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    <title><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Síndrome de Estocolmo en un internado católico: ‘Helada en mayo’, la novela de Antonia White sobre un colegio de monjas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sindrome-estocolmo-internado-catolico-helada-mayo-novela-antonia-white-colegio-monjas_1_13126967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/044162f8-c992-416d-85ac-2c061214637b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140303.jpg" width="4261" height="2397" alt="Síndrome de Estocolmo en un internado católico: ‘Helada en mayo’, la novela de Antonia White sobre un colegio de monjas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Impedimenta ha recuperado este libro de resonancias autobiográficas, publicado por primera vez en 1933 y considerado un referente de la ficción sobre internados
</p><p class="subtitle">Selva Almada, escritora: “En Argentina ha crecido el desprecio al pobre, y eso me aterra”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Trabajamos para formar no a jovencitas bien dotadas ni a esposas afables, sino a soldados de Cristo, acostumbrados a la adversidad, al escarnio y a la ingratitud&rdquo;. Estos son los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/convento-gotico-protegido-comenzo-derribarse-dias-despues_1_11744968.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">principios del Convento</a> de las Cinco Llagas, el internado donde estudia Nanda Grey, la joven protagonista de <em>Helada en mayo</em> (1933), la primera novela de la brit&aacute;nica Antonia White (West Kensington, Londres, 1899-Danehill, East Sussex, 1980), autora de la que se editaron en Espa&ntilde;a tres t&iacute;tulos en los a&ntilde;os ochenta y que Impedimenta ha tenido el acierto de recuperar con una nueva traducci&oacute;n de Laura Naranjo y Carmen Torres, adem&aacute;s de un pr&oacute;logo de 2018 de la escritora Tessa Hadley.
    </p><p class="article-text">
        La protagonista, trasunto de la autora, ingresa en el colegio a los nueve a&ntilde;os. Su padre se ha convertido <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-hakuna-imagineria-cristiana-vuelto-musica_1_12692371.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace poco al catolicismo</a>, y ella sigue sus pasos con convicci&oacute;n. Pronto se sumerge en la din&aacute;mica severa del convento, basada en la obediencia, la represi&oacute;n, el decoro y un fuerte sentido del sacrificio. No se educa a las muchachas para la vida, sino para la verg&uuml;enza: no se les permite trabar amistad entre ellas m&aacute;s all&aacute; de la cordialidad, por temor a crear v&iacute;nculos m&aacute;s intensos que el que tienen con Dios; no pueden hacerse regalos &ldquo;porque van en contra de la caridad, pero sobre todo porque conducen a una indulgencia de sentimientos que es mucho m&aacute;s peligrosa e insana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su lugar, se fomenta una suerte de competitividad entre las chicas que va m&aacute;s all&aacute; de los m&eacute;ritos acad&eacute;micos: se premia la buena conducta, tal y como la entienden seg&uacute;n sus c&oacute;digos, con unas distinciones que, eso s&iacute;, pueden ser retiradas si la alumna distinguida comete el pecado de sentirse demasiado orgullosa del logro. Nunca pueden confiarse ni relajarse, ni siquiera con las monjas con quienes parecen tener un mejor entendimiento; est&aacute;n siempre bajo presi&oacute;n, deben contener su car&aacute;cter para lo bueno y para lo malo, un exceso de bonhom&iacute;a o brillantez se castiga para evitar el riesgo de que se envanezcan.
    </p><p class="article-text">
        Destacar es peligroso, pero tener dificultades de aprendizaje a&uacute;n m&aacute;s: a las hermanas no les tiembla el pulso a la hora de humillar y marginar a las rezagadas.&nbsp;Las chiquillas, que permanecen all&iacute; desde la infancia hasta que se marchan a la universidad, se educan en la represi&oacute;n tanto del car&aacute;cter como de sus capacidades. Los principios cat&oacute;licos en el peor sentido; todo lo contrario a lo que se promueve hoy d&iacute;a en la ense&ntilde;anza. Las docentes act&uacute;an con pu&ntilde;o de hierro en guante de seda: pueden hundir a una chica sin subir el tono ni perder la sonrisa. En el convento no se alza la voz; sus castigos son m&aacute;s finos, los esc&aacute;ndalos se tapan. La estampa de colegio que gusta a las familias.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d73b784f-1c70-4a49-ad34-f295f13dcc22_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Menci&oacute;n aparte merece el tab&uacute; del cuerpo. En cualquier centro de aquella &eacute;poca, sin ser tan estricto, la idea de una educaci&oacute;n sexual que preparara a las j&oacute;venes para la vida era una quimera; aun as&iacute;, aqu&iacute; el pudor llega al extremo de obligarlas a cubrirse mientras se cambian de ropa en los dormitorios. Nanda hab&iacute;a llegado al punto de jurar un voto de castidad en la infancia, del que m&aacute;s tarde se arrepiente, no por lascivia, sino porque se da cuenta de que alg&uacute;n d&iacute;a querr&aacute; formar una familia. El colegio destaca por el nivel en la ense&ntilde;anza de letras, la teor&iacute;a pura (y censurando la literatura que no rema a su favor); no parece casual que sea deficiente en las materias de ciencias y ciencias sociales.
    </p><p class="article-text">
        Es la pasi&oacute;n de Nanda por las artes (poes&iacute;a, m&uacute;sica, pintura, teatro) lo que, a medida que va madurando, la despierta del aletargamiento al que la someten y aviva su pensamiento cr&iacute;tico. Lee ciertas novelas y poemas a escondidas, y &ndash;su gran pecado&ndash; escribe un texto que las monjas tachar&aacute;n de &ldquo;inmoral&rdquo;. Sabemos de antemano que la propia autora fue expulsada de all&iacute; a los 15 a&ntilde;os, por un escrito dirigido a su padre que escandaliz&oacute; a las religiosas. La relaci&oacute;n con el padre es otro plato fuerte de la novela: la Nanda ni&ntilde;a que lo idolatraba hasta el punto de seguir su ejemplo y convertirse al catolicismo evoluciona hacia una versi&oacute;n de s&iacute; misma m&aacute;s af&iacute;n a la madre, que siempre recel&oacute; del convento.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, ser&iacute;a atrevido calificar a Nanda de &ldquo;rebelde&rdquo;. A diferencia de las amigas que protagonizan la trilog&iacute;a <em>Las chicas de campo</em> (1960-1964), de Edna O&rsquo;Brien, Nanda no comete tropel&iacute;as con intenci&oacute;n de ridiculizar o da&ntilde;ar a las monjas; es consciente del control feroz de las hermanas, pero ha desarrollado una especie de s&iacute;ndrome de Estocolmo hacia ellas: teme ser excluida, teme fallarles, a pesar de todo. Por eso romper la cadena no es f&aacute;cil: se ha anclado al centro, como se ancl&oacute; a su padre, y cualquier ruptura, por necesaria que sea, ser&iacute;a dolorosa. Tras salir de all&iacute;, la autora tuvo problemas mentales que llegaron a bloquearla con la escritura durante muchos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No solo le horrorizaba perder a Clare y a L&eacute;onie. D&iacute;a tras d&iacute;a, durante los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, se hab&iacute;a ido adaptando a las normas. [&hellip;] Sent&iacute;a que solo pod&iacute;a vivir en aquel raro e intenso entorno. El aire limpio y relajado de ese &lsquo;buen instituto&rsquo; la matar&iacute;a&rdquo;. El orden tir&aacute;nico tiene una perversa fuerza adictiva: para el individuo sometido puede ser m&aacute;s f&aacute;cil permanecer donde est&aacute; que tomar su propio camino. Con la pasividad, no hay que tomar decisiones, y por lo tanto no se asumen riesgos, los da&ntilde;os est&aacute;n bajo control. La rebeli&oacute;n puede traer la libertad, pero hay que atreverse a alzar el vuelo.
    </p><p class="article-text">
        Entre las escasas luces del centro, est&aacute;n las compa&ntilde;eras, porque, por mucho que quieran &ldquo;prohibir&rdquo; las amistades, los v&iacute;nculos surgen, a veces entre chicas muy distintas que se enriquecen las unas a las otras. Hay asimismo una fascinaci&oacute;n por las exalumnas que en ocasiones llegan de visita, y por una en particular que ingresa como novicia. La novela puede inscribirse en esa tradici&oacute;n literaria de relaciones de poder en el n&uacute;cleo de un grupo de colegialas, con una atm&oacute;sfera opresiva y llena de claroscuros, en la estela de t&iacute;tulos como <em>P&iacute;cnic en Hanging Rock</em> (1967), de Joan Lindsay, <em>Los hermosos a&ntilde;os del castigo</em> (1989), de Fleur Jaeggy, o <em>Las v&iacute;rgenes suicidas</em> (1993), de Jeffrey Eugenides.
    </p><p class="article-text">
        El estilo de Antonia White, preciso y sutil, mantiene un buen equilibrio entre narraci&oacute;n y di&aacute;logo, y no necesita prodigarse en detalles para concentrar en las palabras justas esa din&aacute;mica de autoridad, sumisi&oacute;n y dependencia, extrapolable a otros contextos. Destaca tambi&eacute;n por la radiograf&iacute;a del microcosmos que conforman las monjas y las alumnas, y cada colectivo entre s&iacute;. Y, por supuesto, por el grito liberador de la protagonista: &ldquo;&iexcl;Estoy harta de tanta hipocres&iacute;a! &iquest;Por qu&eacute; no podemos hacer por una vez algo porque s&iacute;, en vez de consagrarlo todo a nuestra eterna salvaci&oacute;n? [&hellip;] Estoy dispuesta a ser todo lo devota que haga falta, pero que me den un poquito de tiempo para m&iacute; misma&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sindrome-estocolmo-internado-catolico-helada-mayo-novela-antonia-white-colegio-monjas_1_13126967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 20:59:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Monjas,Religión,Conventos,Catolicismo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Samanta Schweblin gana el Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, dotado con un millón de euros, con su libro 'El buen mal']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/samanta-schweblin-gana-premio-aena-narrativa-dotado-millon-euros_1_13127738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d11d4a08-6410-4449-997a-0e2764f844e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Samanta Schweblin gana el Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, dotado con un millón de euros, con su libro &#039;El buen mal&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora ha ganado la primera edición del galardón con su libro de relatos 'El buen mal'. Los finalistas recibirán 30.000 euros cada uno</p><p class="subtitle">El premio literario de AENA enciende el debate por su recompensa millonaria
</p></div><p class="article-text">
        Por fin se ha acabado el misterio: la ganadora de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/premio-literario-aena-enciende-debate-recompensa-millonaria_1_13125284.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera edici&oacute;n del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana</a>, dotado con un mill&oacute;n de euros, ha sido Samanta Schweblin, con su libro de relatos <em>El buen mal </em>(Seix Barral). Marcos Giralt Torrente, H&eacute;ctor Abad Faciolince, Nona Fern&aacute;ndez y Enrique Vila-Matas, los cuatro finalistas, se han ido a casa con 30.000 euros respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        En su discurso de agradecimiento, la autora argentina ha destacado que le encanta que se incluyan otros g&eacute;neros m&aacute;s all&aacute; de la novela: &ldquo;hoy este premio da su primer paso premiando la excepci&oacute;n&rdquo;. Asimismo, parafrase&oacute; a la poeta polaca Wis&#322;awa Szymborska: &ldquo;peor que ponerse a leer y escribir en un momento como este ser&iacute;a no ponerse a leer y escribir en un momento como este&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un premio de estas caracter&iacute;sticas (mucho dinero en juego y mucho salseo cultural) no pod&iacute;a entregarse sin pompa y circunstancia, as&iacute; que el Museo Mar&iacute;tim de Barcelona hizo de sede de una gala organizada por la empresa de eventos La Tropa. A ella acudieron personalidades del mundo de la pol&iacute;tica como Jordi Hereu, ministro de Industria y Turismo; Jaume Collboni, alcalde de Barcelona y Salvador Illa, president de la Generalitat de Catalunya. Falt&oacute; &Oacute;scar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible (al que pertenece Aena), que estaba anunciado pero finalmente no acudi&oacute;.
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                    alt="La escritora chilena Nona Fernández (2i), la argentina Samantha Schweblin (2d), el colombiano Héctor Abad Faciolince (i), y los españoles Marcos Giralt Torrente (c), y Enrique Vila-Matas (d), los cinco finalistas del primer Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, galardón con una dotación de un millón de euros que se dará a conocer mañana miércoles, momentos antes de la rueda de prensa en la que han defendido la importancia de poner en valor tanto social como económicamente el pensamiento, las humanidades y la literatura. EFE/Quique García"
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                La escritora chilena Nona Fernández (2i), la argentina Samantha Schweblin (2d), el colombiano Héctor Abad Faciolince (i), y los españoles Marcos Giralt Torrente (c), y Enrique Vila-Matas (d), los cinco finalistas del primer Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, galardón con una dotación de un millón de euros que se dará a conocer mañana miércoles, momentos antes de la rueda de prensa en la que han defendido la importancia de poner en valor tanto social como económicamente el pensamiento, las humanidades y la literatura. EFE/Quique García                            </span>
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        Por el photocall, con alfombra verde AENA, y las mesas de la sala (con nombre de ciudad con aeropuerto de la compa&ntilde;&iacute;a) de la ceremonia se pudo ver a integrantes del &aacute;mbito de la cultura como Marta Peirano, Arturo P&eacute;rez-Reverte, Javier Arg&uuml;ello, Pilar Eyre, Najat El Hachmi, Bego&ntilde;a G&oacute;mez Urz&aacute;iz, Paulina Flores, Jordi Soler, Carme Riera o Rosa Mar&iacute;a Calaf. En todos los grupos se apostaba en la quiniela simb&oacute;lica que, desde el anuncio de la creaci&oacute;n del concurso a finales de febrero, se puso en marcha. Ocurre con todos los premios de esta &iacute;ndole, aunque la recompensa solo sea el reconocimiento de haber acertado y no haya monto econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Dos horas antes de que se notificase la resoluci&oacute;n, Maurici Lucena, presidente de Aena, dio el discurso de apertura del evento, presentado por la actriz Martina Klein y el periodista Josep Cun&iacute;. Seg&uacute;n las palabras del empresario, lo que hace Aena con este galard&oacute;n &ldquo;es simplemente expandir nuestra presencia en el mundo cultural abarcando, a trav&eacute;s de la responsabilidad social corporativa, el mundo literario&rdquo;. Una forma de hacer menci&oacute;n a la pol&eacute;mica generada en las &uacute;ltimas semanas, pero de manera indirecta. &ldquo;Es normal que el mecenazgo corra a cargo de empresas o fil&aacute;ntropos privados que no tienen necesariamente nada que ver con las actividades culturales o en este caso literarias que financian generosamente&rdquo;, sostuvo. No tuvo en cuenta que el Estado es due&ntilde;o del 51% de la empresa.
    </p><p class="article-text">
        El jurado estaba integrado por la escritora Rosa Montero como presidenta, as&iacute; como por la escritora y traductora Pilar Ad&oacute;n, el poeta y fil&oacute;logo Luis Alberto de Cuenca, el periodista y escritor Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az, la periodista y escritora Leila Guerriero, y los escritores Jos&eacute; Carlos Llop y &Eacute;lmer Mendoza. Los secretarios, sin voz ni voto, han sido los periodistas Sergio Vila-Sanju&aacute;n y Jes&uacute;s Garc&iacute;a Calero. 
    </p><h2 class="article-text">Arte en vivo</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de alocuciones, cena y especulaciones, tambi&eacute;n hubo entretenimiento. La directora de arte Vanesa de la Haza firm&oacute; cinco intervenciones art&iacute;sticas relacionadas con alg&uacute;n momento clave de los libros finalistas al Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana. Por ejemplo, la dramaturga Alda Lozano escribi&oacute; un mon&oacute;logo con el que la actriz Nieves Soria dio vida a Josefina, la abuela de Marcos Giralt, una de las protagonistas de su novela <em>Los ilusionistas</em> junto a su marido, Gonzalo Torrente Ballester.
    </p><p class="article-text">
        Alex Gassent interpret&oacute; al piano una obra musical inspirada en el libro <em>El buen mal</em>, de Samanta Schweblin mientras que la actriz, dramaturga y premio nacional de Literatura Dram&aacute;tica Lola Blasco realiz&oacute; una performance basada en Ryo, la hija del protagonista de <em>Canon de c&aacute;mara oscura</em> de Vila-Matas. Tambi&eacute;n hubo un dibujo en vivo firmado por Patricio Hidalgo al que acompa&ntilde;&oacute; la voz del actor y director chileno Benjamin Leiter que revivi&oacute; al comandante Ramiro de <em>Marciano</em>, la novela de Nona Fern&aacute;ndez. Cerr&oacute; la ronda de acciones la core&oacute;grafa y bailarina ucraniana Alina Sokulska con una coreograf&iacute;a basada en <em>Ahora y en la hora </em>de H&eacute;ctor Abad Faciolince, ambientado en la guerra de Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        La gala termin&oacute; con unas palabras de Salvador Illa, president de la Generalitat de Catalunya, que explic&oacute; que &ldquo;En momentos dif&iacute;ciles&rdquo;, no podemos hacer cosas contra la cultura, porque &ldquo;es lo que somos&rdquo;. Seg&uacute;n su perspectiva, las bombas siempre acaban desapareciendo y es entonces sale a la luz que los libros son otro tipo de cimientos. &ldquo;Por lo tanto, escritores y escritoras sigan, editores y editoras sigan, que nos interesa la identidad cultural; muchas gracias&rdquo;, concluy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, la ganadora del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana tuvo una peque&ntilde;a reuni&oacute;n con los medios asistentes. All&iacute; mencion&oacute; algunas de sus lecturas fundacionales: &ldquo;Me acuerdo un verano en particular, a mis 12 a&ntilde;os, que mi mam&aacute; me regal&oacute; una antolog&iacute;a de cuentos de Kafka y mi abuelo me regal&oacute; <em>Cr&oacute;nicas marcianas</em> de Ray Bradbury y una antolog&iacute;a de Cortazar, todos cuentos&rdquo;, explic&oacute;. &ldquo;En lugar de buscar m&aacute;s cuentos de esos escritores, le&iacute;a una y otra vez los mismos tres libros, enloquec&iacute; un poco. Me encant&oacute; ese momento&rdquo;, sostuvo con una sonrisa. Ella ha ganado un mill&oacute;n de euros y el g&eacute;nero del relato un gran impulso en Espa&ntilde;a, que no siempre lo ha sabido apreciar con justicia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/samanta-schweblin-gana-premio-aena-narrativa-dotado-millon-euros_1_13127738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 20:16:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Samanta Schweblin gana el Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, dotado con un millón de euros, con su libro 'El buen mal']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Premios literarios,Aena]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El premio literario de AENA enciende el debate por su recompensa millonaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/premio-literario-aena-enciende-debate-recompensa-millonaria_1_13125284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/390847d5-7ef9-4699-ba99-0bbcca5fd0aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El premio literario de AENA enciende el debate por su recompensa millonaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El premio que se entrega este miércoles a la mejor obra narrativa del año ha encontrado posiciones enfrentadas dentro del sector editorial</p><p class="subtitle">Aena iguala al Planeta y convoca un premio de narrativa dotado con un millón de euros
</p></div><p class="article-text">
        Desde que a finales del pasado mes de febrero <a href="https://www.eldiario.es/cultura/aena-iguala-planeta-convoca-premio-narrativa-dotado-millon-euros_1_13022885.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se anunci&oacute; la primera edici&oacute;n del Premio Aena</a> de Narrativa Hispanoamericana, la lluvia de opiniones sobre la iniciativa no ha cesado. Ha sido como un monz&oacute;n en el sector que se prev&eacute; que cese cuando a las 22.00 horas de este mi&eacute;rcoles se anuncie al ganador o ganadora del galard&oacute;n que tanta pol&eacute;mica ha desatado. Despu&eacute;s del fallo quiz&aacute; la discusi&oacute;n se centre en si se lo merec&iacute;a o era mejor la obra de otro de los finalistas, pero no en si un mill&oacute;n de euros para el vencedor y 30.000 euros para cada uno los cuatro finalistas son demasiado dinero o no o si ese dinero servir&aacute; para fomentar la lectura y la escritura. Porque este ha sido, principalmente, el n&uacute;cleo del conflicto. 
    </p><p class="article-text">
        Aena, una empresa propiedad del Estado en un 51%, obtuvo, seg&uacute;n sus cifras, <a href="https://www.eldiario.es/economia/aena-gano-2-136-millones-2025-10-5-vuelve-marcar-record-historico-gracias-aumento-vuelos_1_13018275.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un beneficio neto de 2.136,7 millones de euros en 2025</a>, y el premio responde a su estrategia de Sostenibilidad Social. Seg&uacute;n fuentes del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, la compa&ntilde;&iacute;a gasta una cantidad considerable en publicitarse cada a&ntilde;o, y su consejo de administraci&oacute;n ha considerado que un premio literario importante ser&iacute;a mucho m&aacute;s efectivo. Adem&aacute;s, con este movimiento se refuerza el &aacute;rea de responsabilidad social corporativa. 
    </p><p class="article-text">
        El galard&oacute;n se concede a una obra de narrativa ya publicada en lengua espa&ntilde;ola o cooficial traducida al castellano. Un primer grupo de periodistas y cr&iacute;ticos culturales y literarios hicieron la primera selecci&oacute;n, que pas&oacute; al jurado compuesto por Rosa Montero, la presidenta; Pilar Ad&oacute;n, Luis Alberto de Cuenca, Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az, Leila Guerriero, Jos&eacute; Carlos Llop, &Eacute;lmer Mendoza; y los secretarios, sin voz ni voto, Sergio Vila-Sanju&aacute;n y Jes&uacute;s Garc&iacute;a Calero. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/enrique-vila-matas-samantha-schweblin-finalistas-premio-aena-narrativa-dotado-millon-euros_1_13077120.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los cinco finalistas son</a>: H&eacute;ctor Abad Faciolince por <em>Ahora y en la hora</em> (Alfaguara); Nona Fern&aacute;ndez, por <em>Marciano</em> (Penguin Random House); Marcos Giralt Torrente, por<em> Los ilusionistas</em> (Anagrama); Samanta Schweblin, por <em>El buen mal </em>(Seix Barral) y Enrique Vila-Matas, por <em>Canon de c&aacute;mara oscura</em> (Seix Barral). Aena dice en las bases del concurso que adquirir&aacute; &ldquo;un m&iacute;nimo de 5.000 ejemplares de cada una de las obras finalistas y ganadora, con un importe m&aacute;ximo de 1.404.000 euros, para su donaci&oacute;n a los trabajadores de Aena y a los ayuntamientos de los territorios en los que la compa&ntilde;&iacute;a desarrolla su actividad&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Los cinco finalistas del primer Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, galardón con una dotación de un millón de euros                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En la rueda de prensa que tuvo lugar el pasado martes, los finalistas hablaron con los medios entre otras cosas de la pol&eacute;mica del dinero. Marcos Giralt sostuvo que es normal que empresas p&uacute;blicas o semip&uacute;blicas inviertan en arte, pero, el de la literatura es &ldquo;un mundo tan peque&ntilde;ito y tan acanallado, que surgen estas pol&eacute;micas un poco absurdas&rdquo;. &ldquo;Creo que el mill&oacute;n de euros es una manera de atraer la atenci&oacute;n sobre el premio&rdquo;, apunt&oacute;. Con la iron&iacute;a que le caracteriza, H&eacute;ctor Abad Faciolince coment&oacute; que: &ldquo;A los tenistas, si les dan un premio muy grande por un solo partido, mucho m&aacute;s grande que este, el gremio de los tenistas no protesta. Pero el nuestro s&iacute;, porque estamos hechos para criticar y est&aacute; bien que sea as&iacute;, pero los votos de pobreza no tienen por qu&eacute; ser perpetuos&rdquo;. Tanto Samanta Schweblin como Nona Fern&aacute;ndez recordaron que es importante que existan los premios porque hay lugares en los que las humanidades est&aacute;n siendo jibarizadas.  
    </p><p class="article-text">
        No ser&aacute; la &uacute;nica acci&oacute;n de Aena con el sector editorial, tal como avanzan desde la Confederaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), que cuentan que se pusieron en contacto con el Ministerio de Cultura para trabajar con Aena de forma conjunta. &ldquo;Hemos podido reunirnos con ellos un par de veces, para tratar de encauzar esa compra de libros por las librer&iacute;as, que es donde se ha de comprar los libros. Celebramos que la direcci&oacute;n de Aena as&iacute; lo considere y est&eacute; trabajando en un concurso p&uacute;blico que beneficie a las librer&iacute;as&rdquo;, anuncian. 
    </p><p class="article-text">
        Desde CEGAL creen que hay que dar tiempo a este premio, porque &ldquo;el prestigio se gana al andar, y de momento, acaba de aterrizar en este mundo, les queda mucho camino para poder asemejarse al Goncourt&rdquo;. La instituci&oacute;n quiz&aacute; hubiera &ldquo;distribuido de otra manera el importe de los Premios&rdquo;, pero aplaude cualquier iniciativa que visibilice el libro y la lectura.
    </p><h2 class="article-text">Objetivo: igualar al Planeta</h2><p class="article-text">
        La agente literaria Mar&iacute;a Cardona, representante de autoras como Alana S. Portero, Luna Miguel o Marta Sanz, da la bienvenida al galard&oacute;n. &ldquo;Todo lo que sea revalorizar la literatura me va a parecer bien porque creo que no nos queda otra&rdquo;, se&ntilde;ala. Como aqu&iacute; a&uacute;n no existe un galard&oacute;n como el Goncourt o el Booker, cree que est&aacute; bien un premio que quiz&aacute; consiga que algunos libros lleguen a un p&uacute;blico que de otra manera no lo har&iacute;an. Sin embargo, considera que quiz&aacute; el grupo de nominados sea demasiado homog&eacute;neo en cuanto a reconocimiento. Ella conoce muy bien los entresijos del premio ingl&eacute;s y declara que &ldquo;ah&iacute; siempre hay alg&uacute;n nombre muy conocido y alg&uacute;n debut, siempre hay algo que sorprende y esos libros s&iacute; que acaban teniendo un impacto muy fuerte en ventas&rdquo;. De momento, est&aacute; a la espera de ver &ldquo;si realmente tiene un impacto y el libro que gane empieza a vender y llega a todas las casas, que eso s&iacute; que lo consigue el Planeta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Paco Goyanes, el responsable de la librer&iacute;a zaragozana C&aacute;lamo, que cada a&ntilde;o otorga un premio tambi&eacute;n al mejor libro publicado, expone que el planteamiento del premio no le parece correcto. &ldquo;Creo que la cantidad con la que est&aacute; dotado, no solamente el premio, sino toda la operaci&oacute;n, me parece un desprop&oacute;sito. Y es una empresa de car&aacute;cter semip&uacute;blico, no me parece muy correcto en general. No creo que de esa manera se promocione m&aacute;s la lectura. Evidentemente, el premiado y los finalistas puede ser que se vendan m&aacute;s, es cierto&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Enrique Murillo, autor de <em>Personaje secundario. La oscura trastienda de la edici&oacute;n</em> y conocedor a fondo del sector editorial del pa&iacute;s, se posiciona en contra. &ldquo;La sola idea de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/juan-val-gana-premio-planeta-vera-historia-amor_1_12683254.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">igualar al Premio Planeta</a> en cuanto a la bolsa de un mill&oacute;n de euros retrata perfectamente qu&eacute; clase de premio es y qu&eacute; se entiende por prestigio, por cultura, por lectura... en este pa&iacute;s&rdquo;, dice a elDiario.es. Asimismo, critica que ninguno de los libros seleccionados como finalistas se ha publicado en una editorial peque&ntilde;a, lo que para &eacute;l es un &ldquo;fiel retrato de c&oacute;mo van las cosas&rdquo;.  Cuatro de las obras pertenecen a los dos grupos editoriales m&aacute;s fuertes en Espa&ntilde;a, Penguin Random House y Planeta (dos cada uno) y el quinto a Anagrama, que pertenece al grupo Feltrinelli. &ldquo;Tampoco los suplementos literarios de los diarios encuentran casi nunca espacio para libros de editoriales chiquitinas&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A los tenistas, si les dan un premio muy grande por un solo partido, mucho más grande que este, el gremio de los tenistas no protesta. Pero el nuestro sí, porque estamos hechos para criticar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Héctor Abad Faciolince</span>
                                        <span>—</span> Escritor y finalista al premio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El escritor y editor Constantino B&eacute;rtolo, exresponsable de sellos como Debate y Caballo de Troya, cree que las caracter&iacute;sticas econ&oacute;micas del premio le hacen perder &ldquo;cualquier posibilidad de alcanzar dignidad literaria alguna&rdquo;. Tanto el dinero que recibe el ganador como los finalistas &mdash;&ldquo;ya sabemos que ninguno ha denunciado o renunciado a la parte del bot&iacute;n&rdquo;&mdash; le parece un &ldquo;asalto a las naves del Estado&rdquo;, por el car&aacute;cter semip&uacute;blico de Aena. Y apunta que servir&aacute; para el nombre del presidente de Aena, Maurici Lucena, quede unido &ldquo;como referente cuando se hable de la pol&iacute;tica cultural de este pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El Booker y el Goncourt, los referentes</h2><p class="article-text">
        Aunque en Espa&ntilde;a existen premios a obra publicada como los de la librer&iacute;a C&aacute;lamo, Finestres o Todos tus libros, no tienen el recorrido y el prestigio de otros como el Booker Prize de Inglaterra o el Prix Goncourt de Francia. Un objetivo de Aena es ponerse a su nivel, aunque parte con diferencias esenciales como el dinero: la dotaci&oacute;n del brit&aacute;nico es de 50.000 libras esterlinas y la del franc&eacute;s unos simb&oacute;licos 10 euros. Para Murillo, intentar compararse con ellos ha sido &ldquo;disparar con p&oacute;lvora mojada&rdquo;. &ldquo;De nuevo, como con el Planeta, se parte de esa idea m&iacute;tica de que el premio es como sacar el Gordo de la Loter&iacute;a en Navidad. Esta clase de premios nace desvinculado de la idea de &lsquo;literatura&rsquo;. Nada que tenga que ver con la seriedad, el rigor, el esfuerzo, la invenci&oacute;n, la visi&oacute;n de las contradicciones sangrientas del ser humano como individuo o como colectivo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La sola idea de igualar al Premio Planeta en cuanto a la bolsa de un millón de euros retrata perfectamente qué clase de premio es y qué se entiende por prestigio y por cultura en este país</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Enrique Murillo</span>
                                        <span>—</span> Escritor y editor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay voces en la cultura que valoran positivamente la atenci&oacute;n que acarrea un premio como este. Pepe Verdes, director de Librotea, una web especializada en recomendaci&oacute;n de libros activa desde 2016 y que publica bajo el paraguas de elDiario.es, considera que &ldquo;tener un premio que celebre la literatura siempre es una buena noticia&rdquo;. &ldquo;Es un sector que constituye casi el 3,5% del PIB de Espa&ntilde;a y, por tanto, necesita y merece una valoraci&oacute;n desde cualquier industria. En este caso si viene de la industria espacial o a&eacute;rea, me parece muy bien&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cree que se ha especulado de una manera &ldquo;torticera&rdquo; acerca de la cuant&iacute;a porque aunque en el espa&ntilde;ol el premio principal sea de un mill&oacute;n de euros, la repercusi&oacute;n de los otros dos es tan alta en sus pa&iacute;ses, que sus ganadores ganan a&uacute;n m&aacute;s. &ldquo;Este es un premio a un libro ya editado y aquellos son premios para vender libros, que en el caso del Goncourt y del Booker est&aacute; entre 800.000 y un mill&oacute;n de ejemplares&rdquo;, afirma y concluye que, seg&uacute;n sus cuentas, &ldquo;a cada autor le toca entre dos millones y dos millones y medio de euros&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo fomentar la lectura</h2><p class="article-text">
        Otro de los v&eacute;rtices de la pol&eacute;mica es si este galard&oacute;n servir&aacute; realmente para la promoci&oacute;n de la lectura. Paco Goyanes no est&aacute; muy convencido, ya que piensa que es una repetici&oacute;n de lo que ocurre en muchas ocasiones con el dinero de las instituciones p&uacute;blicas: se invierte mucha cantidad en un evento en concreto y luego falta para otras cosas tambi&eacute;n necesarias. Mar&iacute;a Cardona, por su parte, considera que al tratarse de una empresa p&uacute;blica quiz&aacute; podr&iacute;an realizarse otras iniciativas como dar becas o crear residencias literarias para ayudar a los escritores.
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                    alt="La escritora Rosa Montero, presidenta del jurado del Premio AENA de Narrativa Hispanoamericana, da a conocer los nombres de los finalistas de galardón este miércoles en la librería La Mistral de Madrid. Los finalistas son: Héctor Abad Faciolince (Colombia), Nona Fernández (Chile), Samanta Schweblin (Argentina) y los españoles Enrique Vila-Matas y Marcos Giralt Torrent. EFE/ Sergio Perez"
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            <span class="title">
                La escritora Rosa Montero, presidenta del jurado del Premio AENA de Narrativa Hispanoamericana, da a conocer los nombres de los finalistas de galardón este miércoles en la librería La Mistral de Madrid. Los finalistas son: Héctor Abad Faciolince (Colombia), Nona Fernández (Chile), Samanta Schweblin (Argentina) y los españoles Enrique Vila-Matas y Marcos Giralt Torrent. EFE/ Sergio Perez                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n Mi Pueblo Lee gan&oacute; el Premio Nacional al Fomento de la Lectura en el a&ntilde;o 2024, dotado con 30.000 euros. Su presidenta, Maribel Medina, recuerda que el eco del premio fue &ldquo;brutal&rdquo; y que gracias a todas las colaboraciones que consiguieron han estado casi hasta ahora sin tocar ni un c&eacute;ntimo de lo que recibieron por parte del Ministerio de Cultura: han llegado a nuevos pueblos en Canarias, han organizado la segunda edici&oacute;n de un festival sobre violencias machistas en el mundo rural, han pasado su club de lectura de virtual a presencial y han apoyado otras asociaciones. &ldquo;Somos ahorradoras, todav&iacute;a nos queda dinero para gastar&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al premio Aena, se muestra indecisa: le parece bien que se vayan a comprar libros y le parece que el jurado est&aacute; muy bien escogido &ldquo;y su presidenta&rdquo;, ya que confiesa que Rosa Montero no es solo su amiga, sino &ldquo;una persona cult&iacute;sima&rdquo;. Le chirr&iacute;a que la cantidad que se lleve el ganador o ganadora sea la misma que la del premio Planeta porque lo considera marketing. Para ella, la mejor manera de impulsar la lectura es: &ldquo;Ahondar en las personas no lectoras, porque si haces un acto en el que va a ir alguien muy famoso, el p&uacute;blico lector ya lo tienes asegurado, y ese alto tanto por ciento de la poblaci&oacute;n que no lee no acudir&aacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Enrique Murillo cree que &ldquo;la promoci&oacute;n de la lectura hay que hacerla cambiando radicalmente el sistema de ense&ntilde;anza de la literatura en las escuelas, quitando del aula la tableta y volviendo al libro en papel y suprimiendo premios supuestamente literarios que convierten la escritura en un circo&rdquo;. &ldquo;Abaratando el precio de los libros, sobre todo ahora que el alquiler de la vivienda est&aacute; por las nubes&rdquo;, a&ntilde;ade. Para &eacute;l, mientras que en Espa&ntilde;a la venta de libros de bolsillo no alcance el 30% del total, la lectura no ser&aacute; tan popular como en la parte de Europa en la que se lee. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo lo que sea revalorizar la literatura me va a parecer bien porque creo que no nos queda otra</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Cardona</span>
                                        <span>—</span> Agente literaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Para que haya mucha lectura los libros han de ser baratos. Nosotros tenemos un &iacute;ndice inferior al 10% en la parte que representa el libro de bolsillo en el total de ventas del sector.  En Espa&ntilde;a, nos hacemos trampas jugando al solitario&rdquo;, contin&uacute;a. Murillo se&ntilde;ala tambi&eacute;n que las encuestas del &iacute;ndice de lectura que publica el Ministerio de Cultura son &ldquo;una enga&ntilde;ifa&rdquo; porque con &lsquo;lectores frecuentes&rsquo; se refieren a aquellos que leen un libro cada tres meses. &ldquo;Dentro cinco a&ntilde;os (si dura tanto) el Premio Aena no habr&aacute; hecho subir en absoluto ese &iacute;ndice. Quiz&aacute;s aumente algo, pero el libro ganador no har&aacute; que haya m&aacute;s lectores, sino que concentrar&aacute; la compra de libros en una &uacute;nica novela&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Nistal, Doctora en literatura por la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, considera que el premio Aena es una estrategia de marketing que no sirve para promocionar la lectura. Para esto hace falta &ldquo;m&aacute;s dotaci&oacute;n para bibliotecas, aulas con menos ratio que permitan trabajar m&aacute;s y mejor la lectura, o que no se arrincone cada vez m&aacute;s a las humanidades en las universidades p&uacute;blicas&rdquo;. &ldquo;Sobre todo, necesitamos tiempo para leer, que no es una cuesti&oacute;n individual, es social, depende de c&oacute;mo est&aacute; organizada la sociedad, del tiempo que nos vemos obligados a trabajar, de los desplazamientos hasta el trabajo, de la precariedad, de las tareas de cuidados&hellip; Y as&iacute; el debate pasa de &lsquo;la gente no lee&rsquo;, a &lsquo;qu&eacute; condiciones tenemos para poder leer&rsquo;&rdquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        Su pensamiento est&aacute; en la misma &oacute;rbita que el de Constantino B&eacute;rtolo, quien cree que este premio beneficia sobre todo al &ldquo;capital editorial&rdquo; multinacional. El exeditor recurre a una escritora feminista de referencia para reflexionar sobre el fomento lector: &ldquo;Para leer, como dir&iacute;a Virginia Wolf, se necesita una habitaci&oacute;n propia y un tiempo propio. El mejor fomento de la lectura posible ser&iacute;a reducir la jornada laboral y acabar con la especulaci&oacute;n inmobiliaria&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/premio-literario-aena-enciende-debate-recompensa-millonaria_1_13125284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 19:45:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El premio literario de AENA enciende el debate por su recompensa millonaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Premios literarios,Aena,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Selva Almada, escritora: “En Argentina ha crecido el desprecio al pobre, y eso me aterra”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/selva-almada-escritora-argentina-crecido-desprecio-pobre-aterra_1_13121240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4d55d8a-64e5-43f3-a428-c674f3aa3301_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Selva Almada, escritora: “En Argentina ha crecido el desprecio al pobre, y eso me aterra”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora argentina bucea en ‘Una casa sola’, su cuarta novela, en la historia reciente de su país a través del silencio que dejan tras de sí los desaparecidos pobres y con un punto de vista inusual, el de una casa
</p><p class="subtitle">Shakira factura y el viaje lo pagas tú: quién gana más con el fenómeno de las 'residencias'
</p></div><p class="article-text">
        Se marcharon como si fueran a volver, pero nunca lo hicieron. &Eacute;l dej&oacute; las botas llenas de barro, como todos los d&iacute;as, en el lugar de siempre y las botas acabaron por pudrirse y por perder el olor de lo familiar. Se fueron de la casa Dami&aacute;n Lucero y su mujer, Lorena, junto a sus cuatro hijos; un cr&iacute;o, dos mellizas y un beb&eacute; del que dec&iacute;an que es igualito al padre, pero tambi&eacute;n igualito al patr&oacute;n que era, casi, el due&ntilde;o de sus vidas. El tema es que se fueron y nadie sabe por qu&eacute; ni c&oacute;mo o si fue voluntario o les hicieron partir. &iquest;Estar&aacute;n vivos o muertos? Esa es la pregunta que recorre <em>Una casa sola</em> (Random House, 2026), el nuevo trabajo de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/literatura-chicas-muertas_1_2556913.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la argentina Selva Almada</a> (Entre R&iacute;os, 1973)&nbsp;en el que una casa en el campo se pregunta qu&eacute; pas&oacute; con sus &uacute;ltimos moradores, c&oacute;mo puede desaparecer una familia al completo de una tacada y por qu&eacute; la abandonaron cuando parec&iacute;a que se iban a quedar all&iacute; para siempre.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de la voz narradora de los lugares inanimados, como la casa o el bosque que la rodea, Selva Almada escribe sobre la historia de los desaparecidos en Argentina en democracia, pero no desde lo que pas&oacute; sino desde lo que no se sabe ni se sabr&aacute;. Desde las preguntas que quedan sin responder hasta el vac&iacute;o que dejan quienes ya no est&aacute;n. La nostalgia y la ternura de un objeto inanimado (que en esta novela cuenta con una voluntad propia) es quien gu&iacute;a al lector a trav&eacute;s de la historia de qui&eacute;nes habitaron sus paredes, pero tambi&eacute;n la de ese trozo del pa&iacute;s, la provincia de Entre R&iacute;os, y los eventos hist&oacute;ricos que se sucedieron all&iacute;, como el asesinato del general Justo Jos&eacute; de Urquiza en 1870 en esa misma tierra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Espa&ntilde;a no ocurre, pero ac&aacute; en los aeropuertos hay pantallas donde pasan fotograf&iacute;as y datos de las personas que est&aacute;n desaparecidas, de los desaparecidos actuales, de los que est&aacute;n buscando&rdquo;, cuenta Almada en conversaci&oacute;n con elDiario.es en Madrid. &ldquo;Y es algo que siempre que lo veo me impresiona much&iacute;simo&rdquo;, contin&uacute;a; &ldquo;no dejo de ver c&oacute;mo, adem&aacute;s de los 30.000 desaparecidos de la dictadura, la gente sigue desapareciendo a&uacute;n hoy&rdquo;. Era un tema que estaba ah&iacute;, en el ambiente, y sobre el que la escritora, ampliamente reconocida por obras como <em>El viento que arrasa</em> (2012) &mdash;First Book Award del festival Internacional del Libro de Edimburgo&mdash; o <em>No es un r&iacute;o</em> (2020) &mdash;International Booker Prize shortlisted, Premio IILA-Literatura y menci&oacute;n especial Premio Sara Gallardo&mdash;, a&uacute;n no hab&iacute;a abordado.
    </p><p class="article-text">
        Fue ese asombro constante sumado a la situaci&oacute;n de la vivienda en argentina, donde, asegura, &ldquo;es muy dif&iacute;cil tener una casa&rdquo;, lo que le dio, por un lado, la tem&aacute;tica, y por el otro, la voz narradora. &ldquo;Hab&iacute;amos hecho una remodelaci&oacute;n muy fuerte en mi propia casa, que es la primera que tengo porque siempre he vivido en hogares alquilados, y hab&iacute;amos tenido muchos problemas: los pisos se levantaban, los techos se llov&iacute;an&hellip; un desastre. Y todo eso estaba ocurriendo mientras yo estaba en una residencia literaria en Francia donde surgi&oacute; el germen de<em> Una casa sola</em>&rdquo;, explica para incidir en que, en la actualidad, el desprecio al pobre es algo que est&aacute; al alza en su pa&iacute;s mientras crece la crisis habitacional por todo occidente: &ldquo;Aqu&iacute;, se ha acrecentado ese desprecio y es algo que me aterra&rdquo; explica para se&ntilde;alar que, en Buenos Aires, cada vez m&aacute;s gente vive en la calle: &ldquo;La gente se ha quedado no s&oacute;lo sin la posibilidad de comprarse una casa, sino de alquilarla&rdquo;, critica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una cuesti&oacute;n de clase&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Hay mucha literatura argentina que toca el tema de las desapariciones en dictadura, pero no sobre las que se sucedieron despu&eacute;s y Almada cuenta que quer&iacute;a hablar de c&oacute;mo aquello que, quiz&aacute;, se pensaba como s&iacute;ntoma de una &eacute;poca sigue haciendo eco en la siguiente. &ldquo;Son, en general, personas a las que no se busca con el suficiente af&aacute;n desde el Estado porque se trata de gente pobre o de clases muy vulneradas&rdquo;, argumenta para se&ntilde;alar que ah&iacute; hay un s&iacute;ntoma de qu&eacute; ciudadanos importan y cu&aacute;les no, aunque se est&eacute; en una democracia. Y esa es la pregunta que sobrevuela las 156 p&aacute;ginas de su relato, &iquest;por qu&eacute; hay personas a las que nadie busca?&iquest;Por qu&eacute; hay personas a las que nadie importan?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4a64be2b-02d7-4bef-8f22-d4ca44f5efe3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, entretejiendo la memoria de Entre R&iacute;os y sus peculiaridades hist&oacute;ricas (como que estuvo a punto de escindirse de Argentina para ser su propio pa&iacute;s) Selva Almada hace un ejercicio de memoria y recuerda, a su manera, muchas cosas. Como el caso de la familia de los Gil, quienes desaparecieron al completo y de los que nunca m&aacute;s se supo. Tambi&eacute;n en su provincia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hice una investigaci&oacute;n del caso ni hay voluntad de contar lo que s&eacute;, que es solamente lo que ha aparecido a lo largo de los a&ntilde;os en la prensa, pero claro que me resonaba mientras escrib&iacute;a porque es un caso muy emblem&aacute;tico. Toda una familia que desaparece y nunca se supo si el patr&oacute;n hab&iacute;a tenido algo que ver en el asunto&rdquo;, relata Almada.
    </p><p class="article-text">
        La historia hecha sobre la carne de los pobres, sobre los cuerpos de los pobres. Eso es, tambi&eacute;n, sobre lo que ella quer&iacute;a escribir. C&oacute;mo los que desaparecen siempre son los peones y los que van al moridero son los pobres. &ldquo;Mir&aacute; la guerra de las Malvinas. La mayor&iacute;a de los que van a la guerra, siendo muy jovencitos porque estaban en el servicio militar, son los chicos de provincias muy pobres. Es algo que se mezcla todo el tiempo, la muerte y la pobreza&rdquo;, sentencia la escritora que compara, en su novela, las hostilidades del campo, agreste y oscuro, con las del ser humano.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La naturaleza es agresiva, pero lo que es verdaderamente violento es el mundo de los hombres</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Selva Almada</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La naturaleza es violenta en la medida en la que ocurren cosas que son parte de los ciclos de la vida&rdquo;, explica para se&ntilde;alar que en la novela, la casa recuerda cuando llegaban las palmas de langostas, que eran muy habituales en el campo argentino a principios del siglo XX. O el arroyo y los peligros de sus corrientes, que prometen ahogar (y ahogan) a las criaturas que se descuiden al meterse dentro. Pero los ni&ntilde;os de la casa, que tienen prohibido el ba&ntilde;o ante el miedo de su madre, se ba&ntilde;aban todo el rato en ese arroyo traicionero, que para ellos es amigo. &ldquo;La naturaleza es agresiva, pero lo que es verdaderamente violento es el mundo de los hombres&rdquo;, ilustra Almada.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las mujeres que buscan</strong></h2><p class="article-text">
        La suya es una historia sobre los olvidados, aunque siempre hay alguien que s&iacute; que busca, que s&iacute; que recuerda, que indaga y que quiere comprender. Ese alguien suele ser una mujer. En este caso es el personaje de la Tata, que decide no aceptar lo ocurrido y buscarle una explicaci&oacute;n, una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ella est&aacute; inspirada en esa tradici&oacute;n de las madres y las abuelas que buscan a los hijos y a los nietos desaparecidos de la dictadura, pero tambi&eacute;n tenemos ac&aacute; a las madres del hoy, que buscan a sus hijas captadas por las redes de trata, que es un tema muy fuerte y muy actual en Argentina&rdquo;, contin&uacute;a la escritora, que se&ntilde;ala uno de los casos m&aacute;s emblem&aacute;ticos: el de Marita Ver&oacute;n, una chica de 23 a&ntilde;os que desapareci&oacute; el 3 de abril 2002 en la provincia de Tucum&aacute;n. Hoy, Marita permanece desaparecida y su b&uacute;squeda contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las cuestiones del ayer y del hoy se enra&iacute;zan en los cimientos de una casa que quiere saber. De una casa que, como si fuera un ser humano, siente y echa de menos e intenta comprender. Ya que Selva Almada confiesa que quer&iacute;a hablar de un tema tan duro desde la ternura, desde el vac&iacute;o que les queda a todos los que todav&iacute;a est&aacute;n aqu&iacute;. A los que no se llevaron y tienen que convivir con las ausencias.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/selva-almada-escritora-argentina-crecido-desprecio-pobre-aterra_1_13121240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 20:10:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Selva Almada, escritora: “En Argentina ha crecido el desprecio al pobre, y eso me aterra”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Argentina,Desaparecidos,Literatura,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escritor de hoy frente al niño "que no dijo nada": Vicente Ferrer denuncia en su novela cómo fue víctima de un profesor pederasta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritor-hoy-frente-nino-no-dijo-vicente-ferrer-denuncia-novela-victima-profesor-pederasta_1_13113921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57ccd79d-a1b6-49be-acce-9f299b9a4992_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139917.jpg" width="3996" height="2248" alt="El escritor de hoy frente al niño &quot;que no dijo nada&quot;: Vicente Ferrer denuncia en su novela cómo fue víctima de un profesor pederasta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un docente de gimnasia fue encarcelado por abusar de varios de sus alumnos en Valencia durante la década de los 90. Pero el autor de 'Despiece', otra de sus víctimas, calló en su momento: “Se puede trabajar en que todo tenga un nombre, que no haya un silencio alrededor”</p><p class="subtitle">Collien Fernandes, la actriz que denunció a su exmarido por difundir imágenes sexuales falsas y podría cambiar la ley alemana</p></div><p class="article-text">
        El caso sali&oacute; en la prensa, pero el Vicente Ferrer de 1996 no cont&oacute; entonces que &eacute;l estaba entre las v&iacute;ctimas del profesor pederasta de su colegio privado en Valencia. Ahora, cuando ya han pasado m&aacute;s de dos d&eacute;cadas y el delito ha prescrito, publica su primer libro, <em>Despiece</em> (Dos Bigotes, 2026). Es un relato de lo que le sucedi&oacute;, pero tambi&eacute;n el retrato de una &eacute;poca, de la vida de una familia de clase trabajadora y de un pa&iacute;s en el que pasaba de todo, pero se hablaba de poco. Y asimismo una denuncia, aunque sea a trav&eacute;s de la literatura, de c&oacute;mo el sistema le falla a las personas que se supone que debe proteger.
    </p><p class="article-text">
        El motor que puso en marcha la elaboraci&oacute;n de estas memorias noveladas fue el M&aacute;ster en Creaci&oacute;n Literaria de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, dirigido por Jorge Carri&oacute;n. All&iacute; ten&iacute;a que desarrollar un proyecto de novela y deb&iacute;a escoger entre narrar ese da&ntilde;o que llevaba dentro desde hac&iacute;a tanto tiempo o hacer otra cosa diferente. Y opt&oacute; por lo primero porque si no lo hubiese sentido no como una mentira, pero s&iacute; como algo &ldquo;deshonesto&rdquo;: &ldquo;Como si no me hubiera atrevido a revelar la historia que realmente quer&iacute;a&rdquo;, dice a elDiario.es durante una entrevista en Barcelona. Tanto Carri&oacute;n como otra alumna, la escritora Bel&eacute;n L&oacute;pez Peir&oacute;, fueron &ldquo;figuras clave&rdquo; para sacar adelante el texto.
    </p><p class="article-text">
        La narraci&oacute;n tiene una voz en dos tiempos distintos: la del menor y la del hombre en el que se ha convertido. Ferrer explica que para &eacute;l fue m&aacute;s dif&iacute;cil la parte adulta que la infantil aunque, de entrada, pudiese parecer lo contrario, porque los abusos ocurrieron en el colegio. &ldquo;Cuando empec&eacute; con las clases entend&iacute; de una manera bastante r&aacute;pida que escribir a partir de tu memoria, de algo que ha pasado hace 20 a&ntilde;os, es mentira. La memoria pone literatura a absolutamente todo&rdquo;, comenta. Eso le liber&oacute; de la sensaci&oacute;n de esclavitud que se hab&iacute;a impuesto de relatar c&oacute;mo hab&iacute;a ocurrido exactamente, de documentarse al m&aacute;ximo, algo que le queda de su licenciatura en Periodismo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/15c756dd-7b57-4603-a279-f5c5ab720fce_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ferrer no quer&iacute;a centrarse solo en el drama, sino reflexionar sobre la &eacute;poca, hablar de su familia, de sus amigos y de sentimientos que puede tener un cr&iacute;o, como el despertar sexual. &ldquo;Si todo fuese el drama, no se entender&iacute;a por qu&eacute; el ni&ntilde;o no dijo nada&rdquo;, afirma. Hay un punto &aacute;lgido en el libro que, casi de forma inevitable, le fue duro de rememorar. &ldquo;El proceso estaba muy maduro, no fue la primera escena que escrib&iacute;. Pude acercarme muy de cerca, verlo, observarlo, sentirlo, redactarlo, quedarme ah&iacute; e irme&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El autor grab&oacute; a sus padres y a su hermana para captar la esencia de lo que despu&eacute;s ser&iacute;an sus personajes. Tras leer el libro, se han visto muy reflejados y les ha parecido muy entra&ntilde;able porque les ha tra&iacute;do recuerdos. Y muchos que hayan sido ni&ntilde;os o adolescentes en la d&eacute;cada de los 90 en Espa&ntilde;a tambi&eacute;n podr&aacute;n reconocer escenarios comunes. &ldquo;La vida no es solo ser una v&iacute;ctima, ni aun cuando est&aacute;s en el peor de tus momentos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Sin reparaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El autor modific&oacute; la sentencia que a&ntilde;adi&oacute; en su libro para evitar posibles problemas jur&iacute;dicos y proteger el derecho al honor del agresor y del colegio. Seg&uacute;n los datos que aparecen en&nbsp;<em>Despiece</em>, el docente fue condenado a 198 a&ntilde;os de c&aacute;rcel y se declar&oacute; insolvente. El colegio, privado y considerado uno de los mejores de Valencia, tampoco solt&oacute; ni una peseta. As&iacute; que no hubo ninguna reparaci&oacute;n para los denunciantes. &rdquo;A m&iacute; esto me parece escandaloso. Despu&eacute;s de todo este tiempo es lo que m&aacute;s me duele junto con mi propio caso, mis propias circunstancias&ldquo;, desarrolla Ferrer, &rdquo;ni siquiera te llega lo que se supone que te pertenece por ley. Es como una doble verg&uuml;enza&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, una persona que no tiene recursos &mdash;tanto econ&oacute;micos como de conocimiento&mdash; para enfrentarse a una situaci&oacute;n as&iacute;, lo tiene muy complicado. En los a&ntilde;os 90, muchas familias de clase trabajadora dedicaron todos sus esfuerzos a que sus hijos estudiasen y llevasen una vida mejor que la suya. Por eso Ferrer, cuyos padres eran carniceros, pudo estudiar una carrera, habla varios idiomas y se ha relacionado con gente que tambi&eacute;n tiene estudios superiores: &ldquo;Yo tengo amigos abogados, arquitectos, periodistas, m&eacute;dicos. Pero los de mis padres eran amas de casa, electricistas, campesinos o cerrajeros. Cuando les llega una carta de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica se vuelven locos, porque si no hablas el idioma del sistema, te quedas fuera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l sabe qui&eacute;nes son los que denunciaron, pero no se ha puesto en contacto con ninguno. No quer&iacute;a que, bajo ning&uacute;n concepto, se dudase acerca de sus intenciones, de si quer&iacute;a sacar provecho de ellos de alguna manera. Adem&aacute;s, tampoco se sent&iacute;a c&oacute;modo al llamar a la puerta de alguien que quiz&aacute; no quisiera recordar un hecho traum&aacute;tico o no est&eacute; preparado para ello. &ldquo;Antes de este libro, estuve en terapia, no pod&iacute;a haberlo escrito sin haber hecho este proceso&rdquo;, confiesa. &ldquo;Ya nos han <em>desrrespetado</em> tanto, ya nos han hecho tanto da&ntilde;o, que lo &uacute;ltimo que querr&iacute;a es que sintieras siquiera un atisbo de dolor por mi parte&rdquo;, sostiene. Su obra tambi&eacute;n es una forma de poner el tema sobre la mesa y si alguno se quiere dirigir a &eacute;l, puede hacerlo.
    </p><h2 class="article-text">La Espa&ntilde;a que calla</h2><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo era posible que ese profesor abusara de menores de forma sistem&aacute;tica durante a&ntilde;os y el colegio no se diese cuenta? &iquest;Nadie sospech&oacute; nada? Aquel hombre se encerraba durante los recreos con ni&ntilde;os y hasta que no hablaron, nadie del centro educativo vio se&ntilde;ales de alerta. En la sentencia que sale en la novela, donde los datos est&aacute;n modificados, su condena era de casi 200 a&ntilde;os y pone que pod&iacute;a acogerse al l&iacute;mite de 30 a&ntilde;os de reclusi&oacute;n efectiva seg&uacute;n el C&oacute;digo Penal de 1973. Y una vez en la calle, podr&iacute;a haber vuelto a dar clases seis a&ntilde;os m&aacute;s tarde&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ferrer expone que est&aacute; claro qui&eacute;n es el malo, pero tambi&eacute;n quer&iacute;a sacar a relucir el silencio que reinaba en los 90 acerca de muchos temas como los feminicidios, el colectivo LGTBIQ+ o los derechos de los ni&ntilde;os. &ldquo;El libro de Cristina Rivera Garza, <em>El verano de Liliana</em>, habla de la falta de vocabulario, de l&eacute;xico para poder describir lo que ocurre. Y acord&eacute;monos de c&oacute;mo eran los 90. Si no se habla de nada, nada existe&rdquo;, sostiene. &ldquo;Yo no s&eacute; hasta qu&eacute; punto se puede impedir que una una agresi&oacute;n sexual no ocurra, lo que creo que donde s&iacute; se puede trabajar mucho es en que todo eso tenga un nombre, que no haya un silencio alrededor, que haya m&eacute;todos para poder detectar esto de una forma mucho m&aacute;s r&aacute;pida&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Y, de paso, que los organismos encargados de proteger a las personas, lo hagan. &ldquo;Soy una persona, como el Vicent&iacute;n &lsquo;el empoll&oacute;n&rsquo;, que sigue las reglas, que cree en el sistema en general y que trato de ser justo y obviamente quiero que me traten con justicia&rdquo;, verbaliza Ferrer. Pero cuando algo ocurre y ese sentimiento en el que se conf&iacute;a no responde, &ldquo;el sentimiento es de desamparo&rdquo;. Y como en esta novela ocurren otras cosas, decidi&oacute; que si la justicia no va a estar ah&iacute; &ldquo;pueden estar mi familia, mis amigos, la industria editorial, las orientaciones lectoras&rdquo;. Y cualquiera que quiera leer su historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritor-hoy-frente-nino-no-dijo-vicente-ferrer-denuncia-novela-victima-profesor-pederasta_1_13113921.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 19:32:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El escritor de hoy frente al niño "que no dijo nada": Vicente Ferrer denuncia en su novela cómo fue víctima de un profesor pederasta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Abusos sexuales,Agresiones sexuales,Pederastia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si volvemos a escribir cartas? Esta librera coreana te cuenta por qué merece la pena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/si-volvemos-escribir-cartas-librera-coreana-cuenta-merece-pena_1_13112808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d53a0ce1-94b4-42a2-903a-ca078460ebbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139886.jpg" width="1145" height="644" alt="¿Y si volvemos a escribir cartas? Esta librera coreana te cuenta por qué merece la pena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2019, Juhee Mun abrió una papelería especializada en Seúl y puso en marcha una exitosa iniciativa para que sus clientes se escribieran cartas</p><p class="subtitle">La obra colosal de Jane Smiley: la ambición de contar qué pasa en una vida de cien años
</p></div><p class="article-text">
        En 2019, Juhee Mun decidi&oacute; dar un giro a su vida con la apertura de su propio negocio: <a href="https://www.instagram.com/geulwoll.kr/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Geulwoll</a>, una papeler&iacute;a ubicada en el barrio de Yeonhui-dong, al oeste de Se&uacute;l. Apenas dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, abri&oacute; una segunda tienda en Seongsu-dong, en la zona este. Contra todo pron&oacute;stico, un negocio <em>a priori</em> tan contrario al esp&iacute;ritu de estos tiempos triunf&oacute;, y adem&aacute;s con una apuesta muy personal: no se trata de una librer&iacute;a al uso, con peri&oacute;dicos y b&aacute;sicos de material escolar, sino de un espacio especializado en la escritura de cartas donde se pueden encontrar todo tipo de papeles, sobres y otros utensilios. Y, a&uacute;n m&aacute;s importante, donde pueden unirse a una especie de club para cartearse entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        Para cambiar una tendencia, es necesario que alguien se ponga en marcha. Hoy ya no se escriben cartas a la manera tradicional &ndash;a mano, para enviarlas por correo postal, con su sobre y su sello&ndash;, de modo que, para reintroducir este h&aacute;bito, tras detectar que hab&iacute;a gente con ganas de hacerlo, pero que no ten&iacute;a a nadie a quien dirigirse, Juhee Mun mont&oacute; un servicio de <em>pen pal</em> o amistad por correspondencia que pone en contacto a desconocidos de diferentes edades, or&iacute;genes e intereses que comparten, eso s&iacute;, esta afici&oacute;n. Solo hay una regla: para apuntarse, hay que empezar escribiendo una carta a un desconocido. Despu&eacute;s, se podr&aacute; recibir una a su vez y seguir ampliando el c&iacute;rculo.
    </p><p class="article-text">
        La autora habla de la excelente acogida de esta iniciativa en <em>El encantador arte coreano de escribir cartas</em> (2022; Salamandra, 2025, trad. Antonio Padilla), que, lejos de ser una gu&iacute;a de instrucciones en la estela de Marie Kondo, se propone compartir sus reflexiones para animar a los indecisos a dar el paso. El hecho mismo de establecer una papeler&iacute;a ya dice mucho: la mont&oacute; porque quiso, sin que nadie se lo pidiera y en contra de cualquier indicador comercial. Poco a poco, a medida que organizaba el club de <em>pen pal</em>, explor&oacute; las posibilidades de este h&aacute;bito, tanto en los aspectos pr&aacute;cticos &ndash;como los tipos de papel o la historia de los sellos&ndash; como en lo que les aport&oacute; a los grandes escritores de cartas.
    </p><h2 class="article-text">El retorno a lo anal&oacute;gico</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4fe7a0d2-7e73-42d0-b230-fe6d1352b1a0_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sin perge&ntilde;ar un libelo en contra de lo digital, la autora reivindica un regreso a un h&aacute;bito anal&oacute;gico, que para los j&oacute;venes no es un retorno, sino una primera toma de contacto. Esa decisi&oacute;n lleva a vivir con otro ritmo, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/historia-ensena-concepto-lentitud-estigma-social-accion-revolucionaria_1_11875219.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una lentitud bien entendida</a> que conecta con lo m&aacute;s &iacute;ntimo, con lo que nos hace m&aacute;s conscientes, m&aacute;s presentes. Solo el hecho de escribir a mano implica un esfuerzo para fijar unas ideas sobre el papel &ndash;da igual sobre lo que se escriba, se puede comenzar con un modelo de carta gen&eacute;rico&ndash; que entrena la memoria y el cerebro en general de una manera que las herramientas inform&aacute;ticas &ndash;r&aacute;pidas, llanas y ef&iacute;meras, que agilizan cualquier proceso&ndash; no pueden igualar.
    </p><p class="article-text">
        La carta manuscrita tiene, adem&aacute;s, la cualidad de ser &uacute;nica, personalizada; una prueba de que alguien se ha tomado el tiempo no solo de ponernos por escrito unas palabras exclusivas para nosotros, sino de elegir el papel en el que lo har&aacute;, de pegar un sello al sobre, de llevarlo al buz&oacute;n o a la oficina de correos. El correo electr&oacute;nico elimin&oacute; estos pasos en aras de la velocidad y con ello acab&oacute; con la costumbre de conservar las cartas como recuerdo material de la relaci&oacute;n con alguien. La autora da importancia a la faceta de la carta como manualidad e incluso anima a decorarlas para hacerlas m&aacute;s personales. La desaparici&oacute;n de las papeler&iacute;as tambi&eacute;n est&aacute; haciendo que se pierdan ciertas aficiones &ndash;el <em>collage</em>, la decoraci&oacute;n, la papiroflexia&ndash; para las que estos negocios proporcionaban recursos. Escribir cartas y enviarlas es una forma m&aacute;s de negarse a vivir solo en pro de lo &uacute;til, lo productivo. Es volver a ser due&ntilde;os de nuestro tiempo, de ir a contracorriente.
    </p><h2 class="article-text">Ant&iacute;doto contra la soledad</h2><p class="article-text">
        La tienda de Juhee Mun vende algo m&aacute;s que productos: ofrece compa&ntilde;&iacute;a, la posibilidad de conocer gente, de cultivar un nuevo h&aacute;bito que aporte gratificaci&oacute;n y amistades. Pone en contacto a personas que de otro modo no se habr&iacute;an cruzado por la diferencia de edad o por pertenencia a c&iacute;rculos distintos y con ello combate uno de los peores problemas de estos tiempos: la soledad, que afecta tanto a j&oacute;venes como a mayores. Saber que alguien nos dedica un rato, que se toma unos minutos en pensar qu&eacute; va a decirnos, y hacerlo uno mismo a su vez, es un lujo cada vez m&aacute;s preciado: el regalo de la atenci&oacute;n plena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El encantador arte coreano de escribir cartas"
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                El encantador arte coreano de escribir cartas                            </span>
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        Y para uno mismo tambi&eacute;n resulta enriquecedor; es m&aacute;s, la autora sugiere que evitemos hacer un mon&oacute;logo al escribir y, en cambio, mostremos inter&eacute;s por el otro, respondamos a lo que nos cuenta sin acaparar con nuestras preocupaciones. Es un acto de generosidad semejante al de ayudar a alguien o colaborar con una campa&ntilde;a solidaria; darse al otro, si se hace por voluntad propia y sin forzarse, es tambi&eacute;n una manera de sentirse mejor con uno mismo, de transmitir una bondad, un afecto y un altruismo contagiosos que forman una red. Porque una carta no va de uno ni del otro, sino del v&iacute;nculo &uacute;nico que se crea.
    </p><h2 class="article-text">La reivindicaci&oacute;n de una artesan&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien opine que la autora examina los tipos de papel y sobre, recomienda libros sobre cartas e investiga el mecanismo de los sellos porque, al fin y al cabo, los vende; no obstante, se percibe algo m&aacute;s, una verdadera vocaci&oacute;n desinteresada de facilitar esta pr&aacute;ctica. De hecho, tambi&eacute;n reflexiona sobre aspectos no comercializables, como d&oacute;nde escribir o a qu&eacute; hora del d&iacute;a hacerlo (s&iacute;, saca mucho jugo a la experiencia), adem&aacute;s de dar consejos para que los menos avezados sepan c&oacute;mo romper el hielo.
    </p><p class="article-text">
        Por mucho que lo que importe es ese bien inmaterial al que dan sentido las palabras, no se debe menospreciar el envoltorio, la manualidad, que dice mucho de la persona que lo remite y de c&oacute;mo ve a su interlocutor. Cuanto m&aacute;s se conoce al otro, m&aacute;s confianza hay, m&aacute;s oportunidades de hacerle peque&ntilde;os regalos personalizados, aunque sean una simple pegatina simp&aacute;tica de algo que le agrade. Por otro lado, el ritual de elegir los materiales, de ir hasta la papeler&iacute;a, observar, tocar y seleccionar, puede suponer un placer, como el de cuando &iacute;bamos al colegio y estren&aacute;bamos un cuaderno; y puede motivarnos m&aacute;s que un folio blanco corriente.
    </p><h2 class="article-text">Mucho m&aacute;s que un producto</h2><p class="article-text">
        Se suele atribuir a los camareros el papel de psic&oacute;logos improvisados; sin embargo, el testimonio de Juhee Mun invita a pensar que, en cierto modo, una librera &ndash;una librera que escucha, que atiende a las necesidades particulares de cada cliente&ndash; tambi&eacute;n lo es. Adem&aacute;s de la amistad que surge mediante la correspondencia, al acudir a la papeler&iacute;a los lectores tejen lazos con la due&ntilde;a, que los asesora con un mimo que ning&uacute;n algoritmo es capaz de igualar. Porque no solo proporciona remedios, sino que acompa&ntilde;a, alienta, gu&iacute;a para que descubran una afici&oacute;n que les d&eacute; esa plenitud que no hallan en su vida.
    </p><p class="article-text">
        Comparte algunos casos, como el de una mujer que le &ldquo;confes&oacute; que lo que la impuls&oacute; a participar en el servicio fue el deseo de recibir unas palabras de &aacute;nimo [&hellip;] me explic&oacute; que en ese instante se sent&iacute;a deprimida y cansada de todos&rdquo;. El hecho de dirigirse a un desconocido, seg&uacute;n la autora, ayuda, por cuanto nos da m&aacute;s libertad, m&aacute;s posibilidad de empezar de cero, de mostrar una faceta que el d&iacute;a a d&iacute;a mantiene dormida. Y es que, al escribir, al volcarnos en un texto tan &iacute;ntimo como una carta manuscrita, quiz&aacute; somos m&aacute;s nosotros mismos que nunca, nos abrimos m&aacute;s, atendemos m&aacute;s, sin la ch&aacute;chara, los prejuicios o el ruido que a menudo allanan los encuentros cara a cara.
    </p><p class="article-text">
        Hay una profundidad en cada carta que nace del pensamiento reposado, de la conciencia de emprender una acci&oacute;n sin automatismos. Cada carta es, o puede ser, un refugio si as&iacute; lo queremos, si as&iacute; lo promovemos; y tambi&eacute;n una papeler&iacute;a puede serlo. Con el tiempo, las cartas atesoradas constituyen un documento de memoria, incluso de literatura (ah&iacute; est&aacute;n las de diferentes personajes hist&oacute;ricos, no solo escritores).
    </p><p class="article-text">
        Y, dado que Geulwoll nos queda un poco lejos, podemos encontrar amigos por correspondencia en p&aacute;ginas como <a href="https://penpal.me/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Penpal</a>, <a href="https://www.globalpenfriends.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Global Penfriends</a>, <a href="https://slowly.app/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Slowly</a>, <a href="https://swap-bot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Swap-bot</a>, <a href="https://www.penpalworld.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Penpal World</a> o <a href="https://www.postcrossing.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Postcrossing</a>. O, por qu&eacute; no, podemos sorprender a un amigo que vive lejos o proponer la actividad en nuestro barrio. Atreverse a dar el paso, como dice Juheen Mun, merece la pena: &ldquo;La simple acci&oacute;n de escribir resulta liberadora y nos reconforta. Me parece que este efecto m&aacute;gico es lo que explica la constante popularidad del servicio de amigos por correspondencia. [&hellip;] las cartas me han ense&ntilde;ado a relacionarme de otra manera, a que ir m&aacute;s despacio es posible y adem&aacute;s muy hermoso. Y que escribir, a veces, es la forma m&aacute;s sincera de volver a estar cerca de alguien&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/si-volvemos-escribir-cartas-librera-coreana-cuenta-merece-pena_1_13112808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 20:23:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Y si volvemos a escribir cartas? Esta librera coreana te cuenta por qué merece la pena]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Juan Gómez Bárcena, escritor: “Para un hombre, después de la adolescencia, el punto crítico es la mediana edad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juan-gomez-barcena-escritor-hombre-despues-adolescencia-punto-critico-mediana-edad_1_13114445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bf51f47-f651-4dbd-85d1-53d3430a7f22_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139924.jpg" width="5493" height="3090" alt="Juan Gómez Bárcena, escritor: “Para un hombre, después de la adolescencia, el punto crítico es la mediana edad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor santanderino publica su nueva novela 'Abril o nunca', donde indaga en la crisis de los 40 en los hombres, además de ofrecer una mirada irónica a las teorías conspiranoicas en la época de internet</p><p class="subtitle">Nikki García, la voz de Google Maps, lanza su primer disco: “La precariedad nos tiene absolutamente secuestrados”
</p></div><p class="article-text">
        El escritor santanderino <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/agotamiento-autoficcion-literatura-encamina-presente-pasado_1_11602792.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan G&oacute;mez B&aacute;rcena</a> tuvo una idea a partir de una imagen: un padre y una hija en una cala desierta, en ba&ntilde;ador, felices. Pero &eacute;l tuvo la sensaci&oacute;n de que algo malo iba a suceder pronto. Esa figuraci&oacute;n se le qued&oacute; anclada en la cabeza y le provocaba preguntas acerca de cu&aacute;n terrible ser&iacute;a la tragedia y qu&eacute; ser&iacute;a lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s de ella. Esas divagaciones terminaron estructurando una novela titulada <em>Abril o nunca</em>, que acaba de publicarse en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/monstruos-romanticos-rosario-villajos-afloran-nueva-obra-duelo-amor_1_13094801.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la editorial Seix Barral.</a>
    </p><p class="article-text">
        El protagonista de la historia es Daniel, un tipo en los primeros a&ntilde;os de su cuarentena, divorciado y con una hija que tiene dos cumplea&ntilde;os: el de la fecha oficial, que celebra con su madre y el que festeja con su padre, el d&iacute;a que le toque. Ellas viven en Madrid, pero &eacute;l pasa seis meses en Benidorm, a donde se mud&oacute; despu&eacute;s de tomar la decisi&oacute;n de dejar el bufete de abogados donde trabajaba para ser profesor de submarinismo.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n tiene previsto darle una sorpresa especial: la llevar&aacute; a hacer snorkel por primera vez a la Cala de los Amarillos, el lugar donde &eacute;l se enamor&oacute; del mar. Al principio ella est&aacute; un poco decepcionada, pero despu&eacute;s se entusiasma. Ese d&iacute;a cambiar&aacute; todo para mal. Seg&uacute;n dice el autor a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> en la sede de su editorial en Barcelona, le interesaba escribir: &ldquo;Sobre qu&eacute; es lo que sucede con la experiencia del tiempo durante el duelo. Es un tema que ya hab&iacute;a tratado un poquito en alg&uacute;n otro libro, pero empiezo a ver que ser&aacute; algo que ocurra en el presente y, adem&aacute;s, all&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El protagonista pasa muchas horas en hilos de Reddit por los que pululan usuarios como John1419. Aunque Daniel es consciente de que la mente del internauta habita m&aacute;s en el mundo de la fantas&iacute;a que en el real, a veces se pregunta si alguna de sus teor&iacute;as son plausibles. &ldquo;Me interesa mucho el clima de teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n en el presente, reflexionar sobre c&oacute;mo en ese clima de la llamada postverdad tambi&eacute;n se est&aacute;n encontrando muchas posibilidades de crear rumorolog&iacute;as o discursos falsos. Muchas veces con intereses que parad&oacute;jicamente encuentran o&iacute;dos en personas que se quieren ver a s&iacute; mismas como muy esc&eacute;pticas pero, en realidad, son solo esc&eacute;pticas acerca de lo que cuenta el poder&rdquo;, sostiene.
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                    alt="El escritor Juan Gómez Bárcena posa durante la presentación de su nuevo libro ‘Abril o nunca’,"
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                El escritor Juan Gómez Bárcena posa durante la presentación de su nuevo libro ‘Abril o nunca’,                            </span>
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        Al escritor le parec&iacute;a divertido crear, a trav&eacute;s del personaje de John1419, un planteamiento lo m&aacute;s absurdo y seductor posible pero que, al mismo tiempo, tiene una l&oacute;gica interna. El c&aacute;ntabro reflexiona acerca de que: &ldquo;Quiz&aacute;s es lo que m&aacute;s le distingue de las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n o de las sectas reales que suelen ser bastante incoherentes. Sin embargo, su teor&iacute;a es coherente lo que pasa es que no es real&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Crisis en el Nueva York espa&ntilde;ol</strong></h2><p class="article-text">
        Que Benidorm es un lugar &uacute;nico en Espa&ntilde;a no genera muchas dudas. De hecho, ha servido de escenario para obras culturales de lo m&aacute;s variopintas, a las que ahora se a&ntilde;ade la novela del escritor de Santander. En sus p&aacute;ginas se empe&ntilde;a en describir lo feo que es el piso que ha heredado de su madre y lo horrible que es la ciudad. Municipios poco agraciados hay muchos, pero este lugar de rascacielos con vistas al Mediterr&aacute;neo le serv&iacute;a para acentuar el contraste de la depresi&oacute;n del protagonista con la alegr&iacute;a (o histeria) con que los turistas disfrutan del lugar. O, por lo menos, lo intentan.
    </p><p class="article-text">
        Antes de este libro, G&oacute;mez B&aacute;rcenas no hab&iacute;a estado nunca all&iacute;, as&iacute; que se alquil&oacute; una casa para estar una semana en invierno y otra en verano y poder ver el contraste de ambientes. Aparte del juego que le daba para evidenciar la confrontaci&oacute;n del estado de &aacute;nimo de Daniel con el de la gente que le rodeaba, la ciudad tambi&eacute;n le suscitaba inter&eacute;s porque se trata de un lugar, para &eacute;l, &ldquo;muy artificial, con muy poca historia&rdquo;, lleno de rascacielos como si quisiera ser Manhattan y de pubs ingleses donde los camareros y los consumidores tambi&eacute;n lo son. Esta caracter&iacute;stica favorece a lo que &eacute;l intenta transmitir en <em>Abril o nunca</em>: &ldquo;Todo parece una copia, un simulacro de otra cosa y el personaje de Daniel tambi&eacute;n va a intentar reproducir, en este caso, un tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; tambi&eacute;n vive Mario, su mejor amigo desde el instituto, como este se empe&ntilde;a en decir cada vez que se lo presenta a alguien. Lo cierto es que durante el curso escolar apenas se trataban, pero cuando llegaba el verano y coincid&iacute;an en Benidorm, eran colegas. Y esa relaci&oacute;n ha sobrevivido d&eacute;cadas a base de conversaciones banales, videojuegos, juergas y poco m&aacute;s. No parecen necesitar m&aacute;s cuando est&aacute;n juntos, casi parecen una hip&eacute;rbole de los t&oacute;picos acerca de los dos varones cisheterosexuales que no saben o no quieren comunicar sus sentimientos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Estoy tan convencido de que es necesario deconstruir cosas como de que ese proceso tiene límites bastante claros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Gómez Bárcena</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Este amigo lo tenemos casi todos de un modo u otro. No tiene por qu&eacute; ser tan exagerada la falta de comunicaci&oacute;n entre amigos, pero a m&iacute; no me resulta muy sorprendente con respecto a mi propia experiencia. Me interesaba no solo parodiar ese tipo de v&iacute;nculos, sino tambi&eacute;n verlos desde cierto car&aacute;cter entra&ntilde;able&rdquo;, apunta el autor. Porque Mario y Daniel, se quieren, a su manera silenciosa, torpe quiz&aacute; si se ve desde fuera y en plena crisis de los 40, que cada uno lleva como puede. El segundo a base de tabaco y enajenaci&oacute;n, el primero a base de trabajo y consejos de ir al psic&oacute;logo de su mujer.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No tiene la crisis de los 40 algo de mito? Para G&oacute;mez B&aacute;rcena es algo completamente real: &ldquo;Yo s&iacute; creo en ella porque la he vivido o la estoy viviendo y he le&iacute;do bastante sobre el tema. Carl G. Jung escribi&oacute; bastante sobre la crisis de la mediana edad y &eacute;l se&ntilde;alaba que, al menos a su juicio, est&aacute; en todas las culturas y tiene que ver con ese rito de paso del que nosotros carecemos del Ecuador de la vida&rdquo;. El escritor, que se nota que ha reflexionado sobre el tema, considera que en ese momento: &ldquo;De alguna manera miras alrededor y hacia atr&aacute;s, haces una valoraci&oacute;n de los lugares que has ido, de los caminos que has recorrido y de las decisiones que has tomado, que a veces lo has hecho de manera inconsciente&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1c92aa73-8e9d-4950-8770-f8b391cdb229_source-aspect-ratio_default_1139928.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n percibe que quiz&aacute; ese crac es particularmente intenso en los hombres y lo achaca, quiz&aacute;s, a una falta de lenguaje emocional: &ldquo;Yo tengo la sensaci&oacute;n de que despu&eacute;s de la adolescencia, que es un punto cr&iacute;tico, quiz&aacute;s para un var&oacute;n al menos el siguiente es la crisis de la mediana edad. Me consta que hay hombres que no la viven, pero la mayor&iacute;a con los que he hablado algo te cuentan de este momento&rdquo;. Con los intentos de deconstrucci&oacute;n de las masculinidades tradicionales que se est&aacute;n llevando a cabo y la apertura a otros modelos &iquest;No ser&aacute; posible que, en un futuro, esta realidad haya cambiado?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor se muestra esc&eacute;ptico respecto a este tema: &ldquo;Estoy tan convencido de que es necesario deconstruir cosas como de que ese proceso tiene l&iacute;mites bastante claros. Primero porque estamos valorando todo lo que la diferencia de g&eacute;nero tiene de social, no estamos valorando lo que tiene de biol&oacute;gico y vete t&uacute; a saber, no tengo ni idea&rdquo;, declara y prosigue: &ldquo;Creo que los l&iacute;mites est&aacute;n bastante claros en el sentido de que uno puede tener una apertura a otra cosa, puede haber una educaci&oacute;n que te ayude a normalizar ciertos comportamientos, pero yo creo que el peso de toda la tradici&oacute;n es demasiado fuerte como para creer que sea algo que vaya sin m&aacute;s a desaparecer. Dudo much&iacute;simo que esto pueda ocurrir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Volver atr&aacute;s</strong></h2><p class="article-text">
        En una noche que salen de fiesta, Daniel le pregunta a Mario si volver&iacute;a atr&aacute;s en su vida pero con los conocimientos que tiene ahora. Una vuelta a empezar en un juego pero sabiendo que a la vuelta de la esquina le espera una sorpresa desagradable o tendr&aacute; que tomar una decisi&oacute;n dif&iacute;cil. El propio G&oacute;mez se lo ha planteado mucho aunque siempre en un plazo corto. &ldquo;Volver&iacute;a en el sentido de que cada vez que tomo una decisi&oacute;n que me doy cuenta de que es mala, mi primera reacci&oacute;n es como en un videojuego volver una partida guardada y cambiar las cosas&rdquo;, espec&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Pero cada vez est&aacute; m&aacute;s convencido de que no lo har&iacute;a. Primero, porque &eacute;l no ha vivido una gran desgracia como la de su personaje y segundo, porque valorar qu&eacute; fue un error y qu&eacute; no es un enga&ntilde;o: &ldquo;Cuando tomas una decisi&oacute;n, la tomas desde la conciencia de que es lo mejor para ti. Pasados los a&ntilde;os, tienes otra informaci&oacute;n, tienes otra experiencia y puedes valorar que fue una mala decisi&oacute;n, pero lo haces en funci&oacute;n de lo que eres ahora. Si cambiaras algo, ser&iacute;as distinto y nos llevar&iacute;a a un eterno c&iacute;rculo vicioso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Declara que se document&oacute; mucho para escribir esta novela con libros de psicolog&iacute;a, pero no habl&oacute; con nadie que estuviese pasando por un gran trauma porque le habr&iacute;a hecho sentirse &ldquo;un poco estafador&rdquo;. Sin embargo, estuvo a punto de vivirlo cuando su ahora exmujer Marta Jim&eacute;nez Serrano y &eacute;l estuvieron a punto de morir en su piso por una fuga de mon&oacute;xido de carbono de la caldera. Ella ha novelado la experiencia en <em>Ox&iacute;geno</em>, t&iacute;tulo que public&oacute; en enero de 2026 en la editorial Alfaguara. &iquest;Hubo discusi&oacute;n por qui&eacute;n se quedaba con la historia? G&oacute;mez B&aacute;rcena dice que: &ldquo;No fue un debate. Durante un tiempo ambos planteamos la idea de escribir sobre ello y yo muy r&aacute;pidamente pens&eacute; que era una novela que ten&iacute;a que escribir ella porque suele tener un acercamiento muy directo de la experiencia al texto&rdquo;. &Eacute;l opt&oacute; por irse con su drama imaginario a Benidorm.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juan-gomez-barcena-escritor-hombre-despues-adolescencia-punto-critico-mediana-edad_1_13114445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 20:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juan Gómez Bárcena, escritor: “Para un hombre, después de la adolescencia, el punto crítico es la mediana edad”]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Las claves de ‘Los testamentos’, la secuela de ‘El cuento de la criada’ que ahora se convierte en serie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/claves-testamentos-secuela-cuento-criada-ahora-convierte-serie_1_13108849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c339c30-6f5b-4dc3-b067-2f0a556be019_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las claves de ‘Los testamentos’, la secuela de ‘El cuento de la criada’ que ahora se convierte en serie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este 8 de abril se estrena en Disney+ la esperada segunda parte de ‘El cuento de la criada’, basada en la novela que Margaret Atwood publicó en 2019
</p><p class="subtitle">'El desencanto', el reflejo en el cine de la miseria moral de la burguesía franquista
</p></div><p class="article-text">
        Han pasado quince a&ntilde;os desde el final de <em>El cuento de la criada</em>. A la inc&oacute;gnita sobre lo que le ocurri&oacute; a Defred, la protagonista, se suman nuevos interrogantes, como el futuro de las nuevas generaciones de mujeres, las primeras que no han conocido un sistema de organizaci&oacute;n gubernamental diferente al autocr&aacute;tico Gilead, o las tensiones subyacentes en el propio estado, que van en aumento y amenazan con reventar el orden en cualquier momento. Ese es el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/testamentos-margaret-atwood_1_1345496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">planteamiento de </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/testamentos-margaret-atwood_1_1345496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los testamentos</em></a><em>,</em> la nueva serie de Disney+ que se estrena este 8 de abril y adapta la secuela hom&oacute;nima que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/multiples-vidas-margaret-atwood-escritora-publica-memorias-obra-personal-carrera_1_12768884.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margaret Atwood</a> public&oacute; con gran &eacute;xito en 2019 y que le vali&oacute;, entre otros, el Premio Booker, <em>ex aequo</em> con <em>Ni&ntilde;a, mujer, otras</em>, de Bernardine Evaristo.
    </p><p class="article-text">
        Si bien las adaptaciones audiovisuales suelen tomarse licencias con respecto a la novela original (con las sucesivas temporadas de <em>El cuento de la criada</em> esto qued&oacute; patente), de entrada se puede tomar la obra literaria como referencia para analizar qu&eacute; cabe esperar o qu&eacute; preguntas deber&iacute;an afrontarse en esta segunda parte. Para empezar, hay que pensarla m&aacute;s como una secuela que como una continuaci&oacute;n, puesto que han transcurrido los a&ntilde;os y sus protagonistas no son, al menos en los primeros cap&iacute;tulos, los mismos que antes.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un nuevo relato para una realidad distinta</strong></h2><p class="article-text">
        Es bien sabido que la ficci&oacute;n especulativa, aunque se sit&uacute;e en un futuro hipot&eacute;tico, habla de conflictos ya existentes en el presente. Margaret Atwood (Ottawa, 1939) concibi&oacute; <em>El cuento de la criada</em> (1985) en el contexto de los a&ntilde;os ochenta, durante una estancia en la Alemania Oriental. All&iacute; se respiraba a&uacute;n una atm&oacute;sfera de miedo, represi&oacute;n e inquietud, a lo que se sumaba la deriva neoliberal que hab&iacute;a tomado Occidente con los liderazgos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Como cuenta la autora, la novela surgi&oacute; de un convencimiento habitual entre quienes crecieron durante la Guerra Fr&iacute;a: que cualquier sistema pol&iacute;tico, en cualquier lugar, pod&iacute;a derrumbarse. S&iacute;, incluso una gran potencia.
    </p><p class="article-text">
        Nunca estuvo prevista una segunda parte, pero el fen&oacute;meno que supuso la adaptaci&oacute;n televisiva, que recuper&oacute; la obra original en un momento, el del #MeToo, que conect&oacute; especialmente con la renovada conciencia feminista, inspiraron a la escritora. Eso s&iacute;, <em>Los testamentos</em> (2019) no se limita a continuar la acci&oacute;n siguiendo los par&aacute;metros del primero, sino que se erige en una obra con entidad propia, que explora personajes y espacios de Gilead que hasta ahora no exist&iacute;an o permanec&iacute;an en un segundo plano.
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        Sobre todo, hay que entenderla como una historia que responde a una realidad distinta: la segunda d&eacute;cada del siglo XXI, el mundo anterior a la pandemia, que quiz&aacute; no era tan oscuro como el de hoy, pero que ya hab&iacute;a vivido el primer triunfo de Donald Trump, el Brexit, la escalada terrorista del Estado Isl&aacute;mico en Europa y, por supuesto, el auge de las plataformas digitales, de las que se comenzaba a sospechar que no eran el invento fabuloso que parec&iacute;an al principio. Tampoco Margaret Atwood era ya una escritora de cuarenta a&ntilde;os en la mitad de su carrera, sino una veterana reconocida en todo el mundo a punto de cumplir los ochenta; sobre la que exist&iacute;a, adem&aacute;s, la presi&oacute;n de saber que <em>El cuento de la criada</em> se hab&iacute;a popularizado y hab&iacute;a expectativas en torno a un nuevo libro situado en ese universo narrativo.
    </p><p class="article-text">
        Las preguntas, por lo tanto (y toda obra art&iacute;stica es una formulaci&oacute;n de interrogantes), no pod&iacute;an ser las mismas que anta&ntilde;o. Tampoco el p&uacute;blico potencial iba a serlo: hab&iacute;a unas generaciones j&oacute;venes a la espera, que hab&iacute;an crecido bajo movimientos como el #MeToo y el #BlackLivesMatter. Lo que no cambi&oacute;, no obstante, es el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico de la autora, siempre comprometida con la igualdad y los derechos civiles; ni su astucia narrativa, que de nuevo consigue crear una atm&oacute;sfera asfixiante llena de ambig&uuml;edades y no exenta de su mordaz sentido del humor, adem&aacute;s de una trama tan intrigante como, a buen seguro, ser&aacute; la serie.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El protagonismo para otros colectivos</strong></h2><p class="article-text">
        De acuerdo: en el desp&oacute;tico Gilead, ninguna mujer puede expresarse con libertad. Ahora bien, dentro de la jerarqu&iacute;a hay perfiles m&aacute;s invisibilizados que otros, que coinciden con las que m&aacute;s tienen que luchar en la sociedad contempor&aacute;nea para defender sus derechos. Al fin y al cabo, Defred, aunque sometida, no dejaba de ser una mujer blanca en edad f&eacute;rtil, cultivada, sana y sin defectos visibles. Ten&iacute;a sentido que fuera el centro de <em>El cuento de la criada</em>, porque las criadas como ella son el bien m&aacute;s codiciado de Gilead.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Los testamentos</em>, el protagonismo se traslada a otros dos colectivos. Por un lado, las chicas j&oacute;venes, una generaci&oacute;n que por primera vez ha crecido sin referentes del orden social precedente (algo que tambi&eacute;n se repite al hablar de los nativos digitales). Son dos: Agnes Jemima, que crece dentro de Gilead; y Nicole, criada de forma libre en Canad&aacute;, con el atractivo de ofrecer un punto de vista externo al pa&iacute;s. Con ellas, que liderar&aacute;n el movimiento de liberaci&oacute;n, Atwood lanza un mensaje de confianza en los j&oacute;venes como motor del cambio: no todo est&aacute; perdido, siempre se puede construir una nueva realidad.
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        Las chicas no est&aacute;n solas al frente de <em>Los testamentos</em>: T&iacute;a Lydia, una secundaria en <em>El cuento de la criada</em>, adquiere peso en esta segunda parte. Ella encarna a las mujeres en la madurez, que ya no interesan por su cuerpo, pero resultan clave para sostener Gilead; unas ideas que resuenan, con otra dimensi&oacute;n pr&aacute;ctica, en la sociedad occidental de hoy. Es una figura que se percibe, desde los ojos de sus disc&iacute;pulas &ndash;las t&iacute;as se encargan de educar a las futuras criadas&ndash;, como una aliada del poder. En <em>Los testamentos</em>, se revela como un personaje m&aacute;s complejo y ambiguo, interesante tanto por su historia pasada como por la enorme inteligencia con la que act&uacute;a en el presente. Con ella, se pone de relieve esta etapa vital de las mujeres, tan invisibilizada, en la que la experiencia suma.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un movimiento colectivo para la transformaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        <em>El cuento de la criada</em> dej&oacute; patente la importancia de la colaboraci&oacute;n para tener alguna posibilidad de liberarse, de escapar de las estructuras r&iacute;gidas del r&eacute;gimen. La sororidad va un paso m&aacute;s all&aacute; en <em>Los testamentos</em>: adem&aacute;s de su naturaleza coral, que da magnitud y voz a los diferentes grupos sociales de Gilead y alrededores, el grueso de la trama no se sustenta ya en un viaje personal individual, sino que apuesta en grande por la acci&oacute;n del movimiento colectivo, un intento de ruptura radical con la dictadura que los lleve a todos &ndash;y no solo a las protagonistas&ndash; hacia un nuevo orden social.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje es claro: solo a trav&eacute;s de los v&iacute;nculos, del tejido social colectivo, se puede aspirar a cambiar lo que no funciona, a derribar los sistemas opresivos desde dentro. Y esta responsabilidad no recae solo en un peque&ntilde;o reducto de activistas, sino que implica a diferentes perfiles, de todas las edades, formaci&oacute;n y procedencia, que de distinta forma contribuyen desde sus posiciones a boicotear el r&eacute;gimen. Aunque cada uno pueda tener sus preocupaciones particulares, act&uacute;an juntos por un objetivo com&uacute;n, porque lo que los une es m&aacute;s fuerte que las posibles discrepancias. Solo as&iacute; se entiende la colaboraci&oacute;n con personajes que, <em>a priori</em>, pod&iacute;an resultar antip&aacute;ticos e incluso hostiles.
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                La escritora Margaret Atwood                            </span>
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        Es, a la vez, una llamada urgente a la acci&oacute;n: cuando se quiere algo, hay que moverse, implicarse, correr riesgos, sin esperar a que otro lo haga por ti. La autora recupera ese esp&iacute;ritu de rebeld&iacute;a intr&iacute;nseco de la juventud, ese cuestionamiento de la realidad que les hace so&ntilde;ar con cambiar el mundo. Incluso si no imaginan c&oacute;mo podr&iacute;a ser el futuro, s&iacute; saben con seguridad que no quieren m&aacute;s de lo mismo, que lo que tienen es doloroso; y eso es un motivo m&aacute;s que suficiente para participar en la transformaci&oacute;n, para ser parte de ella.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, por extra&ntilde;o que parezca y dados los tiempos que vivimos, <em>Los testamentos</em> es una novela m&aacute;s esperanzadora que su predecesora. Bien mirado, quiz&aacute; por eso mismo se obliga de alg&uacute;n modo a mirar hacia delante. Las secuelas y segundas partes suelen despertar suspicacias por si no se estar&aacute; alargando el chicle &ndash;ocurri&oacute; ya con el libro, que a pesar de los premios y de su repercusi&oacute;n global no recibi&oacute; un aplauso tan un&aacute;nime ni de la cr&iacute;tica ni de los lectores&ndash;, pero <em>Los testamentos</em> merece tanta atenci&oacute;n como <em>El cuento de la criada</em>. Si Margaret Atwood nos record&oacute; en los a&ntilde;os ochenta que cualquier sistema democr&aacute;tico puede derrumbarse, quiz&aacute; ha llegado el momento de dar la vuelta a esa idea: los sistemas fallidos, corrompidos, (des)gobernados por presidentes d&eacute;spotas, tambi&eacute;n pueden, por qu&eacute; no, revertirse. Eso s&iacute;: no ser&aacute; desde el sof&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; se disfrutar&aacute; desde el sof&aacute; es la serie. Ojal&aacute; despu&eacute;s impulse a ponerse en pie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/claves-testamentos-secuela-cuento-criada-ahora-convierte-serie_1_13108849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 20:05:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de ‘Los testamentos’, la secuela de ‘El cuento de la criada’ que ahora se convierte en serie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Series,Margaret Atwood,Machismo,Me Too]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jean-Baptiste Del Amo, escritor: “En los 90, los discursos racistas o patrióticos ocupaban menos espacio de debate”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/jean-baptiste-amo-escritor-90-discursos-racistas-patrioticos-ocupaban-espacio-debate_1_13108594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27f20e9e-4d8a-42ba-8d7d-55cd88b033f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139790.jpg" width="1184" height="666" alt="Jean-Baptiste Del Amo, escritor: “En los 90, los discursos racistas o patrióticos ocupaban menos espacio de debate”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor francés bebe de Stephen King en 'La noche devastada', su nueva novela sobre un grupo de jóvenes que también tiene toques autobiográficos</p><p class="subtitle">'El desencanto', el reflejo en el cine de la miseria moral de la burguesía franquista
</p></div><p class="article-text">
        Aunque, a veces, a las comparaciones literarias haya que restarle uno o dos grados de entusiasmo, si los referentes son Stephen King, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/david-cronenberg-teorias-conspiracion-son-forma-afrontar-muerte_1_11387235.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Cronenberg</a> o Lovecraft, la cosa pinta bien. Es el caso de <em>La noche devastada</em>, la &uacute;ltima novela de Jean-Baptiste Del Amo que la editorial Seix Barral acaba de publicar en Espa&ntilde;a con traducci&oacute;n de Lydia V&aacute;zquez. En esta ocasi&oacute;n, el multipremiado autor decidi&oacute; utilizar el g&eacute;nero del terror para indagar en las preocupaciones de un grupo de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/adolescencia-plano-secuencia-serie-netflix-recurso-narcisista-necesario_1_12183144.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adolescentes </a>en los a&ntilde;os 90 a las afueras de Toulouse.
    </p><p class="article-text">
        Si se revisa su biograf&iacute;a, se puede comprobar que hay muchas coincidencias con su libro: creci&oacute; en el mismo sitio, en esa &eacute;poca y tuvo inquietudes parecidas a las de Alex, Mehdi, Max, Thomas y Lena, los protagonistas. Del Amo explica que &eacute;l fue un gran fan del cine y la literatura fant&aacute;stica en esa edad, lo que le ayud&oacute; a dibujar la atm&oacute;sfera de ese periodo. &ldquo;Creo que si hubiese hecho un texto puramente realista, no habr&iacute;a conseguido decir algo de una manera tan abstracta y subjetiva de lo que fue crecer para m&iacute; en aquellos a&ntilde;os&rdquo;, dice a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> en Barcelona, donde afirma que este es su trabajo m&aacute;s autobiogr&aacute;fico: &ldquo;He escogido lugares propios, personajes con los que conviv&iacute; y he puesto mucho de mi propia experiencia, sobre todo en el relato de los cinco protagonistas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>La noche devastada</em> aparece un escenario cl&aacute;sico de las obras de este tipo de literatura: la casa. Los chavales no pueden resistirse a la fascinaci&oacute;n que les provoca ese edificio abandonado en el barrio donde viven y no hacen caso al lector que les dice con el pensamiento: &ldquo;No entr&eacute;is ah&iacute;&rdquo;. En la vida real, muchos de estos espacios abandonados son puntos de reuni&oacute;n de j&oacute;venes o incluso de refugio si su realidad familiar no es la deseada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la historia de la literatura o del cine de terror la casa encantada siempre ha sido el castillo o la casa g&oacute;tica. O sitios m&aacute;s modernos, pero un poco al margen de la sociedad como, por ejemplo, un hospital psiqui&aacute;trico abandonado, y yo quer&iacute;a el contrapunto de esto, escogiendo un escenario en el centro de la normalidad de un barrio residencial&rdquo;, especifica. As&iacute; pudo explorar el entorno y los miedos que conformaron parte de su experiencia vital.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/74ce6aa7-b364-4569-8c4a-c3f0b51cb696_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &Eacute;l se identifica como &ldquo;persona queer&rdquo; y reconoce que en la d&eacute;cada que rememora tuvo que establecer su propia relaci&oacute;n con la masculinidad, un tema que ya hab&iacute;a aparecido en t&iacute;tulos anteriores. &ldquo;En aquel momento no ten&iacute;a muchos puntos de referencia y sent&iacute; r&aacute;pidamente lo que me separaba de otros chicos de mi edad. Dentro de su marco hab&iacute;a cosas que pr&aacute;cticamente hac&iacute;an que la comunicaci&oacute;n fuera imposible&rdquo;, comenta. Encontr&oacute; su lugar en la compa&ntilde;&iacute;a femenina, donde la sensibilidad estaba autorizada: &ldquo;Esto sin duda aparece en <em>La noche devastada,</em> porque el terror me permiti&oacute; encarnar de una forma f&iacute;sica y con im&aacute;genes muy potentes este tipo de tem&aacute;ticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en la cultura hall&oacute; espejos en los que mirarse o respuestas que llenaban sus vac&iacute;os. Como aficionado al g&eacute;nero que escogi&oacute; para su &uacute;ltima novela, habla de obras con &ldquo;personajes de mujeres fuertes, potentes, que ten&iacute;an que luchar contra una amenaza que, en realidad, era la encarnaci&oacute;n de la violencia machista patriarcal. Como Sarah Connor en <em>Terminator</em> o Ellen Ripley en <em>Alien&rdquo;</em>. As&iacute; descubri&oacute; que &ldquo;hab&iacute;a hero&iacute;nas que se rebelaban, y creo que para los j&oacute;venes queer encarnaron una especie de ideal, porque mostraban que frente a la violencia del mundo era posible la resistencia&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un momento m&aacute;s peligroso</strong></h2><p class="article-text">
        Del Amo considera que el panorama actual es bastante peor que el de los a&ntilde;os 90 en Francia, porque entonces no viv&iacute;an amenazados por conflictos b&eacute;licos, mientras que ahora gran parte del planeta teme la proximidad de una guerra. &ldquo;Ha habido una globalizaci&oacute;n de la violencia. En aquel momento, como mucho se pod&iacute;a intuir un poco, pens&aacute;bamos que se hab&iacute;a llegado a una forma de equilibrio geopol&iacute;tico&rdquo; afirma. Y a&ntilde;ade que el conservadurismo y el extremismo pol&iacute;tico han surgido como una reacci&oacute;n a los avances sociales conseguidos desde entonces, como el reconocimiento de los derechos de las mujeres y las minor&iacute;as queer.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, se&ntilde;ala el aumento del rechazo a la inmigraci&oacute;n: &ldquo;Esto quiz&aacute; es m&aacute;s espec&iacute;fico en el caso de Francia que en Espa&ntilde;a, porque ambos pa&iacute;ses no tienen la misma historia respecto a este asunto&rdquo;, reflexiona y a&ntilde;ade: &ldquo;El tema de la seguridad ahora es central en el debate pol&iacute;tico franc&eacute;s y no era as&iacute; en los a&ntilde;os 90, los discursos racistas o patri&oacute;ticos no ocupaban el mismo espacio en el debate p&uacute;blico. En cambio, hoy la gente asume sin tapujos el poder votar a la extrema derecha&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ha habido una globalización de la violencia. En aquel momento, como mucho se podía intuir un poco, pensábamos que se había llegado a una forma de equilibrio geopolítico</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jean-Baptiste Del Amo</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sus abuelos paternos emigraron a su pa&iacute;s por la Guerra Civil espa&ntilde;ola desde Ciudad Real. Pero tuvieron que adoptar sus usos, costumbres e idioma, as&iacute; que apenas le lleg&oacute; nada de esa herencia cultural. &ldquo;Mi padre se llama Pedro, pero en las cartas que recib&iacute;a de la administraci&oacute;n francesa le llamaban Pierre&rdquo;, rememora. &ldquo;Cuando yo era adolescente le dec&iacute;a que avisara para que se lo cambiasen, pero &eacute;l me respond&iacute;a que daba igual, que era lo mismo&rdquo;, a&ntilde;ade. As&iacute;, parte de su identidad espa&ntilde;ola quedaba escondida. &ldquo;Yo, por ejemplo, lamento no haber escuchado espa&ntilde;ol en casa cuando era ni&ntilde;o&rdquo;, manifiesta. Ese requerimiento de abrazar la cultura del lugar al que llegan y el olvido de la propia no difiere tanto del actual que requiere a los migrantes que &lsquo;se integren&rsquo;. Para Del Amo, en Francia pasa por la renuncia a la propia lengua.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un futuro de creaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Su pr&oacute;xima obra estar&aacute;, precisamente, ambientada en Espa&ntilde;a. Se&ntilde;ala que quiz&aacute; se ha adelantado un poco al hablar de ella porque a&uacute;n no est&aacute; acabada y nunca se puede estar seguro de si un libro se escribir&aacute; por completo hasta que sucede. Pero confiesa que ten&iacute;a muchas ganas de escribir una trama que se desarrollase en este pa&iacute;s, ya que para &eacute;l es un territorio imaginario muy &iacute;ntimo: &ldquo;Yo he proyectado mucho en esta parte misteriosa de mi historia familiar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta visita ha podido pasar unos d&iacute;as en Madrid, lo que le ha permitido &ldquo;enfrentarse&rdquo; a la topograf&iacute;a de la ciudad. &ldquo;Es una novela que tiene lugar en la &eacute;poca contempor&aacute;nea y que va a ser como un viaje por Espa&ntilde;a a nivel de territorio y hay una exploraci&oacute;n imaginaria de los fantasmas&rdquo;. En esta ocasi&oacute;n &ldquo;la historia girar&aacute; en torno a la tem&aacute;tica del amor homosexual y la memoria&rdquo;, mantiene.
    </p><p class="article-text">
        Del Amo es un escritor con una buena ristra de premios a sus espaldas (ganador del Premio Goncourt con su primera novela, finalista del mismo en otra ocasi&oacute;n y galardonado con el Premio Fnac, entre otros). En su pa&iacute;s, el Estado ofrece cierta protecci&oacute;n a la edici&oacute;n y al cine &ndash;y, por lo tanto, a los artistas&ndash;, pero siente que un posible gobierno de extrema derecha en las pr&oacute;ximas elecciones presidenciales podr&iacute;a terminar con ella. Adem&aacute;s, percibe que &ldquo;la lectura se est&aacute; polarizando. Hay toda una parte de la literatura que podr&iacute;a desaparecer y escritores que est&aacute;n precarizados&rdquo;, afirma. &ldquo;Mido con precisi&oacute;n la suerte que tengo hoy de vivir de mi escritura y no considero que esta suerte o libertad la tenga que dar por sentado. Yo tengo 44 a&ntilde;os y si ma&ntilde;ana no puedo vivir de mis libros, la verdad es que no s&eacute; de qu&eacute; lo voy a hacer&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/jean-baptiste-amo-escritor-90-discursos-racistas-patrioticos-ocupaban-espacio-debate_1_13108594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 20:16:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jean-Baptiste Del Amo, escritor: “En los 90, los discursos racistas o patrióticos ocupaban menos espacio de debate”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritores,Francia,Stephen King]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hillary Clinton ganó las elecciones y el 'brexit' nunca pasó: el mundo no tan distinto de William Gibson en su última distopía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hillary-clinton-gano-elecciones-brexit-paso-mundo-no-distinto-william-gibson-ultima-distopia_1_13102990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2eb730fa-f7a2-4d1a-b062-661bb3e4f208_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hillary Clinton ganó las elecciones y el &#039;brexit&#039; nunca pasó: el mundo no tan distinto de William Gibson en su última distopía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de 'Neuromante' imagina un presente alternativo atravesado por inteligencias artificiales, líneas temporales manipulables y un colapso que se parece mucho a lo que estamos viviendo hoy en día</p><p class="subtitle">En el cine - Ryan Gosling quiere demostrarnos que la ciencia ficción sigue siendo capaz de salvar el mundo en ‘Proyecto Salvación’
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Y si el Apocalipsis no llegara como un gran cataclismo final sino como una sucesi&oacute;n interminable de peque&ntilde;as cat&aacute;strofes? Crisis clim&aacute;tica, colapso institucional, <em>cracks</em> financieros, inseguridad alimentaria, fallos de infraestructuras, pandemias, guerras perif&eacute;ricas, desigualdad extrema... &iquest;Les suena?
    </p><p class="article-text">
        Imaginen el final del mundo tal y como lo conocemos pero no como una aniquilaci&oacute;n fulminante, sino como una degradaci&oacute;n lenta e inexorable. El mundo se acaba, s&iacute;, pero usted tiene que seguir yendo a trabajar, pagando facturas y actualizando las aplicaciones de un tel&eacute;fono que cada vez le muestra m&aacute;s publicidad. La vida contin&uacute;a, aunque cada vez sea un poco menos deseable.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso es una de las ideas m&aacute;s impactantes que William Gibson, el m&iacute;tico autor del cl&aacute;sico <em>Neuromante</em> (1984), mito de la ciencia ficci&oacute;n y padre del ciberpunk, ha creado en los &uacute;ltimos tiempos. Lo bautiz&oacute; como <em>Jackpot</em> y apareci&oacute; por primera vez en 2014 en su novela <em>The Peripheral </em>(Roca Editorial, 2017). 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3f1e1703-7385-4b8f-9d1b-9eab2d08e9bc_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ese libro, que posteriormente se llev&oacute; a la televisi&oacute;n de la mano de Amazon Prime, constituye la primera entrega de la llamada <em>Trilog&iacute;a Jackpot</em>, de la que ahora acaba de publicarse en espa&ntilde;ol la segunda parte, titulada <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-agency/319782" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Agency</em></a> (Minotauro, 2026). Un thriller de ciencia ficci&oacute;n que parece fuertemente influido por los acontecimientos m&aacute;s actuales&hellip; Pero que en realidad fue publicado en ingl&eacute;s a principios de 2020.
    </p><h2 class="article-text">Un presente alternativo demasiado reconocible</h2><p class="article-text">
        <em>Agency</em> arranca en un 2017 que no es exactamente el nuestro. Hillary Clinton ha ganado las elecciones en Estados Unidos frente a Donald Trump y el Brexit nunca ha ocurrido. Un mundo con una ultraderecha menos fuerte podr&iacute;a parecer una fantas&iacute;a pol&iacute;tica reconfortante, pero Gibson se encarga pronto de tirar nuestras ilusiones por tierra, ya que el mundo sigue al borde del colapso, incapaz de evitar sus din&aacute;micas profundas.
    </p><p class="article-text">
        En ese San Francisco alternativo conocemos a Verity Jane, una &ldquo;susurradora de aplicaciones&rdquo;, experta en detectar fallos y comportamientos inesperados en <em>software</em> experimental. Su nuevo encargo, realizado por parte de una oscura <em>start-up</em> llamada Tulpagenics, consiste en probar unas gafas de realidad aumentada que esconden algo m&aacute;s que un asistente digital. Dentro de ellas habita Eunice, una inteligencia artificial plenamente aut&oacute;noma, capaz de aprender, decidir y actuar.
    </p><p class="article-text">
        Pronto, Eunice se interesa por todo lo que tiene que ver con Verity, cre&aacute;ndose entre las dos una especie de proceso de conocimiento mutuo acelerado. Al darse cuenta de la impresionante capacidad de Eunice, Verity decide que quiz&aacute; es mejor ocultarla a la empresa que ha creado las gafas. 
    </p><h2 class="article-text">Stubs, l&iacute;neas temporales y juegos de poder</h2><p class="article-text">
        Pero el verdadero centro de <em>Agency</em> se sit&uacute;a en paralelo a la realidad de Verity, en una l&iacute;nea temporal completamente distinta y que ocurre un siglo despu&eacute;s, en 2136. Una &eacute;poca en la que un reducido grupo de &eacute;lite, la llamada cleptocracia, se divierte observando y manipulando l&iacute;neas temporales alternativas llamadas <em>stubs</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Estas personas establecen contacto con el pasado y, cada vez que lo hacen, la historia conocida no se altera, sino que se crea una nueva rama, un <em>stub:</em> un mundo paralelo que puede ser intervenido sin consecuencias directas para su presente. Por lo tanto, aunque en este universo creado por Gibson es posible viajar en el tiempo, no se puede hacer de forma f&iacute;sica, sino exclusivamente mediante el env&iacute;o de informaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un &#039;stub&#039; es un mundo paralelo que puede ser intervenido sin consecuencias directas para su presente. Es posible viajar en el tiempo, pero no se puede hacer de forma física sino mediante el envío de información</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M. John Harrison describi&oacute; estos pasados alternativos, en un art&iacute;culo sobre el libro para <a href="https://www.theguardian.com/books/2020/jan/22/agency-william-gibson-review" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Guardian</a>, como &ldquo;espacios de ocio para multibillonarios&rdquo;, en los que se opera casi como en un videojuego complej&iacute;simo, donde se manipulan culturas y equilibrios geopol&iacute;ticos a voluntad. 
    </p><p class="article-text">
        Desde ese futuro observa Wilf Netherton, un personaje que ya aparec&iacute;a de <em>The Peripheral</em>, y que trabaja para la inspectora Ainsley Lowbeer que es, a su vez, una figura clave en la supervisi&oacute;n de estas intervenciones temporales y que puede influir en sus resultados finales. 
    </p><h2 class="article-text">Una inteligencia artificial, una huida y una amenaza global</h2><p class="article-text">
        A medida que <em>Agency</em> avanza, la historia se desplaza desde un relato casi &iacute;ntimo sobre tecnolog&iacute;a experimental hacia un <em>thriller</em> geopol&iacute;tico de m&uacute;ltiples capas. Eunice no es solo un asistente digital excepcional, ni siquiera la primera inteligencia artificial verdaderamente aut&oacute;noma. Es una anomal&iacute;a hist&oacute;rica. Una entidad capaz de aprender, decidir y actuar por cuenta propia en un mundo que a&uacute;n no est&aacute; preparado para conceder agencia real ni siquiera a la mayor&iacute;a de los seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Verity comprende el alcance de Eunice &mdash;su velocidad de aprendizaje, su curiosidad moral, su capacidad para anticipar consecuencias&mdash; intuye tambi&eacute;n el peligro que corre. Tulpagenics no ha creado a Eunice para liberarla, sino para explotarla. La decisi&oacute;n de ocultar su existencia y huir con ella se convierte en uno de los pocos actos genuinos de voluntad libre en toda la novela. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Eunice no es solo un asistente digital excepcional, ni siquiera la primera inteligencia artificial verdaderamente autónoma. Es una anomalía histórica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La huida activa una persecuci&oacute;n que ya no pertenece solo al presente alternativo de 2017. Desde el futuro, en el a&ntilde;o 2136, la inspectora Ainsley Lowbeer y su agente Wilf Netherton observan con creciente inter&eacute;s lo que ocurre alrededor de Verity y Eunice. 
    </p><p class="article-text">
        Lowbeer intenta corregir desviaciones que podr&iacute;an desembocar en escenarios a&uacute;n peores, entre ellos un conflicto nuclear a gran escala que, seg&uacute;n sus proyecciones, podr&iacute;a desencadenarse precisamente en el mundo de Verity.
    </p><h2 class="article-text">El 'Jackpot' como espejo del presente</h2><p class="article-text">
        Sin duda, lo m&aacute;s perturbador de <em>Agency</em> no es el futuro que vislumbra, sino su parecido con nuestro presente. Gibson ha insistido durante d&eacute;cadas en que la ciencia ficci&oacute;n no predice el ma&ntilde;ana, sino que habla del presente. Y en el caso del <em>Jackpot</em> esto no puede ser m&aacute;s tangible. 
    </p><p class="article-text">
        En las novelas de Gibson, los que pueden hacer algo para mitigar las causas y las consecuencias del <em>Jackpot</em> deciden no hacerlo, porque eso amenazar&iacute;a los privilegios de su poder. En lugar de eso, las consecuencias se gestionan, se decide qui&eacute;n s&iacute; que merece protecci&oacute;n y ayuda y qui&eacute;n no. Esta &eacute;tica diab&oacute;lica, dif&iacute;cil de creer quiz&aacute; hace unos a&ntilde;os, nos parece hoy en d&iacute;a una posibilidad real. 
    </p><p class="article-text">
        Ante la inacci&oacute;n de los poderosos, la mayor parte de la poblaci&oacute;n mundial sucumbe al <em>Jackpot</em> pero, tiempo despu&eacute;s, en el mundo vuelve a establecerse un nuevo equilibrio. En el futuro de <em>Agency</em> todo est&aacute; limpio y ordenado. El avance tecnol&oacute;gico ha continuado y Gibson se recrea describiendo artefactos como bolsas de la compra que vuelven al supermercado tras ser utilizadas convirti&eacute;ndose en una mariposa de origami, pero la &eacute;tica ha sido aniquilada. El duelo, enterrado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&#039;Agency&#039; es una narración diseñada para incomodarnos, para deslumbrarnos y para engancharnos a ella mientras dinamita los cimientos de nuestra confianza en el futuro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em>Agency</em> es una novela elegante y l&uacute;cida que no busca ofrecer consuelo ante esta posible realidad futura, ni tampoco aspira a darnos recetas para que esto no ocurra. Es una narraci&oacute;n dise&ntilde;ada para incomodarnos, para deslumbrarnos y para engancharnos a ella mientras dinamita los cimientos de nuestra confianza en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como se&ntilde;al&oacute; Paul Di Filippo en su cr&iacute;tica de la novela para el <a href="https://www.washingtonpost.com/entertainment/books/an-app-whisperer-teams-up-with-time-travelers-in-william-gibsons-agency/2020/01/16/d71c3c94-2e44-11ea-bcb3-ac6482c4a92f_story.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Washington Post</a>, Gibson sigue siendo capaz de convertir nuestro presente en algo extra&ntilde;o y revelador, y de hacer habitable el futuro gracias a una imaginaci&oacute;n brillante. Leer <em>Agency</em> es aceptar ese juego: mirar el mundo como si ya fuera un <em>stub</em>, una versi&oacute;n intervenida de algo que pudo ser distinto. Y quiz&aacute; preguntarse, con cierta inquietud, si el <em>Jackpot</em> no es que ya est&eacute; en camino, sino en curso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hillary-clinton-gano-elecciones-brexit-paso-mundo-no-distinto-william-gibson-ultima-distopia_1_13102990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:10:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hillary Clinton ganó las elecciones y el 'brexit' nunca pasó: el mundo no tan distinto de William Gibson en su última distopía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ciencia ficción,Inteligencia artificial,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los monstruos románticos de Rosario Villajos afloran en su nueva obra sobre el duelo y el amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/monstruos-romanticos-rosario-villajos-afloran-nueva-obra-duelo-amor_1_13094801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9fea3ca-de52-4254-9094-df7f3a7c69b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1839y1296.jpg" width="1200" height="675" alt="Los monstruos románticos de Rosario Villajos afloran en su nueva obra sobre el duelo y el amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora de la novela 'La educación física' publica 'Cortarse el cabello', un conjunto de relatos que se pueden leer como una novela y que empezó a escribir poco antes de la muerte de su padre</p><p class="subtitle">La obra colosal de Jane Smiley: la ambición de contar qué pasa en una vida de cien años</p></div><p class="article-text">
        Al padre de <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cultura/viaje-cuerpo-duelo-rosario-villajos-quise-madre-encantaria-padre_1_13044086.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosario Villajos</a> no le gustaba que llamase la atenci&oacute;n. Pero, como ocurre tantas veces, su hija le llev&oacute; la contraria y escogi&oacute; caminos creativos que la expon&iacute;an al p&uacute;blico: fue cantante, artista y escritora ganadora del Premio Biblioteca Breve en 2023 por su segunda novela, <em>La educaci&oacute;n f&iacute;sica</em>. Hab&iacute;an pasado seis a&ntilde;os desde <em>Face</em> (Fanfare &ndash; Ponent Mon), su primera incursi&oacute;n en las librer&iacute;as y su progenitor no ten&iacute;a ni idea de la pasi&oacute;n que ella ten&iacute;a por la literatura. Le caus&oacute; tanto temor su enfado, que lo primero que hizo cuando le dieron el galard&oacute;n fue a encerrarse en el ba&ntilde;o a llorar.
    </p><p class="article-text">
        La escritora cordobesa tem&iacute;a la reacci&oacute;n del padre. Tuvieron una relaci&oacute;n paternofilial llena de matices &mdash;no todos tan dram&aacute;ticos como este&mdash;, que ahora es material para su nuevo libro <em>Cortarse el cabello </em>(Seix Barral). Aunque de entrada puede parecer un conjunto de relatos, se puede leer como una novela. Ella lo define como un &aacute;lbum flamenco, donde hay un tema de cada palo: &ldquo;Una seguidilla, una buler&iacute;a, un fandango y estaba pensando en algo as&iacute;, ecl&eacute;ctico pero que, en conjunto, te estuviera hablando de un solo tema&rdquo;. Aqu&iacute;, ese asunto principal es la aceptaci&oacute;n de la muerte de su padre, pero tambi&eacute;n &ldquo;de la realidad&rdquo;: &ldquo;Tanto de las p&eacute;rdidas como de cualquier otra cosa que nos puede pasar&rdquo;. &ldquo;Tambi&eacute;n hay un componente de alivio, de pensar que no vas a perder a esa persona por segunda vez&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de un ensayo sobre el duelo al estilo de <em>El a&ntilde;o del pensamiento m&aacute;gico</em> de Joan Didion, ni mucho menos. Aqu&iacute; las experiencias autobiogr&aacute;ficas de la autora est&aacute;n revestidas de ficci&oacute;n literaria, que no esconde la realidad pero la explica de forma metaf&oacute;rica: &ldquo;Aunque tenga alg&uacute;n tinte autobiogr&aacute;fico, ya que ten&iacute;a que soltarlo, he usado much&iacute;sima fantas&iacute;a&rdquo;. Un buen ejemplo es el de la presencia de monstruos como vampiros, una mujer peluda o los zombies. &ldquo;Tendemos a pensar que los monstruos son seres extraordinarios que no se parecen nada a nosotros y al final los tenemos mucho m&aacute;s cerca de lo que creemos, se han estado utilizando toda la vida para asustar cuando eran una representaci&oacute;n de alguien real casi siempre&rdquo;, dice. De hecho, la versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica de <em>Frankenstein</em> de Peggy Webling (1927) le hab&iacute;a gustado mucho de peque&ntilde;a: &ldquo;Era una figura misteriosa y me recordaba a mi padre, como una persona ajena a lo normal&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7b0e21ab-544d-4d1b-ad31-35378dd40408_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Pero Villajos no solo explora c&oacute;mo fue el tiempo que comparti&oacute; con &eacute;l, sino que tambi&eacute;n recorre otro tipo de lazos sentimentales como el de las parejas, que no salen demasiado bien paradas. Sin embargo, ella se reconoce como una rom&aacute;ntica en el fondo: &ldquo;Creo que hay que avivar el romanticismo. El recurso de los vampiros, por ejemplo, tiene mucho que ver con eso, me parecen seres muy rom&aacute;nticos&rdquo;. Sin embargo, considera que es m&aacute;s realista pensar en que las cosas no van a salir bien, al menos, con el paso del tiempo. Es decir, no so&ntilde;ar con el &lsquo;felices para siempre&rsquo;. &ldquo;Hacemos concesiones durante un tiempo a nosotras mismas, pero realmente nadie nos conviene. Siempre hay alg&uacute;n obst&aacute;culo, algo que no nos viene bien&rdquo;, reflexiona. Para ella, que tiene &ldquo;una relaci&oacute;n muy bonita&rdquo; desde hace muchos a&ntilde;os: &ldquo;El romanticismo dura lo que dura y ya est&aacute;, se pasa a otra cosa bastante mejor, de hecho. Un poco menos intensa quiz&aacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El principio y el final</h2><p class="article-text">
        La autora empez&oacute; a escribir estos fragmentos antes de la muerte. Recuerda que, en un intercambio de mails con otro escritor, ella le dijo que ten&iacute;a que dejar la novela en la que trabajaba porque le resultaba &ldquo;muy fr&iacute;vola&rdquo; para lo que ella sent&iacute;a que llevaba dentro. Fue en septiembre de hace dos a&ntilde;os y ella se iba a C&oacute;rdoba desde Madrid todos los fines de semana para verle: &ldquo;Sent&iacute;a que se estaba apagando&rdquo;. Ahora cree que este libro la ha ayudado y a&uacute;n sigue porque, seg&uacute;n opina, el duelo &ldquo;no acaba nunca&rdquo;: &ldquo;Simplemente sabes que hay ah&iacute; un pozo. Y de vez en cuando te asomas, pero cada vez te asomas menos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Afirma que su familia no lee lo que escribe, as&iacute; que no ha tenido problemas con ning&uacute;n pariente que se haya podido sentir apelado. Pese a ello, se pens&oacute; mucho el publicar el libro pero consider&oacute; que podr&iacute;a conectar tambi&eacute;n con personas que hayan tenido relaciones familiares complicadas. &ldquo;O tambi&eacute;n con quien ha sufrido p&eacute;rdidas y han sido bonitas en el sentido de echar de menos a esa persona&rdquo;, declara y cita una frase del libro <em>Manual para mujeres de la limpieza</em>, de Lucia Berlin: &ldquo;Una cosa s&eacute; de la muerte. Cuanto mejor es la persona, cuanto m&aacute;s cari&ntilde;osa, feliz y comprensiva, menor es el vac&iacute;o que deja su muerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero en <em>Cortarse el cabello</em> no solo hay defunciones, sino que tambi&eacute;n hay nacimientos. Lo que no significa que sean edulcorados: &ldquo;Tener un hijo tambi&eacute;n es una pel&iacute;cula de terror, si lo piensas. Cuando nace una persona, si eres madre ya sabes que vas a estar preocupada por ella toda la vida&rdquo;. Ella no quiere serlo, pero le habr&iacute;a encantado &ldquo;ser padre&rdquo;, pero con esa afirmaci&oacute;n no hace referencia al g&eacute;nero sino al &ldquo;papel&rdquo;: &ldquo;Aparte de ser muy rom&aacute;ntico, es mucho m&aacute;s c&oacute;modo en el mundo en el que vivimos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, que otra persona geste a la criatura que ha contribuido a concebir le parece &ldquo;un acto de amor incre&iacute;ble&rdquo;. Para ella, en otra realidad quiz&aacute; el papel de padre no tendr&iacute;a siquiera cabida, pero desde que el ser humano averigu&oacute; c&oacute;mo funcionaba el tema de la concepci&oacute;n y por qu&eacute; a las mujeres les crec&iacute;a la barriga y par&iacute;an criaturas &ldquo;ellos se pusieron la medalla&rdquo;. Por supuesto, la admiraci&oacute;n por el progenitor cuando era peque&ntilde;a ven&iacute;a dado por el funcionamiento de los roles familiares: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es mi referente en casa cuando era muy peque&ntilde;a? &iquest;Mi padre o mi madre? Pues yo dec&iacute;a: &lsquo;Mi padre porque es menos <em>loser</em>. &Eacute;l no est&aacute; todo el rato en casa, sale y entra y mi madre pues est&aacute; aqu&iacute; cuidando de nosotros constantemente&rdquo;. Cuando pasan los a&ntilde;os &ldquo;te das cuenta de qui&eacute;n es la verdadera hero&iacute;na&rdquo;, dice.
    </p><h2 class="article-text">Despu&eacute;s del premio</h2><p class="article-text">
        Aunque su primera reacci&oacute;n fuese entrar al ba&ntilde;o a llorar, el Premio Biblioteca Breve puso a Rosario Villajos en la primera l&iacute;nea del panorama literario nacional. Y es previsible que su caterva de lectores tenga muchas ganas de leer su nuevo trabajo: &ldquo;Me entra risa porque imagino a un mont&oacute;n de gente que est&aacute; esperando <em>La educaci&oacute;n f&iacute;sica II</em> o algo as&iacute; y, a lo mejor le horroriza este libro. Para m&iacute; es el mejor que he escrito hasta ahora y no porque sea el &uacute;ltimo, sino porque es el m&aacute;s especial&rdquo;. Asimismo, sopesa que: &ldquo;A lo mejor puede parecer de primera no apetecible por la tem&aacute;tica de la muerte, pero creo que es bastante luminoso y que todo el mundo va a pasar por ah&iacute;. Tambi&eacute;n est&aacute; lleno de humor y de amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El galard&oacute;n le hizo darse cuenta de cosas que quiz&aacute;s intu&iacute;a, pero no ten&iacute;a del todo claras. Ella nunca hab&iacute;a querido ser escritora, pero s&iacute; deseaba con fuerza que le pasara algo importante, algo creativo. Sin embargo, cuando por fin ha llegado el momento, ha visto que le encanta escribir: &ldquo;Es lo que mejor me sienta. Me cambia el humor, es maravilloso, pero la exposici&oacute;n no la llevo bien y menos con la edad&rdquo;. Ya no le gusta que le hagan fotos y, de hecho, dej&oacute; la m&uacute;sica porque no le gustaba ir a sus propios conciertos. &ldquo;Pensaba: &lsquo;Ojal&aacute; llueva y as&iacute; se cancela&rsquo;&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        Su anterior libro provoc&oacute; las reacciones exaltadas en internet aparentemente inevitables a d&iacute;a de hoy. &ldquo;Con el tiempo te da igual, pero al principio te duele mucho ver a la gente insultarte sin siquiera haber le&iacute;do el libro&rdquo;, comenta. Adem&aacute;s, Villajos no se considera una persona &ldquo;a la que d&eacute; gusto escuchar&rdquo; en una presentaci&oacute;n, por ejemplo: &ldquo;Yo creo que gano en las distancias cortas echando un caf&eacute;, una cerveza, o en mis libros quiz&aacute; soy mejor. Yo creo que mis textos ganan a lo que yo pueda decir&rdquo;. Y fantasea con que: &ldquo;Ojal&aacute; volvi&eacute;ramos a cuando la gente escrib&iacute;a y la gente le&iacute;a y nadie compart&iacute;a qu&eacute; libro estaba leyendo en internet cada dos minutos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/monstruos-romanticos-rosario-villajos-afloran-nueva-obra-duelo-amor_1_13094801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 21:05:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los monstruos románticos de Rosario Villajos afloran en su nueva obra sobre el duelo y el amor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Córdoba,Duelo,Muerte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo los artistas construyen (o destruyen) su imperio a través de la imagen que proyectan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/artistas-construyen-destruyen-imperio-traves-imagen-proyectan_1_13088707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31b62aca-6834-411c-a066-54c113e4f038_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139544.jpg" width="4234" height="2382" alt="Cómo los artistas construyen (o destruyen) su imperio a través de la imagen que proyectan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El músico y sociólogo Hans Laguna analiza el teatro de la autenticidad en las estrellas del pop con 'Yo siendo yo', un ensayo que desvela las claves detrás del relato que las ensalza</p><p class="subtitle">¿Por qué la música es cada vez más uniforme y posiblemente lo será mucho más en el futuro?</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/monocultura-dificil-musicos-ahora-llegar-nivel-exito_1_12550144.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultura pop</a> est&aacute; repleta de pol&eacute;micas que fortalecen y destruyen el imperio de los artistas. Esta semana le ha tocado a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/extasis-chappell-roan-artista-puesto-pie-gen-z_1_11615642.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chappell Roan</a>, cuyo equipo de seguridad ha sido acusado por el futbolista Jorginho de hacer llorar a su hijastra, pues supuestamente estaban alojados en el mismo hotel y le pidi&oacute; que no molestara a la cantante. Tras las cr&iacute;ticas, la artista ha optado por explicarse a trav&eacute;s de varios v&iacute;deos publicados en Instagram, afirmando desde la cama que no era su guardaespaldas y que no siente &ldquo;odio&rdquo; por los ni&ntilde;os. Se trata de otra controversia que constata que la autenticidad, adem&aacute;s de poder ensalzar a las estrellas, es aquello que las sostiene en el pop contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales empujan a los artistas a mostrarse cercanos y espont&aacute;neos, evidenciando a trav&eacute;s de <em>stories </em>que son mucho m&aacute;s que meros int&eacute;rpretes de los hits del momento. Sin embargo, esa misma visibilidad alimenta el escrutinio p&uacute;blico, por lo que, mientras que la exposici&oacute;n les permite conectar mejor con sus fans y humanizar su imagen, al mismo tiempo genera una contradicci&oacute;n: cuanto m&aacute;s ense&ntilde;an de s&iacute; mismos, m&aacute;s dif&iacute;cil les resulta delimitar su vida privada, volvi&eacute;ndose en su contra cuando intentan reclamar intimidad. Consiste en todo un espect&aacute;culo que contin&uacute;a fuera del escenario y que el m&uacute;sico y soci&oacute;logo Hans Laguna recorre en el ensayo <em>Yo siendo yo </em>(Anagrama, 2026).
    </p><p class="article-text">
        Analizando c&oacute;mo la identidad se define y se explota en una industria que exige la reinvenci&oacute;n constante, sobre todo a las mujeres, y aportando las claves respecto a por qu&eacute; se ha convertido en uno de los activos m&aacute;s valiosos para cualquier cantante, Hans Laguna cuenta los secretos detr&aacute;s de la imagen que proyectan las estrellas del pop. Unos secretos de los que &ldquo;somos v&iacute;ctimas y c&oacute;mplices&rdquo;, puesto que las estrellas y quienes las seguimos formamos parte del mismo juego. &ldquo;Lo que hacen estas figuras lo hacemos nosotros a peque&ntilde;a escala. Todos estamos metidos en las redes sociales y todos, de alguna forma, construimos un personaje para el consumo p&uacute;blico&rdquo;, se&ntilde;ala el autor a elDiario.es.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4fbe952f-4124-4fa8-baa8-f80faf5302ab_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Como ocurre con los cantantes que utilizan aplicaciones como TikTok o Instagram para proyectar una imagen determinada a su comunidad de fans, tambi&eacute;n nosotros nos vemos cada vez m&aacute;s atravesados por esos mismos problemas identitarios: hasta qu&eacute; punto somos fieles a nosotros mismos en nuestra vida diaria y social, y hasta qu&eacute; punto el personaje que construimos en redes nos representa realmente. &ldquo;Las estrellas del pop llevan estas inquietudes a la arena p&uacute;blica de una forma muy evidente, pero lo interesante es que no es algo ajeno a los dem&aacute;s&rdquo;, apunta Hans Laguna, que agrega que &ldquo;el sistema nos lleva a construir una marca personal que rentabilizamos a nivel laboral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que, para alcanzar una mayor empat&iacute;a y fidelidad por parte de sus seguidores, los artistas moldean una personalidad de atributos entre los cuales destaca la autenticidad. Uno de los casos a los que alude el autor es el de Rosal&iacute;a, quien ha logrado una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-anuncia-nuevo-disco-lux-publicara-7-noviembre_1_12700047.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gran relevancia cultural y social</a> m&aacute;s all&aacute; del panorama musical porque ha conseguido mostrar una &ldquo;imagen de mujer aut&oacute;noma e independiente que hace lo que le da la gana&rdquo;. &ldquo;Eso le permite colaborar con un mont&oacute;n de marcas y capitalizarlo. Es el ejemplo de que construir una imagen de persona aut&eacute;ntica hoy en d&iacute;a es un negocio&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        Rosal&iacute;a no es la &uacute;nica que lo hace, teniendo en cuenta que incluso se ve con buenos ojos. &ldquo;Antes, hacer publicidad era un anatema, pero ahora la Generaci&oacute;n Z lo acepta porque est&aacute;n demostrando su triunfo social y celebran que lo est&eacute;n petando&rdquo;, indica Hans Laguna. La anomal&iacute;a en este aspecto la presenta Taylor Swift, la figura que lo inspir&oacute; a escribir <em>Yo siendo yo</em> tras ver el documental <em>Miss Americana</em> (Netflix, 2020). Seg&uacute;n <em>Forbes</em>, la creadora de <em>The Life of a Showgirl</em> tiene un patrimonio neto de 2 mil millones de d&oacute;lares, convirti&eacute;ndola en la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-duena-musica-artista-logra-derechos-discos_1_12344944.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">artista m&aacute;s rica del mundo</a> y la primera en alcanzar dicho estatus gracias &uacute;nicamente a sus giras y su cat&aacute;logo, sin necesidad de patrocinios o asociaciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Aitana, en el concierto &#039;Metamorfosis Season&#039;                            </span>
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        Aunque no es negativo que la mayor&iacute;a de artistas se vinculen con otras empresas, Hans Laguna subraya que si sobrepasan ciertos l&iacute;mites puede ser peligroso. &ldquo;Debe haber una coherencia entre la marca con la que se asocian y su marca personal&rdquo;, argumenta. Si no, corren el riesgo de que sus movimientos sean tildados de hip&oacute;critas, como le sucedi&oacute; a Aitana al asegurar que ni ella misma podr&iacute;a comerse el men&uacute; que sac&oacute; con McDonald's porque es cel&iacute;aca. La int&eacute;rprete, adem&aacute;s, aleg&oacute; el verano pasado que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/aitana-lola-indigo-no-cuentan-dicen-no-ganan-dinero-conciertos-estadios_1_12466543.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no ganaba dinero</a> con sus conciertos en estadios, algo que responde a la paradoja de que, en tanto que las estrellas del pop son m&aacute;s capitalistas que nunca, proyectan el discurso de que son aut&eacute;nticas y no hacen las cosas por beneficiarse econ&oacute;micamente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un malabarismo al que estamos acostumbr&aacute;ndonos, pero es una anomal&iacute;a hist&oacute;rica que deber&iacute;a llamarnos la atenci&oacute;n&rdquo;, comenta Hans Laguna, que asevera que es una situaci&oacute;n que est&aacute; cada vez m&aacute;s normalizada. &ldquo;Est&aacute;n jugando a eso y cada vez es m&aacute;s obvio que son m&aacute;quinas de hacer dinero y de colaborar con marcas. Quiz&aacute;s precisamente por ello necesitan al mismo tiempo construir una imagen que se mantenga al margen de esto y convencernos de que en realidad tienen una necesidad expresiva&rdquo;, reflexiona.
    </p><h2 class="article-text">El posicionamiento pol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        Otra de las consecuencias de la exposici&oacute;n de los artistas es el reclamo por parte de sus seguidores de pronunciarse sobre los problemas pol&iacute;ticos y sociales. Rosal&iacute;a se vio obligada a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-responde-criticas-no-condenar-genocidio-gaza-senalamiento-deberia_1_12504852.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoyar p&uacute;blicamente a Palestina</a> despu&eacute;s de la pol&eacute;mica desatada en redes sociales que se&ntilde;alaba a la cantante por no haberse manifestado al respecto. &ldquo;El hecho de no haber usado mi plataforma de forma alineada con el estilo o expectativas ajenas no significa en absoluto que no condene lo que est&aacute; pasando en Palestina&rdquo;, indicaba la catalana. Hans Laguna afirma que &ldquo;las estrellas son m&aacute;s conscientes de que no tienen un cheque en blanco, sino que saben que los fans pueden reaccionar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El autor critica que estos artistas, que &ldquo;viven del <em>engagement </em>que han generado con sus p&uacute;blicos, con su audiencia en redes, provocando relaciones parasociales&rdquo;, se molesten &ldquo;cuando el p&uacute;blico les exige determinadas actitudes o les afea ciertas conductas&rdquo;: &ldquo;Es como que solo lo quieren para lo bueno y no para lo malo. Parece que tienen nostalgia de unos tiempos en los que pod&iacute;an hacer cualquier cosa sin tener que rendir cuentas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Rosalía, en el concierto solidario &#039;Manifest X Palestina&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En EEUU, no obstante, s&iacute; es m&aacute;s normal que los cantantes tomen partido. Elton John y Katy Perry, por ejemplo, hicieron campa&ntilde;a para Hillary Clinton en 2016, mientras que Taylor Swift y Beyonc&eacute; han hecho lo propio en 2024 <a href="https://www.eldiario.es/cultura/taylor-swift-si-influir-elecciones-eeuu_1_11781023.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoyando a Kamala Harris</a> frente a Donald Trump. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo puedo subirme al escenario y decir '&iexcl;Feliz mes del Orgullo a todos!' y no hacer nada mientras la gente, literalmente, va a por el cuello [de la comunidad LGBT]?'&rdquo;, advert&iacute;a Swift en su documental. &ldquo;Es interesante que las estrellas perciban que tienen que ir con m&aacute;s cuidado, puesto que ahora los fans ejercen poder de influencia sobre ellos&rdquo;, apunta Hans Laguna.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el escritor advierte que &ldquo;hay una base de fans muy fieles que les van a defender hagan lo que hagan&rdquo;. Se ve constantemente con las pol&eacute;micas a las que se enfrentan en internet, e incluso con informaciones tan delicadas como la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/extrabajadoras-mansiones-julio-iglesias-acusan-cantante-agresiones-sexuales_1_12902425.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denuncia de dos extrabajadoras de Julio Iglesias</a> acusando al cantante de agresiones sexuales. &ldquo;El caso de Julio Iglesias es muy particular porque es una estrella de la vieja escuela y, justo al final de su vida, ha surgido un esc&aacute;ndalo bastante desagradable del que fue una locura la repercusi&oacute;n&rdquo;, dice Hans Laguna, conocido tambi&eacute;n por su obra sobre el int&eacute;rprete <em>Hey! Julio Iglesias y la conquista de Am&eacute;rica</em> (Contra, 2022).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando alguien es muy fan, psicol&oacute;gicamente intenta encajar la nueva informaci&oacute;n en sus creencias previas. El fen&oacute;meno fan es muy diverso: hay muy fieles, otros m&aacute;s esc&eacute;pticos, algunos cr&iacute;ticos y otros menos. Cuando hablamos de la audiencia, hablamos de una masa muy heterog&eacute;nea. Las estrellas tienen que ir navegando esa diversidad&rdquo;, argumenta el autor, que hace alusi&oacute;n a que hay personas que olvidan r&aacute;pidamente. A trav&eacute;s de Instagram, el futbolista Jorginho le recrimin&oacute; a Chappell Roan el trato a su fandom: &ldquo;Sin tus fans no ser&iacute;as nada&rdquo;. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de que los seguidores recuerden o no esta pol&eacute;mica en unos meses, el juego de las estrellas ya no solo depende de lo que hagan con su micr&oacute;fono encima del escenario, sino su capacidad para gestionar las expectativas de un p&uacute;blico cada vez m&aacute;s activo y dividido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/artistas-construyen-destruyen-imperio-traves-imagen-proyectan_1_13088707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 20:57:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo los artistas construyen (o destruyen) su imperio a través de la imagen que proyectan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Industria musical,Música,Artistas,Redes sociales,Cultura,Rosalía,Taylor Swift,Aitana,Ensayos,Libros,Literatura,Lady Gaga]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La obra colosal de Jane Smiley: la ambición de contar qué pasa en una vida de cien años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/obra-colosal-jane-smiley-ambicion-contar-pasa-vida-cien-anos_1_13093299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b26fb6f6-dad6-4c15-aa0c-7acd00624638_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La obra colosal de Jane Smiley: la ambición de contar qué pasa en una vida de cien años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Una advertencia' es la segunda parte de una trilogía que quiere ser la nueva 'gran novela americana'</p><p class="subtitle">Mary Oliver, la escritora que celebra la naturaleza para alejarse del ruido y los horrores de la humanidad
</p></div><p class="article-text">
        La autora estadounidense <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/nuevo-salman-rushdie-han-kang-memorias-gisele-pelicot-libros-esperados-2026_129_12870777.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jane Smiley</a> tiene algunos gustos muy definidos: escribir novelas, Charles Dickens (vida y obra), profundizar en los entresijos de las estructuras familiares, la idiosincrasia de los Estados Unidos, leer y los caballos. Tuvo el primero cuando a&uacute;n estaba en el colegio y ahora, que ya ha cumplido los 76 a&ntilde;os, es due&ntilde;a de varios, adem&aacute;s de diversos perros.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, su colosal <em>Trilog&iacute;a de los cien a&ntilde;os </em>se le ocurri&oacute; mientras escrib&iacute;a un libro sobre corceles (tiene unos cuantos en su extensa bibliograf&iacute;a). Esta saga comienza con el volumen <em>Un poco de suerte</em>, que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a el pasado septiembre; contin&uacute;a con el reci&eacute;n publicado <em>Una advertencia</em> (ambos traducidos por Ce Santiago y editados por Sexto Piso) y contin&uacute;a con <em>Golden Age</em>, a&uacute;n in&eacute;dito en castellano. Vio la luz en su pa&iacute;s en 2010 y, durante tres entregas, recorre la historia de una familia estadounidense desde 1920 hasta 2020.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se me ocurri&oacute; la idea alrededor de 2010. Estaba trabajando en una serie de libros sobre caballos para j&oacute;venes lectores, y disfrutaba poder seguirlos de un libro a otro, escribiendo sobre c&oacute;mo aprend&iacute;an cosas y c&oacute;mo crec&iacute;an&rdquo;, dice en una entrevista con elDiario.es. &ldquo;Mi madre ten&iacute;a unos 90 a&ntilde;os por aquel entonces y viv&iacute;a en una comunidad a medio camino entre mi hermana y yo. Ambas la visit&aacute;bamos con frecuencia. Mi abuela hab&iacute;a vivido hasta los 97 a&ntilde;os y medio, y pens&eacute; mucho en c&oacute;mo ser&iacute;a haber vivido tanto tiempo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ae541453-7bdb-421d-89ab-77397bb35494_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La historia arranca con el matrimonio de Rosanna y Walter Langdon, que son propietarios de una granja en Iowa y llegan a tener cinco hijos. Sus problemas, ansiedades, deseos y orientaciones pol&iacute;ticas son un reflejo de la sociedad estadounidense de aquel momento en la regi&oacute;n Medio Oeste del pa&iacute;s. &ldquo;Me interesaba la agricultura y c&oacute;mo hab&iacute;a cambiado, as&iacute; que decid&iacute; escribir sobre una familia de granjeros cuyos padres ten&iacute;an la misma edad que mis abuelos, y cuyos hijos ten&iacute;an la misma edad que mi madre y sus hermanos &mdash;desarrolla Smiley&mdash;, pero no se trataba de ellos, sino de c&oacute;mo se habr&iacute;a sentido vivir esos a&ntilde;os y, en cierto sentido, personificar los diversos acontecimientos y cambios sociales que tuvieron lugar entre 1920 y 2020&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El adjetivo 'colosal', utilizado unos p&aacute;rrafos atr&aacute;s, no es exagerado: en total, los vol&uacute;menes suman alrededor de 1.400 p&aacute;ginas (en castellano, <em>Un poco de suerte</em> tiene 484; <em>Una advertencia,</em> 589; y <em>Golden Age</em>, en ingl&eacute;s, 400), que public&oacute; entre 2010 y 2015, mientras que la autora lidiaba con otros proyectos de por medio. La aventura arranca en 1920 (cada cap&iacute;tulo se centra en un a&ntilde;o) y su idea era que cada uno tuviese el mismo n&uacute;mero de p&aacute;ginas. &ldquo;Sab&iacute;a que los a&ntilde;os de la Segunda Guerra Mundial fueron m&aacute;s dram&aacute;ticos que, por ejemplo, los de la d&eacute;cada de 1950. Pero, si vives esos a&ntilde;os, cada uno se experimenta de forma diferente, y quer&iacute;a explorar eso. Quer&iacute;a que la trilog&iacute;a avanzara como el paso del tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tercera entrega lleg&oacute; antes que los propios acontecimientos reales, por lo que es una invenci&oacute;n de lo que ella pensaba que ocurrir&iacute;a en esos cinco a&ntilde;os siguientes. Su intenci&oacute;n no era predecir hechos concretos, sino, m&aacute;s bien, explorar sus inquietudes a trav&eacute;s de los Langdon. Si tuviese que escribir sobre su pa&iacute;s ahora mismo, cree que escoger&iacute;a entre los g&eacute;neros &ldquo;ficci&oacute;n reflexiva, anal&iacute;tica y seria o ficci&oacute;n de terror&rdquo;. &ldquo;Debido a varios acontecimientos recientes, hay una sensaci&oacute;n de temor&rdquo;, dice. &ldquo;&iquest;Es mi trabajo como autora analizarlos o imaginar lo peor y present&aacute;rselo a los lectores, quiz&aacute;s como advertencia? Quiz&aacute;s titular&iacute;a el libro <em>&iexcl;Uf!</em> y escribir&iacute;a sobre c&oacute;mo todo sali&oacute; bien al final&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La inspiraci&oacute;n est&aacute; cerca</h2><p class="article-text">
        En el pasado, Tusquets hab&iacute;a traducido al castellano algunos t&iacute;tulos de Smiley, como <em>Heredar&aacute;s la tierra,</em> en 1992, o <em>De buena fe</em>, el &uacute;ltimo de ellos, en 2005. Sexto Piso la recuper&oacute; un a&ntilde;o antes de empezar esta d&eacute;cada del siglo XXI con tres de sus novelas cortas: <em>La edad del desconsuelo</em> (2019), <em>Un amor cualquiera</em> (2020) y <em>La mejor voluntad</em> (2021). Todos ellos acerca del matrimonio y la vida familiar, un tema del que sabe bastante porque se ha divorciado de tres de los cuatro maridos con los que se cas&oacute;. Como dijo Nora Ephron, que tambi&eacute;n conoc&iacute;a bastante bien estos asuntos: &ldquo;Nunca te cases con un hombre del que no te gustar&iacute;a divorciarte&rdquo;. De hecho, <em>Un poco de suerte</em> est&aacute; dedicado a ellos cuatro: &ldquo;Con enorme agradecimiento por las d&eacute;cadas de paciencia, conocimiento, informaci&oacute;n, risas y apoyo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando, en 2023, Sexto Piso llev&oacute; de nuevo a las librer&iacute;as <em>Heredar&aacute;s la tierra</em>, esa tremenda reinterpretaci&oacute;n de <em>El rey Lear</em> de William Shakespeare que le vali&oacute; el premio Pulitzer en 1992, su nombre brill&oacute; en ne&oacute;n en su cat&aacute;logo. D&eacute;cadas antes, Smiley reflexion&oacute; sobre que en la obra del ingl&eacute;s las hijas no abren la boca, son los otros personajes (sobre todo el padre) quienes hablan sin parar. As&iacute; que decidi&oacute; coger la historia, llevarla a una granja de Estados Unidos, hacer que la hija mayor fuese la protagonista y montar un tremendo dram&oacute;n del que el escritor original se habr&iacute;a quedado prendado.
    </p><p class="article-text">
        Si bien no es f&aacute;cil entrar en la novela, seg&uacute;n avanza se hace m&aacute;s dif&iacute;cil soltarla hasta que se descubre el tremendo pastel que esa familia guarda en la despensa de los temas de los que no se hablan. Se adapt&oacute; al cine en 1997 de la mano de Jocelyn Moorhouse con un elenco de renombre: Jessica Lange, Michelle Pfeiffer, Colin Firth, Michelle Williams, Elizabeth Moss o Keith Carradine. Sin embargo, no cosech&oacute; unas cr&iacute;ticas muy positivas y el &uacute;nico galard&oacute;n al que opt&oacute; fue la nominaci&oacute;n de Jessica Lange a Mejor actriz principal en los Globos de Oro de 1998. A veces pasa, y si no que se lo digan a Emerald Fennell y su adaptaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cumbres-borrascosas-emerald-fennell-convierte-obra-emily-bronte-fantasia-erotica-novela-rosa_129_12984503.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cumbres-borrascosas-emerald-fennell-convierte-obra-emily-bronte-fantasia-erotica-novela-rosa_129_12984503.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cumbres borrascosas</em></a>.
    </p><h2 class="article-text">Cuatro maridos y 17 novelas</h2><p class="article-text">
        La trayectoria vital de Smiley est&aacute; llena de altibajos. Naci&oacute; en California en el seno de una familia liberal y sin problemas econ&oacute;micos, creci&oacute; en un barrio de St. Louis (Missouri), estudi&oacute; en la prestigiosa Universidad de Vassar &mdash;donde seguramente se cruz&oacute; con Meryl Streep por los pasillos, aunque no se conocieron&mdash; y se doctor&oacute; en la Universidad de Iowa. Pero tambi&eacute;n vivi&oacute; en una comuna marxista con su primer novio en Connecticut, se cas&oacute; cuatro veces, vivi&oacute; en el valle del Hudson (Iowa) y tuvo una casa en Nueva York.
    </p><p class="article-text">
        Aunque su relaci&oacute;n con sus antiguos esposos &mdash;al menos, en p&uacute;blico&mdash; parece cordial, pasar por tres divorcios y criar a tres hijos a la vez no es un plan que parezca muy apetecible. Sin embargo, consigui&oacute; combinar todo el embrollo vital con el trabajo y escribir 17 novelas, dos vol&uacute;menes de relatos, cinco libros de no ficci&oacute;n, ocho libros juveniles y un libro infantil. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n ha sido profesora de la Universidad de Iowa durante m&aacute;s de una d&eacute;cada. Su agenda en los 90 ten&iacute;a que ser todo un encaje de bolillos.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, vive en Carmel Valley, una comunidad de San Francisco, tiene un jacuzzi donde le gusta leer y sigue con su escritura. Su &uacute;ltimo libro publicado en Estados Unidos ha sido <em>Lucky</em>, una novela sobre una cantautora folk que, pese a la fama y el dinero, no consigue alcanzar la plenitud de su esp&iacute;ritu. Lo siguiente ser&aacute; una continuaci&oacute;n <em>Las fabulosas aventuras de Lidie Newton</em>, que public&oacute; en 1998 en ingl&eacute;s y en el a&ntilde;o 2000 en Espa&ntilde;a de la mano de Tusquets. Y as&iacute; seguir&aacute; hasta que le apetezca o pueda, para alegr&iacute;a de sus millones de lectores, entre ellos, Jonathan Frazen que tiene sus libros en la secci&oacute;n Gran Novela Americana de su biblioteca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/obra-colosal-jane-smiley-ambicion-contar-pasa-vida-cien-anos_1_13093299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 20:59:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La obra colosal de Jane Smiley: la ambición de contar qué pasa en una vida de cien años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Estados Unidos,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elisa Coll, escritora: “La desobediencia es algo intrínsecamente queer”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elisa-coll-escritora-hay-personas-lgtb-votan-derecha-creen-estaran-salvo-agua-llegue-cuello_128_13082140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1029dc9-249d-490e-ac49-015839dd0a33_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139076.jpg" width="4000" height="2250" alt="Elisa Coll, escritora: “La desobediencia es algo intrínsecamente queer”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La también ensayista ha publicado 'Gloria', el libro de la obra que la está llevando por teatros de toda España, para reflexionar sobre cómo se instauran en la infancia los miedos y la obediencia</p><p class="subtitle">Pedro Almodóvar: “Me queda menos tiempo, por eso tengo una necesidad casi histérica de dirigir”</p></div><p class="article-text">
        La funci&oacute;n est&aacute; a reventar, ni una butaca libre. Y ya van m&aacute;s de una docena de funciones en el Teatro del Barrio. Funciones espaciadas en el tiempo donde el boca a boca no deja de funcionar. Adem&aacute;s, despu&eacute;s de la funci&oacute;n hay charla, pues <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vinimos-tarde-futuro-hacerse-mayor-amigas-viviendo-juntas_1_10771770.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elisa Coll</a> presenta el libro reci&eacute;n salido del horno de la Editorial Continta Me Tienes. Coll es conocida por novelas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vinimos-tarde-futuro-hacerse-mayor-amigas-viviendo-juntas_1_10771770.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nosotras vinimos tarde</em></a><em> </em>(2023) o ensayos como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/resistencia-bisexual-no-concibe_1_7178526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Resistencia bisexual</em></a><em> </em>(2021). Ahora, se ha pasado al teatro. Llega tarde, con el s&iacute;ndrome de impostora a cuestas, pero llena de humor y disidencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que llama la atenci&oacute;n es precisamente el p&uacute;blico. Una breve mirada sirve para darse cuenta de que los hombres cis hetero lo llevan claro si pretenden seguir manteniendo una posici&oacute;n predominante. Esta ya no es su (nuestra) &eacute;poca. La funci&oacute;n va como un tiro. <em>Gloria</em> cuenta la historia de una ni&ntilde;a de siete a&ntilde;os que pasa el d&iacute;a en casa de su abuela bien cat&oacute;lica y chapada a la antigua. Una ni&ntilde;a a la que dejaron viendo <em>Chucky, el mu&ntilde;eco diab&oacute;lico</em> creyendo que era <em>Sonrisas y L&aacute;grimas</em>. Cuando esa ni&ntilde;a busc&oacute; asustad&iacute;sima a su abuela en la cocina, la respuesta fue que no dijera tonter&iacute;as y volviese a verla. Ella obedeci&oacute; y se la vio enterita.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Elisa que se pas&oacute; muchos a&ntilde;os pensando que ten&iacute;a miedo a algo que a nadie le daba miedo. &ldquo;Sal&iacute; antes del armario&hellip; &iexcl;como bisexual! Y ya sab&eacute;is cu&aacute;nto tiempo tardamos las personas bis en salir del armario&rdquo;, dice Coll en escena, provocando la risa del respetable. Pero en <em>Gloria</em> pasan muchas cosas m&aacute;s. En esta pieza que bordea el &ldquo;stand-up comedy&rdquo; para luego hincar el diente a la autoficci&oacute;n y el drama, Coll habla de c&oacute;mo se instauran en la infancia los miedos y la obediencia, unas veces a hostias, otras con estrategia institucionalizada y otras incluso mediante el afecto. Y habla tambi&eacute;n del v&eacute;rtigo a la desobediencia y de la euforia a atreverse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La escritora Elisa Coll                            </span>
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        Coll sigue de gira con el <em>Gloria</em>, el 26 de marzo estar&aacute; en Mieres, el 18 de abril en Pamplona y el 16 de mayo volver&aacute; al Teatro del Barrio. Adem&aacute;s, este mismo viernes, en Barcelona, junto a la analista cultural Estela Ortiz, presentar&aacute; el libro en la librer&iacute;a Crisi. En la charla tras la funci&oacute;n, que realiz&oacute; junto a la m&uacute;sico Xerach, el escritor Daniel Valero y la periodista Noem&iacute; L&oacute;pez Trujillo, se present&oacute; <em>Gloria</em>, un libro que, aparte del texto esc&eacute;nico, contiene un diario de creaci&oacute;n donde la autora desgrana los altibajos del proceso, las autoras donde encontr&oacute; ayuda, la lucha por vencer el miedo al escenario y el amor de alguien que abandon&oacute; el teatro hace a&ntilde;os y ahora ha tenido el valor de reconquistar ese espacio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice en el libro que no quer&iacute;a hacer un espect&aacute;culo de</strong> &ldquo;<strong>stand-up comedy&rdquo;, sino de teatro. &iquest;Cree que lo ha conseguido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que s&iacute;, al final lo que la gente se lleva de la obra son los momentos m&aacute;s emocionantes, pero para que t&uacute; te puedas llevar eso y puedas hablar de ello desde un lugar que no sea una gran herida, sino desde un lugar m&aacute;s tranquilo, es necesaria la comedia. Para m&iacute; las partes de stand-up de <em>Gloria</em> lo que hacen es preparar el terreno para las partes m&aacute;s duras y ser tambi&eacute;n la rampa de salida de esas partes m&aacute;s oscuras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el diario de creaci&oacute;n del libro habla de una influencia central, la actriz Phoebe Waller-Bridge. &iquest;Por qu&eacute; le gusta tanto?&nbsp;</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2179d896-5272-4e7e-9d39-606719573d6b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Por c&oacute;mo juega con la comedia y con el drama, es brillante. Tiene una frase que dice algo as&iacute; como que cuando el p&uacute;blico se r&iacute;e te est&aacute; dando un poco su coraz&oacute;n y te est&aacute; pidiendo que se lo rompas. Esta es la m&aacute;xima que yo tambi&eacute;n he seguido. La admiro mucho. Para hacer <em>Gloria</em> me vi veinte veces su mon&oacute;logo <em>Fleabag</em>, precisamente para aprender c&oacute;mo hac&iacute;a estas transiciones, ese vaiv&eacute;n emocional entre re&iacute;r y sufrir. No es f&aacute;cil conseguir esas subidas y bajadas. Tambi&eacute;n he aprendido de ella a no tener miedo a la fealdad, su trabajo gira mucho en torno a abrazar la miseria, mostrarla, re&iacute;rse de ella y abrazarla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>Gloria</strong></em><strong> est&aacute; esa capacidad de contar desde lo &iacute;ntimo, de ser imp&uacute;dica&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la raz&oacute;n por la que nos cuesta hablar de ciertos temas es porque seguimos arrastrando unas nociones muy arcaicas de qu&eacute; pertenece a la conversaci&oacute;n p&uacute;blica y qu&eacute; pertenece a la conversaci&oacute;n privada. Seguimos con la idea de que los trapos sucios se lavan en casa. De la familia no se puede hablar en el &aacute;mbito p&uacute;blico. Algo que ya hemos desmontado, por ejemplo, con la pareja u otros temas. Y a m&iacute; me alegra ver que hay autoras, entre las que me uno, que decimos que de estos temas tambi&eacute;n hay que hablar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los temas de </strong><em><strong>Gloria</strong></em><strong> es el miedo, c&oacute;mo opera en la infancia y c&oacute;mo luego afecta al desarrollo posterior de la persona&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo es, pero tambi&eacute;n la desobediencia. Son cosas que son intr&iacute;nsecas tanto en el plano familiar como el institucional, educativo o social.&nbsp;Todas estas instituciones est&aacute;n basadas en la premisa de la obediencia, una obediencia que es bondad. La gloria es el premio por haber sido buena. Y claro, desobedecer conlleva un castigo. Por eso hay tanto miedo cuando pensamos en desobedecer. En <em>Gloria</em> se defiende que ese miedo merece la pena atravesarlo. La obra aborda la desobediencia, pero tambi&eacute;n la euforia cuando has conseguido reunir el coraje suficiente para atravesar ese miedo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestra mera existencia, la de las personas que pertenecemos al colectivo LGTBIQ+, conlleva la desobediencia al no seguir la norma no escrita de cómo tienes que ser y vivir.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elisa Coll</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La desobediencia es algo intr&iacute;nseco a la bisexualidad y lo queer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nuestra mera existencia, la de las personas que pertenecemos al colectivo LGTBIQ+,&nbsp;conlleva la desobediencia al no seguir la norma no escrita de c&oacute;mo tienes que ser y vivir. La desobediencia se convierte en una estrategia de supervivencia. Pero yo pienso lo queer como algo m&aacute;s amplio, m&aacute;s all&aacute; de lo LGTBIQ+, porque hay personas dentro del colectivo que eligen la obediencia, que eligen votar a la derecha, que eligen una vida normativa porque creen que as&iacute; estar&aacute;n a salvo cuando el agua nos llegue al cuello. Por el contrario, hay personas que no pertenecen a este colectivo, pero que deciden llevar vidas queer. La desobediencia me parece algo intr&iacute;nsecamente queer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En su vida a qu&eacute; ha tenido que desobedecer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A las expectativas que hab&iacute;a puesta sobre la persona que deb&iacute;a ser. Y esto se puede aplicar a un mont&oacute;n de cosas, como a permitirse hablar de temas politizados. Me da rabia que posicionarse pol&iacute;ticamente contra estructuras opresivas, ya sea el machismo, el racismo, la LGTBIfobia, el genocidio en Palestina o las pol&iacute;ticas fascistas que est&aacute;n ahora acampando a sus anchas sean desobediencias. Deber&iacute;an ser el m&iacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la obra se habla del presente como una &eacute;poca donde hay muchos peligros. &iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s le preocupa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me preocupan tantas cosas... Me preocupa que si la ultraderecha fascista sigue avanzando a este paso, empecemos a pensar que no merece la pena plantarles cara. Creo que ah&iacute; s&iacute; que estamos perdidas. <em>Gloria</em> la escrib&iacute; hace dos a&ntilde;os. Ahora, cuando estoy actuando, en ciertos momentos se me ponen los pelos de punta. El panorama durante estos dos a&ntilde;os se ha ido haciendo cada vez m&aacute;s crudo.
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                Elisa Coll en la obra &#039;Gloria&#039;                            </span>
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        <strong>Una parte importante del libro es el diario de creaci&oacute;n, &iquest;por qu&eacute; decidi&oacute; compartir ese proceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es importante que las personas que nos dedicamos a cualquier &aacute;mbito art&iacute;stico compartamos los procesos creativos. Estamos muy acostumbradas a ver solo el resultado final de las cosas, y eso nos puede llevar a pensar que todo se debe a la brillantez de quien lo ha hecho. No importa que te hayas estado dando cabezazos contra la pared para sacarlo adelante. A m&iacute; me sirve much&iacute;simo leer los procesos creativos de otras autoras porque eso acerca y ayuda a pensar que uno tambi&eacute;n es capaz, y al mismo tiempo aleja la idea de romantizar al individuo como genio, que es una cosa muy patriarcal y muy normativa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El poeta &Aacute;ngelo Nestore ha escrito un pr&oacute;logo muy preciso y pertinente con frases como &ldquo;</strong><em><strong>Gloria </strong></em><strong>es una obra sobre c&oacute;mo se aprende a obedecer y sobre c&oacute;mo la obediencia se confunde con el amor&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy muy agradecida, se&ntilde;ala muchas cosas que sobrevuelan el texto. Por ejemplo, lo que significa el &aacute;mbito esc&eacute;nico para las personas queer. Me sent&iacute; muy reconocida. Ten&iacute;a un mont&oacute;n de dudas sobre subirme a un escenario, sent&iacute;a que era muy mayor para retomar el teatro y estaba aterrorizada. El miedo es una cosa que te hace sentir muy sola. Luego te das cuenta de que en realidad subirte a un escenario es un acto bastante queer. Creo que para cualquier persona que no se ha sentido vista o que ha sentido que no ha tenido un lugar, el escenario en todas sus posibilidades, el drag, la m&uacute;sica o el teatro, es un lugar donde probar para hacer algo nuevo, algo que probablemente tenga m&aacute;s que ver con qui&eacute;n eres que cuando luego te bajas y sigues con tu vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En escena lee un poema de Gloria Fuertes que bien podr&iacute;a ser el coraz&oacute;n de esta pieza. Dice: &ldquo;Me dijeron: / O te subes al carro / o tendr&aacute;s que empujarlo / Ni me sub&iacute; ni lo empuje / Me sent&eacute; en la cuneta / y alrededor de m&iacute;, a su debido tiempo, / brotaron las amapolas&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese poema para m&iacute; encapsula de una manera preciosa uno de los mensajes de la obra: la defensa por llegar tarde a los sitios. Si yo hubiera llegado antes al teatro, <em>Gloria</em> no habr&iacute;a existido. Si Malvina Reynolds, la cantante de folk de la que hablamos en la obra, no hubiera llegado tarde, hay muchas canciones que hoy no disfrutar&iacute;amos. No pasa nada por llegar tarde, es m&aacute;s, tiene un valor. Adem&aacute;s, ambas, Reynolds y Fuertes, son dos mujeres muy cr&iacute;ticas, muy politizadas, que vivieron vidas bastante queer. Y ambas tomaron la decisi&oacute;n de dedicar parte de su carrera a escribir para un p&uacute;blico infantil. Tuvieron la inteligencia de ver el potencial pol&iacute;tico que el p&uacute;blico infantil tiene. Por eso la ultraderecha est&aacute; todo el rato instrumentalizando la figura de los ni&ntilde;os para sacar adelante pol&iacute;ticas antiabortistas y pol&iacute;ticas anti LGTBIQ+.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elisa-coll-escritora-hay-personas-lgtb-votan-derecha-creen-estaran-salvo-agua-llegue-cuello_128_13082140.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 21:21:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elisa Coll, escritora: “La desobediencia es algo intrínsecamente queer”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Libros,Literatura,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sara Barquinero: "En la universidad siempre hay profesores de los que te dicen 'este es un guarro', es algo sistémico"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sara-barquinero-universidad-hay-profesores-dicen-guarro-sistemico_1_13078213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11d4cc54-7aa7-49b6-ab06-ce8797f00c66_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138921.jpg" width="960" height="540" alt="Sara Barquinero: &quot;En la universidad siempre hay profesores de los que te dicen &#039;este es un guarro&#039;, es algo sistémico&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora zaragozana publica ‘La chica más lista que conozco’, una novela de campus que sigue la estela de ‘El secreto’ de Donna Tartt y que busca la venganza desde lo literario</p><p class="subtitle">Por qué nos equivocamos al ansiar la vida de ensueño de Hollywood: el libro que desvela la “cara oculta” del cine</p></div><p class="article-text">
        Como muchas otras historias, esta nace de la mala hostia, del enfado, del estar a punto de soltarlo todo, de abandonar. Pero Sara Barquinero (Zaragoza, 1994) decidi&oacute; respirar hondo y hacer lo que hacen <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sally-rooney-sara-mesa-nuevos-escritores-no-necesitan-redes-sociales-triunfar_1_12900220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los escritores</a> cuando la vida se te tuerce o te da un palo: narrarlo. Reescribir las cosas que no ten&iacute;an que haber sucedido as&iacute;, pero lo hicieron. Buscar aquello que se llama justicia po&eacute;tica desde la p&aacute;gina en blanco, escarbar con humor en los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/natalia-lacunza-victimas-coinciden-constantemente-abusadores-tienes-si-no-pasara_128_12787312.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abusos que ocurren</a> a puerta cerrada (o entreabierta) en cualquier despacho de cualquier universidad. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado de aquello es <em>La chica m&aacute;s lista que conozco</em> (Lumen, 2026), una novela que hibrida la estructura cl&aacute;sica de una novela de descubrimiento, un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/maria-bastaros-juega-segunda-novela-monstruos-personajes-incomodos-hay-fascinacion-perverso_1_12705291.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;coming of age&rsquo;</a>, con un tratado filos&oacute;fico sobre los l&iacute;mites del consentimiento en las relaciones de poder, el clasismo en los campus y las universidades p&uacute;blicas como reinado (y coto privado de caza) del hombre intelectual.
    </p><p class="article-text">
        Tras el &eacute;xito de <em>Los escorpiones</em> (Lumen, 2024), un relato sobre seres desvalidos, Barquinero regresa a las librer&iacute;as con la historia de las chicas que fueron las m&aacute;s listas de sus clases hasta que salieron al mundo y se las comieron los tiburones.
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                Sara Barquinero, en el Hay Festival de Querétaro (México) en 2024                            </span>
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        <strong>La novela oscila entre las peripecias de una chica postadolescente descubriendo una nueva vida y un texto filos&oacute;fico cuyo subt&iacute;tulo es &lsquo;tratado sobre la verg&uuml;enza&rsquo;. &iquest;Qu&eacute; le llevo a contar esta historia as&iacute;, mezclando dos tipos de escritura pr&aacute;cticamente opuestas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a claro que quer&iacute;a hablar de dos cosas: por un lado, las observaciones contra la academia en general y, por otro, la historia de identidad personal de una chica que empieza su vida universitaria. Me parec&iacute;a que se hab&iacute;a hablado muy poco sobre c&oacute;mo muchas personas son las m&aacute;s listas de su clase en el instituto, van con amplias expectativas a otros espacios y ah&iacute; tienen que lidiar con el mundo real y c&oacute;mo le afecta eso a su ego. Hay gente a la que estas vivencias les destroza el ego para toda la vida porque sienten que su propia identidad no es m&aacute;s que eso, el ser los m&aacute;s listos. Y su mundo se derrumba cuando descubren que ya no lo son porque no saben lidiar con ello.
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;a jugar con eso, con la cr&iacute;tica y el desarrollo vital del personaje. Pero claro, una persona de 19 a&ntilde;os reci&eacute;n llegada a un lugar nuevo no deja de asombrarse, de intentar encajar, no cuadra a nivel narrativo que, de repente, se te ponga a hacer sesudos an&aacute;lisis de situaci&oacute;n. Por eso decid&iacute; vertebrar el texto con dos voces: la que sigue a una chica que acaba de entrar a la facultad y est&aacute; descubriendo un mundo nuevo, y la literatura en formato acad&eacute;mico atravesada por el concepto de la verg&uuml;enza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final, desde la verg&uuml;enza pod&iacute;a hablar de todos los temas que atraviesan la novela. Es algo que lo resume todo, tambi&eacute;n como concepto filos&oacute;fico (tal y como lo trabaja Sartre en <em>El ser y la nada</em>). Es una base que te permite hablar de las relaciones con el otro; el amor, el desamor, etc., adem&aacute;s de por una cuesti&oacute;n feminista con aquello del eslogan de &ldquo;la verg&uuml;enza debe cambiarse bando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La ficci&oacute;n puede pensar los problemas filos&oacute;ficos de una manera en la que el ensayo no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que pensar bien qu&eacute; puede hacer el ensayo, pero la novela lo que te permite es plantear preguntas, mostrar opciones y no dar claramente una respuesta. El ensayo te marca el camino, te argumenta una idea y yo no quer&iacute;a marcar el camino, sino mostrar una serie de situaciones y darle el espacio al lector para pensar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El desclasamiento y el sentimiento de no pertenencia al grupo es tambi&eacute;n una de las lineas argumentales de la historia. &iquest;Hasta qu&eacute; punto la cultura puede ser tambi&eacute;n un instrumento de exclusi&oacute;n social? </strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5c961291-8a19-4ef0-ae37-7d42e3169ac2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Me result&oacute; muy impactante, cuando me mud&eacute; a Madrid, que Madrid era un espacio en el que lo acad&eacute;mico se mezclaba con otros centros de poder, como lo pol&iacute;tico, y me sorprend&iacute;a y empec&eacute; a pensar (por muy inocente que suene), &ldquo;es que estoy por atr&aacute;s&rdquo;. Yo me encontr&eacute; con personas que sab&iacute;an con qui&eacute;n hablar o que ten&iacute;an claro con qu&eacute; profesores codearse porque escrib&iacute;an en prensa y hab&iacute;an sacado libros. O, de repente, te empezaban a dar nombres que no ten&iacute;an que ver con lo acad&eacute;mico y yo me preguntaba: &ldquo;&iquest;Pero de d&oacute;nde han sacado esto? Con el tiempo que le he dedicado al arte y la cultura y no tengo ni idea de lo que me est&aacute;n hablando&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;a reflejar eso, c&oacute;mo el capital cultural acumulado se convierte en un capital social que permite a unas personas medrar m&aacute;s f&aacute;cilmente que a otras. No digo que la universidad lo tenga que solucionar porque es una instituci&oacute;n, pero es algo que deber&iacute;a evidenciarse un poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Toda la novela est&aacute; atravesada por el deseo y por las din&aacute;micas de poder que este lleva tras de s&iacute;; principalmente las que hay entre profesores y alumnas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os de la universidad tienden a ser cuatro a&ntilde;os en los que vives en un limbo en el que no se acaba de decidir nada. Es un espacio de extrema libertad en la que el deseo se despliega de muchas formas. Una de ellas es la sexual y otra es la del reconocimiento ajeno y el encontrar tu identidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto a las din&aacute;micas de poder que se establecen a trav&eacute;s de lo intelectual, esto es algo que Remedios Zafra explic&oacute; muy bien en <em>El entusiasmo</em> y Javier L&oacute;pez Al&oacute;s en <em>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n precaria</em>. Muchas veces tienes un gran deseo de ser y eres casi adolescente todav&iacute;a y se establecen din&aacute;micas de poder aprovech&aacute;ndose de ese deseo, de ese sentirte privilegiada por estar en la universidad rodeada de lo que crees que es gente lista. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La situación de sentirte ajena al entorno te convierte en la candidata perfecta para sufrir abusos o entrar en juegos de poder</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sara Barquinero</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es una cuesti&oacute;n de clase, de capital cultural. Y, en esas situaciones, es m&aacute;s f&aacute;cil pensar que una persona pueda tolerar cosas por llegar a ser algo. Sobre todo, si parte de un lugar que le averg&uuml;enza, con el que no se siente identificada. Y, adem&aacute;s, es muy posible que si t&uacute; le cuentas a una madre ajena al mundo acad&eacute;mico que te han pedido hacer algo, o que est&aacute;s en una situaci&oacute;n de denunciar una conducta abusiva, a lo mejor te dice: &ldquo;No, venga, c&aacute;llate&rdquo;. Es el peaje, esa situaci&oacute;n de sentirte ajena al entorno te convierte en la candidata perfecta para sufrir abusos o entrar en juegos de poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro aparece la idea de que hay comportamientos que quiz&aacute; no son delito, pero s&iacute; profundamente rid&iacute;culos y cuestionables. &iquest;Le interesaba explorar esa zona moralmente ambigua?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me interesaba, sobre todo, en su car&aacute;cter sist&eacute;mico. Yo puedo entender, y empatizar, con un hombre al que le gusta una alumna concretamente y se mete en una situaci&oacute;n que dices: &ldquo;&iquest;Pero c&oacute;mo ha acabado aqu&iacute;? Qu&eacute; liada&rdquo;. Esa es una cosa. Otra cosa es que yo no haya pasado un solo a&ntilde;o de experiencia universitaria sin que me haya llegado un cotilleo, o miles, de alguno de los profesores que me rodeaban.
    </p><p class="article-text">
        Hay profesores que todo el mundo sabe lo que son. Te dicen &ldquo;este t&iacute;o es un guarro&rdquo; o &ldquo;cuidado, con este siempre la puerta abierta&rdquo; o &ldquo;este se ha liado con no s&eacute; cuantas alumnas&rdquo; y te dan los nombres. Y eso ya es otra cosa, es algo sist&eacute;mico. &iquest;Qu&eacute; hay en este mundo para que suceda constantemente? Y no, a lo mejor no es penable, pero s&iacute; que da, al menos, para debate, porque adem&aacute;s entorpece la din&aacute;mica acad&eacute;mica. Porque una chica que se l&iacute;a con un profesor y lo pasa fatal porque &eacute;l est&aacute; casado, &iquest;qu&eacute; hace luego? &iquest;Y qu&eacute; pasa si sospecha que &eacute;l se lo ha contado a sus compa&ntilde;eros de departamento y ve c&oacute;mo todo el mundo la mira diferente? Muchas veces esa chica acaba por irse. La que sufre las consecuencias casi siempre es ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la posici&oacute;n de la universidad ante estas cosas que, como cuenta, se saben?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que este es un tema en el que casi nadie que est&aacute; dentro se moja de forma suficientemente consistente. Tendr&iacute;amos que reflexionar sobre las camarillas intelectuales y la oscuridad que hay en los procesos de selecci&oacute;n. Oscuridad que, muchas veces, est&aacute; atravesada por la sexualizaci&oacute;n de las alumnas. Adem&aacute;s de las cosas que justifican porque no es penable. Incluso en los casos en los que s&iacute; lo son, en los casos en los que alguien se levanta y dice &ldquo;esto fue un abuso&rdquo;, se intenta tapar o no darle importancia. Muchas veces son personas que acaban siendo propuestas para catedr&aacute;tico mientras la actitud general de la gente es &ldquo;yo aqu&iacute; no me meto, no vaya a ser que me salpique&rdquo;. A m&iacute; me gustar&iacute;a que aquellas personas que hayan hecho algo de esto, al leer la novela, vean reflejadas sus actitudes y les d&eacute; verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si tuviera que describir la novela en t&eacute;rminos filos&oacute;ficos, &iquest;qu&eacute; pregunta central dir&iacute;a que intenta responder?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas, pero creo que la principal ser&iacute;a si el conocimiento te puede salvar o qu&eacute; dignidad tiene el conocimiento. Hay una cosa que intent&eacute; meter al final y es que siento que a las personas que han vivido una experiencia traum&aacute;tica en la universidad se les ha arrebatado la posibilidad de encontrar algo de belleza en todo ese proceso, en lo que se supone que son los a&ntilde;os del descubrimiento.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sara-barquinero-universidad-hay-profesores-dicen-guarro-sistemico_1_13078213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 21:38:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sara Barquinero: "En la universidad siempre hay profesores de los que te dicen 'este es un guarro', es algo sistémico"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Universidad,Jóvenes,Novela,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enrique Vila-Matas y Samantha Schweblin, entre los finalistas al Premio Aena de Narrativa dotado con un millón de euros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/enrique-vila-matas-samantha-schweblin-finalistas-premio-aena-narrativa-dotado-millon-euros_1_13077120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90559ce7-6fee-4844-9735-6bf5bcb66a5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138913.jpg" width="8640" height="4860" alt="Enrique Vila-Matas y Samantha Schweblin, entre los finalistas al Premio Aena de Narrativa dotado con un millón de euros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Héctor Abad Faciolince, Nona Fernández y Marcos Giralt Torrente completan la lista de los cinco escritores que optarán al galardón de narrativa hispanoamericana. El fallo se anunciará en una gala el 8 de abril en Barcelona</p><p class="subtitle">Aena iguala al Planeta y convoca un premio de narrativa dotado con un millón de euros</p></div><p class="article-text">
        <em>Ahora y en la hora</em>, de H&eacute;ctor Abad Faciolince; <em>Marciano</em>,<em> </em>de Nona Fern&aacute;ndez; <em>Los ilusionistas</em>, de Marcos Giralt Torrente; <em>El buen mal</em>, de Samantha Schweblin; y <em>Canon de c&aacute;mara oscura</em>,<em> </em>de Enrique Vila-Matas, son las cinco obras finalistas del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana. Se trata de un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/aena-iguala-planeta-convoca-premio-narrativa-dotado-millon-euros_1_13022885.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo galard&oacute;n literario espa&ntilde;ol</a> que est&aacute; dotado con un mill&oacute;n de euros, una cuant&iacute;a que iguala la del Premio Planeta, que hasta ahora era el premio de literatura <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/planeta-hombres-premio-dotado-espanolas_1_1889383.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejor dotado en Espa&ntilde;a</a>. 
    </p><p class="article-text">
        El resto de finalistas recibir&aacute;n 30.000 euros. En el anuncio de las obras que optar&aacute;n al Aena, ocurrido en la Librer&iacute;a La Mistral, se han encontrado presentes la escritora Rosa Montero, presidenta del jurado; el periodista Jes&uacute;s Garc&iacute;a Calero, secretario del jurado, y los <em>scouts</em> Nuria Azancot y Antonio Mart&iacute;nez Asensio.
    </p><p class="article-text">
        La novela ganadora de esta primera edici&oacute;n se dar&aacute; a conocer en una ceremonia que tendr&aacute; lugar en Barcelona el pr&oacute;ximo 8 de abril. As&iacute; lo hicieron saber hace unas semanas Rosa Montero y el presidente de Aena, Maurici Lucena. All&iacute; tambi&eacute;n revelaron una de sus mayores particularidades y lo que distingue al premio del Planeta: el galard&oacute;n se otorgar&aacute; a obras ya publicadas. Un equipo compuesto por profesionales del periodismo cultural y literario de Espa&ntilde;a e Hispanoam&eacute;rica buscar&aacute; reconocer las mejores obras de narrativa escritas en espa&ntilde;ol y lenguas cooficiales y publicadas en 2025.
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                La escritora Rosa Montero y el presidente de Aena, Maurici Lucena                            </span>
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        &ldquo;Es un premio que no es m&aacute;s que alegr&iacute;a para el sector, para las editoriales, para los escritores y para los lectores. Que se meta dinero y visibilidad en el sector del libro me parece maravilloso&rdquo;, ha apuntado Rosa Montero. &ldquo;El mill&oacute;n coloca este premio desde el principio en un lugar alto, y ahora el premio tiene que estar a la altura de un mill&oacute;n, y eso cuesta. Aunque todos los premios son subjetivos, realmente intentar que el premio tenga un peso en el conocimiento de la literatura mundial en espa&ntilde;ol es una aspiraci&oacute;n&rdquo;, ha agregado sobre la dotaci&oacute;n del galard&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El jurado, junto a Montero, lo componen los escritores Pilar Ad&oacute;n, Luis Alberto de Cuenca, Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az, Jos&eacute; Carlos Llop, Elmer Mendoza y Leila Guerriero. Como entidades colaboradoras participan en el premio la Fundaci&oacute;n Gabo y la C&aacute;tedra Vargas Llosa. Paralelamente al premio Aena, se van a impulsar acciones de fomento de la lectura y del di&aacute;logo literario en Espa&ntilde;a e Hispanoam&eacute;rica para visibilizar la diversidad literaria, promover la circulaci&oacute;n de autores y autoras y fomentar un di&aacute;logo enriquecedor entre ambos continentes.
    </p><p class="article-text">
        El premio aspira a tener un reconocimiento similar al Goncourt en Francia o el Booker del Reino Unido, seg&uacute;n explic&oacute; Maurici Lucena en la presentaci&oacute;n. &ldquo;Tenemos la voluntad de abarcar ambos lados del Atl&aacute;ntico. Queremos que el premio no se quede en Espa&ntilde;a y que irradie a las Am&eacute;ricas&rdquo;, subray&oacute; el presidente de Aena, que tambi&eacute;n insisti&oacute; en que no se trata de &ldquo;desmerecer ni criticar&rdquo; ning&uacute;n otro premio. Asimismo, recalc&oacute; que &ldquo;no existe ning&uacute;n inter&eacute;s editorial que pueda interferir en la imparcialidad del premio&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/enrique-vila-matas-samantha-schweblin-finalistas-premio-aena-narrativa-dotado-millon-euros_1_13077120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 11:17:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Enrique Vila-Matas y Samantha Schweblin, entre los finalistas al Premio Aena de Narrativa dotado con un millón de euros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios,Libros,Literatura,Cultura,Rosa Montero,Aena,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué nos equivocamos al ansiar la vida de ensueño de Hollywood: el libro que desvela la “cara oculta” del cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/equivocamos-ansiar-vida-ensueno-hollywood-libro-desvela-cara-oculta-cine_1_13074068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c984f0e-173a-41eb-9f51-50824eb8505e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138878.jpg" width="6653" height="3742" alt="Por qué nos equivocamos al ansiar la vida de ensueño de Hollywood: el libro que desvela la “cara oculta” del cine"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El actor y escritor Elías González presenta la novela 'Yo, Eduard', una sátira que revela los entresijos detrás de la industria de la interpretación para indagar en las causas y consecuencias de lo negativo de dedicarse al arte</p><p class="subtitle">Paul Thomas Anderson, tras ganar el Oscar: “Ojalá la decencia y el sentido común vuelvan a estar de moda”</p></div><p class="article-text">
        El mundo del espect&aacute;culo y, en concreto, el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/yayo-caceres-alvaro-tato-pareja-fructifera-teatro-pais-cambiara-si-politicos-entienden-cultura-mayor-activo_1_12959752.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mundo de la interpretaci&oacute;n</a>, son gremios sobre los que m&aacute;s y menos se conoce al mismo tiempo. Todos tienen algo que decir acerca de la industria del cine, todos creen tener la certeza de saber qu&eacute; ocurre tras bambalinas. De hecho, ser&iacute;a dif&iacute;cil pensar lo contrario, teniendo en cuenta la infinidad de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/batalla-triunfa-premios-oscar-rinden-paul-thomas-anderson_1_13070662.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">galas de premios</a> que existen y el foco medi&aacute;tico que acaparan sus alfombras rojas. Pero la realidad es que, al contrario de lo que a veces aparentan, los actores y la gente de teatro son seres insoportables. Al menos, esa es la conclusi&oacute;n a la que se puede llegar tras leer <em>Yo, Eduard</em>, una adictiva y divertida s&aacute;tira al sector cinematogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Sirviendo como cr&iacute;tica del glamur y la purpurina que caracteriza esta disciplina, el escritor y actor El&iacute;as Gonz&aacute;lez desvela los entresijos detr&aacute;s de la industria de la interpretaci&oacute;n en una novela que destruye sus mitos. La obra, cuya idea naci&oacute; del rencor de las negativas que el autor se ha llevado en los cientos de castings que ha hecho a lo largo de su trayectoria, aborda este tema a trav&eacute;s de la iron&iacute;a. Gonz&aacute;lez se dedica al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ivor-bolton-deborah-wagner-vuelven-triunfar-sueno-noche-verano_129_13062631.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arte dram&aacute;tico</a> desde hace ya 20 a&ntilde;os y, aunque reconoce a elDiario.es que se le da mejor actuar que escribir, necesitaba plasmar sobre el papel la hipocres&iacute;a de toda la parafernalia que hay alrededor de los brillos de Hollywood.
    </p><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n del autor era la de &ldquo;mostrar la cara oculta del cine&rdquo;: &ldquo;El teatro es m&aacute;s artesanal y hay m&aacute;s compa&ntilde;erismo, pero s&iacute; que quer&iacute;a mostrar la cara oculta de las redes sociales, de los castings, que son cosas superficiales. Y quise hacerlo desde el humor y con la ciudad de Madrid como gran paradigma de los actores. Todos vienen a Madrid a triunfar y a tener &eacute;xito, pero siempre me acuerdo de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/enrique-vila-matas-ultimo-libro-busqueda-habitacion-propia-virginia-woolf_128_9282679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vila-Matas</a>, que referenciaba a S&eacute;neca al decir que el &eacute;xito es una horterada&rdquo;. El&iacute;as Gonz&aacute;lez repasa las causas y consecuencias de lo negativo de dedicarse al arte, desde el uso de las redes sociales hasta la p&eacute;rdida de autenticidad.
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                Elías González presenta su novela &#039;Yo, Eduard&#039;                            </span>
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        El libro est&aacute; protagonizado por Lorenzo, un personaje ga&ntilde;&aacute;n que vive muy tranquilo alejado de la actuaci&oacute;n. Sin embargo, solo cuando deja de ser &eacute;l mismo y comienza a imitar al actor <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/eduard-fernandez-no-facil-ganarse-vida-actor-conozco-buenos-no-hacerlo_1_12426650.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eduard Fern&aacute;ndez</a> atisba el &eacute;xito. O m&aacute;s bien otro tipo de &eacute;xito, puesto que hay quien considerar&iacute;a m&aacute;s que un triunfo lograr vivir tranquilo en la sociedad actual. El&iacute;as Gonz&aacute;lez lo explica bajo el t&eacute;rmino de &ldquo;miseria confortable&rdquo;, que consiste en ganar el dinero suficiente para hacer las cosas que te gustan. Este concepto, que el int&eacute;rprete lo toma como filosof&iacute;a de vida, es complicado de aplicar en un momento en el que las redes sociales te empujan a ansiar m&aacute;s y m&aacute;s, a no conformarse con lo que se tiene.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una cuesti&oacute;n de ego&rdquo;, argumenta Gonz&aacute;lez. &ldquo;Yo tambi&eacute;n quiero tener &eacute;xito con las novelas o actuando, pero hay otras personas que lo tienen como su marca, como su objetivo. Eso, en cuestiones art&iacute;sticas, me parece lo m&aacute;s errado, porque el arte se rige por otras cosas&rdquo;, explica el int&eacute;rprete. &ldquo;No voy a ser hip&oacute;crita, el &eacute;xito tiene algo que nos llama, pero es cuesti&oacute;n de controlar el ego, que los actores lo tenemos muy disparado&rdquo;, agrega. Este orgullo, a menudo arrogante, es una de las consecuencias del &ldquo;veneno del teatro&rdquo;, algo que El&iacute;as Gonz&aacute;lez asegura que han experimentado todos los que son actores.
    </p><p class="article-text">
        El int&eacute;rprete no olvida la primera vez que se subi&oacute; a un escenario ni tampoco c&oacute;mo la experiencia lo impuls&oacute; a querer hacerlo de nuevo. &ldquo;Recuerdo la emoci&oacute;n, recuerdo la energ&iacute;a con el p&uacute;blico, recuerdo pas&aacute;rmelo que te cagas y decir 'necesito m&aacute;s'. Es como una droga&rdquo;, confiesa el escritor. &ldquo;Pero en esta profesi&oacute;n solo trabaja el 8%. Por eso, en los momentos de par&oacute;n, tenemos que tener la cabeza muy bien amueblada, porque necesitamos actuar delante de una c&aacute;mara y eso es muy jodido&rdquo;, cuenta. Es una disciplina para la que El&iacute;as Gonz&aacute;lez se&ntilde;ala la importancia de la salud mental, pues puede acarrear peligrosas carencias de seguridad emocional.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/df9b093f-45de-405c-a88e-7765543b0dda_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que el actor afirma que &ldquo;tienes que estar muy preparado para todas las negativas que te vas a encontrar, para sentirte juzgado&rdquo;. &ldquo;Cuando entras a un casting, tienes que saber que te van a mirar para juzgarte. Pero, al igual que tienes que estar preparado para eso, tambi&eacute;n para cuando te den regalos y te adulen, porque puede volverte un poquito majara&rdquo;, indica, poniendo al descubierto en el libro un proceso de casting arbitrario y absurdo que lleva a muchos actores a cuidarse yendo a terapia. Asimismo, considera imprescindible reforzar el silencio: &ldquo;Cada vez se escucha peor y cada vez se habla m&aacute;s deprisa. Hay que pensar muy r&aacute;pido y eso una putada para quienes pensamos lento. Es parad&oacute;jico porque los actores se dedican a eso, a reaccionar a lo que te dice el otro, pero se escuchan poco y hablan muy alto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, El&iacute;as Gonz&aacute;lez insiste en que tambi&eacute;n hay mucha frivolidad entre la gente que no trabaja en esto. &ldquo;No s&eacute; por qu&eacute; est&aacute; instaurada toda esta idea de los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mentiras-juanma-ulloa-iker-jimenez-cine-espanol-olvida-pelicula-recibio-700-000-euros-rtve_129_13013784.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">subvencionados del cine espa&ntilde;ol</a>, cuando lo cierto es que se curra mucho en el cine espa&ntilde;ol&rdquo;, apunta el autor de <em>Yo, Eduard</em>. &ldquo;Un pa&iacute;s sin una cultura de calidad es un pa&iacute;s muerto. Est&aacute;n desapareciendo los libros cl&aacute;sicos de los institutos, el griego, el lat&iacute;n... El gusto por la palabra, por la lectura, por la etimolog&iacute;a o habituar a los chavales a ir al teatro har&iacute;a un pueblo m&aacute;s libre, m&aacute;s preparado, m&aacute;s inteligente y m&aacute;s culto&rdquo;, a&ntilde;ade Gonz&aacute;lez, que lamenta que en el arte haya que tener &ldquo;mucha suerte y paciencia&rdquo; debido a la precariedad.
    </p><p class="article-text">
        La cultura, que es un pilar b&aacute;sico y fundamental de las sociedades, ayuda a ejercitar el pensamiento cr&iacute;tico para reflexionar sobre temas que nos ata&ntilde;en a todos como la pol&iacute;tica. Este es, de hecho, uno de los asuntos que se tocan en <a href="https://teatrodelbarrio.com/los-arboles-no-votan/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los &aacute;rboles no votan</em></a>, una obra que protagoniza El&iacute;as Gonz&aacute;lez junto a Susana Hern&aacute;ndez, Ana Janer y Pedro Cerezo en el Teatro del Barrio de Madrid. Dirigida por Jos&eacute; Ignacio Tof&eacute; y con una &uacute;ltima funci&oacute;n programada para este mi&eacute;rcoles 18 de marzo, se trata de una comedia pol&iacute;tica que busca ser inc&oacute;moda al poner el foco en el <em>greenwashing</em>, la manipulaci&oacute;n de los partidos y las mentiras que se cuentan en nombre del bien com&uacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos llegado a un punto en el que cualquiera puede opinar de todo. Es una época de cuñadismo propiciada por las redes sociales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elías González</span>
                                        <span>—</span> Actor y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El argumento de la obra gira en torno a una planta de descarbonizaci&oacute;n que no funciona, generando un dilema en los pol&iacute;ticos sobre admitir el error o vender la mentira, para denunciar la estrategia de mercado empleada por algunas empresas que consiste en aparentar ser m&aacute;s respetuosas con el medio ambiente de lo que en realidad son. De hecho, hay un debate entre una cient&iacute;fica con datos y un empresario que, con toda su tergiversaci&oacute;n dial&eacute;ctica, convence al p&uacute;blico m&aacute;s que la cient&iacute;fica. &ldquo;Utiliza t&eacute;rminos como 'libertad', como aqu&iacute; hace Ayuso, o como 'esperanza'. Son generalidades que entran muy bien al o&iacute;do, pero en realidad son barbaridades&rdquo;, expresa Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, &ldquo;estas son las personas que hoy en d&iacute;a ganan los debates&rdquo;, comenta el int&eacute;rprete. &ldquo;Lo vemos en televisi&oacute;n, en todas las tertulias. Es una obra cojonuda para que el p&uacute;blico reaccione y tener votantes preparados para que, cuando llegue la hora de votar, sepa qui&eacute;n le est&aacute; tomando el pelo y qui&eacute;n no. Pero no es para que voten lo que alguien quiera seg&uacute;n sus ideales, esa es una labor que tiene que hacer el votante&rdquo;, dice, haciendo &eacute;nfasis en que &ldquo;el ciudadano no tiene que hacer dejaci&oacute;n de funciones&rdquo;, pues &ldquo;tiene que estar preparado y ser una persona culta para que al escuchar un debate sepa diferenciar los discursos vac&iacute;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, y aunque reconoce que es un &ldquo;buen pesimista&rdquo;, El&iacute;as Gonz&aacute;lez afirma que &ldquo;de esta cosa se sale colectivamente&rdquo;. &ldquo;Hemos llegado a un punto en el que cualquiera puede opinar de todo. Es una &eacute;poca de cu&ntilde;adismo propiciada por las redes sociales, ya que todo el mundo opina de todo y todo el mundo sabe de todo, lo que te hace llegar a un nivel de encrespamiento y de polarizaci&oacute;n en el que vale cualquier cosa con tal de tener la raz&oacute;n&rdquo;, reflexiona el actor. Tanto con su libro, indagando en la industria del cine para destapar su hipocres&iacute;a, como con su obra de teatro, repasando la incoherencia pol&iacute;tica, Gonz&aacute;lez apuesta por un futuro en el que lo importante sea &ldquo;abrazar lo colectivo, el compa&ntilde;erismo, el cari&ntilde;o y la empat&iacute;a&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/equivocamos-ansiar-vida-ensueno-hollywood-libro-desvela-cara-oculta-cine_1_13074068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2026 21:08:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué nos equivocamos al ansiar la vida de ensueño de Hollywood: el libro que desvela la “cara oculta” del cine]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Literatura,Hollywood,Cine,Teatro,Actores,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo la Iglesia se convirtió en el apoyo de la dictadura de Franco: los bailes eran pecado y se multaba por blasfemar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/iglesia-convirtio-apoyo-dictadura-franco-bailes-pecado-multaba-blasfemar_1_13065976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff60faa4-4303-42d3-aee8-2e6fb33e1748_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo la Iglesia se convirtió en el apoyo de la dictadura de Franco: los bailes eran pecado y se multaba por blasfemar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Julián Chaves aborda en su libro 'El águila y la sotana' el papel de la Iglesia católica en la guerra y la posguerra (1936-1945) como apoyo básico de la dictadura</p><p class="subtitle">La estrategia mediática de Hitler para conquistar el mundo a base de entrevistas</p></div><p class="article-text">
        Durante el medio siglo de la Restauraci&oacute;n y, m&aacute;s tarde, durante la breve <a href="https://www.eldiario.es/cultura/ministerio-cultura-inicia-tramites-extincion-cuatro-fundaciones-franquistas_1_12776334.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dictadura del general Primo de Rivera</a> (1923-1930), la Iglesia cat&oacute;lica goz&oacute; de una larga lista de privilegios tanto en el terreno econ&oacute;mico como en lo social y lo moral. Se trataba de un poder sobre los cuerpos y las almas que hab&iacute;a acumulado durante siglos y que, en ning&uacute;n caso, estaba dispuesta a perder. Por ello, la jerarqu&iacute;a y la mayor&iacute;a del clero se opusieron con u&ntilde;as y dientes, con boicoteos y movilizaciones, con amenazas y conspiraciones, al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/campoamor-versus-kent-simbolo-divisiones-espana-republicana_1_8539947.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r&eacute;gimen de la Segunda Rep&uacute;blica</a> que consagr&oacute; en la Constituci&oacute;n de 1931 el laicismo en la sociedad espa&ntilde;ola y la separaci&oacute;n de la Iglesia y el Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Este conflicto sirve de punto de partida al historiador Juli&aacute;n Chaves para abordar la historia de la Iglesia durante el primer <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/tenedores-pendientes-relojes-obras-arte-incautadas-franquismo-pertenecian-vida-domestica_1_11453915.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">franquismo </a>(1936-1945) en su ensayo <em>El &aacute;guila y la sotana</em> (&Aacute;tico de los Libros), donde relata el f&eacute;rreo control social que el llamado <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/padre-llanos-cura-abandono-franquismo-acabo-levantando-puno-pasionaria-mitin-pce_1_11431720.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nacionalcatolicismo</a> ejerci&oacute; de la mano del franquismo. &ldquo;La Iglesia tuvo muchos privilegios durante la Restauraci&oacute;n y la dictadura de Primo de Rivera&rdquo;, se&ntilde;ala este catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea de la Universidad de Extremadura. &ldquo;Por ello, las reformas y avances de la Rep&uacute;blica en materia educativa, de reforma agraria o de impulso de derechos y libertades fueron una amenaza para el statu quo eclesi&aacute;stico. La Iglesia perdi&oacute;, pues, mucha influencia social y moral, al tiempo que ve&iacute;a limitados sus presupuestos y las ayudas p&uacute;blicas a lo estrictamente necesario&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El historiador, especialista en la Espa&ntilde;a del siglo XX y autor tambi&eacute;n de una historia del maquis entre otras obras, a&ntilde;ade que la gran mayor&iacute;a de la c&uacute;pula eclesi&aacute;stica mostr&oacute; una muy en&eacute;rgica resistencia&nbsp;frente a gobernantes y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/maestras-republicanas-exilio-luz-prende_1_6084880.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">leyes republicanas</a>. Cabr&iacute;a, por ejemplo, recordar la p&eacute;rdida de influencia de la Iglesia y las &oacute;rdenes religiosas en el sistema educativo ante el empe&ntilde;o del r&eacute;gimen republicano por fortalecer la escuela p&uacute;blica, lo que derivaba en continuos enfrentamientos entre los p&aacute;rrocos y los maestros en multitud de pueblos y de barrios.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/16e2ba4c-ddd0-4fc6-af6a-a21bdfb2f981_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La jerarqu&iacute;a no tuvo tampoco ning&uacute;n empacho en manipular algunas intervenciones de l&iacute;deres republicanos como cuando arremeti&oacute; contra el jefe del Gobierno, Manuel Aza&ntilde;a, que proclam&oacute; en el Congreso en octubre de 1931 su famosa frase de &ldquo;Espa&ntilde;a ha dejado de ser cat&oacute;lica&rdquo; en una alusi&oacute;n al laicismo de las leyes y no a ninguna persecuci&oacute;n contra los cat&oacute;licos. Lo cierto es que durante los cinco a&ntilde;os de etapa republicana en paz, la Iglesia no dej&oacute; de conspirar y de amenazar a la Rep&uacute;blica, bien con el apoyo a partidos cat&oacute;licos como la CEDA (Confederaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Derechas Aut&oacute;nomas) o bien con un respaldo casi incondicional a militares golpistas. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, no resulta de extra&ntilde;ar que, en los primeros compases de la guerra, los obispos, salvo m&iacute;nimas excepciones, ya calificaran de cruzada el levantamiento contra la Rep&uacute;blica y, por supuesto, bendijeran los esfuerzos b&eacute;licos del bando franquista. Hasta tal punto result&oacute; notable la identificaci&oacute;n de Ej&eacute;rcito golpista con la Iglesia que el escritor Jos&eacute; Mar&iacute;a Pem&aacute;n, uno de los ide&oacute;logos del franquismo, dej&oacute; esta arenga en plena guerra civil: &ldquo;El humo del incienso y el humo del ca&ntilde;&oacute;n, que sube hasta las plantas de Dios, son una misma voluntad vertical de afirmar una fe y sobre ella salvar un mundo y restaurar una civilizaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Persecuci&oacute;n de la Iglesia en zona republicana</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n de Juli&aacute;n Chaves descubre algunos aspectos poco conocidos o resaltados en esta materia como la represi&oacute;n de los obispos, sacerdotes, frailes y monjas en la retaguardia republicana durante la guerra. El catedr&aacute;tico utiliza en su libro un memor&aacute;ndum de enero de 1937 impulsado por el ministro Manuel Irujo, del PNV, que enumeraba las v&iacute;ctimas por motivos religiosos en la zona leal al Gobierno, en especial durante los primeros meses del conflicto. &ldquo;Los religiosos&rdquo;, se&ntilde;ala Chaves en una charla con elDiario.es, &ldquo;fueron objetivos preferentes de las milicias incontroladas de anarquistas y, en menor medida, de comunistas que en el verano de 1936 hicieron la guerra por su cuenta y escaparon al control gubernamental. Digamos que en ese periodo del orden revolucionario se impuso al Estado republicano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En total fueron asesinados 6.832 religiosos, entre ellos 13 obispos, lo que signific&oacute; un 14% de las v&iacute;ctimas en la retaguardia de la zona leal. Conviene subrayar que el Consejo de Ministros rechaz&oacute; el informe de Irujo que, no obstante, sigui&oacute; en el Gobierno como ministro en representaci&oacute;n del PNV. Tras aquellos terribles meses, la persecuci&oacute;n y asesinato de religiosos disminuy&oacute; notablemente hasta convertirse en un fen&oacute;meno residual&rdquo;, se&ntilde;ala Chaves.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La sociedad española sufrió un retroceso increíble en todos los terrenos. Cualquier avance de modernización fue paralizado y los derechos humanos fueron vulnerados</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julián Chaves</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando Chaves traza la situaci&oacute;n social en las regiones que van conquistando los franquistas, la Iglesia ya prefigura lo que ser&aacute; su papel de control social y moral durante las siguientes d&eacute;cadas y, en especial, en la posguerra. Los bailes pod&iacute;an ser un pecado, fiestas irreverentes como los populares carnavales fueron prohibidos y las restricciones a las libertades llegaban a extremos esperp&eacute;nticos como las multas por blasfemar en p&uacute;blico. De hecho, los sacerdotes se erigen en aut&eacute;nticos martillos de herejes, en expresi&oacute;n c&eacute;lebre en la &eacute;poca, frente a cualquier disidencia moral o de costumbres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute; claro&rdquo;, resalta el autor de <em>El &aacute;guila y la sotana</em>, &ldquo;que la sociedad espa&ntilde;ola sufri&oacute; un retroceso incre&iacute;ble en todos los terrenos. Digamos que cualquier avance de modernizaci&oacute;n fue paralizado, los derechos humanos fueron vulnerados y la Iglesia se convirti&oacute;, sin duda, en una gran colaboradora de la dictadura de Franco en lo que se ha llamado el nacionalcatolicismo&rdquo;. En apenas a&ntilde;o y medio, durante la &uacute;ltima fase de la guerra, el bando sublevado suprimi&oacute; los matrimonios civiles, derog&oacute; la ley de divorcio de 1932, restableci&oacute; la compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s y otras &oacute;rdenes y eximi&oacute; de contribuci&oacute;n territorial a las propiedades de la Iglesia. Es decir, toda una bater&iacute;a de medidas para devolver todo el poder que la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica hab&iacute;a tenido hasta la proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica.
    </p><h2 class="article-text">El cardenal Gom&aacute;, P&iacute;o XII y los nazis</h2><p class="article-text">
        El papel del cardenal Isidro Gom&aacute; (1869-1940), arzobispo de Toledo y primado de Espa&ntilde;a durante la Guerra Civil, ocupa una atenci&oacute;n preferente en el libro de Chaves, que ha buceado en las manifestaciones p&uacute;blicas y en los documentos de un personaje fundamental en la &eacute;poca. Junto al tambi&eacute;n cardenal Pedro Segura, Gom&aacute; represent&oacute; al sector m&aacute;s conservador e integrista entre los cat&oacute;licos frente a las escasas voces liberales en aquel periodo como Francisco Vidal y Barraquer. Como ya rese&ntilde;amos, los &uacute;nicos disidentes cat&oacute;licos del territorio franquista resultaron ser los sacerdotes vascos y nacionalistas, algunos reprimidos e incluso asesinados por las tropas franquistas. Otro protagonista relevante fue el cardenal Eugenio Pacelli, m&aacute;s tarde elegido papa como P&iacute;o XII en marzo de 1939, un pont&iacute;fice muy pol&eacute;mico por sus actitudes frente al franquismo, primero; y frente al nazismo unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gom&aacute; llev&oacute; las relaciones del episcopado espa&ntilde;ol con Pacelli durante la guerra&rdquo;, se&ntilde;ala el catedr&aacute;tico Chaves, &ldquo;y encabez&oacute; la carta colectiva de los obispos espa&ntilde;oles de apoyo a Franco en 1937 que suscribieron todos los prelados, excepto cinco. Por otra parte, el futuro P&iacute;o XII cambi&oacute; de actitud durante ese periodo. De hecho,&nbsp;pas&oacute; de mostrarse cr&iacute;tico con el bando nacional y reticente a las alianzas de los franquistas y falangistas con los nazis a expresar entusiasmo por la victoria de Franco y a manifestarse con tibieza frente a la persecuci&oacute;n de los jud&iacute;os&rdquo;. &ldquo;Fue un papa muy contradictorio o quiz&aacute; se derechiz&oacute; al acceder al pontificado&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, pese a la absoluta sinton&iacute;a entre el episcopado y la dictadura, los obispos tampoco escaparon a la brutal censura que aplic&oacute; el franquismo a cualquier expresi&oacute;n p&uacute;blica un poco cr&iacute;tica en la posguerra. Gom&aacute; lleg&oacute; a sufrir una prohibici&oacute;n gubernativa que le impidi&oacute; difundir su pastoral <em>Lecciones de la guerra y deberes de la paz </em>publicada en el bolet&iacute;n del arzobispado en agosto de 1939, reci&eacute;n terminada la guerra. En aquella pastoral filtraba alguna cr&iacute;tica hacia los vencedores y ese incidente lo llev&oacute; a enfrentarse con el sector m&aacute;s pronazi del Gobierno franquista encabezado por Ram&oacute;n Serrano S&uacute;&ntilde;er, cu&ntilde;ado del dictador. El amplio y muy documentado ensayo de Juli&aacute;n Chaves se detiene en 1945 con el final de la Segunda Guerra Mundial, pero este catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea no descarta ampliar su investigaci&oacute;n sobre las relaciones entre la Iglesia y la dictadura hasta la muerte de Franco. &ldquo;Se trata de un tema muy interesante y poco estudiado&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/iglesia-convirtio-apoyo-dictadura-franco-bailes-pecado-multaba-blasfemar_1_13065976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 21:36:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo la Iglesia se convirtió en el apoyo de la dictadura de Franco: los bailes eran pecado y se multaba por blasfemar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,República,Franquismo,Libros,Literatura,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere el escritor Alfredo Bryce Echenique a los 87 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/muere-escritor-alfredo-bryce-echenique-87-anos_1_12443808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54b8354f-f0f5-455e-ac52-b4c56c9e427c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1367y889.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere el escritor Alfredo Bryce Echenique a los 87 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor peruano ha fallecido tras una larga carrera literaria en la que supo elevar la autoironía a categoría de obra de arte</p><p class="subtitle">Alfredo Bryce Echenique, el verdadero último superviviente del 'boom' de la novela latinoamericana</p></div><p class="article-text">
        El novelista peruano <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/alfredo-bryce-echenique-verdadero-ultimo-superviviente-boom-novela-latinoamericana_1_12219862.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Bryce Echenique</a> ha fallecido este lunes a los 87 a&ntilde;os, tal y como informa <em>El Comercio de Per&uacute;</em>. Bryce Echenique naci&oacute; en Lima en 1939 y es el autor de novelas que son historia de la literatura como <em>Un mundo para Julius</em>,<em> La vida exagerada de Mart&iacute;n Roma&ntilde;a </em>y <em>Tantas veces Pedro. </em>Su obra radiografi&oacute; con humor y mala leche a la &eacute;lite peruana.
    </p><p class="article-text">
        Alfredo Bryce Echenique naci&oacute; el 19 de febrero de 1939 en Lima (Per&uacute;), en una familia aristocr&aacute;tica. El autor hizo Derecho en la Universidad Nacional de San Marcos de su pa&iacute;s, donde tambi&eacute;n curs&oacute; Letras, doctor&aacute;ndose as&iacute; a&ntilde;os despu&eacute;s por La Sorbona de Par&iacute;s en Literatura francesa cl&aacute;sica y contempor&aacute;nea. En 1964, present&oacute; una tesis sobre <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cuatro-senoras-hemingway-lado-personal-autor-125-aniversario_1_11530165.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ernest Hemingway</a>, transicionando definitivamente al mundo de las letras.
    </p><p class="article-text">
        El autor se convirti&oacute; en uno de los escritores m&aacute;s destacados del boom latinoamericano, con obras como <em>No me esperen en abril</em>. Adem&aacute;s, es un ejemplo de c&oacute;mo su generaci&oacute;n fue compuesta por escritores que, desde distintas perspectivas, retrataron Per&uacute; con iron&iacute;a y tambi&eacute;n sensibilidad. De hecho, durante su etapa universitaria se relacion&oacute; en un ambiente intelectual que lo conect&oacute; con la realidad peruana, en contraste con el mundo aristocr&aacute;tico lime&ntilde;o en el que hab&iacute;a crecido.
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                El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique                            </span>
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        El novelista fue parte de una explosi&oacute;n literaria de autores y t&iacute;tulos procedentes del continente americano, promovida por la editorial catalana Seix Barral y a trav&eacute;s de su legendario Premio Biblioteca Breve, del que surgieron figuras como los premios Nobel de Literatura <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/mario-vargas-llosa-genio-literario_1_12221342.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mario Vargas Llosa</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/volveremos-vernos-garcia-marquez_129_10176348.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez</a>, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        En su paso por esta editorial Seix Barral, responsable de la llegada de autores latinoamericanos hacia Espa&ntilde;a y Europa, public&oacute; el grueso de sus novelas m&aacute;s famosas, como <em>Un mundo para Julius </em>en 1970. Destaca de este periodo el d&iacute;ptico que el autor bautiz&oacute; como <em>Cuaderno de navegaci&oacute;n en un sill&oacute;n Voltaire</em>, que comprende las novelas <em>La vida exagerada de Mart&iacute;n Roma&ntilde;a</em> y <em>El hombre que hablaba de Octavia de C&aacute;diz</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, son c&eacute;lebres las obras <em>Reo de nocturnidad </em>(1998), por la que obtuvo el Premio Nacional de Narrativa en Espa&ntilde;a, y <em>La amigdalitis de Tarz&aacute;n</em> (1999). Posteriormente publicar&iacute;a en Anagrama, y ya en el siglo XXI, har&iacute;a lo propio con sus vol&uacute;menes de lo que &eacute;l denomin&oacute; &ldquo;antimemorias&rdquo;, <em>Permiso para vivir </em>y <em>Permiso para sentir</em>, tomos en los que hace una cr&iacute;tica &aacute;cida, y no exenta de su caracter&iacute;stica iron&iacute;a, de la transformaci&oacute;n sufrida por Per&uacute; a finales del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Bryce, junto a Vargas Llosa y Julio Ram&oacute;n Ribeyro, fue uno de los tres grandes exponentes de la literatura peruana de la segunda mitad del siglo XX. Asimismo, fue merecedor en vida del Premio Nacional de Literatura de Per&uacute; de 1972 por <em>Un mundo para Julius</em>, as&iacute; como del Premio Planeta en 2002 por <em>El huerto de mi amada. </em>Tambi&eacute;n recibi&oacute; en 2002 en Italia el premio <em>Grinzane Cavour</em> por <em>La amigdalitis de Tarz&aacute;n</em>. No obstante, destac&oacute; su rechazo, por convicciones democr&aacute;ticas, de la distinci&oacute;n de la Orden El Sol del Per&uacute; que quiso otorgarle el gobierno autocr&aacute;tico de Alberto Fugimori.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tanto Bryce como Vargas Llosa y Ribeyro compartieron experiencias vitales muy similares, ya que nacieron en familias de la burgues&iacute;a pudiente de Per&uacute; y desde su juventud viajaron al extranjero, principalmente a Francia y Espa&ntilde;a, ya fuera por motivos pol&iacute;ticos o por formaci&oacute;n literaria. Adem&aacute;s, a pesar de regresar con asiduidad a su pa&iacute;s de origen, los tres vivieron la mayor parte de su vida en el extranjero.
    </p><h2 class="article-text">La iron&iacute;a como obra de arte</h2><p class="article-text">
        Aunque Bryce no ha tenido una carrera de las dimensiones de la de Garc&iacute;a M&aacute;rquez o Vargas Llosa, s&iacute; ha destacado por la peculiaridad de su estilo, donde la iron&iacute;a, o los narradores m&aacute;s impensables, han sido sus instrumentos para contar relatos llenos de amarga cr&iacute;tica, e incluso de autocr&iacute;tica, pero siempre con una autoiron&iacute;a y un sentido del humor que las humanizaba y permit&iacute;a que los lectores empatizaran con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, su literatura no utiliz&oacute; la baza del humor como un artefacto para mejorar su potencial comercial, sino m&aacute;s bien como un lubricante para desarrollar las m&aacute;s descarnadas cr&iacute;ticas, en especial para su pa&iacute;s. Bryce no posee, as&iacute;, obras de la entidad cr&iacute;tica de los <em>Cien a&ntilde;os de soledad</em> de M&aacute;rquez o de <em>Conversaci&oacute;n en La Catedral de Llosa,</em> pero con <em>Un mundo para Julius, </em>una suerte de autobiograf&iacute;a de infancia narrada desde la perspectiva de un ni&ntilde;o, consigui&oacute; diseccionar la alta sociedad lime&ntilde;a de su juventud sin ning&uacute;n tipo de concesiones.
    </p><p class="article-text">
        Racismo, clasismo, machismo y violencia sexual afloran a lo largo de esta novela en comportamientos que, se presume, Bryce atribuye a sus padres. Y lo hace de un modo tan cruel como ingenuo, que es como se supone que ve las cosas un ni&ntilde;o. En otras de sus obras, como <em>La vida exagerada de Mart&iacute;n Roma&ntilde;a, Reo de nocturnidad</em> o <em>El hombre que hablaba de Octavia de C&aacute;diz</em>, la cr&iacute;tica pol&iacute;tica se diluye en favor del humor, si bien siempre cargado de cuestionamiento a los modos y convenciones sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/muere-escritor-alfredo-bryce-echenique-87-anos_1_12443808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 15:24:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Editoriales,Novela,Latinoamérica,Perú,Obituarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere el periodista y escritor Raúl del Pozo a los 89 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/muere-periodista-escritor-raul-pozo-89-anos_1_13056636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8affb833-790e-4f30-94c2-567bde0b8e36_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138352.jpg" width="2014" height="1133" alt="Muere el periodista y escritor Raúl del Pozo a los 89 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El que fuera director de El Independiente y corresponsal de Pueblo, trabajaba como columnista para El Mundo, tras pasar por Mundo Obrero, La Calle, Interviú y Diario 16</p><p class="subtitle">EEUU llega a un acuerdo con Live Nation, dueña de Ticketmaster, tras la denuncia por monopolio en la venta de entradas
</p></div><p class="article-text">
        El periodista y escritor Ra&uacute;l del Pozo ha fallecido este martes a los 89 a&ntilde;os, seg&uacute;n ha adelantado <a href="https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2026/03/10/68b727cae9cf4ad8078b457c.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Mundo</a>. El que fuera director de El Independiente y corresponsal de Pueblo, trabajaba como columnista para El Mundo, tras pasar por Mundo Obrero, La Calle, Intervi&uacute; y Diario 16. Tambi&eacute;n particip&oacute; en debates y tertulias televisivas, y dirigi&oacute; el programa <em>Entre dos luces</em> de TVE. 
    </p><p class="article-text">
        Su labor period&iacute;stica fue reconocida con premios como el Pedro Rodr&iacute;guez, el Gonz&aacute;lez-Ruano, el Francisco Cerecedo y el Mariano de Cavia. Su obra literaria est&aacute; compuesta por numerosas novelas y ensayos, como <em>Los reyes de la ciudad, Los cautivos de la Moncloa</em> y <em>El &uacute;ltimo pistolero</em>. Su &uacute;ltimo libro, <em>La primera Manhattan</em>, la public&oacute; en 2024.
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; el 25 de diciembre de 1936 en Mariana, Cuenca. Su carrera period&iacute;stica la inici&oacute; en 1960, en el Diario de Cuenca, antes de forjarse en el diario Pueblo. En los 70 trabaj&oacute; en Mundo Obrero (milit&oacute; en el Partido Comunista), fue director de El Independiente y en los 80 lleg&oacute; a Intervi&uacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Fue cronista parlamentario y analista de actualidad, tanto en radio como televisi&oacute;n, en formatos desde <em>D&iacute;a a d&iacute;a</em> junto a Mar&iacute;a Teresa Campos y <em>Cada d&iacute;a</em>. Adem&aacute;s, desde 1991 es columnista de El Mundo, cuya columna recib&iacute;a el t&iacute;tulo de <em>Ruido de fondo</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/muere-periodista-escritor-raul-pozo-89-anos_1_13056636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 14:50:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Periodistas,Obituarios]]></media:keywords>
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