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    <title><![CDATA[elDiario.es - Punk español]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/punk-espanol/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Punk español]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Post-punk, cumbia y poesía con relieve andino: el Teatro Inevitable de Zaragoza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/zaragoza/post-punk-cumbia-poesia-relieve-andino-teatro-inevitable-zaragoza_1_12447147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1b81486-3bfc-4e7a-8c9f-8b7a2940f902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Post-punk, cumbia y poesía con relieve andino: el Teatro Inevitable de Zaragoza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un enclave de infinitas posibilidades musicales y literarias que representa un cruce de continentes y culturas. Uno de los pocos bares de autor que quedan en la ciudad</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil, quiz&aacute;s imposible, hablar de algo parecido a una movida m&aacute;s o menos consolidada de cultura latinoamericana en Zaragoza. Hay cosas sueltas, desde luego. Pero si hay un lugar que se acerca a eso, en el que convergen las principales din&aacute;micas de algo parecido, es en el Teatro Inevitable, el sitio que encabeza el peruano Diego Palmath que, a falta de otro nombre que sirva para englobar todo lo que sucede all&iacute; dentro, digamos que es un bar. 
    </p><p class="article-text">
        Y est&aacute; bien, porque que sea un bar reconcilia esa palabra con la din&aacute;mica de lo inesperado y sorprendente, la aleja de la estandarizaci&oacute;n. &ldquo;Me gusta la idea de los bares de autor. Antes hab&iacute;a muchos m&aacute;s, con due&ntilde;os que met&iacute;an su esp&iacute;ritu en el bar. Y &uacute;ltimamente ves bares muy cuadriculados con un esquema que se repite y se repite y son pocos los bares que tienen estilo propio&rdquo;, dice Palmath, nacido en la sierra de Huancayo y con muchos a&ntilde;os en la costa de Trujillo. Y desde hace veinte a&ntilde;os residente en Zaragoza. 
    </p><p class="article-text">
        Ni bien lleg&oacute; se enamor&oacute; de uno de esos bares: el Teatro de las &Aacute;nimas. Lleg&oacute; all&iacute; por un amigo que lo invit&oacute; a recitar poes&iacute;a. Le encant&oacute;. Era algo totalmente diferente a lo que &eacute;l hab&iacute;a conocido. Hab&iacute;a gente muy especial y enganch&oacute; cada vez m&aacute;s, hasta el punto de ir casi todos los d&iacute;as. Despu&eacute;s el bar se traslad&oacute; a la calle Santa Teresa de Jes&uacute;s con el nombre de Puerto de las &Aacute;nimas, manteniendo su est&eacute;tica post punk, muy en sinton&iacute;a con la banda de Carlos, el due&ntilde;o: El Luto del Rey Cuervo. Y Diego empez&oacute; a implicarse cada vez m&aacute;s en las actividades, organizaba ciclos de poes&iacute;a, hizo un homenaje a Bola&ntilde;o y, poco a poco, Carlos le fue cediendo la posta. Con Jaime Monta&ntilde;&eacute;s, que ven&iacute;a de trabajar con Diego en la revista La Caja Nocturna, se animaron y se quedaron con el bar, con un nuevo nombre: el Teatro Inevitable. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Teatro inevitable                            </span>
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        Mantuvieron la atm&oacute;sfera post-punk anterior pero con un a&ntilde;adido fundamental: el color latinoamericano, la cumbia, la atm&oacute;sfera andina. Con Bladimir Ros, que se hab&iacute;an formado en el Puerto de las &Aacute;nimas, como la banda oficial de este enclave ahora con un nuevo nombre. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>El arte de lo posible</strong></h2><p class="article-text">
        El lugar com&uacute;n ser&iacute;a decir que el Teatro Inevitable podr&iacute;a estar situado en alguna ciudad llena de gente moderna y altamente gentrificada. Claramente, no es un bar caracter&iacute;stico de Zaragoza. Pero m&aacute;s adecuado ser&iacute;a decir que podr&iacute;a estar en cualquier parte del mundo, que no admite geolocalizaci&oacute;n alguna. &ldquo;La clientela no es solo ma&ntilde;a sino que viene gente de todos lados. A lo mejor hay noches que hay un solo espa&ntilde;ol. Y tambi&eacute;n en encuentro que hay cada vez m&aacute;s gente de Zaragoza que le gustan bandas de Latinoam&eacute;rica o del norte de &Aacute;frica o del este de Europa&rdquo;, dice Palmath para quien la m&uacute;sica es muy importante, una impronta del bar. Se viene al Teatro Inevitable a muchas cosas pero especialmente a escuchar buena m&uacute;sica, a descubrir cosas nuevas. El propio Diego Palmath disfruta de su rol de DJ prescriptor, investiga mucho, descubre cada d&iacute;a algo, le gusta compartirlo.
    </p><p class="article-text">
        Por el Teatro Inevitable han pasado y pasan novelistas, poetas y ensayistas, siempre bajo cert&aacute;menes que implican compartir espacios literarios: recitales de poes&iacute;a, lecturas p&uacute;blicas de textos, una comunidad del lenguaje siempre viva. Bruno Montan&eacute;, uno de los detectives salvajes de Bola&ntilde;o, estuvo a sala llena y vendi&oacute; todos los ejemplares de su poes&iacute;a reunida. La escritora argentina Fernanda Garc&iacute;a Lao fue dos veces al Teatro Inevitable, la primera en plena pandemia y en compa&ntilde;&iacute;a de las canciones de Valentina Sandoval, su hija menor. Tambi&eacute;n pasaron por este escenario la ecuatoriana Gabriela Ponce, el poeta mexicano &Oacute;scar Pirot, el peruano Giovanni Collazos, la barcelonesa radicada en Madrid Ana Gorr&iacute;a y el aragon&eacute;s Miguel &Aacute;ngel Ortiz Albero. Por nombrar solo algunos de los nombres que han dejado una huella fundamental en la veta literaria del bar. 
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                Clientes en el Teatro Inevitable                            </span>
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        Para las exposiciones de cuadros, Diego cuenta con la curadur&iacute;a de Yaco, un artista pl&aacute;stico chileno que es el autor del dibujo que acaba en la m&aacute;scara iluminada de la pared del fondo, la que preside la mesa de billar, quiz&aacute;s la imagen m&aacute;s ic&oacute;nica del Teatro Inevitable. Y que fue dibujada en vivo y en directo, en la noche de la apertura del bar, con lectura de poes&iacute;a incluida. &ldquo;Nosotros le llamamos El Guardi&aacute;n. La m&aacute;scara ya estaba desde antes en el bar y creo que es tailandesa. Yo le dije a Yaco: esta m&aacute;scara va a ser la cara, haz algo a tu alrededor. Y la gente se toma fotos con El Guardi&aacute;n&rdquo;, dice Diego. Adem&aacute;s de los cuadros de las exposiciones vigentes, la colecci&oacute;n permanente del bar incluye un poster de Laibach, la banda eslovena de rock industrial que parodia la m&uacute;sica de los 80 y las est&eacute;ticas marciales, y retratos de Kafka, Cervantes, Goya y, pronto, el de Vallejo. 
    </p><p class="article-text">
        El logo del bar lo dise&ntilde;&oacute; Diego tambi&eacute;n con Yaco y es la representaci&oacute;n de una mariposa, aunque parezca otra m&aacute;scara. Se trata de una mariposa nocturna llamada taparaco, muy importante dentro de la cultura y la mitolog&iacute;a andina. &ldquo;Cuando aparece esa mariposa, alguien va a morir. Y si t&uacute; le matas los ojos, no muere. De ah&iacute; viene lo inevitable. &iquest;Qu&eacute; es lo &uacute;nico inevitable? La muerte. Queremos que antes de que llegue ese momento, sea inevitable pasar por ac&aacute;&rdquo;, dice Diego. 
    </p><p class="article-text">
        El Teatro Inevitable mantiene en muchos de sus objetos las huellas de sus predecesores, incorporan otros nuevos, algunos objetos se pierden, otros se transforman. Entre esos nervios, se va imprimiendo el alma de cualquier lugar compartido. Alguien le dijo alguna vez que este bar es como la extensi&oacute;n del sal&oacute;n de una casa, por eso la gente que viene se siente muy c&oacute;moda, quiz&aacute;s porque el bar transmite la sensaci&oacute;n de que hay espacio para todo: conversar, leer, besarse, deprimirse, bailar o re&iacute;r entre sof&aacute;s, mesas que supieron ser m&aacute;quinas de coser, pasillos oscuros, focos intermitentes o la fresca luz de una pecera. Tantas bifurcaciones para tantos mundos. 
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            <span class="title">
                Puerta de entrada del Teatro Inevitable                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Los bares son term&oacute;metros de la sociedad y hay noches que se ponen muy intensas, pero en general la gente respeta y es tranquila, vienen a pas&aacute;rselo bien&rdquo;, dice Diego, que ahora est&aacute; metiendo peque&ntilde;as obras de teatro y pronto empezar&aacute;n con batallas escritas de rap, una variante del Freestyle, en una escenograf&iacute;a que siempre tuvo un tel&oacute;n rojo, que se abre o se cierra seg&uacute;n la ocasi&oacute;n. Y que siempre tuvo su escenario, apenas discernible, que va cambiando de sitio dependiendo de las ideas que vayan apareciendo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto ha sido como de casualidad y se ha transformado en mi vida. Para m&iacute; es una instalaci&oacute;n art&iacute;stica m&aacute;s que un bar&rdquo;, dice Diego, que este a&ntilde;o ya firm&oacute; contrato por cinco a&ntilde;os m&aacute;s de poes&iacute;a, cumbia, post-punk y todo lo que sea inevitable que suceda dentro de este teatro. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/zaragoza/post-punk-cumbia-poesia-relieve-andino-teatro-inevitable-zaragoza_1_12447147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jul 2025 20:44:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Post-punk, cumbia y poesía con relieve andino: el Teatro Inevitable de Zaragoza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bares,Punk español,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los 10 mejores discos de 2024]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/10-mejores-discos-2024_1_11908142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f56c7880-93f3-4c13-a52e-ae0b04a5aeb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los 10 mejores discos de 2024"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ha sido el año del verano verde brat, del retorno de The Cure que parecía que no llegaría nunca, de la vida cañón y del resurgimiento del indie irlandés</p><p class="subtitle">Resumen del año - Los 20 mejores libros de 2024
</p><p class="subtitle">Echando la vista atrás - Lo mejor en el 2024 cultural</p></div><p class="article-text">
        Este ha sido un gran a&ntilde;o para la m&uacute;sica espa&ntilde;ola. Del pop al rock pasando por la urbana. Del rock explosivo de Alcal&aacute; Norte, Carolina Durante y Biznaga. De artistas que marcan el presente como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/judeline-no-hay-artistas-referentes-musicos-no-especialistas-politica-nutricion_1_11760122.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Judeline</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/bad-gyal-les-deseo-mujeres-mundo-disfruten-sexualidad-gocen-si_1_11888908.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bad Gyal</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/le-parody-madrid-campo-inmenso-hormigon-encuentras-gente-hermosa-intentando-hacerla-habitable_1_11750272.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Le Parody</a>. De <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/tarta-relena-duo-catalan-canta-latin-diferentes-lenguas-riqueza_1_11819407.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tarta Relena</a>, Espanto y la despedida de <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/adios-chill-mafia-gamberros-chandal-txapela-musica-provocativa-grupo-acaba-cuadrilla-sigue_128_11674429.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chill Mafia</a>.
    </p><p class="article-text">
        Y en la internacional, hay unanimidad en proyectos muy dispares: Charli XCX, el retorno del grupo de Robert Smith, Vampire Weekend, Fontaines DC, Tindersticks, Beth Gibbons, Jamie XX, Pet Shop Boys, Twin Tribes o Shellac.
    </p><p class="article-text">
        Pero la m&uacute;sica no es solo discos, es una conversaci&oacute;n. Y en ella hemos hablado de las mujeres que expresan en el espacio p&uacute;blico el machismo que han vivido y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/caida-ayax-prok-60-relatos-presuntos-abusos-testimonio-ex-les-perder-manager-concierto-wizink_1_11817992.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo impacta eso en la sociedad</a>. Hemos hablado de c&oacute;mo la IA <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/nenas-grupo-finge-compuesto-tres-mujeres-oculta-canciones-ia_1_11904412.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mordisquea el mundo tal y como lo conocemos</a> y los efectos que produce. Hablamos de c&oacute;mo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/carolina-durante-llenar-bernabeu-no-baremo-exito_1_11542231.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todo ahora se mide en bernab&eacute;us</a> y wizinks (o mejor dicho: Palacio de Deporte de la Comunidad de Madrid, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/palacio-deportes-madrid-cambia-nombre-comercial-enero-adios-wizink-center_1_11904394.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llega el fin de ese patrocinio y comienza otro</a>, lo cual requiere una reflexi&oacute;n) y de qu&eacute; supone llenarlo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/calles-lavapies-llenar-wizink-importante-exito-fermin-muguruza-madrid_1_11895234.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para alguien como Fermin Muguruza</a> con los problemas que ha tenido siempre en la capital. Y cuando pensamos que la historia m&aacute;s relevante que &iacute;bamos a contar sobre La Oreja de Van Gogh este a&ntilde;o es que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/secreto-debut-oreja-gogh-primer-disco-grabo-musicos-no-tocaban_1_11258466.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por qu&eacute; no tocaron los instrumentos</a> en su primer disco, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/oreja-van-gogh-vuelve-quedarse-vocalista-leire-banda-separan-caminos_1_11731117.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vivimos c&oacute;mo perd&iacute;an a su segunda vocalista</a>.
    </p><p class="article-text">
        Estos diez discos, de alguna manera, logran recoger retazos de esas conversaciones y apuntan m&iacute;nimamente por d&oacute;nde se mueve la m&uacute;sica hoy.
    </p><h2 class="article-text"><strong>The Cure: &lsquo;Songs Of A Lost World&rsquo; (Universal)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/dbee4721-0386-4a8c-9198-aeb779789966_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Diecis&eacute;is a&ntilde;os <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/songs-of-lost-world-nuevo-disco-the-cure-senala-camino-apoteosico-final_1_11783204.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esperando un disco</a> es un tiempo demasiado largo como para no provocar, tanto en el artista como en el oyente, un efecto sobre el propio disco que pueda alterar la percepci&oacute;n. Juzgar una obra como esta aislando ese componente, no es f&aacute;cil. Solo el paso y el peso de otros diecis&eacute;is nos permitir&aacute; mirar este disco con la suficiente perspectiva como para ratificar si el disco del a&ntilde;o o no era para tanto. Por ahora, lo es.
    </p><p class="article-text">
        Una obra decadentista, ampulosa, dura, terminal, misteriosa y bella. Un disco que solo se mira a s&iacute; mismo, aislado de su momento, depurado a lo largo de los a&ntilde;os, cincelado tercamente.
    </p><p class="article-text">
        Es un disco corto de canciones largas (lo que ya no se lleva). Una catedral construida con cuerdas de guitarra. Una m&uacute;sica que solo puede ser de Robert Smith, nadie m&aacute;s hace canciones de esta manera. Es, adem&aacute;s, un disco que supera de largo a <em>Bloodflowers</em> (2000), <em>The Cure</em> (2004) y <em>4:13 Dream</em> (2008), los tres &uacute;ltimos &aacute;lbumes de The Cure; es por tanto el mejor disco del grupo en este milenio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h2 class="article-text"><strong>Charli XCX: &lsquo;brat&rsquo; (Atlantic - Warner)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/05f90f37-d791-4320-a0f9-8d14063022b7_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Con su sexto disco, Charli XCX ha conquistado el cielo del pop (<a href="https://www.eldiario.es/era/que-es-brat-summer_1_11609686.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y lo ha te&ntilde;ido de verde</a>). Si existe un antag&oacute;nico radical del disco de The Cure, es este. <em>brat </em>es trepidante, saltar&iacute;n, alegre hasta decir basta y veraniego. Es un disco largo de canciones cortas (lo que se lleva ahora). Cada l&iacute;nea de cada tema es una microcanci&oacute;n en s&iacute; misma: tiene estrofas dotadas de la fuerza de los estribillos y melod&iacute;as pop por doquier, envueltas en fragmentaci&oacute;n, ritmos entrecortados y parones infartantes.
    </p><p class="article-text">
        <em>brat </em>destaca tambi&eacute;n por la sinceridad de sus letras, que hablan de la vida de Charli, de su novio, de la amistad y la competencia, y de lo que se pone ser una <em>popstar</em> de 31 a&ntilde;os en el a&ntilde;o 24. La grandeza de esta Charli XCX es la de ser capaz de proyectarse como una poderosa estrella a la vez que muestra sus vulnerabilidades.
    </p><p class="article-text">
        <em>brat </em>suena actual, pero tambi&eacute;n resuena al mejor dancepop brit&aacute;nico con influencias ochenteras, una tradici&oacute;n que marca los inicios de la artista aunque luego buscara otros derroteros. Un sonido intachable a cargo de un buen grupo de productores (A. G. Cook, Finn Keane, Cirkut&hellip;) entre los que se encuentra George Daniel, bater&iacute;a de The 1975 y pareja de la artista (y destinatario de alguna de las canciones).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h2 class="article-text"><strong>Nick Cave &amp; The Bad Seeds: &lsquo;Wild God&rsquo; (Bad Seed - PIAS)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/11b6f88a-85f3-4f3d-abe8-e0b8800cbbb2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El m&uacute;sico australiano ha necesitado de varios a&ntilde;os y dos discos para llegar a un lugar en el que el dolor por la muerte de su hijo est&aacute; en una fase del duelo que le permite enfrentarse a la vida de una manera menos oscura y m&aacute;s agradecida. Y eso se nota en las canciones de un disco que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/nick-cave-escalofrio-recorre-europa_129_11766389.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha defendido en directo de manera magistral</a>.
    </p><p class="article-text">
        Son diez canciones de g&oacute;spel a la manera en la que lo entiende este Nick Cave maduro, limpio y optimista. Las &lsquo;malas semillas&rsquo; que durante a&ntilde;os le hicieron regodearse en el barro como cerdos sangrantes, son hoy algo m&aacute;s parecido a unos pegasos blancos que el cantante cabalga en ascenso celestial.
    </p><p class="article-text">
        Todas las canciones est&aacute;n dotadas de eso: una ascensi&oacute;n, elevaci&oacute;n construida a base de ampulosas orquestaciones y espirales rimbombantes a las que se agarra el escritor Nick Cave, siempre mejor letrista que m&uacute;sico.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h2 class="article-text"><strong>Alcal&aacute; Norte: &lsquo;Alcal&aacute; Norte&rsquo; </strong>(Balaunka)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/586ac18a-63cd-4e92-b8b5-a8f70b8dab3d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Este es el grupo espa&ntilde;ol de pop de guitarras que llev&aacute;bamos tiempo necesitando. Su esperado debut ha llegado a la vez que su ascenso mete&oacute;rico, el cual se ha producido por una mezcla de ingredientes. En resumen, ser&iacute;an estos: la peculiar manera de cantar de &Aacute;lvaro Rivas; el descaro en redes de su CM; la combinaci&oacute;n de guitarras, bater&iacute;a y (esenciales y geniales) teclados (que nos recuerdan a Par&aacute;lisis Permanente) escupida con rapidez y aplomo; la cultura de barrio (es Ciudad Lineal en Madrid pero podr&iacute;a ser cualquier otro) y el concepto triunfal de &ldquo;la vida ca&ntilde;&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como en el caso de Biznaga, las letras son important&iacute;simas y hablan de un presente de barrio (aunque mucho menos comprometido pol&iacute;ticamente), de alucinaciones po&eacute;ticas, de ser pobre por la vida pero rico en amigos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/7C2RrxAFNTX0qklJnrHXTj?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><h2 class="article-text"><strong>Kim Gordon: &lsquo;The Collective&rsquo; (Matador - Popstock!)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/500a4b0c-250c-4716-a467-23cf660392c3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La exbajista de Sonic Youth ha creado un disco inc&oacute;modo, sucio, met&aacute;lico, mal agorero y muy poco complaciente. Es un trabajo que satisface a todos los que deseaban ver a Gordon con mayor protagonismo en Sonic Youth. Suena a cristales rotos, a desguace, al chirrido como arte, a callej&oacute;n sucio de Nueva York.
    </p><p class="article-text">
        Su r&iacute;tmica fragmentada es lacerante y sexy. En algunos temas como <em>I&rsquo;m A Man</em> aparecen bases dub sobre las que se levanta una estructura de hierro y distorsi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si su primer disco en solitario tomaba inspiraci&oacute;n de la cineasta Chantal Akerman, este segundo lo hace de al menos dos novelas: <em>La casa de caramelo</em>, de Jennifer Egan y <em>El amante,</em> de Marguerite Duras, con pinceladas de ciencia ficci&oacute;n a lo <em>Blade Runner</em> y suciedad urbana terminal.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/4j9UADX3wZtXWolDNT3y3x?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><h2 class="article-text"><strong>Fontaines DC: &lsquo;Romance&rsquo; (XL Recordings - Popstock!)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9abd9b90-72b7-49a9-9553-aadfaf14812e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El disco del a&ntilde;o para el indie anglosaj&oacute;n, que este quinteto irland&eacute;s ha venido para redefinir y reimpulsar cuando parec&iacute;a un g&eacute;nero muerto. Producido por James Ford, el t&eacute;cnico que le ha dado sonido a los &uacute;ltimos discos de Pet Shop Boys, Blur y Depeche Mode, aqu&iacute; le ha dado a la banda la rudeza que necesitaban para su transformaci&oacute;n, que ha sido musical (dejando atr&aacute;s el postpunk) pero tambi&eacute;n est&eacute;tica (de indies a raveros) como empresarial (fichando por el sello XL Recordings, una de las indies m&aacute;s potentes del Reino Unido).
    </p><p class="article-text">
        Cada canci&oacute;n de <em>Romance </em>puede recordarnos a otros grupos de su estirpe (desde Kasabian a Boo Radleys) pero solo por alusiones. El disco est&aacute; jalonado por hits como <em>Here&rsquo;s The Thing</em>, <em>Starburster </em>o <em>In The Modern World </em>que han nacido para reventar festivales.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/287QQ922OsJYh8aFNGdJG5?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><h2 class="article-text"><strong>Dame Area: &lsquo;Toda la verdad sobre Dame Area&rsquo; (Humo Internacional)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/8391f2ba-6a2f-4418-b079-c168223b9574_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El d&uacute;o catal&aacute;n de agresiva electr&oacute;nica punk minimal tiene el mejor directo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/sello-independiente-espanol-2024-cerca-suelo-volver-empezar-rato_1_11797483.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se puede ver hoy en d&iacute;a</a>, en t&eacute;rminos de energ&iacute;a, fiereza y locura r&iacute;tmica siempre a un mil&iacute;metro de descontrolarse. De alguna manera, han conseguido recoger eso en su disco, aunque sigue siendo imprescindible no perd&eacute;rselos en directo.
    </p><p class="article-text">
        Enganchados a una genealog&iacute;a que bebe de Suicide, Coil,<a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/ombra-festival-tres-noches-frio-industrial_129_11889503.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la EBM, la m&uacute;sica industrial,</a> Psychic TV y una rabia tribal que un d&iacute;a tuvieron los mencionados Bad Seeds de Nick Cave (al principio de su carrera o con The Birthday Party) y de la que se desprendieron hace mucho, por lo que el oyente con necesidades extremas debe ir a saciarlas en pozos o madrigueras como los que habita Dame Area.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/78QqGBu2kFRwRy5sA8vqc7?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><h2 class="article-text"><strong>Chelsea Wolfe: &lsquo;She Reaches Out To She Reaches Out To She&rsquo; (Loma Vista)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3809a816-e21d-4baa-a055-979e9cf4a34d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La voz de Chelsea Wolfe es una de las m&aacute;s estremecedoras que podemos encontrar en la m&uacute;sica actual. En su s&eacute;ptimo &aacute;lbum de estudio &ndash;sin contar la banda sonora para la pel&iacute;cula <em>X&ndash;,</em> le saca el m&aacute;ximo partido, as&iacute; como en su impresionante directo.
    </p><p class="article-text">
        Una artista que ha acariciado el black metal o el doom, pero que tambi&eacute;n ha golpeado el folk y el rock m&aacute;s ambiental, es una maestra en crear milhojas densas y espectrales, espolvoreadas por una magia dif&iacute;cil de apresar y mucho menos definir.
    </p><p class="article-text">
        Producido por el guitarrista de TV on the Radio Dave Sitek, este trabajo sabe encontrarse en las esquinas con diferentes g&eacute;neros, como el trip-hop de unos Portishead, pero en sucio, el industrial que recuerda a Nine Inch Nails e incluso cierta ambientaci&oacute;n que recuerda a los Depeche Mode m&aacute;s guarros, aunque al final Wolfe recorre siempre su propio pasillo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/4uJMF1xAEk9IgPA5UbwNA6?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><h2 class="article-text"><strong>Biznaga: &lsquo;&iexcl;Ahora!&rsquo; (Montgr&iacute;)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6f0862da-5d8c-4d6d-9681-809711da0ff4_source-aspect-ratio_default_0_x1918y1916.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El quinto trabajo de la banda madrile&ntilde;a de pop-rock-casi-punk (tambi&eacute;n power-pop) es radicalmente presente. Desde el t&iacute;tulo, que ya lo dice todo, hasta sus letras, aspecto en el que tienen su fuerte (&ldquo;vamos a hablar de salud mental, 80 la sesi&oacute;n, c&oacute;mo lo vas a pagar&rdquo; cantan en Imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica) o sus actos (<a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/lavapies/vecinos-tribulete-visten-luto-sabado-protestar-rodeados-musica-funeral-viviendas_1_11892336.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cantando en el barrio madrile&ntilde;o de Lavapi&eacute;s</a> en protesta por la compra de un inmueble por un fondo buitre).
    </p><p class="article-text">
        Sus grandes temas son <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/biznaga-si-quieres-hablar-sociedad-actual-tienes-hablar-vivienda-trabajo-ansiedad-calle-barrio_1_11696944.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;trabajo, ansiedad, calle y barrio</a>&rdquo;. Y as&iacute;, nos hablan de la gentrificaci&oacute;n, los desahucios y la imposibilidad de vivienda en <em>El futuro sobre plano</em>. O del trabajo precario de los repartidores en <em>R&eacute;quiem por un rider </em>(&ldquo;el tiempo es dinero&rdquo;), por nombrar solo un par. Guitarras y bater&iacute;a muy cl&aacute;sicas e incansables, imparables, para un disco al que volveremos dentro de diez a&ntilde;os para recordar c&oacute;mo fue 2024.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h2 class="article-text"><strong>Viuda: &lsquo;Provinciana&rsquo; (Humo Internacional)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a278db4a-c676-4858-ae13-c58c26d92a9e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Cuatro mujeres asturianas influidas por la brujer&iacute;a y la cultura astur han creado uno de los grupos nuevos m&aacute;s hechizantes mediante la f&oacute;rmula que mezcla el punk con la m&uacute;sica tradicional.
    </p><p class="article-text">
        Su segundo disco tiene nueve canciones y no llega a la media hora (aunque el primero, de 2021, ten&iacute;a solo cinco temas y diez minutos de duraci&oacute;n, por lo que quiz&aacute; no deba considerarse un &aacute;lbum). Algo en ellas recuerda a las islandesas Kaelan Mikla pero con casta&ntilde;uelas y ritmo de pasodoble.
    </p><p class="article-text">
        Postpunk lacerante e impositivo con canciones para desatarse en un concierto como <em>Ence, Quincallera, Provinciana </em>o <em>Aceralia </em>donde nos habla de una &ldquo;ciudad de metal y mentiras&rdquo; que alude al Gij&oacute;n industrial. Letras que miran al presente cantadas para dejarte &ldquo;como un colador a navajazos&rdquo;, <a href="https://humointernacional.com/entrevista-a-viuda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en palabras de la propia cantante</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Cabrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/10-mejores-discos-2024_1_11908142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2024 21:06:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los 10 mejores discos de 2024]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Canciones,Discográficas,Pop,Rock,Punk español]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Inmoansiedad' en el pop: la zozobra inmobiliaria se infiltra en la canciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/inmoansiedad-pop-zozobra-inmobiliaria-infiltra-canciones_1_11784790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84725c46-0798-4dab-ad28-e187c893bef7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1105160.jpg" width="2848" height="1602" alt="&#039;Inmoansiedad&#039; en el pop: la zozobra inmobiliaria se infiltra en la canciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las Nenas, Biznaga, Kokoshca y Corte! reflexionan sobre la crisis de la vivienda y radiografían otros malestares sociales, desde la precariedad laboral a la salud mental</p><p class="subtitle">‘Songs Of A Lost World’, el nuevo disco de The Cure que señala el camino hacia un apoteósico final</p></div><p class="article-text">
        Cuando Pet Shop Boys dec&iacute;a en 1987 <em>&ldquo;I love you, you pay my rent&rdquo;</em> (te quiero, t&uacute; pagas mi alquiler) la vivienda no cotizaba como bien de lujo ni las parejas estaban abocadas a una dependencia forzosa para hacer frente a ese gasto. <em>Rent</em>, que en absoluto pretend&iacute;a reflejar estos matices, bien podr&iacute;a ser una canci&oacute;n de 2024. Nadie imaginaba entonces que el acceso a un techo se convertir&iacute;a, d&eacute;cadas despu&eacute;s, en trauma y frustraci&oacute;n para un ampl&iacute;simo sector de la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No es hasta bien entrado el siglo XXI que trazas de esta problem&aacute;tica se filtran en la m&uacute;sica popular. Y ya es detectable, por ejemplo, en <em>Un cuarto propio</em> (2017), t&iacute;tulo con el que las madrile&ntilde;as Las Odio vampirizaban a Virginia Wolf para narrar el drama de compartir piso a los 40. Pero la cuesti&oacute;n, con su absoluta urgencia, bulle en estos &uacute;ltimos meses al calor de las movilizaciones populares y son varias las propuestas musicales que la plasman, ya sea en clave de humor o atravesadas por la furia. Porque ahora s&iacute; pesa la certidumbre de que aquel pisito en la calle Elfo, accesible para los progenitores de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/alcala-norte-post-punk-orgullo-barrio-merchandising-falsificado-seria-definicion-petarlo_1_11275520.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alcal&aacute; Norte</a>, es a d&iacute;a de hoy prohibitivo para cualquiera de los de su generaci&oacute;n y/o clase. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es, de hecho, la tem&aacute;tica elegida por Carla Parmenter para certificar su regreso. La mitad de Las Bistecs, ahora SVSTO, acaba de publicar <em>MIL&euro;</em>, una canci&oacute;n heredera de ese <em>electro-disgusting</em> que popularizara con su formaci&oacute;n seminal, repleta de frases como &ldquo;Antes todo esto era campo / Ahora es propiedad de los bancos&rdquo; o &ldquo;Si te consideras altruista / Ponte a buscar piso en idealista&rdquo;. Pero no es la &uacute;nica. Las Nenas, Biznaga, Kokoshca y Corte! son otras de las bandas que no se limitan a la desafecci&oacute;n nihilista, el baile hedonista o el amor en vena y recogen en sus letras reclamaciones de la calle. Estas cuatro formaciones acaban de publicar canciones &ndash;&aacute;lbumes incluso&ndash;, absolutamente presentistas, comprometidas con una realidad necesitada de voceros y agitadores. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;No me extra&ntilde;a que alguien ya haya empezado a patologizar el problema de la vivienda, porque es lo que hacemos con todos los males del capitalismo&rdquo;, reacciona </span><a href="https://sonidomuchacho.com/artistas/corte/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gonzalo Barbero, </a><a href="https://sonidomuchacho.com/artistas/corte/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">alma m&aacute;ter de Corte!</span></a>, al t&eacute;rmino &ldquo;inmoansiedad&rdquo;, acu&ntilde;ado por <a href="https://www.instagram.com/lasnenas_sisomos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una jovenc&iacute;sima banda, Las Nenas</a>. Estas se presentan en su cuenta de Instagram como Viviana, Claudia y Naiara, amigas y residentes en Majadahonda. Dicen venerar tanto a los <em>girl groups</em> de los 50 y 60 como al dream pop de los 90 y tienen publicado un solo ep&eacute;, <em>Problem&aacute;tica juvenil</em> (Disques Du Lac, 2024), en el que repasan malestares y adicciones propias de una generaci&oacute;n que parece vivir al filo del apocalipsis.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En <em>Inmoansiedad</em>, uno de sus &uacute;ltimos sencillos, el tr&iacute;o verbaliza sus zozobras inmobiliarias en taxativas frases como &ldquo;Zulos a precio de mansiones / exigiendo n&oacute;minas de millones&rdquo; o &ldquo;No computo como estudiante / para alquilar tu piso repugnante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Situaciones tan desalentadoras como generalizadas, causantes de una nueva dolencia a la que Las Nenas han puesto nombre: &ldquo;Hay <em>inmoansiedad </em>cuando no tienes piso y tienes que buscarlo y hay inmoansiedad cuando ya lo tienes pero sabes que pueden echarte en cualquier momento. La &uacute;nica soluci&oacute;n ser&iacute;a comprar, pero, &iquest;qui&eacute;n puede comprar un piso en Madrid? Es inevitable sentir que algo no marcha bien cuando con un sueldo decente no puedes vivir sola, cuando te echan para convertirlo en piso tur&iacute;stico, cuando se habla de <em>inquiokupas</em> como si lo fuesen la mayor&iacute;a de las personas que vivimos de alquiler&hellip; Y mil historias m&aacute;s&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Estas cuestiones tambi&eacute;n salpican l&iacute;ricamente <em>Ahora</em> (Montgr&iacute;, 2024), <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/biznaga-si-quieres-hablar-sociedad-actual-tienes-hablar-vivienda-trabajo-ansiedad-calle-barrio_1_11696944.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el excelente quinto &aacute;lbum del combo madrile&ntilde;o de punk rock Biznaga.</a> Y es reflejo, a su vez, del compromiso con las organizaciones implicadas en la causa habitacional. Esta entinta todos los cortes, pero se erige como protagonista en dos de ellos: <em>Futuro sobre plano</em>, con la especulaci&oacute;n inmobiliaria como eje central, y <em>Espejos de caos</em> que es, en palabras de su bajista y letrista Jorge Navarro, &ldquo;una canci&oacute;n pol&iacute;tica desde lo personal&rdquo;. Aquello que anticipara Pet Shop Boys en <em>Rent</em>, aqu&iacute; lo hace suyo<em> </em>Biznaga, apelando, esta vez s&iacute;, a una realidad ya extendida: &ldquo;No se quieren ya, no se soportan / No se tocan ni con un pie / Pero cada mes se necesitan / Para pagar el alquiler&rdquo;, apuntan en su letra.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Quienes tambi&eacute;n la incluyen en su repertorio son <a href="https://sonidomuchacho.com/artistas/kokoshca/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kokoshca</a>. Su nuevo &aacute;lbum, <em>La juventud</em> (Sonido Muchacho, 2024) es, adem&aacute;s de acopio de pop entusiasta, excepcional continente de monstruos habitacionales: Desde la turistificaci&oacute;n que deslizan en <em>Parkour</em> hasta el &eacute;xodo a la periferia que detallan en <em>Mi barrio</em>, causa y consecuencia, respectivamente, de un mismo fen&oacute;meno. El que afecta, por igual, a todas las grandes urbes.<em> </em>&ldquo;El deterioro del acceso a la vivienda tiene que ver con entenderlo como un bien de mercado exclusivamente &ndash;apuntan los pamploneses&ndash; y as&iacute; se van vendiendo edificios a grandes tenedores que llegar&aacute;n un lunes a su despacho de la <em>city</em> y mirar&aacute;n una gr&aacute;fica a mejorar mientras en el barrio cierran los negocios o desahucian a Paquita o a Manolo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En el caso de Corte!, el problema de la vivienda se toca tangencialmente en <em>Falso techo</em>, una decadente postal urbana de post-punk y ritmos kraut que reproduce el mantra optimista de toda agencia inmobiliaria: &ldquo;Cuatro metros cuadrados, muy poco iluminado / Casi todo es interior, pero bien ubicado&rdquo;. &ldquo;Creo que la situaci&oacute;n es de inoperancia &ndash;se pronuncia Barbero al respecto&ndash; y demuestra lo limitadas que son nuestras democracias y los partidos que las sostienen. Hay un miedo atroz a meter las narices en la propiedad privada, sobre todo cuando esa propiedad impide que otros tengan una vida digna, cosa que incluso refleja nuestra Constituci&oacute;n en el art&iacute;culo 47 y que no se respeta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No es la &uacute;nica problem&aacute;tica cuya urgencia planea en los trabajos de estas formaciones. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/biznaga-si-quieres-hablar-sociedad-actual-tienes-hablar-vivienda-trabajo-ansiedad-calle-barrio_1_11696944.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Biznaga</a>, por ejemplo, tambi&eacute;n refiere cuestiones como la explotaci&oacute;n laboral, la voracidad capitalista, la anestesia desmovilizadora de las redes sociales y las consecuencias psicol&oacute;gicas derivadas de las anteriores. &ldquo;Tenemos una capacidad de adaptaci&oacute;n al medio y una resiliencia tremendas, pero nadie puede realizarse si no puede emanciparse&rdquo;, sostiene Navarro. No se puede ser feliz simplemente sobreviviendo. Las consecuencias de esto son el deterioro tanto de la salud f&iacute;sica como de la mental y la creciente medicalizaci&oacute;n de la sociedad para paliar sus efectos&ldquo;, a&ntilde;ade. Por coherencia, el nuevo &aacute;lbum de Biznaga<em> </em>es,<em> </em>adem&aacute;s de muestrario de aflicciones, revulsivo en forma de manual de primeros auxilios con arengas a la acci&oacute;n directa y a la autoorganizaci&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Para Las Nenas y Corte!, la cuesti&oacute;n laboral es prioridad. Ellos forman parte de esa nueva generaci&oacute;n de j&oacute;venes JASP que lo son, no por estar sobradamente preparados como sus antecesores, sino por su eterna condici&oacute;n de precarios. Se aferran, sin mejor alternativa, a trabajos de subsistencia y trasladan esa frustraci&oacute;n a sus creaciones. Lo hacen Las Nenas en <em>Muerte laboral</em>, en la que, desde una aparente ingenuidad doo wop, disparan certeros dardos punk: &ldquo;Debe estar muy preparada / pero no espere cobrar nada&rdquo;, &ldquo;Queremos a alguien proactivo / explotar es adictivo&rdquo; o &ldquo;&iquest;Tiene usted un doctorado? / El que tengo aqu&iacute; colgado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En ella hablamos de lo dif&iacute;cil que es trabajar en tu &aacute;rea profesional, o con una estabilidad o unas condiciones dignas. De tener carrera universitaria y m&aacute;sters pero ganar poco m&aacute;s del sueldo m&iacute;nimo interprofesional. De que el sueldo m&aacute;s frecuente en Espa&ntilde;a haya subido un 8% en 20 a&ntilde;os cuando los pisos en Madrid han subido un 200%. Y de ser becario hasta los 40 o falso aut&oacute;nomo y saber que no vamos a tener pensi&oacute;n de jubilaci&oacute;n ni d&oacute;nde caernos muertas... Es un poco la otra cara de la <em>inmoansiedad. </em>Porque los pisos est&aacute;n imposibles, pero en gran parte porque los sueldos son una mierda&rdquo;, se lamentan las madrile&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no he renunciado nunca al trabajo so&ntilde;ado porque no me ha llegado todav&iacute;a, aunque creo que mi sue&ntilde;o es no trabajar, se pronuncia Barbero al respecto. &rdquo;Hace poco le&iacute; en un estudio que cada vez m&aacute;s j&oacute;venes abandonaban su curro para poder dedicarse a sus pasiones y me pareci&oacute; una gilipollez porque conozco a muy poca gente que realmente pueda dejarlo sin que eso sea un problema. A la mayor parte me la encuentro en esa rueda de &lsquo;hago algo que odio, pero no puedo dejar de hacerlo&rsquo;. Y ah&iacute; est&aacute; todo el mundo, simplemente deprimi&eacute;ndose y aceptando un sueldo y un plan difuso a cambio de todo&ldquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Pudiendo deleitarse en el ombliguismo escapista, estas cuatro bandas han optado por volcar miserias y angustias sist&eacute;micas en sus canciones, aunque solo sea con &aacute;nimo testimonial. &ldquo;Si escojo hablar de ello es porque es real y ocurre, asevera Barbero. &rdquo;Cuando salgo a tomar algo con mis amigos hablo de estos temas, son las cosas que nos preocupan. Se me har&iacute;a muy extra&ntilde;o ver a tanta gente jodida a mi alrededor y escribir sobre ser el t&iacute;o m&aacute;s pleno y equilibrado del mundo&ldquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;</span>Supongo que el tema reivindicativo suena a algo de hippies, de <em>perroflautas</em> o al rock radikal de Euskadi y la mayor&iacute;a de grupos de ahora no parece que consideren hablar de los temas que les afectan a ellos mismos&rdquo; exponen Las Nenas, quienes vehiculan su enfado a trav&eacute;s del humor pero sin confiar demasiado en la capacidad transformadora de su mensaje: &ldquo;A la gente le gustan nuestras canciones. Se r&iacute;en con lo que decimos o nos dicen que qu&eacute; grandes verdades, pero no hacemos m&aacute;s que convencer a los convencidos. Hay mucha gente ah&iacute; fuera que piensa que las cosas est&aacute;n como tienen que estar, que es l&oacute;gico pedir un mill&oacute;n por un zulo en Lavapi&eacute;s o pagar por debajo del sueldo m&iacute;nimo, y a esa gente no la vas a convencer con arte o cultura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Biznaga, por su parte, lo tienen clar&iacute;simo. &ldquo;El arte realmente importante siempre ha cuestionado de alguna forma las nociones culturales establecidas o los marcos ideol&oacute;gicos hegem&oacute;nicos. Lo otro podr&iacute;a ser entretenimiento o decoraci&oacute;n, que no est&aacute; mal, pero no es arte. Nosotros, desde nuestro &aacute;mbito, que es el musical, queremos contribuir a mantener vivo el debate sobre cuestiones que consideramos fundamentales como el trabajo, la vivienda o la salud mental&rdquo; defiende Navarro para, a continuaci&oacute;n, sentenciar: &ldquo;Siempre es m&aacute;s sencillo evitar un problema que enfrentarlo. Al menos hasta que te explota en la cara&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Monteagudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/inmoansiedad-pop-zozobra-inmobiliaria-infiltra-canciones_1_11784790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2024 21:48:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Inmoansiedad' en el pop: la zozobra inmobiliaria se infiltra en la canciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pop,Vivienda,Punk español]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Corazón rapado: los años intensos de nuestros skins]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/corazon-rapado-anos-intensos-skins_1_11751568.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ab5c98e-de13-4c1d-b4dc-73e1bed20f75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x303y350.jpg" width="1200" height="675" alt="Corazón rapado: los años intensos de nuestros skins"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La subcultura skinhead fascinó y aterrorizó en la España de los 90, basada en cuatro pilares fundamentales: la música, el fútbol, la territorialidad y la masculinidad, pero la suya es una historia que estaba por contarse</p><p class="subtitle">Los becarios del musical 'Malinche' de Nacho Cano piden declarar ante el juez para “contar su verdad”
</p></div><p class="article-text">
        El skin o es antifascista o es un nazi disfrazado. Son palabras de Fermin Muguruza en el ep&iacute;logo de <em>Rapados. Una historia de la subcultura skinhead aut&oacute;ctona</em> (Verso), de Carles Vi&ntilde;as. El m&uacute;sico vasco rememora c&oacute;mo en los 80 a algunos de los conciertos de Kortatu fuera de Euskadi acud&iacute;an ultraderechistas que daban por hecho que el pelo corto y botas militares que sol&iacute;an lucir Fermin y su hermano I&ntilde;igo les daban la bienvenida. Esos fachas estaban m&aacute;s que despistados, valga la redundancia, pero aquello motiv&oacute; que uno de los discos del grupo de Ir&uacute;n, <em>El estado de las cosas</em>, luciera bien visible la palabra &ldquo;antifascistas&rdquo; en la portada. Tal lleg&oacute; a ser la confusi&oacute;n en la &eacute;poca. Tanto tuvieron que posicionarse los seguidores de un estilo, el skin, de claros or&iacute;genes mestizos.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Rapados</em>, Vi&ntilde;as,<a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/skins-auge-caida-chicos-rudos_1_8863522.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> especialista en la materia</a> que ya explor&oacute; en <em>Skinheads. Historia global de un estilo</em> (Bellaterra), pone el foco de su investigaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s. Antes de internet, las modas viajaban despacio. Tanto, que atend&iacute;an a desplazamientos humanos &#8213;y opuestos entre s&iacute;&#8213; como una dura migraci&oacute;n o unas vacaciones en la Costa Dorada. Si en Gran Breta&ntilde;a el alumbramiento tuvo lugar en la segunda mitad de los 60 cuando la joven clase obrera blanca local conoci&oacute; la m&uacute;sica y la est&eacute;tica de j&oacute;venes llegados desde Jamaica, en Espa&ntilde;a no se vio un skin hasta iniciados los 80. Una pena para el centralismo madrile&ntilde;o, pero esta vez no fue en la capital del reino, sino a ras de mar en localidades como la tarraconense Calafell.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;J&oacute;venes skins franceses que veraneaban en la costa catalana entraron en contacto con chicos aut&oacute;ctonos que se sintieron atra&iacute;dos por la est&eacute;tica o la m&uacute;sica y comenzaron a conocer el estilo&rdquo;, apunta Vi&ntilde;as. Enric Gallart, que con los a&ntilde;os pondr&iacute;a en marcha uno de los grupos musicales fundamentales del estilo, Skatal&agrave;, fue uno de esos chavales que recibi&oacute; la epifan&iacute;a. A su vuelta a Barcelona tras el periodo estival, en 1980 y movi&eacute;ndose entre mods y punks, los testigos de la &eacute;poca le reconocen como el pionero skin a nivel estatal.
    </p><p class="article-text">
        Era una capital catalana que a ojos de hoy parecer&iacute;a otro planeta. De cuando en las Ramblas se vend&iacute;an m&aacute;s p&aacute;jaros que fruta en pl&aacute;stico, cuando hab&iacute;a crestas y no n&oacute;madas digitales en el c&eacute;ntrico Caf&eacute; Zurich. Los skins precoces sol&iacute;an reunirse en el Bar Fant&aacute;stico, en pleno casco viejo, y proced&iacute;an de barrios como Vila de Gr&agrave;cia, Guinard&oacute; o Roquetes. M&aacute;s tarde se formar&iacute;an pandillas en las periferias obreras por las que serpentean el Bes&ograve;s y el Llobregat, como Santa Coloma o Sant Boi. Por algo el vivido samboyano Kiko Amat firma un jugoso pr&oacute;logo al trabajo de Vi&ntilde;as.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7e34df06-a830-4ec9-a6bf-d4bc21ae376a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La primera v&iacute;a de acceso fue Catalunya, y Barcelona en concreto fue el epicentro desde el que se extendi&oacute; el estilo. Tengamos en cuenta c&oacute;mo era la ciudad a finales de los 70 y principios de los 80. Ten&iacute;a vocaci&oacute;n cosmopolita y estaba abierta a cualquier influencia europea del momento. Sal&iacute;a de una dictadura, la generaci&oacute;n joven se alejaba del activismo antifranquista tan pujante a&ntilde;os atr&aacute;s y entend&iacute;a que estaba en una nueva etapa en la que pas&aacute;rselo bien deb&iacute;a estar en el centro de todo, por encima tambi&eacute;n de la militancia pol&iacute;tica. Por eso, inicialmente, el estilo no est&aacute; marcado por la pol&iacute;tica, al contrario, lo principal era estar con los amigos, ir al f&uacute;tbol, a los bares y conciertos&rdquo;, afirma el autor.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad es cuesti&oacute;n de unos clics y una tarjeta de d&eacute;bito, pero aquellos muchachos tuvieron que ir construy&eacute;ndose como pod&iacute;an el look. Aqu&iacute; en los albores hubo alg&uacute;n que otro polo Fred Perry, pero sobre todo pantalones vaqueros decolorados con lej&iacute;a, tirantes ca&iacute;dos, chaquetas de aviador del ej&eacute;rcito patrio, la m&iacute;tica <em>bomber</em>, y, a falta de las can&oacute;nicas botas Dr. Martens, eran populares las de punta de acero que utilizaban los trabajadores ferroviarios. Nos quedar&iacute;amos cortos si solo nos fijamos en la est&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Para Vi&ntilde;as, los pilares fundacionales del estilo son cuatro. &ldquo;La m&uacute;sica, el f&uacute;tbol, la territorialidad y la masculinidad. No se entiende el estilo skin sin la m&uacute;sica. En Gran Breta&ntilde;a, la banda sonora comenz&oacute; en los a&ntilde;os 60 con la m&uacute;sica jamaicana y en los 70, con el punk y el oi!, tuvo otros referentes. Parad&oacute;jicamente, cuando el skin eclosion&oacute; aqu&iacute;, la banda sonora fueron esos dos &uacute;ltimos estilos porque coincidieron con la cronolog&iacute;a brit&aacute;nica. Fue despu&eacute;s cuando, a medida que el skin fue evolucionando, se hizo una arqueolog&iacute;a, una b&uacute;squeda de los or&iacute;genes y se descubri&oacute; la m&uacute;sica jamaicana. Es decir, el tr&aacute;nsito musical en el Estado espa&ntilde;ol es a la inversa que en el caso brit&aacute;nico&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0e252bd3-ea6a-47f5-96d1-cf2433c636c8_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Junto a los mencionados Kortatu y Skatal&agrave;, y compartiendo <em>background </em>punk con ellos, los barceloneses Decibelios fueron la banda por excelencia del despegue de la escena skin. En el rol del f&uacute;tbol entre nuestros rapados encontramos tambi&eacute;n la huella de su origen. &ldquo;Tiene que ver con el estilo sea de importaci&oacute;n brit&aacute;nica. All&iacute; aparece en los a&ntilde;os del mundial organizado y ganado por Inglaterra. Ya era el deporte por excelencia de la clase obrera brit&aacute;nica, pero entonces la juventud se sinti&oacute; m&aacute;s atra&iacute;da por &eacute;l y se convirti&oacute; en un rasgo inherente al skin. En Barcelona el f&uacute;tbol tambi&eacute;n ten&iacute;a impronta y hay que pensar que en los 80 las opciones de ocio de la juventud no eran tantas como ahora. Ir el domingo por la tarde al estadio era una actividad principal para buena parte de los j&oacute;venes&rdquo;, resume Vi&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        A medida que se aproximaban los 90, tanto la guitarra como el bal&oacute;n estuvieron cerca de los hitos que partieron las aguas de la subcultura skin. Episodios m&aacute;s pr&oacute;ximos a la cr&oacute;nica negra que a la an&eacute;cdota. Algunos rompieron definitivamente la convivencia entre punks y skins, ahora con una creciente influencia ultraderechista entre sus filas. En octubre del 85, un concierto de Decibelios acab&oacute; coronado por banderas espa&ntilde;olas y saludos nazis desde el escenario ante la pasividad del grupo. A principios del 86, se desencaden&oacute; una pelea a las puertas de la sala Zeleste y se hicieron habituales las <em>razias </em>neofascistas en el centro de Barcelona. El local alternativo Kaf&eacute; Volter estuvo en el punto de mira del odio y las cacer&iacute;as alcanzaron a miembros de la escena musical como Gallart, de Skatal&agrave;, agredido con una cadena de moto, o Saina, bater&iacute;a de L&rsquo;Odi Social que salv&oacute; la vida tras un navajazo. En diciembre de ese a&ntilde;o, los nazis convirtieron un concierto de Toy Dolls, de nuevo en Zeleste, en una batalla campal. Como sostiene Vi&ntilde;as, muchos de estos grupos radicalizados en la extrema derecha estaban vinculados a los ultras del Espanyol, las llamadas Brigadas Blanquiazules. A ese grupo pertenec&iacute;a la considerada como primera v&iacute;ctima mortal de nuestro f&uacute;tbol. Fue en enero de 1991 a manos de su n&eacute;mesis, los <em>blaugrana</em> Boixos Nois. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Hay menciones a skinheads ingleses en la prensa espa&ntilde;ola de los primeros 70, y a mediados de los 80 los protagonistas del papel ya eran aut&oacute;ctonos. Pero fue en ese 1991 cuando la opini&oacute;n p&uacute;blica se familiariz&oacute; con el t&eacute;rmino. Sonia Rescalvo, mujer transexual en situaci&oacute;n de calle, mor&iacute;a en el Parc de la Ciutadella barcelon&eacute;s apaleada por neonazis d&iacute;as antes de que estos ti&ntilde;eran de violencia callejera el D&iacute;a de la Hispanidad de aquel a&ntilde;o. Informe Semanal les dedicaba el reportaje <em>Cabezas rapadas, mentes fascistas, </em>donde se alertaba de que &ldquo;son pocos, pero son el huevo de la serpiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las noticias se llenaron de referencias a los rapados violentos y conectados a las gradas ultras del f&uacute;tbol, convirtiendo el fortalecimiento de la ultraderecha en las calles en una cuesti&oacute;n de tribus urbanas. Muchos j&oacute;venes adoptaron s&iacute;mbolos, ideas y actitudes fascistas en una mezcla de atracci&oacute;n por la <em>performance</em> autoritaria, la socializaci&oacute;n y retroalimentaci&oacute;n identitaria en los estadios, el contacto con organizaciones pol&iacute;ticas que propugnaban la acci&oacute;n violenta, como Bases Aut&oacute;nomas, y los ecos de los primeros &eacute;xitos electorales de la extrema derecha occidental en medio siglo (entre 1984 y 1986 el Frente Nacional irrumpi&oacute; s&oacute;lido en el Parlamento Europeo y la Asamblea francesa).
    </p><p class="article-text">
        Pel&iacute;culas populares como <em>El d&iacute;a de la bestia</em> o <em>Taxi</em> ficcionaron la amenaza skin. La palabra pas&oacute; a ser sin&oacute;nimo de nazi. Para Vi&ntilde;as, que eso ocurriera &ldquo;no se entiende sin el papel distorsionador y sobredimensionador de la prensa escrita y reportajes televisivos que identificaban el estilo con el racismo y la violencia. Ese estereotipo arraig&oacute; en el imaginario ciudadano hasta crear una alarma social que configur&oacute; a los skins como demonios populares, los llamados <em>folk devils</em> en la sociolog&iacute;a brit&aacute;nica. Que por ejemplo ellos encarnasen el racismo serv&iacute;a para descargar la conciencia del resto de ciudadanos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Aquella mancha provoc&oacute; que se creasen nuevos mapas de Barcelona, Madrid o Valencia. Los <em>targets</em> potenciales de la violencia ultra, como los j&oacute;venes de est&eacute;tica o militancia de izquierdas, sab&iacute;an qu&eacute; zonas de la ciudad eran territorio peligroso si se pasaba por ellas en solitario. En Madrid, lugares con nombres oficiosos como la plaza de los Cubos de la calle Princesa o los bajos de Aurrer&aacute; en Arg&uuml;elles. Tambi&eacute;n los alrededores del Santiago Bernab&eacute;u y el demolido Vicente Calder&oacute;n en d&iacute;as de partido. El periodista Santi Escribano, autor de una trilog&iacute;a sobre m&uacute;sica pol&iacute;tica (<em>La mecha</em>, <em>La hoguera</em> y un volumen en preparaci&oacute;n con Ovejas Negrax), reconoce que, cumplidos los 40, sigue con ese chip. &ldquo;Los d&iacute;as de partido del Rayo, especialmente en los a&ntilde;os de 2&ordf;B, los domingos de Rastro y determinadas okupaciones eran los sitios donde m&aacute;s <em>pelaos</em> de izquierdas ve&iacute;amos. Fuera de la capital, M&oacute;stoles y Alcorc&oacute;n ten&iacute;an fama de buenos reductos skins antifascistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, la usurpaci&oacute;n de la est&eacute;tica y el mal nombre que los neonazis daban al estilo tambi&eacute;n posibilit&oacute; una reacci&oacute;n para desmarcarse y sacar pecho de los or&iacute;genes multi&eacute;tnicos del mismo. Eran los <em>sharperos</em>, por el movimiento SHARP: <em>skin heads against racial prejudice</em>. &ldquo;Se crearon c&eacute;lulas en todo el continente. No eran organizaciones estructuradas, esa era su mayor particularidad. Lo que diferencia al SHARP estatal con respecto a Europa es que aqu&iacute; se vincula al contexto pol&iacute;tico de las luchas entre los nacionalismos perif&eacute;ricos, de un lado, y el espa&ntilde;ol, de otro. Eso se proyecta en sus c&eacute;lulas, creadas mayoritariamente en Catalunya, Pa&iacute;s Vasco y Galicia. El apoliticismo que se le presupon&iacute;a, resumido en el lema <em>neither red nor racist</em>, ni rojo ni racista, no se da aqu&iacute;&rdquo;, se&ntilde;ala Vi&ntilde;as. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Uno de los c&iacute;rculos SHARP precursores fue el valenciano. Vinculado al centro social Kasal Popular, fue tambi&eacute;n caldo de cultivo de grupos musicales como Skapar&agrave;pid. &ldquo;Yo pertenec&iacute;a al movimiento, era la &uacute;nica chica que hab&iacute;a&rdquo;, recuerda Carmen Cerc&oacute;s, vocalista de la banda. &ldquo;Escrib&iacute; el tema <em>Sharp ska</em> para expresar la fustraci&oacute;n de que nos confundieran con nazis. Siempre te ten&iacute;as que justificar. En Valencia, adem&aacute;s, a los <em>mascachapas</em> y <em>makinetos</em> de la <em>ruta del bakalao</em> les dio por ir con <em>bombers</em> o botas. Era un foll&oacute;n. La cultura skin es totalmente antirracista y antifascista. Me acuerdo que se dec&iacute;a aquello de los skins buenos y los malos. No, no, los skins son buenos. Otra cosa son los nazis&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy el skin es un estilo a la baja, tal y como afirma Vi&ntilde;as, que deja la puerta abierta a que, como moda, pudiera tener un futuro <em>revival</em>. &ldquo;Ya no se d&oacute;nde est&aacute; ni qu&eacute; hace o piensa mucha gente de mi &eacute;poca &mdash;cuenta Cerc&oacute;s&mdash;. Pero sigue habiendo mucho skin de coraz&oacute;n con principios antirracistas y antifascistas. Eso lo llevas dentro. Un coraz&oacute;n rapadito seguro que tenemos todas las que lo fuimos en su d&iacute;a&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Pato Lorente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/corazon-rapado-anos-intensos-skins_1_11751568.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Oct 2024 20:27:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Corazón rapado: los años intensos de nuestros skins]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Libros,Punk español,Punk,Jamaica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Roberto Moso, escritor de 'Puto Boomer': "La infancia de ahora está muy protegida y controlada. Los niños ya no son libres"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/roberto-moso-escritor-puto-boomer-infancia-ahora-protegida-controlada-ninos-no-son-libres_128_11731140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f8f03e8-2bbf-43fc-8003-b76f7d80ab4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1103812.jpg" width="3107" height="1748" alt="Roberto Moso, escritor de &#039;Puto Boomer&#039;: &quot;La infancia de ahora está muy protegida y controlada. Los niños ya no son libres&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los Boomers no dejamos de ser una generación que en muchos aspectos estamos en la zona de poder. Y claro, al que está en la zona de poder hay que darle los palos", reconoce el periodista y cantante de la banda Zarama, Roberto Moso</p><p class="subtitle">Más temas - “Recibir es DAr”, el lema de la Azoka de Durango que busca destacar y agradecer el papel de los lectores en euskera
</p></div><p class="article-text">
        Es una tarde de oto&ntilde;o en 2024 y suena en la radio la m&iacute;tica frase coreada por tres generaciones distintas &ldquo;I&ntilde;aki, ze urrun dago Kamerun&rdquo; del grupo Zarama. No ha dejado de sonar desde que se cre&oacute; en los 90 y acumula distintas versiones en pop, rock, tecno e incluso rap. Detr&aacute;s de uno de los hits m&aacute;s populares en euskera se encuentra el cantante de la banda, periodista y escritor Roberto Moso, que acaba de publicar 'Puto Boomer' un libro en el que a trav&eacute;s del humor relata las aventuras e historias que han marcado su vida. Todo ello sin olvidar la m&uacute;sica y sin ser un puto Boomer. &ldquo;No hay que dar por hecho que como t&uacute; has vivido, tus experiencias te permiten estar toda la vida dando lecciones. Hay que asumir que a veces son los j&oacute;venes los que te tienen que dar lecciones a ti. Y de la misma manera que a nosotros nos ha gustado rebelarnos contra nuestros padres y decirles cuatro cosas, tenemos que asumir que ahora toca que nos las digan a nosotros&rdquo;, reconoce en una entrevista con este peri&oacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es un puto Boomer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dame un minutito, que estoy comprando el pan. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Claro, sin problema. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Vale, ya estoy. Pues un puto Boomer es alguien a quien van a entrevistar por un libro y le pillan comprando el pan (risas). Aparte de eso, te puedes imaginar, no es un t&eacute;rmino que hayamos acu&ntilde;ado los Boomers, nos lo han colocado las nuevas generaciones para explicar un cierto tipo de gente que les irrita y que adem&aacute;s entiendo que en algunos aspectos pueden tener raz&oacute;n, porque no dejamos de ser una generaci&oacute;n que en muchos aspectos estamos en la zona de poder. Y claro, al que est&aacute; en la zona de poder hay que darle los palos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; escogiste este t&iacute;tulo para el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al principio baraj&eacute; otros t&iacute;tulos. El libro iba sobre otra &eacute;poca, sobre mis vivencias y el t&eacute;rmino Boomer me hizo gracia, porque tengo dos hijas, de 23 y de 29 a&ntilde;os y a veces me lo dicen. Me pareci&oacute; acertado porque yo soy hijo del Baby Boom, de los nacidos en los 60, de familias que ten&iacute;an tres o cuatro hijos y nos mandaban a la calle a jugar con el bocata. Anduve d&aacute;ndole vueltas y pens&eacute; en ponerle 'Rock and Roll Boomer' o ' Boomer Blues' y luego alguien me habl&oacute; del famoso 'OK Boomer', pero claro, para empezar no ser&iacute;a algo original y para seguir, 'OK Boomer' suena demasiado anglosaj&oacute;n. Por eso llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que 'Puto Boomer' compensaba lo anglosaj&oacute;n del t&eacute;rmino y segu&iacute;a siendo contundente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; tuvieron esos ni&ntilde;os nacidos en los 60 o 70 que los de ahora no tendr&aacute;n jam&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La posibilidad de moverse por la calle con tranquilidad, sin necesidad de que haya tutores, maestras o monitoras control&aacute;ndolos. Creo que la infancia de ahora est&aacute; muy protegida, no hay m&aacute;s que ver los parques, cuando ves ni&ntilde;os son muy peque&ntilde;os y siempre hay alguien que les controla. Los ni&ntilde;os ya no son ni&ntilde;os libres por ah&iacute; de aventuras sin que les lleve un monitor. Ya no se estila. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cuesta acercarse a las nuevas generaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No solamente cuesta, sino que es bueno que cueste. Yo creo que no hay que dar por hecho que como t&uacute; has vivido, tus experiencias te permiten estar toda la vida dando lecciones. Hay que asumir que a veces son ellos los que te tienen que dar lecciones a ti. Y de la misma manera que a nosotros nos ha gustado rebelarnos contra nuestros padres y decirles cuatro cosas, tenemos que asumir que ahora toca que nos las digan a nosotros. No en todo eres t&uacute; el listo y el experimentado, porque yo tengo dos hijas que han estado, por ejemplo, en muchos m&aacute;s pa&iacute;ses que yo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me hace ilusión que una de mis canciones haya perdurado en el tiempo y siga llegando a la gente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>A lo largo de los a&ntilde;os no s&eacute; si tu nombre, pero la frase 'I&ntilde;aki, ze hurrun dago Kamerun', seguro que muchos j&oacute;venes la conocen. &iquest;Qu&eacute; supuso para el grupo y para ti ese hit?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha supuesto que su nombre se ha mantenido. En contra de lo que alguien joven pueda pensar, nosotros no fuimos lo m&aacute;s mainstream de la m&uacute;sica vasca. Siempre estuvimos ah&iacute;, pero hubo otros nombres con m&aacute;s fama que nosotros. Sin embargo, esa canci&oacute;n ha seguido ah&iacute;. Hace poco me enviaron una versi&oacute;n bailable, tambi&eacute;n hemos escuchado una versi&oacute;n heavy, otra de m&uacute;sica disco e incluso de rap. Me hace ilusi&oacute;n que una de mis canciones haya perdurado en el tiempo y siga llegando a la gente. Es un motivo de orgullo, no lo voy a negar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Eres m&aacute;s m&uacute;sico o periodista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre he sido un m&uacute;sico muy periodista y un periodista muy m&uacute;sico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es m&aacute;s precaria la vida del m&uacute;sico o la del periodista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 2024 no sabr&iacute;a decirte, porque hay much&iacute;simos m&uacute;sicos y mucha gente que se quiere dedicar a la m&uacute;sica. Tanta que hay codazos y es dif&iacute;cil abrirse paso. Aunque haya m&aacute;s medios, locales, instrumentos y posibilidad de aprender tambi&eacute;n hay m&aacute;s gente y es m&aacute;s dif&iacute;cil destacar. Y, el mundo del periodismo no est&aacute; precisamente en un momento boyante. Ahora con el tema de las redes con poco se puede hacer un medio de comunicaci&oacute;n y el periodismo como lo conoc&iacute;amos est&aacute; de capa ca&iacute;da. El peri&oacute;dico en papel ha pasado a la historia, la radio tambi&eacute;n e incluso la m&uacute;sica la escuchan de otra manera. Es algo peligroso porque es importante que existan medios fiables. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo contar&iacute;as a uno de esos j&oacute;venes lo que fue el rock radical vasco?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Le situar&iacute;a en el contexto de los a&ntilde;os 80 y le contar&iacute;a banda por banda c&oacute;mo lo vivi&oacute; cada una. Fuimos productos de una &eacute;poca y de unas circunstancias, de los a&ntilde;os de plomo y de la reconversi&oacute;n industrial. Hab&iacute;a una agitaci&oacute;n en la calle que ven&iacute;a del esp&iacute;ritu Boomer. Somos ni&ntilde;os que hemos estado mucho en la calle y nos sab&iacute;amos organizar para jugar, por eso luego a la hora de organizarnos y crear gaztetxes, organizar manifestaciones por la insumisi&oacute;n, el feminismo o el movimiento gay, sab&iacute;amos c&oacute;mo hacerlo. No necesit&aacute;bamos el aval de partidos o instituciones para salir a la calle y reivindicar algo. Todo eso cre&oacute; un compost que se reflej&oacute; musicalmente en lo que alguien bautiz&oacute; como rock radical vasco, que es un t&eacute;rmino que a nadie convenc&iacute;a, pero que nos sirve para saber de qu&eacute; estamos hablando. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ha desaparecido el rock radical vasco y esa manera de organizarse entre la juventud de forma natural y sin necesidad de partidos pol&iacute;ticos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si ha desaparecido del todo. Hay una herencia de todo aquello y todav&iacute;a hay gente que se sabe organizar y tira de la autogesti&oacute;n. Hay gente joven organizando fiestas y locales okupados que est&aacute;n funcionando muy bien. Todo aquello de los 80 no ha desaparecido. Y musicalmente hablando la herencia tambi&eacute;n es evidente en un mont&oacute;n de grupos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay muchas más personas que saben euskera, pero no hay mucho euskera en la calle</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En aquel momento algunas bandas como la vuestra apostaron por cantar en euskera, ahora esto tambi&eacute;n ocurre. &iquest;Puede ser ese un punto en com&uacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede ser, porque en mi generaci&oacute;n el tema del euskera era muy francotirador, ten&iacute;a esa pulsi&oacute;n, esas ganas. En mi caso, una de mis peleas personales era aprender euskera y m&aacute;s o menos lo he conseguido, pero no ten&iacute;a el abrigo de demasiada gente a mi alrededor para llevarlo a cabo. Los euskaldunberris &eacute;ramos muy pocos y un poco francotiradores. Te juntabas con otros como t&uacute; y eso te daba aliento. Ahora estamos frente a una generaci&oacute;n que viene de las ikastolas y de los planes para fomentar el euskera, con lo cual hay muchos m&aacute;s euskaldunes. En el panorama musical el n&uacute;mero de canciones en euskera es mucho mayor que el que hab&iacute;a en 1985 y adem&aacute;s con un euskera de mayor calidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay m&aacute;s euskaldunes, ni&ntilde;os nacidos en el euskera, pero menos euskaldunberris, personas que llegan a Euskadi desde otros lugares y se ponen a aprenderlo. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es posible. Se da una paradoja y es que hay muchas m&aacute;s personas que saben euskera, pero no hay mucho euskera en la calle. No se nota que haya crecido tanto, m&aacute;s o menos se habla lo mismo que antes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; parte de tu vida te ha costado m&aacute;s plasmar en 'Puto Boomer'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que tiene que ver con mi familia, con mis padres. Siempre es una decisi&oacute;n dif&iacute;cil decidir hasta qu&eacute; punto te vas a desnudar en un libro o qu&eacute; cosas &iacute;ntimas quieres contar. No he querido contar cosas que contengan detalles escabrosos, porque no voy a decir que no le interesan a nadie, porque por desgracia lo que tiene morbo es lo que m&aacute;s interesa, pero hay cosas que prefiero ocultar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/roberto-moso-escritor-puto-boomer-infancia-ahora-protegida-controlada-ninos-no-son-libres_128_11731140.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Oct 2024 19:24:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Roberto Moso, escritor de 'Puto Boomer': "La infancia de ahora está muy protegida y controlada. Los niños ya no son libres"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Gipuzkoa,Álava,Cultura,Literatura,Libros,Rock,Música,Punk,Punk español,Euskera,País Vasco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Biznaga: "Si quieres hablar de la sociedad actual, tienes que hablar de vivienda, trabajo, ansiedad, calle y barrio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/biznaga-si-quieres-hablar-sociedad-actual-tienes-hablar-vivienda-trabajo-ansiedad-calle-barrio_1_11696944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bf59d01-fcff-4e59-a300-3f8e0e5073de_16-9-discover-aspect-ratio_default_1103023.jpg" width="2396" height="1348" alt="Biznaga: &quot;Si quieres hablar de la sociedad actual, tienes que hablar de vivienda, trabajo, ansiedad, calle y barrio&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La banda madrileña publica esta semana su quinto trabajo, '¡Ahora!', con más dosis pop pero no menos ingredientes de compromiso político y social</p><p class="subtitle">Manuel Vilas: “Si te dan un premio literario a los 85 años, los que se ponen contentos son los nietos que heredan”
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;No queda pan, no quedan rosas&rdquo;, grita &Aacute;lvaro Garc&iacute;a al final de su canci&oacute;n de pr&oacute;xima aparici&oacute;n </span><em>Lorazepam y plataformas </em>con la carga simb&oacute;lica de un <a href="https://www.pepitas.net/libro/ni-dios-ni-amo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Auguste Blanqui </a>cuya arenga insurreccionalista inspirar&iacute;a a la Comuna de Par&iacute;s y rebrotar&iacute;a en mayo del 68. &ldquo;Quien tiene el hierro, tiene el pan&rdquo; dec&iacute;a en 1851 el ide&oacute;logo franc&eacute;s, que exhortaba a la acci&oacute;n directa apelando a esa imagen colectiva del alimento b&aacute;sico como term&oacute;metro de justicia social. Y es en ese marco de carest&iacute;a e indignaci&oacute;n en el que se sit&uacute;a Biznaga con <a href="https://www.montgri.co/artista/biznaga/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iexcl;Ahora! </em></a><a href="https://www.montgri.co/artista/biznaga/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(Montgr&iacute;, 2024)</a>, su &uacute;ltimo &aacute;lbum, el quinto en su discograf&iacute;a, que sale a la venta el 4 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro Garc&iacute;a (voz y guitarra), Jorge Navarro (bajo), Jorge 'Milky' (bater&iacute;a) y &Aacute;lvaro 'Torete' (guitarra) conforman esta combativa banda madrile&ntilde;a que lleva m&aacute;s de una d&eacute;cada labr&aacute;ndose reputaci&oacute;n y futuro. A pico y pala. &ldquo;Empezamos de una manera bastante precaria&rdquo;, recuerda Navarro. &ldquo;&Aacute;lvaro [Garc&iacute;a] y yo, con instrumentos prestados, sacando canciones en nuestras habitaciones, sin local de ensayo. Venimos de ah&iacute;. Luego hubo muchos kil&oacute;metros, muchas ciudades, muchos conciertos. Eso tambi&eacute;n hace pi&ntilde;a y engrasa la maquinaria. Y a d&iacute;a de hoy estamos en un momento bastante dulce&rdquo;, a lo que Garc&iacute;a puntualiza: &ldquo;Hemos sido una banda que ha tocado en garitos con ocho personas. No nos ha pasado como a esas bandas actuales que nacen ya pet&aacute;ndolo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, sus n&oacute;minas dependen ya en exclusiva de la m&uacute;sica, extremo que confirman frente a la pantalla y tras una pertinente ronda de presentaciones necesaria en la conjunci&oacute;n de dos Jorges y dos &Aacute;lvaros. El n&uacute;cleo fundacional: Garc&iacute;a (39) y Navarro (41). Los miembros anexionados: Milky (29) y Torete (20). Los cuatro, desde esa heterog&eacute;nea franja etaria, construyen un discurso comprometido en el que parecen convivir madurez y espontaneidad, lamento nihilista y esperanzada lucha. Contradicciones que despachan con la misma integridad y compromiso &eacute;tico con que afrontan la disyuntiva entre ser fieles a su mensaje inconformista o plegarse al sistema para llegar a m&aacute;s gente. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2c8fc243-95b1-4445-93fd-689101d868dc_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Yo esta contradicci&oacute;n &ndash;se arranca Milky&ndash; la llevo como el resto de contradicciones de mi vida, como ser vegetariano y coger el coche. Pero es una contradicci&oacute;n necesaria porque nos compensa tener una capacidad econ&oacute;mica para luego editarnos nosotros mismos o no tener que vender el m&aacute;ster a una discogr&aacute;fica o poder estar con un sello m&aacute;s peque&ntilde;ito&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        Biznaga ha conquistado ese dif&iacute;cil equilibrio diciendo s&iacute; a festivales &ndash;tras minucioso estudio y consenso&ndash; pero sin desvincularse de iniciativas autogestionadas. &ldquo;No muchos grupos pueden decir que han tocado en espacios tan diversos como nosotros y que sigan haci&eacute;ndolo a d&iacute;a de hoy. Y eso tampoco lo tienen bandas que son exclusivamente de festival. En cualquier caso, Biznaga es un grupo de sala&rdquo;, remarca Navarro con orgullo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La mejor canci&oacute;n de Oasis la ha hecho Biznaga</strong></h2><p class="article-text">
        Repiten con Montgr&iacute;, el sello de Cala Vento con el que ya editaron <em>Bremen no existe</em> (2022), un primer conato de viraje hacia el pop que ratifican en <em>&iexcl;Ahora!</em>. &ldquo;Hab&iacute;a un prop&oacute;sito de seguir aquella estela abierta con <em>Bremen</em> &ndash;explica Milky&ndash; pero no ha salido ni una caricatura ni una copia. Este &uacute;ltimo es m&aacute;s potente, mejor facturado, m&aacute;s luminoso, m&aacute;s pop, m&aacute;s inmediato. Hemos dado un peque&ntilde;o paso adelante&rdquo;. Si en aquel hac&iacute;an acto de presencia las guitarras brillantes en la senda de The Cure, R.E.M. o The Replacements, en este la tuerca gira media vuelta m&aacute;s. Aqu&iacute; la melod&iacute;a ya no asoma, se destapa con procacidad. La voz de Garc&iacute;a sigue aportando su p&aacute;tina punk identitaria pero tras ella prenden ecos mancunianos y otras estirpes noventeras <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/vuelve-oasis-14-conciertos-reino-unido-e-irlanda-verano-2025_1_11610045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta honrar a Oasis, clase obrera del britpop.</a> Sorpresas de la vida. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://x.com/heroedelno/status/1831673699193266291" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;La mejor canci&oacute;n de Oasis en 20 a&ntilde;os la ha hecho Biznaga y sale ma&ntilde;ana&rdquo;, dec&iacute;a Navarro en su cuenta de X</span></a> ante la inminente publicaci&oacute;n, hace unos d&iacute;as, de <em>Espejos de caos</em>. Desprejuiciados, ya no se esconden: &ldquo;A todos nos flipa Oasis. A lo mejor esto nos da verg&uuml;enza hacerlo hace tres a&ntilde;os, pero ahora hemos dicho, &lsquo;es lo que nos apetece&rsquo;&rdquo;, afirma Garc&iacute;a y Navarro secunda con rotundidad: &ldquo;Por fin hemos dado rienda suelta a nuestra sensibilidad pop. Siempre nos han gustado las canciones pop, desde el principio quer&iacute;amos hacer canciones pop. Pero no nos lo permit&iacute;a nuestra inseguridad e impericia musical. Quiz&aacute; el contexto en el que nos mov&iacute;amos, m&aacute;s punki, tampoco lo propiciaba, pero por fin nos hemos ido realizando&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Tampoco se desprenden de sus manoseados cromos. En las paredes de su local de ensayo pueden lucir con orgullo p&oacute;steres de The Clash, Eskorbuto, Beastie Boys, Ilegales o Gang of Four junto a los de High Vis o Home Front, m&aacute;s hardcore y postpunk respectivamente. El sonido importa, en cuanto que se pule y evoluciona, pero parece hacerlo al servicio de un mensaje contestatario, un <em>agit-pop</em> de trinchera para tiempos aciagos y sociedades anestesiadas. Una prelaci&oacute;n estipulada <em>ad hoc</em> desde la misma hoja promocional &ndash;&ldquo;Biznaga contra la met&aacute;fora&rdquo;&ndash; firmada por el escritor Kiko Amat y en la que este asevera: &ldquo;La cobard&iacute;a, si uno la mira de lejos, se parece lo suficiente a la virtud. Biznaga, por el contrario, hablan claro, desde un punto de vista inequ&iacute;vocamente precario y <em>proleta</em>. Entre una met&aacute;fora inconcreta y un eslogan palmario, siempre optan por lo segundo&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>La vivienda es el tema</strong></h2><p class="article-text">
        No obstante, <em>&iexcl;Ahora!</em> no es un disco conceptual como lo fue <em>Gran pantalla</em> (Slovenly Recordings, 2020) por mucho que su t&iacute;tulo lo insin&uacute;e. &ldquo;Son temas que est&aacute;n atravesados por la misma idiosincrasia. Vas a hablar de la sociedad de ahora y tocas vivienda, trabajo, ansiedad, calle y barrio&hellip; Al estar todo conectado parece que es un &aacute;lbum conceptual, pero no era la intenci&oacute;n&rdquo;, explica Milky. S&iacute; aglutinan todas esas cuestiones bajo un mismo paraguas, el de la expresi&oacute;n <em>&iexcl;Ahora!</em>, que les sirve tanto de dechado de contemporaneidad como de proclama revolucionaria. 
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de sus 33 minutos, Biznaga radiograf&iacute;an, entre otros asuntos, la especulaci&oacute;n urban&iacute;stica <em>&ndash;El futuro sobre plano&ndash;</em>, la explotaci&oacute;n laboral y sus efectos sobre la salud mental <em>&ndash;Benzodiazepinas&ndash;</em>, la falacia de la cultura del esfuerzo <em>&ndash;La gran renuncia&ndash;</em> o la precariedad laboral <em>&ndash;R&eacute;quiem por un rider&ndash;, </em>creando un desalentador escaparate de conflictos y urgencias. Pero, de entre todos, uno apremia. &ldquo;La vivienda&rdquo;, dicen al un&iacute;sono, protagonista de <em>Espejos de caos, </em>tangencial en otros muchos cortes, cuyo abordaje pol&iacute;tico es inaplazable. &ldquo;Se ha convertido en una nueva forma de esclavismo. Es una puta locura que tengas que estar toda una vida trabajando para pagarte un suelo. Es de locos. Y mucha gente ni siquiera puede acceder a una hipoteca, eso ya es dinero a fondo perdido&rdquo;, se pronuncia Garc&iacute;a al respecto.
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        Es el tema que todo lo cala. Impregna, incluso, una de las piezas m&aacute;s movilizadoras del &aacute;lbum, <em>Ocupar el ahora. </em>Un<em> </em>ret&oacute;rico gui&ntilde;o con el que desestigmatizar el uso de este vocablo, imbuido de una negatividad &ndash;similar a la atribuida a &lsquo;hacker&rsquo;&ndash; basada en falsedades y desmesura. Navarro insiste en que hablar de okupaci&oacute;n es hacerlo, obligatoriamente, de vivienda: &ldquo;No se puede hablar de okupaci&oacute;n de manera deslindada&rdquo;, refiere el letrista de Biznaga. &ldquo;Descontextualizarlo y hablar de okupas sin m&aacute;s conlleva una decisi&oacute;n pol&iacute;tica muy clara. El mayor factor de generaci&oacute;n de okupaci&oacute;n es la especulaci&oacute;n inmobiliaria. As&iacute; de claro. Y me parece que si esto contin&uacute;a por esta senda muchas m&aacute;s personas, de perfiles muy diversos y ya no tan f&aacute;cilmente identificables entre las que me puedo incluir yo en cinco a&ntilde;os, acabar&aacute;n okupando porque no les va a quedar otra soluci&oacute;n. &iquest;No quieren que haya okupas? Pues que atajen. El tema es que no creo que quieran porque tambi&eacute;n les sirve para ganar r&eacute;dito pol&iacute;tico y voto. La figura del okupa diab&oacute;lico que quiere la casa de la viejecita que baja a comprar pan&hellip; Ese discurso tan rid&iacute;culo y tan vac&iacute;o les funciona. Por eso es necesario predicar con lo contrario&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pancartistas agitadores, y a mucha honra</strong></h2><p class="article-text">
        Y eso hacen, predicar. La mayor&iacute;a de veces a trav&eacute;s de sus canciones. Otras, a cara descubierta, sin caer en lo panfletario, respaldando p&uacute;blicamente luchas que consideran ineludibles. De esta manera enarbolan la bandera palestina, apoyan <a href="https://www.eldiario.es/economia/alianza-sindical-historica-defender-seis-suiza-no-agachar-cabeza_1_11521195.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la causa de 'las seis de La Suiza</a>' o contribuyen a la manifestaci&oacute;n del 13 de octubre en Madrid por la bajada de los alquileres, a pesar de no poder secundarla presencialmente. &ldquo;La actualidad manda. Y hay cosas que claman al cielo con las que, obligatoriamente, urge posicionarse&rdquo;, asegura Navarro. 
    </p><p class="article-text">
        Postura que concuerda con esa lapidaria frase, &ldquo;No digas m&aacute;s joder, no s&eacute;&rdquo;, que deslizaban en <em>Madrid nos pertenece</em> (2022) y con la que invitaban a abandonar el discurso desmovilizador, despolitizado y fr&iacute;volo que parece vampirizar a gran parte de la escena musical espa&ntilde;ola. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/musica-campo-batalla-fascismo-historia-usurpacion_1_11472824.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una escena que se halla lejos de emular a la brit&aacute;nica</a>, cuya iniciativa Love Music Hate Racism &ndash;continuadora de Rock Against Racism&ndash; vuelve a mostrar m&uacute;sculo al ser secundada por Idles, Fontaines D.C. y Frank Turner entre otros. &ldquo;Desde que estoy en la m&uacute;sica, siempre han venido curvas con el tema de Vox, igual que ocurre ahora en Alemania o en Inglaterra. Y cuando asoma la bestia fascista, siempre hay un manifiesto, como una intentona de reagruparse en torno a la m&uacute;sica y por la m&uacute;sica, con un mensaje en plan &lsquo;todas estas bandas, todos estos artistas, decimos no al fascismo&rsquo;. Y la sensaci&oacute;n que me ha dado es que ha sido como un chispazo y que tampoco ha tenido una incidencia real&rdquo; se lamenta Milky. 
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                El grupo Biznaga publica su nuevo disco, &#039;¡Ahora!&#039;                            </span>
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        &ldquo;Hay gente que lleva con ese discurso, haci&eacute;ndolo bandera de su propia banda y de sus colectivos, desde hace much&iacute;simo, &ndash;se&ntilde;ala Garc&iacute;a. &rdquo;Bandas peque&ntilde;itas y en sitios autogestionados. Que ahora lo hagan dos <em>bandotes </em>muy tochos [por Idles y Fontaines D.C.] y le llegue a m&aacute;s gente, pues me parece superpositivo, pero es algo que ya exist&iacute;a&ldquo;, opina Garc&iacute;a. Navarro asiente y puntualiza: &rdquo;Creo que lo que triunfa en la sociedad es la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica por causas muy justificadas. Hay una falta de entusiasmo debido a los fracasos de las opciones pol&iacute;ticas que representaban un cambio. Por eso es positivo que, m&aacute;s all&aacute; del entorno de las okupas, de los centros autogestionados, del punk, del hardcore o del rap, nuevas bandas de chavales j&oacute;venes tengan contacto con la pol&iacute;tica&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es el mismo entusiasmo, alentador y reclutista, que vertebra su nuevo trabajo,<em> &iexcl;Ahora!</em> Con &eacute;l Biznaga parece apuntar a lo m&aacute;s alto. Musical y extramusicalmente. Es su particular &ldquo;&iexcl;Seamos realistas, pidamos lo imposible!&rdquo;, parafraseando de nuevo a Blanqui. Pero lo imposible pide calle y esta se halla en horas bajas. &ldquo;Las opciones extraparlamentarias de base callejera, de colectivos y dem&aacute;s, carecen del m&uacute;sculo suficiente como para plantear una posici&oacute;n seria o peligrosa. S&iacute; lo ha habido en otras &eacute;pocas pero a d&iacute;a de hoy est&aacute; muy disgregado. Pero siempre hay que empezar por algo. No se va a renunciar a esa parte de la lucha pol&iacute;tica porque pase por horas bajas. Por eso, todos esos colectivos, sindicatos de clase, espacios autogestionados y dem&aacute;s hacen una labor muy positiva. Ya vendr&aacute;n momentos mejores. Pero no se puede dejar de estar. No todo puede ser votar cada cuatro a&ntilde;os&rdquo;, concluye Navarro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Monteagudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/biznaga-si-quieres-hablar-sociedad-actual-tienes-hablar-vivienda-trabajo-ansiedad-calle-barrio_1_11696944.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Oct 2024 20:14:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Biznaga: "Si quieres hablar de la sociedad actual, tienes que hablar de vivienda, trabajo, ansiedad, calle y barrio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punk español,Punk,Pop,Vivienda,Okupas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Élite, el grupo de punk macarra y hedonista: “No creemos mucho en la política, pero sí tenemos unos valores”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/elite-grupo-punk-macarra-hedonista-no-creemos-politica-si-valores_1_11530814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85f0ef32-1e09-4083-8fb8-5c85c20716ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099099.jpg" width="5464" height="3074" alt="La Élite, el grupo de punk macarra y hedonista: “No creemos mucho en la política, pero sí tenemos unos valores”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Élite revalida su synth-punk desprejuiciado en 'Escaleras al cielo' (Discos GELE, 2024), un segundo álbum con el que inauguran también sello propio cuyo objetivo fundacional es cimentar una escena afín
</p><p class="subtitle">Una canción rememora el asesinato que hace una década impulsó el movimiento Black Lives Matter
</p></div><p class="article-text">
        De las comisar&iacute;as, los bailes, las tascas y las calamidades de <em>Un, dos, tres &iexcl;mueve los pies! </em>(1990)&nbsp;de Seguridad Social al desencanto generacional y el ate&iacute;smo sociopol&iacute;tico de <em>Anti-todo</em> (1986) de Eskorbuto. Ah&iacute;, en esa horquilla ideol&oacute;gica, se mueve La &Eacute;lite, dupla de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/nuevo-punk-autotune-maquineo-vieja-rabia_1_9992402.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">punk electr&oacute;nico</a> formada por Nil Roig (Yung Prado) y David Burgu&eacute;s (Diosito). M&aacute;s &aacute;cratas que anarquistas, m&aacute;s Sex Pistols que The Clash, aunque ellos afirmen decantarse por los &uacute;ltimos. &ldquo;No tenemos jefes, vivimos en libertad&rdquo;, dicen en <em>Gatos callejeros</em>, una de sus &uacute;ltimas composiciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo suyo es el goce ext&aacute;tico y la socarroner&iacute;a por encima de cualquier tipo de concienciaci&oacute;n o activismo. &ldquo;No estamos muy al d&iacute;a de la pol&iacute;tica parlamentaria, ni de forma activa ni somos part&iacute;cipes de ella. Es una cosa que nos da bastante igual&rdquo;, dice David. Nil puntualiza: &ldquo;No creemos mucho en la pol&iacute;tica pero s&iacute; que tenemos unos valores&rdquo;. Tampoco parecen estar muy pendientes de las redes sociales. &ldquo;No sabemos usarlas muy bien. Est&aacute;n evolucionando tan r&aacute;pido que se necesita subir un mont&oacute;n de contenido. Y esto es como un agujero negro que si t&uacute; le vas dando, quiere m&aacute;s y m&aacute;s y m&aacute;s. Nosotros vamos subiendo pocas cosas. Como nos funciona, seguimos as&iacute;, lo que tambi&eacute;n nos supone menos trabajo. Adem&aacute;s, queda un poquito m&aacute;s misterioso&rdquo;, aclara David.
    </p><p class="article-text">
        Nil y David dicen conocerse de sus d&iacute;as de biber&oacute;n en el pueblo familiar de Alguaire (Lleida). Dieron forma a su proyecto un verano de trabajos precarios y tardes tediosas hace ahora 9 a&ntilde;os. Su &uacute;nico contacto con la educaci&oacute;n musical formal fue la recibida en el coro del instituto, sorprendente anotaci&oacute;n en el curr&iacute;culum de una banda de filosof&iacute;a punk. &ldquo;Nos encanta la m&uacute;sica desde peque&ntilde;os. Y, al final, uno siempre tiene esa tendencia a hacer lo que le gusta. Te haces con alg&uacute;n instrumento, aprendes cuatro acordes y poco a poco va cogiendo complejidad el asunto&rdquo;, dice David sobre aquel tiempo en que empezaron a trastear, con cuatro cosillas, en el garaje de Nil. Ellos dos solos. Sin bajo ni bater&iacute;a. Y no tanto por la dificultad para ponerse de acuerdo con m&aacute;s gente &ndash;algo que han deslizado en alguna entrevista&ndash;, sino porque la realidad se impon&iacute;a: &ldquo;No ten&iacute;amos ning&uacute;n amigo que fuese bajista o bater&iacute;a Y con los que &eacute;ramos, tiramos&rdquo;, afirma David.
    </p><h3 class="article-text">Punk con sintetizadores pero sin &iacute;nfulas</h3><p class="article-text">
        Es la suya una propuesta sencilla, conceptualmente destilada como punk pero dispensada en un embalaje s&oacute;nico de sintes y cajas de ritmo. Aunque no exclusivamente. La &Eacute;lite no puede enarbolar ese <em>We Don&rsquo;t Play Guitars</em> de las Chicks on Speed porque en su caso s&iacute; hay guitarras. Se manejan lo justo, dicen. Publican ahora<em> Escaleras al cielo</em> (Discos GELE, 2024), continuaci&oacute;n de un primer &aacute;lbum con el que se arrogaban con irreverente pretenciosidad la etiqueta de &ldquo;Nuevo punk&rdquo; (Montgr&iacute;, 2022) de la misma forma en que eligieron nombre. &ldquo;Era por hacer el memo. Siempre nos ha gustado hacer un poquito el payaso. Era para provocar a la gente que dec&iacute;a que no era tan nuevo lo que hac&iacute;amos.&rdquo;, explica Nil.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        En cualquier caso, despacharlos desde la simpleza de un par de t&eacute;rminos no les hace justicia. Ellos no se cierran a nada. Al nuevo artefacto con once temas de electrizante punk sint&eacute;tico le caben matices urbanos, hip hop, trap, ska, pop, hyperpop y hasta jazz. Nil, de hecho, hace alarde de ello en una exquisita recopilaci&oacute;n &ndash;<a href="https://open.spotify.com/playlist/1ZvyrbeZREF5e33hUJjnK9?si=9559ffd5e722414d" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Jazz de ba&ntilde;era&ndash;</em></a><a href="https://open.spotify.com/playlist/1ZvyrbeZREF5e33hUJjnK9?si=9559ffd5e722414d" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> disponible en su perfil de Spotify</a>. Son gente de actitud desprejuiciada. Ni rastro de alzamiento finolis de me&ntilde;ique al nombrar a La Oreja de Van Gogh, Amaral, Jeanette, Russian Red y hasta los &ldquo;verano mix&rdquo; dosmileros entre sus influencias. Lo mismo se cuadran ante propuestas m&aacute;s actuales &ndash;lo que ellos llaman &ldquo;la movida inglesa&rdquo; de Idles o Fontaines D.C.&ndash; que ante sonidos ochenteros, sean del punk radical de gritos malcarados &ndash;Eskorbuto y Cicatriz&ndash;, como del m&aacute;s oscuro postpunk: prueba de ello, sus versiones de <em>She&acute;s lost control</em> de Joy Division o de <em>Autosuficiencia </em>de Par&aacute;lisis Permanente.
    </p><p class="article-text">
        Y entre esos once temas, una repesca de sus primeras maquetas. &ldquo;En aquella &eacute;poca, todo lo hac&iacute;amos muy de colgarlo r&aacute;pido y dejarlo ah&iacute;. Y hay canciones que est&aacute;n muy guapas y nos mola darles una nueva vida&rdquo;, comenta David, a lo que Nil a&ntilde;ade: &ldquo;tambi&eacute;n nos ven&iacute;a bien por el <em>Apretaditos Tour</em> de este a&ntilde;o, en el que pusimos las entradas a un euro. Nos sal&iacute;a redonda la jugada&rdquo;. Se trata de <em>Vida de 1&euro;</em>, publicada originalmente en 2019, y relanzada para la gira de cuatro salas peque&ntilde;as que emprendieron en febrero con la ayuda de J&auml;germeister.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Nueva discogr&aacute;fica para la escena synth-punk</strong></h3><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n estrenan sello. Abandonan el protectorado Montgr&iacute; de sus paisanos Cala Vento para lanzarse a una nueva e ilusionante aventura llamada <a href="https://discosgele.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Discos GELE (Grabaciones Electr&oacute;nica La &Eacute;lite)</a> y que, desde T&aacute;rrega, busca dinamizar una escena af&iacute;n. Siempre apostando por la autogesti&oacute;n, pasan del DIY (hazlo t&uacute; mismo) al DIWO (hazlo con otros). &ldquo;Lo m&aacute;s importante es aportar algo a nivel cultural y hacer m&aacute;s grande la escena de ser posible. Hay grupos de nuestro estilo que suelen fichar por sellos m&aacute;s gen&eacute;ricos y nosotros pretendemos ayudarles sin firmar contratos s&uacute;perabusivos. Intentamos no perder dinero, claro, pero la idea es ayudar&rdquo;, comenta David. De momento, ya tienen en cat&aacute;logo a la madrile&ntilde;a Infanta, a los argentinos Mecha Corta y a los sabadellenses Los Pintaos. Con estos &uacute;ltimos acaban de publicar <em>Forasteros,</em> un en&eacute;rgico tema de iconograf&iacute;a <em>western </em>(sheriff, caballos, <em>whiskey</em> y desierto) en el que combinan y agitan el descaro natural de ambas formaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se nos ha presionado a los de nuestra generación, desde pequeños, a tener un trabajo digno, a tener estudios y está todo tan precario que al final pierdes la ilusión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">La Élite</span>
                                        <span>—</span> Dúo musical
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una pr&aacute;ctica nada inusual en La &Eacute;lite: las colaboraciones forman parte de su idiosincr&aacute;tica <em>joie de vivre</em>. Tanto dan, como reciben: lo mismo graban con Mujeres &ndash;<em>Cardio y caladas&ndash;</em> o con Rojuu &ndash;<em>Hijo de Puta&ndash;</em>, como cuentan con Diego Iba&ntilde;ez (Carolina Durante) para <em>Plan de mierda </em>o con Nerve Agent para <em>Frank Cuesta</em>. &ldquo;Poder trabajar con gente que admiras profesionalmente y que, en nuestro caso, por suerte, tambi&eacute;n son colegas es muy guay. Nos gusta lo de juntar ideas y que fluyan de forma supernatural. Y adem&aacute;s, siendo solo dos, cuando en un tema somos cuatro, tambi&eacute;n es muy divertido&rdquo; apunta David. Sin subestimar, tampoco, el enriquecedor aporte que hacen al conjunto, a&ntilde;ade Nil: &ldquo;al final es trabajar con gente variada para explorar nuevos caminos y, sobre todo, pasarlo bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La juerga como bandera</strong>
    </p><p class="article-text">
        Su macarrismo punk es un canto al hedonismo de esparcimiento y juerga nocturna reforzado por el empleo de sonidos que evocan las pret&eacute;ritas composiciones 8 bits de videojuegos como Super Mario Bros, Donkey Kong o Double Dragon. &ldquo;Est&aacute; grabado a 24 bits. Pero como se usan ondas cuadradas del oscilador, le da como este efecto. Son recursos que tenemos y usamos porque nos mola esta simplicidad de sonidos para contar cosas simples y que, al final, resulte divertido y bailable&rdquo;, se&ntilde;ala Nil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la expresi&oacute;n de un nihilismo crudo, entre derrotista e irracional pero fundamentalmente escapista. L&eacute;ase la falta de futuro en <em>Bailando</em> &ndash;lo m&aacute;s parecido a un <em>hit</em> con mill&oacute;n y medio de escuchas en Spotify&ndash; o en las recientes <em>Gran noche </em>u <em>Otra noche m&aacute;s</em>, esta &uacute;ltima erigida en himno pop de los de brindar con tercios. &ldquo;Se nos ha presionado a los de nuestra generaci&oacute;n, desde peque&ntilde;os, a tener un trabajo digno, a tener estudios y est&aacute; todo tan precario que al final pierdes la ilusi&oacute;n y lo &uacute;nico que quieres es salir de esta realidad que te obliga&rdquo;, explica Nil.&nbsp;
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        &ldquo;Todo lo que sea fiestecilla popular es lo nuestro&rdquo;, sentencia David. Pero, adem&aacute;s de esa invitaci&oacute;n troncal al despiporre, sus letras tambi&eacute;n dan cuenta de fechor&iacute;as y problemas con la autoridad &ndash;<em>Frank Cuesta&ndash;</em>, la vida en el suburbio &ndash;<em>Gatos callejeros</em>&ndash; o la exaltaci&oacute;n de la amistad con cierto componente de clase &ndash;<em>Boulevar Boeis</em>&ndash;. Menci&oacute;n aparte, el romanticismo (auto)destructivo del que alardean en <em>Otra noche m&aacute;s</em>, <em>Me despido de ti</em>, <em>Al&eacute;jate de mi </em>&ndash;tratado apolog&eacute;tico del canallita irredento&ndash; o <em>Cucaracha sexy</em> que, a medias con Mda, est&aacute; trufada de referencias a la fatalidad: tr&aacute;gicas como Sid Vicious en el Hotel Chelsea, entra&ntilde;ables como el eterno perdedor de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/My_Name_Is_Earl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Me llamo Earl</em></a> o directamente importadas de Joy Division, &ldquo;el amor nos separar&aacute;, el amor nos separar&aacute; de nuevo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar, por tanto, que el medio natural de esta desfasad&iacute;sima propuesta sea el directo. Punk a golpe de sintetizador sobre el escenario. Pogo enloquecido, en respuesta, entre el p&uacute;blico. Y las posibilidades de verlos este verano no son pocas: el 20 julio estar&aacute;n en Nits d&rsquo;Estiu de Elx, el 2 de agosto en Bueu Sonrias Baixas de Bueu (Pontevedra), el 8 de septiempre en el Luna Fest de Coimbra (Portugal), el 27 de septiembre en el FSTVL B de Barcelona y el 5 de octubre en el Murall&oacute;n de Son de Pontevedra. A partir de entonces, iniciar&aacute;n una gira por salas. Pero no solo eso. &ldquo;Puede que saquemos m&uacute;sica nueva antes de terminar el a&ntilde;o. Y para el pr&oacute;ximo estamos preparando una gira un poco m&aacute;s grande, pero a&uacute;n est&aacute; un poquito verde&rdquo;, anuncia Nil. Visto as&iacute;, les quedan noches y noches de rabiosa farra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Monteagudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/elite-grupo-punk-macarra-hedonista-no-creemos-politica-si-valores_1_11530814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jul 2024 20:21:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Élite, el grupo de punk macarra y hedonista: “No creemos mucho en la política, pero sí tenemos unos valores”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Entrevistas,Punk español,Conciertos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manolo Kabezabolo, el verso más libre y silvestre del punk español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/manolo-kabezabolo-verso-libre-silvestre-punk-espanol_1_11362155.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/413b373f-3099-4ed2-ba78-93e76a79fb4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1095225.jpg" width="5184" height="2916" alt="Manolo Kabezabolo, el verso más libre y silvestre del punk español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un documental relata las aventuras y desventuras de este irrepetible Quijote maño que se autocoronó ‘rey del speed’</p><p class="subtitle">Napoléon resucita en Cannes con el dinero de Netflix y tras 16 años de trabajos de restauración</p></div><p class="article-text">
        Pocas frases menos punk se han pronunciado en Espa&ntilde;a que esta: &ldquo;Para no trabajar m&aacute;s en la vida, qu&eacute; mejor que meterte en el ej&eacute;rcito y hacerte cabo primero de la banda, que adem&aacute;s de estar rebajado de servicios, solo tienes que ir all&iacute; a supervisar la limpieza de los jardines y a los ensayos&rdquo;. Tampoco esta cotiza mucho como alegato punk: &ldquo;Fui un poco cobarde. Por el respeto que ten&iacute;a a mi padre y el miedo que le ten&iacute;a me fui a la mili con 18 a&ntilde;os. Me fui de voluntario&rdquo;. Esta tercera ya s&iacute;: &ldquo;&iexcl;Militares! &iexcl;Subnormales! &iexcl;Par&aacute;sitos sociales! Gentes amargadas de esta sociedad cuyo &uacute;nico hobby es destrozar al pobre soldado&rdquo;. Todas proceden de la misma persona. Y la estratosf&eacute;rica distancia que las separa funciona estupendamente para perimetrar el devenir de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/noticias/manolo-kabezabolo-tenga-pie-sea-capaz-tocar-cantar_1_7843790.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manolo Kabezabolo</a>, un tipo que siempre se ha movido entre extremos y a base de bandazos vitales.
    </p><p class="article-text">
        Hijo de militar franquista y nieto de falangista, Manuel M&eacute;ndez Lozano (ese es su nombre real), se declar&oacute; anarquista en cuanto perdi&oacute; el miedo a su padre, aunque por aquel entonces ni siquiera sab&iacute;a muy bien qu&eacute; era el anarquismo. En sus d&iacute;as de m&aacute;s ins&oacute;lito esplendor, Manolo Kabezabolo vivi&oacute; internado en un hospital psiqui&aacute;trico del que solo sal&iacute;a para actuar. Su m&aacute;nager de entonces, Manolo Monz&oacute;n, le buscaba todas las actuaciones posibles para que pasase el m&iacute;nimo tiempo encerrado. &ldquo;Se le llenaba el coraz&oacute;n cuando lo iba a buscar. Manolo era todo alegr&iacute;a. Y al llevarlo de vuelta al psiqui&aacute;trico, era la tristeza pura y dura&rdquo;, recuerda Monz&oacute;n en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzAUdyjD2EM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Manolo Kabezabolo. Si todav&iacute;a te kedan dientes es ke no estuviste ah&iacute;</em></a>, documental se estrena en cines el 17 de mayo.
    </p><p class="article-text">
        El adjetivo vertiginoso se queda corto cuando hablamos de Manolo Kabezabolo. En el &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio que pas&oacute; en el psiqui&aacute;trico a mediados de los a&ntilde;os 90 (volver&iacute;a en otras ocasiones), el punki ma&ntilde;o subi&oacute; nada menos que a 225 escenarios. Estaba m&aacute;s d&iacute;as en la carretera que encerrado. Por entonces, solo hab&iacute;a publicado un disco, <em>&iexcl;Ya hera ora!</em> (1995) y, sobre todo, dos maquetas que hab&iacute;an corrido como la p&oacute;lvora. Aquel interno diagnosticado de esquizofrenia con brotes psic&oacute;ticos era un &iacute;dolo en Zaragoza y el resto de Arag&oacute;n. Su fama ya se hab&iacute;a extendido por Euskadi y otros puntos de la pen&iacute;nsula gracias a canciones como <em>El aborto de la gallina, Viva yo y mi caballo, Mata a tu viejo, Vota idiota, Me como un pirulo, Un papel morao</em> y tant&iacute;simas otras.
    </p><h3 class="article-text">Portavoz de verg&uuml;enzas sociales</h3><p class="article-text">
        Manolo Kabezabolo hace balance de su vida sentado en un banco del psiqui&aacute;trico de Zaragoza en el que ha pasado varias temporadas. A lo largo del documental aparecen tambi&eacute;n opiniones de ilustres compa&ntilde;eros de batallas como Albert Pla, Fernando Madina (cantante de Reincidentes), Kutxi Romero (l&iacute;der de Marea) y Evaristo P&aacute;ramo. Este &uacute;ltimo recuerda el d&iacute;a que conoci&oacute; a Manolo Kabezabolo de la forma m&aacute;s brusca posible: sin previo aviso, el punki ma&ntilde;o subi&oacute; al escenario durante un concierto de La Polla R&eacute;cords, agarr&oacute; el micr&oacute;fono de su &iacute;dolo y cant&oacute; con &eacute;l todas las canciones que le dejaron. Especialmente afinada es la aportaci&oacute;n de la escritora granadina Cristina Morales, que califica al cantautor punk como un imprescindible &ldquo;portavoz de las verg&uuml;enzas sociales&rdquo;.
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                El documental que recorre la vida de Manolo Kabezabolo llega a los cines                            </span>
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        Formalmente, cabr&iacute;a describir a Manolo Kabezabolo como una suerte de Billy Bragg del universo <em>kalimotxero</em>, pues durante a&ntilde;os se plantaba en el escenario solo con una guitarra el&eacute;ctrica. Sin embargo, sus letras no persegu&iacute;an un acabado po&eacute;tico sino el impacto m&aacute;s crudo. Tampoco abordaba tem&aacute;ticas de altos vuelos pol&iacute;ticos y emocionales. Prefer&iacute;a mantenerse en el barro y describir lo que mejor conoc&iacute;a: el devastador impacto del alcohol y las drogas en la sociedad. &Eacute;l sab&iacute;a perfectamente de lo que hablaba. No solo porque en el psiqui&aacute;trico lo ten&iacute;an totalmente narcotizado, sino porque para abandonar aquel estado vegetal, en cuanto sal&iacute;a se pasaba el d&iacute;as &ldquo;usando la nariz como el oso hormiguero y bebiendo toda la Ambar posible&rdquo;, explica alguno de sus compa&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el esqueleto sea la desordenad&iacute;sima trayectoria vital de Manolo Kabezabolo, el documental reflexiona tambi&eacute;n sobre los efectos de una educaci&oacute;n represiva, sobre la incapacidad para manejar la enfermedades mentales y sobre el escaso valor cultural que se concede a las anomal&iacute;as. A lo largo de esta hora y media de metraje, es f&aacute;cil imaginar escenas similares en las biograf&iacute;as de Daniel Johnston, a Shane MacGowan o incluso a Pete Doherty; todos ellos mitificados en sus respectivos pa&iacute;ses. El punk espa&ntilde;ol nunca anduvo sobrado de glamur y tal vez Manolo Kabezabolo sea el mejor ejemplo de ello. Tuvo que mantenerse vivo y medianamente cuerdo durante tres d&eacute;cadas para recibir, ya en 2015, el Premio de la M&uacute;sica Aragonesa a la trayectoria art&iacute;stica.
    </p><h3 class="article-text">Subidones y reca&iacute;das</h3><p class="article-text">
        La de Manolo Kabezabolo era, sin duda, una historia que merec&iacute;a ser contada y a ello se ha dedicado el cineasta oscense Jos&eacute; Alerto Andr&eacute;s Lacasta perfilando todas sus aristas. La del tipo que trapiche&oacute; con drogas en la mili, la del que vivi&oacute; el &eacute;xito como una sorpresa, la del autocoronado rey del <em>speed</em>, la del superventas en camisetas, la de un m&uacute;sico obligado a alternar los subidones de adrenalina y las reca&iacute;das en picado, el miedo esc&eacute;nico y el desprecio familiar. Tal vez sorprenda a m&aacute;s de un espectador la disciplinada obediencia que exhibe durante el rodaje, pero al otro extremo de su imagen de drogadicto kamikaze hay tambi&eacute;n un tipo educado y responsable. De otro modo, no vivir&iacute;a para contarlo.
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                Manolo Kabezabolo, el irrepetible Quijote maño que se autocoronó ‘rey del speed’                            </span>
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        La historia de Manolo Kabezabolo es la de un Quijote hasta las cejas de <em>speed</em>, es una adaptaci&oacute;n <em>berlanguiana</em> de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/irvine-welsh-trainspotting-artista-cuchilla_1_8091251.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Trainspotting</em></a>, es el cutrer&iacute;o intr&iacute;nseco del punk espa&ntilde;ol regado con altas dosis de empat&iacute;a. No hay en <em>Si te kedan dientes es ke no estuviste ah&iacute;</em> intenci&oacute;n alguna de glorifica al protagonista, pero dos escenas destacan por el cari&ntilde;oso verismo que transmiten. La primera es esa en la que Manolo Kabezabolo, frente al espejo del lavabo, se coloca cuidadosamente la dentadura postiza. La segunda llega cuando, en su condici&oacute;n de ilustre personaje, es invitado a cantar los n&uacute;meros del bingo en una comida popular. Es dif&iacute;cil retratar con m&aacute;s punter&iacute;a lo que significa ser un superviviente del punk. 
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, el detalle m&aacute;s revelador de la cinta es una canci&oacute;n in&eacute;dita titulada <em>Hoy por hoy las calles callan</em> que se cuela hacia el final. La interpret&oacute; semanas atr&aacute;s junto a Ariel Rot <a href="https://www.youtube.com/watch?v=zrOW_kbr5_s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el programa </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=zrOW_kbr5_s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un pa&iacute;s para escucharlo</em></a> y brilla precisamente por el tono decepcionado que desprende. &ldquo;Ya no siento en mi cerebro la llamada de la calle / Por m&aacute;s que busco un motivo, no hay ambiente, no hay color / Ya no hay punk-rock en los bares, ya no se enrolla la pe&ntilde;a / La mirada de la gente es insegura y violenta&rdquo;, canta el aragon&eacute;s a sus 58 a&ntilde;os. En otra estrofa apunta: &ldquo;No hay camellos en los <em>festis</em>: ahora hay perros polic&iacute;a / Los after son la antesala de una cita en psiquiatr&iacute;a / Y si miro hacia lo alto, hay drones que nos vigilan&rdquo;. No es conveniente subestimar a Manolo Kabezabolo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nando Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/manolo-kabezabolo-verso-libre-silvestre-punk-espanol_1_11362155.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 May 2024 20:49:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manolo Kabezabolo, el verso más libre y silvestre del punk español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cine documental,Documental,Documentales,Punk español,Punk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiburona: "Si nos llaman solo para cubrir la cuota 'femenina', no lo vamos a hacer"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/tiburona-si-llaman-cubrir-cuota-femenina-no_1_10876709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/952ed2cd-b60b-4d0f-8e66-333d8b66122f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tiburona: &quot;Si nos llaman solo para cubrir la cuota &#039;femenina&#039;, no lo vamos a hacer&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras ganar el concurso Villa de Madrid, el trío madrileño publica su segundo álbum, 'Nos extinguimos', un tratado de garaje, punk y verdades a la cara</p><p class="subtitle">El libro que cuenta la historia de los Pixies, la banda que inventó el rock disfuncional y que inspiró a PJ Harvey</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Las chicas malas lo hacen bien&rdquo;, dec&iacute;a la cantante M.I.A. en uno de sus mayores &eacute;xitos. Y, ciertamente, son ellas las que hacen avanzar el feminismo, sean o no conscientes. Mala fue aquella que levant&oacute; la voz, la que ejerci&oacute; su libertad sexual o la primera en enfundarse unos pantalones. Y Tiburona hace honor a su nombre al representar a esas chicas, malas por inc&oacute;modas y por carecer de pelos en la lengua, que reparten collejas como panes. La mujer c&aacute;ndida, calladita, pas&oacute; a la historia. &ldquo;Si haces las cosas como toda la vida, sin cuestionar nada ni poner en tela de juicio a quienes siempre han tenido privilegios, entonces vas a caer bien. De la otra manera, corres el riesgo de que haya gente a la que no gustes. Pero es que hemos venido a hablar claro&rdquo;, dice Supercarmen (bater&iacute;a y voz), quien comparte pasi&oacute;n y escenario con otras dos madrile&ntilde;as treinta&ntilde;eras, Rita Dolores (bajo y voz) y Laura del Amo (guitarra y voz).
    </p><p class="article-text">
        Llevan juntas casi una d&eacute;cada. Primero en The Ladies y despu&eacute;s en Juanita Banana, bandas en las que cogieron experiencia y con las que alcanzaron ese nivel de veteran&iacute;a que ahora exhiben en Tiburona, apelativo bajo el que se refundaron en 2019. Su prometedora inercia se fren&oacute; con la irrupci&oacute;n de la pandemia, ese limbo en el que se esfumaron tantas aspiraciones: &ldquo;Hab&iacute;amos sacado un ep&eacute; justo antes e &iacute;bamos a presentarlo el mismo mes en que nos confinaron. Fue un baj&oacute;n enorme. Pero, por otro lado, eso nos ayud&oacute; a componer el primer &aacute;lbum, no sin antes sentarnos a reflexionar sobre d&oacute;nde quer&iacute;amos llevar este nuevo proyecto&rdquo;, rememora Rita. De aquel tiempo de obligado recogimiento brota su debut, <em>Sola y feliz</em> (Folc, 2021), una colecci&oacute;n de canciones frescas, socarronas y continuistas respecto de su raigambre garajera<em>,</em> grabada en los estudios de Paco Loco en El Puerto de Santa Mar&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        A mediados del &uacute;ltimo a&ntilde;o pasan del ralent&iacute; a las marchas largas al <a href="https://www.eldiario.es/guia-ocio/tiburona-lady-banana-sandre-triunfan-premios-rock-villa-madrid-actuaran-san-isidro_1_10177466.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alzarse con el m&aacute;ximo galard&oacute;n del Villa de Madrid</a> y fichar por el sello Montgr&iacute; (Cala Vento, Lagartija Nick, Biznaga), con quienes acaban de publicar su segunda referencia. <em>Nos extinguimos</em> (Montgr&iacute;, 2024) es un muestrario de guitarras furiosas, destellos beat, surf acelerado, gui&ntilde;os fronterizos y voces armonizadas que van de la rabia m&aacute;s punkarra a la dulzura mel&oacute;dica del <em>doo wop</em>. El tr&iacute;o las defender&aacute; en directo el 24 febrero en C&oacute;rdoba, el 2 marzo en Barcelona, el 9 de marzo en Castell&oacute;n, el 27 de abril en Madrid y el 10 de julio en el festival Tsunami Xix&oacute;n (Gij&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Con pie y medio en el cl&aacute;sico sonido garajero, Tiburona destina el otro medio a elaborar una propuesta personal, contempor&aacute;nea y adictiva. &ldquo;Como venimos de proyectos anteriores en los que hab&iacute;a un estilo muy definido, nos hab&iacute;amos ido acomodando a eso. Hemos seguido siempre esa l&iacute;nea del garaje, lo ye-y&eacute;, lo <em>sixty</em>, porque es algo que hemos trabajado mucho, nos gusta y nos funciona. Somos muy creativas aportando ideas de esos g&eacute;neros, pero tambi&eacute;n hemos querido seguir expandi&eacute;ndonos, abriendo miras e introduciendo m&aacute;s gustos propios&rdquo;, explica Rita. 
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        Gustos que, a poco que se investigue, resultan tan divergentes como complementarios y les han servido para dar esa p&aacute;tina de originalidad a su propuesta. Est&aacute;n ah&iacute;, f&aacute;cilmente detectables. Supercarmen colecciona vinilos de los a&ntilde;os 60: &ldquo;Sobre todo de garaje latinoamericano, a nivel coleccionismo. Me gusta mucho el punk, el punk rock y el rock &amp; roll cl&aacute;sico. A Laura le mola el folk, la americana, el country... De hecho, las partes de tr&eacute;molo del &aacute;lbum son suyas&rdquo;. Y Rita confiesa ser m&aacute;s ochentas: &ldquo;el post-punk, el punk de esos a&ntilde;os... Cosas de electr&oacute;nica, incluso. Tambi&eacute;n el pop y rock brit&aacute;nicos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En lo que s&iacute; parecen estar de acuerdo es en la transversalidad del proyecto. El feminismo lo vertebra todo. Aunque sin resultar excluyente. &ldquo;Sentimos que el feminismo va intr&iacute;nseco a nuestra propuesta y creemos que as&iacute; deber&iacute;a ser tambi&eacute;n en la sociedad. No tendr&iacute;a ni que ser un adjetivo. No deber&iacute;a hacer falta ni mencionarlo. Por eso somos una banda, no una &lsquo;banda de chicas&rsquo;, aunque estemos orgullosas de serlo y lo reivindiquemos&rdquo;, insiste Supercarmen. Es precisamente esta categor&iacute;a la que les trae de cabeza en seg&uacute;n qu&eacute; ocasiones se&ntilde;aladas por el calendario: &ldquo;Parece que por ser un grupo formado por chicas reivindicativas y ca&ntilde;eras, tu sitio est&aacute; solo en el 8 de marzo. Se produce mucho <em>pinkwashing</em> ese mes y tenemos la agenda llena de propuestas, y hay veces que nos negamos a participar, especialmente si la propuesta viene de productoras que hacen otras cosas donde no se cuenta con nosotras. Nos parece un poco hip&oacute;crita. Si es solo para cubrir la cuota del &lsquo;festival femenino&rsquo; no lo vamos a hacer&rdquo;. 
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        Su compromiso con el feminismo tambi&eacute;n las gu&iacute;a en la selecci&oacute;n de versiones con que aderezan sus discos. Si en el &aacute;lbum de debut se decantaron por <em>Aqu&iacute; en mi nube (Get Off of My Cloud)</em> de The Rolling Stones revisitada por la ye-y&eacute; <a href="https://lafonoteca.net/grupo/sonia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sonia</a> en 1966, ahora acometen <em>Brebaje de amor (Love Potion N&ordm; 9) </em>de The Searchers en la versi&oacute;n de Ang&eacute;lica Mar&iacute;a de 1962. &ldquo;Nos hac&iacute;a gracia meter una canci&oacute;n originalmente interpretada por hombres pero en la versi&oacute;n de una mujer, en aquella &eacute;poca en que ellas no hac&iacute;an quiz&aacute; tanta m&uacute;sica&rdquo;. Ambas acompa&ntilde;an en su repertorio a <em>En Egipto se anda as&iacute;</em> (<em>Walk Like an Egyptian)</em>, el cl&aacute;sico de The Bangles que pertrecharon en colaboraci&oacute;n con Los Jaguares de la Bah&iacute;a &#8213;la banda del productor Paco Loco&#8213; durante el &uacute;ltimo d&iacute;a de grabaci&oacute;n de <em>Sola y feliz</em>.
    </p><p class="article-text">
        Se atreven, incluso, a transitar el siempre resbaladizo terreno de la prostituci&oacute;n para denunciar la trata, se&ntilde;al&aacute;ndolos a ellos, los puteros, en <em>Almuerzo desnudo</em>, uno de los temas que integran <em>Nos extinguimos.</em> &ldquo;El protagonista es un putero. Queremos poner el foco en &eacute;l. Nunca, nunca en ellas&rdquo;, asegura Supercarmen. Y lo hacen buscando inspiraci&oacute;n en la novela de William Burroughs de la que adoptan el t&iacute;tulo. &ldquo;No sab&iacute;amos qu&eacute; nombre ponerle y, m&aacute;s que la novela, visualizamos <em>Almuerzo desnudo</em> (1991) de David Cronenberg. La pel&iacute;cula tiene esos tintes desagradables, en plan Serie B. Adem&aacute;s, el t&iacute;tulo nos encajaba porque el protagonista est&aacute; desnudo por estar consumiendo [sexo] y nos pareci&oacute; perfecto&rdquo;.
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        Tampoco falta en este inventario la tradicional cuota destinada al t&aacute;ndem amor-desamor representada en cortes como <em>Pensando en ti</em>, <em>Persona favorita Pt.1</em> o <em>Que mueras bien;</em> ni el repaso a otras temas de inter&eacute;s social, como en <em>Relaci&oacute;n abierta</em>, <em>Gobierno cero</em> o en la fronteriza <em>Horizonte de sucesos, </em>donde exponen, sin pa&ntilde;os calientes, la grave crisis clim&aacute;tica que enfrenta el planeta. &ldquo;Habla del destino inminente al que nos dirigimos si no cambian nuestras acciones&hellip; Aunque cambiarlas tampoco nos va a asegurar nada&rdquo;, dice Supercarmen. Curiosamente, fue su t&iacute;tulo provisional <em>(Nos extinguimos)</em> el que acab&oacute; dando nombre a todo el &aacute;lbum, como explica Rita: &ldquo;Estuvimos d&aacute;ndole bastantes vueltas y al final nos dimos cuenta de que todas las canciones, sin pretenderlo, ten&iacute;an una idea compartida de que hay cosas que est&aacute;n extingui&eacute;ndose&hellip; Pueden ser tanto relaciones, como el planeta en s&iacute;, como las personas, como muchas cosas. O incluso conceptos e ideas que si no se est&aacute;n extinguiendo deber&iacute;an extinguirse porque se lo merecen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El que finalmente ha quedado fuera del &aacute;lbum &ldquo;por cuestiones log&iacute;sticas&rdquo; es <em>Cartel precioso</em>. El sencillo, publicado en marzo del pasado a&ntilde;o y de &aacute;nimo punk, se explayaban con dureza contra cierto modelo de industria musical. Su letra habla por s&iacute; sola: &ldquo;Te dan cuarenta bandas, escuchas a unas cuantas. El resto no te importa porque su Instagram te encanta. Grabaron con Fulano, conocen a Mengana. Llenamos el cartel de endogamia prefabricada. (...) Te da igual c&oacute;mo toquen mientras compartan droga con la gente m&aacute;s guapa en los circuitos de moda...&rdquo;. Supercarmen aclara que, en ning&uacute;n caso, han querido reflejar situaciones o vivencias propias: &ldquo;Cuando est&aacute;s dentro del mundillo acabas percat&aacute;ndote de c&oacute;mo funciona todo. Son muchas cosas las que criticamos. La droga, por ejemplo, algo que une en este negocio y si no est&aacute;s ah&iacute; muchas veces te quedas fuera. O, si no tienes una madrina o un padrino no entras dentro del <em>slot</em>, que muchas veces es &lsquo;&iquest;quieres meter a esta banda? Pues m&eacute;teme a estas otras que tambi&eacute;n est&aacute;n conmigo&rsquo;. En eso nosotras hemos estado un poco m&aacute;s hu&eacute;rfanas, nos lo hemos tenido que ganar, nunca nos han puesto por ir de la mano de nadie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recalca que no pretenden juzgar a las bandas &ldquo;porque al final&rdquo; todas quieren &ldquo;lo mismo&rdquo;: &ldquo;Queremos tocar y queremos que se nos vea y y lo entendemos. Es, sobre todo, una cr&iacute;tica a los magnates, esa gente que est&aacute; haciendo determinados festivales y ni siquiera est&aacute; dentro del circuito. Se est&aacute;n cargando las salas. Las cierran porque ellos pagan m&aacute;s. Y pagan m&aacute;s porque tienen much&iacute;simo dinero, porque son empresas y est&aacute;n avaladas por bancos y por grandes marcas&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Monteagudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/tiburona-si-llaman-cubrir-cuota-femenina-no_1_10876709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Feb 2024 21:29:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tiburona: "Si nos llaman solo para cubrir la cuota 'femenina', no lo vamos a hacer"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rock,Punk,Punk español,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[López Miras se desmelena (II): de Taburete a La Polla Records]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/lopez-miras-desmelena-ii-taburete-polla-records_132_10874246.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f67a3f3c-4735-4aad-877b-8c2f1769318d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="López Miras se desmelena (II): de Taburete a La Polla Records"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Su aparición en un concierto de punk rock me ha hecho imaginarlo con la camisa abierta y la corbata atada a la frente y saltando al pogo con los codos hacia fuera, sudando a mares y pensando que no es Taburete, y esta gente huele un poco raro, pero me lo estoy pasando bien"</p></div><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os se populariz&oacute; de nuevo el Bella Ciao y se hicieron remixes y versiones: sonaba en las discotecas, en las fiestas de los pueblos, en los anuncios, hasta jurar&iacute;a que el cami&oacute;n del tapicero la puso una vez por mi calle. La Casa de Papel convirti&oacute; este pa&iacute;s en un cosplay de la Italia de 1944. 
    </p><p class="article-text">
        La significancia del himno de la resistencia partisana pas&oacute; por alto por mucha gente que lleg&oacute; a pensar, ante el horror de muchos, que formaba parte de la banda sonora original de la serie. El chiste cae aqu&iacute;: cuando se reivindicaba -la canci&oacute;n- desde la izquierda la respuesta de unos cuantos iluminados fue decir que no <em>se politizase Bella Ciao</em>.
    </p><p class="article-text">
        Lleva ocurriendo un tiempo. Cada vez hay m&aacute;s gente de derechas -abiertamente de derechas, no como esos cretinos que dicen ser de centro- frecuentando ambientes y entornos culturales de izquierda, como ha pasado en el Hip Hop. A m&aacute;s p&uacute;blico, mayor riesgo. Lo curioso es que rara vez sucede al rev&eacute;s, aunque sigamos -sig&aacute;is- yendo a los conciertos de Calamaro.
    </p><p class="article-text">
        Siempre a favor de derribar los muros de las tribus urbanas, pero siendo, como es, el punki un depredador natural de los cayetanos, no creo que sea buena idea elaborar estos mejunjes socioculturales porque acaban en desastre. 
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado salt&oacute; la noticia de que Fernando L&oacute;pez Miras se hab&iacute;a visto envuelto en un altercado en la Sala La Riviera de Madrid durante un concierto de Biznaga. La primera informaci&oacute;n que sali&oacute; a la luz hablaba de una pelea entre asistentes en la que no hab&iacute;a participado, pero un rato despu&eacute;s se hablaba de amenazas y de dos hombres increpando al presidente auton&oacute;mico que acabaron detenidos, y de L&oacute;pez Miras siendo escoltado por la seguridad de la sala o de la polic&iacute;a nacional -seg&uacute;n qu&eacute; fuente consultes-, siendo en cualquier caso algo inaceptable. 
    </p><p class="article-text">
        Su aparici&oacute;n en un concierto de punk rock me ha hecho imaginarlo con la camisa abierta y la corbata atada a la frente y saltando al pogo con los codos hacia fuera, sudando a mares y pensando que <em>no es Taburete, y esta gente huele un poco raro, pero me lo estoy pasando bien</em>. La vida de Fernando es una despedida de soltero perpetua.
    </p><p class="article-text">
        Biznaga, nada menos. Cada vez m&aacute;s cerca de poder verle en un concierto de Non Servium en una casa okupa. No pod&iacute;amos pedirles a los j&oacute;venes de derechas que escuchasen a Miguel Bos&eacute; a estas alturas de siglo, pero no por ello debemos dejarlos movidamadrile&ntilde;izar y hegemonizar los espacios de la izquierda. Para esta gente, el punk no tiene letra.
    </p><p class="article-text">
        No intento legitimar ni justificar una agresi&oacute;n, verbal o f&iacute;sica, a absolutamente nadie: creedme, salimos perdiendo nosotros, no tenemos el monopolio de la violencia ni debemos pretender tenerlo. Tenemos, por ahora, el monopolio de la cultura y puede llevarnos m&aacute;s lejos que dejarnos llevar por las emociones.
    </p><p class="article-text">
        Yo no soy un buen ejemplo ni pretendo darlo, a hedonista no me gana ni Fernando; estas l&iacute;neas son puro escarnio, un par de chistes y, a grandes rasgos, otra ocasi&oacute;n para cachondearnos un poquito con sus aventuras nocturnas, en ning&uacute;n caso reprocharle nada: ya se habr&aacute;n encargado de ello dentro del partido. El presidente es disfrut&oacute;n y campechano en el sentido m&aacute;s borb&oacute;nico de la expresi&oacute;n; el 28 de diciembre anunciaron que iba a pinchar en el festival Warm Up de este a&ntilde;o, por desgracia para todos, aquello fue una inocentada. El festivalpopulismo ha venido para quedarse. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/lopez-miras-desmelena-ii-taburete-polla-records_132_10874246.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jan 2024 05:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[López Miras se desmelena (II): de Taburete a La Polla Records]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Fiestas,Fernando López Miras,Punk,Punk español,PP Murcia,Ideología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El regreso de Las Odio: "Todo el mundo habla de amor, es un agotamiento"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/regreso-odio-mundo-habla-amor-agotamiento_1_10790995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68c6ccc1-eabb-4c29-9f75-516a5e411805_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086955.jpg" width="1075" height="605" alt="El regreso de Las Odio: &quot;Todo el mundo habla de amor, es un agotamiento&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La banda de garaje y post-punk ultima la publicación del que será su tercer disco, 'Presente perfecto' (2023), una breve colección de ritmos jubilosos y afilado discurso feminista que estará disponible el 19 de enero</p><p class="subtitle">Sara Socas: “Romantizar la calle provoca que incluso los fachas escuchen rap”
</p></div><p class="article-text">
        La ya eterna <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/muere-actriz-concha-velasco-84-anos_1_9649193.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Concha Velasco</a> insufl&oacute; su esp&iacute;ritu transgresor a una tonada de Augusto Alguer&oacute; para convertirla en uno de los primeros himnos de emancipaci&oacute;n femenina con permiso de la copla. Y es de esa cultura que colore&oacute; la Espa&ntilde;a de los sesenta de donde toma su nombre Las Odio, una banda a a&ntilde;os luz del discurso que exhib&iacute;a entonces la vallisoletana pero con el mismo coraz&oacute;n yey&eacute;. &ldquo;Nos apetec&iacute;a que fuera &lsquo;las algo&rsquo; por mantener el rollo yey&eacute; de grupos como Los Rel&aacute;mpagos o Los Diablos, pero en t&iacute;as, y nos hizo gracia lo de Las Odio por el juego de palabras. Como las letras son afiladillas, dijimos: pues ya est&aacute;, vamos con el odio por delante&rdquo;, dice Paula JJ (voz y sintes) dejando escapar una expansiva carcajada para rematar la frase. Ella, junto a Sonsoles Rodr&iacute;guez (bajo), &Aacute;gata Ahora (guitarra) y Amanda Palma (bater&iacute;a) conforman este combo de mujeres radicado en Madrid que lleva desde 2015 repartiendo poder&iacute;o ov&aacute;rico a trav&eacute;s de su efervescente repertorio, entintado por un personal&iacute;simo sonido entre el garaje y el post-punk.
    </p><p class="article-text">
        Un dominio en lo discursivo que evidencia esa raigambre activista como hito fundacional. &ldquo;Venimos del <em>do it yourself</em>, de la autogesti&oacute;n y de la horizontalidad. Las Odio surge porque la anterior bater&iacute;a, Alicia Holgado, y yo milit&aacute;bamos en un colectivo feminista, Sisterhood, con el que mont&aacute;bamos conciertos, hac&iacute;amos fanzines... Aunque nuestro objetivo era sacar el activismo de las casas okupas, de los espacios ya conquistados, y hacernos con las salas de Malasa&ntilde;a o los bares a donde sol&iacute;amos ir, que esto ahora suena muy obvio pero en 2013, cuando empezamos con el colectivo, no era as&iacute;. A partir de ah&iacute; decidimos montar el grupo y contamos con Sonsoles, a la que tambi&eacute;n conoc&iacute;amos del activismo&rdquo;, explica Paula.
    </p><p class="article-text">
        Aquella primera <em>Vitaminas</em> (2015), que<span class="highlight" style="--color:transparent;"> salt&oacute; de las peque&ntilde;as emisoras autogestionadas a medios con mayor proyecci&oacute;n, adelantaba ya esa idiosincrasia de la banda &ndash;sa&ntilde;a feminista, humor c&aacute;ustico y ritmos alborozados&ndash; que moldear&iacute;a su </span>primer &aacute;lbum <em>Futuras esposas </em>(2017), su continuaci&oacute;n <em>Autoficci&oacute;n</em> (2019) y el que ser&aacute; su pr&oacute;ximo lanzamiento <em>Presente perfecto</em> (2024). Una propuesta que apela al movimiento <em>riot grrrl</em> de los noventa en lo ideol&oacute;gico y a un c&oacute;ctel de variadas referencias en lo musical. &ldquo;Tenemos referentes muy diversos individualmente, pero como grupo coincidimos en grupos del post-punk como AuPairs o Delta 5, tambi&eacute;n ESG y otros que aunque no tengan mucho que ver con la m&uacute;sica que hacemos nos inspiran por actitud, como puede ser <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/mala-rodriguez-entrevista-libro-biografia_1_8091764.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Mala</a> en sus primeros &aacute;lbumes&rdquo;, apunta Sonsoles, a lo que Paula a&ntilde;ade: &ldquo;Tambi&eacute;n Ian Svenonius, que ha tenido grupos como The Make-Up y Chaing and the Gang, un t&iacute;o superpolitizado que escribe libros y cuya visi&oacute;n del <em>underground</em> y su pensamiento en torno a la m&uacute;sica y la creaci&oacute;n nos ha influido much&iacute;simo&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        A pesar de su fuerte inclinaci&oacute;n pol&iacute;tica,<span class="highlight" style="--color:transparent;"> se resisten a que el ca</span>riz de sus textos acabe eclipsando el se&ntilde;uelo de su m&uacute;sica. &ldquo;Es un 50/50. Incluso creo que es m&aacute;s importante la m&uacute;sica que la letra porque con una mierda de m&uacute;sica, &iquest;qu&eacute; haces? Con una mierda de letra se han hecho millones de canciones buen&iacute;simas. Siempre nos preguntan por las letras y me da rabia porque las canciones son temazos. Es cierto que la letra cobra mucho protagonismo, pero es as&iacute; porque la m&uacute;sica lo permite&rdquo;, puntualiza Paula, quien tambi&eacute;n reconoce que en e<span class="highlight" style="--color:transparent;">l proceso </span>creativo de Las Odio su aportaci&oacute;n musical es limitada aunque &ldquo;mete teclas de vez en cuando&rdquo;. &ldquo;Pero lo hacemos todo entre todas y aunque yo haga las letras, siempre las consensuamos. Siempre pensamos antes de qu&eacute; temas nos apetece hablar, y escribo de manera que nos represente a todas. Aunque sea esa la din&aacute;mica, es muy horizontal&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vuelve Las Odio.                            </span>
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        Llama la atenci&oacute;n en ellas su desafecci&oacute;n por la tem&aacute;tica rom&aacute;ntica que ocupa una porci&oacute;n residual &ndash;por no decir nula&ndash; de su repertorio fruto de ese compromiso con el postulado feminista. &ldquo;Todo el mundo habla de amor. Es un agotamiento. Para m&iacute; las letras siempre han sido importantes. No es que no escuchemos canciones de amor, pero es una decisi&oacute;n art&iacute;stica buscada, es decir, no vamos a hacer canciones que redunden en la droguita de las chicas, que es el amor y que ya bastantes hay. Somos mujeres haciendo canciones para que otras mujeres se identifiquen con cosas que no sean el amor, por ampliar un poco&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dame m&aacute;s complicaciones para componer canciones&rdquo;, dicen en <em>Autoexplotaci&oacute;n,</em> segundo sencillo extra&iacute;do del inminente <em>Presente perfecto</em> (2024) para corroborar que, efectivamente, sus temas se nutren de cuestiones propias del espectro feminista y de otras que, siendo m&aacute;s gen&eacute;ricas,<span class="highlight" style="--color:transparent;"> se ven agravadas por motivos de g&eacute;nero. Y todas ellas expresadas a trav&eacute;s de inquietudes cotidia</span>nas. &ldquo;De lo que partimos es de cosas peque&ntilde;itas que de fondo tienen problemas pol&iacute;ticos gordos que no est&aacute;n en tu mano y que no son denunciables, pero que cuando las enuncias en p&uacute;blico son compartidas. Como la ansiedad o la angustia existencial provocada por el capitalismo y no por el romanticismo. En general, iba a decir las injusticias, pero no las grandes injusticias, nos inquietan estas peque&ntilde;as injusticias como que te roben la bici&rdquo;. &ldquo;Nos preocupa el tema laboral, las relaciones sociales&rdquo;, a&ntilde;ade Sonsoles, y &ldquo;que en el trabajo no te den mucha chapa, que te dejen vivir. Pero b&aacute;sicamente, sobrevivir&rdquo;, remarca Amanda, la m&aacute;s reciente incorporaci&oacute;n de la banda.
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    </figure><p class="article-text">
        Entre sus tem&aacute;ticas m&aacute;s celebradas, destaca la que destila cierto resquemor hacia la escena <em>indie</em> nacional, presente en canciones como <em>Yo lo vi primero</em>, <em>Indiespa&ntilde;ol </em>y la in&eacute;dita <em>La fiesta del a&ntilde;o</em>, que formar&aacute; parte de <em>Presente perfecto</em> y que elDiario.es ha podido escuchar antes de su publicaci&oacute;n. Ellas se desmarcan. &ldquo;No es personal, de hecho tenemos un mont&oacute;n de amigos en el <em>indie</em> que son un amor como personas, pero luego como estructura da bastante asco&rdquo;, afirma Paula, quien es r&aacute;pidamente matizada por Sonsoles: &ldquo;Aunque da el mismo asco la estructura<em> indie </em>que la del rock, por lo que se trata m&aacute;s de un sistema capitalista y de industria musical y de c&oacute;mo est&aacute; organizado&rdquo;. Y zanja la cuesti&oacute;n Amanda: &ldquo;Es la escena en la que nos situamos y, por tanto, la que conocemos mejor, por eso hablamos de ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que es innegable es que se trata de cuatro chicas en una escena tradicionalmente masculina <span class="highlight" style="--color:transparent;">abonada de </span>prejuicios y estereotipos con los que habr&aacute;n tenido que lidiar. Por no decir insultos. Otras <em>girl groups</em>, como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/hinds-regreso-grupo-internacional_1_2182812.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hinds</a>, han sido frecuentemente vilipendiadas, menospreciadas y <em>mansplaineadas</em>. Las Odio, de hecho, recog&iacute;an algunas de estas experiencias en un tema hom&oacute;nimo de 2019 en el que cantaban: &ldquo;Qui&eacute;nes son Las Odio comentas en internet, que menudas guarras, no saben tocar, son cuatro payasas, solo buscan destacar&hellip;&rdquo;. Aunque, aseguran, <span class="highlight" style="--color:transparent;">esto parece remontar</span>. Al menos para ellas. &ldquo;Las cosas han mejorado significativamente en poco tiempo. Ha habido algunos grupos que han abierto camino, pero eso no quita para habernos llevado lo nuestro. Tampoco mucho. De hecho, yo toco en otro grupo que es mixto y con ellos s&iacute; que he vivido m&aacute;s tratos machistas por parte de t&eacute;cnicos, due&ntilde;os de sala, etc., en cambio con Las Odio conocen nuestro discurso y es otra cosa&rdquo;, comenta Sonsoles, que a continuaci&oacute;n dirige la atenci&oacute;n sobre otro importante asunto: &ldquo;Son otras comunidades las que est&aacute;n sufriendo ahora. La presencia de mujeres en la m&uacute;sica, en concreto mujeres blancas, <em>euroblancas,</em> est&aacute; m&aacute;s asumida y la lucha deber&iacute;a centrarse en la presencia de otros colectivos, otros cuerpos, de la diversidad real&rdquo;, comenta Sonsoles, a lo que Paula apostilla: &ldquo;Nosotras estamos en el punto n&uacute;mero dos del privilegio, no somos t&iacute;os blancos, pero s&iacute; t&iacute;as blancas con cuerpos normativos y sin discapacidad&rdquo;.
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        Una inquietud y sororidad que invita a imaginar posibles colaboraciones, terreno completamente inexplorado por las madrile&ntilde;as, que parecen ir a contracorriente en este asunto. &ldquo;No ha surgido. No estamos cerradas a hacer colaboraciones. De hecho, s&iacute; que han salido nombres de amigas o personas a las que admiramos pero por lo que sea no lo hemos activado&rdquo;, dice Sonsoles, quien formula a continuaci&oacute;n un deseo que es recibido con gran entusiasmo entre sus compa&ntilde;eras:<strong> </strong>&ldquo;Estar&iacute;a genial hacer algo con las Bush Tetras, que son un grupo de post-punk que lleva ya muchos a&ntilde;os y ahora mismo son se&ntilde;oras mayores, fundamental por el tema del edadismo. Mujeres mayores en la industria musical que son un referente. Nosotras las vimos en el Primavera Sound de 2019 y quedamos maravilladas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se cierran a propuestas publicitarias, o eso dicen, porque en 2017 ya renunciaron a una que les hizo El Corte Ingl&eacute;s para convertir <em>Yo lo vi primero </em>en<em> </em>sinton&iacute;a de <em>Los 8 d&iacute;as de Oro</em>. Negativa que, como m&iacute;nimo, descoloca. &ldquo;En un principio nos hizo hasta ilusi&oacute;n. Pero el resultado fue que a nivel conceptual lo que nos propusieron nos horroriz&oacute; porque vaciaba de significado la canci&oacute;n, es m&aacute;s, la pervert&iacute;a. Por eso dijimos que no. Pero no es porque tengamos una oposici&oacute;n directa a participar de la publicidad o del capitalismo, porque es el sistema en el que estamos y en el que remamos como podemos&rdquo;, cuenta Sonsoles. Y esta, al parecer, no ha sido la &uacute;nica. &ldquo;Ha habido otras propuestas de publicidad &ndash;dice Paula&ndash; aunque al final nunca salen. Ninguna nos ha cubierto unos est&aacute;ndares. En cambio, el tema macrofestivales, sobre si es o no incoherente tocar en ellos, lo zanjamos rapidito porque cuando empezamos, una de las cosas m&aacute;s importantes era difundir mensaje y ocupar espacio y no pod&iacute;amos arrancar diciendo no a los festivales. Se trataba de un espacio en el que no hab&iacute;a t&iacute;as, al menos no en los carteles de 2017&rdquo;.
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        En breve regresan a los escenarios para presentar su nuevo trabajo, <em>Presente perfecto</em>, que llega tras un hiato de cuatro a&ntilde;os debido a la pandemia solo interrumpido por lanzamientos puntuales o <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/seccion-micromachismos-eldiarioes-patriarcado-doblada_1_1045852.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conciertos como el que hicieron en el evento de Micromachismos de elDiario.es en 2020</a>: en 2022 pon&iacute;an sinton&iacute;a al podcast <em>Dos rubias muy legales</em> (Moderna de Pueblo y Henar &Aacute;lvarez), a finales del mismo a&ntilde;o publicaban el sencillo <em>Conjuro/Maldici&oacute;n</em> y a dos d&iacute;as de las elecciones generales hac&iacute;an lo propio con <em>Cambio a peor</em>, un tema con el que advert&iacute;an sobre las consecuencias de nuestras decisiones y que, sin ser premeditado, &ldquo;ven&iacute;a como anillo al dedo&rdquo;, afirma Amanda. Sin embargo, ninguno de estos cortes se integrar&aacute; en su pr&oacute;ximo disco, que ha sido, de nuevo, autoeditado. &ldquo;Seguimos apostando por la autoedici&oacute;n, s&iacute;. Est&aacute;s al mando del 100% de todas las decisiones sobre tus canciones&rdquo;, comenta Sonsoles. &ldquo;Si ya nos lleva su tiempo ponernos de acuerdo, imag&iacute;nate si participaran otros elementos. As&iacute; es m&aacute;s c&oacute;modo&rdquo;, puntualiza Amanda, a lo que Paula a&ntilde;ade: &ldquo;Adem&aacute;s pol&iacute;ticamente tiene un significado que nos representa&rdquo;.
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        El &aacute;lbum se compone de seis p&iacute;ldoras con las que desechar el pasado, impugnar el futuro y bailar la sola certeza, el presente, pero con un &aacute;nimo transformador. &ldquo;Partiendo de que no estamos reivindicando el <em>carpe diem</em>, <em>Presente perfecto</em> se refiere a que no podemos proyectar al futuro por falta de expectativas y no queremos reproducir el pasado. Eso solo nos deja el margen del presente. El pesimismo es reaccionario, te paraliza e inmoviliza, y sin que optemos por una postura <em>naif, </em>s&iacute; creemos que debemos vivir con alegr&iacute;a para transformar la vida&rdquo;, dice Paula en referencia al t&iacute;tulo. Un brev&iacute;simo paseo &ndash;no m&aacute;s de 15 minutos&ndash; por sus ritmos infecciosos y algunas de esas tem&aacute;ticas que las caracterizan: la esclavitud a las redes sociales en <em>Atrapada, </em>el retrato del plasta inaguantable en <em>Pesado </em>o el mazazo de realidad en<em> Expectativas</em>. El disco, que ha sido producido por Fran Meneses y la propia banda en los estudios Metropol de Madrid y masterizado por &Aacute;lex Ferrer / The Groove, estar&aacute; disponible desde el 19 de enero. Unos d&iacute;as despu&eacute;s, el 8 de febrero, lo presentar&aacute;n oficialmente en el Caf&eacute; Berl&iacute;n de Madrid y, de momento, solo tienen cerrada una fecha m&aacute;s, la del Mallorca Live Festival en junio.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Monteagudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/regreso-odio-mundo-habla-amor-agotamiento_1_10790995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Dec 2023 20:29:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El regreso de Las Odio: "Todo el mundo habla de amor, es un agotamiento"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punk,Punk español,Pop,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vox intenta apropiarse del punk]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/vox-apropiarse-punk_129_10152113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f619b4e5-e451-49b3-a766-139303ffb4c3_16-9-aspect-ratio_default_0_x1541y796.jpg" width="880" height="495" alt="La fotografía &#039;Chicas en el baño del Rock Ola&#039;, en 1983, de Mariví Ibarrola, forma parte de su exposición &#039;Yo disparé en los 80&#039; en el Espacio Cultural Serrería Belga (Madrid)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay un nuevo territorio en disputa en la cultura popular y la manera de ganarlo es descontextualizarlo de su origen, simplificarlo y despojarlo de sus características más transgresoras</p><p class="subtitle">Fred Vermorel, biógrafo de los Sex Pistols: “Por mucho que la gente lo desee, el punk no se repetirá” </p></div><p class="article-text">
        Es sorprendente ver c&oacute;mo la m&uacute;sica pop puede acabar convertida en reh&eacute;n de ciertos dirigentes pol&iacute;ticos dispuestos a apropiarse de lo que sea con tal de darse la raz&oacute;n a s&iacute; mismos. En 2010, Johnny Marr y Morrissey <a href="https://www.theguardian.com/politics/2010/dec/03/johnny-marr-david-cameron-twitter" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">tuvieron que pararle los pies a David Cameron</a>, por aquel entonces primer ministro conservador brit&aacute;nico, porque no paraba de citar canciones de The Smiths en el Parlamento. Por descontado, Cameron, y quien sea, es muy libre de escuchar la m&uacute;sica que le apetezca y presumir de ello si quiere, pero no por eso el esp&iacute;ritu de dichas canciones va a cambiar. Algunas composiciones de The Smiths, uno de los grupos ingleses m&aacute;s venerados entonces y ahora, fueron tambi&eacute;n una reacci&oacute;n al Gobierno neoliberal de Margaret Thatcher. Morrissey y Marr se vieron empujados a recordarle a Cameron que esas canciones, que a &eacute;l tanto le apasionaban, tambi&eacute;n <a href="https://pitchfork.com/thepitch/1192-the-smiths-were-way-more-subversive-than-we-and-david-cameron-care-to-remember/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">proven&iacute;an de la rabia que produc&iacute;a la pol&iacute;tica de su partido</a>, que nunca favorec&iacute;a a los desfavorecidos. Una cosa es que le gustaran mucho, y otra es que digan lo que &eacute;l quiere que digan.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses, Juan Manuel Badenas, candidato a la alcald&iacute;a de la ciudad de Val&egrave;ncia por Vox, public&oacute; el art&iacute;culo <em>Un punk conservador </em>espa&ntilde;ol en la web del <em>think tank</em> ligado a su partido, la Fundaci&oacute;n Disenso, en cuyo texto manten&iacute;a lo que avanza el t&iacute;tulo, que el punk fue un movimiento conservador. En su an&aacute;lisis hac&iacute;a referencia, entre otros, a Sex Pistols, Dead Kennedys y Bad Religion, y citaba tambi&eacute;n la canci&oacute;n de Siniestro Total <em>M&aacute;s vale ser punkie que maric&oacute;n de playa</em>, para concluir que un maric&oacute;n de playa &ldquo;no es un gay o un mariquita, sino un acomplejado y un sumiso que no sabe navegar contra la corriente, cosa que no nos sucede a los que vamos bien dotados&rdquo;. Tras preguntarle su opini&oacute;n al respecto a Juli&aacute;n Hern&aacute;ndez, fundador de Siniestro Total, el grupo punk m&aacute;s popular de Espa&ntilde;a &mdash;y que, al contrario de sus predecesores brit&aacute;nicos, abogaba m&aacute;s por el humor que por la rabia&mdash;, este explica la verdadera intenci&oacute;n de la letra: &ldquo;Un maric&oacute;n de playa es un chulo que alardea, un fantasma. Viene del estereotipo del <em>musculitos </em>que se pavonea ante las chavalas en la playa. Ese es el sentido que tiene la canci&oacute;n&rdquo;. De la misma manera que el art&iacute;culo de Badenas es un buen ejemplo de eso que podr&iacute;amos denominar 'el s&iacute;ndrome de David Cameron', a Hern&aacute;ndez le pasa lo mismo que a Marr y a Morrissey: &ldquo;Qu&eacute; le vamos a hacer. Yo nunca les doy bola a estas cosas, lo mejor es hacer como si no existieran. La palabra punk est&aacute; muy bien, pero si se aplica para cosas como esta, entonces b&oacute;rrennos de la lista&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">'No future'</h3><p class="article-text">
        El punk fue una explosi&oacute;n de rabia juvenil que, durante el a&ntilde;o y medio que dur&oacute;, puso en jaque a la sociedad brit&aacute;nica y propici&oacute; una nueva era en la cultura pop. Eso ocurri&oacute; hace casi 50 a&ntilde;os, por lo tanto ya es historia. De la misma manera que tambi&eacute;n son historia los surrealistas, o los situacionistas, en cuyas proclamas <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/ano-reina-isabel-ii-convirtio-icono-punk_1_9301336.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tanto se inspir&oacute; Malcolm McLaren</a>, m&aacute;nager de Sex Pistols para crear la t&aacute;ctica de guerrilla y la propaganda que convirti&oacute; al grupo en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/gente-desee-punk-no-repetira_1_9004641.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un mal sue&ntilde;o para sus paisanos</a>. Ser punk en el Londres de 1976 y 1977 debi&oacute; de resultar apasionante, sobre todo si eras una adolescente o un joven nacido en el seno de una familia no privilegiada en un pa&iacute;s sumido en una crisis econ&oacute;mica propiciada por un sistema que hac&iacute;a aguas por todas partes. Porque el punk significaba expresar la rabia de saber que al futuro no se le pod&iacute;a pedir ning&uacute;n sue&ntilde;o, ni esperar de &eacute;l ninguna posibilidad de prosperidad. Hoy, alardear de militancia punk resulta igual de anacr&oacute;nico que alardear de ser hippie, porque medio siglo despu&eacute;s ya no es una soluci&oacute;n &mdash;o una reacci&oacute;n&mdash; viable para cambiar nada. Y, sin embargo, ese factor no altera lo que fue realmente el punk. 
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                John Lydon, conocido como Johnny Rotten cuando formaba parte de Sex Pistols, en 2021.                            </span>
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        A nuestro Juli&aacute;n Hern&aacute;ndez no le ha ocurrido como a John Lydon, uno de los ejemplos mencionados por Badenas en su art&iacute;culo (y que girar&aacute; por Espa&ntilde;a en el mes de octubre con su grupo PIL). Cuando estaba al frente de los Sex Pistols, Lydon cuestionaba con sorna a la reina de Inglaterra, y sin embargo, hoy <a href="https://www.nme.com/news/music/john-lydon-doubles-down-on-trump-support-in-bizarre-interview-he-is-the-only-hope-2808781" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">se proclama gran admirador de Trump</a>. Cuando Lydon se apellidaba Rotten, era contrario a personajes como el expresidente americano, de hecho, era contrario a cualquier tipo de autoridad establecida por el sistema. Cantaba <em>Anarchy In The UK</em> y lo &uacute;nico que quer&iacute;a era resultar molesto. Que ahora esgrima un talante conservador no implica que ya entonces lo fuese. Pero, al margen de eso, su rabia no formaba parte de un programa pol&iacute;tico. Su rabia era la rabia del artista, y de la misma manera que Bob Dylan antes hab&iacute;a lanzado unas cuantas preguntas cuya respuesta estaba en el viento, Rotten jugaba a poner nerviosa a una sociedad que se hab&iacute;a negado a ayudarle a tener un futuro digno.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, gracias al aumento de los subsidios de desempleo fomentado por el Gobierno laborista a partir de su llegada al poder en 1975, muchos j&oacute;venes pudieron comprar instrumentos musicales, lo cual explica el auge de bandas surgidas en aquel entonces en barrios obreros. Ni Rotten ni ninguno de aquellos y aquellas punks quer&iacute;an hacer carrera pol&iacute;tica. No estaban en esto para buscar soluciones. Hac&iacute;an lo que hac&iacute;an para devolverle al sistema la misma basura que el sistema les tiraba por encima d&iacute;a tras d&iacute;a. Y, por encima de cualquier otra consideraci&oacute;n, la del punk no es una actitud extrapolable a la pol&iacute;tica. Por m&aacute;s que en algunos momentos ambos conceptos puedan tocarse entre s&iacute;, son conceptos que han de transitar por distintos caminos. Hace unas semanas, Badenas anunci&oacute; en la cuenta de Instagram de su partido que, si llega a la alcald&iacute;a de Val&egrave;ncia, suprimir&iacute;a tramos del carril bici que el actual Gobierno municipal ha construido en la ciudad. Lo hizo grab&aacute;ndose en la calle con un martillo hidr&aacute;ulico al hombro, enviando as&iacute; un mensaje que &eacute;l debe considerar muy subversivo y muy punk.
    </p><h3 class="article-text">Las mujeres inventaron el punk, no Inglaterra</h3><p class="article-text">
        La idea de que el punk, en el fondo, naci&oacute; siendo un movimiento conservador resulta, como m&iacute;nimo, una fantas&iacute;a. &iquest;Eran The Clash conservadores? No, no lo eran. M&aacute;s bien creyeron que al capitalismo se le pod&iacute;a atacar desde su propio centro de gravedad. En un principio, el punk fue eso, y ahora algunos de sus supervivientes son una caricatura de lo que fueron, que es algo que tambi&eacute;n ocurre en muchos otros campos del arte, la pol&iacute;tica o la vida. Fue un movimiento subversivo, pero la subversi&oacute;n no admite argumentos torticeros. Hace dos a&ntilde;os, en pleno subid&oacute;n del 's&iacute;ndrome de David Cameron', Macarena Olona afirm&oacute; que, si Lorca estuviera vivo, votar&iacute;a a Vox. Desgraciadamente, nunca sabremos si dicha conjetura ten&iacute;a fundamento o no, porque Lorca fue asesinado, y quienes lo mataron fueron los mismos personajes que tanta nostalgia despiertan en los partidos de la ultraderecha.
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                Kim Gordon, excomponente de Sonic Youth.                            </span>
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        Si tenemos que reivindicar el punk, reivindiquemos tambi&eacute;n los logros, que van m&aacute;s all&aacute; de los discos de Sex Pistols, The Clash y Buzzcocks. Fue un movimiento continuista en lo musical, pero demostr&oacute; que el acto creativo estaba al alcance de los parias sociales. Kurt Cobain, que estaba en contra de la homofobia y a favor del feminismo, denominaba a su m&uacute;sica como punk. Una de las cosas que hizo fue dar visibilidad al colectivo de bandas de mujeres conocidas como <em>riot grrrls</em>. Ellas protagonizaron la segunda ola feminista que hubo en la m&uacute;sica pop. Sus inspiradoras fueron las mujeres del punk del 77, que rechazaron el rol dictaminado por los hombres y se vistieron para intimidar, no para gustar, y escribieron sus propias letras hablando de temas que les ata&ntilde;&iacute;an como mujeres. Tocaron los instrumentos que quisieron y a veces se agruparon en bandas donde solamente hab&iacute;a mujeres, de la misma manera que durante varios lustros hab&iacute;an existido centenares de bandas compuestas &uacute;nicamente por hombres.
    </p><p class="article-text">
        La ex Sonic Youth Kim Gordon llevaba una camiseta donde pon&iacute;a: &ldquo;El punk lo inventaron las mujeres, no Inglaterra&rdquo;. Y as&iacute; fue: all&iacute; estaban Patti Smith, The Slits, Siouxsie, Chrissie Hynde, Helen Of Troy, Sue Catwoman, Jordan, Gaye Advert, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/jayne-county-marica-chillona-pionera-punk-rock-transgenero_1_9785943.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jayne County</a>, The Raincoats, Poly Styrene, Pauline Murray y, por supuesto, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-disenadora-britanica-vivienne-westwood_1_9832734.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vivienne Westwood</a>, la modista que dise&ntilde;&oacute; la indumentaria que defini&oacute; esta manifestaci&oacute;n musical y social. As&iacute; que no, el punk no consisti&oacute; solamente en echarle cojones, como afirma el art&iacute;culo de Badenas. Tambi&eacute;n fue una cuesti&oacute;n de echarle co&ntilde;o. Porque si de verdad queda una expresi&oacute;n subversiva y verdaderamente punk es en este mundo, esa es la palabra co&ntilde;o. Co&ntilde;o entendido siempre como la ant&iacute;tesis del &ldquo;&iexcl;se sienten, co&ntilde;o!&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/vox-apropiarse-punk_129_10152113.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Apr 2023 19:44:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vox intenta apropiarse del punk]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punk,Punk español,Pop,Vox,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Kasal Llibertari, el centro okupado que se convirtió en la meca del underground en la isla del 'sol y playa']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/centro-okupado-convirtio-meca-underground-isla-sol-playa_1_9937558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/499610b3-8d0b-464a-ad63-6abd5ef45430_16-9-discover-aspect-ratio_default_1066256.jpg" width="942" height="530" alt="Kasal Llibertari, el centro okupado que se convirtió en la meca del underground en la isla del &#039;sol y playa&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un documental recupera la memoria del 'Kasal Llibertari', el primer espacio cultural okupa de Balears y oasis del punk, a punto de cumplir cuarenta años de su fundación. En 1997 la British Petrol, propietaria de los terrenos, decidió derribar la fábrica donde se ubicaba para levantar una gasolinera</p><p class="subtitle">La Justicia sanciona los métodos de las empresas 'desokupas': “Solo puede calificarse como actuación intimidatoria”</p></div><p class="article-text">
        Cuando los Etsaiak subieron al escenario, entre el p&uacute;blico -como dec&iacute;an los medios de la &eacute;poca- ondearon las crestas. &ldquo;Joder t&iacute;o, esto parece Euskadi en los 80. No hab&iacute;a visto tanto punki nunca&rdquo;, exclamaron. En realidad no era Euskadi, sino Mallorca. <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-artistas-desenfreno-urbanistico-evolucion-turistica-mallorca-e-ibiza_1_9613860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esa isla para&iacute;so a la que llegaban m&aacute;s de 7 millones de pasajeros</a> y en la que el Rey -hoy em&eacute;rito- se reun&iacute;a en el Palacio de Marivent con Felipe Gonz&aacute;lez. Pero lejos de toda aquella oficialidad hab&iacute;a otra Mallorca a contracorriente que estaba en plena ebullici&oacute;n y que acababa de levantar en uno de los barrios m&aacute;s degradados de Palma lo que a&uacute;n hoy se recuerda como la meca del underground: el centro okupado Kasal Llibertari.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Su historia est&aacute; inevitablemente unida a la del Pol&iacute;gon de Llevant. &ldquo;Un barrio obrero y entonces estigmatizado porque la droga hab&iacute;a entrado con fuerza. Que no ten&iacute;a las infraestructuras de los barrios privilegiados, pero donde los vecinos reclamaban espacios culturales pese a que apenas exist&iacute;a un tejido cultural&rdquo;, explica el historiador Tomeu Canyelles, autor de <em>&lsquo;&iexcl;Esta es nuestra guerra! Historia oral del punk en Mallorca&rsquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Entre las excepciones de aquel panorama estaba el Kolectivo Alternativo Juvenil (KAJ), que conoc&iacute;a que en una de las arterias principales del barrio -y justo frente a la sede oficial de Tr&aacute;fico de la Guardia Civil- hac&iacute;a a&ntilde;os que se consum&iacute;a una f&aacute;brica abandonada: Can Coromina. Una mole de cerca de 4.000 metros cuadrados que parec&iacute;a el lugar perfecto para poner en marcha una utop&iacute;a: el primer centro okupado de Mallorca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El fen&oacute;meno <em>squatter </em>entr&oacute; muy tarde en Espa&ntilde;a. En Reino Unido exist&iacute;a desde los 60, pero aqu&iacute; el punto de inflexi&oacute;n lleg&oacute; con el cambio de los 80 a los 90&rdquo;, se&ntilde;ala Canyelles. Entrada la nueva d&eacute;cada, el paso de la Guerra del Golfo a la Guerra de los Balcanes, que &ldquo;sumado al servicio militar obligatorio&rdquo; despert&oacute; un importante &ldquo;sentimiento antibelicista y de insumisi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;el desencanto pol&iacute;tico con el PSOE&rdquo; y la &ldquo;euforia preol&iacute;mpica&rdquo; vieron surgir a una &ldquo;juventud m&aacute;s politizada&rdquo; que buscaba &ldquo;mecanismos para crear una cultura alternativa&rdquo; y que desemboc&oacute; en el estallido okupa. Del Kasal Popular de Valencia al Centro Social Minuesa de Madrid, pasando por el Cine Princesa de Barcelona, la Casa de la Paz de Zaragoza o el <em>gaztetxe </em>de Kukutza en Bilbao.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mural dentro del Kasal Llibertari: &quot;Un desalojo, otra okupacion. ¡¡¡Resiste!!!&quot;"
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            <span class="title">
                Mural dentro del Kasal Llibertari: &quot;Un desalojo, otra okupacion. ¡¡¡Resiste!!!&quot;                            </span>
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            <span class="title">
                Un concierto en el Kasal Llibertari.                            </span>
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        A los del KAJ les bast&oacute; con citar algunos de esos nombres para conseguir la primera veintena de utopistas para su proyecto. &ldquo;Algunos hab&iacute;an participado en esas iniciativas en la Pen&iacute;nsula, pero trasladarlo a una isla tan conservadora como Mallorca era algo diferente, fue muy rupturista. Pero lo cierto es que conseguimos poner en marcha la primera gran experiencia okupa&rdquo;, recuerda V&iacute;ctor Campanas, fundador del centro y bater&iacute;a de la banda Bad Taste.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunos habían participado en esas iniciativas en la Península, pero trasladarlo a una isla tan conservadora como Mallorca era algo diferente, fue muy rupturista. Pero lo cierto es que conseguimos poner en marcha la primera gran experiencia okupa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Víctor Campanas</span>
                                        <span>—</span> Fundador del Kasal Llibertari y batería de la banda Bad Taste
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el n&uacute;mero 5 de la calle Manuel Aza&ntilde;a las puertas de la antigua f&aacute;brica Can Coromina volvieron a abrirse. Seg&uacute;n Canyelles, cumpl&iacute;a todos los condicionantes que establec&iacute;a el movimiento okupa: se trataba de una infraestructura que llevaba tiempo abandonada, nadie particular depend&iacute;a de ella y okuparla ten&iacute;a &ldquo;una misi&oacute;n social y pol&iacute;tica concreta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasaron cinco meses sacando suciedad y escombros. &ldquo;Casa okupada, casa limpiada&rdquo;, se le&iacute;a en una de sus paredes. Lo que sucedi&oacute; fue un aut&eacute;ntico oasis para la contracultura en una ciudad a&uacute;n muy gris. El Kasal Llibertari cre&oacute; talleres de artesan&iacute;a, bar, una sala de conciertos y otra de juegos de rol. Ten&iacute;a ocho habitaciones que serv&iacute;an como viviendas, pero tambi&eacute;n gimnasio, su propia emisora de radio y el primer skatepark de la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de sus grandes logros fue crear una conciencia pol&iacute;tica a partir de las actividades que organizaba, no era s&oacute;lo una cuesti&oacute;n de ir a pas&aacute;rselo bien&rdquo;, subraya Canyelles. En su programa, como en sus asistentes, cobraba especial importancia la lucha antifascista, antirracista o ecologista. Fueron la cuna de entidades como el Grup per a l&rsquo;Alliberament Animal y de las primeras asociaciones feministas no institucionalizadas. &ldquo;Palma era una ciudad con un movimiento pol&iacute;tico residual. Cualquier manifestaci&oacute;n no pasaba de 200 o 300 personas. Ahora el movimiento alternativo de calle es mucho m&aacute;s fuerte, pero nosotros est&aacute;bamos entregados todo el d&iacute;a&rdquo;, afirma V&iacute;ctor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel &ldquo;desapego hacia las instituciones&rdquo; que, seg&uacute;n Canyelles, caracteriz&oacute; a la generaci&oacute;n <em>X </em>era a&uacute;n m&aacute;s fuerte entre los adeptos del Kasal Llibertari y fructific&oacute; en enero de 1995 en el primer programa alternativo para las fiestas patronales de Sant Sebasti&agrave;. En un momento en que, asegura V&iacute;ctor, era &ldquo;impensable&rdquo; que el Ayuntamiento permitiera organizar una fiesta o un concierto en un espacio p&uacute;blico. &ldquo;Demostraron que era posible crear un Sant Sebasti&agrave; no s&oacute;lo desde el poder, sino tambi&eacute;n desde la gente, desde el pueblo, que no se sent&iacute;a representado por la propuesta oficial. Que se pod&iacute;a conseguir una programaci&oacute;n autogestionada&rdquo;, a&ntilde;ade el historiador.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Pintadas contra el desalojo del Kasal Llibertari.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>El oasis del punk</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;El Kasal Llibertari es lo m&aacute;s grande que ha habido en la historia de Mallorca para la escena musical de cualquier estilo, aunque el 90% de lo que sonaba era punk&rdquo;, asegura Toni Maltraste, guitarrista de Bad Taste, en una de las entrevistas que se incluyen en el documental <em>Jo Punk, </em>dirigido por Dani Cuesta.<em> </em>Para Canyelles, el centro jug&oacute; un papel de &ldquo;aglutinador&rdquo; en la escena punk mallorquina. &ldquo;Fue un revulsivo en una ciudad en la que no exist&iacute;a mucha conexi&oacute;n entre los grupos. Cre&oacute; una nueva forma de funcionar&rdquo;, coincide V&iacute;ctor.
    </p><p class="article-text">
        El Kasal abri&oacute; su escenario cuando la zona de Gomila (Palma)  languidec&iacute;a y locales hist&oacute;ricos para la contracultura como El Barco &ndash;que hab&iacute;a presentado directos de bandas de rock y punk- llevaba a&ntilde;os cerrado. &ldquo;Se convirti&oacute; en una referencia siendo un espacio autogestionado por gente que ven&iacute;a del underground&rdquo;, subraya el historiador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre sus paredes tocaron Bad Taste, Monstruaci&oacute;n o Cerebros Exprimidos. Pero tambi&eacute;n leyendas del hardcore y el punk nacional como V&oacute;mito, Soziedad Alkoh&oacute;lika, Chicharrica&hellip; e incluso Javier Krahe. Si la primera Mostra de M&uacute;sica Anticapitalista de 1997 fue la demostraci&oacute;n de que el punk mallorqu&iacute;n era algo m&aacute;s que un mont&oacute;n de grupos atomizados, con el lleno absoluto en la actuaci&oacute;n de los brasile&ntilde;os Ratos de Por&atilde;o, un a&ntilde;o antes qued&oacute; claro que el Kasal iba m&aacute;s all&aacute; de una cosa &ldquo;de tres colgados&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aquellos a&ntilde;os fueron el momento m&aacute;s &aacute;lgido del punk porque ten&iacute;a un espacio y era suyo, y eso motiv&oacute; una explosi&oacute;n constante de grupos que se nutri&oacute; tambi&eacute;n de la inmigraci&oacute;n argentina&rdquo;, explica Canyelles. Al calor libertario surgieron no s&oacute;lo nuevas bandas, sino tambi&eacute;n sellos musicales como Sedici&oacute;n. &ldquo;Junto a los locales del hip&oacute;dromo de Son Pardo o la FEMU -una f&aacute;brica abandonada que tambi&eacute;n acogi&oacute; locales de ensayo- el Kasal fue el gran centro de creaci&oacute;n libre de Mallorca&rdquo;, a&ntilde;ade Dani Cuesta<em>.&nbsp;</em>
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            <span class="title">
                El interior del Kasal Llibertari.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La memoria visual de un mito</strong></h3><p class="article-text">
        Partiendo del pormenorizado estudio de Canyelles, <em>&lsquo;Jo Punk&rsquo; </em>reconstruye y retrata el movimiento contracultural en Mallorca desde los 80 hasta la actualidad para constatar, como sospech&aacute;bamos, que el punk no ha muerto. Un documental que repasa la historia de alguna de las bandas m&aacute;s destacadas de la isla y que muestra por primera vez parte del archivo audiovisual de lo que fue el Kasal Llibertari.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La pel&iacute;cula sirve para poner en contexto algo que se convirti&oacute; en todo un mito, para ver lo que fue esa experiencia, la &uacute;nica vez que se ha logrado un experimento de ese calibre. Y es importante que lo vean las nuevas generaciones que no han conocido ese tipo de centros okupas en Mallorca, pero s&iacute; en otras ciudades&rdquo;, explica Cuesta.&nbsp;
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                &quot;Esto no es un albergue, una secta, etc. Esto sí es un local autogestionado, antiautoritario y antisexista&quot;, podía leerse en el Kasal Llibertari.                            </span>
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        Tras su lleno absoluto en el estreno de hace algunas semanas en la Sala R&iacute;voli de Palma, <em>Jo Punk </em>se proyecta este s&aacute;bado en el Casal Pere Capell&agrave; de Algaida -de nuevo con entradas agotadas- seguido de un concierto de los legendarios Guada&ntilde;a. Por el metraje desfilan las grabaciones de Radio Activitat, las noches en el bar para recaudar fondos, los conciertos, las asambleas o las pintadas que lo defin&iacute;an como &ldquo;lokal autogestionado, antiautoritario y antisexista&rdquo;. Pero tambi&eacute;n rememora el proceso de desahucio y el cierre definitivo del Kasal que no consiguieron evitar las protestas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Adi&oacute;s al Kasal</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Perder el Kasal fue una hostia&rdquo;, reconoce Toni Maltraste en el documental. En realidad, la amenaza de expulsi&oacute;n hab&iacute;a estado presente pr&aacute;cticamente desde los inicios y, aun y as&iacute;, tard&oacute; tres a&ntilde;os y medio en llegar. En 1997 la British Petrol, propietaria de los terrenos, decidi&oacute; derribar la f&aacute;brica para levantar una gasolinera. &ldquo;Sab&iacute;amos que est&aacute;bamos vendidos&rdquo;, reconoce V&iacute;ctor. Pero no dejaron de luchar.
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                    alt="Pintada contra la British Petrol, propietaria de los terrenos donde se ubicaba el Kasal Llibertari."
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            <span class="title">
                Pintada contra la British Petrol, propietaria de los terrenos donde se ubicaba el Kasal Llibertari.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Cerca de 400 personas se echaron a la calle el d&iacute;a del desalojo. &ldquo;Fue la primera manifestaci&oacute;n en la que vi a la gente realmente enfadada&rdquo;, recuerda el bater&iacute;a. Pocos saben que aquella noche, durante unas horas, una lona de 20x20 metros con el s&iacute;mbolo okupa colg&oacute; de la fachada de El Corte Ingl&eacute;s despu&eacute;s de que consiguieran desplegarla desde su azotea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para cuando la protesta lleg&oacute; de vuelta al Kasal, las puertas y ventanas ya estaban tapiadas. Entre la rabia y la adrenalina, algunos de sus ex okupantes la emprendieron a golpes contra aquellos nuevos ladrillos arm&aacute;ndose con las mismas vallas con las que la Polic&iacute;a hab&iacute;a cercado el per&iacute;metro. &ldquo;Vinieron a apoyarnos vecinos que no hab&iacute;an pisado nunca el centro&rdquo;, recuerda V&iacute;ctor. Y se consigui&oacute; reabrir y reokupar, pero fue solo algo ef&iacute;mero y &ldquo;anecd&oacute;tico&rdquo;. D&iacute;as despu&eacute;s, la aventura del Kasal Llibertari toc&oacute; a su -definitivo- fin.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aquello estimul&oacute; a muchos j&oacute;venes a buscar nuevas experiencias en esa l&iacute;nea, como fue S&rsquo;Eskola en El Terreno. Hubo varios intentos de r&eacute;plica, pero ninguno resisti&oacute; tanto&rdquo;, se&ntilde;ala Canyelles. Cuando las piquetas entraron en Can Corominas demolieron algo m&aacute;s que un simple edificio. Acabaron, para Cuesta, con el que fue &ldquo;el punto culminante de la cultura y el movimiento underground de Balears&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/centro-okupado-convirtio-meca-underground-isla-sol-playa_1_9937558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Feb 2023 21:33:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Kasal Llibertari, el centro okupado que se convirtió en la meca del underground en la isla del 'sol y playa']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Mallorca,Punk,Punk español,Okupas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Antonio García, de 091: "El punk no va a morir, sigue habiendo motivos para esa rebeldía"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/musica/jose-antonio-garcia-091-punk-no-morir-sigue-habiendo-motivos-rebeldia_1_9834898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a15745f9-ed50-4e2a-a0e1-9c20041bb43d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1065374.jpg" width="637" height="358" alt="José Antonio García, de 091: &quot;El punk no va a morir, sigue habiendo motivos para esa rebeldía&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El músico granadino presenta ‘Fuera de control’, un nuevo trabajo en solitario en el que se hace acompañar de la banda El Hombre Garabato</p><p class="subtitle">Sr. Chinarro: “No soy envidioso pero igual lo que hay que hacer es cerrar Instagram”</p></div><p class="article-text">
        Conocido sobre todo como miembro de la banda de culto 091, Jos&eacute; Antonio Garc&iacute;a (El Padul, Granada, 1961) lleva ya varios a&ntilde;os labr&aacute;ndose un camino en solitario. Ahora da un nuevo paso en esa direcci&oacute;n con <em>Fuera de control </em>(Mamut Records)<em>,</em> un nuevo disco en el que este m&uacute;sico af&iacute;n al pop de los 70, el rock y el punk se al&iacute;a con el grupo El Hombre Garabato para demostrar que ni las ideas ni la energ&iacute;a se han agotado en &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        La trayectoria por cuenta propia de Garc&iacute;a tiene como detonante la separaci&oacute;n de 091 en 1996. &ldquo;Ten&iacute;a inquietudes como compositor y empec&eacute; a trabajar en esa l&iacute;nea con otra gente. Pas&eacute; por Guerrero Garc&iacute;a, fundamos Sin perd&oacute;n, tuve una banda de versiones llamada Mezcal&hellip; Hasta que decid&iacute; lanzarme en solitario&rdquo;, recuerda. &ldquo;La cosa es que en las bandas cada uno es de su padre y de su madre, pero yo adem&aacute;s ten&iacute;a que compaginar trabajo y m&uacute;sica, por lo que pens&eacute; que ser&iacute;a mejor montar mi propia historia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento descollaba en Granada un grupo llamado El Hombre Garabato, que invit&oacute; a Garc&iacute;a a colaborar en una grabaci&oacute;n, &ldquo;pero en aquel momento estaba un poco cansado de colaboraciones, me llamaba mucha gente como invitado y la verdad es que yo ve&iacute;a poco nivel. La gente de El Hombre Garabato me regal&oacute; un disco y reconozco que no le prest&eacute; mucha atenci&oacute;n, hasta que mi mujer me insisti&oacute; en que los escuchara con atenci&oacute;n, que ten&iacute;an buenas melod&iacute;as y buenas letras. Hicimos una canci&oacute;n suya en directo, empec&eacute; a tener m&aacute;s relaci&oacute;n con ellos y finalmente se prestaron a tocar para mi proyecto&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">El mundo en el que vivimos</h3><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio Garc&iacute;a ten&iacute;a la idea de reunir a varias bandas granadinas y grabar un &aacute;lbum en el que cada una aportara un par de temas. Pero la qu&iacute;mica con El Hombre Garabato fue tan buena que acabaron haciendo un disco conjunto, &ldquo;ellos la cara A y yo la cara B&rdquo;, explica. &ldquo;A ra&iacute;z de eso, pasaron a ser mi banda, me acompa&ntilde;aron en el primer disco solo, <em>Cuatro tiros por cabeza, </em>siguieron con <em>Lluvia de piedras </em>y ahora repiten en <em>Fuera de control&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el deseo de hacer algo al margen de 091 respond&iacute;a a una necesidad de libertad que Garc&iacute;a explica en estos t&eacute;rminos: &ldquo;091 es una banda cuya l&iacute;nea est&aacute; muy fijada, hacemos las cosas de forma muy controlada. Yo ten&iacute;a esa inquietud de componer, porque para m&iacute; es una satisfacci&oacute;n hacer mis propias canciones, y en 091 era dif&iacute;cil competir con un compositor como Jos&eacute; Ignacio Lapido. Aqu&iacute; me lo paso bien, me divierto, hago lo que quiero y tengo la &uacute;ltima palabra en el resultado final&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tiene algo que ver esa b&uacute;squeda de libertad expresiva con el t&iacute;tulo <em>Fuera de control</em>? Garc&iacute;a r&iacute;e: &ldquo;Quiz&aacute; tenga que ver algo con eso, no lo hab&iacute;a pensado, &iexcl;me gusta que cada cual le d&eacute; su interpretaci&oacute;n! Pero sobre todo me inspir&oacute; ese t&iacute;tulo el mundo en que vivimos, en el que parece tan dif&iacute;cil encontrar un equilibrio&rdquo;, agrega. 
    </p><h3 class="article-text">Un bagaje &uacute;til</h3><p class="article-text">
        Aunque 091 es el hito fundamental de su trayectoria como m&uacute;sico, Jos&eacute; Antonio Garc&iacute;a dio sus primeros pasos como m&uacute;sico en el grupo punk TNT. &ldquo;Fue mi primer bagaje, pero es verdad que con <em>los Cero</em> aprendimos todo lo que sabemos de m&uacute;sica, c&oacute;mo funcionan las cosas en este mundo. Cuando llevas tanto tiempo como nosotros, lo bueno es que tienes claro lo que quieres. Al principio est&aacute;s tanteando, buscando tu sitio. Das muchas vueltas hasta que aprendes c&oacute;mo hacerlo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y aunque el m&uacute;sico ha abordado g&eacute;neros diferentes, del pop o el rock al garaje, no cabe duda de que conserva parte del alma punk de sus inicios. &ldquo;Creo que el punk sigue siendo lo mismo que fue en sus or&iacute;genes, una v&iacute;a para expresar tu disconformidad ante lo que te rodea. Aunque, en lugar de decir las cosas de un modo tan bestia como lo hacen otros grupos, yo me siento m&aacute;s en la l&iacute;nea de los Clash. En todo caso, estoy convencido de que el punk no va a morir porque sigue habiendo motivos para esa rebeld&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de The Clash, Garc&iacute;a se detiene a recordar una de las mejores experiencias de su vida, la grabaci&oacute;n del disco de 091 <em>M&aacute;s de 100 lobos</em> con la producci&oacute;n del l&iacute;der de ese grupo, Joe Strummer. &ldquo;Haberlo conocido es algo que me ha marcado, lo tengo siempre a mi alrededor, aunque en aquel momento no le daba tanta importancia. Incluso tengo pocas fotos con &eacute;l, era un colega m&aacute;s que ven&iacute;a por Granada, celebr&aacute;bamos su cumplea&ntilde;os, cosas as&iacute;. Claro que yo sab&iacute;a lo grande que era, de hecho, yo creo que fui el &uacute;nico de 091 que vio a los Clash en directo, cuando supe que tocaban en Madrid me fui con un colega haciendo autostop, porque solo ten&iacute;amos dinero para pagar la entrada. La gente que estuvo all&iacute; dec&iacute;a que son&oacute; regular, pero yo recuerdo que pas&eacute; tres d&iacute;as con la boca abierta, como si me hubiera tomado una droga. Conocerlo era a&uacute;n m&aacute;s impactante, porque siendo un t&iacute;o muy normal, no te cansabas nunca de estar con &eacute;l&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Granada, ciudad rockera</h3><p class="article-text">
        Con el tiempo, Garc&iacute;a, Lapido y el resto de 091 se convirtieron para mucha gente en lo que Strummer fue para ellos, pero &eacute;l asegura que nunca fue muy consciente de ese &eacute;xito. &ldquo;Yo siempre me he sentido una persona muy normal a la que le gusta el rocanrol, pero es cierto que en la gira de regreso de 091, cuando vimos que muchos padres ven&iacute;an con sus hijos, tom&eacute; conciencia de lo importantes que hab&iacute;amos sido para muchos seguidores. Durante 20 a&ntilde;os no han dejado de seguirnos, al contrario, nos han llevado por todos lados cuando ni siquiera hab&iacute;a discos nuestros. Ellos nos pusieron donde estamos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, 091 y Garc&iacute;a pertenecen a una tradici&oacute;n que ha hecho de Granada una de las grandes capitales musicales del pa&iacute;s. &ldquo;Muchos nos preguntamos a qu&eacute; se debe, incluso hemos querido hacer un documental, que est&aacute; a&uacute;n sin terminar, en el que queremos evitar que se pierda esa memoria. Desde Gelu, la primera chica yey&eacute;, a Los &Aacute;ngeles, Miguel R&iacute;os, KGB, La Guardia hasta gente m&aacute;s joven como Ni&ntilde;os Mutantes o Los Planetas, hay mucha historia y es alucinante que sigan saliendo grupos. Yo siempre he pensado que cuando era chico, mis hermanas pon&iacute;an a Los &Aacute;ngeles y a Miguel R&iacute;os y yo pensaba: &lsquo;Si estos son de Granada y lo han hecho, yo tambi&eacute;n lo voy a hacer&rsquo;. Y lo hicimos&rdquo;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/musica/jose-antonio-garcia-091-punk-no-morir-sigue-habiendo-motivos-rebeldia_1_9834898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jan 2023 19:22:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Antonio García, de 091: "El punk no va a morir, sigue habiendo motivos para esa rebeldía"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punk,Punk español,Música,Andalucía,Granada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cecilia y Mari Trini son las primeras punks de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/cecilia-mari-trini-son-primeras-punks-espana_1_9317355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4686cb4d-a333-437c-b6e6-6f7df1dbac12_16-9-discover-aspect-ratio_default_1056300.jpg" width="2545" height="1432" alt="Cecilia y Mari Trini son las primeras punks de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Laura Sagaz, una joven de 25 años fascinada con un movimiento que estallaba cuando ella nació, publica un ensayo en el que conecta el inicio de las riot grrrls a finales del siglo pasado en Estados Unidos con la escena musical española actual</p><p class="subtitle">1977, el año en el que Jamie Reid cargó desde el punk contra Isabel II</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Puta&rdquo;. O, menos brusco, &ldquo;prostituta&rdquo;. Eso es lo que significaba la palabra punk la primera vez que fue escrita. Era el a&ntilde;o 1623 y hab&iacute;a sido la mano de William Shakespeare quien la caligrafi&oacute; para su obra <em>Medida por medida</em>. Entonces no ten&iacute;a nada que ver con lo musical, era tan solo uno de los muchos sin&oacute;nimos de cortesana. Un t&eacute;rmino feminizado. El punk, tal y como lo conocemos, nacer&iacute;a 352 a&ntilde;os despu&eacute;s, el 6 de noviembre de 1975, en una escuela de arte inglesa donde unos chicos dieron su primer concierto. Se hac&iacute;an llamar Sex Pistols, y su carrera, que apenas dur&oacute; lo que dura un embarazo, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/gente-desee-punk-no-repetira_1_9004641.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gest&oacute; un movimiento que se expandi&oacute; a nivel global</a> y que nunca ha dejado de dar coletazos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al principio fueron ellos, pero pronto llegar&iacute;an ellas: contestatarias, revolucionarias, feministas &mdash;muchas veces, sin ser plenamente conscientes de ello&mdash; y muy ruidosas. Las chicas tambi&eacute;n quer&iacute;an pas&aacute;rselo bien. &ldquo;Cuando era adolescente, estaba como loca con YouTube y todo era Nirvana, The Clash, Ramones o Screaming Trees. Un mont&oacute;n de grupos de ese punk y grunge que nos encandilan cuando tenemos 13 o 15 a&ntilde;os&rdquo;, explica Laura Sagaz (Madrid, 1997), autora del ensayo <em>Chica=Tonta, Chica=Mala, Chica=D&eacute;bil, pol&iacute;ticas identitarias del movimiento </em>riot grrrl (Uterzine/Orciny Press, 2022). &ldquo;En esa &eacute;poca, no ten&iacute;a muchas nociones de feminismo ni me preguntaba d&oacute;nde estaban las mujeres, pero hubo un momento en el que me di cuenta de que todo lo que escuchaba eran hombres&rdquo;, a&ntilde;ade para conceder que s&iacute;, que hab&iacute;a alguna bajista en alg&uacute;n grupo &mdash;como Smashing Pumpkins&mdash; pero que siempre se trataba de figuras secundarias. &ldquo;No ve&iacute;a esa representaci&oacute;n que s&iacute; est&aacute; patente en los grupos de pop. Te sales de las grandes divas y es dif&iacute;cil encontrarlas&rdquo;, asegura la ensayista.
    </p><p class="article-text">
        Ella, entonces, decidi&oacute; ponerse a buscar. Y empez&oacute; con lo que ten&iacute;a m&aacute;s a mano, que era Courtney Love. La l&iacute;der de Hole, una figura pol&eacute;mica conocida especialmente por su relaci&oacute;n sentimental con Kurt Cobain, fue su puerta de entrada a un mundo nuevo; el punk hecho por mujeres. Con 14 a&ntilde;os y un ingl&eacute;s rudimentario, se las apa&ntilde;&oacute; para ir escarbando tras la sombra de los grandes grupos de la escena de los 70, 80 y 90. &ldquo;Solo ten&iacute;a a mano YouTube, Google Fotos y mi imaginaci&oacute;n&rdquo;, bromea al recordarlo.
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                Ilustración para el libro &#039;Chica=Tonta, Chica=Mala, Chica=Débil’                            </span>
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        A&ntilde;os despu&eacute;s, entre su inter&eacute;s genuino por la escena punk femenina occidental y su Trabajo de Fin de M&aacute;ster (TFM), que exploraba las pol&iacute;ticas identitarias de las riot grrrls &mdash;una mezcla entre chica en ingl&eacute;s y la onomatopeya de un rugido&mdash; en la m&uacute;sica y la subversi&oacute;n feminista, Sagaz perge&ntilde;&oacute; el ensayo que es objeto de este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        El libro, que se apoya en las ilustraciones de Carolina Cancanilla, propone un acercamiento a varias de las figuras y bandas clave del movimiento riot grrrl en Estados Unidos e Inglaterra desde una perspectiva hist&oacute;rica y pol&iacute;tica. As&iacute;, se pregunta si las mujeres tuvieron un lugar de importancia en la escena alternativa estadounidense en los 90 o c&oacute;mo llegaron a Espa&ntilde;a la &eacute;tica y los sonidos de este movimiento. Tambi&eacute;n ahonda en su organizaci&oacute;n para hacerse escuchar en una &eacute;poca en la que internet a&uacute;n no era el medio o si hay caracter&iacute;sticas compartidas que las relacionen entre ellas con el paso de las d&eacute;cadas. Como las letras, actitud, el rechazo de lo<em> mainstream</em> o un incipiente feminismo. Una gu&iacute;a a trav&eacute;s del tiempo que incluye recomendaciones de canciones a escuchar, desde el <em>Rebel Girl</em> de Bikini Kill hasta el <em>Vitaminas</em> de las actuales Las Odio, pasando por <em>Fuckin&rsquo; Bitch</em> de Pussycats o la salvaje <em>Dead Men Don&rsquo;t Rape</em> de 7 Year Bitch, entre otras muchas bandas. &ldquo;El objetivo del libro&rdquo;, explica Sagaz a este diario, &ldquo;es acercarme a lo que a m&iacute; me hubiera gustado leer en castellano cuando empec&eacute; a interesarme por el punk y el grunge&rdquo;.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        De esta manera, el ensayo est&aacute; salpimentado con fragmentos de textos filos&oacute;ficos, otros ensayos, citas del manifiesto riot grrrl &mdash;del que se extrae el t&iacute;tulo&mdash;, versos de muchas canciones e incluso entrevistas completas realizadas por la autora a veteranas de la escena, como Allison Wolfe, cantante y compositora de Bratmobile; o Corin Tucker, guitarrista, cantante y compositora de Heavens to Betsy y Sleater-Kinney.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Reacci&oacute;n a &lsquo;lo macho&rsquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Sostiene Sagaz que, para entender a las punk y todo lo que hicieron, hay que ir a la ra&iacute;z. Ver d&oacute;nde empez&oacute; todo. Y una de las l&iacute;neas que ella traza es la que parte del nacimiento de Bikini Kill, la banda m&aacute;s conocida entre las desconocidas. Fue compuesta a fines de los 80 por las j&oacute;venes Kathleen Hannah, Tobi Vail y Kathi Wilcox gracias el caldo de cultivo que hab&iacute;a supuesto la tercera ola feminista en Estados Unidos, que expres&oacute; parte de sus reclamos a traves de las riot grrls; un movimiento de j&oacute;venes feministas asociadas con la fuerza de la m&uacute;sica rock punk. &ldquo;Eran mucho m&aacute;s que grupos de chicas&rdquo;, opina Sagaz, &ldquo;eran activistas y luchaban contra la opresi&oacute;n de dentro y fuera de la industria musical&rdquo;.
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                Laura Sagaz, autora del libro sobre riot grrrls                            </span>
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        Kathleen Hannah, una de las madres fundadoras riot grrrl, cuando comenz&oacute; a interesarse&nbsp;en la m&uacute;sica punk era una estudiante de fotograf&iacute;a que trabajaba como estr&iacute;per para llegar a fin de mes, adem&aacute;s de ser voluntaria en una organizaci&oacute;n de apoyo a mujeres que hab&iacute;an sufrido violencia dom&eacute;stica. Un contexto en el que, por fuerza, se carg&oacute; de tintes pol&iacute;ticos. Entonces, en esas fechas (1989), escribe Sagaz que descubri&oacute; los fanzines de quien ser&iacute;a una de sus compa&ntilde;eras; Tobi Vail, baterista de Go Team. Vail, cuenta el libro, traduc&iacute;a y contaba toda su vida en este tipo de publicaciones, entre las que destaca<em> Jigsaw.</em> Ah&iacute; se lamentaba y expon&iacute;a la situaci&oacute;n de las mujeres en un g&eacute;nero musical que no las aceptaba. &ldquo;Me siento completamente fuera del &aacute;mbito de todo lo que es importante para m&iacute; [...] S&eacute; que esto se debe en parte a que el punk rock es hecho por y para chicos&rdquo;, escribi&oacute; Vail en uno de los fasc&iacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Se conocieron, se hicieron amigas y canalizaron su enfado en la m&uacute;sica. Si no hab&iacute;a otras, ser&iacute;an ellas quienes agarrasen una guitarra, un bajo y una bater&iacute;a. Tras ellas, muchas m&aacute;s, como Bratmobile, que siguieron una consigna muy clara recogida en el manifiesto riot grrrl, publicado en 1991 en el segundo n&uacute;mero del fanzine impulsado por las propias Bikini Kill y que llevar&iacute;a el nombre de la banda: &ldquo;Las chicas anhelamos discos y libros y fanzines que nos hablen a nosotras, en los que nosotras nos sintamos incluidas y podamos entender a nuestra manera&rdquo; y &ldquo;estamos enfadadas con una sociedad que nos dice Chica = Tonta, Chica = Mala, Chica = D&eacute;bil&rdquo;, rezaba el texto recogido por Sagaz en su obra.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Hazlo t&uacute; misma</strong></h3><p class="article-text">
        Del ingl&eacute;s, &lsquo;Do it Yourself&rsquo; fue una de las premisas que movi&oacute; a estos grupos de mujeres. Si no lo ha hecho alguien antes, ser&eacute; yo la que se ponga con ello. &ldquo;Esa era la actitud predominante en muchas de las bandas y tambi&eacute;n lo que a m&iacute; me ha empujado a embarcarme en este estudio&rdquo;, cuenta Sagaz para explicar que todas las chicas se imbuyeron unas de otras, eran una comunidad. &ldquo;Hab&iacute;a palabras de &aacute;nimo yendo de pueblo en pueblo, bloqueando al aburrido rock de chicos, apropi&aacute;ndonos de m&aacute;s formas de decir nuestras cosas, que han sido sido ignoradas durante siglos&rdquo;, recoge uno de los fanzines citados por Sagaz. La metodolog&iacute;a de expansi&oacute;n era sencilla, tal y como explica la propia publicaci&oacute;n: &ldquo;Fotocopia + distribuye hasta que tu coraz&oacute;n se quede contento&rdquo;.
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                El grupo Bratmobile en un concierto de 1994                            </span>
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        La mecha prendi&oacute; en el <em>underground, </em>desde Estados Unidos hasta Reino Unido &mdash;especialmente Inglaterra&mdash; sin dejar de apagarse nunca. &ldquo;Miley Cyrus ha versionado recientemente <em>Rebel Girl </em>y hay chicas j&oacute;venes, adolescentes, en TikTok hablando de este movimiento y lo que fue. Sigue vivo&rdquo;, comenta, emocionada, la autora. Tan vivo como algunas de las letras de temas que tienen m&aacute;s de 26 a&ntilde;os, como el <em>Fallopian Rhapsody</em> de Lunachicks: <em>&ldquo;Is procreation what you think we&rsquo;re for?/ You support the death penalty / But who will support for my baby and me?&rdquo;</em> (&ldquo;&iquest;Es la procreaci&oacute;n para lo que crees que valemos?/ T&uacute; apoyas la pena de muerte / Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que nos mantendr&aacute; a mi beb&eacute; y a m&iacute;?&rdquo;).
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cecilia, la primera punk espa&ntilde;ola</strong></h3><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la cosa fue diferente. Continente y contenido distaban mucho de confluir. &ldquo;Se puede ser punk manteniendo esa dulzura musical que se le atribuye a las mujeres&rdquo;, arguye Sagaz. Sus ejemplos son Cecilia y Mari Trini. &ldquo;Ellas no siguen la l&iacute;nea de la est&eacute;tica o el tipo&nbsp;de sonido, pero no importa porque el punk no es eso, sino el tener una conciencia, una manera disruptiva de hacer las cosas, y ellas la ten&iacute;an&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La irreverencia de la primera la atestiguan los versos sin censurar de &ldquo;Mi querida Espa&ntilde;a/ esta Espa&ntilde;a viva/ esta Espa&ntilde;a muerta&rdquo;. La rebeld&iacute;a de la segunda lo refrenda el himno <em>Yo no soy esa</em>, que, a ojos de Sagaz, &ldquo;era una declaraci&oacute;n de esp&iacute;ritu punk en toda regla de alguien que se negaba a quedar a la sombra ni a la merced de ning&uacute;n hombre&rdquo;: &ldquo;Yo no soy esa que t&uacute; te imaginas / una se&ntilde;orita tranquila y sencilla / que un d&iacute;a abandonas y siempre perdona, / Esa ni&ntilde;a s&iacute;&hellip; no&hellip;/ Esa no soy yo&rdquo;.
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        Despu&eacute;s habla de ellas, Las Vulpes; estrellas fugaces de larga estela que fueron canceladas tras versionar el <em>I wanna be your dog</em> de The Stooges. La cr&iacute;tica y el p&uacute;blico fueron feroces y no les perdonaron la osad&iacute;a. Hoy, su &ldquo;me gusta ser una zorra&rdquo; suena en cualquier garito con normalidad, sin consecuencias. Para ellas, sin embargo, la aceptaci&oacute;n lleg&oacute; tarde. &ldquo;Solo quer&iacute;amos tocar. Siempre he pensado que se cargaron mi sue&ntilde;o&rdquo;, declaraba su guitarra, Loles V&aacute;zquez, en una entrevista replicada por la ensayista.
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                Las grupo madrileño Las Odio en 2018                            </span>
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        No puede faltar Dover, claro, aunque sus letras carezcan de carga pol&iacute;tica. &ldquo;Tambi&eacute;n hubo otras bandas cuyo material era mayoritariamente l&uacute;dico&rdquo;, rebate Sagaz para subrayar que la importancia de Dover reside en su triunfo. &ldquo;Fue un grupo que pas&oacute; a la primera l&iacute;nea y las l&iacute;deres eran mujeres. No estaban en segunda fila, medio escondidas, sin que el p&uacute;blico supiera muy bien qui&eacute;nes son. Eran visibles&rdquo;, a&ntilde;ade para recordar que ellas contaban que sufrieron un mont&oacute;n de machismo por parte de la industria y el p&uacute;blico del momento. &ldquo;Me parece que, aunque las letras no tengan por qu&eacute; ser pol&iacute;ticas, es muy importante pensarlas como un grupo que ha sufrido lo que pudo sufrir Kathleen Hannah como alguien que s&iacute; ten&iacute;a esas letras&rdquo;, zanja para se&ntilde;alar que hoy, en Espa&ntilde;a, lo m&aacute;s parecido a una riot grrrl puede encontrarse en la m&uacute;sica de Las Odio, Heksa, Wake Up, &iexcl;Candela!, Ginebras, Hinds, Mourn o Estrogenuinas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los escollos del antes y del ahora</strong></h3><p class="article-text">
        Uno de los problemas con los que se encontraron las mujeres en estos espacios de cantos gritados y guitarreo furioso fue el de la l&iacute;nea que separa el contacto bruto y alegre con la violencia f&iacute;sica. Lo cuenta<a href="https://www.eldiario.es/autores/rebecca_solnit/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Rebecca Solnit</a> en su autobiograf&iacute;a, citada por Sagaz: &ldquo;En los primeros bailes <em>Slam </em>la gente daba botes y chocaba entre s&iacute; de manera inofensiva. Los atl&eacute;ticos empujaron a un lado a los patosos m&aacute;s tarde, cuando se impusieron en lo que se transform&oacute; en hardcore o trash [...] Al final me pareci&oacute; otro lugar al que ya no pertenec&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; tambi&eacute;n me ha pasado a veces. Depende mucho del ambiente y el tipo de espect&aacute;culo&rdquo;, comenta Sagaz. &ldquo;Voy a ir a un concierto de Black Flag en unos meses y tampoco s&eacute; muy bien c&oacute;mo voy a sentirme entre el p&uacute;blico&rdquo; explica. &ldquo;Este tipo de comportamientos &mdash;el acaparar el espacio de los dem&aacute;s&mdash; es algo que se sigue reproduciendo. Por supuesto que hay pogos en los que todo el mundo se siente bienvenido, hay pogos fuertes en los que sabes que los dem&aacute;s te guardan las espaldas. &iexcl;A nosotras tambi&eacute;n nos encanta empujarnos!, pero hay ciertos tipos de espacios que siguen siendo hostiles&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Laura Sagaz cree que en la actualidad se est&aacute; empezando a desafiar el viejo canon, donde todos los nombres que resuenan son masculinos. &ldquo;No quiero decir que ellos no lo merezcan, muchos grupos son geniales, pero faltan ellas. Ahora, por lo menos, sabemos que faltan&rdquo;, comenta para criticar que a muchas de las m&aacute;s reconocidas se las sigue asociando a sus compa&ntilde;eros masculinos.&nbsp;&ldquo;A Patti Smith, con todo lo que ella es, no se la deja de relacionar con su marido, Fred &lsquo;Sonic&rsquo; Smith, o con el fot&oacute;grafo Robert Mapplethorpe&rdquo;, protesta para arremeter con el trato que se da en los medios generalistas a las mal llamadas<em> bandas femeninas.</em> &ldquo;Todav&iacute;a hoy se las agrupa como si fueran un fen&oacute;meno, cuando son, simplemente, una banda. No hablamos de bandas masculinas, &iquest;a que no?&rdquo;, desarrolla para agregar que, en la prensa cultural es algo flagrante, &ldquo;Ves como en un art&iacute;culo meten un popurr&iacute; de bandas de chicas mientras que, luego, dedican un art&iacute;culo completo y pormenorizado a una &uacute;nica banda masculina, &iquest;por qu&eacute;? &iquest;Cu&aacute;l es el criterio para hacer eso?&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/cecilia-mari-trini-son-primeras-punks-espana_1_9317355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Sep 2022 20:56:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cecilia y Mari Trini son las primeras punks de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Punk,Punk español,Rock,Libros,Ensayos,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luis Aragofest: horario y conciertos del festival más punk y sinvergüenza de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/guia-ocio/luis-aragofest-horario-conciertos-festival-punk-sinverguenza-madrid_1_9125949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57cd8e2a-bc75-4994-ad00-bcca7a1f35aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis Aragofest: horario y conciertos del festival más punk y sinvergüenza de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cita, autogestionada por el colectivo Hortaleza Punk, tiene lugar este sábado 2 de julio en el parque de Manoteras. Participan grupos como Biznaga, Black Panda o Cromo</p><p class="subtitle">HOY SE SALE - Qué hacer en Madrid este fin de semana</p></div><p class="article-text">
        Luis Aragofest es, adem&aacute;s del mejor nombre del mundo, el festival autogestionado de m&uacute;sica punk del barrio de Manoteras. Una cita ineludible para los amantes del g&eacute;nero que este 2022 celebra ya su sexta edici&oacute;n. Tendr&aacute; lugar, concretamente, el s&aacute;bado 2 de julio desde las 17.30.
    </p><p class="article-text">
        Las canchas del parque de Manoteras ser&aacute;n el punto de encuentro para una velada que promete buena m&uacute;sica, buen rollo y buena dosis de reivindicaci&oacute;n. Bardeo,&nbsp;Biznaga, Blank Panda,&nbsp;Camino a la Perdici&oacute;n,&nbsp;CPU,&nbsp;Cromo,&nbsp;Miss Espa&ntilde;a&nbsp;y&nbsp;Mist of Doom&nbsp;forman el cartel de esta cita gratuita organizada por el colectivo Hortaleza Punks, <a href="https://www.periodicohortaleza.org/biznaga-en-el-luis-aragofest-2022-de-manoteras/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n detallan en Hortaleza Peri&oacute;dico Vecinal</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CevXkJ1DAIM/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CevXkJ1DAIM/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CevXkJ1DAIM/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Hortaleza Punks (@hortalezapunk)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de dos a&ntilde;os suspendido a causa de la pandemia, las ganas de Aragofest est&aacute;n por las nubes. Para financiar la actividad, cuya asistencia es totalmente gratuita, los responsables instalar&aacute;n una barra con precios populares.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Somos Madrid]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/guia-ocio/luis-aragofest-horario-conciertos-festival-punk-sinverguenza-madrid_1_9125949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jun 2022 16:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luis Aragofest: horario y conciertos del festival más punk y sinvergüenza de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punk español,Festivales de música,Gratis Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Biznaga: "Si hay futuro, dependerá de qué hagamos en el presente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/biznaga-si-hay-futuro-dependera-hagamos-presente_1_8937969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57cd8e2a-bc75-4994-ad00-bcca7a1f35aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Biznaga: &quot;Si hay futuro, dependerá de qué hagamos en el presente&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El grupo madrileño publica un cuarto trabajo en el que se dejan querer por el pop sin abandonar la víscera punk</p><p class="subtitle">Caliza presenta su réquiem por un planeta del que solo quedarán los bailes en TikTok</p></div><p class="article-text">
        Los cuatro m&uacute;sicos de Bremen eran un burro, un perro, un gato y un gallo. Envejecidos, deciden escapar de sus due&ntilde;os y una muerte segura por improductivos. Nunca llegar&aacute;n a la ciudad. El cuento de los hermanos Grimm nos recuerda, a la manera de la utop&iacute;a que sirve para hacernos avanzar hacia ella, que lo importante es el camino. En <em>Bremen no existe</em> (Montgr&iacute;, 2022), cuarto disco de Biznaga, los animales de la f&aacute;bula son sus componentes: &Aacute;lvaro, Jorge, Pablo y Milky. Pero no est&aacute;n solos en esa marcha. Con ellos camina el fuego de un buen pu&ntilde;ado de personas nacidas entre los primeros ochenta y &uacute;ltimos noventa que crecieron con la fe de que tras los palos meritocr&aacute;ticos estaba la zanahoria del futuro. Aunque eso &uacute;ltimo fuera simplemente un empleo a m&aacute;s de seis meses vista y cuatro paredes cuyo precio no fuera un robo legalizado. Un futuro que result&oacute; una porter&iacute;a con ruedas que el sistema mov&iacute;a en el momento decisivo de un preparad&iacute;simo chute. Viendo el bal&oacute;n salir desviado, encima nos preguntamos en qu&eacute; hemos fallado.
    </p><p class="article-text">
        Antes de enfilar ese espejismo llamado Bremen, Biznaga vienen de un disco, <em>Gran pantalla</em>, conceptual sobre c&oacute;mo la sobreestimulaci&oacute;n digital violenta el ritmo humano. Un &aacute;lbum que bailar&iacute;a Simone Weil mientras recuerda que la atenci&oacute;n es la forma m&aacute;s pura de generosidad. Biznaga proced&iacute;an de eso y, como todos, de un confinamiento que vaci&oacute; las calles. Estaban como en toriles. Aseguran que han hecho un disco luminoso y rom&aacute;ntico. &ldquo;Sale m&aacute;s de las entra&ntilde;as. Me he sentido m&aacute;s identificado con lo que canto&rdquo;, define el vocalista &Aacute;lvaro. &ldquo;Funciona como respuesta al anterior. Est&aacute; en las ant&iacute;podas de <em>Gran pantalla</em>, que era m&aacute;s anal&iacute;tico, cerebral y fr&iacute;o. Hemos vuelto a los amplis de v&aacute;lvulas, a canciones m&aacute;s mel&oacute;dicas, no tan r&aacute;pidas. El otro hablaba de estar encerrado en uno mismo, en este quer&iacute;amos calle, era lo que ped&iacute;a el cuerpo. Reencontrarnos con la pe&ntilde;a y con lo que est&aacute; ocurriendo. En realidad eso siempre ha estado en Biznaga&rdquo;, apunta Jorge, bajista.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hay referencias directas a la Velvet, Eskorbuto y Los Claveles, musicalmente no es un disco melanc&oacute;lico, apenas brusco y definitivamente menos ca&ntilde;&iacute; que su debut <em>Centro Dram&aacute;tico Nacional</em>. &ldquo;Quer&iacute;amos salir ya, no s&eacute; si por edad o por aburrimiento, de un disco punk. Dar un salto a nivel de producci&oacute;n. Hay mucho The Cure, los primeros REM o The Replacements. La intenci&oacute;n es coger la garra del punk y llevarla a un sitio un poquito m&aacute;s mel&oacute;dico, llevar la mala baba al pop y que funcione. Hemos bajado tempos y grabado por primera vez con preproducci&oacute;n y claqueta. Metemos ac&uacute;sticas como colch&oacute;n. Ya no es todo tan chirriante y agudo. El disco es m&aacute;s pop pero f&iacute;jate que yo canto m&aacute;s agresivo y grave que nasal como antes&rdquo;, sostiene &Aacute;lvaro. La voz invitada que suena es la de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/triangulo-amor-bizarro-detras-espejo-variaciones-ecos_1_7908846.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Isa de Tri&aacute;ngulo de Amor Bizarro</a> y el arte corre a cargo de <a href="https://donada.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Manuel Donada</a>, que ha dibujado a los cuatro <em>trotam&uacute;sicos</em> de Biznaga. &ldquo;Quer&iacute;amos algo de ilustraci&oacute;n, algo infantil pero que tambi&eacute;n diera un poco de mal rollo. La serie de dibujos <em>Los trotam&uacute;sicos</em> apela directamente a nuestra generaci&oacute;n. Cada uno huye de su respectiva granja y nunca llegan a Bremen, ese sitio es solo una promesa. Nos encajaba con la idea del futuro perdido&rdquo;, asegura Jorge, para quien hay una buena horquilla de gente interpelada en el disco. &ldquo;Est&aacute; tambi&eacute;n el metaf&oacute;rico 1992, que se ha tratado en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/ano-descubrimiento-memoria-filmica-lucha-obrera-ocultada-fastos-olimpicos-expo-sevilla_1_6404684.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la pel&iacute;cula </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/ano-descubrimiento-memoria-filmica-lucha-obrera-ocultada-fastos-olimpicos-expo-sevilla_1_6404684.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El a&ntilde;o del descubrimiento</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/ano-descubrimiento-memoria-filmica-lucha-obrera-ocultada-fastos-olimpicos-expo-sevilla_1_6404684.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Luis L&oacute;pez Carrasco</a>, pero llama a dos o tres generaciones. La gente de veinte a&ntilde;os hoy est&aacute; caminando por las ruinas que nosotros y una generaci&oacute;n previa a la nuestra ya conocemos&rdquo;.
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                &quot;Amigo, el fuego camina contigo&quot;, canta Biznaga en &#039;Domingo especialmente triste&#039;, una de las canciones de su nuevo disco.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Por el disco desfilan el SEPE, antidepresivos, litros, <em>Madriz</em> con zeta, <em>PAUers,</em> insomnio, la <em>hauntolog&iacute;a </em>de Jacques Derrida o Mark Fisher. De este &uacute;ltimo, la idea de la cancelaci&oacute;n del futuro por parte del realismo capitalista marca tambi&eacute;n el &aacute;lbum. Leer al brit&aacute;nico les ayud&oacute;, reconocen, a poner nombre a intuiciones. &ldquo;El disco salta de &eacute;pocas, del pasado al futuro. Nost&aacute;lgico no es porque si piensa en el pasado es para darnos cuenta de que ese futuro de entonces que no se ha cumplido es este presente. No es un disco optimista, pero tampoco cenizo ni agorero. De hecho, es idealista de alguna manera, arrogante. Hay futuros que nos esperan. Estamos a tiempo de acceder a mejores futuros que el que se proyecta hoy en d&iacute;a. Si es uno que apetezca ser vivido depender&aacute; de lo que hagamos en el presente. Si me pillas en un d&iacute;a m&aacute;s pesimista te dir&eacute; que no hay futuro, pero hoy quiero pensar que todav&iacute;a tenemos alguna posibilidad de intervenci&oacute;n a nivel barrial, de amistad, de nuestras relaciones, para suavizar una deriva negativa radical. No hay que rendirse&rdquo;, opina Jorge. Para &Aacute;lvaro, &ldquo;los puntos de luz son pocos. Biznaga siempre ha sido bastante nihilista, con un discurso oscuro y cabr&oacute;n, pero en este s&iacute; es verdad que aparece alguna luz por ah&iacute;. Hay una dosis de ganas de que haya un verdadero cambio&rdquo;. Hablamos tambi&eacute;n de coros gritables en compa&ntilde;&iacute;a. &ldquo;El poder de un estribillo bueno es dif&iacute;cilmente reemplazable a nivel emocional por otras artes y no hay que subestimarlo&rdquo;, cree Jorge. Se habla tambi&eacute;n de lo que permanece, de lo memorable. &ldquo;Estamos en una &eacute;poca ya m&aacute;s gaseosa que l&iacute;quida, casi imposible de coger y guardarte algo. Necesitamos asideros emocionales, sentir algo que no ser&aacute; solapado ma&ntilde;ana, sino que dejar&aacute; huella. El virus, el volc&aacute;n, la guerra, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/rosalia-motomami-cancion-baile-llanto_1_8840068.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Motomami</em></a><em>,</em> la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/will-smith-chris-tortazo-rock-oscar-2022_1_8867012.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hostia de Will Smith</a>. Y de todo hay que tener opiniones. El lenguaje tiende a ser superlativo. Vivimos en un mundo exagerado. En este contexto creo que es importante encontrar cosas a las que volver cuando no se sepa hacia d&oacute;nde ir&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que me gustaría para mi grupo es que no fuera una música que la gente se pusiera de fondo mientras hace cosas, que es un poco el rollo Spotify</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge</span>
                                        <span>—</span> Bajista de Biznaga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una de las canciones est&aacute; dedicada &ldquo;a toda esa gente que duerme poco y mal&rdquo;. &ldquo;Biznaga ha sido una terapia en mi caso&rdquo;, explica &Aacute;lvaro. &ldquo;De tener un bienestar mental m&aacute;s bien nulo, de estar en la mierda y querer volcarla en las ganas de hacer cosas, de eso nace Biznaga tambi&eacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Nuestro mensaje no es reconfortante sin m&aacute;s. Supongo que puede armarte de rabia que, bien canalizada, ayuda a exorcizar determinadas mierdas. No separo lo que nos ocurre f&iacute;sica y mentalmente de las din&aacute;micas sociales a las que estamos abocados. Si se puede aspirar a algo con la m&uacute;sica, que sea eso, a ser un conjuro. Hacer nuevas canciones tambi&eacute;n ha sido terap&eacute;utico porque la presentaci&oacute;n del anterior nos la tuvimos que comer con patatas por la pandemia&rdquo;, dice Jorge. Si Biznaga 'llega' al otro lado del escenario o el auricular es, en parte, por no andarse por las ramas cuando se trata de urgencias. Son un hospital de campa&ntilde;a con amplis. &ldquo;Quiz&aacute; transmitimos esa frustraci&oacute;n y ese impulso de tirar hacia adelante. Es lo que sale de nuestras cabecitas, que no han estado muy bien y siguen sin estarlo. Si eso ayuda, aunque sea solo a nivel de contagiar energ&iacute;a, bienvenido sea. Queremos nosotros mismos ese subid&oacute;n porque no tendemos a ser personas sonrientes y alegres. Biznaga nos ayuda a sacar esa fuerza de donde no la hay&rdquo;, se&ntilde;ala &Aacute;lvaro. Jorge: &ldquo;Lo que me gustar&iacute;a para mi grupo es que no fuera una m&uacute;sica que la gente se pusiera de fondo mientras hace cosas, que es un poco el rollo Spotify. M&uacute;sica para limpiar, para hacer <em>fitness, </em>para dormir, necesitamos m&uacute;sica para todo como un soniquete de fondo. Me gustar&iacute;a pensar que hacemos m&uacute;sica que obliga a la gente a prestar atenci&oacute;n, que saca de la rutina diaria, m&uacute;sica que no puedes ignorar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        O m&uacute;sica para salir, estar, ocupar la calle. M&uacute;sica antiovillo, expansiva, m&uacute;sica para juntarse y hacer. <em>Bremen no existe</em> tambi&eacute;n es una oda a todas esas noches de imprevistos y por tanto posibilidades arrebatadas en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os. A las que est&aacute;n por venir. &ldquo;Siempre me ha obsesionado la energ&iacute;a juvenil, el entusiasmo&rdquo;, reconoce Jorge. &ldquo;Me gusta <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/espana-aterradora-servando-rocha-rescata-memoria-palizas-atracos-sangrientas-veladas-boxeo_1_8309422.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la editorial La Felguera</a>, que construye una historia al margen de la oficial. Biznaga a nivel l&iacute;rico se empapa de eso. Ese entusiasmo es un hilo conductor de la historia de la m&uacute;sica pop, que ha acabado reducido a una f&oacute;rmula matem&aacute;tica: el resultado de sumar capital juvenil m&aacute;s mercado y transformarlo en capital financiero. Un medio de algunos para enriquecerse con la energ&iacute;a juvenil. No me quiero resignar a que eso sea as&iacute;. Y la calle es fundamentalmente donde ocurren las cosas&rdquo;. Esa &uacute;ltima frase del bajista casi coincide con una que canta &Aacute;lvaro en el disco, poco antes de lanzar que &ldquo;de Hortaleza a Carabanchel algunos saben c&oacute;mo organizarse&rdquo;. &ldquo;Hay colectivos que no participan de un ecosistema mercantil o que si sacan dinero es para redirigirlo a una caja de resistencia o a poner paneles solares en el techo del EKO de Carabanchel, el barrio donde vivimos &Aacute;lvaro y yo &mdash;apunta Jorge&mdash;. Eso, por popular, es tambi&eacute;n pop. Milky ha participado en iniciativas de colectivos de su barrio, Hortaleza. Es un ecosistema comunitario que respetamos mucho y est&aacute; reflejado en el disco. Admiramos profundamente a esa gente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Pato Lorente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/biznaga-si-hay-futuro-dependera-hagamos-presente_1_8937969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Apr 2022 20:20:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Biznaga: "Si hay futuro, dependerá de qué hagamos en el presente"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pop,Punk,Punk español]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No somos nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no_129_8695046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54b10a1f-6abc-4247-ae62-a7f03550116d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No somos nada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si Evaristo se empeña en la demolición de su leyenda, la película de Corcuera hace lo propio dejando a la vista los costurones del lenguaje documental, incluyendo el detrás de cámara, dejando a la vista los micrófonos y registrando la interacción con su personaje en un guiño que nos lo acerca más</p></div><p class="article-text">
        El punk siempre ha tenido esa potencia para demoler incluso sus propias certezas y cargarse su propio mito. Por eso en <em>No somos nada</em>, el documental quiz&aacute; definitivo sobre la historia de La polla Records, dirigido por el cineasta peruano Javier Corcuera y que se estrena hoy en cines espa&ntilde;oles, su frontman, el gran Evaristo, es un se&ntilde;or de pueblo con ropa deportiva y mochila que pasea entre monta&ntilde;as y abraza a los &aacute;rboles. Eso s&iacute;, cada vez que ve un reba&ntilde;o de ovejas dice &ldquo;mira, debe ser una reuni&oacute;n de alg&uacute;n partido pol&iacute;tico&rdquo;. La pel&iacute;cula consigue devolvernos la lucidez y el genio entra&ntilde;able de quien probablemente sea el mejor letrista de la historia del punk en espa&ntilde;ol. Y hace bien Corcuera en apoyarse en su relato y en el de Abel, bajista de la banda, en seguir los vericuetos de sus mentes y la fuerza de sus palabras en busca de esas joyas de sencillez revulsiva. Por eso el espectador escucha y espera en la butaca como se espera el estruendo del concierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula deja claro desde el inicio que Evaristo ha escupido tacos, ha hecho mucho ruido y a la vez abrazado &aacute;rboles toda su vida. Desde muy joven, ni&ntilde;o gallego migrante entre los vascos, ven&iacute;a hasta ese mismo paraje silencioso de Agurain, &Aacute;lava, y cuando no pasaba nadie pegaba voces contra el poder, el control, el capitalismo, la iglesia y lo que haga falta. &ldquo;Ten&iacute;amos un sue&ntilde;o, no Disney, mucho m&aacute;s sucio&rdquo;, dice. Poco despu&eacute;s se juntar&iacute;a con los colegas, Abel, Txarly, Sume y Fernando en el bar Otxoa a averiguar por primera vez lo que pod&iacute;an hacer con una guitarra &ndash;el d&iacute;a que ingres&oacute; a la banda Abel descubri&oacute; que el bajo ten&iacute;a cuatro cuerdas&ndash; y cagarse en tus muertos sin dejar de mirar arriba: &ldquo;Puedes ser todo lo punki que quieras pero las putas estrellas est&aacute;n all&iacute;&hellip; en la ciudad hay m&aacute;s luces y quiz&aacute;s no te dejan ver&rdquo;, le dice al director. Punk a cielo abierto.
    </p><p class="article-text">
        En el metraje, que arranca providencialmente con un himno, <em>Ellos dicen mierda,</em> y termina con otro, <em>No somos nada, </em>caben 40 a&ntilde;os de la historia m&aacute;s hardcore de Espa&ntilde;a, un mont&oacute;n de rabia y ternura proletaria, infinito asco porque &ldquo;mogoll&oacute;n de gente que vive tristemente van a morir democr&aacute;ticamente&rdquo;. Todo lo que despertaron bandas como La Polla est&aacute; ah&iacute;, lo que nunca volvi&oacute; a dormirse, lo que no quiso ser oveja, el esp&iacute;ritu de <em>los obreros que no pudieron matar, que nunca votaron ni al PSOE ni a sus traidores ni a ninguno de los dem&aacute;s</em>. Un pedazo de humanidad documentado. Bendito documentalismo. Si alguien no lo hace lo perdemos para siempre: Est&aacute;n los amigos, el amor que limpia, est&aacute; la madre que en 40 a&ntilde;os nunca fue a un concierto de su hijo pero para el documental va: &ldquo;era un chico normal pero con sus ideas, a veces me preocupaba, le dec&iacute;a a mi marido nos lo van a empapelar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si Evaristo se empe&ntilde;a en la demolici&oacute;n de su leyenda, la pel&iacute;cula de Corcuera hace lo propio dejando a la vista los costurones del lenguaje documental, incluyendo el detr&aacute;s de c&aacute;mara, dejando a la vista los micr&oacute;fonos y registrando la interacci&oacute;n con su personaje en un gui&ntilde;o que nos lo acerca m&aacute;s: &ldquo;le voy a hacer m&aacute;s cortes que Franco&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; hace un peruano dirigiendo el documental definitivo de La Polla Records? Dicen que en Per&uacute; naci&oacute; el punk. En Lince, para ser exactos, un barrio obrero de edificios tuertos y antenas que no transmiten. Porque en sus calles de puro smog en 1964 Los saicos compusieron eso de <em>Demoler, demoler, demoler&hellip;</em> Pankekes, no punkarras. O ser&aacute; que el punk se caga en todo, tambi&eacute;n en las fronteras. Por eso en su regreso La Polla llen&oacute; estadios en varios pa&iacute;ses latinoamericanos y se hicieron el delirio y el pogo universal. Y vemos a Evaristo delante de los cerros secos y empobrecidos de Lima, donde vive la gente sin agua potable, detr&aacute;s del muro de los que tienen piscinas y cantamos lo mismo: <em>&iquest;Cu&aacute;ntos m&aacute;s van a quedar?&iquest;Cu&aacute;nto viviremos, cu&aacute;nto tiempo moriremos? </em>Las animaciones de Manuel Viqueira recogen la iconograf&iacute;a de los discos de la Polla Records para incorporarlas y darle ritmo y m&aacute;s color a la cr&oacute;nica del ruido y el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Pero <em>No somos nada</em> no es un documental &ldquo;de gira&rdquo; al uso, aunque acompa&ntilde;e a La Polla por los escenarios que los vieron volver, sino el retrato afectivo, brillante y urgente de una generaci&oacute;n que ha dado a luz a otras, empecinada en que los que nos releven no vivan nunca m&aacute;s arrodillados en esta <em>absurda derrota sin final</em>. &ldquo;Me cambi&oacute; la vida&rdquo;, dice uno de los asistentes al primer concierto de la gira de retorno a los escenarios en 2019 tras casi 20 a&ntilde;os de par&oacute;n. Y sabes que es verdad, que tiene todo el sentido del mundo que unos chavales colegas de pueblo, que no sab&iacute;an tocar, cambiaran la historia del punk. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Wiener]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no_129_8695046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jan 2022 21:07:17 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Polla Records: antisistemas del ayer, antivacunas del hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/polla-records-no-somos-nada_1_8694481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff59cc34-c88a-468d-bede-a11315d30471_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Polla Records: antisistemas del ayer, antivacunas del hoy"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este viernes se estrena 'No somos nada', un documental que repasa los 40 años de trayectoria del grupo de punk que en los últimos meses ha sido noticia por dar voz a la cultura negacionista</p><p class="subtitle">Opinión - No somos nada, por Gabriela Wiener</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El nombre de La Polla Records sali&oacute; porque dec&iacute;amos mucho 'me cago en la polla'. Y 'records' no sab&iacute;amos que quer&iacute;a decir 'disco' en ingl&eacute;s, sino que lo pusimos por los r&eacute;cords de atletismo&rdquo;. Son palabras del propio Evaristo P&aacute;ramos, que cuenta c&oacute;mo surgi&oacute; la denominaci&oacute;n ideada por cuatro j&oacute;venes en Salvatierra, un peque&ntilde;o pueblo en &Aacute;lava, que luego ser&iacute;a coreada en todos los lugares del mundo. Por entonces, el cuarteto apenas sab&iacute;a siquiera cu&aacute;ntas cuerdas ten&iacute;a una guitarra, seg&uacute;n palabras de su l&iacute;der, pero eso no les impidi&oacute; lanzarse al escenario para llenar plazas y bares locales. As&iacute; naci&oacute; una de las bandas m&aacute;s emblem&aacute;ticas del <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi/conciertos-euskadi-the-damned-john-the-conqueror_1_4274888.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">punk espa&ntilde;ol</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La Polla Records regres&oacute; en 2019 para despedirse del todo. El grupo, que ya se cre&iacute;a inactivo, volvi&oacute; a la carga con gira, disco y un documental: <em>No somos nada</em>, que llega a las salas este viernes 28 de enero. Su director, Javier Corcuera, es tambi&eacute;n el autor de otros grandes documetnales como <em>La guerrilla de la memoria</em>, sobre los combatientes antifranquistas despu&eacute;s de la Guerra Civil; o <em>Invierno en Bagdad, </em>que se adentra en la guerra de Irak.<em> </em>&ldquo;Para m&iacute; fue como un sue&ntilde;o, porque me he educado y crecido escuchando la Polla Records. Cuando surgi&oacute; la posibilidad de hacer la pel&iacute;cula me apunt&eacute; inmediatamente&rdquo;, explica el cineasta a elDiario.es en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Corcuera cuenta que, en un principio, la pel&iacute;cula iba a narrar la gira de despedida pero al final se convirti&oacute; en otra cosa. &ldquo;Acab&oacute; transform&aacute;ndose en la historia de la banda, con Evaristo hablando del presente y el futuro. Lo m&aacute;s interesante de La Polla Records es que atravesaron fronteras y generaciones desde un pueblo peque&ntilde;o a todo el mundo&rdquo;, aprecia el director.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El documental <em>No somos nada</em> cabalga entre im&aacute;genes de archivo y conciertos actuales para, a su vez, narrar la historia con entrevistas a dos de sus principales miembros: Evaristo y Abel, bajista. Ambos sirven de hilo conductor al mismo tiempo que se escuchan sus caracter&iacute;sticas canciones, marcadas por la cr&iacute;tica al fascismo o al capitalismo. Es el caso de <em>Cara Al Culo: </em>&ldquo;Todos los fascistas viven (Cara al culo), por eso no ven m&aacute;s all&aacute; de su nariz&rdquo;. La Polla ha sido bandera del inconformismo con el sistema, de luchar contra el orden establecido. Una idea que, en los &uacute;ltimos meses, parece haber encontrado el enemigo equivocado: las vacunas contra el coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        La promotora que organiz&oacute; los conciertos del grupo, Last Tour, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/polla-records-recibe-multa-6-000-euros-incumplir-normas-sanitarias_1_8656574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recibi&oacute; una multa de 6.000</a> por incumplir las normas sanitarias en sus conciertos. No exig&iacute;an ni el pasaporte COVID ni la mascarilla, pero no fue lo &uacute;nico. P&aacute;ramos levant&oacute; una gran pancarta con el logo de la OMS tachado en mitad del concierto para, posteriormente, dejar paso a un colectivo antivacunas que subi&oacute; al escenario para leer un manifiesto en contra del &ldquo;pasaporte de la verg&uuml;enza&rdquo;. Es decir: del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/certificado-covid-funciona_1_8502462.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">certificado COVID</a>. Todo ello, mientras gran parte del p&uacute;blico intentaba acallar las voces con abucheos. Estas situaciones no aparecen en el documental, dado que est&aacute; grabado previamente a la llegada del coronavirus. 
    </p><p class="article-text">
        P&aacute;ramos se une as&iacute; a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/miguel-bose-cultura-negacionista-hay-artistas-confunden-mascarillas-mordazas_1_6168197.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la postura mantenida por otros artistas</a>, como Miguel Bos&eacute;, Enrique Bunbury o Ouka Leele. Todos ellos han abrazado una cultura negacionista que no es precisamente actual, sino que se remonta a la divulgaci&oacute;n del esoterismo y las religiones <em>new age </em>surgidas como respuesta a la decadencia de los dioses tradicionales. 
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                Evaristo Páramos durante un concierto en el documental &#039;No somos nada&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Detr&aacute;s de este tipo de actitudes y posiciones est&aacute; la idea central de que la ciencia y sus conocimientos no son de fiar. Que los resultados obtenidos mediante el uso del m&eacute;todo cient&iacute;fico son, en realidad, producto de la ideolog&iacute;a dominante o del capricho de hombres y mujeres que, en laboratorios secretos, act&uacute;an como siervos del poder para atender las necesidades y deseos de los malvados que controlan el mundo dentro de una vasta y siniestra conspiraci&oacute;n&rdquo;, dice el escritor mexicano Mauricio-Jos&eacute; Schwarz en su libro&nbsp;<em>La izquierda feng-shui: Cuando la ciencia y la raz&oacute;n dejaron de ser progres</em>&nbsp;(<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-izquierda-feng-shui/249656" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ariel, 2017</a>).
    </p><h3 class="article-text">Un montaje para escuchar a todas &ldquo;las pollas records&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s interesantes de <em>No somos nada</em> es el tono humor&iacute;stico que impregna casi todos sus minutos, con el vocalista se&ntilde;alando a un reba&ntilde;o de ovejas y pregunt&aacute;ndose de qu&eacute; partido pol&iacute;tico ser&aacute;n o rompiendo constantemente la cuarta pared. &ldquo;Evaristo empez&oacute; a jugar con el hecho de que se estuviera rodando un documental dentro de la propia pel&iacute;cula, y me parec&iacute;a que ven&iacute;a a cuento. Era lo que correspond&iacute;a con una banda como La Polla Records, que siempre ha sido juguetona y ha tenido el humor como parte de su identidad&rdquo;, resalta Javier Corcuera.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se abordan momentos delicados para la banda, como la muerte de Fernando Murua, que falleci&oacute; repentinamente de un infarto cerebral. &ldquo;Todo se habl&oacute; de todo con naturalidad, porque todas las historias tienen sus momentos buenos y malos. Y esta nos la cont&oacute; Abel en el mismo bar donde seguramente compart&iacute;a barra con Fernandito. Fue muy emotivo&rdquo;, recuerda el cineasta.
    </p><p class="article-text">
        Otro aspecto relevante es el montaje, realizado durante casi un a&ntilde;o con la ayuda de Martin Eller. &ldquo;Fue un ejercicio de montaje que permit&iacute;a mezclar para, de alguna manera, ver a La Polla Record en todos los tiempos y con todos los integrantes que ya no est&aacute;n&rdquo;, destaca Corcuera. De esta manera, se superponen im&aacute;genes de archivo, animaciones y rotoscopias con actuaciones tanto en grandes estadios como en peque&ntilde;os bares donde tocaron sus primeros compases. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Evaristo y Abel fueron marcando un poco el tono y hacia d&oacute;nde apuntaba el documental. Es la primera vez que hago una pel&iacute;cula que no la tengo muy elaborada: he hecho la pel&iacute;cula que nos han dado&rdquo;, cuenta Corcuera. Es, en definitiva, el resumen de 40 a&ntilde;os que sirvi&oacute; al grupo para mucho. No solo para revolucionar la historia de la m&uacute;sica estatal, tambi&eacute;n para fraguar una inseparable amistad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Luna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/polla-records-no-somos-nada_1_8694481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jan 2022 21:07:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Polla Records: antisistemas del ayer, antivacunas del hoy]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rock,Euskadi,Documentales,La Polla Records,Punk,Punk español]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ventilan con dos multas de 3.000 euros los "graves" incumplimientos sanitarios en los conciertos de La Polla en Vitoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/ventilan-multas-3-000-euros-graves-incumplimientos-sanitarios-conciertos-polla-vitoria_1_8655258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/678724d0-81aa-477c-9693-3f668c34416a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ventilan con dos multas de 3.000 euros los &quot;graves&quot; incumplimientos sanitarios en los conciertos de La Polla en Vitoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se tiene en cuenta como agravante que no se usaran mascarillas o no se pidiera el pasaporte COVID en un segundo concierto que siguió a uno primera que llegó a incluir un alegato de antivacunas</p><p class="subtitle">Aglomeraciones, pocas mascarillas y un alegato antivacunas en un concierto cerrado en Vitoria</p></div><p class="article-text">
        El Departamento de Salud ha ventilado con dos multas de 3.000 euros los graves incumplimientos de las medidas sanitarias para prevenir la COVID-19 en los dos conciertos del grupo La Polla Records ofreci&oacute; los d&iacute;as 17 y 18 de diciembre, ya en plena ola de contagios, en el recinto p&uacute;blico Fernando Buesa Arena de Vitoria. En un comunicado, las autoridades sanitarias asumen que Euskadi estaba en &ldquo;emergencia sanitaria&rdquo; -alrededor de 1.000 casos de incidencia acumulada-, que no se pidi&oacute; en la entrada el pasaporte COVID ya vigente o que no se observ&oacute; el cumplimiento del uso de mascarillas, pero la cuant&iacute;a de la multa queda lejos del m&aacute;ximo de 600.000 euros contemplado en la ley antipandemias aunque se afirma que es la cantidad &ldquo;m&aacute;xima contemplada&rdquo; para un caso de este tipo.
    </p><p class="article-text">
        Explica Salud que la sanci&oacute;n de 6.000 euros -que deber&aacute; ser abonada por la promotora privada Last Tour- se fundamenta en el apartado sancionador de la ley, <a href="https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2021-11766" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprobada en el verano de 2021</a> y que precisamente vio rebajado su apartado punitivo tras un acuerdo del Gobierno de PNV y PSE-EE con la coalici&oacute;n Elkarrekin Podemos-IU, porque estos hechos se encuadran en las infracciones &ldquo;graves&rdquo; pero de &ldquo;grado menor&rdquo;. Sin embargo, la propia norma prev&eacute; que &ldquo;cuando se produzca de modo reiterado&rdquo; un incumplimiento se puede tipificar la infracci&oacute;n como de &ldquo;muy grave&rdquo; y alcanzar multas de hasta 600.000 euros. As&iacute; lo prev&eacute; la norma: &ldquo;El incumplimiento de las medidas cautelares o definitivas que adopten las autoridades sanitarias competentes, o de requerimientos o instrucciones directas, cuando se produzca de modo reiterado y concurra da&ntilde;o grave para la salud de las personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/aglomeraciones-mascarilla-alegato-antivacunas-concierto-cerrado-vitoria_1_8591824.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como public&oacute; este peri&oacute;dico</a>, en el primero de los conciertos no solamente hubo un incumplimiento flagrante de las medidas sanitarias como el uso continuado de mascarillas al ser un espacio interior o la no exigencia del certificado, sino que se permiti&oacute; el acceso al escenario de dos portavoces de un colectivo antivacunas para hacer un alegato contra las restricciones sanitarias y se exhibi&oacute; una bandera tachada de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS). A pesar de ello, a las 24 horas se volvi&oacute; a celebrar un nuevo recital del mismo grupo con id&eacute;nticos incumplimientos, si bien no consta que en este segundo pase se repitiera el mensaje de los negacionistas. En ambos casos hubo ertzainas de paisano de la unidad de Juegos y Espect&aacute;culos que levantaron acta de lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        Explica Salud que &ldquo;los responsables de la gira del grupo musical deber&aacute;n abonar un total de 6.000 euros al erario p&uacute;blico por cometer las mismas infracciones en ambos eventos&rdquo;, si bien no se considera que los problemas el segundo d&iacute;a constituyan un agravante que eleve la tipificaci&oacute;n de los hechos de &ldquo;graves&rdquo; pero en &ldquo;grado menor&rdquo; a otros niveles m&aacute;s severos y m&aacute;s castigados. Por su parte, la instituci&oacute;n titular del Fernando Buesa Arena, la Diputaci&oacute;n de &Aacute;lava, manifest&oacute; su &ldquo;bochorno&rdquo; y admiti&oacute; conocer antes del segundo concierto lo ocurrido la noche anterior, aunque no se adoptaron medidas espec&iacute;ficas entre ambos.
    </p><p class="article-text">
        La Polla Records ofreci&oacute; en Vitoria sus &uacute;ltimos espect&aacute;culos en Euskadi antes de su retirada, ya que se suspendi&oacute; el evento previsto en el vel&oacute;dromo de Anoeta de Donostia el 29 de diciembre al entrar en vigor ese d&iacute;a restricciones de aforo, seg&uacute;n explic&oacute; la promotora Last Tour. Sin embargo, en esas fechas s&iacute; hubo un concierto en Madrid que se celebr&oacute; con normalidad a pesar de lo ocurrido d&iacute;as antes en Vitoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Rioja Andueza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/ventilan-multas-3-000-euros-graves-incumplimientos-sanitarios-conciertos-polla-vitoria_1_8655258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Jan 2022 10:27:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Coronavirus,Osakidetza,Álava,Bizkaia,Gipuzkoa,La Polla Records,Punk,Punk español]]></media:keywords>
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