<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Desalambre]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Desalambre]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/desalambre/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Los retrasos de la regularización inquietan a cientos de migrantes: "Eran 15 días y llevamos 40 sin respuesta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/retrasos-regularizacion-inquietan-cientos-migrantes-15-dias-llevamos-40-respuesta_1_13261196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98ee128b-8123-4a7f-989c-a2adc7d9d502_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los retrasos de la regularización inquietan a cientos de migrantes: &quot;Eran 15 días y llevamos 40 sin respuesta&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De las 549.596 solicitudes de regularización presentadas han sido "tramitadas" 146.675, pero el Gobierno había enviado hasta el pasado 22 de abril el documento que confirma la admisión a trámite y permite trabajar provisionalmente a 91.905 personas lo que genera un desfase de al menos 50.000 personas que siguen pendientes de una respuesta</p><p class="subtitle">Los que sí tienen respuesta: Messiel, uno de los migrantes que ya han empezado a cotizar gracias a la regularización</p></div><p class="article-text">
        Hace un mes y una semana, Valeria y su beb&eacute; fueron las primeras personas en presentar su solicitud de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/regularizacion-migrantes-cumple-mes-cientos-miles-peticiones-temor-vista-supremo_1_13234409.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regularizaci&oacute;n</a> en una de las oficinas de Correos habilitadas en Madrid. La ecuatoriana sali&oacute; sonriente empujando el carro de su hija: ya quedaba menos para tener los papeles. Si todo sal&iacute;a como esperaba, recibir&iacute;a la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite de la petici&oacute;n y el consiguiente permiso de residencia en 15 d&iacute;as, seg&uacute;n el plazo establecido por el Ministerio de Inclusi&oacute;n. Pero ya suman 38 d&iacute;as desde entonces y el alivio inicial se ha ido mezclando con una nueva incertidumbre: &iquest;Habr&aacute; pasado algo? &iquest;Faltar&iacute;a algo? &iquest;Har&iacute;an algo mal en Correos al ser el primer d&iacute;a? &iquest;La habr&aacute;n inadmitido? Son algunas de las preguntas que se hacen muchas de las personas que esperan la respuesta de la Administraci&oacute;n una vez traspasado el periodo previsto. 
    </p><p class="article-text">
        Su caso no es anecd&oacute;tico. Cientos de solicitantes de la regularizaci&oacute;n extraordinaria han pasado de la ilusi&oacute;n al miedo ante la falta de respuesta en los plazos prometidos, aunque se calman cuando conocen que otras muchas personas est&aacute;n en su misma situaci&oacute;n. Los retrasos en el env&iacute;o de la comunicaci&oacute;n de la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite, un documento que en la pr&aacute;ctica supone la confirmaci&oacute;n de la concesi&oacute;n del permiso de residencia y trabajo provisional mientras se estudia la petici&oacute;n, est&aacute;n marcando el procedimiento, seg&uacute;n una decena de migrantes afectados, varios abogados y ONG colaboradoras consultadas por elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Los datos oficiales deslizan el alcance de los retrasos. Seg&uacute;n los n&uacute;meros trasladados por el Gobierno hace una semana, Inclusi&oacute;n ha recibido 549.596 solicitudes. Del total de expedientes, han sido &ldquo;tramitados&rdquo; 146.675, pero solo han enviado el justificante de la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite a 91.905 personas, lo que genera un desfase de al menos 50.000 personas pendientes del documento que les permitir&aacute; empezar a trabajar. Seg&uacute;n los c&aacute;lculos de elDiario.es, la Administraci&oacute;n ha recibido de media unas 100.000 peticiones semanales, por lo que el ritmo de admisi&oacute;n a tr&aacute;mite medio sobrepasar&iacute;a con creces los 15 d&iacute;as comprometidos inicialmente. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/joven-peruano-empezado-cotizar-gracias-regularizacion-tarde-tres-dias-encontrar-trabajo_1_13244077.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No todas las peticiones est&aacute;n sufriendo retrasos</a>. Seg&uacute;n varias fuentes consultadas ligadas al procedimiento, no existe un patr&oacute;n claro sobre los perfiles que est&aacute;n recibiendo la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite antes y cu&aacute;les despu&eacute;s. No obstante, los mayores retrasos confirmados por este medio, que superan los 38 d&iacute;as, corresponden a quienes solicitaron su petici&oacute;n a trav&eacute;s de las oficinas presenciales. Algunos de quienes lo hicieron por la v&iacute;a telem&aacute;tica, por su cuenta o a trav&eacute;s de abogados u ONG (las personas sin papeles no pueden por s&iacute; mismos porque necesitan un certificado digital del que carecen), tambi&eacute;n han tenido que esperar m&aacute;s de la cuenta, pero no tanto tiempo como quienes depositaron sus documentos en persona. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las comunicaciones de admisi&oacute;n a tr&aacute;mite llegan como si fueran cartas enviadas desde 1950: lentas, irregulares y sin patr&oacute;n alguno&rdquo;, ha criticado Guillermo Morales, director del despacho de abogados especializado en extranjer&iacute;a Legalteam. &ldquo;Quien present&oacute; despu&eacute;s ya tiene la suya. Quien la present&oacute; antes sigue mirando compulsivamente el buz&oacute;n electr&oacute;nico, como si fuera a aparecer por arte de magia&rdquo;, resume en un texto publicado en su blog. Tambi&eacute;n las ONG colaboradoras est&aacute;n percibiendo la arbitrariedad en los retrasos. &ldquo;Mientras algunas comunicaciones est&aacute;n llegando en pocos d&iacute;as, otras llevamos esperando m&aacute;s de tres semanas, sin poder identificar el patr&oacute;n&rdquo;, coincide Elena Mu&ntilde;oz, responsable jur&iacute;dica de la Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado (CEAR).
    </p><p class="article-text">
        Entre las personas que aguardaban su turno aquel primer d&iacute;a de la regularizaci&oacute;n presencial estaba tambi&eacute;n Loren, asesora en la consultora Acevedo Extranjer&iacute;a, acompa&ntilde;ando a una mujer que iba a solicitar la regularizaci&oacute;n. Ella y su equipo tienen varias peticiones registradas por esta v&iacute;a y confirma grandes retrasos en esos casos, especialmente entre los que la presentaron los primeros d&iacute;as. &ldquo;Ninguna de las solicitudes que hemos acompa&ntilde;ado a presentar presencialmente han recibido a&uacute;n la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio de Inclusi&oacute;n lanza un mensaje de tranquilidad a las personas que aguardan algunos de estos tr&aacute;mites. Seg&uacute;n explican, los tiempos de la tramitaci&oacute;n &ldquo;pueden depender de varias cosas&rdquo;. Por ejemplo, detallan, &ldquo;hay muchas solicitudes que est&aacute;n pendientes de subsanaci&oacute;n y, en estos casos, &rdquo;se paraliza el plazo para requerir a la persona la documentaci&oacute;n que le falta&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, a&ntilde;aden, &ldquo;hay documentaci&oacute;n que tiene que ser revisada&rdquo; y, en otros, &ldquo;las solicitudes se presentaron de manera presencial y deben recibir la notificaci&oacute;n por correo postal&rdquo;. Fuentes del departamento dirigido por Elma Saiz a&ntilde;aden que se encuentran &ldquo;en plazo&rdquo; y que el procedimiento &ldquo;avanza seg&uacute;n lo previsto&rdquo;. &ldquo;Todas las solicitudes que se hayan presentado correctamente, cumplan los requisitos y no est&eacute;n pendientes de ning&uacute;n tr&aacute;mite m&aacute;s, recibir&aacute;n la autorizaci&oacute;n correspondiente a su admisi&oacute;n a tr&aacute;mite&rdquo;, aseguran para tratar de lanzar un mensaje de calma.
    </p><h2 class="article-text">Un mes de espera</h2><p class="article-text">
        Emma envi&oacute; su expediente a trav&eacute;s de un abogado el pasado 29 de abril. Un mes despu&eacute;s, no tiene respuesta. Ella trabaja desde que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a por temporadas en el cuidado de una se&ntilde;ora mayor en Madrid. En los meses de verano, se traslada al lugar donde la mujer pasa el verano para atenderla tambi&eacute;n durante sus vacaciones. El permiso de trabajo le dar&iacute;a la seguridad para tratar de negociar mejores condiciones de trabajo y buscar mayor estabilidad. Tambi&eacute;n desea empezar a cotizar para conseguir un permiso de larga duraci&oacute;n y poder empezar los tr&aacute;mites para reagruparse con sus hijos, que contin&uacute;an en el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Con todas esas necesidades en la cabeza y el est&oacute;mago, la salvadore&ntilde;a y su marido entran de vez en cuando al portal donde puede seguir el estado del procedimiento. Desde hace unos 30 d&iacute;as, se choca con el mismo mensaje: &ldquo;En tr&aacute;mite&rdquo;, seg&uacute;n una captura enviada a este medio. Sin embargo, eso no significa que efectivamente haya sido admitida a tr&aacute;mite y, por tanto, ya pueda trabajar de forma regular. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que esperar al justificante de admisi&oacute;n a tr&aacute;mite, que incluye el NIE, y mencionan el permiso provincial de residencia y trabajo&rdquo;, aclara el letrado de extranjer&iacute;a Felipe Garo&ntilde;a. Emma escribe inquieta a su abogada, que la calma y le traslada que ser&aacute; avisada en cuanto llegue el escrito que espera. Pero cuando el reconocimiento de tantos derechos est&aacute;n en juego, es dif&iacute;cil calmarse del todo y no dejarse arrastrar por la ansiedad de las distintas posibilidades del retraso, traslada. A veces, se inquieta pensando en el supuesto de que hubiese habido alg&uacute;n problema en el env&iacute;o o recepci&oacute;n del correo y que pudiera dejarla fuera del proceso. Despu&eacute;s de algunos d&iacute;as de ansiedad, ha asumido que lo &uacute;nico que puede hacer es esperar y confiar en su abogado. 
    </p><p class="article-text">
        Cada retraso de cada tr&aacute;mite acaba alargando el proceso y entorpece el objetivo principal de quienes piden la regularizaci&oacute;n: encontrar un trabajo en condiciones dignas y darse de alta en alta en la Seguridad Social. Una vez recibida la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite, la espera de muchos no acaba. Quienes van a tener residencia regular en Espa&ntilde;a por primera vez y no han trabajado dados de alta anteriormente, no podr&aacute;n trabajar hasta que no reciban su n&uacute;mero a la Seguridad Social. Y esto tampoco est&aacute; siendo f&aacute;cil. &ldquo;Cuando por fin llega la ansiada admisi&oacute;n a tr&aacute;mite, aparece la frase estrella: &rdquo;En unos d&iacute;as recibir&aacute; su n&uacute;mero de afiliaci&oacute;n social. D&iacute;as que ya van camino de convertirse en semanas. Semanas que pronto ser&aacute;n meses&ldquo;, cuestiona el abogado Guillermo Morales. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto Luisa confirmo la admisi&oacute;n de su solicitud, ya con papeles, empez&oacute; a enviar curr&iacute;culums a varias ofertas de marketing digital, el &aacute;mbito al que le gustar&iacute;a saltar tras a&ntilde;os como limpiadora en la econom&iacute;a sumergida. Pero para acceder a una de estas ofertas necesita el n&uacute;mero de la Seguridad Social. El Ministerio de Inclusi&oacute;n explica a los solicitantes por correo electr&oacute;nico que estos deben esperar a recibir por correo postal dicho n&uacute;mero, indispensable para poder trabajar. Existen otras formas de obtenerlo, pero quienes no tienen el acompa&ntilde;amiento adecuado se f&iacute;an de las indicaciones del Gobierno, que pide que no lo soliciten por su cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        No quiere perder tiempo. Sabe que de su tiempo cotizado depender&aacute; la renovaci&oacute;n posterior del permiso que tanto le ha costado conseguir. &ldquo;Siento que con el permiso provisional ya se me ha abierto el camino y quiero empezar a recorrerlo. Con este permiso de trabajo, ya empieza a contar mi a&ntilde;o para renovar la tarjeta, as&iacute; que he empezado a moverme&rdquo;, explica desde Valencia, donde actualmente trabaja en la limpieza de cinco viviendas. Comprueba su buz&oacute;n cada d&iacute;a y la carta no llega, por lo que ha decidido tratar de obtenerlo por la v&iacute;a digital.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A&uacute;n no me ha llegado, pero estoy intentando pedirlo de otra manera, a trav&eacute;s del certificado digital&rdquo;, explica la colombiana. &ldquo;A ver si lo logro&rdquo;, a&ntilde;ade, pues acaba de recibir el permiso de residencia temporal. &ldquo;Debe llegar una carta a la direcci&oacute;n postal o certificado digital de la persona interesada (no a su representante). Hay veces que se dan algunos retrasos en este env&iacute;o, pero en la web de la Tesorer&iacute;a General de la Seguridad del Estado se puedo consultar el n&uacute;mero asignado, o pueden solicitarlo ante la Seguridad Social&rdquo;, detalla Mu&ntilde;oz. Al no explicar este procedimiento, quienes carecen de apoyo jur&iacute;dico se est&aacute;n encontrando problemas en este punto.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/retrasos-regularizacion-inquietan-cientos-migrantes-15-dias-llevamos-40-respuesta_1_13261196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 20:21:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/98ee128b-8123-4a7f-989c-a2adc7d9d502_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7625325" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/98ee128b-8123-4a7f-989c-a2adc7d9d502_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7625325" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los retrasos de la regularización inquietan a cientos de migrantes: "Eran 15 días y llevamos 40 sin respuesta"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/98ee128b-8123-4a7f-989c-a2adc7d9d502_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Regularización extraordinaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Casa Blanca estrena una web que compara a los migrantes con extraterrestres: "Caminan entre nosotros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/casa-blanca-estrena-web-compara-migrantes-extraterrestres-caminan_1_13260735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94fbb6ce-efc1-452a-9a93-4794e0adb31f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Casa Blanca estrena una web que compara a los migrantes con extraterrestres: &quot;Caminan entre nosotros&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Administración Trump lanza un mapa de arrestos de personas migrantes alrededor de Estados Unidos, en un sitio web titulado "aliens", donde también anima a denunciarlas al ICE</p><p class="subtitle">El Pentágono comienza a publicar archivos sobre ovnis y “vida extraterrestre”
</p></div><p class="article-text">
        La Casa Blanca ha lanzado un mapa de arrestos de personas migrantes alrededor de Estados Unidos, en un sitio web titulado &ldquo;aliens&rdquo;, cuya portada es una silueta caminando por el desierto a modo de burla sobre la idea de que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/pentagono-comienza-publicar-archivos-supuestos-ovnis_1_13206953.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el pa&iacute;s guarde secretos sobre el espacio.</a>
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.whitehouse.gov/aliens/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">portal </a>se abre con un texto que se desplaza igual que el de las pel&iacute;culas de la <em>Guerra de las Galaxias</em>, con bloques de texto que aparecen a medida que los usuarios se desplazan mientras caen estrellas de fondo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Caminan entre nosotros&rdquo;, dice el sitio web. &ldquo;Durante 60 a&ntilde;os, el Gobierno estadounidense ha guardado un secreto celosamente. Los extraterrestres han estado caminando entre nosotros, viviendo en nuestros barrios e interactuando con nosotros en nuestra vida cotidiana. Han comprado en las mismas tiendas, asistido a las mismas clases que nuestros hijos y llevado una vida humana aparentemente normal&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff03b781-e4da-4e6b-87b1-9e1d099c8809_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff03b781-e4da-4e6b-87b1-9e1d099c8809_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff03b781-e4da-4e6b-87b1-9e1d099c8809_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff03b781-e4da-4e6b-87b1-9e1d099c8809_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff03b781-e4da-4e6b-87b1-9e1d099c8809_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff03b781-e4da-4e6b-87b1-9e1d099c8809_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ff03b781-e4da-4e6b-87b1-9e1d099c8809_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de la web de la Casa Blanca."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de la web de la Casa Blanca.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En la parte baja de la p&aacute;gina aparece un contador que muestra el n&uacute;mero de los llamados &ldquo;encuentros&rdquo; realizados, cifra que asciende a 3,1 millones y sigue aumentando hasta la noche del jueves. 
    </p><p class="article-text">
        El nuevo mapa no especifica <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/administracion-trump-detuvo-padres-27-000-ninos-siete-meses_1_13222343.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el per&iacute;odo de tiempo de las capturas</a>, pero debido a la cifra se podr&iacute;a tratar de los datos divulgados por el Departamento de Seguridad Nacional en un informe que adjunta las detenciones desde septiembre de 2024 hasta abril del presente a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00bb2381-5b66-442b-9e26-f32a38009e38_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00bb2381-5b66-442b-9e26-f32a38009e38_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00bb2381-5b66-442b-9e26-f32a38009e38_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00bb2381-5b66-442b-9e26-f32a38009e38_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00bb2381-5b66-442b-9e26-f32a38009e38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00bb2381-5b66-442b-9e26-f32a38009e38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/00bb2381-5b66-442b-9e26-f32a38009e38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mapa de arrestos de personas migrantes en la web de la Casa Blanca."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mapa de arrestos de personas migrantes en la web de la Casa Blanca.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Si has sido testigo de un abducci&oacute;n alien&iacute;gena, no te alarmes. El alien est&aacute; en buenas manos. Nosotros nos ocuparemos de &eacute;l&hellip; y lo devolveremos sano y salvo a su lugar de origen&rdquo;, dice la web. 
    </p><p class="article-text">
        La p&aacute;gina incluye a continuaci&oacute;n un enlace al formulario del Servicio de Inmigraci&oacute;n y Control de Aduanas (ICE) para enviar denuncias, animando a informar sobre lo que Casa Blanca denomina &ldquo;aliens sospechosos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La palabra 'alien'</h2><p class="article-text">
        En Estados Unidos,&nbsp;la palabra &ldquo;alien&rdquo;&nbsp;sigue siendo parte de la&nbsp;<a href="http://www.dhs.gov/definition-terms" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">terminolog&iacute;a oficial</a> para referirse a cualquier persona que no sea ciudadana o nacional. Etimol&oacute;gicamente, deriva del lat&iacute;n <em>alienus</em>, que significa &ldquo;perteneciente a otro&rdquo; o &ldquo;extranjero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El t&eacute;rmino 'alien' tiene varios significados, ya que se refiere tanto a los seres extraterrestres procedentes del espacio exterior como a la clasificaci&oacute;n jur&iacute;dica de los migrantes como extranjeros u otros. Seg&uacute;n la Ley de Inmigraci&oacute;n y Nacionalidad de los Estados Unidos (INA), se define a un alien como 'cualquier persona que no sea ciudadano o nacional de los Estados Unidos&rdquo;, explica en un <a href="https://epicenter.wcfia.harvard.edu/article/case-against-aliens" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">art&iacute;culo </a>D. Ouellet, becaria del programa Weatherhead de la Universidad de Harvard. 
    </p><p class="article-text">
        Su uso est&aacute; desfasado, adem&aacute;s de ser ling&uuml;&iacute;sticamente inadeduado, a su juicio. &ldquo;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha impulsado un cambio gradual para dejar de utilizar el t&eacute;rmino 'alien' en los documentos oficiales y en el lenguaje normativo, y en algunas legislaciones estatales se ha sustituido por t&eacute;rminos como 'no ciudadano' o 'ciudadano extranjero', que se consideran m&aacute;s precisos, lo que refleja un creciente reconocimiento de que el lenguaje conforma las realidades jur&iacute;dicas y sociales&rdquo;, escribe. 
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el t&eacute;rmino 'alien' , prosigue, &ldquo;va m&aacute;s all&aacute; de servir de etiqueta para una categor&iacute;a jur&iacute;dica&rdquo;. &ldquo;Sirve para reforzar una narrativa de amenaza existencial: cuerpos que no pertenecen, que son fundamentalmente diferentes a nosotros, en los que no se puede confiar. La presencia y el uso continuado de esta etiqueta en el discurso actual sobre inmigraci&oacute;n no es, podr&iacute;a decirse, meramente sem&aacute;ntica; es ideol&oacute;gica. Codifica una percepci&oacute;n del no ciudadano no como un individuo que simplemente se ha trasladado desde otro pa&iacute;s, sino como alguien fundamentalmente incognoscible, poco fiable y, lo que es m&aacute;s importante, indigno de derechos&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n indica la experta, t&eacute;rminos como 'alien' &ldquo;influyen en la situaci&oacute;n jur&iacute;dica, repercuten en la percepci&oacute;n p&uacute;blica, evocan respuestas emocionales y moldean el discurso pol&iacute;tico. De este modo, el lenguaje jur&iacute;dico funciona no solo como una herramienta de clasificaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n como un instrumento de poder que define los l&iacute;mites de la pertenencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de EFE.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Desalambre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/casa-blanca-estrena-web-compara-migrantes-extraterrestres-caminan_1_13260735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 14:25:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/94fbb6ce-efc1-452a-9a93-4794e0adb31f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="91562" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/94fbb6ce-efc1-452a-9a93-4794e0adb31f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="91562" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Casa Blanca estrena una web que compara a los migrantes con extraterrestres: "Caminan entre nosotros"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/94fbb6ce-efc1-452a-9a93-4794e0adb31f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Migrantes,ICE,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El temporero marroquí que fue detenido cuando iba a pedir la regularización consigue los papeles días después de ser liberado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/temporero-marroqui-expulsado-plena-regularizacion-papeles-no-miedo_1_13252320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/183334c0-a57a-4a94-9d38-745b06c6c620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142898.jpg" width="1280" height="720" alt="El temporero marroquí que fue detenido cuando iba a pedir la regularización consigue los papeles días después de ser liberado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De casi ser expulsado a Marruecos a tener un permiso provisional de residencia y trabajo después de que su petición de regularización sea admitida a trámite: "Hace una semana y algo estaba preparando mi ropa para irme y ahora tengo papeles", resume Mounir</p><p class="subtitle">El Gobierno cancela la expulsión del temporero marroquí que fue detenido cuando se dirigía a pedir la regularización</p></div><p class="article-text">
        Ten&iacute;a su ropa preparada en una bolsa en la celda del Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Valencia. Tras haber sido detenido justo cuando se dirig&iacute;a a presentar la petici&oacute;n de la regularizaci&oacute;n, pero sin que sus circunstancias hubiesen importado para la polic&iacute;a ni el juzgado, su retorno parec&iacute;a irrevocable. Pero ahora, poco m&aacute;s de una semana <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-paraliza-expulsion-temporero-marroqui-detenido-dirigia-pedir-regularizacion_1_13232068.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despu&eacute;s de su liberaci&oacute;n</a>, al marroqu&iacute; <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/temporero-marroqui-espera-expulsion-detenido-iba-cita-pedir-regularizacion_1_13218772.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mounir </a>se le escapa una carcajada nerviosa al describir el giro de acontecimientos de la &uacute;ltima semana: en cuesti&oacute;n de d&iacute;as ha pasado de estar encerrado por no tener papeles y esperar su deportaci&oacute;n inminente, a recibir un permiso provisional de residencia y trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A&uacute;n no lo creo&rdquo;, dice Mounir por tel&eacute;fono ya fuera del CIE donde estuvo privado de libertad dos semanas en un centro en el que, como confirman los hechos posteriores, nunca deber&iacute;a haber entrado. Solo cuatro d&iacute;as despu&eacute;s de su salida del centro de detenci&oacute;n para extranjeros, su abogado recibi&oacute; un correo electr&oacute;nico del departamento del Ministerio de Inclusi&oacute;n encargado de estudiar los permisos de residencia de extranjeros: el Gobierno hab&iacute;a admitido a tr&aacute;mite su petici&oacute;n de regularizaci&oacute;n extraordinaria, esa que estaba a punto de registrar justo cuando fue detenido por la Polic&iacute;a y que finalmente present&oacute; su abogado despu&eacute;s de que &eacute;l fuese enviado al CIE. 
    </p><p class="article-text">
        Como ya ten&iacute;a todos los papeles preparados, pues ten&iacute;a cita con su abogado cuando el coche en el que viajaba fue parado en un control policial de camino al despacho, su letrado, &Aacute;lvaro Vico, pudo registrar con facilidad la documentaci&oacute;n de Mounir pese a haber sido internado en el CIE. La semana pasada, cuatro d&iacute;as despu&eacute;s de la liberaci&oacute;n del marroqu&iacute; despu&eacute;s de que su caso fuese denunciado por la Plataforma CIEs No Valencia y difundido en medios de comunicaci&oacute;n, su solicitud fue admitida a tr&aacute;mite, lo que conlleva la concesi&oacute;n de un permiso provisional de residencia y trabajo, seg&uacute;n el documento oficial al que ha accedido este medio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace una semana y algo estaba preparando mi ropa para irme y ahora tengo papeles&rdquo;, resume Mounir a&uacute;n con cierta sorpresa. 
    </p><h2 class="article-text">En busca de trabajo en el campo almeriense</h2><p class="article-text">
        El marroqu&iacute; no daba cr&eacute;dito cuando recibi&oacute; la llamada del familiar que se lo comunic&oacute;. El tel&eacute;fono son&oacute; cuando acababa de subir en un autob&uacute;s con destino Almer&iacute;a. Hab&iacute;an pasado solo cuatro d&iacute;as de su salida del CIE y Mounir ya se dirig&iacute;a a la provincia andaluza para buscar trabajo<strong>, </strong>aprovechando el aumento de demanda de mano de obra por la campa&ntilde;a del mel&oacute;n y la sand&iacute;a: &ldquo;No pensaba que me iban a responder tan r&aacute;pido. Llevaba semanas sin trabajar y necesitaba dinero. Un amigo vive en Almer&iacute;a y me dijo que all&iacute;, con la temporada, se pod&iacute;a conseguir trabajar d&iacute;as sueltos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando subi&oacute; a ese autob&uacute;s, Mounir no ten&iacute;a papeles. Cuando lleg&oacute; a su destino, ya los ten&iacute;a. &ldquo;Me llam&oacute; mi familiar y me dijo que ten&iacute;a papeles. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Le dije: &iquest;Qu&eacute; hago? &iquest;Me bajo y vuelvo a casa?&rdquo;, describe Mounir con cierto tono de burla sobre  su bloqueo inicial.&nbsp;&ldquo;Estuve a punto de volver, pero ahora en Altea es m&aacute;s complicado encontrar trabajo y al tener ya pagado el billete, decid&iacute; mantener el plan de ir a Almer&iacute;a. Ahora hay m&aacute;s trabajo y necesito el dinero&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mounir responde a las preguntas de <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> desde la habitaci&oacute;n que comparte con el amigo que le acoge en Almer&iacute;a. Ha pasado solo unos d&iacute;as de recibir el permiso y a&uacute;n no ha encontrado un empleo en el que volver a cotizar, pero cuenta que ya ha empezado a buscar. &ldquo;Lo que me importa ahora es conseguir algo con contrato, porque as&iacute; ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil luego renovar los papeles y m&aacute;s posibilidades tendr&eacute; de quedarme&rdquo;, explica el joven. Mientras no lo logra, necesita seguir pagando sus gastos, por lo que acepta los jornales que le ofrecen por empleos puntuales pagados &ldquo;en b&rdquo; en el campo almeriense o en almacenes de la zona. &ldquo;Si me llaman para descargar un cami&oacute;n o hacer algo puntual, lo hago. Pero lo principal para m&iacute; es volver a cotizar&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El d&iacute;a de la liberaci&oacute;n: &ldquo;Casi abrazo al polic&iacute;a&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El pasado 18 de mayo a&uacute;n tem&iacute;a la posibilidad de ser deportado tres d&iacute;as despu&eacute;s. Seg&uacute;n le hab&iacute;an comunicado a su abogado, esa era la nueva fecha prevista para su salida. Pero esa tarde un agente se acerc&oacute; a &eacute;l: &ldquo;Vas a salir hoy&rdquo;, recuerda que le dijo. &ldquo;Me puse tan contento que salt&eacute; hacia &eacute;l de la alegr&iacute;a y hasta quer&iacute;a darle un abrazo&rdquo;, a&ntilde;ade entre risas. Rondaban las 18:40 cuando sali&oacute; del centro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cree que su salida se debe a la uni&oacute;n de distintas personas que decidieron denunciar su caso y pedir su liberaci&oacute;n. &ldquo;Agradezco mucho a la gente que me ha apoyado. No esperaba tanto apoyo&rdquo;, indica el marroqu&iacute;, que a su vez recuerda a otros compa&ntilde;eros que se quedaron en el CIE, pese a tener una &ldquo;situaci&oacute;n parecida&rdquo; a la suya (arraigo y falta de antecedentes). &ldquo;Me acuerdo de un argelino y un marroqu&iacute;, que tambi&eacute;n ten&iacute;an casi todo preparado. Pero ellos no ten&iacute;an familia en Espa&ntilde;a como yo, que buscase a un abogado o llegase a ONG o a los medios de comunicaci&oacute;n, y no han tenido esta ayuda&rdquo;, lamenta Mounir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando me cogi&oacute; la Polic&iacute;a y me llev&oacute; al CIE se sent&iacute;a solo. Pero gracias toda la gente que me apoy&oacute; s&eacute; que, aparte de mi familia, no estoy solo, porque mucha gente buena me ha ayudado&rdquo;, reflexiona. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> “Me acuerdo de un argelino y un marroquí, que también tenían casi todo preparado. Pero ellos no tenían familia en España como yo, que buscase a un abogado o llegase a ONG o a los medios de comunicación, y no han tenido esta ayuda”, lamenta Mounir. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sus palabras evidencian un panorama que coincide con otros casos publicados por <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> de migrantes encerrados en el CIE, en cuyo internamiento no se tuvo en cuenta ni el arraigo ni el hecho de que pod&iacute;an optar al proceso de regularizaci&oacute;n extraordinaria. Ya son tres los casos difundidos en medios con el tiempo suficiente para evitar el retorno (Mounir, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/vive-novia-sevillana-habla-espanol-juega-equipo-futbol-local-omar-expulsado-dias-regularizacion_1_13135843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Omar </a>y <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/espana-expulsara-cie-valencia-joven-marroqui-arraigo-dia-entra-vigor-regularizacion_1_13144154.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oussama</a>) acabasen en su liberaci&oacute;n, lo que en la pr&aacute;ctica supone un reconocimiento oficial de que no deber&iacute;an haber sido encerrados. 
    </p><h2 class="article-text">Criterio clave: el arraigo</h2><p class="article-text">
        En 2014, la Direcci&oacute;n General de la Polic&iacute;a, mediante una circular, estableci&oacute; unos criterios a tener en cuenta para solicitar el internamiento de personas extranjeras en los CIE, entre las que se contemplan una serie de circunstancias personales gen&eacute;ricas a considerar, entre las que <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/cie-encerraron-2024-migrantes-familia-fuerte-arraigo-espana-nuevo-informe_1_12641510.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se incluye el arraigo en Espa&ntilde;a</a>, la existencia de domicilio conocido, hijos a cargo o consecuencias de la expulsi&oacute;n para la persona o sus familiares. Mounir estaba empadronado en Altea desde hac&iacute;a m&aacute;s de un a&ntilde;o, hab&iacute;a estado dado de alta en un empleo y llevaba en su m&oacute;vil toda la documentaci&oacute;n que iba a presentar a la abogada para solicitar la regularizaci&oacute;n. No pod&iacute;a ir m&aacute;s preparado para demostrar su arraigo. Pero ni la Polic&iacute;a ni el juzgado de Benidorm que acab&oacute; aprobando el internamiento propuesto por los agentes lo tuvieron en cuenta.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> “Para mí supone un alivio general. Ahora voy con la calle y no tengo que esconderme, no tengo que mirar detrás de mí, no tengo miedo por si me deportan. Me siento como una persona normal, puedo expresarme. Si veo un coche de policía, sé que ahora no me tiene por qué pasar nada”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando se le pregunta qu&eacute; supone para &eacute;l tener papeles otra vez, Mounir habla de la tranquilidad de vivir sin miedo.&nbsp;&ldquo;Para m&iacute; supone un alivio general. Ahora voy con la calle y no tengo que esconderme, no tengo que mirar detr&aacute;s de m&iacute;, no tengo miedo por si me deportan&rdquo;, responde desde Almer&iacute;a.&nbsp;&ldquo;Me siento como una persona normal, puedo expresarme. Si veo un coche de polic&iacute;a, s&eacute; que ahora no me tiene por qu&eacute; pasar nada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ese temor diario fue tan intenso que a veces el cuerpo tarda en asimilar lo que la mente confirma al obtener un permiso de residencia. El pasado domingo vio a unos agentes pasar a su lado y fue consciente del cambio. Aunque no se asust&oacute;, s&iacute; fue consciente de su presencia y se record&oacute; que ya no ten&iacute;a que esconderse por el mero hecho de existir: &ldquo;Pasaron a mi lado y yo me qued&eacute; tranquilo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las dos semanas de detenci&oacute;n estuvieron marcadas por la ansiedad de la deportaci&oacute;n. &ldquo;Estaba asustado, porque sabes que en cualquier momento te pueden llevar y se pasa mal. Aunque all&iacute; no me pas&oacute; nada malo, no tuve problemas con nadie, estar atrapado cuando quieres trabajar es muy agobiante&rdquo;, explica. &ldquo;Da miedo porque te sientes impotente. Yo hasta so&ntilde;aba que estaba en Marruecos. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer&rdquo;, explica el jornalero. 
    </p><p class="article-text">
        Si hubiese sido expulsado, dice, habr&iacute;a vuelto a intentar venir a Espa&ntilde;a. &ldquo;Iba a volver a intentarlo aunque me costase la vida. Desde peque&ntilde;o so&ntilde;aba con venir, miraba el mar y pensaba en atravesarlo para vivir aqu&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En los d&iacute;as en que ten&iacute;a su regreso a Marruecos tambi&eacute;n pensaba en todo lo que le cost&oacute; salir de all&iacute;. Antes de lograrlo, hab&iacute;a pedido un pr&eacute;stamo de cerca de 5.000 euros para costear el viaje en una patera desde El Aaiun (S&aacute;hara Occidental) a Canarias. &ldquo;Me estafaron. Se fueron con mi dinero. Al principio no quer&iacute;a volver a casa, reconocer a mi familia lo que hab&iacute;a pasado, pero me acabaron apoyando&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s, volvi&oacute; a intentarlo por la frontera de Ceuta: &ldquo;Nad&eacute; con otro amigo durante todo el d&iacute;a. Sal&iacute; a las 8 de la ma&ntilde;ana y llegu&eacute; a las 12 de la noche&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mounir insiste en que quiere &ldquo;volver&rdquo; a cotizar. Dice &ldquo;volver&rdquo; porque ya estuvo dado de alta en la Seguridad Social. El marroqu&iacute; hab&iacute;a solicitado asilo tras su llegada a Espa&ntilde;a en 2024. Despu&eacute;s de que su petici&oacute;n fuera admitida a tr&aacute;mite, el joven obtuvo el permiso de residencia temporal habitual durante la tramitaci&oacute;n del procedimiento. Con esa autorizaci&oacute;n, trabaj&oacute; y cotiz&oacute; durante cerca de cuatro meses como limpiador y ayudante de cocina en un restaurante en Altea. La respuesta negativa a su petici&oacute;n de protecci&oacute;n internacional acarre&oacute; la p&eacute;rdida de sus papeles y, por esa raz&oacute;n, la empresa tuvo que despedirle, como prueba la documentaci&oacute;n a la que ha accedido este medio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trabajaba en el mismo restaurante donde yo trabajo y los jefes estaban encantados de con &eacute;l&rdquo;, dice Ahmed (nombre ficticio porque prefiere mantenerse en el anonimato) que apoya a Mounir en Espa&ntilde;a. Mientras trabaja en Almer&iacute;a, Ahmed le ayuda a buscar una una oportunidad laboral. Como hab&iacute;a estado dado de alta anteriormente, &eacute;l ya ten&iacute;a n&uacute;mero de la Seguridad Social, por lo que ya est&aacute; preparado para reactivar su vida laboral en Espa&ntilde;a.  
    </p><p class="article-text">
        El plan de Mounir pasa por quedarse una temporada en Almer&iacute;a y, si no consigue nada estable y con contrato, volver a Altea donde le encantar&iacute;a volver a trabajar en la hosteler&iacute;a. &ldquo;Me gustaba mucho vivir all&iacute; y trabajar en la cocina. Voy a ahorrar algo de dinero para despu&eacute;s volver, mantenerme por m&iacute; mismo y buscar un empleo en el sector&rdquo;, proyecta el marroqu&iacute;, unas semanas despu&eacute;s de haber dado por hecha su expulsi&oacute;n a las puertas de una regularizaci&oacute;n que, con muchas trabas, ha acabado logrando de forma provisional. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/temporero-marroqui-expulsado-plena-regularizacion-papeles-no-miedo_1_13252320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 19:27:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/183334c0-a57a-4a94-9d38-745b06c6c620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142898.jpg" length="147134" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/183334c0-a57a-4a94-9d38-745b06c6c620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142898.jpg" type="image/jpeg" fileSize="147134" width="1280" height="720"/>
      <media:title><![CDATA[El temporero marroquí que fue detenido cuando iba a pedir la regularización consigue los papeles días después de ser liberado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/183334c0-a57a-4a94-9d38-745b06c6c620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142898.jpg" width="1280" height="720"/>
      <media:keywords><![CDATA[Regularización extraordinaria,Inmigración,Migraciones,Marruecos,Temporeros,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este joven peruano ya ha empezado a cotizar gracias a la regularización: "Tardé solo tres días en encontrar trabajo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/joven-peruano-empezado-cotizar-gracias-regularizacion-tarde-tres-dias-encontrar-trabajo_1_13244077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f7d4484-6875-478e-8bd0-4dea0a58a7d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143652.jpg" width="1280" height="720" alt="Este joven peruano ya ha empezado a cotizar gracias a la regularización: &quot;Tardé solo tres días en encontrar trabajo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Missael es uno de las 91.505 personas cuya solicitud de regularización ha sido admitida a trámite, lo que conlleva la concesión de un permiso provisional de residencia y trabajo mientras se estudia a fondo cada caso</p><p class="subtitle">El Supremo tumba el intento de Ayuso y Vox de suspender la regularización de personas migrantes</p></div><p class="article-text">
        La vida de Missael se qued&oacute; en pausa cuando perdi&oacute; sus papeles. Despu&eacute;s de residir y trabajar en Espa&ntilde;a durante m&aacute;s de un a&ntilde;o, la respuesta negativa de su petici&oacute;n de asilo le empuj&oacute; de nuevo a la econom&iacute;a sumergida y abri&oacute; un par&eacute;ntesis en sus pasos recorridos en Huelva, la ciudad donde se asent&oacute; tras abandonar Per&uacute;. Hasta que a principios de mayo recibi&oacute; un email de su abogado, que adjuntaba el documento que ans&iacute;an recibir las cientos de miles de personas que, como &eacute;l, han pedido la <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/claves-regularizacion-extraordinaria-empieza-pedirla-son-requisitos-definitivos_1_13140371.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regularizaci&oacute;n extraordinaria</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha tenido entrada en esta Unidad de Tramitaci&oacute;n de Expedientes de Extranjer&iacute;a la solicitud de residencia temporal por circunstancias excepcionales&rdquo;, rezaba el documento notificado por su letrado, Felipe Garo&ntilde;a. &ldquo;El presente tr&aacute;mite de admisi&oacute;n implica la autorizaci&oacute;n, de forma provisional caso de que se encuentre en edad laboral,&nbsp;por cuenta ajena y por cuenta propia en todo el territorio , a la persona solicitante a residir y, en a trabajar nacional y en cualquier ocupaci&oacute;n o sector de actividad &rdquo;, indicaba el escrito. 
    </p><p class="article-text">
        Con otras palabras: ese documento le reconoc&iacute;a su derecho a vivir y trabajar en Espa&ntilde;a, al menos mientras se estudia a fondo su petici&oacute;n. Missael volv&iacute;a a tener papeles. &Eacute;l, como ya hab&iacute;a trabajado, no tuvo que esperar a recibir el n&uacute;mero de la Seguridad Social, cuyos retrasos est&aacute;n obstaculizando la inserci&oacute;n laboral de muchos inmigrantes con solicitudes admitidas. 
    </p><p class="article-text">
        El peruano quer&iacute;a cerrar &ldquo;la pausa&rdquo; en la que sent&iacute;a vivir desde hac&iacute;a ocho meses, aunque en realidad solo era un par&eacute;ntesis a ojos del Estado, porque nunca Missael nunca dej&oacute; de moverse. Levant&oacute; el tel&eacute;fono, dej&oacute; un par de curr&iacute;culums y la llamada no tard&oacute; en llegar. &ldquo;La verdad que pasaron solo tres d&iacute;as hasta encontrar un trabajo donde volver a estar dado de alta y cotizar&rdquo;, dice el hombre. Insiste en remarcar que para &eacute;l fue quiz&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil que para otros solicitantes de la regularizaci&oacute;n porque &eacute;l ya hab&iacute;a estado dado de alta previamente y, por tanto, contaba con un N&uacute;mero de Identificaci&oacute;n de Extranjero (NIE) y no tuvo que esperar tampoco para recibir el n&uacute;mero de la Seguridad Social.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s de 90.000 permisos provisionales</h2><p class="article-text">
        La de Missael es una de las 91.505 peticiones de regularizaci&oacute;n admitidas a tr&aacute;mite desde la entrada en vigor de la regularizaci&oacute;n, que llevan consigo la concesi&oacute;n de un permiso provisional de residencia y trabajo durante el estudio a fondo de su petici&oacute;n, lo que permite a los solicitantes activar su vida laboral cuanto antes sin miedo a ser expulsados, que podr&aacute;n darse de alta siempre que hayan recibido el.numero de la Seguridad Social. Pese a que el Ministerio de Inclusi&oacute;n defiende que el env&iacute;o del n&uacute;mero es casi &ldquo;autom&aacute;tico&rdquo;, muchos migrantes a&uacute;n esperan recibirlo sobrepasados con creces los plazos establecidos.
    </p><p class="article-text">
        Esas 90.000 admisiones a tr&aacute;mite son solo una m&iacute;nima parte del total de solicitudes registradas desde el pasado 17 de mayo, que ya supera el medio mill&oacute;n, atendiendo a las cifras presentadas por el Gobierno ante el Supremo, que este viernes <a href="https://www.eldiario.es/politica/supremo-rechaza-suspender-regulacion-han-solicitado-medio-millon-migrantes_1_13243249.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decidi&oacute; rechazar la suspensi&oacute;n cautelar</a> del procedimiento extraordinario de regularizaci&oacute;n, como ped&iacute;an varios recursos interpuestos por la Comunidad de Madrid o Vox, entre otros, apelando en ocasiones a argumentos <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/bulos-ayuso-pide-supremo-frenar-regularizacion-colapso-sanitario-ayudas-inmediatas_1_13237545.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falsos y tergiversados</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De haberse paralizado la medida, como ped&iacute;a el Gobierno de Ayuso, m&aacute;s de 90.000 personas que ya hab&iacute;an obtenido una autorizaci&oacute;n provisional habr&iacute;an vuelto a la clandestinidad y su situaci&oacute;n jur&iacute;dica, igual que la del medio mill&oacute;n de solicitantes, habr&iacute;a quedado en un limbo. Fuentes gubernamentales afirman que tambi&eacute;n tem&iacute;an por la inseguridad jur&iacute;dica a la que quedar&iacute;an abocadas aquellas empresas que ya hab&iacute;an contratado a ciudadanos gracias a estos permisos temporales, como la pizzer&iacute;a donde ya trabaja Missael.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Después de ocho meses sin papeles, he vuelto a cotizar. Sin papeles todo es más duro. Es como si te quedas en una pausa. Cotizas, vas a un ritmo y te lo deniegan el asilo y te quedas sin nada. A esperar otra vez un permiso para trabajar. Pero ya ahora estoy otra vez dado alta. La verdad que tardé solo unos tres días&quot;. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de ocho meses sin papeles, he vuelto a cotizar. Sin papeles todo es m&aacute;s duro. Es como si te quedas en una pausa. Cotizas, vas a un ritmo, te deniegan el asilo y te quedas sin nada. A esperar otra vez un permiso para trabajar. Pero ahora estoy otra vez dado de alta&rdquo;, describe el peruano. Ha empezado a trabajar por las noches en una pizzer&iacute;a de Huelva, donde intercala turnos de repartidor y atenci&oacute;n al p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        Con o sin papeles, nunca le ha faltado empleo desde que aterriz&oacute; en Espa&ntilde;a. Missael ha trabajado como repartidor, cajero, pe&oacute;n de obra o socorrista en las playas de Punta Umbr&iacute;a.&nbsp;Durante el tiempo que estuvo sin autorizaci&oacute;n de residencia, tampoco par&oacute;, aunque en empleos menos estables y m&aacute;s precarios. &ldquo;Obviamente s&iacute; trabajaba, &iquest;c&oacute;mo iba a pagar mis gastos si no lo hac&iacute;a? En esos meses me iban saliendo cosas, sobre todo de repartidor, pero sin cotizar&rdquo;, detalla. 
    </p><h2 class="article-text">Una FP cuando estaba sin papeles</h2><p class="article-text">
        &Eacute;l insiste en que fueron unos meses de vida &ldquo;en pausa&rdquo;, pero cuando perdi&oacute; sus papeles, se matricul&oacute; en un curso de Formaci&oacute;n Profesional de Telemec&aacute;nica: &ldquo;Como no pod&iacute;a trabajar a jornada completa, decid&iacute; no perder el tiempo y aprovechar para estudiar&rdquo;. Por la ma&ntilde;ana, iba a clase. Por la tarde, se sub&iacute;a en una bicileta para trabajar como <em>ryder</em>, en una de las compa&ntilde;&iacute;as de delivery, una salida muy utilizada por las personas sin papeles para sacar dinero a trav&eacute;s de otros compa&ntilde;eros dados de alta que les &ldquo;alquilan&rdquo; o &ldquo;prestan&rdquo; sus cuentas en la empresa, a cambio generalmente de una parte de las ganancias. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te permite sobrevivir, aguantar un poco de tiempo. No puedes gastar un dineral, pero te permite tirar. No me quejo porque es parte de un proceso y para m&iacute; no siempre ha sido as&iacute;&rdquo;, explica el hombre, que sigue cursando la formaci&oacute;n que hasta ahora estudiaba sin la seguridad de obtener el t&iacute;tulo oficial, pues los adultos sin papeles pueden matricularse en los estudios pero no recibir la certificaci&oacute;n. Ahora s&iacute; podr&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi plan es que, cuando el a&ntilde;o que viene acabe la FP, dar el salto a ese sector. Despu&eacute;s me gustar&iacute;a hacer un Grado  Medio para seguir avanzando&rdquo;, explica. 
    </p><h2 class="article-text">Respuesta m&aacute;s r&aacute;pida a quienes trabajaron</h2><p class="article-text">
         &ldquo;Estoy muy agradecido. Yo s&eacute; que es muy dif&iacute;cil, no todas las situaciones son las mismas. Para otros compa&ntilde;eros que nunca han podido trabajar dados de alta, est&aacute; siendo m&aacute;s complicado porque se est&aacute;n demorando en asignarles un NIE y un n&uacute;mero de la seguridad social. En mi caso ha sido m&aacute;s r&aacute;pido&rdquo;, insiste. 
    </p><p class="article-text">
        La apreciaci&oacute;n del peruano coincide con la tendencia que perciben varios abogados y ONG consultados por elDiario.es: el Gobierno no est&aacute; respondiendo en los plazos establecidos sobre la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite de la mayor&iacute;a de solicitudes -de 15 d&iacute;as seg&uacute;n el real decreto-, pero la contestaci&oacute;n s&iacute; est&aacute; llegando con m&aacute;s agilidad en aquellos casos de personas que hab&iacute;an cotizado con anterioridad. Muchos de quienes est&aacute;n obteniendo ya los permisos provisionales de residencia y trabajo fueron solicitantes de asilo, lo que les permiti&oacute; estar dados de alta en el tiempo en que se estudiaba su petici&oacute;n de protecci&oacute;n.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b938c7e3-ef17-4a37-a580-dbb81a57e43e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b938c7e3-ef17-4a37-a580-dbb81a57e43e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b938c7e3-ef17-4a37-a580-dbb81a57e43e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b938c7e3-ef17-4a37-a580-dbb81a57e43e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b938c7e3-ef17-4a37-a580-dbb81a57e43e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b938c7e3-ef17-4a37-a580-dbb81a57e43e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b938c7e3-ef17-4a37-a580-dbb81a57e43e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de archivo de las colas frente a una de las ONG que apoya a los migrantes en la emisión de certificados de vulnerabilidad para la regularización"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de archivo de las colas frente a una de las ONG que apoya a los migrantes en la emisión de certificados de vulnerabilidad para la regularización                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del reconocimiento de los derechos de cientos de miles de vecinos que, como Missael, ya viv&iacute;an y trabajaban en Espa&ntilde;a, distintos an&aacute;lisis econ&oacute;micos y sociol&oacute;gicos apuntan tambi&eacute;n a beneficios para la sociedad en su conjunto. Tras el anterior proceso de regularizaci&oacute;n, celebrado en 2005, la suma de las aportaciones de las 600.000 personas regularizadas entonces contribuy&oacute; a un aumento de la afiliaciones a la Seguridad Social y <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ejemplo-regularizacion-2005-aumento-recaudacion-fiscal-no-causo-efecto-llamada-alerta-pp_1_12944379.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">engros&oacute; las arcas p&uacute;blicas</a> con sus correspondientes cotizaciones. Un estudio publicado en 2021 por un grupo de investigadores de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) concluy&oacute; que cada inmigrante regularizado contribuy&oacute; entonces con una aportaci&oacute;n de entre 4.000 y 5.000 euros al a&ntilde;o solo con los&nbsp;<a href="https://www.upf.edu/es/web/focus/noticies/-/asset_publisher/qOocsyZZDGHL/content/id/243481460/maximized" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impuestos sobre el salario</a>.
    </p><h2 class="article-text">Dos a&ntilde;os en Espa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Tras abandonar Per&uacute;, Missael viaj&oacute; a Espa&ntilde;a con visado de turista, como suele hacer la mayor&iacute;a de migrantes latinoamericanos asentados en el pa&iacute;s. Cuando se le caduc&oacute;, el joven se qued&oacute; sin papeles hasta que consigui&oacute; solicitar asilo, lo que conlleva un permiso temporal mientras se estudia la petici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Su petici&oacute;n lleg&oacute; antes de la reforma del reglamento de extranjer&iacute;a que ha obstaculizado en la pr&aacute;ctica la regularizaci&oacute;n de las personas que ve&iacute;an denegada una demanda de protecci&oacute;n internacional. Aunque muchas peticiones no estaban lo suficientemente fundamentadas y ten&iacute;an muchas posibilidades de ser rechazadas, ante la falta de otras v&iacute;as de regularizaci&oacute;n, la v&iacute;a del asilo era en la pr&aacute;ctica una f&oacute;rmula utilizada para obtener un permiso de residencia mientras se estudiaba el caso, algo que era posible hacer debido a los largos retrasos de la Administraci&oacute;n en su tramitaci&oacute;n. El Ejecutiv&oacute; zanj&oacute; esta posibilidad a trav&eacute;s de la anterior reforma del reglamento de extranjer&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Missael recibi&oacute; la negativa de su petici&oacute;n de asilo antes de la aprobaci&oacute;n del real decreto por lo que cumplidos los dos a&ntilde;os en Espa&ntilde;a podr&iacute;a conseguir un permiso por arraigo por la v&iacute;a habitual. Pero hab&iacute;a un requisito que no llegaba a conseguir: no encontraba una empresa dispuesta a hacerle un precontrato de trabajo. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil que las empresas hagan ese tr&aacute;mite, sin saber cu&aacute;ndo vas a recibir el permiso, y te esperen&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo me vine porque tengo una peculiaridad: cuando me encuentro en un lugar estancado, me gusta moverme y buscar otro sitio para superarme. Opt&eacute; por Espa&ntilde;a porque tiene una cultura muy similar. Y aqu&iacute; siempre me he sentido muy a gusto&rdquo;, celebra. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/joven-peruano-empezado-cotizar-gracias-regularizacion-tarde-tres-dias-encontrar-trabajo_1_13244077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 20:00:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8f7d4484-6875-478e-8bd0-4dea0a58a7d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143652.jpg" length="446179" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8f7d4484-6875-478e-8bd0-4dea0a58a7d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143652.jpg" type="image/jpeg" fileSize="446179" width="1280" height="720"/>
      <media:title><![CDATA[Este joven peruano ya ha empezado a cotizar gracias a la regularización: "Tardé solo tres días en encontrar trabajo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8f7d4484-6875-478e-8bd0-4dea0a58a7d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143652.jpg" width="1280" height="720"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno ha recibido en un mes casi 550.000 solicitudes para la regularización de migrantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-recibido-mes-550-000-solicitudes-regularizacion-migrantes_1_13242807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b938c7e3-ef17-4a37-a580-dbb81a57e43e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno ha recibido en un mes casi 550.000 solicitudes para la regularización de migrantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del más de medio millón de solicitudes, de momento solo han sido admitidas a trámite 91.505 peticiones, lo que según el Ministerio se debe a una "minuciosa revisión caso a caso", aunque otras fuentes achacan al retraso en su tramitación</p><p class="subtitle">Ofensiva de Ayuso y la extrema derecha en el Supremo contra la regularización de migrantes: “Es un incremento brutal del gasto social”</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno ha recibido en un mes 549.596 solicitudes para la regularizaci&oacute;n extraordinaria de inmigrantes, de las que 91.505 peticiones han sido admitido a tr&aacute;mite por el momento, seg&uacute;n los datos aportados por el abogado del Estado, en representaci&oacute;n del Gobierno, al Tribunal Supremo durante una de las cinco vistas que celebra este viernes la <a href="https://www.eldiario.es/politica/ofensiva-ayuso-extrema-derecha-supremo-regularizacion-migrantes-incremento-brutal-gasto-social_1_13242571.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sala de lo Contencioso-Administrativo del alto tribunal</a> para estudiar si paraliza de forma cautelar la medida extraordinaria, tal y como han solicitado la Comunidad de Madrid y Vox, entre otros. Todas estas peticiones, y tantas otras que a&uacute;n no han sido presentadas, penden de la decisi&oacute;n de la Justicia sobre los recursos del Ejecutivo de D&iacute;az Ayuso y otras entidades. 
    </p><p class="article-text">
        En una de estas sesiones, en concreto para estudiar la solicitud de la Asociaci&oacute;n Libertad y Justicia, el abogado del Estado ha dado cuenta de estos datos para defender que la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite de las solicitudes, que implica la concesi&oacute;n de una autorizaci&oacute;n de residencia y trabajo provisional, no se hace de forma autom&aacute;tica, como ha aludido la asociaci&oacute;n recurrente. 
    </p><p class="article-text">
        Esta comunicaci&oacute;n de admisi&oacute;n a tr&aacute;mite se produce, ha subrayado, despu&eacute;s de un &ldquo;chequeo&rdquo; de los documentos aportados para acreditar que se cumplen requisitos esenciales. La gran diferencia entre el n&uacute;mero de solicitudes registradas y admitidas a tr&aacute;mite se debe, seg&uacute;n el Ministerio, a &ldquo;una minuciosa revisi&oacute;n caso por caso&rdquo;. Sin embargo, algunos solicitantes se quejan desde hace semanas del retraso en la admisi&oacute;n a tramite de las solicitudes, que la normativa da un plazo m&aacute;ximo de 15 d&iacute;as para su revisi&oacute;n preliminar. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ha aclarado posteriormente el Ministerio de Migraciones sobre el n&uacute;mero total de solicitudes recepcionadas, &ldquo;se trata de una cifra todav&iacute;a pendiente de filtrado&rdquo;. Seg&uacute;n detallan fuentes de la cartera dirigida por Elma Saiz, tal y como ocurri&oacute; en la regularizaci&oacute;n tras la DANA de Valencia, pueden existir duplicidades y factores que influyan provisionalmente en los datos iniciales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El proceso se est&aacute; desarrollando con total normalidad. Tras su minuciosa revisi&oacute;n caso por caso, se est&aacute;n remitiendo ya autorizaciones provisionales a todos los puntos de Espa&ntilde;a&rdquo;, han a&ntilde;adido. &ldquo;Todas las solicitudes que se han presentado correctamente, cumpliendo con los requisitos y no est&aacute;n pendientes de ning&uacute;n tr&aacute;mite m&aacute;s, est&aacute;n recibiendo la autorizaci&oacute;n correspondiente a su admisi&oacute;n a tr&aacute;mite.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Efe / elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-recibido-mes-550-000-solicitudes-regularizacion-migrantes_1_13242807.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 13:58:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b938c7e3-ef17-4a37-a580-dbb81a57e43e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8035451" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b938c7e3-ef17-4a37-a580-dbb81a57e43e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8035451" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Gobierno ha recibido en un mes casi 550.000 solicitudes para la regularización de migrantes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b938c7e3-ef17-4a37-a580-dbb81a57e43e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los bulos con los que Ayuso pide al Supremo frenar la regularización: ni "colapso" sanitario ni ayudas inmediatas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/bulos-ayuso-pide-supremo-frenar-regularizacion-colapso-sanitario-ayudas-inmediatas_1_13237545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13d27ce4-d55a-4a7d-83af-339b43afb6ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los bulos con los que Ayuso pide al Supremo frenar la regularización: ni &quot;colapso&quot; sanitario ni ayudas inmediatas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Tribunal Supremo celebrará este viernes una vista para decidir si paralizará de forma cautelar el procedimiento de regularización extraordinaria, tras los recursos presentados por varios actores, entre los que destaca la Comunidad de Madrid</p><p class="subtitle">Ayuso alega ante el Supremo que la regularización de migrantes “desbordará” los servicios públicos</p></div><p class="article-text">
        La Comunidad de Madrid dice que la sanidad madrile&ntilde;a se &ldquo;distorsionar&aacute; completamente&rdquo; por dar los papeles a miles de vecinos que, sin embargo, ya tienen reconocido ese derecho. El Gobierno de Ayuso tambi&eacute;n defiende que la regularizaci&oacute;n colapsar&aacute; de manera inmediata ayudas como la Renta M&iacute;nima de Inserci&oacute;n que, sin embargo, exige al menos un a&ntilde;o de residencia legal en el pa&iacute;s. Son algunos de los argumentos falsos o tergiversados que el Ejecutivo madrile&ntilde;o ha incluido en el recurso con el que pide al Tribunal Supremo la suspensi&oacute;n cautelar del real decreto que aprob&oacute; el proceso extraordinario de regularizaci&oacute;n, mientras sus magistrados estudian el fondo del asunto. 
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Supremo celebrar&aacute; este viernes la vista para escuchar a las distintas partes que han pedido que paralice de forma cautelar el procedimiento de regularizaci&oacute;n extraordinaria, tras los recursos presentados por varios actores, entre los que destaca la Comunidad de Madrid. Para justificar la urgencia de la suspensi&oacute;n cautelar planteada, el Gobierno de Ayuso enumera uno a uno los servicios auton&oacute;micos que, a su juicio, se ver&iacute;an &ldquo;colapsados&rdquo; o &ldquo;distorsionados completamente&rdquo; por un supuesto incremento de cientos de miles de beneficiarios. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, muchos de los argumentos utilizados son falsos o chocan con la realidad de personas migrantes que acaban de regularizar su situaci&oacute;n administrativa en Espa&ntilde;a. Por un lado, el Gobierno de Ayuso habla del impacto en algunos servicios auton&oacute;micos a los que las personas sin papeles, aunque con algunas trabas, ya ten&iacute;an derecho antes de que vayan a obtener el permiso de residencia, como la sanidad o la educaci&oacute;n posobligatoria. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro, la Comunidad de Madrid menciona algunas ayudas sociales a las que las personas sin papeles no pueden acceder, por lo que la obtenci&oacute;n de su tarjeta de residencia s&iacute; conllevar&aacute; de manera paulatina un posible aumento de la demanda, sin embargo, muchos de los requisitos de los ejemplos incluidos por el Ejecutivo auton&oacute;mico son muy complicados de cumplir para la mayor&iacute;a de personas que acaban de salir de una situaci&oacute;n de irregularidad. Por tanto, su acceso a dichas ayudas no se dar&iacute;a de forma inmediata en cuanto obtuviesen sus permisos provisionales, pues muchas de ellas exigen un tiempo m&iacute;nimo de residencia regular en Espa&ntilde;a o empadronamiento. 
    </p><h2 class="article-text">Sanidad: ya cuentan con ese derecho</h2><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito sanitario, el Gobierno regional afirma que un incremento de cientos de miles de personas &ldquo;distorsiona completamente&rdquo; toda la actual planificaci&oacute;n de la red asistencial de la regi&oacute;n. Explica que los recursos humanos, la organizaci&oacute;n de los centros y la estimaci&oacute;n de la demanda dependen de la poblaci&oacute;n asegurada asignada a cada facultativo. El Gobierno de Ayuso tambi&eacute;n apunta a los efectos de la regularizaci&oacute;n sobre el sistema de salud. El recurso subraya que el acceso a la sanidad difiere en el caso de los residentes, ya que la condici&oacute;n de asegurado implica la asignaci&oacute;n de la Tarjeta Sanitaria Individual. &ldquo;Esto supone un cambio cualitativo, ya que en ese momento se debe asignar un centro de salud y un facultativo&rdquo;, recoge el escrito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, las personas en situaci&oacute;n irregular ya tienen derecho a la asistencia sanitaria normalizada en Espa&ntilde;a, despu&eacute;s de varias reformas realizadas por el Gobierno, la &uacute;ltima en marzo de este a&ntilde;o, que arregl&oacute; algunas grietas de la normativa anterior por la que a&uacute;n se produc&iacute;an casos de exclusi&oacute;n sanitaria en determinados supuestos. Sin embargo, actualmente en la Comunidad de Madrid, las personas sin papeles pueden acceder a este derecho a trav&eacute;s de un c&oacute;digo, llamado DASE, (Documento de Asistencia Sanitaria para Ciudadanos Extranjeros sin residencia legal en Espa&ntilde;a) que les permite acceder a todos los derechos, como la asignaci&oacute;n de m&eacute;dico de cabecera o la derivaci&oacute;n a especialistas. <a href="https://sede.comunidad.madrid/prestacion-social/asistencia-sanitaria-extranjeros-dase#destinatarios" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">En su propia p&aacute;gina web</a>, la Comunidad de Madrid explica c&oacute;mo a las personas sin papeles c&oacute;mo solicitar este documento. 
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico cambio, por tanto, es que una vez dados de alta en la seguridad social se les tendr&aacute; que asignar la citada tarjeta sanitaria, en su procedimiento sencillo que tambi&eacute;n explica la web auton&oacute;mica. Es una cuesti&oacute;n, como dice el recurso, cualitativa. Como ya tienen acceso a ese derecho, no se espera que suponga un mayor gasto para las arcas p&uacute;blicas y la modificaci&oacute;n no requiere inmediatez, pues estas personas ya tienen un m&eacute;dico asignado. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo va a generar colapso en el sistema sanitario un derecho que ya est&aacute; reconocido?&rdquo;, dice Ignacio Pe&ntilde;a, coordinador de Salud Entre Culturas, una organizaci&oacute;n especializada en el acceso a la salud de las personas migrantes, que cuenta con un reconocido programa de acompa&ntilde;amiento a pacientes extranjeros en el Ram&oacute;n y Cajal. &ldquo;En el pasado hab&iacute;a muchos casos de exclusi&oacute;n, pero ahora mismo en la Comunidad de Madrid, se habilita el DASE sin casi problemas, con m&aacute;s o menos trabas, pero ya funciona bastante bien&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><h2 class="article-text">Ya acceden a FP y grados superiores</h2><p class="article-text">
        Respecto a la educaci&oacute;n, el escrito se&ntilde;ala que los extranjeros residentes tienen derecho a acceder a las etapas posobligatorias y al sistema p&uacute;blico de becas &ldquo;en las mismas condiciones que los espa&ntilde;oles&rdquo;. El recurso expone que es &ldquo;l&oacute;gico&rdquo; que estas personas pretendan acceder a cursos de formaci&oacute;n profesional o educaci&oacute;n de adultos para integrarse en el mercado laboral. No obstante, justifica su impugnaci&oacute;n advirtiendo que el reconocimiento de estas ayudas o las matr&iacute;culas en las actividades formativas supone una &ldquo;actividad administrativa irreversible&rdquo;, cuyos efectos econ&oacute;micos y organizativos resultar&iacute;a imposible deshacer con posterioridad.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que las personas en situaci&oacute;n irregular pueden cursar actualmente grados superiores y cursos de Formaci&oacute;n profesional en Espa&ntilde;a. La legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola no impone la residencia legal como requisito de admisi&oacute;n acad&eacute;mica. El obst&aacute;culo que se encuentran los estudiantes adultos en situaci&oacute;n irregular tiene que ver con las trabas en el momento de la expedici&oacute;n oficial del t&iacute;tulo, cuando s&iacute; es exigido contar con el permiso de residencia. Muchas personas deciden estudiar igualmente para aprovechar su tiempo sin papeles, pues pueden solicitar un certificado de notas para probar la formaci&oacute;n mientras no logran el t&iacute;tulo oficial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de Hilary, peruana de 18 a&ntilde;os, que lleva meses cursando un curso de Formaci&oacute;n Profesional (FP) de Est&eacute;tica en la Comunidad de Madrid pese a no tener papeles. La joven cont&oacute; a elDiario.es que sab&iacute;a que, sin permiso de residencia, no pod&iacute;a conseguir el t&iacute;tulo, pero s&iacute; est&aacute; matriculada y puede asistir a sus clases con cierta normalidad. &ldquo;Sin tener papeles no puedo recibirlo, por eso la regularizaci&oacute;n es tan importante para m&iacute;&rdquo;, explic&oacute;. Tambi&eacute;n Mario (nombre ficticio), un hombre peruano, se inscribi&oacute; en un FP de Telecomunicaciones justo cuando perdi&oacute; su autorizaci&oacute;n para vivir y trabajar en Espa&ntilde;a, al ver rechazada su petici&oacute;n de asilo: &ldquo;Aprovech&eacute; ese momento para no perder el tiempo. Espero que, cuando acabe, ya tenga los papeles y pueda buscar trabajo en ese sector&rdquo;, explica el peruano que, en este caso, se matricul&oacute; en Huelva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre las becas, con el reconocimiento de su permiso de residencia los estudiantes podr&aacute;n optar como cualquier ciudadano a este tipo de ayuda, pero de nuevo se descarta el efecto inmediato e &ldquo;irreversible&rdquo; mencionado por el Gobierno de Ayuso. Las personas extranjeras, para optar a una beca, necesitan autorizaci&oacute;n de estancia o residencia legal en Espa&ntilde;a &ldquo;a 31 de diciembre del a&ntilde;o anterior al inicio del curso&rdquo;. Por tanto, los migrantes regularizados en este procedimiento no podr&iacute;an acceder a las ayudas hasta al menos 2027. 
    </p><h2 class="article-text">Los requisitos de los servicios sociales</h2><p class="article-text">
        La Comunidad de Madrid destaca que la irrupci&oacute;n de nuevos solicitantes puede &ldquo;distorsionar el presupuesto, desplazando a otros beneficiarios y ralentizando la gesti&oacute;n&rdquo;. El texto cita la Renta M&iacute;nima de Inserci&oacute;n, una prestaci&oacute;n econ&oacute;mica que, a&ntilde;ade, est&aacute; dirigida a quienes &ldquo;acrediten tener residencia legal en la Comunidad de Madrid&rdquo;. El ejecutivo auton&oacute;mico alega que este derecho se encuentra dimensionado estrictamente para una demanda estimada, por lo que cree imprescindible la paralizaci&oacute;n cautelar porque, si el Supremo suspendiese paralizarlo m&aacute;s adelante, revertir la prestaci&oacute;n &ldquo;se entiende imposible&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el recurso no menciona un dato importante. Para conseguir la Renta M&iacute;nima de Inserci&oacute;n (RMI) de la Comunidad de Madrid los solicitantes deben acreditar &ldquo;residencia legal, permanente y efectiva&rdquo; en la regi&oacute;n durante el a&ntilde;o inmediatamente anterior a la solicitud. Es decir, las personas que obtengan la regularizaci&oacute;n no podr&aacute;n acceder a ella hasta que se cumpla un a&ntilde;o de la emisi&oacute;n de la tarjeta de identificaci&oacute;n de extranjero en vigor y de su empadronamiento en la regi&oacute;n, es decir, como m&iacute;nimo hasta a partir de verano de 2027
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, cualquier persona empadronada en la Comunidad de Madrid puede tener acceso a los servicios sociales auton&oacute;micos o municipales seg&uacute;n la normativa espa&ntilde;ola, en lo relacionado con la atenci&oacute;n de trabajadores sociales. De hecho, el reconocimiento de sus derechos como ciudadanos, y su acceso normalizado al mercado laboral, puede provocar que esas personas necesiten menor atenci&oacute;n de dichos servicios. 
    </p><p class="article-text">
        Vivienda
    </p><h2 class="article-text">Vivienda</h2><p class="article-text">
        La Comunidad de Madrid argumenta que la norma producir&iacute;a una &ldquo;indudable distorsi&oacute;n&rdquo; en los cupos, baremos y listas de la vivienda p&uacute;blica. Sostiene que el sistema no est&aacute; dise&ntilde;ado para el acceso inmediato de miles de nuevos solicitantes, ya que la gesti&oacute;n en esta materia ya es &ldquo;compleja&rdquo; debido a su escasez. El recurso se&ntilde;ala que, conforme a la legislaci&oacute;n, &ldquo;los extranjeros residentes tienen derecho a acceder a los sistemas p&uacute;blicos de ayudas en materia de vivienda&rdquo; , y advierte de que este es un caso en el que, una vez adjudicado el derecho, se hace &ldquo;extremadamente complicado revertir la situaci&oacute;n&rdquo; en el plano de la gesti&oacute;n si la justicia les da la raz&oacute;n m&aacute;s adelante.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la letra peque&ntilde;a de muchas de las ayudas de la Comunidad de Madrid, as&iacute; como la realidad de las circunstancias de los ciudadanos que acaban de salir de la irregularidad administrativa evidencian que las personas que obtengan la regularizaci&oacute;n no podr&aacute;n acceder de manera tan f&aacute;cil, al menos no tan r&aacute;pida, como defiende el recurso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de estos planes exigen requisitos que, en la pr&aacute;ctica, complican su acceso inmediato a quienes acaban de ser regularizados. Estos son algunos de ellos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>No basta con demostrar &ldquo;residencia legal&rdquo;, sino que suelen exigir la Tarjeta de Identificaci&oacute;n del Extranjero (TIE), una tarjeta que las personas que han pedido la regularizaci&oacute;n tardar&aacute;n en conseguir en unos meses, ya que primero conceden un permiso provisional, que no incluye la emisi&oacute;n de dicho documento y no es hasta meses despu&eacute;s cuando recibir&aacute;n la confirmaci&oacute;n definitiva de la petici&oacute;n y podr&aacute;n empezar a pedir este documento (un tr&aacute;mite que suele retrasarse adem&aacute;s ante el colapso de las citas de extranjer&iacute;a).&nbsp;</li>
                                    <li>Muchas de estas ayudas exigen o priorizan estar empadronado en el municipio donde se encuentra la vivienda durante un tiempo m&iacute;nimo. Por ejemplo, en el Plan Vive de la Comunidad de Madrid es de 3 a&ntilde;os. En el caso de las ayudas a la compra de Vivienda, requisito imprescindible acreditar una residencia legal, continuada e ininterrumpida en la Comunidad de Madrid durante, al menos, los 2 a&ntilde;os anteriores a la fecha de la presentaci&oacute;n de la solicitud. No basta con estar empadronado; esta permanencia de dos a&ntilde;os debe haber sido bajo una situaci&oacute;n administrativa de residencia legal regular.</li>
                                    <li>Aunque se podr&iacute;a dar el caso que algunas de las personas regularizadas se hubiesen registrado en el padr&oacute;n en el mismo municipio donde residen actualmente, es poco probable debido a las grandes dificultades con las que se encuentran las personas migrantes sin papeles para acceder al padr&oacute;n. En muchas de las viviendas, debido a que no tienen contrato, no les permiten registrarse, y muchos de ellos acaban empadronados en organizaciones o en residencias donde vivieron en alg&uacute;n momento pero ya no contin&uacute;an all&iacute;, incluso se han visto obligados a pagar por el tr&aacute;mite en un lugar donde en realidad no pernoctan. En el caso de las ayudas al alquiler, como las ayudas al alquiler, se pide estar empadronado en la vivienda en el momento en que se solicita.&nbsp;</li>
                                    <li>Para las ayudas del alquiler, suelen exigir ser titular de un contrato bajo la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) o de cesi&oacute;n de uso de habitaci&oacute;n. Quienes viven en Espa&ntilde;a de forma irregular tienen, de base, m&aacute;s complicado acceder a cualquier vivienda. Durante el tiempo en que est&aacute;n sin papeles, suelen rentar habitaciones sin contrato, muchas veces compartidas con su familia o incluso con personas desconocidas. Si la crisis de vivienda afecta a todos, a los extranjeros sin recursos, m&aacute;s. </li>
                                    <li>Ingresos m&iacute;nimos. Para acceder a la vivienda p&uacute;blica, la normativa exige que los ingresos anuales de la unidad de convivencia, &ldquo;correspondientes a los datos fiscales m&aacute;s recientes disponibles, alcancen en su conjunto un m&iacute;nimo de 1,5 veces el Indicador P&uacute;blico de Renta de Efectos M&uacute;ltiples (IPREM) y no sobrepasen el l&iacute;mite del IPREM establecido para cada caso. Las personas que acaban de salir de la irregularidad, primero tienen que conseguir trabajo con contrato para empezar a ingresar, lo que no tiene por qu&eacute; ser inmediato.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/bulos-ayuso-pide-supremo-frenar-regularizacion-colapso-sanitario-ayudas-inmediatas_1_13237545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 20:33:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/13d27ce4-d55a-4a7d-83af-339b43afb6ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="965589" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/13d27ce4-d55a-4a7d-83af-339b43afb6ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="965589" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los bulos con los que Ayuso pide al Supremo frenar la regularización: ni "colapso" sanitario ni ayudas inmediatas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/13d27ce4-d55a-4a7d-83af-339b43afb6ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Regularización extraordinaria,Tribunal Supremo,Comunidad de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abdou, un senegalés desalojado por Albiol en Badalona, es deportado en pleno proceso de regularización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/abdou-senegales-desalojado-albiol-badalona-deportado-pleno-proceso-regularizacion_1_13236088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acef4a4d-70b4-4b7d-99e7-14eaab394b8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143420.jpg" width="5147" height="2895" alt="Abdou, un senegalés desalojado por Albiol en Badalona, es deportado en pleno proceso de regularización"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue a firmar un documento a comisaría y allí fue detenido y, sin poder recoger sus pertenencias ni despedirse de sus allegados, fue subido a un avión con destino Dakar menos de 48 horas después. Ha pasado la noche en un banco porque no tenía dinero para viajar a su pueblo, situado a más de 200 kilómetros de la capital</p><p class="subtitle">Un senegalés desalojado por Albiol en Badalona es detenido en una “cita trampa” y será deportado en plena regularización</p></div><p class="article-text">
        Fue a una comisar&iacute;a de Badalona a firmar un documento y, en menos de 48 horas, estaba sentado en un banco en el aeropuerto de Dakar. Exhausto, desorientado y a&uacute;n sin saber qu&eacute; hacer, Abdou encendi&oacute; el tel&eacute;fono m&oacute;vil que le hab&iacute;a entregado un agente espa&ntilde;ol tras el aterrizaje del vuelo de deportaci&oacute;n que le mand&oacute; de regreso a su pa&iacute;s, Senegal, tras m&aacute;s de tres a&ntilde;os en Espa&ntilde;a y en pleno procedimiento extraordinario de regularizaci&oacute;n. Ten&iacute;a una nota de voz de &Agrave;ngela Valeiras, la m&eacute;dica jubilada que le acogi&oacute; durante d&iacute;as tras el famoso desaolojo del instituto abandonado B9. &Eacute;l le respondi&oacute;: &ldquo;Estoy un poco bien. No he dormido. Me he quedado en un banco esperando a que llegue el d&iacute;a&rdquo;, le dijo el senegal&eacute;s. &Eacute;l no es de la capital, sino de un pueblo situado a m&aacute;s de 200 kil&oacute;metros, no ten&iacute;a dinero suficiente para llegar a casa. 
    </p><p class="article-text">
        Abdou, uno de los migrantes afectados por el macrodesalojo instado por Xavier Garc&iacute;a Albiol (PP) de un instituto abandonado de Badalona, fue expulsado de manera expr&eacute;s a Senegal este martes despu&eacute;s de ser detenido el lunes cuando el senegal&eacute;s acudi&oacute; a una cita para firmar una serie de documentos, desde que la Polic&iacute;a ten&iacute;a retenido su pasaporte por contar con una orden de expulsi&oacute;n firme. Su caso fue denunciado por el Grupo de apoyo de las vecinas de la comunidad B9 de Badalona, que lo apoyaron desde el desalojo, y el colectivo Regularizaci&oacute;n Ya. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explic&oacute; a elDiario.es su abogada, Marta Llonch, el senegal&eacute;s fue detenido en una de las denominadas &ldquo;citas trampa&rdquo;, una pr&aacute;ctica denunciada por colectivos de migrantes y antirracistas, que consiste en la utilizaci&oacute;n de una cita policial de una persona migrante en situaci&oacute;n irregular para proceder a su expulsi&oacute;n por la v&iacute;a expr&eacute;ss, un procedimiento r&aacute;pido que permite la deportaci&oacute;n durante las 72 horas en que una persona puede ser detenida sin autorizaci&oacute;n judicial, siempre que exista una orden de expulsi&oacute;n firme, como es el caso de Abdou.
    </p><p class="article-text">
        Abdou acudi&oacute; a las dependencias como cada lunes y permaneci&oacute; detenido. En menos de 24 horas despu&eacute;s, el hombre fue trasladado bajo custodia policial al aeropuerto de Madrid y a las 20:30 horas fue subido a un vuelo con destino final Dakar y escala en Las Palmas. Seg&uacute;n ha contado el senegal&eacute;s a su abogada, en el avi&oacute;n hab&iacute;a muchos migrantes en su misma situaci&oacute;n. La letrada trata de contactar a diferentes personas u ONG que pudieran ayudar al senegal&eacute;s a su llegada al pa&iacute;s. &ldquo;Estaba triste, agradecido de que tanta gente se haya movilizado, y desorientado. Llego a las 4 de la ma&ntilde;ana, ha dormido en un banco y cuando he hablado con el segu&iacute;a al lado del aeropuerto&rdquo;, explica Llonch a elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de haber vivido en situaci&oacute;n de calle y haber sido desalojado del instituto abandonado de Badalona, Abdou fue acogido unos d&iacute;as por Valeiras, que le acompa&ntilde;&oacute; desde entonces en su proceso de arraigo en Espa&ntilde;a. Su historia&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sociedad/jubilada-acoge-casa-migrantes-desalojados-badalona-he-dejado-llevar-corazon_1_12863482.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sali&oacute; publicada</a>&nbsp;entonces en varios reportajes que contaban la reacci&oacute;n de la se&ntilde;ora, que decidi&oacute; recibir a dos de los migrantes que hab&iacute;an quedado en situaci&oacute;n de calle. La mujer apenas ha pegado ojo esta noche. &ldquo;Estoy hecha polvo, estoy muy cansada. Hay ir digiriendo poco a poco&rdquo;, dice por tel&eacute;fono. &ldquo;No me pod&iacute;a dormir, fue un d&iacute;a. A la medianoche una compa&ntilde;era, de Badalona Acull me dijo que ya estaba camino de senegal. Ha sido realmente expr&eacute;ss&rdquo;, explica la jubilada, que estaba muy preocupada por perder el contacto con &eacute;l y no poder apoyarle al menos desde Espa&ntilde;a. &ldquo;Menos mal que mantiene el n&uacute;mero. Al menos, con el contacto, podemos seguir pendientes&rdquo;, a&ntilde;ade la doctora retirada. 
    </p><p class="article-text">
        Durante la ma&ntilde;ana, Valeiras ha conseguido enviar dinero a Abdou para que pueda volver a su pueblo. &ldquo;Estaba sin dinero. Le han dejado en Dakar, y &eacute;l no vive all&iacute; sino en un pueblo cerca de Saint Louis. Me dec&iacute;a que quer&iacute;a ir a su pueblo, con su madre&rdquo;, describe la mujer. 
    </p><p class="article-text">
        La jubilada, que le conoce, sabe el significado escondido en sus palabras: &ldquo;Dice que est&aacute; &rdquo;un poco bien&ldquo;. Ese &rdquo;poco bien&ldquo; significa que no est&aacute; bien... &Eacute;l siempre dice que est&aacute; bien. Nunca dice que est&aacute; mal, ni cuando en los peores momentos. Si dice &rdquo;bien, poco&ldquo;, es que estar bastante triste&rdquo;, explica la se&ntilde;ora con preocupaci&oacute;n, que traduce el espa&ntilde;ol que ha ido aprendiendo en su tiempo en Espa&ntilde;a. El senegal&eacute;s, cuando lleg&oacute; a Espa&ntilde;a, no sab&iacute;a ni leer ni escribir. &ldquo;Ha ido aprendiendo por su cuenta. En su situaci&oacute;n, habiendo estado en la calle era complicado, pero se esforzaba mucho&rdquo;, explica, cuando Abdou ya est&aacute; a m&aacute;s de 4.000 kil&oacute;metros de distancia. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>La detenci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        El ciudadano fue detenido este lunes a las 12:45 horas por &ldquo;infracci&oacute;n de la Ley de Extranjer&iacute;a&rdquo;, en concreto, &ldquo;por encontrarse irregularmente en territorio nacional&rdquo;, seg&uacute;n consta en el acta de detenci&oacute;n, a la que ha tenido acceso elDiario.es, sellada por la Jefatura Superior de Polic&iacute;a de Catalunya. 
    </p><p class="article-text">
        Horas antes de su detenci&oacute;n, la mujer jubilada mencionaba preocupada la cita m&eacute;dica que el senegal&eacute;s ha perdido tras su detenci&oacute;n, como si de su madre se tratase: &ldquo;Hoy mismo ten&iacute;a hora en el centro de salud, de seguimiento, por problemas ligados a todo el sufrimiento que vivi&oacute; cuando estuvo en la calle&rdquo;, dice la se&ntilde;ora por tel&eacute;fono. Su voz se corta cuando explica c&oacute;mo se llev&oacute; a cabo la detenci&oacute;n. &ldquo;No le cogieron por la calle, &eacute;l mismo fue a comisar&iacute;a para firmar. Yo le hab&iacute;a acompa&ntilde;ado a la comisar&iacute;a cuando le quitaron el pasaporte. Se presentaba cada lunes como nos dijeron. Qu&eacute; rabia siento, porque yo le dije 'por favor, ve cada lunes'. Nos hizo caso en todo y ahora se lo han quedado all&iacute;&rdquo;, dice. &ldquo;Me sabe fatal. &Eacute;l ha confiado en nosotros, en la abogada y en quienes le hemos ido acompa&ntilde;ado, y el resultado es este&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras su llegada a Espa&ntilde;a en cayuco a Tenerife hace unos tres a&ntilde;os, el senegal&eacute;s pidi&oacute; asilo. Durante un tiempo, tuvo permiso de residencia en el pa&iacute;s, con lo que pudo trabajar como ayudante de cocina en un restaurante. Posteriormente, perdi&oacute; los papeles al recibir la denegaci&oacute;n de su petici&oacute;n y trabaj&oacute; en el campo por temporadas. Sus escasos jornales espor&aacute;dicos, sin embargo, no eran suficientes para costear un techo bajo el que dormir. Despu&eacute;s de largas temporadas sin hogar, se aloj&oacute; en el institut ocupado B9, hasta su desalojo.
    </p><p class="article-text">
        El 17 de diciembre de 2025, los Mossos d'Esquadra desalojaron a centenares de migrantes que malviv&iacute;an en este instituto abandonado de Badalona.&nbsp;El desalojo del espacio,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/instituto-badalona-viven-400-migrantes-albiol-quiere-echar-necesitamos-vivienda-no-racismo_1_12672729.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ejemplo de la pobreza y el desamparo</a>&nbsp;que sufren muchos migrantes sin ayuda de las instituciones, fue instado por el alcalde de Badalona, Xavier Garc&iacute;a Albiol (PP). El d&iacute;a siguiente del desalojo, &Agrave;ngela apareci&oacute; en la vida de Abdou y lo acogi&oacute; junto a otro compa&ntilde;ero. La mujer les ofreci&oacute; su casa sin pensarlo demasiado,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sociedad/jubilada-acoge-casa-migrantes-desalojados-badalona-he-dejado-llevar-corazon_1_12863482.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como inform&oacute; entonces ACN</a>. &ldquo;Me dej&eacute; llevar por el coraz&oacute;n ante una situaci&oacute;n muy desesperada&rdquo;, explic&oacute; en declaraciones recogidas por la Agencia. Los j&oacute;venes mostraron su gratitud aquellos d&iacute;as limpi&aacute;ndole la casa y cocin&aacute;ndole platos t&iacute;picos senegaleses antes de marcharse el domingo a un espacio habilitado por entidades y la Generalitat para darles cobijo.
    </p><p class="article-text">
        Abdou a&uacute;n no hab&iacute;a pedido la regularizaci&oacute;n porque estaba esperando el certificado de antecedentes penales de su pa&iacute;s, Senegal. El hombre carece de antecedentes penales en Espa&ntilde;a, pero s&iacute; cuenta con varios antecedentes policiales y &ldquo;dos procedimientos judiciales pendientes&rdquo; ligados a su etapa en situaci&oacute;n de calle.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su abogada, se trata de un caso de &ldquo;usurpaci&oacute;n&rdquo; ligado a su entrada en un piso de la Sareb donde el joven entraba para ducharse. La otra causa tiene que ver con un delito contra salud p&uacute;blica, de cuando viv&iacute;a en situaci&oacute;n de sinhogarismo. &ldquo;Fue acusado injustamente, por motivos aparentemente de perfil &eacute;tnico-racial, porque estaba al lado de alguien que vend&iacute;a drogas y se le detuvo a &eacute;l tambi&eacute;n. Tiene muy buena defensa, no hab&iacute;a pruebas contra &eacute;l, pero el juicio ya no se llegar&aacute; a celebrar si le expulsan&rdquo;, sostiene su letrada. Este medio no ha podido confirmar de manera independiente su situaci&oacute;n legal.
    </p><p class="article-text">
        El trabajador social de Abdou estaba en proceso de cancelar varios antecedentes policiales que eran suscetibles de ser desactivados antes de solicitar la regularizaci&oacute;n, seg&uacute;n Valeiras. Sin embargo, tras conocer su detenci&oacute;n, su abogada de C&aacute;ritas, otra de las ONG que le apoyaba, ha registrado su regularizaci&oacute;n con los documentos con los que contaba por el momento, con la intenci&oacute;n de intentar frenar la inminente expulsi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie sabe bien lo que es vivir en la calle. En cuanto sali&oacute; de la calle dej&oacute; de tener causas. Estoy muy dolida. Se ha esforzado tanto, y hemos puesto tanto de nosotros mismos tambi&eacute;n su abogada, su trabajador social y yo para acompa&ntilde;arlo y que conseguiese lo que estaba consiguiendo... Abdou me lleg&oacute; a contar que estaba d&iacute;as y d&iacute;as sin salir de un rinc&oacute;n de la calle, sin poder ducharse, con una costra negra de suciedad. Fue v&iacute;ctima de agresiones racistas...&rdquo;, explic&oacute; la jubilada. Ahora, m&aacute;s tranquila pero muy cansada, Valeiras se consuela al menos con tener contacto con &eacute;l y poder seguir apoy&aacute;ndole en la distancia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/abdou-senegales-desalojado-albiol-badalona-deportado-pleno-proceso-regularizacion_1_13236088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 12:48:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/acef4a4d-70b4-4b7d-99e7-14eaab394b8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143420.jpg" length="11506119" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/acef4a4d-70b4-4b7d-99e7-14eaab394b8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143420.jpg" type="image/jpeg" fileSize="11506119" width="5147" height="2895"/>
      <media:title><![CDATA[Abdou, un senegalés desalojado por Albiol en Badalona, es deportado en pleno proceso de regularización]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/acef4a4d-70b4-4b7d-99e7-14eaab394b8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143420.jpg" width="5147" height="2895"/>
      <media:keywords><![CDATA[Regularización extraordinaria,Migrantes,Badalona,Senegal,Senegaleses,Xavier García Albiol,Deportaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La regularización de migrantes cumple un mes con cientos de miles de peticiones y el temor ante la vista del Supremo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/regularizacion-migrantes-cumple-mes-cientos-miles-peticiones-temor-vista-supremo_1_13234409.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c156720e-c94e-4803-8398-4d1cb9bcdec7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La regularización de migrantes cumple un mes con cientos de miles de peticiones y el temor ante la vista del Supremo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El "buen ritmo" al que avanza la regularización se enfrenta a un posible bache en el camino: el Tribunal Supremo celebra este viernes una vista para escuchar varias peticiones, entre ellas de la Comunidad de Madrid, de paralizar de forma cautelar el real decreto para la regularización extraordinaria de migrantes </p><p class="subtitle">Ayuso alega ante el Supremo que la regularización de migrantes “desbordará” los servicios públicos</p></div><p class="article-text">
        Hab&iacute;an pasado tres d&iacute;as de la entrada en vigor de la regularizaci&oacute;n extraordinaria, pero no fue hasta el 20 de abril cuando el procedimiento <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/regularizacion-arranca-ritmos-calma-oficinas-colas-informe-atasca-proceso_1_13158592.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se hizo visible en la calle</a>. Ese d&iacute;a, las oficinas habilitadas abrieron sus puertas para recibir presencialmente las peticiones de migrantes sin papeles y solicitantes de asilo que ansiaban estabilizar su situaci&oacute;n administrativa. La escena se repiti&oacute; en distintas ciudades: colas desde la madrugada, carpetas de pl&aacute;stico repletas de documentos, miradas tensas y una mezcla de alivio e incertidumbre. En solo una semana, 120.000 peticiones fueron registradas, seg&uacute;n los primeros datos facilitados por el Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Un mes despu&eacute;s, el procedimiento contin&uacute;a &ldquo;a buen ritmo&rdquo;, seg&uacute;n fuentes del Ministerio de Inclusi&oacute;n, que por ahora evitan ofrecer cifras actualizadas de solicitudes recibidas. En la calle, la ilusi&oacute;n se hizo visible desde el primer d&iacute;a, pero tambi&eacute;n el agobio de quienes tem&iacute;an que cualquier problema les impidiese registrar su petici&oacute;n antes de la finalizaci&oacute;n del plazo, marcado para el pr&oacute;ximo 30 de junio. Sin embargo, el avance de la medida se ha encontrado con otra fecha clave: este viernes, cuando el <a href="https://www.eldiario.es/politica/ayuso-alega-supremo-regularizacion-migrantes-desbordara-servicios-publicos_1_13216041.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tribunal Supremo celebrar&aacute; una vista</a> para escuchar varias peticiones &mdash;entre quienes se encuentran la organizaci&oacute;n ultra Hazte O&iacute;r, Vox y la Comunidad de Madrid&mdash;&nbsp;de paralizar de forma cautelar el real decreto para la regularizaci&oacute;n extraordinaria de migrantes mientras se resuelve el fondo del asunto. 
    </p><p class="article-text">
        En contra de la paralizaci&oacute;n cautelar, el Abogado del Estado ha alegado la &ldquo;afectaci&oacute;n directa a los derechos de las personas extranjeras interesadas y, por ende, al inter&eacute;s general&rdquo;, seg&uacute;n indic&oacute; en un escrito de alegaciones al que tuvo acceso Europa Press. Aunque se desconoce una cifra oficial del n&uacute;mero de migrantes y solicitantes de asilo que se ver&aacute;n afectadas en caso de paralizaci&oacute;n cautelar, las estimaciones realizadas por <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> apuntan a que las peticiones presentadas durante el primer mes de procedimiento podr&iacute;an superar las 300.000 peticiones. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el &uacute;ltimo dato oficial, aportado el 5 de mayo por la secretaria de Estado de Migraciones, durante la segunda semana de procedimiento unas 200.000 personas hab&iacute;an pedido la regularizaci&oacute;n desde la entrada en vigor de la medida. A falta de datos m&aacute;s recientes, y si se mantiene la cadencia inicial &mdash;marcada por un aluvi&oacute;n de solicitudes en los primeros d&iacute;as y una progresiva estabilizaci&oacute;n&mdash;, las peticiones formalizadas podr&iacute;an superar las 300.000, seg&uacute;n los c&aacute;lculos de este medio.&nbsp;Las ONG especializadas esperaban un nuevo pico de las peticiones presentadas en el mes de junio, debido a que quienes llegaron a Espa&ntilde;a en diciembre no pueden presentar su petici&oacute;n hasta no haber residido en el pa&iacute;s cinco meses completos. 
    </p><h2 class="article-text">Primeros permisos provisionales</h2><p class="article-text">
        Las miles de personas que durante el primer mes del procedimiento de regularizaci&oacute;n han visto admitida a tr&aacute;mite su petici&oacute;n, transcurridas al menos dos semanas del registro, han recibido un N&uacute;mero de Identificaci&oacute;n de Extranjero (NIE) ligado a un permiso provisional de residencia y trabajo, mientras su solicitud es estudiada a fondo. Una de ellas es Luisa Rold&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mujer, originaria de Medell&iacute;n, ya tiene autorizaci&oacute;n para trabajar en Espa&ntilde;a despu&eacute;s de vivir sin papeles durante dos a&ntilde;os. La colombiana pidi&oacute; la regularizaci&oacute;n de manera telem&aacute;tica a trav&eacute;s de una abogada de una ONG el pasado 11 de abril. Un mes despu&eacute;s &mdash;con quince d&iacute;as de retraso con respecto al plazo estipulado&mdash; recibi&oacute; el escrito del Ministerio de Inclusi&oacute;n que confirma la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite de su petici&oacute;n junto a su n&uacute;mero de NIE y un permiso provisional para trabajar mientras se estudia la petici&oacute;n. &ldquo;Me ha costado tanto, que pensaba que me iba a emocionar much&iacute;simo; pero, hay tanto por hacer y cada tr&aacute;mite es tan complicado que, cu&aacute;ndo lo recib&iacute; ni lo celebr&eacute;, pens&eacute; r&aacute;pidamente en lo siguiente que deb&iacute;a hacer&rdquo;, reconoce. 
    </p><h2 class="article-text">Objetivo: cotizar</h2><p class="article-text">
        Lo &ldquo;siguiente&rdquo; era buscar un empleo con contrato, por el que pueda empezar a cotizar en Espa&ntilde;a, su principal objetivo, ya que actualmente trabaja por horas en el sector de la limpieza sin estar dada de alta en la seguridad social. Primero, ha empezado buscando ofertas de empleo en su sector de preferencia, el marketing digital y las organizaciones, &aacute;rea en la que ha trabajado de manera voluntaria para ONG que tambi&eacute;n le ayudaron a ella en sus primeros meses en el pa&iacute;s. &ldquo;He empezado por lo que m&aacute;s me gusta, pero si no encuentro tambi&eacute;n voy a buscar en otros sectores como dependienta en tiendas o en la hosteler&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade la joven. 
    </p><p class="article-text">
        No quiere perder tiempo. Sabe que de su tiempo cotizado depender&aacute; la renovaci&oacute;n posterior del permiso que tanto le ha costado conseguir: &ldquo;Siento que se me ha abierto el camino. Con este permiso de trabajo, ya empieza a contar mi a&ntilde;o para renovar, as&iacute; que he empezado a moverme&rdquo;, explica desde Valencia, donde actualmente trabaja en la limpieza de cinco viviendas.  
    </p><p class="article-text">
        Desde el inicio del procedimiento, el Ejecutivo calcula que la medida conceder&aacute; los papeles alrededor de 500.000 personas. Esa estimaci&oacute;n, sin embargo, no habla de peticiones registradas, pues la cartera dirigida por Elma Saiz asum&iacute;a que el n&uacute;mero de solicitudes superar&iacute;a esa primera estimaci&oacute;n, pues su estimaci&oacute;n incluye cierto porcentaje de desestimaci&oacute;n. Seg&uacute;n detall&oacute; el Ministerio de Migraciones el d&iacute;a de la aprobaci&oacute;n del real decreto de la regularizaci&oacute;n, el departamento calculaba recibir en torno a 750.000 solicitudes a lo largo de todo el proceso, de las que cerca de un 30% podr&iacute;an ser rechazadas por no cumplir los requisitos establecidos, seg&uacute;n las proyecciones iniciales. 
    </p><h2 class="article-text">De las colas a la estabilizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El primer mes de plazo ha estado atravesado por el desconcierto, ligado principalmente a uno de los requisitos m&aacute;s controvertidos: el informe de vulnerabilidad. Este documento, exigido solo en determinados supuestos &mdash;especialmente para las personas sin papeles que no vivan con sus familiares o que no puedan acreditar v&iacute;nculos laborales&mdash;, se convirti&oacute; r&aacute;pidamente en el principal cuello de botella del procedimiento. Durante las primeras semanas, largas colas se formaron a las puertas de servicios sociales municipales y de las pocas organizaciones no gubernamentales que comenzaron a expedir estos certificados. Hubo quienes durmieron a la intemperie para conseguir un turno, quienes regresaron varios d&iacute;as seguidos sin &eacute;xito, quienes no entend&iacute;an por qu&eacute; ese papel se hab&iacute;a convertido en la llave de acceso al proceso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/181ce8ee-6452-4704-93bb-146e18592acc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/181ce8ee-6452-4704-93bb-146e18592acc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/181ce8ee-6452-4704-93bb-146e18592acc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/181ce8ee-6452-4704-93bb-146e18592acc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/181ce8ee-6452-4704-93bb-146e18592acc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/181ce8ee-6452-4704-93bb-146e18592acc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/181ce8ee-6452-4704-93bb-146e18592acc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de archivo de las filas formadas frente a la ONG Rumiñahui durante las primeras semanas de la regularización extraordinaria, para pedir el informe de vulnerabilidad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de archivo de las filas formadas frente a la ONG Rumiñahui durante las primeras semanas de la regularización extraordinaria, para pedir el informe de vulnerabilidad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A partir de la segunda quincena, el panorama comenz&oacute; a cambiar. M&aacute;s organizaciones se sumaron a la expedici&oacute;n de certificados, se habilitaron nuevos puntos de atenci&oacute;n y las filas empezaron a reducirse. La presi&oacute;n en la calle disminuy&oacute;, pero aparentemente no ha significado una ca&iacute;da en las solicitudes. Tampoco de las necesidades que las ONG se est&aacute;n encontrando en su labor de apoyo en el procedimiento, seg&uacute;n explica Edith Esp&iacute;nola, portavoz del Movimiento Regularizaci&oacute;n Ya.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos content&iacute;simas porque muchas personas est&aacute;n logrando introducir sus expedientes para regularizarse, pero tambi&eacute;n es agridulce porque vemos que hay much&iacute;simas necesidades. Hay gente que no est&aacute; pudiendo conseguir la documentaci&oacute;n, que sus pa&iacute;ses no est&aacute;n colaborando para entregarle los antecedentes penales que no est&aacute;n empadronados y que no sabemos c&oacute;mo vamos a conseguir que se empadronen para que, despu&eacute;s puedan poner la huella para obtener sus documentos&rdquo;, sostiene. 
    </p><p class="article-text">
        Luisa, originaria de Medell&iacute;n, era desplazada interna en Colombia debido a la violencia del pa&iacute;s. Migr&oacute; a Espa&ntilde;a por un conjunto de razones, entre las que se entremezclan la seguridad y las dif&iacute;ciles condiciones econ&oacute;micas. A su llegada a Valencia, empez&oacute; a trabajar en el cuidado de una anciana con demencia varias horas por las noches. &ldquo;Me pagaban poco, ocho euros la hora, aunque ya era m&aacute;s que a otras compa&ntilde;eras. Era muy duro y no pude estar m&aacute;s de unos meses&rdquo;, recuerda. Despu&eacute;s, y hasta la actualidad, pas&oacute; a trabajar a limpiar casas por horas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por fin podr&eacute; buscar un trabajo m&aacute;s estable, en condiciones dignas, con un contrato, que me den de alta en la Seguridad Social, que me paguen vacaciones, acceder a una baja si caigo enferma&hellip;&rdquo;, dice Luisa para detallar la manera en que puede cambiar su vida el permiso de trabajo recibido hace una semana. En el tiempo en que ha permanecido en Espa&ntilde;a sin poder regularizarse, tuvo varias oportunidades de trabajar regularmente en proyectos de marketing digital en el Tercer Sector, pero perdi&oacute; varias oportunidades laborales, en las que pudo haber cotizado, por una &uacute;nica raz&oacute;n: carecer de documentaci&oacute;n en regla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, la autorizaci&oacute;n provisional ha empezado a abrirle un camino que, dice, va a empezar a recorrer. No conoc&iacute;a los detalles de los recursos presentados ante el Supremo para frenar el proceso de regularizaci&oacute;n, pero s&iacute; sab&iacute;a que pod&iacute;a haber obst&aacute;culos. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si, ahora que ya tiene el permiso, se frena el proceso? 
    </p><p class="article-text">
        Luisa responde con la paciencia de quien ha esperado demasiado, con la resignaci&oacute;n de los dos a&ntilde;os de trabas burocr&aacute;ticas en su intento de construir una vida en Espa&ntilde;a. &ldquo;Cuando mi psic&oacute;loga me pregunta qu&eacute; es lo que podr&iacute;a hacer que volviera a mi estado de &aacute;nimo anterior, tras pasar por una depresi&oacute;n, le dije precisamente que no llegara a salir la regularizaci&oacute;n&rdquo;, explica la colombiana. &ldquo;De la regularizaci&oacute;n depende mi estado de &aacute;nimo y mi estabilidad. Pero llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n que, si al final no saliese, ya aguant&eacute; dos a&ntilde;os, podr&iacute;a aguantar otro poco m&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el Movimiento de Regularizaci&oacute;n Ya asum&iacute;an que a lo largo del proceso de la regularizaci&oacute;n podr&iacute;an encontrarse trabas judiciales desde determinadas formaciones, pero dicen confiar en la Justicia: &ldquo;Esperamos que el Tribunal Supremo sea realmente la Casa de la Justicia y no de la injusticia para una poblaci&oacute;n que sostiene la vida de miles de espa&ntilde;oles a diario en casi todos los puestos de servicios, en lugares invisibilizados y expuesto a much&iacute;simo abuso y explotaci&oacute;n&rdquo;, concluye Edith Esp&iacute;nola. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/regularizacion-migrantes-cumple-mes-cientos-miles-peticiones-temor-vista-supremo_1_13234409.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 21:05:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c156720e-c94e-4803-8398-4d1cb9bcdec7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8166109" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c156720e-c94e-4803-8398-4d1cb9bcdec7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8166109" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La regularización de migrantes cumple un mes con cientos de miles de peticiones y el temor ante la vista del Supremo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c156720e-c94e-4803-8398-4d1cb9bcdec7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Regularización extraordinaria,Migraciones,Inmigración,ONGs]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un senegalés desalojado por Albiol en Badalona es detenido en una "cita trampa" y será deportado en plena regularización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-desalojados-albiol-badalona-detenido-cita-trampa-sera-deportado-via-expres_1_13233367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64a25b93-0449-4238-9a9d-875259f32529_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un senegalés desalojado por Albiol en Badalona es detenido en una &quot;cita trampa&quot; y será deportado en plena regularización"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historia del senegalés Abdou había sido publicada en algunos medios de comunicación tras ser acogido por una médica jubilada de Badalona, durante los días posteriores al desalojo masivo de un instituto ocupado. El senegalés quería acogerse a la regularización extraordinaria, pero le faltaban algunos trámites</p><p class="subtitle">Actualización - Abdou ha sido deportado</p></div><p class="article-text">
        Abdou fue a realizar un tr&aacute;mite a comisar&iacute;a, como lo hac&iacute;a cada semana desde que la Polic&iacute;a le requisase hace unos meses su pasaporte al tener una orden de expulsi&oacute;n en firme, pero este lunes fue diferente: el senegal&eacute;s, que viv&iacute;a en Espa&ntilde;a desde hace unos tres a&ntilde;os, acab&oacute; detenido, y en estos momentos se encuentra en el Aeropuerto de Madrid para ser expulsado de forma expr&eacute;s. El hombre fue uno de los migrantes desalojados a la fuerza en diciembre de 2025 del instituto ocupado B9 por el alcalde de Badalona, Xavier Albiol (PP), cuando centenares de migrantes se quedaron en la calle en <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/marcha-badalona-mayor-desalojo-espana-mossos-echan-400-migrantes-vivian-instituto_1_12829117.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los desalojos m&aacute;s grandes de Espa&ntilde;a</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de haber vivido en situaci&oacute;n de calle, Abdou fue acogido unos d&iacute;as por &Agrave;ngela Valeiras, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sociedad/jubilada-acoge-casa-migrantes-desalojados-badalona-he-dejado-llevar-corazon_1_12863482.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una jubilada de Badalona</a>, que le acompa&ntilde;&oacute; desde entonces en su proceso de arraigo en Espa&ntilde;a. &ldquo;Le dijimos que fuese cada lunes a firmar como nos indicaron en comisar&iacute;a, para que cumpliese con todo lo que le ped&iacute;an ahora que estaba empezando a salir adelante&rdquo;, explica Valeiras. Este lunes entr&oacute; en comisar&iacute;a, pero esta vez fue detenido para ejecutar su expulsi&oacute;n en un plazo m&aacute;ximo de 72 horas. 
    </p><p class="article-text">
        El senegal&eacute;s ha sido trasladado este martes desde Barcelona al Aeropuerto de Madrid para ser enviado a su pa&iacute;s en un vuelo de deportaci&oacute;n, explica su abogada, Marta Llonch. Su defendido, asegura, fue v&iacute;ctima de las llamadas &ldquo;citas trampa&rdquo;, una pr&aacute;ctica policial denunciada por colectivos de migrantes y antirracistas, que consiste en la utilizaci&oacute;n de una cita policial de una persona migrante en situaci&oacute;n irregular para proceder a su expulsi&oacute;n por la v&iacute;a expr&eacute;ss, un procedimiento r&aacute;pido que permite la deportaci&oacute;n durante las 72 horas en que una persona puede ser detenida sin autorizaci&oacute;n judicial, siempre que exista una orden de expulsi&oacute;n firme, como es el caso de Abdou. 
    </p><p class="article-text">
        Este medio ha preguntado por el caso al Ministerio del Interior, pero rechazan hacer declaraciones concretas, salvo asegurar que cumple con la normativa en materia de extranjer&iacute;a al existir una orden de expulsi&oacute;n firme anterior autorizada por un juzgado. El departamento dirigido por Fernando Grande Marlaska suele negar el uso de las llamadas &ldquo;citas trampa&rdquo; para proceder a la expulsi&oacute;n de extranjeros. 
    </p><h2 class="article-text">Acogido por una m&eacute;dico jubilada de Badalona</h2><p class="article-text">
        El ciudadano fue detenido este lunes a las 12:45 horas por &ldquo;infracci&oacute;n de la Ley de Extranjer&iacute;a&rdquo;, en concreto, &ldquo;por encontrarse irregularmente en territorio nacional&rdquo;, seg&uacute;n consta en el acta de detenci&oacute;n, a la que ha tenido acceso elDiario.es, sellada por la Jefatura Superior de Polic&iacute;a de Catalunya. Solo le dejaron hacer una llamada, y Abdou marc&oacute; el n&uacute;mero de &Agrave;ngela Valeiras, la m&eacute;dica jubilada de Badalona que lo acogi&oacute; en su casa tras el desalojo del instituto B9. Su historia <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sociedad/jubilada-acoge-casa-migrantes-desalojados-badalona-he-dejado-llevar-corazon_1_12863482.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sali&oacute; publicada</a> entonces en varios reportajes que contaban la reacci&oacute;n de la se&ntilde;ora, que decidi&oacute; recibir a dos de los migrantes que hab&iacute;an quedado en situaci&oacute;n de calle. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de acogerle durante unos d&iacute;as, el senegal&eacute;s pas&oacute; a vivir en un albergue para personas sin hogar en el que permanec&iacute;a desde entonces. Valeiras sigui&oacute; en contacto con Abdou en todo momento, y lo ha acompa&ntilde;ado en su proceso de arraigo en Espa&ntilde;a. &ldquo;Estoy s&uacute;per triste. Me llam&oacute; cuando le detuvieron y ten&iacute;a una voz... Desde que consigui&oacute; un sitio donde vivir, estaba generando una red y ahora ten&iacute;a arraigo&rdquo;, dice la mujer, quien se encarg&oacute; de llamar a su trabajador social y a su abogada para tratar de detener una expulsi&oacute;n que todo apunta que acabar&aacute; ejecutada. 
    </p><p class="article-text">
        La mujer jubilada menciona preocupada la cita m&eacute;dica que el senegal&eacute;s ha perdido tras su detenci&oacute;n, como si de su madre se tratase: &ldquo;Hoy mismo ten&iacute;a hora en el centro de salud, de seguimiento, por problemas ligados a todo el sufrimiento que vivi&oacute; cuando estuvo en la calle&rdquo;, dice la se&ntilde;ora por tel&eacute;fono. Su voz se corta cuando explica c&oacute;mo se llev&oacute; a cabo la detenci&oacute;n. &ldquo;No le cogieron por la calle, &eacute;l mismo fue a comisar&iacute;a para firmar. Yo le hab&iacute;a acompa&ntilde;ado a la comisar&iacute;a cuando le quitaron el pasaporte. Se presentaba cada lunes como nos dijeron. Qu&eacute; rabia siento, porque yo le dije 'por favor, ve cada lunes'. Nos hizo caso en todo y ahora se lo han quedado all&iacute;&rdquo;, dice. &ldquo;Me sabe fatal. &Eacute;l ha confiado en nosotros, en la abogada y en quienes le hemos ido acompa&ntilde;ado, y el resultado es este&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Petici&oacute;n de asilo</h2><p class="article-text">
        Tras su llegada a Espa&ntilde;a en cayuco a Tenerife hace unos tres a&ntilde;os, el senegal&eacute;s pidi&oacute; asilo. Durante un tiempo, tuvo permiso de residencia en el pa&iacute;s, con lo que pudo trabajar como ayudante de cocina en un restaurante. Posteriormente, perdi&oacute; los papeles al recibir la denegaci&oacute;n de su petici&oacute;n y trabaj&oacute; en el campo por temporadas. Sus escasos jornales espor&aacute;dicos, sin embargo, no eran suficientes para costear un techo bajo el que dormir. Despu&eacute;s de largas temporadas sin hogar, se aloj&oacute; en el institut ocupado B9, hasta su desalojo. 
    </p><p class="article-text">
        El 17 de diciembre de 2025, los Mossos d'Esquadra desalojaron a centenares de migrantes que malviv&iacute;an en este instituto abandonado de Badalona.&nbsp;El desalojo del espacio, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/instituto-badalona-viven-400-migrantes-albiol-quiere-echar-necesitamos-vivienda-no-racismo_1_12672729.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ejemplo de la pobreza y el desamparo</a>&nbsp;que sufren muchos migrantes sin ayuda de las instituciones, fue instado por el alcalde de Badalona, Xavier Garc&iacute;a Albiol (PP). El d&iacute;a siguiente del desalojo, &Agrave;ngela apareci&oacute; en la vida de Abdou y lo acogi&oacute; junto a otro compa&ntilde;ero. La mujer les ofreci&oacute; su casa sin pensarlo demasiado, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sociedad/jubilada-acoge-casa-migrantes-desalojados-badalona-he-dejado-llevar-corazon_1_12863482.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como inform&oacute; entonces ACN</a>. &ldquo;Me dej&eacute; llevar por el coraz&oacute;n ante una situaci&oacute;n muy desesperada&rdquo;, explic&oacute; en declaraciones recogidas por la Agencia. Los j&oacute;venes mostraron su gratitud aquellos d&iacute;as limpi&aacute;ndole la casa y cocin&aacute;ndole platos t&iacute;picos senegaleses antes de marcharse el domingo a un espacio habilitado por entidades y la Generalitat para darles cobijo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/acef4a4d-70b4-4b7d-99e7-14eaab394b8c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/acef4a4d-70b4-4b7d-99e7-14eaab394b8c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/acef4a4d-70b4-4b7d-99e7-14eaab394b8c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/acef4a4d-70b4-4b7d-99e7-14eaab394b8c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/acef4a4d-70b4-4b7d-99e7-14eaab394b8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/acef4a4d-70b4-4b7d-99e7-14eaab394b8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/acef4a4d-70b4-4b7d-99e7-14eaab394b8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de archivo, Àngela Valeiras, en su domicilio de Badalona, donde acogió a dos migrantes desalojados de un instituto ocupado de Badalona, entre ellos, Abdou (en el centro de la imagen, de negro).  "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de archivo, Àngela Valeiras, en su domicilio de Badalona, donde acogió a dos migrantes desalojados de un instituto ocupado de Badalona, entre ellos, Abdou (en el centro de la imagen, de negro).                              </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Abdou a&uacute;n no hab&iacute;a pedido la regularizaci&oacute;n porque estaba esperando el certificado de antecedentes penales de su pa&iacute;s, Senegal. El hombre carece de antecedentes penales en Espa&ntilde;a, pero s&iacute; cuenta con varios antecedentes policiales y &ldquo;dos procedimientos judiciales pendientes&rdquo; ligados a su etapa en situaci&oacute;n de calle. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su abogada, se trata de un caso de &ldquo;usurpaci&oacute;n&rdquo; ligado a su entrada en un piso de la Sareb donde el joven entraba para ducharse. La otra causa tiene que ver con un delito contra salud p&uacute;blica, de cuando viv&iacute;a en situaci&oacute;n de sinhogarismo. &ldquo;Fue acusado injustamente, por motivos aparentemente de perfil &eacute;tnico-racial, porque estaba al lado de alguien que vend&iacute;a drogas y se le detuvo a &eacute;l tambi&eacute;n. Tiene muy buena defensa, no hab&iacute;a pruebas contra &eacute;l, pero el juicio ya no se llegar&aacute; a celebrar si le expulsan&rdquo;, sostiene su letrada. Este medio no ha podido confirmar de manera independiente su situaci&oacute;n legal. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajador social de Abdou estaba en proceso de cancelar varios antecedentes policiales que eran suscetibles de ser desactivados antes de solicitar la regularizaci&oacute;n, seg&uacute;n Valeiras. Sin embargo, tras conocer su detenci&oacute;n, su abogada de C&aacute;ritas, otra de las ONG que le apoyaba, ha registrado su regularizaci&oacute;n con los documentos con los que contaba por el momento, con la intenci&oacute;n de intentar frenar la inminente expulsi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie sabe bien lo que es vivir en la calle. En cuanto sali&oacute; de la calle dej&oacute; de tener causas. Estoy muy dolida. Se ha esforzado tanto, y hemos puesto tanto de nosotros mismos tambi&eacute;n su abogada, su trabajador social y yo para acompa&ntilde;arlo y que conseguiese lo que estaba consiguiendo... Abdou me lleg&oacute; a contar que estaba d&iacute;as y d&iacute;as sin salir de un rinc&oacute;n de la calle, sin poder ducharse, con una costra negra de suciedad. Fue v&iacute;ctima de agresiones racistas...&rdquo;, explica la jubilada.
    </p><p class="article-text">
        La voz de la mujer espa&ntilde;ola se quiebra cuando recibe una informaci&oacute;n de Abdou, que conoci&oacute; justo antes de una de las llamadas con este medio. &ldquo;Me ha dicho la abogada que ya est&aacute; de camino al aeropuerto. Y no nos dejan hablar con &eacute;l. Se estar&aacute; sintiendo super abandonado&rdquo;, dice con un hilo de voz. &ldquo;Ten&iacute;a muy mala experiencia de los blancos. Sufri&oacute; mucho racismo. Hace unos d&iacute;as vino a comer a casa y se re&iacute;a. Me dec&iacute;a: eres la primera persona blanca con la que me r&iacute;o. Estaba empezando a tener red, un arraigo, y ahora se lo llevan&rdquo;, lamenta Valeiras. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-desalojados-albiol-badalona-detenido-cita-trampa-sera-deportado-via-expres_1_13233367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 16:04:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/64a25b93-0449-4238-9a9d-875259f32529_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="13926601" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/64a25b93-0449-4238-9a9d-875259f32529_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="13926601" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un senegalés desalojado por Albiol en Badalona es detenido en una "cita trampa" y será deportado en plena regularización]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/64a25b93-0449-4238-9a9d-875259f32529_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Extranjería,Xavier García Albiol,Regularización extraordinaria,Senegaleses,Badalona,Migraciones,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno cancela la expulsión del temporero marroquí que fue detenido cuando se dirigía a pedir la regularización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-paraliza-expulsion-temporero-marroqui-detenido-dirigia-pedir-regularizacion_1_13232068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/183334c0-a57a-4a94-9d38-745b06c6c620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142898.jpg" width="1280" height="720" alt="El Gobierno cancela la expulsión del temporero marroquí que fue detenido cuando se dirigía a pedir la regularización"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de la intervención del Defensor del Pueblo y la presión mediática, el Ejecutivo ha suspendido el procedimiento de expulsión del joven marroquí, quien finalmente pidió la regularización mientras estaba encerrado en el CIE. Este lunes Mounir ha sido liberado. </p><p class="subtitle">El caso completo de Mounir Menziat: el temporero marroquí que fue encerrado en el CIE tras ser detenido mientras iba a su cita para pedir la regularización</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno ha cancelado la expulsi&oacute;n de Mounir Meziat, un joven marroqu&iacute; que hab&iacute;a sido detenido en Altea por no tener papeles, cuando se dirig&iacute;a a una cita con su abogada para formalizar su petici&oacute;n de regularizaci&oacute;n extraordinaria. El marroqu&iacute;, quien trabaja habitualmente como temporero en Alicante, fue encerrado en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Valencia, desde donde la semana pasada iba a ser devuelto a su pa&iacute;s pese a haber registrado su petici&oacute;n de regularizaci&oacute;n a trav&eacute;s de su abogado. Despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n del Defensor del Pueblo y la presi&oacute;n medi&aacute;tica, el Ejecutivo ha suspendido su orden de retorno. Este lunes, Mounir ha salido en libertad, seg&uacute;n ha confirmado su defensa y el Ministerio del Interior a elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        El departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska confirma la liberaci&oacute;n del ciudadano marroqu&iacute; pero no detallan las razones que han empujado finalmente a la decisi&oacute;n. La semana pasada, tras la publicaci&oacute;n del caso y las denuncias difundidas por la plataforma CIEs No Valencia, el Ministerio de Interior realiz&oacute; consultas interministeriales a la Secretar&iacute;a de Estado de Migraciones para conocer si Mounir Meziat hab&iacute;a realizado &ldquo;gestiones&rdquo; en relaci&oacute;n al procedimiento de regularizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Su abogado, &Aacute;lvaro Vico, tambi&eacute;n hab&iacute;a registrado una queja al Defensor del Pueblo, quien actu&oacute; y pidi&oacute; informaci&oacute;n a la Comisar&iacute;a General de Extranjer&iacute;a y Fronteras. Aunque su defensa hab&iacute;a registrado un recurso de reforma en contra del internamiento y expulsi&oacute;n del marroqu&iacute;, la liberaci&oacute;n no se ha producido por orden juidicial. &ldquo;Ha sido una decisi&oacute;n de la autoridad gubernativa&rdquo;, sostiene el letrado, quien se ha encargado del caso a partir de la orden de internamiento. 
    </p><p class="article-text">
        El chico marroqu&iacute;, quien trabajaba como jornalero en el campo alicantino, fue enviado al CIE por orden judicial ante su supuesta falta de arraigo en el pa&iacute;s, pese a llevar m&aacute;s de dos a&ntilde;os en el pa&iacute;s, estar empadronado en Altea y haber trabajado con contrato durante meses en un restaurante del pueblo alicantino mientras ten&iacute;a papeles durante la tramitaci&oacute;n de una petici&oacute;n de asilo. Tras perder su permiso de residencia, empez&oacute; a trabajar en el campo, por lo que se desplazaba por temporadas a la comarca de la Vega Baja del Segura, donde sol&iacute;a encontrar fincas donde necesitaban su mano de obra, especialmente en la campa&ntilde;a de la naranja.
    </p><p class="article-text">
        El joven cumpl&iacute;a con las condiciones de la regularizaci&oacute;n antes de su internamiento. toda la documentaci&oacute;n presentada por su abogado en la Oficina de Extranjer&iacute;a de Alicante, a la que ha accedido elDiario.es, confirma la carencia de antecedentes penales en su pa&iacute;s, su vinculaci&oacute;n laboral pasada y  su residencia continuada en Espa&ntilde;a durante el tiempo exigido. &ldquo;Ten&iacute;a toda la documentaci&oacute;n preparada e iba a entregarla para registrarla. Hasta el pago de la tasa&rdquo;, dice &Aacute;lvaro Vico, el abogado que trata de sacarle del CIE, quien finalmente se encarg&oacute; de registrar su petici&oacute;n de regularizaci&oacute;n dos d&iacute;as despu&eacute;s del internamiento de su cliente, que ha presentado un recurso al jugado que autoriz&oacute; su encierro apelando al arraigo de su cliente. 
    </p><p class="article-text">
        El marroqu&iacute; fue detenido el pasado 7 de mayo a las 12:45 por la Polic&iacute;a Nacional, seg&uacute;n consta en el auto de internamiento al que ha tenido acceso elDiario.es. La magistrada del juzgado de instancia n&uacute;mero 4 de Benidorm, Ana Isabel Garc&iacute;a-Galbis, autoriz&oacute; su encierro argumentando la &ldquo;falta de domicilio conocido&rdquo;. De la &ldquo;declaraci&oacute;n obrante en autos&rdquo;, sostiene la jueza, &ldquo;no se desprende la existencia de elementos que haga pensar que no vaya a evadir la acci&oacute;n de la autoridad gubernamentativa frustrando el expediente de expulsi&oacute;n, porque no le consta trabajo ni domicilio conocido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a de la detenci&oacute;n, un amigo le estaba llevando en coche a Benidorm, donde se encontraba su primo, para recogerle y, juntos, ir a la cita con la abogada, ya que le estaba ayudando en el proceso de regularizaci&oacute;n. &ldquo;Cuando sal&iacute;a de Altea, me llam&oacute;, diciendo que le iban a detener&rdquo;, explica Yassim.
    </p><p class="article-text">
        Con la intenci&oacute;n de revocar la orden de internamiento, el letrado &Aacute;lvaro Vico registr&oacute; un recurso de reforma ante el juzgado de instrucci&oacute;n n&uacute;mero 4 de Benidorm contra el internamiento cautelar del joven, que a&uacute;n no ha sido resuelto. El abogado alertaba de que la decisi&oacute;n de su encierro en el CIE para proceder a su expulsi&oacute;n se basaba en &ldquo;una supuesta situaci&oacute;n de riesgo de incomparecencia y frustraci&oacute;n de la expulsi&oacute;n&rdquo;. El escrito recordaba que, mientras que la magistrada defend&iacute;a que &ldquo;no le consta trabajo ni domicilio conocido&rdquo;, dicha afirmaci&oacute;n &ldquo;resulta manifiestamente incompleta y contradicha por la documentaci&oacute;n obrante&rdquo;. Para acreditar su afirmaci&oacute;n, Vico ha adjuntado los documentos de empadronamiento en Altea, la asignaci&oacute;n del n&uacute;mero de la Seguridad Social, su contrato de trabajo extinto, copia de la tarjeta sanitaria y el certificado que demuestra la inexistencia de antecedentes penales en su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mounir Meziat est&aacute; empadronado en Altea (Alicante) desde mayo de 2025, seg&uacute;n consta en la documentaci&oacute;n a la que ha accedido este medio. Hace solo dos semanas, cuenta su abogado, el joven estaba en Almorad&iacute;, el pueblo al que se mudaba temporalmente para buscar empleo en el campo. &ldquo;Creemos que, cuando la jueza le pregunt&oacute; por su domicilio, como acababa de volver, no supo decirlo o le daba miedo al estar trabajando all&iacute; de manera irregular&rdquo;, explic&oacute; el letrado. 
    </p><p class="article-text">
        El caso de Mounir Meziat, como tantos otros, refleja una sucesi&oacute;n de varios abusos y errores del sistema en cadena, desde la dificultad para realizar ciertos tr&aacute;mites, como su detenci&oacute;n policial, una asistencia jur&iacute;dica deficitaria y el &ldquo;automatismo&rdquo; de muchos jueces de instrucci&oacute;n a la hora de decretar los internamientos en los CIE, seg&uacute;n analiza Jes&uacute;s Mancilla, abogado de Algeciras Acoge, en declaraciones recientes a elDiario.es. Este medio ha publicado los casos de Omar y Oussmane, dos j&oacute;venes marroqu&iacute;es con arraigo que fueron ingresados en un CIE a las puertas del proceso de regularizaci&oacute;n, cuando cumpl&iacute;an con los requisitos. Tras su publicaci&oacute;n, ambos fueron finalmente liberados, pero los expertos se preguntan qu&eacute; pasar&aacute; con todos aquellos que no hayan tenido acceso a la prensa o a una ONG que denuncie su caso.
    </p><p class="article-text">
        En 2024, un informe de Amnist&iacute;a Internacional cuestion&oacute; el &ldquo;automatismo por parte de los jueces&rdquo; al decretar el internamiento en un CIE. Seg&uacute;n concluy&oacute; la ONG, &ldquo;el juez o jueza de instrucci&oacute;n, as&iacute; como la fiscal&iacute;a, tienden a seguir casi en exclusiva el criterio policial en vez de realizar una valoraci&oacute;n propia a la luz de todas las circunstancias&rdquo;. En la mayor&iacute;a de los juzgados &ldquo;se tira de modelo de auto de internamiento, sin analizar m&aacute;s all&aacute; los requisitos legales, el caso por caso&rdquo;, concluy&oacute; la investigaci&oacute;n
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-paraliza-expulsion-temporero-marroqui-detenido-dirigia-pedir-regularizacion_1_13232068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 10:12:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/183334c0-a57a-4a94-9d38-745b06c6c620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142898.jpg" length="147134" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/183334c0-a57a-4a94-9d38-745b06c6c620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142898.jpg" type="image/jpeg" fileSize="147134" width="1280" height="720"/>
      <media:title><![CDATA[El Gobierno cancela la expulsión del temporero marroquí que fue detenido cuando se dirigía a pedir la regularización]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/183334c0-a57a-4a94-9d38-745b06c6c620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142898.jpg" width="1280" height="720"/>
      <media:keywords><![CDATA[Regularización extraordinaria,Migrantes,Temporeros,Altea,Alicante,Extranjería,Ley de Extranjería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unos 205.000 menores han sufrido la detención de alguno de sus progenitores en EEUU por la represión migratoria de Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/205-000-menores-han-sufrido-detencion-progenitores-eeuu-represion-migratoria-trump_1_13231358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41851c46-c42b-491e-95bb-2ed9d6d154e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1096y602.jpg" width="1200" height="675" alt="Unos 205.000 menores han sufrido la detención de alguno de sus progenitores en EEUU por la represión migratoria de Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un informe de The Brookings Institution calcula que 145.000 menores con ciudadanía estadounidense han sido separado de sus familiar por el ICE</p><p class="subtitle">La Administración Trump amenaza por carta a los menores migrantes: “Vete inmediatamente”
</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s de 200.000 menores han visto c&oacute;mo los agentes federales de la represi&oacute;n migratoria de Donald Trump los separaba de alguno de sus progenitores. De ellos, unos 145.000 son menores con ciudadan&iacute;a estadounidense. As&iacute; lo cifra <a href="https://www.brookings.edu/articles/the-administration-has-detained-400000-immigrants-what-do-we-know-about-their-children/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un informe publicado este lunes por The Brookings Institution,</a> que hace una radiograf&iacute;a sobre los detenidos, de los que se dispone de mejor informaci&oacute;n que sobre los deportados.
    </p><p class="article-text">
        La Administraci&oacute;n Trump ha convertido la detenci&oacute;n y la deportaci&oacute;n en uno de los ejes centrales de su pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n y de su agenda ultra. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el estudio, alrededor de 60.000 personas se encuentran detenidas en estos momentos, y cerca de 400.000 personas han sido ingresadas en centros de detenci&oacute;n del Servicio de Inmigraci&oacute;n y Control de Aduanas (ICE) tras ser arrestadas en EEUU desde enero de 2025, cuando Trump regres&oacute; al Despacho Oval. 
    </p><p class="article-text">
        Las cifras solo pueden crecer, en tanto que quedan dos a&ntilde;os y medio de legislatura y la megaley fiscal de Trump, que fija recortes de servicios sociales, asigna 45.000 millones de d&oacute;lares para la expansi&oacute;n de las instalaciones de detenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El estudio explica que no existen datos fiables sobre cu&aacute;ntos detenidos o deportados tienen hijos en Estados Unidos, ni sobre qu&eacute; ocurre con estos una vez que sus padres son puestos bajo custodia. En este sentido, se&ntilde;ala que <a href="https://www.propublica.org/article/trump-family-deportations-ice-citizen-kids" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un estudio realizado por ProPublica</a> sobre los arrestos efectuados por el ICE de madres de ni&ntilde;os con ciudadan&iacute;a estadounidense durante los primeros siete meses de la Administraci&oacute;n Trump revela que el 60% de dichas madres hab&iacute;an sido expulsadas del pa&iacute;s, mientras que el 17% permanec&iacute;a bajo custodia al concluir el estudio.
    </p><p class="article-text">
        Para estimar el n&uacute;mero de ni&ntilde;os afectados por la detenci&oacute;n de sus padres, The Brookings Institution se basa en las caracter&iacute;sticas demogr&aacute;ficas de los detenidos, cotejadas con las de personas que, seg&uacute;n las probabilidades, son inmigrantes sin documentaci&oacute;n en regla, utilizando para ello los datos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (<a href="https://www.census.gov/programs-surveys/acs.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">American Community Survey</a>), una encuesta de hogares representativa a escala nacional.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el an&aacute;lisis sugiere que, desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, es probable que m&aacute;s de 145.000 menores con ciudadan&iacute;a estadounidense hayan vivido la experiencia de ver a uno de sus padres ingresado en un centro de detenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De este grupo, m&aacute;s de 22.000 ni&ntilde;os han sufrido la detenci&oacute;n de los dos progenitores con los que conviv&iacute;an. &ldquo;Independientemente de los supuestos que se empleen, resulta evidente que decenas de miles de ni&ntilde;os han tenido que afrontar la detenci&oacute;n de sus padres desde enero de 2025&rdquo;, se&ntilde;ala el informe.
    </p><p class="article-text">
        Si bien desde el inicio de la segunda presidencia de Trump se han detenido a cerca de 400.000 inmigrantes en EEUU, se desconoce qu&eacute; proporci&oacute;n de ellos tiene hijos en el hogar, explica el informe. 
    </p><p class="article-text">
        El reglamento del ICE sobre Padres Detenidos &mdash;actualizado en julio de 2025&mdash; sigue exigiendo que los agentes pregunten de manera expl&iacute;cita sobre la condici&oacute;n de padre o madre de aquellas personas que detiene. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a menudo, no se pregunta a los migrantes sobre sus hijos y algunos de ellos evitan mencionarlos &mdash;incluso si se les pregunta&mdash; por temor a sufrir consecuencias adversas, se&ntilde;ala el estudio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informa el n&uacute;mero total anual de detenidos que tienen hijos ciudadanos estadounidenses; no obstante, la cifra total de 18.277 padres publicada para el a&ntilde;o fiscal 2025 constituye, casi con total certeza, una subestimaci&oacute;n sustancial&rdquo;, asegura la investigaci&oacute;n.   
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la entidad infiere el n&uacute;mero probable de hijos a partir de las caracter&iacute;sticas demogr&aacute;ficas conocidas de los adultos detenidos seg&uacute;n los datos del Detention Data Project: &ldquo;Cotejamos el pa&iacute;s o regi&oacute;n de origen, la edad, el sexo y el estado civil de los detenidos con los de personas probablemente indocumentadas encuestadas en la American Community Survey. Este ejercicio indica que aproximadamente el 27% de los detenidos son padres o madres que conviven con un hijo menor de edad, y que el 20% tiene hijos con ciudadan&iacute;a estadounidense en el hogar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos generales, los adultos probablemente indocumentados incluidos en la ACS tienen una probabilidad del 38% de ser padres de un hijo menor de edad y una probabilidad del 27% de ser padres de un hijo menor que tenga ciudadan&iacute;a estadounidense. 
    </p><p class="article-text">
        Mediante la aplicaci&oacute;n de este m&eacute;todo, y tomando como base una estimaci&oacute;n de 400.000 detenciones derivadas de arrestos en el interior del pa&iacute;s entre el 20 de enero de 2025 y el 9 de abril de 2026, el informe estima que el n&uacute;mero total de hijos afectados por la detenci&oacute;n de sus padres asciende a cerca de 205.000, y que el n&uacute;mero de hijos con ciudadan&iacute;a estadounidense afectados ronda los 145.000. 
    </p><p class="article-text">
        La estimaci&oacute;n contrasta con las cifras publicadas por el DHS, las cuales indican que los padres de unos 60.000 ni&ntilde;os nacidos en Estados Unidos fueron arrestados durante ese mismo periodo. 
    </p><p class="article-text">
        En su informe, los investigadores plantean la hip&oacute;tesis de que esta discrepancia se deba a que el DHS no pregunta de manera sistem&aacute;tica sobre los ni&ntilde;os, o bien a que los detenidos tem&iacute;an revelar que ten&iacute;an hijos, por miedo a poner en riesgo a estos o a sus cuidadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/205-000-menores-han-sufrido-detencion-progenitores-eeuu-represion-migratoria-trump_1_13231358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 23:12:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/41851c46-c42b-491e-95bb-2ed9d6d154e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1096y602.jpg" length="1270471" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/41851c46-c42b-491e-95bb-2ed9d6d154e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1096y602.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1270471" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Unos 205.000 menores han sufrido la detención de alguno de sus progenitores en EEUU por la represión migratoria de Trump]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/41851c46-c42b-491e-95bb-2ed9d6d154e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1096y602.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Migraciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Administración Trump detuvo a los padres de al menos 27.000 niños en siete meses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/administracion-trump-detuvo-padres-27-000-ninos-siete-meses_1_13222343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0d31ceb-74df-4b11-b034-91716526dee6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Administración Trump detuvo a los padres de al menos 27.000 niños en siete meses"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">The Guardian ha analizado en exclusiva los datos del Gobierno de EEUU, según los cuales 18.400 padres y madres fueron detenidos entre enero y agosto de 2025, desencadenando una crisis de las separaciones familiares que, según los activistas, provocará un trauma generacional</p><p class="subtitle">La Administración Trump amenaza por carta a los menores migrantes: “Vete inmediatamente”
</p></div><p class="article-text">
        La haitiana L.T. llevaba tres meses en un centro de detenci&oacute;n de inmigrantes de Dilley (Texas), a 2.400 kil&oacute;metros de su hija de 13 meses. Su beb&eacute; vomitaba de manera constante porque, entre otras intolerancias alimentarias, era al&eacute;rgica a la leche de f&oacute;rmula. La ni&ntilde;a necesitaba leche materna, pero las autoridades se negaban a conceder la libertad bajo fianza a su madre, solicitante de asilo en <a href="https://www.eldiario.es/temas/estados-unidos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estados Unidos</a>, para que le diera el pecho.
    </p><p class="article-text">
        El pediatra familiar solicit&oacute; entonces que permitieran a L.T. extraerse la leche para enviarla por correo a su beb&eacute;, en Florida, pero esa solicitud tambi&eacute;n fue denegada. Desesperada, L.T. pidi&oacute; que trajeran a su hija al centro de detenci&oacute;n para estar con ella y el Gobierno volvi&oacute; a denegarlo. Seg&uacute;n L.T., porque la ni&ntilde;a era ciudadana estadounidense y no pod&iacute;a permanecer en un centro de detenci&oacute;n de inmigrantes. &ldquo;Me aterra perder a mi beb&eacute;&rdquo;, dice L.T. 
    </p><p class="article-text">
        Desde que Donald Trump asumi&oacute; la presidencia de EEUU en enero de 2025, el Gobierno <a href="https://www.eldiario.es/internacional/cronicas-desde-trumplandia/trump-alligator-alcatraz-campos-internamiento-sadismo-forma-politica_132_12431126.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha tenido en su punto de mira a miles de madres y padres inmigrantes para su deportaci&oacute;n</a>. The Guardian ha analizado los registros oficiales y ha concluido que solo en los primeros siete meses de la presidencia de Trump, el Gobierno ha detenido a los progenitores de al menos 27.000 ni&ntilde;os. Durante este periodo de 2025, el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU (DHS, por sus siglas en ingl&eacute;s) ha deportado cada mes el doble de padres comparado con 2024.
    </p><p class="article-text">
        Los registros oficiales no detallan cu&aacute;ntos de esos ni&ntilde;os fueron detenidos o deportados junto a sus progenitores, ni cu&aacute;ntas familias han sido separadas. Pero muestran la descarnada realidad del efecto que el plan de deportaciones a gran escala de Trump est&aacute; teniendo en padres e hijos. En miles de casos, el DHS ha deportado a progenitores con una nacionalidad diferente a la de sus hijos, creando importantes obst&aacute;culos legales y log&iacute;sticos para mantener unidas a las familias.
    </p><h2 class="article-text">Crisis de separaci&oacute;n familiar</h2><p class="article-text">
        Del an&aacute;lisis de The Guardian tambi&eacute;n se extrae lo siguiente que, durante los primeros siete meses de 2025, el Gobierno detuvo a 18.400 progenitores (3.000 madres y 15.000 padres) de entre 27.000 y 32.000 ni&ntilde;os. Al menos 12.000 de esos ni&ntilde;os tienen la nacionalidad estadounidense. Casi 7.500 padres y 1.000 madres de los detenidos ten&iacute;an una nacionalidad diferente a la de al menos uno de sus hijos. En la mitad de estas familias, hab&iacute;a hermanos con diferentes nacionalidades. De media, la Administraci&oacute;n Trump ha detenido a unos 2.300 progenitores por mes y deportado a unos 1.400 progenitores por mes. El promedio de 2024 para la Administraci&oacute;n Biden fue de unos 700 progenitores deportados cada mes.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n defensores de los derechos humanos, las cifras reflejan el alcance gigantesco de la nueva crisis de separaci&oacute;n familiar provocada por el Gobierno estadounidense. Su magnitud ha superado con creces a la pol&iacute;tica de &lsquo;tolerancia cero&rsquo; que caracteriz&oacute; al primer mandato de Trump, cuando su Gobierno separaba de manera <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/politica-migratoria-trump-hecho-sufrido_1_6375282.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistem&aacute;tica a los ni&ntilde;os inmigrantes de sus padres</a> en la frontera entre M&eacute;xico y EEUU.
    </p><p class="article-text">
        Los datos a los que ha tenido acceso The Guardian proceden de los formularios I-213 que los agentes de inmigraci&oacute;n deben cumplimentar cada vez que detienen a una persona por vivir sin papeles en Estados Unidos. Los agentes deben recopilar la edad, la nacionalidad y los antecedentes penales de las personas detenidas. Y lo que es m&aacute;s importante, el n&uacute;mero de hijos menores de edad y su nacionalidad.
    </p><p class="article-text">
        Un portavoz del DHS responde que la agencia no puede &ldquo;verificar la veracidad de estos datos&rdquo;, obtenidos por The Guardian en virtud de la ley de transparencias y cotejados por el peri&oacute;dico con registros de otras fuentes gubernamentales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que como nación ni siquiera hemos empezado a enfrentar el impacto que tendrán este tipo de medidas de control de la inmigración, ni el efecto dominó que generarán</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Faisal Al-Juburi</span>
                                        <span>—</span> ONG de asistencia jurídica Raíces
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la opini&oacute;n de varios abogados y especialistas en inmigraci&oacute;n, lo m&aacute;s probable es que esos datos del Gobierno infravaloren el n&uacute;mero real de separaciones familiares: los agentes de inmigraci&oacute;n no siempre preguntan a las personas detenidas si tienen o no hijos, y muchos inmigrantes detenidos prefieren no decir que tienen hijos para proteger a sus familias de una detenci&oacute;n o una deportaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Faisal Al-Juburi, de la ONG de asistencia jur&iacute;dica Ra&iacute;ces, estas separaciones dejar&aacute;n marcas generacionales y transnacionales. &ldquo;Con este Gobierno hemos llegado ya a la fase de met&aacute;stasis de la separaci&oacute;n familiar&rdquo;, dice. &ldquo;Creo que como naci&oacute;n ni siquiera hemos empezado a enfrentar el impacto que tendr&aacute;n este tipo de medidas de control de la inmigraci&oacute;n, ni el efecto domin&oacute; que generar&aacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Secuelas en los menores</h2><p class="article-text">
        L.T. tiene 30 a&ntilde;os y huy&oacute; de Hait&iacute; por la violencia pol&iacute;tica. Seg&uacute;n cuenta, los simpatizantes de un partido pol&iacute;tico opositor incendiaron su casa, la secuestraron y la violaron. En su huida, primero fue a las Bahamas y de all&iacute; viaj&oacute; en barco a Miami (Florida) en 2019. Si la obligan a regresar a Hait&iacute; podr&iacute;a morir, dice. Seg&uacute;n su relato, mataron a su hermana el a&ntilde;o pasado. Tambi&eacute;n le preocupa que su hija no reciba en Hait&iacute; la atenci&oacute;n m&eacute;dica que necesita. Aunque pudiera, no se arriesgar&iacute;a a llevar all&iacute; a su beb&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n le preocupa cada vez m&aacute;s que su beb&eacute; acabe en una casa de acogida. La madre de L.T. cuida de la ni&ntilde;a, pero le resulta muy dif&iacute;cil compaginarlo con su trabajo a tiempo completo, especialmente por las complejas necesidades m&eacute;dicas del beb&eacute;. Adem&aacute;s, L.T. ha presentado una denuncia por violencia machista contra el padre de la ni&ntilde;a, al cual acusa de amenazar con matarlas a ella y a la peque&ntilde;a. &ldquo;Ojal&aacute; pudiera estar ah&iacute; para mi hija&rdquo;, escribe L.T. en una declaraci&oacute;n compartida con The Guardian por sus abogados. &ldquo;Es mi primera hija y no puedo estar ah&iacute; para ella&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/857507de-eefc-4708-80c0-d5b52a06a7e5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/857507de-eefc-4708-80c0-d5b52a06a7e5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/857507de-eefc-4708-80c0-d5b52a06a7e5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/857507de-eefc-4708-80c0-d5b52a06a7e5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/857507de-eefc-4708-80c0-d5b52a06a7e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/857507de-eefc-4708-80c0-d5b52a06a7e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/857507de-eefc-4708-80c0-d5b52a06a7e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        The Guardian ha analizado m&aacute;s de una decena de casos y ha entrevistado a numerosos padres e hijos separados por el proceso de detenci&oacute;n o deportaci&oacute;n. En todos los casos, la detenci&oacute;n o deportaci&oacute;n repentina de uno de los progenitores alter&oacute; radicalmente la vida del ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A la guatemalteca K.O., con 41 a&ntilde;os y tres hijos, la detuvieron durante una cita rutinaria del ICE. Ten&iacute;a a un beb&eacute; de 19 meses esper&aacute;ndola en casa. &ldquo;El agente dijo que, por lo que a &eacute;l respectaba, mi hijo y yo nos pod&iacute;amos morir&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Herminia estuvo separada durante ocho meses de su hija de nueve a&ntilde;os y de su hijo de 16. En ese per&iacute;odo, la salud mental de los ni&ntilde;os comenz&oacute; a deteriorarse. Herminia cont&oacute; que la ni&ntilde;a ten&iacute;a problemas para dormir toda la noche; y que su hijo, adolescente, pens&oacute; en abandonar los estudios para ponerse a trabajar y mantener a su hermana. A Marco, de 61 a&ntilde;os, lo detuvieron en un Home Depot de Maryland y lo deportaron a El Salvador. Su hijo Mark, de 17 a&ntilde;os, ten&iacute;a la nacionalidad estadounidense y estaba en los &uacute;ltimos meses del instituto. Los pas&oacute; trabajando para que &eacute;l y su madre pudieran pagar el alquiler.
    </p><p class="article-text">
        Las familias entrevistadas cuentan c&oacute;mo se vieron obligadas a buscar fondos a toda prisa tras la detenci&oacute;n o deportaci&oacute;n del sost&eacute;n financiero del hogar. Adolescentes y j&oacute;venes que tuvieron que dejar los estudios para cuidar de sus hermanos menores tras la deportaci&oacute;n de los dos progenitores. Ni&ntilde;os que se preguntaban si alguna vez ver&iacute;an de nuevo a sus padres, deportados a pa&iacute;ses donde enfrentaban amenazas de muerte. &ldquo;Est&aacute;n desarraigando vidas&rdquo;, dice Al-Juburi.
    </p><h2 class="article-text">R&eacute;cord de personas detenidas</h2><p class="article-text">
        Para satisfacer la promesa de Trump de &ldquo;deportaciones a gran escala&rdquo;, su Gobierno ha detenido a un n&uacute;mero r&eacute;cord de inmigrantes. Entre ellos, personas que llevan muchos a&ntilde;os en Estados Unidos, donde han construido sus vidas y formado familias. En su mayor&iacute;a, los detenidos <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2026/feb/22/us-immigration-trump-administration" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">carecen de antecedentes penales </a>o solo tienen condenas por faltas menores, como una infracci&oacute;n de tr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a de deportaciones a gran escala ha tenido un impacto nefasto en las familias. Especialmente, en las madres. Analizando los mismos registros que The Guardian, el portal de periodismo de investigaci&oacute;n <a href="https://www.propublica.org/article/trump-family-deportations-ice-citizen-kids" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ProPublica</a> descubri&oacute; que la Administraci&oacute;n Trump deportaba al d&iacute;a cuatro veces m&aacute;s madres de ciudadanos estadounidenses que la Administraci&oacute;n Biden.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno tambi&eacute;n ha debilitado la protecci&oacute;n para progenitores no estadounidenses, dando marcha atr&aacute;s en el compromiso de mantener a las familias unidas. En varios casos, las autoridades de inmigraci&oacute;n amenazan con separar a las familias con el fin aparente de coaccionar a los padres y madres para que se vayan de EEUU de forma voluntaria.
    </p><p class="article-text">
        Lauren Bis, portavoz del DHS, ha rechazado responder a preguntas de The Guardian sobre la pol&iacute;tica oficial en separaciones familiares. La agencia niega estar separando a las familias y sostiene que &ldquo;se pregunta a los padres si desean ser expulsados junto con sus hijos&rdquo;. Bis asegura que estar detenido es &ldquo;una elecci&oacute;n&rdquo; y que <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/administracion-trump-dice-pagara-1-000-dolares-migrantes-papeles-autodeporten-eeuu_1_12272305.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los padres inmigrantes pueden utilizar una app del Gobierno para &ldquo;autodeportarse&rdquo;.</a>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No he buscado ayuda psicológica porque no creo que nadie pueda aliviar el dolor de mi corazón, lo único que necesito es estar con mi hijo
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">E.F.A</span>
                                        <span>—</span> Solicitante de asilo venezolana
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchos de los progenitores que huyeron de situaciones peligrosas en sus pa&iacute;ses de origen no quieren arriesgarse a llevarse a sus hijos de vuelta con ellos. Y cuando los deportan de Estados Unidos sin sus hijos, la separaci&oacute;n puede ser indefinida. 
    </p><p class="article-text">
        Este es el caso de la venezolana E.F.A., una mujer solicitante de asilo detenida de forma inesperada cuando acud&iacute;a a una cita rutinaria del ICE en octubre. Antes de que la detuvieran, E.F.A. trabajaba en turnos de noche; y su marido, de d&iacute;a. De esa forma, siempre hab&iacute;a uno de los dos en casa para atender a su hijo de dos a&ntilde;os. Tras la detenci&oacute;n, la congregaci&oacute;n de su iglesia organiz&oacute; un turno de cuidado de ni&ntilde;os de forma que su marido pudiera seguir ganando el dinero necesario para mantener al hijo. Pero la situaci&oacute;n es precaria: el marido de E.F.A. es tambi&eacute;n solicitante de asilo y teme que lo detengan, dejando al ni&ntilde;o sin tutor. &ldquo;No puedo evitar una tristeza y sensaci&oacute;n de impotencia enormes por esta separaci&oacute;n&rdquo;, escribe E.F.A. en una declaraci&oacute;n que sus abogados de la ONG Ra&iacute;ces compartieron con The Guardian.
    </p><p class="article-text">
        Si E.F.A. fuera deportada a Venezuela, las cosas podr&iacute;an complicarse a&uacute;n m&aacute;s, dice. Debido a su activismo pol&iacute;tico, tanto ella como su marido siguen enfrent&aacute;ndose a la amenaza de la violencia. No quieren que su hijo viva all&iacute;, pero si abandona EEUU sin el ni&ntilde;o, la reagrupaci&oacute;n familiar podr&iacute;a resultar much&iacute;simo m&aacute;s dif&iacute;cil. A los deportados les proh&iacute;ben entrar en EEUU durante una d&eacute;cada. Pero si ella y su marido decidieran llevarse a su hijo a Venezuela, se encontrar&iacute;an con obst&aacute;culos log&iacute;sticos y legales. En EEUU no hay consulados de Venezuela y el marido de E.F.A. no tiene ning&uacute;n lugar en el que obtener un pasaporte nuevo para viajar. A pesar de que el Gobierno estadounidense sigue animando a los inmigrantes a &ldquo;autodeportarse&rdquo;, muchos venezolanos est&aacute;n teniendo dificultades en EEUU para conseguir los documentos de viaje necesarios.
    </p><p class="article-text">
        E.F.A. explica que su salud y su cordura se est&aacute;n desmoronando en el centro de detenci&oacute;n de Dilley, donde vive recluida. &ldquo;No he buscado ayuda psicol&oacute;gica porque no creo que nadie pueda aliviar el dolor de mi coraz&oacute;n, lo &uacute;nico que necesito es estar con mi hijo&rdquo;, dice. Todas las noches llora hasta quedarse dormida.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s perverso que en el primer mandato de Trump</h2><p class="article-text">
        Hace siete a&ntilde;os, las separaciones familiares de la pol&iacute;tica de &lsquo;tolerancia cero&rsquo; de Trump desat&oacute; la indignaci&oacute;n nacional despu&eacute;s de que los medios difundieran fotos de agentes arrancando de brazos de sus padres a ni&ntilde;os llorosos para meterlos en jaulas. Trump le puso fin oficialmente despu&eacute;s de unas seis semanas, pero m&aacute;s de 5.500 ni&ntilde;os hab&iacute;an sido separados ya de sus padres. A&ntilde;os despu&eacute;s, cientos de padres siguen separados de sus hijos por la negligencia del Gobierno, que perdi&oacute; el rastro de muchas familias a las que hab&iacute;a obligado a separarse.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Kelly Kribs, abogada de la ONG por los derechos de los inmigrantes Young Center, la crisis de separaciones que se est&aacute; desarrollando en la actualidad es a&uacute;n m&aacute;s perversa. &ldquo;Est&aacute; provocando el mismo tipo de traumas que vimos desarrollarse all&aacute; por 2018&rdquo;, dice Kribs, que ha trabajado durante a&ntilde;os reagrupando a familias separadas por la pol&iacute;tica de tolerancia cero. &ldquo;Pero la rapidez y magnitud de las separaciones de ahora han llegado a un nivel nunca antes visto&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63d341c2-fcca-4898-bc8e-432bf0c69e20_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63d341c2-fcca-4898-bc8e-432bf0c69e20_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63d341c2-fcca-4898-bc8e-432bf0c69e20_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63d341c2-fcca-4898-bc8e-432bf0c69e20_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63d341c2-fcca-4898-bc8e-432bf0c69e20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63d341c2-fcca-4898-bc8e-432bf0c69e20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/63d341c2-fcca-4898-bc8e-432bf0c69e20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de archivo dede un centro de internamiento de extranjeros en Texas para encerrar a adultos y niños."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de archivo dede un centro de internamiento de extranjeros en Texas para encerrar a adultos y niños.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, Kribs ha trabajado con progenitores detenidos o deportados lejos de sus hijos en Estados Unidos. Seg&uacute;n<a href="https://www.theguardian.com/us-news/2026/mar/19/trump-deportation-children-trauma" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> un informe</a> publicado a principios de 2026, el Gobierno est&aacute; deportando a un n&uacute;mero significativo de progenitores sin preguntarles antes si tienen hijos, ni darles la oportunidad de organizar su cuidado, en una aparente violaci&oacute;n de sus propias pol&iacute;ticas. Una vez que las familias quedan separadas, explica, por fronteras internacionales, reagruparlas puede resultar extraordinariamente dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso del hondure&ntilde;o Oscar, de 32 a&ntilde;os, deportado al pa&iacute;s del que hab&iacute;a huido despu&eacute;s de que lo amenazara de muerte por su activismo ecologista. Pueden pasar meses o a&ntilde;os antes de que pueda volver a estar con Ana, su esposa, y sus hijos de siete y nueve a&ntilde;os, en Maryland. &Eacute;l y su mujer hab&iacute;an solicitado asilo juntos, pero a &eacute;l lo detuvieron durante una cita rutinaria, lo trasladaron a un centro de detenci&oacute;n de Texas y lo deportaron. A Ana y a los ni&ntilde;os s&iacute; se les concedi&oacute; el asilo, y el abogado ha pedido que a Oscar se le permita la reagrupaci&oacute;n familiar en EEUU. Pero el tr&aacute;mite de estas solicitudes tiene &ldquo;retrasos dram&aacute;ticos&rdquo;, seg&uacute;n la ONG International Refugee Assistance Project.
    </p><p class="article-text">
        En Honduras, el plan de Oscar es vivir oculto el m&aacute;ximo tiempo posible, evitando salir del apartamento a la calle. &ldquo;Pap&aacute; va a volver pronto&rdquo;, les dice a los ni&ntilde;os cuando habla con ellos. Les pide que se porten bien por el bien de su madre, que recuerden que no los abandon&oacute; por voluntad propia, y que piensen que, tal vez, todo forma parte del plan de Dios. &ldquo;Vamos a superar esto, eso lo s&eacute;&rdquo;, les dice. &ldquo;Creo en la voluntad de Dios y s&eacute; que podr&eacute; volver con vosotros&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8be71e1b-8d2d-409a-aaf0-ddfbb645f562_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8be71e1b-8d2d-409a-aaf0-ddfbb645f562_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8be71e1b-8d2d-409a-aaf0-ddfbb645f562_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8be71e1b-8d2d-409a-aaf0-ddfbb645f562_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8be71e1b-8d2d-409a-aaf0-ddfbb645f562_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8be71e1b-8d2d-409a-aaf0-ddfbb645f562_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8be71e1b-8d2d-409a-aaf0-ddfbb645f562_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una familia llora después de que su ser querido, un migrante de Ecuador, fuera detenido por el ICE tras su vista ante el tribunal de inmigración de Nueva York."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una familia llora después de que su ser querido, un migrante de Ecuador, fuera detenido por el ICE tras su vista ante el tribunal de inmigración de Nueva York.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las cosas se complican todav&iacute;a m&aacute;s cuando padres e hijos no comparten la misma nacionalidad. Kribs cuenta la experiencia reciente de un venezolano deportado a M&eacute;xico por el Gobierno de Estados Unidos (uno de los muchos casos en los que la Administraci&oacute;n env&iacute;a a los inmigrantes a un tercer pa&iacute;s que est&eacute; dispuesto a aceptarlos). El hijo del venezolano deportado hab&iacute;a nacido en Colombia y se qued&oacute; en Estados Unidos. Lo primero que hizo Kribs para ayudarlos fue pedir que Estados Unidos deportara al ni&ntilde;o a M&eacute;xico, pero M&eacute;xico se negaba a acogerlo. El padre tuvo que encontrar la manera de llegar a Colombia, donde finalmente pudo reunirse con su hijo tras dos meses de separaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los muchos obst&aacute;culos que Kribs tuvo que vencer en ese caso, y en muchos otros, fue c&oacute;mo ayudar a un ni&ntilde;o peque&ntilde;o a cruzar fronteras sin un acompa&ntilde;ante. Por lo general, los familiares que asumen la tutela tras la deportaci&oacute;n de los progenitores tampoco tienen los papeles en regla y no pueden viajar con el menor. Conseguir que un no familiar acompa&ntilde;e a los menores requiere documentaci&oacute;n notarial para que no haya riesgo de que el adulto sea detenido por sospecha de tr&aacute;fico de menores.
    </p><p class="article-text">
        La compleja y siempre cambiante pol&iacute;tica internacional tambi&eacute;n puede influir en la dificultad o facilidad con que un ni&ntilde;o puede obtener los documentos de viaje adecuados. Las pol&iacute;ticas de las aerol&iacute;neas sobre viajes de ni&ntilde;os sin un acompa&ntilde;ante no son siempre iguales. Incluso si la aerol&iacute;nea lo permite, puede ser un viaje aterrador para un ni&ntilde;o peque&ntilde;o. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se puede esperar que un ni&ntilde;o de seis a&ntilde;os pase por aduanas y por inmigraci&oacute;n por su cuenta?&rdquo;, pregunta Kribs.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Kribs, se cuentan por cientos las familias que enfrentan obst&aacute;culos de este tipo para la reagrupaci&oacute;n, trabas mundanas y gigantescas a la vez. Son cientos las madres y padres que no saben cu&aacute;ndo volver&aacute;n a abrazar a sus hijos. &ldquo;Creo que en parte por eso a la gente le resulta m&aacute;s dif&iacute;cil comprender este problema: la separaci&oacute;n de las familias es algo que est&aacute; pasando todos los d&iacute;as alrededor nuestro por todo el pa&iacute;s, y eso hace dif&iacute;cil considerarla una crisis puntual&rdquo;, dice  Kribs. &ldquo;Se ha convertido en nuestra realidad cotidiana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Francisco de Z&aacute;rate. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maanvi Singh / Will Craft]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/administracion-trump-detuvo-padres-27-000-ninos-siete-meses_1_13222343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 19:48:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c0d31ceb-74df-4b11-b034-91716526dee6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4750661" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c0d31ceb-74df-4b11-b034-91716526dee6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4750661" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Administración Trump detuvo a los padres de al menos 27.000 niños en siete meses]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c0d31ceb-74df-4b11-b034-91716526dee6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Inmigración,Estados Unidos,Menores,Políticas migratorias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Modistas, sastres y costureras: el trabajo migrante sostiene el oficio en los barrios madrileños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/modistas-sastres-costureras-trabajo-migrante-sostiene-oficio-barrios-madrilenos_1_13222001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c6bd990-13c0-4eea-9ca5-46606da2c169_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143014.jpg" width="4202" height="2364" alt="Modistas, sastres y costureras: el trabajo migrante sostiene el oficio en los barrios madrileños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En pequeños talleres y arreglos de barrio, la costura resiste gracias a las personas migrantes, entre el autoempleo, la precariedad y la falta de relevo. El sector textil ha perdido más de 100.000 empleos en dos décadas y encadena mínimos históricos, según los datos del Ministerio de Inclusión</p><p class="subtitle">Un país con menos bares, menos médicos y más impuestos: cómo sería España con un 30% menos de inmigración</p></div><p class="article-text">
        En una habitaci&oacute;n de Vallecas, una m&aacute;quina de coser suena mientras hierve el t&eacute;. Sobre la mesa, unos pantalones esperan a que alguien ajuste el bajo. Adel Fahmeh observa la tela con atenci&oacute;n y niega con la cabeza. Desde el sal&oacute;n, su mujer Rowaida se r&iacute;e y le da la raz&oacute;n: no entienden por qu&eacute; en Espa&ntilde;a la gente deja que los pantalones arrastren por el suelo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre hay que arreglar la ropa cuando se puede&rdquo;, dice. A sus 72 a&ntilde;os, este sastre de Jaramana (Siria) lleva m&aacute;s de seis d&eacute;cadas cosiendo. Unas calles m&aacute;s abajo, Ang&eacute;lica Marlene Silvais, modista de 53 a&ntilde;os nacida en El Torno (Santa Cruz, Bolivia), ense&ntilde;a costura y patronaje a un grupo de vecinas del barrio. Es un proyecto autogestionado que ha puesto una m&aacute;quina de coser en medio de un local compartido, donde varias personas aprenden a dar sus primeras puntadas.
    </p><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros, en Lavapi&eacute;s, Mariya Kulikovska apenas levanta la vista de la pila de ropa que se acumula sobre la mesa. Ajusta la goma de la cintura de una falda mientras atiende a una clienta que entra y sale con prisa. La modista de Ternopil (Ucrania), de 62 a&ntilde;os, se despierta cada ma&ntilde;ana a las seis para abrir su taller en el n&uacute;mero 2 de la Calle Miguel Servet. &ldquo;Cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil vivir de la costura en Madrid&rdquo;, resume. Entre estas complicaciones, se vislumbra una realidad estructural: muchas de las personas que hoy sostienen el oficio en los barrios <a href="https://www.eldiario.es/economia/afiliacion-extranjeros-seguridad-social-marca-nuevo-record-3-1-millones-cotizantes_1_13144061.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son migrantes</a>.
    </p><p class="article-text">
        Al cierre de abril de 2026, el n&uacute;mero de afiliados extranjeros en Espa&ntilde;a alcanz&oacute; un nuevo m&aacute;ximo hist&oacute;rico de 3.248.247 empleados, seg&uacute;n el Ministerio de Inclusi&oacute;n y Seguridad Social. La industria manufacturera, donde se engloba la industria textil, de confecci&oacute;n y del cuero, marc&oacute; un hito en 2025 con un repunte destacado del 9,2%, coloc&aacute;ndose entonces como uno de los nuevos motores de la ocupaci&oacute;n para la poblaci&oacute;n inmigrante. Este a&ntilde;o, el crecimiento interanual general de la afiliaci&oacute;n extranjera se ha estabilizado en torno al 7,9% a nivel nacional, seg&uacute;n los datos del mes de marzo. Mientras la mano de obra for&aacute;nea sigue aumentando en sectores m&aacute;s cualificados, especialmente en Telecomunicaciones y Programaci&oacute;n, el grueso sigue concentr&aacute;ndose en los pilares tradicionales de la construcci&oacute;n y la hosteler&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pese al incremento de la ocupaci&oacute;n extranjera, la afiliaci&oacute;n de la industria textil, de la confecci&oacute;n y del cuero y el calzado ha ca&iacute;do en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Actualmente, suman 124.314 personas afiliadas, nacionales y extranjeras, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos de Seguridad Social. En 2005, superaban las 230.000. La tendencia es un descenso anual, en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os el sector ha perdido cerca de 5.000 empleos. Sin embargo, en medio de esa ca&iacute;da general, el trabajo aut&oacute;nomo es la &uacute;nica f&oacute;rmula que crece. Actualmente, 23.338 personas trabajan por cuenta propia en el sector, casi una quinta parte del total. Una transformaci&oacute;n que apunta a un cambio de modelo: menos empleo estable y m&aacute;s peque&ntilde;os talleres sostenidos por una sola persona, como el de Mariya.
    </p><p class="article-text">
        El cambio tambi&eacute;n tiene un marcado componente de g&eacute;nero. La confecci&oacute;n sigue siendo un &aacute;mbito claramente feminizado: m&aacute;s del doble de quienes trabajan en este segmento son mujeres &ndash;29.671 frente a 12.776 hombres&ndash;. Las cifras dibujan as&iacute; una transformaci&oacute;n silenciosa. El sector no desaparece, pero cambia de forma: pierde empleo en empresas y f&aacute;bricas y se reorganiza en torno a encargos puntuales, negocios de proximidad y el aumento del autoempleo como &uacute;nica salida.
    </p><h2 class="article-text">Aprender el oficio de la costura</h2><p class="article-text">
        A los nueve a&ntilde;os, Adel cambi&oacute; la carnicer&iacute;a en la que trabajaba por el hilo y la aguja. Jan Belanji, un sastre armenio del barrio que se hab&iacute;a refugiado en Siria huyendo del genocidio, le ense&ntilde;&oacute; el oficio y le regal&oacute; su primera m&aacute;quina de coser. Con el tiempo abri&oacute; su propio taller en Jaramana: Al-Anik (&ldquo;el elegante&rdquo;). &ldquo;La sastrer&iacute;a era entonces un oficio respetado&rdquo;, recuerda. Hoy cose en una habitaci&oacute;n de su casa.
    </p><p class="article-text">
        Mariya aprendi&oacute; en el colegio y en casa, con revistas de patrones que su madre le compraba cada mes. A los 12 a&ntilde;os ya cos&iacute;a sola. M&aacute;s tarde trabaj&oacute; en una f&aacute;brica textil cortando ropa interior. Lleg&oacute; a coser por las noches mientras sus hijas dorm&iacute;an. Ang&eacute;lica empez&oacute; de forma parecida. Ten&iacute;a 10 a&ntilde;os cuando le dijo a su madre que quer&iacute;a dedicarse a la costura. Sin telas en casa, aprendi&oacute; descosiendo los vestidos m&aacute;s viejos que encontraba. Con el tiempo estudi&oacute; en una academia y trabaj&oacute; durante 16 a&ntilde;os en una f&aacute;brica de ropa vaquera. Entraba a las seis de la ma&ntilde;ana y sal&iacute;a a las seis de la tarde. &ldquo;Era un trabajo dur&iacute;simo, pero saqu&eacute; adelante a mi familia&rdquo;, cuenta. Era una de las tres mujeres en un taller con m&aacute;s de 60 trabajadores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95677257-d27f-4a18-841e-f1a14e07f49b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95677257-d27f-4a18-841e-f1a14e07f49b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95677257-d27f-4a18-841e-f1a14e07f49b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95677257-d27f-4a18-841e-f1a14e07f49b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95677257-d27f-4a18-841e-f1a14e07f49b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95677257-d27f-4a18-841e-f1a14e07f49b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/95677257-d27f-4a18-841e-f1a14e07f49b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mariya Kulikovska, ucraniana, en su taller de costura en Madrid"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mariya Kulikovska, ucraniana, en su taller de costura en Madrid                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los tres aprendieron el oficio en sus pa&iacute;ses de origen y los tres migraron a Espa&ntilde;a con la intenci&oacute;n de seguir cosiendo. Adel lleg&oacute; a Madrid como refugiado en 2017. Sin hablar espa&ntilde;ol, recorri&oacute; las tiendas de la capital con un curr&iacute;culum que le escribieron sus hijos hasta que encontr&oacute; trabajo en una tienda <em>vintage </em>del centro. Tras la pandemia, el local cerr&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En Vallecas, Adel se ha convertido en &ldquo;el sastre del barrio&rdquo;. Sus vecinos acuden a &eacute;l para arreglos peque&ntilde;os, ajustes o remiendos que realiza desde su habitaci&oacute;n, con una m&aacute;quina de coser rescatada de un viejo almac&eacute;n de una iglesia. &ldquo;No es rentable. La gente prefiere comprar ropa nueva. Es m&aacute;s barata. Si se muere esta profesi&oacute;n en Espa&ntilde;a es porque los sastres no pueden competir con las grandes empresas&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Ang&eacute;lica intent&oacute; vivir de la costura a jornada completa, pero no lo logr&oacute;. Migr&oacute; a Espa&ntilde;a en plena crisis de 2007. &ldquo;Hab&iacute;a muchos talleres en s&oacute;tanos. Las condiciones eran muy duras, al principio estaba peor que en mi pa&iacute;s&rdquo;. Durante a&ntilde;os cosi&oacute; para grandes cadenas en jornadas de hasta 17 horas. Le pagaban por prenda: &ldquo;20 c&eacute;ntimos por pieza&rdquo;. Sin contrato y sin papeles, lleg&oacute; a cobrar menos de 500 euros al mes. Lo dej&oacute; cuando una compa&ntilde;era sufri&oacute; un accidente laboral y fue despedida sin indemnizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Situaciones como la que describe no son casos aislados. En abril de 2026, la Polic&iacute;a Nacional desmantel&oacute; un taller textil clandestino en Camp de T&uacute;ria (Valencia) donde trabajaban 25 personas sin contrato ni alta en la Seguridad Social, la mayor&iacute;a migrantes en situaci&oacute;n administrativa irregular. Cumpl&iacute;an jornadas de m&aacute;s de 60 horas semanales por salarios en torno a los 1.000 euros mensuales, en un sistema que operaba para empresas del sector bajo apariencia de legalidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando cruzas el charco no hay vuelta atr&aacute;s, aunque te duela&rdquo;, dice. Desde entonces Ang&eacute;lica trabaja en el empleo del hogar y los cuidados. La costura qued&oacute; en un segundo plano, pero nunca la abandon&oacute; del todo. Hace arreglos para vecinas y amigas. Y ahora tambi&eacute;n ense&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Mariya ha conseguido vivir de la costura. Migr&oacute; a Espa&ntilde;a en el a&ntilde;o 2000 por motivos econ&oacute;micos. Como muchas mujeres, empez&oacute; en el trabajo del hogar y a&ntilde;os despu&eacute;s regres&oacute; a su oficio.Lleva dos d&eacute;cadas levantando la persiana del mismo taller. Cuando los antiguos due&ntilde;os se jubilaron, ella tom&oacute; el relevo. Desde entonces, trabaja sola y apenas le alcanza para ahorrar. &ldquo;Antes comprabas una cremallera por menos de dos euros. Ahora cuesta casi cuatro&rdquo;. Como ella, m&aacute;s de 500.000 personas extranjeras son trabajadoras aut&oacute;nomas en Espa&ntilde;a, seg&uacute;n el Ministerio de Trabajo y Econom&iacute;a Social. En la costura, esto se traduce en talleres de una sola persona, ingresos inestables y escasa capacidad para contratar.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, el proceso de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/claves-regularizacion-extraordinaria-empieza-pedirla-son-requisitos-definitivos_1_13140371.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regularizaci&oacute;n extraordinaria</a> permitir&aacute; a miles de personas migrantes acceder al empleo formal, tambi&eacute;n como aut&oacute;nomas. Seg&uacute;n estimaciones de la Uni&oacute;n de Profesionales y Trabajadores Aut&oacute;nomos (UPTA), alrededor del 14% de las personas regularizadas optar&iacute;a por emprender, lo que podr&iacute;a traducirse en unas 70.000 nuevas altas en el r&eacute;gimen de aut&oacute;nomos. En sectores como la costura &ndash;donde predominan los peque&ntilde;os talleres y el trabajo individual&ndash; esta v&iacute;a puede resultar clave.
    </p><h2 class="article-text">Un futuro incierto desde los barrios</h2><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico es compartido: el oficio est&aacute; cambiando. &ldquo;Antes se hac&iacute;an trajes. Ahora se arreglan&rdquo;, afirma Adel. &ldquo;La ropa es de peor calidad. Y la gente prefiere comprar otra antes que arreglarla&rdquo;, a&ntilde;ade Mariya. La transformaci&oacute;n responde a un cambio m&aacute;s profundo. El auge de la moda r&aacute;pida ha abaratado los precios y reducido la calidad de las prendas. El resultado es una paradoja: nunca ha habido tanta ropa, pero cada vez hay menos profesionales que la repare.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26534c4c-f88f-4e85-83cb-c0bd0f09dd75_16-9-aspect-ratio_50p_1143020.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26534c4c-f88f-4e85-83cb-c0bd0f09dd75_16-9-aspect-ratio_50p_1143020.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26534c4c-f88f-4e85-83cb-c0bd0f09dd75_16-9-aspect-ratio_75p_1143020.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26534c4c-f88f-4e85-83cb-c0bd0f09dd75_16-9-aspect-ratio_75p_1143020.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26534c4c-f88f-4e85-83cb-c0bd0f09dd75_16-9-aspect-ratio_default_1143020.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26534c4c-f88f-4e85-83cb-c0bd0f09dd75_16-9-aspect-ratio_default_1143020.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/26534c4c-f88f-4e85-83cb-c0bd0f09dd75_16-9-aspect-ratio_default_1143020.jpg"
                    alt="Adel Fahmeh, sirio de origen armenio que emigró a España y trabaja como autónomo haciendo arreglos en Madrid."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Adel Fahmeh, sirio de origen armenio que emigró a España y trabaja como autónomo haciendo arreglos en Madrid.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Mariya lo ve en su d&iacute;a a d&iacute;a. Ha conseguido mantener una clientela fiel, incluso de antiguos vecinos que ya no viven en el barrio expulsados por la gentrificaci&oacute;n. El boca a boca sigue funcionando, ahora tambi&eacute;n a trav&eacute;s de internet. Seg&uacute;n el Consejo Intertextil, el 85 % de las empresas textiles tienen menos de 10 trabajadores y casi la mitad (46,8 %) no tienen ninguno. Son negocios de una sola persona, como el suyo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando me jubile, el taller cerrar&aacute;. Nadie quiere ser costurera&rdquo;, afirma. &ldquo;Es un trabajo muy duro y la gente no quiere hacerlo. Tambi&eacute;n faltan lugares para aprender&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Ang&eacute;lica, en cambio, ha conseguido sacar tiempo para ense&ntilde;ar costura y patronaje en el Nodo de Producci&oacute;n de Vallekas. Un proyecto de autogesti&oacute;n vecinal vinculado a la Despensa Solidaria e impulsado principalmente por mujeres migrantes y vecinas. &ldquo;Primero aprenden a hacer su propio patr&oacute;n. Hay m&aacute;s inter&eacute;s que antes. Pero no hay relevo real&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Coser, mientras no falte pan y mantequilla</h2><p class="article-text">
        Adel vuelve a su m&aacute;quina. El t&eacute; se ha enfriado. Hace a&ntilde;os fotografiaba cada prenda que terminaba. Ahora ya no, pero sigue cosiendo. El oficio exige algo que no se ense&ntilde;a r&aacute;pido: &ldquo;Tienes que entender el cuerpo. La forma de los hombros, la barriga&hellip;&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que ver los defectos de las personas, pero no decirlos nunca&rdquo;, a&ntilde;ade Mariya entre risas. Despu&eacute;s de toda una vida cosiendo, le quedan tres a&ntilde;os para jubilarse. El cansancio se acumula en la espalda, en la vista y en las manos. &ldquo;Me da pena cerrar el taller. Pero ya no puedo m&aacute;s&rdquo;. Aun as&iacute;, hay algo que permanece: &ldquo;Cuando veo a alguien por la calle con ropa que he arreglado, me hace sentir orgullosa. Mientras no falte pan y mantequilla, seguiremos cosiendo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s talleres cierran, falta relevo y las condiciones laborales dificultan que nuevas generaciones se queden. Hoy, la costura aguanta silenciosa, sostenida en gran parte por manos migrantes que trabajan en los m&aacute;rgenes de la econom&iacute;a, entre la precariedad y la falta de reconocimiento. Un oficio que durante d&eacute;cadas visti&oacute; a la ciudad sobrevive ahora en habitaciones, peque&ntilde;os locales y proyectos vecinales. Y que, si desaparece, lo har&aacute; sin hacer ruido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Selena Pizarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/modistas-sastres-costureras-trabajo-migrante-sostiene-oficio-barrios-madrilenos_1_13222001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 20:01:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4c6bd990-13c0-4eea-9ca5-46606da2c169_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143014.jpg" length="1928907" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4c6bd990-13c0-4eea-9ca5-46606da2c169_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143014.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1928907" width="4202" height="2364"/>
      <media:title><![CDATA[Modistas, sastres y costureras: el trabajo migrante sostiene el oficio en los barrios madrileños]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4c6bd990-13c0-4eea-9ca5-46606da2c169_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143014.jpg" width="4202" height="2364"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Regularización extraordinaria,Industria textil,Migraciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un temporero marroquí espera su expulsión tras ser detenido mientras iba a su cita para pedir la regularización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/temporero-marroqui-espera-expulsion-detenido-iba-cita-pedir-regularizacion_1_13218772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/183334c0-a57a-4a94-9d38-745b06c6c620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142898.jpg" width="1280" height="720" alt="Un temporero marroquí espera su expulsión tras ser detenido mientras iba a su cita para pedir la regularización"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mounir Meziat no pudo registrar ese día su petición, pero su abogado lo hizo por él tras ser encerrado en el CIE de Valencia. Pese a haber registrado los papeles para la regularización, el marroquí recibió una notificación de expulsión para este jueves que ha sido aplazada in extremis</p><p class="subtitle">El Gobierno ordena in extremis la paralización de la expulsión desde el CIE de Valencia del joven marroquí con arraigo
</p></div><p class="article-text">
        Cuando un control policial par&oacute; el coche en el que viajaba, Mounir Meziat estaba a punto de pedir formalmente la regularizaci&oacute;n. El joven marroqu&iacute; sali&oacute; desde Altea (Alicante) para recoger a su primo y, juntos, ir al despacho de su abogada para registrar su solicitud. Ten&iacute;a una cita confirmada y todos los documentos guardados en una carpeta, pero acab&oacute; encerrado en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Valencia por orden del juzgado de instancia n&uacute;mero 4 de Benidorm, que aprob&oacute; su internamiento sin comprobar su arraigo en el pa&iacute;s, una mala pr&aacute;ctica recurrente denunciada por los expertos en inmigraci&oacute;n. All&iacute; espera su expulsi&oacute;n, prevista inicialmente para este jueves pero aplazada <em>in extremis </em>para el 21 de mayo, pese a que su defensa ya ha presentado en estos d&iacute;as su solicitud de regularizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es justo. Estoy muy nervioso. Estaba a casi a cinco minutos de presentar mis papeles y me encierran para expulsarme&rdquo;, explica Mounir por tel&eacute;fono desde el centro de internamiento, donde son encerrados migrantes sin papeles para proceder a su expulsi&oacute;n. Desde el exterior, Yassim, su primo, dice seguir impactado por lo sucedido: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo pueden llev&aacute;rselo a &eacute;l en ese momento? Tiene el expediente limpio, no tiene antecedentes, solo trabaja y est&aacute;bamos a punto de llegar al despacho de mi abogada, donde ten&iacute;amos la cita&rdquo;, afirma el familiar. 
    </p><p class="article-text">
        El chico marroqu&iacute;, quien ahora trabajaba como jornalero en el campo alicantino, fue enviado al CIE por orden judicial ante su supuesta falta de arraigo en el pa&iacute;s, pese a llevar m&aacute;s de dos a&ntilde;os en el pa&iacute;s, estar empadronado en Altea y haber trabajado con contrato durante meses en un restaurante del pueblo alicantino mientras ten&iacute;a papeles durante la tramitaci&oacute;n de una petici&oacute;n de asilo. Tras perder su permiso de residencia, empez&oacute; a trabajar en el campo, por lo que se desplazaba por temporadas a la comarca de la Vega Baja del Segura, donde sol&iacute;a encontrar fincas donde necesitaban su mano de obra, especialmente en la campa&ntilde;a de la naranja. 
    </p><p class="article-text">
        El joven cumple con las condiciones de la regularizaci&oacute;n. Este medio ha revisado toda la documentaci&oacute;n presentada por su abogado en la Oficina de Extranjer&iacute;a de Alicante, que confirma la carencia de antecedentes penales en su pa&iacute;s, su vinculaci&oacute;n laboral pasada y distintas pruebas que acreditan haber residido en Espa&ntilde;a durante el tiempo exigido.  &ldquo;Ten&iacute;a toda la documentaci&oacute;n preparada e iba a entregarla para registrarla. Hasta el pago de la tasa&rdquo;, dice &Aacute;lvaro Vico, el abogado que trata de sacarle del CIE, quien finalmente se encarg&oacute; de registrar su petici&oacute;n de regularizaci&oacute;n dos d&iacute;as despu&eacute;s del internamiento de su cliente, que ha presentado un recurso al jugado que autoriz&oacute; su encierro apelando al arraigo de su cliente. La Plataforma CIEs No Valencia ha pedido tambi&eacute;n la liberaci&oacute;n del joven. &ldquo;Otro joven que cumple los requisitos para regularizarse ha sido internado en el CIE de Zapadores y se le ha notificado que ma&ntilde;ana ser&aacute; deportado a Marruecos&rdquo;, denunci&oacute; el colectivo. 
    </p><p class="article-text">
        El marroqu&iacute; fue detenido el pasado 7 de mayo a las 12:45 por la Polic&iacute;a Nacional, seg&uacute;n consta en el auto de internamiento al que ha tenido acceso elDiario.es. La magistrada del juzgado de instancia n&uacute;mero 4 de Benidorm, Ana Isabel Garc&iacute;a-Galbis, autoriz&oacute; su encierro argumentando la &ldquo;falta de domicilio conocido&rdquo;. De la &ldquo;declaraci&oacute;n obrante en autos&rdquo;, sostiene la jueza, &ldquo;no se desprende la existencia de elementos que haga pensar que no vaya a evadir la acci&oacute;n de la autoridad gubernamentativa frustrando el expediente de expulsi&oacute;n, porque no le consta trabajo ni domicilio conocido&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0feda5ce-5b94-4963-894a-abd98b9a95a0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0feda5ce-5b94-4963-894a-abd98b9a95a0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0feda5ce-5b94-4963-894a-abd98b9a95a0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0feda5ce-5b94-4963-894a-abd98b9a95a0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0feda5ce-5b94-4963-894a-abd98b9a95a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0feda5ce-5b94-4963-894a-abd98b9a95a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0feda5ce-5b94-4963-894a-abd98b9a95a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mounir en una foto que se realizó mientras trabajaba como jornalero en las fincas de la naranja de Almoradí (Alicante)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mounir en una foto que se realizó mientras trabajaba como jornalero en las fincas de la naranja de Almoradí (Alicante)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Mounir Meziat est&aacute; empadronado en Altea (Alicante) desde mayo de 2025, seg&uacute;n consta en la documentaci&oacute;n a la que ha accedido este medio. Hace solo dos semanas, cuenta su abogado, el joven estaba en Almorad&iacute;, el pueblo al que se mudaba temporalmente para buscar empleo en el campo. &ldquo;Creemos que, cuando la jueza le pregunt&oacute; por su domicilio, como acababa de volver, no supo decirlo o le daba miedo al estar trabajando all&iacute; de manera irregular&rdquo;, explica el letrado, quien empez&oacute; a defender su caso despu&eacute;s de la orden de internamiento.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, Meziat recibi&oacute; la notificaci&oacute;n oficial de su expulsi&oacute;n prevista inicialmente para este jueves. Para ganar m&aacute;s tiempo y defender su arraigo en el pa&iacute;s, el marroqu&iacute; pidi&oacute; asilo en el CIE como estrategia jur&iacute;dica, dado que su solicitud ser&aacute; previsiblemente rechazada, ya que cuenta con un proceso anterior que result&oacute; denegado. Tras recibir una queja por parte de Vico, el Defensor del Pueblo ha pedido informaci&oacute;n sobre el caso a la Comisar&iacute;a General de Extranjer&iacute;a y Fronteras, por lo que esta gesti&oacute;n tambi&eacute;n ha podido influir en el aplazamiento del retorno para la semana que viene, seg&uacute;n el letrado. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Ministerio del Interior, tras haber recibido el aviso por parte del Defensor del Pueblo, el departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska ha solicitado informaci&oacute;n al Ministerio de Migraciones sobre la situaci&oacute;n administrativa de Mounir Meziat y, por el momento, espera una respuesta. 
    </p><p class="article-text">
        El marroqu&iacute; lleg&oacute; a Ceuta a nado en agosto de 2024, donde solicit&oacute; asilo. Despu&eacute;s de que su petici&oacute;n fuera admitida a tr&aacute;mite, el joven obtuvo el permiso de residencia temporal habitual durante la tramitaci&oacute;n del procedimiento, explica el hombre. Con ese permiso, encontr&oacute; un trabajo como ayudante de cocina en un restaurante de Altea, donde viv&iacute;a con su primo, en marzo de 2025. &ldquo;All&iacute; trabajamos los dos, hasta que su documentaci&oacute;n iba a caducar y le tuvieron que despedir&rdquo;, explica su primo Yassim, preocupado por su familiar. Entre los papeles presentados para acogerse a la regularizaci&oacute;n extraordinaria, tambi&eacute;n est&aacute; la carta de despido emitida por su antigua compa&ntilde;&iacute;a, documento que confirma que el joven perdi&oacute; su trabajo un d&iacute;a antes de la vigencia de su permiso provisional como solicitante de protecci&oacute;n internacional, que no pudo renovar. En el escrito, los responsables explican su obligaci&oacute;n &ldquo;sobrevenida&rdquo; de interrumpir su contrato por  &ldquo;la imposibilidad legal&rdquo; de que Mounir continuase en su puesto debido a que iba a carecer &ldquo;de autorizaci&oacute;n legal&rdquo; y no hab&iacute;a presentado hasta entonces un documento que acreditase su renovaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El 17 de junio fue el &uacute;ltimo d&iacute;a que acudi&oacute; al restaurante alem&aacute;n en el que, durante cuatro meses, ayud&oacute; a cocinar las pizzas que ped&iacute;an algunos de los miles de turistas que cada a&ntilde;o recibe el pueblo alicantino. El d&iacute;a siguiente, su permiso de residencia caduc&oacute; y Mounir se qued&oacute; en situaci&oacute;n irregular. Desde entonces ha trabajado en empleos puntuales, especialmente en el campo. En las temporadas de mayor demanda de mano de obra agr&iacute;cola, el joven suele mudarse temporalmente a la zona agr&iacute;cola de Almorad&iacute;, en la provincia de Alicante, donde ha trabajado en las campa&ntilde;as de la naranja. En esos d&iacute;as, se junta con otros compa&ntilde;eros temporeros y pernocta en la zona, algo com&uacute;n en el personal agr&iacute;cola temporal, especialmente en situaci&oacute;n irregular. &ldquo;Dos d&iacute;as antes de su detenci&oacute;n, termin&oacute; su trabajo en Almorad&iacute;, para renatar los tr&aacute;mites para la regularizaci&oacute;n en Altea y presentarla&rdquo;, dice su primo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&Eacute;l vive en Altea, pero sabes que si est&aacute;s irregular, tienes que comer. &Eacute;l iba a Almorad&iacute; o a otras zonas para intentar trabajar, se apa&ntilde;aba con sus amigos para dormir, para trabajar y sobrevivir. Y si no consigue trabajo, volv&iacute;a a Altea&rdquo;, detalla su primo. El d&iacute;a de la detenci&oacute;n, un amigo le estaba llevando en coche a Benidorm, donde se encontraba su primo, para recogerle y, juntos, ir a la cita con la abogada, ya que le estaba ayudando en el proceso de regularizaci&oacute;n. &ldquo;Cuando sal&iacute;a de Altea, me llam&oacute;, diciendo que le iban a detener&rdquo;, explica Yassim. 
    </p><p class="article-text">
        Con la intenci&oacute;n de revocar la orden de internamiento, el letrado &Aacute;lvaro Vico ha registrado un recurso de reforma ante el juzgado de instrucci&oacute;n n&uacute;mero 4 de Benidorm el internamiento cautelar de Mounir &ldquo;sobre la base de una supuesta situaci&oacute;n de riesgo de incomparecencia y frustraci&oacute;n de la expulsi&oacute;n&rdquo;. El abogado recuerda que, mientras que la magistrada indica que &ldquo;no le consta trabajo ni domicilio conocido&rdquo; dicha afirmaci&oacute;n &ldquo;resulta manifiestamente incompleta y contradicha por la documentaci&oacute;n obrante&rdquo;. Para acreditar su afirmaci&oacute;n, Vico ha adjuntado los documentos de empadronamiento, la asignaci&oacute;n del n&uacute;mero de la Seguridad Social, su contrato de trabajo extinto, copia de la tarjeta sanitaria y el certificado que demuestra la inexistencia de antecedentes penales en su pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Debe recordarse que esta parte ha aportado abundante documentaci&oacute;n acreditativa de arraigo social, laboral, sanitario y administrativo en Espa&ntilde;a, as&iacute; como acreditaci&oacute;n de la reciente formalizaci&oacute;n de solicitud de regularizaci&oacute;n extraordinaria, concurriendo circunstancias plenamente incompatibles con una ejecuci&oacute;n autom&aacute;tica e inmediata de la expulsi&oacute;n&rdquo;, indica un escrito enviado por el abogado al juzgado este mismo mi&eacute;rcoles, tras el susto de la notificaci&oacute;n de retorno que finalmente fue pospuesta. 
    </p><p class="article-text">
        El caso de Mounir Meziat, como tantos otros, refleja una sucesi&oacute;n de varios abusos y errores del sistema en cadena, desde la dificultad para realizar ciertos tr&aacute;mites, como su detenci&oacute;n policial, una asistencia jur&iacute;dica deficitaria y el &ldquo;automatismo&rdquo; de muchos jueces de instrucci&oacute;n a la hora de decretar los internamientos en los CIE, seg&uacute;n analiza Jes&uacute;s Mancilla, abogado de Algeciras Acoge, en declaraciones recientes a elDiario.es. Este medio ha publicado los casos de Omar y Oussmane, dos j&oacute;venes marroqu&iacute;es con arraigo que fueron ingresados en un CIE a las puertas del proceso de regularizaci&oacute;n, cuando cumpl&iacute;an con los requisitos. Tras su publicaci&oacute;n, ambos fueron finalmente liberados, pero los expertos se preguntan qu&eacute; pasar&aacute; con todos aquellos que no hayan tenido acceso a la prensa o a una ONG que denuncie su caso. 
    </p><p class="article-text">
        En 2024, un informe de Amnist&iacute;a Internacional cuestion&oacute; el &ldquo;automatismo por parte de los jueces&rdquo; al decretar el internamiento en un CIE. Seg&uacute;n concluy&oacute; la ONG, &ldquo;el juez o jueza de instrucci&oacute;n, as&iacute; como la fiscal&iacute;a, tienden a seguir casi en exclusiva el criterio policial en vez de realizar una valoraci&oacute;n propia a la luz de todas las circunstancias&rdquo;. En la mayor&iacute;a de los juzgados &ldquo;se tira de modelo de auto de internamiento, sin analizar m&aacute;s all&aacute; los requisitos legales, el caso por caso&rdquo;, concluy&oacute; la investigaci&oacute;n. La organizaci&oacute;n tambi&eacute;n denunci&oacute; &ldquo;la falta de representaci&oacute;n letrada adecuada y de calidad que permita a las personas privadas libertad una tutela judicial efectiva que visibilice aquellas circunstancias o situaciones de vulnerabilidad que pueden ser clave para oponerse a una medida de internamiento&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/temporero-marroqui-espera-expulsion-detenido-iba-cita-pedir-regularizacion_1_13218772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 18:27:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/183334c0-a57a-4a94-9d38-745b06c6c620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142898.jpg" length="147134" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/183334c0-a57a-4a94-9d38-745b06c6c620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142898.jpg" type="image/jpeg" fileSize="147134" width="1280" height="720"/>
      <media:title><![CDATA[Un temporero marroquí espera su expulsión tras ser detenido mientras iba a su cita para pedir la regularización]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/183334c0-a57a-4a94-9d38-745b06c6c620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142898.jpg" width="1280" height="720"/>
      <media:keywords><![CDATA[Regularización extraordinaria,Marruecos,Temporeros,Inmigración,Migraciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Terror a bordo de un buque atacado en la guerra de Irán: "El fuego y el humo negro lo cubrían todo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/terror-bordo-buque-atacado-guerra-iran-fuego-humo-negro-cubrian_1_13212324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a449e5c-693a-4571-9f96-2778a1fedf5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Terror a bordo de un buque atacado en la guerra de Irán: &quot;El fuego y el humo negro lo cubrían todo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una entrevista exclusiva con The Guardian, un marinero relata el ataque contra el MKD Vyom en el golfo de Omán, en el que perdió la vida su amigo y compañero de tripulación, Dixit Solanki</p><p class="subtitle">Marineros al límite y reacios a navegar: la vida en un petrolero atrapado en el Golfo por el bloqueo de Ormuz
</p></div><p class="article-text">
        La explosi&oacute;n arras&oacute; la sala de m&aacute;quinas del petrolero MKD Vyom sin previo aviso la ma&ntilde;ana del 1 de marzo. &ldquo;Hubo unas ondas de choque inmensas y una bola de fuego&rdquo;, cuenta Basis (nombre ficticio), un marinero a bordo de uno de los primeros barcos en sufrir un ataque mortal en el golfo de Om&aacute;n <a href="https://www.eldiario.es/internacional/israel-ataca-iran_1_13028486.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">durante los bombardeos a&eacute;reos de Estados Unidos e Israel contra Ir&aacute;n.</a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante uno o dos segundos, me qued&eacute; inconsciente&rdquo;, cuenta. &ldquo;Todo era oscuridad. Se fue la luz. Al levantar la vista, el fuego y el humo negro espeso lo cubr&iacute;an todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Conmocionado por la explosi&oacute;n, intent&oacute; entender lo que estaba pasando, antes de darse cuenta de que ten&iacute;a que escapar, y r&aacute;pido. &ldquo;La sala de m&aacute;quinas hab&iacute;a quedado destruida. Hab&iacute;a tuber&iacute;as met&aacute;licas, cubiertas aislantes y tanques destrozados. Una puerta cortafuegos maciza de dos cent&iacute;metros de grosor, ventanas de cristal... &iexcl;pum!, todo desaparecido&rdquo;, dice. &ldquo;Pens&eacute;: 'Estoy vivo. Tengo que salir de aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El testimonio de Basis a The Guardian expone con todo detalle las aterradoras experiencias vividas por las tripulaciones de los buques<a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/marineros-limite-reacios-navegar-vida-petrolero-atrapado-golfo-bloqueo-ormuz_1_13134084.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que se encuentran en el centro de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Ir&aacute;n.</a>
    </p><p class="article-text">
        Dice que &eacute;l es &ldquo;uno de los afortunados&rdquo;: sobrevivi&oacute; a un incidente del que no todos salieron con vida. 
    </p><h2 class="article-text">Asfixia y silencio</h2><p class="article-text">
        El petrolero MKD Vyom, con bandera de las Islas Marshall, se dirig&iacute;a a Ras Tanura, en Arabia Saud&iacute;, desde &Aacute;msterdam a trav&eacute;s del estrecho de Ormuz. En medio de la escalada del conflicto, se orden&oacute; al barco que se detuviera, informara de cualquier cosa sospechosa y esperara nuevas instrucciones, cuenta Basis.
    </p><p class="article-text">
        A m&aacute;s de 100 millas de Ir&aacute;n, &ldquo;muy lejos&rdquo; del estrecho y sin barcos cerca, nadie estaba excesivamente preocupado, relata.
    </p><p class="article-text">
        Para entonces, Basis no ten&iacute;a ni idea de que, dos horas antes de que el MKD Vyom fuera alcanzado, otro petrolero, el Skylight, hab&iacute;a sido atacado, causando la muerte de un tripulante y dejando a otro desaparecido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estuve a punto de perder el conocimiento por la asfixia dos o tres veces. Pero pensé: &#039;Si me desmayo, moriré&quot;. Creo que Dios me ayudó, porque no sé de dónde saqué el valor
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Basis</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Recuerda c&oacute;mo, a pesar de estar a punto de asfixiarse por el espeso humo negro que le quemaba la garganta y los pulmones, su entrenamiento y su familiaridad con el buque se impusieron. En completa oscuridad, de alguna manera encontr&oacute; la salida y las escaleras y se arrastr&oacute; hasta el puente. &ldquo;Estuve a punto de perder el conocimiento por la asfixia dos o tres veces. Pero pens&eacute;: 'Si me desmayo, morir&eacute;&rdquo;. Creo que Dios me ayud&oacute;, porque no s&eacute; de d&oacute;nde saqu&eacute; el valor&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cubierta, un silencio misterioso envolv&iacute;a el barco. &ldquo;Un barco en marcha est&aacute; vivo, se nota, siempre hay ruido. Pero se habr&iacute;a podido o&iacute;r caer un alfiler. Reinaba una gran calma. El oc&eacute;ano tambi&eacute;n estaba en calma, sin viento&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La muerte de Dixit</h2><p class="article-text">
        Fue entonces cuando se enter&oacute; de que su &ldquo;querido compa&ntilde;ero&rdquo; y &ldquo;buen amigo de todos&rdquo;, Dixit Solanki, de 32 a&ntilde;os, un engrasador de Bombay (India), segu&iacute;a desaparecido, probablemente en la sala de m&aacute;quinas, donde el fuego segu&iacute;a ardiendo con fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Para encontrarlo en un barco sin suministro el&eacute;ctrico y con el motor da&ntilde;ado, la tripulaci&oacute;n de 21 personas, compuesta por ucranianos, indios y banglades&iacute;es, tuvo que luchar contra las llamas con solo extintores y arena.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2028467341395378465?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Algunos comenzaron a bajar cubos por la borda del buque hasta el mar, sacando agua de mar a mano, en un intento cada vez m&aacute;s desesperado por controlar el incendio.
    </p><p class="article-text">
        Se tard&oacute; cuatro horas en extinguir el fuego antes de que pudiera comenzar la operaci&oacute;n de rescate. Pero, a pesar de sus mejores esfuerzos, ya era demasiado tarde. Basis y otro miembro de la tripulaci&oacute;n encontraron a su compa&ntilde;ero muerto, tendido bajo los restos de metal retorcido en la sala de m&aacute;quinas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hicimos todo lo posible por recuperar su cuerpo, por nosotros y por su familia&rdquo;, afirma Basis. Pero se produjo un segundo incendio y el fuego comenz&oacute; a propagarse a trav&eacute;s de los tanques de combustible rotos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aplicamos nuestro entrenamiento y combatimos el fuego. Pero sentimos que habíamos fracasado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Basis</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con una carga de 60.000 toneladas de gasolina a bordo, la situaci&oacute;n se hab&iacute;a vuelto cr&iacute;tica. &ldquo;Si el fuego se propagaba y llegaba a la zona de la carga, todos habr&iacute;amos desaparecido&rdquo;, afirma. Poco despu&eacute;s, el capit&aacute;n dio la orden de abandonar el barco.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Abandonar el buque, dejando atr&aacute;s a un compa&ntilde;ero atrapado en la sala de m&aacute;quinas, fue insoportable&rdquo;, dice Basis. &ldquo;Aplicamos nuestro entrenamiento y combatimos el fuego. Pero sentimos que hab&iacute;amos fracasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pasado jueves, Amratlal Gokal Solanki, de 64 a&ntilde;os, dijo que su hijo Dixit era su &ldquo;h&eacute;roe&rdquo;. El marinero era &ldquo;tranquilo, trabajador y un caballero&rdquo;, siempre dispuesto a ayudar a los dem&aacute;s, &ldquo;por muy cansado que estuviera tras largas horas en el mar&rdquo;, dijo su padre. &ldquo;No era solo un marinero: era hijo, protector y el coraz&oacute;n de la familia. Su p&eacute;rdida ha dejado un vac&iacute;o que nunca podr&aacute; llenarse del todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solanki, marinero jubilado, afirm&oacute; que los gobiernos y las compa&ntilde;&iacute;as navieras deben hacer m&aacute;s para proteger a las tripulaciones de los buques que atraviesan zonas de conflicto: &ldquo;Ning&uacute;n marinero deber&iacute;a tener que temer por su vida simplemente por hacer su trabajo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">20.000 marineros varados</h2><p class="article-text">
        La familia de Ashish Kumar, de Bihar, que era el capit&aacute;n del Skylight &mdash;el buque que fue alcanzado horas antes que el Vyom&mdash;, no ha sabido nada de &eacute;l desde antes del ataque, pero se niega a creer que haya fallecido. Ansu Kumari, su esposa, dice que no puede aceptar que haya fallecido. &ldquo;Se van al extranjero para labrarse un futuro. Si ocurre algo as&iacute;, las familias quedan destrozadas. Tengo plena confianza en que est&aacute; atrapado en alg&uacute;n lugar. Sin duda volver&aacute;&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Desde el 1 de marzo, 10 marineros han perdido la vida en el estrecho de Ormuz y en la regi&oacute;n en general, en 32 ataques contra buques. No es habitual que los marinos, que a menudo no est&aacute;n afiliados a sindicatos y temen ser incluidos en listas negras por armadores sin escr&uacute;pulos, alcen la voz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc4235f9-a237-4c3b-8630-840f4c27eddb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc4235f9-a237-4c3b-8630-840f4c27eddb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc4235f9-a237-4c3b-8630-840f4c27eddb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc4235f9-a237-4c3b-8630-840f4c27eddb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc4235f9-a237-4c3b-8630-840f4c27eddb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc4235f9-a237-4c3b-8630-840f4c27eddb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bc4235f9-a237-4c3b-8630-840f4c27eddb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de archivo de petroleros cruzando el Estrecho de Ormuz."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de archivo de petroleros cruzando el Estrecho de Ormuz.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de que Basis y la tripulaci&oacute;n fueran rescatados por otro buque, la empresa gestora del barco organiz&oacute; su alojamiento en Om&aacute;n, donde recibieron asesoramiento y tratamiento m&eacute;dico. Fueron enviados a casa el 4 de marzo.
    </p><p class="article-text">
        Diez semanas despu&eacute;s de su terrible experiencia, Basis subraya que habla en su propio nombre, y no en el de su empresa ni en el de ning&uacute;n otro miembro de la tripulaci&oacute;n, para poner de relieve la dif&iacute;cil situaci&oacute;n de los 20.000 marineros inocentes que siguen varados en unos 800 buques en el estrecho de Ormuz, sin poder escapar.
    </p><p class="article-text">
        Otros buques se encuentran fondeados en puertos cercanos. La v&iacute;a mar&iacute;tima, que normalmente transporta una quinta parte del suministro diario mundial de petr&oacute;leo y gas licuado, ha estado pr&aacute;cticamente cerrada desde que Estados Unidos e Israel lanzaron los primeros ataques contra Ir&aacute;n el 28 de febrero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mis compañeros están sufriendo. (...) Están atrapados, peor que prisioneros, sin comunicación, con comida y agua limitadas
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Basis</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A salvo en casa con su familia, sus pensamientos vuelven a menudo a sus compa&ntilde;eros marineros en el golfo, que han quedado a merced de una prolongada crisis geopol&iacute;tica que, a pesar del alto el fuego, no da se&ntilde;ales de resolverse pronto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis compa&ntilde;eros est&aacute;n sufriendo&rdquo;, afirma. &ldquo;Est&aacute;n atrapados, peor que prisioneros, sin comunicaci&oacute;n, con comida y agua limitadas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Son v&iacute;ctimas inocentes&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Haci&eacute;ndose eco de las palabras del secretario general de la ONU, Ant&oacute;nio Guterres, quien pidi&oacute; la puesta en marcha de un plan coordinado para evacuar a los marineros, Basis insta a los pa&iacute;ses a sentarse a la mesa y acordar la mejor manera de llevar a casa a los marineros atrapados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha llegado el momento de que todos los Estados miembros del sector mar&iacute;timo hagan lo que sea necesario para que nuestros marinos puedan escapar del estrecho de Ormuz&rdquo;, afirma Basis. &ldquo;Son las personas que mantuvieron en marcha la econom&iacute;a mundial durante la pandemia. Son v&iacute;ctimas inocentes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando hablas con un hombre de 45 años con familia y está llorando, diciendo &#039;mi vida está en tus manos&#039;, pero no puedes prometerle ninguna solución, es una situación difícil</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mohamed Arrachedi</span>
                                        <span>—</span> Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF) 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde que comenz&oacute; el conflicto el 28 de febrero, la Federaci&oacute;n Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF) ha visto c&oacute;mo se multiplicaba por diez el n&uacute;mero de marinos que necesitan ayuda, pasando de 200 a 2.000 casos.
    </p><p class="article-text">
        Mohamed Arrachedi, coordinador de la ITF para el mundo &aacute;rabe e Ir&aacute;n sobre pabellones de conveniencia, afirma que tiene 70 mensajes de WhatsApp que requieren atenci&oacute;n inmediata. La mayor&iacute;a quiere ser repatriada, lejos de las zonas de conflicto; otros reclaman salarios impagados, incluidos casos en los que han sido abandonados por los armadores, y otros denuncian la escasez de alimentos. Seg&uacute;n &eacute;l, su angustia es cada vez mayor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablas con un hombre de 45 a&ntilde;os con familia y est&aacute; llorando, diciendo 'mi vida est&aacute; en tus manos', pero no puedes prometerle ninguna soluci&oacute;n, es una situaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo;, dice Arrachedi.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los marinos le est&aacute;n diciendo al mundo que sus vidas est&aacute;n en peligro. Necesitan protecci&oacute;n. Todos los gobiernos deben unirse y encontrar una soluci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        V Ships Asia, la empresa gestora del MKD Vyom, afirma que el incidente tuvo como triste consecuencia la muerte de un &ldquo;miembro de la tripulaci&oacute;n muy apreciado&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Karen McVeigh]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/terror-bordo-buque-atacado-guerra-iran-fuego-humo-negro-cubrian_1_13212324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 20:29:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1a449e5c-693a-4571-9f96-2778a1fedf5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6009885" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1a449e5c-693a-4571-9f96-2778a1fedf5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6009885" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Terror a bordo de un buque atacado en la guerra de Irán: "El fuego y el humo negro lo cubrían todo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1a449e5c-693a-4571-9f96-2778a1fedf5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Irán,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los saharauis que trabajaron en la principal empresa de fosfatos española exigen una indemnización: “Nos lo deben"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/saharauis-trabajaron-principal-empresa-fosfatos-espanola-exigen-indemnizacion-deben_1_13207261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a137bfba-7f42-4381-8d22-ce37f2acb64a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142628.jpg" width="5409" height="3043" alt="Los saharauis que trabajaron en la principal empresa de fosfatos española exigen una indemnización: “Nos lo deben&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras una lucha de décadas, en 2011, el Ejecutivo de Zapatero dio un plazo de dos meses a través de la Ley de Seguridad Social para iniciar los primeros trámites para pagar una indemnización a los extrabajadores saharauis en empresas españolas durante la época colonial, pero hasta ahora ningún gobierno ha creado el procedimiento necesario para cumplir con esta reivindicación histórica</p><p class="subtitle">Los saharauis exiliados en el desierto que conseguirán la nacionalidad española si sale la ley que estudia el Congreso: “Es un derecho que nos pertenece”</p></div><p class="article-text">
        Una tarjeta plastificada asoma entre los documentos que Abdeluadud Mohamed conserva desde hace <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/saharauis-exiliados-desierto-conseguiran-nacionalidad-espanola-si-sale-ley-estudia-congreso-derecho-pertenece_1_13189071.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 50 a&ntilde;os</a>. En la fotograf&iacute;a, un hombre atractivo, de 23 a&ntilde;os y cabello oscuro, posa con sonrisa ladeada. Parece orgulloso de haber conseguido un empleo en la mayor empresa espa&ntilde;ola en el S&aacute;hara Occidental, la mina de fosfatos de Fosbucraa. Su gesto transmite el br&iacute;o de quien da los primeros pasos en una carrera bien encaminada: un empleo en n&oacute;mina, derecho a la Seguridad Social, un buen sueldo como pe&oacute;n de mec&aacute;nica y condiciones regidas por la normativa de Espa&ntilde;a en la que era su provincia n&uacute;mero 53.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Medio siglo despu&eacute;s de utilizar esa tarjeta para entrar en la mina, Abdeluadud, sentado en una jaima levantada sobre el desierto argelino, le cuesta reconocerse en el joven que fue, pero lo reivindica. &ldquo;No siempre fui as&iacute;, no siempre tuve este aspecto, ni esta vida. Ten&iacute;a bastante dinero, viv&iacute;a desahogado, vest&iacute;a bien, trabajaba en la mejor empresa que pod&iacute;a trabajar&rdquo;, describe el mismo hombre de la imagen, de pelo canoso, rostro ajado y unas gafas que ocultan el ojo perdido por el impacto de una mina antipersona. A sus 73 a&ntilde;os, tras una espera interminable en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, el hombre ve en esa fotograf&iacute;a una vida arrebatada por la ocupaci&oacute;n marroqu&iacute;, pero tambi&eacute;n el abandono de los trabajadores saharauis, cuando la abrupta retirada de la empresa p&uacute;blica espa&ntilde;ola les dej&oacute; atr&aacute;s sin indemnizaci&oacute;n ni reconocimiento de sus derechos laborales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su caso, el abandono de la que era &mdash;y sigue siendo a ojos de la ONU&mdash; la potencia administradora del S&aacute;hara Occidental va m&aacute;s all&aacute; de la cesi&oacute;n ilegal del territorio a Marruecos. Para quienes trabajaban para empresas espa&ntilde;olas, la salida supuso tambi&eacute;n la vulneraci&oacute;n de sus derechos laborales, quienes en su mayor&iacute;a, pese a estar contratados y amparados bajo la normativa espa&ntilde;ola, no recibieron indemnizaci&oacute;n alguna ni han recibido pensi&oacute;n en caso de corresponderles. Uno de los colectivos m&aacute;s afectados por esta situaci&oacute;n son los saharauis empleados por Fosbucraa, la empresa dedicada a la explotaci&oacute;n a cielo abierto de fosfatos en la mina de Bucraa (S&aacute;hara Occidental).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La compa&ntilde;&iacute;a, fundada en 1962, fue impulsada por el Instituto Nacional de Industria durante el franquismo. Durante sus primeros a&ntilde;os, los trabajos se centraron en la investigaci&oacute;n de los yacimientos de fosfatos, descubiertos por un ge&oacute;logo toledano, y la construcci&oacute;n de la infraestructura, que inclu&iacute;a una cinta transportadora de m&aacute;s de 100 kil&oacute;metros de largo, la m&aacute;s larga del mundo, para desplazar miles de toneladas de roca fosf&oacute;rica por hora hasta el puerto de El Aai&uacute;n, donde finalizaba la cinta con un cargadero que se internaba tres kil&oacute;metros en el mar para su exportaci&oacute;n. A partir de 1972 inici&oacute; su explotaci&oacute;n, que se mantuvo bajo control espa&ntilde;ol hasta 1976, que pas&oacute; a manos de Marruecos a trav&eacute;s de una sociedad estatal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tarjeta de identificaci&oacute;n laboral de Adeluadud demuestra junto a otros documentos su vinculaci&oacute;n laboral con la empresa. Entre los papeles que guarda est&aacute; un documento oficial, sellado por el ayuntamiento de El Aai&uacute;n, que certifica su residencia en la ciudad; una tarjeta de asistencia sanitaria; y una de las n&oacute;minas recibidas por la compa&ntilde;&iacute;a minera, un largo y estrecho papel amarillo, escrito &iacute;ntegramente en espa&ntilde;ol. Las cantidades son recogidas en la moneda vigente hasta 1976 en el S&aacute;hara Occidental: las pesetas y todo est&aacute; escrito en castellano, el idioma oficial de entonces. Con toda esa documentaci&oacute;n, el saharaui intenta desde hace d&eacute;cadas reclamar su derecho a una compensaci&oacute;n econ&oacute;mica como trabajador de la empresa.&nbsp; 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/476df865-06bd-4c4f-8504-74d437ec6ffd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/476df865-06bd-4c4f-8504-74d437ec6ffd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/476df865-06bd-4c4f-8504-74d437ec6ffd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/476df865-06bd-4c4f-8504-74d437ec6ffd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/476df865-06bd-4c4f-8504-74d437ec6ffd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/476df865-06bd-4c4f-8504-74d437ec6ffd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/476df865-06bd-4c4f-8504-74d437ec6ffd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Algunos de los documentos que conserva el saharaui Abdeluadud Mohamed para probar su vinculación laboral con la empresa española Fosbucraa"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Algunos de los documentos que conserva el saharaui Abdeluadud Mohamed para probar su vinculación laboral con la empresa española Fosbucraa                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su lucha es compartida con los cerca de 2.000 trabajadores saharauis de Fosbucraa que, seg&uacute;n calcul&oacute; Comisiones Obreras y UGT, trabajaron para empresas espa&ntilde;olas antes de la ocupaci&oacute;n marroqu&iacute;. Tras un trabajo de casi una d&eacute;cada, ambos sindicatos espa&ntilde;oles y la organizaci&oacute;n saharaui UGTsario, alcanzaron en 2011 un acuerdo con el Gobierno espa&ntilde;ol para indemnizarles. Durante los &uacute;ltimos meses de mandato de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, su Ejecutivo aprob&oacute; una reforma de la Ley de Seguridad Social que inclu&iacute;a un primer paso para cumplir su compromiso. 
    </p><h2 class="article-text">Una ley incumplida</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El Gobierno, en el plazo de dos meses, presentar&aacute; a la Comisi&oacute;n de Trabajo e Inmigraci&oacute;n un informe que recoja una relaci&oacute;n de las personas saharauis que trabajaban en empresas espa&ntilde;olas el 26 de febrero de 1976, momento en el que Espa&ntilde;a se retir&oacute; del S&aacute;hara Occidental. Aparte de las personas trabajadoras afectadas, este informe incluir&aacute; el coste, su f&oacute;rmula de articulaci&oacute;n y los plazos&rdquo;, indica la norma publicada en el BOE en agosto de 2011. El plazo de dos meses expir&oacute;, como tambi&eacute;n han transcurrido casi 15 a&ntilde;os sin que ni siquiera se hayan empezado los tr&aacute;mites oficiales para reparar a estos trabajadores. Aunque muchos habr&aacute;n fallecido sin ver su derecho reconocido, otros, repartidos entre los territorios ocupados y los liberados, contin&uacute;an reclamando lo que consideran suyo.
    </p><p class="article-text">
        Los turnos en la empresa consist&iacute;an en tres d&iacute;as trabajados y cuatro de descanso. El 6 de noviembre de 1975, Abdeluadud Mohamed disfrutaba de las jornadas de libranza en su ciudad, El Aai&uacute;n, cuando Marruecos inici&oacute; la invasi&oacute;n de la entonces colonia espa&ntilde;ola a trav&eacute;s de la llamada &lsquo;Marcha Verde&rsquo;. Ning&uacute;n superior se puso en contacto con &eacute;l, nadie le advirti&oacute; del proceder de la empresa a partir de entonces. &ldquo;Simplemente, se fueron&rdquo;, explica el saharaui. El joven, temeroso de posibles represalias marroqu&iacute;es, huy&oacute; a Argelia, donde los refugiados levantaron varios campamentos temporales que permanecen 50 a&ntilde;os despu&eacute;s, donde Abdeluadud vive desde entonces a la espera de la convocatoria del refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n exigido por la ONU. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy muy enfadado con lo que hicieron los espa&ntilde;oles. Ni siquiera nos han dado una indemnizaci&oacute;n a los trabajadores de Fosbucraa. No nos han reconocido nada&rdquo;, dice el hombre, resguardado del sol bajo una jaima desplegada en el campamento de Auserd, durante la celebraci&oacute;n del <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/bardem-cierra-fisahara-recordando-traicion-sanchez-pueblo-saharaui-hermanos-gobernantes-no-representan_1_13190847.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival de Cine del S&aacute;hara Occidental (FiS&aacute;hara)</a>. &Eacute;l vive en otro campamento, a media hora de distancia, y se ha desplazado hasta aqu&iacute;, con su carpeta de documentos, para explicar su situaci&oacute;n a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> y tratar de abrir una puerta al reconocimiento de su derecho.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4fa33f2-6e4e-47f9-8dea-3bcd6c5efcd1_16-9-aspect-ratio_50p_1142629.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4fa33f2-6e4e-47f9-8dea-3bcd6c5efcd1_16-9-aspect-ratio_50p_1142629.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4fa33f2-6e4e-47f9-8dea-3bcd6c5efcd1_16-9-aspect-ratio_75p_1142629.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4fa33f2-6e4e-47f9-8dea-3bcd6c5efcd1_16-9-aspect-ratio_75p_1142629.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4fa33f2-6e4e-47f9-8dea-3bcd6c5efcd1_16-9-aspect-ratio_default_1142629.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4fa33f2-6e4e-47f9-8dea-3bcd6c5efcd1_16-9-aspect-ratio_default_1142629.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d4fa33f2-6e4e-47f9-8dea-3bcd6c5efcd1_16-9-aspect-ratio_default_1142629.jpg"
                    alt="Abdeluadud Mohamed junto a otro compañero, también trabajador de la empresa Fosbucraa, que piden ser indemnizados económicamente por España, por haber cotizado para una compañía española"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Abdeluadud Mohamed junto a otro compañero, también trabajador de la empresa Fosbucraa, que piden ser indemnizados económicamente por España, por haber cotizado para una compañía española                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Ellos son los que se han ido. No nosotros. Yo ten&iacute;a un contrato, estaba en n&oacute;mina y nunca firm&eacute; un despido ni la cancelaci&oacute;n del contrato. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las leyes espa&ntilde;olas de las que hablan? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la humanidad?&rdquo;, se queja el se&ntilde;or, quien en los &uacute;ltimos a&ntilde;os dice tener a&uacute;n mayor necesidad de recibir la compensaci&oacute;n econ&oacute;mica que considera suya: &ldquo;Somos muchos los que reclamamos nuestros derechos. Hay que conseguirlo. Sobre todo a esta edad, que lo necesitamos&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando este medio pregunta al mec&aacute;nico saharaui si ha intentado solicitar este derecho por alguna v&iacute;a formal, Adeluadud responde con otra pregunta, que atina de lleno en el diagn&oacute;stico del bloqueo de su situaci&oacute;n: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es la puerta abierta para solicitarlo?&rdquo;, se pregunta el anciano, con la misma sonrisa ladeada que luc&iacute;a en los 70, pero m&aacute;s envejecida. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es cierto&rdquo;, confirma Alejandra Ortega Fuentes, responsable para pa&iacute;ses &aacute;rabes, &Aacute;frica y Asia de CCOO, quien lleva d&eacute;cadas pidiendo a las distintas autoridades espa&ntilde;olas el reconocimiento de sus derechos laborales.  &ldquo;A d&iacute;a de hoy, no existe ninguna puerta para solicitarlo. Eso es lo que falta: el informe y la creaci&oacute;n del procedimiento. Y as&iacute; llevamos m&aacute;s de diez a&ntilde;os&rdquo;, indica.
    </p><h2 class="article-text">La batalla sindical que qued&oacute; bloqueada</h2><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os de batalla sindical, actualmente con bajo fuelle, el objetivo inicial era lograr la concesi&oacute;n de una pensi&oacute;n para los extrabajadores saharauis de Fosbucraa que alcanzasen la jubilaci&oacute;n. &ldquo;A partir del a&ntilde;o 2003, y de manera sistematizada, se enviaron las documentaciones que demostraban y avalaban la p&eacute;rdida de estos derechos. Se logr&oacute; enviar m&aacute;s de 3.000 expedientes. Una vez informatizados los archivos de la Seguridad Social se empezaron a recibir contestaciones que conclu&iacute;an, en la mayor&iacute;a de los casos, que los trabajadores no hab&iacute;an trabajado suficiente tiempo como para generar derecho a obtener una pensi&oacute;n&rdquo;, recoge CCOO en un informe publicado en 2016.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de intentar sin &eacute;xito obtener &ldquo;una concesi&oacute;n de una pensi&oacute;n m&iacute;nima no contributiva a los trabajadores saharauis&rdquo; que demostraran la relaci&oacute;n laboral que tuvieron con empresas espa&ntilde;olas en el S&aacute;hara.&nbsp;Las negativas y complicaciones burocr&aacute;ticas con las que se chocaron Zapatero, empuj&oacute; a los sindicatos plantear una v&iacute;a de compensaci&oacute;n de m&iacute;nimos: la obtenci&oacute;n de una indemnizaci&oacute;n &uacute;nica. Para ello, sostiene CCOO, no hac&iacute;a falta una ley, pero s&iacute; &ldquo;realizar un informe que pudiera avalar el c&aacute;lculo de estas posibles indemnizaciones&rdquo;. Esta es la opci&oacute;n que acab&oacute; aceptando el Gobierno, como qued&oacute; reflejado en una disposici&oacute;n adicional de la Ley de Seguridad Social, aprobada en el BOE en 2011.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es ha preguntado al Ministerio de Seguridad Social y al de Trabajo sobre cu&aacute;l es la raz&oacute;n de no haber actuado sobre este asunto pendiente hasta el momento y si han recibido las peticiones de los sindicatos al respecto, pero por el momento no ha recibido respuesta, aunque aseguran que lo estudiar&aacute;n y contestar&aacute;n pr&oacute;ximamente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4b226ad-9412-4c5d-83a4-1e38ab80f028_16-9-aspect-ratio_50p_1142630.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4b226ad-9412-4c5d-83a4-1e38ab80f028_16-9-aspect-ratio_50p_1142630.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4b226ad-9412-4c5d-83a4-1e38ab80f028_16-9-aspect-ratio_75p_1142630.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4b226ad-9412-4c5d-83a4-1e38ab80f028_16-9-aspect-ratio_75p_1142630.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4b226ad-9412-4c5d-83a4-1e38ab80f028_16-9-aspect-ratio_default_1142630.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4b226ad-9412-4c5d-83a4-1e38ab80f028_16-9-aspect-ratio_default_1142630.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c4b226ad-9412-4c5d-83a4-1e38ab80f028_16-9-aspect-ratio_default_1142630.jpg"
                    alt="El saharaui Abdeluadud Mohamed, extrabajador de la empresa española de explotación de fosfatos, Fosbucraa en el Sáhara Occidental, en el campamento de refugiados saharauis de Ausserd (Tinduf, Argelia)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El saharaui Abdeluadud Mohamed, extrabajador de la empresa española de explotación de fosfatos, Fosbucraa en el Sáhara Occidental, en el campamento de refugiados saharauis de Ausserd (Tinduf, Argelia).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Han pasado m&aacute;s de 10 a&ntilde;os y no se ha avanzado nada desde entonces&rdquo;, dice a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> Ortega Fuentes.&nbsp;&ldquo;El Gobierno de Espa&ntilde;a no ha realizado todav&iacute;a un informe que deb&iacute;a haberse presentado en dos meses a partir de la fecha de publicaci&oacute;n en el BOE&rdquo;, indica la sindicalista, que asegura que durante este tiempo se han enviado cartas a los distintos equipos de gobierno sin haber recibido una respuesta por escrito. &ldquo;En algunas ocasiones se han alegado dificultades t&eacute;cnicas, y en otras, sin alegar nada&rdquo;, recog&iacute;a ya su informe de 2016. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n del documento, el sindicato confirma con cierta verg&uuml;enza que el texto apenas requiere de actualizaci&oacute;n: &ldquo;Todo est&aacute; bloqueado&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/saharauis-trabajaron-principal-empresa-fosfatos-espanola-exigen-indemnizacion-deben_1_13207261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 20:59:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a137bfba-7f42-4381-8d22-ce37f2acb64a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142628.jpg" length="7948648" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a137bfba-7f42-4381-8d22-ce37f2acb64a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142628.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7948648" width="5409" height="3043"/>
      <media:title><![CDATA[Los saharauis que trabajaron en la principal empresa de fosfatos española exigen una indemnización: “Nos lo deben"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a137bfba-7f42-4381-8d22-ce37f2acb64a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142628.jpg" width="5409" height="3043"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sáhara Occidental,Conflicto saharaui,Derechos laborales,Marruecos,España,Refugiados,Colonialismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Xugó con fuego en México, señora Ayuso: por qué hablarnos “con amor” de la conquista no era buena idea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/xugo-fuego-mexico-senora-ayuso-hablarnos-amor-conquista-no-buena-idea_129_13207479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b5a6384-de42-4774-9328-40b383a81847_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Xugó con fuego en México, señora Ayuso: por qué hablarnos “con amor” de la conquista no era buena idea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Soy el sueño húmedo de la hispanidad de Ayuso: una persona hija de español y mexicana. Pero no soy la “Malinche en el metro” de la que la presidenta madrileña ha hablado en su frustrada visita a México</p><p class="subtitle">Ayuso cancela su viaje a México y acusa al Gobierno de Sheinbaum de “boicotear” su visita</p></div><p class="article-text">
        No soy una Malinche en el metro. Si hoy les escribo en espa&ntilde;ol es porque en mi familia materna, en alg&uacute;n momento, se perdi&oacute; la posibilidad de hablar en una lengua que la descartaba como mexicana y la convert&iacute;a en otra cosa. Y digo &ldquo;cosa&rdquo; porque as&iacute; se ha visto a las personas ind&iacute;genas, a quienes incluso hoy se les sigue negando la posibilidad de narrar su historia, prueba viva de que los Estados oprimen y buscan borrar a quien difiere de su relato nacional. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, si hoy les escribo desde Espa&ntilde;a es porque mi padre, parido aqu&iacute; por azar, es quien me dio el privilegio &ndash;porque para muchas no es un derecho&ndash; de vivir y ser de Madrid. Y no lo digo con el orgullo de quien nos gobierna, sino con la responsabilidad de quien quiere que los habitantes de esta ciudad no tengamos que sentirnos culpables por nuestros acentos, nuestros rostros ni nuestros or&iacute;genes, atravesados por la colonialidad que c&iacute;nicamente buscan justificar mediante el amor.
    </p><p class="article-text">
        Para Isabel D&iacute;az Ayuso, mujeres como yo somos &ldquo;malinches en el metro, en las calles, en los colegios&rdquo;, que hacemos  que se sienta &ldquo;profundamente orgullosa&rdquo;. Pero somos mujeres a las que, como a Malintzin, adem&aacute;s de uniformizar nuestros or&iacute;genes, nos quiere instrumentalizar para validar su odio a la migraci&oacute;n, pero tambi&eacute;n su hambre de colonia, como lo ha hecho M&eacute;xico y como lo ha hecho Espa&ntilde;a. Para Ayuso, las personas como yo somos su sue&ntilde;o h&uacute;medo: hijas de espa&ntilde;ol y mexicana. Pero podemos ser tambi&eacute;n su quebradero de cabeza. No queremos su mestizaje. No queremos ser Martines y Martinas Cort&eacute;s a su medida. Somos personas que tenemos muy claro que jam&aacute;s justificaremos mediante el amor individual que se borre la herida colectiva colonial. Queremos curarla y, para eso, hay que ser cr&iacute;ticas hasta los huesos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para Ayuso, las personas como yo somos su sueño húmedo: hijas de español y mexicana. Pero podemos ser también su quebradero de cabeza. No queremos su mestizaje. No queremos ser Martines y Martinas Cortés a su medida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si pens&oacute; que ser&iacute;a cort&eacute;s con el comentario, se olvid&oacute; que entonces, como ahora, Malinche, Malintzin, Marina &ndash;para que no le quepa duda en castellano&ndash; fue una mujer que, como las del presente, hizo lo que pudo para sobrevivir en un sistema patriarcal, racista y opresor antes de poderlo nombrar as&iacute;, con los a&ntilde;adidos de que fue vendida como esclava pese a que su trabajo como int&eacute;rprete es lo que le vali&oacute; el inmerecido t&iacute;tulo de traidora de una patria inexistente. 
    </p><p class="article-text">
        Y si la presidenta de la Comunidad de Madrid admirara tanto a Malinche, tendr&iacute;a la decencia de escuchar y leer a las mujeres ind&iacute;genas que desde el territorio que hoy conoce el mundo como M&eacute;xico siguen poniendo en jaque los relatos coloniales de los que ella pretende engrandecerse. Tampoco ayudar&iacute;a a <a href="https://www.eldiario.es/madrid/nacho-cano-denuncia-operacion-apoyar-ayuso-criminal-no-policia_1_11511817.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su amigo Nacho Cano</a> a lucrarse con una historia que romantiza en nombre de Malinche la esclavitud, la evangelizaci&oacute;n y la masacre de quienes nos habr&iacute;an precedido, de no ser por el exterminio, y cuya producci&oacute;n musical est&aacute; aupada por la Fundaci&oacute;n Hispanojud&iacute;a y por el empresario Ricardo Salinas Pliego (quien tambi&eacute;n puso pasta para ver a Cort&eacute;s, a quien tiene una devoci&oacute;n desmedida, en la pantalla de su tele). Olor a Israel y a deudores fiscales, como los que le gustan a Ayuso.
    </p><p class="article-text">
        Visto desde una perspectiva estatista, el viaje de Isabel D&iacute;az Ayuso a M&eacute;xico se entiende como <a href="https://www.eldiario.es/madrid/ayuso-viaje-entorpecer-exito-relacion-mexico-reconstruida-gobierno-felipe-vi_1_13202959.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tambaleo a la pol&iacute;tica exterior de Espa&ntilde;a</a>, que para quienes s&oacute;lo se centran en los Gobiernos se reduce al intento de restablecimiento de relaciones tras las demandas de perd&oacute;n hechas por el expresidente Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador y continuadas por la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, por la conquista. Desde una perspectiva madrile&ntilde;a o espa&ntilde;ola (acu&eacute;rdense, Madrid es Espa&ntilde;a dentro de Espa&ntilde;a) de este lado del Charco, Ayuso es un titular a cinco columnas, mientras que en M&eacute;xico es tan chiquita que se han escrito art&iacute;culos como para explicarle a ella misma de qui&eacute;n se habla para enterarse de que una pol&iacute;tica madrile&ntilde;a tuvo la idea de ir a rendir homenaje a Hern&aacute;n Cort&eacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde una perspectiva madrileña o española de este lado del Charco, Ayuso es un titular a cinco columnas, mientras que en México es tan chiquita que se han escrito artículos para explicar que una política madrileña tuvo la idea de ir a rendir homenaje a Hernán Cortés</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Precisamente a Hern&aacute;n Cort&eacute;s, un hombre que ya en su &eacute;poca fue cuestionado por la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola de entonces y que ni siquiera los miembros de la derecha mexicana que invitaron a Ayuso tienen ganas de reivindicar. Sin embargo, esa oposici&oacute;n, que se agarra como puede a cualquier s&iacute;mbolo que parezca antagonista de Sheinbaum y sus aliados, est&aacute; tambi&eacute;n d&aacute;ndose cuenta de que invitaron a la persona equivocada si lo que quer&iacute;an era construir alianzas. En la idea de una internacional formada por Ayuso, Trump, Milei y sus <em>minions</em>, no dejan de existir l&oacute;gicas de subordinaci&oacute;n. En la derecha, del R&iacute;o Bravo para abajo, tambi&eacute;n hay jerarqu&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Como &ldquo;la colonizaci&oacute;n han sido cinco siglos de amor, no cinco siglos de odio&rdquo;, la pol&iacute;tica madrile&ntilde;a jam&aacute;s se habr&iacute;a planteado ir, por ejemplo, a Malabo, para hablar de sus aspiraciones de su proyecto de continuidad colonial, pues todo este ruido necesita de un contexto para ser dirigido al actual Gobierno espa&ntilde;ol. Para empezar, porque sus menos l&uacute;cidos seguidores si leen Obiang son capaces de leer Noboa, por eso de que siguen confundi&eacute;ndose en la l&iacute;nea ecuatorial pese a su orgullo colonial. 
    </p><p class="article-text">
        Ayuso quiso ir a M&eacute;xico a esparcir su discurso de la hispanidad porque sabe que el extinto Distrito Federal es un altavoz regional para cualquiera que le eche muchas ganas en predicar. Pero all&iacute; sus proclamas no se dirig&iacute;an a los mexicanos, a los que no les qued&oacute; m&aacute;s remedio que re&iacute;rse o enchilarse ante lo que dec&iacute;a sobre la conquista si les toc&oacute; escucharla, sino a su electorado, espa&ntilde;ol de nacimiento y por convicci&oacute;n. Aunque <em>Rub&iacute;</em> se vio en muchas de las televisiones del continente, esa l&oacute;gica de difusi&oacute;n no le funcionar&aacute; en Latinoam&eacute;rica como ella quiere. Ayuso se meti&oacute; con la conquista y de ah&iacute; no hay quien salga bien parado.
    </p><p class="article-text">
        Desde que L&oacute;pez Obrador puso el tema del perd&oacute;n por la conquista sobre la mesa, las negativas de siquiera dialogar siempre ven&iacute;an desde Espa&ntilde;a, hasta que por fin se dieron esos t&iacute;midos amagos del rey y del ministro de Exteriores por reconocer que hubo abusos. Pero lo que dicen mis Gobiernos no representa lo que mis pueblos sienten. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No son dos relatos los que se disputan, por eso es tan complicado siquiera dialogar. ¿Cómo puede haber reconciliación si nadie reconoce, heredero o no de quien las ejecuta, las atrocidades de la colonia?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En estas mismas fechas, hace cinco a&ntilde;os, un barco tripulado por integrantes del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional, aquellos ind&iacute;genas que le declararon la guerra al Estado mexicano y al olvido, viajaba hacia Europa para recordar que a los pueblos ind&iacute;genas no los hab&iacute;an conquistado porque segu&iacute;an en pie de lucha. Y rompieron, una vez m&aacute;s, el relato nacional mexicano, empe&ntilde;ado en construir una historia mediante el mestizaje, que para Ayuso es &ldquo;el mensaje de la esperanza y la alegr&iacute;a&rdquo;. Y tan esperanzador &eacute;l, tan alegre, borr&oacute; cualquier forma de diversidad que cuestionase la naci&oacute;n. Esencialmente, a las personas ind&iacute;genas y afrodescendientes. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso defend&iacute;an los zapatistas que &ldquo;ni el Estado Espa&ntilde;ol ni la Iglesia Cat&oacute;lica tienen que pedirnos perd&oacute;n de nada.&nbsp;No nos haremos eco de los farsantes que se montan sobre nuestra sangre y as&iacute; esconden que tienen las manos manchadas de ella&rdquo;, porque los Gobiernos a ambos lados del Atl&aacute;ntico se han empe&ntilde;ado en hacer un &uacute;nico relato que obvie las atrocidades de ayer y de hoy. No son dos relatos los que se disputan, por eso es tan complicado siquiera dialogar. &iquest;C&oacute;mo puede haber reconciliaci&oacute;n si nadie reconoce, heredero o no de quien las ejecuta, las atrocidades de la colonia?
    </p><p class="article-text">
        Y a&uacute;n as&iacute;, el conservador Partido Acci&oacute;n Nacional tuvo a bien darle a Ayuso, en Aguascalientes, la Medalla de la Libertad del Congreso por su &ldquo;lucha en favor de las libertades, la democracia y la libertad cultural&rdquo;. Bajo ese laureamiento, si algo comparten el PAN e IDA es la idea de que las derechas son para todos, pero los derechos no. Porque si esa hispanidad que tanto defiende Ayuso se tratara de derechos y no de esl&oacute;ganes, dudo que vocear&iacute;a menos su filia por el 12 de octubre. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si Ayuso pretendía conquistar corazones en México sacando a bailar a los huesitos de Hernán Cortés en su fiesta a la que se coló con Nacho Cano, no le va a salir bien</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Madrid cabr&aacute;n todos los acentos del espa&ntilde;ol, pero todav&iacute;a no cabemos las personas que lo hablamos, vengamos de donde vengamos. Eso queda claro con las trabas para <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/noche-cola-migrantes-empujados-dormir-intemperie-pedir-papel-regularizacion_1_13164934.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">solicitar todo lo necesario para la regularizaci&oacute;n extraordinaria</a> de personas migrantes, actitud de la que tampoco se libran en la izquierda, que no est&aacute; exenta de ser colonial.
    </p><p class="article-text">
        No hizo falta ni la mitad del tiempo que Ayuso ten&iacute;a previsto en su viaje para darse cuenta de que calcul&oacute; mal, pues el suelo que estaba pisando para nada es blandito con ella. Sinti&eacute;ndose &ldquo;en peligro&rdquo;, acusando a Sheinbaum de &ldquo;expulsarla&rdquo; y del boicot a sus eventos, decidi&oacute; de imprevisto finalizar su gira. Ni falta hizo aplicarle el 33. Ella solita se fue por donde vino sin mediar el art&iacute;culo constitucional contra el entrometimiento de los extranjeros en la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s. En un comunicado dicen que es un hecho sin precedentes &ldquo;contra un representante del Estado espa&ntilde;ol&rdquo;, ahora s&iacute; bien defensora de su tierri&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si Ayuso pretend&iacute;a conquistar corazones en M&eacute;xico sacando a bailar a los huesitos de Hern&aacute;n Cort&eacute;s en su fiesta a la que se col&oacute; con Nacho Cano, no le va a salir bien. Menos porque, mientras que ella presume de que el espa&ntilde;ol es &ldquo;la lengua materna m&aacute;s universal que existe&rdquo;, en el mundo es asesinada una lengua cada catorce d&iacute;as, seg&uacute;n estima la UNESCO. Y menos cuando Ayuso es incapaz de llamar a las cosas por su nombre, como hace con M&eacute;xico, que no M&eacute;jico. Por eso, si el exterminio, las violaciones, el borrado de la memoria y el saqueo son para ella un v&iacute;nculo que durante 500 a&ntilde;os se ha construido en el amor, pues, por favor, asuma que xug&oacute; con fuego. Dexe de xoder y xustificar con tanto amor sus acciones, se&ntilde;ora Ayuso.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernanda Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/xugo-fuego-mexico-senora-ayuso-hablarnos-amor-conquista-no-buena-idea_129_13207479.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 20:22:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1b5a6384-de42-4774-9328-40b383a81847_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="249060" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1b5a6384-de42-4774-9328-40b383a81847_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="249060" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Xugó con fuego en México, señora Ayuso: por qué hablarnos “con amor” de la conquista no era buena idea]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1b5a6384-de42-4774-9328-40b383a81847_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,México,Colonialismo,Hispanidad,Nacho Cano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bardem cierra el Fisahara recordando la "traición" de Sánchez al pueblo saharaui: "Sois nuestros hermanos, los gobernantes no nos representan"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/bardem-cierra-fisahara-recordando-traicion-sanchez-pueblo-saharaui-hermanos-gobernantes-no-representan_1_13190847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae8091b7-b833-4ddc-ac0d-0b68d3672529_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1622y526.jpg" width="1200" height="675" alt="Bardem cierra el Fisahara recordando la &quot;traición&quot; de Sánchez al pueblo saharaui: &quot;Sois nuestros hermanos, los gobernantes no nos representan&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Sois un ejemplo de dignidad y tenéis a toda la sociedad española al lado", ha afirmado el actor durante la conexión en directo con el desierto argelino</p><p class="subtitle">Los saharauis exiliados en el desierto que conseguirán la nacionalidad española si sale la ley que estudia el Congreso: “Es un derecho que nos pertenece”
</p></div><p class="article-text">
        El p&uacute;blico dibuja un colorido manto de melfas frente a la pantalla que est&aacute; punto de apagarse hasta el a&ntilde;o que viene. Sobre las enormes alfombras desplegadas en la arena &aacute;rida del campamento de refugiados saharauis de Auserd (Tindouf) apenas queda un hueco libre y las siluetas aplauden tras escuchar el nombre de la pel&iacute;cula ganadora del <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/arranca-fisahara-festival-calor-humano-denunciar-olvido-ocupacion-sahara_1_13181075.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival de Cine del S&aacute;hara Occidental (FiSahara)</a>: <em>Todo lo que fuimos</em>. En el cami&oacute;n, convertido en el epicentro de cinco d&iacute;as de proyecciones, aparece por sorpresa la imagen de Javier Barden, uno de los productores ejecutivos del filme, habitual aliado de la causa saharaui siguiendo la estela de su madre, Pilar Bardem.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su rostro irrumpe en medio del desierto argelino, ante la mirada de decenas de refugiados saharauis y visitantes internacionales, para agradecer el galard&oacute;n y dedicar unas palabras a quienes acumulan 50 a&ntilde;os de espera en el exilio tras la ocupaci&oacute;n marroqu&iacute; de la excolonia espa&ntilde;ola. Todo el p&uacute;blico estaba pendiente de sus palabras, pero &eacute;l solo se dirig&iacute;a a los protagonistas de este particular festival: &ldquo;Seguimos con vosotros&rdquo;, arranc&oacute; tras una emotiva presentaci&oacute;n del tambi&eacute;n actor Willy Toledo, quien durante los &uacute;ltimos d&iacute;as ha tratado de hacer posible la presencia en remoto de Bardem. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xa7xgj2" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        &ldquo;Pese al abandono de todos los gobernantes de Espa&ntilde;a, incluido Pedro S&aacute;nchez, que en el a&ntilde;o 2022 volvi&oacute; a abandonar al pueblo saharaui con esa traici&oacute;n (en referencia al cambio de posici&oacute;n de su Gobierno sobre el S&aacute;hara Occidental)&rdquo;, continu&oacute; Bardem. &ldquo;El hecho de que este festival exista recuerda que estais y que nosotros somos vuestros hermanos. Espa&ntilde;a es la potencia administradora del S&aacute;hara Occidental y los espa&ntilde;oles tenemos que cuidar de vosotros&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;, respondido por un aplauso en su menci&oacute;n a la responsabilidad de Espa&ntilde;a en el proceso de descolonizaci&oacute;n inconcluso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sois un ejemplo de dignidad y ten&eacute;is a toda la sociedad espa&ntilde;ola al lado. A toda. Los gobernantes no nos representan&rdquo;, ha afirmado Bardem, quien ha afirmado sentirse &ldquo;emocionado&rdquo; durante la conexi&oacute;n en directo con el desierto argelino, que logra realizarse pese a las dificultades de conexi&oacute;n ligadas a las condiciones del campo de refugiados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la ONU, Espa&ntilde;a sigue siendo la potencia administradora del S&aacute;hara Occidental, por no haber finalizado el proceso de descolonizaci&oacute;n tras la ocupaci&oacute;n marroqu&iacute; y el abandono por parte de Espa&ntilde;a de su excolonia en los Acuerdos Tripartitos de Madrid, ilegales a ojos de las Naciones Unidas, firmados durante los &uacute;ltimos coletazos del franquismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cinta ganadora, <em>Todo lo que fuimos</em>, es un drama &eacute;pico dirigido por Cherien Dabis que relata la historia de una familia palestina a trav&eacute;s de tres generaciones, en un recorrido desde la Nakba de 1948 hasta la d&eacute;cada de 2020. Bardem ha sido un firme defensor de la causa palestina y ha denunciado p&uacute;blicamente la situaci&oacute;n en Gaza, aline&aacute;ndose con el mensaje de la pel&iacute;cula vencedora en la &uacute;ltima edici&oacute;n del FiSahara, que este a&ntilde;o ha reivindicado el derecho al regreao del pueblo saharaui a su tierra, coincidiendo con el 50 aniversario de la creaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica &Aacute;rabe Saharaui Democr&aacute;tica (RASD).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a4f5df3-6844-4f22-be03-ac60fd49eb2d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x853y305.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a4f5df3-6844-4f22-be03-ac60fd49eb2d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x853y305.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a4f5df3-6844-4f22-be03-ac60fd49eb2d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x853y305.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a4f5df3-6844-4f22-be03-ac60fd49eb2d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x853y305.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a4f5df3-6844-4f22-be03-ac60fd49eb2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x853y305.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a4f5df3-6844-4f22-be03-ac60fd49eb2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x853y305.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7a4f5df3-6844-4f22-be03-ac60fd49eb2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x853y305.jpg"
                    alt="Willy Toledo recoge el premio a &#039;Todo lo que fuimos&#039;, la  película ganadora del Festival de Cine del Sáhara Occidental (FiSahara)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Willy Toledo recoge el premio a &#039;Todo lo que fuimos&#039;, la  película ganadora del Festival de Cine del Sáhara Occidental (FiSahara).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El segundo puesto del galard&oacute;n fue para el filme <em>Mariem</em>, dirigido por Javier Corcuera sobre la cantante saharaui Mariem Hassan. En tercer lugar, <em>La recompensa</em>, de Aicha Chej Blal.
    </p><p class="article-text">
        Por si parte, el Premio Eduardo Galeano de Cine y Derechos Humanos fue para el documental <em>La canci&oacute;n sami de supervivencia.</em>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de un millar de personas procedentes de una veintena de pa&iacute;ses y de los distintos campamentos saharauis (<em>wilaya</em>s<em>)</em> en el desierto argelino se han reunido durante los &uacute;ltimos cinco d&iacute;as bajo el lema <em>Caminando a nuestra tierra: La esperanza radical del retorno,</em> que pone el foco en el derecho internacional al retorno de los pueblos ind&iacute;genas.
    </p><p class="article-text">
        Para finalizar, el viol&iacute;n de Ara Malikian acompa&ntilde;&oacute; a un p&uacute;blico que sabe lo que significa esperar. El m&uacute;sico, de origen liban&eacute;s y ascendencia armania, creci&oacute; durante la guerra civil de L&iacute;bano y encontr&oacute; en la m&uacute;sica una forma de seguir adelante, un punto en com&uacute;n con los refugiados saharauis con los que ha convivido casi una semana. Durante el concierto, y en tantas otras actividades, el festival cumpli&oacute; su promesa: convertir un lugar marcado por el exilio en un espacio donde, al menos por unas horas, la espera se hiciese algo m&aacute;s llevadera, mientras el foco ha alumbrado m&aacute;s que de costumbre al olvidado pueblo saharaui. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/bardem-cierra-fisahara-recordando-traicion-sanchez-pueblo-saharaui-hermanos-gobernantes-no-representan_1_13190847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 07:36:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ae8091b7-b833-4ddc-ac0d-0b68d3672529_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1622y526.jpg" length="6469083" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ae8091b7-b833-4ddc-ac0d-0b68d3672529_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1622y526.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6469083" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bardem cierra el Fisahara recordando la "traición" de Sánchez al pueblo saharaui: "Sois nuestros hermanos, los gobernantes no nos representan"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ae8091b7-b833-4ddc-ac0d-0b68d3672529_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1622y526.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sáhara,Cine,Conflicto saharaui,Javier Bardem,Willy Toledo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más de un siglo de desmemoria en Perú: los indígenas se movilizan para investigar los 'crímenes del caucho' del imperialismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/siglo-desmemoria-peru-indigenas-movilizan-investigar-crimenes-caucho_1_13190872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c753485-2c9a-43f6-865e-f3c914b420a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más de un siglo de desmemoria en Perú: los indígenas se movilizan para investigar los &#039;crímenes del caucho&#039; del imperialismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jóvenes indígenas exigen al Estado peruano la creación de una comisión de la verdad que investigue los atentados cometidos contra la población nativa, que dejaron una herencia de discriminación y pérdida de identidad cultural derivada de la explotación esclavista de la goma natural</p><p class="subtitle">HEMEROTECA — Karina Pacheco, escritora: “Exponer a indígenas en los museos transmite que hay humanos que pueden ser disecados” </p></div><p class="article-text">
        Duberney Lanza no es el primer joven de la Amazon&iacute;a peruana que creci&oacute; sin conocer sus propias ra&iacute;ces ind&iacute;genas. Naci&oacute; en San Antonio del Estrecho (Loreto, Per&uacute;), un municipio situado a la orilla del r&iacute;o Putumayo, en la frontera con Colombia, en una regi&oacute;n afectada por el narcotr&aacute;fico, la tala y la miner&iacute;a ilegal. Duberney alcanz&oacute; la adultez bajo la ilusi&oacute;n del mestizaje. Nadie le asegur&oacute; tener sangre espa&ntilde;ola, pero tampoco nadie le habl&oacute; del pueblo originario Murui Bue, le inculc&oacute; sus pr&aacute;cticas culturales, le ense&ntilde;&oacute; su lengua o lo visti&oacute; con las ropas tradicionales. No hubo una negaci&oacute;n expl&iacute;cita del propio origen, sino silencio. 
    </p><p class="article-text">
        Duberney tiene 19 a&ntilde;os y estudia Antropolog&iacute;a en Iquitos. Con 500.000 habitantes, es la ciudad m&aacute;s grande del mundo no accesible por carretera y la capital de Loreto, la regi&oacute;n m&aacute;s extensa del Per&uacute;. A pesar de su abundancia cultural y natural, la falta de acceso a servicios b&aacute;sicos y la mirada extractivista han escrito cap&iacute;tulos muy oscuros en la historia de Loreto. 
    </p><p class="article-text">
        La Fiebre del caucho (1880&ndash;1915) fue posiblemente el m&aacute;s terrible: conllev&oacute; la esclavitud, tortura, asesinato y desplazamiento forzado de miles de personas. En un flujo constante de exportaciones internacionales, Iquitos fue el epicentro de la comercializaci&oacute;n y extracci&oacute;n de la goma natural en el Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero de este tema a Duberney tampoco le hab&iacute;an contado mucho, a pesar de que su pueblo limita con la regi&oacute;n m&aacute;s azotada por la actividad cauchera en el pa&iacute;s: la zona entre los r&iacute;os Putumayo y Caquet&aacute; que, tras las disputas territoriales, pas&oacute; a ser colombiana. Ah&iacute; se encuentra la Chorrera, centro de actividad de la sanguinaria Casa Arana, tristemente c&eacute;lebre por esclavizar a la poblaci&oacute;n nativa como mano de obra de su negocio cauchero. 
    </p><p class="article-text">
        Duberney, que empezaba a indagar en el tema, particip&oacute; en un viaje organizado por la parroquia junto a otros j&oacute;venes ind&iacute;genas: &ldquo;Nos invitaron a ir a la Chorrera para aprender el idioma e investigar sobre el lugar del que venimos y qui&eacute;nes son nuestros ancestros&rdquo;. A trav&eacute;s de los apellidos, cada joven encontr&oacute; su <em>maloca</em>, la casa comunal donde se re&uacute;ne cada familia o clan. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b65cbaf-ec05-4e11-a2f0-a8e6e9e50577_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b65cbaf-ec05-4e11-a2f0-a8e6e9e50577_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b65cbaf-ec05-4e11-a2f0-a8e6e9e50577_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b65cbaf-ec05-4e11-a2f0-a8e6e9e50577_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b65cbaf-ec05-4e11-a2f0-a8e6e9e50577_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b65cbaf-ec05-4e11-a2f0-a8e6e9e50577_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7b65cbaf-ec05-4e11-a2f0-a8e6e9e50577_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Activistas indígenas marchan por la Alameda del Caucho, en Iquitos, para reclamar justicia
por los crímenes del caucho."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Activistas indígenas marchan por la Alameda del Caucho, en Iquitos, para reclamar justicia
por los crímenes del caucho.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El joven aprovech&oacute; para preguntar sobre la &eacute;poca del caucho. Le describieron unos tiempos de esclavitud con un sistema de endeudamiento que hac&iacute;a imposible salir de la rueda de la explotaci&oacute;n. Cuando algunos ind&iacute;genas intentaban escapar, los barones del caucho les practicaban el castigo ejemplarizante: &ldquo;Les torturaban delante de sus familiares. Les golpeaban, les cortaban dedos, la lengua&hellip;&rdquo;. Siempre en nombre del progreso. 
    </p><p class="article-text">
        Duberney recuerda que &ldquo;los abuelos de la Chorrera lloraban y procuraban no hablar de eso&rdquo;. Este viaje marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s para &eacute;l. Al poco tiempo se sum&oacute; al colectivo Ts&#616;uni, integrado por m&aacute;s de 40 personas de 11 pueblos originarios: una generaci&oacute;n de j&oacute;venes orgullosos de sus ra&iacute;ces y determinados a hacer justicia. 
    </p><p class="article-text">
        Ts&#616;uni, en lengua kukama, significa escuchar. El 17 de septiembre de 2025, en el Auditorio del Vicariato (Iquitos), la audiencia escucha. El colectivo presenta por primera vez su proyecto: una demanda contra el Estado peruano para exigir la creaci&oacute;n de una comisi&oacute;n de la verdad que investigue los cr&iacute;menes de la &eacute;poca del caucho. La idea surgi&oacute; tras un encuentro del pueblo kukama, donde ancianos compartieron sus vivencias. Dana Gaviota, m&uacute;sica y antrop&oacute;loga kukama, relata el testimonio de una se&ntilde;ora, Alejandrina, que recordaba los relatos sobre asesinatos s&aacute;dicos, como la quema de personas vivas. 
    </p><p class="article-text">
        Nadie hoy vivo es v&iacute;ctima directa de los caucheros. Quiz&aacute; por eso las heridas son complejas. Tienen que ver con la impunidad de la violencia, con la complicidad del Estado y con un relato insultante sobre el ind&iacute;gena, a&uacute;n muy presente en el Per&uacute;. &ldquo;La corrupci&oacute;n y el silencio se han ido fortaleciendo como modo de progreso, como forma de vida&rdquo;, critica Patrick Murayari, fot&oacute;grafo kukama y activista. 
    </p><h2 class="article-text">Pasar a la acci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El 12 de octubre, D&iacute;a de los Pueblos Originarios y el Di&aacute;logo Intercultural, el colectivo ts&#616;uni marcha por la Alameda del Caucho (Iquitos). Si bien la ciudad est&aacute; muy marcada por la presencia ind&iacute;gena, tambi&eacute;n lo est&aacute; por la &eacute;poca en que empresarios blancos la habitaron masivamente. Esa inmigraci&oacute;n, promovida por el Estado, transform&oacute; lo que era un peque&ntilde;o pueblo en la capital de la Amazon&iacute;a peruana. Las casonas de estilo europeo son testimonio de ello y las calles con nombres de caucheros le rinden homenaje. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La corrupción y el silencio se han ido fortaleciendo como modo de progreso, como forma de vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patrick Murayari</span>
                                        <span>—</span> Fotógrafo kukama y activista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Como pueblos ind&iacute;genas, la Alameda no nos representa&rdquo;, expone Omar Navarro, un chico kukama de 18 a&ntilde;os nacido en La Rioja (San Mart&iacute;n, Per&uacute;) y estudiante de Antropolog&iacute;a en Iquitos. Por eso, Ts&#616;uni eligi&oacute; este espacio para celebrar lo que Navarro llama Festival de la Memoria. &ldquo;Hicimos una marcha pac&iacute;fica para dar a conocer las atrocidades de la &eacute;poca del caucho. Muchos pueblos originarios se quisieron sumar y mucha gente quiso saber por qu&eacute; tom&aacute;bamos la Alameda&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        Pero la gran fecha llega al d&iacute;a siguiente. El 13 de octubre los activistas se re&uacute;nen en la sede en Nauta de Radio Ucamara, emisora comprometida con el colectivo, para marchar hacia el juzgado. Ocho activistas locales presentan la demanda ante el Juzgado Mixto de Nauta de la Corte Superior de Justicia de Loreto. La base legal de la demanda es el derecho a la verdad, reconocido legalmente en Per&uacute; y exigible judicialmente. &ldquo;El objetivo de la comisi&oacute;n de la verdad es que el Estado investigue los cr&iacute;menes de la &eacute;poca del caucho, yendo a las comunidades y recopilando informaci&oacute;n sobre los pueblos, porque son necesarias sus voces&rdquo;, explica Navarro. El colectivo sigue esperando la admisi&oacute;n de la demanda, pero ha asumido el compromiso de investigar, sea en colaboraci&oacute;n con las instituciones o sin ellas. 
    </p><h2 class="article-text">Las denuncias anteriores</h2><p class="article-text">
        Quien ha dedicado su carrera a documentar el impacto de las caucher&iacute;as en los pueblos ind&iacute;genas es el antrop&oacute;logo Alberto Chirif. &Eacute;l sabe que no es la primera vez que estos cr&iacute;menes llegan a instituciones judiciales. Ya en 1907, el periodista peruano Benjam&iacute;n Salda&ntilde;a los denunci&oacute; en los diarios La Felpa y La Sanci&oacute;n. Reino Unido tambi&eacute;n investig&oacute; la cuesti&oacute;n, ya que la Peruvian Amazon Company, responsable de la mayor parte de la producci&oacute;n de caucho en Per&uacute;, estaba registrada como empresa brit&aacute;nica. El c&oacute;nsul brit&aacute;nico Roger Casement, que viaj&oacute; al Putumayo, confirm&oacute; las atrocidades en una serie de cartas. Otras voces tambi&eacute;n denunciaron los cr&iacute;menes y los jueces R&oacute;mulo Paredes y Carlos Valc&aacute;rcel, que sufrieron amenazas y ataques, condujeron la investigaci&oacute;n, pero no se lleg&oacute; a hacer justicia. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/317b4e47-2da8-4d36-8cf1-a5515c7648c1_16-9-aspect-ratio_50p_1141477.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/317b4e47-2da8-4d36-8cf1-a5515c7648c1_16-9-aspect-ratio_50p_1141477.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/317b4e47-2da8-4d36-8cf1-a5515c7648c1_16-9-aspect-ratio_75p_1141477.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/317b4e47-2da8-4d36-8cf1-a5515c7648c1_16-9-aspect-ratio_75p_1141477.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/317b4e47-2da8-4d36-8cf1-a5515c7648c1_16-9-aspect-ratio_default_1141477.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/317b4e47-2da8-4d36-8cf1-a5515c7648c1_16-9-aspect-ratio_default_1141477.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/317b4e47-2da8-4d36-8cf1-a5515c7648c1_16-9-aspect-ratio_default_1141477.jpg"
                    alt="Alberto Chirif en su casa, en Lima (Perú)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alberto Chirif en su casa, en Lima (Perú).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Chirif se&ntilde;ala que el inicio de la Primera Guerra Mundial &ldquo;cre&oacute; un nuevo escenario de preocupaciones para Gran Breta&ntilde;a&rdquo; que apart&oacute; la mirada. Adem&aacute;s, la extracci&oacute;n de caucho en la Amazon&iacute;a inici&oacute; su declive ya que, tras el robo de miles de semillas, se hab&iacute;an establecido plantaciones en las colonias brit&aacute;nicas en Asia. La Peruvian Amazon Company se disolvi&oacute;, los criminales quedaron impunes y sus cr&iacute;menes, enterrados por el paso del tiempo.
    </p><h2 class="article-text">Un Estado c&oacute;mplice</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El Estado peruano ha tratado siempre de evadir responsabilidades&rdquo;, asegura Chirif, que se&ntilde;ala que nunca ha hecho un reconocimiento p&uacute;blico de su implicaci&oacute;n en los cr&iacute;menes. En 2012, en el centenario de la presentaci&oacute;n de las denuncias ante el Parlamento ingl&eacute;s, los antrop&oacute;logos Alberto Chirif y Manuel Cornejo intentaron que se pidieran disculpas. Consiguieron que el ministro de Cultura y el presidente del Congreso escribieran cartas a t&iacute;tulo personal, &ldquo;pero, al fin y al cabo, ellos no eran el Estado peruano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alberto Chirif define la relaci&oacute;n del Estado con los pueblos originarios como demag&oacute;gica. A menudo, la presencia es insuficiente a la hora de cubrir necesidades b&aacute;sicas. Duberney reflexiona: &ldquo;No es que en ese entonces el Estado tuviera olvidados los pueblos ind&iacute;genas: ahorita pasa lo mismo&rdquo;. Por ejemplo, ante la presencia de mafias extractivas en Loreto, que ocupan, violentan y contaminan el territorio ind&iacute;gena, la intervenci&oacute;n es m&iacute;nima. &ldquo;La cuenca del r&iacute;o Nanay est&aacute; toda contaminada por la miner&iacute;a, pero ellos no se mueven&rdquo;, se&ntilde;ala Omar.
    </p><p class="article-text">
        Chirif afirma que hay una promoci&oacute;n de las actividades ilegales desde el Congreso: &ldquo;Se han rebajado los est&aacute;ndares de contaminaci&oacute;n y se han reducido las penas para los transgresores&rdquo;. Opina que &ldquo;la presencia estatal puede ser da&ntilde;ina, porque [las autoridades] se hacen presentes mediante leyes que destruyen la legalidad y los derechos que han logrado los ind&iacute;genas&rdquo;. Incluso ha habido ataques directos, como el bombardeo al pueblo Mats&eacute;s en 1964 o los sucesos del <em>Baguazo</em> &mdash;los enfrentamientos entre polic&iacute;a e ind&iacute;genas en 2009 en Bagua, en el departamento de Amazonas, en el que murieron m&aacute;s de 30 personas entre agentes y activistas&mdash;.
    </p><h2 class="article-text">Un imaginario que mata</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la violencia y la desprotecci&oacute;n contra los pueblos originarios, sus tierras y su cultura, se esconde una discriminaci&oacute;n muy enraizada. A principios del siglo XX, los caucheros se serv&iacute;an del argumento civilizador: los nativos eran salvajes y can&iacute;bales que no cre&iacute;an en Dios y no hablaban castellano. Los empresarios, pues, asum&iacute;an la tarea de civilizarlos y <em>peruanizarlos</em>. &ldquo;He llegado a la conclusi&oacute;n de que se llegaron a creer el imaginario que ellos mismos hab&iacute;an creado sobre los ind&iacute;genas y los trataban violentamente un poco por precauci&oacute;n&rdquo;, comparte Chirif. 
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, la narrativa ha ido cambiando: &ldquo;Ahora no ser&iacute;a correcto un imaginario que diga que los ind&iacute;genas no son seres humanos, pero s&iacute; se puede actuar como tal a trav&eacute;s de ataques o malos tratos&rdquo;, reflexiona, y a&ntilde;ade: &ldquo;Al final, quienes van a salir siempre perjudicados ser&aacute;n los ind&iacute;genas, con nuevos argumentos discriminatorios&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84fd7ce4-2db5-44a8-aa58-ed92f2c5dff8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84fd7ce4-2db5-44a8-aa58-ed92f2c5dff8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84fd7ce4-2db5-44a8-aa58-ed92f2c5dff8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84fd7ce4-2db5-44a8-aa58-ed92f2c5dff8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84fd7ce4-2db5-44a8-aa58-ed92f2c5dff8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84fd7ce4-2db5-44a8-aa58-ed92f2c5dff8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/84fd7ce4-2db5-44a8-aa58-ed92f2c5dff8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="HPP"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                HPP                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde la fiebre del caucho, la discriminaci&oacute;n y la violencia han condicionado la permanencia de las culturas originarias: &ldquo;Hay pueblos que han desaparecido, otros han perdido la lengua y otros se han visto reducidos a su m&iacute;nima expresi&oacute;n&rdquo;. La gran mortalidad de esos a&ntilde;os fue un factor importante, especialmente cuando afect&oacute; a figuras clave para la transmisi&oacute;n cultural. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por ejemplo, las sociedades huitoto estaban estructuradas en clanes, regidos por un curaca, que era el portador de la palabra tradicional y la transmit&iacute;a a su primog&eacute;nito, y as&iacute; sucesivamente. En la medida que estos personajes van desapareciendo, se va cortando la transmisi&oacute;n cultural&rdquo;, cuenta Chirif. Sin el curaca, los pueblos huitoto tuvieron que transgredir su propia cultura para procurar su continuidad. &ldquo;Eso nos lleva hoy en d&iacute;a a una sociedad que ha perdido el v&iacute;nculo con su propia tradici&oacute;n espiritual y est&aacute; desorientada&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Pueblos en silencio</h2><p class="article-text">
        La migraci&oacute;n ha sido un fen&oacute;meno muy presente entre los pueblos supervivientes. Durante los a&ntilde;os 20 y 30 los desplazamientos forzados marcaron el futuro de pueblos enteros. Hoy, ante la falta de servicios b&aacute;sicos en las comunidades, son habituales las migraciones a n&uacute;cleos urbanos. &ldquo;En el transcurso de migrar a las ciudades, los ind&iacute;genas ya no est&aacute;n con su gente, no tienen con qui&eacute;n hablar su lengua y la van perdiendo&rdquo;, comenta Duberney.
    </p><p class="article-text">
        Las familias de Duberney y Omar han estado fuertemente marcadas por un corte en la transmisi&oacute;n cultural. Hoy, estos j&oacute;venes adultos buscan reconectar con su herencia perdida. Omar no supo que parte de su familia era kukama hasta hace pocos a&ntilde;os, cuando convers&oacute; con su abuelo acerca de la historia familiar. &ldquo;Al padre de mi abuelo el patr&oacute;n lo maltrataba por hablar una lengua diferente a la suya. Eso provoc&oacute; que ya no quisiera hablar su lengua y, poco a poco, la olvidara&rdquo;, comparte. El abuelo de Omar no lleg&oacute; a aprender la lengua kukama. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La presencia estatal puede ser dañina, porque [las autoridades] se hacen presentes mediante leyes que destruyen la legalidad y los derechos que han logrado los indígenas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Chirif</span>
                                        <span>—</span> Antropólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la &eacute;poca del caucho, &ldquo;los patrones ve&iacute;an la diversidad ling&uuml;&iacute;stica como un acto del demonio&rdquo;, se&ntilde;ala el joven. Hoy, los prejuicios los tiene una sociedad urbana &ldquo;que sigue repitiendo discursos de odio&rdquo;. Las lenguas ind&iacute;genas son excluidas en la educaci&oacute;n, las vestimentas son motivo de burla y los apellidos son motivo de desconfianza. Los ind&iacute;genas urbanos a menudo renuncian a su identidad. &ldquo;Intentan occidentalizarse&rdquo;, reconoce Omar. De nuevo, el silencio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las conversaciones con mi abuelo me ayudaron mucho a conocer mi &aacute;rbol geneal&oacute;gico: yo ten&iacute;a mucha curiosidad sobre de d&oacute;nde ven&iacute;a&rdquo;, explica Omar. &ldquo;Resolver estas dudas me ayud&oacute; a compadecerme de mis antepasados; a entender que ellos tuvieron que cambiar para adaptarse a la sociedad. Conozco su tristeza&rdquo;, comparte. Para &eacute;l y para Duberney, conocer lo que la &eacute;poca del caucho supuso para sus pueblos ha servido para desenterrar una parte muy importante de su historia familiar, conocer su herencia ind&iacute;gena y repensar la propia identidad.
    </p><p class="article-text">
        Las familias de estos j&oacute;venes les apoyan en la creaci&oacute;n de la comisi&oacute;n de la verdad, que quiere ampliar la documentaci&oacute;n sobre uno de los mayores cr&iacute;menes contra los pueblos originarios de la zona, desde la perspectiva de las v&iacute;ctimas; que busca revalorizar las culturas originarias amaz&oacute;nicas, a&uacute;n hoy discriminadas; y que quiere contar unos hechos desgarradores para que nunca m&aacute;s se repitan. Duberney lo tiene claro: &ldquo;Los ancianos ya no tienen la fuerza ni la voz para caminar, protestar y luchar. Ahora nos toca a nosotros&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Perelló Pardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/siglo-desmemoria-peru-indigenas-movilizan-investigar-crimenes-caucho_1_13190872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 03:30:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2c753485-2c9a-43f6-865e-f3c914b420a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="406526" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2c753485-2c9a-43f6-865e-f3c914b420a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="406526" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Más de un siglo de desmemoria en Perú: los indígenas se movilizan para investigar los 'crímenes del caucho' del imperialismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2c753485-2c9a-43f6-865e-f3c914b420a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Perú,Amazonas,Pueblos indígenas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los saharauis exiliados en el desierto que conseguirán la nacionalidad española si sale la ley que estudia el Congreso: "Es un derecho que nos pertenece"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/saharauis-exiliados-desierto-conseguiran-nacionalidad-espanola-si-sale-ley-estudia-congreso-derecho-pertenece_1_13189071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec27ab44-015f-42f1-b83e-c77d29f1ae77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los saharauis exiliados en el desierto que conseguirán la nacionalidad española si sale la ley que estudia el Congreso: &quot;Es un derecho que nos pertenece&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La proposición de ley de Sumar para que los nacidos en el Sáhara Occidental antes de 1976 y sus descendientes puedan tener la nacionalidad española aviva la esperanza en los saharauis</p><p class="subtitle">Entrevista - Bucharaya Hamudi: “El socialismo español del ‘No a la guerra’ se contradice con la posición de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental”</p></div><p class="article-text">
        Revuelve en una caja para encontrar los recuerdos de sus d&iacute;as en el S&aacute;hara espa&ntilde;ol. Del cofre metalizado salen algunos papeles escritos en castellano, una hoja de un cuaderno Rubio de la escuela donde llevaba entonces a su hijo. El malet&iacute;n naranja acumula lo poco material que conserva de los a&ntilde;os en que su vida no se limitaba a esperar para regresar, pero Um El Fadli no encuentra su tarjeta de identidad espa&ntilde;ola, la que le acreditaba como ciudadana de la que fuera la provincia n&uacute;mero 53. No pens&oacute; que, tras d&eacute;cadas del abandono de Espa&ntilde;a, la podr&iacute;a llegar a utilizar para solicitar la nacionalidad espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, una proposici&oacute;n de ley impulsada por Sumar en el Congreso Espa&ntilde;ol, ha avivado sus esperanzas. La mujer septuagenaria no hab&iacute;a o&iacute;do nada del proyecto legislativo que plantea el reconocimiento de la nacionalidad a los ciudadanos nacidos en el S&aacute;hara Occidental durante la &eacute;poca colonial, pero su nieto asiente con entusiasmo al o&iacute;r hablar de la iniciativa. 
    </p><p class="article-text">
        La abuela, al conocer los detalles durante los d&iacute;as en que se celebra en su campamento el Festival del Cine del S&aacute;hara Occidental (Fis&aacute;hara), asiente para confirmar que, en caso de salir adelante la medida, pedir&iacute;a la nacionalidad espa&ntilde;ola; pero estira su dedo &iacute;ndice, lo coloca delante de su rostro y lo mueve de un lado a otro para enfatizar su respuesta negativa a la pregunta que acaba de escuchar.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Si obtuviera la nacionalidad, &iquest;querr&iacute;a vivir en Espa&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        &ndash; No. No me ir&iacute;a. Me quedar&iacute;a aqu&iacute;. Quiero regresar a mi tierra, no quiero ir a ninguna otra parte. Y si no llega la independencia a tiempo, estar&eacute; aqu&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;aqu&iacute;&rdquo; es el campamento de refugiados saharauis de Auserd, uno de los cinco asentamientos levantados por los propios saharauis en el desierto de Tinduf (Argelia), tras su huida de la ocupaci&oacute;n marroqu&iacute; del S&aacute;hara Occidental y el posterior abandono espa&ntilde;ol. Es la tierra &aacute;rida, cedida por Argelia al Frente Polisario, donde sobreviven en condiciones clim&aacute;ticas extremas, bajo la dependencia total de la ayuda humanitaria. Es aquel lugar nacido para desaparecer, cuyas jaimas y casas de adobe fueron construidas bajo la promesa de provisionalidad, pero permanecen 50 a&ntilde;os despu&eacute;s, como tambi&eacute;n contin&uacute;a la vida convertida en causa de Um El Fadli. Es aqu&iacute; donde decide quedarse si pudiese marcharse, pero mira a su nieto y entiende que en su caso puede ser diferente. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/99b1fe25-eace-486e-ad3c-da3f01066ffc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/99b1fe25-eace-486e-ad3c-da3f01066ffc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/99b1fe25-eace-486e-ad3c-da3f01066ffc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/99b1fe25-eace-486e-ad3c-da3f01066ffc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/99b1fe25-eace-486e-ad3c-da3f01066ffc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/99b1fe25-eace-486e-ad3c-da3f01066ffc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/99b1fe25-eace-486e-ad3c-da3f01066ffc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Um El Fadli durante la conversación con elDiario.es."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Um El Fadli durante la conversación con elDiario.es.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Si Um El Fadli y otras personas nacidas en el S&aacute;hara Occidental antes de 1975 querr&iacute;an acogerse a su derecho de obtener la nacionalidad espa&ntilde;ola, no es con el objetivo de dejar el campamento de refugiados donde viven y trasladarse a Espa&ntilde;a, pese a sus complicadas condiciones de vida. Una decena de saharauis mayores responden negativamente cuando elDiario.es les pregunta por la posibilidad de migrar, pero todos ellos confirman su deseo de pedir igualmente la nacionalidad en caso de salir adelante la normativa que estudia el Congreso.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los beneficios intr&iacute;nsecos ligados a contar con un pasaporte europeo, los saharauis expulsados de la antigua colonia espa&ntilde;ola hablan del reconocimiento de un derecho que consideran suyo, pero les fue arrebatado. &ldquo;Es nuestro derecho. Yo ten&iacute;a DNI espa&ntilde;ol, conviv&iacute;a con los espa&ntilde;oles, mi marido trabajaba para una empresa espa&ntilde;ola y, de la noche a la ma&ntilde;ana, desaparecieron, tuvimos que escapar y aqu&iacute; estamos&rdquo;, dice la se&ntilde;ora de 70 a&ntilde;os, sentada en una colorida jaima junto a su nieto, que tiene la edad que ella ten&iacute;a cuando Marruecos inici&oacute; la llamada &ldquo;Marcha Verde&rdquo;, que ellos bautizaron como &ldquo;Marcha Negra&rdquo;, y otras mujeres a su alrededor. Ya que Espa&ntilde;a abandon&oacute; la antigua colonia al inicio de la ocupaci&oacute;n marroqu&iacute;, dice, ese pasaporte puede darles un respiro ante algunas de las necesidades que enfrentan en los campamentos. Con unos servicios sanitarios sin apenas recursos y una ayuda humanitaria recortada, las razones m&eacute;dicas son las m&aacute;s mencionadas entre quienes pedir&iacute;an la nacionalidad espa&ntilde;ola si saliese adelante la normativa planteada.
    </p><p class="article-text">
        Algunas tambi&eacute;n mencionan las puertas que un pasaporte espa&ntilde;ol les abrir&iacute;a a sus hijos o nietos para poder formarse, trabajar en Espa&ntilde;a y , as&iacute;, ayudar a la econom&iacute;a familiar. O, simplemente, contar con la mera posibilidad de viajar en determinadas ocasiones para visitar a seres queridos o alejarse por temporadas de la vida en el desierto. &ldquo;Me gustar&iacute;a tener la nacionalidad por si necesitase ir al hospital si enfermo, o para hacer m&aacute;s f&aacute;cil que mi nieto pueda ir, porque all&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil estudiar y encontrar un trabajo&rdquo;, dice la se&ntilde;ora, mientras el joven la mira y asiente. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos de sus amigos, cansados de esperar para hacerlo por la v&iacute;a legal, se subieron a bordo de una patera desde Argelia. &ldquo;Yo quiero irme para ayudar a mi abuela y a mi familia, pero le he prometido que solo ir&iacute;a si consigo un visado&rdquo;, dice el joven poco despu&eacute;s, ya sin Um cerca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b5bf6fa7-d796-49e9-a221-9e28830ddb6c_16-9-aspect-ratio_50p_1142173.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b5bf6fa7-d796-49e9-a221-9e28830ddb6c_16-9-aspect-ratio_50p_1142173.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b5bf6fa7-d796-49e9-a221-9e28830ddb6c_16-9-aspect-ratio_75p_1142173.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b5bf6fa7-d796-49e9-a221-9e28830ddb6c_16-9-aspect-ratio_75p_1142173.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b5bf6fa7-d796-49e9-a221-9e28830ddb6c_16-9-aspect-ratio_default_1142173.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b5bf6fa7-d796-49e9-a221-9e28830ddb6c_16-9-aspect-ratio_default_1142173.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b5bf6fa7-d796-49e9-a221-9e28830ddb6c_16-9-aspect-ratio_default_1142173.jpg"
                    alt="El nieto de Um, de 21 años, que desearía migrar a España en caso de que sus ascendientes lograsen la nacionalidad."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El nieto de Um, de 21 años, que desearía migrar a España en caso de que sus ascendientes lograsen la nacionalidad.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El proyecto de ley da un paso</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de m&aacute;s de un a&ntilde;o con el texto en un caj&oacute;n, la proposici&oacute;n de ley de Sumar para que los nacidos en el S&aacute;hara Occidental antes de 1976 y sus descendientes &ndash;cumpliendo una serie de requisitos&ndash; puedan tener la nacionalidad espa&ntilde;ola ha dado esta semana un paso m&aacute;s en el Congreso con la constituci&oacute;n de la ponencia de la iniciativa. Tambi&eacute;n la posibilidad de que los hijos de quienes nacieron en el S&aacute;hara espa&ntilde;ol tengan m&aacute;s facilidades para obtener la nacionalidad: en un plazo de 5 a&ntilde;os desde la inscripci&oacute;n en el Registro Civil de sus progenitores, ellos tambi&eacute;n podr&iacute;an solicitar la ciudadan&iacute;a. En caso de vivir en Espa&ntilde;a, solo se les exigir&iacute;a haber residido dos a&ntilde;os en el pa&iacute;s, el mismo plazo reducido que se les pide a los nacionales de otras excolonias espa&ntilde;olas o pa&iacute;ses con fuertes lazos culturales. 
    </p><p class="article-text">
        En febrero de 2025, el Parlamento aprob&oacute; la toma en consideraci&oacute;n de la medida con el respaldo de todas las fuerzas pol&iacute;ticas excepto del PSOE. La diputada de Sumar Tesh Sidi, de origen saharaui, celebr&oacute; el desbloqueo de la medida y asegur&oacute; que su partido tratar&aacute; de acercarse al resto de formaciones con el objetivo de presionar al PSOE. &ldquo;Con el Partido Socialista, en materia del S&aacute;hara, hay que seguir presion&aacute;ndoles porque sabemos que no les es c&oacute;modo aprobar esta norma, por lo que sea, pero vamos a seguir ah&iacute;&rdquo;, dijo la parlamentaria. 
    </p><p class="article-text">
        En el mismo campamento de refugiados donde naci&oacute; y pas&oacute; sus primeros a&ntilde;os Tesh Sidi, la wilaya de Auserd, algunos j&oacute;venes saharauis o adultos de mediana edad asienten con cierta ilusi&oacute;n cuando se les pregunta por la iniciativa parlamentaria. &ldquo;Ojal&aacute; salga adelante. Tengo todas mis esperanzas en esa ley y lo estoy siguiendo desde que sali&oacute;&rdquo;, dice una mujer, que prefiere no dar su nombre. Es madre de dos hijos que viven actualmente en Espa&ntilde;a en un limbo legal a la espera de su petici&oacute;n de apatridia. &ldquo;Mis hijos ahora no pueden trabajar. Si saliese eso, les ayudar&iacute;a mucho&rdquo;, dice la mujer, mientras el fuerte viento de un conato de siroco golpea la jaima donde se refugia. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc3e52f2-b1b8-47d7-bbd9-c96fdbbe26c7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc3e52f2-b1b8-47d7-bbd9-c96fdbbe26c7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc3e52f2-b1b8-47d7-bbd9-c96fdbbe26c7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc3e52f2-b1b8-47d7-bbd9-c96fdbbe26c7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc3e52f2-b1b8-47d7-bbd9-c96fdbbe26c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc3e52f2-b1b8-47d7-bbd9-c96fdbbe26c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fc3e52f2-b1b8-47d7-bbd9-c96fdbbe26c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="DNI español del marido de otra de las mujeres saharauis a las que le gustaría optar a la nacionalidad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                DNI español del marido de otra de las mujeres saharauis a las que le gustaría optar a la nacionalidad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n desde el desierto, a trav&eacute;s de su m&oacute;vil, conoci&oacute; los cambios de la ley de regularizaci&oacute;n extraordinaria espa&ntilde;ola, que, en la pr&aacute;ctica, supuso otro golpe para los saharauis. &ldquo;Me pareci&oacute; muy injusto. Ellos pensaban que iban a conseguir los papeles. Llevan mucho tiempo esperando la respuesta [de la petici&oacute;n de apatridia] y ahora no pueden hacer nada&rdquo;, explica la mujer. 
    </p><p class="article-text">
        La estabilidad de los saharauis que viven en el exterior impacta directamente en las condiciones de vida de sus familias en los campamentos y en muchos proyectos desarrollados por quienes pasan unas temporadas en Espa&ntilde;a y otras en Tindouf. Pese a que todas las casas de adobe parecen similares unas de otra, su interior da pistas de quienes cuentan con seres queridos en otros pa&iacute;ses, la mayor&iacute;a en Espa&ntilde;a, y quienes no. Los ba&ntilde;os, las telas que cubren las paredes de cada espacio, las cortinas, hablan de quienes tienen alg&uacute;n miembro de su familia en el exterior. 
    </p><p class="article-text">
        El nuevo paso de la iniciativa parlamentaria llega despu&eacute;s de que el Gobierno decidiese en el &uacute;ltimo momento la exclusi&oacute;n de los solicitantes de apatridia &ndash;saharauis en su mayor&iacute;a en Espa&ntilde;a&ndash; de la regularizaci&oacute;n extraordinaria, por lo que la aprobaci&oacute;n de esta ley podr&iacute;a suponer un contrapeso al que ha sido considerado como el &uacute;ltimo varapalo del Gobierno de Pedro S&aacute;nchez a la poblaci&oacute;n procedente de la excolonia espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Dahda Mohamed Mahmud transmite la presencia y tranquilidad habitual en las mujeres saharauis. La mujer, nacida en el S&aacute;hara Occidental en &eacute;poca colonial. Frente a una bandeja, la se&ntilde;ora intercambia los peque&ntilde;os vasos del ritual del t&eacute; y concentra las miradas de sus compa&ntilde;eras de jaima. Su caso ejemplifica la manera en la que afrontan las generaciones mayores la posibilidad de tener la nacionalidad espa&ntilde;ola. La mujer, de 70 a&ntilde;os, nacida en el S&aacute;hara Occidental durante la &eacute;poca colonial, cuenta actualmente con la nacionalidad espa&ntilde;ola, pero ese reconocimiento no ha cambiado su d&iacute;a a d&iacute;a. &ldquo;He ido un par de veces a Espa&ntilde;a. Ten&iacute;a que estar presencialmente para arreglar los papeles. Tambi&eacute;n fui para ver a mi hijo y hacer alguna revisi&oacute;n m&eacute;dica&rdquo;, detalla. &ldquo;Pero no me quedo mucho tiempo y siempre vuelvo, prefiero estar aqu&iacute; con mi marido y mis hijas&rdquo;, a&ntilde;ade la saharaui. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5426a461-d2e7-4c39-b718-8600c829a8c8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5426a461-d2e7-4c39-b718-8600c829a8c8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5426a461-d2e7-4c39-b718-8600c829a8c8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5426a461-d2e7-4c39-b718-8600c829a8c8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5426a461-d2e7-4c39-b718-8600c829a8c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5426a461-d2e7-4c39-b718-8600c829a8c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5426a461-d2e7-4c39-b718-8600c829a8c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dadah en una de las jaimas tradicionales desplegadas durante el FiSáhara para mostrar la vida tradicional nómada saharaui."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dadah en una de las jaimas tradicionales desplegadas durante el FiSáhara para mostrar la vida tradicional nómada saharaui.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para los saharauis, tampoco es sencillo pedir la nacionalidad si ya viven en suelo espa&ntilde;ol. Mientras los ciudadanos procedentes de otras excolonias o pa&iacute;ses con fuertes lazos culturales con Espa&ntilde;a, como Guinea Ecuatorial o Am&eacute;rica Latina, tienen plazos reducidos debido a esas conexiones hist&oacute;ricas, esta ventaja no se cumple con quienes proceden del S&aacute;hara Occidental. En el asiento trasero de un todoterreno aparcado en la &aacute;rida explanada donde estos d&iacute;as se levanta la infraestructura del Fis&aacute;hara, Brahim Chagaf explica a elDiario.es parte de su odisea para tratar de conseguir su derecho a la ciudadan&iacute;a. El saharaui vive desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada entre Navarra y los campamentos de refugiados saharauis. Hace poco m&aacute;s de un mes, cuenta, solicit&oacute; la nacionalidad espa&ntilde;ola y se encuentra a la espera de la resoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A su llegada a Espa&ntilde;a, present&oacute; a varios abogados el DNI espa&ntilde;ol de su madre para acreditar que sus progenitores nacieron en el S&aacute;hara espa&ntilde;ol. &ldquo;Yo llev&eacute; la documentaci&oacute;n de mi madre, pero no me ha servido de nada. De hecho les hac&iacute;a un poco de gracia a los abogados con los que hablaba, diciendo que eso no val&iacute;a&rdquo;, explica el saharaui, quien fue director de la escuela de cine. &ldquo;Creo que no es justo, siendo yo hijo de espa&ntilde;oles. Mi madre tiene el DNI espa&ntilde;ol. Si Espa&ntilde;a lo haya hecho tan mal, deber&iacute;a repararse. No acepto que sean tan justos para unas cosas, con Ir&aacute;n y Palestina, y tan injustos para otra. La causa saharaui es un asunto por resolver, como lo son los cr&iacute;menes del franquismo&rdquo;, a&ntilde;ade en referencia a la posici&oacute;n del Gobierno de Pedro S&aacute;nchez con el S&aacute;hara Occidental.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Ayuda o merma la causa?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no quiero ni la apatridia y no querr&iacute;a la nacionalidad. Las considero como  herramientas. Yo quiero vivir libre y tener el derecho internacional de la libre circulaci&oacute;n para cada persona humana, y eso no lo puedo tener sin tener primero la apatridia que me puede permitir estar 10 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a para que pueda solicitar la nacionalidad espa&ntilde;ola&rdquo;, explica el saharaui en perfecto castellano. &ldquo;Estamos hablando de un pa&iacute;s que ha ocupado un territorio durante a&ntilde;os. &iquest;No puedo ir cuando me da la gana? Entonces, Espa&ntilde;a oblig&oacute; a los saharauis a tener el DNI y estar bajo su control y &iquest;ahora no puedo vivir yo all&iacute;? Va m&aacute;s all&aacute; de si la nacionalidad nos sirve de algo o no&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes piensan que, si la ley de nacionalidad para los saharauis saliese adelante, la causa correr&iacute;a el riesgo de desinflarse, ante la posibilidad de que muchos j&oacute;venes pudiesen abandonar los campamentos de refugiados de Tindouf. Fuentes del Frente Polisario rechazan esa idea, pues consideran que muchos decidir&aacute;n permanecer, y creen que es una idea que trata de trasladar el PSOE para justificar su rechazo a la medida. &ldquo;Son muchos los saharauis que ir&iacute;an y volver&iacute;an. Pueden pasar temporadas all&iacute;, ir al m&eacute;dico o estudiar, pero no se desligar&iacute;an de los campamentos ni de la causa&rdquo;, dice Abdula Arabi, representante del Polisario en Espa&ntilde;a, que considera que incluso puede dar m&aacute;s fuerza a sus denuncias. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra lucha va a seguir. No necesitamos seguir en un desierto inh&oacute;spito, cuando la lucha pac&iacute;fica aqu&iacute; es insostenible. Creo que somos m&aacute;s c&oacute;modos calladitos aqu&iacute; en el desierto. Podemos estar en cualquier sitio resistiendo y vamos a seguir reivindicando nuestro derecho al retorno a nuestra tierra. Quiero la independencia del S&aacute;hara Occidental, quiz&aacute; otros no, pero queremos votar en el maldito refer&eacute;ndum y decidir&rdquo;, clama el saharaui. Y qu&eacute; mejor manera para reivindicarlo que reconocer nuestros derechos. Y eso es simplemente lo que har&iacute;a esa ley que estudia el Congreso, reconocer nuestros derechos&ldquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/saharauis-exiliados-desierto-conseguiran-nacionalidad-espanola-si-sale-ley-estudia-congreso-derecho-pertenece_1_13189071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 19:30:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ec27ab44-015f-42f1-b83e-c77d29f1ae77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8639870" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ec27ab44-015f-42f1-b83e-c77d29f1ae77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8639870" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los saharauis exiliados en el desierto que conseguirán la nacionalidad española si sale la ley que estudia el Congreso: "Es un derecho que nos pertenece"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ec27ab44-015f-42f1-b83e-c77d29f1ae77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sáhara,Sáhara Occidental,Conflicto saharaui]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Detrás de la cosecha del tomate: sobrevivir en Borgo Mezzanone, el mayor asentamiento de migrantes de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/detras-cosecha-tomate-sobrevivir-borgo-mezzanone-mayor-asentamiento-migrantes-europa_1_13183196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8436c567-d38c-4b1c-b274-e7af67ddfcaf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Detrás de la cosecha del tomate: sobrevivir en Borgo Mezzanone, el mayor asentamiento de migrantes de Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Unas 10.000 personas viven en asentamientos informales en Italia, muchos de ellos migrantes sin papeles sujetos a explotación agrícola en zonas rurales como Foggia
</p><p class="subtitle">Conmoción en Italia por la muerte de un jornalero al que su patrón abandonó después de que una máquina le cortara un brazo
</p></div><p class="article-text">
        En Italia, donde la regularizaci&oacute;n de migrantes es un tema casi tab&uacute; con el actual Gobierno <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tres-anos-meloni-italia-esconde-derecha-radical-buenos-modales_129_12703024.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la ultraderechista Giorgia Meloni</a>, mucha gente sin papeles se ve abocada a la marginalidad en multitud de asentamientos informales que se extienden en gran medida por zonas rurales del sur del pa&iacute;s. Foggia, provincia agr&iacute;cola de la regi&oacute;n de Apulia, re&uacute;ne muchos desde hace ya d&eacute;cadas. Apartados de los centros urbanos y esparcidos en la rural&iacute;a de un &aacute;rea f&eacute;rtil necesitada de mano de obra, son barriadas paralelas donde las personas migrantes est&aacute;n en muchos casos sometidas <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/conmocion-italia-muerte-jornalero-patron-abandono-despues-maquina-le-cortara-brazo_1_11465184.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a un modelo de explotaci&oacute;n conocido</a> como <em>caporalato</em>, descrito por los cr&iacute;ticos como una forma de esclavitud moderna que Italia nunca ha erradicado por completo.
    </p><p class="article-text">
        El mayor emplazamiento est&aacute; cerca del pueblo de Borgo Mezzanone, en la pista de un antiguo aeropuerto militar usado en el pasado <a href="https://www.eldiario.es/temas/otan/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por la OTAN</a>, donde se alza una masa ca&oacute;tica de chabolas, barracones y estructuras hechas con materiales de construcci&oacute;n baratos o reciclados. En invierno, unas 2.000 personas malviven en el lugar, que puede alcanzar los 5.000 residentes en verano, cuando se llena de migrantes llegados de otros puntos de Italia para cosechas clave como el tomate, concretan a elDiario.es fuentes de expertos locales y del sindicato CGIL-FLAI, que ofrece varios servicios en la zona c&oacute;mo clases de italiano o asistencia jur&iacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello hace que este punto, al que incluso algunos de sus habitantes se refieren como &ldquo;gueto&rdquo;, sea considerado hoy el asentamiento informal de migrantes m&aacute;s grande de Europa. Es tambi&eacute;n paradigma de la vulnerabilidad a la que se ven sujetas muchas personas que recorrieron peligrosas rutas desde &Aacute;frica o Asia para alcanzar suelo italiano, donde las dificultades para obtener un permiso de residencia o contrato de trabajo estable lleva a muchos a la irregularidad casi cr&oacute;nica.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Sin papeles no se puede hacer nada&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Sin permiso de residencia ni contrato, eres invisibile&rdquo;, dice a elDiario.es Francesca Stella, coordinadora del comit&eacute; de apoyo migratorio de la CGIL-FLAI de Apulia, tambi&eacute;n activo en Borgo Mezzanone, donde la presencia del Estado, los servicios b&aacute;sicos, el agua corriente, el acceso a ba&ntilde;os, luz o electricidad brillan por su ausencia. Entre viejas <em>roulottes </em>reusadas, instalaciones alzadas con placas met&aacute;licas y madera o estructuras cubiertas con telas y pl&aacute;sticos, Stella camina por lo que ve como &ldquo;una verdadera ciudad&rdquo; que creci&oacute; desde hace d&eacute;cadas por la constante llegada de migrantes sin papeles &ndash;pero tambi&eacute;n regularizados&ndash; que no ten&iacute;an otra alternativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es ah&iacute; donde muchos pasan largas temporadas o incluso a&ntilde;os, como Amin, un migrante de Gambia que lleg&oacute; hace 14 a&ntilde;os en Italia, pero que s&oacute;lo obtuvo los papeles en 2025. Esto le conden&oacute; a trabajar en la econom&iacute;a sumergida durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, con la falta de derechos que esto implica, pero asegura a elDiario.es que no hab&iacute;a otra forma. &ldquo;Hay que hacer mucho para ser regularizado, pero es dif&iacute;cil. Sin papeles no se puede hacer nada ni trabajar. Qu&eacute; tenemos que hacer, &iquest;robar?&rdquo;, lamenta este gambiano. La oscuridad invade el barrio cuando se pone el sol, aunque se ven decoraciones por el ramad&aacute;n, mes sagrado del islam que la mayor&iacute;a de habitantes celebran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tenue iluminaci&oacute;n es visible en algunos fuegos que los migrantes encienden con le&ntilde;a para resguardarse del fr&iacute;o, y en todo tipo de comercios improvisados: hay peluquer&iacute;as, tiendas de ultramarinos, ropa o zapatos, mec&aacute;nicos, restaurantes y paradas de comida. Tambi&eacute;n hay un caf&eacute; regentado por el togol&eacute;s Assima Abdoul Djalou, de 53 a&ntilde;os. &Eacute;l mismo vive en el lugar desde 2014, cuando perdi&oacute; su estatus de refugiado y se vio sin documentos, lo que le llev&oacute; de Mil&aacute;n a Borgo Mezzanone, como les pasa a muchos otros en condiciones similares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6194d3dc-3e04-41a3-9f7d-6f9129c4cc1d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6194d3dc-3e04-41a3-9f7d-6f9129c4cc1d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6194d3dc-3e04-41a3-9f7d-6f9129c4cc1d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6194d3dc-3e04-41a3-9f7d-6f9129c4cc1d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6194d3dc-3e04-41a3-9f7d-6f9129c4cc1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6194d3dc-3e04-41a3-9f7d-6f9129c4cc1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6194d3dc-3e04-41a3-9f7d-6f9129c4cc1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Assima Abdoul Djalou, en el café que regenta desde hace años en Borgo Mezzanone."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Assima Abdoul Djalou, en el café que regenta desde hace años en Borgo Mezzanone.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el asentamiento, las chatarras tambi&eacute;n son preciadas. Hay puntos donde adquirir piezas de recambio para coches o motos, as&iacute; como muebles o electrodom&eacute;sticos viejos. Con la provisi&oacute;n de materiales en la barriada o entornos, gente como Amin se hizo una caba&ntilde;a. &Eacute;l mismo la alz&oacute; con bloques de cemento gris. &ldquo;Lo compr&eacute; y constru&iacute; todo&rdquo;, remarca. Tras vivir siete a&ntilde;os en el asentamiento, vivi&oacute; en ciudades como Roma o Mil&aacute;n trabajando como alba&ntilde;il. Mientras sigue a la espera de otro empleo en el norte, por ahora permanece aqu&iacute;, donde tiene contactos, consigue peque&ntilde;os trabajos y vive en la estructura que convirti&oacute; en su propia casa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando me voy, cierro con llave&rdquo;, comenta. Lo dice con un ojo medio hinchado, tras trabajar d&iacute;as atr&aacute;s en un vi&ntilde;edo, donde una rama le caus&oacute; una herida. Seg&uacute;n cuenta, fue un trabajo sin contrato, como otros ofrecidos en la zona, de acuerdo con grupos como CGIL-FLAI y expertos, que denuncian que la econom&iacute;a sumergida es a&uacute;n gen&eacute;rica entre muchos patrones de la zona. Inspecci&oacute;n Nacional de Trabajo, el organismo de supervisi&oacute;n laboral en Italia, detect&oacute; irregularidades en m&aacute;s del 47% de empresas inspeccionadas en Foggia, algo que Stella ve preocupante. &ldquo;Las instituciones no afrontan el problema pese arrastrarse desde hace a&ntilde;os&rdquo;, lamenta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El sistema del 'caporalato'</h2><p class="article-text">
        Alejado varios kil&oacute;metros del n&uacute;cleo urbano de Borgo Mezzanone, fuera de la vista de autoridades y fuerzas de seguridad, para llegar al asentamiento hay que recorrer caminos de campo arenosos y llenos de baches que llevan a la pista del viejo aeropuerto militar. Ah&iacute;, bien cerca, se estableci&oacute; en los 90 un Centro de Acogida para Solicitantes de Asilo (CARA) a&uacute;n activo y a ra&iacute;z del cual el actual asentamiento informal se desarroll&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces cuando algunos expulsados del sistema de acogida fueron a vivir fuera del CARA, en un &aacute;rea que se convirti&oacute; en punto neur&aacute;lgico para la econom&iacute;a sumergida ante la necesidad de mano de obra barata en el sector agr&iacute;cola regional. Esto hizo surgir el asentamiento, cuenta a elDiario.es el soci&oacute;logo Leonardo Palmisano, docente de la Universidad de Foggia, experto en la realidad migratoria del lugar y autor de libros sobre ello.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n agrega, otro gran problema incrustado en la agricultura del Mezzogiorno &ndash;y en el conjunto de Italia&ndash; es el <em>caporalato</em>, un sistema de dura explotaci&oacute;n basado en intermediarios, los llamados capataces. Estos, en su mayor&iacute;a miembros de la comunidad migrante, controlan los contactos del mercado laboral, tienen lazos con propietarios a los que env&iacute;an trabajadores, y se quedan a cambio parte de su sueldo. En muchos casos, los empleados &ndash;el eslab&oacute;n m&aacute;s bajo de la cadena&ndash; acaban con una cantidad irrisoria, mientras los &ldquo;caporales&rdquo; se lucran de ello quit&aacute;ndoles dinero por servicios de viaje, comida, agua o cualquier cosa que les puedan arrancar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El &#039;caporal&#039; nos quitaba 10 euros por transporte, bocadillo y agua. Era una situación de deshumanización total</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yvan Sagnet </span>
                                        <span>—</span> Fundador de la ONG No Cap
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este sistema est&aacute; muy extendido en Borgo Mezzanone, donde &ldquo;caporales&rdquo; y migrantes viven en el mismo espacio, como en muchos otros asentamientos informales de Italia. Ah&iacute;, los capataces &ndash;ellos mismos extranjeros&ndash; sacan provecho de los irregulares en su rol de intermediarios con empresas y patrones agr&iacute;colas. &ldquo;Se trata de un fen&oacute;meno criminal de tipo mafioso, como define la ley de 2016&rdquo; aprobada para poner fin a ello, cuenta Palmisano. Seg&uacute;n alega, la norma introdujo la opci&oacute;n de denunciar a empleadores y capataces, pero para acabar con el <em>caporalato </em>se requiere un cambio de modelo agr&iacute;cola que incluya una regularizaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra legislaci&oacute;n que deja a los migrantes irregulares en un limbo es la conocida como Ley Bossi-Fini, que &ldquo;vincul&oacute; la obtenci&oacute;n del permiso de residencia a lograr antes permiso de trabajo, colocando a muchos autom&aacute;ticamente a la irregularidad, e impidi&eacute;ndoles incluso acceder al alquiler legal de una vivienda, lo que ayud&oacute; a crear los primeros asentamientos informales&rdquo; y a reforzar el <em>caporalato</em>, agrega el mismo soci&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los que sufri&oacute; esta situaci&oacute;n fue el camerun&eacute;s Yvan Sagnet, qui&eacute;n en 2011 fue a trabajar al sur de Apulia tras perder una beca como estudiante universitario en Tur&iacute;n. &Eacute;l tambi&eacute;n acab&oacute; en un asentamiento en condiciones deplorables, sujeto a un &ldquo;caporal&rdquo; que se quedaba gran parte de su sueldo como jornalero en la cosecha del tomate, donde de 14 euros ganados por una larga jornada apenas acababa con cuatro euros netos. &ldquo;El 'caporal' nos quitaba 10 euros por transporte, bocadillo y agua. Era una situaci&oacute;n de deshumanizaci&oacute;n total&rdquo;, se&ntilde;ala Sagnet, que lider&oacute; una huelga contra este sistema, que considera de esclavitud. Todo ello le llev&oacute; a fundar en 2017 la ONG No Cap, encargada de defender a los migrantes para luchar contra este sistema.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;No puedo vivir as&iacute;&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En la zona de Foccia tambi&eacute;n est&aacute; Casa Sankara, iniciativa que inici&oacute; el senegal&eacute;s Mbaye Ndiay para ofrecer hogar a los migrantes, apoyarles en su regularizaci&oacute;n e integrarlos en el mercado laboral, fuera del <em>caporalato</em>. En la llanura de Foccia, Casa Sankara acoge hoy a 500 personas, con un proyecto aut&oacute;nomo de cultivo de 16 hect&aacute;reas donde desarrolla su propia marca de tomate, cultivo estrella de la zona que atrae a miles de personas migrantes en verano. Es entonces cuando los 17 asentamientos informales de todo el &aacute;rea se llenan a&uacute;n m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El segundo m&aacute;s grande en la provincia es Torretta Antonacci. Como el asentamiento de Borgo Mezzanone, est&aacute; situado en una zona remota, y en &eacute;l viven unos 800 migrantes que pueden llegar a 2.000 en agosto. Muchos residentes cargan garrafas de un gran dep&oacute;sito donde recogen agua para cocinar, asearse o limpiar. Las condiciones tambi&eacute;n son muy precarias, lo que lleva a muchos a irse poco despu&eacute;s de instalarse ah&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; es todo muy dif&iacute;cil, no puedo vivir as&iacute;. Ma&ntilde;ana me voy&rdquo;, comenta a elDiario.es un migrante de Mali que lleg&oacute; hace dos a&ntilde;os en Italia por mar, hasta alcanzar la isla de Lampedusa. Desde ah&iacute;, inici&oacute; un periplo que le llev&oacute; a trabajar en empleos agr&iacute;colas en distintas regiones, como muchos otros que siguen un circuito como temporeros que les llevan a estar en un movimiento casi constante.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivir dentro de los guetos es la única oportunidad para no quedarse al margen del mercado laboral</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Stefano Campese</span>
                                        <span>—</span> Abogado
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los rebuscados entramados de la burocracia italiana tambi&eacute;n sumergen a muchos en una zona gris, se&ntilde;ala Stefano Campese, abogado que asiste legalmente a migrantes en la oficina de CGIL-FLAI. Seg&uacute;n destaca, la mayor&iacute;a son o fueron solicitantes de asilo, y muchos ven como la lentitud del proceso les impide acceder con rapidez a un permiso de estancia y trabajo. La situaci&oacute;n es a&uacute;n m&aacute;s compleja para los que no lo logran, amenazados ante una eventual expulsi&oacute;n, condenados al trabajo sin contrato y a vivir en los &ldquo;guetos&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aun as&iacute;, obtener permiso de residencia no siempre da m&aacute;s opci&oacute;n de salir de los guetos. Fuera de ellos, es muy dif&iacute;cil tener contacto con los empleadores y sus intermediarios&rdquo;, es decir, los &ldquo;caporales&rdquo;.&nbsp;&ldquo;Vivir dentro es la &uacute;nica oportunidad para no quedarse al margen del mercado laboral&rdquo;, remarca el letrado. A ello, seg&uacute;n Stella, se a&ntilde;ade la falta de voluntad pol&iacute;tica para <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/meloni-endurece-politica-migratoria-bloqueos-navales-expulsiones-rapidas-terceros-paises_1_12984429.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resolver el problema del Ejecutivo de Meloni,</a> que prometi&oacute; medidas m&aacute;s duras contra el <em>caporalato </em>que por ahora no se perciben sobre terreno, mientras los &ldquo;guetos&rdquo; siguen ah&iacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea4a6d12-abfe-4bf0-85ea-b804b0dd63d7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea4a6d12-abfe-4bf0-85ea-b804b0dd63d7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea4a6d12-abfe-4bf0-85ea-b804b0dd63d7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea4a6d12-abfe-4bf0-85ea-b804b0dd63d7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea4a6d12-abfe-4bf0-85ea-b804b0dd63d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea4a6d12-abfe-4bf0-85ea-b804b0dd63d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ea4a6d12-abfe-4bf0-85ea-b804b0dd63d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de una calle del asentamiento de Borgo Mezzanone."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de una calle del asentamiento de Borgo Mezzanone.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Como Palmisano, Stella defiende la regularizaci&oacute;n de los migrantes sin documentos, que al fin y al cabo contribuyen a la econom&iacute;a en un pa&iacute;s envejecido y necesitado de empleados en sectores clave como el agr&iacute;cola.&nbsp;&ldquo;No veo otra soluci&oacute;n posible&rdquo;, dice la sindicalista entre los campos de Foggia, una regi&oacute;n f&eacute;rtil con grano, olivos o vi&ntilde;edos que concentra el 40% de producci&oacute;n de tomates de Italia, raz&oacute;n por la que atrae a tantos temporeros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; del sur, los &ldquo;guetos&rdquo; se extienden por toda Italia. En un <a href="https://www.lavoro.gov.it/stampa-e-media/comunicati/pagine/pubblicato-il-rapporto-ministero-lavoro-anci-su-insediamenti-informali" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de hace casi cuatro a&ntilde;os, el Ministerio de Trabajo cont&oacute; 150 asentamientos en los que viv&iacute;an unas 10.000 personas. A su vez, unos 339.000 migrantes viven sin papeles en el pa&iacute;s, seg&uacute;n la Fundaci&oacute;n ISMU, que recaba datos sobre migraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 2022, el anterior Gobierno de Mario Draghi recibi&oacute; 210 millones de euros de la UE como parte de su Plan Nacional de Recuperaci&oacute;n y Resiliencia (PNRR). La meta era acabar con los asentamientos y &ldquo;promover la integraci&oacute;n residencial fuera de ellos&rdquo;, pero en Apulia, el actual Ejecutivo &ldquo;decidi&oacute; que el plan no era adecuado, por lo que el dinero volver&aacute; a Bruselas&rdquo; y nada de ello se aplicar&aacute;, explica Palmisano, que lamenta que las pol&iacute;ticas hostiles a la migraci&oacute;n del Gobierno est&aacute;n cronificando a&uacute;n m&aacute;s una realidad enquistada sin v&iacute;as de desaparecer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Mas Autonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/detras-cosecha-tomate-sobrevivir-borgo-mezzanone-mayor-asentamiento-migrantes-europa_1_13183196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:10:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8436c567-d38c-4b1c-b274-e7af67ddfcaf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6758967" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8436c567-d38c-4b1c-b274-e7af67ddfcaf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6758967" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Detrás de la cosecha del tomate: sobrevivir en Borgo Mezzanone, el mayor asentamiento de migrantes de Europa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8436c567-d38c-4b1c-b274-e7af67ddfcaf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Italia,Giorgia Meloni,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bucharaya Hamudi: “El socialismo español del ‘No a la guerra’ se contradice con la posición de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/bucharaya-hamudi-socialismo-espanol-no-guerra-contradice-posicion-pedro-sanchez-sahara-occidental_1_13183981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b647205-27ab-4189-977a-979291b3bdc6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2525y1789.jpg" width="1200" height="675" alt="Bucharaya Hamudi: “El socialismo español del ‘No a la guerra’ se contradice con la posición de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El primer ministro de la RASD pide a España que "concluya el proceso de la autodeterminación del pueblo saharaui que dejó inconcluso"</p><p class="subtitle">Arranca el Fisahara, un festival con “calor humano” para denunciar el olvido de la ocupación del Sáhara</p></div><p class="article-text">
        Bucharaya Hamudi, primer ministro de la Rep&uacute;blica &Aacute;rabe Democr&aacute;tica Saharaui (RASD), espera en una sala la llegada de la decena de periodistas internacionales que cubren durante esta semana el <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/arranca-fisahara-festival-calor-humano-denunciar-olvido-ocupacion-sahara_1_13181075.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival de Cine del S&aacute;hara Occidental</a>. Como las jaimas levantadas en la hamada argelina a la que huy&oacute; una buena parte del pueblo saharaui tras la ocupaci&oacute;n marroqu&iacute;, en 1975, el car&aacute;cter provisional del asentamiento tambi&eacute;n marca el d&iacute;a a d&iacute;a del desierto y el encuentro se adelant&oacute; por sorpresa, por lo que al l&iacute;der saharaui le acab&oacute; tocando esperar. &ldquo;Ya sab&eacute;is, que aqu&iacute; todos los planes cambian&rdquo;, se disculp&oacute; el representante del Frente Polisario que le acompa&ntilde;aba.
    </p><p class="article-text">
        La entrevista grupal se ha realizado a trav&eacute;s de las preguntas de periodistas nacionales e internacionales, entre las que se encuentra elDiario.es. El primer ministro, vestido con el tradicional pa&ntilde;uelo saharaui y pantalones militares, conversa con los periodistas con cercan&iacute;a. El golpe de Espa&ntilde;a al S&aacute;hara Occidental, dice, fue una sorpresa, pero no ha afectado a la solidaridad y apoyo de su sociedad. Esta nueva edici&oacute;n del FiS&aacute;hara, defiende, es una prueba m&aacute;s. Por eso, Hamudi reitera su incomprensi&oacute;n a una decisi&oacute;n que achaca de manera &ldquo;personal&rdquo; presidente Pedro S&aacute;nchez, que considera &ldquo;contradictoria&rdquo; con respecto a la defensa del presidente espa&ntilde;ol del derecho internacional en otras causas, como la palestina o la guerra en Ir&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cambie o no cambie de posici&oacute;n, reitera, Espa&ntilde;a sigue manteniendo una responsabilidad hist&oacute;rica con el S&aacute;hara Occidental. &ldquo;No sabemos qu&eacute; acuerdo mercantil han hecho con Marruecos, pero su responsabilidad seguir&aacute; mientras que Espa&ntilde;a no concluya el proceso de descolonizaci&oacute;n que dej&oacute; inconcluso en su d&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El presidente espa&ntilde;ol, Pedro S&aacute;nchez, se ha convertido en uno de los l&iacute;deres de izquierda que m&aacute;s ha mostrado su rechazo a la guerra de Ir&aacute;n, as&iacute; como del genocidio palestino, en defensa del derecho internacional. Sin embargo, con la causa saharaui, S&aacute;nchez mantiene su apoyo a la posici&oacute;n marroqu&iacute;, desde el giro anunciado hace cuatro a&ntilde;os. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Su posici&oacute;n no la entiende ni en Espa&ntilde;a. No la entiende ni el Parlamento, ni fuerzas pol&iacute;ticas, ni su poblaci&oacute;n. Es una contradicci&oacute;n flagrante.  No s&eacute; cu&aacute;les ser&aacute;n las razones. Cuando un presidente del Gobierno toma una decisi&oacute;n que no est&aacute; apoyada ni por el Parlamento ni por las fuerzas pol&iacute;ticas, ni por su pueblo, evidencia que hay una presi&oacute;n de por medio. Hay un chantaje. 
    </p><p class="article-text">
        La posici&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez se contradice con la ideolog&iacute;a y filosof&iacute;a del socialismo real. El socialismo que defiende el &ldquo;No a la guerra&rdquo;, el derecho internacional, que condena el genocidio palestino, pero, sin embargo, apoya la posici&oacute;n de Marruecos sobre el S&aacute;hara Occidental. Pero ese giro no va a cambiar ni va a mermar el apoyo de la sociedad espa&ntilde;ola a la causa saharaui. Ahora que todas las propuestas parlamentarias en Espa&ntilde;a se dividen entre derecha e izquierda, en el caso de las que tienen que ver con apoyar la causa saharaui, es respaldada por todos menos excepto el PSOE. No se entiende esa posici&oacute;n personal de Pedro S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha afectado el cambio de la posici&oacute;n del Gobierno espa&ntilde;ol con respecto al S&aacute;hara Occidental?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sinceramente, nos sorprendi&oacute;, pero no va a cambiar la naturaleza del conflicto. Se ha demostrado en estos cuatro a&ntilde;os, que la sociedad espa&ntilde;ola sigue apoyando al pueblo saharaui. La fuerza solidaria y pol&iacute;tica sigue igual, pero no sabemos qu&eacute; acuerdo mercantil han hecho con Marruecos, no s&eacute; qu&eacute; le ha cobrado, pero la resoluci&oacute;n de la ONU que mantiene a Espa&ntilde;a como potencia administradora del S&aacute;hara Occidental seguir&aacute; ah&iacute;. No desaparecer&aacute; mientras que Espa&ntilde;a no concluya el proceso de descolonizaci&oacute;n que Espa&ntilde;a dej&oacute; inconcluso en su d&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/19cb968c-eebe-4617-95a4-7b3c1d58b82c_16-9-aspect-ratio_50p_1141986.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/19cb968c-eebe-4617-95a4-7b3c1d58b82c_16-9-aspect-ratio_50p_1141986.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/19cb968c-eebe-4617-95a4-7b3c1d58b82c_16-9-aspect-ratio_75p_1141986.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/19cb968c-eebe-4617-95a4-7b3c1d58b82c_16-9-aspect-ratio_75p_1141986.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/19cb968c-eebe-4617-95a4-7b3c1d58b82c_16-9-aspect-ratio_default_1141986.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/19cb968c-eebe-4617-95a4-7b3c1d58b82c_16-9-aspect-ratio_default_1141986.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/19cb968c-eebe-4617-95a4-7b3c1d58b82c_16-9-aspect-ratio_default_1141986.jpg"
                    alt="Bucharaya Hamudi durante la entrevista."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Bucharaya Hamudi durante la entrevista.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; opina de que el Gobierno espa&ntilde;ol haya excluido a los solicitantes de apatridia y, por tanto, a los saharauis, del proceso de regularizaci&oacute;n extraordinaria? &iquest;Y sobre la propuesta legislativa de Sumar con la que se pretende otorgar la nacionalidad a los saharauis que nacieron en el S&aacute;hara Occidental?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Estamos pidiendo al Gobierno de Espa&ntilde;a la nacionalidad de los saharauis? En absoluto. Lo que pedimos es que Espa&ntilde;a concluya el proceso de la autodeterminaci&oacute;n del pueblo saharaui que dej&oacute; inconcluso, pero sobre la pol&iacute;tica de residencia y nacionalidad de Espa&ntilde;a, no entramos. Los saharauis tienen su derecho a solicitarlo y les corresponde a ellos reclamar su situaci&oacute;n en el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la situaci&oacute;n actual de las hostilidades en los alrededores del muro tras la suspensi&oacute;n del alto el fuego en 2020?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 1991 termin&oacute; la guerra, se acord&oacute; celebrar el refer&eacute;ndum y se firm&oacute; un alto el fuego que dur&oacute; hasta 2020. En esos 29 a&ntilde;os, Marruecos bloque&oacute; el refer&eacute;ndum y aprovech&oacute; para afianzar la ocupaci&oacute;n, fortalecer la ocupaci&oacute;n y ha utilizado la Misi&oacute;n de la ONU para el S&aacute;hara Occidental para fortalecer la ocupaci&oacute;n. La misi&oacute;n, en lugar de caminar hacia la soluci&oacute;n, va hacia el lugar equivocado. En 2020, Marruecos rompi&oacute; el fuego de forma unilateral. Desde entonces, las hostilidades siguen, no al nivel anterior, pero siguen las confrontaciones, los bombardeos. Marruecos utiliza en el frente una tecnolog&iacute;a avanzada, como los drones de ataque.
    </p><p class="article-text">
        Todo el mundo reclama fin de las hostilidades, nosotros tambi&eacute;n, pero mientras no desaparezcan las causas de la ocupaci&oacute;n, no van a acabar. El instrumento para ello es el reconocido por el derecho internacional: la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tienen cifras actualizadas de muertos y heridos en esas hostilidades?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tengo cifras. Los marroqu&iacute;es se encuentran en posiciones fijas. Cualquier ataque a esas posiciones, va a suponer una baja, y por eso hay constantes muertos y heridos. Nuestra forma de luchar es en un movimiento constante.  Podemos atacar a las tres de la tarde, en verano. En un desierto, conocer el terreno, es una ventaja para nosotros. El muchacho marroqu&iacute; que est&aacute; movilizado en el S&aacute;hara, que viene de Rabat, no sabe qu&eacute; esa causa por la que lucha es una causa justa. Solo se defiende, y no sabe cuando va a estar atacado. Y sabemos que eso les est&aacute; desgastando.
    </p><p class="article-text">
        Ese soldado, acostumbrado al Mediterr&aacute;neo, est&aacute; 50 grados, mientras que &eacute;l est&aacute; acostumbrado y necesita una forma de vida que no ha tenido el saharaui. Nuestra ventaja (frente a la tecnolog&iacute;a marroqu&iacute;) es que el soldado marroqu&iacute; no puede competir en esta circunstancia como el guerrillero saharaui. Si fuese Rabat el lugar atacado, se sacrificar&iacute;a para defender Rabat. Pero est&aacute; en el desierto y no est&aacute; all&iacute; para defender nada. Est&aacute; para resistir, para no morir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; otras soluciones del conflicto saharaui apoyar&iacute;a el Frente Polisario si fuesen apoyadas por el pueblo saharaui?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Frente Polisario apoyar&aacute; cualquier soluci&oacute;n que acepte el pueblo saharaui. Que se le presenten las distintas alternativas, pero que dejen que sea el pueblo saharaui que decida. Si decide la autonom&iacute;a del S&aacute;hara que propone Marruecos, lo apoyaremos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los recortes de EEUU han afectado a muchos proyectos de las agencias de la ONU en losa campamentos de refugiados saharauis.  &iquest;C&oacute;mo ha afectado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha habido recortes muy dr&aacute;sticos porque las agencias del financiamiento de la ONU se han visto recortadas. Sus presupuestos fueron bastante reducidos, y estamos tratando de remediar mediante la b&uacute;squeda de apoyo de otros financiadores. Se nota en el suministro de agua, en el acceso a la alimentaci&oacute;n, el agua y la salud. Entra dentro de la presi&oacute;n que sufre el pueblo saharaui. 
    </p><p class="article-text">
        Pero siguen cooperando otras fuentes de financiaci&oacute;n, como los movimientos solidarios espa&ntilde;oles, y la ayuda oficial del Gobierno se mantiene en este sentido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/bucharaya-hamudi-socialismo-espanol-no-guerra-contradice-posicion-pedro-sanchez-sahara-occidental_1_13183981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:06:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5b647205-27ab-4189-977a-979291b3bdc6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2525y1789.jpg" length="7697473" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5b647205-27ab-4189-977a-979291b3bdc6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2525y1789.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7697473" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bucharaya Hamudi: “El socialismo español del ‘No a la guerra’ se contradice con la posición de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5b647205-27ab-4189-977a-979291b3bdc6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2525y1789.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arranca el Fisahara, un festival con "calor humano" para denunciar el olvido de la ocupación del Sáhara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/arranca-fisahara-festival-calor-humano-denunciar-olvido-ocupacion-sahara_1_13181075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/217577f3-556d-48b2-8738-f09b8f8e5054_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arranca el Fisahara, un festival con &quot;calor humano&quot; para denunciar el olvido de la ocupación del Sáhara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El encuentro sirve de canal y excusa para poner el foco en el Sáhara Occidental y las consecuencias del dominio marroquí más allá de cualquier puntualidad, programa o perfección técnica</p><p class="subtitle">La exclusión de los solicitantes de apatridia en la regularización: el último golpe del Gobierno a los saharauis </p></div><p class="article-text">
        El avi&oacute;n est&aacute; a punto de despegar, pero un asiento est&aacute; ocupado y no deber&iacute;a. Alguien se acerca a la persona que lo ocupa para indicarle que parece que est&aacute; sentado donde me corresponde. Su respuesta recuerda el lugar al que nos dirigimos: &ldquo;Da igual. Puede ser que ese sea tu sitio, pero aqu&iacute; da igual&rdquo;, responde Aziz con amabilidad, a sabiendas de que, subidos en ese vuelo ch&aacute;rter, ya se empieza a respirar la calma y la irreverencia de quienes llevan 50 a&ntilde;os esperando. Ya empezamos a estar un poco en los campamentos de refugiados saharauis, donde este martes ha empezado el Festival de Cine del S&aacute;hara Occidental (Fisahara).
    </p><p class="article-text">
        En ese avi&oacute;n donde empezaba a &ldquo;dar igual&rdquo; viajaba un centenar de personas, entre organizadores, artistas, t&eacute;cnicos y periodistas, para montar un cine en medio del desierto argelino donde hace medio siglo huyeron cientos de miles de refugiados saharauis&nbsp;tras la ocupaci&oacute;n marroqu&iacute; de su pais. A veces, ni los promotores del Fisahara saben c&oacute;mo logran sacar adelante cada edici&oacute;n, pero las palabras de Aziz pueden se&ntilde;alar claves sobre c&oacute;mo acaba siendo posible.
    </p><p class="article-text">
        Si sale adelante es porque saben que cada problema de los muchos que surgen acaban &ldquo;dando igual&rdquo;, porque hay algo mucho m&aacute;s importante que supera cualquier puntualidad, programa o perfecci&oacute;n t&eacute;cnica. Aqu&iacute; el cine sirve de canal y excusa para lo importante: poner el foco en el S&aacute;hara Occidental y las consecuencias de la ocupaci&oacute;n marroqu&iacute;, mientras las actividades, pel&iacute;culas o talleres entretienen y nutren a una poblaci&oacute;n que vive hastiada de esperar por un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n acordado por la ONU en 1991. Lejos de haberse celebrado, las presiones marroqu&iacute;es y los &uacute;ltimos movimientos de EEUU parecen alejar el objetivo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d442b65-5ef3-4527-a5e2-55f5dbb16539_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d442b65-5ef3-4527-a5e2-55f5dbb16539_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d442b65-5ef3-4527-a5e2-55f5dbb16539_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d442b65-5ef3-4527-a5e2-55f5dbb16539_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d442b65-5ef3-4527-a5e2-55f5dbb16539_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d442b65-5ef3-4527-a5e2-55f5dbb16539_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6d442b65-5ef3-4527-a5e2-55f5dbb16539_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La actriz Patricia López Arnaiz (centro), en una de las estancias del festival."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La actriz Patricia López Arnaiz (centro), en una de las estancias del festival.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Cada festival es recibido como un impulso de calor humano&rdquo;, describi&oacute; la gobernadora del campamento de refugiados de Auserd, uno de los que componen la totalidad de los asentamientos en una regi&oacute;n de Tindouf, cedida por Argelia, hist&oacute;rico enemigo de Marruecos, al Frente Polisario. &ldquo;Con cada inyecci&oacute;n de moral que hac&eacute;is en cada visita nos dec&iacute;s que no estamos solos. Nos dec&iacute;s que &rdquo;nos desmarcamos de esta pol&iacute;tica injusta con los saharauis&ldquo;, ha dicho para definir la forma en que, a su juicio, los saharauis reciben cada edici&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y este festival eso. M&aacute;s que festival es una actitud solidaria y humana, que nos da inyecci&oacute;n para salir adelante&rdquo;, ha a&ntilde;adido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo pasa, son ya 50 a&ntilde;os de exilio, y son ya varias generaciones completas que nunca han pisado el suelo al que anhelan regresar. Fati camina con su madre por la explanada dedicada al Festival. Cuenta que el ambiente en este punto, pr&oacute;ximo a algunos de los comercios existentes en este campo de refugiados, contrasta con lo que observamos a nuestro alrededor. La calma y tranquilidad suelen reinar, frente al ambiente animado de los d&iacute;as de Festival. &ldquo;Nos gusta venir, conocer gente de distintos lugares, y ojal&aacute; ayude a no estar tan olvidados&rdquo;, dice la joven, de 28 a&ntilde;os. Otra veintea&ntilde;era saharaui, en un perfecto espa&ntilde;ol, explica que le gusta aprender de todas las actividades programadas durante los siguientes d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre ellas, adem&aacute;s de las decenas de pel&iacute;culas, destaca el concierto del violinista Ara Malikian, que se encuentra entre los artistas que han viajado a los campamentos durante esta edici&oacute;n. Entre los invitados tambi&eacute;n se encuentran la actriz Patricia L&oacute;pez Arnaiz y el director Fernando Le&oacute;n de Aranoa.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El &uacute;nico festival con vocaci&oacute;n de desaparecer&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; si los detalles t&eacute;cnicos &ldquo;dan igual&rdquo; estamos ante un festival que no busca existir para siempre. Durante d&eacute;cadas, cualquier mejora de las condiciones de vida en los campamentos, como cambiar el adobe por cemento o la llegada del wifi o la electricidad, generaba entre algunos cierto recelo de que pudiese simbolizar la permanencia en un lugar que quieren abandonar.&nbsp;&ldquo;Es el &uacute;nico festival con vocaci&oacute;n de desaparecer&rdquo;, dijo&nbsp;el delegado del Frente Polisario en Espa&ntilde;a, en una charla informativa. &ldquo;Es un festival hecho para luchar por la independencia del pueblo saharaui&rdquo;, indic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por eso, cuando desaparezca, estaremos hablando de un S&aacute;hara libre e independiente&rdquo;, dijo el representante pol&iacute;tico, quien aprovech&oacute; la oportunidad para se&ntilde;alar los &uacute;ltimos golpes recibidos por el pueblo saharaui por parte del Gobierno de Pedro S&aacute;nchez. &ldquo;Mientras vemos un alegato del cumplimiento del derecho internacional, tambi&eacute;n asistimos a una hipocres&iacute;a pol&iacute;tica. Esos mismos derechos que defienden no lo cumplen con el pueblo saharaui&rdquo;, ha dicho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo est&aacute; preparado para la inauguraci&oacute;n del Festival, pero esta semana produce con horas de retraso de la hora programada. No pasa nada, porque estamos en un campamento de refugiados, y quienes vienen aqu&iacute; lo saben: adem&aacute;s de los participantes y periodistas, son voluntarios de ONG, activistas prosaharauis, familia que han tenido ni&ntilde;os saharauis acogidos en sus casas. Tambi&eacute;n acude el presidente de la Rep&uacute;blica &Aacute;rabe Saharaui, Brahim Gali, a las jaimas desplegadas en el centro del espacio, que representan la vida n&oacute;mada de muchos saharauis en la zona liberada del S&aacute;hara Occidental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las pel&iacute;culas tampoco empezaron ni acabaron a la hora pactada. Pero &ldquo;da igual&rdquo; porque el proyector se encendi&oacute; y, hasta la madrugada, decenas de refugiados saharauis se sentaron frente a un cami&oacute;n convertido en pantalla sin mirar el reloj. Varias artistas conectar&aacute;n con la causa saharaui durante la pr&oacute;xima semana. Y, durante, unos d&iacute;as, se hablar&aacute; un poco m&aacute;s del S&aacute;hara Occidental.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/arranca-fisahara-festival-calor-humano-denunciar-olvido-ocupacion-sahara_1_13181075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 09:03:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/217577f3-556d-48b2-8738-f09b8f8e5054_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9529587" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/217577f3-556d-48b2-8738-f09b8f8e5054_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9529587" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Arranca el Fisahara, un festival con "calor humano" para denunciar el olvido de la ocupación del Sáhara]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/217577f3-556d-48b2-8738-f09b8f8e5054_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sáhara,Cine,Conflicto saharaui]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las ONG se desloman para cubrir el hueco de muchos ayuntamientos con la regularización: "Hacemos lo posible, pero no podemos solas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ong-desloman-cubrir-hueco-ayuntamientos-regularizacion-posible-no-solas_1_13171797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb53af95-e79a-4290-9e3f-f7095be50e47_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141670.jpg" width="4931" height="2774" alt="Las ONG se desloman para cubrir el hueco de muchos ayuntamientos con la regularización: &quot;Hacemos lo posible, pero no podemos solas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El informe de vulnerabilidad, que pueden emitir ayuntamientos y ONG acreditadas, desborda a muchas organizaciones que concentran parte del peso de la emisión de estos documentos. Mientras cada oficina de servicios sociales de Madrid atiende unas 80 peticiones al día, cada sede de la organización Rumiñahui valida unos 600 certificados diarios</p><p class="subtitle">Una noche en la cola de los migrantes empujados a dormir a la intemperie para conseguir un papel de la regularización</p></div><p class="article-text">
        En la foto, Emma sonr&iacute;e. A su lado, Mario levanta la mano y dibuja con los dedos el s&iacute;mbolo de la victoria. La imagen llega por WhatsApp a primera hora de la ma&ntilde;ana, despu&eacute;s de pasar la noche a la intemperie. Han conseguido entrar en los servicios sociales municipales de Madrid y lo celebran. La desorganizaci&oacute;n del proceso les ha empujado a hacer <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/regularizacion-arranca-ritmos-calma-oficinas-colas-informe-atasca-proceso_1_13158592.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">horas de cola para solicitar el certificado de vulnerabilidad</a> que necesitan para iniciar el proceso de regularizaci&oacute;n. Durante unas horas, creen que han resuelto el tr&aacute;mite que est&aacute; entorpeciendo la medida. No era as&iacute;, y lo sabr&aacute;n dos d&iacute;as despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando el matrimonio acude a otra ventanilla del Ayuntamiento de Madrid para validar el documento se topan con una respuesta inesperada: no pueden emitir su informe de vulnerabilidad. Nos han dicho que no estamos empadronados en el municipio y, sin ese requisito, el informe no puede validarse&ldquo;, dice Emma. Acaba de percatarse de que la madrugada en la calle no ha servido de nada. Toca empezar de nuevo: &rdquo;El Ayuntamiento nos ha dicho que tenemos que ir a una ONG&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La exigencia del llamado informe de vulnerabilidad &mdash;exigido a los migrantes sin papeles que no vivan con hijos a cargo o no prueben una vinculaci&oacute;n laboral anterior o futura&mdash; ha abierto un frente inesperado en el proceso de regularizaci&oacute;n. Este requisito es el principal responsable de las largas colas, noches a la intemperie o choques entre el Gobierno central y muchos ayuntamientos, especialmente los del Partido Popular. Su elaboraci&oacute;n corresponde en primer lugar a los servicios sociales municipales pero, a sabiendas de que estos tr&aacute;mites suelen traer problemas, el Gobierno a&ntilde;adi&oacute; la posibilidad de que estos documentos fuesen validados por las llamadas ONG colaboradoras, incorporadas a un listado oficial. Y, mientras muchas oficinas municipales a&uacute;n no han empezado a emitir estos documentos o validan solo unas decenas al d&iacute;a, las ONG de peque&ntilde;o y mediano tama&ntilde;o, pese a sus escasos recursos, se desloman para entregar el mayor n&uacute;mero de informes posible.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed11594f-6858-4096-82b8-3633a0f2cd0b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed11594f-6858-4096-82b8-3633a0f2cd0b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed11594f-6858-4096-82b8-3633a0f2cd0b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed11594f-6858-4096-82b8-3633a0f2cd0b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed11594f-6858-4096-82b8-3633a0f2cd0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed11594f-6858-4096-82b8-3633a0f2cd0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ed11594f-6858-4096-82b8-3633a0f2cd0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Emma y Guillermo esperan para entrar en Sedoac para intentar validar su certificado de vulnerabilidad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Emma y Guillermo esperan para entrar en Sedoac para intentar validar su certificado de vulnerabilidad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tras el varapalo recibido en el Ayuntamiento de Madrid, tras horas de llamadas, derivaciones y puertas cerradas, Emma y Guillermo escuchan hablar de la organizaci&oacute;n Servicio Dom&eacute;stico Activo (Sedoac). Cuentan su caso, cuando la trabajadora de la organizaci&oacute;n asiente, suspiran. Emma agarra la carpeta que arrastra desde hace una semana por medio Madrid y gesticula su alegr&iacute;a contenida. Llegado su turno, Isabel, con cercan&iacute;a, pregunta sobre su situaci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Sin papeles, sin trabajo estable y con dificultades para pagar el alquiler de la peque&ntilde;a habitaci&oacute;n donde viven, la ONG valida su certificado de vulnerabilidad. Emma y Guillermo clavan su mirada en el sello que la trabajadora estampa en el papel. Se miran c&oacute;mplices y sonr&iacute;en.
    </p><p class="article-text">
        No es la concesi&oacute;n de la regularizaci&oacute;n. No es el registro de su petici&oacute;n. Es un simple formulario, un requisito de las decenas de documentos que tienen que presentar para optar al proceso extraordinario. Pero cu&aacute;nto les ha costado conseguir el &uacute;ltimo papel que les queda para entregar su expediente a su abogado e iniciar el tr&aacute;mite. Ten&iacute;an todo preparado desde hace semanas, y esta exigencia de &uacute;ltima hora desbarat&oacute; sus planes y les aviv&oacute; el miedo de quedar excluidos de la medida.
    </p><p class="article-text">
        Con el documento sellado en sus manos, Emma se emociona: &ldquo;Hemos sufrido mucho, por eso agradecemos tanto tenerlo en nuestras manos por fin&rdquo;. Mientras escucha a su esposa, Guillermo se rompe: &ldquo;No entendemos como, hasta para una medida esta, nos hacen pasar por todo esto. Por qu&eacute; lo ponen tan dif&iacute;cil de repente, por qu&eacute; nos tienen que hacer pasar por tantas horas de cola, por ir de un lado a otro, casi suplicando, para conseguir este &uacute;ltimo requisito&rdquo;, dice el salvadore&ntilde;o, antes de abandonar la ONG entre decenas de palabras de agradecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Desde la semana pasada, la sede de la ONG Rumi&ntilde;ahui en Madrid amanece con cientos de personas esperando en su puerta. Tras la publicaci&oacute;n de varios post en su Instagram que anuncian la emisi&oacute;n de cientos de certificados de vulnerabilidad cada d&iacute;a, se ha corrido la voz. La organizaci&oacute;n ha elaborado un sistema &aacute;gil para emitir de manera r&aacute;pida, y obviamente gratuita, el mayor n&uacute;mero de informes posibles. &ldquo;Hemos habilitado varias salas y organizamos grupos de unas 80 personas. En ellas, durante una hora, les damos una charla. En grupo, les explicamos las distintas casu&iacute;sticas de vulnerabilidad y, as&iacute;, hablando en com&uacute;n, les vamos indicando la casilla que les corresponde marcar. Una vez comprobado todo, los validamos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d10f39a-2e85-417c-a884-39d56076ba63_16-9-aspect-ratio_50p_1141671.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d10f39a-2e85-417c-a884-39d56076ba63_16-9-aspect-ratio_50p_1141671.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d10f39a-2e85-417c-a884-39d56076ba63_16-9-aspect-ratio_75p_1141671.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d10f39a-2e85-417c-a884-39d56076ba63_16-9-aspect-ratio_75p_1141671.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d10f39a-2e85-417c-a884-39d56076ba63_16-9-aspect-ratio_default_1141671.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d10f39a-2e85-417c-a884-39d56076ba63_16-9-aspect-ratio_default_1141671.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9d10f39a-2e85-417c-a884-39d56076ba63_16-9-aspect-ratio_default_1141671.jpg"
                    alt="Elizabeth Sánchez, miembro de la ONG Rumiñahui, ordena la fila de personas migrantes que esperan conseguir el certificado de vulnerabilidad e informe de los siguientes pasos con un megáfono."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Elizabeth Sánchez, miembro de la ONG Rumiñahui, ordena la fila de personas migrantes que esperan conseguir el certificado de vulnerabilidad e informe de los siguientes pasos con un megáfono.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n est&aacute; sacando adelante alrededor de 600 informes al d&iacute;a en cada sede. La oficina de servicios sociales de Puerta de Toledo, permite cada d&iacute;a realizar el tr&aacute;mite a unos 80. La ONG, apoy&aacute;ndose en trabajadores y voluntarios, atiende casos de las 9 de la ma&ntilde;ana a las 9 de la noche, aunque no es su horario habitual. Seg&uacute;n varios testimonios recabados, las oficinas de servicios sociales municipales que el Ayuntamiento de Madrid ha habilitado para poder hacer dicho tr&aacute;mite, atienden estas peticiones hasta las 12 de la ma&ntilde;ana aproximadamente, durante unas tres horas.
    </p><p class="article-text">
        La misma organizaci&oacute;n, Rumi&ntilde;ahui, realiz&oacute; este viernes una misi&oacute;n en Lorca, municipio con un alto porcentaje de poblaci&oacute;n migrante, la mayor&iacute;a empleada en el campo. &ldquo;Hay unas mil personas en la cola, ya hemos validado unos 600 informes de vulnerabilidad&rdquo;, explica por tel&eacute;fono desde all&iacute; Vladimir Paspuel, presidente de la entidad, a <a href="https://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. En otros lugares, muchos ayuntamientos a&uacute;n no han empezado a sellar los informes, por lo que la labor est&aacute; recayendo en muchas organizaciones que no dan de s&iacute;: &ldquo;En Andaluc&iacute;a, nos estamos encontrando muchos municipios que directamente se niegan a realizar este documento, o dan citas para junio. No puede ser que las ONG, que adem&aacute;s suelen ser las peque&ntilde;as o medianas, hagan m&aacute;s informes que los servicios sociales. Tienen que habilitar m&aacute;s recursos, sean del estado o municipales, para reforzar esa atenci&oacute;n&rdquo;, sostiene Diego Boza, abogado de la Asociaci&oacute;n Pro Derechos Humanos de Andaluc&iacute;a. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c1c2bb5-da83-43f2-801f-7989a7d9e8e0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c1c2bb5-da83-43f2-801f-7989a7d9e8e0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c1c2bb5-da83-43f2-801f-7989a7d9e8e0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c1c2bb5-da83-43f2-801f-7989a7d9e8e0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c1c2bb5-da83-43f2-801f-7989a7d9e8e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c1c2bb5-da83-43f2-801f-7989a7d9e8e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9c1c2bb5-da83-43f2-801f-7989a7d9e8e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de una parte de la cola que espera el certificado a las puertas de Rumiñahui desde el balcón de una vecina."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de una parte de la cola que espera el certificado a las puertas de Rumiñahui desde el balcón de una vecina.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El 'Centro de Empoderamiento de Trabajadoras de Hogar' de Sedoac suele abrir sus puertas solo de jueves a domingo para recibir a mujeres empleadas dom&eacute;sticas, a quienes apoyan a trav&eacute;s de talleres o distintas actividades. Ahora, el espacio se ha convertido en una suerte de oficina de servicios sociales. En una sala, dan cita. En otra, sellan informes o registran expedientes urgentes. &ldquo;Con todo esto, hemos ampliado el horario&rdquo;, dice Edith Esp&iacute;nola, portavoz de Sedoac. Es martes, acaba de salir de una entrevista y mira el reloj apurada. Es su d&iacute;a libre en su trabajo y quiere aprovecharlo para sellar informes de vulnerabilidad y registrar algunas peticiones. &ldquo;Tengo ya a gente esperando en la puerta&rdquo;, dice antes de tomar un taxi para empezar cuanto antes. Ella es una de las integrantes m&aacute;s activas del movimiento que lleva seis a&ntilde;os de lucha por la regularizaci&oacute;n, conoce lo que est&aacute; en juego y el significado de cada papel. 
    </p><p class="article-text">
        Sentada en la mesa, empieza a atender a quienes esperaban. No son muchos. A&uacute;n no se ha corrido la voz de que Sedoac ha empezado a sellar el documento por el que cientos de personas hacen fila en los servicios sociales. Primero empezaron con las mujeres a las que atienden en sus proyectos, pero ya han abierto sus puertas para todo el que lo necesite. Esp&iacute;nola atiende cada caso sin importar el tiempo, conoce de primera mano lo farragoso del proceso y la importancia de comprender cada detalle. Adem&aacute;s de sellar el documento, se interesa por el caso espec&iacute;fico de quienes se sientan frente a ella. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde11996-fee8-43a1-9998-1760d1e64eb3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde11996-fee8-43a1-9998-1760d1e64eb3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde11996-fee8-43a1-9998-1760d1e64eb3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde11996-fee8-43a1-9998-1760d1e64eb3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde11996-fee8-43a1-9998-1760d1e64eb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde11996-fee8-43a1-9998-1760d1e64eb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fde11996-fee8-43a1-9998-1760d1e64eb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Varias personas rellenan sus datos tras ser atendidos por la ONG Sedoac para conseguir el informe de vulnerabilidad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Varias personas rellenan sus datos tras ser atendidos por la ONG Sedoac para conseguir el informe de vulnerabilidad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ante la falta de un sistema de coordinaci&oacute;n estatal, estas organizaciones con escasos recursos van adapt&aacute;ndose en funci&oacute;n de la demanda. Ese martes, Sedoac recibi&oacute; a unas 30 personas. El mi&eacute;rcoles fueron 150. El jueves, algo m&aacute;s. El viernes, la organizaci&oacute;n decidi&oacute; redise&ntilde;ar su sistema, exigiendo cita previa. Como saben que aunque el plazo finaliza el 30 de junio, no todos pueden esperar a registrar su petici&oacute;n, la organizaci&oacute;n permite cierta flexibilidad en determinados casos que requieran urgencia: como la previsible caducidad de otro de los documentos recopilados, como los antecedentes penales; o ante situaciones laborales espec&iacute;ficas, como los complejos horarios de las empleadas dom&eacute;sticas internas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;T&uacute; te lo sabes mucho mejor que mi abogado, y le he pagado 300 euros. &Eacute;l no responde mis dudas, y t&uacute; me lo explicas muy f&aacute;cil, paso a paso&rdquo;, se sorprende una mujer que lleg&oacute; a este punto de casualidad y se fue con su informe validado despu&eacute;s de varios d&iacute;as en una suerte de juego de la oca en busca del certificado de vulnerabilidad. Esp&iacute;nola, con cierto sonrojo y humildad, baja la mirada y sonr&iacute;e: &ldquo;Bueno, es que yo he pasado por esto, lo he vivido&rdquo;, responde la paraguaya. La activista vivi&oacute; durante seis a&ntilde;os en Espa&ntilde;a sin papeles y se enfrent&oacute; al enjambre de tr&aacute;mites exigidos para lograr un permiso de residencia. Sabe de lo que habla. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ong-desloman-cubrir-hueco-ayuntamientos-regularizacion-posible-no-solas_1_13171797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 20:30:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cb53af95-e79a-4290-9e3f-f7095be50e47_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141670.jpg" length="7304896" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cb53af95-e79a-4290-9e3f-f7095be50e47_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141670.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7304896" width="4931" height="2774"/>
      <media:title><![CDATA[Las ONG se desloman para cubrir el hueco de muchos ayuntamientos con la regularización: "Hacemos lo posible, pero no podemos solas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cb53af95-e79a-4290-9e3f-f7095be50e47_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141670.jpg" width="4931" height="2774"/>
      <media:keywords><![CDATA[Regularización extraordinaria,Migraciones,Inmigración,ONGs,Ayuntamientos,Migrantes,Ayuntamiento de Madrid,Servicios sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dicen que son criminales, pero son nuestros vecinos: si los conoces, los bulos de la derecha se desploman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/boletin-desalambre/dicen-son-criminales-son-vecinos_132_13171399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87b9492b-ae88-4ca9-9f6b-f35373ba0ce6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dicen que son criminales, pero son nuestros vecinos: si los conoces, los bulos de la derecha se desploman"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sandy, Mohammad, Jaquelina, Mara... Ellas son algunas de las personas que hemos conocido en una semana de cobertura de la regularización. Escuchándolas, los bulos de la derecha caen por su propio peso</p><p class="subtitle"> Si aún no estás suscrito al boletín quincenal de Desalambre, puedes hacerlo aquí</p></div><p class="article-text">
        Dicen que la&nbsp;<a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=693a8b1c30&amp;e=6b1ca6de62" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>regularizaci&oacute;n extraordinaria</strong></a>&nbsp;est&aacute; dirigida a delincuentes y yo veo a Sandy. La mujer colombiana, solicitante de asilo, espera desde hace dos a&ntilde;os la resoluci&oacute;n de su petici&oacute;n. Ha cuidado a una decena de ancianos espa&ntilde;oles y, aunque le encanta su oficio de enfermera, est&aacute; agotada. A punto estuvo de volver a su pa&iacute;s por la explotaci&oacute;n sufrida en varias viviendas donde trabaj&oacute; como interna. Han abusado de ella tantas veces que se plantea cambiar de profesi&oacute;n o, al menos, sacarla del opaco espacio del trabajo dom&eacute;stico.&nbsp;<a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=f6cde83caa&amp;e=6b1ca6de62" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Present&oacute; su solicitud el primer d&iacute;a</strong></a>&nbsp;en que entr&oacute; en vigor la regularizaci&oacute;n. No quer&iacute;a esperar. Piensa que una tarjeta de residencia m&aacute;s estable le permitir&aacute; luchar m&aacute;s por sus derechos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicen que son delincuentes y yo veo a Jaqueline&nbsp;detr&aacute;s de un carrito de beb&eacute;. Es salvadore&ntilde;a y vive en Espa&ntilde;a desde hace 16 a&ntilde;os, pero no tiene papeles. Los tuvo, durante un a&ntilde;o, pero no logr&oacute; cotizar el m&iacute;nimo para renovar su tarjeta. &ldquo;Me qued&eacute; embarazada y por tres d&iacute;as no cumpl&iacute; con lo que ped&iacute;an&rdquo;, me cuenta la mujer, madre de tres hijos,&nbsp;<a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=56f5ab9a64&amp;e=6b1ca6de62" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>a las puertas de Correos</strong></a>, uno de los puntos principales para solicitar presencialmente la regularizaci&oacute;n. Mientras registraba su petici&oacute;n, Jaqueline pensaba en su madre. 
    </p><p class="article-text">
        La falta de permiso de residencia le ha impedido verla en 16 a&ntilde;os porque no puede salir del pa&iacute;s. Ninguno de sus tres hijos conoce a su abuela. Si en unas semanas recibe&nbsp;<a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=d7b126b370&amp;e=6b1ca6de62" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>una respuesta positiva</strong></a>, ahorrar&aacute; para intentar volver a El Salvador y volver a comer las pupusas de su madre.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que son criminales y conozco a Mohamed sentado a las 2 de la ma&ntilde;ana sentado frente a una oficina de servicios sociales de Madrid. El marroqu&iacute; ha recorrido ya varios puntos de la ciudad para conseguir&nbsp;<a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=c78e2dc36b&amp;e=6b1ca6de62" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>el certificado de vulnerabilidad</strong></a>, un documento exigido a los migrantes sin papeles para pedir la regularizaci&oacute;n, el que&nbsp;<a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=cd2e932771&amp;e=6b1ca6de62" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>est&aacute; generando largas colas</strong></a>&nbsp;en distintos puntos de Espa&ntilde;a.&nbsp;El joven, de T&aacute;nger, lleg&oacute; a Madrid hace un a&ntilde;o y ya habla perfecto espa&ntilde;ol.&nbsp;Con papeles, trabaj&oacute; a trav&eacute;s de una empresa de empleo temporal, sin contrato pero dado de alta, en restaurantes lujosos, como el del Hotel Riu. Aunque no fuese estable, dice, le encantaba su empleo, los distintos lugares y personas que conoc&iacute;a. Desde que perdi&oacute; su permiso de residencia no ha podido trabajar. Lo echa de menos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Idaleque revisa la lista de las personas que esperan en la fila, un sistema de autoorganización para evitar problemas durante la noche de espera frente a los servicios sociales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Idaleque revisa la lista de las personas que esperan en la fila, un sistema de autoorganización para evitar problemas durante la noche de espera frente a los servicios sociales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En alg&uacute;n lugar estar&aacute;n diciendo que se regularizar&aacute; a delincuentes,&nbsp;cuando Mara me pregunta si puede contarme algo personal. Est&aacute; temblando y nos vamos a un lugar tranquilo. Se rompe al describir el susto que tuvo hace unos d&iacute;as. Cre&iacute;a ir a una entrevista de trabajo, pero algo raro le hizo sospechar y acab&oacute; escap&aacute;ndose a la carrera ante el miedo de que se tratase de una red de explotaci&oacute;n. Vio varias se&ntilde;ales que no le gustaron y corri&oacute; en busca de un lugar seguro. Ahora no se siente tranquila ni en su casa. La oferta de trabajo la encontr&oacute; en una iglesia. Necesita sentirse m&aacute;s protegida en su ambiente laboral. Cree que puede lograrlo con la regularizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicen que son delincuentes y paso varias horas de la madrugada con un grupo de migrantes que hacen noche para conseguir el tr&aacute;mite que atasca el proceso de muchos. Entre ellos organizan lo que no organiza el ayuntamiento de turno, en este caso el de Madrid. Tambi&eacute;n se ayudan. Uno ha llevado una garrafa llena de caf&eacute; que va repartiendo entre la fila de personas compuestas por distintas nacionalidades, la gran mayor&iacute;a procedentes de Latinoam&eacute;rica. Otra joven ha comprado dulces y los distribuye. Muchos se aconsejan unos a otros sobre los tr&aacute;mites que les quedan y comparan los precios de sus abogados. Despu&eacute;s de no dormir en toda la noche, despu&eacute;s de ser maltratados por un sistema que les obliga a esperar por un tr&aacute;mite en condiciones indignas hasta en un proceso que trata de otorgarles derechos, me env&iacute;a una fotograf&iacute;a. Est&aacute;n ojerosos, pero sonr&iacute;en. &ldquo;Lo hemos conseguido&rdquo;, dice Brayan.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Las redes de apoyo, m&aacute;s fuertes</h2><p class="article-text">
        Dicen que este proceso promueve la criminalidad, pero, desde la entrada en vigor de la regularizaci&oacute;n,&nbsp;<strong>en la calle se vive un impulso de la solidaridad que emociona</strong>. Tambi&eacute;n est&aacute;n quienes abusan y se aprovechan para enriquecerse de la desesperaci&oacute;n ajena, pero son m&aacute;s quienes suman. Esas redes de apoyo entre vecinos espa&ntilde;oles y extranjeros, esos voluntarios que buscan la manera de ayudar, quienes prestan el certificado digital del que carecen las personas sin papeles para registrar sus solicitudes; esa gente que reparte comida y caf&eacute; en las colas frente a los servicios sociales.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72b20f86-d394-4f4d-b1af-bd23c5609241_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72b20f86-d394-4f4d-b1af-bd23c5609241_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72b20f86-d394-4f4d-b1af-bd23c5609241_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72b20f86-d394-4f4d-b1af-bd23c5609241_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72b20f86-d394-4f4d-b1af-bd23c5609241_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72b20f86-d394-4f4d-b1af-bd23c5609241_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/72b20f86-d394-4f4d-b1af-bd23c5609241_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una mujer espera la cola frente a los servicios sociales para conseguir el certificado de vulnerabilidad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una mujer espera la cola frente a los servicios sociales para conseguir el certificado de vulnerabilidad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Prefiero mirar a Hassan, un banglades&iacute; que viene desde Valencia para ayudar a sus compatriotas con los tr&aacute;mites y, sentado en una terraza de un restaurante de kebab, empieza a acumular decenas de carpetas con expedientes a regularizar. O a Gabriela, una mujer peruana que despu&eacute;s de conseguir zanjar un tr&aacute;mite con la ayuda de la ONG Sedoac, se queda toda la ma&ntilde;ana rellenando papeles para ayudar a la organizaci&oacute;n que acaba de apoyarla. O a Mohammad quien, una vez sellado el certificado que buscaba desesperado desde hace d&iacute;as, en vez de irse a casa a descansar, se ofrece voluntario para aportar lo que puede: hacer de int&eacute;rprete del bengal&iacute; al ingl&eacute;s y, as&iacute;, echar una mano al resto de la comunidad de Bangladesh. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c739f6c2-f322-4199-96a1-b75b30bba40f_16-9-aspect-ratio_50p_1141660.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c739f6c2-f322-4199-96a1-b75b30bba40f_16-9-aspect-ratio_50p_1141660.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c739f6c2-f322-4199-96a1-b75b30bba40f_16-9-aspect-ratio_75p_1141660.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c739f6c2-f322-4199-96a1-b75b30bba40f_16-9-aspect-ratio_75p_1141660.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c739f6c2-f322-4199-96a1-b75b30bba40f_16-9-aspect-ratio_default_1141660.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c739f6c2-f322-4199-96a1-b75b30bba40f_16-9-aspect-ratio_default_1141660.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c739f6c2-f322-4199-96a1-b75b30bba40f_16-9-aspect-ratio_default_1141660.jpg"
                    alt="Hassan, en un restaurante de kebab de Lavapiés, ayudando a otros compatriotas a revisar sus documentas para hacer de nexo y pedir el certificado de vulnerabilidad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Hassan, en un restaurante de kebab de Lavapiés, ayudando a otros compatriotas a revisar sus documentas para hacer de nexo y pedir el certificado de vulnerabilidad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Est&aacute; pasando en nuestros barrios. Si no lo veis, abrid los ojos; os lo est&aacute;is perdiendo. Si ni aun as&iacute; encontr&aacute;is estas escenas, pod&eacute;is ser vosotros quienes extend&eacute;is la mano a vuestras vecinas o las organizaciones colaboradoras que, desbordadas, tratan de que nadie se quede fuera de la regularizaci&oacute;n que tantos a&ntilde;os ha costado sacar adelante. Tienen hasta el 30 de junio para superar una yincana burocr&aacute;tica. Cualquier apoyo lo agradecer&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que entre ellos se regularizar&aacute; criminales y mienten: todos deben presentar un certificado que prueba que carecen de antecedentes penales en sus pa&iacute;ses y sortear dos filtros m&aacute;s sobre su situaci&oacute;n jur&iacute;dica y policial en Espa&ntilde;a. Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o tambi&eacute;n dice que el proceso de regularizaci&oacute;n es &ldquo;inhumano, injusto e insostenible&rdquo;, pero somos m&aacute;s quienes pensamos que reconocer los derechos de quienes ya viven con nosotros supone todo lo contrario.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El v&iacute;deo de la semana</h2><p class="article-text">
        Sus historias y particularidades chocan con la masa &uacute;nica en la que a veces intentan transformarlos. Estas son algunas de las m&aacute;s de 100.000 personas que ya han registrado su solicitud de regularizaci&oacute;n. Solo escuch&aacute;ndolas, los bulos de la derecha caen por su propio peso. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-XCfEnzsO36w-3184', 'youtube', 'XCfEnzsO36w', document.getElementById('yt-XCfEnzsO36w-3184'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-XCfEnzsO36w-3184 src="https://www.youtube.com/embed/XCfEnzsO36w?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Muchas gracias por saber que esto es importante. Hasta el pr&oacute;ximo <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/boletin-desalambre/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bolet&iacute;n de Desalambre</a>, dentro de 15 d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Un abrazo, 
    </p><p class="article-text">
        Gabriela. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/boletin-desalambre/dicen-son-criminales-son-vecinos_132_13171399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 19:40:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/87b9492b-ae88-4ca9-9f6b-f35373ba0ce6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2238648" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/87b9492b-ae88-4ca9-9f6b-f35373ba0ce6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2238648" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dicen que son criminales, pero son nuestros vecinos: si los conoces, los bulos de la derecha se desploman]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/87b9492b-ae88-4ca9-9f6b-f35373ba0ce6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No, la regularización de migrantes no dará papeles a delincuentes: los tres filtros que lo impiden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/son-tres-filtros-impiden-regularizacion-papeles-delincuentes-escrutinio-severo_1_13168354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b2ad41b-1584-4d5d-a18f-d3f07e7d6879_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140825.jpg" width="4447" height="2501" alt="No, la regularización de migrantes no dará papeles a delincuentes: los tres filtros que lo impiden"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Partido Popular y Vox insisten en lanzar el mensaje de que la medida dará los papeles a personas delincuentes, algo que choca con los requisitos de la norma que lo regula</p><p class="subtitle">Claves de la regularización: cómo pedirla, cuáles son los requisitos definitivos y qué pasa con los antecedentes</p></div><p class="article-text">
        Desde que se anunci&oacute; la <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/claves-regularizacion-extraordinaria-empieza-pedirla-son-requisitos-definitivos_1_13140371.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regularizaci&oacute;n extraordinaria</a>, Partido Popular y Vox  han insistido en lanzar el mensaje de que la medida dar&aacute; los papeles a personas delincuentes, algo que choca con los requisitos de la norma que lo regula. Si en un primer momento aseguraban que el Gobierno no exigir&iacute;a la carencia de antecedentes penales, algo que es falso. Luego, se aferraron a una supuesta falta de revisi&oacute;n de los antecedentes policiales, que tampoco era tal. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, una instrucci&oacute;n dirigida a instituciones penitenciarias ha vuelto a activar el relato que conecta la regularizaci&oacute;n con la delincuencia. Sin embargo, las exigencias establecidas en la norma, y en la propia Ley de Extranjer&iacute;a, establece varios filtros para impedir que esto suceda. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tiene que pasar un filtro, sino tres. Y la experiencia en extranjer&iacute;a nos dice que, incluso en los puntos que dejan un margen a la interpretaci&oacute;n de los funcionarios, estos suelen aplicarlo de manera restrictiva&rdquo;, sostiene Patricia Fern&aacute;ndez Vicens, abogada experta en inmigraci&oacute;n. &ldquo;Es un escrutinio muy severo&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><h2 class="article-text">1) No tener antecedentes en Espa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        El primero de esos filtros son los antecedentes penales en Espa&ntilde;a, uno de los pilares del procedimiento, una exigencia iineludible blindada por la Ley Org&aacute;nica de Extranjer&iacute;a. La norma exige carecer de condenas firmes por delitos recogidos en el ordenamiento jur&iacute;dico espa&ntilde;ol. &ldquo;Con antecedentes penales es un rechazo asegurado. No hay vuelta de hoja. Aunque sea algo menor y haya un arraigo fuerte, no es aceptada. Y esto siempre ha sido as&iacute; en la normativa espa&ntilde;ola&rdquo;, sostiene Vicens. 
    </p><p class="article-text">
        La norma s&iacute; permite optar a la regularizaci&oacute;n si estos antecendentes han sido cancelados previamente, lo que implica haber cumplido la pena, haber dejado pasar los plazos legales sin reincidir y, por &uacute;ltimo, haber realizado el tr&aacute;mite de solicitar su suspensi&oacute;n. No basta, por tanto, con no estar en prisi&oacute;n: cualquier condena que siga vigente en los registros puede bloquear la solicitud.
    </p><p class="article-text">
        La comprobaci&oacute;n no depende de una declaraci&oacute;n o documento presentado por la persona interesada. El solicitante en este caso no tiene que presentar nada, sino que la Administraci&oacute;n consulta de oficio el Registro Central de Penados y cruza la informaci&oacute;n con otras bases de datos judiciales y policiales, seg&uacute;n el real decreto de la regularizaci&oacute;n. Este cruce automatizado permite detectar antecedentes aunque no se hayan aportado o aunque exista alg&uacute;n error en la documentaci&oacute;n presentada. No se limita a delitos graves: infracciones penales de menor entidad tambi&eacute;n suponen una negativa asegurada. 
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, se trata de una criba inicial que deja fuera a quienes tienen cuentas pendientes con la justicia espa&ntilde;ola, pero tambi&eacute;n a quienes no han completado los tr&aacute;mites necesarios para cancelar sus antecedentes. Y suspenderlo puede ser un tr&aacute;mite farragoso que tambi&eacute;n implica conocer y gestionar un procedimiento administrativo adicional que no siempre resulta sencillo. 
    </p><h2 class="article-text">2) Certificado de antecedentes otros pa&iacute;ses</h2><p class="article-text">
        El segundo filtro, cuenta a su vez con una doble o incluso una triple comprobaci&oacute;n. La legislaci&oacute;n de Extranjer&iacute;a, como la norma de la regularizaci&oacute;n, lleva el control m&aacute;s all&aacute; de Espa&ntilde;a y pone el foco en el pa&iacute;s de origen. Para acceder a la regularizaci&oacute;n, es obligatorio presentar un <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/extranos-viajes-policias-nigerianos-espana-retrasos-cuba-odisea-probar-falta-antecedentes_1_13143204.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">certificado de antecedentes penales</a> expedido por las autoridades de esos pa&iacute;ses, debidamente legalizado o apostillado y, cuando corresponde, traducido. Sobre el papel, es un requisito est&aacute;ndar en extranjer&iacute;a.  En la pr&aacute;ctica, se convierte con frecuencia en uno de los principales obst&aacute;culos del proceso debido a la dificultad que conlleva obtener este documento, especialmente en determinados pa&iacute;ses. 
    </p><p class="article-text">
        Hacerse con el certificado de carencia de antecedentes penales implicar largos plazos, costes elevados y una burocracia compleja. En algunos casos, las personas solicitantes solo pueden tramitarlo presencialmente en su pa&iacute;s, algo imposible para quienes no tienen documentos, lo que les obliga a recurrir a intermediarios o gestiones consulares que se alargan durante meses. A ello se suman las dificultades propias de algunos pa&iacute;ses: administraciones poco digitalizadas, registros incompletos o sistemas atravesados por pr&aacute;cticas arbitrarias. 
    </p><p class="article-text">
        No solo es suficiente probar que no tienen historial delictivo en su pa&iacute;s de origen. En caso de que el interesado haya vivido en otros pa&iacute;ses, tambi&eacute;n tendr&aacute; que pedir el certificado en estos Estados, en concreto all&iacute; donde haya vivido en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. &ldquo;Estamos viendo casos de gente a la que le est&aacute; costando mucho obtener estos documentos en terceros pa&iacute;ses, donde quiz&aacute; no han vivido mucho tiempo&rdquo;, sostiene Edith Esp&iacute;nola, miembro de la organizaci&oacute;n Servicio Dom&eacute;stico Activo, una de las entidades colaboradores del proceso de regularizaci&oacute;n extraordinaria, con capacidad para registrar solicitudes. 
    </p><p class="article-text">
        La Administraci&oacute;n espa&ntilde;ola, m&aacute;s all&aacute; de aceptar el certificado presentado, puede contrastar la informaci&oacute;n, solicitar verificaciones adicionales o incluso recabar datos complementarios si existen dudas sobre la veracidad del documento, recuerda Diego Boza, letrado de extranjer&iacute;a en la Asociaci&oacute;n Pro Derechos Humanos de Andaluc&iacute;a. Tambi&eacute;n se tiene en cuenta la equivalencia de los delitos: &ldquo;Solo se valoran aquellos que tambi&eacute;n suponen un delito en Espa&ntilde;a&rdquo;, aclara Boza. 
    </p><h2 class="article-text">3) Informe de antecedentes policiales</h2><p class="article-text">
        El tercer filtro, y uno de los m&aacute;s controvertidos, es el de los antecedentes policiales, es decir, los registros que recogen detenciones o investigaciones, aunque no hayan terminado en sentencia. &ldquo;Tener antecedentes policiales significa que te han detenido, y eso da un margen demasiado amplio&rdquo;, resume el abogado de extranjer&iacute;a y penalista en la APDHA. Esos registros alimentan un informe policial para analizar si esta persona puede suponer un &ldquo;peligro para el orden p&uacute;blico, la seguridad o la salud p&uacute;blica&rdquo; y, seg&uacute;n los criterios policiales, decidir&aacute; si se trata de un perfil &ldquo;favorable o desfavorable&rdquo;. Posteriormente, ese documento ser&aacute; utilizado por la Unidad de Tramitaci&oacute;n de Extranjer&iacute;a  (UTEX),  para vtomar la decisi&oacute;n de cada caso. Es este punto en el que el PP observa una supuesta grieta, pero la experiencia sostiene que este punto suele resolverse de forma restrictiva. 
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, defienden ambos expertos, en los procedimientos habituales de extranjer&iacute;a, ese informe suele convertirse en un obst&aacute;culo determinante. &ldquo;En general, esto significa que la persona para ser regularizada no puede tener ninguna detenci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Fern&aacute;ndez Vicens, aunque el real decreto matiza que la mera existencia de antecedentes policiales no implica autom&aacute;ticamente una denegaci&oacute;n. La experiencia, sin embargo, apunta a lo contrario: &ldquo;Con antecedentes policiales no te dan ni residencia temporal por arraigo, ni temporal ni a veces incluso las renovaciones de una tarjeta ya concedida&rdquo;, detalla la abogada, quien recuerda la experiencia de las decenas de casos denegados por esta raz&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Fern&aacute;ndez Vicens menciona uno reciente: &ldquo;Tengo un caso de un chico que fue detenido por conducir sin carnet, porque en ese momento no lo llevaba encima, pero lo ten&iacute;a. Finalmente, fue absuelto. Aunque se hab&iacute;a demostrado que no hab&iacute;a cometido ese delito, los atancentes policiales se quedaron y su permiso de residencia fue rechazado&rdquo;. Numerosas detenciones, aunque no derivenb en condena &mdash;como una identificaci&oacute;n err&oacute;nea o una sospecha que qued&oacute; en nada&mdash;, pueden acabar pesando en la decisi&oacute;n final, concluyen ambos expertos. A trav&eacute;s de este informe policial, la administraci&oacute;n puede detectar patrones de conducta como &ldquo;una tendencia delictiva&rdquo;, es decir, la reiteraci&oacute;n en determinados delitos. 
    </p><p class="article-text">
        Para los letrados, la resoluci&oacute;n negativa de la residencia en casos de personas sin una condena firme puede suponer una vulneraci&oacute;n del derecho a la presunci&oacute;n de inocencia. &ldquo;Ese que tanto defienden el PP cuando uno de sus miembros est&aacute; siendo investigado&rdquo;, apunta Fern&aacute;ndez Vicens. &ldquo;Rodrigo Rato, por ejemplo, tiene antecedentes policiales pero no penales&rdquo;, ejemplifica Boza. 
    </p><h2 class="article-text">La instrucci&oacute;n en las c&aacute;rceles</h2><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica m&aacute;s reciente surge a ra&iacute;z de una instrucci&oacute;n interna remitida a centros penitenciarios para dar a conocer la normativa de la regularizaci&oacute;n entre la poblaci&oacute;n reclusa extranjera, y permitir a estos que puedan registrar una solicitud como cualquier ciudadano, lo que ha sido interpretado por PP y VOX como una v&iacute;a para facilitar la regularizaci&oacute;n de personas condenadas, pero no es as&iacute;. Pueden pedirla, otra cosa ser&aacute; que esta sea aceptada, pues deber&aacute;n cumplir los mismos requisitos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La instrucci&oacute;n no es m&aacute;s que una comunicaci&oacute;n para informar a la poblaci&oacute;n interna extranjera de la existencia del nuevo Real Decreto, mediante la difusi&oacute;n de copia del mismo en los tablones de anuncios de los diferentes departamentos, biblioteca, escuelas&rdquo;, aclaran fuentes del Ministerio del Interior. 
    </p><p class="article-text">
        Desde Partido Popular y Vox, dirigentes y portavoces han vinculado esta instrucci&oacute;n con la idea de que el Gobierno pretende &ldquo;dar papeles a delincuentes&rdquo;, reforzando un mensaje que ya ven&iacute;an sosteniendo desde el anuncio de la medida. En el supuesto de que una persona privada de libertad iniciara una solicitud de regularizaci&oacute;n, el procedimiento seguir&iacute;a sometido a los mismos tres filtros de antecedentes &mdash;en Espa&ntilde;a, en el pa&iacute;s de origen y en el &aacute;mbito policial&mdash;, que condicionan de forma decisiva el acceso a la autorizaci&oacute;n de residencia.
    </p><p class="article-text">
        Solo en escenarios concretos, como el de personas en prisi&oacute;n preventiva que finalmente resulten absueltas y hayan limpiado de su expediente el antecedente policial en el momento del estudio de su solicitud, podr&iacute;a optar a regularizarse si cumplen el resto de requisitos, apunta el abogado Diego Boza, quien lanza el debate de fondo sobre el alcance del uso de los antecedentes policiales y su peso en las decisiones administrativas: &ldquo;Tambi&eacute;n hay que preguntarse si tiene sentido reiterar la residencia a alguien con este tipo de antecedentes, si por ejempolo ha podido cometer robos menores reiterados, cuando el hecho de no tener papeles, aumenta la exclusi&oacute;n y suele generar un mayor riesgo de este tipo de conductas que, en caso de estar regularizado, podr&iacute;an terminar porque acceder&iacute;a a m&aacute;s medios de vida&rdquo;, indica. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/son-tres-filtros-impiden-regularizacion-papeles-delincuentes-escrutinio-severo_1_13168354.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 19:09:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4b2ad41b-1584-4d5d-a18f-d3f07e7d6879_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140825.jpg" length="1560761" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4b2ad41b-1584-4d5d-a18f-d3f07e7d6879_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140825.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1560761" width="4447" height="2501"/>
      <media:title><![CDATA[No, la regularización de migrantes no dará papeles a delincuentes: los tres filtros que lo impiden]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4b2ad41b-1584-4d5d-a18f-d3f07e7d6879_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140825.jpg" width="4447" height="2501"/>
      <media:keywords><![CDATA[Regularización extraordinaria,Migrantes,Inmigración,PP - Partido Popular,Ministerio del Interior]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una noche en la cola de los migrantes empujados a dormir a la intemperie para conseguir un papel de la regularización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/noche-cola-migrantes-empujados-dormir-intemperie-pedir-papel-regularizacion_1_13164934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c451de41-6a2b-44b3-975b-9fa4cf84406c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una noche en la cola de los migrantes empujados a dormir a la intemperie para conseguir un papel de la regularización"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada noche, cientos de migrantes hacen colas de hasta 24 horas frente a los servicios sociales para pedir el "informe de vulnerabilidad", exigido para la regularización extraordinaria. Así fue una de las noches de espera en una de las oficinas de Madrid</p><p class="subtitle">Por qué un informe para la regularización genera tanto lío: del “boicot” del PP a la “falta de instrucciones” del Gobierno</p></div><p class="article-text">
        Una manta de borrego las abriga a las dos, tumbadas de espaldas, muy juntas y c&oacute;mplices, frente a la verja cerrada de una oficina de los servicios sociales municipales de Madrid.&nbsp;Sobrepasa la medianoche y la escena parece extra&iacute;da de cualquier momento de intimidad hogare&ntilde;o entre madre e hija, pero sucede sobre una colcha extendida en el suelo, a la intemperie, donde pasar&aacute;n toda la noche para intentar conseguir un informe de vulnerabilidad, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/informe-regularizacion-genera-lio-boicot-pp-falta-instrucciones-gobierno_1_13161840.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los documentos exigidos</a> a los migrantes sin papeles para optar a la regularizaci&oacute;n extraordinaria. 
    </p><p class="article-text">
        Son las segundas de una fila que, ocho horas antes de la apertura de puertas de la oficina municipal, supera las 80 personas.&nbsp;Pero la mayor&iacute;a ni siquiera acaba de llegar. Para conseguir ese puesto, Hilary, de 18 a&ntilde;os, y su madre guardan su turno desde las seis de la ma&ntilde;ana de este martes, por lo que pasar&aacute;n en total m&aacute;s de 24 horas hasta conseguir el papel.&nbsp;&ldquo;Esta ma&ntilde;ana llegamos a las 6 de la ma&ntilde;ana, fue entrando la gente y, cuando dejaron de dar m&aacute;s informes, nos quedamos aqu&iacute;, justo en la puerta&rdquo;, explica delante de la verja.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6e8adff-c673-42de-b2cb-1ec07717187a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6e8adff-c673-42de-b2cb-1ec07717187a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6e8adff-c673-42de-b2cb-1ec07717187a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6e8adff-c673-42de-b2cb-1ec07717187a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6e8adff-c673-42de-b2cb-1ec07717187a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6e8adff-c673-42de-b2cb-1ec07717187a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b6e8adff-c673-42de-b2cb-1ec07717187a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Hilary y su madre juegan con la tablet tumbadas en el suelo frente a la oficina de los servicios sociales de Madrid para pedir el informe de vulnerabilidad exigido para la regularización."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Hilary y su madre juegan con la tablet tumbadas en el suelo frente a la oficina de los servicios sociales de Madrid para pedir el informe de vulnerabilidad exigido para la regularización.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Esta oficina abri&oacute; sobre las 8:30 horas y a las 11 ya no han dejado entrar a m&aacute;s personas. En un caso as&iacute; deber&iacute;an tener m&aacute;s tiempo para que no se acumule tanta gente&rdquo;, considera Hilary. Con 18 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos, se&ntilde;ala una de las posibles causas que explican que cientos de personas se vean empujadas cada noche para conseguir un tr&aacute;mite necesario para la regularizaci&oacute;n: la falta de recursos suficientes para responder al aumento de la demanda durante los dos meses que durar&aacute; la tramitaci&oacute;n de la medida. 
    </p><p class="article-text">
        El documento, un formulario sencillo que necesita ser validado por los servicios sociales o <a href="https://www.inclusion.gob.es/documents/d/guest/entidades-colaboradoras?download=false" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">las ONG colaboradoras</a>, est&aacute; detr&aacute;s de las largas esperas o el peregrinaje de cientos de migrantes en busca de algunos de los puntos habilitados para concederlo. Se trata de un requisito exigible solo a los migrantes sin papeles que carecen de vinculaci&oacute;n laboral o hijos a cargo. Adem&aacute;s de Madrid, se han registrado filas similares en las oficinas municipales de distintos puntos del pa&iacute;s, como Zaragoza, Valencia, Murcia u Hospitalet de Llobregat, entre otros. Adem&aacute;s de los servicios sociales municipales, m&aacute;s de 400 organizaciones pueden validar estos documentos. Mientras los primeros d&iacute;as muchas a&uacute;n no estaban organizadas, cada vez son m&aacute;s las que emiten cientos de certificados cada d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras el Gobierno acusa al Ayuntamiento de Madrid de boicotear la medida, el Consistorio madrile&ntilde;o critica que el Ejecutivo central no se coordin&oacute; con los ayuntamientos antes de introducir este requisito que en parte depende de ellos. &ldquo;Lo que no va a hacer el Ayuntamiento de Madrid es cooperar y colaborar a una chapuza que falta el respeto a la dignidad de las personas&rdquo;, dijo el alcalde de Madrid, Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez Almeida, tras la entrada en vigor de la regularizaci&oacute;n extraordinaria. D&iacute;as despu&eacute;s, el Consistorio empez&oacute; a atender a los migrantes que requer&iacute;an dicho tr&aacute;mite sin cita previa en una decena de oficinas de la ciudad. Las colas no tardaron en formarse. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/21a4f6f7-e48c-4c2a-9dc8-b53dffb434eb_16-9-aspect-ratio_50p_1141451.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/21a4f6f7-e48c-4c2a-9dc8-b53dffb434eb_16-9-aspect-ratio_50p_1141451.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/21a4f6f7-e48c-4c2a-9dc8-b53dffb434eb_16-9-aspect-ratio_75p_1141451.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/21a4f6f7-e48c-4c2a-9dc8-b53dffb434eb_16-9-aspect-ratio_75p_1141451.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/21a4f6f7-e48c-4c2a-9dc8-b53dffb434eb_16-9-aspect-ratio_default_1141451.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/21a4f6f7-e48c-4c2a-9dc8-b53dffb434eb_16-9-aspect-ratio_default_1141451.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/21a4f6f7-e48c-4c2a-9dc8-b53dffb434eb_16-9-aspect-ratio_default_1141451.jpg"
                    alt="Hilary (izquierda) y su madre (derecha) esperando la cola en los servicios sociales de Madrid"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Hilary (izquierda) y su madre (derecha) esperando la cola en los servicios sociales de Madrid                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Historias de una cola</h2><p class="article-text">
        La espera por el tr&aacute;mite ha empujado a Hilary a saltarse las clases de la Formaci&oacute;n Profesional (FP) de Est&eacute;tica. Cada d&iacute;a, la joven acude a las aulas de su FP sin la seguridad de recibir el t&iacute;tulo: &ldquo;Sin tener papeles no puedo recibirlo, por eso la regularizaci&oacute;n es tan importante para m&iacute;&rdquo;, dice, mientras sus compa&ntilde;eros de fila, unos chicos banglades&iacute;es, preparan la bicicleta para que uno de ellos vaya un momento a casa para traer algo para cenar. Sobre su espalda, Delowar se coloca la t&iacute;pica mochila cuadrada naranja de una de las principales cadenas de <em>delivery, </em>donde suele trabajar de forma puntual a trav&eacute;s de la cuenta de un amigo con papeles, un empleo habitual para muchas personas en situaci&oacute;n irregular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Delowar, vestido con un moderno y colorido jersey de cuadros, sonr&iacute;e entusiasmado al describir lo mucho que le gusta Espa&ntilde;a en comparaci&oacute;n con el pa&iacute;s europeo en el que ha vivido el &uacute;ltimo a&ntilde;o. Antes de llegar a Madrid, viv&iacute;a con permiso de residencia en Finlandia y trabajaba en una empresa de electr&oacute;nica, el &aacute;mbito donde ahora le gustar&iacute;a, si logra la tarjeta de residencia, encontrar un empleo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a11a434-a49c-4ca5-bc88-e7e774fd3e56_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a11a434-a49c-4ca5-bc88-e7e774fd3e56_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a11a434-a49c-4ca5-bc88-e7e774fd3e56_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a11a434-a49c-4ca5-bc88-e7e774fd3e56_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a11a434-a49c-4ca5-bc88-e7e774fd3e56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a11a434-a49c-4ca5-bc88-e7e774fd3e56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6a11a434-a49c-4ca5-bc88-e7e774fd3e56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Delowar y sus compañeros de piso, todos bangladesíes, son los primeros en la fila"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Delowar y sus compañeros de piso, todos bangladesíes, son los primeros en la fila                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Me fui de Finlandia por razones m&eacute;dicas relacionadas con el tiempo all&iacute;. Tengo algunos problemas de salud y el m&eacute;dico me recomend&oacute; que me ven&iacute;a muy mal vivir en un lugar tan fr&iacute;o&rdquo;, explica en perfecto ingl&eacute;s el banglades&iacute;, de 33 a&ntilde;os. &ldquo;Ten&iacute;a dos opciones: volver a mi pa&iacute;s o probar suerte en otro. Un compa&ntilde;ero en la empresa finlandesa era espa&ntilde;ol, era el que mejor me ca&iacute;a all&iacute; y me contaba cosas de su pa&iacute;s&hellip; Decid&iacute; intentarlo aqu&iacute;&rdquo;, detalla el chico. Durante los primeros cuatro meses pudo vivir sin trabajar gracias a sus ahorros pero despu&eacute;s empez&oacute; a trabajar de manera irregular en empleos puntuales, principalmente en el reparto de comida a domicilio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Llegué a las 6 de la madrugada y los funcionarios nos dijeron que había que venir antes y esperar. Dijeron que la gente se está quedando a dormir y esa es la única manera para conseguirlo”.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Consejer&iacute;a de Servicios Sociales de Madrid, el Ayuntamiento ha pasado de 1.500 peticiones diarias en los centros de servicios sociales a 5.500.&nbsp;&ldquo;Llegamos de madrugada pero los funcionarios nos dijeron que hab&iacute;a que venir antes y esperar. Dijeron que la gente se est&aacute; quedando a dormir y esa es la &uacute;nica manera para conseguirlo&rdquo;, explica Jaqueline, resignada y casi sin quejarse.&nbsp;El colapso del sistema de citas y el hecho de que las personas sin papeles carecen de la clave pin que exige el tr&aacute;mite electr&oacute;nico, complica que puedan hacer el tr&aacute;mite con cita previa. &ldquo;Es imposible, no hay citas hasta mediados de mayo&rdquo;, dice una se&ntilde;ora. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno pide &ldquo;paciencia&rdquo; y asegura que habr&aacute; tiempo para poder registrar las solicitudes, recordando que el plazo finaliza el 30 de junio. Pero hay m&aacute;s fichas en el tablero.  Otros de los documentos exigidos,  que algunos tienen preparados desde hace semanas, tienen fecha de caducidad. &ldquo;Mi certificado de antecedentes penales expira en mayo, no puedo esperar a mayo&rdquo;, contin&uacute;a la mujer. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3dc701dd-d925-4f98-8cf7-4ba8924fdd25_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3dc701dd-d925-4f98-8cf7-4ba8924fdd25_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3dc701dd-d925-4f98-8cf7-4ba8924fdd25_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3dc701dd-d925-4f98-8cf7-4ba8924fdd25_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3dc701dd-d925-4f98-8cf7-4ba8924fdd25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3dc701dd-d925-4f98-8cf7-4ba8924fdd25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3dc701dd-d925-4f98-8cf7-4ba8924fdd25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fila de personas migrantes que hacen noche para conseguir el certificado de vulnerabilidad en los servicios sociales de Madrid."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fila de personas migrantes que hacen noche para conseguir el certificado de vulnerabilidad en los servicios sociales de Madrid.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Confusi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Unos metros m&aacute;s all&aacute; Nora, tambi&eacute;n peruana, bebe caf&eacute; sentada sobre un sof&aacute; rosa infantil apoyado en la barandilla que separa la acera de la carretera. En uno de sus paseos para estirar las piernas, lo encontr&oacute; junto a los contenedores y se lo llev&oacute; para pasar la noche de espera algo m&aacute;s c&oacute;moda. Lleva horas en la fila para conseguir un documento que, sin embargo, en su caso no necesita para pedir la regularizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La mujer, trabajadora dom&eacute;stica por horas en una casa de las afueras de Madrid, vive con su hija en una peque&ntilde;a habitaci&oacute;n. Tiene menores a su cargo y puede demostrar que vive con ellos, lo que le exime de presentar el certificado de vulnerabilidad, pero su abogada le ha asegurado que necesita ese documento por el que va a pasar la noche a la intemperie. Cuando este medio le ense&ntilde;a la informaci&oacute;n oficial que confirma que no tiene que presentarlo, muestra incomprensi&oacute;n: &ldquo;&iquest;Y por qu&eacute; ella no sabe eso si le hemos pagado 300 euros por cada miembro de la familia?&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a9f541b-eab7-4bba-a74a-5cf9ce8e90ee_16-9-aspect-ratio_50p_1141442.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a9f541b-eab7-4bba-a74a-5cf9ce8e90ee_16-9-aspect-ratio_50p_1141442.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a9f541b-eab7-4bba-a74a-5cf9ce8e90ee_16-9-aspect-ratio_75p_1141442.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a9f541b-eab7-4bba-a74a-5cf9ce8e90ee_16-9-aspect-ratio_75p_1141442.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a9f541b-eab7-4bba-a74a-5cf9ce8e90ee_16-9-aspect-ratio_default_1141442.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a9f541b-eab7-4bba-a74a-5cf9ce8e90ee_16-9-aspect-ratio_default_1141442.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1a9f541b-eab7-4bba-a74a-5cf9ce8e90ee_16-9-aspect-ratio_default_1141442.jpg"
                    alt="Nora toma café mientras hace cola para conseguir el certificado de vulnerabilidad en los servicios sociales de Madrid"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Nora toma café mientras hace cola para conseguir el certificado de vulnerabilidad en los servicios sociales de Madrid                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No decide irse a casa. &ldquo;Ya que estoy aqu&iacute;, ya me quedo. Me da miedo que me falte algo y si la abogada lo dice&hellip; &rdquo;, justifica la peruana. &ldquo;He sufrido mucho en Espa&ntilde;a, no puedo arriesgarme ahora que tenemos esta oportunidad&rdquo;, defiende la mujer. La dificultad para obtener trabajo en situaci&oacute;n irregular le ha empujado a vivir durante meses en albergues para personas sin hogar y en las salas en hospitales, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En servicios sociales me dijeron que si no consegu&iacute;a un lugar donde vivir me iban a quitar a mi hija. Y yo dec&iacute;a: Pero si he venido a Espa&ntilde;a para conseguir una mejor vida para ella, &iquest;c&oacute;mo me la van a quitar?&rdquo;, reflexiona Nora. La se&ntilde;ora, hasta estabilizar su situaci&oacute;n, dej&oacute; a su hija en un recurso temporal para menores de los servicios sociales, asegura, hasta que encontr&oacute; un empleo estable a jornada parcial. &ldquo;Ahora ya puedo pagarme una habitaci&oacute;n para las dos y, por la tarde, estoy con mi ni&ntilde;a&rdquo;, a&ntilde;ade, antes de recostarse en el peque&ntilde;o sof&aacute; para descansar unas horas, cuando el fr&iacute;o de la madrugada empieza a meterse en el cuerpo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“He sufrido mucho en España, no puedo arriesgarme ahora que tenemos esta oportunidad”</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Autoorganizaci&oacute;n de las filas</h2><p class="article-text">
        En la peque&ntilde;a comunidad surgida despu&eacute;s de horas de espera, un rato en la fila es suficiente para identificar alguno de los roles tomados por quienes la integran. A Idaquele la llaman &ldquo;la jefa&rdquo;. Todo aquel que quiere a&ntilde;adirse en la cola, se acerca a esta se&ntilde;ora peruana proclamada l&iacute;der de la jornada. La mujer, despu&eacute;s de confirmar que efectivamente &ldquo;los nuevos&rdquo; vienen para quedarse, anota un n&uacute;mero en sus mano
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0be6d691-dbfc-441f-ae12-b80797ba9e74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Idaleque revisa la lista de las personas que esperan en la fila, un sistema de autoorganización para evitar problemas durante la noche de espera frente a los servicios sociales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Idaleque revisa la lista de las personas que esperan en la fila, un sistema de autoorganización para evitar problemas durante la noche de espera frente a los servicios sociales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Alguien ten&iacute;a que hacerlo. Si no se organiza un poco esto es un desastre&rdquo;, dice Idaquele, junto a dos mujeres paraguayas con las que ya comparte bromas tras horas de espera. Todas comentan la picaresca de alguno de los compa&ntilde;eros de fila, a los que ya tienen fichados, que ya ha intentado colar a algunas personas en varios momentos del d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La mujer peruana, que aparenta ser m&aacute;s seria de lo que es, camina con el ce&ntilde;o fruncido por la fila cuando alguien parece intentar colocarse en un lugar que no le corresponde. Todos cuentan indignados el intento de una mujer de introducir a 15 personas a las que dec&iacute;a estar guardando el sitio. &ldquo;No es justo que se vayan a dormir y luego aparezcan diciendo que tienen un n&uacute;mero apuntado en la mano. Porque los que estamos aqu&iacute; pasando sue&ntilde;o nos podemos quedar fuera por una &uacute;nica persona&rdquo;, dice Emma, salvadore&ntilde;a, mientras come una ensalada sentada en una silla. Junto a su marido se r&iacute;en con Brayan, colombiano,  y German, hondure&ntilde;o, con quienes han acabado junt&aacute;ndose durante la espera. Cada vez que hay un conato de tensi&oacute;n en la fila, o que alguien intenta colarse, se lo toman con humor pese a su preocupaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El marido de Emma no ha dejado de trabajar en la construcci&oacute;n en el a&ntilde;o y medio que lleva en Espa&ntilde;a. &ldquo;Trabajo... pero sin papeles&rdquo;, dice en susurros, como si se avergonzase, cuando todas las personas de esa fila no tienen m&aacute;s remedio que trabajar en b para sobrevivir. &ldquo;Por eso estamos aqu&iacute;, para obtener los papeles, trabajar con contrato y cotizar&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d125cc5-3c2d-4369-a1d8-c0acc0decf7b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d125cc5-3c2d-4369-a1d8-c0acc0decf7b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d125cc5-3c2d-4369-a1d8-c0acc0decf7b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d125cc5-3c2d-4369-a1d8-c0acc0decf7b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d125cc5-3c2d-4369-a1d8-c0acc0decf7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d125cc5-3c2d-4369-a1d8-c0acc0decf7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0d125cc5-3c2d-4369-a1d8-c0acc0decf7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una mujer llega con bollos y café, y lo reparte entre todos los integrantes de la fila frente a los servicios sociales."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una mujer llega con bollos y café, y lo reparte entre todos los integrantes de la fila frente a los servicios sociales.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No entiende la exigencia de &uacute;ltima hora del informe de vulnerabilidad. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; el Gobierno decidi&oacute; meter ese certificado? Ten&iacute;amos todos los documentos preparados, lo fuimos haciendo con tiempo. Y, ahora, esta sorpesa nos tiene aqu&iacute; en la calle esperando&rdquo;, se queja el salvadore&ntilde;o. El requisito, incluido a &uacute;ltima hora por el Gobierno, es la f&oacute;rmula que recoge la norma para justificar la vulnerabilidad que conlleva no tener papeles. En un primer momento, el Ministerio de Inclusi&oacute;n defendi&oacute; que la mera irregularidad supon&iacute;a vulnerabilidad, pero el Consejo de Estado recomend&oacute; una mayor concreci&oacute;n para probar ese supuesto. 
    </p><p class="article-text">
        Pasa un coche de polic&iacute;a por la calle colindante a la larga fila de personas sin papeles. Cuando sucede, una voz se escucha en alg&uacute;n lugar determinado de la fila: &ldquo;Ahora vienen y nos llevan a todos a extranjer&iacute;a&rdquo;. El comentario genera algunas risas, pero cada vez que un veh&iacute;culo policial se acerca, la mayor&iacute;a se mantiene pendiente hasta que desaparece. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b3fa511-f20b-45bd-a14e-48a56dc2af1e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b3fa511-f20b-45bd-a14e-48a56dc2af1e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b3fa511-f20b-45bd-a14e-48a56dc2af1e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b3fa511-f20b-45bd-a14e-48a56dc2af1e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b3fa511-f20b-45bd-a14e-48a56dc2af1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b3fa511-f20b-45bd-a14e-48a56dc2af1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6b3fa511-f20b-45bd-a14e-48a56dc2af1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Luz Marina, venezolana, aguarda su turno en la cola de los servicios sociales de Madrid junto a su nieto, que ha ido junto a sus padres un rato para acompañarla y llevarle una chaqueta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Luz Marina, venezolana, aguarda su turno en la cola de los servicios sociales de Madrid junto a su nieto, que ha ido junto a sus padres un rato para acompañarla y llevarle una chaqueta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pasadas las 8 de la ma&ntilde;ana, la tensi&oacute;n aumenta. &ldquo;Se han vuelto a intentar saltar la fila varias personas, pero se ha puesto orden&rdquo;, cuenta Emma, que no deja de tomarse con humor la situaci&oacute;n con sus compa&ntilde;eros. Tem&iacute;an no lograr conseguir el documento pese a la noche en vela, pero lo consiguieron. A las 12 horas, Germ&aacute;n env&iacute;a una foto desde el interior de los Servicios Sociales. Ojerosos pero sonrientes, posan ante la c&aacute;mara para retratar un paso m&aacute;s hacia la regularizaci&oacute;n. &ldquo;Uno se encuentra grandes personas en el camino&rdquo;, reflexiona el hondure&ntilde;o. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/adcb5afc-b126-4ca6-9d25-6899d341343b_16-9-aspect-ratio_50p_1141449.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/adcb5afc-b126-4ca6-9d25-6899d341343b_16-9-aspect-ratio_50p_1141449.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/adcb5afc-b126-4ca6-9d25-6899d341343b_16-9-aspect-ratio_75p_1141449.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/adcb5afc-b126-4ca6-9d25-6899d341343b_16-9-aspect-ratio_75p_1141449.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/adcb5afc-b126-4ca6-9d25-6899d341343b_16-9-aspect-ratio_default_1141449.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/adcb5afc-b126-4ca6-9d25-6899d341343b_16-9-aspect-ratio_default_1141449.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/adcb5afc-b126-4ca6-9d25-6899d341343b_16-9-aspect-ratio_default_1141449.jpg"
                    alt="Germán hace una foto a sus compañeros de cola para celebrar haber conseguido entrar a los sevicios sociales de Madrid para hacer un trámite para la regularización, después de esperar toda la noche."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Germán hace una foto a sus compañeros de cola para celebrar haber conseguido entrar a los sevicios sociales de Madrid para hacer un trámite para la regularización, después de esperar toda la noche.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/noche-cola-migrantes-empujados-dormir-intemperie-pedir-papel-regularizacion_1_13164934.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 19:01:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c451de41-6a2b-44b3-975b-9fa4cf84406c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8064595" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c451de41-6a2b-44b3-975b-9fa4cf84406c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8064595" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una noche en la cola de los migrantes empujados a dormir a la intemperie para conseguir un papel de la regularización]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c451de41-6a2b-44b3-975b-9fa4cf84406c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Migraciones,Regularización extraordinaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué un informe para la regularización genera tanto lío: del "boicot" del PP a la "falta de instrucciones" del Gobierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/informe-regularizacion-genera-lio-boicot-pp-falta-instrucciones-gobierno_1_13161840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d781288-df97-4b91-8e1f-46ec24ac7446_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué un informe para la regularización genera tanto lío: del &quot;boicot&quot; del PP a la &quot;falta de instrucciones&quot; del Gobierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El "informe de vulnerabilidad" exigido a los migrantes sin papeles para acogerse a la regularización en algunos supuestos ha aumentado la tensión entre los ayuntamientos del PP y el Gobierno </p><p class="subtitle">Los primeros migrantes en presentar su solicitud de regularización: "He soñado mucho con esta cita"</p></div><p class="article-text">
        Son las 20 horas y ya hay cola frente algunas oficinas de los servicios sociales de distintos ayuntamientos de Espa&ntilde;a. Salvo excepciones, cada una de las personas que aguarda su turno tiene tres palabras en mente: &ldquo;Informe de vulnerabilidad&rdquo;. El documento, un formulario sencillo que necesita ser validado por los servicios sociales municipales o las ONG colaboradoras, est&aacute; detr&aacute;s de las largas esperas o el peregrinaje de cientos de migrantes en busca de algunos de los puntos habilitados para concederlo. El Gobierno defendi&oacute; que el tr&aacute;mite iba a ser r&aacute;pido y no iba a tener complicaci&oacute;n, pero se ha convertido en el principal escollo del procedimiento y en un nuevo foco de tensi&oacute;n entre el Ejecutivo central y las administraciones gobernadas por el PP.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ministra de Inclusi&oacute;n, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha acusado este martes a los ayuntamientos del PP de &ldquo;boicotear&rdquo; la regularizaci&oacute;n, a trav&eacute;s de supuestas trabas a la tramitaci&oacute;n de estos informes, debido a las &ldquo;instrucciones racistas de Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o&rdquo;. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la ministra ha asegurado que hay &ldquo;ayuntamientos que, siguiendo directrices pol&iacute;ticas del PP, est&aacute;n boicoteando las esperanzas y los derechos&rdquo; de los migrantes. Saiz ha citado las declaraciones del alcalde de Madrid, Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez Almeida, que asegur&oacute; el pasado jueves que su consistorio &ldquo;no va a colaborar&rdquo; con la regularizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que no va a hacer el Ayuntamiento de Madrid es cooperar y colaborar a una chapuza que falta el respeto a la dignidad de las personas&rdquo;, dijo el regidor de la capital el d&iacute;a en que entr&oacute; en vigor la medida. Declaraciones similares, que se&ntilde;alan, al menos de apariencia, la intenci&oacute;n de algunas administraciones del PP de no cooperar con la regularizaci&oacute;n, a trav&eacute;s de la imposici&oacute;n de trabas a la tramitaci&oacute;n de los documentos emitidos por los servicios sociales municipales -como el informe de vulnerabilidad- que los migrantes necesitan presentar para cumplir con los requisitos de la medida del Gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El llamado &ldquo;informe de vulnerabilidad&rdquo;, es un formulario de apariencia sencilla que sirve para justificar c&oacute;mo la situaci&oacute;n de irregularidad conlleva unas condiciones de vida precarias en la vida del solicitante de la regularizaci&oacute;n. Se trata de un requisito incluido a &uacute;ltima hora por el Gobierno, que no estaba recogido en los primeros borradores de la medida, que solo deben cumplir los migrantes sin papeles (no los solicitantes de asilo) que carecen de vinculaci&oacute;n laboral o hijos a cargo. Quienes no cumplan uno de estos dos supuestos deben probar su condici&oacute;n de vulnerabilidad.  En un primer momento, el Ministerio de Inclusi&oacute;n defendi&oacute; que la mera irregularidad supon&iacute;a vulnerabilidad, por lo que la intenci&oacute;n inicial era no obligar a presentar ning&uacute;n documento a&ntilde;adido para justificar esa precariedad. Sin embargo, el Consejo de Estado recomend&oacute; probar la vulnerabilidad de alg&uacute;n modo, por lo que finalmente se a&ntilde;adi&oacute; como requisito el certificado por el que ahora cada madrugada esperan cientos de migrantes en largas colas frente a distintas oficinas municipales y a las entidades sociales que pueden emitirlo en Espa&ntilde;a (<a href="https://www.inclusion.gob.es/documents/d/guest/entidades-colaboradoras?download=false" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">este es el listado actualizado</a>). 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Boicot&rdquo; de algunos ayuntamientos</h2><p class="article-text">
        En Zaragoza, el equipo de Gobierno de Natalia Chueca orden&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/aragon/zaragoza/gobierno-pp-zaragoza-colapsa-regularizacion-migrantes-centralizar-tramites-plaza-pilar_1_13150903.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">restringir todos los tr&aacute;mites</a> relacionados con el proceso de regularizaci&oacute;n de inmigrantes a un &uacute;nico espacio, las oficinas centrales de la plaza del Pilar, donde se ubica la casa consistorial. Al obligar que se derive a todas las personas que acudan con la finalidad de obtener el certificado de vulnerabilidad, y otro tipo de documentaci&oacute;n, a una fila &uacute;nica del Ayuntamiento, forzaba a miles de personas a soportar largas filas desde la madrugada. El Consistorio solo permit&iacute;a a estas personas a esperar en el exterior de las instalaciones municipales, pese a contar con espacio para ello en su interior, un gesto que el Grupo Municipal de Zaragoza en Com&uacute;n ha interpretado como un intento de &ldquo;escenificar&rdquo; el &ldquo;supuesto caos&rdquo;, <strong>informa Esther L. Chamorro</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pese a estas directrices, algunos funcionarios de las juntas de distrito se han plantado contra esta decisi&oacute;n y han optado por continuar con esta atenci&oacute;n a los migrantes que aspiran a la regularizaci&oacute;n. &ldquo;Es un tr&aacute;mite sencillo&rdquo;, explica una de las trabajadoras p&uacute;blicas que han decidido seguir con la emisi&oacute;n de los documentos ligados a la medida del Gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Palma, v<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/politica/funcionarios-denuncian-ordenes-pp-bloquear-refuerzos-boicotear-regularizacion-migrantes-palma_1_13149220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arios funcionarios han denunciado &oacute;rdenes del Ayuntamiento</a> -dirigido por el PP con Vox como respaldo en los plenos- para impedir la movilizaci&oacute;n de personal de refuerzo en los servicios sociales municipales para atender el aumento de demanda por las peticiones de documentaci&oacute;n ligadas a la regularizaci&oacute;n, informa Pablo Sierra del Sol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es flagrante que utilicen personas para una batalla pol&iacute;tica&rdquo;, recriminaron los empleados p&uacute;blicos en un comunicado. As&iacute;, pese a las filas largu&iacute;simas formadas cada ma&ntilde;ana frente a las Oficinas de Atenci&oacute;n a la Ciudadan&iacute;a de Palma (OAC), estas personas eran atendidas por los mismos funcionarios de siempre debido a &ldquo;instrucciones pol&iacute;ticas&rdquo;, siempre seg&uacute;n la denuncia de los empleados p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras algunos de sus ayuntamientos lanzan &oacute;rdenes para impedir el refuerzo de estas ventanillas para entregar los tr&aacute;mites requeridos, el secretario general del PP, Miguel Tellado, ha criticado el &ldquo;caos generado&rdquo; en los servicios sociales municipales. Seg&uacute;n anunci&oacute; este lunes, su partido va a presentar mociones en todos los ayuntamientos del pa&iacute;s en los que gobierna (m&aacute;s de 8.000) para exigir que se paralice el proceso de regularizaci&oacute;n extraordinaria.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Falta de instrucciones&rdquo; del Gobierno</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, las directrices y declaraciones de los ediles del PP en contra de la medida no son las &uacute;nicas razones que explican las colas formadas para realizar dicho tr&aacute;mite, ni la gran dificultad a la que se est&aacute;n enfrentando miles de migrantes para conseguirlo. Durante los primeros d&iacute;as de la entrada en vigor de la regularizaci&oacute;n, cuando cientos de personas ya se acercaban a los servicios sociales a preguntar por el nuevo &ldquo;informe de vulnerabilidad&rdquo;, funcionarios de distintas oficinas de servicios sociales municipales, como Madrid o Barcelona, reconoc&iacute;an no haber recibido directrices del Gobierno central sobre c&oacute;mo era necesario validar dichos documentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parece un documento sencillo, pero no sabemos qui&eacute;n lo tiene que sellar o firmar&rdquo;, dec&iacute;a a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> una emplada p&uacute;blica de una de las oficinas de Madrid. Desde el d&iacute;a anterior a la aprobaci&oacute;n de la iniciativa hab&iacute;an esuchado de forma reiterada una misma pregunta que, seg&uacute;n aseguraban, no sab&iacute;an responder pues el real decreto de la regularizaci&oacute;n no especifica ciertos detalles t&eacute;cnicos que, defend&iacute;an algunos trabajadores sociales, son necesarios para emitir este tipo de documentos. Antes de las declaraciones de Almeida, sus empleados p&uacute;blicos intentaron buscar una v&iacute;a para ir registrando las peticiones de este documento, mientras aclaraban c&oacute;mo emitirlos. Sus testimonios se&ntilde;alaban cierta descoordinaci&oacute;n inicial por parte del Gobierno central, as&iacute; como la falta de comunicaci&oacute;n previa para poder ir organiz&aacute;ndose. &ldquo;Aprueban una norma, sale en los medios, dicen que lo tenemos que sacar nosotros y nadie nos avisa antes ni nos explica el procedimiento&rdquo;, se quejaba una funcionaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Consejo de Trabajadores Sociales de Madrid ha emitido un comunicado en el que solicita al Gobierno la necesidad de consensuar &ldquo;criterios t&eacute;cnicos, claros y homog&eacute;neos&rdquo; para acreditar la vulnerabilidad a trav&eacute;s del formulario creado por el Gobierno. &ldquo;En relaci&oacute;n con la exigencia de acreditar una situaci&oacute;n de vulnerabilidad en determinados supuestos, el Colegio considera necesario reivindicar un uso riguroso y t&eacute;cnico del concepto de vulnerabilidad, evitando su aplicaci&oacute;n gen&eacute;rica o simplificada&rdquo;, indica. &ldquo;No obstante, el Real Decreto no define de forma suficientemente precisa qu&eacute; perfiles profesionales deben asumir esta funci&oacute;n en las distintas administraciones y entidades implicadas, lo que puede generar desigualdades en la valoraci&oacute;n y en el acceso al procedimiento, comprometiendo las garant&iacute;as t&eacute;cnicas necesarias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, a nivel estatal, el Colegio General de Trabajo Social ha manifestado su &ldquo;preocupaci&oacute;n por el impacto organizativo que este proceso puede generar en los servicios sociales, ya sometidos a una elevada carga de trabajo&rdquo;. Tambi&eacute;n ha alertado &ldquo;del riesgo de que se instrumentalice la intervenci&oacute;n social reduci&eacute;ndose a la mera emisi&oacute;n de certificaciones, desvirtuando la funci&oacute;n propia del Trabajo Social como disciplina de acompa&ntilde;amiento, an&aacute;lisis y garant&iacute;a de derechos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A las preguntas de <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> sobre qu&eacute; instrucciones envi&oacute; el Ministerio a los ayuntamientos y comunidades aut&oacute;nomas involucradas en la regularizaci&oacute;n, el departamento dirigido por Elma Saiz reconoce que estas comunicaciones han empezado este lunes, d&iacute;as despu&eacute;s de la entrada en vigor de la medida, cuando ya se hab&iacute;an formado largas colas frente a las entidades municipales. &ldquo;Desde el Ministerio se ha convocado a las administraciones locales, a trav&eacute;s de la FEMP, para un encuentro que tendr&aacute; lugar pr&oacute;ximamente&rdquo;, sostienen fuentes de Inclusi&oacute;n. &ldquo;La intenci&oacute;n es promover la colaboraci&oacute;n e instar a que, dentro de la propia autonom&iacute;a de las entidades locales, se facilite informaci&oacute;n y se ayude en todo lo posible a las personas que acudan a formalizar el tr&aacute;mite&rdquo;, a&ntilde;aden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ministra ha recordado este martes en la rueda de prensa de Consejo de Ministros que el certificado de vulnerabilidad puede ser acu&ntilde;ado tambi&eacute;n por alguna de las 224 entidades colaboradoras. En algunas de sus sedes tambi&eacute;n se est&aacute;n formando largas colas para conseguir dicho documento. En los primeros d&iacute;as, muchas de las ONG registradas en este proceso empezaron a emitir este tipo de documentos &uacute;nicamente a las personas que ya atend&iacute;an anteriormente, pero otras tantas ya han abierto el tr&aacute;mite al resto de personas. De hecho, muchas ONG, incluso de escasos recursos, est&aacute;n emitiendo decenas de informes cada d&iacute;a. &ldquo;Vemos como las peque&ntilde;as entidades sociales vuelven a llegar adonde no llega el Estado&rdquo;, dicen desde el movimiento Regularizac&iacute;&oacute;n YA.  
    </p><h2 class="article-text">El miedo</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la posible falta de organizaci&oacute;n inicial o las declaraciones que tratan de torpedear los tr&aacute;mites de la regularizaci&oacute;n, otras de las razones que explican las largas colas de personas, que incluso duermen delante de las sedes de ONG y ayuntamientos que emiten estos documentos es la propia necesidad de tener registrada la petici&oacute;n cuanto antes. El plazo finaliza el 30 de junio pero muchos migrantes a&uacute;n se enfrentan al miedo diario de ser detenidos en un control policial y retornados por su situaci&oacute;n administrativa irregular, dado que los vuelos de repatriaci&oacute;n no han sido frenados. El registro de la solicitud, sin embargo, s&iacute; conlleva la suspensi&oacute;n (al menos temporal hasta la resoluci&oacute;n) de cualquier procedimiento de expulsi&oacute;n. Muchos temen tambi&eacute;n, que cualquier imprevisto de &uacute;ltima hora, pudiese dejarles fuera de la medida si retrasan el tr&aacute;mite. 
    </p><p class="article-text">
        Prefieren pasar una noche a la intemperie o esperar horas y horas bajo el sol a perder esta oportunidad de ver reconocidos sus derechos en un procedimiento m&aacute;s agil y sencillo de lo habitual. &ldquo;Nos pueden agarrar en cualquier momento. Tengo miedo hasta de ir a buscar trabajo, pero tengo que hacerlo igualmente&rdquo;, dice un hombre peruano que a&uacute;n no ha logrado el certificado de vulnerabilidad, el &uacute;ltimo tr&aacute;mite que le queda para poder entregar toda la documentaci&oacute;n a su abogado y recibir la salvaguardia de su permanencia en Espa&ntilde;a. &ldquo;Cuando tenga lo registre, sentir&eacute; paz&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/informe-regularizacion-genera-lio-boicot-pp-falta-instrucciones-gobierno_1_13161840.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 19:30:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8d781288-df97-4b91-8e1f-46ec24ac7446_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="712359" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8d781288-df97-4b91-8e1f-46ec24ac7446_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="712359" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué un informe para la regularización genera tanto lío: del "boicot" del PP a la "falta de instrucciones" del Gobierno]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8d781288-df97-4b91-8e1f-46ec24ac7446_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Regularización extraordinaria]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
