cinematogr&aacute;fica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf148621-b50a-43a3-b6d4-c11ce7cf23ef_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf148621-b50a-43a3-b6d4-c11ce7cf23ef_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf148621-b50a-43a3-b6d4-c11ce7cf23ef_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf148621-b50a-43a3-b6d4-c11ce7cf23ef_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf148621-b50a-43a3-b6d4-c11ce7cf23ef_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf148621-b50a-43a3-b6d4-c11ce7cf23ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cf148621-b50a-43a3-b6d4-c11ce7cf23ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;La piel que habito&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;La piel que habito&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La historia de Copelia est&aacute; basada en el relato de E.T.A. Hoffman <em>El hombre de arena</em> con libreto de Charles Nuitter y Arthur Saint-Le&oacute;n y m&uacute;sica de Leo Delibes. El ballet se estren&oacute; en Par&iacute;s en 1870. El core&oacute;grafo y director del Ballet de Montecarlo, Jean-Christophe Maillot ha relacionado la historia de esta mu&ntilde;eca de tama&ntilde;o natural con las m&aacute;quinas antropom&oacute;rficas que la inteligencia artificial crear&aacute;, todo parece indicar que no tardar&aacute; mucho en que las disfrutemos o acaben mat&aacute;ndonos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil imaginar robots con forma humana, incluso dotados de aplicaciones que incluyan los sentimientos humanos m&aacute;s importantes. La literatura ya ha empezado a hablar de ello hace mucho tiempo, y cada nueva novela que trate del asunto en un contexto actual, describe al androide en cuesti&oacute;n imposible de distinguir del ser humano que sirvi&oacute; de modelo. (Lo &uacute;ltimo que he le&iacute;do al respecto es la novela de Ian McEwan, publicada en 2019, titulada <em>M&aacute;quinas como yo</em>, donde el autor se plantea si un robot de aspecto atractivamente humanoide es capaz de entender la complejidad moral del ser humano).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac50f6a4-f745-4521-9d1b-64f01429c6ea_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac50f6a4-f745-4521-9d1b-64f01429c6ea_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac50f6a4-f745-4521-9d1b-64f01429c6ea_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac50f6a4-f745-4521-9d1b-64f01429c6ea_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac50f6a4-f745-4521-9d1b-64f01429c6ea_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac50f6a4-f745-4521-9d1b-64f01429c6ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ac50f6a4-f745-4521-9d1b-64f01429c6ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alicia Vikander como Irma Vep"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alicia Vikander como Irma Vep                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero volviendo a la superficie, es decir el body/segunda piel que lucen Coppelia, Irma Vep o Vera (Elena Anaya) ha vuelto a ponerse de moda de modo fulminante a trav&eacute;s del dise&ntilde;ador que mejor ha tratado la piel femenina, Jean Paul Gaultier, por eso le encargu&eacute; el dise&ntilde;o de los bodys de <em>La piel que habito.</em> En el oto&ntilde;o de 1995 Gaultier ya present&oacute; una colecci&oacute;n llamada Cyber, basada en monos muy ajustados (segunda piel) con un estampado de lunares futuristas inspirado en el artista del Op-Art Victor Vasarely. Estas prendas eran una continuaci&oacute;n natural de sus camisetas y bodys llenos de tatuajes que siguen tan vigentes como entonces. Es curioso que ahora todas las fashionistas se han vuelto locas con el descubrimiento original de Gaultier y sus Cyberdots. 1995 era el momento de <em>El quinto elemento</em> de Luc Besson donde lo m&aacute;s interesante fue el dise&ntilde;o del vestuario de Gaultier. 
    </p><p class="article-text">
        Atento al clamor que ha devuelto sus cyberdots a la actualidad la Casa Gaultier ha lanzado dos colecciones, maravillosas, basadas en dos de los bodys que aparecen en la pel&iacute;cula, el de &ldquo;Las Amazonas&rdquo; y el de &ldquo;Cyberbaba&rdquo; que se est&aacute;n vendiendo como rosquillas. Bien es verdad que estas prendas est&aacute;n pensadas para cuerpos filiformes como el de Milena Smit o la cantante Aitana, pero las Kadarshian en tromba se han lanzado sobre todo el vintage existente y las nuevas colecciones para tenerlas de fondo de armario. Gaultier adem&aacute;s ha desarrollado, tambi&eacute;n en esta l&iacute;nea, para hombre y mujer, la colecci&oacute;n &ldquo;Y Project&rdquo;, con vestidos y faldas. Tambi&eacute;n ha pensado en los varones, utilizando la misma idea y la misma estrechez de las prendas. Pienso un minuto en hacer un pedido, pero para un centenario como yo (peso justo 100 kg) creo que no es lo m&aacute;s adecuado, a no ser que me convierta en un viejo indigno y rid&iacute;culo.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1466856149727207431?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Ya que he empezado hablando de la aut&oacute;mata Coppelia, y de robots que pueblan nuestros sue&ntilde;os y nuestras pesadillas, me inquieta y a la vez inflama mi curiosidad hasta d&oacute;nde llegar&aacute;n estos seres que en principio vienen a ayudarnos pero que tambi&eacute;n puede que al final nos den una patada y nos quiten de en medio. En un art&iacute;culo de El Pa&iacute;s leo una demostraci&oacute;n de la capacidad creadora de alguna de estas m&aacute;quinas, Ai-Da (fabricada por Engineered Arts) es un robot femenino con cara y pelo de mujer donde el resto del cuerpo, hecho a imagen del humano, con troncos y extremidades, es transparente y permite ver todo el aparataje y cableado que anima sus movimientos. &iexcl;Una robot artista que ha participado ya en la Bienal de Venecia!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia artificial ya est&aacute; aqu&iacute;, pero como el ser humano es tan artificial ya ha pensado en el mejor modo de vestirse a su imagen y semejanza. Gaultier aporta la parte l&uacute;dica de todo esto, la terror&iacute;fica nos viene de China donde, como he dicho, el cient&iacute;fico He Jiankui sale de la c&aacute;rcel por haber manipulado gen&eacute;ticamente a tres beb&eacute;s. Ya hay tres seres humanos que no se parecen a nosotros y esto s&iacute; que es verdaderamente pavoroso. (Viniendo de la Herm&eacute;tica China).
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;ngulo opuesto a lo anterior: He empezado a ver la serie documental sobre Ingmar Bergman, donde b&aacute;sicamente habla &eacute;l todo el tiempo; ya est&aacute; retirado, tiene m&aacute;s de 80 a&ntilde;os, pero se le ve lleno de vida, sobre todo su cerebro y su memoria elefanti&aacute;sica. Por la vitalidad y picard&iacute;a que brillan en sus ojos dir&iacute;a que todav&iacute;a es capaz de sentir deseo sexual. (Fue un gran amante, un amante muy infiel que adem&aacute;s contaba, con la misma crueldad con que lo hac&iacute;a en su propia vida, sus infidelidades a sus v&iacute;ctimas conyugales: recordemos <em>Escenas de un matrimonio</em>. No creo que se haya escrito y dirigido nada tan salvaje sobre esta instituci&oacute;n. &Eacute;l mismo lo reconoce). 
    </p><p class="article-text">
        Somos dos personas totalmente distintas, no solo por las &eacute;pocas que nos toc&oacute; vivir, las culturas tan distintas a las que pertenecemos, nuestro modo de vivir la sexualidad tan opuesta, sin embargo, hay muchas cosas de &eacute;l con las que me identifico: su indefensi&oacute;n y temor a la muerte, ese miedo feroz que confiesa cuando ya deb&iacute;a encontrarse cercano a ella. Sus tres pel&iacute;culas sobre el silencio de Dios (<em>Los comulgantes, El silencio </em>y <em>Como un espejo</em>), su modo de trasladar episodios de su propia vida a las p&aacute;ginas de un guion, creo que &eacute;l es m&aacute;s cruel que yo consigo mismo, y que trata peor que yo a los actores.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e137c44-d636-4c3b-b2a6-961d3e071b80_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e137c44-d636-4c3b-b2a6-961d3e071b80_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e137c44-d636-4c3b-b2a6-961d3e071b80_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e137c44-d636-4c3b-b2a6-961d3e071b80_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e137c44-d636-4c3b-b2a6-961d3e071b80_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e137c44-d636-4c3b-b2a6-961d3e071b80_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7e137c44-d636-4c3b-b2a6-961d3e071b80_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ingmar Bergman protagoniza un documental en Filmin"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ingmar Bergman protagoniza un documental en Filmin                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Me estimula tanto escucharle que me lanzo sobre el ordenador a escribir. Ni siquiera he apagado la televisi&oacute;n, y el cap&iacute;tulo que estaba viendo sigue su curso, me acompa&ntilde;a su voz de fondo. Quiero escribir escuchando la voz de Ingmar Bergman, deb&iacute;a de ser muy hablador, porque la periodista casi no interviene. Pero tambi&eacute;n es un hombre que sabe vivir en silencio, tal vez una cosa le lleve a la otra. Como &eacute;l mismo dice, pasa d&iacute;as enteros en absoluto silencio, solo, en su isla.&nbsp;No he querido parar el cap&iacute;tulo que estaba viendo para vivir la experiencia de escribir algo mientras a seis metros de mis manos tecleando habla Bergman. No le veo, pero le escucho y es como si me lo estuviera diciendo a m&iacute;. Siento una enorme gratitud, es el mejor momento del d&iacute;a, sin duda, escribir mientras Bergman habla de s&iacute; mismo, de las pel&iacute;culas que hizo y por qu&eacute; las hizo. 
    </p><p class="article-text">
        Me admira su lucidez, adem&aacute;s de admirar lo obvio, su genialidad. &iquest;A qui&eacute;n pudo ocurr&iacute;rsele desafiar a la muerte jug&aacute;ndosela en una partida de ajedrez? Es una escena propia de Bu&ntilde;uel, pero fue Bergman quien la concibi&oacute; y la rod&oacute; en <em>El s&eacute;ptimo sello</em>. Viendo im&aacute;genes de su tv movie <em>Despu&eacute;s del ensayo</em> estoy tentado de debutar en el teatro con esta pieza, la &uacute;ltima que escribi&oacute; como dramaturgo. Solo necesitas un escenario vac&iacute;o, con objetos que se han ido arrumbando por ah&iacute;, retazos de otros montajes, lo que equivale a que no necesitas escenograf&iacute;a, o que puedes poner cualquier cosa, de cualquier estilo, que es lo que m&aacute;s me gusta. Y un director y una actriz hablando de su trabajo. Para m&iacute; la vida es justamente eso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Viendo imágenes de su tv movie “Después del ensayo” estoy tentado de debutar en el teatro con esta pieza, la última que escribió como dramaturgo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pedro Almodóvar</span>
                                        <span>—</span> Director de cine
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Me tomo un respiro y vuelvo al documental. Puedo escuchar c&oacute;mo habla de la amargura de su padre que no dud&oacute; en hacerles sufrir tremendos castigos a &eacute;l y a su hermano, (ver <em>Fanny y Alexander</em>). El padre era pastor luterano y les educ&oacute; de forma tan estricta que r&iacute;ete t&uacute; de la mala educaci&oacute;n de los curas cat&oacute;licos. No viene a cuento, pero el padre de Angela Merkel tambi&eacute;n era pastor luterano. &iexcl;Pobrecilla!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bergman hijo reconoce con toda naturalidad hasta qu&eacute; punto el rencor que su padre sent&iacute;a por &eacute;l era mutuo. Y que &eacute;l mismo, Bergman, tan prol&iacute;fico como padre y como director (lleg&oacute; a dirigir varias veces dos pel&iacute;culas por a&ntilde;o, y tuvo ocho hijos de cinco mujeres), reconoce que fue muy mal padre, un padre ausente que nunca consider&oacute; a sus hijos. A&ntilde;ade que entiende que sus hijos le odien, del mismo modo que &eacute;l odiaba a su padre.
    </p><p class="article-text">
        Mi identificaci&oacute;n desaparece con estas confidencias. No mueve una pesta&ntilde;a al decirlo. Su crueldad con &eacute;l mismo y con su familia aumenta en los cap&iacute;tulos finales. Me estremece, pero no tengo la impresi&oacute;n de estar ante un monstruo, en primer lugar porque no trata de excusarse y en segundo lugar porque su talento y su sinceridad son superiores a su crueldad, a su falta de complacencia. Y supo plasmarlo todo ello en obras maestras incontestables.
    </p><p class="article-text">
        Viniendo de hablar de los robots o de mujeres robotizadas, el contraste con la atm&oacute;sfera helada de la isla de Faro, donde vive, solo, el genio, me sit&uacute;a en mi lugar, viviendo como el genio, en mi propia isla, en mi casa.
    </p><h3 class="article-text">Recomendaciones para este nuevo a&ntilde;o. Imprescindible ver:</h3><p class="article-text">
        <em>Los ojos sin rostro</em> (Georges Franju).
    </p><p class="article-text">
        Leer y ver <em>Frankenstein</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>La piel que habito.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>V&eacute;rtigo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Leer <em>M&aacute;quinas como yo, </em>de Ian McEwan.
    </p><p class="article-text">
        <em>Tama&ntilde;o Natural,</em> de Berlanga.
    </p><p class="article-text">
        Los dos <em>Blade Runner.</em>
    </p><p class="article-text">
        Buscar en internet<a href="https://fashion.jeanpaulgaultier.com/en/categories/cyber-collection" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> los nuevos modelos Cyber de Jean Paul Gaultier, </a>que se agotan. Y los de la &ldquo;Y Project&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>El quinto elemento</em>, de Luc Besson, solo para ver los modelos de Gaultier.
    </p><p class="article-text">
        <em>Mu&ntilde;ecos Infernales, </em>de Tod Browning.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si te gusta Ingmar Bergman, solo si te apasiona, no te pierdas el documental <em>Un siglo de Bergman</em> en Filmin. Es muy heavy.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/bergman-automatas-tamano-natural_129_9871849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2023 21:55:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/82fa7edb-fd26-43e9-a4ef-c084c5e56e47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3982250" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/82fa7edb-fd26-43e9-a4ef-c084c5e56e47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3982250" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bergman y las autómatas de tamaño natural]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/82fa7edb-fd26-43e9-a4ef-c084c5e56e47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Almodóvar,Cine español,Teatro,Ballet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marilyn y el género no binario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/marilyn-genero-no-binario_129_8978427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d131aa83-8898-4aeb-b01d-f7ce945e4280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marilyn y el género no binario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pedro Almodóvar escribe nuevas páginas de su diario, esta vez desde Londres, y a raíz de los trajes que se vieron desfilar en la alfombra roja de la Gala MET, donde Kim Kardashian se enfundó el vestido que Marilyn Monroe se puso para felicitar el cumpleaños a JFK, seis semanas antes de su muerte</p><p class="subtitle">Diario de Almodóvar - Guerra de nervios en los Oscar: 'my week in LA'</p></div><p class="article-text">
        Estoy en Londres, un d&iacute;a lluvioso, a pesar de los buenos pron&oacute;sticos meteorol&oacute;gicos. Ya estoy acostumbrado a que los pron&oacute;sticos no se cumplan.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil no hablar de la Gala del Metropolitan una semana despu&eacute;s, las im&aacute;genes de los trajes y de las personas que los luc&iacute;an, todas ellas c&eacute;lebres, de alg&uacute;n modo siguen apareciendo por todos sitios.
    </p><p class="article-text">
        Mi primer comentario es a la vez laudatorio y con un punto de advertencia. &iexcl;Cuidado! Estoy totalmente a favor de que se incorporen en la vestimenta de los varones elementos femeninos, o menos masculinos, y que no estemos condenados a la chaqueta, el pantal&oacute;n, y al t&iacute;pico chaleco. Aplaudo que algunas <em>celebrities </em>machas como Bad Bunny, Oscar Isaac o Harry Styles decidan, m&aacute;s all&aacute; de su propia orientaci&oacute;n sexual, olvidarse de lo binario en el vestir. Con esto no quiero decir que todo hombre lleva dentro una mujer, sino que todo hombre lleva &ldquo;fuera&rdquo; una mujer. Gaultier fue pionero, empez&oacute; a hacerlo antes que ning&uacute;n otro dise&ntilde;ador, en los noventa sac&oacute; su falda plisada, a lo escocesa, y lanz&oacute; una l&iacute;nea de maquillaje exclusivamente de hombre. &Eacute;l se atrevi&oacute; sin que nadie le diera permiso, porque ya militaba en el equ&iacute;voco que no lo es, es decir, el g&eacute;nero est&aacute; en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de nuestra conciencia y el ser humano es demasiado complejo como para reducirlo al binarismo. Muchos j&oacute;venes, cada vez m&aacute;s visibles, se muestran con una mezcla de g&eacute;neros, que no tiene nada que ver con los ochenteros unisex, sino con la protesta de no sentirse identificados con ninguno de los dos g&eacute;neros binarios. Yo creo que hacen bien d&aacute;ndose la oportunidad de descubrir c&oacute;mo se sienten a lo largo de su vida. Tienen mucho tiempo para decidirse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/300eadb0-2b32-4873-9015-499aab0d72b1_source-aspect-ratio_50p_1047521.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/300eadb0-2b32-4873-9015-499aab0d72b1_source-aspect-ratio_50p_1047521.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/300eadb0-2b32-4873-9015-499aab0d72b1_source-aspect-ratio_75p_1047521.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/300eadb0-2b32-4873-9015-499aab0d72b1_source-aspect-ratio_75p_1047521.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/300eadb0-2b32-4873-9015-499aab0d72b1_source-aspect-ratio_default_1047521.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/300eadb0-2b32-4873-9015-499aab0d72b1_source-aspect-ratio_default_1047521.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/300eadb0-2b32-4873-9015-499aab0d72b1_source-aspect-ratio_default_1047521.jpg"
                    alt="El músico Bad Bunny posa ante los fotógrafos con peluca y un traje de falda y chaqueta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El músico Bad Bunny posa ante los fotógrafos con peluca y un traje de falda y chaqueta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los dise&ntilde;adores se han dado cuenta de esta nueva sensibilidad y lo vemos en las alfombras rojas m&aacute;s importantes (Oscar y Met, son sin duda las m&aacute;s llamativas) y visten a algunos de los c&eacute;lebres m&aacute;s lanzados con elementos que sugieren femineidad o que, por lo menos, huyen de lo masculino. Y no se trata solo del hist&oacute;rico Billy Porter, el host de <em>Pose</em>, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha adornado la alfombra de los Oscars con modelos alucinantes y de ultradiva. Este a&ntilde;o, que yo haya visto, han sido Oscar Isaac y Bad Bunny los feminizantes. Bien por ellos, pero la intenci&oacute;n no basta, sin duda han sido los peor vestidos de la gala, seguidos muy de cerca de Billie Eilish, la pobre. Tanto Thom Browne como Burberry, respectivamente, no pueden enfundarles en una especie de falda tubo, hasta los pies Bunny, m&aacute;s corta la de Isaac. Se trata de que la prenda adem&aacute;s de arriesgada sea bella, de otro modo la moda no tiene sentido. En cuanto a mi adorada Billie Eilish, creo que Alessandro Michele no se detuvo a mirar sus medidas antes de colocarle un modelo que las ampliaba todas. Respecto a Isaac y Bad Bunny, sus respectivos <em>looks </em>est&aacute;n muy lejos de ser bonitos, ni siquiera m&iacute;nimamente graciosos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a96631-4250-4ba0-a756-b0630756286c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a96631-4250-4ba0-a756-b0630756286c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a96631-4250-4ba0-a756-b0630756286c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a96631-4250-4ba0-a756-b0630756286c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a96631-4250-4ba0-a756-b0630756286c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44a96631-4250-4ba0-a756-b0630756286c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/44a96631-4250-4ba0-a756-b0630756286c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La cantante Bilie Eilish posando a su llegada a la gala MET"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La cantante Bilie Eilish posando a su llegada a la gala MET                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ten&iacute;a que decirlo, he estado tap&aacute;ndome los labios estos d&iacute;as, pero hoy en un lluvioso d&iacute;a londinense, mientras espero a una de las actrices de mi pr&oacute;xima pel&iacute;cula, no me he podido contener.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el <em>nobinarismo</em> no tiene nada que ver con la transexualidad, aprovecho para pedirle a nuestro Gobierno que no s&eacute; a qu&eacute; espera para firmar la ley de transexualidad. Hay que decirle tambi&eacute;n a la exvicepresidenta Carmen Calvo que un transexual no necesita cumplir los diecis&eacute;is a&ntilde;os para saber que lo es, a los tres a&ntilde;os ya son conscientes del g&eacute;nero que habita en sus mentes. En esas cuestiones un transexual est&aacute; mucho m&aacute;s maduro que un heterosexual de su misma edad, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Y ya que hablo del tema me sorprendi&oacute; mucho leer hace unas semanas en The Independent, en una entrevista con Sean Penn (tan moreno que parec&iacute;a digitalizado, el color de su piel no parec&iacute;a humano) en la que dec&iacute;a <em>&ldquo;&hellip;cowardly genes are leading people to surrender their jeans and put on a skirt&rdquo;  </em>[&ldquo;Creo que los hombres, en mi opini&oacute;n, se han vuelto bastante feminizados. Creo que hay muchos genes cobardes que provocan que las personas renuncien a sus jeans y se pongan una falda&rdquo;].
    </p><p class="article-text">
        Las frases son bastante enrevesadas, pero parece que Sean Penn considera que los hombres &uacute;ltimamente se han feminizado en exceso (lo de por culpa de unos &ldquo;genes cobardes&rdquo; me parece una met&aacute;fora estrafalaria).
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente las cuestiones de g&eacute;nero han empezado a cambiar, aunque todav&iacute;a queda un largo trecho. Lo que dice Penn resulta raro y obsoleto. Hoy d&iacute;a, por ejemplo, el dicho &ldquo;ser m&aacute;s hombre&rdquo; carece totalmente de significado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/707384a1-a293-4289-b8df-ec3a65c52320_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/707384a1-a293-4289-b8df-ec3a65c52320_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/707384a1-a293-4289-b8df-ec3a65c52320_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/707384a1-a293-4289-b8df-ec3a65c52320_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/707384a1-a293-4289-b8df-ec3a65c52320_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/707384a1-a293-4289-b8df-ec3a65c52320_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/707384a1-a293-4289-b8df-ec3a65c52320_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Aunque muchos le confundieron con Jared Leto, no pasó desapercibido en la gala MET el espectacular look de Fredrik Robertsson, director creativo de una empresa sueca de productos capilares."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aunque muchos le confundieron con Jared Leto, no pasó desapercibido en la gala MET el espectacular look de Fredrik Robertsson, director creativo de una empresa sueca de productos capilares.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Bajo el lema <em>&ldquo;gilded glamour&rdquo;</em> de este a&ntilde;o ha habido tambi&eacute;n verdaderas maravillas, Blake Lively luci&oacute; deslumbrante, y nuestra Rosal&iacute;a, a quien Givenchy le cogi&oacute; muy bien el punto flamenco &ndash;la cantante pon&iacute;a el resto&ndash; rebos&oacute; gracia y alegr&iacute;a. La Due&ntilde;a de Todo Esto, la Gala Met, es decir, la omnipotente Anna Wintour, iba simplemente discreta. A pesar de no haber acertado con Bad Bunny, Riccardo Tisci se luci&oacute; con un mont&oacute;n de vestidos maravillosos interpretados por sus mejores amigas que a la vez son ya leyenda (tengo la impresi&oacute;n de que Riccardo solo se relaciona con leyendas, Bella Hadid, Irina Shayk, Naomi Campbell, Kate Moss y Lila Moss). Al igual que Donatella Versace (Lily James, Blake Lively, Emily Ratajkowski, Chiara Ferragni, Dwyane Wade, Olivia Rodrigo, Cole Sprouse, Lena Waithe). Ambos dise&ntilde;adores fueron los grandes triunfadores en esta feria de vanidades que cada a&ntilde;o ofrece el Metropolitan al mundo de la moda, indiferentes a que el mundo se est&eacute; desmoronando y en Espa&ntilde;a <a href="https://www.eldiario.es/escolar/ocho-claves-espionaje_132_8970480.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todos nos sintamos espiados</a>, incluidos los pol&iacute;ticos de bandos opuestos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a172fea6-9c66-4ef1-a7fe-214485a4c324_source-aspect-ratio_50p_1047491.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a172fea6-9c66-4ef1-a7fe-214485a4c324_source-aspect-ratio_50p_1047491.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a172fea6-9c66-4ef1-a7fe-214485a4c324_source-aspect-ratio_75p_1047491.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a172fea6-9c66-4ef1-a7fe-214485a4c324_source-aspect-ratio_75p_1047491.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a172fea6-9c66-4ef1-a7fe-214485a4c324_source-aspect-ratio_default_1047491.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a172fea6-9c66-4ef1-a7fe-214485a4c324_source-aspect-ratio_default_1047491.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a172fea6-9c66-4ef1-a7fe-214485a4c324_source-aspect-ratio_default_1047491.jpg"
                    alt="La guionista, productora y actriz Lena Waithe posa a su llegada a la entrada de la Gala MET"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La guionista, productora y actriz Lena Waithe posa a su llegada a la entrada de la Gala MET                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otro aspecto, otro vestido, siete kilos de menos y tres personajes ic&oacute;nicos: Marilyn Monroe, J.F. Kennedy y Kim Kardarshian. Los siete kilos los perdi&oacute; esta &uacute;ltima. No s&eacute; de qui&eacute;n fue la idea, pero reconozco que en principio parec&iacute;a buena, aunque a m&iacute; me dejara un sabor triste y amargo. Debo ser de los pocos que han visto <em>Blonde</em>, el estupendo filme de Andrew Dominik, donde Ana de Armas interpreta a Marilyn de un modo escalofriantemente real. Tengo grabada una secuencia (si no desaparece del montaje final) del acoso, algo m&aacute;s, dir&iacute;a yo, que sufri&oacute; por parte del presidente JFK. La secuencia es lo suficientemente expl&iacute;cita como para sentir la repulsi&oacute;n de la propia Marilyn en semejante momento. La pel&iacute;cula sigue de cerca la novela de la enorme escritora Joyce Carol Oates, donde se habla m&aacute;s de Norma Jean Baker que de su obra, es decir, Marilyn Monroe. Norma Jean luch&oacute; toda su vida para que los varones del mundo entero entendieran que Marilyn era el resultado de su extraordinario trabajo como actriz. Poco despu&eacute;s, cuando Norma Jean ya era una zombie, fue invitada a cantar el famosamente susurrado <em>Happy Birthday, Mr. President.</em> Me imagino c&oacute;mo pudo sentirse la pobre Marilyn ante el deber patri&oacute;tico de cantarle al mismo hombre que hab&iacute;a abusado de ella (siempre me refiero a lo que vi en la pel&iacute;cula) el <em>happy birthday</em> enfundada en un traje/segunda piel que desde ese mismo instante se convirti&oacute; en leyenda.
    </p><p class="article-text">
        Muchos a&ntilde;os antes de que se pusiera de moda, respecto a las mujeres, la palabra cosificaci&oacute;n, Norma Jean ya la empleaba acerca de s&iacute; misma, seg&uacute;n dec&iacute;a, el p&uacute;blico y la industria de Hollywood la hab&iacute;an reducido a ser una cosa. Y antes y despu&eacute;s de ser famosa, fue repetidamente abusada por los funcionarios de dicha industria (me sorprende que el <em>Me Too</em> no haya mencionado a Marilyn a lo largo de su justa cruzada contra el abuso de poder en Hollywood). De esta lucha sin cuartel entre la persona y su personaje habla el libro de Joyce Carol Oates, que a m&iacute; me parece la mejor biograf&iacute;a de Marilyn Monroe, aunque se trate de una novela. (No le&iacute; la de Norman Mailer, pero s&iacute; recuerdo el delicioso relato que le dedica Truman Capote en <em>M&uacute;sica para camaleones</em>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/19f9f1e6-5364-4cef-9d11-aaf815961c5f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/19f9f1e6-5364-4cef-9d11-aaf815961c5f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/19f9f1e6-5364-4cef-9d11-aaf815961c5f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/19f9f1e6-5364-4cef-9d11-aaf815961c5f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/19f9f1e6-5364-4cef-9d11-aaf815961c5f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/19f9f1e6-5364-4cef-9d11-aaf815961c5f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/19f9f1e6-5364-4cef-9d11-aaf815961c5f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Kim Kardashian y el actor Pete Davidson posan junto a su llegada a la gala"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Kim Kardashian y el actor Pete Davidson posan junto a su llegada a la gala                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La brillante y dudosa idea de que el vestido que Jean-Louis dise&ntilde;&oacute; para el famoso susurrado <em>happy birthday</em> volviera a la vida, esta vez unido a la piel de Kim Kardashian, no result&oacute; ni brillante ni efectiva, sino m&aacute;s bien un poco siniestra y carente de gracia, porque era imposible no pensar en que Marilyn muri&oacute; a las seis semanas de pon&eacute;rselo y, por otra parte, lo &uacute;nico que hubiera justificado la idea era que le quedara fant&aacute;stico a Kardashian, pero no fue as&iacute;. Hasta la fecha ha sido el peor look de la famosa <em>influencer</em>, no mereci&oacute; el sacrificio de los siete kilos que perdi&oacute;, su figura luci&oacute; plana, neutra, ins&iacute;pida e indefinida. El refr&aacute;n espa&ntilde;ol dice &ldquo;el h&aacute;bito no hace al monje&rdquo;, en este caso es literal, el vestido de Norma Jean no convert&iacute;a a quien lo portara en Marilyn, porque el traje no es nada sin el alma, y el alma de Marilyn ya hab&iacute;a empezado a extinguirse antes de la celebraci&oacute;n del cumplea&ntilde;os presidencial, aunque su extinci&oacute;n absoluta tardar&iacute;a seis semanas en consumarse. Siento terminar esta cr&oacute;nica, que no lo es, con sabor amargo. El evento no puede ser m&aacute;s chispeante y m&aacute;s ben&eacute;fico, los millones que se recaudan en la cena van destinados a la autofinanciaci&oacute;n del instituto de la Moda del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, cuya independencia hace que la gala sea absolutamente necesaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/marilyn-genero-no-binario_129_8978427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 May 2022 20:24:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d131aa83-8898-4aeb-b01d-f7ce945e4280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4403653" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d131aa83-8898-4aeb-b01d-f7ce945e4280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4403653" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Marilyn y el género no binario]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d131aa83-8898-4aeb-b01d-f7ce945e4280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Almodóvar,Moda,Identidad de género,Transexualidad,Kim Kardashian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guerra de nervios: 'my week in LA']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/guerra-nervios-my-week-in_129_8876386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fac3103a-9fec-4b1c-956c-efb4cd5fd6e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guerra de nervios: &#039;my week in LA&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante su viaje a Los Ángeles para asistir a la gala de los Premios Oscar, acompañando a los nominados Penélope Cruz y Alberto Iglesias, Pedro Almodóvar escribe este diario de viaje desde la admiración, la amistad, la sinceridad y el amor por el cine</p><p class="subtitle">Especial - Las tres preguntas de Almodóvar: memoria, dignidad y maternidad</p></div><p class="article-text">
        Ayer fue un d&iacute;a agotador, especialmente por la tarde noche. Una de las razones secretas por la que estoy en Los Angeles, (adem&aacute;s de acudir de la mano de Pen&eacute;lope al Dolby Theatre y vivir <em>in situ</em> si a su nominaci&oacute;n le quedaba todav&iacute;a un camino por recorrer o si el premio era la nominaci&oacute;n) es encontrarme con algunos actores pensando en el <em>casting </em>de la pel&iacute;cula de Cate Blanchett basada en cinco relatos de Lucia Berlin (extra&iacute;dos de su biblia <em>Manual para mujeres de la limpieza).</em> Es un secreto a voces, pero del que yo no puedo hablar, &oacute;rdenes de El Deseo. No se debe hablar de las cosas hasta que no est&eacute;n atadas y bien atadas por contratos.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s llegar a la ciudad y ver a nuestro distribuidor, Sony Pictures Classics, nos llegan los primeros rumores de que las tornas han cambiado respecto a los meses pasados, en esa misteriosa carrera de obst&aacute;culos que es el <em>oscar race</em>. Los cambios, que despu&eacute;s se me repiten como ritornelo en los m&uacute;ltiples encuentros que tengo a lo largo de la semana, es que no ser&aacute; <em>El poder del perro</em> la ganadora, ni siquiera <em>Belfast</em>, sino <em>Coda</em>. Y que Pen&eacute;lope es la segura ganadora en su categor&iacute;a, que por alguna raz&oacute;n ha escalado los puestos que virtualmente le faltaban para encumbrarse. Los rumores vienen de bocas de periodistas especializados y miembros de la academia. Yo me alegro por la parte que me toca, pero aqu&iacute; las alegr&iacute;as siempre van acompa&ntilde;adas de una cara B de decepci&oacute;n y miedo, porque se trata solo de rumores. Las categor&iacute;as est&aacute;n muy abiertas, excepto la de mejor actor (Will Smith), mejor actriz secundaria (Ariana DeBose), mejor director (Jane Campion) y que en el apartado t&eacute;cnico <em>Dune</em> arrasar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Yo trato de no pensar en ello, ser&iacute;a algo hist&oacute;rico, ya lo es la candidatura de Pen&eacute;lope por una pel&iacute;cula espa&ntilde;ola, y me centro en el <em>casting </em>de Lucia Berlin. Despu&eacute;s de mi sesi&oacute;n de encuentros que alcanzan las cuatro o cinco de la tarde, tenemos que acudir al Museo de la Academia, el de las ciencias y artes cinematogr&aacute;ficas, que han tenido el detalle de llenar una sala, a la que le llaman Galer&iacute;a, con doce pantallas que a su vez reproducen doce clips con im&aacute;genes de todas mis pel&iacute;culas, divididas por temas (Familia, Sexo y Deseo, Musicales, <em>Caf&eacute; M&uuml;ller</em>, Noir, Madres, Comedia, El amante menguante, etc.).
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x89j48p" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Yo me he encargado de montar esos clips y elegir mis propios temas, ha sido la primera vez que desde la sala de montaje hago que mis pel&iacute;culas dialoguen entre s&iacute;, bas&aacute;ndome en los temas que las recorren desde que empec&eacute; en este oficio. Ha sido un ejercicio de autodescubrimiento que sobre todo me ha reconciliado con mi propia obra, algo que nunca me hab&iacute;a planteado porque no veo mis pel&iacute;culas. Me he sentido muy orgulloso especialmente de toda la gente con la que he trabajado, actores y t&eacute;cnicos. Caminando entre las doce pantallas, llenas de primeros planos de Victoria Abril, Marisa Paredes, Carmen Maura, Pen&eacute;lope Cruz, Antonio Banderas, Caetano Veloso, Pina Bausch, y un largo etc&eacute;tera me siento como un fantasma al que le han permitido visitar un lugar donde lo que est&aacute; vivo es lo que las pantallas reflejan, de alg&uacute;n modo una met&aacute;fora de lo que ocurre en esta ciudad. Todo gira alrededor de las im&aacute;genes que se proyectan en las pantallas dom&eacute;sticas y en las de las salas de cine. En el peor de los sentidos las vidas de las personas importan poco comparadas con las de los personajes que componen la historia de las pel&iacute;culas y series, a no ser que las personas sean la inspiraci&oacute;n de algunas de esas pel&iacute;culas, como ocurre con los <em>biopics.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8f1547e-9ad3-466f-abb5-d56a77ba1fba_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8f1547e-9ad3-466f-abb5-d56a77ba1fba_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8f1547e-9ad3-466f-abb5-d56a77ba1fba_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8f1547e-9ad3-466f-abb5-d56a77ba1fba_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8f1547e-9ad3-466f-abb5-d56a77ba1fba_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8f1547e-9ad3-466f-abb5-d56a77ba1fba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a8f1547e-9ad3-466f-abb5-d56a77ba1fba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Almodóvar fotografiando su propia exposición en el Museo de la Academia, doce pantallas donde la realidad se convierte en lo que ellas reflejan, en una metáfora muy hollywoodiense. Detrás de él, Carmen Maura en &#039;La ley del deseo&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Almodóvar fotografiando su propia exposición en el Museo de la Academia, doce pantallas donde la realidad se convierte en lo que ellas reflejan, en una metáfora muy hollywoodiense. Detrás de él, Carmen Maura en &#039;La ley del deseo&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Son las 8:30 de la noche y despu&eacute;s de una sesi&oacute;n de masaje me preparo para acudir a la fiesta que organizan la revista W Magazine y Saint Laurent. Problemas con la elecci&oacute;n de modelo. En estas ocasiones no hay nada peor que ser bajito (yo, que a los 13 a&ntilde;os pensaba que iba para alto, al menos en comparaci&oacute;n con los chavales del colegio) y con un abdomen que dice todo el tiempo &ldquo;aqu&iacute; estoy yo&rdquo;. Me fui a probar a la tienda ropa de la firma hace dos d&iacute;as, dej&eacute; que me pusieran cosas encima y a veces, por no comportarme como una estrella, les digo a los dependientes que s&iacute; a casi todo. Pero la soledad de mi habitaci&oacute;n no admite mentiras, mucho menos frente al espejo. En el espejo la cruda realidad se manifiesta tal cual, cruda y real, la chaqueta que me han mandado, bajo el escrutinio de asistentes y dependientes, es preciosa, como con espejillos, sin llegar al <em>swarovskismo.</em> En la habitaci&oacute;n se manifiesta como lo que es, perfecta si yo no tuviera el abdomen con una denominaci&oacute;n de origen tan manchega. Total que no me la pongo. Opto por todo lo dem&aacute;s, camisa negra de seda con el logo que no se ve, sombrero rosa palo y zapatillas del mismo color. Me siento inseguro. Mis dos ayudantes deciden paliar mi inseguridad e imponerse. Lo &uacute;ltimo que pretendo es que parezca que pretendo llamar la atenci&oacute;n en Hollywood, dos d&iacute;as antes de la ceremonia de los Oscars, pero soy d&eacute;bil y aunque no me paguen me siento comprometido con llevar alg&uacute;n elemento de la firma.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente Cate Blanchett, como Embajadora de Buena Voluntad de UN (ACNUR) me manda un mensaje en el que tambi&eacute;n alude a la realidad, y esa s&iacute; que es cruda, la de los refugiados. De todo tipo, etnia y color de piel, todo aquel que huye de la injusticia, la guerra, el hambre, la esclavitud, (no solo Ucrania sino en Birmania, Afganist&aacute;n, Yemen, Sud&aacute;n del Sur, y muchos otros pa&iacute;ses) est&aacute;n representados en un lazo azul que Cate me ruega que adorne mi traje. Me pongo el lazo con entusiasmo. Dentro del frenes&iacute; que nos rodea en este momento, al menos encuentro un elemento que me conmueve y me conecta con el mundo y la barbarie que nos domina.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29b085ed-6774-430b-9ef1-10f9058c89cd_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29b085ed-6774-430b-9ef1-10f9058c89cd_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29b085ed-6774-430b-9ef1-10f9058c89cd_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29b085ed-6774-430b-9ef1-10f9058c89cd_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29b085ed-6774-430b-9ef1-10f9058c89cd_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29b085ed-6774-430b-9ef1-10f9058c89cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/29b085ed-6774-430b-9ef1-10f9058c89cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alana Haim, protagonista de la película &#039;Licorice Pizza&#039;, posa junto a Almódovar, quien lleva en su solapa el lazo azul por los refugiados, a petición de Cate Blanchett."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alana Haim, protagonista de la película &#039;Licorice Pizza&#039;, posa junto a Almódovar, quien lleva en su solapa el lazo azul por los refugiados, a petición de Cate Blanchett.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Llegamos a la fiesta y me encuentro con un mont&oacute;n de nominados, algunos de ellos fans. No acabo de acostumbrarme a que me digan &ldquo;he crecido con tus pel&iacute;culas&rdquo;, no solo porque me hace sentirme mayor, eso es irrelevante, sino por puro pudor. Uno de ellos es Joachim Trier, el director de la deliciosa <em>La peor persona del mundo</em>, me comenta c&oacute;mo le gustaron <em>Entre tinieblas</em> (1983) y <em>Matador</em> (1985), lo que le convierte en un fan hist&oacute;rico. Despu&eacute;s me encuentro con Paul Thomas Anderson, nos conocemos hace tiempo, en 2002 le entregu&eacute; en el Festival de Cannes el premio de mejor director por un t&iacute;tulo impronunciable para m&iacute; <em>Punch Drunk Love</em> y que vivimos intensamente aquella noche por las discotecas de la Riviera Francesa. Conozco a los dos protagonistas de su <em>Licorice Pizza</em>, Alana Haim y Cooper Hoffman, ambos derrochan el mismo encanto que en la pel&iacute;cula y tengo que dec&iacute;rselo a los dos. Hace a&ntilde;os que no aparec&iacute;an en el cine dos presencias como las de ellos, tan frescas, tan seductoras, tan personales. Me enamor&eacute; de ellos, tanto como la c&aacute;mara que los film&oacute; en la pel&iacute;cula.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me cruzo con Zendaya y me comporto como un vulgar fan, le pido una foto. Le comento que estoy deseando verla en películas con personajes reales donde pueda desarrollar lo que ya ha demostrado. No creo que entienda una sola palabra de las que le digo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El lugar de la fiesta, en Los Feliz, ofrece unas vistas impresionantes de Los Angeles. Hay ocasiones en que es maravilloso comprobar que algunos de los lugares de esta ciudad, mitificados por las pel&iacute;culas, poseen en realidad el mismo poder de fascinaci&oacute;n en la realidad. Downtown se ve como una especie de espejismo, un <em>skyline </em>fantasma que recuerda a <em>Blade Runner 2049</em>.
    </p><p class="article-text">
        Me cruzo con Zendaya y me comporto como un vulgar fan, le pido una foto y me sorprendo por lo alta y guap&iacute;sima que es. Acostumbrado a verla con el cutis descuidado de <em>Euphoria</em>, me sorprende el esplendor de la actriz al natural. Le comento, y es cierto, que estoy deseando verla en pel&iacute;culas con personajes reales donde pueda desarrollar lo que ya ha demostrado, que es una gran actriz. Una actriz adulta. Como demostraci&oacute;n est&aacute; su interpretaci&oacute;n en la muy irregular <em>Malcom and Marie</em>. No creo que entienda una sola palabra de las que le digo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc3bff86-cee2-47b4-bbe9-cb3221ada186_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc3bff86-cee2-47b4-bbe9-cb3221ada186_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc3bff86-cee2-47b4-bbe9-cb3221ada186_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc3bff86-cee2-47b4-bbe9-cb3221ada186_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc3bff86-cee2-47b4-bbe9-cb3221ada186_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc3bff86-cee2-47b4-bbe9-cb3221ada186_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fc3bff86-cee2-47b4-bbe9-cb3221ada186_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Almodóvar no se resiste a hacerse una foto, &quot;como un vulgar fan&quot;, según él mismo, con Zendaya."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Almodóvar no se resiste a hacerse una foto, &quot;como un vulgar fan&quot;, según él mismo, con Zendaya.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Son las 12:30 de la ma&ntilde;ana del domingo, todav&iacute;a quedan m&aacute;s de dos horas para salir hacia el Dolby Theatre. Inevitablemente pienso en esta misma situaci&oacute;n, hace veinte a&ntilde;os, cuando vine nominado por <em>Hable con ella</em>. Dos nominaciones al Oscar, dos guerras, bien diferentes en este caso. Entonces era la de Irak, los americanos ya hab&iacute;an invadido Bagdad, con el noventa por ciento de los espa&ntilde;oles en contra y los del PP a favor (han pasado veinte a&ntilde;os y todav&iacute;a siguen desaparecidas las armas de destrucci&oacute;n masivas). Recuerdo ver la noche desierta de Bagdad y los ladridos de un perro, en mi ordenador. Es la primera imagen que guardo de todo aquel atropello.
    </p><p class="article-text">
        En el camino al Dolby Theatre la ciudad parec&iacute;a toda ella el escenario de una pel&iacute;cula b&eacute;lica, controles en cada esquina, m&aacute;s polic&iacute;as que viandantes, helic&oacute;pteros en el cielo como <em>Apocalypse Now</em>. Solo faltaba Wagner. Daba miedo. Ahora hay otra guerra, una guerra de verdad, con tanques, misiles, miles de muertos y heridos, toques de queda, una pesadilla que nos recuerda lo peor del siglo pasado y que parec&iacute;a que nunca iba a repetirse; pero en las calles de Los Angeles, especialmente donde vivo, en Sunset Boulevard, se elevan descomunales los <em>billboards </em>con las pel&iacute;culas de Netflix dominando todo el <em>boulevard.</em> La &uacute;nica pel&iacute;cula anunciada que no es de Netflix es la nuestra. A pesar de la burbuja en la que vivimos, en los pocos momentos de silencio, las im&aacute;genes de la guerra de Ucrania y el apocalipsis de los pa&iacute;ses colindantes surgen en el aire como hologramas tan visibles como las palmeras, que permanecen fijos e insistentes en estas horas en que todas las estrellas del universo cinematogr&aacute;fico y televisivo est&aacute;n en manos de maquilladores, peluqueros y estilistas. Su guerra es una guerra de nervios. No exagero. Me oprime el coraz&oacute;n pensar en ello, en la guerra real. Llevo el lazo azul de Cate para recordar que no somos insensibles a tanto dolor, muerte, violaciones, pobreza y la simiente indefinida de todo el odio y sed de venganza que genera una guerra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a2fd878-e693-486f-8e5c-227779b31392_source-aspect-ratio_50p_1044524.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a2fd878-e693-486f-8e5c-227779b31392_source-aspect-ratio_50p_1044524.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a2fd878-e693-486f-8e5c-227779b31392_source-aspect-ratio_75p_1044524.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a2fd878-e693-486f-8e5c-227779b31392_source-aspect-ratio_75p_1044524.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a2fd878-e693-486f-8e5c-227779b31392_source-aspect-ratio_default_1044524.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a2fd878-e693-486f-8e5c-227779b31392_source-aspect-ratio_default_1044524.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8a2fd878-e693-486f-8e5c-227779b31392_source-aspect-ratio_default_1044524.jpg"
                    alt="Una gran valla publicitaria en Sunset Boulevard anuncia &#039;Madres paralelas&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una gran valla publicitaria en Sunset Boulevard anuncia &#039;Madres paralelas&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el camino al Dolby Theatre voy mirando por las ventanas del coche, inc&oacute;modo dentro de mi esmoquin, y compruebo las diferencias en esas mismas calles hace veinte a&ntilde;os, ahora est&aacute;n casi desiertas con la excepci&oacute;n de unas cinco o seis personas con pancartas a favor del aborto, que nos ofrecen lazos verdes. Dudo un momento, pero, aunque comparto la causa, prefiero no colgarme m&aacute;s lazos.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s llegar, al inicio de ese gran bazar que son los proleg&oacute;menos de la alfombra roja, la publicista de la pel&iacute;cula, Melody Korenbrot, me pregunta si quiero integrarme en la corriente de la alfombra roja ribeteada por los profesionales de los medios que te miran con ojos escrutadores para pasar de ti o rogarte que les dediques unas palabras, adem&aacute;s del posado de fotos, etc. o si quiero seguir por un camino paralelo tambi&eacute;n alfombrado en rojo, que nos lleva hasta el gran vest&iacute;bulo del teatro. Yo me inclino por el perfil bajo, ya que los nominados son Pen&eacute;lope y Alberto Iglesias, yo voy como acompa&ntilde;ante.
    </p><p class="article-text">
        Al llegar al descomunal vest&iacute;bulo del teatro, cojo una botella de agua y me intento hacer un <em>selfie </em>con Jack Lemmon detr&aacute;s, en una gran foto del momento en que recibi&oacute; su Oscar y m&aacute;s que el premio lo que reluce es su caracter&iacute;stica y maravillosa sonrisa. Se me acercan Denis Villeneuve y Kenneth Branagh, me los encuentro en todos los sitios, les deseo lo mejor a los dos, aunque es un deseo incompatible porque compiten entre ellos, Branagh me pregunta si es cierto que voy a hacer una pel&iacute;cula en ingl&eacute;s. Le confirmo que el proyecto existe pero que hay d&iacute;as que no supero el miedo que me produce. Me recuerda que &eacute;l tambi&eacute;n es actor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52921003-8bd6-4e8c-b076-eccd8d83c4a0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52921003-8bd6-4e8c-b076-eccd8d83c4a0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52921003-8bd6-4e8c-b076-eccd8d83c4a0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52921003-8bd6-4e8c-b076-eccd8d83c4a0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52921003-8bd6-4e8c-b076-eccd8d83c4a0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52921003-8bd6-4e8c-b076-eccd8d83c4a0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/52921003-8bd6-4e8c-b076-eccd8d83c4a0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El anterior encuentro con Denis Villeneuve (director de &#039;Dune&#039;), un día antes, momento en el que aprovecharon para hacerse una foto con Joachim Trier, el director de &#039;La peor persona del mundo&#039;, que también optaba a un Oscar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El anterior encuentro con Denis Villeneuve (director de &#039;Dune&#039;), un día antes, momento en el que aprovecharon para hacerse una foto con Joachim Trier, el director de &#039;La peor persona del mundo&#039;, que también optaba a un Oscar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Dentro de una hora empezar&aacute; la ceremonia, la gente en el gran vest&iacute;bulo bebe mucho champ&aacute;n y cotorrea. Yo entro en el teatro porque es el momento en que se van a dar los ocho Oscars excluidos de la ceremonia principal. En esta ceremonia menor solo asisten los nominados, sus familias y para que no se vean los huecos que luego ocupar&aacute;n las <em>celebrities </em>han colocado a figurantes (todos somos figurantes, pero tambi&eacute;n en eso hay clases, ellos son figurantes de los figurantes c&eacute;lebres) guapos y guapas, rigurosamente elegidos.
    </p><p class="article-text">
        Todos los que son importantes en la industria han protestado a la Academia por este atropello, pero es una imposici&oacute;n de la cadena ABC obsesionada con subir los datos de audiencia de la ceremonia que hab&iacute;an bajado considerablemente el a&ntilde;o anterior.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Detrás de mí tengo a Francis Ford Coppola, con su esposa. Les saludo. Francis ha adelgazado considerablemente, le digo que hasta en eso sigue siendo un maestro para mí</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es duro, pero es as&iacute;. La gala de los Oscars, como la de cualquier ceremonia de entrega de premios, es en realidad un programa de televisi&oacute;n cuyo tema es la entrega de los galardones m&aacute;s importantes en el mundo del espect&aacute;culo, y tienen que satisfacer a sus espectadores, que se aburren mortalmente cuando no ven una cara famosa (si es posible al borde de un ataque de nervios) y en cambio se encuentran con gente desconocida y emocionada que en ese momento recuerda a todos sus familiares con un dramatismo como si acabaran de ser v&iacute;ctimas de un tsunami.
    </p><p class="article-text">
        Por dignidad ocupo mi sitio, del que no me levantar&eacute; hasta cuatro horas y media despu&eacute;s. (&iquest;No hab&iacute;an prometido que esta vez la gala ser&iacute;a m&aacute;s corta?). Adem&aacute;s, Alberto Iglesias est&aacute; nominado por la m&uacute;sica de <em>Madres paralelas</em>, y uno de los cortometrajistas es espa&ntilde;ol. Detr&aacute;s de m&iacute; tengo a Francis Ford Coppola, con su esposa. Les saludo. Francis ha adelgazado considerablemente, le digo que hasta en eso sigue siendo un maestro para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Este hombre, con fama de feroz, siempre ha sido muy cordial conmigo desde que le conoc&iacute; durante el rodaje de <em>Dr&aacute;cula</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef83aa14-6052-48ea-86a6-b98a426c1d94_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef83aa14-6052-48ea-86a6-b98a426c1d94_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef83aa14-6052-48ea-86a6-b98a426c1d94_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef83aa14-6052-48ea-86a6-b98a426c1d94_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef83aa14-6052-48ea-86a6-b98a426c1d94_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef83aa14-6052-48ea-86a6-b98a426c1d94_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ef83aa14-6052-48ea-86a6-b98a426c1d94_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El director se levanta de su asiento en una pausa durante la ceremonia de los Oscar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El director se levanta de su asiento en una pausa durante la ceremonia de los Oscar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el patio de butacas hace un fr&iacute;o helador, en Estados Unidos la temperatura ideal son los 15&ordm;. A m&iacute; que tengo hiperreactividad bronquial me saca de quicio. Mi primer gesto cuando entro en la habitaci&oacute;n de mi hotel es quitar el aire acondicionado, aunque sea agosto, y prohibir que nadie lo vuelva a encender. La &uacute;nica estrella que asiste a estos premios es Nicole Kidman, con su marido. Entre premio y premio voy a saludarla, en ese momento su marido se est&aacute; quitando la chaqueta para pon&eacute;rsela a ella, antes de que se crionice como Walt Disney.
    </p><p class="article-text">
        Gana el cortometrajista espa&ntilde;ol Alberto Mielgo por <em>El limpiaparabrisas</em> y Hans Zimmer le roba la estatuilla a Alberto Iglesias.
    </p><p class="article-text">
        Por fin, llega Pen&eacute;lope acompa&ntilde;ada de Javier, y empieza la Gala de verdad. Lo anterior ha sido un suced&aacute;neo. Despu&eacute;s del primer premio Javier tiene que quitarse la chaqueta para cubrir con ella los hombros de su esposa, crionizada y expectante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e78f0400-8272-46a4-98c3-ac2d5cb7d02a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e78f0400-8272-46a4-98c3-ac2d5cb7d02a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e78f0400-8272-46a4-98c3-ac2d5cb7d02a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e78f0400-8272-46a4-98c3-ac2d5cb7d02a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e78f0400-8272-46a4-98c3-ac2d5cb7d02a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e78f0400-8272-46a4-98c3-ac2d5cb7d02a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e78f0400-8272-46a4-98c3-ac2d5cb7d02a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El momento favorito de la gala para Almodóvar: Pacino, Coppola y De Niro, &quot;una masa de talento&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El momento favorito de la gala para Almodóvar: Pacino, Coppola y De Niro, &quot;una masa de talento&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pasan los premios, ustedes ya los habr&aacute;n visto (as&iacute; que no digo nada), y empiezo a sufrir un gran dolor de cabeza. A pesar de no quitarme las gafas negras, hay un foco en la parte superior del escenario que me da directamente en los ojos que activa mis migra&ntilde;as. Voy al <em>green room</em> con Pen&eacute;lope y Javier Bardem. &Eacute;l saluda a todo el mundo con una alegr&iacute;a envidiable, Pen&eacute;lope lleva un vestido negro con una cola de varios metros, para no pis&aacute;rsela prefiero mantenerla en el aire, detr&aacute;s de ella, como si fuera un paje. Nos cruzamos con la Kidman, que se nos queda mirando con ojos sorprendidos por la imagen que damos, le digo: &ldquo;Mira lo que los directores hacemos con las actrices&rdquo;. Y se queda pensando en ello. Dentro del <em>green room</em> puedo beber un vaso de agua y tomarme mi analg&eacute;sico para que el resto de la noche no sea un infierno. Saludo a Robert De Niro, por el que no pasa el tiempo. Ambos recordamos que, en 1992, en el Festival de Cannes nos pusieron la banda de la Legi&oacute;n de Honor, m&aacute;xima distinci&oacute;n francesa. Javier ha visto m&aacute;s all&aacute; a Al Pacino y exclama: &ldquo;He visto a Dios&rdquo;. Cuando me acerco al grupo aquello es una masa de talento, Javier no deja de abrazarle y Pacino sonr&iacute;e deleitado. Le digo: &ldquo;T&uacute; Al Pacino, yo Al Modovar&rdquo;. Y Javier se parte de risa. Creo que es el peor chiste que he hecho en mi vida.
    </p><p class="article-text">
        Volvemos a la gala. Mi momento favorito es cuando aparecen en el fondo del escenario, caminando hasta colocarse en el centro, Francis Ford Coppola, escoltado por Pacino y De Niro.<em> Stand up ovation</em> para celebrar los cincuenta a&ntilde;os de uno de los grandes monumentos que el cine ha dado. Cl&aacute;sico, transparente, pausado como el ritmo de los tres hombres que reciben la ovaci&oacute;n un&aacute;nime, que no ha perdido ni un fotograma de perfecci&oacute;n. <em>El Padrino</em>. No se puede decir m&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47325c4-b947-47b8-881a-377b1b653c0d_source-aspect-ratio_50p_1044529.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47325c4-b947-47b8-881a-377b1b653c0d_source-aspect-ratio_50p_1044529.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47325c4-b947-47b8-881a-377b1b653c0d_source-aspect-ratio_75p_1044529.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47325c4-b947-47b8-881a-377b1b653c0d_source-aspect-ratio_75p_1044529.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47325c4-b947-47b8-881a-377b1b653c0d_source-aspect-ratio_default_1044529.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47325c4-b947-47b8-881a-377b1b653c0d_source-aspect-ratio_default_1044529.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b47325c4-b947-47b8-881a-377b1b653c0d_source-aspect-ratio_default_1044529.jpg"
                    alt="El cineasta junto a Sydney Sweeney en una de las dos fiestas a las que acudió tras la gala, con la secreta intención de conocer actrices de cara a su película con Cate Blanchett."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El cineasta junto a Sydney Sweeney en una de las dos fiestas a las que acudió tras la gala, con la secreta intención de conocer actrices de cara a su película con Cate Blanchett.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Es la noche de los dos tr&iacute;os. Consigo emocionarme incluso con la aparici&oacute;n de Samuel L. Jackson, Uma Thurman y John Travolta, para recordarnos que hace treinta a&ntilde;os <em>Pulp Fiction</em> gan&oacute; el Oscar al mejor guion. Entre los tres leer&aacute;n los nominados a mejor guion original de este a&ntilde;o. De nuevo el cine celebr&aacute;ndose a s&iacute; mismo, lo mejor de s&iacute; mismo, record&aacute;ndonos que <em>Pulp Fiction</em> fue la pel&iacute;cula m&aacute;s importante de los 90 y un veneno para la legi&oacute;n de imitadores que lo mismo que aparecieron desaparecieron.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s: las fiestas. Sin darme cuenta contin&uacute;o haciendo el <em>casting </em>para mi pel&iacute;cula con Cate Blanchett con algunas de las actrices con las que me encuentro. En la fiesta de Vanity Fair y la de Guy Oseary est&aacute;n todas las que quer&iacute;a ver. Las escaneo con mis ojos y hablo con todas ellas, evitando explicar las razones de mi mirada escrutadora.
    </p><p class="article-text">
        Critico la gala con algunos amigos de confianza, nos quejamos, pero reconozco que por muy larga que sea la ceremonia, por muchas decisiones excluyentes que se tomen entre sus organizadores, siempre que me inviten yo estar&eacute; aqu&iacute;. Es una debilidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1500ed0a-d1ab-4d7b-a966-0fcf8aa544fc_16-9-aspect-ratio_50p_1044534.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1500ed0a-d1ab-4d7b-a966-0fcf8aa544fc_16-9-aspect-ratio_50p_1044534.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1500ed0a-d1ab-4d7b-a966-0fcf8aa544fc_16-9-aspect-ratio_75p_1044534.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1500ed0a-d1ab-4d7b-a966-0fcf8aa544fc_16-9-aspect-ratio_75p_1044534.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1500ed0a-d1ab-4d7b-a966-0fcf8aa544fc_16-9-aspect-ratio_default_1044534.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1500ed0a-d1ab-4d7b-a966-0fcf8aa544fc_16-9-aspect-ratio_default_1044534.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1500ed0a-d1ab-4d7b-a966-0fcf8aa544fc_16-9-aspect-ratio_default_1044534.jpg"
                    alt="Otra de las actrices que Almodóvar quería conocer: Anya Taylor-Joy, protagonista de &#039;Gambito de Dama&#039; y &#039;The Northman&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Otra de las actrices que Almodóvar quería conocer: Anya Taylor-Joy, protagonista de &#039;Gambito de Dama&#039; y &#039;The Northman&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Deliberadamente he obviado el episodio violento del que solo se habla al d&iacute;a siguiente. Yo estaba a escasos cuatro metros de donde ocurri&oacute;. En los planos generales picados yo soy la cabecita blanca que se ve en la foto.
    </p><p class="article-text">
        Me niego a que ese episodio marque la gala y sea el protagonista de una ceremonia donde ocurrieron muchas m&aacute;s cosas y de mucho mayor inter&eacute;s. Gan&oacute; <em>Drive My Car</em>, para m&iacute;, sin discusi&oacute;n la mejor pel&iacute;cula del a&ntilde;o. Y tambi&eacute;n el documental <em>Summer of Soul</em>, mi favorito. Como digo yo estaba muy cerca de los protagonistas y me produce una sensaci&oacute;n de absoluto rechazo lo que vi y lo que o&iacute;. No solo durante el episodio, sino tambi&eacute;n despu&eacute;s, en el discurso de agradecimiento, un discurso que m&aacute;s bien parec&iacute;a el de un predicador. No se defiende ni protege a la familia a base de hostias, y no, el demonio no se aprovecha de los momentos culminantes para hacer de las suyas. El demonio, de hecho, no existe. Es un discurso fundamentalista que no debimos escuchar ni ver. Algunos agradecen que fue el &uacute;nico momento real de la ceremonia, se refieren a ese monstruo sin cara que son las redes sociales. Para ellos, &aacute;vidos de carro&ntilde;a, fue sin duda el gran momento de la noche.
    </p><p class="article-text">
        Escribo esto un momento antes de que venga el coche para recogernos y devolvernos a Madrid. Hasta siempre. &iexcl;Ah, y volved a las salas de cine!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/guerra-nervios-my-week-in_129_8876386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Mar 2022 22:01:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fac3103a-9fec-4b1c-956c-efb4cd5fd6e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="125685" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fac3103a-9fec-4b1c-956c-efb4cd5fd6e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="125685" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Guerra de nervios: 'my week in LA']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fac3103a-9fec-4b1c-956c-efb4cd5fd6e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Almodóvar,Premios Oscar,Cine,Hollywood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Viva la tristeza!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/viva-tristeza_129_2262741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e98e4bf-9dd5-4f71-b1d9-c23e05507163_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la ausencia de vida a nuestro alrededor, uno empieza a echar de menos festejos o acontecimientos a los que antes del confinamiento (que me perdonen los fieles) no les prestaba atención, como las multitudinarias procesiones de la Semana Santa</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>M&aacute;s art&iacute;culos de Pedro Almod&oacute;var en eldiario.es:&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/largo-viaje-noche_6_1011458860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El largo viaje hacia la noche</a> |&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Warren-Beatty-Madonna_6_1012158791.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Warren Beatty, Madonna y yo</a>&nbsp;|&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Recomendaciones-Historias-confinamientos_6_1013908617.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Recomendaciones</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Otro d&iacute;a triste, no levanto cabeza hasta las 6 de la tarde. &iquest;Por qu&eacute; hoy s&iacute; y ayer no? &iquest;Por la presi&oacute;n atmosf&eacute;rica, porque una vez m&aacute;s es evidente que la UE no funciona cuando m&aacute;s se la necesita? &iquest;Porque es Jueves Santo y las calles est&aacute;n desiertas de fieles y santos? &iquest;O por los 683 fallecidos ayer, aunque sea una cifra optimista comparada con los que murieron antes de ayer, setecientos y pico?
    </p><p class="article-text">
        Ante la ausencia de vida a nuestro alrededor, uno empieza a echar de menos festejos o acontecimientos a los que antes del confinamiento (que me perdonen los fieles) no les prestaba atenci&oacute;n, como las multitudinarias procesiones de la Semana Santa. Aunque no soy ni creyente ni id&oacute;latra, creo que el a&ntilde;o pr&oacute;ximo participar&eacute; en algunas de las procesiones, en mi pueblo, donde hay mucha tradici&oacute;n, o en M&aacute;laga, donde Antonio me ha invitado un mont&oacute;n de veces.
    </p><p class="article-text">
        Depende de donde mires hay reacciones de todos los tipos, para algunos el aislamiento es incluso una soluci&oacute;n. &ldquo;A nosotros la cuarentena nos ha beneficiado: mientras estemos confinados tenemos techo seguro. Despu&eacute;s no sabemos, no queremos pensarlo. Vivimos al d&iacute;a&rdquo;. El que habla es un cubano que lleg&oacute; a Valencia hace a&ntilde;o y medio, vive con familias de colombianos, nicarag&uuml;enses y rumanos en un centro cedido por la fundaci&oacute;n privada Per amor a l'art. Aunque trabaja en trabajos espor&aacute;dicos (repartidor de pizzas, agente de seguridad nocturno) todav&iacute;a no ha conseguido los papeles. La situaci&oacute;n actual le asegura un techo, cuando todo se normalice empezar&aacute; para &eacute;l y su familia la gran aventura.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido me cuenta un amigo actor, le he llamado, adem&aacute;s de para interesarme por su salud, la de su pareja y la de sus gatos, para preguntarle c&oacute;mo est&aacute; su libido desde que est&aacute; aislado y me ha respondido que normal, tirando a mejor. Que la ausencia de stress y no tener planes ni a corto ni a largo plazo favorece la relaci&oacute;n sexual con su pareja. Me cuenta, sin establecer comparaciones, que tiene un amigo psic&oacute;logo que sigue atendiendo telem&aacute;ticamente y que le ha dicho que la mayor&iacute;a de sus pacientes est&aacute;n mucho mejor de lo habitual. El desastre y la angustia general (unido a la falta de stress) crean unas condiciones positivas, el hecho de no tener que responder a las necesidades de cada d&iacute;a les hace sentirse liberados. Entiendo que en un entorno tan conflictivo y doloroso hace por comparaci&oacute;n que sus problemas sean menores. No lo s&eacute; explicar, pero entiendo que los pacientes del psic&oacute;logo se sientan mejor cuando todo se derrumba.
    </p><p class="article-text">
        Los que no se sienten tan bien son los que se encuentran sexualmente aislados (especialmente la poblaci&oacute;n m&aacute;s promiscua que vive sin pareja). Por eso llam&eacute; a mi amigo y le pregunt&eacute; por su libido, despu&eacute;s de leer un art&iacute;culo en este mismo peri&oacute;dico sobre &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Cronica-sexual-aislamiento_0_1013849024.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las estrategias para calmar el hambre de contacto humano</a>&rdquo;. Seg&uacute;n este art&iacute;culo la gente est&aacute; usando sus juguetes sexuales m&aacute;s que nunca, hay verdadera desesperaci&oacute;n en algunos casos de gente solitaria y libre cuya rutina para satisfacer sus deseos se ve limitada por el confinamiento. Parece ser que hay m&aacute;s sexteo que nunca, los mensajes e intercambios telef&oacute;nicos rebosan de material y literatura pornogr&aacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Que el best seller del momento es el succionador de cl&iacute;toris, los masturbadores masculinos y una gran variedad de juguetes para la pareja.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de leer este art&iacute;culo llam&eacute; a varios amigos y amigas para comprobar el estado de su apetito sexual. Excepto uno que estaba desesperado y me dijo que quedaba por la red con otros para encontrarse en supermercados y follar en los ba&ntilde;os, en general, la pandemia y su consiguiente aislamiento hab&iacute;an rebajado las necesidades er&oacute;ticas de la mayor parte de gente que he llamado. A m&iacute;, por ejemplo, desde que empez&oacute; el aislamiento la libido me ha abandonado. La tristeza y la preocupaci&oacute;n han desplazado, supongo, las fantas&iacute;as er&oacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Pero entiendo que el sexo es una necesidad y un negocio. En un peri&oacute;dico le&iacute; un art&iacute;culo sobre la situaci&oacute;n desesperada que viven las profesionales del sexo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos desesperadas &ndash;dice una prostituta de Alicante&ndash;, nadie ha pensado nunca en nosotras pero nunca hab&iacute;amos sido tan invisibles como ahora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de sus compa&ntilde;eras se han ido a pasar la cuarentena con un cliente por un precio reducido. Cuando leo esto, por deformaci&oacute;n profesional, pienso que esta posibilidad es un gran argumento para un guion. Por una cuesti&oacute;n pragm&aacute;tica, el cliente y su puta deciden pasar la cuarentena juntos, incluyendo una rebaja en el precio habitual de sus servicios. Esto no solo significa que el cliente tendr&aacute; cubiertos sus deseos carnales en la dura cuarentena, sino que vivir&aacute; con la profesional una situaci&oacute;n que se parece mucho a la de un matrimonio. Las veinticuatro horas juntos, tiempo de hablar, de compartir, de hablar de sus infancias, de su familia, de desnudarse f&iacute;sica y psicol&oacute;gicamente, de descubrirse mutuamente. Es una situaci&oacute;n riqu&iacute;sima para fabular sobre ella. Si sobreviven a esta cuarentena auguro a estas parejas una relaci&oacute;n futura muy s&oacute;lida.
    </p><p class="article-text">
        Cito <a href="https://twitter.com/caesarsabater/status/1247641980156424192?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tweet</a> que mi hermano colg&oacute; hace dos d&iacute;as comparando la reacci&oacute;n espa&ntilde;ola, francesa y alemana ante el desastre econ&oacute;mico que el coronavirus supone para la industria cultural. El ministro espa&ntilde;ol de Cultura, seg&uacute;n El Confidencial, confirma el lunes que no habr&aacute; medidas espec&iacute;ficas para el sector. O sea, cero ayudas, y se qued&oacute; tan pancho, ante el estupor de los interesados.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno franc&eacute;s, sin embargo, se moviliza para defender la cultura nacional frente al coronavirus (ABC). El Ministerio de Cultura destinar&aacute; 22 millones de euros para apoyar al sector cultural. Alemania incluye a la Cultura entre &ldquo;sus bienes de primera necesidad&rdquo;. Especifica, seg&uacute;n el ABC, que la industria cultural podr&aacute; acceder a la l&iacute;nea de liquidez ilimitada prevista por el gobierno de Angela Merkel.
    </p><p class="article-text">
        Tres reacciones muy distintas y muy elocuentes. En una carta al ministro de Cultura, el prestigioso director de teatro Llu&iacute;s Pasqual empieza afirmando que este pa&iacute;s no quiere a sus artistas. Los puede admirar, envidiar y hasta en alg&uacute;n caso adorar; pero querer es otra cosa. Y tiene toda la raz&oacute;n. La carta es un reproche largo y pormenorizado de la indefensi&oacute;n hist&oacute;rica de los trabajadores de la Cultura y el ministerio del mismo nombre que solo en muy raras ocasiones nos ha representado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando uno de los cambios del nuevo Gobierno de Pedro S&aacute;nchez exclu&iacute;a a Jos&eacute; Guirao (el ministro de Cultura anterior y uno de los mejores gestores culturales que hemos tenido en los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os, pol&iacute;ticamente independiente, pero con enorme experiencia en cultura), viv&iacute; la exclusi&oacute;n como una gran p&eacute;rdida que la realidad no ha hecho sino confirmar. El nombramiento del se&ntilde;or Rodr&iacute;guez Uribes es un nombramiento pol&iacute;tico, &eacute;l es un hombre de partido, como se suele decir, podr&iacute;an haberle dado esta cartera como cualquier otra. En los cuarenta a&ntilde;os que llevamos de democracia no hemos tenido suerte con el Ministerio de Cultura, solo recuerdo a la ministra Carmen Alborch (en los a&ntilde;os 93 a 96) y a Jos&eacute; Guirao, el pen&uacute;ltimo ministro al que le tocaron esos meses de interinidad en los cuales hizo todo lo que pudo. No importa el signo ideol&oacute;gico: en los diferentes gobiernos que ha habido en nuestro pa&iacute;s, nunca hubo voluntad pol&iacute;tica de ayudar al sector cultural.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del desprecio del lunes por boca del ministro Uribes, y de las protestas que ha recibido por parte del sector, hoy, Viernes Santo, la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, la se&ntilde;ora Montero, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Ultima-hora-coronavirus-mundo-Espana-8-abril_13_1000679924_44356.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha prometido que habr&aacute; una reuni&oacute;n conjunta</a> de ambos ministerios con el sector de la cultura, en la que supongo se replantear&aacute; la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos al encierro y las medidas inmediatas para combatirlo. Yo conf&iacute;o mucho en el cine, ver pel&iacute;culas que nos entretienen y enriquecen y ya que he empezado esta cr&oacute;nica hablando de la tristeza, me he decidido por t&iacute;tulos que hablan de amores truncados.
    </p><p class="article-text">
        <em>- Un extra&ntilde;o en mi vida</em> (<em>Strangers when we meet</em>, de Richard Quine con su musa Kim Novak, un tipo de historia como las que escribe Richard Yates en sus novelas).
    </p><p class="article-text">
        <em>- The end of the affaire</em> (de Neil Jordan, basada en una maravillosa novela de Graham Greene, donde el desesperado amante que interpreta Ralph Fiennes se debate con el recuerdo de la mujer que le abandon&oacute; a&ntilde;os antes, algo que nunca entendi&oacute;. Siempre supuso que &ldquo;alguien&rdquo; se interpon&iacute;a en su relaci&oacute;n y no se equivocaba; lo que no pod&iacute;a suponer es que ese &ldquo;alguien&rdquo; fuera Dios).
    </p><p class="article-text">
        <em>- Carta de una desconocida</em> (de Max Ophuls. Obra maestra de una delicadeza sobrecogedora basada en una novela del gran Stefan Zweig. Cine rom&aacute;ntico en su m&aacute;xima expresi&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        <em>- Ascensor para el cadalso</em> (de Louis Malle. La pel&iacute;cula merece la pena verla, aunque solo sea por ver caminar a Jeanne Moreau por las aceras de Par&iacute;s. Adem&aacute;s de la banda sonora improvisada en directo durante una proyecci&oacute;n por Miles Davis en sus a&ntilde;os parisinos. Y Maurice Ronet, siempre misterioso y c&aacute;lido. Y triste. Pero en esta lista, la tristeza es un valor).
    </p><p class="article-text">
        <em>- Bonjour tristesse</em> (Otto Preminger con una Jean Seberg casi adolescente, antes de su explosi&oacute;n en <em>&Agrave; bout de souffle</em>, de Godard, pero ya con pelo a lo gar&ccedil;on. Tengo debilidad por esta pel&iacute;cula y por Fran&ccedil;oise Sagan, Deborah Kerr y David Niven. Adoro las pel&iacute;culas que hablan sobre el aburrimiento de la alta burgues&iacute;a. Aunque <em>Tristesse</em> es algo m&aacute;s que eso).
    </p><p class="article-text">
        <em>- La notte</em> (Antonioni, m&aacute;s tedio existencial, esta vez en el mundo de la alta sociedad milanesa, con un tr&iacute;o glorioso, Jeanne Moreau, M&oacute;nica Vitti y Marcello Mastroianni. El mon&oacute;logo final de Jeanne Moreau es de los finales m&aacute;s bonitos, y tristes, que recuerdo).
    </p><p class="article-text">
        <em>- Los in&uacute;tiles</em> (<em>I vitelloni</em>, de Fellini. Adoro tambi&eacute;n las pel&iacute;culas que hablan de la vida rural. En Espa&ntilde;a tenemos dos obras maestras sobre el tema: <em>La t&iacute;a Tula</em>, de Miguel Picazo y <em>Calle Mayor</em>, de J. A. Bardem, ambas recomendables e imprescindibles. [Bueno, tenemos muchas m&aacute;s]. Aqu&iacute; cuando hablamos de la vida rural prestamos m&aacute;s atenci&oacute;n a la soledad femenina, las dos pel&iacute;culas recomendadas hablan de la vida de dos solteronas, respectivamente. <em>I vitelloni</em>, sin embargo, habla de la soledad y el tedio de los solterones, personajes masculinos de m&aacute;s de 30 a&ntilde;os, ni&ntilde;os grandes, sin futuro que entretienen sus soledades en el caf&eacute; de su ciudad o haciendo gamberradas, como en <em>Calle Mayor</em>. Otra de las obras cumbres de Fellini, con un Alberto Sordi inolvidable).
    </p><p class="article-text">
        <em>- La piel suave</em> (de Truffaut y con Fran&ccedil;oise Dorl&eacute;ac en su esplendor. Uno de mis Truffaut favoritos).
    </p><p class="article-text">
        <em>- En un lugar solitario</em> (<em>In a lonely place</em>, de Nicholas Ray. Un noir ins&oacute;lito, sobre un personaje verdaderamente violento, Bogart. La pel&iacute;cula tiene como Macguffin la b&uacute;squeda de un asesino &ndash;todos sospechan de Bogart&ndash; pero realmente lo que importa e interesa es la vida de la pareja Bogart-Gloria Grahame, por el mal car&aacute;cter de &eacute;l. La pel&iacute;cula habla de la historia de un hombre violento pero inocente, desde una perspectiva muy original. La ternura de los violentos. Todo en la pel&iacute;cula de Nick Ray es muy original).
    </p><p class="article-text">
        Ya nos despedimos de una Semana Santa de calles vac&iacute;as y ahora nos esperan un mont&oacute;n de festividades, probablemente tambi&eacute;n con las calles desiertas. No me acostumbro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/viva-tristeza_129_2262741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2020 18:29:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2e98e4bf-9dd5-4f71-b1d9-c23e05507163_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58732" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2e98e4bf-9dd5-4f71-b1d9-c23e05507163_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58732" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[¡Viva la tristeza!]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2e98e4bf-9dd5-4f71-b1d9-c23e05507163_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Cultura,Pedro Almodóvar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recomendaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/recomendaciones-historias-confinamientos_129_1211103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40cdd0e3-a200-4f38-9fc0-0e528bc5cc77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recomendaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre me queda la lectura y los DVD. He abandonado de momento la escritura de mis guiones, los dejo reposar, las ficciones también necesitan reposo, es un modo natural de sedimentarse y madurar</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>M&aacute;s art&iacute;culos de Pedro Almod&oacute;var en eldiario.es:&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/largo-viaje-noche_6_1011458860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El largo viaje hacia la noche</a> |&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Warren-Beatty-Madonna_6_1012158791.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Warren Beatty, Madonna y yo</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Estos &uacute;ltimos d&iacute;as me levanto sin energ&iacute;a, el confinamiento parece que ha venido para quedarse alguna semana m&aacute;s. Ya ha desaparecido la sensaci&oacute;n de novedad de los primeros d&iacute;as donde uno experimentaba sentimientos nuevos. Supongo que este es uno de los peligros, abandonarse a la rutina y que a un d&iacute;a le siga otro, y as&iacute; sucesivamente.
    </p><p class="article-text">
        Me pongo a escribir sin fe y sin rumbo, con la leve esperanza de que este ejercicio me ayude a huir de la melancol&iacute;a y la tristeza, al menos de esa tristeza pasiva que te reduce al rinc&oacute;n m&aacute;s c&oacute;modo del sof&aacute;. Hoy siento que la casa absorbe toda mi energ&iacute;a, me vampiriza y me deja exhausto para enfrentarme al d&iacute;a y a la noche.
    </p><p class="article-text">
        Siempre me queda la lectura y los DVD. He abandonado de momento la escritura de mis guiones, los dejo reposar, las ficciones tambi&eacute;n necesitan reposo, es un modo natural de sedimentarse y madurar.
    </p><p class="article-text">
        Ayer me solucion&oacute; el d&iacute;a la colecci&oacute;n de cuentos <em>Las biuty queens,</em> de Iv&aacute;n Monalisa Ojeda. Suena a libro de travestis y trans y eso es lo que es, pero no s&oacute;lo eso. Monalisa es chilena y cuenta en estos relatos el d&iacute;a a d&iacute;a, m&aacute;s bien la noche a noche, de un grupo de trans y travestis latinoamericanas que hacen la calle en barras de bares y callejones poco recomendables de la ciudad de Nueva York. El sue&ntilde;o americano visto desde la altura de unos buenos tacones que la realidad convierte en pesadilla, pesadilla cotidiana. Para estas <em>biuty queens</em> la muerte violenta es un gaje del oficio. Los relatos podr&iacute;an ser muy s&oacute;rdidos, pero Iv&aacute;n Monalisa tiene el talento de dotar de vitalidad y gracia a sus personajes, te cuenta sus miserias como algo inevitable con humor y sin victimismo, son relatos de supervivencia a las pol&iacute;ticas migratorias de Trump, de personajes que bordean todos los peligros urbanos con humor y mucha solidaridad entre ellas. Comparten drogas, chulos, premios de belleza, s&iacute;ndromes y delirios, pero son una comunidad muy unida. Me recuerdan a las vecinas de mi madre, cuando se fue a vivir al pueblo sus &uacute;ltimos a&ntilde;os. Las vecinas la cuidaban mucho mejor que lo hubi&eacute;ramos hecho nosotros. La solidaridad y cari&ntilde;o entre las vecinas viudas de la calle de mi madre es de las cosas m&aacute;s hermosas que recuerdo de mi pueblo natal. No es extra&ntilde;o que Julieta Serrano le dijera a su hijo que no quer&iacute;a que sacara a sus vecinas en sus pel&iacute;culas. Las vecinas son sagradas, en toda la amplitud de la palabra.
    </p><p class="article-text">
        No tiene nada que ver, ambos libros muestran paisajes humanos muy distintos y entornos sociales opuestos, pero <em>Las biuty</em> me recuerdan mi libro de relatos de <em>Patty Diphusa</em>&nbsp;<em>y otros textos</em>. El m&iacute;o es todo ficci&oacute;n hedonista, y las historias de <em>Las biuty queens</em> irradian realidad en cada frase.
    </p><p class="article-text">
        Recomiendo los dos, si no ten&eacute;is nada mejor que hacer. Os aseguro diversi&oacute;n y ligereza.
    </p><p class="article-text">
        Pero hablando de hispanos, v&iacute;ctimas de las leyes migratorias de Trump, debo recomendaros un libro bell&iacute;simo y emocionante, <em>Desierto sonoro</em>, de la chilanga Valeria Luiselli. Es lo opuesto a los otros dos libros, no es una lectura ligera, pero a m&iacute; me ha conmocionado por su originalidad y la belleza de su prosa. Adem&aacute;s de la historia que cuenta, una <em>road movie</em> de un matrimonio que se dedica a grabar sonidos (son documentalistas sonoros) para lo cual hacen un viaje desde Nueva York hasta Arizona, acompa&ntilde;ados de sus hijos peque&ntilde;os. No quiero destripar la trama. Teniendo como fondo el desierto y los moteles que encuentran en el camino, el matrimonio de los sonidistas se est&aacute; desmoronando. &Eacute;l busca las huellas de la &uacute;ltima banda apache en rendirse al poder militar americano, y ella quiere documentar los grupos de ni&ntilde;os que atraviesan el desierto y llegan a la frontera sur del pa&iacute;s buscando asilo. El derrumbe del matrimonio de documentalistas, unido al modo en que sus hijos interpretan las historias que les escuchan, cuajan en una novela innovadora, preciosa de estilo y narrativa. El propio <em>New York Times</em> incluy&oacute; este libro entre los 20 mejores del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Sin mezclar lecturas, cada una tiene su hora del d&iacute;a o de la noche, estoy terminando tambi&eacute;n la &uacute;ltima novela de Almudena Grandes, escritora y faro para los que queremos saber sobre nuestra historia actual y por lo tanto de d&oacute;nde venimos, esos detalles tan importantes que la Historia Oficial y con may&uacute;scula tiende a hurtarnos. Esta vez la escritora viaja a los a&ntilde;os 50 para, entre otros muchos temas, las novelas de Grandes son muy generosas en la creaci&oacute;n de personajes secundarios y subtramas que a la postre son tan importantes como las tramas y los personajes protagonistas, y crea un exhaustivo <em>tableau vivant</em> del momento hist&oacute;rico y social del que tratan. Bueno, dec&iacute;a que entre otros muchos temas, Almudena habla de la psiquiatr&iacute;a en la Espa&ntilde;a de los 50. Un momento en que nuestro pa&iacute;s quer&iacute;a ofrecer su perfil m&aacute;s civilizado y normal. La realidad, naturalmente, era muy distinta.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del placer de leer un novel&oacute;n con cuya autora y protagonistas te identificas, el tema de la psiquiatr&iacute;a en los a&ntilde;os 40 y 50 me interesa especialmente, de hecho, tengo un mont&oacute;n de notas para construir un posible guion de una pel&iacute;cula que no har&eacute;, que trata del tema. Almudena Grandes ofrece much&iacute;sima documentaci&oacute;n en su novela y su lectura me ha recordado las notas sobre el tema, y me ha provocado el deseo de desarrollarlas, ahora que tengo tiempo para concederme caprichos literarios.
    </p><p class="article-text">
        En la novela <em>La madre de Frankenstein</em>, la autora hace el seguimiento de un caso real ocurrido en Madrid en 1933. Do&ntilde;a Aurora Rodr&iacute;guez Carballeira mat&oacute; de cuatro disparos en la cabeza a su hija Hildegart, de 18 a&ntilde;os. Hasta ese momento la chica fue un orgullo para su madre, seg&uacute;n iba creciendo Hildegart empez&oacute; a mostrar ideas y planes propios y la madre no pod&iacute;a soportarlo y, seg&uacute;n ella misma confes&oacute;, tuvo que matarla por ello.
    </p><p class="article-text">
        El peritaje previo al juicio declar&oacute; a Aurora como una paranoica pura, partidaria de la eugenesia. Cuando explicaba con una falta total de emoci&oacute;n las razones por las que mat&oacute; a su hija, Do&ntilde;a Aurora dec&iacute;a seg&uacute;n palabras de la novela &ldquo;la he matado para salvarla. Yo la hice y yo la he destruido, era mi prerrogativa, mi derecho&hellip; Hildegart era mi obra y no me sali&oacute; bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La eugenesia es una ideolog&iacute;a criminal cuyos adeptos se creen con derecho a suprimir una parte de la poblaci&oacute;n mat&aacute;ndola o impidiendo su reproducci&oacute;n&hellip; Recomiendo la novela de Almudena Grandes como el mejor ant&iacute;doto contra el tedio y la preocupaci&oacute;n de estos d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La parricida pasa los a&ntilde;os que le quedan de vida en el manicomio de Ciempozuelos y alrededor de los psiquiatras, los novios, las novias, sus familiares, las enfermeras, las monjas, las otras locas, etc, gira la novela. Adem&aacute;s de recomendarla, la novela de Almudena Grandes, como ya he dicho, me ha hecho recordar un tratamiento que escrib&iacute; hace unos a&ntilde;os, inspirado por un art&iacute;culo que apareci&oacute; en El Pa&iacute;s, <a href="https://elpais.com/diario/1996/01/07/espana/820969222_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>En busca del gen rojo</em></a>, firmado por Rodolfo Serrano.
    </p><p class="article-text">
        Yo ahora deber&iacute;a estar reescribiendo el borrador de <em>Manual para mujeres de la limpieza</em>&nbsp;o/y <em>La voz humana</em>, que son los trabajos que tengo entre manos. Sin embargo, me soy infiel a m&iacute; mismo entreg&aacute;ndome a otra historia que he de rebuscar en las profundidades de mi ordenador inspirada por el art&iacute;culo de El Pa&iacute;s, como ya he dicho. El texto habla de otro eugenista, alguien que, como Do&ntilde;a Aurora, tambi&eacute;n existi&oacute;, un psiquiatra espa&ntilde;ol del r&eacute;gimen franquista, que al final de los a&ntilde;os treinta y durante los primeros a&ntilde;os de la postguerra, llev&oacute; a cabo estudios y experimentos para detectar en qu&eacute; consist&iacute;a el gen rojo, qu&eacute; malformaciones ps&iacute;quicas o f&iacute;sicas impulsaban a un hombre o una mujer a adoptar el marxismo como ideolog&iacute;a. S&iacute;. Est&aacute;is leyendo bien. Adem&aacute;s de la revoluci&oacute;n que esto supondr&iacute;a en el mundo de la psiquiatr&iacute;a, el psiquiatra franquista pretend&iacute;a adem&aacute;s erradicar el mal de sus portadores, los rojos, de los cuales las c&aacute;rceles estaban llenas.
    </p><p class="article-text">
        Desde que le&iacute; el art&iacute;culo de El Pa&iacute;s he querido desarrollar en forma de ficci&oacute;n cient&iacute;fica esta historia del psiquiatra espa&ntilde;ol que investig&oacute; para encontrar el gen rojo pero nunca hab&iacute;a dado con el tono, porque la realidad de la que habla es tan terror&iacute;fica que resulta dif&iacute;cil ironizar sobre ella y por otro lado es imposible en el 2020 tratar el tema y el personaje sin utilizar la distancia que te permite el humor. Hay mucho material para documentarse porque todo el asunto aparece detallado, bajo el t&iacute;tulo gen&eacute;rico <em>Biopsiquismo del Fanatismo Marxista</em> en las revistas cient&iacute;ficas de la &eacute;poca, en la <em>Revista espa&ntilde;ola de Medicina y cirug&iacute;a de Guerra</em>, por ejemplo. Cuando descubr&iacute; este material tan alucinante invent&eacute; varios personajes de ficci&oacute;n relegando a prop&oacute;sito a los personajes reales, para centrarme en la aventura cient&iacute;fica y que sea &eacute;sta la que prevalezca. La familia y los compa&ntilde;eros del psiquiatra ser&aacute;n inventados, basados en el tipo de sociedad espa&ntilde;ola de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento pensaba en un relato neorrealista, pero al intentar desarrollar el tratamiento me vi incapaz. Despu&eacute;s de estos a&ntilde;os de hibernaci&oacute;n creo que he encontrado el tono apropiado para este material, el del c&oacute;mic. El psiquiatra franquista es casi el t&iacute;pico Mad Doctor, que investiga sobre el gen marxista y est&aacute; dispuesto a sacrificar a todo el que lo tenga. Eugenesis. Este tipo de personaje solo soy capaz de abordarlo desde la absoluta ficci&oacute;n, con un estilo que est&eacute; lo m&aacute;s alejado del naturalismo. Ya tengo trabajo para esta Semana Santa. Por supuesto, este psiquiatra tuvo un nombre, pero no pienso utilizarlo para no herir a sus familiares y para poder escribirlo con libertad.
    </p><p class="article-text">
        Y para terminar, por todo lo alto y con alegr&iacute;a, unas cuantas recomendaciones cinematogr&aacute;ficas que anular&aacute;n el menor atisbo de melancol&iacute;a, hartazgo o tedio esta semana, una de las m&aacute;s dif&iacute;ciles. En general son comedias americanas extraordinarias, <em>screwball comedies</em>, comedias disparatadas, g&eacute;nero en el que los americanos son los maestros.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; van:
    </p><p class="article-text">
        <em>Me siento rejuvenecer</em> (<em>Monkey Business,</em> de Howard Hawks)
    </p><p class="article-text">
        <em>Historias de Filadelfia</em> (De George Cukor)
    </p><p class="article-text">
        <em>Medianoche</em> (<em>Midnight</em>, de Mitchell Leisen. Guillermo Cabrera Infante, cin&eacute;filo y cr&iacute;tico, adem&aacute;s de escritor exquisito, me dijo que de todas &eacute;sta era su comedia favorita)
    </p><p class="article-text">
        <em>Ser o no ser</em> (De Ernst Lubitsch)
    </p><p class="article-text">
        <em>Pimera plana</em> (Billy Wilder. Hay una versi&oacute;n anterior, <em>Luna nueva</em>, con Rosalind Russell, tambi&eacute;n descacharrante)
    </p><p class="article-text">
        <em>Con faldas y a lo loco</em> (<em>Some like it hot</em>, de Billy Wilder)
    </p><p class="article-text">
        <em>Ricas y famosas</em> (George Cukor)
    </p><p class="article-text">
        <em>La novia era &eacute;l</em> (<em>I was a male war bride</em>, de Howard Hawks)
    </p><p class="article-text">
        <em>Ha nacido una estrella</em> (la versi&oacute;n de George Cukor con Judy Garland, es un drama, pero tan monumental que la recomendar&iacute;a en cualquier circunstancia)
    </p><p class="article-text">
        Una mujer para dos (<em>Design for living</em> de Lubitsch, basado en la deliciosa obra de teatro de No&euml;l Coward con gui&oacute;n de Ben Hecht)
    </p><p class="article-text">
        y
    </p><p class="article-text">
        <em>Casa Flora</em> (de Ram&oacute;n Fern&aacute;ndez con Lola Flores, no s&eacute; si la pel&iacute;cula es buena o mala, pero si hubiera que definirla ser&iacute;a como &ldquo;comedia dada&iacute;sta&rdquo;, es mucho m&aacute;s que disparatada. Y siempre es una alegr&iacute;a ver y o&iacute;r a Lola Flores con <em>look</em> de los 70)
    </p><p class="article-text">
        Con esta bater&iacute;a de joyas solo hace falta quedarse en casa, caminar por los pasillos entre pel&iacute;cula y pel&iacute;cula y hablar con amigos, familiares y amantes por tel&eacute;fono o Skype, para disfrutar de una maravillosa Semana Santa sin procesiones, saetas ni mantillas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/recomendaciones-historias-confinamientos_129_1211103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2020 20:20:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/40cdd0e3-a200-4f38-9fc0-0e528bc5cc77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="71905" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/40cdd0e3-a200-4f38-9fc0-0e528bc5cc77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="71905" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Recomendaciones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/40cdd0e3-a200-4f38-9fc0-0e528bc5cc77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Warren Beatty, Madonna y yo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/warren-beatty-madonna_129_1218028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23d2480e-c573-4bf4-a784-bcb895ef43ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Warren Beatty, Madonna y yo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo esto puede parecer frívolo y lo es, más propio de una crónica de Patty Diphusa que de una crónica del aislamiento en que vivimos. Pero la memoria es así de absurda a la hora de seleccionar recuerdos</p><p class="subtitle">El anterior artículo de Pedro Almodóvar: El largo viaje de la noche</p></div><p class="article-text">
        El lunes por la noche, mientras se anunciaban las nuevas normas que endurecen la cuarentena actual empec&eacute; a sentir los primeros s&iacute;ntomas de claustrofobia. Tarde han aparecido, yo tengo desde hace tiempo claustrofobia y agorafobia, ya s&eacute; que son dos patolog&iacute;as opuestas pero mi organismo es parad&oacute;jico, esa es una de sus caracter&iacute;sticas, siempre lo ha sido.
    </p><p class="article-text">
        Esa noche ya sab&iacute;a que iba a intentar salir al d&iacute;a siguiente, me sent&iacute;a como el que va a cometer un delito y lo hace con alevos&iacute;a. Como quien va a entregarse a un placer prohibido y no puede hacer nada para evitarlo. Sueno a literatura barata, y lo es, culpa de los efectos del confinamiento.
    </p><p class="article-text">
        Lo plane&eacute; m&iacute;nimamente, ir&iacute;a a comprar comida, una compra real y una necesidad real porque estoy solo. As&iacute; que esa ma&ntilde;ana de martes me vest&iacute; para salir y sent&iacute; que estaba haciendo algo excepcional: &iexcl;Vestirme! Llevo 17 d&iacute;as sin hacerlo y vestirme lo he vivido como algo &iacute;ntimo y muy especial. Y me vinieron a la memoria varias ocasiones en las que tambi&eacute;n me vest&iacute;, momentos muy importantes para m&iacute; y que se me han quedado grabados, ahora me doy cuenta. Record&eacute;, por ejemplo, cuando en 1980, en la calle Lope de Rueda, me vest&iacute;a para acudir al estreno de <em>Pepi, Luci, Bom</em> en el cine Pe&ntilde;alver de la calle Conde de Pe&ntilde;alver. Aunque era un cine de reestreno para m&iacute; era como si estrenara en el Kodak Theatre de Los Angeles. Era la primera vez que ve&iacute;a con p&uacute;blico una pel&iacute;cula m&iacute;a, la primera vez que en un cine real y de circuito comercial, con sus butacas llenas de gente, los espectadores contemplaban im&aacute;genes creadas por m&iacute;, con mis amigos, durante el a&ntilde;o y medio que dur&oacute; el rodaje. Y los que no se sal&iacute;an de la sala se re&iacute;an much&iacute;simo. Recuerdo que me puse una cazadora de sat&eacute;n rojo que me hab&iacute;a comprado en Portobello, en Londres.
    </p><p class="article-text">
        No siempre uno se viste como parte de un plan, o al menos no siempre se acuerda. Yo recuerdo cuando dos a&ntilde;os despu&eacute;s del estreno de <em>Pepi</em>, todav&iacute;a en plena Movida, me vest&iacute; a conciencia con un traje gris de cuello Mao para ir a un bar de Malasa&ntilde;a que llevaba un chico en el que me hab&iacute;a fijado. Nunca he sido de cuellos Mao, soy m&aacute;s de cuello Perkins, que enmascara la papada. Recuerdo el traje con cuello Mao porque el chico en cuesti&oacute;n se instal&oacute; en mi vida dos o tres a&ntilde;os. Y la marc&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recuerdo el smoking de shantung de seda morada del modista Antonio Alvarado y los botines de tachuelas, como los que hace ahora Loboutin, con los que me present&eacute; a la primera ceremonia de los Oscars de mi vida, en 1989. No ganamos, mi relaci&oacute;n con Carmen Maura salt&oacute; por los aires hecha pedazos, pero aquella visita a Los &Aacute;ngeles la recuerdo plagada de acontecimientos maravillosos. Cuatro o cinco d&iacute;as antes de la ceremonia hab&iacute;amos cenado en casa de Jane Fonda, que estaba obsesionada con hacer el <em>remake</em> de <em>Mujeres</em>. Invit&oacute; a muy poca gente, Anjelica Huston y Jack Nicholson, su pareja, que le coment&oacute; a Bibi que la hab&iacute;a visto esa misma tarde en un partido de los Lakers. Cher, maquillada de no ir maquillada y mon&iacute;sima, m&aacute;s mona y m&aacute;s bajita de como yo la imaginaba. Y Morgan Fairchild. &iexcl;S&iacute;! (Yo pensaba que la invitada siguiente ser&iacute;a alguien como Susan Sontag) y me sorprend&iacute; much&iacute;simo, para bien, porque pens&eacute; que Morgan Fairchild jugaba en una liga inferior a las otras (aunque haber hecho las series <em>Flamingo Road</em> y <em>Falcon Crest</em> eran palabras mayores). Jane Fonda debi&oacute; darse cuenta de mi sorpresa porque despu&eacute;s me coment&oacute; que ella sol&iacute;a ir a las manifestaciones con Morgan Fairchild, que era tan feminista o m&aacute;s que ella misma.
    </p><p class="article-text">
        Nos pasamos la velada alucinando con este poder&iacute;o de invitadas y con Jack. Nos hicimos muchas fotos con ellos y con los cuadros que colgaban de las paredes y cuyo autor era el padre de Jane, Henry Fonda.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente de la ceremonia, por la ma&ntilde;ana, me llama al hotel una voz femenina. Me dice, como si no fuera consciente de su impacto, pero segura de que su voz me iba a impactar, &ldquo;Hola, soy Madonna, estoy rodando <em>Dick Tracy</em> y me encantar&iacute;a ense&ntilde;arte el set, hoy no ruedo y puedo dedicarte el d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pod&iacute;a tratarse de una falsa Madonna, o una sic&oacute;pata que pensaba descuartizarme en uno de esos descampados que tan bien describe James Ellroy en sus novelas (si le&eacute;is <em>La dalia negra</em> sabr&eacute;is a lo que me refiero, a su madre la descuartizaron en uno de esos descampados). Tambi&eacute;n pod&eacute;is ver la pel&iacute;cula que rod&oacute; mi adorado Brian de Palma sobre el libro con Scarlett Johanson y Hilary Swank, pero la verdad es que no le sali&oacute; muy bien. Para la cuarentena no est&aacute; mal, pero antes os recomendar&iacute;a muchas otras, del propio De Palma: <em>Sisters</em>, <em>El fantasma del Para&iacute;so</em>, <em>Atrapado por su pasado</em>, <em>Doble cuerpo</em> &ndash;con una Melanie Griffith en la cima de su carrera y delgada como un junco- y sobre todo <em>El precio del poder</em> con Pacino. Pasad de <em>La dalia negra</em> y haceros un ciclo con todas estas pel&iacute;culas, me lo agradecer&eacute;is. Todas joyas, s&uacute;per accesibles y s&uacute;per amenas, al final os har&eacute; una lista de recomendaciones. Volviendo a la llamada de Madonna, tambi&eacute;n pod&iacute;a tratarse de alguien que me estaba gastando una broma, pero mi autoestima, a pesar del no Oscar, estaba lo suficientemente alta como para no dudar de la autenticidad de la llamada. La voz de Madonna me dio la direcci&oacute;n del estudio donde rodaban, y all&iacute; me present&eacute;, contento como unas casta&ntilde;uelas.
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que todo el equipo, desde el propio Warren Beatty hasta Storaro no pudieron estar m&aacute;s amables conmigo. Me trataban como si fuera George Cukor. Beatty me oblig&oacute; a sentarme en la butaca que pon&iacute;a su nombre, en el lugar del director, para que viera el rodaje de la secuencia que estaban rodando. Yo estaba a punto de confesarle que de ni&ntilde;o descubr&iacute; mi sexualidad cuando le vi en <em>Esplendor en la hierba</em> (no existi&oacute; el alba&ntilde;il de <em>Dolor y Gloria</em>), pero me contuve, claro. Estaban rodando una secuencia en la que Al Pacino irreconocible parloteaba sin parar. Por esa interpretaci&oacute;n obtuvo una nominaci&oacute;n al Oscar al a&ntilde;o siguiente, y la pel&iacute;cula obtuvo tres estatuillas.
    </p><p class="article-text">
        Con Madonna recorr&iacute; todos los decorados y conoc&iacute; a alguien a la que admiraba much&iacute;simo, Milena Canonero, la dise&ntilde;adora de vestuario que ya entonces hab&iacute;a ganado tres Oscars (por <em>Dick Tracy</em> estar&iacute;a nominada al a&ntilde;o siguiente) por <em>Carros de fuego</em>, <em>Barry Lindon</em> y <em>Cotton Club</em>. Recomendables las tres pel&iacute;culas para sobrellevar la cuarentena. Mi favorita es <em>Barry Lindon</em> de Kubrick. Milena Canonero ganar&iacute;a todav&iacute;a un cuarto Oscar, no recuerdo ahora por qu&eacute; pel&iacute;cula. Visitar el taller donde Canonero trabajaba fue probablemente lo que m&aacute;s me impresion&oacute; de la visita, hubiera sido la &uacute;nica raz&oacute;n por la que me hubiera gustado trabajar en Hollywood: la obsesi&oacute;n por los detalles.
    </p><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas de <em>Dick Tracy</em>, el personaje del c&oacute;mic, es su sombrero amarillo. Milena estaba obsesionada por conseguir ese amarillo que uno ve&iacute;a en el dibujo del c&oacute;mic. Me mostr&oacute; unos doscientos sombreros en los que la &uacute;nica diferencia era un sutil cambio del color. Me identifiqu&eacute; totalmente con esa obsesi&oacute;n detallista. En mi medida yo hago lo mismo cuando ruedo, no s&eacute; trabajar de otro modo (pero s&iacute; s&eacute; trabajar con mucho menos dinero).
    </p><p class="article-text">
        Si Madonna te llama y se vuelca como lo hizo al d&iacute;a siguiente de no haber ganado un Oscar, eso significa que la <em>material girl</em> siente un enorme inter&eacute;s por tu persona. No tardamos en volver a vernos al a&ntilde;o siguiente en ocasi&oacute;n de su Blonde Ambition Tour.
    </p><p class="article-text">
        Sal&iacute; con ella los d&iacute;as que pas&oacute; en Madrid, le organic&eacute; una gran fiesta flamenca con La Polaca, y su marido, El Polaco, en el hotel Palace, vinieron Loles, Bibi, Rossy, pero ella ya me hab&iacute;a dejado claro que adem&aacute;s de m&iacute; mismo solo hab&iacute;a un invitado al que le interesaba conocer, Antonio Banderas. Le promet&iacute; que all&iacute; estar&iacute;a Antonio, y no le dije que no podr&iacute;a llevarlo sin su esposa del momento, Ana Leza, fan fatal de la cantante.
    </p><p class="article-text">
        Ella, Madonna, decidi&oacute; c&oacute;mo deb&iacute;amos sentarnos (hab&iacute;a varias mesas redondas para mis amigos y sus bailarines). Naturalmente, ella se sent&oacute; en la mesa principal, conmigo a su derecha y Antonio a su izquierda. Y a Ana Leza la mand&oacute; a la mesa m&aacute;s apartada de aquel gran sal&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de a nosotros dos, y un poco a La Polaca que estuvo divina, Madonna no le prest&oacute; atenci&oacute;n a nadie m&aacute;s. Un miembro de su equipo llevaba una c&aacute;mara buen&iacute;sima para grabarlo todo, &ldquo;por tener un recuerdo&rdquo; me dijo Madonna. A m&iacute; me extra&ntilde;&oacute; que junto al c&aacute;mara hubiera otro chico que tomaba la claqueta, una claqueta electr&oacute;nica que yo era la primera vez que la ve&iacute;a. Me extra&ntilde;&oacute;, pero un buen anfitri&oacute;n no pregunta depende de qu&eacute; cosas. Y yo ten&iacute;a que traducir a Madonna algunas cuestiones que le interesaban sobremanera respecto a Antonio. En ese momento de su carrera Antonio estaba a punto de despegar como un cohete, ya se hab&iacute;a estrenado <em>&iexcl;&Aacute;tame!</em> en Estados Unidos y hab&iacute;a enamorado a la cr&iacute;tica y a Hollywood (y a Madonna) pero esa noche de 1990 no sab&iacute;a una sola palabra de ingl&eacute;s. Cuento esto porque un a&ntilde;o despu&eacute;s veo que se estrena una pel&iacute;cula, <em>En la cama con Madonna</em>, y que gran parte de la pel&iacute;cula est&aacute; grabada en mi fiesta del Palace, el acoso a Antonio es una de las tramas importantes y naturalmente tambi&eacute;n mont&oacute; c&oacute;mo liquid&oacute; con una sola frase a Ana Leza. Al final de la cena Ana se atrevi&oacute; a acercarse a nuestra mesa y le dijo con retint&iacute;n a la rubia divina &ldquo;veo que te gusta mi marido, no me extra&ntilde;a, les gusta a todas pero no me importa porque yo soy muy moderna&rdquo;. A lo que Madonna le respondi&oacute;: &ldquo;Get lost&rdquo;. (Si eres tan moderna, pi&eacute;rdete.)
    </p><p class="article-text">
        Todo esto puede parecer fr&iacute;volo y lo es, m&aacute;s propio de una cr&oacute;nica de Patty Diphusa que de una cr&oacute;nica del aislamiento en que vivimos. Pero la memoria es as&iacute; de absurda a la hora de seleccionar recuerdos. No me importa que parezca un ajuste de cuentas, si llega a ser al rev&eacute;s (yo rodando a Madonna y su grupo y haciendo una pel&iacute;cula con todo ese material que despu&eacute;s estrenar&iacute;a en todo el mundo) me habr&iacute;a ca&iacute;do un palo (demanda) del que todav&iacute;a no me habr&iacute;a recuperado. Madonna nos trat&oacute; como a pardillos y alg&uacute;n d&iacute;a ten&iacute;a que decirlo, ni nos pidi&oacute; permiso para utilizar nuestra imagen y adem&aacute;s a m&iacute; me dobl&oacute;, porque mi ingl&eacute;s no deb&iacute;a ser tan bueno.
    </p><p class="article-text">
        A lo que iba, en un momento de la cena Madonna me dijo &ldquo;preg&uacute;ntale a Antonio si le gusta pegar a las mujeres&rdquo; (juro que fue as&iacute;). Se lo traduzco. Antonio no dice nada, balbucea, y pone cara de &ldquo;yo soy un caballero espa&ntilde;ol y por una mujer hago lo que tenga que hacer&rdquo;. Para m&iacute; era un silencio y un gesto elocuente, pero Madonna quer&iacute;a m&aacute;s. Preg&uacute;ntale, vuelve a decirme, si le gusta que las mujeres le peguen. Se lo traduzco, &ldquo;to hit&rdquo; y &ldquo;women&rdquo; eran dos palabras que yo ya conoc&iacute;a en el a&ntilde;o 90. Antonio puso la misma expresi&oacute;n, lo cual no era ni s&iacute; ni no, sino que un caballero espa&ntilde;ol estaba al servicio de los deseos de las damas.
    </p><p class="article-text">
        Lo cuento primeramente porque fue real, y lo m&aacute;s divertido de la noche, pero ella no tuvo a bien montarlo. Y ha tenido que ocurrir esta pandemia para que el mundo sepa c&oacute;mo fue realmente aquella cena.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a 11 del pasado enero yo ten&iacute;a doblete en Los Angeles. Deb&iacute;a asistir a dos ceremonias casi simult&aacute;neas donde premiaban a <em>Dolor y Gloria</em> como Mejor Pel&iacute;cula Extranjera. Me puse un traje de Givenchy negro, con jersey de cuello Perkins del mismo color debajo.
    </p><p class="article-text">
        La primera ceremonia la organizaba la asociaci&oacute;n AARP, que hace lobby por los derechos de las personas de m&aacute;s de 50 a&ntilde;os. En Espa&ntilde;a no existe esta cultura de grupos de presi&oacute;n para que el gobierno apruebe medidas favorables a ciertos colectivos.
    </p><p class="article-text">
        La AARP tiene sus propios y prestigiosos premios y la ceremonia es tan importante que se televisa. Los premios se llaman GROWNUPS MOVIES AWARDS. No s&eacute; c&oacute;mo traducirlo, algo as&iacute; como Premios para Pel&iacute;culas Adultas. Y destacan lo mejor del a&ntilde;o en cine, digamos, no infantil ni infantiloide. Premiaron a Annette Benning por toda su carrera, a <em>El irland&eacute;s</em> como Mejor Pel&iacute;cula, a Scorsese como Mejor Director, Ren&eacute;e Zellweger por <em>Judy</em> y a Adam Sandler por <em>Diamantes en bruto</em>. A Sandler le tuve en mi misma mesa y fue tan elegante que no me dijo lo molesto que estaba por la nominaci&oacute;n a Antonio en los Oscars, porque se supone que esa nominaci&oacute;n era o para &eacute;l, maravilloso en <em>Diamantes en bruto</em>, o para Robert de Niro, pero la Academia de Hollywood prefiri&oacute; a Antonio.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n premiaron a Noah Baumbach por su estupendo guion de <em>Marriage Story</em>. (Me hice &iacute;ntimo de Noah y de su mujer Greta Gerwig y quedamos en vernos cada vez que vaya a Nueva York). Y a <em>Dolor y Gloria</em> como Mejor Pel&iacute;cula Extranjera.
    </p><p class="article-text">
        Antes de que entregaran los premios vino a saludarme a mi mesa Annette Benning, radiante, junto a su marido Warren Beatty, tambi&eacute;n radiante a sus 83 a&ntilde;os. Nos felicitamos mutuamente y Annette me dijo que hab&iacute;a pedido los derechos de <em>Manual para mujeres de la limpieza</em> de Lucia Berlin y le hab&iacute;an dicho que ya los ten&iacute;a yo. Hablamos del libro -tambi&eacute;n lo recomiendo vivamente para esta cuarentena, el tiempo se estanca cuando uno lee los relatos de Lucia Berlin- y yo le dije que ella desde luego ser&iacute;a una opci&oacute;n ideal para cuando el personaje es mayor. Pod&iacute;a decirlo porque todos los premiados ya hab&iacute;amos cumplido los 50. Fui el primer galardonado porque los organizadores sab&iacute;an que ten&iacute;a otro bolo despu&eacute;s, la entrega de los Premios de los Cr&iacute;ticos de Los &Aacute;ngeles que, aunque eran menos formales, ya estaban emborrach&aacute;ndose en el c&oacute;ctel previo a la entrega.
    </p><p class="article-text">
        En mi agradecimiento del premio mencion&eacute; a Warren, no le dije lo del despertar de mi sexualidad de milagro. Pero s&iacute; mencion&eacute; muy contento que por fin le ten&iacute;a en una pel&iacute;cula m&iacute;a (recordad las im&aacute;genes de Natalie Wood y Beatty en el mon&oacute;logo de Asier Etxeandia).
    </p><p class="article-text">
        Con el mismo traje y los mismos deseos de agradar y ser agradado me plant&eacute; en el Hotel Intercontinental, donde los cr&iacute;ticos celebraban sus prestigios&iacute;simos premios y daban una lecci&oacute;n de lo que deber&iacute;a haber ocurrido este a&ntilde;o. Mejor Pel&iacute;cula para <em>Par&aacute;sitos;</em> Mejor Actor, Antonio Banderas y Mejor Pel&iacute;cula Internacional, <em>Dolor y Gloria</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pero a lo que iba. Sal&iacute; por primera vez a la calle despu&eacute;s de 17 d&iacute;as de confinamiento absoluto. No quer&iacute;a perderme la sensaci&oacute;n que experiment&eacute;, y la raz&oacute;n era real, comprar comida en una especie de ultramarinos que hay en el barrio. La sensaci&oacute;n era rara, pero de una enorme paz, un silencio y un vac&iacute;o muy gratos. No estaba pensando en ese momento en los muertos y los infectados, me sent&iacute;a ante una imagen in&eacute;dita de Madrid y una situaci&oacute;n igualmente ins&oacute;lita a la que todav&iacute;a no s&eacute; c&oacute;mo calificar. Prefiero no pensar en las v&iacute;ctimas (esto no es del todo cierto, trato de ayudar dentro de mis posibilidades). Todos conocemos las terribles cifras y yo he escrito esta especie de d&iacute;ptico justamente para olvidarme de ello, es una forma de huida hacia delante. Si me detengo ante la realidad creo que caer&eacute; fulminado. Y no quiero.
    </p><p class="article-text">
        Pedro
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/warren-beatty-madonna_129_1218028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2020 20:26:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/23d2480e-c573-4bf4-a784-bcb895ef43ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="333777" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/23d2480e-c573-4bf4-a784-bcb895ef43ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="333777" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Warren Beatty, Madonna y yo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/23d2480e-c573-4bf4-a784-bcb895ef43ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El largo viaje hacia la noche]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/largo-viaje-noche_129_1224115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3c86f96-8b3e-468e-8b5f-453785c3e91b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El largo viaje hacia la noche"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">He dejado de mirar el reloj, solo lo consulto para saber cuántos pasos he caminado por el largo pasillo lateral de mi casa, el pasillo en que Julieta Serrano le reprochaba a Antonio Banderas que no había sido un buen hijo, refiriéndose a mí</p></div><p class="article-text">
        Hasta ahora me hab&iacute;a negado a escribir. No quer&iacute;a dejar constancia escrita de las sensaciones que me provocan los primeros d&iacute;as de aislamiento. Tal vez porque lo primero que he descubierto es que la situaci&oacute;n para m&iacute; no es tan distinta de la habitual, acostumbrado a vivir solo y casi en estado de alarma, lo cual no es un descubrimiento alegre. Los nueve primeros d&iacute;as me he negado a tomar una sola nota. Pero esta ma&ntilde;ana apareci&oacute; una noticia que parec&iacute;a un titular de una revista de humor negro: &ldquo;El palacio de hielo se convierte en una improvisada morgue&rdquo;. Suena a <em>giallo</em> italiano, pero est&aacute; ocurriendo en Madrid, es &ldquo;Una de las Siniestras Noticias del D&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy cumplo once d&iacute;as de confinamiento, me aisl&eacute; el viernes 13 de marzo. Desde entonces me organizo para enfrentarme a la noche, a la oscuridad, porque vivo como un salvaje, al ritmo que me marca la luz de las ventanas y la terraza. &iexcl;Estamos en primavera y los d&iacute;as est&aacute;n siendo verdaderamente primaverales! Es una de las sensaciones maravillosas de cada d&iacute;a, algo que hab&iacute;a olvidado que exist&iacute;a. La luz del d&iacute;a y su variado periplo hasta llegar a la noche. El largo viaje hacia la noche, pero no como algo terrible sino gozoso. (O en eso me empe&ntilde;o, d&aacute;ndole la espalda a la agon&iacute;a de los datos).
    </p><p class="article-text">
        He dejado de mirar el reloj, solo lo consulto para saber cu&aacute;ntos pasos he caminado por el largo pasillo lateral de mi casa, el pasillo en que Julieta Serrano le reprochaba a Antonio Banderas que no hab&iacute;a sido un buen hijo, refiri&eacute;ndose a m&iacute;. La oscuridad exterior me indica la llegada de la noche, pero tanto el d&iacute;a como la noche son tiempos sin horarios. He dejado de tener prisa. De todos los d&iacute;as, hoy, 23 de marzo, mis sentidos me dicen que los d&iacute;as son m&aacute;s largos. Disfruto de m&aacute;s tiempo de luz.
    </p><p class="article-text">
        No estoy lo suficientemente animado como para ponerme a escribir ficci&oacute;n -todo llegar&aacute;- aunque se me ocurren tramas variadas, unas de naturaleza &iacute;ntima (estoy seguro de que habr&aacute; un <em>baby boom</em> cuando todo esto acabe, pero tambi&eacute;n estoy seguro de que se habr&aacute;n producido montones de rupturas -el infierno son los dem&aacute;s, dec&iacute;a Sartre-, habr&aacute; parejas que tendr&aacute;n que afrontar las dos situaciones a la vez, la ruptura y la llegada de un nuevo miembro a la nueva familia rota).
    </p><p class="article-text">
        La realidad de ahora mismo es m&aacute;s f&aacute;cil entenderla como una ficci&oacute;n fant&aacute;stica que como parte de un relato realista. La nueva situaci&oacute;n global y v&iacute;rica parece salida de un relato de ciencia ficci&oacute;n de los a&ntilde;os 50, los a&ntilde;os de la guerra fr&iacute;a. Pel&iacute;culas de terror que conten&iacute;an la m&aacute;s burda propaganda anticomunista. La serie B americana, pel&iacute;culas que, en general, eran excelentes (especialmente las basadas en novelas de Richard Matheson, <em>El incre&iacute;ble hombre menguante</em>, <em>Soy leyenda</em>, <em>The twilight zone</em>) a pesar de las aviesas intenciones de sus productores. Adem&aacute;s de las mencionadas pienso en <em>Ultimatum a la tierra</em>, <em>Death on arrival</em>, <em>Planeta prohibido</em>, <em>La invasi&oacute;n de los ladrones de cuerpos</em>, y cualquier pel&iacute;cula de marcianos.
    </p><p class="article-text">
        El mal siempre ven&iacute;a del exterior (comunistas, refugiados, marcianos) y serv&iacute;a de argumento a los m&aacute;s burdos populismos (aunque todas las pel&iacute;culas que menciono las recomiendo fervientemente, las pel&iacute;culas siguen siendo estupendas). De hecho, Trump ya se encarga de que lo que estamos padeciendo suene a pel&iacute;cula de terror de los a&ntilde;os 50 llam&aacute;ndole al virus &ldquo;el virus chino&rdquo;. Trump, otra de las grandes enfermedades de nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Decido entretenerme. Normalmente improviso (pero esto no es un fin de semana, d&iacute;as de soledad y aislamiento) ahora hago una programaci&oacute;n de cine, telediarios y lectura para las diferentes horas del d&iacute;a. Mi casa es una instituci&oacute;n y yo, su &uacute;nico habitante. &Uacute;ltimamente tambi&eacute;n incluyo algo de ejercicio f&iacute;sico dom&eacute;stico, hasta ahora estaba demasiado abatido y el &uacute;nico ejercicio que hac&iacute;a consist&iacute;a en pasear por el largo pasillo, el de Julieta Serrano y Antonio Banderas en <em>Dolor y gloria</em>.
    </p><p class="article-text">
        Elijo la pel&iacute;cula de la tarde, <em>Un flic</em> (Cr&oacute;nica negra) de Melville, un plato seguro, y para la noche me sorprendo a m&iacute; mismo eligiendo una pel&iacute;cula de James Bond, <em>Goldfinger</em>. Para d&iacute;as como estos (eso es lo que pensaba yo) lo mejor es el puro entretenimiento, la pura evasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estoy viendo <em>Goldfinger</em> me alegro de la elecci&oacute;n, m&aacute;s que elegirla yo fue ella -la pel&iacute;cula- la que me eligi&oacute; a m&iacute;. Conoc&iacute; a Sean Connery, coincidimos codo con codo en una cena en Cannes y me sorprendi&oacute; su cultura cinematogr&aacute;fica y sobre todo que mi obra pudiera interesarle lo m&aacute;s m&iacute;nimo. &Eacute;l ya no viv&iacute;a en Marbella, pero segu&iacute;a adorando Espa&ntilde;a. Quedamos como amigos e intercambiamos tel&eacute;fonos que estaba seguro ninguno de los dos utilizar&iacute;a. Sin embargo, unos meses despu&eacute;s, era la temporada 2001/2002, me llam&oacute; por tel&eacute;fono aprovechando que acababa (&eacute;l) de salir de una proyecci&oacute;n de <em>Hable con ella</em>. No soy nada fetichista, ni mit&oacute;mano, pero escucharle hablar de mi pel&iacute;cula me dej&oacute; sobrecogido. Y o&iacute;r su voz, una voz profunda, de buen actor y hombre atractivo. Pensaba en todo esto mientras ve&iacute;a <em>Goldfinger</em> por la noche. La cuarentena, la noche, Sean Connery y yo, con saltos e interrupciones.
    </p><p class="article-text">
        Entre una sesi&oacute;n de cine y la otra conecto un momento la televisi&oacute;n y me entero de que Luc&iacute;a Bos&eacute; ha sido barrida por este tornado del que solo conocemos el nombre. Y se me caen las primeras l&aacute;grimas del d&iacute;a. Luc&iacute;a me fascinaba como actriz y como persona. La recuerdo en <em>Cr&oacute;nica de un amor</em> de Antonioni, una mujer de una belleza inaudita, rara para la &eacute;poca, y ese modo de caminar, andr&oacute;gino y animal, que Miguel Bos&eacute; hered&oacute; entre otras cosas. Programar&eacute; para ma&ntilde;ana la pel&iacute;cula de Antonioni.
    </p><p class="article-text">
        Yo fui uno m&aacute;s de tantos amigos de Miguel que cay&oacute; fulminado ante el hechizo de esta mujer tan poderosa que parec&iacute;a eterna. Con Jeanne Moreau, Chavela, Pina Bausch y Lauren Bacall, Luc&iacute;a formaba parte del olimpo/podio de la mujer moderna, libre, independiente, todas ellas m&aacute;s machas que los hombres que las rodearon. Perd&oacute;n por la cascada de &ldquo;nombres&rdquo; pero tuve la suerte de conocerlas a todas y de intimar con ellas. Es lo malo de estar varado en tu casa, uno es presa f&aacute;cil de la nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        Localizo a Miguel en M&eacute;xico DF y hablamos un buen rato. Hac&iacute;a a&ntilde;os que no convers&aacute;bamos y a pesar de lo luctuoso de la situaci&oacute;n, quise agradecerle la cantidad de orqu&iacute;deas blancas que me ha ido mandando a lo largo de las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas para mis cumplea&ntilde;os. No importa el lugar donde yo me encontrara, casi nunca en Madrid, cada 25 de septiembre he recibido una maceta de orqu&iacute;deas blancas que me duran meses, junto al tarjet&oacute;n de MB.
    </p><p class="article-text">
        Lo bueno de carecer de horarios durante el confinamiento es que desaparecen las prisas. Desaparece la presi&oacute;n y el stress. De natural ansioso, nunca me ha invadido menos la ansiedad que ahora mismo. S&iacute;, ya s&eacute; que la realidad, m&aacute;s all&aacute; de mis ventanas, es terrible e incierta, por eso me sorprende no estar angustiado, y me aferro fuerte a esta sensaci&oacute;n nueva de estar venciendo el miedo y la paranoia. No pienso en la muerte ni en los muertos.
    </p><p class="article-text">
        La principal ocupaci&oacute;n, algo tambi&eacute;n nuevo para m&iacute; porque en general tengo la mala costumbre de no contestar los mensajes, o contestar poco, es contestar a todo el mundo que me escribe, interes&aacute;ndose por m&iacute; y por mi familia. Porque por primera vez el lenguaje no es una convenci&oacute;n banal y las palabras tienen significado. Me tomo muy en serio lo de contestar y cada noche hago una ronda para enterarme de c&oacute;mo est&aacute;n mi familia y los amigos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ya no entra luz por la ventana comienzo a ver <em>Goldfinger</em>, vuelve a fascinarme el tema de Shirley Bassey, y la breve aparici&oacute;n de otra Shirley, Shirley Eaton, la bella actriz que pag&oacute; muy caro haber ca&iacute;do en los brazos de Bond. Su cuerpo pintado de oro, en la cama, sin un solo poro libre por donde respirar, sigue pareci&eacute;ndome una de las im&aacute;genes m&aacute;s poderosas que la franquicia ha dado para plasmar el deseo/la avaricia/el erotismo y la locura de los villanos superpoderosos cuya ambici&oacute;n es destruir el mundo y que sobrevivan solo sus vasallos.
    </p><p class="article-text">
        Tengo que interrumpir la visi&oacute;n porque me llama mi hermana Chus para decirme que me est&aacute; viendo en un documental en La 2. Ya est&aacute; muy avanzado, salto del v&iacute;deo a la segunda cadena y me encuentro con el documental de Chavela, de Daresha Kyi y Catherine Gund. Todo lo que veo y oigo me emociona hasta las l&aacute;grimas. Me ha pillado por sorpresa, aunque yo ya hab&iacute;a visto el documental en su momento. Pero el momento de ahora es distinto a todo lo que he vivido, no puedo establecer comparaciones. Solo s&eacute; que estoy confinado y a la vez d&aacute;ndome a la fuga, cada d&iacute;a que pasa veo menos las noticias. Intento mantener a raya el p&aacute;nico y la angustia. La fuga de la que hablo (a trav&eacute;s del entretenimiento y la evasi&oacute;n es cualquier cosa menos mon&oacute;tona). El documental de Chavela, a pesar de haberlo visto me impacta con una emoci&oacute;n que no puedo ni quiero controlar. Lloro hasta el &uacute;ltimo fotograma. Me invaden de golpe los recuerdos de todas las noches que la present&eacute; en la Sala Caracol o el teatro Alb&eacute;niz (el primer teatro que pis&oacute; como cantante, el maldito machismo mexicano no le permiti&oacute; pisar un teatro vestida con pantalones y poncho, porque alguien ataviada as&iacute; no era una verdadera mujer).
    </p><p class="article-text">
        La present&eacute; en Par&iacute;s, en el Olympia. Cost&oacute;, pero conseguimos llenar el teatro. Por la ma&ntilde;ana, probando sonido, Chavela le pregunt&oacute; a uno de los empleados d&oacute;nde sol&iacute;a ponerse la Se&ntilde;ora Piaf cuando actuaba en el local. Y desde ese mismo lugar cant&oacute; Chavela. A partir de esa noche, como parte de mi propio ritual donde Chavela era mi Piaf, yo empezaba mis presentaciones besando los cent&iacute;metros del escenario que despu&eacute;s pisar&iacute;a Chavela.
    </p><p class="article-text">
        Viniendo del entretenido James Bond no estaba preparado para escuchar una vez m&aacute;s la voz de la Gran Chamana, cantando o platicando, ni estaba preparado para verme a m&iacute; mismo cantando con ella &ldquo;Y v&aacute;monos&rdquo; y compartiendo tantos momentos de su vida en Madrid y en M&eacute;jico.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que la llam&eacute; desde T&aacute;nger en las navidades de 2007, su voz, la articulaci&oacute;n de las pocas palabras que dijo me alarmaron. Una de las muchas cualidades de Chavela era su maravillosa pronunciaci&oacute;n del castellano, las palabras en su boca sonaban completas, no desaparec&iacute;a una sola letra. Por tel&eacute;fono solo consigui&oacute; articular &ldquo;te quiero mucho&rdquo; y &ldquo;el tiempo pasa&rdquo;. Me qued&eacute; muy preocupado y dos semanas m&aacute;s tarde me present&eacute; en la quinta La Monina, en Tepoztl&aacute;n, donde viv&iacute;a acogida por una amiga de juventud. Yo iba preparado para lo peor, sab&iacute;a que la hab&iacute;an ingresado tres d&iacute;as antes en el hospital. Pero cuando se enter&oacute; de que iba a verla exigi&oacute; que le dieran el alta la noche antes -no hab&iacute;a modo de decirle que no a Chavela- y all&iacute; estaba ella, recibi&eacute;ndonos en su casita de Tepoztl&aacute;n como una de esas flores de pascua, radiante, tersa y con su voz de siempre que no dej&oacute; de hablar durante las tres horas que estuvimos de visita.
    </p><p class="article-text">
        Nos fuimos por la tarde y se qued&oacute; sola, confinada consigo misma. Una mujer ind&iacute;gena la asist&iacute;a hasta la cinco de la tarde. Desde entonces se quedaba sola hasta el d&iacute;a siguiente, Chavela no permit&iacute;a que se contratara a nadie para que la acompa&ntilde;ara por las noches. Mi madre era igual en los a&ntilde;os previos a su muerte, por alguna raz&oacute;n incomprensible las mujeres fuertes se vuelven taca&ntilde;as e irracionales, no hay modo de advertirles lo largas que son las noches, entre otras cosas porque ellas lo saben de sobra, pero tienen una capacidad de aguante sobrehumano.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de la enfermedad y de la muerte y me dijo, como buena chamana, &ldquo;no le tengo miedo a la muerte, Pedro, los chamanes no morimos, transcendemos&rdquo;. No me cupo la menor duda de que ten&iacute;a raz&oacute;n. Tambi&eacute;n me dijo &ldquo;Estoy tranquila&rdquo;. Y continu&oacute; &ldquo;una noche me detendr&eacute;, poco a poco, sola y lo disfrutar&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente nos recibi&oacute; de pie y con ganas de que la llev&aacute;ramos a comer. Chavela era una mujer experta en resurrecciones. Totalmente recuperada se prest&oacute; encantada a mostrarnos algunos lugares de Tepoztl&aacute;n. Empezando por el cerro Chachiptl, justo enfrente de la finca donde viv&iacute;a (en aquella zona John Sturges hab&iacute;a rodado <em>Los siete magn&iacute;ficos</em>). Seg&uacute;n dice la leyenda el cerro abrir&aacute; sus puertas ocultas por las rocas y la maleza cuando llegue el pr&oacute;ximo apocalipsis y solo se salvar&aacute;n los que acierten a entrar en su seno, me informa Chavela. La miro, sorprendido una vez m&aacute;s. Ella ya se estaba preparando para el pr&oacute;ximo apocalipsis y no puedo evitar pensar en el que ya estamos instalados nosotros en estos momentos.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a con las mejillas h&uacute;medas me tomo un respiro antes de volver a James Bond, pero La 2 de RTVE esta noche est&aacute; implacable. Despu&eacute;s de Chavela ponen otro documental que tambi&eacute;n lleva la luz en su t&iacute;tulo: <em>La luz de Antonio</em>. Antonio es el pintor manchego Antonio L&oacute;pez y la luz de sus ojos es su esposa Mar&iacute;a Moreno, gran pintora realista que se mantuvo siempre a los m&aacute;rgenes, detr&aacute;s de Antonio y del grupo de gigantes que formaban el grupo de pintores realista de los a&ntilde;os 50. Recomiendo vivamente el documental y, de paso, a La 2 por su programaci&oacute;n exquisita.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Moreno ha muerto hace pocas semanas, la recuerdo como un ser angelical, lo opuesto a Chavela, su pintura transpira esa atm&oacute;sfera amable, grata, misteriosa, tan distinta de los cuadros de Antonio L&oacute;pez, con el que unos pasos detr&aacute;s de &eacute;l, compart&iacute;a los mismos temas. El documental aborda tambi&eacute;n su trabajo como productora improvisada en la pel&iacute;cula de Victor Erice <em>El sol del membrillo</em>, otra pel&iacute;cula, tal vez la mejor, que aborda el milagro de la luz natural sobre los objetos que forman nuestro mundo. La luz, siempre la luz del largo viaje hacia la noche, atravesada por las distintas estaciones del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En la obra maestra de Erice vemos a Antonio L&oacute;pez en su estudio, barri&eacute;ndolo y preparando el lienzo sobre el que abordar&aacute; su nueva obra. Es un ritual precioso. Antonio sale al humilde patio de su casa, con un vaso de vino en la mano, y le vemos observar arrobado la fruta amarilla de un &aacute;rbol de membrillos, un &aacute;rbol escu&aacute;lido, humild&iacute;simo y como destartalado. Los membrillos, muy amarillos, conviven rodeados de hojas de un verde oscuro. Es por la ma&ntilde;ana, Antonio rodea el &aacute;rbol y se fija en la &aacute;spera piel de los membrillos, los mira fascinado, subyugado. Y se propone pintarlo aun sabiendo que la imagen que &eacute;l contempla es imposible de trasladar al lienzo porque la fruta est&aacute; viva e ir&aacute; cambiando con los d&iacute;as y la luz tampoco se mantendr&aacute; la misma. La pel&iacute;cula habla de esa batalla del artista por atrapar la luz del sol sobre el membrillo, una batalla perdida de antemano.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 92 del siglo pasado la pel&iacute;cula se puso en el Festival de Cannes, una edici&oacute;n mediocre en la que yo formaba parte del jurado. La pel&iacute;cula recibi&oacute; muy justamente el Premio Especial del Jurado. Casi tuve que pelearme con G&eacute;rard Depardieu, el presidente del jurado, al que no le gust&oacute; la pel&iacute;cula y la tach&oacute; de documental. Afortunadamente el resto del jurado me apoy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ya es muy tarde cuando me bajo de La 2, pero da igual, el tiempo en confinamiento es redondo y no quer&iacute;a quedar mal con James Bond, no quer&iacute;a acostarme hasta que Sean Connery desbaratara los planes del maquiav&eacute;lico y gordo Goldfinger y nos salvara a todos.
    </p><p class="article-text">
        _fin______________________________
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Almodóvar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/largo-viaje-noche_129_1224115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2020 20:30:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d3c86f96-8b3e-468e-8b5f-453785c3e91b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1890356" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d3c86f96-8b3e-468e-8b5f-453785c3e91b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1890356" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El largo viaje hacia la noche]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d3c86f96-8b3e-468e-8b5f-453785c3e91b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Cine]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
