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    <title><![CDATA[elDiario.es - Desde mi bici]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Desde mi bici]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando el nuevo norte es el de siempre: especulación y desigualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/nuevo-norte-siempre-especulacion-desigualdad_132_1410951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1330c7d7-2fcd-427a-ac03-e0956f195cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el nuevo norte es el de siempre: especulación y desigualdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Tiene sentido usar suelo público para desarrollos privados con la necesidad de vivienda social que hay? ¿Es el ladrillo una inversión de futuro? ¿Hacía falta aumentar la segregación territorial de Madrid?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Como si fuera una maldici&oacute;n &mdash;o una premonici&oacute;n&mdash;, la especulaci&oacute;n acompa&ntilde;&oacute; a la nueva capital desde el primer momento&rdquo;. La casualidad ha querido que la aprobaci&oacute;n de la Operaci&oacute;n Chamart&iacute;n, ahora conocida como Madrid Nuevo Norte, me pille leyendo <a href="https://libros.economiadigital.es/libros/libros-publicados/barcelona-y-madrid-decadencia-y-auge/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Barcelona &ndash; Madrid. Decadencia y auge</em></a><em>&nbsp;</em>(ED Libros, 2019), de Josep Maria Mart&iacute; Font. El libro, que es como una extensi&oacute;n de otro del mismo autor, <a href="https://libros.economiadigital.es/libros/libros-publicados/la-espana-de-las-ciudades/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Espa&ntilde;a de las ciudades</em></a><em>&nbsp;</em>(ED Libros, 2017), pero con una mirada m&aacute;s en detalle a las dos grandes urbes nacionales, relata los porqu&eacute;s de la ca&iacute;da de Barcelona y el auge de Madrid. Como cuenta Mart&iacute; Font, Madrid creci&oacute; en &eacute;poca de Franco engullendo pueblos y convirti&eacute;ndolos en barrios con la intenci&oacute;n de ponerla como ciudad hegem&oacute;nica de la Pen&iacute;nsula. Con la Transici&oacute;n y, sobre todo, con el primer gobierno socialista, la pugna entre ambas localidades se igual&oacute;. Con Aznar, volvi&oacute; el desequilibrio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aznar dise&ntilde;&oacute; el Madrid actual con la idea de que fuera la Miami europea; una capital de c&oacute;mo m&iacute;nimo diez millones de habitantes&rdquo;. Para ello, explica el autor, se crearon las infraestructuras convenientes &mdash;como la red radial de alta velocidad, que no s&oacute;lo conecta lugares lejanos sino que absorbe poblaciones cercanas (Toledo, Segovia, Guadalajara, Cuenca, Ciudad Real) para extender la mancha urbana, y la ampliaci&oacute;n de Barajas y su pretensi&oacute;n de ser <em>hub&nbsp;</em>internacional, sobre todo para conexiones americanas&mdash;, se culmin&oacute; la privatizaci&oacute;n de grandes empresas p&uacute;blicas como Telef&oacute;nica, Repsol y Endesa y se hizo del ladrillo el eje de la productividad espa&ntilde;ola. Todo ello alimentaba unos capitales instalados en el centro, bien cerca del poder que tan bien les complac&iacute;a, y perfectamente conectados para recibir inversiones de todo el mundo y redistribuirlas, si eso y comisiones aparte, por el resto de un pa&iacute;s cada vez m&aacute;s dependiente de su capital. Pero el desequilibrio territorial consecuente no s&oacute;lo lo padec&iacute;a el estado, la propia ciudad ve&iacute;a c&oacute;mo ese crecimiento se quedaba cada vez en menos manos y la desigualdad crec&iacute;a. Madrid es hoy la segunda gran ciudad con m&aacute;s desigualdad social de Europa y la capital m&aacute;s segregada del continente, una urbe rota en dos por una diagonal de suroeste a noreste que deja la riqueza para la parte de arriba.
    </p><p class="article-text">
        El Madrid Nuevo Norte ahora aprobado por unanimidad por todos los grupos del Ayuntamiento y aplaudido por la mayor&iacute;a de los medios de comunicaci&oacute;n es un ciclo de esteroides&nbsp;para esta situaci&oacute;n. Por mucho que se repita que la operaci&oacute;n responde a la necesidad de &ldquo;cerrar una herida urbana&rdquo; &mdash;la abierta por las v&iacute;as de la estaci&oacute;n&mdash;, el plan es, desde el principio, un negocio inmobiliario. La cosa nace en 1993 con Gonz&aacute;lez de presidente y Borrell como ministro de Fomento y responsable por eso de Renfe, que adjudica a Argentaria (ahora BBVA) suelo p&uacute;blico, previamente expropiado, para un desarrollo urban&iacute;stico. La operaci&oacute;n va engordando pero tambi&eacute;n va siendo frenada por diversas circunstancias hasta que, justo cuando llega al poder de la ciudad la confluencia municipalista que prometi&oacute; preocuparse por vigilar el desequilibrio territorial y los movimientos especulativos, se acelera.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se haya aprobado en uno de los primeros plenos presididos por Mart&iacute;nez-Almeida y su gobierno uno y trino, la medalla hay que pon&eacute;rsela a la exalcaldesa Manuela Carmena, a su coordinador general, Luis Cueto, y al exconcejal de Urbanismo, Jos&eacute; Manuel Calvo. De hecho, se la ponen ellos mismos en textos como <a href="https://elpais.com/ccaa/2019/07/25/madrid/1564076011_954365.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&eacute;ste publicado esta semana en El Pa&iacute;s</a>, en el que avisan de que van a dar razones de su defensa de la operaci&oacute;n pero no terminan de razonar gran cosa. Que su proyecto tenga menos edificabilidad, un poco m&aacute;s de vivienda p&uacute;blica y algo m&aacute;s de atenci&oacute;n al transporte p&uacute;blico que el de Ana Botella no parece responder a las grandes preguntas que plantea el tambi&eacute;n conocido como &ldquo;mayor desarrollo urban&iacute;stico de Espa&ntilde;a&rdquo;. &iquest;Tiene sentido usar suelo p&uacute;blico para desarrollos privados y no aprovecharlo totalmente para vivienda social cuando por aqu&iacute; no pasamos del 1% de la misma? &iquest;Por qu&eacute; sumar poder&iacute;o al norte de una ciudad segregada territorialmente en la que el sur es siempre el que pierde? En un pa&iacute;s en estado de burbuja inmobiliaria permanente y en un mundo asolado ya por el cambio clim&aacute;tico, &iquest;qu&eacute; inversi&oacute;n de futuro es apostar por el ladrillazo de siempre?
    </p><h4 class="article-text">Madrid quiere ser Londres</h4><p class="article-text">
        En realidad, la idea de Aznar de convertir Madrid en Miami ha ido mucho m&aacute;s all&aacute; y ahora la capital parece que quiere ser Londres. Madrid est&aacute; haciendo todo lo posible por lucirse como una de esas ciudades globales hechas por y para los inversores y no por y para sus habitantes. Lo de la participaci&oacute;n p&uacute;blico-privada, otro hito del que se presume sonoramente en esta operaci&oacute;n, no tiene por qu&eacute; ser una mala idea siempre que lo privado est&eacute; supeditado al servicio de los intereses comunes. Lo de construir vivienda tampoco suena mal siempre que no se haga seg&uacute;n el modelo especulativo que imponen los mercados internacionales y que nos est&aacute; hundiendo&nbsp;en esta emergencia habitacional en la que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        Madrid Nuevo Norte recuerda a esos desarrollos londinenses que, a partir de la privatizaci&oacute;n del suelo p&uacute;blico, se convierten en un jugoso negocio para los que manejan el tablero de juego econ&oacute;mico del mundo y ponen a toda la regi&oacute;n en el foco de nuevas y rentables inversiones, como <a href="https://twitter.com/Gil_JavierGil/status/1156492260214759424" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explica Javier Gil aqu&iacute;</a>. Seg&uacute;n cuenta El Confidencial, <a href="https://www.elconfidencial.com/empresas/2019-07-30/bbva-venta-operacion-chamartin_2151443/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">BBVA ya tiene preparada la venta del negocio a un fondo</a>, parece que de Oriente Medio &mdash;aunque seguramente la subasta s&oacute;lo acaba de empezar con la aprobaci&oacute;n del Ayuntamiento&mdash;. Da igual que esto ocurra justo cuando el banco y la divisi&oacute;n con la que opera en este proyecto est&eacute;n manchados por imputaciones judiciales; quiz&aacute; tampoco importe la denuncia de Podemos e IU a 28 de los responsables de este asunto. Probablemente el tema no vaya mucho m&aacute;s all&aacute;.&nbsp;Los grandes medios de comunicaci&oacute;n tienen como accionistas a esta y otras entidades bancarias y a un buen mont&oacute;n de fondos buitre. Las conexiones de los poderes privados financieros e inmobiliarios con los poderes p&uacute;blicos son tantas que, m&aacute;s que conexiones, son el mismo poder.
    </p><p class="article-text">
        Tiene raz&oacute;n Mart&iacute; Font, la especulaci&oacute;n que hizo de Madrid la capital del reino era una premonici&oacute;n. Entonces fue el Duque de Lerma, que convenci&oacute; a Felipe III, de quien era valido, para mover primero la capital a Valladolid y luego a Madrid despu&eacute;s de haber comprado fincas en ambos lugares y lograr as&iacute; dos pelotazos en uno. Hoy, los ganadores son los bancos y los fondos internacionales pero el asunto es el mismo. El nuevo norte de Madrid es el de siempre: m&aacute;s especulaci&oacute;n, m&aacute;s desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        (Es justo decir que, en <em>Barcelona - Madrid. Decadencia y auge</em>,&nbsp;Josep Maria Mart&iacute; Font tiene una visi&oacute;n de la Operaci&oacute;n Chamart&iacute;n distinta de&nbsp;la m&iacute;a. Dedica dos o tres p&aacute;rrafos a elogiar el proyecto corregido por el equipo de Carmena que, sostiene, posiciona a la ciudad para continuar un crecimiento que, para &eacute;l, es acertado. Aunque tambi&eacute;n menciona la alarmante&nbsp;desigualdad de Madrid, no termina de relacionarla con este modelo de crecimiento. En general, defiende la evoluci&oacute;n de la capital, sobre todo frente a la decadencia que, en su opini&oacute;n, est&aacute; sumida Barcelona. Quiz&aacute; sea por la decepci&oacute;n que esto&nbsp;&uacute;ltimo le supone o quiz&aacute; por lo bien que se ve todo con un poco de distancia, aunque de cerca las cosas sean de otra manera).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/nuevo-norte-siempre-especulacion-desigualdad_132_1410951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Aug 2019 18:32:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando el nuevo norte es el de siempre: especulación y desigualdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Operación Chamartín,Manuela Carmena,José Manuel Calvo,Madrid Nuevo Norte,Vivienda,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué es necesario limitar la capacidad de puertos y aeropuertos: si el turismo fuera un país sería el tercero más contaminante del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/colau-necesario-capacidad-aeropuertos-contaminante_132_1446572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d5599e4-f484-4b8a-ad24-32a36bf739b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué es necesario limitar la capacidad de puertos y aeropuertos: si el turismo fuera un país sería el tercero más contaminante del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ada Colau ha propuesto limitar el tráfico de las grandes infraestructuras turísticas de Barcelona para enfrentarse a la emergencia climática</p><p class="subtitle">El aceleradísimo crecimiento del sector turístico supone uno de los principales factores a tener en cuenta en las políticas contra el calentamiento global</p></div><p class="article-text">
        Hay que poner l&iacute;mites a la capacidad de los aeropuertos y de los puertos. <a href="https://elpais.com/ccaa/2019/07/05/catalunya/1562328617_117504.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo dijo el viernes</a> la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, tras su visita al Rainbow Warrior de Greenpeace, y asegur&oacute; que va a tratar de incluirlo en la declaraci&oacute;n de emergencia clim&aacute;tica de la ciudad que est&aacute; preparando. El uso de la per&iacute;frasis verbal en la oraci&oacute;n anterior demuestra mi poca confianza en que se consiga realmente reducir el tr&aacute;fico del puerto y el aeropuerto de Barcelona, dos infraestructuras en v&iacute;as de ampliaci&oacute;n. Pero la noticia es que por fin alguien al mando ha afirmado lo evidente: no se pueden abordar los problemas que genera el sector tur&iacute;stico sin abrir el mel&oacute;n de la gesti&oacute;n de la capacidad de carga. Y para ocuparse realmente de tal cosa, es evidente que no basta con poner tornos en la plaza de San Marcos de Venecia o cupos para entrar al Parque G&uuml;ell: hay que ir a por las grandes infraestructuras.
    </p><p class="article-text">
        Los movimientos de viajeros suben cada a&ntilde;o. En 2018 fueron 1.400 millones de llegadas internacionales, el 6% m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior, que fue el pen&uacute;ltimo de una serie de r&eacute;cords. El turismo es el negocio que m&aacute;s aumenta, supone m&aacute;s del 10% del PIB mundial y en torno al 9% del empleo, es el cuarto sector en importancia detr&aacute;s del comercio, las finanzas y el petr&oacute;leo y el gas. Por todo esto, no resulta f&aacute;cil imaginar que las palabras de Ada Colau vayan a ser realidad pr&oacute;ximamente. La tendencia no es a limitar sino a crecer. Europa ha decidido volcar su econom&iacute;a en el sector servicios y muy especialmente en esta &aacute;rea: de los 1.400 millones de llegadas, 713 fueron en nuestro continente. Los dem&aacute;s tambi&eacute;n quieren su parte del pastel. Todos suben en m&aacute;s del 6% menos Am&eacute;rica (que lo hace s&oacute;lo un 3%). &iquest;Y qu&eacute; ocurre con todo este crecimiento? Que provoca un aumento de los costes sociales y medioambientales.
    </p><p class="article-text">
        He dejado escrito en <a href="https://www.megustaleer.com/libros/exceso-de-equipaje/MES-099035" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Exceso de equipaje</em></a><em> </em>(Debate, 2018), mi libro sobre el tema, que, si el turismo fuera un pa&iacute;s, ser&iacute;a el cuarto m&aacute;s contaminante del mundo. No es cierto. Los datos para afirmar tal cosa los saqu&eacute; de la propia Organizaci&oacute;n Mundial del Turismo (OMT), organismo de la ONU que es, sobre todo, promotor del sector, y que le atribuye el 5% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora hay estudios que <a href="https://ecodiario.eleconomista.es/medio-ambiente/noticias/9128157/05/18/El-turismo-contamina-cuatro-veces-mas-de-lo-que-se-pensaba.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suben el porcentaje al 8%</a> y, seg&uacute;n esta cifra, estar&iacute;amos hablando del tercer pa&iacute;s m&aacute;s contaminante del planeta, por detr&aacute;s de China y EE. UU y por delante de la India.
    </p><p class="article-text">
        El transporte supone el 75% de estas emisiones y la aviaci&oacute;n representa el 40% de ese dato. &Uacute;ltimamente se ha hablado un poco de una palabra sueca, <em>flygskam</em>, que explica la verg&uuml;enza por coger aviones y el rechazo de algunos ciudadanos del norte de Europa a semejante dispendio medioambiental. Desgraciadamente, una palabra no va a frenar la tendencia a moverse. El tr&aacute;fico a&eacute;reo creci&oacute; en el mundo un 6,1% respecto al a&ntilde;o anterior y la previsi&oacute;n es que este ritmo siga m&aacute;s o menos as&iacute; hasta 2037. Holanda est&aacute; tratando de empujar a los otros miembros de la UE para gravar el combustible de los aviones &mdash;que, conviene recordar, no soporta ninguna tasa&mdash;. Incluso la aerol&iacute;nea nacional, KLM, se ha sumado con una campa&ntilde;a, <a href="https://www.marketingdirecto.com/marketing-general/publicidad/klm-invita-a-la-industria-de-la-aviacion-y-a-los-consumidores-a-unir-fuerzas-contra-el-cambio-climatico-en-fly-responsibly" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fly Responsibly</a>, en la que invita a sus potenciales pasajeros a pensar si de verdad necesitan serlo. Pero tampoco hay que tenerle mucha fe a esta v&iacute;a holandesa; ya hace meses nuestra ministra Teresa Ribera reconoci&oacute; que un euroimpuesto a las compa&ntilde;&iacute;as a&eacute;reas era una buena idea pero que le parec&iacute;a dif&iacute;cil por la presi&oacute;n del sector tur&iacute;stico.
    </p><h4 class="article-text">Los restos de nuestras vacaciones</h4><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los aviones, los cruceros tambi&eacute;n son f&aacute;bricas de porquer&iacute;a flotantes. Mientras est&aacute; en puerto, un barco expulsa mon&oacute;xido de carbono, di&oacute;xido de azufre y &oacute;xido de nitr&oacute;geno como 12.000 coches. Navegando, <a href="https://www.channel4.com/press/news/secrets-your-cruise-channel-4-dispatches" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede llegar a contaminar como un mill&oacute;n</a>. Como cuenta Elizabeth Becker en su libro <a href="https://www.nytimes.com/2013/04/21/books/review/overbooked-by-elizabeth-becker.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Overbooked</em></a>, una nave produce una media diaria de 80.000 litros de aguas residuales de procedencia humana, 650.000 litros de agua de duchas, lavadoras y dem&aacute;s, 24.000 litros de l&iacute;quidos provenientes de motores y maquinaria, 11 kilos de bater&iacute;as, fluorescentes, residuos m&eacute;dicos y qu&iacute;micos y 8.500 botellas de agua. Seg&uacute;n las normas del convenio MAR POL, promovido por la Organizaci&oacute;n Mar&iacute;tima Internacional, s&oacute;lo tienen restricciones para deshacerse de las aguas sucias en las primeras 12 millas n&aacute;uticas. La salida de residuos qu&iacute;micos y petrol&iacute;feros est&aacute; m&aacute;s limitada, pero qu&eacute; m&aacute;s da. La Cruise Lines International Association, patronal que representa a buena parte del sector, jura que los mecanismos de autocontrol consiguen hacer efectiva su pol&iacute;tica de desperdicio cero. En realidad, no es as&iacute;. Bastantes sanciones a grandes compa&ntilde;&iacute;as del ramo y much&iacute;simas m&aacute;s denuncias de ONG vienen demostrando que, efectivamente, el agua de los oc&eacute;anos est&aacute; tambi&eacute;n envenenada por los restos de nuestras vacaciones. Por cierto, este formato de viaje y ocio tambi&eacute;n est&aacute; en alza, con crecimientos de pasajeros anuales de m&aacute;s del 4% y previsiones de que siga siendo as&iacute; en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Como digo, probablemente la propuesta de Ada Colau no llegue a ninguna parte. Las competencias en las infraestructuras que ha se&ntilde;alado las tiene el Estado y no es previsible que vaya a haber en mucho tiempo un gobierno de Espa&ntilde;a capaz de enfrentarse a la presi&oacute;n de un sector poderoso como pocos y que se puede atribuir m&aacute;s del 12% del PIB del pa&iacute;s y el equilibrio en la balanza comercial: el turismo, recuerdo, computa como exportaci&oacute;n. El turismo es tambi&eacute;n uno de los negocios preferidos de los grandes capitales internacionales; una actividad transversal que toca todos los sectores y que est&aacute; no s&oacute;lo bendecida por los gobiernos sino por los propios ciudadanos, por mucho que suframos ya de forma evidente las consecuencias medioambientales resumidas en este texto y muchas otras, como el impacto en los precios de la vivienda o la precarizaci&oacute;n del empleo. Da igual, seguimos considerando los viajes como un capital social exento de culpa. Incluso los que presumimos de conciencia y de responsabilidad viajamos mucho m&aacute;s de lo que el planeta se puede permitir. Confundimos el derecho al descanso con <a href="https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/derecho-quietud_6_850824915.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un derecho al turismo que no existe</a>.
    </p><p class="article-text">
        Nos equivocamos. La &uacute;nica manera de parar es&hellip; obligarnos a parar. No vamos a frenar el impulso del mercado a base de palabras suecas ni campa&ntilde;as de publicidad, s&oacute;lo podemos hacerlo a base de decisiones pol&iacute;ticas. Por eso, aunque es casi imposible que Colau consiga ahora limitar el tr&aacute;fico del puerto y el aeropuerto de Barcelona, empezar a promover que as&iacute; sea, all&iacute; y en todas partes, es la &uacute;nica posibilidad que tenemos.
    </p><p class="article-text">
        [[QUOTE]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/colau-necesario-capacidad-aeropuertos-contaminante_132_1446572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jul 2019 19:45:35 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madrid Central y el conflicto como forma de gobierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/madrid-central-conflicto-forma-gobierno_132_1462764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Convertir asuntos como la salud, el cambio climático, la diversidad y la convivencia en muros para la división ideológica es una irresponsabilidad gravísima</p><p class="subtitle">Como Trump, el nuevo gobierno de Madrid impone políticas de enfrentamiento cuyo objetivo es romper la ciudad</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pues ya est&aacute;. El nuevo gobierno de la ciudad ha aprobado la moratoria de las multas en Madrid Central hasta el 30 de septiembre. El ruido est&aacute; hecho. Por lo que cuentan quienes han hablado de cerca con el alcalde, no parece que est&eacute; en sus planes eliminar la restricci&oacute;n de tr&aacute;fico; b&aacute;sicamente, porque &ldquo;no pueden&rdquo;. Pero cualquiera sabe. Tambi&eacute;n pens&aacute;bamos que Trump no iba a ser tan bruto como para cumplir todo lo prometido y en un mes ya hab&iacute;a hecho reales buena parte de los delirios que hab&iacute;an salido de su cuenta de Twitter. La comparaci&oacute;n no es casual.
    </p><p class="article-text">
        Convertir asuntos como la salud, la contaminaci&oacute;n y el cambio clim&aacute;tico en muros para la divisi&oacute;n ideol&oacute;gica es una irresponsabilidad grav&iacute;sima y, al mismo tiempo, una tendencia mundial. No, <a href="https://blogs.elconfidencial.com/espana/postpolitica/2019-06-26/madrid-central-politica-espana-cambio-futuro_2091682/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madrid Central no consiste en proteger un distrito para hacerlo mejor que otros</a>. Es una medida que quiere evitar el tr&aacute;fico de paso (el que usa las calles como carreteras) y, por tanto, reducir el uso del veh&iacute;culo privado, mejorar la calidad del aire y la vida en general. En toda la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Mientras hemos estado hablando de si se acababa o no Madrid Central, esta alcald&iacute;a a tres ha quitado los sem&aacute;foros y el carril bus de la A5 y ha tenido el cinismo de cont&aacute;rnoslo como una mejora de la movilidad. Es decir, ha devuelto la condici&oacute;n de autopista urbana a esa v&iacute;a y, as&iacute;, la divisi&oacute;n a un barrio roto. Puede que los sem&aacute;foros no fueran la mejor ni, desde luego, la definitiva soluci&oacute;n para la zona. Pero mientras llega el prometido soterramiento, si llega, la vida de sus habitantes vuelve a ser peor. Y se vuelve al facilitar otra vez el tr&aacute;fico de paso que llena de coches, ruido, malos humos e inseguridad vial la ciudad.
    </p><h4 class="article-text">Racismo institucional</h4><p class="article-text">
        Mientras hemos estado hablando de Madrid Central, han pasado otras cosas que no tienen que ver con la movilidad pero s&iacute; con la convivencia. Este ayuntamiento reaccionario ha dicho que suprime el plan PIPE, un programa que buscaba rebajar el racismo en las identificaciones de la polic&iacute;a municipal (que ha explicado muy bien <a href="https://elpais.com/ccaa/2019/06/25/madrid/1561488317_777633.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este art&iacute;culo Fernando Peinado</a>). Mientras hemos estado hablando de Madrid Central, esta coalici&oacute;n de pol&iacute;tica iracunda ha censurado mensajes relativos a algo tan enraizado en Madrid como el Orgullo, ha impedido la utilizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico (el de todos) para echar unos bailes, ha parado programaciones culturales y, en general, ha mostrado que su l&iacute;nea de gobierno va a estar sostenida en el conflicto.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto forma parte de la esencia de la ciudad, de cualquier ciudad. Las urbes son espacios de relaci&oacute;n permanente y, por eso, de ocasionales enfrentamientos. La manera de gestionar esto es el di&aacute;logo, el encuentro, la conversaci&oacute;n, la b&uacute;squeda constante de puntos en com&uacute;n. Juntar en vez de separar. Ya tenemos claro que quien manda no quiere que nuestra vida los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os vaya por ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo gobierno ha decidido romper la ciudad en dos. Ha decidido que va a ir en contra de los que no tienen una casa para habitar, de quienes vienen a ganarse la vida como pueden y como les dejamos, de quienes son distintos, de quienes crean su propia cultura, incluso de quienes s&oacute;lo pretender respirar y moverse mejor. Para hacer un muro no hace falta hormig&oacute;n, basta con imponer pol&iacute;ticas de divisi&oacute;n y enfrentamiento. En Madrid ya tenemos nuestro muro. Nos toca trabajar para desmontarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/madrid-central-conflicto-forma-gobierno_132_1462764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jun 2019 20:07:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Madrid Central y el conflicto como forma de gobierno]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Madrid Central,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nacho Padilla: “No hay asunción más clasista que entender que a ciertas personas o sectores no hay que ofrecerles calidad gráfica”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/asuncion-clasista-entender-personas-ofrecerles_132_1489449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/607b5475-1929-43c5-91fd-b04681d4ba8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nacho Padilla: “No hay asunción más clasista que entender que a ciertas personas o sectores no hay que ofrecerles calidad gráfica”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos con el que ha sido Director Creativo del Ayuntamiento de Madrid, sobre su trabajo en estos años y sobre cómo hacer ciudad desde la comunicación</p><p class="subtitle">Aparte de la calidad de de mensajes y diseños, este periodo se ha caracterizado por la transparencia en la contratación de proveedores y en la inversión publicitaria</p></div><p class="article-text">
        Director Creativo del Ayuntamiento de Madrid. Hace unos a&ntilde;os pronunciar esto habr&iacute;a sonado a risa floja, a chiste malo, a paradoja. Hoy es una de las cosas que vamos a echar de menos con el cambio de gobierno. La semana pasada se despidi&oacute; del Palacio de Cibeles Nacho Padilla, el hombre que demuestra la excepci&oacute;n: a veces, en la pol&iacute;tica de gobierno y de partidos, s&iacute; llega la persona justa al sitio indicado. Padilla ha trabajado durante muchos a&ntilde;os en el mundo de la publicidad, como director creativo en varias agencias multinacionales, pero tambi&eacute;n ha lucido siempre una sensibilidad hacia los asuntos del bien com&uacute;n. De hecho, su &uacute;ltima actividad era una agencia peque&ntilde;a dedicada exclusivamente a contar proyectos con valor social. En 2016 llega al Ayuntamiento con ese cargo que hasta entonces era imposible y, como se&ntilde;ala &eacute;l mismo, con s&oacute;lo tres exigencias por parte de Manuela Carmena y Rita Maestre, sus jefas finales: &ldquo;Profesionalidad, transparencia, rendici&oacute;n de cuentas&rdquo;.
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        Su&nbsp;trabajo ha sido reconocido sobre todo por la parte m&aacute;s visible: la calidad y el cuidado de las im&aacute;genes que contaban las cosas de la ciudad. La comunicaci&oacute;n del Ayuntamiento de Madrid en ese tiempo no ha sido mejor porque haya sido m&aacute;s bonita que la de antes o la de otras ciudades, ha sido mejor porque ha sido m&aacute;s eficaz y lo ha sido porque ha ayudado a construir un relato compartido. Los madrile&ntilde;os se han reconocido en la imagen que ha proyectado su administraci&oacute;n y eso ha generado m&aacute;s sentido de pertenencia en una ciudad en la que no sobra. Pero, aparte&nbsp;del trabajo de direcci&oacute;n y coordinaci&oacute;n de dise&ntilde;adores, creativos y agencias, hay algo que se debe poner en valor. Padilla, junto a Sara Mouri&ntilde;o, responsable de publicidad, y el resto del equipo de la direcci&oacute;n general de comunicaci&oacute;n han puesto orden en la contrataci&oacute;n de proveedores a trav&eacute;s de un acuerdo marco y han racionalizado y justificado p&uacute;blicamente la inversi&oacute;n en publicidad institucional.
    </p><p class="article-text">
        Ya veremos qu&eacute; pasa con todo ello. De momento, a&uacute;n estamos rodeados en la calle de la &uacute;ltima campa&ntilde;a, la de Veranos de la Villa. Y tambi&eacute;n podemos descargar los carteles de estos a&ntilde;os <a href="https://diario.madrid.es/carteles/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>, una forma de devolver al ciudadano algo que es suyo. Un final impecable para una gesti&oacute;n que, efectivamente, ha sido profesional y transparente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Comunicar la ciudad no es s&oacute;lo contarla ni contar lo que hace el ayuntamiento, &iquest;no? Tambi&eacute;n se trata de generar v&iacute;nculos entre la comunidad que la conforma, emocionar, aglutinar, inspirar el mismo sentimiento ciudadano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, es que hay que distinguir entre la comunicaci&oacute;n institucional y la promocional. La promocional es la que se suele generar para un p&uacute;blico externo, el visitante, el inversor, etc. Y la institucional se dirige sobre todo al p&uacute;blico que vive en la ciudad. Deber&iacute;a haber un espacio com&uacute;n a ambas sin un objetivo finalista y que trabaje en un relato com&uacute;n de ciudad. Aunque, dicho esto, creo que lo &oacute;ptimo es que el relato est&eacute; presente en todo, en lo que dices y, sobre todo, en lo que haces. Es importante explicitar ese mensaje puntualmente pero es indispensable que est&eacute; impl&iacute;cito en todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Algunas de las campa&ntilde;as de m&aacute;s &eacute;xito de estos a&ntilde;os han tenido que ver con los festivo, fiestas populares, de barrio, celebraciones, festivales&hellip; Hay algo tambi&eacute;n ah&iacute; que hace ciudad, &iquest;no? El hecho de celebrar juntos, de encontrarse en la calle para festejar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, resulta sencillo encarar esas campa&ntilde;as porque no dependes de explicar nada, el propio objeto de la comunicaci&oacute;n ya resuena con fuerza y con los suficientes significados en la gente. No es necesario trabajar en conceptos que s&oacute;lo a&ntilde;aden una capa extra que, m&aacute;s que aportar, despista. As&iacute; que se trata de elevarlas como lo que son; y ah&iacute; empieza la complejidad, porque tienes que estar a la altura de eso que dices. Son eventos muy importantes que hacen ciudad y que, desde luego, trascienden lo puramente hostelero: nos ayudan a las comunidades a contarnos, a establecer un tejido com&uacute;n. La comunicaci&oacute;n tiene que comprender eso y despu&eacute;s estar a la altura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Ayuntamiento de Madrid tiene fama de ser un organismo gigante, con las competencias muy repartidas, de dif&iacute;cil gesti&oacute;n y reactivo&nbsp;a las novedades. &iquest;Qu&eacute; dificultades encontraste para enfocar tu trabajo?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Primero, nos obligamos a asumir que la casu&iacute;stica era inabarcable en su totalidad. Luego tuvimos que entender los mecanismos y, despu&eacute;s, hubo que enfrentarse a las inercias. Y hay una dificultad muy importante de la que quiero hablar, porque es a futuro pero es sist&eacute;mica: la falta de continuidad y que se depende excesivamente del grado de inter&eacute;s o indiferencia existente en cada equipo pol&iacute;tico. Con esto es muy f&aacute;cil hacer tabla rasa o tratarlo mal o simplemente ignorarlo. Muy f&aacute;cil. No hay un organismo que vele por la continuidad de ciertas cosas o el respeto a ciertos procesos en el &aacute;mbito del dise&ntilde;o, la identidad, la comunicaci&oacute;n desde una perspectiva profesional en casi ning&uacute;n estrato de la administraci&oacute;n. En el Ayuntamiento de Madrid depender&aacute; casi &uacute;nica y exclusivamente de la voluntad pol&iacute;tica. Olvidar esto obliga a empezar de cero cada vez, a manejar una identidad que da tumbos y que no construye sobre lo hecho, con el malgasto de dinero p&uacute;blico que supone derribar y levantar en lugar de acondicionar, mejorar o hacer crecer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las cosas que se han hecho en este periodo es generar un acuerdo marco para facilitar, organizar y regularizar la contrataci&oacute;n de agencias y dise&ntilde;adores. &iquest;Es la ley de contrataci&oacute;n otra dificultad para un trabajo as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues al principio puede parecer una dificultad, s&iacute;; pero son precisamente las herramientas legales y administrativas las que nos han permitido dise&ntilde;ar el acuerdo marco de manera que pudi&eacute;ramos integrar las eternas demandas del sector y el mejor inter&eacute;s para la administraci&oacute;n p&uacute;blica. Muchas de las dificultades de la contrataci&oacute;n p&uacute;blica parten de que te obliga a ser totalmente transparente y justo, tienes que ser un garante de los derechos de todas las partes. Es algo irrenunciable y me parece que hay que velar porque sea as&iacute;. Por lo tanto, hay que contar con que el escenario es &eacute;se y, a partir de ah&iacute;, encontrar las herramientas administrativas que te permitan elaborar una licitaci&oacute;n y un acuerdo que con el que acceder al mejor trabajo posible, en las mejores condiciones posibles para ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otra misi&oacute;n ha sido la transparencia en la inversi&oacute;n publicitaria, tan importante hasta ahora para devolver favores.</strong>
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        A m&iacute; me han sorprendido muchas cosas estos a&ntilde;os pero lo que me ha dejado absolutamente perplejo es la actitud de casi todos los medios con este tema. Esta corporaci&oacute;n ha acabado con una pr&aacute;ctica corrupta que tiene una trascendencia enorme. Enorme. Y el eco que ha provocado ha sido m&iacute;nimo. De lo que se hablaba es de que se estaba invirtiendo una barbaridad en redes sociales en detrimento de la prensa escrita (pero, &iexcl;por supuesto!) en lugar de que por fin una administraci&oacute;n p&uacute;blica acaba con la pr&aacute;ctica de comprar medios a trav&eacute;s de la asignaci&oacute;n de publicidad institucional. Los casos que salen constantemente a la luz hablan de cientos de millones anuales que se asignan de manera opaca e interesada por parte de diferentes administraciones para la compra de voluntades o asegurar un control m&iacute;nimo sobre lo que se publica y lo que no. El Ayuntamiento, estos a&ntilde;os, decidi&oacute; publicar de forma abierta el dinero invertido en cada medio y el criterio seguido para ello, que no es otro que los datos de audiencia de Comscore y la AIMC. Se establecen objetivos de audiencia, afinidad y alcance adecuados a cada campa&ntilde;a, en lugar de hacer un reparto a principio de a&ntilde;o, que es una pr&aacute;ctica habitual y que har&iacute;a saltar las alarmas de cualquiera que sepa m&iacute;nimamente de marketing. Esa denominaci&oacute;n, &ldquo;reparto&rdquo;, se usa con total naturalidad en la prensa y entre los comerciales para hablar de la inversi&oacute;n en difusi&oacute;n de las administraciones. Haber acabado con eso me parece lo m&aacute;s importante que se ha hecho en comunicaci&oacute;n, m&aacute;s que el <em>engagement&nbsp;</em>o la calidad de la carteler&iacute;a. Es algo que hay que velar para que no se revierta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; retos se te han quedado? &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;a afrontar, en tu opini&oacute;n, quien&nbsp;que te sustituya?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es lo que m&aacute;s me frustra. Hab&iacute;a proyectos que se quedan ahora en el aire como la digitalizaci&oacute;n del Ayuntamiento a trav&eacute;s de una licitaci&oacute;n que evitara lo de siempre y sacara lo mejor del dise&ntilde;o de usabilidad que hay en Espa&ntilde;a, igual que se ha hecho con dise&ntilde;o gr&aacute;fico. La profundizaci&oacute;n del acuerdo marco, porque las licitaciones, los acuerdos, necesitan de una iteraci&oacute;n constante. La creaci&oacute;n de acuerdos intersectoriales entre el dise&ntilde;o madrile&ntilde;o y el resto de actores. Las ayudas a la formaci&oacute;n de calidad en dise&ntilde;o para quienes no pueden permitirse una formaci&oacute;n adecuada a su talento, velar por el mantenimiento y la mejora de la transparencia, de la calidad, del cumplimiento de objetivos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Puede ser que se haya entendido mal esto de cuidar el dise&ntilde;o desde lo p&uacute;blico e incluso el concepto y objetivos de aquel primer desborde a favor de Carmena y Colau y que algunas campa&ntilde;as de las &uacute;ltimas elecciones, tanto nacionales como locales, haya pecado de cuquismo y olvidado mensajes m&aacute;s pol&iacute;ticos?</strong><em>cuquismo</em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Dicho esto, apunto una cosa sobre el fondo y la forma, porque creo que el problema ha estado en todo caso en lo primero, no en lo segundo. Creo que no hay asunci&oacute;n m&aacute;s clasista que entender que a ciertas personas o sectores no hay que ofrecerles calidad gr&aacute;fica, que no lo valoran o no saben apreciarlo, que es algo que&nbsp;he tenido que o&iacute;r. Ah&iacute; estoy en la trinchera de William Morris (&ldquo;arte para todos&rdquo;) y James Oppenheim (&ldquo;pan y tambi&eacute;n rosas&rdquo;), no importa cu&aacute;ndo preguntes esto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otra de las cosas que han salido en estos a&ntilde;os de trabajo es el concepto, la iconograf&iacute;a y el relato en torno a &ldquo;la ciudad del abrazo&rdquo;. Ahora mismo, gobernantes de todo el mundo y de todo signo est&aacute;n convencidos o se han dejado convencer de que hay que crear eso que se ha dado en llamar marca ciudad. &iquest;Es posible reducir a un producto, a una identidad, una imagen y unos p&uacute;blicos objetivos, un asunto tan complejo y diverso como es la ciudad? &iquest;Es conveniente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es posible porque es la forma habitual de obrar, pero lo que se pierde por ese camino es el valor intr&iacute;nseco de cada cosa que hace posible una ciudad. Cuando se hace mal es porque se parte de la incomprensi&oacute;n sobre lo que es una marca: no debe ser un relato de lo que queremos ser, sino de lo que somos. Lo contrario es el relato de una intenci&oacute;n m&aacute;s o menos ambiciosa planteada en un despacho. La ciudad ya es una comunidad; se deber&iacute;a tratar de entender y nutrir los significantes existentes. La marca es un pelda&ntilde;o anterior y, quiz&aacute; por eso, suele tener esa vocaci&oacute;n de desiderata.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En un mundo globalizado y cada vez menos diverso, &iquest;d&oacute;nde debe buscar su identidad una ciudad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute; misma, claro. Se trata simplemente de comprenderse sin asunciones previas y de saber contarse, tanto hacia fuera como hacia dentro. Este saber contarse hacia dentro es muy importante porque fija el relato a fuego en la ciudad y eso permite que sea la propia ciudad la que comunique lo que es en todo lo que hace. No es un plan bianual, desde luego.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/asuncion-clasista-entender-personas-ofrecerles_132_1489449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Jun 2019 19:02:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nacho Padilla: “No hay asunción más clasista que entender que a ciertas personas o sectores no hay que ofrecerles calidad gráfica”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ayuntamiento de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vuelta del pesimismo a las ciudades: llega la política de la farsa y la furia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/vuelta-pesimismo-ciudades_132_1497567.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/309f85b1-929d-48ac-8487-b6b3d79f434d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vuelta del pesimismo a las ciudades: llega la política de la farsa y la furia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los resultados de hace cuatro años en España impulsaron una ola de optimismo en todo el mundo sobre la capacidad de las ciudades para enfrentarse a los grandes problemas del mundo</p><p class="subtitle">La toma de posesión de los nuevos cargos de este fin de semana representa un cambio de ciclo y la llegada del autoritarismo neoliberal a los gobiernos urbanos</p></div><p class="article-text">
        Hace cuatro a&ntilde;os por estas fechas se empez&oacute; a vivir un clima de optimismo urbano en el mundo que no s&oacute;lo ten&iacute;a que ver con los resultados de las municipales de aqu&iacute;, aunque s&iacute; ten&iacute;a bastante relaci&oacute;n. En Espa&ntilde;a llegaron los ayuntamientos del cambio a Madrid, Barcelona, Valencia, C&aacute;diz, Zaragoza, Santiago, A Coru&ntilde;a y Ferrol. Detr&aacute;s de esas confluencias hubo un trabajo largo y espeso en torno a un movimiento municipalista que ven&iacute;a de la concepci&oacute;n no partidista y muy participativa de la pol&iacute;tica surgida del 15M. Fuera de Espa&ntilde;a, todo esto fue visto con admiraci&oacute;n por los sectores m&aacute;s activistas y con sorpresa y expectaci&oacute;n por el resto. No me lo invento, he comprobado c&oacute;mo Carmena y Colau eran tratadas casi como estrellas del rock en grandes cumbres como la de alcaldes de Bogot&aacute; y H&aacute;bitat III en Quito, ambas en 2016. La otra estrella de esas reuniones era Anne Hidalgo, la alcaldesa socialista de Par&iacute;s y otro icono de la ola de optimismo de la que hablo. Sadiq Khan en Londres es otro ejemplo; incluso Bill de Blasio en Nueva York, aunque pueda estar en las ant&iacute;podas del municipalismo de aqu&iacute;. De hecho, lo que un&iacute;a a todos estos alcaldes y alcaldesas y a la expectaci&oacute;n sobre ellos no era tanto la ideolog&iacute;a sino la forma de enfrentar a los retos urbanos.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades son generadoras pero tambi&eacute;n sufridoras de los grandes problemas del mundo: la desigualdad, la emergencia clim&aacute;tica, los problemas de vivienda... Tambi&eacute;n pueden ser, por eso, creadoras y canalizadoras de las soluciones. Durante estos a&ntilde;os, hemos visto c&oacute;mo estos asuntos llenaban el discurso de los gobernantes municipales &mdash;algunos por convicci&oacute;n, muchos por simple imitaci&oacute;n&mdash; y, por tanto, de la conversaci&oacute;n. En poco tiempo, todos hemos aprendido a hablar m&aacute;s y mejor de movilidad, espacio p&uacute;blico, gentrificaci&oacute;n, turistificaci&oacute;n, resiliencia, participaci&oacute;n, etc. La cultura y el inter&eacute;s sobre lo urbano han crecido junto a ese optimismo en el que, de alguna manera, se pon&iacute;a en las ciudades la esperanza como resistencia progresista frente a otros poderes en los que iba abri&eacute;ndose paso el autoritarismo.
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente, ha habido m&aacute;s ruido que nueces. Precisamente en estos a&ntilde;os han avanzado m&aacute;s r&aacute;pido que nunca los traumas urbanos, azuzados por la voracidad de unos capitales cada vez m&aacute;s concentrados y poderosos, que operan por el mundo como si fuese su jard&iacute;n y que han pasado por encima de casi todas las buenas intenciones de alcaldes y alcaldesas. Siendo realistas, no ha habido un giro copernicano, no ha habido tanto cambio. Puede que hubiera hecho falta m&aacute;s tiempo, seguro que se necesitaba m&aacute;s valent&iacute;a. En cualquier caso, ha sido buena y era muy necesaria esta ola de optimismo y de conversaci&oacute;n ciudadana. Y, s&iacute;, estoy escribiendo en pasado.
    </p><p class="article-text">
        Este fin de semana, con la toma de posesi&oacute;n de los nuevos cargos en los municipios de Espa&ntilde;a, creo que hemos asistido al inicio de un cambio de ciclo. Se acab&oacute; el optimismo y, otra vez, posiblemente no sea s&oacute;lo aqu&iacute;. Lo que espera a Madrid puede ser el mejor ejemplo. Un ayuntamiento de una gran capital europea gobernado gracias a un partido ultra, racista, hom&oacute;fobo y autoritario al que probablemente le caer&aacute; alg&uacute;n puesto de mando. El anuncio de la suspensi&oacute;n inmediata de una de las zonas de bajas emisiones m&aacute;s eficaces y elogiadas del mundo justo cuando ya casi nadie duda de la necesidad de actuar contra la crisis clim&aacute;tica. El foco en la okupaci&oacute;n como problema y no como consecuencia de la emergencia habitacional que vivimos y que va a ir seguro a peor con las medidas propuestas por el nuevo gobierno. Pero no es s&oacute;lo Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en Barcelona, donde s&iacute; habr&aacute; cuatro a&ntilde;os m&aacute;s de alcald&iacute;a de Barcelona en com&uacute; (junto al PSC y con los votos de los independientes de Valls), el optimismo se ha acabado. La toma de posesi&oacute;n de Ada Colau fue la foto de una ciudad rota y dividida en varios pedazos por cuestiones que no tienen nada que ver con lo urbano. Y aqu&iacute; est&aacute; la clave para sentir el pesimismo.
    </p><h4 class="article-text">La era de la ira y la mentira</h4><p class="article-text">
        Al mismo tiempo que en estos cuatro a&ntilde;os soplaba ese viento de cambio que luego no ha sido para tanto, empezaba otra corriente completamente contraria, un aire sucio que se ha ido alimentando de la ira y la mentira hasta hacerse irrespirable. Vuelvo al ejemplo de Madrid. Uno puede estar m&aacute;s o menos de acuerdo con lo que ha hecho o dejado de hacer Manuela Carmena y su equipo, pero es evidente que ha sido una gesti&oacute;n nada radical; socialdem&oacute;crata, como mucho. Sin embargo, los partidos ahora en el poder se han dedicado a hacer una oposici&oacute;n, en este caso s&iacute;, radical y sin matices. Han acusado de populista y antisistema a una alcaldesa empe&ntilde;ada en quedar bien con todos y que, si ha roto alg&uacute;n plato, desde luego no ha sido en el entorno IBEX. Han sido irresponsables porque han cavado un agujero que divide a los ciudadanos y en el que han ca&iacute;do asuntos que deber&iacute;an ser de consenso como la lucha contra la contaminaci&oacute;n y en favor de la salud, la defensa del transporte p&uacute;blico y la vivienda asequible. La mayor&iacute;a de los medios de comunicaci&oacute;n son tambi&eacute;n responsables de esa irresponsabilidad. Durante cuatro a&ntilde;os han mentido, han desinformado y han ignorado el inter&eacute;s de sus lectores y de la ciudadan&iacute;a en general, qui&eacute;n sabe si en busca de cliks o por intereses m&aacute;s oscuros. Igual ha pasado en casi todas las ciudades espa&ntilde;olas que quisieron cambiar, igual est&aacute; pasando en todas las del mundo.
    </p><p class="article-text">
        La nueva pol&iacute;tica ahora es la de la farsa y la furia. Es as&iacute; porque as&iacute; es la nueva comunicaci&oacute;n que imponen los algoritmos. Y &eacute;sta es as&iacute; porque as&iacute; lo quieren esos capitales que juguetean por el mundo como si fuese suyo. Y con nosotros: nos quieren enfadados, divididos e individualistas. Lo explica muy bien Marta Peirano en su reciente libro, <a href="https://www.megustaleer.com/libros/el-enemigo-conoce-el-sistema/MES-106841" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El enemigo conoce el sistema&nbsp;(Debate, 2019)</a>, sobre la tecnolog&iacute;a y las redes como herramientas de control social. En el cap&iacute;tulo final habla de c&oacute;mo era antes la vida social en la ciudad, llena de entornos de encuentro y de discusi&oacute;n &mdash;la vecindad, la escuela, el colegio, el comercio e incluso la iglesia&mdash; y, por eso, llena de diversidad y responsabilidades comunes. &ldquo;Estas instituciones, que estaban basadas en la negociaci&oacute;n permanente de la diferencia y se enriquec&iacute;an con ella, hab&iacute;an sido degradadas por la burbuja inmobiliaria, los colegios concertados, el desembarco de franquicias y multinacionales y la privatizaci&oacute;n de los servicios sociales antes de que llegara la red social. La tribalizaci&oacute;n algor&iacute;timica no es su sustituta. Es la infecci&oacute;n oportunista que se ha hecho fuerte en su ausencia&rdquo;. La infecci&oacute;n que est&aacute; llegando a las urbes.
    </p><p class="article-text">
        El pesimismo ha vuelto a las ciudades por el cambio de gobierno pero tambi&eacute;n por la forma en que se ha producido. Estos a&ntilde;os de titulares destructivos, de mentiras absolutas y de bandos irreconciliables han conseguido hacer irrelevante lo importante e innegociable la divisi&oacute;n. Por eso el cambio de gobierno, por eso la incapacidad negociadora. Por eso, y tengo que volver al ejemplo de Madrid, hay un partido que escupe mensajes ultras y esconde un programa econ&oacute;mico absolutamente neoliberal ayudando en el gobierno de la ciudad. Una muestra de la ola de autoritarismo al servicio de los mercados que est&aacute; ensombreciendo el mundo ahora mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/vuelta-pesimismo-ciudades_132_1497567.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Jun 2019 19:56:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vuelta del pesimismo a las ciudades: llega la política de la farsa y la furia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox,PP - Partido Popular,Cs - Ciudadanos,Madrid,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viva Las Vegas, vivo en Las Vegas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/viva-vegas-vivo_132_1516280.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11161601-ee30-48a5-9545-e084614dbdb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viva Las Vegas, vivo en Las Vegas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las ciudades quieren ser, como Las Vegas, lugares en los que ocurren cosas excitantes: celebraciones deportivas, festivales, eventos internacionales...</p><p class="subtitle">El proyecto para construir el Museo Heritage en el Puerto de Barcelona demuestra cómo todas las administraciones empujan en esta dinámica</p></div><p class="article-text">
        Las Vegas es una ciudad dise&ntilde;ada para el ocio. La capital mundial del entretenimiento, como se dice a s&iacute; misma, lo es desde que en 1931 se legaliz&oacute; el juego en su Estado. En seguida vinieron los grandes hoteles y los casinos. La historia del lugar est&aacute; muy contada en libros, pel&iacute;culas y canciones: inversiones millonarias, pelotazos inmobiliarios, rentabilidades extremas, corrupci&oacute;n, mafia, <em>rat pack&nbsp;</em>y tal. Por mucho que uno sepa, sigue siendo impresionante toparse de noche con el reflejo de las luces de todo ese dispendio en el cielo que cae a plomo sobre el desierto de Nevada. Tambi&eacute;n lo es aterrizar de d&iacute;a y ser asaltado en la ventanilla del avi&oacute;n por imitaciones de Par&iacute;s, Venecia o Nueva York. Las Vegas es una ciudad tur&iacute;stica inventada que se ha hecho a base de copiar la realidad y convertirla casi en parodia, siempre con el juego como eje de su modelo de negocio. As&iacute; ha sido hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a le&iacute;a <a href="https://elpais.com/elpais/2019/05/15/eps/1557935755_397159.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una cr&oacute;nica de M&oacute;nica Montero en El Pa&iacute;s Semanal</a>&nbsp;en la que contaba que Las Vegas se ha reinventado en vista de que lo del juego ya no funciona como antes. Y se ha convertido en la capital mundial de los DJ estrella, algo as&iacute; como un una Ibiza en el desierto, un festival permanente. Tambi&eacute;n ha invertido en profundizar en su versi&oacute;n del deporte espectacular y atraer grandes franquicias para contar con una oferta de temporada. Los Oakland Raiders de f&uacute;tbol americano van a ser de all&iacute; y se buscan m&aacute;s equipos de la NBA y otras ligas profesionales. La lectura del texto me gener&oacute; bastante confusi&oacute;n. No tanto por Las Vegas, que entiendo que tiene un modelo de ciudad basado en el turismo y el consumo, sino por el resto de las urbes del mundo. Quiero decir, &iquest;sigue Las Vegas siendo un reflejo exagerado de las ciudades globales o, al contrario, &eacute;stas son las que imitan a la capital mundial del entretenimiento?
    </p><p class="article-text">
        No hace falta irse muy lejos en el tiempo ni en el espacio para pillar dos ejemplos que pueden ayudar a hallar la respuesta. El pasado fin de semana, Madrid acogi&oacute; la final de la Champions y Barcelona, el Primavera Sound. No voy a entrar en ninguno de los dos eventos, a los que ya la actualidad ha dejado viejos; tan s&oacute;lo sirven de muestra del posicionamiento de ambas ciudades, y de tantas otras, como lugares en los que ocurren cosas excitantes: celebraciones deportivas &mdash;incluidas las de los equipos locales, para los que todo son facilidades&mdash;, festivales musicales con subvenci&oacute;n, eventos internacionales de lo que sea que brille mucho. Se trata de atraer gentes y miradas de todo el mundo, de mantener la marca constantemente lustrosa y luminosa, como si fuese un ne&oacute;n del Strip.
    </p><p class="article-text">
        Los a&uacute;n gobernantes de Madrid, a pesar de declararse preocupados por los conflictos urbanos derivados del aluvi&oacute;n tur&iacute;stico, presumen p&uacute;blicamente de que la capital ahora es un im&aacute;n para los visitantes. En Barcelona, la administraci&oacute;n que encabeza Colau lleg&oacute; al poder con el turismo como principal problema percibido por los vecinos y ha trabajado en cierta contenci&oacute;n, a trav&eacute;s del Plan Estrat&eacute;gico, la moratoria hotelera o el Plan Especial Urban&iacute;stico de Alojamientos Tur&iacute;sticos (PEUAT). Pero se ve que la firmeza es muy dif&iacute;cil de mantener ante las presiones y ah&iacute; est&aacute;n para demostrarlo las pol&eacute;micas por la ampliaci&oacute;n de la Fira y del MACBA que explica muy bien en<a href="https://www.elsaltodiario.com/barcelona/fira-montjuic-recinto-barrio-gentrificacion-vivienda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> este texto David Bravo</a>.
    </p><h4 class="article-text">Museo&nbsp;y especulaci&oacute;n</h4><p class="article-text">
        De hecho, en Barcelona est&aacute; pasando ahora mismo algo que escenifica las complicaciones para frenar esta tendencia a hacer de las ciudades espacios para el espect&aacute;culo constante por muy buenas intenciones que se puedan tener. Hablo de la pretensi&oacute;n de construir una franquicia del Museo Hermitage en la nueva bocana del puerto, una zona ya bien explotada por la presi&oacute;n tur&iacute;stica y un negocio en el que, por supuesto, hay detr&aacute;s un inter&eacute;s especulativo inmobiliario, como explica <a href="https://directa.cat/museo-hermitage-barcelona-sl-cultura-de-gestio-immobiliaria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este reportaje de La Directa</a>. A pesar de los titulares que se encuentran por ah&iacute;, los vecinos no est&aacute;n a favor. Los movimientos sociales y las asociaciones vecinales m&aacute;s cre&iacute;bles han firmado un manifiesto conjunto, <a href="https://assembleabarris.wordpress.com/2019/05/10/adhesions-al-manifest-no-a-lhermitage-lart-de-lespeculacio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No a l'Hermitage. L'art de l'especulaci&oacute;</em></a>, que protesta contra la especulaci&oacute;n, el aumento de la turistificaci&oacute;n, los problemas de movilidad que generar&aacute; el proyecto, la tapadera cultural y los datos manipulados de creaci&oacute;n de empleo. El Ayuntamiento de Barcelona, el que todav&iacute;a es, ha &ldquo;mostrado sus reservas&rdquo; ante el plan, pero, aparte de que hay que ver qui&eacute;n y c&oacute;mo ocupa las oficinas de la Pla&ccedil;a de Sant Jaume, es posible que no pueda hacer nada por pararlo. El suelo es de la Autoridad Portuaria de Barcelona, que depende del Ministerio de Fomento. La decisi&oacute;n, por tanto, no compete a la ciudad. Y con esto llegamos a uno de los meollos de la cuesti&oacute;n urbana: las competencias.
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos que ahora mismo hubiera en Espa&ntilde;a un gobierno municipal de una gran ciudad que quisiera realmente parar la din&aacute;mica del modelo extractivo y especulador que tiene al turismo como excusa &mdash;lo cual es mucho imaginar, ya s&eacute;, en vista de la experiencia y de los resultados electorales&mdash;. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a hacerlo si la decisi&oacute;n final de cu&aacute;ntas personas van a llegar a trav&eacute;s de puertos y aeropuertos no est&aacute; en su mano? Y en cuanto a la gesti&oacute;n de la vivienda, &iquest;se puede pelear realmente por recuperar su funci&oacute;n social desde una administraci&oacute;n con escasos recursos y competencias y con un suelo cuya propiedad est&aacute; repartida entre tantos agentes?
    </p><p class="article-text">
        Cito otro texto y acabo. Feargus O'Sullivan<a href="https://www.citylab.com/life/2019/05/amsterdam-tourism-travel-tips-vacation-cruise-hotels-airbnb/590221/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> explica en CityLab</a> c&oacute;mo &Aacute;msterdam quiere pero no puede realmente controlar la masificaci&oacute;n que impone el modelo. La ciudad ha ordenado un mont&oacute;n de normas en los &uacute;ltimos tiempos, desde regulaci&oacute;n de alojamientos tur&iacute;sticos a control de negocios en barrios c&eacute;ntricos pasando por el aumento de la tasa tur&iacute;stica. Pero lo cierto es que el &aacute;rea metropolitana va a tener decenas de nuevos hoteles, los aeropuertos de la zona se est&aacute;n ampliando y se est&aacute; acabando la nueva terminal del puerto de cruceros. As&iacute; est&aacute; la cosa en un lugar con 830.000 habitantes y 17 millones de visitantes el a&ntilde;o pasado. As&iacute; est&aacute; la cosa en casi todas partes.
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho, acabo. &iquest;No hay conclusi&oacute;n, entonces, en este texto? Claro que s&iacute;. Que me voy buscando un traje de Elvis.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/viva-vegas-vivo_132_1516280.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jun 2019 19:24:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viva Las Vegas, vivo en Las Vegas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Barcelona,Las Vegas,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Algunos libros para leer la ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/libros-leer-ciudad_132_1523911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b2496c5-4e3a-498f-85cf-0b89b62f2945_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Algunos libros para leer la ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con motivo de la Feria del Libro de Madrid, repasamos algunos títulos recientes que tratan asuntos urbanos desde distintas perspectivas</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Cr&oacute;nica desde el lado olvidado de la ciudad</strong>
    </p><p class="article-text">
        El libro empieza por la c&aacute;rcel y no es casualidad. Como esos autores de suspense tan seguros de su trama que no temen contar primero el final para luego explicar c&oacute;mo se lleg&oacute; ah&iacute;, Darren McGarvey arranca su <em>Safari en la pobreza </em>por uno de los t&eacute;rminos posibles cuando naces y creces en el lado olvidado de la ciudad. &Eacute;l es de Pollock, al sur de Glasgow, una de esas reservas de pobreza que rompe la armon&iacute;a de la urbe presumida. Es una brecha f&iacute;sica, que se demuestra en la configuraci&oacute;n del barrio y en la dificultad de acercarse desde &eacute;l a un centro que es mucho m&aacute;s que geogr&aacute;fico, pero tambi&eacute;n lo es moral, emocional e intelectual. McGarvey es rapero y su nombre art&iacute;stico es Loki, como el del hermano de Thor al que nunca dejaron ser bueno (quiz&aacute; aqu&iacute; haya tambi&eacute;n mensaje). Y es activista y educador social. Y fue alcoh&oacute;lico, hijo de una madre tambi&eacute;n adicta. Lo cuenta en el libro, como cuenta los problemas con las bandas, la violencia y la ira constante en su entorno, el vac&iacute;o asistencial, los problemas de vivienda o la llegada de la regeneraci&oacute;n para romper definitivamente los lazos comunitarios. Lo hace sin dogmas y sin excusas, repartiendo responsabilidades por doquier pero recordando las de cada uno, empezando por las suyas. No hay idealizaci&oacute;n de la pobreza ni del barrio, lo cual hace el trago todav&iacute;a m&aacute;s amargo. Por eso es recomendable, porque lo que pasa en Pollock es lo que pasa en Villaverde, en Ciutat Meridiana, en Otxarkoaga y en muchos otros lugares y necesitamos que nos lo cuenten.
    </p><p class="article-text">
        <em>Safari en la pobreza</em>, <strong>Darren McGarvey</strong> (traducci&oacute;n de Martin Schifino). <a href="https://capitanswing.com/libros/safari-en-la-pobreza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Capit&aacute;n Swing</a>.
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        <strong>Parar por las calles</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la introducci&oacute;n, Bel&eacute;n Bermejo cita dos conceptos: el no lugar y la psicogeograf&iacute;a. Despu&eacute;s de pasear por el libro, a uno se le ocurre que, adem&aacute;s de Marc Aug&eacute; y Guy Debord, podr&iacute;a mencionar tambi&eacute;n a Lao Tse y al tao. Las microgeograf&iacute;as de Bel&eacute;n son im&aacute;genes de Madrid que salen no tanto de su c&aacute;mara fotogr&aacute;fica sino de una mirada que sabe pararse en el ahora y ver que, entre toda la velocidad y el ruido, hay literatura en la calle. Bel&eacute;n es editora, fot&oacute;grafa y, sobre todo, andarina y, por eso, curiosa. Y el libro es un libro de fotos con algunas notas, una obra sin pretensiones que, sin embargo y probablemente sin querer, ense&ntilde;a a ver de otra forma y con otro ritmo la ciudad. &ldquo;Cuando miro una pared, veo mapas&rdquo;, escribe en una de sus notas. Y el volumen, efectivamente, est&aacute; lleno de muros, geometr&iacute;as y encuadres que recuerdan a planos. Mapas que est&aacute;n fuera del mapa, como el libro que menciona en los agradecimientos, el excelente <em>Fuera del mapa </em>(Blackie Books, 2017), de Alastair Bonnett. Por cierto, hay otra cosa muy importante en esa parte final que nadie nunca lee, el agradecimiento a las personas que forman parte del sistema de sanidad p&uacute;blica: &ldquo;Estoy aqu&iacute; porque sin ellos no habr&iacute;a podido seguir haciendo fotos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Microgeograf&iacute;as de Madrid</em>, <strong>Bel&eacute;n Bermejo</strong>. <a href="https://www.megustaleer.com/libros/microgeografas-de-madrid/MES-099342" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan B</a>.
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        <strong>&Eacute;tica para la ciudad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Richard Sennett explica aqu&iacute; c&oacute;mo la ciudad es un sistema complejo que debe mantenerse lo m&aacute;s abierto posible para que siga siendo diverso, vivo y rico, para que siga siendo ciudad. Y lo hace en un libro, el tercero de su trilog&iacute;a del <em>Homo faber </em>(tras <em>El artesano </em>y <em>Juntos</em>) que es en s&iacute; mismo un sistema complejo abierto. Es una obra sobre la historia del urbanismo &mdash;un repaso, por ejemplo, por el legado de Haussmann, Olmsted, Cerd&agrave; o Le Corbusier&mdash;, un tratado sobre pensamiento urbano &mdash;con un an&aacute;lisis sobre las miradas divergentes de Jane Jacobs y Lewis Mumford muy interesante&mdash;, una muestra de sus propias experiencias como urbanista y soci&oacute;logo &mdash;una muestra con autocr&iacute;tica, lo cual es infrecuente&mdash;, un relato sobre los avances tecnol&oacute;gicos &mdash;y sobre como, paradoja mediante, no necesariamente hacen avanzar a la ciudad&mdash; y muchas otras cosas m&aacute;s. Es, as&iacute;, un libro complejo y tambi&eacute;n abierto, porque deja espacio para la reflexi&oacute;n personal. Es, por eso, un libro necesario para entender todo esto; recomendable para cualquiera, pero sobre todo para los que dicen estar preocupados por administrar mejor las cosas urbanas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Construir y habitar. &Eacute;tica para la ciudad</em>, <strong>Richard Sennett</strong> (traducci&oacute;n de Marco Aurelio Galmarini Rodr&iacute;guez). <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/construir-y-habitar/9788433964335/A_527" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anagrama</a>.
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        <strong>Dos maestros: Gaviria y Lefebvre</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mario Gaviria muri&oacute; en abril del a&ntilde;o pasado dejando un hueco muy grande en muchos sitios. En la sociolog&iacute;a, en el ecologismo, en el urbanismo, en el an&aacute;lisis cr&iacute;tico del turismo. Gaviria no firma este libro y, sin embargo, es inevitable hablar de &eacute;l para hacer un comentario del volumen. Porque fue el navarro quien encarg&oacute; a Henri Lefebvre hacer este an&aacute;lisis. Fue en 1973 y mientras Gaviria est&aacute; haciendo un estudio de impacto ecol&oacute;gico de las nuevas ciudades tur&iacute;sticas en Benidorm, un trabajo para el que el franc&eacute;s fue asesor. Lefebvre hab&iacute;a sido profesor y era maestro de Gaviria y &eacute;ste quiso que el pensador reflexionase sobre esos nuevos lugares dedicados al descanso y al ocio. Lo hizo y el texto fue guardado en un caj&oacute;n por el disc&iacute;pulo. &iquest;Por qu&eacute;? Quiz&aacute; porque esperaba algo casi imposible: que Henri Lefebvre se centrase en algo muy concreto. No fue hasta 2011 que Gaviria recuper&oacute; el texto y empez&oacute; a preparar su edici&oacute;n, como explica el soci&oacute;logo Ion Mart&iacute;nez Lorea en una estupenda detallada que finalmente no pudo realizar a medias con Gaviria. Aqu&iacute;, el autor de <em>El derecho a la ciudad </em>y <em>La producci&oacute;n del espacio </em>hace un repaso hist&oacute;rico, filos&oacute;fico, econ&oacute;mico y hasta art&iacute;stico del asunto para desear una concepci&oacute;n de los espacios dedicados al verdadero disfrute que no encuentra sino todo lo contrario. Y vuelve a una de sus constantes, que s&oacute;lo se puede avanzar en positivo desde el uso social, org&aacute;nico y fuera de normas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Hacia una arquitectura del placer</em>, <strong>Henri Lefebvre</strong> (traducci&oacute;n de Natalia Ruiz Mart&iacute;nez). <a href="https://libreria.cis.es/libros/hacia-una-arquitectura-del-placer/9788474767674/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas</a>.
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        <strong>Madrid, a la deriva</strong>
    </p><p class="article-text">
        A Sergio C. Fanjul no hay que pedirle que camine ni que escriba. Son dos cosas que hace porque no puede evitarlo, aunque no est&aacute; claro si es capaz de hacer ambas al mismo tiempo. Sin embargo, a Sergio, astrof&iacute;sico de formaci&oacute;n, periodista de profesi&oacute;n y poeta de vocaci&oacute;n, le encargaron para Veranos de la Villa 2018 unas cr&oacute;nicas caminantes por Madrid que aqu&iacute; son recopiladas en una versi&oacute;n extendida. Son recorridos y textos sobre las ciudades que conforman la ciudad, sobre paisajes urbanos y humanos que, a pesar de ser cercanos, son cada vez m&aacute;s desconocidos por culpa de esa fuerza centr&iacute;peta que nos hace olvidar las periferias, incluso las que habitan en el mismo centro de la urbe. El autor parte de Lavapi&eacute;s hacia los l&iacute;mites de esta capital que no se acaba nunca y lo comparte con una forma de escribir sencilla, capaz de trasladar al lector a cualquiera de sus derivas y de ir sum&aacute;ndole la informaci&oacute;n hist&oacute;rica, urban&iacute;stica y sociol&oacute;gica necesaria para entender los complicados mecanismos que hacen que la ciudad siga viva, a pesar de todo.
    </p><p class="article-text">
        <em>La ciudad infinita</em>, <strong>Sergio C. Fanjul</strong>. <a href="https://www.megustaleer.com/libros/la-ciudad-infinita/MES-108359" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reservoir Books</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/libros-leer-ciudad_132_1523911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jun 2019 19:22:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Algunos libros para leer la ciudad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que nos cuenta la muerte de Pujan Koirala sobre el modelo económico y social al que van nuestra ciudades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/cuenta-pujan-koirala-economico-ciudades_132_1527433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aba0035a-9526-47c3-b1a7-f1e8f9e6911f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que nos cuenta la muerte de Pujan Koirala sobre el modelo económico y social al que van nuestra ciudades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vamos hacia una institucionalización de la economía informal en la que los grandes capitales fomentan la ausencia de normas para sus negocios</p><p class="subtitle">Los resultados electorales no auguran la posibilidad de controles necesarios para estos modelos de negocio</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Por lo que sea, creo en las sincron&iacute;as. Mientras muere un repartidor de Glovo, la derecha vuelve a Madrid de mano de la extrema derecha. Ambas cosas, que me producen tremenda pena y rabia, son notas de la misma melod&iacute;a&rdquo;. <a href="http://www.ene13.net" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Natalia Mirapeix</a>&nbsp;es directora de arte, activista y buena amiga. El lunes, como muchos, expresaba <a href="https://twitter.com/ene13art/status/1132890468478537728" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en sus redes</a>&nbsp;sus sentimientos y su visi&oacute;n sobre lo que hab&iacute;a pasado el domingo. Como nadie, mostraba una realidad que va m&aacute;s all&aacute; de la amargura por saber qu&eacute; lado pol&iacute;tico va a administrar el tablero y que tiene que ver con qui&eacute;n es el due&ntilde;o de ese tablero y cu&aacute;les son las reglas que va a imponer, que est&aacute; imponiendo.
    </p><p class="article-text">
        Pujan Koirala es el nombre del rider de Glovo que muri&oacute; el s&aacute;bado en Barcelona. Un muchacho de 23 a&ntilde;os de Nepal que, pasando por Alemania, hab&iacute;a llegado aqu&iacute; a buscarse la vida. Por lo que <a href="https://www.elespanol.com/reportajes/20190528/pujan-repartidor-glovo-sustituciones-clandestinas-sin-barcelona/401710914_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuenta David L&oacute;pez Fr&iacute;as en El Espa&ntilde;ol</a>, la perdi&oacute; por un reparto de no m&aacute;s de cinco euros. Un viaje en nombre de un compa&ntilde;ero, puesto que &eacute;l no estaba dado de alta en el sistema. Tampoco ten&iacute;a papeles. En este suceso se manifiestan la precariedad, la inseguridad y la explotaci&oacute;n laboral, temas que revolotean siempre que se habla de empresas como Glovo, Deliveroo, Uber y dem&aacute;s representantes de la <em>gig economy</em>. Pero hay algo a&uacute;n m&aacute;s gordo de fondo.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, llamarlo <em>gig economy&nbsp;</em>es una forma de despistarnos de su verdadero calado. La econom&iacute;a del bolo, del recado o la &ntilde;apa ser&iacute;a tal cosa si se efectuase realmente entre iguales. Esto va much&iacute;simo m&aacute;s all&aacute;. Es una de esas perversiones del capitalismo que podr&iacute;a ser digna de elogio si esto fuera una obra de ficci&oacute;n dist&oacute;pica. Pero no, esto es la pu&ntilde;etera realidad&nbsp;y a lo que estamos asistiendo es a la institucionalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a informal. Despu&eacute;s de toda una vida oyendo a las administraciones manifestar su rechazo a las actividades econ&oacute;micas irregulares y viendo c&oacute;mo iban persiguiendo la venta ambulante, la m&uacute;sica callejera o el menudeo, nos encontramos con que ahora no s&oacute;lo no la ponen freno, sino que hasta la fomentan. El despiste ante la coartada tecnol&oacute;gica no deber&iacute;a&nbsp;ser excusa.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que estas compa&ntilde;&iacute;as y otras, como Airbnb &mdash;que tambi&eacute;n promueve el mismo tipo de explotaci&oacute;n: pensemos en toda esa gente que se dedica, fuera de regulaciones, a limpiar y gestionar alojamientos&mdash;, se parapetan detr&aacute;s de su autodefinici&oacute;n como plataformas de contactos. Todos sabemos que no es as&iacute; y por eso todos somos responsables cuando las usamos. Pero m&aacute;s lo son quienes permiten sus operaciones sin normas ni disciplina. Las ciudades globales, los alcaldes y alcaldesas del cambio y otras estrellas de lo municipal, como Anne Hidalgo y Sadiq Khan, han presumido mucho de su posici&oacute;n como defensores de la justicia clim&aacute;tica y social frente al empuje de los poderes econ&oacute;micos. Algo hacen, sin duda, pero quiz&aacute; no se est&aacute;n fijando realmente en la profundidad del problema. Y es que no se puede hablar de tales justicias &mdash;clim&aacute;tica y social&mdash; sin revisar y controlar, o contener al menos, la injusticia del&nbsp;modelo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, estas&nbsp;urbes vanidosas est&aacute;n en una carrera loca por acoger a cuantas m&aacute;s empresas de &eacute;stas mejor. Ha pasado en estas legislaturas del cambio en Madrid y en Barcelona, pasa constantemente en Londres, Par&iacute;s y Nueva York y seguir&aacute; pasando mientras se siga confundiendo el &eacute;xito con las t&eacute;mporas. Han dejado entrar en distintos momentos y sin excesivos problemas a plataformas como Airbnb y similares, a Uber y dem&aacute;s, a patinetes, coches y motos de movilidad compartida y, tambi&eacute;n, a inversores inmobiliarios que se han hecho con buena parte del suelo hotelero, de oficinas y residencial. Es m&aacute;s, los relatos y marcas de estos territorios est&aacute;n llenos de referencias a la abundancia de <em>start ups</em>, la diversidad de opciones de movilidad privada, las pol&iacute;ticas de fomento de la innovaci&oacute;n, la atracci&oacute;n a la inversi&oacute;n y, en general, a una modernidad que no nos deja ver el bosque. Y el bosque es espeso y, por eso, demasiado evidente como para no chocarse con &eacute;l.
    </p><h4 class="article-text">Rakuten y God&oacute;</h4><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de Glovo, por ejemplo, hay unos cuantos fondos de capital riesgo. Quiz&aacute;s el m&aacute;s conocido sea Rakuten Capital, el brazo inversor del gigante japon&eacute;s del mismo nombre, que posee negocios de distribuci&oacute;n online &mdash;el Amazon nip&oacute;n, le dicen&mdash;, banca, medios de comunicaci&oacute;n, ocio, deportes, viajes y muchos m&aacute;s. El fondo tiene dinero puesto en Lyft, el competidor de Uber en el mundo anglosaj&oacute;n, y el 47% de Cabify. Y patrocina al F. C. Barcelona. Rakuten coincide en inversiones, y en afici&oacute;n futbol&iacute;stica, con el Grupo God&oacute;, por ejemplo, que tambi&eacute;n est&aacute; en Glovo, como est&aacute; en Housfy, una tecnol&oacute;gica espa&ntilde;ola que es, b&aacute;sicamente, una agencia inmobiliaria online.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos seguir trazando conexiones entre inversores, pero no hace falta. Con lo dicho, ya podemos tener pistas de&nbsp;que grandes grupos con much&iacute;simo poder econ&oacute;mico y de influencia tienen intereses en estos nuevos modelos de negocio que necesitan poca o ninguna regulaci&oacute;n para ser viables y que afectan directamente a asuntos clave de nuestras condiciones de vida: la vivienda, los derechos laborales, la movilidad, por mencionar s&oacute;lo los tres evidentes en este texto. Podemos imaginar a inversores a los que les parece fenomenal que seamos <em>riders&nbsp;</em>sin derechos, practiquemos el <em>coliving</em> y elijamos para movernos un VTC en vez del transporte p&uacute;blico. Podemos visualizar, por tanto, a algunos promotores de esta&nbsp;institucionalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a informal.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, esto tiene mucho que ver con la pol&iacute;tica y las elecciones. Los programas electorales de la mayor&iacute;a de los partidos, sobre todo de Ciudadanos a la ultraderecha, daban v&iacute;a libre expl&iacute;cita o impl&iacute;citamente a estos modelos. As&iacute;, de memoria lo escribo, se hablaba de quitar los pocos l&iacute;mites impuestos a los VTC, de fomentar las inversiones inmobiliarias, de no limitar los precios ni la propiedad por parte de capitales internacionales, etc. La tendencia hacia el autoritarismo neoliberal que se est&aacute; viviendo en todo el mundo va por ah&iacute;, como bien apuntaba el comentario de mi amiga Natalia. Abascal, Le Pen, Salvini, Bolsonaro, Trump y hasta Xi Jinping han movido el eje del debate y lo han convertido en una disputa emocional sobre valores morales, culturales y nacionales que oculta las cuestiones en las que nos la jugamos. Repito: de qui&eacute;n es el tablero, por qu&eacute; lo necesita sin reglas, qu&eacute; (no) est&aacute;n haciendo las administraciones para contenerlo y c&oacute;mo est&aacute; afectando y va a afectar todo esto a nuestras vidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/cuenta-pujan-koirala-economico-ciudades_132_1527433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 May 2019 20:08:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Glovo,Elecciones,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nostalgia de un mañana que nunca llegará]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/nostalgia-manana-llegara_132_1532118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00b10de7-1a2f-4545-8ebe-8671549b5df3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nostalgia de un mañana que nunca llegará"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madrid, una gran capital europea necesitada de políticas de contención para la voracidad de los mercados, ha votado para que pase todo lo contrario</p><p class="subtitle">Repasamos parte de lo hecho y de lo que puede que se haga tras los sucedido en las elecciones del Ayuntamiento y la Comunidad</p></div><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil escribir del futuro y lo es mucho menos cuando se hace mirando con nostalgia a un ma&ntilde;ana que nunca llegar&aacute;. Si no cambia mucho la l&iacute;nea de coqueteos y pactos habida hasta ahora, en la ciudad de Madrid va a gobernar de nuevo la derecha y la experiencia de eso que se llam&oacute; nueva pol&iacute;tica se ha quedado en flor de una legislatura. Puede que nos pasemos cuatro a&ntilde;os buscando los votos que marcaron la diferencia o puede que pensemos en que hubo una oportunidad hist&oacute;rica para hacer de verdad las cosas de otra manera y no se aprovech&oacute;. La responsabilidades pueden repartirse por todas partes. Por la exigencia y la militancia impaciente, pero tambi&eacute;n por las personas que, desde el gobierno, quiz&aacute;s no entendieron que para mantener la ilusi&oacute;n y la movilizaci&oacute;n necesaria para marcar la diferencia en un lugar que tiende a lo rancio, hac&iacute;a falta ser m&aacute;s valiente y dialogante. Por lo que sea, hoy toca escribir de lo que viene.
    </p><p class="article-text">
        Madrid es el motor econ&oacute;mico de Espa&ntilde;a, una de las grandes capitales de Europa por poblaci&oacute;n y de las que m&aacute;s crece el empleo, una ciudad atractiva para los grandes capitales y para el turismo internacionales. De todo esto se ha presumido en esta legislatura, compartiendo ese af&aacute;n competitivo tan actual, esas ganas de ser una ciudad global que gane no se sabe muy bien qu&eacute;. Madrid, al mismo tiempo, es una de las capitales m&aacute;s desiguales de la OCDE, un lugar en el que <a href="https://www.eldiario.es/madrid/Madrid-despunta-pobreza-Espana-comunidad_0_825917745.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la tasa de pobreza est&aacute; por encima del 20%</a>&nbsp;y la mitad de los hogares tienen dificultades para llegar a fin de mes y en el que, como se&ntilde;alaba <a href="https://www.eldiario.es/madrid/cambiado-Madrid-ultimos-anos_0_902210596.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el estupendo trabajo de datos</a>&nbsp;de Ana Ordaz y Anal&iacute;a Plaza de hace unos d&iacute;as, se gana menos que hace cuatro a&ntilde;os pero se paga un 40% m&aacute;s por el alquiler de un piso. Madrid, por todo lo expresado en este p&aacute;rrafo, necesita urgentemente medidas de contenci&oacute;n para esa tendencia de hacer de las urbes tableros para inversores y visitantes que es fuente de desequilibrios cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles de revertir. Sin duda, esa contenci&oacute;n no ha sido suficiente por parte del gobierno que nos deja. Tampoco se puede dudar de que el que viene no s&oacute;lo no la va aplicar, sino que muy probablemente abrir&aacute; el grifo para que nos ahoguemos un poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El principal problema de esta ciudad es la vivienda. Es un asunto mundial que aqu&iacute; afecta especialmente porque la oferta social escasea especialmente. Aunque ha presumido mucho de ello en campa&ntilde;a, el gobierno de Carmena no ha destacado especialmente en este &aacute;mbito en el que, por otra parte, las competencias y recursos son fundamentalmente regionales. A pesar de que en su programa promete 15.000 viviendas de alquiler a precio tasado, no es de esperar que el PP haga nada decente en este tema y s&oacute;lo podemos so&ntilde;ar que su pol&iacute;tica no sea tan indecente como la que practic&oacute; anteriormente, que consisti&oacute; en malvender miles de propiedades p&uacute;blicas a fondos buitre. En cuanto a las viviendas de uso tur&iacute;stico, parte importante de problema, el fr&aacute;gil Plan Especial de Hospedaje que sac&oacute; en el &uacute;ltimo momento la concejal&iacute;a de urbanismo tiene pinta de no resistir mucho tiempo, lo cual dejar&iacute;a el decreto de la Comunidad como la norma imperante y, salvo intervenci&oacute;n del Estado, nos veremos ante <a href="https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/gobernantes-entender-legislar-fenomeno-turistico_6_887221300.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una pr&aacute;ctica liberalizaci&oacute;n del sector</a>.
    </p><p class="article-text">
        La movilidad y el medio ambiente son otros dos temas clave. Las ciudades no s&oacute;lo son las fuentes principales de contaminaci&oacute;n, tambi&eacute;n son las principales receptoras de sus consecuencias. Madrid en estos cuatro a&ntilde;os ha mejorado en esto. Mucho &mdash;aunque en este asunto mucho nunca sea suficiente&mdash;. Para empezar, se ha medido bien la calidad del aire y se ha propuesto un Plan A en el que la norma estrella ha sido, por supuesto, la m&aacute;s pol&eacute;mica. Madrid Central quiz&aacute; haya llegado tarde pero ha llegado para bien, ha bajado los &iacute;ndices de contaminaci&oacute;n, ha reducido el tr&aacute;fico, no ha afectado a los comercios y, m&aacute;s all&aacute; de los titulares y los exabruptos en redes sociales, no ha supuesto un trauma real para la poblaci&oacute;n. &iquest;Lo revertir&aacute; el nuevo alcalde? Parece dif&iacute;cil, y no s&oacute;lo por las complicaciones legales y de costes. Las limitaciones a la circulaci&oacute;n de veh&iacute;culos privados son costumbre ya en todo el mundo, los incumplimientos de los l&iacute;mites de contaminaci&oacute;n de la UE salen muy caros y ni siquiera Ciudadanos se atreve a hablar en su programa de acabar con &eacute;l sino de &ldquo;mejorarlo&rdquo;.
    </p><h4 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de la Gran V&iacute;a</h4><p class="article-text">
        En estos a&ntilde;os, se ha cuidado m&aacute;s el espacio p&uacute;blico, los trayectos peatonales, la mirada a las plazas y jardines y, por supuesto, el entorno del r&iacute;o, recuperado para el imaginario de una ciudad que jam&aacute;s pens&oacute; que pudiera tener algo a lo que llamar as&iacute;. De esto se ha hablado y se ha presumido menos, nos hemos quedado en Gran V&iacute;a cuando ha habido mucho m&aacute;s (y m&aacute;s que habr&aacute;, por eso de la lentitud en la tramitaci&oacute;n de los proyectos). Ojal&aacute; siguiera la tendencia, porque la ciudad necesita ampliar constantemente el espacio para que nos encontremos. Pero el subjuntivo demuestra que tampoco soy optimista en este tema.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la caricatura de Joaqu&iacute;n Reyes poniendo a Carmena como una m&aacute;quina de pintar carriles bici, <a href="https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/acaricies-carril-bici_6_818628166.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se han hecho pocos kil&oacute;metros y la mayor&iacute;a regulares</a>. Los programas de las derechas hablan de revertir algunos de ellos, o sea, de devolver espacio al coche y a la contaminaci&oacute;n. La cosa, as&iacute;, ir&aacute; a peor. &iquest;Y en el transporte p&uacute;blico? Desde la izquierda se quer&iacute;a devolver al ayuntamiento a la gesti&oacute;n del Metro. No va a suceder y seguiremos sufriendo su lamentable servicio. Claro que todo puede empeorar si aplican el mismo m&eacute;todo de gesti&oacute;n destructiva de lo p&uacute;blico a una EMT que ha funcionado fant&aacute;sticamente estos cuatro a&ntilde;os y que ha recuperado Bicimad y algunos aparcamientos con &eacute;xito. Y aqu&iacute; llega otra nostalgia de un futuro inexistente: adi&oacute;s a la municipalizaciones.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos m&aacute;s temas sobre los que hablar y sobre los que pensar &mdash;el anhelo de crear, con el acompa&ntilde;amiento de la Comunidad, una entidad metropolitana eficaz, la mejora de los procesos participativos iniciados, la descentralizaci&oacute;n de la cultura, la atenci&oacute;n a la periferia que nunca lleg&oacute;, la limpieza, el control de los VTC, la movilidad compartida y dem&aacute;s &mdash;, pero tambi&eacute;n hay que acabar de escribir y empezar a beber para olvidar que ma&ntilde;ana ser&aacute; otro d&iacute;a. La tristeza es mayor porque la Comunidad, m&aacute;s importante en la gesti&oacute;n de buena parte de los asuntos urbanos que el propio Ayuntamiento, va a seguir gobernada por una derecha fragmentada pero decidida a ser cada d&iacute;a m&aacute;s intolerante y neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        No, el Orgullo no se ir&aacute; a la Casa de Campo y Madrid seguir&aacute; siendo una ciudad abierta y diversa a pesar de lo que demuestra su manera de votar. El problema es que con eso no basta para parar las amenazas de unos capitales cada vez m&aacute;s concentrados, acelerados y voraces y de un calentamiento global que no entiende de izquierdas verdaderas ni de izquierdas cuquis. Ahora s&oacute;lo sabemos que lo ha que ha pasado significa que lo que no termin&oacute; de pasar no pasar&aacute; jam&aacute;s (en los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os, al menos). Eso, y que tenemos que estar firmes en la defensa de un modelo de ciudad que est&eacute; m&aacute;s cerca de las personas que de los mercados. Desde los medios, desde los partidos, desde los movimientos sociales, desde las calles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/nostalgia-manana-llegara_132_1532118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 May 2019 23:59:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nostalgia de un mañana que nunca llegará]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Manuela Carmena,Ayuntamientos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No hay que promover viajar menos, sino viajar mejor; teniendo en cuenta el impacto ecológico, económico y social"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/promover-viajar-impacto-ecologico-economico_132_1538452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae083194-12cf-4e9b-866f-716d3589107f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No hay que promover viajar menos, sino viajar mejor; teniendo en cuenta el impacto ecológico, económico y social&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista con Sito Veracruz, cofundador de Fairbnb.coop, cooperativa que propone una plataforma de alquileres vacacionales "legales y éticos"</p><p class="subtitle">Este proyecto internacional lanza su experiencia piloto en junio en cinco ciudades europeas: Barcelona, Valencia, Ámsterdam, Venecia y Bolonia</p><p class="subtitle">Ahora mismo, tiene dos campañas de crowdfunding: una para financiar presentaciones en ciudades españolas y otra para desarrollar su tecnología</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Necesita el mundo otra plataforma de alquiler de viviendas de uso tur&iacute;stico? Hace cosa de un mes, The New Yorker publicaba un reportaje sobre <a href="https://www.newyorker.com/magazine/2019/04/29/the-airbnb-invasion-of-barcelona" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;la invasi&oacute;n de Airbnb en Barcelona&rdquo;</a>. Por las mismas fechas, Terraferida denunciaba el <a href="https://www.arabalears.cat/societat/turistiques-Balears-experimenten-augment-historia_0_2222777830.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;aumento hist&oacute;rico de las plazas tur&iacute;sticas en Baleares&rdquo;</a>. Poco despu&eacute;s, se anunciaba <a href="https://www.libremercado.com/2019-05-07/marriott-se-lanza-a-competir-con-airbnb-en-el-alquiler-de-pisos-turisticos-1276637863/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la entrada de la grand&iacute;sima cadena hotelera Marriott en el negocio</a>. Y, hace unas semanas, el urbanista Richard Shearmur daba este titular en La Vanguardia: <a href="https://www.lavanguardia.com/lacontra/20190507/462087442199/el-20-de-los-pisos-de-paris-ya-se-alquilan-por-dias-a-turistas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El 20% de los pisos de Par&iacute;s ya se alquilan por d&iacute;as a turistas&rdquo;</a>. La cuesti&oacute;n es que no s&oacute;lo crece este negocio, sino que aumenta sin parar el n&uacute;mero de movimientos internacionales en el mundo: 1.400 millones de visitas internacionales en 2018, un 6% m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior, que fue el pen&uacute;ltimo de una serie de r&eacute;cords hist&oacute;ricos. El turismo es ahora mismo un gran invento para algunos y un problem&oacute;n para muchos, una muestra de los nuevos y viejos modelos de la econom&iacute;a de mercado que est&aacute; generando conflictos urbanos por doquier. Y es en este momento cuando sale a jugar por fin <a href="https://fairbnb.coop/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fairbnb.coop</a>, una cooperativa que propone una plataforma de alquileres vacacionales que&nbsp;&ldquo;s&oacute;lo contiene alojamientos legales y &eacute;ticos y dona el 50% de la comisi&oacute;n de servicio a proyectos sociales locales elegidos por los vecinos y los viajeros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fairbnb.coop lleva coci&eacute;ndose desde 2016, impulsada desde dos de las ciudades europeas m&aacute;s afectadas por la sobredosis de turismo, &Aacute;msterdam y Venecia, y con un alicantino residente en la ciudad holandesa al frente. Sito Veracruz es un urbanista especialmente volcado en las aplicaciones de la tecnolog&iacute;a para buscar soluciones a los asuntos&nbsp;urbanos. Es &eacute;l quien responde desde all&iacute; las preguntas sobre esta plataforma que a finales de junio lanza una &ldquo;fase beta 5&rdquo; en otras cinco ciudades piloto europeas, Barcelona, Valencia, &Aacute;msterdam, Venecia y Bolonia, y que est&aacute; en plena campa&ntilde;a de crowdunding. Campa&ntilde;as, de hecho, porque son dos. <a href="https://www.goteo.org/project/fairbnbcoop" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una en Espa&ntilde;a</a>, para &ldquo;financiar una ruta de presentaciones en diferentes ciudades espa&ntilde;olas&nbsp;que servir&aacute;n como punto de partida de los nodos locales&rdquo;; <a href="https://www.indiegogo.com/projects/fairbnb-coop-a-sustainable-tourism-alternative#/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y otra internacional</a>, para contribuir a desarrollar su tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son los criterios que hacen justa esta propuesta frente a otras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Solemos se&ntilde;alar cuatro elementos clave. Primero, copropiedad: nuestra plataforma es propiedad de la cooperativa que formamos los trabajadores y colaboradores de Fairbnb.coop. Adem&aacute;s, la idea es que los diferentes actores que participan en el alojamiento vacacional (anfitriones, viajeros, vecinos, comercios locales, etc.) puedan tambi&eacute;n formar parte de la cooperativa a trav&eacute;s de los nodos locales. Luego, la cogobernanza: m&aacute;s all&aacute; de la democracia interna de cualquier cooperativa, en nuestro caso ciertas decisiones locales tambi&eacute;n son tomadas junto a los vecinos. La sostenibilidad: Fairbnb.coop no s&oacute;lo colabora con las administraciones para cumplir con la regulaci&oacute;n vigente; adem&aacute;s, cuenta con criterios propios de sostenibilidad como la limitaci&oacute;n de una propiedad por usuario o la imposibilidad de que empresas propietarias de varios apartamentos tur&iacute;sticos puedan ofrecer sus propiedades en nuestra plataforma. Y el retorno social: el 50% de la comisi&oacute;n de servicio de Fairbnb.coop (15%) se destina a un proyecto social en la zona en la que se realiza la reserva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aplicar las normas, &iquest;no puede llegar a quedarse corto en muchas ciudades? Una &ldquo;soluci&oacute;n inteligente y justa para el turismo enfocado a la comunidad&rdquo;, como se define Fairbnb, &iquest;no deber&iacute;a ir m&aacute;s all&aacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, las normas son insuficientes en muchas ciudades. Por eso contamos con nuestros propios criterios de sostenibilidad. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n tenemos en cuenta las sugerencias de los nodos locales en cuanto a las pol&iacute;ticas adicionales que deber&iacute;amos tener en cada ciudad. En Venecia, por ejemplo, adem&aacute;s de la pol&iacute;tica un anfitri&oacute;n, una casa, tambi&eacute;n a&ntilde;adiremos la exigencia de que el propietario sea residente local, a solicitud de nuestro nodo local all&iacute;. Sin embargo, opinamos que las soluciones deber&iacute;an tomarse a nivel local en todas las plataformas, no &uacute;nicamente en la nuestra, por lo que la&nbsp;intenci&oacute;n es estar en contacto con las administraciones p&uacute;blicas e intentar que &eacute;stas tengan la regulaci&oacute;n m&aacute;s justa posible. Esto se deber&iacute;a basar en una regulaci&oacute;n que diferencie claramente entre usuarios profesionales y no profesionales y en sistemas de registro y control f&aacute;cilmente aplicables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo va a vigilar la plataforma el cumplimiento de sus propias normas? &iquest;Va a pasar informaci&oacute;n tambi&eacute;n a las administraciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, disponemos de medidas de control online para comprobar que nuestros anfitriones no son propietarios de m&uacute;ltiples apartamentos tur&iacute;sticos. A su vez, tambi&eacute;n colaboramos con las administraciones en el intercambio de datos: nosotros, para comprobar que nuestros usuarios no tienen m&aacute;s de una oferta; y la administraci&oacute;n que corresponda, para verificar que su regulaci&oacute;n se est&aacute; cumpliendo o, al menos, para tener una fotograf&iacute;a de la actividad en su &aacute;rea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las claves del proyecto es la donaci&oacute;n del equivalente a la comisi&oacute;n a proyectos sociales del barrio elegidos por el turista. &iquest;C&oacute;mo van a ser esos proyectos? &iquest;Cu&aacute;les son los criterios de admisi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Buena parte de la esencia de nuestro proyecto es la idea de que los beneficios del turismo se distribuyan entre aquellos que sufren su impacto. En este sentido, buscamos proyectos abiertos a los vecinos, que sean puntos de encuentro de la comunidad local y que est&eacute;n gestionados por organizaciones sin &aacute;nimo de lucro. Estos proyectos son preseleccionados por los nodos y colaboradores locales. Entre estos, los anfitriones eligen algunos de ellos que estar&aacute;n conectados a su propiedad. Y son finalmente los viajeros quienes deciden a cu&aacute;l quieren realizar su donativo. Por cierto, al tratarse de donativos directos entre particulares y entidades sin &aacute;nimo de lucro, ser&aacute;n deducibles en la declaraci&oacute;n de la renta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la labor de los nodos locales? &iquest;Van a recibir compensaci&oacute;n por su trabajo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La labor de los nodos locales en esta primera fase es deliberativa. Se re&uacute;nen, ya sea online o en persona, y nos ayudan a decidir criterios de admisi&oacute;n de anfitriones, nos informan sobre proyectos sociales con los que contactar o nos ayudan con la difusi&oacute;n del proyecto. Sin embargo, la idea es que un futuro cercano estos nodos locales se constituyan como entidades aut&oacute;nomas y puedan ofrecer servicios a anfitriones y visitantes. &Eacute;stos, en el caso de servicios para anfitriones, podr&iacute;an ser los de gesti&oacute;n de la propiedad (limpieza, recogida de llaves, check-in/check-out, etc.), mientras que a los viajeros les podr&aacute;n ofrecer experiencias que se facturar&aacute;n a trav&eacute;s de esta entidad local.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se lo est&aacute; tomando Airbnb y otras plataformas? &iquest;Hab&eacute;is tenido alg&uacute;n contacto con ellas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos tenido poco contacto, pero, hasta donde sabemos, parece que nuestra llegada se considera positiva para el sector. Al fin y al cabo, todas las plataformas est&aacute;n trabajando para ser m&aacute;s transparentes y responsables y tambi&eacute;n para intentar que su impacto sea lo menos negativo posible. Nosotros somos la demostraci&oacute;n de que las plataformas tur&iacute;sticas pueden contribuir a la sostenibilidad del turismo, y eso es bueno para todas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y los vecinos y asociaciones? El conflicto se ha hecho tan grande que quiz&aacute; haya muchos vecinos que no quieran ni o&iacute;r hablar de vivienda tur&iacute;stica, aunque sea desde una cooperativa y con un fin social.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En general, tenemos muy buena acogida. Es cierto que hay personas que no quieren ni o&iacute;r hablar de la vivienda tur&iacute;stica, pero en general nuestro proyecto es muy bien recibido como una herramienta a trav&eacute;s de la cual el turismo, o al menos una parte de &eacute;ste, puede ser gestionado por la comunidad a la vez que cumple con las regulaciones y ayuda a financiar proyectos sociales. Al fin y al cabo, todos somos turistas en mayor o menor medida y muy pocos de nosotros estamos dispuestos a dejar de viajar, aunque casi todos estamos dispuestos a cambiar nuestras rutinas, aunque sea un poco, para que nuestro impacto sea lo menos negativo y m&aacute;s positivo posible, y eso incluye la forma en la que viajamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el manifiesto dec&iacute;s que se reinvierte parte de los beneficios en proyectos sociales para &ldquo;contrarrestar los efectos negativos del turismo&rdquo;. Si &eacute;se es el objetivo, &iquest;no habr&iacute;a que hacer un proyecto para promover menos viajes y no m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotros no creemos que se haya que promover viajar menos, sino viajar mejor: teniendo en cuenta nuestro impacto ecol&oacute;gico, econ&oacute;mico y social cuando viajamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Fundaci&oacute;n Fairbnb tambi&eacute;n ofrece servicios de consultor&iacute;a para administraciones en materia de regulaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;l es la norma ideal para combinar las necesidades tur&iacute;sticas con los derechos de los vecinos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hay una norma ideal, depende de cada contexto, pero s&iacute; empezamos a ver f&oacute;rmulas que parecen funcionar mejor, como la inscripci&oacute;n obligatoria y la obligaci&oacute;n de las plataformas de solicitar el n&uacute;mero de registro. Parece de caj&oacute;n, pero para trabajar en la regulaci&oacute;n de una actividad es saber d&oacute;nde sucede, y el registro es el primer paso para ello. Adem&aacute;s, creemos en algo que, por desgracia, se da poco: la clara diferenciaci&oacute;n entre particulares y profesionales. La mayor&iacute;a de las regulaciones est&aacute;n declarando profesionales a particulares por alquilar su vivienda por unos d&iacute;as mientras est&aacute;n de vacaciones y no tiene sentido: no se puede equiparar a una familia con una empresa que se dedica a comprar apartamentos y a alquilarlos como vivienda vacacional. Creemos que la limitaci&oacute;n de unos d&iacute;as al a&ntilde;o para particulares, como sucede en &Aacute;msterdam, Londres o Par&iacute;s, puede ser una buena soluci&oacute;n. Tambi&eacute;n se est&aacute; extendiendo la prohibici&oacute;n de alquilar habitaciones y no estamos para nada de acuerdo, ya que si hay una actividad dentro del sector del alquiler vacacional que est&eacute; m&aacute;s cerca de la econom&iacute;a colaborativa, &eacute;sta es la de alquilar una habitaci&oacute;n mientras el propietario vive en la vivienda. El hecho de que el propietario est&eacute; ah&iacute; garantiza que los viajeros no van a hacer fiestas ni a causar molestias a los vecinos. Por supuesto, tambi&eacute;n hay que ponerle l&iacute;mites a esta modalidad. En &Aacute;msterdam, por ejemplo, el alquiler por habitaciones no tiene limitaci&oacute;n de tiempo, pero s&iacute; de espacio y personas: el espacio habitado por los viajeros debe suponer un m&aacute;ximo del 40% de la vivienda, y no se puede alquilar a m&aacute;s de cuatro personas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde saldr&aacute;n los recursos para activar los nuevos destinos y atraer a viajeros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Somos una cooperativa peque&ntilde;a, por lo que nuestro capital es limitado, pero tenemos algo muy importante: el apoyo de ciudadanos, asociaciones, inversores, empresarios, que creen en nuestro proyecto. En ese sentido, nuestro sistema de colaboraciones es clave. Contamos con varios tipos de acuerdos con socios colaboradores, seg&uacute;n el tipo de persona o entidad que se trate y el grado de implicaci&oacute;n que tengan en el proyecto: <em>key partner</em>, socio estrat&eacute;gico local, proyecto social, <em>media partner&nbsp;</em>y <em>global partner</em>. El establecimiento de acuerdos con socios que pasen a formar parte de nuestra estructura es un elemento clave de nuestro proyecto y, en ese sentido, hacemos una llamada a que todo aquel que quiera colaborar en nuestro proyecto como colaborador, socio inversor o entidad asociada se ponga en contacto con nosotros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/promover-viajar-impacto-ecologico-economico_132_1538452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 May 2019 18:58:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No hay que promover viajar menos, sino viajar mejor; teniendo en cuenta el impacto ecológico, económico y social"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo,Pisos turísticos,Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuidado con la ciudad influencer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/cuidado-ciudad-influencer_132_1544842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/deaffab7-8637-4426-bcd1-8b624105253e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidado con la ciudad influencer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciudad global es el modelo a seguir impuesto a pesar de que esta provocando el crecimiento de la desigualdad en las sociedades urbanas</p><p class="subtitle">En la campaña electoral,  se aplauden las grandes cifras, se celebra la inversión, se ovaciona el crecimiento y casi nadie menciona lo que viene detrás de todo ello</p></div><p class="article-text">
        El domingo me pasaron <a href="https://www.facebook.com/watch/?v=383948625541479" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un v&iacute;deo</a>&nbsp;en el que Bob Pop demostraba a Buenafuente que &ldquo;nosotros tenemos la culpa de la concentraci&oacute;n de la riqueza&rdquo;. Lo explicaba diciendo que antes &iacute;bamos al mercado y hac&iacute;amos la compra en distintos puestos y repart&iacute;amos as&iacute; entre diversas personas y peque&ntilde;as empresas nuestro gasto, mientras que ahora lo compramos todo en un solo sitio, el s&uacute;per, d&aacute;ndole la pasta a una misma empresa multinacional. Bob Pop expresaba con este argumento de partida &mdash;y poniendo la iron&iacute;a en el sujeto&mdash; c&oacute;mo la precariedad y la obligada extensi&oacute;n de la jornada laboral nos quitan tiempo y nos conducen a apoyar, con nuestras formas de consumo, una evoluci&oacute;n de h&aacute;bitos que lleva a m&aacute;s precariedad y a m&aacute;s concentraci&oacute;n de dinero y poder. El ejemplo sirve tambi&eacute;n para mostrar lo que est&aacute; ocurriendo en muchas ciudades
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, cuando hablamos de la uniformizaci&oacute;n de los centros urbanos &mdash;y de las periferias, aunque de esto se habla desgraciadamente menos&mdash; no estamos hablando tanto de un asunto est&eacute;tico como de uno econ&oacute;mico. A pesar de la caricatura habitual, la gentrificaci&oacute;n no sucede porque un par de tipos con barba ponen una tienda de cereales decorada con tipograf&iacute;a manual, la gentrificaci&oacute;n ocurre porque los capitales inmobiliarios adquieren los bienes de un barrio, tanto residenciales como comerciales, suben los alquileres, expulsan as&iacute; a los antiguos residentes y comerciantes y convierten la zona en una reserva para gentes con posibles. La propiedad inmobiliaria se va concentrando, la de las tiendas, tambi&eacute;n. Y la oferta se reduce, porque s&oacute;lo las que pertenecen a fondos y multinacionales o las franquicias, que viene a ser lo mismo, pueden sobrevivir a esas rentas. El intercambio econ&oacute;mico va cayendo cada vez en menos manos, como bien mostraba el ejemplo de Bob Pop, y la ciudad se va segregando y, al mismo tiempo, haci&eacute;ndose igual, previsible.
    </p><p class="article-text">
        El mismo domingo, El Pa&iacute;s Semanal se visti&oacute; de especial ciudades. Algo que tambi&eacute;n han hecho hace poco National Geographic, con un n&uacute;mero completo y una amplia cobertura online, y La Vanguardia, con un suplemento sobre la Barcelona metropolitana. Es buen&iacute;sima noticia que los grandes medios de comunicaci&oacute;n est&eacute;n cambiando su enfoque sobre los asuntos ciudadanos. Hasta hace muy poco, las noticias y suplementos sobre ciudades eran hermanos peque&ntilde;os de la secci&oacute;n de Nacional. Los titulares no se sal&iacute;an de la ri&ntilde;a diaria de la pol&iacute;tica de partidos, todo era mandanga electoral incluso fuera de campa&ntilde;a, como manda la informaci&oacute;n de aqu&iacute;. Ahora, sigue habiendo mucho de eso, pero se ha ido ganando espacio para el relato de los asuntos que de verdad importan.
    </p><p class="article-text">
        Como todos estos suplementos dicen nada m&aacute;s empezar, la mitad de la gente del mundo vivimos en ciudades. Y la cosa va a m&aacute;s, por lo que est&aacute; muy bien que vayamos conociendo las instrucciones de uso de los lugares donde habitamos. El &uacute;nico pero a esa pasi&oacute;n reciente es que el punto de vista, quiz&aacute;s precisamente por reciente, es tambi&eacute;n bastante uniforme. Ahora que por fin se habla de ciudades, en realidad se est&aacute; hablando sobre todo de un solo tipo de ciudad: del modelo de ciudad global que defini&oacute; Saskia Sassen y que ella misma menciona en su texto para el suplemento de El Pa&iacute;s.
    </p><h4 class="article-text">Viva la urbanizaci&oacute;n manque&nbsp;perdamos</h4><p class="article-text">
        En general, se percibe una visi&oacute;n deslumbrada y un pel&iacute;n acr&iacute;tica de la urbanizaci&oacute;n, muy en la l&iacute;nea de la que se ofrece habitualmente desde los foros oficiales. Se aplauden las grandes cifras, se celebra la inversi&oacute;n, se ovaciona el crecimiento. Se pone a este tipo de ciudad influencer como modelo &uacute;nico sin mostrar una diversidad que no s&oacute;lo existe, sino que es absolutamente necesaria. Diversidad de ciudades, que no todas son ni deben ser grandes y triunfadoras. Y diversidad dentro de las mismas ciudades, que es la propia esencia del habitar urbano y lo que est&aacute; desapareciendo. Me parece peligrosa esa visi&oacute;n unitaria que impone que a lo que debe aspirar cualquier urbe es a ser Nueva York, Londres, Par&iacute;s, Madrid o Barcelona. Peligroso por imposible y porque no necesariamente esos ejemplos son buenos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy mismo leo <a href="http://www.reis.cis.es/REIS/PDF/REIS_+167_081557488457491.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Distantes y desiguales: el declive de la mezcla social en Barcelona y Madrid</em></a>, un art&iacute;culo acad&eacute;mico de los soci&oacute;logos Daniel Sorando y Jes&uacute;s Leal cuyas conclusiones empiezan de la siguiente y rotunda manera: &ldquo;El incremento de la desigualdad es el vector de cambio m&aacute;s notable en las sociedades urbanas contempor&aacute;neas&rdquo;. Seg&uacute;n esta investigaci&oacute;n, la distancia social en Barcelona y Madrid es cada vez mayor; y tambi&eacute;n la f&iacute;sica, por eso de la gentrificaci&oacute;n y la &ldquo;centrifugaci&oacute;n de la pobreza y la precariedad&rdquo; (las palabras entre comillas son de <a href="https://twitter.com/Daniel_Sorando/status/1127972831659040768" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tuit de Sorando</a>). La concentraci&oacute;n de la propiedad y de los capitales fomentada por el libre mercado y la globalizaci&oacute;n es el agujero negro por el que se van ahogando las ciudades, tambi&eacute;n las triunfantes.
    </p><p class="article-text">
        Y es malo que los medios, incluso en sus suplementos m&aacute;s urbanitas, no den a esta brecha la importancia que tiene, pero es mucho peor que los candidatos tampoco la mencionen. S&iacute;, no puedo evitar mencionar el periodo electoral que vivimos; un periodo decepcionante en el que, en general, tanto los que est&aacute;n como quienes quieren estar siguen sacando a bailar la ciudad influencer y sus n&uacute;meros de &eacute;xito. Lo dicho: se aplauden las grandes cifras, se celebra la inversi&oacute;n, se ovaciona el crecimiento y casi nadie menciona lo que viene detr&aacute;s de todo ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/cuidado-ciudad-influencer_132_1544842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 May 2019 19:10:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuidado con la ciudad influencer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gentrificación,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la realidad demuestra que la uberización de la movilidad no es una buena idea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/realidad-demuestra-uberizacion-movilidad-buena_132_1555752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34c31cd9-1806-4ea4-8b3b-2070785a817c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la realidad demuestra que la uberización de la movilidad no es una buena idea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La salida hoy a bolsa de Uber ofrece información sobre las debilidades de su modelo de negocio y el de otras empresas del sector</p><p class="subtitle">Las experiencias históricas y actuales demuestran que es importante sostener las normas y defender el transporte público</p></div><p class="article-text">
        Uber sale hoy a bolsa. Lyft, su principal rival en Norteam&eacute;rica, lo hizo en marzo. Cabify parece que lo har&aacute; a finales de a&ntilde;o en Espa&ntilde;a. Hasta aqu&iacute; las noticias sobre mercados burs&aacute;tiles de este texto. Hablemos de modelos de negocio, de modelos de movilidad, de modelos de gesti&oacute;n de lo p&uacute;blico. Hablemos, por ejemplo, de la informaci&oacute;n que ofrece Uber sobre s&iacute; misma a sus potenciales inversores.
    </p><p class="article-text">
        En el folleto en cuesti&oacute;n se dan datos la mar de interesantes. La expansi&oacute;n de la empresa es llamativa: opera en m&aacute;s de 700 ciudades, entre 2011 y 2017 hizo 5.000 millones de viajes y el a&ntilde;o siguiente logr&oacute; otros 5.000, 91 millones de personas usan el servicio al menos una vez al mes y la compa&ntilde;&iacute;a ha ingresado por &eacute;l m&aacute;s de 41.000 millones de d&oacute;lares &mdash;el 80%, por el transporte y el resto, por Uber Eats&mdash;. Todo esto lo recoge <a href="https://slate.com/business/2019/04/uber-ipo-nyc-london-risks.html?utm_term=RWRpdG9yaWFsX1RoZUNpdHlzY2FwZS0xOTA0MTQ%3D&amp;utm_source=esp&amp;utm_medium=Email&amp;utm_campaign=TheCityscape&amp;CMP=cityscape_email" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo de Slate</a> que se&ntilde;ala, sin embargo, las debilidades que se encuentran al hurgar. Est&aacute; la obvia: Uber perdi&oacute; m&aacute;s de 3.000 millones de d&oacute;lares en 2018. Y hay m&aacute;s: los ingresos est&aacute;n decreciendo. Y otra: de &eacute;sas 700 ciudades en las que opera, el 24% de las reservas ocurre en s&oacute;lo cinco (Nueva York, Los &Aacute;ngeles, San Francisco, Londres y Sao Paulo). Y m&aacute;s: un 15% de las reservas totales son de viajes desde y hacia aeropuertos. A esto hay que sumar la inseguridad jur&iacute;dica del negocio, que depende de centenares de legislaciones distintas y cambiantes. Y algo a&uacute;n m&aacute;s inestable, sus relaciones laborales.
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo, los conductores de Uber y Lyft en muchos lugares del mundo est&aacute;n en huelga. Ellos tambi&eacute;n han le&iacute;do el folleto informativo y han visto que parte del plan es bajar sus ingresos y tender hacia el coche aut&oacute;nomo. All&iacute;, donde la forma de empleo de esas empresas responde sobre todo a la <em>gig ecomony</em>, hay datos dif&iacute;ciles. Seg&uacute;n un estudio de la misma Uber, el 51% de los conductores trabaja de una a 15 horas por semana; el 30% lo hace de 16 a 34; el 12%, de 35 a 49; y el 7%, m&aacute;s de 50 horas. O sea, la mayor parte de los viajes la hacen unos pocos. Seg&uacute;n Alex Rosenblat, autora de <a href="http://uberlandbook.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Uberland. How Algorithms Are Rewriting The Rules of Work</em></a><em> </em>(University Of California Press, 2018) que se pas&oacute; cuatro a&ntilde;os acompa&ntilde;ando a conductores en sus viajes en veinticinco ciudades, el 68% deja el trabajo a los seis meses. <a href="https://www.epi.org/publication/uber-and-the-labor-market-uber-drivers-compensation-wages-and-the-scale-of-uber-and-the-gig-economy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n Lawrence Mishel</a>, del Economic Policy Institute, el salario medio por hora est&aacute; en 11,77 d&oacute;lares, tres menos que los salarios por hora m&aacute;s bajos habituales del sector servicios.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hay del modelo de movilidad? Uber, Lyft y Cabify se venden con caras campa&ntilde;as que las definen como empresas hechas para el consumidor y el bien com&uacute;n, la buena movilidad, la sostenibilidad y tal. La realidad es otra y hay ejemplos para explicarlo. Por ejemplo, <a href="https://gizmodo.com/lyft-says-it-s-not-in-the-transportation-business-so-1834514668" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lyft est&aacute; tratando de esquivar denuncias</a> por no seguir las normas para el transporte de personas con discapacidad con el argumento de que es una empresa tecnol&oacute;gica y no una de transporte, recurso <a href="https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/normas-romperse-solo-Cabify_6_875322460.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta ahora</a> habitual de estas compa&ntilde;&iacute;as para saltarse las normas.
    </p><p class="article-text">
        Uber, que tambi&eacute;n niega dedicarse al transporte, est&aacute; tratando de dar ese servicio en ciudades donde no hay casi posibilidades de moverse en otra cosa que no sea el coche privado. En <a href="https://www.citylab.com/transportation/2019/05/uber-denver-transit-ticket-bus-train-light-rail-fare-app-rtd/588559/?utm_source=newsletter&amp;silverid=%25%25RECIPIENT_ID%25%25&amp;utm_campaign=citylab-daily-newsletter&amp;utm_medium=email" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Denver</a>, los usuarios de su app podr&aacute;n combinar los viajes en los veh&iacute;culos de la empresa con la compra de billetes de los escasos medios de transporte p&uacute;blico que quedan por all&iacute;. Innisfil, una poblaci&oacute;n suburbial cercana a Toronto, <a href="https://www.citylab.com/transportation/2019/04/innisfil-transit-ride-hailing-bus-public-transportation-uber/588154/?utm_source=nl__link2_050319&amp;silverid=NTEyMTk1MjI1MDY2S0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute; realizando un experimento</a>: en vez de invertir en un sistema de autobuses, est&aacute; subvencionando viajes en Uber. La cosa, qui&eacute;n lo iba a suponer, funciona regular.
    </p><h4 class="article-text">Servidores de lo p&uacute;blico contra lo p&uacute;blico</h4><p class="article-text">
        La gente, seg&uacute;n las encuestas, est&aacute; a gusto con el sistema. El problema es el coste. Se necesitan muchos m&aacute;s viajes para llevar a los vecinos a sus destinos que con autobuses y, por tanto, m&aacute;s conductores. El gasto es mucho mayor sin que, como se ha visto arriba, el dinero repercuta en los conductores. Adem&aacute;s, el precio para el usuario es m&aacute;s alto de lo que ser&iacute;a el de un bus: descuentos de cuatro d&oacute;lares y tarifas fijas de entre tres y cinco para trayectos establecidos. Todo sobre unos importes que ya vienen subvencionados por el modelo de negocio de la compa&ntilde;&iacute;a que, en su af&aacute;n por implantarse en todo el mundo y acabar con la competencia, ofrece sus servicios muy por debajo de lo que en realidad requerir&iacute;an sus costes de operaci&oacute;n &mdash;hay quien sostiene que el fin de Uber y dem&aacute;s empresas del sector no ser&aacute; por la regulaci&oacute;n sino cuando apliquen las tarifas reales&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        No hay que imaginar nada para saber qu&eacute; pasar&aacute; si m&aacute;s lugares siguen el ejemplo de Innisfil. S&oacute;lo hay que echar una mirada al pasado. Eso ha hecho Jake Berman, un artista de Nueva York que ha comparado los planos de transporte p&uacute;blico de varias ciudades de Norteam&eacute;rica, los de hoy frente a los de principios y mediados del siglo XX. El resultado, que se puede ver en <a href="https://www.theguardian.com/cities/2019/apr/03/mapped-historic-public-transit-systems-v-their-modern-equivalents" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un reportaje de Guardian Cities</a> de hace semanas, es el retrato de otra extinci&oacute;n provocada por el ser humano. L&iacute;neas de tren, de tranv&iacute;a y de autobuses desaparecidas por pol&iacute;ticas que fomentaron en veh&iacute;culo privado y cuyas consecuencias en la movilidad, la segregaci&oacute;n y el medio ambiente son bien conocidas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque este texto haya estado casi todo el tiempo mirando all&aacute;, todo esto no pasa s&oacute;lo en Norteam&eacute;rica. A&uacute;n con otro modelo de empleo, la implantaci&oacute;n de los VTC en Espa&ntilde;a sigue la misma l&iacute;nea: viajes subvencionados para eliminar competencia, campa&ntilde;as para quitar usuarios al transporte p&uacute;blico y presi&oacute;n en contra de cualquier regulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y, sobre todo ello, un relato que define a estos servicios como la soluci&oacute;n de futuro para la movilidad de la ciudad, un cuento ficticio que responde al modelo de negocio de unas empresas que no tratan de ser rentables sino de ser atractivas para los inversores. Una historia de <a href="https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/fake-empresas-economia-ficcion-ciudades_6_856074416.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">econom&iacute;a ficci&oacute;n, como ya se ha contado por aqu&iacute;</a>, que genera pesadillas cuando uno ve la alegr&iacute;a con que los programas electorales de partidos como PP y Ciudadanos proponen acabar con las normas y facilitar, as&iacute;, los objetivos de compa&ntilde;&iacute;as privadas como Uber y Cabify. Es decir, cuando uno ve a servidores de lo p&uacute;blico carg&aacute;ndose el transporte p&uacute;blico. Tampoco en este caso hace falta imaginar nada ni, en realidad, leer esos programas electorales. Basta con sufrir lo que est&aacute;n haciendo con el Metro de Madrid.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/realidad-demuestra-uberizacion-movilidad-buena_132_1555752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 May 2019 19:09:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la realidad demuestra que la uberización de la movilidad no es una buena idea]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se buscan gobernantes capaces de entender y ordenar el fenómeno turístico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/gobernantes-entender-legislar-fenomeno-turistico_132_1602330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55ab5f63-00f7-4e24-976e-660b2a899c09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se buscan gobernantes capaces de entender y ordenar el fenómeno turístico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El decreto sobre vivienda turística aprobado esta semana por la Comunidad de Madrid es un ejemplo de la descoordinación entre administraciones y un reflejo del despiste en el que están los territorios con esto del turismo</p><p class="subtitle">Mientras el gobierno regional y sus socios ponen abiertamente los intereses de turistas y empresarios por encima de los derechos de los ciudadanos, el Ayuntamiento pretende un imposible: que venga más gente sin que haya conflictos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La ciega entrega a la especulaci&oacute;n y al turismo llevaba tiempo dejando el centro de la ciudad sin vecinos y sin libros. S&oacute;lo polic&iacute;as y gente desorientada&rdquo;. Javier P&eacute;rez And&uacute;jar asegura en la promoci&oacute;n de su &uacute;ltimo y estupendo libro, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/Perez-Andujar-Siempre-sitio-toca_0_883661825.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La noche fenomenal&nbsp;</a>(Anagrama, 2019), que se ha querido refugiar en la ficci&oacute;n pura. Pero, como se ve en este entrecomillado sacado de esa ficci&oacute;n, ni siquiera pas&aacute;ndose a la literatura fant&aacute;stica ha podido evitar retratar la ciudad <em>resort </em>en la que habitamos. &Eacute;l escribe sobre Barcelona pero lo que dice vale para cualquiera. El turismo urbano est&aacute; tan masificado que hasta se cuela con sus consecuencias en las novelas como parte del paisaje. Por lo que se ve, son los que tienen que gobernarlo los &uacute;nicos que no se enteran de esta realidad tan presente. Igual es que leen poco.
    </p><p class="article-text">
        La Comunidad de Madrid ha aprobado esta semana su decreto sobre viviendas de uso tur&iacute;stico (VUT) y, qui&eacute;n lo iba a imaginar, ha salido cruz. La nueva norma establece la obligatoriedad de los anfitriones de presentar una declaraci&oacute;n responsable y un certificado de idoneidad, de contratar un seguro, de respetar un n&uacute;mero de ocupantes determinado por los metros de la casa y de informar a la polic&iacute;a de qui&eacute;n llega y a los que llegan, de las normas b&aacute;sicas de convivencia. No se mete a regular el alquiler de habitaciones sueltas y establece como VUT cualquiera que se ponga completa en el mercado aunque sea s&oacute;lo un d&iacute;a del a&ntilde;o. Es una normativa que pone los intereses de los turistas y de los anfitriones &mdash;o sea, de los consumidores y de los empresarios&mdash; por encima de los derechos de los ciudadanos. Es una regla que nace vieja, como si no llev&aacute;semos una larga temporada en todo el mundo soportando y analizando el impacto de las VUT en las ciudades. Y es, sobre todo, un ejemplo evidente de la descoordinaci&oacute;n entre administraciones y un reflejo del despiste en el que est&aacute;n los territorios con esto del turismo.
    </p><p class="article-text">
        Como se sabe, la capital ha aprobado recientemente un Plan Especial de Hospedaje que se ha anunciado con titulares como &ldquo;El Ayuntamiento reducir&aacute; un 90% las VUT&rdquo; o &ldquo;Madrid aprueba limitar a 90 d&iacute;as los alquileres tur&iacute;sticos&rdquo;. Lo que quiz&aacute; no todo el mundo sabe es que las competencias sobre turismo las tienen las comunidades aut&oacute;nomas y que el gobierno de Carmena, como todos los locales, s&oacute;lo puede intervenir a trav&eacute;s de normas de urbanismo. Por eso el Plan Especial municipal pretend&iacute;a limitar las&nbsp;VUT profesionales, las que&nbsp;superasen&nbsp;los&nbsp;90 d&iacute;as que se establec&iacute;a en la ley regional anterior. Y por eso ahora, al no haber ese m&aacute;ximo de alquiler anual para lo colaborativo, la combinaci&oacute;n de ambas normas hace que todas las VUT ubicadas en la almendra central de Madrid que no tengan salida directa a la calle, como establece el Plan Especial, sean ilegales y, por tanto, que sea cierto ese primer titular entrecomillado en este p&aacute;rrafo. La situaci&oacute;n, de todos modos, hay que considerarla transitoria por varios motivos.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, porque las dos normativas, muy especialmente la del Ayuntamiento, se enfrentar&aacute;n a unos cuantos recursos que pueden alterarlas e incluso revocarlas. Y, tambi&eacute;n, porque estamos en pleno baile electoral y en junio ya veremos qui&eacute;n tiene mando en todo esto. Los responsables del decreto de la Comunidad son muy conscientes de ambos factores y prev&eacute;n la pr&oacute;xima ca&iacute;da del Plan Especial municipal. Sin &eacute;l, s&oacute;lo con la regulaci&oacute;n regional, Madrid tendr&iacute;a las puertas abiertas de par en par a las VUT como ninguna otra ciudad en Europa. El t&iacute;pico desastre previsible que igual se podr&iacute;a arreglar votando.
    </p><h4 class="article-text">&iquest;Paradoja o contradicci&oacute;n?</h4><p class="article-text">
        De todos modos, y <a href="https://www.eldiario.es/madrid/viviendas-turisticas-Comunidad-Madrid-Ayuntamiento_0_886811879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como muy bien mostraba la noticia</a>&nbsp;publicada en eldiario.es por Sof&iacute;a P&eacute;rez Mendoza y F&aacute;tima Caballero, son fascinantes las reacciones que ha provocado el decreto de la Comunidad en el Ayuntamiento. Fuentes del &aacute;rea de Desarrollo Urbano Sostenible, responsable del Plan Especial, han dicho que ya ten&iacute;an previsto al redactarlo el cambio de la norma superior, pero tambi&eacute;n han reconocido su fastidio por la desaparici&oacute;n del m&aacute;ximo de 90 d&iacute;as que deja fuera a quienes practican la &ldquo;econom&iacute;a colaborativa&rdquo; y han pedido establecer &ldquo;v&iacute;as de di&aacute;logo&rdquo;. La cosa se podr&iacute;a resumir en que se han dado cuenta de que van a tener que ser fieles a su argumento de la prohibici&oacute;n total de las VUT y no les ha hecho mucha gracia. &iquest;Parad&oacute;jico? En realidad, no.
    </p><p class="article-text">
        Tanto el gobierno regional como el municipal ven en el turismo uno de los motores de la econom&iacute;a madrile&ntilde;a &mdash;algo que tiene un mont&oacute;n de matices, a ver si lo cuento un d&iacute;a por aqu&iacute;&mdash; y, por eso, aumentan su inversi&oacute;n en promoci&oacute;n y presumen de los &eacute;xitos logrados. El a&ntilde;o pasado, la comunidad recibi&oacute; 7,1 millones de turistas internacionales, un 6,3% m&aacute;s que el anterior. Madrid es ahora mismo una de las ciudades del mundo m&aacute;s atractivas para esa nueva especie de turista urbano que no para de crecer. El PP y sus socios de Ciudadanos lo celebran&nbsp;y legislan abiertamente para que esto siga y vaya a m&aacute;s. Ahora Madrid, no. No lo hace tan abierto, quiero decir. El Plan Especial no s&oacute;lo ha tardado demasiado tiempo en aprobarse sino que no quiere ser, como se vendi&oacute;, una ilegalizaci&oacute;n total de la VUT. Carmena y compa&ntilde;&iacute;a saben que los visitantes que&nbsp;llegan&nbsp;a la ciudad ni caben ni quieren alojarse s&oacute;lo en los hoteles disponibles. Los ahora gobernantes quieren que venga la gente, que venga m&aacute;s gente, pero pretenden que eso no genere conflictos. Y eso es imposible. Lo explica, casi sin querer y en dos frases, Javier P&eacute;rez And&uacute;jar en su &uacute;ltima novela&nbsp;y lo explican otros libros, como <a href="https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/llevado-considerar-vecinos-usuarios-consumidores_6_886171376.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ciudad de vacaciones</em></a>, de Milano y Mansilla, y <a href="https://www.eldiario.es/economia/Turismofobia-gentrificacion-empleo_precario-turistificacion-Pedro_Bravo_0_756974389.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Exceso de equipaje</em></a>, de un servidor (con perd&oacute;n). Pero, sobre todo, lo demuestran las experiencias de lugares como Barcelona, &Aacute;msterdam, Lisboa y... el centro de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        No se puede frenar, desde un poder local o regional,&nbsp;la tendencia creciente al aumento de visitas tur&iacute;sticas en ciudades. Y tampoco es nada&nbsp;f&aacute;cil paliar los conflictos urbanos que genera esta actividad tal y como se est&aacute; desarrollando actualmente.&nbsp;Por eso precisamente se requieren legisladores con capacidad para entender la magnitud del fen&oacute;meno y sus consecuencias, gobernantes con la intenci&oacute;n y el criterio para tratarlo&nbsp;con una visi&oacute;n estrat&eacute;gica y no cortoplacista que trabaje para el beneficio real&nbsp;de la ciudad. En Madrid, ahora mismo, no hay.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/gobernantes-entender-legislar-fenomeno-turistico_132_1602330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Apr 2019 19:46:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se buscan gobernantes capaces de entender y ordenar el fenómeno turístico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo,Ayuntamientos,Manuela Carmena,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El cambio de uso de la ciudad nos lleva a considerar a los vecinos como consumidores del espacio público"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/llevado-considerar-vecinos-usuarios-consumidores_132_1608699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/723f25df-bb2f-4426-99dc-32f52d9fd351_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El cambio de uso de la ciudad nos lleva a considerar a los vecinos como consumidores del espacio público&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos con Claudio Milano y José Mansilla, coordinadores de</p><p class="subtitle">Ciudad de vacaciones.</p><p class="subtitle">Conflictos urbanos en espacios turísticos</p><p class="subtitle">El libro presenta doce casos de estudio de lugares de la península ibérica y América Latina escritos por distintos investigadores</p></div><p class="article-text">
        En Marina d'Or, la playa est&aacute; hecha con arena de obra, el m&aacute;rmol de las columnas &ldquo;del mayor balneario cient&iacute;fico de agua marina de Europa&rdquo; es en realidad pintura y los peces que engordan en los estanques son carpas japonesas flotando en su propia crisis existencial. La urbanizaci&oacute;n oropesana representa el sue&ntilde;o tur&iacute;stico del cambio de milenio, pero como los tiempos ahora s&iacute; que adelantan una barbaridad, su modelo ha quedado superado por lo que promet&iacute;a su eslogan. Para qu&eacute; inventarse una ciudad de vacaciones si podemos convertir la ciudad, cualquier ciudad, en un <em>resort</em>. Atrapar esa profec&iacute;a como t&iacute;tulo para el libro que coordinan es el primer acierto de Claudio Milano y Jos&eacute; Mansilla, pero no es el &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://pol-len.cat/llibres/ciudaddevacaciones/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciudad de vacaciones. </a><a href="https://pol-len.cat/llibres/ciudaddevacaciones/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Conflictos urbanos en espacios tur&iacute;sticos</em></a><em>&nbsp;</em>(Pol&middot;len Edicions, 2019) es un recorrido que presenta doce casos de estudio de lugares de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica y Am&eacute;rica Latina escritos por distintos investigadores, un buen tratado para entender la magnitud de un fen&oacute;meno que est&aacute; transformando el paisaje y la forma de vida en las ciudades. Y para entender, tambi&eacute;n, que es un fen&oacute;meno mucho m&aacute;s complejo de lo que tendemos a querer ver. En primer lugar, porque no es algo que suceda de forma natural, sino que tiene su origen en la evoluci&oacute;n de una econom&iacute;a de mercado cada vez m&aacute;s concentrada, globalizada y financiera. Adem&aacute;s, porque no le toca s&oacute;lo a cuatro sitios m&aacute;s o menos desgraciados, no es cosa de Venecia, Barcelona y Lisboa sino que ocurre tambi&eacute;n en Granada, San Crist&oacute;bal de las Casas, R&iacute;o de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires (que tienen cada una su cap&iacute;tulo en el libro). Y, por supuesto, porque va mucho m&aacute;s all&aacute; del impacto de las viviendas tur&iacute;sticas y participa en multitud de conflictos urbanos.
    </p><p class="article-text">
        El libro es una oportunidad para plantear cuestiones a dos personas que llevan a&ntilde;os en el an&aacute;lisis cr&iacute;tico de la industria tur&iacute;stica, dos antrop&oacute;logos que adem&aacute;s son profesores en Ostelea Barcelona, una prestigiosa escuela de turismo a la que acuden estudiantes de todo el mundo y que, gracias a Claudio y a Jos&eacute; (y a algunos otros profesores que andan por ah&iacute; y en la sede de Madrid), se llevan alguna duda del relato hegem&oacute;nico que asegura que el turismo es, siempre y de cualquier manera, un gran invento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s de 700 de los 1.800 millones de llegadas internacionales en 2018 han sido en Europa, el continente que m&aacute;s visitantes atrae y el que m&aacute;s suele crecer, &iquest;hay que entender el turismo como algo inevitable y tratar de paliar sus impactos negativos o podemos todav&iacute;a pensar otros modelos de ganarnos la vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jos&eacute; Mansilla</strong>: Ambas cosas son, de momento, necesarias. Desde hace d&eacute;cadas el turismo est&aacute; presente en nuestras vidas. Es un t&oacute;pico, lo s&eacute;, pero todos y todas somos o hemos sido, en alg&uacute;n momento, turistas. Dicho esto, tambi&eacute;n es verdad que el turismo hay que gobernarlo, como cualquier sector econ&oacute;mico. El hecho de que, de forma tradicional, se haya considerado al turismo como una &ldquo;industria sin chimeneas&rdquo; no nos puede hacer olvidar que, como actividad productiva, genera externalidades, y hay que gestionarlas. Ahora bien, la econom&iacute;a de cualquier territorio no puede depender de un &uacute;nico sector, hay que diversificar. Creo que esos &ldquo;otros modelos de ganarnos la vida&rdquo; pasan, en el caso de Barcelona, por una apuesta decidida por cierta reindustrializaci&oacute;n de amplias miras, evitando visiones irreales y fetichistas de cuestiones como las nuevas tecnolog&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Claudio Milano</strong>: Hist&oacute;rica y globalmente, los indicadores cuantitativos han representado la &uacute;nica manera de medir el &eacute;xito del fen&oacute;meno tur&iacute;stico. Sin embargo, en un mundo contempor&aacute;neo hiperm&oacute;vil, con nuevas identidades en tr&aacute;nsito, los n&oacute;madas digitales, los residentes flotantes o la <em>studentification&nbsp;</em>de nuestras ciudades, es inevitable hablar de una turistificaci&oacute;n intangible. Asimismo, es complicado desvincular lo que puede ser tur&iacute;stico de lo que no lo es. Lo que s&iacute; resulta necesario es entender que el turismo es una de las mayores fuerzas econ&oacute;micas y que est&aacute; produciendo cambios en los espacios urbanos. Por tanto, precisa de pol&iacute;ticas <em>ad hoc </em>que regulen una maquinaria que se alimenta de muchos otros sectores. Eso s&iacute;, al ser un sector que engloba m&uacute;ltiples &aacute;mbitos, no podemos relegar la resoluci&oacute;n de sus impactos negativos s&oacute;lo a los quehaceres tur&iacute;sticos, sino a las m&aacute;s amplias responsabilidades de las agendas pol&iacute;ticas urbanas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Robert Fletcher habla en el pr&oacute;logo del libro de c&oacute;mo, tanto los estudios tur&iacute;sticos como los de ciudad, han estado lentos a la hora de fijarse y analizar el actual impacto tur&iacute;stico en los paisajes urbanos. &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;is que ha sucedido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JM</strong>: Por un lado, porque la realidad acad&eacute;mica siempre es m&aacute;s lenta que la propia vida. Y, por otro, porque, como dec&iacute;a antes, no se ha sido capaz de ver las orejas al lobo, pese a que algunos y algunas llevaban tiempo advirti&eacute;ndolo desde hace tiempo. A esto hay que sumarle el hecho de que las medidas de corte neoliberal, como la desregulaci&oacute;n del mercado inmobiliario y laboral, la privatizaci&oacute;n de bienes urbanos, etc., que tan gran impacto han tenido y seguir&aacute;n teniendo en nuestras ciudades, se han introducido lentamente, quiz&aacute;s con un punto &aacute;lgido en la reciente crisis de 2008, que ha servido para dar una &uacute;ltima vuelta de tuerca al tema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CM</strong>: Yo creo que el sensacionalismo medi&aacute;tico ha arrojado luz s&oacute;lo recientemente sobre los conflictos urbanos en ciudades tur&iacute;sticas, aunque hace d&eacute;cadas los investigadores sociales ya ven&iacute;an denunciando las desigualdades y externalidades producidas por el sector en espacios rurales y urbanos. Tal vez antes habl&aacute;bamos m&aacute;s de convivencia y de la relaci&oacute;n desigual del binomio turismo y desarrollo. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, nuevos neologismos tales como el anti-turismo y la supuesta turismofobia han hecho que se vuelva a hablar de conflictos tur&iacute;sticos. Sin embargo, cl&aacute;sicos como <em>La Horda Dorada, el turismo internacional y la periferia del placer, </em>de Louis Turner y John Ash, <em>Turismo: &iquest;pasaporte al desarrollo? Perspectivas sobre los efectos sociales y culturales del turismo en los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo,&nbsp;</em>de Emanuel De Kadt, o <em>El turista, una nueva teor&iacute;a de la clase ociosa,&nbsp;</em>de Dean Mac Cannell, cuestionaban el desarrollo tur&iacute;stico ya en la d&eacute;cada de los setenta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Igual es que las cosas ahora van demasiado r&aacute;pidas. Este bum tur&iacute;stico coincide, como otros, con ciclos econ&oacute;micos expansivos para salir de periodos crisis pero en un momento en que los capitales inmobiliarios y financieros se manejan en el tablero mundial con muchas m&aacute;s facilidades.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JM</strong>: Claro, a eso me refer&iacute;a con lo de las medidas de corte neoliberal. La reforma del capitalismo de finales de los setenta llev&oacute;, entre otras cuestiones, a una liberalizaci&oacute;n de los capitales: &eacute;stos han pasado a moverse casi libremente a nivel global. En un art&iacute;culo publicado a comienzos de siglo por Neil Smith, hac&iacute;a referencia a esta situaci&oacute;n se&ntilde;alando que en Estados Unidos el mercado financiero generaba el 40% de las plusval&iacute;as de todo el pa&iacute;s. Esta financiarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a ha hecho, como se&ntilde;alan muchos autores, que los ciclos de expansi&oacute;n y crisis se hagan m&aacute;s cortos. Todo se ha acelerado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CM</strong>: Si bien hay una aceleraci&oacute;n del capital tur&iacute;stico transnacional, tambi&eacute;n hay jugadas que no podemos prever. Las mismas crisis peri&oacute;dicas que produce el capitalismo de tinte neoliberal se arreglan, utilizando el concepto de &ldquo;arreglo espacial&rdquo; de David Harvey, a trav&eacute;s de la fijaci&oacute;n del capital. En el marco del turismo internacional, esta fijaci&oacute;n se produce mediante inversiones inmobiliarias y, m&aacute;s recientemente, con la emergencia de la inversi&oacute;n tur&iacute;stica a trav&eacute;s del capitalismo de plataforma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay que mirar tambi&eacute;n a las administraciones. Las ciudades viven ahora una competici&oacute;n en la que el turismo es uno de los marcadores esenciales, parece como si se comportaran como influencers, deseosas de captar atenciones y miradas.</strong><em>influencers</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JM</strong>: Efectivamente, las ciudades, al hilo de lo anterior, compiten a nivel internacional por la atracci&oacute;n de capitales, de talento, etc. Esto tiene m&uacute;ltiples y diversas caracter&iacute;sticas: medidas de control del espacio p&uacute;blico, de <em>espectacularizaci&oacute;n</em>de su paisaje urbano, <em>museificaci&oacute;n</em>, etc., todo con el objetivo de conseguir mantener o incrementar el nivel de inversiones. Este hecho ya ven&iacute;a siendo advertido por gente como David Harvey a finales de los ochenta. El caso de Barcelona, por ejemplo, es paradigm&aacute;tico. Su puesta en el mapa a ra&iacute;z de la celebraci&oacute;n de los Juegos Ol&iacute;mpicos del 92 la introdujo en esta competici&oacute;n. Ahora bien, aunque a muchos ya les gustar&iacute;a, la capital catalana sigue siendo una ciudad de segunda categor&iacute;a, es decir, no compite con Londres o Par&iacute;s sino, m&aacute;s bien, con Praga o Lisboa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CM</strong>: La actual relaci&oacute;n entre ciudad y turismo parece indestructible. Junto al cambio de uso de la ciudad, la reestructuraci&oacute;n espacial y las transformaciones regulatorias de finales de los setenta, el turismo urbano o, si queremos utilizar un t&eacute;rmino t&eacute;cnico de la econom&iacute;a tur&iacute;stica, el <em>citybreak&nbsp;</em>viene a llenar el vac&iacute;o dejado por este cambio de uso. Las ciudades han pasado de ser lugares para la reproducci&oacute;n social y se han vuelto parte integrante y fundamental de las din&aacute;micas de producci&oacute;n y consumo. Ah&iacute; el turismo resulta un dispositivo fundamental para que la maquinaria funcione. En este caso, esta relaci&oacute;n de producci&oacute;n y consumo ocurre a trav&eacute;s de la <em>brandizaci&oacute;n </em>de las ciudades<em>&nbsp;</em>como propios productos y atractivos tur&iacute;sticos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Y esa obsesi&oacute;n por generar marcas e identidades propias al final logra el efecto contrario: la uniformizaci&oacute;n de los lugares, las experiencias y hasta los conflictos. &iquest;Puede ocurrir que el turismo llegue a tapar los problemas de fondo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JM</strong>: El turismo tiene una parte ideol&oacute;gica, en el sentido marxista, es decir, de generaci&oacute;n de falsa conciencia. En el libro, esto queda muy patente en el caso de San Cristobal de las Casas, Chiapas, M&eacute;xico. Es un caso paradigm&aacute;tico porque las pol&iacute;ticas tur&iacute;sticas est&aacute;n dirigidas a desmontar y desactivar la lucha y los avances del zapatismo. Pero no es &uacute;nico, el turismo lleva a&ntilde;os vendi&eacute;ndose como una estrategia barata y accesible de desarrollo. En cuanto a lo que se&ntilde;alas de uniformizaci&oacute;n, etc., &eacute;sa es una de las contradicciones que genera el capitalismo en las ciudades: para competir hay que diferenciarse, pero a medio plazo, no hay nada m&aacute;s parecido al centro de una ciudad global... que el centro de otra ciudad global.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CM</strong>: Este fen&oacute;meno es lo que podr&iacute;amos llamar el c&iacute;rculo vicioso del malestar social que genera el turismo. Si bien la tendencia hist&oacute;rica que ha caracterizado las motivaciones tur&iacute;sticas ha sido la b&uacute;squeda de una supuesta autenticidad, cuanto m&aacute;s se turistifican los espacios urbanos, m&aacute;s se parecen entre s&iacute;. Es decir, buscamos lugares aut&eacute;nticos y poco masificados y, as&iacute;, la parafernalia tur&iacute;stica a trav&eacute;s de la especializaci&oacute;n del tejido comercial, la <em>airbnizaci&oacute;n&nbsp;</em>de las viviendas y la residencialidad flotante, entre otras pr&aacute;cticas, acaba por uniformarlos. Es justamente una de las paradojas tur&iacute;sticas y del propio tardo capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se habla repetidamente en el libro de c&oacute;mo la revalorizaci&oacute;n de los barrios del centro a trav&eacute;s de proyectos de regeneraci&oacute;n y protecci&oacute;n del patrimonio ha ejercido como catalizador del turismo urbano. &iquest;Tiene sentido mejorar la ciudad para que no la disfruten los ciudadanos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JM</strong>: Claro que tiene sentido, esto nunca se puede perder de vista. Pero tambi&eacute;n es verdad que estas mejoras tienen que venir acompa&ntilde;adas de medidas que permitan que &eacute;stas sean disfrutadas por los vecinos y vecinas de la zona. En el caso del Estado espa&ntilde;ol, es realmente complicado, entre otras cosas, porque el reparto competencial actual impide a los Ayuntamientos controlar el precio de los alquileres o intervenir de manera decidida en el mercado inmobiliario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CM</strong>: Es importante que las regeneraciones urbanas est&eacute;n pensadas para los ciudadanos y no exclusivamente para procesos de higienizaci&oacute;n urbana que tengan el objetivo de atraer capitales e inversiones tur&iacute;sticas. El cambio de uso de la ciudad nos ha llevado a considerar los propio vecinos y vecinas como usuarios y consumidores del espacio p&uacute;blico. Un espacio que tiene que ser desconflictivizado para ser consumido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese aspecto, el texto sobre R&iacute;o de Janeiro es esclarecedor cuando muestra c&oacute;mo la pacificaci&oacute;n de las favelas no la acaban disfrutando los moradores originales sino gente de m&aacute;s poder adquisitivo y turistas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JM</strong>: Exacto. La gentrificaci&oacute;n, en este caso, lleva hasta espacios que se pensaron nunca pod&iacute;an ser gentrificados. En este sentido, las experiencias emp&iacute;ricas parecen darle la raz&oacute;n a autoras como Loretta Lees cuando usa el t&eacute;rmino &ldquo;gentrificaci&oacute;n planetaria&rdquo;, esto es, las din&aacute;micas de desplazamiento socio-espacial que generan ciertas pol&iacute;ticas urbanas con la ayuda del capital internacional s&oacute;lo tienen un l&iacute;mite: el propio planeta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CM</strong>: Esta parece ser otra paradoja del sistema capitalista. Generamos desigualdades que luego acaban por ser atractivos tur&iacute;sticos. La curiosa &ldquo;mirada tur&iacute;stica&rdquo;, utilizando el concepto del soci&oacute;logo John Urry, llega hasta barrios y lugares fuera de la &ldquo;burbuja tur&iacute;stica&rdquo;, as&iacute; llamada por Dennis Judd. Por tanto, acabamos no teniendo unos limites entre lo que es tur&iacute;stico y lo que no lo es. En definitiva, todo puede ser tur&iacute;stico y, la turistificaci&oacute;n, as&iacute; como la gentrificaci&oacute;n, supera las fronteras simb&oacute;licas y f&iacute;sica de los propios centros tur&iacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los valores del libro son los textos sobre las realidades de ciudades latinoamericanas en las que a&uacute;n no est&aacute; tan extendida la visi&oacute;n de la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica como un problema, sino casi m&aacute;s bien como un anhelo. &iquest;C&oacute;mo ser&aacute;n en ellas los procesos que ya se han vivido en las europeas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JM</strong>: No s&oacute;lo en Am&eacute;rica Latina, tambi&eacute;n podemos ver eso aqu&iacute;, en nuestra propia casa. El turismo, como hemos se&ntilde;alado antes, se sigue apareciendo como una posibilidad blanda de desarrollo. Creo que las din&aacute;micas de turistificaci&oacute;n y gentrificaci&oacute;n tienen una base com&uacute;n que se hace presente de forma espec&iacute;fica cuando toma tierra a nivel territorial. Por ejemplo, en Am&eacute;rica Latina, autores como Daniel Hiernaux han popularizado el t&eacute;rmino &ldquo;gentrificaci&oacute;n criolla&rdquo;, ya que all&iacute; la gentrificaci&oacute;n no es s&oacute;lo un proceso que se puede explicar en t&eacute;rminos de clase, sino tambi&eacute;n en base a cuestiones &eacute;tnicas, etc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CM</strong>: En el libro analizamos diferentes casos de Am&eacute;rica Latina y de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica. Sin embargo, la cuesti&oacute;n tur&iacute;stica es global. El sector tur&iacute;stico y, en muchas ocasiones las entidades gubernamentales, se han dedicado a promover atractivos tur&iacute;sticos en lugar de gestionar, planificar y poner en marcha mecanismos de gobernanza tur&iacute;stica participativa. Si no planificamos un destino estaremos inevitablemente planificando el fracaso del mismo. Si pensamos a la ciudad de Barcelona, por ejemplo, el primer plan estrat&eacute;gico de turismo se aprob&oacute; en 2010. Casi dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de que la marca y el destino Barcelona empezara a promocionarse: el Consorcio de Turisme de Barcelona, el cual se dedica a la promoci&oacute;n de la ciudad como destino tur&iacute;stico, se cre&oacute; en 1993.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Justo en el cap&iacute;tulo dedicado a Barcelona que escrib&iacute;s vosotros, cit&aacute;is a Horacio Capel cuando dice que las Olimpiadas fueron un mito ciudadano con un simbolismo que gener&oacute; muy poca contestaci&oacute;n. De alguna manera, ha sucedido lo mismo hasta ahora con el turismo, que es un relato hegem&oacute;nico muy poco puesto en duda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JM</strong>: S&iacute;, es cierto. Pero creo que esa &eacute;poca se ha acabado. Las nuevas propuestas de celebraci&oacute;n de estos mega-eventos, afortunadamente, ya no son recogidas entre aplausos, sino, m&aacute;s bien, entre grandes cr&iacute;ticas. Los Juegos Ol&iacute;mpicos de Invierno, por ejemplo, han sido ya rechazados por varias ciudades y las recientes propuestas, de ciertos candidatos a la alcald&iacute;a de Barcelona, por celebrar otros o una Exposici&oacute;n Universal, no est&aacute;n siendo recibidos con los brazos abiertos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CM</strong>: Igualmente, creo que, si bien el mito de los grandes eventos sigue siendo valorado como el man&aacute; ca&iacute;do del cielo, esta &eacute;poca est&aacute; llegando a su fin. Esta visi&oacute;n simplista de desarrollo econ&oacute;mico medido s&oacute;lo con indicadores cuantitativos necesita una reinterpretaci&oacute;n. En el mismo sector tur&iacute;stico hemos medido los &eacute;xitos del sector seg&uacute;n las llegadas tur&iacute;sticas. En este sentido necesitamos un profundo cambio de paradigma en la manera en que valoramos los &eacute;xitos del turismo en nuestras ciudades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/llevado-considerar-vecinos-usuarios-consumidores_132_1608699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Apr 2019 20:28:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El cambio de uso de la ciudad nos lleva a considerar a los vecinos como consumidores del espacio público"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El peligro del pensamiento urbano como pensamiento único]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/peligro-pensamiento-urbano-unico_132_1626076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1544b087-4358-4b89-96b8-9f0a54d6d245_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El peligro del pensamiento urbano como pensamiento único"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El domingo hay en Madrid una manifestación que, bajo el nombre de La revuelta de la España vaciada, pretende la igualdad de oportunidades en todo el territorio</p><p class="subtitle">El capitalismo urbanita sólo ve el campo (y el mar) como una mina de la que extraer recursos, ya sean humanos, naturales o materiales</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s del 50% de la poblaci&oacute;n mundial vive en ciudades; en 2050 se prev&eacute; que sea m&aacute;s del 70%. As&iacute; empiezan multitud de textos, presentaciones y discursos relativos a lo urbano (incluso &eacute;ste, por lo que se ve). Son datos que sirven para algo m&aacute;s que para contextualizar, son porcentajes que se mencionan casi como celebraci&oacute;n y que por eso consiguen consolidar un sentido de pertenencia equivocado, reafirmar un pensamiento &uacute;nico que, m&aacute;s all&aacute; del espacio en el que habitamos, marca la forma en que vivimos, consumimos y agotamos nuestro cr&eacute;dito natural. Empiezo por el final: no hay un debate entre lo rural y lo urbano. No puede haberlo porque lo segundo domina absolutamente sobre lo primero. No hay nada que festejar en ello y s&iacute; bastante sobre lo que pensar.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;se m&aacute;s del 50% de la poblaci&oacute;n mundial reside en menos del 3% del territorio del planeta. Lo cual no quiere decir que lo que no es ciudad sea naturaleza salvaje ni carezca de relaci&oacute;n con lo urbano. Al contrario. <a href="http://ecotope.org/people/ellis/papers/ellis_2010.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un estudio dirigido por Erle C. Ellis</a>, investigador ambiental de la Universidad de Maryland, demuestra que, mientras hace tres siglos los humanos s&oacute;lo us&aacute;bamos el 5% de la Tierra para nuestros asuntos, ahora nos aprovechamos de m&aacute;s del 50%. Seg&uacute;n sus datos, s&oacute;lo queda un 25% de territorio salvaje y un 20% seminatural. El resto son recursos urbanos, es decir, puede que sea terreno rural, pero est&aacute; al servicio de la gente que habitamos las ciudades. Como cantaba James Brown, <em>It&rsquo;s a Man&rsquo;s World</em>. Es un mundo masculino y, adem&aacute;s, urbano y capitalista. Conviene tenerlo claro.
    </p><p class="article-text">
        Cuando habla de la evoluci&oacute;n de las ciudades en su &uacute;ltimo libro, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/construir-y-habitar/9788433964335/A_527" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Construir y habitar: &eacute;tica para la ciudad&nbsp;(Anagrama, 2019)</a>, Richard Sennett da pistas de algunos rasgos interesantes &mdash;interesantes para lo que quiero decir a continuaci&oacute;n, claro&mdash; de lo urbano: el ensimismamiento, la velocidad y una cierta soberbia; rasgos que son tambi&eacute;n atribuibles a la forma econ&oacute;mica dominante en esta parte del universo. Las ciudades mandan y mandan de una manera individualista e insolidaria que se apropia y engulle todo con ansiedad sin preocuparse por las consecuencias de esa bulimia.
    </p><p class="article-text">
        El domingo hay en Madrid una manifestaci&oacute;n apoyada por m&aacute;s de 80 organizaciones de todo el pa&iacute;s que, bajo el nombre de <a href="https://www.eldiario.es/clm/revuelta-Espana-Vaciada-fecha-Madrid_0_867563952.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La revuelta de la Espa&ntilde;a vaciada</a>, pretende la igualdad de oportunidades en todo el territorio. Los convocantes quieren movilizar a decenas de miles de personas para protestar contra la falta de inversiones y equipamientos, contra el aislamiento y contra el olvido. Por supuesto, llevan toda la raz&oacute;n incluso en los matices como los que aportaba hace unos d&iacute;as <a href="http://aq-ento.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ilustradora Sara Fern&aacute;ndez</a>&nbsp;en su muro de Facebook.
    </p><h4 class="article-text">Un problema de vivienda, tambi&eacute;n</h4><p class="article-text">
        Sara, que vive con su familia en una aldea segoviana con s&oacute;lo ocho habitantes y trece casas en pie, recordaba que, en su pueblo, como en tantos otros, podr&iacute;a vivir mucha m&aacute;s gente que no lo hace por un problema tan urbano como el inmobiliario. &ldquo;Pero &iquest;c&oacute;mo se va a repoblar la Espa&ntilde;a vaciada si no hay posibilidad de tener una casa?&rdquo;, se preguntaba. En el campo est&aacute; tambi&eacute;n muy dif&iacute;cil el acceso a la vivienda, a&uacute;n derruida, porque hay quien est&aacute; a la espera especuladora y porque resulta que hay muchos que paralizan el movimiento para satisfacer su nostalgia; habitantes de ciudades que, para no olvidarse nunca de d&oacute;nde vienen, dejan que su tierra se pudra para siempre. As&iacute;, sentimental y posesiva, es la mirada de la ciudad hacia el campo. As&iacute; es el pensamiento urbano.
    </p><p class="article-text">
        El pensamiento urbano es el pensamiento dominante, el &uacute;nico en realidad. Tanto, que imprime el car&aacute;cter de lo rural y ofende a las pocas personas de ese lado a las que da voz. &ldquo;Leo lo que escribieron sobre el medio rural otros antes. Lo que escriben sobre el medio rural otros ahora. Y tropiezo. Tropiezo una y otra vez con esa literatura que nos llama granjeros, que nos asocia siempre con la palabra vac&iacute;a, que nos describe desde el paternalismo y las grandes ciudades, que nos visita para reportajes graciosos, que se empe&ntilde;a en escribir del medio rural como si fueran sepultureros, que usurpa la voz de los que se manchan las manos de tierra y habitan entre campi&ntilde;as y monta&ntilde;as&rdquo;. As&iacute; se expresa Mar&iacute;a S&aacute;nchez en <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-tierra-de-mujeres/288488" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tierra de mujeres&nbsp;(Seis Barral, 2019)</a> sobre quienes, como yo ahora mismo, hablamos de lo rural. No debe extra&ntilde;ar su irritaci&oacute;n. El modelo est&aacute; dibujado para crear mal rollo. Igual que Galactus, el mal&iacute;simo del universo Marvel que necesita alimentarse de planetas para sostenerse, el capitalismo urbanita s&oacute;lo ve el campo (y el mar, ojo) como una mina de la que extraer recursos, ya sean humanos, naturales o materiales.
    </p><p class="article-text">
        Conviene aclarar que esta forma de actuar est&aacute; impuesta desde las grandes y exitosas ciudades y sus centros de decisi&oacute;n y que las consecuencias las pagan tambi&eacute;n otros n&uacute;cleos considerados urbanos pero que en realidad est&aacute;n, por condiciones y forma de vida, en el lado perdedor del problema. Los traumas no vienen por lo que hacen asentamientos de 10.000, 50.000 o 500.000 habitantes, sino por la carrera por llev&aacute;rselo todo de esas urbes grandes y presuntuosas que creen que el crecimiento es el &uacute;nico sentido de su existencia. Y que se equivocan estrepitosamente. El modo Galactus lo &uacute;nico que hace es provocar desigualdades econ&oacute;micas y territoriales dentro y fuera de esas ciudades de post&iacute;n. Y la sobrealimetaci&oacute;n puede llevar a un empacho de peligrosas consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto ya lo he contado por aqu&iacute; <a href="https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/llenar-Espana-vacia_6_761583870.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una</a>&nbsp;y <a href="https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/exito-hace-fracasar_6_846975297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otra</a>&nbsp;vez, pero la insistencia es el &uacute;nico superpoder que tengo ahora mismo a mano. Las ciudades deber&iacute;an ponerse ya mismo a frenar su crecimiento y su codicia y a acelerar su solidaridad y su capacidad de redistribuci&oacute;n. Si no, el pensamiento urbano acabar&aacute; siendo el tonto del pueblo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/peligro-pensamiento-urbano-unico_132_1626076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Mar 2019 20:26:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El peligro del pensamiento urbano como pensamiento único]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,España vaciada,María Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mantenlo transversal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/mantenlo-transversal_132_1640945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b97c505a-54ee-4c1a-a2f0-173960421d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mantenlo transversal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la ciudad, no se debería actuar sin prevenir las consecuencias encadenadas de cada movimiento</p><p class="subtitle">La burbuja inmobiliaria afecta a la movilidad, lo mismo que las mejoras en movilidad pueden acelerar procesos de gentrificación</p></div><p class="article-text">
        Corren tiempos miopes. Nuestra vista cansada nos deja ver de cerca pero nos quita la claridad para enfocar lo que hay delante, detr&aacute;s, arriba, abajo, lejos. Y como cada vez miramos menos hacia all&aacute;, vamos viendo peor. En las cosas de la ciudad tambi&eacute;n pasa, claro. Hablamos de las cuestiones como si fuesen &uacute;nicas y se pudiesen explicar aisladamente. &iquest;Es aqu&iacute; el debate de movilidad? &iquest;Alguien sabe llegar al grupo de vivienda? &iquest;D&oacute;nde se discute acerca de gentrificaci&oacute;n y turistificaci&oacute;n? &iquest;La mesa sobre soledades, por favor? &iquest;Cu&aacute;ndo toca la charla de medio ambiente? Y pasa mucho m&aacute;s por la forma en que est&aacute;n compartimentadas y gestionadas las competencias, por la incomunicaci&oacute;n entre administraciones, la desconexi&oacute;n entre &aacute;reas y la descoordinaci&oacute;n entre equipos. Desgraciadamente, nuestro problema no se soluciona con unas gafas, sino con una intervenci&oacute;n que vuelva a conectarnos con un organismo en continuo movimiento llamado ciudad, una comunidad que no se puede entender y en la que no se deber&iacute;a actuar sin prevenir las consecuencias encadenadas de cada movimiento.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, a veces la mirada es tan corta que ni se ven las secuelas en un &aacute;mbito concreto. Cuando se habla de burbuja inmobiliaria, de gentrificaci&oacute;n e incluso de turistificaci&oacute;n, son muchos los que a&uacute;n siguen asegurando que es un problema del centro de las ciudades que no afecta a las periferias. Como si el mercado libre que defienden tuviese unas barreras invisibles para frenar el aumento de precios, como si uno pudiese echar una piedra al agua y que no moviese m&aacute;s que una peque&ntilde;a onda a su alrededor. No. Cada expulsi&oacute;n a una persona o familia por la subida de su renta provoca un desplazamiento en el barrio al que va porque las subidas all&iacute; son equivalentes. As&iacute;, como las ondas que hace la piedra al caer en el agua, hasta extender la escalada de precios y los desplazamientos por todo el &aacute;rea metropolitana. Por eso el asunto no se puede ver como exclusivamente inmobiliario, afecta a muchos otros &aacute;mbitos.
    </p><p class="article-text">
        La movilidad, por ejemplo. Si por mucho que nos empe&ntilde;emos en recuperar el modelo de ciudad densa no tenemos m&aacute;s remedio que volver a la dispersi&oacute;n, &iquest;qu&eacute; va a pasar con el transporte de la gente a sus lugares de trabajo (que, por cierto, tambi&eacute;n se mueven por eso de la subida de precios)? Lo explica, con cifras y mapas, un estudio reciente del Urban Institute estadounidense:&nbsp;<a href="https://www.urban.org/features/too-far-jobs-spatial-mismatch-and-hourly-workers" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Demasiado lejos del trabajo. Desajuste espacial y empleo</em></a>. Lo que viene a decir este informe, creado a partir de datos de un gran portal de empleo por horas, es que los trabajadores m&aacute;s precarios viven cada vez m&aacute;s lejos de sus ofertas de trabajo. El ejemplo evidente es San Francisco, ese lugar de &eacute;xito con un mercado inmobiliario absolutamente desbocado y fracasado en el que quienes sobreviven de servir caf&eacute;s y donuts o de limpiar casas y oficinas residen tan remotamente lejos de esos empleos que, en muchos casos, tienen que renunciar a ellos.
    </p><p class="article-text">
        Que el ejemplo sea norteamericano s&oacute;lo quiere decir que all&iacute; hay gente que se dedica a sacar datos sobre estas cosas, no que no sea aplicable aqu&iacute;. La burbuja inmobiliaria est&aacute; alejando a los currantes de sus lugares de trabajo tambi&eacute;n en Madrid, Barcelona, Bilbao o Valencia. Pero no s&oacute;lo eso. &Uacute;ltimamente se habla mucho de soledades urbanas y, efectivamente, es un temazo. Pero, &iquest;se puede afrontar sin entender c&oacute;mo influye la desquiciada subida de precios de alquiler y venta? Obviamente, no. Cada vez estamos m&aacute;s lejos no s&oacute;lo de nuestros trabajos, tambi&eacute;n de nuestros lazos familiares y de amistad, de nuestras oportunidades de entretenimiento, de la oferta cultural&hellip; De todo.
    </p><h4 class="article-text">De Bach a Jarfaiter</h4><p class="article-text">
        La cosa tambi&eacute;n puede verse al rev&eacute;s. Los asuntos de movilidad influyen en los asuntos de vivienda. Como bien saben los lectores de Idealista, la cercan&iacute;a de&nbsp;paradas de transporte p&uacute;blico incrementa el valor de una vivienda. Un cl&aacute;sico, pero &iquest;qu&eacute; pasa con las novedades? Esta semana se pone por fin en funcionamiento Madrid Central &mdash;vale, ya estaba en marcha pero sin multas no hay para&iacute;so&mdash;. Sin duda, es la medida estrella de este gobierno de la ciudad y los datos de la fase de pruebas demuestran que mejora el tr&aacute;fico, reduce los &iacute;ndices de contaminaci&oacute;n, disminuye el ruido en la zona y no provoca ninguna cat&aacute;strofe en los alrededores, salvo las declaraciones desnortadas de la oposici&oacute;n. &iquest;Se podr&aacute; decir lo mismo con los procesos de elitizaci&oacute;n y terciarizaci&oacute;n de un distrito que ya es una piscina de bolas para <em>foodies</em>, juerguistas, turistas y especuladores? Probablemente, no.
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente, Madrid Central acelere estos procesos ya en marcha que impedir&aacute;n finalmente a muchos de los actuales habitantes del &aacute;rea disfrutar a largo plazo de las ventajas de la medida. Una medida que ser&iacute;a verdaderamente ejemplar si estuviese acompa&ntilde;ada de pol&iacute;ticas de control de precios en la vivienda y los locales y de protecci&oacute;n de la diversidad comercial. La culpa no hay que ech&aacute;rsela en cualquier caso al Ayuntamiento &mdash;aunque se agradecer&iacute;a que Manuela Carmena no tuviera la desverg&uuml;enza de decir cosas como <a href="https://www.eldiario.es/madrid/podria-gobernar-Ciudadanos_0_877362946.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&eacute;sta que dijo a F&aacute;tima Caballero e Ignacio Escolar</a>&nbsp;aqu&iacute; mismo: &ldquo;Hemos ubicado la pol&iacute;tica de vivienda en la equidad&rdquo;&mdash;. O no s&oacute;lo. Las competencias del desaguisado en el que vivimos est&aacute;n bien repartidas y, por eso, las responsabilidades tambi&eacute;n. Ahora que estamos casi en el punto culminante de la campa&ntilde;a electoral permanente que nos acompa&ntilde;a, conviene acordarse de ellas en el momento de votar.
    </p><p class="article-text">
        El urbanista Jonathan F. P. Rose se basa en <em>El clave bien temperado&nbsp;</em>de Johann Sebastian Bach para su propuesta y su libro de reciente edici&oacute;n en espa&ntilde;ol <a href="http://www.antonibosch.com/libro/la-ciudad-bien-temperada" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La ciudad bien temperada (Antoni Bosch, 2018)</a>. Con temperamento, el compositor alem&aacute;n se refer&iacute;a a la afinaci&oacute;n de los instrumentos para conseguir una obra musical integral y arm&oacute;nica. Rose, por su parte, habla de cinco claves que conforman &ldquo;un marco que unifique los numerosos y dispares programas, departamentos y aspiraciones&rdquo; de lo urbano: coherencia, circularidad, resiliencia, comunidad y compasi&oacute;n. Yo, que soy un poco m&aacute;s bruto que ellos dos, s&oacute;lo paso por aqu&iacute; para insistir en este tema y hacerlo parafraseando el <em>Mantenlo criminal&nbsp;</em>de ese ejemplo de rap macarra (y torpe) que es Jarfaiter. En las cosas de ciudad, si quieres hacerlo bien, mantenlo transversal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/mantenlo-transversal_132_1640945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Mar 2019 20:28:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mantenlo transversal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Gentrificación,Madrid Central,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[ "No se puede entender Madrid sin conocer las cicatrices dejadas por los bombardeos de la Guerra Civil"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/madrid-cicatrices-bombardeos-guerra-civil_132_1650129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f246688-1aa9-4dc2-b027-060726a33b1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=" &quot;No se puede entender Madrid sin conocer las cicatrices dejadas por los bombardeos de la Guerra Civil&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ochenta años después de la última bomba caída, los arquitectos Enrique Bordes y Luis de Sobrón publican</p><p class="subtitle">Madrid Bombardeado 1936-1939</p><p class="subtitle">Se trata de un plano que expone las heridas del primer bombardeo moderno sobre una gran ciudad europea</p></div><p class="article-text">
        En febrero de 1939 cay&oacute; la &uacute;ltima bomba sobre Madrid en la Guerra Civil. Ochenta a&ntilde;os despu&eacute;s, <a href="https://twitter.com/DeSobron" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis de Sobr&oacute;n</a>&nbsp;y <a href="https://twitter.com/comicarchitect" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enrique Bordes</a>, doctores arquitectos y profesores asociados del Departamento de Ideaci&oacute;n Gr&aacute;fica Arquitect&oacute;nica de la ETSAM publican el primer resultado de un trabajo de investigaci&oacute;n de dos a&ntilde;os. <em>Madrid Bombardeado 1936-1939&nbsp;</em>es un plano que expone las heridas de lo que fue el primer bombardeo moderno, con aviaci&oacute;n adem&aacute;s de artiller&iacute;a, sobre una gran urbe europea. Dibujado a partir de la ciudad actual, Luis y Enrique han geolocalizado los edificios da&ntilde;ados&nbsp;a partir de fuentes como los libros de salidas de los bomberos de entonces, los fondos fotogr&aacute;ficos de la Biblioteca Nacional y el Archivo de la Delegaci&oacute;n de Propaganda y documentaci&oacute;n de los arquitectos del Comit&eacute; de Saneamiento, Reforma y Construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El plano, que de momento existe en una peque&ntilde;a edici&oacute;n del Ayuntamiento de Madrid y que se puede pedir en bibliotecas, centros culturales y juntas municipales, es muy pertinente. Lo es ahora que afloran discursos hasta hace poco ocultos por la verg&uuml;enza; un momento en el que, quiz&aacute;s porque hemos dejado de mirar los mapas para elegir&nbsp;nuestro rumbo y los hemos programado para que decidan ellos por nosotros, es necesario volver a ver las cosas con perspectiva. Y recordar que Franco estaba dispuesto a destruir Madrid antes que dej&aacute;rsela a quienes &eacute;l mismo hab&iacute;a se&ntilde;alado&nbsp;como&nbsp;sus enemigos:&nbsp;los madrile&ntilde;os. Unos enemigos que resistieron heroicamente las bombas y hasta se rieron de ellas, como se cantaba en <em>Puente de los Franceses</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; Madrid no tiene un conciencia colectiva de lo sucedido a pesar de haber sufrido el primer bombardeo moderno de la Historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En gran parte porque, durante cuatro d&eacute;cadas de dictadura, las instituciones cubrieron con un manto de olvido los bombardeos sobre Madrid y todas las dem&aacute;s ciudades que los sufrieron, imponiendo, como en tantos otros &aacute;mbitos, un relato alternativo que no se correspond&iacute;a con la realidad. La represi&oacute;n y el miedo se encargaron de que quienes vivieron aquellos hechos no osaran difundirlos p&uacute;blicamente. Despu&eacute;s, las primeras d&eacute;cadas de democracia supusieron un ejercicio de amnesia colectiva probablemente justificado por lo delicado de la coyuntura. Por otro lado, en Madrid, al contrario que en Guernica o Barcelona, las autoridades no han tenido hasta ahora inter&eacute;s por fomentar ni difundir la investigaci&oacute;n y el conocimiento sobre su pasado como ciudad bombardeada. En estas condiciones, y con la generaci&oacute;n que vivi&oacute; los bombardeos ya desaparecida, no es de extra&ntilde;ar que la poblaci&oacute;n actual, por no hablar de los visitantes, no tenga apenas conciencia de este aspecto tr&aacute;gico, que podemos considerar relativamente reciente de nuestra historia. Por eso, desde nuestra profesi&oacute;n de arquitectos, profesores de dibujo e investigadores, asumimos casi como una obligaci&oacute;n la tarea de dibujar un plano del Madrid bombardeado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, son las cr&oacute;nicas sobre el bombardeo de la capital del periodista franc&eacute;s Louis Delapr&eacute;e la principal inspiraci&oacute;n para el Guernica&nbsp;de Picasso.</strong><em>Guernica&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Eso aseguran estudiosos como el hispanista brit&aacute;nico Martin Minchom: muchas de las im&aacute;genes que plasma Picasso en su <em>Guernica&nbsp;</em>corresponden con las descripciones de los bombardeos de Madrid en las cr&oacute;nicas que hac&iacute;a Delapr&eacute;e para <em>Paris-Soir. </em>Quiz&aacute;s lo m&aacute;s interesante es ver c&oacute;mo lo que en su momento fue el primer bombardeo sobre una gran capital europea, con gran difusi&oacute;n en prensa internacional, fue desapareciendo del imaginario colectivo para ser desplazado por la fuerza del mensaje de Picasso... Pero no deja de ser significativo que el pintor siempre quiso que el cuadro volviese a Madrid.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Noviembre de 1936 es el momento m&aacute;s sangriento. Pero en 1937 se&ntilde;al&aacute;is que hay 6.036 siniestros atendidos, eso es una media de m&aacute;s de 16 al d&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque los bombardeos comenzaron en los &uacute;ltimos d&iacute;as de agosto de 1936, hasta que el frente no lleg&oacute; a las proximidades de Madrid consistieron en acciones espor&aacute;dicas y poco contundentes, no exentas de v&iacute;ctimas. Entre el 8 y 23 de noviembre, con las tropas sublevadas intentando tomar la ciudad, los bombardeos de las aviaci&oacute;n alemana fueron sistem&aacute;ticos, d&iacute;a y noche. Madrid fue la primera gran ciudad en sufrir un bombardeo de semejante intensidad. Es cierto que durante la Segunda Guerra Mundial los bombardeos fueron de una magnitud mucho mayor, pero se trata de una cuesti&oacute;n cuantitativa: all&iacute; se dispuso de m&aacute;s aviones y de bombas a&uacute;n m&aacute;s potentes. A partir de enero de 1937, pr&aacute;cticamente no se vuelven a producir ataques a&eacute;reos sobre Madrid pero, desde la Casa de Campo y el Cerro de los &Aacute;ngeles se ca&ntilde;onea la ciudad casi a diario hasta marzo de 1939. Algunas jornadas, con cientos de proyectiles lanzados.
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        <strong>Las zonas m&aacute;s afectadas, seg&uacute;n el plano, son el centro y el oeste.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La destrucci&oacute;n del barrio de Arg&uuml;elles, al oeste de la ciudad, puede tener cierta l&oacute;gica militar, ya que el plan de las tropas sublevadas era entrar precisamente desde la Ciudad Universitaria. El caso es que el bombardeo de este barrio madrile&ntilde;o, que qued&oacute; pr&aacute;cticamente arrasado, no consigui&oacute; debilitar las tropas defensoras o, al menos, no en la medida suficiente. En este mismo sentido, el ataque al centro de Madrid es m&aacute;s que dudoso. Es cierto que ah&iacute; se ubicaban ministerios, edificios oficiales y edificios que pod&iacute;an albergaban tropas y armas, pero por cada supuesto objetivo estrat&eacute;gico se destruyeron o da&ntilde;aron 99 inmuebles que no eran m&aacute;s que edificios de viviendas, escuelas, teatros, etc. En realidad, el bombardeo del centro de la ciudad forma parte de la puesta en pr&aacute;ctica de las doctrinas militares de Giulio Douhet, que planteaban que las guerras ya no se ganaban s&oacute;lo en el frente sino tambi&eacute;n en la retaguardia, amedrentando y aterrorizando a la poblaci&oacute;n civil hasta su desmoralizaci&oacute;n. Los alemanes se llevaron mucho aprendido de la Guerra Civil para luego reproducirlo a mayor escala en Europa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Arg&uuml;elles, como dec&iacute;s, es el barrio m&aacute;s asediado y, posteriormente, el que vivi&oacute; una reconstrucci&oacute;n m&aacute;s profunda, llena de monumentos y s&iacute;mbolos de la victoria e incluso con un Ministerio del Aire rodeado por viviendas militares. &iquest;Qu&eacute; otros cambios en el urbanismo de la ciudad tienen que ver con los bombardeos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de los edificios da&ntilde;ados se repararon en unos a&ntilde;os de posguerra en los que, por pura escasez de medios y en ausencia de un Plan Marshall, era preciso aprovechar todo lo que quedara en pie. En muchos casos se trataba de da&ntilde;os m&aacute;s o menos localizados. Edificios monumentales totalmente destruidos, como el palacio de Liria o la iglesia de San Sebasti&aacute;n, fueron reconstruidos. Otros menos da&ntilde;ados, como es el caso del Palacio Real, la iglesia de San Gin&eacute;s, la de San Mart&iacute;n o el monasterio de las Descalzas Reales, fueron tambi&eacute;n reparados. No obstante, todav&iacute;a quedan muchas cicatrices en la ciudad y no se puede entender completamente Madrid sin conocer y comprender estas heridas. Hablamos principalmente de algunos vac&iacute;os urbanos y de inmuebles construidos en los a&ntilde;os cuarenta y posteriores, que ocupan el solar de un edificio antiguo derribado por las bombas y cuya est&eacute;tica suele desentonar bastante en el tejido urbano del Madrid del siglo XIX. Todos nos hemos fijado en ese tipo de edificios cuya perturbadora presencia es, en m&aacute;s casos de los que creemos, consecuencia de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha sido el proceso de trabajo para recabar la informaci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo os ha llevado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con un poco de experiencia en el campo de la investigaci&oacute;n ya empiezas a tener una idea de c&oacute;mo buscar referencias y en qu&eacute; archivos puedes encontrar seg&uacute;n qu&eacute; documentos pero, como cualquier trabajo de este tipo, tambi&eacute;n hay que preguntar a la gente que puede orientarte. En este caso, llevamos aproximadamente dos a&ntilde;os trabajando en esto y, afortunadamente para todos, cada vez hay m&aacute;s documentos digitalizados y colgados en la red, sobre todo trat&aacute;ndose de fotograf&iacute;as. No obstante, ning&uacute;n investigador se libra de visitar personalmente algunos archivos clave donde, adem&aacute;s, el personal suele atenderte muy bien y te dan pistas muy valiosas. En nuestro caso, pudimos ponernos en contacto con Juan Miguel Redondo Toral, oficial del cuerpo de bomberos de Madrid, que durante a&ntilde;os ha sido responsable del archivo hist&oacute;rico de esta instituci&oacute;n y cuya colaboraci&oacute;n ha sido clave para esta investigaci&oacute;n.
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        <strong>Dec&iacute;s que es &ldquo;un trabajo abierto, susceptible de ser completado y actualizado&rdquo;, &iquest;vais a abrir una fase de recogida de informaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil hacer una estimaci&oacute;n no s&oacute;lo de cu&aacute;nto queda por documentar sino de cu&aacute;nto es posible llegar a documentar. No existe una fuente completa que d&eacute; cuenta de todos los edificios que resultaron da&ntilde;ados. Con toda seguridad, muchos de los siniestros que se produjeron no se podr&aacute;n documentar nunca, bien porque las fuentes ya no existen o bien porque nunca llegaron a registrarse en ning&uacute;n sitio. Somos conscientes que en los fondos fotogr&aacute;ficos que hemos rastreado hay im&aacute;genes en las que no hemos podido identificar de qu&eacute; edificio o edificios se trata por falta de referencias visuales. Plantearnos una especie de buz&oacute;n a trav&eacute;s de una p&aacute;gina web donde cualquiera pudiera aportar documentaci&oacute;n que contribuya a completar este plano es una posibilidad que consideramos aunque todav&iacute;a no tenemos ultimado los detalles. No obstante, aunque sabemos que ir&aacute;n apareciendo datos que hasta ahora se nos han escapado, pensamos que el grueso de los edificios afectados, sobre todo aquellos que sufrieron gran destrucci&oacute;n, est&aacute;n recogidos en el plano. Por otro lado, est&aacute;n los barrios de Madrid que entonces formaban n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n fuera de su t&eacute;rmino municipal y que fueron muy castigados por las bombas pero que, por los l&iacute;mites que uno tiene que plantearse en cualquier investigaci&oacute;n, no han formado parte del estudio. Es el caso de Tetu&aacute;n, Puente de Vallecas o Entrev&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aparte del plano, &iquest;ten&eacute;is idea de completar esta mirada sobre la ciudad bombardeada con otras acciones: exposiciones, paseos, webs&hellip;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de dos a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, recopilando informaci&oacute;n y construyendo una gran base de datos, a&uacute;n queda mucha tarea de an&aacute;lisis, pero nos pareci&oacute; oportuno, cuando en estas semanas se cumple el ochenta aniversario del final de los bombardeos sobre Madrid, publicar un primer resultado del trabajo en forma de plano del Madrid bombardeado que diera a la gente la oportunidad de descubrir y empezar a conocer y a tomar conciencia de esta realidad. Estamos estudiando posibles ramificaciones del proyecto, ya en contacto con el Ayuntamiento de Madrid y su oficina de Memoria, un contexto ideal para futuras iniciativas a las que vincular nuestro trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando se critica cualquier ejercicio de memoria hist&oacute;rica se suele decir que no sirve m&aacute;s que para dividir, sin embargo, saber lo que pas&oacute;, entenderlo, puede ser un ant&iacute;doto para que no se repita.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que existe en muchas personas esa actitud de divisi&oacute;n ante cualquier asunto relacionado con la Guerra Civil Espa&ntilde;ola. Muchos lo hemos experimentado personalmente, incluso con personas cercanas. Pero el error es entender que las heridas no se cierran porque recordamos nuestro pasado. Quiz&aacute;s es al rev&eacute;s, porque a&uacute;n no se han cerrado las heridas algunos no son capaces de enfrentarse a un pasado nada lejano. La historia es tozuda y no desaparece por mirar para otro lado. Cualquiera que viaje, por ejemplo, a Normand&iacute;a, encontrar&aacute; en cada pueblo un memorial, un homenaje o un centro de interpretaci&oacute;n sobre la Segunda Guerra Mundial, que es s&oacute;lo un poco m&aacute;s reciente que nuestra Guerra Civil. A nadie en Francia se le ocurre pensar que estos ejercicios de memoria s&oacute;lo sirven para dividir y enfrentar de nuevo a los franceses con los alemanes. Muy al contrario, son monumentos que recuerdan los hechos como fueron para poder superarlos y mirar hacia delante. Para pasar p&aacute;gina de la historia, primero hay que escribirla&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/madrid-cicatrices-bombardeos-guerra-civil_132_1650129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Mar 2019 21:20:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[ "No se puede entender Madrid sin conocer las cicatrices dejadas por los bombardeos de la Guerra Civil"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Guerra Civil Española,Bombas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las normas están para romperlas (sólo si eres Cabify)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/normas-romperse-solo-cabify_132_1661888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42f14f13-c1ca-4574-92aa-74ec2c3eeab0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las normas están para romperlas (sólo si eres Cabify)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La noticia de la vuelta de Cabify a Barcelona es un paso más en su estrategia de comunicación y presión</p><p class="subtitle">El movimiento, en cualquier caso, abre interrogantes cuya respuesta quizás pueda ayudar a encaminar la normalización del asunto</p></div><p class="article-text">
        Todo embrollo legal es una especie de partida de ajedrez en la que cada lado del tablero hace movimientos en funci&oacute;n de los movimientos que piensa que va a hacer el otro. Los embrollos legales entre administraciones y las empresas autodenominadas colaborativas a los que asistimos <a href="https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/Taxis-VTC-guerra-ciudadanos-consumidores_6_860273984.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ciudadanos </a>y, por tanto, como parte, son algo as&iacute;. O casi. Toda partida de ajedrez se hace en el contexto de unas normas establecidas asumidas por los jugadores y conocidas por todos. No pasa, por ejemplo, que Magnus Carlsen decida de repente que va a mover el caballo como si fuera una ficha de damas y se coma as&iacute; las piezas de su contrincante hasta llegar al rey. En las disputas legales que vivimos &uacute;ltimamente, sin embargo, las normas se van haciendo durante la partida. De hecho, las normas s&oacute;lo las deber&iacute;an poder escribir las ciudades por eso de que administran los intereses comunes, pero esas empresas tienen un ej&eacute;rcito de abogados a su disposici&oacute;n para dibujar encima de las reglas puestas. Por cierto: ayer Cabify anunci&oacute; que volv&iacute;a a Barcelona acatando las normas de la Generalitat&hellip; A su manera.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que anuncia tambi&eacute;n que seguir&aacute; peleando por tirar del todo el decreto, la compa&ntilde;&iacute;a se convierte en una empresa de transporte y acata lo de pedir el coche al menos quince minutos antes. Pero lo hace efectivo s&oacute;lo la primera vez por cada cliente, luego se funciona&nbsp;como hasta ahora&nbsp;porque establece un contrato de continuidad del servicio con el que sus legistas creen que pueden sortear eso que trataba de diferenciar su operaci&oacute;n de alquiler de veh&iacute;culo con conductor con la del servicio p&uacute;blico de los taxis.
    </p><p class="article-text">
        La empresa espa&ntilde;ola con sede en Delaware ha movido ficha y el movimiento generar&aacute; otros, tanto de las administraciones como de los taxistas. Y, claro, declaraciones de todos los partidos en campa&ntilde;a, perd&oacute;n, en campa&ntilde;as. Vamos, que se avecina ruido y no nos va a quedar m&aacute;s remedio que soportarlo. Como escribo esto antes de que empiece a sonar muy fuerte, todav&iacute;a me da para un par de reflexiones.
    </p><p class="article-text">
        La primera trata sobre el descaro con que se mueven las empresas de la tambi&eacute;n autodenominada nueva econom&iacute;a. Lo de Cabify desafiando la norma me trae a la memoria la forma en que Airbnb se neg&oacute; a dar datos sobre sus usuarios a Hacienda, una partida que empez&oacute; hace un par de a&ntilde;os y en la que se hicieron varios desaires p&uacute;blicos al mism&iacute;simo ministro Montoro. O el mantra que vienen repitiendo sus representantes, eso de que cooperan con las ciudades del mundo cuando est&aacute;n en litigio con casi todas ellas (hace un par de semanas se lo volv&iacute; a o&iacute;r en un foro a su director general, Arnaldo Mu&ntilde;oz, que se puso la medalla de c&oacute;mo colaboraban con Barcelona sin mencionar los a&ntilde;os de pelea y la multa de 600.000 euros previas). Es evidente que su estrategia de comunicaci&oacute;n tiene un componente de chuler&iacute;a, un atributo que no termina de empastar ni con la innovaci&oacute;n ni con la colaboraci&oacute;n, pero ellos sabr&aacute;n.
    </p><h4 class="article-text">Una empresa de transporte</h4><p class="article-text">
        Otro asunto a tener en cuenta es, sin embargo, una aceptaci&oacute;n. Ahora en Barcelona Cabify dice que s&iacute;, que es una empresa de transporte y no una plataforma que intermedia entre conductores y usuarios. Esto, que era un hecho por la naturaleza evidente de su actividad, por su participaci&oacute;n econ&oacute;mica en compa&ntilde;&iacute;as de flotas y por la sentencia de 2017 del Tribunal de Justicia de la UE que as&iacute; lo establec&iacute;a (era sobre Uber, pero tanto da), estaba oculto en su forma de mostrarse al exterior y ese ocultamiento era esencial en su estrategia comunicativa y legal. Los abogados de la empresa pretender&aacute;n mantener que el cambio s&oacute;lo es para la Ciudad Condal pero quiz&aacute;s aqu&iacute; hayan dejado abierta una v&iacute;a para que les entre la regulaci&oacute;n necesaria y hasta ahora inexistente en todo el territorio.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra mirada interesante al movimiento de Cabify. Durante los a&ntilde;os que llevamos con este debate, se ha tratado de establecer la cosa como una pelea entre lo nuevo (los VTC) y lo viejo (los taxis) en la que, c&oacute;mo no, lo nuevo tiene que ganar porque es lo bueno para nosotros. &ldquo;Con el objetivo de hacer de las ciudades mejores lugares para vivir, hemos creado un modelo de negocio sostenible, guiado por principios b&aacute;sicos de &eacute;tica que nos ayudan a ser cada vez m&aacute;s comprometidos&rdquo;. Esto dice Cabify en el qui&eacute;nes somos de su web. La realidad, sin embargo, no est&aacute; escrita por un redactor publicitario y por eso es m&aacute;s pedestre. Cabify no ha venido al mundo para salvarlo, sino para hacer dinero o, al menos, para convencer a sus inversores de que puede hacer dinero. Y, para eso, necesita escaparates como Barcelona en los que dejarse ver para mantenerse atractiva. El movimiento de la compa&ntilde;&iacute;a demuestra que abandonar un territorio con tanta visibilidad como &eacute;ste es aceptar una derrota muy peligrosa no en su singularidad, sino porque puede ser el principio de muchas otras.
    </p><p class="article-text">
        Esto deber&iacute;a hacer entender a las administraciones qui&eacute;n debe tener la iniciativa en la negociaci&oacute;n, qui&eacute;n manda en la partida. Hay mucho miedo a legislar a estas empresas que tambi&eacute;n se dicen tecnol&oacute;gicas, hay poca valent&iacute;a quiz&aacute;s desde que se gobierna pendiente de Twitter. Y el caso es que poner normas es normalizar. Y lo normal deber&iacute;a ser que los servicios de transporte estuvieran regulados en funci&oacute;n de las necesidades reales de las ciudades. Lo normal deber&iacute;a ser que todo el mundo acatara y cumpliera esas normas y ninguna empresa fuese vacilando a nadie por el camino. Lo normal deber&iacute;a ser que estas partidas de ajedrez s&oacute;lo tuvieran un ganador: el bien com&uacute;n y tal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/normas-romperse-solo-cabify_132_1661888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Mar 2019 20:32:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las normas están para romperlas (sólo si eres Cabify)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que nos cuenta el caso de Amazon en Nueva York sobre lo que pasa en nuestras ciudades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/cuenta-amazon-nueva-york-ciudades_132_1686737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bceb45cb-7477-49b8-b7c2-f718b0fbedd6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que nos cuenta el caso de Amazon en Nueva York sobre lo que pasa en nuestras ciudades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las protestas contra los beneficios ofrecidos a la empresa han generado un debate en Estados Unidos sobre este tipo de prácticas</p><p class="subtitle">Ciudades de todo el mundo cortejan a grandes compañías con incentivos mientras sufren crisis inmobiliarias y de servicios públicos</p></div><p class="article-text">
        La historia <a href="https://www.eldiario.es/economia/Amazon-cancela-planes-Nueva-York_0_867914054.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya se sabe</a>. Amazon ha decidido no montar su segunda sede en Nueva York. La compa&ntilde;&iacute;a de Seattle pensaba instalarse en Long Island City, Queens, y promet&iacute;a crear 25.000 puestos de trabajo, pero la semana pasada se ech&oacute; para atr&aacute;s. Seg&uacute;n el medio donde uno lo haya le&iacute;do, la retirada ha sido impuesta por el mal hacer y la presi&oacute;n de algunos pol&iacute;ticos o ha sido una victoria de vecinos y activistas sociales. El hecho es que la empresa de Jeff Bezos anuncia ahora que esos 25.000 puestos de trabajo ser&aacute;n creados en los pr&oacute;ximos diez a&ntilde;os a trav&eacute;s de sus 17 oficinas tecnol&oacute;gicas en todo Estados Unidos y Canad&aacute;. Dicho as&iacute;, puede parecer una noticia de inter&eacute;s local, pero esconde una historia que retrata algo clave de la cuesti&oacute;n urbana en todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        El <em>reality show&nbsp;</em>m&aacute;s loco de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en Norteam&eacute;rica no ha sido un formato televisivo sino la b&uacute;squeda de Amazon del lugar donde ubicar su nueva sede. En realidad, m&aacute;s que una b&uacute;squeda, ha sido un concurso. El gigante de la distribuci&oacute;n online, la captaci&oacute;n de datos y los servidores en la nube anunci&oacute; en septiembre de 2017 que pretend&iacute;a una ciudad en la que instalarse m&aacute;s all&aacute; de Seattle, un lugar en el que crear&iacute;a 50.000 empleos &mdash;no es un error; la cifra, una estimaci&oacute;n, recoge los empleos totales (que luego se dividir&iacute;an en dos sedes)&mdash; e invertir&iacute;a 5.000 millones de d&oacute;lares en obras e infraestructura. A la llamada acudieron 238 localidades de Estados Unidos y Canad&aacute; en un espect&aacute;culo bastante incre&iacute;ble pero absolutamente real que fue contado convenientemente por los medios de all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la lista de pretendientes hab&iacute;a todo tipo de ciudades, muchas de ellas eran peque&ntilde;as y medianas, otras eran grandes urbes venidas a menos y tambi&eacute;n estaban las de &eacute;xito. Para hacerse valer, los gobernantes se pusieron desde un poco rom&aacute;nticos hasta directamente en pelotas. Es el caso de Stonecrest, en Georgia, que ofreci&oacute; 140 hect&aacute;reas de terreno gratuito y algo m&aacute;s: cambiarse el nombre a Amazon City. El resto de las ciudades tambi&eacute;n supo&nbsp;postularse con elegancia, o sea, hincando las rodillas en el suelo, agarrando de la pernera a Bezos y d&aacute;ndole las llaves de su caja de caudales.
    </p><h4 class="article-text">Qui&eacute;n quiere casarse con un millonario</h4><p class="article-text">
        Ohio se hizo querer con&nbsp;impuestos del suelo gratuitos&nbsp;durante 15 a&ntilde;os. Chicago utiliz&oacute; la creatividad fiscal y propuso que la compa&ntilde;&iacute;a se quedase con la mayor parte de los impuestos a pagar por sus empleados. Maryland ofreci&oacute; 6.500 millones de d&oacute;lares en incentivos fiscales, otros 2.000 en infraestructuras y, como quiz&aacute; les pareci&oacute; poco obvio su inter&eacute;s, uno de sus representantes habl&oacute; de un cheque en blanco. En general, el proceso fue una subasta a base de esos beneficios fiscales. Finalmente, el premio se lo llevaron dos lugares: Long Island City, en Nueva York, y Cristal City, en Arlington, Virginia.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Nueva York, los incentivos y cr&eacute;ditos del acuerdo eran por valor de 3.400 millones de d&oacute;lares &mdash;o sea, que cada empleo de los 25.000 prometidos costar&iacute;a unos 136.000 d&oacute;lares&mdash;. A cambio, seg&uacute;n los c&aacute;lculos ofrecidos por las partes interesadas, la ciudad y el Estado iban a recibir unos 27.000 millones de d&oacute;lares en ingresos en 25 a&ntilde;os, la creaci&oacute;n de ese n&uacute;mero de empleos ya citado, otros 1.300 para la construcci&oacute;n del lugar y unos 100.000 indirectos. Pero esta forma de contabilizar y de contar el asunto no satisfizo a todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        A los dos d&iacute;as del anuncio del acuerdo &mdash;un anuncio que fue como el de una victoria deportiva por parte del gobernador Cuomo y al alcalde De Blasio&mdash; ya hab&iacute;a una protesta en el solar que deb&iacute;a acoger las oficinas. El movimiento en contra estaba compuesto&nbsp;por colectivos sociales y vecinales, sindicatos y pol&iacute;ticos comprometidos y con ganas de mambo como Alexandra Ocasio-Cortez. Se denunciaba la escasa transparencia y la no presencia de representantes ciudadanos en las negociaciones. Tambi&eacute;n se se&ntilde;alaba c&oacute;mo una operaci&oacute;n como &eacute;sta iba a afectar al mercado inmobiliario en una zona humilde y ya asolada por la burbuja que recorre el mundo. Se pon&iacute;a en duda el n&uacute;mero de empleos y su impacto real en el mercado laboral del barrio y de la ciudad. Y, sobre todo, se planteaba por qu&eacute; no hab&iacute;a dinero para servicios p&uacute;blicos pero s&iacute; para incentivar el establecimiento de una oficina de una empresa valorada en casi un bill&oacute;n de d&oacute;lares (un bill&oacute;n de los de aqu&iacute;) que, adem&aacute;s, lleva <a href="http://fortune.com/2019/02/14/amazon-doesnt-pay-federal-taxes-2019/?utm_campaign=fortunemagazine&amp;utm_source=twitter.com&amp;xid=soc_socialflow_twitter_FORTUNE&amp;utm_medium=social" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un par de a&ntilde;os pagando cero en impuestos federales</a>. En una ciudad acostumbrada a perder, se gan&oacute; esa batalla. Y puede que algo m&aacute;s.
    </p><h4 class="article-text">Una costumbre habitual y mundial</h4><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica ha sacado a la luz una costumbre habitual: <a href="https://www.marketwatch.com/story/what-amazons-hq2-means-for-taxpayers-in-new-york-and-virginia-2018-11-14" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">untar a las grandes empresas</a>&nbsp;para convencerlas de establecerse en un lugar concreto. Boeing se qued&oacute; en Washington en 2013 por 8.700 millones de d&oacute;lares en incentivos. Foxconn, en Wisconsin, en 2017, por&nbsp;4.800 millones. Alcoa, en Nueva York, por 5.600 millones. Y &eacute;stos son s&oacute;lo los tres primeros ejemplos de una lista muy larga. La costumbre habitual, por cierto, no es s&oacute;lo norteamericana.
    </p><p class="article-text">
        Estados, regiones y ciudades de todo el mundo participan de una competici&oacute;n que trata de atraer empresas a los territorios a base de bajar las tasas hasta convertirse, en algunos casos, en para&iacute;sos fiscales; y aqu&iacute; aprovecho para saludar a Irlanda y Londres. En Espa&ntilde;a, muchas regiones ven a cientos de compa&ntilde;&iacute;as fugarse a otras que se lo ponen m&aacute;s barato. En el Pa&iacute;s Vasco, el impuesto de sociedades es menor tanto para grandes empresas como para pymes, y en Madrid, las bonificaciones para sucesiones, patrimonio y donaciones <a href="https://www.eldiario.es/madrid/Comunidad-Madrid-recaudaria-bonificaciones-Podemos_0_837816498.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ahorran hasta 1.800 millones de euros a los que m&aacute;s tienen</a>&nbsp;&mdash;1.800 millones que podr&iacute;an usarse para cosas de todos&mdash;, que tambi&eacute;n se benefician del tipo m&aacute;ximo de IRPF m&aacute;s bajo de Espa&ntilde;a. No es tan deslumbrante&nbsp;como el <em>reality&nbsp;</em>de Amazon, pero espect&aacute;culos as&iacute; tambi&eacute;n hemos tenido por aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Parece que fue ayer cuando todos los pol&iacute;ticos al mando en Barcelona y Madrid (y en el Estado) segu&iacute;an a Sheldon Adeson hasta la puerta del ba&ntilde;o para tratar de convencerle de d&oacute;nde deb&iacute;a estar Eurovegas. All&iacute; tambi&eacute;n hubo ofertas de bajada de impuestos y financiaci&oacute;n de la inversi&oacute;n y promesas de rebajar leyes tan incontestables como las de blanqueo de capitales y la del restricci&oacute;n del tabaco. Por cierto, si en lo de Amazon la cifra de empleos directos e indirectos provoca levantamiento de ceja, la de Eurovegas era de carcajada: 250.000.
    </p><p class="article-text">
        Pero Eurovegas ha habido y hay muchos. El tratamiento que se le dio&nbsp;a Wanda cuando quiso hacer lo que le ven&iacute;a en gana con un valor patrimonial como el Edificio Espa&ntilde;a de Madrid es uno. <a href="https://www.eldiario.es/madrid/complejo-Metro-estallada-esculturas-agrietadas_0_865463556.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La sucesi&oacute;n de desdichas que est&aacute; provocando la obra de Canalejas de OHL</a>, la ausencia de exigencia de responsabilidades y la propia aprobaci&oacute;n de proyecto (se reform&oacute; la ley de Patrimonio para Villar Mir), es otra.
    </p><h4 class="article-text">Las empresas y la ciudad</h4><p class="article-text">
        El cortejo a proyectos empresariales no entiende de bandos pol&iacute;ticos. Este Ayuntamiento de Madrid lleva <a href="https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/intereses-ciudad-fastidien-felicidad-inversores_6_479512048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presumiendo desde el inicio de la legislatura</a>&nbsp;de la atracci&oacute;n que ejerce a inversores de todo el mundo, una atracci&oacute;n que es el resultado, lo dicen as&iacute; sus principales responsables, de pon&eacute;rselo f&aacute;cil. Conviene recordarlo una vez m&aacute;s: es este equipo de gobierno el que ha acelerado sin mucha explicaci&oacute;n el desenlace de una Operaci&oacute;n Chamart&iacute;n paralizada durante casi cinco lustros. En Barcelona, hay mucha gente que tampoco termina de entender las reverencias al Mobile World Congress que se celebra la semana que viene y que anda remoloneando con la renovaci&oacute;n del acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Espero que no se me entienda muy mal. Por supuesto, la empresas, peque&ntilde;as, medianas y grandes, son ciudad. Su actividad es necesaria para que nuestras urbes funcionen adecuadamente: dan empleo, generan riqueza y conocimiento, atraen talento&hellip; Pero tambi&eacute;n reciben mucho de las ciudades: infraestructuras ya consolidadas, servicios, facilidades de conexi&oacute;n y movilidad, oferta inmobiliaria, ese talento ya disponible y bien formado&hellip; El intercambio suena justo desde su origen y, por eso y porque precisamente son parte del ecosistema urbano, administraciones y empresas deber&iacute;an establecer relaciones desde el respeto a las normas comunes y la transparencia en las negociaciones.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Amazon en Nueva York y todo el show previo hasta llegar all&iacute; ha generado un debate interesant&iacute;simo en Estados Unidos. De repente, desde pol&iacute;ticos hasta medios <a href="https://www.nytimes.com/2018/11/13/opinion/amazon-hq2-winner.html?action=click&amp;module=RelatedCoverage&amp;pgtype=Article%C2%AEion=Footer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han empezado a pasar lista</a>&nbsp;de todos los beneficios que se han ido ofreciendo a distintas compa&ntilde;&iacute;as por su establecimiento en diversos territorios. Incluso el mism&iacute;simo Washington Post, propiedad del&nbsp;due&ntilde;o de Amazon, ha titulado un art&iacute;culo de la siguiente manera: <a href="https://www.washingtonpost.com/news/powerpost/paloma/the-technology-202/2019/02/15/the-technology-202-amazon-hq2-debacle-could-increase-scrutiny-of-corporate-incentives/5c65b4f01b326b71858c6b92/?noredirect=on&amp;utm_term=.f25ce25af06b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La debacle de Amazon HQ2 podr&iacute;a aumentar el escrutinio de los incentivos corporativos&rdquo;</a>. Digamos que es momento de preguntarse por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por qu&eacute; gigantes con valoraciones estratosf&eacute;ricas y beneficios crecientes reciben adem&aacute;s trato de favor de las instituciones. Por qu&eacute; en un momento en que la brecha salarial y la desigualdad crecen como nunca son los que m&aacute;s tienen los mejor cuidados. Por qu&eacute; en ciudades con acuciantes problemas inmobiliarios, de movilidad y de servicios p&uacute;blicos se decide invertir en actividades empresariales m&aacute;s que autosucificentes, que adem&aacute;s pueden incidir en ellos, en vez de poner los recursos para solucionarlos.&nbsp;Pregunt&eacute;mosle a Alexa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/cuenta-amazon-nueva-york-ciudades_132_1686737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Feb 2019 20:44:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que nos cuenta el caso de Amazon en Nueva York sobre lo que pasa en nuestras ciudades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amazon,Nueva York,Empresas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué (no) pasa con la ampliación de BiciMad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/pasa-ampliacion-bicimad_132_1697024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2109106-1be4-4673-9588-5a8d93664ac0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué (no) pasa con la ampliación de BiciMad?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ampliación del servicio de alquiler de bicicletas está paralizada por la necesidad de trasladar por completo la gestión directa a la EMT</p><p class="subtitle">La gestión directa debe aprobarse en Pleno del Ayuntamiento pero el PSOE, aunque dice que está a favor, no termina de decidirse</p></div><p class="article-text">
        A veces da la sensaci&oacute;n de que la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica es como una serie producida a partir de un guion al que le han arrancado la mitad de las p&aacute;ginas de forma aleatoria. Esto vale para el disparate que vivimos estos d&iacute;as entre el Congreso y el Supremo pero tambi&eacute;n para asuntos m&aacute;s de andar por casa. En Madrid, ya es evidente que &eacute;sta tampoco va a ser la legislatura del despegue del uso de la bici. La cosa, <a href="https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/acaricies-carril-bici_6_818628166.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya se ha dicho por aqu&iacute;</a>, es bastante incomprensible si uno lee el programa y las declaraciones de las personas en el gobierno, pero no es la cosa incomprensible de la que quer&iacute;a hablar hoy. Hoy toca otra vez BiciMad.
    </p><p class="article-text">
        La trama principal es bastante conocida. Alcaldesa del PP saca a concurso servicio de bicicleta p&uacute;blica. La licitaci&oacute;n se la lleva una empresa peque&ntilde;a que a&ntilde;ade a la oferta, por su cuenta, bicis el&eacute;ctricas. El servicio arranca regular y luego tira a muy mal. Llega una nueva alcaldesa que no es del PP y que quiz&aacute; sea de Ahora Madrid. Su equipo apuesta por la municipalizaci&oacute;n del servicio de BiciMad a trav&eacute;s de la Empresa Municipal de Transporte. La EMT recupera el servicio y los ciudadanos vuelven a confiar en sus bicis compartidas, se baten r&eacute;cords de uso y se anuncia la ampliaci&oacute;n. El material, bicis y estaciones, est&aacute; preparado en los almacenes de la EMT, pero la ampliaci&oacute;n no llega. La ampliaci&oacute;n no llega. La ampliaci&oacute;n no llega. La ampliaci&oacute;n no llega&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Como en un videojuego mal programado, hay un fallo de sistema que bloquea el asunto. Es una de esas p&aacute;ginas arrancadas del guion de la pol&iacute;tica. Lo incomprensible. Resulta que el servicio a&uacute;n se rige por el contrato integral firmado en tiempos de la alcaldesa del PP y eso ralentiza las ampliaciones y los cambios en el modelo de gesti&oacute;n. El contrato limita la extensi&oacute;n del servicio a toda la ciudad, que haya m&aacute;s de 50 bases nuevas al a&ntilde;o y que se pueda cobrar por minuto, entre otras mejoras convenientes para la ciudadan&iacute;a. Para solucionar este entuerto, la EMT tiene que obtener la gesti&oacute;n directa completa, algo que hace a&ntilde;o y medio se anunci&oacute; que ocurrir&iacute;a a finales de 2018. Pero no.
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n directa necesita de aprobaci&oacute;n del Pleno del Ayuntamiento. El PP no la quiere, qui&eacute;n lo iba a imaginar. Ciudadanos nunca dir&aacute;n en p&uacute;blico que no, pero siempre votar&aacute;n que no. El conjunto de seres humanos antes conocido como Ahora Madrid, el gobierno en minor&iacute;a, dice que claro que s&iacute;. As&iacute; pues, s&oacute;lo har&iacute;a falta el voto a favor del PSOE para lograrlo. Su portavoz se muestra a favor en declaraciones. Normal, su partido se autodefine como firme defensor de la movilidad sostenible y del fomento del uso de la bicicleta. As&iacute; pues, &iquest;qu&eacute; dice el PSOE sobre todo esto?
    </p><p class="article-text">
        En un hecho inaudito para la ciudad de Madrid, la reclamaci&oacute;n de la gesti&oacute;n directa y de la ampliaci&oacute;n del servicio es apoyada por 29 colectivos y asociaciones normalmente enfrentadas por el eterno debate <em>carrilbicista</em>. La ampliaci&oacute;n es, adem&aacute;s de un compromiso de gobierno, una necesidad de la ciudad y una exigencia de sus vecinos, una forma de descentralizar la movilidad sostenible. La gesti&oacute;n directa est&aacute; avalada por un informe de Intervenci&oacute;n General del Ayuntamiento de Madrid, que ha publicado en estos d&iacute;as <a href="http://www.enbicipormadrid.es/2019/02/publicamos-el-expediente-favorable-para.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En bici por Madrid</a> y que garantiza que cumple la normativa y es viable desde el punto de vista econ&oacute;mico. As&iacute; pues, &iquest;qu&eacute; dice el PSOE sobre todo esto?
    </p><p class="article-text">
        Anda estos d&iacute;as el partido del gobierno del reino proclamando y extendiendo su perplejidad sobre lo que ha pasado en el Congreso. Le parece mentira que se haya votado que no a &ldquo;los presupuestos generales m&aacute;s sociales de la democracia&rdquo;&reg;, incluso que lo haya hecho quien ven&iacute;a pidiendo muchas de las cuestiones incluidas en esos presupuestos. Y, desde luego, parece mentira. La pr&aacute;ctica pol&iacute;tica quiz&aacute; no sea tanto el resultado de un guion creado de forma inconexa sino de uno que se escribe y se desarrolla a oscuras, de espaldas al p&uacute;blico, que somos nosotros, que adem&aacute;s somos los productores y, en teor&iacute;a, los protagonistas. As&iacute; funciona tambi&eacute;n la pol&iacute;tica en las cosas de andar por casa y quiz&aacute;s estos mecanismos subterr&aacute;neos tengan algo que ver en el freno a la ampliaci&oacute;n y la gesti&oacute;n directa del servicio de BiciMad. As&iacute; pues, &iquest;qu&eacute; dice el PSOE sobre todo esto?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-mi-bici/pasa-ampliacion-bicimad_132_1697024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Feb 2019 20:59:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué (no) pasa con la ampliación de BiciMad?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bicimad,Madrid,PSOE,EMT - Empresa Municipal de Transportes de Madrid]]></media:keywords>
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