Todas las mentiras de Juanma Bajo Ulloa a Iker Jiménez sobre el cine español y lo que olvida: su película recibió 700.000 euros de RTVE
La semana pasada, el programa Horizonte, de Iker Jiménez, contó con un invitado inesperado, el cineasta Juanma Bajo Ulloa, autor de películas como La madre muerta, Alas de Mariposa o Airbag. El programa de Cuatro no suele llevar a cineastas a su mesa, pero en esta ocasión, el director acudió para, supuestamente, contar cómo su recién estrenada película, El mal, era víctima de la dictadura “woke” que, según él, impide que películas que no responden a la ideología progresista del Gobierno puedan tener ayudas o triunfar en salas y en la taquilla.
Las palabras de Bajo Ulloa han sido celebradas con fuegos artificiales por la derecha mediática y por los habituales haters del cine español, que han dado por ley lo que ha contado el director. Lo que ha hecho Bajo Ulloa es básicamente un popurrí de viejos falsos mantras del cine español, mezclado con una crítica a las políticas feministas e identitarias del Gobierno y, en concreto, del Ministerio de Cultura, y coger partes de la Ley del cine y las medidas en defensa de la paridad para tergiversarlas.
Según Bajo Ulloa, solo se dan “ayudas a películas ideológicamente aceptables”. “¿Qué guion es ese?”, le pregunta Iker Jiménez, a lo que el director responde que debe ser uno en el que haya “inclusión, paridad y todas estas cosas impuestas en la agenda 2030”. “Si no entras dentro de eso, si no no entras en esos parámetros, tienes muy pocas posibilidades”, asegura. Una aseveración que es, literalmente, falsa. Solo hay que leer cualquiera de las convocatorias de ayudas generales de los últimos años para ver que no hay ni un solo punto que se otorgue por el tema de los guiones. No se valora la trama, ni qué personajes tiene, ni si son woke o no.
Las ayudas generales a la producción se basan en un sistema de puntos objetivos, por tanto, su afirmación de que las películas con subvención “se escriben desde un despacho, porque saben de qué tienen que escribir, sobre el dogma woke”. Según esa afirmación, películas como Tardes de soledad, un documental sobre la tauromaquia; Siempre es invierno, un drama sobre una relación heterosexual; o La Familia Benetón 2, una comedia que se ríe, precisamente, de lo políticamente correcto y lo woke, nunca hubieran conseguido su ayuda. Todas la tuvieron, principalmente porque lo que más se valora es la viabilidad económica del proyecto.
Lo que sorprende de las declaraciones de Bajo Ulloa es que se olvida de que su película sí cuenta con dinero público. Tal y como se puede ver en sus créditos está apoyada por RTVE y EITB, las televisiones públicas del Estado y de Euskadi. RTVE adquirió la película en su tercera mesa de valoración de 2020, y recibió una cantidad de 700.000 euros según los datos de RTVE que elDiario.es logró por petición al portal de transparencia y que fueron publicados en un especial en donde se analizaba cuánto dinero recibía cada película española.
Esos 700.000 euros suponen la misma cantidad que recibió Rodrigo Sorogoyen por As bestas, una película que estuvo en el Festival de Cannes y que arrasó en los Goya y en la taquilla. Bajo Ulloa recibió 50.000 euros más que Alcarrás, de Carla Simón, ganadora de Oso de Oro en Berlín.
No fue la única que recibió El mal, que en 2011, cuando iniciaba su proceso de escritura, recibió una ayuda al desarrollo de 40.000 euros. En 2011, cuando se entregó esa ayuda, estaba el PSOE en el Gobierno. La película lleva, en estos momentos, 22.907 euros recaudados, menos incluso que la ayuda al desarrollo de guion que recibió. La rentabilidad de una película nunca debería ser un criterio para cuestionar la existencia de una ayuda, sin embargo este es el argumento que la derecha mediática siempre utiliza para atacar las subvenciones al cine español y a películas concretas, como ocurrió con La piedad, de Eduardo Casanova, o Te estoy amando locamente, de Alejandro Marín.
También criticó que los festivales y los premios solo se fijaban en esas películas ideológicamente alineadas con lo woke. Parece olvidarse que su anterior película, Baby, estuvo en el festival de Sitges y fue nominada a los Goya de 2021 en la categoría de Mejor dirección. Una película que, además, obtuvo una Ayuda de Cultura de 266.050 euros. Recaudó 22.000.
Malos tiempos para los hombres
La principal crítica de Juanma Bajo Ulloa en Horizonte fue que, ahora mismo, si eres un hombre tienes muy complicado dirigir. Según él, su recorrido según el sistema de puntos es solo de tres sobre 100. Lo cual es solo parcialmente cierto. Sí, él tiene tres, pero es que la carrera de premios y festivales de un director cuenta, como máximo, siete puntos. Esto lo tendrían personas como Juan Antonio Bayona, Pedro Almodóvar o Sorogoyen, que han estado nominados al Oscar, han ganado el Goya y han estado en Festivales internacionales. Por tanto, tres puntos es una cantidad normal para cualquier cineasta que se presente.
Unió su argumento con el siguiente: “Si busco a una chica que no tienen ningún curriculum y la pongo ahí tiene 10 puntos, porque importa tu condición”. Algo que es falso. Primero, porque son dos partes de la ayuda independientes. La de la trayectoria del cineasta no depende de género. A lo que se refiere es a una de las novedades que se introdujeron en las ayudas para fomentar la igualdad de género en el cine, aumentando los puntos en ayudas y exigiendo un mínimo de presencia femenina.
Bajo Ulloa se inventa la norma. El punto 4.2 de la convocatoria de ayudas de, por ejemplo, 2024, es el dedicado al ‘Fomento de la igualdad de género. Participación de mujeres en el proyecto’. El máximo que uno puede tener en ese apartado es 8 puntos (ya no son los 10 que dijo). Tener una directora da, exclusivamente, 3 puntos. Si una película tiene una directora, guionista, productora ejecutiva y/o compositora de BSO, podría sumar ese máximo de ocho. Existe otra posibilidad, que haya 'Mujeres que ocupen, al menos, 4 de los cargos de máxima responsabilidad', lo que daría tres puntos de esos 8.
A pesar de ello, no tener una mujer ni en la dirección ni en el guion no quiere decir que no te den una ayuda. Solo hay que ver ejemplos como el de Los tigres, de Alberto Rodríguez, escrita por él junto a Rafa Cobos y que tuvo ayuda igual que todos sus filmes. Esto se debe a que, aunque Bajo Ulloa no lo explicó, 92 de los 100 puntos responden a criterios objetivos. 41 puntos tienen que ver con la ‘Viabilidad económica y financiera del proyecto’; y otros 15 con el ‘Gasto realizado o repercutido en España’.
No hay puntos por tener a personas racializadas ni hay puntos por tener contratadas a personas LGTB. Sí que hay otros tres puntos que responden a introducir becarios, personas en prácticas o personas con discapacidad física o sensorial. Las normas, por cierto, están publicadas y son prácticamente las mismas desde hace años, por lo que Juanma Bajo Ulloa podría haber introducido alguna de estas personas para tener puntos que lo que buscan es fomentar la “accesibilidad universal”.
Según las palabras de Bajo Ulloa, las ayudas van básicamente a mujeres. Viendo a quién han ido las ayudas, se desmonta el argumento. Nunca en la historia han recibido más mujeres que hombres las ayudas del ministerio de Cultura. En 2024, se ayudó a un total de 63 películas. De ellas, 23 fueron dirigidas por mujeres. Esto supone un 36,5%.
Según los informes con los datos definitivos que publica el ICAA, en 2023, de los 52 proyectos que obtienen ayuda, solo 19 fueron dirigidos exclusivamente por mujeres, el 36,53% de los proyectos beneficiarios. En 2022, fue un 40%, mientras que en 2021 el porcentaje fue de 37,78%. Esto quiere decir que ni siquiera con las ayudas a la paridad se ha alcanzado el 50% de mujeres y directores haciendo películas.
Tampoco ocurrió en esos mismos años en el dinero otorgado por RTVE, tal y como informó este periódico, de todas las películas adquiridas por el ente público entre 2020 y 2023. De las 207 películas que RTVE adquirió entre 2020 y 2023, 132 fueron dirigidas por hombres y 73 por mujeres (las dos restantes hasta llegar a las 207 corresponden a colectivos de cineastas formados tanto por hombres como por mujeres). Es decir, que hubo un 35,2% de mujeres frente al 63,7% de hombres.
Existe también una segunda vía de ayudas, dedicada a los proyectos más radicales, diseñadas para proyectos con un especial valor cultural, documental o experimental, así como para nuevos realizadores (primera o segunda película). En estos, hay 50 puntos de criterios objetivos, donde la “Solvencia de la empresa solicitante” da hasta 8 puntos, de nuevo la “viabilidad económica y financiera”, otros 10 y el impacto socioeconómico puede alcanzar hasta 24 puntos.
En estas sí que hay una parte que valoran los comités. Comités que varían en cada convocatoria, que son plurales y que están formados por miembros de la industria del cine. Estos comités, que leen los proyectos presentados para otorgar los otros 50 puntos. La originalidad del proyecto da hasta 10 puntos, la calidad de los diálogos hasta 5 y el equipo técnico y autoral otros 5. Ahí es donde alguien podría pensar que se podría beneficiar más a las mujeres que a los hombres. Pues bien, los informes de la Asociación de Mujeres Cineastas muestran que en 2024 los largometrajes procedentes de las ayudas selectivas dirigidos por mujeres representaron un 48%, eso sí, con un presupuesto de un 30% inferior. El 2023 hubo un 47% de proyectos dirigidos por mujeres, y en 2022 un 46%.
Al haber comité muchos pensarán que estas ayudas podrían ser un coladero de temas woke. La película con más puntuación en la resolución de 2025, Daemon, se describe “como un tecno-romance de terror corporal”. O Memorial, la cuarta con más puntuación y que su director define como “una analogía entre cómo preservamos el arte y cómo preservamos la memoria de nuestros seres queridos cuando ya no están”. O Upiro, que con la tercera mejor valoración cuenta la historia de “una joven enviada a un monasterio de clausura en el que varias novicias sufren una extraña enfermedad de la sangre”. Temas radicales, extremos, de poco presupuesto y que pueden recibir, como máximo una ayuda de 800.000 euros. De estas ayudas han salido películas como Tardes de soledad, O que arde o Estany Riu, todas ellas presentes en festivales internacionales.
Las salas también son woke
El ataque masivo de Juanma Bajo Ulloa no se quedó solo en las ayudas del Ministerio de Cultura, sino que considera que se extiende también a la exhibición, donde solo se estrenan películas “neutras de cine familiar” o “películas de causas ideológicas”. Justifica así las 39 salas en donde se ha estrenado su película. Una cifra baja.
Sin embargo, si las películas se estrenaran por causas ideológicas, no hubieran encontrado su hueco en las salas el documental de Melania Trump, que llegó a cines españoles en más del doble, 83. O los 84 cines que estrenaron Tardes de soledad, sobre la tauromaquia, o las más de 300 que apostaron por Sound of freedom, un fenómeno de taquilla en EEUU vinculado a sectores conservadores y religiosos e incluso cercanos a Q Anon. Esta última fue, además, un absoluto éxito de taquilla en todo el mundo demostrando que, si hay interés, da igual ser woke o no.
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